Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

lunes, 10 de octubre de 2016

La ofensiva del FMLN en Washington: defender al comandante Ramiro


Héctor Silva Ávalos y Bryan Avelar
FACTum


Un diputado del FMLN viajó a Washington el mes pasado para interceder, ante oficinas del Congreso, por José Luis Merino, el dirigente efemelenista vinculado a un empresario procesado por corrupción; y para cuestionar a la embajadora estadounidense en El Salvador. Organizaciones afines al partido de izquierda en Estados Unidos también han atacado al fiscal general salvadoreño. Mientras tanto, el Ejecutivo estadounidense ha decidido apoyar sin objeciones a Douglas Meléndez: le ayudan a plantear casos de lavado de dinero y le han ofrecido financiar el grupo especial contra la impunidad.

El diputado Blandino Nerio fue el elegido del FMLN para viajar a Washington, la semana del pasado 12 de septiembre, para cuestionar en oficinas del Congreso algunos casos abiertos por el fiscal general salvadoreño Douglas Meléndez relacionados con corrupción. La investigación al exministro de Defensa, el general Atilio Benítez, por supuesto tráfico de armas, era uno de ellos. Pero no el más importante.

La agenda incluía, como punto central, la defensa de José Luis Merino, el comandante “Ramiro Vásquez”, uno de los líderes más influyentes en el partido de gobierno, a quien el senador estadounidense Marco Rubio ha acusado de narcotráfico y lavado de dinero.

Mientras el diputado Nerio estaba en Washington, una organización afín al FMLN en Estados Unidos cuestionó la supuesta “parcialidad” con que el fiscal Meléndez está abordando casos de corrupción. Y, de paso, tanto el diputado como la organización, cuestionaron a Jean Manes, la embajadora estadounidense en El Salvador, a quien insisten en acusar de interferencia porque, supuestamente, intengó influir en diputados salvadoreños para que levantaran la inmunidad a Benítez, quien hasta antes de la investigación penal fungía como embajador salvadoreño en Alemania.

Todo fue parte del guion partidario con el que Blandino Nerio vino a Washington, según confirmaron a Factum media docena de personas que estuvieron en esos encuentros o recibieron informes sobre ellos. En una entrevista con esta revista, Nerio confirmó que el partido lo envío a hablar de las acciones de Manes, de la supuesta injerencia que le atribuyen a la diplomática y del caso de Merino.
Blandino Nerio (izquierda), diputado del FMLN, durante su visita a Washington. Foto tomada de Twitter.
 
Blandino Nerio (izquierda), diputado del FMLN, junto a Leonel Búcaro durante su visita a Washington. Foto tomada de Twitter.

“Nosotros no fuimos a poner quejas. Fuimos a decir ‘miren, está pasando esto. Esta es una conducta inadecuada y les pedimos que tomen nota’. No vamos a andar poniendo queja ni lloriqueando en ninguna parte. Simplemente fuimos a decirles ‘esto no es correcto’ y esperando a que hagan lo que les corresponde hacer a ellos, no se lo podemos dictar tampoco”, dijo Nerio a Factum.
 
La agenda de Blandino Nerio, enviado del FMLN

El pasado 12 de septiembre, día de verano tardío en Washington, el diputado Nerio, el académico salvadoreño Héctor Perla y Leonel Búcaro, militante y ex diputado al PARLACEN por el FMLN, tuvieron un día intenso en el congreso de los Estados Unidos. La comitiva visitó las oficinas de los senadores Robert Corker de Tenesí, Marco Rubio de Florida, ambos republicanos, y Dick Durbin, demócrata de Illinois, y de la representante demócrata por el Distrito de Columbia, Eleanor Holmes Burton. También se reunieron con asistentes legislativos adscritos al comité de relaciones exteriores de la cámara alta.

La agenda de los dos efemelenistas incluía la queja sobre la embajadora Manes y la gestión a favor de Merino. La preocupación del Frente por Merino y una posible investigación en Estados Unidos se hizo pública tras un artículo publicado en el Nuevo Herald de Miami el pasado 22 de agosto, el cual recogía declaraciones del senador Rubio en las que increpaba al líder efemelenista y lo acusaba de lavar dinero y de tener relaciones con el narcotráfico continental.

Poco menos de un mes antes de ese artículo, el 2 de agosto, la oficina de Rubio hizo llegar una carta a Jacob Lew, el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, para pedirle que investigara los movimientos financieros de Merino. En el texto, según confirmó Factum en Washington con alguien que leyó la misiva, se menciona a Enrique Rais como uno de los principales socios del dirigente del FMLN. El 23 de agosto pasado, Meléndez ordenó la captura de Rais y de Luis Martínez, el ex fiscal general, y los acusó a ambos de delitos que tienen que ver con corrupción y con la manipulación de justicia. Ambos siguen procesados, pero están en libertad.

Cuando salió de sus reuniones en Washington, Nerio envió un mensaje de tranquilidad a San Salvador. A través de mensajería electrónica, uno de los asistentes a los encuentros avisó que, según les habían dicho, el Congreso no tenía abierta ninguna pesquisa contra Merino porque, les aclararon, no corresponde al Legislativo investigar a nadie. Factum confirmó estos intercambios con dos fuentes legislativas que conocieron de las reuniones y de lo que se habló en ellas. El diputado, sin embargo, niega que haya preguntado si había investigaciones abiertas contra Merino.
Carta de apoyo del FMLN a José Luis Merino, tras las acusaciones del senador estadounidense Marco Rubio, republicano por la Florida.
 
 
Carta de apoyo del FMLN a José Luis Merino, tras las acusaciones del senador estadounidense Marco Rubio, republicano por la Florida.

Esta revista preguntó a varias agencias policiales estadounidenses si tenían abiertas investigaciones contra Merino o Rais, y al cierre de esta nota solo se confirmó la petición hecha por Rubio al Tesoro y, una vez más, que la Agencia Antidrogas (la DEA) tiene abierto un expediente al empresario.

En Washington, Nerio también tuvo palabras de preocupación por la posibilidad de que el fiscal salvadoreño Douglas Meléndez no aplique la ley de forma pareja y solo investigue casos que atañen a socios o ex socios del gobierno pasado, como el expresidente Mauricio Funes, según confirmaron a Factum dos funcionarios estadounidenses al tanto de las reuniones, quienes pidieron hablar desde al anonimato.

La gira de Nerio ocurrió poco después de que acusó a la embajadora Manes de intentar influir en una comisión legislativa formada para estudiar un antejuicio contra el general Atilio Benítez.

“Los problemas de nuestro país son de los salvadoreños, ella (Manes) que se ocupe de sus cosas”, dijo Nerio en referencia a Manes. Unas horas después, cuestionada al respecto, la diplomática estadounidense se limitó a contestar con una pregunta retórica: “Para cualquier sociedad la lucha contra la corrupción es fundamental e importante, porque es dinero de la gente… ¿Por qué alguien no quiere combatir la corrupción?”, declaró Manes a periodistas el 2 de septiembre, tres días después de las acusaciones de Nerio.

Factum conversó con Blandino Nerio el pasado jueves 6 de octubre en la Asamblea Legislativa sobre su gira a Washington y lo que fue a decir a los congresistas. Su misión, confirmó, fue encomendada por el partido.
 
Factum tiene información sobre un viaje que recientemente usted realizó a Washington para sostener relaciones con algunos senadores y hablar sobre temas locales. ¿Podría confirmarnos esa información?

Mire, lamentablemente llegamos una semana antes de que cerrara su periodo de trabajo el congreso. Eso, combinado con la situación electoral, determinaba una agenda súper compleja de los congresistas, por lo que nos reunimos con sus jefes de gabinetes. Nos atendió el jefe de gabinete del presidente del comité de relaciones exteriores, el jefe de gabinete del subjefe, el jefe de gabinete del estado de Washington, una congresista del estado de California y un congresista del estado de Maryland.
 
¿Sobre qué temas fueron a hablar?

Los temas de interés que nos motivaban era conversar acerca de la campaña de difamaciones en las que está involucrado el senador (Marco) Rubio, levantando el tema de supuestos vínculos de nuestro compañero Ramiro Vásquez (sic) en tráfico y lavado de dólares; poniendo como fuente de información las famosas computadoras del comandante Raúl Reyes de las FARC, que fueron capturadas en un bombardeo en la frontera con Ecuador hace más de una década y que los tribunales colombianos han desechado como prueba por considerar tan contaminadas, que fueron intervenidas y que no dan fe de nada. Con este argumento difamatorio este sujeto ha andado hablando cualquier tontera a nivel de medios.
 
¿Ustedes fueron a preguntar si había alguna investigación contra Ramiro Vásquez?

No. Fuimos a decirles: “miren, este señor está haciendo eso y queremos pedirles que tomen nota”. La respuesta de cada una de las personas es que para ellos no era posible controlar las locuras que diga públicamente este señor porque está afuera de la agenda que lleva el congreso, que son ideas que no tienen ningún respaldo.
 
¿Quiénes fueron en esta misión además de usted?

Solo el diputado del Parlamento Centroamericano (PARLACEN) Leonel Búcaro y su servidor.
 
Ok. Factum tiene información de que ustedes fueron a hablar sobre la embajadora de Estados Unidos en El Salvador y que le atribuyen hechos que catalogan como “injerencia”.

¡Por supuesto! Les hicimos ver que es inaceptable determinadas expresiones públicas que la señora embajadora ha tenido y les solicitamos también que tomaran nota de esta situación. Para nosotros, el gobierno de los Estados Unidos no es un enemigo ni algo semejante y, por lo mismo, por ser un gobierno amigo, esperamos que haya el tono respetuoso que merecen las relaciones entre países amigos.
 
¿Esto es por lo que dijo la embajadora sobre el caso del general Benítez?

Por cualquier caso en el que se emitan opiniones sobre situaciones internas queriendo influenciar la opinión pública. Eso es inaceptable.
 
Básicamente ustedes fueron a poner quejas de la embajadora a Estados Unidos…

Nosotros no vamos a poner quejas. Fuimos a decir “miren, está pasando esto. Esta es una conducta inadecuada y les pedimos que tomen nota”. No vamos a andar poniendo queja ni lloriqueando en ninguna parte. Simplemente fuimos a decirles “esto no es correcto” y esperando a que hagan lo que les corresponde hacer a ellos, no se lo podemos dictar tampoco.
 
Otra información que tiene Factum es que ustedes fueron a preguntar si hay una investigación en Estados Unidos contra Ramiro Vásquez.

No, no preguntamos. Fuimos a informar que no existe ese tipo de cosas.
 
¿Hablaron también sobre el fiscal general Douglas Meléndez?

No. Hablamos sobre estos temas específicamente. Nos interesaba alertar sobre la conducta de este Rubio y hacer de conocimiento lo que se había producido con la señora embajadora. En el desarrollo de las conversaciones apareció el interés en alguno de ellos por conocer nuestro punto de vista sobre la actuación del fiscal general de la República y le dimos las respuestas que considerábamos.
 
¿Y cuáles fueron esas respuestas?

Que es un hombre nuevo en el cargo y que estamos teniendo como la prudencia para ver su desempeño como cabeza de una institución importante en el país y que esperamos que se desempeñe bien. Básicamente.
 
¿Ustedes mencionaron algo sobre investigaciones parcializadas?

Nunca dijimos eso. Planteamos nuestra expectativa de una fiscalía que vaya a enfrentar los problemas que este país tiene de corrupción y delincuencia, etcétera, sin inclinar balanzas a ningún lado. Ese fue nuestro enfoque.
 
Para cerrar. ¿Este viaje fue una misión de partido o de fracción?

Fue una misión de partido.
 
¿No fue costeado con fondos de la Asamblea ni del PARLACEN?

No, no fue costeado con fondos de la Asamblea ni gozando ninguna de las prerrogativas de diputado.
 
¿Esta misión se la encomendó Ramiro?

No, la encomendó el partido. Ramiro no encomienda misiones.
 
***

Dos días después de las visitas de Nerio y sus acompañantes en Capitol Hill, durante una teleconferencia en el centro estudios Wilson Center de Washington, el fiscal Meléndez se refirió al caso de Benítez y lo mencionó como uno de los ejemplos en que grupos de poder salvadoreños, a los que no nombró, pretenden influir en el trabajo del Ministerio Público. “No es fácil revertir la tendencia cuando hay empoderamiento de algunos grupos y personas, y no es fácil hacer cumplir la ley cuando se toca a ciertas personas y estructuras”, dijo Meléndez al referirse al proceso abierto contra el general Benítez y a otros que, según él, afectan a la clase política salvadoreña.

En Estados Unidos, la organización no gubernamental Comité de Solidaridad con el Pueblo de El Salvador (CISPES) ayudó a organizar la gira de Nerio y Búcaro. En su sitio web, ha publicado una carta firmada por 50 salvadoreños que cuestionan al fiscal Meléndez por “falta de imparcialidad”. Los principales argumentos de CISPES y los firmantes son dos: la relación “estrecha” del fiscal con la embajadora Manes y que Meléndez no ha investigado 152 casos de corrupción denunciados por funcionarios del FMLN, sobre todo por Gerson Martínez, el ministro de Obras Públicas, ante la Fiscalía General.


Factum consultó a la embajada estadounidense en San Salvador por Douglas Meléndez y sus acciones en casos relacionados con corrupción. Esto contestó un funcionario que pidió ser citado como oficial de la embajada: “Lo que es importante es el que El Salvador adopte medidas eficaces para luchar contra la corrupción y acabar con la impunidad… En general, como servidores públicos, tenemos la responsabilidad de ganar la confianza de las personas a las que servimos. Debemos tener un estándar mucho más alto de responsabilidad. Luchar contra la corrupción envía una señal a las personas a quienes servimos de que pueden tener la confianza que estamos invirtiendo de la mejor manera el dinero de los contribuyentes”.

Factum también preguntó a la Fiscalía General por los 152 casos a los que se refieren CISPES y los firmantes de la carta en Estados Unidos. Un vocero de la Fiscalía General aseguró que en realidad son 147 y que la mayoría de ellos ya prescribió. “De hecho, prescribieron muchos en la época de (Félix Garrid) Safie, antes de que presentaran las denuncias. Y otros prescribieron cuando Luis Martínez era fiscal. Lo que este fiscal ha hecho es agarrar los que todavía se pueden presentar a los tribunales”, dijo el funcionario, quien pidió no ser citado por nombre.

El FMLN apoyó la elección de Martínez en 2012 y una parte de su fracción legislativa, liderada por José Luis Merino, también impulsó su reelección. Sobre ese fiscal general, quien no llevó a tribunales varios de los 147 casos de corrupción por los que el FMLN se muestra preocupado en Washington, Merino solía hablar en buenos términos. “Ha hecho el esfuerzo necesario, ha habido una notoria mejoría en la capacidad investigativa de la Fiscalía, ha ayudado a que mejore la aplicación de la justicia en el país”, dijo el ex comandante guerrillero en octubre de 2015 cuando un reportero le preguntó en San Salvador por la reelección de Martínez.
 
El ex fiscal Luis Martínez fue detenido a principios de septiembre y es acusado, en dos casos diferentes, de delitos relacionados a actos de corrupción y manipulación de justicia. El partido FMLN, que apoyó la reelección frustrada de Martínez, hoy reclama por la falta de investigación en casos de corrupción a los que el ex fiscal no dio importancia. Foto de Salvador Meléndez.

Factum consultó al ministerio de Relaciones Exteriores sobre el viaje de Nerio: ¿Estaba al tanto la Cancillería de las reuniones? No, contestó vía correo electrónico Roxana Rosales, vocera del ministerio. ¿Autorizó Cancillería al personal de la Embajada de El Salvador en Washington hacer gestiones en nombre de Nerio? No, según la funcionaria. Y finalmente: ¿Comparte Cancillería la visión del diputado respecto a la Embajadora Manes? “Este Ministerio no acostumbra pronunciarse sobre opiniones de otros órganos de Estado”, dijo Rosales, quien contestó el pasado 22 de septiembre mientras acompañaba al presidente Sánchez Cerén y al canciller Hugo Martínez en una gira por Estados Unidos.

Un día antes, el 21 de septiembre, la policía salvadoreña había hecho efectiva una orden de arresto girada por la Fiscalía de Meléndez contra Nicola Angelucci, presidente del Banco Multisectorial de Inversiones acusado de delitos de corrupción relacionados a la administración de al menos 6 millones de dólares en programas de desarrollo. Angelucci, cuyo patrimonio según la Corte Suprema de Justicia aumentó 23 veces durante su gestión, era también miembro de la junta directiva de una comisión que tomaba decisiones sobre fondos de cooperación por 20 millones de dólares conocidos como FECEPE. El caso, según las investigaciones iniciales de la Fiscalía, puede incluir a otros funcionarios de la administración Saca y del partido ARENA.

La falta de acción fiscal en el caso FECEPE era, según Nerio, otros funcionarios del FMLN y el expresidente Mauricio Funes, asilado en Nicaragua y acusado en El Salvador por enriquecimiento ilícito, una de las pruebas de que Meléndez no ha sido “imparcial” en su agenda anticorrupción.

En la teleconferencia del 14 de septiembre en el Wilson Center, cuando anunció la creación del Grupo Especial contra la Impunidad (GECI), Meléndez respondió a una pregunta sobre los fondos FECEPE y los 147 casos de corrupción atribuidos a funcionarios de ARENA. El cuestionamiento lo hizo el académico salvadoreño Héctor Perla, una de las personas que acompañó a Blandino Nerio y a Leonel Búcaro a las visitas en el Congreso. Meléndez le respondió así: “Es bien difícil evitar que la clase política se pronuncie sobre nuestras investigaciones. Lo que no pueden hacer es que quieran dirigir las investigaciones”.
 
Washington, el fiscal y los parches contra la corrupción

“Este tipo es de verdad”. Así puede traducirse del inglés la descripción que un oficial de la embajada estadounidense en San Salvador atribuyó al fiscal general Douglas Meléndez en una reunión sostenida en la representación diplomática con funcionarios y académicos llegados de Washington para discutir, en el marco del programa de cooperación Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica, los avances de El Salvador en la lucha anticorrupción.

Aquel encuentro, según un funcionario legislativo en Washington que recibió un informe al respecto y quien habló con condición de anonimato por no estar autorizado a hacerlo en público, ocurrió en julio pasado. “El Departamento de Estado parece entusiasmado, pero aún falta ver qué tanto puede avanzar sus casos”, dijo el funcionario durante una conversación en uno de los edificios de oficinas del congreso estadounidense en referencia a decisiones judiciales adversas el Ministerio Público en casos de alto perfil.

Hoy, entrado ya el otoño de 2016 en la capital de los Estados Unidos, el último de la administración de Barack Obama, los funcionarios que aquí se encargan de perfilar y ejecutar la política internacional en Centroamérica, sobre todo en la región formada por Guatemala, El Salvador y Honduras, cuentan a Meléndez como el principal aliado para llevar adelante el componente anticorrupción de la Alianza para la Prosperidad, el plan multilateral negociado entre Washington y los tres países para intentar frenar la migración indocumentada hacia Estados Unidos. Algunos piensan, incluso, que el fiscal general es el único realmente comprometido con el tema.

En los últimos cuatro meses, Meléndez ha estado al menos dos veces en Washington y otras ciudades de Estados Unidos, reunido con funcionarios que le han asesorado en algunos casos ya presentados ante los tribunales, como la Operación Jaque, contra la pandilla MS-13, y para perfilar el Grupo Especial Contra la Impunidad (GECI), cuya creación anunció el fiscal la segunda semana de septiembre.

Una de las visitas más recientes ocurrió entre el 7 y el 9 de septiembre, según Factum confirmó con una funcionaria legislativa en Washington y con una fuente de la Fiscalía General en San Salvador. Cinco días después de aquel viaje, el 14, Meléndez anunció que el GECI estaba casi listo durante la teleconferencia en la que interactúo con académicos reunidos en el Wilson Center, uno de los tanques de pensamiento más influyentes de la ciudad en temas latinoamericanos.

“Todavía no se lanzará oficialmente, porque todavía se están preparando cosas, y afinando lo del financiamiento con Estados Unidos”, confirmó esa misma tarde a Factum Salvador Martínez, director de comunicaciones de la Fiscalía General.

En Washington, el tema de la corrupción en el Triángulo Norte es uno de los platos fuertes de la relación diplomática con los tres países del norte de Centroamérica, la cual fue relanzada en noviembre de 2014 por el vicepresidente Joseph Biden a propósito de la presentación de la Alianza para la Prosperidad en la sede del Banco Interamericano de Desarrollo. La lógica de la Casa Blanca hace dos años era esta: pedir al Congreso más dinero para Centro América implicaba comprometer a los tres gobiernos del Triángulo Norte con planes anticorrupción más tangibles y efectivos. Después de todo, durante los seis años previos de la administración Obama el Departamento de Estado había dicho que la corrupción y la impunidad estaban en la lista de los principales problemas de las tres naciones.

Hace poco, en los días de septiembre en que Meléndez estaba en Estados Unidos, la congresista Norma Torres reiteró aquella visión. “La lucha anticorrupción en el Triángulo Norte es un eje fundamental de la política de Estados Unidos hacia le región y yo la apoyo sin reserva”, dijo la legisladora, representante demócrata por California, en un cuestionario que contestó a Factum vía correo electrónico.

Desde la embajada estadounidense en San Salvador, una posición similar: “En nuestras interacciones hemos sido claros que es importante demostrar que existe una firme voluntad política de combatir la corrupción. Creemos que este punto es clave para construir un El Salvador más estable y próspero”, dijo a Factum un funcionario de la sede diplomática.

También hay peros a la gestión del fiscal general. Bastantes. Algunos provienen de funcionarios y observadores que, en Washington, no terminan de entender las motivaciones de Meléndez o su agenda y que son escépticos ante los que consideran fracasos recientes, como la prematura liberación del ex fiscal Luis Martínez, acusado de corrupción, o la reticencia a investigar a fondo abusos policiales.

Entre los retos más importantes del fiscal general, la académica salvadoreña Leonor Arteaga señala, además del combate a la corrupción, el de investigar ejecuciones extrajudiciales y abusos atribuidos a la Policía Nacional Civil y al Ejército. Arteaga, directora de la Fundación para el Debido Proceso (DPLF, en inglés), fue una de las académicas que escuchó, en el Wilson Center de Washington, cuando el fiscal Meléndez hizo al anuncio de la creación del GECI.

“Están pasando de ser casos aislados, de policías que se han extralimitado, a casos que al menos son tolerados por la autoridades. Se han recibido denuncias de escenas del crimen que se han alterado para hacer pasar ejecuciones por enfrentamientos”, cuestionó Arteaga. DPLF y esta académica, no obstante, son parte de un esfuerzo gestado en Washington desde la sociedad civil para apoyar los esfuerzos anticorrupción en El Salvador y plantear una agenda mínima para el fiscal general que incluya también la investigación de abusos por parte de agentes del Estado.

Y están las reticencias de Blandino Nerio, del FMLN y de CISPES.
 
La agenda mínima para El Salvador

Demócratas y republicanos en el Congreso de Estados Unidos, que pocas veces en los últimos años han logrado ponerse de acuerdo en algo, coinciden cuando se trata de dar fondos a los tres países del Triángulo Norte. Coinciden, sobre todo, en que los tres gobiernos deben mostrar periódicamente avances sustanciales en la lucha anticorrupción para acceder al dinero, tal como quedó plasmado en la ley de presupuesto que, en diciembre de 2015, aprobó el Senado estadounidense con votos de ambos partidos.

La sección 775 de esa ley de presupuesto dice: “(Los fondos solo serán puestos a disposición) luego de que el Secretario de Estado certifique y reporte a los comités pertinentes del Congreso que esos gobiernos están tomando medidas efectivas para combatir la corrupción, incluida la investigación y persecución penal de funcionarios en ejercicio sobre quienes pesen acusaciones verificables de corrupción.”

Por ahora, El Salvador y Guatemala pasaron ya sus primeros exámenes. A ambos países el Secretario de Estado John Kerry los certificó en septiembre pasado.

El 22 de septiembre pasado, poco después de que el diputado Nerio se quejara del fiscal general salvadoreño en Washington, uno de los jefes de su partido y presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, se reunió en la capital estadounidense con sus homólogos guatemalteco, Jimmy Morales, y hondureño, Juan Orlando Hernández, y con el vicepresidente de Estados Unidos Joe Biden. En esa reunión, por cuarta vez en tres años, los mandatarios centroamericanos reafirmaron en público su compromiso con la Alianza para la Prosperidad.

En San Salvador, la embajada reitera la importancia de la lucha anticorrupción en ese plan: “El gobierno de Estados Unidos tiene tres prioridades en El Salvador: apoyar los esfuerzos de El Salvador para mejorar la seguridad; ampliar las oportunidades económicas y fortalecer el clima de inversión, y reducir la corrupción y promover una institucionalidad fuerte.”

Esa palabra, corrupción, es de hecho la más asociada con la agenda centroamericana en Washington desde que las decenas de miles de jóvenes indocumentados que cruzaron el Río Grande o los linderos del desierto de Arizona sin compañía de un adulto –unos 70,000 en 2014– volvieron a poner al norte de Centro América en el mapa político de Estados Unidos.

Tras el aumento en las llegadas de estos jóvenes y las crisis políticas, humanitarias y administrativas que los flujos empezaron a provocar en las redes de servicios de las comunidades receptoras y en las cortes migratorias –buena parte de los menores ha pedido asilo alegando que si regresan a sus países pueden morir o sufrir daños irreparables-, vino la discusión sobre la capacidad de los estados de Guatemala, El Salvador y Honduras de mejorar las condiciones de vida de sus poblaciones más vulnerables. La discusión llevó, indefectiblemente, a los temas de la corrupción y la debilidad institucional.

El 9 de julio de 2015, en el salón B-338 del edificio Rayburn de la Cámara de Representantes en Washington, la congresista californiana Norma Torres ya había advertido de la importancia de la lucha contra la corrupción a tres embajadores y un canciller centroamericanos que llegaron hasta ahí a hablar sobre el paquete de ayuda al Triángulo Norte en un evento organizado por el influyente Diálogo Interamericano. “No podemos justificar fondos sin garantizarle a los contribuyentes que no terminarán en manos de funcionarios corruptos”, dijo Torres a la audiencia, que incluía a Hugo Martínez, ministro salvadoreño de Relaciones Exteriores.

Para entonces, la situación centroamericana era un hervor. Habían pasado menos de tres meses desde que centenares de guatemaltecos se tomaron las calles para exigir la renuncia del presidente Otto Pérez Molina y de la vicepresidenta Roxana Baldetti, acusados de actos de corrupción. Y faltaba un trecho similar para la renuncia de Pérez, el 2 de septiembre de ese año. En El Salvador, el gobierno del presidente salvadoreño Salvador Sánchez Cerén aún no había hecho pública su reticencia a una comisión internacional anti-impunidad, similar a la CICIG de Guatemala.

Ese modelo, el de CICIG, fue siempre la propuesta preferida de Washington, en especial de los congresistas que veían en la comisión internacional con capacidades de investigar crímenes una forma de contrarrestar la falta de voluntad o la connivencia de los sistemas judiciales centroamericanos con el crimen.

Patrick Leahy, senador demócrata por Vermont y uno de los legisladores más influyentes en temas presupuestarios relacionados con cooperación a América Latina, siempre dijo que ataría la erogación de fondos para el Triángulo Norte a los esfuerzos de los tres países por combatir la corrupción. Tim Rieser, asesor de Leahy, dijo en diciembre pasado a Factum, a propósito de la instalación de la Misión Anticorrupción y contra la Impunidad en Honduras (MACCIH), que sin un perfil parecido al de CICIG el experimento hondureño tendría poco sentido.

“El Senador cree que… la MACCIH debe de tener la integridad investigativa y de persecución del crimen, y la independencia de las autoridades comparables a las que tienen CICIG…”, dijo Rieser.
 
Douglas Meléndez, fiscal general de El Salvador. Foto de Salvador Meléndez.

En El Salvador no hay CICIG ni MACCIH. El gobierno de Salvador Sánchez Cerén terminó por rechazar de forma tajante comisiones internacionales contra la impunidad y la corrupción, y con el tiempo funcionarios de su partido han ido de decir que las instituciones salvadoreñas funcionan bien hasta proclamar que CICIG es un instrumento de “dominación imperial”. El Foro de Sao Pablo, reunido en San Salvador en julio pasado, retomó esa formulación en su declaración oficial. El comisionado colombiano que dirige CICIG, Iván Velásquez, dijo al respecto que quien diga eso “desconoce la realidad de Guatemala”.

Hay quienes, en Washington, creen que no es suficiente con apoyar solo a las fiscalías del Triángulo Norte y que sin el concurso de los gobiernos nacionales y de la empresa privada los esfuerzos por combatir la corrupción nunca terminarán de ser exitosos. En el caso de El Salvador, parece haber un consenso en la capital estadounidense, no hay por ahora más remedio que apalancar al Ministerio Público.

“Es complejo. Hay avances muy importantes, incluso trascendentes, pero en ciertos casos vienen por la iniciativa del ministerio público o del poder judicial, y no del gobierno en sí”, dice la congresista Norma Torres, de origen guatemalteco y representante demócrata por el 35º distrito de California, una de las pocas políticas estadounidenses que accede a hablar on the record sobre la preocupación que en Washington provocan las corrupciones centroamericanas.

“Lo que los contribuyentes estadounidenses quieren es que, si en el Congreso vamos a destinar fondos para apoyar a otros países, haya resultados, y, efectivamente que haya transparencia y fiscalización sobre los usos de los fondos”, dijo Torres a Factum a través de un correo electrónico. La frase de Torres es la respuesta a una pregunta específica: ¿cree conveniente que Estados Unidos pida alguna auditoría sobre el uso de los fondos destinados al centro de monitoreo de escuchas telefónicas?, relacionada a las acusaciones que pesan sobre el ex fiscal salvadoreño Luis Martínez, quien ha sido acusado recientemente de utilizar lo escuchado en algunas llamadas para realizar chantajes. El centro de monitoreo de escuchas telefónicas en El Salvador ha funcionado en buena medida con fondos estadounidenses.

La administración Obama coincide con Torres al poner la lucha anti-corrupción en el tope de sus prioridades respecto al norte de Centro América.

Juan González, el subsecretario asistente para el hemisferio occidental del Departamento de Estado, le dejaba claro de nuevo el jueves 15 de septiembre. “La lucha anticorrupción es una prioridad… Hemos echado mano de todo lo que tenemos en nuestra caja de herramientas diplomáticas para ver cómo combatimos esto”, dijo durante una audiencia del comité de relaciones exteriores de la cámara baja.

“Es necesario que la cooperación internacional apoye a las fiscalías, pero debe ir vaya codo a codo con esfuerzos nacionales, desde el gobierno, el Congreso, la sociedad civil, y la iniciativa privada. Si no es un esfuerzo compartido, será difícil tener éxito”, sentencia la congresista Torres.

Por ahora, según buena parte de las fuentes citadas en este texto, Washington le apuesta sobre todo al fiscal Douglas Meléndez para sacar adelante una agenda mínima de casos relacionados con la corrupción de funcionarios públicos salvadoreños.

Un funcionario salvadoreño cercano al despacho del fiscal general confirmó que cuando la GECI empiece a funcionar hará suyos la investigación por enriquecimiento ilícito abierto contra el ex presidente Mauricio Funes y miembros de su círculo íntimo, como Miguel Meléndez. También una investigación por lavado de dinero al empresario metapaneco José Adán Salazar Umaña, alias Chepe Diablo y designado por la Casa Blanca como capo internacional del narcotráfico; entre 2014 y 2015, la Fiscalía de Luis Martínez enterró esa investigación. GECI, dice la fuente salvadoreña, también ampliará las pesquisas por enriquecimiento ilícito atribuido al ex presidente Antonio Saca y su entorno.

El lunes pasado, 3 de octubre, la embajador Jean Manes reiteró en una entrevista en un canal salvadoreño que Estados Unidos apoya a la Fiscalía General que dirige Douglas Meléndez y que la lucha anticorrupción es uno de las prioridades en la política internacional de Washington en El Salvador. A mediados de septiembre, la sede diplomática había dicho lo mismo a Factum a través de un correo electrónico: “Tomar pasos efectivos en esta área es también una de las condiciones incluidas por nuestro congreso para permitir el desembolso de los fondos para apoyar los esfuerzos de los países del Triángulo Norte en la Alianza para la Prosperidad”.


Foto principal, ilustración: edificio del Capitolio en Washington, DC. Foto de Francisco Antunes, tomada de Flickr, con licencia Creative Commons.

viernes, 7 de octubre de 2016

La epopeya desconocida de los médicos guerrilleros en El Salvador


El autor recuerda para nuestros lectores un episodio que luce "los triunfos de la misericordia y el bien" como reacción y reflejo de la brutalidad más atroz de la guerra civil salvadoreña.


Miguel Huezo Mixco *


Fue una noche de espanto. Nuestra larga columna caminó a ciegas sufriendo todo tipo de golpes y deslizamientos. Pasada la medianoche, la vanguardia se topó con una avanzadilla enemiga y se produjo un breve intercambio de disparos. Tuvimos que dar un largo rodeo para llegar, cuando ya clareaba, al pequeño y abandonado caserío Portillo del Norte, al oriente de Chalatenango. Mientras descansábamos, pasó al lado nuestro una pequeña unidad de hombres exhaustos, bañados en sudor, cargando a un herido en una hamaca.

El hombre había resultado herido en la balacera. Lo llevaron hasta la iglesia del lugar. Fui a verlo. Estaba acostado, boca abajo, quejándose, entre los escombros de la sacristía. Una jovencita le arrancaba a tijerazos el pantalón ennegrecido por la sangre, y dos extranjeros, un médico italiano y un enfermero norteamericano, a quienes no había visto antes, improvisaban una lección. En un español aceptable, rodeados de un grupo de jóvenes, la mayoría mujeres, explicaban que el tiro mostraba un orificio de salida a unos pocos milímetros del ano. Por suerte, no había comprometido ningún órgano vital. Supervisaron la curación y la inyección del anestésico. Una de las muchachas le hablaba al oído y le pasaba la mano por el pelo. Cuando procedieron a coser la herida, con una aguja curva, como una lesna, el hombre comenzó a dar unos terribles gritos. El enfermero miró mi rostro horrorizado y me tranquilizó explicándome que sus gritos eran solo un acto reflejo, que el paciente en realidad no sentía nada.

Los nombres del médico y el enfermero aparecen citados en el libro La otra cara de la guerra: salvar vidas. Experiencias de la sanidad guerrillera en Chalatenango y Cinquera, El Salvador, publicado en San Salvador hace unas semanas. Ellos formaron parte del sistema de sanidad de la guerrilla que operó en la zona norte de El Salvador entre 1981 y 1992. La mayoría de sus integrantes fueron campesinos. Contaron, eso sí, con el apoyo de médicos provenientes de México, Chile, España, Italia, Alemania, Estados Unidos y, desde luego, El Salvador. Todos ellos gozan de mucho respeto en el mundo de los veteranos de la guerra civil salvadoreña. Sin embargo, su trabajo todavía no tiene todo el reconocimiento que se merece. Una parte del valor de ese libro consiste en situar en el mapa a un contingente de hombres y mujeres que participaron en aquella conflagración con algodones, agujas y escalpelos. Todos, en momentos dramáticos de nuestras vidas, pasamos por sus improvisados consultorios, y nos pusimos en sus manos con la certeza de que iban a hacer todo lo posible por aliviarnos y salvarnos. En el cumplimiento de sus deberes, “con inocencia y pureza”, como reza el Juramento hipocrático, no pocos perdieron la vida.

La otra parte de la importancia del libro radica en la puesta en limpio de la experiencia de un “sistema sanitario” creado en medio de una guerra de guerrillas. La reconstrucción de los hechos, con dosis de historia política, rescate de la memoria y recuperación de un conocimiento y una práctica únicos, nos permite descubrir la lógica que tuvo, los factores que intervinieron en aquel proceso y por qué las cosas se hicieron de esa manera.

A pesar de que la ferocidad de la historia militar y los enmarañados juegos políticos suelen despertar más atención y curiosidad, un libro como este ayuda a entender esa dimensión, refundida en las memorias personales, que denominamos el “lado humano” de la batalla. Cuando aludo a esa parte humana no intento reivindicar una idea candorosa de un conflicto cuya prioridad inmediata es la aniquilación y desmoralización del antagonista. Por el contrario, creo que este documento nos pone frente al espejo de la brutalidad más atroz, pero mostrando los triunfos de la misericordia y el bien.

Asimismo, en el orden estrictamente técnico, ofrece una visión bastante justa del sistema sanitario insurgente, que con el paso de los años se constituyó en un aparato complejo, que incorporó a médicas, médicos, paramédicos y un numeroso personal de apoyo. Esta organización también prestó atención de primeros auxilios y realizó incontables procedimientos médicos para salvar la vida de los combatientes heridos, incluidos, en algunas ocasiones, los del bando enemigo. En los últimos años de la guerra, además, había conseguido ampliar sus actividades procurando bienestar a una población civil que por siglos había estado excluida de servicios médicos básicos.


El origen de ese aparato está ligado al surgimiento de los núcleos guerrilleros urbanos que comenzaron a operar en los años 70, principalmente en San Salvador. Aquel primer sistema sanitario estuvo destinado a atender a personas heridas durante las protestas populares, y también a los guerrilleros y milicianos heridos en acción. Fue, como se describe en el libro, una estructura clandestina, que recurría a médicos y estudiantes de medicina, que tuvo asiento en casas y clínicas privadas, y que fue apoyada en una extensa red de familias que se oponían a los regímenes autoritarios de la época.

Su mayor desafió comenzó después de 1981 cuando las acciones se trasladaron a las zonas rurales. Fue allí donde jugaron un papel clave profesionales de la medicina venidos de los cuatro puntos cardinales del planeta: los “internacionalistas”, como se les llamaba. Ellos no solo desplegaron y aplicaron conocimientos médicos más desarrollados, sino también hicieron una labor educativa y formativa, y crearon protocolos médicos adaptados a las condiciones propias de una guerra irregular. Acostumbrados a intervenir pacientes en quirófanos modernos, desplegaron una enorme capacidad innovadora no solo para montar salas de operaciones y hospitales móviles, improvisando curaciones sobre la marcha, sino también organizando puestos médicos que acompañaban a las unidades de combate.

Jóvenes campesinos, mujeres la inmensa mayoría, a menudo semianalfabetas, asimilaron conocimientos sobre anatomía humana, los sistemas digestivo, nervioso y circulatorio, e incluso sobre odontología y farmacología. A estos médicos y paramédicos también les tocaba el duro papel de consolar a heridos y moribundos que no contaban con el apoyo de sus familias desplazadas por causa de las operaciones de guerra. Fueron curadores y sanadores; hermanos y hermanas; y también padres y madres. Desde donde se lo vea, el suyo no fue un trabajo fácil. Encima de todo, como también lo relata el libro, las iniciativas de los médicos topó a menudo con la estrechez de miras del pequeño “Olimpo”, como uno de los médicos entrevistados llama a las jefaturas que tenían a su cargo las acciones militares y, por ende, las decisiones sobre casi todo lo que ocurría en las zonas controladas por la guerrilla.

Detrás de los reflectores que iluminan a las figuras más visibles de aquel conflicto está la oscura poesía de la guerra, que tuvo uno de sus escenarios en aquellos parajes habitados por los sufrientes. En medio de las operaciones que montaba el ejército para ingresar a las zonas guerrilleras las unidades hospitalarias se desplazaban trabajosamente, con heridos, equipo médico y muy poco personal, como es de imaginarse, pues los brazos más fuertes estaban destinados a la línea de fuego. Iluminados por la luna o las bengalas, aquel cortejo de seres lastimados, rotos, enfermos, constituía una visión conmovedora solo superada en intensidad por las retiradas en masa de la población civil. No es posible evocar unas y otras sin volver a sentir congoja y admiración.

El libro es una historia de esa experiencia contada con las voces de un grupo de hombres y mujeres cuyo trabajo fue hacernos más soportable la guerra. Esa lección de ternura es el mejor alegato a favor de la razón y la no violencia, y la prueba viva de que aun caminando en los desfiladeros del infierno podemos dar lo mejor de nosotros mismos.


* Miguel Huezo Mixco es escritor salvadoreño. Es coautor del blog Talpajocote. También publicó previamente este artículo en Fontera D.

sábado, 1 de octubre de 2016

EL REY TUERTO (Pelicula)



Dos amigas, Lidia (Betsy Túrnez) y Sandra (Ruth Llopis), que llevan mucho tiempo sin verse deciden organizar una cena de parejas para así conocer a sus respectivos novios: David (Alain Hernández), un policía antidisturbios, e Ignasi (Miki Esparbé), un documentalista social que perdió un ojo por culpa de una bola de goma que le golpeó en una manifestación. Todo ello amenizado por los discursos que un político (Xesc Cabot) da desde la televisión. Cuatro personajes que quedan para cenar, recordar viejos tiempos y ponerse al día… sin saber que David dejó tuerto a Ignasi.

martes, 27 de septiembre de 2016

Frente a Frente 27 de Septiembre

¿Por qué diablos la gente apoya a la derecha? Un médico noruego tiene la respuesta


Alberto Buitre



TOLUCA, ESTADO DE MÉXICO. –No creo en el destino, pero hay ciertos momentos en la vida que casi me convencen de creer que nada es casualidad. Uno de esos momentos fue cuando conocí a Gernot Ernst.

En esto venía pensando desde tiempo atrás: ¿Por qué la gente sigue apoyando a la derecha, a pesar que, bajo sus gobiernos, ya saben que es cuando peor les va? En Estados Unidos, Donald Trump no pierde popularidad. En España, la población continúa votando al Partido Popular. Mauricio Macri hoy es presidente de Argentina gracias al voto masivo de la gente. Y en México, nos preparamos para lo que puede ser la vuelta a la presidencia del Partido Acción Nacional… ¡¿Por qué diablos?! Y de tal respuesta, quería escribir un artículo.

Pero no daba con una razón convincente. La teoría dice mucho, sí, pero no lograba empatarla con el siglo XXI. Entonces acudí este fin de semana a Toluca, Estado de México, a una conferencia sobre la crisis del capitalismo organizada por el Partido del Trabajo, y conocí al doctor Ernst.

Ernst es un intelectual en serio. Médico anestesiólogo del Vestre Viken Hospital Trust, en Korngbesrg, Noruega. Neurobiólogo y científico social, ha realizado investigaciones en Teoría de la Complejidad asociadas a la medicina y las ciencias sociales. Además, es consejero científico del Partido de la Izquierda Socialista de Noruega. O sea, el sujeto sabe de lo que habla.

En su ponencia, Ernst dijo que el pensamiento de derecha tiene una explicación neurocientífica. El contexto social actual es el caldo de cultivo para esto. Internet literalmente bombardea con mierda los cerebros de las personas. La llamada “shitstorm” –término urbano para describir una serie de cosas que van aparentemente bien, pero que, al realizarse, terminan horrendamente mal–, dejan cosas (selfies, memes, chats, fotos y videos cualesquiera) que desaparecen rápido y dejan frustración. Las redes sociales están plagadas de pseudoargumentación, generan egoísmo y con ellas es fácil burlarse de asuntos realmente serios, como una tragedia humana, un acto de corrupción política, y la lucha de un grupo de personas por sus derechos. Mierda, pues. Y lo más peligroso de todo: generan miedo. Y el miedo es la materia prima de la derecha.

Ernst explicó que la derecha sabe muy bien lo que hace, cuando le habla a las audiencias. Por ejemplo, crean enemigos abstractos: migrantes, homosexuales, mujeres, anarquistas; en ellos se funda la razón del miedo. Entonces un candidato o candidata de derecha aparece como una figura paternal, que es capaz de arreglar tus problemas. Provoca –dice el doctor–, patriarcado.

Y al padre todo se le cree; por ser padre, y por haberte puesto en una posición infantil de indefensión. De hecho, una vez entregándote a él, cada afirmación que haga la tomas como válida. No importa si sabes que es mentira; no importa si él mismo sabe que es mentira, explica Ernst. Se ha creado una imagen del “nosotros contra los otros”. No argumenta. No te pone a pensar, no lo necesita. Lo único que la derecha requiere es poner imágenes en tu mente mediante palabras y definiciones: “Los mexicanos son violadores y traen drogas”.

Gernot Ernst, médico y consejero científico del Partido de la Izquierda Socialista de Noruega. FOTO: Alberto Buitre

¿Buscaba una respuesta? Ahí la tenía. Pero no era suficiente. Quería saber más, y entonces me lancé a conversar con él.

–Ernst, dime, ¿por qué tiene tanto éxito la derecha hoy en día?

–Los medios de información han cambiado, particularmente internet. Pero también la forma de educación, de movimiento, esto provoca que nuestra mente cambie, que tengamos dificultades de concentrarnos y de aceptar o entender argumentos. Esto es explotado por la derecha porque se especializa por utilizar el miedo. Saben lo que están haciendo. Están utilizando el miedo social.

–¿Pero por qué funciona tanto?

–El miedo, la confusión. Es un hecho que, cuando eres confundido, tu cerebro no logra argumentar. El cerebro es fácil de convencer con imágenes, con palabras simples. Por ejemplo, las grandes tiendas hacen grandes laberintos donde las personas no encuentren la salida. Es una estrategia. Porque cuando eres confundido no tienes fuerza mental para no comprar cosas. Es una técnica; es fácil confundir a la gente. Es la estrategia: aumentar el miedo, aumentar la confusión y así saben que la gente va a apuntar hacia la derecha. Es una estrategia clásica fascista.

–¿Qué opinas de Trump? ¿Por qué, a pesar de tantas críticas, todos los días, el tipo sigue vigente?

–Trump y sus partidarios saben exactamente qué están haciendo. Trump psicológicamente es un hombre viejo que teme a la muerte. Es una estructura típica de la derecha. Ellos temen a la muerte más que los de la izquierda. Y cuando temes a la muerte, cuando tienes miedo, tu método para sobrevivir es la agresividad. Y esos instintos son provocados. En los mitines de Trump, quienes están ahí, la mayoría son hombres son un poco más viejos y también son hombres o mujeres que tienen una alimentación que no es buena, y sus funciones en el cerebro no funcionan claramente. Esta es una estrategia que se ha construido y sus especialistas trabajan en eso.

¿Y qué diablos hacer? Según el doctor Gernot Ernst, la izquierda (yo más bien me considero un anarquista clásico, pero igual aplica) tiene en sus manos la más vieja de sus armas: la organización social; que, dadas las circunstancias, sigue siendo la más efectiva. “Porque la organización social disminuye el miedo”

En la izquierda –apunta– , no hay un camino tan fácil como en la derecha. “La izquierda argumenta. Pero hemos olvidado la organización. Y para la organización necesitamos más tiempo. Hemos perdido a los trabajadores donde no tenemos sindicatos, y ahí debe haber compañeros que sufran y luchen con ellos. Esa es nuestra fuerza. Cuando estamos ayudándoles en las cosas pequeñas, van a escuchar y van a recordar qué es los más importante y van a luchar también. “

Luego entonces, Ernst ofrece lo siguiente que, he titulado: “Consejos del doctor Gernot Ernst para evitar que la gente apoye a la derecha, y sí apoye a la izquierda:

EJEMPLIFICA CON GENTE NORMAL. Explica los problemas y argumenta con base a experiencias de gente común, con la cual tu audiencia se sienta identificada.

MENOS DISCURSOS, MÁS PREGUNTAS. Evita imponer tus ideas. Pregunta, para que la gente descubra la verdad por ella misma.

UTILIZA EJEMPLOS HISTÓRICOS. La gente no tiene consciencia histórica. Recuérdales lo que ha pasado, para que no cometan los mismos errores, y recuerden los éxitos antiguos.

LA DERECHA MANIPULA, LA IZQUIERDA ORGANIZA. Es válido si utilizas algunos métodos de la derecha, como usar imágenes y definiciones. Pero no te olvides de lo más importante: la organización social es la clave.

Ernst explica la propia experiencia del Partido de la Izquierda Socialista de Noruega y la razón de su éxito, al ocupar hasta el 10 por ciento de las preferencias electorales en el país. “En Noruega tenemos la misma lucha contra el neoliberalismo y la organización sindical es muy fuerte, todavía. En algunas áreas, el 90% de los trabajadores están organizados y esto es único en Europa. Pero también al otro lado tenemos un movimiento populista de derecha que es igualmente fuerte, casi el 20 por ciento. Es una lucha muy importante. Es particular para nosotros el SV (“Sosialistisk Venstreparti”, nombre en noruego del Partido) tenemos tres principios generales: el juicio social, el medio ambiente y el feminismo. Eso es muy importante para nuestra lucha. Porque cuando somos capaces de convencer a las mujeres, y las mujeres no son amigas de los populistas de derecha y trabajamos con ellas, juntos, es uno de los métodos con los cuales podemos ganar”.

Nos despedimos con un par de fotos y un buen saludo. Yo, con la esperanza de verlo de nuevo un día y aprender más. Gran sujeto. Y sobre todo, preguntarle de qué personaje era esa espectacular camiseta de jazz que portaba. Nos vemos pronto, camarada.

Allende en su laberinto (Pelicula)



Una mirada desde la ficción, pero con base en datos reales, sobre lo que ocurrió dentro del Palacio de la Moneda, en Santiago de Chile, el 11 de septiembre de 1973, durante esas últimas horas en la vida del presidente Salvador Allende, el día del golpe de estado que cambió la historia del país y de toda Latinoamérica.



lunes, 26 de septiembre de 2016

Colonia Dignidad (Pelicula)




Lena (Emma Watson) y Daniel (Daniel Brühl) es una joven pareja que se ve envuelta en el golpe de Estado de Chile de 1973. Daniel es secuestrado por la policía secreta de Pinochet (Marcelo Vilaro), y Lena da con él en el sur del país, en una zona llamada Colonia Dignidad. Se dice que la Colonia es una misión de caridad llevada a cabo por un sacerdote, Paul Schäfer (Michael Nyqvist), pero en realidad, es un lugar del que nadie ha escapado nunca. Lena decide unirse al culto para encontrar a Daniel.


viernes, 23 de septiembre de 2016

“Daniel Ortega es un tránsfuga político y la tarea hoy es evitar que consolide su dictadura familiar”


Henry Ruiz, Comandante “Modesto” en la lucha guerrillera contra Somoza, uno de los nueve miembros de la Dirección Nacional histórica del FSLN, compartió varios brochazos sobre la realidad de Nicaragua y convocó a abstenerse de votar el 6 de noviembre, en una charla con Envío que transcribimos.

Henry Ruiz

¿Cómo llegamos hasta dónde hoy estamos? Y no digo cómo llegó el Frente Sandinista hasta aquí… porque el Frente Sandinista no existe. Lo que hay ahora es sólo un grupo político alrededor del caudillaje de Daniel Ortega, un grupo que sigue manteniendo las siglas FSLN, pero donde ya no hay mística y tampoco hay normas ni programa ni debate, donde ya no hay nada. ¿Y de quién es la responsabilidad? Los responsables de que Daniel Ortega esté ahí donde está somos en primer lugar quienes luchamos contra la dictadura de Somoza, todas las generaciones que cuarenta y pico de años atrás luchamos contra una dictadura y después fuimos permitiendo que este tipo esté hoy encajado en el poder. Durante años hubo contradicciones importantes, pero dejamos pasar el tiempo… Sí, somos culpables, unos más que otros. Ahora, una incipiente dictadura dinástica se levanta ante nuestros ojos y ante nuestra conciencia desafiándonos.

Las dictaduras son experimentos políticos muy dolorosos. Y si los primeros responsables de esta dictadura somos los hombres y mujeres que permitimos que Daniel Ortega llegara hasta donde hoy ha llegado, somos nosotros los primeros obligados a bajarlo de donde está. Debemos dar el primer paso nosotros. La misión de enfrentar a Ortega es de nosotros, los hombres y mujeres que conocimos el somocismo y que lo enfrentamos, que vivimos la guerra de intervención imperialista de los años 80; somos nosotros, los que vimos iniciarse la democracia como un orden de derechos en que el pluralismo no fue un peligro y la ley escrita parecía respetarse. Retomar la bandera de la justicia social que en aquellos años se deterioró será hoy parte de nuestra lucha.

Una gran mayoría de jóvenes aún no asimila las consecuencias del genocidio institucional que Ortega ha practicado durante estos diez años reformando la Constitución y demoliendo las instituciones. Pero estoy convencido de que más temprano que tarde los jóvenes van a entender que esta lucha no es sólo de nosotros y que necesitan acuerparla. Y se incorporarán si observan en nuestra lucha y en nuestro compromiso ética y prácticas políticas correctas, lejos del oportunismo y el zancudismo, de la corrupción que corre paralela a esas prácticas nefastas. El mandato que hoy tiene toda la sociedad nicaragüense es sacar del gobierno a este dictador.

Recordemos sólo un poquito de la historia más reciente. Después que Daniel Ortega perdió las elecciones frente a Alemán y a Bolaños ya existía en el Frente una lucha solapada, una inconformidad, porque ya habíamos bastantes militantes sandinistas, orgánicos y no orgánicos, que no queríamos que él siguiera siendo candidato a la Presidencia. ¿Por qué sólo Daniel, sólo Daniel…? Veíamos que a este hombre ya le faltaba carisma y no lograba aglutinar al sandinismo. Con esa convicción iniciamos un movimiento en mayo de 2004, planteando la pre-candidatura presidencial por el Frente Sandinista de Herty Lewites. En Jinotepe reunimos a 10 mil sandinistas en enero de 2005. Las concentraciones que hacíamos con Herty eran masivas. Y en ellas nos volvíamos a encontrar los sandinistas. Y comenzamos a sentirnos de nuevo acuerpados. Ésa era la idea: que desde dentro del Frente surgiera una fuerza que recuperara los principios que ya para entonces estaban siendo descuartizados, que sostuviera la soberanía nacional, que recobrara la mística y que luchara de verdad por los pobres. Pero a Herty lo expulsaron del Frente a inicios del año 2006 y Daniel Ortega se autonombró nuevamente candidato. Y cuando empezaba la campaña para las elecciones de aquel año Herty murió repentinamente…

En 2006 Daniel Ortega ganó las elecciones y regresó al gobierno. ¿Las ganó…? Eduardo Montealegre se fue corriendo a las 10 de la noche de aquel día a reconocerle la victoria a Ortega sin esperar que finalizara el conteo. Y se quedó sin contar un 8% de los votos. Si se hubieran contado, aún con el Consejo Electoral ya totalmente amañado en ese momento, el resultado habría sido una segunda vuelta entre Ortega y Montealegre. Creo que en una segunda vuelta hubiera ganado Montealegre, que hubiera contado con un concepto de alianza electoral y política. Y no afirmo esto deseando que él hubiera ganado, sino para decir que es positivo que una fuerza de izquierda sea capaz de enfrentarse a la derecha para ganar o para perder en elecciones abiertas, transparentes y democráticas. Para decir que la izquierda debe estar dispuesta a arriesgar el poder y que la alternancia en el poder es una realidad que debemos aceptar tanto en el esquema de la democracia representativa como en el de la directa. Pero para Daniel Ortega nada de eso cuenta. Aquella elección que ganó en 2006 no fue una victoria limpia. Y esta duda persistente pesa en el historial político de Ortega y de su partido.

Cuando Ortega empezó a gobernar en 2007, quienes habíamos empujado el proyecto de Herty Lewites dijimos: “Bueno, démosle un chance, tal vez este tipo ha cambiado”. Y lo dijimos así porque dieron a conocer un programa de gobierno que revisamos con unos economistas de los que habían estado apoyando a Herty, y dijimos: “No está mal, da señales de querer salir del neoliberalismo para empezar a construir una economía de desarrollo nacional. Démosle un año a ver cómo lo hace”. Pero una cosa era aquel programa y otra la vuelta política que este tipo dio. Se fue rapidito al INCAE, se reunió con los empresarios más importantes del país, y allí con ellos decidió cuál sería la economía política de su gobierno, que es la misma que nos está rigiendo hasta el día de hoy, basada en lo que les dijo ese día: “Ustedes hagan la economía y yo haré la política”.

¿Qué país tenemos hoy, como resultado de todo esto? Aquí se acabó la reforma agraria y regresó la concentración de la tierra en manos de unos pocos. El latifundio está avanzando en plenitud, todavía con algunas tareas por hacer. Y ahora, ¡a saquear la Costa Caribe! Están deforestando los bosques y llevándose la madera. Y donde se sospecha que hay oro ya tienen el terreno rayado en el mapa para darle concesiones a la B2 Gold. ¿Le importa la ecología a Daniel Ortega? ¡No le importa, para él la “Laudato Si” es pura babosada del Papa Francisco! Lo que le importa a él es amasar riquezas entre “nosotros”. Y ese nosotros es él y su familia, sus allegados y los más grandes ricos del sector privado empresarial. La pobreza es un problema político y no se superará en Nicaragua con la economía política que impulsa Ortega. Hacer caso a las cifras, debatiendo si crecimos un punto o dos puntos estadísticos en los indicadores de la pobreza es una forma de engañarnos, de alejarnos de la visión común que debemos tener de cómo se construye una nación próspera y soberana. ¿Que actualmente se generan riquezas en Nicaragua? Claro que se están generando, pero la pregunta es hacia dónde van, quién las agarra. Mil doscientos millones de dólares llegaron a Nicaragua en el año 2015 en remesas familiares. Y más de mil millones de dólares le concedió Ortega ese año en exenciones fiscales a los grandes empresarios. Entonces, ¿quiénes están aportando a la economía del país? ¿Nuestros trabajadores en el exilio o el gran capital? Y los pobres que se quedan en el país siguen siendo quienes aportan la mayor fuerza de trabajo en trabajos informales, porque casi el 80% de nuestra economía se mueve en la informalidad. ¿Y qué decir de maestras y maestros, los empleados públicos peor pagados, que tienen que conseguirse tres o cuatro trabajos más para tener un ingreso suficiente con que mantener a sus familias y sobrevivir? ¡Ésas son las oportunidades que les brinda hoy el sacrosanto mercado!

Además, Ortega nos va a dejar un país seriamente endeudado. El convenio petrolero que firmó en 2007 Hugo Chávez Frías con Daniel Ortega Saavedra, que le dejó en estos años a Ortega más de 4 mil millones de dólares hubiera cambiado el perfil social de Nicaragua. Diez años tiene Ortega de gobernar y con ese dinero hubiéramos escapado del círculo vicioso de crecer macroeconómicamente mientras se sigue ampliando la brecha social. Hubiéramos cambiado dedicando buena parte de esos recursos a mejorar la educación, que es siempre la palanca más formidable para conseguir el desarrollo de toda sociedad y de cualquier nación. Pero esa plata se la desplumó Ortega, su círculo de poder, su familia y allegados. Y hoy lo que tenemos es una deuda por esa cantidad de plata con el Banco Central de Venezuela, que ahora es nuestro acreedor y que, estoy seguro, nos cobrará esa deuda, porque ese dinero pertenece a los caudales de la nación venezolana. Durante mucho tiempo nos dijeron que, como ese dinero no pasaba por el presupuesto que la Asamblea Nacional aprueba, era deuda privada. . Los partidos presentes en el Parlamento nos repetían lo de la “deuda privada” y hacían énfasis en eso para lograr la magia que origina la credulidad. Nunca lo creí. ¿Cómo un contrato entre dos Presidentes puede ser un acuerdo privado? No creo que Chávez conociera del descaro de Ortega y se haya prestado a tal atraco. Sinceramente, no lo creo. El ladrón fue el de aquí y Chávez no fue su compinche. Fue Ortega quien abusó de la buena fe de Chávez.

¿Quién es Daniel Ortega? Un luchador sandinista que tiene el mérito de haber pasado siete años en la cárcel. Después dijo que lo torturaban todos los días de esos siete años, pero eso se lo inventó. Hugo Chávez lo llamaba “guerrillero”, pero en ninguna guerrilla estuvo él. Daniel Ortega fue coordinador de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, Presidente de la República en 1984, Presidente de la República en 2006, Presidente de la República en 2011 y en 2016 será nuevamente Presidente de la República. Es un hombre que no tenía dónde caer muerto y ahora es un potentado porque hizo de la política un buen negocio, olvidándose de la ética y de los principios que deben regir la ética de un luchador revolucionario, como en una época se creyó de él. El lenguaje en el que se llama solidario, socialista y cristiano no es más que retórica dulzona para engañar a los militantes de su partido y a la gente de las filas humildes del pueblo. Daniel Ortega es un tránsfuga político. Es un hombre que se pasó con todo y mochila a las filas de la derecha adoptando la política económica capitalista más reaccionaria de la historia moderna y practicando las artes de la corrupción.

¿Es una dictadura lo que él ha construido en Nicaragua? Hemos gastado mucho tiempo discutiendo si es o no una dictadura. Decían que no era dictadura porque no hay prisioneros políticos, no hay asesinatos políticos, no hay tortura, no hay represión… Ahora ya está confirmado que tenemos de todo eso, como sucede en el menú represivo de todas las dictaduras. Y aunque aún hay poquito de todo eso, espérense, porque si él sigue encajado en el gobierno, habrá bastante de todo eso y lo habrá para todos.
Si este gobierno fuera democrático,¿ para qué necesitaba la Ley de Seguridad Soberana? Esa ley dota a Ortega de un garrote amenazante en sus manos. ¿Para qué quiere tener el mando directo de la Policía y del Ejército sin la criba normativa de una instancia civil? Para que no haya intermediación de nadie en ninguna crisis en la que él pierda el control. En una situación así Ortega ordenará reprimir “adecuadamente”. Esa ley, la doctrina de la seguridad soberana, le permite a la nueva Seguridad del Estado, que no pareciera que está, pero que sí está, reprimir todo lo que los ojos del dictador consideren dañino a su orden político.

¿Cómo no ver que ésta es una dictadura y además una dictadura familiar? En eso se parece al somocismo. Con una diferencia: Daniel Ortega fue más lejos que Somoza. Él “se voló la cerca” cuando le añadió a su dictadura el confite de poner a Rosario Murillo como Vicepresidente. Porque Salvadora Debayle nunca fue Vicepresidenta. Tampoco lo fue Isabel Urcuyo ni lo fue Hope Portocarrero. La amante de Tacho, Dinorah Sampson, sí mandaba, pero institucionalmente nunca apareció en ningún cargo. Y Ortega ha hecho ahora lo que aquellos no hicieron nunca. Y lo ha hecho sin medir el rechazo que esa decisión ha provocado en sus propias filas.

Antes de nombrar a Rosario Murillo, a mí me preguntaron si creía que ella sería la elegida para la Vicepresidencia. Dije que no, porque eso no le agregaba nada políticamente a Daniel Ortega. La Vicepresidencia obedece a un concepto de alianza política, y así la había manejado él varias veces. ¿Por qué, entonces, nombrarla a ella? Lo haría sólo si tuviera un doble problema. Uno, que sintiera que no tiene ya capacidad para organizar al Frente Danielista, todavía conocido como FSLN, dándole estructura y mandos para hacerlo funcionar como una maquinaria. Y otro, que no se sintiera seguro de poder terminar otro mandato de cinco años más. Además, como a Daniel Ortega no le gusta trabajar y ella es hiperactiva y está en todo... Todo eso debe haberle decidido a escogerla a ella como su fórmula política electoral y de sucesión.

¿Quién es Rosario Murillo? La historia nos enseña sobre el papel que ella juega porque siempre en la historia ha habido Agripinas… Ahora, ella está fabricándose su perfil: sobrina nieta de Sandino, pariente de Darío… ¡y muy pronto prima de Jesucristo! Ella forma parte de esas personas que se autoenaltecen, pero que son figuras de la realidad virtual y así como se encumbraron así desaparecerán cuando la realidad popular les pase por encima. Daniel y Rosario mientras más tiempo estén en el poder más se alienarán. Creo que ése es el término adecuado: los dos están alienados por el poder. El poder enloquece y mientras más tiempo se pasa en el poder es mayor la locura. Pienso que este dúo está ya tan alienado que por eso está cometiendo últimamente tantos dislates políticos.

¿Hay contradicciones en la cúpula de este poder dictatorial? Hay muchas. Rosario las ha tenido con todo el mundo. Algunos han perdido la pelea frente a ella. Otros han subido por ella. Otros han sido defenestrados. Hay movimientos de salida y también movimientos de entrada de algunos que se van encajando en la cúpula. En medio de las contradicciones, ella y sus hijos han ido asumiendo cada vez más responsabilidades en el aparato del Estado. Hasta el momento, yo creo que ella va ganando en la disputa interna. Otras contradicciones que están teniendo entre todos ellos tienen que ver con el reparto de utilidades… Lo nuevo es que la decisión de imponerla a ella como Vicepresidenta le está causando a Daniel graves problemas internos y le está socavando el soporte orgánico que hasta ahora mantenía. Las malas decisiones se pagan caras y él ya las está pagando porque no esperaba que tanta gente del danielismo considerara que ella no debía ser Vicepresidenta, que tantos en sus filas estén rechazando esa decisión y que digan claramente que no irán a votar el 6 de noviembre, sumándose a la abstención.

El danielismo es todavía fuerte. Porque las contradicciones principales no se han desatado todavía. Ya hay choques de naturaleza económica porque este gobierno, por abusivo, está chocando con algunas cámaras del COSEP. Por ahí van a ir creciendo las contradicciones. Es que una vez que el dinero “toca la cabeza” de alguien, éste siempre quiere más dinero. “Cagajón del diablo”, llamó al dinero alguien por ahí. Éste es un modelo basado en la codicia y quienes lo integran quieren cada vez más dinero. Hasta ahora, el gran capital nacional y el capital transnacional están bien con Daniel Ortega, están muy bien. Él les ofrece todo y además les cumple. Y si no, vean la represión que ordenó cuando hace poco se levantaron los obreros y obreras de una zona franca exigiendo mejores salarios y condiciones laborales más humanas y para lograrlo, pedían el apoyo “del comandante Daniel y de la compañera Rosario”. ¡Y qué comandante y qué compañera! ¡Reprímanlos! Ésa fue la orden, no fuera a extenderse el mal ejemplo entre las 110 mil mujeres y hombres trabajando hoy en zonas francas, única fuente de generación de empleo formal que este régimen y sus semejantes neoliberales han promovido. Y lo mismo pasa en el sector público: al que brinca, lo sacan, y el que no menciona “al comandante y a la compañera” cuando ofrece declaraciones públicas sobre su trabajo administrativo, ése va fuera. Y al empleado que exige derechos laborales, una maquinaria que tienen en el sistema judicial lo aplasta. Están todavía fuertes, pero crecen las contradicciones. Y las contradicciones nunca son estáticas, caminan. Y ahí va caminando el descontento entre los tramos que generan las contradicciones…

Más que hablar de ellos, me parece que debemos preguntarnos qué vamos a hacer para deshacernos de ellos. Soy ahora integrante de un pequeño movimiento político, el Movimiento Patriótico por la República, el MPR. Es un movimiento, no un partido, porque no tiene programa ni estatutos. Es un proyecto político, con fines políticos, que busca soluciones políticas a los problemas de este país y que busca cambiar la economía política que esta dictadura nos ha impuesto. Somos el producto, en el tiempo, de lo que fue otro movimiento, que iniciamos sólo sandinistas, el Movimiento contra la Reelección, el Fraude y la Corrupción. Con esos tres objetivos nos juntamos varios compañeros y ciudadanas y ciudadanos que fuimos elaborando poco a poco un pensamiento político doctrinario.

En nuestro movimiento consideramos la no reelección a perpetuidad como un principio y una necesidad histórica en Nicaragua para romper con el caudillismo. Consideramos fundamental establecer la no reelección a perpetuidad en una nueva Constitución Política que debemos lograr. Es también un principio para nosotros la defensa y la práctica del Estado laico. Otro principio que planteamos es la suscripción popular, eliminada por el pacto Alemán-Ortega. La planteamos convencidos de que hay que transformar el sistema de partidos políticos, pues tal como hoy funcionan conducen necesariamente al gavillismo y al amiguismo político, que a su vez conduce siempre a todas las marañas de la corrupción. Por eso proponemos candidaturas de suscripción popular, que permitan a los movimientos políticos y a la sociedad civil hacer política y participar en elecciones unidos por programas y metas comunes y sin las ataduras convencionales. Cuánto movimiento social existe hoy en Nicaragua, pero no tiene participación política porque las leyes partidistas se lo impiden…

El Movimiento por la República considera una urgencia política la derogación de la ley de la concesión canalera, ley 840, porque atenta contra la soberanía nacional y la integridad territorial, inculpando a Daniel Ortega como un político traidor que amerita un juicio político que sirva de escarmiento a todo político, a todo partido, a toda asamblea y que les ilustre que la soberanía nacional es sagrada y sacrosanta y que no se puede jugar con ella en nombre de cualquier razón alegada como importante. Un abuso político como el cometido por Ortega en la concesión canalera es mortal y merece la más alta de las penas en la escala de los más altos delitos.

Hoy, cuando desde la sala de los poderes que constituyen el Estado de Derecho, han sido ya demolidas las facultades que partidos y ciudadanos poseen para ejercer con el voto directo la democracia representativa, Daniel Ortega ha aniquilado el proceso electoral y ha convertido sus restos en chatarra para que la reciclen los partidos zancudos, a la cabeza de ellos el PLI, el partido que le entregó a Pedro Reyes, un ex-agente de la Seguridad del Estado.

¿Qué hacer? La conciencia ciudadana no debe ser burlada y por eso proponemos la abstención. No hay que ir a votar. Si el 6 de noviembre las calles están desoladas sabremos que la abstención ganó y que Ortega perdió. Y al día siguiente, el lunes 7 de noviembre, debemos seguir reuniéndonos porque el paso siguiente es levantar un movimiento masivo que derogue la ley 840.

Abstenerse es una acción dinámica si con ello se persigue un fin político. Los ciudadanos pro-abstención nos identificamos como quienes rechazamos la farsa electoral de Ortega y sus secuaces. La acción política de la abstención contribuirá conscientemente a deslegitimar la farsa electoral que esta gente ha montado. Los ciudadanos pro-abstención nos identificamos como ciudadanos que luchamos y lucharemos por construir un Estado de Derecho más fuerte y legítimo que el que ha sido derruido por Ortega. Esa construcción iniciará con la derogación de la Ley 840 mediante un movimiento plebiscitario de masas que evite las consecuencias negativas que para la soberanía económica de nuestro país se producirían si la ley es derogada sólo por una votación en la Asamblea Legislativa. El pueblo organizado es quien debe derogar la ley mediante una acción plebiscitaria, que después, en nuevos pasos de lucha, permita también elaborar una nueva Constitución Política que levante las bases de un nuevo Estado de Derecho donde no haya reelección, se derogue la ley de seguridad soberana, se dedique a la educación el 7% del PIB, se honre la promesa de dar tierra y créditos a los campesinos pobres, se restablezca el aborto terapéutico y se proteja realmente nuestro medioambiente con políticas de mediano y largo plazo para que así Nicaragua contribuya a la lucha mundial contra el cambio climático. Todo esto empieza con la decisión de no ir a votar el 6 de noviembre.

La abstención significa no ir a votar. Desde ahora hay que hacer campaña por la abstención con todas las personas que conocemos, convencerlas de que es una decisión política activa. El voto útil para Ortega es ir a hacer fila, aunque uno vaya a rayar o a manchar la boleta o a escribir en ella cualquier cosa. Porque aunque alguien manche su voto, lo verán en la fila y lo registrarán como votante. Y todos los votos nulos, manchados, rayados o con cualquier mensaje aparecerán después como votos por la dictadura. Los resultados de esta farsa ya están decididos. Pero si las calles ese día están desoladas sabremos que Ortega perdió y que la abstención ganó. Y el plan es que desde el día siguiente sigamos organizándonos y levantemos la bandera de derogar la ley 840 por medio de un plebiscito al que poco a poco iremos incorporando otras banderas.

La ley 840 tiene rango constitucional. Se necesitan dos tercios de los diputados para derogarla. Pero si la derogan los diputados, el chino Wang Jing nos cae encima, porque en esa ley los daños y perjuicios que se le causen los puede reclamar él en tribunales internacionales. Eso dice la ley. De manera que si lo hacemos “a paso de mula”, Wang Jing nos demanda. Y a estas alturas no sabemos si la concesión canalera, por 50 mil o 70 mil millones de dólares, fue ya convertida en derivados financieros que pueden estar moviéndose en el mercado especulativo. ¿Quién va a responder por eso cuando sepan que la ley se derogó? Si lo hacemos con los votos de los diputados nos demanda Wang Jing. Pero si levantamos a un pueblo en las calles exigiendo la derogación de la ley tendremos respaldo moral y peso político nacional e internacional. Tiene que ser con un plebiscito. Y un movimiento de masas no permitirá que el plebiscito lo organice el Consejo Electoral. Hay suficientes personalidades honestas en este país para organizarlo. Las masas en las calles son las que nos darán autoridad moral y política para derogar esa ley y después para hacer una nueva Constitución.

Hay mucho que hacer, pero no vamos a esperar el 6 de noviembre para empezar a trabajar. Desde ahora hay que hablar con la gente sobre la abstención y así ir formando una especie de cadena con la que organizadamente vamos a ir a discutir lo que sigue. Empezaremos con la derogación de la ley 840 porque esa bandera tiene el soporte objetivo de un movimiento organizado, valiente, que no ha tenido miedo y que está pidiéndonos solidaridad. Y no apostemos mucho por Managua, que es siempre “la vaca echada”… En Nicaragua siempre las luchas han venido desde afuera hasta llegar de último a Managua. El asesinato de Pedro Joaquín Chamorro en 1978 fue lo que puso a los managuas a entender que algo estaba pasando, mientras nos moríamos en la montaña… El plan ahora es ir creando condiciones y creando conciencia fuera de Managua hasta organizar un movimiento que logre una nueva correlación de fuerzas políticas en el país.

No lo vamos a lograr en un día. Organizar políticamente no es como hacer una piñata: se fija una fecha, se invita a la gente del barrio, se compra la piñata y en un ratito se quiebra y todo mundo alegre. No, organizar políticamente requiere paciencia. Hay que convencer a la gente de los objetivos. Y los objetivos deben estar claros. Cuando me preguntan para qué será ese movimiento plebiscitario de masas respondo: “Es para tumbar a Ortega”. No lo vamos a sacar del gobierno con un movimiento armado, sino con un movimiento social potente y así nos vamos a ahorrar mucha sangre. Y hay que empezar ya, pero hay que tener paciencia. Paciencia y claridad de objetivos. Así fue la lucha contra Somoza: sostenida, sostenida, sostenida y así fue creciendo, creciendo, creciendo…
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


UN DÍA COMO HOY, 12 de febrero de 1973, los principales periódicos de El Salvador difundieron fotos de la muerte de los compañeros José Dima...