
(Timoleón Jiménez
Comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia, 11 de diciembre de 2011)
General Valencia Tovar
Lamento profundamente que la erudición histórica y política del autor
de El ser guerrero del Libertador, que el camarada Jacobo Arenas valoró
altamente y ordenó editar y reeditar como texto de estudio en nuestra
organización revolucionaria armada, se desgaste al final de su vida en
la pobreza de argumentos con los que me escribe para convidarme a la
defección.
Si solicita usted al servicio de inteligencia
militar la relación de los comunicados del Secretariado Nacional de las
FARC en el último cuarto de siglo, encontrará fácilmente que el
seudónimo que me atribuye nunca ha sido usado por mi parte. La guerra
fría y su componente ideológico, La Doctrina de Seguridad Nacional, que
usted tanto valora, lo dotaron de un anticomunismo tan rabioso, que
mientras el Presidente Roosevelt y el primer ministro inglés Churchill
recurrieron sin dudar a la Unión Soviética para poder salvar sus
economías y países del totalitarismo nazi, usted la emprende contra los
héroes del Ejército Rojo que hicieron posible tal hazaña.
Las
FARC nos acercamos a los 48 años de lucha continua. Si eso nos convierte
en caducos, qué no podría decirse de usted, que a fines de los años
cincuenta ya intentaba hacer con Ciro Trujillo lo que hoy intenta
conmigo. Nuestra plataforma para un nuevo gobierno de Reconciliación y
Reconstrucción Nacional, producida en la Octava Conferencia Nacional en
1993 y adoptada como programa de lucha del Movimiento Bolivariano por la
Nueva Colombia, contiene unas propuestas de país y sociedad que usted
al parecer no conoce, y que le recomiendo estudiar para hablar con
alguna propiedad acerca de nuestras concepciones e ideas.
Me
permito, al igual que muchos millones y millones de colombianos, dudar
de su objetividad acerca de los desarrollos de la guerra interna que se
libra en Colombia, así como del reconocimiento que usted hace a
siniestros personajes como Álvaro Uribe o los generales que menciona.
Por muchos que sean los crímenes que usted intente enrostrarnos, jamás
podrán oscurecer ante el país y el mundo la horrorosa hecatombe y el
desastre sangriento que ha padecido nuestro país, por obra del
militarismo y el paramilitarismo que hombres como usted han patrocinado
toda la vida en privado y negado en público.
No deja de
sorprenderme que una insurgencia en desbandada como la que usted
describe, tenga que ser combatida con un presupuesto y un ejército tan
grandes, que además se aumenta en recursos y pie de fuerza cada año. Ni
que un Establecimiento tan bien atornillado al poder, con tan inmenso
poder mediático de dominación, se vea obligado a apelar a veteranos
momificados en vida como usted, para tratar de lograr lo que no consigue
con sus operaciones militares. Cuando usted ordenó ocultar el cadáver
del padre Camilo Torres, ni siquiera imaginaba que 45 años después, sus
émulos ocultarían del mismo modo los de otros gigantescos comandantes
guerrilleros. Los generales que ahora obran como usted, no tienen la
menor idea de lo que este pueblo sufrido, empobrecido y perseguido, será
capaz de conseguir en un mañana.
Soy consciente, señor general
en uso de cómodo retiro, de la enorme responsabilidad ante el pueblo de
Colombia, ante mis hombres, mi patria y la historia que significa
asumir el mando de las FARC Ejército del Pueblo. Comprenderá entonces
por qué no puedo menos que sonreír con pesar ante los cantos de sirena
de traición que un antiguo hombre de armas se atreve a dirigirme.
Cordialmente,
Timoleón Jiménez
Comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia, 11 de diciembre de 2011