Jesús María Dapena Botero
Pero es el viejo amor
que tiembla, bandoneón,
y busca en un licor que aturda,
la curda que al final
termine la función
corriéndole un telón al corazón.
Un poco de recuerdo y sinsabor
gotea tu rezongo lerdo.
Marea tu licor y arrea
la tropilla de la zurda
al volcar la última curda.
Cátulo Castillo
Buscando el olvido
se dio a la bebida
por un traspaso
como un penitente
J. M. Serrat
Un día cualquiera del verano, espero la llegada de Jacobo, pero éste no acude a la cita.
Ha sido remitido por el Servicio de Salud Mental al de Prevención y Atención a Drogodependencias, de tal forma que ya viene medicado con antidepresivos.
Como previamente se me ha informado, en el estadillo, que el hombre parece bastante deprimido y consternado por el tema de su separación afectiva, llamo por teléfono, para constatar el motivo de su ausencia.
Me responde una voz que parece provenir de ultratumba, con un tono muy bajo, casi apenas audible, que me responde que no fue a la consulta porque poco espera ya de la vida pero agradece mucho la llamada que le he hecho y añade:
- Al menos, alguien, distinto a mi familia, se preocupa por él.
Le pregunto si desea que le dé otra cita.
Me encuentro frente a un silencio pensativo; espero unos minutos y, al final, me dice que sí, que podría darse una nueva oportunidad.
Al día siguiente, llega un hombre acompañado por su familia y como es mi costumbre, me desplazo hasta el pasillo, que hace las veces de sala de espera, e indico a él y sus acompañantes que pueden pasar.
Me comenta que preferiría hacerlo solo.
Le manifiesto que no veo ningún problema.
Sus pasos son lentos y desganados, se ve muy enflaquecido, con el pelo casi cortado al rape, con unas profundas ojeras, con las comisuras de los labios caídas, como la boca de la máscara de la tragedia, con los brazos flojos y el torso encorvado, lo que denota su real abatimiento.
La seriedad de su rostro revela preocupación y sufrimiento, lo que acompasa con ocasionales suspiros profundos y las contracciones del hipo que presenta; sin embargo, no llora; simplemente mira al suelo y al preguntarle acerca de en qué puedo ayudarle, me habla de su desesperanza, de su desgana de vivir, aunque no tiene una ideación suicida activa ni inmediata; dice que va a darse la oportunidad, a ver si podemos hacer algo para auxiliarlo.
Su cuerpo habla y no me cabe duda de estar frente a un caso de depresión aguda, dados los signos de eso, que Vallejo Nájera llamara los gestos hacia abajo; el cuerpo se expresa con la mímica del depresivo. (1) (2)
Atribuye su hipo intenso y frecuente a la anorexia que padece, mientras se disculpa por el síntoma mismo.
Hace tres días, no come absolutamente nada, sólo toma agua, lo que tiene muy preocupada a la familia pero, para nada, él quiere ser ingresado pues ya lo ha estado en varias ocasiones y apenas si ha tenido alguna mejoría transitoria tras las hospitalizaciones.
El motivo de todo este estado es una nueva separación amorosa, de una mujer al que él considera maravillosa, quien que no pudo tolerar más su ingesta alcohólica, acompañada de consumo de cocaína, que lo llevó en los últimos días a presentar una actuación violenta, la cual fue catalogada, en el servicio de urgencias, como psicosis secundaria al alcohol y de ahí su derivación a Salud Mental.
Me habla de la bondad de su última compañera, de quien pienso, que por todas las cualidades que tenga como persona, en la Wirlichheit, en la realidad material, en su discurso, que da cuenta de su Realität, en su realidad psíquica, esta mujer pareciera ser exaltada a la condición de un ser idealizado, víctima de un ser despreciable, dada la gran cantidad de autorreproches que Jacobo se hace, cargado con un inmenso sentimiento de culpabilidad.
Jacobo, como contraparte de ella, se describe a sí mismo, como un ser inmundo, lo que le hace considerar que es absolutamente improbable la posibilidad de cualquier reconciliación, de poder alcanzar una verdadera reparación, tanto de sí mismo como del vínculo con su compañera afectiva.
Este tipo de idealización, nos remite al concepto de Melanie Klein del objeto idealizado, pero aún más al Freud de Psicología de las masas y análisis del yo, cuando el padre del psicoanálisis nos habla del enamoramiento, el cual lleva a una sobrestimación del objeto amado, al que se sobrecarga de excelencias, lo cual viene a falsear el juicio, al hacer fluir hacia él buena parte de la libido narcisista, con un empobrecimiento de la representación del yo del sujeto, máxime cuando se llevan a cuesta sentimientos de culpabilidad. (3)
De esa manera, el objeto amoroso sirve para substituir un ideal del propio yo, que aún no ha sido alcanzado, de tal forma que se ama en virtud de las perfecciones a las que ha aspirado el propio sujeto.
De ese modo, el yo se vuelve cada vez más modesto, a la vez que el objeto se hace más grandioso y valioso a los ojos del enamorado, quien puede someterse entonces aún al mayor de los sacrificios; así podríamos pensar que el objeto ha devorado al yo, el cual, humillado, restringe su propio narcisismo, en perjuicio de sí mismo, cosa que se incrementa en Jacobo, quien ha pasado ahora a ser el protagonista de un amor desdichado e inalcanzable, porque sabe que jamás podrá recuperar el cariño y aprecio de su amada. (4)
Fue un adolescente más o menos normal, quien hizo estudios universitarios, hasta descubrir que su carrera no era lo que él había imaginado, por lo que se colocó en una empresa donde era un obrero calificado, bastante responsable y apreciado por sus jefes.
Sus padres se habían separado y él había perdido el contacto afectivo con el padre hasta poco tiempo antes de que éste muriera, cuando Jacobo era apenas un adulto muy joven.
A los diecinueve años iniciaría una vida de pareja estable con una primera compañera, la cual duraría siete años, pero como ella entraría a hacer una carrera universitaria, bastante exigente, y él, quien trabajaba intensamente durante cinco días intensos y los fines de semana, él los dedicaba al fútbol, al ser un excelente jugador de balompié, en la vida amorosa se fue dando la hiancia de un profundo desencuentro, que culminaría con el hecho de que, un día, ella decidiera marcharse, lo cual generaría, en su esposo, un primer estado depresivo, de tal manera se dedicaría a beber para olvidar, a lo que le mezclaba algunos pases de cocaína, de tal manera que para negar sus estados depresivos, se metería en una fiesta permanente, como si olvidara que la enfermedad y la muerte son las primeras invitadas a ese tipo de celebraciones, aunque, a veces se rompía el encantamiento y sobrevenían la ansiedad o la tristeza, lo que le llevaría a buscar con insistencia a ese amor perdido o a hacer intentos, un tanto bizarros, de suicidio.
El jefe, quien tanto lo ha apreciado, le insistía en que cumpliera con los tratamientos, que procurara dejar de beber, por su salud, ante todo, y para evitar el riesgo de ser echado de su trabajo; pero Jacobo, poco caso le hacía, a este hombre que funcionaba como una especie de yo auxiliar, quien lo invitaba a vivir más en el principio de realidad, que en esa falsa dicha, siempre en busca de un goce permanente, con la ilusión de procurarse una permanente vivencia de satisfacción; de esa manera, nuestro hombre seguía sin parar en su fiesta interminable, hasta que la sanción de la empresa se aplicó y, con ello, se incrementaría el consumo de alcohol y cocaína, como un empuje que ha compulsado a la repetición y le ha ocasionado no sólo su deterioro laboral, sino que llegó a poner en jaque la nueva relación de pareja hasta llevarlo a esta nueva ruptura, que él se siente incapaz de superar.
A mi consulta, ha venido ya medicado por Salud Mental, con venlafaxina y mirtazapina, las cuales apenas viene tomando hace unos tres días, además le han sido indicados topiramato y cianamida cálcica, más un diazepam, que usa desde hace tiempos a la hora de acostarase.
Al terminar la entrevista no tengo la menor duda de que estoy frente a un caso de un episodio depresivo grave sin síntomas psicóticos, lo que no excluye que sí haya funcionamientos de esta naturaleza; pareciera tratarse de un hombre muy sensible a las perdidas amorosas; no hay que olvidar que ha hecho, a lo largo de su vida múltiples estados depresivos, los que ha enfrentado con el recurso de las defensas maníacas, en el sentido que le dan a éstas, Melanie Klein y Donald Winnicott; sin embargo, ello que no implica, necesariamente, que se trate de un trastorno afectivo bipolar, propiamente dicho. (5) (6)
Es clara la fenomenología depresiva, la cual me remite al viejo concepto de melancolía puesto que no es una mera aflicción ante la separación de los amantes.
Las pérdidas amorosas, Jacobo las vive como situaciones catastróficas pero, más que vivir el dolor psíquico y elaborarlo, con salidas reparadoras, acude a las llamadas defensas maníacas, para no caer en la total desesperación, con lo que entra en un verdadero círculo vicioso e infernal, que le impide el desarrollo de una vida factible y al descubrir la dependencia que tiene del objeto amoroso, lo substituye por una substancia, a la que aparentemente controla a su antojo pero que termina dominándolo a él mismo, en un gran intento de negar la dependencia del ser amado, hacia el cual es ambivalente; es toda una tentativa de controlar al objeto, derrotarlo y despreciarlo, en una situación que no es otra cosa que la de un triunfo pírrico, con más daño para el supuesto vencedor que para el objeto al que se dirige toda la hostilidad y voluntad aniquilatoria.
Con esta comprensión psicodinámica, de acuerdo con la coordinación del Servicio, decidí tomarlo en una intervención en crisis de orientación psicoanalítica, en tanto y en cuanto, el paciente se negaba a ser reingresado y me solicitaba que intentáramos un tratamiento distinto.
Hablo entonces con la madre y la hermana, a quienes explico la posibilidad y condiciones del tratamiento, ante lo cual, ambas se comprometen a traerlo, a acompañarlo y cuidarlo permanentemente.
Contábamos con la fortuna del horario de verano. Los horarios del tren me obligaban a esperar una hora, la cual, podía dedicársela diariamente al paciente, para escucharlo y tratar de hacer una psicoterapia de emergencia, en el sentido que le dan a este tipo tratamiento psicoanalítico, Bellak y Small (7), cuya utilidad de caso pretendo demostrar en esta presentación.
Se trata de una de las modalidades de la psicoterapia breve de orientación psicoanalítica, amplio que capítulo que ha sido extensamente estudiado por Franz Alexander, Thomas French, David Malan, Héctor Fiorini y Eduardo Braier. (8) (9) (10) (11)
Al día siguiente, a pesar de la ausencia de deseo y gusto por los alimentos, me cuenta que ha empezado a comer, con lo cual ha mejorado bastante del hipo.
Al tercer día, su facies depresiva empieza a romperse para dar lugar al leve esbozo de una sonrisa agradecida, ante el hecho de que yo me haya ofrecido como continente, en el sentido de Wilfred Bion, en la medida en que me constituyo en alguien que lo escucha e intenta metabolizar su ansiedad, a la vez que cumple con alguna función de sostén e interpretación, como diría ese otro gran analista que es Donald Winnicott. (12) (13)
Mi función interpretativa se limita a algunos señalamientos de sus defensas maníacas anteriores, que no han dado lugar a una verdadera reparación del objeto de su amor, ni del vínculo con éste, por tener que usar el alcohol y la cocaína para meterse en esa fiesta maníaca, negadora de la propia realidad de su depresión, lo que termina por dañar aún más sus relaciones intersubjetivas, a las personas mismas que conviven con él, y a su vida laboral, ante lo cual no tiene sentido darse golpes de pecho, movido por el sentimiento de culpabilidad, ya que ello no hace otra cosa que dañarlo aún más, mientras que, de que de lo que se trata, es de poder asumir su responsabilidad ante lo que ha sido su conducta auto y alodestructiva para ver si es posible reparar esos objetos y vínculos dañados.
Y, sin ilusionarlo totalmente, como aún conserva algún vínculo con su última compañera, quien lo llama para saber cómo se encuentra y acompañarlo desde la distancia, le muestro que si hay un real cambio en su posición subjetiva, que se confirme con auténticas acciones reparadoras, quizás sea posible revivir ese amor perdido que tanto lamenta.
En unas pocas semanas, me habla de que se ha sorprendido con una recuperación de su sentido del humor, a pesar de que con alguna frecuencia aún, mantiene la sensación de que tiene la mente en blanco, como si se sintiese saturado con su situación, ya que la separación de los amantes, lo ha obligado a volver a vivir con su madre y su hermana, cosa que si bien agradece, él siente como una regresión, como una marcha atrás en su proyecto existencial.
Todavía, a pesar del diazepam, que toma desde hace años, persiste el sueño interrumpido y, así mismo, estados de ánimo oscilantes.
No acepta el ofrecimiento de que haga uso de la Unidad de Día y, con esta mejoría, me voy a vacaciones, durante unas tres semanas, en las que tiene entrevistas con su psicóloga del Servicio.
Cuando vuelvo de vacaciones, está muchísimo más animado pues ha restablecido un diálogo más personal y profundo con su última pareja; durante mi ausencia, salieron por primera vez juntos desde la separación; motu proprio, suspendió el uso diario del diazepam, el cual sólo utiliza de una manera puntual, cuando se siente muy ansioso; además, también de cuenta propia ha empezado a disminuir el topiramato.
Intervengo, entonces, en el sentido de que no vaya a suspender los antidepresivos, sin hacerlo de común acuerdo conmigo y, de una forma gradual, no antes de diciembre o enero próximos.
Cada vez, siente mayores deseos de volver al ámbito laboral, para brindar mayor seguridad a su pareja y a la familia de ésta, como muestra de un auténtico movimiento reparador de parte de Jacobo.
Entonces empiezo a verlo día de por medio, mientras va intentando resolver las ansiedades que le promueve la reanudación del vínculo con su compañera, quien aún se muestra insegura de su real recuperación.
En ese momento, le señalo que ese es su gran reto, no sólo en relación con los otros sino consigo mismo, ya que es lógico que su compañera sienta desconfianza de él, dada la conducta que siempre mostró, que se reiteraba con un “eterna repetición de lo mismo”.
El poder romper con esta tendencia repetitiva es lo que dará cuenta, en la realidad fáctica, de su verdadera capacidad de reparación y, para pensar esto, me sustento en el clásico concepto de Melanie Klein, el cual alude a la toma de conciencia de que desde fantasías omnipotentes, de control, triunfo y desprecio se hayan destruido objetos y vínculos, sentimiento depresivo, no melancólico, desde el cual se generan deseos de restaurarlos y recrearlos para poder recuperarlos, tanto en el mundo interno como en el externo, de de tal manera que se alcance una mayor armonía, lo cual puede acrecentar la confianza en la capacidad del sujeto para restaurar lo dañado y conservarlo, en calidad de objeto bueno, no idealizado, lo que a su vez contribuye a soportar las privaciones, sin que lo abrume el odio. (14)
Trabajamos dos semanas con el esquema de día de por medio y luego, empezamos a vernos cada siete días.
Ha emprendido, por su propia cuenta, la tarea de enviar currículum a varios sitios; se ha contactado con su antiguo jefe, quien lo ha recibido con los brazos abiertos y le ha prometido ayudarle con la búsqueda de empleo, aunque, es obvio, que tendrá que tener paciencia, máxime ante la crisis económica en la que se ha precipitado el mundo occidental.
Pero el que espera, desespera, dice la voz popular, y la expectación se torna agobiante; poder trabajar, sería algo que le daría posibilidades de adquirir una mayor autonomía, de rehacer la convivencia con su pareja.
Estos ideales empiezan a constituirse como un elemento fundamental de su ideal del yo, si lo entendemos como lo definiera la célebre psicoanalista francesa, Françoise Dolto, como un sistema ético de valores, que permite la canalización de las pulsiones en iniciativas creadoras, válidas en sociedad y reconocidas por otros: las sublimaciones. (15)
Pero aunque es consciente de que la crisis personal, desencadenada por la primera ruptura amorosa, fue la causante de su deterioro subjetivo y socio-laboral, al no hacer caso de todo un coro que le decía que parara su ingesta alcohólica, ahora se encuentra con una debacle en la economía política, la cual dificulta su inserción laboral y enlentece su progreso.
Nos enfrentamos entonces a una nueva forma de malestar en la cultura. (16)
Desde mi contratransferencia, temo una posible recaída ante la frustración de un proyecto identificatorio diferente, ante las imposibilidades que la sociedad ofrece para una rehabilitación fáctica en el campo laboral, cuando el paro se extiende por el mundo como un jinete apocalíptico.
Entonces, resuena en mi interior la denuncia que, hacia el final del milenio, hiciera Armando Bauleo, en su capítulo sobre el futuro y la prevención, cuando señalaba, con su pluma, que la configuración social de entonces ofrecía un restringido cuadro de oportunidades laborales a la mayoría de los jóvenes, de tal forma que, ante ellos, lo que se advierte es el fracaso, el vacío, el borrón, que viene ocupar el lugar del porvenir, en el macro-contexto de la realidad, en el interjuego entre la realidad subjetiva y la realidad social misma.
De ahí el riesgo de que la drogodependencia y las patologías relacionadas con el alcohol se conviertan en nuevos titanes mortíferos, en el intento de los sujetos de reubicar las cosas y meterse en un mundo posible, ante la oferta de paraísos artificiales, si la perspectiva es un futuro aterrador o una ausencia de éste.
Ante esa amenaza, la gente puede echar mano de la propuesta hedonista:
Comamos y bebamos que mañana moriremos (17)
Por ello, Armando Bauleo plantea que la causalidad de las drogodependencias, no se encuentra sólo en el pasado – como podría pensar el psicoanalista más clásico y ortodoxo – sino también en la prospectiva de la oferta social, la cual muchas veces resulta demasiado anodina, inespecífica, que aporta poco, tanto al proyecto existencial como al identificatorio del sujeto, el cual queda desprovisto de ilusiones, que le sirvan de motor en la vida, lo cual, muchas veces, lleva a la persona a introvertirse, en un repliegue narcisista, con una vuelta de la agresión sobre sí mismo.
He ahí, la dificultad para plantear modelos de prevención en Salud Mental para este tipo de patologías, lo mismo que modelos terapéuticos, lo cual habría que seguirlo investigando en el caso por caso, sin desalentarnos porque los tratamientos sean imperfectos, en tanto y en cuanto seamos conscientes de los temores de nuestros pacientes de marchar hacia la nada, hacia la vacuidad de la vida. (18)
¿Cómo ayudar a Jacobo a lanzarse en un proyecto vital y no defraudarlo en su demanda, cuando tras su última borrachera, viene a decirme, como en el tango,
¿no ves que vengo de un país
que está de olvido, siempre gris,
tras el alcohol?… (19)?
Es difícil la terapia cuando el paciente, por todas estas circunstancias, deviene impaciente, en el espacio de un mundo compartido entre el terapeuta y su paciente, de tal forma que estamos sujetos, tanto el uno como el otro, a las preocupaciones y miedos con los que nos sobrecarga el entorno, como bien lo mostraran Puget y Wender. (20)
Tal vez, Jacobo y yo, ambos indignados, tengamos que procurar hacer algo nuevo y distinto, que no tenga los efectos deletéreos de la melancolía y el alcohol.
Ese es el problema que tenemos entre manos, ver que podríamos hacer cómo podríamos ser más creativos y encontrar que hacer con ese sentimiento que surge entre nosotros, el de indignación.
Notas:
1) Sisto, C.J.G. Clínica de la depresión. http://www.herreros.com.ar/melanco/sisto.htm
2) Toro Greiffenstein, R, Yepes, L.E. y J.E. Tellez. Psiquiatría en Fundamentos de Medicina. Corporación para Ivestigaciones Biológicas, CIB, 4ª. edición, Medellín, 2004, p. 14.
3) Tuanalista.com Idealización. http://www.tuanalista.com/Diccionario-Psicoanalisis/5634/Idealizacion.htm
4) Freud, S. Psicología de las masas y análisis del yo en Obras Completas (t. XVIII). Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1976, pp. 105-107.
5) Segal, H. Introducción a la obra de Melanie Klein en Melanie Klein. Obras Completas. Paidós, Buenos Aires, 1974, pp. 85-93.
6) Winnicott, D. La defensa maníaca. http://www.tuanalista.com/Donald-Winnicott/8453/La-defensa-maniaca-1935.htm
7) Bellak, L. y L. Small. Psicoterapia breve y de emergencia. Editorial Pax, México, 1977, 381 pp.
8) Wolberg, L.R. Psicoterapia breve. Gredos, Madrid, 1969, 350 pp.
9) Malan, D.H. A study of brief psychotherapy. Tavistock Publications, London, 1963, 313 pp.
10) Fiorini, H. Teoría y técnica de las psicoterapias. Nueva Visión, Buenos Aires, 1973, 219 pp.
11) Braier, E. A. Psicoterapia breve de orientación psicoanalítica. Nueva Visión, Buenos Aires, 1984
12) Bion, W.R. Elementos de psicoanálisis. Ediciones Hormé. Buenos Aires, 1966, pp. 25-26.
13) Winnicott, D. Sostén e interpretación. Fragmento de un análisis. Paidós, Buenos Aires, 1992, 264 pp.
14) Segal, H. Introducción a la obra de Melanie Klein en Melanie Klein. Obras Completas. Paidós, Buenos Aires, 1974, pp. 95-105.
15) Dolto, F. El caso Dominique. 2ª ed. Siglo Veintiuno Editores, México, 1976, pp. 223-242
16) Freud, S. El malestar en la cultura en Obras Completas (t.XXI). Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1976, pp. 57-140.
17) San Pablo, 1 Cor. 1%:32
18) Bauleo, A. Psicoanálisis y grupalidad. Reflexiones acerca de los nuevos objetos del psicoanálisis.Paidós, Buenos Aires, 1997, pp. 185-195
19) Castillo, C. La última curda. http://www.youtube.com/watch?v=9aVRy-uAWEY
20) Puget, J. y L. Wender, L. Analista y paciente en mundos superpuestos. Psicoanálisis. 4(3): .1982
Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
jueves, 5 de enero de 2012
martes, 3 de enero de 2012
FERNANDO LLORT EN CATEDRAL METROPOLITANA, SAN SALVADOR 2011
Guerreros de la belleza pura,
de la creatividad,
de la no-envidia,
de la Inspiración Divina,
del respeto hacia nosotros mismos
y hacia lo que trabajamos con nuestras manos.
Del respeto hacia la sangre y la memoria de nuestros abuelos y ancestros...”
Fernando Llort
El pasado viernes 30 de diciembre del 2011 las autoridades de la Iglesia Católica, junto con la empresa Servicios
Inmobiliarios Molina, destruyeron el mural “La armonía de mi pueblo”
del artista Fernando Llort que se encontraba en la fachada de la
Catedral metropolitana. Dicho mural constituía un invaluable patrimonio
artístico emblemático de la ciudad de San Salvador.
El
mural fue dedicado por el artista a monseñor Óscar Arnulfo Romero.
Estaba formado por 2,700 azulejos en cerámica de 25 centímetros
cuadrados cada uno. “En el mural está
representado alegóricamente el pueblo de Dios, el nuevo hombre y la
nueva mujer con los instrumentos que utilizan para su trabajo, los
ángeles guardianes, la paloma, símbolo de la paz y, coronándolo todo,
una representación de la Última Cena y el símbolo de Dios”,
dice el sitio web del máximo templo católico del país. Para crear el
mural, el artista trabajó junto con su familia y artesanos moldeando,
dibujando y pintando a mano cada uno de los mosaicos a lo largo de un
año, para luego instalarlos en la fachada de catedral en 1997, hace 14
años. Su realización fue gracias al aporte de la comunidad católica que
con su aprobación y aporte monetario lo hizo posible.
El
artista recuerda su experiencia: “La Iglesia Católica de El Salvador me
pidió que diseñara la fachada de Catedral. Este ha sido uno de los
momentos artísticos más especiales de mi vida, porque significaba que
estaba dejando plasmado mi arte en un símbolo muy importante del país,
con un gran valor histórico”.
Fernando
LLort (1949), fue declarado en 2004 “Hijo Meritísimo de la República de
El Salvador” por la Asamblea Legislativa. A lo largo de su fructífera
carrera, ha desarrollado diferentes facetas artísticas como pintor,
escultor, muralista, compositor e intérprete. Fue el fundador del
movimiento artesanal de La Palma, Chalatenango en 1972 y el fundador de
la Cooperativa de artesanos “La semilla de Dios” en 1977. El artista,
con su imaginería y trabajo activo y directo con artesanos, ha
contribuido a crear la identidad iconográfica contemporánea de su pueblo.
El
mural de Fernando Llort es un bien cultural de nuestro país y está
protegido por la Ley Especial de Protección al Patrimonio Cultural. La
destrucción de patrimonio cultural es considerada un delito ante el
cual no se puede asumir ignorancia. La destrucción del mural “La
armonía de mi pueblo” es además un agravio al artista y su familia, a
los artesanos que contribuyeron a su realización, a la comunidad
artística que día a día enriquece el acervo cultural del país, a los
feligreses que donaron su dinero para realizarla y a toda la población
salvadoreña y su legado generacional y cultural.
Esta carta quiere sentar un precedente de ciudadanía activa que vela por su patrimonio artístico, que se contagia -y a su vez quiere contagiar- del espíritu de las palabras de Fernando LLort y su invocación poética a ser “Guerreros defensores de
nuestra identidad”. Esta carta es una iniciativa ciudadana autónoma sin
intereses políticos, económicos ni religiosos, que busca reunir las
ideas principales de aquellas personas consternadas e indignadas por la
destrucción del mural.
Ante
este acto injustificable de la destrucción del mural “La armonía de un
pueblo” del artista Fernando LLort los abajo firmantes,
sostenemos que:
-El arte es parte de nuestro legado como nación, nos informa y educa sobre nuestra identidad, forma de vernos y de ver el mundo.
-El valor del arte no se define únicamente por el gusto de alguien sino por su relevancia histórica y simbólica.
-Una
obra de arte puede pertenecerle a alguien y ser parte de sus bienes
privados sin por ello dejar de estar protegida por las leyes nacionales
e internacionales.
-La destrucción del patrimonio cultural es un delito.
-La
Ley de Protección de Patrimonio Cultural indica que "si un bien
cultural monumental se destruyere o dañare por caso fortuito o fuerza
mayor, se deberá proceder a su restauración o reconstrucción, de
acuerdo a su estructura arquitectónica original, bajo la supervisión de
la Secretaría de Cultura".
Por lo tanto,
exigimos:
-Respeto a las actividades y hechos artísticos y culturales.
-Reparación
moral al artista y su familia, a los artesanos, a la comunidad
artística, a los feligreses y a la población salvadoreña.
-Reparación
material al artista y su familia, a los artesanos, a la comunidad
artística, a los feligreses y a la población salvadoreña. Dicha
reparación debe ser consultada con el artista y la población, y debe
contemplar la restauración del mural antiguo, la recreación del mismo,
o una nueva propuesta realizada por el artista Fernando Llort.
-Una investigación y esclarecimiento
pronto y efectivo de responsabilidades, tanto sobre quién tomó la
decisión de destruir el mural como sobre quién ejecutó la destrucción
de la misma, pues ambos tienen responsabilidad directa e innegable en
el hecho
-Se tomen acciones jurídicas y penales contra los culpables.
Nos
unimos a la indignación de la población salvadoreña. Expresamos nuestro
pesar y solidaridad al artista, a su familia y a los artesanos que
trabajaron en la construcción de esa obra monumental que ahora ha sido
convertida en ripio por la decisión unilateral de la jerarquía católica.
martes, 27 de diciembre de 2011
Militarizacion de la crisis
Dagoberto Gutiérrez.
Crisis histórica es la que sufre El Salvador, caracterizada por el agotamiento de un Estado oligárquico, de un modelo económico, de un determinado poder político y de una clase dominante. No es muy frecuente que esta conjunción de quiebres se presente en un país, a menos que las soluciones o los abordajes se posterguen o se impidan una y otra vez, como ha ocurrido en nuestra historia.
La guerra de 20 años fue una respuesta a esta crisis y resultó fundamental para terminar con la dictadura militar de derecha establecida en el marco de los acontecimientos ocurridos en 1932. De resultas de esta guerra es que el Artículo 212 de la Constitución estableció que “la Fuerza Armada tiene por misión la defensa de la soberanía del Estado y de la integridad del territorio”. En este texto está concentrado el fin de la Fuerza Armada como clase gobernante, siendo ésta la función que desempeñó la institución desde los años 32 del siglo pasado. Termina su papel histórico cuando, al no ganar la guerra, la pierde, en tanto que la guerrilla del FMLN, al no perder la guerra, la gana.
Los acuerdos de paz dejaron una nueva conformación del poder político al separar la fusión de la defensa y la seguridad pública, y al otorgar dos misiones específicas a la Fuerza Armada: defensa de la soberanía y de la integridad territorial; en tanto que la seguridad pública es otorgada a la Policía Nacional Civil. El énfasis puesto en la separación de estas dos instituciones expresa el afán de superar el momento histórico en que Policía y Fuerza Armada se fundieron en un solo cuerpo represivo para ahogar en sangre cualquier tipo de protesta. Dicha separación es, probablemente, la conquista más trascendental lograda con la guerra de 20 años y contenida en los acuerdos políticos.
La crisis que propició el estallido de la guerra no fue superada durante los 20 años que han seguido al gran enfrentamiento. Es más, en estos momentos el país vive una crisis mayor que aquella que generó la guerra, toda vez que hoy contiene la crisis planetaria del capitalismo planetario y las consecuencias del brutal neoliberalismo aplicado en El Salvador en estos 20 años. Así, de nuevo nos enfrentamos a una situación donde hay varios caminos establecidos para afrontar lo que hemos llamado crisis histórica.
Como siempre ocurre, es en los momentos de crisis cuando aparecen consabidas soluciones militares que buscan beneficiarse de los desajustes críticos de la realidad, y son precisamente estos momentos en los que, casi invariablemente, se usan a las Fuerzas Armadas como fuerzas de choque y de primera línea para imponer una determinada solución. Aquí no estamos descubriendo nada nuevo porque las Fuerzas Armadas se establecen precisamente para garantizar que un determinado orden continúe inalterable, o para impedir que el desorden amenace el orden y establezca uno nuevo. Para eso sirven, precisamente, las Fuerzas Armadas. No conviene olvidar que soberanía es, justamente, el poder absoluto, permanente, ilimitado, del Estado. Este es el poder que las Fuerzas Armadas tienen la misión de defender.
El Artículo 159 de la Constitución establece que defensa nacional y seguridad pública estarán adscritas a ministerios diferentes y que la PNC será un cuerpo profesional e independiente de la Fuerza Armada. Esto quiere decir que no dependerá de las Fuerzas Armadas en ninguna de sus actividades para no repetir le nefasta experiencia ya conocida. Pese a la total claridad del texto constitucional, ya se inició el proceso político que en el marco de la actual crisis lleva un retorno al pasado y, de nuevo, con ceguera total y con una impresionante necedad histórica, el actual Presidente Funes asume, impertérrito, la responsabilidad de la militarización de la crisis del país. Observemos que el proceso ha empezado en el terreno de la seguridad pública y esto facilita la comprensión porque se trata de una especie de abrazo institucional en donde la Fuerza Armada pasa a controlar, por vía legal, una función que no le corresponde. Aparentemente, el nuevo ministro, y solo aparentemente, aparece desligado de la FAES, pero este hecho sería en realidad una decisión suicida para el General Munguía Payés, porque es la Fuerza Armada lo único con lo que él cuenta para hacer un trabajo eficiente en la seguridad. Por esto mismo, el nuevo ministro de seguridad significa el control de la FAES sobre la seguridad pública y sobre la PNC. Cualquier observador medianamente agudo se dará cuenta que en ninguna circunstancia puede entenderse al nuevo ministro sin la Fuerza Armada. Por eso mismo, el proceso de reversión histórica luce iniciado en el país, y una vez más, nos encontramos ante una Fuerza Armada controlando la seguridad pública.
Aquel gobierno que se levantó despertando las mayores esperanzas de las mayorías, y con las banderas de ser de izquierda, ha resultado ser el encargado de impulsar el país hacia un pasado que se suponía superado. Todo el proceso político salvadoreño debe registrar este hecho y debe incorporarlo en su reflexión para asumir, entre otras cosas, las responsabilidades históricas correspondientes.
lunes, 26 de diciembre de 2011
El ajedrez global de la crisis
Resumen
Se vislumbra una nueva fase recesiva con impactos regionales muy diferenciados. En Estados Unidos se expande el empobrecimiento con ajustes e inacción del gobierno. Pero la primera potencia interviene activamente a escala global a través del dólar, la reforma bancaria y el FMI, tanteando una opción inflacionaria.
En Europa se destruyen conquistas sociales históricas bajo el comando de Alemania, que amplió su dominio exportador pero gestó un bloque inacabado. El pacto fiscal intenta una centralización ultra-liberal, para amoldar la periferia del Viejo Continente a la competitividad germana. Los derechistas ya no prometen prosperidad, sino tan sólo supervivencia. Su reorganización regional abre grandes fisuras e introduce políticas autoritarias.
El crecimiento de China limita la recesión global, pero fractura el ciclo mundial e ilustra las transformaciones del período neoliberal. Múltiples desequilibrios obstruyen la internacionalización del yuan y el esperado viraje hacia el mercado interno. Es erróneo clasificar a China junto a economías semiperiféricas de incierta evolución. Las diferencias de status geopolítico y el sustento industrial o rentista determinan enormes diferencias dentro de los BRICS. El encarecimiento de los alimentos que agobia a la periferia empobrecida persiste en la recesión, por maniobras financieras y desequilibrios acentuados por la especialización exportadora.
Las tendencias a la multipolaridad alteran las relaciones entre las potencias al interior de la mundialización neoliberal. Las burguesías ascendentes carecen de propósitos antiimperialistas y los cambios de hegemonía no implican atenuación del militarismo norteamericano. Los socialdemócratas gestionan los atropellos demostrando la reducción del espacio para políticas reformistas. Los keynesianos soslayan la confrontación requerida para frenar la agresión social y generalizan en forma abusiva la experiencia argentina.
Una salida progresista exige concebir horizontes anticapitalistas. La resistencia social ha comenzado después del estupor creado por un estallido en el Primer Mundo. Las rebeliones árabes impulsaron esta reacción, que afronta presiones de los dominadores para oponer a los trabajadores de las distintas nacionalidades.
Una nueva fase recesiva de la crisis iniciada en el 2007 se vislumbra en las economías desarrolladas. El rebote logrado con desembolsos estatales se está agotando y la próxima recaída incluirá un alto piso de desempleo. Sólo para retomar el nivel de ocupación vigente al comienzo del temblor se necesitarían crear en el mundo 17 millones de puestos de trabajo y las tesorerías están exhaustas por el socorro brindado a los bancos.
En el debut de la convulsión hubo dos interpretaciones económicas predominantes. Los neoliberales subrayaron la culpabilidad de los deudores, que tomaron préstamos sin capacidad de repago y la irresponsabilidad de los estados, que asumieron pasivos inmanejables. Los keynesianos remarcaron, en cambio, la falta de regulación financiera y los excesos de especulación. También subrayaron el deterioro de la demanda solvente por el estancamiento de los salarios y la polarización social. Ambas corrientes enfatizaron distintos desaciertos de la política económica que condujo al colapso actual.
Pero esta atención inicial en el origen de la crisis se ha desplazado posteriormente hacia otro problema: el impacto regional diferenciado de la convulsión y los consiguientes cambios en el tablero geopolítico. Esta mirada realza el viraje hacia la multipolaridad, la pérdida de hegemonía estadounidense, al ascenso de China y la gravitación de las economías emergentes.
¿Cómo se desenvuelve la crisis económica en cada región? ¿Cuáles son las estrategias en juego de las clases dominantes? ¿Qué tipo escenarios están despuntando a nivel global?
Fractura de la economía estadounidense
El desplome inmobiliario desató la crisis en Estados Unidos, cuando los deudores insolventes (subprime) no pudieron afrontar el pago de sus cuotas. Los bancos afrontaron un gran bache de cobranza frente a 11 millones de viviendas valuadas por debajo de sus hipotecas y un quinto de los propietarios asfixiados por créditos impagables.
Posteriormente salió a flote el mismo endeudamiento en otros terrenos. Las familias soportan pasivos equivalentes al 112% de sus ingresos y obligaciones financieras 37% superiores a la década pasada. Toda la cadena de financiación está afectada por una morosidad que induce a los bancos a retacear los préstamos y a crear un círculo vicioso de recesión y mayor fragilidad financiera.
Los economistas ortodoxos acusan a los deudores y sus adversarios a los bancos. Pero ambos olvidan que la bola de nieve de consumos financiados sin respaldo se arrastra desde hace varias décadas, como consecuencia de la reorganización capitalista que impuso la mundialización neoliberal. Esta transformación introdujo un deterioro en las condiciones laborales (precarización, estancamiento de los salarios, segmentación de las calificaciones), que retrajo los ingresos populares e impulsó a mantener el consumo con el auxilio crediticio.
Con grandes préstamos a las familias se sostuvo la demanda frente a un desempleo que ya bordea los dos dígitos, una pobreza que afecta al 15% de la población, sueldos retraídos al nivel vigente hace 15 años y una concentración escandalosa de la riqueza .
La reestructuración neoliberal también incluyó una significativa deslocalización de las firmas, que lucran en el exterior con menores costos salariales acentuando la pérdida de puestos de trabajo. Las empresas estadounidenses crean fuera del país, los empleos que destruyen internamente y por esta razón, la recesión local coexiste con el aumento de las utilidades foráneas que obtienen las principales 500 firmas
En las últimas décadas el enorme consumo norteamericano persistió sobre endebles cimientos de endeudamiento, en un contexto de regresión industrial interna, aumento de la explotación, déficit comercial y emigración de firmas. Este crítico escenario fue un resultado de la presión competitiva que impuso el neoliberalismo.
Los desequilibrios generados por esta remodelación salieron a flote con el estallido de la deuda hipotecaria. Pero la magnitud de los desajustes se tornó visible a partir de la bancarrota de Lehman Brothers (2008) y la erosión de todo el sistema financiero (2009).
El socorro posterior ha creado finalmente la actual pesadilla de insolvencia fiscal y bancaria, que hace temblar a los mercados. Las entidades permanecen en terapia intensiva y la deuda estatal se elevó del 62 % (2007) al 100% del PBI (2011)
El gobierno gestiona el agujero fiscal sin ninguna coherencia. Un día acepta la presión de los republicanos para recortar el gasto y a la jornada siguiente lanza un programa de inversión con grandes recortes fiscales. Obama está paralizado entre la presión de la derecha que copó el Congreso y un electorado que sigue esperando el cumplimiento de sus promesas.
Reaccion externa norteamericana
Estados Unidos ha intentado ordenar la gestión global de la crisis, mediante la organización del G 20 y la intervención conjunta de los Bancos Centrales. Pero desenvuelve, además, varias estrategias utilizando sus principales instrumentos económicos.
El primer recurso es el dólar que concentra el 85% de las transacciones en divisas, el 65% del comercio global y un porcentaje semejante de las reservas mundiales. Este signo nomina la mitad de la deuda internacional y el grueso de las operaciones con petróleo o materias primas.
El dólar ha perdido el reinado indiscutible que tenía en la posguerra, pero mantiene su primacía ante la ausencia de reemplazo. El euro no logró la influencia requerida para actuar como moneda global, el yen ha perdido influencia y el yuan no se ha internacionalizado como signo convertible.
Esta carencia de sustituto le permite al dólar mantener una intervención predominante, que podría anticipar la futura convivencia de tres monedas (dólar, euro, yuan), el retorno a los tipos de cambio fijo o la negociación de una nueva canasta de varios signos .
En cualquiera de estas alternativas el dólar podría mantener la incidencia que ha conservado desde su in-convertibilidad, en sucesivas etapas de revalorización y desvalorización de su cotización. El margen para administrar tipos de cambios altos (que atraigan capitales) y bajos (que fomenten las exportaciones) se ha estrechado, pero no ha desaparecido.
La influencia norteamericana es también significativa en la reforma del sistema financiero mundial (Basilea III). Este cambio se tramita para incrementar el patrimonio de los bancos, mediante negociaciones sobre el monto que deberían aportar las entidades. También se discute como regular los nuevos mecanismos de especulación (derivados, CDS, Hedge Funds) y las operaciones financieras que las empresas desenvuelven en forma directa.
La internacionalización de las finanzas y la interconexión de las Bolsas tornan imperioso este ajuste normativo, que se procesa a través de una reorganización previa de las entidades norteamericanas. Un reconocido jefe del clan bancario (Paul Volcker) está comandando esa remodelación.
Wall Street actúa en este terreno en estrecha sociedad con la City Londinense. Ambas comparten el manejo de las cúspides financieras y pretenden restringir todas las regulaciones al mínimo compatible con sus negocios.
Los próceres del neoliberalismo (Greenspan y Bernanke) se encuentran a la defensiva para comandar esta reorganización. Ya no ponderan en público la eficiencia suprema de los mercados para auto-contener las burbujas. Pero sus oponentes keynesianos (como William Dudley), tampoco logran apoyo para implementar un mayor control previo de las oleadas especulativas. En ambas variantes la dirección de los cambios se define en Estados Unidos .
La influencia norteamericana es también decisiva dentro del FMI. A pesar de las crecientes atribuciones obtenidas por los nuevos participantes del Fondo, Washington marca la pauta del organismo. En los últimos cónclaves del G 20 logró duplicar los fondos de la entidad, otorgarle mayores facultades como auditora y asignarle crecientes potestades de intervención nacional.
El FMI define actualmente en Europa las sanciones contra cualquier obstrucción del apriete. Suspendió créditos a Ucrania cuando se dispusieron aumentos del salario mínimo, impuso la reducción de los sueldos en Letonia, exigió privatizaciones en Grecia y objetó el referéndum de Islandia contra los acreedores. Ya no actúa sólo en las economías menores, sino que supervisa el rescate de Italia .
Partiendo de estas acciones el establishment norteamericano evalúa estrategias de salida de la crisis, tanteando las opciones inflacionistas. Desde el 2008 la Reserva Federal (FED) inyectó 2 billones de dólares, mediante políticas ultra-expansivas (conocidas como “relajamiento cuantitativo”). Instrumentó emisiones monetarias que inundan de dólares el planeta y facilitan la exportación de los desequilibrios estadounidenses. Esta política apunta a licuar la deuda pública con inflación, repitiendo un mecanismo ya utilizado por Estados Unidos para achicar sus pasivos estatales, empapelando al resto del mundo.
Pero esta reiteración presenta mayores dificultades, no sólo por la resistencia que oponen los economistas ortodoxos. La reducción inflacionaria de la deuda se consumó en el pasado en contextos de alto crecimiento, que permitían achicar la proporción total de esa carga en comparación al PBI. Nadie avizora esos escenarios de prosperidad en los próximos años .
El descalabro europeo
Muchos analistas europeos caracterizaron inicialmente la crisis del Viejo Continente como un simple eco del temblor norteamericano. Pero esa visión quedó desmentida por la impresionante dimensión del tsunami europeo .
La magnitud de ese desplome se explica por los desequilibrios específicos que generó la formación de la Unión Europea (27 países) y la Eurozona (17 naciones). Ambas iniciativas buscaron amoldar la región a las reglas neoliberales de la competitividad global, sustituyendo la antigua diversidad de economías por un bloque liderado por la locomotora alemana y la diplomacia francesa.
El comando económico germano se consolidó con la anexión del territorio oriental (ex RDA). Las clases dominantes utilizaron el poderío tecnológico y la alta productividad de la industria, para reforzar la disciplina salarial y transformar al país en la gran potencia exportadora de la zona euro.
Pero la crisis actual ha demostrado el carácter inacabado de ese bloque. La moneda común fue introducida para asegurar la colocación de los excedentes germanos, mientras se posponía la organización del presupuesto y la fiscalidad compartida. Esa carencia ha sido letal. La ausencia de instituciones estatales comunes para respaldar el signo monetario socavó la cohesión del proyecto y potenció la heterogeneidad de la comunidad. En lugar de consolidar la estructura en gestación acrecentó la distancia que separa a las economías pujantes de los países rezagados.
Inicialmente se esperaba acortar esas brechas mediante el desarrollo de un mercado compartido y la instrumentación de transferencias hacia las zonas relegadas. Pero terminó prevaleciendo un proceso inverso, de sistemática pérdida de posiciones de los países con mayores tasas inflación y menores índices de productividad. Esta fractura condujo a desequilibrios comerciales que fueron compensados con endeudamiento. Al final, sobrevino el pase de facturas de las economías excedentarias (Alemania, Holanda, Austria) a los países deficitarios (Grecia, Portugal, Irlanda)
El endeudamiento público y el quebranto de los bancos acentuaron esta brecha entre el centro y la periferia de la Eurozona. Primero colapsaron las pequeñas economías agobiadas por el desbalance comercial (Grecia), la inversión extranjera sesgada (Irlanda) y la financiación foránea especulativa (Islandia, Chipre). Luego el desplome fiscal se expandió a Italia (tercer país la zona) y ahora amenaza a España (que afronta una enorme morosidad hipotecaria).
Todos los bancos tienen repletas sus carteras de títulos públicos insolventes. Las frágiles entidades de Grecia, Irlanda o Islandia ya colapsaron y hay pavor por la situación de grandes instituciones de Francia, Alemania, Austria o Italia. Las transacciones inter-bancarias se han encogido, crece el temor por la toxicidad de los balances y hay salidas de fondos hacia lugares más seguros .
La estrategia germana
Alemania no puede intentar las respuestas globales que tantea Estados Unidos. Carece de los recursos imperiales que conserva la primera potencia y ha optado por una estrategia deflacionaria defensiva, que ese ubica en las antípodas de la opción inflacionaria norteamericana. Mientras que la FED ha impulsado reducciones sistemáticas de las tasas de interés, el Banco Central Europeo (BCE) ha encarecido el costo del dinero.
Frecuentemente se explica esta diferencia por un cruce de tradiciones. La memoria de Weimar es contrastada con el recuerdo del New Deal. Este contrapunto entre temores europeos a la hiperinflación y recuerdos norteamericanos de la Gran Depresión ilustra la brecha de influencia que existe entre ambos países, en la gestión internacional de la crisis .
Alemania actúa a nivel europeo con una política de atropello para descargar sobre los trabajadores el costo de la crisis. Esta embestida no implica un ajuste más. Supone demoler el estado de bienestar construido desde la posguerra y barrer con conquistas sociales nunca alcanzadas por los asalariados de otros continentes. Las tasas de desempleo europeo ya promedian el 20 % y bajo el impacto de la precarización laboral, la pobreza se ha extendido a un cuarto de la población .
El otro cimiento de la política germana es el apriete fiscal para sostener el euro. En los últimos meses la continuidad de este signo quedó en la cornisa y se ha especulado con su reorganización, fractura o desaparición. Pero esa moneda ha sido la llave de un dominio exportador alemán basado en la unificación de los mercados y la eliminación de las barreras proteccionistas.
Para preservar el euro se impuso la suscripción del reciente pacto fiscal. Se fija un plazo para restaurar reglas de déficit y deuda pública, con sanciones automáticas para los países que violen esos límites. Tendrán que incorporar ese principio presupuestario como una norma constitucional y someterse al control de cortes supra-nacionales. Estos poderes supervisarán el gasto, imponiendo recortes en cualquier momento del año y colocando a los pueblos entre la espada y la pared. Quienes incumplan el cronograma serán automáticamente excluidos de la Eurozona.
Este endurecimiento es congruente con la estrategia alemana de reforzar su patrón exportador sin emitir dinero. Busca afianzar el rol de la periferia europea como proveedora de insumos a costos decrecientes. La poda de los salarios griegos, la pulverización de la seguridad social irlandesa y el generalizado aumento de la edad de jubilación anticipan las consecuencias de esta reorganización .
Alemania impone esta estrategia deflacionaria, vetando todas las iniciativas financieras que amenazan su competitividad. Bloqueó la creación de los Eurobonos y la mutualización de las deudas. Obstruyó la ampliación del fondo de rescate bancario (FEEF- MEE), impidió la compra de bonos en los mercados secundarios y reforzó las prohibiciones de financiamiento directo del BCE a los estados.
Este rigor no implica abandonar a los bancos en quiebra. Alemania aprueba el auxilio, pero buscando preservar su potencial industrial. No renuncia a la financiación futura de la Eurozona con los mecanismos federales que rigen en Estados Unidos, pero quiere garantizar su control fiscal previo. Aceleró esta supervisión ante la vulnerabilidad de los bancos y la imposibilidad de de repetir la paulatina absorción de acreencias, que implementó por ejemplo Estados Unidos hace dos décadas, frente a las acreencias latinoamericanas .
Pero el nuevo cuadro fiscal abre otra gama de conflictos en las cúpulas de la Unión Europea (UE). Gran Bretaña rechazó el pacto franco-alemán y decidió mantenerse al margen para proteger la autonomía de la City. Objetó someter sus bancos a la supervisión de Bruselas y no consiguió el poder de veto para resguardar sus negocios. A los capitalistas ingleses les interesa participar en el mercado continental, pero preservando la internacionalización de sus finanzas.
La alianza Merkel-Sarkozy emergió como ganadora del reciente round, pero sólo el tiempo permitirá evaluar la consistencia de esa victoria. La crisis devora los liderazgos políticos y cada elección consagra algún castigo al gobernante de turno. Esta sanción afecta por igual a los socialdemócratas (Irlanda, Portugal, España) y a los conservadores (Francia, Italia, Alemania) .
Interrogantes sobre China
El continuado crecimiento de China a tasas del 9-10% anual constituye una importante novedad de la crisis en curso. En la última década las exportaciones del gigante oriental se multiplicaron a un ritmo desenfrenado. China captura recursos naturales en África, afianza los intercambios comerciales con América Latina y ya destronó a Japón como segunda economía del mundo.
Este avance confirma la profundidad de los cambios registrados durante la etapa neoliberal. China se integró a la mundialización utilizando la baratura de su fuerza de trabajo, sin repetir la vieja trayectoria de debut proteccionista, gestación de una burguesía nacional y despliegue de rivalidades internacionales. Se insertó directamente en la acumulación global del capitalismo.
Al comienzo de la crisis muchos economistas suponían que el crecimiento chino contrarrestaría la retracción de las economías avanzadas. En los hechos se registró tan sólo un contrapeso parcial. El gigante asiático ha sostenido financieramente a Estados Unidos y a Europa en los picos de la crisis, para asegurar la continuidad de sus ventas externas, preservando la demanda interna y motorizando la adquisición internacional de materias primas. Con estas acciones frenó la depresión general y acotó el alcance geográfico de la recesión, aunque sin reemplazar a las locomotoras del mundo desarrollado. ¿Mantendrá este rol?
Quiénes apuestan a esa continuidad esperan un fuerte auxilio del yuan al Viejo Continente, mediante enormes adquisiciones de títulos públicos nominados en euros. Pero China ya compró grandes sumas de la deuda italiana, española o portuguesa y tiene un cuarto de sus reservas en esa moneda. El incremento de esas adquisiciones suscita divergencias en la dirigencia oriental.
El sector más asociado con negocios globales (“elite de la costa”) acepta participar en el nuevo rescate, a cambio de fuertes contrapartidas. Busca aminorar las sanciones por dumping, obtener el status de “economía de mercado” e ingresar en la inversión de la infraestructura europea.
Esta fracción también intenta posicionar a China en el futuro diseño de una moneda mundial. Por eso reclama que una porción de cualquier auxilio quede nominado en yuanes. Pero esa inserción monetaria también valorizaría el tipo de cambio y deterioraría el modelo exportador. China ha resistido numerosas presiones para revaluar el yuan y no aceptó las exigencias, que en la década pasada Estados Unidos le impuso a Japón. Sin embargo, la propia internacionalización del yuan podría generar ese debilitamiento de la autonomía que mantiene la principal economía asiática .
Los fondos de inversión chinos han participado activamente en el sostén del dólar y los bonos del tesoro. Compraron acciones de General Motors y porciones del banco Morgan Stanley. Pero otra escala de estas adquisiciones (especialmente en Europa) introduciría al país en una riesgosa política imperial. Para defender lo obtenido en el extranjero se necesita una presencia geopolítica que la dirigencia china rehúye.
Por esta razón muchos sectores de la conducción (“elite del interior”). Cuestionan el desmedido aumento de las inversiones foráneas y destacan la necesidad de incrementar primero la bajísima proporción del consumo interno en el producto total. La oleada de internautas que objetó el reciente financiamiento del Viejo Continente refleja esta preocupación. Conviene recordar que el ingreso per capita de los chinos es aún 10 veces inferior al promedio de los europeos.
El dilema de sostener el modelo exportador o procesar un giro hacia el consumo interno persiste sin resolución. Existe una fuerte presión para apuntalar el segundo curso, pero sin resultados significativos. Este giro no se consuma, ante la magnitud de los desequilibrios que podría desatar.
Para aumentar sustancialmente el poder adquisitivo interno habría que subir el salario e introducir prestaciones sociales generalizadas. Estas medidas chocarían con el costo laboral reducido que permitió el ascenso capitalista del país. Un anticipo de este problema se observa en las corrientes de inversión, que fluyen hacia las economías asiáticas con sueldos inferiores a China.
El curso económico a seguir está sujeto a múltiples tensiones. La burbuja inmobiliaria es el desequilibrio más inmediato. En las 30 principales ciudades los precios de las viviendas subieron 50% en los últimos dos años, repitiendo el ciclo de endeudamiento dudoso que afectó a Estados Unidos y España. Como el 25% de la economía está vinculada a la construcción, una brusca reversión de esa valorización podría afectar al PBI.
También existen graves problemas financieros. Aunque el estado mantiene el control del crédito se ha gestado un enorme mercado de préstanos clandestinos, que solventa el consumo de la clase media y la oscura administración de los gobiernos locales. Estos desajustes explican la inflación, que durante la década pasada osciló en torno al 2% anual y actualmente ha trepado al 6,2%.
La inestabilidad de los negocios también obedece a la magnitud de los beneficios acumulados por los segmentos privilegiados. Los ingresos del 10% más rico de la población son 23 veces más elevados que el 10% más pobre y la crema de los ejecutivos percibe salarios 128 veces superiores al promedio general .
Esta fractura social coexiste con problemas estructurales de sobre-inversión, que ya alcanzó una tasa anual del 45% del PBI. Este ritmo de actividad exige abrir nuevos mercados en un escenario internacional recesivo, mientras se acrecientan los peligros de un descontrol ecológico.
Nadie sabe como impactará la recaída de la economía global sobre China. Algunos economistas estiman que ese efecto será digerible (Stiglitz) y otros pronostican duras consecuencias (Roubini). Pero todos coinciden en la centralidad de este dato para el devenir inmediato de la coyuntura mundial .
BRICS, EAGLES y emergentes
No sólo China ha podido sustraerse de la crisis global. También un grupo de economías intermedias (denominadas emergentes, ascendentes o BRICS) ha logrado capear el temporal. Este núcleo de países conforma el conglomerado semiperiférico actual de la estratificación mundial.
Este sector mantuvo su crecimiento el año pasado, incrementó significativamente la tasa de inversión y aumentó su participación en el PBI global. Si estas tendencias perduran, la localización de la producción y el empleo sufrirá un importante desplazamiento en el próximo período. Estos cambios son congruentes con la nueva división internacional del trabajo que privilegia la región asiática.
Las economías ascendentes son las niñas mimadas del capitalismo. Reciben elogios del FMI y fueron las estrellas de los últimos foros empresarios de Davos. Los nuevos multimillonarios de China, Rusia o India se integran rápidamente al club de los poderosos.
Otro indicador de las modificaciones en curso es la distribución de las reservas mundiales. Estos reaseguros suman 6,5 billones dólares en las economías ascendentes y sólo 3,2 billones de los países del Norte. El endeudamiento externo del primer grupo ha caído y algunos integrantes de esa membrecía ya son acreedores. En el otro polo ha irrumpido la nueva categoría de “Países Ricos Altamente Endeudados”.
Pero es muy frecuente extraer conclusiones engañosas de estas mutaciones. La principal confusión surge de la indiscriminada clasificación de todo el grupo ascendente, en un mismo rubro de BRIC. Esta denominación (Brasil, Rusia, India, China) fue primero extendida a BRICS (con Sudáfrica) y luego a BRIIC-K (con Indonesia y Corea). Otra ampliación reciente habla de EAGLES (con México, Egipto, Taiwán y Turquía) .
Los creadores de estas marcas son operadores bancarios (Goldman Sachs, BBVA) que incluyen o excluyen a los países de su lista, en función de las oportunidades de inversión financiera. El carácter coyuntural de esta evaluación salta a la vista. Pero su principal inconveniente radica en equiparar bajo una misma sombrilla, a un país que avanza hacia un status de potencia central (China), con economías intermedias de incierta evolución.
La distancia que mantiene el gigante asiático con cualquiera de sus seguidores es abismal en cualquier terreno de la producción, las exportaciones o las reservas. Esta brecha es particularmente visible frente a otra economía de gran crecimiento reciente (India) o en comparación a un vecino que precedió al avance chino y se estancó frente a esa irrupción (Corea del Sur) .
Al ubicar a todo el grupo en la misma canasta se olvida que muchos países del pelotón han ascendido como proveedores de los insumos básicos demandados por China. Más que impulsar el crecimiento global, estas economías han sido arrastradas por ese avance. Es importante también notar la línea divisoria que separa a los protagonistas de un desarrollo industrial de los actores que se expanden por el repunte de la renta petrolera (Rusia) o agrícola (Brasil). Estas diferencias definen grados de consistencia muy disímiles del crecimiento.
Las distinciones entre los emergentes presentan contornos más categóricos en el plano geopolítico. La autonomía de las políticas imperiales que tienen Rusia o China, no se extiende a la India, Brasil o Sudáfrica. Estos países mantienen estrechos vínculos de asociación o dependencia con las potencias que regulan el orden mundial. Por esta razón, el propio funcionamiento de los BRICS no ha incluido la adopción de estrategias comunes.
Es cierto que la mayor estabilidad política de todo el grupo contrasta coyunturalmente con el generalizado desarreglo que impera en las potencias centrales. Pero tampoco este rasgo determina patrones de acción internacional conjunta.
Las nuevas alianzas Sur-Sur en desmedro de las viejas conexiones con los centros metropolitanos presentan un alcance limitado y no anticipan la “segunda globalización” comandada por los emergentes que pronostican algunos analistas. Hasta ahora el dato más relevante ha sido la integración de los emergentes al G 20, para ampliar el sostén del capitalismo en crisis .
Los padecimientos de la periferia
El alivio de los países intermedios no se extiende al resto de la periferia. La crisis golpea nuevamente con mayor virulencia a las economías más empobrecidas, reiterando una norma de las convulsiones capitalistas. Este impacto se verifica en cualquier terreno del empleo o los ingresos. Los emigrantes enfrentan mayores obstáculos para ingresar al Primer Mundo, las remesas se recortan y las oleadas de refugiados se multiplican.
Mientras la prensa sólo habla de economías centrales y emergentes, la inmensa mayoría de los países se encuentra fuera del G 20, soportando el drama cotidiano de la miseria. Allí se localizan los 2050 millones de personas sin acceso a la sanidad básica y los 884 millones carentes de servicios de agua potable.
Pero lo más novedoso del tsunami actual es la convergencia de estos sufrimientos con una tragedia de hambre. El aumento de los precios de los alimentos que precedió a la crisis no fue revertido por la recesión y en muchas zonas se acentúa el drama de la desnutrición. En Somalia, por ejemplo, ya se observan todos los síntomas de una catástrofe alimentaria.
La cifra total de hambrientos se ubica en torno a los 1020 millones de personas, pero la amenaza se extiende a los 2.500 millones que subsisten en condiciones de pobreza. Este flagelo aumenta al compás del encarecimiento de los cereales, que obedece a la consolidación de un esquema neoliberal de agricultura exportadora, que destruye la pequeña propiedad, aniquila el abastecimiento local tradicional, generaliza la desposesión de los campesinos y multiplica la emigración rural.
Esta reorganización capitalista del agro determina la falta de comida que agobia a una sexta parte de la humanidad, cuando la producción total alcanzaría para satisfacer esa nutrición. El reinado de la rentabilidad y el manejo oligopólico del comercio agrícola por parte de un puñado de transnacionales (ADM, Bunge, Cargill y Dreyfus) potencian la tragedia del hambre.
Las expectativas de atenuar el problema por el efecto deflacionario de la desaceleración económica global no se están cumpliendo. El ascenso de los precios alimenticios que comenzó en 2003 persiste sin grandes modificaciones.
Muchos autores estiman que ese comportamiento alcista obedece a la formación otra burbuja. Especular con los precios a futuro de los cereales se ha convertido en una operación muy redituable. Permite canalizar los excedentes de liquidez que genera la pérdida de oportunidades de inversión en los países desarrollados .
Otros analistas consideran que el encarecimiento de los alimentos es un problema más estructural y derivado de la creciente demanda ejercida por los nuevos consumidores asiáticos. También destacan la presencia de costos crecientes de producción y productividades declinantes en el sector agrícola .
Ambos enfoques subrayan explicaciones complementarias (de corto y largo plazo) del mismo fenómeno. Pero en cualquier caso, las maniobras financieras y las brechas estructurales entre la oferta y la demanda presagian el agravamiento de la crisis alimentaria, que auguran todos los expertos de la FAO.
Este padecimiento se intensificará además por las presiones del agro-negocio, que bloquea en los cónclaves del G 20 cualquier regulación internacional de los precios. En ese ámbito actúan los países que producen el 77% de los cereales y manejan el 80% del comercio agrícola. El hambre de los desamparados aporta un buen negocio para varios integrantes de esa asociación.
Multipolaridad y hegemonía
La diversidad de situaciones regionales que rodea a la crisis actual ha generalizado las predicciones de un viraje hacia la multipolaridad. Este contexto es diferenciado de la bipolaridad de posguerra (Estados Unidos versus la URSS) y de la unipolaridad de los años 90 (supremacía norteamericana). La declinación estadounidense es asociada al avance de China y los emergentes. Algunos enfoques también resaltan el agotamiento del neoliberalismo y pronostican un crecimiento desarrollista de la periferia, asentado en la intervención estatal y el intercambio entre las economías del Sur .
Pero estas miradas omiten las significativas continuidades que vinculan al actual período con su precedente. La multipolaridad podría modificar las relaciones de poder entre las potencias, pero no altera los pilares de la mundialización neoliberal. El protagonismo de las empresas transnacionales persiste, junto a la competencia global por lucrar con la explotación de la fuerza de trabajo.
Esta internacionalización del capital determina, además, la continuidad del libre comercio y los flujos financieros transfronterizos. A diferencia de lo ocurrido durante la entre-guerra, la multipolaridad actual no anticipa el surgimiento de bloques proteccionistas, dispuestos a batallar por la conquista de los mercados a través de la guerra.
El estancamiento del centro determina efectivamente una mayor interacción entre las economías intermedias. Pero estos enlaces se desenvuelven en estrecha asociación con empresas del Primer Mundo. Esta colaboración no es un imperativo tecnológico, ni obedece a necesidades de financiación. Las burguesías emergentes ampliaron su radio de acción junto al capital extranjero y continúan reforzando esos vínculos.
Sus estrategias no incluyen propósitos antiimperialistas o iniciativas de “No Alineados”. Tampoco incentivan planificaciones para-mercantiles del comercio (Comecon) o proyectos de solidaridad (Bandung). Actúan siguiendo criterios de rentabilidad, que tienden a recrear los viejos desniveles de la relación centro-periferia- semi-periferia.
La mundialización ha modificado los patrones geográficos de esos lazos. Ya no se requiere cercanía territorial entre las economías dominantes y sus abastecedores de insumos. Las relaciones de dependencia comienzan a desbordar su radio tradicional.
Resulta imposible predecir el ordenamiento final de esta mutación, pero es evidente que no saldrán airosos todos los jugadores. La acumulación exige equilibrar los avances de un polo con las pérdidas del segmento opuesto. Si una región prospera otra debe decaer, para que el enriquecimiento de los capitalistas ganadores sea solventado por la población de las zonas perdedoras.
La multipolaridad no altera este principio selectivo del desarrollo burgués. El capitalismo excluye crecimientos compartidos en el largo plazo o eliminaciones progresivas de todas las desigualdades socio-regionales. Los admiradores del nuevo escenario ignoran esta extensión de brechas de distinto signo.
Frecuentemente visualizan a la multipolaridad como un cambio de hegemonía política a favor de China y en desmedro de Estados Unidos. Pero nunca aclaran qué significado le asignan al concepto de hegemonía. Esta noción puede ser identificada con la supremacía imperial o con formas de gestión consensuadas opuestas a la coerción bélica. En el primer caso se sugiere que el expansionismo chino reemplazaría al dominador estadounidense. En la segunda variante se supone que esa sustitución será pacífica y resultante de una avasalladora primacía económica. Los desaciertos de ambas hipótesis saltan a la vista
Desde la posguerra Estados Unidos ha ejercido una explícita dirección imperialista. Actúa como garante militar de la reproducción de capital y brinda protección a todas las clases dominantes, frente a la insurgencia popular y la inestabilidad del sistema. Los dirigentes chinos no se imaginan a sí mismos cumpliendo ese rol, en ningún momento del futuro.
Quiénes suponen que la sustitución coercitiva será innecesaria por el simple efecto de la pujanza económica oriental, no explican cómo funcionaría el capitalismo global sin garantes militares de ninguna especie. Esta visión olvida que un sistema de competencia por beneficios surgidos de la explotación, no puede desenvolverse sin el uso de la fuerza.
La identificación de la multipolaridad con el repliegue bélico de Estados Unidos o sus socios europeos es una hipótesis ingenua. En cualquier “des-occidentalización” de la economía mundial, el gendarme norteamericano continuará supervisando invasiones, ocupaciones y matanzas. Ciertamente la primera potencia ya no actúa con la omnipotencia de los años 90, pero dirige la OTAN, concentra la mitad del gasto bélico mundial y mantiene una estrecha asociación con todos los países que alineó durante la guerra fría.
Los principales integrantes de esa alianza no suelen quebrantar esta familiaridad cuando expanden su poder económico. La invariable lealtad de las burguesías petroleras del Golfo al liderazgo norteamericano es un ejemplo de esa actitud. El sometimiento de Japón es más sintomático, puesto que no ha buscado caminos de autonomía político-militar para contrarrestar su estancamiento. La regresión económica nipona se profundiza con el endeudamiento público más elevado del mundo desarrollado y con el fracaso de los planes pos-terremoto de reactivación .
El rol central de Estados Unidos se ha verificado nuevamente en la ampliación del G 7, la cooptación de los países intermedios y el resurgimiento de FMI para preservar el orden imperial vigente. El gendarme global utilizará también su poder para intentar la recuperación del terreno que ha perdido. Ya insinúa formas de presión sobre su rival chino con maniobras navales en Corea del Sur, ejercicios en Mongolia e instalaciones bélicas en Australia. Incluso tantea la reacción de su oponente en los litigios con Taiwán, las disputas con la India y la resolución del status de Tíbet. Pero estas tensiones no quebrantaron hasta ahora el marco asociativo vigente con China desde hace varias décadas.
También el gigante asiático ha jerarquizado la solidaridad capitalista. En lugar de propiciar la caída de los bancos occidentales socorrió a los quebrados. En el reciente desplome europeo reforzó incluso su convergencia con el FMI y ha condicionado los préstamos futuros a las auditorias del Fondo. Esta integración refuerza la hostilidad de los dirigentes chinos frente a cualquier protesta local o internacional contra el neoliberalismo .
Neoliberales y keynesianos
El debate económico sobre la crisis continúa centrado en la oposición entre visiones ortodoxas y heterodoxas. Los neoliberales atribuyen la crisis a la “irresponsabilidad fiscal” y despotrican contra los gobiernos que despilfarraron dinero en gastos improductivos. Pero omiten recordar que estos desembolsos sostuvieron inicialmente la expansión de las economías industrializadas y que el descontrol posterior obedeció al rescate de los bancos. Antes del 2007 había, por ejemplo, en Europa superávit fiscal en la mayoría de los países.
El discurso neoliberal oculta este auxilio y atribuye el descalabro actual a “los pueblos que vivieron por encima de sus posibilidades”, como si fuera un pecado mejorar el nivel de vida. Tampoco explica por qué razón se exime a los acaudalados de cualquier sacrificio. El carácter duradero de la crisis es incluso utilizado para justificar los atropellos. Ya nadie presenta la flexibilización laboral como un pasaporte a la prosperidad. Hay que apretarse el cinturón como una necesidad de supervivencia .
En Estados Unidos los mismos argumentos son esgrimidos por los republicanos para exigir mayores reducciones del gasto social, manteniendo los privilegios de los banqueros, el gasto militar y las rebajas impositivas a los ricos. Reclaman fijar un estricto techo al endeudamiento supervisado por los popes del establishment y eluden mencionar que el socorro otorgado a los financistas contradice todos los principios del libre-mercado.
Los keynesianos estiman, en cambio, que la crisis obedece a la persistencia de la desregulación financiera y a la contracción de la demanda. Por eso Krugman propone gravar a los acaudalados, relanzar la inversión pública y recomponer los ingresos. En la misma sintonía, Stiglitz convoca a condonar las hipotecas y a penalizar a los bancos .
Estos autores ilustran acertadamente como el descontrol del riesgo, los malabarismos contables, los títulos empaquetados y las operaciones con derivados desencadenaron el tsunami actual. Pero omiten registrar que ese des-manejo irrumpió por la propia competencia que impone el capitalismo en la gestión del crédito. Lo mismo ocurre con el endeudamiento familiar y la exclusión social, que no irrumpieron sólo como consecuencia de errores en la política económica.
Los teóricos heterodoxos olvidan que la propia acumulación genera divorcios entre el consumo y la producción, junto a incrementos de la productividad desgajados del poder compra. Estas contradicciones fueron exacerbadas por la rivalidad que introdujo a escala global la mundialización neoliberal.
Los economistas keynesianos estiman que resulta igualmente factible atenuar estos desequilibrios, a través de un reparto equitativo de la crisis. Proponen una distribución pareja de las pérdidas financieras entre deudores y acreedores. Pero basta observar la reacción que tuvieron los banqueros ante una quita de las acreencias griegas, para notar cuán dura sería esa batalla. Ese anuncio desató una tormenta entre las calificadoras de riesgo y precipitó el ajuste fiscal de la Unión Europea. La misma virulencia tuvo la reacción precedente de los financistas, ante iniciativas de suprimir los paraísos bancarios, o anular las bonificaciones de los ejecutivos.
Neutralizar esa resistencia de los banqueros requeriría la adopción de medidas más contundentes, como la suspensión del pago de la deuda, la auditoría de los pasivos y la nacionalización del sistema bancario. Lo mismo ocurre con el relanzamiento del crecimiento y la creación de empleos. El logro de estas metas exige cerrar la canilla de pagos a los acreedores, controlar los movimientos de capital e introducir drásticos impuestos progresivos .
En la coyuntura actual se ha estrechado el espacio para ejecutar reformas sociales sin acciones anti-capitalistas. Hay un clima de sálvese quien pueda, con escaso margen para políticas de “capitalismo humanitario”. Prevalece la presión para procesar las quiebras bancarias, depurar las empresas y desvalorizar la fuerza de trabajo.
Estas tendencias no obedecen sólo a la ideología derechista imperante o a la influencia preeminente de los financistas. Todas las clases dominantes sostienen el ajuste junto a los banqueros. Esta coincidencia se refleja también en el comportamiento de los socialdemócratas europeos. A la hora de aplicar el torniquete no se han diferenciado de sus adversarios derechistas y aceptan la verticalidad autoritaria que imponen Merkel y Sarkozy. Esta cúpula dispuso, por ejemplo, el desplazamiento de Papendreu ante su atrevimiento de solicitar una consulta popular y envió un contundente mensaje de intervención neocolonial a Grecia .
La misma tendencia se verifica en la indiferencia del gobierno estadounidense ante a las peticiones de los liberales. Esta actitud contrasta con la permeabilidad reformista que imperaba en los años 30 bajo el mandato de Roosvelt.
Muchos keynesianos reconocen la adversidad de estos escenarios. Pero consideran viable generalizar a escala internacional, las soluciones intermedias que aplicó Argentina a partir del default y los canjes de la deuda .
Pero omiten registrar las causas específicas que permitieron esa experiencia. Argentina pudo permanecer relativamente desconectada de la financiación internacional, porque está inserta en el comercio mundial como gran exportadora de alimentos. Ha gozado de altos precios internacionales y se convirtió en proveedora privilegiada de las ascendentes economías asiáticas. Utilizó, además, las enormes rentas de exportación para reanimar la demanda interna, luego de una brutal devaluación que depuró capitales, abarató salarios y facilitó la recomposición cíclica de la tasa de ganancia.
Es evidente que el grueso de las economías dependientes afectadas por la crisis no cuenta con los recursos y las condiciones que permitieron esa recuperación. Podrían efectivamente adoptar ciertas iniciativas de Argentina, pero sólo como punto de partida de medidas más radicales y audaces .
La intensidad de la crisis exige asumir un horizonte anticapitalista, alejado de la atadura actual a distintas variantes del mismo régimen social. El pensamiento dominante impone esta restricción, obligando a optar entre el modelo anglosajón, el esquema alemán o la opción china .
Ese enfoque niega las raíces intrínsecamente capitalistas de la crisis actual y oculta las contradicciones, que el proceso de acumulación genera en forma periódica y extiende de manera itinerante. Un sistema basado en la rivalidad por la apropiación de beneficios surgidos de la explotación necesariamente produce el tipo de conmociones, que se observa en la actualidad.
Si se reconoce que el capitalismo no es el único, ni el mejor sistema posible resulta factible concebir otra gama de alternativas para resolver la crisis. Esta apertura permite superar la resignación, consolidar la voluntad de lucha e imaginar salidas provechosas para la mayoría de la población.
Resistencias sociales
El devenir de la crisis puede ser abruptamente transformado por las acciones populares que cobraron impulso en los últimos meses. Los análisis que omiten esta reacción razonan los procesos económicos en un vacío social, que a lo sumo es ocupado por funcionarios y financistas.
El debut de la crisis provocó inicialmente un gran desconcierto, entre poblaciones acostumbradas a identificar los desastres económicos con el Tercer Mundo. Ese estupor estuvo también signado por el temor al desempleo. Pero a fin del 2010 los levantamientos del mundo árabe introdujeron una bisagra en esta conducta. Ilustraron como se pueden conquistar grandes victorias democráticas.
Este impulso profundizó la resistencia en Grecia, que se ha transformado el principal bastión de la respuesta popular. Hay un estado de sublevación entre los manifestantes que ocupan plazas y cercan el Parlamento. Estas protestas alentaron a su vez a los indignados españoles, que cuestionan el socorro a los banqueros y demandan “democracia de verdad”. Este movimiento ya conquistó legitimidad, acompañamiento y presencia nacional.
Otro tipo de reacciones sociales se verifican en Inglaterra, tanto entre los jóvenes desempleados y hostigados por la policía, como entre los trabajadores sindicalizados. En Italia despuntan las huelgas y en Portugal hay movilizaciones. Estas luchas comienzan a extenderse junto al desmoronamiento de la imagen benevolente que tenía la Unión Europea. Una victoria impuesta desde abajo permitiría actualizar el gran legado de rebeliones que acumula el Viejo Continente
Pero el dato más llamativo del año se registró al otro costado del Atlántico, con el surgimiento del movimiento “Ocupar Wall Street”. Esta organización ya tiene alcance nacional, simpatía popular, solidaridad intelectual y sostén sindical. Por primera vez en décadas ha reintroducido las manifestaciones masivas en el corazón del capitalismo.
Menor difusión internacional han logrado los movimientos de lucha que conmueven a China. El año pasado se registraron 180.000 protestas, en su mayoría inspiradas en demandas contra la explotación fabril. Una nueva generación de obreros –ya emancipada de la migración rural- recuperó confianza y obtiene conquistas en enfrentamientos directos con los patrones .
En todos los continentes se verifica el mismo protagonismo juvenil, en movimientos que utilizan las redes sociales para informarse y organizarse. El primer embrión de un empalme internacional se produjo el 15 de octubre pasado, en la marcha global que congregó multitudes en 950 ciudades de 80 países. Una acción coordinada de esta magnitud no se registraba desde las movilizaciones contra la guerra en Irak (2003).
Si la convergencia regional e internacional de estas resistencias se afianza, podría gestarse una respuesta al intento burgués de enfrentar a los trabajadores de distintas nacionalidades. Los dominadores de Alemania encabezan esa estrategia, divulgando la creencia que los obreros germanos “ya hicieron su sacrificio” y no deben pagar la cuenta de los ociosos del sur. Este mensaje busca oponer a un asalariado contra otro, ocultando los beneficios que obtienen los capitalistas de esa división. El mismo propósito persiguen las campañas de la derecha contra los inmigrantes .
Una salida progresista de la crisis exige contrarrestar esta fractura entre hermanos de clase. Las tensiones entre asalariados alemanes y griegos, estadounidense y chinos o españoles y marroquíes conducen a descargar todas las consecuencias del desastre actual sobre los pueblos. Las respuestas internacionalistas neutralizarían esa amenaza y permitirían un reencuentro de la juventud con los sectores de la clase obrera, que no se han recompuesto de la andanada neoliberal. El año 2012 ofrece la oportunidad de cambiar el escenario de la crisis a favor de los trabajadores.
Claudio Katz es economista, investigador, profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).
Notas:
1) El 1% más rico 1979 percibía el 9% de la renta nacional en 1979 y actualmente obtiene el 24%. Cuando los ocupantes de Wall Street afirman que “somos el 99% de la ciudadanía”, saben muy bien de que están hablando. Roberts Paul Craig, “Las pérdidas de puestos de trabajo en Estados Unidos son permanentes”, Rebelión, 9-10- 20.
2) Wall Street Journal, “La recuperación de EEUU es una de las más decepcionantes”, La Nación, 31-12-10.
3) Aunque alguno bancos mejoraron últimamente su patrimonio y liquidez, el reciente desplome de la octava firma de inversión (MF Global) es muy ilustrativo de los peligros en ciernes. Se derrumbó por su exposición con bonos de la deuda europea, que se encuentran asegurados en grandes proporciones por financistas norteamericanos. Montero Alberto, “Cuando la democracia entra por la puerta”, Rebelión, 2-11-11.
4) Kennedy Paul, “Un mundo de tres monedas”, Clarín, 8-6-11, Robert Mundell, “El futuro de las monedas de reserva luego de la crisis”, El País, 18-1-10, Michel Crittenden, “Puede el dólar ser destronado”, online.wsj, 1.3-11. Ver también: Wallerstein Inmanuel “Guerra de divisas, La Jornada, 6-11-10, Eichengreen Barry, “El reinado del dólar llega a su fin”, La Nación, 2-3-11
5) Ocampo Emilio, “Brujas y burbujas”, Ámbito Financiero, 2-9-10. También La Nación, 13-9-10 y 30-8-10 y Financial Times, 20-9-10.
6) Estados Unidos también apostó muy fuerte para neutralizar la crisis de legitimidad que afectaba al Fondo y todavía se desconoce su rol en el escándalo montado contra el ex directivo Dominique Strauss Kahn. CADTM, “El FMI lamentable símbolo de un sistema”, www.cadtm.org/ 18-5-11.
7) Fiori José Luis, “Muy lejos del equilibrio”, Sin Permiso, 19-12-10, Cantelmi Marcelo, “El G 20 en las puertas”, Clarín, 23-10-10.
8) La mirada inicial en Pasquino Gianfranco, “La UE aún representa el progreso”, Clarín, 31-8-10.
9) Husson Michel, “Euro: en sortir ou pas”, Inprecor 575-576, 7-8-9-2011. Samary Catherine, “The Eastern periphery”, www.attac, 31-10-11.
10) Desde la caída de la principal entidad belga (Deixa) sobrevuelan muchas hipótesis de repetición de lo ocurrido con Lehman Brothers. Las “pruebas de resistencia” realizadas a los bancos europeos dejaron muy intranquilos a los expertos, cuando las entidades necesitan recapitalizarse y recaudar dinero. Esta exigencia contrae, a su vez. el crédito y agrava la recesión.
11) Llach Juan, “Pulseadas en el palacio global”, La Nación, 30-6-10.
12) La Nación, 16-1-10.
13) Husson Michel, “Una crisis sin fondo”, www.vientosur, 19-7-11 Louca Franciso, “La izquierda contra la dictadura de la deuda”, www.sinpermiso, 17-10-11
14) No hay tiempo suficiente para transferir los títulos a los tenedores marginales, limpiar los balances o crear mercados paralelos para los papeles incobrables. La crisis actual golpea en una coyuntura muy turbulenta, a economías entrelazadas y localizadas en el centro del capitalismo. Arceo Enrique, Página 12, 9-12. Toussaint Eric, “Crash do Deixa”, www.CDTM, 7-10-11
15) La reorganización de la eurozona prepara la introducción de formas federativas en la UE, que someterían las atribuciones locales a una mayor centralización estatal. Este cambio introduce enormes fisuras y puede potenciar el secesionismo en los países con fracciones separatistas influyentes (Bélgica, España o Italia). Estos sectores podrían reforzar sus demandas de integración directa a la Eurozona, puenteando las estructuras estatales existentes para desembarazarse de las regiones empobrecidas.
16) Shujie Yao, “Los límites del modelo China”, Cash-Pagina 12, 7-8-11. También Wall Street Journal, La Nación,17-11-11)
17) La Nación, 5-6-10.
18) Roubini, Nouriel, “El boom de China tiene fecha de vencimiento”, La Nación, 24-4-11. Stigtiz Joseph, www.elperiodico.com, 9-8-11
19) Bocco Arnaldo, “De los Brics a las Eagles” Página 12, 10-1-11. Abeledo Anahí, “El desafío para los emergentes es tener crecimiento”, Clarín, 10-7-11
20) Beckett Paul, “Pese al crecimiento, aumentan las dudas sobre el milagro indio”, La Nación, 30-3-11. Nye Jospeh, “La carrera de fondo, Clarín, 2-2-11, Ramstad Evan, “El milagro coreano”, La Nación, 8-11-10.
21) Un cuestionable enfoque en: Kateb Alexander, “Los países BRICS dan una lección”, Página 12, 20-9-11
22) Halevi Jospeh “Se avecina una nueva crisis”, Il Manifesto 8-6-11.
23) Krugman Paul, “Las limitaciones que nos impone un mundo finito”, La Nación, 29-12-10. Blejer Mario, “Argentina y la seguridad alimentaria” La Nación, 4-12-11.
24) Distintas visiones en De La Balze Felipe, “La crisis acelera el curso de la historia”, Clarín 27-11-11 Turzi Mariano, “La nueva divisoria global: emergentes y declinantes”, 18-8-11. Tokatlian Gabriel, “El año de la encrucijada”, La Nación, 11-1-11. Cufré David, “Con la vieja receta”, Pagina 12, 26-6-10.
25) Belson K, Onishi N, “Una falta de liderazgo que agudiza la crisis”, La Nación, 17-2-11.
26) Hemos desarrollado los temas de este capítulo en nuestro reciente libro, Katz Claudio, Bajo el imperio del capital, Espacio Crítico Ediciones, Bogotá 2011. Próxima edición Luxemburg, Buenos Aires.
27) Estas visiones en: Gros Daniel, Eco “En defensa de la austeridad para Europa”, Clarín, 4-12-11, Pagni Carlos, “La crisis del estatismo”, La Nación, 19-7-10, Schauble Wolfang y MacFadden Daniel, Página 12, 28-8-2011.
28) Krugman Paul, Clarín, (11-7-10, 13-7-10, 22.5-10, 10-8-10, 6-11-2010, 28-8-2010, 14-8-10). Stigliz Joseph, “Qué puede salvar el Euro”, El País, 8-12-11, “El mercado hipotecario”, Clarín, 6-11-201, “La austeridad es camino suicida”, Página 12, 7-12-11, “Un contagio de malas ideas”, Sin Permiso, 14-8-11. También, Skidlesky Robert, “El mundo para volver a leer a Keynes”, Página 12, 2-8-11, Mitchell. William, “Entrevista”, Página 12, 10-10-11.
29) Wolff Rick “Krugman frustrado”, Monthly Review 10-3-10. Onaran Ozlem, “An internationalist transitional program towards an anti-capitalist Europe”, April 2011. www.internationalviewpoint. Lapavitsas Costas “A Left Strategy for Europe”, April 2011, www.internationalviewpoint. Albarracín Daniel, “Sobre el debate del euro. Una estrategia”, www.economiacritica.net, 10-10-11
30) Esta reacción fue coronada con la instalación de un gobierno directo de los banqueros (Papademos). La misma sustitución se impuso en Italia (Berlusconi por Monti) con tecnócratas que postulan una ideología derechista para sortear al parlamento, impugnando a los políticos y menospreciando a los partidos. Stathis Kuvelakis, “Golpe de Estado europeo frente al levantamiento popular”, www.vientosur 11-11-1. John Brown, “El capital financiero castiga a sus devotos partidarios”, www.rebelion 23-11-11.
31) Stiglitz Joseph, “Europa no aprendió la lección de Argentina” Página 12. 10-12-11.
32) Nuestra visión en: Claudio Katz, “Lecciones de Argentina para Grecia” www.cadtm.org, 25-10-2011.
33) Es la visión de Rogoff Kenneth, “El capitalismo está lejos de encontrar su sucesor”, La Nación, 11-12-11.
34) Li Minqi, “El ascenso de la clase obrera y el futuro de la revolución en China”, www.rebelión, 14-7-11. Bello Waldem, “O capital e um amante caprichoso” www.outroladodanoticia.com.br, 22-7-11
35) Vicens Navarro, “Habermas y la sabiduría”, www.sinpermiso, 13-6-10.
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Trovas del Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
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Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
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