Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
martes, 4 de agosto de 2015
10 COSAS QUE LOS SALVADOREÑOS HACEMOS AL REVÉS
SANTOS GUARDADO
ENFOQUE JURÍDICO.INFO
En el presente artículo señalo sólo algunas acciones que los salvadoreños realizamos al revés de manera generalizada y de forma errónea, ya sea por hábito, por conveniencia, por desconocimiento o porque nuestras leyes así lo establecen, pero los resultados son los mismos: pérdida de tiempo, dinero, accidentes, se genera temor en la ciudanía, instituciones engorrosas, ineficientes e inoperantes, etc. Veamos a continuación cuales son algunos de éstos ejemplos:
1. Elección de máximas autoridades de Justicia en El Salvador.
Según nuestra Constitución los magistrados de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador, son la máxima autoridad en materia de justicia y para optar a ese cargo se requiere, entre otros requisitos, ser “mayor de cuarenta años, abogado de la República, haber desempeñado una Magistratura de Segunda Instancia durante seis años o una Judicatura de Primera Instancia durante nueve años, o haber obtenido la autorización para ejercer la profesión de abogado por lo menos diez años antes de su elección” (artículo 176 de la Constitución); es decir deben ser profesionales y tener una vasta experiencia en la materia; sin embargo estas autoridades son electas por personas a las que ni siquiera se les exige que puedan leer y escribir, mucho menos que tengan conocimiento y experiencia en la materia.
La Constitución de la República en el artículo 131 numeral 19, establece que le corresponde a la Asamblea Legislativa “Elegir por votación nominal y pública… al Presidente y Magistrados de la Corte Suprema de Justicia,…” y según el artículo 126 de la misma Constitución, para ser elegido Diputado tan sólo se requiere “ser mayor de veinticinco años, salvadoreño por nacimiento, hijo de padre o madre salvadoreño, de notoria honradez e instrucción y no haber perdido los derechos de ciudadano en los cinco años anteriores a la elección”, por ello es que se dice que los que eligen, no tienen la mínima exigencia de saber leer y escribir, mucho menos que sean profesionales o tengan experiencia en el área en la cual desempeñarán sus funciones, pues ¿quién controla el requisito de “instrucción notoria”?.
Entonces, vale preguntarse ¿las personas que no tienen conocimiento en el área del Derecho, podrán elegir a los más idóneos para que conformen el máximo tribunal de justicia de El Salvador?… Me atrevo a decir que no, porque las elecciones de estos cargos se vuelven de carácter político, hay más probabilidades de que se elijan a quienes adquieran el compromiso político con el partido que los nombra y el que mejor vele por sus intereses partidarios. Lo anterior no es un invento, sólo basta con revisar las veces que los nombramientos a estos cargos han sido declarados inconstitucionales por la misma Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, o las múltiples ocasiones donde estos nombramientos no se realizan debido a que los partidos no logran consensos políticos. En octubre de 2013 se declaró inconstitucional el nombramiento de Salomón Padilla como presidente del Órgano Judicial, por considerar que estaba ligado políticamente al FMLN. También en la actualidad la elección se encuentra entrampada debido a la falta de esos consensos políticos, no por falta de requisitos jurídicos, al grado que los nuevos magistrados debieron haber tomado posesión de sus cargos el pasado 2 de Julio.
A los diputados también les corresponde elegir al Fiscal General de la República, al Procurador General de la República, al Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos y a los miembros del Consejo Nacional de la Judicatura, a quienes de igual manera eligen utilizando los criterios antes citados, y muchas veces lo hacen las cúpulas de los partidos a “puerta cerrada”, tal como se ha dado en ocasiones anteriores. Puedes leer sobre el tipo de diputados que tenemos en:http://www.enfoquejuridico.info/wp/archivos/1632
2. Los Medios de Comunicación hacen publicidad a la violencia.
A diario mueren decenas de personas en El Salvador, muertes que son ampliamente difundidas por los medios de comunicación, y muchos las utilizan para aumentar su rating. Muchas veces se lee o se escucha en esas noticias: “lo asesinaron porque no canceló la renta”, es decir el mensaje que se le envía a la población es “pague la renta porque de lo contrario lo van a asesinar”. Cada vez que se hace lo anterior se le está brindando publicidad a estos grupos delincuenciales que se dedican a dañar a nuestro pueblo. Nunca vemos un mensaje para que la ciudadanía se una, se organice, y no me refiero a que lo hagan para asesinar, sino más bien para buscarle soluciones a esta problemática desde nuestras familias, comunidades, colonias, etc. Tampoco quiero decir que sean los medios los causantes de tanta violencia, pero creo que los mensajes positivos en estos tiempos no nos caerían nada mal, ya que en ocasiones, no conocemos ni a la persona que está al otro lado del muro de nuestras casas, ni nos interesamos en preguntarle si les podemos ayudar en algo.
3. Incongruencias en la ley con respecto al uso de armas.
Según el artículo 23 de Ley de Control y Regulación de Armas, Municiones, Explosivos y Artículos Similares, para obtener una “licencia para uso, reparación de armas de fuego, recarga de munición o para manejo de explosivos para fines industriales o de obra civil,” se requiere ser mayor de 21 años. Sin embargo, la Ley de la Carrera Policial en su artículo 21 establece que la edad mínima para convertirse en un agente de la policía es de 18 años; entonces si tenemos policías menores de 21 años ¿por qué les damos armas y depositamos la seguridad de los salvadoreños en personas que no están aptas para usarlas según la misma ley?.
4. La luz amarilla del semáforo.
Todo conductor sabe que una luz amarilla significa “PRECAUCION”, es una advertencia que la luz del semáforo cambiará al rojo en poco tiempo, por lo tanto debemos desacelarar y luego parar la marcha, sin embargo, la mayoría lo que hacemos es aumentar la velocidad para “ganarle a la luz”, provocando muchas veces con esta acción accidentes de tránsito que terminan en muertes, daños físicos, materiales y en el menor de los casos una congestión vehicular. Todo lo anterior se pudiese evitar si tan solo siguiéramos las indicaciones.
Es común ver cómo los conductores bloquean las intersecciones en las carreteras, al grado que en la actualidad en las ciudades con mayor tráfico, debajo de los semáforos por lo menos están dos policías de tránsito, indicando la marcha cuando el semáforo se coloca en verde e indicando el alto cuando el semáforo está en rojo, y esa es la función del semáforo, entonces ¿por qué necesitamos a policías que hagan la misma labor?.
5. Solicitud de datos en los centros hospitalarios.
La práctica de nuestros hospitales, clínicas y demás centros de atención de salud es que siempre envían al paciente a dar datos a archivo, aunque la persona llegue a pasar consulta por una emergencia, no importa en la condición de salud en la que el paciente llegue, de hecho si va por su propios medios le toca a él o ella sacar fuerzas para informar sus datos personales, su residencia y la de sus padres, y si tiene un nombre de esos extraños y que se pueden escribir de varias formas, le toca estar explicando o deletreando hasta que el encargado de archivo lo escriba correctamente.
¿Será todo eso necesario?… muchas veces los pacientes lo que menos quieren es estar hablando, pues su condición de salud se los impide. Entiendo que es importante ver cuadros clínicos para darse cuenta si se es alérgico a algún medicamento; pero de ahí a que le hagan esos interrogatorios, que dependiendo de la cantidad de pacientes, puede durar hasta horas. ¿Será más importante su condición personal y social que la salud?.
6. Uso de pasarelas
Es común ver en San Salvador (ejemplo: San Martin, Parque Infantil, Metro Sur, Universidad de El Salvador, Salvador del Mundo Etc.) a los peatones cruzarse la calle justo bajo las pasarelas, lo que a veces provoca accidentes en los cuales los vehículos han arrollado a las personas quitándoles la vida o dejándolas en estado crítico de salud.
Cabe aclarar en este punto que el Reglamento General de Tránsito y Seguridad Vial en el 178 establece que “en un accidente de tránsito se presumirá la culpabilidad del peatón que cruce las vías en lugar no permitido…” por su parte el artículo 182 del mismo reglamento menciona que “toda persona que omitiere el cumplimiento de las disposiciones anteriores y fuera atropellada, no tendrá derecho a reclamo, ni indemnización, de ninguna especie”. En conclusión, hay que usar las pasarelas, para eso fueron construidas y nos evitaremos muchos inconvenientes.
7. Los Impuestos
En el mes de abril del presente año, el gobierno publicó que las empresas y personas naturales le deben al fisco en concepto de impuestos un poco mas 372 millones de dólares, sin embargo en lugar de cobrar ese monto millonario, el Presidente Salvador Sánchez Cerén anunció que pronto habrá una propuesta para crear un impuesto especial para financiar la seguridad pública, el cual se es de suponer que se le cargará a los que menos tienen.
8. Empresas Deudoras demandan al Estado
Las empresas que están dentro del listado que publicó el Ministerio de Hacienda, y que deben en concepto de impuestos un poco más 372 millones de dólares, en lugar de pagar lo que deben, lo que hacen es demandar al Estado ante la Fiscalía General de la República por considerar lo anterior un acto arbitrario, es decir reconocen que deben pero buscan la forma de dilatar los pagos.
9. Gobierno Compra seguridad privada en lugar de invertir en la Policía Nacional Civil
El Salvador entre 2004 y 2014, período que abarca a tres gobiernos, uno de ARENA y dos del FMLN, ha pagado $135.2 millones a empresas privadas para que custodien la infraestructura estatal. Cifras que equivalen al presupuesto de 10 años de la Academia Nacional de Seguridad Pública o que alcanza para pagar el salario de 10 años a 2,000 policías básicos. Puedes leer más al respecto en:http://www.enfoquejuridico.info/wp/archivos/3206
10. Motoristas, Ordenanzas y Jardineros ganan hasta 4 veces más que un Policía.
El Salvador de 2004 a 2009 fue el país más violento del mundo con más de 60 muertes por cada 100.000 habitantes. Así mismo, en el mes de marzo del presente año 481 personas fueron asesinadas, mayo cerró con un total de 635 homicidios, lo que lo convirtió en el mes más violento de los últimos quince años, posición de la que fue desplazado rápidamente pues en junio perdieron la vida a causa de la violencia 677 salvadoreños, con un promedio de 23 asesinatos diarios. Sin embargo, a pesar de tener estos altos índices de violencia, un motorista de la Asamblea Legislativa gana un salario base de $1,885, más un sobresueldo de $230 lo que es igual a un salario mensual de $2,115, esto es equivalente al salario mensual 5 agentes de la PNC, aproximadamente.
En el mismo lugar un ordenanza gana, incluido el sobresueldo $1,339 mensuales, es decir gana el salario de dos sargentos de la PNC con más de 20 años de servicio. En Casa Presidencial un Jardinero gana $558 y un mensajero gana más que un cabo de la PNC con 24 años de Servicio. Puedes leer más al respecto en:http://www.enfoquejuridico.info/wp/archivos/3336
Por supuesto, no se trata de hacer una crítica a las personas nombradas en esos cargos, sino más bien, a que esto ha sido aprobado por medio de un decreto de la Asamblea Legislativa con la anuencia de la mayoría de los diputados de todos los colores partidarios y lo que existe es una distribución no equitativa de los recursos del Estado.
De hecho, no se trata únicamente de hacer una crítica, si no de hacer conciencia en la población, para que las conductas aquí descritas que esté a nuestro alcance evitar, no sean repetidas en el futuro y que aquellas que corresponde cambiar a las autoridades, sean exigidas por la población.
lunes, 3 de agosto de 2015
Neoliberalismo, Socialdemocracia y Sindicalismo: Un análisis Histórico con una perspectiva anticapitalista
Raúl Navas, delegado sindical de CGT
El término neoliberalismo se suele utilizar para referimos a las políticas que multitud de gobiernos han aplicado en las últimas décadas en favor del gran capital, que se pueden resumir en: privatizaciones, recortes de gasto público, contrarreformas laborales y de pensiones, etc. Gobiernos de países de todos los continentes han aplicado de una u otra forma este tipo de políticas en las últimas décadas.
Nunca conviene olvidar que las ideologías y programas políticos de cada momento se deben a circunstancias históricas concretas que son un reflejo de los distintos intereses de las clases sociales. La correlación de fuerzas entre el capital y la clase trabajadora, resulta determinante en las decisiones políticas de un gobierno. En este sentido, debemos recordar que el neoliberalismo fue aplicado con éxito tras asestar una serie de derrotas históricas contra el movimiento obrero.
En el periodo del boom económico posterior a la segunda guerra mundial y anterior a la crisis económica de los años 70, ya existían economistas (posteriormente llamados “neoliberales”) que defendían políticas económicas opuestas al modelo keynesiano y pacto social, que pretendían destruir el denominado Estado de bienestar. Pero, durante algunos años fueron minoría en el ámbito académico y político. La crisis del capitalismo iniciada en 1973 supuso el comienzo de un aumento de la influencia de esta ideología como respuesta a la propia crisis, y de quienes exigían un giro reaccionario en la política económica burguesa. Los capitalistas estaban desesperados buscando fórmulas para restablecer las tasas de ganancias anteriores a la crisis. La nueva realidad económica de entonces no requería una política económica keynesiana, sino todo lo contrario. Las necesidades del capitalismo comenzaron a chocar frontalmente con las políticas reformistas socialdemócratas y el denominado Estado del bienestar. En esos momentos el capital inició una ofensiva mundial contra el mundo del trabajo, con Reagan y Thatcher como las principales caras visibles de esa campaña, que ha permanecido activa hasta la actualidad. Desde el triunfo de esta ofensiva, uno de las características de la política contemporánea la encontramos en que el capital ha dejado bien claro que solo acepta a gobiernos con una clara orientación neoliberal en un planeta estructurado por una clara división internacional del trabajo. De esta forma han conseguido unas relaciones de dominación absolutas del mundo del capital contra el del trabajo, al margen de que gobierno un partido conservador o “socialdemócrata”.
Una vez dicho esto, debemos señalar que el neoliberalismo solo es un fenómeno relativamente excepcional en la historia del capitalismo. Es la expresión política de una estrategia del gran capital a nivel internacional que pretende hacer lo de siempre: explotarnos más y mejor para conseguir aumentar los beneficios empresariales. En todo caso, hoy podemos asegurar con más certeza que nunca como la voracidad del capital no conoce ningún límite y que el neoliberalismo continua siendo predominante. De hecho en Europa desde el inicio de la crisis se han aplicado políticas neoliberales de una forma incluso más agresiva que en las últimas tres décadas. El capital ha apostado desde el primer momento en intentar salir de la crisis con más neoliberalismo.
Se necesita reflexión, espacio y tiempo para profundizar los análisis acerca del neoliberalismo y la ofensiva mundial contra el mundo del trabajo en la que llevamos sumidos décadas. Esta situación ha sido posible por diversos factores: derechización de los partidos socialdemócratas, caída del muro de Berlín, abandono definitivo de cualquier perspectiva revolucionaria entre sindicatos mayoritarios, derrotas históricas contra la clase trabajadora, etc. Estos son algunos hechos históricos que debemos examinar como uno de los grandes procesos de nuestro tiempo, para comprender de una forma global la situación económica y política actual.
El abandono de políticas socialdemócratas:
El reflujo en la lucha de clases y las derrotas de la clase trabajadora de los años 70 y 80 causaron desanimo, desilusión, deserciones, escepticismo, pesimismo y desmoralización entre las filas de la izquierda y el movimiento obrero. Salvando las distancias conviene detenerse en recordar que las derrotas pueden tener consecuencias políticas y económicas de todo tipo con efectos duraderos. La historia nos lo ha mostrado en diversas ocasiones. Por citar un ejemplo extremo, recordamos que derrota de la clase obrera alemana en 1933 o la española en 1939 permitieron el establecimiento de dictaduras horrorosas y una estabilización del sistema capitalista. La derrota del imperialismo alemán y japonés en la segunda guerra mundial, permitió un auge económico y la hegemonía imperialista de EE.UU. Así como la derrota de la clase obrera en los 70 y 80, junto con la caída del muro de Berlín permitió una expansión del capitalismo que nadie había hubiera podido imaginar años antes. En todo este periodo, los partidos socialistas europeos jugaron un papel que nunca debemos olvidar.
La socialdemocracia europea en los años posteriores a la segunda guerra mundial, se caracterizó por abandonar definitivamente (incluso en la mera teoría) cualquier proyecto de emancipación o revolución social. El ideario dominante en los partidos socialistas se basó en una política keynesiana de gestión del capitalismo, aprobando reformas sociales que beneficiasen considerablemente a las clases trabajadoras. Pero tras la crisis económica de los años 70, se inició un profundo giro a la derecha y un abandono total de cualquier tipo de perspectiva socialista, que facilitó la recomposición de la hegemonía política y cultural burguesa. En algunos países, la socialdemocracia en el gobierno, guiada por la patronal, fue protagonista en el desmantelamiento del Estado de bienestar que la misma socialdemocracia construyo tras la segunda guerra mundial.
En los años 80 comenzó un giro a la derecha en la gran mayoría de organizaciones “de izquierda” que ha durado hasta nuestros días. Los partidos socialdemócratas terminaron aceptando gestionar el capitalismo bajo la óptica de la austeridad, sin ningún tipo de reparo. Cada vez que llegaban al gobierno, abandonaban su tradición reformista o progresista, e incluso incumplían sus propios programas electorales y resoluciones congresuales. Por diversos y complejos factores, buena parte de los partidos comunistas no quedaron al margen de este giro a la derecha, los casos español e italiano nos ilustran los procesos de “socialdemocratización” al que asistieron buena parte estas organizaciones bajo la bandera del eurocomunismo. El PCE con Santiago Carrillo la cabeza llegó a asumir una política de ajuste económico llegando a firmar los Pactos de la Moncloa. Mientras tanto, el PCI de la mano de Enrico Berlinguer defendía la denominada política de “Compromiso Histórico” basada en constantes llamamientos a la colaboración con la Democracia Cristiana, enterrando cualquier tipo de perspectiva revolucionaria.
En medio de este panorama, llego un momento en que no se encontraban diferencias entre las políticas de un partido u otro en el gobierno. Prioridades como el pleno empleo fueron olvidadas y constantemente se aplicaba un programa económico que no era distinto al de la derecha. De esta forma, la iniciativa quedo indiscutiblemente en manos del gran capital, a quien ya no le interesaban las políticas keynesianas y los compromisos de paz social, sobre todo desde la desaparición del bloque soviético.
De esta forma, se reducían las posibilidades de una alternativa de izquierdas, en un contexto en el que entre las masas quedaba patente como se aplicaban políticas conservadoras bajo siglas socialistas. En esta situación, los partidos socialdemócratas se derechizaban así mismos y contribuían a derechizar a la sociedad. Por tanto, no decimos ninguna barbaridad si afirmamos que el éxito del neoliberalismo hubiese sido más incierto y complicado, si hubiese existido una oposición firme por parte de la socialdemocracia y los sindicatos mayoritarios. Pero a su vez, insistimos en que esta oposición no tuvo lugar por factores descritos anteriormente.
En los años 80 y 90 una gran cantidad de intelectuales renunciaron públicamente al marxismo, en un contexto en el que el capital parecía que ya no tenía adversarios de consideración. Hasta entonces, la existencia del bloque soviético actuó como freno al capitalismo, que no podía apostar por cualquier estrategia sin tener en cuenta la existencia y poder de la URSS. La socialdemocracia por su parte dejaba de actuar como lo que algunos entendían como freno y contrapeso a las injusticias del capitalismo. A finales del pasado siglo, Tony Blair, como líder del Partido Laborista, profundizo el giro a la derecha, aceptando sin matices el guión de la derecha norteamericana, bajo el invento de “la tercera vía”, que consideraba cualquier propuesta tradicional de izquierdas algo arcaico o absurdo. A estas alturas, ya se percibía que Margaret Thatcher tenía parte de razón cuando se había vanagloriado de haber conseguido cambiar muchas cosas, incluso a las propias izquierdas. Y de hecho desde hace décadas ya no queda un partido socialdemócrata que se atreva a apostar por políticas socialdemócratas en el gobierno. El gran capital lo sabe, y lo ejemplifican muchos hechos. En décadas anteriores lo normal era que los índices bursátiles bajaran ante un triunfo electoral socialdemócrata, incluso se producían grandes fugas de capitales. En cambio, hoy nos podemos encontrar con calma en los mercados e incluso subidas en la bolsa el día después de la victoria electoral de un partido “socialista” europeo. Basta examinar y comparar las reacciones producidas entre el triunfo de Mitterrand en 1981 con el de Hollande en 2012.
Los procesos que vemos hoy en estos partidos continúan apuntando en la misma tendencia. En el panorama político actual, hemos visto al SPD gobernando en coalición con la derecha alemana que impone recortes por toda Europa. El Partido Socialista de Francia rápidamente ha claudicado ante la austeridad. Mientras que el gobierno del PSOE con Zapatero al frente, días después de recibir una carta del presidente del BCE, no dudo en constitucionalizar una política económica de derechas reformando el famoso artículo 135, mediante un pacto con la derecha, sin ni siquiera consultar y debatir entre sus afiliados, y ni tan siquiera con su grupo parlamentario. No es de extrañar que el término socialiberal sea utilizado con más frecuencia y exactitud para referirse a los partidos denominados “socialistas” europeos que han gobernado. El ejemplo más extremo lo encontramos en el PASOK en Grecia, cuyo empeño en aprobar al dictado las recetas del gran capital ha sido bochornoso, llegando a quedar reducido a un partido marginal en el parlamento. De esta forma nos han demostrado que están dispuestos a continuar profundizando en la gestión del poder político al servicio del capital, aun a costa de desaparecer del mapa político si hace falta. En este contexto político, se ha conseguido que un planteamiento socialdemócrata que antes sonaba moderado, hoy suena a proclama revolucionaria.
Próximamente veremos si la deriva y bancarrota ideológica de la socialdemócrata continúa profundizándose aun más. Muchos partidos que se autodenominan socialistas tendrán que posicionarse en las votaciones sobre el TTIP. Este proyecto pretende un aumento aun mayor del poder del capital imponiendo una relación de superioridad incuestionable sobre el mundo del trabajo, la ciudadanía y los poderes públicos. El TTIP pretende institucionalizar el neoliberalismo legal y jurídicamente, reduciendo el margen de maniobra de cualquier gobierno mínimamente progresista. Mientras tanto, es posible que asistamos a un contexto donde pueden aumentar los procesos de “pasokización”, que pueden cambiar considerablemente los mapas políticos. Un ejemplo reciente a tener encuentra lo encontramos en los nefastos resultados del PSOE en lugares como Madrid o Catalunya, quedando en posiciones marginales inimaginables hace muy pocos años.
El neoliberalismo y los sindicatos:
Pese a que los capitalistas siempre han defendido que el mejor sindicato es el que no existe, durante el boom económico posterior a la segunda guerra mundial, la burguesía europea aceptó de una forma temporal y excepcional un compromiso de paz social en el que se realizaban considerables concesiones a los sindicatos y a las clases trabajadoras. La mayoría de las grandes centrales sindicales de Europa occidental gozaron de un peso y fuerza considerable en buena parte de Europa occidental hasta los años 80. Pero ya desde la década de los 60, los capitalistas mostraban un creciente rechazo al poder sindical, sobre todo en momentos en los que se producían huelgas de relevancia que a menudo paralizaban sectores estratégicos y conseguían ganar conflictos a la patronal. La crisis económica de los años 70 supuso el inicio de unos cambios de políticas y planteamientos que se tradujeron en una ofensiva ideológica, política, jurídica y represiva contra el sindicalismo de clase y el movimiento obrero.
Los capitalistas, estaban decididos a salir de la crisis económica de los años 70 a través de reformular el capitalismo para hacerlo aún más opresivo y explotador. Sabían que si querían aplicar con éxito sus planes contra el mundo del trabajo, debían quebrar la fuerza de los sindicatos, así como cualquier instrumento que tuvieran los trabajadores para defenderse. De esta forma, querían reducir al mínimo la capacidad de presión de los sindicatos ante los gobiernos, y que esta presión fuera monopolio de la banca y el gran capital. No dudaron en emprender todo tipo de agresiones contra los sectores más combativos de la clase obrera, con una actitud de lo más intransigente. Margaret Thatcher emprendió una oleada de ataques contra los mineros y trabajadores del sector industrial. El gobierno de Reagan en EE.UU consiguió vencer a los controladores aéreos en huelga. En España, el gobierno de Felipe González comenzó una durísima reconversión industrial, que no se pudo detener. Las derrotas fueron numerosas cuantitativa y cualitativamente, provocando efectos desmoralizadores en el conjunto de la clase trabajadora. Estos ataques frontales contra los sectores más combativos y veteranos del movimiento obrero siempre acababan con la victoria de la patronal. Estas derrotas significaban desánimo y desorientación entre amplios sectores de los trabajadores, que se preguntaban ¿si no pueden vencer ellos, que son los más fuertes, quien puede hacerlo?. Este difícil contexto, contribuía a defender la idea de que la lucha era inútil, mientras que desde el ideario dominante se repetía que solo con el esfuerzo personal podías prosperar y salir adelante. En la actualidad, y desde el inicio de la crisis distintos gobiernos han emprendido campañas parecidas contra los trabajadores del sector público.
Los gobiernos trabajaron para vencer al sindicalismo de clase en todos los terrenos posibles. Querían eliminar cualquier cosa que limitara la libertad de empresa. No dudaron en cambiar leyes para reducir la influencia y capacidad organizativa de los sindicatos. En Gran Bretaña, se emprendieron todo tipo de medidas legislativas y represivas para dificultar la acción sindical y limitar el derecho de huelga. De esta forma, los trabajadores cada vez estuvieron en peores condiciones para hacer frente a los planes estratégicos de la burguesía.
Las derrotas, se traducían en un aumento y extensión de la precariedad laboral, lo cual dificultaba y debilitaba aún más la acción sindical. Este empeoramiento de las condiciones de trabajo está relacionado con los cambios introducidos en el derecho laboral. Para el capital, el marco jurídico debía servir únicamente a establecer la precariedad como norma basada en: el libre despido, temporalidad en el empleo, disciplina laboral, subcontratación, bajos salarios, cambios en la negociación colectiva en detrimento del sindicalismo, facilidades para que los empresarios puedan aplicar recortes de derechos laborales, etc. Reivindicaciones como el empleo estable fueron rechazadas tajantemente por la clase dominante, e incluso fueron abandonadas por partidos socialdemócratas. Querían hacer desaparecer todo lo que limitara la libertad de empresa. Para ellos la estabilidad en el empleo o los sindicatos limitaba esta libertad, y en consonancia defendían el libre despido y las leyes antisindicales.
Las deserciones, la desmoralización y las derrotas hicieron también hicieron mella en el sindicalismo. La mentalidad empresarial no solo era asumida por los partidos políticos de la izquierda. En los sindicatos tradicionales se dieron pasos de gigante en la pérdida de confianza en cualquier posibilidad de transformación social, e incluso en aceptar la propia lógica del capital. El sindicalismo oficial renunció a un proyecto de sociedad alternativa, resignándose con un discurso pobre y aburrido, que ya no molestaba al gran capital.
El sindicalismo oficial no fue capaz (ni si quiera intentó) de plantar cara con firmeza a los desafíos y ofensivas estratégicas de la burguesía. Las reconversiones industriales acabaron en un episodio tras otro de derrota. Por otro lado, especialmente desde los años 90 no se supo reaccionar de una forma organizada a escala internacional contra el chantaje empresarial de las deslocalizaciones en pleno boom económico. Bajos las amenazas patronales de llevarse la empresa a otro país, asistimos a un ataque mundial a los salarios muy bien organizado y planificado, que convivió con altas tasas de desempleo.
Recordamos que el capital tiene una necesidad constante de aumentar sus beneficios, y para ello no duda en deteriorar los derechos laborales y atacar los salarios. El éxito de esta necesidad siempre ha estado determinado por multitud de cuestiones (políticas, fuerza sindical, niveles de conciencia, etc). En el inicio de la crisis económica actual, nos encontramos con un movimiento obrero que ha sufrido numerosas derrotas y un sindicalismo más burocratizado y con menos capacidad de movilización que en periodos anteriores, en un contexto de altas tasas de desempleo. Ante este panorama los gobiernos no han dudado en profundizar en la política de destruir derechos laborales, obstaculizando la agrupación sindical, en medio de una constante ofensiva contra el mundo del trabajo que parece no tener fin. De esta forma se han creado las condiciones perfectas para que cada vez mas trabajadores se vean obligados a aceptar trabajos con salarios bajos y condiciones laborales pésimas. El aumento de la explotación de la clase trabajadora es un hecho constante, mediante la aprobación de una reforma laboral tras otra que beneficia única y exclusivamente a la patronal. Han conseguido que en todas las decisiones gubernamentales los intereses del capital prevalezcan siempre y en todo momento sobre los intereses de los trabajadores. En este sentido han configurado un mercado laboral donde el mundo del trabajo es sinónimo de precariedad y desempleo, introduciendo también en esta dinámica al sector público.
Multipliquemos las resistencias contra la ofensiva del gran capital:
Se mire por donde se mire, las políticas neoliberales han tenido y tienen efectos desastrosos entre la inmensa mayoría de la población. Es necesario detener esta contrarrevolución neoliberal. Pero no podemos centrar la crítica únicamente en el neoliberalismo y la austeridad, como si estos dos fenómenos fuesen ajenos al propio sistema capitalista. El neoliberalismo ha sido la bandera y el programa con el que el capitalismo por su propia naturaleza ha conseguido vencer. Sabemos que no lo consiguieron de la noche a la mañana, y entendemos que tampoco podremos derrotar al capital en un día. Pese a que cada vez menos gente se beneficia de este sistema, no olvidemos que existe una minoría privilegiada que lleva años y décadas enriqueciéndose y beneficiándose gracias al neoliberalismo. Por tanto, no nos debe extrañar que nos encontremos a poderosos grupos de poder que se van a resistir violentamente a cualquier cambio que suponga erosionar su situación privilegiada. El neoliberalismo continúa siendo muy fuerte, y la reciente capitulación vergonzosa del gobierno de Syriza ante el capital, nos revela la urgencia de tener un debate estratégico de fondo, y la evidencia de que será muy difícil vencer al capital sin movilizaciones o explosiones sociales y revolucionarias considerables, que se traduzcan en medidas políticas anticapitalistas concretas. Nos han dejado claro que el capital siempre se opondrá a cualquier cambio que merme sus intereses, y que no está dispuesto a hacer concesiones por las buenas. Por tanto, los cambios introducidos por cualquier gobierno que pretenda hacer frente a la austeridad con éxito, no pueden ser graduales, sino revolucionarios y estructurales, afectando considerablemente a las relaciones de producción.
En este complicado y complejo contexto político y social debemos tener varias cuestiones claras. En primer lugar, no debemos olvidar que las luchas continúan teniendo un carácter de resistencia, y que las derrotas son más numerosas que las victorias. Incluso estas últimas suelen tener un carácter estrictamente defensivo, y generalmente gracias a sentencias judiciales, más que a la acción sindical y lucha social. En segundo lugar, esta situación nos deja bien claro que no podemos derrotar al capital sin una unión sólida y concreta de todos los explotados a nivel internacional. Por tanto debemos esforzarnos en tejer redes de unión. Son necesarios agrupamientos sindicales y políticos internacionales amplios, que vayan más allá de encuentros casuales y puntuales, o de manifiestos. Recordemos que la patronal lleva mucho tiempo mejor organizada a nivel internacional, que el proletariado. Las clases dominantes de los países del sur continúan estrechamente ligadas con las clases dominantes de los países del norte. Al igual que las clases dominantes autóctonas de países del denominado “Tercer Mundo” están aliadas con las clases dominantes de las potencias imperialistas. La burguesía está organizada a nivel continental y mundial a través de multitud de instituciones: OTAN, UE, OMC, FMI, BM, etc.
Por tanto, a este poderoso enemigo hay que hacerle frente con espacios y herramientas unitarias, consiguiendo sumar al mayor número de organizaciones a la unidad de acción, para ser capaces de vencer en torno a luchas y encuentros coordinados internacionalmente. No basta con días concretos de acción global, sino estrategias de combates más amplias y generalizadas. Resultan necesarias luchas con reivindicaciones más avanzadas, internacionalizadas y desde ópticas claramente anticapitalistas. Nuestra tarea es derrotar al capitalismo y para ello debemos ser capaces de evidenciar que existen alternativas, defendiendo en todo momento y con firmeza la perspectiva de la transformación de la sociedad.
viernes, 31 de julio de 2015
El paro al transporte y las sombras del poder
Dagoberto Gutiérrez*
De nuevo, la sociedad salvadoreña se encuentra con un poder que es ejercido, que actúa como una fuerza capaz de imponer su voluntad y de sacar a flote sus intereses, al ordenar el paro al transporte público. Las pandillas desplegaron su capacidad operativa, su mortífero poder criminal, y lograron que, en efecto, el transporte fuera afectado en grandes segmentos.
Esta coyuntura fue un golpe a la economía, al poder tradicional, al poder del gobierno, y una demostración bastante evidente de que en la actual guerra, el poder gubernamental no es el predominante ante el poder de estas fuerzas.
En esta confrontación, el gobierno ha sido derrotado, y no hay que olvidar que hace algunas semanas, el Presidente de la República declaró la guerra a las bandas y se construyó en el país el entramado de una guerra que sin ser todavía comprendida como tal, se muestra día a día en las calles de las ciudades, en las zonas rurales, en oficinas y en cualquier esquina. Es una guerra que cobra vidas, son armas que disparan desde la sombra, que matan, aparentemente de manera indiscriminada, y que en el caso del paro al transporte, toma una dimensión política bastante evidente porque aquí se planteó una especie de medición de fuerzas que, ante todo el mundo, buscaba establecer quien tiene el control de un poder en el país. El resultado no favoreció al gobierno.
Por supuesto que cuando estamos hablando de fuerza, estamos usando un concepto sociológico para referirnos a grupos organizados con capacidad de actuar, de dictar prescripciones, de controlar territorios y de hacer cumplir sus normativas, y llamamos fuerzas a estos grupos a partir de esa capacidad demostrada de imponer, por encima de las fuerzas gubernamentales, su voluntad y sus intereses. Resulta que esa voluntad y esos intereses han sido los determinantes en esta coyuntura.
Para el pueblo, en general, estas fuerzas son conocidas, tienen rostro, tienen voz y tienen nombre, porque en las comunidades hay una tratativa que establece la relación de estas fuerzas con estas comunidades. Esta es una relación de todos los días, que tiene que ver con la vida cotidiana de las personas. Está basada en la fuerza compulsiva de estos grupos, en el uso del terror y en la necesidad, posibilidad y capacidad de las personas de convivir con ese poder encima, controlando los tiempos, los movimientos y las vidas de los seres humanos.
Esto es posible porque en la filosofía política actual, la que aplica el gobierno y sostiene al Estado en los territorios donde viven millones de personas, reina el mercado que convierte a cada persona en un consumidor, mientras que el Estado abandona el territorio, renuncia a asegurar a las personas la dignidad del trabajo, la educación, la salud y todo bienestar.
Siendo así, las personas, llamadas ciudadanas por el Estado, abandonadas a su suerte, no tienen más camino que someterse a estas fuerzas que pasan, así, a controlar el territorio del país.
Este control se vuelve político en el momento en que las prescripciones y normativas provenientes de estas fuerzas son acatadas por los habitantes que adecúan su vida, sus tiempos, horarios, a lo establecido por fuerzas cuyo rostro no siempre es visible. Esta fuerza se convierte en poder y este poder resulta ser político porque en los territorios son la ley que hay que cumplir a costa de la vida de los infractores.
No se trata de fuerzas invisibles, que han aparecido en los pliegues de las noches, es una producción que empieza a trabajarse desde el momento en que el Foro Económico y Social de los finales de la guerra civil, en el que obreros y empresarios debían negociar los fundamentos de una nueva sociedad y una nueva economía, no lo hicieron por ausencia, rechazo y desprecio de los señores dueños del capital, de toda tratativa o acuerdo con sus trabajadores o esclavos, como ellos lo entienden.
En estos momentos, se estaba imponiendo a la sociedad la coyunda de acero de un modelo capitalista brutal y sangriento que hoy se encuentra plenamente desplegado. Y aquí, en esos momentos, se crearon las condiciones, las temperaturas y los ambientes para que millones de personas excluidas de la economía, de la dignidad, de la vida, decidieran simplemente sobrevivir, y se inicia un proceso que hoy, casi 25 años después, y luego de una serie de mutaciones, se enfrentan al Estado, de manera clara, consiente y victoriosa.
La confrontación del transporte deja en pie una serie de preguntas que tienen que ver con el funcionamiento de acuerdos entre los diferentes agrupamientos, con las coordinaciones entre ellos, con la distribución de los territorios, con las jefaturas y con futuras acciones. Mientras del lado del gobierno aparece la soledad política y el aislamiento. Un gobierno débil e incapaz de diálogo y/o acuerdos entre y con las propias fuerzas de derecha, que sustentan el régimen, terminó presentando la coyuntura como una simple conspiración antigubernamental del partido ARENA, es decir que un grave problema con raíces profundas es transformado en un lío inter-partidario, desconociendo la pesada herencia histórica que el tema arrastra.
Por supuesto, que no se ignora los problemas que las empresas partidarias mantienen, porque aunque se trata de un universo de derechas, ninguna de estas empresas hará algo que favorezca al gobierno y lo ponga en condiciones de ganar las próximas elecciones. Este afán de derrotar al partido en el gobierno, sea cual sea éste, anula toda posibilidad de acuerdo fructífero entre estas empresas.
Aquí, por supuesto, aparecen las conspiraciones en todos sus colores, formas e intensidades, pero resulta que no es este el componente esencial y determinante de la coyuntura.
El problema político de un abordaje diferente consiste en que aquí está en juego toda la filosofía de una paz de papel de china que ha mantenido por largos años amarrada la conciencia y la acción de millones de personas que han estado sometidas a la idea de que se está viviendo momentos de paz que deben ser cuidados sin protestas, sin reclamos y sin exigencias. Y cuando resulta que nada de eso ha existido y que se está viviendo una guerra social más grave que la guerra civil, todo ese discurso se derrumba con estrépito, por eso les resulta conveniente presentar los acontecimientos como fruto exclusivo de conspiraciones anti-gubernamentales.
Dejaremos pendiente el papel particular del imperio estadounidense en esta coyuntura, pero es evidente el desencuentro de los intereses imperiales con los intereses gubernamentales locales.
*Vicerrector de la Universidad Luterana Salvadoreña
Jardín Rebelde, la historia del Movimiento estudiantil salvadoreño
El motor de las transformaciones sociales en El Salvador ha sido el Movimiento Estudiantil. Durante más de un siglo ha sembrado el futuro con esperanza.
La alegría juvenil, el dinamismo y el compromiso con su pueblo han sido los elementos catalizadores jardín más rojo: el estudiantado salvadoreño, que dio paso al surgimiento de grandes figuras, líderes y luchadores sociales.
Con el fin de rescatar y sistematizar dicha historia se produjo el documental "Jardín Rebelde, la historia del movimiento estudiantil", el cual inicia con el recorrido que Fabio Castillo Figueroa hace sobre la Huelga de Brazos Caídos en 1944, seguido de la lucha universitaria de los años 50 a voz de Schafik Handal. Roque Dalton nos sorprende con su poesía comprometida en los 60 y José Roberto Cea nos narra el trascendental aporte artístico y cultural de la denominada Generación Comprometida. Llega sin avisar la represión con la Masacre del 30 de Julio de 1975, Nidia Día, sobreviviente, nos narra esos trágicos momentos. Ante la represión militar, surgen movimientos armados y los estudiantes se integran a las filas de combatientes en los 80.
El documental finaliza con el análisis de posguerra y las expectativas futuras para el movimiento estudiantil salvadoreño.
Ficha Técnica:
Guión y Dirección: Elizabeth Torres (periodista.libre20@gmail.com)
Edición: Ivan Bonilla
Asistente de Edición: Renato Jaen
Cámaras: Dagoberto Martínez, Julio Hidalgo y Douglas Martínez
Producción: Unión de Estudiantes Revolucionarios Salvadoreños 30 de Julio (UERS-30)
Con el apoyo de la Secretaría de Comunicaciones de la Universidad de El Salvador (UES)
Año 2008
La alegría juvenil, el dinamismo y el compromiso con su pueblo han sido los elementos catalizadores jardín más rojo: el estudiantado salvadoreño, que dio paso al surgimiento de grandes figuras, líderes y luchadores sociales.
Con el fin de rescatar y sistematizar dicha historia se produjo el documental "Jardín Rebelde, la historia del movimiento estudiantil", el cual inicia con el recorrido que Fabio Castillo Figueroa hace sobre la Huelga de Brazos Caídos en 1944, seguido de la lucha universitaria de los años 50 a voz de Schafik Handal. Roque Dalton nos sorprende con su poesía comprometida en los 60 y José Roberto Cea nos narra el trascendental aporte artístico y cultural de la denominada Generación Comprometida. Llega sin avisar la represión con la Masacre del 30 de Julio de 1975, Nidia Día, sobreviviente, nos narra esos trágicos momentos. Ante la represión militar, surgen movimientos armados y los estudiantes se integran a las filas de combatientes en los 80.
El documental finaliza con el análisis de posguerra y las expectativas futuras para el movimiento estudiantil salvadoreño.
Ficha Técnica:
Guión y Dirección: Elizabeth Torres (periodista.libre20@gmail.com)
Edición: Ivan Bonilla
Asistente de Edición: Renato Jaen
Cámaras: Dagoberto Martínez, Julio Hidalgo y Douglas Martínez
Producción: Unión de Estudiantes Revolucionarios Salvadoreños 30 de Julio (UERS-30)
Con el apoyo de la Secretaría de Comunicaciones de la Universidad de El Salvador (UES)
Año 2008
jueves, 30 de julio de 2015
El Maestro Guerrillero -Testimonio a 40 años de la masacre del 75'
Fabio Aguilar
El presente testimonio data del reciente conflicto sociopolítico que protagonizo El Salvador en el pasado siglo XX. Rigoberto Aguilar Clímaco, de seudónimo “Benja”, nos relata su experiencia:
Benja y el proceso revolucionario salvadoreño
Expresa: Me organice en el año de 1972, en una célula de la Juventud Comunista, a los 16 años de edad cursaba en ese entonces, octavo grado en grupo escolar José Martí de Santa Tecla.
Participe por primera vez en actividades políticas en la huelga de maestro de “ANDES 21 de junio” (Asociación Nacional de Educadores Salvadoreños), el gremio de los maestros, en el año 1972, con cuatro compañeros más miembros de la célula en apoyo a los docentes.
En 1975 participe en la heroica marcha del 30 de julio como militante de AES (Asociación de Estudiantes de Secundaria) y de la JC (Juventud Comunista) y tiempo después en algunas otras protestas fuertes que también fueron reprimidas y de las que también soy sobreviviente.
En 1977 participe en apoyo a la UND (Unión Nacional Opositora) con el partido UDN (Unión Democrática Nacionalista) frente político del Partido Comunista Salvadoreño (PCS), en el último proceso electoral antes que iniciara el conflicto armado siendo ya maestro y miembro de ANDES.
En 1980 cuando se funda el FMLN el 10 de octubre de ese año, paso a formar parte de la milicia urbana de las FAL (Fuerzas Armadas de Liberación) brazo armado del Partido Comunista, en la semiclandestinidad.
En 1981 fui parte de un comando que atacaría el municipio de Tepecoyo durante la ofensiva del 10 de enero, a última hora, la misión se aborto por órdenes superiores. El 29 de junio de ese año, soy capturado y secuestrado por miembros de la Policía Nacional, a las 11:30 pm sin más pruebas que un disco de Los Guaraguao, en casa de mi madre. Fui objeto de torturas físicas y psicológicas durante quince días que estuve como desaparecido, gracias a la Cruz Roja Internacional, fui consignado al Penal de Mariona como preso político, estuve preso de 1981 a 1983, ahí fui miembro de COPPES (Comité de Presos Políticos de El Salvador).
En 1983 fuimos amnistiados por la presión internacional y la guerra que obligo al régimen a decretar esta decisión. De junio de 1983 a junio de 1984 el Partido Comunista me saco del país junto a una compañera y un compañero mas, estuve en exilio y preparación política y militar en Bulgaria, México y Nicaragua.
En octubre de 1984 regrese al país, directamente a involucrarme de lleno a las FAL, en el Frente Sur-Oriental “Francisco Sánchez” en la zona de Jucuarán, Usulután.
En 1986 fui sacado del Frente por problemas de Salud, me sometí a un tratamiento medico y me asignaron la misión de reincorporarme a ANDES, para en la ofensiva “hasta el tope” de 1989, participar como activista estratega político.
Después de haberme reincorporado al magisterio nacional, hasta la fecha soy militante de la Asociación Nacional de Educadores Salvadoreños.
Benja y el 30 de julio
Nos cuenta: El 30 de julio de 1975, yo me encontraba en Cuidad Normal “Alberto Masferrer”, lugar en el que estudiaba el bachillerato pedagógico, para ese día habíamos sido convocados por estudiantes universitarios y sus organizaciones para participar en la marcha en protesta por la intervención del 25 y 29 de julio de ese año, que había tenido la Policía Nacional, La Guardia Nacional y La Policía de Hacienda, estos eran los tres cuerpos represivos de aquel entonces, a la Facultad Multidisciplinaria de Occidente de la Universidad de El Salvador en Santa Ana para frenar un desfile bufo de los estudiantes en el que se ridiculizaba al gobierno de turno.
Nosotros en Cuidad Normal “Alberto Masferrer” estábamos organizados como educación media en AES, era la Asociación de Estudiantes de Secundaria, ligada a la Juventud Comunista, por ende, al Partido Comunista Salvadoreño, en esa ocasión nosotros tratamos de convencer a demás compañeros para que asistieran con nosotros a la manifestación, pero muchos tenían miedo por la advertencia previa del ministro de seguridad: Carlos Humberto Romero, bajo el gobierno del en ese entonces presidente Arturo Armando Molina, que era mas una amenaza a que no se marchará.
Entonces, como todo el día estudiábamos en la Normal, decidimos salir después el almuerzo, habíamos logrado convencer a treinta compañeros, de los cuales habíamos cinco compañeros y compañeras involucrados del todo en el movimiento estudiantil y de masas, de ellos dos, es decir una compañera: Sandra y yo éramos de AES y los otros tres compañeros del MERS, el Movimiento de Estudiantes Revolucionarios de Secundaria, al momento de salir de Ciudad Normal a la calle que va hacia Santa Ana, había un reten de la Policía Nacional e inmediatamente no nos permitieron salir y nos dijeron que era mejor que no fuéramos porque el asunto iba a estar algo “peligroso”, y de ir que nos “atuviéramos a las consecuencias”.
Los compañeros que habíamos logrado convencer se atemorizaron y desistieron de acompañarnos, de los treinta solo los cinco comprometidos con el movimiento, decidimos irnos y nos fuimos a “ray”, salimos a eso de las 12:30 md, estábamos llegando al Parque Cuscatlán en San Salvador mas o menos a las 1:30 pm y de ahí emprendimos el camino hacia la Universidad de El Salvador, en el camino no advertimos gran presencia de cuerpos represivos en las calles, pues era normal en esos días, la presencia de estos en los alrededores de la ciudad.
Llegamos a la Universidad aproximadamente a las 2:00 pm, hora en que estaba convocada la salida de la marcha, pero mas o menos, fuimos saliendo como a las 2:30 pm, ahí los compañeros universitarios que habían organizado la protesta, nos dijeron a los estudiantes de secundaria que nos fuéramos en los bloques de en medio para acompañar la marcha, porque como ya tenían todo organizado y considerando que nosotros solo íbamos cinco, como los tres compañeros del MERS buscaron a sus adeptos, Sandra y yo decidimos irnos con ellos, para mantenernos juntos.
En el transcurso de la marcha, todo pintaba para bien sin anomalías, pero cuando marchábamos ya a la altura del paso a desnivel del Seguro Social, comenzamos a ver un alboroto adelante, en las primeras filas de la manifestación, se veía que estaban lanzando bombas lacrimógenas a los que encabezaban la protesta, también comenzamos a escuchar disparos y ya se veían los antimotines que estaban casi encima de la marcha, lógicamente hubo un momento de tensión y muchas personas que nos acompañaban comenzaron a correr pero resulta que al lado de atrás, cuando quisimos retroceder aparecieron unas tanquetas, ahí por el Externado San José, y esas tanquetas venían también, dispuestas a masacrar nuestra marcha estudiantil
Nosotros nos vimos obligados con algunos compañeros y con Sandra a lanzarnos en el puente del Seguro hacia abajo, afortunadamente en ese tiempo yo estaba yendo a un gimnasio de Taekwondo y por lo menos sabía como caer, pero Sandra al lanzarse y se doblo un pie, pero no se fracturo, yo junto con otros compañeros que ya no eran los que iban conmigo, sino otros, logramos levantarla y caminamos hacia arriba de ese desnivel, afortunadamente una persona de un Pick Up nos vio y nos paro, nosotros en el momento desconfiamos, el conductor expreso que nos llevaría a la Universidad, y nos fuimos con el, nos llevo hasta allá.
Ahí llevamos a Sandra a la Facultad de Derecho, donde la atendieron, la vendaron por que no era fractura, entonces, pues, esperamos mas o menos lo que quedaba de la tarde, yo espere hasta las seis de la tarde que ya las cosas estaban un poco mas tranquilas, mas en orden, por que también esperamos una intervención en la Universidad, pero no. Yo me retire de la Universidad a las 6:00 pm y logre llegar hasta mi hogar, en esos días, residía en Santa Tecla, y pues, mi madre estaba muy preocupada, pero pues, tuve la oportunidad de llegar con bien, del hecho nunca se supo el dato de los masacrados, pues, a las pocas horas del hecho, los cuerpos represivos, ambulancia y bomberos, limpiaron la calle llena de cadáveres y lavaron la sangre.
Yo pues tuve la oportunidad de sobrevivir a esa intervención reaccionaria, a ese ataque armado al movimiento revolucionario salvadoreño, así como otros mas, como el 28 de febrero de 1977, 22 de enero de 1980, etc., Soy de los poco que tuve la oportunidad de vivir para contarlos.
Rigoberto Aguilar Clímaco, de seudónimo “Benja”, actualmente reside en Soyapango, San Salvador, El Salvador, y sus 60 años de edad aun labora como maestro de Matemáticas y Ciencias Naturales en el Complejo Educativo “Montes de San Bartolo 4”.
El testimonio fue recopilado en Julio de 2015, en Soyapango.
martes, 28 de julio de 2015
“Los medios y la batalla por la democracia en América Latina”
Atilio A. Boron
Ponencia presentada al Congreso Internacional “Comunicación e Integración Latinoamericana desde y para el Sur en el Décimo Aniversario de TeleSUR ” CIESPAL, Quito, Julio 22-23, 2015 América Latina viene protagonizando, desde finales del siglo pasado, una tremenda batalla por construir una democracia digna de ese nombre. Esto quiere decir, algo que vaya más allá de […]
Ponencia presentada al
Congreso Internacional
“Comunicación e Integración Latinoamericana desde y para el Sur
en el Décimo Aniversario de TeleSUR ”
CIESPAL, Quito, Julio 22-23, 2015
América Latina viene protagonizando, desde finales del siglo pasado, una tremenda batalla por construir una democracia digna de ese nombre. Esto quiere decir, algo que vaya más allá de la sola alusión a la mecánica electoral y que se sintetiza en la tentativa de fundar sociedades más justas en este, el continente más desigual e injusto del planeta. En otras palabras, completar el tránsito entre una democracia eleccionaria a otra de carácter sustantiva y fundamental.
En nuestro Aristóteles en Macondo vimos que la experiencia enseña que en la medida en que las democracias admitan resignadamente la injusticia, la desigualdad y la opresión inherentes al sistema capitalista sus gobernantes no tropezarán con obstáculo alguno que trabe su funcionamiento. Claro, la pregunta es si a un tipo de régimen como ese le cabe el nombre de democracia y la respuesta es un rotundo no. Pero si, conmovidos por los sufrimientos y las desdichas de sus pueblos, esos gobernantes se propusieran poner fin a aquellos flagelos, o hacer real la soberanía popular, allí comenzarían los problemas. Y tal como lo comprueba la historia, en tales casos la respuesta de las clases dominantes es brutal. Insistíamos en el libro arriba mencionado en una tesis que hemos desarrollado y comprobado una y otra vez: que capitalismo y democracia son incompatibles, que son como el agua y el aceite. Que las premisas fundamentales de uno y otra son antagónicas, y que la reconciliación entre ambos –durante la fase keynesiana de posguerra, clausurada con la contrarrevolución neoliberal de los ochentas- fue más aparente que real, y siempre parcial y transitoria.[1]
En nuestros días se está escribiendo un nuevo capítulo de esa triste historia en Grecia.. Allí la coalición gobernante, Syriza, cometió un “error” imperdonable: honrar el proyecto democrático y consultar al pueblo ante una decisión crucial como el infame ajuste que le proponía la Troika. En una jornada memorable aquel rechazó el ajuste con casi las dos terceras parte del voto. Ante ello Angela Merkel y sus mandantes respondieron con inusitada ferocidad: llamaron a Alexis Tsipras al orden, le obligaron a votar en el parlamento griego un ajuste aún peor y, ante la sorpresa general, la coalición gobernante convalidó este atropello al mandato popular y a la degradación de Grecia, convertida luego del zarpazo de la Troika en un enclave neocolonial de la banca europea y, sobre todo, alemana. Sorpresa, decíamos, porque luego de la notable lección de sensatez del electorado griego al rechazar el primer ajuste Tsipras debería haber encabezado el rechazo al segundo y, en caso de no poder hacerlo por las presiones recibidas desde Bruselas, denunciarlas ante su pueblo y organizar la rebelión ante las exacciones exigidas por la Troika.
Reformismo y contrarrevolución
En América Latina y el Caribe (ALC) conocemos desde hace mucho tiempo esa brutal y despótica actitud de las clases dominantes y la ferocidad con que se reprime la desobediencia de sus víctimas. El listado sería interminable: recordemos nomás algunos casos paradigmáticos como los de Jacobo Arbenz, en Guatemala; Juan Bosch en República Dominicana; Salvador Allende en Chile; Joao Goulart en Brasil; Omar Torrijos en Panamá; Jaime Roldós en Ecuador y Juan J. Torres en Bolivia. Salvo Bosch y Arbenz ninguno de ellos murió de “muerte natural”, seguramente que de pura casualidad nomás. Y la lista es incompleta: agreguemos a René Schneider y Carlos Prats, militares constitucionalistas chilenos, y también a Pablo Neruda y tantos más que no viene al caso rememorar en esta ocasión pero que atestiguan lo peligroso que puede ser en esta parte del mundo intentar construir una sociedad mejor.
Más recientemente, la reacción ante la oleada democratizadora puesta en movimiento con la elección de Hugo Chávez Frías en 1998 no se hizo esperar, procurando arrancar la maleza de raíz y evitar su propagación. La reacción ante el nuevo clima político instalado en la región se tradujo en el golpe de estado en Venezuela, en Abril 2002, derrotado por la formidable respuesta de la población que evitó el magnicidio y restituyó a Chávez Frías en el poder. Luego de eso, el paro petrolero que tanto daño hiciera a la economía venezolana. Derrotada también esta intentona, en 2008 la coalición oligárquico-imperialista vuelve a las andadas en Bolivia: tentativa de golpe y secesión, frustrada por la decisión de Evo y la rápida reacción de la UNASUR. En 2009 derrocan a Mel Zelaya en Honduras, país que es uno de los pilares fundamentales de la estrategia antisubversiva de Estados Unidos en la región. El bloque reaccionario sufre una derrota en Septiembre del 2010 cuando trata de deponer a Rafael Correa en Ecuador. Pero no bajan los brazos: se repliegan, toman aliento y vuelven a la carga en el 2012, liquidando al gobierno de Fernando Lugo en Paraguay, otro pilar de la estrategia norteamericana en la región por su presencia en la gran base militar de Mariscal Estigarribia.[2] Es que con “gobiernos amigos” en Honduras, Colombia y Paraguay se garantiza el éxito de la operación “Frog leap” (salto de rana) del Comando Sur, concebida para concretar el rápido despliegue de sus tropas hasta los confines septentrionales de la Patagonia en veinticuatro horas, en caso de que las circunstancias así lo exijan. Si no hubiera gobiernos de ese tipo, serviciales y serviles, siempre dispuestos a colaborar con Washington, la logística de la operación restauradora del orden imperial sería mucho más complicada, y de inciertos resultados.
Esta vocación por rediseñar el tablero sociopolítico latinoamericano no debería causar sorpresa alguna. si se tiene en cuenta que los lineamientos generales de la política de EEUU hacia ALC han permanecido invariables desde 1823, cuando fueran establecidos por la Doctrina Monroe: mantener la desunión a las repúblicas al Sur del Río Bravo; fomentar sus discordias y sabotear cualquier tentativa de unión o integración, directivas puntualmente seguidas desde el Congreso Anfictiónico convocado por Simón Bolívar en 1826 hasta nuestros días. Fiel a estas premisas, ante los riesgos que entraña la institucionalización de la UNASUR y la CELAC el imperio respondió con su más reciente táctica divisionista: la Alianza del Pacífico. Esta no es otra cosa que una estratagema del imperio que le da el curioso nombre de “alianza” a un conjunto de países que casi no tienen vínculos comerciales entre sí y que, aparte de servir como caballos de Troya a los efectos de debilitar la UNASUR y la CELAC tiene como mal disimulado propósito neutralizar la presencia de China en el área. Nada nuevo: ya el Libertador había advertido sobre estas maniobras en su célebre Carta de Jamaica de 1815, hace exactamente doscientos años.
Por lo tanto, gobiernos que se tomaron –o se toman- en serio al proyecto democrático se convierten automáticamente en mortales enemigos de los poderes establecidos. En la cosmovisión burguesa del mundo y la política –que prevalece en el mundo de las ciencias sociales- la democracia nada tiene que ver con la justicia social. Es apenas el rostro hipócritamente amable de la dominación, y será tolerada siempre y cuando no ponga en riesgo a esta última. Si con sus “excesos”, su “demagogia” o sus desvaríos “populistas” algunos gobernantes amenazan con poner fin a la dominación clasista y a la injusticia, su suerte estará echada y todas las fuerzas del imperio y sus aliados locales se pondrán en marcha para destruirlos. Si no los pueden derrocar por la vía rápida del clásico golpe militar se los somete a intensas presiones desestabilizadoras hasta que, eventualmente, se produce su derrumbe. Para esto se sirven de las recomendaciones del manual de Eugene Sharp sobre la “no violencia estratégica”, que en realidad es un compendio sobre la utilización racional, fría y calculada de la violencia tal y como fuera aplicada sobre todo por la CIA en sus hazañas “liberadoras” en Guatemala, Irán e Indonesia. La historia reciente de países como Honduras, Paraguay y Venezuela ilustra con elocuencia que clase de “no violencia” es la que se emplea cuando se sigue esta metodología, y cuán “blando” puede ser el golpe de estado en curso.[3] Desestabilización aplicada, en diferentes grados y apelando a distintas tácticas, contra los gobiernos progresistas de la región, no importa si se trata de sus variantes “moderadas” (como en Argentina, Brasil y Uruguay); o uno “muy moderado”, o “inmoderadamente moderado”, como en Chile; o de gobiernos como los bolivarianos (Venezuela, Bolivia y Ecuador, por estricto orden de aparición) cuyo horizonte de cambio provoca, a diferencia de los casos anteriores, la virulenta animosidad de las clases dominantes.
Condiciones de la democratización
La realización del proyecto democrático exige la presencia de una serie de factores que faciliten su pleno desenvolvimiento: a) la organización del campo popular a los efectos de constituir el nuevo “bloque histórico” contrahegemónico del que hablaba Antonio Gramsci porque sin él, sin la organización, la mayoría social conformada por los pobres, los explotados, los excluidos carecerá de efectos políticos y mal podría alterar la correlación de fuerzas en su favor; b) la concientización, porque una mayoría social, aún organizada, puede convertirse en fácil presa de la minoría dominante que ha ejercido su dominio desde siempre. Un movimiento obrero altamente organizado pero sin conciencia de clase lejos de ser una amenaza es una bendición para la hegemonía burguesa, como lo prueban hasta el hartazgo la historia del sindicalismo peronista en la Argentina, la CTM dominada por el PRI en México y la AFL-CIO en Estados Unidos. ¿Basta con estas dos condiciones para darle impulso a una democratización fundamental, no de forma? No. Se requiere, además, y este es el tercer factor, contar con un sistema de medios de comunicación que torne posible la circulación de las ideas “subversivas” de un orden social que debe ser subvertido porque condena a la humanidad y a la Madre Tierra a su extinción.
Por eso la creación de Telesur significó un valioso aporte en el proceso de avance y consolidación democrática en los países de ALC. Y es también por eso que Telesur es perseguido y/o silenciado en los países gobernados por la derecha, que no quieren que los contenidos de esa señal informativa hagan mella en el blindaje ideológico con el que protegen a sus poblaciones. No se puede ver a Telesur en Colombia, en Chile, en Brasil, en tantos otros países, excepto a través de la Internet. Y esto no es casual ni debido a problemas técnicos sino pura y exclusivamente por una opción política interesada en impedir –o en todo caso dificultar- el debate de ideas y alimentar todas las variantes del pensamiento conservador, manteniendo a esos países en la ignorancia de lo que ocurre en los vecinos, promoviendo el chauvinismo y la xenofobia que nos divide, fomentando el consumismo y la despolitización, la imitación del “modo americano de vida”, satanizando a los líderes y procesos políticos emancipatorios y exaltando al capitalismo como el único sistema posible y racional para organizar la vida económica de las naciones. De ahí la centralidad de luchar en el plano de las ideas apelando a los instrumentos propios de nuestra época, desde la televisión hasta las redes sociales. Esta necesidad había sido precozmente detectada entre nosotros por Simón Bolívar cuando concebía a la “opinión pública como la primera de todas las fuerzas políticas”, razón por la cual le solicitó a Fernando Peñalver, uno de sus colaboradores, que le mande “de un modo u otro una imprenta que es tan útil como los pertrechos.” José Martí compartía esta visión al decir que “trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”. Fidel, digno heredero del Apóstol, convocó hace más de veinte años a librar la “batalla de ideas”, al comprobar que el fracaso económico y político del neoliberalismo no se traducía en la conformación de un nuevo sentido común posneoliberal.
Desgraciadamente, la izquierda demoró mucho en tomar nota de todo esto. Pero el imperio, por el contrario, siempre tuvo un oído muy perceptivo a la necesidad de controlar la conciencia de sus súbditos y vasallos, tanto dentro como fuera de Estados Unidos. No de otra manera se puede comprender la importancia asignada a los estudios de opinión pública y comportamiento de los consumidores por la sociología norteamericana desde los años treinta en adelante. Estudios orientados a fines prácticos muy concretos: modelar la conciencia, los deseos y los valores de la población, en una escalada interminable que comenzó con investigaciones motivacionales para dilucidar los mecanismos psicosociales puestos en marcha en las estrategias de los consumidores en la sociedad de masas hasta llegar hoy a los “focus groups” para saber qué quiere escuchar el electorado y quién quiere que se lo diga y como y, de ese modo, garantizar que los personajes “correctos” y aceptables triunfen en las elecciones, fabricando candidatos con el perfil exacto de lo que quiere la amorfa mayoría.
Noam Chomsky y sus asociados examinaron este asunto en gran detalle y a su obra me remito. Pero no pensemos que este esfuerzo es cosa del pasado. Como lo revelara hace un tiempo Gilberto López y Rivas en México, hay un multimillonario proyecto de investigación, llamado Minerva, por el cual el Pentágono encomendó a partir del 2008 el estudio de la dinámica de los movimientos sociales en el mundo con el objeto de neutralizar el contenido potencialmente revolucionario de organizaciones populares calificadas sin más como “terroristas”. Esto es la actualización del famoso proyecto Camelot que culminara con un escándalo a mediados de la década de los sesentas del siglo pasado y que tenía las mismas intenciones, precipitadas luego del triunfo de la Revolución Cubana.[4]
Estos estudios fueron muy importantes para elaborar ciertos aspectos de la doctrina estadounidense en materia de política exterior. Desde finales de la Segunda Guerra Mundial Washington identificó a dos actores clave para garantizar la estabilidad del nuevo orden imperial en la periferia: los pensadores -académicos, intelectuales y, más generalmente, los comunicadores sociales- y, por otro lado, los militares, imprescindible reserva última en caso de que la labor de los primeros no produjese los frutos deseados. Todos los grandes programas de becas para estudiar en universidades norteamericanas así como los numerosos programas de intercambio cultural con jóvenes intelectuales y artistas, periodistas y comunicadores en general tienen esa misma fuente de inspiración. Lo mismo cabe decir de los voluminosos programas de “ayuda militar” que Washington administra a escala mundial, porque junto al suministro de armas y el entrenamiento militar viene la identificación de los enemigos internos. En ambos casos el papel de las ideas mal podría ser subestimado.
Sobre el papel de los medios de comunicación
En esta “batalla de ideas”, emprendida por el imperio antes que por la izquierda, el papel de los medios de comunicación es de excepcional importancia, sobre todo en las sociedades de masas.[5] Es por eso que en una audiencia ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos un miembro informante del Pentágono decía que “en el mundo de hoy la guerra antisubversiva se libra en los medios, no en las junglas y selvas o en los suburbios decadentes del Tercer mundo. Ese es el principal teatro de operaciones.”
Las nuevas tecnologías de información y comunicación potenciaron hasta límites inimaginables esta operación de manipulación de conciencias y lavado de cerebros. Para calibrar los alcances de la misma es oportuno recorrer los principales hitos de esta historia. La prensa gráfica, el primer medio de comunicación de masas, veía recortada su influencia por el analfabetismo y los problemas logísticos de circulación los que, sumados a las restricciones económicas que podían afectar a sus lectores, hacían que llegara apenas a un sector muy pequeño de la población. La “opinión pública” era, en realidad, la de un sector privilegiado por su posición en la estructura social. Con la aparición de la radio se produjo un salto de enorme importancia, potenciando una vía de comunicación que superaba los obstáculos de los medios gráficos, lo que le permitía llegar a los más apartados rincones del país y, sobre todo, de ser eficaz vehículo de transmisión al alcance de quienes no sabían leer. La introducción del transistor y la subsecuente irrupción de la radio portátil multiplicó significativamente la eficacia comunicacional de este medio. En el caso argentino es difícil comprender los primeros años del peronismo al margen del enorme impacto producido por los discursos transmitidos por radio de Perón y Evita, que cautivaron a millones de radioescuchas y los impulsaron a participar activamente en la vida política del país.
Con el advenimiento de la televisión el sistema de medios alcanzó una penetración y, sobre todo, una eficacia proselitista sin precedentes. La combinación de la imagen y el sonido, amén de la instantaneidad de los productos televisivos y sus continuos progresos tecnológicos (paso del blanco y negro al color, cable, HD, etcétera), hicieron de este medio el dispositivo por excelencia de la formación de la opinión pública. Un hallazgo decisivo de los estudios de comunicación en Estados Unidos fue quien dio un decisivo impulso a este proceso y se produjo a raíz del primer debate presidencial televisado, en 1960, entre John F. Kennedy y Richard Nixon. Este era el candidato oficialista, que hasta ese momento lideraba las preferencias. Sin embargo, en la elección fue derrotado, por un estrecho margen (aproximadamente un 1%). ¿Qué fue lo que encontraron los investigadores? Que quienes escucharon el debate por radio decían que el ganador había sido Nixon, pero quienes vieron el debate por TV se inclinaban mayoritariamente por JFK. La radio transmitía un mensaje, la voz; la TV, la voz y la imagen, y esta resultó ser decisiva, porque a Nixon se lo vio mal en las pantallas televisivas, luciendo desprolijo con una barba incipiente y sudoroso, que contrastaba desfavorablemente con la apostura y juventud de su contrincante.
Reflexionando sobre la “sociedad teledirigida”, el politólogo italiano Giovanni Sartori, escribió en Homo Videns que:
En la televisión el hecho de ver prevalece sobre el hecho de hablar. Como consecuencia, el telespectador es más un animal vidente que un animal simbólico. Para él las cosas representadas en imágenes cuentan y pesan más que las cosas dichas con palabras. Y esto es un cambio radical de dirección, porque mientras que la capacidad simbólica distancia al homo sapiens del animal, el hecho de ver lo acerca a sus capacidades ancestrales, al género al que pertenece la especie del homo sapiens.[6]
En otras palabras, la televisión nos hace retroceder en la escala animal, según este autor, produciendo un progresivo menoscabo de nuestras facultades de simbolización a favor de las más elementales de visualización. Puede parecer exagerado pero conviene tener en cuenta esta observación y relacionarla con la decadencia de la vida política en la sociedad de masas. Podría argüirse, siguiendo a Sartori, que la declinación en la calidad de los liderazgos políticos en el mundo desarrollado –pensemos en la trayectoria descendente que va de un Woodrow Wilson o Franklin D. Roosevelt a un Ronald Reagan, Lyndon Johnson o George W. Bush, o el abismo que separa a Konrad Adenauer de Angela Merkel, o Charles de Gaulle de François Hollande, o de Alcides de Gasperi a Silvio Berlusconi- expresa la nefasta influencia producida por la televisión, el medio por excelencia de la época actual. Es algo muy preocupante, y digno de ser pensado y examinado cuidadosamente
Concentración mediática
Ahora bien, el poderío manipulatorio de la TV creció paso a paso con un fenomenal proceso de concentración de la propiedad de los medios de comunicación. Es decir, con una deriva de signo claramente antidemocrático, y esto por dos razones: (a) porque los medios se fueron agrupando en un pequeño núcleo de propietarios –que luego se transnacionalizó- dotado de una capacidad de chantaje y extorsión que puede colocar a gran parte de los gobiernos de rodillas ante su prepotencia; (b) porque tanto los contenidos que difunden los medios como su organización y las características de su inserción en el éter están fuera de cualquier tipo de control democrático. Los monopolios mediáticos se escudan detrás de la defensa de la propiedad privada, la libertad de prensa y de pensamiento para desbaratar cualquier intento de regulación democrática. Aducen, también, que al ser entidades de derecho privado esos medios se deben encontrar a salvo de cualquier clase de fiscalización estatal que pudiera erigir trabas a su derecho a disponer de sus medios de la forma que estimen más conveniente. Pero se cuidan de señalar que son privados en cuanto al régimen que preserva sus relaciones de propiedad, pero por sus efectos y sus consecuencias son entes eminentemente públicos, y por lo tanto deben ser sometidos a control democrático. Cabe recordar aquí las incisivas observaciones de Antonio Gramsci sobre este tema, aplicado, en su caso, al papel público que tenían otras instituciones no-estatales en la Italia de finales del siglo diecinueve, como la Iglesia, y la necesidad de la fiscalización democrática de sus actividades educacionales. En el caso latinoamericano esta concentración encuentra en los casos de Televisa de México, O Globo de Brasil, Clarín de Argentina y el grupo de Cisneros en Venezuela los ejemplos más emblemáticos de concentración de medios de comunicación en los países latinoamericanos.[7]
En relación a esta tendencia el cineasta y documentalista australiano John Pilger concluye que este proceso de acelerada concentración remata en la instauración de un “gobierno invisible” e incontrolable, que no rinde cuentas ante nadie y que actúa sin ninguna clase de restricciones efectivas a su enorme poderío: “Hay que considerar cómo ha crecido el poder de ese gobierno invisible. En 1983, 50 corporaciones poseían los principales medios globales, la mayoría de ellas estadounidenses. En 2002 había disminuido a sólo nueve corporaciones. Actualmente son probablemente unas cinco. Rupert Murdoch predijo que habrá sólo tres gigantes mediáticos globales, y su compañía será uno de ellos.” [8]
La concentración mediática se encuentra íntimamente a la aparición del llamado “periodismo profesional, objetivo, ‘independiente´”, términos muy utilizados en el debate político latinoamericano a la hora de justificar la ofensiva destituyente que los grandes medios lanzan sobre los gobiernos progresistas de la región. Pilger lo relata de esta manera:
“A medida que las nuevas corporaciones comenzaron a adquirir la prensa, se inventó algo llamado ‘periodismo profesional.’ Para atraer a grandes anunciantes, la nueva prensa corporativa tenía que parecer respetable, pilares de los círculos dominantes – objetiva, imparcial, equilibrada. Se establecieron las primeras escuelas de periodismo, y se tejió una mitología de neutralidad liberal alrededor del periodista profesional. Asociaron el derecho a la libertad de expresión con los nuevos medios y con las grandes corporaciones.”
Y la dependencia de este periodismo con el “pensamiento dominante” y los límites del “periodismo objetivo” queda en evidencia cuando nuestro autor recuerda que
“… numerosos periodistas famosos del New York Times, como por ejemplo el celebrado W.H. Lawrence … ayudó a ocultar los verdaderos efectos de la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima en agosto de 1945. ‘No hay radioactividad en la ruina de Hiroshima,’ fue el título de su informe, y era falso.”
Se propalaba una espantosa mentira porque la creciente penetración de los intereses empresariales y de los gobiernos en las salas de redacción de la “prensa libre” (en este caso, el NYT) hacía que ciertas noticias debían ser presentadas de un modo particularmente sesgado o, simplemente, no ser dadas a conocer al público. Tendencia que si ya era perceptible a fines de la Segunda Guerra Mundial lo es mucho más en la actualidad, cuando los reportes de los diversos frentes de guerra en que se encuentran las tropas de Estados Unidos son todos, sin excepción, censurados previamente por el Pentágono. Ya no hay más fotos de soldados de Estados Unidos regresando en ataúdes a su patria, como sí las había durante la Guerra de Vietnam. Tampoco imágenes que muestren los desastres de sus huestes en terceros países. La sangre y el lodo de las guerras que libra Estados Unidos en sus incesantes aventuras están cuidadosamente eliminados de las noticias. Las víctimas de la barbarie pentagonista son abstracciones, entelequias irrepresentables incapaces de suscitar dolor, ira o ánimos de venganza.
Conclusión: no puede haber estado democrático, o una democracia genuina, si el espacio público, del cual los medios son su “sistema nervioso”, no está democratizado. Son los medios quienes “formatean” la opinión política, imponen su agenda de prioridades y, en algunos casos –no siempre- hasta fabrican a los líderes políticos (caso de Silvio Berlusconi en Italia) que habrán gobernar. La amenaza a la democracia es enorme porque un sistema de medios altamente concentrado y hegemónico consolida en la esfera pública un poder oligárquico (en la Argentina es básicamente el multimedia Clarín y algunos otros socios de menor rango) que, articulado con los grandes intereses empresariales y con el imperialismo, puede manipular sin mayores contrapesos la conciencia de los televidentes y del público en general, instalar agendas políticas y candidaturas e inducir comportamientos políticos de signo conservador o reaccionario, todo lo cual desnaturaliza profundamente el proceso democrático.
Es más, en la situación actual de América Latina, cuando el virus neoliberal –para usar la gráfica expresión de Samir Amin- ha destruido a los partidos políticos y los reemplazó por heteróclitos “espacios” o efímeras coaliciones, donde los políticos se convierten en verdaderos camaleónicos saltimbanquis que pasan del oficialismo a la oposición y viceversa sin mayores escrúpulos (como ha ocurrido recientemente en Argentina en un fenómeno que en Brasil se llama “fisiologismo”) y cuando el impacto disolvente del neoliberalismo terminó por diluir los pocos componentes ideológicos que aún restaban, los medios hegemónicos -todos íntimamente vinculados a la dominación imperialista- han pasado a asumir las funciones de los partidos del establishment, convirtiéndose en los organizadores de la oposición de derecha ante los procesos transformadores en curso en la región. Ante la vacancia de los partidos tradicionales son los grandes medios en los países de ALC quienes reclutan la tropa de la derecha, aportan las orientaciones tácticas de su accionar, establecen la agenda del proyecto y lo militan día y noche a través de su impresionante aparato comunicacional, y se encargan de encontrar los líderes capaces de llevar a buen término estas iniciativas.
No puede ser casual que Maduro, Evo y Correa enfrenten virulentas campañas de desestabilización organizadas o, cuando menos, animadas por la prensa. Y lo mismo ocurre en países como la Argentina, Brasil y Uruguay, en donde la voz cantante para erosionar la imagen de la presidenta argentina, o a favor del impeachment a Dilma Rousseff en Brasil, la llevan los grandes medios. Por el contrario, estos han respaldado, sin el menor recato en algunos casos, a gobiernos como los de la Concertación en Chile; a Fox, Calderón y Peña Nieto en México; a Uribe y Santos en Colombia, Alan García y Alejandro Toledo en el Perú, para no citar sino los casos más evidentes. En Argentina y Brasil este papel “organizador” de los medios hegemónicos convertidos en filosos sucedáneos de la derecha partidaria adquirió en los últimos tiempos ribetes francamente escandalosos. ¡Y a esto le llaman “periodismo independiente”!
Telesur y la democratización del espacio público
De ahí la enorme importancia de esta señal de noticias, creada por inspiración del Comandante Hugo Chávez Frías, que percibió como pocos la gravísima amenaza que para el futuro de ALC representaban los medios controlados por una coalición irreconciliablemente enemiga de cualquier proyecto democratizador o de reforma social. Era preciso iniciar una lucha frontal en contra de esos bastiones del autoritarismo y la reacción, y esa batalla no podía darse tan sólo a nivel nacional. La ofensiva era continental, y tenía su estado mayor en Washington. Para neutralizarla, o al menos para atenuar sus efectos, necesariamente debía ser librada a escala latinoamericana.
En Argentina y Ecuador se han venido librando grandes batallas para democratizar los medios de comunicación. En otros países, como Brasil, según el analista Denis de Moraes, la lucha apenas si ha comenzado porque el conglomerado mediático dirigido por la red O Globo impide la instalación de este asunto en la agenda pública. En Ecuador, una consulta popular convocada el año 2011 aprobó una normativa mediante la cual las empresas periodísticas quedan inhabilitadas para realizar negocios o inversiones en otras áreas de la economía, reduciendo significativamente la posibilidad de hacer que los órganos de prensa se conviertan en arietes para promover los intereses de grandes conglomerados empresariales bajo el ropaje del periodismo. Desgraciadamente esto es lo que ocurre en casi todos los países, pero afortunadamente está prohibido en Ecuador.
Por lo tanto, no habrá avances democráticos si no se democratizan los medios. Este es el objetivo de la Ley de Medios en la Argentina: facilitar, según lo establece la propia ley, “la promoción, desconcentración y fomento de la competencia, el abaratamiento, la democratización y la universalización de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación”. Pero la implementación de esta norma se ha visto en parte obstaculizada por sucesivos amparos judiciales promovidos por el Grupo Clarín, mismos que hasta ahora impidieron avanzar como se esperaba en la desmonopolización del sistema mediático. Por otra parte, para que este se democratice será necesario que el estado nacional inyecte una importante cantidad de dinero para facilitar el desarrollo del tercio del espectro radial y televisivo reservado a las organizaciones populares y comunitarias, cosa que aún no ha ocurrido en la magnitud suficiente. Al mismo tiempo, en el tercio reservado para el sector público, es de fundamental importancia evitar que esos medios reduzcan su papel al de simples voceros del oficialismo. Sería altamente perjudicial, inclusive para el mismo gobierno, obrar de esa manera. Por otra parte, uno de los problemas es que la agencia de aplicación que preside todo lo relacionado con la comunicación audiovisual, la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), depende de la Presidencia de la república y del Congreso. Son ambas ramas del estado quienes designan a los miembros del Directorio, sin ninguna intervención de organizaciones de la sociedad civil. De este modo, la AFSCA como organismo rector que debe garantizar la democratización del sistema mediático es conformado exclusivamente por la dirigencia política, lo que conspira contra la legitimidad democrática que debería tener un órgano tan crucial como ese en momentos en que aquella no cuenta precisamente con un alto grado de aprobación popular.
Ahora bien, ¿cómo combatir a los poderes mediáticos? Como en tantas otras cosas de la vida pública no basta la ley. Es importante pero insuficiente. Pero lo decisivo es algo más: no reproducir en espejo, simétricamente, la agenda, el estilo y la temática de los oligopolios mediáticos. No se combate a los medios del Grupo Clarín haciendo cada día un “anti-Clarín”, ni se lucha contra O Globo o El Mercurio haciendo un “anti” de esos medios. La experiencia indica que esta táctica de lucha termina por producir un resultado exactamente opuesto al esperado.
Por otra parte, es preciso comprender que para torcerle el brazo a los conglomerados monopólicos se requiere algo más que ganar una batalla dialéctica. Es preciso impulsar con energía la aparición de nuevas voces desde el campo popular. La sola desmonopolización será insuficiente para democratizar a los medios si las organizaciones populares de todo tipo siguen sin poder hacer oír su voz. Para eso es necesario dotarlas de toda suerte de recursos: desde dinero y equipamiento adecuado hasta formación técnica. Sin ello no podrán hacer una diferencia en el sistema. Democratizar a los medios requiere de gobiernos que garanticen la sustentabilidad financiera de esta batalla comunicacional, que por eso es también una batalla económica y política crucial para el futuro de la democracia.
Lo anterior es suficiente para comprender la trascendental labor hecha por Telesur desde el momento en que fuera creada, hace diez años. No sólo estamos informados, cuando antes estábamos desinformados; sino que estamos bien informados, con periodistas que comparten nuestra cultura y nuestros sueños, que nos muestran lo que las oligarquías locales y el imperialismo no quieren que veamos o que sepamos. No querían que se supiera que en Honduras había un golpe de estado en marcha; o que en Bengasi no había “combatientes por la libertad” masacrados por Gadafi; o que quienes despacharon casi 10.000 misiones de bombardeo a Libia, con innumerables víctimas civiles fueron los aviones de la OTAN, para no citar sino unos pocos ejemplos. Aún si su contribución a lo largo de estos años hubiera sido la de aportar información verídica sobre temas cruciales Telesur justificaría con creces su existencia. Pero hizo algo más: fue un factor muy importante en la consolidación de una conciencia crítica nuestroamericana. Gracias a ese medio hoy somos más latinoamericanos que antes, y mejores latinoamericanos también. El gran proyecto bolivariano, relanzado por Chávez, encontró en Telesur un instrumento singularmente valioso para acelerar su concreción y un arma muy potente, en esa artillería de pensamiento a la que aludía el líder bolivariano, para librar con éxito la batalla de ideas que nuestro tiempo y el futuro nos reclaman. Tiene razón Pilger cuando, en su artículo reseñado más arriba, recuerda una sentencia notable de Tom Paine: “si a la mayoría de la gente se le niega la verdad y las ideas de la verdad, es hora de tomar por asalto la Bastilla de las palabras.” Ese es, sin duda, uno de los mayores desafíos con que tropieza la democracia en el mundo actual.
[1] Cf. Atilio Boron, Aristóteles en Macondo (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg-Editorial Espartaco, 2015. Nueva edición corregida y aumentada). En otras anteriores, ya disponibles en la web, desarrollamos esta tesis con amplitud. Ver sobre todo Estado, capitalismo y democracia en América Latina, libro que recoge algunos artículos sobre el tema escritos en la década de los ochentas, y Tras el Búho de Minerva, donde el asunto es abordado a la luz de los estragos producidos por la globalización neoliberal en la década del noventa. Fuera de América Latina y el Caribe autores como Ellen Meiksins Wood, Leo Panitch, Sam Gindin, Gianni Vattimo y Sheldon Wolin, en Estados Unidos y Europa, hace tiempo que vienen aportando nuevos fundamentos a la contradicción entre capitalismo y democracia
[2] Sobre esto ver Marcos Roitman Rosenmann, Tiempos de Oscuridad. Historia de los golpes de estado en América Latina (Buenos Aires: Akal, 2013)
[3] La obra de Sharp es motivo de fuertes polémicas. Director del Albert Einstein Institute de Boston, sus libros y panfletos han sido fuente de inspiración de muchas de las rebeliones en contra de los regímenes de Europa Oriental en la época de la Unión Soviética, y China. Sharp niega cualquier vinculación, financiera o política, con el gobierno de Estados Unidos a través de cualesquiera de sus agencias. Sin embargo, en su record no figura absolutamente nada que lo vincule a las luchas de los pueblos latinoamericanos contra sus dictaduras, ni a la de los palestinos por su autodeterminación, ni la de las poblaciones negras en contra de los regímenes racistas africanos. Resulta por lo menos paradojal que su sitio web esté traducido a 31 lenguas, mientras que el del Banco Mundial lo esté a 20, el de la bloguera contrarrevolucionaria cubana Yoani Sánchez a 18 y el de la Unesco apenas a 6. Que cada quien saque sus conclusiones.
[4] Cf. su “Los académicos al servicio del imperio”, en https://dedona.wordpress.com/2014/04/12/los-academicos-al-servicio-del-imperio-the-minerva-research-iniciative-gilberto-lopez-y-rivas/
[5] Sobre este tema remito al lector a consultar la notable obra de Fernando Buen Abad Domínguez, tanto sus ensayos de largo aliento como sus intervenciones más coyunturales. Entre los primeros sobresale su Filosofía de la Comunicación (Caracas: Ministerio de Comunicación e Información, 2006), disponible en http://www.cta.org.ar/IMG/pdf/filosofia-de-la-comunicacion.pdf
[6] Ver su Homo videns. La sociedad teledirigida (Madrid: Taurus, 1998) pg. 3.
[7] Ver Guillermo Mastrini y Martín Becerra, “Estructura, concentración y transformaciones en los medios del Cono Sur latinoamericano”, Revista Digital Comunicar, Nº 36, Vol XVIII, 2011, pp. 51-59.
[8] Cf. John Pilger, “Geopolìtica y concentración mediática”, en Rebelión, 10 de Agosto de 2007. http://www.iade.org.ar/modules/noticias/article.php?storyid=1925
lunes, 27 de julio de 2015
Cultura politica de la democracia en El Salvador y en las Américas,2014 (LIBRO)
El Barómetro de las Américas del Proyecto de Opinión Pública de América Latina (LAPOP, por sus siglas en inglés) es un instrumento excepcional para la evaluación y comparación de las experiencias de los ciudadanos con la gobernabilidad democrática entre los individuos dentro de los
países, a lo largo de las regiones sub-nacionales, entre los países y a lo largo del tiempo. Este informe presenta un conjunto de esas evaluaciones basadas en la recolección de datos del último año: 2014.
Este año marca un hito para el proyecto: en 2004, LAPOP inició el proyecto del Barómetro de las Américas y hoy en día podemos evaluar una década de cambio en la opinión pública en las Américas.
El Barómetro de las Américas de 2014 es la encuesta más amplia y sofisticada de las Américas hasta la fecha. Esta ronda incluye 28 países y más de 50.000 entrevistas, la mayoría de las cuales fueron obtenidas mediante un sofisticado software informático que añade un nuevo avance a los esfuerzos
minuciosos de control de calidad de LAPOP. Este prólogo presenta un resumen de los antecedentes de este estudio y lo sitúa dentro del contexto del mayor esfuerzo de LAPOP.
Cultura politica de la democracia en El Salvador y en las Américas,2014
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Trovas del Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
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Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
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