Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

Tuesday, February 13, 2018

Rita Segato: “Una falla del pensamiento feminista es creer que la violencia de género es un problema de hombres y mujeres”




Más allá de todo prejuicio escandalizador, Segato ha propuesto una mirada profunda sobre la violencia letal sobre las mujeres, entendiendo a los femicidios como una problemática que trasciende a los géneros para convertirse en una expresión de una sociedad que necesita de una “pedagogía de la crueldad”.

Florencia Vizzi y Alejandra Ojeda Garnero
El Ciudadano

Rita Segato es doctora en Antropología e investigadora. Es, probablemente, una de las pensadoras feministas más lúcidas de esta época. Y tal vez de todas las épocas. Ha escrito innumerables trabajos a partir de su investigación con violadores en la penitenciaría de Brasilia, como perito antropológico y de género en el histórico juicio de Guatemala en el que se juzgó y condenó por primera vez a miembros del Ejército por los delitos de esclavitud sexual y doméstica contra mujeres mayas de la etnia q’eqchi, y fue convocada a Ciudad Juárez a exponer su interpretación en torno a los cientos de femicidios perpetrados en esa ciudad. Su currículum es largo e impresionante.

Más allá de todo prejuicio escandalizador, Segato ha propuesto una mirada profunda sobre la violencia letal sobre las mujeres, entendiendo a los femicidios como una problemática que trasciende a los géneros para convertirse en un síntoma, o mejor dicho, en una expresión de una sociedad que necesita de una “pedagogía de la crueldad” para destruir y anular la compasión, la empatía, los vínculos y el arraigo local y comunitario. Es decir todos esos elementos que se convierten en obstáculo en un capitalismo “de rapiña”, que depende de esa pedagogía de la crueldad para aleccionar.

Es, en ese sentido, que el ejercicio de la crueldad sobre el cuerpo de las mujeres, pero que también se extiende a crímenes homofóbicos o trans, todas esas violencias, “no son otra cosa que el disciplinamiento que las fuerzas patriarcales imponen a todos los que habitamos ese margen de la política, de crímenes del patriarcado colonial moderno de alta intensidad, contra todo lo que lo desestabiliza”. En esos cuerpos se escribe el mensaje aleccionador que ese capitalismo patriarcal de alta intensidad necesita imponer a toda la sociedad.

No es tarea sencilla entrevistar a Rita, que es una especie de torbellino, capaz de enlazar con extrema claridad y sutileza los argumentos más complejos. Se toma su tiempo para responder, analiza cada pregunta, la desgrana, profundiza y vuelve a empezar con una vuelta de tuerca sobre cada concepto. Tiene su propio ritmo y seguirlo puede ser un desafío.

—En el marco del alarmante crecimiento de los casos de violencia de género, ¿podría profundizar en el concepto que desarrolló de que la violencia letal sobre la mujer es un síntoma de la sociedad?

—Desigualdad de género, control sobre el cuerpo de la mujer desde mi perspectiva, hay otras feministas que no coinciden, acompañan la historia de la humanidad. Sólo que, contrariamente a lo que pensamos y a eso que yo llamo prejuicio positivo con relación a la modernidad, imaginamos que la humanidad camina en la dirección contraria. Pero los datos no confirman eso, al contrario, van en aumento. Entonces tenemos que entender cuáles son las circunstancias contextuales e históricas.

Una de las dificultades, de las fallas del pensamiento feminista, es creer que el problema de la violencia de género es un problema de los hombres y las mujeres. Y en algunos casos, hasta de un hombre y una mujer. Y yo creo que es un síntoma de la historia, de las vicisitudes por la que pasa la sociedad. Y ahí pongo el tema de la precariedad de la vida.
 
La vida se ha vuelto inmensamente precaria, y el hombre, que por su mandato de masculinidad, tiene la obligación de ser fuerte, de ser el potente, no puede más y tiene muchas dificultades para poder serlo. Y esas dificultades no tienen que ver como dicen por ahí, porque está afectado por el empoderamiento de las mujeres, que es un argumento que se viene utilizando mucho, que las mujeres se han empoderado y que los hombres se han debilitado por ello y por lo tanto reaccionan así… no. Lo que debilita a los hombres, lo que los precariza y los transforma en sujetos impotentes es la falta de empleo, la inseguridad en el empleo cuando lo tienen, la precariedad de todos los vínculos, el desarraigo de varias formas, el desarraigo de un medio comunitario, familiar, local… en fin, el mundo se mueve de una manera que no pueden controlar y los deja en una situación de precariedad, pero no como consecuencia del empoderamiento de las mujeres, sino como una consecuencia de la precarización de la vida, de la economía, de no poder educarse más, leer más, tener acceso a diversas formas de bienestar.

Y eso también va en dirección de otra cosa que vengo afirmando: que hay formas de agresión entre varones que son también violencia de género. Yo afirmo que los varones son las primeras víctimas del mandato de masculinidad. Con esto no estoy queriendo decir que son víctimas de las mujeres, y quiero dejarlo bien en claro porque se me ha entendido de una manera equivocada muchas veces. Estoy diciendo que son víctimas de un mandato de masculinidad y una estructura jerárquica como es la estructura de la masculinidad. Son víctimas de otros hombres, no de las mujeres.

—Muchas mujeres reciben esta violencia como algo normal. ¿Por qué?


Foto: Colectivo Manifiesto

—Por eso, sobre todo en España, al principio, cuando en las primeras campañas por los derechos de la mujer empezaron a aparecer estas mujeres golpeadas en la televisión, fue muy fuerte y causó mucho impacto. Plantear que la violencia doméstica es un crimen creo que fue el mayor avance de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (Cedaw), es decir, que algo que es una costumbre puede ser un crimen. Es dificilísimo, sobre todo en el campo del derecho dar ese paso, porque el derecho es como la santificación de todo lo que es la costumbre como ley. Pero la Cedaw dice: esta costumbre es un crimen, no puede ser transformada en ley. En ese caso de la violencia doméstica, de las violaciones domésticas, se ha marchado en el camino de comprender que es un crimen.

Ahora, lo que nos da a nosotros una pauta, una luz para entender mejor todo ese tema, es que cuando hay un óbito, cuando aparece un cuerpo, un asesinato de mujer nunca fue natural, ni antes ni ahora ni nunca. Y ahí vemos que hay una dificultad del derecho y del Estado en ganar terreno en este campo. Porque, sin ninguna duda, están en aumentando cada vez los feminicidios, ese verdadero genocidio de mujeres que estamos viviendo, de varias formas. Y eso lo sabemos porque ya hay más de 10 años de estadísticas en la mayor parte de los países. Y además el avance en lo legal y lo forense respalda esta afirmación.

—Usted plantea que la violación es un acto disciplinador, un crimen de poder. ¿Qué se juega el agresor sexual en esos casos?

—Bueno, ese concepto es de altísima complejidad. Le cuesta mucho a la sociedad comprender a qué apunto. Mucha gente de bien, muy moral, saltó contra esto e intenta rápidamente diferenciarse de ese sujeto que considera anómalo, criminal, inmoral, en fin todo lo malo que se deposita en ese sujeto, en ese chivo expiatorio que es el agresor… y los otros hombres se salvan y dicen yo no soy eso. Yo eso lo pongo bajo un signo de interrogación.
 
Yo creo que aquel último gesto que es un crimen, es producto de una cantidad de gestos menores que están en la vida cotidiana y que no son crímenes, pero son agresiones también. Y que hacen un caldo de cultivo para causar este último grado de agresión que sí está tipificado como crimen… pero que jamás se sucedería si la sociedad no fuera como es. Se sucedería en un psicópata, pero la mayor cantidad de violaciones y de agresiones sexuales a mujeres no son hechas por psicópatas, sino por personas que están en una sociedad que practica la agresión de género de mil formas pero que no podrán nunca ser tipificadas como crímenes.

Por eso mi argumento no es un argumento antipunitivista de la forma clásica, en el sentido de que no se debe punir o sentenciar. Sí tiene que haber leyes y sentencias que sólo algunas veces llegan a materializarse. Pero en nuestros países sobre todo, en el mundo entero, pero especialmente en América Latina, de todos los ataques contra la vida, no solamente los de género sino de todos en general, los que llegan a una sentencia son una proporción mínima. La eficacia material del derecho es ficcional, es un sistema de creencias, creemos que el derecho lleva a una condena. Pero claro que tiene que existir, el derecho, todo el sistema legal, el justo proceso y la punición. Lo que yo digo es que la punición, la sentencia no va a resolver el problema, porque el problema se resuelve allá abajo, donde está la gran cantidad de agresiones que no son crímenes, pero que van formando la normalidad de la agresión. Ninguno tomaría ese camino si no existiera ese caldo de cultivo.
 
Foto: Colectivo Manifiesto

—¿Y por qué algunos hombres toman ese camino y otros no? Porque si es un problema social ¿no afectaría a todos por igual?

—Y bueno, porque somos todos diferentes… yo no te puedo responder eso. Lo que sí te puedo asegurar es que los índices serían muchos menores si atacáramos la base, o sea, el hábito, las prácticas habituales. Tampoco hablo de una cultura de la violación, porque se habla mucho de eso, sobre todo en Brasil. Se habla mucho de una cultura violadora. Está bien, pero cuidado con la culturalización, porque el culturalismo, en el abordaje de estos temas, le da un marco de “normalidad”, de costumbre. Como se hace con el racismo por ejemplo… es una costumbre. Yo tengo mucho miedo a esas palabras que terminan normalizando estas cuestiones.

—En relación a este tema, sobre que la violación es un crimen de poder, disciplinador, eso, ¿se juega de la misma manera en el caso de los abusos de menores? Ya que generalmente los niños son abusados en su mayoría en las relaciones intrafamiliares o por integrantes de sus círculos cercanos, ¿se puede hacer una misma lectura o es distinto el análisis?

—Yo creo que es un análisis distinto, porque ahí si entra la libido de una forma en que yo no creo que entra en las violaciones de mujeres. Yo no he investigado mucho ese tema, lo que sí puedo decir al respecto es que el agresor, el violador, el asediador en la casa lo hace porque puede. Porque también existe una idea de la paternidad que proviene de una genealogía muy antigua, que es el pater familias, como es en el Derecho Romano, que no era como lo concebimos hoy, como un padre, una relación parental. Sino que el padre era el propietario de la mujer, de los hijos y de los esclavos, todos en el mismo nivel. Entonces eso que ya no es más así, pero que en la genealogía de la familia, como la entendemos, persiste… la familia occidental, no la familia indígena. Pero sí la familia occidental, que tiene por debajo en sus orígenes la idea de la dueñidad del padre. Entonces, eso aun está muy patente. Tengo estudiantes que han trabajado este tema. Por ejemplo, el caso de un pastor evangélico que violaba a todas sus hijas, y lo que sale de ese estudio es que el hombre, en su interpretación, era dueño de esos cuerpos. Eso es algo que no está más en la ley, pero sí en la costumbre. Y el violador también es alguien que tiene que mostrarse dueño, en control de los cuerpos. Entonces el violador doméstico es alguien que accede a esos cuerpos porque considera que le pertenecen. Y el violador de calle es alguien que tiene que demostrar a sus pares, a los otros, a sus compinches, que es capaz. Son variantes de lo mismo, que es la posesión masculina como dueña, como necesariamente potente, como dueño de la vida.

—En su experiencia, ¿el violador se puede recuperar de alguna forma, con la cárcel o con algún tratamiento?
 
—Nunca vi un trabajo de reflexión, no lo podemos saber porque el trabajo que debemos hacer en la sociedad, que es primero entender y luego reflexionar, nunca fue hecho. Sólo después de hacer el trabajo que está pendiente todavía de hacer en el sistema penitenciario, podemos llegar a ese punto. No hay elementos suficientes. No estoy hablando de psicópatas. Porque, a diferencia de lo que dicen los diarios, la mayor parte de las agresiones sexuales no son perpetradas por psicópatas. Los mayores perpetradores son sujetos ansiosos por demostrar que son hombres. Si no se comprende qué papel tiene la violación y la masacre de mujeres en el mundo actual, no vamos a encontrar soluciones.

Quedan pendientes tantos temas… hablar, por ejemplo, sobre el papel de los medios que, según sus propias palabras, colaboran con exhibir públicamente la agresión a las mujeres hasta el hartazgo, haciendo de la victimización de las mujeres un espectáculo de fin de tarde o después de misa, reproduciendo hasta el hartazgo los detalles más morbosos y funcionando así como el “brazo ideológico de la estrategia de la crueldad”…. Esos y tantos otros. Será en otra oportunidad. La estaremos esperando.


Monday, February 12, 2018

DISCURSO PRONUNCIADO POR FIDEL EN EL ALMUERZO EN SU HONOR EFECTUADO EN LA CIUDAD DE LOS COSMONAUTAS, URSS, EL 29 DE JUNIO DE 1972.




Querido compañero Brezhnev;

Queridos compañeros del destacamento de cosmonautas;

Queridos compañeros soviéticos y cubanos:

En el día de hoy, durante esta visita a la población estelar, nosotros hemos vivido horas muy agradables y muy emocionantes. En primer lugar, tuvimos la oportunidad, pudiéramos decir el privilegio, de ver el centro de entrenamiento, de ver los lugares donde ustedes se entrenaron, las naves; tuvimos la posibilidad de obtener una idea real de las condiciones en que ustedes trabajan y las condiciones en que ustedes han realizado las exploraciones espaciales. Tuve incluso la oportunidad de introducirme en una de esas naves. Por unos segundos es posible que yo me haya imaginado que también era cosmonauta. 


Y yo pensaba en esos momentos cómo recibimos las noticias de los viajes espaciales: cada vez que se producía un vuelo espacial, en el mundo se informaba del vuelo, de la órbita, del número de vueltas y de múltiples noticias que llegaban del espacio. Veíamos fotografías, veíamos películas; leíamos libros, revistas; conocimos los cosmonautas. Pero, sin embargo, cuánto esfuerzo, cuánto tiempo, cuántas horas de trabajo, de estudio y de sacrificio; cuánta dedicación, cuánta voluntad, cuánta abnegación, ¡cuántas cosas han tenido que ocurrir para que se produzca el vuelo de los cosmonautas! Y además, cuántos riesgos, cuántas incomodidades, que verdaderamente hacen de los vuelos espaciales una gran hazaña. 

Por mucho que la imaginación del hombre trate de comprenderlo, difícilmente llegue a alcanzar la realidad de lo que significa ese esfuerzo de ustedes. 

Pero además qué gran esfuerzo científico, qué gran esfuerzo técnico, qué extraordinario y complejo desarrollo de la economía ha sido necesario para eso. 

El compañero Brezhnev nos explicaba que todos los componentes de esas naves espaciales han sido construidos en la Unión Soviética. Cuántos miles de equipos, cuántas decenas de miles de piezas, cuántos diferentes metales, cuántos diferentes productos químicos, qué desarrollo de la electrónica y de las computadoras, y de la física y de las matemáticas, ha hecho falta para lograr la proeza de los vuelos espaciales. 

Nosotros ayer, en nuestra visita al Distrito de Gagarin, recordábamos que con motivo del recorrido por el GOSPLAN habíamos visto una exposición de Lenin: los cuadros de Lenin hablándoles a los soldados, a los obreros, al pueblo; las fotografías de Lenin en aquella época, que eran épocas tan duras, épocas tan difíciles. Y hay una fotografía de Lenin mirando el paso de una carreta que llevaba troncos de árboles para hacer madera. 

Han transcurrido no mucho más de 50 años, y en esos 50 años, a pesar del punto de partida de la Unión Soviética, en medio de las ruinas de la guerra imperialista, de las intervenciones, de las bandas contrarrevolucionarias, en medio del aislamiento y del bloqueo, empezaron a construir el Estado socialista, se enfrentaron a las tareas del desarrollo, a los planes quinquenales. Luego de nuevo la guerra, la invasión hitleriana, y la destrucción, las pérdidas de enormes riquezas y de 20 millones de vidas, el surgimiento del campo socialista en un área destruida por la guerra. Y aun en medio de esas terribles circunstancias, la Unión Soviética, el pueblo soviético, bajo la dirección de su Partido, ha llegado a los avances, ha llegado a los éxitos, ha llegado a las proezas —en todos los campos— que se han logrado. 

Lenin y los primeros bolcheviques no tuvieron la oportunidad de contemplar esta era de la conquista del espacio, pero ellos creyeron en el poder soviético, ellos creyeron en las ideas marxistas, ellos creyeron en el hombre, ellos creyeron en el Partido que habían fundado, y la realidad ha venido a demostrarlo de una manera absoluta, de una manera impresionante.
Por eso, cuando nosotros vemos estos logros, no podemos menos que rendir nuestro tributo de respeto a los que fueron capaces de ver las posibilidades de la revolución socialista. 

Y todos estamos conscientes de que es un camino que apenas comienza. ¡Cuántas cosas en el futuro, cuántas nuevas conquistas de la ciencia del espacio nos quedan por delante!
Pero además hemos tenido la oportunidad de ver no solo la técnica, sino de ver los hombres que han trabajado, han manejado esa técnica y han conquistado el espacio. 

Nosotros hemos tenido el privilegio de conocer a muchos de esos hombres, comenzando por el compañero Gagarin, que visitó a nuestro país algún tiempo después de su viaje espacial. Nosotros hablábamos ayer de eso en el Distrito Gagarin: de su juventud, de su espíritu lleno de optimismo, lleno de vida, y al mismo tiempo de su nobleza, de su modestia, de su sencillez, de su espíritu amistoso que dejó en nuestro país un gran recuerdo. 

Sin duda que los hombres que han estado trabajando en la conquista del espacio han sido escogidos por el Partido por su conciencia revolucionaria, por su espíritu de disciplina, por su abnegación, sus méritos, su valor, su capacidad, su inteligencia, su voluntad. Pero no es casual el hecho de que detrás de cada hombre de esas características hay un hombre verdaderamente sensible, hay un hombre de una gran calidad humana. 

Lo que nosotros hemos podido ver en los destacamentos de cosmonautas son precisamente esas extraordinarias cualidades humanas que están detrás del revolucionario, detrás del buen revolucionario, detrás del buen trabajador. 

Nuestro país ha tenido el honor de recibir a nueve de los 25 cosmonautas. Infortunadamente varios de ellos ya no se encuentran aquí entre nosotros. Nosotros deseamos verdaderamente que Cuba pueda seguir teniendo el honor de recibir con frecuencia la visita de ustedes. De todo corazón les brindamos nuestro país, nuestra hospitalidad, nuestra tierra, nuestros mares (APLAUSOS). Esos mares azules que ustedes ven desde el espacio cuando viajan. Nuestros mares son, además, mares muy claros, muy bellos. Imaginamos que desde el aire también se vean bellos, desde tierra también son así realmente: las aguas, los fondos de coral, las arenas. Y nada más justo que si ustedes los ven desde lejos, a cientos de kilómetros, tengan la oportunidad de verlos de cerca y de palpar todo eso. 

Nosotros también hemos visto hoy el aspecto humano de la vida de los cosmonautas. Hemos visto el pueblo donde viven, los edificios de apartamentos. Hemos visto sus familiares, hemos visto sus hijos y los familiares de sus compañeros, y pensamos que ellos viven junto con ustedes el esfuerzo, el sacrificio en la lucha por la conquista del cosmos; ellos han sufrido junto con ustedes los riesgos: el cosmonauta, el riesgo de perder la vida; los familiares, el riesgo de perder a los seres queridos; las esposas, a los esposos; los hijos, a los padres; los riesgos de perder al compañero, de perder al amigo. 

Imaginamos los inmensos dolores de ustedes cuando han ocurrido accidentes, cada vez que se ha producido un hecho doloroso. Hay una cifra que da la idea de los riesgos del esfuerzo de ustedes, y es el número de compañeros que han muerto, de entre los 25 que han participado en la conquista del espacio.

Por último, en aquellos momentos tuvimos un instante de mucha emoción cuando visitamos la estatua de Gagarin y le pusimos la ofrenda floral, y aparecieron los niños, apareció la población, y una banda de música tocaba la Marcha del 26 de Julio. Fueron para nosotros minutos que no podremos olvidar. 

Y aquí en este Museo, al final, vimos las fotos, vimos los recuerdos, vimos los regalos que les dieron a lo largo de la visita a todo el mundo. Entre ellos estaban las fotos en ocasión de la visita a Cuba del compañero Gagarin y de otros compañeros. Vimos también los presentes que a todos les han hecho en todos los países que visitaron. Por último, admiramos y celebramos realmente la idea de organizar ese pequeño Museo. Porque, a pesar del poco tiempo transcurrido, ya la conquista del espacio tiene su historia: una historia llena de esfuerzo, llena de sacrificio y llena de proezas. Y es bueno que las generaciones venideras tengan la posibilidad de conocer y de comprender cómo comenzó todo esto. 

Nosotros no tenemos la menor duda de que en los próximos 20, 25 años, 50 años, quién sabe las cosas que estarán ocurriendo en el espacio, quién sabe las naves que estarán volando; quién sabe las plataformas, los laboratorios, las cosas que se estarán haciendo entonces. Pero todo eso ha tenido un comienzo, como tuvo un comienzo la revolución bolchevique, como tuvo un comienzo el Estado soviético. 

Y así como nada nos conmueve tanto como recordar aquellos primeros tiempos, también nada conmoverá en el futuro tanto como recordar estos tiempos, como conocer estos inicios, este comienzo, conocer la vida y la historia y el trabajo de los hombres que iniciaron la conquista del espacio. 

Nosotros, a la vez de expresarles a ustedes nuestra más profunda admiración, queremos también expresar nuestro agradecimiento, nuestro recuerdo a los compañeros que dieron su vida por estos éxitos; recordar también a los que están ausentes, físicamente ausentes, pero plenamente presentes en nuestro recuerdo y en nuestros sentimientos; expresar nuestra admiración por el pueblo soviético, por su Partido y por su dirección, por el interés que le han puesto a la cuestión de la conquista del espacio, por el tiempo y la energía que han dedicado a este esfuerzo. 

Por eso, compañeros, nosotros deseamos brindar por el destacamento heroico de los cosmonautas soviéticos, brindar por los éxitos del pueblo soviético, brindar por su Partido y brindar por su dirección, brindar por el compañero Brezhnev. 

(APLAUSOS) 


Friday, February 2, 2018

Stalingrado en la memoria


Edwin Tobar
 
 
 
Estos días se cumple el 75 aniversario del final de la batalla de Stalingrado, que fue el combate más sangriento de la más devastadora conflagración de la historia de la humanidad. Su crueldad y dureza bastarían para justificar los ríos de tinta vertidos acerca de la misma, pero Stalingrado representa muchas cosas que van más allá de su intrínseco valor histórico y militar. La gran batalla librada a orillas del Volga se ganó un lugar privilegiado en el imaginario colectivo y en la memoria antifascista, particularmente en el de millones de comunistas del mundo entero, que durante los meses que duró el terrible choque miraban al Volga con el corazón encogido, conscientes de que una victoria nazi en las estepas del Cáucaso y entre los escombros de la ciudad mártir, sería un desastre para la humanidad progresista y antifascista.
 
Tras el fracaso de la Wehrmacht a las puertas de Moscú en el invierno del 41, que fue el primer revés importante de las tropas nazis desde aquel lejano septiembre de 1939 en el que Hitler comenzó a pasearse por Europa a lomos de sus unidades blindadas, el alto mando alemán fijó su atención en los campos petrolíferos del Cáucaso. Lejos quedaban ya los días de vino y rosas de los jerarcas nazis y de los militaristas prusianos, inventores de la guerra relámpa -blitzkrieg-, atascada a las puertas de Moscú y ante las retículas de los puntos de mira de los T-34 soviéticos. La apocalíptica fanfarronada de Hitler, ante lo más granado del partido nazi, en su cervecería favorita de Munich, de que el estado soviético era un decorado de cartón piedra podrido, que se derrumbaría de una patada, no se había cumplido. Pero la Wehrmacht seguía siendo la más poderosa armada de todos los tiempos y la escala de crueldad y de salvajismo criminal de sus hombres, inusitada. Hitler estaba siendo fiel a su promesa de guerra total contra los -untermensch- subhumanos, eslavos, escrita negro sobre blanco en el ‘Mein Kampf’.
 
El próximo golpe iba a ser en el Cáucaso. Primer objetivo: los campos petrolíferos. La ciudad de Stalin era la llave del Volga y su conquista cubriría el flanco oriental de sus ejércitos. Además a Hitler no se le escapaba el altísimo valor simbólico de conquistar la ciudad que llevaba el nombre de Stalin. Un desafío a la altura de la megalomanía de Hitler.
 
La cronología histórica fija que la batalla de Stalingrado se libró entre el 23 de agosto de 1942 y el 2 de febrero de 1943, si bien el día de la capitulación del comandante del Sexto Ejército, el Mariscal Friedrich Paulus, fue el 31 de enero. Paulus fue el primer Mariscal de la historia militar alemana que se rindió ante el enemigo. Pero antes de que eso ocurriera, dos millones de soldados soviéticos, alemanes y sus aliados húngaros, rumanos e italianos, se dejaron la vida entre los escombros de Stalingrado y en las estepas aledañas. No es la intención de este breve texto profundizar en los pormenores bélicos de la batalla, si bien es necesario dar unas pinceladas de los mismos, para entender los elementos originales y novedosos de la misma.
 
Stalingrado era una moderna ciudad industrial que se extendía a lo largo de 27 kilómetros a las orillas del río Volga. Una ciudad de edificios de tres o cuatro alturas en el centro y con barrios de casas unifamiliares; con grandes fábricas de tractores y de armamento; un importante nudo ferroviario, que unía Moscú con los campos petrolíferos del sur. Además el río Volga era una vía fluvial de transporte vital para la Unión Soviética. Resumiendo, Stalingrado era una ciudad modelo del proceso de industrialización acelerada de los años treinta, con casi un millón de habitantes, grandes espacios verdes y una agitada vida social y cultural.
 
El ataque directo a Stalingrado se inició con un bombardeo masivo el 23 de agosto del 42, que duró una semana entera, produciendo la muerte de 60.000 civiles y la destrucción completa de la ciudad, que quedó reducida a escombros. Oleadas ininterrumpidas de Heinkels 111 y Junkers 88, a las órdenes de Wolfram Von Richthofen, el que fuera comandante de la Legión Cóndor en la guerra de España y responsable, entre otros, de la destrucción de Guernica, abrieron el camino al ataque por tierra de las tropas del Sexto Ejército de Paulus.
 
Stalingrado se desarrolló el combate urbano más importante de la Segunda Guerra Mundial, aunque no fue el primero, ni sería el último, éste fue sin duda el más salvaje e intenso de toda la guerra. Los soldados alemanes llamaron a la batalla “la guerra de las ratas” –rattenkrieg-. Durante la batalla se desarrollaron nuevas tácticas de combate urbano a corta distancia. Las líneas estaban a treinta o cuarenta metros. A esa distancia, las granadas de mano, las afiladas palas cortas de infantería y los subfusiles eran las armas más letales, en un feroz cuerpo a cuerpo sostenido durante meses. A menudo se combatía en los mismos edificios en ruinas, ocupando los alemanes los pisos inferiores y los soviéticos los superiores o viceversa.
 

Vasili Chuikov
 
 
Vasili Chuikov, comandante del 64 Ejército soviético y responsable de la defensa de la ciudad, fue el innovador que desarrolló las tácticas del combate urbano. Fue Chuikov quien decidió situar sus líneas tan cerca de las líneas enemigas, con el fin de impedir los bombardeos alemanes sobre sus hombres pues inevitablemente esos bombardeos producirían bajas sobre los propios alemanes. Fue Chuikov quien organizó los grupos de asalto, compuestos por cinco o seis hombres, que atacaban con ferocidad y se retiraban rápidamente a posiciones defensivas. Y fue Chuikov quien potenció la figura de los francotiradores, que además de causar muchas bajas a los alemanes, priorizaban la eliminación de los oficiales nazis y de los especialistas en comunicaciones. Hay que señalar que además del valor militar intrínseco de los francotiradores, su tarea galvanizó las esperanzas y la moral de combate de todo el pueblo soviético.
 
A mediados de noviembre del 42, y a costa de muchísimas pérdidas, los alemanes se encontraban en muchos puntos de la ciudad a apenas 100 metros del Volga. Pero Chuikov se negó a retirar su puesto de mando a la orilla oriental del Volga. Permanecería durante toda la batalla junto a sus hombres, dando ejemplo, lo que estuvo a punto de costarle la vida en varias ocasiones. Los noticieros alemanes, haciéndose eco de la ansiedad de Hitler, anunciaron, falsamente, en varias ocasiones la conquista total de la ciudad. Pero la realidad se encargó de arruinar la propaganda. El 19 de noviembre el Ejército Rojo lanzó la Operación Urano, una magna y genial maniobra en profundidad y en pinza, atravesando el Volga desde el norte y el sur de la ciudad, que en pocos días rodeó por completo al Sexto Ejército alemán. Esta operación fue dirigida por el Mariscal de la Unión Soviética Gueorgui Zhúkov, encerrando a los alemanes y a sus aliados en un inmenso -kessel- caldero. El resto consistió en ir reduciendo la bolsa que encerraba a 250.000 soldados alemanes. Hitler se negó a capitular, llegando a nombrar a Paulus Mariscal de Campo, en la suposición de que nunca se rendiría, pues ningún Mariscal alemán lo había hecho nunca. En su teatralidad criminal, Hitler deseaba que sus hombres se suicidaran antes de rendirse. Pero Paulus capituló el 31 de enero del 43, junto a los 90.000 hombres que quedaban vivos del Sexto Ejército.
 
Stalingrado representó un punto de inflexión en la guerra. La Unión Soviética tomó en sus manos la iniciativa, que hasta entonces era alemana, y ya no dejaría de perseguir a la Wehrmacht hasta Berlín. Pero esa es otra historia. El valor militar, histórico y sentimental de Stalingrado es inmenso, por la deuda de sangre contraída con el heroísmo, la determinación y el sacrificio del pueblo soviético por todos los pueblos del mundo. En Stalingrado se empezó a apagar la estrella, hasta entonces ascendente, del nazifascismo.

Thursday, February 1, 2018

1 DE FEBRERO DE 1932




1 DE FEBRERO DE 1932: FUSILAMIENTO DE NUESTROS COMPAÑEROS: FARABUNDO MARTÍ, MARIO ZAPATA Y ALFONSO LUNA 


Á. S.
Julajuj No’j Majtâktisé Ulin 


El Brujo de las Aguas Azules de San Matías
devoraba a sorbos la sangre

Los jaguares derramaban el elixir de sus venas
es la danza… La lucha armada de 1932
del tigre y venado

Tres semillas retornan al vientre de la tierra:
Luna, Zapata y Farabundo

Manantiales de rojos torrentes
Sangre carmín de los héroes
engendraron el brillo en la noche

El latido de los teponahuastes
en e l corazón del pueblo
sacudió a la bestia impune

Su martirio, con puño izquierdo
golpeaba la mortal quimera

Su aliento llenaba sus vísceras
a podredumbre y masacre,
entre las montañas indígenas y obreras

Son los hijos de la madre cuscatleca
Es la noche de la Luna
cuando la madrugada del 1 de febrero
Tres jaguares cayeron…
fertilizando la tierra

Nacían de nuevo entre furiosos volcanes
en cinco frentes de guerra

Los jaguares rugían, ante la mirada
de los hijos de la Madre Tierra. 


Sunday, January 21, 2018

La gran marcha del 22 de enero de 1980 y Monseñor Romero



Por: Juan Crisostomo de Zacatecoluca
 

El 22 de enero de 1980, fui para San Salvador, a participar en la gran marcha de la Coordinadora de Masas, éramos aproximadamente medio millón de personas zampadas en San Salvador.

A eso le tuvo gran miedo la burguesía.

Yo no sé, si fue un error haber exhibido las masas en las calles porque el enemigo sabía que había gente organizada, pero no sabía la gran cantidad, ni de dónde veníamos.

Imagínate de que la gente del Bloque íbamos desde el Parque Cuscatlán y llegábamos hasta el Estado Mayor, esto solo la gente del BPR. Además estaban el FAPU, y las LP-28, … ¡Era un cachimbo de gente!

Lo que quiero contar es que en este tipo de situaciones siempre han habido desmadres.

El 21 de enero, la Coordinadora de Masas nos reunimos en la Universidad Nacional, llegamos en tren desde nuestros lugares debido a que la AEAS iba a hacer un paro el propio día 22, entonces nos fuimos un día antes, o sea el 21.

Por más paros de transporte que hicieran no nos detendrían, toda la mara estaba animada, nos trepamos en el tren hacia San Salvador. Llegamos a la estación en San Salvador y nos fuimos a pie para la Universidad. En la noche, durante la reunión de la Coordinadora, para ver los detalles finales, se vio aquel estire y encoje, porque todos queríamos ir adelante, todos queríamos ser los primeros, estar al frente de la marcha,… Pues si, como nunca habíamos probado un desvergue bueno donde llegarían mucha gente de todo el país.

Después de tanta discusión se acordó que el FAPU encabezara la marcha, que fuera adelante… Muy sugestivos los compas del FAPU porque llevaban cosas que no deberían haber llevado, El FAPU llevaba una ametralladora, pero era una ametralladora hecha de cartón.

Nosotros los del BPR llevábamos una casita de cartón que unos cipotes iban empujando sobre unos roditos.

Si mal no recuerdo, los del Partido Comunista a través de la UDN, llevaban un pene, nombre vos, Puta!, Ya la riegan los compas, y en la consigna gritaban que allí llevaban huevos, y que… eso fue todo.

Regresando a lo de la reunión, recuerdo cuando dijeron: “Vaya pues, el FAPU va ir adelante”.

Marcha del FAPUDe acuerdo!, contestaron los FAPU, De acuerdo!, gritaron todos. El honor se le había otorgado al FAPU para que fuese a la cabeza de la manifestación, pero eso sí, ninguna de las organizaciones quería ir a la cola.
 
Al final los del BPR dijeron: “Nosotros estaremos donde se acuerde, “vaya pues”, dijeron los demás compas: “Ustedes van ir atrás”. “El Bloque le toca del parque Cuscatlán hacia atrás”, “Vaya ¡Vergón!”, dijo la gente, y se movieron rapidito para posicionarse a partir del Cuscatlán para atrás. A la hora de los pijazos, allí en el parque mataron a los que encabezaban la marcha, los compas del FAPU., 22 personas ametrallaron allí en el parque Cuscatlán.

Ya en la calle y en columnas, nosotros, los del Bloque, no nos podíamos mover, la marcha no avanzaba, las filas de gente no caminaban. Desde el parque Cuscatlán había gente hasta el reloj de Flores, había gente hasta la Universidad y hasta la colonia Santa Anita. San Salvador estaba saturado, era una autentica expresión organizada del Movimiento Popular, gente por todas partes ¡de barato había medio millón de personas!

El gobierno ametralló la marcha, esto se inicio en el Parque Cuscatlán, la dirección de la marcha orientó salir de regreso para la Universidad para protegernos de la represión, pero el gobierno llego a ametrallar los portones alrededor de la Universidad, matando dos compañeros, hubieron muertos y sucedieron cosas que no he escuchado en las anécdotas.

Al siguiente día la Universidad amaneció rodeada por los militares, se orientó que la gente entrara en las diferentes facultades. Los de San Vicente ocuparon la facultad de Derecho, Usulután ocupo otra, toda la gente que había llegado desde todos los rincones del país, todos se encontraban metidos y distribuidos en cada una de las facultades de la Universidad.


El ejército metido en la Universidad, había llegado hasta el cafetín de AGEUS. Adentro, los militares rafagueaban a la gente que se había refugiado en los diferentes locales. ¡Ustedes hubieran visto como corríamos de un lado para otro, las Milicias de Autodefensa con unas pistolitas defendiendo a las masas desarmada. Los helicópteros nos rodeaban por todas partes sobrevolando todo el terreno de la U y sembrando el terror.

Me recuerdo que la Universidad tenía parlantes… Y Marisol Galindo, y varios de los Pichintes, gritaban por los parlantes, pidiendo a la OEA, al Socorro Jurídico y a la ONU. , que llegaran a interceder porque los militares iban a matar a toda la gente.

La idea de los militares era masacrar a la gente, era un gran desmadre! ¿Saben quién tuvo valor de ir a ponerse de pecho allí?, MONSEÑOR ROMERO! Y esto nunca se ha dicho.

Monseñor Romero llegó al portón principal de la universidad y parándose firme frente a los militares les dijo: “Toda la gente va a salir”.

¡Y así fue, salimos! ¿Y saben que pasó después…? Salimos a la calle y nos tomamos los buses. Párese!, Dele para tal parte!, Dele para la otra!, dele para San Vicente, dele para Usulután,… solo así pudimos salir de San Salvador.

Eso no se escribió en la prensa, ni se dijo nada en la radio, ni tampoco oigo que alguien mencione en estos tiempos. Yo me recuerdo que algunos logramos salir de San Salvador pasadas las 2 de la tarde.

Te cuento que aquello fue muy singular porque cuando nos subímos a un bus y le dijimos al motorista dele para San Vicente, los mismos motoristas se solidarizaron y nos dijeron a cuales buses parar y ellos mismos ayudaron pitándoles a sus compañeros para que pararan y subieran a la gente. Así pudimos desalojar finalmente la ciudad capital; regresamos a nuestros lugares, unos aguevados y otros con la sangre encendida de rabia por todo lo que nos había pasado, la situación se estaba poniendo jodida, algunos estábamos quemados otros se terminaron de quemar pues en la retirada unos nos bajamos en Cañas, en la Cruz Verde, otros en la Cayetana,… O sea que en palabras derechas ya nos habíamos quemado todos.

Y mire, fue difícil para uno como cuadro político animar de nuevo a la gente, volver a reunir a la comunidad, volver a motivar “que miren compañeros que esto no es nada” … Pues sí, la verdad es que no era nada lo que nos había pasado, no era nada comparado con lo que pasó años después. Un problema que sentí yo fue que el enemigo ya nos había detectado, nos habían dado seguimiento… ya sabían de donde llego la gente. Ahora ya no hay movimientos como los de antes, quien sabe por qué? … bueno, yo si se pero esta será otra historia.

Después de los acuerdo de paz, y más actualmente, yo me encachimbé con esta gente que están en los puestos de las alcaldías y en la Asamblea Legislativa, se creen más rojos que la sangre de nuestros muertos, y algunos solo son puro cuento… No nos toca de otra hay que seguir en la lucha.
 
 

La gran marcha del 22 de enero de 1980 y Monseñor Romero | Por: Juan Crisóstomo de Zacatecoluca, La Paz, El Salvador. | Entrevista realizada para MarcialTeníaRazon.org | Domingo 11 de agosto de 2013. |

Wednesday, January 17, 2018

¿VALIO LA PENA?



 Daniel Guevara (2001)


Estoy aquí, ahora
La cabeza dándome vueltas
No, no estoy borracho, o sí,
Tal vez borracho de nostalgia.

Dónde están mis compañeros
Los que huyeron,
Los que se quedaron
Los que murieron
Los que sobrevivieron

Los que habrían preferido morir
Los que habrían preferido sobrevivir
Los que aún sobreviviendo
Se sienten igual de muertos.

Cada recuerdo es como un trago
Dulce, amargo, rancio
Es la batalla más crucial
Es el combate sin balas.

Es ese combate en el que la posibilidad
De quedar aislado, solo, en la vaguada,
en la cuadra, en el edificio, en el cerro,
es siempre mayor si uno no se ubica
en la mejor posición
si no te atrincheràs
en la mejor concepción
y la visión más adecuada .

Recordar a mis muertos
Es como un trago amargo
Y doloroso, unas veces;
Doloroso pero moralmente
Justificante, otras.

Por qué murieron
Por qué lucharon
Cómo murieron
Cómo estaba su moral?

Están conformes
Valió la pena
Qué pensarían hoy
Qué harían hoy
Me darían la razón?

No debo torturarme
La historia es siempre irreversible
Lo que pensaron ellos
Lo supe y lo pensé yo
Lo que pienso ahora
Sólo yo lo sé

No debo torturarme
Estoy conforme hoy,
Estoy inconforme ayer,
Estoy conforme mañana,
Estoy inconforme hoy,
Estoy conforme ayer.

Nada es absoluto
No se debe pretender lo radical
Vistas así las cosas
Estoy conforme hoy,
Estoy inconforme mañana.

¡Cuidado!
Estos conceptos disparados
en ráfaga o de uno en uno
son más peligrosos
que las balas y las bombas
que intentaron matar la esperanza,
la posibilidad de vida, la luz,
la perspectiva, el esfuerzo,
la historia y la sangre
de aquellos muertos, de mis muertos,
de los que se quedaron allí
como semillas, como luz
alumbrando el camino de aquellos
que siguieron luchando...

Debo permitir que me atrape la nostalgia,
el sentimentalismo, lo emocional;
O debo ser realista
Buscar la mejor posición,
la mejor trinchera,
la visión más objetiva.

Otra vez recuerdo a mis muertos
Otra vez me da vueltas la cabeza
Y ahí están en ráfagas los conceptos,
Las dudas, las preguntas...

Por qué murieron
Por qué lucharon
Cómo cayeron
Valió la pena


Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


Rita Segato: “Una falla del pensamiento feminista es creer que la violencia de género es un problema de hombres y mujeres”

Más allá de todo prejuicio escandalizador, Segato ha propuesto una mirada profunda sobre la violencia letal sobre las mujer...