Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
lunes, 6 de septiembre de 2010
El narcotráfico: Un arma del imperio (Libro)
Autor: COLUSSI, MARCELO
Editorial: ARGENPRESS
ISBN: 9789872296919
Formato: DIGITAL (PDF)
71 páginas - 687 KB Precio: $(ar) 28.- / U$S 7.-
El narcotráfico es una herramienta del imperialismo estadounidense en su estrategia de hegemonía global con el que controla los países y sociedades que necesita. Por su intermedio, además de manejar enormes cantidades de recursos económicos que oxigenan la economía capitalista mundial, se controla: 1) política y culturalmente a determinados colectivos, los más "molestos" para la lógica de los poderes: jóvenes, sectores marginales, y 2) militarmente a grandes poblaciones, utilizándolo como coartada que permite invadir y/o tener presencia para, al menos en forma oficial, "combatir" ese flagelo.
Se muestra lo hipócrita de ese discurso, pues mientras se declara que la preocupación de fondo es un problema de salud pública (el aumento de consumidores de drogas ilícitas), lo único que hace la geoestrategia imperial es mantener esas sustancias como ilegales, aprovechando eso para intervenir por la fuerza amparándose en un fin supuestamente noble. El supuesto combate al narcotráfico no sólo no terminó con el problema sino que lo agravó. El consumo de drogas sigue aumentando.
La única posibilidad real de, si bien no terminar con el consumo pero al menos limitarlo en forma considerable, es legalizar las drogas.
La otra opción para terminar con estas estrategias de control global es trabajar políticamente para cambiar las relaciones de poder establecidas en el mundo, o sea: construir una sociedad nueva.
Usted puede comprar su libro digital a través de cualquiera de las siguientes opciones:
http://www.argenpress.info/p/libros.html
El corazón de San Miguel es un cementerio de izquierdistas
Domingo, 05 Septiembre 2010
contrapunto.com.sv/
Las instalaciones donde funcionaron las extintas Policía Nacional y Policía de Hacienda guardan decenas de cuerpos de opositores que fueron capturados y llevados allí para ser torturados y asesinados.
Por Carlos Santos
SAN MIGUEL- En las viejas instalaciones que compartían las extintas Policía Nacional (PN) y Policía de Hacienda (PH), en el corazón de San Miguel, al oriente del país, funciona un parqueo de la municipalidad abarrotado de pupuserías, venta de ropa y de música pirata. Todo parece muy normal.
Pero allí se esconde un secreto terrible y doloroso: un cementerio clandestino con cadáveres de opositores políticos —o acusados de serlo—, asesinados durante los años de guerra civil, de acuerdo con varios testimonios de los propios victimarios, recabados por ContraPunto durante una investigación de ocho meses.
El parqueo municipal está rodeado por las calles Chaparrastique, 1ª Avenida Sur, 1ª Calle poniente y Avenida Gerardo Barrios, y en conjunto muestra la estampa típica del desorden de una ciudad salvadoreña. Pero debajo de ese espacio, aparentemente común y corriente, yacen los cuerpos de hombres y mujeres que fueron capturados y asesinados, durante la guerra, por los escuadrones de la muerte, acusados de ser izquierdistas.
ContraPunto supo que el alcalde de San Miguel, Will Salgado, habría girado órdenes a los comerciantes que poseen puestos de ventas allí en el parqueo, para que no los modifiquen ni mucho menos realicen excavaciones, sin contar con una inspección previa, pues en el pasado los que lo hicieron se encontraron con restos humanos.
Las instalaciones de las otrora PN y PH contaban con un sótano de grandes proporciones, que sirvió como centro de tortura y asesinato de cientos de izquierdistas opositores al gobierno, mayormente a finales de la época de los 70 y durante los 80.
Desde ese sitio, los temidos escuadrones de la muerte operaban con impunidad para infundir terror y muerte a todo el que consideraban opositor de izquierda.
Al finalizar el conflicto armado, en 1992, el sótano fue sellado y muchos documentos fueron transportados en cajas selladas, a bordo de camiones militares con destino al cuartel de la Tercera Brigada de Infantería “Teniente Coronel Domingo Monterrosa Barrios”, en la misma ciudad, dijeron las fuentes.
Posteriormente fueron derribadas las instalaciones y el alto mando de la Fuerza Armada entregó el terreno al entonces alcalde del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), Martín Zaldívar, quien dispuso convertir ese espacio en un estacionamiento municipal.
“Comencé a trabajar en el escuadrón de la muerte”
Algunos ex policías nacionales y policías de hacienda, por entonces activos en la PH y PN de San Miguel, ahora abrazan la fe cristiana y accedieron a hablar con ContraPunto, bajo anonimato. Quisieron contar el secreto preservado durante décadas, porque el cargo de conciencia arrastrado todos estos años les carcome su alma y quieren estar en paz con Dios.
Dijeron que se identificarían con las letras del alfabeto griego Alfa, Beta y Omega.
¿Ustedes pertenecieron a la PN y PH?, pregunto al grupo de tres hombres mayores, reunidos en un cafetín migueleño, en octubre de 2009.
—Sí, todos éramos agentes, trabajamos en la sección de inteligencia de la PN y PH —responde temeroso y con desconfianza Alfa.
—No anduvimos juntos, algunos entraron después – corrige el más viejo del grupo, Omega, un anciano de 72 años, de manos temblorosas, que mantiene unos billetes de lotería y una Biblia en sus manos.
—Si le estamos contando esto es porque ya lo discutimos entre todos nosotros, queremos que sepan lo que pasó, que en ese parqueo hay muchos muertos, pero no queremos que se nos responsabilice, porque nosotros sólo cumplíamos órdenes —afirma Alfa.
—Yo entré a la policía en 1980, estaba destacado en Santa Ana, pero a los seis meses me trasladaron a San Miguel. Aquí empecé a trabajar para la S 2, para el escuadrón de la muerte, en las noches salíamos a sacar a mucha gente de las casas: profesores, estudiantes, mujeres de los mercados, hombres, de todo. Todo el que estuviera en una lista que nos daban, lo íbamos a traer y a muchos los matamos adentro de la policía, allí mismo los enterramos. Si empiezan a escarbar van a encontrar a todos esos muertos — confiesa Beta.
¿Por qué están dispuestos a confesar hasta ahora?, les cuestiono.
—Porque estamos arrepentidos, le hemos pedido perdón a Dios y queremos que si alguien perdió un familiar en San Miguel, durante la guerra, que sepan que es probable que esté enterrado en ese parqueo— responde Alfa.
—Además como cristianos queremos sacar esta pena que llevamos— dice Beta.
—Los tres vamos a la misma iglesia y ante Dios, que lo que hicimos en el pasado fue porque no sabíamos lo que hacíamos, hoy estamos arrepentidos —agrega Omega con quiebre en la voz.
¿Estarían dispuestos a confesar en los tribunales?, indago.
—No, no se trata de eso, no queremos involucrar a los tribunales, lo que estamos dispuestos es a decir lo que pasó, pero no queremos que nos vayan a meter presos — contesta alterado Alfa.
¿Podrían señalar algunos lugares en donde enterraron a los desaparecidos?
—Pegado al muro, en la entrada principal del parqueo, allí quedaron muchos. Me acuerdo que allí enterramos a una niña como de 15 años, era estudiante, les echábamos cal para que no apestara después —confiesa Beta.
—Personalmente yo enterré a un muchacho que había sido torturado bien feo, una mano la tenía descuajada, los dientes quebrados, y no tenía un ojo. A matarlo íbamos al patio, cuando empezó a gritar de que no éramos hombres, que todos éramos culeros, que amarrado era fácil matar a cualquiera. Entonces el jefe, un teniente, recién venido de San Salvador, le quitó la venda y le cortó el lazo de las manos, y le dijo que lo retaba a un duelo. Le dio una pistola y se fueron al patio, allí el muchacho quizás por que estaba nervioso, disparó antes y le pegó un balazo en la cabeza al teniente. Entre los demás lo mataron a golpes, y al teniente y al muchacho los enterramos juntos en el patio —dice Alfa.
¿Estarían dispuestos a confesar estos asesinatos ante familiares de desaparecidos?
Los tres se ven entre ellos, temerosos. Alfa y Omega mueven la cabeza en señal negativa.
—No estamos aquí para acusar a nadie ni para hablar enfrente de otras gentes, ya lo habíamos hablado antes [el acuerdo previo para la entrevista], queremos que sepan que en ese parqueo hay gente enterrada pero no vamos a llegar a señalar enfrente de las cámaras, porque queremos hablar pero no comprometernos— responde nervioso y molesto Alfa.
—En secreto podemos decir, porque ya pasó mucho tiempo, pero algunas familias se podrían vengar de nosotros, algún hermano o tío o qué sé yo —interviene Omega.
Sorpresivamente se ponen de pie, la entrevista la dejaron a medias, las preguntas les molestaron y no lograron desahogarse, liberarse de la culpabilidad guardada durante décadas, como pretendían con esta confesión.
Uno de los comerciantes que en la actualidad vende en el parqueo municipal, relató que junto a su hijo empezaron a cavar para colocar bases de concreto y encontraron restos humanos.
—Hace ocho años hicimos unos hoyos, pues queríamos mejorar la champita, cuando metimos la barra en la esquina pegada al muro, sentimos el olor feo, un olor a muerto. Mi hijo me enseñó la punta de la barra toda blanca, llena de cal, cuando abrimos más el hoyo se veían huesos, ropa y la cal. Entonces lo cerramos. Le echamos concreto.
¿No tenían prohibido excavar?, pregunto al comerciante.
—Sí, el encargado del parqueo nos dijo que no podíamos hacerlo.
¿Ustedes ya sabían el porqué?
—La verdad es que la mayoría de gente que tenemos negocios aquí sabemos que bajo esta tierra hay gente enterrada, guerrilleros que la policía mató. Pero es una grosería, yo conozco a una señora que tienen como 80 años y anda buscando al hijo, y nadie sabe si está enterrado aquí, bajo este suelo.
Cuando se creó el parqueo municipal, la mayoría de los favorecidos con los locales para poner negocios, eran miembros de los ex cuerpos de seguridad o tenían familiares que pertenecieron a dichos cuerpos, de esta manera se aseguraba que no se conocería públicamente el secreto del cementerio clandestino.
Algunos sobrevivientes acusados de guerrilleros y que pasaron por la PN y PH, de San Miguel, relataron lo duro que significó sobrevivir a las torturas y ser testigo de algunas desapariciones.
“Me salvé de milagro”
El siguiente relato es de alguien a quien llamaremos Jorge.
—Cuando me trajeron a la Policía Nacional , ya venía todo golpeado, chorreando sangre, me capturaron en la Universidad Nacional , junto a dos compañeros, en el año de 1980. Vendados y esposados nos metieron a un sótano, bajamos como unas 20 gradas, adentro tenían carros, motos y camas, no veía nada pero escuchaba cuando encendían los carros y las motos.
Jorge cuenta que estuvo quince días adentro del sótano, que durante todo ese tiempo fue torturado, que pocas veces recibía alimentos, y que un día llegó un agente, le quitó la venda y las esposas y lo llevó al patio de la policía, allí vio por última vez a sus dos compañeros, amarrados a un árbol, el mismo agente que lo liberó le dijo que sus compañeros eran guerrilleros y que ese mismo día los matarían.
—Me salvé porque tenía un tío que era teniente de la PH , pero a mis compañeros los mataron, pues cuando salí los familiares de ellos me preguntaban, pero yo no les dije nada, tenía miedo de decirles, porque los policías me advirtieron que si hablaba, ellos me matarían, después me fui a vivir al Canadá.
El caso de Edmundo es diferente. Después de la llamada ofensiva final, que la guerrilla lanzó en enero de 1981, fue capturado en el centro de la ciudad de San Miguel, junto a su hermana Roxana. Los dos tenían 16 y 17 años respectivamente, originarios del cantón Siramá, del departamento de la Unión y se encontraban realizando compras para una tienda propiedad de sus padres.
Sin pruebas fueron acusados de pertenecer a la guerrilla, y llevados a la PH , en donde fueron torturados, la hermana de Edmundo fue violada en su presencia.
A la semana fueron liberados, pero pudieron presenciar cuando mataron a una pareja, la mujer estaba embarazada, y el hombre tenía destrozada la boca.
—Con mi hermana estábamos en una celda que estaba en el patio, cuando nos llegaron a mostrar a la pareja, nos dijeron que si no colaborábamos nos pasaría como a ellos, los pusieron boca abajo y le dispararon al hombre, la mujer gritó y de un machetazo la mataron, le cortaron la cabeza.
Edmundo al igual que su hermana vive ahora en Canadá, trabaja manejando taxis, se casó y tiene tres muchachos adolescentes.
—Hemos tratado de olvidar lo que sucedió, muchas veces cuando me he reunido con mi hermana y pensamos en regresar a El Salvador, nos acordamos de lo que nos sucedió y ya no queremos volver. Esa noche enfrente de la celda abrieron un hoyo y enterraron a la pareja. Si escarban allí van a encontrar los huesos, la mujer andaba con un vestido amarillo, floreado y lleno de sangre.
El fin de una búsqueda dolorosa
En las afueras de la ciudad de San Miguel, en un rancho construido de palma, vive doña María del Carmen, una anciana de 76 años que desde hace casi tres décadas perdió a su hijo, Miguel Ángel Orellana.
Relata que en 1982, su hijo fue capturado por la PN , lo acusaban de ser miembro de la guerrilla. El muchacho trabajaba en el ingenio de azúcar, ubicado en las afueras de San Miguel, y en un tiempo perteneció a un sindicato. Al principio ella y su esposo llegaron a preguntar a la Policía Nacional , los agentes no negaron que el muchacho estuviera detenido, entonces les dijeron que le llevaran comida y ropa.
—Mi hijo tenía una semana de estar en la PN , a diario le llevábamos comida, ropa, incluso dinero para cigarros, los policías eran amables con nosotros —dice doña María—. Un día a mi esposo le dieron permiso de verlo, habló con él, después los policías nos dijeron que pronto lo iban a liberar ya que mi hijo no era guerrillero.
Pasaron dos semanas y una mañana que doña María llegó a la PN , le informaron que ese mismo día habían liberado a su hijo. Pero en vano esperó en la casa por días, meses y años. En la actualidad esta anciana de pelo cano y mirada perdida lo único que añora es saber la verdad sobre el paradero de su hijo desaparecido.
Se estima que la guerra en El Salvador dejó un saldo de 70,000 muertos y 8,000 desaparecidos.
—Lo único que quiero es saber qué le sucedió, si lo mataron y a dónde lo dejaron, así me puedo morir en paz. Mi esposo se murió hace seis años y se llevó esa pena a la tumba y por eso es que yo no quiero morir todavía, solo estoy esperando que me digan qué hicieron con mi hijo —concluye con tristeza doña María.
Meses después de la primera entrevista con los ex miembros del escuadrón de la muerte y como convenio previo, doña María y los tres miembros del grupo acuerdan reunirse y así tratar de esclarecer el destino del hijo desaparecido de doña María.
El 7 de agosto del 2010, la cita se materializa. El encuentro es en un restaurante, en la entrada de San Miguel.
—Estamos aquí porque queremos ayudarle, tal vez alguno de nosotros se acuerda de su hijo— interviene Omega.
Un silencio invade el lugar, doña María los ve con recelo. Su mirada se encuentra perdida
— ¿En qué fecha fue capturado su hijo?, pregunta sin emoción Alfa.
Doña María se muerde los labios, hace un esfuerzo por recordar. De repente afirma que fue para el tiempo de las elecciones, las de 1982.
—Yo estaba destacado para ese tiempo —interviene Omega.
Otro silencio prolongado. A doña María se le humedecen los ojos.
—Él era un muchacho moreno, tenía 20 años, vestía un pantalón negro y una camisa blanca. Mi esposo y yo llegábamos todos los días a dejarle comida. Lo capturaron saliendo del ingenio de azúcar. Aquí tengo una fotografía —y doña María muestra una foto en blanco y negro del hijo.
Omega la examina minuciosamente.
—Me acuerdo del muchacho, lo tuvimos varias semanas preso, un trabajador le puso el dedo y dijo que era guerrillero —le afirma Omega.
— ¿Qué sucedió con él, lo dejaron libre? —pregunta con esperanzas la anciana.
—Yo quería que lo dejaran libre, pero Camilo, que era el encargado, llegó una noche y junto al Gorila lo sacaron de la celda y lo mataron a golpes, estaban bolos, lo hicieron porque ellos eran malos, no puedo decirle si lo enterramos en la policía o lo fuimos a tirar a algún puente, de eso no me acuerdo —concluye Omega.
Doña María calla. Su rostro está lleno de lágrimas.
—Si alguna vez le hice algún mal, le pido perdón —implora Omega.
—Yo no tengo que perdonarte, yo no puedo perdonar —le responde la anciana, visiblemente alterada.
La reunión duró menos de 10 minutos. Con las respuestas de Omega las esperanzas de que el hijo de doña María esté vivo se han esfumado.
Tiempo después, Omega confiesa que lo que le dijo a doña María no era verdad. Él no se acordaba del hijo de ella, pero que la vio tan triste y sin esperanzas que prefirió mentir, decirle que le habían asesinado al hijo, y de esa manera liberarla de la pena que la acongojaba desde hace muchos años. Que en ese caso la mentira no es pecado.
Locura fuera de control
El general retirado Mauricio Ernesto Vargas, destacado en la zona oriental durante los años de 1989 a 1991, mientras fungió como comandante de la Tercera Brigada Brigada de Infantería, con sede en San Miguel, afirma que nunca supo de prácticas institucionales de asesinar y desparecer a los opositores políticos.
“Hay un falso concepto de que el Estado Mayor tenía control sobre la seguridad pública, ellos contaban con autonomía o semi autonomía, que dependía del ministerio de la Defensa Nacional. Personalmente nunca tuve ningún tipo de relación con [el entonces viceministerio de] Seguridad Pública”, dice Vargas a ContraPunto.
La posibilidad, agrega, de que haya un cementerio clandestino con cadáveres de izquierdistas, es espeluznante, pues como militares y profesionales de las armas “ostentan fuertes principios, valores y procedimientos” por los cuales se regían.
“En mis 32 años de carrera militar, puedo garantizar que institucionalmente nunca hubo orden, autorización, ni aval de cometer esa clase de acciones”, agrega.
Pero no niega que alguien lo haya hecho individualmente.
“No niego que individualmente alguien pudo cometer excesos, pues estábamos en tiempo de guerra”, acota.
“Me espanta saber que esas cosas están allí como están, sin saber cómo se hicieron, quién lo pudo haber hecho y qué medidas hay que tomar para que no vuelvan a suceder”, señala.
ContraPunto intentó obtener, durante dos semanas, la versión del alcalde de San Miguel, Will Salgado, pues varias fuentes han informado, como se señala al comienzo de este reportaje, que él ha estado al tanto de la existencia de ese cementerio clandestino.
Pero si bien en una ocasión el edil recibió a este periódico en su despacho, en San Miguel, fue solo para decir que no daría declaraciones al respecto.
En tanto, los cuerpos enterrados debajo del estacionamiento migueleño claman, en su mudez eterna, por justicia, como han estado clamando sus familiares, en ese tormento interminable de no saber nunca qué fue de ellos.
domingo, 5 de septiembre de 2010
Dossier
Conducido por el periodista y corresponsal de guerra Walter Martinez, Dossier nos ofrece la información con una óptica propia, los sucesos internacionales y noticias de resonancia mundial en su pleno desarrollo e impacto social.
Colombia: La masacre de las bananeras
ARGENPRESS.tv
Aquel fue el “bautizo de fuego” de la clase trabajadora colombiana.
Vinieron los Consejos de Guerra, posteriores asesinatos selectivos de otros líderes y cárceles para los dirigentes nacionales y locales.
Con este artículo María Tila Uribe nos refresca la memoria de cómo y porqué se produjo la masacre de las bananeras hace 81 años, a manos del Ejército y de la United Fruit Company (hoy Chiquita Brands).
Con cerca de 7 millones de habitantes en esa época, nuestro país tenía cierto carácter de selva virgen, pululaban las haciendas tradicionales de costumbres casi feudales, era país de minas de oro, platino, carbón, sal, esmeraldas, inmensas plantaciones de café, banano, también tabaco y formas de esclavitud en las zonas caucheras del Amazonas.
25 años habían pasado del “rapto de Panamá” –así lo llamaban- y con la primera cuota de 5 millones, de 25 que pagaron a plazos por ese territorio los EE.UU., más el alza del precio del café, mas la Deuda Externa contraída entonces y la violenta irrupción de capitales extranjeros, los años 20 se convirtieron en la década de la aceleración de la industria y de la iniciación de la infraestructura económica y física necesaria para el desarrollo del incipiente capitalismo colombiano.
Así llegó la modernización a nuestro país, entonces se conocieron las máquinas nuevas para la producción fabril que aceleraban la industria y el trabajo manual de los artesanos, las trilladoras de café, las máquinas de coser de pedal que usaron las abuelas, los molinos y por supuesto todo lo eléctrico, a más de la mecánica automotriz, pues los carros reemplazaban a los románticos coches tirados por caballos.
Fue un decenio clave y sobresaliente en el siglo XX, no solo por la transformación que la tecnología de entonces obró en la vida de las gentes sino por lo que significaron los 2 más grandes fenómenos sociales de los primeros 50 años de ese siglo: el nacimiento de una clase obrera y la incorporación de las mujeres al mercado laboral. Lo primero se dio por el cambio de vida de millares de campesinos que dejaron de estar atados a las haciendas como aparceros o arrendatarios y comenzaron a incorporarse masivamente a las concentraciones obreras mediante un nuevo sistema de pago: el salario. Legiones de trabajadores se incorporaban a deferentes frentes de trabajo: 20 mil en ferrocarriles, más de 600 mil hombres y mujeres hacían posible la exportación de café, otros millares en la construcción de canales, cables aéreos, carreteras, adecuación de puertos, en fin……. Por su parte a las mujeres, que en ese tiempo solo podían trabajar como
maestras, enfermeras o telegrafistas, las necesitaban ahora en los talleres de confección, las textileras antioqueñas, las fabricas de fósforos, cerveza, tabaco y otras recién abiertas. Además, comenzaban a conformarse ejércitos de secretarias para las oficinas.
Para esa desproporcionada movilización el gobierno expidió la ley de circulación, lo que permitió que masas enteras llegaran a trabajar como obreros en los enclaves norteamericanos: la tropical Oil. Co, en Barrancabermeja, explotaba el petróleo; la Frontino Goil Mines y la Choco Pacifico, oro y platino y la famosa United Fruit Company, protagonista de la masacre de los trabajadores al final del decenio, en la Zona bananera de Santa Marta.
La consecuencia natural de aquellas concentraciones obreras fue la organización y el descubrimiento del poder de la huelga. Las abismales diferencias sociales de riqueza y pobreza y la barbarie de un régimen hegemónico con 42 años en el poder, que utilizó el destierro, la muerte y la tortura para sus adversarios, cohesionó los distintos sectores sociales y a mitad de la década se fundaba la primera Confederación Obrera Nacional y el Partido Socialista Revolucionario, ambas instancias como resultado de un proceso de organización y de experiencias de años.
Sus lideres nacionales, entre ellos Tomas Uribe Márquez, Raúl Eduardo Mahecha y María Cano sintieron y enfrentaron su lucha en el fragor de las grandes huelgas, la ultima de las cuales fue la de la Zona Bananera, dirigida por los mas representativos Sixto Ospino, Adán Ortiz Salas, Aurelio Rodríguez, José G. Russo, Erasmo Coronel, igualmente por mujeres como Josefa Blanco, secretaria del sindicato de Orihueca, quien bajo su responsabilidad tuvo a 100 obreros, con ellos vigilaba que no hubiera corte de racimos de bananos y emboscó y redujo pequeños grupos de uniformados que luego llevaba al comité de huelga para hacerlos reflexionar si era el caso, o sacarles información o juzgarlos. Otra mujer olvidada fue Petrona Yance, la más destacada de entre 800 mujeres que participaron en la Huelga.
El Presidente Abadía Méndez y su ministro de guerra nombraron como comandante general a Carlos Cortes Vargas con exceso de atribuciones. El fijó el 5 de diciembre como la fecha para negociar el pliego de peticiones que contenía 9 puntos.
Los 25 mil huelguistas tenían a su favor la simpatía de la población y del propio Alcalde, de los indígenas de la Sierra Nevada, de los comerciantes y algunos ganaderos que les enviaban reses para su manutención. Y algo inusitado, por lo contrario a las ideas generalizadas, fue el hecho que muchos trabajadores norteamericanos se solidarizaron con ellos. Se sabe, también, que hubo deserciones individuales y de grupo en el primer tiempo de la huelga, reclutas que se negaron a disparar y otros que entregaron sus armas a los obreros.
Se estimaron en 5000 los trabajadores que estaban en la plaza cuando fueron rodeados por los 300 hombres armados. Contaban los sobrevivientes que después de un toque de corneta el propio Cortes Vargas dio la orden de fuego por 3 veces, sin embargo, nunca se supo cuantos muertos hubo: las narraciones populares orales y escritas difieren: de 800 a 3 mil, y agregan que los botaron al mar. Las oficiales admitieron de 15 a 20.
Aquel fue el “bautizo de fuego” de la clase trabajadora colombiana. Vinieron los Consejos de Guerra, posteriores asesinatos selectivos de otros líderes y cárceles para los dirigentes nacionales y locales.
En defensa de los condenados salió el joven Abogado Jorge Eliécer Gaitán, quien dejó para la historia colombiana una página inolvidable que terminó con éxito pues absolvieron a todas las personas acusadas.
La década de los 20 ha sido llamada con razón, la época de oro revolucionaria de Colombia
A quienes para "restringir y neutralizar" el accionar de las/os defensores/as de DDHH, interceptan este mensaje... se les desea la inteligencia suficiente para comprender y contagiarse de la esencia dignificante de la lucha por el respeto irrestricto de los derechos humanos.
Patria exacta
Oswaldo Escobar Velado.
Esta es mi Patria:
un montón de hombres; millones
de hombres; un panal de hombres
que no saben siquiera
de dónde viene el semen
de sus vidas
inmensamente amargas.
Esta es mi Patria:
un río de dolor que va en camisa
y un puño de ladrones
asaltando en pleno día
la sangre de los pobres.
Cada gerente de las Compañías
es un pirata a sueldo; cada
Ministro del Gobierno democrático
un demagogo
que hace discursos y que el pueblo
apenas los entiende.
Ayer oí decir a uno de los técnicos
expertos en cuestiones
económicas, que todo
marcha bien; que las divisas
en oro de la patria
iluminan las noches
de Washington; que nuestro crédito
es maravilloso; que la balanza
comercial es favorable; que el precio
del café se mantendrá
como un águila ascendiendo y que somos
un pueblo feliz que vive y canta.
Así marcha la mentira entre nosotros.
Así las actitudes de los irresponsables.
Y así el mundo ficticio donde cantan
como canarios tísicos,
tres o cuatro poetas,
empleados del Gobierno.
Digan, griten, poetas del alpiste,
digan la verdad que nos asedia.
Digan que somos un pueblo desnutrido.
Que la leche y la carne se la reparten
entre ustedes
después que se han hartado
los dirigentes de la cosa pública.
Digan que el rábano no llega
hasta la mesa de los pobres; que diariamente
mueren cientos sin asistencia médica
y que hay mujeres que dejan
la uva de su vientre a plena flor de calle.
Digan que somos lo que somos:
un pueblo doloroso, un pueblo analfabeto
desnutrido y sin embargo fuerte
porque otro pueblo ya se habría muerto.
Digan que somos, eso sí, un pueblo excepcional
que ama la libertad muy a pesar del hambre
en que agoniza.
Y a esto amigo se le llama Patria
y se le canta un himno
y hablamos de ella como cosa suave,
como dulce tierra
a la que hay que entregar el corazón hasta la muerte.
Allá en el resto de la Patria, un gran dolor
nocturno: allá y yo con ellos, están los explotados.
Los que nada tenemos como no sea un grito
universal y alto para espantar la noche.
Allá las mesas de pino; las paredes
húmedas; las pestañas de los tristes candiles;
las orillas de un marco de retrato
apolillado; los porrones
donde el agua canta; la cómoda
donde se guardan las boletas
de empeño; las desesperadas
camisas; el escaso pan junto a los lunes
huérfanos de horizontes; el correr
de los amargos días; las casas
donde el desahucio llega y los muebles
se quedan en la calle
mientras los niños y las madres lloran.
Allá en todo esto, junto a todo esto,
como brasa mi corazón
denuncia el apretado mundo,
la desolada habitación del hombre que sostiene
el humo de las fábricas. esta es la realidad.
Esta es mi Patria; 14 explotadores
y millones que mueren sin sangre en las entrañas.
Esta es la realidad.
¡Yo no la callo aunque me cueste el alma”.
sábado, 4 de septiembre de 2010
La biografía oculta de los Obama: una familia al servicio de la CIA
03Sep2010
PATRIAGRANDE
El periodista de investigación Wayne Madsen ha logrado compilar varios archivos de la CIA que demuestran los vínculos de esa agencia de espionaje con instituciones y personas estrechamente ligadas a Barack Obama, así como a sus padres, su abuela y su abuelo. La primera parte de este trabajo subraya la participación de Barack Obama padre en las acciones de la CIA en Kenia, operaciones destinadas a obstaculizar que el comunismo ganara terreno en ese país gracias a la influencia de China y de la Unión Soviética en los medios estudiantiles. Las operaciones de la CIA en Kenia tenían también como objetivo evitar el surgimiento de líderes africanos no alineados.
Business International Corporation, la empresa tapadera de la CIA en la que trabajaba el futuro presidente estadounidense, organizaba conferencias en las que reunía a los más poderosos dirigentes y utilizaba a periodistas como agentes en el extranjero.
El trabajo que el propio Barack Obama realizó en esa empresa a partir de 1983 coincide con las misiones de espionaje por cuenta de la CIA que su madre, Stanley Ann Dunham, había realizado durante los años 1960, después del golpe de Estado en Indonesia, como trabajo para otras instituciones que también servían de pantalla a la CIA, como la East-West Center de la universidad de Hawai, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (United States Agency for International Development, USAID) [1] y la Fundación Ford [2].
Fue durante su trabajo en el East-West Center, en 1965, que la madre de Obama conoció a Lolo Soetoro, el padrastro de Obama, y se casó con él.
Soetoro fue enviado nuevamente a Indonesia en 1965 como oficial de alto rango encargado de servir de consejero al general Suharto y a la CIA en el sangriento derrocamiento del presidente Sukarno [3]
El padre de Barack Obama había conocido a la madre, en 1959, en un curso de idioma ruso organizado en la universidad de Hawai. Barack Obama padre figuraba entre los seleccionados para participar en un intercambio entre [la región] Este de África y Estados Unidos, intercambio que debía incorporar 280 estudiantes africanos a diferentes instituciones universitarias estadounidenses.
Según un despacho de la agencia Reuters fechado en Londres el 12 de septiembre de 1960, aquella operación contaba simplemente con una «ayuda» proveniente únicamente de la Fundación Joseph P. Kennedy.
Su objetivo era entrenar y adoctrinar a futuros agentes que debían ejercer su influencia en África, continente que por aquel entonces estaba convirtiéndose en un terreno de confrontación entre Estados Unidos, la Unión Soviética y China, potencias que trataban de ganarse a los regímenes de los países africanos que acababan de alcanzar la independencia o que estaban a punto de lograrla.
Durante la selección de los estudiantes que serían enviados a Estados Unidos, Masinda Muliro, vicepresidente de la Unión Democrática Africana de Kenia (Kenyan African Democratic Union, KADU), había denunciado las preferencias tribales a favor de la etnia kikuyu, mayoritaria, y de la minoritaria etnia luo.
Aquel favoritismo privilegiaba a los simpatizantes de la Unión Nacional Africana de Kenia (Kenyan African National Union, KANU), cuyo líder, Tom Mboya, tenía un pasado como nacionalista y sindicalista. Fue Mboya quien decidió el envío de Barack Obama padre a la universidad de Hawai como estudiante. Obama padre, ya casado en Kenia, donde era padre de un hijo y estaba en espera de otro, se casó con Stanley Ann Dunham en la isla de Maui el 2 de febrero de 1961. Dunham ya tenía 3 meses de embarazo de Barack Obama en el momento de su unión con Obama padre, quien se convirtió en el primer estudiante africano incorporado a una universidad estadounidense.
También según la agencia Reuters, Muliro declaró que quería enviar a Estados Unidos una delegación para investigar a los estudiantes kenianos que habían recibido «regalos» provenientes de estadounidenses y «garantizar que los regalos que se hicieran a los estudiantes en el futuro [fuesen] administrados por personas sinceramente preocupadas por el desarrollo de Kenia».
Mboya recibió en aquella época una subvención ascendiente a 100 000 dólares proveniente de la Fundación Joseph P. Kennedy, en el marco del programa de invitación de estudiantes africanos, después de haber rechazado una propuesta similar de parte del Departamento de Estado. Resulta evidente que a Mboya le inquietaban las sospechas que la entrega de una ayuda oficial estadounidense podía provocar entre los políticos kenianos procomunistas, quienes ya sospechaban que Mboya estaba vinculado a la CIA.
Así que el financiamiento del programa se garantizó a través de la Fundación Joseph P. Kennedy y de la Fundación de Estudiantes Afroamericanos.
El padre de Obama no estuvo en el primer grupo enviado a Estados Unidos por vía aérea, sino en uno de los siguientes. Aquel programa de ayuda a los estudiantes africanos, organizado por Mboya en 1959, incluía estudiantes de Kenia, Uganda, Tanganyka, Zanzíbar, Rhodesia del Sur y del Norte (hoy Zambia y Zinbabue) y de Nyasaland (hoy Malawi).
La agencia de noticias Reuters reporta además que Muliro denunciaba por entonces que el favoritismo existente en la selección de los beneficiarios de la ayuda estadounidense «molestaba y amargaba a los demás estudiantes africanos». Muliro señalaba que «se daba preferencia a las tribus mayoritarias [los kikuyus y los luos] y que muchos de los estudiantes seleccionados por Estados Unidos no habían logrado pasar los exámenes de admisión mientras que otros estudiantes no seleccionados tenían mejores referencias».
El padre de Obama era amigo de Mboya y pertenecía a la etnia luo. Al ser asesinado Mboya, en 1969, Obama padre compareció como testigo en el juicio contra el presunto asesino. Incluso afirmó haber sido él mismo objeto de un intento de asesinato en plena calle después de su testimonio ante el tribunal.
El padre de Obama partió de Hawai en 1962 para estudiar en Harvard y se divorció de Dunham en 1964. Se casó nuevamente con una estudiante de Harvard, Ruth Niedensand, una estadounidense judía, y volvió con ella a Kenia, donde tuvieron dos hijos. Aquella unión también terminó en divorcio. Obama padre trabajó en el ministerio de Finanzas y en el ministerio de Transportes de Kenia, así como en una compañía petrolera. Murió en un accidente automovilístico, en 1982, y los principales políticos de Kenia asistieron a sus funerales, entre ellos Robert Ouko, quien se convertiría posteriormente en ministro de Transportes y sería asesinado en 1990.
Los documentos de la CIA indican que Mboya era un importante agente de influencia que trabajaba por cuenta de la CIA, no sólo en Kenia sino en todo el continente africano. Según un informe semanal secreto de la CIA (CIA Current Intelligence Weekly Summary), fechado el 19 de noviembre de 1959, Mboya tenía la misión de vigilar a los extremistas durante la segunda Conferencia Panafricana de Túnez (All-Africa People’s Conference, AAPC).
El documento de la CIA reporta que «serias fricciones [se habían] desarrollado entre el primer ministro de Ghana, Kwame Nkrumah, y el nacionalista keniano Tom Mboya quien [había] participado activamente en diciembre [de 1958] en la vigilancia sobre los extremistas durante la primera Conferencia Panafricana en Accra». La expresión «participado activamente» parece indicar que Mboya cooperaba con la CIA, cuyo informe fue redactado por sus agentes destacados en Accra y Túnez. Fue durante aquel período de «colaboración» con la CIA en Accra y en Túnez que Mboya asignó una beca de estudios al padre de Barack Obama y le ofreció la posibilidad de salir del país y de estudiar en la universidad de Hawai, donde encontraría a la futura madre del actual presidente de Estados Unidos y se casaría con ella.
En un informe semanal secreto de la CIA anterior, con fecha del 3 de abril de 1958, aparecen la siguientes frase: «[Mboya] sigue siendo uno de los dirigentes africanos más prometedores». En otro informe semanal secreto, fechado el 18 de diciembre de 1958, la CIA califica al nacionalista keniano MBoya de «joven vocero capaz y dinámico» durante su participación en los debates de la Conferencia Panafricana y lo describe como un opositor ante «extremistas» como Nkrumah, quien contaba con el apoyo de «los representantes chino-soviéticos».
En un documento desclasificado de la CIA sobre la Conferencia Panafricana de 1961, el conservadurismo de Mboya, al igual que el del tunecino Taleb Sliam, se define claramente como contrapeso ante la política de izquierda del clan Nkrumah. Los procomunistas habían sido electos a la cabeza del comité organizador de la Conferencia Panafricana durante la conferencia del Cairo, en 1961, a la que asistió Mboya.
En el informe de la CIA aparecen los nombres de varios de aquellos dirigentes, como el senegalés Abdoulaye Diallo, secretario general de la Conferencia Panafricana; el argelino Ahmed Bourmendjel; el angoleño Mario de Andrade; Ntau Mokhele de Basutoland (antiguo Lesotho); el camerunés Kingue Abel; Antoine Kiwewa, del Congo belga (la actual República Democrática del Congo); el ghanés Kojo Botsio; el guineano Ismail Touré, T. O. Dosomu Johnson, de Liberia; el maliense Modibo Diallo; el marroquí Mahjoub Ben Seddik, el nigerino Djibo Bakari; el nigeriano Tunji Otegbeya; Kanyama Chjume, de Nyassaland; el somalí Ali Abdullahi; el sudafricano Tennyson Makiwane y Mohamed Fouad Galal, de los Emiratos Árabes Unidos.
Los únicos participantes que recibieron la aprobación de la CIA fueron Mboya (quien, según todo indica, era un colaborador de la CIA); Joshua Nkomo, de Rhodesia del Sur; B. Munanka, de Tanganyka; el tunecino Abdel Magid Shaker y el ugandés John Kakongé.
Finalmente se produce la destitución de Nkrumah, después de un golpe de Estado orquestado por la CIA mientras que el líder realizaba una visita a China y Vietnam del Norte. Aquella operación se produce un año después de la que realizó la CIA contra el presidente Sukarno, otro golpe de Estado en el que participó la familia de Obama por parte de madre.
Ciertos elementos hacen pensar que el asesinato de Mboya, en 1969, fue organizado por agentes chinos que actuaban por cuenta de las facciones gubernamentales que el presidente keniano, Jomo Kenyatta, había puesto a cargo de la lucha contra Mboya y, por consiguiente, de la eliminación de un político africano proestadounidense de primera línea. Todas las embajadas de Nairobi pusieron sus banderas a media asta como homenaje a Mboya, con excepción de la embajada de la República Popular China.
La influencia que Mboya ejerció sobre el régimen de Kenyatta se prologará durante mucho tiempo después de su muerte, aún en vida del padre de Barack Obama. En 1975 se produce el asesinato de Josiah Kariuki, socialista miembro del partido KANU (partido a cuya creación había contribuido junto con Mboya y con el padre de Barack Obama. Después de aquel asesinato, Kenyatta expulsa del gobierno a tres ministros rebeldes que «estaban personalmente vinculados a Kariuki o a Mboya». Dicha información se clasificó primeramente como secreta (nivel de clasificación Umbra) y aparece en varias notas de servicio de la CIA en el Medio Oriente, en África y Sudáfrica. Fue divulgada posteriormente a través de la red COMINT, el 24 de junio de 1975. La información de inteligencia que figura en ese informe, como lo demuestra su nivel de confidencialidad, proviene de escuchas efectuadas por el ministerio del Interior de Kenia. Nadie fue acusado nunca por el asesinato de Kariuki.
Las escuchas a las que fueron sometidas personas vinculadas a Mboya y Kariuki prueban que la NSA y la CIA mantuvieron bajo vigilancia al padre de Barack Obama, quien –como ciudadano extranjero en Estados Unidos– podía ser sometido ocasionalmente a escuchas de manera legal, escuchas de las que se encargan la NSA [la National Security Agency estadounidense] y el Government Communications Headquarters (GCHQ, servicio de espionaje electrónico del gobierno británico).
(Continuará…)
[1] «La USAID y las redes terroristas de Bush», por Edgar González Ruiz, Réseau Voltaire, 17 de agosto de 2004.
[2] «La Fundación Ford, fachada filantrópica de la CIA» y «Por qué la Fundación Ford subvenciona la oposición», por Paul Labarique, Réseau Voltaire, 5 y 19 de abril de 2004.
[3] «1965: Indonesia, laboratorio de la contrainsurgencia», por Paul Labarique, Réseau Voltaire, 25 de mayo de 2004.
Fuente: Wayne Madsen
Ex-funcionario de la National Security Agency (NSA), se convirtió en periodista investigador especializado en el espionaje electrónico, posteriormente en el espionaje en general. Fue jefe de sección en la revista francesa Intelligence Online hasta que esta fue comprada por el diario francés Le Monde. Actualmente él mismo publica la Wayne Madsen Report e interviene regularmente en la televisión rusa internacional Russia Today emitiendo en inglés
La Alcuza
Nicolás Estévanez y Murphy
-¿Qué trabajas, imbécil campesino,
mísero labrador?
-¿Por qué en los surcos de tu campo viertes
raudales de sudor?
-¿Qué trabajas, herrero ennegrecido,
con incesante afán?
-¡Cadenas que tus hijos maldiciendo
después arrastrarán!
-¿Por qué luchas, soldado generoso,
con épico valor,
si es mentira la gloria de una patria
esclava de un señor?
-¿Por qué bajas, minero a los abismos,
tesoros a buscar,
si los tesoros que al planeta arrancas no puedes disfrutar?
-¿Por qué navegas, cándido marino,
del polo al ecuador,
si eres vil instrumento como el barco
de infame explotador?
-¿Por qué bordas, artista laborioso,
con rudo trabajar
matizadas alfombras palaciegas
que nunca has de pisar?
Navegante, marinero, y artesano,
soldado y labrador,
-¡como cobardes mantenéis al mundo
sumido en el dolor!
Dejad los torpes instrumentos viles
y la pesada cruz,
trocando la herramienta por la alcuza
que engendrará la luz.
Esclavo negro que venganza pides
con natural rencor,
si es pesada tu negra servidumbre
la del blanco es peor.
No hay sociedad, ni patria, ni deberes,
ni gloria, ni virtud,
para el que vive y muere sin descanso,
ni nombre ni ataúd.
Nicolás Estévanez y Murphy es escritor canario, Las palmas de Gran Canaria, 1838 - París, 1914)
viernes, 3 de septiembre de 2010
jueves, 2 de septiembre de 2010
La verdad sobre la masacre de Tamaulipas
Autor: Gennaro Carotenuto
En relación con la masacre de 72 inmigrantes en Tamaulipas, donde fueron asesinados poco después el juez encargado de la investigación y el alcalde de Hidalgo, el complejo desinformativo mundial ha querido hacer creer que las víctimas habían sido reclutadas por los narcotraficantes o se habían intentado vender mejor a los cárteles, o tal vez se habían negado a que los contratasen como sicarios.
Es una interpretación carente de fundamento, calumniosa y racista, que quiere ocultar la verdad de la explotación hasta el último centavo de la vida de los 600.000 inmigrantes del Centro y Sur del continente americano que cada año se atreven a atravesar todo México.
La realidad es que estos inmigrantes son víctimas constantes de extorsiones, acosos, violaciones y amenazas, incluso antes de emprender la travesía del desierto –el muro construido por George Bush–, de ser víctimas de las patrullas de minutemen, –milicias armadas de anglos estadounidenses–, de las leyes raciales de Estados como Arizona y de tantos otros azares en su búsqueda de trabajo en Estados Unidos. Para el sacerdote católico Alejandro Solalinde, los cachucos (sucios centroamericanos, en la jerga) desde el momento en que salen de su país “dejan de ser personas y se convierten en mercancía, en una mina de oro tanto para las mafias como para las autoridades.”
Los principales medios de prensa los presentan como mano de obra criminal de bajo costo disponible para el narcotraficante, desecho de la sociedad, indeseables, cómplices si no miembros ellos mismos de las mafias, y por lo tanto sin derechos ni dignidad humana. Contra ellos dirigirán ahora aviones no tripulados –drones– que no conseguirán detener la entrada siquiera de un gramo de cocaína, pero que ayudarán a echar en brazos de la delincuencia a los inmigrantes, que en realidad son víctimas de una auténtica emergencia humanitaria a la que los gobiernos de Calderón y Obama deberían hacer frente.
Los inmigrantes son un negocio de 3.000 millones de dólares al año que se reparten los cárteles criminales y las fuerzas de policía corruptas, tanto de EE.UU. como de México. Para pasar al otro lado pagan entre 4.000 y 15.000 dólares. A menudo es sólo el principio del martirio que conduce al sueño americano, ya alcanzado (además de decenas de millones de mexicanos) por un millón de hondureños, dos millones de salvadoreños y tres millones de guatemaltecos, que envían a sus familias en sus países de origen alrededor de 10.000 millones de dólares anuales en remesas de efectivo.
Para monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, por lo menos dos tercios de los inmigrantes, una vez en México, sufren extorsiones o robos, y uno de cada diez es víctima de violación durante el viaje. Cerca de una quinta parte es detenida y enviada de regreso. Se trata de un número en disminución, por cuanto los que interceptan a los inmigrantes prefieren exprimirlos a enviarlos a sus países. La situación ha empeorado sin cesar en el último decenio, con la violenta campaña contra los inmigrantes que condujo a George Bush a la construcción del muro en la frontera entre EE.UU. y México, que pronto se complementará con un muro doble en la frontera entre México y Guatemala.
Las medidas adoptadas para detener la emigración, como en otras fronteras entre el Sur y Norte, lejos de impedir el tráfico de seres humanos, no hacen más que aumentar el precio, hacer el negocio más lucrativo y poner más en riesgo la vida de los inmigrantes.
Cada año, según estadísticas oficiales, al menos 20.000 inmigrantes acaban siendo secuestrados por los cárteles criminales y obligados a pagar, además del precio del cruce de la frontera, rescates de entre 1.000 y 5.000 dólares cada uno, y a ser objeto de comercio entre los cárteles, como si fueran paquetes, o ser asesinados como rehenes para inducir a otros a pagar.
Según Jorge Bustamante, relator especial de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), México es sin duda el país donde se cometen las más graves violaciones de derechos humanos del continente, entre el vergonzoso silencio de los medios de comunicación, siempre listos para escribir páginas de condena a los gobiernos integracionistas, pero siempre silenciosos respecto al infierno mexicano.
En 2009, la CNDH publicó un volumen titulado Bienvenidos al infierno de los secuestros, en el que denunciaba el maltrato a los inmigrantes centroamericanos, y recogía innumerables testimonios relativos a la implicación de las autoridades mexicanas en los secuestros mismos.
En el informe se describen las características de los secuestros. El inmigrante suele ser detenido por la policía y vendido a las organizaciones delictivas, que lo conducen a lugares aislados, como la finca de San Fernando donde ocurrió la masacre en Tamaulipas. Aquí empiezan las palizas, el acoso, las violaciones y las torturas. El objetivo es obtener los números de teléfono de los familiares que permitan obtener rescates exorbitantes de los inmigrantes, casi todos muy pobres. En general, quién no puede pagar es asesinado.
La masacre de Tamaulipas se enmarca en este atroz contexto de 20.000 secuestros al año. Setenta y dos inmigrantes que probablemente no podían pagar fueron fusilados como en las masacres nazis. Lo hemos sabido sólo porque Freddy Lala, un joven ecuatoriano de 18 años, consiguió sobrevivir y dar la alarma, después de caminar durante más de 20 kilómetros con una bala en el cuello. O quizá fuera que, como en tiempos del Plan Cóndor o el genocidio de Guatemala, le permitieran sobrevivir para que contase la historia e indujese más terror. Los inmigrantes son víctimas, no cómplices.
Gennaro Carotenuto, licenciado y doctor en Historia, enseña Historia del Periodismo en la Universidad de Macerata (Italia). Estudioso de la política internacional, los regímenes dictatoriales y la Historia Contemporánea de América Latina, enseña también Geopolítica e Historia Oral en la misma universidad, y ha sido profesor invitado en la Universidad de Montevideo (Uruguay). En 2005 publicó Franco e Mussolini, la guerra vista dal Mediterraneo, Milán, y en 2007 fue editor del cuarto volumen de Storia e comunicazione. Un rapporto in evoluzione, EUM.
S. Seguí pertenece a los colectivos de Rebelión y Tlaxcala, red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar el nombre del autor y el del traductor, y la fuente.
Es una interpretación carente de fundamento, calumniosa y racista, que quiere ocultar la verdad de la explotación hasta el último centavo de la vida de los 600.000 inmigrantes del Centro y Sur del continente americano que cada año se atreven a atravesar todo México.
La realidad es que estos inmigrantes son víctimas constantes de extorsiones, acosos, violaciones y amenazas, incluso antes de emprender la travesía del desierto –el muro construido por George Bush–, de ser víctimas de las patrullas de minutemen, –milicias armadas de anglos estadounidenses–, de las leyes raciales de Estados como Arizona y de tantos otros azares en su búsqueda de trabajo en Estados Unidos. Para el sacerdote católico Alejandro Solalinde, los cachucos (sucios centroamericanos, en la jerga) desde el momento en que salen de su país “dejan de ser personas y se convierten en mercancía, en una mina de oro tanto para las mafias como para las autoridades.”
Los principales medios de prensa los presentan como mano de obra criminal de bajo costo disponible para el narcotraficante, desecho de la sociedad, indeseables, cómplices si no miembros ellos mismos de las mafias, y por lo tanto sin derechos ni dignidad humana. Contra ellos dirigirán ahora aviones no tripulados –drones– que no conseguirán detener la entrada siquiera de un gramo de cocaína, pero que ayudarán a echar en brazos de la delincuencia a los inmigrantes, que en realidad son víctimas de una auténtica emergencia humanitaria a la que los gobiernos de Calderón y Obama deberían hacer frente.
Los inmigrantes son un negocio de 3.000 millones de dólares al año que se reparten los cárteles criminales y las fuerzas de policía corruptas, tanto de EE.UU. como de México. Para pasar al otro lado pagan entre 4.000 y 15.000 dólares. A menudo es sólo el principio del martirio que conduce al sueño americano, ya alcanzado (además de decenas de millones de mexicanos) por un millón de hondureños, dos millones de salvadoreños y tres millones de guatemaltecos, que envían a sus familias en sus países de origen alrededor de 10.000 millones de dólares anuales en remesas de efectivo.
Para monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, por lo menos dos tercios de los inmigrantes, una vez en México, sufren extorsiones o robos, y uno de cada diez es víctima de violación durante el viaje. Cerca de una quinta parte es detenida y enviada de regreso. Se trata de un número en disminución, por cuanto los que interceptan a los inmigrantes prefieren exprimirlos a enviarlos a sus países. La situación ha empeorado sin cesar en el último decenio, con la violenta campaña contra los inmigrantes que condujo a George Bush a la construcción del muro en la frontera entre EE.UU. y México, que pronto se complementará con un muro doble en la frontera entre México y Guatemala.
Las medidas adoptadas para detener la emigración, como en otras fronteras entre el Sur y Norte, lejos de impedir el tráfico de seres humanos, no hacen más que aumentar el precio, hacer el negocio más lucrativo y poner más en riesgo la vida de los inmigrantes.
Cada año, según estadísticas oficiales, al menos 20.000 inmigrantes acaban siendo secuestrados por los cárteles criminales y obligados a pagar, además del precio del cruce de la frontera, rescates de entre 1.000 y 5.000 dólares cada uno, y a ser objeto de comercio entre los cárteles, como si fueran paquetes, o ser asesinados como rehenes para inducir a otros a pagar.
Según Jorge Bustamante, relator especial de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), México es sin duda el país donde se cometen las más graves violaciones de derechos humanos del continente, entre el vergonzoso silencio de los medios de comunicación, siempre listos para escribir páginas de condena a los gobiernos integracionistas, pero siempre silenciosos respecto al infierno mexicano.
En 2009, la CNDH publicó un volumen titulado Bienvenidos al infierno de los secuestros, en el que denunciaba el maltrato a los inmigrantes centroamericanos, y recogía innumerables testimonios relativos a la implicación de las autoridades mexicanas en los secuestros mismos.
En el informe se describen las características de los secuestros. El inmigrante suele ser detenido por la policía y vendido a las organizaciones delictivas, que lo conducen a lugares aislados, como la finca de San Fernando donde ocurrió la masacre en Tamaulipas. Aquí empiezan las palizas, el acoso, las violaciones y las torturas. El objetivo es obtener los números de teléfono de los familiares que permitan obtener rescates exorbitantes de los inmigrantes, casi todos muy pobres. En general, quién no puede pagar es asesinado.
La masacre de Tamaulipas se enmarca en este atroz contexto de 20.000 secuestros al año. Setenta y dos inmigrantes que probablemente no podían pagar fueron fusilados como en las masacres nazis. Lo hemos sabido sólo porque Freddy Lala, un joven ecuatoriano de 18 años, consiguió sobrevivir y dar la alarma, después de caminar durante más de 20 kilómetros con una bala en el cuello. O quizá fuera que, como en tiempos del Plan Cóndor o el genocidio de Guatemala, le permitieran sobrevivir para que contase la historia e indujese más terror. Los inmigrantes son víctimas, no cómplices.
Gennaro Carotenuto, licenciado y doctor en Historia, enseña Historia del Periodismo en la Universidad de Macerata (Italia). Estudioso de la política internacional, los regímenes dictatoriales y la Historia Contemporánea de América Latina, enseña también Geopolítica e Historia Oral en la misma universidad, y ha sido profesor invitado en la Universidad de Montevideo (Uruguay). En 2005 publicó Franco e Mussolini, la guerra vista dal Mediterraneo, Milán, y en 2007 fue editor del cuarto volumen de Storia e comunicazione. Un rapporto in evoluzione, EUM.
S. Seguí pertenece a los colectivos de Rebelión y Tlaxcala, red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar el nombre del autor y el del traductor, y la fuente.
Fuente: http://www.gennarocarotenuto.it/13623-messico-la-verit-sulla-strage-di-tamaulipas-ventimila-migranti-sequestrati-ogni-anno/
La confesión de "La Barbie"
| APÉdgar Valdés Villarreal, alias ´La Barbie´. |
Jueves 2 Septiembre 2010
El mexicano Édgar Valdés Villarreal, conocido como "La Barbie", admitió en sus declaraciones ante la policía que participaba en un negocio de tráfico de drogas y aseguró que el dinero que invertía lo recibía de Estados Unidos. "Tengo inversiones allí en Colombia", afirmó el presunto narcotraficante de origen estadounidense en declaraciones a la Policía Federal mexicana.
Según el video de las declaraciones divulgado por la policía, "La Barbie" reconoció trabajar en el negocio del tráfico de drogas y afirmó que las sustancias que conseguía en Colombia las enviaba a México a través de Panamá.
"(El dinero) me llegaba en efectivo de Estados Unidos (...) en trailers", respondió a la pregunta de una agente que se interesó de dónde recibía el dinero que invertía.
Valdés dijo que no recibía órdenes de nadie, pero afirmó conocer a los jefes de algunos de los principales carteles de drogas de México.
"La Barbie", que fue detenido el pasado lunes acusado de narcotráfico, era amigo de José Jorge Balderas, "El JJ", a quien las autoridades identifican como la persona que disparó al futbolista paraguayo Salvador Cabañas en enero pasado.
El paradero de "El JJ" aún se desconoce.
El gobierno mexicano solicitó la colaboración de la Policía Internacional, Interpol, para buscarlo en otros países.
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Saludos y bienvenida:
Trovas del Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
DONALD TRUMP, EL GORBACHOV DE NORTEAMÉRICA: ASÍ SE FRACTURA EL IMPERIO DESDE DENTRO
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