Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

lunes, 15 de septiembre de 2014

LO QUE LOS CIENTÍFICOS TEMEN DECIR SOBRE EL ÉBOLA EN PÚBLICO

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Artículo escrito originalmente por MICHAEL T. OSTERHOLM, director del Centro de Investigación de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota, para el New York Times
Michael T. Osterholm
Michael T. Osterholm
La epidemia de Ébola en África Occidental tiene el potencial de alterar la historia, tanto como otras grandes plagas lo han hecho con anterioridad.
Se han producido más de 4.300 casos y 2.300 muertes en los últimos seis meses.
La semana pasada, la Organización Mundial de la Salud advirtió que, a principios de octubre, puede haber miles de casos nuevos cada semana en Liberia, Sierra Leona, Guinea y Nigeria.
Lo que no se ha dicho públicamente, a pesar de tantos debates y sesiones informativas realizadas en las agencias de salud pública del mundo, es que nos encontramos en aguas totalmente desconocidas y que la madre naturaleza es la única fuerza que tiene el control de la situación en estos momentos.
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Hay dos posibles desarrollos para los acontecimientos a partir de ahora.
La primera posibilidad es que el Ébola se propague desde África Occidental hacia grandes ciudades situadas en otras regiones del mundo en vías de desarrollo. Y es que este brote es muy diferente de los 19 que se han producido en África en los últimos 40 años. Es mucho más fácil controlar los brotes de Ébola cuando se producen en aldeas aisladas, como había sucedido ahora.
Pero se ha producido un aumento del 300% en la población de África durante las últimas cuatro décadas y gran parte de esa población se concentra en los suburbios de las ciudades. ¿Qué sucederá si una persona infectada que aún no presente los síntomas de la enfermedad viaje en avión a Lagos, Nairobi, Kinshasa o Mogadiscio, o incluso Karachi, Yakarta, Ciudad de México o Dhaka?
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La segunda posibilidad es algo que los virólogos están poco dispuestos a declarar públicamente, pero que sí consideran en privado: el virus Ébola podría mutar y convertirse en transmisible por vía aérea.
Hasta ahora, el Ébola sólo se transmite a través del contacto directo con fluidos corporales. Pero los virus como el ébola son cambiantes cuando replican, lo que significa que el virus puede variar genéticamente entre una persona infectada y la siguiente.
La super-evolución del actual virus del Ebola no tiene precedentes; se ha producido más transmisión del virus entre humanos en los últimos cuatro meses de lo que probablemente se produjo en los últimos 500 a 1.000 años. Y cada nueva infección representa billones de posibilidades de mutación genética.
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Si se produjeran determinadas mutaciones, eso significaría que el simple hecho de respirar nos podría poner en riesgo de contraer el ébola. Las infecciones podrían propagarse rápidamente a todas las partes del mundo, como sucedió con el virus de la influenza H1N1 hizo en 2009, después de su nacimiento en México.
¿Por qué los virólogos y los funcionarios de la salud temen exponer esto públicamente? Lo cierto es que no quieren ser acusados ​​de alarmistas, como si gritaran “¡Fuego!” enmedio de un teatro lleno, (como estoy seguro de que algunos me acusarán de hacer a mi mismo por culpa de este artículo).
Pero el riesgo es real y hasta que no se afronte, el mundo no estará preparado para hacer lo necesario para poner fin a la epidemia.
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En 2012, un equipo de investigadores canadienses demostró que el Ebola Zaire, el mismo virus que causa el brote de África occidental, podría transmitirse por vía respiratoria entre cerdos y monos, cuyos pulmones son muy similares a los de los humanos.
En el best seller de Richard Preston “The Hot Zone”, de 1994, se hacía la crónica real de un brote de ébola de una cepa diferente, el virus Ébola Reston, que se propagó entre monos en 1989 en un centro de cuarentena cerca de Washington. El virus se transmitió por vía respiratoria y el brote terminó sólo cuando se sacrificaron todos los monos. Debemos tener en cuenta que dichas transmisiones podrían ocurrir entre los seres humanos, si el virus llega a mutar.
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Entonces, ¿qué debemos hacer que no estamos haciendo aún?
En primer lugar, necesitamos a alguien que se haga cargo de tome el “comando y control” de la situación.
Las Naciones Unidas es la única organización internacional que puede dirigir la inmensa cantidad de médicos, recursos sanitarios y ayuda humanitaria que debe provenir de diferentes países y ONG’s para sofocar esta epidemia. Hasta el momento solo ha desempeñado un papel de colaboración, com uno más y cuando todo el mundo dirige, en realidad, no dirige nadie.
Una resolución del Consejo de Seguridad, podría otorgarle a las Naciones Unidas la total responsabilidad para el control del brote, respetando la soberanía de las naciones de África Occidental “tanto como sea posible”.
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Las Naciones Unidas podría, por ejemplo, encargarse de la seguridad de los vuelos y establecer los derechos de aterrizaje. Muchas líneas aéreas privadas se niegan a volar a los países afectados, por lo que es muy difícil enviar suministros y personal de vital importancia. Los países con más recursos deben garantizar cadenas de suministro para productos médicos, así como comida y agua para las zonas en cuarentena.
Las Naciones Unidas deben proporcionar el número de camas que se necesitan; la Organización Mundial de la Salud ha recomendado 1500, pero es posible que pronto se necesiten miles de camas más. También debe coordinar la contratación y formación por todo el mundo de personal médico y de enfermería, especialmente mediante la incorporación de residentes locales que ya han sobrevivido Ebola y que por lo tanto, ya no corren riesgo de infección. Muchos países se han comprometido a suministrar recursos médicos, pero las donaciones no resultarán eficaces si nadie se hace responsable de coordinarlas eficazmente sobre el terreno.
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Por último, hay que recordar que el Ébola no es el único problema de África Occidental. Decenas de miles de personas mueren allí cada año debido a enfermedades como el sida, la malaria y la tuberculosis. Liberia, Sierra Leona y Guinea tienen una de las tasas de mortalidad materna más altas del mundo.
Debido a que la gente de esos países tienen ahora demasiado miedo de contraer el Ebola si acuden al hospital, muy pocos están recibiendo atención médica básica.
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Además, muchos trabajadores de la salud han sido infectados por el Ébola, y más de 120 ya han muerto. Liberia solo dispone de 250 médicos, para una población de cuatro millones de habitantes.
Esta es una cuestión no solo humanitaria, sino de interés propio.
Si esperamos a que las vacunas y los nuevos medicamentos lleguen a poner fin a la epidemia de Ébola, en lugar de tomar iniciativas cruciales sobre el terreno ahora mismo, corremos el riesgo de que la enfermedad salga de África Occidental y alcance nuestros propios patios traseros.
Michael T. Osterholm-director del Centro de Investigación de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota

martes, 9 de septiembre de 2014

El voto femenino y la lucha de clases


Fuente: Rosa Luxemburg - Publicado en Género con Clase


«¿Por qué no hay organizaciones de mujeres trabajadoras en Alemania? ¿Por qué se sabe tan poco del movimiento de mujeres obreras?». Con estas palabras Emma Ihrer, una de las fundadoras del movimiento de mujeres proletarias en Alemania, introducía en 1898 su obra Mujeres obreras en la lucha de clases.

Apenas han transcurrido catorce años desde entonces, y el movimiento de mujeres proletarias ha conocido una gran expansión. Más de ciento cincuenta mil trabajadoras sindicadas constituyen el núcleo más activo en la lucha económica del proletariado. Muchos miles de mujeres políticamente organizadas se han alineado tras la bandera de la socialdemocracia: el órgano de las mujeres socialdemócratas [Die Gleichheit, editado por Clara Zetkin] tiene más de cien mil suscriptoras; el voto femenino es uno de los puntos vitales del programa de la social democracia.

Pero es posible que precisamente estos datos lleven a algunos a subestimar la importancia de la lucha por el sufragio femenino. Pueden pensar: aun sin la igualdad de derechos políticos del sexo débil hemos hecho enormes progresos tanto en la educación como en la organización de las mujeres. Por lo tanto, el voto femenino no es ninguna necesidad urgente. Quien piense así, se equivoca. El extraordinario despertar político y sindical de las masas proletarias femeninas en los últimos quince años ha sido posible sólo gracias a que las mujeres trabajadoras, a pesar de estar privadas de sus derechos, se interesaron vivamente por las luchas políticas y parlamentarias de su clase. Hasta este momento, las mujeres proletarias viven del voto masculino, en el que indudablemente toman parte, aunque de forma indirecta. Las campañas electorales son una causa común de los hombres y de las mujeres de la clase obrera. En todos los mítines electorales de la social-democracia las mujeres constituyen ya una gran parte, a veces incluso la mayoría. Siempre están interesadas y se sienten apasionadamente implicadas. En todos aquellos distritos en que existe una fuerte organización socialdemócrata, las mujeres ayudan en la campaña. Y son las mujeres las que llevan a cabo el inestimable trabajo de distribuir panfletos y recoger suscripciones para la prensa socialdemócrata, esa arma tan importante en las campañas.

El estado capitalista no ha podido evitar que las mujeres del pueblo asuman todas estas obligaciones y esfuerzos en la vida política. Faso a paso, el Estado se ha visto obligado a garantizarles los derechos de asociación y de reunión. Sólo les niega el último derecho político: el derecho al voto, que les permita elegir directamente a los representantes populares en el parlamento y en la administración, y que les permita ser, asimismo, un miembro electo de estos cuerpos. Pero aquí, como en todos los ámbitos de la sociedad, el lema es: «¡Ojo con empezar cosas nuevas!» Pero las cosas ya han empezado. El actual Estado claudicó ante las mujeres proletarias al admitirlas en las asambleas públicas y en las asociaciones políticas. Pero el Estado no cedió aquí por voluntad propia, sino por necesidad, bajo la presión irresistible del auge de la clase obrera. Y fue también el apasionado empuje de las mujeres proletarias mismas lo que forzó al Estado policíaco pruso-germano a renunciar al famoso «sector de mujeres» [el «sector de mujeres» instituido en 1902 por el ministro prusiano Von Hammerstein obligaba a reservar en las reuniones políticas una sección especial para las mujeres] en las reuniones y abrir las puertas de las organizaciones políticas a las mujeres. La bola de nieve empezaba a rodar más deprisa. Gracias al derecho de asociación y de reunión las mujeres proletarias han tomado una parte activísima en la vida parlamentaria y en las campañas electorales. La consecuencia inevitable, el resultado lógico del movimiento es que hoy millones de mujeres proletarias reclaman desafiantes y llenas de confianza: ¡Queremos el voto!

Hace tiempo, en la maravillosa era del absolutismo pre-1848, se decía que la clase obrera no estaba lo «suficientemente madura» para tener derechos políticos. Esto no puede decirse de las mujeres proletarias actualmente, porque han demostrado sobradamente su madurez política. Todo el mundo sabe que sin ellas, sin la ayuda entusiasta de las mujeres proletarias, el partido socialdemócrata no habría alcanzado la brillante victoria del 12 de enero [1912], no habría obtenido los 4 1/4 millones de votos. En cualquier caso la clase obrera siempre ha tenido que demostrar su madurez para las libertades políticas por medio de un movimiento de masas revolucionario. Sólo cuando el Emperador por la Gracia de Dios y cuando los mejores y más nobles hombres de la nación sintieron realmente el calloso puño del proletariado en su carne y su rodilla en sus pechos, sólo entonces entendieron inmediatamente la «madurez» política del pueblo. Hoy les toca a las mujeres proletarias evidenciar su madurez al estado ca-pitalista; y ello mediante un constante y poderoso movimiento de masas que debe utilizar todos los medios de la lucha proletaria.

El objetivo es el voto femenino, pero el movimiento de masas para conseguirlo no es tarea para las mujeres solamente, sino una responsabilidad común de clase, de las mujeres y de los hombres del proletariado. Porque la actual ausencia de derechos de las mujeres en Alemania es sólo un eslabón de la cadena de la reacción: la monarquía. En la moderna Alemania, de capitalismo avanzado y altamente industrializada, del siglo veinte, en la era de la electricidad y de los aviones, la falta de derechos políticos para la mujer es un residuo del pasado muerto pero también el resultado del dominio del Emperador por la Gracia de Dios. Ambos fenómenos -el instrumento divino como el poder más importante de la vida política, y la mujer, casta en un rincón de su casa, indiferente a las tormentas de la vida pública, a la política y a la lucha de clases- hunden sus raíces en las podridas condiciones del campo y de los gremios en la dudad. En aquellos tiempos eran justificables y necesarios. Pero tanto la monarquía como la falta de derechos de la mujer, han sido desbordados por el desarrollo del capitalismo moderno, son hoy ridículas caricaturas. Pero siguen en pie en nuestra sociedad moderna no porque la gente olvidara abolirlos, ni tampoco a causa de la persistencia e inercia de las circunstancias. No, todavía existen porque ambos -la monarquía, y la mujer privada de sus derechos- se han convertido en instrumentos poderosos en manos de los enemigos del pueblo. Los peores y más brutales defensores de la explotación y esclavización del proletariado se atrincheran tras el trono y el altar, pero también tras la esclavitud política de las mujeres. La monarquía y la falta de derechos de la mujer se han convertido en los instrumentos más importantes de la dominación capitalista de clase.

En realidad se trata para el Estado actual de negar el voto a las mujeres obreras, y sólo a ellas. Teme, acertadamente, que puedan ser una amenaza para las instituciones tradicionales de la dominación de clase, por ejemplo, para el militarismo (del que ninguna mujer obrera con cabeza puede dejar de ser su enemiga mortal), la monarquía, el sistema fraudulento de impuestos sobre la alimentación y los medios de vida, etc. El voto femenino aterra al actual Estado capitalista porque tras él están los millones de mujeres que reforzarían al enemigo interior, es decir, a la socialdemocracia. Si se tratara del voto de las damas burguesas, el Estado capitalista lo considerará como un apoyo para la reacción. La mayoría de estas mujeres burguesas, que actúan como leonas en la lucha contra los «privilegios masculinos», se alinearían como dóciles corderitos en las filas de la reacción conservadora y clerical si tuvieran derecho al voto. Serían incluso mucho más reaccionarias que la parte masculina de su clase. A excepción de las pocas que tienen alguna profesión o trabajo, las mujeres de la burguesía no participan en la producción social. No son más que co-consumidoras de la plusvalía que sus hombres extraen del proletariado. Son los parásitos de los parásitos del cuerpo social. Y los consumidores son a menudo mucho más crueles que los agentes directos de la dominación y la explotación de clase a la hora de defender su «derecho» a una vida parasitaria. La historia de todas las grandes luchas revolucionarias lo confirma de una forma horrible. La gran Revolución francesa, por ejemplo. Tras la caída de los jacobinos, cuando Robespierre fue llevado al lugar de la ejecución, las mujeres de la burguesía triunfante bailaban desnudas en las calles, bailaban de gozo alrededor del héroe caído de la revolución. Y en 1871, en París, cuando la heroica Comuna obrera fue aplastada por los cañones, las radiantes mujeres de la burguesía fueron incluso más lejos que sus hombres en su sangrienta venganza contra el proletariado derrotado. Las mujeres de las clases propietarias defenderán siempre fanáticamente la explotación y la esclavitud del pueblo trabajador gracias al cual reciben indirectamente los medios para su existencia socialmente inútil.

Económica y socialmente, las mujeres de las clases explotadoras no son un sector independiente de la población. Su única función social es la de ser instrumentos para la reproducción natural de las clases dominantes. Por el contrario, las mujeres del proletariado son económicamente independientes y socialmente tan productivas como el hombre. Pero no en el sentido de que con su trabajo doméstico ayuden a que los hombres puedan, con su miserable salario, mantener la existencia cotidiana de la familia y criar a los hijos. Este tipo de trabajo no es productivo en el sentido del actual orden económico capitalista, a pesar de que, en mil pequeños esfuerzos, arroje como resultado una prestación gigantesca en autosacrificio y gasto de energía. Pero éste es asunto privado del proletariado, su felicidad y su bendición, y por ello inexistente para nuestra sociedad actual. Mientras domine el capital y el trabajo asalariado, sólo el trabajo que produce plusvalía, que crea beneficio capitalista, puede considerarse trabajo productivo. Desde este punto de vista, la bailarina del music-hall cuyas piernas suponen un beneficio para el bolsillo del empresario, es una trabajadora productiva, mientras que el del grueso de mujeres y madres proletarias dentro de las cuatro paredes de sus casas se considera improductivo. Esto puede parecer brutal y demente, pero corresponde exactamente a la brutalidad y la demencia del actual sistema económico capitalista, y aprehender clara y agudamente esta realidad brutal es la primera tarea de las mujeres proletarias.

Porque precisamente desde este punto de vista la reivindicación de la mujer proletaria por la igualdad de derechos políticos está firmemente anclada sobre bases económicas. Hoy millones de mujeres proletarias crean beneficio capitalista como los hombres -en las fábricas, en las tiendas, en el campo, en la industria doméstica, en las oficinas, en almacenes. Son, por lo tanto, productivas en el sentido estricto de la sociedad actual. Cada día aumenta el número de mujeres explotadas por el capitalismo, cada nuevo progreso industrial o técnico crea nuevos puestos de trabajo para mujeres en el ámbito de la maquinaria del beneficio capitalista. Y con ello cada día y cada avance industrial supone una nueva piedra en la firme fundamentación de la igualdad de derechos políticos de las mujeres. La educación y la inteligencia de la mujer se han hecho necesarios para el mecanismo económico. La típica mujer del «círculo familiar» patriarcal ya no responde a las necesidades de la industria y del comercio ni a las necesi-dades de la vida política. Claro que también en este aspecto el Estado capitalista ha olvidado sus deberes. Hasta ahora han sido los sindicatos y las organizaciones socialdemócratas las que más han hecho por el despertar espiritual y moral de las mujeres. Hace décadas que los obreros socialdemócratas eran ya conocidos como los más capaces e inteligentes. También hoy han sido los sindicatos y la socialdemocracia los que han sacado a las mujeres proletarias de su estrecha y triste existencia, de su miserable e insípida vida doméstica. La lucha de clases proletaria ha ampliado sus horizontes, las ha hecho más flexibles, ha desarrollado su mente, y les ha ofrecido grandes objetivos que justifiquen sus esfuerzos. El socialismo ha supuesto el renacimiento espiritual para las masas proletarias femeninas y con ello también las ha convertido, sin duda alguna, en una fuerza de trabajo más capaz y productiva para el capital.

Considerando todo lo dicho, la falta de derechos políticos de la mujer proletaria es una vil injusticia, porque además ha llegado a ser, hoy en día, una verdad a medias, dado que las mujeres masivamente toman parte activa en la vida política. Sin embargo, la socialdemocracia no utiliza en su lucha el argumento de la «injusticia». Ésta es la diferencia sustancial entre nosotros y el socialismo utópico, sentimental, de antes. Nosotros no dependemos de la justicia de la clase dominante, sino sólo del poder revolucionario de las masas obreras y del curso del desarrollo social que abona el camino para este poder. Así pues, la injusticia, en sí misma, no es ciertamente un argumento para acabar con las instituciones reaccionarias. Pero cuando el sentimiento de injusticia se apodera cada vez más de amplios sectores de la sociedad -dice Friedrich Engels, el cofundador del socialismo científico- es siempre una señal segura de que las bases económicas de la sociedad se tambalean considerablemente, y de que las actuales condiciones están en contradicción con el curso del desarrollo. El actual y poderoso movimiento de millones de mujeres proletarias que consideran su falta de derechos políticos como una vergonzosa injusticia, es una señal infalible de que las bases sociales del orden existente están podridas y de que sus días están contados.

Hace cien años, el francés Charles Fourier, uno de los primeros grandes pro-pagadores de los ideales socialistas, escribió estas memorables palabras: «En toda sociedad, el grado de emancipación de la mujer es la medida natural de la emancipación general». Esto es totalmente cierto para nuestra sociedad. La actual lucha de masas en favor de los derechos políticos de la mujer es sólo una expresión y una parte de la lucha general del proletariado por su liberación. En esto radica su fuerza y su futuro. Porque gracias al proletariado femenino, el sufragio universal, igual y directo para las mujeres supondría un inmenso avance e intensificación de la lucha de clases proletaria. Por esta razón la sociedad burguesa teme el voto femenino, y por esto también nosotros lo queremos conseguir y lo conseguiremos. Luchando por el voto de la mujer, aceleramos al mismo tiempo la hora en que la actual sociedad se desmorona en pedazos bajo el martillo del proletariado revolucionario.

lunes, 8 de septiembre de 2014

CUBA. Sobre el Socialismo que necesitamos. -2-



Leonel González Díaz.

El Socialismo es una concepción que busca la unidad de la justicia, la libertad y la solidaridad y no su enfrentamiento. Une a la bondad y claridad de los fines, la bondad y transparencia de los medios. Debe ser una sociedad donde los sueños sean posibles y las oportunidades sean para todos.


El Socialismo prefigura un nuevo sistema civilizatorio integral, superador del capitalismo, NO SOLO eliminador del capitalismo. ,”Es una concepción que  busca la unidad de la justicia, la libertad y la solidaridad y no su enfrentamiento””Un sistema en que el libre desenvolvimiento de cada uno, sea la condición del libre desenvolvimiento de todos”, ”Un sistema de propiedad plural socializada, no  solo estatizada”, ”Un sistema de primacía de la totalidad” sobre el reduccionismo economicista o político, que asume un humanismo total, material y espiritual, un sistema de ”democracia radical”, superador de las enajenaciones que castran al ser humano en cuanto a todo tipo de opresión, explotación, o desvió de las cuestiones esenciales para el buen vivir. Un proceso de traspaso sistemático y creciente del  poder, el control  y las decisiones, desde la cúspide a las bases.

Rosa. Luxemburgo, en su reflexión  sobre la revolución bolchevique, en 1919 “Sobre la revolución rusa” afirmó muy esclarecidamente… “Nunca hemos sido idólatras de la democracia formal, distinguimos constantemente el núcleo social de la forma política de la democracia burguesa. Ponemos al descubierto la desigualdad social y la ausencia de libertad, ese amargo carozo que se esconde bajo la dulce cáscara de la igualdad y la democracia formales. Y no para desecharlas, sino para instigar a la clase obrera a no conformarse con la cáscara, a conquistar el poder político para luego llenarlo con un nuevo contenido social. Es la tarea histórica del proletariado, cuando llegue al poder, crear una democracia socialista en lugar de la democracia burguesa, no suprimir la democracia en sí. Pero esta democracia no debe empezar en la tierra prometida, cuando ya se haya construido el fundamento de la economía socialista. No debe ser como un regalo de Navidad acabado, que reciba el pueblo bueno por haber apoyado fielmente y sin reparo a la manada de dictadores socialistas. La democracia socialista comienza, al mismo tiempo, con el desmantelamiento del dominio de clase y con la construcción del Socialismo.

Comienza en el momento de la conquista del poder por el partido socialista. No es otra cosa que la dictadura del proletariado. Sí: ¡dictadura! Pero esta dictadura consiste en la ampliación de la democracia, no en su supresión; a través de intervenciones decididas y enérgicas de los tan bien adquiridos derechos y condiciones económicas de la sociedad burguesa, que son imprescindibles para un cambio al Socialismo. Pero esta dictadura tiene que ser obra de la clase, y no la de una pequeña minoría dirigente en nombre de la clase, es decir, tiene que surgir a cada paso de la participación activa de las masas, estar bajo su influencia inmediata y subordinada al control de todo lo público; surgir de la formación política creciente de las masas populares.”

El Socialismo es revolucionario, por su espíritu dialectico, autocrítico y anticonformista, Es emancipador porque da a todo el pueblo, y no a una minoría, la posibilidad de elegir y destituir directamente a los que les gobiernan, sea en el centro de trabajo, la localidad o en el estado. Es Socialismo es progresista porque  asume la lucha de todos los vilipendiados y discriminados de este mundo, porque le dice al capital no y al Estado dónde están los límites de su poder. Es revolucionario por rechazar  el culto a la personalidad, por el  control educación y disminución sistemática  de la burocracia necesaria y la reducción constante de las tendencias  verticalistas  y de élites de ordeno y mando.

Lucha contra el trabajo asalariado que permite queunos vivan de otros, no importa si es privado o estatal. : En el Socialismo los trabajadores deben recibir el pleno valor de su jornada de trabajo, menos los fondos sociales -para la defensa común y la protección a los más desvalidos- decididos democráticamente por los ciudadanos.No abandona a los que ya cumplido su deber con la sociedad pasan a su merecido retiro, e  implementa  jubilaciones que cambien con el cambio en el costo de la vida. Es racional y avanzado porque establece la planificación democrática y participativa y rechaza el verticalismo y la planificación burocrática,porque avanza –y no detiene con cualquier pretexto- con la Revolución científico técnico y social, porque privilegia el desarrollo armónico y proporcional. Es liberador porque da poder real al individuo y la sociedad en las aéreas económicas, políticas y sociales y no solo a grupos o partidos establecidos. Es revolucionario porque busca la justicia según la concepción y los intereses de todos,  no de unos pocos elegidos aunque estos crean actuar en función de todos. Es revolucionario porque defiende el bienestar y la prosperidad de quienes  crean las riquezas.

Es Socialismo  desea la libertad y el empoderamiento de todo ser humano.Es emancipador porque amplia, supera la democracia parcial y formal burguesa y obstaculiza que el dinero, el poder o las influencias alienantes puedan confundir o sustituir la voluntad popular. Es revolucionario porque garantiza cuotas de libertad personal  más amplias que las que garantiza la burguesía, al dar la posibilidad económica a todos de ejercer los derechos declarados. Es revolucionario porque rechazas las exclusiones y discriminaciones de todo tipo, sean patriarcales, de género, sexuales, de minorías ancestrales o nuevas, Es revolucionario porque  lucha contra toda enajenación y alienación en lo espiritual, en lo social en lo cultural, porque da primacía al ser sobre el tener. Es revolucionario por su filosofía  fuertemente ética y moral. Por el predominio de una educación, una cultura y unos medios de información encargados de formar ciudadanos, no súbditos. Porque une  a la bondad y claridad de los fines, la bondad y transparencia de los  medios

Es revolucionario porque lucha por  la formación de individuos cultos, críticos, creativos, autónomos, responsables, laboriosos y solidarios, profundamente humanistas y antidiscriminatorios por cualquier causas, que imbriquen los más altos valores de la cultura cubana y universal.

El Socialismo en su desarrollo y correspondiendo con las leyes  dialécticas, ha incorporado nuevos conocimientos y nuevas sensibilidades, como el mayor respeto a las minorías y su legítima aspiración a convencer a la  mayoría, si lo desea. Como la atención a la naturaleza y el cuidado de todos ser vivo animal. Como una mayor  conciencia respecto al control de la violencia desmedida, y muy importante, una más profunda atención a las características del ser humano como tal, en especial su espiritualidad.

Desde el carácter de su  esencia de producción impone la democratización y la más amplia autonomía y descentralización social. Ese es el ideario socialista. Desde ese carácter impone la socialización sobre  la propiedad privada o exclusivamente estatal, la democratización plena sobre la restringida y la más amplia libertad y autonomía. Socialización, democratización, libertad, solidaridad,  humanismo pleno  y respeto irrestricto a la dignidad de las personas.

Es una civilización de nuevo tipo, es una política de beneficio total en función de los trabajadores, los vilipendiados y excluidos -expuesta,  decidida e implementada, por los mismos trabajadores   mediante una democracia radical, participativa y protagónica-. Son los intereses y los beneficios materiales, sociales, culturales y espirituales del pueblo y no los de un grupo, estado o gobierno, los prioritarios para el socialismo. Es bien simple, lo que es bueno para el pueblo y los trabajadores no puede ser malo para el Socialismo. Lo que aminora todo tipo de sufrimiento humano, incluyendo el sufrimiento de los no amigos, no puede ser malo para el Socialismo.

Ese es el ideario socialista. Siempre  presto a reformularse o ampliarse en dirección emancipadora.
Por supuesto, no creemos tener la razón absoluta. Sugerimos formularlo, discutirlo, precisarlo, mediante una discusión transparente y franca entre todos los revolucionarios. Y tampoco tengo objeciones para identificar ese contenido con  otra palabra, sea humanismo, sea latino americanismo emancipador o sea… las verdes, frescas, alegres  y voluptuosas  colinas del Caribe. Estamos por una sociedad donde los sueños sean posibles  las oportunidades sean para todos y la coacción sea la mínima indispensable. El nombre es lo de menos

Luchar por dar más bienestar, más derechos, mas autonomía, más libertad personal, más democracia y soberanía para todos; dar más poder económico real a los trabajadores, respetar más las diferencias, las críticas constructivas, por un sistema social, legal y penal, que incremente más aun su humanismo, que aumente la transparencia y la calidad de los poderes populares, que tenga más en cuenta los intereses de las nuevas generaciones, que ponga el futuro por delante del pasado  -. Eso no es ceder ante el capitalismo, eso no es ceder ante el imperialismo, es implementar los valores más caros de toda la lucha histórica de nuestro pueblo y la civilización humana, por lo que tanto hemos combatido los comunistas y revolucionarios en cualquier parte del mundo y en toda época.

Y Socialista es quien  no piensa que el tiene la verdad  sino, quien va  a la gente y antes de decirle lo que tienen que hacer, preguntarle qué es lo que desean, cuales sus problemáticas  y como la enfrentarían. Socialista es una persona que trabaja  todos los días por ayudar a otras personas  a que efectivamente participe  en las decisiones  de sus centros de trabajo,  de su barrio, de su familia, del gobierno local y nacional. Socialista es quien hace conciencia que toda persona debe ser sujeto de  la historia, no objeto, ni conformarse con la historia que hacen unos cuantos por ellos... Socialista es  quien es fiel al ideal no al poder. Socialista es quien mantiene la filosofía y el lenguaje clasista y emancipador y no quien lo cambia por la filosófica y el lenguaje geopolítico y desarrollista.

Solo un socialismo es deseable, aquel que impide que a los trabajadores –que en realidad debemos ser todos- les roben su plus producto  que les proporciona una vida holgada. El mismo que permite que las preferencias de los trabajadores –los ciudadanos- se adopten como leyes y política, el que permite que estos gobiernen directamente sin encomendárselo a otros que velan por sus derechos, el de la confianza que del pueblo siempre surgen líderes, el de la democracia verdadera y la libertad plena, el del respeto a los talentos y la individualidad, el de la liberación de la mujer, el que no permite exclusiones ni discriminaciones. El del cuidado de la naturaleza.

Un socialismo que  entregue a los trabajadores las condiciones para impedir desviaciones o claudicaciones, incluso, de quienes transitoriamente les dirijan.

Amigo lector, le agradezco haya llegado hasta aquí. Falta un poquito.

-continuara-

Notas.

1- Otros muchos compañeros han tratado de contribuir en el intento de esclarecer nuestras metas. El pensador  Pedro Campo lo resume muy bien…“ Para serlo, el socialismo debe ser Humanista porque pone al ser humano y a sus valores éticos y espirituales en el centro de la vida social, Participativoporque en la formulación y toma de decisiones participan directa y comprometidamente las masas, los trabajadores y toda la población afectada. Democrático porque las decisiones importantes que afectan a todos los ciudadanos del país o de un conglomerado social, productivo o comunitario deben contar con la aprobación mayoritaria de los interesados. Libertarioporque se crearán por primera vez condiciones reales para la libertad plena del ser humano y para el ejercicio, por todos, de todos los derechos políticos, civiles y económicos por los que ha luchado la humanidad.. Autogestionario, porque el trabajo organizado en forma cooperativa-autogestionaria caracterizará al nuevo sistema de organización de la producción y al funcionamiento de toda la sociedad. Inclusivoporque no permitirá ningún tipo de sectarismo, discriminación ni exclusión arbitraria por razón alguna, en la participación y en la democracia, de manera que todos se sientan interesados y comprometidos en el proyecto común. Integracionistaporque sólo con la integración económica, política y social de varios países podrá lograrse el triunfo del nuevo sistema”.

2.- La socialdemocracia por su parte, aconseja reformas, cree que es posible lograr un equilibrio  entre la lógica del capitalismo  y la satisfacción de las necesidades básicas de los seres humanos. Según algunos, es posible domesticar el capitalismo salvaje y preservar las conquistas obreras, es posible  vivir bajo un capitalismo de rostro humano. La historia no confirma esa idea. Cuando la cuota de plusvalía baja, el capital es capaz de todo.

3.- Folleto. En busca del paradigma perdido de Marx y Engels. Luis Marcelo Yera. Ciencias Sociales, Cuba 2004. Folleto. El Socialismo no cae del Cielo. Un nuevo comienzo. Michael Lebowitz Ciencia Sociales. Cuba 2009. Libro. La ultima lucha de Lenin- escritos y discurso 1922-1923. Ciencias Sociales, Cuba. 2011.  Libro. Lenin. La transición en la Revolución Socialista. Compilado por Jacinto Valdés -Dapena, Ruth Casa editorial 2012. Cuba.

Notas sobre el arresto de Paco Flores




 Dagoberto Gutiérrez

Dos noticias danzaron estos días en las calles del país: la libertad del Padre Toño y la presentación de Paco Flores en uno de los juzgados de la capital. En ambos casos había incertidumbre y la justicia que estaba juzgando también estaba siendo juzgada.

Dagoberto Gutiérrez

Cada vez que alguien se sienta en el banquillo de los acusados, también el juzgador está sentado en el mismo banquillo, y en ocasiones, cuando el acusado es absuelto, el juzgador es condenado. O cuando el juzgado es condenado, también lo es el juzgador.

La actividad de un juez es siempre, pero siempre de siempre, un trabajo político, aunque los mismos jueces no siempre lo entiendan así, porque piensan que eso de la imparcialidad es algo real, y que la ley, cuya aplicación es la justicia, no tiene mucho que ver con el poder político.

Claro que los jueces más despiertos y los ciudadanos más avispados saben muy bien que la ley, y sobre todo las leyes, y su aplicación, son actos políticos por excelencia.

En el caso del Padre Toño se trata de silenciar una voz que vociferaba, que hablaba y decía, rompiendo el orden en una sociedad de secretos, como la salvadoreña.

En el caso del ex Presidente Francisco Flores, nos encontramos magníficamente con las oscuras alcobas del poder iluminadas parcialmente. Estamos hablando, por supuesto, de nuestro mundo, oscuro, primitivo, oligárquico, capitalista tardío, en donde el poder político se ejerce a contrapelo de todo aquello que pueda considerarse democrático, digno y estimulante. Sin embargo, lentamente, un ex presidente resulta expuesto a la justicia que es el mayor peligro al que un ser humano puede enfrentarse.

Las circunstancias históricas que hicieron posible la actual aventura son las que nos interesan poner de relieve ya que estamos frente a un añoso poder oligárquico que aun conservando su calidad de clase dominante, ha perdido el control parcialmente, del sexto gobernante, y también el control parcial del aparato económico. Su mismo instrumento partidario arenero, sin romper su dependencia oligárquica, se mueve con ritmos, tonos y colores, cada vez más propios y más correspondientes, a nuevos intereses clasistas.

Francisco Flores es un conocido cuadro de la antigua cúpula burguesa. Un hombre de la familia Poma, y su gobierno, que fue un gobierno arenero, fue, ante todo, un gobierno oligárquico, sin ninguna independencia y con entrega total, incluso, por encima de los mismos intereses del partido ARENA. Paco, siendo también arenero, gobernó, sobre todo, para sus patronos oligárquicos, usando para ello al partido ARENA, que era y es, instrumento oligárquico; aunque con ciertos movimientos y ciertas franquezas.

Estos compromisos encontrados y el rompimiento de la cautela y prudencia que caracteriza a los ex presidentes, expusieron en la vía pública a Francisco Flores, que dejó de ser un ex presidente y se convirtió en un arenero, sin el respaldo ni el reconocimiento de su partido. Esta situación inusual se produjo por la situación cismática en la que se mueve el antiguamente monolítico partido ARENA, y por las sucesivas confrontaciones intestinas de los grupos oligárquicos que se ven precisados a luchar políticamente frente a una nueva burguesía ascendente que no terminan de descifrar, expresada en el GRUPO ALBA.

La campaña electoral presidencial fue el escenario del drama en el que Paco fue quedando expuesto, distanciado de su partido y conectado por hilos todavía vivos con sus patronos oligárquicos. Sus desenfadadas declaraciones en la Asamblea Legislativa, hace apenas unos 3 meses, eran una especie de advertencia a ARENA, sabedor que cualquier conocimiento completo del manejo de los dineros de los que se le acusa, podría, podía y puede arrastrar al peor banquillo a sus antiguos compañeros de partido. Por supuesto que contaba y sigue contando con respaldos de importancia y con la conciencia de ARENA que tiene que cuidarse de peligrosas salpicaduras que irremisiblemente amenazan sus actuales posibilidades electorales.

La presentación de Paco en los tribunales no es una sorpresa, y solo lo es para la gente, y también para el pueblo. En realidad se trata de un intenso proceso de negociación en donde ha desaparecido probablemente todo compromiso fundamental de Paco con su partido ARENA, a cambio de una solución judicial que saque al ex presidente de los hilos húmedos de la justicia

Todo el aparato gubernamental aparece y parece en el ridículo y en la incapacidad más completa, porque ahora ocurre que Paco estuvo siempre en el país, que fue buscado afanosamente en nuestro mínimo pero extenso territorio; aun cuando la misma Cancillería montó todo el procedimiento necesario con Panamá para su extradición.

El juez, siguiendo el texto y el espíritu del Código Proceso Penal, ordena un arresto domiciliar, que es una medida sustitutiva, que solo tiene en su contra el escándalo social del caso y la fuga del ex presidente.

Se trata de una decisión política como todas las que toma un juez. En el caso Paco Flores están en juego las votaciones del 2015 porque el débil gobierno actual y todo el régimen político tiene en lo electoral su punto más fuerte, y en lo social, su punto más débil.

El caso Flores, que constituye un puñal en el  cuello de ARENA, resulta algo muy conveniente para los actuales gobernantes, que necesitan usufructuar la coyuntura y resolver de la mejor manera el caso judicial para obtener las ventajas electorales que tanto necesitan.

Se trata de un equilibrio en el que un hombre necesita librarse de la cárcel, un gobierno necesita ganar las votaciones del 2015, un antiguo partido oligárquico necesita librarse de uno de sus ex presidentes, pero sin abandonarlo, y una clase dominante que necesita demostrar que lo sigue siendo.

En este entramado, el pueblo necesita la luz suficiente para que todos estos oscuros corredores sean alumbrados y saber que en este juego de barajas es un simple objeto que debe, sobre todo votar, para luego legalizar y legitimar la política que lo estrangula y lo convierte en cosa. Se trata, en definitiva, de la mayor escuela política con asignaturas vitales y a la vez difíciles.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Infância Clandestina 2011 (Clandestine Childhood)

 Infância Clandestina é um filme que mescla com habilidade um tema pesado, como a luta contra a ditadura militar, ao mesmo tempo em que consegue ser leve ao abordar o processo do apaixonar-se. Cenas como a da fuga em meio ao acampamento e as conversas entre Juan/Ernesto e seu tio Beto (Ernesto Alterio, disparado o melhor em cena) são cativantes e mostram uma vida que poderia ser verdadeira caso não existisse a sombra permanente da ditadura. Um belo e impactante filme.



sábado, 6 de septiembre de 2014

Artículo de Fidel: Triunfarán las ideas justas o triunfará el desastre


 Fidel Castro Ruz


La sociedad mundial no conoce tregua en los últimos años, particularmente desde que la Comunidad Económica Europea, bajo la dirección férrea e incondicional de Estados Unidos, consideró que había llegado la hora de ajustar cuentas con lo que restaba de dos grandes naciones que, inspiradas en las ideas de Marx, habían llevado a cabo la proeza de poner fin al orden colonial e imperialista impuesto al mundo por Europa y Estados Unidos.

En la antigua Rusia estalló una revolución que conmovió al mundo.

Se esperaba, que la primera gran revolución socialista tendría lugar en los países más industrializados de Europa, como Inglaterra, Francia, Alemania y el Imperio Austrohúngaro. Ésta, sin embargo, tuvo lugar en Rusia, cuyo territorio se extendía por Asia, desde el norte de Europa hasta el Sur de Alaska, que había sido también territorio zarista, vendido por unos dólares al país que sería posteriormente el más interesado en atacar y destruir la revolución y al país que la engendró.

La mayor proeza del nuevo Estado fue crear una Unión capaz de agrupar sus recursos y compartir su tecnología con gran número de naciones débiles y menos desarrolladas, víctimas inevitables de la explotación colonial. ¿Sería o no conveniente en el mundo actual una verdadera sociedad de naciones que respetara los derechos, creencias, cultura, tecnologías y recursos de lugares asequibles del planeta que a tantos seres humanos les gusta visitar y conocer?¿Y no sería mucho más justo que todas las personas que hoy, en fracciones de segundo se comunican de un extremo a otro del planeta, vean en los demás un amigo o un hermano y no un enemigo dispuesto a exterminarlo con los medios que ha sido capaz de crear el conocimiento humano?

Por creer que los seres humanos podrían ser capaces de albergar tales objetivos, pienso que no hay derecho alguno a destruir ciudades, asesinar niños, pulverizar viviendas, a sembrar terror, hambre y muerte en todas partes. ¿En qué rincón del mundo se podrían justificar tales hechos? Si se recuerda que al final de la masacre de la última contienda mundial el mundo se ilusionó con la creación de las Naciones Unidas, es porque gran parte de la humanidad la imaginó con tales perspectivas, aunque no estuviesen cabalmente definidos sus objetivos. Un colosal engaño es lo que se percibe hoy cuando surgen problemas que insinúan el posible estallido de una guerra con el empleo de armas que podrían poner fin a la existencia humana.

Existen sujetos inescrupulosos, al parecer no pocos, que consideran un mérito su disposición a morir, pero sobre todo a matar para defender privilegios bochornosos.

Muchas personas se asombran al escuchar las declaraciones de algunos voceros europeos de la OTAN cuando se expresan con el estilo y el rostro de las SS nazis. En ocasiones hasta se visten con trajes oscuros en pleno verano.

Nosotros tenemos un adversario bastante poderoso como lo es nuestro vecino más próximo: Estados Unidos. Le advertimos que resistiríamos el bloqueo, aunque eso podía implicar un costo muy elevado para nuestro país. No hay peor precio que capitular frente al enemigo que sin razón ni derecho te agrede. Era el sentimiento de un pueblo pequeño y aislado. El resto de los gobiernos de este hemisferio, con raras excepciones, se habían sumado al poderoso e influyente imperio. No se trataba por nuestra parte de una actitud personal, era el sentimiento de una pequeña nación que desde inicios de siglo era una propiedad no solo política, sino también económica de Estados Unidos. España nos había cedido a ese país después de haber sufrido casi cinco siglos de coloniaje y de un incalculable número de muertos y pérdidas materiales en la lucha por la independencia.

El imperio se reservó el derecho de intervenir militarmente en Cuba en virtud de una pérfida enmienda constitucional que impuso a un Congreso impotente e incapaz de resistir. Aparte de ser los dueños de casi todo en Cuba: abundantes tierras, los mayores centrales azucareros, las minas, los bancos y hasta la prerrogativa de imprimir nuestro dinero, nos prohibía producir granos alimenticios suficientes para alimentar la población.

Cuando la URSS se desintegró y desapareció también el Campo Socialista, seguimos resistiendo, y juntos, el Estado y el pueblo revolucionarios, proseguimos nuestra marcha independiente.

No deseo, sin embargo, dramatizar esta modesta historia. Prefiero más bien recalcar que la política del imperio es tan dramáticamente ridícula que no tardará mucho en pasar al basurero de la historia. El imperio de Adolfo Hitler, inspirado en la codicia, pasó a la historia sin más gloria que el aliento aportado a los gobiernos burgueses y agresivos de la OTAN, que los convierte en el hazmerreír de Europa y el mundo, con su euro, que al igual que el dólar, no tardará en convertirse en papel mojado, llamado a depender del yuan y también de los rublos, ante la pujante economía china estrechamente unida al enorme potencial económico y técnico de Rusia.

Algo que se ha convertido en un símbolo de la política imperial es el cinismo.

Como se conoce, John McCain fue el candidato republicano a las elecciones de 2008. El personaje salió a la luz pública cuando en su condición de piloto fue derribado mientras su avión bombardeaba la populosa ciudad de Hanói. Un cohete vietnamita lo alcanzó en plena faena y nave y piloto cayeron en un lago ubicado en las inmediaciones de la capital, colindante con la ciudad.

Un antiguo soldado vietnamita ya retirado, que se ganaba la vida trabajando en las proximidades, al ver caer el avión y un piloto herido que trataba de salvarse se movió para auxiliarlo; mientras el viejo soldado prestaba esa ayuda, un grupo de la población de Hanói, que sufría los ataques de la aviación, corría para ajustar cuentas con aquel asesino. El mismo soldado persuadió a los vecinos que no lo hicieran, pues era ya un prisionero y su vida debía respetarse. Las propias autoridades yankis se comunicaron con el Gobierno rogando que no se actuara contra ese piloto.

Aparte de las normas del Gobierno vietnamita de respeto a los prisioneros, el piloto era hijo de un Almirante de la Armada de Estados Unidos que había desempeñado un papel destacado en la Segunda Guerra Mundial y estaba todavía ocupando un importante cargo.

Los vietnamitas habían capturado un pez gordo en aquel bombardeo y como es lógico, pensando en las conversaciones inevitables de paz que debían poner fin a la guerra injusta que le habían impuesto desarrollaron la amistad con él, que estaba muy feliz de sacar todo el provecho posible de aquella aventura. Esto, desde luego, no me lo contó ningún vietnamita, ni yo lo habría preguntado nunca. Lo he leído y se ajusta completamente a determinados detalles que conocí más tarde. También leí un día que Mister McCain había escrito que siendo prisionero en Vietnam, mientras era torturado, escuchó voces en español asesorando a los torturadores qué de­bían hacer y cómo hacerlo. Eran voces de cubanos, según McCain. Cuba nunca tuvo asesores en Vietnam. Sus militares conocen sobradamente cómo hacer su guerra.

El General Giap fue uno de los jefes más brillantes de nuestra época, que en Dien Bien Phu fue capaz de ubicar los cañones por selvas intrincadas y abruptas, algo que los militares yankis y europeos consideraban imposible. Con esos cañones disparaban desde un punto tan próximo que era imposible neutralizarlos sin que las bombas nucleares afectaran también a los invasores. Los demás pasos pertinentes, todos difíciles y complejos, fueron empleados para imponer a las cercadas fuerzas europeas una bochornosa rendición.

El zorro McCain sacó todo el provecho posible de las derrotas militares de los invasores yankis y europeos. Nixon no pudo persuadir a su consejero de Seguridad Nacional Henry Kissinger, de que aceptara la idea sugerida por el  propio Presidente cuando en momentos de relajamiento le decía ¿Por qué no le lanzamos una de esas bombitas Henry? La verdadera bombita llegó cuando los hombres del Presidente trataron de espiar a sus adversarios del partido opuesto ¡Eso sí que no podía tolerarse!

A pesar de eso lo más cínico del Sr. McCain ha sido su actuación en el Cercano Oriente. El senador McCain es el aliado más incondicional de Israel en las marañas del Mossad, algo que ni los peores adversarios habrían sido capaces de imaginar. McCain participó junto a ese servicio en la creación del Estado Islámico que se apoderó de una parte considerable y vital de Irak, así como según se afirma, de un tercio del territorio de Siria. Tal Estado cuenta ya con ingresos multimillonarios, y amenaza a Arabia Saudita y otros Estados de esa compleja región que suministra la parte más importante del combustible mundial.

¿No sería preferible, luchar por producir más alimentos y productos industriales, construir hospitales y escuelas para los miles de millones de seres humanos que los necesitan desesperadamente, promover el arte y la cultura, luchar contra enfermedades masivas que llevan a la muerte a más de la mitad de los enfermos, a trabajadores de la salud o tecnólogos que según se vislumbra, podrían finalmente eliminar enfermedades como el cáncer, el ébola, el paludismo, el dengue, la chikungunya, la diabetes y otras que afectan las funciones vitales de los seres humanos?

Si hoy resulta posible prolongar la vida, la salud y el tiempo útil de las personas, si es perfectamente posible planificar el desarrollo de la población en virtud de la productividad creciente, la cultura y desarrollo de los valores humanos ¿Qué esperan para hacerlo?

Triunfarán las ideas justas o triunfará el desastre.

viernes, 5 de septiembre de 2014

CUBA. Sobre el socialismo que necesitamos.-1-


Si es verdad que el Socialismo se ha desarrollado con y como dos almas paralelas –la autoritaria y dictatorial y la participativa y democrática,- llego la hora de reconocer, -porque la historia ha sido suficientemente clara- que esta última, es el verdadero código genético del Socialismo.

Esclarecer  el significado de socialismo es vital. No es suficiente, ni se reduce a –con- la justicia social distributiva ni con la independencia. No basta decir que aún no se ha construido en parte alguna y no se sabe cómo se hace.   Debemos rescatar su esencia. El nombre es lo de menos, puede ser cualquiera, por ejemplo, humanismo radical o… las verdes, frescas, alegres  y voluptuosas  colinas del Caribe.

“Es difícil pensar en algo más práctico y socialista que los trabajadores en los centros de trabajo, decidiendo  qué, cómo y cuánto se produce, quién los dirigirá  y cómo distribuir las recompensas, no hay nada más socialista que comisiones de obreros  simples, pero conscientes, controlando la corrupción y la  burocracia en cada centro de trabajo;  que en su  municipio decidan sus habitantes en asambleas públicas, en qué se gasta el dinero con que se cuenta; que en el Poder Popular hasta la máxima instancia la dirección sea electa por el voto directo y secreto de todos los ciudadanos. . Nada mas socialista que una educación  para desarrollar el espíritu independiente, crítico, creativo y solidario, nada más socialista que una mayor ética y transparencia en la prensa cubana,. Nada más socialista que la búsqueda de la verdad entre todos, la  unanimidad impuesta mata la vida y toda revolución. No hay nada más socialista que todas las propuestas de nación sean conocidas y discutidas por todos, y ante problemas, litigios y complejos sea el plebiscito quien decida y no una comisión. No hay nada más socialista que controlar el militarismo y el fortalecimiento de la milicia ciudadana”. Y nada más socialista que limitar la ambición de personas y grupos por ejercer el poder eternamente. ”. Y si la democracia directa era difícil antes, ahora, las nuevas tecnologías han resuelto el problema.

Declaración IDSC. 2010.

Ofrecemos estas ideas sin pretensión alguna de  verdad irrebatible. Intenta ser una contribución a la redefinición conceptual del modelo cubano que  todavía  está en discusión. Es un derecho de todo revolucionario y en el caso de Cuba un deber ineludible. Agradecemos cualquier crítica, sugerencias y opiniones. En todo caso, ejercemos y ejerceremos los derechos que nos otorga el artículo 53 de la Constitución…“Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista”…En base a ello contribuimos, apoyamos  y/o discrepamos.

Un mundo y una Cuba mejor son posibles,  pero no lo serán sin antes esclarecernos  sobre las insuficiencias y logros del camino recorrido y lo alcanzado y  las vicisitudes del ideal, con  el que lo hemos recorrido..

Creo que lo primero que hay que discutir y enfrentar es la  confusión creciente en lo que es socialismo…Confusión producida, una parte, por desconocimiento honrado debido a la sesgada educación recibida, y por la otra, la sistemática y permanentemente campaña impulsada por ciertos socialistas vulgares y cuarteleros y especialmente distorsionada por el capital, con la complicidad de quienes teniendo los conocimientos y las herramientas necesarias, discuten y escriben de todo, menos del esclarecimiento de nuestros ideales y metas, y  ocultan al pueblo y los trabajadores  teorías, realidades y experiencias.

No se debe dar nombre a nada basado es la aspiración o en sus potencialidades. Los nombres y las calificaciones deben darse basados en los hechos y las acciones reales y actuales, en realidades. Hacerlo de otra manera casi siempre logra desacreditar lo propuesto, crear severas confusiones, dar a coyunturas carácter de tendencias y a las tácticas adjudicarle propiedades de la estrategia y permitir al enemigo acusarnos de hipócrita, y al pueblo dudar de nuestras intenciones, como mínimo. En esencia ni en la URSS, ni en China ni en Cuba se  instauró el Socialismo, sino variantes -seriamente diferentes por diversas causas- del pensamiento de  los fundadores y de las necesidades del pueblo. Cuba, en especial,  ha vivido un proyecto de orientación socialista, no el socialismo.

El nacionalismo ha derrotado muchas veces a la ideología y la burocracia a los rebeldes. El estatismo y el desarrollismo han derrotado muchas veces la socialización y el progreso. Nunca ha sido débil la corriente militarista y antidemocrática en el movimiento revolucionario internacional. Ni tampoco cierta manipulación del pueblo  justificada con supuestos fines superiores. Ni cierta  ingenuidad del  pueblo. Y el uso de un lenguaje vaciado de contenido ha desorientado a los revolucionarios, impidiéndole actuar a tiempo. Ese factor no fue menor en la autodestrucción del campo socialista.

Hay que insistir y esclarecer  la esencia  del Socialismo. El se desmerengó es una frase iluminadora, pero no explica nada. No basta decir que aún no se ha construido en parte alguna y no se sabe cómo se hace.  No es suficiente con repetir que no debe ser calco ni copia sino creación heroica, si después de eso, no se aporta nada. no es suficiente ni se reduce a –con- la justicia social distributivay tampoco con la independencia y soberanía, ni con desarrollo próspero y sustentable.Independencia, soberanía, desarrollo y prosperidad tiene los 25 países más modernos del planeta y no son socialismo de estado, ni de algún otro tipo.

En primer lugar reconozcamos que Revolución es una cosa y Revolución Socialista es otra. Reconozcamos que definir el concepto de revolución no es lo mismo que definir el concepto de Revolución Socialista.  Ser nacionalista y antiimperialista no necesariamente es ser Socialista..A diferencia del reformismo, el socialismo no aspira solo a que "mejoren los salarios”, sino aspira a cambiar de raíz la sociedad para acabar no sólo con "los excesos" sino con la explotación y la dominación mismas.También debemos reconocer que  RevoluciónGobierno tampoco, necesariamente,  es lo mismo. En el mundo  hay muchos ejemplos de  gobiernos que han traicionado los intereses de las revoluciones. Reconozcamos que, a nuestra generación,  no se le llamó a construir una nación, sino a construir el Socialismo, que es otra civilización.

Después de las bofetadas que nos ha dado la realidad y la historia
, no se puede seguir soñando con una sociedad libertaria, igualitaria, solidaria, próspera y soberana, que tenga como precio el  de reproducir formas de dominación, sumisión, control, y alienaciones, opuestas a los ideales de una sociedad libre y emancipada, y que aplace, para cuando no exista capitalismo, el bienestar y los ideales emancipadores de Marx y Martí y otros muchísimos pensadores progresistas del mundo. Recordemos que solo se vive una vez.

Intentar definir las bases del Socialismo que necesitamos–sin pretensiones de nuevo dogma, incluyendo  ser sometido también a la  critica dialéctica- impone una visión desde la complejidad y la observancia de las enseñanzas de la historia, requiere, especialmente,  pasar factura honrada y profunda, a los errores e insuficiencias que llevaron a la debacle del sistema en muchos países, e inevitablemente  a todo lo que nos ha situado al borde del precipicio en Cuba, según el propio  Presidente. Y replanteárselo en las condiciones del siglo presente y las aspiraciones de quienes viven hoy en él.

Los intentos por cambiar la naturaleza excluyente, discriminatoria, explotadora e irracional de la organización  humana bajo el capitalismo, el colonialismo y el neocolonialismo,  y regímenes aún más atrasados, no fueron ilegítimos,  injustos o inviables. Fueron justos, deseables  y posibles, pues cualquier sistema que  implique opresión y mida al hombre por los bienes materiales que  tengan  y por tanto estimulen el egoísmo extremo, el materialismo vulgar, la enajenación, la  explotación del otro,  la crueldad,  no es un sistema beneficioso para el ser humano. El error fue replicar los métodos del sistema que se pensaba sustituir. Junto a ciertas carencias filosóficas y civilizatorias de las vanguardias,  el uso de métodos espurios y totalmente ajenos al ideal, fue lo que  hizo indeseable y  fracasar a la alternativa.

Este fracaso no legitima al capitalismo y menos al imperialismo, tampoco lo hace invencible. Impone, eso sí, revisar nuestros proyectos y nuestros medios.

Y creo hay que reconocer y decir,  transparente y honestamente, que el socialismo implementado durante el siglo XX- aún con muchos logros y, me consta, sacrificios enormes de los que creyeron en él-- fue muy reduccionista, dogmático, muy sectario, y muchísimas veces, excesiva e innecesariamente violento. Hay que decir que la explotación del trabajo asalariado, la democracia representativa y parcial, la alienación, enajenación educacional, social, cultural, la burocracia, el militarismo y ejército permanente son características esenciales del Capitalismo, y estas características no fueron eliminadas en ninguno de los proyectos socialistas, sino acentuadas, eso incluye a Cuba. Es, para el que esto escribe, un reconocimiento amargo, lacerante, pero ineludible.

El enemigo capitalista no fue ajeno a este proceder. Aprovechó  errores filosóficos y prácticos y los incentivó y entorpeció con agresiones, competencias militares, presiones y campañas mediáticas  de todo tipo. Pero ese es el papel del capital, supongo que nadie esperara algo diferente.

Comencemos por  decir lo que NO es Socialismo... No lo es las nacionalizaciones, ni la estatización de la propiedad, no es un método de crecimiento económico. Socialismo no es un grupo, un Partido, ni  una persona en el poder,  no es un campamento de valientes encargados de liberar – o reducir las desgracias- del Mundo.

Recordamos que Marx ya había advertido en los manuscritos económicos-filosóficos de 1844, la necesidad de evitar las falsas superaciones del capitalismo. Alertó especialmente de que aún después de ser abolida la propiedad privada, el principio de la misma puede encarnarse en nuevas formas y dar vida a un comunismo “tosco o grosero” o de naturaleza “política-despótica” con un nuevo egoísmo asociada a él.

El modo de producción asiático, estudiado por Marx,  dejó claro que el colectivismo despótico también puede ser reaccionario. Por otro lado, el marxismo de Marx y Engels no fundamenta, ni sacraliza, un solo partido para el socialismo, exigían la disolución paulatina y continua del estado y el control de las élites.

Estas son palabras de Marx en 1847…“No nos encontramos entre esos comunistas que aspiran a destruir la libertad personal, que desean convertir el mundo en un enorme cuartel o en un gigantesco asilo. Es verdad que existen algunos comunistas que, de forma simplista, se niegan a tolerar la libertad personal y desearían eliminarla del mundo, porque consideran que es un obstáculo a la completa armonía. Pero nosotros no tenemos ninguna intención de cambiar libertad por igualdad. Estamos convencidos... de que en ningún orden social podrá asegurarse la libertad personal tanto como en una sociedad basada sobre la propiedad comunal... Pongámonos a trabajar para establecer un estado democrático en el que cada partido podría ganar, hablando o por escrito, a la mayoría para sus ideas... ”

Las siguientes tres definiciones son vitales. Todo enriquecimiento personal o colectivo, privado o público, no deja de ser mal habido mientras provenga de la explotación y acumulación que genera el trabajo asalariado. Solo se emancipa quien no depende de otro para vivir, en una sociedad en que “el libre desenvolvimiento de cada uno, fuera la condición del libre desenvolvimiento de todos”,…no al revés. Y, los trabajadores deben liberarse ellos mismos y no esperar que le liberen otros.

Socialismo es una concepción filosófica basada en la jerarquización de ciertos valores esenciales como  la verdad, el humanismo radical, la bondad, la honestidad, que son la base, a su vez, de ciertos valores máximos, como, la libertad, la democracia, la justicia, la solidaridad, todos ejercidos en el marco de la más amplia socialización y  codificados en un más amplio y totalizador nuevo estado de derecho. El socialismo tiene la responsabilidad de liberar a todos los seres humanos,-a todos- de emanciparlos, en primer lugar a los trabajadores, no es un método para la venganza social, el enmascaramiento de la envidia como justicia o el dominio de otros.

La revolución socialista es  el avance del proceso social hacia la democratización y socialización de la política,  la economía y toda la esfera social y cultural; es un enfrentamiento total a toda la organización piramidal que ha predominado en la historia humana, el cambio en las relaciones de producción asalariadas, que caracterizan al capitalismo, hacia el predominio del trabajo libre asociado de tipo cooperativo-autogestionario;  el predominio de la todas las formas de  democracia directa  y radical sobre la representativa, parcial y formal, ; la no alienación y des enajenación de la sociedad respecto a los valores que sustentan el capital, como el culto al individualismo egoísta  y al personalismo, el consumimos absurdo, el lujo innecesario,  la creación de élites de cualquier tipo, incluyendo las políticos-militares-mediáticas y la más amplia libertad personal posible;  Es solidaridad con los desposeído donde quiera se encuentren, no sacrificio constante de pueblos solidario por intereses de estado y menos por prestigio de alguien.. La mayor  coherencia total entre el ideal y la práctica, la palabra y los hechos.

Una Sociedad Socialista es aquella en que todos cuentan a la hora de pronosticar, de diagnosticar y también a la hora de decidir. En la cual se asume la preferencia de las mayorías, con el respeto y  sin represalias, contra las minorías, Una sociedad culta  y creativa, solidaria y flexible, capaz de auto gestionarse sin necesidad de conductores eterno, que constantemente  se auto examina  y reflexiona sobre sí misma y reconoce que por potente que sean los condicionamiento externos que le atenacen, son los internos, los decisivos a  enmendar. Una sociedad capaz de tomar decisiones sin asesoramientos permanentes  de terceros, o de mayores, capaz de prever, capaz de reaccionar rápidamente a sus equivocaciones, o nuevos riesgos, sin hipersensibilidad a la crítica, propia o de extraños y sin ser sumisos ante la réplica equivocada  de poder alguno.

Socialista es quien, si la revolución enfrentara una  correlación de fuerzas  desigual y necesitara dar a un paso atrás, llamar las cosas por su nombre, dice la verdad por amarga que sea, no oculta el hecho con subterfugios y engaños, no se considera indispensable y sabe y confía de que del pueblo surgen siempre los líderes, asegura los medios para que el pueblo cuente  con las herramientas y la conciencia, para después,  volver a avanzar y se mantiene   fiel a los intereses de los humildes protegiendo a los más desfavorecidos.

Si es verdad que el Socialismo se ha desarrollado con y como dos almas paralelas –la autoritaria y dictatorial y la participativa y democrática,- llego la hora de reconocer, -porque la historia ha sido suficientemente clara- que esta última,  es el verdadero código genético del Socialismo.

-continuara-

jueves, 4 de septiembre de 2014

La solidaridad


La solidaridad es una hermosa palabra. Así como los capitalistas tienen como fundamento moral la competencia y la supervivencia del más fuerte, las personas que desean una sociedad diferente por lo general encuentran su fundamento moral en la solidaridad.

 “La solidaridad es la ternura de los pueblos”, decía Che Guevara. El anarquista ruso Kropotkin convirtió a la solidaridad en objeto de sus investigaciones científicas, cuyos resultados publicó posteriormente en “El Apoyo Mutuo, un Factor en la Evolución”. Sin embargo, años participando en la solidaridad con las luchas del pueblo colombiano me han dado más de alguna decepción y me han hecho reflexionar un poco sobre el significado de esta palabra que parece que muchos interpretamos de manera tan diferente.

Hablamos todos mucho de solidaridad, pero la practicamos poco. Aún en las organizaciones solidarias se reproducen los mismos vicios que criticamos a los demás. No nos gustan los señalamientos cuando nos los hacen a nosotros, pero somos muy rápidos para señalar a los demás. Cada combo que viene de gira por Europa, se dedica a alabar y exaltar el trabajo propio, y a menospreciar y subestimar a los demás. No hay más presos que sus presos; no hay más perseguidos que sus perseguidos; los únicos muertos de los que vale la pena hablar, son de los de su combo. Y quien se atreva a mencionar otros presos es cuestionado, porque hay solamente uno o dos de los que vale la pena hablar. Hay presos de primera categoría y de segunda. A los sindicalistas los matan por sindicalistas, a los negros por negros, a los indios por indios, a los periodistas por periodistas, a los dirigentes por dirigir, a los reclamantes de tierra por reclamar, y cada cual se siente un poco más especial que el resto. A las bases sociales, a los pobres, a los increíblemente pobres, a los sin tierra, a los sin casa, a los bazuqueros, a los vagabundos, a las travestis, a las putas les pueden meter plomo sin que nadie diga mucho. La solidaridad también tiene sus jerarquías.

Se habla mucho de unidad, palabra íntimamente asociada a la solidaridad, pero tampoco se practica más que para sacar declaraciones. Cada combo jala, al final de cuentas, para su lado y todos afilan sus puñales en contra del resto. Bien sabemos que los puñalazos del supuesto amigo duelen más que los que da el enemigo declarado. Acá un combo cultiva la amistad con una ONG europea o gringa, y allá otro combo cultiva la amistad con otra. Al final todo se reduce a la cochina plata. A los contactos, a los viajes por Berlín, Londres o Washington, a las foticos con “gente importante”. Les encanta eso. Parece que critican tanto la exclusión porque se mueren por tener un huequito en el edificio del poder.

El problema, en realidad, es ese: el poder. No quien lo ejerce, sino cómo se ejerce. Cuando veo a algunos dirigentes sociales colombianos de gira por Europa comportarse como unos pequeños oligarcas autoritarios, insolentes, excluyentes, dogmáticos, egocéntricos, pienso qué pasaría si controlaran el poder del Estado, porque una modesta cuota de poder en las modestas redes de cooperación hace que se les vayan los humos a la cabeza. No caminan: levitan. De tanto reunirse por aquí y por allá con burócratas y politiqueros se les van pegando las mañas; dicen que todo, menos la belleza, es contagioso. La izquierda puede tener rostros jóvenes, pero todavía tiene corazón viejo, saturado de vicios de esa vieja politiquería tradicional.

Al que le quepa el sombrero, pues que se lo ponga. La solidaridad, esa hermosa palabra es también un negocio. El capitalismo todo lo convierte en mercancía. Hay una solidaridad institucionalizada, de los de arriba, de la alta política, una solidaridad excluyente y elitista. Pero hay otra solidaridad, que a veces la llaman la solidaridad de pueblo a pueblo. Es la solidaridad entre los que ganamos el sueldo mínimo, entre los que sabemos lo que estar jodidos, entre comunidades o sindicatos de base que de un país a otro quieren luchar juntos, entre los que no tenemos acceso fácil a las oficinas de los poderosos y a los que se nos niega el derecho a la palabra. Se nos critica por no ser suficientemente profesionales, por ser radicales, por no entender los ritmos y las formas de la política. No podemos viajar a Washington porque no tenemos plata y, como somos ciudadanos de tercera categoría, ni siquiera nos dan la pinche visa. Y ni falta que nos hace. No nos quedamos en hoteles cinco estrellas ni comemos en restoranes para estirados, donde cada plato vale lo que gana un obrero colombiano en tres meses. Comemos y dormimos con nuestros compañeros y sus 50.000 hijos, en el mismo cuarto, y preferimos ese cuarto a cualquier palacio porque nosotros sí sabemos lo que es tener compañeros. Preferimos seguir compartiendo goteras, sueños, ansiedades, alegrías, penas, con los que seguirán pasando frío y hambre en el post-conflicto. A ellos nos debemos y a ellos pertenecemos: junto a ellos seguiremos caminando y de su lado no nos mueve nadie. Esa es la única manera en que la palabra solidaridad no me suena vacía…

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Lenin y el revisionismo


Miguel Urbano

Los dirigentes de la Unión Europea –destacadamente Merkel, Hollande y Cameron- intensificaron en las últimas semanas sus críticas a Rusia. El pretexto son los acontecimientos de Ucrania. Un objetivo prioritario es Vladimir Putin. Uno de los absurdos de esa campaña es la insistencia en presentar al presidente de Rusia como un dictador que estaría empeñado en una política que intentaría la reconstitución parcial de la Unión Soviética.

Un anticomunismo evidente es identificable en crónicas de influyentes analistas occidentales. No obstante que Rusia es hoy un país capitalista, slogans decadentes de la Guerra Fría son retomados.

Putin es acusado de recurrir a métodos y al lenguaje de comunistas históricos. Hasta la realización de la parada de la Victoria en Moscú, el 9 de Mayo, para conmemorar la derrota del Reich nazi, fue interpretada como una amenaza en Washington y algunas capitales de la Unión Europea.

Una extraña fiebre ideológica gana súbitamente actualidad y destacados intelectuales del sistema capitalista divulgan a despropósito entusiastas apologías del neoliberalismo y exorcizan al marxismo como antigüedad obsoleta.

En esa atmósfera es en la que se inserta el nuevo discurso anticomunista que, agitando fantasmas, falsifica la Historia.

En la tentativa de presentar a Marx y a Lenin como enemigos de la democracia, intervienen figuras exponenciales de una ideología inseparable del engranaje liberticida que amenaza a la humanidad y es responsable de crímenes monstruosos.

En Portugal los comentaristas en la TV, en la radio y en los periódicos de “referencia” cumplen con celo su tarea, difundiendo tonterías en el combate al supuesto renacimiento de la “nostalgia comunista” en Rusia.

Creo por ello que es útil recordar datos y situaciones históricas que desmontan la actual campaña ideológica del imperialismo.

Comenzaré por llamar la atención sobre la falsedad de las tesis de académicos anticomunistas que atribuyen a Lenin un dogmatismo rígido en la utilización del marxismo para la comprensión y transformación del mundo. Se trata de una grosera mentira. El fundador del primer Estado socialista no veía en el marxismo una ciencia inmóvil, de fronteras definitivas.

“No consideramos de modo alguno –escribió- a la teoría de Marx como algo acabado e intocable, estamos por el contrario convencidos de que ella apenas asentó la piedra angular de la ciencia que los socialistas deben hacer avanzar en todas las direcciones, si no quieren atrasarse en relación a la vida. Pensamos que para los socialistas rusos es especialmente necesaria la elaboración independiente de la teoría de Marx, pues esta teoría ofrece solamente postulados generales orientadores que en Inglaterra se aplican de manera diferente en Francia, en Francia de manera diferente a Alemania, en Alemania de manera diferente a Rusia.” (1)

Lenin repitió incansablemente que sin teoría revolucionaria no puede triunfar ningún movimiento revolucionario. Y consiguió, con imaginación y talento, ser simultáneamente flexible en la aplicación del método marxista e intransigente en el combate a las ideas y maniobras de aquellos que, afirmando ser marxistas, asumían en la práctica posiciones incompatibles con la ideología del autor de El Capital.

Contrariamente a la convicción de muchos jóvenes que identifican a los “renovadores” que contribuyeron a la socialdemocratización de muchos partidos comunistas europeos como un fenómeno relativamente reciente, el revisionismo del marxismo sumerge sus raíces en el siglo XIX.

Comenzó aún en vida de Marx y fue permanente. En 1894, cuando Lenin preparaba la fundación del futuro partido bolchevique, tuvo que librar una lucha dura contra los “marxistas legales”, tendencia liderada por el alemán Struve que procuraba “tomar del marxismo todo aquello que era aceptable para la burguesía liberal, incluyendo la lucha por reformas, incluyendo la lucha de clases (sin la dictadura del proletariado), incluyendo el reconocimiento “general” de los ideales socialistas y la sustitución del capitalismo por un “nuevo sistema” y rechazar “solamente” el alma viva del marxismo, y su carácter revolucionario”.

La segunda ofensiva de los oportunistas para desvirtuar el marxismo en beneficio de la burguesía tuvo su epicentro en el Partido Socialdemócrata Alemán, en su tiempo muy prestigiado, cuando su dirigente Edward Bernstein publicó en 1899 una serie de artículos en que revisaba tesis fundamentales del marxismo. En su apología del reformismo lanzó una consigna famosa: “el movimiento lo es todo, el objetivo final casi nada”. (2)

Lenin y Rosa Luxemburgo le arrancaron la máscara, denunciándolo como un usurpador del marxismo. Para los comunistas “el objetivo final” lo es todo y el reformismo de Bernstein apuntaba hacia la conciliación con la burguesía. En la práctica, Bernstein retomaba tesis reaccionarias de la filosofía de Kant. Pero su prédica influyó en un amplio sector del Partido Socialdemócrata Alemán, entonces marxista, con repercusiones negativas en Rusia. (3)

Una tercera gran ofensiva del revisionismo ocurrió en 1908. Dos filósofos, el austriaco Ernst Mach y el alemán Richard Avenarius, que negaban la existencia objetiva del mundo material, difundieron la llamada filosofía de la “experiencia crítica”, más conocida por el nombre de Empirocriticismo. Según ellos, los cuerpos serían solamente “complejos de sensaciones”. Los trabajos de ambos dieron origen a una corriente del pensamiento que se popularizó con el nombre de “machismo”. Mach sobre todo, aunque pretendía ser marxista, rechazó lo esencial del materialismo histórico y del materialismo dialéctico.

Una parte considerable de la intelectualidad progresista europea se adhirió con entusiasmo a esa nueva filosofía, aceptándola como puntera en la ciencia. Kautsky, abriendo las columnas del órgano central de la socialdemocracia alemana a la apología del Empirocriticismo, contribuyó a aumentar la confusión generada.

Los mencheviques se adhirieron inmediatamente, pero la propaganda machista perturbó también a cuadros de la fracción bolchevique del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia- POSDR-b. Esa influencia negativa llevó inclusive a la formación de un grupo oportunista, los “oztovistas” que defendía la retirada del Parlamento Ruso (la Duma) de los diputados bolcheviques, afirmando que el Partido debería realizar solamente actividades ilegales.

Fue entonces cuando Lenin declaró la guerra a esa peligrosa modalidad del revisionismo, primero a través de artículos, después en un libro,Materialismo y empirocriticismo, ensayo filosófico que con el tiempo se volvió un clásico del marxismo como obra teórica. Demostró que Mach y sus seguidores, simulando realizar un trabajo científico innovador, se limitaban al final a colocar un nuevo rotulo a a viejas tesis idealistas (4).

Los esfuerzos para destruir al marxismo fueron permanentes en vida de Lenin y prosiguieron después de su muerte.

EL MODERNO REVISIONISMO

Desde el inicio de la Primera Guerra Mundial una onda de falso patriotismo barrió Europa. Pisoteando sus programas, y violando compromisos asumidos en nombre del internacionalismo proletario, partidos que pretendían ser socialistas votaron los créditos de guerra de las grandes potencias envueltas en el conflicto, volviéndose cómplices de la hecatombe que afectó a la humanidad. Esa opción fue decisiva para el descrédito y agonía de la II Internacional. La lucha contra el imperialismo pierde mucho de su significado, decía Lenin, si no “está indisolublemente ligada a la lucha contra el oportunismo”. El gran revolucionario fue por tanto implacable en la denuncia del social-chauvinismo, desmintiendo que la defensa de la libertad y de los verdaderos intereses nacionales fuese el motivo de la guerra.

La victoria de la Revolución Rusa generó las condiciones que permitieron la creación de la III Internacional. Pero, como era de esperar, la existencia de la Unión Soviética fue por sí sola incentivo para una ofensiva permanente en múltiples frentes contra el marxismo.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, la lucha contra el comunismo asumió facetas muy diferenciadas. Los partidos comunistas europeos habían desempeñado un gran papel en la lucha contra el fascismo. Debilitarlos, instalar en ellos la división, empujarlos al antisovietismo y el alejamiento del marxismo fue una constante en las campañas de la burguesía y del imperialismo.

En el auge de la guerra fría, el Manifiesto de Champigny en Francia, en 1968, cuando Waldeck Rochet era secretario general del Partido Comunista Francés, cumplió un importante papel en debates ideológicos que abrieron la puerta al eurocomunismo. Invocando la necesidad de renovar al marxismo, dirigentes como los franceses Georges Marchais, Roger Garaudy y Louis Althusser, el italiano Enrico Berlinguer, el español Santiago Carrillo y otros serán recordados como arquitectos de un revisionismo que encaminó a sus partidos hacia la socialdemocratización. En el caso del Partido Comunista Italiano el viraje a la derecha inició el rumbo a su autodestrucción.

Fausto Bertinotti, que fue secretario general de Refundacion Comunista, tuvo incluso la abyeccion de renegar el comunismo.

El revisionismo actuó, además con máscaras muy diferentes. Después de la disgregación de la Unión Soviética, surgieron en muchos partidos dirigentes que presentándose como empeñados en renovar el marxismo, pasaron rápidamente al ataque al leninismo y al centralismo democrático. Algunos acabaron ingresando en partidos socialistas integrados en el sistema capitalista.

Las universidades produjeron una generación de académicos que, iniciando lecturas perversas de Marx, no tardaron en procurar justificaciones para la defensa de las políticas neoliberales.

Ganaron también alguna notoriedad revisionistas (oportunistas de izquierda) que, pretendiendo exhibir una supuesta pureza marxista, recurrieron a los textos de Gramsci y del Che Guevara para irles deformando el pensamiento en obras de cariz antisoviético, aplaudidas por el imperialismo.

Una modalidad del anticomunismo, más sutil, es la practicada por intelectuales que, criticando el capitalismo, identifican en los movimientos sociales la fuerza revolucionaria con vocación para salvar a la humanidad (John Holloway, Bernard Cassen, Ignacio Ramonet, Boaventura Sousa Santos,Heinz Dietrich,etc) negando a los partidos protagonismo en la lucha contra el sistema.

Aceptar en Marx al economista y rechazar al ideólogo es actitud frecuente en cenáculos de intelectuales que satanizan a Lenin.

EL PELIGRO OPORTUNISTA

La palabra oportunista se volvió incómoda para muchos dirigentes de partidos comunistas europeos y latinoamericanos. Esa actitud traduce la consciencia de estrategias y tácticas que afectan a la unidad del movimiento comunista internacional. Sus últimas reuniones confirmaron la existencia de discordancias profundas que lo debilitan.

El panorama actual es muy complejo. En Europa, la mayoría de los partidos están hoy integrados en el Partido de la Izquierda Europea, hombro a hombro con partidos burgueses como el Die Linke alemán, la Syriza de Grecia y el Bloco de Esquerda de Portugal.

La función inconfesada de ese partido es neutralizar a los trabajadores, dificultando su participación en las grandes luchas contra el imperialismo y las políticas neoliberales impuestas en la Unión Europea. No sorprende que el PIE cuente con la simpatía de los media controlados por el capital y la benevolencia de los gobiernos que lo representan.

Muchos partidos comunistas fueron contaminados en las últimas décadas. Algunos participaron en la orquesta del antisovietismo. Robert Hue, cuando secretario nacional del PCF, tuvo el descaro de afirmar que “todo fue negativo en la Unión Soviética”.

El Partido Comunista Italiano desapareció después de cambiar de nombre. El Partido Comunista Francés, en rápida metamorfosis, renegó de su pasado y se transformó en una caricatura de partido obrero. El Partido Comunista de España, hoy antileninista, se diluyó en una Izquierda Unida inofensiva.

Una epidemia de oportunismo se instaló en el movimiento comunista internacional.

Una de sus manifestaciones es la crítica –abierta o indirecta a Partidos que, en la fidelidad a los principios continúan asumiéndose como marxistas-leninistas. Son apuntados entre otros el Partido Comunista de Grecia-KKE, el Partido Comunista de México-PCM, y el Partido Comunista Brasileño-PCB.

No cabe en este artículo comentar la estrategia de esos partidos revolucionarios. No me identifico con todas las posiciones que asumen. Pero ellos me hacen recordar que el Partido Comunista Portugués, por la fidelidad a los principios y a su historia, resistió victoriosamente con firmeza la ola de anticomunismo, que, sobre todo desde el inicio de los años 90, desnaturalizó o destruyó a otros.

Hoy, es precisamente esa fidelidad a los principios del KKE, del PCM y del PCB, y su firmeza en el combate al revisionismo y en la denuncia del oportunismo las que me inspiran respeto y admiración.

Ellos y otros fundadores de la Revista Comunista Internacional son hoy una minoría en el Movimiento Comunista Internacional. Más la coherencia demostrada en la fidelidad al pensamiento y la obra de Marx y el coraje con que asumen la herencia de Lenin cuentan con mi solidaridad fraterna.

(1) V.Lenin, O Nosso Programa, Obras Completas, in Tomo 4, pág. 184

(2) V.I.Lenin, A Falência da II Internacional,idem,Tomo 26, pág. 227

(3) V.Lenin, Uma Orientação Retrógrada na Social-democracia Russa, idem, Tomo 4, pág. 265

(4) V.i.Lenin, Materialismo e Empiriocriticismo, Edições Avante! 1982, Lisboa




Serpa e Vila nova de Gaia, Agosto de 2014

Traducción: Jazmín Padilla
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


UN DÍA COMO HOY, 12 de febrero de 1973, los principales periódicos de El Salvador difundieron fotos de la muerte de los compañeros José Dima...