Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

miércoles, 18 de mayo de 2016

Alfonsina y El Mar

 
 
SEMMEXICO


Nació 29 de mayo de 1892, Murió el 25 de octubre en 1938.

Alfonsina Storni es una de las voces más representativas de la poesía lírica del continente, nació en el cantón suizo del Ticino, Suiza. Se nacionalizó argentina. Diarista, poeta, periodista, escritora y feminista, es una figura que se antoja valiente. De ella se sabe que ejerció con maestría el periodismo y se dedicó a la enseñanza.

En 1916 publicó su primer libro La Inquietud del Rosal. Su compromiso feminista la llevó a defender el derecho de las mujeres al voto político, entre otras demandas. Creó una prosa que cambió la perspectiva de las letras. Talentosa desde muy joven fue versátil, hizo teatro, poesía, discurso y al ser diarista se ocupó de desarrollar ese don inquisidor permanente, sobre la primavera, la vida y la muerte.

Al contraer cáncer, decidió poner fin a su vida, ahogándose en las aguas de Mar del Plata, el 25 de julio de 1938. Tenía 46 años. Su último poema Quiero Dormir, fue publicado al día siguiente en el diario La Nación, de Buenos Aires.

Ella sensibilidad pura. Nacida para la creación posmodernista, ha trascendido fronteras y como Virginia Wolf al suicidarse mostró hasta donde se ejerce en libertad, este, el oficio de vivir.

Sus padres fueron Alfonso Storni y Paulina Martignoni, quienes junto a sus abuelos Alfonsiño y María, y a María y Romero (los hermanos mayores de Alfonsina) llegaron a la provincia de San Juan desde Lugano (Suiza), en 1880. Fundaron una pequeña empresa familiar, y años después, las botellas de cerveza etiquetadas «Cerveza Los Alpes, de Storni y Cía», comenzaron a circular por toda la región.

Sus padres, dueños de una cervecería en San Juan, regresaron a Suiza en 1891. En 1896, volvieron a Argentina junto con Alfonsina, quien había nacido durante la estancia de la pareja en el país europeo. En San Juan, concurrió al jardín de infantes y desarrolló la primera parte de su niñez. A principios del siglo XX la familia se mudó a Rosario (provincia de Santa Fe), donde su madre fundó una escuela domiciliaria y su padre instaló un café cerca de la estación de ferrocarril Rosario Central. Alfonsina se desempeñó como mesera en el negocio familiar, pero dado que este trabajo no le gustaba se independizó y consiguió empleo como actriz. Más tarde recorrería varias provincias en una gira teatral.

Storni ejerció como maestra en diferentes establecimientos educativos y escribió sus poesías y algunas obras de teatro durante este período. Su prosa es feminista, y según la crítica, posee una originalidad que cambió el sentido de las letras de Latinoamérica. Otros dividen su obra en dos partes: una de corte romántico, que trata el tema desde el punto de vista erótico y sensual y muestra resentimiento hacia la figura del varón, y una segunda etapa en la que deja de lado el erotismo y muestra el tema desde un punto de vista más abstracto y reflexivo.

La crítica literaria, por su parte, clasifica en tardorrománticos a los textos editados entre los años 1916 y 1925, y a partir de Ocre encuentra rasgos de vanguardismo y recursos como el antisoneto. Sus composiciones reflejan, además, la enfermedad que padeció durante gran parte de su vida y muestran la espera del punto final de su vida, expresándolo mediante el dolor, el miedo y otros sentimientos.

Fue diagnosticada con cáncer de mama, del cual fue operada. A pedido de un medio periodístico se realizó un estudio de quirología, cuyo diagnóstico no fue acertado. Esto la deprimió, provocándole un cambio radical en su carácter y llevándola a descartar los tratamientos médicos para combatirla.

Se suicidó en Mar del Plata arrojándose de la escollera del Club Argentino de Mujeres. Alfonsina consideraba que el suicidio era una elección concedida por el libre albedrío, y así lo había expresado en un poema dedicado a su amigo y amante, el también poeta suicida Horacio Quiroga. Hay versiones románticas que dicen que se internó lentamente en el mar; algunas de esas versiones sirvieron para componer la canción «Alfonsina y el mar», basada enteramente en cómo se suicidó Alfonsina. Su cuerpo fue velado inicialmente en esa ciudad balnearia y finalmente en Buenos Aires. Actualmente sus restos se encuentran enterrados en el Cementerio de la Chacarita.

“A los doce años escribo mi primer verso. Es de noche; mis familiares ausentes. Hablo en él de cementerios, de mi muerte. Lo doblo cuidadosamente y lo dejo debajo del velador, para que mi madre lo lea antes de acostarse. El resultado es esencialmente doloroso; a la mañana siguiente, tras una contestación mía levantisca, unos coscorrones frenéticos pretenden enseñarme que la vida es dulce. Desde entonces, los bolsillos de mis delantales, los corpiños de mis enaguas, están llenos de papeluchos borroneados que se me van muriendo como migas de pan”.

En 1908 según declaró a la revista El Hogar, escribió su primera obra de teatro, Un corazón valiente; sin embargo, no han quedado testimonios de este hecho.

En el año 1909 dejó el hogar materno para terminar sus estudios en Coronda. En esa localidad se dictaba la carrera de maestro rural, en la Escuela Normal Mixta de Maestros Rurales. En el registro de inscripciones aparece la leyenda «Alfonsina Storni, 17 años, Suiza». Fue aceptada por su entusiasmo, porque no tenía certificado de estudios primarios y tampoco aprobó el examen de ingreso, pero la escuela recién abría y necesitaba alumnos.

Fue celadora de la escuela para autofinanciar su vida.

Su profesora de Idioma Nacional, Emilia Pérez de la Barra, la estimuló a trabajar porque había detectado en ella condiciones de escritora. Por su parte, la secretaria de la institución, Carlota Garrido de la Peña, una escritora santafesina, propuso publicar un boletín del colegio que reflejara las actividades del mismo y del lugar. En el segundo número se describe que la alumna docente Storni cantó una romanza con voz dulce y sentimental y en los números cuatro a siete se publicó un trabajo expuesto en unas conferencias sobre temas pedagógicos que se celebraban todos los sábados por los alumnos del segundo año. Se trataba de un método para enseñar aritmética en los primeros grados.

En 1910 comenzó a realizar viajes los fines de semana sin que nadie supiese a dónde iba y de dónde conseguía el dinero. Alguien se dio cuenta que viajaba a Rosario. En la ciudad de San Lorenzo, durante la celebración del aniversario de la batalla de San Lorenzo, le pidieron que cantara. En un escenario adornado de banderas argentinas entonó la «Cavatina» de El Barbero de Sevilla de Rossini.

En abril de 1921 ingresó como docente en la Escuela para Niños Débiles del Parque Chacabuco. Alfonsina no se sentía a gusto en este empleo porque decía que las autoridades no eran comprensivas con ella.

Desde 1911 en que se trasladó a Buenos Aires, llevando consigo sus pocas pertenencias. Arribó a la estación del ferrocarril del Norte (actualmente Retiro) y se hospedó en una pensión hasta el año siguiente. El 21 de abril de 1912 nació su hijo Alejandro, sin padre conocido. El parto se llevó a cabo en el hospital San Roque (hoy Hospital Ramos Mejía). Más tarde madre e hijo se debieron mudar a una casa compartida con un matrimonio.

Descansó unos meses y en 1913 consiguió trabajo de cajera en una farmacia y posteriormente en la tienda A la Ciudad de México. Realizó algunas colaboraciones en la revista Caras y Caretas, se supone mediante recomendación. La remuneración era de veinticinco pesos.

La empresa Freixas Hermanos la contrató para escribir anuncios, luego de pasar el examen entre cien hombres, su sueldo fue de doscientos pesos cuando al anterior empleado le pagaban cuatrocientos. En Caras y Caretas se relacionó con José Enrique Rodó, Amado Nervo, José Ingenieros y Manuel Baldomero Ugarte; fue con los dos últimos con quienes su amistad fue más profunda. Con este empleo, su situación económica mejoró, por lo que pudo realizar viajes frecuentes a Montevideo, donde conoció a la poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou y al que sería su gran amigo, el escritor también uruguayo Horacio Quiroga.


En 1916 comienza a publicar poemas y prosa, todavía sin el carácter de colaboradora permanente, en la revista literaria La Nota donde publicó, por ejemplo, los poemas “Convalecer” y “Golondrinas”.

La inquietud del rosal, un libro de poesías donde expresaba sus deseos como mujer y describía su condición de madre soltera sin ningún tipo de complejo, se publicó en 1916, aunque nunca le pudo pagar la edición al impresor.

Amado Nervo, el poeta mexicano paladín del modernismo junto con Rubén Darío, embajador de México en Argentina, publicó sus poemas en Mundo Argentino, y esto da una idea de lo que significaría para ella, una escritora sin reconocimiento aún, el haber llegado hasta aquellas páginas.

Hizo amistad con otros poetas, entre ellos, el uruguayo José Enrique Rodó, Julio Herrera y Reissig, Manuel Ugarte y José Ingenieros.

Eran épocas de crisis, en las que la poesía no alcanzaba para vivir. Para complementar sus actividades, Storni escribía gratis para el periódico La Acción ?de tendencia socialista? y en la revista Proteo ?de tendencia latinoamericanista?. Buscó un trabajo más rentable y consiguió ser directora en el colegio Marcos Paz, en la calle Remedios de Escalada y Argerich. La escuela, perteneciente a la Asociación Protectora de Hijos de Policías y Bomberos, funcionaba en una casa rodeada de un gran jardín, y además tenía una biblioteca con más de dos mil libros que le permitió completar sus lecturas. Poco después de conseguir dicho empleo se mudó a una casa en la calle Acevedo 2161, que se encontraba más cerca del establecimiento, junto a su hermana.

Su voluntad no la abandonó, y siguió escribiendo. En 1918 publicó El dulce daño. Ese mismo año recibió una medalla de miembro del Comité Argentino Pro Hogar de los Huérfanos Belgas. También siguió visitando a sus amigos uruguayos en Montevideo, entre quienes estaba Juana de Ibarbourou, años después de la muerte de la poetisa argentina.

Su libro Languidez (de 1920) había merecido el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura. También en 1920 viajó por primera vez a Montevideo. Era joven y parecía alegre; por lo menos su conversación era chispeante, a veces muy aguda, a veces también sarcástica. Levantó una ola de admiración y simpatía. Un núcleo de lo más granado de la sociedad y de la gente intelectual la rodeó siguiéndola por todos lados. Alfonsina, en ese momento, pudo sentirse un poco reina.

En una visita que realizó al local de las Lavanderas Unidas, un pseudosindicato del socialismo, que era frecuentado por personas de raza negra, parda y mulatas, comenzó a dudar de la época en la que vivía; se sintió trasladada a la época colonial y a temer que sus poemas resultaran futuristas, cosa que no ocurrió, ya que logró relacionarse desde el primer momento.

En el año 1923, la revista Nosotros, que lideraba la difusión de la nueva literatura argentina y con hábil manejo formaba la opinión de los lectores, publicó una encuesta, dirigida a los que constituían «la nueva generación literaria». La pregunta estuvo formulada sencillamente: «¿Cuáles son los tres o cuatro poetas nuestros, mayores de treinta años, que usted respeta más?».

Alfonsina Storni tenía en ese entonces treinta y un años recién cumplidos, la edad límite exigida para constituirse en «maestro de la nueva generación». Su libro Languidez (de 1920), había merecido el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura, lo que la colocaba muy por encima de sus pares. Muchas de las respuestas a la encuesta de Nosotros coincidieron en uno de los nombres: Alfonsina Storni.

En 1925 publicó Ocre, que marcó un cambio decisivo en su poesía. Desde hacía dos años era profesora de lectura y declamación en la Escuela Normal de Lenguas Vivas. Su poesía, fundamentalmente de temática amorosa, también se ligó a la temática feminista e intentó desligarse de las hopalandas del Modernismo y volver más la mirada al mundo real.

En ese período, Gabriela Mistral la visitó en la casa de la calle Cuba. Fue un encuentro de importancia para la escritora chilena, ya que lo publicó ese año en El Mercurio. «Extraordinaria la cabeza —recuerda— pero no por rasgos ingratos, sino por un cabello enteramente plateado, que hace el marco de un rostro de veinticinco años». Insiste: «Cabello más hermoso no he visto, es extraño como lo fuera la luz de la luna a mediodía. Era dorado, y alguna dulzura rubia quedaba todavía en los gajos blancos. El ojo azul, la empinada nariz francesa, muy graciosa, y la piel rosada, le dan alguna cosa infantil que desmiente la conversación sagaz y de mujer madura». La chilena quedó impresionada por su sencillez, por su sobriedad, por su escasa manifestación de emotividad, por su profundidad sin transcendentalismos. Y sobre todo por su información, propia de una mujer de gran ciudad, «que ha pasado tocándolo todo e incorporándoselo».

Fue nombrada titular en una cátedra del Conservatorio de Música y Declamación, también fue maestra de Castellano y Aritmética en una escuela de Bolívar y además fue designada por el doctor Noel directora del Teatro Infantil Municipal, una decisión que los medios de prensa calificaron como acertada.

En esta época elaboró sus teorías acerca de la relación entre hombres y mujeres con el objetivo de volcarlo en una obra teatral; el resultado se vio reflejado el 20 de marzo de 1927 cuando se estrenó su obra de teatro El amo del mundo, que despertaba las expectativas del público y de la crítica. El día del estreno asistió el presidente Alvear acompañado de su esposa, Regina Pacini. La obra no tuvo una buena crítica, y a los tres días tuvo que retirarse de cartel, lo que provocó la indignación de Alfonsina.

En 1926 escribió Poemas de amor y ocho años después publicó Mundo de siete pozos. En este lapso se orientó hacia otro género, los relatos en primera persona, a veces con rasgos autobiográficos donde las ideas no pertenecen ni al espacio ni a la poesía ni tampoco a la nota periodística informativa. El diario Crítica publicó en ocasiones estos relatos y uno titulado Psicología de a dos centavos donde una mujer, Juliana, le cuenta por carta a su amiga Amelia los pormenores de su reciente divorcio.

José Ingenieros le recomendó viajar anualmente a Córdoba; una anécdota cuenta que recurrió al jefe de policía para denunciar que los vigilantes la insultaban con malas palabras, otro de los muchos síntomas de paranoia que comenzaba a padecer. Además, sospechaba que estaba enferma de tuberculosis.

La poetisa tuvo intensa participación en el gremialismo literario e intervino en la creación de la Sociedad Argentina de Escritores.

Para intentar distraerla, su amiga Blanca de la Vega ?compañera de las cátedras del Conservatorio de Música? la impulsó a hacer ese año un viaje a Europa, que repitió en 1931, en compañía de su hijo. Allí conoció a otras escritoras, y la poeta Concha Méndez le dedicó algunos poemas.

En Madrid visitó el Lyceum Club formado por las parejas de los intelectuales y la Residencia de Señoritas que dirigía María de Maetzu, donde vivían las estudiantes que cursaban sus carreras en esa ciudad y en los dos lugares dio conferencias y cursos destacándose una titulada Una mujer ultramoderna y su poesía.

En ese viaje visitaron Toledo, Ávila, El Escorial, Andalucía, Sevilla, Córdoba y Granada y luego visitaron París y a su ciudad natal, Sala Capriasca, en Suiza.

En el segundo viaje visitó con su hijo de 20 años las ruinas de Pompeya y la ciudad de Ginebra. A su regreso se instalaron en una pensión de la calle Rivadavia al 900, muy cerca del café Tortoni. El escritor Federico García Lorca no dejó de ir ni una sola noche en su visita a Buenos Aires de 1934.

En 1931, el intendente municipal José Guerrico nombró a Alfonsina jurado: era la primera vez que ese nombramiento recaía en una mujer. Alfonsina se alegró de que comenzaran a ser reconocidas las virtudes de la mujer y afirmó en un diario refiriéndose a su designación: «La civilización borra cada vez más las diferencias de sexo, porque levanta a hombre y mujer a seres pensantes y mezcla en aquel ápice lo que parecieran características propias de cada sexo y que no eran más que estados de insuficiencia mental. Como afirmación de esta limpia verdad, la Intendencia de Buenos Aires declara, en su ciudad, noble la condición femenina».


En 1932, publicó sus Dos farsas pirotécnicas: Cimbelina en 1900 y pico y Polixena y la cocinerita. También colaboró en los diarios Crítica y La Nación y sus clases de teatro fueron su rutina diaria.

En 1937 escribió su último libro llamado Mascarilla y trébol publicado al año siguiente. Lo compuso durante las noches en Bariloche, y trató de desarrollar una nueva forma de pensar la poesía y, por consiguiente, una nueva forma de pensar el mundo.

Alfonsina reflexionó sobre el resto de su vida, a los cuarenta y cinco años de edad y habiendo sufrido una enfermedad que difícilmente tuviese cura. Sabía que la amenaza estaba pendiente y lo reflejó en sus versos. El libro lo finalizó en diciembre de 1937 y se lo dio al amigo de sus inicios, Roberto Giusti. Cuando este lo recibió lo leyó detenidamente y observó una manera particular de plantearse las asociaciones poéticas que le hizo recordar al español Góngora; principalmente, le llamó la atención la insistencia en el paisaje, sobre todo en el río. En un reportaje del año 1938 admitió que el libro le pareció «carecer de alma».

En enero de 1938 Alfonsina pasó sus vacaciones en Colonia y recibió el 26 de ese mes una invitación del Ministerio de Instrucción Pública Uruguayo que intentaba reunir en un mismo acto a las tres grandes poetas del momento: Juana de Ibarbourou, Gabriela Mistral y ella. Tituló su conferencia “Entre un par de maletas a medio abrir y las manecillas del reloj”. El resultado del encuentro fue exitoso y el público la aplaudía todo el tiempo, interrumpiendo su charla. Entre los presentes se encontraba Idea Vilariño.


Al regresar a Buenos Aires se enteró del suicidio de Leopoldo Lugones en un recreo de Tigre y también de la hija de Horacio Quiroga, Eglé, con solo veintiséis años. Fue al Tigre todos los domingos ese año.


Un día, cuando se estaba bañando en el mar, una ola fuerte y alta le pegó en el pecho a Alfonsina, quien sintió un dolor muy fuerte y perdió el conocimiento. Sus amigos la llevaron hasta la playa. Cuando recobró el conocimiento descubrió un bulto en el pecho que hasta el momento no se notaba pero en esa oportunidad se podía tocar con la mano.

El 20 de mayo de 1935, Alfonsina fue operada del cáncer de mama en el sanatorio Arenales. Se pensaba que era un tumor benigno, pero en realidad tenía ramificaciones. La mastectomía le dejó grandes cicatrices físicas y emocionales.

Su carácter cambió, ya no visitó más a sus amistades y no podía admitir sus limitaciones físicas; deseaba vivir pero no aceptaba los tratamientos impuestos por los médicos. Solo asistió a una sesión de rayos que la dejó exhausta y no pudo soportar el tratamiento. No permitía que su hijo la besara y se lavaba las manos con alcohol antes de acercarse a él o de cocinar.

El 18 de octubre de 1938 viajó a Mar del Plata. Fue a la estación Constitución acompañada de su hijo Alejandro ?de 26 años?28 y de Lidia Oriolo de Pizzigatti, dueña del hotel donde se alojaba frecuentemente en la calle Tres de Febrero. Cuando el tren partió le dijo a su hijo que le escribiese, que lo iba a necesitar.

Alfonsina le escribió dos cartas de contenido ambiguo a su hijo, el 19 y 22 de octubre, en las que parecía que luchaba contra la decisión de terminar con su vida. El jueves 20 escribió todo el día en el hotel abrigada con un poncho catamarqueño, aunque era primavera. Al día siguiente un dolor en el brazo le impidió continuar con su tarea. Sin embargo, se esforzó y el sábado despachó una carta en el buzón. Contenía su poema «Voy a dormir», el último que escribió. El domingo tuvo que concurrir el doctor Serebrinsky porque ya no soportaba el dolor. El lunes le solicitó a la mucama que escribiese por ella una carta para Alejandro y a las once y media se acostó a dormir.

Hacia la una de la madrugada del martes 25 de octubre de 1938, Alfonsina Storni abandonó su habitación y se dirigió a la playa La Perla. Esa noche su hijo Alejandro no pudo dormir; a la mañana siguiente, lo llamó la dueña del hotel para informarle que le habían reportado del hotel que su madre estaba cansada pero bien.

Hay dos versiones sobre el suicidio de Alfonsina Storni: una de tintes románticos, que dice que se internó lentamente en el mar, y otra, la más apoyada por los investigadores y biógrafos, que afirma que se arrojó a las aguas desde una escollera.

lunes, 16 de mayo de 2016

Érase una vez un país llamado Brasil


La investigación en Petrobras logró algo impensable: llevar al banquillo y a la cárcel a las élites políticas y económicas del país. El escándalo manchó al Partido de los Trabjadores y creó la oportunidad perfecta para justificar el ‘impeachment’.
 
 

Carla Guimarães


Patricia y yo somos primas, pero nos sentíamos como hermanas. Crecimos en el mismo barrio, en Salvador de Bahía, y vivíamos en edificios vecinos. Ella estaba siempre en mi casa y, cuando no, yo estaba en la suya. Nacimos en una dictadura y asistimos el paso a la democracia. Su padre llamaba revolución a la llegada de los militares al poder. El mío decía que fue un golpe. Su padre temía que un sindicalista barbudo llamado Lula ganara las primeras elecciones directas. A menudo repetía que Lula era un analfabeto. Mi padre creía que, en un país tan clasista como Brasil, un obrero jamás llegaría a la presidencia. Yo ya vivía en Madrid cuando Lula fue investido presidente en 2003, contradiciendo a mi padre, aterrando a mi tío. 13 años después de aquello, Patricia y yo estamos irremediablemente peleadas. Ella defiende la salida de la presidente Dilma. Dice, como su padre, que forma parte de una revolución. Yo, como el mío, digo que lo que está ocurriendo en Brasil es un golpe.


Nuestra disputa empezó el mismo día en que Dilma fue reelegida presidente, hace poco menos de 19 meses. Por aquel entonces Patricia tenía un odio visceral hacía el partido de Lula y Dilma, el Partido de los Trabajadores (PT), mientras que yo les había votado elección tras elección. Cuando Dilma empezó su segundo mandato, Brasil estaba inmerso en uno de los mayores escándalos de corrupción de su historia, el caso Petrobras. La investigación en la empresa de petroleo brasileña logró algo impensable: llevar al banquillo y a la cárcel a las élites políticas y económicas del país. El escándalo manchó indiscutiblemente al partido de Dilma y creó la oportunidad perfecta para justificar el golpe.
Publicidad

Los grandes medios de comunicación de Brasil, que pertenecen a un pequeño grupo de familias, crearon lo que se podría llamar la dramaturgia del impeachment: existe un Gobierno corrupto, el pueblo pide su dimisión en las calles, el Congreso derriba a la presidente y Brasil vuelve a ser el país del futuro. Para esos medios, el PT no solo era el culpable de la corrupción, sino la causa de todos los males de Brasil. Patricia no podía estar más de acuerdo con ese guion. Ella y otros miles de brasileños salieron a las calles vestidos con los colores de la bandera para luchar contra la corrupción y exigir la salida del PT. Cada vez que Dilma hablaba en la tele, Patricia cogía una cacerola y se ponía a protestar desde su ventana. La historia narrada por los medios y defendida en las calles era casi perfecta, si no fuera por un pequeño detalle: Dilma no está acusada en ningún caso de corrupción. Sin embargo, muchos de los responsables por llevar adelante su proceso de impeachment sí lo están. Es el caso del expresidente del Congreso, Eduardo Cunha, del presidente del Senado, Renan Calheiros, y del propio vicepresidente, Michel Temer. Este último fue condenado por el Tribunal Regional Electoral de São Paulo por hacer donaciones de campaña por encima del límite legal y no podrá postularse a ningún cargo público en un periodo de 8 años. Temer acaba de ser nombrado presidente interino de la República de Brasil.

Uno de los mayores errores de Dilma y Lula fue dejarse absorber por la política tradicional

Quizás uno de los mayores errores del partido de Dilma y Lula fue haberse dejado absorber por la política tradicional brasileña. Después de tantos años en el poder, el PT ya no era tan cercano a los movimientos sociales que le apoyaron y estaba dedicado de lleno al juego político. Dilma ganó las ultimas elecciones con el apoyo del PMDB de Temer, Eduardo Cunha y Renan Calheiros. Un partido de derechas que siempre estuvo cerca del poder y que ahora ha encontrado la manera de tomarlo.

A pesar de la decepción con el PT, en los últimos meses, miles de personas salieron a las calles para denunciar el golpe. Algo que no estaba en el guion redactado por los grandes medios. Movimientos sociales, sindicatos, líderes indigenas, personalidades del mundo de la cultura y ciudadanos de distintas orígenes sociales se manifestaron en contra del impeachment en diversos actos a lo largo del país. El color predominante en esas protestas era el rojo, a diferencia del verde y amarillo que dominaban las marchas anti-Dilma. Yo participé en una manifestación en Madrid. Éramos cuatro gatos protestando en Sol, pero teníamos la sensación de formar parte de algo mayor. Nos sentíamos parte del enorme movimiento de lucha por la democracia que está tomando Brasil. Más que las siglas, nos unía la indignación de ver a tantos políticos involucrados en casos de corrupción votando a favor del impeachment de la presidente en nombre, paradójicamente, de la lucha contra la corrupción. También nos unía la sensación de que el Gobierno de Dilma no estaba siendo juzgado por sus errores, sino por sus aciertos.

Durante los 12 años de gobierno del PT cerca de 40 millones de personas salieron de la pobreza y la población históricamente excluida ganó espacio dentro de la sociedad. El partido cambió una historia de más de 500 años de desigualdad. Quizás por ello, ganó cuatro elecciones seguidas. En las últimas, la derecha se dio cuenta de que le costaría mucho recuperar el poder en las urnas y decidió tomarlo a través de un proceso aparentemente legal, pero tremendamente injusto. Los que asumen ahora el Gobierno representan los intereses de los grandes latifundios, la industria de las armas, las iglesias evangélicas y quizás de muchos políticos y grandes empresarios a los que le vendría bien que las investigaciones de los casos de corrupción, como el de Petrobras, fuesen finalizadas sin mucho revuelo y sin grandes repercusiones.

Durante los 12 años de gobierno del PT cerca de 40 millones de personas salieron de la pobreza

Días antes de la votación en el Senado, decidí llamar a Patricia. Era su cumpleaños y pensé que sería una buena oportunidad para retomar nuestra relación. Ella contestó sorprendida. Creo que pensó lo mismo que yo y decidió hacer un esfuerzo por hablarme. A pesar de nuestras buenas intenciones la llamada fue de lo más surrealista. En cuanto empezamos a hablar nos dimos cuenta de que si tocábamos el tema del impeachment esta sería nuestra última conversación. Así que hablamos del clima, del paso de los años, de nuestra niñez e incluso de una crema para el pelo. Hablamos de casi todo, menos del tema que copaba las portadas de los periódicos, las noticias de la tele y las conversaciones de los brasileños. Durante aquellos extraños minutos, Patricia y yo decidimos que habíamos nacido en Noruega.

El pasado 12 de mayo, cuando Dilma fue apartada de la presidencia, sentí una tristeza enorme. Tristeza e impotencia. Pensé en Brasil, en mi padre, en mi infancia y en Patricia... ¿Estará feliz? ¿Era eso lo que realmente quería? La imaginé devolviendo la cacerola a la estantería de la cocina y guardando su camiseta verde y amarilla en un cajón hasta el próximo Mundial. Para mí, sin embargo, es hora de sacar la camiseta roja del armario. Esta historia no puede acabar aquí.

jueves, 28 de abril de 2016

LA MÁSCARA



Estimado Jorge Zabalza. Hemos hablado por teléfono hace un par de minutos y convenido en que le mandaría este correo con algunas preguntas sobre la presidencia de Mujica, el Frente Amplio y el rumbo que a tomado el MLN-T.

En el fondo me interesa saber hasta que punto usted cree que Mujica ha traicionado, o no, los valores originales del MLN. ¿Es así? ¿Se puede decir que la política que ha seguido desde la presidencia es de izquierdas? ¿Se han beneficiado los mas pobres de su gestión? ¿Se equivocó el MLN-T al abrazar el pragmatismo del que hace alarde el presidente? ¿Cuáles son los problemas que no han podido resolver?

No quiero aburrirle demasiado con preguntas. Me interesa mas su valoración general de los cambios que se han producido en el MLN y en que cree que se ha equivocado Mujica y las otras figuras destacadas del movimiento.

Muchísimas gracias.


Giles Tremlett
Contributing Editor based in Madrid
The Guardian
+34 629218297
giles.tremlett@gmail.com
giles.tremlett@theguardian.com

Entrevista de Tierra Libre a Giles Tremlett


Señor Giles Tremlett.
Agradezco su interés por mi opinión. Agradezco su llamada y su mail, pero sus preguntas podrían obtener respuestas que dibujen una caricatura de mi visión sobre el fenómeno Mujica-Huidobro. Le seré franco: no me agrada pasar como el esquemático y cuadrado crítico del gran pensador y filósofo José Mujica. He preferido escribirle estas apresuradas líneas que no sé si “The Guardian” podrá publicarlas. De todas maneras, de ellas usted puede extraer sus conclusiones y espero que le sirvan para algo.
Por supuesto me reservo el derecho de poner en conocimiento del público “La Máscara”.
Sin más, agradezco el incentivo a escribir.
Saluda atte.
Jorge Zabalza



LA MÁSCARA
  Jorge Zabalza


El mundo conoce el matrimonio igualitario, la despenalización del aborto, la legalización de la marihuana, el discurso en las Naciones Unidas del presidente más pobre del mundo, los goles de Suárez....los rasgos más bellos de la bella máscara con que se presenta Uruguay. La intención de este artículo es aproximar el lector al modelo productivo uruguayo, a sus consecuencias sociales y a la cuestión de los derechos humanos. Apenas son algunos datos que indican, a quien le interese, por dónde explorar y descubrir la cara más fea de la realidad uruguaya, la que oculta su máscara de presentación.

El modelo productivo

En el breve lapso de los últimos diez años, el cultivo de la soja transgénica pasó de ocupar escasas 20.000 hectáreas a más de un millón y medio, casi el 10% de la tierra cultivable del Uruguay. Aunque es el principal producto de exportación, no se le agrega valor alguno: el 95% se envía a granel para ser industrializada en China y Europa. El Ministerio de Economía contabiliza como “exportado” el grano que atraviesa los portones de la Zona Franca de Nueva Palmira: el 80% de la cosecha de soja sale a través de ese enclave extranjero sin pagar impuestos.

Según el Censo Agropecuario, el volumen de agrotóxicos que consume Uruguay se multiplicó casi que por 5 (de unas 4.000 toneladas pasó a casi 19.000); por las mismas razones, la importación de fertilizantes se duplicó (de 243.000 toneladas a 556.000). Las otrora naturales praderas del Plata hoy están bañadas en las sustancias químicas que requiere la soja transgénica. Suman cientos las denuncias por intoxicaciones de personas y contaminación de los ríos y arroyos.

Como el cultivo de la soja no requiere mano de obra, se expulsa de la tierra a sus habitantes: entre el 2000 y el 2011 el número de asalariados rurales sufrió una reducción del 26,5% y la población dedicada a las tareas agrícolas disminuyó en un 43,7%. Como la rentabilidad es mayor si se cultiva en grandes extensiones, la expansión de la soja aceleró el proceso de concentración de la propiedad de la tierra, grandes. Uruguay va camino a ser un gigantesco y despoblado latifundio.

¿Cómo ha sido posible una transformación tan profunda del campo uruguayo? La expansión de la soja en todo el Cono Sur es el gran negocio de la Monsanto, Cargill y otras corporaciones transnacionales que especulan con la producción de alimentos en el mundo. Se benefician también los llamados pools de siembra, empresas de bandera argentina, cuyo ejemplo paradigmático son “Los Grobo”, propiedad de Gustavo Grobocopatel, el “rey de la soja” del MERCOSUR.

Los inversores llegan a estas playas, atraídos por las leyes de inversiones y de zonas francas que les entregan gratuitamente el rico patrimonio nacional, pero también por las promesas y guiños del presidente Mujica. Antes de iniciar su mandato, en un “almuerzo de trabajo” en el Hotel Conrad de Punta del Este, Mujica pidió a los empresarios extranjeros que vinieran al Uruguay y les prometió que gozarían de prerrogativas y nadie los castigaría con impuestos como las detracciones que los exportadores de soja pagan en la Argentina. Cinco años después, al ir a pedir a los capitales finlandeses que vengan por favor a construir otra planta de pasta de celulosa, el presidente Mujica opina públicamente que es un “sacrificio” que hace para crear puestos de trabajo. Sin embargo, las propias cifras de su gobierno demuestran que por cada hectárea que la forestación roba a la ganadería, se expulsa cinco asalariados rurales del campo y se los envía a vegetar en la periferia de Montevideo. En proporción a su población y territorio, gracias a las genuflexiones de sus gobernantes, Uruguay está orgullosos de ser el país de América Latina que recibió la mayor cantidad de inversión extranjera directa, orgullosos de ser una nación dependiente del sube y baja del precio internacional de los “commodities” en la bolsa de Chicago.

El modelo se completa con una Deuda Externa cuyo monto absoluto crece cada día y que determina aspectos esenciales de nuestra vida: los gastos en la educación pública, la construcción de viviendas accesibles al pobre y en la atención de la salud son restringidos para pagar intereses y amortizaciones a los acreedores. No se salda la deuda social pero se “honra” la deuda externa, que nos somete a los vaivenes de la tasa de interés fijada por la Reserva Federal de los EEUU.

Nos hicieron un país deformado por la inversión extranjera y condenado de por vida al pago de la Deuda. No es esta la revolución agraria de José Artigas en 1815, ni la patria socialista por la que murieron tantas y tantos en los años '70; ni siquiera es el Uruguay Productivo que definieron las bases frenteamplistas antes del 2005. ¿Quién determinó este destino para nuestra patria? ¿Fue algún Congreso del Frente Amplio? No, de ninguna manera. Es obra de Danilo Astori, Tabaré Vázquez y José Mujica, operadores políticos de los capitales transnacionales que transformaron la matriz productiva del Uruguay.

Consecuencias sociales.

En base a los datos del impuesto a la renta recaudado por Impositiva, el Instituto de Economía de la Universidad de la República logró determinar que el 1% de los uruguayos más ricos, unas 23.000 personas, se apropian de la misma parte del ingreso nacional que el 50% más pobre, alrededor de 1:150.000 personas. Ese dato se completa con la noticia de que, en estos meses del 2014, las ganancias de los bancos privados han sido las mayores de los últimos cuatro años. También creció la rentabilidad de los negocios de exportación e importación, del “agronegocio”, de la producción de carne vacuna y ovina, la especulación inmobiliaria, el transporte de carga y el turismo. El crecimiento de la economía uruguaya, su desarrollo y el modelo agroexportador, están administrados para enriquecer aún más a los más ricos. A pesar de la imagen de redistribución que vende el gobierno, en estos diez años la concentración del ingreso nacional ha sido la más regresiva e injusta de los últimos cien años.


Esa regresión ha producido un agravamiento de la injusticia social. Veamos un par de datos que convalidan esa afirmación: la Universidad de la República puso en conocimiento del público que la cifra real de niños menores de 6 años que nacían pobres era del 49,2%, casi el doble del 27,3% que contabilizaban los organismos gubernamentales. En los mismos días la prensa se enteró que más de 100.000 jóvenes “ni trabaja ni estudia”, hecho que las estadísticas oficiales pretendían ignorar. Por otra parte, a pesar de los consejos de salarios y de la protección sindical, la mitad de los asalariados se mantiene por debajo de los 16.000 pesos. Al definir la pobreza por una “línea” de ingresos monetarios, que en julio de 2014 se fijó en 9.800 pesos, para el gobierno no son pobres estos asalariados, sin embargo, sus ingresos que no cubren la tercera parte de las necesidades básicas. La pobreza es un fenómeno cultural y no solamente de ingresos insuficientes: en Uruguay viven bastante más de un millón de pobres, la tercera parte de la población, cuya cultura es una forma empobrecida de pensar y de sentir, marginada de la estructura del conocimiento y la educación, que para sobrevivir emplea códigos muy diferentes a los empleados por quienes están incluidos en la vida del consumo y el escaparate. La pobreza endémica, cuatro o cinco generaciones de uruguayos pobres, es consecuencia irremediable del modo de reproducirse el capital y, en el Uruguay, crece en la misma medida que aumentan las inversiones de las corporaciones transnacionales. La instalación de una fábrica de pasta de celulosa “aumenta en tres o cuatro puntitos el PBI” (al decir de Mujica) pero se alimenta manteniendo salarios bajos, infantilizando la pobreza y dejando a la juventud sin futuro.


Por otra parte, también es cierto que un sector de trabajadores aumentó su consumo y su confort a nivel de la clase media. El progresismo instaló consejos donde se fija el monto del salario por acuerdo entre trabajadores y empresarios con participación del Ministerio de Trabajo. La medida estableció una instancia “institucionalizada” para la lucha salarial, una especie de “lucha permitida” que se tradujo en crecimiento del número de sindicatos y de la cantidad de trabajadores afiliados y que mejoró sensiblemente los ingresos de aproximadamente una tercera parte de los trabajadores uruguayos. Esa transferencia de poder adquisitivo fue un impulso decisivo para la expansión del consumo y, por consiguiente, del crecimiento del PBI en Uruguay. Sin embargo, el bienestar de una parte no puede servir para ocultar la situación real de la gran mayoría de los trabajadores.


La población empobrecida ha sido empujada hacia los barrios que rodean Montevideo, zonas que parecen trasplantadas del África pobre y están cuidadosamente separadas de las zonas donde los ricos viven como en el Primer Mundo. Pese a que la CEPAL y “The Economist” felicitan al gobierno de José Mujica por sus logros, la brecha entre los más ricos y los más pobres ha tomado dimensiones escandalosas. El Uruguay está recorriendo el camino que ya recorrieron Europa y los EEUU... algún día el Mujica deberá rendir cuentas por su hipocresía de crearse una imagen de “presidente más pobre del mundo” y favorecer la concetración de ingreso y de la riqueza.

Doble moral


Más del 10% de los montevideanos vive en asentamientos irregulares. Es una población condenada por el sistema: las élites la identifican como amenaza a su seguridad y le declararon una guerra preventiva. Su existencia pasa a ser la justificación del gasto en las más modernas tecnologías de vigilancia, control y represión. Por acuerdo entre ambos gobiernos, se permitió la intervención de “asesores” de EEUU en la instrucción de los policías y guardias carcelarios del Uruguay. Los “conocimientos” que vienen del appartheid estadounidense se suman a las enseñanzas ya impartidas por la policía israelí, experta en el “control” de la nación palestina. No es de extrañar entonces que se haya vuelto sistemático el abuso y la violencia policial contra los barrios de la periferia, ni que se torture en las cárceles para adolescentes.

El modelo productivo crea marginación y exclusión social que la policía se encarga de controlar reprimiendo. El significado profundo del fenómeno es el abandono de los mecanismos pacíficos para resolver conflictos sociales y la opción por el ejercicio institucional de la violencia. Los partidos políticos permanecen pasivos frente a los torturadores y el “gatillo fácil”. De continuar en ese rumbo, más temprano que tarde, se comenzarán a violar sistemáticamente los derechos humanos.

La actual violencia policial no está desligada de la impunidad que disfrutan los criminales que cometieron delitos de lesa humanidad entre 1968 y 1985. En el Pacto del Club Naval (1984), que permitió el retorno a la vida parlamentaria y electoral, los mandos militares exigieron no ser castigados por sus delitos. La impunidad se volvió el programa político del partido militar y embanderados con ella, transitan esta “democracia” que se les impuso. La firmeza de sus reclamos doblegó la voluntad de las élites e impuso las políticas de olvido y perdón que determinan el clima ideológico actual. La Verdad y la Justicia desaparecieron del debate electoral en la actual campaña; no preocupa a ninguno de los cuatro partidos que compiten por escaños parlamentarios. Dicho contexto ha provocado un retroceso en la investigación y condena judicial de los culpables de delitos de lesa humanidad. Pese a los recomendaciones internacionales de ser diligentes en las causas de derechos humanos, el gobierno y el Poder Judicial parecen haberse comprometido a encubrir los militares acusados de desapariciones forzosas, asesinatos, violaciones y torturas. Esa impunidad crea un clima subjetivo de doble moral que favorece el resurgimiento del abuso y la violencia policial en los barrios, así como la tortura, vejamenes y persecuciones a los adolescentes privados de su libertad. En esta cuestión es donde la apostasía muestra sus facetas más pervertidas... tal vez se pueda calificar como “debilidad humana” que Mujica, Fernández Huidobro y otros ex-guerrilleros que los acompañan, abandonen las filas de la lucha por el socialismo y se vuelvan operadores de las grandes corporaciones transnacionales; tal vez hasta se pueda comprender que sean indiferente a las condiciones de pobreza en que viven más de la tercer parte de los uruguayos y hayan cruzado la trinchera para firmar acuerdos militares con el Pentágono y tomar whisky con los reyes del imperio como Obama, Soros y Rockefeller; pero excede toda capacidad de compresión y despierta ganas de matarlos el doblez ético y moral que los lleva a proteger los torturadores y asesinos del terrorismo de estado, a los que mataron, desaparecieron, violaron y torturaron a sus compañeras y compañeros, a los que ellos mismos habían convocado a dar la vida por la emancipación social. Abjuraron de sus principios, de sus sentimientos más profundos, aquellos que se volvían lágrimas ante la noticia de la muerte del hermano querido... Son apóstatas y, si logran sobrevivir a sus consciencias, serán recordados por la historia como los Malinche del siglo XXI. Imperdonables.

Campaña electoral

Los carros y caballos de los clasificadores de residuos ocupan el centro de la ciudad y los montevideanos se enteran de que existe un mundo desconocido allende los muros invisibles de la marginación. La Suprema Corte de Justicia deja en libertad a los asesinos del maestro Julio Castro, uno de los desaparecidos emblemáticos, y los uruguayos cobran consciencia de que la hipocresía institucionalizada protege a los criminales de lesa humanidad. Aparecen en la pantalla los niños y las mujeres de una zona rural mostrando sus manchas en la piel agredida por el glifosato o el agua potable se enturbia por la contaminación del río, y los montevideanos se dan cuenta que el “agronegocio” es agresión, enfermedad y muerte. Aunque los medios masivos reiteren hasta el cansancio que ha bajado la pobreza y la indigencia, a los votantes el sueldo no les alcanza para llegar a fin de mes y ven como hay gente viviendo de la basura, limpiando parabrisas los semáforos y durmiendo en la calle. La gente sabe que son un desastre los institutos de enseñanza donde concurren sus hijos aunque Tabaré Vázquez repita que la educación “va bien”. Los votantes tal vez ni se enteren de las críticas que recibe el gobierno desde la “izquierda radical”, pero se desalientan con la evidente contradicción entre las promesas soñadas y los diez años de gobierno. Los hechos enseñan más que mil discursos o artículos en las redes sociales. ...¿Por qué un gobierno que afirma haber terminado con la pobreza, deja de ser apoyado con entusiasmo por la militancia? ¿Cómo puede ser? El Frente Amplio triunfó ampliamente en las elecciones nacionales del 2004, cuando el carismático Tabaré Vázquez convocaba a hacer “temblar las raíces del neoliberalismo”. Diez años más tarde puede verse que no temblaron las raíces ni nada; la clave del fenómeno “desilusión” hay que buscarla en la ausencia del terremoto prometido. Es la misma historia de Rodríguez Zapatero, Hollande y la socialdemocracia europea. El mismo proceso de desencanto que parece estar ocurriendo en Brasil.
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


DONALD TRUMP, EL GORBACHOV DE NORTEAMÉRICA: ASÍ SE FRACTURA EL IMPERIO DESDE DENTRO

  Razones de Cuba   Desde La Habana, donde hemos visto caer imperios a lo largo de 500 años, la situación de Estados Unidos en junio de 20...