Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

miércoles, 3 de junio de 2015

‘MARAS’, ‘ZETAS’ y Gobierno SECUESTRAN a 10 mil migrantes cada seis meses en México




“En la casa a la que nos llevaron, había migrantes que tenían varios días y hasta semanas ahí dentro. Unos no tenían dedos, ni de las manos, ni de los pies y a algunos les faltaban las manos o los brazos.



Los secuestradores se los habían cortado porque su familia no respondía o no podía pagar. A los secuestradores les valía todo, porque habían como cinco niños y a ellos también les habían cortado los dedos de las manos; los pobres se quejaban todo el tiempo, por la noche lloraban mucho, pues tenían temperatura y se desangraban poco a poco.

No nos podíamos acercar a ellos, porque nos golpeaban los secuestradores, pero pude ayudar a uno de los niños. Él era hondureño, yo pienso que ahora él ya está muerto, porque tenía como quince días secuestrado y estaba bien flaquito; a él le cortaron tres dedos, dos de la mano derecha y uno de la izquierda.

Yo le daba mi pan cuando no me veían los secuestradores, porque todos los días llegaban con un pan para cada migrante y agua; siempre nos aventaban el pan y nos gritaban e insultaban”.

Daniel Palomo Coto, hondureño, 20 años.

Una de las principales problemáticas que padecen los migrantes en su paso por México es el secuestro, “producto de la violencia actual del país, que ha permitido que se cometan con impunidad graves violaciones a derechos humanos en contra de esta población, sin que ni siquiera la denuncia pública y ante instancias internacionales haya hecho nada para detener los abusos”, sentencian los activistas del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, A.C.



Distintos testimonios recabados en Casas del Migrante, principalmente la de Saltillo, dan cuenta de la tortura física y psicológica padecida: golpes con tablas, así como la privación de alimentos, el mantenerlos desnudos, la restricción de necesidades fisiológicas, la privación del sueño y el ser amenazados con armas, machetes o cuchillos de manera constante, son con frecuencia, ejemplos del ejercicio de la tortura física cuando un migrante es secuestrado.

Actos que van acompañados de humillaciones, insultos, burlas y agresiones sexuales, pero también de la obligación de golpear a sus propios compañeros, de presenciar asesinatos y violaciones sexuales; hechos que son calificados como tortura psicológica.

“A mí me secuestraron un enero en el trayecto que va de San Luis Potosí a Saltillo. A la salida de la estación del tren, cuando nos íbamos a dormir, llegaron por nosotros unos hombres que venían en una combi. Agarraron a siete de nosotros, entre ellos también iba mi hijo de doce años.

Nos tuvieron encerrados como unos tres días. Estábamos en un cuarto muy oscuro, que no nos permitía ver bien. Nos empezaron a preguntar que si teníamos familiares en el norte. Como les dijimos que no, entonces nos ponían un cigarro prendido en el estómago para que habláramos. A mí sólo me lo hicieron una vez, pero fue muy doloroso.”

Blas Rivas, 52 hondureño.

Actualmente, según señalan dos Informes Especiales sobre Secuestro de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), el perpetrado en contra de migrantes es un delito sistemático y generalizado, debido a que es una de las actividades más redituables para el crimen organizado en México.

Por lo cual cada seis meses alrededor de diez mil migrantes son víctimas de secuestro, sin embargo es una cifra que tiende a aumentar conforme se eleva el nivel de violencia en el país, sin que exista distinción alguna de sexo o de edad,  debido a que teniendo diversos ‘fines’, mujeres, hombres, ancianos, adolescentes, niños y niñas son raptados.

“No recuerdo nada del lugar donde estuvimos, porque nos llevaron con los ojos vendados, pero recuerdo que nos pedían 150 dólares para que nos pudieran liberar. Querían los números de teléfono de nuestra familia y también querían que cruzáramos cargando unos paquetes en la frontera.

Yo les dije que no tenía dinero ni ayuda de ningún familiar. Donde nos encerraron estaban otras quince personas más; eran seis mujeres, siete hombres y dos pequeños. En esos cuatro días que estuve secuestrado, escuché a la gente llorar mucho, porque nos golpeaban, nos amenazaban, nos insultaban, a unas mujeres las violaron y nos ponían el cigarro en las partes de nuestro cuerpo para que habláramos y diéramos los teléfonos. Yo veía que sacaban a algunas personas y que ya no regresaban; no sé qué es lo que habrá pasado con ellas”.

Freddy Velázquez, 16 años, salvadoreño.

“Este tipo de delito gravemente cruel, daña la vida, dignidad e integridad
de miles de víctimas y de sus familias. Es una indiscutible tragedia humanitaria invisible, la cual no solamente ha dejado secuelas físicas (cuando se sobrevive), sino también psicológicas de las que jamás se recuperan”, afirma la investigadora social Sheyla Pfieffer, colaboradora en la ONU.

El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, A.C., da a conocer en su informe sobre migrantes en su paso por México, que “el secuestro de migrantes puede darse como una privación de la libertad relativamente breve, pero también como una prolongada estancia en las llamadas casas de seguridad, en donde los casos generalmente son similares. Siendo el escenario de la comisión de secuestros la ruta del tránsito migratorio, así quienes son privados de su libertad, no permanecen en el sitio donde fueron secuestrados, sino que son llevados a otros estados”.



A decir por las casas del Migrante de dicha ruta, los secuestros aún en 2008 eran sucesos esporádicos, sin embargo fue en 2009 cuando se convirtió en lo que se ha calificado como “crisis migratoria”, asegurando que esto ha sido provocado por “la burda o incluso nula política migratoria, y por la estrategia gubernamental (en el pasado y actual sexenio), que ha puesto a la ‘supuesta’ seguridad nacional por encima de la seguridad ciudadana y humana”, comenta Pfieffer.

Según el Centro Pro Juárez, pese a las constantes denuncias de las organizaciones que trabajan con personas migrantes que han buscado la ayuda de todas las esferas gubernamentales posibles,  (municipales, estatales y federales), detallando “lo cruento de la crisis de la migración en México, el delito de secuestro a migrantes continúa creciendo”.

En el reclutamiento forzado de personas migrantes, la situación se agrava aún más cuando las personas no cuentan con nadie que pueda pagar su rescate, ya que teniendo como fin último el de conseguir dinero, son obligados a realizar actividades ilícitas. En algunos casos son usados para combatir frontalmente contra otros 
grupos del crimen
 organizado o contra
las fuerzas federales, en otros son llevados 
a campos de entrenamiento y a enfrentamientos, proporcionándoles 
armas de fuego, sepan 
o no utilizarlas. Teniendo mayor magnitud dicha problemática en Tamaulipas, Zacatecas, Coahuila y Nuevo León.

“Cuando me bajé del camión en la central de autobuses de Matamoros, Tamaulipas, se me acercó un muchacho hondureño que traía tatuadas las letras de la Mara Salvatrucha. Me dijo que yo ya venía reportado y que me tenía que ir con él. Pensé que se trataba de algo malo, así que no quise hacerle caso; sin embargo, él me dijo que era de los Zetas y que no intentara escapar, entonces me entregó a cuatro policías que estaban vestidos de azul y que llevaban unas pistolas pequeñas.

Los policías me subieron a una patrulla tipo camioneta, color blanca con azul. Me llevaron a un parque que tiene un lago y que está enfrente de la central. Ahí me comenzaron a registrar, buscándome números de teléfono. Mientras lo hacían, me pidieron disculpas, diciéndome que lo sentían mucho, pero que estaban mandados por los Zetas. Yo les dije que me dejaran ir, pero ellos me contestaron que no podían, que sólo Dios me podría salvar.

Encontraron el teléfono de mi hermano en Miami y de mi mamá en Honduras. Le llamaron a mi hermano y le dijeron que yo estaba secuestrado y que tenía que depositar tres mil dólares por mi rescate.

Llegamos a una bodega que por fuera es bastante grande, blanca y con un portón negro. Había tres mujeres, un niño de quince años, otro niño de trece y muchos más. Ahí me pusieron a trabajar limpiando pollos y cocinando. Una vez me llevaron a un rancho para que también trabajara. Los que nos cuidaban eran como ocho en total. A un muchacho le quitaron el dedo pequeño de la mano para que diera su número. Nos hicieron cosas muy feas; en este momento no quiero decir qué.

Estuve secuestrado quince días, esperando a que entre mi mamá y mi hermano juntaran el dinero para poder liberarme. Mi mamá tuvo que vender el negocio que yo tenía en Honduras. Reunieron sólo dos mil 700 dólares. Con eso se conformaron los secuestradores, así que un miércoles en la tarde me fueron a llevar al mismo parque que está cerca de la estación y ahí me soltaron”.

Mauricio García, 27 años, hondureño

Según un refugiado de la Casa del Migrante de Saltillo, “por las noches muchos de los que están aquí lloran, gritan, se quejan, varios tienen pesadillas, a mí sólo se me va el sueño, me quedó el miedo a la oscuridad después de lo que viví, pero al resto de los compañeros, a los que sí pueden dormir, yo los observo por las noches, y todos o la mayoría lloran, gritan, se mueven, se quejan”.

lunes, 1 de junio de 2015

El Jícaro bajo fuego II


Mauricio Tejada


El siguiente día apenas aclaraba, cuando se escucharon gritos: ¡¡Manos arriba. Ríndanse!!

Un disparo…

Felipón salió corriendo con otros compañeros hacia el lugar y al llegar vieron a un soldado[1] con dos fusiles que se había rendido y otro, un oficial, que estaba muerto con un tiro en la cabeza. El oficial, que estaba herido de una pierna, al escuchar las órdenes de los guerrilleros, trató de desenfundar su pistola. El fusil se lo había dado al soldado para descansar.

El Choco Fernando quizá por nervios le disparó y lo aniquiló. El soldado capturado informó que el muerto era el jefe de una compañía antiguerrillera del cuartel de Sonsonate y fue esta compañía que, reforzados con una sección de paracaidistas, había asaltado por sorpresa el campamento de la FAL el día anterior. El oficial era el Teniente Anzora Vanegas quien pronto ascendería a Capitán.

Los compas registraron al muerto y en su mochila encontrando la identificación y un croquis de la operación, donde le habían nombrado segundo al mando. Luego los compañeros peinaron el área de combate encontrando un radio militar PRC-77, el cargador de la pistola del oficial y a un soldado* cubierto de maleza con una tremenda herida en la espalda y tenía perforado un pulmón. Lo cargaron en una hamaca y corriendo lo llevaron al hospital. Allí mismo los compañeros recogieron y enterraron a Richard, jefe de escuadra y a Misael, jefe de sección.

Conscientes que el cese del combate sería corto y que el enemigo volvería con más tropas, continuamos preparando alimentos, más trincheras, zanjas y refugios en El Jícaro. Readecuamos el plan de defensa y combate. La palabra de retirada en ése momento estaba prohibida para nosotros.

Subimos dos unidades coordinadas a La Montañita, una para enfrentar a los soldados que vinieran por el lado de Chalatenango-Upatoro y la otra para los que asomaran por Concepción Quezaltepeque.

El ejército subió a La Montañita por el lado de Chalatenango, con la clara dirección de bajar al Jícaro, mientras otra fuerza combinada de soldados y guardias nacionales avanzaban por los caseríos de Los Calles y Ramírez.

Tras dos días de combate, las fuerzas combinadas no pudieron avanzar del cementerio de Los Ramírez. Los de La Montañita, retrocedieron varios metros. Pensamos que eso era una maniobra de engaño. Es cuando nos dimos cuenta que otra fuerza avanzaba para atacarnos por la retaguardia y dos helicópteros comenzaban a descender para desembarcar tropa, pero fueron repelidos por fuego de fusilería y no pudieron hacer el desembarco.

Al tercer día de estar defendiendo La Montañita, enviaron más tropa enemiga. Se tomaron todas las alturas entre Llano Grande, El Potrero, Sicahuite y cerca de La Montañita. Nos estaban montando un gran cerco. Por la noche fui al Jícaro a plantear la situación y a recibir instrucciones.

Estábamos en clara desventaja militar, pero en ese momento, por creernos “súper héroes”, no entendimos la situación. Y Felipón me dice: "Lo mejor es que te vengas con toda tu tropa al Jícaro, esto es lo que hay que defender y aquí estaremos juntos para enfrentar cualquier situación".

Felipito y su tropa ya se había marchado a la Subzona Tres donde asumía la jefatura máxima y al Jícaro solo había pasado a entregarle la cuota de amor a su esposa, Carolina.

Al cuarto día, creo que fue cuando más bombas y ametrallamientos aéreos lanzaron sobre el Jícaro. En el cerro de Don Domingo quisimos convertirnos en lagartijas para meternos bajo tierra. Fue uno de los días más largos de mi vida. Por la noche hubo un pequeño descanso de unas tres horas y luego vino aquel incesante mortereo nuevamente. No había duda: los militares salvadoreños habían recibido abundante ayuda militar del gobierno de Estados Unidos. Nosotros hacíamos bromas asegurando que los jefes enemigos decían a sus artilleros: "Si pegan bien, si no, también. Ustedes disparen".

El día siguiente, continuó el bombardeo y ametrallamiento aéreo. La tropa enemiga avanzaba lenta y parecía que lo que menos deseaban era entablar combate con nosotros.

-          Tenemos que retirarnos. Estos cabrones lo que quieren es desgastarnos para luego cercarnos y aniquilarnos. Mirá que vergo de enemigos tenemos en frente y todavía siguen bajando… aunque nuestros jefes, después de esto quizá nos fusilen –me dijo Felipón.

-          No lo creo. Ellos están oyendo por los radios lo que pasa y no han enviado refuerzo, tal vez para que no mueran más compas. A nosotros es posible que nos den por muertos.

-          Organizaré retirada con los milicianos, la DZ (dirección zonal del partido) y el hospital. Hay más de 30 heridos para cargar en hamacas y necesitamos más de cien cargadores –dijo Felipón.

Como a las tres de la tarde teníamos la ruta de evacuación asegurada y en el zanjón de una quebrada teníamos a toda la población que nos acompañaría en la retirada. Otras familias no quisieron ir con nosotros. Les recomendamos esconderse bien con suficiente agua y alimentos, diciéndoles que pronto regresaríamos.

Al caer la noche comenzamos a retirarnos rumbo a Laguna Seca, pero con la gran cantidad de niños y heridos, apenas avanzamos la mitad del camino. Enviamos mensajeros al campamento del cerro El Gallinero, y a Laguna Seca, enviamos personal de cocina a preparar condiciones para recibir al resto de compas.

Al llegar a Laguna Seca nos quedamos sorprendidos porque allí nos estaba esperando Netón, nuestro jefe, con alimentos y un equipo médico encabezado por Auri-Rhina. Luego de comer, nos reunimos a evaluar la situación y a mí, junto a un equipo, de inmediato nos enviaron de regreso al Jícaro a explorar. También nos acompañó Lucía (Ángela Zamora) como fotógrafa o reportera de guerra.

Las escenas que encontramos fueron muy duras. Recuerdo una familia que había sido asesinada en Los Ramírez. En el patio delantero de la casa, el cuerpo de una niña de unos cinco años, con parte de su carita y cráneo comido por las hormigas. Dentro de la casa había más cuerpos. Estaba una joven de unos dieciocho años con su criatura de un par de semanas de nacida, abrazada, con un tiro en el pecho cada una. La madre con los pantalones abajo de las rodillas, acostada de medio lado con un tiro en medio de los glúteos, que al salirle por el estomago, hizo que le brotaran las vísceras. Y veo a Lucía más pálida.

-          ¿Te sientes bien?

-          Siento que me desmayo. ¡Nunca vi muertos como estos!

-          Sentáte y respira profundo, aquí todos andamos en las mismas.

En ese momento veo que entre los cadáveres se mueve la pierna de un niño. Aparté los muertos y lo rescaté.

-          Quiero respirar, siento un tufo en la nariz -dijo la criatura.

En eso llegaron otros pobladores y le entregamos al niño para seguir hacia El Jícaro donde nos encontramos con otros compañeros encabezados por Andrés-Andresito (Antonio Mejía), que venían del Sicahuite. Allí sorprendimos a unos pobladores de Las Vueltas, que convivían con el puesto de la guardia, saqueando casas y tras algunas advertencias los dejamos regresar.

Después nos fuimos a unas casas a sofocar el fuego que los soldados habían hecho. Tuvimos que mover un pesado caballo que mataron sobre la entrada a un tatú, donde se encontraba una familia escondida. Allí nos dimos cuenta que los soldados se llevaron una niña de unos 13 años que por curiosidad salió de su escondite y al verla la capturaron, pero la niña logró escapar. Hoy, esa niña, es la luchadora social Miriam Ayala.

Al regresar a Laguna Seca y presentar nuestro informe, Netón nos dijo: “Mañana nos vamos al Jícaro. Pero aquí en Laguna Seca hay que repoblar y dejar una fuerza militar y también hay que reforzar el campamento del Gallinero”.

Nomás llegamos al Jícaro en escombros, empezamos a reconstruir nuestro campamento y el resto del caserío. También recogimos enorme cantidad de esquirlas de bombas y morteros, para devolvérselas al enemigo como metralla en minas y granadas caseras.

Netón ordenó desplegar nuestras fuerzas. Habíamos entendimos la lección. Fue un grave error estar la mayoría en El Jícaro. Así nació el campamento permanente en La Montañita al mando de Pedro y también se comenzaron las exploraciones para cuadricular La Montañona. Netón  también ordenó a otra unidad, al mando de Roberto, trasladarse a Las Aradas-Yurique con la misión de recuperar los restos de la población masacrada un año antes en el Sumpul para enterrarlos.

[1] * Los dos soldados, el capturado y el herido, después de un tiempo se incorporaron a la guerrilla. El primero de combatiente con el nombre de Oscar y el segundo como enfermero con el nombre de Pedro. Fueron muy valientes y muy queridos por todos nosotros. Oscar murió un par de años más tarde peleando contra guardias y patrulleros en El Amatillo (entre Las Vueltas y El Zapotal) y Pedro por heridas de esquirlas de mortero en la segunda toma de Potonico.


Vea también: 

El Jicaro bajo fuego I 

Guerra Social: código y clave. Parte VIII


Dagoberto Gutiérrez

Hemos dicho que la emigración hacia Estados Unidos se abrió como una salida a la guerra alimentada, desarrollada y sostenida por el gobierno de ese país. Y como sucesivamente, en ciudades estadounidenses como Los Ángeles, New York, Chicago, San Francisco, y otras, fueron naciendo sucesivamente nuevas generaciones de migrantes salvadoreños.

Los niños y niñas que acompañaron a sus padres al exilio social descubrieron que eran extraños en esos mundos del norte, pero que la mítica patria salvadoreña, la de sus padres, también les era extraña, y así, se inicia un proceso muy pedregoso de construcción de una identidad de seres humanos que no pertenecían al mundo en el que vivían y tampoco al mundo del que provenían. En esta confluencia se desata un proceso complejo que tendrá para EL Salvador consecuencias imprevisibles.

Los muchachos y muchachas descubrieron que en las ciudades estadounidenses habían otros que habían llegado antes que ellos a las ciudades y se consideraban dueños de las calles. Eran los mexicanos o los puertorriqueños, e incluso, los estadounidenses de origen africano. Aquí se entabla la primera de las guerras en la disputa por un espacio.

En ese mundo, ellos eran simplemente emigrantes y extraños, y aunque eran estadounidenses, algunos de ellos por haber nacido ya en esas ciudades, tenían simplemente un pacto con el Estado, pero no eran parte de la nación estadounidense, y siempre eran, simplemente emigrantes.

Resuelta la confrontación, de manera favorable a los salvadoreños, con los emigrantes que habían llegado antes que ellos, se pasa a una segunda etapa en este proceso de construcción de identidad y se trató del reconocimiento de territorios sociales, al margen de la organización estatal. Así, los barrios, las calles, las esquinas, fueron adquiriendo para estos jóvenes desconocidos y reconocidos solo por su familia, muchachos y muchachas sin patria, que solo contaban con su identificación. Poco a poco, estos seres humanos fueron conociendo y reconociendo un territorio urbano que se fue convirtiendo en su mundo, es decir, aquella parte de la realidad que ellos conocían y entendían, que se convirtió lentamente en su casa y hasta en su hogar. Ahí, en ese territorio, ellos eran y eran reconocidos como tales.

A partir de ahí viene una tercera fase que es la lucha por ese territorio que les daba poder en una sociedad que los desconocía totalmente, que les aseguraba un lugar en el cielo, pero aquí nace la confrontación con otros grupos que también necesitaban un territorio y se descubre que los mismos grupos crecientes y crecidos de muchachos y muchachas originarios de El Salvador estaban en disputa entre sí. Ya eran fuertes, ya eran organizados, ya tenían jefaturas y mandos, pero tenían un mundo muy pequeño, reducido a ciertas calles y barrios de ciudades como Los Ángeles, o Chicago o New York. Este era el mundo minúsculo en el que estaban encerrados dentro de la sociedad estadounidense.

En esta cuarta etapa estalla la confrontación entre los mismos emigrantes de origen salvadoreño y los grupos ganan identidad propia y diferente y nacen en el hábitat de la confrontación intestina, en una lucha por un territorio que expresaba la fuerza, el poder y el mundo que estos grupos necesitaban. Por eso, los nombres que adquirieron y adoptaron hicieron referencia a ciertas calles de estas ciudades como la M-18 o también al origen mítico, lejano y desconocido de estos mismos grupos, por eso aparece el nombre de salvatrucho, haciendo referencia a alguien que no es estadounidense pero tampoco salvadoreño. Al final, en este doloroso proceso identitario, no tienen más camino que optar por ser salvatruchos, es decir, salvadoreños de poca monta, o salvadoreños bajo cuerda, o salvadoreños de contrabando. Todo esto quiere decir la figura de salvatrucho. En definitiva, es una expresión, la salvatrucha, que expresa una búsqueda y una opción hacia una patria lejana y borrosa.

Estos territorios son controlados y definidos geográficamente. En una quinta etapa se choca con los grupos mexicanos, puertorriqueños, africanos y de otras nacionalidades, y se institucionaliza la portación, adquisición y uso de las armas de fuego. Estas habían aparecido anteriormente, pero es en esta etapa donde este fenómeno de la armamentización se crece y aparece el ejercicio de una violencia fuera de la violencia estatal. Y por primera vez, las autoridades estadounidenses se percatan de lo que se había desarrollado al interior de su mundo, y la palabra banda empieza a sonar y repiquetear cuando el fenómeno ya estaba instalado con fuerza en el territorio de ese país. Estos muchachos y muchachas eran entendidos y tratados como delincuentes. En efecto, en algunos casos, se trataba de hechos ilícitos. La misma organización, fuera del control de las autoridades, en una sociedad donde el Estado controla hasta los suspiros de los seres humanos, era un delito perverso que debía ser perseguido.

El choque fue inevitable y en un sexto momento, el gobierno estadounidense opta por expulsados hacia El Salvador, que era, como hemos dicho, un mundo desconocido.

Estos muchachos fueron tratados como emigrantes cuando ya no lo eran y fueron entendidos como salvadoreños que habían emigrado, que tampoco lo eran, y al instalarlos en el territorio salvadoreño fuera de sus ciudades, simplemente instalaron en un mundo pavorosamente neoliberal, en una sociedad de mercado total, a una fuerza que había nacido en el norte, pero tenía sus raíces más íntimas y desconocidas aquí, en pleno sur, y por eso se produjo un encuentro y una especie de fusión que fortaleció todo un mundo que ya había nacido dentro del mundo de mercado, de negocio y de mercancía instaurado en EL Salvador. Y estos mundos en conflicto pero con muchos puntos de encuentro e identificación, empezaron a rodar, a encontrarse, a conocerse y a reconocerse.

Se trata del mundo del mercado hecho Estado y hecho sociedad y estilo de vida, y el mundo de miles de muchachos y muchachas fuera del mundo de los derechos, del Estado, de la identidad y del reconocimiento, pero que han sido capaces de construir un poder propio y una identidad basada en la fuerza, en el control de un territorio, en jefaturas férreas y en una pertenencia hilvanada a sangre y fuego. De esta manera, dos fuerzas violentas y sangrientas, es decir, el mercado y las bandas juveniles se reconocen, se encuentran y se alían, en un proceso que es parecido a aquel pacto que es secreto pero evidente entre una madrugada oscura y un amanecer luminoso.

Como podemos ver, la emigración hacia los Estados Unidos es parte inseparable del proceso de construcción de la guerra social, pero ya estamos instalados en nuestro territorio quebradizo e inestable.

San Salvador, 29 de mayo del 2015.

Comunicado ante hostigamiento a familiares de normalistas y sobre la farsa electoral


 Consejo Popular Municipal de Tixtla


A los Organismos de Derechos Humanos A las Organizaciones Sociales y Colectivos A los Medios de comunicación Al pueblo en general Pueblo Guerrerense y pueblo de México, denunciamos públicamente el hostigamiento que el gobierno federal y estatal ha realizado en contra de los padres de Ayotzinapa, de los jóvenes normalistas, de los maestros y de […]


A los Organismos de Derechos Humanos
A las Organizaciones Sociales y Colectivos
A los Medios de comunicación
Al pueblo en general


Pueblo Guerrerense y pueblo de México, denunciamos públicamente el hostigamiento que el gobierno federal y estatal ha realizado en contra de los padres de Ayotzinapa, de los jóvenes normalistas, de los maestros y de los ciudadanos movilizados por la exigencia de la presentación con vida de los 43 jóvenes desaparecidos forzadamente por el estado.

Acoso que se ha acentuado en las últimas semanas, filtrando a ministeriales vestidos de civiles para vigilar e intimidar a la gente movilizada contra los comicios, enviando convoy de militares y marinos para patrullar y amedrentar al pueblo. Éstas estrategias de intimidación, persecución y hostigamiento en contra de los ciudadanos movilizados se enfatiza después del pronunciamiento que realizan los padres de familia de los 43 desaparecidos, determinando que en Guerrero no habrá elecciones y específicamente en Tixtla, porque es el municipio en el que está fundada la Escuela Normal de Ayotzinapa.

La postura de las NO ELECCIONES es firme, porque los acontecimientos del 26 y 27 de septiembre del 2014 son un Crimen de Lesa Humanidad, porque la colusión del narcotráfico con el gobierno es evidente, la colaboración y complicidad entre la fuerza pública, sus patrullas y sus armas están probadas y reconocidas por las investigaciones; porque exigimos Juicio Político al ex gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, para el Alcalde de Iguala José Luis Abarca Velázquez y María de los Ángeles Pineda Villa y así evitar que eludan su responsabilidad en estos hechos. El pueblo digno no permitirá la instalación de casillas porque nos faltan 43 normalistas, porque no hay justicia para los caídos, porque tenemos presos políticos, porque no hay democracia, porque ningún partido político nos representa y, porque ha sido el Instituto Nacional Electoral a través de las elecciones, quien ha llevado al poder a candidatos políticos coludidos con el narcotráfico.

Por lo anterior, el pueblo de Tixtla ha mantenido tomado el H. Ayuntamiento, invalidando su organización y funcionamiento porque esta estructura impuesta por el sistema partidista solo ha traído miseria, despojo de nuestros bienes, endeudamiento del municipio, embargo del ayuntamiento y de la cuna de “Vicente Guerrero”, inseguridad, extorciones, secuestros, presos políticos y desapariciones forzadas. Con el pueblo organizado y con el hartazgo por el saqueo de nuestros bienes, nos pronunciamos a favor de procesos alternativos, donde el pueblo decida la forma de gobernarse, por el bien de nuestras comunidades y contra el atropello de los derechos humanos. Hacemos de su conocimiento que desde el mes de abril del presente año, se han instalado asambleas populares en pro de la construcción del Concejo Municipal Popular, como una forma de Autogobierno; realizado un constante brigadeo en las comunidades, barrios y colonias en contra de la farsa electoral, con la intención de la construcción de un gobierno legítimo del pueblo, sin la intervención del sistema electoral y partidista, sin la intromisión de ningún político, solo la voz de las mujeres y hombres trabajadores; en el que nuestros representantes sean elegidos en Asambleas Populares, máximo órgano de decisión en nuestras comunidades y barrios, a mano alzada y sin credencial de elector, evitando así, el derroche económico en campañas electorales que solo dejan al pueblo en la miseria. Sin duda alguna, estos espacios autónomos son una amenaza a los intereses particulares, partidistas y de gobierno, quienes a través de la represión, pretenden desaparecer los brotes de la organización de la población que camina hacia la autonomía.

En el camino de la autodeterminación, se desarrolló la 5ª Asamblea Popular de Tixtla, el día 30 de mayo del presente año, en las instalaciones que ocupa el Auditorio Municipal, teniendo la representación de los padres de familia de los 43 desaparecidos, del Comité Estudiantil de Ayotzinapa, FECSUM, FUNPEG, Magisterio de Tixtla, Comisión Ampliada de la CETEG, comerciantes, campesinos, transportistas, Policía Comunitaria, MPG de Chilpancingo, representantes de colonias, universitarios, Frente de Artistas por Ayotzinapa, Frente Oriente y ciudadanos de Tixtla, aprobando en Asamblea los siguientes resolutivos:

1. Conformar la Dirección Colectiva, con la representación de las organizaciones asistentes, para que coordine las acciones emanadas de la Asamblea.
2. Instalar la Asamblea Permanente que sesione diariamente hasta el 8 de Junio del 2015.
3. Tomar como Centro de Operación las instalaciones que ocupan el Auditorio Municipal.
4. Instalar el plantón en el Ayuntamiento con las organizaciones sociales y el pueblo en general.
5. Convocar a observadores y visitadores de Derechos Humanos para que den seguimiento a las acciones que se realicen del 1 al 7 de Junio.
6. Convocar a medios libres para que coberturen las actividades que se desarrollen en la última semana del boicot electoral.
7. Recibir a las caravanas de los colectivos de Oaxaca, Guanajuato y la FECSUM quienes reforzarán el plantón.
8. Colocar una radio comunitaria y buscar los espacios en radio y televisión del municipio, para informar a la ciudadanía de las acciones que se estén realizando del 1 al 7 de junio del presente año.
9. Realizar actividades culturales en diversos puntos de la ciudad en la semana del boicot electoral.
10. Implementar caravanas en las comunidades, colonias y barrios para quitar basura política y dar información a la ciudadanía de los Concejos Municipales Populares.
11. Atender invitación del Comité por la libertad de Nestora, para asistir a la conferencia de prensa por los desaparecidos y presos políticos, el día 1 de junio a las 12 hrs, en CENCOS DF.

Con estas acciones planteadas para evitar las elecciones en Tixtla, los tres niveles de gobierno, en contubernio con los partidos políticos formulan la represión y afilan sus garras en contra de una decisión legítima del pueblo. Ante estas amenazas hacemos responsable a los tres niveles de gobierno y particularmente al gobernador interino Rogelio Ortega Martínez, por amenazar y sugerir la fuerza represiva contra los que se opongan a los comicios, dejando entrever su interés partidista; así como a David Martínez Valadez ex Síndico Procurador del extinto ayuntamiento, quien ha amenazado públicamente el pasado 4 de mayo en el Diario Guerrero. Ellos, son responsables directos de las amenazas hacia la ciudadanía movilizada, de la represión contra el pueblo, de cualquier agresión física y psicológica en contra de cada uno de los compañeros movilizados y de sus familiares. También señalamos y responsabilizamos a todos los partidos políticos y sus candidatos, porque han confrontando al pueblo, realizando sus campañas políticas, como una provocación para la desestabilidad social; así mismo señalamos al Instituto Nacional Electoral y todos sus membretes, por provocar a la ciudadanía militarizando las entrega de papeletas electorales en Guerrero; a los medios de desinformación pagados por el estado y demás personas que actúen por cuenta propia.

Denunciamos las estrategias mediáticas y la fuerza represiva que han utilizado los tres niveles de gobierno, para extinguir éste digno movimiento y dar paso a la farsa electoral; sabemos que el gobierno fascista sigue utilizando como medio de control, la masacre, la desaparición forzada, los asesinatos políticos, la tortura y el encarcelamiento de los luchadores sociales. Por ello, describimos los siguientes actos de represión, como una advertencia del estado, ante la resistencia del pueblo en los comicios electorales:

1. Represión y desalojo de los maestros el 24 de febrero, en el aeropuerto de Acapulco, Gro. Donde murió un maestro jubilado en manos de las Fuerzas Federales, mujeres violadas y 106 detenidos y cientos de profesores golpeados salvajemente.
2. La detención arbitraria de tres padres de familia de los 43 desaparecidos el día 20 de mayo, en la caseta de cobro de paso Morelos, como un medio de distracción al movimiento, porque esa misma fecha entra la papelera electoral en Guerrero, resguardada por la SEDENA.
3. El hostigamiento por parte de ministeriales hacia los jóvenes de Ayotzinapa cuando los detienen arbitrariamente.
4. La persecución y hostigamiento de la Fuerza Estatal, ejecutadas la tarde del 29 de mayo del presente año, en contra de los padres y jóvenes de Ayotzinapa, mientras realizaban un mitin y retiraban basura política frente al mercado municipal en la ciudad de Chilpancingo.
5. Amenazas y hostigamiento durante la detención de 7 normalistas del FUNPEG, que estudian en la Escuela Normal “Rafael Ramírez”, por las Fuerza Estatal en la ciudad de Chilpancingo, durante el mediodía del 30 de mayo.
6. La represión de granaderos con gas lacrimógeno y gas pimienta, contra los compañeros maestros de la Ceteg, el 30 de mayo, en el lugar que ocupa el plantón del zócalo de Chilpancingo.

Ante estas amenazas hacemos el llamado a visitadores y observadores de los Organismos de Derechos Humanos, para realizar el seguimiento a las actividades que se desarrollen del 1 al 7 de junio y soliciten a las autoridades competentes, se tomen las medidas precautorias o necesarias para evitar la consumación irreparable denunciadas o reclamadas, o la producción de daños de difícil reparación a los afectados. Así como a las Brigadas Civiles de Observación de los colectivos y organizaciones sociales para que coberturen las acciones a desarrollar durante esta semana previa a los comicios electorales en Guerrero.

A los políticos les exigimos que respeten la decisión del pueblo y el dolor de los padres de familia. En Guerrero y en Tixtla no puede haber elecciones porque no hay justicia, porque ningún partido político nos representa y sus campañas políticas son muestra de la indiferencia ante este Crimen de Lesa humanidad. Le advertimos a los tres niveles de gobierno que no permitiremos la militarización de nuestro municipio, que no provoquen al pueblo imponiendo sus casillas electorales con presencia de las fuerzas represivas, que respeten la decisión de la ciudadanía al no querer elecciones, que entiendan que la gente digna de Tixtla se ha levantado contra la partidocracia. Ya no queremos más parásitos que nos despojen de nuestros bienes y nos dejen en la miseria, queremos que los recursos lleguen íntegros a las comunidades, que no haya necesidad de realizar una marcha para exigir que haya obras y desarrollo social; como ciudadanos y comunidades organizadas tenemos el derecho de administrar esos recursos de acuerdo a la ley 701, así como también tenemos el derecho de organizarnos y manifestarnos en contra de la oligarquía que gobierna este país y no permitir que lo sigan saqueando.

No queremos otra masacre, no queremos más muertos en Guerrero. No buscamos confrontación con las fuerzas represivas, solo queremos que respeten la decisión del pueblo digno, del pueblo organizado. No queremos otro Tlaltlaya, otro Tanhuato Michoacán, donde les sembraron armas a los manifestantes. Repudiamos enérgicamente las estrategias orquestada por el estado de infamar la entrada de grupos criminales en Tixtla, para justificar la militarización de la zona.

¡Fuera militares, marines, federales, ministeriales y municipales de Tixtla!
¡Basta con imponer su seudo democracia, con la fuerza militar!
¡No queremos otra masacre!
¡No permitiremos la instalación de casillas!
¡Fuera la farsa electoral!
¡Fuera el mal gobierno!
¡En Tixtla no habrá elecciones!

E X I G I M O S:
¡Presentación con vida de los 43 desaparecidos!
¡Juicio Político a Aguirre Rivero, Abarca Velázquez y Pineda Villa!
¡Castigo a los culpables intelectuales, materiales y por omisión!
¡Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!
¡Ayotzi vive, la lucha sigue!
Tixtla de Guerrero, Gro, 31 de mayo del 2015
“Aquí donde el pueblo manda y el gobierno obedece”

domingo, 31 de mayo de 2015

La pequeña y gran historia de los cineastas comunistas que filmaron la conspiración contra Allende




El Ciudadano

A fines de marzo de 2013 los medios de comunicación se agitaron ante el anuncio del ciudadano español Miguel Herberg de hacer desaparecer los archivos fílmicos rodados en el país entre 1973 y 1974, entre los cuales se hallan las únicas imágenes grabadas dentro de los campos de detención política de Pisagua y Chacabuco.

El material incluye entrevistas a personas detenidas en campos de concentración tras el golpe de Estado, pero en vista de que nadie se ha manifestado a favor de financiar un documental que retrataría el mismo lugar 37 años después, el denunciante dio a conocer a través de varios medios que “no nos queda más remedio que hacer una quema pública de todos mis materiales y que se esfumen como el humo de mi pipa. Y se acabó la memoria histórica y del desierto de Atacama”.

Sin embargo, personas cercanas a la mediateca del Museo de la Memoria, principal ente acusado por Herberg de no interesarse por el material histórico, aseguran desde los inicios de la polémica, que el filme que éste destruiría no le pertenece. Sus verdaderos realizadores son los alemanes Walter Heynowski y Gerhard Scheumann, que entre 1974 y 1975 realizaron siete documentales sobre el golpe militar en Chile.

Afirman que tanto la televisión chilena como la española han pecado de una auténtica falta de rigor al difundir las imágenes de Pisagua y Chacabuco validando la apropiación de las mismas por parte de Herberg.

Incluso, el destacadisímo escritor estadounidense Noam Chomsky le envió una carta al español exigiéndole que devuelva esos archivos al Museo de la Memoria de Chile.

El afamado escritor le señala en su corta misiva a Herberg y que conoció en exclusiva Cambio21 que “me permito urgirlo a que así lo haga en memoria del dolor y sufrimiento de los prisioneros políticos chilenos”.

Esta es la carta de Noam Chomsky

Estimado Miguel Herberg:

Me he enterado que Ud. estaría en posesión de algunos filmes que documentan Pisagua la represión política en Chile durante los primeros años de la dictadura militar y que habría expresado su intención de destruirlos en la ausencia de apoyo económico a su trabajo –una situación ciertamente lamentable.

Sin embargo, me parece que dado el valor histórico e importancia de tales filmes, se los debería preservar si efectivamente son únicos y, de ser posible, se los debería transferir al Museo de la Memoria en Chile.

Bajo estas circunstancias, me permito urgirlo a que así lo haga en memoria del dolor y sufrimiento de los prisioneros políticos chilenos cuyas voces e imágenes aparecen en dichos filmes y que de otra manera serían eliminadas de la historia –un destino que estaría en directa contradicción con el respeto que se les debe y que en cierto sentido replicaría lo que la dictadura militar chilena literalmente hizo con tantas de sus víctimas.

Sinceramente,

Noam Chomsky


Quien también tuvo palabras ante esta situación fue el reconocido cineasta chileno Patricio Guzmán, quien aseguró que “todo este asunto es un fraude, el material fílmico original está bien guardado en Alemania y las películas están en la Cineteca Nacional y en el Museo de la Memoria. Este señor nos hizo perder el tiempo y ganó mucha fama, mala fama, pero fama”.

El creador del documental “El caso Pinochet” y su premiada “Salvador Allende” agregó que “Miguel Herberg es un impostor. Todos los materiales que él muestra como suyos pertenecen a Heynowsky y Scheumann”, dueños de la productora Studio H&S.

En esa línea mencionó que “Heynowsky y Scheumann son dos cineastas alemanes de la ex República Democrática de Alemania (RDA) que filmaron en chile durante 1973 y 1974. El camarógrafo que utilizaron estos dos cineastas se llama Peter Heimlich, tambien de la ex RDA”.

“Los materiales originales se encuentran perfectamente a salvo en Berlín en la distribuidora del Estado “Progres film”. El discurso de Herberg es completamente falso”, insistió (…)

Las bombas caen sobre la fachada y los patios de La Moneda. Las llamas escapan por las ventanas del segundo piso mientras las columnas de humo lentamente van ocultando el palacio. El sonido reverberante y saturado de los aviones Hawker Hunter y las explosiones, enmarcan la postal más dramática del Golpe de Estado de 1973. Una toma perfecta que nada tiene que ver con la fortuna.

Ese registro pertenece a H&S, el estudio de los cineastas de la desaparecida RDA (República Alemana Democrática), Walter Heynowski y Gerhard Scheumann (…). Y aunque todo el mundo conoce las imágenes, pocos saben cómo las obtuvieron.

Parte de esa historia aparece en el libro “Señales contra el olvido” (Cuarto Propio) de las investigadoras Isabel Mardones y Mónica Villarroel. Se trata de una larga operación llena de riesgo, engaños y aciertos, que el intérprete de H&S, Hans Stein (86), vivió en carne propia y recuerda a 40 años del Golpe.

***

Heynowski y Scheumann llegaron a Chile más por la voluntad de la RDA que por la propia. Trabajaban en su serie sobre Vietnam cuando Werner Lamberz, Secretario de Agitación y Propaganda del SED (partido único) y delfín de Erich Honecker, les pidió que siguieran el proyecto socialista de Salvador Allende. Vinieron a Chile sin cámaras en 1972, y en marzo de 1973 volvieron para hacer una serie de documentales, motivados por las elecciones parlamentarias que ganó la UP.

En esta parte de la historia entra Hans Stein. Por encargo del Partido Comunista este militante, cantante lírico de origen checo y académico de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile –a quien el poeta Andrés Sabella llamaba “el Ruiseñor Rojo”- se convirtió en el intérprete de Heynowski y Scheumann. “Les indicaba con quiénes hablar, traducía, y por eso mi voz a veces aparecía en las películas, cosa que no quería. Eran tiempos fregados y después me trajo problemas”, advierte hoy.

Los alemanes no querían hacer el clásico documental sobre la revolución; querían mostrar a la UP como la culminación de un proceso histórico iniciado en el movimiento obrero nacido en las salitreras a principios del siglo XX. Por eso, su primera misión fue acompañarlos al norte. Stein había vivido en los años 40 en Iquique, así que los contactó con personas que conocieron al padre del movimiento obrero chileno, Luis Emilio Recabarren. También consiguieron una filmación de su funeral en 1924 e hicieron el último registro del Museo Recabarren, donde estaba su imprenta. Un museo que, meses después, sería destruido por la dictadura.

Tras esa incursión por el norte y luego de acopiar material de Chile Films y fotografías para las películas que estrenarían años después, Heynowski y Scheumann se fueron del país. Stein no volvió a verlos hasta después del Golpe. Sin embargo, durante ese período los alemanes siguieron registrando desde las sombras los meses más oscuros de la historia de Chile.

Cuando vinieron a Chile, Heynowsky y Scheumann eran tipos importantes en la Alemania Oriental. El primero fue editor de programas políticos y el segundo tenía un espacio magazinesco en la televisión de la RDA desde hacía más de una década. Tres años después iniciaron su sociedad fílmica para los estudios de la Deutsche Film AG, y en 1969 se independizaron con el nombre Studio H & S, bajo el cual facturaron 71 películas, la mayoría sobre Vietnam, el imperialismo estadounidense, el nazismo y el fin de la UP en Chile.

Su situación era de privilegio en un país gobernado por un partido único, el SED, y con restricciones desplegadas a lo largo del muro de Berlín. Tenían dinero, viajaban libremente por el mundo, podían comercializar sus filmes y no pasaban por aduana. Y en una sociedad donde el 80% de las personas tenía algún grado de relación con la Stasi, tampoco era un secreto que Heynowski y Scheumann conseguían información de la policía secreta.

Pero la dupla alemana no era amiga de la propaganda, sino de hacer un cine que cediera la palabra al “enemigo”, aunque fuera bajo formas poco convencionales. Ocultando su identidad, entrevistaron a los aviadores estadounidenses que bombardearon Vietnam y eran prisioneros del Vietcong (“Pilotos en pijamas”, 1968). En Chile, sin embargo, su audacia rayó en el espionaje: volvieron en marzo de 1973 y, además del camarógrafo Horst Donth y el sonidista Klaus Freymut, traían otro camarógrafo, Peter Hellmich y otro sonidista, Manfred Berger.

En realidad, los segundos no venían como técnicos ni eran formalmente parte del equipo. Hellmich, de casi 50 años y pelo cano, era un tipo serio que tenía pasaporte de Alemania Federal, y Berger, de unos treinta y algo, usaba una identificación austríaca, a pesar de su evidente acento berlinés. “Conocían muy bien su oficio y tenían hasta los calzoncillos occidentales. Estaban muy bien organizados, no andaban con nosotros, sólo se juntaban con Heynowski y Scheumann en forma muy conspirativa”, recuerda Stein.

El pasaporte de Hellmich ya había sido utilizado en Alemania para entrevistar a antiguos colaboradores nazis, y ahora que Heynowski y Scheumann volvían a la RDA, serviría para entrar al corazón del fascismo chileno, el Frente Nacionalista Patria y Libertad, movimiento creado en 1970 “para evitar que un marxista leninista declarado y confeso como Salvador Allende llegara a ocupar la primera magistratura del país”, según dice su fundador, Pablo Rodríguez Grez, mirando siniestramente a la cámara en el documental “Con el signo de la araña” (1983).

Stein volvió a ver a Hellmich y Berger durante el paro de los camioneros que comenzó en marzo de 1973 y se prolongó hasta el último día de la UP. En el camino a San Antonio, los transportistas habían instalado un “cementerio de camiones” y allí, en un incidente con Carabineros, murió un camionero. Al funeral, esta vez, partieron todos a filmar en un taxi conducido por un comunista especialmente dispuesto por el partido.

La caravana que se desplegaba era inmensa y los cineastas estaban en el centro. Stein andaba con el carné del Partido Comunista y una pistola en el bolsillo. Estaba asustado. Por esos días, Patria y Libertad mataba al obrero José Tomás Henríquez en el Canal 5 de Concepción, en una acción liderada por Michael Townley. Y unos meses harían lo mismo con el edecán de Allende, el comandante Arturo Araya Peters. En ese clima, linchar a un chileno, un checo y dos alemanes comunistas era una posibilidad real.

“Estábamos en el medio, así que no había cómo escapar. De repente un taxista reconoce al que andaba con nosotros, por el sindicato, y empezó el griterío: ‘éste es comunista’. Yo hacía como que no hablaba castellano, que era alemán. En eso llegó Sergio Onofre Jarpa (recién electo senador del Partido Nacional) con León Vilarín (presidente de la Confederación Nacional del Transporte y miembro de Patria y Libertad) y un coronel cuyo nombre no recuerdo, pero era un guatón ultra facho, sin uniforme, que había participado en el Tancazo. Jarpa gritó: ‘No, no, no, si nosotros los conocemos, son amigos nuestros y el coronel nos abrazaba”, cuenta Stein.

Jarpa ya conocía a Hellmich y Berger y estaba convencido que eran de Alemania Occidental y anti-allendistas. Ambos cineastas frecuentaban clubes alemanes y no tardaron en hacer contacto con derechistas y militares. Así consiguieron, luego de un recorrido en el que cambiaron tres veces de auto, hablar con el entonces prófugo secretario general de Patria y Libertad, Roberto Thieme, quien supuestamente había muerto en un accidente aéreo en febrero y era conmemorado con marchas convocadas por Radio Agricultura.

También filmaron dentro de la sede del movimiento de ultraderecha, ubicada a media cuadra de la Plaza Baquedano, al líder de la juventud de Patria y Libertad y hermanastro de Thieme, Ernesto Müller, explicando el significado de la araña. En la entrevista, Müller habló abiertamente de los atentados a puentes, ferrocarriles y miembros de la UP. Otro de sus líderes, John Schaeffer, reconoce orgulloso sus contactos con el Regimiento Blindado nº2 para el Tancazo.

Todo está en “Con el signo de la araña”, filme que es un registro único del torpe fascismo chileno. Así, en un momento se ve a una joven de clase alta con la araña en su brazo y que, consultado sobre el comunismo, dice riendo que “es pésimo”; otro cree que el marxismo “existe hace dos años en Chile”. El registro incluye un paneo por las filas de jóvenes de estratos bajos que, con cascos y bastones largos, adherían al movimiento por un pago de un dólar la acción, como los que ese día quisieron lincharlos antes que los salvara Jarpa.

Del taxista comunista de ese día no supieron durante toda la jornada, recuerda Stein. Saltó del auto y se perdió. Al taxi le pincharon los neumáticos y lo metieron al cementerio de camiones. En la noche, Stein llamó a la mujer del trabajador y le pidió que a la hora que llegara lo contactara por teléfono. Lo llamó a las 3 AM. “Me contó que corrió hasta que se escondió en la casa de un campesino y que después se vino a dedo a Santiago. Le conté lo que pasó con el taxi, que estaba perdido, pero que los compañeros alemanes le iban a poner un auto. Me dijo ‘no se preocupe, compañero, que yo no nací con auto’.

***

Hellmich y Berger desaparecieron por un tiempo pero volvieron a Chile en diferentes oportunidades, incluso después del Golpe de 1973. Pero sin duda su mayor acierto fue la filmación de icónica imagen de La Moneda en llamas desde el Hotel Carrera, que aparece en el filme “La guerra de los momios” (1974) y posteriormente en todos los documentales sobre el Golpe.

Esa toma limpia, elocuente, registrada desde una ventana esquinada del piso 8 del Hotel Carrera, conjugada con las tomas espontáneas de los aviones Hawker Hunter sobrevolando Santiago que realizó el montajista chileno Pedro Chaskel, conforman la única secuencia posible del bombardeo al palacio de Gobierno.

El testimonio del propio Chaskel, en el libro “Señales contra el olvido”, revela el nivel de engaño de los alemanes: “Ellos supieron del Golpe porque los milicos les dijeron. Tenían relaciones muy cordiales con los militares, eran del lado de ellos, eran corresponsales de Alemania Federal, venían recomendados, en fin. La relación era de ir a comer a la casa de los generales y llevarles flores a las señoras. Ellos le advirtieron a los compañeros y los compañeros les dijeron ‘no, ustedes no entienden lo que pasa en Chile’”.Sin embargo, que estaban informados, lo estaban. Hans Stein recuerda que Hellmich lo llamó en agosto de 1973, para contarle que viajarían a Chile para filmar el Golpe. “Le dije que la información del partido era que no habría”. Pero el 11 de septiembre, por la mañana, Hellmich lo volvió a llamar: “Empezó”, le dijo. “Ellos estudiaron cuál era la pieza del Hotel Carrera, cuál era la mejor vista, quizás supieron por sus contactos en la derecha chilena, pero yo creo que fue parte del análisis político que hizo la RDA”, sostiene el cantante.

Luego, Stein partió a su trabajo en la Universidad de Chile. Fue con su esposa, entonces directora de la radio de esa casa de estudios. No pudieron pasar el cerco en calle Santo Domingo. De vuelta a casa entendieron que ella, como directora de una de las emisoras que transmitían los discursos de Allende y él, como intérprete y en parte voz de las películas de H&S, estaban en serio peligro. De hecho estaban en la lista de los funcionarios requeridos por la dictadura que llegó a la universidad.

El artista sabe que sus camaradas le tendieron una mano. Recuerda que lo llamaron de la embajada de la RDA. “Me dijeron ‘oímos que no estabas bien de salud y queríamos invitarte a unas termas, lógicamente con tu familia’. Llegué donde el Cónsul y me dijo que estaba todo preparado pero tenía que llegar a Buenos Aires por mi cuenta”. Mientras Hellmich y Berger estaban a salvo en Chile, para Stein comenzaba otra odisea.

Para cuando ocurrió el Golpe, Hans Stein ya era un reconocido cantante lírico. En algunas de sus giras había sido acompañado por su amigo Galvarino Mendoza, uno de los mejores pianistas después de Claudio Arrau y hermano de César Mendoza, el general –“rastrero”, como lo llamó Allende en su último discurso- de Carabineros que ahora era parte de la junta militar.

Stein recurrió a él sin pensarlo: “Habló con su hermano, quien había ido a algunos conciertos y me conocía. Le pidió que me ayudara a pasar la barrera policial que había en el aeropuerto. César le dijo: ‘Queremos que nuestros artistas se queden, aquí no se persigue a nadie por sus ideas’”, cuenta riendo Stein.

Al aeropuerto llegaron acompañados por el pianista. Su carné bastó para sortear el cerco. “De repente lo veo hablando con un paco con metralleta y mirándonos a mí y a mi familia. El paco se acercó y me dijo: ‘Yo soy el comandante del aeropuerto y mi General llamó hace un momento, así que por favor aborden, que yo me ocupo de todo’”, recuerda el checo.

Mientras Stein se asilaba en la RDA, Hellmich y Berger volvían dos veces más a Chile antes que se estrenaran las películas y quedaran al descubierto. Stein lo sabe porque ellos visitaron a su padre en Santiago. Fue en 1974 cuando filmaron los campos de concentración de Chacabuco y Pisagua. Consiguieron un permiso que los autorizaba pero “sin hablar con los prisioneros”, según decía por escrito. Lo metieron en un plástico con esa parte doblada y entrevistaron a los detenidos, como se puede ver en el documental “Yo he sido, yo soy, yo seré” (1974).

La serie sobre Chile de H&S terminó en 1978 con dos películas: “Más fuerte que el fuego”, donde consiguieron entrevistas con los pilotos que bombardearon la Moneda y “Los muertos no callan”, sobre los asesinatos de los ex ministros de Allende. Finalmente pudieron retratar a Pinochet. Stein cuenta que utilizaron una triquiñuela más vieja que el hilo negro: “ponían la cámara y decían que tenían un desperfecto mientras filmaban. A Pinochet lo filmaron antes de la entrevista limpiándose su chaqueta blanca. La voz en off después decía ‘el general Pinochet puede limpiarse su chaqueta todo lo que quiera pero las manchas de sangre no van a salir jamás’”.

En la RDA Stein volvió a ver a Heynowski y Scheumann. Trabajaron en la identificación de los personajes, las traducciones y contactaron al escritor José Miguel Varas para relatar las versiones en castellano de los filmes sobre Chile. Con Scheumann, además, fueron amigos, a pesar que discrepaban políticamente. Stein, quien había vivido la Primavera de Praga, se había entusiasmado otra vez con el comunismo gracias a Allende, pero no compartía nada con el bloque soviético. Años después, estando Stein de vuelta en Chile, un desencantado Scheumann le daría la razón.

El Studio H&S fue cerrado en 1982 tras un discurso de Scheumann frente a la Academia de las Artes de la RDA, que fue considerado crítico contra el sistema. Obligados a reincorporarse a la Deutsche Film AG, Heynowski y Scheumann siguieron trabajando juntos hasta la caída del muro. Scheumann murió de cáncer y sin trabajo, mientras que Heynowski se retiró en Berlín. Después de la reunificación de Alemania los archivos fueron abandonados. Su rescate y regreso a Chile son una historia aparte.

(…) Tras la caída del muro de Berlín el estudio fue abandonado y desmantelado, quedando su patrimonio fílmico en la indefensión, hasta que entre 1997 y 1999 ex miembros de H&S rescataron y catalogaron lo que logró ser rescatado, y pasó a manos de manos de la Fundación DEFA, heredera de la histórica productora, en 1999.

El año 2000, a través del archivo Federal Alemán, el material fue entregado al Estado de Chile.

Sin embargo, el material de cámara que da paso a los documentales, tanto o más valioso que las películas mismas, se perdió para siempre tras el cierre del estudio, junto con cientos de cintas de filmaciones de otros países del mundo, y registros rescatado por los realizadores alemanes de sus colegas chilenos antes del golpe militar (…)

sábado, 30 de mayo de 2015

Rigoberta Menchú: La Sin Vergüenza

Rigoberta Menchú, indígena Guatemalteca, Premio Nobel de la Paz 1992, da declaraciones y responde preguntas en una rueda de prensa rodeada de funcionarios del Instituto Nacional Electoral de México. La escena parece más la presentación de una estrella del fútbol adquirida por un equipo europeo por una suma millonaria, que el anuncio de la participación directa de esta personalidad en apoyo al proceso electoral del próximo 7 de junio en México. El parecido no es coincidencia, en primer lugar, porque la intención es precisamente esa: mostrar que han comprado una estrella, hecho que explotan publicitariamente. La felicidad de los “empresarios” del INE y del régimen mexicano es inocultable. En un contexto en el que, por sus propios actos, la institucionalidad mexicana es ampliamente conocida y con evidencias contundentes como un aparato criminal, mentiroso y mafioso e ilegítimo contra el pueblo de México; en un momento en el que por sus propios actos, el mundo entero sabe que el régimen mexicano le ha declarado la guerra al pueblo que debe defender y proteger tanto por la vía de reformas que despojan de libertades y derechos a la ciudadanía, entregan el país a intereses transnacionales, como porque se han articulado aparatos de terror y muerte y maquinarias de propaganda y mentira que todo lo encubren; en este mismo momento, una indígena, símbolo, testigo y víctima del genocidio Guatemalteco que hoy se emula en México, se presenta en abierta defensa de la mentira, del terror, de la farsa y de la muerte. No gana el INE con esta farsa, no ganan los pueblos con el engaño que nadie cree, en cambio, pierde Rigoberta Menchú quien ha puesto en evidencia no sólo con su presencia de mercancía en compra-venta sino con cada una de sus respuestas, que su dignidad tiene precio y le resultó fácil venderse, claudicar y apoyar con todo su ser a mafiosos, mentirosos y asesinos que quieren, con su ayuda, presentarse contra toda evidencia y conocimiento como demócratas. Rigoberta Menchú: Sin Vergüenza! ¿Cómo Así?Así No!!! Pueblos en Camino
 
Rigoberta Menchú: La Sin Vergüenza

 
 


Nadie podrá olvidar esta escena: Rigoberta Menchú: rodeada de funcionarios grises, de traje y corbata, todos iguales, escoltas y vigilantes de su palabra y presencia, esperando y garantizando que se cumpla un compromiso y un acuerdo previo, una maquinación repugnante, cuyo mecanismo nos ocultan pero no pueden esconder. Rigoberta Menchú: ha sido adquirida por el régimen mexicano. Ha sido comprada por el INE, cuyo vocero, Lorenzo Córdova, Consejero Presidente del mismo, ha sido grabado in fraganti, haciendo comentarios racistas y despectivos contra los indígenas. Una instancia que además de racista es fraudulenta y apoya la maquinaria partidista más corrupta que se pueda imaginar. No hay nadie en México que no sepa que todos los partidos sin excepción, que toda la maquinaria electoral y por ende, toda la institucionalidad que de estos mecanismos resulta, no es únicamente ilegítima y no representa los intereses y necesidades de la población, sino que actúa en su contra, para alimentar intereses particulares y servirse de recursos públicos, para despojar a la ciudadanía y engañarla. Es esta podredumbre, este racismo, esta ilegitimidad la que contrata a Rigoberta Menchú:, a la que ella tiene el mandato de legitimar y lo hace con gusto y convencida.

Hay que ver el video de la rueda de prensa y descubrir hasta dónde puede entregarse la dignidad por un precio. No es necesario hacer un análisis de lo dicho, porque no hay nada que analizar y porque esto invitaría a un debate y a que se presentaran argumentos sobre puntos específicos, cuando acá todo es perverso, repugnante: una farsa cuya protagonista debería estar en las calles poniendo su palabra y su cuerpo para denunciar y resistir lo que ahora representa y defiende. Algunas cosas que dijo o no dijo incluyen:
 

 
- Se negó a responder las preguntas sobre los comentarios racistas de Cordova alegando que no había escuchado el audio. Le informan por todos los medios que su patrón es un racista y ella acepta el cargo sin confirmar lo que todo México y el mundo han escuchado. Sin Vergüenza!
- Le pide a la ciudadanía Mexicana tener confianza en la institucionalidad que entrega las riquezas, territorios, recursos del país a intereses privados y transnacionales, que destruye activamente comunidades, culturas y ecosistemas, que expulsa al exilio en busca de algún trabajo esclavo a la mayoría de sus campesinas y campesinos empobrecidos y a pobladores urbanos, que legisla a favor de ricos y poderosos y en contra de derechos y libertades ganadas en luchas ejemplares y que es un aparato de terror y mentira al servicio de la acumulación privada, entre muchos más crímenes. Un régimen cuya institucionalidad no sólo desaparece y asesina sino que se burla y maltrata a quienes exigen la verdad sobre sus familiares y víctimas. La institucionalidad mexicana es enemiga de México, pero Rigoberta Menchú:l es pide que la apoyen: Sin Vergüenza!
- Cuando Rigoberta Menchú: exhorta a los familiares de las víctimas de Ayotzinapa a decir la verdad y a confesar en lo que andaban las víctimas, implica que las víctimas del delito atroz, los normalistas de Ayotzinapa y sus familiares, son los criminales y deben confesarlo. Deben decir la verdad. Son criminales. ¿Sería capaz de decir lo mismo a las víctimas del genocidio que dejó 300.000 muertos en Guatemala? En cambio, en ningún momento señala a los culpables ni le exige al Estado y al Ejército decir la verdad, con lo que su complicidad queda a la vista. Sin Vergüenza!
- La “Justicia” mexicana tiene la responsabilidad y hay que confiar en ella, propone Rigoberta Menchú:. ¿Cómo puede aseverar que este proceso y lo que sigue debe estar en manos de la justicia mexicana cuando, la PGR ha mentido, dado por concluido el caso, fabricado asesinos y cadáveres y obstaculizado cualquier posibilidad de establecer la verdad y hacer justicia. Esto lo sabe el mundo y Rigoberta Menchú: lo ignora para defender a su nuevo patrón. Sin Vergüenza!
- Rechaza la exigencia de la CIDH al gobierno mexicano de cumplir con el acuerdo por medio del cual este último se comprometió a permitirle realizar una investigación sobre los hechos de Ayotzinapa y que este proceso no se diera por concluido antes de que la CIDH hubiera concluido a satisfacción la investigación. Para Rigoberta Menchú: basta con que internamente y en las comunidades, se digan las verdades, cuando Guerrero es un Estado ocupado militarmente y controlado por mafias articuladas con los tres niveles de gobierno. Rigoberta Menchú: contribuye a que el gobierno mexicano encubra una masacre entre muchas y a sus responsables del régimen rechazando a la CIDH sin cuyo concurso y apoyo la verdad en Guatemala, la poca verdad que se conoce, seguiría oculta. Sin Vergüenza!
- Una vez dictamina que las víctimas de Ayotzinapa y sus familiares deben decir la verdad sobre sus delitos, es generosa y amplia. Si dicen la verdad y son culpables (lo que ella insinúa) no deben matarlos, deben ir a la cárcel. Juzga y condena, pero a los desaparecidos sin que aparezcan, a los muertos sin que resuciten y a sus familias, les sentencia a cárcel si al decir la verdad lo merecen. Sin Vergüenza!
- Rigoberta Menchú:señala como culpables y responsables a los mafiosos, con una contundencia tan admirable que parece un acto de valor y un desafío a las mafias del mal. Lo que también hace al señalarlos así desde la mesa del régimen al que representa, es reiterar la versión falsa que insiste, contra toda evidencia en diferenciar entre el régimen y los mafiosos. Rigoberta Menchú: quiere reiterar la fantasía mentirosa que ha sido negada a gritos tras los ríos de sangre de Calderón y EPN: “¡No fue el narco. Fue el Estado!”. Rigoberta Menchú: “¡No fue el narco. Fue el Estado!”: Sin Vergüenza!
 

 
- En medio de toda esta farsa, se atreve a invocar su autoridad moral aconsejando a la población, no sólo para que vote, sino para que "no vendan su voto", para que no “hagan lo que está en contra de su integridad”. Se refiere a que no vendan sus votos (ella sabe sin duda que el mayor comprador, pero no el único, es el partido de gobierno, PRI, pero solamente porque tiene más recursos públicos para hacerlo que los demás que lo hacen en proporción a sus capacidades para acceder a los mismos). El mecanismo que propone abiertamente, es que acepten los regalos y la compra pero que, a la hora de votar, voten a consciencia. Una estratega moral la reconocida Nobel de Paz. No viene a desmantelar partidos corruptos, ni siquiera a denunciarlos. Que sigan haciendo sus compras de votos, que sigan siendo corruptos, esto se corrige poco a poco con la consciencia de quienes reciben los regalos y con la educación de quienes se aprovechan de los cargos, enseña la mayor. Pero, lo que es peor, Rigoberta Menchú:ha vendido su consciencia, la dignidad de los de abajo, por un trabajo con el INE y el régimen mexicano y tiene la desvergüenza de aconsejar al pueblo mexicano que no siga su ejemplo y no le ponga precio a la dignidad y a la vida. Sin integridad y haciendo gala de esto, encubriendo y mintiendo, Rigoberta Menchú:trabaja para el INE y va para Guerrero, como va el ejército, como va la corrupción, como va el despojo y la represión, como ha ido la pobreza y el terror, con todas ellas, a convocar a la gente a que vote por sus verdugos….

Rigoberta Menchú: Sin Vergüenza!

 
Pueblos en Camino
Mayo 28 de 2015



martes, 26 de mayo de 2015

La red que exportaba niños de la guerra


Sergio Arauz *
El Faro 


A inicios de la guerra civil, miles de niños sobrevivientes de operativos militares eran llevados a lugares donde los recogían abogados que tramitaban sus papeles para emigrar de El Salvador. Les cambiaban la identidad y los arrebataban a sus familias. En estas operaciones participaron abogados con contactos en el ejército y en centros de adopción en el extranjero que fueron señalados como parte del mercado negro internacional.


 Douglas Romero muestra la foto que sirvió para que su padre pudiera localizarlo, cuando este encontró la imagen en la oficina de un subteniente y reconoció a su hijo, que había sido robado después de un operativo militar. Foto: Fred Ramos

Los niños exportados

Durante dos meses, Douglas Romero vivió como un niño estadounidense. Blanquito, regordete y chapudo, tenía un poco más de un año cuando salió de El Salvador. Antes, pasó por una cadena de brazos desconocidos que lo alejaron de las manos campesinas de su padre, un sobreviviente que no vio cumplirse su esperanza de morir en la masacre de Tenango, Cuscatlán. Mientras Douglas engordaba en la casa de una familia estadounidense, su papá, Andrés Romero, resistía la tortura en las bartolinas de la Policía de Hacienda.

El calvario de los Romero empezó el miércoles 23 de febrero de 1983, semana en la que el ejército llevó a cabo un operativo contrainsurgente, que en los libros de historia aparece como “Las masacres de Tenango y Guadalupe”. Según la versión oficial de esos días, en aquellos operativos los helicópteros de la Fuerza Armada rescataban de las balas subversivas a niños como Douglas. El papá de Douglas cuenta el otro lado de la historia. Recuerda el día que él y su familia huyeron de su casa hacia una montaña que los recibió con una lluvia de balas. Relata también que, tras esa tormenta de plomo, unos hombres uniformados lo metieron junto a Douglas y otros niños en un helicóptero militar. Alguna parte de toda esa tierra que Andrés Romero recorrió huyendo del operativo esconde los huesos de su esposa. “Fue la última vez que los vi, a todos”, dice, tras un extenso relato que lo ha convertido en un símbolo vivo de los peores días de la guerra civil salvadoreña.

En aquel momento, la prensa nacional no publicaba historias como la de Douglas y su padre. Archivos del ejército consultados por El Faro revelan que la Fuerza Armada realizó “23 operativos de contrainsurgencia entre 1980 y 1983”. Los nombres de estos operativos aparecen en las hojas de servicio de los oficiales. La conocida como “La Guinda de Mayo”, en la que desaparecieron muchos niños, aparece registrada como “Operativo en Chalatenango de 1982”. El operativo en el que Douglas fue arrancado de la mano de su padre aparece como Operativo 10.

Douglas, ahora con 33 años, guarda una foto en la que aparece disfrazado de niño estadounidense. Luce un traje de leñador. El retrato es la única prueba de que estuvo en Estados Unidos en 1983. Gracias a esa foto es que su padre se dio cuenta de que Douglas había sido sacado del país con papeles legales que se basaban en falsear la realidad. Douglas dejó de llamarse Douglas durante dos meses. Su padre, el sobreviviente de la masacre, no sabe quién tramitó la adopción de Douglas, bajo qué nombre fue adoptado, ni cómo viajó hacia Estados Unidos sin su consentimiento. Tampoco ha buscado respuestas a esas preguntas.

El niño con traje de leñador es uno de los 2 mil 354 niños salvadoreños obtuvieron visa para viajar a los Estados Unidos en los años ochenta. El periodista del Boston Globe, Steve Fainaru, escribió un texto sobre la corrupción en las adopciones relacionadas con niños de la guerra. “La mayoría de la corrupción relacionada con las adopciones se dio durante los años 80. El problema ha resurgido tras el descubrimiento de que entre los 2,354 que recibieron visa de emigrante se cuentan niños que fueron capturados por la Fuerza Armada salvadoreña y que fueron catalogados como huérfanos de guerra que fueron adoptados y recibieron visa de inmigrantes de la embajada (de los Estados Unidos)”, dijo, en su reportaje que apareció publicado el 14 de julio de 1996.

La corrupción relacionada con las adopciones de niños de la guerra tenía como protagonistas a un grupo de abogados salvadoreños que obtenían el permiso de un juez que, como representante del Estado, autorizaba la exportación de menores que eran, como el caso de Douglas, buscados por sus padres. Detrás de todos los permisos y trámites había dinero. En la década de la guerra, un estadounidense pagaba cerca de 5 mil dólares por los trámites de adopción de un niño extranjero. Denuncias de estadounidenses que pagaron por el servicio de casas de adopción sin permiso hicieron que un fiscal estadounidense llevara a un juicio civil a la fundadora de un centro de adopciones alimentado por niños salvadoreños y guatemaltecos.

Los abogados de El Salvador cobraban cerca 3 mil dólares por cada niño que enviaban a Estados Unidos, según información que una investigación de la Embajada de los Estados Unidos en El Salvador realizó en 1983 y que cita el periódico The Miami Herald. En dicha investigación, el cónsul estadounidense Fernando Sánchez descubrió que en el transcurso de un año un solo abogado salvadoreño gestionó casi 200 visas para niños salvadoreños. Las declaraciones del cónsul Sánchez no detallan en qué año ocurrieron estos trámites. Con el paso de los años, este abogado investigado por el cónsul intentó ser presidente de El Salvador y ahora es pastor evangélico.

En 1983, un abogado en presunta representación de los padres o tutores de Douglas, llegó a las oficinas de la Embajada de los Estados Unidos en El Salvador y llenó formularios como el 924 IR-3 o el IR-4, clasificación utilizada por la Oficina de Asuntos Consulares del Departamento de Estado para tramitar visas para niños huérfanos. Para obtener una de estas visas, había que convencer a un cónsul estadounidense de que un niño como Douglas Romero no tenía a nadie que se hiciera cargo de él “debido a la muerte o desaparición, abandono o deserción, separación o pérdida de ambos padres”.

El abogado también debía probar que, en caso de existir un padre vivo, el sobreviviente era incapaz de proveer el cuidado apropiado y, por tal motivo, renunciaba irrevocablemente por escrito al niño que emigraba para ser adoptado. En aquel momento para hacer el trámite bastaba con tener un legajo de papeles sellados y firmados con testigos, que en muchos casos eran prestanombres o incluso personas inexistentes. Cuando Douglas consiguió su visa, lo hizo con un nombre distinto.

Para participar en la cadena de exportación de niños de la guerra, para empezar era necesario saber en dónde estaban. Para eso había que tener un contacto en la Fuerza Armada que diera información de las fechas de los operativos militares. También había que saber a qué lugares los llevaban en calidad de huérfanos o abandonados. Los interesados en tramitar adopciones tomaban las fotos del infante que les interesaba y las distribuían a los contactos de casas de adopción internacionales que se encargaban de buscar padres adoptivos en el país de recepción de los niños.

La foto del niño vestido de leñador que ahora muestra Douglas estaba en la oficina de un subteniente que Andrés identifica como Machado Duque, a quien conoció en un cuartel del área metropolitana que no recuerda. “Fui con Mariet, gracias a ella es que di con mis hijos, no sé cómo es que ella sabía”, dice ahora el sobreviviente Andrés. Mariet era una colaboradora de la Cruz Roja Internacional que lo sacó de la cárcel y lo ayudó a encontrar a tres de sus hijos desaparecidos, incluido Douglas. Este sobreviviente no ha seguido la pista del militar que tenía la foto de su hijo ni de la suiza que lo sacó de la cárcel y lo llevó a esa oficina del subteniente.

El Faro acudió a la oficina de Damas Voluntarias de la Cruz Roja para pedir información sobre este caso y sobre la voluntaria Mariet de la que habla Andrés. En la oficina dijeron que la petición formal había que dirigirla a Carlos López Mendoza, vocero de la Cruz Roja Salvadoreña. Carlos López Mendoza asegura que la información de las adopciones la llevaban las Damas Voluntarias, pero que todos esos archivos desaparecieron. “Todo se perdió en el terremoto de 1986, no hay nada de los archivos de antes”, dice.

En el diario oficial de El Salvador existen registros de un subteniente Machado Duque. Se llama Boris. Ni Andrés ni su hijo saben que Boris Machado Duque fue ascendiendo y que para enero de 2000 era ya teniente coronel. Tampoco saben que ha sido agregado militar de la embajada de El Salvador en Colombia. Y tampoco saben que en 2009, Machado Duque tenía grado de coronel y el ministro de Defensa le entregó una condecoración del ejército por 30 años de servicio prestados.

Andrés, como muchos de los padres que buscan a sus hijos desaparecidos en la guerra –y posiblemente adoptados en Estados Unidos o Europa- no está buscando enjuiciar ni buscar a los culpables por la desaparición de sus hijos. No está interesado en determinar si el militar que tenía la foto de su hijo vestido de leñador participaba en una red de tráfico de niños o no. “Lo encontré y ya con eso”, dice.

Andrés Romero es un sobreviviente símbolo de la masacre de Tenango. Encontró a tres de sus hijos luego de ser encarcelado y torturado en la Policía de Hacienda. Aún busca a su esposa, desaparecida en el mismo operativo en que perdió a sus tres hijos, a los que posteriormente encontró. Foto: Fred Ramos

Los exportadores

Una página entre una montaña de papeles en la Sala de lo Constitucional contiene los nombres de un grupo de abogados que tramitaron la mayoría de adopciones de niños de la guerra. La montaña de papeles la forman casi una decena de expedientes de una investigación de habeas corpus a la que tuvo acceso El Faro. El expediente también contiene una lista de 637 niños reportados como desaparecidos, la mayoría de ellos entre 1980 y 1985. A esas 16 páginas de nombres le siguen una serie de memorandos en los que la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos solicita a la Procuraduría General de la República información sobre expedientes de adopciones.

En uno de esos memorandos aparecen algunos nombres de los abogados señalados como responsables de legalizar –por medio de adopciones irregulares- los papeles para que niños como Douglas Romero salieran del país. La irregularidad en las adopciones parte de la información de la base de datos de Pro-Búsqueda, que por medio de la Procuraduría para la Defensa de Derechos Humanos pidió información para dar con el paradero de algunos desaparecidos. Según este memorando, escrito con máquina de escribir, el abogado Roberto del Cid Aguirre es, quizá, el abogado que más adopciones tramitó en los primeros años de la guerra. Su nombre también aparece en tres investigaciones publicadas por Pro-Búsqueda. El nombre de este abogado también aparece en las 70 páginas que resumen un juicio civil en la Corte Superior de Suffolk, Boston, Estados Unidos. El juez del caso, Rudolph Pierce, multó y prohibió gestionar adopciones a Suzanne Champney, la fundadora de una casa de adopciones en ese país llamada “Los niños del amor, Inc.”

El 26 de junio de 1983, el nombre de Roberto del Cid Aguirre también apareció en la investigación especial de la embajada de los Estados Unidos que cita el periódico The Miami Herald. Un oficial de la embajada de los Estados Unidos en El Salvador llamó a los números de teléfono de nueve personas que el abogado entregó para contactar a las madres que, supuestamente, autorizaban dar sus hijos en adopción. Entonces hizo el descubrimiento de la mentira. "Muchas eran tiendas, y otras eran las oficinas de correos. Nadie sabía de las madres", dijo un funcionario consular al periodista del Herald, en relación con esa investigación.

En ese año, Roberto del Cid Aguirre y su hermano Rubén también fueron acusados por el robo de tres niños en un juzgado salvadoreño. En aquel momento, el hermano del abogado admitió ante un juez que había pagado 480 dólares a una madre que se arrepintió de dar tres niños en adopción. Rubén prestó servicio en el ejército y ahora vive en Estados Unidos.

Suzanne Champney, contacto principal de este abogado en el mercado de adopciones de Estados Unidos, era una mujer que ante el juez de la Corte Superior de Suffolk declaró que Roberto del Cid Aguirre era su principal proveedor de niños de El Salvador y Guatemala. Este caso empezó por iniciativa del fiscal Francis X. Bellotti, quien acusó a Champney de cobrar 2 mil dólares a 25 parejas que buscaban adoptar niños guatemaltecos.

“ÉXITO DE ADOPCIONES EN El SALVADOR GENERA MERCADO NEGRO DE BEBÉS”, publicó el Herald el 26 de junio de 1983. La fundadora de “Los niños del amor, Inc.” murió y con ella la posibilidad de aclarar el destino de muchos niños que ahora son adultos. El juez Pierce le obligó a devolver el dinero que había obtenido de los padres estadounidenses y le prohibió tramitar adopciones.

30 años después de aquellas revelaciones periodísticas, el abogado Roberto del Cid Aguirre es pastor evangélico y vive en El Salvador. En 2008 intentó incursionar en la política probando suerte con dos banderas diferentes: se inscribió como precandidato presidencial de Arena, cuando el partido postuló a Rodrigo Ávila y, meses después, tras ser descartado, buscó la candidatura presidencial en el Partido Demócrata Cristiano, ese que gobernó en la guerra civil en los años cuando él fue señalado en juzgados de Estados Unidos y El Salvador. Vive en una amurallada residencia en un discreto y exclusivo sector semiurbano al sur de Santa Tecla, en el departamento de La Libertad. Varios perros vigilan la residencia.


El hombre de saco se llama Roberto del Cid Aguirre, uno de los abogados que envió al menos 300 niños a un centro de adopciones ilegal en Estados Unidos. Foto: cortesía de CoLatino

En El Salvador, a Del Cid Aguirre aún le recuerdan en la Procuraduría General de la República, institución que se desliga de los negocios que presuntamente hacía este abogado que con frecuencia llegaba a la institución para pedir sellos de papeles que luego llevaba a la embajada de los Estados Unidos para pedir las visas de niños. “La mayoría de veces él se iba a los juzgados de menores, nosotros no teníamos mucho que ver, es que la Procuraduría solo daba una opinión cuando el juez lo pedía”, dice Johana de Pineda, secretaria general de la Procuraduría. Añade que Del Cid Aguirre era uno de los notarios que más adopciones tramitaba.

Otros abogados reconocidos en la Procuraduría como “legalizadores de niños de la guerra” son Pedro Carballo Álvarez y Alicia Zelaya Quintanilla. Según registros de Pro-Búsqueda, Pedro Carballo Álvarez tiene una docena de denuncias por “adopciones arregladas mediante engaños”. En un estudio, la oenegé toma la declaración de María Graciela Ruiz, quien declara que este abogado la convenció de dar en adopción a dos de sus cuatro hijas. El libro de protocolos de este abogado también registra que la señora Ruiz autorizó la adopción de dos niños que nunca parió. Carballo Álvarez tiene activo su permiso de notario. El Faro visitó la dirección en la que él pidió ser notificado sobre resoluciones de la Corte Suprema de Justicia. El Faro también visitó la residencial en la que aparece como propietario de un apartamento, según los datos del Centro de Nacional de Registros. Este periódico también indagó en los gremios de abogados pero nadie dijo conocerlo o saber de su ubicación. 

Los registros de Pro-Búsqueda también ubican a Alicia Zelaya Quintanilla como una de las abogadas que tenía contactos con casas de adopción en Europa. Ahora es catedrática de la estatal Universidad de El Salvador. La abogada Alicia Zelaya Quintanilla tampoco respondió a la petición de entrevista solicitada a su asistente de la oficina en la facultad de Derecho de la Universidad.

En los primeros años de la guerra, Roberto de Cid Aguirre y los otros dos abogados tenían amplio margen de maniobra. En El Salvador, la Ley de Adopciones no les exigía testigos de viva voz, solo firmas. Tampoco existían máquinas para verificar huellas digitales ni eran posibles las pruebas de ADN. Esas facilidades permitieron que Douglas, el hijo del campesino sobreviviente que aún busca a su esposa, fuera enviado a Estados Unidos. El abogado que lo representó sabía sortear los filtros para conseguir visas legales a niños de la guerra que, lejos de ser abandonados o de ser huérfanos, eran arrancados de los brazos de su padres.

El Estado que perdió los niños



Fotos como esta eran publicadas en periódicos de circulación nacional. Las fotos servían para que algunos abogados justificaran el "abandono" de los menores ante un juez que avalaba la tutela de menores a terceros. Foto: Comisión de Derechos Humanos de El Salvador.

Durante casi toda la guerra, el Estado salvadoreño estaba tan despreocupado por la tutela de los niños salvadoreños que permitió que muchos menores, como Douglas, sacados de zonas donde el ejército arrasaba, permanecieran en cuarteles bajo la “tutela” de la Fuerza Armada. El libro “Historias para tener presente”, publicado en 2002, relata la historia de dos niños a los que la Fuerza Aérea consiguió partidas de nacimiento en las que se lee “hijo de padres desconocidos” gracias a los buenos oficios de un procurador general de la república cuyo nombre no es mencionado.

A principios de los ochenta, el ahora general y ministro de Defensa de El Salvador, David Munguía Payés, era mayor del ejército. Ahora, como máximo funcionario de la Fuerza Armada, justifica que en aquel momento las palabras derechos humanos y desaparición forzada no estaban de moda. “Es que no se oía ni se nos educaba en nada de eso”, dice el general en su despacho.

El ministro, en una breve entrevista con este medio, insiste en ampliar sobre el contexto de aquellos años. “Es importante aclarar que en aquel momento no había institucionalidad, no había controles, no había noción de respeto a los derechos humanos. Estoy hablando de antes de 1984... si es que fue hasta 1983 cuando empezaron a educar y preparar a los miembros del ejército en ese tema”.

Al preguntarle por la red de abogados con contactos en el ejército que exportaban niños de la guerra, dice saber de eso. Reconoce que hubo casos como el de Douglas, y que hubo abogados y militares que se lucraron con la exportación de esos niños. “También hubo casos de esos que mencionas, pero yo no puedo decir que fui testigo de situaciones como la que tú dices”.

Munguía Payés asegura que él vio niños en cuevas cuando él estaba en el terreno de batalla. “Es que era un caos, una situación de crisis en la que se tenía que resolver inmediatamente. El ejército lo que hacía era sacar a los menores de las zonas más conflictivas, muchas veces se los llevaba la Cruz Roja Internacional”, dice. Asegura que hace mucho tiempo él ayudó al fundador de la Asociación Pro-Búsqueda a resolver algunos casos. “Yo conocí al padre Jon Cortina, le ayudé a resolver al menos 10 casos de niños desaparecidos".

La diferencia en el tratamiento que los gobiernos de posguerra de derecha e izquierda han dado al tema es pequeña en función del conocimiento de la verdad y de justicia. Durante casi 20 años de gobierno de Arena, el Estado intentó probar ante tribunales internacionales que los niños desaparecidos de la guerra eran una mentira. En los últimos cinco años, en la gestión del FMLN, el Estado ha reconocido los hechos del pasado, pero ha sido tibio a la hora de cumplir las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos humanos, que ha exigido al Estado profundizar en la investigaciones relacionadas con las desapariciones forzadas.

Sin embargo, la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia está tramitando un caso que ha llegado a ella. Tiene en sus manos el informe de un juez especial. El juez ejecutor Antonio Durán fue nombrado el 7 de febrero de 2014 para estudiar seis expedientes relativos a solicitudes de hábeas corpus de 11 personas, incluido un no nacido, todos desaparecidos en la “Guinda de Mayo”, ocurrida a finales de mayo y a principios de junio de 1982, cuando centenares de pobladores de Chalatenango huían de un operativo del ejército. Las personas demandadas en este caso son el Ministro de Defensa y el Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada. Los demandantes quieren que el Estado muestre dónde están esas 11 personas a las que presuntamente se llevó el ejército en aquel operativo.

Munguía Payés cree que no es esa la actitud correcta para resolver las inquietudes de Pro-Búsqueda. “Yo trabajé muy bien con el padre Jon Cortina porque era una persona seria y responsable con el que teníamos buena comunicación”.

Los nombres de los abogados señalados como tramitadores de adopciones de niños de la guerra aparecen en los archivos del juez nombrado por la Sala de lo Constitucional. El juez Antonio Durán explica que su tarea específica en este caso no es sobre la red de abogados que enviaron niños a Estados Unidos. En su resolución, la Sala encarga al juez Durán siete tareas: verificar lo que los archivos de la Fuerza Armada dicen sobre la guerra en 1982; identificar lo que se establece como objetivos militares en los operativos desarrollados en Chalatenango entre mayo y junio del 82; determinar qué batallones militares participaron en las acciones y quiénes estaban a cargo de ellas; indagar la documentación exhibida; qué acciones estaba desempeñando el batallón Ramón Belloso durante mayo del 82; comprobar si en los archivos existen datos de casos de privación de libertad por parte de miembros de la Fuerza Armada, de niños y niñas o adultos que fueron trasladados de las zonas de operativo y verificar la localidad específica de donde fueron trasladadas esas 11 personas y quiénes ordenaron dichas privaciones; y, por último, reproducir y certificar toda información que se encuentre sobre ese operativo militar.

El caso investigado por este juez tiene reserva y por eso no revela los resultados incluidos en su informe, que ya presentó a la Sala de lo Constitucional. Pero adelanta que algunas de las víctimas de su caso no quedaron en poder del ejército, sino que en el caso de la señora que estaba embarazada, iba en un vehículo civil, posiblemente de la Cruz Roja, que fue la que la trasladó a un hospital. “Entonces, ¿cómo haces responsable al ejército como entidad demandada, cuando el mismo cuadro de denunciantes dice que se la llevaron al hospital?”, se pregunta el juez. ¿Y usted tiene información de la red de abogados, militares y las casas de adoción? "Se les llamó casas de engorde. Fue un negocio. Estos temas son importantísimos para el país", dice el juez, luego de explicar que para profundizar en este asunto es necesaria más información.

La Procuraduría General de la República, principal responsable de velar porque los procesos de adopción aseguren las mejores condiciones de los niños y la legalidad de los trámites, en este caso niega tener responsabilidad en la forma en que salieron los niños de la guerra a otros países. “Es que en aquel momento la ley no nos facultaba, los jueces o tutelares de menores tenían el poder”, dice la procuradora adjunta de Familia, Adopciones y Mediación, Candy Acevedo.

A inicios de los ochenta, los jueces tenían el poder de certificar el abandono de un niño. Para probar el abandono, los abogados salvadoreños que recibían paga por enviar niños al extranjero, presentaban fotos del niño abandonado en el hogar o centro al que había sido llevado. Aunque la Procuraduría alega que no tiene responsabilidad, sí tiene información sobre la red de abogados salvadoreños. Según dos investigadores de Pro-búsqueda y los testimonios publicados en el libro "El día más esperado", los abogados cambiaban la identidad de los niños, mentían sobre el origen de los niños de la guerra que aún son buscados.

Hasta hace casi un mes, la oficina de adopciones de la Procuraduría preparaba un informe especial sobre la adopción de casi 500 niños que terminaron en hogares de Estados Unidos, Italia, España, Australia, Canadá. La Procuraduría confirmó a El Faro que el nombre de Roberto del Cid Aguirre aparece en varios de los casos de adopción de ese informe que ha preparado para la Fiscalía General de República. La procuradora adjunta de Familia, Adopciones y Mediación no quiso revelar los detalles de su informe. "Es un caso de la Fiscalía, haga la solicitud de acceso a la información y veremos si la ley nos faculta", se excusó la funcionaria.

La Procuraduría General de la República tiene entre sus archivos los nombres de los abogados que legalizaron el envío de miles de niños al extranjero para su adopción. Cada clave en la segunda columna identifica un expediente en el que puede rastrearse nombres de abogados, jueces y personas que estuvieron a cargo de menores desaparecidos en zonas de conflicto. Foto: El Faro

Nadie busca justicia

Hace poco menos de un año, en la madrugada del 14 de noviembre de 2013,tres hombres armados irrumpieron en las oficinas de la Asociación Pro-Búsqueda, , institución especializada en el rastreo de niños desaparecidos en la guerra. Ese día, durante 40 minutos, los hombres armados sustrajeron equipo informático, destruyeron papeles y archivos, rociaron gasolina a una de las oficinas y prendieron fuego al local. El atentado, minuciosamente planificado, a juzgar por los testimonios de los rehenes, dejó a Pro-Búsqueda con las oficinas parcialmente destruidas, archivos dañados y una pila de expedientes consumidos por el fuego.

Tres de esos expedientes están relacionados con una causa que en este momento ventila la Sala de lo Constitucional que busca dar con el paradero de aquellas 11 personas desaparecidas en la "Guinda de Mayo". Ninguna autoridad ha reportado algún avance en la investigación de ese caso. Eduardo García, coordinador en funciones de Pro-Búsqueda, explica que todos sus esfuerzos están enfocados en los reencuentros de familia. “Nuestro enfoque es diferente, le puedo decir que las personas que buscan reencontrarse no están interesadas en la justicia penal”, comenta.

Lucio Carrillo es uno de los huérfanos de la guerra. Sus dos padres murieron durante ella. Se reencontró con su hermana en 1995 y es uno de los casos insignes en el libro "Historias para tener presente", que reseña los casos de Pro-Búsqueda.

Lucio, al igual que Douglas, el niño vestido de leñador que pudo haber crecido como estadounidense, creció en un país cuya institucionalidad nunca le aseguró sus derechos. A diferencia del discurso conciliador de muchas de las víctimas de desaparición, tortura, encarcelamiento y asesinato por parte de cuerpos de seguridad del Estado, Lucio sí reclama justicia y la identificación de los responsables que lo condenaron a vivir en orfandad. “Yo no puedo perdonar a nadie, es que nadie me ha pedido perdón, no es que los quiera meter presos, es que quiero saber quién hizo qué”, dice.

Douglas, su papá Andrés y Lucio han colaborado en investigaciones de oenegés que han trabajado en memoria histórica, básicamente en los hechos más crueles de la guerra salvadoreña. Todos, cada uno con sus matices, han buscado información precisa de su historia personal, pero aclaran que no quieren ver preso a nadie. Andrés busca a su esposa e información de la masacre de Tenango. Douglas acompaña la causa de su padre y quiere saber cómo es que llegó a Estados Unidos.

El Faro visitó la casa y dos de las iglesias a las que asiste el pastor Roberto del Cid Aguirre para pedirle más información sobre las adopciones que realizó en los ochenta. Por medio de su hijo, el abogado se excusó de hablar de los niños que envió a Estados Unidos. Su hijo, Roberto, explicó que su padre estaba en una tratamiento de salud y no podía dar una entrevista.
 


Reporte de niños desaparecidos elaborada por la Comisión de Derechos Humanos de El Salvador durante la guerra civil. Dicho reporte es una de las principales fuentes de consulta en la investigación de hechos de la guerra salvadoreña. Foto: El Faro

*Con reportes de Fátima Peña
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


DONALD TRUMP, EL GORBACHOV DE NORTEAMÉRICA: ASÍ SE FRACTURA EL IMPERIO DESDE DENTRO

  Razones de Cuba   Desde La Habana, donde hemos visto caer imperios a lo largo de 500 años, la situación de Estados Unidos en junio de 20...