Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

miércoles, 22 de julio de 2015

La Policía masacró en la finca San Blas



 Roberto Valencia, Óscar Martínez y Daniel Valencia Caravantes

Sala Negra - El faro


La Policía afirmó que durante la madrugada del 26 de marzo sus agentes fueron atacados en una finca de San José Villanueva, y que en el "intercambio de disparos" murieron "ocho sujetos miembros de una estructura criminal". Esa historia es falsa y los hechos reconstruidos por El Faro revelan indicios de ejecuciones sumarias y montajes en la escena de los homicidios.

Desde hacía varios años el joven Dennis Alexander Martínez era servidor en la sucursal del Tabernáculo Bíblico Bautista del cantón El Matazano 2, en San José Villanueva. Esta imagen se tomó pocas semanas antes de su muerte. Foto Facebook Dennis Martínez.


Dennis ni siquiera era pandillero.

Cuando los policías golpearon la puerta de su cuarto había ya siete cadáveres regados en el casco de la finca San Blas. Consuelo, la madre de Dennis, estaba sentada junto a la champa de abajo, a unos 15 metros, rodeada por policías encapuchados y sin poder ver lo que ocurría con su hijo, pero lo escuchaba. Consuelo dijo a los policías que la única persona viva arriba era su hijo.

Las ráfagas habían cesado. Los policías gritaban frente a la puerta colorada del cuarto de Dennis. Él hablaba por teléfono con su tío Chus, el mandador de la finca: “¿Qué hago?”, pidió. Chus le preguntó si eran pandilleros o policías. Dennis contestó que policías, que los había escuchado cuando sacaron de la champa a su mamá, a su padrastro y a sus hermanos pequeños. Chus se envalentonó: “Si es la Policía, no tengás miedo; la Policía te va a respetar. Cuando te digan que abrás la puerta, abrila y tirate al suelo”.

—Y mi Dennis les abrió la puerta –dice Consuelo.

Chus el mandador alcanzó a escuchar por el teléfono la voz de uno de los policías: “¿¡Con quién hablás!?”. La llamada se cortó. Llamó varias veces más. Nunca nadie contestó.

Abajo, Consuelo, sentada junto a la champa que está al lado de la plancha de ladrillo para secar café, escuchó a Dennis.

—Bien lo oí, porque era mi hijo y yo estaba pendiente. Oí cuando abrió la puerta y salió. Sentí alivio al oír su voz. Él les pidió que lo dejaran hablar, les pidió una oportunidad para explicar... pero no se la dieron.

Consuelo Hernández de Ramírez supone que su hijo Dennis Alexander Martínez Hernández, de 20 años, quería explicar a los policías que vivía desde hacía seis años en la finca porque era el escribiente, la persona contratada para controlar las horas trabajadas por cada empleado; supone que quería decirles que era un activo servidor en la sede local del Tabernáculo Bíblico Bautista; pedirles que revisaran si acaso su cuarto, donde solo encontrarían una biblia, un reloj, un corvo, una cama y un televisor; aclararles que no sabía nada de armas, que él no era pandillero.

Después de la súplica de Dennis no se oyeron más voces. Consuelo y su familia –su marido, Fidencio, y los tres hijos varones, menores de 13 años los tres– escucharon solo las últimas detonaciones de la madrugada. Dos, quizá tres disparos; no recuerdan con exactitud. Un policía de los que estaba cerca de Consuelo oyó lo mismo, y gritó.

—Gritó: ¡Alto al fuego! ¡Alto al fuego! Pero ya mi Dennis estaba muerto.

Reconstruir una matanza negada

La madrugada del 26 de marzo de 2015 siete varones y una mujer –dos de ellos menores de edad– murieron bajo fuego de una de las unidades especializadas de la Policía Nacional Civil (PNC), el Grupo de Reacción Policial (GRP). Sobre el papel, es una de las unidades mejor preparadas. La matanza ocurrió en El Matazano 2, un cantón del municipio de San José Villanueva, departamento de La Libertad, en el casco de una finca cafetalera llamada San Blas.

La versión oficial, reproducida y amplificada en las horas siguientes por la mayoría de medios de comunicación del país, señaló que los ocho fallecidos eran integrantes de la Mara Salvatrucha (MS-13) y que murieron al intercambiar disparos con los policías, que los agentes se limitaron a repeler el ataque. “Los sujetos dispararon sus armas de fuego al advertir la presencia policial, generándose un intercambio de disparos con el saldo ya mencionado”, dice el comunicado que la PNC elaboró transcurridas unas 12 horas.

Pero no.

Este periódico entrevistó a cuatro jóvenes que aquella madrugada escaparon con vida de la finca; habló con familiares de siete fallecidos; revisó los ochos levantamientos forenses y las ocho autopsias; analizó una parte sustancial del expediente fiscal 90-UFEADH-LL-15, incluida el acta que recoge el levantamiento de la escena; consultó a expertos en derechos humanos, a médicos forenses, a fiscales, a un instructor profesional de tiro; examinó las notas, las fotografías y los videos publicados tras la matanza; visitó el lugar de los hechos y los asentamientos aledaños; y –lo más importante– descubrió que una familia de campesinos estaba también aquella noche en San Blas, en la champa de abajo, a unos 15 metros, y que atestiguó –y sufrió– el operativo del GRP.

Ese fardo de testimonios y documentos permite afirmar que la versión oficial sobre lo ocurrido es falsa, y que conceptos como "masacre", "ejecuciones sumarias" y "montaje" definirían mejor el actuar del Estado salvadoreño aquel 26 de marzo.

El porqué de la Mara Salvatrucha en San Blas

Los pandilleros se habían convertido en un problema para Dennis y su familia.

No todos aparecieron a la vez. El primero fue Taz, de 34 años y palabrero de la Ayagualos Locos (ALS), clica que tiene su base en Ayagualo, un cantón de Santa Tecla contiguo a El Matazano 2, separado solo por la carretera al puerto de La Libertad. Taz llegó a la finca con su nueva pareja, una adolescente de 16 años llamada Sonia. Consuelo recuerda que Taz “pidió posada” a Chus el mandador “porque el muchacho se había sacado a la cipota”, dice. La pareja se instaló en San Blas como un mes antes de la matanza.

Una semana después de la llegada de Taz, por la finca comenzó a dejarse ver Matador, otro pandillero viejo –40 años–, miembro de la Teclas Locos (TLS), la clica que en su día dio el pase para la creación de la Ayagualos Locos. Ambas estructuras están integradas en el programa de La Libertad de la Mara Salvatrucha, uno de los que más titulares ha dado a la prensa salvadoreña, con liderazgos prominentes como Saúl Antonio Turcios, alias el Trece, y Dionisio Arístides Umanzor, alias Sirra.

Matador apareció unos 20 días antes de la matanza. Taz se lo presentó a Chus el mandador, Matador también le pidió posada, para usarla de manera esporádica, y Chus el mandador no supo cómo negarse.

De las múltiples conversaciones sostenidas para esta investigación se infiere que Matador había identificado la finca como un buen sitio para ocultarse de la Policía, cuyos operativos arreciaban desde mediados de febrero, cuando el gobierno decidió enterrar la Tregua con el simbólico traslado de los principales líderes de las pandillas al Centro Penal de Seguridad de Zacatecoluca.

Para acceder a San Blas, la vía más sencilla es una calle de tierra montuosa llamada con tino Las Oscuranas, en la que apenitas caben dos carros a la par. Inicia en la carretera al puerto, pasa por el cantón El Matazano 2, desde donde la vía se angosta aún más, y desemboca unos tres kilómetros después en el campo de golf El Encanto. El casco de San Blas está a mitad de camino entre el cantón y el campo de golf.

El terreno es propiedad de Francisco Eduardo Menéndez Guirola, y en agosto de 2014 en el Registro de Comercio se registró como finca de café, valorada en más de 110,000 dólares.



Esta es la entrada principal de la finca San Blas, adonde se accede desde la calle Las Oscuranas. El edificio de la derecha es la casita blanca, en la que se hallaban los cuatro jóvenes que lograron salir con vida del operativo del GRP. Foto Roberto Valencia.

El casco lo componen dos casas de cemento una frente a la otra, con vigas de madera, techos de lámina y corredores afuera de los cuartos. Ambas casas están separadas por unos 20 metros de patio terroso. La casa principal, a la izquierda del portón de acceso, tiene tres cuartos. La casita blanca tiene dos, y funciona como oficina y bodega. A un costado de la casa principal hay un desnivel de unos tres metros; abajo, la champa de bahareque y láminas. A un costado de la casita blanca hay un edificio semiderruido, sin techar, que en la parte trasera tiene una letrina. Más allá del casco, los cafetales, veredas y una callecita que permite llegar, campo traviesa, a un caserío de nombre El Cajón, que ya pertenece al municipio de Huizúcar.

La finca ofrecía espacio e intimidad para acomodar a los nuevos huéspedes. Bastó la casa principal. El cuarto chiquito lo ocupaba Matador, que se quedaba noches esporádicas; en el cuarto del medio dormían Taz y Sonia. El más grande, marcado en la pared con una bandera salvadoreña con la inscripción ‘100% ÁGUILA’, era el que habitaba Dennis desde el año 2009. En la champa vivían, instalados seis meses antes de la matanza, Consuelo, Fidencio y sus tres niños. Chus el mandador, hermano de Consuelo, los recomendó al patrón. Chus el mandador tenía su casa en El Matazano 2; llegaba a la finca cada día, pero no vivía ahí.

Desde que apareció Taz, las visitas de otros pandilleros y simpatizantes de la pandilla se hicieron más frecuentes. Pasaban el día ahí, se quedaban alguna noche a dormir en el corredor de la casita blanca. Iban y venían. Casi todos eran nacidos y criados en los alrededores. Los cuatro sobrevivientes de la matanza eso estuvieron haciendo desde que supieron que Taz vivía en San Blas. Aseguran que llegaban no solo a pasar el rato, sino también a cortar flores de izote, aguacates, mangos y guineos para luego venderlos en el mercado de Santa Tecla. Era fruta que se desperdiciaba en la finca, dicen. Había permiso de Chus el mandador, dicen.

Según el pastor de la sucursal del Tabernáculo Bíblico Bautista de El Matazano 2, Adalberto González, quien tiene 18 años de predicar ahí, a esa finca llegaban “más de 20 muchachos” por esas fechas. Había noches, recuerda, en las que tras el culto Dennis le pedía permiso para dormir en la iglesia porque sentía que era demasiado peligroso llegar a la finca. El pastor dice que Dennis le dejó claro que los pandilleros no pidieron permiso: “Ellos vieron tranquilo y se metieron; ellos no piden permiso a nadie”, recuerda la frase que alguna vez Dennis le dijo.“Tené cuidado, Dennis”, le pidió el pastor en varias ocasiones. Y Dennis le respondía que él no se involucraba en nada: “Yo, mi estudio, mi trabajo y mi iglesia”.

Dice Consuelo que en los días previos a la matanza, Chus el mandador –un hombre rural, de esos que no acostumbran salir de casa sin su corvo– estaba “bastante resentido”, y se había atrevido a encarar a Matador por las constantes visitas y por la frecuencia creciente con la que varios pandilleros –además de Taz, el único avalado por él– usaban la finca como hospedaje. Le dijo que algunos de los trabajadores de la finca no querían llegar, le dijo que el riesgo de que la Policía interviniera era demasiado. Matador se comprometió a que los visitantes se irían.

A pesar del reclamo y del compromiso adquirido por Matador, el día de la matanza fue día de visitas. Habían llegado Saiper desde Panchimalco; Bote, desde San José Villanueva; Garrobo y Güereja, desde la lotificación Las Brumas, en Zaragoza, al otro lado de la carretera al puerto; y también habían llegado los cuatro sobrevivientes.

Ese día hicieron una sopa. La noche estaba fresca, casi todos con suéteres.

—Cuando acabamos la sopa, cada quien se fue a dormir. Matador se fue a dormir. Taz se fue a dormir con la mujer. Dennis… él ni cuenta, él vivía en su cuarto aparte. Y los demás nos quedamos relajeando –dice el más joven de los sobrevivientes.

La matanza de San Blas

El GRP no llegó a San Blas por casualidad. Alguien telefoneó a la PNC y le informó que la presencia de pandilleros en la finca en la tarde-noche del 25 de marzo era muy superior a lo que ya se había vuelto habitual. Alrededor de una decena de activos y aspirantes de la Mara Salvatrucha se había congregado, procedentes de distintas poblaciones de los alrededores. En la finca estaban, además, Dennis, Sonia y Consuelo y su familia.

La llamada que delató la inusual concentración fue atendida en la delegación de Santa Tecla y, según el detallado informe incluido en el expediente fiscal, explicitó que los mareros “estaban armados” y “se encontraban reunidos para planificar el cometimiento de delitos”.

—No era la primera vez que llegábamos a la finca desde que el Taz vivía allá, y esa noche nos quedamos porque se decidió hacer una sopa –dice otro sobreviviente, testigo de la balacera–. Casi todos nos conocíamos de tiempo, ¿va? Nos veíamos seguido y dijimos: hagamos un sopón.

La delegación policial de Santa Tecla solicitó apoyo al GRP, la caballería pesada, la misma unidad élite que sería enviada si ocurriera un asalto con rehenes en una sucursal bancaria. Uniformes grises camuflados, pistolas calibre 9 milímetros, gorros navarone, pick-ups 4x4, cascos, chalecos antibalas, fusiles de asalto M-16/M4 con luz, granadas de aturdimiento... así iban los policías que enfilaron hacia San Blas.

Sobre la hora concreta en la que inició el sonoro asalto a la finca no hay unanimidad, pero la mayoría de los testimonios lo ubican pasada la medianoche. Para entonces, del sopón solo quedaba, sobre las brasas, una olla ennegrecida y vacía. Dennis hacía horas que se había encerrado en su cuarto, después de haberse tomado un café en la champa, con su madre. Taz y Sonia también se habían aislado en su habitación, y también Matador.

Al otro lado del patio de la finca, los demás pandilleros se habían separado en dos grupos: uno más nutrido y juvenil que, aunque ya había ocupado para acostarse el corredor techado de la casita blanca, mantenía aún la plática encendida. El otro grupito, conformado por Saiper, Güereja y Garrobo, pandilleros en torno a los 30 años los tres, se había instalado en el edificio semiderruido. Entre un grupo y otro, no más de 15 metros, estirados quizá por la negrura de la noche.

—El finado Bote estaba con nosotros, con los jóvenes, pero bajó a darles unos cigarros, y cuando venía subiendo es que lo mataron –dice un sobreviviente.

Los vehículos policiales no subieron por la calle Las Oscuranas, sino que atravesaron los cafetales a pie desde el caserío El Cajón; accedieron al casco desde el flanco oriental.

—Al finado Bote de un solo lo alumbraron y dijeron: “Párense ahí, hijos de puta, ¡la Policía!” ¿Va? Pero de un solo dispararon. O sea, nomás vieron que iba para arriba, de un solo pegaron el lamparazo y dispararon –dice un sobreviviente–. Su versión la respaldan los otros tres jóvenes que también estuvieron aquella noche en San Blas.

El pandillero de la Teclas Locos Ernesto Hernández Aguirre, alias Bote, murió a los 17 años de edad. En la autopsia no se pudo determinar el número exacto de orificios de entrada de bala que tenía en el cuerpo, pero se estimó en torno a la veintena, repartidos sobre todo en cabeza y piernas, también en el pecho. El cadáver quedó a un par de metros de la puerta del edificio semiderruido, bajo una destartalada carreta de grandes ruedas azules, que quizá él vio como el último refugio para proteger su vida. Le descargaron una ráfaga de unos cinco disparos en el área de la oreja derecha, que le destrozó la cabeza. “Es bien díficil pegar cinco veces en un mismo lugar; tiene que ser alguien experto para controlar la ráfaga. Lo que pudo suceder es una ráfaga controlada, eso es que hala y suelta el percutor, y se van cuatro o cinco disparos”, trata de explicar un instructor de tiro de la PNC.

Apenas unos minutos antes de ser acribillado había telefoneado a su novia. Los investigadores hallaron junto al cuerpo un corvo y, en su espalda, una mochila con ropas, además de unas esposas y un sombrero que su novia posteriormente dirá que no le pertenecían. Bote no tenía ningún tatuaje. Cuando falleció, calzaba sus zapatos favoritos: unos Domba negros.


Esta fotografía se tomó el 27 de marzo de 2015, un día después de la matanza, justo en el lugar en el que quedó el cadáver del pandillero Ernesto Hernández Aguirre, alias Bote, en la entrada principal del edificio semiderruido. Foto Nelson Rauda Zablah.

Según consta en el acta de levantamiento de la escena, Bote no portaba arma de fuego, pero terminó con una veintena de tiros en el cuerpo.

“Al detectar la presencia policial, los sujetos atacan abriendo fuego contra los elementos policiales y logran lesionar a un policía”, dice la referida acta, agregada al expediente de la Fiscalía. Pero los cuatro testigos presentes aseguran que las armas que primero se dispararon la madrugada del 26 de marzo fueron las de la PNC.

Los minutos posteriores al ametrallamiento de Bote son algo más complejos de reconstruir.

—Los policías subieron hacia adentro (al patio), disparando a todos lados –dice otro de los cuatro jóvenes que vivió para contarlo.

Los sobrevivientes sobrevivieron porque estaban en el corredor techado de la casita blanca, algo más alejada de la senda por la que accedieron los policías. Huyeron por instinto en dirección opuesta, hacia la calle Las Oscuranas, y de ahí hasta disolverse entre el bosque y la noche, temerosos y desperdigados. Los cuatro aseguran que los tres pandilleros que quedaron acorralados en el edificio semiderruido estaban desarmados, aunque al amanecer a uno lo fotografiaron con un fusil de asalto a la par; y a los otros dos con sendas escopetas.

La Mara Salvatrucha dice que sus homies no dispararon aquella noche, pero la versión oficial habla de un agente del GRP herido leve en una pierna durante el “intercambio de disparos”. Consuelo y Fidencio oyeron que los agentes se referían a un compañero herido en la rodilla, aunque sin poder precisar si en efecto era una herida de bala. Y en el Instituto de Medicina Legal de Santa Tecla, según los forenses, no se ordenó ningún reconocimiento a ningún policía con lesiones el día del operativo, algo a lo que obliga la ley cuando las hay.

Mientras, en la casa principal, Dennis, Matador, Taz y su novia Sonia seguían encerrados en los cuartos.

El siguiente paso del operativo fue tomar el edificio semiderruido, en el que estaban atrincherados Saiper, Güereja y Garrobo, armados según la versión oficial con un fusil M-16, y con dos escopetas calibre 12: una Valtro PM5 y una Maverick 88 sin culata.

Quizá pasaron varios minutos entre el ametrallamiento de Bote y la decisión policial de asaltar el edificio. La estructura presenta en su fachada incontables agujeros de bala, en su mayoría concentrados en lo que podría considerarse el acceso principal.

Los policías lanzaron al interior del edificio semiderruido dos granadas de aturdimiento ALS09NR, dispositivos de distracción que generan ruido ensordecedor y luz cegadora, con una onda expansiva que acentúa los efectos desorientadores. Hacerlas llegar al interior no supuso mayor problema porque no había techo.

Al parecer los tres pandilleros decidieron jugársela y escapar del edificio semiderruido por la parte trasera, donde se encuentra la letrina, una fosa séptica dentro de un cubículo de láminas oxidadas. La esperanza de los mareros, quizá, era que ese sector, del que no venían balas, aún no estuviera tomado por los policías.

Sí lo estaba.

El pandillero de la Teclas Locos José Antonio Gómez, alias Güereja, de 27 años de edad, cayó a unos ocho o 10 metros de la letrina. Acribillado, su cuerpo quedó junto a un poste de concreto de un metro de altura, boca abajo, con la Valtro PM5 tirada encasquillada a la par, en paralelo, con la empuñadura más cerca de los pies que de las manos. El cargador contenía cinco cartuchos y uno más en la recámara. Un médico forense que leerá la autopsia no le hallará explicación lógica a la secuencia de balazos: “Los orificios de la espalda y los de adelante sugieren que estaba acostado. ¿Entonces qué? ¿Le dieron vuelta después? Allá Investigaciones debe definir... nosotros no podemos dar más explicaciones”. Los de la funeraria aconsejaron a la familia que no abrieran el ataúd durante la vela.


Un agente del equipo de Inspecciones Oculares de la Policía Nacional Civil revisa el cadáver de José Antonio Gómez, alias Güereja, en la mañana del 26 de marzo. El médico forense que reconoció el cuerpo contabilizó 23 orificios de bala. Foto Marvin Recinos (AFP).

El pandillero de la Teclas Locos Manuel de Jesús Gutiérrez, alias Garrobo, de 29 años, avanzó un poco más que su homeboy, unos 15 metros desde la letrina. También lo desfiguraron a tiros y también amaneció con un arma –la Maverick 88– y cartuchos regados a un costado. Murió, dice la autopsia, por “heridas de cráneo, tórax y abdomen causadas por proyectiles”. Entre los 13 orificios que consigna el reconocimiento forense, hay dos disparos certeros en la cabeza, y otros dos en brazo y antebrazo, como si hubiera intentado cubrirse.

El pandillero de la Teclas Locos Hugo Nelson Melara, alias Saiper, un viejo de 34, corrió hacia el sur por la parte trasera de la casita blanca y su cuerpo quedó a una veintena de metros de la letrina. Diez balazos, uno de ellos en la cabeza, pusieron fin a una vida que inició en un cantón de Panchimalco y que por años se consumió en el penal de Chalatenango, donde estuvo preso por homicidio. Ya de día, aquel 26 de marzo, junto a su cuerpo había un fusil M-16 que aún tenía 22 cartuchos sin disparar, y uno más en la recámara.

Imposible determinar con precisión en esta investigación (la Policía rechazó la petición escrita de entrevistas que El Faro planteó al subcomisionado que dirige el GRP, al director o al subdirector de la institución) cuánto tiempo pasó entre las muertes de los tres pandilleros atrincherados en el edificio semiderruido y la decisión de vaciar las casas.

En la principal, Dennis, Matador, Taz y su novia Sonia seguían encerrados en sus cuartos. Consuelo y Fidencio estaban en la champa, con sus tres niños, obligados por los padres a meterse bajo la cama.

Las ráfagas y los disparos se escucharon no solo en la finca, sino en los dos valles a uno y otro lado; se oyeron en El Matazano, en Ayagualo, en Las Brumas, en Loma Linda… incluso en el lejano casco urbano de San José Villanueva. Todos los testigos entrevistados estiman que la balacera duró no menos de 45 minutos, y algunos le calculan hasta hora y media. En lo que sí hay coincidencia absoluta es en que por períodos de 10 o 15 minutos se calmaba por completo, pero luego las ráfagas se reactivaban.

También hay certeza de que cuando un grupo de agentes del GRP bajó a la champa de Consuelo y preguntó si había alguien adentro, solo Dennis y Sonia quedaban vivos arriba.

Antes, tras los primeros escarceos, Consuelo había telefoneado a Dennis, y este le había aconsejado que toda la familia permaneciera dentro de la champa. Dennis llamó luego a su tío, Chus el mandador, para contarle lo que estaba pasando y pedirle consejo, pero eso fue casi al final.

Acorralados, Matador y Taz tomaron la decisión de salir de sus respectivos cuartos de la casa principal. Matador avanzó unos tres metros patio adentro. Taz, unos cuatro. Sus cadáveres en la mañana siguiente aparecerán justo donde acaba el corredor techado. Matador tendrá su suéter oscuro subido hasta el pecho, su enorme y tatuada barriga al aire, como saldría alguien que quiere mostrar que no tiene armas en la cintura. La fotografía que trascendió de Taz lo muestra descamisado en una noche fresca y con el pantalón bajado hasta las nalgas y el calzón hasta la cintura.

Al igual que sus homies Güereja, Garrobo y Saiper, ambos amanecieron con armas de fuego a la par. Matador con una pistola Sarsilmaz de 9 milímetros, con 13 cartuchos en el cargador sin disparar y uno más en la recámara. Cuando llegaron los investigadores al amanecer, Taz tenía junto a su cuerpo un fusil M4 con culata de M-16 con 58 balas en el cargador, además de la de la recámara.

Imposible reconstruir, sin el testimonio de los agentes del GRP, qué sucedió cuando los dos pandilleros salieron de sus cuartos. Pero sí se puede narrar las consecuencias.

El pandillero de la Teclas Locos Mauricio López García, alias Matador, de 40 años de edad y marero desde la década de los noventa, murió tras recibir cuatro o cinco balazos en la cabeza y el cuello, señala la autopsia A-15-167; dos de esas balas le impactaron primero la mano derecha. Un forense consultado juzgó lógica la tesis de que estaba cubriéndose cuando lo rafaguearon. Matador había pasado más de una década encarcelado, en los penales de Quezaltepeque y Chalatenango. Salvo el rostro, tenía todo el cuerpo tatuado, y en su cuello destacaban una ‘M’ y una ‘S’ góticas. La noche anterior a la matanza no durmió en San Blas, sino en el municipio de Colón, con su pareja y madre de su único hijo, un bebé de seis meses de edad.

El pandillero de la Ayagualos Locos José Alfredo Aldana, alias Taz, de 34 años, salió de su cuarto antes que su novia Sonia. Murió por “heridas de cráneo, tórax y abdomen”, dictamina su autopsia. Dos de los balazos, en la cabeza. También intuyó lo que se le venía encima, según interpretó un médico forense la herida de bala en su mano izquierda. “Sí, lo primero que uno mete son las manos”, respondió el especialista cuando se le consultó si la herida en la “región palmar izquierda” evidenciaba una reacción para defenderse.

En algún momento después de la muerte de Matador y Taz otro grupo de agentes del GRP se había movido hasta la champa de Consuelo, contigua a la casa principal, pero con un salto vertical de unos tres metros, que obliga a dar una generosa vuelta. La familia no opuso resistencia. Abrieron cuando les dijeron que abrieran. Fidencio, un sexagenario enclenque que debería estar ya jubilado, también sufrió la furia de los uniformados.

—A él le pegaron una patada, lo botaron al suelo y lo encañonaron –dice Consuelo, asiente Fidencio–. Llegó otro policía y preguntó: ¿y con este? Otro le dijo que no fuera a disparar, que había niños.

A Consuelo y a los niños los sentaron cerca de la champa, bajo unos palos de mango, en una especie de borde de concreto junto a la plancha de secado del café. Fidencio, tirado en el suelo y encañonado.

—Gracias a Dios, el otro policía dijo: no disparen porque hay niños. Y yo se lo agradezco a Dios –dice Fidencio, un hombre muy religioso, como su mujer, y que no sabe leer ni escribir, como su mujer.

Pero arriba, en la casa principal, la matanza no había terminado. La siguiente fue Sonia, la adolescente enamorada de un marero.

—Yo solo oía que gritaban que abrieran las puertas y que salieran –dice Fidencio.

O Sonia abrió el cuarto, o el GRP lo hizo.

—A ella la sacaron antes que a mi Dennis.
—¿Qué decía? ¿Eran palabras de una persona que está oponiéndose?
—Nooo, yo más bien creo que ella… que cuando el hombre le dijo que se hincara, ella se hincó.
—¿Usted oyó cuando los policías le pidieron que se hincara?
—Sí. “Hincate”, le dijo, y unas palabras que yo no voy a repetir, y un… no sé... no sé qué le preguntarían, pero ella dijo: "no sé nada". Eso sí lo oí bien clarito. Me imagino que estaba hincada o qué sé yo.
—¿Después de eso oyó disparos?
—Ahí sí no…
—¿Ya no había balacera?
—No, ya no.

La joven Sonia Esmeralda Guerrero, de 16 años, murió de un único tiro en la boca, que le destrozó la parte alta de la columna vertebral. Según la autopsia, la bala entró a un centímetro de la comisura de los labios, en el lado izquierdo del rostro. Le destruyó la mandíbula inferior, la dentadura, la cuarta, quinta y sexta vértebras cervicales, y la médula ósea. Sonia –alta, chelita, jovial– fue por un par de años servidora en la iglesia Peniel, de la lotificación Loma Linda, y estudiaba octavo grado. Pero se enamoró de Taz y no supo decir que no cuando le propuso irse a vivir juntos. Ni su familia ni Consuelo –con quien entabló cierta amistad en las semanas que vivieron en la finca– se la imaginan con un arma en la mano. Los cuatro pandilleros sobrevivientes también niegan esa posibilidad.

—Si ella era bien fresita –dice uno de ellos, el más joven–, ni las uñas le gustaba enchucarse.

La versión oficial de una Sonia pistolera choca frontalmente con el relato de Consuelo y con la descripción de ella que hacen familiares, conocidos y los cuatro jóvenes sobrevivientes. Pero a la par del cadáver de Sonia apareció una pistola Glock encasquillada junto a su mano izquierda, un cargador en la bolsa trasera de sus jeans, y otro más en su brasier, apretado contra sus pequeños pechos. Así quedó consignado en el acta oficial que recoge el levantamiento de la escena.



Estas dos imágenes de la joven Sonia Guerrero circularon en redes sociales después de la matanza. Se tomaron antes de que los forenses de Medicina Legal autorizaran el levantamiento de cadáveres. La pistola y otras evidencias fueron manipuladas.

En internet se distribuyó una fotografía de ella en la que no tiene los cargadores encima, y la Glock está volteada. Uno de los forenses consultados fue muy explícito: “Es imposible que la pistola se haya dado vuelta ella sola durante la toma de las fotografías; probablemente montaron esa escena”.

Muerta Sonia, los policías fueron al fin al cuarto de Dennis, que en ese momento pedía por teléfono consejo a su tío, Chus el mandador.

Su madre, su padrastro, sus hermanos lo oyeron todo.

A Dennis un balazo le atravesó la cabeza, con orificio de entrada en la región frontal izquierda, y orificio de salida debajo de la oreja derecha. Ese disparo entró de arriba hacia abajo. Tiene otro tiro en su brazo derecho, a 12 centímetros del hombro, y el proyectil le quedó adentro.

Al amanecer, junto a su cadáver había dos corvos y un cuchillo.

Dennis ni siquiera era pandillero.

La marcha por la paz

La mañana del 26 de marzo, cuando los ocho cadáveres de la finca San Blas aún esperaban que llegaran los forenses del Instituto de Medicina Legal, en San Salvador y otras cabeceras departamentales se desarrolló la Marcha por la Vida, la Paz y la Justicia, convocada por el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia y el gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén. Según cálculos oficiales, unas 200,000 personas caminaron para pedir paz. Estas son algunas de las frases que el presidente Sánchez Cerén mencionó en su discurso.

“Este día es un día hermoso, lleno de amor; las calles de El Salvador se vistieron de amor”.

“Todos, todos somos imprescindibles; nadie, nadie puede ser sustituido en esta grandiosa batalla, esta batalla que necesitamos darla en el amor, en el hogar”.

“Tenemos que rescatar las comunidades y convivir en armonía, en convivencia”.

“Tenemos que arrancar los odios de nuestros corazones y saber ser tolerantes, saber entender, saber comprender que en la vida todos somos indispensables”.

“Rindo tributo a todas las víctimas de la violencia y el crimen en nuestro país. Reafirmo nuestra voluntad de que ningún crimen quedará impune”.

A Consuelo y a su familia los llevaron la madrugada del 26 de marzo a la delegación de la PNC en Santa Tecla. El Estado salvadoreño sabe que una familia de campesinos estaba también aquella noche en San Blas, pero en las 16 semanas transcurridas desde la matanza Consuelo no ha recibido la visita de ningún fiscal, de ningún policía, de ningún delegado de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos. Durante poco más de dos semanas siguió viviendo en la finca San Blas. Nadie le ha preguntado por lo que atestiguó y vivió aquella noche.

El lunes 13 de abril, 18 días después de la matanza, el presidente Sánchez Cerén se jactó de que, de los 481 homicidios de marzo, 140 correspondían a pandilleros abatidos durante enfrentamientos con la PNC. Para ese entonces, marzo era el mes más violento del siglo en El Salvador. Dennis y Sonia son parte de esas cuentas presidenciales.

Epílogo

Chus el mandador desapareció 19 días después de la masacre. Su cadáver apareció un día después, con el rostro desecho a machetazos.

La mañana del 14 de abril de 2015, el agricultor Jesús Hernández Martínez, de 44 años, mandador de la finca San Blas, hermano de Consuelo y tío de Dennis, salió hacia su trabajo a las 6:30 de la mañana. Nadie supo más de él durante 24 horas.

A las 7:15 de la mañana del 15 de abril, una llamada reportó al puesto policial de Huizúcar que había un cadáver tirado en la calle principal al cantón El Zapote, de esa misma localidad, una zona que ya no controla la Mara Salvatrucha, sino la pandilla Barrio 18. Un cuarto de hora después, una patrulla llegó al lugar. Dos horas después, se presentó un médico forense.

La autopsia dice que el cadáver tenía cinco lesiones de arma contuso-cortante, tipo machete, en el rostro. También tenía un lazo de nailon azul alrededor del cuello. Los huesos del cráneo estaban destrozados, al igual que los de la cara y la dentadura. Murió de asfixia y como consecuencia de los machetazos.

No llevaba ninguna identificación. Su mujer lo reconoció la mañana que apareció al ver sus fotografías en la delegación policial de Santa Tecla, adonde llegó preguntando por los muertos de las últimas horas. Una de las fotos era el cadáver de Chus el mandador.

Chus el mandador fue la última persona que habló con Dennis. Ese celular comprado apenas unas semanas atrás desapareció, igual que otras pertenencias de Dennis, como su biblia y su reloj. Alguien lo hurtó del cuarto aquella madrugada. Dos de los familiares han recibido llamadas desde el teléfono de Dennis semanas después de que este muriera por los balazos de algún integrante del GRP. No se atreven a contestar.

Chus el mandador, recuerda Consuelo, estaba “indignado y dolido” tras la matanza. Aseguró a varias personas que los policías no le habían dado una oportunidad a su sobrino, que le habían disparado a sangre fría. Chus el mandador estuvo presente mientras se procesaba la escena, y despotricó, gritó, insultó... llamó asesinos a los policías.

Después fue asesinado. Y cuando se le pregunta de quién tiene miedo, Consuelo responde que de los policías.

martes, 21 de julio de 2015

Dossier Walter Martínez y Daniel Estulin

Los sucesos internacionales y noticias de resonancia mundial en "pleno desarrollo" analizados por el periodista y corresponsal de guerra, Walter Martínez.

Invitado, Daniel Estulin.




lunes, 20 de julio de 2015

Y dios que no existe


 Agustín Marangoni

El ingeniero y activista ateo Fernando Lozada construyó desde la razón un sistema de creencias que explica la espiritualidad y ubica a la cuestión atea como una lucha de identidad. Desde bien chico caminó la iglesia, leyó el culto católico y fue parte de sus rituales. Pero nunca creyó. La siguiente es una charla sobre […]


El ingeniero y activista ateo Fernando Lozada construyó desde la razón un sistema de creencias que explica la espiritualidad y ubica a la cuestión atea como una lucha de identidad. Desde bien chico caminó la iglesia, leyó el culto católico y fue parte de sus rituales. Pero nunca creyó. La siguiente es una charla sobre la fe.

Año 2015. La pregunta sobre la existencia o la inexistencia de dios todavía no tiene respuesta concreta. Dios, pese a quien le pese, es una idea tan sólida, tan bien incrustada en la sociedad que ni la ciencia ha logrado quebrarla. Dios se dobla, cambia de forma, se agranda, se achica, muere y resucita, pero nunca desaparece.

Muere sin desaparecer.

Desde tiempos inmemoriales dios marca el pulso de la sociedad, se mantiene intacto en sus valores y empuja mercados y crea mundos y si es necesario se queda bien quietito sin siquiera parpadear. No sabemos si es su voluntad. A decir verdad no sabemos casi nada de dios. Todo es una suposición, una sugerencia que en algunos casos, en los extremos, cumple el rol de verdad indiscutible.

Hay dioses milenarios y dioses nuevos, flamantes, más livianos y actualizados. Dios está ahí. Viene en todos los talles y en todos los modelos. Es protagonista de las mejores historias que pudo contar el ser humano. Es el más absoluto: el fin de toda pregunta, la contradicción más espectacular. Es, todavía en el siglo XXI, el mayor interrogante de todos los tiempos.

Es dios.

Y tiene sus detractores, claro.

Dios sin detractores sería un ente opaco, deslucido, no tendría batallas que ganar: probablemente no sería tan dios, porque dios, cada tanto, tiene que tener a alguien a quien vencer. Esos que dan batalla son los ateos. Ateos, no agnósticos. Los agnósticos navegan aguas más calmas. Van tranquilos. El ateo se preocupa por apoyar su postura en un cuerpo argumentativo racional, lógico, lo más científico y terrenal posible. Llevan los bolsillos repletos de datos y definiciones. Redefiniciones. La discusión es su campo de batalla.

En esa batalla Fernando Lozada avanza a capa y espada. Es marplatense, nació en 1973, se recibió de ingeniero y se especializa en biotecnología. Su formación como activista ateo comenzó temprano. Hizo la primaria en el Colegio Jesús Redentor. Y el secundario en el Pablo Tavelli. Desde bien chico caminó la iglesia, leyó el culto católico y fue parte de sus rituales. Pero nunca creyó.

“Mi adolescencia marcó lo físico. Lo que cada uno siente o valora como parte de su identidad. Vos hablás con cualquier persona trans y te dice que siempre tuvo un conflicto con su género asignado. Hay cuestiones que tienen que ver con cierta afinidad a algunas corrientes ideológicas casi como una cuestión física. Yo nunca tuve fe religiosa, nunca supe qué es eso”, dice.

Durante el secundario, Fernando comenzó a formularse preguntas. Así llegó a la filosofía de Nietzsche y entendió, por primera vez, que se puede ser feliz sin creer en dios. “Tuve un padre bastante autoritario y siempre me rebelé contra el autoritarismo. La religión es autoridad, dios es una autoridad, el dogma es una autoridad. Eso siempre me trajo infelicidad, tanto con el catolicismo como con cualquier fe religiosa”, dice.

De Nietzsche pasó a textos más fuertes en busca de eliminar todos los dogmas, no sólo religiosos —explica— también los que están relacionados con cuestiones de género, de sexualidad, de cultura, etcétera. “Esa es la construcción de uno mismo. Uno es una cosa moldeable y uno se va conociendo a partir de que somos responsables de construirnos. Como dice [Jean-Paul] Sartre: Uno es lo que hace de lo que hicieron de nosotros. Hay cosas que uno no va a poder cambiar, pero se puede trabajar bastante”, dice.

El discurso de Fernando Lozada es esencialmente político. Está diseñado así. Es un ensamble de ideas pulido al detalle. Es el discurso de un obsesivo que buscó los argumentos para llevar la discusión del ateísmo al terreno de lo identitario. O sea: una discusión social con base científica que pregunta por el poder más grande que rige la humanidad y que define al sujeto.

Una guerra, una muy cruda.

—¿Las cuestiones ideológicas pueden entenderse como cuestiones de identidad?


—Si la identificación con una ideología es suficientemente fuerte como para que el individuo sienta que eso lo define como tal y le genera sentido de pertenencia, podemos decir que es una cuestión identitaria.

—¿El ateísmo es una ideología?

—El ateísmo es únicamente un principio, la negación de la existencia de dios o deidades, ser ateo no implica ningún deber. No existe una moral o doctrina atea, pero el ateísmo sí puede ser componente de una ideología o sistema de creencias no necesariamente adogmáticas. En mi caso he tratado de eliminar toda componente dogmática para reconstruirme y desde el ateísmo formé una ideología con fuertes componentes racionalistas, humanistas, hedonistas y utilitaristas que me definen.

—Hablás de componentes utilitaristas y hedonistas. ¿Por qué el ateo militante dedica esfuerzos a explicar y divulgar la inexistencia de dios? ¿En qué le mejoraría su vida?

—A mí ya me aburre eso. Bastante. Le dediqué mucho tiempo de mi vida. Ya está.

—¿Por qué te aburre? ¿Te diste cuenta de que la fe no se anula con la explicación racional?


—Eso por un lado. Y me aburre por obvio. Ya no hay desafío. La mayoría de las proposiciones de dios son fácilmente falsables desde lo racional. Me meto en estas discusiones cuando sirven a planteos interesantes y de manera contundente. Cuando alguien rige su vida y arma un sistema ético sobre la base de la fe, y ese sistema es perjudicial para el entorno, está bien cuestionar el origen de ese sistema.

—Vos hablás de lo fácil que es falsar, pero la demostración científica sobre la inexistencia de dios todavía está incompleta, por poquito, pero está incompleta.

—Sí, pero en las últimas noticias sobre la formación del universo hay un dato clave: la suma de toda la energía del universo da cero. No hace falta un dios que aporte nada.

—Podemos decir que la inestabilidad de la nada es dios. Y listo.

—Sí, pero bueno, desde un juego de palabras podemos decir cualquier cosa. La verdad, me interesa más cuestionar las reglas morales emanadas de dios que cuestionar a dios mismo.

—¿Por ejemplo?

—Los mandamientos. Las reglas morales están puestas sobre las emociones y no sobre las conductas. Y eso es perverso. Cuando te dicen que amarás a dios por sobre todas las cosas te están pidiendo que generes un sentimiento. Si el deseo aparece antes de la acción, ahí está la perversión: uno siempre va a estar en falta. Si vos ponés la norma moral en la acción no hay culpa. Decir No desearás… es imposible. Estás en pecado indefectiblemente. Y el que administra esa culpa tiene una herramienta de poder. Esa es una crítica importante, y no tanto el tema de la inexistencia de dios.

En la década de 1960, en la Argentina había un 90% de creyentes católicos, un 8% de otras religiones y apenas un 2% de no creyentes. Para 2008, los creyentes católicos disminuyeron a un 77%, según la Primera encuesta sobre Creencias y Actitudes Religiosas en la Argentina, elaborada por cuatro universidades nacionales y el Conicet. De ese 77%, apenas el 30% es católico practicante. Mientras que la cantidad de no creyentes aumentó al 11%. Estos números encendieron una alarma en las altas esferas eclesiásticas, los sintieron, en especial, por la falta de jóvenes interesados en formarse como curas.

Es curioso: ese 11% de no creyentes tiene muy poca visibilidad. Por ejemplo, la comunidad judía es ínfima, en Argentina hay 200 mil judíos, un 0,5% de la población. Incluso en el mundo son pocos, se calcula que hay sólo 8 millones. Sin embargo, su visibilidad es imponente: medios de comunicación, presencia institucional, organizaciones, participación en la agenda política. Parecen más de los que son. Los ateos son 22 veces más numerosos y siguen creciendo. Pero casi no hacen ruido.

Tener poder vs. No tener poder.

—¿Creés que alguna vez el mundo va a ser ateo?

—No creo. Y no me interesa luchar por eso. Ni generar más ateos. Simplemente busco una sociedad que respete a los ateos. Que no se oprima a los que no tenemos fe.

—¿Te sentís expulsado?


—Es bastante clara la permanente invisibilización del no creyente y el uso del ateo como sinónimo de persona amoral y carente de valores. Ser ateo hoy es una cuestión de identidad. La lucha es por la identidad, por el orgullo de ser ateos.

—Por lo que veo, tu lucha no es filosófica.

—No. Me importa poco lo filosófico. Porque la lucha filosófica cae en abstracto. Acá estoy poniendo en juego que hay un sector que hace todo lo posible para que yo no exista. Mi identidad les molesta. No tener fe es algo peligroso para un sector del poder que con la fe construye más poder. Como existen ellos, yo tengo la necesidad de defender esa porción de mi identidad.

—¿Por eso los ateos en Argentina accionan en concreto y casi exclusivamente contra la iglesia católica?

—En realidad, vamos en contra de la corporación. Criticamos todos los dogmatismos por igual, pero el que nos oprime es uno, mayoritariamente, acá en Argentina.

—¿Será que la lucha filosófica ya está perdida?


—Un poco sí. La lucha filosófica es para muy poca gente. Son debates que para el que está de afuera terminan siendo eternos y aburridos. Hay que estar muy embebido con las distintas corrientes filosóficas y con las falacias y las estrategias de argumentación. A mí me quedó claro con el debate entre Sam Harris [antropólogo, ateo, activista] y un rabino, en el canal judío. Uno piensa que el religioso perdió ampliamente. Pero el religioso sigue pensando que tiene los mejores argumentos.

Fernando Lozada ha recorrido el mundo dando charlas y participando en debates sobre la causa atea. Es portavoz para Latinoamérica y Director de la Asociación internacional del LibrePensamiento (AILP), dirigió cuatro ediciones del Congreso Nacional de Ateísmo y es Miembro fundador y ex presidente de la Asociación Civil Ateos Mar del Plata, entre otros incisos de un currículum que ocupa más de tres páginas acuatro. La estrategia discursiva de sus análisis, por oficio de orador, es la síntesis. Busca desarrollar temas complejos del modo más accesible. He ahí otra señal de su objetivo: incluso en la forma su esencia es política.

—¿Cómo se puede definir a un ateo?

—Hay tantos ateísmos como ateos. Y eso es bueno, porque el ateísmo no tiene una doctrina.

—No la puede tener.

—No la debería tener. Ateo no es solamente negar la existencia de dios. Con eso no alcanza, porque puede haber ateos dogmáticos, como el religioso más dogmático. Mi ateísmo parte del rechazo visceral a un ser superior, más allá de las definiciones, que son miles. Yo niego a dios por ser una concepción de tipo dictatorial, que me señala como un ser insignificante y al cual debo sumisión. De ahí parto. Pero creo que el ateísmo no es una elección.

Se hace un silencio en la charla. Y pregunto, repregunto, subrayo sorprendido lo que acabo de escuchar:

—¿No se puede elegir ser ateo?


—No se puede elegir ser ateo ni ser religioso. No son elecciones racionales. Yo no tengo fe. O me asumo como ateo o tengo una contradicción como religioso. Pero no puedo elegir ser religioso. No puedo forzarme a elegir algo. Es como enamorarse, uno no puede forzarse a enamorarse de alguien. Uno no puede elegir ser homosexual, eso no funciona así. Tampoco puede elegir ser mujer si es varón. Por más esfuerzos que uno haga es una cuestión de identidad. Acá lo mismo. La persona que tiene fe no la va a perder, la fe le da algo. Para los que estamos afuera la fe no nos da nada. Yo no puedo elegir la fe. Y el religioso no puede elegir el ateísmo. Se puede perder la fe, pero no es una elección, es parte de un proceso.

—Pero aquel que pierde la fe toma la decisión de perderla, entonces transita el territorio de la razón y demás. Desde tu óptica, la fe se convierte en un atributo biológico.


—A mí me gusta preguntar cómo fue que alguien llegó a ser ateo. Y se ve que hay dos o tres cosas típicas. Alguien que sufrió un episodio que lo hizo cuestionar la fe. Un padecimiento. Ese disparador hace que empiece el proceso de perder la fe. Pero no es una elección. Ese disparador hace que se acerque a otra forma de pensar, pero sin el hecho no hubiera sucedido.

—Insisto: parecería que la fe, desde tu punto de vista, viene incorporada en la genética.


—No. Es como la identidad de género. Vos tenés a esta chiquita Luana [la más joven en obtener un cambio de sexo en el dni] que a los dos años ya manifestaba tener una identidad opuesta al género asignado biológicamente. Es difícil saber cuánta es la carga biológica y cuánto es lo construido culturalmente. Hay muchas discusiones.

—Acordemos que lo genético es muy poco. La construcción cultural modifica lo genético.


—Sí, por supuesto. Por eso las discusiones de la neurociencia. No hay acuerdo en saber si las conexiones neuronales son genéticas o se conectan por la construcción cultural. Es muy difícil. Lo que sí puedo decir es que a determinada edad, cuando uno comienza a tener cierta autonomía, ya manifiesta rasgos o características bastante fuertes. No son todos los bebés iguales. Y desde que nacemos comenzamos a recibir información. Yo no sé si no lograron introducirme culturalmente el esquema para que yo pueda tener fe. Evidentemente no funcionó. El biólogo Richard Dawkins plantea a la fe como un virus que se inocula desde temprano.

—Es espectacular que digas que no se puede elegir ser ateo. Es muy arriesgado defender esa postura. Además de ser determinista.

—La mayoría de los ateos que conozco dicen que sí, que se puede elegir. Yo no. Me aparto de esa postura, digo que no es una decisión racional.

—Aun cuando el ateísmo es la defensa máxima de la racionalidad, la elección de ser ateo no es racional.

—Claro.

—Suena contradictorio. Lo cual no es un problema, pero está bien subrayar la contradicción.

—Para mí no lo es. Porque cuando uno llega a determinado estadio en el cual uno abandonó dogmas, parece bastante razonable que uno después siga por el camino de la racionalidad. Conozco muchos ateos que no son para nada racionales.

—Muchos. Que son los que le hacen daño al ateísmo.


—Sí. La verdad que sí. La decisión racional es aceptarse como ateo. Llega un momento de la vida en que uno se detiene y se pregunta si tiene fe, si la siente, o si no la tiene. Si la fe no rige mi vida tengo que tomar una decisión. O sigo actuando y obedeciendo a un sistema que se basa en la fe. O construyo mi propio sistema de creencias. Ahí está la decisión racional.

—¿Qué es la fe entonces?

—Un sentimiento. Lo pongo en el dominio de las emociones. Por eso es difícil de definir. Como el amor. Cada uno tiene una concepción diferente. Sí hay una coincidencia de cómo se comporta cuando uno siente eso. Habría que ver si existe la fe.

—¿Podrías poner en duda la existencia de la fe?


—Es que al no poder definir bien qué es…

—Pero la fe se ve. Incluso a lo ojos del que no cree. Los fieles, las construcciones, los comportamientos. Podríamos nombrar mil situaciones.

—Se ven las manifestaciones de la gente que tiene fe.

—Sí, lógico, pero son manifestaciones de una profundidad y una intensidad que mueven el mundo. Literalmente.

—Sí. Hay un libro interesante de Daniel Dennett, filósofo, para mí uno de los grandes pensadores, que se titula Romper el hechizo. Y trata este tema de la fe. Tira muchísimas hipótesis. Es un filósofo que construye su pensamiento desde el sustento científico. Cuando desarrolla qué es esto de la fe desarrolla teoría evolutivas a partir de dónde empieza a manifestarse, busca los lugares de cerebro y demás. No hace filosofía con ideas aisladas, busca herramientas y después construye filosofía. Una de sus hipótesis es que la fe se siente porque es útil para la supervivencia. Aquel que pelea con vocación religiosa llega hasta el final. En un ejército de personas racionales, la mayoría no elegiría morir por una causa o por una idea. La fe, por ejemplo, puede ser una herramienta evolutiva de supervivencia. Y la fe pudo haber quedado desde esos tiempos.

—Como si la batalla hubiese terminado. Podríamos discutir si terminó. Parece bien armada esa hipótesis, pero aun así, la fe está.

—Está, pero es difícil saber qué es. Sabemos que la gente que tiene fe se comporta de determinada manera. Pone la fe por sobre la razón. Porque la fe es la aceptación de algo sin la necesidad de una explicación.

—¿Los ateos tienen creencias?

—Sí. Los ateos tenemos muchísimas creencias. Pero no son de tipo dogmático.

—¿Incluso creencias irracionales?

—Partamos de una base, todos tenemos sistema de creencias. No se puede vivir sin un sistema de creencias, es lo que nos permite vivir ágilmente. Y sí, los ateos tenemos creencias subjetivas e irracionales. Esto es muy interesante y no se escucha demasiado desde el ateísmo. Yo hago una diferenciación entre creencias: fundadas e infundadas. Las fundadas son las que tienen argumentos muy sólidos, con demostración matemática, validadas. También están las fundadas con márgenes de error, las estadísticas, por ejemplo. Pero también están las que no son fundadas, que no puedo saber si son ciertas o no. Por ejemplo, el amor de pareja. Yo creo que mi pareja me ama, pero no puedo saber si me ama, ni siquiera con su comportamiento puedo saberlo, pero lo acepto y le creo. Son creencias no racionales que nos permiten vivir.

—¿Y cuál es la diferencia con el que profesa una fe religiosa?

—La diferencia con el dogmático, que arma sus creencias por fe, es que cree que son verdades. El que tiene un sistema de creencias irracionales e infundadas fuera del dogmatismo sabe que son subjetivas. Ahí está la gran diferencia. Mis creencias subjetivas son sólo válidas para mí y ni siquiera sé si son del todo verdaderas. El que arma creencias subjetivas por la fe las ubica en el terreno de lo incuestionable.

La charla, de a poco, permite preguntas abstractas que, estoy seguro, van a tener respuestas concretas. El traslado de lo abstracto a lo concreto parece la especialidad de Lozada. Casi como un juego: construir argumentos racionales para todo. Explicar el mundo. Este mundo. El que se toca, el que se puede definir como real, el que se mide y se transforma. Y ponerlo por encima de otros mundos, los mundos celestiales, por ejemplo. Si es que existen.

—¿Qué es el alma?

—Yo prefiero usar la palabra espíritu, por una batalla del lenguaje elijo la palabra espíritu. Pero se puede aplicar a cualquiera de las dos. Para mí, el espíritu es el ordenamiento particular de la materia orgánica en un momento determinado que al mismo tiempo es cambiable. Y que finalmente es una propiedad emergente de un sistema complejo. ¿Quedó medio raro?

—Se entiende. Pero puede haber un componente místico en esa explicación.

—¿Por qué?

—Porque de alguna manera no tenés certeza de ese ordenamiento. No lo podés explicar, da lugar a muchas hipótesis, entre ellas la mística.

—Es que tampoco podés explicar la cantidad de probabilidades de un sistema neuronal. Los sistemas complejos tienen propiedades emergentes. El espíritu o el alma sería una propiedad emergente a ese sistema complejo, que se manifiesta en nuestro carácter y en nuestra personalidad. Y es cambiable. Mi espíritu es distinto al de hace diez años y va a ser distinto al de dentro de diez años.

—Es interesante que un ateo no niegue la espiritualidad.

—Creo que es importante dar batalla en ese terreno. Yo no niego la espiritualidad, todo lo contrario. Pero no es lo mismo que para un creyente. El espíritu es lo que vos podés hacer con ese ordenamiento de la materia. Las religiones dan recetas para la espiritualidad y no todas las acciones que te piden esas recetas son gratificantes. La no creencia en dios ni en los dogmas te da un amplio margen de libertad para explorar tu espiritualidad. El ateísimo, bajo esta perspectiva, es muy espiritual.

— Es estratégico lo que decís. Te querés apropiar del concepto de espiritualidad y llevarlo también para el ateísmo.


— Por supuesto. Más que apropiar, prefiero hablar de recuperar la espiritualidad.

—¿Por qué creés que hay tantos creyentes si la refutación de dios y la explicación del alma es tan racional?

—Habría que ver si los que creen realmente creen o aceptan. Que no es lo mismo. Una cosa es creer y otra arrastrar cuestiones culturales.

—A ver. Desde la explicación científica queda bastante claro que es altamente probable que dios no exista. Aún así se sigue creyendo.


—Hace poco Stephen Hawking explicó que dios era innecesario. Y si un dios es innecesario… bueno.

—¿Por qué? Es muy interesante la idea de un dios innecesario. A lo que voy: la creencia no tiene nada que ver con el desarrollo de la razón.

—Eso va con la idea de que no se puede elegir ser ateo o creyente.

—Todavía no puedo entender esa postura. Es como si no tuvieras libertad de ir en un camino inverso a lo que ya te fue asignado desde algún lugar.

—Es muy difícil creer que vos vas a tomar esa decisión desde un lugar de comodidad. Me resulta imposible ponerme en el lugar de un creyente. Yo no tengo la componente fe. Y no puedo desear tenerla. No puedo hacer ese simulacro.

—¿Y por qué no creer?

—No le veo el sentido. El fin último para mí es la felicidad. La creencia no me suma a mi felicidad.

—¿No pueden convivir la fe y la razón en la misma persona?

—Hay gente que vive así. En mi caso, la aceptación de algo que no se puede explicar no me sirve de nada.

—¿Por qué todo tiene que tener necesariamente un propósito?


—Adoptar una creencia no me va a hacer más feliz, ni va a mejorar mi vida. No tiene ventaja, no la encuentro. No me suma a la felicidad. Y tengo espiritualidad, no necesito fe para mi espiritualidad.

La charla podría durar meses. Siglos. Y las preguntas y las respuestas seguirían apilando argumentos para explicar lo que todavía nadie pudo explicar. Estaría bien reflexionar si algo, lo que sea, se puede explicar, si existen explicaciones definitivas. La prioridad, cosas que pasan en esto de andar pensando, la tiene dios. Una idea. Una palabra. Cuatro letras que logran, por la negativa o por la afirmativa, mover los hilos de la sociedad.

Fotos: Federica Gonzalez y Romina Elvira

El transformismo en la izquierda


Julia Evelyn Martínez

El transformismo es un término acuñado por Antonio Gramsci,  para interpretar los cambios aparentemente inexplicables que se dan en las ideas y prácticas políticas de intelectuales, partidos u organizaciones de izquierda, que se convierten en acérrimos defensores de la hegemonía capitalista. El transformismo es diferente al realismo político.

El realismo político en la izquierda es la capacidad de plantearse solamente aquellos objetivos que pueden ser alcanzados en un momento histórico determinado. Realismo no significa conformismo, pues al mismo tiempo que se actúa dentro de lo posible, se trabaja activamente en la construcción de  las condiciones que en el futuro harán  factible el proyecto histórico  de liberación de las clases y sectores oprimidos por el capitalismo. El  transformismo en cambio, es el abandono de   los principios de la revolución y del socialismo,  para adoptar una postura “moderada” que no incomode al Capital. El transformismo  asume la labor de desmovilizar y/o de cooptar las posturas de clase de los movimientos populares organizados  y/o de promover  las medidas de política económica que  obstaculizan en el mediano y largo plazo,  la viabilidad de  un programa revolucionario y socialista.

El transformismo en la izquierda es más evidente entre intelectuales,   pero también ocurre en los partidos políticos, especialmente cuando llegan a poder.  Comienza con un deseo casi compulsivo de ser reconocidos como partidos de unidad nacional y de cambio por todos los sectores económicos y sociales, especialmente por los sectores vinculados al gran capital nacional y transnacional. A continuación, comienzan a desvincularse de alianzas con  organizaciones y movimientos con reivindicaciones de clase y/o con posturas anti-sistema, y las sustituyen por alianzas con sectores empresariales  y con movimientos sociales moderados con reivindicaciones sociales o económicas  de corto plazo. Finalmente, se transforman en partidos de electores, que se nutren de las filas de beneficiarios actuales y potenciales de programas gubernamentales. Palabras como socialismo, revolución, lucha de clases, imperialismo, opresores y oprimidos salen de  su vocabulario, y son sustituidos por otros términos como competitividad, eficiencia, estabilidad, inclusión, cohesión y progreso.

Uno de los casos más sobresalientes de partidos transformistas en América Latina es  el Partido de los Trabajadores de Brasil (PT). La epifanía del transformismo de este partido se remonta al año  2002 con la publicación de la famosa  Carta a los Brasileños, en la cual,  el entonces  candidato Lula,  aclaraba  a los empresarios y a los organismos internacionales su disposición a mantener la estabilidad y el rumbo económico del país, mediante la continuidad de las políticas neoliberales de los gobiernos anteriores. Más de una década después, su sucesora  Dilma Rousseff continúa estas políticas. Su última y más  controversial  propuesta ha sido la promulgación de la Ley de Puertos, que obliga al Estado a la concesión inmediata de la administración y construcción de todos los puertos brasileños a empresas privadas.

El problema con los y las transformistas es que la mayoría de veces se trata de personas decentes, que en algún momento de su vida tuvieron verdaderos principios socialistas y revolucionarios, pero que,  debido a falta de claridad política e ideológica, a compromisos con grupos  hegemónicos  y/o por necesidades económicas personales, terminaron optando por el transformismo.  A muchos/as transformistas,  estos principios se les adhieren a la conciencia como rémoras,  que les incomodan o les atormentan a lo largo de sus vidas. En el último libro de Emir Sader (Editorial Bonatiempo, 2013) se incluye una entrevista con el expresidente  Lula, que   puede servir de advertencia o de consuelo para transformistas locales.

En sus declaraciones, Lula reconoce  que  su partido se dividió   en dos vertientes: la vertiente de   base con principios de izquierda  y la vertiente electoral, que banalizó esos principios para ganar las elecciones. En sus palabras: “El PT cometió las mismas desviaciones que criticaba en los otros partidos políticos. Ese es el juego electoral que está en danza: si el político no tiene dinero, no puede ser candidato y no tiene cómo ser elegido. Si no tiene dinero para pagar la televisión, no hace campaña. El PT tiene que aprender que, cuanto más fuerte sea, debe tornarse más serio y riguroso. El PT necesita volver a creer en los valores en que creíamos y que fueron banalizados por la disputa electoral. (…) Uno puede jugar el juego político, puede hacer alianzas, puede hacer coaliciones, pero para hacer política no necesita establecer una relación promiscua con nadie”. Esperemos que la vertiente electoral del partido FMLN  pueda mirarse  en el espejo del PT de Brasil, para detener o revertir su proceso de  transformación y re-encontrase con sus bases.

domingo, 19 de julio de 2015

Sospechosa coincidencia


Editorial UCA


Más allá de que en esta ocasión la propuesta de establecer en el país una comisión internacional contra la impunidad, al estilo de la que opera en Guatemala, haya salido de un representante del Gobierno estadounidense, esa posibilidad ya se había valorado, al menos en el ámbito de las organizaciones defensoras de los derechos humanos. Pero al igual que antes, la iniciativa ha recibido un categórico rechazo. Y en ese rechazo han coincidido plenamente el FMLN y Arena. Los acostumbrados —y casi siempre estériles— enfrentamientos entre los dos principales partidos políticos no tienen cabida en el tema de la lucha contra la impunidad.

“Traer intromisión extranjera en asuntos tan delicados como la administración de justicia no es lo más adecuado, porque nosotros tenemos instituciones fuertes surgidas de los Acuerdos de Paz”, aseveró Lorena Peña, actual presidenta de la Asamblea Legislativa. Por su parte, el coordinador general del FMLN argumentó lo mismo que Rodrigo Ávila dijo en 2010, cuando se opuso a una comisión anunciada por el entonces presidente Mauricio Funes. Medardo González afirmó que “avalar un organismo internacional significaría que el país ha fracasado en la creación de instituciones para controlar y castigar ese tipo de casos”. Además, los representantes del partido oficial han tratado de desprestigiar, infructuosamente, el trabajo de la Comisión Internacional contra la Impunidad de Guatemala, que, con sus altos y bajos, ha tenido un papel protagónico en el combate contra la impunidad en el país vecino. Por su parte, el jefe del grupo parlamentario de Arena afirmó, en consonancia con Medardo González, que la Constitución del país atribuye la función de investigar el delito solo a la Fiscalía General de la República y que, por tanto, sería inconstitucional la creación de una instancia internacional con este mismo fin.

Hay que reconocer que El Salvador está, en términos institucionales, en mejores condiciones que Guatemala, donde el crimen organizado se infiltró en casi todas las estructuras de toma de decisión y gobierno. Pero de ahí a asegurar que tenemos una institucionalidad fuerte, que funciona sin tacha desde los Acuerdos de Paz, hay mucho trecho que recorrer. Tanto a los voceros del partido oficial como a los de Arena hay que recordarles que si la institucionalidad funcionara, la Corte Suprema de Justicia, por ejemplo, no hubiera cometido la aberración jurídica de interpretar como un aviso de localización la alerta roja que la Interpol giró en contra de los implicados en la masacre en la UCA. Si la institucionalidad funcionara, el caso de monseñor Romero y las masacres en El Mozote y el Sumpul no estuvieran cubiertos por la sombra de la impunidad.

Si la institucionalidad fuera fuerte y combatiera la impunidad, se hubiera investigado ya, con seriedad, profundidad y profesionalismo, la privatización de los bancos, de la que se beneficiaron grupos económicos cercanos al Gobierno de Alfredo Cristiani. Si la institucionalidad funcionara, el expresidente Francisco Flores, quien públicamente confesó el mal uso de dinero proveniente de Taiwán, ya hubiese sido condenado. Y qué decir del gran número de funcionarios públicos que han utilizado sus puestos públicos para fortalecer sus negocios personales. Además, hay que recordarles a Arena y al FMLN que el fin de la guerra civil no hubiese sido posible, o por lo menos no de la manera y en el tiempo en que se logró, sin el concurso de instancias internacionales que garantizaran el desarrollo y relativo cumplimiento de los compromisos.

El argumento de que no es necesario establecer una comisión internacional contra la impunidad porque nuestra institucionalidad es fuerte y funcional no se sostiene. Para que la oposición a la propuesta no se interprete como una maniobra para ocultar la corrupción de antes y de ahora, los partidos y el Gobierno deben dar signos claros e inequívocos de que les interesa combatir la impunidad, y para ello tienen que fortalecer la institucionalidad que combate e investiga el delito. Si la elección de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia se hace atendiendo a cuotas partidarias, si la elección del Fiscal General se convierte en un premio a la incapacidad y el servilismo, entonces se confirmará que la razón para oponerse a una instancia internacional contra la impunidad no es la presunta inconstitucionalidad del asunto ni la supuesta actuación eficaz de la Fiscalía y los tribunales de justicia, sino el viejo y conocido afán de proteger a quienes han violado la ley.

miércoles, 15 de julio de 2015

(Grecia) El Parlamento vota SÍ a la humillación. 40 diputados de Syriza se rebelan. Enfrentamientos en las calles




Kaos. Grecia

El Parlamento de Grecia ha votado mayoritariamente este miércoles a favor de las duras reformas pactadas por Tsipras con la UE el pasado fin de semana por 219 votos a favor, 64 en contra y 6 abstenciones. El exministro de Finanzas Varoufakis votó ‘no’. Tsipras ha perdido 40 diputados de Syriza (de un total 149): – […]


El Parlamento de Grecia ha votado mayoritariamente este miércoles a favor de las duras reformas pactadas por Tsipras con la UE el pasado fin de semana por 219 votos a favor, 64 en contra y 6 abstenciones. El exministro de Finanzas Varoufakis votó ‘no’.

Tsipras ha perdido 40 diputados de Syriza (de un total 149): – 32 votaron en contra – 6 abstenciones – 2 no presentados. Además el KKE y los nazis de Amanecer Dorado también votaron NO.

Entre los diputados de Syriza que han votado NO destacan la hasta ahora presidenta del parlamento Zoe Konstantinopoulos, el ya citado exministro de Finanzas Yanis Varoufakis, el ministro de Energía Lafazanis y los viceministros Stratoulis e Isijos.

El acuerdo, por otro lado, ha recibido más votos de la suma de la oposición que de los parlamentarios de Syriza. Tsipras podría haber perdido la mayoría para gobernar.

Mientras tanto, en las calles, los incidentes y cargas policiales se han saldado con 40 detenidos. Los botes de humo y los molotovs volvieron a la plaza Syntagma.

Tsipras defendió su acuerdo recurriendo al “todo” o “nada” y argumentando que era la única salida posible, que las otras dos opciones eran la bancarrota del estado o la salida del euro.

Información inicial:


En estos momentos el parlamento griego está debatiendo la aprobación o no del “acuerdo” alcanzando por Tsipras con el eurogrupo que supondría, de facto, la humillación de Grecia a las imposiciones mafiosas de la Troika. Mayoría de la cúpula de Syriza se opone al acuerdo. Incidentes en las calles que han sido respondidos con represión por las fuerzas antidisturbios. Botes de humo y cargas por un lado, molotovs y petardos por el otro. Así está el ambiente en Grecia a estas horas de la noche, a la espera de que se conozca el resultado final de la votación.

Más de la mitad de los miembros del Comité Central de Syriza han rechazado el acuerdo alcanzado por el primer ministro, Alexis Tsipras, para que Grecia reciba un tercer rescate financiero, que han considerado una “humillación” para el pueblo griego.

Antes de que el Parlamento decida si aprueba o no la ayuda internacional y las condiciones que lleva aparejadas, la cúpula de la coalición gobernante se ha posicionado mayoritariamente en contra. De los 201 miembros que componen el Comité Central, 107 han dicho ‘no’ al acuerdo, al que Tsipras dijo sentirse “obligado”.

Por esa razón, Tsipras ha advertido a los miembros del grupo parlamentario de Syriza de que le será difícil continuar como primer ministro si no cuenta con su apoyo en la votación, según fuentes gubernamentales citadas por Reuters. Tsipras, asimismo, ha llamado al presidente griego antes de la votación, según ha informado la cadena Mega TV.

Por su parte, el ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos, pidió hoy el voto del Parlamento para un acuerdo que dijo no saber si va a aportar frutos positivos y cuya firma supuso la decisión más difícil de su vida. “La mañana de lunes fue el día más difícil de mi vida. No sé si hicimos lo que debíamos hacer. Sé que no teníamos alternativa”, dijo.

Al tiempo que el Parlamento heleno debate las medidas pactadas por el primer ministro, miles de personas se manifestaban en el centro de Atenas para protestar contra dicho paquete de reformas. La confederación de sindicatos del sector público (ADEDY), que hoy había convocado una huelga de 24 horas contra el acuerdo, reunió en la plaza de Syntagma, donde se encuentra la sede del Parlamento, a unas 2.500 personas, según cifras de la policía.

En esta plaza se produjeron incidentes aislados cuando un grupo de personas lanzó cócteles molotov a los agentes que respondieron con gases lacrimógenos. Unas triste imágenes que recuerdan a las vividas en 2012 con la aprobación del segundo rescate. Así no, Alexis, así NO.

Para los miembros de Syriza críticos, el pacto conocido el lunes por la mañana es “resultado de las amenazas” de los acreedores, que plantearon un “ahogo económico”, según el portal del semanario Proto Thema. En este sentido, han reprochado que incluya “términos de supervisión humillantes que son destructivos” para Grecia y su ciudadanía.

Las críticas contra Tsipras también han llegado al Gobierno, del que se han salido en las últimas horas varios de sus miembros. Entre los cargos dimitidos figura la viceministra de Finanzas, Nadia Valavani, que ha tachado de “inútiles” las medidas incluidas en el acuerdo, según el periódico Kathimerini.


Tsipras agotó “todas las soluciones posibles”

El primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, ha justificado ante sus compañeros de SYRIZA que agotó “todas las soluciones posibles” antes de firmar el acuerdo con el que su país obtendrá un tercer rescate, reprobado por más de la mitad de la cúpula de la coalición de izquierdas gobernante. “Intentamos negociar lo mejor que pudimos. Nadie puede dudar de las intenciones y de los esfuerzos del Gobierno para lograr una solución aceptable”, ha explicado Tsipras, que se ha reunido con el grupo parlamentario de SYRIZA, según el periódico ‘Kathimerini’.

Antes de que el Parlamento decida si aprueba o no la ayuda internacional y las condiciones que lleva aparejadas, la cúpula de la coalición gobernante se ha posicionado mayoritariamente en contra. De los 201 miembros que componen el Comité Central, 107 han dicho ‘no’ al acuerdo. El primer ministro ha subrayado que está abierto a escuchar“alternativas fiables y realistas”, pero ha instado a los diputados de su bloque a mantener la unidad al margen de posibles discrepancias.

Las críticas contra Tsipras también han llegado al Gobierno, del que han salido en las últimas horas varios de sus miembros. Entre los cargos dimitidos figura la viceministra de Finanzas, Nadia Valavani, que ha tachado de “inútiles” las medidas incluidas en el acuerdo.

Agencias/Prensa

INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA:

DECLARACIÓN de 110 (de un total de 201) miembros del CC de Syriza

El 12 de Julio en Bruselas tuvo lugar un golpe que demuestra que el objetivo de los dirigentes europeos era aplicar un castigo ejemplar a un pueblo que había osado aspirar a otro camino, diferente del modelo neo-liberal de austeridad extrema. Es un golpe dirigido contra cualquier noción de democracia y soberanía popular.

El acuerdo firmado con las “instituciones” es el resultado de amenazas de estrangulamiento económico inmediato y representa un nuevo Memorando que impone condiciones humillantes y odiosas de tutelage que son destructivas para nuestro país y nuestro pueblo.

Somos conscientes de las presiones asfixiantes que se ejercieron sobre la parte griega, pero sin embargo consideramos que el orgulloso NO del pueblo trabajador griego en el referendum no permite al gobierno ceder ante la presión de los acreedores.

Este acuerdo no es compatible con las ideas y los principios de la Izquierda, pero, por encima de todo, no es compatible con las necesidades de las clases trabajadoras. Esta propuesta no se puede aceptar por parte de los miembros y los cuadros de Syriza.

Llamamos a la convocataria inmediata del Comité Central y hacemos un llamado a los militantes, cuadros y a los diputados de Syriza a preservar la unidad del partido sobre la base de nuestras decisiones congresuales y nuestros compromisos programáticos.

Atenas, 15 de Julio 2015

(fuente: AVGI, periódico no oficial del partido)

viernes, 10 de julio de 2015

Schafik Handal y su amistad con Raúl Castellanos Figueroa



Roberto Pineda


La inesperada muerte en Moscú en octubre de 1970, del dirigente comunista salvadoreño Raúl Castellanos Figueroa, entristeció a centenares de luchadores sociales y militantes del PCS de esa época. Y ocasionó que los comunistas desafiaran al régimen militar y salieran de la clandestinidad a marchar acompañando sus restos mortales por las calles de San Salvador, con la bandera roja de la hoz y el martillo, por vez primera después de la derrota de la revolución de enero de 1932.


Raúl, de 46 años, docente de la UES, militante del PCS desde 1950, hijo del también comunista Jacinto Castellanos Rivas y esposo de la revolucionaria costarricense Rosa Braña, había pertenecido al comité secreto de huelga que logró en mayo de 1944 la renuncia del General Martínez, y fue uno de los dirigentes principales del Frente Nacional de Orientación Cívica, que enfrentó victoriosamente al Coronel José María Lemus, así como del Partido Revolucionario Abril y Mayo.


Era una persona muy respetada y apreciada. En el cementerio Schafik Handal pronunció las palabras de despedida para este cercano amigo y camarada de lucha. Con lagrimas en los ojos, y voz entrecortada, inició Schafik afirmando que “es grande la tristeza que oprime los corazones de nosotros, los comunistas, en este momento en que cumplimos la dolorosa tarea de entregar a la madre tierra los restos de nuestro querido camarada, Raúl Castellanos Figueroa.”
“Recordamos aquellas audaces tareas tuyas como Director de Opinión Estudiantil clandestina que desafiando la persecución policial, salía a las calles, y recorría d emano en mano del innumerable pueblo, serpenteando o restallante como látigo de castigo sobre las espaldas de la sanguinaria tiranía del General Maximiliano Hernández Martínez.”


Agrega que “recordamos tu valiente y ejemplar trabajo como miembro de aquel glorioso Comité de Huelga estudiantil que organizó y dirigió hasta la victoria la Huelga General de Brazos Caídos que derrumbó a Martínez el 9 de mayo de 1944, cuando éste ahogaba en sangre contra el paredón de los fusilamientos a mansalva en las calles de San Salvador, a tantas decenas de patriotas, civiles y militares, que el 2 de abril se alzaron en armas contra la tiranía.”
Enfatiza que “aunque nuestro Partido era en extremo débil, sus miembros, desde su dirigencia hasta la base, participaron en los combates de Abril y Mayo de 1944, incluso con los fusiles del inolvidable 6o. Regimiento de San Salvador y del 5to. Regimiento de Santa Ana.”
Recuerda que en plena guerra fría “era muy difícil entonces decidirse a tomar el camino de los comunistas, pero tú, Raúl, te hiciste comunista en esos años, cuando la victoria revolucionaria apenas podía vislumbrarse en el lejanísimo porvenir, más como una deducción teórica que como una posibilidad reala la vista de todos, como sí lo es soy.”


“Y más difícil aún resultaba unirse al Partido Comunista de El salvador, aplastado bárbaramente en 1932, cuando aún no había cumplido dos años de existencia y desde entonces calumniado sin posibilidad de respuesta ni defensa, perseguido implacablemente, reducido a la mínima expresión de un puñado de un puñado de firmes obreros, campesinos e intelectuales revolucionarios.”


Indica que “Raúl al conocer la noticia de tu muerte, hemos recordado que te hiciste miembro de la Juventud Comunista en México, en estas condiciones difíciles para el socialismo y para el movimiento comunista del mundo, cuando eras allá un brillante alumno de la Facultad de Economía. “


“Y hemos recordado que retornaste a nuestro país en 1950 y que, despreciando las magnificas oportunidades que se te abrían para que hicieras carrera y amasaras fortuna como funcionario público, preferiste tomar un lugar ene e combate y sacrificio en este querido Partido Comunista nuestro, que estaba entonces soterrado bajo la montaña de la difamación esparcida a diario durante 18 años, soterrado en la clandestinidad profunda, inexistente para la casi totalidad de nuestro pueblo trabajador, a cuya causa se encuentra entregado invariablemente desde su fundación , un soleado día de marzo de 1930 a orillas del Lago de Ilopango.”
Subraya Schafik que “hemos recordado Raúl, las persecuciones de 1951 y 1952, la valiente y serena actuación tuya en la clandestinidad personal, reagrupando las escasas y dispersas fuerzas de nuestro maltratado Partido y del renacimiento del movimiento obrero sindical, cuya destrucción era el verdadero objetivo de la reacción que nos reprimía con el pretexto de truculentas historietas sobre inventados planes del Partido Comunista para un levantamiento armado.”


“Hemos recordado, Raúl, tu anónimo trabajo de años ayudando a la formación de los militantes obreros y campesinos, tu trabajo anónimo formando a los jóvenes comunistas universitarios. A muchos de nosotros tu nos guiaste en nuestros primeros pasos, cumpliendo la tarea que te había encomendado el Comité Central. Hemos recordado, Raúl, tu trabajo de organización e impulso a la solidaridad con el pueblo cubano cuando luchaba por derribar la tiranía de Batista y en su patria las calles de las ciudades y las escarpadas alturas de la Sierra Maestra parían héroes y mártires…”


Comparte que “en octubre de 1962 te capturó la policía precisamente cuando en la Plaza Libertad, y bajo la persecución que ya casi duraba dos años en contra tuya y de decenas de de nosotros, saliste, como tantas otras veces, para encabezar a solidaridad de nuestro pueblo hacia Cuba Socialista, que sufría el bloqueo militar de Estados Unidos, la inminente amenaza de los bombardeos y el sangriento desembarco de los marinos yanquis.”
“Hemos recordado, Raúl, estos últimos veinte años de la vida de nuestro Partido y de tu vida y hemos comprobado que no se puede separar una de la otra. Tus horas, meses y años han estado intima y totalmente ligados a la vida de nuestro Partido, a las luchas promovidas por él, a las luchas de los trabajadores.”


“Fuiste siempre un gran impulsor de la solidaridad de nuestro Partido y nuestro pueblo con la lucha de todos los pueblos del mundo. Desarrollaste en nuestras filas el cariño y la fraternidad hacia el gran partido de Lenin, el Partido Comunista de la Unión Soviética, hacia los Partidos Comunistas y Obreros que gobiernan y dirigen la construcción de la nueva sociedad en los países socialistas de Europa, Asia y América.”


Indica Schafik que “fuiste tú, Raúl, quien pronunció el año pasado el último discurso de nuestra campaña de denuncia contra el peligro de guerra entre El Salvador y Honduras, campaña de denuncia del fondo reaccionario y anti-popular de esa guerra y del papel criminal que en ese conflicto jugaba el imperialismo yanqui y las oligarquías terratenientes y capitalistas en general de ambos países. Apenas unas horas antes del estallido de la guerra, tu pronunciabas en Santa Ana ese discurso del más profundo amor al pueblo salvadoreño y al pueblo hondureño y encendido en llamas de quemante acusación contra los explotadores de los dos pueblos…”
Enfatiza que “Raúl fue un firme partidario de la unificación de las fuerzas democráticas y populares de nuestro país. Son testigos de sus afanes unitarios, los dirigentes de todos los partidos y organizaciones sociales democráticas en nuestro país. Raúl combatió el sectarismo en nuestras filas y se ganó el cariño de todos los que, fuera de ellas se relacionaron con él, lucharon o trabajaron junto con él.”


Agrega que “Raúl fue un intransigente defensor de la unidad interna del Partido Comunista de El Salvador y la defendió siempre, convencido de que la unidad de los comunistas dentro de su Partido es una condición decisiva y una garantía para promover y desarrollar la organización, la lucha y la unidad de la clase obrera y de todo el pueblo.”
“Camarada Raúl! Has llegado al final de tu primera jornada de lucha revolucionaria…Al finalizar esta primera jornada has hecho de tu muerte un postrer aporte a la causa de nuestro Partido, rompiendo la conspiración de silencio , el bloqueo de silencio mantenido en su contra durante 30 años. Tú has hecho Raúl, que nuestro pueblo sepa hoy que existe el Partido Comunista de El Salvador…”


Explica que “nuestro Partido ha sufrido mucho, tú lo sabes bien. Se cuentan por miles nuestros muertos y no hay cárcel del país que no esté ligada a nuestra historia. Quisiéramos reunir a todos nuestros muertos, pero no podemos porque sus huesos desaparecieron en la humedad de la tierra de los zanjones donde fueron sepultados después de masacrarlos. Sólo unos cuantos están aquí regados en estos cementerios, pero aunque solo sea a estos, los iremos reuniendo aquí en esta tumba junto contigo Raúl.”


“Con el tiempo y de acuerdo a nuestras posibilidades vendrán aquí Martí, Luna, Agustín Farabundo, Alfonso Zapata, Saúl Santiago Contreras, Oscar Gilberto Martínez, Modesto Ramírez, Ismael Hernández, Fidelina Raimundo y tantos otros. Raúl ahora comienzas tu segunda y eterna jornada revolucionaria ¡ Ya no estarás físicamente presente , pero tus opiniones, tus enseñanzas, tu ejemplo, continuaran sirviendo por siempre a nuestro Partido, formarán nuevas generaciones de comunistas, y cuando la revolución triunfe en nuestro país, ayudarán a educar a todo el pueblo.”
Se despide Schafik en nombre de “todos y cada uno de los miembros de nuestro Partido Comunista. Créeme que cada una de estas palabras nos duelen a todos…Compañero, amigo, camarada…adiós.”

jueves, 9 de julio de 2015

La Guerra Social: Código y Clave. Parte X




Dagoberto Gutiérrez*

De la Guerra Civil a la Guerra Social

Tanto la guerra civil pasada como la guerra social presente, cuentan con un contexto histórico determinado de donde vienen sus características y las circunstancias de su desenvolvimiento.

La guerra civil fue movida por una exclusión política que reservaba el pastel del aparato del Estado y el de la economía a un sector minoritario oligárquico. Los sectores que fuimos capaces de organizar la rebelión construimos una alianza política (acuerdo político con cemento político) a la que llamamos FMLN. Una parte de este acuerdo buscaba establecer formas políticas de democracia burguesa para ejercer el poder político, en sustitución de las agotadas formas oligárquicas, y vías capitalistas para una economía pensada de manera diferente que sacaran al país del atraso y de los barrancos en que se encontraba y se encuentra. Otra parte de los  negociadores del acuerdo íbamos más allá, buscando sustituir todo el sistema político y económico por otro verdaderamente democrático, donde el ser humano fuera el centro de la atención estatal y que la sociedad toda: la economía, la educación y la salud fueran democráticas.

Hay que saber que al final de esta guerra civil se logró la derrota de la dictadura militar de derecha, montada en el país en 1932, logrando que la Fuerza Armada cesara en su función de clase gobernante y terminara con su monopolio de usufructo del aparato del Estado. El agotamiento de la Fuerza Armada como clase gobernante abrió pasó a una nueva clase gobernante, de la que ya formó parte la antigua guerrilla (los nuevos funcionarios públicos: diputados/as, alcaldes/as, ministros/as y hasta presidente de la República),  poniendo fin a su exclusión política e incorporándolos al sistema político, como participantes del usufructo del botín de la cosa pública.

Por supuesto que en el terreno de la reforma política, el proceso no llegó a lograr la derrota de la antigua clase gobernante porque los llamados Acuerdos de Paz no tocaron los elementos estructurales fundamentales, ni alteraron la naturaleza del poder autoritario, ni la manera de ejercerlo. Y, desde luego, cuando los representantes de la antigua insurgencia se volvieron funcionarios, se convirtieron, junto con la oligarquía, en defensores del orden y del sistema que seguía siendo el mismo contra el que se había organizado la rebelión. Es decir, que el viejo poder oligárquico había sido fortalecido y asegurado.

Aquí encontramos una confrontación entre elementos de reforma política, discretos y tímidos, y reformas económicas, audaces y brutales, que, decididas, financiadas y organizadas por poderosas transnacionales y los viejos poderes oligárquicos locales, terminaron agotando y hasta impidiendo eventuales avances político democráticos.

Era el neoliberalismo en todo su esplendor y aplicado en nuestra sociedad a sangre y fuego, junto al régimen político fortalecido con la inclusión de la antigua fuerza insurgente. Toda la legislación y las políticas para montar el neoliberalismo, iniciado con los programas de ajuste estructural y las privatizaciones, contaron con los votos y las decisiones de las y los diputados y  funcionarios provenientes de la antigua guerrilla.

Por eso es viable afirmar que el modelo económico neoliberal terminó impidiendo toda posibilidad de reforma política democrática en el país, aunque, cuando las antiguas fuerzas insurgentes asumen el papel de gobernantes, junto con las antiguas fuerzas oligárquicas, y cuando se inicia el reparto del pastel, se puede afirmar que el país se encontraba con cierta reforma democrática por arriba, y esto funcionaba como una carta de presentación en el exterior, porque el país exhibía, por primera vez, a una “izquierda” y a una derecha gobernando conjuntamente, y esto era entendido como un avance democrático en una sociedad incluyente, cuando, en realidad, lo que ocurría era que la antigua fuerza insurgente estaba gobernando con la oligarquía y para la oligarquía, de manera muy clara y muy consciente.

Sin embargo, el modelo económico montado a sangre y fuego era y es totalmente excluyente, tanto de los seres humanos como de los trabajadores, como de toda forma política democrática. Por eso, el modelo neoliberal funcionó como una especie de contrarreforma que impidió, incluso, el establecimiento de formas de democracia burguesa en el país. Para este neoliberalismo, toda forma democrática, por mínima que sea, es una amenaza que reduce las ganancias y utilidades de las empresas, y hay que impedirla.

En este escenario, las condiciones para una democracia burguesa se vuelven raquíticas e inviables, y por eso es que nos encontramos con una Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia que aparece y parece como luchadora solitaria en defensa de las reglas de esa democracia.

El criterio fundamental de sujeción a una Constitución política burguesa resulta, hasta ahora, un afanoso sueño erizado de enemigos y de poderosas resistencias. Nadie más lucha por la democracia que parece ser una fruta extraña en medio del hambre, la soledad, la incertidumbre y la inseguridad, que azotan a los seres humanos.

Finalizada la exclusión política para las fuerzas insurgentes, desde arriba, el mercado neoliberal se apropió de la sociedad y de toda la vida del país, definiendo una nueva exclusión para millones de personas, sobre todo jóvenes de las periferias urbanas, que fueron sacados de todo disfrute del pastel de la economía. Aunque aparecían como consumidores no tenían trabajo, y sin dinero en los bolsillos no podían comprar todo lo que ese mercado libre exigía que compraran. Tampoco tenían educación, ni salud, ni trabajo, ni vivienda, ni familia, ni patria.

Para poder funcionar como consumidores, se tornó inevitable la emigración que asegurara las remesas del consumo.

Al mismo tiempo, en la periferia de la vida  y de la sociedad se decidió participar en el reparto de ese pastel económico a sangre y fuego, usando la violencia, la fuerza y la imposición, tal y como se hacía y se hace en toda la sociedad.

Las llamadas bandas aparecieron actuando y organizándose en ese mundo periférico. Se trataba de un fenómeno creado como una especie de efecto no intencional (como dirían los teóricos neoliberales), que era esperado, pero al mismo tiempo ignorado, porque no se esperaba que tomara las dimensiones que ha alcanzado después de largas décadas de evolución.

Mientras arriba, la antigua insurgencia disfrutaba del aparato estatal y del botín económico, en la periferia, los miles de excluidos deciden luchar para sobrevivir, para hacerse consumidores y participar en el botín del pastel de una economía que les ofrecía millones de mercancías. Pasan a construir una economía basada en la renta, proveniente de la amenaza, la fuerza y el crimen, hacia abajo y debajo de la sociedad. Aunque el crimen sea la característica esencial de todo este orden, arriba y abajo.

Estos sectores periféricos entienden que para sobrevivir necesitan organizarse en pandillas, precisamente en pandillas que les proporcionan fuerza, pertenencia e identidad. De esa manera, lo que estamos llamando pastel económico es apropiado por estos sectores que tienen la fuerza para arrancar una parte de ese pastel, sin solicitarla ni negociarla, porque su fuerza es aplicada brutalmente abajo de la sociedad, entre los sectores más pobres y más débiles.

El funcionamiento de esta fuerza no afecta ni la estabilidad, ni el desarrollo del mercado capitalista neoliberal, más bien lo fortalece y lo asegura mediante el terror abajo. La figura de la renta aparece como una lógica e inevitable decisión para construir abajo un poder económico correspondiente a un poder social y político de una fuerza organizada y actuante. Ese poder económico tiene la escuela del poder económico capitalista y neoliberal. En definitiva, ese capital proveniente de la renta nutre toda la economía dominante en el país y fluye como cualquier otro. Al fin y al cabo, a ningún capital ni capitalista le interesa el origen del dinero.

Hay que saber que esta fuerza tiene un ámbito socialmente determinado, es el mundo de los pobres y el de los de abajo, por ahora;  a diferencia de lo que ocurrió en la década de los 70´s del siglo pasado, cuando aparecen sistemáticamente los primeros grupos armados, cuyas exigencias eran políticas y tenían que ver con la democracia. En el caso de la fuerza que estamos analizando se trata de reclamos sociales de pura exclusión en una sociedad brutal y sangrienta que crucifica a la humanidad.

En este ámbito social y político, nos encontramos ante formas de gobierno dictatoriales, puras y duras, donde no alcanza a funcionar ni la más elemental alternancia de la democracia burguesa, aunque resulta evidente que en el caso del partido FMLN, nos encontramos con una propuesta política, con un pensamiento político, con un proyecto político, identificado en todas sus esquinas fundamentales a la propuesta, al pensamiento y al proyecto de ARENA. Y, es más, ni los énfasis resultan diferentes porque, en el caso de los partidos estadounidenses, republicanos y demócratas,  que todos sabemos que son simples agrupamientos de un solo partido, hay que darse cuenta que estos dos agrupamientos manejan diferentes énfasis en ciertos temas y en ciertas circunstancias. Pero, en el caso de ARENA y FMLN, resulta que ni los énfasis los separan.

En estas circunstancias, nos encontramos con un poder político, cuya naturaleza y ejercicio siguen siendo oligárquicos y autoritarios. Así las cosas, todo este jardín resultó estar suficientemente  abonado para que una guerra social se desplegara con toda su fuerza y presencia. Esto es lo que ocurre actualmente.

*Vicerrector de la Universidad Luterana Salvadoreña.
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


DONALD TRUMP, EL GORBACHOV DE NORTEAMÉRICA: ASÍ SE FRACTURA EL IMPERIO DESDE DENTRO

  Razones de Cuba   Desde La Habana, donde hemos visto caer imperios a lo largo de 500 años, la situación de Estados Unidos en junio de 20...