Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

jueves, 10 de diciembre de 2015

El recolector de basura que quiere poner a leer al país



José recoge los libros que botan en Bogotá para llevarlos a los lugares más pobres de Colombia.

CAROL MALAVER

El primer recuerdo es sublime. Su madre, sentada frente a él y sus tres hermanos, leyéndoles cuentos. Era la única distracción en la casa lote de José Alberto Sandoval, una débil estructura acomodada para proteger a la familia del frío, cuando el barrio Nueva Gloria (San Cristóbal Sur) comenzaba a poblarse.

Estudió solo hasta segundo de primaria en la Concentración Altamira. El trabajo de obrero de su padre no alcanzaba para más. Pero esos no son los recuerdos de José: “Estaba el señor don gato, en silla de oro sentado, calzando medias de seda y zapatitos dorados...”, tarareó y rememoró los días en los que La gallinita Rosa, Iván el mentiroso o Caperucita roja alegraban su infancia.

Así transcurrieron aquellos años y comenzó la historia del hoy recolector de basuras de Aguas de Bogotá, cuyo ideal es llevar conocimiento a los rincones más olvidados del país. Es que los libros lo llenan, lo motivan a vivir y a servir. “Siempre pensé que iban a ser mi salvación en medio de tanta pobreza. Hoy son mi felicidad”.

En su adolescencia, mientras trabajaba como auxiliar de obra, gastaba sus mínimos ahorros en comprar libros, así fueran usados. “El primero que me leí, no, que me estudié, fue La odisea, de Homero. Me gustaban las aventuras de Penélope cuando engañaba a sus pretendientes”. Eso lo contó mientras sacudía el polvo del volumen, que sacó de entre miles de libros que hoy llenan cada rincón de su casa, invadiendo hasta sus espacios más privados.

Pero sigamos con la historia. Ya en la adultez, José consiguió trabajo, pero, con la Ley 100, perdió su puesto de 10 años en Eternit. Así fue como terminó manejando un carro de recolección de basuras de la empresa Lime, el lugar que lo acercó a su bien más deseado: los libros.

Reencuentro con la literatura

José tenía la responsabilidad de manejar un camión doble troque. Con este recorría la zona de Bolivia Real, en el norte de la ciudad. Él y dos ayudantes desocupaban sus contenedores de basura. “Yo me bajaba a ayudar para hacer más rápido el trabajo. En esas me di cuenta de la cantidad de libros que botan en el norte. Qué hallazgo tan impresionante, tan bonito, tan mágico”, recordó, tratando de encontrar las palabras adecuadas para expresar su alegría.

Cómo olvidar ese día. El primer libro que se encontró fue Ana Karenina, de León Tolstoi. Estaba escondido en una caja. “Ese día comencé a traerme libros para mi casa. Me tocaba esconderlos en una caseta, antes de llegar a la base, para que la empresa no pensara que yo quería hacer negocio con ellos”.

Terminaba con costaladas llenas de clásicos, que cargaba al hombro, y subía por la parte de atrás de las busetas hasta llegar a su empinado barrio. Qué importaban el peso y el cansancio si habría horas enteras de historias fantásticas ocupando su mente y la de su familia, porque, como si su destino estuviera marcado por páginas y letras, su esposa, la modista Mery Gutiérrez, y sus tres hijos decidieron acompañarlo en este sueño.

Por esos días, hasta los vecinos se emocionaban de ver la cantidad de ejemplares que llevaban. “Un día nos desocuparon el primer piso de mi casa y entonces le propuse a la familia que hiciéramos una biblioteca. Todos dijeron que sí y eso hizo mi trabajo más emocionante”, contó José.

Y en el curso de ese proyecto, este hombre se fue enamorando de más libros y autores. Se ha leído casi toda la obra de Gabriel García Márquez, ha repasado decenas de veces un Corán con el sello de la República Islámica que un día rescató de entre los desperdicios, se ha deslumbrado con los escritos de Hermann Hesse y Víctor Hugo, ha estudiado los secretos de la metafísica; sobre todo, ha sido feliz cada día de su vida en el que lo que otros llaman basura le permite sumergirse en las páginas de cualquier libro que se le cruce en el camino.

Enseñar a leer

Tanto conocimiento no podía quedarse solo en sus manos, siempre lo tuvo claro. Pensó en su infancia y en la cantidad de niños en su barrio que se quedaban solos, en jardines humildes, mientras sus padres iban a trabajar.

Así que los pequeños del Nueva Gloria comenzaron a conocer al ‘Señor de los libros’. “Venían a buscar información para hacer sus tareas. Entonces, al principio, nos convertimos en una especie de tutores. Sobre todo, mi esposa y mis hijas, porque yo sigo recogiendo basuras en el camión, ahora en Aguas de Bogotá. Es una tarea dura”.

Ya no eran solo los de la cuadra, o los del barrio, sino que personas de otros sectores comenzaron a visitar a la familia. “Ese proyecto surgió solo, de la basura”, dijo José.

Esta familia no se quedó solo con las visitas de los curiosos. Comenzó a buscar a los niños de los jardines infantiles más humildes y, con un grupo de señoras de barrio, los invitaban a la casa a que cogieran, por primera vez, un libro en sus manos. Además de aliviar la carga laboral de las maestras que manejaban cursos enormes, acabaron con la monotonía de tantas clases. “Todo esto lo hemos hecho de puro corazón. Es que yo siento que a mí los libros me salvaron la vida, por qué no hacer los mismo por los demás”.

José es recolector de basuras de la empresa Aguas de Bogotá, pero fue en Lime donde comenzó a recoger los libros desechados.

Recordó que muchos niños del barrio, ese de casas incipientes en donde creció José, terminaron en la delincuencia o en la pobreza absoluta. “Hay que motivar a los niños para que se conviertan en lectores. Eso es lo que necesitan para no caer en la droga”.

Y así fue como, con el presupuesto de un recolector de basuras y una modista, decidieron repartir libros en los lugares más pobres y apartados de Bogotá. No les importó tener que transportar los textos en busetas o en TransMilenio. “La primera vez nos fuimos al Sumapaz a regalar libros en las escuelas más pobres. Luego la gente nos encargaba libros, nos pareció tan bonito. Lo mismo hicimos en Ciudad Bolívar y en Soacha”.

Eso lo impulsó a buscar personas que los ayudaran en otras partes del país. De esta forma, lograron enviar seis toneladas de libros a Buenaventura. “La mayoría los dejaron en una institución, eran libros técnicos, y los otros se los llevaron a zonas rurales”, contó José.

Dotar una biblioteca pública de Palomino (Bolívar) y Leticia (Amazonas) y hasta mandar libros a 10 escuelitas y un internado de la sierra de La Macarena han sido solo algunas de sus proezas. “Ellos nos dijeron que lo único que tienen para leer son los periódicos en donde vienen envueltas las panelas”.

En Bogotá, Cundinamarca y Boyacá también ha hecho lo suyo, pero sus fuerzas y sus ganas se quedan cortas para hacer todo lo que sueña. No se cansa de llevar enciclopedias, diccionarios Larousse, libros de niños. Solo se imagina a las personas sentadas, leyendo todo eso que para él es oro puro.

Su plan

A José lo han entrevistado varios medios en el mundo: Monocle, de Londres; El Clarín, de Argentina; El País, de España, y otros tantos de Alemania y China que se han interesado por su historia. Pero, como suele pasar, no ha sido profeta en su tierra. Las ayudas no pasan de algunas donaciones y felicitaciones por su obra y de invitaciones que ha recibido de México (Feria del Libro de Guadalajara) y Chile para contar su proyecto, países que ya ha visitado.

Eso lo alegra, sin duda. Cada felicitación, cada libro que se llevan o cada libro que le traen le permiten seguir con su obra, pero ahora necesita de un camión NPR para poder transportar sus cargamentos de textos, porque los pedidos ya se le están saliendo de las manos. “Mi mayor frustración es no recibir apoyo en mi país”.

También necesita una bodega. Primero, porque su casa ya no aguanta tanto libro y, segundo, porque sabe que de eso depende poder clasificarlos como corresponde. Señaló que ya terminó el bachillerato y que sería muy feliz si pudiera estudiar algo relacionado con su tarea.

También dijo que en una bodega de unos mil metros cuadrados podría hacer un museo de textos antiguos. Todo, en bibliotecas hechas con las toneladas de madera que a diario ha visto pudrirse en el botadero Doña Juana. “Mire, si alguien me patrocina, si alguien me da un empujón, yo podría llevar libros al último rincón de Colombia, armar bibliotecas, hacer juegos didácticos y, además, reciclar, que es lo que más necesitan este país y el mundo. Si me ayudan, en 10 años cambiamos a toda una generación”.

Sin esto no podría hacer lo que desea: convocar a toda Bogotá para que deje de botar sus libros y, más bien, piense que el ‘Señor de los libros’, como lo conocen, puede salvar cada ejemplar y conseguirle un nuevo lector.

No en vano, cada texto que recupera lo marca con el sello: “La fuerza de las palabras. Este libro es libre, léelo y pásalo, que nunca tenga dueño”.

Por ahora, eso es lo único que tiene, un sello que marca el legado de su obra y quizá continuar una tarea cuyo impulso es el amor. Eso se lo enseñó Helena Petrovna Blavatsky, cuyos libros de metafísica devoró. “Ella dice que a este planeta lo rige el amor y que a los enemigos hay que derrotarlos también con amor. A veces cojo mi camión de basuras, pienso en los trancones y en las demás cosas, pero cuando reflexiono y pienso en sus enseñanzas, se lo juro, todos los semáforos se ponen en verde”.

Así, puede contar miles de cosas que ha aprendido de los libros, como la historia de Viktor Emil Frankl, neurólogo y psiquiatra austriaco, fundador de la logoterapia, cuyo nombre pronuncia con dificultad. “A él le mataron a toda su familia en un campo de concentración y aun así le encontró el sentido a su vida”.

Eso mismo siente José: su vida entera es recoger libros y volverlos a regalar. Ese acto de amor lo heredó de su madre y, claro, de un tesoro más preciado: los libros. “Víctor Hugo me enseñó que el hombre no es malo, es la ignorancia lo que lo hace malo”.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Cómo se cocina información amañada contra el gobierno de Venezuela


José Manuel Martín Medem *
 
 
Cuando Felipe González dice que en Venezuela hay una tiranía, al que fue presidente del gobierno de España no le exigen los argumentos y las pruebas para sostener esa barbaridad. Sólo añade que "en el Chile de Pinochet se respetaban más los derechos humanos que en la Venezuela de Maduro". Al que intenta contestar sí le exigen una documentada y extensa explicación que tropieza con los oídos tapados por la cera de las intenciones blindadas. Venezuela no es una democracia hasta que se demuestre lo contrario, es una tiranía aunque la acusación sólo se sostenga porque todo el mundo lo sabe.

Decir que en Venezuela hay una tiranía es lo que Fernando Casado considera sound bites, sonidos cortos que resumen ideas complejas para inyectarlos en el sentido común de la opinión pública internacional. Especialista en derecho y comunicación, Casado acaba de publicar en Madrid un libro (1) con sus conclusiones después de cinco años de investigación sobre las informaciones contra el gobierno de Venezuela en los medios más influyentes de España y América Latina.

Explica la triangulación para amañar la información y ha conseguido entrevistar a periodistas destacados de los grandes medios de comunicación que reconocen la intervención editorial contra el gobierno de Venezuela.

La triangulación consiste en sembrar informaciones de la CIA en la prensa madrileña, siempre atribuidas a fuentes confidenciales, para que las reproduzcan en Miami y mediante el Grupo de Diarios de América. Finalmente se rebotan hacia Caracas para que las utilice el periódico venezolano El Nacional como si fueran palabra de dios. Todo lo anterior no es la opinión de Casado o lo que a mí me parece. Es lo que cuentan periodistas de los medios empresarialmente implicados. El Grupo de Diarios de América lo forman O Globo (Brasil), El Mercurio (Chile), La Nación (Argentina), El Tiempo (Colombia), El Comercio (Ecuador y Perú), El Universal (México), El País (Uruguay) y El Nacional (Venezuela). Comparten la misma sintonía El Nuevo Herald (Miami), El Espectador (Colombia) y en Madrid ABC, El Mundo y El País.

Lo que reconocen los periodistas entrevistados por Casado le saca la máscara al supuesto periodismo de calidad. Ángelica Lagos, editora de internacional en El Espectador: "es una construcción devastadora para la imagen de Venezuela". Maye Primera, colaboradora de El País en Caracas: "Es un esfuerzo para crear una opinión pública desfavorable". Clodovaldo Hernández, colaborador de El País en Caracas: "Una presión insoportable para que contara las cosas como ellos querían verlas". Miguel Ángel Bastenier, enlace entre El País y El Espectador: "Todos sabemos quién es nuestro propietario y automáticamente la inmensa mayoría de los que estamos en el contexto que sea no nos salimos de ese marco". Ángel Expósito, director de ABC: "Tenemos acceso a información de la CIA". La CIA siembra en Madrid

El 6 de enero, la DEA y la CIA le hicieron un regalo al diario madrileño ABC. Sacaron de Caracas al desertor Leamsy Salazar, presentado como oficial de las escoltas de Hugo Chávez y de Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, y lo llevaron a Madrid para que lo entrevistara Emili J. Blasco, corresponsal en Washington del mencionado periódico. Salazar le anticipó las acusaciones que iba a negociar con la fiscalía cuando posteriormente lo trasladaron a Estados Unidos: "Venezuela es un narcoestado construido por Hugo Chávez y ahora manejado por Diosdado Cabello". El relato no es mío. Lo cuenta Blasco en el libro (2) que escribió a partir de las revelaciones de Salazar, puesto a su disposición por la DEA y la CIA. Expósito le reconoció a Casado la "información de la CIA" y Blasco confirma en su texto que tuvo "acceso a informes de inteligencia". El corresponsal de ABC se ha convertido en la referencia fundamental para todos los medios que están dispuestos a utilizar la información de los servicios secretos de Estados Unidos blanqueada por ABC. El libro también asegura que en Venezuela se ha organizado un fraude electoral permanente con la intervención de asesores cubanos. No aporta más pruebas que "acusaciones de testigos protegidos por la justicia estadunidense" y "revelaciones de figuras chavistas que establecieron contacto con las autoridades estadunidenses pero que prefieren no quemar las naves todavía".

El Wall Street Journal intentó blindar la intervención periodística de la CIA, rebozándola con su prestigio de catedral del periodismo internacional. Pero disparó por la culata y el gobierno de Venezuela debería recomendar la lectura atenta y reposada de lo publicado. El WSJ reconoce que toda la información utilizada procede de funcionarios del gobierno de Estados Unidos y de sus servicios secretos. También que en Estados Unidos intentan desde hace diez años fabricar procesamientos por narcotráfico contra el gobierno de Venezuela sin conseguirlo por no contar con pruebas incuestionables. Y además de que la operación en marcha consiste en provocar deserciones de funcionarios y militares para convertirlos en testigos a cambio de compensaciones que incluyen la residencia en Estados Unidos. “Los servicios secretos estadunidenses –reconoce el WS J– han acelerado en los últimos dos años el reclutamiento de desertores que ofrezcan información útil”. Agentes de esos servicios explicaron al WSJ que "exiliados venezolanos ayudan a contactar con funcionarios gubernamentales para proponerles que se conviertan en desertores y se refugien en Estados Unidos".

Se sabe que …

Un segundo libro (3) recientemente publicado se ha sumado a las acusaciones sobre las supuestas complicidades de Cuba en Venezuela. Su autor es el venezolano Gustavo Azócar, consejero electoral de la oposición, y también tiene su origen en informaciones sembradas en ABC. Reitera las acusaciones de Blasco, utiliza los mismos "informes de inteligencia" y recurre incluso al "se sabe que", asegurando que militares cubanos controlan la Universidad de las Fuerzas Armadas en la preparación de los oficiales venezolanos para reprimir las protestas populares por el fraude electoral que anuncia para las legislativas del 6 de diciembre.

The Guardian (¿me van a decir que es un diario chavista y bolivariano?) envió al economista y periodista estadunidense Mark Weisbrot para que informara sobre las movilizaciones de la oposición contra el gobierno. Después de dos semanas de observación en Venezuela, escribió una crónica titulada "La verdad sobre Venezuela: una revuelta de los ricos", en la que explica que nada es como aseguran los medios de comunicación que más influyen en la opinión pública internacional y llega a la conclusión de que "hay una estrategia insurreccional de la ultraderecha venezolana apoyada por Estados Unidos".

(1) Antiperiodistas. Fernando Casado. Ediciones Akal.

(2) Bumerán Chávez. Emili J. Blasco. Sin identificación editorial.

(3) Disparen a matar. Gustavo Azócar. Sin identificación editorial.

* El autor fue corresponsal de RTVE en México, Colombia y Cuba. Miembro de la Comisión Ejecutiva del Sindicato de Periodistas de Madrid (SPM).

martes, 8 de diciembre de 2015

Noam Chomsky: “La corrupción fue tan grande en Sudamérica que se desacreditaron a sí mismos y desperdiciaron grandes oportunidades”


El mayor referente intelectual de la izquierda de Estados Unidos hace un balance de la política de nuestro continente y su relación con China.

 Jorge Fontevecchia

Década ganada y perdida. “El modelo de Chávez ha sido destructivo. En Brasil el PT tuvo éxito en varios aspectos, pero sucumbió a la corrupción y a una burbuja económica dudosa”. | Foto: MIT

En en pasado elogió lo que vino sucediendo en la política de Sudamérica: mayor integración regional y mayor emancipación de los Estados Unidos. ¿Cuál es su balance actual sobre Chávez, Kirchner y Lula?
—Es una historia mixta. Lo que ha ocurrido en América Latina en, aproximadamente, los últimos quince años es de una importancia histórica real. Es la primera vez en 500 años, desde los conquistadores, que América Latina se ha liberado en gran parte de la dominación imperial, que en los últimos cien años, más o menos, eso significa Estados Unidos. La sociedad tradicional latinoamericana estaba gobernada por una elite pequeña, en su mayoría blanca, orientada hacia el poder imperial, o lo que fuera que Estados Unidos representara recientemente, con muy poco sentido de responsabilidad hacia el país en sí: sociedades potencialmente muy ricas con pobreza y desigualdad extraordinarias. Y los países mismos estaban separados el uno del otro. Eso es lo que cambió. En este momento, la influencia de Estados Unidos ha disminuido significativamente. Los países son mucho más independientes, se están moviendo hacia algún grado de integración, como la formación de Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), que, de hecho, excluye a los Estados Unidos y Canadá. Estas no son organizaciones débiles, necesariamente. Pueden funcionar, y a veces lo hacen, y muchos de los países, incluidos los que usted ha mencionado, por lo menos han comenzado a enfrentarse a los terribles problemas internos de la concentración radical de la riqueza y la pobreza extraordinaria que conviven en países con recursos considerables. En muchos aspectos, parecía que América Latina era más prometedora que Asia Oriental en desarrollo social y económico, pero ha sido todo lo contrario. Y parte de la razón de que sea así es, simplemente, el comportamiento de las elites gobernantes. Así es que las importaciones en América Latina son, tradicionalmente, bienes de lujo para los ricos, mientras que en Asia Oriental han sido de bienes de capital, en gran parte controlados por el gobierno importador, y utilizados para la transferencia y el desarrollo de tecnología. Las sociedades de Asia Oriental no son agradables, ésa es otra historia, pero en términos de desarrollo económico eso es lo que ha sucedido: ha comenzado a cambiar. Volviendo a su pregunta, creo que un montón de grandes oportunidades, en gran medida, se han desperdiciado en formas muy desagradables. En Brasil, el país más importante de América Latina, cuando el PT llegó al poder tenía verdaderas oportunidades de conseguir logros –un gran apoyo popular, buenos programas, un liderazgo impresionante–, y algunas de las políticas fueron exitosas, pero la magnitud de la corrupción era tan grande que el partido se desacreditó a sí mismo y ha, esencialmente, sacrificado esas oportunidades. Espero que puedan resucitar algo de él, pero no está muy claro qué. Y algo similar sucedió en Venezuela, donde hubo propuestas significativas, esfuerzos, iniciativas, pero en un sistema que estaba un poco desbalanceado desde el principio no se puede. Hubo varios cambios instituidos desde arriba, bastante poco relacionados con la iniciativa popular, con algo de participación, pero no: venían desde arriba principalmente. Es poco probable que eso funcione. Hubo muchos fracasos en el camino después, pero en este momento, de nuevo, la tremenda corrupción y la incompetencia del país nunca lograron liberarse de la dependencia casi total de una exportación única, el petróleo. En el caso de Brasil, y de la Argentina también, las economías han dependido demasiado de las exportaciones de productos primarios gracias al crecimiento de China, lo que significa, por supuesto, la importación de manufacturas chinas baratas, que están socavando el sector productivo. Esto no es un modelo de desarrollo exitoso. Es una especie de historia mixta, de una gran cantidad de logros, mucha promesa, y mucho de fracaso también. Para aprovechar la promesa, espero que sea la base para seguir adelante. Bolivia y Ecuador son dos países que han tenido relativo éxito, pero también abundantes problemas.

—Algunos politólogos sudamericanos piensan que el populismo es una etapa necesaria para pasar a un sistema democrático más elaborado. ¿Cuál es su opinión sobre lo que en Sudamérica se llama populismo y en otras partes del mundo bonapartismo o cesarismo?
—América Latina ha estado plagada de una especie de bonapartismo. Aventurar una generalización al respecto sería muy extraño. Las estadísticas muestran que Corea del Sur es, en muchos aspectos, la economía más exitosa de los últimos cincuenta años. Si nos remontamos a, digamos, la década de 1950, Corea del Sur estaba a la par con algunos de los países africanos más pobres; literalmente, era más pobre que Ghana. Y ahora Corea del Sur es una gran potencia industrial, una de las principales, y motor económico, y es un pequeño país en condiciones externas severas y con muy pocos recursos; los recursos, en su mayoría, están en el norte. Eso es un logro muy notable que fue iniciado por una dictadura dura y brutal apoyada por los Estados Unidos. En la década de 1980 se produjo un levantamiento democrático valiente muy impresionante, que derrocó a la dictadura y estableció un tipo de formas democráticas que están, de nuevo, bajo el ataque de lo que queda. En América Latina, creo que el modelo de Chávez ha sido destructivo. América del Sur necesita movimientos populares masivos que tomen la iniciativa para llevar a cabo un extenso cambio social. Y, en alguna medida, eso ha sido cierto. Por ejemplo, ha habido un verdadero renacimiento de los movimientos indígenas en América del Sur, muy importantes en muchos países. En Bolivia, donde son mayoría, lograron incluso tomar el control político al elegir a su líder entre sus propias filas. En Brasil, las luchas obreras contra la dictadura y otras luchas fueron la base para el logro político del Partido de los Trabajadores en la última presidencia, que tuvo éxito en varios aspectos, pero sucumbió a la corrupción y a una burbuja económica dudosa de algún tipo. La historia no da respuestas a lo que es el modelo adecuado de desarrollo, pero un logro real, duradero, tendrá que basarse en movimientos populares organizados que tomen la responsabilidad del control total de la política, la información y la implementación. Y la medida en que los países lo logran varía. Tomemos los Estados Unidos, el país más poderoso y más rico de la historia y, en cierto modo, un líder en la democracia, pero muy lejos de haber alcanzado una democracia funcional.

—Parte de la emancipación ideológica sudamericana de la última década pudo financiarse por el exponencial aumento del precio de las materias primas, impulsado por la demanda de China. Es decir, Sudamérica pudo tomar distancia de los Estados Unidos gracias a China. Ahora que la economía china se desacelera, ¿Sudamérica deberá volver a desarrollar vínculos fuertes con los Estados Unidos?
—No hay ningún problema en desarrollar vínculos económicos con los Estados Unidos, siempre y cuando no conduzcan a la subordinación, a un control ejercido por multinacionales estadounidenses. El problema en América del Sur es la falta de programas internos de desarrollo constructivo, como se hizo en Corea del Sur y Taiwán. Países pobres, pero con Estados poderosos. Por desgracia, durante mucho tiempo con dictaduras, pero que se convirtieron en mucho más democráticas, y con un programa de desarrollo que fue diseñado para el desarrollo de las posibilidades internas, para el desarrollo social y económico. Entonces, el desarrollo de sociedades tecnológicas calificadas por transferencia de tecnología, por inversión y otros dispositivos dirigidos sustancialmente por el Estado ha sido exitoso. El principal modelo económico seguido por América Latina en los últimos años ha sido de exportación de productos primarios a China, que, por supuesto, tiene una serie de deficiencias. Por un lado, como usted ha mencionado, está sujeto a cualquier cambio que ocurra en la economía china. Pero también significa el envío de productos primarios y recibir a cambio producción barata que socava las posibilidades de desarrollo de una economía industrial nacional, y ésa es la economía agrícola. Eso es un desarrollo muy dudoso, débil de hecho.

—¿Cuál es su opinión general sobre la evolución de la economía y el sistema político en China?
—Se ha producido, indiscutiblemente, un desarrollo económico sustancial, que ha levantado a un gran número de personas de la pobreza, un logro importante, aunque con un costo ecológico y humano significativo y con muchos problemas por delante, y muy graves, entre otros el sistema político autoritario.

—En la Argentina se ve a Paul Singer y a otros grupos de presión financiera como una nueva forma de intervención violenta en los asuntos de Sudamérica. ¿Estos sentimientos son un reflejo de la paranoia de ex colonias o un reflejo verdadero de la realidad?
—Desafortunadamente, lo que usted dice es correcto. Lo que están haciendo los fondos de inversión es absolutamente impactante. Y que estén recibiendo apoyo legal en los Estados Unidos y en los tribunales es realmente vergonzoso. Lo que debería estar sucediendo es una presión popular organizada en los Estados Unidos para poner fin a este tipo de desastre, robo y tortura de países vulnerables. Estos fondos tienen poca razón de ser; en primer lugar, poca justificación. Pero lo que están haciendo ahora en el caso de la Argentina es, realmente, una verdadera vergüenza. La Argentina debe ser apoyada en sus esfuerzos a nivel internacional y en los Estados Unidos para hacer retroceder este tipo de neocolonialismo.

—En un reportaje, usted mencionó que las políticas de Lula eran similares a las del presidente de Brasil João Goulart en los 60, que escandalizaron por entonces a Estados Unidos y motivaron un golpe militar en su contra. ¿Hay hoy, en la devaluación de casi el 50% de la moneda brasileña frente al dólar, otra forma de golpe soft a la discípula de Lula, Dilma Rousseff?
—Es un paralelo bastante sorprendente. El gobierno de Goulart no fue radical, en ningún sentido; era ligeramente socialdemócrata. Por supuesto, el principio de la década de 1960 no se compara con el principio de la década de 2000, por lo que las políticas no eran idénticas a las de Lula, pero eran algo similares. A principios de los años 60, el gobierno de Kennedy preparó un golpe de Estado, llevado a cabo inmediatamente después del asesinato de Kennedy, que instauró el primer estado de seguridad nacional importante, una especie de estado de seguridad nacional neonazi, en América Latina, que fue entonces una plaga que se extendió por todo el continente. El de la Argentina fue uno de los peores. Todo eso fue un reflejo del poder de los Estados Unidos sobre América Latina. Cuando apareció Lula con políticas no muy diferentes, a Estados Unidos no le gustaron, por supuesto, pero no estaba en condiciones de llevar a cabo un golpe militar. Esa es una indicación de la clase de cambio que está teniendo lugar en los últimos quince años. Si se toma este período, desde el año 2000 ha habido tres golpes militares en América Latina. Uno en Venezuela en 2002, apoyado fuertemente por los Estados Unidos, pero que fue derrocado rápidamente por la reacción popular. El segundo fue en 2004 en Haití, instigado por los Estados Unidos y Francia, los torturadores tradicionales de Haití. Y ése tuvo éxito, pero Haití es un estado muy débil. El tercero fue en Honduras, de nuevo, un Estado muy débil. El ejército derrocó al gobierno electo, ligeramente reformista. La mayor parte del hemisferio se opuso enérgicamente, pero el gobierno de Obama prácticamente apoyó y legitimó las elecciones bajo el régimen militar. Y Honduras se ha convertido, simplemente, en un desastre total. De hecho, es ahora la principal fuente de personas que huyen a Estados Unidos. Así que no es que el período de golpes de Estado militares ha terminado completamente, pero es muy diferente que en los años 60 y 70, o las horribles guerras de las que participó Estados Unidos en América Central en los años 80. No quiere decir que los Estados Unidos y los principales actores económicos dentro de ellos, las corporaciones multinacionales, estén abandonando sus esfuerzos por mantener un grado de control, pero pueden hacer mucho menos. Y eso es un logro.

—¿Cuál es su opinión sobre la visita del papa Francisco a Estados Unidos y de su intervención para crear diálogo con Cuba?
—Es un acontecimiento muy interesante. En muchos sentidos, si no un ciento por ciento, las iniciativas que ha asumido son bastante impresionantes y prometedoras. En el caso de Cuba, también. Pero, ¿por qué el gobierno de Obama comenzó a moverse hacia la normalización de las relaciones con Cuba? Aquí, en los Estados Unidos, se lo describe como un esfuerzo noble y heroico de ayudar a Cuba a escapar de su aislamiento y unirse a la comunidad internacional, y avanzar hacia la democracia y la libertad. La verdad es que es casi exactamente lo contrario. Fueron los Estados Unidos los que estaban aislados, cada vez más. A nivel internacional, Estados Unidos ha estado aislado durante décadas. Sólo hay que mirar los votos anuales de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el embargo de Estados Unidos: una oposición prácticamente unánime. Durante la última, Estados Unidos ni siquiera pudo conseguir que las islas del Pacífico se sumaran. El único país que se unió a Estados Unidos fue Israel, que, más o menos, tiene que hacerlo, y el propio Israel viola el embargo. Pero lo más significativo es América Latina. En la conferencia de Cartagena, creo que en 2012, Estados Unidos y Canadá estaban completamente aislados, principalmente en el tema de dejar entrar a Cuba al hemisferio. Y estaba bastante claro que en la próxima conferencia de Panamá, este año, si Estados Unidos no hubiera estado dispuesto a aceptar la demanda unánime del hemisferio de readmitir a Cuba, el propio Estados Unidos habría sido excluido. Y, en esas condiciones, Obama tomó estos pequeños pasos que hasta ahora se han emprendido. Me alegra que lo hiciera, pero debemos entender las razones, que están bastante alejadas de alcanzar los fines que deben ser alcanzados. Me refiero, en primer lugar, al Congreso, que aún mantiene el control del embargo, y a que existen todavía fuertes restricciones a los viajes de académicos cubanos a Estados Unidos, lo que es una vergüenza, y a otras restricciones que deben ser eliminadas. Pero es el comienzo de un hecho que debía suceder. Y eso es importante. Vale la pena sólo pensando en la historia. Casi de inmediato, cuando Castro tomó el poder, en cuestión de meses, Estados Unidos fue a la guerra contra Cuba. Los planes eran bombardear Cuba a finales de 1959. En marzo de 1960, el gobierno de Eisenhower formalmente decidió derrocar al gobierno. Y, cuando llegó Kennedy, se intensificó el plan. En primer lugar, la invasión de Bahía de Cochinos, y luego de su fracaso Kennedy inició una gran guerra terrorista contra Cuba. No era un asunto insignificante. De hecho, ése fue uno de los principales factores de la llamada crisis de los misiles cubanos, que casi llevó a una guerra nuclear terminal. La guerra terrorista continuó después de la crisis. Mientras tanto, el embargo se estableció y tuvo un costo enorme para Cuba. Entonces, Estados Unidos está, básicamente, peleando una guerra bastante salvaje contra Cuba desde su liberación, en 1959. Eso está en declive ahora, sustancialmente como consecuencia de la creciente independencia de América Latina, que se ha negado a tolerarlo. Esos también son pasos hacia adelante muy importantes. Y muchos problemas aún permanecen, pero no debemos pasar por alto los logros que se han alcanzado gracias a los esfuerzos de independencia de América Latina durante los últimos quince años, aproximadamente.

—¿Que el papa Francisco sea el primer papa no europeo y, especialmente, que sea latinoamericano, le confiere una subjetividad que puede ser disruptiva?
—Podría ser, pero recuerde que el principal cambio en la Iglesia, en realidad, el cambio dramático, fue instituido por Juan XXIII con el Concilio Vaticano II y, básicamente, la reintroducción de los Evangelios en la Iglesia Católica. Hans Küng, un gran historiador del cristianismo (N. de la R.: teólogo suizo, consultor del Papa durante el concilio), dice que, según el Concilio Vaticano II, el Papa regresó la Iglesia a lo que era antes de convertirse en la Iglesia de los Perseguidores bajo el emperador Constantino, en el siglo IV. Reintrodujo los Evangelios, las opciones preferenciales para los pobres. La Iglesia latinoamericana y la Conferencia Episcopal se comprometieron seriamente con eso. Sacerdotes, monjas, laicos fueron a las comunidades pobres en el campo; las comunidades de base organizadas tenían personas intentando pensar en el contenido pacifista radical de los Evangelios y se movieron hacia la toma del control de sus propias vidas, de alguna manera. Eso desató una gran guerra por parte de Estados Unidos y las elites latinoamericanas contra la Iglesia para tratar de destruir esta herejía, la herejía del regreso del cristianismo a sus raíces, y ése es un factor importante detrás de las terribles atrocidades que tuvieron lugar en América Latina en los años 60, 70 y 80, que culminaron finalmente en el asesinato de seis importantes sacerdotes jesuitas intelectuales latinoamericanos en El Salvador en noviembre de 1989. Y esto no es sólo mi opinión. Si usted mira la famosa Escuela de las Américas, que cambió su nombre (N. de la R.: actualmente se llama Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica), que ha entrenado asesinos latinoamericanos durante muchos años, uno de los aspectos que publicitan abiertamente es que el ejército de Estados Unidos ayudó a destruir la Teología de la Liberación. Pero el papa Juan XXIII no era latinoamericano. Instauró este cambio enorme, y creo que el papa Francisco empieza a llevarlo adelante. Y si ése es el caso, será de gran importancia. Podría ser que sus orígenes latinoamericanos jueguen un papel en eso, no sería sorprendente. Pero creo que es un hecho que debe ser observado con gran interés. Tiene promesa, se puede llevar adelante, creo que va a requerir, como siempre, la reacción del público, que es de apoyo positivo y constructivo.

—En Europa vemos el surgimiento de partidos que denuncian el statu quo, como Podemos en España, Syriza en Grecia, asesorados por movimientos populistas latinoamericanos. ¿Usted diría que Sudamérica está generando de alguna forma vanguardia política?
—América Latina tiene un papel importante en la creación del fondo para estos partidos. América Latina fue uno de los partidarios de los dogmas neoliberales más rigurosos y, como usted sabe, sufrió enormemente por eso. Y América Latina ha liderado, más o menos, la resistencia al Consenso de Washington y al sistema de globalización neoliberal. Y creo que eso ayudó a inspirar a los movimientos en otros países: Grecia, España, y los Estados Unidos y Gran Bretaña también. Por ejemplo, el éxito bastante notable de la campaña de Bernie Sanders y el llegar a la opinión pública en Estados Unidos, y otras cosas que suceden en otros países son reacciones del público a una verdadera guerra de clases que se ha estado librando durante la última generación bajo la bandera neoliberal para tratar de hacer retroceder el desarrollo progresivo de los últimos años. Ahora hay una reacción, y América Latina, en muchos sentidos, estuvo a la cabeza.

—Ya se refirió al miedo de los blancos norteamericanos a convertirse en una minoría dentro de su propio país, como si este proceso de mezcla racial y étnica les “robara su país”. Siendo que los latinos van camino a superar a los negros en cantidad total de población, ¿podría surgir una nueva ola de racismo contra los latinos de forma similar a la que existió contra los negros? ¿Y estaría Donald Trump a la vanguardia?
—Es un problema serio en Estados Unidos que, está de más decirlo, tiene una historia racista bastante horrible, y no sólo por las repugnantes atrocidades. La esclavitud es uno de los peores crímenes de la era moderna que, por cierto, no terminó realmente con el fin de la esclavitud. Si nos fijamos en los últimos 400 años desde que los primeros esclavos africanos fueron traídos aquí, hay tal vez dos o tres décadas en las que los afroamericanos tuvieron una posibilidad razonable de entrar en la sociedad en general. Es una historia horrible, pero, más allá de eso, Estados Unidos recibió inmigrantes europeos por un largo período. El país se basa en la eliminación y el exterminio de la población indígena, otro grave crimen, que abrió el país para la colonización. Querían traer colonos. Eso duró hasta, aproximadamente, un siglo atrás, cuando otros fueron excluidos. Pero hasta 1924 se aceptaron europeos. En 1924 se sancionó la primera ley importante de inmigración, dirigida prácticamente contra los italianos y los judíos, que eran del sur y este de Europa. No querían a ninguno más de ellos aquí. Esa es una de las razones por las que los judíos no pudieron escapar de Alemania. Antes de que ocurriera el Holocausto, no podían venir a Estados Unidos, y eso fue verdad, incluso después de la Segunda Guerra Mundial. Este tipo de miedo innato a los extranjeros está profundamente arraigado, hay mucho de mitología en él. Tenemos que remontarnos a, digamos, el tiempo de la Conquista del Oeste, por ejemplo, con la tradición de lo que se llamó anglosajonismo, que todos somos de alguna manera anglosajones. Por supuesto, es un disparate terrible, como la mayor parte de lo relacionado con el racismo, pero como fenómeno cultural era muy real. Y eso ahora juega un papel significativo en sectores importantes de la población blanca que están, por un lado, sufriendo bajo las políticas neoliberales. Vale la pena recordar que, para la mayoría de la población en Estados Unidos, los salarios reales se han estancado o disminuido en los últimos treinta años, desde que comenzó el asalto neoliberal. Los salarios reales de hoy de los trabajadores varones, la población blanca de clase obrera, están cerca de lo que eran en los años 60. No están sufriendo al mismo nivel que en Africa Central, pero, en términos de riqueza y poder y opciones de la sociedad, están siendo reprimidos severamente, y esto los hace sentir muy amargados y enojados. Y sin un movimiento liberal que realmente funcione ni otros movimientos progresistas, mucho de esto se vuelve muy reaccionario, como sucedió en otros lugares. Una parte de ellos se vuelve hacia el ultranacionalismo. “Nos están sacando nuestro país”. Esto se ve, principalmente, en la base del Partido Republicano. Es por eso que digo que Donald Trump es realmente un payaso; obtiene un enorme apoyo cuando habla de conseguir que México construya un muro para evitar que los violadores y criminales invadan nuestro país. Demasiado absurdo, pero parece que, de todas formas, eso se discute. Alcanza resonancia en las personas que realmente temen que algo malo nos esté sucediendo, y siempre es fácil echarles la culpa a los de afuera. Es una realidad que, dentro de un par de décadas, los cambios demográficos que están ocurriendo probablemente dejen una minoría blanca frente a los asiáticos, latinos. Y no hay nada de malo en eso, excepto que, para quienes se sienten atacados en otros aspectos, esto se convierte en una potencial fuente de sentimiento nacionalista extremadamente peligroso. Algo similar está sucediendo en Europa con la huida de los refugiados de Siria y del norte de Africa. Es un fenómeno bastante sorprendente que países como el Líbano, Jordania o Turquía estén recibiendo un gran número de refugiados, pero Europa, una sociedad rica, se lamenta por el hecho de que podría recibir una pequeña fracción de lo que está llegando a estos países pobres. Y Estados Unidos, que es un país muy rico comparativamente, con áreas despobladas enormes, no está recibiendo a casi nadie, y tiene un historial terrible en cuanto a las personas que huyen desde América Central y México.

—Usted opinó que Obama era conservador y que el Partido Demócrata se ha convertido en el Partido Republicano moderado. La exacerbación extremista de derecha del Tea Party continúa empujando a EE.UU. hacia la derecha y ahora Trump encarna el sentimiento popularmente. ¿Por qué?
—El sistema político se ha ido desplazando hacia la derecha por una generación, como las políticas neoliberales se fueron implementando, perjudicando enormemente a la sociedad y una gran mayoría de la población como en otros lugares.

—En su libro “Los guardianes de la libertad” usted escribió que “el propósito social de los medios es inculcar y defender el orden del día económico, social y político de los grupos privilegiados que dominan el Estado y la sociedad […] definiendo los temas que son relevantes para el poder establecido, no permitiendo al público ejercer un control significativo sobre el proceso político, [con] selección de temas, distribución de intereses, articulación de cuestiones, filtrado de información, énfasis y tono, así como manteniendo el debate dentro de los límites de las premisas aceptables”. Esto lo escribió en 1988, ¿qué cambió en este último cuarto de siglo?
—Con Edward Herman, mi coautor, publicamos una segunda edición en 2002, con una nueva introducción, en la que hablamos de algunas de estas cosas. Ha cambiado un poco desde entonces, pero no tanto. El surgimiento de internet, básicamente, un logro tecnológico desarrollado por el Estado, junto con las computadoras, que están disponibles para todos. Ofrece muchísimas oportunidades, pero, como la mayoría de la tecnología, ofrece oportunidades para la liberación y también por la coerción y el control. Está disponible para ambos, y la pregunta es cómo se utilizará. Internet permite que las personas tengan acceso a información de muchas fuentes diferentes que de otro modo no estarían disponibles para ellos, a opiniones, a participar en debates y demás. Ofrece esas oportunidades, pero tienen que ser utilizadas. También ofrece oportunidades para que las personas gasten su tiempo en pornografía y en los sitios web que refuerzan sus prejuicios. Ofrece oportunidades para el gobierno, sobre todo el de los Estados Unidos, pero a otros también, para hacerse con el control extremo sobre las acciones de la gente, sobre dónde están, qué están haciendo, con quién están hablando, qué están diciéndoles a otras personas, lo que puede convertirse en una técnica extremadamente peligrosa de dominación. Internet permite todas estas cosas. No creo que haya cambiado las conclusiones de nuestro libro. Creo que la idea base sigue siendo la misma. Hay oportunidades disponibles, y la pregunta es cómo se van a utilizar. Sabemos muy bien cómo los sistemas de poderes van a utilizarse. No sólo el gobierno. También las grandes empresas, como Google, Amazon y otros están realizando esfuerzos muy avanzados de vigilancia y esfuerzos para influir en las preferencias, opciones, el comportamiento. Esa es la manera en que, por supuesto, va a ser usado. La población puede usarlo como una oportunidad para la liberación, para la extensión de la democracia, para la lucha contra los sistemas opresivos y, en cierta medida, eso está pasando, pero cómo usamos las oportunidades disponibles para nosotros está realmente en manos de la gente de estos países. Podrían haber dicho lo mismo sobre la prensa escrita, y sobre las bibliotecas, los periódicos y otros medios. Y ahora podemos decirlo sobre internet. No creo que cambie nada fundamental en términos de la relación de poder, sólo la disponibilidad de la tecnología que da oportunidades para llevar adelante acciones en los momentos de movilización popular, de la educación, lo que puede provocar un cambio sustancial.

—Usted sostenía en los 80 que “la propaganda es a la democracia como la violencia a la dictadura”, ¿esto se intensificó aún más hoy en día?
—Me parece que sucede lo mismo.

—En su artículo de 2012 “Consentimiento sin consentimiento” usted desarrolla la información de la opinión pública que implicaría el consentimiento de los gobernados. ¿Cómo podría explicar esta actitud pasiva de la audiencia si la mente como estructura biológica está preparada para elaborar?
—Como dijo John Milton, “la mente es un lugar extraño”. Los seres humanos tienen muchas propiedades complejas. No sé si estoy de acuerdo acerca de la “actitud pasiva”. La gente puede aceptar por muchas razones, como carecer de alternativas percibidas. Esta es la tarea de los activistas y organizadores para curar este mal.

—En su libro “Reflexiones sobre el lenguaje” usted afirmo que “los seres humanos están igualmente dotados para aprender cualquier lengua”. ¿A qué atribuye la afirmación de que hay lenguas mejor predispuestas para determinadas subjetividades, como el italiano para lírica, el alemán para las ciencias sociales, el francés para el amor?
—Diderot una vez predijo que el francés sería el idioma de la ciencia, mientras que el alemán y el inglés serían los de la literatura. Otras propuestas similares tienen el mismo mérito es decir, ninguno.

—¿Usted cree que el idioma chino en el siglo XXII sería como el inglés de hoy en día?
—Si se refiere a que puede ser una lengua internacional, eso es concebible.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Destabilization: Made in USA

 
 Andrés Sal.lari *
 
 
La estrategia de cuestionar la legitimidad de los procesos electorales, tal como fue implementada en Serbia, Ucrania y Georgia, continúa siendo uno de los ejes de la campaña contra los procesos de cambio en Suramérica

Estas informaciones molestan, la gente las cree poco porque no forman parte de la agenda informativa y a mí en lo particular me aburren, pero lamentablemente existen y son bien verídicas.

Cuando se afirma que Washington designó a Philip Goldberg como su embajador en Bolivia en octubre de 2006 con el objetivo de promover un conflicto étnico entre bolivianos, no se está descubriendo la pólvora.

Hago la aclaración porque desde aquella época la oposición a Evo Morales pretende afirmar que ese proceso de desestabilización sólo existió en las mentes afiebradas de algunos colaboradores cercanos al Presidente. Con esto pretenden lavar la cara injerencista de sus mandantes norteamericanos y borrar de un plumazo un capítulo dramático de la historia del proceso de cambio actual y del país en general, donde el intervencionismo estadounidense ha sido protagonista exageradamente principal.

Aquí mostraremos algunos datos que les propongo tengan en cuenta para contextualizar lo vivido en aquellos años en Bolivia.

Como una valoración adicional, quisiera mencionar que los ideólogos de los procesos de desestabilización que Estados Unidos impulsa en todos los países del mundo donde los gobiernos no responden a sus intereses geopolíticos, lo hacen sobre la base de los caldos de cultivo que puedan identificar en cada una de nuestras sociedades. Quiero decir que si Washington excitó el conflicto separatista de Bolivia en 2006, 2007 y 2008; lo hizo porque existían las condiciones necesarias para ello. Los gringos no inventan conflictos internos, los estimulan cuando les conviene. Y para ello cuentan con una gran billetera.

Desobediencia civil


En 1983, el filósofo, político y escritor estadounidense Gene Sharp, crea el Instituto Albert Einstein con el objetivo de fomentar la desobediencia civil no violenta como estrategia de lucha en contra del comunismo.

Durante la segunda mitad de la década del ‘90 y principios de los 2000, la estrategia de desobediencia civil (supuestamente) no violenta, gana gran protagonismo en el Este de Europa.

Las conexiones entre lo sucedido en los Balcanes durante los ‘90 y el proceso separatista impulsado por Goldberg en Bolivia erizan la piel. Preste atención.

Derrumbada la Unión Soviética, la mayoría de países que estaban bajo su órbita entran en crisis políticas de diversa índole. Washington se da a la tarea de recolonizar la región y borrar cualquier vestigio de influencia rusa.

En los países de la ex Yugoeslavia, desmembrada tras la desaparición de la URSS, emerge un líder contrahegemónico que no responde a los intereses de EE.UU., Slobodan Milosevic.

En la zona de influencia de Milosevic, Washington impulsa un conflicto étnico y una vez desatada la matanza justifica su intervención militar junto con la OTAN. En todo ese proceso uno de los principales operadores políticos en los Balcanes es Philip Goldberg. Asistente especial del embajador en Bosnia, parte del equipo negociador para poner fin al conflicto y jefe diplomático en la provincia separatista de Kosovo.

Una vez finalizado el etnocidio y cuando Goldberg pasó a ser asistente ejecutivo del Departamento de Estado, todavía permanecía en el poder el molesto Milosevic. Entonces Washington creó con fondos de la NED y la CIA una organización llamada Otpor (recuerde el nombre), dirigida por jóvenes estudiantes quienes mediante la mencionada estrategia de una supuesta desobediencia civil no violenta lograron derrocar a Milosevic en octubre de 2000.

¿Anotó la sucesión de hechos?


Estados Unidos impulsa un conflicto étnico con fines separatistas, luego financia a grupos armados para atizar el conflicto; posteriormente negocia la paz y finalmente organiza a un grupo de jóvenes bajo la estrategia de desobediencia civil para desacreditar a un gobernante que no responde a sus intereses y logra removerlo del cargo. Le llamaron la Revolución de Terciopelo.

En todo este proceso uno de sus principales operadores fue Philip Goldberg. Y de yapa, uno de los tantos grupos de mercenarios contó con la activa participación de Eduardo Rozsa Flores.

Hasta ahora nadie ha podido establecer una relación directa entre Goldberg y Rozsa. Para descubrir si fue Goldberg quien reclutó o recomendó al terrorista Rozsa a los separatistas bolivianos, habrá que esperar algunas decenas de años a que se desclasifiquen documentos de inteligencia estadounidense, aunque su ubicación en el mismo espacio y tiempo es demasiado sospechosa.

Si agregamos adicionalmente que Goldberg no es un diplomático cualquiera, sino que su perfil está más emparentado a los servicios de inteligencia, y que siempre son estos los encargados de reclutar a los grupos de mercenarios que operan en su favor, cuesta mucho creer que cuanto menos Goldberg no supiera quién era Rozsa, o que no lo conociera.

Un dato final no ayuda al espía embajador. Rozsa ingresó a Bolivia el mismo día (15 de septiembre de 2008) que Goldberg abandonaba el país y mientras mantenía una reunión secreta con Rubén Costas.

En su misión inmediatamente anterior a Bolivia (2004-2006), Goldberg fue el jefe de la legación diplomática en Pristina, capital de Kosovo; y en 2008 Estados Unidos fue el impulsor de la declaratoria de independencia de esta provincia perteneciente a Serbia, independencia que Washington reconoció inmediatamente.

Nótese además que la inclusión de grupos armados en la estrategia separatista en Bolivia, hubiera seguido la misma correlación de la escalada del conflicto impulsada por Estados Unidos y Goldberg en los Balcanes, los pasos son calcados.


Sólo que Evo Morales expulsó a Goldberg y este no tuvo el tiempo necesario para consolidar y reconocer la independencia de Santa Cruz, mucho menos para lograr su derrocamiento.

Revoluciones de colores

Pero volvamos a Europa del Este; ya vimos que Estados Unidos está en campaña para barrer la influencia rusa, comienza el siglo XXI y la estrategia de desobediencia civil no violenta (podemos llamarla también revolución de colores, golpe suave o golpe blando) ha funcionado contra Milosevic.

Los próximos años consolidan estas revoluciones en las que lo fundamental es el protagonismo de jóvenes estudiantes que cuestionan a unas autoridades cuidadosamente desacreditadas, a sus regímenes políticos y, muy particularmente, a los procesos electorales de esos países.

En noviembre de 2003 es el turno de Georgia, su presidente Eduard Shevardnadze, ex secretario del Partido Comunista y canciller de la Unión Soviética, es removido del cargo en lo que se conoce como la Revolución Rosa.

El 21 de noviembre de 2004 en Ucrania, se celebró una segunda vuelta electoral entre el pro occidental Viktor Yushchenko y el pro ruso Viktor Yanukovich, quien según los cómputos resultó ganador.

Sin embargo, se declaró que hubo fraude y se produjo una gran movilización ciudadana con las mismas características que las organizadas por Estados Unidos y Otpor. Se le conoció como Revolución Naranja y, finalmente, se impuso en una tercera ronda electoral el candidato favorito de Washington.

En Ucrania la batalla política continuó durante muchos años entre pro rusos y pro estadounidenses. En 2013, la subsecretaria de Estado para Europa y Eurasia, Victoria Nuland, participó de una reunión en Washington en la que reveló:

“Los ucranianos están saliendo a las calles a exigir un futuro europeo, lo hacen pacíficamente pero con gran coraje y con un enorme restricción personal. Desde la independencia de Ucrania en 1991, Estados Unidos ha apoyado a los ucranianos a construir capacidades e instituciones democráticas y a promover la participación ciudadana y el buen gobierno, todos los cuales son condiciones previas para las aspiraciones ucranianas de entrar en Europa. Hemos invertido más de 5 mil millones de dólares para asistir a Ucrania en estos objetivos para asegurar un futuro próspero y democrático.”

Meses después de este discurso, el entonces presidente ucraniano Yanukovich (quien se había presentado nuevamente a elecciones en 2010 resultando triunfador) fue derrocado por un golpe de Estado avalado por Washington.

Cinco mil millones se lee fácil, pero es muchísimo dinero de los contribuyentes estadounidenses despilfarrado en desestabilizar un país para evitar que sea gobernado por un aliado de Moscú.


Made in USA


Puede demostrarse que todas estas revoluciones de colores están relacionadas entre sí, y que la mano de Washington las enlaza.

El 24 de febrero de 2005, el entonces presidente George W. Bush visitó Bratislava, la capital de la República de Eslovaquia; allí mantuvo un encuentro bilateral con su homólogo Vladimir Putin, se la conoció como la cumbre de la reconciliación, ya que se produjo pocos meses después de la batalla geopolítica que Moscú perdió ante Washington por la Revolución Naranja de Ucrania. Pero el encuentro bilateral no fue lo único que ocurrió en Bratislava.

La noche anterior a la llegada de Bush, la delegación estadounidense organizó una cena en el Hotel Marriot en la que se festejó en la intimidad la victoria en Ucrania. Para esta ocasión Washington trasladó especialmente a todos los dirigentes juveniles de las revoluciones de colores que se habían impuesto desde diciembre de 2000 en la Serbia de Milosevic.

Uno de los dirigentes juveniles que ya sobrepasaba los 30 levantó la copa y ofreció un brindis:

“Quería darle las gracias a todos por haber venido aquí, lo que nos une es nuestra causa común, la libertad. Es importante que podamos discutir entre serbios, ucranianos, georgianos.”

En la cena participó Ivan Marcovic, el líder de Otpor; Giga Bokeria, referente de los estudiantes de Georgia y Vladislav Kaskiv, líder juvenil de la Revolución Naranja. Durante la cena soñaron con llevar su revolución de colores a Cuba. No lo lograron pero hicieron un buen intento en Venezuela. (en fotografía, una manifestante venezolana con el puño de Otpor el 2007)


Al día siguiente, durante un acto público, el Presidente de Estados Unidos afirmará:

“Hemos encendido un fuego, un fuego en la memoria de los hombres, calienta a los que sienten su poder, quema a los que intentan frenar su progresión, y un día este incontrolable fuego de libertad alcanzará a los lugares más oscuros de nuestro mundo.”

Los jóvenes combatientes de la libertad observan desde el palco. Su unión con Washington es umbilical.


Exportación a Suramérica


Un año y medio después de su exposición en Bratislava y en medio de un potencial conflicto étnico entre collas y cambas, Bush designa a Goldberg como embajador en La Paz. Algunos de los millones de dólares que fluyeron para desestabilizar el país están documentados y serían materia de otro análisis.

No hay que ser Jean Paul Sartre para deducir que los halcones de Bush enviaron a Golberg a Bolivia para replicar toda la destrucción lograda en los Balcanes, rematada con la remoción de líderes opuestos a sus políticas.

Durante 2007 Hugo Chávez convocó a un referéndum para realizar una profunda reforma a la constitución venezolana. Los jóvenes estudiantes de las universidades privadas de Caracas asumieron un gran protagonismo como líderes opositores a esta reforma. Su puesta en escena y su identificación con los principios de desobediencia civil no violenta fue idéntica a la de Otpor y la Fundación Einstein.

En el intento por trasladar sus exitosas revoluciones de colores a Suramérica ganaron una batalla. Los jóvenes opositores a Chávez obtuvieron una victoria por el mínimo margen en diciembre de 2007, pero una victoria al fin.

Uno de los líderes estudiantiles venezolanos fue Yon Goicochea, quien luego de esta batalla fue premiado por la ONG estadounidense CATO (una tapadera de los servicios de inteligencia de Estados Unidos) con 500 mil dólares por su lucha por la “libertad económica”.

El 15 de enero de 2008, seis semanas después del triunfo de los jóvenes venezolanos, en uno de los momentos más álgidos del proceso separatista en Bolivia, Yon Goicochea se apareció por Santa Cruz de la Sierra y comentó durante una reunión con estudiantes:

“Lo que pasa aquí en Bolivia definitivamente nos importa y nos importa porque no creer en Bolivia es no creer en Venezuela, vivimos situaciones muy similares. Estoy seguro que en Bolivia insurgirá un movimiento juvenil que pueda liberar las cadenas históricas que este país ha sufrido y que sigue sufriendo.”

No quisiera afirmar que el pasaje se lo pagó Goldberg para que no me demande por difamación. A propósito, el expulsado embajador terminó asumiendo el cargo de director de una de los 16 organismos de inteligencia de Estados Unidos, en este caso del que se encarga de proveerle información al Departamento de Estado.

Epílogo

La iniciativa de Revolución de Colores no obtuvo nuevas victorias en Venezuela ni pudo prosperar en Bolivia, pero las intenciones desestabilizadoras no cesaron. La estrategia de cuestionar la legitimidad de los procesos electorales, tal como fue implementada en Serbia, Ucrania y Georgia continúa siendo uno de los ejes de la campaña contra los procesos de cambio en Suramérica. La guerra económica contra Venezuela y el intento de ensuciar la imagen de Evo Morales con el narcotráfico se mantienen como pilares fundamentales para desgastar y deslegitimar la imagen de estos gobiernos contrarios a las aspiraciones geopolíticas de Washington.

La inteligencia estadounidense tardó 15 años y gastó 5 mil millones de dólares en sacarse de encima a Viktor Yanukovich en Ucrania; que nadie piense que le van a perdonar tan fácilmente a Evo Morales –a quien preferirían haber asesinado antes de su llegada a la presidencia– la expulsión de uno de sus agentes y la derrota de su estrategia golpista. Seguirán conspirando.


* Periodista, conductor del programa de Abya Yala Ojos con los medios.
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


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