Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
domingo, 14 de diciembre de 2014
La navidad del mercado
Dagoberto Gutiérrez
Una vez más el mercado se prepara para celebrar la navidad como cada año, y de nuevo, con su poder total hace suyos la ilusión de los niños, la imagen de Jesucristo y construye técnicamente un espíritu apropiado que convierte la fe en una mercancía.
La navidad es un acontecimiento históricamente político, corresponde a una decisión política del Imperio Romano cuando el cristianismo pasó a ser la religión oficial del Estado y este cristianismo es a su vez sustituido por la cristiandad, decretando la muerte dentro del cristianismo de la ideología de los cristianos primitivos, los de las catacumbas, los de la clandestinidad. Se convierte en ideología imperial y tanto Jesucristo como su madre son convertidos en dioses de la nueva filosofía religiosa. Una vez logrado esto se plantea el problema del origen del profeta cristiano y ocurre que para el imperio romano dueño del mundo, el nuevo Dios no podía ser hijo de un simple carpintero de Galilea, a partir de lo cual se construye la teoría de la trinidad.
Esta concepción del vinculo entre el padre, el hijo y el espíritu santo generó guerras sangrientas e incluso la muerte en la hoguera de la inquisición de personajes como Miguel de Servet y centenares más. En todo esto jugó un papel importante el emperador Constantino, que como un verdadero genio político, entendió la importancia de la ideología cristiana, se convirtió al cristianismo, construyó milagros y manipuló al cristianismo de su época.
Sin embargo, situado el imperio en la línea de ubicar a su profeta en la historia rastrean su nacimiento y al no encontrar datos fehacientes decidieron adecuar un supuesto nacimiento a las fiestas saturnales, que en honor a Saturno, Dios de la agricultura, celebraba el mundo romano en medio de bacanales, orgías sexuales y en una fiesta llena de vitalidad e intercambios; todo esto ocurría a finales del año y sin hacer ningún cambio, los astutos romanos simplemente adecuaron una fecha cristiana a una de sus fiestas ya establecidas.
Hay que apreciar en esta decisión la frialdad y el talento, pero también el talante de un imperio que necesitaba de una ideología adecuada como la de los cristianos clandestinos y perseguidos; pero que no necesitaba ni del cristianismo ni de los cristianos, por eso hizo de los antiguamente perseguidos cristianos, los nuevos reyes y de sus antiguos pastores los nuevos obispos y los cuales vistió con sedas caras, les puso anillos de oro en sus manos, les puso coronas como la de los emperadores romanos y los hicieron reyes romanos, en tanto que los antiguos cristianos de las catacumbas, perseguidos, leales y firmes, desaparecieron como tales y aparecieron como los favoritos del imperio; tal como hemos afirmado anteriormente, el cristianismo fue sustituido por la cristiandad que resulta ser la religión del Estado.
El Estado romano construye, a partir de la cristiandad, el catolicismo que es una palabra latina que quiere decir universal, porque si el cristianismo era la religión del imperio, tenia que ser la religión de todo el mundo y eso es el catolicismo. A este catolicismo, Roma le dio la estructura jurídico-político del Impero Romano que estaba organizado en vicarias, en parroquias y en todo lo que después se conoció como Iglesia Católica.
La nueva fecha del imperio que ubicaba el nacimiento de su nuevo profeta al final del año, adecuándola a los saturnales, tal como lo hemos explicado, empezó a abrirse paso y a capturar la imagen de los mercaderes que lograron la manera de mejorar sus ventas en esas fechas y fueron apareciendo los arbolitos de navidad, los pesebres, los nacimientos y el niño Dios y en ciertos lugares las posadas.
Con la invasión europea a nuestras tierras a partir de 1492, los invasores nos impusieron su idioma, su derecho y sus dioses y nos prohibieron nuestro idioma, nuestra ley y nuestra religión.
Fueron apareciendo nuevos discursos religiosos, nuevas figuras y entre ellas la navidad. A más de quinientos años de esta invasión, la fiesta navideña ha sido controlada totalmente por un mercado todo poderoso que sustituye toda posibilidad de fe en una especie de frenesí de consumidores y la navidad ha sido transformada en una especie de mercado donde se compra y se vende; pero en donde no aparece nada relacionado ni con el Jesucristo justiciero, ni con los cristianos leales.
Se trata de un momento que tiene que ser difícil para la Iglesia Católica y de otras denominaciones cristianas, donde hoy más que nunca la defensa de Jesús equivale a la lucha contra un mercado deshumanizante y aquella iglesia y aquel pastor que no eleve su vos, que no afile su palabra y su pluma y no fortalezca su dignidad está renunciando a toda posibilidad de vínculos valiosos con un personaje tan iluminado como el Jesús de Nazaret.
Las luces del mercado no deben sepultar las oscuranas que alumbran, los ruidos de los grandes mercaderes no deben silenciar a los silencios de los que no tienen vos y los grandes negocios no deben ignorar a los que apenas sueñan con un lugar donde dormir o un pedazo de pan.
Los dados están echados y la navidad es un juego de navajas donde cada quien debe saber de que lado está, con quien está, con qué espada cuenta y a cual espada enfrenta, no hay que olvidar que la paz se llama conflicto.
viernes, 12 de diciembre de 2014
Dimas Rodríguez y la política del partido hacia los homosexuales
Nicolas Doljanin
Anécdota en homenaje al emblemático comandante de las FPL, fallecido hace 25 años
En los días que comenzaron los preparativos para la ofensiva del Tope si no me equivoco, el campamento de Germán era un hervidero de gentes que iban y venían, entre las que recuerdo haber tenido una conversación muy útil con Milton acerca del valor político de la denuncia en nuestros planteamientos abiertos, en contraposición al machacante ritmo propagador de las victorias militares y puño siempre en alto. Dimas provenía de la Troncal del Norte, todavía andaba de civil. Así que durante todo ese período tuvimos entre nosotros a un Dimas soft… Parece mentira con las cosas tan crueles que nos estaban pasando, pero hasta a Germán se lo podía notar más cálido y distendido. No tengo palabras para el borbotón de imágenes que ahorita se despiertan… Creo que en los peores momentos - porque el Enemigo sabía que ahí estaba Dimas y nosotros sabíamos que lo sabía- el único sentimiento que nos quedaba sin compartir era la muerte… Te hablo del Trigal, del Izotalillo, del Mataras, del Cerro Negro y de repente en el Chorro Blanco. El que quiera saber más que vaya y trate de caminársela en una sola jornada; pero ha sido en medio de semejante jelengue que a alguien se le ocurre preguntar a Dimas sobre “la política del partido” hacia los homosexuales, así de solemne.
Bien pudo tratarse del Proletario Suizo, por esos días en marcha hacia su destino en la Subzona 3; o bien algotro tan acostumbrado como él a poner el dedo en el ventilador, pero lo real es que no me acuerdo quién.
Porque lo único que me ha quedado sin olvidar de ese episodio ha sido la respuesta que le dio de Dimas:
- Son nuestros compañeros.
Tanta naturalidad dio pie para la réplica de un compañero internacionalista proveniente de La Habana. Dijo: “En Cuba el partido no los acepta”. Y en eso aprovechó Dimas para explicarse, cosa que no dejó de sorprenderme, pues lo primero que me vino a la mente fue el compañero Chespirito, un morocho de mediana estatura, muy callado, gran revolucionario por lo que le conocí, pero también muy castigado en los primeros años de la guerra.
Otros podrían explicarlo mejor, porque como me fue relatado lo cuento. Los inspectores de culo hasta pretendieron enrostrarle la valentía de su papá, un militante antiguo que había caído heroicamente en los Filos y la Cañada. Como eso no les resultaba, extendieron el acoso a pedirle nombres y, viendo que se les reía y lejos de darles ese placer insano, se limitaba a afirmar que delator no era - pero que ni se imaginaban cuántos más había… - lo mandaron a la escuelita de El Limón, que fue la única vez que nos cruzamos. Cada mañana era el mismo rito, nuestro colectivo a fabricar carteles y él, silencioso, sentado bajo un palito de nance y tallando pacientemente una suela de goma. El café que cocía Lady Mirna, en lo que El Chino Andrés, Luzbel, la Vieja Ulises, Kikón y León Peinado echábamos verga, era nuestro contacto diario. Como a la semana, antes de partir hacia su destino en un destacamento, se me acercó y me la entregó… A güevo que con eso me iría mejor con mi viejo mimeógrafo vietnamita, dijo, y a güevo que así fue… El resto de la guerra aquel artilugio permaneció con nosotros y también el recuerdo de quien lo fabricó. Preguntaba por lo general a los combatientes de paso, en cualquiera de los campamentos por los que nomadeábamos entonces, y así me enteré que pronto se ganó la jefatura de una escuadra, despuesito la del pelotón. Lo último que supimos: habían caído en una emboscada, no me acuerdo si en Los Praditos o en Ojo de Agua (Mi mapa de Chalate es demasiado acucioso como para caber el google maps…) La cosa es que Chespirito había quedado fuera de la línea de fuego, pero notó que a sus espaldas permanecía un compañero herido. Volvió a meterse, lo alzó, se lo cargó en el lomo y alcanzó a sacarlo con vida. El quedó ahí.
- El partido cubano expresa lo que el pueblo cubano piensa – dijo Dimas aquella vez, cuatro años después - En el pueblo cubano no los quieren pero entre el pueblo salvadoreño no es así, nuestro pueblo los acepta. Y nosotros lo aprendimos de nuestro pueblo pues no siempre hemos pensado igual – reconoció y se echó, para sostenerlo, la pasadita de una elección de Poderes Populares en el frente para – central que yo ignoraba, aquella pequeña historia del compañero Flor del Loto.
Como era de rigor se presentaron varios candidatos y el partido había definido a uno propio, pero éste había resultado derrotado por una amplia mayoría, por lo que días después de los comicios, el comité se tomó el trabajo de averiguar los motivos entre la propia gente. Y Dimas remataba la pasadita con la respuesta que les dio una viejita:
- No tenemos nada contra el compa del partido. Es muy bueno. Pero el compañero Flor del Loto no pasa un día que no nos vista y nos pregunta cómo estamos. Por eso lo hemos elegido a él.
En otras oportunidades había sido testigo de alguna genialidad de Dimas. Otras las he sabido por compañeros de mi confianza, como lo es La Pájara, Jotaerre o el propio Germán; pero a esta en particular, la considero fuera de serie, si se piensa en el intenso cambio interior que esa postura implicaba, una auto – revisión radical de valores, tanto más significativa por cuanto iba, y todavía va, a contra pelo de la cultura hegemónica.
Como les digo siempre a mis jóvenes compañeros militantes, las revoluciones nunca las hacen los mejores hombres, pues los mejores de una sociedad por lo general o se quedan en su casa o se pierden por el camino. Las hacen los que simplemente quieren ser mejores personas. Y Dimas, Chespirito, Flor del Loto, tantísimos innominados hasta que alguien los recuerda porque la patria siempre es el Otro y la esperanza, sagrada, eran justamente ese tipo de personas. Un abrazo.
jueves, 11 de diciembre de 2014
Introducir hummus por el ano y otras nueve salvajes técnicas de tortura de la CIA
Ángel Villarino
Son 524 páginas de acusación, con fragmentos sacados de una novela de terror que se leen conteniendo la respiración. Sin abandonar nunca el lenguaje técnico pero con una prosa directa y descriptiva, el Senado estadounidense (controlado por los demócratas hasta el mes que viene) ofreció ayer un catálogo de los excesos cometidos por la CIA durante la campaña de interrogatorios ordenada por la Administración Bush tras los atentados del 11 de septiembre.
El informe llega a conclusiones escandalosas sobre el funcionamiento interno de la agencia y contiene detalles inéditos sobre las torturas que practicaron tanto los interrogadores en nómina de la CIA como los “subcontratados” en países aliados en el extranjero. Es el resultado de cinco años de investigación y de la revisión de más de 6 millones de documentos. Y pone la guinda al examen de conciencia y autocrítica (aunque sea parcial y en ocasiones partidista) sobre lo sucedido en los años de la “lucha contra el terror”.
En realidad, lo que se desclasificó ayer (texto íntegro aquí) es sólo un aperitivo del original y con muchos nombres, datos y lugares tachados por razones de seguridad. El informe completo sólo está disponible para un puñado de altos funcionarios autorizados y se eleva por encima de las 6.000 páginas. Y aunque se ha especulado mucho sobre qué información que permanece oculta, parece que en el “resumen ejecutivo” hay material suficiente para asomarse a la guerra sucia puesta en marcha con la pretensión de acabar con Al Qaida.
El informe no sólo documenta la extrema crueldad de los métodos de la CIA, sino también su incompetencia, su falta de trasparencia y la deslealtad de sus dirigentes. Es decir, los interrogatorios fueron “brutales” pero además resultaron erráticos, chapuceros e inservibles, ya que no se consiguió información relevante a pesar del salvaje martirio de los prisioneros. Un preso no identificado lee un periódico en una complejo de celdas comunes en Guantánamo (Reuters).Un preso no identificado lee un periódico en una complejo de celdas comunes en Guantánamo (Reuters).
Y parece que tanto la magnitud del programa de torturas como la escasez de resultados obtenidos, se habrían ocultado sistemáticamente ante el Congreso y ante el presidente, George W. Bush, quien en cualquier caso aparece retratado como alguien a quien no le interesaba demasiado saber lo que estaba pasando. Incluso habría solicitado no ser informado sobre dónde se encontraban las cárceles secretas por si se le escapaba algún detalle en alguna conversación.
En una de las escenas más inquietantes, fechada en 2003, se documenta cómo altos funcionarios de la CIA se ponen nerviosos y exigen una confirmación por escrito a su interlocutor en la Casa Blanca (en ese momento Condoleezza Rice, asesora de Seguridad Nacional) después de que Bush hiciese una apasionada condena de la tortura en el marco de una ceremonia de Naciones Unidas. Tenían razones para extrañarse. Mientras su presidente hablaba de "acabar con los abusos en el mundo", ellos estaban ordenando cosas como estas:
1. Algunos prisioneros fueron sometidos a “hidratación y alimentación rectal”. Por ejemplo Majid Khan, cuyo almuerzo fue triturado e introducido en su ano. La “papilla” contenía hummus (puré de garbanzos), pasta, nueces y pasas. También se les sometía a “exámenes anales” que se llevaban a cabo “con excesiva fuerza”. Algunos presentaron lesiones: Mustafa Al-Hawsawi padeció hemorroides crónica, fisuras anales y otros problemas.
2. Las amenazas, incluidas las de muerte, eran frecuentes durante los interrogatorios, y las intimidaciones se extendían a veces a sus familiares. Al menos tres detenidos fueron presionados bajo amenaza de matar a sus hijos y cortar el cuello o violar a sus madres. Y en al menos dos ocasiones se llegó a simular una ejecución.
3. Los presuntos yihadistas eran sometidos con frecuencia a baños helados y duchas frías. Uno de ellos permaneció “horas tiritando”, desnudo en una celda, después de un baño de agua helada de más de 20 minutos que le cortó la respiración. Un tal Abu Hudhaifa pasó 66 horas sin dormir, sometido también a duchas frías, hasta que la CIA descubrió que “no era la persona que creían”. No fue un caso aislado. Al menos 26 de los 119 detenidos que recoge el informe fueron retenidos por error.
4. Las mayores atrocidades no las cometieron agentes de la CIA, sino el personal “subcontratado” en las fuerzas de seguridad de otros países, como Tailandia o Egipto. El reporte describe, por ejemplo, una escena en Marruecos, en 2002, en la que a uno de los detenidos le “rompieron los huesos a golpes”. “Rajaron sus genitales y derramaron líquidos calientes en el pene mientras se lo cortaban y lo amenazaban con electrocutarlo, violarlo y matarlo”, dice el informe.
5. Muchos de los prisioneros estaban inmovilizados durante semanas y se les ponían pañales para que se hiciesen sus necesidades encima. El informe describe que Bush “expresó incomodidad” ante la imagen de un detenido “encandenado al techo, envuelto en un pañal, y obligado a hacerse sus necesidades dentro”.
6. Aún más comunes en las páginas del informe son las descripciones de maltratos físicos, vejaciones, privación del sueño (uno de los detenidos pasó 180 horas -una semana entera- sin poder dormir un solo minuto), así como tormentos sensoriales mediante la exposición constante a ruidos atronadores o especialmente molestos. También se les privaba a propósito de higiene, ropa, comida, agua, iluminación, etcétera.
7. Los agentes utilizaban cajas de diferentes dimensiones, donde introducían durante largos intervalos de tiempo a los detenidos. “Abu Zubaydah pasó un total de 266 horas en la caja grande (del tamaño de un ataúd) y 29 horas en la caja pequeña. Los interrogadores de la CIA le dijeron que la única manera de abandonar el centro de detención era en la caja con forma de ataúd”. Otros prisioneros fueron obligados a quedarse largos periodos de tiempo en pie a pesar de tener complicaciones médicas graves, como rodillas y pies rotos. Los interrogadores forzaban posturas especialmente dolorosas o incómodas y dejaban a los detenidos así durante semanas.
8. El estado psicológico y físico de los detenidos resultaba extremadamente frágil. Se describe como algunos estuvieron cerca de morir ahogados, otros echaban espuma por la boca, sufrían espasmos, vomitaban sin parar o tenían ataques de histeria que les impedían hablar durante horas. El prisionero Gul Rahman fue hallado muerto en su celda y la autopsia reveló que falleció por hipotermia después de permanecer horas desnudo sobre un suelo de cemento. Y el propio Abu Zubaydah perdió un ojo durante los interrogatorios.
9. Aunque ya se sabía que había sido utilizada, la técnica del ahogamiento simulado resultó mucho más común de lo que se creía. El sospechoso Khalid Sheikh Mohammed fue sometido a ello un total de 183 veces. Algunos desarrollaron tal pánico que sufrían ataques y vomitaban antes de empezar una nueva sesión. “Se ponía tan nervioso que le era imposible comunicar nada. Al empezar el ahogamiento simulado ingería líquido inmediatamente y tenían espasmos involuntarios en las piernas, el pecho y los brazos”.
10. A pesar de las altas bonificaciones económicas, algunos de los interrogadores se mostraron “profundamente afectados” durante las sesiones y pedían a sus superiores acabar con las torturas o ser trasladados. Algunos “salían llorando y se atragantaban”. “Hoy hemos tenido la primera sesión y todos los miembros del equipo presentes han quedado afectados (...) Parece una opinión compartida que no deberíamos ir más lejos (...) todo el mundo parece muy fuerte pero, si esto va a continuar, (...) no podemos garantizar que vayan a aguantarlo”.
'Patria o Muerte': El emblemático discurso de Ernesto 'Che' Guevara en la ONU cumple 50 años
RT
Este 11 de diciembre se cumplen 50 años del célebre discurso 'Patria o Muerte', pronunciado por Ernesto 'Che' Guevara en el marco de la XIX sesión de la Asamblea General de la ONU en 1964.
En aquel entonces Ernesto Guevara tenía 36 años, y presidía la delegación de Cuba que acudió a la Asamblea como ministro de Industria. Su presencia generó gran expectación entre la prensa estadounidense.
'Patria o Muerte' pasó a convertirse en una de las consignas más conocidas del revolucionario argentino y uno de sus discursos más aclamados y actuales.
Alejandro Teitelbaum
Diversos líderes políticos -con su acostumbrada hipocresía- se declaran asombrados y consternados ante el informe del Senado estadounidense sobre las torturas practicadas por la CIA después del atentado contra las Torres Gemelas.
La realidad es que hace mucho que todo el mundo sabe sobre esas torturas posteriores al 11 de setiembre de 2001 y que la tortura y el asesinato es, desde siempre, una constante de la política oficial de los Estados Unidos
En noviembre de 2001 el embajador Francis X. Taylor, Coordinador de Antiterrorismo del Departamento de Estado de Estados Unidos escribía lo siguiente:
“Los aliados de la OTAN han acordado proveerle a Estados Unidos la amplia gama de ayuda que solicitamos. Esto incluye uso ilimitado de su espacio aéreo, instalaciones de bases, puertos marítimos, logística, medidas de seguridad extraordinarias para las fuerzas estadounidenses en Europa, intercambio de datos de inteligencia y aviones de alerta anticipada.
(...) Para combatir el terrorismo en el extranjero utilizamos programas relacionados con el entrenamiento, y así ayudamos a proteger a los norteamericanos que viven y viajan en el extranjero. El programa de ayuda contra el terrorismo (ATA) del Departamento de Estado, mediante el cual entrenamos a funcionarios extranjeros de seguridad y ejecución de la ley, es un pilar de este esfuerzo. El programa no solo provee entrenamiento, sino que ayuda también a promover nuestras políticas y mejorar nuestros contactos con funcionarios extranjeros para así alcanzar nuestras metas antiterroristas. Hasta la fecha, hemos entrenado más de 20.000 funcionarios de más de 100 países. Esperamos que el financiamiento adicional del programa ATA, luego de los ataques del 11 de septiembre, nos permita acelerar la marcha de este entrenamiento (...)
Hemos desarrollado también un Programa de Interceptación de Terroristas (TIP), que utiliza modernos sistemas de bancos de datos computarizados para ayudar a identificar terroristas potenciales que tratan de cruzar las fronteras internacionales. Este programa tendrá máxima efectividad en los países que son centros importantes de transporte.”
El primer párrafo del texto precedente anticipaba lo que después tomó estado público: el consentimiento de los Gobiernos europeos para los llamados “vuelos secretos de la CIA”, que incluyeron prisiones secretas en algunos países europeos, entre ellos Polonia y Rumania.
Dick Marty, relator especial de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa sobre la cuestión de los vuelos secretos de la CIA reveló a principios de junio de 2007 que entre 2002 y 2005 la CIA mantuvo personas encarceladas en prisiones secretas de Polonia y Rumania.
Afirmó también que un acuerdo secreto concluido entre Estados Unidos y la OTAN en octubre de 2001 permitió a la CIA proceder a esas detenciones y realizar otras actividades ilegales en Europa. El acuerdo entre la OTAN y Estados Unidos no fue tan secreto pues Francis X. Taylor, Coordinador de Antiterrorismo del Departamento de Estado de Estados Unidos se ocupó de revelarlo en noviembre de 2001 (véase párrafo precedente).
En marzo de 2007 Dick Marty, en cumplimiento del mandato recibido de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa presentó al Comité de Asuntos Legales y de Derechos Humanos de la misma, un Memorándum Introductorio sobre las “Listas negras del Consejo de Seguridad” [(AS/Jur (2007) 14-19 March 2007 ajdoc14 2007 Committee on Legal Affairs and Human Rights - UN Security Council black lists - Introductory memorandum- Rapporteur: Mr Dick Marty, Switzerland, Alliance of Liberals and Democrats for Europe]. El Relator dice que situaciones dignas de un libro de Kafka se producen, bajo los auspicios de las Naciones Unidas, en Estados miembros del Consejo de Europa. Es realmente chocante, continúa, ver que una organización internacional cuyos propósitos son reafirmar los principios de paz, tolerancia y justicia y el derecho a ser oído por un tribunal independiente e imparcial, cometa abusos tales como las detenciones secretas, las transferencias ilegales de detenidos y la confección de “listas negras” de personas y organizaciones. Estas personas y organizaciones sufren sanciones tales como embargos de sus bienes y prohibición de circular en lo que se refiere a las personas. Todo ello sin ser oídas y sin recurso alguno ante un Tribunal. El Relator concluye que las “listas negras” no sólo violan derechos fundamentales sino que desacreditan a la lucha internacional contra el terrorismo. El Informe tiene como anexo un estudio sobre la cuestión realizado por Symeon Karagiannis, profesor de derecho público de la Universidad Robert Schuman de Estrasburgo. La Asamblea Parlamentaria aprobó en junio de 2007 el Informe de Marty sobre las prisiones secretas y en noviembre del 2007 la Comisión de Derechos Humanos y la de Asuntos legales de la misma Asamblea aprobó su informe sobre las “listas negras”.
En un despacho de Interpress Service fechado en Bruselas el 27/9/07 se dice que “Los gobiernos de la Unión Europea (UE) se declaran impotentes para impedir, en el futuro, el pasaje por su espacio aéreo de aviones con supuestos terroristas secuestrados por Estados Unidos, rumbo a países que practican la tortura”. Y cita a Natacha Kazatchkine, de la organización de derechos humanos Amnistía Internacional, quien sostuvo que los gobiernos de la UE “no hicieron nada” colectivamente para seguir las investigaciones del Parlamento Europeo y el Consejo de Europa.
“La política es negar lo que sucedió manteniendo silencio y socavando la evidencia, a pesar de que el propio Bush informó al mundo lo que había sucedido”, dijo Kazatchkine a IPS.
Decíamos más arriba que la tortura y el asesinato es una constante de la política oficial de Estados Unidos desde siempre.
La historia de tal política es más que centenaria. Pero sólo mencionaremos algunos casos relativamente recientes.
Por ejemplo, los asesinatos de personalidades extranjeras cometidos por la CIA y los complots que ésta organizó con el mismo fin en los años sesenta y setenta.
El informe Church (Congreso de los Estados Unidos, Comision Church, “Alleged Assassination Plots Involving Foreing Leaders, An Interim Report”, U.S. Government Printing Office, November 18 1975, 375 páginas) se refiere a las tentativas de asesinar a Fidel Castro y a los asesinatos, entre otros, del general chileno René Schneider en 1970 y del líder congolés Patrice Lumumba, el 17 de enero de 1961, menos de seis meses después de haber sido elegido primer ministro.
También puede verse "The CIA's Nicaragua Manual, Psychological Operations in Guerrilla Warfare", con comentarios de Joanne Omang y Aryeh Neier, Vintage Books, Random House, New York, 1985, 124 páginas.
En un documental emitido por el canal de televisión franco alemán ARTE el 3 de octubre de 2007 (Cuba, una odisea africana), se puede ver y oír a Lawrence (Larry) Devlin, jefe de estación de la CIA en el Congo en la época del asesinato de Lumumba, diciendo que la orden de asesinar a Lumumba la habría dado el Presidente Eisenhower personalmente.
Cabe agregar, entre otros, los asesinatos del general chileno Prats, que fue ministro de Allende, en Buenos Aires en setiembre de 1974, de Juan José Torres, ex presidente de Bolivia, también en Buenos Aires en 1976 y de Orlando Letelier, ex ministro de Salvador Allende, en Washington en 1976.
Está también probada la intervención de la CIA por lo menos en uno de los atentados terroristas perpetrados en Italia en los decenios de 1970 y 80.
Entre ellos cabe mencionar el de Piazza Fontana en Milán en diciembre de 1969 (17 muertos y 90 heridos), en Brescia, el 25 de mayo de 1974 (8 muertos y 102 heridos), el del tren Italicus, el 4 de agosto de 1974 (12 muertos y 45 heridos) el de la estación de Bolonia, el 2 de agosto de 1980 (85 muertos y 200 heridos).
Las investigaciones de la Justicia italiana probaron la participación de agentes de la CIA en el atentado terrorista de Piazza Fontana, cometido por un grupo de extrema derecha. El juez Salvini, instructor en el caso de Piazza Fontana, explicó en una entrevista el 11 de diciembre de 1999 cómo estuvo implicada la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) en dicho atentado. Se trataba más precisamente de la CIC, un componente de la CIA vinculada al ámbito militar. En una pequeña granja de On, un poblado de la campaña veneciana, funcionaba la llamada “santabárbara” donde “un infiltrado de los servicios americanos, experto en explosivos, enseñaba a fabricar las bombas. Se entraba sin nada y se salía con una bomba. El tráfico lo dirigía un agente de los servicios americanos”.
Estados Unidos no sólo realiza esas prácticas sino que ejercita la “docencia” en la materia.
La Escuela de las Américas fue instalada en 1946 en la Zona del canal de Panamá. Permitió a los Estados Unidos entrenar y formar ideológicamente más de 60 000 militares. En 1984 fue transferida a Fort Benning (Georgia). Como encontraba una fuerte oposición en el interior mismo de los Estados Unidos, fue cerrada en 2000 para ser reabierta de inmediato con otro nombre: Instituto de defensa para la cooperación de la seguridad del hemisferio. La desclasificación de documentos confidenciales ha permitido conocer los “manuales” de la Escuela para el aprendizaje de métodos tales como el asesinato, la desaparición forzada de personas, la tortura y la persecución de personas cercanas del “objetivo” principal. Entre sus alumnos se destacan algunos nombres tristemente famosos como los generales golpistas argentinos Viola, Videla y Galtieri, los dictadores Pinochet (Chile), Somoza (Nicaragua), Manuel Noriega (Panamá), Stroessner (Paraguay), Hugo Banzer (Bolivia), Juan Melgar Castro y Policarpio Paz García (Honduras), Carlos Humberto Romero (El Salvador).
miércoles, 10 de diciembre de 2014
EL PATANGUITO ENLACE Y GUIA EN MORAZAN
Leiva Sanchez Samuel
El Patanguito, uno de los enlaces y guias de Morazan. Enlaces con San Salvador y lo urbano, luego con el sur tambien ya iniciada la guerra civil, despues de la ofensiva de Enero del 81, cargando correos del frente sur fué capturado en San Miguel, fué interrogado y dejado libre a pocos minutos que entrara en vigencia el toque de queda..., sin el tiempo suficiente para evitar se ametrallado por las patrullas que andaban por las deciertas calles, corria El Patanguito hacia una casa de seguridad, un carro manejado por" El Lagarto Juancho" Maglio Armijo , quien sabia de la captura de El y merodiaba en los alrededores del lugar, lo recogió y salvó.
Esta es una de las múltiples anécdotas en las que se jugó la vida este tipo de compas fundadores de los frentes de guerra.ueno, sobre de como murió?..., no queria mensionarlo en este medio porque son de los costos o el precio del aprendizaje y avances que se dieron en guerras, costos en sufrimiento y vidas que no recogen las historias de los que escriben libros y que muchas personas no entienden. El PATANGUITO creció y en todos los aspectos , ya que tomó responsabilidades de adulto desde muy temprana edad en la revolucion, Ese esbelto muchacho de 170 cms de altura al momento de su muerte , era de los radistas de alta confianza y fidelidad, trabajaba en Joateca como radista de Leoncio Pichinte y habian preparado uno de los primeros fusiles casabobo para dejarlo a las tropas de las FAES que venian en operativo al frente.
El Patanguito , no sabia del fusil y por proteger que se perdiera el arma, se lo cargó y una medida de rutina antes de tomar un arma es revisarla si está cargada...! Eso hizo El PATANGUITO...explotandole y muriendo al instante..., muy triste estas historias pero es la realidad. No murió en un taller en Perquin sino que en cualesquier lugar del area de Joateca, mostrando su amor por proteger lo que mucho costó conseguir: las armas del pueblo en rebeldia.
El Patanguito , como le dije siempre, ya que lo conosí cuando tení 8-10 años, fué uno de los contactos que puso la organizacion entre Morazan y mi persona por el trabajo en salud que desarrollaba en las aresa rurales desde antes de empesar la guerra, conoció mi casa y mi joven familia en ese entonces, me guiaba por veredas rurales evadiendo peligros en Morazan, ya acampado, siempre me buscaba dode yo estuviera y me tenia siempre algun antojito especial ( una galleta , un chocolate o algo así) por su relacion con lo urvano se le facilitaba conseguir...Nunca caotaba de su trabajo y contactos, sabía con exactitud los principios de compartimentacion....La prueba de fuego la pasó con alta calificacion cuando cargado de correos del frente sur, fué capturado en San Miguel, supo escamotear los mensajes y dar una explicacion no solo coherente sino que convincente a sis interrogadores que lo dejaron libre para que lo ametrallaran en la calle por el toque de queda....Ahí se graduó con alta calificacion en lo conspirativo. Salvado unicamente por el trabajo de equipo y valores de la militancia de ese entonces.
(Audio) “El Capitalismo muestra a Mujica como tigre que le sacaron dientes y colmillos y sus amos lo pasean por el Zoo para diversión del mundo”
Así ven en México a José Mujica: un verdadero ejemplo de la derrota y la claudicación frente al Capitalismo, dijo Eduardo Victoria Baeza, desde México, donde el Presidente uruguayo hace un despliegue cual si fuera una figura de Rock, cuando en realidad es el propagandista número uno del Capitalismo, pues, lo considera “un mal necesario” para que inviertan y todos “podamos trabajar”. De guerrillero fatal a esclavo sumiso, derrotado, y con síndrome de Stokolmo.
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martes, 9 de diciembre de 2014
Corrupción e impunidad: Enemigos internos
Marcelo Colussi
“¡Hoy es 23 de diciembre, mi amigo!”, dijo altanero el empleado tras su ventanilla. “Para terminarle el trámite… ¡déjese algo!”. ¿Alguien pasó por experiencias similares? Seguramente muchos, o todos los que están leyendo este texto.
La corrupción no es un cuerpo extraño en las sociedades: es el pan nuestro de cada día. Ello no pretende ser una justificación. Por el contrario: pretende partir de su reconocimiento para ver cómo dar un combate con posibilidades reales de éxito. Por supuesto, hay grados de corrupción: lo que pide ese empleado para terminar el trámite no es lo mismo que el 20% que exige un ministro para otorgar una millonaria obra de infraestructura que demorará un año en terminarse. Pero que hay corrupción por todos lados: ¡no hay dudas! Fidel Castro, aún en ejercicio de la presidencia en Cuba hace algunos años atrás, la tuvo que denunciar explícitamente, y eso no significa el fracaso de los valores socialistas.
Reconocer que está entre nosotros, que está instalada como posibilidad cultural de todos los seres humanos, no es declararse rendido ante ella. Que la corrupción existe, que tiene un peso considerable en la dinámica de las relaciones humanas, que ha estado presente en muchas civilizaciones a través de la historia según se desprende de su estudio, todo ello debe ser nuestro punto de arranque. La cuestión es ¿qué antídoto le anteponemos? O más aún: ¿es posible combatirla? ¿Hay antídoto?
Partimos de la base de dos premisas: 1) la corrupción es detestable, es negativa, destruye en vez de construir, aunque sea una práctica común y que puede hallarse por todos lados; 2) es posible combatirla y quitarle espacio, y hasta quizá vencerla totalmente. Si no creyéramos firmemente en esas premisas, de nada valdría plantearse trabajar el tema.
La corrupción, dicho muy rápidamente, tiene que ver con la evitación de las normas, con su transgresión. Aunque no cualquier transgresión: sin duda se trata de un delito, como cualquier salto a las normas, a las leyes establecidas. Pero si algo tiene como particularidad distintiva es la impunidad. Los actos corruptos dañan a terceros, sin dudas, si bien tienen la singularidad de estar integrados como parte de la cultura dominante; es decir: son “normales” dentro de las distintas sociedades, distintamente a otro tipo de crímenes. En ese sentido podemos considerarla como impune, protegida contra el castigo. Es, por tanto, un “mal” que tenemos instalado en la cotidianeidad. No hay sociedad compleja, con aparato estatal ya desarrollado, que no presente una cuota de corrupción. Salvando las distancias, es como las caries respecto a la salud bucal: no son buenas, pero convivimos con ellas y es muy difícil prevenirlas. Y definitivamente, es imposible evitarlas.
Si bien está integrada en lo cotidiano, por supuesto que hay diferencias entre el grado de tolerancia para con la corrupción: sus escalas de incidencia varían en los distintos países así como las respuestas institucionales que se le da. En algunos lados merece pena de muerte (China, Rusia, por ejemplo) -aunque eso no la elimine-; en otros está incorporada a la dinámica cotidiana, es parte de la “normalidad” diaria con mucha mayor naturalidad (África o Latinoamérica, pongamos por caso. Es sabido que muchos agentes públicos “redondean” su salario con el soberno). Y eso está en dependencia de un sinnúmero de factores: hay países “civilizados” del próspero Primer Mundo donde la corrupción es moneda corriente en los distintos niveles de la dinámica social: Italia por ejemplo, mientras hay otros -los nórdicos, Canadá- donde tiene una incidencia mucho menor y es mucho más penalizada. Lo que pareciera un común denominador es que a menor grado de “desarrollo humano”, según los criterios modernos que marca cierta Sociología -o, dicho en otros términos: a menor complejidad de las estructuras sociales y estatales- mayor grado de laxitud en el cumplimiento de las leyes, es decir: mayor corrupción.
Podríamos atrevernos a decir que la corrupción ha existido inmemorialmente en las distintas sociedades clasitas. “Todo hombre tiene su precio”, dijo a principios del siglo XIX Napoleón Bonaparte. Es decir: una vez establecida la ley, paralelamente hay un espacio para burlarla. Quizá podríamos concluir que eso es parte de nuestra condición humana: siempre hay un resquicio para jugar a saltar las normas establecidas.
“La corrupción ha acompañado la historia de la humanidad, pero en nuestros días ha alcanzado tales extremos que los hechos derivados de su significado etimológico: descomponer, depravar, dañar, viciar, pervertir, sobornar y cohechar, no parecen suficientes para describir este cáncer de la sociedad, convertido en un antivalor generalizado. La corrupción constituye un fenómeno político, social y económico a nivel mundial. Es un mal universal que corroe las sociedades y las culturas; se vincula con otras formas de injusticia e inmoralidades, provoca crímenes y asesinatos, violencia, muerte y toda clase de impunidad; genera marginalidad, exclusión y miedo en los demás pobres mientras utiliza ilegítimamente el poder en su provecho. Afecta a la administración de justicia, a los procesos electorales, al pago de impuestos, a las relaciones económicas y comerciales nacionales e internacionales, a la comunicación social. Está por igual en la esfera pública como en la privada, y en una y otra se necesitan y complementan. Se liga al narcotráfico, al comercio de armas, al soborno, a la venta de favores y decisiones, al tráfico de influencias, al enriquecimiento ilícito”. Todo esto, con características casi apocalípticas, lo decía la Conferencia Episcopal de Ecuador reunida en Quito en 1988 en su documento “Corrupción y conciencia cristiana”. Hoy día podríamos suscribir uno a uno estos conceptos, con diferentes grados de intensidad sin dudas, pero como algo absolutamente vigente en cualquier parte del mundo.
Los “vendidos”, los favores silenciados, el tráfico de influencias, la “propina para el cafecito” y toda la parafernalia que tiene que ver con los erráticos vericuetos del deseo y el ejercicio del poder son tan viejos como viejas son las sociedades vertebradas en torno a la división de clases. De todos modos, las sociedades modernas, las sociedades masificadas que han venido de la mano del capitalismo, y más aún: las sociedades de la información donde los hechos políticos pasaron a ser parte de la mercantilización de noticias en las cuales más o menos todos saben algo de lo que pasa en el manejo de los Estados, esas sociedades han dado una nueva faceta al tema de la corrupción. Con los medios masivos de comunicación que inundan todo el espacio social difundiendo -aunque tergiversadamente en general- noticias y opiniones que en las sociedades agrarias tradicionales eran impensables, la corrupción pasó a ser una de las “vedettes” de la moderna industria informativa. No para combatirla realmente, sino porque es algo que “vende”. Abrumar de información, en definitiva, también puede servir para desinformar. ¿Cuántos altos funcionarios e incluso presidentes en el mundo tienen en la actualidad procesos judiciales en su contra debido a denuncias de malversación a las que contribuyó la prensa? Sin dudas muchos, infinitamente más que a comienzos del siglo XX, pero ello no termina la corrupción.
Hoy por hoy, sin que esto signifique que la corrupción esté en vías de desaparición, las sociedades saben más sobre los grandes casos de corrupción. Es común que estos ilícitos político-administrativos se denuncien, circulen, se difundan en forma masiva. Y a veces, incluso, dado el peso de las circunstancias, hasta llegan a castigarse. En estos últimos años, sin que ello signifique un mejoramiento real en las condiciones de vida de las poblaciones, ya son más comunes las denuncias sobre hechos notorios de corrupción, la destitución de funcionarios, algún que otro juicio. Ello no mejora la distribución de la riqueza: los pobres y excluidos siguen tan pobres y excluidos como siempre, y los ricos continúan enriqueciéndose. Pero permite la sensación de cierta credibilidad en las instituciones.
Sucede, sin embargo, que la cuestión sigue abordándose como un hecho policial, más dado a la crónica sensacionalista que como un problema de capital importancia para la construcción de sociedades más equitativas. A veces, inclusive, se desliza la idea que la histórica pobreza de las grandes mayorías se debe al robo de algún funcionario inescrupuloso. “Estamos pobres porque los políticos se roban todo” es el prejuicio en juego. Y con ello se escamotea la verdadera naturaleza de la explotación de clase, fundamento de la riqueza y privilegios de unos sobre otros. La corrupción, en definitiva, habla de una cultura generalizada, de una ética, de un modelo de ser humano en juego.
En mayor o menor grado, el capitalismo es corrupto. Si los valores rectores están asociados con la ganancia individual, con el beneficio entendido como posesión material, es absolutamente funcional lo dicho por Napoleón: todos tenemos nuestro precio, todos podemos vendernos por algo. Todo es mercancía; también los seres humanos, nuestra moral, nuestra reputación. La tentación de los bienes materiales que se nos ofrecen es grande, y parece que no es nada fácil resistirse. Pero en realidad no se trata de “resistirse” al más espartano modo de un asceta, o siguiendo la ética guevarista de los 60 de siglo pasado, sin tomar Coca-Cola porque eso es “hacer el juego al enemigo”. De lo que se trata es de construir otra cultura, otra nueva escala de valores donde la corrupción vaya quedando acorralada y haya espacio real para la solidaridad, para la responsabilidad colectiva sin necesidad de ser super héroes. Porque -¡esto es imprescindible dejarlo absolutamente claro desde un inicio!- no existen los super héroes.
Y si de esa construcción se trata, estamos hablando de socialismo.
Como dijo en su ya histórica formulación la incansable luchadora Rosa Luxemburgo: “socialismo o barbarie”. Si seguimos con el puro individualismo del “sálvese quien pueda” que instauran las sociedades clasistas, y en grado sumo el capitalismo, no hay posibilidad de terminar con la corrupción. Porque desde esa lógica es innegable que “todos tenemos un precio”, y tarde o temprano, podemos “vendernos”. En otros términos: la barbarie se impone. La gente común y corriente, la gente real que conforma la humanidad, no son (no somos) ni Jesús ni el heroico guerrillero Ernesto Guevara -más mitos que realidades- y por tanto es mucho más posible que terminemos siendo corruptibles a que resistamos los “suplicios” de las tentaciones terrenales (la Coca-Cola se sigue vendiendo). Aquello de “la carne es débil” encierra mucha verdad, sin dudas.
Ahora bien: ¿hay antídoto contra la corrupción? ¿Es realmente posible terminar con ella? Vale la pena probarlo. Por lo pronto, y como mínimo, podemos apuntar a generar una nueva cultura, una nueva ética de la solidaridad. Es un desafío, y aunque no podamos asegurar el final de la batalla, vale la pena intentarlo. Es más: no sólo vale la pena sino que es imprescindible intentarlo. Si no, no hay posibilidad de cambio real, no hay socialismo.
Hoy por hoy la corrupción sigue siendo una actitud estructural en lo humano. Luchar contra ella es más difícil que combatir contra un enemigo externo. Contra un tercero, el enemigo está claro, es externo, está parado delante nuestro; por el contrario, en la lucha contra la corrupción estamos implicados nosotros mismos en nuestra subjetividad, en nuestro ser. De ahí que es tan difícil el combate.
El socialismo real que hemos conocido -el que cayó con el Muro de Berlín, el que todavía pervive en algunos puntos del planeta con experiencias dispares como Vietnam, Cuba, Venezuela o Corea del Norte- nos abre interrogantes sobre todo esto. Ahí, sin dudas, también hay habido (o hay) corrupción. Quizá mucha incluso. ¿Significa eso que fracasó el planteo socialista? Sin dudas: no. Significa que la transformación profunda de las sociedades es un camino que recién ha dado unos primeros y balbucientes pasos. Y por supuesto faltan mucho aún por dar.
¿Qué es un narcoestado?
Arsinoé Orihuela
Wil G. Pansters, en un texto que lleva por título “Del control centralizado a la soberanía fragmentada: narcotráfico y Estado en México”, documenta que en la víspera de las elecciones presidenciales de 2000, el New York Review of Books publicó un artículo en el que se inquiría si el Estado mexicano era un narcoestado. La preocupación en realidad gravitaba alrededor de la candidatura de Francisco Labastida, exgobernador de su natal Sinaloa, y sobre cuya persona circulaban rumores acerca de presuntos vínculos con el narcotráfico. En esa época todavía existían académicos, funcionarios e intelectuales que sostenían que el narcotráfico era una lacra constitutiva a la supremacía indisputada del Partido Revolucionario Institucional. Naturalmente, las expectativas de esos grupos “críticos” (nótese el entrecomillado) estaban colocadas en el candidato de oposición: Vicente Fox Quezada, del proto-falangista Partido Acción Nacional. Sin embargo, la fallida “alternancia” refutaría esos torpes diagnósticos, y confirmaría que el problema no podía explicarse sólo “en términos de redes y lealtades partidistas en sí” (G. Pansters).
El texto referido tiene algunas virtudes. Pero, como ocurre a menudo con los estudios acerca del narcotráfico, yerra en las premisas de fondo, y atiende el problema admitiendo la hipótesis falsaria que coincidentemente utiliza el discurso oficial para justificar la guerra contra el narcotráfico: a saber, la de una disputa entre soberanías, o bien, la de un desafío del crimen organizado al poder del Estado. Esta lectura es altamente lesiva para la comprensión del fenómeno en cuestión. E inevitablemente refuerza la tesis de ciertos autores como Edgardo Buscaglia, que a nuestro juicio distorsiona la trama de la alianza Estado-narcotráfico en México. Buscaglia escribe: “El crecimiento de la delincuencia organizada extremadamente violenta y transnacional se alimenta siempre de vacíos y fallas del Estado”. Si se extiende un poco más este razonamiento, termina desembocando allí donde acaban casi todos los análisis estériles: en sostener que el Estado mexicano es un Estado fallido. Y por extensión, en responsabilizar principalmente a la clase política por el drama del narcotráfico y la narcoviolencia. Esto se traduce en una explicación insolvente, que el propio Buscaglia resume ciñéndose a una falacia teórica garrafal: que “el corazón del narco son los políticos”. Desde luego que los políticos están involucrados en el narco. Pero conferirles el rol protagónico en la materia, es por lo menos tan errado como creer que la alternancia partidaria va a resolver el problema.
Por eso se hace necesario definir qué es un narcoestado. Justamente para evitar estos tropiezos explicatorios.
Narcoestado es más que una mera consigna empuñada al vapor del ciclo de protestas en curso. Hay quienes piensan que se trata de un neologismo con un alcance sólo panfletario. La propuesta, no obstante, es que el término tiene un valor conceptual. Y que por consiguiente connota y denota algo preciso, concreto.
Narcoestado es más que un maridaje histórico entre el narcotráfico y el Estado. De hecho, no existe un Estado que se pueda sustraer de esta unión con la criminalidad, o con los ilegalismos que engloba el concepto de “narco”. El narcoestado es algo más que esa relación coyuntural o histórica entre crimen y Estado.
Lo que acá se plantea es que un narcoestado es un modo específico de organización de la violencia y los intereses dominantes. Y que estos intereses dominantes están orgánicamente articulados a la criminalidad e ilegalidad. Es la organización de los negocios criminales alrededor del Estado.
Cabe hacer algunas precisiones para entender esta ecuación.
Para situarnos en un terreno común, adviértase que un Estado es básicamente una forma organizada de la violencia. Y que esa organización de la violencia –el Estado– responde a los modos de una clase dominante o un poder constituido. Es decir, el Estado es una violencia al servicio de un poder.
En este sentido, un narcoestado no puede ser llanamente un contubernio entre un partido político y las redes del narcotráfico, como sugirieran algunos documentos como el arriba citado. Tampoco se trata de un Estado donde el crimen organizado tiene injerencia en los procesos y procedimientos de la administración pública. Mucho menos se puede hablar de narcoestado ahí donde ciertas empresas criminales cosechan réditos extraordinarios con el tráfico de la droga. Para tal caso, todos los Estados serían narcoestados.
Por eso es preciso insistir en la especificidad de un narcoestado. En suma, se trata de un Estado que impulsa ciertas políticas (e.g. la guerra contra el narcotráfico) que suministran ex profeso una trama legal e institucional en beneficio irrestricto de los negocios criminales. Es el predominio categórico del binomio criminalidad empresarial-violencia criminal en la trama de relaciones sociales comprendidas en un Estado.
Por ejemplo, en México es virtualmente imposible aspirar a un cargo de elección popular sin el aval y el financiamiento de las organizaciones criminales. Lo cual resulta cierto para todos los niveles de la cadena de mando político, es decir, municipal, estatal o federal. Esto implica que el crimen tenga control de la totalidad de las instituciones de Estado. Por eso se dice que tenemos un narcoestado. Otro ejemplo lapidario es la situación de los ministerios públicos o las instituciones judiciales. Más de un agente ministerial ha confesado en encuentros con periodistas, que la orden de “arriba” es desestimar los casos que involucren personas desaparecidas a manos del crimen, y por consiguiente tienen la instrucción de abortar cualquier seguimiento a esas ocasiones de delito. Con ligeras variaciones en las diferentes entidades federativas, el porcentaje de impunidad oscila entre el 98 y el 100 por ciento. Esto no es un desafío del crimen al Estado: eso es un Estado al servicio del crimen.
Para recapitular, cabe recordar lo sostenido en otra entrega: “Un narcoestado es un Estado donde la institución dominante es la empresa criminal. Los funcionarios de ese Estado están todos coludidos con el narco, pero no por una cuestión de corruptelas personales o grupales, sino sencillamente porque el narco es el patrón de ese Estado. La narcopolítica es la cría de los negocios criminales, creada por y para la empresa criminal. Y con los narcofuncionarios, los patrones –la empresa criminal– ganan mucho más. En este sentido, la impotencia o negligencia de las instituciones para perseguir a los delincuentes es la ley natural de un narcoestado. El Estado es el brazo legalmente armado de la empresa criminal...” (http://lavoznet.blogspot.mx/2014/11/fin-al-narcoestado.html).
Resumidamente, el narcoestado es la modalidad específica de organización de la violencia en México. Desde luego que no es un Estado fallido: es un Estado criminal. La guerra nunca fue contra las drogas o el narcotráfico. La guerra es una política de Estado para organizar la violencia en beneficio de la empresa criminal. Y el resultado de esa política es la configuración de un narcoestado.
lunes, 8 de diciembre de 2014
La guerra de la información y el triunfo de la propaganda
John Pilger
¿Por qué una parte del periodismo ha sucumbido a la propaganda? ¿Por qué la censura y la distorsión se han convertido en prácticas habituales? ¿Por qué la BBC se convierte tan a menudo en el portavoz del poder? ¿Por qué engañan a sus lectores The New York Times o Washington Post? ¿Por qué no se enseña a los jóvenes periodistas a comprender las intenciones de los medios y a objetar a las grandes declaraciones de falsa objetividad? ¿Y por qué no se les enseña que la esencia de gran parte de eso que se llama prensa de masas no es información sino poder?
Estas preguntas son urgentes. Nos enfrentamos a la posibilidad de una nueva guerra, puede incluso que una guerra nuclear, con Estados Unidos determinado a aislar y provocar a Rusia y a la larga a China. Estos hechos están siendo tergiversados por la prensa, incluyendo aquellos que promovieron las mentiras que llevaron al baño de sangre en Irak en 2003. Vivimos un momento tan peligroso y en el que la percepción pública está tan distorsionado que la propaganda ya no es, como la llamaba Edward Bernays, el gobierno invisible. Es el gobierno. Rige de forma directa sin miedo a la contradicción y nosotros somos su principal objetivo: nuestro sentido del mundo, nuestra habilidad de separar la verdad de las mentiras.
La era de la información es realmente la era de los medios. Nos encontramos en una guerra de los medios: censura, demonología, retribución y diversión por parte de los medios, una surrealista suma de dóciles clichés y falsos supuestos. Esta capacidad de crear una nueva realidad lleva años gestándose. Hace 45 años, un libro titulado The Greening of America causó sensación. Su portada traía estas palabras: Viene una revolución. No será como las revoluciones del pasado. Se originará del individuo”. En aquel momento era corresponsal en Estados Unidos y recuerdo cómo el autor, el joven académico de Yale Charles Reich, se convirtió, de la noche a la mañana, en gurú. Su mensaje era que la transmisión de la verdad y la acción política habían fracasado y que solo la cultura y la introspección podían cambiar el mundo. En unos años, guiado por las fuerzas del beneficio, el culto al yo había acabado con nuestro sentido de comunidad, justicia social e internacionalismo. Clase, género y raza quedaron separadas. Lo personal era lo político y el medio era el mensaje.
Tras el final de la guerra fría, la fabricación de nuevas amenazas completó la desorientación política de quienes, 20 años antes, habían conformado una vehemente oposición. En 2003 grabé una entrevista con Charles Lewis, distinguido periodista de investigación, en Washington. Hablamos de la entonces reciente invasión de Irak. Le pregunté: “¿Qué hubiera pasado si la prensa más libre del mundo realmente hubiera cuestionado a George Bush y Donald Rumsfeld y hubiera investigado sus acusaciones en lugar de transmitir lo que era en realidad pura propaganda?”. Contestó que si nosotros, los periodistas, hubiésemos hecho nuestro trabajo, “hay muchas posibilidades de que no hubiéramos ido a la guerra en Irak”. Es una afirmación sorprendente, apoyada por otro de los más famosos periodistas, a quien hice la misma pregunta. Dan Rather, antiguo presentador de noticias de la CBS, me dio la misma respuesta. David Rose, del Observer, y algunos veteranos productores de la BBC que han preferido mantener su anonimato, también dieron la misma respuesta.
En otras palabras, si la prensa hubiera hecho su trabajo, si hubiera cuestionado e investigado la propaganda en lugar de amplificarla, cientos de miles de hombres, mujeres y niños seguirían vivos hoy; millones no habrían tenido que huir de sus casas; no se habría prendido la mecha de la guerra sectaria entre chiíes y suníes y puede que el famoso Estado Islámico ni siquiera existiera. Incluso ahora, a pesar de los millones que protestaron en las calles, gran parte del público occidental no tiene la más mínima idea de la magnitud de los crímenes cometidos por nuestros gobiernos en Irak. Pocos conocen que, en los 12 años de invasión, los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña pusieron en marcha un holocausto, negando a la población iraquí de medios de vida.
Son palabras de un oficial británico responsable de las sanciones a Irak en la década de los 90, un sitio medieval que causó la muerte de medio millón de niños menores de 5 años, según datos de Unicef. El nombre de este oficial es Carne Ross. En el Foreign Office de Londres era conocido como Señor Irak. Hoy se dedica a destapar cómo los gobiernos engañan y cómo los periodistas difunden, de forma voluntaria, esas mentiras. “Solíamos entregar a la prensa información manipulada de apariencia de inteligencia”, me dijo, “o los excluíamos”. Durante este terrible y silencioso periodo, el principal informante fue Denis Halliday. Entonces Subsecretario General de la Naciones Unidas y oficial veterano en Irak, Halliday dimitió en lugar de tener que implementar políticas que describía como genocidas. Estima que las sanciones costaron la vida a más de un millón de iraquíes. Lo que le ocurrió a continuación a Halliday es educativo. Fue demonizado, vilificado. En el programa Newsnight de la BBX, el presentador Jeremy Paxman le gritó: “¿Es que no estás haciendo apología de Saddam Hussein?”, algo que The Guardian ha calificado recientemente como uno de los “momentos memorables” de Paxman. La semana pasada, Paxman firmó un contrato de un millón de libras por un libro.
Los siervos de la supresión han hecho bien su trabajo. Consideremos los efectos. En 2013, una encuesta de ComRes encontró que la mayor parte del público británico cree que el número de muertos de la guerra de Irak no superó los 10.000, una pequeña fracción del número real. Los restos de sangre que iban desde Irak a Londres se han tapado casi por completo. Se dice que Rupert Murdoch es el padrino de la mafia de la prensa y no hay que dudar del poder de sus periódicos, 127 con una circulación total de 40 millones, y su red de canales Fox. Pero la influencia del imperio de Murdoch no es más grande que su reflejo en la prensa.
La propaganda más efectiva no se encuentra en el Sun o en Fox News, sino bajo el halo liberal. Las acusaciones de que Saddam Hussein disponía de armas de destrucción masiva fueron creídas a pesar de las pruebas falsas porque no las hacía Fox News, las hacía The New York Times. Lo mismo es cierto en relación al Washington Post o The Guardian, que también han jugado un papel crítico a la hora de preparar a sus lectores para una nueva y peligrosa guerra fría. Los tres medios liberales han malinterpretado los hechos ocurridos en Ucrania como una agresión rusa cuando la realidad es que el golpe de Estado liderado por fuerzas fascistas fue instigado por Estados Unidos y apoyado por Alemania y la OTAN.
Esta perversión de la realidad es tan recurrente que ni se diputa la intimidación y el cerco militar sobre Rusia que Washington trata de imponer. Ni siquiera es noticia, sino que se tapa bajo una campaña de difamación y de miedo similar a las que se Y vivieron durante la primera guerra fría. Y otra vez, el imperio del mal viene a por nosotros, liderado por otro Stalin, o incluso un nuevo Hitler. Elige a tu demonio favorito y adelante.
La supresión de la verdad sobre Ucrania es uno de los más completos apagones informativos que recuerdo. Se está tapando el mayor aumento de tropas occidentales en el Cáucaso y Europa del este desde la segunda guerra mundial. Se encubre la ayuda secreta de Washington a Kiev y sus brigadas neo-nazis culpables de crímenes contra la población del este de Ucrania. Se ocultan las pruebas que contradicen la propaganda oficial que dice que Rusia es responsable del derribo del avión de Malaysian Airlines. Y otra vez, la prensa supuestamente liberal es la principal censora. Sin necesidad de citar hechos o pruebas, un periodista identificó a un líder rebelde como el hombre que derribó el Boeing. Este hombre, escribió, se hace llamar El Demonio. Era un hombre que dio miedo al periodista. Esas eran las pruebas.
Muchos en la prensa occidental han trabajado duro para presentar a la población rusa de Ucrania como extranjeros en su propio país y han obviado a esos ucranianos que buscaban una federación dentro de Ucrania y como ciudadanos ucranianos resistiéndose a un golpe de Estado instigado desde el extranjero contra su Gobierno electo.
No importa lo que tenga que decir el presidente ruso, se le ha convertido en un villano del que se puede abusar con impunidad. Un general americano que dirige la OTAN en Europa y que parece salido de “Teléfono rojo, volamos hacia Moscú”, de nombre General Breedlove, afirma periódicamente sobre las invasiones rusas sin un hilo de evidencia. Su imitación del General Jack D. Ripper de Stanley Kubrick roza la perfección. Según Breedlove, hay 40.000 rusos amasados en la frontera. Y eso es suficiente para The New York Times, The Washington Post o The Observer, este último conocido por las mentiras y fabricaciones que acompañaron a Blair en su invasión de Irak, tal y como reveló David Rose.
Encontramos casi el entusiasmo de una reunión de clase. Quienes hacen sonar tambores del Washington Post son los mismos editorialistas que calificaron de pruebas sólidas las alegaciones de que Saddam Hussein disponía de armas de destrucción masiva. “Si te preguntas”, escribió Robert Parry, “cómo el mundo puede ir a parar a la tercera guerra mundial, como ocurrió en la primera guerra mundial ahora hace 100 años, solo tienes que mirar a la locura en la que se ha envuelto toda la estructura política y mediática estadounidense en la crisis de Ucrania, donde la falsa narrativa de buenos y malos se instauró desde el principio y ha sido inmune a los hechos y a la razón”.
Parry, el periodista que destapó el escándalo Irán-Contra, es uno de los pocos que investigan el papel de los medios en este juego de la gallina, tal y como lo ha llamado el ministro de Exteriores ruso. ¿Pero es un juego? El Congreso de Estados Unidos vota ahora la Resolución 758, que, en pocas palabras, dice: “vamos a prepararnos para la guerra con Rusia”.
En el siglo XIX, el escritor Alexander Herzen describió el secularismo liberal como “la religión definitiva, aunque su iglesia no es del otro mundo sino de este”. Hoy, este divino derecho es más violento y más peligroso que nada que pueda inventar el mundo islámico, aunque puede que su mayor triunfo sea la ilusión de información abierta y libre. Las noticias hacen desaparecer países enteros. Arabia Saudí, fuente del extremismo y el terrorismo patrocinado por Occidente, no es una historia salvo que haga bajar el precio del petróleo. Yemen lleva 12 años aguantando ataques con drones estadounidenses. ¿Alguien lo sabe? ¿A alguien le importa?
En 2009, la Universidad del Oeste de Inglaterra publicó los resultados de un estudio de diez años de duración sobre la cobertura de la BBC sobre Venezuela. De las 304 piezas emitidas, tan solo tres mencionaban algún aspecto positivo de las políticas introducidas por el Gobierno de Hugo Chávez. El mayor programa de alfabetización de la historia de la humanidad apenas recibió una mención de paso. Millones de lectores y espectadores europeos y estadounidenses desconocen los importantes cambios llevados a cabo en América Latina, muchos de ellos inspirados por Chávez. Como la BBC, la información de The New York Times, The Washington Post, The Guardian o el resto de medios occidentales respetables está escrita a mala fe. Chávez fue ridiculizado hasta en su lecho de muerte.
¿Cómo se explica esto en las facultades de periodismo?
¿Por qué hay millones de personas en Gran Bretaña convencidas de que ese castigo colectivo llamado austeridad es necesario?
La crisis económica de 2008 expuso un sistema podrido. Por un Segundo, los bancos fueron señalados como bandidos que habían traicionado sus obligaciones con el público. Pero tras unos meses, salvo por las acusaciones de sobresueldos excesivos, el mensaje cambió. Las fotografías de banqueros culpables desaparecieron para dar paso a la austeridad, que se ha convertido en una carga para millones de ciudadanos.
Hoy, muchos de las instituciones de la vida civilizada británica están siendo desmanteladas para pagar una deuda fraudulenta. El valor de los recortes es de más de 83 millones de libras, una cantidad similar a los impuestos que los mismos bancos y grandes corporaciones como Amazon o el imperio Murdoch han evitado pagar. Y además los bancos reciben subsidios anuales con valor de 100.000 mullones de libras, una cantidad que podrían financiar todo el sistema de salud pública.
La crisis económica es pura propaganda. Las políticas extremas rigen Gran Bretaña, Estados Unidos, gran parte de Europa, Canadá y Australia. ¿Quién defiende a la mayoría? ¿Quién cuenta su historia? ¿No se supone que tienen que ser los periodistas? En 1977, Carl Bernstein, de fama Watergate, reveló que más de 400 periodistas y ejecutivos de los medios trabajaban para la CIA. Incluía ahí a periodistas de The New York Times, Time, y canales de televisión. En 1991, Richard Norton Taylor, del Guardian, reveló algo similar en Gran Bretaña.
Nada de esto es necesario hoy. Dudo que nadie pague al Washington Post u otros medios para acusar a Edward Snowden de apoyar al terrorismo. Dudo que nadie pague a quienes de forma rutinaria difaman a Julian Assange, aunque esto tiene otras recompensas. Me parece evidente que Assange ha atraído tal veneno y celos por la forma en la que WikiLeaks ha desvelado la y avergonzado la fachada de la prensa. No solo se ha convertido en un objetivo sino en la gallina de los huevos de oro. Tras lucrativos contratos para libros o películas, muchos han ganado dinero mientras que WikiLeaks lucha por sobrevivir. Nada de esto fue mencionado el 1 de diciembre en Estocolmo cuando el editor del Guardian Alan Rusbridger compartió con Edward Snowden el Right Livelihood Award, conocido como el Nobel alternativo. Lo sorprendente es que tampoco Assange of WikiLeaks fueran mencionados. Nadie dio la cara por los informantes que han dado a The Guardian una de las mayores exclusivas de la historia. Fue el equipo de Assange y WikiLeaks el que rescató a Snowden en Hong Kong. Ni una palabra. Lo que hace esta censura por omisión tan irónica y vergonzosa es que la ceremonia se celebraba en el parlamento de Suecia, cuyo silencio ha causado un grotesco uso de la justicia en Estocolmo.
“Cuando la verdad se sustituye con el silencio”, dijo el disidente soviético Yevtushenko, “el silencio es una mentira”. Este es el tipo de silencio que los periodistas tienen que romper. Necesitamos mirarnos en el espejo y denunciar los servicios de la prensa al poder y la psicosis que nos lleva hacia la amenaza de una guerra.
En el siglo XVII, Edmund Burke describió el papel de la prensa como el cuarto estado, que controla a los poderosos. ¿Fue cierto alguna vez? Desde luego, ya no lo parece. Necesitamos un quinto estado: un periodismo que monitorice y que contraponga la propaganda y que enseñe a los jóvenes a ser agentes del pueblo, no del poder. Necesitamos algo similar a lo que los rusos llamaron perestroika: una insurrección del conocimiento hasta ahora dominado. Podemos llamarlo periodismo de verdad.
Han pasado 100 años desde el inicio de la Primera Guerra Mundial. En aquel momento se condecoró a los reporteros por su silencio y su complicidad. En el punto álgido de la masacre, el primer ministro británico David Lloyd George confesó al editor del Manchester Guardian: “Si la gente realmente supiera la verdad, la guerra acabaría mañana, pero por supuesto no saben y no pueden saber”.
Es hora de que sepan.
jueves, 4 de diciembre de 2014
El ministro y yo
Bessy Rios
El Ministro y yo, es una de las películas que más me gusta del inolvidable Cantinflas, es una de esas que nos deja una tremenda enseñanza y la cual debería de ser de rigor que los que están a punto de ser ministros y funcionarios públicos deberían de ver y hacer talleres sobre ésta.
La traigo a cuenta la misma pues, hace unos días cierto ministro, del cual me reservo el nombre, pero él sabe quién es y el tercero que me llevó diligentemente el recado también.
El recadito fue sencillo, “mire, usted es pariente de la dueña de esta cuenta de Twitter ¿cierto?, a lo que le responden, "eh, sí". "Bueno, mire, esta señora ha escrito cosas en contra mía y quiero que le diga que se calme conmigo”.
Bueno, me remito a responder el recado que me hizo llegar en privado de manera pública y como ya dije omitiendo su nombre y su ministerio.
1) Yo voté por el actual presidente, quien es su jefe inmediato y aunque no le hubiera dado mi voto, tengo derecho a criticarlo a usted, o a cualquier otro funcionario que no esté haciendo bien las cosas.
2) Usted no es el primero ni será el último al yo de manera personal critique, y le contaré que en el gobierno anterior abiertamente critiqué al presidente Mauricio Funes por el ignominioso decreto 743 contra la Sala de lo Constitucional –razón por la cual este blog se llama así- y voté por él y me fuí a ejercer mi derecho de protesta frente a casa presidencial, pero no solo a él también lo hice con la gestión del Sr. Melgar en Seguridad Pública y de Munguía Payés y de Carlos Ascensio, he criticado al presidente de la Asamblea Legislativa por los gastos que se hacen en ese órgano de Estado, además al actual presidente también le critiqué los fondos destinados para el traspaso de mando, así como la decisión de poner al subdirector del ISSS y lo hice enérgicamente, y ninguno de ellos nunca me mandaron semejante recado.
3) Tengo claro que usted tiene otro tipo de formación y piensa que puede apabullar a un empleado suyo para que éste me pida que no le critique porque su trabajo puede peligrar, déjeme que le aclare que los empleados del ministerio que usted dirige ni son sus empleados ni usted es su patrono, ellos y ellas son empleados míos y de todos los que con nuestros impuestos les pagamos un salario, mismo que también le pagamos a usted.
4) Ni los funcionarios de alto rango, como son dos presidente constitucionalmente electos, nunca se han puesto en función de mandar a callar o calmar las voces que hacemos críticas porque la libertad de expresión es uno de los derechos que logramos reafirmar luego de 12 años de guerra civil, porque le recuerdo que antes en este país mandaban a matar las voces que no recitaban alabanzas a favor de los gobiernos militares, pero señor ministro esos tiempos de conciliación y del PDC ya pasaron y usted no me puede mandar a calmar –callar.
5) Usted cometió un error público, no solo estratégico, sino político, además dejó ver su falta de compromiso con los programas sociales y la poca capacidad de gestionar una cartera que debe estar en función de sacar adelante a nuestro país y con decisiones como las que usted tomó y que tuvo que dar marcha atrás me dejó claro que no tiene un compromiso con el pueblo que le paga su salario y quienes deberíamos tener derecho a quitárselo.
6) Le pido de la manera más atenta que si ud tiene algún problema con mi cuenta en twitter @bessy_rios hable conmigo de manera personal, porque de lo que yo escribo o tuiteo es de mi responsabilidad y la asumo, por favor no se ande por la ramas, recuerde que esas prácticas de pretender atemorizar a un empleado son propias de otro estadio el cual es muy lejano a esta realidad en la que vivimos, no se aproveche de su actual relación de poder, no se vale, pero esto y su lamentable decisión como ministro nuevamente reafirman mi pensamiento, usted no tiene un compromiso social con este país, usted es un personaje que vaya Dios a saber por qué fue puesto en ese cargo y el colocarlo ahí es un error estratégico del presidente Salvador Sánchez Cerén y del FMLN, pues los pactos no siempre nos traen los beneficios esperados en ciertos casos como el suyo dañan la imagen de un gobierno de izquierda comprometido con su país.
7) Espero que le quede claro que yo voy a seguir vigilando su gestión, la criticaré cuando lo considere o le felicitaré si hace algo bien y la de los demás ministerios y candidatos a diputados/as y alcaldes, porque ese es mi derecho como ciudadana y usted y nadie tiene el derecho de pedirme “calmarme” que para ser honestos significa silencio, sino le gusta el humo no se meta a la cocina, es así de sencillo.
8) No me interesa si va y corre a desquitarse con el mensajero a quien le pidió me diera el recado, es lo menos que un personaje como usted haría, espero equivocarme, pero le repito, a mí eso ME TIENE SIN CUIDADO.
No podemos permitir que ningún funcionario de esta administración y de ninguna otra se tome la atribución de mandar recados elegantes para pretender callar voces de crítica, no es así el juego de la democracia todos y todas tenemos derechos a decir fuerte y claro si algo no se está haciendo bien, así como tenemos la obligación de reconocer cuando algo está siendo bien gestionado.
El contrato social no se creó para que lleguen al poder y se desentiendan de los que los pusimos ahí, no señores míos no es así la cosa, recuerden que por transparencia ustedes, deben estar siempre dando cuentas y escuchando las críticas.
Por ello le dejo un fragmento de la película el ministro y yo, son 4.45 minutos de su valioso tiempo, pero si la ve, serían bien invertidos.
Cuando guste puede contactarme y con gusto podemos hablar de mi crítica de manera personal, pero recuerde que mis comentarios son míos y yo soy la única responsable de ellos, deje de andar queriendo asustar a terceros que nada tienen que ver con mis posturas personales, nuevamente le repito esos tiempos ya pasaron señor ministro.
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Trovas del Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
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Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
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