Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

viernes, 20 de septiembre de 2013

Dagoberto Gutiérrez: Debe de haber santos guerrilleros

 Excombatiente de la guerrilla que vivió dieciocho años en la clandestinidad, nacido en Santa Ana el 12 de diciembre de 1944. José Dagoberto Gutiérrez Linares, alias “Logan” durante la guerra, habló con Diario1 sobre su niñez, sus orígenes subversivos, pensamiento político, su creencia en Dios y las mujeres en su vida.


Siempre con buen sentido del humor, Dagoberto recuerda su juventud. Fotos D1: Arturo Silva
Pedro Salazar


Diario1 - Zona1

Dagoberto Gutiérrez, meticuloso en los tonos de voz que usa para poner énfasis a frases que le interesa resaltar, dice que nació en Santa Ana pero vivió su niñez y su juventud en Chalchuapa. “Recuerdo toda mi vida de niño, tengo en mi memoria, en mi corazón, sus calles, su gente, fincas de café, sus abundantes centros de diversión”, afirma al referirse a dicha ciudad del departamento occidental.

Recuerda que su padre, un campesino autodidacta que se hizo comerciante, falleció cuando él tenía siete años de edad. Era un hombre con mucha capacidad de comunicación con la gente, mucha sonrisa, que le prestaba una atención muy especial. “Todos los días leíamos juntos el periódico, sobre todo las páginas internacionales, y después me iba estudiar Geografía. Era la época de la guerra de Corea”.

Pero la persona que más influyó en Dagoberto Gutiérrez fue su madre, también una campesina. Sostiene que ella nunca aprendió a leer ni a escribir. “Parece que no lo necesitaba porque tenía una cabeza muy lógica. Los conceptos fundamentales de mi vida, mi posición política y ética los aprendí de ella”.

Para ilustrar este vínculo más persistente el cual dejó huella en su vida, dice que de ella aprendió la relación especial con las personas más débiles _viudas y gente que sufre, por ejemplo_ y la vinculación con Dios y no con instituciones como las iglesias. Subraya que los aspectos éticos de la conducta de una persona y luego la moral vienen fundamentalmente de la madre. En ocasiones también del padre o de los abuelos; eso marcó su vida, la relación con la sociedad, con los seres humanos, y con las estructuras de poder.

La ética es la reflexión libre del ser humano sobre la libertad. Es diferente a la moral. La moral da reglas de conducta. La ética no. Es la parte más elaborada. ¿Qué tiene que ver esto? “Un día cayó en mis manos un libro sobre la vida de Jesucristo. El tipo me subyugó por su sencillez, por su definición, su justicia y por la entrega a lo que pensaba. Y entendí que lo habían matado lo romanos, que era el imperio. Gracias a él aprendí a odiar a los imperios”.

¿Y todavía los odia?

Con muchas razones abundantes, pero ya no es a Roma. Es al imperio estadounidense, que nos daña, nos hiere, nos roba y nos ofende. Esto es ética, claro, yoentendía además que no soy de Occidente, de la civilización occidental. Occidente es Estados Unidos, Canadá, Europa, Australia y Nueva Zelanda. Yo no soy de ese mundo. Pero tampoco soy del Oriente.

Y entonces ¿cuál es mi mundo? Es la periferia. Todos pertenecemos a la periferia. La periferia de un imperio.

A partir de la lectura de ese libro, que lo puso en contra de los imperios y lo ubicó en su papel en la vida, llegó el momento a partir de la ética en donde se definióideológicamente en este mundo a los 14 años. Y descubrió que los enemigos de la gente eran los terratenientes, los cafetaleros; obvio, era la oligarquía cafetalera, según sus palabras.Había que luchar contra ese poder. Días antes le habían dado en la calle un pequeño folleto llamado“La Verdad” del Comité Central del Partido Comunista de El Salvador.

“Leí una noche ese diario y me puse totalmente de acuerdo con ellos. Fui y les dije: bueno, me diste un diario. Yo estoy de acuerdo, soy de ustedes, soy como ustedes.Y me preguntaron: ¿y qué sabe de marxismo? “Nada. Allí empezó todo. Es una definición ética, no es filosófica, ni política. Es ética, por eso es perdurable”.

En aquellos tiempos ser comunista era una cosa de vida o muerte. Era un estudiante conocido, responsable de periódicos murales, escribía, pero nadie sabía que era comunista, excepto los campesinos, los panaderos que formaban parte de su célula guerrillera. Estudiaban marxismo, literatura, historia.

Ante los peligros para su seguridad personal y la de su familia, en la década de los setenta se fue de la casa y vivió 18 años en la clandestinidad. “Sabía que si me quedaba en Chalchuapa me mataban. Era correcto. Estábamos en guerra”. Y esto era un problema porque había sido presidente de la Asociación de Estudiantes Universitarios Salvadoreños; era muy conocido. Pero eso mismo me salvó la vida porque la clandestinidad consiste en aprender a vivir en tuberías paralelas a las que vive la gente y eso obliga al conocimiento más riguroso de los seres humanos.

 

Pensaba que sería cura

No siempre soñó con ser guerrillero. En su niñez dice que en las fiestas de su escuela en Chalchuapa se disfrazaba de cura. Y en las carrozas de las fiestas del pueblo siempre salía de José Matías Delgado. “La gente pensaba que yo iba ser cura. Yo también pensaba que iba a ser cura. Me gustaba eso. Y mi mamá me dio luz verde. Pero ella cambió de opinión y me dijo que no porque tendría muchos problemas. Eso fue sabio porque de todas maneras yo siempre hubiera sido guerrillero. Y lo más probable es que me hubieran matado en el púlpito de la iglesia. A lo mejor hubiera sido teólogo”.

Afirma que siempre le mintió a su mamá sobresu compromiso político porque las madres casi nunca están de acuerdo con que sus hijos se involucren en este tipo de luchas. Pero ella lo descubrió por los constantes cateos de la policía a la casa y la captura de sus hermanos. Además, la oficina de Asuntos Jurídicos que había abierto fue dinamitada. “El rótulo quedó danzando.  Ella sabía en lo que andaba. Yo ya era guerrillero”.

En cierta ocasión, el juez donde litigaba como abogado en Chalchuapa lo citó a su oficina y le dijo: “Mire, bachiller, hay dos grupos de abogados. Unos que piensan que usted es un abogado brillante, que va a tener éxito y otro que dice que a usted no le importa la abogacía. Dicen que usted es guerrillero. “El tenía razón en la segunda. Estaba estudiando Derecho, pero no quería ser abogado; estudié derecho para entender el Estado. Mi problema era el Estado. Y sigo sin saber qué es el Estado. El juez tenía razón: ya era guerrillero”, confiesa.

Durante su vida guerrillera, Dagoberto Gutiérrez recuerda que tuvo diferentes seudónimos. El último fue Logan. La policía tenía controlado todas sus identificaciones: Rafael, Jesús, Luis Ángel. Incautaban documentos y los relacionaban con él. Decían este es Dagoberto Gutiérrez y tenía que ocultar su identidad con un nombre falso. Logan es el aeropuerto de la ciudad de Boston (Estados Unidos). “Nadie iba a pensar que eso tan gringo tenía que ver conmigo. Y así pasé hasta el final de la guerra”.

Según el ahora vicerrector de la Universidad Luterana Salvadoreña, padre de cuatro hijos   − Ana María, Ana Luz, Alicia y José Luis−todo el mundo debería tener su guerra personal para entender qué es la guerra, especialmente para que la gente aprenda a ser modesta.

Santos guerrilleros

La noche del 11 de noviembre de 1989, los habitantes del área metropolitana de San Salvador fueron espectadores de la ofensiva final por parte del FMLN. La guerra bajó de los cerros a la ciudad. Las casas de los capitalinos se convirtieron en trincheras.

El exdiputado Dagoberto Gutiérrez dice que él era parte del mando subversivo que se tomó Ciudad Delgado. “A las 10 de la noche entramos a Delgado. Bajamos del cerro San Caralampio. Maravilloso. No hay nada más hermoso que los pobres dejen de ser pobres y tengan poder. Que puedan enfrentarse a los poderosos que siempre los han humillado, mentido y vilipendiado”.

Aunque sostiene que no tuvo miedo porque en circunstancias difíciles como una guerra el temor desaparece, esta emoción ayuda, fortalece. La adrenalina puede empujar a que las personas realicen proezas como saltar sobre un barranco, con mochila al hombro, fusil y demás equipo militar,  indica.

En el curso de la ofensiva final,  la unidad guerrillera que comandaba se trasladó al volcán de San Salvador, que fue un escenario sangriento por los combates ente los rebeldes armados y el ejército. En una ocasión los helicópteros de la Fuerza Aérea localizaron a este grupo y la topografía del terreno no les permitía huir.

“No había donde correr para entrar a los cafetales. Entonces le captamos la orden para que nos dispararan y realmente nos podían destruir. De repente, el piloto (nosotros oíamos todo eso por los radios) avisa que las ametralladoras se le habían arruinado. ¡Mira que belleza!

Quizás intervienen en eso los santos. Ha de haber santos guerrilleros en el cielo, tienen que haber santos de izquierda, no todos han de ser de derecha. Y algunos santos de izquierda deben haber dicho “no, mis hijos maravillosos. Lo más maravilloso que tengo son estos guerrilleros. Y les arruinó las ametralladoras. Quién sabe como hubiéramos salido. Dios se mete en todo”, enfatiza Gutiérrez.

El excomandante guerrillero dice que cree en Dios, ser superior al que define como una idea poderosa, una de las ideas más poderosas que el ser humano ha producido. Para llegar a esta comprensión primero pasó por una profunda crisis existencial y evolucionar hacia un cerebro más avanzado. “Porque el proceso de creación de Dios requiere un cerebro sofisticado. Y el tema de la reflexión no consiste en si  Dios existe o no, sino qué es”.

Qué piensa de Funes, Sánchez Cerén y Saca


Dagoberto Gutiérrez también es analista político y con frecuencia se le ve expresando sus puntos de vista sobre temas nacionales e internacionales. Se le preguntó sobre el presidente Mauricio Funes y los tres principales candidatos presidenciales.

A pocos meses de finalizar el mandato presidencial, ¿qué le diría a Mauricio Funes?


¡Ah!, simpático el Mauricio. Tiene dos cosas que son importantes y que lo caracterizan. Uno que no permitió que ningún partido se convirtiera en dueño del botín del aparato del Estado. La segunda es que Mauricio no se piensa ni se asume, ni se mira como presidente de la República. Mauricio sigue siendo Mauricio.

¿Qué piensa de Salvador Sánchez Cerén?

Bueno, él es una figura con importante peso histórico.

¿Era el mejor candidato?

¡Ah! Es un tema complicado porque la candidatura es una construcción ideológica que sirve para ocultar a la persona y lograr que el que vota lo haga por el candidato pero no por la persona. Entonces, ¿quién es el mejor candidato? En ocasiones el mejor no es el candidato, sino alguien que logra las condiciones para postularse. Y él en ese momento las tuvo para serlo.

¿Qué opina de Tony Saca?

Es un hombre con un pensamiento burgués, de derecha, y en conflicto con las oligarquías tradicionales.

El tono serio le cambia y ríe cuando se le pregunta:

¿Mujeres en la vida de Dagoberto Gutiérrez?


“Algunas, no muchas. Imagínate en esta vida tan agitada. La vida no se puede entender sin las mujeres, empezando por la madre de uno que es el pilar fundamental. Pero además las mujeres son más inteligentes, más fuertes, más audaces. Y sobre todo más bonitas que uno”.



RÍOS DE COCAÍNA NACIERON EN LOS HANGARES DE ILOPANGO

 Lafitte Fernández - Diario1

Desde dos hangares del aeropuerto de Ilopango se transportaron gigantescas cantidades de cocaína hasta Estados Unidos, a mediados de la década de los ochenta. La CIA se convirtió, aquí, en el mayor narcotraficante del continente. Luis Posada Carriles, un cubano que ayudó a capturar en Bolivia al “Che” Guevara, y su amigo nazi Klaus Barbie, participaron en esa demencial operación. Esta es la historia de lo que sucedió.

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A la izquierda, Randy Capister, agente de la CIA, de quien se dice fundó los escuadrones de la muerte en el país. Aparece con Celestino Castillo, el incómodo agente de la DEA. Cele, también le dijo lo que pasaba a George Bush, en Guatemala. Nunca pensó que Bush era uno de los credores del plan.
A la izquierda, Randy Capister, agente de la CIA, de quien se dice fundó los escuadrones de la muerte en el país. Aparece con Celestino Castillo, el incómodo agente de la DEA. Cele, también le dijo lo que pasaba a George Bush, en Guatemala. Nunca pensó que Bush era uno de los credores del plan.

Con su piel oscura, su bien cuidado bigote y sus ennegrecidos ojos que brillan cuando alguien menciona la palabra “cocaína”, Celestino Castillo se acercó a Randy Capister, el agente de la CIA famoso por crear escuadrones de la muerte, y le dijo con furia: ”Un día, esto va a volver y morderte el culo”.

A “Cele”–como le llaman a ese descendiente de mexicanos que quería seguir el camino “derecho”, como le juró a su padre–le salieron las palabras con toda la rabia que mantenía en su alma. Sabía que tenía razones para decirle eso, en San Salvador, al hombre de la CIA.
Celestino era un agente de la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA).  Se había jugado la vida combatiendo narcotraficantes de las mafias italianas en Nueva York, o a capos colombianos o peruanos en América del Sur.

Pocas semanas atrás le habían ordenado vigilar y desarmar las actuaciones de posibles narcos que estarían operando desde el aeropuerto de Ilopango.

Esta vez, sin embargo, no podía justificar ni explicarse lo que pasaba. Ahora se topaba, en El Salvador, no solo con una operación encubierta de la CIA, sino con algo que jamás esperaba: tráfico de drogas hacia Estados Unidos.

Celestino, un  ex combatiente de la guerra de Vietnam, sabía, porque tenía las pruebas en sus manos de que, desde ese aeropuerto salvadoreño, se reexportaban gigantescas cantidades de cocaína que venían desde América del Sur y se enviaban hacia Estados Unidos.

Pero lo insólito es que, esta vez, no eran narcotraficantes colombianos, peruanos o italianos los que enviaban la cocaína desde aquí. Eran militares estadounidenses y salvadoreños, mezclados con ex funcionarios de la CIA, exiliados anticastristas y rabiosos anticomunistas metidos en una riesgosa operación. ¡Estados Unidos  se había convertido en el mayor traficante de drogas del mundo!

Eso era posible porque El Salvador se había convertido, a mediados de los años ochenta, en la cuna de un inédito e inescrupuloso plan cuando la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos comenzaron a traficar drogas desde aquí, para comprar armas y financiar la lucha contra Daniel Ortega.

Los personajes involucrados por los Estados Unidos en esa iniciativa eran estelares: Oliver North, quien acabó atado a un escándalo mundial; Luis Posaba Carriles, un anticastrista con extensos tentáculos en El Salvador y Félix Rodríguez, un cubano colaborador de la CIA, quien años antes contribuyó con la captura del “Che” Guevara en Bolivia.

En el proyecto se involucraron pilotos salvadoreños, otros aviadores mercenarios de los Estados Unidos y el ex jefe de la Fuerza Aérea de El Salvador (FAS), José Rafael Bustillo.

En 1986, el gobierno del ex mandatario Ronald Reagan ideó ese plan cuando los legisladores estadounidenses le cortaron la ayuda a los contras nicaragüenses. Entonces, comenzó a andar, en El Salvador, una serie de terroríficas acciones que pocos podían imaginar.

Descubrió el plan

Celestino Castillo era, en 1986, un experimentado agente de la DEA. Lo enviaron a El Salvador a investigar sobre varios hangares del aeropuerto de Ilopango desde donde se transportaban drogas hacia Estados Unidos.

Capister, uno de los hombres más importantes de la CIA en Centroamérica en ese tiempo –dirigía la guerra sucia contra las guerrillas en Guatemala y El Salvador– escuchó lo que Celestino le dijo. Entendió que la DEA le decía a la CIA que se arrepentirían de lo que hacían con la droga. Por eso Capister le respondió:

–Cele, esto es lo que hemos estado haciendo toda la vida. Esto es para ayudar a combatir el comunismo en Nicaragua y aquí, en El Salvador. O ellos ganan, o ganamos nosotros. La verdad es que nadie va a hacer nada por nosotros. Somos lo que somos, Cele.

Aquella conversación era producto de una verdadera ironía: Celestino debía luchar por evitar que la cocaína llegara a Estados Unidos. Llevaba doce años trabajando en eso desde que contribuyó a capturar un cargamento de heroína valorado en $100 millones, propiedad de una poderosa mafia italiana radicada en Nueva York.

Capister era un temido agente de la CIA que pasaba la mayor parte de su tiempo en San Salvador, entrenando a los exterminadores de los guerrilleros del FMLN. Hay quienes juran y le atribuyen el nacimiento de los acusados escuadrones de la muerte en El Salvador.

En el centro, ATIS GEORGE, el jefe de a DEA en Guatemala, en 1985, quien mandó a investigar a Celestino Castillo ( a su derecha), lo que sucedía en los hangares 4 y 5 del aeropuerto de Ilopango.
En el centro, ATIS GEORGE, el jefe de a DEA en Guatemala, en 1985, quien mandó a investigar a Celestino Castillo ( a su derecha), lo que sucedía en los hangares 4 y 5 del aeropuerto de Ilopango.

El inicio de todo

En marzo de 1986, la oficina de la DEA en San José envió un cable a sus colegas de Guatemala en el que les decía:

“Preguntar a la policía salvadoreña si investigan a Carlos Amador y a cualquier persona o empresa asociada con el hangar número cuatro del aeropuerto internacional de San Salvador”.
En la sede de la DEA en Costa Rica algo inquietaba a todos, sobre todo a Roberto Nieves, un portorriqueño de piel cobriza que jefeaba esa oficina.

Carlos Amador era un piloto nicaragüense profundamente comprometido con las luchas de los contras que querían derrocar a Daniel Ortega en Nicaragua.

El aviador estaba, en ese tiempo, vinculado con una operación encubierta para llevar armas a los opositores nicaragüenses. El presidente estadounidense en esa época, Ronald Reagan, era el más interesado en ese tráfico de armas.

La solicitud de investigar a Amador, en El Salvador, la recibió Robert Stia, jefe de la DEA en Guatemala, donde trabajó desde 1985 hasta 1991.

Stia decidió, entonces, enviar a Celestino Castillo a El Salvador a investigar lo que pasaba en el aeropuerto de Ilopango. De muchas maneras, ya había recibido varios informes en el sentido de que, desde dicho aeropuerto, se estaría traficando cocaína hasta Estados Unidos.

Por todo eso es que, cuando Celestino Castillo llegó a investigar lo que pasaba en el mencionado aeródromo, lo primero que hizo fue contratar un informante que se moviera, de puntillas, en ese lugar.

El hombre, cuya identidad protegemos, comenzó entonces a registrar todos los nombres de los pilotos y las matrículas de los aviones que partían desde los hangares 4 y 5 de Ilopango que, probadamente, controlaba la CIA.

Poco a poco contaron los pilotos: eran trece los aviadores y  todos sus nombres estaban incorporados como colaboradores de mafias de narcotraficantes de aquella época. Eso lo comprobó Castillo cuando contrarrestó todos esos nombres en su base de datos. “La mayoría estaban documentados, en los archivos de la DEA, como traficantes”, escribió en su diario.

Amador, el piloto nicaragüense, era sólo uno de ellos. Floyd Carlton era otro. Y Carlton Cáceres era nada más y nada menos que el piloto de mayor confianza del ex dictador panameño Manuel Antonio Noriega.

Sin duda, la historia registra a Carlton como un piloto narco que tenía capacidad para viajar a Colombia a hablar con traficantes de altísimo calibre, como los hermanos Ochoa o Rodríguez.
Noriega era, posiblemente, uno de los facilitadores y proveedores de la cocaína que pasó por Ilopango, aunque no era el principal abastecedor.

El problema de Celestino Castillo, el agente de la DEA que descubrió lo que pasaba en el aeropuerto de Ilopango, fue que le dijeron, cuando descubrió a Carlton en los hangares del aeropuerto, que solo era un mecánico de los aviones que transportaban armas (jamás dijeron que también movían drogas).

Lo que ocurría en Ilopango no sólo era una operación de la CIA. Ahí ocurrían hechos tan descarados como el protagonizado por el cónsul general de Estados Unidos en El Salvador, Robert Chávez, en 1986. Este le advirtió a Celestino Castillo que un agente de la CIA, George Witters, estaba solicitando una visa de EE.UU. para un “narcotraficante nicaragüense” y piloto Contra llamado Carlos Alberto Amador.

Esto sucedía a pesar de que Amador era mencionado en seis archivos de la DEA.
¿La visa era para que piloteara un avión hacia Estados Unidos cargado de droga? Posiblemente sí.

celulas guerrilleras

Involucrado

Un informe oficial del gobierno de los Estados Unidos, hecho público hace pocos años, dice que en los propios archivos de la CIA se mencionaba que el piloto Amador estaba involucrado en tráfico de drogas.
La estación de la CIA en San José, Costa Rica, lo calificaba como un posible traficante de drogas.

Pero el informe más fuerte –movilizó, incluso, a Celestino Castillo a revisar el papel de Amador en Ilopango– fue el que realizó el 27 de agosto de 1985 el jefe de la DEA en Costa Rica, Sandalio González. Este comunicó a dicha organización que un informante muy creíble le dijo que Amador estaba planeando dos aviones desde Miami hasta Colombia, como parte de una operación de drogas.
Otro documento de la propia CIA repetía, en abril de 1986, que “las fuentes sospechan que Amador está involucrado en narcotráfico”. La DEA también pensaba lo mismo en esa época.
Después ocultarían todo eso.

jueves, 19 de septiembre de 2013

"Mi muy querido hermano, Presidente Obama,..."

(Esta imagen es responsabilidad total de la Revista Libre Pensamiento.)

Padre Miguel d'Escoto: "Mi muy querido hermano, Presidente Obama,..."

Su Excelencia Barack Obama, Presidente de los Estados Unidos de América
Managua, Nicaragua, 9 septiembre 2013


Mi muy querido hermano, Presidente Obama,


Heme aquí de nuevo. No tengo la menor idea sobre si usted alcanzó a leer, o, tan siquiera, tuvo conocimiento de mi carta a usted de hace escasamente dos semanas. Sin embargo, en el National Catholic Reporter leí unas cuantas reacciones a la misma y me satisfizo constatar que la mayoría es bastante positiva.


Pero, más importante aun, fue una carta que recibí de un hombre que, sin lugar a dudas, es la más querida y respetada personalidad estadounidense entre la gente progresista en todo el mundo y en los propios Estados Unidos. Este caballero que, desde que el nombre Obama comenzó apareciendo en los medios nacionales e internacionales, ha sido reconocido como un gran incha de Obama, ahora me escribe: “Querido Miguel, gracias por tu estupenda carta al Presidente Obama. Si no alcanza a escuchar tu suplica es una oveja perdida… Tu voz y tu ejemplo se necesitan hoy aun más que antes…”


La mayor parte de las reacciones que he leído son de personas que, obviamente, pertenecen a ese 67% de ciudadanos estadounidenses que se oponen a una guerra de su país contra Siria, una guerra que usted, querido hermano, ¡Premio Nobel de la Paz! es percibido como su principal promotor.


Como es que un hombre supuestamente cristiano, respetuoso del derecho y amante de la paz, de repente, se convierte en furioso guerrerista y llega a superar a halcones como Cheney de quien se dice que, en una oportunidad, exclamó: ¡Que importa lo que la gente diga o quiera!”, dando a entender que, según él, el pueblo en la calle no tiene por que andarse entrometiendo en asuntos de “alta política”.


Como usted seguramente sabe, Pablo nos recuerda que los humanos no deberíamos buscar cómo vengarnos, que eso se lo deberíamos de dejar a Dios: “Como dicen las sagradas escrituras, la venganza es mía – yo me desquitaré, promete el Señor. (Romanos 10:12). Y reflexionando sobre este hecho, i. e., que el Señor ha reservado para Sí el derecho de tomar venganza, Pablo dice: “Qué espantoso debe ser caer en las manos del Dios vivo (Hebreos 10:30) y yo estoy totalmente de acuerdo con Pablo porque ninguna de las rutinarias mentiras de su gobierno, ni sus seudo excusas funcionarán con Él. Él nos conoce a todos al revés y al derecho; a Dios no lo podemos engañar.


Por lo tanto, querido hermano, ya es hora que deje su estúpida costumbre de pretender burlarse de Dios y de menospreciar Su justicia divina. Los pelos del cuerpo se me erizan y el cuerpo entero se me estremece con solo pensar cómo será el castigo que el Señor tiene reservado para usted y su terrorista y asesino imperio, por toda su larguísima concatenación de crímenes contra la humanidad y su arrogante desdén por todo derecho, humano o divino, sobre cómo deberíamos relacionarnos entre nosotros y nosotros con la Madre Tierra. En tales circunstancias, Señor Presidente, le sería de gran utilidad reflexionar un poco sobre lo que Eclesiástico 5: 1-7 tiene que decirle:


… “No sigas tus antojos y codicias
ni camines según tus pasiones.
No digas: ‘Nadie puede contra mí’,
porque el Señor te pedirá cuentas.
No digas: ‘He pecado y nada malo me ha sucedido’,
porque Él es un Dios paciente.
No estés tan seguro de su perdón
para seguir cometiendo pecado tras pecado.” …

… “No tardes en volverte a Él dejando pasar los días,
porque su furor brota de repente,
y el día de la venganza perecerás.” …


En estos días de extrema confusión e incertidumbres, las últimas palabras de la cita que acabamos de hacer de Eclesiástico representan una de las dos verdades sobre las cuales no hay ninguna incertidumbre. La primera es que Dios es Amor y la segunda es que su diabólico imperio y sus seguidores serán destruidos, triturados más allá que ninguna posibilidad de ser reconocidos, eso es, si usted no cambia de inmediato. Por favor, querido hermano, hágalo. ¡Cambie! Por su bien y el de su país. En la moneda estadounidense de cinco centavos se lee, “En Dios confiamos”. Ya es hora de que, en realidad, empiecen a confiar en Él y dejen de confiar en sus bombas atómicas, en otras armas de destrucción masiva o en el propio Satanás. El día de la Retribución ni las bombas ni el demonio le servirán para nada.


No siga posponiendo, ni por un minuto, sus responsabilidades en defensa de la vida. Ponga fin a su narcisista costumbre de autoadoración. Ud. no es Dios, ni nunca lo será. Su diabólica infatuación con el tal Full Spectrum Dominance y el pensarse como que Ud. fuera el dueño de la vida, no es más que una repetición del drama de Lucifer. La gran diferencia es que Dios ha sido extremadamente paciente con Ud. y con su país y le está dando una nueva oportunidad para que rectifique. No la pierda. ¡¡Por favor!!


Le prometo seguir orando con Ud. y por Ud. y su país, el país dónde yo nací, que Dios le dé la valentía y la fuerza espiritual para que rectifique su comportamiento, cese el genocidio y se meta de lleno a la búsqueda de la verdad, la felicidad y la libertad.


Con mucho amor para Ud., querido hermano Barack, para Michelle, Natasha y Malia Ann.


Miguel d’Escoto Brockmann, M.M. Sacerdote católico Misionero de Maryknoll


P.S
. Me acaba de llegar un artículo de Global Research, de hace unos dos días, y, en parte, dice: “El lenguaje moralístico que está saliendo de Washington no es más que una burda pretensión de que le interesa la ética. La hipocresía de los Estados Unidos es ilimitada.” No conozco a ningún ser pensante e instruido que no estaría totalmente de acuerdo con esa terrible caracterización de su país. Ud. es el único que tiene la posibilidad de hacer algo para ayudara que la gente cambie esta terrible percepción de su país y sus consecuencias. Proceda. ¡Ud. puede!

¿Existen clases sociales? Y ¿hay conflicto entre ellas?


Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 17 de septiembre de 2013

Este artículo señala la enorme importancia que las categorías como clase social y conflicto de clases tienen para entender la realidad actual.

Una característica del tiempo que vivimos es la creencia, ampliamente extendida en los mayores fórums políticos y mediáticos del país, de que las clases sociales han dejado de existir. Aunque se acepta que en periodos anteriores las clases sociales hubieran existido, hoy se cree que han dejado de existir (o han dejado de ser relevantes en el estudio del comportamiento social) debido a los dramáticos cambios que ha sufrido la estructura social. En consecuencia, términos y conceptos como burguesía, pequeña burguesía y clase trabajadora han dejado de utilizarse para definir los distintos colectivos en los que la ciudadanía se ubica. En lugar de estos términos, la sabiduría convencional ha redefinido la estructura social catalogando a la población en tres categorías: los ricos, las clases medias y los pobres.

En esta categorización, a la mayoría de la población se la cataloga como perteneciente a las clases medias, tomando como característica definitoria el nivel de renta del individuo, independientemente del origen de tal renta o de la relación que tenga con los medios que producen esas rentas. Se incluyen así en estas clases medias un amplio abanico de rentas, que van desde los que son casi ricos a los que son casi pobres, abarcando de esta manera a la gran mayoría de la población. Para probar la veracidad y certeza de este análisis, los que presentan esta redefinición de la estructura social presentan encuestas que muestran que la mayoría de la ciudadanía se define como perteneciente a la clase media. Estas encuestas, sin embargo, son poco creíbles por la manera como se hace la pregunta en dichas encuestas: “¿Pertenece usted a la clase alta, a las clases medias, o a la clase baja?”. Puesto que se asume que la llamada clase alta son los ricos y la clase baja son los pobres, la identificación de la población con la clase media quiere decir (y solo quiere decir esto) que la mayoría de la población no se consideran ni ricos ni pobres, con lo cual tal identificación carece de relevancia y valor explicativo de comportamiento social.

Ahora bien, la definición de la mayoría de la población como clase media no es inocente. Por extraño que parezca, responde a un proyecto político profundamente conservador que intenta, por todos los medios, la desaparición de las categorías de clase social de los análisis sociales científicos (que derivan de todas las tradiciones sociológicas, desde Marx a Weber) y sobre todo de la categoría de lucha de clases, categorías definidas como “anticuadas” por la sabiduría convencional que se reproduce también  entre las izquierdas. Se quiere hacer olvidar cómo el poder se genera y reproduce, que continúa basándose primordialmente, aunque no exclusivamente, en la relación que la población tiene con los medios que generan y distribuyen riqueza y rentas, así como en el tipo y condiciones de su trabajo. Las categorías de Raza y Género continúan siendo categorías de poder que nos ayudan a entender también como se genera y reproduce el poder en nuestras sociedades. Pero la categoría clase social continúa jugando un papel fundamental para entender a nuestras sociedades, así como a sus instituciones. (En un artículo reciente he mostrado como el conflicto Capital-Trabajo ha jugado un papel determinante en la crisis financiera y económica actual -“Capital-Trabajo, el origen de la crisis actual”. Monde Diplomatique. Julio 2013-).

La realización de este hecho está reapareciendo muy rápidamente en estos momentos de profunda crisis financiera, económica y política. Y un caso claro es lo que está ocurriendo en EEUU, donde la percepción conservadora de la estructura social se inició, extendiéndose a otros países. La revista Truthout acaba de publicar una recopilación de datos sobre cambios en la pobreza en EEUU, Gary Lapon “Poor Prospects in a ‘Middle Class’ Society” (18.08.13), en que muestra la validez de las categorías de clases sociales para entender la situación de EEUU. En realidad, la mayoría de las clases medias son clase trabajadora cuya situación está deteriorándose muy rápidamente. Y los pobres son, también, en su gran mayoría, miembros de la clase trabajadora.

Según el censo de EEUU, en el año 2011 había 46.2 millones de estadounidenses considerados pobres, representando el 15% de la población (308 millones). El nivel de pobreza es de 11.900 dólares al año para un individuo y 23.550 dólares al año para una familia de cuatro personas. El Economic Policy Institute, EPI, uno de los centros de análisis económicos de mayor credibilidad en EEUU, indica que esta cifra es muy inferior a la que debería considerarse como mínima para llevar una vida modesta pero digna (que se calcula, es el doble de estas cantidades). Algo menos de la mitad (40%) de la población estaría en esta condición.

Y este porcentaje ha ido aumentando, resultado, sobre todo, del deterioro del mercado laboral, y muy en especial del descenso salarial. Mientras que el 60% de la población trabajadora tiene salarios que van de los 14 a los 21 dólares por hora, en la gran mayoría (el 58%) de nuevos puestos de trabajo pagan mucho menos. Solo el 22% pertenecen a los primeros niveles. Esto ha forzado el pluriempleo, una condición común que incluso no es suficiente para salir del nivel de pobreza de la población. En realidad, la mayoría de pobres son trabajadores de baja cualificación, cuyo salario no les permite salir de la pobreza.

¿Existe lucha de clases?

Este empobrecimiento de los diferentes componentes de la clase trabajadora y de sectores importantes de las clases medias que derivan sus ingresos de la renta del trabajo, junto con el enorme enriquecimiento de las rentas superiores que derivan sus rentas de la propiedad del capital, ha llevado a una polarización de la estructura social con un claro resurgimiento de la conciencia de clase.

Varias encuestas (véase la Pew Survey. 01.11.2013) han mostrado el gran crecimiento de la conciencia de clase y de la percepción de conflicto existente en tales clases, percepción que se ha dado en todos los sectores de la población. Así, el porcentaje de la población que indica que hay una lucha de clases (class conflict) ha subido de un 43% en 2009 a un 65% en 2012, porcentaje que alcanza incluso cifras mayores (un 74%) entre los afroamericanos. Entre los latinos es un 61%. Es también interesante indicar que entre la población joven (18-34 años) esta percepción (71%) era mayor que en los otros grupos etarios.

Ni que decir tiene que la composición de las clases sociales ha ido variando (siempre ha estado variando), así como la manera como se produce y expresa dicho conflicto. Por regla general, las clases más pudientes rechazan el concepto de conflicto de clases, y solo lo utilizan cuando ven que las otras clases toman acciones en defensa de sus intereses que afectan negativamente los intereses de las clases más pudientes. Así, el Partido Republicano, hegemonizado por la ultraderecha, acusa al movimiento sindical de incentivar la lucha de clases cuando propone aumentar los impuestos sobre los beneficios del capital. Pero en cambio, no utiliza tal expresión cuando se han bajado esos impuestos a costa de aumentar los impuestos sobre el trabajo.

Hoy la polarización social, con la enorme concentración del poder financiero y económico, ha redefinido la lucha de clases, creándose una alianza de clases (la clase trabajadora con componentes de la clase media, que constituyen las clases populares) frente a una minoría que incluye los miembros de las élites económicas y financieras, aliadas a las élites de los partidos dominantes y mayores medios de información, que hoy dominan la vida política y económica de nuestros países.

El eslogan utilizado por el movimiento Occupy Wall Street, el 1% en contra del 99%, intenta reflejar esta realidad, aun cuando supone una simplificación que tiene costes políticos, pues el 1% (en realidad es un porcentaje incluso menor el sector de la población que posee los medios de producción de bienes y servicios. En Catalunya son, como reconocía uno de ellos, el Sr. Millet, ex Presidente del Palau de la Música, persona conocedora como nadie de cómo funciona la burguesía catalana, solo 400 familias) tiene como aliados otro 9% ó 15% de la población (los sectores de las clases medias de rentas altas encargadas de la gestión y gobernanza del sistema, que incluye sectores importantes como los propietarios y gestores de los mayores medios de información) que juega un papel clave en la reproducción de su poder.

De ahí que el eslogan del conflicto entre los de abajo contra los de arriba, aunque exitoso desde el punto de vista mediático, sea insuficiente, pues no tiene la suficiente característica definitoria de señalar por qué unos están arriba y otros están abajo. Las categorías científicas de clases trabajadoras y medias (o clases populares) frente a las clases dominantes, llámense burguesía, clase capitalista o Corporate Class como en EEUU, describe mejor lo que está ocurriendo, que es un conflicto entre las clases populares, que son la mayoría de la población en cualquier país, y la minoría, que deriva su poder de clase de la propiedad de los medios de producción y distribución, así como de los medios de legitimación y persuasión, y sus aliados en las distintas ramas del estado encargadas de reproducir su dominio sobre la mayoría de la población. Así de claro.

Aconsejo la lectura del libro The Democratic Class Struggle, por desgracia nunca traducido y publicado en España, de mi amigo Walter Korpi, el analista más interesante e influyente entre las fuerzas progresistas del norte de Europa y de gran influencia en el mundo académicoanglosajón. En España aconsejo el excelente libro de Marina Subirats, Barcelona: de la necesidad a la libertad. Les clases sociales en los albores del siglo XXI).

miércoles, 18 de septiembre de 2013

El secreto de El Capital



Jordi Soler Alomà


BREVE GLOSARIO


DINERO: medida de “valor”. Para llegar a la abstracción “dinero” tuvimos que retorcer nuestra conciencia varias veces. Primero, encontramos la manera de “medir” el “valor” de las cosas; después, para cada cosa, desplegamos el listado del valor con que equivale a las demás; después separamos una cosa del resto y la designamos como expresión del valor (normalmente un metal precioso); finalmente, separamos el “valor” de su “portador” y lo transformamos en una simple expresión numérica, que no requiere un soporte físico (normalmente reside en y viaja entre ordenadores). En este punto ya perdimos el hilo, y el dinero forma parte prácticamente de nuestros genes. El dinero se obtiene de cuatro maneras (de mayor a menor importancia): robando, estafando, ejerciendo de esclavista o ejerciendo de esclavo (los tres primeros procedimientos son ejercidos sistemáticamente por los poderes fácticos y políticos).

TRABAJO: versión moderna de la esclavitud. Trabajar consiste en venderse como mercancía (igual como se vendían los esclavos) en el “mercado del trabajo”. Cuando se trabaja se produce más “valor” que el que se vale como mercancía humana, por eso los modernos esclavistas (capitalistas; empresarios) ganan dinero empleando “asalariados”. Paradójicamente, la alineación a llegado hasta el punto que los que consiguen llegar a ser esclavos se consideran privilegiados. Los esclavos, como en la antigua Grecia, pueden ser públicos o privados.

VALOR: relación que establecen las cosas a través de las personas y cuyo resultado se expresa numéricamente.

MERCANCÍA: cosa portadora de valor (puede ser tangible, como un lápiz o una piedra de color, o intangible, como la fuerza de trabajo o una voluntad; puede ser material o “espiritual”).

NÓMINA: cifra que viaja de la cuenta bancaria del esclavista a la cuenta bancaria del esclavo y que expresa el “valor” de éste.

PRECIO: cifra que expresa el “valor” en dinero de las cosas que se “venden”; entre las cosas que se venden se hallan, por cierto, las personas (véase TRABAJO).

TRABAJADOR: nombre que recibe el esclavo en ejercicio en la sociedad capitalista (vendedor de fuerza de trabajo = de sí mismo).

PARADO: esclavo expulsado del mercado cuyo propietario no se hace responsable (al contrario de lo que ocurría en la antigua Grecia) por lo que la sociedad debe asumir su mantenimiento hasta que vuelva a ser comprado.

COMPRAR: cambiar una cifra que expresa el “valor” de una cosa por esta cosa (cambiar “dinero” por una cosa).

VENDER: cambiar una cosa por una cifra que expresa su “valor” (cambiar una cosa por “dinero”).

ECONOMÍA: en su variedad benigna, estudio del comportamiento de los valores y de sus expresiones numéricas, prescindiendo de la variable humana. En su aspecto menos benigno: juego que consiste en la invención de “modelos” que no tienen relación con lo anterior. Opera con objetos psicosociales como si fueran entidades físicas medibles.

ECONOMISTA: versión actualizada del brujo de la tribu, a quien se cree depositario de ciertos poderes y saberes inescrutables. Su poder es altamente destructivo cuando ejerce como político, siendo los esclavos sus víctimas propiciatorias. Su conocimiento es altamente alienado. No se ha demostrado que realmente posea algún tipo de sabiduría.

CAPITALISMO: versión moderna (que no mejor) del esclavismo que se diferencia de la precedente en que el amo no se responsabiliza de sus esclavos. Éstos producen “valor” para el esclavista cuando son usados por éste, ya que su “valor” en el mercado es inferior a la cantidad de “valor” que producen. En este tipo de sistema existen unos seres que acaparan ingentes cantidades de “valor” por el simple procedimiento de mover cifras entre ordenadores.

ESTADO: forma de organización anacrónica destinada a desaparecer o a mutar como sucedió con la tribu y la familia. Se la cree depositaria de ciertos valores compartidos en los que generalmente sólo creen los esclavos.

CAPITAL: cantidad de “valor” poseída por alguien que tiene la capacidad de incrementar su tamaño por varios procedimientos, tales como la trata de esclavos, el tránsito de cifras entre ordenadores, etc. (véase DINERO).

SINDICATO: organización cuyo objetivo es la harmonía de las relaciones entre los esclavistas y los esclavos.

PARTIDO POLÍTICO: organización cuyo objetivo es gestionar la res pública en beneficio de los propios políticos y de los poderes fácticos (principalmente el capital financiero).

MEDIOS INFORMATIVOS: mecanismo a través del cual el poder fabrica el espejismo que los esclavos confunden con la realidad.

DISTRACCIONES: sirven para evitar que los esclavos piensen; las más efectivas son los espectáculos deportivos como el FÚTBOL (una de las drogas más potentes que se hayan descubierto nunca). Existe una organización selectiva del tipo de “distracción” en función del ámbito social al que pertenece y de la edad del esclavo. Las distracciones están coordinadas con los medios informativos.

POLÍTICO: especialista en los asuntos relacionados con la esclavitud. Originariamente formaba parte de la clase esclavista, pero cada vez es más común ver esclavos que adquieren el privilegio de acceder a esta casta, porque no constituyen ningún peligro (sino todo lo contrario) para el poder esclavista (ver PARTIDO POLÍTICO).

La contradicción capitalismo/ecología


Por primera vez en el proceso conocido como hominización, el ser humano se ha dado a sí mismo los instrumentos de su propia destrucción. Se creó el principio de autodestrucción que tiene en el principio de responsabilidad y de cuidado su contrapartida. De ahora en adelante la existencia de la biosfera estará a merced de la decisión humana.

La lógica del capital, como modo de producción y como cultura, es ésta: producir acumulación mediante la explotación -de la fuerza del trabajo de las personas, por la dominación de clases, por el sometimiento de los pueblos y finalmente por el pillaje contra la naturaleza-. Un análisis incluso superficial entre ecología y capitalismo identifica una contradicción básica. Donde impera la práctica capitalista se envía al exilio o al limbo la preocupación ecológica. Ecología y capitalismo se niegan frontalmente. No hay acuerdo posible. Si, a pesar de ello, la lógica del capital asume el discurso ecológico... o es para obtener lucro, o para espiritualizarlo y así vaciarlo, o simplemente para imposibilitarlo y, por tanto, para destruirlo. 


El capitalismo no sólo quiere dominar la naturaleza, sino arrancar todo de ella, depredarla. Hoy, por la unificación del espacio económico mundial en los moldes capitalistas, el saqueo sistemático del proceso industrial contra la naturaleza y contra la humanidad, hace al capitalismo claramente incompatible con la vida. Se plantea así una bifurcación: o el capitalismo triunfa al ocupar todos los espacios como pretende, y entonces acaba con la ecología y pone en riesgo el sistema-Tierra, o triunfa la ecología y destruye al capitalismo, o lo somete a tales transformaciones y reconversiones que no pueda ya ser reconocible como tal. Esta vez no va a haber un arca de Noé que nos salve a algunos y deje perecer a los demás. O nos salvamos todos o pereceremos todos. El capitalismo produjo también una cultura, derivada de su modo de producción, asentado en la exportación y el pillaje. Sin una cultura capitalista que vehicula las mil razones justificadoras del orden del capital, el capitalismo no sobrevivirá.

 La cultura capitalista exalta el valor del individuo, le garantiza la apropiación privada de la riqueza, hecha por el trabajo de todos, coloca como quicio de su dinamismo la competencia de todos contra todos, intenta maximizar las ganancias con la mínima inversión posible, procura transformar todo en mercancía para tener siempre beneficios, instaura el mercado, hoy mundializado, como el mecanismo articulador de todos los procesos de producción, de competencia y de distribución... Si alguien busca solidaridad, respeto a las alteridades, compasión y veneración frente a la vida y al misterio del mundo... que no los busque en la cultura del capital. George Soros, uno de los mayores especuladores de las finanzas mundiales y profundo conocedor de la lógica de la acumulación sin piedad (vive de eso), afirma claramente en su libro La crisis del Capital que el capitalismo mundialmente integrado amenaza a todos los valores societarios democráticos, poniendo en riesgo el futuro de las sociedades humanas. Queremos mostrar cómo el capitalismo, en cuanto modo de producción y en cuanto cultura, inviabiliza la ecología tanto ambiental como social. Comencemos con la ecología ambiental. A este respecto, las hipótesis acerca del futuro de la Tierra son dramáticas. Grandes analistas confiesan que el tiempo actual se asemeja mucho a las épocas de gran ruptura en el proceso de evolución, épocas caracterizadas por extinciones en masa. Efectivamente, la humanidad se encuentra ante una situación inaudita. Debe decidir si quiere continuar viviendo, o si prefiere su propia autodestrucción. 

Por primera vez en el proceso conocido como hominización, el ser humano se ha dado a sí mismo los instrumentos de su propia destrucción. Se creó el principio de autodestrucción que tiene en el principio de responsabilidad y de cuidado su contrapartida. De ahora en adelante la existencia de la biosfera estará a merced de la decisión humana. Para continuar viviendo el ser humano deberá quererlo positivamente. Los indicadores son alarmantes. Dejan poco margen de tiempo para los cambios necesarios. Estimaciones optimistas establecen la fecha límite del año 2030-2034. A partir de ahí, si no se toman medidas urgentes y eficaces, la sostenibilidad de sistema-Tierra, ya no estará garantizada. Entre otros, tres son los nudos problemáticos creados por el orden del capital, que deben ser desatados: el nudo del agotamiento de los recursos, el de la sostenibilidad de la Tierra y el de la injusticia social mundial. 1. El nudo de la extinción de los recursos naturales. Cada día desaparecen para siempre 10 especies de seres vivos. Desde la época de la desaparición de los dinosaurios, 65 millones de años atrás, nunca se ha visto un exterminio tan rápido.

 Con esos seres vivos desaparece para siempre una biblioteca de conocimientos que la naturaleza sabiamente había acumulado. A partir de 1972 la desertificación en el mundo creció igual al tamaño de todas las tierras cultivadas de China y de Nigeria juntas. Se perdieron cerca de 480 millones de toneladas de suelo fértil, una superficie equivalente a las tierras cultivables de India y Francia juntas. El 65% de las tierras que un día fueron cultivables, hoy ya no lo son. La mitad de las selvas existentes en el mundo en 1950 han sido tumbadas. Sólo en los últimos 30 años han sido derribados 600 mil km2 de selva amazónica brasileña, el equivalente a la Alemania unida, o a dos veces el Zaire. Las inmensas reservas naturales de agua, formadas a lo largo de millones y millones de años, en este siglo pasado han sido sistemáticamente bombeados y están próximos a agotarse. El agua potable ya es uno de los recursos naturales más escasos, pues solamente el 0’7% de toda el agua dulce es accesible al uso humano. Va a haber guerras por las fuentes de agua potable. Tras este proceso de pillaje, se oculta una imagen reduccionista de la Tierra. Es vista sólo como un almacén muerto de recursos a explotar.

 No es respetada en su alteridad y autonomía ni se le reconoce ninguna sacralidad. Mucho menos todavía es amada como un superorganismo vivo, la Gran Madre de los antiguos, la Pacha Mama de nuestros indígenas y la Gaia de los cosmólogos. 2. El nudo de la sostenibilidad de la Tierra.¿Cuánta agresión aguanta la Tierra sin desestructu-rarse? Las 60 mil armas nucleares construidas, si explotaran podrían causar un invierno nuclear. Las finas partículas del humo de los grandes incendios por ellas producidos, junto con los elementos radioactivos inyectados en la atmósfera, oscurecerían y enfriarían la Tierra de forma más intensa que en las eras glaciales del pleistoceno. Habría un colapso de la humanidad y de todo el sistema de vida, consecuencias perversas siempre descuidadas por las potencias militaristas. Otra amenaza importante es representada por el calentamiento creciente de la Tierra. Es el así llamado efecto invernadero. La quema de petróleo, de carbón y de las selvas, libera el dióxido de carbono que calienta la atmósfera. En el último siglo la temperatura de la tierra ha aumentado entre 0’3 y 0’6† C. Para los próximos 100 años se calcula un aumento de entre 1’5† a 5’5† C. Tales cambios provocarán desastres descomunales, como sequías y deshielo de los cascotes polares.

 Las inundaciones de las costas marítimas, donde vive el 60% de la población mundial, causarían millones de víctimas. ¿Qué capacidad tiene la tierra frente a tantas agresiones producidas primordialmente por el modo de producción capitalista? Se teme que el efecto acumulativo de las agresiones llegue a un punto crítico tal que quiebre el equilibro físico-químico-biológico de la Tierra. 3. El nudo de la injusticia social mundial. Pasemos a la ecología social: ¿Cuánta injusticia y violencia aguanta el espíritu humano? Es injusto y sin piedad que, en el actual orden del capital mundializado, el 20% de la humanidad detente el 83% de los medios de vida (en 1970 era el 70%) y el 20% más pobre tiene que contentarse con sólo 1’4% (en 1960 era 2’3%) de los recursos. Este cataclismo social no es inocente ni natural. Es resultado directo de un tipo de desarrollo que no mide las consecuencias sobre la naturaleza y sobre las relaciones sociales. Por eso constituye una trampa del sistema capitalista el llamado «desarrollo sostenible», que evidencia una contradicción en su mismo nombre. La categoría «desarrollo» está tomada del área de la economía capitalista. El desarrollo capitalista (deberíamos decir el crecimiento) es profundamente desigual: crea acumulación apropiada por unos pocos a costa de la explotación y del perjuicio de las grandes mayorías. Ese crecimiento pretende ser lineal y siempre creciente.

 La categoría «sostenibilidad» proviene de otro ámbito: de la biología y la ecología. Significa capacidad que un ecosistema tiene de incluir a todos, de mantener un equilibrio dinámico que permita la subsistencia de la mayor biodiversidad posible, sin explotar ni excluir. Como se ve, sostenibilidad y desarrollo capitalista se niegan mutuamente; no combinan los intereses de la producción humana con los intereses de la conservación ecológica; al contrario, se niegan y destruyen. Lo que se necesita es una sociedad sostenible que se dé a sí un desarrollo que satisfaga las necesidades de todos, y del entorno biótico. Que el planeta sea sostenible y pueda mantener su equilibrio dinámico, rehacer sus pérdidas y mantenerse abierto a ulteriores formas de desarrollo. Además de haber sido, en el pasado, suicidas, homicidas y etnocidas, ahora comenzamos a ser ecocidas. El capitalismo ¿nos llevará a ser, pronto, también geocidas? Pero una esperanza nos acompaña: en su historia, la Tierra pasó por cerca de 15 grandes exterminios. Siempre salió con más energía y biodiversidad. Ahora no será diferente. Superaremos la enfermedad del capitalismo con la solidaridad, la cooperación y las interdependencias asumidas, pues ellas garantizaron el futuro de la Tierra. Y garantizarán también nuestro futuro.

Sin disculpas, no hay visita de Dilma


No hay antecedentes de que un invitado suspendiese una “visita de Estado” y que lo hiciera la presidenta de Brasil muestra la gravedad de la situación. La Casa Blanca insinuó que mantendrá el sistema de vigilancia pese al escándalo.

  Eric Nepomuceno - Desde Río de Janeiro


Sin sorprender a nadie, la presidenta Dilma Rousseff anunció formalmente ayer que suspendió la visita de Estado que realizaría a Washington a fines de octubre. Claro que, en la formalidad, hubo que incluir ciertas mesuras diplomáticas. Así, oficialmente la visita no fue suspendida, sino postergada, y no se trató de una decisión de Brasilia, sino de la conclusión a que llegaron, en común acuerdo, Dilma y su frustrado anfitrión, Barack Obama, en una llamada telefónica en la tarde del lunes.

Como en toda mentira, hay, en ésa, algo de verdad. Solícito, Barack Obama efectivamente llamó a Dilma al atardecer del lunes. Lanzó un llamamiento para que la visita no fuese cancelada. La mandataria brasileña, en todo caso, se mostró inflexible: sin que se aclarase la cuestión del espionaje que alcanzó sus teléfonos (fijos y móviles, institucionales y personales) y sus correos electrónicos, sin la garantía de que ese espionaje sería suspendido de inmediato, sin un pedido público de excusas, no había clima alguno para la visita. Cuando se dice que al anunciar que el viaje estaba cancelado Dilma no sorprendió a nadie, eso incluye a Obama.

Habrá nuevas medidas, que responden no sólo a la irritación personal de la presidenta brasileña, pero también a la gravedad de lo ocurrido. En la nota en que se anuncia la suspensión de la visita de Estado, queda dicho que “las prácticas ilegales de interceptación de las comunicaciones y los datos de ciudadanos, empresas y miembros del gobierno brasileño constituyen un hecho grave, atentatorio a la soberanía nacional y a los derechos individuales, e incompatible con la convivencia democrática entre países amigos”. Más claro, imposible.

Desde que estalló el escándalo y quedó patente el malestar brasileño, la Casa Blanca trató de matizar el tema. Pero al mismo tiempo, y en una actitud insólita, Wa-shington insinuó, sin explicitar, que mantendrá el sistema de espionaje, como si fuese algo natural. Ayer, en su nota anunciando la “postergación” de la visita, la Casa Blanca dijo que Obama buscará “un camino diplomático”, juntamente con Dilma, “para solucionar el incómodo malestar provocado sobre la relación bilateral”.

Hay un detalle importante en esta historia. Acorde con la jerarquía del ceremonial de la Casa Blanca, una cosa es una visita oficial –Dilma ya realizó una, Lula da Silva hizo varias– y otra, mucho más categorizada, es una “visita de Estado”. Lo más visible de esa jerarquía es que una “visita de Estado” incluye una cena de gala en la Casa Blanca y una ceremonia militar de recepción al visitante. El último presidente brasileño de ser agraciado con esa honra ha sido Fernando Henrique Cardoso, hace casi veinte años. Dilma sería la única “visita de Estado” prevista para 2013.

No hay antecedentes de que un invitado suspendiese esa clase de viaje. Por más que se trate de filigranas diplomáticas, la medida de la presidenta brasileña muestra la gravedad de la situación.

No se trata, ni de lejos, de una decisión intempestiva, nacida sobre la base de un humor de momento. Ha sido una respuesta meticulosamente estudiada y debatida con la cúspide de la diplomacia brasileña y con el más restricto círculo de asesores y consejeros de Dilma Rousseff. El mismo Lula, que en un primer momento se mostró más proclive a una posición dura pero no extrema, respaldó la decisión de suspender el viaje.

Es, en suma, un gesto contundente. La única concesión de Brasilia fue aceptar que se divulgara que la decisión ha sido adoptada juntamente con Barack Obama y que en lugar de una suspensión se trata de una postergación.

Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de Brasil. Puede que la decisión de Dilma provoque críticas de parte del empresariado brasileño. Sin embargo, cancelar el viaje no traerá ninguna consecuencia negativa. En la agenda de la visita de Estado no había nada específico o relevante. Nadie esperaba algún anuncio significativo en el campo de las inversiones, o de nuevos acuerdos tarifarios, y menos aún alguna novedad en el vasto campo de la cooperación bilateral.

Estaría, por supuesto, el peso simbólico de la visita y quizá alguna señal de que como postre a la cena de gala surgiesen indicativos de avances en cuestiones pendientes entre los dos países, muy específicamente en aspectos del comercio bilateral. Nada, en todo caso, que no pueda seguir siendo negociado y discutido por las vías naturales de la diplomacia.

Una visita de Estado sería, principalmente, un gesto político de ambos gobiernos. Dilma concluyó que no es el momento apropiado.

Al contrario: mucho más positivo sería otro gesto político, o sea, decirle a Washington que para todo hay algún límite en esta vida y en este mundo.

Que nadie se sorprenda si en su discurso en la Asamblea General de la ONU, de aquí a pocos días, Dilma vuelva al tema para criticar muy duramente las acciones invasivas de la Casa Blanca. El tema no está cerrado con la suspensión de la visita.

ECUADOR, OBJETIVO DE LA ESTRATEGIA MILITAR DE ESTADOS UNIDOS EN EL MUNDO (INFORME)



ANDES - Ecuador es uno de los objetivos de la estrategia militar de los Estados Unidos en el mundo, según un estudio que analiza la “Doctrina de Guerra Irregular de la Armada” de ese país.

Tras la asunción a la presidencia de Barack Obama, EE.UU. planificó una estrategia militar en la que la guerra irregular era uno de los mecanismos nuevos de intervención. Según sus preceptos, el nuevo campo de batalla no tiene límites, las tácticas y estrategias difieren de las tradicionales.

Simultáneamente a las operaciones militares en Iraq y Afganistán, el Pentágono libró una guerra de “diplomacia pública”, más bien secreta, contra Ecuador y otros países de Suramérica como Bolivia, Paraguay, Venezuela, Colombia y Perú.

Esta guerra está organizada bajo el Mando de Operaciones Especiales (SOCOM), que llegó a tener presencia en 60 naciones al concluir la era de George W. Bush, y dispuso de unos 57.000 especialistas de las fuerzas armadas estadounidenses desplegados en 75 países ubicados en el Medio Oriente, Asia Central y África Oriental.

En correspondencia a esta guerra “diplomática”, fachadas y agencias como la Organización de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el National Endowment for Democracy y Freedom House, entre otras, fueron utilizadas para canalizar dinero a los actores que promueven la agenda de Washington, y en la penetración de la “sociedad civil” en países estratégicamente importantes para los intereses imperiales, asegura el estudio realizado por el analista cubano Leyde Rodríguez.

En medio de esta estrategia, el gobierno de Obama dictó instrucciones precisas para militarizar el espacio cibernético. Ecuador ya ha sido víctima de esta política. Como lo demostrara una investigación de la Agencia Andes, las cuentas del presidente Rafael Correa y otros funcionarios del gobierno están bajo espionaje.

El costo para el pueblo estadounidense en estas campañas armamentistas es inconmensurable. Solo en las instalación de bases militares, entre las que se incluyen las que existen en Colombia, fronterizo con Ecuador, el gasto es de exactamente 250 000 millones de dólares anuales, es decir unas diez veces el presupuesto general del Estado ecuatoriano.

El gasto militar ecuatoriano en 2011, medido como coeficiente del Producto Interno Bruto (PIB), fue del 3,5%, un alto rubro a razón de la conflictividad que surge del conflicto interno colombiano. Esa cifra es menor en coeficiente al gasto militar de Estados Unidos, que en 2011 fue 4,7%. El PIB Estadounidense de ese año marcó 14,99 billones (millones de millones) de dólares y el de Ecuador 65.000 millones de dólares (0,65 billones), 30 veces menor al del país norteamericano.

Si Estados Unidos gasta 70.000 millones de dólares en sus Fuerzas Armadas en 2011; Ecuador hizo lo propio utilizando 319 millones de dólares en el mismo año, con cifras publicadas por el Banco Mundial.

El premio Nobel de la Paz 2009, Barack Obama, ha dividido las formas de guerra en conflictos de alta intensidad –del tipo guerra mundial-, media intensidad –ataques militares como los de Irak o Afganistán-, y baja intensidad o indirectas –entre las que se cuentan los golpes de Estado “blandos”, que ya han tenido resultados en la región, como en el caso de Paraguay.

La administración Obama privilegió el tipo de guerras de baja intensidad para lograr fines político-militares por vías más “inteligentes”, que van desde las campañas mediáticas de demonización, embargos y bloqueos comerciales y golpes de Estado. Lo mismo sucedió con los conflictos de baja intensidad promovidos en Centroamérica durante los años 80` del siglo pasado.

América Latina y el Caribe fueron incluidas en esta concepción de guerra de baja intensidad. El desarrollo de bases, fuerzas y medios militares norteamericanos para intervenir en cualquier punto de la región: el golpe de estado contra Venezuela en el año 2002 y luego el golpe petrolero; la sedición en Santa Cruz en Bolivia, el golpe militar en Honduras y Paraguay, el intento de golpe en Ecuador encajan perfectamente en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos divulgada el 27 de mayo del 2010.

martes, 17 de septiembre de 2013

Las armas y la muerte



Marcelo Colussi 

“Prefiero despertar en un mundo donde Estados Unidos sea proveedor del cien por ciento de las armas mundiales”
Lincoln Bloomfield, funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos.

I

Cuando nuestros ancestros descendieron de los árboles y comenzaron a caminar erguidos en dos patas hace dos millones y medio de años, por vez primera en la historia fabricaron un objeto, un elemento que trascendió la naturaleza. Ese inicio de la humanidad estuvo dado, nada más y nada menos, que por la obtención de una piedra afilada; en otros términos: un arma. ¿Es que la historia de nuestra especie está signada entonces por ese inicio? ¿Las armas están en el origen mismo del fenómeno humano?

Sí, sin ningún lugar a dudas. La violencia es humana, no es un “cuerpo extraño” en nuestra constitución. Ahora bien: ¿cómo fuimos pasando de la agresión necesaria para la sobrevivencia a la violencia humana, al desprecio del otro, a la industria de la muerte actual? La organización en torno al poder igualmente es humana; los animales, más allá de sus mecanismos instintivos de supervivencia, no ejercen poderíos. Nosotros sí. En esa dialéctica (¿quién dijo que un “blanco” vale más que un “negro”, o que una mujer es “menos” que un varón?..., pero esa dialéctica marca nuestras relaciones), el uso de algo que aumente la capacidad de ataque es vital. Lo fue en los albores, como necesidad para asegurar la lucha por la sobrevivencia (la piedra afilada, el garrote, la lanza), y lo sigue siendo hoy día. Ahora bien: las armas actuales en modo alguno están al servicio de la supervivencia biológica; las armas actuales, desde que conocemos que la historia dejó de ser la pura sobrevivencia en alguna caverna y en constante lucha con el medio ambiente natural, las armas de las sociedades de clases, entonces, están al servicio del ejercicio del poder dominante, desde la más rústica espada hasta la bomba de hidrógeno.

Sigmund Freud en su senectud, como reflexión más filosófica que como formulación de la práctica clínica, con la sabiduría que puede conferir toda una vida de aguda meditación, habló de una pulsión de muerte: retorno a lo inanimado. De allí que el psicoanálisis pueda hablar de un malestar intrínseco a toda formación cultural, a toda sociedad: ¿por qué hacemos la guerra? Se podrá decir que la organización social vertebrada en torno a las clases sociales lleva inexorablemente a ellas (y por tanto, a la producción de armas). Queda entonces en pie la pregunta: ¿pero por qué el ser humano construyó esas sociedades estratificadas y guerreristas y no, por el contrario, organizaciones horizontales basadas en la solidaridad? El socialismo es la propuesta que apunta a construir esas alternativas. ¿Lo lograremos alcanzar? ¿Será realizable lo que proponía el subcomandante Marcos en Chiapas: “tomamos las armas para construir un mundo donde ya no sean necesarios los ejércitos”, o la pulsión de muerte nos arrastrará antes a la autodestrucción como especie?

Salvo poquísimas, insignificantemente pocas armas fabricadas para el ámbito de la cacería, la parafernalia armamentística con que hoy contamos los seres humanos está destinada al mantenimiento de las diferencias de clases. Es decir: seres humanos matan a otros seres humanos para mantener su poder, y básicamente, para defender la propiedad privada, para saquear a otros en nombre de la apropiación privada. Y también para “resolver” conflictos de la cotidianeidad. Los desquiciados que alguna vez, armas en mano, matan a otros congéneres como suele suceder con bastante frecuencia en Estados Unidos, no es la pauta dominante. Las armas están para otra cosa: ¿se fabrica un tanque de guerra o una mina antipersonal para cazar lo que luego nos comeremos? Obviamente no.

Contrariamente al espejismo con que –por error o por mala intención– se presentan las armas como garantía de seguridad, es por demás evidente la función que en verdad cumplen en la dinámica social: son la prolongación artificial de nuestra violencia. ¿De qué estamos más seguros teniendo armas? Quienes nos matan, mutilan, aterrorizan, dejan secuelas psicológicas negativas e impiden desarrollos más armónicos de las sociedades son, justamente, las armas. O, dicho de otro modo, somos seres humanos que hacemos todo eso valiéndonos de esos instrumentos a los que llamamos armas, desde una pistola hasta un submarino con carga nuclear.

Pero las armas no tienen vida por sí mismas, claro está. En realidad, son ellas la expresión mortífera de las diferencias injustas que pueblan la vida humana, de la conflictividad que define nuestra condición. Son los seres humanos quienes las inventaron, perfeccionaron, y desde hace un tiempo con la lógica del mercado como eje de la vida social, quienes las conciben como una mercadería más (¡vaya mercadería!).

Y somos nosotros, los seres humanos organizados en sociedades clasistas hondamente marcadas por el afán de lucro económico individual que el capitalismo dominante en estos últimos siglos impuso, quienes transformamos el negocio de las armas (que es lo mismo que decir: el negocio de la muerte) en el ámbito más lucrativo del mundo moderno, más que el petróleo, el acero o las comunicaciones.

II

Cuando hoy decimos “armas” nos referimos al extendido universo de las armas de fuego (aquellas que utilizan la explosión de la pólvora para provocar el disparo de un proyectil), el cual comprende un variedad enorme que va desde lo que se conoce como armas pequeñas (revólveres y pistolas –las más comunes–, rifles, carabinas, sub-ametralladoras, fusiles de asalto, ametralladoras livianas, escopetas), armas livianas (ametralladoras pesadas, granadas de mano, lanza granadas, misiles antiaéreos portátiles, misiles antitanque portátiles, cañones sin retroceso portátiles, bazookas, morteros de menos de 100 mm.), a armas pesadas (cañones en una enorme diversidad con sus respectivos proyectiles, bombas, explosivos varios, dardos aéreos, proyectiles de uranio empobrecido), y los medios diseñados para su transporte y operativización (aviones, barcos, submarinos, tanques de guerra, misiles), a lo que hay que agregar minas antipersonales, minas antitanques, todo lo cual constituye el llamado armamento convencional. A ello se suman las armas de destrucción masiva, con poder letal cada vez mayor: armas químicas (agentes neurotóxicos, agentes irritantes, agentes asfixiantes, agentes sanguíneos, toxinas, gases lacrimógenos, productos psicoquímicos), armas biológicas (cargadas de peste, fiebre aftosa, ántrax), armas nucleares (con capacidad de borrar toda especie de vida en el planeta).

Siendo amplios en la definición, si hoy día los teóricos de la guerra pueden hablar de una “guerra de cuarta generación” sin derramamiento de sangre, pero conflicto que da resultados aún más promisorios para el ganador que todas aquellas armas que provocan muerte y destrucción, habría que hacer entrar allí la enorme batería de instrumentos que permiten esta guerra “en las mentes”, guerra mediática y psicológica. ¿Son también los medios de comunicación, en toda su amplísima gama, parte de ese arsenal? En algún sentido, sí: computadoras, internet, televisores y teléfonos inteligentes son “armas” que sirven no para matar, pero sí para neutralizar al enemigo. El tema es complejo, y al menos dejémoslo planteado como interrogante. ¿Cómo hemos llegado a una guerra “sin efusión de sangre” pero más victoriosa que cualquier invasión militar?

Toda esta cohorte de máquinas de la muerte en modo alguno favorece la seguridad; por el contrario, son un riesgo para la humanidad. El mito de la pistola personal para evitar asaltos y para conferir sensación de seguridad es solamente eso: mito. En manos de la población civil, muy rara vez sirve para evitar ataques; en general, sólo ocasionan accidentes hogareños. Y en manos de los cuerpos estatales que detentan el monopolio de la violencia armada, los arsenales crecientes –cada vez más amplios y más mortíferos– no garantizan un mundo más seguro sino que, por el contrario, hacen ver como posible la extinción de la humanidad (de liberarse todo el potencial bélico atómico con que cuentan las fuerzas armadas de la actualidad, la onda expansiva llegaría hasta la órbita de Plutón haciendo fragmentar completamente el planeta Tierra, y pese a ese extraordinario poder de disuasión, no estamos más seguros, sino justamente todo lo contrario). ¿Por qué los misiles nucleares estadounidenses serían “buenos” (¿pacíficos?) y los de Corea del Norte o los de Irán no?

No obstante la cantidad de vidas cegadas y el dolor inmenso que producen estos ingenios infernales que la especie humana ha inventado, la tendencia va hacia el aumento continuo de su producción y hacia el perfeccionamiento en su capacidad destructiva. Así entendidas las cosas, no puede menos que decirse que el negocio de la muerte crece. Crece, y mucho, porque es rentable. ¿Se entiende el sentido de la tesis freudiana entonces?

III

El negocio de las armas no se parece a ningún otro. Debido a su relación con la seguridad nacional y la política exterior de cada país, funciona en un ambiente de alto secretismo y su control no está regulado por la Organización Mundial del Comercio, sino por los diferentes gobiernos. En general –y esto es lo preocupante– los gobiernos no siempre están dispuestos o son capaces de controlar las ventas de armas de forma responsable. Asimismo, lo más frecuente es que las legislaciones nacionales en la materia, si la hay, sean inadecuadas y estén plagada de vacíos legales. Además, los mecanismos existentes no son obligatorios y apenas se aplican. ¿Quién de quienes ahora puedan estar leyendo este texto conoce en detalle cuántas y cuáles armas dispone el gobierno del país en que vive? ¿Alguna vez fue informado de ello? Muchos menos aún: ¿alguna vez se le consultó algo al respecto?

El negocio de las armas no es transparente. Por no ser de conocimiento público se maneja con extrema cautela sin estar sujeto casi a ninguna fiscalización. Por eso, las diversas iniciativas internacionales de la post Guerra Fría para fiscalizar este tipo de transacciones han resultado inútiles. Los intereses económicos, políticos y de seguridad hacen de este rubro un sector misterioso y peligroso, intocable en definitiva.

Desde el año 1998 los gastos en armas han comenzado una tendencia alcista después de haber llegado a su nivel más bajo en la era de la post Guerra Fría. En el 2000 éstos fueron de alrededor de 798.000 millones de dólares (25.000 dólares por segundo); a partir de allí comenzaron a trepar aceleradamente, y la fiebre antiterrorista desatada después del 11 de septiembre del 2001 los ha catapultado en forma espectacular, sobrepasando ampliamente el billón de dólares anual. Por lejos, hoy en día constituyen el rubro comercial más infinitamente rentable entre todos, el que más volúmenes de dinero mueve y el que más rápido crece en términos de investigación científico-técnica.

En el campo de las armas todo es negocio, tanto fabricar un submarino nuclear como una pistola. Incluso las llamadas armas pequeñas, con un poder de fuego más bajo que otras de las tantas armas que llegan al mercado, son un filón especialmente rentable. Más de 70 países en el mundo fabrican armas pequeñas y sus municiones, y nunca faltan compradores, tanto gobiernos como personas individuales (fundamentalmente varones). Las ventas directas de armas pequeñas (pistolas, revólveres y fusiles de asalto) a otros gobiernos o entidades privadas corresponden al 12 % de las ventas totales de armas en todo el planeta. El resto está provisto –¿astucias de la razón o burlas de la historia? diría Hegel– por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, aquellos que se encargan (¿se encargan?) de la paz y seguridad del mundo: Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China. Estados Unidos es en la actualidad el principal productor y vendedor mundial de armamentos, de todo tipo, con un 50 % del volumen general de ventas (aunque el sueño de más de algún funcionario de Washington, como lo dice nuestro epígrafe, sea aumentar ese porcentaje).

Ante todo esto: ¿qué hacer? ¿Comprarnos una pistola para defendernos? Apelar a campañas de desarme y de no uso de armas, al menos las pequeñas (pistolas y revólveres), es loable. Pero vemos que eso no alcanza para detener el crecimiento de un negocio poderosísimo. Apelar a la buena conciencia y al fomento de la no violencia es una buena intención, pero difícilmente logre su cometido de terminar con las armas ¿Con eso detendremos a multinacionales de poder casi ilimitado como Lockheed Martin, Raytheon, IBM, General Motors?, ¿o a gobiernos que basan sus estrategias de desarrollo nacional en la comercialización de armas? Cada nueva guerra que comienza (y continuamente está comenzando una) responde a frías estrategias mercadológicas pensadas en desapasionados términos comerciales. ¿Pulsión de muerte o no?

IV

La lucha contra la proliferación de las armas es eminentemente política: se trata de cambiar relaciones de poder. No es posible que los mercaderes de la muerte manejen el destino humano. No es posible…., pero sucede. Eso es lo que marca la dinámica internacional. Ahora bien: dado que es así, confiando en que otro mundo sí es posible, que las utopías son posibles, debemos plantearnos alternativas. Naturalmente el ser humano, desprovisto de alas, no vuela. Pero gracias a nuestro inconmensurable deseo de lograrlo ¡ya llegamos al planeta Marte! Y eso no se detiene. Cada vez, sin alas propias, volamos más lejos. Plantearse las utopías es lo que nos hace caminar (o volar…, para el caso). Como decía alguna pintada memorable del Mayo francés de 1968: “Seamos realistas. Pidamos lo imposible”.

Hoy día la producción de armas no es un negocio marginal, ligado a circuitos delincuenciales que se mueven en las sombras: es el principal sector económico de la humanidad. Y como consecuencia, esto significa que cada minuto mueren dos personas en el mundo por el uso de algún tipo de arma (casi 3.000 al día, mientras que el siempre mal definido e impreciso “terrorismo” internacional, si hablamos en términos estadísticos, produce 11 decesos diarios). Desmontar esta tendencia humana del uso de armas se ve como tarea titánica, casi imposible: es terminar con la violencia, es terminar con las injusticias. Y ahí la reflexión freudiana cobra sentido, en cuanto nos permite ver la magnitud monumental de la temática en juego. ¿Se trata de luchar contra nuestra naturaleza? ¿Cómo ir contra esta energía primaria, original?

Que la muerte sea un destino ineluctable, de raigambre natural incluso, es una elucubración. Quizá sí (es una hipótesis teórica, y como tal puede servir para explicar el mundo. O tal vez no, y haya que desecharla); quizá sí, decíamos, y la destrucción completa del planeta nos espera a la vuelta de la esquina por la catástrofe termonuclear que podría producirse. Se supone que somos “muy” racionales, aunque no se sabe qué “loco” puede dar la orden de lanzar el primer ataque nuclear. ¿No podrá haber errores? Los actos fallidos (apretar un botón por error, por ejemplo) son lo más normal de nuestra especie. Pero pese a que la magnitud de la tarea propuesta pueda ser titánica, es absolutamente vital seguir planteándosela como requisito para la permanencia de la especie, y para una permanencia más digna. Quizá sea imposible terminar con la violencia como condición humana, aunque eduquemos para la convivencia tolerante. Los países más “educados” son los que más hacen la guerra, y con las armas más letales. Pero es imprescindible seguir luchando contra las injusticias y apuntando a una convivencia solidaria. Lo contrario es avalar el darwinismo social y la supervivencia del más fuerte.
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


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