Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
martes, 23 de junio de 2015
Marxismo y poder
El marxismo revolucionario y el debate sobre el poder
(A propósito de la futura reedición de Poder burgués y poder revolucionario de Mario Roberto Santucho)
Néstor Kohan
Un fantasma, todavía sin cuerpo, asoma la cabeza
La actualidad del pensamiento político de Mario Roberto Santucho [1936-1976] impacta, sorprende, descoloca. En la Argentina del siglo XXI, más de tres décadas después de la dictadura militar que lo asesinó (desapareciendo su cuerpo) junto con 30.000 compañeros y compañeras, el fantasma de Santucho reaparece por doquier. ¿Qué está sucediendo? ¿Por qué atrae?
Hoy en día infinidad de libros y de películas (entre las que se destaca la inigualable Gaviotas Blindadas) intentan repensar y debatir la estrategia política de la insurgencia guevarista del PRT-ERP y en particular el pensamiento político de su máximo dirigente.
A pesar de que todo el mundo está alertado sobre la estricta vigilancia y el escandaloso control de la inteligencia norteamericana, en el facebook y en otras redes sociales miles de jóvenes, en lugar de poner una fotografía suya o de su novio o novia, eligen como “perfil” la cara de Santucho. ¿La juventud se volvió loca?
Recientemente, en medio de esa “inexplicable” y creciente admiración popular, uno de los máximos exponentes del nuevo folclore argentino, Peteco Carvajal, le dedicó la chacarera “Guerrillero santiagueño”, que contiene ese estribillo tan hermoso “Amor revolucionario / pasión que no se detiene / la mística, la bandera y la lucha regresan siempre”.
Pero no todo se limita a la galaxia de la comunicación, la música y las contraculturas juveniles. En las movilizaciones callejeras muchos grupos políticos de las izquierdas más diversas, principalmente integrados por jóvenes, eligen identificarse poniendo en las pancartas su rostro. La bandera del Ejército Revolucionario del Pueblo (1) hoy identifica a innumerables organizaciones políticas populares, piqueteras o estudiantiles. No hay marcha social, política, sindical o estudiantil donde no pase alguien entregando un volante con las demandas más heterogéneas acompañadas... por el rostro de Santucho. ¿Vivimos una alucinación colectiva? Creemos que no. Ese inesperado resurgimiento expresa varias cosas.
En primer lugar, las frustraciones y las promesas incumplidas de 30 años de sistema electoral parlamentario (que no significa democracia y pluralismo, sino más bien todo lo contrario) donde el marketing, el dinero y las operaciones de imágenes mediáticas han pretendido manipular, tergiversar, fagocitar, aplastar y enterrar definitivamente la lucha por cambiar el país, el continente y el mundo.
En segundo lugar, la sed imperiosa y la necesidad de crear una opción política (al mismo tiempo cultural) distinta y enfrentada —antagónica— con el bipartidismo tradicional: ayer peronismo-radicalismo; luego reciclado como PJ-oposición liberal republicana. Una estructura arquitectónica político-institucional de partido único (del mercado), sostenida con la alternancia de diversas administraciones que disputan y pelean cargos compartiendo un subsuelo común, la dominación indiscutida y por nadie cuestionada del capital monopólico multinacional junto con las grandes firmas, bancos y empresas “locales”. Lo llaman de diversas maneras: “capitalismo en serio”, “capitalismo ético”, “capitalismo nacional”, “república de iguales”, etc., etc. Distintas variantes de lo mismo, el reino despótico, absoluto y totalitario del mercado sobre el conjunto de la sociedad. Un muro que nadie imagina cruzar, saltar y menos que nada enfrentar, derrocar o tumbar.
En tercer lugar, dicho resurgimiento expresa la necesidad vital de vincularse con la política de otra manera, a partir de proyectos colectivos, de ideales a largo plazo y de una causa social que supere la inmediatez mediocre del día a día, única manera de volver a insuflar pasión —al punto de asumir el riesgo de jugarse la vida— por algo más que el ombligo propio, tres billetes mugrientos y a lo sumo, un “carguito” rentado haciendo “carrera política”.
En cuanto lugar, esta atracción que reinstala el recuerdo, las imágenes, la iconografía y la reconstrucción de la historia de la insurgencia guevarista está asociada a la necesidad de un proyecto político donde la juventud se asuma como sujeto y protagonista, no como “base de maniobra” (lo que ha sucedido desde 1983 hasta hoy). El joven rebelde como militante orgánico e integrante de una fuerza revolucionaria colectiva, no como “operador político” rentado, “puntero” barrial o estudiantil ni simple “pega carteles” que no corta ni pincha.
En este contexto de época y con ese horizonte de fondo, volver a editar Poder burgués y poder revolucionario (redactado por Santucho en 1974) constituye una decisión más que acertada.
Rescatar el pensamiento político de Robi Santucho implica hoy actualizar una tradición aplastada y olvidada, volviendo a poner en discusión la centralidad del proyecto de poder en el campo popular y revolucionario. El gran tema ausente de la agenda de los movimientos sociales durante las últimas tres décadas.
La rebelión del 2001, las modas
y la ausencia de una estrategia de poder
El proyecto y la estrategia de poder ha sido —por ahora sigue siendo— nuestro gran déficit todavía pendiente. Incluso en la rebelión popular del 2001 (el punto histórico más alto de rebeldía social colectiva después de la dictadura militar), el problema y la estrategia de poder estuvieron ausentes en las filas de quienes pretendemos cambiar la sociedad. A ello contribuyeron tanto el evidente vacío de una estrategia de confrontación a largo plazo por parte de las distintas variantes de la izquierda institucional con aspiraciones electoral-parlamentarias como los relatos posmodernos y autonomistas de algunas fracciones de pequeño burguesía universitaria enamorada de sí misma (mientras suspira por el mayo francés) que imaginaba con no poca ingenuidad que la asamblea vecinal de parque centenario era algo análogo (incluso superador por lo “horizontal”...) al soviet de San Peterburgo de la época de Lenin y Trotsky o a los consejos obreros de la FIAT de Turín en tiempos de Gramsci.
Ese autonomismo que afloró en el 2001 con bombos y platillos (aplaudido, dicho sea de paso, por los diarios Clarín y La Nación que le dedicaron varios suplementos culturales a endiosar a Toni Negri, Paolo Virno y John Holloway, entre muchos otros) hizo mucho daño, desviando sanas energías populares y genuinas buenas intenciones juveniles hacia callejones sin salida alguna. Fantaseando e idealizando, sin conocer en profundidad, al zapatismo (el zapatismo de los turistas progres), el autonomismo criollo jamás se animó a preguntar, por ejemplo, porqué las comunidades originarias de Chiapas, a la hora de identificarse políticamente, eligieron el nombre histórico de Emiliano Zapata en lugar de autobautizarse con algún bonito y atractivo nombre de ONG altermundista europea.
La rebelión popular del 2001 y su célebre consigna “que se vayan todos” condensaron una notable crisis de representación política, mientras ponían en evidencia el simulacro de auténtica democracia que existe en Argentina tras la retirada ordenada de los militares genocidas derrotados en Malvinas. Aun con varias decenas de jóvenes heroicos asesinados en la calle y una energía popular abnegada y sumamente valiente, la rebelión popular lamentablemente careció de un proyecto revolucionario de poder… ¿o la zapatería en el barrio, el microemprendimiento y la salita de primeros auxilios —con enorme esfuerzo construidos— eran y son suficientes para demoler al estado capitalista y sus instituciones? El resurgir del Partido Justicialista de sus cenizas y la hegemonía kirchnerista de una década dieron por cancelada rápidamente aquella discusión.
No es casual que muchos de aquellos autonomistas, soberbios y engreídos, del 2001, aparentes “radicales” y con ademanes furiosamente anticapitalistas (en el discurso, sólo en la retórica), por entonces decretaban alegremente que “el Che y Lenin están viejos” y “el marxismo ya no sirve” mientras hoy... son obedientes funcionarios del gobierno. Nada más institucional que el autonomismo que, cuando quiere seducir y enamorar, utiliza jerga, ademanes y vocabulario anarquista y libertario pero a la hora de concretar termina siempre enredado en las pegajosas telarañas del reformismo institucional de turno. ¿O no terminó el pobre Toni Negri, tan “comunista y radical” en su vocabulario de Imperio y tan timorato en sus corolarios políticos, entrevistándose y aconsejando a todos los presidentes progres del cono sur?
Y si el autonomismo de Negri, Virno y sus derivados prometió y defraudó energías juveniles a diestra y siniestra, ¿qué no podría decirse del posmodernismo y el posmarxismo de Ernesto Laclau? ¡Qué triste papel el de consejero presidencial! Laclau reemplazó a Jorge Abelardo Ramos por Cristina Kirchner, con la mediación de la Academia británica y su prestigio engolado, pero mantiene invariable el rol de consejero del príncipe. ¿Y Eliseo Verón, asesor semiológico de los grandes monopolios de la incomunicación?¿Y Dieterich, por dónde andará aconsejando a los obreros abrazarse con cualquier militar, creyendo que todos los uniformados del mundo son siempre antiimperialistas y socialistas como Hugo Chávez? ¿Y Zizek cuándo dejará la puesta en escena y sus trucos de prestidigitación e ilusionismo teatral para sugerir al movimiento popular algún camino estratégico preciso, sea el que sea, por donde avanzar hacia el socialismo?
Cuando estas estrellas de la farándula intelectual —posmodernismo, autonomismo, posmarxismo, posestructuralismo, multiculturalismo, etc.— agotaron en la pasarela sus inofensivos cinco minutos de fama (intentando luego reciclarse con nombres más atractivos como “autogestión”, “nueva izquierda”, “cooperativismo”, etc.) la perspectiva del marxismo latinoamericano continúa incomodando, importunando, molestando, metiendo el dedo en la llaga. Nada más odioso e intolerable para el empresariado, los banqueros, los espías norteamericanos y sus aparatos de represión y vigilancia masiva que el Che, que Robi Santucho (y el maestro de ambos, Lenin). Las modas desfilan y pasan, fugaces y efímeras como todo el resto de las mercancías de shopping en este cruel, impiadoso y acelerado capitalismo tardío, mientras el marxismo revolucionario sigue ahí, afilando con mucha paciencia el cuchillo y la guadaña. La burguesía lo sabe. Nosotros también.
La época del Che y Santucho y la nuestra
Ante el fracaso político y teórico de las ilusiones posmodernas y otras metafísicas análogas (2), la estrella insurgente de Guevara y Santucho vuelve a brillar. Sin embargo, estaríamos ciegos si no percibiéramos que la época en que Guevara y Santucho actuaron y pensaron es muy distinta a la nuestra. Entre el mundo político, económico, social y cultural del Che y de Robi y el nuestro existen continuidades y también no pocas discontinuidades.
Cuando Guevara y Santucho vivieron el planeta tenía una estructura geoestratégica bipolar. Aunque el enfrentamiento más agudo se daba entre el imperialismo y las revoluciones socialistas de liberación nacional del Tercer Mundo (ejemplo Vietnam y Cuba), existían dos grandes superpotencias: los Estados Unidos y la Unión Soviética, ambas con un poderío nuclear similar, aunque nunca llegó a ser totalmente idéntico. La Unión Soviética, aun burocratizada y apostando políticamente al llamado “tránsito pacífico” al socialismo (experimento que infructuosamente intentó llevarse a cabo en Chile entre 1970-1973), podía jugar el papel de reserva, suministrando material militar a otros países en pie de lucha y en primera línea de confrontación (caso Vietnam, Cuba o Angola).
En esos años se vivía el intento de iniciar una transición del capitalismo al socialismo a escala planetaria (al menos un tercio de la población mundial ensayaba salir del capitalismo, a pesar de que se chocó con la burocratización de numerosos procesos revolucionarios).
La rebelión anticolonial y antiimperialista estaba a la orden del día, principalmente en el Tercer Mundo (el Che Guevara consideraba que el enfrentamiento principal con el imperialismo se daba a nivel mundial en Asia, África y América Latina; Santucho, desde Argentina, coincidía, por eso cuando Robi asistió personalmente a la rebelión del mayo francés en 1968 la observó en vivo y en directo como una lucha demasiado tímida, para nada comparable ni homologable —más allá de lo que digan los relatos académicos— con la guerra de Vietnam u otros procesos del Tercer Mundo con millones de asesinados por el NAPALM y guerras de liberación prolongadas durante años).
En tiempos del Che y de Santucho la violencia popular, plebeya, proletaria y campesina era generalizada en todo el orbe, incluyendo el mundo capitalista desarrollado donde también había insurgencias políticos militares (desde los Panteras Negras en EEUU y el RAF en Alemania occidental, hasta la ETA y los GRAPO en el estado español o las Brigadas Rojas en Italia). La respuesta popular frente a la violencia institucional del poder burgués, el estado capitalista y el imperialismo se vivía en grandes segmentos de la población mundial, especialmente de la juventud, como justa y legítima.
Nuestra época mantiene algunas claras continuidades y otras que no lo son. El mundo actual ya no es bipolar. El poder militar estratégico de Estados Unidos no tiene enfrente ninguna potencia que pueda enfrentarlo abiertamente en el terreno militar. Sin la Unión Soviética, no existe actualmente ninguna “reserva estratégica” (sea o no burocrática) que pueda oponerse en la geoestrategia seriamente a EEUU y la OTAN. Cuando 1999 Estados Unidos y la OTAN bombardean la embajada de China en Yugoslavia (utilizando mapas de la CIA), el gigante asiático se queda completamente petrificado (probablemente pensando en sus negocios). Militarmente no los podía enfrentar.
En nuestros tiempos, la asimetría tecnológica entre el imperialismo euro-norteamericano y las fuerzas revolucionarias del Tercer Mundo ensancha su brecha día a día. Por eso el imperialismo actúa de modo más agresivo que nunca, intentando paliar su crisis económica y social interna con una especie de “keynesianismo militar” y un estado cada vez más policíaco y represivo. El macartismo, ya presente en los 50 y renacido en los 80, hoy se multiplica exponencialmente, bajo la máscara del “multiculturalismo plural” y sus “guerras humanitarias”. Mientras en las Academias universitarias las filosofías y las disciplinas sociales aplauden el supuesto “derecho a la diferencia” y lo convierten en una nueva metafísica, en la vida cotidiana real asistimos a más vigilancia, control y totalitarismo a escala mundial.
Los cambios no ocurren sólo en el plano de la tecnología de guerra, y los dispositivos de vigilancia informática y control comunicacional. Resulta inocultable cierta mutación en la sensibilidad cultural de las subjetividades populares. La fragmentación social (que es real y no la negamos, aunque el posmodernismo la internaliza y asume como propia y la eleva a programa haciendo de necesidad virtud, pegando el salto de la falacia naturalista, pasando de lo que ES a lo que DEBE SER) genera mayor dificultad para la hegemonía socialista y la perspectiva del poder revolucionario, intentando deslegitimar la violencia popular, plebeya y anticapitalista.
A esas transformaciones “macro” (geoestratégicas y tecnológicas), se les suma, en el caso específico de Nuestra América, cambios políticos en la revolución cubana, estrella indiscutida del movimiento revolucionario en tiempos del Che y Santucho (cuando se escribió Poder burgués y poder revolucionario). De allí que hoy en día el movimiento revolucionario latinoamericano y del Tercer Mundo carece de “faros” o “estados guías”. Se debilita la posibilidad de contar con ayuda exterior para nuestras luchas, aunque al mismo tiempo se amplía la libertad de movimiento para las fuerzas antimperialistas y anticapitalistas. De allí que aumenten las dificultades y al mismo tiempo los desafíos para construir una nueva articulación y una nueva coordinación internacional de las rebeldías antisistema.
Esta diferencia de época, inocultable para quien tenga un mínimo principio de realidad y no esté fascinado ilusoriamente con su propio discurso, se produce en una fase del capitalismo imperialista que profundiza al mismo tiempo la miseria popular, la ultraexplotación de la clase obrera, la dependencia neocolonial y las guerras de rapiña y saqueo por los recursos naturales del Tercer Mundo.
Lejos estamos de un mundo armonioso, estable y en paz. Hoy en día hay más violencia que en los 60 y 70, el problema es que esa violencia predominante es institucional, estatal, multinacional, imperialista. Falta una mayor respuesta popular que pueda enfrentarla después de tantos genocidios que intentaron disciplinar la desobediencia de las y los de abajo. La resistencia, de todos modos no ha desaparecido. Día a día continúa el intento del pueblo iraquí por expulsar las tropas estadounidenses que humillan y expolian su petróleo. El pueblo palestino no ha dejado de enfrentar los tanques israelíes. La juventud de los pueblos vasco, catalán y galego ensaya mil formas, institucionales y clandestinas, para desobedecer y terminar con la ignominia de la dominación neofranquista del estado español (presentada en forma de “republicanismo” con picana y otras torturas). En Colombia el movimiento popular, organizado desde lo social y electoral hasta en ejércitos revolucionarios regulares bolivarianos de gran escala, cada día tiene más fuerza en su lucha contra las bases militares norteamericanas, el paramilitarismo y el narcotráfico.
En México la resistencia indígena, tan distinta al imaginario hippie de turistas progres que la visitan con un libro posmoderno bajo el brazo mientras intentan cuadricularla en el lecho de Procusto de sus esquemas de pizarrón, no ha podido ser aniquilada por el estado narcopolicial al servicio de las grandes empresas. En Brasil, cuando todo el mundo pronosticaba sometimiento eterno a las grandes empresas que se quieren quedar con el Amazonas, millones de personas salen a la calle e intentan dar vuelta todo (el Papa argentino acude entonces presuroso esforzándose por calmar las aguas, seguramente no podrá). Y en Venezuela el bolivarianismo, con no pocas contradicciones, ha impulsado toda una serie de mecanismos de integración regional desafiando la estructura de la OEA (títere de los EEUU), mientras a escala continental reinstala el debate sobre qué significa el socialismo en el siglo XXI (¿cooperativismo con crédito estatal petrolero? ¿economía mixta bajo la fórmula elegante de la “autogestión” que solo reclama “una gotita de petróleo” para cada empresa o en cambio una planificación socialista a escala nacional y regional, expropiando a las burguesías, incluyendo no sólo a la escuálida sino también a la que tramposamente se disfraza de “bolivariana”?. El debate sigue abierto después de la muerte de ese entrañable rebelde llamado Hugo Chávez que sin contar con ninguna superpotencia militar en la espalda supo desafiar al amo del mundo, cara a cara y con mucha valentía política).
En síntesis, la rebeldía social y la indisciplina contra el capital, contra la opresión nacional y contra el imperialismo no ha desaparecido, se ha multiplicado en el siglo XXI.
En ese contexto de resistencia y contestación generalizada, las contradicciones económicas, sociales y medioambientales se han agudizado mucho más todavía que en los tiempos del Che y Santucho. La crisis capitalista actual es notablemente más aguda que las de 1929 y la de 1974; ahora se volvió sistémica y civilizatoria. No sólo en la economía, las bolsas de valores y en las montañas rusas de la tasa de ganancia, sino en el conjunto de la vida social de una civilización capitalista planetaria que se vuelve, día a día, inhabitable.
Para dar solo unos pocos ejemplos de la vida cotidiana en tiempos sombríos de capitalismo tardío: (a) la generalización de las drogas ya no ha quedado recluida a minorías lúmpenes o grupúsculos culturales supuestamente iconoclastas que les gusta transgredir o “experimentar” sino que se ha extendido a millones y millones de jóvenes que han perdido completamente el rumbo de su vida intentando escapar de una vida gris y mediocre de alienación y feroz mercantilismo, estructuralmente vacía de sentido; (b) las mafias de la prostitución y el comercio de esclavos y esclavas sexuales se ha generalizado a escala planetaria, secuestrando millones de jóvenes, niños y niñas, para “uso sexual” de la gente con dinero, superando en su crudeza, perversión y brutalidad las peores etapas de la acumulación originaria y primitiva del capital; (c) junto al reino de las drogas, las mafias y la prostitución generalizadas, el comercio de órganos humanos se ha vuelto una de las actividades lúmpenes más rentables en el siglo XXI. ¿Estamos o no frente a un sistema socio económico y cultural global, decadente y en descomposición, que archivó para siempre las promesas incumplidas de la Ilustración burguesa del siglo XVIII (libertad, igualdad, fraternidad, respeto por las personas, programa filosófico para saber usar el propio entendimiento, creación de una paz perpetua, etc.)?
En el clima de época, que huele demasiado a descomposición, se producen nuevas guerras e intervenciones militares donde el imperialismo sigue empantanado (Afganistán, Irak, Colombia, etc.), volviendo más agresivo al sistema de dominación que genera programas de vigilancia masiva y control de la vida individual y privada inimaginables hasta por las novelas más sombrías y pesimistas de antaño (como 1984 de Orwell y otras similares), abriendo al mismo tiempo la posibilidad a un enfrentamiento generalizado entre las fuerzas revolucionarias y las fuerzas capitalistas.
En ese nuevo contexto de época, los movimientos sociales del mundo gritan al unísono y en forma desesperada, desde sus Foros Sociales: “¡Otro mundo es posible!”. Bien, pero ¿cuál? El marxismo radical y revolucionario de Guevara y de Santucho son inequívocos: es y debe ser el socialismo no sólo como proyecto político internacionalista sino también como nueva cultura y nueva alternativa civilizatoria a escala planetaria. Y un socialismo que jamás vendrá en forma automática o evolutiva, “sin que nadie se enoje y siendo amigos y amigas de todo el mundo”, sino a partir de las contradicciones, los enfrentamientos de clase, las guerras de liberación y las revoluciones antiimperialistas y anticapitalistas.
Santucho y el poder:
el toro por las astas y la sal en la cola del tigre
Aun tomando nota de esos innegables cambios de época (ya que el nervio íntimo del marxismo apunta al análisis concreto de la situación concreta, no a repetir consignas y esquemas sin analizar el contexto), las tesis de Poder burgués y poder revolucionario constituyen una invitación tremendamente sugerente.
La obra de Poder burgués y poder revolucionario no puede ser convertida en un fetiche. No es un ensayo que parte aguas en la historia del marxismo mundial. Nunca tuvo esa pretensión, su mismo autor lo señala. Sí es el punto de llegada más maduro de una corriente política que logró nada menos que poner en jaque y en crisis la estabilidad, la dominación y la hegemonía burguesa en Argentina (estabilidad de la dominación que los dueños de absolutamente todo llaman, hipócrita y cínicamente, “paz”). Este texto emblemático contiene una reflexión de una corriente que aspiró no a cambiar un poquito nuestra sociedad sino a cambiarla de raíz, con una radicalidad política (no solo discursiva, como en el caso del autonomismo posmoderno) que nunca se había visto en la Argentina del siglo XX, ni siquiera en las rebeliones heroicas —brutalmente masacradas a sangre y fuego— de la Patagonia Rebelde.
¿Cuáles serían entonces los grandes aportes y legados del Che y de Robi Santucho que hoy en día, en esta nueva época histórica, nos invitan a repensar la rebeldía popular y las formas de dominación capitalista que intentan neutralizarla? Creemos no equivocarnos al identificar la tesis según la cual sin estrategia de poder no hay revolución posible ni transformaciones sociales de fondo. Ese es el núcleo de fuego del guevarismo que (todavía, por ahora) está ausente en el movimiento popular argentino desde 1983 hasta hoy.
Poder burgués y poder revolucionario resulta más que sugerente y puede ser útil hoy en día por su claro intento de reinstalación de la problemática del poder y la estrategia revolucionaria en el centro de la agenda política de las fuerzas (variadas y heterogéneas) que aspiran a cambia la sociedad. En él se condensa una búsqueda clara de un camino distinto al bipartidismo tradicional argentino, reciclado con los nombres más variados, conjugando al mismo tiempo la política de unidad en la lucha sin abandonar la critica y el debate al interior del campo popular (allí se inscribe su polémica con el populismo, principalmente de Montoneros, y el reformismo del Partido Comunista, corrientes ideológicas que se han prolongado, reciclado y transmutado con otros nombres y otras organizaciones en estos últimos 30 años de régimen parlamentario hasta el día de hoy).
En Poder burgués y poder revolucionario Santucho nos aporta una mirada específicamente política de la historia argentina enfatizando su análisis en la alternancia cíclica entre el parlamentarismo (república parlamentaria como forma de dictadura burguesa, según El 18 brumario de Luis Bonaparte) y el bonapartismo militar. Dentro de ese cuadro ubica a las Fuerzas Armadas como el principal partido político de la burguesía argentina (no como un grupo de violentos amantes de la pólvora, sino como un partido político). Evidentemente en los últimos 30 años, con excepción de las rebeliones carapintadas encabezadas por los grandes farsantes (disfrazados de “antiimperialistas”) Rico y Seineldín, las Fuerzas Armadas represoras han cambiado su rol después del genocidio de 1976 y los principales partidos de la burguesía han estado del lado de la república parlamentaria, no del bonapartismo militar.
Pero el análisis de Santucho no se limita al análisis militar, como una lectura ingenua (o desinformada) podría argumentar. En su texto aparecen explícitamente mencionadas, con nombre y apellido, las diversas formas de “la hegemonía de la burguesía” (4), destacando, por ejemplo, el papel de “la prensa, la radio y la TV”, es decir, los grandes medios de comunicación de masas como instrumentos de la dominación ideológica.
Todo su análisis se inserta en un contexto regional y global, señalando la crisis del capitalismo argentino enmarcada en un sistema mundial. Aquí Santucho hace suyo el método dialéctico de los Grundrisse de Karl Marx según el cual se debe partir de la totalidad concreta del mercado mundial para comprender el desarrollo específico de una formación económico social capitalista dependiente, en esta caso la Argentina, tesis metodológica a la que el PRT-ERP ya había apelado en su polémica con Carlos Olmedo de las FAR en 1970-1971. La posición del PRT, que prolongaba el análisis del Che en su “Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental”, proponía una mirada global sobre el conflicto con el imperialismo. La lucha nacional, país por país, era insoslayable, pero al mismo tiempo parte de una batalla mayor, de carácter antimperialista e internacional. De este modo, el PRT le respondía a Olmedo —cabe aclarar que Santucho mantenía por Olmedo un gran aprecio personal, según le confiesa en una carta enviada desde la cárcel a su primera compañera Ana Villarreal, luego asesinada en Trelew— que el marxismo no es sólo un instrumento metodológico, sino también una ideología política y una concepción del mundo. En tanto método, ideología política y concepción del mundo, tiene como meta la revolución mundial y, por ello, debe analizar el capitalismo como un sistema a una escala que supere la estrechez reduccionista del discurso nacional-populista.
El estudio político de Santucho tiene como eje el análisis del poder y las relaciones de fuerza, incluyendo las hegemonías ideológico-políticas. Un estudio sobre el “arriba” (la crisis del capitalismo argentino iniciada en 1952 y su dependencia con el gran capital transnacional, el reemplazo de los partidos clásicos de la burguesía por el bonapartismo militar, cuando entra en crisis la república parlamentaria) y un análisis del “abajo“ (polémica con el reformismo y el populismo, falsos atajos que terminan sometiendo al movimiento popular dentro del engranaje de la lucha interburguesa; emergencia y crecimiento exponencial de la rebeldía popular en todas sus formas, legales y clandestinas, a partir del cordobazo de 1969).
Poder burgués y poder revolucionario intenta y se esfuerza por reflexionar sobre la célebre teoría de Lenin (también enriquecida por Gramsci y otros clásicos del marxismo) acerca del doble poder, pero no a través de un esquema genérico de pizarrón, como si fuera una clase tradicional de filosofía política universitaria, sino tomando como “base empírica” las condiciones históricas específicas de la Argentina posterior al cordobazo.
Allí aparece entonces sus tesis sobre el doble poder y la estrategia de poder popular en nuestro país, la construcción de poder local a partir de zonas liberadas en confrontación con las fuerzas de represión estatales (algo muy distinto al supuesto “poder autónomo” de una panadería o una zapatería en un barrio como emprendimientos de supervivencia —con subsidio estatal— para los segmentos ultra empobrecidos de clase obrera desempleada convertidos mágicamente en “los nuevos soviets o consejos comunitarios” presuntamente “prefigurativos del comunismo futuro”, como muchos años después postuló, ambigua e ilusoriamente, el autonomismo).
La reflexión sobre el poder obrero y popular de Mario Roberto Santucho incorpora las formas de gestión (el texto analiza específicamente como ejemplos concretos desde grandes zonas rurales en territorios liberados por la insurgencia político militar hasta comisiones vecinales urbanas dentro de una villa o sindicatos antiburocráticos en pueblos de ingenios azucareros) enfrentadas a la arquitectura político institucional de la burguesía, pero enmarcadas siempre en la estrategia de confrontación armada con el poder de los capitalistas. La teorización del poder popular que realiza Santucho contiene todas las determinaciones que habitualmente repite el autonomismo (gestión a través de la participación popular, democracia desde abajo, etc.), pero le agrega determinaciones ausentes en los relatos autonomistas y posmodernos, ya que jamás elude la estrategia de confrontación con el Estado capitalista y sus instituciones. Este es el quid de la cuestión, el carozo del durazno, “el tango esencial” según aquella hermosa frase que le gustaba escribir a David Viñas. La presencia de una ausencia (es decir: la estrategia revolucionaria de poder) de la cual el autonomismo en sus variadas formas recicladas, desde las más groseras hasta las más sutiles, no se hace cargo. El poder popular para Santucho es un escalón hacia la confrontación generalizada con el poder del Estado burgués, nunca un atajo “prefigurativo” para eludir el choque y esquivar (imaginariamente) la violencia capitalista.
El gran presupuesto en el que basa su análisis no parte de elucubraciones genéricas y metafísicas extraídas de los exquisitos relatos filosóficos del posestructuralismo francés... sino de experiencias concretas y bien terrenales de revoluciones históricas.
Para pensar el poder el método de la dialéctica marxista es histórico, no metafísico. Partimos de la historia, no de las metafísicas “post” cuyas hipóstasis superlativas asumen siempre un nombre distinto (cada pensador, a su vez, se siente único pastor del pueblo elegido, la secta académica que lo sigue), pero la operación teórica presupuesta es la misma. Puede llamarse Ideología (en el Althusser tardío); Poder (en Foucault); Discurso (en Laclau); Diferencia (en Derrida); Poder-potencia constituyente (en Negri), Interpretación (en Vattimo, antes de su reciente autocrítica), Deseo (en Deleuze y Guattari), etc., etc. Siempre escrito con mayúsculas...
A la hora de pensar el poder popular Santucho, siguiendo las sugerencias del Che y de Lenin, no elabora una nueva metafísica, aislando e hipostasiando algún segmento de las relaciones sociales elevado a primer motor del universo político. No, por el contrario, asume una perspectiva más modesta pero más efectiva. Analiza procesos históricos, experiencias concretas en las cuales “los de abajo” intentaron de diversos modos enfrentar a “los de arriba”. Santucho menciona explícitamente los procesos revolucionarios de Rusia, España, China y Vietnam, no tomadas como un bloque homogéneo y uniforme —convertido en esquema universal— sino por el contrario, marcando las diferencias específicas y concretas de cada situación revolucionaria. Por ejemplo, sostiene, en Rusia el proceso de doble poder que abre una situación revolucionaria duró apenas nueve meses, fue relativamente corto. En cambio en la revolución y guerra civil española, se extendió durante casi ocho años. En uno triunfó el campo revolucionario, en el otro triunfó la contrarrevolución.
Analizando concretamente la experiencia argentina, Santucho sostiene que, acorde al desarrollo desigual que conformó al capitalismo argentino en cada una de las regiones del país, existe un desarrollo desigual en las formas del poder local —forma específica del poder dual teorizado por Lenin— a partir de levantamientos sucesivos (el cordobazo, el viborazo y otras grandes rebeliones populares de la época por él estudiada) que no se dan todos juntos ni homogéneamente ni en el mismo nivel. Un análisis bastante fino y para nada esquemático, que atiende a la especificidad regional del capitalismo argentino y de sus resistencias.
Un marxismo no decorativo
Robi Santucho no fue un hombre de la Academia ni del marketing. Ni siquiera existen muchas fotografía suyas. Cuentan sus compañeros y compañeras que hablaba bajito y era muy humilde (seguramente la antítesis del porteño supuestamente sabelotodo, altanero, engreído y petulante). Pasó los años más significativos de su vida adulta en la clandestinidad y el anonimato. No trabajó para sí mismo sino para una causa infinitamente mayor que su propio ombligo. Aunque tenía de profesión contador público, no le interesó hacer “carrera política”, lo cual hubiera sido muy fácil para él. Poniendo en práctica otra manera de vivir, apostó todo, incluyendo su propia vida y la de sus seres queridos, por la felicidad de los demás, para que la gente humilde pudiera tener una vida digna, para que los millonarios no gocen de la obscena impunidad de la que hacen gala hoy en día, para que la clase trabajadora dirigiera, por fin, este país que a veces es tan pero tan cruel con sus propios hijos.
Sus reflexiones políticas, completamente ajenas al barroquismo académico y a las imposturas supuestamente refinadas de un discurso que en el fondo no tiene dos ideas genuinas para comunicar y que no molesta ni incomoda a nadie, constituye una manera distinta de pensar la sociedad y el mundo desde abajo, a contramano de la historia de los vencedores, a partir de la rebeldía contra las instituciones fundamentales de los millonarios y empresarios capitalistas. Esos mediocres que son todavía los dueños de todo... Por ahora.
Barrio de Once, julio de 2013.
NOTAS:
(1) Esos colores de la bandera del ERP (celeste y blanco horizontales al estilo de la bandera del Ejército de los Andes de San Martín, con una estrella roja de cinco puntas en el medio), hoy tan populares entre la juventud, eran completamente desconocidos para la militancia juvenil de nuestra generación. Si no recuerdo mal, la primera vez que vimos esa bandera en público, en vivo y en directo, fue en el estadio de Atlanta en el acto político del 1 de mayo de 1987, conmemorando el día de los trabajadores. Conmovidos, todos los jóvenes comentábamos por lo bajo, señalándola en lo más alto de una tribuna popular. Nos generaba fascinación, no desprovista al mismo tiempo de cierto temor. La bandera del ERP era uno de los máximos símbolos prohibidos; representaba todo, prácticamente todo, lo que la dictadura sangrienta y feroz del general Videla había pretendido extirpar de nuestro país, nuestra sociedad y nuestra historia. A pesar del genocidio, los sueños y proyectos que esa bandera intentó sintetizar nunca fueron exterminados.
(2) Hemos intentado demostrar en forma mucho más extensa el fracaso de las metafísicas “post” en el libro Nuestro Marx. Caracas, Misión Conciencia, 2011. Primera parte. pp. 47-92.
(3) No queremos repetirnos. Hemos intentado responder esta pregunta con mayor detalle en nuestro libro En la selva (Los estudios desconocidos del Che Guevara. A propósito de sus «Cuadernos de lectura» de Bolivia) de próxima publicación en Argentina (2013) en una edición conjunta de Ediciones Yulca, La Llamarada y Amauta Insurgente.
(4) Santucho, Mario Roberto: Poder burgués y poder revolucionario. En Daniel de Santis [compilador]: PRT-ERP. Documentos. Buenos Aires, Editorial Universitaria de Buenos Aires, 2000. Tomo 2, p.276.
Guerra Social: código y clave. VIII
Dagoberto Gutiérrez
La migración salvadoreña en los Estados Unidos ha producido ya las bandas juveniles en diversas ciudades estadounidenses. Se trata de grupos armados que controlan territorios urbanos, que se disputan territorios con otros grupos, que se enfrentan violentamente a la policía y que, poco a poco, empezaron a ser deportados hacia El Salvador.
Las autoridades estadounidenses sabían que la solución del problema de las pandillas juveniles armadas en sus ciudades no pasaba por la expulsión de sus miembros a sus países de origen. Pero, tal parece que las policías o autoridades de ese país no pensaron otra salida más inteligente, y aquí aparece el contacto más explosivo que conformaría una situación aún más conflictiva en nuestro país.
Los expulsados llegaron a país que no conocían; pero que además no los reconocía, venían de otro país que tampoco los reconocía, y se trataba, entonces, de una especie de jóvenes parias rechazados que se encontraron con jóvenes salvadoreños que también eran extranjeros en su propio país, porque se trataba de jóvenes excluidos de la educación, también del trabajo, de la economía, del mercado, del deporte, en fin, excluido de todo aquello que pueda considerarse comunidad.
Estos jóvenes estaban ya organizados en grupos que le aseguraban, en primer lugar, la pertenencia, que les daba identidad, el poder para hacerse escuchar, y la acción para hacerse presentes. Todo este proceso significaba un sendero lleno de violencia, de sangre y de muerte, instalado en un territorio pequeño e intenso.
El encuentro y coordinación del factor estadounidense y del factor local le dio impulso al proceso social de formación de una fuerza juvenil que se enfrentaba a un determinado orden que no los reconocía. El escenario de todo este proceso era el neoliberalismo ortodoxo y salvaje que se implantó en nuestro país, una vez la guerra terminó y la sociedad fue convertida en un mercado total, y segmentos enteros de la población fueron marginados como parte natural de este proceso.
Todo el fenómeno empezó a ser calificado de delincuencia común, porque, en efecto, su accionar violento o no violento implicaba delitos cometidos contra la propiedad y contra la vida de las personas. Desde un principio nos encontramos con un accionar ubicado en zonas urbanas y en zonas periféricas de la capital y otras ciudades importantes. Las informaciones iniciales establecían que se trataba de organizaciones y no simplemente de grupos casuales o dispersos.
Estas organizaciones tenían férreos códigos de conducta, procesos de formación y una jerarquía de mandos y jefaturas establecidas y mantenidas a sangre y fuego. Además, era notorio un proceso de crecimiento, como si los jóvenes periféricos buscaran, aceptaran y prefirieran ser parte de un régimen con una violencia hacia adentro, que los afectaba a ellos, y una violencia hacia afuera, que afectaba a las comunidades donde operaban.
Estos dos rostros de estas organizaciones establecían los fundamentos de un orden diferente al establecido en el país por las clases dominantes y asegurado por la coacción de las leyes. Estas organizaciones estaban implantando un orden diferente y propio basado también en la coacción y en sus propias normas, que actuaba en la periferia de la ciudad, pero que pasados suficientes años empezó a extenderse a las zonas rurales.
En este punto hemos de recordar que la migración hacia los EEUU afectó a importantes áreas de las zonas rurales, y que no pocos de los deportados retornaron a sus lugares de origen, y empezaron afanosamente a trabajar en la organización de sus organizaciones en los caseríos, cantones y poblados y que ellos conocían, y así fue como un fenómeno que era inicialmente muy urbano, se extendió a las zonas rurales y siguió creciendo eficientemente.
A estas alturas del fenómeno nos encontramos con la relación de una fuerza local y otra proveniente de los Estados Unidos, pero ocurrió que a estos dos factores se vinculó el tercer factor expresado en el fenómeno narcotráfico.
Todos sabemos que Estados Unidos es el mercado óptimo de casi toda la droga producida en el planeta. Por diferentes rutas y medios, las drogas llegan a ese gigantesco y apetecido mercado. Se trata de un imperio económico que cubre e influye al capitalismo en el planeta, que penetra a la banca internacional, a las industrias y a las empresas de todo pelaje. Nada que huela a capitalismo escapa a sus tentáculos, y Centroamérica es un área de paso de las drogas producidas hacia el mercado del norte.
De todas maneras, esto implica territorios y no solo fronterizos, aunque estos son lo principal. Pero, además, la influencia de este capital tiene capacidad para controlar otros capitales, y no solo en los países pobres y empobrecidos como EL Salvador. Lo cierto es que el fenómeno que es actualmente una perversión tiene todo los adornos y atributos para resultar cercano a las organizaciones a las que no estamos refiriendo.
En todo esto hay razones prácticas porque a estas alturas, estos grupos han llegado a controlar territorio urbanos y también territorios fronterizos, y resultan así importantes para el aseguramiento de rutas de paso o para la distribución local de la mercancía.
Puestas así las cosas, tenemos ya un escenario bastante claro de una situación que estructuralmente se apoya en los siguientes factores, los cuales serán abordados a continuación.
San Salvador, 23 de junio del 2015.
lunes, 22 de junio de 2015
Atilio Montalvo: “El FMLN ha evolucionado porque llegó al Gobierno”
DEM
El economista describe a un partido de izquierda más adaptado al mercado, que busca redefinir su socialismo, el cual, dice, no existe.
El asesor del FMLN, exmilitante de las Fuerzas Populares de Liberación, prevé en el partido de Gobierno la necesidad de “adaptar” el pensamiento socialista a la realidad nacional e internacional. Según él, sería un modelo en donde el Estado media entre el “capitalismo salvaje” y las personas, a la luz de la Constitución de la República, en la cual identifica “preceptos socialistas”. Explica que el “Buen Vivir” promulgado por el presidente Salvador Sánchez Cerén, promueve la inclusión de todos. “Se necesita la concurrencia de ambos (Estado y empresa privada) para un socialismo adaptado a la realidad”, expresa.
¿Se puede moderar el socialismo? Roberto Cañas dice: O es socialismo o no es.
Lo que pasa es que, en este momento, en el mundo, no existe. En América Latina no existe el socialismo. Lo único que existe es el socialismo que se desarrolló en Cuba, que es un modelo del siglo pasado que ha sufrido su reajuste en la economía cubana.
¿Tampoco es socialismo puro?
Está en una transición hacia una economía de mercado que favorece a los pequeños, pero hay una apertura. Venezuela no es socialista. Venezuela es una economía de mercado, lo que han hecho es una revolución democrática… han consolidado la democracia y rescatado la identidad latinoamericana. Pero no se puede hablar de que haya socialismo.
Pero Venezuela tiene varios medios de producción nacionalizados…
Pero sigue siendo eminentemente petrolero, insertado en el mercado mundial. La economía que funciona al interior de Venezuela es de mercado.
¿No es capitalismo de Estado?
No hay mucha diferencia, antes estaba concentrado el petróleo en particulares, transnacionales, y ahora está concentrado en otras personas, porque no podríamos hablar del Estado, PDVSA (Petróleos de Venezuela S.A.) es otra cosa, es una empresa diferente…
¿Qué es socialismo del siglo XXI?
Teóricamente no existe. Existen las ideas socialistas. Ubicándonos en nuestro país, Schafik Hándal planteó que si ganaba la Presidencia su plan iba a respetar la Constitución, como esta es una Constitución avanzada, quedaron varios preceptos socialmente avanzados, uno es que la razón de ser de la sociedad es la persona humana. Analizado de manera ortodoxa, decís: ese puede ser un precepto socialista… Las libertades democráticas, el derecho a la asociación, a elegir y ser electo, a la expresión, los rescata el FMLN.
¿Y la propiedad?
La propiedad en función social.
¿El respeto a la propiedad privada?
Está el respeto a la propiedad privada.
El FMLN habla de moderar el socialismo. ¿Qué significa?
En los estatutos se habla de una revolución democrática y de un pensamiento revolucionario socialista, es lo que hay que refrescar; más que refrescar, adaptar a las realidades no solo del país sino internacionales… Lo otro que se puede rescatar son los preceptos socialistas que parten de los principios humanistas que han dado resultados en países socialistas o democráticamente avanzados. Cuando el profesor (Salvador) Sánchez Cerén habla, la otra corriente, del “Buen Vivir”. El pensamiento de Schafik era rescatar los preceptos socialistas desde el punto de vista legal y Sánchez Cerén habla del Buen Vivir, que no abarca legal, plantea elementos filosóficos de otro tipo que ya no son ni siquiera socialistas, que podrían ser base para un socialismo en El Salvador, que habla de inclusión, de que toda la gente tiene derecho al bienestar, que en esta sociedad podemos convivir todos, que no importa si estás haciendo dinero o venís de las clases populares, que tanto derecho al empleo tiene la gente que no tiene nada, como el derecho de la gente que hace riqueza, ese es el Buen Vivir que plantea Sánchez Cerén.

¿Ese modelo (del Presidente) convive más con el mercado?
Es una utopía, porque el socialismo hasta hoy en el Frente es una utopía. Si vamos a la realidad estamos empujando a una revolución democrática de corte socialista, que es a lo mucho que llega. Una revolución democrática es más por la vía que el Estado tiene que jugar un papel intermediador entre lo que era el capitalismo salvaje, del neoliberalismo, a una democracia fuerte y consolidada en función de la persona, de los derechos sociales. De socialismo del siglo XXI no hay referencias, más que revoluciones democráticas, la referencia que tenemos es que estamos gobernando hace seis años. La electrificación, los buenos caminos, el acceso a la información, vivienda, educación y salud son otros derechos que podrían ser socialistas. Si tienes eso, tienes ciudadanos dignos. Si le agregás el empleo, pero el Gobierno no es generador de riqueza porque la riqueza lo genera la empresa privada, entonces, el acuerdo de nación en donde los empresarios cumplan la responsabilidad social y que cumpla el Estado, todo eso es a lo que están llamando socialismo, a mi entender.
¿Es la convivencia de la empresa privada con el Estado, hacia fines sociales?
Exacto, porque en ningún momento se trata de afectar a la empresa privada, es más, se ha venido incentivando. Otra cosa es que quieran todo regalado y no se puede. En la doctrina de la economía social de mercado en Europa es pagar los impuestos y cumplir con la responsabilidad social empresarial. Aquí se necesita de la concurrencia de ambos para que pueda haber un socialismo adaptado a la realidad nacional.
¿No modifica la propiedad de los medios de producción?
No. Lo que hace es que tiene un Estado más fuerte para que el mercado no se imponga a violentar derechos ciudadanos. Si vamos a hablar del concepto teórico, el socialismo no dice que las clases desaparezcan. Marx planteaba que las clases siguen viviendo, la propiedad privada sigue existiendo, lo único que refuerzan al Estado. ¿En qué se ve el ajuste? Como que no se hace necesaria una dictadura, como la que planteaba Lenin, sino un Estado fuerte para regular y arbitrar. Como decía (Juan Jacobo) Rousseau, él sustituye la ley de la selva por el contrato social.
ANEP dice que estamos en la tercera fase del socialismo del siglo XXI. Básicamente plantea que por la vía democrática el Gobierno tratará de instalarse permanentemente y restringir las libertades de la empresa privada y de los medios de comunicación.
Habría que ver cuánto tiempo se necesita para poder ejercer los derechos plenamente. Aunque no se justifica, pero ellos también han tenido su oportunidad. Ahora es la oportunidad del FMLN. Yo más que socialista, le llamaría políticas sociales o a lo más una revolución democrática de corte socialista.
¿Cómo lo ven las bases del FMLN?
Está en los estatutos. Si lo que van a tratar de adaptar es qué es revolución democrática y socialismo es más fortalecer el papel del Estado para regular y mediar entre el mercado y los derechos civiles, y el Frente hace más énfasis en un Estado que asegure los derechos civiles. Prácticamente hacia eso se va. Que si eso se llama socialismo, son políticas sociales socialistas. Es una revolución democrática pacífica en donde el contrato social principal es la Constitución y se trata de reforzar esa Constitución con políticas sociales. Si hay alguna gente del Frente que se plantee utopías socialistas, por supuesto. Porque en la parte económica, el FMLN entiende cuál es el papel del Estado, cuál es el papel del mercado y qué es lo que tiene que hacer con los derechos ciudadanos. Porque los estatutos están muy… como veníamos de un conflicto, estábamos bien enfrentados. Ahora, que esos estatutos que sirvieron para fundar el FMLN como partido político se traten de refrescar y adaptar después de 20 años.

¿El Frente ha evolucionado?, ¿por qué?
Claro, ha evolucionado porque llegó al Gobierno, porque llegó a tener una oposición fuerte en la Asamblea Legislativa, porque alcanzó cuotas de poder político. Al gobernar te das cuenta que tenés que gobernar para todos, es una realidad del día a día en donde te topás que llega a Casa Presidencial una comunidad como también una gremial empresarial, tenés que lidiar con todo eso. Eso hace evolucionar también nuestra democracia. El hecho de que ARENA sea oposición realmente es una lección para ellos. Lo que sí va siendo estrictamente necesario son nuevos acuerdos de país, más que todo en materia económica… Los estatutos de fundación (del FMLN) probablemente ya no obedezcan a la realidad y a cómo ha evolucionado el mundo.
¿Cómo enfrentarán a militantes que creen en el socialismo y comunismo?, es un FMLN prácticamente adaptado al mercado, con fines sociales y respeto a la propiedad privada.
Sí. La discusión va a ser fuerte. La discusión incluye al movimiento social, en donde hay movimiento bastante radicalizado, el caso de los sindicatos, en donde hay gente que se salió del FMLN. En cuanto a los comunistas, son comunistas de vocación y de visión, no tanto que impidan aplicar política realista en cuanto al país. Yo no he medido las posiciones radicales, se va a hacer un estudio de la realidad, se le ha encomendado el estudio a un consultor que vaya a explicar cómo está compuesta la sociedad salvadoreña, para no equivocarnos.
¿Cómo quedan las intenciones por nacionalizar la banca, pensiones, telecomunicaciones?
En cuanto a eso, el Frente más lo que está proponiendo es ampliar las oportunidades de mercado, más que nacionalizar, democratizar el espacio radioeléctrico. En cuanto a la banca, lo que están tratando es atraer inversión extranjera. El Banrural, el Atlántida, Bancolombia. Lo demás puede ser campaña pero la realidad es otra. Yo lo veo más por la vía de fomentar la competencia y respetar los derechos del consumidor. Eso no estaba reflejado en la filosofía original que tenía el FMLN.
¿Por qué cree que el Frente no ha insistido en la demanda contra el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos?
En cuanto a la política de relaciones comerciales e internacionales, el FMLN tiene más la mira puesta a diversificarla en el mundo que a depender solo de una vía. El 60 % de las relaciones comerciales es con Estados Unidos, el FMLN lo que está diciendo es ‘Para prever lo que pasó con EE.UU. en 2008 lo que tenemos que hacer es diversificarnos. Hacer ensayitos con China, con algunos países europeos y con los asiáticos, o ver más al Sur, con todo el mundo’, lo cual te habla de que para el FMLN ya no es un mito mezclar la parte ideológica con los negocios o con el mercado. En eso ha avanzado y, en cambio, la empresa privada sigue ideologizando los preceptos del mercado y, mientras siga así, se va a retrasar. Si China ya nos está tocando las puertas. Cuba será una potencia en políticas sociales pero no tanto económica. Entonces, por eso el FMLN ya no insiste tanto en lo del TLC.
¿Por qué si el FMLN ha evolucionado no logra acuerdos con ARENA?
Estamos entre una izquierda liberal y una derecha ortodoxa que no ha avanzado. Avanzar significa que se den cuenta que tienen que destetarse, el empresariado, del Estado, para hacer negocios.
¿Sin incentivos a las inversiones?
Cómo no, si los tienen. Toda la infraestructura que se está desarrollando no es para las bicicletas. Tienen que aprender a vivir con las reglas del mercado.
viernes, 19 de junio de 2015
Siberia
Armando Salazar
ContraPunto
Durante la guerra, Radio Farabundo Martí necesitó hacer un sinfín de excavaciones desde Arcatao hasta la zona de San Fernando
De Siberia habrá muchas más pasadas que contar. Durante la guerra, Radio Farabundo Martí necesitó hacer un sinfín de excavaciones desde Arcatao hasta la zona de San Fernando, a lo largo de más de 40 kilómetros, entre montañas y serranías.
En esos años, las transmisiones guerrilleras en Chalatenango fundamentalmente fueron en Onda Corta (SW) y solo es hasta 1990, casi finalizando la guerra, que se migra a transmisiones en FM de forma estable. Pese al desarrollo de las tácticas del ejército de desembarcos helitransportados, los prolongados operativos, las patrullas a profundidad y los constantes rastreos térmicos y radiogoniométricos de la inteligencia aérea norteamericana, Siberia fue uno de los campamentos más utilizados desde 1986 hasta 1990 en la llamada Sub-Zona Uno del Frente Norte Apolinario Serrano.
La operación del ejército “Chávez Carreño”, en marzo de 1986, había expulsado en pura guinda a muchas estructuras guerrilleras hacia la zona de Dulce Nombre de María, San Francisco Morazán y San Fernando, más conocida como la Sub-Zona Dos de Chalate. Allí iba también el personal de la Radio. A puros desembarcos, bombas y ráfagas fueron bajadas de La Montañona. La Radio dejó de transmitir por un buen tiempo, hasta movilizar equipos de transmisión a dicha zona.
Mientras tanto, De allá (SZ 2), nos mandaron a 12 pendejos para acá, para (el cerro) Chichilco. Allí veníamos. Venía yo, Justiniano, que era el jefe de campamento; Calistro que era el ingeniero. Matiítas, Agapito, Guayito, Serbelio, Luisón, Cornelio… no me recuerdo quién más, pero éramos 12 junto con la cocinera que era la Paty... A hacer ese hoyo hijueputa de Chichilco, de Siberia, indica Jaime Cáceres.
Hacer las excavaciones para los tatús de transmisión de la radio no era cosa fácil en ese cerro de guijarros, arriba de Jaguataya. Lo empezamos como en mayo y lo venimos a terminar como en octubre. Esa cueva puta de allí. Allí pasamos los doce, sin salir, porque era clandestina esa mierda.
No hombre, si estaba perro, si era un cascajo hijo de la gran puta y teníamos que aprovechar el invierno para que la quebrada se llevara la tierra, porque salíamos con los puchos de tierra en costales, a botarlos a la quebrada… en ese zanjón hijue puta.
Los calores eran perros y en algún momento del tiempo de las sigilosas excavaciones, alguna memoria aún recuerda que Calistro, un antiguo y fiero luchador de la UTC, puteaba y protestaba cuando el viejo Matiítas iba a la posta nocturna y a veces se levantaba enteramente desnudo con el asunto bien tilinte. Y hacía la bulla para que lo alumbraran y se rompían las carcajadas por el alarde de la erecta extremidad.
Un día de esos, al amanecer, en la formación del campamento de los excavadores, Calistro no se contuvo. Frente a Justiniano, pidió que se tomaran medidas drásticas con Matiítas porque lindaban con actitudes desviadas, contrarrevolucionarias. Matiítas saltó de la formación y se hincó frente a Justiniano, diciendo "¡Máteme, pues, compañero. Hágale caso al compa Calistro, que me tiene odiado!"
En eso, Tirso, un combatiente de seguridad y exguardia nacional, le apachó el ojo a los demás de la formación, le quitó el seguro al fusil y se lo puso en la cabeza. "Vaya… Vamos a ver si es verdad que quiere morirse. Pase para el paredón, rápido pues...". Pidiendo disculpas, Matiítas y sus llorosos ojos verdes, se reintegraron rápido a la formación.
Entonces allí es donde se instaló uno de esos equipos que están allí (en el museo del Sumpul). Todavía con el 2K (transmisor de 2 kilowatts), porque el 4K vino allí por el 88. Entonces, allí fue donde empezamos a tener más seguridad con la Radio, porque en el invierno nos cagábamos de la risa. El Sumpul hasta la mierda de agua y los soldados enfrente, en el (cerro) Anonal, y nosotros transmitiendo. Y el río Pacasio topado de agua, por el lado de atrás del Chichilco, y el Gualsinga, que era otro cerco natural, que estaba topado de agua también. Entonces no se pasaban los hijosdeputa. Entonces estábamos defendidos.

En realidad, por las nuevas situaciones operativas en los “haceres” de la guerra en esos años, La Farabundo prácticamente fue obligada a crear dos equipos de producción y dos unidades técnicas. Unos en la Sub-Zona Dos, más pegados al mando del Frente Norte, y el otro, el de Siberia. Poco más adelante se lograron crear 3 plantas de transmisión en onda corta en Chalatenango conectadas por radio-enlaces, para evadir la potente señal de interferencia enemiga, previo a la ofensiva Al Tope.
Sin embargo, por las situaciones operativas, a pesar de la dislocación de sus equipos técnicos y de producción, La Farabundo tuvo que suspender con alguna frecuencia sus transmisiones por las operaciones del ejército, por deterioro de los aparatos y el riesgoso abastecimiento de combustible.
Quizá el irreverente nombre de “Siberia” nació precisamente, no por un frío inclemente, sino por lo enteramente aislado del campamento, en una zona que quedaba fuera del contacto con otras estructuras, de la circulación unidades guerrilleras, de exploraciones comando o de infiltraciones y de la misma población, que precisamente había sido acorralada y desalojada forzosa y masivamente con el operativo del Carreño.
El abastecimiento de comida o combustible, en esas circunstancias, eran problemas graves, no solo por obtener esa logística, sino por seguridad. Pero con los meses se fueron resolviendo.
Solamente veníamos aquí a Las Flores, porque ya había repoblación, que fue en junio del 86. Yo hablé con Lisandro, porque este Lisandro era el presidente de la directiva de la repoblación, para que nos consiguiera algo de comer. Entonces al Lisandro, a escondidas, le dije, “Mirá Lisandro -sin decirle dónde estábamos, veá-, nosotros estamos en un lugar no muy lejos de aquí, pero nadie sabe dónde estamos. Ni los compas saben y necesitamos comida, porque no podemos ir a comprar a cualquier lado, por medidas de seguridad.
“No hombre cabrón, aquí vamos a ver cómo hacemos” me dijo Lisandro. Y nos regalaba unas bolsas de una comida, el “desvergue” que le decíamos, una comida italiana para refugiados, que era harina, huevo en polvo. Y eso nos lo llevábamos a Chichilco.
El campamento ultra secreto se mantenía junto al invariable calor sofocante y la masiva presencia de zancudos y mosquitos. Es hasta pasados dos años que el ejército empezó a ubicar el campamento de Siberia. Y comenzaron ciertas rutinas de ametrallamientos con aviones A-37 al cerro Chichilco, un cerro que en la época seca quedaba pelado de vegetación y solo sobrevivían los puchos vegetados a la par de la quebrada donde permanecía el personal de la Radio.
Como todo campamento guerrillero, también tenía sus entretenimientos. No era la primera vez que los compas vigiaban a las bichas cuando se bañaban peladas en la quebrada. Guayito era uno que avanzaba en pasos técnicos para el punto de mejor visión o se ocultaba previamente conociendo las rutinas.
El Negro Rafa, reintegrándose nuevamente al equipo, recuerda que entre ésta quebrada y el tatú de transmisión, obligatoriamente se tenía que caminar un buen trecho pelado a la orilla de un barranco para llevar unos papeles. En ese preciso momento, el A-37 llegó nuevamente, hizo la picada y comenzó a lanzar ráfagas de las ametralladoras eléctricas y una granizada de cartuchos metálicos le comenzaron a caer alrededor… El piloto había apuntado solo unos cuantos metros adelante.
A finales de 1988, Jacinto no olvida que en un atardecer nuevamente el avión llegó en plena transmisión. Camilo estaba en transmisión completa, él estaba locutando ese día y de repente un avión llega y tira una bomba exactamente en el zanjoncito que seguía. O sea que los hijos de puta ya tenían cuadriculada la señal. Allí estaba Agustín, que era nuestro jefe. Pero la exactitud-exactitud no la tuvo el cabrón (el piloto), porque la bomba cayó a solo diez metros, en el zanjoncito… eso nos salvó, pero la cabinita se estremeció.
Y, entonces, inmediatamente fue la discusión. ¿Seguimos o no seguimos? ¡Y seguimos la transmisión! Y pusimos música. Si parabas, era evidente (para el piloto y el rastreo de inteligencia de las comunicaciones del ejército) que la bomba casi te caía encima.
Meses después, enviaron al Batallón élite Bracamonte a rastrear al cerro Chichilco e incluso sus tropas permanecían y dormían por varios días encima de los tatús de transmisión y no los detectaron. Fue entonces cuando Dimas Rodríguez dio la orden de crear otro punto de transmisión que se le llamó “Polonia”, abajo de La Laguna Seca y el cerro El Talzate, desde donde se produciría la emisión central en SW para la ofensiva del Tope.
Pero en Siberia no solo sucedían esos percances y alcances para la radiodifusión guerrillera. Como la luna seguía saliendo y se daban avances en la ciencia, a La Farabundo también llegó un pequeño televisor en esos años, como fuente de información y entretenimiento. Quizá ya se enteraban de las andanzas de Guayito.
En Chichilco, persiste Ricardo, nos subíamos a dormir en aquella casita y en el día, abajo, pasábamos en la quebradita. Y como allá, el único puesto para ver televisión era el cuartito de atrás y nosotros, como éramos pareja (con Erandy), dormíamos allí. ¡Y se nos llenaba de todo mundo para ver televisión! Entonces estábamos en el tabanquito donde dormíamos nosotros y viendo la tele, cuando al ratito… “plokosh”… cae un gran tamagás y se para el hijuepuya frente a la pantalla… y se hizo el gran desparpajo de todos nosotros y cayó donde nosotros dormíamos… Algo “huelía” el animalito.
Todo el campamento inmortaliza que por ese televisor también se escuchaban grandes carcajadas a altas horas de la noche: era Jacinto que se moría de risa al estar viendo el programa del muñeco “ALF”: un desvergonzado animal extraterrestre come-gatos, con cuerpo posiblemente de oso castaño y con una trompa enrollada y anillada haciendo embudo.
Otra vez, el Negro Rafa, haciendo posta nocturna en la misma roída casita de adobe, puso la mano sobre la pared y un alacrán le ensartó el aguijón en un dedo. El Negro se revolcaba del dolor, pero no podía dejar la posta. Quizá fue el mismo alacrán que en otra ocasión cayó encima del “mixer” (mezclador de sonido) cuando Erandy y José Roberto locutaban un programa en la pequeña cabina.
El que un combatiente de seguridad pidiera permiso para ir a ver a su familia a Tejutepeque, en el invierno de 1990, marcó los últimos días de la inhóspita Siberia. A los días, Ramón Torres, desde Cinquera, informó que el combatiente no había regresado. ¡¡Había desertado!! Y no se sabía si dada información al ejército o simplemente había enterrado las botas.
Entonces vino el socón de huevos para nosotros, de cerrar la planta, recuerda Jaime. El Sumpul hijuelagranputa estaba hasta la mierda de agua. Entonces, empezamos a sacar el equipo para cruzar el río y pasarlo al Conacaste. Coordinamos rápido y los de aseguramiento nos prestaron unos tatús, para guardar las babosadas y resulta que los hijosdeputa de Luisón, Cornelio, Carrillo, ellos agarraban los transmisores más pequeños y le dejaron el 4K más pesado a Jacinto, que al llegar parecía como que era de aquellos demandantes que salían a pedir con un santo. Ya iba pelado del lomo.
Entonces, dimos las cosas y nos vinimos. El Jacinto, con la experiencia que tenía en la cuestión de minas, todavía tuvo que ir a minar todo el campamento de Siberia.
martes, 16 de junio de 2015
El cerco del Comando Sur: datos sobre las bases gringas en América Latina (+Infografía)
En ese momento se puso en evidencia el funcionamiento operativo de la red de bases estadounidenses, coincidiendo con una serie de cambios tácticos y de estrategia del Pentágono a nivel mundial, como se vio en Siria donde privilegió la guerra a distancia en vez de una invasión, lo cual debe ser analizado para entender el contexto de asedio de espectro completo actual contra Venezuela, descrita por la doctrina militar estadounidense como parte del “Arco de Inestabilidad” a nivel mundial.
Nuevo enfoque
Es importante empezar por la base de Manta ya que es un símbolo de las modificaciones en la estrategia de la doctrina operativa del ejército norteamericano a nivel mundial, donde se privilegian bases pequeñas con poca cantidad de efectivos y la suficiente infraestructura para recibir un importante despliegue aéreo, marítimo y de infantería, de ser necesario, de acuerdo al documento “Estrategia Nacional para una Nueva Era”, firmado durante la Administración de Bill Clinton.
Esto formalmente comienza cuando caduca el acuerdo militar con Panamá gracias al acuerdo Torrijos-Carter en el que se establecieron plazos para que Washington traspase el control del Canal de Panamá. El Pentágono, en consecuencia, tuvo que reordenar sus bases en Florida (Estados Unidos), Soto Cano (Honduras), Puerto Rico, Comalapa (El Salvador), Reina Beatriz, (Aruba), Hato Rey (Curazao) y Manta (Ecuador), donde se pone en marcha lo que se conoce como el establecimiento de Centros Operativos de Avanzada (FOL, por sus siglas en inglés) para que tengan un pequeño número de militares, una desconocida cantidad de contratistas, una continua actividad de inteligencia vía monitoreo, rastreo satelital, patrullaje; activas para despliegues rápidos si es necesaria una intervención directa en el lugar de la base u otros sitios cercanos o distantes, como hubiese sido utilizada la base de Palanquero (Colombia), para enviar grandes aviones hacia parte de África en caso de una eventualidad.
Bajo la “lucha contra el narcotráfico” es que se vendió la permanencia y aumento de la presencia militar estadounidense con el desembarco de la IV Flota y la formación de miembros del aparato de seguridad de otros países, una clásica forma de intervención de Washington. Así fue cómo se continuó con la ampliación de su influencia y control en las áreas estratégicas sobre los recursos naturales de América Latina, como el Amazonas, la Faja del Orinoco y el Acuífero Guaraní, entre otras.
Para esto hay un sistema de bases militares o convenios de cooperación que se basa en privilegiar pequeños sitios, delegar la adjudicación a contratistas para vincularse después y tapar los rastros que vinculen al Pentágono en estas relaciones que supuestamente son para luchar contra el narco o tareas humanitarias, de acuerdo al libro Territorios vigilados de la investigadora argentina Telma Luzzani. Así, a las bases convencionales como las conocemos (gran número de militares, equipamiento, aviones, buques, entre otras condiciones ya conocidas), se le suman las FOL.
Despliegue y guerra irregular
Y estas más de 80 bases operan desde Honduras hasta Chile, pasando por Paraguay en Mariscal Estigarribia, donde está la mayor pista de aterrizaje de América Latina, y Chile con Fuerte Aguayo, sólo por nombrar algunos de los sitios que se conocen entre la maraña de desinformación, donde, por ejemplo, se intenta ocultar que Perú y Colombia son paradas de aprovisionamiento de la IV Flota, y se envía 250 marines a Honduras de las Fuerzas de Tareas Especiales para “luchar contra el narcotráfico, tareas humanitarias y formar a otras fuerzas”.
Este despliegue en Honduras es parte del reenfoque de la Administración Obama, en el cual se privilegia el uso de intervenciones encubiertas en vez de las directas, luego de que se comprobara que Estados Unidos ya no puede predominar en escenarios de invasión, como sucedió en Irak y Afganistán. De acuerdo al analista militar cubano David Ignacio Martín, los últimos documentos militares y las declaraciones de altos rangos militares estadounidenses destacan la Guerra No Convencional, o irregular, como la doctrina predominante de las Fuerzas Armadas estadounidenses, que para fines prácticos comenzó a ser publicada justo antes que iniciaran las “primaveras árabes” y se dieran los escenarios libios y sirios.
En este sentido, el desembarco en Honduras apunta a fortalecer el papel del Comando de Operaciones Especiales, que durante la Administración de Obama pasó de operar en 60 países a 150 con los múltiples objetivos de asesinar, secuestrar, realizar supuestas “misiones humanitarias” y formar a ejércitos de otros países (o fuerzas irregulares destinadas a iniciar movimientos armados contra los gobiernos enemigos) para que sustituyan a Estados Unidos en el campo de batalla, tal como lo explica una norma secreta firmada por el ex jefe del Pentágono, luego de la CIA y finalmente destituido por un escándalo de faldas y correos electrónicos, el general David Petraeus.
El uso y despliegue de fuerzas de operaciones especiales y la utilización de Centros de Operaciones Avanzadas (FOL) se enlaza con otros ingredientes pregonados por la Administración Obama, en la que se hace énfasis seis puntos: operaciones de las fuerzas especiales, aviones no tripulados, espías, socios civiles, guerra cibernética y combatientes subrogados (ejércitos irregulares que, en el caso venezolano, pueden ser identificados con el paramilitarismo, en el caso ucraniano con el movimiento nazi, y en el mundo árabe-musulmán con el Estado Islámico, Al Qaeda y diversos grupos yihadistas implicados en Libia y Siria, por ejemplo).
Toda esta nueva doctrina, en la que también funcionan las contratistas militares (mercenarios), es conocida en la actualidad como la guerra híbrida, posmoderna o líquida, en la que campañas de comunicación 2.0 se combinan con cyberterrorismo, manifestación de calles de “los socios civiles” (ONGs, políticos, estudiantes, periodistas, académicos, entre otros) financiados por Washington a través de la Usaid, la NED o Freedom House y acciones encubiertas de agentes especiales, privados o combatientes subrogados para en primer lugar intentar quebrar el frente interno vía “revoluciones de colores”, o llevar progresivamente al “enemigo o adversario” a un escenario de guerra civil en la que los costos no sean altos en intervención y todo el peso político, social y económico caiga en las espaldas del país atacado.
Bajo esta lógica es que funciona el Comando del Sur, y este es el tipo de función que cumplen sus bases.
El cerco a Venezuela
La guerra irregular se escenifica aquí desde el terreno de las comunicaciones y medios digitales, los espías (cuyo punto más visible fue la detención del agente de la CIA, Thimoty Tracy), la guerra cibernética (escenificada a gran escala con el hackeo al CNE el 14 de abril de 2013 y las denuncias del presidente de Conatel, William Castillo), los socios civiles financiados por Washington y los combatientes subrogados, que andan vestidos de paramilitares luego de haber sido formados en Colombia para la guerra sucia.
Estos no sólo asumen tareas militares, como los paramilitares, sino que también apuntan a respaldar el ataque a la moneda, el bolívar, y la economía venezolana con teorías, rumores, matrices de opinión y denuncias falsas, acordes a la guerra económica emprendida por el gran capital financiero y el eje Madrid-Miami-Bogotá.
También hay indicios de que existirían contratistas militares como Dyncorp involucrados en planes golpistas, como sucedió con el alquiler del avión Tucano destinado a bombardear Miraflores, así como monitoreo satelital y de comunicaciones sobre Venezuela bajo el modelo denunciado por Edward Snowden, entre otros hechos comprobables donde se pone en funcionamiento la estructura de las bases militares en la región bajo una perspectiva global.
Con base a esto, se presta apoyo logístico y de “ideas”, además de acciones tácticas, a los grupos destinados a sabotear la economía, la infraestructura y los servicios, como se ve en la constante guarimba eléctrica, los ataques cibérneticos al sistema alimentario armado por el Estado venezolano y los saboteos contra la estatal Pdvsa, por nombrar los casos más evidentes.
Por citar una eventualidad: hoy en día, esta estructura militar estadounidense permitiría montar una Sala de Operaciones Especiales (la que en términos de operaciones psicólogicas ya existe) para planificar y ser los ojos de las acciones militares en el terreno de un ejército irregular que inicie una guerra en Venezuela.
Este es el modelo de guerra no convencional aplicado en Siria para apoyar a los yihadistas islámicos y que toma puntos operativos alrededor del país, como Turquía, Jordania e Israel, donde existe presencia militar estadounidense. Por caso, esto mismo podría ser replicado tanto en Colombia, como en Aruba, Curazao, Panamá, Honduras o Perú.
Lo paradójico es que, al igual que en 2002, Estados Unidos desembarca más de 3 mil militares y un portaviones nuclear en Perú (el país que sustituyó el papel de Manta en Ecuador) en el mismo momento que declara a Venezuela como “una amenaza inusual y extraordinaria” para su “seguridad nacional”, y en paralelo la Exxon Mobile (Rockefeller) intenta crear un escenario de conflicto con Guyana, que acaba de participar en un ejercicio militar conjunto con el Comando Sur.
Esta orden ejecutiva, en términos militares, formaliza implícitamente la activación de toda su mecánica de poder blando y duro, y sus más de 80 bases militares en la región tienen su papel a cumplir, si se tiene en cuenta que éste es sólo un paso formal enmarcado en la “Doctrina de Guerra Irregular de la Armada de Estados Unidos”, donde se califica a Venezuela como uno de los “campos de batalla”.
Las evidencias hablan por sí solas:


Roberto Cea: A quienes mandan en El Salvador les doy miedo

Foto D1. Salvador Sagastizado. Durante la entrevista, Roberto Cea recibe una llamada.
Luis Canizalez
Inicio de los años sesenta.
Es tarde. El escritor José Roberto Cea está reunido con sus amigos en El Paraíso, un rústico bar de San Salvador. En la misma mesa está Roque Dalton, Hildebrando Juárez y Manlio Argueta. Hay cervezas y mucho ruido. En ese lugar los minutos se consumen en debates sobre literatura, política y mujeres.
El tiempo transcurre rápido. Es hora de pagar la cuenta. El mesero está frente a los jóvenes poetas, mientras ellos cruzan miradas entre sí. Comprenden. Nadie tiene dinero y no queda otra alternativa. Hildebrando se saca un anillo, Manlio se quita el saco, Roque pone sobre la mesa una chaqueta de cuero. Por ahora es suficiente: la cuenta está liquidada. Tal vez mañana haya dinero para recuperar las prendas. Y quizá para un par de cervezas más.
***
Tarde de mayo. Afuera el cielo amenaza con derramar una fuerte tormenta. El portón de una casa del Barrio Santa Anita se abre. Un hombre, de cabello blanco, asoma el rostro. Suelta una ligera sonrisa y nos invita a pasar.
José Roberto Cea nos ha recibido en chancletas, camisa blanca y short gris. Horas antes habíamos hablado por teléfono y concertado la entrevista. No hubo reparos. A las tres de la tarde estábamos en su domicilio.
Adentro está oscuro. Al fondo se divisa un amplio patio, aireado, con árboles. Subimos unas escaleras que llevan a una pequeña habitación repleta de libros. Entramos. El poeta nos tiende dos sillas de madera y luego se acomoda atrás de un escritorio atestado de papeles.
El nombre José Roberto Cea es sinónimo de letras. Ha escrito poesía, novelas, cuentos, ensayos y teatro. Es un prolífico escritor. También ha ejercido como periodista en diversas revistas culturales.
Perteneció a la Generación Comprometida, un grupo de intelectuales que hacían incómodas críticas a los gobiernos militares que gobernaron El Salvador en las décadas de los sesenta y setenta. Por esa razón, algunos tuvieron que salir exiliados a otros países.
El grupo se consolidó poco a poco. Los jóvenes escritores se anudaron por azares de la vida y conformaron una de las generaciones literarias más memorables de El Salvador.
El grupo estaba integrado, entre otras personas, por Italo López Vallecillos, Manlio Argueta, Roque Dalton, Tirso Canales, Roberto Armijo y José Roberto Cea, quien ahora recuerda algunos pasajes de esa época.
— ¿Y qué sucedió esa tarde en el bar?
— (Risas) Resulta que días antes había ganado los Juegos Florales de Apopa. Quedamos de reunirnos en El Paraíso. Se suponía que todos íbamos a poner dinero, pero al final nadie puso nada. Yo tuve que pagar con el pisto que me habían dado del premio.
— Lo engañaron.
— Sí, sí. Pero a los dos días otra vez la misma babosada. Que hoy sí, todos tenemos que pagar, que no sé qué. Llegamos al bar y todos comenzamos a pedir. A la hora de pagar, nadie tenía nada.Y todos se me quedaban viendo pensando que yo tenía dinero. Entonces, ellos tuvieron que dejar sus pertenencias. Ese fue el pago.
— ¡Jajaja!
— Pero todo era camaradería. Claro, los meseros nos conocían y sabían que éramos jodarria. En uno de los periódicos que editábamos, que se llamaba La Jodarria, poníamos: “¿A dónde van nuestros hijos?, a ponerse a verga a El Paraíso”. ¡Jajaja! Era un bar de mala muerte.

***
Los libros y viajes en tranvía
Nació en abril de 1939. En la pequeña ciudad de Izalco, Sonsonate. Se crió con su abuela. A los siete años comenzó a sentir atracción por los libros. Cuando hacía sus primeras lecturas descubrió que tenía memoria fotográfica. No le costaba recordar las cosas.
Le gustaba declamar poemas, tanto, que para los eventos cívicos escolares siempre lideraba algún acto. Sus regalos predilectos eran los libros. Eso le pedía a su abuela cuando ella le ofrecía comprarle algún juguete.
Pero los libros en Izalco eran escasos, difíciles de conseguir. Ante la ausencia de bibliotecas y librerías, pagaba tres centavos para trasladarse en un tranvía halado por caballos hasta la biblioteca departamental.
Rodeado de volúmenes antiguos sentía que vivía, porque su vida eran los libros. Leía de todo. Pero fue una lectura que lo marcó para siempre. El libro “Mentiras y verdades” del escritor izalqueño Francisco Herrera Velado, tío del poeta Oswaldo Escobar Velado.
“Yo tengo la primera edición de ese libro que apareció en 1923. Herrera Velado cuenta todas las cosas que sucedían en su medio; que era un medio pequeño burgués, de cafetaleros y productores de tabaco. Era un mundo de terratenientes. Él plantea cosas como el uso de nahuatlismo. Ese libro para mí fue un impacto. Siempre lo anduve cargando”, recuerda.
Por esa época conoció a Claudia Lars, quien llegaba a pasar sus vacaciones en una casa ubicada contigua a la de su abuela. “Yo tenía un instinto de meterme en esto de la literatura y con Claudia conseguía libros”.
Cuando finalizó el bachillerato se mudó a la capital. Tenía 16 años. Comenzó a estudiar periodismo en la Universidad Nacional e ingresó en distintos círculos literarios. Conoció al poeta y abogado Oswaldo Escobar Velado, con quien trabajó en una revista periodística llamada Gallo Gris.
“Eso fue entre 1955 y 1956. En esos años sacar una revista con pasta roja era peligrosísimo. Era sinónimo de comunismo. Pero aún así logramos publicar, por ejemplo, un artículo de Miguel Ángel Asturias que causó un gran impactó. El texto se titulaba “La influencia de la literatura rusa en la literatura latinoamericana”, detalla.
Cea recuerda que un grupo de jóvenes se reunía en torno a Escobar Velado, quien era el director de la revista que se publicaba cada mes. En esa época comenzó a publicar sus primeros libros de poesía.
En esos mismos años, junto a Tirso Canales y Roque Dalton crearon un noticiero llamado “A mediodía”. La noticias eran transmitidas en la radio YSKL. Pero debido a las críticas que lanzaban, fue censurado por el presidente José María Lemus.
Los días sábados tenían un programa denominado “Antología de la palabra: Toro y Espuma”. Ahí aprovechaban pare declamar sus poemas. Era la génesis de una generación que florecía poco apoco.
***
Roberto Cea tiene mucha imaginación. Habla sin parar. Recuerda fechas, lugares y anécdotas con facilidad. Su memoria es equiparable a una gruesa enciclopedia donde parece estar escrita la historia de El Salvador.
Si de algo está convencido a sus 76 años, es que el mejor combustible para vivir es la autenticidad y la coherencia entre las ideas y la forma de actuar. Quizá eso explique el porqué no ha encajado en un cargo público, ni siquiera en los últimos dos gobiernos de supuesta línea de izquierda.
— En el gobierno del presidente Mauricio Funes su nombre sonó como uno de los posibles candidatos a dirigir CONCULTURA, ¿por qué cree que no lo eligieron?
— Al final no me escogieron porque quienes mandan aquí les doy miedo, porque yo trato de ser independiente en ciertos criterios que sean necesarios al momento histórico que necesita el país.
— ¿Después trabajó como consultor del Ministerio de Educación, verdad?
— Fue en 2010 y 2011, mientras estuvo de viceministro Eduardo Badilla Serra. Hice un diagnóstico sobre el modelo educativo que se llama “Descolonizando las conciencias mientras se descoloniza la sociedad”. Claro, los tecnócratas que estaban en el MINED se asustaron, porque lo que planteaba era algo integral.
Cea se pone de pie y hurga entre un rimero de papeles que están en el piso. Saca un voluminoso folder y durante varios minutos explica a detalle el planteamiento que los “tecnócratas” ignoraron.

***
La Generación Comprometida
El presidente Óscar Osorio – quien gobernó el país de 1950 a 1956- envió a un selecto grupo de jóvenes talentos a estudiar a Europa. Entre ellos estaba el poeta Italo López Vallecillos, quien recibió una beca para estudiar periodismo en España.
“Italo regresó al país en 1956 y se encontró con un grupo de jóvenes que ya estábamos acercándonos. En ese año todos vivíamos en San Salvador. Yo pertenecía a una organización juvenil llamada “5 de Noviembre”. Hacíamos actividades como leer poesía en los parques”.
López Vallecillos logró que se fundara la Editorial Universitaria. En ese mismo año, Roque Dalton regresó a El Salvador proveniente de Chile. Ya se había incorporado al Partido Comunista. Y es entonces que se crea el Círculo Literario Universitario que aglomera a escritores que dan vida a la Generación Comprometida.
El grupo fue bautizado con ese nombre por Italo López Vallecillos, quien traía influencia del filósofo francés Jean-Paul Sartre. Con el papel que sobraba de la Editorial Universitaria imprimían La Pájara Pinta, una revista de corte cultural.
También salió un periódico llamado La Jodarria, que lo editaba Roque Dalton, Tomás Guerra, Manlio Argueta, Roberto Cea y otros escritores más que criticaban al gobierno en las páginas de ese diario clandestino.
“Era un periódico irreverente, sarcástico, que costaba caro porque después había que desaparecer todo ese material. Ahí hasta una bomba nos pusieron”, recuerda
Los roces con escritores que eran más afines a los gobiernos militares estaban latentes. Tal era el caso de Waldo Chávez Velasco y Álvaro Menen Desleal. Cea recuerda una anécdota.
“Cuando murió el director de El Diario de Hoy (Napoleón Viera Altamirano) sacaron una carta mía apócrifa diciendo que yo me condolía de la muerte de Altamirano. Y yo no tenía nada que ver con eso. Lo había redactado Álvaro Menen Desleal con Rafael Hasbún, quienes eran servidores del gobierno. Yo mandé una carta diciendo que no tenía nada contra Viera Altamirano, que sentía la muerte del señor, pero que eso no lo había escrito yo. Tiempo después me enseñaron el documento original y comprobamos que había sido redactado en la máquina de Menen Desleal. Eran parte de las luchas ideológicas que había”, dice.
***
Afuera llueve. El cielo ha oscurecido. Un foco de luz cenital ilumina la habitación en la que aún continuamos charlando. En el escritorio hay fotografías de antaño y ediciones de libros antiguos.
Llama mi atención una de las imágenes donde Roberto Cea está junto a Manlio Argueta, Alfonso Kijadaurías y Tirso Canales. Están muy jóvenes y aparecen sentados en un sofá, en la casa de Oswaldo Escobar Velado.
— ¿Eran muy amigos?, pregunto.
— (Asiente con la cabeza y un aire de melancolía recorre su rostro).
— ¿Y ya no se reúnen?
— Muy poco. Manlio se ha perdido en algunos planteamientos. Yo realmente lo creía más inteligente y hoy me he dado cuenta que no, por todo lo que está haciendo.
— ¿Imagino está molesto con él porque aceptó trabajar con gobiernos de ARENA?
— (Asiente de nuevo y responde luego de un corto silencio) No, yo no tengo problemas con nadie. Mire (Cea me extiende un pequeño papel donde se lee: “Dice Manlio que por qué estás así con él”). Es un recado que me envió con una amiga.
Sus labios reflejan una afectuosa sonrisa mientras observa una fotografía añeja donde aparece junto a Manlio en el suelo árido del volcán Irazú de Costa Rica.

***
Los exilios y la imprenta
En los años sesenta trabajó con un grupo de guerrilleros que recién habían fundado el Frente Unido de Acción Revolucionaria (FUAR), coordinado por Schafik Hándal, que se oponía al régimen militar.
“Yo era responsable de todas las publicaciones de la organización. En el primer escrito que sacó COPREFA, señalando a los responsables de la guerra, yo era el tercero de la lista. El primero era Salvador Cayetano Carpio y el segundo Shafick Handal. Alguien decía que yo pagaba con el oro de Moscú. Y yo me preguntaba, ¿cuál oro de Moscú?”.
A inicio de los años setenta vivió en Chile y trabajó en la editorial del presidente Salvador Allende. Regresó al país después del golpe de Estado orquestado por Augusto Pinochet. Pero, la experiencia adquirida le sirvió para montar, en 1973, su propia editorial. La bautizó con el nombre de Canoa Editores.
“Lo primero que hice fue hablar con los profesores para que apoyaran el proyecto. Les conté que en Chile los profesores trabajaban en cooperativas. Creamos una cooperativa, pero el problema fue que ellos pensaron que así como se imprimían los libros, se iban a vender. El cuello de botella es la distribución. Entonces, ellos comenzaron a recibir los libros y no los pagaban. Todo se vino abajo”, evoca.
Durante la guerra, Cea se dedicó al trabajo editorial. Su libro más vendido fue uno que estaba compuesto por tres tomos: Letras I, II y III. También publicó algunos libros de poesía, ensayos y narrativa.
Estuvo exiliado en Guatemala, Cuba y Costa Rica. Ahí trabajó en la reconocida Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA), fundada por Italo López Vallecillos. Recuerda que antes que Roque regresara a El Salvador para integrarse a la guerrilla, dejó dos libros para que se los editaran. Uno era “Pobrecito poeta que era yo” y el otro “Miguel Mármol y los sucesos de 1932”.
“Cuando salió el libro de Roque, Miguelito estaba en contra del libro. Nos hizo llegar un documento donde planteaba las críticas a ese libro. Nos decía que en algunos pasajes contradecía la línea del Partido Comunista que él había fundado en los años 20. Yo hablé con Italo, le enseñé el documento y me dijo que ya lo había visto. ¿Qué vas hacer?, le pregunté. Hay que publicarlo, me dijo. Sí, pero consultá, porque a Roque lo acaban de matar en El Salvador y este documento de Miguel va a justificar su asesinato y eso no lo permitás, le dije. Entonces, Italo se guardó ese documento”.
***
En la actualidad, Cea continúa escribiendo. Tiene al menos seis libros inéditos, entre estos, un poema de más de 500 cuartillas llamado “Xipe Tótec con bolivariana carta”. También un libro anecdótico titulado “La última tarde con Roque”.
Todos los días se levanta a las cinco de la mañana. Escribe, revisa textos y da de comer a su perro, un Caniche que permanece junto a él casi todo el tiempo. En el plano económico, sobrevive de la venta de sus libros. Aunque ahora la editorial ya no funciona como antes.
Hace unos meses recibió una propuesta que no pudo más que tomarla a broma. Roberto Cañas, un exlíder guerrillero que compitió por la alcaldía capitalina en la recién pasada elección, le llamó para decirle que si quería acompañarlo como concejal.
— ¿Y qué le contestó?, cuestiono.
— Me puse a reír y le dije que yo no era serio para esos volados. Puta y eso, me dijo. No, yo no, le contesté. ¡Jajaja!
— ¿Aún se considera un hombre con pensamiento de izquierda?
— Yo antes que toda ideología tengo una conciencia crítica. Eso es lo único que sostiene la autenticidad. Si yo me demuestro que soy honesto conmigo mismo, soy honesto con los demás. Pero si no, no soy honesto con nadie.
— ¿Todavía se siente un hombre comprometido?
— Es que mire, acá tenemos unos políticos ignorantes. Aún siendo de izquierda. Yo se los he dicho y conmigo se molestan, pero yo solo tengo compromiso con la honestidad, con ser coherente con mi discurso. Y si por eso me toca estar como estoy, pues así me estoy. No tengo ningún problema.
Al decir eso, Roberto Cea se pone de pie. En seguida comprendo que la plática ha terminado. Bajamos las gradas en silencio. Afuera está oscuro. La lluvia ha dejado de caer.

Foto D1: Salvador Sagastizado. Cea explica su programa educativo.
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Trovas del Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
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