Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
lunes, 9 de septiembre de 2013
domingo, 8 de septiembre de 2013
Carta al Presidente Barack Obama
Señor Presidente,
Usted sabe que sus recientes declaraciones y sus conocidos preparativos militares para atacar a la República Árabe Siria producen en todo el mundo una sensación de inseguridad, amenaza y zozobra. No es la primera vez que gobiernos de su país usan su fuerza militar para el logro de sus objetivos. Se entiende que su país es una república, pero organizada y constituida en un imperio. Es muy probable que así lo concibieran los fundadores de su país, pero es seguro que en la actualidad la relación entre la república estadounidense y el imperio estadounidense atraviesan un momento de mucha tensión y complicación.
Estoy seguro, Señor Presidente, que usted conoce las oleadas de autoridad reducida, de confianza perdida y prestigio erosionado que se abaten sobre su país en todo el planeta. Esto tiene que ver con la historia reciente y lejana de las relaciones del país estadounidense con el resto del mundo.
Su presidencia despertó renovada esperanza y confianza en que era posible esperar de un país militarmente fuerte, una conducta inteligente, teniendo como presidente a un hombre también inteligente; sin embargo, la crisis económica de su país, las urgentes necesidades de materia prima, distribuidas en todo el planeta, y requeridas por la economía y la maquinaria de guerra de su país, han reducido, hasta ahora, sus posibilidades de responder a la confianza que en usted se depositó en los momentos iniciales de su gestión.
El ejército estadounidense, sus armas sofisticadas, sus bombarderos y sus soldados parecen ser el único argumento con que cuenta su país para defender sus intereses, tanto los legítimos como los no legítimos.
Usted sabe, Presidente, que hasta ahora, hombres como yo, ciudadano de un pequeño, pobre y empobrecido país como El Salvador, pensamos que la pobreza no sepulta la dignidad y que la riqueza y la capacidad militar no ha de sepultar la inteligencia, y ambas –dignidad e inteligencia- pueden permitir a usted darse cuenta que no es soportable aquella política, según la cual, un país o un grupo de países, sean cuales sean, puedan determinar qué países del planeta son o no democráticos y determinar agresiones militares contra aquellos que no superen el examen de los países poderosos. Hasta ahora, se sigue defendiendo la idea de la soberanía de los Estados, de la autodeterminación de los pueblos, y de la condena a la intromisión de cualquier Estado en los asuntos internos de otros.
El Medio Oriente es una región vital para los intereses de su país y la mayoría de los gobiernos de los Estados árabes son aliados estadounidenses; sin embargo, la agresión ejecutada por su país contra el Estado de Irak, seguida de la guerra contra Libia, y s prolongada guerra en Afganistán, ha seguido el mismo formato que ahora encontramos en la guerra en Siria.
En el caso de Siria, Señor Presidente, así como en todo lo relacionado al Medio Oriente, es conocido el influyente papel del Estado de Israel en la elaboración, definición y ejecución de una política que siendo imperial necesita tomar en cuenta límites legales que hasta ahora los ha aportado en algunos casos las Naciones Unidas. Conocemos la buena voluntad del actual secretario general de ese organismo respecto a la política estadounidense, pero tanto la ONU como su gobierno no habían tenido un escenario internacional como el actual. En este escenario, la política de su país y de sus aliados en el Medio Oriente y en Occidente, producen honda preocupación por la paz mundial, por el pueblo de Siria, por las normas jurídicas internacionales, que pueden salvaguardar la convivencia mundial.
Estamos convencidos que cualquier acto de agresión contra el pueblo sirio amenaza la paz internacional, con consecuencias desastrosas para la región y también para los intereses de su país, porque nunca como hoy, ha sido necesario el respeto a la soberanía de los Estados y a la autodeterminación. Los mismos intereses de su país no parecen estar mejor garantizados que bajo el amparo del derecho internacional, porque las armas sofisticadas y las tropas, al producir destrucción, torrentes de sangre, temor y odio, no construyen ni los puentes necesarios ni el ambiente adecuado para que la paz y la justicia garanticen la vida de todos.
La paz internacional y el respeto necesario no conviven, Señor Presidente, con agresiones militares y mucho menos con acciones carentes de legalidad. Por eso, elevamos ante su consideración la confianza en que la política de su país tome en cuenta la soberanía de los Estados y el derecho del pueblo sirio a su autodeterminación.
San Salvador, 1º de septiembre del 2013.
miércoles, 4 de septiembre de 2013
El científico como nuevo proletario
La ciencia vendida
Fragmento de "La ciencia vendida" de Víctor González Barbone
El científico es hoy un nuevo proletario, más sutilmente manejado pero igualmente presionado por la producción, el despido y la presencia de un ejército profesional de reserva. La ciencia, como cualquier otra disciplina, resulta de la acción de los individuos que la cultivan: convertidos los científicos en asalariados compitiendo entre sí por la conservación de su puesto, limitados sus ámbitos de trabajo por una financiación de objetivos preeminentemente lucrativos, la ciencia deja de existir como interpretación, explicación del mundo y modelo de conducta moral. La población no científica, cada vez más alejada de las clases dominantes, comienza a ver en la ciencia, no sin alguna razón, una herramienta más de explotación. En esta perspectiva, hablar del final de la ciencia deja de ser una idea para un film futurista, convirtiéndose en una dolorosa, cercana realidad.
El científico, un proletario más.
La contaminación de los valores del capitalismo en el ámbito de la ciencia ha modificado la conducta de científicos y técnicos. Muchos de estos ‘comportamientos reprobables’ han existido siempre; los científicos son seres humanos, y participan como tales de virtudes y defectos. No obstante, los cambios anotados en la actividad científica llevan a cambios consecuentes de actitud y comportamiento en los integrantes de la comunicad científica, o exacerban algunos ya existentes. Las notas siguientes resumen informalmente algunas observaciones al respecto.
Ocultamiento de la información.
Los científicos al servicio de empresas donde se produce conocimiento de valor económico o estratégico se ven privados en su intercambio de información con los demás colegas. La frontera entre conocimiento propietario y conocimiento público se hace borrosa, y entonces, por las dudas, no se comparte nada. Esta conducta tiende a la reciprocidad; al generalizarse, todos tratan de mantener en reserva los nuevos hallazgos o aún el tema sobre el están trabajando. Esta reserva impuesta o autoimpuesta entorpece el avance del conocimiento.
La competencia extrema.
Si bien un cierto grado de competencia puede tener un efecto motivante, cuando de ella depende el salario, la carrera y el porvenir en general, la conducta de los individuos se modifica para mal: crece la suspicacia, aumenta la reserva, desaparece el espíritu de colaboración tradicional en la actividad científica. Cualquier compañero de hoy puede ser un rival mañana, peleando por un puesto en una empresa o compitiendo por fondos para un proyecto o aspirando al mismo reconocimiento profesional. Este espíritu de competencia invade todo el mundo globalizado; se propone como respuesta a casi todos los problemas de la economía: el desempleo, la pobreza, la deuda externa, todo se resuelve haciéndose más competitivo. La competencia llevada a extremos destruye el espíritu de colaboración, esencial para el desarrollo actual de la ciencia, cada vez más producto del trabajo mancomunado de muchas personas.
El individualismo.
La ciencia, como conjunto de conocimientos, es eminentemente social. No obstante, la tendencia actual es individualista, el científico ofreciendo sus servicios a quien los necesite como los condottieri del Renacimiento, por un período finito, regulado por un contrato explícita o implícitamente condicionado a imperativos de rendimiento. El científico o el técnico va cayendo en la ‘desregulación laboral’, transformándose en profesional independiente o peor aún, en empresa unipersonal, una forma legal de proliferación alarmante en Uruguay que entraña pérdidas de seguros sociales, seguros de salud, nucleamiento sindical y recaudación estatal, facilitando a la empresa el despido sin indeminización ni aviso previo.
Excelencia, calidad, explotación.
Las doctrinas de la calidad y la búsqueda de la excelencia, incuestionables en sus aspiraciones declaradas, se convierten con frecuencia en herramientas de explotación. Se conocen cada vez más situaciones laborales en las cuales se espera que los empleados, especialmente del área científica y técnica, realicen una cierta cantidad de horas extra sin cobrar o dediquen tiempo al trabajo en sus casas, como forma de demostrar su interés por el trabajo, su adhesión a la empresa, su ‘vocación’. Este comportamiento es factor decisorio a la hora de renovar un contrato o definir un ascenso. Esta nueva exigencia aumenta el estrés, tiende a provocar trastornos familiares y termina poniendo en riesgo la salud del individuo.
El utilitarismo.
El concepto de utilidad está inequívocamente asociado al de los fines. En la sociedad actual, al menos en el ámbito laboral ligado a la ciencia y la tecnología en la empresa privada, el objetivo es hacer dinero; todo lo que no propenda a eso será inútil59. La observación contextual de calificación de utilidad en las conversaciones puede mostrar que la relación utilidad − dinero no aparece limitada a los ámbitos empresariales. Este concepto lleva a una autovaloración en esos mismos términos: lo que hago, lo que soy, acaba midiéndose en dinero; lo que tengo, lo que puedo producir, lo que me dicen que valgo a través del salario. Aparte de la pobreza espiritual de esta medida, impone una limitación en los emprendimientos: no se encara lo que no es útil, lo que no tiene posibilidades más o menos visibles de proveer un beneficio económico. En el área de las ciencias básicas es larga la lista de logros teóricos ‘inútiles’ en sí mismos cuyas incidencias alcanzaron desde la alimentación hasta la filosofía.
El costo del financiamiento.
La justificación en términos económicos de un proyecto obliga al científico y al técnico a manejarse en términos ajenos a su especialidad. Si bien algún conocimiento de planificación y costos es útil para cualquier investigador, la competencia va convirtiendo la presentación, gestión e informe de un proyecto en una habilidad específica, cuya culminación es la aparición de ‘científicos administradores’. La carga horaria se ve incrementada, a veces fuertemente, para dar cumplimiento a estas tareas. Cuanto mayor es la competencia, cuanto más estrictos son los controles, más se burocratiza el proceso; la gestión cuesta, la investigación se encarece. Esto es particularmente grave en los países subdesarrollados, donde los fondos para investigación son siempre escasos.
El ejército laboral de reserva.
Ante la reducción de puestos de trabajo se alienta a los jóvenes hacia la formación científica, un futuro laboral supuestamente seguro. En los hechos, no existen tantas plazas, ni tanto dinero para este promisorio panorama. Ocasionalmente una u otra rama de la ciencia o la tecnología tienen, durante algunos años, una fuerte demanda, pero paralelamente otras van quedando sin mercado. Son pocos los científicos o técnicos consagrados, insustituíbles, del imaginario popular. Muchos científicos y técnicos trabajan en la enseñanza, en la burocracia estatal, en el ejercicio profesional o en tareas ajenas a la profesión, un panorama no sólo reservado a Uruguay. No es posible dejar de observar la conveniencia de esta situación de sobreabundancia de oferta laboral en cientcia y tecnología para las empresas fuertemente orientadas a ella: sueldos más bajos, mayor competencia entre los oferentes, mayores exigencias sobre los empleados, fácil reemplazo.
La repetición, el plagio, el fraude.
Paradójicamente, en conjunción con la reserva por los resultados de las investigaciones de proyección lucrativa, se pide a los científicos que publiquen, como demostración de productividad, de ‘hallarse en carrera’. No existe una forma universal, transparente y objetiva de calificar las publicaciones; la cantidad termina siendo la medida. Se ha visto aumentar sensiblemente el número de autores por publicación, a más de una enorme proliferación de las publicaciones de escaso valor novedoso, poco fundadas, metodológicamente deficientes o incompletas al punto de invalidar las conclusiones. Una enorme cantidad de artículos son refundiciones de otros artículos, cuando no copias disimuladas; varios casos de fraude han sido puestos al descubierto, aunque seguramente muchos han quedado en los archivos muertos de revistas especializadas, sin haber sufrido lectura crítica alguna. El ‘caso Sokal’ es digno de mención: Alan Sokal, físico norteamericano, logró publicar en una revista respetable un artículo deliberadamente fraudulento, escrito en lenguaje sesudo y plagado de referencias eruditas. Unas semanas después descubrió su propio fraude, publicando otro artículo en una revista rival. Los ecos de la polémica continúan hasta hoy. Luego de este comienzo saludable, él mismo se embarcó en polémicas sobre temas ajenos a su especialidad, cayendo en gruesos errores, como le fue inteligentemente señalado por el filósofo Didier Eribon.
La consideración de los factores anteriores muestra la coincidencia de situaciones del personal científico y técnico con el personal obrero en el esquema de producción capitalista tradicional: dependencia, explotación, ejército profesional de reserva. Aunque la globalización ha reducido drásticamente el contrapeso sindical en las relaciones de producción, la situación del personal científico y técnico es en algunos sentidos peor que la del trabajador agremiado: no existe un sindicato de científicos, las asociaciones profesionales no cubren el rol gremial. No existe, además, conciencia de clase en el personal científico y técnico; el espejismo del éxito por la libre competencia, la concentración en la propia especialidad, la relativa proximidad con gerentes y directores, el normalmente confortable ambiente de trabajo, tienden hacia una actitud pasiva. Se apuesta en cambio al desempeño, la posibilidad de ascenso, la distinción por el propio trabajo como única forma de mejorar la situación personal, sin atención al contexto. La necesidad tiene cara de hereje, reza un antiguo adagio. Acuciado por la competencia, las cualidades morales de las personas con formación científica comienzan a resquebrajarse, contribuyendo a la descomposición social del mundo fragmentado.
martes, 3 de septiembre de 2013
El Imperialismo, fase superior del Capitalismo (Libro)
PRÓLOGO
El folleto que ofrezco a la atención del lector fue escrito en Zurich durante la primavera de 1916. En las condiciones en que me veía obligado a trabajar tuve que tropezar, naturalmente, con una cierta insuficiencia de materiales franceses e ingleses y con una gran carestía de materiales rusos. Sin embargo, la obra inglesa más importante sobre el imperialismo, el libro de J. A. Hobson, ha sido utilizada con la atención que, a mi juicio, merece.
El folleto está escrito teniendo en cuenta la censura zarista. Por esto, no sólo me vi precisado a limitarme estrictamente a un análisis exclusivamente teórico --sobre todo económico--, sino también a formular las indispensables y poco numerosas observaciones de carácter político con una extraordinaria prudencia, por medio de alusiones, del lenguaje a lo Esopo, maldito lenguaje al cual el zarismo obligaba a recurrir a todos los revolucionarios cuando tomaban la pluma para escribir algo con destino a la literatura "legal".
EL IMPERIALISMO, FASE SUPERIOR DEL CAPITALISMO
domingo, 1 de septiembre de 2013
El diario Sirio - Documental
Este documental exclusivo de la cadena de TV rusa, Rossiya 24, es imprescindible ya que nos ofrece una muy buena perspectiva de los eventos que han estado sucediendo en Siria desde 2011.
Muestra como tanto el ejercito sirio, como el pueblo sirio, están defendiendo su país de los inimaginables crímenes cometidos por terroristas extremistas, que reciben masivo apoyo mediático, militar, económico e informativo internacional.(Qatar, Arabia Saudí, Israel, EE.UU, Turquia).
Una situación en la que nadie jamás querría estar.
Los periodistas de Rossiya 24 han pasado siete meses en Siria, y han presenciado como este prospero y pacifico país ha sido volado en pedazos.
¿Volverá la vida en Siria a ser normal alguna vez? Examinamos la situación en Siria a través de los ojos de aquellos que han vivido estos dramáticos eventos en primera persona.
Muestra a las personas contando su historia, especialmente a los militares, usando como hilo de la narración la actividad, el secuestro y asesinato final de uno de ellos.
Esta película es un trabajo de los periodistas de Rossiya 24:
Corresponsal: Anastasia Popova
Cameraman: Mikhail Vitkin
Director: Yevgeny Lebedev
"El diario sirio" es un relato de sus experiencias personales y representa su punto de vista sobre la situación en Siria.
"Mi equipo ha hecho cientos de reportajes sobre Siria. En esta película queríamos distanciarnos de las 'noticias'. Queríamos expresar nuestras emociones y sentimientos hacia las personas que hemos conocido; cosas que no se ven habitualmente en las noticias."
Muestra como tanto el ejercito sirio, como el pueblo sirio, están defendiendo su país de los inimaginables crímenes cometidos por terroristas extremistas, que reciben masivo apoyo mediático, militar, económico e informativo internacional.(Qatar, Arabia Saudí, Israel, EE.UU, Turquia).
Una situación en la que nadie jamás querría estar.
Los periodistas de Rossiya 24 han pasado siete meses en Siria, y han presenciado como este prospero y pacifico país ha sido volado en pedazos.
¿Volverá la vida en Siria a ser normal alguna vez? Examinamos la situación en Siria a través de los ojos de aquellos que han vivido estos dramáticos eventos en primera persona.
Muestra a las personas contando su historia, especialmente a los militares, usando como hilo de la narración la actividad, el secuestro y asesinato final de uno de ellos.
Esta película es un trabajo de los periodistas de Rossiya 24:
Corresponsal: Anastasia Popova
Cameraman: Mikhail Vitkin
Director: Yevgeny Lebedev
"El diario sirio" es un relato de sus experiencias personales y representa su punto de vista sobre la situación en Siria.
"Mi equipo ha hecho cientos de reportajes sobre Siria. En esta película queríamos distanciarnos de las 'noticias'. Queríamos expresar nuestras emociones y sentimientos hacia las personas que hemos conocido; cosas que no se ven habitualmente en las noticias."
sábado, 31 de agosto de 2013
UN PARAISO BAJO LAS ESTRELLAS (PELICULA)
El Lagarto Verde
Hay muchas personas que consideran que esta película cubana es una divertida comedia de enredos. Yo pienso que es una posibilidad enorme para ver en escena a jóvenes actores que han marcado un desarrollo creciente y que Gerardo Chijona, el director, ha sabido sacarle provecho con un guión que aporta lo justo para entretener.
La sinopsis de la película cubana Un paraíso bajo las estrellas, nombre que es familiar a cualquier cubano por ser el lema del Cabaret Tropicana cuenta la historia de una chica que quiere seguir el mismo camino de su madre, la bella Sissy: quiere ser bailarina en Tropicana. Pero su padre, un camionero llamado Cándido, le prohíbe que lo haga, a causa de su rencor contra Armando -su antiguo rival y coreógrafo en el club nocturno-. Cuando Cándido y su amigo Promedio atropellan por accidente a Sergito, Promedio ve en su trasero un lunar con forma de estrella, idéntico al que tiene Cándido. Para delicia de Sissy, y para consternación de Promedio temiendo un incesto, Cándido lleva al chico a casa, inconsciente de que Sergito es su hijo y por tanto, hermano de Sissy. Las preocupaciones de Promedio se confirman cuando los dos jóvenes se enamoran con locura…
Para los que regularmente hemos seguido el cine cubano vemos a una Thais Valdés con una vis cómica extraordinaria, de desdobla con una natural quehacer que la reafirman como una de las grandes promesas del cine cubano actual.
El elenco lo completan Vladimir Cruz , Amparo Muñoz, Daisy Granados, Enrique Molina, Santiago Alfonso, Luis Alberto García y Javier Gurruchaga. Un staff mixto de cubanos y españoles por tratarse de una coprocción. La música es de ese grande llamado José María Vitier y el guión es de Chijona, Agüero y Senel Paz.
Es una propuesta para trasladarnos a ese mundo del cabaret Tropicana y disfrutar de todo su esplendor. Los invito a pasar muy bien esta tarde noche.
Colombia arde y Santos “dando papaya” en Macondo
José Antonio Gutiérrez D.
“En Macondo no ha pasado nada, ni está pasando ni pasará nunca. Este es un pueblo feliz ”. Tal es la respuesta que, en la obra maestra de Gabriel García Márquez, Cien Años de Soledad, los militares dan a los familiares de las tres mil víctimas de la masacre de Macondo. Este empecinamiento macondiano en negar lo evidente resuena en la actitud del presidente Santos cuando, recientemente, decía que no había paro agrario en Colombia. ¿Por qué entonces los miles de soldados y policías desplegados a lo largo del territorio nacional? ¿Por puro deporte? Su actitud me recordaba a un personaje siniestro que hace algunos años andaba por la vida diciendo que en Colombia no había conflicto armado y sin embargo, militarizó al país, aumentó a niveles inauditos el gasto militar y triplicó el pie de fuerza del ejército. Santos reconoce el conflicto armado, pero ignora el conflicto social, un conflicto mucho más extendido, subterráneo, quizás menos visible, pero el cual es la vertiente que nutre y riega el conflicto armado.
No hay tal paro dijo Santos… es un invento de cientos de miles de personas. Pero entonces ¿por qué después se fue para Tunja a intentar desactivar un paro que no existe? Ante el ridículo de estas declaraciones (evidenciado por los ríos humanos que se volcaron a demostrarle, con cacerolazos, que sí existen y que se merecen respeto) echó pie atrás diciendo, torpemente, que su frasecita había sido un “papayazo”. Eso no más, un papayazo [1].
Santos vive en el país de Macondo, con una zanahoria chiquita en una mano y un enorme garrote en la otra. Con la zanahoria pequeña trata de cooptar a sectores del movimiento de protesta o de acallarlos momentáneamente con promesas espurias que no cumplirá. Con el garrote, machaca y asesina a manifestantes en el resto del país. Acá no pasa nada, dice. Pero pasa, aunque le duela.
El botón de muestra de la profundidad del malestar en Colombia es la situación de Boyacá, región tradicionalmente conservadora, descrita en un artículo de la revista Semana como “uno de los departamentos más pacíficos y tranquilos del país” [2], cuyos campesinos, como irónicamente nos recuerda Alfredo Molano, “no salían a pelear desde la batalla del Pantano de Vargas” [3]. Ahí el ESMAD se ha comportado como un verdadero ejército de ocupación, como lo denuncia el informe preliminar de la Comisión de Verificación de Derechos Humanos que estuvo en ese departamento verificando los desmanes de la fuerza -mal llamada- pública [4]. En este informe se denuncian agresiones físicas y tortura a campesinos y menores de edad, abusos sexuales, uso de gases indiscriminado, ataques con armas de fuego, explosivos y armas blancas, detenciones masivas y arbitrarias, señalamientos y persecución a los líderes del paro, utilización de helicópteros, uso de ambulancias para transportar miembros del ESMAD, así como la destrucción de la propiedad de los campesinos, invasión a sus hogares y robo de su dinero y alimentos [5]. Parece como si, literalmente, estuviéramos ante hordas de hunos en épocas de la decadencia del Imperio Romano. Esta clase de comportamiento violento y violatorio, se da a vista y paciencia de todo el mundo, mientras Santos (con la ayuda de sus amigos en Europa y EEUU) grita a los cuatro vientos los “progresos” en Colombia en materia de derechos humanos. Y después se sorprenden que en Colombia haya guerrilla…
El relato del campesino José Henry Pineda, de Tibasosa, Boyacá, cuya tortura a manos del ESMAD fue filmada y circulada ampliamente por Internet, es un ejemplo claro de lo que se denuncia en el mencionado informe preliminar. “Hasta me arrodillé para que no me pegaran más. Ellos son muy salvajes. No se dan cuenta que uno es humano", asevera. Además, denuncia que los policías le robaron diez millones de pesos: "Me dijeron que si los denunciaba me iban a matar. Estoy asustado por eso" [6]. Pero la utilización de métodos terroristas por parte del Estado no está impidiendo que el pueblo salga a protestar, como decía Molano, porque los campesinos están “cansados de las protestas pacíficas, de los pliegos de petición, de las respetuosas solicitudes burladas”.
Que el campesinado esté tan berraco no es casual: están arruinados gracias a los Tratados de Libre Comercio, en los cuales los gobiernos de Uribe y Santos gastaron miles de millones pagando lobbyistas, negociadores, opinólogos, financiando costosos viajes para lamer suelas en Europa y Estados Unidos, y en propaganda con la que saturaron todos los medios ofreciendo “prosperidad para todos”. ¿Quiénes se han beneficiado con estos acuerdos? Los negociadores que vendieron al país y sacaron su tajada, pero sobretodo, los capitalistas europeos y norteamericanos. No es exagerado que el arzobispo de Tunja, Mons. Luis Augusto Castro, llamara a estos acuerdos una “traición a la patria”, si por patria entendemos a la gente [7]. En un año de implementación del TLC con EEUU la importación de alimentos de ese país a Colombia han aumentado en un 81%; hilando más fino, las importaciones de arroz crecieron en un increíble 2000% (de U$1,5 a U$41millones); los aceites vegetales y derivados en un 200%; las papas congeladas en un 200%; la carne de cerdo en un 95%; productos lácteos en un 90% [8]. Nada de esto es una sorpresa: se los advertimos en años de campaña contra el libre comercio. ¿Podemos sorprendernos, entonces, de la extensión de la indignación campesina, particularmente de lecheros, arroceros, paperos? ¿Podemos sorprendernos que los campesinos del altiplano cundiboyacense, aún los de la apacible Boyacá, se hayan sublevado con una fuerza inusitada cuando los productos de su clima son los que más fuertemente han tenido que competir con las importaciones de EEUU?
El trato militar de la protesta ha sido la regla en todo el país. En el Cauca se han dado situaciones gravísimas que ya hemos denunciado [9]. En La Venta (Cajibío), una concentración de 2000 personas fue salvajemente reprimida por el ESMAD, policía y ejército, con la utilización de minas antipersonales, explosivos, proyectiles recalzados, armas de fuego, etc. El resultado: 15 campesinos heridos, 5 de ellos de gravedad. Uno de ellos, Uberney Mestizo, resultó con una mano amputada [10]. En Fusagasugá el ESMAD asesina a un muchachito de Pasca, Juan Camilo Acosta, de un disparo de gas lacrimógeno arrojado directamente al cuerpo. Se utiliza contra una movilización social pacífica métodos de contrainsurgencia: se ofrecen recompensas por información sobre los organizadores y los líderes de la protesta. Se da un golpe a un “objetivo de alto valor” (en el lenguaje contrainsurgente del Estado) como es el dirigente campesino Húber Ballesteros, dirigente de la federación campesina Fensuagro, de la CUT, de la Marcha Patriótica, sobreviviente de la UP y miembro de la Mesa de Interlocución Agraria y Popular (MIA) que coordina las más importantes expresiones organizativas de la protesta a nivel nacional. Es patético ver al vice-fiscal Perdomo afirmando que esta burda persecución a uno de los máximos dirigentes del paro agrario y popular no tiene nada que ver con sus actividades gremiales, que esta detención arbitraria tendría que ver con un proceso de supuesto financiamiento al “terrorismo” según informes sacados como de un sombrero de mago, de los computadores capturados a los comandantes guerrilleros Iván Ríos, Jorge Briceño y Alfonso Cano [11]. Claro, quién podría ser tan mal pensado para suponer que esto es un montaje judicial, si esos computadores fueron capturados, respectivamente, en el 2008, 2010 y 2011… y años después, curiosamente en medio de un paro nacional, se le monta el proceso. ¡Qué paradoja que el único terrorismo que el compañero Ballesteros financia, porque está obligado a hacerlo a través de sus impuestos como la mayoría de los colombianos, es el terrorismo de Estado!
¿Y Santos? Dando papaya y garrotazos en Macondo. Fungiendo de gobernante de un pueblo al que desprecia y de un país al que desconoce. Mintiendo y usando la fuerza militar contra la protesta social, dando plomo cuando hay que garantizar el pan. Hubo una época en la cual el pueblo en sus protestas ponía muertos en cifras redondas, de a 10, 100, 1000, etc. y luego se negociaba y todo quedaba en nada. Esa época ya ha pasado: ahora los campesinos tienen nombres, los campesinos no olvidan, los campesinos tienen cámaras para grabar la violencia oficial, los campesinos tienen sed de justicia, su sangre es indeleble. “Papaya Santos” está acumulando puntos y el pueblo, tarde o temprano, le pasará la cuenta. Porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tendrán una segunda oportunidad sobre la tierra.
NOTAS:
[1] http://www.noticiasrcn.com/nacional...
[2] http://www.semana.com/nacion/articu...
[3] http://www.elespectador.com/opinion...
[4] Comisión integrada por las siguientes organizaciones humanitarias: Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, Observatorio de Derechos Humanos y Violencia Política de Boyacá y Casanare, Centro de Atención Psicosocial, Corporación Claretiana Norman Pérez Bello, Comité Permanente por la Defensa de Derechos Humanos, Movimiento Nacional de Victimas de Crímenes de Estado, Corporación Social para la Asesoría y Capacitación Comunitaria, Colectivo de Abogados José Albear Restrepo, Comisión de Derechos Humanos del Congreso de los Pueblos, Equipo Nizkor, Periodistas independientes, con el acompañamiento de Brigadas Internacionales de Paz.
[5] http://justiciaypazcolombia.com/MIS...
[6] http://www.noticiasrcn.com/nacional...
[7] http://www.youtube.com/watch?v=DjUx...
[8] http://www.portafolio.co/economia/v...
[9] http://anarkismo.net/article/26054
[10] http://www.reddhfic.org/index.php?o...
[11] http://www.elespectador.com/noticia...
José Antonio Gutiérrez D. es militante libertario residente en Irlanda, donde participa en los movimientos de solidaridad con América Latina y Colombia, colaborador de la revista CEPA (Colombia) y El Ciudadano (Chile), así como del sitio web internacional www.anarkismo.net. Autor de "Problemas e Possibilidades do Anarquismo" (en portugués, Faisca ed., 2011) y coordinador del libro "Orígenes Libertarios del Primero de Mayo en América Latina" (Quimantú ed. 2010).
Resiliencia: Un concepto discutible
Marcelo Colussi
“El camino del infierno está plagado de buenas intenciones”. ¿Por qué empezar diciendo esto? Pues porque muchas veces, más allá de la “buena voluntad” en juego, los efectos conseguidos con una determinada acción pueden ser cuestionables. O incluso desastrosos. En el campo de la práctica científica ello no es raro en absoluto. El concepto de “resiliencia” nos lo permite ver de forma palmaria.
“Resiliencia” es un término controversial, que tanto puede asociarse con “intervenciones pobres para los pobres” (lo cual recuerda aquello de “atención primaria o ¿primitiva? de la salud”, que cuestionaba el epidemiólogo argentino Mario Testa), hasta la promoción de un conformismo con resonancias conservadoras, de la mano de la ideología adaptacionista que prima en las ciencias sociales de cuño estadounidense, dominadoras del ámbito académico en buena parte del mundo. Por lo pronto, es la versión española de la voz inglesa “resilience”, o “resiliency”, término que proviene del campo de la metalurgia y que hace alusión a la capacidad que tienen los metales de deformarse sin quebrarse, retornando luego a su estado original.
En el ámbito de la psicología, aparece utilizado por primera vez en un artículo de Barbara Scoville en el año 1942. Más tarde, en la década de los 70, el término va adquiriendo mayor prevalencia, aunque la mayoría de los primeros investigadores que hacían referencia a este concepto tomado de la metalurgia, en principio no utilizaron la expresión “resiliencia”, sino que se referían a esta cualidad describiendo a quienes la portaban como “invulnerables” o “invencibles” (Lösel, Bliesener y Koferl, 1989). Para la década de los 90 el término ya es ampliamente utilizado, y así llega a los países latinoamericanos.
¿Qué es, en definitiva, esto de la resiliencia? “La capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas”, según la 23ª edición del Diccionario de la Real Academia Española. La “capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e inclusive, ser transformados por ellas”, de acuerdo a la definición de Grotberg (1995). O también el “proceso dinámico, constructivo, de origen interactivo, sociocultural que conduce a la optimización de los recursos humanos y permite sobreponerse a las situaciones adversas”, según María Angélica Kotliarenko e Irma Cáceres (2011). O si se prefiere: “la capacidad que tiene un individuo, una familia, un grupo y hasta una comunidad de soportar crisis y adversidades y recobrarse”, de acuerdo a lo que definen Melillo y Suárez Ojeda (2002). Es decir, tomando lo afirmado por Kotliarenko, la resiliencia consiste en “un conjunto de procesos sociales e intrapsíquicos que posibilitan una vida sana en un medio insano”.
Según todas estas aseveraciones, el concepto hace alusión a una capacidad positiva que tendríamos los seres humanos, o algunos seres humanos al menos. Capacidad, por tanto, que debería ser saludada positivamente y, en la medida de lo posible, expandida. De la mano de esta visión, un pensamiento progresista, de izquierda incluso, podría levantar gustoso la idea de resiliencia y fomentarla como un camino de esperanza, una luz ante tanta adversidad.
Así, entonces, una perspectiva de avanzada de nuestra actual situación lleva a decir a Aldo Melillo, cuando prologa el libro “Descubriendo las propias fortalezas” de María Alchourrón y Edith Grotberg, que “la exclusión y la pobreza se extienden sin freno en los países desfavorecidos por la globalización y la concentración económica, y la mano invisible del mercado no ha dado signos de derramar ninguna riqueza a los pueblos. Si a ello se suman las situaciones de riesgo que conllevan la enfermedad, la cárcel, el deterioro personal, familiar y social sin que se vislumbren soluciones globales desde la economía y la política, el panorama resulta francamente desolador. Sin embargo, hay niños, adolescentes y adultos que son capaces de sobrevivir, superar las adversidades y, más aun, salir fortalecidos de ellas. Esa capacidad es conocida como resiliencia, concepto sumamente fértil a la hora de actuar en el plano social, porque desplaza el enfoque tradicional sobre las carencias y los factores de riesgo para situarlo en las fortalezas y la creatividad del individuo y de su entorno. (…). Con la convicción de que este concepto debe desplegarse e instrumentarse en los programas sociales (…), en tiempos de empobrecimiento y exclusión la construcción de resiliencia comunitaria que se evidencia en la capacidad de ciertos pueblos de enfrentar catástrofes de todo tipo constituye una posibilidad cierta de lucha contra las iniquidades de la sociedad actual”.
Entendida desde esa lógica de la esperanza, la idea de resiliencia podría ser, sin dudas, una cantera donde encontrar la energía necesaria para plantearse transformaciones, para seguir creyendo que las utopías son posibles, en el sentido que nos hacen caminar, como dijo el uruguayo Eduardo Galeano. Y justamente alguien como él, un comprometido con las luchas sociales a quien nadie podría acusar de cómplice del sistema, dijo en el Foro Social Mundial de Porto Alegre en el 2005 refiriéndose a las transformaciones que esa idea de resiliencia puede acompañar, que no “son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Baba. Pero quizás desencadenen la alegría de hacer y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable”.
En este sentido, el concepto en juego puede tener una carga positiva. Por allí puede leerse de los beneficios que trae aparejados la resiliencia. Buena noticia, por supuesto. ¿Y qué beneficios aporta? “Las personas más resilientes tienen una mejor autoimagen, se critican menos a sí mismas, son más optimistas, afrontan los retos, son más sanas físicamente, tienen más éxito en el trabajo o estudios, están más satisfechas con sus relaciones, están menos predispuestas a la depresión”. Ahora bien: estos supuestos “beneficios” abren interrogantes que cuestionan radicalmente las esperanzas que proponían las visiones arriba expuestas. ¿Es un beneficio “criticarse menos”? ¿En qué sentido entender lo de “más éxito”? ¿Estamos seguros que entronizamos el optimismo, o más cautamente seguimos a Gramsci, quien proponía “el optimismo del corazón junto al pesimismo de la razón”?
Es entonces cuando empieza a hacer agua este dudoso concepto. ¿De qué se trata realmente la resiliencia? ¿Qué elemento positivo nuevo aporta efectivamente? Que mucha gente tiene esa capacidad de rehacerse, de no quebrarse y salir airosa de las peores situaciones, no es ninguna novedad. Si el concepto consiste en describir eso, pues no es un concepto científico en sentido estricto que inaugure un nuevo campo de conocimiento produciendo una ruptura epistemológica, sino que no pasa de la mera descripción. “El patito feo también puede ser lindo”. ¿Podemos llamar a eso un concepto novedoso que aumenta el saber y la capacidad de actuar en el mundo?
Si abrimos una crítica en torno a la idea de resiliencia es por los peligros ideológicos que allí anidan, peligros que pueden pasar inadvertidos en tanto la forma con que aparece el concepto pareciera que ayuda a caminar, en tanto “prueba que la realidad es transformable”. Pero junto a esa cuota de esperanza –para lo cual no es necesario creer que se está ante un nuevo concepto, pues la descripción más obvia nos muestra que siempre “después de la tormenta sale el sol”– no podemos dejar de ver también que hay un transfondo de resignación: no se trata de saber soportar la adversidad (para lo que, incluso, se puede dar un largo catálogo de recetas prácticas… Y así surgen las propuestas de autoayuda y toda la parafernalia de “Usted puede, no sufra, técnicas para ser exitoso”). No se trata de saber adaptarse a la realidad y poder sobrellevarla. ¡Se trata de transformarla!
Más allá de las mejores buenas intenciones que puedan desplegarse –al menos en algunos casos– apelando a esta noción, lo que se transluce es la pasividad y la aceptación de una ya estatuida normalidad, obviando la idea de conflicto como motor perpetuo. El conflicto está, siempre, tanto en lo subjetivo como en los procesos masivos: el sujeto escindido no dueño de sí mismo con que nos confronta el psicoanálisis, el sujeto deseante que no sabe qué desea con precisión, o el sujeto social producto del enfrentamiento a muerte de clases divididas en torno a la tenencia, o no, de los medios productivos, siguen siendo “el fuego eterno” del que hablaba Heráclito hace 2.500 años y que retoma Hegel en el siglo XIX. La dialéctica en tanto lucha perpetua de contrarios, dirá el pensador alemán, no es un método filosófico: ¡es la realidad misma!, es la estructura de lo real. La realidad está constituida por el conflicto, verdad inobjetable. La idea de resiliencia, sabiéndolo o no por parte de quien la usa, apunta a la “suavización” de la crudeza de esa realidad.
Una prótesis, en definitiva, un bálsamo. En otros términos “técnicas de aprendizaje, es decir prácticas correctivas de conductas, sin tomar en cuenta los procesos sociales y psíquicos que bloquean potencialidades”, dirán Ana Berezin y Gilou García Reinoso en su texto “Resiliencia o la selección de los más aptos” (2005) “El ideal de la resiliencia parece ser la funcionalidad, la eficacia de los sujetos y sobre todo del sistema. Así, lo que parece simple –y obvia– descripción de situaciones de hecho implica peligros: bajo un nombre nuevo se retoma el viejo concepto de “desviación”: en el campo de la salud, con el modelo médico; en el de la educación, con el modelo pedagógico; ambos remitiendo al concepto de normalidad y adaptación, con sus consecuencias de orden teórico, ético y político”.
Aunque no se diga en estos términos, la ideología que está a la base es: ¡sea fuerte! Lo cual, irremediablemente recuerda al tango: “fuerza, canejo, sufra y no llore / que un hombre macho no debe llorar”. ¿Hay que estar contra las adversidades o hay que saber sortearlas? ¿Cuál es la sutil línea que separara el afrontamiento de la resignación?
En verdad, más allá de las buenas intenciones (y ahora puede entenderse por qué empezábamos el presente escrito con esa referencia provocativa), es para pensarlo bastante en qué medida este concepto tan problemático, traído desde un campo extraño a la reflexión de las ciencias sociales, aporta teórica y prácticamente. ¿En cuánto, cómo y por qué realmente “constituye una posibilidad cierta de lucha contra las iniquidades de la sociedad actual”? Sabiendo de dónde viene (las ciencias de la conducta estadounidenses, ingeniería humana funcional a los poderes constituidos, anestesia que sirve para domesticar y no como instancia emancipadora), ¿qué nos deja esto de resiliencia para un planteo transformador? Saber que hay quienes pueden resistir infinitamente no nos dice más que eso: que algunos no se quiebran nunca. ¿Qué podemos transformar con eso? ¿Esperar que todos sean igualmente aguantadores?
Con la incorporación de este discutible concepto se corre el riesgo de quedar entrampados en un planteo adaptacionista, reeducativo. ¿Hay que acallar el malestar, o hay que encontrarle su sentido, para poder entenderlo y, eventualmente, modificarlo? ¿Se trata de acallar el sufrimiento acaso, promover el “éxito” personal, tapar el síntoma? ¿No podemos así, sin saberlo, devenir cómplices de una maquinaria trituradora que busca la construcción de normalidades y adaptaciones peligrosas, que obliga a ser “uno más”, fuerte y bien portado, silenciando las voces discordantes? En el medio de la dictadura que asoló Argentina entre 1976 y 1982, cuando se producía la desaparición de 30.000 personas que disentían del régimen, que buscaban un mundo distinto, el gobierno de los militares presentó una propaganda por medio de todos los medios de comunicación donde se veían distintas escenas con ruidos enloquecedores (un taladro, un bebé llorando, etc.), sobre los que aparecía una enfermera indicando que “el silencio es salud”. El silencio ¿es salud? ¿Qué significa en ese contexto ser resiliente? ¿Callarse la boca y aguantar, o luchar contra esa flagrante inequidad? Si es esto último, ¿de qué nos sirve llamarlo “resiliencia”?
Es por todo ello que puede abrirse la crítica contra el concepto, porque su utilización no necesariamente aporta algo y porque, en definitiva, puede ser un lastre ideológico cuestionable. Parafraseando la Tesis XI sobre Feuerbach, de Marx, podría decirse entonces que no se trata de saber soportar el mundo (¿resignarse?, ¿adaptarse?, ¿“saber” como no quebrarse?). ¡Se trata de transformarlo! ¿O acaso las ideologías neoliberal y postmoderna reinantes nos quitaron la idea de utopía? ¿O acaso se trata de aceptar y no cuestionar la normalidad?.
jueves, 29 de agosto de 2013
Atilio Borón en Dossier: Geopolítica del imperialismo. Entrevista de Walter Martínez. VTV teleSUR
Atilio Borón en Dossier: Geopolítica del imperialismo. Entrevista de Walter Martínez. VTV, teleSUR. A Hugo Chávez lo mataron, fue un magnicidio.
miércoles, 28 de agosto de 2013
La mentira tarifada
Me mueve a escribir el hecho de que muy pronto ocurrirán acontecimientos graves. No transcurren en nuestra época diez o quince años sin que nuestra especie corra peligros reales de extinción. Ni Obama ni nadie podría garantizar otra cosa; lo digo por realismo, ya que solo la verdad nos podría ofrecer un poco más de bienestar y un soplo de esperanza. Hemos llegado en materia de conocimientos a la mayoría de edad. No tenemos derecho a engañar ni a engañarnos.
En su inmensa mayoría la opinión pública conoce bastante sobre el nuevo riesgo que está a sus puertas.
No se trata simplemente de que los cohetes cruceros apunten hacia objetivos militares de Siria, sino que ese valiente país árabe, situado en el corazón de más de mil millones de musulmanes, cuyo espíritu de lucha es proverbial, ha declarado que resistirá hasta el último aliento cualquier ataque a su país.
Todos conocen que Bashar al Assad no era político. Estudió medicina. Se graduó en 1988 y se especializó en oftalmología. Asumió un papel político al morir su padre Hafez al Assad en el año 2000 y tras la muerte accidental de un hermano antes de asumir aquella tarea.
Todos los miembros de la OTAN, aliados incondicionales de Estados Unidos y unos pocos países petroleros aliados al imperio en aquella zona del Medio Oriente, garantizan el abastecimiento mundial de combustibles de origen vegetal, acumulados a lo largo de más de mil millones de años. La disponibilidad de energía procedente, en cambio, de la fusión nuclear de partículas de hidrógeno, tardará por lo menos 60 años. La acumulación de los gases de efecto invernadero continuará así creciendo a elevados ritmos y tras colosales inversiones en tecnologías y equipos.
Por otro lado se afirma que en el 2040, en apenas 27 años, muchas tareas que hoy realiza la policía como imponer multas y otras tareas, serían realizadas por robots. ¿Se imaginan los lectores cuán difícil será discutir con un robot capaz de hacer millones de cálculos por minuto? En realidad era algo inimaginable años atrás.
Hace apenas unas horas, el lunes 26 de agosto, despachos de agencias clásicas bien conocidas por sus servicios sofisticados a Estados Unidos, se dedicaron a difundir la noticia de que Edward Snowden se había tenido que establecer en Rusia porque Cuba había accedido a las presiones de Estados Unidos.
Ignoro si alguien en algún lugar le dijo algo o no a Snowden, porque esa no es mi tarea. Leo lo que puedo sobre noticias, opiniones y libros que se publican en el mundo. Admiro lo valiente y justo de las declaraciones de Snowden, con lo que a mi juicio prestó un servicio al mundo al revelar la política repugnantemente deshonesta del poderoso imperio que miente y engaña al mundo. Con lo que no estaría de acuerdo es que alguien, cualesquiera que fuesen sus méritos, pueda hablar en nombre de Cuba.
La mentira tarifada. ¿Quién la afirma? El diario ruso “Kommersant” ¿Qué es este libelo? Según explica la propia agencia Reuters el diario cita a fuentes próximas al Departamento de Estado norteamericano: “el motivo de ello fue que en el último minuto Cuba informó a las autoridades que impidieran que Snowden tomara el vuelo de la aerolínea Aeroflot.
“Según el rotativo, […] Snowden pasó un par de días en el consulado ruso de Hong Kong para manifestar su intención de volar a Latinoamérica vía Moscú.”
Si yo quisiera podría hablar de estos temas sobre los que conozco ampliamente.
Hoy observé con especial interés las imágenes del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, durante su visita al buque insignia del destacamento ruso que visita a Venezuela después de su anterior escala en los puertos de La Habana y Nicaragua.
Durante la visita del Presidente venezolano a la nave me impresionaron varias imágenes gráficas. Una de ellas fue la amplitud de los movimientos de sus numerosos radares capaces de controlar las actividades operativas de la nave en cualquier situación que se presente.
Por otra parte, indagamos sobre las actividades del mercenario rotativo “Kommersant”. En su época fue uno de los más perversos medios al servicio de la extrema derecha contrarrevolucionaria, la cual disfruta que el gobierno conservador y lacayo de Londres envíe sus bombarderos a la Base Aérea en Chipre, listos para lanzar sus bombas sobre las fuerzas patrióticas de la heroica Siria, mientras en Egipto, calificado como el corazón del mundo árabe, miles de personas son asesinadas por los autores de un grosero golpe de Estado.
En esa atmósfera se preparan los medios navales y aéreos del imperio y sus aliados para iniciar un genocidio contra los pueblos árabes.
Es absolutamente claro que Estados Unidos tratará siempre de presionar a Cuba como hace con la ONU o cualquier institución pública o privada del mundo, una de las características de los gobiernos de ese país y no sería posible esperar de sus gobiernos otra cosa, pero no en balde se resisten 54 años defendiendo sin tregua —y el tiempo adicional que fuera necesario—, enfrentando el criminal bloqueo económico del poderoso imperio.
Nuestro mayor error es no haber sido capaz de aprender mucho más en mucho menos tiempo.
Fidel Castro Ruz
Agosto 27 de 2013
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Trovas del Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
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Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
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