Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

lunes, 4 de septiembre de 2017

Roque Dalton, dos balas para silenciar una inteligencia incómoda

Foto: Archivo Roque Dalton
 
 
Roberto Bardini

“Es casi seguro que el politólogo graduado en Oxford y 'especialista en resolución de conflictos' no podría redactar una sola línea de este calibre”

A 42 años de su asesinato, hacemos presente la memoria de Roque Dalton. Poeta, periodista, intelectual y revolucionario que sufrió persecución, cárcel y exilio por sus ideas y su lucha por la liberación del pueblo salvadoreño. Fue asesinado por sus propios compañeros guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), quienes cometieron un error histórico… Así lo expresó Joaquín Villalobos, líder del ERP, en una entrevista que concedió el 18 de mayo de 1993.

“Poeta hondo y jodón, Roque prefería tomarse el pelo a tomarse en serio, y así se salvó de la grandilocuencia y de la solemnidad y de otras enfermedades que gravemente aquejan a la poesía política latinoamericana. No se salva de sus compañeros. Son sus propios compañeros quienes condenan a Roque por delito de discrepancia. De al lado tenía que venir esta bala, la única capaz de encontrarlo”: Eduardo Galeano

El 10 mayo de 1975 fue asesinado el poeta, periodista, ensayista, novelista y militante revolucionario Roque Dalton, considerado “el escritor más universal de El Salvador” y uno de los más brillantes narradores centroamericanos. En Argentina es uno de los grandes ausentes en los suplementos literarios dominicales, sean conservadores o “progres”.

Las dos balas que lo alcanzaron a traición desde atrás –la primera lo hirió en un hombro, la segunda le destrozó la cabeza– no salieron de una pistola policial o militar. Fueron disparadas por alguien que se suponía uno de sus compañeros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), organización en la que militaba y que más tarde se sumó al Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN).

Lo habían arrestado el 13 de abril de 1975 por “indisciplinado, revisionista de derecha y agente pro cubano”. Días después, la acusación cambió: era “agente de la CIA”, dijeron. Hoy se conocen varios testimonios acerca de que esta versión ya había circulado por boca de algunos dirigentes del Partido Comunista Salvadoreño, que envidiaban al poeta por su talento y lo detestaban por transgresor, irreverente, bebedor y enamoradizo. En lo que se refiere a moralina “proletaria”, el stalinismo, el maoísmo y la ultraizquierda rabiosa al estilo Sendero Luminoso, tuvieron un punto en común con el fundamentalismo religioso que exudan la Inquisición, el Opus Dei, Tradición, Familia y Propiedad, los Caballeros de Colón y otros desechos tóxicos.

La ejecución fue decidida por Alejandro Rivas, Vladimir Rogel, Jorge Meléndez y Joaquín Villalobos, integrantes de la dirección del ERP. Lo mataron en la misma fecha en que El Salvador celebra el Día de las Madres. Cuatro días más tarde, el escritor hubiera cumplido 40 años.

El cuerpo ni siquiera fue enterrado. Se cree que los ejecutores lo abandonaron en un paraje denominado El Playón y el cadáver terminó devorado por perros y aves de rapiña. Si la versión es cierta, hay un detalle aún más tenebroso: en ese lugar, los escuadrones de la muerte salvadoreños dejaban los restos acribillados a tiros de políticos, sindicalistas y estudiantes sospechosos de colaborar con la guerrilla.
 
 

Un “error de juventud”

Ninguno de los ejecutores de Roque Dalton tuvo un final heroico o, siquiera, un destino más o menos digno.

Alejandro Rivas, jefe máximo del ERP, huyó del país en 1976 con dos de los cinco millones de dólares que la organización había cobrado como rescate por el secuestro de un empresario que terminó asesinado. Se realizó una cirugía plástica que cambió su fisonomía, adquirió otra identidad y se sumergió en el ostracismo político.

Su protegido Vladimir Rogel –un militarista de escasa inteligencia, que despreciaba a los intelectuales y se había dedicado a golpear e insultar al poeta durante su cautiverio– fue “ajusticiado” con sus antiguos compañeros por motivos que no tenían nada que ver con la muerte de Dalton.

Jorge Meléndez ingresó al Partido Social Demócrata y se convirtió en director de Protección Civil del gobierno de Mauricio Funes, candidato del FMLN y primer presidente de izquierda en toda la historia de El Salvador. En mayo de 2010, Meléndez declaró: “Yo no recuerdo el asesinato de Roque Dalton. Recuerdo un proceso político en el cual salieron muertos varios compañeros, uno de ellos, Roque Dalton”. E insistió sin inmutarse: “Es una persona que murió fruto de un proceso político dentro de una guerrilla”.

Luego de la firma de los acuerdos de paz en México entre el gobierno de El Salvador y el FMLN en enero de 1992, el ex comandante Joaquín Villalobos pasó por la universidad inglesa de Oxford y se metamorfoseó en politólogo. Convertido impúdicamente en “consultor para la resolución de conflictos internacionales”, fue asesor de cuatro presidentes conservadores en política y neoliberales en economía, alineados con Estados Unidos: el salvadoreño Francisco Flores, el colombiano Álvaro Uribe y los mexicanos Carlos Salinas de Gortari y Felipe Calderón.

Dirigente del efímero Partido Democrático, el “apagaincendios” disponía de una columna de opinión en El Diario de Hoy, de tendencia conservadora, y un espacio matutino en la oficialista Telecorporación Salvadoreña. Además, cada vez que el gobierno de su país enfrentaba conflictos sociales, viajaba desde Gran Bretaña para opinar en vivo y en directo. Y no perdía una sola oportunidad para criticar a sus antiguos compañeros del FMLN.

El asesinato de Roque fue “injusto, un error de juventud, el más grave que cometí”, le dijo el propio Villalobos casi 18 años después al periodista Juan José Dalton, hijo de la víctima, quien en 1993 lo entrevistó serenamente durante tres encuentros. El muchacho no admitió la explicación: “Ello sería aceptar que esa etapa de la vida –la juventud– es potencialmente criminal”, escribió en el periódico Excélsior, de México.

En diciembre de 1998, el periodista británico John Carlin publicó en el diario español El País una entrevista a Villalobos, a quien describe como “un luchador por la libertad que se muestra aliviado por no haber ganado la guerra a principios de los años ochenta” y “un antiguo marxista que confiesa que siempre se ha sentido más cerca de la cultura norteamericana que de los soviéticos”. Un par respuestas del ex comandante guerrillero del ERP son más elocuentes que un ensayo de cien páginas acerca de su travestismo político: “Pobrecito mi país si hubiéramos ganado”, dice. “Éramos la generación del rock. ¿Qué teníamos que ver nosotros con ese aburrido mundo soviético?”.

De El Gráfico y Borocotó al marxismo

Roque Dalton nació el 14 de mayo de 1935, en San Salvador. Su padre, Winnall Dalton, era un millonario texano criado en la frontera con México. Su madre, María García, fue una modesta enfermera salvadoreña. Realizó sus primeros estudios en un colegio jesuita. Después estudió Derecho en El Salvador y Chile y cursó Antropología en México.

En 1953 entrevistó en Santiago al muralista mexicano Diego Rivera para la revista literaria de la Universidad de Chile. Él mismo relató más tarde su encuentro con el pintor: “Me preguntó, con aquella manera exuberante que tenía, que cuántos años tenía yo. Yo le dije que 18 años. Entonces me preguntó que si yo había leído marxismo. Yo le dije que no. Entonces me dijo que tenía yo 18 años de ser un imbécil. Y me echó”.

En 1956, Roque fundó con un grupo de poetas salvadoreños y centroamericanos el Centro Literario Universitario (CLU). Ese mismo año ganó el Premio Centroamericano de Poesía otorgado por la Universidad de El Salvador. A los 22 años de edad, se afilió al Partido Comunista, al que abandonó pocos años después.

Dalton tuvo un “costado” argentino, muy anterior a su amistad con Julio Cortázar y la admiración por la poesía de Juan Gelman. Comenzó en su infancia con la lectura de las revistas Billiken y Mundo Argentino, además de libros de texto escolares que el primer gobierno peronista distribuía en casi todos los países centroamericanos a través de sus embajadas. En febrero de 1969, entrevistado por el escritor uruguayo Mario Benedetti para la revista Marcha, dijo que había crecido “en la órbita del fútbol, de El Gráfico, Borocotó, Rico Tipo, César Bruto”.

Y en cierta ocasión, según cuenta en su poema “No, no siempre fui tan feo”, un marido celoso que suponía que él era un diplomático argentino, le rompió una botella de ron en la cara. Dalton agradece jocosamente la confusión porque si el iracundo esposo hubiera sabido que en realidad era un poeta salvadoreño quizás las consecuencias habrían sido peores.
 
 

“Como si supiera que me van a matar al día siguiente”

Por su militancia, el escritor estuvo preso y fue desterrado. Vivió en Guatemala, Cuba, la Unión Soviética y Checoslovaquia. En ese tiempo, conoció Vietnam del Norte y Corea.

Mucho antes de su asesinato ya había sido condenado a muerte dos veces y logró escapar casi milagrosamente. La primera vez, cuatro días antes de la fecha prevista para su ejecución en octubre de 1960, fue derrocado el general de turno. La segunda, en 1965 cuando un terremoto devastó El Salvador. El escritor estaba encarcelado en el poblado de Cojutepeque, a 34 kilómetros de la capital, y aprovechó la grieta en una de las paredes de su celda para hacer un boquete y escapar a toda velocidad.

En 1967 escribió una frase premonitoria: “Desde hace algunos años siempre me propuse escribir de prisa, como si supiera que me van a matar al día siguiente”. Con el seudónimo de “Farabundo”, en 1969 ganó el Premio Casa de las Américas de poesía con su ópera-rock Taberna y otros lugares, escrita durante sus dos años de residencia en Praga.

La obra poética de Dalton incluye: Mía junto a los pájaros (1957), La ventana en el rostro (1961), El mar (1962), El turno del ofendido (1962), Los testimonios (1964), Poemas (antología, 1968) y Los pequeños infiernos (1970).

Entre sus ensayos y narraciones se cuentan: César Vallejo (1963), El intelectual y la sociedad (1969), “¿Revolución en la revolución?” y la crítica de la derecha (1970), Miguel Mármol y los sucesos de 1932 en El Salvador (1972) y Las historias prohibidas del Pulgarcito (1974), donde figura el célebre “Poema de amor”, dedicado a sus compatriotas.

Luego de su muerte se publicaron Pobrecito poeta que era yo (novela), El libro rojo de Lenin (ensayo) y Un libro levemente odioso y Contra ataque (poesía).
 
 
“Cuando sepas que he muerto…”

En diciembre de 1973, Roque ingresó a El Salvador con un pasaporte falso a nombre de “Julio Dreyfus”. Dentro del ERP utilizó el nombre de “Julio Delfos Marín”. Antes de su retorno final al país, se había sometido a una cirugía facial realizada por el mismo equipo médico cubano que preparó la entrada clandestina del “Che” Guevara a Bolivia.

“Es la inteligencia y clarividencia de Roque la que disgustó a ciertas personas dentro de una organización política, que tenía mucha autoridad pero poca inteligencia y poco acierto en sus posiciones”, dijo su compatriota Fabio Castillo, médico y dirigente político, integrante de la Comisión Política Diplomática del FMLN y dos veces rector de la Universidad de El Salvador. “Era difícil para esas personas entender la inteligencia de Roque. Eso no le gusta a las personas que no tienen igual nivel de capacidad y de comprensión”.

El escritor Eduardo Galeano recuerda así al poeta asesinado:

Roque Dalton, alumno de Miguel Mármol en las artes de la resurrección, se salvó dos veces de morir fusilado. Una vez se salvó porque cayó el gobierno y otra vez se salvó porque cayó la pared, gracias a un oportuno terremoto. También se salvó de los torturadores, que lo dejaron maltrecho pero vivo, y de los policías que lo corrieron a balazos.

Y se salvó de los hinchas de fútbol que lo corrieron a pedradas, y se salvó de las furias de una chancha recién parida y de numerosos maridos sedientos de venganza. Poeta hondo y jodón, Roque prefería tomarse el pelo a tomarse en serio, y así se salvó de la grandilocuencia y de la solemnidad y de otras enfermedades que gravemente aquejan a la poesía política latinoamericana. No se salva de sus compañeros. Son sus propios compañeros quienes condenan a Roque por delito de discrepancia. De al lado tenía que venir esta bala, la única capaz de encontrarlo.

“Creo que a Roque, si no lo matan en el 75, lo matan después porque siempre era incómodo, ese tipo de inteligencia es un lujo que este país no ha permitido darse”, escribe Luis Alvarenga en El ciervo perseguido, una biografía de Dalton publicada en 2002.

El hombre que murió por orden de Joaquín Villalobos y otros tres esperpentos políticos, dejó un poema premonitorio:

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre

porque se detendría la muerte y el reposo.

(…)

Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.

Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.

No dejes que tus labios hallen mis once letras.

Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.

Es casi seguro que el politólogo graduado en Oxford y “especialista en resolución de conflictos” no podría redactar una sola línea de este calibre. La poesía y la literatura no son destrezas propias de los verdugos.

jueves, 31 de agosto de 2017

José Miguel Fritis: El ocaso de un renegado


José Miguel Fritis
 
 
Escrito por Rodrigo Aguilera en mayo de 2009



Combatió a la guerrilla y a la ultraderecha salvadoreña durante 10 años y sobrevivió a varios atentados. A su regreso a Chile, varios de sus camaradas renegaron de él y lo marginaron del poder. José Miguel Fritis, finalmente terminó su carrera política siendo alcalde de Chaitén. El hombre que ha vivido entre el personaje y el mito, hoy se prepara para escribir sus memorias.

En la tranquilidad de su casa, en una parcela en Puerto Varas, el ex alcalde de Chaitén, José Miguel Fritis (60), descorchó una botella de Champagne y celebró, el 15 de marzo pasado, como si la elección del nuevo Presidente de El Salvador hubiese ocurrido en Chile. Mauricio Funes, el candidato del Frente Farabundo Martí por la Liberación Nacional, había obtenido el triunfo en las urnas, después de que la derecha y el partido ARENA (Alianza Republicana Nacional) estuvieran ininterrumpidamente 20 años en el gobierno de esa nación. Ese día, una serie de recuerdos se hicieron más intensos para Fritis que vio en la asunción de Funes el término de un proceso político del cual fue parte y en muchos casos dirigió, en una de las facetas menos conocidas y más controversiales del ex edil chaitenino.
 
Desde 1979 hasta 1989, José Miguel Fritis, a través de la Democracia Cristiana en Centroamérica, participó de una guerra en El Salvador. El objetivo de la DC en este país era llegar al gobierno mediante elecciones, y para lograrlo comenzó una campaña política que utilizó como instrumento a los medios de comunicación (crearon, con la ayuda de Venezuela, una productora, se formó un canal de televisión y elaboraron programas de radio), que la llevaron inevitablemente a enfrentarse con la guerrilla de tendencia marxista y con los grupos de derecha, que tenían el poder apoyados por los militares.
 
El trabajo tuvo tres etapas: entre 1979 y 1982, donde se ideó un cronograma y se comenzó a intervenir para producir el cambio político; en ese entonces el control en El Salvador lo ejercían 14 familias. Luego vino una etapa de transición, entre 1982 y 1984, donde se busca que todos los grupos, incluso la guerrilla, participaran de las elecciones. Y desde 1984 hasta 1989, tiempo en el cual ejercen el poder en el gobierno del DC José Napoleón Duarte.
 
José Miguel Fritis fue parte de un grupo de jóvenes dirigentes chilenos que cumplió diversos roles en El Salvador y que, por lo mismo, fueron conocidos como “Los Salvadoreños”, aunque en su caso su participación fue especial, por decirlo de algún modo, por el cargo que ocupó como asesor del gobierno de Duarte y su cercanía con la dirigencia venezolana. En esos años, este país, bajo un gobierno demócratacristiano, tuvo inj erencia directa entregando apoyo político, económico y militar, para que militantes de sus filas llegaran al poder en El Salvador, en Guatemala y Ecuador.
 
LA GUERRA Y EL PODER

– ¿Cómo conoció al presidente electo de El Salvador?
 
Él era un periodista joven que trabajó en el SICAC, Servicios Informativos para Centroamérica y el Caribe (organismo que tenía la misión de crear medios de comunicación para contar lo que estaba pasando en el país y así ganar adhesión para el proyecto político que se buscaba instaurar).
 
– ¿Qué trabajo hacia Funes?
 
Primero trabajó en El Salvador. Después Mauricio Funes junto a Giacomo Marasso (otro chileno en el gobierno de José Napoleón Duarte) fueron enviados a asesorar al gobierno de Vinicio Cerezo en Guatemala. Yo, aunque no era igual que en El Salvador, tenía contacto directo con el Presidente guatemalteco. Siempre sabía lo que estaba pasando en ese país.
 
-¿Pero qué hacían en Guatemala?
 
El gobierno de Venezuela, en la administración de Luis Herrera Campin, nos proporcionó dinero para que creáramos una productora de televisión y radio. Una vez que este proyecto estaba consolidado en El Salvador, como una política de apoyo e influencia de la Democracia Cristiana, se implementó y se dio apoyo comunicacional a Guatemala. Marasso era el responsable y Funes dirigió la parte radial.
 
-¿Usted fue parte del grupo de Los Salvadoreños?
 
Éramos un grupo de chilenos que trabajamos en un proyecto político, pero jamás actuamos de manera ilegal. Como grupo y con ese nombre nunca trabajamos así.
 
– ¿Su trabajo era combatir a la guerrilla?
 
En El Salvador había una guerra muy brutal. En la montaña, principalmente en la frontera con Nicaragua, había otros chilenos con instrucción militar en Cuba, Alemania Oriental y de la KGB que apoyaban a la guerrilla salvadoreña. Su posición era legítima, tanto como la de nosotros que teníamos este proyecto político que primero pretendía, por contradictorio que parezca, humanizar la guerra y crear las condiciones para que hubiera gobiernos democráticos.
 
– Antes que la DC tomara el poder ¿cómo se elegía al Presidente en El Salvador?
 
Todo estaba programado para que la política y la economía la manejaran 14 familias. Había un sistema bien especial: el Presidente era militar, elegido por los Coroneles y los civiles tenían el control de la economía.
 
– Ud. habla de lo brutal de la guerra y del control que existía por los militares y un grupo de civiles ¿Cómo actuaba la gente en ese clima?
 
Todos tenían miedo, los periodistas no querían salir en la televisión. Nosotros, junto a Marcelo Rozas (embajador de Chile en la República Checa, destituido recientemente) creamos el primer noticiero independiente, apoyados por Venezuela. Le dimos espacio a la guerrilla. ¿Sabes cómo se enviaban mensajes los grupos paramilitares de derecha, apoyados por el ejército, y los miembros del Frente Farabundo Martí por la Liberación Nacional? Colgaban a la gente desde los puentes y en las plazas y los cuerpos debían estar ahí por lo menos 4 horas. Si el juez ordenaba levantar el cuerpo antes de ese plazo era sentenciado a muerte.
 
– ¿Y cómo lograron que la gente votara?
 
Usamos un eslogan e imágenes muy brutales, para que la gente reaccionara y se atreviera a participar. El eslogan era “o votas o te mueres”. Y mostrábamos fotos con la leyenda, “esto es lo que puede ocurrir”, eran imágenes de gente muerta.
 
EL ESPÍA

– De Ud. y su paso por Centroamérica se han dicho muchas cosas. Se habla que su rol fue espiar para la CIA en El Salvador y desde ahí frenar la influencia de la guerrilla.
 
Eso es parte del mito. Hay que situar las cosas en el marco de la Guerra Fría. En ese tiempo, finales de los 70 y durante los 80, por primera vez en la historia la DC tuvo la posibilidad de generar un proyecto político e ideológico que sobrepasara las fronteras. Fue un movimiento muy bien articulado, principalmente en Centroamérica, a través de la Organización Demócrata Cristiana de América, ODCA, que era presidida en esa época por Renán Fuentealba. (Uno de los fundadores de la Democracia Cristiana chilena, que ocupó diversos cargos públicos y de representación internacional).
 
– ¿Cuál fue su misión combatiendo a la guerrilla?
 
Con la ayuda de los venezolanos replicamos en El Salvador los Batallones de Cazadores. Este grupo militar estaba integrado por personal en servicio activo y en retiro de Venezuela, más la tropa del ejército salvadoreño, que obedecía órdenes de generales salvadoreños. Operaban igual que los grupos que enfrentaron a los cubanos y la guerrilla venezolana durante los años 58 y 65. Antes estaban los argentinos de extrema derecha, apoyados por la CIA, para combatir a los marxistas. Ellos armaron los escuadrones de la muerte. Una vez que entramos nosotros, los argentinos salieron de Centroamérica.
 
– ¿Y eso era un avance?
 
Sin duda, hicimos un proceso que incorporaba a los disidentes y a quienes abandonaron la lucha armada. A otros los detuvimos. Logramos que existieran prisioneros y no bajas. Era tal la brutalidad, que los avances eran que las muertes eran menos dolorosas, los cuerpos ya no aparecían torturados y las bajas se daban entre grupos combatiendo. Se convenció al Ejército que la lucha no era contra la población civil.
 
– ¿Los chilenos corrieron riesgos?
 
Yo me preocupé que estuvieran a salvo. Pero entre el 82 y el 84 se asesinaron casi 2 mil dirigentes demócratas cristianos en ese país.
 
– O sea ¿Ud. era el jefe de seguridad del gobierno de Napoleón Duarte?
 
No, yo estaba a cargo de implementar un modelo político. Ahora, si me pregunta si estaba a cargo de las comunicaciones, sí lo estaba. Si estaba a cargo de los programas sociales, también. Y si en esa misma línea me pregunta si estaba a cargo de las políticas de seguridad, sí lo estaba. Por lo mismo, por mi función, era quien me relacionaba con la CIA.
 
-¿Para quién trabajaba usted?
 
Para Venezuela, a través de la ODCA.
 
– ¿Y entonces cómo controlaba los temas militares en El Salvador?
 
No los controlaba, pero tenía injerencia. Los oficiales de ejército en servicio activo y en retiro de Venezuela fueron parte de los Batallones de Cazadores, en un trabajo que yo coordiné. También hice todas las gestiones para producir el reencuentro entre la Iglesia y las fuerzas armadas y lograr que se aceptaran capellanes. El ejército y la policía salvadoreña fueron adiestrados por venezolanos, entre otros por personal de la Dirección de Servicios de Inteligencia y Prevención de Venezuela.
 
– Por lo mismo se dice que Ud. cumplía una función de espionaje, estando en el gobierno de Napoleón Duarte.
 
Los espías como en la Segunda Guerra Mundial no existen. Más bien yo tenía gente que espiaba para mí. En el proyecto trabajaban más de 300 personas, que aportaban información para los análisis de situaciones en toda Centroamérica.
 
– ¿Qué tipo de información le proveían a Ud.?
 
De todo tipo.
 
– ¿Como cuál?
 
Por ejemplo, determinamos quién fue el responsable de la muerte de monseñor Oscar Arnulfo Romero (Arzobispo de San Salvador desde 1977 hasta el 24 de marzo de 1980. Lo mató un francotirador por sus denuncias de violaciones a los DD.HH). Ahí, en ese caso establecimos que la orden la dio el Coronel en retiro Roberto D´Aubuisson, uno de los líderes del partido de derecha ARENA y que el acto lo ejecutó un policía en retiro. Hicimos un video y ese se lo mostrábamos a la gente para que supiera lo que estaba pasando en el país.
 
– Y en ese clima, sabiendo quienes eran los integrantes de los escuadrones de la muerte, ¿nunca lo quisieron matar?
 
Sobreviví a 8 atentados efectivos y hubo varios que se desarticularon antes. En una ocasión, en la Embajada de Venezuela, cuando me reunía para almorzar con Arístides Calvani, un amigo y profesor de la Academia de Altos Estudios Militares, lanzaron una granada. El jardinero no había cortado el pasto, lo que evitó que el elemento explosivo rodara hasta la terraza. La explosión destrozó el comedor.
 
– Me imagino que hubo otros casos
 
Yo me desplazada con personal de seguridad armado y en vehículos blindados. Eso nos salvó de disparos y explosivos que nos lanzaban. En una ocasión se equivocaron y confundieron mi oficina con una casa, que resultó destruida.
 
– ¿Alguna vez conoció a quienes quisieron matarlo?
 
Un guerrillero que desertó y que luego fue asesinado por sus compañeros me contó que había órdenes para matarme. Y el diputado DC, David Trejos, propició una vez un encuentro con D´Aubuisson. (Ex candidato a la presidencia, vinculado a los escuadrones de la muerte).
 
– ¿Y qué pasó?
 
Fue hasta anecdótico. Esto ocurrió cuando comenzaba el gobierno de Napoleón en 1984. Nos juntamos a cenar y cuando él se despide, camina hacia el auto y en eso se regresa y me dice: “doctor Fritis -allá con más de 2 guardaespaldas te dicen doctor- ha sido muy grata esta conversación. Quiero adquirir un compromiso con usted. Me comprometo a que no lo voy a mandar a matar nunca más, no se cuide de mí, yo respondo por mi gente”.
 
– Pero los atentados siguieron hasta antes que Ud. regresó Chile, el 89.
 
Claro, pero no por órdenes de D´Aubuisson, sino que por la guerrilla y por gente de extrema derecha que ya no le obedecía.
 
– ¿Ha pensado dejar un testimonio escrito de lo que fue su participación en la política chilena y centroamericana?
 
En el mediano plazo voy a escribir mis memorias, para ir también rompiendo los mitos. Para colocar las cosas en su justa dimensión. Todos los que, por una u otra razón, han estado en lo que ha sido mi vida o yo en la de ellos, estarán presentes.
 
– Algunas de esas personas tal vez no lo feliciten por contar lo que para la mayoría es un secreto.
 
Cada uno sabrá enfrentar el rol que jugó en la historia. Más de alguno, sin duda, no quedará contento con mis memorias.
 
EL RETORNO

– ¿Por qué regresó a Chile?
 
En 1989 se produjo el cambio de gobierno al ganar la derecha las elecciones con el partido ARENA y obviamente para mí era imposible seguir con un proyecto. Así que nosotros como DC nos retiramos.
 
– En esa época también hay un proceso político intenso. ¿Por qué no asumió alguna función pública si tenía tanta experiencia en temas de gobierno?
 
Hay varios factores que influyeron en eso. Yo tenía una presencia y jugué un papel afuera y pensé ingenuamente que iban a respetar mi cupo, mi trayectoria acá, si no soy ningún aparecido en la DC. Fui el último gerente de la Radio Balmaceda, que la Junta Militar cerró en 1977.
 
– ¿No fue porque participó de un gobierno que violó los derechos humanos, y porque Ud. fue parte importante para anular la guerrilla en El Salvador?
 
Hay una falsa apreciación de mí en ese sentido, porque lo que yo hice fue trabajar para un gobierno en un país que estuvo en guerra. Por lo mismo en los sectores de izquierda hubo rechazo y también en cierto grupo del partido. Además se me vinculó, erróneamente, porque yo estaba en El Salvador, al denominado “Carmengate”. Ese proceso interno en la DC, con la polémica por la adulteración del padrón electoral, que terminó con Patricio Aylwin como candidato presidencial el 89. Y hubo otros factores también, más personales.
 
– ¿Como cuáles?
 
Lo que pasa es que yo me separé en El Salvador (de Soledad Romero Aguirre, 4 hijos). Los testigos de mi matrimonio fueron Patricio Aylwin y Radomiro Tomic. Y el mismo Frei (padre) estuvo presente. Eran muy amigos de mis suegros, al igual de Enrique Krauss y Patricio Rojas, todos eran parte del núcleo cercano a la familia. La separación fue muy traumática. Hoy las relaciones con mi ex mujer están bien, pero estuvieron muy mal.
 
– ¿Y usted cree que eso influyó?
 
De alguna manera eso influyó y yo también me equivoqué en algunas cosas, pero me empecé a dar cuenta que ya no tenía espacio en el partido y lo ratifiqué cuando hablé con Enrique Krauss, una vez que asumió como ministro del Interior.
 
– Pero si Krauss no lo recibió, hay publicaciones de prensa al respecto.
 
No, si me recibió, él dormía en mi casa. Todos los chilenos que iban a Venezuela o El Salvador alojaban en mi casa. Como Jaime Ravinet y Andrés Zaldívar.
 
– ¿Y de qué conversaron con Krauss?
 
De temas de seguridad, por algo estuve 10 años en un país en guerra. Le dije que aquí se iba a producir un problema con los grupos más de izquierda que estaban armados. Me dijo que yo era muy caribeño. La Concertación siempre ha tenido un sentimiento de culpabilidad, hasta hoy con la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI), de crear un organismo de seguridad.
 
– ¿Le dio alguna idea de cómo tenían que hacerlo?
 
Yo le propuse que gente joven de todos los partidos fuera becada para especializarse en el extranjero en temas de seguridad. Para que cuando se hablara de temas de inteligencia con otras naciones e internamente todos estuvieran en sintonía. Me dijo que era caribeño, nunca más hablamos hasta que mataron a Jaime Guzmán.
 
– ¿Quién lo llamó?
 
Yo estaba en Santiago y me llama Belisario Velasco. Conversamos y yo volví a hacerle un diagnóstico de la situación y le dije que había un problema con el armamento suelto. Me preguntó qué se podía hacer y le dije que se podían comprar las armas, como se hizo en El Salvador, incluso con la ayuda de la Iglesia.
 
– ¿Y eso lo hizo el gobierno?
 
Había conversado, no me acuerdo el día pero fue previo a que mataran a Jaime Guzmán, con Belisario a las 6 de la tarde y me señala que lo que yo planteo es interesante y que quiere que trabaje con ellos. A las 8 de la noche me llama un periodista y me pregunta cómo se va a hacer la compra del armamento. Tú comprendes que una operación así no puede salir por la prensa, alguien filtró la información. Después de eso no había mucho que hacer.
 
-¿Ud. tuvo algo que ver con “La Oficina”?
 
Al gobierno le mostré un esquema, que es muy similar a como funcionó “La Oficina”. Con la diferencia que a mí me dejaron fuera. En ese tiempo me entrevisté un par de veces con Mario Fernández para darle consejos. Ahí también estaba Jorge Burgos y Marcelo Schilling, con quien también me reuní. Ellos implementaron lo que yo les dije, pero se complicaron con el tema de las armas.

jueves, 17 de agosto de 2017

Defensa de izquierda a Maduro ante EU no es apoyo a ultranza: Héctor Ibarra


 César Valdez


Héctor Ángel Ibarra, historiador y excombatiente internacionalista del FMLN en El Salvador, nos ofrece en esta entrevista su visión sobre el proceso de la Revolución Bolivariana, desde una perspectiva que no deja de lado el ejercicio de la crítica hacia dicho proceso, pero que pone en contexto histórico el papel de las oligarquías latinoamericanas y los Estados Unidos frente a los gobiernos emergidos de proyectos de izquierda, lo que plantea una disyuntiva que Ibarra resuelve con una clara toma de postura en contra de la lógica imperialista.
Como corolario, Héctor hace un análisis sobre la campaña que la derecha mexicana sostiene para tratar de mermar la intención de voto hacia Andrés Manuel López Obrador, comparándolo con los líderes de la Revolución Bolivariana.

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Desde la izquierda mexicana, ¿cómo se ve la coyuntura actual del conflicto en Venezuela?
Hay que ver el caso desde una perspectiva integral. Como dice Enrique Dussel, no se trata de analizar este fenómeno como lo analizan algunos intelectuales que se dicen de izquierda, pero que ven el problema de una manera simplista, maniquea, de decir “o estoy con Nicolás Maduro o estoy con los contrarios, con la oposición y con los norteamericanos”, porque en realidad detrás de la oposición, detrás de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), está el gobierno de los Estados Unidos.
El problema es que hay dos vertientes dentro de la izquierda, o sea, una izquierda intelectual que analiza las cosas muy a la ligera, de forma maniquea, y la izquierda partidaria también, que es la izquierda ortodoxa que está viendo el problema así como: “O estoy con melón o estoy con sandía”. El problema es que estamos hablando de una revolución que tiene sus propias complejidades. Para empezar, el planteamiento este de “Revolución del Socialismo del Siglo XXI” yo no lo comparto mucho porque hablar de un socialismo del siglo XXI implica tener como referente el llamado “socialismo real”, el socialismo de la Unión Soviética que en sí no está acorde con el socialismo planteado por Marx, que era un socialismo en el que la clase trabajadora debía tomar el control de los medios de producción y hacer un socialismo de tipo comunitario, por decirlo así, más colectivo. Este socialismo “real” cayó en anacronismos porque se fue a una especie de capitalismo monopolista de Estado, donde una cúpula, una nata burocrática, al final se apoderó de los medios de producción, y cuando estos anacronismos hicieron crisis y el sistema se cayó allá por 1991, se repartieron todos esos medios de producción y no hubo el socialismo tal como ellos lo planteaban.
Ese referente me parece que desde un inicio parte de una visión equivocada, más bien lo que creo es que la Revolución Bolivariana, como parte de ciertas definiciones liberales, del bolivarismo pues, está más bien apegado a una visión de un concepto liberal, que es justamente el que se aplicó a mediados del siglo XX después de la Segunda Guerra Mundial, que son los modelos desarrollistas, con ciertas tendencias populistas en algunos casos, como en el de México, en donde el Estado empezó a tomar parte, a involucrarse dentro de algunos rubros de la economía en empresas estratégicas, y a partir de ahí generar ciertos beneficios a la sociedad. Lo que llamaron el Estado de bienestar social, el modelo desarrollista. Es un modelo que de alguna manera permite repartir un poco los beneficios, los ingresos de la sociedad, porque de otro modo el neoliberalismo sólo es para el uno por ciento de los grandes capitales.
Me parece que en ese sentido lo que es la Revolución Bolivariana iniciada con Hugo Chávez en 1998 para mí eso es la parte positiva del proceso revolucionario, que ha permitido acabar con la situación de desigualdad social que existía cuando estaba el COPEI [Comité de Organización Política Electoral Independiente o Partido Socialcristiano] y los “Adecos” [del partido Acción Democrática], cuando el 60 por ciento de la población estaba en la pobreza y entre el treinta y el cuarenta por ciento estaba en miseria extrema, y el bolivarismo permitió cambiar esa situación de desigualdad y generar una sociedad más equitativa.
Esa es la parte positiva que yo veo. Lo demás, eso del “socialismo” para mí es cuento.
Por otra parte, hay que diferenciar las cosas y por un lado hay que ver al imperialismo en su perspectiva, ver en contexto cuál ha sido la política de los Estados Unidos en relación no sólo a los procesos revolucionarios como en el caso de Cuba en América Latina, sino incluso a los procesos con modelo desarrollista que fueron también agredidos y que también fueron aplastados por los Estados Unidos en algunos casos.
Recordemos la política intervencionista del siglo XIX. Nada menos que la invasión de 1846 y 47 a México, y la invasión de 1856 y 57 a Nicaragua, en Centroamérica. Si nos venimos más adelante vamos a ver que Estados Unidos no sólo utilizó el estigma del comunismo para atacar a este tipo de procesos que consideraba socialistas, sino que también atacó modelos nacionalistas con un proyecto desarrollista como el de Guatemala. En 1954 organizan una invasión mercenaria con participación de gobiernos de Centroamérica, porque ahí hubo tropas de Nicaragua, hubo tropas de El Salvador, y los militares guatemaltecos que siempre estuvieron de la mano con las oligarquías en ese periodo, que aplastaron ese proceso que era nacionalista, con proyecciones de reformas, o sea, un modelo desarrollista que estaba generando bienestar social, que en el momento que ataca a los intereses del gran capital de los Estados Unidos como es la United Fruit Company, pues entonces invaden y aplastan ese modelo que ya tenía diez años y que se llamaba “la primavera democrática”, y que no era un proyecto comunista pues.
A mí me parece que Estados Unidos tiene una perspectiva clara.
Y si nos vamos a otros procesos como el de Brasil en 1964, que aplastaron también el proceso de Joao Goulart y que duró más de diez años también la dictadura militar. Luego podemos ver en 1965 también aplastan en República Dominicana el proceso de Juan Bosch, que era un gobierno legítimo. Y el más fehaciente es la Revolución Cubana, que originalmente, si la vemos tal cual en sus orígenes, es un planteamiento democrático-burgués, porque lo que ellos están planteando son reformas, pero en el momento en que esas reformas se profundizan empiezan las agresiones norteamericanas. Uno de los casos más relevantes o más despiadados de ese tipo de intervención pues fue la invasión a Bahía de Cochinos, en donde los cubanos no se durmieron en sus laureles como lo hicieron los guatemaltecos.
Y más hacia el presente, en la experiencia en la que tú participaste en El Salvador, también tuvo su cuota de intervencionismo estadounidense…
Entonces aquí vemos que los Estados Unidos aplasta todo lo que va en contra de su modelo de libre mercado, todo modelo que en el que les parece que haya proyectos donde el Estado pueda generar bienestar social o pueda generar desarrollo en la sociedad.
En Nicaragua y en El Salvador la lógica histórica fue la de los golpes de Estado utilizando al ejército, a la fuerza armada, porque en El Salvador históricamente, durante más de medio siglo las dictaduras militares se instalaron mediante golpes de Estado con apoyo de los Estados Unidos, y en Nicaragua no se diga, Somoza sube a raíz del asesinato de Sandino y se instala como una dinastía por medio siglo.
Nosotros podemos ver que en el caso de Chile en septiembre de 1973 se inicia una nueva lógica de golpes de Estado, lo que llaman los “golpes suaves”. En ese caso incluso hubo una invasión militar porque el famoso plan Track I y II, que implementaron a través de la CIA, donde participó la Democracia Cristiana y los militares que dieron el golpe de Estado, pues es parte de todo eso, donde hay una serie de sabotajes al proceso, a las reformas que se están generando, como la nacionalización de las minas, o ciertas reformas que impulsó Salvador Allende. Se trataba de aplastar al proceso revolucionario. Luego, la especulación que se hace sobre los productos. Acuérdate que antes de la caída de Salvador Allende se dieron aquellas marchas de las cacerolas en las que salían las señoras y decían que no había insumos básicos, y no los había porque había especulación, los escondían, y se desarrolló el mercado negro y hubo fuga de capitales, fuga de dólares, y hubo sabotaje en todos los terrenos contra todas las reformas impulsadas por Allende.
Esto es lo que está pasando en Venezuela y es lo que yo como gente de izquierda no puedo asumir. O sea, si se trata de que me pongan en la disyuntiva de apoyar la política de los Estados Unidos o de apoyar la política de Nicolás Maduro, pues estoy con Maduro aunque haya cosas que no me gustan de Maduro.
Es un punto importante. ¿Desde la izquierda cuándo es lícito ejercer la crítica a los gobiernos de izquierda? En este momento de crisis en Venezuela, en que el intervencionismo está desatado y la derecha apuesta al golpismo, ¿cómo se resuelve desde la izquierda el conciliar una visión crítica hacia el proceso revolucionario sin hacerle el juego a la reacción y al imperialismo?
Es que yo ahí es donde yo precisamente recurro a la posición de Enrique Dussel, quien dice que como izquierda tenemos que ser críticos, o sea, no podemos asumir que todo lo que ha hecho Maduro o todo lo que ha hecho la Revolución Bolivariana es lo correcto; ha habido errores y uno de los principales errores de origen es haber asumido ese proyecto del socialismo real, porque eso es lo que están asumiendo, están como importando la revolución soviética a su proceso y ahí es donde están equivocados, porque no es un proceso socialista, es un modelo liberal basado en una política desarrollista de bienestar social, que por eso lado me parece correcto. Pero yo no puedo asumir tampoco que es una dictadura porque no puede serlo un gobierno que ha convocado a 21 procesos electorales, de los cuales ha perdido dos, y ha aceptado cuando ha perdido. El último que se generó cuando ganaron los 109 de la Asamblea Nacional, donde ganó la oposición, la MUD, Maduro aceptó. Incluso Chávez cuando hubo una revocación también durante aquel referéndum que hicieron y que perdió, lo aceptó. Yo no puedo entender una dictadura militar de un gobierno así, que por ejemplo en la primera elección Hugo Chávez ganó con 3 millones y medio de votos, en la segunda ganó con 7 millones de votos y en la última, poco antes de morir, ganó con 8 millones de votos, y hoy en este referéndum para la elección de la Asamblea Nacional Constituyente pues estamos hablando de 8 millones de votos, no es gratuito, la gente no es retrasada mental en Venezuela para estar votando. Supongamos que como dice la oposición no fueran 8 millones sino 7, ¡de todas maneras son 7 millones de votos! Yo no puedo entender una dictadura de ese nivel. Mi concepto de dictadura es Leónidas Trujillo, Alfredo Stroessner, Rafael Videla, Pinochet, las dictaduras militares de El Salvador, en donde entre 1979 y 1980 asesinaban a 20 personas todos los días, todos los días se morían 20 gentes asesinadas, y ya no digamos con Somoza, Somoza bombardeaba ciudades cuando la gente se alzaba en contra de él; o sea, ese es el concepto que yo tengo de dictadura. Un gobierno que en cuatro años se han muerto alrededor de 125 gentes, 123, pues oye, más se murieron en el “caracazo” cuando derrocaron a Carlos Andrés Pérez, ahí se murieron 300, el doble de los que se han muerto en cuatro años de Maduro, y hubo en aquel entonces mil heridos, sólo en el “caracazo” de Andrés Pérez.
Y en este esquema, ¿qué papel ves tú que esté jugando la derecha paramilitarizada en el proceso venezolano?
Lo que está en juego aquí es el poder. Venezuela es el país que tiene las mayores reservas de petróleo del mundo y a diferencia de México, en donde sólo el 12 por ciento del PIB proviene del petróleo, en Venezuela el 90 por ciento de los ingresos nacionales venían de los energéticos. Venezuela es un país eminentemente petrolero, su PIB deviene del petróleo. ¿Cómo te puedes explicar tú que la oligarquía que siempre vivió el privilegio de apoderarse de ese recurso nacional va a aceptar ser desplazada y que venga un gobierno de lo que llaman la Revolución Bolivariana que inauguró Hugo Chávez?, no lo van a aceptar. Lo mismo los estadounidenses, que siempre se han beneficiado de este tipo de oligarquías, que son las que dominan nuestros países. Es el caso aquí en México, que el gobierno de los Estados Unidos siempre se ha beneficiado a través de los gobiernos del PRI, tan es así que ahora estamos viendo el problema de la privatización de una gran empresa que antes generaba bienestar social.
Entonces en Venezuela lo que hizo Chávez no lo van a aceptar, el haber puesto el recurso más importante de la riqueza nacional en función de la educación, en función de la salud, en función de proyectos de vivienda, en función del transporte público (el transporte Chávez lo llevó hasta las colonias populares), o esos proyectos de tierra adentro que ayudaron al desarrollo cultural y a la alfabetización de buena parte del pueblo, que antes pues digamos que el 50, 60 por ciento de los venezolanos eran analfabetas y las campañas que hizo Chávez contra ese problema son producto de los beneficios que generó el petróleo.
¿Cómo vamos a apoyar nosotros a las oligarquías que subsidian escuadrones de la muerte, o que subsidian grupos paramilitares? Es que quienes subsidian y quienes han creado a los grupos paramilitares y los escuadrones de la muerte en El Salvador, fue la oligarquía salvadoreña, los dueños del capital y de los cafetales, de las fincas cafetaleras, son ellos los que crearon los escuadrones de la muerte y después contaron con el apoyo de los Estados Unidos porque obviamente estaba afectando los intereses intervencionistas de los Estados Unidos.
Uno como gente de izquierda debe de diferenciar las cosas y no irnos con la finta, porque pues sí, ahí está Luis Almagro con la OEA y una serie de gobiernos vendepatrias y serviles a los Estados Unidos que están hablando de “la dictadura de Maduro” pero no hablan de la política del “golpe suave” que está generando Estados Unidos, que ahora ha generado un bloqueo económico contra Venezuela, y pues obviamente eso va a generar una crisis económica que se va a convertir en una crisis política, porque obviamente si la gente está viendo que no hay los productos de primera necesidad, pues la gente se desespera y pues sí, obviamente se está viendo ese problema, pero también la gente no es retrasada mental ni es tonta para no darse cuenta de que detrás de todo esto está la oligarquía, están los intereses de los Estados Unidos.
Y a propósito de los intereses de Estados Unidos. Ya ves que a la derecha y ciertos sectores que se dicen de izquierda ya hasta pena les da hablar de imperialismo, ¿tú como historiador cómo lo ves?, ¿qué vigencia tiene el concepto de imperialismo?, sobre todo de cara a la reciente declaración de Donald Trump barajando abiertamente la intervención militar contra Venezuela…
Bueno, esa idea de ir matizando el problema del imperialismo por quienes han sido los intelectuales orgánicos -que antes algunos eran de izquierda y luego se convirtieron en intelectuales orgánicos del Estado o de la derecha-, pues eso viene desde la época en que se cayó la Unión Soviética, cuando hablaron de “el fin de la historia” y de “el fin de las ideologías”, y de que ya se pensaba que ya no había bipolaridad sino unipolaridad pues los Estados Unidos fueron los vencedores y sólo el modelo de ellos era el que iba a predominar. Entonces es obvio que ellos se sienten los únicos.
Pero también hay que ver el problema de cierta izquierda, sobre todo la izquierda partidaria. Porque, por ejemplo, yo no me chupo el dedo con eso de que al gobierno de Maduro hay que defenderlo a ultranza, porque también los modelos desarrollistas en todos los países del mundo demostraron su ineficacia porque la corrupción se apoderó también de este tipo de sistemas, las empresas se convirtieron en verdaderas cuevas de ladrones. Por ejemplo, acordémonos cómo fueron quebrando las empresas mexicanas estatales y paraestatales, de las que en México había cerca de mil, y fueron quebrando porque también los gobiernos se enriquecieron y se convirtieron en oligarquías a partir de saquear los fondos del Estado.
Una de las cosas en las que se basa la oposición en Venezuela es cuando habla de la “boliburguesía”, porque hay un sector de los chavistas, o del grupo de Maduro, que se ha enriquecido a través de la corrupción, a través de las empresas del Estado, sobre todo de la industria del petróleo, de PDVSA [Petróleos de Venezuela] pues. Entonces tampoco nos podemos estar chupando el dedo.
Hay otras cosas que tampoco me gustan de Nicolás Maduro, como eso de estar tolerando que en países como en Nicaragua se esté creando una oligarquía con los Ortega Saavedra, ni tampoco en El Salvador con lo que era la gente del Partido Comunista, que se han apoderado de ALBA Petróleos y se están convirtiendo en una oligarquía. Yo no dudo de las buenas intenciones de Hugo Chávez al haber subsidiado el petróleo, porque lo que estaban haciendo era subsidiar el petróleo en grandes cantidades, que hasta enormes tanques de almacenamiento le pusieron en Nicaragua y en El Salvador a estos grupos para que supuestamente se beneficiaran los sectores sociales a través de las alcaldías, pero eso no sucedió, lo que se creó ahí fue un grupo de oportunistas que se han aprovechado del petróleo venezolano para enriquecerse.
Entonces yo tampoco puedo estar muy de acuerdo con eso y eso es lo que yo creo que nosotros como izquierda tenemos que analizar, y no manejarnos en una posición maniquea: “O estás con el chavismo o estás con la oligarquía venezolana y el imperialismo”, yo creo que la cosa no es así.
Con el conflicto en Venezuela se está haciendo política interna en México desde hace mucho, en el sentido de asustar con “el petate del muerto”, con el uso de la figura de “el dictador” venezolano para compararlo con Andrés Manuel López Obrador e inhibir el voto a su favor, un mensaje que le llega a la gente que sólo recibe los mensajes de los medios oligárquicos. ¿Qué opinión te merece este hecho?
Es más o menos parecido a lo que sucedió en el siglo XX con la coartada del comunismo, con la que se generaron esas fobias anticomunistas en todos los gobiernos, principalmente en las dictaduras militares, de que todo lo que fuera oposición a estos gobiernos dictatoriales, pues era comunismo y había que atacarlo, y había que atacarlo despiadadamente. En México con el PRI en el periodo de 1968 hacia acá, en lo que llamaron la guerra sucia, aquí hubo 2 mil desaparecidos, y la masacre del 68 y la masacre del 71, y las masacres en Guerrero contra los Cívicos, y las masacres contra el pueblo de Atoyac, y muchas masacres, la masacre contra quienes atacaron el cuartel Madera, y así te puedo manifestar muchas situaciones que se manejaron bajo el estigma del comunismo. Entonces ahora ser chavista o apoyar la revolución cubana pues es ser, como en la Guerra Fría, un comunista que debe ser aplastado.
Lo que pasa es que ya los tiempos han cambiado y por ejemplo ahora mismo hay gobiernos incluso de derecha que ya recularon cuando Trump dijo que si era necesario usaría la fuerza contra Venezuela. Dijeron “está cabrón”, porque saben que los Estados Unidos con esa política lo único que ha generado en los países que ha intervenido militarmente pues es un gran caos, una anarquía total, más miseria, más represión que la que había con otros gobiernos anteriores como en el caso de Gadafi o en el caso de Sadam Husein, ahora está peor la situación en sus países, o en el caso de Afganistán.
Las mismas derechas se están yendo con cuidado y hoy ya se pronunció China también, y Rusia, dicen que ellos no van a permitir ni van a aceptar pasivamente una invasión militar; aunque Trump echa muchas fintas y como dices, muestra “el petate del muerto” para generar pánico para ver si los demás se doblegan, esa es una política que siempre ha aplicado Estados Unidos a partir de que es una gran potencia económica, política y militar. Antes te amenazaban y te invadían pero ahora creo que el panorama mundial ya no está tan sencillo como para que ellos amenacen y sea tan fácil invadir. Acuérdate que antes, por ejemplo, cuando invaden Guatemala, el servil de Somoza pues sí prestó su país y sus tropas para poder invadir Guatemala; lo mismo el gobierno de El Salvador, que en ese tiempo no era tan de derecha, también se subordinó a los gringos, igual que Honduras, e hicieron una invasión mercenaria, porque la gran mayoría de las tropas que invadieron eran de otros países, no eran guatemaltecos. Las condiciones para eso no están muy dadas.
Un punto que no debemos olvidar, sin embargo, es que sigue pesando mucho el papel de los medios de comunicación que son parte de la oligarquía para mantener a la gente desinformada en esta guerra en la que sin duda los medios le van ganando la batalla a la izquierda, porque la izquierda hoy se ha olvidado de organizar a la gente y educarla, la izquierda estoy hoy sólo preocupada por los procesos electorales y los políticos que se dicen de izquierda sólo están preocupados por cuál será el cargo que van a ocupar en el siguiente periodo, hoy no están preocupados por la formación de la gente; antes había preocupación por sacar boletines, por sacar periódicos, por hacer círculos de estudio, y pues si la gente no está informada, va a ser muy difícil que tengan otro panorama que no sea el que les presenta Televisa y TV Azteca, o CNN, o todos esos medios al servicio del imperialismo.
Volviendo a la comparación entre Andrés Manuel López Obrador y Chávez o Maduro…
Bueno. Al margen de los recursos que usa la oligarquía para descalificar a los movimientos sociales, pues yo creo que López Obrador y Maduro son personalidades muy diferentes. Maduro viene de todo este proyecto de la Revolución Bolivariana, del chavismo del que ya hablamos un poco a fondo, y López Obrador ni siquiera creo yo que sea gente que venga del referente de la izquierda porque él no se formó en la izquierda, él se formó en el PRI, o sea, él tiene la escuela y muchos de los vicios del PRI, principalmente el vicio del autoritarismo. El PRI tiene una larga trayectoria en lo que Vargas Llosa llamaba la dictadura perfecta, es un modelo que viene de muchos años de autoritarismo.
Son dos personalidades muy diferentes.
López Obrador, sin embargo y dada la situación de este país, a lo mejor sigue siendo el mal menor.
En cuanto a Hugo Chávez pues no, porque fue un líder que, nos guste o no su estilo -no es un problema de gustos sino de idiosincrasia de su pueblo- es un líder carismático que tiene el mérito de que siendo un militar, y considerando que los militares en América Latina siempre estuvieron en la lógica de las dictaduras, de los regímenes autoritarios, el hombre por lo menos tenía un pensamiento nacionalista y progresista que sí se le puede reconocer.
Y además estamos hablando de proyectos y hay que ver una cosa: Venezuela viene de muchos años de dictaduras militares. Primero la dictadura de Juan Vicente Gómez, que fue de casi 30 años, luego fue la dictadura de Pérez Jiménez, que duró de 1948 a 58 más o menos, y luego viene la dictadura del bipartidismo, de los “Adecos” y COPEI, que se alternaban el poder como en un tipo de dictadura civil, autoritaria así como era el PRI aquí en México. Entonces Chávez dentro de eso tiene el mérito de haber generado un gran movimiento desde la fuerza armada, desde el ejército. Pareciera inconcebible, aunque a mí no me lo parece porque en América Latina ha habido movimientos progresistas dentro de las fuerzas armadas, sobre todo en el aspecto de los movimientos constitucionalistas. ¿Quién le abrió la puerta a la primavera democrática en Guatemala?, pues un movimiento de la juventud militar, Jacobo Árbenz fue una de las cabezas del movimiento de la juventud militar. El general Alvarado, Juan José Torres. Ha habido figuras también aquí en México como Lázaro Cárdenas, que habrá a quien no le guste pero el hombre dentro de lo que fue aquella época del militarismo sí tuvo un papel progresista a nivel de todos los gobiernos priistas que ha habido en la historia de México.
Andrés Manuel López Obrador no viene de procesos de ese tipo.
Nosotros esperábamos que hubiera una transición a la democracia a través de la izquierda, pero la izquierda no estuvo a la altura y a quien pusieron para pasar a la democracia fue a la derecha, fue al PAN al que se le dio la misión de pasar la transición a la democracia y no transitamos a la democracia porque era la derecha, la oligarquía.
El movimiento que genera Chávez pues permite cambios a nivel nacional dentro del modelo desarrollista, liberal, como ya comentamos.
No se comparan de ningún modo.
López Obrador cuando estuvo como jefe de gobierno del Distrito Federal, sí generó algunas mejoras como por ejemplo los apoyos para las personas de la tercera edad o las madres solteras, entre otros beneficios, pero luego eso se pudrió desde su gobierno porque lo utilizaron como un recursos electorero, y él mismo utilizó muchas mañas del PRI para agenciarse votos.
No es comparable, son cosas muy diferentes Andrés Manuel López Obrador y el chavismo.

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HÉCTOR ÁNGEL IBARRA CHÁVEZ
Es Doctor en Historia y Etnohistoria graduado en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (INAH). Tiene 11 publicaciones sobre el tema de guerrilla latinoamericana y el papel de Teología de la Liberación. Ha escrito títulos como: “Juventud rebelde e Insurgencia estudiantil, las otras voces del movimiento político y social mexicano en los años setenta”, “En busca del Reino de Dios en la tierra. La teología de la liberación durante la revolución salvadoreña”, e “Historias de barro y otros cuentos de guerra en El Salvador”, entre otros. Combatió durante una década como internacionalista mexicano en el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), en el que alcanzó el grado de comandante.
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


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