Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
miércoles, 3 de abril de 2013
Apuntes sobre gobiernos de izquierda e ideas de izquierda
Por Sandino Nuñez
Las formas democráticas
Alain Badiou dice que el siglo XX fue el siglo de la forma institucional del partido político, y que la política futura solamente podrá ocurrir, en tanto política, por fuera de la forma partido. El partido es el dispositivo que “politiza” al movimiento social al inscribirlo en el aparato del Estado en la modalidad de una representación de sus demandas o intereses: operación de la cual cabe deducir que el movimiento no es político y solamente cobra una existencia y una dimensión políticas al estar inscripto en el Estado bajo la forma genérica del partido. El movimiento es social y el Estado es político, y el partido es entonces lo que conduce lo social a lo político. Badiou razona que el movimiento es ya político y que el Estado tiene más que ver con el poder y la burocracia (enemigos, en suma, de la política), y que por tanto la política sería una práctica que se relaciona menos con la representación que “empodera” al movimiento social en el Estado, que con una cierta paciente organización del movimiento insurreccional en cuanto tal (las insurrecciones obreras en la Comuna de Paris, digamos). Slavoj Zizek, por otra parte, sugiere que la lucha anticapitalista contemporánea pasa menos por Marx que por Lenin, en el sentido en que el problema es menos el de saber cómo funciona y cómo nos determina el sistema capitalista (cosa que más o menos sabemos, ya que no es tan misteriosa) que el de saber “qué hacer” para luchar contra él. Y sabido es que Lenin fue el gran teórico de la forma partido en los movimientos insurreccionales o revolucionarios en el siglo XX: partido de vanguardia, partido de masas, momento de alianzas y frentes populares, etc. Se puede observar que las posturas de Badiou y Zizek son contradictorias sólo en apariencia: Zizek, supongo, quiere remitir a una especie de desconcierto generalizado de cierta élite intelectual politizada y anticapitalista que, sabiendo cómo funciona el enemigo, cómo domina, qué ontología lo sostiene y lo mueve, etc., está de todos modos absorto en una especie de estupor catatónico porque no tiene la menor idea de qué hacer. Son tiempos —oh, la novedad— de capitalismo global, mercantil, desregulado, que todavía parece vivir un romance fuerte y glorioso con la forma democrática en tanto reino de los medios de comunicación, la opinión pública y la volatilidad de la masa, el sufragio libre y la libertad de consumo. Todo apoyado, cada vez más tristemente, en el mito desarrollista, y en el fetiche técnico del número, la cifra y el porcentaje, y en el recetario liberal de los 80-90 (empequeñecimiento del Estado, control del gasto público y fiscal, terror al monstruo inflacionario, pago obediente de deudas a los organismos multilaterales como forma de acceso a buenas calificaciones y a nuevos créditos, fomento casi prostituto de la inversión extranjera directa, etc.).
Por otra parte, Jacques Rancière ensaya una defensa filosófica de la idea de democracia, considerando que la pulsión antidemocrática reprimida o la ira o el odio al demócrata (al confundirlo con el consumidor hedonista o lumpen incapaz de trascendencia o de idea colectiva alguna, típico producto del capitalismo tardío) trae inevitablemente de regreso la basura conservadora, reaccionaria y hasta protofascista (restauradores de las antiguas jerarquías, revalorizadores de las figuras “tutelares clásicas del padre o del teniente” —como dice Daniel Bensaïd—, gobiernos de técnicos o iluminados, intervenciones autoritarias o retrógradas verticalistas en nombre del republicanismo o aún de la universalidad, etc.). Mientras tanto, Badiou sostiene que es importante hoy mantener la valentía de definirse como “antidemócrata”, y también apela, razonablemente, a argumentos filosóficos: “democracia” es una palabra demasiado sucia ya, indisociable del capitalismo liberal de mercado, y conviene no solamente dejársela al enemigo, sino re-usarla para definir al enemigo. Y estas observaciones no son meramente anecdóticas. Expresémoslo en términos rodonianos: ¿debe caer la propia democracia como máscara del carnaval calibanesco pragmático, del triunfo de los Estados Unidos y del mercado salvaje, para dar nuevamente con el “espíritu alado” de Ariel, los buenos valores apolíneos detrás de los cuales seguramente se agazapan los tiranos indignados con la chusma: restauradores del orden, la aristocracia, la buena religión y las jerarquías de la tierra, la familia y la propiedad? Es difícil, aún en estos niveles de abstracción conceptual, saber qué hacer: es decir, saber qué hacer no con la democracia (o con las formas actuales de la democracia liberal), sino saber qué hacer contra su creador y mentor, el capitalismo (sistema estructuralmente creador de injusticia, violencia, miseria, explotación, esclavitud). No con la forma idílica de la globalización sino con su estructura.
Izquierda en el poder
Esta es la principal gran contradicción de las izquierdas en el Estado o en el gobierno (y vamos a jugar, provisoriamente, a que esa palabra, izquierda, todavía es capaz de denotar algo que va más allá de su mera contingencia histórica, del juego electoral, de la mística de sus adhesiones, de banderas y colores y logos y consignas, de la épica de su pasado sacrificial, etc.). Si el Estado y el gobierno, la división de poderes y aparatos, etc., son criaturas históricas modernas estructuralmente vinculadas al capital y a su defensa y desarrollo (desde las minorías cultas y las élites gobernantes o legislativas hasta los artefactos militares y policíacos): ¿cómo sentarse en ese lugar de poder sin legitimarlo como mero ejercicio: cómo desdecir, desmentir o criticar ese poder sin dejar entender que se trata de un gesto del propio poder? ¿Cómo hablar de revolución o de anticapitalismo desde una coalición de partidos de izquierda que fue inventada en la ensoñación de llegar al Estado a través del sufragio democrático universal, y a la que le cabe entonces, desde un principio, la lógica perversa de la competencia electoral, de la opinión pública y del “ánimo” o el “humor” de la masa, de la publicidad, del costo de las campañas, de los compromisos ulteriores con el capital y los inversores, de la burocracia y la cuotificación sectorial de cargos y autoridades?
Vamos a partir entonces de una especie de axioma intermedio y concesivo, de esos que tanto me molestan porque parecen arruinar de antemano toda posibilidad de intervención conceptual radical: en Uruguay tenemos (ya un segundo) gobierno de izquierda, y vamos a creer que eso quiere decir algo, que significa algo (“y no más bien nada”). No es lo mismo un gobierno nacionalista católico de “padres y tenientes” (para insistir con la figura de Bensaïd) o uno de colorados clase B, incapaz de hablar de otra cosa que no sea la respuesta punitiva y penalizante de la seguridad, que un gobierno de izquierda. No es lo mismo, aunque lo sea. Entre paréntesis hay que agregar que un intelectual de izquierda tiene una especie de obligación ética de ser crítico, doblemente crítico, precisamente, con los gobiernos de izquierda, y que esa obligación ética poco tiene que ver con la decepción, o con un sentimiento de haber sido estafado o defraudado, sino con una defensa o una resistencia de la idea de izquierda vinculada a cierto deseo anticapitalista. Pues vamos a pensar que en la izquierda empírica en el poder institucional (poder estructurado por el capital) todavía duerme una idea de izquierda, o un proyecto de izquierda que es contradictorio con ese poder y con el capital mismo. Y vamos a pensar además que esa idea de izquierda es capaz de situarse por encima de la tentación de resumir la contradicción política en la paranoia o en la obsesión tonta e ingenua de las parejas democracia-totalitarismo, o conservadores-progresistas, de tal modo que la única “verdad política” se resuelva entre los defensores de ciertos valores reaccionarios de orden, disciplina y “buena religiosidad” y los defensores de la democracia como mera inscripción formal de la libertad psicótica de expresión, de culto y de mercado. El problema, entonces, parados incómodos en este axioma, no podría ser otro: ¿qué hacer?
La propiedad pasiva.
En primer lugar, una idea de izquierda, que suponemos incluye una preocupación por la redistribución justa o equitativa de la riqueza, no puede situarse nunca al margen de una discusión del asunto de la propiedad, de la propiedad privada o exclusiva. Antes que nada, la forma brutal de la propiedad de la tierra y de la propiedad inmobiliaria (aunque también el asunto marxista clásico más complejo: la propiedad de los medios de producción). Independientemente de que en la propiedad, y en la propiedad exclusiva o privada haya una compleja y profunda discusión filosófica, se puede decir que una redistribución de la riqueza no puede ocurrir de ninguna manera exclusivamente ex post facto a través del recurso impositivo o fiscal, que arrincona y condena al Estado a funcionar como un actor económico más, y no como una entidad autónoma capaz de intervenir, regular y tomar decisiones políticas sobre la economía y el mercado.
Tarde o temprano, en estas formas primitivas y casi feudales de propiedad, formas pasivas o territoriales como la de los recursos naturales, la propia tierra o los inmuebles (o incluso el propio dinero), que involucran más a la especulación rentista que a la ganancia por explotación de la fuerza de trabajo, aparece una especie de debilidad endémica del capitalismo contemporáneo (para decirlo como Hardt y Negri: una contradicción interna entre productividad y propiedad privada), que debe ser aprovechada por la izquierda. El regreso de esta forma quieta, primitiva y brutal de la propiedad, con su voracidad acumulativa, su ley del mínimo esfuerzo, su folclore dinástico de herencia y prosapia, parece ir contra cierta sensibilidad creada por las propias dinámicas ansiosas de intercambio, sobrevivencia, producción, circulación, distribución y consumo del capitalismo urbano contemporáneo de mercado desregulado. ¿Por qué no empujar al capitalismo sobre sí mismo, por lo menos allí donde muestra puntos de vulnerabilidad y contradicción con el poder del Estado?
Un ejemplo. ¿Cómo y por qué no intervenir directamente, digamos, en el mercado de alquileres de vivienda, teniendo en cuenta la absurda y vergonzosa desproporción entre el salario mínimo inferior a los 8000 pesos, y la imposibilidad de alquilar una vivienda razonablemente habitable por menos de 12000 (sin incluir garantías, depósitos y todo el dispositivo destinado a asegurar al propietario)? La intervención a través de medidas indirectas como planes facilitadores o préstamos estatales para compra, en el supuesto de que van a terminar por incidir a mediano o largo plazo a la baja en el precio de los alquileres no es solamente ineficaz (hace seis o siete años que oímos lo mismo y los alquileres nunca han dejado de estar al alza): es inmoral: el Estado interviene como actor económico, confinando en la penumbra de lo económico-privado lo que debería ser un asunto político-público. ¿Por qué el miedo a intervenir políticamente, fijando y topeando precios, en la invocación del miedo al estímulo de un supuesto “mercado negro” —que ya es, por otra parte, el chasis irreductible de la dinámica capitalista urbana—, sobre todo teniendo en cuenta que los más jóvenes solamente pueden ingresar al mundo laboral casi exclusivamente en el “mercado negro”, sin protección estatal o sindical alguna, cobrando salarios por debajo de los laudos o de los mínimos, y por tanto son incapaces de entrar en el “mercado blanco” de alquileres? Quizás ni valga la pena tener en cuenta, por otra parte, que en el famoso fantasma inflacionario el rubro “vivienda y alquileres” aparece siempre como una guía o pauta del incremento. ¿Y no ocurre casi lo mismo con los precios de bienes de consumo necesarios en la canasta familiar (carne, verduras y frutas, etc.)? ¿No ha mostrado el ejecutivo la misma actitud pusilánime en el momento de intervenir en la libre regulación mercantil de los precios, fijando y regulando, por miedo otra vez al famoso “mercado negro”, dejando a los consumidores locales a la buena del “mercado pirata” de productores-exportadores o de comerciantes-importadores? En ciertos casos ridículos se ha llegado a apelar a la buena voluntad y al espíritu de colaboración de los mercaderes (cuando se trata de controlar la pauta inflacionaria), o en otros incluso se ha llegado a amenazar a los exportadores con importar carne roja o de pollo del Brasil (o alguna otra paparrucha inútil por el estilo) para corregir a la baja los precios del consumo interno, ni bien a los productores-exportadores se les va la mano con su voracidad.
Es otra forma de intervención indirecta, apolítica, sobre la economía. (Sin embargo, y no insisto más porque el espíritu de estos apuntes es otro, el ejecutivo no vacila en replantear a la baja los acuerdos salariales ya aprobados por los consejos porque están por encima de la pauta inflacionaria: el Estado no toca los precios pero no vacila en “topear” los salarios. ¿Podemos llamar “de derecha” a un Estado que interviene de esta manera? Sin dudas, si todavía creemos en una idea de izquierda.) Algo similar ocurre con la propiedad de la tierra: cada vez más concentrada en menos manos latifundistas, a pesar del INC o de la compra estatal con fines redistributivos.
Eduardo Platero observa: “En los últimos diez años han desaparecido (devorados por el latifundio) tres minifundistas por día. (...) Las leyes del mercado favorecen la concentración creciente de la tierra y el capital (...) Nunca hubo una matanza de pequeñas explotaciones del tamaño de las operadas en estos últimos diez años” (Tiempo de Crítica, Nº 44). Y se puede observar que la famosa “extranjerización de la tierra”, vinculado a la “soberanía” es un tema subalterno abstracto, lateral y sin importancia: a mí, por lo menos, me importa poco si el latifundista es austríaco, suizo o criollo, familiar o corporativo, si los beneficios y la riqueza común se alienan y se concentran en poquísimas manos privadas, son casi medievalmente rentistas y sin valor agregado y condenan casi a la esclavitud a los asalariados rurales. Una idea de izquierda no puede permitir que las reglas del mercado y el balance espontáneo privado oferta-demanda den cuenta de la tenencia de la tierra y de una riqueza que debería definirse a priori como pública o social. De ahí, por otra parte, que el resistido proyecto de cargas impositivas a la concentración de tierras haya resultado doblemente perverso: por un lado, la ingenuidad y la lentitud de otra intervención indirecta externa del Estado sobre la concentración de capital y riqueza (que, dicho sea entre paréntesis práctico: es mejor que exista a que no exista), y por otro, el hecho de que el proyecto se haya aprobado sólo a condición de que ese dinero se vuelque a las administraciones municipales para reinvertir en infraestructura y caminería que la propia actividad productiva privada estropea y arruina, al grito cimarrón y guapo de “que pague el que rompe”. El Estado termina por realizar así una quita al capital que es devuelta completamente a la propia dinámica del capital. Eso no es una intervención política del Estado sobre el capitalismo y la concentración: así planteado, eso es un chiste. Supongo que el espíritu original del proyecto era distinto.
Por más que lo podamos tratar en otro rubro, ya que indica un punto de intersección conflictiva entre la propiedad primitiva y las dinámicas urbanas típicas del posmocapitalismo, los medios de comunicación pueden ser vistos como otra forma, y una de las formas más escandalosas, de eso que podemos llamar “propiedad pasiva” (primitiva), sobre todo porque asume el comportamiento privado de propiedad algo que por definición es la concesión de explotación privada de un bien público o social. Algo que puede ser quitado o expropiado por el Estado en el momento que sea. Sin embargo, la impunidad oligopólica, las presiones ejercidas por tres o cuatro grandes empresas privadas en la adjudicación estatal de señales para abonados y ahora de señales digitales, etc., habla otra vez de la debilidad pusilánime del Estado de izquierda para enfrentar a la propiedad privada o exclusiva, aún en sus puntos jurídicamente débiles. Y acá la fuerza ideológica de Andebu recurre estúpidamente a argumentos liberales que mentan la democracia comunicativa, la libertad de prensa, el terror a la censura y al intervencionismo totalitario del Estado, etc. O peor, más ridículamente, se resisten a la iniciativa —bastante boba e inocua, por otra parte— de una cuota horaria de servicio social en sus trasmisiones, argumentando que ellos (usufructuarios de señales abiertas de radio o televisión) brindan un servicio gratuito (nadie paga para ver televisión abierta), y que, por tanto, ya es social. Es un argumento para reírse, o para abofetear a quien lo sostiene y a quien le cree, por cretino uno y por idiota el otro (si se cobrara un impuesto al cretinismo y a la idiotez que se volcara a la educación en serio, ya habríamos recorrido la mitad del camino revolucionario). ¿Puede hablar de democracia un oligopolio de grandes empresas que concentran el negocio de la información-comunicación-entretenimiento, que hacen y dicen lo que se les canta, que hacen la basura que hacen con un mínimo de costo y un máximo de beneficio, y que facturan millones en pautas publicitarias y tiempo contratado —todo en el usufructo de un bien común? ¿Y el Estado no puede tocar esa estructura, aún sabiendo que es el gran punto estratégico, el centro nervioso de la política (o de la no-política) contemporánea? En suma. En este asunto que he llamado “propiedad pasiva” se habrá notado que no estoy hablando (no todavía) de comunismo, de socialismo, y menos de revolución. Estoy mencionando simplemente lo que cabría esperar de un gobierno de izquierda dentro del juego democrático institucional. Bastaría, para empezar, en este caso, que el gobierno y el Estado aprovecharan a favor de cierta línea redistributiva, la contradicción interna entre la propiedad privada quieta y pasiva, y el axioma “democrático” de la dinámica histérica del desarrollo hiperproductivo y de hiperconsumo del capitalismo urbano desregulado. Bastaría que aprovecharan la ira o el enojo de la masa (típicamente post-social) con la acumulación brutal, rentista, especulativa o extractiva, propias de la propiedad pasiva, que es vivida como mera usurpación por distintos estratos de esa masa (desde los ocupas sin techo o sin tierra o los comerciantes ambulantes que toman medidas de “contrahabitación” u ocupación de lugares o territorios vacíos —Paul Virilio—, hasta cierta coquetería new age que poéticamente se queja del absurdo de que los árboles, los bosques, los minerales, el mar, los ríos, el aire y la vida sean la propiedad exclusiva de alguien). Evidentemente, esta estrategia está asediada por peligros múltiples —sobre todo si tenemos en cuenta cuáles han sido los puntos y los tics más débiles de los gobiernos de izquierda—. Uno de ellos es que la lucha contra la propiedad pasiva nos condene a ligarnos orgánicamente a la defensa democrática de la hiperproductividad y del juego abierto y darwiniano del mercado libre, o por lo menos del mito desarrollista. Ésa no es la verdadera contradicción: es, insisto, una “contradicción interna” al capitalismo, que es posible utilizar estratégicamente, pero que en cualquier caso, si no es superada oportunamente, nos devuelve al propio capitalismo.
Dinámicas urbanas de lo post-social
Un apunte lateral con respecto a la propiedad de los medios de producción (que no es, obviamente, una forma de propiedad pasiva, sino que, hasta cierto punto, se le opone): el capitalismo industrial analizado y criticado por Marx pone el énfasis en este tipo de propiedad, y en su gran creatura conceptual: el antagonismo capital-trabajo. Parece más sencillo, en este punto, seguir la línea clásica de una organización del proletariado urbano que se entiende y se sabe en lucha contra el capital que lo explota, y entiende y sabe que esa lucha encarna cierto tipo de universal (la superación de un sistema o de un modo histórico de producción). Porque por más que parezca haber pasado a segundo plano, o haber sido cubierta por formas más vistosas como el mercado o la renta, la contradicción clásica trabajo asalariado-capital todavía existe y la explotación de la fuerza de trabajo es y seguirá siendo una de las columnas más sólidas en las que se sostiene el sistema.
Acá hay ciertas iniciativas como el FONDES (fondos de desarrollo para empresas autogestionadas, resistido por sectores de la izquierda vinculados al astorismo) que quieren tramitar la voluntad de una redistribución posible, a pequeña escala experimental, de riqueza, trabajo y recursos, en comunidades cooperativas de trabajadores que compitan, con cierta asistencia estatal (ventas al Estado que aseguren un ingreso de sustentabilidad, por ejemplo), en el mercado capitalista desregulado. No sólo estamos lejos de los problemas de fondo: el peligro de este tipo de iniciativas casi con seguridad es el de sumarse al asistencialismo de las líneas de cooperación de los 90, las ONGs, incluidas las iglesias populares y su sueño de gobierno sobre las exoclases, que tiende a barrer con la contradicción trabajo-capital, desproletarizando la fuerza de trabajo, convirtiéndonos en emprendedores y persuadiéndonos de que con cierta ayuda, iniciativa, astucia, disciplina y ethos capitalista todos podemos competir libremente en un mercado lleno de oportunidades. Pues ¿qué asegura que una cooperativa de trabajadores que gestiona una empresa no se transforme en los hechos en una especie de sociedad anónima, o en una empresa capitalista como cualquier otra, definida por la competitividad, la lucha por nichos de mercado, los recursos publicitarios, la organización técnico-gerencial de la comunidad, etc.? (del mismo modo: ¿cómo evitar que una cooperativa de viviendas por ayuda mutua, digamos, no se termine por convertir en una mera asociación de propietarios organizados para la defensa de su propiedad?) Así, el asunto, más bien, se desplaza: ¿cómo orientar esos esfuerzos de manera tal que lo universal de la lucha contra el capital no se pierda o no se desvanezca en el entusiasmo productivo-competitivo? Porque “solidaridad” o “cooperación” son meras abstracciones (como la estúpida “educación en valores” que propone el ala reaccionaria del sistema liberal, al advertir el deterioro y la catástrofe de lo social que el propio liberalismo económico ha provocado en los últimos tiempos) si estos problemas de organización no se entienden dentro de la lucha emancipatoria de un sujeto contra la explotación, la injusticia, la especulación, etc. Ése es el lío en este caso. Porque evidentemente la organización de las comunidades autogestionadas pasará por el famoso tema de la capacitación laboral, técnica o gerencial-administrativa, o de diseño, marketing y publicidad, hasta ser completamente asimilada por la forma comunitaria empresarial pragmática protestante. (Yo me temo que esto forma parte del proyecto del actual gobierno de izquierda que se piensa destinado a la gran escala (universidad técnica, educación para el mercado de trabajo, etc.).)
Acá el problema es que el capitalismo contemporáneo empuja a una especie de desorganización absoluta de lo social, guiada menos por la propiedad privada o exclusiva de los medios de producción que por las líneas abiertas de la vida del mercado liberal no regulado: es eso que en otra parte hemos llamado “privatización de lo público”, “desocialización” o “despolitización” de lo social o estado “post-social”, caracterizado por la aparición de las “exoclases” o de los “exosujetos”, con su psicología lumpen-pragmática, la competitividad, la violencia o el celo territorial, el acting histérico individualista o grupal, las relaciones prácticas horizontales, etc. La famosa etologización del espacio social. Y esto, contradictoriamente, no excluye ciertas medidas de protesta o de lucha contra la propiedad pasiva que mencionábamos recién: la ocupación de hecho del territorio, la contrahabitación, los piquetes, la indignación o la ira generalizada como enormes montos de energía desatada de golpe en forma de calor, de actings violentos incapaces de ver o de pensar al capitalismo y dispuestos a incendiar todo lo social. Y en este punto es donde el capitalismo contemporáneo, seguramente a golpes de azar y contingencia, adquiere una especie de “fuerza de sabiduría” que condena a la ira anticapitalista a caer en una doble trampa, a girar indefinidamente en el vacío: si me indigno con la usurpación medieval de la propiedad pasiva tiendo a caer en argumentos o en acciones que en la práctica terminan por ser funcionales con el mercado liberal, entonando la oda a la hiperproductividad y a la hipercirculación; o por el contrario, si me indigno con la desocialización consumista competitiva creada por el mercado liberal no regulado tiendo a caer en argumentos o en acciones que pueden terminar haciendo máquina con los valores abstractos del orden, la censura, la seguridad y la intervención del Estado como aparato superyoico, de las aristocracias de sabios o las tecnocracias de expertos, y que rápidamente serán parte del juego de lo que Rancière llama “el odio a la democracia”. Entonces, el asunto es, otra vez, guste o no, menos marxista que leninista: ¿qué hacer?
Quiero poner un solo ejemplo en el que me parece que el hacer del Estado es un buen hacer: los consejos de salarios. Los CS son, evidentemente, la gran herramienta promovida por el gobierno de izquierda para hacer público lo privado. Y éste parece ser el gran asunto en este momento: hacer público lo privado. Como en cualquier otro aspecto de la vida social, cabe esperar que un gobierno y un Estado “de izquierda” tomen como suyos la tarea de hacer público lo privado. Y ni siquiera lo digo en el sentido de propiedad privada vs. administración estatal, sino que estoy varios pasos más atrás: cuando Marx teoriza e insiste con el tema del salario y del plusvalor está llevando al espacio público, iluminando con una luz política, algo que tiende a quedar sepultado en el ámbito de lo privado (el acuerdo siempre injusto entre el dueño del medio de producción y el que vende su fuerza de trabajo; lo mismo vale para un contrato de alquiler, el acuerdo siempre injusto entre arrendador-propietario y arrendatario, o para el precio de un bien de consumo, o para el uso exclusivo de canales de trasmisión). En ese sentido hablo de llevar lo privado a lo público: llevar lo económico a lo político. Quebrar la hegemonía de la lógica económica sobre el pensamiento político y la organización social, e insistir en el antagonismo entre economía y política, entre lo privado y lo público.
Apuntes finales por hoy
Y acá, seguramente, llegado el momento, debemos ir más lejos que el marxismo clásico y sobrepasar no solamente el concepto de desarrollo de las fuerzas productivas sino, sobre todo, la idea misma de productividad. El socialismo histórico ha quedado entrampado en el dogma capitalista de la producción y el desarrollo (la observación es vieja —yo, personalmente, la tomo de Walter Benjamin), dos de los pilares de la religión capitalista. Las variantes argumentales de que el socialismo solamente es posible luego de alcanzados ciertos rangos de desarrollo y de madurez de las fuerzas productivas (o en una versión cimarrona, que el socialismo es para los países ricos o desarrollados) es un estribillo recurrente en la izquierda (por lo menos, en la izquierda uruguaya) contemporánea. Voy a liberarme de toda obligación previa de definir el modelo de sociedad futura que la izquierda quiere, y a partir de la obligación filosófica (marxista, por otra parte) de que tal sociedad futura solamente nace de una praxis crítica con respecto al actual estado de cosas que nos ha tocado vivir (y ese “nace”, se entiende, no remite a ningún momento histórico específico, sino que es más bien el camino a una Idea). En un mundo globalmente privatizado (en el sentido más amplio y despiadado que es posible darle a esa palabra), en la que la dinámica y la circulación del capital adquiere, por un lado, la forma de una lucha caótica por el territorio (incluso, y quizás sobre todo, del territorio virtual de la comunicación y la información) como condiciones de producción (sobrevivencia, creatividad, competitividad, venta, compra, intercambio, prestación de servicios, etc.), y toda práctica ha sido “industrializada” en el sentido de “empresarializada” y dispuesta para el consumo (la propia fuerza de trabajo, la cultura, la sexualidad, el cuerpo, las actitudes, la creatividad, el arte, la diversión, la inteligencia, los afectos y los sentimientos, las ideas, el habla, las identidades, etc.), y por otro, la forma quieta y medieval de la propiedad pasiva o rentista con un vínculo escasísimo o sin vínculo alguno con el famoso orden productivo (inmuebles, alquileres, tierras, forestación, etc.), no tiene el menor sentido seguir insistiendo en la oposición entre capital productivo y capital especulativo, entre buenas inversiones que dan trabajo y divisas e inversiones haraganas que especulan, extraen y saquean.1 El capital es uno solo, y ese Uno ha logrado, en sus extremos, partir el mundo en hiperproducción-hiperconsumo frenéticos, y quietud definitiva. Muerte por sobredosis o muerte por abstinencia. Tampoco tiene el menor sentido esperar el momento oportuno del desarrollo de la economía en un país pequeño del tercer mundo para dar el famoso “salto en calidad” (he escuchado ese argumente más de una vez en boca de más de un jerarca): eso es un argumento liberal “de derecha” contra el cual la izquierda clásica ya debería haber desarrollado anticuerpos. Nunca se dará, en un sentido empírico, ese salto, ya que “dar el salto” es tomar la decisión política de darlo y luego pensar hacia-atrás, pensar en el mundo de antes o de después del salto, sin que el “salto” en cuestión haya tenido una existencia empírica concreta. Si ese “salto”, como decisión conceptual-subjetiva, no ocurre, seguiremos observando obsesivamente los indicadores económicos de desarrollo, enamorados o aterrorizados con la exuberancia del número y la cifra (indicadores, PBI, renta per capita, índices de pobreza, etc.), absolutamente rehenes de una lógica económica omnímoda y asfixiante, difiriendo indefinidamente la decisión de cortar esa lógica con praxis crítico-política.
Y yo insisto: ése es el corte y la contradicción que un gobierno de izquierda ya debería forzar. Lo público y lo privado, lo político y lo económico, lo social y el capital. Porque (¿será necesario decirlo?) no hay capitalismo malo y capitalismo bueno (o “en serio”): el capital tiene como origen y destino al capital mismo (más capital), y ese destino se conquista explotando la fuerza de trabajo, o estimulando el la hiperproductividad, el libre mercado y el hiperconsumo, o a través de la renta o de la especulación pasiva. Se puede intervenir sobre la publicidad, las industrias blancas como el turismo y el comercio, los famosos créditos pedorros para el consumo con intereses de usura destinados al endeudamiento interno y a las bicicletas en el fetichismo de la mercancía. No es posible seguir ya oyendo la frase obscena de que tal o cual “empresa” estatal (transporte, ferrocarriles, líneas aéreas) ya no es rentable y lo mejor entonces es una cesión o una concesión a capitales privados y a inversiones extranjeras, o a administraciones mixtas regidas por el derecho privado, etc., porque la consigna es achicar los costos del Estado o abatir el déficit fiscal. El ejemplo de la acelerada “tercermundización” de Europa debería resultar aleccionante.
NOTA:
1. Significativamente, el Presidente Mujica, en su audición radial (forma extraña de intervenir como predicador oral en un modo siempre oblicuo y ambiguo con respecto a su investidura institucional) vuelve a insistir con la concentración y la extranjerización de la tierra, y maneja los ejemplos de Monte Fresnos y Taurión, una de las cuales reúne padrones que alcanzan entre las 30 y 50 mil hectáreas, ambas firmas presumiblemente propiedad de un ciudadano norteamericano, y con respecto a las cuales Mujica sospecha de un mera operación especulativa con los precios. Pocas horas después, una mujer (seguramente ocupa algún cargo gerencial importante en alguna de las empresas mencionadas, o en ambas), sale a corregir: dice que no se trata de tierras improductivas sino forestadas (el modelo Lacalle de productividad) y que la empresa da trabajo directo a 50 personas y trabajo indirecto a otras 250. 50 mil hectáreas emplean a 50 peones (vaya uno a saber en qué condiciones) e indirectamente da trabajo a otros 250 (que casi con seguridad incluye a los que remiendan la ropa, los que hacen tortas fritas, en fin). Es para reírse. Lo significativo es que Mujica no haya salido a responder esa idiotez, dejando la impresión de que se equivocó una vez más, de que no estuvo debidamente asesorado, etc., cuando en realidad el problema está en que la línea entre capital productivo y capital especulativo está borroneada por el propio capital. Supongo que en el fondo Mujica tiene que conceder que treinta mil hectáreas forestadas son una actividad productiva —y ésa es una de las trampas del argumento facilista que opone productividad a especulación.
Hitorial criminal del asesino de Monseñor Romero
Octavio Enríquez - El Nuevo Diario
Ricardo Lau es señalado en Estados Unidos como el francotirador que mató en El Salvador a monseñor Oscar Arnulfo Romero, el 24 marzo de 1980, un crimen ordenado por el mayor Roberto D'Aubuisson, jefe de los escuadrones de la muerte salvadoreños. Lau ha quedado al descubierto en el primer juicio de este caso que se abrió en California hace unos días, pero en Jinotepe, donde fue en un tiempo de la jefatura de la Guardia Nacional, no causa sorpresa. Los sandinistas que torturó lo describen como "un frío criminal".
Marco Antonio Cruz, torturado directamente por Lau en Jinotepe. "El era un asesino frío. Me dañó la espalda", recuerda. Inserto el teniente coronel Ricardo Lau.
Marco Antonio Cruz, torturado directamente por Lau en Jinotepe. "El era un asesino frío. Me dañó la espalda", recuerda. Inserto el teniente coronel Ricardo Lau.
La noche del 16 de junio de 1978, muchas cosas cambiaron en la vida de Marco Antonio Cruz. Dos días antes había regresado de entrenarse en armas contra el somocismo en la Hacienda "La Lucha", del ex presidente José "Pepe" Figueres Ferrer, en Costa Rica, y a las 10:30 minutos la Guardia Nacional lo llegó a buscar a su casa en Santa Teresa, Carazo.
El grupo de militares lo dirigía el teniente Solórzano, de la Guardia Nacional, un conocido de él en los tiempos en que Solórzano patrullaba en Nueva Guinea, y Cruz impartía clases --en 1976--, una profesión que el Ministerio de Educación no le permitió continuar "por andar de comunista".
Encapuchado a "La Chiquita"
Solórzano y otros guardias agarraron a Cruz, lo encapucharon para llevárselo al comando de la Guardia Nacional en Jinotepe, por lo que pudo reconocer al jefe hasta después. A Cruz, entonces de 22 años, lo pusieron en una celda que llamaban "La Chiquita", de escasos cuatro metros por cuatro, donde en varias ocasiones metieron a tantas personas que sólo se podían levantar, alzar las manos y estirar el cuerpo para volverse a sentar.
Recién llegado al comando, un oficial vestido de un caqui impecable, enterado de los entrenamientos en la finca de Figueres, le soltó un puñetazo en el rostro más una advertencia eriza pelos: "Hijueputa sandinista, éstas son las últimas horas de tu vida, mejor hablá". Era el teniente coronel Ricardo Lau, conocido como "El Chino" en la Guardia Nacional, que fue nombrado después jefe de la Cárcel Modelo de Tipitapa.
Lau salió raudo de la celda y volvieron a encapuchar a Cruz. Le preguntaron qué sabía, dónde estaban las armas, quiénes eran sus compinches. No respondió. Lo colgaron de los brazos, le daban golpes en el estómago con culatas, lo sacaban al patio, lo sumergían en una pileta. "¡Te conviene hablar hijueputa, si no te morís!", escuchaba.
Esa madrugada lo sacaron en un carro BMW celeste, de un señor de Jinotepe, y se lo llevaron a Managua a la Oficina de Seguridad Nacional, donde los golpes continuaron al punto que ya no se podía levantar, un aspecto que parecía sin importancia para los guardias, que lo arrastraban y continuaban pateando, le daban choques eléctricos y lo volvían a arrastrar hasta la celda de nuevo. Una y otra vez.
Una mirada asesina
Estuvo 20 días detenido. "Sentía cuando me volvieron a encapuchar que me daban con una bola de madera, porque eran golpes secos. Ricardo Lau inspiraba miedo. Esa mirada daba miedo. No hay otra palabra: miedo".
En Santa Teresa, no se sabía qué había pasado con Cruz, algunos familiares lo daban como "desaparecido" por el régimen. En las noches se escuchaba en Radio Corporación mensajes preguntando por él, pidiendo su libertad, y en el diario La Prensa --que había dirigido Pedro Joaquín Chamorro hasta su asesinato el 10 de enero de ese año--, aparecían fotos de Cruz preguntando dónde estaba.
El cuatro de julio de 1978 fue presentado ante el juez, acusado de asociación ilícita para delinquir y atentar contra la seguridad nacional del Estado, donde se cerró, a medias, el ciclo iniciado con Lau. La carceleada le ha costado mucho. 26 años después, el cuello lo tiene tan duro como una porcelana y a la vez muy delicado. Se ve obligado a inyectarse para que los dolores aminoren, y su espalda la mantiene tan recta como el espaldar de una silla para evitarse problemas.
"Tiene la facción de un criminal nato. Lau tiene una presencia cruel. A mí me quitó mi juventud, yo no tuve juventud", insiste.
El historial
Ricardo Lau es recordado en Jinotepe como un hombre de pocos gestos. Algunas veces en los años menos cruentos del conflicto, le gustaba pasear en el parque. A menudo vestía bien, al punto que cuando no andaba de uniforme pocos se imaginaban que era un teniente coronel de la GN, menos de la Oficina de Seguridad Nacional.
Hoy tiene 67 años, de acuerdo con el antiguo expediente de la extinta Seguridad del Estado sandinista. Nació en Estelí, es hijo de Benjamín Lau, originario de Cantón, China continental. En 1954 ingresó a la Academia como cadete, una historia militar que terminó con el grado de teniente coronel, ostentado hasta su salida de Nicaragua en 1979.
"Lau decía que se había preparado en el Brasil. Que había estudiado antiterrorismo. Era cruel. Algunas veces golpeaba a la gente en sus testículos con armas, les daba patadas", dice un oficial retirado del Ejército.
El teniente coronel Lau recibió entrenamiento en las escuelas que preparaban hombres fríos, consideradas por muchos como formadoras de asesinos. Entrenado por estadounidenses, Lau pasó por la Escuela de las Américas, Fuerte Gullick, y estuvo en la zona del Canal de Panamá.
El asesinato de Romero
*Monseñor Oscar Arnulfo Romero fue asesinado por un francotirador en marzo de 1980 cuando celebraba misa en la capilla del Hospital de la Divina Providencia de San Salvador, un crimen que hasta hoy sigue impune.
*"Horas antes del crimen, D'Aubuisson se había reunido con el entonces capitán Álvaro Saravia, con Fernando Sagrera y con el capitán Eduardo Ávila en la residencia de Alejandro Cáceres, en San Salvador. Cáceres informó que Romero oficiaría una misa y opinó que sería una buena oportunidad para asesinar al Arzobispo. Fue entonces cuando D'Aubuisson ordenó el asesinato", relata la Revista Envío en 2000.
*Amado Garay, motorista de Álvaro Saravia, quien estuvo en la reunión y que fue quien condujo al francotirador (Lau es el señalado) en el auto desde donde se disparó contra monseñor Romero.
*Después de conseguir al francotirador, por orden del capitán Ávila, Garay condujo al individuo en un volkswagen rojo al Hospital de la Divina Providencia, y se estacionó frente a la capilla en donde monseñor Romero se encontraba celebrando misa. El desconocido, de barba, le ordenó a Garay agacharse y simular una reparación. Al hacerlo, Garay escuchó un disparo, volteó, y vio al sujeto, quien "sostenía un fusil con ambas manos con dirección al lado derecho de la ventana trasera derecha del vehículo, sintiendo en el momento un olor a pólvora".
*"Soldado: no estás obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral nadie tiene que cumplirla. Date cuenta de que es tiempo de que recuperes tu conciencia. En nombre de Dios, pues, en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más, les suplico, les ruego, les ordeno, en nombre de Dios: cese la represión", dijo Romero. Así lo publicó el diario español El País el 26 de marzo de 1980.
Ricardo Lau es señalado en Estados Unidos como el francotirador que mató en El Salvador a monseñor Oscar Arnulfo Romero, el 24 marzo de 1980, un crimen ordenado por el mayor Roberto D'Aubuisson, jefe de los escuadrones de la muerte salvadoreños. Lau ha quedado al descubierto en el primer juicio de este caso que se abrió en California hace unos días, pero en Jinotepe, donde fue en un tiempo de la jefatura de la Guardia Nacional, no causa sorpresa. Los sandinistas que torturó lo describen como "un frío criminal".
Marco Antonio Cruz, torturado directamente por Lau en Jinotepe. "El era un asesino frío. Me dañó la espalda", recuerda. Inserto el teniente coronel Ricardo Lau.
Marco Antonio Cruz, torturado directamente por Lau en Jinotepe. "El era un asesino frío. Me dañó la espalda", recuerda. Inserto el teniente coronel Ricardo Lau.
La noche del 16 de junio de 1978, muchas cosas cambiaron en la vida de Marco Antonio Cruz. Dos días antes había regresado de entrenarse en armas contra el somocismo en la Hacienda "La Lucha", del ex presidente José "Pepe" Figueres Ferrer, en Costa Rica, y a las 10:30 minutos la Guardia Nacional lo llegó a buscar a su casa en Santa Teresa, Carazo.
El grupo de militares lo dirigía el teniente Solórzano, de la Guardia Nacional, un conocido de él en los tiempos en que Solórzano patrullaba en Nueva Guinea, y Cruz impartía clases --en 1976--, una profesión que el Ministerio de Educación no le permitió continuar "por andar de comunista".
Encapuchado a "La Chiquita"
Solórzano y otros guardias agarraron a Cruz, lo encapucharon para llevárselo al comando de la Guardia Nacional en Jinotepe, por lo que pudo reconocer al jefe hasta después. A Cruz, entonces de 22 años, lo pusieron en una celda que llamaban "La Chiquita", de escasos cuatro metros por cuatro, donde en varias ocasiones metieron a tantas personas que sólo se podían levantar, alzar las manos y estirar el cuerpo para volverse a sentar.
Recién llegado al comando, un oficial vestido de un caqui impecable, enterado de los entrenamientos en la finca de Figueres, le soltó un puñetazo en el rostro más una advertencia eriza pelos: "Hijueputa sandinista, éstas son las últimas horas de tu vida, mejor hablá". Era el teniente coronel Ricardo Lau, conocido como "El Chino" en la Guardia Nacional, que fue nombrado después jefe de la Cárcel Modelo de Tipitapa.
Lau salió raudo de la celda y volvieron a encapuchar a Cruz. Le preguntaron qué sabía, dónde estaban las armas, quiénes eran sus compinches. No respondió. Lo colgaron de los brazos, le daban golpes en el estómago con culatas, lo sacaban al patio, lo sumergían en una pileta. "¡Te conviene hablar hijueputa, si no te morís!", escuchaba.
Esa madrugada lo sacaron en un carro BMW celeste, de un señor de Jinotepe, y se lo llevaron a Managua a la Oficina de Seguridad Nacional, donde los golpes continuaron al punto que ya no se podía levantar, un aspecto que parecía sin importancia para los guardias, que lo arrastraban y continuaban pateando, le daban choques eléctricos y lo volvían a arrastrar hasta la celda de nuevo. Una y otra vez.
Una mirada asesina
Estuvo 20 días detenido. "Sentía cuando me volvieron a encapuchar que me daban con una bola de madera, porque eran golpes secos. Ricardo Lau inspiraba miedo. Esa mirada daba miedo. No hay otra palabra: miedo".
En Santa Teresa, no se sabía qué había pasado con Cruz, algunos familiares lo daban como "desaparecido" por el régimen. En las noches se escuchaba en Radio Corporación mensajes preguntando por él, pidiendo su libertad, y en el diario La Prensa --que había dirigido Pedro Joaquín Chamorro hasta su asesinato el 10 de enero de ese año--, aparecían fotos de Cruz preguntando dónde estaba.
El cuatro de julio de 1978 fue presentado ante el juez, acusado de asociación ilícita para delinquir y atentar contra la seguridad nacional del Estado, donde se cerró, a medias, el ciclo iniciado con Lau. La carceleada le ha costado mucho. 26 años después, el cuello lo tiene tan duro como una porcelana y a la vez muy delicado. Se ve obligado a inyectarse para que los dolores aminoren, y su espalda la mantiene tan recta como el espaldar de una silla para evitarse problemas.
"Tiene la facción de un criminal nato. Lau tiene una presencia cruel. A mí me quitó mi juventud, yo no tuve juventud", insiste.
El historial
Ricardo Lau es recordado en Jinotepe como un hombre de pocos gestos. Algunas veces en los años menos cruentos del conflicto, le gustaba pasear en el parque. A menudo vestía bien, al punto que cuando no andaba de uniforme pocos se imaginaban que era un teniente coronel de la GN, menos de la Oficina de Seguridad Nacional.
Hoy tiene 67 años, de acuerdo con el antiguo expediente de la extinta Seguridad del Estado sandinista. Nació en Estelí, es hijo de Benjamín Lau, originario de Cantón, China continental. En 1954 ingresó a la Academia como cadete, una historia militar que terminó con el grado de teniente coronel, ostentado hasta su salida de Nicaragua en 1979.
"Lau decía que se había preparado en el Brasil. Que había estudiado antiterrorismo. Era cruel. Algunas veces golpeaba a la gente en sus testículos con armas, les daba patadas", dice un oficial retirado del Ejército.
El teniente coronel Lau recibió entrenamiento en las escuelas que preparaban hombres fríos, consideradas por muchos como formadoras de asesinos. Entrenado por estadounidenses, Lau pasó por la Escuela de las Américas, Fuerte Gullick, y estuvo en la zona del Canal de Panamá.
El asesinato de Romero
*Monseñor Oscar Arnulfo Romero fue asesinado por un francotirador en marzo de 1980 cuando celebraba misa en la capilla del Hospital de la Divina Providencia de San Salvador, un crimen que hasta hoy sigue impune.
*"Horas antes del crimen, D'Aubuisson se había reunido con el entonces capitán Álvaro Saravia, con Fernando Sagrera y con el capitán Eduardo Ávila en la residencia de Alejandro Cáceres, en San Salvador. Cáceres informó que Romero oficiaría una misa y opinó que sería una buena oportunidad para asesinar al Arzobispo. Fue entonces cuando D'Aubuisson ordenó el asesinato", relata la Revista Envío en 2000.
*Amado Garay, motorista de Álvaro Saravia, quien estuvo en la reunión y que fue quien condujo al francotirador (Lau es el señalado) en el auto desde donde se disparó contra monseñor Romero.
*Después de conseguir al francotirador, por orden del capitán Ávila, Garay condujo al individuo en un volkswagen rojo al Hospital de la Divina Providencia, y se estacionó frente a la capilla en donde monseñor Romero se encontraba celebrando misa. El desconocido, de barba, le ordenó a Garay agacharse y simular una reparación. Al hacerlo, Garay escuchó un disparo, volteó, y vio al sujeto, quien "sostenía un fusil con ambas manos con dirección al lado derecho de la ventana trasera derecha del vehículo, sintiendo en el momento un olor a pólvora".
*"Soldado: no estás obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral nadie tiene que cumplirla. Date cuenta de que es tiempo de que recuperes tu conciencia. En nombre de Dios, pues, en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más, les suplico, les ruego, les ordeno, en nombre de Dios: cese la represión", dijo Romero. Así lo publicó el diario español El País el 26 de marzo de 1980.
martes, 2 de abril de 2013
Silvio Rodriguez canta "Elegía Segunda"
Elegía segunda
(A Pablo de la Torriente, comisario político)
“Me quedaré en España, compañero”
me dijiste con gesto enamorado
y al fin sin tu edificio tronante de guerrero
en la hierba de España te has quedado.
Nadie llora a tu lado:
Desde el soldado al duro comandante,
Todos te ven, te cercan y te atienden
Con ojos de granito amenazante,
Con cejas incendiadas que todo el cielo encienden.
Valentín 1 el volcán que si llora algún día
Será con unas lágrimas de hierro,
Se viste emocionado de alegría
Para robustecer el río de tu entierro.
Como el yunque que pierde su martillo,
Manuel Moral se calla
Colérico y sencillo.
Y hay muchos capitanes y muchos comisarios
Quitándote pedazos de metralla,
Poniéndote trofeos funerarios.
Ya no hablarás de vivos y de muertos,
Ya disfrutas la muerte del héroe, ya la vida
No te verá en las calles ni en los puertos
Pasar como una ráfaga garrida.
Pablo de la Torriente,
Has quedado en España
Y en mi alma caído:
Nunca se pondrá el sol sobre tu frente,
Heredará tu altura la montaña
Y tú valor el toro del bramido.
De una forma vestida de preclara
Has perdido las plumas y los besos,
Con el sol español puesto en la cara
Y el de Cuba en los huesos.
Pasad ante el cubano generoso,
Hombres de su brigada,
Con el fusil furioso
Las botas iracundas y la mano crispada.
Miradlo sosteniendo a los terrones
Y exigiendo venganza bajo sus dientes mudos
A nuestros más floridos batallones
Y a sus varones como rayos rudos.
Ante Pablo los días se abstienen ya y no andan.
No temáis que se extinga su sangre sin objeto,
Porque éste es de los muertos que crecen y se agrandan
Aunque el tiempo devaste su gigante esqueleto.
1 Se refiere a Valentín González “El Campesino”, que fue jefe de su Unidad Militar.
Relaciones estrechas entre comunistas chinos y rusos
Civilización Socialista
El secretario general del PC de la Federación rusa se ha entrevistado con el Presidente de la República Popular china y máximo dirigente de su Partido Comunista Xi Jinping el pasado 23 de marzo en Moscú. Ziuganov ha declarado al servicio de prensa del PCFR:"Conozco muy bien al camarada Xi Jinping. Hace tres años nos conocimos por primera vez en su visita a Moscú. Después nos hemos reunido en Beijing y en la Exposición Universal de Shanghai. En estas reuniones hemos decidido multiplicar los contactos entre nosotros. El año pasado un grupo de jóvenes diputados del PCFR dirigido por Dimitri Novikov y Yuri Afonin ha hecho un curso en China. Han conocidos varias de las regiones mas dinamicas de china y han regresado entusiasmados de la manera en que el PC chino incluso en un contexto de crisis, prosigue la modernización del país".
"En 30 años China se ha convertido en una superpotencia. Es la primera en el Mundo en ritmo de crecimiento económico de 10 a 15 %. Mientras que por razón de la crisis mundial China ha perdido cerca del 40 % de sus mercados exteriores, los chinos han tenido éxito gracias a un cambio de orientación hacia la demanda interior". "He felicitado al camarada Xi Jinping por su elección a los puestos de presidente de la República Popular de China y presidente del Partido Comunista chino. Hemos acordado desarrollar nuestras relaciones. El encuentro se ha desarrollado en una atmósfera muy amistosa y quiero destacar que se trata de un suceso de mucho alcance. El volumen de intercambios entre China y los EE.UU. representa cerca de 400 mil millones de dólares, con la UE cerca de 500 mil millones y con Rusia de cerca de 90 mil millones. Es por lo que el indescriptible Brzezinsky ha protestado porque el dirigente chino debía visitar antes América y Europa. Pero Xi Jinping ha declarado oficialmente (y lo ha repetido varias veces) que los chinos no sólo aprecian las relaciones de negocios y comercio con China sino también que los lazos de amistad con nuestro pais son extremadamente importantes. Es por lo que no ha venido sólo en el marco de una relación estratégica sino como visita de amistad. Y en China los juicios y definiciones muestran siempre un sentido profundo bien pensado". "He informado al camarada Xi Jinping cómo cumplimos las obligaciones que hemos asumido entre nosotros. Hemos fijado las siguientes visitas. La próxima en el marco de la cooperación parlamentaria, tendrá lugar a fines de mayo.
La longitud de nuestra frontera comun con China es de 4300 kms. Por eso una cooperacion estrecha entre Rusia y China puede jugar un papel muy importante..."
La longitud de nuestra frontera comun con China es de 4300 kms. Por eso una cooperacion estrecha entre Rusia y China puede jugar un papel muy importante..."
Hay que observar que en politica exterior nuestra posicion coincide en michos temas. Votamos de manera identica en el Consejo de Seguridad de la ONU. Compartimos la misma posicion sobre muchos procesos en el Mundo. Estamos firmemente contra las aventuras militares americanas en Oriente Medio, en Libia, en Siria, etc. Tenemos acuerdos de cooperacion en el marco de la OCS y los BRICS..."
Quiero insistir en una cosa: ¿Quien apoya a Rusia en la arena internacional) EN general la gente de izquierda y las organizaciones socialistas (recuerdo que en el XV Congreso del PCFR estaban 95 partidos y movimientos de izquierda del mundo). Por ejemplo en el conflicto de Osetia del Sur Rusia sólo ha sido apoyada por la izquierda, los comunistas y socialistas.
Es por que puede recordar una vez mas que la visita del camarada Xi Jinping a Rusia tiene una gran importancia y estamos satisfechos de sus resultados".
Es por que puede recordar una vez mas que la visita del camarada Xi Jinping a Rusia tiene una gran importancia y estamos satisfechos de sus resultados".
El Odio (1995)
Tras una noche de disturbios en un barrio marginal de las afueras de París, tres amigos adolescentes, Vinz, Saïd y Hubert (un judío, un árabe inmigrante y un boxeador amateur negro, respectivamente), son testigos de un hecho, en el que su amigo Abdel resulta herido por la policía. El deambular por la ciudad, la violencia entre bandas y los conflictos con la policía son las constantes en las 24 horas siguientes de la vida de estos jóvenes.
lunes, 1 de abril de 2013
¿Serán los escuadrones de la muerte de Honduras el legado de Obama?
Mark Weisbrot
The Guardian Unlimited, 30 de marzo, 2013
En Inglés
El vídeo, tomado al azar por una cámara de seguridad de un almacén, es escalofriante. Cinco jóvenes están caminando por una calle tranquila en Tegucigalpa, Honduras. Un gran todoterreno negro se detiene, seguido por otro vehículo. Dos hombres enmascarados con chalecos antibalas saltan rápidamente desde el coche que va a la cabeza levantando unos fusiles AK-47. Los dos jóvenes que están más cerca de los vehículos ven que no tienen ninguna posibilidad de huir, por lo que se quedan congelados y ponen sus manos en alto. Los otros tres echan a correr velozmente y son perseguidos a balazos por el segundo equipo de asesinos. Escapan milagrosamente con uno de ellos herido; sin embargo, los dos que se rindieron se ven obligados a tumbarse boca abajo en el suelo. Frente a la cámara, los dos estudiantes, que eran hermanos de 18 y 20 años, son rápidamente asesinados a balazos en la parte posterior de la cabeza. En menos de 40 segundos desde su llegada, los asesinos huyen lejos, para nunca más ser encontrados.
Este alto nivel de profesionalidad y el modus operandi de los asesinos, han llevado a muchos observadores a concluir que se trataba de una operación del Gobierno. El vídeo fue publicado por el diario El Heraldo el mes pasado, y el asesinato tuvo lugar en noviembre del año pasado. No ha habido ningún arresto.
Actualmente, el Gobierno de Obama está
siendo criticado por su papel en la financiación y el armamento de la
asesina Policía hondureña, violando la ley estadounidense. Bajo de la
"Ley Leahy" –llamada así por el senador de Vermont Patrick Leahy– al
Gobierno de EE.UU. no se le permite financiar unidades militares
extranjeras que hayan cometido impunemente graves violaciones a los
derechos humanos. El Director General de la Policía Nacional de
Honduras, Juan Carlos Bonilla, está implicado en escuadrones de la
muerte, algo que miembros del Congreso de EE.UU. han denunciado desde
que Bonilla fue nombrado en el cargo el pasado mes de mayo. Gracias a
unos excelentes reportajes de investigación de the Associated Press
en el último par de semanas –mostrando que todas las unidades de la
policía están, de hecho, bajo el mando de Bonilla– se ha evidenciado que
la financiación de la Policía hondureña, por parte de Estados Unidos,
es ilegal.
Ahora veremos qué significa el "estado de
derecho" o la "separación de poderes" aquí en la capital del país al que
tanto le gusta dar lecciones a otros países "menos desarrollados" sobre
estos principios.
¿Por qué el gobierno de Obama sería tan
obstinado como para engañar y desafiar al Congreso con el fin de apoyar
escuadrones de la muerte pertenecientes al Gobierno en Honduras? Para
responder a esta pregunta tenemos que ver cómo llegó al poder el actual
Gobierno de Honduras, y cuán importante fue el papel que desempeñó la
represión violenta hacia la oposición política para que éste se
mantuviese allí.
El Gobierno del presidente hondureño Pepe
Lobo fue "elegido" después de que un golpe militar derrocara al Gobierno
democráticamente electo del presidente Mel Zelaya en junio de 2009.
Zelaya dijo más tarde a la prensa que Washington estuvo involucrado en
el golpe; lo que es muy creíble, dada las pruebas indiciarias. Pero lo
que sabemos con certeza es que el Gobierno de Obama estuvo muy involucrado en ayudar al gobierno golpista a sobrevivir
y legitimarse. Washington apoyó la elección de Lobo en noviembre de
2009 desoyendo la oposición de casi todo el hemisferio. La Organización
de Estados Americanos y la Unión Europea se negaron a enviar
observadores a unas elecciones que la mayor parte del mundo veía como
manifiestamente ilegítimas.
El golpe de Estado desató una ola de violencia
en contra de la disidencia política, violencia que continúa hasta
nuestros días. Incluso la Comisión de la Verdad y Reconciliación, creada
por el gobierno golpista, encontró que se había "llevado a cabo una
persecución política. . . y ésta era responsable de una serie de
asesinatos cometidos por agentes del Estado y quienes actuaban por orden
suya, además de la represión generalizada y violenta de los derechos de
expresión, reunión, asociación...".
Esto fue señalado por el Center for
Constitutional Rights (Nueva York) y por la Federación Internacional
para los Derechos Humanos con sede en París, en un informepresentado
a la Corte Penal Internacional. El informe de CCR/ FIDH también
identifica "más de 100 asesinatos, la mayoría de los cuales fueron
selectivos, o asesinatos dirigidos, producidos incluso despuésde que dos
comisiones de la verdad terminaran sus investigaciones". Un informe que
va desde 2009 hasta octubre de 2012.
Los asesinatos son la terrible señal de un
ataque más amplio, el que también se caracteriza por las amenazas de
muerte contra activistas, abogados, periodistas, sindicalistas y
campesinos, así como los intentos de asesinato, tortura, violencia
sexual, arrestos y detenciones arbitrarias. La Comisión de la Verdad [la
segunda, la Comisión de la Verdad independiente] describió los
"ataques" del régimen como una forma de utilizar el terror como medio de
control social...
Ello nos lleva a las elecciones que están
programadas para el próximo año. Hay, una vez más, un partido
socialdemócrata en la contienda, que incluye a las personas que
valientemente defendieron la democracia contra el golpe militar de 2009.
Su candidata presidencial es Xiomara Castro de Zelaya, la esposa del
presidente del que Washington trató de librarse tan obstinadamente. Este
partido es una de las víctimas de la represión política del gobierno:
en noviembre el precandidato a alcalde por el partido LIBRE, Edgardo
Adalid Motiño, fue asesinado a tiros después de asistir a un mitin político de Xiomara Zelaya.
Así que ahí lo tienen. Puede que un
escuadrón de la muerte perteneciente al gobierno no sea la primera
opción de la Administración Obama en Honduras, pero ellos lo prefieren
frente a otro gobierno de izquierda que la gente elegiría si tuviesen la
capacidad de organizarse en unas elecciones libres. El gobierno actual
pertenece a Washington, al igual que la base militar de EE.UU. que el
Pentágono quiere mantener allí indefinidamente.
Si todo esto le suena repugnante, y le
recuerda a los escuadrones de la muerte del presidente Reagan en
Centroamérica en los 80’s, es porque es así. La política de EE.UU. hacia
América Central en realidad no ha cambiado mucho en los últimos 30
años. La pregunta correcta ahora sería, ¿qué es lo que los miembros del
Congreso de los EE.UU. van a hacer al respecto?
COMUNICADO - FARC-EP
EL SECRETARIADO DE LAS FARC-EP Y EL COMANDO CENTRAL DEL ELN INFORMAN A LA POBLACION ARAUCANA Y EL ORIENTE COLOMBIANO, A LA OPINION NACIONAL E INTERNACIONAL, QUE:
1. Las comandancias nacionales (Secretariado FARC-EP, COCE ELN) y comandantes del BCJB- FARC-EP y FGO CMVC del ELN, le informamos al pueblo y comunidad en general del Oriente Colombiano, que hemos evaluado el post conflicto y proyectado aspectos comunes de identidad y unidad revolucionaria.
Conscientes de nuestro deber histórico y convencidos que la “unidad es parte de victoria”, nos hemos reunido en un ambiente de camaradería y altura política, con el firme propósito de construir, caminos enmarcados en la justicia y la libertad plena de los pueblos, convencidos que otro mundo es posible, “la patria socialista”.
2. Llamamos a los combatientes, militantes, acumulados revolucionarios de las dos fuerzas, asumir con lealtad y decisión el espíritu unitario Bolivariano de nuestros Comandantes Manuel Marulanda Vélez y Manuel Pérez Martínez, convirtiendo el dolor en fuerza; el reto de hoy es fortalecer el Bloque Popular Revolucionario, para confrontar decididamente los grandes Oligopolios, Capital Transnacional e Imperialismo.
Exhortamos a hombres y mujeres patriotas, demócratas y progresistas de América Latina y del Mundo, a ser Bloque en la praxis para construir caminos de unidad.
3. Finalmente, el momento político que vive el Departamento de Arauca y el Oriente colombiano, amerita de todos reflexionar en torno a la situación económica y social generada por la presencia de Compañías Multinacionales y las ambiciones desmedidas y apetito voraz del Sector Minero energético, que llevó a la Región a la gigantesca Militarización que padecemos, rompiendo el equilibrio ambiental y la tranquilidad de toda la sociedad. Por todo lo anterior es imperativa la UNIDAD para enfrentar esta amenaza contra el pueblo. La soberanía nacional y la autodeterminación de los pueblos serán nuestra bandera.
!!! Colombia para los trabajadores, Ni Un Paso Atrás… Liberación o Muerte!!!
!!! Abriendo caminos hacia la nueva Colombia!!!
Montañas, selvas y sabanas del Oriente Colombiano.
Marzo del 2.013
domingo, 31 de marzo de 2013
Neco: un avispado corresponsal
Un pequeño reportero, esmerado autodidacta que empuñaba solamente su grabadora y su libreta de notas
Por Armando Salazar (*)
SAN SALVADOR - A los gringos, al alto mando y al estado mayor del ejército les asaltaban hasta fantasmas ya que aún recogían escombros en la Cuarta Brigada de El Paraíso. Pasaron más de dos meses y sus lunas y en algún día de marzo de 1984 el Batallón Atlacatl finalmente se animó a entrar nuevamente a Chalatenango.
Claro, La Montañona era objetivo forzado para el Atlacatl, que presionaba al Chalatenango insurgente previo a las elecciones donde participó Napoleón Duarte. Buscaban también silenciar a Radio Farabundo Martí, que tuvo que evacuar el campamento y moverse a los cerros de Nueva Trinidad.
Cuando entró el operativo, el mando del Frente Norte Apolinario Serrano preguntó a la radio si podían enviar otro corresponsal de guerra a la zona del operativo, pese a que Neco Godínez ya andaba como corresponsal en la Agrupación de Batallones Felipe Peña Mendoza.
Neco, quizá un cipote de unos 16 años, campesino de origen, había llegado de la zona de Guazapa a la Radio en abril de 1983 a un taller de redacción que compartió Nicolás Doljanin, Nicón (compañero argentino que a inicios de 2013, obtuvo un premio de Casa de Las Américas en La Habana por su libro “La sombra del tío”, referido a la lucha armada popular salvadoreña y a Marcial, Salvador Cayetano Carpio, fundador de las FPL). El Neco trenzó una gran amistad con Nicón en los trajines y sobresaltos con las tropas guerrilleras.
Ingresó a tareas de mensajero del mando de las FPL en las veredas de la bombardeada Guazapa en 1982. Con perseverancia acelerada aprendió a traducir su avispado pensamiento en iniciales letras escolares y pronto pasó a ser corresponsal de La Farabundo, reportando desde los radios en onda corta.
Cuando llegó al taller de corresponsales, en el campamento de La Farabundo ya estaba Bety, una compañera cocinera, hermana del bicho Milton y para Neco ella se convirtió en su amor adolescente, que no pudo, por las exigencias de su trabajo, pasar de sus insinuaciones con rancheras de José Alfredo Jiménez que sonaban en la radio.
Según recuerda Nicón su instructor, Neco nunca tuvo la oportunidad de ir al cine, pero cuando reportaba en vivo los combates en el asalto a una compañía enemiga y el bombardeo inmisericorde a Tenancingo en octubre de 1983, Neco hizo referencia hasta del bombardeo a Guernica, un poblado vasco destruido por los alemanes en plena guerra civil española: para Neco, la demolición hecha por la Fuerza Aérea Salvadoreña sobre Tenancingo no podía tener otra semejanza.
Para esos días de marzo en Chalatenango, al Batallón Atlacatl se le dejó ingresar con muy poca resistencia a La Montañona. Rastreaba directamente a los guerrilleros que pocos días antes habían entregado al CICR a más de 200 soldados hechos prisioneros en El Paraíso, incluido al coronel y a su amante.
Cuando el Atlacatl bajó de La Montañona por las crestas del Cerro La Burrera, Cerro Vivo, Los Naranjos y llegó a El Amatillo, se detuvieron. Era poco antes del mediodía. Se estacionaron en la polvosa calle que de Las Vueltas aún llevan a El Zapotal y a Ojos de Agua.
A Dimas Rodríguez y a su equipo de comunicaciones me les uní como corresponsal en las afueras de La Laguna Seca. Fueron horas en silencio. Y el Atlacatl aún sin avanzar, comenzó un infierno de ráfagas y explosiones por la zona de El Amatillo y El Picacho. Como corresponsal le preguntaba a Dimas si ya había iniciado el combate. Los estruendos no cesaban. Dimas, por tres o cuatro ocasiones me dijo que aún no. La inmensa cantidad de explosiones seguían. En pleno día el Atlacatl no miraba y estaba tanteando existencia guerrillera, cuando en realidad estaban a pocas decenas de metros.
Los pelotones guerrilleros no habían disparado un solo tiro, por órdenes estrictas de Dimas, manteniendo el secreto bajo ráfagas y en una enorme herradura desplegada entre los cerros de El Picacho y El Anonal que tenían en vértice el encaje de La Laguna Seca, donde estaba Neco.
Preguntamos nuevamente a Dimas si había iniciado el combate cuando dos bombarderos A-37 Dragon Fly asomaron en el brumoso cielo de marzo. Neco aún no tenía reporte. La orden era el secreto total. Los A-37 iniciaron el bombardeo sobre el encaje de La Laguna Seca, donde los compas se disponían a almorzar. Un hilo de humo de la cocina los delató.
Las bombas cayeron y despedazaron al mando de un destacamento de las Unidades de Vanguardia de Santa Ana que jefeaba el Capitán Andrés. Junto a él estaba Neco, el corresponsal de la Radio. Otras compañeras y compañeros de comunicaciones, cocina, seguridad y sanidad también fueron fulminados por la bomba.
Los aviones continuaron lanzando bomba tras bomba que resorteaban por todos los cerros. Y el emblemático Batallón Atlacatl no quiso avanzar y se retiró.
Aquella tarde, salimos de las zanjas antiaéreas al oriente de La Laguna Seca. Las bombas habían incendiado los cerros y planadas de La Laguna Seca. Dimas siempre guardó silencio y su mirada fue una profunda mezcla de coraje con dolor.
Antes del anochecer, combatientes de la UV cargaban los cuerpos heridos o muertos de los compañeros. Uno de ellos era Neco. Las aún humeantes cenizas de los zacatales eran surcadas por la tilosa columna cargando las hamacas con los hermanos.
Él apenas habrá alcanzado a grabar el paso del A-37 cuando ya la bomba iba hacia ellos. Un pequeño reportero, esmerado autodidacta que empuñaba solamente su grabadora y su libreta de notas. Un corresponsal en plena línea de fuego, sin aspavientos, más dado a compartir y construir camaradería, valores y bromas con un contingente humano que por necesidad tomó las armas.
Neco comía los mismos frijoles y tortillas que la tropa y disfrutaba con ellos las tazonadas de café guindado en la hamaca. Marchaba con y como ellos. Hacer periodismo, reportear en marchas, explosiones y el esparcido olor a pólvora nunca fue fácil. No solo se requería habilidad de dar una noticia, sino tener la convicción y textura en las recurrentes llamas donde se fue escribiendo la historia de Chalatenango y de este país.
Las dos Coreas (Parte II)
El líder cubano resalta el empuje con que el pueblo norcoreano se levantó de
la devastación causada por la invasión norteamericana y de otros aliados,
así como del impacto de la caída de la Unión Soviética y del campo
socialista. También elogia la decisión y los motivos de ese país para
suspender su programa de armas nucleares, y su esperanza de una
reunificación paulatina y sin traumas Las dos Coreas (Parte I) Reflexiones
anteriores del compañero Fidel
25 de Julio del 2008 1:41:12 CDT
El 19 de octubre de 1950 más de 400 mil combatientes voluntarios chinos,
cumpliendo las instrucciones de Mao Zedong, cruzaron el Yalu y salieron al
paso de las tropas de Estados Unidos que avanzaban hacia la frontera china.
Las unidades norteamericanas, sorprendidas por la enérgica acción del país
al que habían subestimado, se vieron obligadas a retroceder hasta las
proximidades de la costa sur, bajo el empuje de las fuerzas combinadas de
chinos y coreanos del Norte. Stalin, que era sumamente cauteloso, prestó una
cooperación mucho menor que lo que esperaba Mao, aunque valiosa, mediante el
envío de aviones MiG-15 con pilotos soviéticos, en un frente limitado de 98
kilómetros, que en la etapa inicial protegieron a las fuerzas de tierra en
su intrépido avance. Pyongyang fue de nuevo recuperado y Seúl ocupado otra
vez, desafiando el incesante ataque de la fuerza aérea de Estados Unidos, la
más poderosa que ha existido nunca.
MacArthur estaba ansioso por atacar a China con el empleo de las armas
atómicas. Demandó su uso tras la bochornosa derrota sufrida. El presidente
Truman se vio obligado a sustituirlo del mando y nombrar al general Matthews
Ridgway como jefe de las fuerzas de aire, mar y tierra de Estados Unidos en
el teatro de operaciones. En la aventura imperialista de Corea participaron,
junto a Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Países Bajos, Bélgica,
Luxemburgo, Grecia, Canadá, Turquía, Etiopía Sudáfrica, Filipinas,
Australia, Nueva Zelanda, Tailandia y Colombia. Este país fue el único
participante por América Latina, bajo el gobierno unitario del conservador
Laureano Gómez, responsable de matanzas masivas de campesinos. Con ella,
como se vio, participaron la Etiopía de Haile Selassie, donde todavía
existía la esclavitud, y la Sudáfrica gobernada por los racistas blancos.
Hacía apenas cinco años que la matanza mundial iniciada en septiembre de
1939 había concluido, en agosto de 1945. Después de sangrientos combates en
el territorio coreano, el Paralelo 38 volvió a ser el límite entre el Norte
y el Sur. Se calcula que murieron en esa guerra cerca de dos millones de
coreanos del Norte, entre medio millón o un millón de chinos y más de un
millón de soldados aliados. Por parte de Estados Unidos perdieron la vida
alrededor de 44 mil soldados; no pocos de ellos eran nacidos en Puerto Rico
u otros países latinoamericanos, reclutados para participar en una guerra a
la que los llevó la condición de inmigrantes pobres.
Japón obtuvo grandes ventajas de esa contienda; en un año, la manufactura
creció un 50%, y en dos recuperó la producción alcanzada antes de la guerra.
No cambió, sin embargo, la percepción de los genocidios cometidos por las
tropas imperiales en China y Corea. Los gobiernos de Japón han rendido culto
a los actos genocidas de sus soldados, que en China habían violado a decenas
de miles de mujeres y asesinaron brutalmente a cientos de miles de personas,
como ya se explicó en una reflexión.
Sumamente laboriosos y tenaces, los japoneses han convertido su país,
desprovisto de petróleo y otras materias primas importantes, en la segunda
potencia económica del mundo.
El PIB de Japón, medido en términos capitalistas —aunque los datos varían
según las fuentes occidentales—, asciende hoy a más de 4,5 millones de
millones de dólares, y sus reservas en divisas alcanzan más de un millón de
millones. Es todavía el doble del PIB de China, 2,2 millones de millones,
aunque esta posee un 50% más de reservas en moneda convertible que ese país.
El PIB de Estados Unidos, 12,4 millones de millones, con 34,6 veces más
territorio y 2,3 veces más población, es apenas tres veces mayor que el de
Japón. Su gobierno es hoy uno de los principales aliados del imperialismo,
cuando este se halla amenazado por la recesión económica y las armas
sofisticadas de la superpotencia se esgrimen contra la seguridad de la
especie humana.
Son lecciones imborrables de la historia.
La guerra, en cambio, afectó considerablemente a China. Truman dio órdenes a
la VI Flota de impedir el desembarco de las fuerzas revolucionarias chinas
que culminarían la liberación total del país con la recuperación del 0,3 por
ciento de su territorio, que había sido ocupado por el resto de las fuerzas
pro yanquis de Chiang Kai shek que hacia allí se fugaron.
Las relaciones chino-soviéticas se deterioraron después, tras la muerte de
Stalin, en marzo de 1953. El movimiento revolucionario se dividió en casi
todas partes. El llamamiento dramático de Ho Chi Minh dejó constancia del
daño ocasionado, y el imperialismo, con su enorme aparato mediático, atizó
el fuego del extremismo de los falsos teóricos revolucionarios, un tema en
el que los órganos de inteligencia de Estados Unidos se convirtieron en
expertos.
A Corea del Norte le había correspondido, en la arbitraria división, la
parte más accidentada del país. Cada gramo de alimento tenía que obtenerlo a
costa de sudor y sacrificio. De Pyongyang, la capital, no quedó piedra sobre
piedra. Un elevado número de heridos y mutilados de guerra debían ser
atendidos. Estaban bloqueados y sin recursos. La URSS y los demás Estados
del campo socialista se reconstruían.
Cuando llegué el 7 de marzo de 1986 a la República Popular Democrática de
Corea, casi 33 años después de la destrucción que dejó la guerra, era
difícil creer lo que allí sucedió. Aquel pueblo heroico había construido
infinidad de obras: grandes y pequeñas presas y canales para acumular agua,
producir electricidad, abastecer ciudades y regar los campos;
termoeléctricas, importantes industrias mecánicas y de otras ramas, muchas
de ellas bajo tierra, enclavadas en las profundidades de las rocas a base de
trabajo duro y metódico. Por falta de cobre y aluminio se vieron obligados a
utilizar incluso hierro en líneas de transmisión devoradoras de energía
eléctrica, que en parte procedía de la hulla. La capital y otras ciudades
arrasadas fueron construidas metro a metro. Calculé millones de viviendas
nuevas en áreas urbanas y rurales y decenas de miles de instalaciones de
servicios de todo tipo. Infinitas horas de trabajo estaban convertidas en
piedra, cemento, acero, madera, productos sintéticos y equipos. Las siembras
que pude observar, dondequiera que fui, parecían jardines. Un pueblo bien
vestido, organizado y entusiasta estaba en todas partes, recibiendo al
visitante. Merecía la cooperación y la paz.
No hubo tema que no discutiera con mi ilustre anfitrión Kim Il Sung. No lo
olvidaré.
Corea quedó dividida en dos partes por una línea imaginaria. El Sur vivió
una experiencia distinta. Era la parte más poblada y sufrió menos
destrucción en aquella guerra. La presencia de una enorme fuerza militar
extranjera requería el suministro de productos locales manufacturados y
otros, que iban desde la artesanía hasta las frutas y vegetales frescos,
además de los servicios. Los gastos militares de los aliados eran enormes.
Lo mismo ocurrió cuando Estados Unidos decidió mantener indefinidamente una
gran fuerza militar. Las transnacionales de Occidente y de Japón invirtieron
en los años de la Guerra Fría considerables sumas, extrayendo riquezas sin
límites del sudor de los surcoreanos, un pueblo igualmente laborioso y
abnegado como sus hermanos del Norte. Los grandes mercados del mundo
estuvieron abiertos a sus productos. No estaban bloqueados. Hoy el país
alcanza elevados niveles de tecnología y productividad. Ha sufrido las
crisis económicas de Occidente, que dieron lugar a la adquisición de muchas
empresas surcoreanas por las transnacionales. El carácter austero de su
pueblo le ha permitido al Estado la acumulación de importantes reservas en
divisas. Hoy soporta la depresión económica de Estados Unidos, en especial
los elevados precios de combustibles y alimentos, y las presiones
inflacionarias derivadas de ambos.
El PIB de Corea del Sur, 787 mil 600 millones de dólares, es igual al de
Brasil (796 mil millones) y México (768 mil millones), ambos con abundantes
recursos de hidrocarburos y poblaciones incomparablemente mayores. El
imperialismo impuso a las mencionadas naciones su sistema. Dos quedaron
rezagadas; la otra avanzó mucho más.
De Corea del Sur apenas emigran a Occidente; de México, lo hacen en masa
hacia el actual territorio de Estados Unidos; de Brasil, Suramérica y
Centroamérica, a todas partes, atraídos por la necesidad de empleo y la
propaganda consumista. Ahora los retribuyen con normas rigurosas y
despectivas.
La posición de principios sobre las armas nucleares suscrita por Cuba en el
Movimiento de Países No Alineados, ratificada en la Conferencia Cumbre de La
Habana en agosto de 2006, es conocida.
Saludé por primera vez al actual líder de la República Popular Democrática
de Corea, Kim Jong Il, cuando arribé al aeropuerto de Pyongyang y él estaba
discretamente situado a un lado de la alfombra roja cerca de su padre. Cuba
mantiene con su gobierno excelentes relaciones.
Al desaparecer la URSS y el campo socialista, la República Popular
Democrática de Corea perdió importantes mercados y fuentes de suministros de
petróleo, materias primas y equipos. Al igual que para nosotros, las
consecuencias fueron muy duras. El progreso alcanzado con grandes
sacrificios se vio amenazado. A pesar de eso, mostraron la capacidad de
producir el arma nuclear.
Cuando se produjo hace alrededor de un año el ensayo pertinente, le
transmitimos al Gobierno de Corea del Norte nuestros puntos de vista sobre
el daño que ello podía ocasionar a los países pobres del Tercer Mundo que
libraban una lucha desigual y difícil contra los planes del imperialismo en
una hora decisiva para el mundo. Tal vez no fuera necesario hacerlo. Kim
Jong Il, llegado a ese punto, había decidido de antemano lo que debía hacer,
tomando en cuenta los factores geográficos y estratégicos de la región.
Nos satisface la declaración de Corea del Norte sobre la disposición de
suspender su programa de armas nucleares. Esto no tiene nada que ver con los
crímenes y chantajes de Bush, que ahora se jacta de la declaración coreana
como éxito de su política de genocidio. El gesto de Corea del Norte no era
para el gobierno de Estados Unidos, ante el cual no cedió nunca, sino para
China, país vecino y amigo, cuya seguridad y desarrollo es vital para los
dos Estados.
A los países del Tercer Mundo les interesa la amistad y cooperación entre
China y ambas partes de Corea, cuya unión no tiene que ser necesariamente
una a costa de la otra, como ocurrió en Alemania, hoy aliada de Estados
Unidos en la OTAN. Paso a paso, sin prisa pero sin tregua, como corresponde
a su cultura y a su historia, seguirán tejiéndose los lazos que unirán a las
dos Coreas. Con la del Sur desarrollamos progresivamente nuestros vínculos;
con la del Norte han existido siempre y continuaremos fortaleciéndolos.
Fidel Castro Ruz
Julio 24 de 2008
Lea también: Las dos Coreas (Parte I)
Las dos Coreas (parte I)
Tomado de Cubadebate
La nación coreana, con su peculiar cultura que la diferencia de sus vecinos
chinos y japoneses, existe desde hace tres mil años. Son características
típicas de las sociedades de esa región asiática, incluidas la china, la
vietnamita y otras. Nada parecido se observa en las culturas occidentales,
algunas con menos de 250 años.
Los japoneses habían arrebatado a China en la guerra de 1894 el control que
ejercía sobre la dinastía coreana y convirtieron su territorio en una
colonia de Japón. Por acuerdo entre Estados Unidos y las autoridades
coreanas, el protestantismo fue introducido en ese país en el año 1892. Por
otro lado, el catolicismo había penetrado igualmente en ese siglo a través
de las misiones. Se calcula que actualmente en Corea del Sur alrededor del
25 por ciento de la población es cristiana y una cifra similar es budista.
La filosofía de Confucio ejerció gran influencia en el espíritu de los
coreanos, que no se caracterizan por las prácticas fanáticas de la religión.
Dos importantes figuras ocuparon los primeros planos de la vida política de
esa nación en el siglo XX. Syngman Rhee, que nace en marzo de 1875, y Kim Il
Sung 37 años después, en abril de 1912. Ambas personalidades, de distinto
origen social, se enfrentaron a partir de circunstancias históricas ajenas a
ellos.
Los cristianos se oponían al sistema colonial japonés, entre ellos Syngman
Rhee, que era practicante activo del protestantismo. Corea cambió de status:
Japón anexó su territorio en 1910. Años más tarde, en 1919, Rhee fue
nombrado Presidente del Gobierno Provisional en el exilio, con sede en
Shanghai, China. Nunca empleó las armas contra los invasores. La Liga de las
Naciones, en Ginebra, no le prestó atención.
El imperio japonés fue brutalmente represivo con la población de Corea. Los
patriotas resistieron con las armas la política colonialista de Japón y
lograron liberar una pequeña zona en los terrenos montañosos del Norte,
durante los últimos años de la década de 1890.
Kim Il Sung, nacido en las proximidades de Pyongyang, a los 18 años se
incorporó a las guerrillas comunistas coreanas que luchaban contra los
japoneses. En su activa vida revolucionaria alcanzó la jefatura política y
militar de los combatientes antijaponeses del Norte de Corea, cuando sólo
tenía 33 años de edad.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos decidió el destino de
Corea en la posguerra. Entró en la contienda cuando fue atacado por una
criatura suya, el Imperio del Sol Naciente, cuyas herméticas puertas
feudales abrió el Comodoro Perry en la primera mitad del siglo XIX apuntando
con sus cañones al extraño país asiático que se negaba a comerciar con
Norteamérica.
El aventajado discípulo se convirtió más tarde en un poderoso rival, como ya
expliqué en otra ocasión. Japón golpeó sucesivamente décadas más tarde a
China y Rusia, apoderándose adicionalmente de Corea. No obstante fue astuto
aliado de los vencedores en la Primera Guerra Mundial a costa de China.
Acumuló fuerzas y, convertido en una versión asiática del nazifascismo,
intentó ocupar el territorio de China en 1937 y atacó a Estados Unidos en
diciembre de 1941; llevó la guerra al Sudeste Asiático y a Oceanía.
Los dominios coloniales de Gran Bretaña, Francia, Holanda y Portugal en la
región estaban condenados a desaparecer y Estados Unidos surgía como la
potencia más poderosa del planeta, resistida sólo por la Unión Soviética,
entonces destruida por la Segunda Guerra Mundial y las cuantiosas pérdidas
materiales y humanas que le ocasionó el ataque nazi. La Revolución china
estaba por concluir en 1945 cuando la matanza mundial cesó. El combate
unitario antijaponés ocupaba entonces sus energías. Mao, Ho Chi Minh,
Gandhi, Sukarno y otros líderes prosiguieron después su lucha contra la
restauración del viejo orden mundial que era ya insostenible.
Truman lanzó contra dos ciudades civiles japonesas la bomba atómica, arma
nueva terriblemente destructiva de cuya existencia, como se ha explicado, no
había informado al aliado soviético, el país que más contribuyó a la
destrucción del fascismo. Nada justificaba el genocidio cometido, ni
siquiera el hecho de que la tenaz resistencia japonesa había costado la vida
a casi 15 mil soldados norteamericanos en la isla japonesa de Okinawa. Ya
Japón estaba derrotado y tal arma, lanzada contra un objetivo militar,
habría tenido más tarde o más temprano el mismo efecto desmoralizador en el
militarismo japonés sin nuevas bajas para los soldados de Estados Unidos.
Fue un acto incalificable de terror.
Los soldados soviéticos avanzaban sobre Manchuria y el Norte de Corea, tal
como lo habían prometido al cesar los combates en Europa. Los aliados habían
definido previamente hasta qué punto llegaría cada fuerza. En la mitad de
Corea estaría la línea divisoria, equidistante entre el río Yalu y el Sur de
la península. El gobierno norteamericano negoció con los japoneses las
normas que regirían la rendición de las tropas en su propio territorio.
Japón sería ocupado por Estados Unidos. En Corea, anexada a Japón,
permanecía una gran fuerza del poderoso ejército japonés. En el Sur del
Paralelo 38, límite divisorio establecido, prevalecerían los intereses de
Estados Unidos. Syngman Rhee, reincorporado a esa parte del territorio por
el gobierno de Estados Unidos, fue el líder al que apoyó, con la cooperación
abierta de los japoneses. Ganó así las reñidas elecciones de 1948. Los
soldados del Ejército Soviético se habían retirado de Corea del Norte ese
año.
El 25 de junio de 1950 estalló la guerra en el país. Todavía se discute
quién realizó el primer disparo, si los combatientes del Norte o los
soldados norteamericanos que montaban guardia junto a los soldados
reclutados por Rhee. La discusión carece de sentido si se analiza desde el
ángulo coreano. Los combatientes de Kim Il Sung lucharon contra los
japoneses por la liberación de toda Corea. Sus fuerzas avanzaron
incontenibles hasta las proximidades del extremo Sur, donde los yanquis se
defendían con el apoyo masivo de sus aviones de ataque. Seúl y otras
ciudades habían sido ocupadas. McArthur, jefe de las fuerzas norteamericanas
del Pacífico, decidió ordenar un desembarco de la infantería de Marina por
Incheon, en la retaguardia de las fuerzas del Norte, que estas no podían ya
contrarrestar. Pyongyang cayó en manos de las fuerzas yanquis, precedidas
por devastadores ataques aéreos. Ello impulsó la idea por parte del mando
militar norteamericano en el Pacífico de ocupar toda Corea, ya que el
Ejército de Liberación Popular de China, dirigido por Mao Zedong, había
infligido una derrota aplastante a las fuerzas proyanquis de Chiang
Kai-shek, abastecidas y apoyadas por Estados Unidos. Todo el territorio
continental y marítimo de ese gran país había sido recuperado, con excepción
de Taipei y algunas otras pequeñas islas próximas donde se refugiaron las
fuerzas del Kuomintang, transportadas por naves de la Sexta Flota.
La historia de lo ocurrido entonces se conoce hoy bien. No olvidar que Boris
Yeltsin entregó a Washington, entre otras cosas, los archivos de la Unión
Soviética.
¿Qué hizo Estados Unidos cuando estalló el conflicto prácticamente
inevitable bajo las premisas creadas en Corea? Presentó a la parte norte de
ese país como agresora. El Consejo de Seguridad de la recién creada
Organización de Naciones Unidas, promovida por las potencias vencedoras de
la Segunda Guerra Mundial, aprobó la resolución sin que uno de los cinco
miembros pudiera vetarla. En esos precisos meses la URSS se había
manifestado inconforme con la exclusión de China en el Consejo de Seguridad,
donde Estados Unidos reconocía a Chiang Kai-shek, con menos del 0,3 por
ciento del territorio nacional y menos del 2 por ciento de la población,
como miembro del Consejo de Seguridad con derecho al veto. Tal arbitrariedad
condujo a la ausencia del delegado ruso, a consecuencia de lo cual se
produjo el acuerdo de ese Consejo dando a la guerra el carácter de una
acción militar de la ONU contra el presunto agresor: la República Popular de
Corea. China, ajena por completo al conflicto, que afectaba su lucha
inconclusa por la liberación total del país, vio cernirse la amenaza directa
contra su propio territorio, lo cual era inaceptable para su seguridad.
Según datos publicados, envió al primer ministro Zhou Enlai a Moscú, para
expresar a Stalin su punto de vista sobre lo inadmisible que era la
presencia de fuerzas de la ONU bajo el mando de Estados Unidos en las
riberas del río Yalu, que delimita la frontera de Corea con China, y
solicitarle la cooperación soviética. No existían entonces contradicciones
profundas entre los dos gigantes socialistas.
El contragolpe chino se afirma que estaba planeado para el 13 de octubre y
Mao lo pospuso para el 19, esperando la respuesta soviética. Era el máximo
que podía dilatarlo.
Pienso concluir esta reflexión el próximo viernes. Es un tema complejo y
trabajoso, que demanda especial cuidado y datos tan precisos como sea
posible. Son hechos históricos que deben conocerse y recordarse.
Fidel Castro Ruz
Julio 22 de 2008
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Trovas del Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
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