Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

domingo, 10 de enero de 2016

El PRTC en la Ofensiva Final de 1981 en San Vicente

 
 
Oscar Martínez


Miguel Ángel Alvarado, conocido durante la guerra como comandante Juan José Obregón (JJ), del Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos (PRTC), recrea sus recuerdos de los preparativos, ejecución y del estado del PRTC al finalizar la Ofensiva Final de 1981 en Cerros de San Pedro, San Vicente, del Frente Paracentral Anastasio Aquino del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

JJ recuerda que el teatro de operaciones militares del PRTC para la Ofensiva Final de 1981 fue en la Zona de Guazapa, de la Región Central Modesto Ramírez, bajo el mando del Comandante Sebastián Guevara; Zona Tres calles de la Región Oriental Francisco Sánchez, bajo la conducción del Comandante, Miguel Mendoza; Zona Cerros de San Pedro, San Vicente del Frente Paracentral Anastasio Aquino, bajo la conducción del Comandante José Juan Obregón. Los responsables generales de la Ofensiva político-militar del PRTC eran los Comandantes Roberto Roca y Jacinto Sánchez.

Wilber Mendoza (El Viejo Wilber), Jefe de la guerrilla del PRTC.

En la zona Cerros de San Pedro, el PRTC tenía 434 combatientes, organizados en 16 pelotones, cuatro secciones o compañías, equivalentes a un batallón dislocado en las diferentes comunidades de donde eran originarios los combatientes y en donde cada comunidad se encargaría de la alimentación y avituallamiento; además de tener una estructura miliciana estructurada en pelotones y las Brigadas de Trabajadores del Campo, que agrupaba la población civil.

El armamento del PRTC para la Ofensiva Final de 1981 en la zona Cerros de San Pedro del Frente Paracentral Anastasio Aquino consistía en un fusil Cal, un fusil G-3, nueve escopetas calibre 12 mm, 50 armas cortas, escasa munición y mucho explosivo casero: bombas de contacto, molotov, minas dirigidas anti-tanque y anti-personales y granadas fragmentarias de mano. El ERP entrego al PRTC 25 carabinas M1 y cinco fusiles FAL con 300 cartuchos para cada una; La mayoría de la gente estaba desarmada.

La sede de conducción Político-Militar de la Región estaba ubicada en el Cantón Amatitlán Arriba, de San Esteban Catarina, conducidas por un colectivo de compañeros del PRTC: un responsable general, Gonzalo Alvarado (Manuel Mendoza); un responsable militar, José Amaya (Rigoberto Lemus) y los responsables político de masas era Ricardo Marín y Camilo Turcios.

Las milicias, así como los combatientes estaban organizados en escuadras y pelotones encuarteladas, que garantizaban la producción estratégica de granos de maíz, frijoles, arroz, ajonjolí, semillas de morro y harina de maíz tostado que se tenían en grandes graneros de lámina enterrados en suelo intrincado para garantizar su escondite, borrando rastros o huellas para evitar que el ejército los detectara y los destruyera. En estas tareas de logística jugó un papel importante la población civil organizada en las BTC.

La preparación política-militar del PRTC para participar en la Ofensiva Final de 1981 estaba en marcha, los mandos y combatientes realizaban las misiones de exploraciones del terreno, trabajaban en el diseño del plan de ataque a posiciones enemigas, se articulaban la logística de explosivos y municiones para las armas, acopio y preparación de depósitos para los alimentos para los combatientes, se realizaban las pruebas de las comunicaciones terrestres entre el mando superior y los mandos de choque y se preparaban las Brigadas de Salud, bautizadas con el nombre de “Manuel Federico Castillo”.

En Diciembre de 1980 se instala el Mando Conjunto del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), en Cerros de San Pedro, San Vicente, del Frente Paracentral Anastasio Aquino, integrada por: José Juan Obregón del Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos (PRTC); el compañero Gollo, del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP); Luisón y Netón de las Fuerzas Populares de Liberación (FPL).

Mario Lungo y Antonio Massim, dirigentes políticos-militares del PRTC.

Se estructuran las jefaturas de operaciones conjuntas del FMLN en Cerros de San Pedro del Frente Paracentral Anastasio Aquino, integrada por Manuel de Jesús Jaime Larín Aparicio (Héctor de la O) del PRTC; Raúl Mijango, del ERP; Andrés y Jesús de las FPL y Alex, como representante del PCS- FAL, quien fue sustituido posteriormente por Inés Valladares (Danilo), instancia responsable de los preparativos militares y del diseño específico del plan de la Ofensiva Final.

Con una característica de honestidad y sinceridad de JJ, dice que en Cerros de San Pedro dio inicio la Ofensiva Final el 12 de enero de 1981, explica con mucha facilidad el plan militar en tres direcciones de ataque a posiciones de la Guardia Nacional y Soldados de San Esteban Catarina; posición de Guardia Nacional y Soldados de Apastepeque y la posición de Guardia Nacional y Soldados de Santa Clara.

Las direcciones de ataque hacia las posiciones enemigas de San Esteban Catarina y Apastepeque fueron realizadas por el PRTC, FAL y ERP, la dirección de ataque hacia las posiciones enemigas de Santa Clara, la realizó el PRTC y las posiciones enemigas del Municipio de Tecoluca y Zacatecoluca las realizaron las FPL y las FAL, quienes con las fuerzas milicianas realizaron emboscadas de contención en las carreteras de acceso a las 3 direcciones de ataque enemigas para golpear en movimiento con minas dirigidas a posibles refuerzos enemigos.

El PRTC, la FAL y el ERP lograron definir la posición de la Guardia Nacional y de Soldados ubicada en San Esteban Catarina, recuperando armas y municiones, en donde cayeron Isaac y otro compañero que al lanzarse al suelo para apostarse le explotaron las bombas de contacto -conocidas como papas- y salió herido Alex, del mando de las FAL.

En la tarde de ese mismo día un refuerzo de la 5ª Brigada de Infantería logró superar las contenciones milicianas y avanzar hacia San Esteban Catarina en maniobra envolvente, con el apoyo de fuego nutrido de artillería sobre nuestras posiciones tomadas en la periferia del pueblo y vías de repliegue.

Las fuerzas guerrilleras combatieron en Apastepeque, todo el día contra del enemigo, logrando acorralarlo en la comandancia, posición que no fue posible definir, debido a la caída del responsable del operativo, un compañero nicaragüense de seudónimo Frank del ERP; no obstante que el segundo al mando de la dirección de ataque, el compañero Aníbal Osorio (Tiburcio), tomó la conducción de la fuerza.

En Santa Clara se combatió todo el día reduciendo el puesto de la Guardia Nacional, esa posición no se logró definir por agotamiento de la munición, al no usar el tiro a tiro y el tiro certero, la fuerza guerrillera se vio obligada a replegarse, ese mismo día con un compañero Jefe de pelotón, Napoleón gravemente herido de bala de fusil G3.

El mando político-militar del PRTC se ubicó en la escuela del cantón Managua y el mando político-militar del ERP en la Iglesia del Cantón Haciendita, cerca de las dos direcciones de ataque bajo nuestra responsabilidad, desde donde a través de correos personales, se estableció una comunicación operativa con los mandos operativos de las tres direcciones que dirigían los combates en la línea de fuego.

Iniciados los combates, no se recibió ningún correo por varias horas, los mandos operativos de la línea de fuego se olvidaron de mandar los correos con la información de la situación operativa en cada dirección, teniendo que enviar correos desde el Mando de conducción a la línea de fuego a buscar a los compañeros para que enviaron información de la situación.

Leodan Alcides Figueroa, Correo del PRTC “Botas de Hule”.

El segundo, tercer y cuarto día de inicio del plan ofensivo en la Zona Norte de San Vicente, las operaciones del FMLN se limitaron a la realización de incursiones de hostigamiento a las posiciones de Santa Clara y San Esteban Catarina, que ya estaban reforzadas con soldados de la 5a Brigada de infantería y a las posiciones de la GN del Municipio de San Isidro Labrador, del Departamento de Cabañas.

En el desarrollo de todo el plan, fue clave el papel que jugó la estructura miliciana en el traslado de comida, agua y material explosivo para nuestros combatientes a la línea de fuego, asegurando el mantenimiento de los combates, así como en el traslado de los heridos al hospital de la retaguardia para que fueran atendidos por la estructura de salud médica conjunta.

El personal de masas se encargó de hacer la comida y tenerla lista para ser llevada por los milicianos a los combatientes y demás estructuras de servicios a las diferentes líneas de fuego, misión que cumplieron de la manera más eficiente y exitosa con mucha moral y coraje de lucha.

JJ desnuda las palabras para decirnos la situación del PRTC en Cerros de San Pedro, después de la Ofensiva Final. JJ dice que se caracteriza por la carencia de recursos económicos, avituallamiento para las unidades guerrilleras: calzado, uniformes, alimentación y municiones entre otras; por ejemplo, se tenían combatientes descalzos, sin uniformes verde olivo, cada arma solo tenían 40 balas, la ropa civil que tenían estaba muy deteriorada por el desgaste de los entrenamientos militares; así como vacío de conducción y comunicación entre la dirección estratégica y las direcciones tácticas y de estas con los mandos operativos.

En agosto, las “patas de hule”, como les llamaban a los correos del PRTC, eran ya disfuncionales ante la velocidad cambiante de la realidad, especialmente cuando se trataba del avance enemigo, aunque la mayoría de correos se movilizaban rápidamente a caballo. De San Salvador, se mantuvo el abastecimiento, muy mínimo, con dinero, clorato y azufre para la elaboración de explosivos. La difícil situación del PRTC llevó a la deserción de combatientes que se incorporaron al ERP.

El ERP y las FPL controlaban, en ese momento, las relaciones estratégicas en el exterior, y las zonas donde se realizaban los desembarcos de armas, municiones, dinero y equipos, lo que les permitía quedarse con la mayor parte de ellas, entregándoles a las otras tres organizaciones político militares, lo que era “su voluntad”.

En Marzo de 1981 la Fuerza Armada lanzó su primer operativo militar de invasión a la zona Cerros de San Pedro de gran envergadura en dos direcciones, el primer avance inició desde San Esteban Catarina en dirección norte, hacia la profundidad de nuestra zona bajo control, apoyada con fuego de artillería, la cual estuvo ubicada en el desvío de los Cocos de Santa Clara, desde donde con morteros y obuses mortereaban y cañoneaban la línea defensiva de fuego del FMLN para ablandarla, mientras la tropa avanzaba desplazándose en maniobra por tierra buscando envolver las unidades combativas para aniquilarlas; La otra dirección de avance enemigo inició desde San Sebastián hacia el Cantón Santa Elena y la Esperanza, la primera avanzó rumbo al Caserío Ayalitas y la segunda avanzó hacia el Cantón Cerros de San Pedro para concluir las dos direcciones.

A los tres días de iniciado el operativo militar, en el Cantón Amatitán Abajo, sin obtención de resultados significativos para la FAES debido a que el repliegue con un aproximado de 7 mil personas de la población civil organizada en las Brigadas de Trabajadores del Campo (BTC) y el Bloque Popular Revolucionario (BPR) se realizó hasta el Casco de la Hacienda del Cantón San Gerónimo, Santa Clara, mientras la fuerza guerrillera combatía conteniendo el avance del enemigo replegándose de manera escalonada para evitar que la población Civil fuera masacrada.

Ante el lanzamiento del operativo militar del enemigo, como mando conjunto del FMLN se procedió a organizar la defensa de la zona sobre el terreno de una forma escalonada, la cual consistía en una línea de defensa móvil frente a las dos direcciones del avance enemigo que al ser detectada descargaba todo el volumen de fuego de su fusilería, cañones y morteros para ablandarla, desalojarla, aniquilarla y continuar su avance; era un volumen de fuego que caía en el vacío ante la habilidad de las unidades guerrilleras para evadir y maniobrar sobre el terreno.

A pesar de la falta de precisión con el fuego artillero que pronto corregían para realizar una nutrida descarga de obuses y morteros sobre las posiciones guerrilleras no lograron causar bajas debido a la táctica de movimiento en el terreno; logrando mantenerse hasta entablar el combate frontal directo con el avance terrestre de la tropa para luego replegarse de manera escalonada a otra posición, resistiendo paso a paso para dar tiempo al lento desplazamiento que realizaba la población civil organizada en el BPR y BTC.

El PRTC enfrentaba un operativo militar sin armas y municiones contrario al ERP Y FPL que tenían hasta dos por persona, al final el ERP entregó municiones y 100 por fusil al PRTC.

Por el gran volumen de fuego que empleaba y el empuje que traía el avance militar enemigo era difícil mantener la disciplina en los combatientes, que se retiraban de la línea de fuego con su fusil para ir en ayuda a su esposa con sus hijos y sus padres a replegarse. Otros desertaban por la moral baja ante la intensidad del fuego artillero y fusilería del enemigo, cansancio, hambre y tardanza del relevo.

En Marzo de 1981 el Mando Conjunto Político-Militar del FMLN en Cerros de San Pedro, acordaron realizar un curso de capacitación de explosivos bajo la coordinación de Roque, del PRTC, dirigidos a 60 compañeros del PCS, PRTC y FPL.

Una vez más, en Abril 1981, la Fuerza Armada lanzó su segundo operativo militar de invasión a la zona Cerros de San Pedro, en tres direcciones de ataque, la primera era de Norte a Sur, desde el Llano de Hacienda y Potrero de Batres de San Isidro Cabañas, hacia Amatitán Abajo de San Esteban Catarina; la segunda avanzó desde San Sebastián, hacia el Cantón Desmontón, Santa Elena, Ayalitas y Cerros de San Pedro, y la tercera inicio desde Villa Dolores Cabañas, en dirección Oeste de Las Aradillas hasta alcanzar el Cantón San Jerónimo de Santa Clara, San Vicente.

Las piezas de mortero de 81 y 120 mm. las tenían colocadas en el Llano de Hacienda y en Santa Clara con las cuales descargaban sobre la línea de fuego guerrillero y en el interior de la zona un nutrido cañoneo artillero de fuego cruzado, los ensordecía recuerda JJ. En esa ocasión tuvieron una baja de un combatiente llamado Casimiro, del pelotón dirigido por el compañero Romeo Osorio, de seudónimo Gerardo Zelaya, ubicado en los bordos sur del río Titiguapa, en Amatitán Abajo.

En el bordo Sur del Río Titihuapa, las fuerzas guerrilleras en la contención del avance enemigo del Llano de hacienda y Potrero de Batres, cayó combatiendo Alonso, que recién había ingresado a la zona con Gerardo Zelaya y Roque, responsable del taller de explosivos.

El avance enemigo, al interior de la zona, obligó a las fuerzas guerrilleras al repliegue con la población civil hacia el Cantón Chilillo y Caserío El Coyol, momentos en que el avance de la Fuerza Armada se detuvo en Amatitán Arriba, Amatitán Abajo y San Gerónimo.

Ante ese operativo, dice JJ, surgió la necesidad de una nueva modalidad táctica para golpear y contener el avance de la FAES con pequeñas unidades móviles guerrilleras, sorprendiéndolo y golpeándolo de día por el frente, maniobrando por los flancos para volverlo a golpear en una nueva posición desde su retaguardia, hostigarle y golpearlo de noche con golpes de mano, ataques de hostigamiento con bombas de contacto en sus asentamientos de descanso.

Así se realizó después por las unidades conjuntas integrada por combatientes de la FAL y del PRTC un golpe de mano durante la noche a la FAES en el Casco de la Hacienda Vieja de Amatitán Abajo, causándole bajas entre muertos y heridos. Al mando de la operación estuvo la FAL del PCS. Este golpe de mano obligó al enemigo a suspender el operativo y retirarse en la misma noche de manera silenciosa cargando heridos y dejando los muertos en el Casco de Hacienda Vieja. Al finalizar el operativo, los compañeros de la FAL propusieron al mando conjunto montar una Escuela de capacitación militar para entrenar a todas las fuerzas de las organizaciones en el manejo de guerra irregular, la cual fue aceptada y realizada con los combatientes del PRTC y ERP que carecían de una capacitación de la nueva modalidad táctica que se estaba tratando de implementar.

En Mayo de 1981, el PRTC superó la comunicación estratégica con la conducción general, pues los compañeros de la FAL les prestaron un radio Yaesu de banda internacional para que se comunicaran directamente con la dirección.

Entre Junio y Julio de 1981, representantes del Frente Democrático Revolucionario (FDR) ingresan a la zona Cerros de San Pedro, entre ellos: el Lic. Eduardo Calles, El Lic. Quintanilla y la compañera Graciela Benavides para dar una conferencia de prensa desde el frente de guerra.

La prensa aprovechó la oportunidad para entrevistar a Oscar Miranda Flamenco, conocido durante la guerra civil de El Salvador como Comandante Miguel Mendoza, del Mando Militar del PRTC- FMLN, quien tenía la nueva estrategia orientada por la Comandancia General del FMLN, sintetizada en ¡Resistir, Desarrollarnos y Avanzar! Así la lucha continuaba por la vida.

sábado, 9 de enero de 2016

La última orden del general García sobre los desaparecidos: “¡Búsquenlos!”


El general José Guillermo García, ministro de la Defensa al inicio de la guerra civil -entre 1979 y 1983- llegó este viernes en un avión que compartió con otros 130 deportados. Fue el segundo exministro deportado por Estados Unidos en nueve meses. En El Salvador la justicia no lo persigue, pero en el aeropuerto fue recibido por un grupo de activistas que le preguntaron por las desapariciones forzosas que se le atribuyen.

Gabriel Labrador
ElFaro

El general José Guillermo García fue recibido por activistas de los derechos humanos que llegaron al Aeropuerto Monseñor Romero a gritarle "¡Asesino!", "¡Torturador!", y a preguntarle por los desaparecidos durante la guerra civil. "¡Búsquenlos!", les replicó. Foto: Fred Ramos

El general José Guillermo García, quien este año cumplirá 83 años y que fue ministro de Defensa en los primeros años de la guerra civil salvadoreña, llegó a El Salvador este viernes 8 de enero deportado por Estados Unidos, donde un juez de Migración lo halló culpable de graves violaciones a los derechos humanos en su país de origen, conclusión que fue ratificada en diciembre por una cámara de apelaciones en aquel país.

Al salir del Aeropuerto Internacional Monseñor Romero, García tuvo un breve pero intenso intercambio con manifestantes que llegaron a gritarle "¡asesino!" y que le preguntaron por los desaparecidos. En un arranque de altivez, el general les gritó: "¡Búsquenlos!"

García fue ministro entre 1979 y 1983 y aunque regresó a El Salvador 33 años después de haber dejado el cargo, encuentra un país que se retuerce nuevamente por los fantasmas de la guerra civil y con una Sala de lo Constitucional vacilante en torno a cómo actuar respecto de los crímenes ocurridos en el pasado. García, sustituido en 1983 por el general Carlos Eugenio Vides Casanova, retornó forzosamente a El Salvador nueve meses después de que su sucesor regresara deportado también por haber sido encontrado responsable de graves violaciones a los derechos humanos.

El exministro, sin embargo, llegó a un país que está más cerca de parecerse a un refugio para criminales de guerra que a un país donde se le pueda procesar judicialmente.

García llegó al aeropuerto a bordo de un avión pagado por el gobierno de Estados Unidos que traía a otros 130 salvadoreños deportados. El general retirado no traía consigo más que un ligero abrigo. En el aeropuerto —en un módulo apartado de donde los pasajeros y turistas suelen aparecer para reeoncontrarse con los familiares que los esperan después de un vuelo— lo estaban esperando tres parientes que, en las horas previas al aterrizaje del avión, habían negado tener algún parentesco con García. También fueron a recibirlo miembros de organizaciones y asociaciones de víctimas de violaciones a derechos humanos que habían hecho convocatorias para ir a esperarlo con gritos de "¡asesino!” y “¡torturador!”

Al salir del módulo de Migración, García, quien fungió como ministro de Defensa entre 1979 y 1983, gritó varias veces “¡Viva El Salvador!” cuando caminaba al vehículo que lo esperaba. A eso los activistas de derechos humanos, algunas víctimas y familiares de víctimas le respondieron con gritos de “Asesino, ¿dónde están los desaparecidos?”. El general García sonrió, alzó los brazos en una especie de saludo, y fue rodeado de inmediato por sus tres familiares, y luego también por las cámaras de la prensa que también buscaron una declaración de él. Pero los gritos de los manifestantes eran más fuertes. "¡Asesino!", "¡Torturador!"... "¿!Dónde están los desaparecidos!?", volvió a preguntar alguien, a bocajarro. Y mientras caminaba, con una sonrisa en la boca, el general, que parecía que no iba a decir más que "Viva El Salvador", respondió impávido: “¡Búsquenlos!”

Algunos acvtivistas protestaron afuera del aeropuerto internacional Mons. Óscar Arnulfo Romero, en contra de José Guillermo García.

García siguió avanzando entre trompicones y tratando de esquivar a las numerosas cámaras de prensa que le obstaculizaban el paso, hasta que logró alcanzar un pick up doble cabina que lo esperaba con la marcha encendida y que lo llevó a él y a sus familiares lejos de los gritos de sus detractores, y de unos maniquíes que las organizaciones habían colocado en el suelo y que evocaban a seres humanos torturados.

García llegó a un país que, así como lo fue Estados Unidos para aquellos militares en las décadas de los 80 y 90, significó un refugio seguro por la participacíon que tuvieron en la guerra civil salvadoreña. En abril del año pasado, El Salvador recibió al exministro Vides Casanova (1983 – 1989). A pesar de las múltiples denuncias de violaciones a derechos humanos en su contra, y de haber sido condenado en 2002 -junto a García- en un tribunal civil de Estados Unidos por su responsabilidad en las torturas y ejecuciones extrajudiciales en la guerra civil, Vides Casanova no ha sido perseguido en el país, donde una Ley de Amnistía fue utilizada históricamente por la Fiscalía para no proceder.

El Salvador también se ha convertido en un refugio para los militares que están siendo acusados por la masacre de seis jesuitas de la UCA y que viven sin que la justicia haya amagado con procesarlos. En 2011, un juez español libró una orden de captura internacional en su contra por el caso, pero los militares no fueron detenidos porque la Corte Suprema de Justicia determinó entonces que la notificación roja de Interpol solo implicaba localizar a las personas objeto de alerta, no aprehenderlas. A pesar de que el martes pasado, el juez español Eloy Velasco ratificó la vigencia de las órdenes de captura internacional contra 17 de los 20 militares procesados, en El Salvador la Policía Nacional Civil sigue rehusándose a cumplirla bajo el argumento de que debe recibir primero una orden de la Corte Suprema de Justicia. Los militares, eso sí, no pueden salir de la frontera salvadoreña.

En cambio en Estados Unidos, a Vides Casanova, al igual que a Guillermo García, un tribunal civil de ese país lo condenó a pagar 54 millones de dólares, en 2002, en concepto de indemnización para tres víctimas de tortura que lograron demostrar, con sus testimonios, que García y Vides Casanova tenían control sobre las fuerzas de seguridad salvadoreñas cuando estas cometían abusos a derechos humanos. A raíz del veredicto que los encontró culpables, querellantes particulares del Center for Justice and Accountability (CJA), con sede en San Francisco, Estados Unidos, impulsó juicios migratorios contra ambos exaltos mandos.

El avión que transportaba a García estaba previsto que aterrizara a las 12 del mediodía, pero el mal clima en Estados Unidos impidió que el avión cumpliera con ese itinerario. La aeronave aterrizó a las 3:10 de la tarde.

José Guillermo García al momento de salir de la Dirección de Migración General y Extranjería. 8 de enero de 2016. Foto: Fred Ramos

García, quien fue detenido en el Estado de Florida, el 17 de diciembre, fue deportado por su rol en la comisión de violaciones de derechos humanos durante la guerra civil, reportó el ICE en un comunicado de este miércoles.

Un tribunal de apelaciones de Imigración (Board of Immigration Appeals, en inglés) rechazó el recurso que había presentado García y que buscaba revertir la decisión de un juez de inmigración de febrero de 2014, en la que se ordenaba que García debía ser expulsado de Estados Unidos. El juez de migración ordenó la extradición de García por participar o permitir la comisión de numerosos actos de tortura y ejecuciones extrajudiciales en El Salvador mientras estaba al mando como ministro de Defensa. “García supo o debió haber sabido sobre las ejecuciones extrajudiciales y la tortura, bajo la teoría la cadena de mando”, dice el comunicado del ICE.

Ese fue el segundo revés judicial en la hoja de vida de García porque en 2002, un tribunal civil lo encontró culpable de haber permitido u ordenado actos de tortura contra Neris González, Juan Romagoza y Carlos Mauricio, tres salvadoreños que en diversos lugares y momentos fueron identificados por las fuerzas de seguridad como subversivos.

García ocupó el cargo de mayor rango en el Gobierno salvadoreño entre 1979 y 1983 y tuvo bajo su responsabilidad las tropas de las distintas fuerzas de seguridad que, en esos años, cometieron la mayor cantidad de abusos de derechos humanos, entre desapariciones, masacres de población civil, torturas y ejecuciones sumarias, como quedó recogido en diversos documentos secretos y oficiales que demostraban que era una acción sistemática.

Las asociaciones y organizaciones de derechos humanos que dieron la bienvenida al general García se reunieron por la mañana en el parque Cuscatlán para luego dirigirse hacia el aeropuerto de Comalapa. Llevaban consigo rótulos y pancartas que aludían a la justicia y que adjetivaban a los generales García y Vides Casanova como criminales de guerra. Los miembros de las asociaciones también llevaron maniquíes de hombres que simulaban estar bajo tortura, y los colocaron a media calle junto a rostros —tamaño poster— del general José Guillermo García.

Entre las víctimas presentes estaba Juan Romagoza, uno de los testigos claves que permitió en Estados Unidos que se declarara como responsable de actos de tortura a los exministros García y Vides Casanova. “A nivel internacional se ha reconocido que ellos son abusadores y genocidas y sin embargo aquí vienen a protegerse a El Salvador. Creo que tenemos una justicia ciega hasta ahora que no llega a investigar ni a juzgar. Después que se perdone, no hay problema, pero que se investigue”, dijo Romagoza en el aeropuerto.

Otra de las víctimas cuyo testimonio sirvió para que se condenara civilmente a García y a Vides Casanova en Estados Unidos es Neris González. Desde Estados Unidos, donde vive, reaccionó: "Ahora ya están en El Salvador, ya les dimos el gran empujón hasta aventarlos a El Sallvador. Es una oportunidad para que el Órgano Judicial aplique la ley para los crímenes de lesa humanidad. Ellos pueden mentir en su mismo charco, pero no al pueblo vulnerable y honesto de El Salvador. Que se haga justicia en este 2016", dijo esta mujer, oriunda de San Vicente, donde fue detenida y torturada por la Guardia Nacional, en diciembre de 1979.

Al aeropuerto, entre una veintena de manifestantes, llegó la exmgistrada de la Corte Suprema de Justicia Mirna Perla, esposa de un activista de derechos humanos Herbert Anaya Sanabria, asesinado en 1987, cuando era ministro de Defensa Carlos Eugenio Vides Casanova. La exmagistrada llevaba una carta que su hija, Rosa Amaya, escribió para “los torturadores y asesinos” de su padre. Alejada del barullo de la protesta y del resto de familiares que esperaban a otros deportados, y apartada de las cámaras de los medios de comunicación, la exmagistrada Perla leyó la carta a través de un megáfono que tenía incorporado en su carro. “Este pequeño acto es algo así como mi venganz personal, aunque no pueda a los ojos decirles que los perdono, no sin antes haber pegado una gran chillada para poder terminar de purgar cualquier rezago de resentimiento por sus actos… ¿Quién es el que descansa en paz, señores?, la justicia es lenta pero segura, la impunidad no será eterna en este nuestro mundo globalizado”, leía Perla. Nadie parecía ponerle atención, se le quebró la voz de tanto en tanto, y cuando terminó la lectura, caminó hacia donde estaban los demás miembros de los comités de derechos humanos para sumarse a la protesta y dar declaraciones a la prensa.

La exmagistrada, consciente de que El Salvador ha decidido nunca investigar ni reabrir investigaciones viejas sobre crímenes de guerra, es de la opinión de que todo es cuestión de voluntad. “Hago un llamado a la Corte Suprema de Justicia y a los jueces que han jurado obedecer la Constitución, para que reabran los casos que tienen bajo su responsabilidad. En El Salvador no hay ninguna excusa, la Constitución establece que es un derecho fundamental el acceso a la justicia y el acceso a la verdad se ha trabajado como parte de ello en diversas sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos”, dijo Perla.

García abandonó el aeropuerto abordo de un vehículo junto a tres personas -dos hombres y una mujer- que habían negado hasta último minuto su relación con el exministro. Cuando la Dirección de Migración preguntó a viva voz, en medio de todos los familiares que esperaban por alguno de los salvadoreños que venían deportado, si alguien había llegado por el general, nadie respondió. Uno de los dos hombres negó a El Faro, horas antes, que fuera pariente del general.

Cuando el ministro García trataba de avanzar entre los periodistas y las cámaras de televisión hacia su vehículo, gritando "Viva El Salvador, viva El Salvador", estas tres personas le iban abriendo camino para que pudiera avanzar. Todos abordaron el vehículo bajo una tormenta de gritos e insultos. El pick up arrancó a toda velocidad.

jueves, 7 de enero de 2016

Nuevo fiscal general se distancia de la gestión de su predecesor Luis Martínez


Douglas Meléndez fue juramentado este miércoles en el cargo y lo primero que dijo es que hará las cosas diferentes. Acto seguido habló de hacer una gestión transparente, de actuar con independencia y, cuando se le preguntó qué piensa de una comisión internacional contra la corrupción -posibilidad que su antecesor rechazaba-, dijo que toda ayuda internacional es bienvenida. Matices, pero importantes.

Gabriel Labrador y Nelson Rauda Zablah
Elfaro


Uno de los acompañantes del recién electo fiscal general Douglas Arquímides Meléndez Ruiz, le pone un pin oficial de la FGR en su traje. Foto: Fred Ramos

Uno de los acompañantes del recién electo fiscal general Douglas Arquímides Meléndez Ruiz, le pone un pin oficial de la FGR en su traje. Foto: Fred Ramos
Douglas Arquímides Meléndez Ruiz fue juramentado este miércoles como fiscal general para el período que abarca desde este miércoles 6 de enero hasta el 5 de enero de 2019, y en sus primeras declaraciones ante la prensa se alejó de algunas de las trincheras que caracterizaron la administración de su antecesor, Luis Martínez, quien se rehusaba a la sola posibilidad de considerar la creación de una comisión internacional que ayude en el combate a la corrupción y a la impunidad.

"En el tema de la cooperación, toda cooperación, en todos los ámbitos que pueda ser, es necesaria, bienvenida sea, ¿verdad?, bienvenida sea", respondió Meléndez cuando los periodistas le pidieron su posición sobre la que algunos han bautizado como una Comisión Internacional Contra la Impunidad en El Salvador (CICIES).

La elección de Meléndez fue una sorpresa para la opinión pública. Primero, porque hasta último momento tanto diputados de Arena como del FMLN mantenían su interés en nombrar para un segundo mandato a Martínez, a pesar de las denuncias de chantajes y amenazas que políticos de ambas organizaciones habían hecho públicas en diciembre pasado. En segundo lugar, porque su nombre había tenido un rol muy discreto en la baraja de 72 candidatos que la Asamblea Legislativa reunió desde septiembre pasado y que fue depurando progresivamente hasta una decena de postulaciones.

El martes 5 de enero, FMLN y Arena lograron un acuerdo, pero la votación de la sesión plenaria del miércoles no fue unánime. Esa fue la otra sorpresa del proceso: el diputado arenero Johnny Wright se abstuvo de votar porque dijo que el proceso no le permitía a él concluir que el candidato apoyado por los otros 83 legisladores era el idóneo para el cargo.

Meléndez dijo que llega a la Fiscalía para hacer las cosas de manera diferente. Sus palabras no sugirieron que se pueda esperar un viraje de 180 grados, aunque sí usó términos que lo sacan de algunas de las trincheras de Martínez. Incluso llegó a hablara de "situaciones irregulares" cuando se le planteó algunos casos ocurridos durante la administración que terminó el 3 de diciembre anterior. Ante la pregunta de si haría una reestructuración y que si retomaría investigaciones engavetadas por Martínez -una de ellas es la relativa al empresario José Adán Salazar, archivada por Martínez, aunque en 2015 fue etiquetado por el gobierno de Estados Unidos como un capo del narcotráfico-, Meléndez, por ejemplo, respondió que se apartaría del camino de los fiscales que estuvieron antes que él. "En nuestro país debe hacerse algo, y debe hacerse de manera diferente", dijo.

A diferencia de Luis Martínez, quien se atribuía haber tenido "una victoria contra el crimen" en el año en que El Salvador alcanzó una tasa récord en el siglo de 100 homicidios por 100,000 habitantes, Meléndez señaló que las cifras de la criminalidad en el país son inaceptablemente altas. Y cuando habló del crimen organizado y la corrupción, incluso dijo que el país ha retrocedido.

Sobre la posibilidad de una CICIES, Martínez la rechazaba de tajo, al igual que el partido en el gobierno, cuyos dirigentes y diputados alegan que hay una institucionalidad fuerte y efectiva. En agosto pasado, Martínez declaró: "En lugar de buscar una CICIES, mejor se debe fortalecer la Unidad Anticorrupción de la Fiscalía", dijo en la entrevista de televisión Frente a Frente.

Douglas Meléndez inicia diciendo que hay que fortalecer a la Fiscalía para añadir que debe aprovecharse las oportunidades de cooperación internacional que se presenten. La idea de la CICIES surgió de lo ocurrido con Guatemala, donde la Comisión Internacional Contra la Impunidad (CICIG) ha sido un organismo de apoyo en la investigación al Ministerio Público y ha descubierto casos tan graves de corrupción como el que llevó al encarcelamiento de la vicepresidenta y del presidente de ese país por encabezar una organización de defraudación aduanera.

"Deben potenciarse las instituciones, para eso constitucionalmente existen", empezó su respuesta Meléndez. Luego admitió implícitamente la posibilidad de que la Fiscalía no esté respondiendo a su mandato constitucional. "Ahora, si esas instituciones no están funcionando, pues entonces hay que revisar y hay que ver. Yo no me desmarco en ningún momento de revisar, pero no quiero desmerecer a la institución. Quiero ver qué es lo que hay y potenciar a la Fiscalía. Pero toda cooperación es necesaria y bienvenida", dijo.

Meléndez, quien tiene 16 años de experiencia en la Fiscalía donde fundó la unidad de investigación contra el crimen organizado, añadió que se comprometía a trabajar con transparencia y con apertura. "Me convertiré en el fiscal de la gente, en el fiscal del pueblo", dijo.

Fue sumamente cauteloso cuando los periodistas le pidieron ques se pronunciara sobre algunos de los casos vigentes más relevantes que están en manos de la Fiscalía: la débil acusación por corrupción presentada por la Fiscalía contra el expresidente Francisco Flores, la decisión de archivar el caso contra José Adán Salazar Umaña, a quien una serie de investigaciones de agencias del Estado identifican como una de las cabezas del Cártel de Texis; la investigación de la tregua entre pandillas promovida por el gobierno, porque supuso violar la ley; la captura de los militares salvadoreños acusados de matar a los sacerdotes jesuitas solicitada por España... "Hay ciertos crímenes, y eso es un tema mundial, en los que no debe desaparecer la acción (penal), ¿verdad?", respondió. Evitó, en todo momento, responder con precisión a preguntas precisas. Como si abriría una investigación por el asesinato de los jesuitas en 1989.

Pero, a primera vista, hay más diferencias entre Meléndez y Martínez que solo los silencios del nuevo fiscal. Una característica de la administración de Martínez fue el ocultamiento de información. Había declarado, por ejemplo, información reservada la relativa a los vuelos al exterior. Y El Faro reveló en 2014 que el entonces fiscal general usaba aviones cuya propiedad está vinculada al empresario Enrique Rais, quien ha sido denunciado ante la Fiscalía. La institución, sin embargo, archivó esas denuncias. Meléndez se distanció también de estas prácticas: "Creo que las instituciones deben liberarse de esas ataduras que generan muchas veces malos entendidos o situaciones irregulares y, algunas veces, hasta innecesarias. No puede existir en el manejo de fondos públicos o en el manejo de situaciones del Estado, de las instituciones públicas, situaciones como esa, verdad. La gente tiene el derecho de saber y la transparencia tiene que darse", dijo Meléndez.

Su predecesor le deja varios casos en que puede llevar esas palabras a la acción. Por ejemplo, la Fiscalía está obligada a esclarecer el uso de 14.5 millones de dólares incautados en narcobarriles que se gastaron casi en su totalidad en el periodo de Martínez. La Fiscalía envió un informe de gastos a una ciudadana que lo pidió pero ahora tiene hasta el 12 de enero para ampliarlo, puesto que la ciudadana se dijo inconforme con algunas explicaciones.

El exfiscal Martínez también adeuda la información de sus viajes al extranjero en misiones oficiales entre 2013 y 2014, en otro caso pendiente ante el Instituto de Acceso a la Información Pública. A Martínez le molestaban los cuestionamientos sobre sus viajes y llegó a decir que se trataba de temas banales. Pero el IAIP tiene un criterio distinto. El comisionado del IAIP Jaime Campos dijo a El Faro que están estudiando requerir a Meléndez que cumpla con la orden de entregar la información a la ciudadana que la pidió. Hasta ahora la Fiscalía se ha negado, alegando que ha presentado una demanda ante la Sala de lo Contencioso Administrativo -de la Corte Suprema de Justicia- por el caso. Sin embargo, el IAIP ha dicho que no ha recibido notificación de que la Sala haya admitido la demanda, mucho menos que haya emitido alguna medida cautelar. Por lo tanto, la Fiscalía está obligada a entregar la información. Y ahora eso depende de un nuevo jefe.

El nombramiento de su fiscal adjunto también es otra diferencia. Martínez se decantó por Paula Velásquez, una jueza que ahora es magistrada que pasó por la Fiscalía sin nunca ganar protagonismo. Cuando Velásquez se mudó como magistrada a la Corte Suprema, Martínez optó por su asistente personal, Edgar Márquez, un novel abogado que le acompañó, al menos, en 22 misiones oficiales fuera de El Salvador entre 2013 y 2014. Cuando Martínez dejó el cargo el 4 de diciembre, la prensa preguntó a Márquez si, como fiscal en funciones, iba a investigar los vuelos de su antecesor o las denuncias de chantajes o amenazas que hacían un político de Arena y otro del FMLN, de inmediato lo descartó y argumentó que el exfuncionario había sido una persona responsable.

Meléndez ha elegido a uno de sus viejos conocidos: Aquiles Roberto Parada Vizcarra, un fiscal de carrera de 44 años. Parada fue el compañero de fórmula de Meléndez en los casos más emblemáticos de sus carreras: la investigación de títulos falsos de abogados, el caso de corrupción del Banco de Fomento Agropecuario (BFA) y el caso de corrupción contra Carlos Perla, presidente de la ANDA. Una peculiaridad: en el caso del BFA, Parada y Meléndez procesaron a Enrique Rais, el empresario dueño de los aviones en los que viajaba Luis Martínez.

Parada también fue secretario general de la institución entre 2006 y 2009, bajo las órdenes de Félix Garrid Safie. Su último puesto de trabajo fue como gerente general de LaGeo, aunque también ha sido asesor legal de la Presidencia de la República en los gobiernos del FMLN.

Meléndez lanzó una advertencia a sus fiscales. "Los buenos fiscales y los trabajadores tienen el respeto y el respaldo. Pero los que no, obviamente, van a ser sometidos a los procedimientos correspondientes de auditoría y todos los demás legales que pueden existir", señaló. Y cuando los periodistas e preguntaron por reestructuración en la Fiscalía y cambios de jefaturas dejó la puerta abierta a la continuidad o a un giro de timón con un enigmático "podría ser".

El diputado de ARENA Johnny Wright fue el único diputado, de los 84, que se abstuvo de votar durante la plenaria en donde se eligió a Douglas Arquímides Meléndez como fiscal general. Foto: Fred Ramos

Diputado denuncia elección "poco transparente"

Antes de la votación, los jefes de cada una de las bancadas legislativas habían anunciado que todos sus diputados iban a votar a favor de Meléndez Ruiz. Sin embargo, el diputado de Arena Johnny Wright anunció al mismo tiempo que después de la votación razonaría su voto, y minutos más tarde, al momento en el que cada diputado debía expresar si respaldaba la elección de Meléndez o no, Wright marcó que se abstenía de votar, es decir, no daba su voto a favor ni en contra. Fue hasta después de que la votación se había dado que Wright tomó la palabra y leyó una declaración que llevaba preparada.

Para empezar, sugirió que la votación por Meléndez estaba ocurriendo por inercia y no por convicción de los diputados. "Resulta que la mejor manera de llevarse bien en la Asamblea Legislativa es dejarse llevar", comenzó su intervención en la sesión plenaria. Wright, quien ya en los primeros nueve meses de su mandato en la legislatura protagonizó dos episodios de críticas claras hacia sus compañeros del partido Arena, volvió a hacerles señalamientos: "Lo más fácil es alinearse a la forma tradicional de hacer las cosas. Pero hoy nuestro país no puede darse el lujo de mantener los mismos patrones de conducta política", dijo.

El diputado sostuvo que él no podría responder a cualquier ciudadano que le consultara por qué habría votado por Meléndez, y dijo que el proceso por el que se llegó a ese nombre estuvo viciado. "Entre otras cosas, ¿cómo es posible que hubiera dictamen antes de conocer un informe de la subcomisión?", preguntó. "Mi conciencia me dicta que no puedo acompañar con mi voto favorable o desfavorable a un proceso poco transparente e irregular en sus procedimientos", resumió Wright, quien horas más tarde publicó en sus redes su postura completa.

Karla Hernández, otra diputada primeriza de Arena, intentó sumarse a las quejas sobre el procedimiento y dijo que a pesar de que sabía que Meléndez estaba en la lista de candidatos favoritos de Arena, ella hubiera preferido que se le informara que esa era el candidato ganador antes de la votación nominal y pública llevada a cabo este miércoles. Hernández sí votó a favor de Meléndez pero al final de la votación matizó su apoyo.

Pero dentro del partido, no todos comparten las declaraciones de Wright. Al menos seis diputados de Arena consultados por El Faro coinciden en que ningún diputado de la fracción desconocía que Meléndez Ruiz era la carta arenera con mayores apoyos. La fracción de Arena lo decidió en una reunión en la sede del partido, el miércoles 16 de diciembre. En esa reunión, Meléndez resultó de entre los tres candidatos con más apoyo, pues la mayoría de diputados lo mencionó entre sus favoritos.

Wright estuvo en las reuniones en que los diputados areneros discutieron el tema, y cuando estuvo ausente, su diputado suplente, Juan Pablo Fontán, era el delegado suyo para estar al tanto de las discusiones. Aun así, Wright aseguró que no tenía claras las credenciales del nuevo fiscal. "Si un ciudadano me parara en la calle y me pregunta por qué elegí al fiscal que hoy juramentamos (...) debo reconocer que darle una respuesta honesta se me complicaría", dijo en su intervención.

Sobre el informe de la subcomisión hay versiones encontradas. Después de su turno en el uso de la palabra, los propios compañeros de bancada de Wright y la presidenta de la Asamblea, Lorena Peña, del FMLN, lo contradijeron. "La Comisión Política recibió el informe de la subcomisión a finales de noviembre, Johnny está mal informado", dijo Ernesto Muyshondt a este periódico. El Faro había preguntado a Muyshondt en ese momento si Wright tenía razón. Muyshondt fue uno de los representantes de Arena en las negociaciones para elegir al fiscal.

La diputada Peña también desestimó el reclamo de Wright Sol. "La Comisión Política sí recibió un informe, y las sesiones fueron transmitidas por la televisión legislativa", dijo al micrófono durante la sesión plenaria. Más tarde, escribió en su cuenta de Twitter: "El informe de Comision así como revisión y discusión del dictamen fue realizado en la comisión política en sesiones públicas".

La Comisión Política de la Asamblea, que es la que tenía que elaborar el dictamen para someterlo al pleno, creó en octubre una subcomisión para que depurara la lista de 72 candidatos. Sin embargo, el mandato que esta subcomisión recibió fue solo la de depurar la lista de aquellos candidatos que no cumplieran con los requisitos mínimos. La fase final de negociación entre los partidos políticos quedaba en potestad de la Comisión Política, a la cual el jefe de fracción de Arena, Alberto Romero, y otros dos diputados de ese partido llevaron la lista de 10 nombres de candidatos, entre ellos, el de Meléndez.
 
Douglas Arquímides Meléndez Ruiz se juramento este miércoles 6 de enero como Fiscal General (2016-2019) de El Salvador. Foto: Fred Ramos

miércoles, 6 de enero de 2016

Los salvadoreños cruzan fronteras de guerra a diario


Todos los días, miles de salvadoreños tienen que cruzar de zonas gobernadas por la Mara Salvatrucha a zonas gobernadas por una de las dos facciones del Barrio 18. Sus vidas se modifican debido a esos límites. Algunos sacan documentos con información falsa para poder circular. En este país hay fronteras internas de las que incluso depende la vida de muchos. Ocurre desde hace años, pero la regla se hace más estricta con el paso del tiempo. 
 

Óscar Martínez
 

Cruzar fronteras cada mañana, cada noche

—No creás, nunca se acostumbra uno. Yo salgo con miedo de mi casa. Regreso con miedo. A veces he pensado en sacar varios Dui que digan que nací en zonas diferentes del país para no tener problemas.

Lo dice un joven veinteañero residente en la colonia Bosques del Río, del municipio de Soyapango. Recorremos en carro la calle La Fuente, de dos carriles, que se interna desde el centro comercial Unicentro hacia su colonia. Un recorrido de 10 minutos con poco tráfico. A lo largo de esa calle, por pequeños desvíos o pasajes, se entra a ocho colonias diferentes. Pocas veces la definición clase obrera o clase media-baja podrá aplicarse mejor que a la población que habita estas colonias. Secretarias, obreros, administradores de empresas, maestras de escuela, motoristas. Casitas de dos cuartos y una sala-cocina-comedor. Vivienda mínima, le llaman, casas con subsidio gubernamental. La calle La Fuente es de unos dos kilómetros hasta Bosques del Río. Los que la recorren en bus atraviesan en pocos minutos más de cinco fronteras de guerra. Sin eufemismos: conflicto armado, muertos.

La Fuerza Armada de El Salvador estableció un promedio: durante los 12 años de guerra civil fueron asesinados 16 salvadoreños cada día. En 2015 el promedio fue de más de 18. Fuimos más mortales que en nuestra guerra. El año terminó con 103 homicidios por cada 100,000 habitantes. Uno de cada 1,000 salvadoreños fue asesinado. 
 
Un hombre camina frente a un placazo de la Mara Salvatrucha en el departamento de San Miguel. Foto de archivo: Mauro Arias

A lado y lado de la calle La Fuente, de Soyapango, se esparcen ocho colonias dominadas por la MS y el Barrio 18 Sureños, algunas de ellas son de las más icónicas colonias tomadas por las pandillas en toda el Área Metropolitana de San Salvador. La colonia del joven —que por razones obvias pidió se omita su nombre y otros detalles de su vida— es Bosques del Río y está gobernada por el Barrio 18 Sureños, una de las dos facciones en las que se partió la pandilla nacida en California.

El joven no es pandillero. Es trabajador. Trabaja desde adolescente. Ha trabajado en maquilas, almacenes, centros comerciales. No es pandillero, pero cada vez que ha obtenido un trabajo ha tenido que desnudarse ante los encargados de personal para que revisen si tiene tatuajes de pandillas. Para obtener su último empleo incluso le hicieron la prueba del polígrafo. La primera pregunta fue: ¿pertenece a alguna pandilla? El joven no es pandillero, pero es de Bosques del Río, y en el país más violento del mundo, el nombre de tu colonia es como un segundo apellido.

—Mi principal problema es Monteblanco —dice en el carro.

Monteblanco es gobernada por la Mara Salvatrucha. Parte de su gestión como gobierno es impedir que gente de Bosques del Río entre en su territorio. Impedir que jóvenes de Bosques del Río, por ejemplo, estudien en el Centro Escolar Agustín Linares. El joven debería haber estudiado ahí, en la escuela que queda a 15 minutos caminando desde su casa, pero como las fronteras son las fronteras optó por viajar más de una hora cada día y estudiar en el centro capitalino, lejos de donde lo conocían. Muchos padres en Bosques del Río optan por rascarse el bolsillo y pagar para que sus hijos se mantengan dentro de su frontera y estudien en el colegio privado Liceo Cristiano Reverendo Juan Bueno.

No es que los emeese de Monteblanco hagan algo particular. Así son las reglas fronterizas de esta guerra. Ya no solo cuenta que alguien sea pandillero. Si alguien habita de un lado de la frontera, ese es su bando, lo haya escogido o no. Para la mayoría de esa gente, gente como el joven, la demarcación pandillera es más importante que la demarcación oficial: uno puede olvidarse de dónde le toca ejercer el voto y las consecuencias no serán ni de cerca tan severas como si olvida que esa colonia por donde camina es de la pandilla contraria. Los gobiernos van y vienen, las pandillas siguen ahí desde hace dos décadas.

Adentro de muchas de estas colonias hay puestos policiales que reciben casi ninguna denuncia de los habitantes que los rodean. El lema de la MS recoge el espíritu de ese efecto pandillero: ver, oír y callar. Su versión alargada lleva incluso una alta cuota de cinismo: ver, oír y callar si la vida quieres gozar.

La demarcación pandillera cubre gran parte del país. Según datos de la Policía de 2013, hay clicas de ambas pandillas en los 14 departamentos. El departamento que menos clicas tiene, según la versión oficial, es Morazán, con 18. Esa demarcación se hace estricta en los barrios populares. Si bien incluso la exclusiva Zona Rosa de San Salvador puede considerarse territorio del Barrio 18 Revolucionarios de la comunidad Las Palmas —en marzo de 2014 ametrallaron un restaurante argentino que denunció la extorsión— los pandilleros no están en esa área pidiendo el DUI a los pasajeros de los buses. En cambio en Soyapango, entre colonias como la del joven, sí.

—En Bosques queda el punto de las Coaster de la 41B, el problema es que en el recorrido entran a Monteblanco a sacar gente. Es una vuelta de tres minutos, cinco si la Coaster va llena, pero yo no puedo entrar a esa colonia. Hago dos cosas. A veces me bajo en la entrada de Monteblanco y espero que la Coaster salga. Solo que a veces los motoristas con la cabeza me hacen que no me suba, porque llevan pandilleros emeese, y me toca esperar a que llegue otra.

Toda esa estrategia cada mañana. Todas las mañanas. Ser joven y vivir en una comunidad de pandillas es vivir marcado.

—Si no, me cruzo por los pasajes de Los Ángeles, para salir a la entrada de la colonia San José. Ahí no hay mucho problema, porque es de la misma pandilla de mi colonia. A la salida, agarro una 41B o A, pero sigo con riesgo, porque las que siguen… Es bien complicado: El Limón, MS; la Guayacán, MS, la Kiwani, MS. Ahí se paran en un muro que tapa la colonia para ver quién va en la Coaster. Yo trato de sentarme a la par de alguna señora y esconderme en ella. Silban para ver quién reacciona. Tenés que ir con la cabeza abajo.

Desde primera hora de la mañana, cientos de salvadoreños andan con la cabeza abajo.

La estrategia del joven no es suya nada más. Señores, mujeres, jóvenes hacen un plan similar para evitar entrar a Monteblanco si son de Bosques del Río. A principios de diciembre de 2015, los emeese de Monteblanco hicieron circular un papel dentro de los buses de la 41B y A. Prohibían a la gente de Bosques del Río que no era pandillera del Barrio 18 Sureños bajarse a la entrada de la colonia, en la frontera. Dice el joven que casi nadie ha hecho caso. El instinto de supervivencia tiene años desarrollándose entre los habitantes de ese nudo de comunidades inmersas en esta guerra que disputan los más de 60,000 pandilleros que el gobierno calcula, pero que marca la cotidianidad de millones de salvadoreños.

—Cuando vengo del trabajo, ya de noche, está la entrada a la Kiwani. La Coaster para enfrente. Yo me aviento antes, me cruzo la calle ligero y me meto por los pasajes de la San José, para llegar a Los Ángeles y entrar a Bosques.

Avanzamos en el carro. Tras una colonia viene otra. El joven no ha terminado de decir “aquí dominan los sureños” cuando ya estamos en zona MS. Los placazos señalizan cada territorio. Una M y una S de más de dos metros en Montes. Una mano haciendo la garra emeese decora toda la pared de una casa. Más adelante, una pequeña pintada en una pared, concreta, como si fuera mensaje vial: “Aquí comienza el dominio de la 18”. Frente a Monteblanco, donde el joven suele bajar cada mañana, dos muchachos hablan por teléfono. “Son postes”, dice el joven, sin resaltarlo, con la normalidad de quien dice llueve. Porque los postes, los vigías de las pandillas, son normales en este país, parte del paisaje cotidiano que tienen enfrente millones de salvadoreños. La gente de Bosques del Río puede no saber el teléfono del puesto policial más cercano, pero seguro saben que Pirata es el palabrero de su colonia. Para sobrevivir hay que entender quién manda.

—Aquí fue lo que te conté de la Guayacán —dice el joven cuando pasamos frente a la entrada a esa colonia. Se refiere a que la semana pasada, su vecina le gritó desde su casa que no se fuera a trabajar. La vecina había recibido una llamada de un familiar que le comentó que los pandilleros emeese de la Guayacán estaban esperando, pistola en mano, a los buses y revisando a los jóvenes. Buscando tatuajes, pandilleros enemigos conocidos. El problema es que eso no es excusa para faltar al trabajo ante los jefes del joven. El hijo de la señora y el joven decidieron aventurarse juntos y apostarle a una estrategia.

—Nos bajamos unas cuadras antes, frente a la gasolinera, antes de Monteblanco y la Guayacán, caminamos por la San José hasta la cancha de fútbol y logramos agarrar una 41A. Era cierto, estaban bajando gente ese día.

Estas colonias son como decenas de otras colonias. La normalidad salvadoreña se parece más a esto que a un lugar donde no pase esto. Lo curioso es que la vida política del país transcurra de espaldas. Será para enmarcar el día en que la cotidianidad de jóvenes como el joven marque la pauta de una plenaria legislativa en el país. Si aquí alguien pintara las fronteras entre una y otra pandilla, desde el aire se vería como un rompecabezas de piezas pequeñas. Un anillo de colonias demarcadas por fronteras invisibles rodeado por otro anillo de colonias iguales. Más allá está Montes de San Bartolo III, MS; Los Conacastes, 18; Bosques de Prusia, MS; El Pepeto, MS y 18; El Limón, MS; El Arenal, MS; Las Margaritas, MS; Las Campaneras, 18.

La presencia de grafitos alusivos a las pandillas es una constante en comunidades y cantones empobrecidos de El Salvador. Este placazo del Barrio 18 estaba el 8 de junio de 2012 en uno de los muros que circundan la cancha de fútbol del centro escolar de la urbanización Santa Eduviges, en Soyapango (San Salvador). Cuesta comprenderlo cuando se vive en residenciales y colonias de clase media y media-alta, pero las pandillas por lo general tienen una presencia muy activa en las comunidades de las que forman parte.

Llegamos a Unicentro. El acuerdo para que el joven aceptara hacer el breve recorrido fue que no entráramos a Bosques del Río, porque alguien podría pensar que daba información a algún detective policial.

Le vuelvo a preguntar si ya se acostumbró. Repite.

—Nunca se acostumbra uno.

Esa idea de que la gente se acostumbra bien a vivir bajo las fronteras de las pandillas o que los campesinos gustan de levantarse a las 3 de la mañana o que las empleadas domésticas logran ordenar sus gastos con sus miserables sueldos son ideas paridas desde la comodidad y la cobardía de los que no somos esa gente. Muchas cosas se dicen en zonas donde no dominan las pandillas sobre la gente que vive donde sí dominan. Pocas veces se le pregunta a esa gente qué quiere decir. Pareciera, si uno ve los noticieros, que solo se les visita cuando tienen un cadáver enfrente y que casi siempre se les pregunta si el cadáver, en vida, fue pandillero.

Toda esa tensión con la que arranca y termina el día solo por llegar y volver al trabajo puede incluso ser el menor de los problemas de esta demarcación pandillera. Un padre me contó que no puede visitar a su hijo en su casa ni viceversa. Su hijo y él viven a 10 metros de distancia, pero la calle que los separa en la colonia Popotlán II, del municipio de Apopa, no es una calle sino una frontera. Del lado del hijo gobierna el Barrio 18 Revolucionarios. Del lado del padre gobierna el Barrio 18 Sureños. Padre e hijo, cuando quieren verse, se citan en otro municipio o en un centro comercial. Una mujer del municipio de El Carmen, en el departamento de Cuscatlán, no pudo ir este diciembre al funeral de su tía, asesinada por pandilleros, porque el funeral ocurrió en otro territorio, gobernado por las dos letras.

El discurso oficial suele sugerir que la mayoría de los muertos son pandilleros, que esta guerra solo mata guerreros. Y sin embargo, decenas de miles viven en márgenes que pueden terminar en muerte al menor error. Si el padre cruzaba la calle para decir hola a su hijo. Si la mujer iba al entierro de su tía. Si el joven se duerme y no baja a la entrada de Monteblanco.

Le pregunto al joven cómo logró aprenderse todo este entramado de colonias si no logra visitarlas. Dice que algunas las visitó antes de que la guerra arreciara y las fronteras fueran inviolables. Recuerda haber jugado en el torneo de fútbol de la colonia Los Ángeles con un equipo de Bosques del Río hasta que un día, al medio tiempo, hubo balacera entre unos y otros. Aún recuerda que la cancha de El Pepeto es de grama artificial, “bien alfombradita”, pero ese sector quedó del lado MS y tiene años de no patear una pelota allá ni en Monteblanco. Es un aprendizaje lento, constante. Una balacera por allá, un joven muerto frente a El Limón, un placazo en cierta cancha, un retén pandillero a la entrada de la Guayacán…

El joven explica de mejor manera cómo se aprendió el mapa de su vida.

—Porque es la socazón diaria de uno. Uno tiene que saber dónde caminar y dónde no. Porque uno ha vivido toda la vida aquí.
 
 Impuestos fronterizos

Foto de archivo: Militares custodian un camión con pasajeros civiles en el centro histórico de San Salvador. Las 140 unidades que hacen su recorrido desde la Plaza Barrios son custodiadas por agentes de la PNC o de la FAES. Dependiendo del destino así es el numero de agentes de seguridad. Por ejemplo las unidades que se dirigen a la ciudad de Zacatecoluca es custodiada por cuatro militares. Zacatecoluca es un foco de enfrentamientos entre pandillas y agentes de seguridad del Estado.

—Esta calle es el límite, mire. La frontera de guerra es todo esto. Aquí se agarran a balazos a cada rato. Allá abajo son MS. Arriba son 18 Revolucionarios. Es una L. Y nosotros en medio.

Lo dice un hombre cuarentón, recio. Él es negociador de renta de una ruta de buses y microbuses. Ese es su trabajo. En un país donde hasta la Coca Cola o Tigo pagan extorsión, hay arquitectos, paleteros, zapateros, profesores y negociadores de renta. La realidad crea puestos de trabajo. Él se encarga de negociar telefónicamente con los pandilleros el pago de la extorsión. El punto de buses donde él trabaja queda justo en el vértice entre el dominio de las dos pandillas. Es una de las rutas que tuvieron la mala suerte de que una pandilla no aniquilara a la otra y dominara todo el sector. Pagan a un lado y pagan al otro desde el punto donde sus buses arrancan. Aunque el hecho de que una sola pandilla gobierne la zona donde se ubica el punto de una ruta no garantiza que solo pague extorsión a ese gobierno pandillero. Si el recorrido de los buses implica pasar por zonas de otra pandilla, lo normal es que haya una tarifa para cruzar esa frontera y circular el territorio.

Antes de conocer al negociador me reuní con tres empresarios de buses. Uno de ellos me aseguró que hay rutas que pagan más de cuatro “impuestos de guerra”, porque atraviesan zonas de las tres pandillas y, en el caso de la MS, de dos clicas distintas, y ambas cobran por cruzar su frontera. Tiene lógica. Por poner un ejemplo: de poco le serviría a la clica de los Centrales Locos Salvatrucha, en el centro capitalino, que la de los Criminal Gangster Salvatrucha, de Mejicanos, le cobrara a una ruta en su territorio, si ni un cinco de eso llegaría a sus manos.

Ni el negociador ni los empresarios aceptan que sus nombres aparezcan. Ni el número de la ruta ni el municipio donde está el punto. Cuando se escribe de pandillas se escribe lo que se puede. El límite primero es no matar a nadie al escribir. Las pandillas delimitan otras cosas, no solo el territorio. El acuerdo es que puedo decir que es una ruta del Área Metropolitana de San Salvador.

Junto al negociador, recorremos en carro la ruta de sus buses.

—La negociación con la MS fue hace más de cuatro años. Se quedó en 550 dólares al mes. Los 18 pidieron 800, 900 dólares, lo que quisieron, hasta 1,200 dólares mensuales llegaron a pedir. ¿Ya vio los balazos en el portón de la oficina? Fueron ellos, porque no se les quiso dar lo que pedían. Empecé a negociar: ellos dijeron que se conformaban con 700 dólares. Son criminales, pero cipotillos los de la 18 de aquí. Yo les dije 200. Quedó en 300 dólares mensuales.

Emilio Méndez, motorista de la Ruta 16, se convirtió en el séptimo motorista asesinado en el tercer día de paro. A las seis de la mañana de este miércoles 29 de julio, un familiar se desplomó al ver el cadáver de Méndez en la Avenida Masferrer Norte. Foto de archivo: Fred Ramos

Pasamos por el territorio del Barrio 18 Revolucionarios. Es un lunar rural en medio de la ciudad. La calle principal es asfaltada, pero los pasajes que se abren a los lados son de tierra y dan al monte.

—Mirá —dice el negociador— aquí es la frontera. Démosle para abajo, todo esto es zona MS. A la MS así se le paga: yo les digo en qué bus va a ir la renta, les doy la placa, el color y el teléfono del motorista. En todo este trayecto (de unos dos kilómetros), salen ellos. Ellos no te van a decir dónde están. Los 18 mandan a un bichito a traerla. Bien se la entregamos con el vigilante del punto o se las voy a tirar en una bolsa allá arriba, y llega el niño a traerla… Mirá, aquí asaltan, en esta parte es que salen asaltantes comunes en la noche a quitarle la caja al motorista…

Pagar extorsión es obligatorio para los buses. Así de claro. Es imposible que en El Salvador de hoy, demarcado por las pandillas como está, las autoridades puedan proteger a los motoristas de una ruta que decida no pagar. Son un blanco fácil, hacen el mismo recorrido todos los días. Si no pagan, tarde o temprano, alguien será asesinado. En 2015, según la Policía, 93 motoristas de buses y microbuses fueron asesinados. Los empresarios de buses agremiados en dos asociaciones fuertes, que muchas veces ocupan la carta de la inseguridad para negociar con los políticos, aseguran que en 2015 pagaron a las pandillas 26 millones de dólares en extorsiones.

Así de mortal la situación, pagar extorsión ofrece algunas prerrogativas.

—Aquí asaltan… La MS me ha dicho que cualquier cosa, si alguien anda jodiendo o asaltando buses, ellos me protegen. Yo le digo (al pandillero): mirá, los motoristas me acaban de tirar que andan dos chavos, uno con short blanco, una gorra así… Él me responde: ahorita. Lo identifican y le dicen: si volvés a venir, te vamos a matar. Es más efectivo que la Policía. Es inmediato.

La relación con la Policía es, para algunos, innecesaria en estas zonas. O, si es necesaria, lo es por razones paradójicas. Algunos negociadores de renta de los buses dan el número telefónico con el que negocian la renta a los policías. Piden ser intervenidos, pero no para denunciar la extorsión, sino para que en caso de escuchas no los vayan a confundir con extorsionistas. A la hora de negociar con un pandillero, se habla como si se hablara con un amigo: qué ondas, perro; qué pasó, compa; buena feria te mando ahí, buen alivián. En ocasiones, lo único que quiere un negociador que da el teléfono a la Policía es no terminar preso por hacer su trabajo.

El negociador no sabe el apodo real de ninguno de los pandilleros con los que habla. Tiene ocho teléfonos controlados desde los que se comunican. El que un día dijo llamarse Chino la próxima vez dirá llamarse Seco. Pero el negociador tiene maña para identificar voces y saber, por la experiencia de cómo se resolvieron problemas, qué voz los resuelve.

Hace algunos meses, dos pandilleros abordaron varias unidades lejos del punto de buses. Dijeron ser miembros de una clica de la MS, dieron dos apodos, dos números de teléfonos y una orden a los motoristas: queremos un dólar diario por unidad. Suena a poco, pero en este caso iban a ser más de 600 al mes. El negociador llamó a los teléfonos recibidos por los motoristas y les pidió un favor: entiéndanse con el pandillero de la MS al que ya le pago renta. Les dio el teléfono de la voz a la que relaciona con la solución de sus problemas. El negociador enlazó telefónicamente a dos mareros. Sus problemas se solucionaron.

—Vaya, aquí salimos de zona MS para volver a zona 18. ¿Viste ese poste? Ahí va el bus. Nos tienen bien vigiladitos. ¿Ves esa casa? Ese es el punto donde hay que mandarles el bus cuando hay un muerto.

Tener un punto de buses dentro de una frontera pandillera implica ponerte del lado de esa pandilla a la hora en la que hay muerte y en la que se necesita diversión. El negociador, al señalar la casa, se refiere a que ahí es donde se hacen los velorios de los pandilleros asesinados. Él tiene que enviar un bus cada vez que matan a alguno, para trasladar a la gente al cementerio. Combustible y motorista corren a cuenta del busero. Lo mismo ocurre alrededor de fechas como navidad, semana santa o la primera semana de agosto. Los pandilleros vacacionan.

—A veces piden ir a la playa El Sunzal —dice el negociador—, El Majahual. La vez pasada pidieron ir hasta El Cuco. Nooo, le dije, no jodás, más cerquita. Bus y gasolina. Les negocio: mirá, los buses están malos, se van a quedar. El de aquí responde: no te preocupés, yo llamo grúa si se queda, y voy a llevar mecánico.

El negociador negocia. Si ya hizo dos viajes por muerte o placer al mes, intenta desviar el favor. Les pide que busquen otra ruta y le pidan sus buses.

Regresamos al punto. Cinco motoristas saludan al negociador. Esperan su turno para salir de ruta. Los motoristas cruzan fronteras de guerra a diario. Gracias a la extorsión, tienen permiso de circulación en diferentes zonas. Aunque a veces ni la extorsión les otorga la libre circulación.

—Si se dan cuenta de que un motorista anda tatuaje o anda manejando con un bicho de pandilla contraria o de una colonia muy identificada con la otra pandilla, rapidito lo sacan. Nos llaman y nos dicen: por este lado que ya no pase. A veces directamente nos dicen que ya no lo quieren ver trabajando en la ruta. Tenemos gente que ha tenido que sacar Dui nuevo para poder trabajar y que los mareros no los jodan.

Hay quienes necesitan documentos con información falsa para poder recorrer algunas zonas de su propio país. Documentos falsos para transitar, como los que algunos migrantes centroamericanos compran para cruzar México o entrar a Estados Unidos, aquí hay quienes los ocupan para pasar de una colonia a otra.

El negociador asegura que es costumbre que los motoristas hagan paradas no establecidas formalmente a la entrada de colonias gobernadas por las pandillas. Paran, dice, para que se baje la gente que no puede entrar a esas colonias.

Le pregunté a uno de los empresarios de buses con los que hablé qué hacen en esos casos. Me respondió que despiden al motorista y que el motorista entiende la razón. Si trabaja, muere. El mismo empresario, luego de responder, soltó una frase de esas que caen pesadas, que generan un momentáneo silencio en la sala: “Si a mí la pandilla me dice que ese motorista no trabaje, no trabaja; si me dice que por esa calle no pase, no paso; si me dice que cambie una parada, la cambio; si me dice que ese día no salgan los buses, no salen. Aquí ni Viceministerio de Transporte ni Policía de Tránsito, yo obedezco a las pandillas y punto”. La sentencia viene con agravante: el empresario que la pronunció ha sido diputado de la Asamblea Legislativa.

La última semana de julio de 2015, como una medida de presión hacia un gobierno que aumentaba la represión contra las pandillas y las comunidades que gobiernan, las tres pandillas ordenaron un paro general de transporte que se cumplió casi totalmente. Algunos no acataron. Solo esa semana, siete motoristas fueron asesinados mientras trabajaban.

El negociador se baja del carro y se despide desde la ventana. Hago la última pregunta:

—¿Ya pagaron aguinaldo?

—Ya, 300 dólares extra a la 18; 550 a la MS.

Pequeña zona neutra

—Antes estaba un grupo de un lado y otro del otro. Querían marcar la diferencia. Se habían dividido en dos pedazos la cancha.

Lo dice, a la par de la cancha de baloncesto, la directora de una escuela del municipio de Apopa. Ella pasa de los 40. Está a cargo de una escuela que ha quedado justo en zona neutra. De un lado tiene al Barrio 18 Revolucionarios. Del otro lado tiene a la Mara Salvatrucha. La escuela no está cerca del límite. Es el límite. Está rodeada por dos colonias del Barrio 18 y cinco de la MS. Adentro de la escuela, de hecho, estudian los palabreros de las dos colonias que cercan la escuela. Toda esta situación es, para la directora, una suerte.

—Estamos en el límite. No está definido quién va a tomar las riendas de la institución. Estamos en el limbo. Eso es un punto a nuestro favor. Mientras ellos se definen, quizá es de las pocas instituciones de Apopa donde no se nos pide dinero.

Lo usual, según confirman esta directora y dos maestros más con los que hablé, es que los pandilleros hagan llegar un mensaje a la dirección por medio de un maestro o del portero de la escuela: queremos tanto dinero mensual. Ese dinero sale de las bolsas de los maestros. Pagan para poder enseñar.

Una de las grandes ventajas de delimitar fronteras es imponer impuestos. Todos pagan, las compañías que instalan televisión por cable, las señoras que venden en los mercados del centro, taxistas, el camión del Agua Cristal, el marinero que vuelve de meses en el mar. Hay colonias donde los pandilleros exigen una cuota mensual a cada habitante que tiene vehículo, un impuesto por ser privilegiado.

La escuela de esta directora, en cambio, está en zona neutra. Nadie ha terminado de imponerse.

—El día que definan la rivalidad, se nos van a ir todos los alumnos contrarios y nos vamos a quedar a disposición de la pandilla que gobierne.

El día que una pandilla amplíe su frontera, la escuela será suya y no aceptarán foráneos.

Para otros maestros, la situación de esta escuela de Apopa sería catastrófica. En lugar de un territorio de despeje, la escuela podría ser un territorio de guerra intramuros. Un maestro del departamento de La Libertad me describió su escuela como un lugar “tranquilo” porque “gracias a Dios solo tenemos alumnado que vive en zona MS”. Sin embargo, eso depende del talante de cada directora, y esta ha sabido controlar la situación adentro haciendo algunas concesiones.

Intentan no expulsar a nadie ni aplazarlos, hacen lo posible para que pasen. E incluso, en algunos momentos, permiten que la escuela se convierta en una zona de resguardo ante otra guerra que enfrentan las pandillas.

—La escuela es un lugar seguro para ellos. Un alumno estaba en una clase a la que le adelantamos los exámenes, porque se enfermó el maestro. Los despachamos. Ese alumno llegó. Yo sé que él es de los líderes de la 18. Me dijo: ‘seño, permítame que esté viniendo, puedo hacer limpieza. A mi casa llega seguido la Policía y tengo miedo’. ¿Miedo a qué?, le pregunté. ‘No pregunte, seño, solo permítame estar aquí’.

Si bien la mayoría de los operativos de la Policía van dirigidos contra objetivos pandilleros específicos, durante 2015, el año más violento del siglo en El Salvador, las denuncias en contra de operativos policiales irregulares que se saldan incluso con masacres de gente desarmada han sido recurrentes. La Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos ha asegurado que esto se ha vuelto una de sus prioridades. La institución tiene expedientes abiertos por casos como la masacre de San Blas, donde un grupo de la Policía asesinó a ocho personas, dos de ellas no pandilleros, desarmados y rendidos, que murieron de tiros en la cabeza y en la boca en una finca cafetalera.

La directora asegura que algunos alumnos han hecho sus intentos por echar leña al fuego, pero no han prosperado en esta zona neutra. No faltan en las aulas los gritos de “hay barrio” cuando alguna suma o resta da 18; ni los aplausos cuando el resultado es 13. Han encontrado pintas de MS y 18 en aulas como la de cómputo, pero tras dialogar con ellos y asegurarles que llamarán a sus padres, son “los mismos líderes los que se han sentado a resolver y al día siguiente ya no están las pintas”. La directora, inmersa en su cotidianidad compleja, describe las señales de paz de una manera muy particular.

—Le digo, aquí es tranquilo, por ejemplo, nunca me le han dicho a un maestro que va a aparecer en una bolsa.

Lo del recreo lo lograron resolver con una charla general de la directora a los alumnos. “Aquí no hay jóvenes de un lado o de otro, sino solo alumnos”, dijo. Y logró que desapareciera la frontera dentro de la cancha de la escuela. Solo esa frontera.

—Del portón de la escuela para afuera ya todo está mapeado. Unos se van por un lado, otros por otro. Algunos esperan unas horas para irse. Se reparten. De cada lado caminan los de cada pandilla. El problema son los que viven en la colonia MS que está del otro lado de la calle, no en la colonia de la par de la escuela.

Esos alumnos tienen que atravesar toda la calle principal de la colonia del Barrio 18 Revolucionarios para cruzar la carretera y llegar a su zona MS.

—Se ha negociado que un pick up los venga a traer, incluso a los grandes —hay alumnos de más de 20 años en la escuela—. El pick up se va por la calle principal, no entra a los pasajes.

Una especie de amnistía, un salvoconducto, un permiso temporal para atravesar la frontera prohibida. Solo a ciertas horas del día y solo para uniformados de la escuela.

La amnistía no es total. Es para ese pick up que lleva a esos muchachos. Este año, un estudiante de la 18 cruzó la frontera MS y murió baleado.

Un agente de la PNC borra un grafiti de la Mara Salvatrucha (MS) en el centro de Zacatecoluca. Hasta le fecha, la MS se ha mantenido al margen de la batalla que las dos facciones del Barrio 18 sostienen en el municipio. En El Salvador, borrar un grafiti de una pandilla puede costar la vida, ya que usualmente las pandillas lo interpretan como una falta de respeto. Foto de archivo: Fred Ramos

La directora asegura que los verdaderos miembros de las pandillas que estudian en la escuela son contados. Asegura que los dos líderes tienen 14 y 15 años y estudian en octavo y noveno grado. Niños sumergidos en una guerra que les deja solo caminar por pedazos de su país. Los demás son estudiantes que no pertenecen a ninguna pandilla, pero viven en colonias dominadas bajo su signo. Cuando hay que identificarse se identifican con su colonia, como es obvio. ¿Quién de adolescente no defendió su aula? ¿Quién no fue parte de una pandilla inocente en su colonia, de esas que servían para ganar guerras de silbadores en navidad o para pinchar llantas y tocar timbres? A ellos les pasa lo mismo, pero en medio de una situación que no tiene nada de divertida ni de navideña. Son niños respondiendo a su ambiente. Su barrio lo dominan pandillas sanguinarias y ellos, sin formar parte, se identifican con sus letras, sus números, imitan a sus líderes, caminan como ellos y se dan de puños contra niños de la otra colonia que tampoco son pandilleros. ¿Lo hacen porque son asesinos? ¿Porque traen el gen de la muerte? ¿Porque son peores que otros niños? No, porque son niños que actúan normalmente, se acostumbran a la situación que los rodea, y esa situación es anormal, enferma, destructiva.

Las fronteras no solo delimitan una cancha o una colonia. A veces, también el aprendizaje.

—Una vez, un alumno nos dijo: ‘tengo que aplazar este año’. No sé qué misión traía, pero tenía que estar en medio del grupo que subiría a su grado. Él lo dijo: ‘este año me han mandado a aplazar’, y no se refería a sus papás.

Hay quien dirá que la directora concede, que otorga a las pandillas. Hay quien jamás entenderá la complejidad de esta guerra. Esta guerra, por ocurrir todos los días en las zonas donde viven millones de salvadoreños, ha modificado el tejido social, cada pedacito. El recreo en una escuela, el camino al trabajo, las pruebas para obtener un empleo, los lugares donde se juega fútbol, la hora de salida de la escuela.

—Prácticamente, nosotros mantenemos todo el año una tregua aquí adentro. Todo el año tenemos que estar orientando. Mi pregunta es: ¿qué hay afuera de la escuela? ¿Qué se les ofrece?

La guerra.
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


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