Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

viernes, 21 de octubre de 2016

Armando Durán denuncia por secuestro al presidente


Tras la eliminación de la Ley de Amnistía en julio de 2016, la primera denuncia que recibió la Fiscalía fue contra el presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, y los otros cuatro exmiembros de la comandancia general de la guerrilla del FMLN. Armando Durán fue secuestrado por el Ejército Revolucionario del Pueblo en 1986 y 30 años después finalmente puede reclamar justicia. No cree en perdones y olvidos. "Porque el secuestro es una cosa terrible", dice. Esta es su historia. Una historia que relata con rabia y dolor.
 
 
Sergio Arauz
elfaro


 
Armando Durán vuelve al punto preciso donde un pelotón del Ejército Revolucionario del Pueblo lo secuestró el 7 de diciembre de 1986. Durante 37 días fue obligado a recorrer la Bahía de Jiquilisco y sus alrededores, eludiendo bombas y balas, mientras su familia procuraba cumplir con las exigencias para el rescate. Armando Durán ha demandado ante la Fiscalía a los excomandantes generales del FMLN.

Armando Durán vuelve al punto preciso donde un pelotón del Ejército Revolucionario del Pueblo lo secuestró el 7 de diciembre de 1986. Durante 37 días fue obligado a recorrer la Bahía de Jiquilisco y sus alrededores, eludiendo bombas y balas, mientras su familia procuraba cumplir con las exigencias para el rescate. Armando Durán ha demandado ante la Fiscalía a los excomandantes generales del FMLN. "Quiero que paguen", dice. Foto de El Faro / Víctor Peña.

Solo hasta cuando bajó del Jeep Willys, Armando se enteró del motivo del retén.

—Mirá —le notificó el guerrillero que estaba a cargo del operativo—: en este momento te encontrás en calidad de secuestrado del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. Te vamos a mover de aquí por tu seguridad y la nuestra.

Vio cómo le ponían una pañoleta estampada con las siglas del FMLN que le cubría la mitad del rostro, y comenzó a caminar escoltado por el pelotón de hombres armados.

Ese domingo 7 de diciembre de 1986, con el sol de las 10 de la mañana, Armando Durán no pudo despedirse de su hermana ni de su cuñado. Junto a la escuadra de guerrilleros se encaminó por una calle de tierra y en segundos el grupo se perdió de vista al internarse en el bosque salado que rodea la Bahía de Jiquilisco, en Usulután. “Entonces escuché una ráfaga de balas", recuerda Armando, 30 años después. Y temió lo peor. "Pensé en mi hermana y mi cuñado”, que lo habían acompañado en su automotor hasta el punto en que los detuvieron los hombres armados.

Armando Durán tiene 62 años y habla de su secuestro como si hubiera ocurrido ayer. Armando no ha olvidado. Nunca olvidó. Y cuando el pasado 13 de julio se enteró de que, finalmente, la Sala de lo Constitucional había eliminado la Ley de Amnistía de 1993, se apresuró a leer la sentencia. Ávido, reparó en que los crímenes de guerra y los de lesa humanidad quedaban desprotegidos y, posiblemente gracias a su formación autodidacta en materia de derecho, concluyó que su caso era perseguible. Que, finalmente y después de 30 años de estar rumiando su caso, tenía una oportunidad ante el sistema. Al siguiente día, el 15 de julio, empezó a trabajar en su archivo y preparó su caso. 13 días más tarde llegó a la Fiscalía General de la República a denunciar a la que fuera Comandancia General del FMLN, de la que fue parte el hoy presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén.

—¿Qué busca, Armando?

—La Ley de Amnistía impidió que yo pidiera justicia. He esperado 30 años para poder hablar como víctima y exigir justicia.

—Para usted, ¿qué es justicia?

—Justicia es que me paguen lo que me robaron... ¡es que me robaron!

Cuando Armando habla de que le robaron no se refiere solo a lo material. Su familia, por supuesto, tuvo que entregar dinero y una serie de bienes a cambio de la liberación después de 37 días de secuestro. Antes del secuestro, Armando y su familia habían estado aportando a la guerrilla forzosamente lo que esta llamaba "impuesto de guerra". Y Armando reclama por eso, pero cuando él habla de que le paguen también reclama por el sufrimiento de aquellos días y aquellas noches en que varias veces se sintió al borde de la muerte. Y eso no se lo pagarían con dinero.

—¿Quiere verlos en la cárcel?

—¡Claro! Quiero verlos presos... ¡no es poca cosa lo que me hicieron! —dice este hombre, que no ha olvidado lo que vivió hace 30 años.

Armando nunca olvidó. Se dice una persona de derechas, pero no cree en el perdón y el olvido que durante 23 años ha predicado el derechista partido Arena. Fue durante el primer gobierno de Arena cuando se diseñó y aprobó la Ley de Amnistía de 1993. El 15 de marzo de ese año El Salvador se estremecía cuando la Comisión de la Verdad publicaba su informe "De la locura a la esperanza", que reseñaba los episodios de las más graves violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la guerra civil salvadoreña. Los señalamientos por las atrocidades apuntaban, por abrumadora mayoría, a responsabilidad de las fuerzas gubernamentales (un 66 %), y una cantidad muy pequeña de los casos investigados por la Comisión (un 3.3 %) apuntaban a la guerrilla del FMLN. El resto se atribuía en conjunto a los "grupos paramilitares", "los escuadrones de la muerte" y "hombres armados no identificados".

Un día después de que se revelara el informe de la Comisión de la Verdad, el presidente Alfredo Cristiani apareció en cadena de televisión para anunciar al país la inminencia de una ley que iba a lanzar tierra sobre aquellos crímenes. "Apoyamos una amnistía general y absoluta. Eso quiere decir que aquí hay borrón y cuenta nueva”, dijo el gobernante.

Armando, como muchos jueces y como la Fiscalía a lo largo de los años, veía en aquella ley el impedimento para hacer el reclamo que ahora hace. Y el FMLN, convertido en diciembre de 1993 en partido político, también se pasó años reclamando la eliminación de la ley. Entonces se llegó el 13 de julio de 2016. La sentencia que eliminó la Ley de Amnistía habilita a los jueces para conocer, juzgar y sentenciar casos de la guerra civil, sin importar si están incluidos en el informe de la Comisión de la Verdad o no. La Sala dispuso que es procesable todo caso que no haya supuesto un delito cometido estrictamente en el fragor de la batalla que pueda calificar como crimen de guerra o contra la humanidad. Los magistrados constitucionalistas, además, resolvieron que en la persecución de estos delitos se puede hacer imputaciones penales por autoría intelectual en virtud del funcionamiento vertical tanto de la Fuerza Armada como de las fuerzas guerrilleras. Eso supone una presunción de autoría intelectual por parte de los altos mandos guerrilleros. "Se establece la existencia del aparato organizado de poder como criterio de imputación penal y como criterio selectivo de los casos no sujetos a amnistía", resolvió la Sala. "Los autores materiales o directos generalmente actuaron bajo la dirección de los jefes máximos de las estructuras militares, paramilitares y guerrilleras a las cuales pertenecían."

Armando nunca se creyó lo de perdón y olvido. Y ahora tampoco cree en el discurso que ha adoptado el FMLN hoy que es gobierno. Después de décadas de demandar la eliminación de la Ley de Amnistía por considerar que era un impedimento para el acceso a la justicia, una vez que la Sala emitió su sentencia los efemelenistas salieron a tildar la resolución, cuando menos, de inconveniente. Algunos dirigentes efemelenistas y el mismo gobierno han propuesto la justicia transicional, es decir, una ley que obligue a exponer la verdad sobre lo ocurrido pero que exima de responsabilidad penal a quienes sean encontrados culpables. Armando no cree en eso. "Quieren evadir responsabilidades, no pagar”, dice. Y cuando habla de pagar, lo dice en sentido figurado. “¿Qué significa que paguen? Es que los que resulten culpables paguen con la cárcel".

En este punto, Armando recuerda cómo los secuestros se volvieron una práctica sistemática durante la guerra civil, particularmente por responsabilidad de una de las cinco fuerzas que dieron nacimiento al FMLN en 1980: el Ejército Revolucionario del Pueblo. El ERP hizo del secuestro y asesinato de alcaldes y otros personajes un arma de guerra, y Armando lo sabe. "Es necesario que exista un precedente: tal vez mi caso ayuda a hacer justicia en el sentido de que muchos de los que fueron secuestrados no tuvieron la suerte de haber salido vivos. Murieron y sé que fueron muchos”, dice, para terminar de explicar qué entiende por justicia.

El secuestro de Armando Durán es el primer crimen de guerra que se denuncia ante la Fiscalía tras la eliminación de la Ley de Amnistía. Eso, a pesar de que durante 20 años pareció que quienes más temían a posibles consecuencias de un desmontaje de la ley eran los sectores vinculados a la extrema derecha, los que gobernaron en aquellos años previos a 1992 y los mismos militares que hicieron la guerra. Pero terminó la amnistía y el primer caso en que se demanda que el Estado persiga penalmente apunta a excomandantes del FMLN. Esos que hoy piden amnistía penal a cambio del reconocimiento de los crímenes.

Durante los 37 días en que su vida estuvo en manos de los guerrilleros, Armando Durán fue obligado a caminar por campos minados, a dormir en terrenos que eran bombardeados al menos dos veces por semana por la Fuerza Aérea Salvadoreña. Tuvo que huir de las balas en enfrentamientos como si fuera un guerrillero más, con la diferencia de que él carecía de entrenamiento previo, y se vio forzado a soportar hambre, frío y la sensación de la inminencia de la muerte.

***

Fue Stella quien recibió la llamada con la que empezó la tragedia familiar. Aquel domingo 7 de diciembre de 1986, uno de los trabajadores de la empresa de la familia llamó para pedir una reunión en una de las tres salineras de la familia Durán ubicadas en la Bahía de Jiquilisco. Los trabajadores exigían un incremento salarial, era plena temporada de producción de sal y las labores no podían interrumpirse. La familia Durán vivía de la exportación de sal a Guatemala.

Stella y su hermano, Armando, salieron de San Salvador a las 5 de la mañana. Los acompañaba Benjamín, esposo de otra hermana de Armando.

A las 7 a.m. llegaron al caserío Salinas del Potrero, donde los Durán tenían sus salineras. Unos 700 metros antes de llegar a la propiedad, con Armando al volante del Jeep Willys, alcanzaron a ver a unos hombres vestidos de verde olivo armados con fusiles. Benjamín creyó que era el ejército, porque los hombres armados le parecieron bien uniformados y bien armados. No tenía por qué saber que el Ejército Revolucionario del Pueblo ya acostumbraba el uso de los AK 47 soviéticos, pistolas Browning 9 milímetros y arreos de combate estadounidenses.

El Jeep Willys en el que iban paró a la señal de los hombres de verde olivo.

—Mire, ¿qué tal por allá arriba en la carretera? —le preguntó a Armando el hombre que se acercó a la ventana del auto.

—Todo bien —respondió.

—¿No han visto cuilios?

Cuando Armando oyó la palabra "cuilios" comprendió que quienes los habían detenido no eran militares, sino guerrilleros. "Cuilios" es el término despectivo con que se aludía a los policías o a militares.

El guerrillero pidió el documento de identidad de Armando y detuvo su mirada en los rostros de los otros dos ocupantes del vehículo. Comparó la foto del documento con la cara de Armando.

En todo ese tiempo no les permitieron bajara del carro. Los Durán notaron pronto que en realidad aquel grupo de hombres armados tenía también a mujeres armadas.

Estuvieron en el vehículo varado cerca de una hora. El personal del retén se comunicaba por radio y daban información y al parecer recibían instrucciones... Armando, Stella y Benjamín estaban sorprendidos de lo que les parecía un procedimiento minucioso y casi impecable. La comunicación por radio era fluida, las claves militares parecían bien trabajadas. Transcurrió hora y media más hasta que, a las 9:30 a.m., apareció en la escena otro contingente de gente uniformada. Eran unos 15 guerrilleros que se sumaban a los más o menos 25 que los habían detenido. Había unas 40 personas armadas, entre hombres y mujeres.

—¿Tú eres el licenciado Durán Hernández? —preguntó el guerrillero que había revisado la cédula de identidad personal de Armando.

—Sí.

—Mirá, ¿me podés hacer un favor? ¿Te podés bajar del vehículo?

—¿Y por qué? Si solo vamos a la propiedad... los trabajadores nos están esperando.

—Solamente te quiero decir algo.

Lo que el hombre de verde olivo quería comunicar a Armando era que en ese momento lo estaban secuestrando.

***

Armando tiene en su poder una serie de documentos con los que pretende probar que fue víctima de secuestro. Por ejemplo, tiene un intercambio de cartas con una oficial de la Cruz Roja en las que gestiona que el organismo de socorro internacional emita un documento que haga constar que el secuestro existió y que su familia lo hizo de conocimiento del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) mientras Armando estaba cautivo.

Otro documento es una carta emitida por el CICR desde su sede, en Ginebra. En ella, la Cruz Roja reconoce que un representante del FMLN -al que la organización no identifica por su nombre- le informó a inicios de 1987 que Armando había sido liberado. Además, la carta menciona que en sus archivos en Ginebra hay un resumen de su caso. "CIRC ​​tuvo un contacto con un representante del FMLN en el 13/01/1987 y luego otro contacto en el 01.23.1987. La segunda vez, el representante del FMLN informó al CICR ​​que el Sr. Salvador Armando Durán Hernández había sido puesto en libertad hace unos días. La información de la liberación se verificó mediante una llamada a la familia en el 28/01/1987 y luego se cerró el caso.”

El CICR había recibido la denuncia del secuestro y fue informada por la misma guerrilla sobre la privación de libertad y la posterior liberación. El CICR verificó la liberación con una llamada telefónica a la familia.

Una oficial de la Cruz Roja que pidió que no se le identificara confirmó a El Faro la autenticidad del documento que confirma tres cosas: que la familia de Armando denunció un secuestro hace casi 30 años, que la Cruz Roja sirvió de intermediaria en aquel caso, y que un miembro del FMLN les confirmó que Armando había sido liberado. Armando cree que estos documentos sustentan con solidez su caso ante la Fiscalía. Uno de los fiscales que conoce el caso dijo a este periódico que la denuncia de Armando es la primera tras la eliminación de la Ley de Amnistía.

Armando tiene en sus manos mucha documentación reveladora. Por ejemplo, una carta con membrete del FMLN fechada 23 de agosto de 1993. Es decir, ocho meses después de que la otrora guerrilla se convirtiera en partido político. En esa carta, firmada por Edmundo López como representante de la Secretaría de Asuntos Agrarios del FMLN, el partido de izquierdas reconoce que había tenido bajo su poder una propiedad inmueble de la familia Durán en la zona de las salineras y anuncia que da permiso a los dueños para que la recuperen. "En vista de que la propietaria no desea vender, se le autoriza a tomar posesión material de la propiedad antes mencionada", dice la carta.

La familia Durán tuvo que dejar la explotación de las salineras y dedicarse a otro rubro económico.

Armando respira rabia cuando habla de su caso. Cuando habla de su herida. Su voz áspera se queja de un dolor que le escuece. “La Ley de Amnistía realmente fue un arreglo entre victimarios”, reflexiona.

La Fiscalía tomó su denuncia el 26 de julio de este año. Tres días más tarde -el 29 de julio- la oficina contra crimen organizado de la Fiscalía abrió la investigación por el delito de secuestro. En el expediente la víctima es Armando y los denunciados son el FMLN y la comandancia general.

El Faro llamó a Eugenio Chicas, secretario de comunicaciones de la Presidencia, para pedirle un pronunciamiento sobre la denuncia contra el presidente por este secuestro. Chicas no contestó ninguna de las llamadas que este periódico hizo a su teléfono celular desde el 2 de octubre para hablar de este tema. Los días 2 y 3 de octubre se le envió vía Whatsapp unos mensajes en los que se le explicaba el motivo del contacto, pero nunca respondió. El 5 de octubre, El Faro pidió a una empleada de comunicaciones de la Presidencia que informara a Chicas que este periódico lo buscaba y que requería una declaración oficial. Ese mismo día la empleada confirmó que Chicas ya estaba enterado del tema, y que respondió que no iba a hacer declaraciones al respecto.

***

Stella Durán casi nunca habla de ese episodio. Aunque dice que recuerda casi a la perfección el día en que Armando se perdió, forzosamente, junto al pelotón de guerrilleros. Ella y su cuñado intentaron negociar en el momento.

Una vez que se llevaron a Armando, uno de los hombres de verde olivo le confirmó que su hermano había sido secuestrado. Ella se bajó del Jeep Willys y les preguntó cuánto dinero querían. Platicó debajo de un amate con uno de ellos y le explicó que podía intentar conseguir algún dinero si acordaban la cantidad. No quería que se llevaran a su hermano. Stella les lloró y les insistió en que intentaran negociar ahí mismo, pero la respuesta fue negativa.

—No, no podemos hacer ninguna negociación porque no está en nuestras manos eso —recuerda que le dijo el hombre armado bajo aquel amate. Luego le dijo que la decisión correspondía a comandantes.

Ese mismo hombre le dijo que se comunicaría con la familia Durán en otro momento. Luego les pidió que se marcharan. Se subieron al Jeep. Stella quería ir a la salinera, pues sospechaba que su hermano podía estar ahí. Pero su cuñado, Benjamín, optó por la prudencia y le insistía en regresar. En esa discusión estaban cuando escucharon una ráfaga de disparos. Huyeron hacia Usulután, a la casa de la madre de los Durán.

En la casa materna Stella rompió en llanto. Dos días después, el martes 9 de diciembre, por medio de un hombre al que no conocían, la guerrilla envió un mensaje: para liberar a Armando ponía como condición la entrega de 200 mil colones (el tipo oficial de cambio era de 2.5 colones por cada dólar), dos mimeógrafos marca Pelican, dos generadores de electricidad marca Honda, 15 fardos de tela verde olivo, 300 vacunas contra el tétanos y un fertilizante que las fuerzas guerrilleras utilizaban como insumo para fabricar explosivos.

***

Casi 30 años después de su secuestro, Armando Durán vuelve a la casa deshabitada donde fue liberado por la guerrilla la mañana del 13 de enero de 1987. Su voz se quiebra cuando evoca en este inmueble aquellos días en que temió morir y en que creyó que su familia lo había olvidado a su suerte. Fue en esta casa donde el comandante Chungo le justificó el secuestro y le anunció que podía marcharse a casa. Foto de El Faro / Víctor Peña.

Casi 30 años después de su secuestro, Armando Durán vuelve a la casa deshabitada donde fue liberado por la guerrilla la mañana del 13 de enero de 1987. Su voz se quiebra cuando evoca en este inmueble aquellos días en que temió morir y en que creyó que su familia lo había olvidado a su suerte. Fue en esta casa donde el comandante Chungo le justificó el secuestro y le anunció que podía marcharse a casa. Foto de El Faro / Víctor Peña.

Armando no supo detalles de la negociación hasta que recuperó su libertad y fue Stella quien se encargó de todo. “Me movían dependiendo de la situación de las maniobras militares del ejército”, relata Armando. En su primera noche no pudo dormir porque el grupo guerrillero que lo tenía cautivo sufrió un ruidoso ataque de helicópteros. Por supuesto, esos ataques eran más que ruido. Por lo general, recuerda, eran ataques de dos o tres aeronaves que disparaban sus ametralladoras Gatling de calibre 0.5 pulgadas hacia zonas donde el gobierno sabía que había fuerzas guerrilleras. Las Gatling 0.5 pueden rociar 3 mil balas por minuto. Esa primera noche los guerrilleros encontraron un refugio para Armando: una canaleta de regadío que atravesaba una hacienda ganadera en el centro-sur del departamento de Usulután. Armando no sabe dónde exactamente estaban esa noche, pero sí sabe que los helicópteros arremetían desde la costa. “Entraban bien suave... venían casi al ras de los manglares. Cuando ya tenían el objetivo, se venían en picada”, recuerda.

Durante su cautiverio, aprendió que antes de cada ataque del grupo de helicópteros de la Fuerza Aérea aparecía un avión de reconocimiento, al que la guerrilla llamaba “ran”, que sobrevolada la zona. Durante su cautiverio, casi todas las noches escuchó, huyó o se refugió de ataques de este tipo. Los días que no huyó ni se refugió de las balas de las Gatling, sufrió, cual guerrillero, ataques terrestres de las fuerzas del gobierno.

La noche del 17 de diciembre de 1986 el grupo de Armando huyó por uno de los canales en la desembocadura del río Lempa, después de detectar en las cercanías a una de las Patrullas de Reconocimiento de Largo Alcance (PRAL), como se llamaba a un grupo de la Fuerza Armada cuya especialidad era penetrar zonas ocupadas por guerrilleros para dar coordenadas exactas al grupo de helicópteros o a aviones bombarderos. Esa noche Armando sintió más temor de morir. “A mí lo que me daba miedo es que nos fuimos a un lugar muy despejado, sin árboles, y si llegaba el helicóptero sí nos mataba”.

Una vez concluyeron que había pasado el peligro de ataque aéreo, volvieron a la protección del bosque salado. Llegaron a La Tirana, una zona muy pobre en la costa del sur de Usulután. Pasaron dos horas en la oscuridad de la espesura de los manglares y luego a Armando lo subieron a un bote muy estrecho en el que también se embarcaron cuatro guerrilleros. En realidad había ocurrido una ofensiva terrestre del ejército. Hasta entonces, Armando se las había ingeniado para llevar un registro mental de sus días de secuestro. Pero en aquella soledad entre canales y manglares, huyendo de los militares, perdió la noción de los días. Cree que estuvo casi una semana en esa zona. “Hasta que pasó la invasión militar entonces nos llegaron a avisar que podíamos salir. Salimos en la noche, por protección”, cuenta Armando. Cree que en esos días lo tuvieron en la isla Montecristo.

Tres ex mandos medios del ERP consultados por El Faro explicaron que hasta 1983, el comandante de la organización responsable del departamento de Usulután fue Juan Ramón Medrano. Luego la responsabilidad recayó en la comandante "Mariana", cuyo nombre verdadero es Ana Sonia Medina Arriola.

Según estas tres personas, Mariana era responsable de tres puntos del Frente Suroriental del ERP. Medina Arriola, jefa de inteligencia militar de la guerrilla, es ahora una de las propietarias de un canal de televisión, el 27, cuya frecuencia utiliza por ahora la Iglesia Elim. En ese equipo estaba también el ahora diputado Roger Blandino Nerio, conocido en aquella época como Jeremías. Medina Arriola no respondió ni las llamadas a su teléfono celular ni un mensaje de texto ni uno de voz en los que El Faro le pedía una entrevista.

El Faro también entrevistó a tres exguerrilleros que en aquella época combatieron en Tierra Blanca, la zona de Jiquilisco donde fue secuestrado Armando. Coincidieron en que la práctica de los secuestros por parte del ERP dependía de los mandos de cada frente de guerra. Tierra Blanca tuvo durante casi toda la guerra como su jefe guerrillero local al comandante “Chungo”. Los tres excombatientes dijeron no recordar el nombre verdadero de Chungo. Los tres también coincidieron en que cada zona tenía autonomía como para realizar los secuestros que considerara necesarios para buscar provisión de fondos o pertrechos de guerra. Añadieron que Chungo ya murió.

El antecesor de Mariana como responsable de Usulután tampoco quiso conceder una entrevista. Vía telefónica sostuvo que todas las explicaciones que él pueda dar sobre decisiones y acciones durante la guerra civil están ya plasmadas en un libro de su autoría. "Lea mi libro. Eso es lo que yo puedo opinar”.

Uno de los ex mandos medios del ERP consultados por El Faro accedió a hablar sobre los secuestros.

—¿La comandancia general del ERP pudo conocer de un secuestro perpetrado en Tierra Blanca cuyo rescate fue de 50 mil colones?

—No necesariamente. Los secuestros eran una práctica común, pero en muchos casos eran ordenados por líderes locales.

—¿Un secuestro cuyo rescate era de 50 mil colones no lo conocía la comandancia del ERP?

—No. La comandancia básicamente se ocupaba de cosas estratégicas. El secuestro de Roberto Poma sí era estratégico, el secuestro de la hija del (presidente) Duarte era importante, pero Atilio (Joaquín Villalobos, dirigente principal del ERP) no estaba ni tenía que estar al tanto de lo local.

—¿Recuerda a los comandantes Mariana y Jeremías?

—Sí. Pero ellos, le voy a ser franco, ni se aparecían por esa zona. Ellos no se metían en lo local.

Armando no ha olvidado. Nunca olvidó. Por eso, 30 años después de su secuestro, tiene identificados a dos de los exguerrilleros que estuvieron en uno de los campamentos donde estuvo cautivo. Pero los nombres de esas personas se los guarda para empujar su causa en la Fiscalía, a la que ya se los ha aportado. También recuerda el seudónimo de la única persona que casi siempre estuvo a su lado. Le decían Zulma. “Mi brigadista era una guerrillera que se llamaba Zulma. Otro se llamaba Hilario". Y sabe qué ha sido de ellos: "Los dos ya murieron”.

Armando ha pasado la mitad de su vida investigando sobre las personas que lo secuestraron. Se le volvió una obsesión. Asegura que recuerda bien los rostros de sus secuestradores. Sobre Chungo confirma la versión de los exmiembros del ERP. "Murió hace casi un año, de muerte natural. Yo lo vi un par de veces en esta zona", dice, el día en que volvió con El Faro a Tierra Blanca, exactamente al punto en que a las 7 de la mañana del 7 de diciembre de 1986 lo detuvo el retén guerrillero.

***

Armando conoció a Chungo en vísperas de la Navidad de 1986. El 23 de diciembre el comandante Chungo mandó que le llevaran de urgencia al secuestrado. Armando se llenó de esperanzas: creyó que Chungo iba a anunciarle que las negociaciones con la familia iban por buen camino y que su liberación era inminente. Llegó al campamento de Chungo en la noche. Estima que en ese lugar, cercano al caserío Las Arañas, en el bajo Lempa, había unos 120 guerrilleros. El episodio terminó con profunda tristeza para Armando.

Llegó donde Chungo. Al tenerlo enfrente, Armando tomó la iniciativa y buscó respuestas sobre su futuro:

—Chungo, ¿podemos hablar?

—Mirá, fijate que no hay nada. No hay negociación todavía —respondió Chungo, adelantándose a los pensamientos del secuestrado.

—¿Por qué?

—No sé —fue la escueta respuesta que recibió. Y eso fue todo. Chungo nunca le dijo para qué lo había llamado.

"Me sentí muy mal", dice Armando. Ese día se le derrumbaron las esperanzas de una pronta liberación. Rompió en llanto. En su mente resonaron las palabras recientes de un guerrillero, que le había dicho que podía estar hasta años secuestrado y le había advertido que si las negociaciones no avanzaban rápido, la guerrilla podía trasladarlo a Morazán.

Al día siguiente, la víspera de Navidad, Armando recibió algo de su familia: una frazada y una bolsita de dulces. Pero lejos de darle felicidad, recibir aquella frazada y aquellos dulces lo sumieron en la depresión. “Yo me puse más deprimido porque era Navidad y no me habían mandado nada más. Pues sí, como uno secuestrado se le viene un montón de sentimientos encima... yo pensé que me habían olvidado".

Solo hasta recuperar su libertad Armando se enteró de que su familia sí le había enviado más cosas.

A las 7 de la noche del 24 de diciembre le dijeron que iban a liberarlo. Descansó en una hamaca un rato y, después de la aguda desazón de la noche anterior, sintió algún alivio. Pero a la medianoche sobrevino un ataque aéreo y lo levantaron para escurrirse en el bosque.

***

—Armando, ¿por qué no demandó sólo a los comandantes del ERP?

—Yo he denunciado al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. Es que a mí me dijeron que era una institución. Una heredó a la otra, la de aquella época y la de ahora. Es una denuncia contra Shafick Hándal, Joaquín Villalobos, Francisco Jovel, Eduardo Sancho y Salvador Sánchez Cerén. Esa es la denuncia en sí. No es contra la comandancia, es contra las cinco personas, que eran comandantes del FMLN. Así dice la denuncia que puse.

Y mientras Armando se movía aquellos días en zonas de guerra, Stella estaba al frente de las negociaciones. Y por eso ella también conoció a Chungo.

La primera reunión para discutir la liberación de Armando ocurrió en una de las salineras. Ahí les dijo que era imposible conseguir 200 mil colones, pero que los bienes que le habían pedido sí los podía entregar poco a poco. Al final acordó pagar un rescate de 50 mil colones. Su contraparte en la guerrilla era Chungo.

Stella estaba muy preocupada: un guerrillero que actuaba como vocero del grupo que había cometido el secuestro le había advertido que si no cumplía con todo lo solicitado como rescate, tal vez no volvería a ver vivo a su hermano.

Su hermano no tenía idea, pero el 15 de diciembre Stella entregó las dos plantas eléctricas marca Honda. Las llevó en un pick up conducido por un motorista que tenía el visto bueno de Chungo. Ese día Stella dijo a Chungo que su situación era muy apremiante porque debido a la ocupación de sus propiedades, no tenía sal para vender. Por lo tanto, a lo sumo podía juntar 30 mil colones. Chungo no le respondió.

Pocos días después, Stella recibió una carta escrita a máquina firmada por el FMLN en el que los guerrilleros la apremiaban a que atendiera las exigencias del secuestro.

Unos días antes de Navidad entregó la tela verde olivo y envió unos regalos para Armando. Envió más que la frazada y los dulces que él recibió. Por ejemplo, le envió manzanas y uvas, pero estas no llegaron a su destinatario y eso provocó que el secuestrado temiera que su familia lo estaba abandonando a su suerte.

La Navidad fue un día triste. Stella se la pasó llorando, pues no podía sacar de su mente la amenazante carta en que el FMLN le exigía que cumpliera lo que le habían pedido. Finalmente, sin embargo, Stella pudo juntar los 50 mil colones y el resto de bienes exigidos y entregó todo.

***

Armando fue liberado el 13 de enero de 1987.

Cerca de las 11:30 de la noche del día 12, llegó una guerrillera y le informó que debía estar de pie a las 3 de la mañana. La guerrillera le dijo que no le quería dar falsas esperanzas, pero que por el tipo de movilización de tropas, ella sospechaba que había una posibilidad de que fuera liberado.

Caminaron hasta llegar a las Salinas de Sisiguayo, un caserío ubicado tres kilómetros al sur de las Salinas del Potrero, punto donde había sido secuestrado el 7 de diciembre del año anterior. En Salinas del Sisiguayo tomaron un bote y se transportaron a través de los canales hasta las Salinas del Potrero. Lo llevaron por agua.

Desembarcaron en una salinera y mientra caminaba alcanzó a distinguir a su hermana, que llegaba por otro rumbo. En ese momento Armando creyó que era el momento de la liberación. Luego también observó que se había presentado al lugar el comandante Chungo. Chungo lo invitó a entrar a una casa deshabitada a escasos pasos de ahí.

—¿Y qué le dijo Chungo?

—Me llamó y me dijo: "Armando, vos sos para nosotros una persona honorable, pero lamentablemente el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional necesita recursos para su guerra de liberación". Después me dijo que podía irme a mi casa.

Salió de la vivienda deshabitada y ya estaba afuera su hermana. Chungo les dijo que podían evacuar la zona con total seguridad.

—¿Y qué pasó después?

—Luego de eso empieza mi proceso de adaptarme de salir del estrés...

La denuncia de Armando en la Fiscalía ya avanzó: la Fiscalía ya ha hecho entrevistas a algunos testigos, que están agregadas al expediente en el que consta el extenso relato de Armando y que engrosan algunos documentos como aquellos que Armando fue celosamente guardando durante estos 30 años mientras se llegaba el momento propicio para buscar justicia. Porque Armando nunca olvidó. "Porque un secuestro es una cosa terrible", dice.
 
 
 
 
 "Siempre estuve esperando esta oportunidad", dice Armando Durán, que desde hace 30 años espera para poder contar su historia y pedir justicia por el secuestro del que víctima durante el conflicto armado de El Salvador. La resolución de la Sala de lo Constitucional del 13 de julio de 2016 que declaró inconstitucional del Ley de Amnistía, le abrió las puertas a Armando para presentar su caso a la Fiscalía General y pedir que fuera investigado. Armando regresó por primera vez a los lugares donde fue secuestrado y liberado para contar de nuevo ese momento de su vida y exigir justicia. No ha olvidado ningún detalle de los días que pasó privado de libertad, escondido de los enfrentamientos de la guerra junto con las fuerzas especiales. "No es fácil después de 30 años reconocer a un secuestrador", dice, pero Armando los recuerda y pide que se juzgue a los responsables.

jueves, 20 de octubre de 2016

Bipolaridad


Benjamín Cuéllar


El miércoles 12 de octubre escuché a Roberto Cañas, negociador y firmante de los acuerdos que pararon la guerra que asoló al país del 10 de enero de 1981 al 16 de enero de 1992. Fue protagonista de todo eso siendo miembro del FMLN histórico, nacido en octubre de 1980 y fallecido al convertirse en la politiquera maquinaria que es hoy.
 
Ilustre personaje este Roberto, al cual me quiero parecer cuando sea grande. Entre sus muy bien confeccionadas y mediáticas pullas políticas, soltó una simpática y atinada: se refirió a la bipolaridad del Gobierno y su partido, corriendo siempre el riesgo de ser etiquetado como “golpista suave” y hasta “delicado”, traidor y aliado de la “nauseabunda” Sala de lo Constitucional, vocero de la derecha oligárquica y “merolico” del “enemigo”. Gajes del oficio de alguien con mucho oficio, coherente y consecuente con los ideales que lo llevaron a meterse en líos desde sus épocas universitarias.

Cañas no iba a hacer semejante señalamiento sin respaldo. Puso como ejemplo los discursos “buscapleitos” que el sábado 8 de octubre pronunciaran Medardo González, secretario general del “duroblandito” FMLN; Norma Guevara, jefa de su fracción parlamentaria; y del profesor Salvador Sánchez Cerén, el otrora “comandante Leonel González”, ahora al frente de un país maltrecho por quienes ‒unos y otros‒ tras la guerra se dedicaron precisamente a eso: llevarlo a su ruina. Ya casi lo logran.

Además de las arengas placeras, también defendieron el “nuevo El Salvador” que comenzaron a construir desde la gestión del “honesto” e “insigne” Mauricio Funes, protegido por otro parecido a él en Nicaragua. Parecido pero no igual; el de la tierra de Sandino, juega en “grandes ligas” de la corrupción y la impunidad.

Tras tan “levantisco” acto, la noche del martes 11 el profesor irrumpió mediante una “cadena nacional” de medios ‒molestando a las personas noveleras y peliculeras‒ para anunciar que el país va viento en popa; nadie debería dudarlo: crece económicamente y casi entra al “primer mundo”. Solo hay un pequeño problema: no tiene pisto, dinero, efectivo, liquidez… Está en emergencia, casi toca fondo y quiere arreglos con quienes fueron el blanco de sus ataques y los de sus “compas” el pasado 8 de octubre. Su mensaje en diez palabras: El Salvador está sano, pero padece de un cáncer terminal.

Roberto puso otro ejemplo de esa manifiesta bipolaridad. El “profe” fue anfitrión del antiimperialista “Foro de Sao Paulo” y luego estuvo en Caracas, donde hace unos días participó en la reunión de los “países no alineados”; de ahí viajó a la capital del imperio, a pedirle dólares al “archienemigo” de los “diablos rojos” vernáculos.

Unos voceros de estos últimos, fueron también a la capital del imperio. Su “misión”: limpiar el “buen nombre” de uno de sus jerarcas, “mancillado” por un político estadounidense “gusano” y “contrarrevolucionario” radicado en Miami. Según el “didáctico” Medardo González, tal expedición fue un “éxito”. Deberá repetirse las veces que sean necesarias, cuando algún “gringo” ofenda la “pureza ideológica y política” de un miembro del liderazgo “efemelenista”. Blandirán sus nervios, otrora rebeldes, contra cualquier voz “enemiga” que ose ofenderlo.

El diputado Roger Blandino Nerio, parte de esa comitiva, días antes había censurado a la embajadora de aquel país en El Salvador. La acusó de presionar a la legislatura para aprobar el antejuicio del general José Atilio Benítez, quien enfrenta un señalamiento fiscal por tráfico de armas y a quien el FMLN defiende “a capa y espada”. “Los problemas de nuestro país son de los salvadoreños”, dijo Blandino Nerio refiriéndose a la diplomática Jane Manes. “Aquí, a esta Asamblea ‒recalcó‒ ha estado llamando esta señora”. Se asegura que en Washington, D.C., reiteró esa queja.

Pero vuelto a casa, le “corrigió la plana” el canciller Hugo Martínez. “Si anda Nerio en Estados Unidos es normal”, afirmó agregando “que la política exterior la lleva (sic) el presidente y el canciller”; es “la única opinión que cuenta en relaciones exteriores”, remató. Y las que mantiene Sánchez Cerén con Barack Obama “son sólidas y están en sus mejores momentos”, sentenció.

Tras ese “jalón de orejas” del canciller, Blandino Nerio y compañía le bajaron volumen a la ya legendaria pero vetusta consigna: “¡Yanquis, go home!” Para no “regarla” de nuevo, deberán aprenderse muy bien la no tan nueva pero hoy sí vigente; vigente en el Frente. No es difícil pronunciarla; quizás pueda costar un poco tragarla y digerirla, pero se parece a la anterior. Vamos, “repeat after me”: “¡Yanquis, welcome!”. Lo pueden hacer con el puño izquierdo alzado. “Be happy, no problem”.

miércoles, 19 de octubre de 2016

NICARAGUA.- Agotamiento del modelo e inicio de la sucesión presidencial



Sebastián Chavarría Dominguez


Es un hecho incuestionable. La fórmula presidencial del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), encabezada por el sempiterno candidato Daniel Ortega y ahora acompañado por Rosario Murillo, su influyente esposa, formaliza muchos de los cambios que en los hechos se operaron en el régimen político desde el 2007 en adelante.

Concentración de poder

La concentración del poder en manos de una sola persona, Daniel Ortega, por encima de otras personalidades y corrientes dentro del FSLN, no es un hecho nuevo. Es un proceso que arrancó desde 1990, cuando el FSLN perdió el gobierno, pero conservó importantes cuotas de poder dentro del Estado, especialmente en el Ejército y la Policía.

En un sinuoso y complejo proceso político, repleto de pugnas internas y conspiraciones palaciegas, de reagrupamientos y rupturas, la figura de Daniel Ortega se convirtió en el eje de poder dentro del FSLN y, por lo tanto, en la principal figura con la cual debieron negociar los gobiernos del periodo neoliberal (Violeta Chamorro, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños).

Este proceso fue facilitado por un hecho objetivo, la crisis del FSLN después de la derrota electoral de 1990. Daniel Ortega se encargó de controlar los sellos y el aparato del partido FSLN, y desde esa posición mantuvo la estrategia de recuperar el poder por pedazos, manteniendo la cuota de poder de los diputados dentro de la Asamblea Nacional, que le permitía vetar leyes; recuperando poco a poco el número de alcaldías, desde de donde fortalecía y ampliaba su clientela electoral; retomando el control de las instituciones, atrincherándose de manera privilegiada en el poder judicial.

La astucia política se combinó con una prodigiosa habilidad para realizar componendas y maniobras, como el famoso y criticado pacto Alemán-Ortega en 1999, que le permitió obtener el 50% de las cuotas de poder en las instituciones del Estado. ¿Cómo puede un individuo llegar tan largo? En realidad, no se trata de un individuo aislado. Daniel Ortega es el máximo representante de un grupo económico y de poder que surgió de la derrota de la revolución, la burguesía sandinista, que tiene como núcleo central a la alta oficialidad del Ejercito y de la Policía y que se ha convertido en la burguesía hegemónica.

El rol de Rosario Murillo

La concentración de poder pegó un salto de calidad en 2007, cuando, habiendo dividido al liberalismo, logró ascender limpiamente al poder. En este proceso, Daniel Ortega se había quedado prácticamente solo, acompañado únicamente por Bayardo Arce y Tomas Borge, pero estos estuvieron realmente alejados de las principales decisiones políticas.

El retorno de Daniel Ortega al poder en 2007, elevó al estrellato político a una nueva figura, su esposa Rosario Murillo, quien hasta ese momento se había desempeñado como maestra de ceremonias de los actos sandinistas. El rol de Rosario Murillo ha sido parte de este proceso de concentración de poder.

Rosario Murillo ha sido, de hecho, una primer ministro que maneja al gabinete de gobierno, aunque siempre subordinada a las decisiones del comandante Ortega. Murillo se transformó en la nueva ideóloga del FSLN, dándole un nuevo rostro al sandinismo en el poder, cambiando los colores rojo y negro por el rosado chicha, desechando el discurso antiimperialista por letanías a favor del cristianismo, la solidaridad y “socialismo”.

En el periodo 2007-2016 se produjeron intensas luchas por el control del FSLN, caracterizada por el avance sistemático de la corriente de Murillo, que gozó siempre del apoyo de Daniel Ortega, y el desplazamiento de líderes históricos como Bayardo Arce y Lenin Cerna y otros.

El reclutamiento de jóvenes, una necesidad en cualquier partido, se convirtió en una fuerza de choque contra la vieja guardia guerrillera. El FSLN de tradiciones guerrilleras no existe, ahora tenemos un aparato electoral que mastica las tradiciones de lucha del sandinismo pero que obedece al nuevo grupo de poder dentro del FSLN.

El inicio de la sucesión

El nombramiento de Rosario Murillo como candidata a la vice presidencia de la Republica, indica claramente que se ha abierto la sucesión de poder dentro del FSLN. Daniel Ortega, con 71 años de edad, muy enfermo, comprende que éste próximo periodo presidencial puede ser el último. Nadie es eterno.

A diferencia de Hugo Chávez, que a última hora nombró a Nicolás Maduro como sucesor político, Daniel Ortega viene preparando su sucesión desde hace muchos años, y la elegida es Rosario Murillo, la “eternamente leal” como dijo el propio Ortega en el acto de celebración del 19 de julio. Esta elección no es casual, si los otros dirigentes históricos del sandinismo han sido desplazados, lo único que queda es la sucesión dinástica.

La candidatura de Murillo disipa cualquier duda, si acaso existían. Inmediatamente el subconsciente nos lleva al somocismo, es decir, la sucesión dinástica del poder. Este es un tema polémico dentro del sandinismo y la sociedad nicaragüense. Todo indica que la vicepresidencia de Murillo, ante una factible muerte repentina de Daniel Ortega, será una regencia del poder, que seguramente le abrirá el paso a uno de los hijos, probablemente Laureano Ortega Murillo, iniciando una dinastía orteguista.

El problema es que la sucesión se inicia en vida y al lado de Daniel Ortega, en momentos en que existe un agotamiento del modelo sandinista después de 11 años de gobierno, cuando el valioso aporte de la ayuda petrolera venezolana está finalizando y cuando el panorama internacional se oscurece ante una probable presidencia de Donald Trump en Estados Unidos.

El remate de la oposición

Antes de dar a conocer la fórmula presidencial del FSLN, el gobierno sandinista asestó dos golpes demoledores a la oposición burguesa liderada por la Coalición Nacional por la Democracia (CND), conformada por el Partido Liberal Independiente (PLI) en alianza con el Movimiento Renovador Sandinista (MRS).

El primer paso fue la sentencia de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia que resolvió un recurso de amparo que disputaba la representación legal del PLI, arrancándosela a Eduardo Montealegre para entregarla a Pedro Reyes, un desconocido dirigente de la minoritaria corriente del expresidente Virgilio Godoy. De esta manera, la CND se quedó sin casilla electoral, y de repente otro sector tiene la bandera y los sellos del PLI, dejando fuera de la pelea electoral al sector de Montealegre en alianza con el MRS.

La razón de ser de los partidos burgueses es la participación electoral, del resultado de las elecciones depende en gran medida ascender al gobierno u obtener cuotas de poder. Bayardo Arce justificó la decisión de la sala Constitucional por el hecho que, al parecer, Montealegre tenía planes de retirarse en medio de la campaña electoral, para restarle legitimidad a un casi seguro triunfo del FSLN.

El sector de Montealegre había montado una gran campaña nacional e internacional a favor de elecciones libres, vigiladas por la OEA y la ONU, un tema muy sensible para el sandinismo.

El segundo paso fue la reciente destitución de 28 diputados del PLI (16 diputados propietarios y 12 suplentes), electos bajo la bandera del PLI que dirigía Montealegre. Pedro Reyes, el nuevo presidente del PLI, en abierta alianza con el FSLN, demandó que los diputados le fueran fieles a las nuevas autoridades, basándose en la reforma constitucional del año 2014, que modificó el artículo 131 de la Constitución, de la siguiente manera: “(…) Los funcionarios electos mediante sufragio universal por listas cerradas propuestas por partidos políticos, que se cambien de opción electoral en el ejercicio de su cargo, contraviniendo el mandato del pueblo elector expresado en las urnas, perderán su condición de electo debiendo asumir el escaño su suplente”.

Pedro reyes denuncio a los diputados del PLI de “transfuguismo”, y el Consejo Supremo Electoral (CSE), bajo absoluto control del FSLN, le dio la razón y ordenó la destitución de aquellos que permanecían fieles a Montealegre.

Obviamente, hay un truco legal de parte de Pedro Reyes. Los diputados del PLI fieles a Montealegre no cambiaron de opción electoral, no se fueron a otro partido, no hicieron transfuguismo, sino que fue la dirección del PLI la que cambio de manos. Entonces, observamos toda una maniobra política con el objetivo de liquidar a la más importante opción electoral de la oposición burguesa.

Pero esta maniobra es totalmente antidemocrática, porque los diputados del PLI (incluidos los del MRS) recibieron 800,000 votos que reflejan la voluntad de un sector la población en las pasadas elecciones generales. este sector votó por una opción derechista contra del FSLN, pero ahora el gobierno sandinista los despoja a sus representantes, aunque nombre a los suplentes. Independientemente de que hayan votado por una opción derechista, se debe respetar la voluntad popular hasta las nuevas elecciones. Quien debe destituir a los diputados debe ser el pueblo, y no el gobierno y sus instituciones, amparados en un falso legalismo. El bonapartismo sandinista ha concentrado todo el poder, incluida la Asamblea Nacional.

Detrás de los golpes contra Montealegre y el MRS, lo que está haciendo en realidad el sandinismo es demoliendo principios básicos de la democracia burguesa, como es el respeto a la voluntad popular expresada en la votación.

Debe quedar claro cuál es nuestra posición. No defendemos a la derecha, mucho menos a Montealegre y al MRS. Pero alertamos sobre la evolución del régimen político concentrado en manos de la familia Ortega-Murillo.

jueves, 13 de octubre de 2016

Un viaje de San Salvador a Moscú




Roberto Pineda

El famoso y misterioso arquitecto italiano Filipo Butrus Targa que construyó el también famoso y tenebroso Castillo, sede por mucho tiempo de la temible y odiada Policía Nacional,  con sus zonas de tortura incluidas en el sótano, narra en la segunda parte de sus Ricordi Della Tropico, publicadas por la Universidad de Nápoles en 1947, que a principios de los años treinta del siglo pasado, reparó el edificio de la antigua sede de la Guardia Nacional, ubicado en Santa Anita, y que escondidos en los salientes de una derruida pared, encontró varios libros en su mayoría de doctrinas esotéricas y un extraño manuscrito firmado por un tal Víctor Regal…el cual consistía de 87 folios, los cuales leyó y guardó por mucho tiempo.

Pero luego dispuso entregarlos -como un gesto de agradecimiento a un hábil diplomático salvadoreño que sirvió en Roma-,  y por una de esas cosas del destino el amarillento escrito terminó misteriosamente en una destartalada venta de libros usados, propiedad de Don Mateo Zaldaña, en el antiguo y céntrico Parque San José, recluido en medio de una polvosa y gastada Algebra de Baldor, donde casualmente pudimos encontrarlo en una tarde calurienta y lluviosa, y de esta manera facilitar su divulgación. A continuación el interesante  texto encontrado, que divulgamos tal como fue  hallado.

Una misión largamente esperada

-Salís mañana a primera hora. La noticia me estremece, lo había escuchado ya y luego soñado, deseado, y hoy el rumor se convertía en realidad. Fingí sorpresa y Oscar me repitió pausadamente pero con firmeza: Salís mañana a primera hora. Es decisión unánime de la dirección del Partido. Ya lo sabía, pero esperaba este anuncio oficial, solemne, en la voz del mismísimo exsecretario personal de Sandino. Ja,ja,ja. Deseaba conocer Europa y principalmente Rusia y esta era la oportunidad dorada. La vida me sonreía. Invictus.

-¿Y cuál es la misión? pregunte con fingida humildad. -Necesitamos que le lleves una encomienda urgente a un camarada en Moscú, vas a preguntar en la oficina del Comintern por el tovarish Nikolai B. y le entregas este sobre, a él, me entendés, sòlo a èl. ¿Puedo leerlo? Si, léelo, es nuestra visión sobre la situación del país y una solicitud…y mirá, yo fui el que te propuse así que no me vayas a fallar. ¿Y por qué yo? Sos el único que puede lograrlo. ¿Sabes que Ignacio ya salió para México y seguramente de ahí viajara hacia la Nieve? Así que mañana pasara un compañero a buscarte de madrugada. ¡Estás listo! -¿Quién es? -No lo conocés. –Va conmigo hasta allá?-No, solo a dejarte en Puerto Barrios, de ahí seguís solito.

Se acerca y me ofrece un abrazo fraternal, cómplice, y me susurra aunque estamos solos: hay te tomas unos vinitos a mi salud, pero no te pasés. Y cuidado con las rusas o te vas a quedar viviendo allá. Veo sus ojos marrones cansados y además tristes. Lo acompaño a  que tome el tranvía hacia el centro, cuídate, nos vemos al regreso. -¿Y si no regreso? –—Ya vas de bromista. Nunca volveríamos a vernos.

La Calle Arce esta desolada. Es temprano. Observamos el tranvía que se desplaza desde la parada del Hospital Rosales. Viene casi vacío. Agustín se sube y se sienta. Me saluda desde su ventana. Hay algo en su mirada que me impacta y que nunca podré olvidar. Lo veo alejarse y perderse en el horizonte del centro bullicioso y soleado. Me queda un día, un domingo de diciembre de 1931 en este país de mengalas, volcanes y golpes de estado. Decido salir a desayunar afuera, camino hacia  el centro. Me siento alegre y ansioso. Dueño del mundo.

Camino meditando en que la vida es extraña, impredecible. ¿Quién iba a decirme que este domingo soleado tropical estaría por emprender el viaje más extraño de mi atribulada existencia  hacia lejanas tierras donde los proletarios habían derrocado al zar y estaban construyendo una nueva sociedad, el socialismo? Soñaba con verlo y el sueño iba volverse realidad, caminar por el Kremlin, visitar sus fábricas, ir a sus mítines, enamorar a sus mujeres, observar la bandera roja con la hoz y el martillo flamear en lo alto de los edificios, conocer a los camaradas de Lenin…

Llego a la Cafetería Roma y entro. Hay pocos clientes. Ocupo una mesa que me permite ver hacia el parque Dueñas. Siento el olor a café recién colado y a plátanos fritos y lo disfruto enormemente. ¿Va desayunar? –Sí, Roxanita, tráigame huevos picados y frijoles aguados y una taza de leche con café. Ah y dos panes franceses. Me gusta la sonrisa de Roxana, es mezcla de coquetería y sensualidad. Le pregunto por el novio. -Usted bien sabe que no tengo. Estoy esperando que se decida. Suspiro profundamente y me la imagino desnuda, con sus senos erectos y un lunar en su nalga izquierda, caminando por mi cuarto distraída luego de una noche salvaje de encuentros eróticos. Desayuno tranquilamente, degustando cada porción y observando cada detalle del momento. Al salir de la cafetería me encuentro con mi amigo y casi cuñado, el inefable Cesar.

Es del Partido y también poeta.-¿Y cómo es que andas tan temprano por estas calles de Dios? ¿Estás enfermo? –Voy a hacer un mandado, acompáñame, venite -¿Dónde vas? –A buscarle una medicina a mi mamá, que no ha podido dormir toda la noche. Vamos, venite! Ya me contaron que vas de viaje y vas lejos. -¡Puta! Suerte que es información altamente clasificada, compartimentada, porque si no ya estaría capturado, torturado  y rumbo al paredón.-Con que iba ir a tu casa a avisarte que te hemos preparado una despedida para este martes en la noche, no vayas a faltar. ¿Dónde? Donde tu novia la Josefina. -Adelántala porque me voy mañana. ¿No jodás? ¿seguro?

La despedida frustrada

-¿No te puedo creer? Mira, antes que se me olvide, dejanos la biblioteca, el fonógrafo y los discos, las pinturas  y si se puede también el bar y bien surtido hasta con boquitas. Y si se pudiera también a  la Josefina. – No jodás ¿Cómo que no fuera a regresar? Así como van las cosas lo veo difícil. Ese chafarote desquiciado de Martínez que ustedes mismos apoyaron y siguen apoyando está cabrón y es cabrón. ¿Ustedes mismos apoyaron? Y peor va ser luego de las elecciones ¿Sabes que voy en el consejo de Mejicanos? –Ya perdieron. –No jodás, mejor decí que ya ganamos.-Regresando al punto mi próximo y querido Odiseo, la veo cuesta arriba, nos va tocar buscar una lanchita en Ilopango para que sea el Aurora y buscarnos un Trotski para crear el Ejército Rojo. ¿Y quién va ser Trotski? Quizás el Viejo Aureliano por lo cascarrabias, o el pasmado de Luís Díaz.

¿Y crees que vale la pena quedarme? -No hombre, si esto sigue. Lo único que cuando regreses te vas a tener que venir a cuadrar porque vamos a ser los temidos y respetados oficiales rojos que conducirán los cuarteles bermejos  de nuestro heroico proletariado revolucionario. Y entre las primeras medidas de nuestro régimen socialista  estará la de abolir el matrimonio por su origen de clase. –Veo que te estás alimentando con Engels el mostachón. –Es el único claro en estos asuntos de género.  Mejor leete  a la Kollontai.

Mirá el viejito sueco ya abrió la Santa Lucía. -Hola Don Cristóbal. ¿Qué tal muchachos? ¿Y que los trae a estas horas a esta humilde droguería? ¿Será alguna medicina para el mal de cola?  ¿Están chorreando? –¿Y que ya has venido antes? Voy a registrar esa valiosa información para futuros interrogatorios partidarios. ¿Qué tuviste? ¿Gonorrea?  No, fíjese que es una medicina para mi mamá. -¿De qué se trata?-Fíjese que está bien mala de la presión. Le susurro: de la angustia de tener un hijo como vos. –Le llevas estas pastillas una antes de cada comida y que guarde reposo. Me la saludás. O sea que sos candidato a yerno de Don Cristóbal. Cálmate, juga con el santo y no con la limosna. A ella le voy a decir.

Vamos a la casa, acompañame. ¿Hasta San Jacinto? Y que tenés que hacer?…nada. Vamos pues. Caminamos. Se siente un ambiente tenso, represivo, post-golpe. Pasamos por la Policía y se nos quedan viendo. Tendremos plante de subversivos o será por tu olor corporal, deberías de bañarte. ¿Andás armado?  Pero de sueños e ilusiones. Al llegar la mamá de Cesar está haciendo desayuno. Siéntense ya les voy a servir. A mí no señora, yo ya comí. Mentiras mamá este es un gran penoso. Venga siéntese no tenga pena.

Me veo obligado a sentarme y comer. Doble desayuno. El café supera al de Roma. ¿Y tu hermana? No esta. Ya vas ¿Dónde anda? La metieron a un convento. No, la mandaron a estudiar a España. No hombre, ya va venir. Al llegar Erika descubro que podría enamorarme fácilmente. Es una muchacha inteligente, bonita y risueña. Cesar al ver la química existente se lamenta y confiesa que no fue buena idea llevarme a su casa. Mamá, este te estaba enganchando con Don Cristóbal. Cállese niño, deje de bayuncadas.

Erika me invita a la Finca Modelo. Cesar se nos pega. A mí fue que me invito. ¿No te dejan ir sola? Claro que si, ¿lo llevamos o lo dejamos? Yo te traje. Dejen de pelear y vamos los tres. Vas de clavo. Aquí está tu clavo y disimuladamente se toca los genitales. Tenele confianza a tu hermana. A vos es que no te tengo confianza. No le hagas caso que ya está casado y con hijos. ¿Es cierto? Decime. No le creas es pura envidia y celos. Caminamos y al llegar Erika nos invita a un sorbete. Lleva una coqueta sombrilla rosada. Nos sentamos frente al lago artificial a ver las travesuras de los monos y los patos. -Veniste a ver a la familia olvidada. Se parecen a vos cuando eras chiquito, incluso ahora.  Pienso que sos el eslabón perdido.

Se parecen a vos hoy ya grande. Y ¿por qué no habías venido? Cesar me tiene sentenciado que no me acerque a vos.¿Y a vos que te pasa? Es por tu bien. Te busca por tu dinero. Es un pastelero. Pedile que te de un número y vas a saber qué número sos. Calmate. ¿Qué te pasa? Además se va del país. ¿Y para dónde vas? No si son bromas de este. Sos un gran bocón. Contame. Voy para Guatemala. ¿Y por mucho tiempo? Mirale a los ojos cuando habla. No sé. Le susurrro a César: te merecés una buena vergueada. Mejor disfrutemos este momento. Te va a abandonar y te va dejar embarazada y llorando, además es loco para dormir, le hieden los pies y de ribete pedorro. Que hijuesumadre! ¡Me escribís!

Regresamos a la casa de Cesar y me despido. Camino hasta mi casa en la calle Arce. Hace calor. Las horas van pasando. En la casa mi mamá ha preparado de almuerzo sopa de frijoles con cachetes de cerdo, con rodajas de aguacate, queso duroblandito y tortillas tostadas, mi plato preferido. Todavía tengo que decirle que me voy. Mira mamá te voy a contar fíjate que me han invitado para ir a Guatemala a un encuentro de poetas. Qué bueno ¿Y cuando te vas? Mañana. ¿Mañana? Si es que hasta hoy cuadramos la fecha. Preparame ropa para llevar. Tene cuidado que dicen que en Guate esta fea la cosa. No te preocupes. Y con quien vas? Con un amigo. Quien? No lo conoces. Y cuando vas a regresar? No se. ¿Cómo que no sabes? Hay te pongo un telegrama. Tenés cuidado, no vayas a andar con bayuncadas por allá, acordate que es otro país. No me vayas  a salir con un domingo siete. Te voy a salir con un domingo ocho. Un besito.

Como y después duermo la siesta. Sueño que estoy en una góndola en Venecia con la hermana de Cesar, con la Erika y que ella es una princesa indígena y nos vamos besando y nos vamos quitando la ropa y el gondolero nos regaña y resulta que se trata del viejito cascarrabias de Aureliano y luego nos capturan unos piratas negros antillanos y nos obligan a remar y remar hasta que llegamos al lago de Ilopango y compramos unas piedras maravillosas que nos regresan a la góndola esta vez sin Aureliano y seguimos besándonos y llega la policía y nos deportan hacia Nicaragua, Sandino nos espera en el aeropuerto junto con Blanquita y nos conduce a una mansión en las Segovias donde asistimos a un encuentro de teosofos, espiritistas y masones, incluyendo a Martínez que empieza a enamorarla y ella termina besándolo y yo que me le abalanzo y le propino una cachetada cuando veo que se trata  de Araujo.

El último domingo en San Salvador

Despierto sudado y confundido. Peligrosa pesadilla. La tarde ha avanzado. Me levanto y me preparo un café y me pongo a leer. Lenin o Víctor Hugo. Abro Les miserables de Víctor Hugo. No me acuerdo donde me había quedado en la lectura. Me identifico con Jean Valjean. Se me acerca La Flaca, la violenta gata angora que sospecha mi partida y se me pega y ronronea y cierra los ojos y al sobarme parece que hace el amor con mi pierna, es un orgasmo y esta extasiada, ida. Cierro el libro y salgo. La Flaca me mira encolerizada. Me quedan pocas horas bajo este sol y este cielo. Me voy ir a tomar una Pilsener donde Ulises. Queda a unas pocas cuadras, al costado norte de la Basílica. Entro y me invitan a su mesa. Tenés silla reservada. Se trata de unos amigos siempre en categoría de permanencia voluntaria en este bar de nombre humilde, El Pirulí. Ya van bastante avanzados y son las cinco de la tarde. Las cinco en punto de la tarde y ya luchan la paloma y el leopardo.

Al verme Antonio sonríe, se pone de pie y recita solemnemente: Maestro epónimo de las letras y las artes. Escarpado vate. Invítenos  a libar una ronda a su salud. Permita que los jugos de Baco endulcen su breve tránsito por este paradisíaco antro y ore para que las bellas que pronto vendrán nos despojen en sagrados aposentos de nuestros varoniles y viriles secretos. Instruya a estos bondadosos mayordomos que escancien los siempre amigables  cantaros del vino que nos transformara en delfines y gaviotas seguros de un nuevo amanecer. He dicho.

Pido otra ronda para estos ilustres y gloriosos amigos a los cuales no veré por algún tiempo. Por suerte en este selecto club nadie sabe de mi partida. Se trata de Antonio, Quique y Gerardo. Antonio es un abogado in fieri, especialista en juicios espectaculares y en proyectos de viudas sin huérfanos; Quique es un vendedor de hielo “el pan del futuro” y Gerardo es un tradicional empleado público. Alegan poseer acciones de este negocio y “por eso es que siempre nos encontráis aquí, maestro, vigilando las ganancias.”Al despedirme me susurran carcajeándose: ¡viva el socorro rojo! ¡viva Stalin!

Logro escapar de este grupo de marxistas-hedonistas. Pienso y repienso enrumbar los pasos hacia El Paraíso. Es demasiado temprano y seguro que las chicas ni se han despertado o están maquillándose. Voy a buscar, a despedirme de la Josefina. Camino hacia el Paseo Independencia. Llego y están abriendo el local. El primero en llegar y el último en salir. Veo a Josefina que se dirige al baño  y me saluda y me dice que la espere. Es bella como diva indígena. Soy adicto confeso a sus besos y caricias. Disfruto de sus pechos y su lengua experimentada en el placer. Estoy esclavizado a sus caprichos y pasiones. Quizás locamente enamorado de su sexo agreste y salvaje, aunque me niego a reconocerlo.

En la dueña del establecimiento Doña Ursula, hay preocupación  porque sospecha que a estas alturas ya ni me cobra por servicios prestados. O que la voy a raptar. Noche de ronda, que triste pasa, que triste cruza, por mi balcón. Por eso es que a mitad del ritual siempre llega a tocarnos la puerta. Ya estuvo?, hay clientes esperando abajo. ¿Subiste agua? ¿Hay toalla? ¿Hay jabón? Es un rato doble. Es un rato triple. Me la saco para la noche. Y ella sube y baja orgullosa para ocuparse solo para mi ¿vas de salida? Mejor cásense. Te saldría más barato. Mejor llévesela. Mejor véndame el negocio. Seamos socios. Hacia el comunismo por el sexo y la prostitución.

Mejor gocemos esta noche que mañana moriremos. Luna que se quiebra sobre la tiniebla de mi soledad. Ya va ser medianoche y mañana tengo que madrugar. Jose…niña, me voy ausentar un rato…pero espéreme, voy a regresar. Usted me va abandonar. Todo era mentira, sus promesas, su compromiso conmigo. Usted abuso, sacó provecho de mi abusó. No, espéreme. Confíe en mí. Adiós, salgo aun mareado por copas y besos, con nuevos tatuajes en el cuerpo y recorro las calles solitarias llorando, anhelando un posible asalto que nunca se materializa. Dime si esta noche tú te vas de ronda como ella se fue con quien está.

Llego a la casa y me acuesto pero no puedo dormirme. Demasiados pensamientos. Josefina, el viaje, los peligros, los placeres…Mi mamá esperándome dormida en la mecedora. Me quería despedir. Ya te arregle la ropa que vas a llevar. Recuerdo ¿Sabes que Ignacio ya salió para México y de allí va viajar para la URSS? El Nacho, seguro que se pierde en el camino y se queda en Guate organizando sindicatos. Según él somos la enfermedad infantil. Y según nosotros él es la enfermedad senil. Elecciones o insurrección. Y el veredicto será dictado en Moscú. Y yo seré el Hermes de este embrollo partidario y tendré que atravesar el Aqueronte, cruzar el mar de azabache. Tendré que ponerme cenizas en los ojos para saltar el charco.

Oigo ruido fuera de la casa y salgo a ver y descubro a un intruso. Lo capturo. No sabía que anduviera armado. Se trata de Caledonio, mi guía y camarada. Me saluda respetuoso y tímido. No quise despertarlo. Siga durmiendo. No hombre, entrá. Te voy a preparar un café. Yo creo que ya te he visto. Sí, en el local del Partido. Sos amigo de Miguelito, el zapatero de la Juventud. Exacto. Yo también a Usted lo conozco. ¿Y de donde? Lo he visto cuando pasa para la Universidad y una vez en un recital del Círculo Octubre. ¿Te gusta la poesía? Un poco. ¿Y escribís? Algún día pienso hacerlo. ¡Qué bueno! ¡Ya vamos a tener tiempo de platicar! Entrá. Decidimos dormirnos un rato y dejar la tertulia para el viaje.

Rumbo a Puerto Barrios

Salimos de la casa y esta amaneciendo, el sol va atravesando paso a paso con sus rayos la ciudad aun dormida. Las sombras se van esfumando. Y los vendedores de pan y de periódicos comienzan su ritual matutino. Se escuchan voces lejanas y cercanas. Son los ruidos de la madrugada. Caminamos hacia el centro y luego en dirección al Garaje Mundial, cerca del Parque Centenario. Llegamos donde Don Chema, y lo encontramos ya levantado y con las bestias listas. Son animalitos finos, me los cuidan. Montamos, me siento un poco raro, tengo tiempo de no cabalgar.

Hay pensamientos que no logro apartar. Me preocupa la situación. El Partido todavía está tiernito, muy débil y no va aguantar una socazón. Me preocupa la llegada de Martínez a la presidencia. Es ambicioso y taimado, un zorro sin escrúpulos capaz de vender a su madre por consolidarse en el poder. Es claro que mientras Arturo andaba celebrando con guaro de pueblo en pueblo él maquinaba desde los casinos y desde los cuarteles como hacerse del gobierno. Y me preocupa la trampa de las elecciones. Lástima que no voy a estar. Pero no creo en la legalidad burguesa. Por eso fue que sacamos al Chino Ramírez de la Regional. Por reformista. El poder hay que pelearlo desde las veredas y los mesones. No me aguanto por abrir el embutido y leer lo que Oscar le envía a este misterioso vodka Nikolai. Ojala que le pida armas o dinero para comprarlas.

Al llegar a La Garita nos detiene la posta y aunque parece que se han echado sus tragos nos interrogan. ¿Hacia dónde nos dirigimos? ¿Con que intensión? ¿Cuándo regresaremos? Les digo con prepotencia que me dirijo a ver mis haciendas en Apopa. Pero quizás no fuí convincente. El más despierto parece inquieto, como sospechando que hay algo más. No sé, me surgen temores y por las cochinas dudas le digo a Caledonio que mejor regresemos al centro y tomemos el tren. Accede un poco a la fuerza. Todavía no ha amanecido y tomamos una vereda y regresamos, hay cambio de planes, como nos sucedería en múltiples ocasiones. Íbamos improvisando la canción de nuestra fuga. El tren sale hacia occidente a las 6 de la mañana.

Fuimos donde un colaborador conocido por Cale -como empiezo a llamarlo- a dejar las bestias y nos apresuramos a tomar el tren. Ya no podremos ser por el momento el Quijote y Sancho Panza. El ambiente en la estación de trenes  es normal, incluso no hay presencia policial. Demasiado normal, me estará entrando delirio de persecución. ¿Será la edad?

Compramos boletos hacia Santa Ana para quedarnos en Aguilares y desde ahí continuar por otro medio. La maquina comienza a moverse como despertando, tacatacatacatacata va caminando, llegamos a La Garita y se detiene para inspección, se nos había olvidado este detalle. Se sube al vagón el mismo cabo preguntón de hace unos momentos y se nos queda viendo un momento, sentimos murciélagos mordiéndonos en la boca del estomago y bajamos la mirada ya resignados, pero voltea a ver para otro lado, y sonreímos porque no nos reconoce, nos miró más por curiosidad. 
 El tren reemprende la marcha. Me llama la atención un mensaje grabado en el asiento de reglas de madera del tren: aquí estuvo Mauro. ¿Habrá sido un Mauro que conocía  de esta travesura?

Llegamos a Paleca. Al detenerse al tren fuimos rápidamente asaltados por una banda de vendedoras de pupusas , riguas, tamales, café con semita, fresco de chan, hasta coyolito, etc. Algunas de ellas se sientan con sus canastos llenos de comida y nos acompañan hasta Apopa, donde bajan. Una de ellas tiene unos ojos encantadores, grandes y negrísimos como pacunes y una sonrisa…

Aprovecho para interrogar a Cale sobre su origen. ¿Y vos de donde sos? Sonríe y me responde: Soy hondureño, de Jutigalpa, la tierra de Morazán… ¡puta! Y ¿cómo fue que llegaste al paraiso? ¿Qué? Mi mamá me trajo cuando tenía doce años, porque se separó de mi papá que era es hondureño. Ella había llegado hasta allá buscando trabajo. Pero mejor se regresó donde mis abuelos. Y ¿Dónde vivís? Lo veo reflexionar antes de responderme como meditando la razón de este interrogatorio. Le voy a responder porque lo conozco y lo respeto y por el asunto en que andamos metido pero a otra persona no se lo diría. Vivo a la entrada de San Jacinto, después de subir la cuesta.

Y ¿de dónde me conoces? –Del local del Partido, Usted es el abogado que alquiló la casa, soy o era el vigilante, ahora, Luís, perdón, el camarada secretario general ha llevado a otro…Mira y hablando de otra cosa: ¿cómo ves la situación? Difícil, vamos  a tener que darnos verga, perdón, no hay de otra, y contra los laboristas y los martinistas en vaca. Y va ser pronto. Y vamos a ganar ¿no ha visto como se llena el local de obreros? Y ya hay local en Ilopango y en Mejicanos. Y con la bandera roja  a la entrada. Se emociona mientras habla, gesticula como ante un público. Incluso tenemos el apoyo de personas estudiadas como Usted.

Me hace sentir incómodo. También soy militante como vos. Además fundador. Si, pero Usted es -sonríe- de los riquitos que viven en la Arce. Pero así se le aprecia. Ya me ahuevaste. No se ahueve por eso que nadie decide donde nacer, en que clase nacer. Lo importante es decidir por quien luchar y en eso estoy claro. ¿Y has estudiado marxismo? Un poco. Y también soy fundador. No me acuerdo haberte visto en el lago. Pero ahí estuve y sentado cerca de usted, a la par del que lo propuso para el comité central. ¿De Arturo? ¿Lo conoces? Sí, claro.
De repente habíamos llegado a Guazapa. El polvo y el calor se apoderan de nuestros cuerpos y ropas. Mi traje pasa de blanco a amarillo. Ahora él me pregunta: ¿Y es cierto que sabe inglés? Le digo que si ¿Y ruso? Solo algunas palabras. ¿Y quién te dijo? Los compañeros lo comentan y que es fiel admirador de un negrito de un nombre que termina en Tron. Armstrong, si, el trompetista de New Orleans. ¿Te gusta la música? Si, claro. ¿Qué música te gusta? Los boleros, el tango y un poco la música ranchera. Y también el son cubano Mire y ¿Cómo se dice camarada en inglés? Comrade. Y ¿en ruso? Tovarish. ¿Verdad que sabe?

En Aguilares

Y así platicando llegamos a Aguilares. Bajamos del tren. Fíjate que este pueblo se creó a partir del casco de  una hacienda que tenían los padres Aguilar, que fueron unos grandes luchadores independentistas. Pero oligarcas. Y hasta presos estuvieron por sus ideas. Pero oligarcas. Y dejaron las semillas para un nuevo tipo de iglesia. Pero oligarcas. No entendés que no podían ser proletarios en esa época. Pero oligarcas. Tenes hambre. Pero oligarcas. No te cerrés. Pero oligarcas. Eran los marxistas de esa época. Pero oligarcas.

Mirá vamos a ver si comemos algo. Ahí está un comedor, entremos. Mejor esperémonos. Vamos ir a comer donde un simpatizante. Decido obedecer. Caminamos y salimos del pueblo. Tomamos una vereda hacia Pishishapa y llegamos a un rancho. Nos saludan y nos invitan a pasar. María, tráeles café a los señores. ¿Y cómo anda todo? Yo soy el que voy para Alcalde ¿ya sabías verdad? Tenemos comités en cada cantón y hasta los laboristas nos han ofrecido darnos el voto. Y el sindicato esta fuerte, hemos organizado hasta gente, mecapaleros de Guazapa. Y también los del ingenio.

Necesitamos propaganda. Decile a Julio que nos traiga, que nos traiga manta roja. Hemos puesto banderas en los palos. Y hasta con el cura hemos hablado que no se ponga turbio aunque es miedoso. Pero cuentenme y ¿cómo andan las cosas por allá? Nos miramos para decidir quién responde Le digo: dale vos. Y me quedo pendiente de su discurso.

Compañero, hemos avanzado. Ya abrimos el local central en el parque Centenario. Hay que aprovechar los espacios ganados al enemigo. No nos están regalando nada. Estamos participando con candidatos en cuarenta poblaciones incluyendo San Salvador. Y nos estamos preparando para las de diputados. Y además para garantizar la respuesta a la represión que esta perra en el campo. ¿Y ustedes aquí? Aquí ha estado tranquilo hasta ahora. Continuando, la contradicción social está planteada entre proletariado y burguesía. Y los proletarios somos los que producimos la riqueza del país. Y la burguesía los que se aprovechan de nuestro sudor. Y por lo tanto tenemos derecho a tener nuestro propio gobierno proletario de obreros y campesinos, para construir el sistema de socialismo como se hace ya en Rusia donde no hay explotación del hombre por el hombre. Y para eso tenemos que luchar, organizar a nuestro pueblo, educarlo políticamente para que no sea víctima de la ignorancia y de los curas. Y prepararnos para el momento de actuar. El actual gobierno de Martínez caerá pronto es cuestión de semanas y nosotros asumiremos. Hay que estar listos para el llamado.

Rodolfo que así se llama nuestro anfitrión escucha el discurso con los ojos brillantes de entusiasmo. Llevan el café con marquesote incluido y Cale sonríe satisfecho de su presentación y como preguntando por mi opinión. Lo complazco felicitándolo por su capacidad de síntesis. Cale le explica a Rodolfo el propósito de nuestra visita. El nos explica que camino hacia Citalá nos vamos encontrar con dos retenes y que debemos de preparar una buena leyenda. Lo mejor es que se queden este día acá y salgan mañana de madrugada, yo les voy a proporcionar las bestias.

Quédense y descansen. Yo tengo que ir al pueblo a arreglar unos asuntos. Sale. Nos arreglan unas hamacas en el patio. ¿Vamos al pueblo un rato? No es conveniente. Acordate que nos somos del pueblo. No conoces Aguilares, es un pueblón, nadie nos va notar y mucho menos reconocer. Para despistar incluso podemos ir a la Toma. Bueno, vos sos el que sabés. Mire, guardenos las hamacas para otro rato. Y ¿donde van? Se hubieran ido con Rodolfo. Allá lo vamos encontrar. Al salir detectamos un gigantesco palo de mango bien cargado que dejamos pendiente de explorar para el regreso. Es época de mango verde.

Como Cale había dicho el pueblo estaba lleno de gente, como si fuera día de feria. Aguilares se había convertido en un emporio comercial y turístico de la zona norte de San Salvador. Tomamos rumbo a La Toma. La Toma era un lugar donde nacían vertederos de agua. De la montaña salía agua. Y la gente llegaba con sus cantaros o a bañarse. Al llegar decidimos bañarnos. El agua era fresca y sabrosa. Cale era pequeño de estatura pero musculoso, sobresalían sus bíceps. Y gran nadador.

Como pude oculte mi temor a las profundidades y me atrinchere en la orilla. Cale me llamaba desde lo hondo y fingí no escucharle. Y de repente escuche su voz burlándose, lo había descubierto: ¿Verdad que Usted no sabe nadar compañero? Como vas a creer. Mejor regresemos donde Don Rodolfo. Calmese, tranquilo, si acabamos de llegar. Mejor aprovechemos para descansar. Voy a hacer un clavado desde esas piedras. Se va a caer. No me conoce. Regresemos pues.

Nos vestimos ya que estábamos en calzoncillos  y regresamos al pueblo. Nos sentamos en el parque a ver pasar la gente y pasa Don Rodolfo acompañado de un amigo. Llega y nos saluda. Les presento al Dr. González. No vemos a mediodía en la casa. Se ve pasar mucha gente. Jornaleros con sus caites y sombreros raídos, las cotonas polvosas, tecomates y cebaderas. Vendedoras con sus huipiles y canastos llenos de frutas y verduras. Pasan unos Guardias Nacionales y se nos quedan viendo con mucha fijeza. Estaré con delirio de persecución. De nuevo ¿Tendremos caras de comunistas?

Regresamos a la casa. Hay un sabroso olor a sopa de res.  ¿Cómo les fue? ¿Ya tienen hambre? Solo que venga Rodolfo y almorzamos. Ya mando avisar que estaba en camino. Descansen un ratito, ahí están las hamacas. Llega y nos sentamos a la mesa. Nos sirven. Las tortillas están recién salidas del comal, todavía humeantes. La sopa exige un tratamiento riguroso. Lleva chufles. ¿Les gusta el chile? Tráeles chile. Ya averigüe como está la situación. Salen mañana. Traten de llegar mañana mismo a Citalá.

Al llegar al pueblo buscan a Don Sergio Montes el boticario y le explican que van de parte mía y que necesitan cruzar y luego seguir hasta Puerto Cortez. ¿Puerto Cortez? Si, tendrá que ser por Honduras, esta complicado llegar y salir de Puerto Barrios, los pueden detectar, capturar y desaparecer. Ubico es sanguinario y sus ojos observan cada rincón y en especial la frontera salvadoreña, están preocupados por el movimiento obrero y campesino que se ha desatado en nuestro país. Mientras que en Honduras no se sabe lo que entra y lo que sale. Es lo recomendable. Y el flujo naval es intenso. Además les va gustar el aroma jamaiquino. De que se trata. Ahí van a saber. Pero no se vayan a caer al probarlo.

Después de comer convertimos en realidad las amenazas a las hamacas. Nos despertamos luego del cotidiano incendio tropical. ¿Y qué hacemos? Busquemos a Don Rodolfo es el anfitrión. Ya salió. Es pata de chucho. Anda en la jugada. Regresamos al pueblo.
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


DONALD TRUMP, EL GORBACHOV DE NORTEAMÉRICA: ASÍ SE FRACTURA EL IMPERIO DESDE DENTRO

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