Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
martes, 7 de abril de 2015
La Pobreza en El Salvador (libro)
Desde la mirada de sus protagonistas
Este pequeño libro de la serie "Miradas" recoge y organiza las opiniones que compartieron comunidades en situación de pobreza consultadas por el equipo del PNUD. Su objetivo es iniciar una suerte de "contagio afectivo", de identificación con las personas menos aventajadas de la sociedad salvadoreña. Pretende facilitar la capacidad humana de ponerse en los zapatos del otro.
Está claro que un documento por sí solo no va a cambiar la realidad, pero sí puede incidir en el ánimo de la sociedad. En ese sentido, es un llamado a romper con la impasibilidad, indiferencia y apatía ante el sufrimiento ajeno; y con la falta de indignación ante la injusticia y la exclusión social.
Definir y entender la pobreza
En las últimas décadas, ha ganado espacio una visión "más integral" que define la pobreza no solo como la falta de recursos económicos sino como el conjunto de carencias en alimentación, educación, materiales de construcción y servicios de la vivienda.
Este libro parte de que para definir y entender la pobreza y dar pistas para su erradicación es indispensable tomarle la palabra a quienes viven en pobreza.
En El Salvador se realizaron numerosos encuentros con comunidades, previamente identificadas como parte de las que aglutinan hogares con mayores niveles de privaciones, para indagar sobre las privaciones más sentidas.
La Pobreza en El Salvador
lunes, 6 de abril de 2015
El poder de la insubordinación – La falacia de la democracia representativa
Ssociólogos
Los grandes cambios a lo largo de la historia son frecuentemente atribuidos a periodos de revolución o revueltas. Los eventos más ‘noticiables’, como la toma de la Bastilla, se consideran los momentos más decisivos. Sin embargo, existen corrientes de pensamiento que consideran que los historiadores otorgan una atención desmesurada a estos acontecimientos cuyas reivindicaciones, según ellos, acaban casi siempre diluidas por las élites. Para el antropólogo James C. Scott, el arma más potente de los últimos siglos para conseguir cambios sociales ha sido la insubordinación anónima y a pequeña escala, que bebe inconscientemente del anarquismo.
En su libro Elogio del Anarquismo (Crítica), Scott dedica un capítulo a conmemorar “las formas cotidianas de resistencia que han tenido un enorme impacto, a menudo decisivo, sobre los regímenes, los estados y los ejércitos contra los que están implícitamente dirigidos”.
La guerra civil entre los estados confederados del sur y los unionistas del norte de Estados Unidos se decantó por los unionistas, según Scott, en gran parte por “la suma de una enorme cantidad de actos de deserción y de insubordinación”. Fueron pequeñas acciones que tomados de forma individual no hacían gran cosa pero multiplicados por cientos de miles de personas fueron determinantes para el desenlace de la guerra, según el académico estadounidense.
“En el otoño de 1862, poco más de un año después del inicio de la guerra, en el sur del país se perdieron la mayor parte de las cosechas. Los soldados, en especial los originarios de los territorios menos poblados del interior en los que nadie tenía esclavos, recibieron cartas de sus hambrientas familias apremiándoles a regresar a su hogar. Miles lo hicieron. Muchos se resistieron al alistamiento obligatorio”.
“Más adelante y con el avance del ejército unionista, empezaron a producirse nuevas deserciones en el bando confederado”. Como explica Scott, la defensa de la esclavitud interesaba bien poco a la mayoría humilde que llevó a tildar el conflicto de ‘una guerra de ricos y una lucha de pobres’. Los grandes rentistas, en cambio, sí podían conservar un hijo en plantaciones con más de 20 esclavos. Al finalizar la guerra, más de un cuarto de millón de hombres habían desertado.
Unido a este fenómeno, un gran número de esclavos huyeron y los que se quedaron en territorio confederado fueron “reacios a agotar sus fuerzas para incrementar la producción en tiempos de guerra, ralentizaron su trabajo siempre que fue posible”.
Estás acciones tienen una característica particular, “casi todas son anónimas, no se anuncian a gritos. De hecho, su discreción contribuyó a su eficacia. La deserción es distinta a un amotinamiento que amenaza los mandos militares. No hace afirmaciones públicas ni emite manifiestos” y su efecto es casi siempre letal.
El fragging
Durante la guerra de Vietnam surgió una tipología de rebelión a pequeña escala brutal y anónima llamada fragging entre los militares estadounidenses.
“La práctica consistía en lanzar una granada, pero también podía ser con otros métodos, a la persona peligrosa de la unidad y atribuir la causa de la muerte al enemigo. Ningún estudio ha analizado nunca la frecuencia real de los actos de fragging, y menos aún los efectos que pudo haber tenido sobre la gestión y el final de la guerra. La complicidad del silencio, en esta caso, es recíproca”.
Este mismo ímpetu rebelde existió también en Reino Unido entre 1650 y 1850, donde el delito más extendido entre los ciudadanos era la recolección de madera, caza, pienso y pesca en tierras propiedad de la corona. “La población infringió en masa una y otra vez estos derechos de propiedad, hasta tal punto que la élite tuvo que reconocer que los derechos de propiedad de muchas zonas no eran más que papel mojado”.
Para atajar este problema los poderes recurrieron a “la maquinaria legislativa del Estado, han desplegado decretos de cercados, títulos de propiedad y la posesión de pleno dominio, sin olvidar a la policía, los guardias forestales, los tribunales y la horca, para implantar y defender sus derechos de propiedad. Los campesinos y grupos subalternos, al carecer de este arsenal de armas pesadas, han confiado en estrategias como el furtivismo, el raterismo y la ocupación ilegal para cuestionar estas reivindicaciones y hacer valer las suyas propias”.
Una vez más, volvemos a encontrar acciones anónimas y descentralizadas que reciben menos atención que las grandes revueltas. “La insubordinación discreta, modesta y cotidiana suele volar bajo el nivel de detección del radar de los archivos, no agita banderas, no tiene funcionarios ni cargos directivos, no redacta manifiestos, y no tiene organización, y por eso escapa a la detección”.
La falacia de la democracia representativa
La progresiva instauración de democracias representativas en occidente debería haber dejado obsoletas la disidencia ciudadana anónima; “al fin y al cabo, el principal propósito de la democracia representativa es permitir a las mayorías democráticas que hagan realidad sus reivindicaciones de una forma plenamente institucionalizada”, apunta el antropólogo estadounidense.
La realidad, en opinión de Scott, es que estos cambios pocas veces se han llevado a la práctica. “Las elecciones rara vez logran cambios importantes si no existe una fuerza mayor como depresión económica o una guerra internacional que se lo permita. La política parlamentaria común destaca más por su inmovilismo que por facilitar las reformas importantes”.
“Un astuto colega mío observó en una ocasión que las democracias liberales de Occidente están gestionadas y gobernadas para el beneficio de quienes poseen el 20% de la distribución de la riqueza. El truco para mantenerlo es el de convencer al grupo inmediatamente inferior, el de los que poseen el 30 o 35% de la distribución de ingresos, de que debía temer más al pobre que envidiar al 20% más rico. Solo hay que ver la situación actual en el que la desigualdad sigue creciendo para confirmar que esto es probablemente cierto”.
Los avances sociales que trajeron el New Deal de Roosevelt como la compensación por desempleo, gigantescos proyectos de obras públicas, ayuda de la seguridad social y leyes de ajuste fueron implantados gracias a una rebelión descontrolada de trabajadores en todo el país, según Scott. “Estos movimientos estaban tan desestructurados que eran una verdadera amenaza al orden establecido. Una revuelta encolerizada no tiene cabeza visible, no tiene interlocutor con quien negociar”.
Los sindicatos, lejos de solucionar el problema, acaban siendo el cauce para que los poderes amansen la fiera de la protesta, dice el profesor de la Universidad de Yale. “La tarea de los sindicatos de los partidos y movimientos sociales radicales es institucionalizar la rabia y protestas rebeldes. Podría decirse que su función consiste en intentar transformar la rabia, la frustración y dolor en programa político coherente. Son la correa de transmisión entre multitud de rebeldes y élites que marcan reglas. Se basan en la premisa de que cuentan con la lealtad de circunscripciones que pretenden representar”.
“No es exageración afirmar que las organizaciones de este tipo son parásitos de la rebeldía espontánea de aquellos cuyos intereses se supone que representan. Es esta rebeldía la que en esos momentos constituye la fuente de cualquier influencia que puedan tener dichas organizaciones, mientras la élite intenta forzarlos a seguir el camino normal de la política”.
Aunque Scott no aboga por la abolición del Estado, “a diferencia de muchos pensadores anarquistas, yo no me creo que el Estado sea siempre y en todas partes el enemigo de la libertad”. El antropólogo se pregunta “si el Estado a lo largo de los último siglos ha debilitado la independencia y la capacidad de organizarse de los individuos y de las pequeñas comunidades. Son muchas funciones que antes ejercían el mutualismo entre iguales que están ahora organizadas y supervisadas por el Estado”.
Por eso, según el, vale la pena recordar y defender estos movimientos anónimos que nunca recibirán tanta atención en los medios pero que han sido determinantes para el curso de la historia moderna. “Sus acciones de desacato, alimentadas por la indignación, la frustración y la rabia, no pudieron dejar más claro que ni el marco institucional vigente ni los parámetros legales vigentes podrían satisfacer sus reivindicaciones. Por lo tanto inherente a su voluntad de infringir la ley estaba no tanto el deseo de propagar el caos, sino la firme determinación de conseguir la instauración de un nuevo orden legal más justo. En la medida en que nuestro imperio de la ley tiene más cabida, le debemos una gran parte de estos avances a los infractores”.
El Cántaro roto
Eloy Moreno
En una pequeña aldea situada en un desierto, vivía un hombre que cada mañana traía agua desde un manantial ubicado a unos pocos kilómetros de distancia.
Colocaba dos grandes cántaros a ambos lados de una gruesa barra de madera que, a su vez, apoyaba en sus hombros. Y así, con la alegría en el cuerpo y una sonrisa en el alma, comenzaba un camino que siempre era el mismo.
Tardaba más o menos una hora en llegar hasta el manantial. Una vez allí, se sentaba un rato a descansar y después llenaba los dos cántaros para iniciar el regreso.
Aunque eran parecidos, había una diferencia importante entre ambos recipientes. Uno cumplía a la perfección su trabajo, pues mantenía toda su agua intacta durante el trayecto. En cambio, el otro, debido a una pequeña herida en uno de sus costados, iba perdiendo agua durante el regreso; tanta que, al llegar de nuevo a la aldea, había perdido la mitad de su contenido.
Este último cántaro, conforme pasaban los días, se sentía cada vez más y más triste, pues sabía que no estaba cumpliendo con su trabajo. Y aun así no entendía por qué su dueño no lo arreglaba o, directamente, lo sustituía por otro. “Quizás”, pensaba, “esté esperando el momento en que me rompa totalmente para cambiarme por uno más nuevo”.
Llegó el día en que ya no pudo aguantar más y, aprovechando, que el aguador lo abrazaba entre sus manos para llenarlo de agua, se dirigió a él:
-Me siento culpable por hacerte perder tiempo y esfuerzo. Te pido que me abandones y me cambies por otro más nuevo, pues ya ves que soy incapaz de servirte como debiera.
-¿Qué? -contestó el aguador, extrañado-. No te entiendo, ¿por qué dices que no me sirves?
-Acaso no te has dado cuenta de que estoy roto y voy perdiendo la mitad del agua durante el camino de vuelta.
El aguador, conmovido, mostró una pequeña sonrisa, la abrazó junto a su pecho y le dijo en voz baja:
-No eres mejor ni peor, simplemente eres diferente y justamente por eso te necesito.
El cántaro no entendía nada.
-Mira, vamos a hacer una cosa -le contestó el aguador-. Hoy, durante el trayecto de vuelta quiero que te fijes bien a qué lado del camino crecen flores.
jueves, 2 de abril de 2015
“El Che Guevara y el debate actual sobre el problema y la estrategia de poder”: Néstor Kohan
“El Che Guevara y el debate actual sobre el problema y la estrategia de poder”: Néstor Kohan
TEMÁTICA DE ESTE ENCUENTRO DE FORMACIÓN POLÍTICA:
– El Che Guevara y el guevarismo como síntesis de una corriente más amplia: el marxismo latinoamericano
– El Che Guevara y el marxismo revolucionario
– ¿Qué es el marxismo?
– La filosofía del marxismo, el posmodernismo y las filosofías de la autoayuda
– ¿Qué diferencias existen entre la ética formal de Kant y la ética comunista del Che?
– “Marxismo” académico y marxismo revolucionario
– El marxismo y el problema del poder
– ¿Qué es el poder?
– ¿Tienen las izquierdas un proyecto y una estrategia de poder?
– ¿Qué es la estrategia?
– Después de las dictaduras militares latinoamericanas y de la caída del muro de Berlín en Europa: ¿se produjo un desarme moral de la cultura revolucionaria?
– ¿Qué es el desarme moral?
– ¿Qué deben ser y cómo deben formarse un joven y/o una joven que hoy aspiren a aportar su granito de arena a la revolución?
Video:
Nicolás Hernán Solórzano Sánchez "Comandante Dimas Rodriguez"
Nació el 20 de agosto de 1950, en el cantón de Copapayo, Suchitoto.
20 Agosto 1950 - 12 Diciembre 1989
Su padre es Nicolás Solórzano, agricultor y originario de San Juan de La Reina de San Luis del Carmen, del lado de Chalate. De allí se movió y compró una finca en el cantón de Copapayo, Suchitoto. El papa de Dimas sembraba caña, yuca, maíz, y ajonjolí. Básicamente cultivaba cualquier producto agrícola que conocemos en la región, pero su mayor producción era la yuca, y la caña con sus productos derivados porque en su propiedad tenía también una molienda. Sus padres son de una notable belleza física, y además manifiestan el buen sentido de humor y una bella filosofía de vivir, a pesar de todas las dificultades de la vida en el campo.
Su madre es Amelia Sánchez, maestra, originaria de San Francisco Lempa en Chalatenango. Doña Amelia, es una mujer llena de innumerables cualidades como ser humano. Con gran amor y sensibilidad hacia sus hijos y hacia su prójimo.
En ocasiones, como siempre suele suceder en los pueblos donde toda la gente se conoce, se le acercaba una que otra persona, con el chambre de que:
¡don Nicolás tiene otra mujer!, a lo que doña Amelia solía responder sonriendo, ¡puesi usted, si el hombre es muy guapo, sería un pecado que estuviera solo conmigo!
Aunque don Nicolás procreó una importante cantidad de hijos fuera de su matrimonio, el compa Dimas creció observando a sus padres vivir un matrimonio unido y armonioso. Sin la violencia conyugal presente en algunas otras familias del lugar.
El cipote Nicolás Solórzano, mas tarde Comandante Dimas Rodríguez, es el menor de cinco hermanos. Tres mujeres y dos hombres. De ellos solamente su hermana Cristina es también guerrillera, también en las filas de las FPL. Años más tarde, después de pasar un tiempo refugiada en Costa Rica, se sabe que Cristina regresa a El Salvador donde muere de cáncer.
Sonia es la sobrina de Dimas, guerrillera aguerrida que fuese capturada y desaparecida cuando salía de la UCA donde estaba ya por graduarse de maestra. La verdad lo único que esperaba era obtener su diploma de maestra, Sonia no había abandonado la universidad por querer obtener ese honor y entregarlo como regalo en las manos de sus padres. Era lo único que Sonia esperaba para integrarse de lleno a la Guerra de Liberación.
Los escuadrones de la muerte la capturaron allí cabal a la salida de la UCA, por el puente entre la colonia Militar, por el Estado Mayor.
Durante su infancia y adolescencia, el joven Nicolás demuestra gran sensibilidad y solidaridad.
En 1968, a los 18 años de edad se gradúa de profesor en la Escuela Normal de Suchitoto y en 1969 ingresa a la Universidad Nacional para estudiar en la Facultad de Derecho con gran vocación hacia la lectura.
En 1971 tuvo su primer empleo como promotor de una municipalidad, lo que le permitía conocer la triste realidad de la gente marginada y compartió con ellos los problemas que les aquejaban. Al siguiente año 1972 sus familiares no supieron de él durante varios días y lo daban por desaparecido; tuvieron que buscarlo por varios lugares de San Salvador, y por fin lo encontraron en una comunidad muy pobre: Se había unido con otros compañeros para ayudar a reconstruir viviendas en el tugurio “Campamento 3 de Mayo" que había sido incendiado en esos días.
En mayo del año 1973 pasó a la vida clandestina, se integró a las Fuerzas Populares de Liberación FPL. En esa época la familia de “Dimas” era visitada por una muchacha. Era la compañera Rebeca, con quien se casó.
El día que cae el compañero Felipe Peña Mendoza, hermano de Rebeca y Fundador de las Fuerzas Populares de Liberación (FPL), llegó a dar indicaciones a su familia a fin de evitar problemas de seguridad. Dimas se despidió y nunca más pudo regresar a su hogar. Juró luchar por los principios por los que Felipe cayó.
Durante los años 1975 y 1976 participa en distintas actividades armadas de los grupos urbanos de las Fuerzas Populares de Liberación, FPL. En el año 76 llega a formar parte del Consejo Revolucionario. Participa en la Comisión de Organización y en el Comité Zonal de la Región Norte, que en ese momento abarcaba la zona de Guazapa y Chalatenango.
Durante los años de 1977-78 se integra al Comando Central, desempeñando tareas como responsable de la Comisión de organización. Para los años 1979-80 forma parte del Estado Mayor de las unidades guerrilleras y también integra lo que fue nuestra Primera Comisión Política.
Participa activamente en la construcción de nuestro ejército guerrillero, dando aportes muy valiosos en la estrategia, táctica militar, planificación y ejecución de las operaciones de las Unidades Guerrilleras.
Así inició toda una vida de servicio desinteresado a su pueblo, desarrollando cada tipo de tareas necesarias para lograr la justicia y la libertad con dignidad en El Salvador.
Ya para el 10 de enero del 1981 se incorpora plenamente a la “Ofensiva Final”. En el mismo año asume la dirección de las tropas del Frente Norte. Su clara trayectoria y el reconocimiento que todos y todas teníamos de su labor le colocó en los años ochenta, al frente de importantísimas tareas en el FMLN, y jefe de las fuerzas armadas y especiales de las FPL.
Durante el año 1983 llegó a ser el Segundo Responsable de las FPL.
Participa en todos los preparativos de la Ofensiva del 11 de noviembre del 1989, elaborando los planes y ejecutándolos mediante incontables misiones que se llevaron a cabo en San Salvador. Ello implicaba la conducción de todas las unidades guerrilleras involucradas en ese esfuerzo. Dimas ejecutó esa tarea con su típica humildad, su alto espíritu de sacrificio y de exigencia, combinando esas cualidades con su sentido e iniciativa especial de la innovación permanente y su convencimiento inquebrantable de la justicia de nuestra lucha.
Dimas fue un hombre de gran calidad humana con sus dos hijos Vladimir y Felipe, con sus hermanas y hermanos, con las compañeras y compañeros de lucha, y la gente. Nadie pudo nunca señalarle abusos de autoridad o hechos deshonestos en ningún terreno. En este sentido fue un ejemplo no solo de tenacidad y valentía, de audacia, sino también de las cualidades que se necesitan para llevar a nuestro pueblo al progreso sin ambiciones personales de poder, sin corrupción.
Dimas se informaba, la guerra nunca le impidió estudiar y conocer lo que ocurría en el país y en el mundo. Por ello durante todo el conflicto, Dimas, continúo creciendo en formación política et intelectual, leía mucho y fue un hombre de amplio criterio.
El 12 de diciembre de 1989 en plena ofensiva “hasta el tope” sobre las principales ciudades del país, cae en combate nuestro comandante Dimas Rodríguez: una bala de la última ráfaga de ametralladora de un avión C-47 tirada hacia nuestras posiciones recorrió la distancia, cruzó el espació e impactó finalmente en el cuerpo del compañero Dimas.
Los que le recordamos y conocimos no terminaremos nunca de rendirle homenaje y no nos cansaremos de divulgar el ejemplo de este prócer, un gran luchador de toda la vida.
20 Agosto 1950 - 12 Diciembre 1989
Mural realizado por Mario Mata, para la Biblioteca Comandante Dimas Rodríguez, Chalatenango, El Salvador C.A.
martes, 31 de marzo de 2015
Primos
Marcelo Colussi
Eran primos, pero como se criaron indisolublemente juntos, en todo caso parecían hermanos. La gente habitualmente los veía así. Los recuerdos de la infancia los unían de por vida; las complicidades de la adolescencia habían sellado un pacto de lealtad indestructible. No eran hermanos biológicos sino de alma.
Cuando jóvenes sus vidas comenzaron a tomar rumbos distintos, pero eso no significó en lo más mínimo distanciamientos a nivel personal. Hugo entró a la Academia militar; Rigoberto comenzó a estudiar Derecho. Por ese entonces la situación política del país se tornaba compleja; el movimiento revolucionario armado crecía impetuoso, y el Estado, a través del Ejército, preparaba la respuesta. La misma, como no podía ser de otra manera en un gobierno militar -ocupaba la presidencia el general P., luego de una sucesión de varios cuartelazos- estaba marcada por la violencia.
Como en cualquier país de la región, el presidente de turno era un administrador de los grandes finqueros que dominaban la escena, y un empleado dócil de la Embajada gringa. El embajador de Estados Unidos, con cierta formalidad diplomática, o a veces ni siquiera con eso, era el principal tomador de las decisiones políticas importantes. El tema de la guerrilla creciente preocupaba a Washington, de ahí que cada vez tuviera mayor injerencia en los asuntos nacionales del país.
Hugo era muy buen estudiante: disciplinado, metódico, en poco tiempo se había ganado el respeto de sus superiores. Una beca para especializare en tácticas contrainsurgentes en la Escuela de las Américas en Georgia no tardó en aparecer. Y se fue por tres meses.
Rigoberto, por su parte, avanzaba en la carrera de Leyes. Igual que su primo, era sumamente estudioso, aplicado. La diferencia estaba en que él era irreverente, crítico, nunca se callaba. El inconformismo le brotaba por los poros, mientras que Hugo era todo lo contrario, en parte por su formación militar, pero básicamente por una cuestión de personalidad: las ideas de honor y respeto a la autoridad le habían calado hondo.
De jóvenes veinteañeros, tenían muchas cosas en común. La parranda seguía siendo una de ellas, quizá la más fuerte. Dada la situación del país que forzaba definiciones, y dado lo fogoso de sus estilos, no podían quedarse impávidos ante lo que sucedía. Uno justificaba en un todo la represión gubernamental; de hecho, la ejercía. El otro era su acérrimo crítico.
Paulatinamente eran cada vez menos las cosas en común; fuera de la parranda -ahora más evocada como recuerdo de tiempos idos que como acción concreta- iban quedando muy pocas cosas que los unieran. De todos modos, había un pacto tácito de silencio sobre esas diferencias, progresivamente más infranqueables. Sus vidas se iban distanciando (uno militar, el otro un dirigente estudiantil de izquierda), aunque el enorme amor fraterno que los unía no desaparecía. El hecho de haber levantado ese silencio sepulcral respecto a sus posiciones en la vida era una forma de preservar el cariño de antaño. Mejor no preguntar, no hablar, no decir nada sobre las actuales formas de pensar. Las mujeres, el fútbol y el licor podían seguir siendo temas neutros que no implicaban discusiones. Ambos lo entendieron rápidamente, y sin mencionarlo, así lo pusieron en práctica.
De todos modos, la situación general del país ahí estaba, y se quisiera o no, nadie podía escapar a ella; las definiciones caían por su propio peso, se imponían. La lógica del gobierno militar era muy simple y brutal: o se estaba en un todo contra los “apátridas delincuentes subversivos”, o se era parte de ellos. No quedaba opción.
Con sabia pericia los dos primos, sabiendo que estaban en posiciones irreconciliables, habían construido una situación de equilibrio bastante sólida: de esas cosas no se hablaba, y asunto arreglado. Era un respeto especial a sus historias, a su amor filial, a las verdaderas raíces que los acercaban.
Los vaivenes de la vida los había ido distanciando; ahora, como jóvenes muy comprometidos con sus respectivos proyectos, casi no tenían tiempo de verse. Rigoberto estaba enfrascado en su militancia política, a punto de pasar a la clandestinidad. La situación lo imponía. Hugo tenía tropa a su mando, y tanto sus convicciones como su talento lo habían llevado a escalar meteóricamente posiciones en la jerarquía militar, cosa que provocaba la envidia de muchos. Los dos eran pieza importante en sus organizaciones.
La represión generalizada por parte del Ejército arreciaba. La militarización de la vida cotidiana era un hecho, y los cadáveres se sumaban a diario. Ya iban siendo montañas. Cualquier lugar descampado era propicio para dejar abandonados varios cada noche. Se había decretado estado de sitio, y se hablaba de la implantación del toque de queda.
Dos días antes que Rigoberto pasara a la clandestinidad -seguramente por alguna filtración de información dentro de la organización- fue capturado. Como primera medida, tal como pasaba con todos los presos políticos, era sometido a una brutal paliza y a interminables interrogatorios. Luego se decidía qué suerte correrían. Para el caso, no le fue tan mal.
Fue mantenido como ilegal, como secuestrado por alguna fuerza de tareas -lo cual podía ser letal, porque legalmente nadie sabía nada sobre su paradero, era un paria en el mundo, un “esfumado” de la vida-. Pero para la ocasión, eso le facilitó las cosas, pues fue trasladado a la guarnición donde casualmente Hugo era el jefe a cargo.
Cuando supo que el nuevo detenido era su primo, el joven militar prefirió no verlo. Eso complicaría las cosas. Además, prefería guardar la imagen jovial de Rigoberto como muchacho fortachón, risueño, tal como lo había tratado toda su vida hasta ese entonces, y no verlo desfigurado luego de las sesiones de tortura. Podía ser un “asqueroso comunista”, pero antes que nada era su adorado primo, con el que había compartido los mejores momentos de su vida. Esas raíces no se olvidan nunca.
Sin embargo, puede decirse que estar como detenido ilegal (“invisible” en la jerga castrense clandestina) fue una bendición, pues así no había que rendir cuentas ante nadie: había desaparecido de la faz del planeta, y por tanto nadie se podía hacer responsable de su persona, ni el Ejército, ni el gobierno, ni algún hospital ni, eventualmente, la morgue. Por tanto, entonces, así como había salido de circulación, así también podía volver a aparecer. Todo eso fue lo que elucubró rápidamente Hugo cuando supo de quién se trataba.
Por un momento había pensado ir a verlo en su celda y darle un sermón moralista, mostrándole que había equivocado el camino. Pero rápidamente vio que eso no valía la pena: su primo no cambiaría las convicciones, sin dudas muy arraigadas. Y lo único que eso traería sería un mal sabor para ambos, porque no estarían en un pie de absoluta igualdad, tal como siempre había sido su relación. Decidió actuar de otro modo.
Llamó a su subordinado inmediato, el sub-teniente J. -con quien tenía una pésima relación personal, pues ambos se desconfiaban mutuamente, siendo que el sub-teniente sentía una profunda envidia por el cargo de Hugo y no desaprovechaba ocasión para intentar desprestigiarlo-. Hugo lo pensó mucho, le dio interminables vueltas al asunto, y al final optó por tomar la decisión. Con voz de mando más enérgica de lo habitual ordenó a J., explicando haber recibido órdenes de la superioridad -lo cual, por supuesto, no era cierto- preparar las condiciones para que el reo pudiera salir de la instalación, haciendo pasar el hecho como una fuga.
El sub-teniente J., fiel a su formación militar donde las órdenes jamás se discuten sino que se acatan ciegamente, cumplió con lo indicado. Aunque, en realidad, simuló cumplir. Por el contrario, vio ahí la posibilidad de ensuciar a su superior. Con subordinación, aparentó que iba a dejar escapar a Rigoberto, pero ni bien este dio algunos pasos, en el muro perimetral de la base fue ejecutado de un certero disparo en la cabeza que el mismo sub-teniente se encargó de hacer.
Cuando redactó su informe, apeló a la figura que indica que ningún elemento del cuerpo castrense está obligado a cumplir una orden ilegal o contraria a la ética, que ponga en tela de juicio la honorabilidad del Ejército. Esa fue su justificación, con lo que dejó por el piso a su enemigo en el orden jerárquico.
Tan por el piso, que fue deshonrado y dado de baja de la institución militar, debiendo pasar cuatro años en prisión por “alta traición a la patria”. Se salvó del fusilamiento porque algún psicólogo militar, buen amigo de Hugo en otros tiempos, insistió en la relación afectiva con el familiar muerto como un atenuante.
Salido de la prisión, -donde leyó mucho y fue modificando muchos puntos de vista- expulsado del Ejército, con los caminos bastante cerrados para su reincorporación y el sub-teniente J. ascendido ya a capitán, no lo pensó dos veces. La ira le obnubilaba la razón. El mismo día en que estuvo libre, en vez de juntarse con su familia se las ingenió para conseguir un arma y ubicar telefónicamente a J. Increpándolo con los más soeces insultos, lo citó -más bien lo desafió “como hombre”- para verse cara a cara.
La guerra interna ya había terminado, con el exterminio casi total del movimiento guerrillero y los militares siempre en el gobierno, con beneplácito de los reales factores de poder. El clima de paranoia social de otras épocas ya no se vivía; no había estado de sitio y mucho menos toque de queda. De todos modos, el capitán J. siempre se movía con algún escolta, o dos. Pero para el caso, tocado en su amor propio -eso de “como hombre” lo había pellizcado en lo más íntimo- decidió ir solo; con su arma reglamentaria, por supuesto -una pistola automática 9 mm., bala en boca- pero solo. Le llamó la atención el lugar donde fue citado: el Cementerio de M. No sabía que ahí estaba enterrado Rigoberto, a quien matara vez pasada y lo que le había valido un ascenso.
También le llamó la atención que lo citara un cuarto de hora antes que cerrara el cementerio, a las 17:45 hs. Pero un buen militar -un “macho”- no le teme a nada, se dijo para sí.
De civil, a la hora citada, fumando para tranquilizarse, estaba el capitán J. esperando a Hugo. Las primeras sombras de la noche comenzaban a ganar la escena. El silencio era casi total, interrumpido sólo por esporádicos ladridos de algún perro de la cercanía.
Herido de bala en su pierna derecha (Hugo usó silenciador para evitar complicaciones), y oportunamente desarmado, J. fue obligado a arrastrarse hasta la tumba donde yacía Rigoberto (Hugo también se las había ingeniado por medio de su familia para saber exactamente dónde se encontraba). El personal del cementerio ya se había ido, y la oscuridad reinante no permitía ver nada. Para evitar que gritara, una tremenda patada en la boca -que le partió el labio superior y le voló cuatro dientes- fue suficiente disuasivo. Además de verse encañonado por quien algunos años atrás era su superior, lo que cerraba el círculo. Tuteándolo, cosa que jamás habido hecho antes, Hugo ordenó al capitán con perentoria voz de mando que abriera la tumba. Sólo le alcanzó una cuchara de albañil para realizar el trabajo.
Desangrándose, exhausto por el esfuerzo, temblando -de frío, quizá también de miedo (porque los militares, a veces, también lo sienten)- J. completó su encargo. El cuerpo del joven estudiante ya mostraba signos de avanzada descomposición, siendo más esqueleto que cadáver. Con la pistola en la cabeza se vio forzado a pedirle perdón al muerto.
Todo esto lo contó con profundas muestras de emoción, y abundante licor para animarse, el Coronel J., algunos años después de sucedido. Me consta, porque yo lo escuché en una cena privada donde no éramos más de diez personas. Hugo, según pudo saberse por terceros, aunque no está confirmado, parece que está en la Sierra de X. organizando un nuevo movimiento revolucionario de vía armada. Su pseudónimo es “Comandante Rigo”.
Taberna y otros lugares (Libro)
Roque Dalton
(San Salvador, 1935 - cerca de Quezaltepeque, 1975) Poeta salvadoreño cuya obra, de estilo coloquial y socialmente comprometida, fue partícipe de la renovación de la lírica latinoamericana de la década de 1960. Nacido en la popular barriada de San José de la capital salvadoreña, el joven Roque Dalton cursó sus primeros estudios en los colegios religiosos Santa Teresita del Niño Jesús y Bautista, para ingresar posteriormente en el Externado de San José, donde en 1953 obtuvo el graduado como bachiller.
Desde muy joven manifestó una acusada conciencia social que le llevó a militar en los movimientos revolucionarios que luchaban por las mejoras sociales en Centroamérica. En 1956, mientras estudiaba Leyes en la Universidad de El Salvador, fue en uno de los miembros fundadores del Círculo Literario Universitario, y en 1957 se desplazó hasta Moscú como delegado salvadoreño en el Sexto Festival de la Juventud y los Estudiantes por la Paz y la Amistad. Previamente había estado en Chile para cursar estudios superiores de Jurisprudencia (1953), carrera que complementó en su país natal con la de Ciencias Sociales (1954-1959), y en la Universidad de México con la de Etnología (1961).
Taberna y otros lugares
lunes, 30 de marzo de 2015
Aristegui: "México vive un proceso acelerado de reinstauración autoritaria"
RT
Carmen Aristegui, símbolo de la libertad de expresión en México, despedida de MVS Radio por revelar las propiedades del presidente Enrique Peña Nieto, en una entrevista en exclusiva a RT, revela las confabulaciones de MVS Radio con el poder político, así como por qué algunos medios del país disminuyen su ojo crítico hacia el Gobierno y por qué el mandatario mexicano optaría por el uso de la fuerza frente a la grave situación que enfrenta México.
"México tiene ya demasiados pendientes, demasiados agravios, demasiadas situaciones y en algún momento tendrá que venir un punto de quiebre. Esperemos que el punto de quiebre sea civilizado, sea pacífico, pero hay demasiados agravios acumulados y demasiada torpeza gubernamental y soberbia gubernamental", ha alertado Aristegui en su entrevista con RT.
Desde su punto de vista, el presidente Enrique Peña Nieto "está en cierto sentido acorralado" y el mayor peligro es que no ha podido dar "respuestas claras" ni al caso Ayotzinapa, ni al escándalo de corrupción, ni a temas económicos. "Está actuando 'dinosaúricamente'. (…) Peña Nieto es un presidente que no está respondiendo democráticamente, está respondiendo con el impulso, está respondiendo con la fuerza, está respondiendo de las peores maneras, frente a su sociedad a la que debe darle explicaciones y no golpes", subraya la periodista. Como consecuencia, México vive "un proceso acelerado de reinstauración autoritaria", destaca.
Según la periodista, el despido masivo de su equipo y de ella misma de la emisora MVS es una señal más de ese "vendaval autoritario". "La salida intempestiva de MVS, que yo he encabezado a lo largo de los últimos seis años, es una salida que tiene toda la mecánica de un golpe autoritario. Es una salida que tiene toda la estructura de algo que fue diseñado para eliminar del aire este programa de noticias que ha desarrollado investigaciones importantes", ha denunciado Aristegui.
Según subraya la periodista, fueron precisamente estas investigaciones realizadas en MVS las que "no habrán caído bien" al Gobierno mexicano y que causaron el despido masivo de los periodistas y la ruptura de los contratos que no tenían derecho legal a romper. No hay ninguna racionalidad empresarial en despedir a 19 periodistas parte de un equipo de trabajo y aniquilar un espacio de comunicación que ha logrado muy buenos niveles de ‘rating’ y muy buenos ingresos publicitarios, acentúa.
"Eso no puede ser otra cosa más que un golpe autoritario, un atentando a la libertad de expresión, atentando a los periodistas. (…) Y eso es una pésima señal para México, que ha vivido un proceso de transición muy complicado, muy difícil, donde hemos ganado algunas cosas en favor de la democracia y no hemos logrado otras. Pero con esta conducta del Gobierno federal de Peña Nieto podemos retroceder lo que nos ha costado lustros, en semanas", concluye Aristegui.
Mentiras y engaños en la izquierda: la política de la autodestrucción
Introducción
En el último año, las que parecían ser esperanzadas señales del surgimiento de gobiernos de izquierda que serían vigorosas alternativas a los regímenes de derecha favorables a Estados Unidos se convirtieron en un calco de aquéllos; en los años venideros, esto les relegará al basurero de la historia. El ascenso y la rápida decadencia de los gobiernos de izquierda en Francia, Grecia y Brasil no son el resultado de un golpe militar, ni tampoco de las maquinaciones de la CIA. La debacle de esos gobiernos de izquierda es el resultado de unas decisiones políticas deliberadas que rompen decididamente con unos programas progresistas, unas promesas y unos compromisos que los líderes políticos hicieron al electorado compuesto por trabajadores y representantes de las clases medias que finalmente les eligieron.
Cada vez más, los votantes ven como traidores a aquellos gobernantes de izquierda que han vendido a sus partidarios que están a su entera disposición y los comparan con sus más importantes enemigos de clase: los banqueros, los capitalistas y los ideólogos liberales.
Los gobiernos de izquierda cometen suicidio
La autodestrucción de la izquierda es una imprevista victoria de lo más retrógrado de las fuerzas políticas neoliberales. Estas fuerzas han procurado destruir el sistema de bienestar, imponer sus reglas mediante funcionarios no elegidos, han ampliado y profundizado la desigualdad, debilitado los derechos de los trabajadores y privatizado los sectores más lucrativos de la economía.
Hay tres casos de incumplimiento de promesas que destacan en este proceso de suicidio: en Francia, la segunda principal potencia de Europa, el gobierno socialista de François Hollande (2012-2015); en Grecia, el gobierno del izquierdista Syriza elegido el 25 de enero de 2015, que se presentó como el invalorable propulsor de una política alternativa a la de “austeridad fiscal”; y Brasil, con el Partido de lo Trabajadores gobernando (2003-2015) el país más extenso de América latina y miembro importante de los BRICS.
El “socialismo” francés: el gran salto atrás
En su campaña presidencial, François Hollande prometió aumentar los impuestos a los ricos hasta el 75 por ciento; rebajar la edad de jubilación de los 62 a los 60 años; lanzar un programa de inversión pública para reducir el desempleo; incrementar significativamente el gasto público en educación (contratando a 60.000 nuevos maestros), salud y vivienda social; y retirar las tropas francesas de Afganistan, como primer paso de la reducción del papel de París como colaborador del imperio.
Desde 2012, cuando fue elegido, hasta este momento (marzo de 2015), ha incumplido todas sus promesas y todos sus compromisos políticos: la inversión pública no se materializó y el desempleo creció; hoy, los parados superan los tres millones. El recién nombrado ministro de economía Emmanuel Macron, un ex socio de la Banca Rothschild, redujo drásticamente –50.000 millones de euros– los impuestos al sector de los negocios. Manuel Valls, su primer ministro [nombrado en marzo de 2014], un liberal entusiasta, implementó importante recortes en los programas sociales, debilitó la regulación gubernamental de los negocios y los bancos, y erosionó la seguridad laboral. Hollande nombró a Laurence Boone, proveniente del Bank of America, como su principal asesor en economía.
El “presidente socialista” francés envió tropas a Mali, aviones de bombardeo a Libia, asesores militares a la junta de Ucrania y ayudó a los llamados “rebeldes” sirios (en su mayor parte mercenarios yihadistas). También aprobó la venta de equipo militar por 1.000 millones de euros a la monarquía dictatorial de Arabia Saudí y se echó atrás en un contrato de venta de barcos de guerra a Rusia.
Hollande se sumó a Alemania en la exigencia a Grecia del cumplimiento total y en término de los pagos de deuda a los banqueros privados y el mantenimiento del brutal “programa de austeridad”.
Como consecuencia de la estafa a los votantes franceses, la traición a los trabajadores y el abrazo con los banqueros, los grandes negocios y los militares, la visión positiva del gobierno “socialista” por parte del electorado francés se ha reducido a menos del 19 por ciento, y el PSF ocupa ahora el tercer puesto entre los principales partidos. La política en favor de Israel de Hollande y su línea dura respecto de las negociaciones EEUU-Irán, los ataque islamofóbicos del ministro Valls en los suburbios de las grandes ciudades francesas –donde predominan los musulmanes– y el apoyo a las intervenciones militares contra los movimientos islámicos [en Oriente Medio y norte de África] han polarizado cada vez más a la sociedad francesa e incrementado la violencia étnico-religiosa en el país.
Grecia: la súbita transformación de Syriza
Desde que Syriza ganó las elecciones griegas el 25 de enero de 2015 hasta la mitad de marzo, Alexis Tsipras, primer ministro, y Yanis Varoufakis, nombrado ministro de economía, faltaron a cada una de las promesas –las más importantes y las menos– del programa electoral. Adhirieron, en cambio, a lo más retrógrado de los procedimientos, medidas y relación con la Troika (el FMI, la Comisión Europea y el BCE) que Syriza había denunciado en su programa de Salónica poco tiempo antes.
Tsipras y Varoufakis repudiaron la promesa de rechazar los dictados de la Troika. En otras palabras, aceptaron la regla colonialista y la continuación del vasallaje.
Rasgo típico de su demagogia y engaño: ambos procuraron encubrir su sumisión a la universalmente odiada Troika apodándola “la institución” –sin engañar a nadie más que a sí mismos– y se convirtieron en el hazmerreír de los más cínicos observadores de la Unión Europea.
Durante la campaña, Syriza había prometido impugnar toda o buena parte de la deuda griega. Una vez en el gobierno, Tsipras y Varoufakis aseguraron inmediatamente que la reconocían y prometieron hacerse cargo de todas las obligaciones relacionadas con la deuda.
Syriza había prometido priorizar el gasto humanitario y negar la austeridad, aumentando el salario mínimo, volviendo a emplear a los destituidos en la salud y la educación y aumentando las pensiones. Después de dos semanas de humillarse servilmente, los “reformados” Tsipras y Varoufakis priorizaron la austeridad realizando pagos de deuda y “postergando” incluso los gastos más magros contra la pobreza. Cuando la Troika le dejó al gobierno Syriza 2.000 millones de euros para que pudiera alimentar a los griegos hambrientos, Tsipras alabó a los supervisores y prometió que les presentaría una lista de regresivas “reformas” por varios miles de millones de euros.
Syriza había prometido reexaminar las sospechosas privatizaciones de lucrativas empresas públicas realizadas por los anteriores gobiernos de derecha y parar aquellas que estaban en proceso y las proyectadas para el futuro. Una vez en el gobierno, Tsipras y Varoufakis renegaron rápidamente de esa promesa. Aprobaron todas las privatizaciones; las pasadas, las presentes y las futuras. De hecho, hicieron tanteos para conseguir nuevos “socios” privatizadores, ofreciendo jugosas concesiones para deshacerse de más empresas públicas.
Syriza prometió enfrentar la alta tasa de desempleo (26 por ciento en el ámbito nacional, con el 55 por ciento en el sector juvenil) por medio del gasto público y la reducción en el pago de la deuda. Diligentemente, Tsipras y Varoufakis satisficieron los pagos de deuda y ¡no asignaron dinero alguno para la creación de puestos de trabajo!
Syriza no solo continúa las políticas de la derecha; además, lo hace con un estilo y una sustancia grotescos, adoptando ridículas posturas públicas y gestos demagógicos sin coherencia alguna: un día, Tsipras dejará una corona de flores en la tumba de 200 guerrilleros griegos asesinados por los nazis en la Segunda Guerra Mundial y al día siguiente se prosternará ante los banqueros alemanes para satisfacer sus exigencias de austeridad presupuestaria, negando dinero público a dos millones de griegos en el paro.
Una tarde, el ministro Varoufakis posará en una sesión de fotos para Paris Match que lo muestra, con un cóctel en la mano, en la terraza de su lujoso ático con vistas a la Acrópolis y ¡unas horas más tarde estará haciendo un discurso para las masas empobrecidas!
Incumplimiento de promesas, engaño y demagogia, todo durante los dos primeros meses en el gobierno; Syriza ha establecido un récord en su conversión de un partido de izquierdas contrario a la austeridad en un vasallo conformista y servil de la Unión Europea.
La exigencia de Tsipras a Alemania de que pague reparaciones por los daños a Grecia durante la Segunda Guerra Mundial –una reclamación que, aunque correcta, ha sido largamente postergada– es otra farsa demagógica diseñada para distraer a los empobrecidos griegos de la capitulación de Tsipras y Varoufakis ante los actuales requerimientos alemanes de austeridad. Un cínico funcionario de la UE le dijo al Financial Times (12/MAR/2015, p. 6), “Ahí está (Tsipras) dándoles (a los militantes de Syriza) un caramelo para que chupen”.
Nadie espera que los líderes germanos cambien su línea dura por unas injusticias del pasado, sobre todo porque son traídas a colación por un interlocutor que está arrodillado... En la UE, nadie toma en serio la exigencia de Tsipras. Es vista como una retórica de lo más vacía hecha para el consumo interno.
Hablar de unas reparaciones alemanas de 70 años evita hablar de la adopción de medidas prácticas hoy, como repudiar la deuda o reducir los pagos de una deuda ilegítima a los bancos alemanes o negarse a obedecer los dictados de Merckel. La diáfana traición de los compromisos más elementales con el arruinado pueblo griego ya ha dividido a Syriza. Más del 40 por ciento de la comisión central, incluido el presidente del parlamento, repudiaron los acuerdos de Tsipras-Varoufakis con la Troika.
La gran mayoría de los griegos que votaron por Syriza esperaba algún alivio inmediato y unas reformas. Sin embargo, está cada día más desencantada. No esperaba que Tsipras nombrara a Yanis Varoufakis, un ex asesor económico de George Papandreu, el corrupto líder del neoliberal PASOK, como ministro de economía. No se marcharon en masa muchos votantes del PASOK en los últimos cinco años para encontrar a los mismos cleptócratas e inescrupulosos oportunistas ocupando los cargos más altos de Syriza puestos allí por el dedo índice de Alexis Tsipras.
El electorado tampoco puede esperar una lucha, una resistencia, una decisión de romper con la Troika de los profesores anglo-griegos* llamados de regreso a Grecia por Tsipras. Estos izquierdistas de salón (seminaristas marxistas) nunca se implicaron en los conflictos urbanos ni sufrieron las consecuencias de la prolongada depresión.
Syriza es un partido liderado por acomodados profesionales, académicos e intelectuales con movilidad social ascendente. Aunque en nombre de los trabajadores empobrecidos y asalariados de clase media, los gobiernan desde su posición prominente, pero atienden a los intereses de los banqueros –tanto los griegos como especialmente los alemanes–. Priorizan la pertenencia a la UE por encima de una política independiente y nacional. Su actitud respecto de la OTAN es de tolerancia, que se manifiesta en su apoyo a la junta de Kiev en Ucrania, a las sanciones contra Rusia, a la intervención de la OTAN en Siria e Iraq, y en ¡el mantenimiento de un sonoro silencio en relación con la amenaza militar a Venezuela!
Brasil: recortes presupuestarios, corrupción y revuelta popular
El gobierno del supuesto Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, en el poder durante 13 funestos años, ha sido uno de los más corruptos de América latina. Respaldado por las principales confederaciones de trabajadores y varias organizaciones de campesinos sin tierra, y compartiendo el poder con partidos de centroizquierda y de centroderecha, fue capaz de atraer la inversión de decenas de miles de millones de dólares de capital extranjero proveniente de la industria extractiva, las finanzas y los agronegocios. Gracias al boom de un decenio de altos precios de las materias primas del agro y la minería, al crédito fácil y a las reducidas tasas de interés, hubo un alza en los ingresos, el consumo y el salario mínimo mientras se multiplicaban los beneficios de la elite económica.
Como consecuencia de la crisis financiera de 2009 y la bajada de los precios de los commodities, la economía brasileña se estancó justo cuando fue elegida la nueva presidenta, Dilma Rousseff. El gobierno de Rousseff, como el de su predecesor, Lula Da Silva, favoreció los agronegocios en detrimento del reclamo de una reforma agraria por parte de los trabajadores rurales sin tierra. Su gobierno dio alas a los barones de la madera y los productores de soja, y propició el avance de estas industrias en las tierras de las comunidades indígenas y la selva amazónica.
Elegida para un segundo mandato, Rousseff se encontró ante una importante crisis política y económica: profundización de la recesión económica, déficit fiscal, y detención y proceso de muchos miembros corruptos del PT y legisladores aliados, directivos de la empresa Petrobras.
Los líderes del PT como las finanzas de campaña del Partido recibieron millones de dólares de sobornos de las empresas de construcción para asegurar contratos de la gigantesca empresa petrolera semipública. Durante su campaña electoral, la presidenta Rousseff prometió que “continuará apoyando los programas sociales en beneficio del pueblo” y que “erradicará la corrupción”. Sin embargo, inmediatamente después de ser elegida abrazó la ortodoxia de la política neoliberal y nombró un gabinete de neoliberales de la derecha dura, entre ellos al banquero Joaquín Levy, de Bradesco, en el ministerio de finanzas. Levy propuso reducir las prestaciones por desempleo, las pensiones y los salarios del sector público. También se manifestó en favor de una mayor desregulación del sector bancario y propuso debilitar la legislación de protección del trabajador para atraer al capital. Además, reclamó el superávit presupuestario y la necesidad de atraer la inversión extranjera a expensas del sector laboral.
Rousseff, en coherencia con la adopción de la ortodoxia neoliberal, designó a Katia Abreu, senadora de derecha, líder de toda la vida de los intereses del agronegocio y acérrima enemiga de la reforma agraria, para que se haciera cargo del ministerio de agricultura. Apodada “Miss Deforestación” por Greenpeace, la senadora Abreu se ha opuesto con vehemencia al Movimiento de Trabajadores sin Tierra (MST) y a la confederación de trabajadores, pero ha sido en vano. Con el total respaldo de Rousseff, Abreu está empeñada en acabar con la muy mínima redistribución de la tierra emprendida por la presidenta en su primer mandato (estableciendo colonias que beneficiaron a menos del 10 por ciento de los ocupantes sin tierra). Abreu aprobó normas que facilitan la expansión de cultivos genéticamente modificados y promete el desalojo forzoso de los indígenas amazónicos que habitan tierras productivas para favorecer a las corporaciones del agronegocio a gran escala. Además, promete defender vigorosamente a los terratenientes contra las ocupaciones de tierra por parte de trabajadores rurales sin tierra.
La incapacidad de Roussef y/o su falta de voluntad para llevar a los tribunales al tesorero del Partido de lo Trabajadores, involucrado en un escándalo por 1.000 millones de dólares en sobornos y coimas que ya lleva 10 años, ha profundizado y ampliado la oposición popular.
El 15 de marzo de 2015 más de un millón de brasileños se lanzaron a la calle en todo el país; las manifestaciones estaban convocadas por los partidos de derecha pero consiguieron el apoyo de las clases populares, que exigen inmediatos juicios contra la corrupción y duras condenas pero también la revocación de los recortes en el gasto social implementados por Levy.
La contramanifestación en apoyo de Rousseff organizada por la CUT –la central de los trabajadores– y el MST solo movilizó la décima parte de aquélla; a unas 100.000 personas.
La respuesta de Dilma Rousseff fue llamar al “diálogo” y asegurar que está “abierta a [considerar] propuestas” sobre la corrupción aunque rechazó explícitamente cualquier cambio en su regresiva política fiscal, sus nombramientos para un gabinete neoliberal y su opción por la agenda del sector del agronegocio y el de la minería.
En menos de dos meses el PT y su presidenta han manchado indeleblemente a sus líderes, sus políticas y sus apoyos con la brea de la corrupción y la regresión en las políticas sociales.
El apoyo popular se ha ido a pique. La derecha está creciendo. En las grandes manifestaciones del 15-M incluso estuvieron presentes los activistas que abogan por el autoritarismo y el golpe de estado militar; llevaban carteles que reclamaban el “juicio político” y el regreso al gobierno de los militares.
Como en la mayor parte de América latina, la derecha autoritaria brasileña es una fuerza que está en ascenso y se posiciona para la toma del poder mientras el centroizquierda adopta la agenda del neoliberalismo en todo el continente. Los partidos apodados “de centroizquierda”, como el Frente Amplio en Uruguay y el progubernamental Frente para la Victoria en Argentina están estrechando los vínculos con el capitalismo corporativo del agronegocio y la minería a cielo abierto.
Opiniones sin fundamento de escritores izquierdistas de Estados Unidos, como Noam Chomsky, que dicen que “América latina es la vanguardia contra el neoliberalismo” están atrasadas al menos un decenio y, ciertamente, equivocadas. Fueron engañados por declaraciones políticas de tipo populista y se niegan a reconocer que las políticas de corte neoliberal están fomentando el descontento popular. Los gobiernos que adoptan políticas regresivas en lo socio-económico no constituyen una vanguardia hacia la emancipación social...
Conclusión
¿Cómo se explican estos bruscos retrocesos y rápidos incumplimientos de las promesas electorales por parte de los –supuestamente– “partidos de izquierda” recientemente elegidos en Europa y América latina?
Se podía esperar este tipo de comportamiento en América del Norte: del Partido Demócrata de Obama en EEUU o del Nuevo Partido Democrático de Canadá... Pero estábamos dispuestos a creer que en Francia, con su tradición republicana de izquierdas, un gobierno socialista –“críticamente”– respaldado por izquierdistas anticapitalistas iba al menos a poner en marcha reformas sociales progresistas. Un ejército de blogueros progresistas también nos había dicho que Syriza, con su carismático líder y retórica radical iba a cumplir al menos las promesas electorales más básicas levantando la dominación impuesta por el yugo de la Troika, empezando a poner fin a la miseria y proporcionando electricidad a las 300.000 viviendas iluminadas con velas. Los “progresistas” nos repitieron una y otra vez que el Partido de los Trabajadores había sacado de la pobreza a 30 millones de personas. Proclamaron que “un ex trabajador de la industria automotriz” (Lula Da Silva) nunca permitiría que el PT volviera a los recortes presupuestarios neoliberales y se abrazara con sus supuestos “enemigos de clase”. Los profesores izquierdistas de EEUU se negaron a dar crédito al burdo robo de 1.000 millones de dólares al Tesoro Nacional de Brasil durante el mandato de dos presidentes del PT.
A nuestra mente llegan varias explicaciones para estas traiciones políticas. Una es que a pesar de su discurso popular y “obrerista”, estos partidos estaban dirigidos por abogados, profesionales y burócratas sindicales de clase media, desconectados orgánicamente de su base militante. Durante las campañas electorales, en procura de los votos, se unen un momento con los trabajadores y los pobres, pero después pasan el resto del tiempo en restaurantes caros para conseguir “acuerdos” con los banqueros, hombres de negocios propensos al soborno e inversores extranjeros para financiar las elecciones siguientes, la escuela privada de sus hijos y el lujoso piso de su querida...
Durante un tiempo, cuando la economía estaba en alza, los beneficios de las grandes corporaciones, las compensaciones y los sobornos iban de la mano con los aumentos de salarios y los programas contra la pobreza. Pero cuando se desencadenó la crisis, los líderes “populares” se quitaron la insignia del partido de la solapa y dijeron “la austeridad fiscal era inevitable” mientras mendigaban algo a sus financistas internacionales.
En todos esos países, que ahora viven tiempos difíciles, los líderes de la izquierda procedentes de la clase media le temían tanto al problema (la crisis capitalista) como a la auténtica solución (la transformación radical de la sociedad). En lugar de enfrentar el problema se volvieron hacia la “única solución”: se acercaron a los líderes del capitalismo y trataron de convencer a las asociaciones del mundo de los negocios y, por sobre todo, a los financistas, de que ellos eran “políticos serios y responsables” deseosos de renunciar a la agenda social y adoptar la disciplina fiscal. Para el consumo interno, insultaron y amenazaron a las elites, esto es, un poco de teatro para entretener a los seguidores de la plebe, ¡antes de capitular!
Ninguno de estos líderes –académicos devenidos en izquierdistas– tenía un vínculo profundo y durable con las luchas populares. Su “activismo” se limitaba a la lectura de documentos en “foros sociales” y al aporte de ponencias en congresos sobre “emancipación e igualdad”. La sumisión política y la austeridad fiscal no ponen en peligro su posición económica. Si sus partidos de izquierda son derrotados por electorados enfadados y movimientos sociales radicales, los líderes izquierdistas hacen la maleta y regresan a su cómodo empleo de siempre o a su bufete de abogado. Ellos no tienen por qué preocuparse por los despidos en masa o la reducción de las pensiones de subsistencia. En los ratos libres podrán sentarse y escribir un artículo más sobre la forma en que la “crisis del capitalismo” afectó a su bien intencionado proyecto o cómo vivieron la “crisis de la izquierda”.
Debido a su desconexión con el sufrimiento de quienes han caído en al pobreza y los votantes que están en el paro, los izquierdistas de clase media en el gobierno no ven la necesidad de romper con el sistema. En realidad, comparten los puntos de vista de sus supuestos adversarios conservadores: ellos creen también que se trata de “el capitalismo o el caos”. A este lugar común adoptado se lo hace pasar por una profunda reflexión propia de los dilemas de la socialdemocracia. Los funcionarios y asesores izquierdistas de clase media siempre utilizan la excusa de las “limitaciones institucionales”. “Teorizan” su impotencia política; nunca reconocen el poder de los movimientos protagonizados por las organizaciones de clase.
La cobardía política de estos izquierdistas de clase media es estructural y facilita las traiciones morales: sostiene que “la crisis no es el momento para hacer ajustes en el sistema”.
Para la clase media, el “tiempo” se convierte en una excusa política. Los líderes de clase media de los movimientos populares, carentes de audacia o programas de lucha, siempre hablan de cambio... en el futuro...
En vez de comprometerse en la lucha popular, corren de un lado a otro, de un centro del poder financiero al Comité Central, confundiendo el “diálogo” que termina en sumisión con la resistencia consecuente.
Al final, el pueblo les corresponderá dándoles la espalda y rechazando sus pedidos de reelección para “una segunda oportunidad”.
La tragedia es que toda la izquierda resulta manchada. ¿Quién puede creer las bonitas palabras de “liberación”, “la voluntad de tener esperanza” y “recuperar la soberanía” después de haber vivido lo contrario durante años?
Las políticas de izquierda serán las perdedoras durante toda una generación, al menos en Brasil, Francia y Grecia.
La derecha ridiculizará el cierre de cremallera de Hollande, la falsa humildad de Dilma Rousseff, los gestos vacíos de Tsipras y las payasadas de Varoufakis.
El pueblo maldecirá su recuerdo y su traición a una causa noble.
* Entre estos profesores ‘repatriados’, están el propio Yanis Varoufakis y Costas Lapavitsas, ambos diputados electos en las últimas elecciones. Los dos se graduaron en Inglaterra y fueron profesores universitarios; en Australia, el primero, y en Inglaterra, el segundo. (N. del T.)
sábado, 28 de marzo de 2015
Uruguay negoció en secreto acuerdo lesivo para su soberanía
Atilio Boron
Recomiendo leer el estupendo artículo de Antonio Elías sobre este muy preocupante tema. El TISA es un proyecto complementario del infame Acuerdo Multilateral de Inversiones (MAI por sus siglas en inglés) que fuera negociado en secreto por los países europeos, Estados Unidos, Japón y Canadá en la segunda mitad de los años noventas. Sus cláusulas implicaban una definitiva cesión de soberanía económica, y política, en casi todos los campos, a favor de las transnacionales. El acuerdo se fue elaborando a espaldas no sólo de la opinión pública sino de los principales líderes de la oposición, inclusive en Estados Unidos. Salió a la luz por una filtración que se produjo inesperadamente y que fue captada por una ONG de izquierda en Canadá, si mal no recuerdo (porque estoy escribiendo esto de memoria, aunque luego revisaré mis archivos para abundar sobre el tema) y lanzada a circular por Internet. El conocimiento de las cláusulas originó un escándalo de proporciones y el MAI tuvo que ser abortado. Pero EEUU volvió a la carga tratando de imponer el ALCA, fundado en la misma concepción de absoluta desregulación (y es así, es absoluta) de la economía, la privatización de todas las actividades económicas, la reducción del Estado a un papel meramente policial, para "mantener el orden" y garantizar los negocios de las transnacionales.
Una parte de ese acuerdo sobrevivió como el TISA (Trade in Services Agreement) y en el cual se propone incluir bajo el régimen del libre comercio regenteado, desde el más extremo neoliberalismo, por la Organización Mundial del Comercio, la totalidad de los servicios que ofrecen las economías. Y para los mentores de este proyectos la educación, la salud, las telecomunicaciones, la seguridad social son servicios y no derechos. A partir de allí lo que el TISA propone es lo siguiente: si hay un acuerdo para liberalizar el flujo de bienes en la economía mundial también debe liberalizarse el flujo de servicios, evitando el proteccionismo. Por ejemplo, si una institución educativa norteamericana o alemana puede ofrecer "servicios universitarios" de calidad en Uruguay, nada debería impedir que ella se instale en ese país y desarrolle allí sus actividades en un pie de igualdad con las empresas, privadas o públicas uruguayas. Eso quiere decir que no se admitirán subsidios a las entidades uruguayas y que, por lo tanto, la universidad pública debería generar sus propios recursos y no depender el presupuesto nacional. Eso sería un subsidio inadmisible, una distorsión de la sana competencia entre "efectores" de servicios. En pocas palabras el TISA es una trampa mediante la cual se pretende lograr lo que no se pudo hacer con el ALCA, ahora por otros medios. El resultado final sería la privatización de todos los "servicios" (antes: derechos ciudadanos) y el sometimiento de la conducta de los estados firmantes del TISA a las reglas de la Organización Mundial del Comercio. Por eso es importante leer la nota de Antonio Elías y, más importante aún, organizarnos para dar batalla para que semejante barbarie no pueda ser instaurada en nuestros países.
¿Por qué Uruguay se integró al Trade in Services Agreement en secreto?
Antonio Elías (*)
“Una vez que los espacios de la periferia fueron incorporados a las relaciones capitalistas de producción, el imperialismo siguió avanzando más allá de los límites impuestos por la geografía mediante la mercantilización de sectores de la vida económica y social antaño preservados al margen de la dinámica predatoria de los mercados, como los servicios públicos, los fondos de pensión, la salud, la educación, la seguridad, las cárceles y otros por el estilo”. Atilio Boron (1)
Uruguay ingreso al Trade in Services Agreement (TISA) sin que exista una discusión nacional sobre la conveniencia o inconveniencia de este acuerdo de libre comercio de servicios. Una medida que demuestra las grandes debilidades del gobierno de José Mujica en lo que refiere a su política de inserción internacional y a la transparencia de sus acciones. Teniendo en cuenta el modelo económico que se aplica en el país y lo señalado en artículos anteriores sobre el TISA (2).
En febrero del 2015, en la página del Ministerio de Relaciones Exteriores de Canadá se publicó la siguiente noticia: “Nos complace anunciar que los países miembros del TISA han dado la bienvenida a Uruguay en las negociaciones. En la actualidad hay 24 países que participan en las negociaciones TISA: Australia; Canadá; Chile; Taipei Chino; Colombia; Costa Rica; la Unión Europea; Hong Kong (China); Islandia; Israel; Japón; Liechtenstein; Nueva Zelanda; Noruega; México; Pakistán; Panamá; Paraguay; Perú; Corea del Sur; Suiza; Turquía; los Estados Unidos; y Uruguay.”(3)
Uruguay fue aceptado – luego de que el Congreso de Estados Unidos diera luz verde para que así lo hiciera - y participó de las negociaciones a partir del 9 de febrero. Es decir, Uruguay empezó a participar en las negociaciones aceptando los acuerdos realizados hasta el momento de su incorporación. Acuerdos cuyo contenido se desconoce y que comprometen el futuro de todos los uruguayos.
La primera noticia pública sobre este tema se tuvo el 02/05/2014 cuando la Agencia EFE informó, desde Bruselas, que Uruguay había solicitado ingresar el TISA en setiembre de 2013 y que el comisario europeo de Comercio, Karel De Gucht manifestaba que "La Unión Europea celebra el interés de Uruguay por unirse a las negociaciones del TISA y respalda firmemente su participación de ahora en adelante". Afirmó, además, que el ministro uruguayo de Exteriores, Almagro Lemes, ha garantizado que su país "comparte los objetivos de las negociaciones del TISA" y que "respetará los resultados de la negociación logrados por otros participantes si se une" a ellas.”(4)
Dicha declaración entra en contradicción con lo sostenido por el canciller Almagro en múltiples instancias en las que declaró que sí Uruguay es admitido se tomará conocimiento “del material de base sobre el cual se está negociando y de las respectivas ofertas”, y se estará “en condiciones de evaluar la conveniencia de entrar”.
El canciller en esa misma entrevista afirmó, utilizando un discurso elogioso e impreciso que el TISA tiene como objetivo “establecer un régimen de comercio más amplio, flexible y predecible… lo suficientemente claro para no impedir que cada gobierno ejerza su propia soberanía para regular ciertos sectores… que las disposiciones del acuerdo estarán sujetas a excepciones generales, a excepciones relativas a la seguridad y a excepciones prudenciales en el caso de los servicios financieros” y que Uruguay podrá incluir sectores que quieran proteger “en listas de excepción”.
El gobierno uruguayo ingreso al TISA inmediatamente después de ser aceptado lo cual implica que adhirió a tapas cerradas, lo que es muy poco probable, o conocía y acepó el contenido de dichos acuerdos que siguen siendo secretos.
Los principales referentes del Frente Amplio en el senado sobre asuntos internacionales consultados en aquel momento - Enrique Rubio, Eduardo Lorier, Alberto Couriel - desconocían el tema y el asesor de la presidencia del FA en política exterior - José Bayardi - afirmó que no sé había discutido en la coalición.
Si fue sorprendente que el gobierno uruguayo hubiera solicitado participar en esas negociaciones sin informar públicamente, la sorpresa es mucho mayor ahora, cuando ya se ingresó al TISA, y es notorio que todos aquellos que tomaron conocimiento del tema no hicieron lo necesario para generar un proceso de discusión amplio y abierto que convalidara o cuestionara lo que estaba haciendo el gobierno.
Debe destacarse que sí bien no existen voces discrepantes en el ámbito político, el movimiento sindical resolvió: “Rechazar el ingreso de nuestro país a estos tratados, ya que esto pondría en riesgo el patrimonio y la soberanía nacional, ya que la intención es de liberalizar y desregularizar los mercados” (5). La Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE) se expresó en el mismo sentido, al igual que lo hizo la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE) (6). Por su parte la Internacional de Servicios Públicos (ISP) desarrolla una campaña contra el TISA en varios continentes (7).
Ante un hecho de tan extraordinaria importancia cabe preguntar: ¿Por qué el gobierno de José Mujica no informó de los pasos que se recorrieron para integrarse al TISA? ¿Cuáles son los motivos para integrarse a un acuerdo multilateral que limita fuertemente las potestades de decisión del gobierno y la soberanía nacional? ¿El gobierno de Tabaré Vázquez asumirá y continuará con esta política? Sí así lo hiciera ¿someterá estas decisiones al conjunto de la nación o continuaran con el secreto de estado?
En la siguientes rondas de negociaciones, la próxima es en abril, Uruguay deberá presentar su lista de excepciones con los sectores de servicios que desea proteger y, por defecto, todos los demás sectores que quedarían sometidos a la liberalización con su consiguiente impacto sobre trabajadores, empresarios, cooperativistas y usuarios. ¿Quién o quiénes y con qué derecho van a tomar esa resolución? Nadie de los involucrados en estas negociaciones debería olvidar que la democracia directa ha sido el arma utilizada por el pueblo para evitar el desborde de los gobernantes.
(*) Director del Instituto de Estudios Sindicales Universindo Rodríguez (INESUR), miembro de la REDIU.
(1) “América Latina en la geopolítica del imperialismo”, Ed. Luxemburg, Buenos Aires, 2012, p. 23
(2) “¿Por qué Uruguay solicito integrarse al TISA”, Semanario “Voces”, 10/07/2014 y 24/07/2014.
(3) http://www.international.gc.ca/trade-agreements-accords-commerciaux/topics-domaines/services/tisa-acs.aspx?lang=eng.
(4) Natalia Uval, “Abierto a todo”, “La Diaria”, 17/07/2014
(5) PIT-CNT, Mesa Representativa Nacional Ampliada, 17/03/14
(6) “El TISA intenta eliminar o reducir al máximo las fronteras económicas internacionales, los sistemas regulatorios que preservan los derechos de los trabajadores y el papel de las empresas y servicios públicos. Todo lo cual genera pérdidas significativas de soberanía nacional y derechos democráticos. Montevideo, 20/08/2014
(7) http://www.world-psi.org/es/informe-especial-de-la-isp-el-tisa-frente-los-servicios-publicos
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Trovas del Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
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Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
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Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
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Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
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