Tuesday, August 8, 2017

“CONFESIONES SOBRE LA TRANSFORMACION AGRARIA EN EL SALVADOR.”



De: Cnel. Arturo Armando Molina, Presidente Constitucional de la Republica,
del 1 de Julio de 1972- 1 Julio 1977.



Por Celio R. Amaya.


“No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente ninos.” (Ciceron).

“Los que no pueden recordar el pasado estan condenados a repetirlo.” (George Santayana). 

El documento “Confesiones sobre la Transformacion Agraria en el Salvador,” se refiere al intento del Cnel, Arturo Armando Molina de realizar el Primer Proyecto de el Primer Proyecto de Transformacion Agraria (PTA) en El Salvador en 1976. El objetivo era ejecutar con el aval de la oligarquia salvadorena, un limitadisimo experimento de distribuicion de tierras en un area de 59.000 hectareas ubicado en la zona oriental y que beneficiaria al 3.7 del total de la poblacion rural . En teoria, el proyecto, era en favor de una minima parte de los campesinos sin tierras, pero en en el fondo, su esencia era modernizar el atrazado capitalismo y detener la creciente incorporacion de los campesinos y los trabajadores agricolas a las organizaciones populares armadas.

“ El PTA es su seguro de vida” les repetia Molina a los oligarcas para lograr su apoyo. Sin embargo, la tradicion oligarquica de considerar a El Salvador “su hacienda” se impuso y la tranformacion Agraria fue finalmente derrotada por los latifundistas y los grandes terratenientes, cuya representacion organica eran la ANEP y el FARO ( Frentes Agropecuarios de la Region Oriental y Occidental ). En ese entonces, de acuerdo a Waldo Chavez Velazco, cuando el Cnel. Molina dio a conocer publicamente la Tranformacion Agraria, el anuncio “ produjo una tormenta entre los agricultores y, en general, en todos los ricos del pais. El movimiento contra el PTA fue dirigido por la Asociacion Nacional de la Empresa Privada (ANEP), presidida por Francisco Callejas, presidente de un banco y dueno de una cadena de supermercados”. (pag.175).

Para las nuevas generaciones y para la memoria historica, estas confesiones tienen una enorme importancia. Aqui, podran comprender de manera muy clara la relacion entre las tradicionalmente poderosas familias oligarquicas-terratenientes con el gobierno, el estado, los presidentes y los partidos politicos. Ademas podran ver de manera muy simple quienes han sido y siguen siendo los duenos de la economia de El Salvador y explicarse asi, porque la obsesion politica de esta oligarquia derechista de actuar en contra de las grandes mayorias del pueblo salvadoreno.

Estas Confesiones, son parte del libro del Dr. Waldo Chavez Velazco “Lo que no conte sobre los Presidentes Militares.”, escrito antes de su deceso en 2005, y publicado por INDOLE EDITORES en San Salvador en Noviembre de 2006. 


Conozcamos entonces, parte de las confesiones del ex-presidente Molina :

1. “...Puedo ahora ver en forma serena y equilibrada el acontecimiento que marco el ultimo esfuerzo que un gobierno nacionalista realizaba, bajo un clima de paz, con la finalidad de mejorar la calidad de la vida humana de un gran sector de la poblacion salvadorena. Entiendo que el no haber puesto en ejecucion el Primer Proyecto de ttanformacio Agraria, que denominare PTA, significo el regreso a un pasado de desigualdades economicas y sociales, a un pasado lleno de injusticias y desalientos que condujeron al pais, poco tiempo despues, a un conflicto armado que durante mas de doce anos, sangro a los salvadorenos y los involucro en una lucha nacional e institucional que logro poco o nada, en especial para las grandes mayorias desposeidas. Por eso, despues de casi treinta anos de sucedido, sigueme siendome
dificil aceptar el fracaso de esa gran ilusion que fue el primer proyecto de Transformacion Agraria...” (p.179).


2. “...Vale hacer mencion que los lideres intelectuales del Partido Comunista –profesionales, estudiantes, obreros, y trabajadores en general - , desde sus origenes, alla por el ano de 1924, levantaban banderas de ataque y el imperativo de alcanzar una reforma agraria a nivel nacional para atraer el apoyo incondicional de las masas campesinas. Curiosamente eran los hacendados Farabunto Marti y, tiempo despues Farid y Shafik Handal...”( p.182).

3. “...Cuando llego el momento de preparar el mensaje del 1 de julio de 1976, me reuni con mis principales colaboradores – los doctores Alfonzo Rodriguez, Alvaro Magana y Waldo Chavez Velasco-, como lo habia hecho en ocasiones anteriores, para orientar el discurso. Llegado el momento de dirigirme a la nacion, rogue a Dios y a la Virgen de Guadalupe que no me abandonaran y, con intenso animo y fe, hable a los salvadorenos para manisfestarles que, con fecha del 29 de junio, la asamblea habia decretado el primer TPA...”(p.191).

4. “...durante los primeros dias de julio y agosto, se produjeron varias deserciones o renuncias de mi equipo de Gobierno desde el mas alto nivel,incluyendo algunos colaboradores con responsabilidades ejecutivas, tales como funcionarios de Casa Presidencial, algunos ministerios o secretarias de Estado. Las fuerzas de derecha contrataron los servicios de abogados, algunos de los cuales habian sido, en sus tiempos universitarios, dirigentes fogosos que enardecian a las multitudes al condenar de forma publica las actitudes y actividades gubernamentales. Debimos iniciar una intensa campana en los medios de comunicacion para poder contrarrestar los primerios desplegados de los Frentes Agricolas de las Regiones de Oriente y Occidente (FARO) y la ANEP...”(p.192).

5. “...Para el dia 15, que es nuestra fecha patria difundi un mensaje...los parrafos claves decian ...En este 15 de septiembre de 1976, con el pensamiento puesto en los proceres y el Supremo Hacedor, les repito de una vez por todas que no daremos ni un paso atras en el camino de la Transformacion Nacional, que continuare dedicandole todos mis esfuerzos hasta el ultimo dia de mi mandato, cin definicion,decision y firmeza...” (p.194).

6. “...A principios del mes de octubre, en nuestras casi diarias reuniones con la Comision Nacional de la Transformacion Agraria, con los directivos del ISTA y demas grupo asesor, llegamos a la conclusion de que era muy dudoso que avanzaramos en los procesos de expropiaciones de las areas requeridas: la mayor parte de los abogados encargados de diligencias habian desaparecido del escenario y nos habiamos quedado casi solos...”(p.194).

7. “...Ante este panorama, nos entregamos durante varias y muy prolongadas sesiones de trabajo a analizar la situacion y a sacar conclusiones que hicieran posible la eleccion del curso de accion que nos condujera al exito del proyecto...” (p.196).
...”decidimos, tras sesiones de trabajo que se extendian muchas veces hasta las primeras horas del siguiente dia, que la mejor alternativa o curso de accion era reformar los articulos del ISTA y del primer proyecto, es decir, modificar todo el plan y, por ende, aceptar su fracaso. Al momento de hacerlo- confieso-, mi primer impulso fue pensar en mi person. Tenia temor. Sentia por instantes que el pais se me escapaba de las manos. Y no fue sino hasta escuchar las voces de sensatez y de sentido comun procedentes de ciudadanos, que tambien amaban a El Salvador, que antepuse los altos intereses nacionales y a mis conciudadanos salvadorenos, y decidi aceptar mi derrota a cambio de salvar al pais...” (9.200).


8. “...Destaco la participacion particular muy privada del grupo de amigos conformada poe Boris Eserski, los Robertos Hill, Regalado, Mathies, Duenas, Mathies, Duenas, Palomo, Poma y Quinonez Meza, Eduardo Lemus Obyrne, Enrique Altamirano, Tomas Regalado h., Jaime Hill, como la de Don Napoleon V. Altamirano, Rodolfo Dutriz, Cristobal Iglesias, Guillermo y Juan Jose Borja Nathan, Prudencio Llach, Roberto Kriete y su cunado Pancho Balzaretti (mexicano-salvadoreno), Manuel Meza Ayau, Miguel y Roberto Duenas, Arturo y Ernesto Meza Hill, Luis Poma. Tambien la de Mauricio Borgonovo Pohl- mi titular de relaciones exteriores-, y la de mi companero de Madrid, Espana, Ricardo Castaneda- quienes desarrollaron la agotadora labor de mantener informados a los cuerpos diplomaticos y consular a fin de aclarar aquellas versiones nocivas al gobierno y al pais en general-, como la del Alto Mando de la Fuerza Armada y los comandantes departamentales, que aunaron esfuerzos e ideas para el mejor desarrollo de las acciones.” (p.201)

9. “...Cuando llego la fatal fecha del 19 de octubre de 1976, pense en los hijos, en los hijos de esos hijos, en la clase de pais que les heredabamos, en que el cambio de estructuras en la tenencia de la tierra no habia sido un objetivo facil, en que la batalla del gran impulso nacional me habia desplomado y en que los grupos de poder economico se habian impuesto ante una causa justa, digna y muy humana. Mis lamentaciones fueron entonces para aquellos que no quisieron, por soberbia del status quo o por ignorancia, escuchar la palabras que pronuncie el primero de julio de 1972 en las que anunciaba que aun habia tiempo, aunque no mucho...” (p.201)

10. “...En mi ultimo mensaje al pueblo salvadoreno el primer dia de julio de 1977, durante la transmision de una presidencia que finalizaba con sabor a derrota a otra que llegaba con las mismas expectativas de esperanzas y de progreso de los salvadortenos, dije: Al despedirme de ustedes pienso,especialmente, en los ojos limpios de sus hijos, que son los que, dentro de algunos anos, con el devenir del tiempo y este haya lavado las pasiones, espero que recordaran a este gobierno por su intento, serio y honesto, de mejorar las condiciones de vida de las mayorias desposeidas, mediante la fracasada Transformacion Agraria...”

11. “...Para terminar, quiero recordar con agradecimiento a los dos principales colaboradores de mi gobierno, a quienes rindo agradecimientos por su firma patriotismo y su lealtad con este mandatario: el doctor Manuel Alfonzo Rodriguez-presidente de la Asamblea legislativa, patriota y amigo incondicional-, y el brillante intelectual salvadoreno Waldo Chavez Velazco, quien siempre puso su talento al servicio del pais y de su amigo personal, el entonces presidente de la Republica.”

Coronel Arturo Armando Molina.
Presidente Constitucional de la Republica
Del 1 de julio de 1972 al 1 de julio de 1977.


COMENTARIO DE WALDO CHAVEZ VELAZCO A LAS CONFESIONES DEL CNEL. MOLINA:
“ El Documento que tuvo la gentileza de enviarme el ex presidente Molina tiene un gran valor historico por su honestidad y su manera directa de enfocar los graves problemas a que se enfrento el PTA...debo decir que, estando yo reunido en la residencia de Boris Esersky con los mayores capitalista del pais, tomo la palabra, como portavoz de los grandes hacendados Ernesto Rivas Gallont- quien en la actualidad escribe bonitos articulos en las paginas editoriales de La Prensa Grafica-. Fue una reunion bastante acalorada, a pesar de que entre los asistentes habia varios “amigos” del presidente Molina o, por lo menos, que se fingian como tales. Rivas Gallont con voz fuerte...empezo su discurso titulado “ una de cal y otra de arena” . La de cal era la Transformacion Agraria que, en ese tiempo, Rivas Gallont, como mensajero del gran capital, veia como un pacto con el diablo. La de arena era la candidatura del general Carlos Humberto Romero a la presidencia de la Republica.
Los ricos le hacian saber al presidente Molina, que estaban en contra del coronel Garcia y a favor del general Romero...”

En grabación se escucha a Funes insultar a Medardo, Ramiro y Lorenzana del FMLN



En una grabación proporcionada a Diario1 por una fuente que dice haber tenido acceso a reuniones privadas con Mauricio Funes durante su periodo presidencial, se escucha la voz del que según la fuente es presuntamente el Presidente Funes, conversando con su hombre de confianza Miguel Menéndez (Mecafé) y calificando de “HDP” a Medardo González, José Luis Merino (Ramiro) y Roberto Lorenzana, tres de los más importantes miembros de la cúpula del partido FMLN.
 
 
 
D1



En un evidente “faux pas” del ex-presidente Mauricio Funes, una grabación delata cómo ese personaje actualmente asilado en Nicaragua, bajo la protección del FMLN y el gobierno sandinista de Daniel Ortega, despotrica e insulta a tres de los principales líderes del partido que lo llevó al poder.

Conversando con Miguel Menéndez ( Mecafé ) y enfrente de terceras personas, la grabación proporcionada a Diario 1 por una fuente que dijo tener acceso a estas reuniones privadas, revela cómo Funes despotrica contra la cúpula del partido que lo llevo a la presidencia. Según esta fuente, el ex – gobernante se refería constantemente de forma obscena a la gran mayoría de los miembros del FMLN en las reuniones que sostenía con su círculo de más cercanos colaboradores, dentro de los que estaba el empresario Mecafé y otros notables colaboradores provenientes originalmente del movimiento “Amigos de Mauricio”, que paralelamente al partido impulsaba la campaña del ex-entrevistador con miras a las elecciones presidenciales de 2009.

La fuente agrega que Funes, incluso, despotricaba y propinaba insultos a algunos ex-miembros de dicho movimiento de apoyo como Alex Segovia y los hermanos Francisco y Carlos Cáceres, quienes fungieron respectivamente como Secretario Técnico, Secretario Privado y Ministro de Hacienda durante la pasada gestión presidencial.

Sin duda la revelación de esta grabación que pone de manifiesto lo que el a veces prepotente ex-presidente Funes pensaba de sus compañeros, no sentará nada bien en hombres serios y respetuosos en su hablar como Medardo González, el actual Secretario General del FMLN quien ha defendido a Funes a pesar de los graves indicios de enriquecimiento ilícito y corrupción del ex-mandatario, los cuales han sido revelados a la ciudadanía por la prensa investigativa del país.

Opiniones de los Partidos Políticos

Al ser consultados por Diario 1 de forma confidencial con respecto al contenido de esta grabación, algunos miembros del FMLN mostraron mucha indignación. “Mauricio Funes es un malagradecido al expresarse así de nuestros compañeros, especialmente después de todo lo que el FMLN ha hecho por él”, expresó un alto dirigente efemelenista que no quiso ser identificado.

En partidos de derecha como ARENA, GANA y PCN, los comentarios han sido un poco más abiertos: “Desde el inicio del su mandato se vio como Funes pretendió manejarse como un macho sin dueño. Obviamente hacia el final de su mandato, después de todas las trampas que hizo, optó por hacer campaña proselitista para el candidato Sanchez Ceren y con sus ataques a Paco Flores durante la contienda sin duda ayudo a que el Frente se pudiera “robar” la presidencial con la colaboración del entonces presidente del TSE Eugenio Chicas”, sostuvo un importante representante de ARENA.

Otro dirigente de uno de los partidos de oposición dijo: “A mí me queda clarísimo que es la voz de Funes porque yo converse numerosas veces con él y lo escuché expresarse así de muchos de los de su partido y de los de su gabinete. La revelación de esta grabación hará que los tontos que lo seguían defendiendo exijan su regreso al país a enfrentar las acusaciones que se le hacen en la Fiscalía y en la Sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia.”




Monday, August 7, 2017

Verdades incómodas sobre Venezuela y la furia de las oligarquías mediáticas. Reflexiones en defensa propia

 
 
Atilio Borón
 


Los periódicos comenzaron a existir para decir la verdad
y hoy existen para impedir que la verdad se diga.”
(G. K. Chesterton, 1917)
 
 


En los últimos días, en coincidencia con la decisión de Cambiemos de hacer de Venezuela uno de sus ejes de campaña, fui sometido a un ataque sin precedentes desde las ciudadelas de la oligarquía mediática argentina a propósito de mis opiniones acerca de lo que está ocurriendo en aquel país.

Periodistas y académicos unieron sus fuerzas para no sólo disentir con mis ideas sino también para lanzar toda suerte de agravios sobre mi persona. No tiene sentido referirme a cada uno de sus autores por separado, y esto por dos razones. Primero, porque en el fondo su discurso es el mismo: variantes de un mismo guión dictado desde Washington, reciclado por sus acólitos neocoloniales y lanzado por ellos a través de los “medios independientes” (¿independientes de quiénes?) para hostilizar a quienes piensan distinto. Segundo, porque individualizarlos sería conferirles a los autores de tales libelos una dignidad que su estatura intelectual y moral hace totalmente inmerecida. Dicho esto, en lo que sigue, va mi respuesta.

Uno. En Venezuela la oposición está compuesta por dos sectores. Uno, que acepta al diálogo con el gobierno. Otro, totalmente opuesto a él y dispuesto a quebrar el orden constitucional y derrocar a Nicolás Maduro apelando a cualquier recurso, legal o ilegal. Desgraciadamente, esta fracción ha sido la que hasta la semana pasada ha hegemonizado la oposición amenazando al sector dialoguista con una brutal represalia si cedía a los llamados del gobierno.1 Negociar con éste equivalía, para los violentos, a una infame traición a la patria, merecedora de los peores castigos. Este grupo extremista y fascista hasta el tuétano, venía conspirando contra la democracia desde el fallido golpe de estado del 11 de abril del 2002 y sus principales líderes: Leopoldo López, Henrique Capriles, Antonio Ledezma, Freddy Guevara, Julio Borges y María Corina Machado apoyaron abiertamente aquel golpe. Machado, una de las “demócratas” de hoy, fue firmante del Acta de Juramentación de la nueva junta de gobierno presidida por el empresario Pedro Carmona Estanga. En dicha acta se cancelaban las libertades públicas, se abolían todas las leyes producidas por el chavismo y se decretaba la cesación en sus cargos de todas las autoridades electas y de los parlamentarios y ediles del país. Estos fascistas fueron los que, bajo el liderazgo de Leopoldo López, organizarían la sedición de febrero del 2014 –significativamente llamada “Operación Salida”- una vez consumada la derrota del candidato Henrique Capriles en las elecciones presidenciales convocadas luego de la muerte de Hugo Chávez. La “Operación Salida” adoptó las tácticas violentas de control de la calle aconsejadas en diversos manuales de la CIA y en la obra de uno de sus máximos teóricos, Eugene Sharp. Aquellas contemplaban la realización de atentados de todo tipo a instalaciones públicas, autobuses, erección de barricadas armadas (“guarimbas”) impidiendo que la gente saliera de sus hogares y matanza indiscriminada de personas para aterrorizar a la población. A diario López declaraba que esta insurrección sólo cesaría con la renuncia de Maduro. Finalmente se restableció el orden público, pero con un saldo luctuoso de 43 muertos. López fue apresado y enviado a la justicia donde, como veremos más abajo, recibió una moderada condena, desproporcionada en relación a los crímenes cometidos. Este mismo grupo es el que en abril de este año relanzó la segunda fase de la estrategia insurreccional, pero incrementando exponencialmente la violencia de sus actos e introduciendo macabras innovaciones en sus tácticas de “oposición democrática”: arrojar bombas incendiarias sobre jardines infantiles y hospitales y, como en los viejos tiempos de la Inquisición, quemando vivas a personas cuyo pecado fuese tener el color de piel incorrecto según el criterio de los terroristas. Cuando al describir este deplorable escenario utilicé la expresión “aplastar a la oposición” era obvio para cualquier lector atento de mi artículo que me estaba refiriendo a este sector y no a quienes deseaban una salida pacífica, como felizmente parece estar en marcha en estos últimos días. Cualquier interpretación en contrario sólo puede ser producto de la mala fe. Pero fue dicha lectura la que originó la primera ronda de críticas e insultos.

Dos, si algo revela la monumental hipocresía de mis censores es su sepulcral silencio a la hora de proponer alguna alternativa para detener la violencia en Venezuela. Críticos que en su enorme mayoría no conocen ese país, que jamás estuvieron en él, ignoran su historia y no tienen amigos o parientes viviendo allí se dan el lujo de agraviar a quien piense de otra manera. Mi preocupación obsesiva por el deterioro de una situación que podría desembocar en una orgía de muerte y destrucción se funda en la necesidad de evitar para Venezuela -y para los amigos que tengo en ambos lados, en el chavismo y en la vereda de enfrente- un final apocalíptico. No es el caso de mis censores, a quienes en su condición de obedientes publicistas de la derecha – la de aquí y la de allá, y sobre todo la de “más allá”, en Washington- se les ordenó que descarguen toda su artillería contra quienes tuviéramos la osadía de defender el orden institucional en Venezuela. Mil veces hice la pregunta: ¿cómo se detiene la violencia iniciada, nuevamente por la derecha golpista, y ante la cual la respuesta del Estado fue débil e insuficiente? Las respuestas casi siempre fueron evasivas, pero cuando les exigía mayores precisiones lo que decían era: “renuncia de Maduro y convocatoria a elecciones presidenciales.” Es decir que estos severos críticos de mis opiniones, autoproclamados (pero inverosímiles) custodios de la libertad, los derechos humanos y la democracia, no son otra cosa que vergonzantes apologistas de la fracción terrorista de la oposición. Lo que quieren estos furiosos escribas es nada menos que el triunfo de la sedición, la victoria de los golpistas, el retorno de los fascistas y la destrucción del Estado de derecho. O sea, quieren exactamente lo mismo que la pandilla de López y sus compinches. Son, por lo tanto cómplices, cuando no autores intelectuales o legitimadores post bellum, de la barbarie desatada por la derecha. En su desesperación por acabar con el chavismo apelan a una retórica que sólo en apariencia es democrática. Lo que hay debajo de sus huecas palabras es una afrenta a los valores humanísticos que dicen defender. Tendrán que hacerse cargo de su apología de la violencia. Porque, en la reseca llanura de la política latinoamericana, con tantas “democracias” que empobrecen, marginan y lanzan a la desesperación a millones de personas no sería de extrañar que fuera de Venezuela surjan grupos que ante el ostensible vaciamiento del proyecto democrático decidan también ellos apelar a la violencia para derrocar gobiernos que los hambrean y embrutecen. Si los sedicentes custodios de la democracia aprobaron esa metodología en Venezuela, ¿la apoyarán también cuando se ensaye en otros países? ¿Qué van a decir entonces? ¿Que saquear, incendiar, matar y quemar vivas a personas está bien en Venezuela pero estaría mal en Colombia, Argentina, México? ¿No les suena un poquitín incoherente exaltar la vía insurreccional en contextos laboriosamente democráticos y que tanto costó construir?

Tres, decíamos más arriba que esta ofensiva se produce en momentos en que el gobierno argentino hizo de Venezuela uno de los ejes de su campaña electoral. Este sábado fue la punta de lanza para suspender a Venezuela del Mercosur, violando las normas del Mercosur y la Carta Democrática establecida en el Protocolo de Ushuaia, y los ataques tienen que ver con eso pero también con algo más. Obedientes, los escribidores y charlistas de los medios hegemónicos arremeten con saña contra cualquiera que defienda al gobierno legal, legítimo y constitucional de Nicolás Maduro. La voz del amo imperial les exige que digan que su gobierno es una feroz dictadura, una manzana podrida en el cajón donde brillan las ejemplares democracias de Argentina, el Brasil del golpista Michel Temer, y Paraguay, dignas herederas de la democracia ateniense y sus grandes líderes como Pericles, Solón y Clístenes, que empalidecen cuando se los compara con sus actuales sucesores sudamericanos. Tremenda dictadura la de Maduro en donde, seguramente al igual que en tiempos de Videla, Pinochet y Strossner, sus opositores pueden ir a Estados Unidos para solicitar la intervención armada de ese país en Venezuela, como lo hiciera el presidente de la Asamblea Nacional Julio Borges en su visita al Jefe del Comando Sur, Almirante Kurt Tidd, y regresar al país sin ser molestado por las autoridades, conservar su inmunidad parlamentaria, ofrecer conferencias de prensa y entrevistas en numerosos medios nacionales e internacionales y proseguir con su actividad proselitista y destituyente sin ninguna clase de limitaciones. Seguramente ocurriría lo mismo con los opositores en las dictaduras de Videla, Pinochet y Strossner. Este es un ejemplo entre muchos otros. Uno más: en Venezuela la mayoría de los medios de comunicación son contrarios al gobierno y las grandes cadenas de noticias internacionales tienen sus corresponsales instalados en aquel país que día a día “malinforman” o “desinforman” al resto del mundo sobre lo que ocurre en Venezuela sin ninguna clase de restricciones. Es que la “posverdad” y la “plusmentira” se convirtieron en monedas corrientes en los medios hegemónicos.

Conviene reproducir aquí lo que recientemente escribiera Boaventura de Sousa Santos, profesor de la Universidad de Wisconsin y uno de los más distinguidos sociólogos y juristas contemporáneos. Luego de adherir a un manifiesto de intelectuales críticos del gobierno de Nicolás Maduro, de Sousa Santos sintió la necesidad de escribir un artículo porque, según sus palabras, “estoy alarmado con la parcialidad de la comunicación social europea, incluyendo la portuguesa, sobre la crisis de Venezuela, una distorsión que recorre todos los medios para demonizar un gobierno legítimamente electo, atizar el incendio social y político y legitimar una intervención extranjera de consecuencias incalculables.” Y, poco más adelante, en ese mismo artículo, nuestro autor, cuya autoridad científica y moral convierte a mis críticos en deformes pigmeos, termina diciendo que “El gobierno de la Revolución bolivariana es democráticamente legítimo. A lo largo de muchas elecciones durante los últimos veinte años, nunca ha dado señales de no respetar los resultados electorales. Ha perdido algunas elecciones y puede perder la próxima, y solo sería criticable si no respetara los resultados. Pero no se puede negar que el presidente Maduro tiene legitimidad constitucional para convocar la Asamblea Constituyente.” 2 Suficiente en relación a este tema.

Cuatro, siempre en función de la dupla “posverdad-plus mentira” ninguno de los órganos de la oligarquía mediática que nos desinforma a diario en toda América Latina -incluyendo a El País de España, director de esta desafinada orquesta mediática- mencionó una noticia que ningún medio de comunicación “serio e independiente”, como gustan llamarse estas agencias de propaganda que hoy nos bombardean con sus falsedades, podría haber dejado pasar por alto. En su conferencia de prensa del 1º de agosto el Secretario de Estado de Donald Trump, Rex Tillerson, anunció oficialmente que “estamos evaluando todas nuestras opciones de política acerca de lo que nosotros podemos hacer para crear un cambio de condiciones donde o bien Maduro decida que ya no tiene futuro y quiera marcharse por voluntad propia o nosotros podemos hacer que los procesos gubernamentales en Venezuela vuelvan a lo que marca su Constitución.3 O sea: el imperio, por boca de su encargado de relaciones exteriores, anuncia que está implicado en la concreción de un golpe de Estado en Venezuela y tan gravísima novedad es escandalosamente silenciada en los grandes medios, esos que dedican ríos de tinta y horas y más horas de radio y televisión para acusar y difamar a diestra y siniestra a quienes denuncian las maniobras del imperialismo y sus lugartenientes locales para destruir regímenes democráticos, como lo hicieron –para nombrar sólo los casos más resonantes- en Guatemala (1954), en Brasil (1964), en República Dominicana (1965), en Chile (1973), en Honduras (2009), en Paraguay (2012) y hace pocos meses en Brasil. Pocos días antes había sido el Director de la CIA, Mike Pompeo, quien declarase en su ponencia ante el Foro de Seguridad convocado por el Aspen Institute que “basta señalar que estamos muy esperanzados de que puede haber una transición en Venezuela, y nosotros -la CIA-, está dando lo mejor de sí para entender la dinámica allá para que podamos comunicársela a nuestro Departamento de Estado y a otros, los colombianos. Acabo de estar en Ciudad de México y en Bogotá, la semana antepasada, hablando exactamente sobre este tema, intentado ayudarles a entender las cosas que podrían hacer para obtener un mejor resultado para su rincón del mundo y nuestro rincón del mundo.”4 ¡Al demonio con la soberanía nacional, la autodeterminación de los pueblos y la democracia! Porque si al emperador no le gusta el gobierno que existe en algunas de las provincias del imperio lo derriba sin miramientos. Y la prensa de todo el hemisferio, más la española, convenientemente aceitada y colonizada, acepta el engaño sin chistar y se esmera por blindar la ominosa noticia con la colaboración de los habituales saltimbanquis de los medios que dicen los que se les ordena decir, no importa lo que hayan dicho antes. No es conveniente que el pueblo se entere de estos planes insurreccionales de la Casa Blanca que producen un daño irreparable a la credibilidad de la democracia porque esta sólo será respetada si sus resultados son del agrado del emperador. Caso contrario el error se corrige con una ayudita de los boys de la CIA y la “embajada”. Mejor será que la población siga pensando que el imperio tiene su sede en Orlando y sus personajes más significativos son el Pato Donald y el Ratón Mickey, que la CIA es una vetusta leyenda soviética y los otros quince servicios de inteligencia de Estados Unidos productos de una alucinación colectiva que afectó irreparablemente los cerebros de Noam Chomsky, Howard Zinn, Tom Engelhardt, Michael Parenti, James Petras, Jim Cockcroft, Philip Agee y John Perkins. Que no vaya a recordar ese pueblo que en el mayor acto terrorista de la historia Estados Unidos arrojó dos bombas atómicas sobre dos ciudades indefensas cuando Japón estaba vencido y que sí recuerde, en cambio, que Washington ha “exitosamente” exportado la democracia a Irak, Libia y Ucrania y ahora está tratando de hacer lo mismo en Siria y Venezuela. En síntesis, que Estados Unidos es lo que Hollywood dice que es y que Julian Assange es el novio despechado de la hija de Donald Trump y por eso inunda al mundo con sus mentiras desde Wikileaks. Se cumple lo que hace ya un siglo había pronosticado Gilbert K. Chesterton cuya cita pusimos como epígrafe a este escrito: los medios existen para impedir que la verdad sea dicha, que la verdad sea conocida.5

Cinco y final. El torrente de mentiras, falsedades y ocultamientos de mis críticos me obligaría a escribir un libro para desnudar toda y cada una de sus canalladas. No lo merecen. Prefiero proseguir con mis análisis y no perder mi tiempo discutiendo una a una sus acusaciones y respondiendo a sus insultos. Pero haré una excepción en relación a una de sus más socorridas mentiras: la reiterada caracterización del líder fascista y golpista Leopoldo López cono un “preso político.” En su afán por congraciarse con el imperio y la derecha vernácula los personeros de la oligarquía mediática insisten en el tema y, aún más, endiosan a ese personaje y a otros de su calaña como si fueran heroicos combatientes por la libertad. ¿Les suena la melodía? ¡Claro! Washington la empleó varias veces en el pasado: Combatientes por la libertad fueron los “exiliados” iraquíes que atestiguaron que el gobierno de su país estaba fabricando armas de destrucción masiva, a sabiendas de que tal cosa era una flagrante mentira. Pero sus testimonios fueron decisivos para que el Congreso de EEUU aprobase la declaración de la guerra contra Irak junto a José María Aznar y Tony Blair, siniestros cómplices del engaño que todo el mundo sabía era tal.6 Antes habían utilizado la misma virtuosa categoría para exaltar la imagen de los “contras” nicaragüenses, convirtiendo a unos brutales mercenarios en heroicos luchadores por la democracia y los derechos humanos. Volvieron a hacer lo mismo con la “oposición democrática” a Gadaffi supuestamente bombardeada por este en Bengasi, un hecho que luego se demostró absolutamente falso pues el monitoreo satelital de la zona reveló que no existió tal bombardeo.7 Pero la mentira surtió efecto y las víctimas de ese supuesto ataque rápidamente se convirtieron en valerosos combatientes por la libertad. Lo mismo está ocurriendo hoy en Venezuela, caracterizando como “preso político” a un señor como Leopoldo López que en realidad es un político preso, y que lo está por haber sido encontrado culpable del delito de sedición. En Estados Unidos, por ejemplo, esto configura un crimen federal y puede llegar a ser purgado con prisión perpetua y hasta con la pena capital si es que en los incidentes promovidos por los sediciosos para alterar el orden institucional o derrocar a las autoridades constituidas se produjeran víctimas fatales. Parecida es la pena contemplada en España (recordar el caso del Teniente Coronel Antonio Tejero, en 1981) a quien en principio se lo sancionó con prisión perpetua por haber intentado un incruento golpe de estado ocupando la sede de las Cortes, reteniendo a los diputados pero sin provocar el menor destrozo dentro y fuera del recinto.. La sanción a López, en cambio, fue mucho más benigna pese a los destrozos producidos y las muertes ocasionadas: 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas de prisión. Con el ánimo de reducir la crispación política en vísperas de la Asamblea Nacional Constituyente la justicia venezolana le concedió el benefició de la prisión domiciliaria. Tal como es habitual en estos casos su otorgamiento estaba regido por estrictas reglas, una de las cuales era abstenerse de hacer proselitismo político, norma que el líder golpista violó repetidamente y por eso fue devuelto a la cárcel. Lo mismo ocurre en EEUU cuando un reo sale de la cárcel bajo “parole” y viola las condiciones de la libertad condicional. Nada nuevo. El gobierno argentino, y otros de su mismo signo, insisten en la liberación del “preso político” Leopoldo López, mientras mantiene como prisionera política sin cargos y sin proceso, y en contra de los reclamos de Naciones Unidas y la Comisión Interamericana de Derecho Humanos, a Milagro Salta en la prisión de Alto Comedero, en Jujuy. Sin embargo, bastó que yo dijera que el retorno a la cárcel de López se ajustaba a derecho y era lo que legalmente correspondía para que un tropel de críticos se abalanzaran de nueva cuenta contra mi persona, haciendo lugar inclusive a la inserción en una de esa notas de ataques soeces y agraviantes extraídos de los mensajes enviados en las redes sociales, algo que yo al menos nunca había visto antes y que expresa el grado de putrefacción moral a que han llegado las oligarquías mediáticas en la Argentina y Nuestra América.8 ¡Dixit, et salvavi animam meam!

1 Afortunadamente para la paz en Venezuela los líderes de Acción Democrática manifestaron días atrás que presentarían sus candidatos a las elecciones de gobernadores y alcaldes previstas para la segunda mitad de este año, rompiendo de ese modo el chantaje al que los tenía sometidos la fracción terrorista de la oposición. Es muy probable que en los próximos días otros partidos adopten la misma postura.

2 Ver su “En defensa de Venezuela”, en La Jornada (México), 28 Julio 2017

3 https://www.state.gov/secretary/remarks/2017/08/272979.htm . Fue también publicado en España por el periódico digital Público: http://www.publico.es/internacional/crisis-venezuela-secretario-eeuu-dice-estudiando-forma-derrocar-maduro.html

4 https://red58.org/la-cia-confirma-que-est%C3%A1-trabajando-para-derrocar-a-venezuela-c485f0754487

5 Me permito recomendar la lectura de algunos libros que permitirán comprender un poco mejor el mundo en que vivimos y el papel que en él desempeñan los medios: Pascual Serrano, Desinformación. Como los medios ocultan al mundo (Barcelona: Península, 2009) y del mismo autor, Medios Violentos: Palabras e imágenes para el odio y la guerra (Madrid: El Viejo Topo, 2008).Ver también Denis de Moraes, A batalha da mídia (Río de Janeiro, Pao e Rosas, 2009)

6 Ver el magnífico documental “Iraq: a deadly deception” que prueba todo esto. Ir a: https://www.youtube.com/watch?v=3fNkeOZlM4U

7 Ver al respecto: https://www.youtube.com/watch?v=XYesnOD6_gQ

8 “Atilio Borón aplaudió los encarcelamientos de opositores en Venezuela y en Twitter le respondieron”, en https://www.clarin.com/mundo/atilio-boron-aplaudio-encarcelamientos-opositores-venezuela-twitter-respondieron_0_HkGhBMRU-.html

Monday, July 24, 2017

MEMORIAS DE GUERRA II

La entrevista que Geovani Galeas le hiciera al Cap. Herard von Santos, en ocacion de la publicacion de sus memorias de guerra, DIAS DE TRUENO, publicada en 2006. Una entrevista unica, que ningun militar salvadoreño ha vuelto a repetir.

Friday, July 21, 2017

"Muerte de Roque, el error más grande de mi vida": Villalobos

 
 
 
Juan José Dalton


En 1993 Joaquín Villalobos brindó una entrevista al periodista e hijo de Roque Dalton, Juan José Dalton. Esto dijo entonces sobre el asesinato del poeta
 
El polémico líder de la ex-guerrilla salvadoreña, Joaquín Villalobos, reconoció en exclusivo a Excélsior, que el asesinato del destacado escritor Roque Dalton, es el error más grande que haya cometido en su carrera política como integrante del «colectivo» que decidió tal acción.
Roque Dalton García, de 39 años de edad, murió «fusilado» a manos de quienes consideró sus compañeros de causa, el 10 de mayo de 1975, hace 18 años, cuando la guerrilla salvadoreña comenzaba a dar sus primeros pasos. Un «tribunal», del cual Villalobos «no quisiera hablar», lo condenó a muerte bajo cargos de «sedición», de «ser agente del enemigo y de la Agencia Central de Inteligencia (ClA)».

Pruebas fehacientes de los cargos que se le imputaron no se presentaron entonces, y en la actualidad las acusaciones son «totalmente devaluadas»; por lo que todo parece indicar, y confirma las denuncias de importantes sectores nacionales e internacionales, que se trató de un asesinato político sin justificación de ninguna índole.

Un manto oscuro se tendió sobre las verdaderas causas que llevaron al crimen de Dalton, quien además de  ser un destacado poeta, era un teórico de la lucha armada latinoamericana, con antecedentes de persecución, cárcel y exilio sufrido por las dictaduras de turno en su país. Al interior de la izquierda salvadoreña «caso Dalton» ha sido un tabú del cual no se habla para «no provocar asperezas ni dividir a la ex guerrilla».

Algunos, como el ex comandante Eduardo Sancho (a) «Fermán Cienfuegos», jefe de la organización Resistencia Nacional (RN), que se desprendió del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) -en el que militaba Dalton- a raíz del crimen, han pretendido maquillar el asesinato, al expresar que se trató de «un fusilamiento en circunstancias jurídicas concretas».

Sin embargo, la complicidad del silencio y del velo la comenzó a romper el propio Villalobos, tal como él lo explica en la presente entrevista brindada a este corresponsal, quien además es uno de los hijos de Dalton. Lo que Villalobos explica constituye el inicio de un debate que conllevará definitivamente a la verdad de los hechos tal como sucedieron y, entre otras cosas, al aparecimiento del cadáver de Dalton y la entrega a su familia, tal como recientemente fue exigida por ésta.
La llegada de la paz a El Salvador y el conocimiento de la verdad sobre los graves hechos de violencia política cometidos durante el conflicto por los protagonistas de la guerra, permitieron que la verdad sobre «el caso Dalton» comience a ser ventilada.

El caso no fue llevado a la Comisión de la Verdad, que investigó los asesinatos que conmovieron a la sociedad, pues esta entidad sólo indagó sobre lo ocurrido a partir de 1980 hasta 1991, según lo suscrito en el Acuerdo de Paz firmado entre la guerrilla y el Gobierno de Alfredo Cristiani en enero de 1992.

Reconocido por su numerosa obra literaria, especialmente en la rama de la poesía, Dalton se había integrado clandestinamente a El Salvador, luego de un largo exilio que lo llevó hasta la ex Checoslovaquia y Cuba.

En  plena madurez creativa, con más de quince títulos publicados, acreedor de numerosos premios nacionales e internacionales; experimentado polemista y brillante periodista, Dalton decidió ser consecuente con su pensamiento y optó por la militancia guerrillera, donde encontró su temprana muerte, víctima de la intriga, la ignorancia y el dogmatismo de  quienes lo juzgaron y asesinaron, tal como lo reconoció Villalobos.

El  ex comandante expresó que en el seno de su organización, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), hay un proceso de reivindicación de sí misma; «tenemos un conjunto de reflexiones; lo que hemos estado esperando es un momento propicio para profundizar en el tema y digo no para reivindicar a Roque, sino reivindicarnos nosotros frente a una falta».

El ex comandante rebelde, con 40 años de edad en la actualidad (los que Roque Dalton no llegó a alcanzar ya que su asesinato  se consumó a cuatro días de su cumpleaños), conversó sereno con este corresponsal sobre el difícil tema, que ha dejado profundas huellas en su ser, según reconoció en esta entrevista.

- ¿En el marco del conocimiento de la VERDAD sobre graves hechos de violencia política en El Salvador, quisiera preguntarle cómo queda lo acontecido con Roque Dalton, aunque es un caso que no fue investigado por la Comisión de la Verdad?
-En este caso hay dos implicaciones en este momento; hay una que diría, tiene algo de responsabilidad de lo que nos ocurre ahora con relación al caso de Roque Dalton. Para nosotros en el contexto en el cual se da la muerte de Roque por una disposición totalmente errada, es la que nos lleva a adoptar un principio que es manejarnos por la verdad, porque los costos que nos trajo esa inmadurez -dado desde la inmadurez personal, emocional, el nivel de radicalización  ideológica y dogmatismo que tenían las organizaciones en su etapa de surgimiento-, nos dejó con una gran cantidad de lecciones.
Y esas lecciones nos llevaron a la conclusión de que había que reconocer lo bueno y lo malo, aun sabiendo los costos.
Esa  misma tesis es la que nos lleva a plantear, hace un año cuando nos insertamos, el hecho de pedir perdón a la nación, sabiendo que íbamos a obtener un resultado a la larga, o sea, consideramos que tiene que construirse una nueva forma de hacer política y no se puede hacer política teniendo una cuenta pendiente con la historia, con la sociedad.  El caso de Roque es ése, está en eso.
Hemos venido en un proceso no de reivindicar a Roque, yo creo que él está reivindicado, nunca hizo nada que ameritara semejante destino, sino cómo nos reivindicamos nosotros de cara a la falta que cometimos y que nos llevó a pagar costos  hasta esta fecha y nos enseñó a tener cierta valentía que en general no  tienen las izquierdas, que es reconocer errores y errores de esta profundidad.



Siempre  existía la idea de no hay que decir esto porque está el enemigo enfrente, porque afecta a la unidad, siempre hubo una justificación y creemos que no, que de la misma manera que en determinados momentos hubo  fuertes debates al interior del FMLN cuando, por ejemplo, el accionar de los «coches bombas» causaban víctimas civiles, se planteaba hay que reconocerlo, pues a la larga era evidente que había sido el FMLN; hay reconocerlo, hay que decirle a la población, hay que decirle que fue un error, hay que pedir disculpas, hay que resolver ese problema y hay que corregirlo de inmediato. Eso llevó a que se pararan los «coches bombas».

A  nosotros el caso de Roque también nos llevó a distinguir la diferencia entre problemas de seguridad y disidencia, porque con el dogmatismo estas cosas se confunden y en mi opinión, para los movimientos armados, fue una de sus problemáticas, más dramáticas.

Creo que el problema  es que nadie tuvo en sus manos un caso como el de Roque, tan aleccionador; pero dentro de los movimientos insurgentes esa confusión de que a un disidente y su diferencia de opinión, se le trata como problema de seguridad, se le acusa de que es potencialmente un delator, es de lo más común y así sobre esa base no sólo en El Salvador, sino también en América Latina hay muchos revolucionarios muertos y revolucionarios muchos de ellos que han tenido más razón que los que quedaban vivos; a veces disidencias que ni siquiera existían y ni se sabía por qué era el debate, eran discusiones más emocionales que otra cosa.

Para nosotros el caso de Roque fue un caso ejemplarizante que nos ayudó mucho a tomar una determinada posición.

En  1977 hicimos la primera autocrítica pública, claro en el 77 la capacidad de que nosotros dijéramos algo y se conociera era limitada, tardaba años. Ni El Salvador, ni la guerrilla salvadoreña tenían la connotación que tiene ahora.

Todavía moviéndonos dentro de cierto marco crítico con respecto a la coyuntura internacional y todavía con cierta pelea con los intelectuales que con justificada razón nos habían condenado y habían reaccionado contra nosotros –yo les doy total razón-,  pero hay tener  en cuenta el periodo político y emocional que vivíamos como organización.

Éramos en realidad un grupo de jóvenes que habíamos tomado las armas y que no entendíamos ni conocíamos quién era Roque, lo venimos entendiendo después... Incluso, si estuviera en este momento vivo, el aporte que hubiera hecho al proceso sería descomunal, o  sea, su falta es evidente ahora, evidente en una izquierda que yo diría  que había sido muy creativa en lo político, pero que le faltaba imaginación en la comunicación con el pueblo y ahora en esta etapa de comunicación con la gente, el legado de Roque es de lo poco de gran calidad que queda porque no pudo hacer más...

- En el caso de la Comisión de la Verdad, usted aparece como el principal responsable de  hechos violentos pero según se dice, el asesinato de Roque Dalton fue una decisión colectiva, ¿cuál es la verdad?
- Fue una decisión  de la dirección de esa época de 1975 que son, tendría que hacer una precisión, pero por ahorita me recuerdo de Alejandro Rivas Mira, Jorge Meléndez, Vladimir Rogel, Alberto Sandoval (Lito) y otro compañero de seudónimo Mateo y yo. Probablemente se me ha quedado un par de nombres más.

Alejandro Rivas Mira, ¿qué papel jugó; él tiene antecedentes oscuros en todo el proceso?
-  Ésta es una cosa bastante complicada porque Rivas Mira era en ese momento el cuadro con más antigüedad en la organización, con más experiencia política, con un nivel mayor de madurez, diría yo; pero hay algo que nosotros con respecto a este caso reconocemos: igual que en relación al caso de los alcaldes (asesinados durante la guerra civil), nosotros nunca hemos descargado la responsabilidad en una sola gente, siempre asumimos que ésta era una responsabilidad de todos porque además  de lo que nosotros podamos pensar hoy con un mayor nivel de madurez, los siete en aquel momento actuamos creyendo que lo que estábamos haciendo estaba bien, lo que hacemos ahora es que reflexionamos y nos damos cuenta de que ese fue un tremendo error y sería una grave falta venir ahora y decir: no, ahí la culpa fue de Fulano.

Es que realmente el problema es.... veamos el contexto, la edad, el nivel de dogmatismo, esa relación entre seguridad y negar lo político y hacer el afincamiento en la cuestión de seguridad, o sea, son cosas que a mí no me gusta decirlas, pero las tengo que decir porque eran parte de la época.
El hecho de decir que Roque era agente de la CIA, cosa totalmente falsa, pero poniéndose a pensar y creyendo aquello entonces, se llegó a la conclusión -que posteriormente se reflexiona- y se llega al resultado de que no, que eso era totalmente falso, que en el momento de determinada pasión aquello funcionó casi como el mecanismo para consumar el error, la falta.

Incluso cuando Rivas Mira se separa del ERP, recuerdo que fue la primera vez -y esto resulta un tanto contradictorio porque lo tradicional hasta antes de la separación de Rivas Mira, era que toda disidencia iba siempre mezclada con un cuota de  interpretación negativa en términos de seguridad y la medida era inmediata, igual que en los casos anteriores; era la pena de muerte-, y recuerdo que discutimos mucho por primera vez, muy a pesar, digamos que podíamos tener un cierto lastre del pasado, en ese caso nosotros aceptamos que no íbamos a cometer otra vez el mismo error y llegamos a la deducción de que debíamos aceptar eso como una disidencia política, a  pesar de que se fue solo.
¿Y por qué la aceptamos como una disidencia política?, porque realmente habían serias diferencias con él en ese momento y las diferencias estriban todas en el plano orgánico-disciplinario. Por ejemplo, alguien que hace un rumor o genera un descontento era considerada como una actitud de insubordinación y la insubordinación entonces  significaba pena de muerte; una conclusión bastante común entre las izquierdas armadas que lleva incluso a fenómenos en algunos casos hasta patológicos, diría yo.

Para nosotros fue tan duro el golpe de los primeros años; el efecto que generó el caso de Roque fue tan grande que nos lleva a transformarnos realmente porque es un golpe dado en una edad muy temprana; a tal grado que eso transciende en nosotros.

Ya cuando estábamos en la etapa de la guerra abierta, cuando existía el uso de la pena de muerte contra espías, era lo que más pensábamos antes de hacer una cosa de ese tipo y teníamos una política y era de reconocer todo lo que hacíamos. Incluso, de eso tiene un registro bastante claro la Cruz Roja y el Arzobispado, que toda la vida le reconocimos cada cosa así supiéramos que nos traía una consecuencia política.

Por ejemplo, en el caso de Roque hay quienes en el año 77 decían que era una ingenuidad hacer una autocrítica; sin embargo, la vida nos fue dando la razón porque fuimos siendo reivindicados, asegurándonos de nuevo un espacio entre los revolucionarios... Había derecho a que la gente se sintiera molesta.

- Se habla de un juicio, de que Dalton murió por fusilamiento, ¿cuál es la realidad?
-  Sí, hay un juicio... un juicio, te voy dar incluso una incidencia de ese juicio que nunca se la he dicho a nadie; creo que fueron dos momentos del juicio. En uno de esos dos momentos llegó Felipe Peña, uno de los fundadores de las Fuerzas Populares Liberación (FPL)- con un pensamiento renovador totalmente distinto al que tenía Cayetano Carpio (Marcial)-, una de las gentes que admiré y quiero mucho, era casi un hermano para mí, igual que Rafael Arce, y él me hizo una reflexión que te digo no se me olvida nunca porque tenía razón y me dijo: «Mira, están  cometiendo un gravísimo error»; simultáneamente habían otros, no voy a profundizar más, que nos recomendaban que lo hiciéramos; pero Felipe me dijo, «esto que están haciendo ustedes aquí, está totalmente amañado».
¿Qué  capacidad, en el contexto de clandestinidad, con gente muy joven, sin ninguna formación profesional puede tener valor un juicio? Evidentemente, que aquello más parecía un juego, no había ninguna posibilidad de acumular pruebas, la posibilidad de defensa era incipiente; en ese sentido, yo me atrevería ahora a llamar juicio a aquello; no fue nada más que crear las bases para poder terminar de acometer la falta grave.



Si  hay una parte de la historia del proceso nuestro como organización que yo quisiera borrar, sería esa, rectificar y tener a Roque entre nosotros. Indiscutiblemente no hubo juicio, aunque nosotros hayamos dicho que eso fue un juicio. Entonces se llega a esa conclusión y se toma la medida de pena de muerte por fusilamiento por llamar a la insubordinación y se le pone la carga de que era agente enemigo, etc., etc.

A estas alturas no me gusta ni decirlo, porque no tenía ninguna correspondencia con la realidad y es que esto tiene que ver con el nivel de fanatismo y romanticismo con el que se nace.

- ¿Cuáles fueron los cargos en concreto que le formularon?
-  Básicamente fueron dos, el cargo más importante que se le imputaba era el de promover la insubordinación y la deserción; el segundo fue un cargo adicional que en realidad nunca llegó a documentarse sino que fue un cargo bajo sospecha.

El cargo insubordinación para aquel entonces se podría considerar como real, pero de lo que se estaba tratando era de un problema político, o sea, parte de los problemas de la etapa fundamentalista de una organización en desarrollo. Lo que él estaba haciendo era tomando contactos con gente para convencerlas políticamente de su posición y eso a la luz de nosotros -en la otra posición- era considerado divisionismo.

Había hablado con un compañero que era muy importante, que fue el primer explosivista, Pancho, y lo había incitado a que no obedeciera, que se insubordinara, a  que se fueran juntos porque estaba planteado claramente un problema político.

El segundo cargo en realidad fue formulado bajo sospecha  a raíz de una historia que la conocían muchos en el país y es en relación a su fuga de la cárcel de Cojutepeque (1964); hecho en el que quedó como un chisme, de que se produjo su fuga porque había colaborado la CIA.

A esto, ya no a la luz de nuestra posición de aquel momento, no a la luz de aquel debate que teníamos entre nosotros, sino explicándome este fenómeno con la misma lógica que explicó la parte nuestra, el problema es que Roque estuvo con un conflicto dentro del Partido Comunista y en éste también era tradición que los que disentían se les cargaba con motes de este tipo y cualquier cosa era considerada inmediatamente peligro de agente enemigo. 

Todavía recuerdo, incluso, que en los años 70 a los que comenzamos a formar los primeros grupos armado se nos tachó de ser de la CIA; era parte de la lógica de la época. Pero, de ninguna manera aquello tenía ni la más mínima seriedad.

A partir de ahí se consideró que era un peligro si se le  dejaba en libertad ya que eso podía afectar a la seguridad del resto; estas son las argumentaciones más fuertes que en una etapa de clandestinidad se arguyen para no atender los problemas que a veces constituyen disidencias políticas; incluso, hasta en algunos casos se llega a entender que son disidencias políticas pero por el temor a que se deriven en problemas de seguridad, entonces se incurren en faltas tan  graves como el ajusticiamiento y los fusilamientos y la tendencia de eliminar a un opositor, a un adversario político.

- Cuando habla de incitación a la insubordinación y de un problema político, ¿a qué problema se refiere?
-Veámoslo  con dos ópticas; cuál era nuestra óptica en aquel momento de inmadurez,  de esta etapa fundamentalista de la organización y cuál sería la óptica  hoy.

En aquel momento una cosa así era considerada una falta gravísima porque atentaba contra la cohesión interna, la seguridad, la disciplina, pero el problema es que eso coartaba la libertad en el plano  político. Pero esa es nuestra óptica hoy.

Cuando en 1976 se produce la separación que podría ser calificada de deserción de Alejandro Rivas Mira, nuestra organización a raíz de todas las consecuencias que había tenido la cuestión de Dalton, no la consideró exactamente una deserción, o sea, muy a pesar de todos los problemas que  esto implicaba para nosotros fue considerada una disidencia.

¿Por  qué?, porque evidentemente había una diferencia política con respecto a  los conceptos de disciplina y a la práctica política que comenzábamos a  desarrollar en la organización para fortalecerla internamente y eso es lo que lleva a disentir e irse, o sea, él estaba pensando en otro tipo de organización; pero nosotros llegamos a esa conclusión basados en la experiencia dramática que implicó lo de Roque.

- Cuando dice que Roque estaba incitando a que otra gente tomara una posición política ustedes lo interpretaron...
Nosotros  lo interpretamos como que estaba dividiendo a la organización, por eso lo importante es aclarar que hay dos posiciones, que las mezclo en el análisis. Se me hace difícil argumentar en un sentido sólo lo que pensábamos en aquella época porque fue una posición absurda: era una etapa gravísima. Evidentemente había mecanismos como una separación política que era totalmente lógica; se pudo haber optado por esa vía y no se dio ese chance.

Prácticamente con lo de Roque estuvimos al borde de una guerra con los compañeros de la Resistencia Nacional, cosa que era un absurdo y que no habría sido el único ocurrido en América Latina, ya han habido hechos similares en Colombia, Argentina y en otros  países. - Se consideró durante algún tiempo que había un enfrentamiento en el ERP entre una tendencia militarista y otra política  la que trataba de incorporar las masas a la lucha armada.

- Yo pienso que no; que se trató de un problema básicamente de inmadurez. El problema es que lo que constituía el aparato militar en la organización estaba más del lado del ERP.

Pero la prueba del nivel de coincidencias políticas no de hoy, sino a lo largo de casi todo el proceso de la guerra con la Resistencia Nacional, prueba que en realidad  no había una gran diferencia política. 

Incluso, ¿cuál era el punto de división más fuerte con la izquierda tradicional en aquel momento? Era el problema de la lucha armada y Roque era un antidogmático  y toda su obra va en ese sentido. Era un crítico de los partidos comunistas, pero esto llegó a tener incidencias. Cosas que hoy parecen ridículas, como por ejemplo, los debates entre las corrientes marxistas-leninistas pro chinas con las corrientes revolucionarias más pro cubanas el hecho de las divergencias de las relaciones entre Cuba y la Unión Soviética, cosas que en mi opinión ahora me parecen ridículas pero que fueron parte de esa infancia dogmática de la formación de nuestras organizaciones.

Con relación a los compañeros de la Resistencia Nacional, ellos tenían la parte más importante del aparato político de la organización que básicamente era el Frente de Acción Popular Unificado (FAPU).

Hablar de militarismo... si apenas éramos un puñado de gente; estamos hablando de 1975 y básicamente aquel fue un problema de inmadurez.

- ¿Cuál fue la actitud de Dalton en el juicio y a la hora de su ejecución?
La  actitud de Roque, en las partes que pude darme cuenta, fue de estar constantemente señalando que eso era un error, que debía de investigarse  más.

La actitud durante la ejecución fue de oponerse a ella en el  sentido de señalar que no, que eso iba a ser un gravísimo error, que era una injusticia.

Pero quiero señalar una cosa que es importante. Cuando se hace este tipo de preguntas hay como una búsqueda de conferir que en esa etapa existía la posibilidad de procesos muy ordenados y serios.
Yo me voy a remitir a la etapa actual, por ejemplo, una de las cosas que los organismos internacionales de derechos  humanos imputaron al FMLN fue precisamente lo de los juicios sumarios y  el FMLN hizo muchas defensas de formalizar esto. Lo cierto es que si en  la etapa de guerra de mayor desarrollo con territorios bajo control, el  FMLN no fue capaz de tener una política ordenada, un marco jurídico, digamos informal, de funcionamiento para este tipo de cosas, sino que tenían una alta cuota de un trabajo de inteligencia y una alta cuota también de arbitrariedad y por eso considero que en esto se cometieron muchos errores en unas zonas más que en otra y que en una zonas se cometieron errores gravísimos en ese sentido.

Entonces en aquella etapa  muchísimo más, actuaba el sentido más emocional, la pasión de las  ideas, de las posiciones que se tenían. No era algo ordenado, de pruebas, documentos y evidentemente aquello no podría llegar a tener la calidad de un juicio serio, por eso no se puede hablar de que haya habido un proceso.

- ¿Se le dio a conocer a Dalton de qué se le acusaba?
-  Sí, se le hizo saber; hubo reuniones en las que participó, se discutieron las cosas y todo, pero evidentemente no había una oportunidad real de defensa, pero lo importante a señalar es que en esas  condiciones era muy difícil, los códigos que se aplicaron fueron más bien basados en elementos subjetivos, porque las condiciones hace imposible que se pueda acumular pruebas, documentos, no se puede prolongar mucho el tiempo de una cosa de esa.

Entonces, lógicamente la tendencia es siempre a que la conclusión sea siempre la de condenar al que está en una situación de este tipo.

Ya después cuando estábamos en una etapa más avanzada de la guerra; recuerdo que cuando ya teníamos condiciones para retenciones prolongadas pudimos resolver muchos casos sobre la base de la retención prolongada, investigación y en algunos casos descubrimos que no había problemas.

Por  ejemplo, el caso de un compañero que pasó retenido casi un año por un cargo de ser parte de una infiltración que intentaba destruir la Radio Venceremos y que descubrimos que efectivamente no tenía nada que ver. Pero el problema fue porque lo había señalado una persona a la que sí habíamos efectivamente comprobado pruebas.

¿Pero cómo se podíamos hacer eso 15 años atrás?, imposibles. Recuerdo que en una ocasión se discutió  la posibilidad de sacar a Dalton del país, pero cómo se sacaba, no se podía; o sea, de una manera muy informal, como una alternativa y frente al cúmulo de problemas de seguridad se llegó a la conclusión de que no había otra alternativa y que había que hacer la ejecución.

- Recuerdo que en un momento el ERP publicó un comunicado en el que diferenciaban la actitud que había tenido Pancho a la hora de la ejecución y la que había tenido Roque Dalton; decían algo así como que Pancho había tenido una actitud «proletaria» y Dalton, «pequeñoburguesa».
- El problema era que Pancho era una gente sin la formación política que tenía Roque, entonces ésa era la actitud lógica, consecuente en esa posición. Mientras que Roque era una gente con argumentos, con lógica, con posición, descubría que lo que se estaba  haciendo se tenía que evitar. Yo diría que si le hubiéramos hecho caso..., Pancho no nos dijo ustedes están cometiendo un error, Roque sí nos dijo que estábamos cometiendo un error.

Yo devalúo totalmente lo que dijimos en aquella época, lo que dijimos en ese entonces sería un  argumento de tipo fundamentalista, o sea, lo que pesaba más, lo que impactaba más era la aceptación simple de los cosas, pero evidentemente cuando vimos cuáles  fueron los costos de este terror, el llamado que nos hizo Roque de manera persistente al decir que nos estábamos equivocando, tenemos que darle la razón.

- ¿Vale la posibilidad  de considerar que pudo haber sido el enemigo de la guerrilla, en el fondo, el culpable de la muerte de Dalton?
- Esto es bien importante tenerlo en cuenta, y creo que lo remitiría a cosas que ya dije. Aquí no hubo ardid de nadie, fue un error nuestro.

Nosotros en medio de la pasión de este error, de este mal tratamiento fruto de la  etapa fundamentalista sale este argumento y luego los que están fuera viendo la situación en el fondo con el mismo esquema vienen y sacan que «no fue Roque el de la CIA», sino que fue una manipulación de la CIA desde afuera, lo que condujo a su muerte.

Cuando se dice que si no  fueron los ejecutores «tontos útiles» de alguna conjura contra el propio movimiento insurgente, yo creo que no tenía la CIA la capacidad de llegar a este nivel, si lo hubiera tenido nos acaba.

- ¿Qué pasa ahora con Roque?, ¿dónde está su cadáver? En algún momento se dijo que se iba a entregar a la familia.
-  Correcto, hemos estado trabajando en eso con un equipo de los compañeros que tenían la información con el propósito de buscar un momento que era de lo que te hablaba hace un rato, que nos permitiera reivindicarnos y enmendar en parte la falta.

Hasta ahora desgraciadamente no hemos tenido resultados porque es mucho tiempo, hay que tomar en cuenta que hablamos de 18 años. Esperamos que al poder crear un equipo un poco más amplio podamos tener resultados, pero también está el riesgo de que no los tengamos. De cualquier forma con eso o sin eso, nosotros vamos a buscar el momento propicio para ese proceso de explicación de mayor profundidad en el caso, para adoptar una  posición más en forma y darla a conocer como organización. 

En la  coyuntura de la Comisión de la Verdad no quisimos; nos preguntaron si queríamos tocar el caso, pero esto era poner el asunto de Roque en medio  de todo esto, era como desnaturalizar lo que en realidad fue; no sólo estaba fuera del tiempo sino también fuera del contexto político; era una falta de otro tipo, dada en otra situación y más bien lo hubiera diluido.

Queremos que se sepa que efectivamente reconocemos el error y cambiamos.

- ¿Cree que éste ha sido su más grande error?
-Mira,  yo creo que sí, y tiene elementos que te pueden marcar en sentido positivo y te pueden marcar en sentido negativo. En sentido positivo qué  te marca: que es de tal dimensión y que faltaba tanto por vivir que nos  ayudó a no equivocarnos en ese sentido.

De ahí cometimos otro tipo de errores pero ese tipo de errores no volvimos a cometer nunca, jamás. La prueba está en que nuestra organización no se volvió nunca más  a dividir, nunca tuvimos un problema político interno y ahora  que tenemos discusiones y debates internos ahí está entera, entera; jamás volvimos a resolver una diferencia interna con una medida de ese tipo. 

 Nos marcó tanto como que fue el error más grave, más difícil, porque es el que nos pudo haber destruido o sea más adelante podías cometer un error pero difícilmente retrocedías, o sea, otros podían seguir el camino, incluso, hace poco cuando salió esta resolución de la Comisión de la Verdad, yo le decía a un compañero que cuando me enteré de la resolución que en el plano subjetivo me parece que es injusta independiente de que la acepte, es injusta; sólo me recordó los momentos  más difíciles que he vivido en todo el proceso y uno de ellos, el primer momento más difícil, fue el período de Roque Dalton.

Incluso,  implicó la separación de compañeros a los que uno quería mucho, o sea, por un lado, está lo de Roque, por otro lado está el desaparecimiento de  Lil Milagro, quien más formó en el plano ideológico-orgánico para el trabajo revolucionario y el caso de Pancho que también muere con Roque en el mismo fusilamiento, que era el primer constructor de armas populares y explosivista de nuestra organización.

Entonces tiene una cantidad de implicaciones subjetivas bien grandes y te digo eso nos marcó, pero menos mal en sentido positivo.

- ¿Qué siente cuando oye hablar de Roque Dalton?
Un  sentimiento de responsabilidad, siempre me recuerda la falta y por otro  lado, el hecho de pensar lo que hubiera significado si hubiera estado vivo en esta etapa... eso nunca lo dejo de pensar. Roque era una gente con una imaginación increíble, incluso, era la gente más amena que teníamos, con una capacidad de comunicación y de interpretación de los hechos, con sentido de comunicación hacia abajo que yo no lo he vuelto a  ver en la organización ni en El Salvador, ni dentro del FMLN, ni dentro  de la izquierda.



Era un arma poderosa de comunicación que perdimos en virtud de una falta de la más desgraciada que pudimos haber cometido.

- ¿Cree que esto que está diciendo puede concluir con ese tabú que prácticamente ha existido en el caso Dalton?
- Yo creo que es difícil: creo que se puede ir reduciendo su peso.
Hay  quienes pensarán que es cinismo, que es pragmatismo, lo he oído, me ha tocado en algunas ocasiones escuchar que otros piensan que es eso, pero no, yo lo hago con toda sinceridad y no lo hago con el sentido de limpiarnos, pienso que no, que limpiar totalmente esa carga es bien difícil.
Sólo de imaginarse lo que la derecha piensa y maneja sobre este caso: lo que incluso dentro del seno de la misma izquierda, en medio de las pasiones políticas piensa usar... pero ni modo así es, hay páginas en la historia de uno que quisiera borrar y repetirla y rehacerla pero eso no se puede. Tener el valor de reconocer los errores es algo que a la larga fortalece tus opiniones.

- ¿Están dispuestos ustedes a hacer un reconocimiento público de este error, que quede recogido en un documento?
-  Creo que en parte he respondido a esto: creo que no se trata de reparar  la imagen pública de Roque. Prácticamente el problema acá es cómo medianamente poder señalar un error que volvió a repetirse en nuestra organización.

Yo creo que Roque está reivindicado, no es cuenta de  éste, el problema es la pérdida física de Roque, pero su pérdida en términos de imagen creo que no existe, más bien el problema acá es que el reconocimiento nuestro es para poder reivindicarnos nosotros, ese es el punto, no se trata de que él haya quedado manchado.

Por eso otra de las lecciones que nos dejó Roque es que la verdad es un arma revolucionaria. Tarde o temprano, las cosas se saben y por ello reconocer los errores es un elemento sumamente importante, a veces puede  tener que esperarse condiciones, etc., etc., pero a la verdad es algo que hay que dar un espacio.

Y en relación a la posibilidad de publicar un documento, sería quizá esta la primera vez que doy una declaración a nombre de la organización sobre este caso en la que he dado más elementos de información que en ningún otro momento y evidentemente es parte de una decisión que teníamos y bajo determinadas condiciones de tal manera que se pudiera destacar el hecho, que no quedara perdido.
Nosotros estábamos por dar pasos como éste.
__
*Entrevista publicada en el Excélsior de México, mayo de 1993.

Wednesday, July 12, 2017

Eduardo Acevedo Diaz (1851 - 1924)



Periodista y novelista uruguayo, de intensa actividad politica  en su pais como  militante del Partido Blanco (liberal). Fundó el diario El Nacional de Montevideo y fue director de La Epoca durante la dictadura del coronel Latorre. Tan activa como su vida periodistica lo fue también su creación literaria representada en obras como la trilogia Ismael, Nativa y Grito de gloria que, conjuntamente con otras como Soledad, Lanza y sable y Brenda, lo convierten en el iniciador del género naturalista y de la novela nacional en el Uruguay.

ISMAEL
Esta novela, escrita en 1888, está considerada como una verdadera epopeya nacional en prosa, por la forma en que reúne y conjuga episodios relacionados con las luchas de un pueblo (el uruguayo) contra una tirania (la española), en un ámbito histórico que abarca los hechos más destacados de la vida uruguaya desde su levantamiento hasta 1825, año en el cual se lleva a cabo la batalla de Sarandi.
La referencia biblica de Ismael, hijo de Abrahan y su esclava Agar, no reconocido como heredero por Sara, verdadera esposa del patriarca y quien debe sufrir el destierro, amén de las penalidades de todo tipo hasta encontrar una tierra en la cual da origen a la raza árabe, es el marco del cual Acevedo Diaz extrae la esencia de su novela.
















“CONFESIONES SOBRE LA TRANSFORMACION AGRARIA EN EL SALVADOR.”

De: Cnel. Arturo Armando Molina, Presidente Constitucional de la Republica, del 1 de Julio de 1972- 1 Julio 1977. Por Celio R. Amay...