Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

jueves, 23 de julio de 2015

Principios básicos del materialismo dialéctico y el materialismo histórico


Héctor Bermejo

Una guía básica sobre materialismo dialéctico y materialismo histórico para que aquellas y aquellos que aún no se han iniciado en el marxismo tengan la posibilidad de hacerlo a través de un texto sencillo con puntos interesantes sobre ciencia, filosofía e historia.
Marx-Engels



Breve introducción al materialismo dialéctico

• ¿Qué entendemos por materialismo dialéctico?

El materialismo dialéctico es una concepción de la naturaleza y sus fenómenos representada de manera dialéctica y materialista. Esto es, ni más ni menos que el contrapunto de lo que sería una caracterización idealista y metafísica de la naturaleza. A lo largo de la historia los filósofos se agruparon en dos corrientes que defendían posturas antagónicas respecto a la prioridad en el orden universal entre el espíritu y la naturaleza. Aquellos que opinaban que el espíritu precedía a la naturaleza abrazaron el idealismo, mientras que los que defendían la posición contraria optaron por el materialismo. En tanto, la dialéctica se basa en encontrar las contradicciones de un adversario para superarlas y encontrar la verdad mediante el análisis y la argumentación. Este método amplió su umbral para aplicarse al estudio de la naturaleza, llegando a la conclusión de que ésta se halla en perpetuo cambio y movimiento, desarrollándose de tal manera que las contradicciones inherentes en el todo, es decir, en el universo, son el motor y el resultado de la acción recíproca de las fuerzas contradictorias de la misma naturaleza. Es por ello que la dialéctica es el contrapunto de la metafísica, pues ésta entiende el mundo desde el punto de vista de la verdad absoluta; de la realidad estática de un universo ajeno a los procesos dialécticos.

• ¿Qué es la verdad absoluta?

El diccionario Rosenthal-Yudin del XVIII Congreso del PCUS describe el término verdad absoluta observando que “por verdad absoluta, en metafísica, se entiende la inmutabilidad del conocimiento humano. Considerando todos los objetos y fenómenos como inmutables y dados de una vez para siempre, la metafísica admite toda verdad como acabado y definitivo resultado del conocimiento. El materialismo dialéctico niega tal género de verdad absoluta. El conocimiento representa en sí un proceso histórico de movimiento de la ignorancia al saber, de la noción simple de los distintos fenómenos y partes de la naturaleza, hacia su más profunda y completa comprensión y el descubrimiento continuo de nuevas leyes de su desarrollo. Cada grado de conocimiento está limitado por el nivel de la ciencia y las condiciones históricas de la vida social, que inevitablemente hacen relativos, es decir, incompletos, nuestros conceptos de la naturaleza. Empero, siendo relativas las verdades que nuestro conocimiento descubre, contienen, a la vez, partículas de la verdad absoluta, por cuanto reflejan exactamente, aunque de modo incompleto, el mundo objetivo exterior. Por eso, el conocimiento logrado mediante verdades incompletas y relativas, nos aproxima a la verdad absoluta, es decir, al conocimiento pleno y universal del mundo objetivo. Sin embargo, un conocimiento que agotase el mundo objetivo, sería absurdo. Ello sólo sería posible en condiciones dadas, si el mundo material dejara de desarrollarse, se detuviera en su movimiento y se agotase a sí mismo. Pero eso no será nunca. El mundo se encuentra en estado de eterno cambio y renovación. Por consecuencia, el conocimiento, que es reflejo racional del mundo exterior, es también inagotable y nunca puede acabar, como inagotable e infinito es el mundo”. De este modo, podemos encontrar algunas diferencias entre el materialismo dialéctico y el idealismo o la metafísica.

• La génesis del materialismo dialéctico

La dialéctica fue desarrollada por el filósofo alemán Hegel. Karl Marx y Federico Engels tomaron las ideas de este filósofo como base estructural, sin significar ello que su método fuera estrictamente hegeliano, pues lo que Marx y Engels hicieron fue dar una vuelta a la dialéctica de este gran pensador, tomando las partes fundamentales de su racionalismo; desechando las partes irracionales. Asimismo, Marx y Engels tomaron el materialismo de Ludovico Feuerbarch para desarrollar su propia versión; mucho más avanzada y completa. El materialismo de Feuerbach estaba incompleto ya que no observaba el valor práctico de lo sensorial como algo subjetivo, sino como una forma de contemplación, es decir, obviaba la realidad material de la actividad humana y lo sensorial. Es más, Feuerbach observaba al hombre de forma abstracta, sin contemplar el conjunto de relaciones sociales que derivan en la realidad del mismo, sin atender al carácter revolucionario de la actividad práctica en el conjunto de la sociedad, algo que Marx y Engels desarrollarían de manera magistral con su materialismo histórico.

El materialismo dialéctico se opone frontalmente a la metafísica, ya que ésta ve la naturaleza como algo estático y casual en la que los objetos y los fenómenos están en donde están por puro azar o por la intervención de algún ser divino sin mantener una relación de dependencia o reciprocidad. Ésta es una de las razones por las que el materialismo dialéctico es rechazado por los reaccionarios desde sus inicios, pues cuestiona el estatus y el origen de la explotación del hombre por el hombre. Recordemos que durante la época en la que Marx y Engels vivieron aún existía la esclavitud, y que ésta se justificaba bajo el pretexto de que “dios lo disponía”. De esta misma manera se justificaron el colonialismo y otras atrocidades en períodos posteriores a la muerte de estos grandes pensadores y revolucionarios. La dialéctica materialista considera que la naturaleza es algo que está en continuo desarrollo y movimiento, que se sustenta en el cambio y la constante renovación, y es por ello que todos los elementos contradictorios entre sí han de ser estudiados de manera independiente, desde su inicio hasta su fin, dando con todos los elementos posibles desde su principio hasta su final, desde su nacimiento hasta su desaparición. Respecto a esto, Federico Engels interpretó que “toda la naturaleza desde sus partículas más minúsculas hasta sus cuerpos más gigantescos, desde el grano de arena hasta el sol, desde el protozoo hasta el hombre, se halla en estado perenne de nacimiento y muerte, en flujo constante, en movimiento y cambio incesante”.

Asimismo, cabe señalar existen otras vertientes del materialismo que deben ser analizadas, como el materialismo metafísico —o mecanicismo—, que pese a tener una concepción materialista llegó a ser caracterizado como vulgar por Engels, tanto por su incapacidad para adaptarse al desarrollo de los nuevos avances científicos como para aplicarse al estudio de las sociedades, ya que existen convenciones diversas según el lugar en el que nos encontremos; convenciones que rompen con la secuencia lógica de cualquier planteamiento mecanicista por su caracterización diversificada, aún tratándose de elementos aparentemente similares. De hecho, el físico Werner Heisenberg demostró en 1925 que a medida que se profundiza en el proceso de determinación de la posición de una partícula, mayor es imposibilidad de calcular sus movimientos lineales, y por ende su velocidad. Mientras el materialismo mecanicista defiende una realidad en la que el mundo está compuesto por objetos y partículas que se relacionan entre sí de un modo pasivo, la dialéctica materialista establece que todo fenómeno natural es un proceso establecido mediante una serie de leyes —que veremos con posterioridad—.

Del materialismo dialéctico también cabe destacar el desarrollo de la idea del objeto desde la concepción humana. Si los idealistas tienden a pensar que los objetos no existen sin la mente, es decir, que son una serie de sensaciones combinadas; el materialismo dialéctico opina que los objetos existen de manera independiente a la mente, siendo las ideas imágenes de estos. Asimismo, el concepto de idea es algo que la metafísica idealista no ha sabido superar, pues según ellos, las ideas son algo más allá de la materia. La verdad es que las ideas no son más que un producto del cerebro derivadas de una serie de procesos eléctricos y químicos. Desde los sueños hasta la acción de ponerse un zapato, toda idea, toda imagen; es producto del constante movimiento de la materia. En ese flujo constante, en ese movimiento y cambio incesante, es donde entra la contradicción, pues todo proceso de cambio se halla integrado en un movimiento progresivo de tránsito del viejo estado cualitativo al nuevo, de lo simple a lo complejo. Así pues, la lucha incesante de lo viejo y lo nuevo, lo que muere y lo que se desarrolla, es lo que genera el proceso de cambios cualitativos en toda materia. E.g. Para que una especie se extinga o evolucione han de darse una serie de contradicciones y luchas entre opuestos que recorran un proceso histórico totalmente ajeno a cualquier ciclo estático interminable. Mientras la metafísica cristiana cree que el mundo tiene una edad de 5775 años —en 2015—, la dialéctica materialista demuestra de manera científica que el universo es algo muchísimo más antiguo; un lugar en el que los hombres y las mujeres descienden de criaturas que surgieron en los mares hace millones de años, y no de la voluntad de un ser divino caprichoso. Todo es un proceso de constante desarrollo cuyo motor es la lucha entre opuestos, la contradicción. Asimismo, la dialéctica se fundamenta en el método científico, que es utilizado para la producción de conocimiento. Cabe señalar que el método científico derivó posteriormente en el materialismo histórico, que es una ciencia regida por normas y leyes cuyo fin describiremos a continuación.

• El método científico y las leyes de la dialéctica

El método científico se distingue por aplicarse mediante los siguientes pasos:

1 – Observación: Consiste en aplicar los sentidos a un objeto o fenómeno, para analizarlos tal como se presentan en la realidad.

2 – Inducción: Consiste en extraer el principio particular, o los principios particulares de cada objeto o fenómeno observados.

3 – Hipótesis: Consiste en realizar un planteamiento mediante la observación.

4 – Experimentación: Consiste en probar una hipótesis.

5 – Antítesis: Consiste en demostrar o refutar una hipótesis.

6 – Tesis: Consiste en sacar una conclusión, o una serie de conclusiones. Todo lo mencionado anteriormente —salvo el método científico en sí, que deriva en muchas ramas— se encuadra dentro de una serie de leyes de la dialéctica, que a su vez son leyes del movimiento de la realidad.

• Las leyes de la dialéctica son las siguientes:

1 – Ley de la interacción universal.

2 – Ley del movimiento universal.

3 – Ley de la unidad y la lucha de los contrarios.

4 – Ley de la transformación de la cantidad en cualidad.

5 –  Ley del desarrollo en espiral de la materia.

Ley de la interacción universal

Esta ley afirma que todos los elementos de la realidad existen bajo una relación estructural con el resto de los elementos la misma. Esto significa que ningún elemento de la realidad existe de manera aislada, tal y como propone la filosofía clásica cuando trata de comprender los elementos de la realidad mediante la abstracción; de un modo independiente.

Ley del movimiento universal

Esta ley afirma que la realidad no es perpetua sino que está en movimiento constante. Es por ello que cada elemento debe ser comprendido en la medida que se le pueda ubicar dentro del movimiento universal. Necesaria es la distinción entre el movimiento profundo de la realidad, que sólo puede comprenderse a través del entendimiento de las contradicciones centrales o radicales analizando de manera particular teniendo en cuenta factores subyacentes difíciles de encontrar a primera vista, y el movimiento aparente, que puede analizarse inmediatamente.

Ley de la unidad y la lucha de los contrarios

Esta ley afirma que los elementos que entran en contradicción son ínter-dependientes y se necesitan recíprocamente para existir, pese a ser radicalmente opuestos. En este marco, el hecho de que uno de los contrarios desaparezca o sea destruido marcaría la desaparición de la contradicción. Mayoritariamente, el elemento antitético es el que destruye a la tesis, y ésta es lo que tiende a desaparecer.

Ley de la transformación de la cantidad en cualidad

Esta ley afirma que una vez se acumula una determinada cantidad de una misma realidad, se genera un cambio cualitativo que crea una nueva realidad, realidad enfocada a un nivel de realidad superior.

Ley del desarrollo en espiral

Esta ley afirma que una vez llegada a un nivel cualitativo superior, la materia aún conserva particularidades de estados inferiores. Esta ley se contrapone a la concepción metafísica de la realidad, que observa el desarrollo como un círculo cerrado en el que nada nuevo es producido.

Así pues, el progreso del hombre lleva implícito la suma de determinadas características de manera gradual o continua, llegando a un momento límite en el que el más mínimo desequilibrio puede cambiar la realidad de manera radical. En la realidad social, este desequilibrio se mueve por la acción de la colectividad humana, denominada clase social.

A continuación desarrollaré brevemente la aplicación del materialismo dialéctico a la ciencia de la historia, el materialismo histórico.

Breve introducción al materialismo histórico

• ¿Qué es el materialismo histórico?


El materialismo histórico consiste en aplicar las bases fundamentales del materialismo dialéctico al estudio de la historia y la vida social. Siendo también el materialismo dialéctico un método de estudio científico, podemos determinar que el materialismo histórico es una ciencia que se encarga de comprender los procesos históricos a través de la dialéctica materialista. Así como las condiciones y propiedades de los objetos en movimiento de la naturaleza determinan la realidad de esta, las condiciones económicas y sociales del hombre determinan a éste. La condición fundamental para el desarrollo de las condiciones y propiedades elementales del hombre son, en última instancia, el modo para obtener los medios fundamentales para vivir y las formas aplicadas para conseguir los bienes materiales de toda sociedad, es decir, el modo de producción.

El modo de producción se subdivide en dos ramales, que son las fuerzas productivas y las relaciones de producción. Las fuerzas productivas son los instrumentos motrices que permiten que la producción salga adelante, y las relaciones de producción son las relaciones sociales que los productores establecen entre sí para llevar el proceso productivo hacia delante. Dentro de las fuerzas productivas se hallan la fuerza de trabajo, que se distingue por integrar los medios humanos —físicos e intelectuales— puestos al servicio de la producción de bienes; los medios de producción, que son el conjunto de herramientas destinadas a la producción, y la organización del trabajo, que es la manera en la que los productores distribuyen las tareas relativas a éste. Las relaciones de producción también se subdividen en diferentes campos, como la organización del trabajo; las relaciones de propiedad que indican la distribución de los medios de producción, y las relaciones de distribución, que materializan el modo en que el excedente de lo producido es repartido.

El espectro de modos de producción inherentes a una sociedad determina su base económica. Esta superestructura es el eje fundamental de toda sociedad, y se subdivide en una superestructura ideológica y una superestructura política. La superestructura ideológica es el conjunto de convenciones y normas sociales que que influyen en la cultura o las tradiciones de la sociedad, y la superestructura política es el medio mediante el cual se mantiene la base económica. Este medio se refleja en las instituciones legales destinadas a tal fin, como el ejército y la policía, el parlamento, el sistema judicial y sus leyes, etc. Como podemos observar, estas estructuras están sujetas a toda clase de contradicciones, de ahí que la historia sea un proceso de cambios económicos sin fin.

Así como la naturaleza cambia sus formas y no se estanca en tal o cual estado, la producción también se desarrolla afectando de lleno al orden social, a las ideas, a las instituciones, y a todo el ámbito humano. Es por ello que la ciencia histórica, el materialismo histórico, no debe centrarse en lo que hizo tal o cual rey, príncipe o sátrapa en tal o cual lugar o período; debe centrarse en la historia de los productores; las relaciones en la producción de los bienes materiales, y en la historia de los trabajadores y sus respectivos pueblos. De ahí se desprende la importancia de comprender el estudio de la historia desde el materialismo histórico, siendo éste nuestra mejor herramienta para el estudio del universo y sus contradicciones.

A continuación, profundizaremos en el estudio de las relaciones de producción con una breve introducción a la Teoría del Estado.

La Teoría del Estado


Durante las siguientes líneas intentaré abarcar la Teoría del Estado a través de un punto de vista materialista, teniendo en cuenta los fundamentos históricos que originaron el desarrollo de éste. Además trataré de explicar brevemente su evolución y formas a lo largo de la historia, siendo la simplicidad la base fundamental de este argumento, en el que comenzaré con una escueta explicación sobre el significado y los orígenes del Estado, finalizando con un análisis sobre su desarrollo y evolución a lo largo del tiempo.

• ¿Qué es el Estado?

Según la RAE el Estado es “el conjunto de órganos de un país soberano”, pero iremos más allá en la explicación. El Estado es una entidad económica, política y social que organiza las normas dentro —o fuera— de un territorio soberano de manera coercitiva, es decir, una organización que puede ejercer la violencia contra sus miembros de manera legal, siempre y cuando los miembros de esa sociedad hayan infringido las reglas establecidas por ésta, aunque hay diferentes tipos de Estado —como el policial— en el que no es necesario que exista un ordenamiento jurídico para ejercer la represión. Todo Estado tiene un evidente carácter de clase, siendo éste el medio administrativo y armado que ejerce los intereses de una clase social sobre otra, de la clase dominante sobre la clase oprimida. Una cuestión clave respecto al Estado es que éste no tendría la necesidad de existir a partir del mismo momento en el que las clases sociales dejasen de existir, es decir, la esencia fundamental de la que emana la realidad de un Estado es la del propósito de sometimiento de una clase por parte de otra. Mediante esta aclaración, podemos afirmar que el Estado es la dictadura de un grupo predominante sobre un grupo oprimido, independientemente de lo democrático que este pueda ser, ya que su objetivo principal es el mantenimiento del poder económico-político de una clase sobre otra. Tal mantenimiento es conseguido mediante la coerción y la violencia, demostrando que el Estado sería imposible de gestionar sin estos actos.

• Orígenes del Estado

La aparición de los primeros estados se dio con la Revolución neolítica, hacia el año 7000 antes de Cristo. Ésta es la fecha aproximada del inicio de la civilización y el abandono de la barbarie. La población, organizada generalmente por clanes que tenían unos lazos de parentesco, había comenzado a abandonar los hábitos de cazadores-recolectores y a controlar su entorno; un eterno en el que la comida ya no era recolectada, sino generada. Estaban los que domesticaban a los animales —pastores—, y los que domestican a las plantas silvestres —agricultores—. Los pastores y los agricultores comenzaron a entrar en conflicto cuando los rebaños de los primeros comenzaron a pastar y pisar los campos de los segundos. Ese acto de utilización de las propiedades ajenas generó los primeros estallidos de violencia entre los diversos grupos de pastores y agricultores especializados, derivando en conflictos bélicos que permitieron la captura de prisioneros que posteriormente pasarían a ser esclavos; la primera clase social oprimida. Estos acontecimientos históricos ya fueron registrados en las tablillas de los sumerios —la primera civilización conocida—. Evidentemente, los sumerios inventaron una escritura y unas leyes con el fin de que prevalecía el poder de los amos sobre los esclavos. También cabe destacar el abandono de la sociedad matriarcal para la implementación de un tipo de sociedad patriarcal marcada por una mayor agresividad y un entorno más competitivo y belicista. Al aumentar las necesidades de suma de trabajo era necesario adquirir más mano de obra, y los prisioneros de guerra jugaron un papel fundamental para la cobertura de esas necesidades convirtiéndose en esclavos. Las relaciones ínter-tribales pasaron de la colaboración y el trueque al latrocinio sistemático mediante organizaciones para la rapiña de bienes ajenos, aunque cabe destacar que el intercambio entre diferentes facciones jamás cesó. Fue durante ese periodo cuando los seres humanos comenzaron a abandonar el nomadismo para adoptar las costumbres sedentarias; las de los primeros agricultores. La agricultura permitió que las mujeres pudieran alimentar a sus hijos con una mayor facilidad, lo que permitió un sustancial aumento de la población y el nacimiento de los primeros núcleos urbanos. Es el principio del Estado esclavista, la primera fase de la evolución del Estado hacia el capitalismo, pasando por el feudalismo.

• La evolución del Estado

Los diferentes tipos de estado han variado según el desarrollo de la raza humana, la ciencia, la técnica, y sobre todo, según las necesidades de las clases explotadoras predominantes por orden cronológico: los amos, los señores feudales, y los capitalistas.

Como he mencionado anteriormente, la esclavista es la primera forma de Estado, es decir, nació una organización social que permitió el gobierno de los esclavos por parte de sus amos, gobierno que estaba avalado por una legalidad a favor de los amos, creado única y exclusivamente para el control de las posibles tensiones generadas entre las diferentes clases sociales, para el uso de métodos coercitivos de manera legal. De hecho, los esclavos no pertenecían a la sociedad —técnicamente— ya que no eran ni más ni menos que una propiedad privada de los amos. De hecho la ley romana los veía como bienes y, por lo tanto, ni siquiera estaban protegidos ante un asesinato o cualquier acto contra su persona. Los ratios diferenciales entre la población esclava y la población opresora eran sustancialmente favorables a los esclavos por cifras astronómicas, y hubo ejemplos de revueltas esclavas durante aquel tiempo, siendo el de Espartaco el más relevante. Espartaco y su movimiento fueron aplastados por Roma después de una cruenta lucha que costó la crucifixión a todo esclavo superviviente. De hecho 6000 esclavos prisioneros fueron crucificados en la Vía Apia desde Roma a Capua como celebración de la victoria sobre Espartaco. Tales estados nacieron con el fin de mantener a una parte de la sociedad oprimida por otra, es evidente la imposibilidad de que una mayoría trabaje obligatoriamente para una minoría sin la creación de un aparato de coerción permanente. Las capacidades técnicas de del aparato estatal eran infinitamente inferiores a las actuales, por lo tanto, ese aparato tenía un radio de acción mucho más limitado. Los ejemplos de estados esclavistas más cercanos que tenemos son el griego y el romano. Estos estados practicaban la opresión contra la clase esclava independientemente de ser una dictadura, una monarquía, o una República aristocrática o democrática. La esencia del Estado no variaba, independientemente de las diferencias en las formas de gobierno, estaba dirigida al control de los esclavos por parte de sus amos. Cabe recordar que la economía de la Grecia y la Roma antiguas estaba basada principalmente en la explotación de los esclavos y que, jamas, hubieran alcanzado tal desarrollo sin ellos.

Las formas de explotación variaron sustancialmente con el paso del Estado esclavista al Estado feudal. Si el esclavo era una propiedad del amo que carecía de derecho alguno y ni siquiera estaba considerado como un ser humano, el siervo del Estado feudal estaba sujeto a la tierra de un señor al que debía pleitesía. La mayoría de la población seguía siendo rural, y el ratio diferencial entre siervos y señores era favorable a los primeros, siendo estos una amplia mayoría. El Estado seguía funcionando como un elemento coercitivo que oprimía a una mayoría para favorecer a la clase social opresora. La mayoría de los estados eran monarquías, siendo las repúblicas una rareza que se presentó en momentos eventuales. Los campesinos siervos tenían derecho a trabajar para sí mismos una corta serie de días, siendo el trabajo del resto de días para su señor. Los siervos carecían de derechos, siendo en este caso los señores los únicos que los poseían. Las diferencias entre un esclavo y un siervo eran mínimas, pero durante el feudalismo se abrió un marco para emancipación de los segundos, ya que no estaban considerados como una propiedad del señor feudal. Al poder trabajar en sus propias parcelas, los siervos podían ser dueños de sus vidas —hasta cierto punto—, y al poder intercambiar los bienes obtenidos de su trabajo a través de relaciones comerciales y del desarrollo de una industria rudimentaria fueron desintegrando el sistema feudal para dar paso a una nueva forma de opresión, el capitalismo.

La clase capitalista —la burguesía— nació al desarrollarse el comercio y el intercambio de mercancías, principalmente durante el final de la Edad Media. El descubrimiento de América inició una etapa de enorme crecimiento debido a la ingente cantidad de metales preciosos llegados de ultramar. Si bien tuvieron gran importancia durante la etapa feudal, la plata y el oro pasaron a convertirse en un medio de riqueza bien reconocido; un medio transformado en bienes de circulación monetaria básica. Tal riqueza aumentó el poder de los capitalistas, declinando el de los señores feudales. La nueva sociedad se ordenó de un modo en el cual todos los ciudadanos eran iguales ante la ley, con independencia de la riqueza que poseyeran. Los terratenientes y los hombres pobres “eran iguales ante la ley”. La sociedad capitalista se formo bajo la consigna de la libertad, pero esa libertad era únicamente para los propietarios de algún tipo de bien, ya que los proletarios —la nueva clase explotada— se empobrecían cada vez más al ser su fuerza de trabajo su única posesión. La derrota del feudalismo sirvió sin duda alguna para la libertad de los representantes del Estado capitalista, pero recordemos que “el Estado es una entidad económica, política y social que organiza las normas dentro -o fuera- de un territorio soberano de manera coercitiva, es decir, una organización que puede ejercer la violencia contra sus miembros de manera legal, siempre y cuando los miembros de esa sociedad hayan infringido las reglas establecidas por esta. Todo Estado tiene un evidente carácter de clase, siendo este el medio administrativo y armado que ejerce los intereses de una clase sobre otra, de la clase dominante sobre la clase oprimida”. Por tanto, la definición de libertad fue, y es únicamente útil si se habla de los capitalistas, ya que el proletariado difícilmente pudo —y puede— alcanzar la libertad si no posee ningún medio del que beneficiarse sin ser previamente explotado. Una de las principales características del Estado capitalista es la subordinación de los aparatos estatales ante los burgueses. El Estado cumple con un objetivo base de ayudar a los capitalistas para el sometimiento del proletariado, por mucha apariencia de libertad que se pretenda exhibir. En los estados capitalistas el capital lo es todo, siendo el parlamento un mero espectador de las políticas a favor de los opresores capitalistas. Incluso podemos afirmar tajantemente que el parlamento del Estado capitalista-burgués es el instrumento principal para el mantenimiento de la opresión sobre la clase obrera, sobre el proletariado. Por estas razones es más que evidente que el “axioma” de la libertad bajo el Estado capitalista no es más que una simple falacia argumentativa de los generales del capitalismo y sus tentáculos representados por el parlamento burgués y los medios de comunicación voceros de la verdad capitalista, entre otros. No puede existir libertad mientras las clases sociales existan, no puede existir libertad allá donde allá un ser humano explotado por otro, y si existe la libertad, ¿quienes son los privilegiados que disfrutan de ella aparte de quienes tienen la capacidad de oprimir?

• La alternativa socialista

Hay una figura que determina similitudes dentro del Estado esclavista, el Estado feudal, y el Estado capitalista. Esa figura es la dictadura de unos pocos contra una excelsa mayoría; mayoría que era oprimida de manera sistemática por el aparato de control estatal mediante la coerción y la violencia estructural inherente a la razón de ser de cada Estado. Sin embargo la aparición del Estado socialista rompe con la realidad anterior; rompe con la dictadura de unos pocos contra una mayoría para convertirse en la dictadura de la mayoría contra los antiguos opresores. Esa es la dictadura del proletariado.

Existen ejemplos históricos en los cuales las masas oprimidas toman el control del Estado para crear un espacio libre de opresión capitalista, el más claro antes de la llegada del Estado socialista es la Comuna de París, formada por una serie de consejos municipales que eran elegidos de manera democrática entre los distintos distritos de la capital francesa. Evidentemente, los miembros de aquellos consejos pertenecían a la clase obrera. La Comuna suprimió los elementos represivos del antiguo régimen y se encargó de que su representación estuviera formada por obreros. Policía, ejército, y clero fueron apartados del poder por el pueblo con el fin de alcanzar los objetivos fundamentales de este movimiento, pero se olvidó algo fundamental; se obvió la preparación de una autoridad armada para el mantenimiento de tal orden. Es por ello que la Comuna de París fue aniquilada y sus miembros exterminados. El desarrollo de los acontecimientos hubiera sido completamente diferente si la Comuna de París hubiera utilizado el aparato represivo propio del Estado. La irrupción de la teoría marxista y la idea de que antes de la aparición del comunismo ha de haber un periodo de transición planteó un campo de batalla diferente ya que ahora, los obreros podían mantener el poder a través de los órganos que anteriormente les habían oprimido, siendo ellos, en este caso, quienes formaran parte del aparato opresor estatal; siendo la mayoría quien oprimiera a la minoría previamente opresora con la certeza del mantenimiento del poder a través de un sistema de defensa armado y preparado para encauzar cualquier eventualidad.

El desarrollo de la Revolución Rusa de 1917 y el establecimiento de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas demostró que el mantenimiento del poder por parte de los obreros sería posible si la clase obrera cumplía con lo establecido por Karl Marx y Federico Engels. Gracias a la guía de Vladimir Lenin y el Partido Bolchevique la clase obrera consiguió pasar a ser la clase opresora y la burguesía se convirtió en una clase oprimida camino a la extinción. Los obreros se organizaron en soviets; un sistema de asambleas de trabajadores que decidía las políticas a seguir de manera democrática. El partido Comunista se organizó para liderar a las masas y desarrollar el Estado para el periodo de transición hacia el comunismo, el socialismo. La base fundamental del socialismo es la apropiación de los medios de producción para su aprovechamiento común, y no para el enriquecimiento de unos pocos. Mediante este paso, los trabajadores dejarían de ser explotados de manera sistemática y obtendrían una recompensa justa a su trabajo, es decir, se acabaría con toda forma de explotación del hombre por el hombre, dando inicio a una sociedad sin clases. Para ello, fue fundamental que los miembros de la clase obrera tomaran la iniciativa y ocuparan la dirección estatal de la sociedad, cerrando el paso a representantes antagónicos de otras clases sociales. La violencia y la coerción también forman parte de la dictadura del proletariado, sin embargo esta dictadura va dirigida hacia una minoría de la población, la antigua clase explotadora capitalista. Lenin apreció con certeza que “lo que tiene en común la dictadura del proletariado con la dictadura de las otras clases es que está motivada, como cualquier otra dictadura, por la necesidad de aplastar a viva fuerza la resistencia de la clase que pierde la dominación política. La diferencia radical entre la dictadura del proletariado y la dictadura de las otras clases —la dictadura de los terratenientes en la Edad Media, la dictadura de la burguesía en todos los países capitalistas civilizados— consiste en que la dictadura de los terratenientes y la burguesía ha sido el aplastamiento por la violencia de la resistencia de la inmensa mayoría de la población, concretamente de los trabajadores. La dictadura del proletariado, por el contrario, es el aplastamiento de la resistencia que ofrecen los explotadores, es decir, la minoría ínfima de la población, los terratenientes y los capitalistas”. Para que el socialismo triunfara fue necesaria la participación de la clase obrera en la gestión de la sociedad y el Estado, por esa razón era fundamental un agrandamiento de la democracia para el proletariado. Había que derrumbar la democracia burguesa para iniciar un nuevo tipo de democrática a través de un cambio sustancial dentro de esta, para eso era necesaria la transformación de los órganos de representación como el Parlamento en órganos de poder al servicio de la clase obrera. La creación de instituciones básicas de la democracia directa como el mandato imperativo, el referéndum y la revocabilidad de los cargos —entre otras— sustituyeron la democracia burguesa por la democracia proletaria de las trabajadoras y los trabajadores. Lenin supo observar que “la salida del parlamentarismo no está, naturalmente, en abolir las instituciones representativas y la elegibilidad, sino en transformar las instituciones de lugares de charlatanería en corporaciones de trabajo”. La extinción de las clases explotadoras y la posterior desaparición de las clases sociales daría paso al comunismo, es decir, al final del Estado, pero esto no se dio jamás ya que depende por completo del desarrollo de la sociedad dentro del marco histórico. El mismo Lenin apreció que para la desaparición completa de Estado había que llegar al comunismo pleno basado en la máxima “de cada cual, según sus capacidades; a cada cual, según necesidades”. El Estado existiría mientras no se dieran esas condiciones y la primera necesidad vital de cada hombre y mujer no fuera trabajar voluntariamente según su capacidad, existiese plena abundancia en productos de consumo y hubiese un elevada productividad del trabajo.

La historia sigue y los cambios llegarán inexorablemente dando pie a nuevas realidades y nuevos momentos. No cabe la posibilidad de evitarla ocultándose tras un muro de silencio creyendo que ésta pasará a nuestro lado sin afectarnos. Sencillamente hay que decidir de qué manera se ha de participar en ella, y del lado de quienes estar.

• Bibliografía

– Ambrosio García Leal: Sesgos ideológicos en las teorías sobre la evolución del sexo. Tesis doctoral. Codirectores: Jorge Wagensberg y Magi Cadevall. Departament de Folosifia. Facultat de Filosofia i Lletres. UAB.

– Diccionario Rosenthal-Yudin (XVIII Congreso del PCUS).

– Engels: Dialéctica de la Naturaleza.

– Engels: El origen la familia, la propiedad privada y el Estado.

– Lefebvre: Aportes sobre las reglas para el uso del materialismo dialéctico.

– Lenin: I Congreso de la Internacional Comunista. Obras Completas. t.XXVIII.

– Lenin: El Estado y la Revolución. Obras escogidas (vol.2) Editorial Progreso.

– Lenin: La Revolución proletaria y el renegado Kautsky. Obras escogidas (vol.3) Editorial Progreso.

– Lenin: Primera exposición ante el KOMSOMOL en la Universidad Comunista Sverdlov.

– Marx y Engels: Manifiesto Comunista. Editorial Ayuso.

– Marx: Las luchas de clases en Francia. Editorial Ayuso.

– Meliujin: El problema de lo finito y lo infinito.

– Meliujin: El carácter inagotable de la materia.

– Joseph Zias: Crucifixión en la antigüedad.

– Stalin: Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico.

miércoles, 22 de julio de 2015

La guerra social: Código y Clave. XI Parte



Dagoberto Gutiérrez*


El Conflicto estallado.

La guerra social es tratada como un problema de delincuencia y los delincuentes, que son ubicados casi siempre en los abismos de la sociedad como gente fuera de la ley y del orden, son enfrentados y perseguidos por la Policía Nacional Civil y hasta por la Fuerza Armada. Por momentos, se habla de una ola delincuencial que amenaza y hasta rompe la paz social, establecida después de la guerra. Y cuando el ejército se incorpora a la lucha contra esta delincuencia, el problema aparece como un fenómeno fuera de control de la policía.

Poco a poco va apareciendo una coherencia y coordinación en la conducta de los diferentes grupos delincuenciales que actúan en el territorio, se va definiendo una especie de mando o dirección ubicada al interior de los centros penales. Aparece un modus operandi económico basado en una renta, establecida a sangre y fuego, como ya lo hemos dicho anteriormente. En definitiva, de todo ese accionar delincuencial, un poder real emerge con abundante claridad. Se trata de un poder que controla un territorio físico, social y psicológico, un poder que establece directrices de convivencia en los territorios y que es obedecido sin límites gracias al uso y control de la fuerza. De esta manera, este poder establece prescripciones que son obedecidas por una población cada vez más extensa y en territorios también en crecimiento.

El fenómeno se cultiva en un neoliberalismo floreciente en donde el Estado, como un aparato interesado en el bienestar de los votantes, ha desaparecido y se ha convertido en una pieza muy útil del mercado dominante. Así, estas fuerzas que estamos describiendo ocupan el territorio abandonado por el Estado y asumen el control que este Estado no ejerce. A todo esto es a lo que llamamos poder político que es el ejercido sobre una población.

Estas fuerzas, que vienen de ser simples grupos, se convierten en un poder cuando toman el control de la vida de las personas en los territorios, y como tal poder, adquiere dimensión política como factor de ordenamiento de la vida social de miles de personas en un territorio pequeño, abandonado, crucificado por el mercado, y una población sin esperanzas.

A toda esta fenomenología es a lo que estamos llamando guerra social, concepto que requiere ciertas precisiones en sus entornos y también en sus entrañas.

Es una guerra porque tratándose ciertamente de un conflicto, es decir, de una relación de intereses diferentes y confrontados, es uno de esos que no ha sido atendido ni entendido, y mucho menos, solucionado. Todos sabemos que cuando un conflicto no es abordado ni atendido va ganando en madurez y en conflictividad, y a su punto más elevado y más álgido es a lo que se llama guerra. No existe, entonces, diferendo entre guerra y conflicto porque la guerra es un conflicto social y político no resuelto.

Se trata de un proceso prolongado en el tiempo, que dura más de 20 años, y cuyas raíces se sitúan en los momentos finales de la guerra civil cuando, como hemos dicho, se sientan las bases para un modelo económico brutal y excluyente. Y la prolongada construcción de estas fuerzas sociales ha establecido un poder con fuerza económica, política, ideológica y militar. Este poder se enfrenta y confronta con el Estado, y ya no solo desde el terreno de la persecución del delito, sino como una decisión política tomada en las actuales circunstancias por las que atraviesa el país.

Cuando el Estado pierde control social y es sustituido por fuerzas delincuenciales, este Estado aparece como incapaz de resolver la conflictividad social. Entonces surge el camino del trato directo y hasta el entendimiento, el acuerdo y las negociaciones, con estas fuerzas que siguen siendo tratadas como delincuenciales, que no pueden ser superadas ni vencidas en el terreno, pero que se han convertido en sujetos de entendimientos y de tratos.

Sabemos que cuando no se puede derrotar a un adversario o enemigo, entonces, y solo entonces, hay que hablar con él y hasta negociar, porque ésta, la negociación, sigue siendo un proceso de confrontación que depende de una correlación de fuerzas alcanzada, y solo negocian los fuertes. No está basada ni en la confianza ni en la fraternidad sino en la necesidad del logro de acuerdos verificables para abordar o solucionar un conflicto.

Hemos dicho que se está frente a fuerzas con capacidad militar y esto comprende procesos de armamentización, de compra de armas y muy probablemente de entrenamiento en su uso. Este armamento se usa para establecer el control sobre el territorio, es la base de la coacción, pero también para resolver las disputas entre bandas, y últimamente para enfrentar al Estado. En este último aspecto parece ser que estamos frente a una decisión tomada, de manera muy calculada y consciente de sus significados y repercusiones.

Cuando el gobierno les declara la guerra desata el mecanismo de la preparación para esta guerra y, es más, se anuncia la formación de batallones militares especiales destinados a aniquilar a las bandas, pero, por supuesto que los militares profesionales sabrán que, en todo caso, se tratará de una guerra sui generis, que no tiene nada que ver con la guerra civil porque el enemigo a aniquilar no se encuentra en las montañas sino en las comunidades, junto a su familia, conviviendo con la gente y como cualquier vecino. Entonces, el uso de helicópteros, artillería, fuerzas helitransportadas, no parece de muy fácil ejecución en este tipo de guerra. Si se tratara de un enfrentamiento cuerpo a cuerpo, se estaría frente a un eventual conflicto muy prolongado.

Estas son problemáticas específicas para unas fuerzas armadas profesionales, cuya movilidad, preparación y organización, forman parte de su trabajo normal en donde se preparan para la guerra, precisamente, en tiempos de paz.

Cuando los blancos de sus ataques militares son los agentes de la PNC y los soldados de la Fuerza Armada, estamos justamente en una confrontación con el Estado y en un proceso de enfrentamiento con niveles ascendentes, generando más confrontación, más fuerza, y algo que es muy importante y que hay que tenerlo siempre presente, generando más poder político de parte de estas fuerzas que, al mismo tiempo que delinquen, tienen capacidad para golpear militarmente a la fuerza pública.

Estamos viendo a un gobierno cuyos aparatos represivos e ideológicos tienen problemas de operatividad que hasta ahora no han sido resueltos. En este sentido, no nos estamos refiriendo a la violencia porque ésta constituye la esencia del funcionamiento de todo Estado que usa, precisamente la violencia, las 24 horas del día, para asegurar lo que se llama orden público, lo mismo que el acatamiento de la ley, el cumplimiento de las sentencias, y en fin, la imposición de una voluntad y de unos intereses que se suponen son los del poder soberano.

Cuando hemos hablado de la guerra social no estamos, por esto mismo, abordando el tema de esa violencia que es permanente, ordinaria, aunque no siempre resulta visible ni comprendida por los seres humanos que la sufren todos los días en gran cantidad de formas, por lo que pueden considerarla hasta natural, insuperable e inevitable.

El poder de las pandillas tiene un valor ideológico porque expresa la supremacía del desorden sobre el orden, de la fuerza sobre la norma y de esta fuerza como fuente de prescripciones. Para toda aquella población que habita en los territorios controlados, estas pandillas son la autoridad que norma la vida las 24 horas y que paso a paso controla áreas crecientes de la vida comunitaria y al mismo tiempo más territorios. Ante este fenómeno, el Estado no parece ni aparece interesado en recuperar el control de esos mismos territorios, y pareciera entender que recuperar el control significa asumir responsabilidades gubernamentales de las que el aparato estatal se ha deshecho desde que la guerra civil terminara.

Es importante establecer la diferencia de todo este fenómeno descrito con la guerra civil del siglo pasado. Resulta necesario precisar que aquella guerra fue pensada, organizada y dirigida por la pequeña burguesía intelectual, que los ejércitos que actuaron estaban constituidos por guerrilleros con nivel de profesionalidad en los aspectos militares y políticos. Que a la base de estos ejércitos funcionaban organizaciones políticas con proyectos políticos e ideológicos bien definidos. Que estas fuerzas buscaban el fin de la exclusión política y de la dictadura militar de derecha montada en el país desde 1932. Que desde un principio, estas fuerzas guerrilleras se enfrentaron al Estado oligárquico y no a la población. Que las relaciones entre la guerrilla insurgente y la población fueron siempre un cuidadoso proceso y que cuando se produjeron relaciones no convenientes o errores, en este terreno, se pagaron casi siempre con altos costos políticos. Que la guerrilla insurgente siempre contó con un fuerte prestigio internacional que le ganó el respaldo de países y gobiernos en América, Europa, y en otras partes del mundo, así como la solidaridad de todos los pueblos y el respaldo del pueblo salvadoreño que siempre fue el factor determinante del curso de la guerra.

Es necesario tener muy claras las diferencias entre los dos conflictos, porque aunque tengan nexos históricos no tienen identidades que hasta ahora puedan ser demostradas.

*Vicerrector de la Universidad Luterana Salvadoreña

1989, año estratégico de la lucha del pueblo dadoras de vida




Oscar Martínez
oscartexto@gmail.com

Cuando fui correo nos íbamos por las veredas para llevar la información, luego fui radista y aprendí las claves para garantizar la información, hoy le pido permiso para entregarle este  listado de bajas de 1989,  que guardé por muchos años, hoy decida usted que hace porque yo ya no puedo seguir con esto que hace trizas mis lunas y soles.

La nota dice: si estás leyendo esta lista y no te encuentras en ella es que sigues con vida y quizá tu misión fue otra diferente a la mía.

La orden fue dada: Ustedes fueron las personas seleccionadas para cumplir la única misión -que no todas las personas pueden cumplir: ofrendar sus vidas por las tan nobles causas del pueblo salvadoreño, su emancipación como clase social trabajadora.

Cuando la noticia de su misión se sepa, que han cumplido con la consigna “Comandancia General Ordene”, estaremos en marchas de otras misiones, tan humanas como las suyas, tan meritorias y trascendentales como tantas otras que deberán cumplirse para que nuestra sociedad cambie y siga transformándose.

Sus miradas rebeldes, sus alientos de sudores usufructuados en las haciendas y fábricas, deberán mantenernos como animales políticos con apetitos de transformaciones sociales-políticas, conmemorando los ayeres, estudiando los ahora de vientos y heladas para enmendarnos con el mañana de nuevas realidades de convivencias libres de violencia, con igualdad y justicia social, habiendo superados este sistema devorador de vidas humanas y de naturaleza. Si al finalizar la lectura de la lista de nombres, no nos hemos producido, ni reproducido en esa relación figurada de nuestra infraestructura y superestructura de nuestra unidad materia-cuerpo, significa que nuestros corazones y nuestros caminares están tan enajenados que hemos perdido la capacidad de sentir el dolor y el placer convertido en una mercancía más y lo satisfacemos con un servicio del mercado, tan sagrado para muchos.

No obstante el imaginario sagrado de sus vidas y de sus muertes son tan reales y concretas, acaecido en un momento de la coyuntura histórica en su contexto, que aún no logramos dimensionar ese acto humano, como uno de los mayores actos de amor a esta humanidad    -quizás- algún día, podremos comprender que su misión fue necesaria e impostergable en la perspectiva histórica de nuestra lucha por alcanzar la plena libertad de nuestras generaciones de oprimidos.

Pueden no ser todos los nombres, estar mal escritos; pero es todo, es lo que tenemos, la lista de 16 nombres de compañeras y 106 compañeros del Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos del PRTC que se quedaron para siempre con los ideales del PRTC en el año de 1989.

Tengan la plena libertad de leer la lista de 122 nombres de gente del PRTC: Carlos Alberto Aguirre Ayala, Antonio Alberto Alvarado, Jesús Alvarado Rivas, Elías Amaya Amaya, Rafael Antonio Amaya Díaz (hijo), José Domingo Amaya Iraheta, José Carlos Amaya Iraheta, José Fredy Amaya Iraheta, Miguel Ángel Amaya Rivas -Miguelito-, José Leonidas Amaya Rodríguez, Manuel Antonio Aparicio -Héctor de la O-, Elio Ayala -Sergio-, Manuel Ayala, Manuel Aparicio Ayala Espinoza, Victoriano Ayala Palacios, María Aracely Ayala Soriano -Verónica-, Emilio Antonio Ayala Lozano -Rutilio-,  Claudio Manuel Benítez, José Ciriaco Cayetano, José Aníbal Carrillo, Juan Francisco Ceiba, Pedro Chévez, María de los Ángeles Díaz -Angelita-, Jaime Eduardo Díaz Márquez, Clelia Concepción Díaz Salazar -Luisa-, Reina Durán, Godofredo Durán Carrillo, Julián Durán Rodríguez, María Rita Flores, Isabel Flores Amaya, Pedro Flores Jovel –Moisés-, Rubén Flores Jovel, Dolores Mauricio Gómez -Juan Antonio- Rogelio Antonio Gómez, José Gómez, Ricardo Gómez, Carlos Gómez -Abraham-, Juan Antonio Gómez Abarca, Santos Gómez Durán, Víctor Manuel Gómez Durán, José Douglas González Portillo, Edgardo Guardado, José Santos Guevara, Leopoldo Guzmán, Daniel Hernández, Aparicio Sebastián Hernández, Pablo Hernández, Adrián Hernández, Kevin -hijo de Israel Maravilla-, Ana Marisol Joachin, Lorenzo Joachin, Antonio Leiva, Manuel Leiva, Fermín Misael Lobato Hernández, Norma Guadalupe Marroquín Hernández -Delmi-, Arturo Melgar, Francisco Melgar, Jacinto Melgar, Luis Melgar, Marcos melgar, Pedro Antonio Melgar Acosta, Antonio Mendoza Márquez, Oscar Basilio Mira Hernández -Juan-, Ricardo Miranda Flamenco -Esteban Ruiz-, Iván Molina, Alfonso Navarrete -Néstor Guevara-, María de los Ángeles Navidad, René Antonio Orellana, Rafael Pineda Hernández, Fredy Portillo, José René Portillo, José Rogelio Quinteros, Coralia Ramos, Tomas Ramos Del Cid, Candelario Ramos Sánchez, Julio Rivas -Joaquín-, Rivas -Pilencito-, Ulises Rivas -Lotario-, Pablo Rivas, Santiago Rivas -Martin-, Cruz Rivas Fuentes, José Adilso Rodas Abarca, Roberto Rodin Condel, José Catalino Rodríguez, José Mario Rodríguez, Francisco Antonio Rodríguez, Neftalí Rodríguez, Santos Marisol Rodríguez, Joaquín Rodríguez Díaz –Estarky-, Arnoldo Sánchez Henríquez, Catalina Saravia, José Santos Sarabia -Hércules-, Nicolás Saravia -Wilber-, Santos Saravia -Edwin-, Saravia –Ramón-, Nicolás Alberto Saravia Bonilla -Wilmer-, Santiago Savala, Celso Segovia, Serrano Bolaños, José Leonidas Urbina, Pedro Valdez -Moncho-, Pedro Valdez Meléndez, Jesús Valladares, Francisco Valladares, Alfonso Valladares, José Dolores Valladares, Julio César Valladares, Leoncio Valladares Barahona, Simón Vásquez, Leticia Vásquez, Santos Vásquez, José Luis Vásquez, Francisco Vásquez Cortes, José Antonio Vásquez Gaitán, -Américo-,        -Alirio-, Oscar René Castro Benavides, José Dimas Rivas -Nelson-, Carlos Alfonso Valenzuela Carrillo, José Lorenzo Flores de Amaya, Francisco Osorio Valladares, Antonio Alvarado, simón Vásquez,  Yolanda Edith Santos, Comandante Yuri, Daysi.

Ha finalizado la lectura y el monólogo silencioso recuerda las palabras del Comandante “se nos ha encomendado una misión de vida o muerte y queremos que levanten su puño izquierdo, toda aquella compañera y compañero que quiera de forma consciente y voluntaria participar en la misión encomendada; quizás, no regresemos” pero nuestras familias y las nuevas generaciones deberán estar en la obligación de hablar sobre esta gesta heroica del cumplimiento de esta misión.

Así, iniciaron a revisar y limpiar sus fusiles, a contar sus balas, minuciosamente estaban considerando lo que tenían y como deberían darle el mejor uso, los planes operativos, las indicaciones, las radios emitían señales en clave, las escuadras de avance, el movimiento estaba en marcha…



Hace tres días, se nos informó que en Citalá, Chalatenango nació el primer nieto de Yolanda Edith Santos, ella jamás lo conocerá; pero el nieto tendrá la oportunidad de conocer y dimensionar el compromiso de su abuela de  haber entregado lo más apreciado de toda persona: su vida, en la gran Ofensiva militar, ¡Febe Elizabeth Vive… Hasta el tope y punto! Lanzada por el FMLN el 11 de noviembre de 1989.

La Policía masacró en la finca San Blas



 Roberto Valencia, Óscar Martínez y Daniel Valencia Caravantes

Sala Negra - El faro


La Policía afirmó que durante la madrugada del 26 de marzo sus agentes fueron atacados en una finca de San José Villanueva, y que en el "intercambio de disparos" murieron "ocho sujetos miembros de una estructura criminal". Esa historia es falsa y los hechos reconstruidos por El Faro revelan indicios de ejecuciones sumarias y montajes en la escena de los homicidios.

Desde hacía varios años el joven Dennis Alexander Martínez era servidor en la sucursal del Tabernáculo Bíblico Bautista del cantón El Matazano 2, en San José Villanueva. Esta imagen se tomó pocas semanas antes de su muerte. Foto Facebook Dennis Martínez.


Dennis ni siquiera era pandillero.

Cuando los policías golpearon la puerta de su cuarto había ya siete cadáveres regados en el casco de la finca San Blas. Consuelo, la madre de Dennis, estaba sentada junto a la champa de abajo, a unos 15 metros, rodeada por policías encapuchados y sin poder ver lo que ocurría con su hijo, pero lo escuchaba. Consuelo dijo a los policías que la única persona viva arriba era su hijo.

Las ráfagas habían cesado. Los policías gritaban frente a la puerta colorada del cuarto de Dennis. Él hablaba por teléfono con su tío Chus, el mandador de la finca: “¿Qué hago?”, pidió. Chus le preguntó si eran pandilleros o policías. Dennis contestó que policías, que los había escuchado cuando sacaron de la champa a su mamá, a su padrastro y a sus hermanos pequeños. Chus se envalentonó: “Si es la Policía, no tengás miedo; la Policía te va a respetar. Cuando te digan que abrás la puerta, abrila y tirate al suelo”.

—Y mi Dennis les abrió la puerta –dice Consuelo.

Chus el mandador alcanzó a escuchar por el teléfono la voz de uno de los policías: “¿¡Con quién hablás!?”. La llamada se cortó. Llamó varias veces más. Nunca nadie contestó.

Abajo, Consuelo, sentada junto a la champa que está al lado de la plancha de ladrillo para secar café, escuchó a Dennis.

—Bien lo oí, porque era mi hijo y yo estaba pendiente. Oí cuando abrió la puerta y salió. Sentí alivio al oír su voz. Él les pidió que lo dejaran hablar, les pidió una oportunidad para explicar... pero no se la dieron.

Consuelo Hernández de Ramírez supone que su hijo Dennis Alexander Martínez Hernández, de 20 años, quería explicar a los policías que vivía desde hacía seis años en la finca porque era el escribiente, la persona contratada para controlar las horas trabajadas por cada empleado; supone que quería decirles que era un activo servidor en la sede local del Tabernáculo Bíblico Bautista; pedirles que revisaran si acaso su cuarto, donde solo encontrarían una biblia, un reloj, un corvo, una cama y un televisor; aclararles que no sabía nada de armas, que él no era pandillero.

Después de la súplica de Dennis no se oyeron más voces. Consuelo y su familia –su marido, Fidencio, y los tres hijos varones, menores de 13 años los tres– escucharon solo las últimas detonaciones de la madrugada. Dos, quizá tres disparos; no recuerdan con exactitud. Un policía de los que estaba cerca de Consuelo oyó lo mismo, y gritó.

—Gritó: ¡Alto al fuego! ¡Alto al fuego! Pero ya mi Dennis estaba muerto.

Reconstruir una matanza negada

La madrugada del 26 de marzo de 2015 siete varones y una mujer –dos de ellos menores de edad– murieron bajo fuego de una de las unidades especializadas de la Policía Nacional Civil (PNC), el Grupo de Reacción Policial (GRP). Sobre el papel, es una de las unidades mejor preparadas. La matanza ocurrió en El Matazano 2, un cantón del municipio de San José Villanueva, departamento de La Libertad, en el casco de una finca cafetalera llamada San Blas.

La versión oficial, reproducida y amplificada en las horas siguientes por la mayoría de medios de comunicación del país, señaló que los ocho fallecidos eran integrantes de la Mara Salvatrucha (MS-13) y que murieron al intercambiar disparos con los policías, que los agentes se limitaron a repeler el ataque. “Los sujetos dispararon sus armas de fuego al advertir la presencia policial, generándose un intercambio de disparos con el saldo ya mencionado”, dice el comunicado que la PNC elaboró transcurridas unas 12 horas.

Pero no.

Este periódico entrevistó a cuatro jóvenes que aquella madrugada escaparon con vida de la finca; habló con familiares de siete fallecidos; revisó los ochos levantamientos forenses y las ocho autopsias; analizó una parte sustancial del expediente fiscal 90-UFEADH-LL-15, incluida el acta que recoge el levantamiento de la escena; consultó a expertos en derechos humanos, a médicos forenses, a fiscales, a un instructor profesional de tiro; examinó las notas, las fotografías y los videos publicados tras la matanza; visitó el lugar de los hechos y los asentamientos aledaños; y –lo más importante– descubrió que una familia de campesinos estaba también aquella noche en San Blas, en la champa de abajo, a unos 15 metros, y que atestiguó –y sufrió– el operativo del GRP.

Ese fardo de testimonios y documentos permite afirmar que la versión oficial sobre lo ocurrido es falsa, y que conceptos como "masacre", "ejecuciones sumarias" y "montaje" definirían mejor el actuar del Estado salvadoreño aquel 26 de marzo.

El porqué de la Mara Salvatrucha en San Blas

Los pandilleros se habían convertido en un problema para Dennis y su familia.

No todos aparecieron a la vez. El primero fue Taz, de 34 años y palabrero de la Ayagualos Locos (ALS), clica que tiene su base en Ayagualo, un cantón de Santa Tecla contiguo a El Matazano 2, separado solo por la carretera al puerto de La Libertad. Taz llegó a la finca con su nueva pareja, una adolescente de 16 años llamada Sonia. Consuelo recuerda que Taz “pidió posada” a Chus el mandador “porque el muchacho se había sacado a la cipota”, dice. La pareja se instaló en San Blas como un mes antes de la matanza.

Una semana después de la llegada de Taz, por la finca comenzó a dejarse ver Matador, otro pandillero viejo –40 años–, miembro de la Teclas Locos (TLS), la clica que en su día dio el pase para la creación de la Ayagualos Locos. Ambas estructuras están integradas en el programa de La Libertad de la Mara Salvatrucha, uno de los que más titulares ha dado a la prensa salvadoreña, con liderazgos prominentes como Saúl Antonio Turcios, alias el Trece, y Dionisio Arístides Umanzor, alias Sirra.

Matador apareció unos 20 días antes de la matanza. Taz se lo presentó a Chus el mandador, Matador también le pidió posada, para usarla de manera esporádica, y Chus el mandador no supo cómo negarse.

De las múltiples conversaciones sostenidas para esta investigación se infiere que Matador había identificado la finca como un buen sitio para ocultarse de la Policía, cuyos operativos arreciaban desde mediados de febrero, cuando el gobierno decidió enterrar la Tregua con el simbólico traslado de los principales líderes de las pandillas al Centro Penal de Seguridad de Zacatecoluca.

Para acceder a San Blas, la vía más sencilla es una calle de tierra montuosa llamada con tino Las Oscuranas, en la que apenitas caben dos carros a la par. Inicia en la carretera al puerto, pasa por el cantón El Matazano 2, desde donde la vía se angosta aún más, y desemboca unos tres kilómetros después en el campo de golf El Encanto. El casco de San Blas está a mitad de camino entre el cantón y el campo de golf.

El terreno es propiedad de Francisco Eduardo Menéndez Guirola, y en agosto de 2014 en el Registro de Comercio se registró como finca de café, valorada en más de 110,000 dólares.



Esta es la entrada principal de la finca San Blas, adonde se accede desde la calle Las Oscuranas. El edificio de la derecha es la casita blanca, en la que se hallaban los cuatro jóvenes que lograron salir con vida del operativo del GRP. Foto Roberto Valencia.

El casco lo componen dos casas de cemento una frente a la otra, con vigas de madera, techos de lámina y corredores afuera de los cuartos. Ambas casas están separadas por unos 20 metros de patio terroso. La casa principal, a la izquierda del portón de acceso, tiene tres cuartos. La casita blanca tiene dos, y funciona como oficina y bodega. A un costado de la casa principal hay un desnivel de unos tres metros; abajo, la champa de bahareque y láminas. A un costado de la casita blanca hay un edificio semiderruido, sin techar, que en la parte trasera tiene una letrina. Más allá del casco, los cafetales, veredas y una callecita que permite llegar, campo traviesa, a un caserío de nombre El Cajón, que ya pertenece al municipio de Huizúcar.

La finca ofrecía espacio e intimidad para acomodar a los nuevos huéspedes. Bastó la casa principal. El cuarto chiquito lo ocupaba Matador, que se quedaba noches esporádicas; en el cuarto del medio dormían Taz y Sonia. El más grande, marcado en la pared con una bandera salvadoreña con la inscripción ‘100% ÁGUILA’, era el que habitaba Dennis desde el año 2009. En la champa vivían, instalados seis meses antes de la matanza, Consuelo, Fidencio y sus tres niños. Chus el mandador, hermano de Consuelo, los recomendó al patrón. Chus el mandador tenía su casa en El Matazano 2; llegaba a la finca cada día, pero no vivía ahí.

Desde que apareció Taz, las visitas de otros pandilleros y simpatizantes de la pandilla se hicieron más frecuentes. Pasaban el día ahí, se quedaban alguna noche a dormir en el corredor de la casita blanca. Iban y venían. Casi todos eran nacidos y criados en los alrededores. Los cuatro sobrevivientes de la matanza eso estuvieron haciendo desde que supieron que Taz vivía en San Blas. Aseguran que llegaban no solo a pasar el rato, sino también a cortar flores de izote, aguacates, mangos y guineos para luego venderlos en el mercado de Santa Tecla. Era fruta que se desperdiciaba en la finca, dicen. Había permiso de Chus el mandador, dicen.

Según el pastor de la sucursal del Tabernáculo Bíblico Bautista de El Matazano 2, Adalberto González, quien tiene 18 años de predicar ahí, a esa finca llegaban “más de 20 muchachos” por esas fechas. Había noches, recuerda, en las que tras el culto Dennis le pedía permiso para dormir en la iglesia porque sentía que era demasiado peligroso llegar a la finca. El pastor dice que Dennis le dejó claro que los pandilleros no pidieron permiso: “Ellos vieron tranquilo y se metieron; ellos no piden permiso a nadie”, recuerda la frase que alguna vez Dennis le dijo.“Tené cuidado, Dennis”, le pidió el pastor en varias ocasiones. Y Dennis le respondía que él no se involucraba en nada: “Yo, mi estudio, mi trabajo y mi iglesia”.

Dice Consuelo que en los días previos a la matanza, Chus el mandador –un hombre rural, de esos que no acostumbran salir de casa sin su corvo– estaba “bastante resentido”, y se había atrevido a encarar a Matador por las constantes visitas y por la frecuencia creciente con la que varios pandilleros –además de Taz, el único avalado por él– usaban la finca como hospedaje. Le dijo que algunos de los trabajadores de la finca no querían llegar, le dijo que el riesgo de que la Policía interviniera era demasiado. Matador se comprometió a que los visitantes se irían.

A pesar del reclamo y del compromiso adquirido por Matador, el día de la matanza fue día de visitas. Habían llegado Saiper desde Panchimalco; Bote, desde San José Villanueva; Garrobo y Güereja, desde la lotificación Las Brumas, en Zaragoza, al otro lado de la carretera al puerto; y también habían llegado los cuatro sobrevivientes.

Ese día hicieron una sopa. La noche estaba fresca, casi todos con suéteres.

—Cuando acabamos la sopa, cada quien se fue a dormir. Matador se fue a dormir. Taz se fue a dormir con la mujer. Dennis… él ni cuenta, él vivía en su cuarto aparte. Y los demás nos quedamos relajeando –dice el más joven de los sobrevivientes.

La matanza de San Blas

El GRP no llegó a San Blas por casualidad. Alguien telefoneó a la PNC y le informó que la presencia de pandilleros en la finca en la tarde-noche del 25 de marzo era muy superior a lo que ya se había vuelto habitual. Alrededor de una decena de activos y aspirantes de la Mara Salvatrucha se había congregado, procedentes de distintas poblaciones de los alrededores. En la finca estaban, además, Dennis, Sonia y Consuelo y su familia.

La llamada que delató la inusual concentración fue atendida en la delegación de Santa Tecla y, según el detallado informe incluido en el expediente fiscal, explicitó que los mareros “estaban armados” y “se encontraban reunidos para planificar el cometimiento de delitos”.

—No era la primera vez que llegábamos a la finca desde que el Taz vivía allá, y esa noche nos quedamos porque se decidió hacer una sopa –dice otro sobreviviente, testigo de la balacera–. Casi todos nos conocíamos de tiempo, ¿va? Nos veíamos seguido y dijimos: hagamos un sopón.

La delegación policial de Santa Tecla solicitó apoyo al GRP, la caballería pesada, la misma unidad élite que sería enviada si ocurriera un asalto con rehenes en una sucursal bancaria. Uniformes grises camuflados, pistolas calibre 9 milímetros, gorros navarone, pick-ups 4x4, cascos, chalecos antibalas, fusiles de asalto M-16/M4 con luz, granadas de aturdimiento... así iban los policías que enfilaron hacia San Blas.

Sobre la hora concreta en la que inició el sonoro asalto a la finca no hay unanimidad, pero la mayoría de los testimonios lo ubican pasada la medianoche. Para entonces, del sopón solo quedaba, sobre las brasas, una olla ennegrecida y vacía. Dennis hacía horas que se había encerrado en su cuarto, después de haberse tomado un café en la champa, con su madre. Taz y Sonia también se habían aislado en su habitación, y también Matador.

Al otro lado del patio de la finca, los demás pandilleros se habían separado en dos grupos: uno más nutrido y juvenil que, aunque ya había ocupado para acostarse el corredor techado de la casita blanca, mantenía aún la plática encendida. El otro grupito, conformado por Saiper, Güereja y Garrobo, pandilleros en torno a los 30 años los tres, se había instalado en el edificio semiderruido. Entre un grupo y otro, no más de 15 metros, estirados quizá por la negrura de la noche.

—El finado Bote estaba con nosotros, con los jóvenes, pero bajó a darles unos cigarros, y cuando venía subiendo es que lo mataron –dice un sobreviviente.

Los vehículos policiales no subieron por la calle Las Oscuranas, sino que atravesaron los cafetales a pie desde el caserío El Cajón; accedieron al casco desde el flanco oriental.

—Al finado Bote de un solo lo alumbraron y dijeron: “Párense ahí, hijos de puta, ¡la Policía!” ¿Va? Pero de un solo dispararon. O sea, nomás vieron que iba para arriba, de un solo pegaron el lamparazo y dispararon –dice un sobreviviente–. Su versión la respaldan los otros tres jóvenes que también estuvieron aquella noche en San Blas.

El pandillero de la Teclas Locos Ernesto Hernández Aguirre, alias Bote, murió a los 17 años de edad. En la autopsia no se pudo determinar el número exacto de orificios de entrada de bala que tenía en el cuerpo, pero se estimó en torno a la veintena, repartidos sobre todo en cabeza y piernas, también en el pecho. El cadáver quedó a un par de metros de la puerta del edificio semiderruido, bajo una destartalada carreta de grandes ruedas azules, que quizá él vio como el último refugio para proteger su vida. Le descargaron una ráfaga de unos cinco disparos en el área de la oreja derecha, que le destrozó la cabeza. “Es bien díficil pegar cinco veces en un mismo lugar; tiene que ser alguien experto para controlar la ráfaga. Lo que pudo suceder es una ráfaga controlada, eso es que hala y suelta el percutor, y se van cuatro o cinco disparos”, trata de explicar un instructor de tiro de la PNC.

Apenas unos minutos antes de ser acribillado había telefoneado a su novia. Los investigadores hallaron junto al cuerpo un corvo y, en su espalda, una mochila con ropas, además de unas esposas y un sombrero que su novia posteriormente dirá que no le pertenecían. Bote no tenía ningún tatuaje. Cuando falleció, calzaba sus zapatos favoritos: unos Domba negros.


Esta fotografía se tomó el 27 de marzo de 2015, un día después de la matanza, justo en el lugar en el que quedó el cadáver del pandillero Ernesto Hernández Aguirre, alias Bote, en la entrada principal del edificio semiderruido. Foto Nelson Rauda Zablah.

Según consta en el acta de levantamiento de la escena, Bote no portaba arma de fuego, pero terminó con una veintena de tiros en el cuerpo.

“Al detectar la presencia policial, los sujetos atacan abriendo fuego contra los elementos policiales y logran lesionar a un policía”, dice la referida acta, agregada al expediente de la Fiscalía. Pero los cuatro testigos presentes aseguran que las armas que primero se dispararon la madrugada del 26 de marzo fueron las de la PNC.

Los minutos posteriores al ametrallamiento de Bote son algo más complejos de reconstruir.

—Los policías subieron hacia adentro (al patio), disparando a todos lados –dice otro de los cuatro jóvenes que vivió para contarlo.

Los sobrevivientes sobrevivieron porque estaban en el corredor techado de la casita blanca, algo más alejada de la senda por la que accedieron los policías. Huyeron por instinto en dirección opuesta, hacia la calle Las Oscuranas, y de ahí hasta disolverse entre el bosque y la noche, temerosos y desperdigados. Los cuatro aseguran que los tres pandilleros que quedaron acorralados en el edificio semiderruido estaban desarmados, aunque al amanecer a uno lo fotografiaron con un fusil de asalto a la par; y a los otros dos con sendas escopetas.

La Mara Salvatrucha dice que sus homies no dispararon aquella noche, pero la versión oficial habla de un agente del GRP herido leve en una pierna durante el “intercambio de disparos”. Consuelo y Fidencio oyeron que los agentes se referían a un compañero herido en la rodilla, aunque sin poder precisar si en efecto era una herida de bala. Y en el Instituto de Medicina Legal de Santa Tecla, según los forenses, no se ordenó ningún reconocimiento a ningún policía con lesiones el día del operativo, algo a lo que obliga la ley cuando las hay.

Mientras, en la casa principal, Dennis, Matador, Taz y su novia Sonia seguían encerrados en los cuartos.

El siguiente paso del operativo fue tomar el edificio semiderruido, en el que estaban atrincherados Saiper, Güereja y Garrobo, armados según la versión oficial con un fusil M-16, y con dos escopetas calibre 12: una Valtro PM5 y una Maverick 88 sin culata.

Quizá pasaron varios minutos entre el ametrallamiento de Bote y la decisión policial de asaltar el edificio. La estructura presenta en su fachada incontables agujeros de bala, en su mayoría concentrados en lo que podría considerarse el acceso principal.

Los policías lanzaron al interior del edificio semiderruido dos granadas de aturdimiento ALS09NR, dispositivos de distracción que generan ruido ensordecedor y luz cegadora, con una onda expansiva que acentúa los efectos desorientadores. Hacerlas llegar al interior no supuso mayor problema porque no había techo.

Al parecer los tres pandilleros decidieron jugársela y escapar del edificio semiderruido por la parte trasera, donde se encuentra la letrina, una fosa séptica dentro de un cubículo de láminas oxidadas. La esperanza de los mareros, quizá, era que ese sector, del que no venían balas, aún no estuviera tomado por los policías.

Sí lo estaba.

El pandillero de la Teclas Locos José Antonio Gómez, alias Güereja, de 27 años de edad, cayó a unos ocho o 10 metros de la letrina. Acribillado, su cuerpo quedó junto a un poste de concreto de un metro de altura, boca abajo, con la Valtro PM5 tirada encasquillada a la par, en paralelo, con la empuñadura más cerca de los pies que de las manos. El cargador contenía cinco cartuchos y uno más en la recámara. Un médico forense que leerá la autopsia no le hallará explicación lógica a la secuencia de balazos: “Los orificios de la espalda y los de adelante sugieren que estaba acostado. ¿Entonces qué? ¿Le dieron vuelta después? Allá Investigaciones debe definir... nosotros no podemos dar más explicaciones”. Los de la funeraria aconsejaron a la familia que no abrieran el ataúd durante la vela.


Un agente del equipo de Inspecciones Oculares de la Policía Nacional Civil revisa el cadáver de José Antonio Gómez, alias Güereja, en la mañana del 26 de marzo. El médico forense que reconoció el cuerpo contabilizó 23 orificios de bala. Foto Marvin Recinos (AFP).

El pandillero de la Teclas Locos Manuel de Jesús Gutiérrez, alias Garrobo, de 29 años, avanzó un poco más que su homeboy, unos 15 metros desde la letrina. También lo desfiguraron a tiros y también amaneció con un arma –la Maverick 88– y cartuchos regados a un costado. Murió, dice la autopsia, por “heridas de cráneo, tórax y abdomen causadas por proyectiles”. Entre los 13 orificios que consigna el reconocimiento forense, hay dos disparos certeros en la cabeza, y otros dos en brazo y antebrazo, como si hubiera intentado cubrirse.

El pandillero de la Teclas Locos Hugo Nelson Melara, alias Saiper, un viejo de 34, corrió hacia el sur por la parte trasera de la casita blanca y su cuerpo quedó a una veintena de metros de la letrina. Diez balazos, uno de ellos en la cabeza, pusieron fin a una vida que inició en un cantón de Panchimalco y que por años se consumió en el penal de Chalatenango, donde estuvo preso por homicidio. Ya de día, aquel 26 de marzo, junto a su cuerpo había un fusil M-16 que aún tenía 22 cartuchos sin disparar, y uno más en la recámara.

Imposible determinar con precisión en esta investigación (la Policía rechazó la petición escrita de entrevistas que El Faro planteó al subcomisionado que dirige el GRP, al director o al subdirector de la institución) cuánto tiempo pasó entre las muertes de los tres pandilleros atrincherados en el edificio semiderruido y la decisión de vaciar las casas.

En la principal, Dennis, Matador, Taz y su novia Sonia seguían encerrados en sus cuartos. Consuelo y Fidencio estaban en la champa, con sus tres niños, obligados por los padres a meterse bajo la cama.

Las ráfagas y los disparos se escucharon no solo en la finca, sino en los dos valles a uno y otro lado; se oyeron en El Matazano, en Ayagualo, en Las Brumas, en Loma Linda… incluso en el lejano casco urbano de San José Villanueva. Todos los testigos entrevistados estiman que la balacera duró no menos de 45 minutos, y algunos le calculan hasta hora y media. En lo que sí hay coincidencia absoluta es en que por períodos de 10 o 15 minutos se calmaba por completo, pero luego las ráfagas se reactivaban.

También hay certeza de que cuando un grupo de agentes del GRP bajó a la champa de Consuelo y preguntó si había alguien adentro, solo Dennis y Sonia quedaban vivos arriba.

Antes, tras los primeros escarceos, Consuelo había telefoneado a Dennis, y este le había aconsejado que toda la familia permaneciera dentro de la champa. Dennis llamó luego a su tío, Chus el mandador, para contarle lo que estaba pasando y pedirle consejo, pero eso fue casi al final.

Acorralados, Matador y Taz tomaron la decisión de salir de sus respectivos cuartos de la casa principal. Matador avanzó unos tres metros patio adentro. Taz, unos cuatro. Sus cadáveres en la mañana siguiente aparecerán justo donde acaba el corredor techado. Matador tendrá su suéter oscuro subido hasta el pecho, su enorme y tatuada barriga al aire, como saldría alguien que quiere mostrar que no tiene armas en la cintura. La fotografía que trascendió de Taz lo muestra descamisado en una noche fresca y con el pantalón bajado hasta las nalgas y el calzón hasta la cintura.

Al igual que sus homies Güereja, Garrobo y Saiper, ambos amanecieron con armas de fuego a la par. Matador con una pistola Sarsilmaz de 9 milímetros, con 13 cartuchos en el cargador sin disparar y uno más en la recámara. Cuando llegaron los investigadores al amanecer, Taz tenía junto a su cuerpo un fusil M4 con culata de M-16 con 58 balas en el cargador, además de la de la recámara.

Imposible reconstruir, sin el testimonio de los agentes del GRP, qué sucedió cuando los dos pandilleros salieron de sus cuartos. Pero sí se puede narrar las consecuencias.

El pandillero de la Teclas Locos Mauricio López García, alias Matador, de 40 años de edad y marero desde la década de los noventa, murió tras recibir cuatro o cinco balazos en la cabeza y el cuello, señala la autopsia A-15-167; dos de esas balas le impactaron primero la mano derecha. Un forense consultado juzgó lógica la tesis de que estaba cubriéndose cuando lo rafaguearon. Matador había pasado más de una década encarcelado, en los penales de Quezaltepeque y Chalatenango. Salvo el rostro, tenía todo el cuerpo tatuado, y en su cuello destacaban una ‘M’ y una ‘S’ góticas. La noche anterior a la matanza no durmió en San Blas, sino en el municipio de Colón, con su pareja y madre de su único hijo, un bebé de seis meses de edad.

El pandillero de la Ayagualos Locos José Alfredo Aldana, alias Taz, de 34 años, salió de su cuarto antes que su novia Sonia. Murió por “heridas de cráneo, tórax y abdomen”, dictamina su autopsia. Dos de los balazos, en la cabeza. También intuyó lo que se le venía encima, según interpretó un médico forense la herida de bala en su mano izquierda. “Sí, lo primero que uno mete son las manos”, respondió el especialista cuando se le consultó si la herida en la “región palmar izquierda” evidenciaba una reacción para defenderse.

En algún momento después de la muerte de Matador y Taz otro grupo de agentes del GRP se había movido hasta la champa de Consuelo, contigua a la casa principal, pero con un salto vertical de unos tres metros, que obliga a dar una generosa vuelta. La familia no opuso resistencia. Abrieron cuando les dijeron que abrieran. Fidencio, un sexagenario enclenque que debería estar ya jubilado, también sufrió la furia de los uniformados.

—A él le pegaron una patada, lo botaron al suelo y lo encañonaron –dice Consuelo, asiente Fidencio–. Llegó otro policía y preguntó: ¿y con este? Otro le dijo que no fuera a disparar, que había niños.

A Consuelo y a los niños los sentaron cerca de la champa, bajo unos palos de mango, en una especie de borde de concreto junto a la plancha de secado del café. Fidencio, tirado en el suelo y encañonado.

—Gracias a Dios, el otro policía dijo: no disparen porque hay niños. Y yo se lo agradezco a Dios –dice Fidencio, un hombre muy religioso, como su mujer, y que no sabe leer ni escribir, como su mujer.

Pero arriba, en la casa principal, la matanza no había terminado. La siguiente fue Sonia, la adolescente enamorada de un marero.

—Yo solo oía que gritaban que abrieran las puertas y que salieran –dice Fidencio.

O Sonia abrió el cuarto, o el GRP lo hizo.

—A ella la sacaron antes que a mi Dennis.
—¿Qué decía? ¿Eran palabras de una persona que está oponiéndose?
—Nooo, yo más bien creo que ella… que cuando el hombre le dijo que se hincara, ella se hincó.
—¿Usted oyó cuando los policías le pidieron que se hincara?
—Sí. “Hincate”, le dijo, y unas palabras que yo no voy a repetir, y un… no sé... no sé qué le preguntarían, pero ella dijo: "no sé nada". Eso sí lo oí bien clarito. Me imagino que estaba hincada o qué sé yo.
—¿Después de eso oyó disparos?
—Ahí sí no…
—¿Ya no había balacera?
—No, ya no.

La joven Sonia Esmeralda Guerrero, de 16 años, murió de un único tiro en la boca, que le destrozó la parte alta de la columna vertebral. Según la autopsia, la bala entró a un centímetro de la comisura de los labios, en el lado izquierdo del rostro. Le destruyó la mandíbula inferior, la dentadura, la cuarta, quinta y sexta vértebras cervicales, y la médula ósea. Sonia –alta, chelita, jovial– fue por un par de años servidora en la iglesia Peniel, de la lotificación Loma Linda, y estudiaba octavo grado. Pero se enamoró de Taz y no supo decir que no cuando le propuso irse a vivir juntos. Ni su familia ni Consuelo –con quien entabló cierta amistad en las semanas que vivieron en la finca– se la imaginan con un arma en la mano. Los cuatro pandilleros sobrevivientes también niegan esa posibilidad.

—Si ella era bien fresita –dice uno de ellos, el más joven–, ni las uñas le gustaba enchucarse.

La versión oficial de una Sonia pistolera choca frontalmente con el relato de Consuelo y con la descripción de ella que hacen familiares, conocidos y los cuatro jóvenes sobrevivientes. Pero a la par del cadáver de Sonia apareció una pistola Glock encasquillada junto a su mano izquierda, un cargador en la bolsa trasera de sus jeans, y otro más en su brasier, apretado contra sus pequeños pechos. Así quedó consignado en el acta oficial que recoge el levantamiento de la escena.



Estas dos imágenes de la joven Sonia Guerrero circularon en redes sociales después de la matanza. Se tomaron antes de que los forenses de Medicina Legal autorizaran el levantamiento de cadáveres. La pistola y otras evidencias fueron manipuladas.

En internet se distribuyó una fotografía de ella en la que no tiene los cargadores encima, y la Glock está volteada. Uno de los forenses consultados fue muy explícito: “Es imposible que la pistola se haya dado vuelta ella sola durante la toma de las fotografías; probablemente montaron esa escena”.

Muerta Sonia, los policías fueron al fin al cuarto de Dennis, que en ese momento pedía por teléfono consejo a su tío, Chus el mandador.

Su madre, su padrastro, sus hermanos lo oyeron todo.

A Dennis un balazo le atravesó la cabeza, con orificio de entrada en la región frontal izquierda, y orificio de salida debajo de la oreja derecha. Ese disparo entró de arriba hacia abajo. Tiene otro tiro en su brazo derecho, a 12 centímetros del hombro, y el proyectil le quedó adentro.

Al amanecer, junto a su cadáver había dos corvos y un cuchillo.

Dennis ni siquiera era pandillero.

La marcha por la paz

La mañana del 26 de marzo, cuando los ocho cadáveres de la finca San Blas aún esperaban que llegaran los forenses del Instituto de Medicina Legal, en San Salvador y otras cabeceras departamentales se desarrolló la Marcha por la Vida, la Paz y la Justicia, convocada por el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia y el gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén. Según cálculos oficiales, unas 200,000 personas caminaron para pedir paz. Estas son algunas de las frases que el presidente Sánchez Cerén mencionó en su discurso.

“Este día es un día hermoso, lleno de amor; las calles de El Salvador se vistieron de amor”.

“Todos, todos somos imprescindibles; nadie, nadie puede ser sustituido en esta grandiosa batalla, esta batalla que necesitamos darla en el amor, en el hogar”.

“Tenemos que rescatar las comunidades y convivir en armonía, en convivencia”.

“Tenemos que arrancar los odios de nuestros corazones y saber ser tolerantes, saber entender, saber comprender que en la vida todos somos indispensables”.

“Rindo tributo a todas las víctimas de la violencia y el crimen en nuestro país. Reafirmo nuestra voluntad de que ningún crimen quedará impune”.

A Consuelo y a su familia los llevaron la madrugada del 26 de marzo a la delegación de la PNC en Santa Tecla. El Estado salvadoreño sabe que una familia de campesinos estaba también aquella noche en San Blas, pero en las 16 semanas transcurridas desde la matanza Consuelo no ha recibido la visita de ningún fiscal, de ningún policía, de ningún delegado de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos. Durante poco más de dos semanas siguió viviendo en la finca San Blas. Nadie le ha preguntado por lo que atestiguó y vivió aquella noche.

El lunes 13 de abril, 18 días después de la matanza, el presidente Sánchez Cerén se jactó de que, de los 481 homicidios de marzo, 140 correspondían a pandilleros abatidos durante enfrentamientos con la PNC. Para ese entonces, marzo era el mes más violento del siglo en El Salvador. Dennis y Sonia son parte de esas cuentas presidenciales.

Epílogo

Chus el mandador desapareció 19 días después de la masacre. Su cadáver apareció un día después, con el rostro desecho a machetazos.

La mañana del 14 de abril de 2015, el agricultor Jesús Hernández Martínez, de 44 años, mandador de la finca San Blas, hermano de Consuelo y tío de Dennis, salió hacia su trabajo a las 6:30 de la mañana. Nadie supo más de él durante 24 horas.

A las 7:15 de la mañana del 15 de abril, una llamada reportó al puesto policial de Huizúcar que había un cadáver tirado en la calle principal al cantón El Zapote, de esa misma localidad, una zona que ya no controla la Mara Salvatrucha, sino la pandilla Barrio 18. Un cuarto de hora después, una patrulla llegó al lugar. Dos horas después, se presentó un médico forense.

La autopsia dice que el cadáver tenía cinco lesiones de arma contuso-cortante, tipo machete, en el rostro. También tenía un lazo de nailon azul alrededor del cuello. Los huesos del cráneo estaban destrozados, al igual que los de la cara y la dentadura. Murió de asfixia y como consecuencia de los machetazos.

No llevaba ninguna identificación. Su mujer lo reconoció la mañana que apareció al ver sus fotografías en la delegación policial de Santa Tecla, adonde llegó preguntando por los muertos de las últimas horas. Una de las fotos era el cadáver de Chus el mandador.

Chus el mandador fue la última persona que habló con Dennis. Ese celular comprado apenas unas semanas atrás desapareció, igual que otras pertenencias de Dennis, como su biblia y su reloj. Alguien lo hurtó del cuarto aquella madrugada. Dos de los familiares han recibido llamadas desde el teléfono de Dennis semanas después de que este muriera por los balazos de algún integrante del GRP. No se atreven a contestar.

Chus el mandador, recuerda Consuelo, estaba “indignado y dolido” tras la matanza. Aseguró a varias personas que los policías no le habían dado una oportunidad a su sobrino, que le habían disparado a sangre fría. Chus el mandador estuvo presente mientras se procesaba la escena, y despotricó, gritó, insultó... llamó asesinos a los policías.

Después fue asesinado. Y cuando se le pregunta de quién tiene miedo, Consuelo responde que de los policías.

martes, 21 de julio de 2015

Dossier Walter Martínez y Daniel Estulin

Los sucesos internacionales y noticias de resonancia mundial en "pleno desarrollo" analizados por el periodista y corresponsal de guerra, Walter Martínez.

Invitado, Daniel Estulin.




lunes, 20 de julio de 2015

Y dios que no existe


 Agustín Marangoni

El ingeniero y activista ateo Fernando Lozada construyó desde la razón un sistema de creencias que explica la espiritualidad y ubica a la cuestión atea como una lucha de identidad. Desde bien chico caminó la iglesia, leyó el culto católico y fue parte de sus rituales. Pero nunca creyó. La siguiente es una charla sobre […]


El ingeniero y activista ateo Fernando Lozada construyó desde la razón un sistema de creencias que explica la espiritualidad y ubica a la cuestión atea como una lucha de identidad. Desde bien chico caminó la iglesia, leyó el culto católico y fue parte de sus rituales. Pero nunca creyó. La siguiente es una charla sobre la fe.

Año 2015. La pregunta sobre la existencia o la inexistencia de dios todavía no tiene respuesta concreta. Dios, pese a quien le pese, es una idea tan sólida, tan bien incrustada en la sociedad que ni la ciencia ha logrado quebrarla. Dios se dobla, cambia de forma, se agranda, se achica, muere y resucita, pero nunca desaparece.

Muere sin desaparecer.

Desde tiempos inmemoriales dios marca el pulso de la sociedad, se mantiene intacto en sus valores y empuja mercados y crea mundos y si es necesario se queda bien quietito sin siquiera parpadear. No sabemos si es su voluntad. A decir verdad no sabemos casi nada de dios. Todo es una suposición, una sugerencia que en algunos casos, en los extremos, cumple el rol de verdad indiscutible.

Hay dioses milenarios y dioses nuevos, flamantes, más livianos y actualizados. Dios está ahí. Viene en todos los talles y en todos los modelos. Es protagonista de las mejores historias que pudo contar el ser humano. Es el más absoluto: el fin de toda pregunta, la contradicción más espectacular. Es, todavía en el siglo XXI, el mayor interrogante de todos los tiempos.

Es dios.

Y tiene sus detractores, claro.

Dios sin detractores sería un ente opaco, deslucido, no tendría batallas que ganar: probablemente no sería tan dios, porque dios, cada tanto, tiene que tener a alguien a quien vencer. Esos que dan batalla son los ateos. Ateos, no agnósticos. Los agnósticos navegan aguas más calmas. Van tranquilos. El ateo se preocupa por apoyar su postura en un cuerpo argumentativo racional, lógico, lo más científico y terrenal posible. Llevan los bolsillos repletos de datos y definiciones. Redefiniciones. La discusión es su campo de batalla.

En esa batalla Fernando Lozada avanza a capa y espada. Es marplatense, nació en 1973, se recibió de ingeniero y se especializa en biotecnología. Su formación como activista ateo comenzó temprano. Hizo la primaria en el Colegio Jesús Redentor. Y el secundario en el Pablo Tavelli. Desde bien chico caminó la iglesia, leyó el culto católico y fue parte de sus rituales. Pero nunca creyó.

“Mi adolescencia marcó lo físico. Lo que cada uno siente o valora como parte de su identidad. Vos hablás con cualquier persona trans y te dice que siempre tuvo un conflicto con su género asignado. Hay cuestiones que tienen que ver con cierta afinidad a algunas corrientes ideológicas casi como una cuestión física. Yo nunca tuve fe religiosa, nunca supe qué es eso”, dice.

Durante el secundario, Fernando comenzó a formularse preguntas. Así llegó a la filosofía de Nietzsche y entendió, por primera vez, que se puede ser feliz sin creer en dios. “Tuve un padre bastante autoritario y siempre me rebelé contra el autoritarismo. La religión es autoridad, dios es una autoridad, el dogma es una autoridad. Eso siempre me trajo infelicidad, tanto con el catolicismo como con cualquier fe religiosa”, dice.

De Nietzsche pasó a textos más fuertes en busca de eliminar todos los dogmas, no sólo religiosos —explica— también los que están relacionados con cuestiones de género, de sexualidad, de cultura, etcétera. “Esa es la construcción de uno mismo. Uno es una cosa moldeable y uno se va conociendo a partir de que somos responsables de construirnos. Como dice [Jean-Paul] Sartre: Uno es lo que hace de lo que hicieron de nosotros. Hay cosas que uno no va a poder cambiar, pero se puede trabajar bastante”, dice.

El discurso de Fernando Lozada es esencialmente político. Está diseñado así. Es un ensamble de ideas pulido al detalle. Es el discurso de un obsesivo que buscó los argumentos para llevar la discusión del ateísmo al terreno de lo identitario. O sea: una discusión social con base científica que pregunta por el poder más grande que rige la humanidad y que define al sujeto.

Una guerra, una muy cruda.

—¿Las cuestiones ideológicas pueden entenderse como cuestiones de identidad?


—Si la identificación con una ideología es suficientemente fuerte como para que el individuo sienta que eso lo define como tal y le genera sentido de pertenencia, podemos decir que es una cuestión identitaria.

—¿El ateísmo es una ideología?

—El ateísmo es únicamente un principio, la negación de la existencia de dios o deidades, ser ateo no implica ningún deber. No existe una moral o doctrina atea, pero el ateísmo sí puede ser componente de una ideología o sistema de creencias no necesariamente adogmáticas. En mi caso he tratado de eliminar toda componente dogmática para reconstruirme y desde el ateísmo formé una ideología con fuertes componentes racionalistas, humanistas, hedonistas y utilitaristas que me definen.

—Hablás de componentes utilitaristas y hedonistas. ¿Por qué el ateo militante dedica esfuerzos a explicar y divulgar la inexistencia de dios? ¿En qué le mejoraría su vida?

—A mí ya me aburre eso. Bastante. Le dediqué mucho tiempo de mi vida. Ya está.

—¿Por qué te aburre? ¿Te diste cuenta de que la fe no se anula con la explicación racional?


—Eso por un lado. Y me aburre por obvio. Ya no hay desafío. La mayoría de las proposiciones de dios son fácilmente falsables desde lo racional. Me meto en estas discusiones cuando sirven a planteos interesantes y de manera contundente. Cuando alguien rige su vida y arma un sistema ético sobre la base de la fe, y ese sistema es perjudicial para el entorno, está bien cuestionar el origen de ese sistema.

—Vos hablás de lo fácil que es falsar, pero la demostración científica sobre la inexistencia de dios todavía está incompleta, por poquito, pero está incompleta.

—Sí, pero en las últimas noticias sobre la formación del universo hay un dato clave: la suma de toda la energía del universo da cero. No hace falta un dios que aporte nada.

—Podemos decir que la inestabilidad de la nada es dios. Y listo.

—Sí, pero bueno, desde un juego de palabras podemos decir cualquier cosa. La verdad, me interesa más cuestionar las reglas morales emanadas de dios que cuestionar a dios mismo.

—¿Por ejemplo?

—Los mandamientos. Las reglas morales están puestas sobre las emociones y no sobre las conductas. Y eso es perverso. Cuando te dicen que amarás a dios por sobre todas las cosas te están pidiendo que generes un sentimiento. Si el deseo aparece antes de la acción, ahí está la perversión: uno siempre va a estar en falta. Si vos ponés la norma moral en la acción no hay culpa. Decir No desearás… es imposible. Estás en pecado indefectiblemente. Y el que administra esa culpa tiene una herramienta de poder. Esa es una crítica importante, y no tanto el tema de la inexistencia de dios.

En la década de 1960, en la Argentina había un 90% de creyentes católicos, un 8% de otras religiones y apenas un 2% de no creyentes. Para 2008, los creyentes católicos disminuyeron a un 77%, según la Primera encuesta sobre Creencias y Actitudes Religiosas en la Argentina, elaborada por cuatro universidades nacionales y el Conicet. De ese 77%, apenas el 30% es católico practicante. Mientras que la cantidad de no creyentes aumentó al 11%. Estos números encendieron una alarma en las altas esferas eclesiásticas, los sintieron, en especial, por la falta de jóvenes interesados en formarse como curas.

Es curioso: ese 11% de no creyentes tiene muy poca visibilidad. Por ejemplo, la comunidad judía es ínfima, en Argentina hay 200 mil judíos, un 0,5% de la población. Incluso en el mundo son pocos, se calcula que hay sólo 8 millones. Sin embargo, su visibilidad es imponente: medios de comunicación, presencia institucional, organizaciones, participación en la agenda política. Parecen más de los que son. Los ateos son 22 veces más numerosos y siguen creciendo. Pero casi no hacen ruido.

Tener poder vs. No tener poder.

—¿Creés que alguna vez el mundo va a ser ateo?

—No creo. Y no me interesa luchar por eso. Ni generar más ateos. Simplemente busco una sociedad que respete a los ateos. Que no se oprima a los que no tenemos fe.

—¿Te sentís expulsado?


—Es bastante clara la permanente invisibilización del no creyente y el uso del ateo como sinónimo de persona amoral y carente de valores. Ser ateo hoy es una cuestión de identidad. La lucha es por la identidad, por el orgullo de ser ateos.

—Por lo que veo, tu lucha no es filosófica.

—No. Me importa poco lo filosófico. Porque la lucha filosófica cae en abstracto. Acá estoy poniendo en juego que hay un sector que hace todo lo posible para que yo no exista. Mi identidad les molesta. No tener fe es algo peligroso para un sector del poder que con la fe construye más poder. Como existen ellos, yo tengo la necesidad de defender esa porción de mi identidad.

—¿Por eso los ateos en Argentina accionan en concreto y casi exclusivamente contra la iglesia católica?

—En realidad, vamos en contra de la corporación. Criticamos todos los dogmatismos por igual, pero el que nos oprime es uno, mayoritariamente, acá en Argentina.

—¿Será que la lucha filosófica ya está perdida?


—Un poco sí. La lucha filosófica es para muy poca gente. Son debates que para el que está de afuera terminan siendo eternos y aburridos. Hay que estar muy embebido con las distintas corrientes filosóficas y con las falacias y las estrategias de argumentación. A mí me quedó claro con el debate entre Sam Harris [antropólogo, ateo, activista] y un rabino, en el canal judío. Uno piensa que el religioso perdió ampliamente. Pero el religioso sigue pensando que tiene los mejores argumentos.

Fernando Lozada ha recorrido el mundo dando charlas y participando en debates sobre la causa atea. Es portavoz para Latinoamérica y Director de la Asociación internacional del LibrePensamiento (AILP), dirigió cuatro ediciones del Congreso Nacional de Ateísmo y es Miembro fundador y ex presidente de la Asociación Civil Ateos Mar del Plata, entre otros incisos de un currículum que ocupa más de tres páginas acuatro. La estrategia discursiva de sus análisis, por oficio de orador, es la síntesis. Busca desarrollar temas complejos del modo más accesible. He ahí otra señal de su objetivo: incluso en la forma su esencia es política.

—¿Cómo se puede definir a un ateo?

—Hay tantos ateísmos como ateos. Y eso es bueno, porque el ateísmo no tiene una doctrina.

—No la puede tener.

—No la debería tener. Ateo no es solamente negar la existencia de dios. Con eso no alcanza, porque puede haber ateos dogmáticos, como el religioso más dogmático. Mi ateísmo parte del rechazo visceral a un ser superior, más allá de las definiciones, que son miles. Yo niego a dios por ser una concepción de tipo dictatorial, que me señala como un ser insignificante y al cual debo sumisión. De ahí parto. Pero creo que el ateísmo no es una elección.

Se hace un silencio en la charla. Y pregunto, repregunto, subrayo sorprendido lo que acabo de escuchar:

—¿No se puede elegir ser ateo?


—No se puede elegir ser ateo ni ser religioso. No son elecciones racionales. Yo no tengo fe. O me asumo como ateo o tengo una contradicción como religioso. Pero no puedo elegir ser religioso. No puedo forzarme a elegir algo. Es como enamorarse, uno no puede forzarse a enamorarse de alguien. Uno no puede elegir ser homosexual, eso no funciona así. Tampoco puede elegir ser mujer si es varón. Por más esfuerzos que uno haga es una cuestión de identidad. Acá lo mismo. La persona que tiene fe no la va a perder, la fe le da algo. Para los que estamos afuera la fe no nos da nada. Yo no puedo elegir la fe. Y el religioso no puede elegir el ateísmo. Se puede perder la fe, pero no es una elección, es parte de un proceso.

—Pero aquel que pierde la fe toma la decisión de perderla, entonces transita el territorio de la razón y demás. Desde tu óptica, la fe se convierte en un atributo biológico.


—A mí me gusta preguntar cómo fue que alguien llegó a ser ateo. Y se ve que hay dos o tres cosas típicas. Alguien que sufrió un episodio que lo hizo cuestionar la fe. Un padecimiento. Ese disparador hace que empiece el proceso de perder la fe. Pero no es una elección. Ese disparador hace que se acerque a otra forma de pensar, pero sin el hecho no hubiera sucedido.

—Insisto: parecería que la fe, desde tu punto de vista, viene incorporada en la genética.


—No. Es como la identidad de género. Vos tenés a esta chiquita Luana [la más joven en obtener un cambio de sexo en el dni] que a los dos años ya manifestaba tener una identidad opuesta al género asignado biológicamente. Es difícil saber cuánta es la carga biológica y cuánto es lo construido culturalmente. Hay muchas discusiones.

—Acordemos que lo genético es muy poco. La construcción cultural modifica lo genético.


—Sí, por supuesto. Por eso las discusiones de la neurociencia. No hay acuerdo en saber si las conexiones neuronales son genéticas o se conectan por la construcción cultural. Es muy difícil. Lo que sí puedo decir es que a determinada edad, cuando uno comienza a tener cierta autonomía, ya manifiesta rasgos o características bastante fuertes. No son todos los bebés iguales. Y desde que nacemos comenzamos a recibir información. Yo no sé si no lograron introducirme culturalmente el esquema para que yo pueda tener fe. Evidentemente no funcionó. El biólogo Richard Dawkins plantea a la fe como un virus que se inocula desde temprano.

—Es espectacular que digas que no se puede elegir ser ateo. Es muy arriesgado defender esa postura. Además de ser determinista.

—La mayoría de los ateos que conozco dicen que sí, que se puede elegir. Yo no. Me aparto de esa postura, digo que no es una decisión racional.

—Aun cuando el ateísmo es la defensa máxima de la racionalidad, la elección de ser ateo no es racional.

—Claro.

—Suena contradictorio. Lo cual no es un problema, pero está bien subrayar la contradicción.

—Para mí no lo es. Porque cuando uno llega a determinado estadio en el cual uno abandonó dogmas, parece bastante razonable que uno después siga por el camino de la racionalidad. Conozco muchos ateos que no son para nada racionales.

—Muchos. Que son los que le hacen daño al ateísmo.


—Sí. La verdad que sí. La decisión racional es aceptarse como ateo. Llega un momento de la vida en que uno se detiene y se pregunta si tiene fe, si la siente, o si no la tiene. Si la fe no rige mi vida tengo que tomar una decisión. O sigo actuando y obedeciendo a un sistema que se basa en la fe. O construyo mi propio sistema de creencias. Ahí está la decisión racional.

—¿Qué es la fe entonces?

—Un sentimiento. Lo pongo en el dominio de las emociones. Por eso es difícil de definir. Como el amor. Cada uno tiene una concepción diferente. Sí hay una coincidencia de cómo se comporta cuando uno siente eso. Habría que ver si existe la fe.

—¿Podrías poner en duda la existencia de la fe?


—Es que al no poder definir bien qué es…

—Pero la fe se ve. Incluso a lo ojos del que no cree. Los fieles, las construcciones, los comportamientos. Podríamos nombrar mil situaciones.

—Se ven las manifestaciones de la gente que tiene fe.

—Sí, lógico, pero son manifestaciones de una profundidad y una intensidad que mueven el mundo. Literalmente.

—Sí. Hay un libro interesante de Daniel Dennett, filósofo, para mí uno de los grandes pensadores, que se titula Romper el hechizo. Y trata este tema de la fe. Tira muchísimas hipótesis. Es un filósofo que construye su pensamiento desde el sustento científico. Cuando desarrolla qué es esto de la fe desarrolla teoría evolutivas a partir de dónde empieza a manifestarse, busca los lugares de cerebro y demás. No hace filosofía con ideas aisladas, busca herramientas y después construye filosofía. Una de sus hipótesis es que la fe se siente porque es útil para la supervivencia. Aquel que pelea con vocación religiosa llega hasta el final. En un ejército de personas racionales, la mayoría no elegiría morir por una causa o por una idea. La fe, por ejemplo, puede ser una herramienta evolutiva de supervivencia. Y la fe pudo haber quedado desde esos tiempos.

—Como si la batalla hubiese terminado. Podríamos discutir si terminó. Parece bien armada esa hipótesis, pero aun así, la fe está.

—Está, pero es difícil saber qué es. Sabemos que la gente que tiene fe se comporta de determinada manera. Pone la fe por sobre la razón. Porque la fe es la aceptación de algo sin la necesidad de una explicación.

—¿Los ateos tienen creencias?

—Sí. Los ateos tenemos muchísimas creencias. Pero no son de tipo dogmático.

—¿Incluso creencias irracionales?

—Partamos de una base, todos tenemos sistema de creencias. No se puede vivir sin un sistema de creencias, es lo que nos permite vivir ágilmente. Y sí, los ateos tenemos creencias subjetivas e irracionales. Esto es muy interesante y no se escucha demasiado desde el ateísmo. Yo hago una diferenciación entre creencias: fundadas e infundadas. Las fundadas son las que tienen argumentos muy sólidos, con demostración matemática, validadas. También están las fundadas con márgenes de error, las estadísticas, por ejemplo. Pero también están las que no son fundadas, que no puedo saber si son ciertas o no. Por ejemplo, el amor de pareja. Yo creo que mi pareja me ama, pero no puedo saber si me ama, ni siquiera con su comportamiento puedo saberlo, pero lo acepto y le creo. Son creencias no racionales que nos permiten vivir.

—¿Y cuál es la diferencia con el que profesa una fe religiosa?

—La diferencia con el dogmático, que arma sus creencias por fe, es que cree que son verdades. El que tiene un sistema de creencias irracionales e infundadas fuera del dogmatismo sabe que son subjetivas. Ahí está la gran diferencia. Mis creencias subjetivas son sólo válidas para mí y ni siquiera sé si son del todo verdaderas. El que arma creencias subjetivas por la fe las ubica en el terreno de lo incuestionable.

La charla, de a poco, permite preguntas abstractas que, estoy seguro, van a tener respuestas concretas. El traslado de lo abstracto a lo concreto parece la especialidad de Lozada. Casi como un juego: construir argumentos racionales para todo. Explicar el mundo. Este mundo. El que se toca, el que se puede definir como real, el que se mide y se transforma. Y ponerlo por encima de otros mundos, los mundos celestiales, por ejemplo. Si es que existen.

—¿Qué es el alma?

—Yo prefiero usar la palabra espíritu, por una batalla del lenguaje elijo la palabra espíritu. Pero se puede aplicar a cualquiera de las dos. Para mí, el espíritu es el ordenamiento particular de la materia orgánica en un momento determinado que al mismo tiempo es cambiable. Y que finalmente es una propiedad emergente de un sistema complejo. ¿Quedó medio raro?

—Se entiende. Pero puede haber un componente místico en esa explicación.

—¿Por qué?

—Porque de alguna manera no tenés certeza de ese ordenamiento. No lo podés explicar, da lugar a muchas hipótesis, entre ellas la mística.

—Es que tampoco podés explicar la cantidad de probabilidades de un sistema neuronal. Los sistemas complejos tienen propiedades emergentes. El espíritu o el alma sería una propiedad emergente a ese sistema complejo, que se manifiesta en nuestro carácter y en nuestra personalidad. Y es cambiable. Mi espíritu es distinto al de hace diez años y va a ser distinto al de dentro de diez años.

—Es interesante que un ateo no niegue la espiritualidad.

—Creo que es importante dar batalla en ese terreno. Yo no niego la espiritualidad, todo lo contrario. Pero no es lo mismo que para un creyente. El espíritu es lo que vos podés hacer con ese ordenamiento de la materia. Las religiones dan recetas para la espiritualidad y no todas las acciones que te piden esas recetas son gratificantes. La no creencia en dios ni en los dogmas te da un amplio margen de libertad para explorar tu espiritualidad. El ateísimo, bajo esta perspectiva, es muy espiritual.

— Es estratégico lo que decís. Te querés apropiar del concepto de espiritualidad y llevarlo también para el ateísmo.


— Por supuesto. Más que apropiar, prefiero hablar de recuperar la espiritualidad.

—¿Por qué creés que hay tantos creyentes si la refutación de dios y la explicación del alma es tan racional?

—Habría que ver si los que creen realmente creen o aceptan. Que no es lo mismo. Una cosa es creer y otra arrastrar cuestiones culturales.

—A ver. Desde la explicación científica queda bastante claro que es altamente probable que dios no exista. Aún así se sigue creyendo.


—Hace poco Stephen Hawking explicó que dios era innecesario. Y si un dios es innecesario… bueno.

—¿Por qué? Es muy interesante la idea de un dios innecesario. A lo que voy: la creencia no tiene nada que ver con el desarrollo de la razón.

—Eso va con la idea de que no se puede elegir ser ateo o creyente.

—Todavía no puedo entender esa postura. Es como si no tuvieras libertad de ir en un camino inverso a lo que ya te fue asignado desde algún lugar.

—Es muy difícil creer que vos vas a tomar esa decisión desde un lugar de comodidad. Me resulta imposible ponerme en el lugar de un creyente. Yo no tengo la componente fe. Y no puedo desear tenerla. No puedo hacer ese simulacro.

—¿Y por qué no creer?

—No le veo el sentido. El fin último para mí es la felicidad. La creencia no me suma a mi felicidad.

—¿No pueden convivir la fe y la razón en la misma persona?

—Hay gente que vive así. En mi caso, la aceptación de algo que no se puede explicar no me sirve de nada.

—¿Por qué todo tiene que tener necesariamente un propósito?


—Adoptar una creencia no me va a hacer más feliz, ni va a mejorar mi vida. No tiene ventaja, no la encuentro. No me suma a la felicidad. Y tengo espiritualidad, no necesito fe para mi espiritualidad.

La charla podría durar meses. Siglos. Y las preguntas y las respuestas seguirían apilando argumentos para explicar lo que todavía nadie pudo explicar. Estaría bien reflexionar si algo, lo que sea, se puede explicar, si existen explicaciones definitivas. La prioridad, cosas que pasan en esto de andar pensando, la tiene dios. Una idea. Una palabra. Cuatro letras que logran, por la negativa o por la afirmativa, mover los hilos de la sociedad.

Fotos: Federica Gonzalez y Romina Elvira

El transformismo en la izquierda


Julia Evelyn Martínez

El transformismo es un término acuñado por Antonio Gramsci,  para interpretar los cambios aparentemente inexplicables que se dan en las ideas y prácticas políticas de intelectuales, partidos u organizaciones de izquierda, que se convierten en acérrimos defensores de la hegemonía capitalista. El transformismo es diferente al realismo político.

El realismo político en la izquierda es la capacidad de plantearse solamente aquellos objetivos que pueden ser alcanzados en un momento histórico determinado. Realismo no significa conformismo, pues al mismo tiempo que se actúa dentro de lo posible, se trabaja activamente en la construcción de  las condiciones que en el futuro harán  factible el proyecto histórico  de liberación de las clases y sectores oprimidos por el capitalismo. El  transformismo en cambio, es el abandono de   los principios de la revolución y del socialismo,  para adoptar una postura “moderada” que no incomode al Capital. El transformismo  asume la labor de desmovilizar y/o de cooptar las posturas de clase de los movimientos populares organizados  y/o de promover  las medidas de política económica que  obstaculizan en el mediano y largo plazo,  la viabilidad de  un programa revolucionario y socialista.

El transformismo en la izquierda es más evidente entre intelectuales,   pero también ocurre en los partidos políticos, especialmente cuando llegan a poder.  Comienza con un deseo casi compulsivo de ser reconocidos como partidos de unidad nacional y de cambio por todos los sectores económicos y sociales, especialmente por los sectores vinculados al gran capital nacional y transnacional. A continuación, comienzan a desvincularse de alianzas con  organizaciones y movimientos con reivindicaciones de clase y/o con posturas anti-sistema, y las sustituyen por alianzas con sectores empresariales  y con movimientos sociales moderados con reivindicaciones sociales o económicas  de corto plazo. Finalmente, se transforman en partidos de electores, que se nutren de las filas de beneficiarios actuales y potenciales de programas gubernamentales. Palabras como socialismo, revolución, lucha de clases, imperialismo, opresores y oprimidos salen de  su vocabulario, y son sustituidos por otros términos como competitividad, eficiencia, estabilidad, inclusión, cohesión y progreso.

Uno de los casos más sobresalientes de partidos transformistas en América Latina es  el Partido de los Trabajadores de Brasil (PT). La epifanía del transformismo de este partido se remonta al año  2002 con la publicación de la famosa  Carta a los Brasileños, en la cual,  el entonces  candidato Lula,  aclaraba  a los empresarios y a los organismos internacionales su disposición a mantener la estabilidad y el rumbo económico del país, mediante la continuidad de las políticas neoliberales de los gobiernos anteriores. Más de una década después, su sucesora  Dilma Rousseff continúa estas políticas. Su última y más  controversial  propuesta ha sido la promulgación de la Ley de Puertos, que obliga al Estado a la concesión inmediata de la administración y construcción de todos los puertos brasileños a empresas privadas.

El problema con los y las transformistas es que la mayoría de veces se trata de personas decentes, que en algún momento de su vida tuvieron verdaderos principios socialistas y revolucionarios, pero que,  debido a falta de claridad política e ideológica, a compromisos con grupos  hegemónicos  y/o por necesidades económicas personales, terminaron optando por el transformismo.  A muchos/as transformistas,  estos principios se les adhieren a la conciencia como rémoras,  que les incomodan o les atormentan a lo largo de sus vidas. En el último libro de Emir Sader (Editorial Bonatiempo, 2013) se incluye una entrevista con el expresidente  Lula, que   puede servir de advertencia o de consuelo para transformistas locales.

En sus declaraciones, Lula reconoce  que  su partido se dividió   en dos vertientes: la vertiente de   base con principios de izquierda  y la vertiente electoral, que banalizó esos principios para ganar las elecciones. En sus palabras: “El PT cometió las mismas desviaciones que criticaba en los otros partidos políticos. Ese es el juego electoral que está en danza: si el político no tiene dinero, no puede ser candidato y no tiene cómo ser elegido. Si no tiene dinero para pagar la televisión, no hace campaña. El PT tiene que aprender que, cuanto más fuerte sea, debe tornarse más serio y riguroso. El PT necesita volver a creer en los valores en que creíamos y que fueron banalizados por la disputa electoral. (…) Uno puede jugar el juego político, puede hacer alianzas, puede hacer coaliciones, pero para hacer política no necesita establecer una relación promiscua con nadie”. Esperemos que la vertiente electoral del partido FMLN  pueda mirarse  en el espejo del PT de Brasil, para detener o revertir su proceso de  transformación y re-encontrase con sus bases.
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


UN DÍA COMO HOY, 12 de febrero de 1973, los principales periódicos de El Salvador difundieron fotos de la muerte de los compañeros José Dima...