Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
viernes, 15 de marzo de 2013
jueves, 14 de marzo de 2013
El hombre de ciudad Bolívar (Para el hombre de ciudad Bolívar y para Hugo Chávez Frías)
Urda Alice Klueger
Traducción de Luiz Ramirez
Más o menos a las diez de la noche, yo llegaba a Ciudad Bolívar, en el interior de Venezuela, cansada, con hambre y curiosa por saber que pensaba la gente de una ciudad de 100.000 habitantes, después una semana de oír a la gente de Caracas, una ciudad grande.
Me senté a la mesa de plástico de un vendedor de sándwiches y pedí algo para comer. Los venezolanos son muy simpáticos y pronto yo estaba en animada conversación con aquel vendedor de sándwiches.
- Primero, yo nunca había votado - me explico él. Hay que recordar que en Venezuela el voto no es obligatorio. Mi nuevo amigo me señalo una plaza próxima:
- Ahora no me pierdo una elección. Ahora todos votan. ¿Ve aquella plaza de allí? Hay tanta gente que vota que aquella plaza queda tapada por una fila que va de aquí hasta allá, he! – continuo, mostrando el tamaño considerable de una fila que colmaba la plaza y que reveía en su imaginación y presenciaba en cada elección y referendo.
Era realmente impresionante el tamaño de la fila que él me contaba, como era impresionante su mirada en su rostro y su orgullo de saber y sentirse ciudadano, después de la miseria de una vida casi como de esclavitud, ya que en los más de sesenta años anteriores solo eran ciudadanos y casi solo votaban los ricos dueños de petróleo o por lo menos, eran ellos quienes daban todas las cartas y se apropiaban de todo el dinero generado por el subsuelo venezolano y lo giraban a sus cuentas en Miami, mientras tenían a su pueblo abandonado a su propia suerte. Como yo misma viera en la Caracas rodeada de cerros, donde hasta hace poco campeaba la más absoluta miseria y abandono.
- ¿Y el Comandante?- hice una pregunta que podía ser todo o nada.
El rostro del hombre se abrió en una amplia sonrisa de placer, como también se abrían los rostros de la gente de Caracas.
- Ah, ¡nosotros amamos al Comandante! No había ninguna esperanza en nuestras vidas antes del Comandante. Ahora pasamos a ser gente libre, ahora podemos decidir nuestro futuro - mi amigo pasó a contarme las diferencias qué el Comandante produjo en su vida, de cómo volvió a estudiar, de como ahora él y su familia tenían acceso a la salud, a un medico en cualquier momento, de cómo los remedios eran gratuitos, de como la comida era subsidiada por el dinero del petróleo que ahora no pasaba mas todo para Miami, de cómo hasta pudieron abrir su pequeño negocio de sándwiches.
- Antes la gente no podía hacer nada, además de ser pobres y sufrir- si no fuese por el comandante ¿qué sería de nosotros?
Esto fue en enero de 2006 y como hoy ya es 6 de marzo, han pasado siete años. Yo se que aquel hombre de ciudad Bolívar debe estar llorando en este momento y quisiera estar allí para abrazarme con él, porque yo también estoy llorando. Chávez se fue ayer, pero nunca más dejara de estar con nosotros-
Luminosa estrella en mi cielo, yo te digo:
- Hasta la victoria siempre, Comandante.
Y de nuevo lloro, porque el mundo ya no es igual desde ayer, cuando te fuiste tan prematuramente. Lo único que consuela, es toda la semilla que plantaste. Tantas, que la gente ni puede calcular como han de germinar por todos lados.
Mientras tanto, solo queda llorar, porque el corazón duele.
Fidel y Chávez: Una amistad entrañable (+ Fotos y Videoclip canción a Chávez)
Fidel recibe a Chávez en el Aeropuerto de La Habana 13 de diciembre de 1994. Foto Cubadebate/Estudios Revolución
No hace falta escribir cuánto se quisieron estos hombres. Cuánta obra compartieron. Cuánto tienen que seguir haciendo en América todavía.
El último mensaje público de Chávez a Fidel está registrado en su cuenta de twitter el 18 de febrero de 2013: “Gracias a Fidel, a Raúl y a toda Cuba!! Gracias a Venezuela por tanto amor!!”
En su último mensaje público a Chávez, ese propio día, Fidel le escribe: “Viviremos siempre luchando por la justicia entre los seres humanos sin temor a los años, los meses, los días o las horas, conscientes, humildemente, de que nos tocó vivir en la época más crítica de la historia de nuestra humanidad.”
La amistad de estos dos hombres extraordinarios, sus batallas, sus ideas son un legado excepcional para nuestros pueblos y para el futuro.
Cubadebate refleja con imágenes a estos dos gigantes y rinde sentido tributo al amigo y Comandante Hugo Chávez Frías, incluyendo además el videoclip no oficial de la hermosa canción de Raúl Torres “El regreso de un amigo” :
Discurso de Fidel en el Aula Magna de la Universidad de La Habana en el homenaje a Chávez. 14 de diciembre de 1994
Fidel
sostiene diálogo con los presidentes de Colombia y Venezuela, Andrés
Pastrana y Hugo Chávez en el Palacio de la Revolución. La Habana,
Cuba.17 de enero de 1999. Foto Estudios Revolución/Archivo de Cubadebate
Fidel
Recorre junto al presidente Hugo Chávez, las zonas más afectadas por la
tragedia natural de diciembre en El Pavero. 26 de octubre de 2000.
Juego de Béisbol en Venezuela. Octubre de 2000
Fidel y Chavez en el Parque Nacional Canaima, Venezuela el 12 de agosto de 2001
Foto:
Hugo Chávez y Fidel Castro durante un paseo en el Parque Nacional
Canaima, el 12 de agosto de 2001. Prensa Presidencial – Egilda Gómez
Fidel y Chávez en Venezuela el 12 de agosto de 2001
Chávez
brinda con Fidel a las 00 horas del 13 de agosto de 2001, por el
cumpleaños 75 del líder de la Revolución Cubana. Foto: Estudios
Revolución/Cubadebate
Fidel
y Chávez en el acto por el 10mo aniversario de su encuentro. Chávez
recibe la Orden Carlos Manuel de Céspedes.14 de diciembre de 2004 Foto:
Estudios Revolución/Cubadebate
Fidel
le impone a Chávez la Orden Carlos Manuel de Céspedes 14 de diciembre
de 2004. Foto: Estudios Revolución/Archivo de Cubadebate
Chávez y Fidel. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate
Chávez, Fidel y Evo, en la Plaza de la Revolución. Entrada de Bolivia al ALBA. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Recorrido
de Fidel y Chávez por Expocuba en ocasión de la primera reunión Cuba –
Venezuela para la aplicación de la Alternativa Bolivariana para las
Américas 28 de abril de 2005. Foto: estudios Revolución/Archivo de
Cubadebate
Recorrido
de Fidel y Chávez por Expocuba en ocasión de la primera reunión Cuba –
Venezuela para la aplicación de la Alternativa Bolivariana para las
Américas 28 de abril de 2005. Foto: estudios Revolución/Archivo de
Cubadebate
Con
Fidel en Sandino, Pinar del Río, inaugurando la nueva comunidad Simón
Bolívar. Foto: Estudios Revolución/Archivo de Cubadebate
Fidel,
Chávez y otros mandatarios y personalidades de América Latina y el
Caribe presidieron la Primera Graduación de la Escuela Latinoamericana
de Medicina 20 de agosto 2005. Foto: Estudios Revolución/Cubadebate
En la Primera Graduación de la ELAM. 20 de agosto de 2005. Foto Estudios Revolución/Archivo de Cubadebate
Fidel y Chávez el 13 de diciembre de 2009.
Fidel Castro y Hugo Chavez. Foto: Estudios Revolución
Fidel y Raúl visitan a Chávez. Foto: Estudios Revolución/Archivo de Cubadebate
Fidel y Chávez el 28 de junio de 2011. Foto: Estudios Revolución/Archivo de Cubadebate
Fraternal encuentro entre Chávez y Fidel. 28 de junio de 2011 Foto: Estudio Revolución/archivo de Cubadebate
Fidel, Chávez, Raúl y Rafael Correa en La Habana. 21 de julio de 2011 Foto: Estudios Revolución/Archivo de Cubadebate
Fidel, Chávez y Daniel Ortega en La Habana. 23 de julio de 2011 Foto: Estudios Revolución/Archivo de Cubadebate
Maradona, Fidel y Chávez. 23 de julio de 2011Foto: Estudios Revolución/Archivo de Cubadebate
Fidel Castro y Hugo Chávez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolución/Archivo de Cubadebate
Fidel, Raúl y Chávez, el 11 de junio de 2011
Fidel y Chávez. (Foto: Archivo de Cubadebate)
La razón histórica de la izquierda
Oscar A. Fernández O. (*)
SAN SALVADOR - La subordinación de algunos intelectuales y políticos de izquierdas a la cultura burguesa, coexiste con el desarrollo de una crítica blanda a las instituciones y cultura de los dueños. Dichos intelectuales y políticos, que trabajan con el concepto del prototipo burgués de la globalización, están en búsqueda de respetabilidad y reconocimiento que no podrían obtener si trabajaran con el concepto del arquetipo imperialista. La búsqueda, departe de políticos e intelectuales de izquierda, de prestigio y reconocimiento, por parte de la burguesía, implica aceptar, de facto, los valores que se asocian con esta clase. Esta aceptación de valores y prácticas, juega un papel importante en la perpetuación de la hegemonía capitalista, a pesar de la retórica de protesta y contra hegemónica de los discursos de estas personas llamadas de izquierdas.
Es más probable que un intelectual de izquierda se pregunte sobre la condición de izquierda y su identidad ideológica y política, a que un pensador conservador deje de razonar en términos de rentabilidad y de ganancia.
Mirando objetivamente el planeta en los inicios del siglo XXI, no puede menos de sobrecogernos el espectáculo gigantesco en que las mismas miserias estructurales, injusticias, desigualdades y anomalías, que ocasionaron desde 1848 en adelante, la explosión de la conciencia obrera contra el capitalismo, se nos aparecen hoy reproducidas, profundizadas y aumentadas a escala mundial, frente a lo cual debemos acelerar el paso para disponer de un modelo de sociedad que oponer a este capitalismo globalizado, desigual, en crisis, pero con aspecto triunfante, que hoy pretende sustentarse y justificarse en un pensamiento único, y que se presenta a sí mismo como el “modelo a seguir”, imponiéndose a fuego vivo si es necesario.
Frente a este espectáculo dantesco entonces, tiene un profundo sentido ético e intelectual preguntarse ¿qué es ser de izquierda revolucionaria en los inicios del siglo XXI?
La condición de izquierda revolucionaria -como condición política e intelectual- entierra sus raíces en el fondo social de la historia del capitalismo y de una toma de conciencia de la sociedad presente de la que se nutren las Ciencias Sociales, en especial la Sociología, la Historia, la Economía y la Ciencia Política.
Ser de izquierda revolucionaria y definirse como tal en el presente, significa adoptar una postura esencial y radicalmente contraria frente al conjunto del sistema de dominación socio-político y económico capitalista, sus modalidades históricas de aplicación y sus consecuencias, postura cuya gradación de intensidad crítica y de transformación estructural pueden ir en un continuum desde la tesis de la introducción de transformaciones parciales y graduales al sistema, hasta la tesis de la ruptura violenta o no de éste para la transformación revolucionaria.
El pensamiento de izquierda continúa constituyendo en el presente, al igual que desde principios del siglo XIX, el aporte intelectual y teórico crítico más coherente frente al sistema de dominación capitalista y burgués. La izquierda es una postura política racional, que representa además una cultura y una ética y debe ser capaz de llevar la democracia hasta sus límites más amplios y profundos, se trata de cambiar una democracia gobernada por una democracia gobernante. La izquierda surge al lado de la clase trabajador, por lo que su origen es la lucha de clases, y su esencia revolucionaria no se puede disolver en un falso consenso entreguista.
(*) Columnista de ContraPunto
miércoles, 13 de marzo de 2013
Un Cardenal con un pasado oscuro en la sangrienta dictadura argentina es el nuevo Papa
Cardenal Bergoglio, ahora líder espiritual de los cristianos.
insurgente.org
Cuando la vida de Juan Pablo II se apagaba, se intensificaban las especulaciones sobre los candidatos a sucederlo y el nombre de Bergoglio figuraba en casi todos los pronósticos de los periodistas especializados.
En esos días, volvía a agitarse una denuncia periodística publicada unos pocos años atrás, en Buenos Aires, sobre una supuesta actuación muy comprometedora del cardenal durante la última dictadura. Más aún: se asegura que, en las vísperas del cónclave, que debía elegir al sucesor del Papa polaco, una copia de un artículo –de una serie del mismo autor– con la acusación fue enviada a las direcciones de correo electrónico de los cardenales electores, con el propósito de perjudicar las chances que se le otorgaban al purpurado argentino.
En la denuncia se le atribuía al cardenal una cuota de responsabilidad por el secuestro de dos sacerdotes jesuitas, que se desempeñaban en una villa de emergencia del barrio porteño de Flores, efectuado por miembros de la Marina en mayo de 1976, dos meses después del golpe.
De acuerdo con esa versión, Bergoglio –quien, por entonces, era el provincial de la Compañía de Jesús en la Argentina– les pidió a los padres Orlando Yorio y Francisco Jalics que abandonaran su trabajo pastoral en la barriada y, como ellos se negaron, les comunicó a los militares que los religiosos ya no contaban con el amparo de la Iglesia, dejándoles así el camino expedito para que los secuestraran, con el consiguiente peligro que eso implicaba para sus vidas.
El cardenal nunca quiso salir a responder la acusación como, tampoco, jamás se refirió a otras imputaciones del mismo origen sobre supuestos lazos con miembros de la Junta Militar (ni, en general, nunca contó públicamente cuál fue su actitud durante la última dictadura).
Pero, frente a nuestro cometido, reconoció que el tema no podía omitirse y accedió a contar su versión sobre los hechos y la actitud que asumió en la noche negra que vivió la Argentina. “Si no hablé en su momento, fue para no hacerle el juego a nadie, no porque tuviese algo que ocultar”, afirmó.
—Cardenal: usted deslizó antes que durante la dictadura, escondió gente que estaba siendo perseguida. ¿Cómo fue aquello? ¿A cuántos protegió?
—En el colegio Máximo de la Compañía de Jesús, en San Miguel, en el Gran Buenos Aires, donde residía, escondí a unos cuantos. No recuerdo exactamente el número, pero fueron varios. Luego de la muerte de monseñor Enrique Angelelli (el obispo de La Rioja, que se caracterizó por su compromiso con los pobres), cobijé en el colegio Máximo a tres seminaristas de su diócesis que estudiaban teología. No estaban escondidos, pero sí cuidados, protegidos. Yendo a La Rioja para participar de un homenaje a Angelelli con motivo de cumplirse 30 años de su muerte, el obispo de Bariloche, Fernando Maletti, se encontró en el micro con uno de esos tres curas que está viviendo actualmente en Villa Eloísa, en la provincia de Santa Fe. Maletti no lo conocía, pero al ponerse a charlar, éste le contó que él y los otros dos sacerdotes veían en el colegio Máximo a personas que hacían “largos ejercicios espirituales de 20 días” y que, con el paso del tiempo, se dieron cuenta de que eso era una pantalla para esconder gente. Maletti después me lo contó, me dijo que no sabía toda esta historia y que habría que difundirla.
—Aparte de esconder gente, ¿hizo algunas otras cosas?
—Saqué del país, por Foz de Iguazú, a un joven que era bastante parecido a mí con mi cédula de identidad, vestido de sacerdote, con el clergiman y, de esa forma, pudo salvar su vida. Además, hice lo que pude con la edad que tenía y las pocas relaciones con las que contaba, para abogar por personas secuestradas. Llegué a ver dos veces al general (Jorge) Videla y al almirante (Emilio) Massera. En uno de mis intentos de conversar con Videla, me las arreglé para averiguar qué capellán militar le oficiaba la misa y lo convencí para que dijera que se había enfermado y me enviara a mí en su reemplazo. Recuerdo que oficié en la residencia del comandante en Jefe del Ejército ante toda la familia de Videla, un sábado a la tarde. Después, le pedí a Videla hablar con él, siempre en plan de averiguar el paradero de los curas detenidos. A lugares de detención no fui, salvo una vez que concurrí a una base aeronáutica, cercana a San Miguel, de la vecina localidad de José C. Paz, para averiguar sobre la suerte de un muchacho.
insurgente.org
Cuando la vida de Juan Pablo II se apagaba, se intensificaban las especulaciones sobre los candidatos a sucederlo y el nombre de Bergoglio figuraba en casi todos los pronósticos de los periodistas especializados.
En esos días, volvía a agitarse una denuncia periodística publicada unos pocos años atrás, en Buenos Aires, sobre una supuesta actuación muy comprometedora del cardenal durante la última dictadura. Más aún: se asegura que, en las vísperas del cónclave, que debía elegir al sucesor del Papa polaco, una copia de un artículo –de una serie del mismo autor– con la acusación fue enviada a las direcciones de correo electrónico de los cardenales electores, con el propósito de perjudicar las chances que se le otorgaban al purpurado argentino.
En la denuncia se le atribuía al cardenal una cuota de responsabilidad por el secuestro de dos sacerdotes jesuitas, que se desempeñaban en una villa de emergencia del barrio porteño de Flores, efectuado por miembros de la Marina en mayo de 1976, dos meses después del golpe.
De acuerdo con esa versión, Bergoglio –quien, por entonces, era el provincial de la Compañía de Jesús en la Argentina– les pidió a los padres Orlando Yorio y Francisco Jalics que abandonaran su trabajo pastoral en la barriada y, como ellos se negaron, les comunicó a los militares que los religiosos ya no contaban con el amparo de la Iglesia, dejándoles así el camino expedito para que los secuestraran, con el consiguiente peligro que eso implicaba para sus vidas.
El cardenal nunca quiso salir a responder la acusación como, tampoco, jamás se refirió a otras imputaciones del mismo origen sobre supuestos lazos con miembros de la Junta Militar (ni, en general, nunca contó públicamente cuál fue su actitud durante la última dictadura).
Pero, frente a nuestro cometido, reconoció que el tema no podía omitirse y accedió a contar su versión sobre los hechos y la actitud que asumió en la noche negra que vivió la Argentina. “Si no hablé en su momento, fue para no hacerle el juego a nadie, no porque tuviese algo que ocultar”, afirmó.
—Cardenal: usted deslizó antes que durante la dictadura, escondió gente que estaba siendo perseguida. ¿Cómo fue aquello? ¿A cuántos protegió?
—En el colegio Máximo de la Compañía de Jesús, en San Miguel, en el Gran Buenos Aires, donde residía, escondí a unos cuantos. No recuerdo exactamente el número, pero fueron varios. Luego de la muerte de monseñor Enrique Angelelli (el obispo de La Rioja, que se caracterizó por su compromiso con los pobres), cobijé en el colegio Máximo a tres seminaristas de su diócesis que estudiaban teología. No estaban escondidos, pero sí cuidados, protegidos. Yendo a La Rioja para participar de un homenaje a Angelelli con motivo de cumplirse 30 años de su muerte, el obispo de Bariloche, Fernando Maletti, se encontró en el micro con uno de esos tres curas que está viviendo actualmente en Villa Eloísa, en la provincia de Santa Fe. Maletti no lo conocía, pero al ponerse a charlar, éste le contó que él y los otros dos sacerdotes veían en el colegio Máximo a personas que hacían “largos ejercicios espirituales de 20 días” y que, con el paso del tiempo, se dieron cuenta de que eso era una pantalla para esconder gente. Maletti después me lo contó, me dijo que no sabía toda esta historia y que habría que difundirla.
—Aparte de esconder gente, ¿hizo algunas otras cosas?
—Saqué del país, por Foz de Iguazú, a un joven que era bastante parecido a mí con mi cédula de identidad, vestido de sacerdote, con el clergiman y, de esa forma, pudo salvar su vida. Además, hice lo que pude con la edad que tenía y las pocas relaciones con las que contaba, para abogar por personas secuestradas. Llegué a ver dos veces al general (Jorge) Videla y al almirante (Emilio) Massera. En uno de mis intentos de conversar con Videla, me las arreglé para averiguar qué capellán militar le oficiaba la misa y lo convencí para que dijera que se había enfermado y me enviara a mí en su reemplazo. Recuerdo que oficié en la residencia del comandante en Jefe del Ejército ante toda la familia de Videla, un sábado a la tarde. Después, le pedí a Videla hablar con él, siempre en plan de averiguar el paradero de los curas detenidos. A lugares de detención no fui, salvo una vez que concurrí a una base aeronáutica, cercana a San Miguel, de la vecina localidad de José C. Paz, para averiguar sobre la suerte de un muchacho.
martes, 12 de marzo de 2013
La muerte de Hugo Chávez y su continuidad
Dagoberto Gutiérrez
Hugo Chávez llegó al gobierno de Venezuela en medio de la descomposición del régimen político, con el mayor descrédito de los partidos, el desprestigio total de los dirigentes de la derecha y el desenfrenado robo de la riqueza nacional y la entrega de la soberanía a los Estados Unidos. El levantamiento militar contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez fue el campanazo que anunció al pueblo que había un camino abierto para salir del abismo. Ciertamente hubo un fracaso, pero no hubo una derrota porque se trataba sencillamente de la apertura de un proceso, y éste estaba irremediablemente abierto.
En 1989, el pueblo se alzó contra el gobierno de Pérez, y este levantamiento llamado Caracazo, porque tuvo su epicentro en Caracas, demostró la madurez de las condiciones políticas, la capacidad de rebeldía del pueblo y su disposición a enfrentarse al poder burgués imperante. Entre 1989 en que ocurre el Caracazo y 1992, en que se da el levantamiento militar, jefeado por Chávez, transcurre un poco más de 3 años, pero ambos acontecimientos formaron parte de un solo proceso íntimamente eslabonado. En este caso, el pueblo y los militares unieron su acción y su pensamiento, su ánimo y su voluntad, su capacidad y su perseverancia, y es precisamente la unión entre el pueblo y los militares, uno de los componentes fundamentales del proceso político venezolano, y su raíz se encuentra en estos dos acontecimientos, inseparables y amarrados históricamente.
Hugo Chávez era un jefe militar pero se convierte en el jefe del levantamiento y éste levantamiento era hijo del Caracazo, por eso Chávez era también hijo de ese levantamiento popular. Aquí se encuentra el epicentro de los acontecimientos posteriores, y por eso la fuerza política de Chávez se convierte en un poder telúrico, porque nace de las entrañas de la indignación, de la frustración, del dolor y del llanto de la pobreza, y del olvido eterno que el poder burgués ha aplicado al pueblo de Venezuela. Hablamos de un país dueño de inmensas riquezas y de inmensa pobreza, y por eso mismo, la rebelión estaba escrita con la sangre del pueblo pobre.
La lucha de Chávez vinculó con maestría la confrontación con el juego político burgués, pero usando magistralmente las reglas de ese juego. Aquí encontramos el peso del orden en la cabeza de un militar, pero el uso de las reglas del juego buscaba cambiar el juego mismo, es decir, el orden y el sistema, y aquí encontramos el peso del sentido subversivo en la cabeza de un dirigente popular, que buscaba construir un nuevo orden a través del desorden, porque el mayor desorden se llamará siempre revolución, sobre todo cuando se basa en la mayor participación del pueblo, como ocurrió siempre en el proceso venezolano. Aquí está la síntesis entre un jefe militar y un jefe político popular.
La clave para entender el proceso está en la capacidad que desplegó Chávez para insertar el pensamiento, la filosofía, la teoría y la praxis de Simón Bolívar en la acción y el pensamiento del pueblo. Esto determinó el torrente de apoyo popular que le permitió ganar elección tras elección y derrotar electoralmente a la derecha.
Su llegada al gobierno era parte de la lucha por el Estado y esto estaba expresado en la lucha por el control de la riqueza petrolera, cuyo aparato se llama PDVSA. Es aquí donde se ubica el golpe de Estado contra Chávez, que puso a prueba, a los 4 años de su gobierno, su vinculación con las masas populares. Sabemos que pasó la prueba y que, en ese marco, la burguesía perdió el control del petróleo, es decir, del Estado, y así se abre el proceso de cambio de juego y cambio de reglas, de manera abierta y profunda.
La transformación del nuevo Estado consistió en recuperar la dignidad para un pueblo que nunca había recibido bienestar de la burguesía dominante. Se entrega tierra, salud, educación, se construye un poder del pueblo, se hace poco a poco, pueblo armado. En este momento aparece la construcción de un partido político que sintetice esta lucha y sea instrumento político del pueblo, y Venezuela deja de ser un país olvidado, un enano sentado en un filón de oro, y el mundo supo de la solidaridad y la humanidad de la revolución bolivariana, y ese petróleo que había sido patrimonio del imperio estadounidense es puesto al servicio de los pueblos latinoamericanos, generando el odio mortal de la burguesía venezolana, de la de todo el continente y del planeta y del imperio gringo. Esta es la mejor indicación de la profundidad de ese proceso político.
La muerte de Hugo Chávez es el momento de mayor fortaleza del proceso, y esta aparente contradicción es, sin embargo, una especie de corolario que explica la intensidad y profundidad del paso fulgurante de un hombre en la historia de un país y de un continente.
En ningún momento como este, la derecha venezolana ha aparecido tan reducida y encerrada en sus corrales, y el movimiento revolucionario dueño de la calle, del ánimo y de la voluntad del pueblo. Y en la próxima campaña electoral será de nuevo Hugo Chávez quien recorrerá su país, llamando al pueblo a defender la revolución, a consolidar los logros y a dar nuevas victorias.
El actual presidente, Nicolás Maduro, es la continuidad y profundización de ese proceso, y Chávez es quien asegura, desde el espectro victorioso de su vida, su lucha, su honradez y su pensamiento, que los caminos sigan abiertos para el encuentro cotidiano de la revolución y el pueblo venezolano.
En ningún momento como hoy, Chávez había estado tan vivo, tan despierto, tan presente en la pupila y el corazón de su pueblo, y por eso, todos aquellos que esperaban su muerte para celebrarla, saben que están frente a uno de los muertos que siguen luchando, que siguen hablando y siguen de pie.
El llanto, el dolor y el duelo por la muerte de Hugo Chávez es como un río que se nutre de esas lagrimas y cuyo torrente es indetenible e invencible. Por eso Hugo Chávez es pueblo hecho pensamiento y hecho acción.
San Salvador, 11 de marzo del 2013.
Dossier con Walter Martínez 110313
Los sucesos internacionales y noticias de resonancia mundial en "pleno desarrollo" analizados por el periodista y corresponsal de guerra, Walter Martínez, a través de la señal del canal de todos los venezolanos, Venezolana de televisión.
“Dossier”, único en su estilo en la televisión venezolana, es una herramienta necesaria, que brinda información de actualidad, en un lenguaje directo y de fácil comprensión.
Discurso completo de Nicolás Maduro (Presidente ejecutivo Venezuela) en el funeral de Hugo Chávez
Texto completo de Nicolás Maduro
UN TEXTO FUNDAMENTAL: Discurso completo de Nicolás Maduro en el funeral de Hugo Chávez
Resumen Latinoamericano
Maduro, manifestando todo su dolor por el compañero "caído en combate"Nuestro Comandante tenía, desde adentro, el escudo más poderoso que puede tener un ser humano, que es su pureza, su verdad- Palabras de Nicolás Maduro, vicepresidente ejecutivo de la República Bolivariana de Venezuela, en la Ceremonia Oficial en memoria del Comandante Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, 8 de marzo de 2013.
Querida Doña Elena;Queridos hijas, hijo, nietos, nietas, hermanos; maestro Hugo de los Reyes; familiares de nuestro Comandante Presidente, padre y guía, Hugo Rafael Chávez Frías;
Queridos y estimados y estimadas presidentes y presidentas, primeros ministros, primeras ministras, príncipe, de las cuatro latitudes de nuestro planeta que han venido a expresar, con su amor y su presencia, todo el apoyo y la solidaridad a nuestro glorioso pueblo de Venezuela, a nuestro Comandante Hugo Chávez (Aplausos). Les damos las gracias desde nuestro corazón por haber venido desde sus tierras a traernos este homenaje tan grande y a traernos con su abrazo y su palabra el aliento que necesitamos en esta hora dura y trágica de la historia de este siglo XXI.
Queridos líderes que se encuentran; movimientos sociales; dirigentes políticos y sociales del mundo entero que andan entre las calles con el pueblo (Aplausos); querido compañero Gustavo Dudamel, maestro Abreu, que han traído la música de nuestros niños y jóvenes para llenar de viento fresco el alma de este hombre puro que aquí tenemos (Señala) (Aplausos).
Compañeros, compañeras del gobierno bolivariano del Presidente Hugo Chávez; compañeros gobernadores, gobernadoras:
Aquí estamos, al frente de él, como nunca hubiéramos querido estar. Con el dolor más inmenso que pueda caber en nuestra humanidad, aquí estamos, Comandante.
Ayer una señora nos decía —y cuando nos lo decía sentimos la justa dimensión de lo que ha sucedido—, dándonos aliento: Tengan fuerza, porque él, su alma y su espíritu eran tan fuertes que ya su cuerpo no los aguantaba y se liberó, y ahora su alma y su espíritu andan por este universo expandiéndose, llenándonos de bendiciones, de amor; recogiendo todas las bendiciones de todas las religiones, de todos los pueblos, de todo el amor que pueda haber en ese universo para traérnoslo, y así sabemos que es, Comandante, y así lo sentimos (Aplausos prolongados).
En las oraciones dicen que es tiempo de perdón, y tú nos enseñaste al amor más infinito, que llegó hasta el perdón en las circunstancias más difíciles. No ha habido líder en la historia de nuestra patria más vilipendiado, más injuriado y más atacado vilmente que nuestro Comandante Presidente. Jamás en doscientos años se mintió tanto sobre un hombre, ni aquí ni en el mundo; ni a nuestro Bolívar, lo traicionaron ciertamente, pero no se atrevieron a vilipendiarlo, ni en su tiempo ni luego de su tiempo. Pero no pudieron ni la mentira ni el odio, porque aquí está nuestro Comandante. ¿Y por qué no pudieron? ¿Ustedes saben por qué no pudieron, queridos Jefes de Estado que han traído su amor más puro por este hombre, más allá de las ideologías y las fronteras políticas? Porque nuestro Comandante tenía, desde adentro, el escudo más poderoso que puede tener un ser humano, que es su pureza, su verdad. ¡Su escudo de pureza de amor de Cristo, de hijo verdadero de Cristo lo salvó de la injuria, de la infamia, y aquí está invicto, puro, transparente, único, verdadero, vivo para siempre, para todos los tiempos, para este y todos los tiempos futuros!
¡Comandante, no pudieron contigo! ¡No podrán con nosotros jamás! ¡Jamás podrán! (Aplausos prolongados y exclamaciones de: “¡Chávez vive, la lucha sigue!”)
Nosotros, en vida, le fuimos leales. Todos, todos, todos los grandes hombres de esta tierra venezolana… Y eso lo aprendimos porque él nos lo enseñó, nosotros no lo sabíamos; muchos de nosotros, casi desde niños, nos incorporamos a las filas revolucionarias y transitamos distintos caminos, unos en filas militares, como la generación de hijos militares; les pido que se paren (Se ponen de pie). ¡Aquí están tus hijos, Comandante! (Aplausos.) ¡Aquí está tu Fuerza Armada Bolivariana hecha pueblo, hecha espíritu, hecha carne, con sus fusiles, con su espada! (Aplausos.) ¡Un ejército de paz es nuestra Fuerza Armada, de libertadores y libertadoras! (Aplausos.) Y transitamos desde muy niños, 11, 12 años, algunos desde nuestros hogares, con nuestros padres, nuestras madres, pero jamás en el camino de la redención de nuestra patria, nunca, jamás, nosotros supimos de nuestra historia.
Si se quiere construir correctamente el legado que deja Hugo Chávez, lo primero que hay que reconocer es que nos hizo redescubrir la historia cierta de nuestra patria, levantó las banderas del Libertador Simón Bolívar, las encarnó; las encarnó y nos enseñó el amor y el perdón. Nos enseñó también a amar nuestra historia.
Por eso hoy decimos, desde nuestro corazón —les pido permiso a sus hijos y a su madre—: Comandante, aquí, usted invicto, nosotros en su nombre, con el amor de Cristo, perdonamos a los que lo injuriaron (Aplausos). Esté usted libre de todas las culpas que trataron de echar sobre usted (Aplausos).
En esa historia a todos nuestros líderes, empezando por el más grande de todos, Simón Bolívar: se le prohibió la entrada a las provincias unidas de Venezuela; al Gran Mariscal de Ayacucho se le amenazó de fusilamiento si tocaba tierra de las provincias ya separadas de Colombia la grande, Colombia la primera, Colombia la nuestra, que está latiendo con ganas de nacer, de refundarse otra vez.
Todos murieron expulsados de aquí por quienes nos mandaron y nos traicionaron. Unos traicionaron a Bolívar, y murió allá en la patria grande, en Santa Marta, allí, donde un día fue nuestro Comandante a sentarse con el presidente Juan Manuel Santos y estrechar sus manos y a decir: “Vamos a trabajar juntos, ¡juntos!”, y así fue, presidente Santos. Muchas gracias, muchas gracias (El presidente Santos se pone de pie y asiente) (Aplausos).
El Gran Mariscal de Ayacucho, su cadáver quedó tirado entre la tierra, y los pobres de la tierra lo guardaron hasta que lo pudieron llevar a Quito. Estuvo 70 años escondido, perdido, tuvo que venir ese gran general bolivariano Eloy Alfaro, en 1900, para reivindicarlo, sacarlo del ostracismo y llevarlo a donde tenía que estar, en la Catedral de Quito, allá con nuestros hermanos, con el presidente Rafael Correa y con el pueblo bolivariano del Ecuador (Aplausos).
¿Por qué tenía que ser así la hora final de los grandes que nos fundaron, de los que fueron a pie, descalzos desde aquí desde el Caribe hasta el Potosí a darnos la libertad? ¿Por qué tanta traición, tanta envidia, tanto egoísmo? ¿Por qué tanta maldad? Por los intereses que se impusieron, que no fueron los intereses supremos de la patria que había nacido, que no fueron los intereses supremos de los pueblos. Eran tiempos de confusión y las fuerzas no le dieron al gran Bolívar y al gran Sucre para cohesionar la tierra y el pueblo que habían liberado.
Otro grande tuvimos aquí, Ezequiel Zamora, general del pueblo soberano, redentor, a quien le tocó levantar las banderas traicionadas de Bolívar. Y también murió de un balazo, el 10 de enero de 1860, cuando venía a Caracas con sus tropas victoriosas de patas en el suelo y desdentados. Esto nos lo enseñó nuestro maestro y padre.
Y Cipriano Castro, hace 100 años, ya había aparecido el petróleo en nuestra Venezuela, y un hombre nacionalista como Cipriano Castro enfermó y salió en 1908, y no había terminado de zarpar el buque que lo llevaba cuando la traición del Vicepresidente en funciones se impuso, y Venezuela tuvo 30 años de la peor dictadura que hayamos conocido en el siglo XX.
Y vinieron por nuestro petróleo, lo saquearon. Venezuela fue el primer productor de petróleo del mundo en la década de los años 20 del siglo XX. ¡Saqueado nuestro país!
Así que, Comandante, una vez usted nos contó que hablando desde el avión Presidencial le leía esta historia al Comandante Fidel Castro, Comandante en Jefe de los pueblos libertarios de nuestra América Latina y el Caribe (Aplausos). Nos contó que el Comandante Fidel Castro, luego de escucharlo en silencio, atentamente, le dijo: Hugo, qué triste esa historia, yo no lo sabía; pero ten la seguridad de que ni tú ni yo moriremos así. Cuando nos tengamos que ir, nos iremos con nuestros pueblos victoriosos, de pie, con la bendición y el amor de los justos y de las justas (Aplausos).
Se cumplió la palabra de Fidel: ¡Aquí está usted, Comandante, con sus hombres, de pie, todos sus hombres y mujeres leales, como lo juramos ante usted. Leales, hasta más allá de la muerte. Y usted, Presidente en funciones de la República Bolivariana de Venezuela, Comandante en Jefe de nuestra Fuerza Armada, aquí en su patria, en su tierra, bajo el mando de su mando, de su mando único! ¡Hemos roto el maleficio de la traición de la patria y romperemos el maleficio de la derrota y de la regresión! (Aplausos prolongados.)
Hemos roto ese maleficio, aquí está la Espada desenvainada, y sus ojos viendo a Cristo.
En los días previos, en los días, horas, antes de los anuncios del 8 de diciembre, un grupo de compañeros lo visitó a La Habana: Diosdado, compañero y hermano de estas batallas, pero, sobre todo, de las que vienen, Diosdado Cabello Rondón, revolucionario, puro también de alma, hijo de nuestro Comandante Hugo Chávez (Aplausos); los compañeros Rafael, Elías, Cilia. Allá lo acompañaban como siempre: Rosa, María, Rosinés, Hugo, Adán, todos sus hermanos; el compañero Jorge Arreaza, compañero de vida de nuestra querida Rosa Virginia y a quien nuestro Comandante adoptó como su hijo directo.
Y en una madrugada muy dura me tocó a mí llegar allí a su habitación, estábamos juntos Jorge y yo —Jorge siempre escribiendo en su cuaderno todo—, y allí, bueno, el Comandante nos pidió que lo ayudáramos en una tarea. Nos dijo: “Yo creo que tengo que escribir unas palabras finales, como un testamento”, y nos dio, como siempre, una orden: “El testamento de Hugo Chávez. Ayúdenme a un guion, algunas ideas para yo sentarme a escribirlas en estas horas.” Esa orden no la cumplimos, no pudimos, era imposible. Esa orden él la había cumplido ya, porque la vida entera de nuestro Comandante ha sido un testamento: su palabra, su pasión, su acción, su obra, su pueblo. El pueblo de Venezuela es su testamento. Los humildes de este mundo, los pobres, los desesperanzados, los oprimidos de todos los tiempos y todas las horas, nosotros, los nietos de los esclavos, somos su testamento vivo. Él dejó su testamento firmado y sellado por el pueblo. El primero de ellos aquí está (Muestra la Constitución).
Si alguien quiere saber quién es Hugo Chávez de verdad y quiere rasgar el velo de la mentira, de la canalla mediática, de la guerra psicológica mundial contra este hombre, conozca esta letra hecha por él, su Constitución, aprobada por el pueblo, discutida por el pueblo (Aplausos), y conozcan su letra y su acción.
Todo lo que hoy somos está aquí (Muestra la Constitución), aquí está nuestra guía. Si alguien tiene duda en algún momento de algo, aquí está la palabra suprema de la patria, la carta de Paz, la carta de todos.
Cuando esta Constitución se discutió, salimos a la calle a debatir, y se convocó un referéndum y algunos venezolanos salieron a llamar a votar por el “No”, porque no se aprobara. Bueno, cómo es la vida, el Comandante Chávez nos lo dijo en ese año 1999, éramos constituyentes, y él dijo: “Bueno, paciencia, lo que es justo, es justo, y esta letra será reconocida por todos más temprano que tarde.” Hoy podemos decir, Comandante, que esta es la Carta de todos y todas; incluso, los que se opusieron hoy la asumen como suya. ¡Bienvenidos todos! Venezuela es para todos y es de todos, y esta Carta es nuestra guía de unión, de paz, de convivencia (Aplausos); es una carta para hacer revolución, revolución democrática.
Si se quiere buscar más cerca qué soñaba nuestro Comandante invicto —como dijo ayer el General de Ejército Raúl Castro, en sus palabras en Santiago de Cuba—, si se quiere saber qué pensaba que debía hacer la Venezuela de este siglo XXI, Jorge, camarada, su testamento lo escribió él mismo en junio del año 2012, de puño y letra; lo sabe Elías Jaua que era vicepresidente ejecutivo, colaborador directo del testamento cierto del Comandante Chávez.
Aquí nos dejó cinco tareas históricas, cinco tareas históricas, de un pensamiento que forma parte de un sistema de valores, de principios, inspirado en Bolívar, nuestro Padre fundador, en los libertadores; inspirado en la sabiduría de nuestros pueblos indígenas, en nuestro gran Guaicaipuro, inspirado en Cristo.
Si alguien se puede preguntar o se quisiera preguntar cómo es un hombre o una mujer, un ser humano cuando se asume hijo verdadero de Cristo, nuestro redentor, y se consagra y da su vida, su cuerpo, todo su espíritu para un pueblo, para los oprimidos, para los pobres, tendrá que reconocer que Hugo Chávez fue un cristiano auténtico de la calle, un cristiano, un redentor en Cristo, un protector en Cristo de los pobres de esta tierra y de todas las tierras del mundo (Aplausos).
Así que cinco tareas históricas nos dejó, absolutamente cohesionadas, democráticas, porque después de un debate democrático en esta patria de hombres y mujeres conscientes y libres, nuestro pueblo le aprobó a nuestro Comandante su testamento.
Jamás en política mintió, ni en nada. Cuando él descubrió por su propio camino que en el capitalismo —y menos en el capitalismo neoliberal— era imposible estabilizar la sociedad, darles igualdad y felicidad a los pueblos, y era imposible sostener con estabilidad las democracias verdaderas, un día de diciembre de 2004 nos dijo: “Voy a levantar las banderas del socialismo nuestroamericano, indígena, bolivariano, cristiano; vamos a atrevernos con audacia a construir ese sueño de la humanidad y en democracia: el socialismo.” Y aquí deja un sistema de principios, valores, cinco.
El primero de ellos: “Mantener y consolidar la independencia conquistada en estos 14 años de revolución democrática, popular y bolivariana” (Aplausos).
El segundo: “Construir nuestro socialismo, diverso, democrático, nuestro americano” (Aplausos).
El tercero: “Construir a Venezuela como un país potencia, en el marco de la gran potencia de América Latina que se va a construir en los próximos años” (Aplausos), y que la vimos aquí de pie representada por la diversidad de presidentes y presidentas que aquí han venido.
Nosotros tenemos que ser una gran potencia. Fue aquí mismo, queridos presidentes y presidentas, aquí mismo en este patio donde el cadete Chávez se formó. Qué iba a decir la vida que 30 o 40 años después ese cadete iba a estar presidiendo aquí la Fundación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, que dignamente ha presidido el presidente Sebastián Piñera, de Chile, al cual agradecemos toda su generosidad y todas sus expresiones respetuosas y cariñosas para el Presidente Hugo Chávez (Aplausos), y que hoy preside el General de Ejército Raúl Castro Ruz, y la Cuba de la dignidad al frente de esta organización (Aplausos).
Cuarto objetivo: Construir un mundo de equilibrio, Bolívar, de equilibrio, el equilibrio del universo, sin imperios.
Aquí se encuentran unos representantes que nosotros saludamos y apreciamos; a Jesse Jackson, pero también están el excongresista Bill Delahunt y el congresista Gregory Meeks, a los cuales he saludado, que han sido enviados por el presidente Obama (Aplausos). ¡Bienvenidos!
Nosotros queremos y amamos a todos los pueblos de nuestra América; pero queremos relaciones de respeto, de cooperación, de paz verdadera. Nosotros queremos, y así lo escribió el Comandante Chávez, un mundo sin imperios, sin naciones hegemónicas, un mundo de paz que respete el derecho internacional, que sea capaz de encontrarse para cooperar, para vivir, para ser justos en términos de igualdad. ¿Y por qué no puede ser posible, si aquí está toda la voluntad de un mundo, toda la fuerza política de un mundo? Y América Latina tiene la tarea histórica de hacer ese nuevo mundo, de unirnos en la diversidad y decirle al mundo: ¡Aquí está América Latina, la de los libertadores! ¡Aquí estamos de pie juntos! ¡Este mundo tiene que cambiar, Comandante! (Aplausos.)
Y un quinto objetivo, que lo voy a leer, porque sin esto será imposible la propia existencia de la especie humana, y porque, al final, ese quinto objetivo es el que le da coherencia a toda la redacción de este testamento que nos dejó el Comandante Hugo Chávez.
El quinto objetivo es muy sencillo, y lo decimos con la mayor humildad, pero con la mayor angustia por la humanidad. Dice el Comandante Hugo Chávez:
Quinto objetivo histórico: “Contribuir con la preservación de la vida en el planeta y la salvación de la especie humana. No existirá ni capitalismo, ni socialismo, ni ninguna de nuestras religiones, si no somos capaces desde donde estemos, con nuestras creencias ideológicas, políticas y religiosas, de salvar este planeta, acabar con las bombas nucleares, eliminar toda esa fuerza de destrucción, de contaminación de ríos, de mares, de calentamiento del planeta.”
Aquí está, Comandante, su testamento.
Hace varios años el Comandante Presidente, a veces, cuando había momentos apremiantes, o cometíamos errores, siempre nos decía: Nicolás, Elías, Rafael, Yadira, Jorge, ¿qué van a hacer ustedes cuando yo me muera? Nosotros siempre le decíamos: “¡No diga eso, Comandante, por favor…!” “¡¿Qué van a hacer ustedes cuando yo me muera, cómo van a hacer?!”
Él lo dejó todo arreglado; ya queda de parte nuestra si lo hacemos o no lo hacemos (Aplausos). Nosotros llamamos a todo nuestro pueblo a que lo hagamos.
¿Qué vamos a hacer cuando usted se muera, Comandante? Usted puede ir en paz, desde nuestras oraciones y nuestro amor en Cristo y desde nuestros corazones le deseamos la mayor paz que en ese ámbito de vida, en ese nuevo plano usted pueda tener.
¿Y qué vamos a hacer nosotros? ¡Continuar, seguir juntos, seguir juntos pueblo, fuerza armada, con su Constitución, con su Testamento Político, con su ejemplo y con nuestro amor! ¡Seguir protegiendo a los pobres! ¡Seguir dándole alimento al que lo necesita! ¡Seguir contribuyendo a la educación de nuestros hijos! ¡Seguir construyendo la patria grande! ¡Seguir construyendo la paz, la paz, la paz de nuestro continente, la paz de nuestro pueblo! Así, que, Comandante, ¡misión cumplida, Comandante Presidente! ¡La batalla continúa!
¡Chávez vive, la lucha sigue! (Exclamaciones de: “¡La lucha sigue!”)
¡Que viva Hugo Chávez! (Exclamaciones de: “¡Que viva!”)
¡Que viva nuestro pueblo! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Que vivan el amor y la unión! (Exclamaciones de: “¡Vivan!”)
¡Hasta la victoria siempre, Comandante!
El significado de Chávez (Parte II - Final)
Ernesto Carmona
Chávez irrumpió en la política cuando los partidos estaban en total descrédito, tanto que los legisladores ya no usaban en sus vehículos las placas-patente oficiales por temor a un exabrupto. Un pueblo enardecido por primera vez tomaba conciencia de su exclusión del reparto del botín petrolero monopolizado por AD-Copey con grandilocuentes discursos sobre “democracia”.
El pueblo desesperanzado poco se inscribía para votar, convencido que, votos más votos menos, el juego seguirían ganándolo los mismos. Los resultados electorales registraban altos guarismos de abstención. Tampoco había segunda vuelta. Chávez pasó a la Historia porque emprendió la refundación del país. Impulsó una nueva Constitución, más acorde con la realidad social, surgida de un exhaustivo proceso electoral-popular-democrático. Sobre nuevas bases legales, promovió el desarrollo político del sector excluido de su pueblo con un nuevo diseño de distribución de la renta petrolera a través de decenas de planes de salud, vivienda, alimentación, etc., llamados “misiones”. También logró un gran avance en infraestructura, transporte, líneas de Metro y recuperó los ferrocarriles. Ha mejorado notablemente la calidad de vida del venezolano que antes fue excluido, de los trabajadores y de la propia clase media. Numerosas empresas privadas mejoran sus números produciendo y vendiendo al área social de la economía, por ejemplo el sector alimentario.
Se crítica a Chávez como “caudillo” y a su Revolución como “populista” y “polarizadora”. Y esto se debe, básicamente, a la reorientación del destino final de los fondos provenientes del petróleo, que ya no van al bolsillo de la clase política, la clase media más acomodada y la elite del país. Como en Venezuela no ha existido una burguesía industrial potente, como en otros países sudamericanos, la clase obrera resulta escasa. La industria petrolera emplea a 100.000 personas que resultan suficientes para generar el voluminoso ingreso que financia al país desde más de un siglo. La importación de alimentos y bienes de consumo continúa siendo un talón de Aquiles de esa nación
Bajo el antiguo esquema de distribución de la renta petrolera, en la llamada IV República (1958-1998) fluyó más dinero que en el Plan Marshall (casi medio millón de millones de dólares a precio constante). El reparto fue injusto, pero se le consideraba “normal”. Como hoy ha cambiado en perjuicio de los beneficiarios de ayer, le llaman “populismo”. Antes era lo contrario, elitista o egoísta. Hoy existe otro esquema pero “anómalo”. Y se habla de “polarización”, fea palabra.
Pero no fue un ideólogo marxista quien aclaró que la polarización social está siempre presente, querámoslo o no. Y en cierto modo, en 2006 definió así la “normalidad” en la sociedad contemporánea: “Hay una lucha de clases, por supuesto, pero es nuestra clase de los ricos quien dirige la lucha. Y la estamos ganamos”. Warren Buffet, el más rico N° 4 del mundo, con 53,5 mil millones de dólares en 2013, ahora lideriza una corriente que aboga por más impuestos para los ricos para financiar gasto social a favor de los excluidos –“occupy” o “indignados”– y postergar el colapso inminente del capitalismo. Pinochet prohibió por decreto la noción de “lucha de clase”, pero no por eso se extinguió, ya que los amigos de Buffet la estuvieron ganando con intensidad en los 17 años (1973-1990) de su dictadura… y todavía hoy.
La revolución de Chávez no es marxista, ni exportable. Es un sincretismo inédito muy venezolano, con cristianismo, justicia social, pensamiento de Bolívar, ideas marxistas, pensamiento de Fidel, legado de Allende, etc. El líder poseía cualidades personales intransferibles: gran carisma y cariño de su gente. Su pueblo y los pobres de esta región lo están haciendo inmortal. Además de buen humor, ironía, desplantes histriónicos, manejo de la TV y la comunicación, conocimientos prácticos de jugador de béisbol, etc., poseía también el control militar (que revirtió el golpe de abril 2002) y ofrecía muchas otras cualidades de su personalidad. Murió demasiado joven; 58 es poco hoy para el promedio. Fue un hombre orquesta de capacidades intransferibles. Condujo un proceso revolucionario aún en marcha cuyo principal factor de poder radica en unas Fuerzas Armadas atípicas en este planeta, apoyadas por el PSUV y refrendadas por el voto popular en 14 elecciones, más la 15ª que según todos los pronósticos ungirá a Nicolás Maduro el 14 de abril, para más rabia de Estados Unidos y sus detractores internos.
En cierto modo, la derecha venezolana, la reacción internacional y Estados Unidos perdieron con Chávez una bandera contra la que invirtieron más de una década de satanizadores estigmas mediáticos anti Chávez. Con su lamentable pérdida, la oposición venezolana también parece haberse quedado sin bandera política, ya que carece de programa. Tendrán, entonces que crear una nueva hiper-realidad que convierta a Maduro en el malo universal. Por eso no causa extrañeza la nueva oleada de mentiras mediáticas sobre su investidura, además de las innegables imágenes y entrevistas sobre la gran demostración funeraria de fervor popular, que revelaron a los propios enviados especiales la profundidad de la Revolución y la vigencia de aquellos cambios políticos y sociales que estigmatizan a diario pero conocieron y comprobaron in situ.
La revolución aún tiene debilidades. Focalizada en los pobres urbanos aspira a convertir al campesinado del interior en productores organizados en Consejos Comunales y no termina de crear más clase obrera con una política de desarrollo industrial sustentable, que algún día permitirá reducir importaciones. Maduro, probablemente, golpeará con transparencia la corrupción y regularizará la “boliburguesia” y “boliburocracia”, las nuevas clases emergentes con la revolución. No toda la clase media es reaccionaria y y siempre ha disfrutado su cuota del petróleo. Lo reflejan las ventas de automóviles siempre in crescendo, los viajes de vacaciones al exterior, los restaurantes siempre llenos, etc. La clase obrera de empresas públicas, como Sidor y otras, parece más bien reivindicacionista, con una mirada corporativa y estrecha, parecida a la aristocracia obrera del cobre que ayudó a derribar a Allende.
El ejemplo bolivariano fortaleció la búsqueda de modelos latinoamericanos propios, en el sentido de buscar un camino independiente de los intereses oligárquicos locales y de Estados Unidos. No sirven las comparaciones con las revoluciones marxistas ni con la revolución cubana. Se ha dibujado un símil con el peronismo, movimiento poli-clasista de fuerte contenido emocional de profundas raíces, donde Cristina no es lo mismo que Menem siendo ambos peronistas. Tampoco sirven los cánones del marxismo estalinizado de la experiencia URSS.
La Revolución Bolivariana no es exportable, pero muestra gran capacidad de innovar en la diversidad. Ése es el aporte del modelo bolivariano que se refleja en América Latina: Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Cuba, Brasil, Uruguay, Salvador, y otros, son experiencias de gobiernos progresistas distintos y “en la medida de lo posible”, con contradicciones propias de las etapas y momentos históricos de su propia lucha de clases local, con ingredientes étnicos y de tipo cultural en varios países.
El bolivarianismo de Chávez es un nuevo discurso socialista, con militares y riqueza petrolera, surgido en un clima curiosamente parecido al Chile actual, donde el rechazo a la clase política y sus partidos supera lejos más del 60% de una población cuyo voto final es un enigma por el fracaso de participación en los comicios municipales de octubre (cuyos resultados finales se dieron a conocer en febrero sin mayor publicidad y sin totalizar la abstención a nivel nacional). El movimiento social reclama mejores condiciones de vida, no sólo de la educación, que sólo pueden financiar el cobre y nuevos impuestos, mientras el mayor temor de la clase política chilena, los dueños del país y de los grandes medios es, precisamente, la aparición de un “caudillo” o “caudilla”, con mayor vocación “populista” que la atribuida a Piñera
Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno.
Ver también: El significado de Chávez (parte I)
Entrevista en exclusiva con ex asesor de Chávez
¿Cómo fue el presidente Chávez fuera de las tribunas políticas? ¿Cómo mandatario, se dejaba asesorar? ¿De qué forma reaccionaba a las críticas? ¿Qué preocupaciones tenía ante la posible necesidad de dejar el poder? Del hombre que “rompió el maleficio de los cien años de soledad de los países de América Latina”, nos habla una persona que no temía decirle todo. RT entrevistó a Juan Carlos Monedero, politólogo español, ex asesor de Chávez.
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Trovas del Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
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Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
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