Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

jueves, 7 de enero de 2016

Nuevo fiscal general se distancia de la gestión de su predecesor Luis Martínez


Douglas Meléndez fue juramentado este miércoles en el cargo y lo primero que dijo es que hará las cosas diferentes. Acto seguido habló de hacer una gestión transparente, de actuar con independencia y, cuando se le preguntó qué piensa de una comisión internacional contra la corrupción -posibilidad que su antecesor rechazaba-, dijo que toda ayuda internacional es bienvenida. Matices, pero importantes.

Gabriel Labrador y Nelson Rauda Zablah
Elfaro


Uno de los acompañantes del recién electo fiscal general Douglas Arquímides Meléndez Ruiz, le pone un pin oficial de la FGR en su traje. Foto: Fred Ramos

Uno de los acompañantes del recién electo fiscal general Douglas Arquímides Meléndez Ruiz, le pone un pin oficial de la FGR en su traje. Foto: Fred Ramos
Douglas Arquímides Meléndez Ruiz fue juramentado este miércoles como fiscal general para el período que abarca desde este miércoles 6 de enero hasta el 5 de enero de 2019, y en sus primeras declaraciones ante la prensa se alejó de algunas de las trincheras que caracterizaron la administración de su antecesor, Luis Martínez, quien se rehusaba a la sola posibilidad de considerar la creación de una comisión internacional que ayude en el combate a la corrupción y a la impunidad.

"En el tema de la cooperación, toda cooperación, en todos los ámbitos que pueda ser, es necesaria, bienvenida sea, ¿verdad?, bienvenida sea", respondió Meléndez cuando los periodistas le pidieron su posición sobre la que algunos han bautizado como una Comisión Internacional Contra la Impunidad en El Salvador (CICIES).

La elección de Meléndez fue una sorpresa para la opinión pública. Primero, porque hasta último momento tanto diputados de Arena como del FMLN mantenían su interés en nombrar para un segundo mandato a Martínez, a pesar de las denuncias de chantajes y amenazas que políticos de ambas organizaciones habían hecho públicas en diciembre pasado. En segundo lugar, porque su nombre había tenido un rol muy discreto en la baraja de 72 candidatos que la Asamblea Legislativa reunió desde septiembre pasado y que fue depurando progresivamente hasta una decena de postulaciones.

El martes 5 de enero, FMLN y Arena lograron un acuerdo, pero la votación de la sesión plenaria del miércoles no fue unánime. Esa fue la otra sorpresa del proceso: el diputado arenero Johnny Wright se abstuvo de votar porque dijo que el proceso no le permitía a él concluir que el candidato apoyado por los otros 83 legisladores era el idóneo para el cargo.

Meléndez dijo que llega a la Fiscalía para hacer las cosas de manera diferente. Sus palabras no sugirieron que se pueda esperar un viraje de 180 grados, aunque sí usó términos que lo sacan de algunas de las trincheras de Martínez. Incluso llegó a hablara de "situaciones irregulares" cuando se le planteó algunos casos ocurridos durante la administración que terminó el 3 de diciembre anterior. Ante la pregunta de si haría una reestructuración y que si retomaría investigaciones engavetadas por Martínez -una de ellas es la relativa al empresario José Adán Salazar, archivada por Martínez, aunque en 2015 fue etiquetado por el gobierno de Estados Unidos como un capo del narcotráfico-, Meléndez, por ejemplo, respondió que se apartaría del camino de los fiscales que estuvieron antes que él. "En nuestro país debe hacerse algo, y debe hacerse de manera diferente", dijo.

A diferencia de Luis Martínez, quien se atribuía haber tenido "una victoria contra el crimen" en el año en que El Salvador alcanzó una tasa récord en el siglo de 100 homicidios por 100,000 habitantes, Meléndez señaló que las cifras de la criminalidad en el país son inaceptablemente altas. Y cuando habló del crimen organizado y la corrupción, incluso dijo que el país ha retrocedido.

Sobre la posibilidad de una CICIES, Martínez la rechazaba de tajo, al igual que el partido en el gobierno, cuyos dirigentes y diputados alegan que hay una institucionalidad fuerte y efectiva. En agosto pasado, Martínez declaró: "En lugar de buscar una CICIES, mejor se debe fortalecer la Unidad Anticorrupción de la Fiscalía", dijo en la entrevista de televisión Frente a Frente.

Douglas Meléndez inicia diciendo que hay que fortalecer a la Fiscalía para añadir que debe aprovecharse las oportunidades de cooperación internacional que se presenten. La idea de la CICIES surgió de lo ocurrido con Guatemala, donde la Comisión Internacional Contra la Impunidad (CICIG) ha sido un organismo de apoyo en la investigación al Ministerio Público y ha descubierto casos tan graves de corrupción como el que llevó al encarcelamiento de la vicepresidenta y del presidente de ese país por encabezar una organización de defraudación aduanera.

"Deben potenciarse las instituciones, para eso constitucionalmente existen", empezó su respuesta Meléndez. Luego admitió implícitamente la posibilidad de que la Fiscalía no esté respondiendo a su mandato constitucional. "Ahora, si esas instituciones no están funcionando, pues entonces hay que revisar y hay que ver. Yo no me desmarco en ningún momento de revisar, pero no quiero desmerecer a la institución. Quiero ver qué es lo que hay y potenciar a la Fiscalía. Pero toda cooperación es necesaria y bienvenida", dijo.

Meléndez, quien tiene 16 años de experiencia en la Fiscalía donde fundó la unidad de investigación contra el crimen organizado, añadió que se comprometía a trabajar con transparencia y con apertura. "Me convertiré en el fiscal de la gente, en el fiscal del pueblo", dijo.

Fue sumamente cauteloso cuando los periodistas le pidieron ques se pronunciara sobre algunos de los casos vigentes más relevantes que están en manos de la Fiscalía: la débil acusación por corrupción presentada por la Fiscalía contra el expresidente Francisco Flores, la decisión de archivar el caso contra José Adán Salazar Umaña, a quien una serie de investigaciones de agencias del Estado identifican como una de las cabezas del Cártel de Texis; la investigación de la tregua entre pandillas promovida por el gobierno, porque supuso violar la ley; la captura de los militares salvadoreños acusados de matar a los sacerdotes jesuitas solicitada por España... "Hay ciertos crímenes, y eso es un tema mundial, en los que no debe desaparecer la acción (penal), ¿verdad?", respondió. Evitó, en todo momento, responder con precisión a preguntas precisas. Como si abriría una investigación por el asesinato de los jesuitas en 1989.

Pero, a primera vista, hay más diferencias entre Meléndez y Martínez que solo los silencios del nuevo fiscal. Una característica de la administración de Martínez fue el ocultamiento de información. Había declarado, por ejemplo, información reservada la relativa a los vuelos al exterior. Y El Faro reveló en 2014 que el entonces fiscal general usaba aviones cuya propiedad está vinculada al empresario Enrique Rais, quien ha sido denunciado ante la Fiscalía. La institución, sin embargo, archivó esas denuncias. Meléndez se distanció también de estas prácticas: "Creo que las instituciones deben liberarse de esas ataduras que generan muchas veces malos entendidos o situaciones irregulares y, algunas veces, hasta innecesarias. No puede existir en el manejo de fondos públicos o en el manejo de situaciones del Estado, de las instituciones públicas, situaciones como esa, verdad. La gente tiene el derecho de saber y la transparencia tiene que darse", dijo Meléndez.

Su predecesor le deja varios casos en que puede llevar esas palabras a la acción. Por ejemplo, la Fiscalía está obligada a esclarecer el uso de 14.5 millones de dólares incautados en narcobarriles que se gastaron casi en su totalidad en el periodo de Martínez. La Fiscalía envió un informe de gastos a una ciudadana que lo pidió pero ahora tiene hasta el 12 de enero para ampliarlo, puesto que la ciudadana se dijo inconforme con algunas explicaciones.

El exfiscal Martínez también adeuda la información de sus viajes al extranjero en misiones oficiales entre 2013 y 2014, en otro caso pendiente ante el Instituto de Acceso a la Información Pública. A Martínez le molestaban los cuestionamientos sobre sus viajes y llegó a decir que se trataba de temas banales. Pero el IAIP tiene un criterio distinto. El comisionado del IAIP Jaime Campos dijo a El Faro que están estudiando requerir a Meléndez que cumpla con la orden de entregar la información a la ciudadana que la pidió. Hasta ahora la Fiscalía se ha negado, alegando que ha presentado una demanda ante la Sala de lo Contencioso Administrativo -de la Corte Suprema de Justicia- por el caso. Sin embargo, el IAIP ha dicho que no ha recibido notificación de que la Sala haya admitido la demanda, mucho menos que haya emitido alguna medida cautelar. Por lo tanto, la Fiscalía está obligada a entregar la información. Y ahora eso depende de un nuevo jefe.

El nombramiento de su fiscal adjunto también es otra diferencia. Martínez se decantó por Paula Velásquez, una jueza que ahora es magistrada que pasó por la Fiscalía sin nunca ganar protagonismo. Cuando Velásquez se mudó como magistrada a la Corte Suprema, Martínez optó por su asistente personal, Edgar Márquez, un novel abogado que le acompañó, al menos, en 22 misiones oficiales fuera de El Salvador entre 2013 y 2014. Cuando Martínez dejó el cargo el 4 de diciembre, la prensa preguntó a Márquez si, como fiscal en funciones, iba a investigar los vuelos de su antecesor o las denuncias de chantajes o amenazas que hacían un político de Arena y otro del FMLN, de inmediato lo descartó y argumentó que el exfuncionario había sido una persona responsable.

Meléndez ha elegido a uno de sus viejos conocidos: Aquiles Roberto Parada Vizcarra, un fiscal de carrera de 44 años. Parada fue el compañero de fórmula de Meléndez en los casos más emblemáticos de sus carreras: la investigación de títulos falsos de abogados, el caso de corrupción del Banco de Fomento Agropecuario (BFA) y el caso de corrupción contra Carlos Perla, presidente de la ANDA. Una peculiaridad: en el caso del BFA, Parada y Meléndez procesaron a Enrique Rais, el empresario dueño de los aviones en los que viajaba Luis Martínez.

Parada también fue secretario general de la institución entre 2006 y 2009, bajo las órdenes de Félix Garrid Safie. Su último puesto de trabajo fue como gerente general de LaGeo, aunque también ha sido asesor legal de la Presidencia de la República en los gobiernos del FMLN.

Meléndez lanzó una advertencia a sus fiscales. "Los buenos fiscales y los trabajadores tienen el respeto y el respaldo. Pero los que no, obviamente, van a ser sometidos a los procedimientos correspondientes de auditoría y todos los demás legales que pueden existir", señaló. Y cuando los periodistas e preguntaron por reestructuración en la Fiscalía y cambios de jefaturas dejó la puerta abierta a la continuidad o a un giro de timón con un enigmático "podría ser".

El diputado de ARENA Johnny Wright fue el único diputado, de los 84, que se abstuvo de votar durante la plenaria en donde se eligió a Douglas Arquímides Meléndez como fiscal general. Foto: Fred Ramos

Diputado denuncia elección "poco transparente"

Antes de la votación, los jefes de cada una de las bancadas legislativas habían anunciado que todos sus diputados iban a votar a favor de Meléndez Ruiz. Sin embargo, el diputado de Arena Johnny Wright anunció al mismo tiempo que después de la votación razonaría su voto, y minutos más tarde, al momento en el que cada diputado debía expresar si respaldaba la elección de Meléndez o no, Wright marcó que se abstenía de votar, es decir, no daba su voto a favor ni en contra. Fue hasta después de que la votación se había dado que Wright tomó la palabra y leyó una declaración que llevaba preparada.

Para empezar, sugirió que la votación por Meléndez estaba ocurriendo por inercia y no por convicción de los diputados. "Resulta que la mejor manera de llevarse bien en la Asamblea Legislativa es dejarse llevar", comenzó su intervención en la sesión plenaria. Wright, quien ya en los primeros nueve meses de su mandato en la legislatura protagonizó dos episodios de críticas claras hacia sus compañeros del partido Arena, volvió a hacerles señalamientos: "Lo más fácil es alinearse a la forma tradicional de hacer las cosas. Pero hoy nuestro país no puede darse el lujo de mantener los mismos patrones de conducta política", dijo.

El diputado sostuvo que él no podría responder a cualquier ciudadano que le consultara por qué habría votado por Meléndez, y dijo que el proceso por el que se llegó a ese nombre estuvo viciado. "Entre otras cosas, ¿cómo es posible que hubiera dictamen antes de conocer un informe de la subcomisión?", preguntó. "Mi conciencia me dicta que no puedo acompañar con mi voto favorable o desfavorable a un proceso poco transparente e irregular en sus procedimientos", resumió Wright, quien horas más tarde publicó en sus redes su postura completa.

Karla Hernández, otra diputada primeriza de Arena, intentó sumarse a las quejas sobre el procedimiento y dijo que a pesar de que sabía que Meléndez estaba en la lista de candidatos favoritos de Arena, ella hubiera preferido que se le informara que esa era el candidato ganador antes de la votación nominal y pública llevada a cabo este miércoles. Hernández sí votó a favor de Meléndez pero al final de la votación matizó su apoyo.

Pero dentro del partido, no todos comparten las declaraciones de Wright. Al menos seis diputados de Arena consultados por El Faro coinciden en que ningún diputado de la fracción desconocía que Meléndez Ruiz era la carta arenera con mayores apoyos. La fracción de Arena lo decidió en una reunión en la sede del partido, el miércoles 16 de diciembre. En esa reunión, Meléndez resultó de entre los tres candidatos con más apoyo, pues la mayoría de diputados lo mencionó entre sus favoritos.

Wright estuvo en las reuniones en que los diputados areneros discutieron el tema, y cuando estuvo ausente, su diputado suplente, Juan Pablo Fontán, era el delegado suyo para estar al tanto de las discusiones. Aun así, Wright aseguró que no tenía claras las credenciales del nuevo fiscal. "Si un ciudadano me parara en la calle y me pregunta por qué elegí al fiscal que hoy juramentamos (...) debo reconocer que darle una respuesta honesta se me complicaría", dijo en su intervención.

Sobre el informe de la subcomisión hay versiones encontradas. Después de su turno en el uso de la palabra, los propios compañeros de bancada de Wright y la presidenta de la Asamblea, Lorena Peña, del FMLN, lo contradijeron. "La Comisión Política recibió el informe de la subcomisión a finales de noviembre, Johnny está mal informado", dijo Ernesto Muyshondt a este periódico. El Faro había preguntado a Muyshondt en ese momento si Wright tenía razón. Muyshondt fue uno de los representantes de Arena en las negociaciones para elegir al fiscal.

La diputada Peña también desestimó el reclamo de Wright Sol. "La Comisión Política sí recibió un informe, y las sesiones fueron transmitidas por la televisión legislativa", dijo al micrófono durante la sesión plenaria. Más tarde, escribió en su cuenta de Twitter: "El informe de Comision así como revisión y discusión del dictamen fue realizado en la comisión política en sesiones públicas".

La Comisión Política de la Asamblea, que es la que tenía que elaborar el dictamen para someterlo al pleno, creó en octubre una subcomisión para que depurara la lista de 72 candidatos. Sin embargo, el mandato que esta subcomisión recibió fue solo la de depurar la lista de aquellos candidatos que no cumplieran con los requisitos mínimos. La fase final de negociación entre los partidos políticos quedaba en potestad de la Comisión Política, a la cual el jefe de fracción de Arena, Alberto Romero, y otros dos diputados de ese partido llevaron la lista de 10 nombres de candidatos, entre ellos, el de Meléndez.
 
Douglas Arquímides Meléndez Ruiz se juramento este miércoles 6 de enero como Fiscal General (2016-2019) de El Salvador. Foto: Fred Ramos

miércoles, 6 de enero de 2016

Los salvadoreños cruzan fronteras de guerra a diario


Todos los días, miles de salvadoreños tienen que cruzar de zonas gobernadas por la Mara Salvatrucha a zonas gobernadas por una de las dos facciones del Barrio 18. Sus vidas se modifican debido a esos límites. Algunos sacan documentos con información falsa para poder circular. En este país hay fronteras internas de las que incluso depende la vida de muchos. Ocurre desde hace años, pero la regla se hace más estricta con el paso del tiempo. 
 

Óscar Martínez
 

Cruzar fronteras cada mañana, cada noche

—No creás, nunca se acostumbra uno. Yo salgo con miedo de mi casa. Regreso con miedo. A veces he pensado en sacar varios Dui que digan que nací en zonas diferentes del país para no tener problemas.

Lo dice un joven veinteañero residente en la colonia Bosques del Río, del municipio de Soyapango. Recorremos en carro la calle La Fuente, de dos carriles, que se interna desde el centro comercial Unicentro hacia su colonia. Un recorrido de 10 minutos con poco tráfico. A lo largo de esa calle, por pequeños desvíos o pasajes, se entra a ocho colonias diferentes. Pocas veces la definición clase obrera o clase media-baja podrá aplicarse mejor que a la población que habita estas colonias. Secretarias, obreros, administradores de empresas, maestras de escuela, motoristas. Casitas de dos cuartos y una sala-cocina-comedor. Vivienda mínima, le llaman, casas con subsidio gubernamental. La calle La Fuente es de unos dos kilómetros hasta Bosques del Río. Los que la recorren en bus atraviesan en pocos minutos más de cinco fronteras de guerra. Sin eufemismos: conflicto armado, muertos.

La Fuerza Armada de El Salvador estableció un promedio: durante los 12 años de guerra civil fueron asesinados 16 salvadoreños cada día. En 2015 el promedio fue de más de 18. Fuimos más mortales que en nuestra guerra. El año terminó con 103 homicidios por cada 100,000 habitantes. Uno de cada 1,000 salvadoreños fue asesinado. 
 
Un hombre camina frente a un placazo de la Mara Salvatrucha en el departamento de San Miguel. Foto de archivo: Mauro Arias

A lado y lado de la calle La Fuente, de Soyapango, se esparcen ocho colonias dominadas por la MS y el Barrio 18 Sureños, algunas de ellas son de las más icónicas colonias tomadas por las pandillas en toda el Área Metropolitana de San Salvador. La colonia del joven —que por razones obvias pidió se omita su nombre y otros detalles de su vida— es Bosques del Río y está gobernada por el Barrio 18 Sureños, una de las dos facciones en las que se partió la pandilla nacida en California.

El joven no es pandillero. Es trabajador. Trabaja desde adolescente. Ha trabajado en maquilas, almacenes, centros comerciales. No es pandillero, pero cada vez que ha obtenido un trabajo ha tenido que desnudarse ante los encargados de personal para que revisen si tiene tatuajes de pandillas. Para obtener su último empleo incluso le hicieron la prueba del polígrafo. La primera pregunta fue: ¿pertenece a alguna pandilla? El joven no es pandillero, pero es de Bosques del Río, y en el país más violento del mundo, el nombre de tu colonia es como un segundo apellido.

—Mi principal problema es Monteblanco —dice en el carro.

Monteblanco es gobernada por la Mara Salvatrucha. Parte de su gestión como gobierno es impedir que gente de Bosques del Río entre en su territorio. Impedir que jóvenes de Bosques del Río, por ejemplo, estudien en el Centro Escolar Agustín Linares. El joven debería haber estudiado ahí, en la escuela que queda a 15 minutos caminando desde su casa, pero como las fronteras son las fronteras optó por viajar más de una hora cada día y estudiar en el centro capitalino, lejos de donde lo conocían. Muchos padres en Bosques del Río optan por rascarse el bolsillo y pagar para que sus hijos se mantengan dentro de su frontera y estudien en el colegio privado Liceo Cristiano Reverendo Juan Bueno.

No es que los emeese de Monteblanco hagan algo particular. Así son las reglas fronterizas de esta guerra. Ya no solo cuenta que alguien sea pandillero. Si alguien habita de un lado de la frontera, ese es su bando, lo haya escogido o no. Para la mayoría de esa gente, gente como el joven, la demarcación pandillera es más importante que la demarcación oficial: uno puede olvidarse de dónde le toca ejercer el voto y las consecuencias no serán ni de cerca tan severas como si olvida que esa colonia por donde camina es de la pandilla contraria. Los gobiernos van y vienen, las pandillas siguen ahí desde hace dos décadas.

Adentro de muchas de estas colonias hay puestos policiales que reciben casi ninguna denuncia de los habitantes que los rodean. El lema de la MS recoge el espíritu de ese efecto pandillero: ver, oír y callar. Su versión alargada lleva incluso una alta cuota de cinismo: ver, oír y callar si la vida quieres gozar.

La demarcación pandillera cubre gran parte del país. Según datos de la Policía de 2013, hay clicas de ambas pandillas en los 14 departamentos. El departamento que menos clicas tiene, según la versión oficial, es Morazán, con 18. Esa demarcación se hace estricta en los barrios populares. Si bien incluso la exclusiva Zona Rosa de San Salvador puede considerarse territorio del Barrio 18 Revolucionarios de la comunidad Las Palmas —en marzo de 2014 ametrallaron un restaurante argentino que denunció la extorsión— los pandilleros no están en esa área pidiendo el DUI a los pasajeros de los buses. En cambio en Soyapango, entre colonias como la del joven, sí.

—En Bosques queda el punto de las Coaster de la 41B, el problema es que en el recorrido entran a Monteblanco a sacar gente. Es una vuelta de tres minutos, cinco si la Coaster va llena, pero yo no puedo entrar a esa colonia. Hago dos cosas. A veces me bajo en la entrada de Monteblanco y espero que la Coaster salga. Solo que a veces los motoristas con la cabeza me hacen que no me suba, porque llevan pandilleros emeese, y me toca esperar a que llegue otra.

Toda esa estrategia cada mañana. Todas las mañanas. Ser joven y vivir en una comunidad de pandillas es vivir marcado.

—Si no, me cruzo por los pasajes de Los Ángeles, para salir a la entrada de la colonia San José. Ahí no hay mucho problema, porque es de la misma pandilla de mi colonia. A la salida, agarro una 41B o A, pero sigo con riesgo, porque las que siguen… Es bien complicado: El Limón, MS; la Guayacán, MS, la Kiwani, MS. Ahí se paran en un muro que tapa la colonia para ver quién va en la Coaster. Yo trato de sentarme a la par de alguna señora y esconderme en ella. Silban para ver quién reacciona. Tenés que ir con la cabeza abajo.

Desde primera hora de la mañana, cientos de salvadoreños andan con la cabeza abajo.

La estrategia del joven no es suya nada más. Señores, mujeres, jóvenes hacen un plan similar para evitar entrar a Monteblanco si son de Bosques del Río. A principios de diciembre de 2015, los emeese de Monteblanco hicieron circular un papel dentro de los buses de la 41B y A. Prohibían a la gente de Bosques del Río que no era pandillera del Barrio 18 Sureños bajarse a la entrada de la colonia, en la frontera. Dice el joven que casi nadie ha hecho caso. El instinto de supervivencia tiene años desarrollándose entre los habitantes de ese nudo de comunidades inmersas en esta guerra que disputan los más de 60,000 pandilleros que el gobierno calcula, pero que marca la cotidianidad de millones de salvadoreños.

—Cuando vengo del trabajo, ya de noche, está la entrada a la Kiwani. La Coaster para enfrente. Yo me aviento antes, me cruzo la calle ligero y me meto por los pasajes de la San José, para llegar a Los Ángeles y entrar a Bosques.

Avanzamos en el carro. Tras una colonia viene otra. El joven no ha terminado de decir “aquí dominan los sureños” cuando ya estamos en zona MS. Los placazos señalizan cada territorio. Una M y una S de más de dos metros en Montes. Una mano haciendo la garra emeese decora toda la pared de una casa. Más adelante, una pequeña pintada en una pared, concreta, como si fuera mensaje vial: “Aquí comienza el dominio de la 18”. Frente a Monteblanco, donde el joven suele bajar cada mañana, dos muchachos hablan por teléfono. “Son postes”, dice el joven, sin resaltarlo, con la normalidad de quien dice llueve. Porque los postes, los vigías de las pandillas, son normales en este país, parte del paisaje cotidiano que tienen enfrente millones de salvadoreños. La gente de Bosques del Río puede no saber el teléfono del puesto policial más cercano, pero seguro saben que Pirata es el palabrero de su colonia. Para sobrevivir hay que entender quién manda.

—Aquí fue lo que te conté de la Guayacán —dice el joven cuando pasamos frente a la entrada a esa colonia. Se refiere a que la semana pasada, su vecina le gritó desde su casa que no se fuera a trabajar. La vecina había recibido una llamada de un familiar que le comentó que los pandilleros emeese de la Guayacán estaban esperando, pistola en mano, a los buses y revisando a los jóvenes. Buscando tatuajes, pandilleros enemigos conocidos. El problema es que eso no es excusa para faltar al trabajo ante los jefes del joven. El hijo de la señora y el joven decidieron aventurarse juntos y apostarle a una estrategia.

—Nos bajamos unas cuadras antes, frente a la gasolinera, antes de Monteblanco y la Guayacán, caminamos por la San José hasta la cancha de fútbol y logramos agarrar una 41A. Era cierto, estaban bajando gente ese día.

Estas colonias son como decenas de otras colonias. La normalidad salvadoreña se parece más a esto que a un lugar donde no pase esto. Lo curioso es que la vida política del país transcurra de espaldas. Será para enmarcar el día en que la cotidianidad de jóvenes como el joven marque la pauta de una plenaria legislativa en el país. Si aquí alguien pintara las fronteras entre una y otra pandilla, desde el aire se vería como un rompecabezas de piezas pequeñas. Un anillo de colonias demarcadas por fronteras invisibles rodeado por otro anillo de colonias iguales. Más allá está Montes de San Bartolo III, MS; Los Conacastes, 18; Bosques de Prusia, MS; El Pepeto, MS y 18; El Limón, MS; El Arenal, MS; Las Margaritas, MS; Las Campaneras, 18.

La presencia de grafitos alusivos a las pandillas es una constante en comunidades y cantones empobrecidos de El Salvador. Este placazo del Barrio 18 estaba el 8 de junio de 2012 en uno de los muros que circundan la cancha de fútbol del centro escolar de la urbanización Santa Eduviges, en Soyapango (San Salvador). Cuesta comprenderlo cuando se vive en residenciales y colonias de clase media y media-alta, pero las pandillas por lo general tienen una presencia muy activa en las comunidades de las que forman parte.

Llegamos a Unicentro. El acuerdo para que el joven aceptara hacer el breve recorrido fue que no entráramos a Bosques del Río, porque alguien podría pensar que daba información a algún detective policial.

Le vuelvo a preguntar si ya se acostumbró. Repite.

—Nunca se acostumbra uno.

Esa idea de que la gente se acostumbra bien a vivir bajo las fronteras de las pandillas o que los campesinos gustan de levantarse a las 3 de la mañana o que las empleadas domésticas logran ordenar sus gastos con sus miserables sueldos son ideas paridas desde la comodidad y la cobardía de los que no somos esa gente. Muchas cosas se dicen en zonas donde no dominan las pandillas sobre la gente que vive donde sí dominan. Pocas veces se le pregunta a esa gente qué quiere decir. Pareciera, si uno ve los noticieros, que solo se les visita cuando tienen un cadáver enfrente y que casi siempre se les pregunta si el cadáver, en vida, fue pandillero.

Toda esa tensión con la que arranca y termina el día solo por llegar y volver al trabajo puede incluso ser el menor de los problemas de esta demarcación pandillera. Un padre me contó que no puede visitar a su hijo en su casa ni viceversa. Su hijo y él viven a 10 metros de distancia, pero la calle que los separa en la colonia Popotlán II, del municipio de Apopa, no es una calle sino una frontera. Del lado del hijo gobierna el Barrio 18 Revolucionarios. Del lado del padre gobierna el Barrio 18 Sureños. Padre e hijo, cuando quieren verse, se citan en otro municipio o en un centro comercial. Una mujer del municipio de El Carmen, en el departamento de Cuscatlán, no pudo ir este diciembre al funeral de su tía, asesinada por pandilleros, porque el funeral ocurrió en otro territorio, gobernado por las dos letras.

El discurso oficial suele sugerir que la mayoría de los muertos son pandilleros, que esta guerra solo mata guerreros. Y sin embargo, decenas de miles viven en márgenes que pueden terminar en muerte al menor error. Si el padre cruzaba la calle para decir hola a su hijo. Si la mujer iba al entierro de su tía. Si el joven se duerme y no baja a la entrada de Monteblanco.

Le pregunto al joven cómo logró aprenderse todo este entramado de colonias si no logra visitarlas. Dice que algunas las visitó antes de que la guerra arreciara y las fronteras fueran inviolables. Recuerda haber jugado en el torneo de fútbol de la colonia Los Ángeles con un equipo de Bosques del Río hasta que un día, al medio tiempo, hubo balacera entre unos y otros. Aún recuerda que la cancha de El Pepeto es de grama artificial, “bien alfombradita”, pero ese sector quedó del lado MS y tiene años de no patear una pelota allá ni en Monteblanco. Es un aprendizaje lento, constante. Una balacera por allá, un joven muerto frente a El Limón, un placazo en cierta cancha, un retén pandillero a la entrada de la Guayacán…

El joven explica de mejor manera cómo se aprendió el mapa de su vida.

—Porque es la socazón diaria de uno. Uno tiene que saber dónde caminar y dónde no. Porque uno ha vivido toda la vida aquí.
 
 Impuestos fronterizos

Foto de archivo: Militares custodian un camión con pasajeros civiles en el centro histórico de San Salvador. Las 140 unidades que hacen su recorrido desde la Plaza Barrios son custodiadas por agentes de la PNC o de la FAES. Dependiendo del destino así es el numero de agentes de seguridad. Por ejemplo las unidades que se dirigen a la ciudad de Zacatecoluca es custodiada por cuatro militares. Zacatecoluca es un foco de enfrentamientos entre pandillas y agentes de seguridad del Estado.

—Esta calle es el límite, mire. La frontera de guerra es todo esto. Aquí se agarran a balazos a cada rato. Allá abajo son MS. Arriba son 18 Revolucionarios. Es una L. Y nosotros en medio.

Lo dice un hombre cuarentón, recio. Él es negociador de renta de una ruta de buses y microbuses. Ese es su trabajo. En un país donde hasta la Coca Cola o Tigo pagan extorsión, hay arquitectos, paleteros, zapateros, profesores y negociadores de renta. La realidad crea puestos de trabajo. Él se encarga de negociar telefónicamente con los pandilleros el pago de la extorsión. El punto de buses donde él trabaja queda justo en el vértice entre el dominio de las dos pandillas. Es una de las rutas que tuvieron la mala suerte de que una pandilla no aniquilara a la otra y dominara todo el sector. Pagan a un lado y pagan al otro desde el punto donde sus buses arrancan. Aunque el hecho de que una sola pandilla gobierne la zona donde se ubica el punto de una ruta no garantiza que solo pague extorsión a ese gobierno pandillero. Si el recorrido de los buses implica pasar por zonas de otra pandilla, lo normal es que haya una tarifa para cruzar esa frontera y circular el territorio.

Antes de conocer al negociador me reuní con tres empresarios de buses. Uno de ellos me aseguró que hay rutas que pagan más de cuatro “impuestos de guerra”, porque atraviesan zonas de las tres pandillas y, en el caso de la MS, de dos clicas distintas, y ambas cobran por cruzar su frontera. Tiene lógica. Por poner un ejemplo: de poco le serviría a la clica de los Centrales Locos Salvatrucha, en el centro capitalino, que la de los Criminal Gangster Salvatrucha, de Mejicanos, le cobrara a una ruta en su territorio, si ni un cinco de eso llegaría a sus manos.

Ni el negociador ni los empresarios aceptan que sus nombres aparezcan. Ni el número de la ruta ni el municipio donde está el punto. Cuando se escribe de pandillas se escribe lo que se puede. El límite primero es no matar a nadie al escribir. Las pandillas delimitan otras cosas, no solo el territorio. El acuerdo es que puedo decir que es una ruta del Área Metropolitana de San Salvador.

Junto al negociador, recorremos en carro la ruta de sus buses.

—La negociación con la MS fue hace más de cuatro años. Se quedó en 550 dólares al mes. Los 18 pidieron 800, 900 dólares, lo que quisieron, hasta 1,200 dólares mensuales llegaron a pedir. ¿Ya vio los balazos en el portón de la oficina? Fueron ellos, porque no se les quiso dar lo que pedían. Empecé a negociar: ellos dijeron que se conformaban con 700 dólares. Son criminales, pero cipotillos los de la 18 de aquí. Yo les dije 200. Quedó en 300 dólares mensuales.

Emilio Méndez, motorista de la Ruta 16, se convirtió en el séptimo motorista asesinado en el tercer día de paro. A las seis de la mañana de este miércoles 29 de julio, un familiar se desplomó al ver el cadáver de Méndez en la Avenida Masferrer Norte. Foto de archivo: Fred Ramos

Pasamos por el territorio del Barrio 18 Revolucionarios. Es un lunar rural en medio de la ciudad. La calle principal es asfaltada, pero los pasajes que se abren a los lados son de tierra y dan al monte.

—Mirá —dice el negociador— aquí es la frontera. Démosle para abajo, todo esto es zona MS. A la MS así se le paga: yo les digo en qué bus va a ir la renta, les doy la placa, el color y el teléfono del motorista. En todo este trayecto (de unos dos kilómetros), salen ellos. Ellos no te van a decir dónde están. Los 18 mandan a un bichito a traerla. Bien se la entregamos con el vigilante del punto o se las voy a tirar en una bolsa allá arriba, y llega el niño a traerla… Mirá, aquí asaltan, en esta parte es que salen asaltantes comunes en la noche a quitarle la caja al motorista…

Pagar extorsión es obligatorio para los buses. Así de claro. Es imposible que en El Salvador de hoy, demarcado por las pandillas como está, las autoridades puedan proteger a los motoristas de una ruta que decida no pagar. Son un blanco fácil, hacen el mismo recorrido todos los días. Si no pagan, tarde o temprano, alguien será asesinado. En 2015, según la Policía, 93 motoristas de buses y microbuses fueron asesinados. Los empresarios de buses agremiados en dos asociaciones fuertes, que muchas veces ocupan la carta de la inseguridad para negociar con los políticos, aseguran que en 2015 pagaron a las pandillas 26 millones de dólares en extorsiones.

Así de mortal la situación, pagar extorsión ofrece algunas prerrogativas.

—Aquí asaltan… La MS me ha dicho que cualquier cosa, si alguien anda jodiendo o asaltando buses, ellos me protegen. Yo le digo (al pandillero): mirá, los motoristas me acaban de tirar que andan dos chavos, uno con short blanco, una gorra así… Él me responde: ahorita. Lo identifican y le dicen: si volvés a venir, te vamos a matar. Es más efectivo que la Policía. Es inmediato.

La relación con la Policía es, para algunos, innecesaria en estas zonas. O, si es necesaria, lo es por razones paradójicas. Algunos negociadores de renta de los buses dan el número telefónico con el que negocian la renta a los policías. Piden ser intervenidos, pero no para denunciar la extorsión, sino para que en caso de escuchas no los vayan a confundir con extorsionistas. A la hora de negociar con un pandillero, se habla como si se hablara con un amigo: qué ondas, perro; qué pasó, compa; buena feria te mando ahí, buen alivián. En ocasiones, lo único que quiere un negociador que da el teléfono a la Policía es no terminar preso por hacer su trabajo.

El negociador no sabe el apodo real de ninguno de los pandilleros con los que habla. Tiene ocho teléfonos controlados desde los que se comunican. El que un día dijo llamarse Chino la próxima vez dirá llamarse Seco. Pero el negociador tiene maña para identificar voces y saber, por la experiencia de cómo se resolvieron problemas, qué voz los resuelve.

Hace algunos meses, dos pandilleros abordaron varias unidades lejos del punto de buses. Dijeron ser miembros de una clica de la MS, dieron dos apodos, dos números de teléfonos y una orden a los motoristas: queremos un dólar diario por unidad. Suena a poco, pero en este caso iban a ser más de 600 al mes. El negociador llamó a los teléfonos recibidos por los motoristas y les pidió un favor: entiéndanse con el pandillero de la MS al que ya le pago renta. Les dio el teléfono de la voz a la que relaciona con la solución de sus problemas. El negociador enlazó telefónicamente a dos mareros. Sus problemas se solucionaron.

—Vaya, aquí salimos de zona MS para volver a zona 18. ¿Viste ese poste? Ahí va el bus. Nos tienen bien vigiladitos. ¿Ves esa casa? Ese es el punto donde hay que mandarles el bus cuando hay un muerto.

Tener un punto de buses dentro de una frontera pandillera implica ponerte del lado de esa pandilla a la hora en la que hay muerte y en la que se necesita diversión. El negociador, al señalar la casa, se refiere a que ahí es donde se hacen los velorios de los pandilleros asesinados. Él tiene que enviar un bus cada vez que matan a alguno, para trasladar a la gente al cementerio. Combustible y motorista corren a cuenta del busero. Lo mismo ocurre alrededor de fechas como navidad, semana santa o la primera semana de agosto. Los pandilleros vacacionan.

—A veces piden ir a la playa El Sunzal —dice el negociador—, El Majahual. La vez pasada pidieron ir hasta El Cuco. Nooo, le dije, no jodás, más cerquita. Bus y gasolina. Les negocio: mirá, los buses están malos, se van a quedar. El de aquí responde: no te preocupés, yo llamo grúa si se queda, y voy a llevar mecánico.

El negociador negocia. Si ya hizo dos viajes por muerte o placer al mes, intenta desviar el favor. Les pide que busquen otra ruta y le pidan sus buses.

Regresamos al punto. Cinco motoristas saludan al negociador. Esperan su turno para salir de ruta. Los motoristas cruzan fronteras de guerra a diario. Gracias a la extorsión, tienen permiso de circulación en diferentes zonas. Aunque a veces ni la extorsión les otorga la libre circulación.

—Si se dan cuenta de que un motorista anda tatuaje o anda manejando con un bicho de pandilla contraria o de una colonia muy identificada con la otra pandilla, rapidito lo sacan. Nos llaman y nos dicen: por este lado que ya no pase. A veces directamente nos dicen que ya no lo quieren ver trabajando en la ruta. Tenemos gente que ha tenido que sacar Dui nuevo para poder trabajar y que los mareros no los jodan.

Hay quienes necesitan documentos con información falsa para poder recorrer algunas zonas de su propio país. Documentos falsos para transitar, como los que algunos migrantes centroamericanos compran para cruzar México o entrar a Estados Unidos, aquí hay quienes los ocupan para pasar de una colonia a otra.

El negociador asegura que es costumbre que los motoristas hagan paradas no establecidas formalmente a la entrada de colonias gobernadas por las pandillas. Paran, dice, para que se baje la gente que no puede entrar a esas colonias.

Le pregunté a uno de los empresarios de buses con los que hablé qué hacen en esos casos. Me respondió que despiden al motorista y que el motorista entiende la razón. Si trabaja, muere. El mismo empresario, luego de responder, soltó una frase de esas que caen pesadas, que generan un momentáneo silencio en la sala: “Si a mí la pandilla me dice que ese motorista no trabaje, no trabaja; si me dice que por esa calle no pase, no paso; si me dice que cambie una parada, la cambio; si me dice que ese día no salgan los buses, no salen. Aquí ni Viceministerio de Transporte ni Policía de Tránsito, yo obedezco a las pandillas y punto”. La sentencia viene con agravante: el empresario que la pronunció ha sido diputado de la Asamblea Legislativa.

La última semana de julio de 2015, como una medida de presión hacia un gobierno que aumentaba la represión contra las pandillas y las comunidades que gobiernan, las tres pandillas ordenaron un paro general de transporte que se cumplió casi totalmente. Algunos no acataron. Solo esa semana, siete motoristas fueron asesinados mientras trabajaban.

El negociador se baja del carro y se despide desde la ventana. Hago la última pregunta:

—¿Ya pagaron aguinaldo?

—Ya, 300 dólares extra a la 18; 550 a la MS.

Pequeña zona neutra

—Antes estaba un grupo de un lado y otro del otro. Querían marcar la diferencia. Se habían dividido en dos pedazos la cancha.

Lo dice, a la par de la cancha de baloncesto, la directora de una escuela del municipio de Apopa. Ella pasa de los 40. Está a cargo de una escuela que ha quedado justo en zona neutra. De un lado tiene al Barrio 18 Revolucionarios. Del otro lado tiene a la Mara Salvatrucha. La escuela no está cerca del límite. Es el límite. Está rodeada por dos colonias del Barrio 18 y cinco de la MS. Adentro de la escuela, de hecho, estudian los palabreros de las dos colonias que cercan la escuela. Toda esta situación es, para la directora, una suerte.

—Estamos en el límite. No está definido quién va a tomar las riendas de la institución. Estamos en el limbo. Eso es un punto a nuestro favor. Mientras ellos se definen, quizá es de las pocas instituciones de Apopa donde no se nos pide dinero.

Lo usual, según confirman esta directora y dos maestros más con los que hablé, es que los pandilleros hagan llegar un mensaje a la dirección por medio de un maestro o del portero de la escuela: queremos tanto dinero mensual. Ese dinero sale de las bolsas de los maestros. Pagan para poder enseñar.

Una de las grandes ventajas de delimitar fronteras es imponer impuestos. Todos pagan, las compañías que instalan televisión por cable, las señoras que venden en los mercados del centro, taxistas, el camión del Agua Cristal, el marinero que vuelve de meses en el mar. Hay colonias donde los pandilleros exigen una cuota mensual a cada habitante que tiene vehículo, un impuesto por ser privilegiado.

La escuela de esta directora, en cambio, está en zona neutra. Nadie ha terminado de imponerse.

—El día que definan la rivalidad, se nos van a ir todos los alumnos contrarios y nos vamos a quedar a disposición de la pandilla que gobierne.

El día que una pandilla amplíe su frontera, la escuela será suya y no aceptarán foráneos.

Para otros maestros, la situación de esta escuela de Apopa sería catastrófica. En lugar de un territorio de despeje, la escuela podría ser un territorio de guerra intramuros. Un maestro del departamento de La Libertad me describió su escuela como un lugar “tranquilo” porque “gracias a Dios solo tenemos alumnado que vive en zona MS”. Sin embargo, eso depende del talante de cada directora, y esta ha sabido controlar la situación adentro haciendo algunas concesiones.

Intentan no expulsar a nadie ni aplazarlos, hacen lo posible para que pasen. E incluso, en algunos momentos, permiten que la escuela se convierta en una zona de resguardo ante otra guerra que enfrentan las pandillas.

—La escuela es un lugar seguro para ellos. Un alumno estaba en una clase a la que le adelantamos los exámenes, porque se enfermó el maestro. Los despachamos. Ese alumno llegó. Yo sé que él es de los líderes de la 18. Me dijo: ‘seño, permítame que esté viniendo, puedo hacer limpieza. A mi casa llega seguido la Policía y tengo miedo’. ¿Miedo a qué?, le pregunté. ‘No pregunte, seño, solo permítame estar aquí’.

Si bien la mayoría de los operativos de la Policía van dirigidos contra objetivos pandilleros específicos, durante 2015, el año más violento del siglo en El Salvador, las denuncias en contra de operativos policiales irregulares que se saldan incluso con masacres de gente desarmada han sido recurrentes. La Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos ha asegurado que esto se ha vuelto una de sus prioridades. La institución tiene expedientes abiertos por casos como la masacre de San Blas, donde un grupo de la Policía asesinó a ocho personas, dos de ellas no pandilleros, desarmados y rendidos, que murieron de tiros en la cabeza y en la boca en una finca cafetalera.

La directora asegura que algunos alumnos han hecho sus intentos por echar leña al fuego, pero no han prosperado en esta zona neutra. No faltan en las aulas los gritos de “hay barrio” cuando alguna suma o resta da 18; ni los aplausos cuando el resultado es 13. Han encontrado pintas de MS y 18 en aulas como la de cómputo, pero tras dialogar con ellos y asegurarles que llamarán a sus padres, son “los mismos líderes los que se han sentado a resolver y al día siguiente ya no están las pintas”. La directora, inmersa en su cotidianidad compleja, describe las señales de paz de una manera muy particular.

—Le digo, aquí es tranquilo, por ejemplo, nunca me le han dicho a un maestro que va a aparecer en una bolsa.

Lo del recreo lo lograron resolver con una charla general de la directora a los alumnos. “Aquí no hay jóvenes de un lado o de otro, sino solo alumnos”, dijo. Y logró que desapareciera la frontera dentro de la cancha de la escuela. Solo esa frontera.

—Del portón de la escuela para afuera ya todo está mapeado. Unos se van por un lado, otros por otro. Algunos esperan unas horas para irse. Se reparten. De cada lado caminan los de cada pandilla. El problema son los que viven en la colonia MS que está del otro lado de la calle, no en la colonia de la par de la escuela.

Esos alumnos tienen que atravesar toda la calle principal de la colonia del Barrio 18 Revolucionarios para cruzar la carretera y llegar a su zona MS.

—Se ha negociado que un pick up los venga a traer, incluso a los grandes —hay alumnos de más de 20 años en la escuela—. El pick up se va por la calle principal, no entra a los pasajes.

Una especie de amnistía, un salvoconducto, un permiso temporal para atravesar la frontera prohibida. Solo a ciertas horas del día y solo para uniformados de la escuela.

La amnistía no es total. Es para ese pick up que lleva a esos muchachos. Este año, un estudiante de la 18 cruzó la frontera MS y murió baleado.

Un agente de la PNC borra un grafiti de la Mara Salvatrucha (MS) en el centro de Zacatecoluca. Hasta le fecha, la MS se ha mantenido al margen de la batalla que las dos facciones del Barrio 18 sostienen en el municipio. En El Salvador, borrar un grafiti de una pandilla puede costar la vida, ya que usualmente las pandillas lo interpretan como una falta de respeto. Foto de archivo: Fred Ramos

La directora asegura que los verdaderos miembros de las pandillas que estudian en la escuela son contados. Asegura que los dos líderes tienen 14 y 15 años y estudian en octavo y noveno grado. Niños sumergidos en una guerra que les deja solo caminar por pedazos de su país. Los demás son estudiantes que no pertenecen a ninguna pandilla, pero viven en colonias dominadas bajo su signo. Cuando hay que identificarse se identifican con su colonia, como es obvio. ¿Quién de adolescente no defendió su aula? ¿Quién no fue parte de una pandilla inocente en su colonia, de esas que servían para ganar guerras de silbadores en navidad o para pinchar llantas y tocar timbres? A ellos les pasa lo mismo, pero en medio de una situación que no tiene nada de divertida ni de navideña. Son niños respondiendo a su ambiente. Su barrio lo dominan pandillas sanguinarias y ellos, sin formar parte, se identifican con sus letras, sus números, imitan a sus líderes, caminan como ellos y se dan de puños contra niños de la otra colonia que tampoco son pandilleros. ¿Lo hacen porque son asesinos? ¿Porque traen el gen de la muerte? ¿Porque son peores que otros niños? No, porque son niños que actúan normalmente, se acostumbran a la situación que los rodea, y esa situación es anormal, enferma, destructiva.

Las fronteras no solo delimitan una cancha o una colonia. A veces, también el aprendizaje.

—Una vez, un alumno nos dijo: ‘tengo que aplazar este año’. No sé qué misión traía, pero tenía que estar en medio del grupo que subiría a su grado. Él lo dijo: ‘este año me han mandado a aplazar’, y no se refería a sus papás.

Hay quien dirá que la directora concede, que otorga a las pandillas. Hay quien jamás entenderá la complejidad de esta guerra. Esta guerra, por ocurrir todos los días en las zonas donde viven millones de salvadoreños, ha modificado el tejido social, cada pedacito. El recreo en una escuela, el camino al trabajo, las pruebas para obtener un empleo, los lugares donde se juega fútbol, la hora de salida de la escuela.

—Prácticamente, nosotros mantenemos todo el año una tregua aquí adentro. Todo el año tenemos que estar orientando. Mi pregunta es: ¿qué hay afuera de la escuela? ¿Qué se les ofrece?

La guerra.

martes, 5 de enero de 2016

Días de radio: tomas y bombas



La guerra civil de más de una década en El Salvador causó miles de muertos, heridos y desaparecidos, entre ellos casi una veintena de periodistas, y generó un atractivo peligroso para quienes hicimos radio. Para los rebeldes izquierdistas fue común ocupar estaciones y lanzar mensajes prohibidos llamando a unirse a la revolución, mientras los grupos de extrema derecha amenazaban a empleados o destruían con bombas las emisoras. En esta crónica recordamos momentos tensos para trabajadores radiales en los que muchos sufrimos amenazas, vejámenes y fuimos testigos de la destrucción de algunas estaciones.


 Diasderadio días de radio: tomas y bombas Días de radio: tomas y bombas Foto Radio YSU 1984

Leo Ramírez y Alberto Barrera / San Salvador

Durante el conflicto armado en El Salvador, en la década de 1980, muchas radios fueron intervenidas por la fuerza, tanto por los rebeldes izquierdistas del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) como por grupos de extrema derecha y sus escuadrones de la muerte, que llegaron incluso a dinamitar algunas emisoras.

El objetivo principal de las intervenciones por parte de los guerrilleros era ocupar los estudios de algunas estaciones para transmitir comunicados sobre la situación del país y denunciar los abusos del ejército gubernamental en contra de la población marginada, tanto en el campo como en los barrios obreros, al mismo que llamaban a la población a unirse al proceso revolucionario socialista.

Mientras que el objetivo de los grupos ultra derechistas era silenciar aquellos medios que consideraban colaboradores del comunismo o a veces transmitir comunicados amenazantes.

La situación de violencia se agudizó en 1979 y 1980 cuando ocurrieron la mayor cantidad de abusos, mientras el país se convulsionaba con las protestas sociales, huelgas y ocupaciones de centros laborales que a veces eran desalojados a fuerza de bala, las protestas callejeras eran disueltas violentamente y en campo el ejército, los cuerpos de seguridad y paramilitares reprimían a los miembros de organizaciones campesinas que clamaban por justicia, mientras los grupos armados rebeldes respondían con fuerza, secuestrando, atacando militares o explotando bombas en cuarteles de la policía y la guardia nacional. Todo presagiaba la larga y sangrienta confrontación armada que concluyó en 1992.

En ese ambiente la radio tuvo su desarrollo a fuerza de sangre y fuego, los noticieros proliferaron y sin medir consecuencias aprovechaban espacios y las noticias de la realidad eran transmitidas desde cada lugar en que ocurrían los sucesos, aunque los periódicos y los escasos noticieros por televisión se ocupaban de los sucesos sociales, consultaban solo “fuentes oficiales” -que enviaban boletines noticiosos con noticias tergiversadas- y evadían la responsabilidad de acudir a los sitios de los sucesos para tener otra visión de lo ocurrido y tampoco cedían espacios a los críticos del sistema gubernamental.

Amenazas y abusos a locutores

En ese ambiente algunos profesionales del micrófono, que cada día acompañaron a sus audiencias desarrollando la programación en sus respectivos medios de comunicación, fueron amenazados de muerte y abuso físico por las fuerzas rebeldes y los escuadrones derechistas.

Pedro Portillo, ex-locutor de “Estación H” una radio juvenil Santaneca de mucha audiencia en esa convulsa década -actualmente productor de audiovisuales y docente universitario-, recordó la noche cuando sujetos enmascarados lo secuestraron a él y a su colega Robin Ramírez, para luego destruir los estudios de la emisora, ubicada en el cantón El Salamo a unos 10 kilómetros al este de la ciudad de Santa Ana.

“En tres años me amarraron 14 veces y la última fue la peor, esto ocurrió el 13 de julio de 1979, alrededor de las 9:20 de la noche. Yo programaba al aire la canción ´I Want Your Love´ de la banda afroamericana ´Chic´- de muchos éxitos en los 70-, cuando llegaron varios tipos enmascarados y armados, me tiran al piso, me pegan, me vendan y me sacan de la radio junto a Robin, otro colega del micrófono que se encontraba en los estudios de transmisión de la radio, y Miguel el vigilante”, recuerda Portillo.

“Nos llevaron lejos en un vehículo, estábamos vendados de los ojos y los tipos nos ponían la pistola en la cabeza y nos amenazaban con asesinarnos. Después de media hora de viajar, los sujetos nos dejaron en una calle totalmente oscura, la verdad es que no sabíamos dónde estábamos”, continuó Portillo.

“Cuando fuimos puestos en libertad, caminamos por unos diez minutos y a lo lejos escuchamos una explosión, no sabíamos qué estaba pasando. Seguimos caminando hasta que encontramos una casa donde nos brindaron ayuda. Esa noche vimos la muerte de cerca”, comentó Portillo.

“Posteriormente supimos que aquella explosión que habíamos escuchado fue la detonación de la dinamita que destruyó los estudios de transmisión de nuestra querida Estación H”.

“Nunca se supo quienes o por qué motivos habían perpetrado el hecho, solo se escucharon rumores que el propietario tenía muchos enemigos, aunque otros atribuyeron la voladura de la radio a gente conectada a la extrema derecha para luego ellos culpar a la guerrilla”, señaló Portillo.

Las tomas de las radios

Radio Sonora, que tenía sus estudios de transmisión en el quinto piso del Edificio Rubén Darío, en pleno centro capitalino -destruido por el terremoto del 10 de octubre de 1986- fue ocupada varias veces entre 1979 y 1980. En una ocasión, mientras algunos locutores y periodistas tomábamos un descanso al mediodía por la transmisión del programa de deportes, tres jóvenes (dos hombres y una mujer) aparecieron sonrientes vestidos de traje formal y pequeñas maletas, nos saludaron en la pequeña sala de recepción y sacaron sus armas: “ésta es una ocupación pacífica”.

Aún sonrientes por su acción y muy fríamente nos ordenaron tirarnos al piso y solo el entonces veterano fotoperiodista Roy Archila (+) se quedó sentado en el sofá, porque debido a su edad y un mal en la columna no podía hacerlo como los demás, entre ellos Héctor Carmona Rogel (+), Ismael Beltrán Solano, Alberto Barrera y Marcos Alemán quien sintió en su cuello “la pistola helada” que le pusieron los comandos urbanos ordenándole llevarlos a la sala de enlace regional, pues en los noticiarios se hacían reportes para emisoras de la Organización Intercentroamericana de Radio (OIR) de la cual Sonora era asociada.

Beltrán, quien laboraba junto a Archila en el Diario de Hoy, rezaba porque temía lo peor en su contra sí se enteraban quien era, pero no le pasó nada, pues los tres guerrilleros sacaron a todos del estudio, colocaron unos artefactos explosivos (que no lo eran) y obligaron a colocar su cinta con el mensaje revolucionario antecedido de música sudamericana de moda y que incitaba a la rebelión en el continente. Agentes de la policía llegaron analizaron los supuestos artefactos y desconectaron el aparato en el que habían colocado el mensaje insurgente que se transmitió completo.


Diasderadio días de radio: tomas y bombas Días de radio: tomas y bombas Radio Universal o YSKL a fines de los 70

Interferencias y atentados a la radio católica


La radio YSAX “La Voz Panamericana”, que por ese tiempo logró mucha audiencia porque como emisora oficial de la iglesia católica transmitía las homilías y los mensajes del arzobispo de San Salvador, Monseñor Oscar Arnulfo Romero, fue interferida y dinamitada en varias ocasiones.
El Obispo salvadoreño, ordenado Beato por El Vaticano el pasado mayo, creó desde finales de 1978 un espacio de noticias y comentarios en la emisora, que aludían el calor de los hechos con el fin de acercarse a la realidad y que la audiencia tuviera una interpretación diferente a los que transmitían los medios “comerciales” y oficialistas.

“Monseñor Romero sostenía la tesis de que a falta de una auténtica libertad de prensa, dada la autocensura de las empresas periodísticas y la subordinación de los medios de comunicación social al gran capital y al gobierno, era importante escuchar otras voces”, dice en el prólogo el libro “El Salvador: entre el terror y la esperanza” que publicó UCA Editores en 1982 con todos los comentarios transmitidos en 1979.

Siendo una estación en la frecuencia AM y sin cubrir todo el territorio nacional tuvo una audiencia de niveles insospechados principalmente por el valor de la palabra, de la denuncia de Romero, en la que incluyó los atentados en contra de la emisora que en varias ocasiones fue interferida por “piratas del aire” sin que las autoridades de la Administración Nacional de Telecomunicaciones (ANTEL) lograran detectar quiénes lo hacían y menos que los cuerpos de seguridad dieran con quienes colocaban las bombas en sus plantas transmisoras.

Romero denunció en su diario la captura de Guillermo Cuéllar, a quien él llama Piquín, a la salida de la radio junto al padre David Rodríguez el 5 de octubre de ese 1979. Cuéllar conducía un programa y cantaba música latinoamericana de protesta a las cinco de la tarde.

El arzobispo también denuncio la matanza durante la marcha de la Coordinadora Revolucionaria de Masas que aglutinaba organizaciones de masas de la izquierda, partidos políticos y asociaciones comunitarias el 22 de enero de 1980, pero al mismo tiempo exigió la libertad de informarse de la población a través de las estaciones noticiosas.

“Reporteros que estaban presentes en los hechos y muchas veces de testigos, señalaban que los guardias que estaban en el balcón del Palacio Nacional habían tiroteado la muchedumbre”, que fue justo el reporte que hiciéramos en radio Sonora sobre esos sucesos, escribió Romero en su diario y aseguró que pidió al Secretario de Comunicaciones, Sigfrido Munés, que no encadenaran las emisoras “porque quitaban así la espontaneidad y el pluralismo de la información”.

Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980 y eso desató la aceleración del brutal conflicto que en 12 años provocó la muerte de unas 75,000 personas, dejara 12,000 lisiados y causara al menos 8,000 desaparecidos. Los entonces dueños de la Radio Sonora ordenaron a los periodistas que suspendieran noticias relacionadas con el magnicidio y todas las actividades relacionadas al cortejo fúnebre del religioso, en el que hubo varios muertos.

Pero la radio también denunciaba los abusos que cometían los grupos de izquierda, el mismo Arzobispo medió en varios casos de secuestros de empresarios como el japonés de la empresa Insinca, Takakasu Susuki, quien luego fuera asesinado por sus captores de la izquierda alzada en armas. Por esos días también habían sido secuestrados Ernesto Liebes y dos ejecutivos del Banco de Londres y América del Sud, empresa que después cerró sus actividades en el país.

A fines de octubre denunciaron la explosión de potentes bombas en los edificios de La Prensa Gráfica y El Diario de Hoy, aunque antes desconocidos incendiarios los talleres del periódico La Crónica del Pueblo y los explosivos en el semanario católico Orientación, la revista ECA de la universidad jesuita y algunas radios comerciales.

La Monumental dinamitada

También los estudios de transmisión de radio Monumental fueron volados con explosivos durante el conflicto armado, se supuso –aunque nadie lo determinó- que el atentado fue porque antes del cierre de su labor diaria se transmitía el noticiero “Cinco minutos”, que reporteaba, producía y leía las noticias, Abelardo “el negro Plá” como él mismo se presentaba. Años después este reportero de piel morena, pelo enrizado y baja estatura, que usaba lentes gruesos y hablaba un tanto enredado desapareció en una zona de Cabañas.

Un militar dijo después que probablemente era alguien al que patrulleros cantonales confundieron con un extranjero y le habrían asesinado, lo cierto es que desapareció y nunca se verificó la versión.

O quizá porque durante la ocupación y matanza en el centro de retiros religioso El despertar en San Antonio Abad por fuerzas de seguridad pública coordinadas por el ejército, un locutor denunció al aire que “los monstruos verdes han invadido el paraíso” en alusión a la masacre de un sacerdote, Octavio Ortíz, y cuatro estudiantes de 15 a 17 años cuando estaban en un curso de iniciación cristiana.

El locutor, impactado por el suceso sangriento que superó límites de crueldad, pues algunos de los cadáveres fueron colocados en el techo para asegurar de que desde ese lugar atacaron a los militares, aludió esa realidad la mañana del sábado 20 de enero de 1979, llamándoles monstruos.

Paradójicamente 1979 había sido declarado “Año Internacional del Niño” y la realidad de violencia arrastraba a todos. Mientras los empresarios y el gobierno se enfrentaban a una efervescencia social, con huelgas y ocupaciones de instituciones estatales y embajadas, los grupos armados de la guerrilla secuestraban para recoger fondos e invertirlos en la larga lucha que suponían se iniciaría.

Noticias en la radio

La radio, que desde su llegada al país en la década de 1920, se había convertido en el medio de entretenimiento preferido de la población, pues no solo escuchaba música, especialmente con la proliferación de emisoras juveniles, también seguía oyendo radio novelas, pese al avance de los dramas en televisión, además le gustaba informarse.

Las principales estaciones noticiosas por esos años eran YSKL, Sonora, YSU (desaparecida) y la Central, iniciaron una competencia por sus audiencias, aumentando su caudal de noticias y los reportes “en vivo” desde alguna cabina telefónica o radios de enlace como la Banda Ciudadana, pues no existían aún los celulares, o se grababan situaciones peligrosas como la disolución a balazos de protestas populares, ocupaciones de templos católicos, principalmente catedral, y otros sucesos en las ciudades pues apenas comenzaban los enfrentamientos en el campo con unidades guerrilleras y el ejército en los que se ponía en peligro la vida.

Mientras la situación se recrudecía los noveles reporteros se capacitaban al lado de expertos periodistas extranjeros que llegaban a cubrir los sucesos de interés mundial, especialmente en la medida que Estados Unidos se involucraba apoyando a sucesivos gobiernos con ayuda económica y militar.

Al mismo tiempo los dirigentes de las organizaciones populares de izquierda eran entrevistados o partidos políticos, como el UDN (Unión Democrática Nacionalista) que representaba al Partido Comunista Salvadoreño (PCS) que hacía muchos años había sido proscrito, tenían espacios en emisoras como la Sonora adonde llegaban sus conductores que en ese tiempo eran Mario Aguiñada, recientemente fallecido y Norma Guevara, diputada jefa de fracción del Fmln en la Asamblea Legislativa.

Las peligrosas tomas de radios

En ese ambiente violento y efervescencia las ocupaciones de radios se mantuvieron. Carlos Barrientos ex-locutor de las radios Señorial y La Romántica -actual conductor del programa “Yesterday Radio”-, recuerda algunos de los momentos que le tocó vivir.

“Era uno de esos días en 1979, yo me dirigía hacia Radio Señorial a eso de las ocho de la mañana a cubrir mi turno que duraba hasta la una de la tarde, cuando en la entrada de la emisora estaba el cadáver de un joven de aproximadamente unos 16 o 17 años de edad, cuando entré pregunté qué había pasado, en seguida mi compañero locutor, Oscar Gonzales y Nicolás, el conserje, me comentaron que tres jóvenes que dijeron pertenecer a las Fuerzas Populares de Liberación (FPL) les ordenaron transmitir un mensaje subversivo el cual estaba en un ‘cassette’, el problema fue que en el momento que los guerrilleros salían de la radio unos guardias llegaron y les dispararon hiriendo en una pierna a uno de los jóvenes que cayó al suelo siendo rematado por otro de los guardias”, recuerda Barrientos.

En un incidente similar entre guerrilleros y guardias nacionales ocurrido en la misma radio, pero en diferente fecha, nuestro recordado colega del micrófono Salvador Escobar “Toby” fue herido en una pierna y tuvo suerte de no fallecer atrapado entre el fuego de los rebeldes y los militares.

Radio Señorial fue una de las estaciones en la que sus locutores sufrieron más ocupaciones y atentados, debido a que se encontraba en una área rural de Apopa, al norte de San Salvador y cuando habían cortes de energía eléctrica en la capital y la mayoría de estaciones salían del aire, era la única que se mantenía transmitiendo.

El 7 de Mayo de 1980, seis semanas después del asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero; Roberto D’Aubuisson y un grupo de civiles y soldados fueron arrestados en una finca donde las autoridades encontraron armas y documentos identificando a D’Aubuisson y los civiles como organizadores y financistas de los escuadrones de la muerte. Los detenidos fueron acusados de preparar un golpe de estado para deponer la Junta Revolucionaria que gobernó El Salvador entre 1979 y 1982.

Esos arrestos provocaron amenazas provenientes de sujetos ligados a la ultra-derecha y una de esos escuadrones tomó en una ocasión las instalaciones de Radio Señorial 540 AM, emitiendo mensajes pidiendo la liberación de su líder Roberto D’Abuisson.
Tony Alvarenga, ex locutor de Radio Señorial y conductor del escuchado resumen noticioso “Los Sucesos de Hoy” en YSKL, en el período de la guerra, recordó ese difícil momento.

“Fijate que el transmisor de la radio había sufrido desperfectos debido a una fuerte tormenta la noche anterior y mientras los técnicos lo reparaban la estación estaba fuera del aire, cuando repentinamente entró un grupo de sujetos fuertemente armados ordenando que lanzáramos al aire un mensaje que ellos llevaban en una reproductora de cassettes”, recuerda Alvarenga.

“Inmediatamente uno de los técnicos que reparaban el transmisor les dijo que la radio estaba fuera del aire y que no podían transmitir el mensaje, pero uno de los sujetos armados dijo que si no transmitíamos el mensaje ahí mismo nos moríamos todos, que nos iban a ejecutar”, dijo Alvarenga al evocar aquellos momentos tensos.

“Yo les pedí que fueran comprensivos, que la radio estaba fuera del aire y que no podíamos transmitir el mensaje pero ellos no entendían y continuaron con sus amenazas, entonces hablé con los técnicos y les pregunté qué si podían hacer sonar la radio aunque sea unos minutos, los técnicos me dijeron que sí la podían hacer sonar aunque el alcance sería en un par de cuadras alrededor de la radio emisora”, recuerda Alvarenga.

“Entonces hicieron las conexiones respectivas, la radio transmitió el mensaje en el cual una organización ultra-derechista exigía la liberación del mayor Roberto D’Abuisson”, dijo Alvarenga.

Barrientos quien también vivió esa experiencia añade: “seguidamente que los individuos escucharon el mensaje que habíamos transmitido solo a unas cuadras de la radio, aunque ellos no lo supieron, se marcharon y gracias Dios no lastimaron a nadie”.

“Los locutores que únicamente nos dedicábamos a entretener a un sufrido y laborioso pueblo vivimos esos dramas durante el conflicto armado, nunca faltamos a un turno en cada una de las emisoras que prestamos servicios, aunque a veces no había transporte porque estaba paralizado (debido a sabotajes), teníamos un compromiso con nuestra audiencia”, señala Barrientos.
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

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Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


DONALD TRUMP, EL GORBACHOV DE NORTEAMÉRICA: ASÍ SE FRACTURA EL IMPERIO DESDE DENTRO

  Razones de Cuba   Desde La Habana, donde hemos visto caer imperios a lo largo de 500 años, la situación de Estados Unidos en junio de 20...