Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
jueves, 25 de julio de 2013
Cuba-Estados Unidos: politización de la lucha antidroga, o cooperación entre iguales
Alejandro L. Perdomo Aguilera - Santiago Espinosa Bejerano
Introducción
La lucha contra el tráfico ilícito de drogas ha sido uno de los temas donde mayor coincidencia ha existido entre Cuba y los Estados Unidos de América, en cuanto a la necesidad de luchar contra el tráfico ilícito de drogas. Gracias a ello se ha establecido una coordinación puntual para su enfrentamiento, que ha estado avalada por la eficiente labor de las autoridades cubanas en el control e interdicción de estupefacientes y sustancias psicotrópicas. A partir de este entendido, el trabajo tiene como objetivo presentar los retos y perspectivas entre los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos de América, en torno a la posible y necesaria profundización en la cooperación para la lucha antinarcóticos.
El tráfico de drogas es un negocio que genera prácticas ilícitas y se asocia a delitos conexos de criminalidad transnacional como el lavado de dinero, el tráfico de armas, personas y órganos. Las disímiles repercusiones de narcotráfico lo convierten en una de las amenazas más importantes para la seguridad nacional de los estados-naciones, así como la seguridad internacional.
El comercio de drogas ilícitas y estupefacientes tiene un importante trasfondo económico. A través del negocio ilícito de las drogas genera cada a nivel internacional anualmente 320 000 millones de dólares, con un mercado que sobrepasa los 200 millones de consumidores a nivel global. (ONUDC, de United Nations Office on Drugs and Crime, 2012). Alrededor de estas realidades se tejen una serie de intereses económicos, políticos y diplomáticos. Ello repercute en los niveles de violencia, criminalidad e inseguridad de la sociedad internacional.
El papel de los EE.UU. en el enfrentamiento al tráfico ilícito de drogas y otros delitos conexos
En la década de 1980, el tráfico de estupefacientes de América Latina y el Caribe hacia los Estados Unidos comenzó a tomar repercusión en la seguridad de ese país. Ante esa situación, el entonces presidente Ronald Reagan promulgó la declaración de la guerra contra las drogas en febrero de 1982. (Bagley, 1989)
Obviamente Reagan no fue el primer presidente en atender este flagelo. En 1914 fue aprobada el Acta de Harrison que ilegalizaba el consumo de la cocaína y de los opiáceos. El presidente Nixon también atendió el tema al igual que el demócrata James Carter. Sin embargo, Ronald Reagan fue el que planteó una política más fuerte contra este problema que, además, ya había tomado una mayor importancia en cuanto a los montos de tráfico y consumo.
La política exterior de Reagan construyó pretextos para justificar la injerencia de ese gobierno en los asuntos internos de otros Estados y evaluar la bilateralidad multi-causal del tema del narcotráfico. Este fue un aspecto cardinal de la proyección hacia Centroamérica en el contexto del apoyo a las fuerzas contrarias a la Revolución Sandinista y a los movimientos de liberación nacional, particularmente en el Salvador.
Los conflictos en Centroamérica durante la década del 80, acrecentaron las diferencias entre Cuba y los Estados Unidos. El gobierno de Reagan incrementó la agresividad contra la mayor de las Antillas con nuevos planes desestabilizadores, que eran justificados con una fuerte campaña mediática y diplomática que criticaba el apoyo que ofrecía el gobierno cubano a los movimientos progresistas de la subregión centroamericana. El Informe de Santa Fe I de mayo de 1980, expresa la resistencia de Washington a la colaboración brindada por Cuba a los movimientos de izquierda en Latinoamérica, especialmente hacia Nicaragua, el Salvador y Guatemala. (García, 2008)
Entre los objetivos de esta política estaban impedir la aparición en Centroamérica y el Caribe, de nuevos estados de corte cubano, que pudiera amenazar la seguridad de Estados Unidos, convirtiéndose en una plataforma de actividad subversiva que pusiera en peligro las vías marítimas vitales para dicha seguridad. En este sentido, la Administración Reagan (1981-1989) dispuso como una de las condiciones para restablecer las relaciones con el Archipiélago, el compromiso por la parte cubana a no exportar la Revolución. (García Iturbe, 2008)
Debido a estas circunstancias y al hábil manejo del presidente Reagan en los medios de comunicación, la cruzada contra las drogas obtuvo el apoyo de los sectores conservadores, que le permitió crear las bases sociales y políticas para impulsar una legislación contra el narcotráfico más severa. De esta forma, en 1986 se aprobó en el Congreso Federal un Acta antidrogas que solicitaba un papel más activo de las fuerzas armadas en las fronteras aéreas y marítimas, para la interdicción de estupefacientes. Con ello se impulsó a nivel Federal el aumento de los gastos para el programa de control de narcóticos en los siete años posteriores de sus dos mandatos, alcanzando 43 billones de dólares anuales en el año 1988. (Bagley, 1989)
El objetivo central del Acta antidrogas era la reducción del trasiego preveniente del exterior, particularmente desde América Latina y el Caribe. La legislación facilitó el incremento en 1.7 billones del total de las autorizaciones del presupuesto federal para la campaña antinarcóticos, que llegó al monto de 3.9 billones para el año fiscal de 1987. (Bagley, 1989)
En 1988 el Congreso Federal cuestionó las políticas de Reagan en la guerra antidrogas. En estas críticas se destacó el actual Secretario del Departamento de Estado del segundo mandato de Obama, John Kerry, que por aquel entonces era senador demócrata del Estado de Massachusetts. Kerry protestó la “pasividad” de las investigaciones gubernamentales respecto a los Contras que participaron en el negocio de las drogas, para costear la guerra contra los Sandinistas en Nicaragua.
La política de Reagan contra las drogas tuvo como limitante que solo fue aplicada de manera unidireccional. Por ello, se priorizó el control sobre la oferta de estupefacientes provenientes de América Latina y el Caribe, sin atender las consecuencias de este negocio para las poblaciones de donde provenían las drogas, ni la desproporción entre la seguridad de la frontera estadounidense y la de los países emisores, lo que posibilitó variar las rutas de acceso al mercado estadounidense, vulnerando su seguridad.
Durante las dos últimas décadas se han incrementado los programas antidrogas en la región, entre los que se destacan el Plan Colombia y la Iniciativa Mérida, a través de los cuales se ha desarrollado la militarización, con efectos perjudiciales para la seguridad interna de los países más afectados. La extensión de las estrategias del gobierno estadounidense contra el narcotráfico por todo el hemisferio occidental, muestra que más allá de los logros en interdicción de estupefaciente y sustancias psicotrópicas que se suelen reportar, el negocio de la producción y comercialización de drogas ilícitas se sigue esparciendo por las Américas, con un creciente impacto internacional. (Perdomo, 2012)
Luego de más de 30 años de la mencionada declaración de guerra contra las drogas de Reagan, el narcotráfico continúa afectando la seguridad y la prosperidad interamericana, ampliando sus cárteles desde la subregión andina hacia todo el hemisferio, con particular incidencia en México y Centroamérica. Esta situación denota fallas en las políticas aplicadas hasta el momento, que argumentan la necesidad de una modificación de los instrumentos y vías, particularmente militares, en la lucha antinarcóticos. Con ese fin debe impulsarse una cooperación más coordinada, donde se atiendan las peculiaridades de cada país y se tomen en cuenta los intereses de ambas partes.
Hacia un necesario acuerdo bilateral entre Estados Unidos de América y la República de Cuba
Desde 1999 se estableció una cooperación caso a caso para la lucha contra el narcotráfico entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, a sólo unos meses del fin del segundo mandato del presidente demócrata William Clinton. A partir de esta coordinación se dispuso de un encargado de Guardacostas en la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana (USINT), para mantener una comunicación operacional con las autoridades cubanas, estableciéndose los protocolos para la cooperación caso a caso entre ambos gobiernos. En las coordinaciones realizadas por más de una década se ha probado la factibilidad de esta relación, apreciándose las potencialidades existentes por ambas partes para una relación más activa. (Beardsworth, 2009)
Sobre este aspecto realizó declaraciones positivas el general Barry McCaffrey, quien en su desempeño como jefe de la Oficina de Control de Drogas de la Casa Blanca, señaló la conveniencia de una expanción de la colaboración entre Guardacostas y Guardafronteras, así como la ampliación de los contactos y la coordinaciones entre los mandos militares en la zona de Guantánamo. (Alzugaray, no. 62-63: , abril-septiembre de 2010.)
No obstante a este avance, académicos estaodunideses como Randy Beardsworth, opinan que incuso dentro de los marcos existentes, Estados Unidos pudiera ampliar las relaciones bilareales. Sin embrago, el escenrario ideal sería con la firma de un acuerdo entre ambas naciones que diera paso a una relación más fructífera en la lucha contra el narcotráfico.
La posibilidad de la firma de un acuerdo bilateral con la República de Cuba sería un paso trascendental del gobierno de los Estados Unidos de América, en favor de conducir una política más profunda en la lucha antinarcóticos, donde prevalezcan los intereses de seguridad sobre la politización sufrida en la relación bilateral.
El gobierno estadounidense ha reconocido la eficiencia de Cuba en el enfrentamiento al tráfico ilegal de estupefacientes en los últimos informes anuales del Departamento de Estado, como se corrobora en el reporte del 7 de marzo de 2012, titulado “Estrategia para el Control Internacional de Narcóticos”. (INCSR, 2012) Estos documentos reflejan las oportunidades que existen para el cambio hacia una política más pragmática, que priorice los intereses de seguridad nacional sobre los factores político-ideológicos, influidos por el lobby cubanoamericano, que impiden la consolidación de la seguridad de los EE.UU. en el Caribe.
La coordinación positiva que se ha establecido entre los especialistas del Ministerio del Interior (MININT) de Cuba, desde la Dirección Nacional Antidrogas (DNA) y las Tropas Guardafronteras (TGF) con el gobierno estadounidense, mediante el encargado de Guardacostas de la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana (USINT), demuestra las potencialidades existentes. Según la USINT entre los objetivos básicos de su trabajo se encuentra realizar “(…) los esfuerzos por reducir la amenaza global que representa el crimen y el narcotráfico”. (Sitio oficial de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana ( USINT), 2012)
El establecimiento de un acuerdo con Cuba, abriría un abanico de posibilidades para profundizar las relaciones, sobre la base del respeto y el interés mutuo. No obstante a que en la actualidad existe una cooperación caso a caso entre ambos gobiernos, la práctica ha mostrado que esta cooperación resulta insuficiente.
A pesar de que la propuesta de Cuba para un acuerdo bilateral con Estados Unidos de América es similar a la establecida con los otros países con que mantiene relación, el acuerdo no ha sido respondido por Estados Unidos. Mediante la concertación de un acuerdo bilateral, el gobierno de Estados Unidos América podría lograr:
• Una mayor seguridad en sus fronteras aéreas y marítimas, con un intercambio de información operacional en tiempo real que aumentaría la eficiencia y competitividad de las autoridades a cargo.
• Podría disminuir la penetración de drogas a partir de un intercambio más sistemático y no caso a caso entre los especialistas de ambos Estados. Ello perfeccionaría los niveles de control e interdicción por las autoridades ambos países, con el impulso de cursos de capacitación técnica-operacional, propicios para el intercambio de experiencias.
• Le concedería un mayor pragmatismo en la lucha antinarcóticos, al concertar de manera oficial con un actor de prestigio y credibilidad en el hemisferio occidental para el enfrentamiento a este flagelo.
• Podrían establecerse mecanismos de cooperación en la asistencia médica-humanitaria. La colaboración médica, desarrollaría la prevención y los tratamientos de rehabilitación para los consumidores no sólo de ambos países, sino también para la cooperación con terceros.
• Obtendrían una actualización más precisa sobre las rutas y los medios que se ejecutan en el trasiego de drogas y otros delitos conexos, que dinamizaría las vías de información e identificación coordinada de grupos criminales, embarcaciones, así como las distintas formas en que operan para el trasiego de cargas, lo cual permitiría hallar las formas más viables para su control y captura.
• Estados Unidos de América consolidaría su sistema de seguridad al profundizar el intercambio técnico–operativo con un país de alta eficiencia en la lucha antinarcóticos.
• Este acuerdo, además, mejoraría la imagen internacional de EE.UU. al preponderar sus intereses de seguridad nacional sobre el conflicto político-ideológico entre ambos países.
Un paso diplomático de esta índole, demostraría la voluntad política del gobierno estadounidense para avanzar en la regularización de las relaciones con Cuba, desde una óptica más objetiva, que tome en cuenta los beneficios que tendría para su seguridad nacional y respete la soberanía y autodeterminación del pueblo cubano.
El sistema de enfrentamiento, prevención y cooperación internacional de Cuba en la lucha antidroga
El tráfico ilícito de drogas entre América Latina y el Caribe y EE.UU., influye sensiblemente en las medidas que debe tomar el Estado cubano para proteger su territorio y a sus ciudadanos del trasiego y consumo de drogas, a pesar de que los índices de consumo y trasiego en Cuba no son significativos respecto a la regularidad en la región. Ante la posición geoestratégica de Cuba (Véase Anexo 1 y 2), ubicada en un área donde se entrecruzan varios corredores (aéreos y marítimos) del tráfico de estupefacientes hacia y desde los Estados Unidos, el sistema de vigilancia y control del gobierno cubano ha debido configurarse en función de enfrentar responsablemente a ese flagelo.
La seguridad cubana establecida para este problema, se organiza desde el Ministerio del Interior (MININT), en coordinación con el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR). Para ello cuentan con la Dirección Nacional Antidrogas (DNA), la Comisión Nacional de Drogas (CND) y las Tropas Guardafronteras (TGF), que vigilan las aguas jurisdiccionales, las costas y el espacio aéreo con la Operación Aché, en sus diferentes ediciones. La Aduana General de la República se encarga del control en los aeropuertos, puertos y marinas internacionales. Para enfrentar el escaso mercado interno existe la Operación Coraza Popular, iniciada en 2003.
El MINFAR le presta una gran importancia al enfrentamiento al tráfico de drogas. La Marina de Guerra revolucionaria (MGR) colabora estrechamente con las Tropas Guardafronteras (TGF) en la localización e intercepción de naves sospechosas que penetran las aguas cubanas. La Fuerza Aérea actúa de forma similar, ubicando los movimientos de las naves y detectando la posible existencia de cargas de drogas en los mares que rodean al archipiélago. El Ejército tiene la tarea de barrer extensas zonas de playas y pantanos con el objetivo de detectar recalos de drogas. (Keplak, abril-septiembre 2010).
La Dirección Nacional Antidrogas (DNA) es la dirección rectora del Sistema Ministerial de Enfrentamiento a las Drogas y por tanto la encargada del enfrentamiento operativo y estratégico contra el tráfico ilícito de drogas y otros delitos conexos como el lavado de dinero. Para ello centraliza la información relacionada con estos delitos, y desarrolla los contactos con la INTERPOL y los servicios antidrogas de otros países. Esta cooperación con otros países e instituciones, se fundamenta en la firma de acuerdos bilaterales y regionales de colaboración conjunta en la lucha contra el narcotráfico.
La Comisión Nacional de Drogas (CND) se encarga de dirigir el sistema de prevención, en coordinación con los órganos pertinentes de la Administración Central del Estado y las diversas organizaciones políticas y de masas con que cuenta la nación. Este trabajo tiene un impacto favorable en la reducción de la demanda de estupefacientes y la socialización de los programas de prevención.
El programa nacional de prevención del uso indebido y control de drogas, es dirigido por la Comisión Nacional de Drogas (CND), en coordinación con el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) y las diferentes organizaciones políticas y de masas, que apoyan el sistema de prevención y rehabilitación. Este programa se traza hacia áreas específicas de atención, como la salud mental y las adicciones, y la labor en el sistema educacional; con planes de atención que van desde el trabajo con la niñez, la adolescencia y juventud, hasta las universidades.
Los objetivos esenciales del sistema de enfrentamiento y prevención del trafico consumo ilícito de estupefacientes son la reducción de oferta de drogas (la cual es insignificante respecto a la norma de la región), imposibilitando que los narcotraficantes tengan en el archipiélago una ruta establecida.
La legislación cubana ha mantenido una política estricta en la prevención y penalización del tráfico ilícito de estupefacientes y otros delitos conexos. En el Código Penal cubano, máxima ley sustantiva penal, en el título tercero del capítulo V de la sección cuarta, en el artículo 190.1 y siguientes, el legislador cubano ofrece una protección amplia a tales delitos, pues tipifica las conductas de: “Producción, Venta, Demanda, Tráfico, Distribución y Tenencia Ilícitos de Drogas, Estupefacientes, Sustancias Sicotrópicas y Otras de Efectos Similares.”
La denominación de esta sección fue modificada por el artículo tercero del Decreto-Ley número 150 del 6 de junio de 1994. (Véase en: Gaceta Oficial de la República de Cuba. Código Penal de Cuba. En: http://www.gacetaoficial.cu/html/codigo_penal.html#A6).
También han sido implementadas otras medidas sancionadoras de índole administrativa entre las que se destacan: el Decreto 277 de 1995 y el Decreto Ley 232 del 21 de enero del 2003, para la confiscación de tierras y bienes por cultivo de marihuana. El decreto Ley 232 dispone en su artículo número uno: “la confiscación o, en su caso la pérdida del respectivo derecho de las viviendas o locales, en los que: a) se produzca, trafique, adquiera, guarde, consuma, oculte o de cualquier otro modo se realicen hechos que, directa o indirectamente, se hallen relacionados con las drogas ilícitas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas u otras de efectos similares.” (Gaceta Oficial de la República de Cuba. en: www.gacetaoficial.cu)
También se perfeccionó la tipificación contra el delito de lavado de dinero y la aplicación de la confiscación de bienes y productos obtenidos a través del negocio de las drogas. En el título XIV en el capítulo segundo, artículo 346.1 regula: “ El que adquiera, convierta o transfiera recursos, bienes o derechos a ellos relativos, o intente realizar estas operaciones, con conocimiento o debiendo conocer, o suponer racionalmente por la ocasión o circunstancias de la operación, que proceden directa o indirectamente de actos relacionados con el tráfico ilícito de drogas, el tráfico ilícito de armas o de personas, o relacionados con el crimen organizado, incurre en sanción de privación de libertad de cinco a doce años.” (Gaceta Oficial de la República de Cuba. Véase: Código Penal de Cuba. En: http://www.gacetaoficial.cu/html/codigo_penal.html#A6)
En el enfrentamiento al blanqueo de capitales, el Banco Central de Cuba emitió la Resolución número 66 de 1998, en materia de secreto bancario y la Resolución número 91 de 1997, referida a la metodología para la detección de dinero ilícito. Para la prevención del uso de drogas ilegales se han realizado importantes modificaciones como las recogidas en Ley 41 de 1983; la Resolución número 67 de 1996, que regula el Control de los Precursores y Sustancias Químicas Esenciales y la Resolución número 37 de 1998 del Ministerio de Salud Pública (MINSAP).
Gracias a este sistema de enfrentamiento y prevención, la República de Cuba ha mantenido un riguroso control que registra entre sus últimas cifras, la ocupación de 1,44 toneladas de narcóticos en los primeros cinco meses del año 2012, la mayoría de estos relacionados con los recalos. (Sitio Oficial del MINREX, 2012) El trabajo de las autoridades cubanas en el enfrentamiento a este flagelo le ha posibilitado una alta eficiencia, logrando sus mayores cifras en 2011. “En total se enfrentaron 399 hechos de recalos (291 más que en el 2010), en los que se incautaron 8 508 kg de drogas, la mayoría marihuana (8 418 kg), 81.7 kg de cocaína y 7.42 kg de hachís.” (Fernández, Granma, 13 de enero de 2012)
En el ámbito internacional Cuba ha demostrado seriedad en el cumplimiento de sus responsabilidades como país signatario de las Convenciones de la ONU, relativas a la lucha antidroga como la Convención Única de la ONU de 1961, ratificada por Cuba el 30 de Agosto de 1962 y su Protocolo enmendado en 1972, al cual se adhiere La Habana el 14 de diciembre de 1989; el Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de la ONU de 1971, ratificado por la Isla el 26 de abril de 1976; la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas de 1988, ratificada por Cuba el 5 de junio de 1996; la Convención de la ONU contra la Corrupción de 1988; la Convención de ONU contra la Delincuencia Transnacional Organizada y de su Protocolo contra la Fabricación y Tráfico Ilícitos de Armas de Fuego.
La República de Cuba es Estado Miembro de la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas desde 1996, de las reuniones de Jefes de Organismos Encargados de Combatir el Tráfico Ilícito de Drogas (HONLEA) de la ONU para América Latina y el Caribe, del Plan de Acción de Barbados para la Cooperación en el Caribe sobre Drogas, desde su creación en 1996 y del mecanismo de Coordinación y Cooperación de la Unión Europea, América Latina y el Caribe, también desde su fundación en el año 1999.
Cuba participa sistemáticamente en conferencias internacionales de lucha contra el narcotráfico, como la reunión de Jefes de las Naciones Unidas de los Organismos Nacionales Encargados de Hacer Cumplir la Ley (HONLEA), presentando las estadísticas trimestrales sobre las interdicciones de drogas a la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de las Naciones Unidas (JIFE), según afirma el informe de la Oficina de Asuntos Narcóticos Internacionales y Aplicación de la Ley, del Departamento de Estado en el INCSR del 7 de marzo 2012. (Véase en: http://www.state.gov/j/inl/rls/nrcrpt/2012/vol1/184098.htm)
Las autoridades cubanas mantienen también una coordinación fructífera con la Organización Mundial de Aduanas (OMA) confirma su compromiso a colaborar en la lucha internacional contra este flagelo. Con ese objetivo, el gobierno cubano ha fomentado su cooperación con diversos países y ha ratificado acuerdos con la Federación Rusa, y con Canadá y el Reino Unido de Gran Bretaña (RUGB) ha llegado a memorandos de entendimiento. Estos memorandos de entendimiento en la práctica resultan acuerdos bilaterales, como el acuerdo bilateral entre Cuba y Estados Unidos por el tema migratorio.
Un ejemplo de la factibilidad de estas colaboraciones se aprecia en la establecida con el Reino Unido de Gran Bretaña (RUGB) desde 1994. Esta relación ha permitido la concertación de un amplio programa de entrenamiento actualizado para los oficiales cubanos y el suministro de equipos de alta tecnología al MININT, destinados a la lucha contra las drogas, lo que muestra el respeto y consideración de ese país por la rigurosa política antidroga que establece Cuba. (Keplak, 2010)
Según el jefe de la Dirección Nacional Antidrogas (DNA), el Coronel Domingo Ibáñez: “Cuba tiene suscritos acuerdos bilaterales en ese esfuerzo con 35 naciones, entre estas Argentina, Bahamas, Brasil, Bolivia, Chile, Chipre, Colombia, Ecuador, Francia, Haití, Italia, Jamaica, Líbano, Mongolia y Venezuela.” (DNA, 2012) A partir de estas colaboraciones, las autoridades cubanas han profundizado los intercambios informativos en tiempo real, así como otros contactos de trabajo con los servicios antidrogas de varias naciones, con el propósito de fortalecer la cooperación operacional, en la lucha contra ese flagelo.
Perspectivas de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos para la lucha contra el tráfico de estupefacientes y otros delitos conexos
Las acciones de la República de Cuba a nivel nacional e internacional para la lucha antinarcóticos, reflejan una práctica eficiente y solidaria, que validan la posibilidad de un acuerdo bilateral de cooperación con Estados Unidos. Lo índices de tráfico de la región en los últimos años, según a las cifras de la Oficina de las Naciones Unidas para la Droga y el Crimen (ONUDC); la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) y la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) en las Américas, así como los datos que reporta el Departamento de Estado, reconocen la generalización del trasiego drogas por todo el hemisferio occidental. En estas circunstancias, la colaboración entre ambos países resulta un tema de suma importancia geoestratégica donde el gobierno estadounidense tiene una alta responsabilidad.
La reelección Barack Obama para un segundo periodo, alienta las expectativas hacia un mejoramiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. El presidente demócrata, sin las presiones de otra elección y favorecido por el comportamiento del voto cubanoamericano del Estado de la Florida, pudiera favorecer una relación con la República de Cuba, donde se potencien los aspectos de interés mutuo.
En el plano internacional existe un consenso sobre la necesidad de ese camino. La votación en la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva york, el 13 de noviembre de 2012, a la Resolución: “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, fue aprobada con 188 votos a favor, tres en contra y dos abstenciones, lo que refleja el consenso internacional para la abrogación de esa política.
La intervención del canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, en el marco de esas votaciones, confirmó la voluntad de Cuba para la realización de un acuerdo bilateral en la lucha antidroga, al expresar “(…) el ofrecimiento al gobierno de los Estados Unidos de negociar acuerdos de cooperación en áreas del mayor interés mutuo, como el enfrentamiento al narcotráfico, al terrorismo, al tráfico de personas y para la completa regularización de las relaciones migratorias, así como para la prevención y la mitigación de desastres naturales y la protección del medio ambiente y de los mares comunes.” (Rodríguez, 2012)
Entretanto, muchas de las críticas realizadas por el gobierno estadounidense al cubano, han quedado descolocadas en el tiempo, debido a las transformaciones que la República de Cuba ha realizado en los últimos años, como parte de un proceso autónomo y necesario para la prosperidad del pueblo cubano.
Las posibilidades de cooperación que presenta la mayor de las Antillas en tres temas de especial prioridad en la región, como la preparación y el enfrentamiento a los desastres naturales, la lucha antinarcóticos y la asistencia médica, resultan muy factibles ya no sólo para el intercambio bilateral sino también para la cooperación con otros países del hemisferio.
Un ejemplo del gran potencial de Cuba en este sentido, lo constituyó la relación concertada luego la catástrofe ambiental en Haití, donde nuestro país mostró cómo se puede concertar una relación bilateral fructífera para la ayuda a terceros. Sin embargo, estas posibilidades resultan mediatizadas, desconociendo realidades que lejos de toda lógica política, responden a los intereses de la humanidad.
Conclusiones
La República de Cuba reconoce la importancia de una cooperación constructiva con Estados Unidos en la lucha contra el tráfico ilícito de drogas y otros delitos conexos. Las consecuencias de este flagelo para la seguridad ciudadana, los derechos humanos y la convivencia democrática de los estado-nacionales lo ameritan.
Sin embargo, la responsabilidad común y compartida entre ambos países en el enfrentamiento al narcotráfico, no se asume de manera integral por Estados Unidos. Las limitantes establecidas por Washington para la cooperación con la República de Cuba, a pesar de los niveles de seguridad que mantiene el archipiélago, y su disposición para firmar un acuerdo de cooperación bilateral, son una prueba de ello.
Estados Unidos de América tiene una inmensa capacidad para asistir a Cuba en la realización de una tarea aún mejor, en las áreas de mayor preocupación para los organismos de seguridad norteamericanos; mientras que la mayor de las Antillas posee los recursos humanos necesarios para llevarla a cabo. Si bien el país norteño cuenta con su poderío económico, tecnológico y militar, el archipiélago tiene el personal médico, la experiencia y voluntad política, patentizada en su gran prestigio internacional.
No obstante, ante la ausencia de un acuerdo bilateral, la República de Cuba continúa desarrollando su sistema de seguridad y prevención contra el tráfico ilícito de drogas y otros delitos conexos, con una actitud cooperativa y responsable en las relaciones que se mantienen caso a caso con Estados Unidos. El gobierno cubano, consciente de la pertinencia de este acuerdo, realiza una cooperación puntual, donde refleja el respeto al ordenamiento jurídico y a las competencias de cada parte.
Independientemente de lo que reflejen los grandes medios de comunicación, el pueblo cubano mantiene abierta su solidaridad y cooperación, bajo los marcos del respeto a los principios internacionales de los pueblos, pues la politización que sufren temas tan vitales para la prosperidad y la seguridad de ambos países, deberá de cambiar algún día.
Las potencialidades existentes en ambas naciones para el intercambio de información operacional, de una forma sistemática, que contribuya al mejoramiento de la seguridad, la salud y el bienestar social de ambos pueblos, ameritan la continuidad de los esfuerzos político-diplomáticos, para la realización de un acuerdo bilateral.
Con ese acuerdo, Cuba pudiera brindar mecanismos más dinámicos de cooperación, así como una mayor coordinación para la asistencia a otros países de la región. Se tendría la oportunidad histórica, de concertar políticas para enfrentar el tráfico de estupefacientes y otros delitos conexos, de una forma más transparente y participativa.
La importancia de la mayor de las Antillas desde el orden geoestratégico en el Gran Caribe y su legitimidad en el enfrentamiento a estos delitos, indicaría un camino más expedito en la relación de EE.UU. con el hemisferio occidental. Desde una colaboración más integral y responsable, Washington pudiera mejorar las consecuencias del Plan Colombia y la Iniciativa Mérida, para la violencia, la criminalidad y la convivencia democrática de los países más afectados.
Los niveles de seguridad que garantiza el Estado cubano en el enfrentamiento al narcotráfico, permitirán ampliar sus relaciones de cooperación político-diplomáticas y militares con otros países y organismos internacionales, donde el alcance de un acuerdo bilateral con EE.UU. es un paso inminente, para la paz y la seguridad interamericana.
Anexos:
Anexo 1 Actividad marítima sospechosa para Cuba
Fuente:http://www.cubaminrex.cu/Narcotrafico/Articulos/Enfrentamiento/Decrece%20presencia.html
Anexo 2 Actividad aérea sospechosa sobre Cuba
Fuente:http://www.cubaminrex.cu/Narcotrafico/Articulos/Enfrentamiento/Decrece%20presencia.html
Bibliografía
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Alejandro L. Perdomo Aguilera y Santiago Espinosa Bejerano son investigadores del Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI)
Entrevista con Alejandro Ferrás Pellicer, veterano del Moncada
RT Actualidad
Hace 60 años, Fidel Castro encabezaba el asalto al cuartel Moncada para derrocar el régimen de Batista, lo que dio inicio a los profundos cambios en la historia de Cuba y del continente todo. En Entrevista a RT, Alejandro Ferrás Pellicer, veterano del Moncada, habla de su primer encuentro con Fidel Castro, de cómo prepararon el asalto y porqué, aun sabiendo que morirían, no se retiraron. Tras décadas, dice si aquella hazaña valió la pena y confiesa qué piensa de la realidad actual de la isla.
miércoles, 24 de julio de 2013
Desde la sombra: La hora de los chacales (E40)
En este episodio, Daniel habla con John Perkins, un exsicario
económico a sueldo de las multinacionales. ¿Cuáles son los métodos para
hacer que un gobierno independiente obedezca? Es simple: “…nosotros
entramos en escena y les decimos: ¿No pueden pagar su deuda? Véndannos
barato sus recursos, o permítannos construir una base militar, o
privatizar el sector social. Ellos saben que si no lo aceptan, vendrán
los chacales, que son quienes derrocan gobiernos o asesinan a sus
líderes”.
martes, 23 de julio de 2013
EL SALVADOR. Las razones del fracaso
José M. Tojeira
Recientemente se ha publicado en español un libro de dos catedráticos, Daron Acemoglu del M.I.T., y James Ronbinson, de Harvard, titulado “Por qué fracasan los países”. El trasfondo es relativamente sencillo. Según los autores cuando las élites de los países son profundamente extractivas, y las instituciones que construyen o impulsan les benefician en su afán de acaparar riqueza, los países no se desarrollan. Si las élites promueven instituciones más inclusivas, el desarrollo es mucho más fácil de alcanzar.
Si aplicáramos esa tesis a El Salvador la causa de nuestro subdesarrollo estaría precisamente en que nuestras élites son profundamente extractivas y no invierten en instituciones inclusivas.
Una revisión de algunas de nuestras instituciones no nos deja duda. El tener, por ejemplo, dos sistemas públicos de salud muestra la tendencia extractiva de nuestras élites empresariales. A los que consideran “indispensables” para sus negocios y para el contexto en el que sus negocios se desarrollan se les incluye en el Seguro Social. Los “desechables”, en los que la empresa privada no tiene mayor interés, salvo a la hora de captar sus remesas, son enviados al sistema del Ministerio de Salud, notablemente inferior en su servicio en comparación con el Seguro. Si la empresa privada piensa que son más indispensables para sus negocios quienes trabajan en el sector servicios, y los campesinos les resultan relativamente “desechables”, la solución está a la mano: Un salario mínimo de 104 dólares para los trabajadores agropecuarios y otro de 224 para los trabajadores urbanos del sector servicios. Nuestras élites, que extraen su riqueza del trabajo de todos, no piensan que todos deban tener los mismos beneficios sociales ni que sus derechos humanos básicos deban ser cubiertos de la misma manera. Eso de la universalidad, deben pensar, resulta muy caro, y prefieren discriminar entre “indispensables” y “desechables”.
Y además las élites económicas han logrado algo todavía más importante: echarle la culpa a los políticos de lo que en buena parte es fruto y resultado de su egoísmo corporativo. Continuamente se ataca a los políticos como causantes de nuestros problemas y tragedias. Y aunque no haya que exculparlos de muchas de sus acciones realmente negativas, lo cierto es que la falta de solidaridad y de políticas inclusivas ha dependido las más de las veces de la cerrazón empresarial a universalizar derechos básicos. No hace muchos meses el presidente de ANEP trataba de aterrorizar a la clase media diciendo que si se incluían en el Seguro Social a las trabajadoras remuneradas del hogar, colapsarían los servicios médicos del Instituto mencionado. Mientras los empresarios costarricenses aportan más que el doble de los nuestros al Seguro Social, nuestros líderes económicos prefieren ahorrar a costa del sudor de los pobres. Las élites económicas costarricenses son un poco más inclusivas que las nuestras y nuestro vecino centroamericano invierte más en la gente, sin tanta discriminación como en El Salvador.
¿Es menos competitiva Costa Rica? ¿Está creciendo menos?
Aunque de momento nuestras élites económicas hayan conseguido dirigir las críticas de la población más a los políticos que a los millonarios, lo cierto es que esa falacia no se puede mantener en el tiempo. El dominio de los económicamente poderosos parece reproducir en nuestro país aquello que decía el papa Pío XI que era el resultado de la ilimitada libertad de los competidores: sobreviven “sólo los más poderosos, lo que con frecuencia es tanto como decir los más violentos y los más desprovistos de conciencia”. La fuga de capitales en El Salvador hacia paraísos fiscales la calcula la ONG Global Financial Integrity en 8.700 millones de dólares en los diez años que van desde el 2001 al 2010. Y no son nuestros políticos los que sacan el dinero del país en esas cantidades.
Nuestras élites económicas deberían recapacitar. En vez de desgañitarse atacando a los políticos, es necesario que miren con mayor atención las instituciones que han propiciado en el país y que nos mantienen en la práctica como si fuéramos un país de castas. Tanques de pensamiento como FUSADES, deberían analizar nuestras instituciones, desde las educativas y las de salud hasta ese modo de tasar el salario mínimo, y reflexionar sobre si ese modo tan brutal e irrespetuoso con la dignidad humana es el mejor camino para el desarrollo. Está bien que nos digan cómo manejar los bienes transables y que critiquen a los gobiernos cuando no sepan apoyar la productividad. Pero que se callen sistemáticamente ante la existencia de instituciones tan profundamente clasistas y discriminadoras como las que tenemos en el país, desdice de los títulos universitarios que tienen y de los apoyos que tuvieron para conseguirlos.
El Salvador y la resistencia popular a los imperios
El Salvador no puede aislarse del enfrentamiento global entre las resistencias populares y los imperios predominantes y emergentes. Esta es la característica más relevante del escenario internacional desde el derrumbe a finales del siglo pasado, de lo que se conoció como socialismo real. Nuestra inserción en este conflicto es ineludible además de urgente.
Roberto Pineda
El conflicto mundial, con sus diferentes actores y escenarios, entre los que se encuentran los países del OCDE y del BRICS, así como los espacios de lo político, lo militar, lo financiero, las comunicaciones, lo tecnológico, y el control de los recursos naturales, influye, determina, y condiciona los límites y potencialidades de los procesos de cambio que se desarrollan en el mundo, incluyendo a El Salvador. A continuación se describen algunas facetas de esta amplísima pugna.
Rusia detiene en G-8 agresión contra Siria
La primera línea de enfrentamiento militar entre los imperios del atlántico norte y las resistencias del medio oriente está situada en las planicies de Siria, pero en este mundo globalizado fue en Irlanda del Norte, otro bastión de lucha antiimperialista, donde se postergó en la última reunión del Grupo G-8, el ataque imperial sobre este país árabe, que enfrenta una “guerra civil” prefabricada y la amenaza de una agresión imperial.
En el Medio Oriente, Siria es la antesala para atacar a Irán de la misma forma que en nuestro continente Venezuela es la antesala para golpear y controlar a Brasil y aislar a Cuba. Y la “guerra civil” emprendida contra el gobierno nacionalista sirio de Bashar Al Assad, está orientada a fortalecer el cerco contra Irán y avanzar así en la reconquista del Medio Oriente. En este panorama, Israel juega en aquella cancha el mismo papel subordinado que en la nuestra juega Colombia.
Ya los imperios del atlántico norte en este siglo XXI han avanzado en la reconstrucción del mundo colonial, al apoderarse de Irak (2001) y más recientemente de Libia (2012). Pero han fracasado en Afganistán. Y sus enemigos inmediatos a derrotar son Siria, Palestina (en particular la franja de Gaza) y el Hezbola libanés. La apuesta máxima es Irán. Y para esto cuentan con el apoyo de Arabia Saudita, Qatar, Turquía y hasta hace poco Egipto.
Aunque en el caso de Egipto, el derrocado gobierno de Morsi y los Hermanos Musulmanes, tuvieron que pagar caro el precio de su política entreguista frente a Israel y la OTAN y provocaron felizmente que de nuevo los sectores populares recuperaran la calle, creando una situación que momentáneamente debilita la estrategia de intervención militar hacia Siria.
El G-7 menos Rusia desean y sueñan invadir, ocupar, capturar, apoderarse de las riquezas de Siria. Y en su última reunión del G-8 en Irlanda del Norte, los representantes del mundo globalizador angloparlante Obama y Cameron, seguidos por los otros cinco gobernantes, de Japón, Canadá, Francia, Italia y Alemania, mostraron sus colmillos, pero felizmente el ruso Putin defendió enérgicamente el derecho a la independencia y a un arreglo negociado de la crisis en Siria.
Siria y El Salvador: Una historia compartida de lucha contra la opresión
Hay muchas diferencias entre nuestros dos países pero también semejanzas. Su capital es la milenaria Damasco y hablan árabe mientras nosotros hablamos español y nuestra capital es San Salvador. Son 20 millones de habitantes y nosotros somos 6. En su vecindario geográfico, al norte esta Turquía, al oriente esta Irak. Al sur esta Israel y Jordania. Al occidente el Líbano. Nosotros estamos en Centro América.
Son islámicos, y el grupo principal es el sunita mientras que nosotros somos cristianos y el grupo principal es el católico. Desde 1970 el país es dirigido por el Partido Baath Árabe Socialista y es un país productor de petróleo. En nuestro caso, desde el 2009 el país esta conducido por una coalición de centro-izquierda que incluye al Presidente Mauricio Funes y al FMLN.
Siria es la antigua Ugarit donde surgió el alfabeto y es el lugar donde también se descubrió el bronce. Son cinco mil años de historia antes de nuestra era. Son cinco mil años de luchas. Y en esta larguísima historia de resistencia del pueblo sirio aparecen las luchas en contra de la dominación de los sumerios, acadios, asirios y babilonios a partir del 2,260 a.n.e., después por los cananeos, fenicios, arameos, iniciando en el 1600 a.n.e., luego por los hititas a partir del 1430 a.n.e, hebreos, egipcios, persas, griegos, seleucidas, romanos, bizantinos, árabes en el siglo VII, francos en las cruzadas del siglo XII, mongoles en el siglo XIII, otomanos, del siglo XVI al XX y por último franceses, de 1922 a 1946.
En nuestro caso, son dos mil años de lucha y es una historia de resistencia que comprende otros imperios y naciones dominantes, incluyendo la olmeca, maya, azteca, del imperio español que va del 1524 al 1821, y coincide con la dominación otomana en Siria, luego la influencia inglesa en el siglo XIX, y la dominación norteamericana, que se vuelve hegemónica partir de 1941 y sigue vigente.
En 1922 la Liga de las Naciones, en una clásica postura imperial, al desaparecer el Imperio Otomano, repartió el dominio de la antigua Siria entre dos potencias: a Reino Unido le correspondió Transjordania y Palestina y a Francia, Siria y el Líbano.
Esto determinó que la última independencia fue lograda en 1946, después de la Segunda Guerra Mundial. En 1963 se instala el Concejo Nacional del Comando Revolucionario, cercano al Partido del Renacimiento Árabe Socialista , Baath. Cuatro años después, en 1967 se enfrenta la agresión militar de Israel que con el apoyo de las potencias occidentales, invade y se apodera de las Alturas del Golan. Hoy resiste exitosamente las embestidas imperiales de la OTAN y del gobierno de Estados Unidos.
La victoria de El Salvador sobre Australia
Ya que no logramos derrotar a los imperios en desarrollo económico, ni en ciencia y tecnología, ni en poderío militar, ellos nos permiten amablemente, de vez en cuando, que podamos derrotarlos en los estadios para que sepamos que este mundo es ancho y ajeno. Y también permiten bondadosamente que podamos vencerlos en espectáculos religiosos, deportivos y hasta musicales.
Pero cuidado con intentar superarlos en laboratorios de tecnología nuclear porque para los países emergentes como Brasil y los desahuciados como el nuestro, lo autorizado son los escenarios, las canchas y las iglesias. Y esto no significa que la victoria de la Sub-20 sobre Australia de 2 a 1 sea irrelevante sino que hay que colocarla en su justa dimensión al aplaudir a la “Azulita” y sin olvidar el “histórico” El Salvador 6 Italia 5 de nuestra Selecta de Playa en el 2011.
O nos veremos seducidos por la publicidad de los espectáculos y nos olvidaremos de las tareas de la resistencia popular global que hoy se expresa en Brasil, en Turquía, en Sudáfrica, en Egipto. Y que en nuestro país asume rasgos todavía débiles, borrosos, opacos, pero que puede estallar en cualquier momento como ha sucedido en el pasado. Hay que estar siempre a la expectativa.
Y no olvidemos que mientras los imperios imponen el silencio del temor, la resistencia popular asume la alegría de la palabra, consciente que el pan de la esperanza es el alimento de los que sueñan y luchan y que nunca debemos de aceptar el panem et circenses sino el ritual eterno del panem et pugnare.
Los pueblos duermen y despiertan, duermen y despiertan. Durante el sueño acumulan energías, aprenden, se fortalecen, se reconocen, se organizan. Y cuando se levantan, con la firmeza de sus pasos se construye el horizonte y con la profundidad de su mirada se levanta la dignidad del porvenir.
La lucha contra las minas, contra las bases militares, contra las represas, contra los asocios publico-privados, es parte de ese enfrentamiento global contra los imperios y sus corporaciones. Es una lucha global que se pelea en cada territorio y que se disputa en cada jirón de piel.
La lucha contra la opresión es también una pelea a muerte que transcurre al interior de nuestra mente. No podemos o no deberíamos pelear afuera sino hemos peleado adentro. La primera tarea y quizás la más difícil es desalojar, arrancar al opresor de nuestro cuerpo y de nuestra vida. Es detectar en nuestra cultura patriarcal y de clase, las raíces de la opresión y erradicarla. No es fácil, es cuesta arriba.
En nuestro caso como hombres, el desafío planteado es el combatir tanto el androcentrismo como la homofobia, así como la necesidad de construir una nueva masculinidad liberadora que nos permita nuevas relaciones con nuestras compañeras ( madres, esposas, hijas) y compañeros (amigos, compañeros de trabajo, vecinos) basadas en el respeto a la diversidad, la amistad sincera y la dignidad de todo ser viviente, que permita superar también la visión de dominación sobre la naturaleza por una visión de armonía, de comunidad, de respeto.
De no resolver estas cuestiones hic et nunc, vamos a llevar -subidos en una carroza- a la nueva sociedad los fantasmas autoritarios del viejo orden y estos se van apoderar de las banderas y van a definir las agendas de la militancia, como ya ha sucedido en el pasado. La experiencia de la URSS es aleccionadora.
Los puentes y los horizontes de la nueva sociedad se construyen hoy y se construirán mañana. Y deben de tener la solidez de los principios de la justicia social para evitar que la fuerza de los ríos de la política y la fuerza de los vientos del poder, los destrocen, como ha sucedido en otras experiencias históricas.
Los perdedores y ganadores de la nueva crisis intergubernamental
Nos encontramos a casi seis meses de las próximas elecciones presidenciales y por lo tanto, cada acción de las diversas fuerzas políticas y sociales en conflicto incide directamente en los resultados electorales, beneficia o perjudica a los tres principales candidatos. A continuación pasamos revista a tres de estas situaciones, a sus actores principales, intereses y posibles desenlaces. Y finalmente hacemos algunas consideraciones sobre la batalla electoral y el papel del movimiento popular, y algunas perspectivas.
Las temáticas seleccionadas son las del conflicto entre la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia y la Asamblea Legislativa alrededor de la elección de magistrados de la Corte de Cuentas de la República, la controversial tregua entre pandillas y la prolongada crisis económica.
Sobre el conflicto entre la SC-CSJ y la AL. Es un conflicto inédito en el país. En el pasado la Corte Suprema de Justicia y la misma Asamblea Legislativa obedecía a la Presidencia. Así fue durante los 20 años de gobierno de ARENA (1989-2009). Durante los 5 años de gobierno de la Democracia Cristiana (1984-1989). Durante los 17 años de gobierno del PCN (1962-1979).
La existencia de este conflicto es el elemento central de la profunda reforma política que vive el país como resultado de la llegada de un gobierno de centro-izquierda en 2009 y será probablemente su herencia política histórica más destacada, incluso más que el elemento de lo social, que ya venía siendo cultivado por el ultimo gobierno arenero.
Lo interesante es que es la Embajada de Estados Unidos, la que hábilmente se coloca como principal impulsora de estos procesos así como la ANEP y el partido ARENA mientras que el Presidente Funes y el FMLN y hasta algunos sectores del movimiento popular, como sus adversarios.
Este conflicto es positivo y es un avance en la consolidación del proceso democrático iniciado a partir de los Acuerdos de Paz de 1992. Forma parte esencial de la sexta reforma política que vive nuestro país. La primera fue en 1841 con la fundación de la República; la segunda en 1886 con la Constitución liberal, la tercera en 1950 con la Constitución social; la cuarta en 1983, con el establecimiento del pluralismo político; la quinta con los Acuerdos de Paz de 1992 y la sexta es la reforma política iniciada en 2010 y todavía en marcha.
Lo paradójico de este proceso de reforma política es que sus principales iniciadores le han dado la espalda y se han colocado como detractores. Pero en la medida que esta reforma responde a la necesidad de modernizar el ejercicio democrático, puede avanzar incluso con la oposición de sus antiguos impulsores. Es una reforma política que comprende pero no se reduce a lo electoral. Y es una reforma política que despierta el apoyo de la población, la cual seguramente pasara la factura electoral a sus detractores. En esto el olfato de nuestro pueblo no se equivoca.
La tregua entre pandillas: peligros y oportunidades
En marzo de 2012 inicio un proceso novedoso y controversial. El Ministro de seguridad, General Munguía Payés decidió realizar un viraje y modificar su enfoque inicial militarista de combate a las pandillas por un enfoque orientado a lograr una tregua. Y esto provocó una sustancial disminución de los niveles de homicidios, que andaban por la docena diaria. Asimismo generó un protagonismo de los “facilitadores” de la tregua así como de los principales dirigentes de las pandillas MS-13 y Barrio 18.
Por otra parte, la opinión pública y la mayoría de los sectores populares rechazaron esta tregua ya que el peso social de los sectores que han sido victimizados es inmenso y es un sector que se siente desprotegido y marginado del proceso. Y entonces existe la contradicción entre una medida que es positiva, ayuda, pero para la cual no existen las condiciones subjetivas en la población. La resolución de este dilema será la clave para el avance o retroceso de este complejo proceso de reconciliación nacional.
La crisis económica
La crisis económica afecta fuertemente la percepción ciudadana sobre el rumbo del país. El alto índice de desempleo sumado al creciente costo de la vida impacta sobre el estado de ánimo de la gente. Y a esto se suma la parálisis del crecimiento en la economía y el fuerte endeudamiento.
Por el momento la crisis empuja a nuestro pueblo a una actitud de resolver primero su sobrevivencia y luego refugiarse en la indiferencia y el desinterés político. Pero esto puede modificarse en cualquier momento. La realidad siempre se encarga de crear las motivaciones que golpean la conciencia de la gente y la impulsan a regresar a las calles para conseguir sus demandas. Así ha pasado en Egipto, y antes en Brasil, y en Turquía. Así pasará en El Salvador.
El movimiento popular y lo electoral
Lo fundamental es que habrá segunda vuelta. A ninguna de las tres fuerzas le alcanza la cobija para imponerse en el primer hervor. Esto modifica fuertemente el anterior esquema bipartidista vigente por casi veinte años. Y refleja la capacidad que tiene la derecha de renoverse y proyectarse.
Y si bien es cierto que el surgimiento de GANA divide a la derecha y la debilita, también lo es que abre el peligro real de que el FMLN pase a convertirse en una tercera fuerza, que es el sueño dorado de la derecha y de nuestros “aliados estratégicos” de Washington, desde los Acuerdos de Paz de 1992.
Estamos ya a casi seis meses de las elecciones presidenciales. Pronto iniciara la campaña electoral “legal” y pronto estaremos inundados por una propaganda superficial y escapista. Y el desafío del movimiento popular será el de exigir que el FMLN no continúe supeditando su agenda legislativa a las necesidades del partido GANA, como sucede con relación a la elección de magistrados de la Corte de Cuentas, PDDH, y la negativa al cumplimiento de resoluciones de la Sala de lo Constitucional de la CSJ.
Lo más preocupante es la actitud tanto de pragmatismo electoral como complaciente con los imperios que explica el apoyo “entusiasta” a la ley de Asocios Público Privado y últimamente al Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, ADA. A esto hay que sumar la aparición pública con un sector de militares conducido por un cómplice del asesinato de los jesuitas.
Con esta última medida, el FMLN probablemente lograra atraer a sectores atrasados rurales de expatrulleros, pero seguramente perderá a sectores urbanos de las capas medias a los cuales les resulta inexplicable esta alianza con cómplices de atroces asesinatos, como fue el de los padres jesuitas. Si el movimiento popular y social no logra detener esta escalada del FMLN hacia el centro seguramente la derecha, en cualquiera de sus expresiones, lograra imponerse en el 2014.
Por lo tanto, el desafío principal para la izquierda social salvadoreña, organizada y no organizada, es el de evitar convertirse en espectador pasivo en la campaña electoral e insertarse en el debate con un claro programa antineoliberal – que incluye la desdolarización entre otra medidas- que permita mediante transformaciones antiimperialistas y antioligarquicas recuperar nuestra independencia y abrir el rumbo a un verdadero desarrollo social rechazando convertirnos en un país maquila, como parece ser el consenso alcanzado de los sectores dominantes locales e internacionales. El cumplimiento de esta tarea determinara nuestra incidencia real en el actual proceso electoral.
Perspectivas
Todo parece indicar que existe un consenso básico de la mayoría de fuerzas políticas, las cuales giran alrededor de entregar al país al capital internacional en sus diversas vertientes, tanto al que ya está aquí como al que está por llegar, confiando en que las “ventajas” de la inversión extranjera permita sacar a El Salvador de la profunda crisis en el que el modelo neoliberal lo ha hundido. Las diferencias radican en los ritmos y las modalidades de la entrega. Pero la decisión está tomada.
En este punto fundamental coinciden, con sus respectivos matices y discursos para justificarlo, desde el FMLN, pasando por el Presidente Funes, el poderoso Consejo para el Crecimiento –Bobby Murray Meza, Francisco de Sola, Francisco Calleja y Ricardo Poma-, Embajadas de EE.UU. y Unión Europea, ARENA, GANA, ANEP, FUSADES y hasta la UES en proceso de privatización.
Esto explica que las controversias electorales se desarrollen alrededor de nimiedades de los candidatos y no sobre plataformas programáticas. Es porque existe un consenso tácito y a veces explicito de caminar por esta vía.
Frente a esto como movimiento popular y en resistencia a los imperios, se precisa vincular la reforma política en marcha con la necesidad de impulsar la reforma económica, orientada a quebrar, romper el modelo neoliberal y fundamentada en la recuperación tanto de nuestra moneda mediante la desdolarización, como de nuestros recursos estratégicos, mediante la nacionalización de la energía, telecomunicaciones y fondos de pensiones, para empezar. El movimiento popular y social tiene la palabra…
lunes, 22 de julio de 2013
¡Aquél Día de la Alegría!
Managua. Por Eduardo Galeano, Memorias del Fuego 17 de julio
Lo van y se va. Al alba, Somoza sube al avión hacia Miami. En estos últimos días los Estados Unidos lo han abandonado, pero él no ha abandonado a los Estados Unidos:
- En mi corazón, yo siempre seré parte de esa gran nación.
Somoza se lleva de Nicaragua los lingotes de oro del Banco Central, ocho papagayos de colores y los ataúdes de su padre y de su hermano. También se lleva, vivo, al príncipe heredero.
Anastasio Somoza Portocarrero, nieto del fundador de la dinastía, es un corpulento militar que ha aprendido las artes del mando y el buen gobierno en los Estados Unidos. En Nicaragua fundó y dirigió, hasta hoy, la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería, un juvenil cuerpo del ejército especializado en el interrogatorio de prisioneros y famoso por sus habilidades: armados de pinza y cuchara, estos muchachos saben arrancar uñas sin quebrar las raíces y saben arrancar ojos sin lastimar los párpados.
La estirpe de los Somoza marcha al destierro mientras Augusto César Sandino pasea por toda Nicaragua, bajo lluvia de flores, medio siglo después de su fusilamiento. Se ha vuelto loco este país: el plomo flota, el corcho se hunde, los muertos se escapan del cementerio y las mujeres de la cocina.
Los últimos días de la Dictadura
Hacía mucho que esperaban ese día todo el pueblo de Nicaragua, todos los demócratas de América Latina, toda la gente honesta de la Tierra. Llegó, por fin, aquella noche del 17 de julio de 1979, cuando olvidado de la fanfarronería protocolar, calladito y apurado cual ladrón, de su "bunker" en Managua se dirigió hacia el aeropuerto donde le esperaba su avión personal el ya ex dictador Anastasio Somoza Debayle, acompañado de un puñado de taciturnos y desalentados favoritos.
En el compartimiento especial del avión fueron cargados los restos del padre y el hermano del tirano, sustraídos de sus tumbas y metidos en cajas metálicas. Al amparo de la oscuridad, los fugitivos se despidieron apresuradamente de un grupito de perplejos cómplices que se quedaban en Nicaragua.
El avión tomó rumbo hacia EEUU, donde en la base militar de Homestead, a 25 kilómetros al sur de Miami, a Somoza, su hijo y su séquito los esperaban representantes de la administración norteamericana. Atrás quedaban las ruinas humeantes del país, se escuchaban los clamores histéricos de los acólitos del dictador abandonados a su suerte y crecía el júbilo solemnizado del pueblo triunfante.
La tragedia de Nicaragua comenzó 45 años atrás, en una oscura noche del febrero de 1934, cuando, engañado por falsas promesas de una paz nacional, vino a la capital desde la selva septentrional el general Augusto César Sandino, jefe guerrillero jamás vencido. Fue atrapado pérfidamente por soldados de la Guardia Nacional por orden expresa de Anastasio Somoza García, fundador de la dinastía somocista, que los intervencionistas estadounidenses obligados a abandonar el país habían dejado en calidad de "gauleiter" en Nicaragua.
El 21 de febrero, en el territorio del mismo aeródromo del cual, pasados 45 años, habría de escapar Somoza Debayle, Sandino fue asesinado. Al otro día fueron masacrados en forma salvaje los combatientes del ejército de Sandino, que se hallaban en sus campamentos desarmados a traición. El país se sumergió en una noche de lúgubre atrocidad y terror. Nicaragua se sumió bajo las botas de una de las más prolongadas y sangrientas dictaduras que hubo en la Tierra. Fue el imperialismo de EEUU el punto de apoyo exterior del dictador. Y se hizo apoyo interno el ejército profesional de asesinos, la Guardia Nacional, aislada del pueblo y educada por oficiales egresados de las escuelas militares norteamericanas.
La oficialidad de la Guardia representaba una casta privilegiada de criminales, cómplices íntimamente vinculados con patrones de EEUU y por una caución solidaria entre sí. El ciego acatamiento de las órdenes del amo, la responsabilidad común por cuanto acometía la dictadura, los "lazos de sangre" - ese favorito recurso de los bandidos- se hicieron ley para los asesinos en uniforme de oficiales. Como si fuera en una familia mafiosa, los soldados y oficiales se veían implicados en crímenes contra su propio pueblo y sus héroes.
Pasado un tiempo, los nicaragüenses honestos dirían con toda razón: "Somoza es la Guardia Nacional". Y no era ninguna exageración. Los oficiales disfrutaban de un sueldo inaudito para los países centroamericanos. Un recluta cobraba 75 dólares mensuales y el sueldo de un coronel llegaba a 263. Además, percibían pluses especiales por concepto de alimentación, pago de alquiler y asistencia médica.
La Guardia Nacional disponía de sus propios hospitales, zonas residenciales, centros recreativos, playas, etc. Se hacía todo lo posible para reducir al mínimo los cotidianos contactos humanos entre los militares y el pueblo. Si los soldados estaban dispuestos a matar por un plato de lentejas, los oficiales necesitaban de un pago mayor. Además de un alto sueldo, disfrutaban de concusión en las ciudades y poblados que controlaban. Aun jubilados, no dejaban de vivir a cuenta del estado.
Al servicio de sus amos
Según testimoniaba en su época Richard Millet, catedrático de la Universidad de Illinois del Sur (EEUU), especializado en la historia contemporánea de Nicaragua, en tiempo de Somoza, más de la mitad de los directores de bancos nacionales eran oficiales jubilados.
Somoza atendía las recomendaciones de su amos, no solo estableciendo "lazos de sangre" entre los guardias, concediéndoles privilegios y sobornándolos, sino también actuaba como "padrino", de bienhechor de su mafia. No eran pocos los casos en que, al enterarse "inesperadamente" de alguna desdicha familiar de un militar, aparecía de repente en el cuartel haciendo las veces de "buen salvador", sacaba del bolsillo un puñado de de dinero y entregaba uno que dos mil dólares al interesado para pagar la cuenta del tratamiento de un pariente enfermo, la construcción de una casa nueva en vez de la quemada, etc.
Ese paternalismo primitivo, calculado para impactar la psicología de gente poco concientes, ataba la voluntad de los soldados y oficiales que aun conservaban sentimientos de gratitud, propia de todo ser humano, empujándolos, en fin de cuentas, a cometer nuevos crímenes. "Padrino" así hemos de recordar hubo varios en Nicaragua, aún cuando todos ellos se llamaban Somoza.
El fundador de la dinastía, Anastasio Somoza García (Anastasio Somoza I ), vegetaba durante largo tiempo en puestos insignificantes de funcionario de diversas compañías estadounidenses, hasta que por fin salió a flor de la vida política del país. La primera vez que los amos lo notaron fue en 1927, cuando participó en calidad de traductor del inglés en las negociaciones sostenidas entre los conservadores y los liberales (que guerreaban entre sí) y los invasores norteamericanos hacían las veces de mediador, tratando de reconciliarlos para gobernar con mayor facilidad del país. Los yanquis, que habían ocupado Nicaragua en 1912, apreciaron la disposición del joven funcionario para hacer cualquier cosa por complacer a los amos. Fue puesto a la cabeza de la Guardia Nacional que estaban formando los norteamericanos y, por consiguiente, de todo el Estado por tiempo indefinido.
Somoza puso los cimientos del régimen "republicano" hereditario y, luego, se apoderó de la gran parte de las riquezas nacionales. A fin de multiplicar el patrimonio de la familia, se ponían en juego cualesquiera medios, desde la compra-venta hasta la confiscación de los bienes de los adversarios, acusados nada más que de alta traición. Miles de nicaragüenses honestos, al no soportar amenazas y chantaje, abandonaban la patria, dejando atrás su patrimonio que de inmediato "se pegaba" a las manos de Somoza.
Las agencias informativas de EEUU que para aquel entonces habían monopolizado la información sobre América Central, rodearon el país con una cortina de silencio. Reporteros honestos que trataban de penetrar al país tropezaban con una "cortina de hierro" –no inventada, sino real–, creada por Somoza y sus amos. Sin embargo, de vez en cuando el mundo se enteraba de las atrocidades que azotaban la patria de Sandino, de los crímenes y robos cometidos por Somoza. Pero la propaganda burguesa hacia todo lo posible para guardar las apariencias.
Un patriota llamado Rigoberto
No es de extrañar, por lo tanto, que Somoza I siguiera, hasta 1956, convirtiendo a Nicaragua, de manera diligente e impune, en su patrimonio, sin hacer caso de nada. De fuerte salud, seguro de sí, le parecía que jamás llegaría fin de su señorío. Estaba, por lo visto, convencido sinceramente de que había quebrado la voluntad de sus adversarios políticos por fusilamientos en masa, encarcelamientos y las torturas más crueles.
No obstante, el round ordinario de las elecciones presidenciales, en las cuales Somoza I, al igual que más tarde sus sucesores, ganaba siempre, un patriota llamado Rigoberto López Pérez descargó su pistola contra el aborrecido tirano. Los amos norteamericanos hicieron todo para salvarle la vida: fue llevado en avión al mejor hospital de la Zona del Canal de Panamá. más fue en vano: Somoza expiró. Sin embargo, la familia de la mafia nicaragüense tenía prevista esta variante también. Para el momento, el hijo mayor del dictador, Luis Somoza Debayle, ya era presidente del Parlamento y, conforme a la "constitución", le correspondía tomar el cargo del Presidente del país. El hijo menor, Anastasio Somoza Debayle (Anastasio II ó Somoza III ) era jefe director de la Guardia Nacional y estaba dispuesto en todo momento a reforzar los derechos de la familia por ocupar los puestos superiores en el Estado, empleando las armas. Pero no se llegó a usarlas.
El movimiento de izquierda no se había recobrado aún de las graves pérdidas sufridas como resultado del fracaso de los sandinistas. Los mejores representantes de la intelectualidad progresista se encontraban en el exilio. A la sociedad, cerrada por completo a las influencias externas, difícilmente penetraban los ecos de las luchas de liberación nacional, los ideales de justicia social, las ideas del socialismo científico. La inmadura burguesía nicaragüense aplastada por la dictadura, se desgarraba buscando una alternativa más segura de conquistar su lugar bajo el sol: ó bien caer definitivamente en el servilismo respecto al dictador, consagrando con su participación en las pantomimas electorales la perpetuación de su poder; ó bien tratar de encabezar la lucha por sus derechos –que le parecían legítimos– a sustentar el poder.
Entre tanto los hermanos seguían gobernando, hasta que en 1967 Luis Somoza murió de muerte natural. Somoza III, que para variar ponía a veces en el sillón presidencial a un títere, seguía siendo jefe director de la Guardia Nacional y, encabezando a menudo el estado, mantenía en todo caso el poder absoluto.
Para aquel entonces Nicaragua había sido convertida en gran hacienda de la familia de los Somoza. Cerca de un tercio de las riquezas nacionales estaban concentradas en sus manos. Las mejores tierras, enormes rebaños de ganado de raza, una parte sustancial de empresas de la industria lechera y las principales compañías comerciales eran propiedad de Somoza. Era dueño absoluto de la compañía naviera Mamenic, de la línea aérea Lanica y de la Editorial Visión. Le pertenecían asimismo 46 plantaciones de café, 52 haciendas ganaderas, el 50% de las acciones de todas las compañías fundadas por los norteamericanos. El patrimonio de Somoza se evaluaba - en estimaciones aproximadas - en 500 millones de dólares. Estas inmensas riquezas habían sido robadas a un país pequeño y pobre, con una población de no más de 2 millones y medio de habitantes y con uno de los más bajos ingresos percápita en el mundo.
Siguiendo las huellas del padre, Somoza III procuraba a todo costo fortalecer la caución solidaria en la Guardia Nacional. Dictó una disposición, según la cual a los oficiales y a todos los militares en general se les prohibía hacer depósitos en bancos extranjeros o comprar bienes inmuebles en el extranjero. De manera que todos los inmuebles y muebles pertenecientes a los guardias nacionales quedaban enraizados en Nicaragua, constituyendo una garantía adicional, y muy sustancial, de que los guardias defenderían el régimen somocista al mismo tiempo que su patrimonio, viniera lo que viniera. Parecía que este régimen fantasmagórico nunca llegaría a su fin, lo mismo que el tirano protagonista de la novela "El otoño del patriarca", de Gabriel García Márquez.
El maldito "chigüín"
En la Guardia Nacional ya estaba creciendo Somoza IV (Anastasio Somoza Portocarrero). Ya llevaba charreteras de comandante, era jefe de la Escuela Militar y de importantes guarniciones en el norte del país, acumulando experiencia de gobernar por medio de metralletas. Al propio tiempo, Anastasio Somoza III fue más precavido que el fundador de la dinastía: había insistido en que su esposa tramitara la ciudadanía estadounidense y adquiriera una hacienda en Florida, compró un chalet con vista al mar en Miami, construyó su cancillería en forma de un "bunker" de hormigón armado, sin ventanas, con puertas de acero, y tenía siempre dispuesto su avión a chorro y su yate de alta mar.
A Somoza le calmaba algo el hecho de que 6 mil guardias profesionales estuvieran haciendo servicio vigilante en los cuarteles convertidos en fuertes, de que estuviera en función el Consejo Centroamericano de Defensa, que obligaba a los aliados - Guatemala, El Salvador y Honduras - a acudir en ayuda en caso de surgir amenaza a su régimen, de que al país estuviera repleto de asesores militares estadounidenses y de que muy cerca, en la zona del Canal de Panamá, se encontraran tropas y buques de guerra de EEUU.
Entre tanto, la dictadura nicaragüense permanecía como uno de los últimos vestigios del antiguo sistema de regímenes fascistas, que se desmoronaba en el mundo entero. Tal vez Somoza era el único estadista que mantenía en su escritorio una foto de Mussolini, donada por el "Duce" y con su dedicatoria. El régimen de Somoza se mantenía con el miedo engendrado por el terror. Según estimaciones de periodistas en los últimos años en Nicaragua se asesinaba diariamente de 7 a 9 personas, arrestadas por cualquier sospecha insignificante.
La creciente depauperación del pueblo, el paro forzoso en las ciudades, el abandono de la sanidad e instrucción públicas y la ausencia absoluta de perspectivas para la juventud constituían el telón de fondo, que a comienzos de los años 60 condicionó que en Nicaragua sugiera, ya en una nueva etapa cualitativa, el movimiento guerrillero. Algunos destacamentos guerrilleros aislados, encabezados por ex compañeros de armas de Sandino, actuaban en las décadas del 40 y del 50. Más, el verdadero renacimiento de la lucha de liberación nacional aconteció, sin duda, bajo el impacto del triunfo de la Revolución Cubana, de su heroico ejemplo que infundió esperanza en las almas martirizadas de los pueblos de América Central.
En un principio se trataba de grupos aislados de guerrilleros que actuaban fundamentalmente en las zonas septentrionales, cubiertas de espesa selva tropical, justamente allí donde a fines de los años 20 y a comienzos de los 30 asestaba golpes demoledores a los ocupantes estadounidenses el ejército liberador de Sandino. Las acciones de la nueva generación de los sandinistas se distinguían, a principios de la década de los 60, por un carácter episódico.
En 1961 se constituyó en Nicaragua el Frente Sandinista de Liberación Nacional. Se trataba de una nueva etapa en el desarrollo de la lucha de liberación nacional y revolucionaria. Encabezó el Frente el destacado patriota nicaragüense Carlos Fonseca Amador. El movimiento antisomocista adquiría de año a año mayor envergadura, y los focos de la lucha guerrillera ya no se apagaron más.
El 23 de diciembre de 1972 el país se vio azotado por un inaudito fenómeno natural: un terremoto destruyó de hecho la capital del país. Quedaron en ruinas decenas de importantes poblados. Perecieron miles de personas y quedaron sin techo decenas de miles. Más, incluso esta calamidad del pueblo fue aprovechada por Somoza para el irrefrenable enriquecimiento propio: la familia del dictador se apropió de los recursos que venían de los diversos países del mundo por concepto de ayuda a los damnificados. Aún más, su pretexto de reconstruir la ciudad destruida, el gobierno de Somoza instituyó impuestos adicionales expresos, aprovechados para aumentar las cuentas bancarias de Somoza III. Todos esos hechos fueron descubiertos y dados a la publicidad por los demócratas nicaragüenses. y confirmados por observadores extranjeros. Ello acercó el momento de estallido de la indignación general del pueblo.
Del silencio al combate
De inmediato creció el número de acciones armadas contra el oprobioso régimen. Se consolidaban los grupos guerrilleros, se ampliaba su zona de acción y algunos destacamentos empezaron a aparecer incluso en las inmediaciones de la capital. En diciembre de 1974, el mundo fue testigo de una operación audaz en que guerrilleros agarraron como rehenes en un chalet capitalino a 17 ministros del dictador y embajadores extranjeros, demandando que se pusiera en libertad a un grupo de sus compañeros de lucha. Fue la primera victoria de los patriotas, que hizo ver con otros ojos el mito de la invencibilidad del poder de la familia Somoza. El dictador comenzó a apretar aún mas las tuercas.
En Nicaragua se declaró el estado de sitio, que de hecho no se suspendió hasta el 17 de julio de 1979. A despecho de un terror recrudecido al extremo, la oposición se puso a actuar de manera más activa. Se convirtió en uno de sus líderes un periodista popular, representante de una familia conocida en el país y director del importantísimo periódico La Prensa, Pedro Joaquín Chamorro, quien tuvo la osadía de poner al desnudo el régimen somocista y defender la necesidad de restablecer los órdenes democráticos en el país. El 10 de enero de 1978 fue asesinado por mercenarios del dictador en una calle de Managua. Este asesinato aceleró el ya creciente movimiento de resistencia, que abarcó todos los sectores de la sociedad y fue convirtiéndose en insurrección armada del pueblo. Dicho crimen acabó con las ilusiones que abrigaban los oposicionistas moderados, de destituir con apoyo de EEUU y por vía constitucional, al dictador, liberarse por fin de esa odiosa figura.
En agosto de 1978, la guerra civil en Nicaragua tuvo un nuevo y fuerte impulso: un destacamento guerrillero comandado por Edén Pastora Gómez se apoderó, en el centro mismo de la capital, del Palacio Nacional, haciendo prisioneros a 300 miembros del Gobierno, del Parlamento y a otros altos funcionarios. Los guerrilleros demandaron que se pusiera en libertad a sus compañeros de armas presos, que se les abonara 10 millones de dólares y se hiciera llegar al público por la radio un documento que incriminaba la dictadura de Somoza.
El dictador no se atrevió a ordenar el asalto del Palacio Nacional, pues la muerte de sus propios compinches le privaría del apoyo ya de por sí insignificante dentro del país. Consintió a satisfacer las demandas de los guerrilleros. Es cierto que logró engañarlos, al abonar 500 mil dólares en lugar de los 10 millones, más la pérdida política sufrida por él alcanzo proporciones imposibles de evaluar.
En el camino al aeropuerto, los guerrilleros –25 participantes en la operación y sus 59 compañeros puestos en libertad– fueron acompañados por miles de gente del pueblo, que hacían resplandecer pabellones del movimiento sandinista.
Pasados varios días, el 27 de agosto de 1978, en Matagalpa estalló una insurrección armada del pueblo, que culminó con la victoria de los insurgentes. Somoza ordenó bombardear la ciudad y atacarla por las fuerzas blindadas de la Guardia Nacional. Esta logró apoderarse de las ruinas de la ciudad, masacrando salvajemente a los patriotas. Más, en vez del apaciguamiento planeado, resultó lo inverso. La insurrección lograba nuevos triunfos en más y más departamentos.
Cuatro frentes de guerra
En tales circunstancias, el Frente Sandinista de Liberación Nacional resolvió no esperar hasta que se movilizaron todas las fuerzas y exhortó de inmediato a una insurrección general bajo la consigna de "¡Muerte al somocismo!". Las operaciones de los guerrilleros adquirieron carácter ostensiblemente ofensivo. Se crearon cuatro frentes: Frente Sur "Benjamín Zeledón"; Frente Central "Camilo Ortega"; Frente Occidental "Rigoberto López"; Frente Norte "Carlos Fonseca Amador".
Los patriotas ocuparon varias ciudades importantes, incluida la de León, segunda en importancia en el país. Dicha ofensiva iba convirtiéndose en un alzamiento de las masas populares. Gente del pueblo levantaban barricadas, fabricaron bombas, abastecían a los combatientes de víveres y, armados de escopetas, entraron al combate hombro con hombro con los sandinistas.
En los pasillos del poder en Washington volvieron a activarse los defensores de Somoza y predominó el criterio de que era preferible sacrificar la defensa de los "derechos humanos" en Nicaragua que verse ante una marcha de acontecimientos incontrolada por EEUU en un país en que se desbordó la ira del pueblo. Se le hizo comprender al dictador, quien dejó a un lado las vacilaciones que tanto habían sorprendido y desencantado a muchos de sus oficiales durante la operación en que los guerrilleros tomaran el Palacio Nacional. Somoza declaró una verdadera guerra contra el pueblo, lanzando al combate todas sus fuerzas: aviación, artillería y tanques. Día tras día, bombas y proyectiles destruían un barrio tras otro de las ciudades liberadas, segando las vidas de ancianos y niños. Procurando evitar sacrificios entre la población y preservar el grueso de sus fuerzas, los guerrilleros emprendieron una retirada táctica.
La insurrección iba extinguiéndose. Más sus consecuencias eran desconcertantes para Somoza. Durante los combates de septiembre, según el comunicado emitido por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, la Guardia Nacional perdió 1,200 efectivos entre muertos y heridos, y otros 700 desertaron. Más de 6 mil civiles perecieron víctimas de bárbaros bombardeos y combates callejeros.
Las declaraciones de la dirección del Frente Sandinista mostraban su confianza en la victoria. El Frente recalcaba que sus dirigentes habían asumido ante el pueblo un compromiso histórico de acabar con el somocismo y lograr la expropiación de los bienes pertenecientes a la familia del dictador, formar nuevas fuerzas armadas nacionales que garantizaran la participación efectiva del pueblo en la decisión de su destino. La declaración inculpaba de grave responsabilidad a aquellas fuerzas del exterior –EEUU y los regímenes reaccionarios centroamericanos–, que brindaron ayuda y apoyo a Somoza en septiembre de 1978.
Ahora es evidente que la insurrección de septiembre fue un ensayo general del alzamiento definitivo y victorioso. Los patriotas sacaron importantes enseñanzas de aquellos acontecimientos. Lo esencial consistía en que se creó, de hecho, el mando único, se tomaron importantes decisiones de los distintos frentes, se iban acumulando a ritmo acelerado las fuerzas y se las preparaba para combates decisivos.
Tormenta de internacionalismo
Somoza sobrestimó su éxito táctico temporal. Especulando con la consigna de "Somoza o el Comunismo", trató de organizar una incursión al territorio de la vecina Costa Rica, bajo el pretexto de "perseguir" a los guerrilleros. Más se topó con un frente único de Estados democráticos de América Latina. Así, Panamá, México y Venezuela declararon estar dispuestos a acudir en ayuda de Costa Rica. Como medida de urgencia, el general Torrijos, comandante de la Guardia Nacional de Panamá, envió a ese país 4 helicópteros de combate, y Venezuela, 2 cazabombarderos de reacción "Canberra", 2 bombarderos de turbo hélice y 1 gran aerotransporte. Campañas de protesta y condena de las acciones provocativas de Somoza se extendieron a la mayoría de los países latinoamericanos. El dictador se vio obligado a suspender la agresión a Costa Rica.
Entre tanto, a Nicaragua llegaba un torrente continuo de ayuda internacionalista. Acudieron a asistir a los patriotas un grupo de voluntarios panameños, encabezados por Hugo Spadafora, ex viceministro de Sanidad de Panamá; un destacamento de 300 costarricenses tomó posiciones en el frente de combate contra la dictadura. En las filas de los sandinistas, al igual que en los años cuando Augusto César Sandino asestaba golpes a los ocupantes, se hallaban mexicanos, salvadoreños, hondureños y colombianos.
El dinero necesario para comprar armas y municiones llegaba de quienes solidarizaron con el Frente Sandinista. Con el dinero recaudado se adquirían armas. Si bien es cierto que los destacamentos sandinistas combatían fundamentalmente con armas arrebatadas a la Guardia Nacional, también disponían asimismo de numerosas armas de origen europeo, norteamericano y hasta chino. Por mucho que se esforzaron los enemigos de los sandinistas en demostrar la vinculación del Frente Sandinista con Cuba y otros países socialistas, sus tentativas resultaron infructuosas.
Mientras se hacían preparativos definitivos para la ofensiva final, se intensificó el proceso de debilitamiento de la retaguardia de Somoza. En Nicaragua se formó el Frente Amplio Opositor que aunó la singular oposición "legal", representando a sectores de la burguesía nacional. El programa de ese Frente tenía muchas reservas en cuanto al respecto socioeconómico, más preveía la retirada incondicional de la familia de Somoza del escenario político.
Esta organización se convirtió en importante componente del movimiento antisomocista. Los sandinistas y el Frente Amplio Opositor no ocultaban las diferentes maneras de abordar la solución de los cardinales problemas nacionales. Lo dilucidó con nitidez, verbigracia, el Jefe del Frente Norte del FSLN, Germán Pomares, en una entrevista concedida a la revista "Bohemia" en febrero de 1979: "Entre el Frente Amplio Opositor (FAO) y el Frente Sandinista hay dos posiciones diferentes. El FAO lo único que busca, y es para lo que se ha prestado, es hacer un cambio de poder y que las mismas estructuras políticas y económicas sigan. Nosotros no queremos ese cambio de cara. Nosotros, y todo el pueblo trabajador de Nicaragua, lo que desea es el cambio de sistema de gobierno". No todas las corrientes de la oposición antisomocista estaban representadas en el Frente Sandinista ó el Frente Amplio Opositor.
Existía asimismo una organización intermedia, Grupo de los Doce, que interpretaba las ideas de la intelectualidad democrática liberal y del clero más avanzado. Dicho grupo se desempeño como elemento aglutinador en el movimiento antisomocista único. las tres organizaciones políticas establecieron entre sí un íntimo contacto y, por fin, en mayo de 1979, acordaron formar el Consejo de Reconstrucción Nacional, compuesto de cinco personas y con sede en Costa Rica. Encabezó, de hecho, el Consejo Sergio Ramírez Mercado, de 36 años, abogado y escritor, representante del Grupo de los Doce.
Somocismo sin Somoza
En octubre de 1978, la diplomacia estadounidense emprendió una serie de maniobras con miras a quitar a Somoza del poder, preservando intacto su régimen. EEUU propuso el plan de llevar a cabo el plebiscito sobre el destino de Somoza. Se suponía que los electores nicaragüenses –bajo un control internacional y sin registro alguno– dirían "si" ó "no" a la pregunta de si Somoza debía seguir como Presidente del país. En caso de negativa, el dictador debería abandonar el país por un plazo de tres años. Hasta los medios más conservadores de la oposición interna estaban de acuerdo con este plan, más Anastasio Somoza rechazó la propuesta de EEUU, con pretexto de que constituía una "injerencia extranjera" en los asuntos internos de Nicaragua.
El Departamento de Estado hizo entonces una nueva concesión al dictador, proponiendo sustituir el control internacional por el nicaragüense. Pero Somoza tampoco consintió, pues comprendía que un plebiscito de esa índole sería visto en el país como su fiasco político.
El 28 de mayo de 1979 comenzó la ofensiva final de los sandinistas. Los combates fueron desplegados en todos los frentes. El ejército de 5 mil patriotas, respaldado enérgicamente por amplias masas populares, emprendió hostilidades contra la Guardia Nacional que había aumentado numéricamente y contaba con cerca de 12 mil soldados y oficiales. Con frecuencia las acciones guerrilleras se combinaban con batallas de posición, igual que entre dos ejércitos regulares. La combatividad, la organización y lo principal, el alto espíritu moral de los combatientes sandinistas. enseguida repercutieron en los desenlaces de los combates. Iban obteniendo una victoria tras otra.
Pasado un mes de hostilidades, todas las ciudades importantes del país, menos la capital y Granada, estaban en manos de los patriotas. Nadie tenía dudas de que se aproximaba el desenlace.
El 21 de junio, en una reunión convocada urgentemente de los ministros del Exterior de los Estados miembros de la OEA, el Secretario de Estado de EEUU Cyrus Vance, propuso crear "fuerzas armadas interamericanas" que asumieran el "apaciguamiento" de Nicaragua. Dicha propuesta fue rechazada por la mayoría de los países latinoamericanos. Luego la prensa informaba que Vance no había sido partidario de semejante acción, más el asesor del Presidente para la seguridad nacional, Brzezinski, insistió en que se tratara de imponer dicha decisión. De todas maneras, en su discurso, Vance se pronunció francamente a favor de la destitución de Somoza.
Los países de América Latina reconocieron uno tras otro (Panamá, Costa Rica, Perú, México, Brasil, etc.) la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional en calidad de representante legítimo del pueblo nicaragüense y rompían relaciones con Somoza.
¿Cómo se explica que el dictador, bloqueado de hecho en la capital y además en el absoluto aislamiento internacional –pese a que la correlación de fuerzas iba cambiando en su detrimento– continuaba obstinadamente haciendo una sangrienta guerra civil? Sólo por el hecho de que EEUU trataba de ganar tiempo para impedir por maniobra política que surgiera una "alternativa indeseable" en Nicaragua.
El departamento de Estado envió a Costa Rica a William Bowlder, Embajador Especial, encargado de procurar que se ampliara la composición del Consejo de Reconstrucción Nacional, complementándolo con varias personalidades conservadoras de Nicaragua. Fueron compuestas listas de políticos que correspondían a los designios de EEUU.
A Venezuela fue enviado con misión análoga el Secretario adjunto de Estado Viron Vaky. EEUU quería aprovechar el prestigio de los gobiernos de estos países y también de México para ejercer la correspondiente presión sobre los patriotas nicaragüenses. Más todos los esfuerzos de "diluir" el Consejo resultaron vanos. Entonces los embajadores se empeñaron en obtener ciertas condiciones de arreglo ventajosas para Somoza y EEUU Mientras conservaban la última baza –el dictador que seguía su insensata resistencia en la capital–,
EEUU trataba de lograr que se conservara (aunque en parte) la Guardia Nacional como Fuerzas Armadas de Nicaragua, exigía garantías de que no se tomaron represalias contra los acólitos de Somoza, etc. Más, tampoco estas maniobras dieron el fruto apetecido. La diplomacia estadounidense sufrió una derrota absoluta.
Los últimos estertores
En Nicaragua, Lawrence Pezzullo, recién nombrado Embajador de EEUU (que no había entregado cartas credenciales a Somoza, por cuanto ya era evidente para todo el mundo el fin de su régimen), se meneaba en búsqueda de quien pudiera sustituir al dictador. Propuso la presidencia a Ismael Reyes, Presidente de la Cruz Roja nicaragüense, que la rechazó por considerar que no se podía ni hablar en serio de semejante sin un vista bueno de los sandinistas. El Embajador trataba de convencer a jóvenes oficiales de la Guardia Nacional de que se quedaran en el país, que no se escaparan al extranjero y brindaran apoyo a un político aceptable para EEUU.
La indecisión de los representantes estadounidenses reflejaba asimismo los estados de ánimo en el propio EEUU. Por un lado, el mismo Secretario adjunto de Estado Vaky declaró que ninguna clase de negociaciones, mediaciones ni compromisos era factible lograr con el gobierno de Somoza, por cuanto éste había derramado demasiada sangre. Por otro lado, el ex presidente Nixon, quien en esos días llegó a México para visitar al ex Sha de Irán, condenó en público la política del gobierno estadounidense por abandonar a su suerte a la gente que le era fiel. El congresista por Georgia, McDonald, se pronunciaba por una activa intervención de EEUU en los acontecimientos en Nicaragua al lado de Somoza.
El Embajador de EEUU en Nicaragua quedó sorprendido cuando, al llegar al "bunker" para sostener conversaciones con el dictador, se encontró allí con el congresista demócrata por Nueva York, Murphy, quien era amigo fiel de Somoza desde los tiempos de estudio en el mismo colegio militar. Murphy estaba presente invariablemente en todas las negociaciones de Somoza con diversos mediadores. A la influencia de semejantes anticomunistas histéricos se debió en mucho el que EEUU enviara hacia las costas de Nicaragua un buque con marines y helicópteros a bordo.
Al norte de Costa Rica, en la zona de la ciudad de Liberia, y sin notificar al gobierno costarricense, arribó una escuadrilla de helicópteros y un grupo de expertos militares de EEUU supuestamente para instalar un centro de comunicación con la embajada de EEUU. Estas acciones sospechosas de Washington llamaron la atención de amplios medios de la opinión pública. A instancias del gobierno de Costa Rica, los norteamericanos se vieron obligados a retirarse. Gracias a la vigilancia y la energía de los patriotas fracasaron todas las habituales artimañas y métodos.
El 17 de julio por la tarde llegó el fin de este régimen. El presidente del Parlamento y pariente del dictador, Francisco Urcuyo, trató febrilmente de preservar el régimen, más se sostuvo en la presidencia del país solo 36 horas. Temiendo la venganza del pueblo, los pilotos militares que habían bombardeado en forma bárbara las ciudades del país, huyeron a los países vecinos, donde se refugiaron también los principales jefes de la Guardia Nacional. Ante tales circunstancias, el 19 de julio, el coronel Fulgencio Largaespada anunció por la radio y televisión la capitulación incondicional de la Guardia Nacional.
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Trovas del Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
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