Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

martes, 18 de agosto de 2015

Cuba, Estados Unidos y la bandera invicta


Dagoberto Gutiérrez

Más de 50 años después del triunfo de la Revolución Cubana y la derrota estadounidense en impedir y sabotear esa revolución, se informó, para sorpresa y desagrado de algunos, alegría de muchos y preocupaciones realistas de algotros, de negociaciones entre los dos gobiernos.

Sabemos muy bien que la negociación es una confrontación continuada que se corresponde con una correlación que la hace inevitable, necesaria y posible. Esto es así porque resulta que solo los fuertes negocian y esta aparece cuando ninguna parte puede vencer a la otra en otros terrenos.

Es cierto que el Papa Francisco también tejió, con sus hilos finos y sabios, parte de este tejido de relaciones diferentes entre los dos países y gobiernos; pese a lo cual, el nervio de la situación lo constituyen las condiciones materiales, reales, del imperio estadounidense y de la misma revolución cubana.

Se trata de la confrontación continuada y llevada al terreno propio de los dos países, porque las relaciones diplomáticas, que es de lo que se trata en estos momentos, no implica la normalización de las relaciones, y en realidad, el núcleo del asunto parece estar en la posibilidad de esa normalización, porque aquí, en este terreno, está situado el fin del bloqueo, el fin de Guantánamo como territorio estadounidense enclavado en Cuba, el fin de las intervenciones abiertas o solapadas contra la revolución, y esto, al mismo tiempo, significa el verdadero reconocimiento estadounidense al hecho, que hasta ahora es amargo, de que Cuba, estando en el área natural de influencia del imperio, es independiente y se gobierna por sí mismo.

Suponiendo que esta normalización se alcanzara, lo que es un supuesto, en realidad, se estaría abriendo una especie de capítulo decisivo de una misma confrontación histórica, en donde la revolución cubana enfrentará en su propia casa, en su propio dormitorio y su sala de estar, al enemigo histórico, dispuesto a batir en el terreno ideológico y económico a ese enemigo terco que insiste en mantenerse en pie y en actualizarse, que se llama socialismo.

Para Cuba, la confrontación aparece situada en el terreno de la sociedad, y es una especie de prueba de fuego en donde la conciencia se enfrentará al mercado con sus perfumes exóticos, sus atrayentes mercancías y su consumo, ocultando las necesidades. En este terreno, el mercado sabe cómo hacer de cada persona un simple consumidor, es decir, un animal que se preocupa por adquirir lo que desea y no lo que necesita, y un ser humano, cuyo valor depende de las cosas que adquiere, es decir, un ser humano sin humanidad. En este escenario, todo cubano se enfrentará al capital, al mercado y a la propiedad privada de los medios de producción. Es el capitalismo con sus trajes atrayentes el que desfilará por las calles de La Habana.

Esta confrontación, inevitable, requiere de la dirigencia cubana la mayor de sus firmezas y sabidurías, la mayor flexibilidad sin rendiciones, la mayor ausencia de concesiones ideológicas, la mayor vinculación con el pueblo y su conciencia, el mayor conocimiento del pálpito subjetivo de cada cubano y cubana, y del mayor conocimiento del escenario estadounidense. Porque hemos de saber que el discurso que el Canciller Kerry dio en La Habana, en ocasión de izar su bandera en su embajada, no fue para Cuba ni para los cubanos, más bien fue para los republicanos y demócratas de su propio país. Es bueno saber que en esta coyuntura, el imperio se encuentra dividido y debilitado, tanto geopolíticamente como psicológicamente, como nación. Y Cuba es un tema sangrante que divide y mortifica al imperio. No olvidemos que Cuba es para Washington, algo parecido a lo que Cartago significó para el imperio romano en su época. Pues bien, los republicanos han anunciado que de ganar las elecciones venideras, desvanecerán todo lo hecho en La Habana hasta ahora. Y es que saben que para Obama, la normalización de las relaciones con Cuba es una especie de legado histórico de su gestión, es como lo último y quizá lo único, que este presidente débil y fiel puede atesorar en su vida política. Por supuesto que sus enemigos no se lo permitirán fácilmente. Frente a esta división y debilidad imperial, Cuba aparece unida, más cohesionada pero más expectativa y expectante, pareciendo saber que ese mercado que inundará sus calles de mercancías, que romperá las ventajas de Cuba en el mundo, que destruirá su ambiente, su oxigeno, que colgará televisores en sus palmeras y regará sus avenidas con perfumes. Ese mercado que lleva cuchillos en sus luces, también lleva la libertad y la democracia del capitalismo, que es la libertad del mercado por encima de la del ser humano, y la democracia capitalista, que es la dictadura de una minoría, dueña de toda la riqueza y el poder, frente a una mayoría dedicada a rumiar y a consumir la esclavitud ante las cosas.

Claro que la Casa Blanca responde a las presiones y pulsiones de su economía, porque en el planeta aparecen otros centros de poder que pugnan por un mundo multipolar, con fuerza y prestigio, y ya no es Washington el único poder. Cuba se ha desconectado del bloque imperial y se ha conectado a este bloque nuevo, al camino que lleva a la multipolaridad, y por eso es que la clave parece estar en las negociaciones decisivas y determinantes, situadas en el terreno de la normalización. Aquí están los temas que siguen siendo amargos y siguen siendo las claves de una nueva relación.

Para el imperio es traumático reconocer a Cuba y su revolución; para Cuba es una victoria y una continuación de la lucha en momentos particularmente peligrosos para la paz mundial, cuando todo está dispuesto para confrontaciones que pueden ser las últimas. En estos momentos es cuando se abre para la revolución este escenario lleno de riesgos y de posibilidades, en donde se camina sobre brasas encendidas, cubiertas de aserrín en algunos tamos, y en donde la mayor firmeza de la revolución es el requisito minino para remontar con victoria este tramo, porque aun cuando los demócratas fueran derrotados por los republicanos en sus próximas elecciones presidenciales, deshacer lo hecho por Obama, no será una derrota para Cuba. Pero, aún en medio de la provisionalidad de lo actuado hasta ahora, la dignidad de la revolución, su firmeza, su flexibilidad, ha de garantizar su seguridad. Porque toda aquella fuerza imperial que eche para atrás lo hecho por esta administración de Obama, tendrá que hacer algo diferente que sustituya la espectacularidad de un anuncio que para los estadounidenses significa que Cuba vuelve a ser de ellos. Así interpretarán muchos ciudadanos de ese país el anuncio de la apertura de relaciones diplomáticas. Y pensarán, al mismo tiempo, que es Cuba la que necesita regresar al redil para sobrevivir.

Todos estos factores están en juego en la coyuntura y este es el momento más crucial de cruz de caminos, donde distinguir entre el rumbo y la dirección es determinante, porque el rumbo es el norte que te guía, es la montaña azul que se mira en la distancia y es para dónde vas y a donde te diriges, y la dirección son los caminos diferentes que te conducen a ese rumbo, pero en esa bifurcación de direcciones puedes perder el rumbo, y todo esto está en juego en todo momento, y mucho más, en los actuales, donde se construye, ni más ni menos, que un nuevo mundo multipolar que se enfrenta a la unipolaridad imperial.

Estamos seguros que Cuba sabrá remontar el fulgor de las luces, la humedad del camino y el temblor del riesgo inevitable.

Deseo, un artículo de Silvio Rodríguez tras la presencia en La Habana de Kerry


Escucharle decir a John Kerry que ya no somos rivales ni enemigos, sino simplemente vecinos, es fuerte. Juro que quisiera verlo así. Quisiera que Gandalf el blanco esgrimiera su bastón y de un golpe encantado borrara tantas oscuridades hechas y dichas, algunas demasiado recientemente. Pero no hay magos a la vista. Solo la tierra yerma que medio siglo de fuego y demonios más bien han secado.

Quienes construyeron el cuidadoso discurso de Kerry saben que mis hijos solo sabrán de Conrado Benítez y de Manuel Ascunce por las fotografías. O de Rolandito Valdivia y su cuatrobocas en Girón. Y no lo digo para caldear los ánimos o para encender algo que ya no brille con luz propia. Aquellos jóvenes que no pudieron llegar a mi edad, y muchos otros, están en mi memoria. Una memoria que se apagará conmigo, como tantas del siglo anterior, según la ley.

Quiero dejar escrito que fui un hombre de paz; que fui de los que quisieron que, más que vecinos, fuéramos amigos. La verdad es que siempre me sentí cercano al pueblo del norte, a sus escritores, a sus canciones, a su cine, a sus trabajadores; me indigné con su sur injusto y celebré todos sus progresos. A pesar de que, siendo casi un niño, tuve que aprender a manejar las armas para defenderme de sus políticos y de sus militares.

En mi país fui de los inconformes, de los que entendieron el compromiso con su Nación no siempre acatando, sino ejerciendo el derecho a expresar el parecer. Es lo que hago todavía.

Los pasos de acercamiento entre las dos naciones nos colocan ante un nuevo escenario y, además, la historia no se puede borrar. Tenemos cicatrices. Hay que reconocerlo. Todavía sangramos por algunas heridas abiertas que requieren sutura y tratamientos. Todo lo que hagamos en lo adelante, abrirá o cerrará esas lesiones. Todo lo que digamos provocará dolor o alivio.

Tratemos de hacernos el bien. Intentémoslo siempre.

A principios de los 70 garabateé unas palabritas. Después he vuelto a ellas, queriéndolas bien claras, pero todavía no sé si dicen todo lo que

Deseo

Deseo sobre todo
una quebrada
donde la tierra
cure espíritus,
un panteón natural
para sembrar los huesos.

Deseo un quebrada
donde los hijos corran,
como si retozaran
por estrellas.

Deseo ese lugar
sólo hasta el último momento
en que sea necesario.

Al segundo siguiente
podría empezar
el primer día del futuro.

domingo, 16 de agosto de 2015

Los errores de El Salvador en sus acuerdos de paz


Preservar el modelo económico produjo más desigualdad


 Deysi Cheyene asistió en Bogotá al seminario “Mujeres y paz. Centroamérica-Colombia”. / Óscar Pérez - El Espectador


 Daniel Salgar Antolínez




Deysi Cheyene fue militante del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), el movimiento de oposición política y armada que se transformó en partido político y ahora está en la Presidencia de El Salvador. Entre 1990 y 1992 Cheyene apoyó a la delegación negociadora en México hasta la firma de los acuerdos de paz que pusieron fin al conflicto armado salvadoreño. Vino a Bogotá a hablar de su experiencia en la guerra y la paz, y de los errores cometidos durante y después de la negociación en su país, hoy más violento y desigual que antes del conflicto.

¿Cómo fue su militancia en el FMLN?

El FMLN estaba integrado por cinco organizaciones político-militares que hicieron un pacto en 1980 para enfrentar la guerra juntas. Yo estaba en el Partido Comunista, que se integró a las alianzas que funcionaban para las operaciones militares, para las grandes estrategias, pero manteníamos nuestra identidad. Ingresé al partido en 1975, hasta que la guerra terminó y el frente se convirtió en partido político. Mi trabajo estaba centrado en operaciones clandestinas relativas a la sistematización de información, para mantener informada a la comandancia.

¿Qué se acordó en Chapultepec para poner fin al conflicto?

Lo primero fue el desmontaje de la dictadura al acabar todos los aparatos represivos que eran parte del ejército. De 35 atribuciones que tenían las fuerzas armadas les quedaron tres o cuatro funciones, estrictamente de seguridad nacional. Un segundo acuerdo estaba vinculado con los derechos humano; ahí entraron las amnistías, y eso es algo que hoy no entendemos cómo pudimos aceptar. El tercer elemento era el conflicto económico y social, un acuerdo que quedó muy débil y limitado.

Por último entró un tema específico sobre la tierra, que tampoco tuvo mucha duración. El acuerdo dice que las partes iban a propiciar un código agrario que resolviera la tenencia de la tierra. Eso quedó en el papel. Hay un montón de anteproyectos de código agrario que trabajamos nosotras con las campesinas.

¿Y la participación política?

Mientras se desmontó la estructura militar que soportaba a la dictadura, el tema era cómo desmontar a la guerrilla. El acuerdo era propiciar la inserción de guerrilleros a la vida política. En el 94, dos años después de los acuerdos, la guerrilla era partido.

Ese punto es visto como muy exitoso. ¿Lo es?

Hoy me parece que se cometieron varios errores. En aquel entonces discutíamos qué éramos en el FMLN después de firmar la paz. Lo más indicado es que esa fuerza se hubiese conservado unida y coherente, ya no en la guerra sino en la política. Eso no pasó. Del 92 al 94 se participó en las “elecciones del siglo”, y en el 2000, ya como partido, el FMLN estaba absorbido en el sistema político e hizo de las elecciones el único propósito. Toda esa lucha de 20 años para transformar el sistema quedó reducida a participar en elecciones.

Ahora uno ve excomandantes guerrilleros convertidos en diputados que sólo piensan en seguir en su cargo. Los acuerdos acabaron con la exclusión política, pero eso no propició una democracia económica ni un cambio significativo del sistema. Hoy tenemos una exclusión económica mayor que la de antes de la guerra y un partido político que ya no lucha contra esa exclusión.

¿Se cometió algún error en la posguerra?

El error es que no hubo posguerra. Las partes pactaron renunciar a la posguerra como un período histórico que implica definir políticas para reconstruir un país devastado por el conflicto. Eso no pasó en El Salvador y los efectos hoy son evidentes. Los acuerdos incluyeron un decreto según el cual estábamos en paz y reconciliación. ¡Por decreto! No hablar más de la guerra significó que el Estado no se ocupó en una política de salud mental, justicia , memoria. Como a los dos años caímos en el tema de las elecciones, eso se convirtió en lo prioritario.

¿Qué pasó con las amnistías?

La Comisión de la Verdad trató de indagar mucho para que los culpables aparecieran, y lo que se pudo investigar quedó plasmado en el informe de la Comisión, pero el pacto fue que no iban a castigar a nadie. Impunidad total de uno y otro lado. Del lado de la guerrilla hubo violaciones, aunque no fueron ni el 25% de las cometidas por el ejército. Eso se pactó, fue aprobado por la Asamblea Legislativa y se enterró toda posibilidad de justicia.

El acuerdo sobre lo económico y social era importante, porque ahí estaban las raíces del conflicto. ¿Qué pasó con este asunto?


No funcionó. Se acordó crear un foro económico y social integrado por gente del Gobierno, de los movimientos sociales, de la empresa privada, para un nuevo diálogo que enfrentara los problemas económicos y sociales. A los cuatro meses el foro dejó de funcionar. La empresa privada se retiró, los movimientos sociales no sabían qué hacer. La comandancia del FMLN no se metió en el proceso.

Viéndolo en retrospectiva, lo que verdaderamente se estaba negociando era que el modelo neoliberal que habían querido implementar, pero que por la guerra no se había desarrollado plenamente, tuviera la posibilidad de concretarse. ¿Qué interés iba a tener la empresa privada en perder el tiempo discutiendo con la clase trabajadora sobre ese modelo?

Tras los acuerdos, ¿el FMLN no siguió luchando contra las injusticias cometidas bajo ese modelo?

No. El modelo neoliberal fue formalmente instalado en la Asamblea Legislativa, ya con el FMLN como partido. Todos los programas de ajuste estructural, que son la base del modelo, fueron aprobados con votos del FMLN. Toda la privatización de la energía eléctrica, de las telecomunicaciones, la llegada de empresas transnacionales extractivas, el desfile de las maquilas, fue aprobado por el FMLN. Así, nunca se enfrentaron las causas de la guerra, sino que se exacerbaron.

¿Qué impacto ha tenido esto hoy en El Salvador?

Los niveles de desigualdad hoy son mayores que los de antes de la guerra. El modelo neoliberal lo que hace es debilitar al Estado, que deja de tener la fortaleza para regular al mercado. El mercado aparece por encima del Estado; eso es el neoliberalismo y eso sólo fue posible después de la guerra. ¿Quién ganó la guerra? Uno dice que el ejército la perdió en tanto no la ganó. Esto quiere decir que, con ayuda del Pentágono y un millón de dólares diarios por parte de EE.UU., el ejército tenía que ganar: en tanto no la ganó, la perdió. Pero, a la luz de lo que hoy se analiza, quien ganó fue la derecha oligárquica, aun cuando nunca estuvo de acuerdo con la negociación.

Con la debacle del socialismo y la disolución de la Unión Soviética, EE.UU. ya no tenía ese poderoso enemigo y necesitaba resolver esa guerrita en Centroamérica. Entonces presionaron para que la oligarquía cediera en la negociación, de otro modo no hubiera sido posible. Desarmar a la guerrilla y convertirla en ese partido que empezó a dar los votos para el andamiaje del modelo económico favoreció a esa derecha oligárquica que era nuestro enemigo, contra el cual nos alzamos en un principio. Hay un camino muy conocido: desarmar a los insurgentes y convertirlos en partido político es la mejor fórmula para que el poder siga intacto.

Hoy El Salvador no sólo es más desigual, sino más violento.

Desde el año pasado tenemos unos niveles de homicidios que son los mayores de nuestra historia. A principios de agosto teníamos 25 muertos diarios por una ofensiva de los pandilleros. En mi país hay una guerra que ya no es la guerra civil en la que participamos, sino una guerra social en la que las fuerzas en pugna están vinculadas al narcotráfico, al crimen organizado. Eso ha complejizado todo el panorama, porque esas fuerzas no tienen un proyecto político, pero actúan con estrategia militar, lanzan ofensivas y controlan territorios, algo que no se había visto en los últimos 10 años. Hoy el control territorial es tremendo.

¿Esta guerra social tiene sus bases en los errores del proceso de paz?

Está vinculada a la no asunción de la posguerra. Cuando uno desmonta un conflicto y cree que al día siguiente tiene paz, está cometiendo el mayor de los errores. La paz que se construyó en El Salvador permitió a la derecha oligárquica quitarse la resistencia del FMLN y afianzar un modelo económico que excluyó como nunca antes a la población. Esa gente excluida tuvo que irse para EE.UU., porque no había condiciones para seguir viviendo en su país. A los jóvenes combatientes que se lanzaron para conquistar la tierra —que era una de las consignas del FMLN— les dieron US$20.000 para que trabajaran la tierra, y les dieron la tierra cuando el conflicto acabó, pero se empezaron a ir para EE.UU. La agricultura colapsó.

Todo eso fue planificado. Un modelo que era más de abrir centros comerciales y espacio a las transnacionales implicaba que la gente tenía que tener dinero y para eso debían trabajar en EE.UU. y enviar remesas. Las remesas empezaron a sostener ese modelo terciario de la economía y ahora, de ser un agro exportador de café, caña de azúcar y algodón, la mayor cantidad de divisas provienen de las remesas; el resto es una economía flotante muy relacionada al narcotráfico y el lavado de dólares. Las remesas que vienen de EE.UU. sostienen miles de hogares salvadoreños. Hay un sector del país que, si no tiene remesas, no sabe de qué vivir. Esos son los que alimentan a las pandillas y la violencia.

Desde 2009 el FMLN está en la Presidencia. ¿Qué cambios ha traído?


Hoy tenemos un FMLN curiosamente más antidemocrático, porque cuando se impulsan reformas para democratizar el modelo político, los mayores opositores son ellos. Nuestros camaradas de hace 20 años ahora son muy conservadores. Hoy la derecha en la oposición aparece como la que está demandando más apertura, y uno termina pensando que tiene más consenso con la derecha en este campo de la democracia. Además, muchas jefaturas del FMLN están vinculadas a empresas. Esa es la nueva burguesía económica.

* * *

La militancia feminista en el FMLN

La militancia feminista de Deysi Cheyene comenzó después de los acuerdos de paz. “Estábamos convencidas de que la nuestra había sido una guerra de liberación, que incluía los derechos de todo el mundo. El feminismo nos ayudó a entender que había que hacer un trabajo extra, porque la liberación nacional no incluía la de las mujeres. Los acuerdos de paz no incluyeron el tema de género, aun cuando en las negociaciones había dos comandantes guerrilleras. En los 20 años siguientes en los que gobernó la derecha, las mujeres tuvimos la estrategia de presionar para que el Estado generara políticas públicas. Llegó a forjarse un movimiento amplio y nos dedicamos a formar mujeres a nivel nacional, recibimos mucha cooperación y llegamos a sustituir al Estado en falencias no necesariamente relacionadas con el género. Fuimos el sector que mejor aprovechó la apertura del fin de la guerra. Se ha avanzado en institucionalidad y normatividad. Pero lo paradójico es que, con la llegada del FMLN a la Presidencia, por ser del mismo bando han asimilado nuestro discurso. Eso le ha restado fuerza a nuestras reivindicaciones. Ahora presionamos a nuestros excamaradas que olvidaron una reivindicación de las mujeres que también era suya”.

miércoles, 12 de agosto de 2015

¿Quién teme al lobo feroz? ¿Quién escribirá las historias de la Izquierda?


 
Landsmoder

No hablo desde la ideología o el pacto partidario, no se sofoquen, amigos. Hago una pregunta desde la escritura de la Historia.

Little Red Riding Hood from Deans A Book of Fairy Tales. Illustrated by Janet & Anne Grahame Johnstone 1977

El título de este artículo retoma la pregunta de la obra de teatro ¿Quién teme a Virginia Woolf?, que a la vez retoma la idea de la canción infantil ¿Quién teme al lobo feroz? La pregunta por el temor es la pregunta por el control de las memorias y su transformación en la historia oficial de un partido que quiere ser la historia oficial de un movimiento político.

No se sofoquen, de nuevo, amigos partidarios, aquí nadie cree que el partido en el gobierno sea un lobo feroz. Ese discurso debería quedar guardado en el congelador de la Guerra fría. No lo abran, por favor.

I

Mientras la historia de la izquierda, de las izquierdas, en El Salvador siga siendo construida por la memoria oficial de un partido político, en este caso por el FMLN, será complicado, incluso difícil, entender los procesos históricos recientes en El Salvador, la guerra civil y la posguerra. Sobre eso quiero reflexionar en este texto; están sobre aviso.

La pregunta es clave para comprender El Salvador actual. Es una pregunta que hago para mí, para los colegas que estudian la historia reciente y para el partido mismo: ¿Quién escribirá las historias de la izquierda en El Salvador?, ¿quién despartidizará la historia reciente de la izquierda? Sí, puede sonar a trabalenguas entre la verdad y el riesgo: ¿Aquel que despartidice la historia de la izquierda gran historiador será?

La duda es necesaria y es competente ahora que entramos a un segundo periodo del FMLN en el gobierno central, ahora que las estructuras del Estado competen a los fundadores del partido y sus redes políticas, y ahora que posiblemente el FMLN sea el partido de gobierno por varias gestiones más. Pero el FMLN no es la izquierda salvadoreña, y hay muchas voces ahogadas en ese discurso. No podemos aceptar los silencios, hay que hacerlos hablar.

II

Las otras voces del discurso de la izquierda reciente están vaciadas en la memoria oficial del FMLN, primero ejército de liberación nacional, ahora partido político. Sin embargo, esas mismas voces le dieron una identidad escindida, y en esa división residía precisamente la identidad de la izquierda de la historia reciente de El Salvador.

Ahora que el partido quiere ser la única identidad de izquierda, se homogeneiza el discurso heroico de cada mitin. Ahora, los correligionarios del partido llaman a esos otros actores "traidores", cuando son amables, "renovadores", cuando son sensatos, tales por cuales, en momentos de frenesí. Y la escritura de la historia corre el riesgo de convertirse, más bien, en un penoso mitin, en una repetición de consignas.

El hecho es un problema y es este: el discurso oficial de un partido quiere erigirse como historia de la izquierda; por tanto, los demás actores que no permanecieron suscritos al partido no habitan ninguna de las  memorias oficiales: ni la heroica de los caídos durante la guerra como miembros del ejército de liberación nacional, ni la de víctimas (asesinadas o desaparecidas) por la Fuerza Armada o por grupos paramilitares.

Y ese es un problema para la Historia. Todas esas otras memorias -de ex patrulleros, de exiliados, de ex fundadores, de ex miembros del partido firmantes de la paz- están vivas, y en esa vitalidad, en lo vívido, reside su expulsión de la oficialidad.

Varias de las memorias suprimidas de la memoria oficial de la izquierda reciente pertenecieron al Partido Revolucionario de los Tabajadaores (PRT) o al Bloque Popular Revolucionario (BPR), organizaciones que perdieron presencia en la consolidación del FMLN en la vida institucional como partido político desde 1994. En la actualidad, el FMLN está formado únicamente por dos de los cinco bloques fundadores: El Partido Comunista Salvadoreño (PCS) y las Fuerzas Populares de Liberación (FPL). Para llegar a formar esta cúpula, el FMLN pasó por un proceso de casi una década de pugnas internas, entre ortodoxos y renovadores. Garcé, Martí i Puig y Marín indican que varios miembros que propusieron caminos socialdemócratas dentro del partido fueron purgados:

    En la convención de diciembre de 2000 se aprobó una reforma estatuaria que prohibía por decreto la existencia de tendencias internas (…) en el periodo comprendido entre 2001 y 2004 continuaron las pugnas interpartidarias, las cuales acabaron resolviéndose con la expulsión de los líderes de la tendencia renovadora y con la toma de control del aparato por parte del grupo socialista-revolucionario [FPL y PCS] [1].

Mirar a la historia de la izquierda en El Salvador sin mirar las dinámicas del FMLN en la posguerra es también un riesgo, el partido se ha esmerado en la creación de un discurso heroico sin disidencia.

III

Como ha escrito Jorge Juárez Ávila, en El Salvador hay un “despliegue de memorias” [2] custodiadas por partidos políticos, que así como polarizan el escenario político de la posguerra, polarizan las memorias sobre la guerra.  Precisamente en esa custodia política de las memorias, los expatrulleros, los exiliados, los ex fundadores, los firmantes, los renovadores, no son memoria dentro de una memoria que quiere ser hegemónica,  la del FMLN [3].

En las narrativas del pasado reciente salvadoreño, la cuota político-partidaria es la base del reconocimiento, no anula la identidad sino que le da mérito. La víctima y el mártir son los que importan para el discurso del partido. En medio del camino se encuentran los exiliados, los ex patrulleros -a quienes ahora reciben con antimotines y antigases en Casa Presidencial, la casa del pueblo- los renovadores, los purgados.

El caso salvadoreño trata lo que Elizabeth Jelin ha llamado “memorias en disputa”, pero con la particularidad de que la disputa existe dentro de un mismo grupo y no entre grupos opuestos. La disputa misma surge de la existencia de una memoria visible, que está ahí en tanto los que la recuerdan están vivos, y que quiere ser borrada de las representaciones del FMLN oficial. Como anota Jelin: “la cuestión de cómo encarar las cuentas con el pasado reciente se convirtió entonces en el eje de disputas entre estrategias políticas diversas” [4].

La pregunta por las otras voces y por la heterogeneidad de la izquierda no es única para El Salvador. Las preguntas y las revisiones de la izquierda han sido imperativas en casos como el argentino o el uruguayo. Ambos países atravesaron por una guerra sucia y no por una guerra civil, pero desde el inicio de este siglo, sus izquierdas, convertidas en partido político, llegaron a la presidencia de las repúblicas.

Preguntarse por la historia, por las muchas historias, de la izquierda en El Salvador es preguntarse por la historia del país. El abordaje amerita una mirada crítica hacia los procesos de permitieron la fundación del FMLN, sus actores, sus escisiones, la fundación del partido ahora en el poder y de los demás partidos que fracasaron, pero sobre todo una pregunta hacia un FMLN con una celosa apropiación de la memoria.

IV

El Salvador de la posguerra no ha sanado sus heridas emocionales y sociales y ha comenzado, recientemente, a ser abordado desde la Academia. La historia salvadoreña reciente es un territorio en claroscuro donde relucen ciertas memorias oficiales. Antes de deslumbrarnos con lo que reluce, hay que preguntarnos por la penumbra.

Notas:

[1] Garcé et al, “¿Liderazgo, organización o ideología?”, p. 65.

[2] Juárez Ávila, “El despliegue de las memorias”, pp. 149-158.

[3] Garcé et al.

[4] Jelin, Los trabajos, p. 47

martes, 11 de agosto de 2015

160 millonarios en El Salvador acumulan riqueza equivalente al 87% de la producción nacional



OXFAM

Los altos índices de desigualdad frenan el desarrollo y pueden perpetuar la pobreza en un país donde más de la tercera parte de la población la sufre. Oxfam hace una llamada al Gobierno, instituciones y sector empresarial para poner en marcha medidas que frenen la desigualdad, promoviendo una política fiscal más justa que contribuya a equilibrar la balanza.

En tan sólo un año, el número de multimillonarios en El Salvador creció de 150 en 2013 a 160 personas registradas el año pasado. Su fortuna conjunta alcanza hoy los 21.000 millones de dólares, lo que equivale al 87% del Producto Interno Bruto nacional. A nivel centroamericano, el panorama es similar: las 1.075 mayores fortunas poseen una riqueza total que asciende a 142.000 millones de dólares, lo que equivale al 80% de la producción de la región. En la otra cara de la moneda está la mitad de los 43 millones de habitantes de la región que tienen ingresos menores de un dólar al día y sufren altos índices de subnutrición.

A pesar de los avances en la lucha contra la pobreza de las últimas décadas, América Latina y el Caribe sigue siendo la región del mundo con un mayor índice de desigualdad. Según él, el número de milmillonarios (personas con una riqueza de más de mil millones de dólares) creció de los 111 en 2013 a 153 personas en 2014, lo que supone un incremento del 37,8%, el más alto por regiones del mundo.

“La desigualdad no es algo inevitable, sino el resultado de políticas equivocadas que se pueden y deben revertir. La desigualdad extrema supone un freno a la prosperidad de la mayor parte de las y los habitantes del planeta, genera sociedades duales y más violentas y deja sin oportunidades a millones de personas con menos ingresos”, afirma Iván Morales, director de Oxfam en El Salvador.

“El crecimiento económico, tal como estamos constatando en los últimos años, no genera por si solo mejoras para la mayoría de la población, si éste no se acompaña con medidas que pongan freno a la creciente desigualdad y que genere oportunidades para todas y todos”, añade.

La concentración de riqueza extrema conlleva también altos niveles de concentración de poder. Los grupos de mayores recursos económicos han conseguido moldear las leyes en su propio beneficio, en detrimento de la mayoría de la población. La política fiscal (la ecuación de quién y cuánto contribuye; y cómo y en qué se invierten los ingresos) es uno de los instrumentos más eficaces que tiene el Estado para combatir la desigualdad. Sin embargo, en muchos países la política fiscal beneficia a los que más tienen y permite agujeros por los que se ‘escapan’ fortunas, tanto por mecanismos de elusión legales o por evasiones de capital a paraísos fiscales.

Se calcula que en El Salvador se pierden anualmente 1.200 millones de dólares vía elusión fiscal. Este dinero supone 60 veces la inversión en infraestructura para escuelas o 10 veces la inversión en infraestructuras sanitarias. La carga tributaria de El Salvador apenas llega al 15% del PIB y el sistema impositivo es altamente regresivo, pues el 65% de los ingresos provienen de impuestos indirectos (IVA) que penaliza el consumo de bienes y servicios y el 35 restante de impuestos directos.

“El sistema fiscal de El Salvador es notablemente injusto, porque pone la carga en los hombros de quienes menos tienen y en las clases medias, pero no en quienes tienen más. Esto impide que se financien políticas públicas que beneficien a todos y todas, en especial a las personas más vulnerables. Es imprescindible cambiar las reglas para asegurar que todas las personas contribuyan en su justa medida al bien común”, añade Morales.

A finales del año pasado Oxfam lanzó a nivel internacional la Campaña Iguales, en la que hace un llamado a los gobiernos, empresas e instituciones a que implementen políticas y medidas para frenar la desigualdad extrema y enfrentar las causas que la originan. Oxfam sostienen que estas causas son el fundamentalismo de mercado y el secuestro democrático por parte de las élites.

Dentro de las recomendaciones destacan 8 puntos:

  1.  Distribuir el esfuerzo fiscal de forma justa y equitativa, trasladando la carga tributaria del trabajo y el consumo al patrimonio, el capital y las rentas. Para el caso de El Salvador se recomienda avanzar en la adopción del impuesto patrimonial y predial.
 2.   Frenar la evasión y la elusión fiscal
  3.  Garantizar un sistema de protección social universal adecuado y asegurar una verdadera representatividad de todos los sectores en las prioridades del gasto público, sobre todo de los grupos más vulnerables
   4. Adecuar el salario mínimo para que permita alcanzar un nivel de vida digna para la población.
  5.  Lograr la igualdad salarial y promover políticas económicas a favor de las mujeres.
  6.  Invertir enservicios públicos gratuitos y universales como salud y educación.
  7.  Avanzar en la garantía del derecho humano al agua y a la alimentación adecuada
  8.  Hacer de la lucha contra la desigualdad una prioridad nacional.

martes, 4 de agosto de 2015

10 COSAS QUE LOS SALVADOREÑOS HACEMOS AL REVÉS


 SANTOS GUARDADO
ENFOQUE JURÍDICO.INFO



En el presente artículo señalo sólo algunas acciones que los salvadoreños realizamos al revés de manera generalizada y de forma errónea, ya sea por hábito, por conveniencia, por desconocimiento o porque nuestras leyes así lo establecen, pero los resultados son los mismos: pérdida de tiempo, dinero, accidentes, se genera temor en la ciudanía, instituciones engorrosas, ineficientes e inoperantes, etc. Veamos a continuación cuales son algunos de éstos ejemplos:


 
1. Elección de máximas autoridades de Justicia en El Salvador.

Según nuestra Constitución los magistrados de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador, son la máxima autoridad en materia de justicia y para optar a ese cargo se requiere, entre otros requisitos, ser “mayor de cuarenta años, abogado de la República, haber desempeñado una Magistratura de Segunda Instancia durante seis años o una Judicatura de Primera Instancia durante nueve años, o haber obtenido la autorización para ejercer la profesión de abogado por lo menos diez años antes de su elección” (artículo 176 de la Constitución); es decir deben ser profesionales y tener una vasta experiencia en la materia; sin embargo estas autoridades son electas por personas a las que ni siquiera se les exige que puedan leer y escribir, mucho menos que tengan conocimiento y experiencia en la materia.

La Constitución de la República en el artículo 131 numeral 19, establece que le corresponde a la Asamblea Legislativa “Elegir por votación nominal y pública…  al Presidente y Magistrados de la Corte Suprema de Justicia,…” y según el artículo 126 de la misma Constitución, para ser elegido Diputado tan sólo se requiere “ser mayor de veinticinco años, salvadoreño por nacimiento, hijo de padre o madre salvadoreño, de notoria honradez e instrucción y no haber perdido los derechos de ciudadano en los cinco años anteriores a la elección”, por ello es que se dice que los que eligen, no tienen la mínima exigencia de saber leer y escribir, mucho menos que sean profesionales o tengan experiencia en el área en la cual desempeñarán sus funciones, pues ¿quién controla el requisito de “instrucción notoria”?.

Entonces, vale preguntarse ¿las personas que no tienen conocimiento en el área del Derecho, podrán elegir a los más idóneos para que conformen el máximo tribunal de justicia de El Salvador?… Me atrevo a decir que no, porque las elecciones de estos cargos se vuelven de carácter político, hay más probabilidades de que se elijan a quienes adquieran el compromiso político con el partido que los nombra y el que mejor vele por sus intereses partidarios. Lo anterior no es un invento, sólo basta con revisar las veces que los nombramientos a estos cargos han sido declarados inconstitucionales por la misma Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, o las múltiples ocasiones donde estos nombramientos no se realizan debido a que los partidos no logran consensos políticos. En octubre de 2013 se declaró inconstitucional el nombramiento de Salomón Padilla como presidente del Órgano Judicial, por considerar que estaba ligado políticamente al FMLN. También en la actualidad la elección se encuentra entrampada debido a la falta de esos consensos políticos, no por falta de requisitos jurídicos, al grado que los nuevos magistrados debieron haber tomado posesión de sus cargos el pasado 2 de Julio.

A los diputados también les corresponde elegir al Fiscal General de la República, al Procurador General de la República, al Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos y a los miembros del Consejo Nacional de la Judicatura, a quienes de igual manera eligen utilizando los criterios antes citados, y muchas veces lo hacen las cúpulas de los partidos a “puerta cerrada”, tal como se ha dado en ocasiones anteriores. Puedes leer sobre el tipo de diputados que tenemos en:http://www.enfoquejuridico.info/wp/archivos/1632


2. Los Medios de Comunicación hacen publicidad a la violencia.

A diario mueren decenas de personas en El Salvador, muertes que son ampliamente difundidas por los medios de comunicación, y muchos las utilizan para aumentar su rating. Muchas veces se lee o se escucha en esas noticias: “lo asesinaron porque no canceló la renta”, es decir el mensaje que se le envía a la población es “pague la renta porque de lo contrario lo van a asesinar”. Cada vez que se hace lo anterior se le está brindando publicidad a estos grupos delincuenciales que se dedican a dañar a nuestro pueblo. Nunca vemos un mensaje para que la ciudadanía se una, se organice, y no me refiero a que lo hagan para asesinar, sino más bien para buscarle soluciones a esta problemática desde nuestras familias, comunidades, colonias, etc. Tampoco quiero decir que sean los medios los causantes de tanta violencia, pero creo que los mensajes positivos en estos tiempos no nos caerían nada mal, ya que en ocasiones, no conocemos ni a la persona que está al otro lado del muro de nuestras casas, ni nos interesamos en preguntarle si les podemos ayudar en algo.


3. Incongruencias en la ley con respecto al uso de armas.

Según el artículo 23 de Ley de Control y Regulación de Armas, Municiones, Explosivos y Artículos Similares, para obtener una “licencia para uso, reparación de armas de fuego, recarga de munición o para manejo de explosivos para fines industriales o de obra civil,” se requiere ser mayor de 21 años. Sin embargo, la Ley de la Carrera Policial en su artículo 21 establece que la edad mínima para convertirse en un agente de la policía es de 18 años; entonces si tenemos policías menores de 21 años ¿por qué les damos armas y depositamos la seguridad de los salvadoreños en personas que no están aptas para usarlas según la misma ley?.


4. La luz amarilla del semáforo.

Todo conductor sabe que una luz amarilla significa “PRECAUCION”, es una advertencia que la luz del semáforo cambiará al rojo en poco tiempo, por lo tanto debemos desacelarar y luego parar la marcha, sin embargo, la mayoría lo que hacemos es aumentar la velocidad para “ganarle a la luz”, provocando muchas veces con esta acción accidentes de tránsito que terminan en muertes, daños físicos, materiales y en el menor de los casos una congestión vehicular. Todo lo anterior se pudiese evitar si tan solo siguiéramos las indicaciones.

Es común ver cómo los conductores bloquean las intersecciones en las carreteras, al grado que en la actualidad en las ciudades con mayor tráfico, debajo de los semáforos por lo menos están dos policías de tránsito, indicando la marcha cuando el semáforo se coloca en verde e indicando el alto cuando el semáforo está en rojo, y esa es la función del semáforo, entonces ¿por qué necesitamos a policías que hagan la misma labor?.


5. Solicitud de datos en los centros hospitalarios.

La práctica de nuestros hospitales, clínicas  y demás centros de atención de salud es que siempre envían al paciente a dar datos a archivo, aunque la persona llegue a pasar consulta por una emergencia, no importa en la condición de salud en la que el paciente llegue, de hecho si va por su propios medios le toca a él o ella sacar fuerzas para informar sus datos personales, su residencia y la de sus padres, y si tiene un nombre de esos extraños y que se pueden escribir de varias formas, le toca estar explicando o deletreando hasta que el encargado de archivo lo escriba correctamente.

¿Será todo eso necesario?… muchas veces los pacientes lo que menos quieren es estar hablando, pues su condición de salud se los impide. Entiendo que es importante ver cuadros clínicos para darse cuenta si se es alérgico a algún medicamento; pero de ahí a que le hagan esos interrogatorios, que dependiendo de la cantidad de pacientes, puede durar hasta horas. ¿Será más importante su condición personal y social que la salud?.


6. Uso de pasarelas

Es común ver en San Salvador (ejemplo: San Martin, Parque Infantil, Metro Sur, Universidad de El Salvador, Salvador del Mundo Etc.) a los peatones cruzarse la calle justo bajo las pasarelas, lo que a veces provoca accidentes en los cuales los vehículos han arrollado a las personas quitándoles la vida o dejándolas en estado crítico de salud.

Cabe aclarar en este punto que el Reglamento General de Tránsito y  Seguridad Vial en el 178 establece que “en un accidente de tránsito se presumirá la culpabilidad del peatón que cruce las vías en lugar no permitido…” por su parte el artículo 182 del mismo reglamento menciona que “toda persona que omitiere el cumplimiento de las disposiciones anteriores y fuera atropellada, no tendrá derecho a reclamo, ni indemnización, de ninguna especie”. En conclusión, hay que usar las pasarelas, para eso fueron construidas y nos evitaremos muchos inconvenientes.


7. Los Impuestos

En el mes de abril del presente año, el gobierno publicó que las empresas y personas naturales le deben al fisco en concepto de impuestos un poco mas 372 millones de dólares, sin embargo en lugar de cobrar ese monto millonario, el Presidente Salvador Sánchez Cerén anunció que pronto habrá una propuesta para crear un impuesto especial para financiar la seguridad pública, el cual se es de suponer que se le cargará a los que menos tienen.


8. Empresas Deudoras demandan al Estado

Las empresas que están dentro del listado que publicó el Ministerio de Hacienda, y que deben en concepto de impuestos un poco más 372 millones de dólares, en lugar de pagar lo que deben, lo que hacen es demandar al Estado ante la Fiscalía General de la República por considerar lo anterior un acto arbitrario, es decir reconocen que deben pero buscan la forma de dilatar los pagos.


9. Gobierno Compra seguridad privada en lugar de invertir en la Policía Nacional Civil

El Salvador entre 2004 y 2014, período que abarca a tres gobiernos, uno de ARENA y dos del FMLN, ha pagado $135.2 millones a empresas privadas para que custodien la infraestructura estatal. Cifras que equivalen al presupuesto de 10 años de la Academia Nacional de Seguridad Pública o que alcanza para pagar el salario de 10 años a 2,000 policías básicos. Puedes leer más al respecto en:http://www.enfoquejuridico.info/wp/archivos/3206


10. Motoristas, Ordenanzas y Jardineros ganan hasta 4 veces más que un Policía.

El Salvador de 2004 a 2009 fue el país más violento del mundo con más de 60 muertes por cada 100.000 habitantes. Así mismo, en el mes de marzo del presente año 481 personas fueron asesinadas, mayo cerró con un total de 635 homicidios, lo que lo convirtió en el mes más violento de los últimos quince años, posición de la que fue desplazado rápidamente pues en junio perdieron la vida a causa de la violencia 677 salvadoreños, con un promedio de 23 asesinatos diarios. Sin embargo, a pesar de tener estos altos índices de violencia, un motorista de la Asamblea Legislativa gana un salario base de $1,885, más un sobresueldo de $230 lo que es igual a un salario mensual de $2,115, esto es equivalente al salario mensual 5 agentes de la PNC, aproximadamente.

En el mismo lugar un ordenanza gana, incluido el sobresueldo $1,339 mensuales, es decir gana el salario de dos sargentos de la PNC con más de 20 años de servicio. En Casa Presidencial un Jardinero gana $558 y un mensajero gana más que un cabo de la PNC con 24 años de Servicio. Puedes leer más al respecto en:http://www.enfoquejuridico.info/wp/archivos/3336

Por supuesto, no se trata de hacer una crítica a las personas nombradas en esos cargos, sino más bien, a que esto ha sido aprobado por medio de un decreto de la Asamblea Legislativa con la anuencia de la mayoría de los diputados de todos los colores partidarios y lo que existe es una distribución no equitativa de los recursos del Estado.

De hecho, no se trata únicamente de hacer una crítica, si no de hacer conciencia en la población, para que las conductas aquí descritas que esté a nuestro alcance evitar, no sean repetidas en el futuro y que aquellas que corresponde cambiar a las autoridades, sean exigidas por la población.

lunes, 3 de agosto de 2015

Neoliberalismo, Socialdemocracia y Sindicalismo: Un análisis Histórico con una perspectiva anticapitalista




 
Raúl Navas, delegado sindical de CGT

El término neoliberalismo se suele utilizar para referimos a las políticas que multitud de gobiernos han aplicado en las últimas décadas en favor del gran capital, que se pueden resumir en: privatizaciones, recortes de gasto público, contrarreformas laborales y de pensiones, etc. Gobiernos de países de todos los continentes han aplicado de una u otra forma este tipo de políticas en las últimas décadas.

Nunca conviene olvidar que las ideologías y programas políticos de cada momento se deben a circunstancias históricas concretas que son un reflejo de los distintos intereses de las clases sociales. La correlación de fuerzas entre el capital y la clase trabajadora, resulta determinante en las decisiones políticas de un gobierno. En este sentido, debemos recordar que el neoliberalismo fue aplicado con éxito tras asestar una serie de derrotas históricas contra el movimiento obrero.

En el periodo del boom económico posterior a la segunda guerra mundial y anterior a la crisis económica de los años 70, ya existían economistas (posteriormente llamados “neoliberales”) que defendían políticas económicas opuestas al modelo keynesiano y pacto social, que pretendían destruir el denominado Estado de bienestar. Pero, durante algunos años fueron minoría en el ámbito académico y político. La crisis del capitalismo iniciada en 1973 supuso el comienzo de un aumento de la influencia de esta ideología como respuesta a la propia crisis, y de quienes exigían un giro reaccionario en la política económica burguesa. Los capitalistas estaban desesperados buscando fórmulas para restablecer las tasas de ganancias anteriores a la crisis. La nueva realidad económica de entonces no requería una política económica keynesiana, sino todo lo contrario. Las necesidades del capitalismo comenzaron a chocar frontalmente con las políticas reformistas socialdemócratas y el denominado Estado del bienestar. En esos momentos el capital inició una ofensiva mundial contra el mundo del trabajo, con Reagan y Thatcher como las principales caras visibles de esa campaña, que ha permanecido activa hasta la actualidad. Desde el triunfo de esta ofensiva, uno de las características de la política contemporánea la encontramos en que el capital ha dejado bien claro que solo acepta a gobiernos con una clara orientación neoliberal en un planeta estructurado por una clara división internacional del trabajo. De esta forma han conseguido unas relaciones de dominación absolutas del mundo del capital contra el del trabajo, al margen de que gobierno un partido conservador o “socialdemócrata”.

Una vez dicho esto, debemos señalar que el neoliberalismo solo es un fenómeno relativamente excepcional en la historia del capitalismo. Es la expresión política de una estrategia del gran capital a nivel internacional que pretende hacer lo de siempre: explotarnos más y mejor para conseguir aumentar los beneficios empresariales. En todo caso, hoy podemos asegurar con más certeza que nunca como la voracidad del capital no conoce ningún límite y que el neoliberalismo continua siendo predominante. De hecho en Europa desde el inicio de la crisis se han aplicado políticas neoliberales de una forma incluso más agresiva que en las últimas tres décadas. El capital ha apostado desde el primer momento en intentar salir de la crisis con más neoliberalismo.

Se necesita reflexión, espacio y tiempo para profundizar los análisis acerca del neoliberalismo y la ofensiva mundial contra el mundo del trabajo en la que llevamos sumidos décadas. Esta situación ha sido posible por diversos factores: derechización de los partidos socialdemócratas, caída del muro de Berlín, abandono definitivo de cualquier perspectiva revolucionaria entre sindicatos mayoritarios, derrotas históricas contra la clase trabajadora, etc. Estos son algunos hechos históricos que debemos examinar como uno de los grandes procesos de nuestro tiempo, para comprender de una forma global la situación económica y política actual.


El abandono de políticas socialdemócratas:

El reflujo en la lucha de clases y las derrotas de la clase trabajadora de los años 70 y 80 causaron desanimo, desilusión, deserciones, escepticismo, pesimismo y desmoralización entre las filas de la izquierda y el movimiento obrero. Salvando las distancias conviene detenerse en recordar que las derrotas pueden tener consecuencias políticas y económicas de todo tipo con efectos duraderos. La historia nos lo ha mostrado en diversas ocasiones. Por citar un ejemplo extremo, recordamos que derrota de la clase obrera alemana en 1933 o la española en 1939 permitieron el establecimiento de dictaduras horrorosas y una estabilización del sistema capitalista. La derrota del imperialismo alemán y japonés en la segunda guerra mundial, permitió un auge económico y la hegemonía imperialista de EE.UU. Así como la derrota de la clase obrera en los 70 y 80, junto con la caída del muro de Berlín permitió una expansión del capitalismo que nadie había hubiera podido imaginar años antes. En todo este periodo, los partidos socialistas europeos jugaron un papel que nunca debemos olvidar.

La socialdemocracia europea en los años posteriores a la segunda guerra mundial, se caracterizó por abandonar definitivamente (incluso en la mera teoría) cualquier proyecto de emancipación o revolución social. El ideario dominante en los partidos socialistas se basó en una política keynesiana de gestión del capitalismo, aprobando reformas sociales que beneficiasen considerablemente a las clases trabajadoras. Pero tras la crisis económica de los años 70, se inició un profundo giro a la derecha y un abandono total de cualquier tipo de perspectiva socialista, que facilitó la recomposición de la hegemonía política y cultural burguesa. En algunos países, la socialdemocracia en el gobierno, guiada por la patronal, fue protagonista en el desmantelamiento del Estado de bienestar que la misma socialdemocracia construyo tras la segunda guerra mundial.

En los años 80 comenzó un giro a la derecha en la gran mayoría de organizaciones “de izquierda” que ha durado hasta nuestros días. Los partidos socialdemócratas terminaron aceptando gestionar el capitalismo bajo la óptica de la austeridad, sin ningún tipo de reparo. Cada vez que llegaban al gobierno, abandonaban su tradición reformista o progresista, e incluso incumplían sus propios programas electorales y resoluciones congresuales. Por diversos y complejos factores, buena parte de los partidos comunistas no quedaron al margen de este giro a la derecha, los casos español e italiano nos ilustran los procesos de “socialdemocratización” al que asistieron buena parte estas organizaciones bajo la bandera del eurocomunismo. El PCE con Santiago Carrillo la cabeza llegó a asumir una política de ajuste económico llegando a firmar los Pactos de la Moncloa. Mientras tanto, el PCI de la mano de Enrico Berlinguer defendía la denominada política de “Compromiso Histórico” basada en constantes llamamientos a la colaboración con la Democracia Cristiana, enterrando cualquier tipo de perspectiva revolucionaria.

En medio de este panorama, llego un momento en que no se encontraban diferencias entre las políticas de un partido u otro en el gobierno. Prioridades como el pleno empleo fueron olvidadas y constantemente se aplicaba un programa económico que no era distinto al de la derecha. De esta forma, la iniciativa quedo indiscutiblemente en manos del gran capital, a quien ya no le interesaban las políticas keynesianas y los compromisos de paz social, sobre todo desde la desaparición del bloque soviético.

De esta forma, se reducían las posibilidades de una alternativa de izquierdas, en un contexto en el que entre las masas quedaba patente como se aplicaban políticas conservadoras bajo siglas socialistas. En esta situación, los partidos socialdemócratas se derechizaban así mismos y contribuían a derechizar a la sociedad. Por tanto, no decimos ninguna barbaridad si afirmamos que el éxito del neoliberalismo hubiese sido más incierto y complicado, si hubiese existido una oposición firme por parte de la socialdemocracia y los sindicatos mayoritarios. Pero a su vez, insistimos en que esta oposición no tuvo lugar por factores descritos anteriormente.

En los años 80 y 90 una gran cantidad de intelectuales renunciaron públicamente al marxismo, en un contexto en el que el capital parecía que ya no tenía adversarios de consideración. Hasta entonces, la existencia del bloque soviético actuó como freno al capitalismo, que no podía apostar por cualquier estrategia sin tener en cuenta la existencia y poder de la URSS. La socialdemocracia por su parte dejaba de actuar como lo que algunos entendían como freno y contrapeso a las injusticias del capitalismo. A finales del pasado siglo, Tony Blair, como líder del Partido Laborista, profundizo el giro a la derecha, aceptando sin matices el guión de la derecha norteamericana, bajo el invento de “la tercera vía”, que consideraba cualquier propuesta tradicional de izquierdas algo arcaico o absurdo. A estas alturas, ya se percibía que Margaret Thatcher tenía parte de razón cuando se había vanagloriado de haber conseguido cambiar muchas cosas, incluso a las propias izquierdas. Y de hecho desde hace décadas ya no queda un partido socialdemócrata que se atreva a apostar por políticas socialdemócratas en el gobierno. El gran capital lo sabe, y lo ejemplifican muchos hechos. En décadas anteriores lo normal era que los índices bursátiles bajaran ante un triunfo electoral socialdemócrata, incluso se producían grandes fugas de capitales. En cambio, hoy nos podemos encontrar con calma en los mercados e incluso subidas en la bolsa el día después de la victoria electoral de un partido “socialista” europeo. Basta examinar y comparar las reacciones producidas entre el triunfo de Mitterrand en 1981 con el de Hollande en 2012.

Los procesos que vemos hoy en estos partidos continúan apuntando en la misma tendencia. En el panorama político actual, hemos visto al SPD gobernando en coalición con la derecha alemana que impone recortes por toda Europa. El Partido Socialista de Francia rápidamente ha claudicado ante la austeridad. Mientras que el gobierno del PSOE con Zapatero al frente, días después de recibir una carta del presidente del BCE, no dudo en constitucionalizar una política económica de derechas reformando el famoso artículo 135, mediante un pacto con la derecha, sin ni siquiera consultar y debatir entre sus afiliados, y ni tan siquiera con su grupo parlamentario. No es de extrañar que el término socialiberal sea utilizado con más frecuencia y exactitud para referirse a los partidos denominados “socialistas” europeos que han gobernado. El ejemplo más extremo lo encontramos en el PASOK en Grecia, cuyo empeño en aprobar al dictado las recetas del gran capital ha sido bochornoso, llegando a quedar reducido a un partido marginal en el parlamento. De esta forma nos han demostrado que están dispuestos a continuar profundizando en la gestión del poder político al servicio del capital, aun a costa de desaparecer del mapa político si hace falta. En este contexto político, se ha conseguido que un planteamiento socialdemócrata que antes sonaba moderado, hoy suena a proclama revolucionaria.

Próximamente veremos si la deriva y bancarrota ideológica de la socialdemócrata continúa profundizándose aun más. Muchos partidos que se autodenominan socialistas tendrán que posicionarse en las votaciones sobre el TTIP. Este proyecto pretende un aumento aun mayor del poder del capital imponiendo una relación de superioridad incuestionable sobre el mundo del trabajo, la ciudadanía y los poderes públicos. El TTIP pretende institucionalizar el neoliberalismo legal y jurídicamente, reduciendo el margen de maniobra de cualquier gobierno mínimamente progresista. Mientras tanto, es posible que asistamos a un contexto donde pueden aumentar los procesos de “pasokización”, que pueden cambiar considerablemente los mapas políticos. Un ejemplo reciente a tener encuentra lo encontramos en los nefastos resultados del PSOE en lugares como Madrid o Catalunya, quedando en posiciones marginales inimaginables hace muy pocos años.


El neoliberalismo y los sindicatos:

Pese a que los capitalistas siempre han defendido que el mejor sindicato es el que no existe, durante el boom económico posterior a la segunda guerra mundial, la burguesía europea aceptó de una forma temporal y excepcional un compromiso de paz social en el que se realizaban considerables concesiones a los sindicatos y a las clases trabajadoras. La mayoría de las grandes centrales sindicales de Europa occidental gozaron de un peso y fuerza considerable en buena parte de Europa occidental hasta los años 80. Pero ya desde la década de los 60, los capitalistas mostraban un creciente rechazo al poder sindical, sobre todo en momentos en los que se producían huelgas de relevancia que a menudo paralizaban sectores estratégicos y conseguían ganar conflictos a la patronal. La crisis económica de los años 70 supuso el inicio de unos cambios de políticas y planteamientos que se tradujeron en una ofensiva ideológica, política, jurídica y represiva contra el sindicalismo de clase y el movimiento obrero.

Los capitalistas, estaban decididos a salir de la crisis económica de los años 70 a través de reformular el capitalismo para hacerlo aún más opresivo y explotador. Sabían que si querían aplicar con éxito sus planes contra el mundo del trabajo, debían quebrar la fuerza de los sindicatos, así como cualquier instrumento que tuvieran los trabajadores para defenderse. De esta forma, querían reducir al mínimo la capacidad de presión de los sindicatos ante los gobiernos, y que esta presión fuera monopolio de la banca y el gran capital. No dudaron en emprender todo tipo de agresiones contra los sectores más combativos de la clase obrera, con una actitud de lo más intransigente. Margaret Thatcher emprendió una oleada de ataques contra los mineros y trabajadores del sector industrial. El gobierno de Reagan en EE.UU consiguió vencer a los controladores aéreos en huelga. En España, el gobierno de Felipe González comenzó una durísima reconversión industrial, que no se pudo detener. Las derrotas fueron numerosas cuantitativa y cualitativamente, provocando efectos desmoralizadores en el conjunto de la clase trabajadora. Estos ataques frontales contra los sectores más combativos y veteranos del movimiento obrero siempre acababan con la victoria de la patronal. Estas derrotas significaban desánimo y desorientación entre amplios sectores de los trabajadores, que se preguntaban ¿si no pueden vencer ellos, que son los más fuertes, quien puede hacerlo?. Este difícil contexto, contribuía a defender la idea de que la lucha era inútil, mientras que desde el ideario dominante se repetía que solo con el esfuerzo personal podías prosperar y salir adelante. En la actualidad, y desde el inicio de la crisis distintos gobiernos han emprendido campañas parecidas contra los trabajadores del sector público.

Los gobiernos trabajaron para vencer al sindicalismo de clase en todos los terrenos posibles. Querían eliminar cualquier cosa que limitara la libertad de empresa. No dudaron en cambiar leyes para reducir la influencia y capacidad organizativa de los sindicatos. En Gran Bretaña, se emprendieron todo tipo de medidas legislativas y represivas para dificultar la acción sindical y limitar el derecho de huelga. De esta forma, los trabajadores cada vez estuvieron en peores condiciones para hacer frente a los planes estratégicos de la burguesía.

Las derrotas, se traducían en un aumento y extensión de la precariedad laboral, lo cual dificultaba y debilitaba aún más la acción sindical. Este empeoramiento de las condiciones de trabajo está relacionado con los cambios introducidos en el derecho laboral. Para el capital, el marco jurídico debía servir únicamente a establecer la precariedad como norma basada en: el libre despido, temporalidad en el empleo, disciplina laboral, subcontratación, bajos salarios, cambios en la negociación colectiva en detrimento del sindicalismo, facilidades para que los empresarios puedan aplicar recortes de derechos laborales, etc. Reivindicaciones como el empleo estable fueron rechazadas tajantemente por la clase dominante, e incluso fueron abandonadas por partidos socialdemócratas. Querían hacer desaparecer todo lo que limitara la libertad de empresa. Para ellos la estabilidad en el empleo o los sindicatos limitaba esta libertad, y en consonancia defendían el libre despido y las leyes antisindicales.

Las deserciones, la desmoralización y las derrotas hicieron también hicieron mella en el sindicalismo. La mentalidad empresarial no solo era asumida por los partidos políticos de la izquierda. En los sindicatos tradicionales se dieron pasos de gigante en la pérdida de confianza en cualquier posibilidad de transformación social, e incluso en aceptar la propia lógica del capital. El sindicalismo oficial renunció a un proyecto de sociedad alternativa, resignándose con un discurso pobre y aburrido, que ya no molestaba al gran capital.

El sindicalismo oficial no fue capaz (ni si quiera intentó) de plantar cara con firmeza a los desafíos y ofensivas estratégicas de la burguesía. Las reconversiones industriales acabaron en un episodio tras otro de derrota. Por otro lado, especialmente desde los años 90 no se supo reaccionar de una forma organizada a escala internacional contra el chantaje empresarial de las deslocalizaciones en pleno boom económico. Bajos las amenazas patronales de llevarse la empresa a otro país, asistimos a un ataque mundial a los salarios muy bien organizado y planificado, que convivió con altas tasas de desempleo.

Recordamos que el capital tiene una necesidad constante de aumentar sus beneficios, y para ello no duda en deteriorar los derechos laborales y atacar los salarios. El éxito de esta necesidad siempre ha estado determinado por multitud de cuestiones (políticas, fuerza sindical, niveles de conciencia, etc). En el inicio de la crisis económica actual, nos encontramos con un movimiento obrero que ha sufrido numerosas derrotas y un sindicalismo más burocratizado y con menos capacidad de movilización que en periodos anteriores, en un contexto de altas tasas de desempleo. Ante este panorama los gobiernos no han dudado en profundizar en la política de destruir derechos laborales, obstaculizando la agrupación sindical, en medio de una constante ofensiva contra el mundo del trabajo que parece no tener fin. De esta forma se han creado las condiciones perfectas para que cada vez mas trabajadores se vean obligados a aceptar trabajos con salarios bajos y condiciones laborales pésimas. El aumento de la explotación de la clase trabajadora es un hecho constante, mediante la aprobación de una reforma laboral tras otra que beneficia única y exclusivamente a la patronal. Han conseguido que en todas las decisiones gubernamentales los intereses del capital prevalezcan siempre y en todo momento sobre los intereses de los trabajadores. En este sentido han configurado un mercado laboral donde el mundo del trabajo es sinónimo de precariedad y desempleo, introduciendo también en esta dinámica al sector público.


Multipliquemos las resistencias contra la ofensiva del gran capital:

Se mire por donde se mire, las políticas neoliberales han tenido y tienen efectos desastrosos entre la inmensa mayoría de la población. Es necesario detener esta contrarrevolución neoliberal. Pero no podemos centrar la crítica únicamente en el neoliberalismo y la austeridad, como si estos dos fenómenos fuesen ajenos al propio sistema capitalista. El neoliberalismo ha sido la bandera y el programa con el que el capitalismo por su propia naturaleza ha conseguido vencer. Sabemos que no lo consiguieron de la noche a la mañana, y entendemos que tampoco podremos derrotar al capital en un día. Pese a que cada vez menos gente se beneficia de este sistema, no olvidemos que existe una minoría privilegiada que lleva años y décadas enriqueciéndose y beneficiándose gracias al neoliberalismo. Por tanto, no nos debe extrañar que nos encontremos a poderosos grupos de poder que se van a resistir violentamente a cualquier cambio que suponga erosionar su situación privilegiada. El neoliberalismo continúa siendo muy fuerte, y la reciente capitulación vergonzosa del gobierno de Syriza ante el capital, nos revela la urgencia de tener un debate estratégico de fondo, y la evidencia de que será muy difícil vencer al capital sin movilizaciones o explosiones sociales y revolucionarias considerables, que se traduzcan en medidas políticas anticapitalistas concretas. Nos han dejado claro que el capital siempre se opondrá a cualquier cambio que merme sus intereses, y que no está dispuesto a hacer concesiones por las buenas. Por tanto, los cambios introducidos por cualquier gobierno que pretenda hacer frente a la austeridad con éxito, no pueden ser graduales, sino revolucionarios y estructurales, afectando considerablemente a las relaciones de producción.

En este complicado y complejo contexto político y social debemos tener varias cuestiones claras. En primer lugar, no debemos olvidar que las luchas continúan teniendo un carácter de resistencia, y que las derrotas son más numerosas que las victorias. Incluso estas últimas suelen tener un carácter estrictamente defensivo, y generalmente gracias a sentencias judiciales, más que a la acción sindical y lucha social. En segundo lugar, esta situación nos deja bien claro que no podemos derrotar al capital sin una unión sólida y concreta de todos los explotados a nivel internacional. Por tanto debemos esforzarnos en tejer redes de unión. Son necesarios agrupamientos sindicales y políticos internacionales amplios, que vayan más allá de encuentros casuales y puntuales, o de manifiestos. Recordemos que la patronal lleva mucho tiempo mejor organizada a nivel internacional, que el proletariado. Las clases dominantes de los países del sur continúan estrechamente ligadas con las clases dominantes de los países del norte. Al igual que las clases dominantes autóctonas de países del denominado “Tercer Mundo” están aliadas con las clases dominantes de las potencias imperialistas. La burguesía está organizada a nivel continental y mundial a través de multitud de instituciones: OTAN, UE, OMC, FMI, BM, etc.

Por tanto, a este poderoso enemigo hay que hacerle frente con espacios y herramientas unitarias, consiguiendo sumar al mayor número de organizaciones a la unidad de acción, para ser capaces de vencer en torno a luchas y encuentros coordinados internacionalmente. No basta con días concretos de acción global, sino estrategias de combates más amplias y generalizadas. Resultan necesarias luchas con reivindicaciones más avanzadas, internacionalizadas y desde ópticas claramente anticapitalistas. Nuestra tarea es derrotar al capitalismo y para ello debemos ser capaces de evidenciar que existen alternativas, defendiendo en todo momento y con firmeza la perspectiva de la transformación de la sociedad.

La obra completa de Federico García Lorca en un clic



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Obra completa de Garcia Lorca

viernes, 31 de julio de 2015

El paro al transporte y las sombras del poder



Dagoberto Gutiérrez*


De nuevo, la sociedad salvadoreña se encuentra con un poder que es ejercido, que actúa como una fuerza capaz de imponer su voluntad y de sacar a flote sus intereses, al ordenar el paro al transporte público. Las pandillas desplegaron su capacidad operativa, su mortífero poder criminal, y lograron que, en efecto, el transporte fuera afectado en grandes segmentos.

Esta coyuntura fue un golpe a la economía, al poder tradicional, al poder del gobierno, y una demostración bastante evidente de que en la actual guerra, el poder gubernamental no es el predominante ante el poder de estas fuerzas.

En esta confrontación, el gobierno ha sido derrotado, y no hay que olvidar que hace algunas semanas, el Presidente de la República declaró la guerra a las bandas y se construyó en el país el entramado de una guerra que sin ser todavía comprendida como tal, se muestra día a día en las calles de las ciudades, en las zonas rurales, en oficinas y en cualquier esquina. Es una guerra que cobra vidas, son armas que disparan desde la sombra, que matan, aparentemente de manera indiscriminada, y que en el caso del paro al transporte, toma una dimensión política bastante evidente porque aquí se planteó una especie de medición de fuerzas que, ante todo el mundo, buscaba establecer quien tiene el control de un poder en el país. El resultado no favoreció al gobierno.

Por supuesto que cuando estamos hablando de fuerza, estamos usando un concepto sociológico para referirnos a grupos organizados con capacidad de actuar, de dictar prescripciones, de controlar territorios y de hacer cumplir sus normativas, y llamamos fuerzas a estos grupos a partir de esa capacidad demostrada de imponer, por encima de las fuerzas gubernamentales, su voluntad y sus intereses. Resulta que esa voluntad y esos intereses han sido los determinantes en esta coyuntura.

Para el pueblo, en general, estas fuerzas son conocidas, tienen rostro, tienen voz y tienen nombre, porque en las comunidades hay una tratativa que establece la relación de estas fuerzas con estas comunidades. Esta es una relación de todos los días, que tiene que ver con la vida cotidiana de las personas. Está basada en la fuerza compulsiva de estos grupos, en el uso del terror  y en la necesidad, posibilidad y capacidad de las personas de convivir con ese poder encima, controlando los tiempos, los movimientos y las vidas de los seres humanos.

Esto es posible porque en la filosofía política actual, la que aplica el gobierno y sostiene al Estado en los territorios donde viven millones de personas, reina el mercado que convierte a cada persona en un consumidor, mientras que el Estado abandona el territorio, renuncia a asegurar a las personas la dignidad del trabajo, la educación, la salud y todo bienestar.

Siendo así, las personas, llamadas ciudadanas por el Estado, abandonadas a su suerte, no tienen más camino que someterse a estas fuerzas que pasan, así, a controlar el territorio del país.

Este control se vuelve político en el momento en que las prescripciones y normativas provenientes de estas fuerzas son acatadas por los habitantes que adecúan su vida, sus tiempos, horarios, a lo establecido por fuerzas cuyo rostro no siempre es visible. Esta fuerza se convierte en poder y este poder resulta ser político porque en los territorios son la ley que hay que cumplir a costa de la vida de los infractores.

No se trata de fuerzas invisibles, que han aparecido en los pliegues de las noches, es una producción que empieza a trabajarse desde el momento en que el Foro Económico y Social de los finales de la guerra civil, en el que obreros y empresarios debían negociar los fundamentos de una nueva sociedad y una nueva economía, no lo hicieron por ausencia, rechazo y desprecio de los señores dueños del capital, de toda tratativa o acuerdo con sus trabajadores o esclavos, como ellos lo entienden.
En estos momentos, se estaba imponiendo a la sociedad la coyunda de acero de un modelo capitalista brutal y sangriento que hoy se encuentra plenamente desplegado. Y aquí, en esos momentos, se crearon las condiciones, las temperaturas y los ambientes para que millones de personas excluidas de la economía, de la dignidad, de la vida, decidieran simplemente sobrevivir, y se inicia un proceso que hoy, casi 25 años después, y luego de una serie de mutaciones, se enfrentan al Estado, de manera clara, consiente y victoriosa.

La confrontación del transporte deja en pie una serie de preguntas  que tienen que ver con el funcionamiento de acuerdos entre los diferentes agrupamientos, con las coordinaciones entre ellos, con la distribución de los territorios, con las jefaturas y con futuras acciones. Mientras del lado del gobierno aparece la soledad política y el aislamiento. Un gobierno débil e incapaz de diálogo y/o acuerdos entre y con las propias fuerzas de derecha, que sustentan el régimen, terminó presentando la coyuntura como una simple conspiración antigubernamental del partido ARENA, es decir que un grave problema con raíces profundas es transformado en un lío inter-partidario, desconociendo la pesada herencia histórica que el tema arrastra.

Por supuesto, que no se ignora los problemas que las empresas partidarias mantienen, porque aunque se trata de un universo de derechas, ninguna de estas empresas hará algo que favorezca al gobierno y lo ponga en condiciones de ganar las próximas elecciones. Este afán de derrotar al partido en el gobierno, sea cual sea éste, anula toda posibilidad de acuerdo fructífero entre estas empresas.
Aquí, por supuesto, aparecen las conspiraciones en todos sus colores, formas e intensidades, pero resulta que no es este el componente esencial y determinante de la coyuntura.

El problema político de un abordaje diferente consiste en que aquí está en juego toda la filosofía de una paz de papel de china que ha mantenido por largos años amarrada la conciencia y la acción de millones de personas que han estado sometidas a la idea de que se está viviendo momentos de paz que deben ser cuidados sin protestas, sin reclamos y sin exigencias. Y cuando resulta que nada de eso ha existido y que se está viviendo una guerra social más grave que la guerra civil, todo ese discurso se derrumba con estrépito, por eso les resulta conveniente presentar los acontecimientos como fruto exclusivo de conspiraciones anti-gubernamentales.

Dejaremos pendiente el papel particular del imperio estadounidense en esta coyuntura, pero es evidente el desencuentro de los intereses imperiales con los intereses gubernamentales locales.

*Vicerrector de la Universidad Luterana Salvadoreña

Jardín Rebelde, la historia del Movimiento estudiantil salvadoreño

El motor de las transformaciones sociales en El Salvador ha sido el Movimiento Estudiantil. Durante más de un siglo ha sembrado el futuro con esperanza.

La alegría juvenil, el dinamismo y el compromiso con su pueblo han sido los elementos catalizadores jardín más rojo: el estudiantado salvadoreño, que dio paso al surgimiento de grandes figuras, líderes y luchadores sociales.


Con el fin de rescatar y sistematizar dicha historia se produjo el documental "Jardín Rebelde, la historia del movimiento estudiantil", el cual inicia con el recorrido que Fabio Castillo Figueroa hace sobre la Huelga de Brazos Caídos en 1944, seguido de la lucha universitaria de los años 50 a voz de Schafik Handal. Roque Dalton nos sorprende con su poesía comprometida en los 60 y José Roberto Cea nos narra el trascendental aporte artístico y cultural de la denominada Generación Comprometida. Llega sin avisar la represión con la Masacre del 30 de Julio de 1975, Nidia Día, sobreviviente, nos narra esos trágicos momentos. Ante la represión militar, surgen movimientos armados y los estudiantes se integran a las filas de combatientes en los 80.


El documental finaliza con el análisis de posguerra y las expectativas futuras para el movimiento estudiantil salvadoreño.

Ficha Técnica:
Guión y Dirección: Elizabeth Torres (periodista.libre20@gmail.com)
Edición: Ivan Bonilla
Asistente de Edición: Renato Jaen
Cámaras: Dagoberto Martínez, Julio Hidalgo y Douglas Martínez
Producción: Unión de Estudiantes Revolucionarios Salvadoreños 30 de Julio (UERS-30)
Con el apoyo de la Secretaría de Comunicaciones de la Universidad de El Salvador (UES)
Año 2008



Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


DONALD TRUMP, EL GORBACHOV DE NORTEAMÉRICA: ASÍ SE FRACTURA EL IMPERIO DESDE DENTRO

  Razones de Cuba   Desde La Habana, donde hemos visto caer imperios a lo largo de 500 años, la situación de Estados Unidos en junio de 20...