Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

miércoles, 26 de agosto de 2015

Fiscalía mapea los secretos de la facción revolucionaria del Barrio 18


Persiguen a responsables de atentado contra delegación policial


Chino Tres Colas, uno de los líderes del Barrio 18, dio un discurso sobre la unidad del Barrio 18 en un evento con presencia de la prensa el 19 de junio de 2012. Ese día se celebraban en el penal de Izalco, cien días de la tregua entre las pandillas. Foto RUIDO/Pau Coll

CarlosMartínez y Sergio Arauz
El Faro

El Estado ha construido sobre el asesinato de un miembro de la misma pandilla y el ataque contra la delegación policial de Quezaltepeque, un caso por medio del cual espera desarticular el liderazgo de la facción revolucionaria del Barrio 18. La Fiscalía ha girado 68 órdenes de captura y, hasta hoy, se ha valido exclusivamente de lo dicho por testigos criteriados para involucrar en supuestos hechos delictivos, incluso, a los mediadores de la tregua.

La Fiscalía General de la República (FGR) giró órdenes de captura contra 68 miembros de la facción revolucionaria del Barrio 18, entre los que figuran –según su versión- los seis líderes nacionales de esta pandilla. Las órdenes fueron giradas el 7 de junio de este año.

Pese a la gran cantidad de órdenes de captura, la mayoría de imputados ya estaban guardando prisión: a 41 de los señalados simplemente se les notificó en la cárcel en la que están recluidos que se les acusaba de un nuevo delito. 14 más habían conseguido escapar, pero este periódico sabe que al menos uno de ellos ya fue capturado cuando casualmente fue detenido en un retén de tránsito. Este periódico conoció que todos los imputados ya han sido notificados.

Según la Fiscalía, los tres líderes pandilleros de más alto rango son César Renderos, alias El Muerto, o Morrison; Marcelino Guillén, alias Cawina, y José Alvarado, alias Niño Crazy. Los tres están recluidos en el penal de Izalco y representan a algunas de las clicas más poderosas dentro de la estructura, debido a que controlan territorios considerados claves: la comunidad Las Palmas, en la colonia San Benito, de San Salvador; Apopa y Quezaltepeque, respectivamente. A estas personas se les señala como los líderes nacionales de la organización.

El documento establece la existencia de una segunda grada jerárquica: los líderes nacionales que gozan de libertad. La investigación de la Fiscalía asegura que este eslabón de mando fue creado específicamente para asegurarse de que los líderes o palabreros en los territorios controlados respetaran los acuerdos asumidos por la pandilla durante la tregua. Sus nombres son Julio Reyes, alias El Chory; Manuel Acosta, alias el Donkey, y un hombre al que el documento solo menciona como Nalo, en contra de quien no ha girado orden de captura. Estas personas tienen casi la misma representatividad territorial que el eslabón anterior: Nalo representa a la Comunidad Las Palmas y Chory a Apopa. Solo hay una alteración: Donkey representa a la clica del barrio San Miguelito. El Faro sabe que Nalo se encuentra arrestado por una acusación distinta.

Los líderes de la facción que están en libertad también son una estructura que goza de autoridad a nivel nacional y que según la Fiscalía estuvieron involucrados en la planificación de delitos como extorsión y asesinato.

La acusación de la Fiscalía se basa en dos hechos: el asesinato de un pandillero de la misma estructura, al que en marzo los revolucionarios acusaron de traidor, y el atentado contra la delegación policial de Quezaltepeque realizado en abril, en el que un agente policial resultó herido de bala. 18 de las 68 personas están vinculadas con estos dos hechos. Ocho más están acusadas de delitos de conducción ilegal de armas de fuego. El resto, 42 personas, están perseguidos solo por el delito de agrupaciones ilícitas.

Toda la acusación de la Fiscalía está sostenida en el recurso más habitual en los casos contra pandilleros: lo dicho por testigos criteriados, es decir, por miembros de la pandilla que han traicionado a la organización a cambio de que la Fiscalía les exonere de los delitos que cometieron o les rebaje la acusación. En este caso se trata de cuatro testigos ocultos bajo los seudónimos Napoleón, Arquímides, Nixon e Isaías, que relataron a las autoridades cómo y quienes cometieron los delitos.

En la última página del documento en el que se describe la investigación, la Fiscalía pide al juez especializado de San Salvador que imponga un carácter de absoluto secreto sobre todo lo relacionado al caso y lo justifica así: “Solicitamos la reserva total del presente proceso, en virtud de que (…) existen evidencias o información (…) que puede afectar al sistema político del país, indicando datos de ciertos partidos políticos como Arena, FMLN y algunas personas (…) activistas de la tregua…”

Desde lo creíble hasta lo increíble

Los relatos que los testigos ofrecen sobre el asesinato del pandillero y el atentado contra la Policía ocupan una mínima parte de la relación de hechos que la Fiscalía presentó al juez. La mayor parte la ocupa una serie de revelaciones de los colaboradores que tienen poca o ninguna relación con los casos investigados.

Algunas de las versiones coinciden con las investigaciones que El Faro ha hecho sobre el fenómeno pandilleril durante más de tres años. Por ejemplo: los testigos describen una organización gobernada desde la cárcel, en la que cada pedazo de territorio controlado por la pandilla tiene un líder dentro del penal que es responsable de supervisar lo actuado por las clicas; que gran porcentaje del dinero de las extorsiones –el 25 % según los testigos- sirve para mantener a los pandilleros presos; que en la jerarquía de los revolucionarios la comunidad Las Palmas y sus líderes ocupan un lugar preeminente; que posiblemente lo anterior se deba a que obtienen una buena cantidad de recursos por medio de la extorsión a los bares, restaurantes y discotecas de la Zona Rosa.

Algunas aseveraciones, que en el documento ocupan apenas unas líneas, describen una estructura que administra incluso su violencia: según los testigos, hay una especie de calendario para matar; cada clica debe esperar su turno para poder eliminar a los soplones o atacar a los enemigos. En una de las escasas menciones que este “rol” tiene en la pandilla, uno de los testigos aseguró que los pandilleros de Quezaltepeque, durante la planificación del atentado contra la delegación policial, tuvieron que recibir una autorización expresa de los líderes nacionales de la pandilla para saltarse su turno, puesto que “en esa fecha no les tocaba el rol a los de Quezalte, sino que a los de la Bethel de Mejicanos, a los de Aguilares y a Zacatecoluca”.

También se menciona que la pandilla está recibiendo entrenamiento en el uso de armamento y tácticas militares, pero las versiones sobre esto son borrosas: algunos testigos aseguran que esto ocurre, pero que ellos no han participado nunca, o aseguran haber estado en un campo de entrenamiento pero que llegaron con los ojos vendados y que nunca vieron el rostro de los entrenadores.

Aunque formalmente no hay en el documento ninguna acusación relacionada con la tregua, la Fiscalía concedió abundante espacio a algunos relatos de los testigos al respecto. En algunos casos los pandilleros se limitan a contar las reuniones en las que les comunicaron que había que reducir la belicosidad de la pandilla para cumplir con un acuerdo firmado por los líderes. Pero en otras ocasiones involucran a los mediadores en actos delictivos.

Según uno de los relatos, antes de atentar contra la Policía, los líderes nacionales le pidieron autorización a Raúl Mijango, principal mediador durante la tregua. El testigo asegura que él mismo estaba enlazado telefónicamente en una conversación múltiple en la que uno de los líderes le explicó la situación y Mijango habría respondido: “… Mirá, sobrino, si ese culero te mató un elemento que vos decís, topalo, pero eso sí, no quiero que vayan a salir heridos ni un niño o una anciana porque vas a ir a parar a Zacate”.

Aunque la Fiscalía concedió credibilidad suficiente al relato como para agregarlo en su informe, no ha acusado a Mijango de nada, incluso cuando lo único en lo que sustenta el resto de órdenes de captura es lo dicho por los mismos testigos que en este episodio vinculan al mediador con un acto tipificado legalmente como terrorismo.

El fiscal general, Luis Martínez, se ha declarado públicamente enemigo de la tregua y aunque ha acusado en múltiples intervenciones públicas a los mediadores de estar relacionados con connubios delictivos, jamás los ha acusado formalmente de nada. Martínez llegó a decir que tenía información que le indicaba que Mijango había contratado a sicarios para eliminarlo, sin que ello tuviera ninguna consecuencia institucional. Asimismo, llegó a llamarle "manipulador de homicidios".

Consultado sobre las acusaciones, Mijango les restó importancia: "Son cuentos chinos, el fiscal tiene la intención de criminalizar la búsqueda del diálogo (con las pandillas) y a los que trabajamos en eso", repitió.

En el documento, los testigos colocan a Mijango y al general David Munguía Payés, ex ministro de Seguridad Pública y hoy ministro de la Defensa Nacional, en una lista de situaciones comprometedoras de dudosa veracidad: aseguran que existía un pacto entre “el sistema” y la pandilla 18 para que estos últimos eligieran al nuevo ministro de Seguridad Pública, y que este sería Mijango; aseguran que sus líderes fueron sacados del penal de Izalco y llevados a un salón de un hotel donde Munguía Payés les enlazó telefónicamente con el entonces presidente de la República, Mauricio Funes, quien les prometió beneficios a cambio de respaldo político; aseguran que parte de los acuerdos de la tregua pasaban por incorporar a muchos pandilleros en la Policía, aunque ninguno de los testigos dice conocer a algún homeboy que haya conseguido colarse en la PNC…

Incluso se consignan auténticos disparates como uno en el que el testigo asegura que él “sabe” –sin decir cómo- que Mijango consiguió, a través de la Asamblea Legislativa, un préstamo “sin límites”, para financiar obras en las comunidades controladas por la pandilla, pero que en realidad era para el beneficio personal de los líderes.

La investigación que se consigna en el documento ocurrió en un momento en el que la tregua se había convertido políticamente en una mala palabra: el sucesor de Munguía Payés en el Ministerio de Seguridad, Ricardo Perdomo y el fiscal Luis Martínez se habían declarado públicamente en guerra contra los mediadores del proceso, y el partido Arena usaba el acuerdo con las pandillas como una herramienta de ataque político contra el FMLN en vísperas de la elección presidencial.

Acto de terrorismo

El Chele Flex va en el asiento del copiloto de un vehículo deportivo con vidrios oscuros. En la parte de atrás están dos pandilleros más: Zombie, quien es monitoreado vía telefónica por su jefe en la pandilla, Chilango, y otro acompañante desconocido para el motorista de la misión. El conductor es quien relata a la Fiscalía lo ocurrido esa noche: un intento fallido de asesinar a la mayor cantidad posible de policías de la delegación de Quezaltepeque y de destruir las instalaciones a punta de granadazos.

El atentado fracasó debido al motorista. Mientras se dirigían a la delegación policial, el copiloto –que era el encargado de la misión- les ordenó a los del asiento de atrás que bajaran del carro para lanzar ráfagas rápidas y soltar dentro de la delegación un par de granadas. Chele Flex les prometió cubrirlos desde el asiento del copiloto. El motorista titubeó al observar que en la esquina próxima a la delegación había un carro parecido a los que usan los investigadores y dijo a los acompañantes: “No puedo parar allí, porque allí están los policías.” Se fueron.

El segundo intento fue ordenado por Chilango desde el penal de Izalco: “No me importa, es una orden, tienen que cumplir, regresen.” Regresaron haciendo el mismo recorrido que la primera vez. Cuando iban por el parque central de Quezaltepeque, el Chele Flex amenazó al conductor: “Hoy sí, culero, se para frente a la delegación y nos espera, no se vaya a correr porque lo vamos a matar a usted”.

En la acera de la delegación, frente a la entrada, estaban dos policías, uno vestía camisa blanca y el otro uniforme negro. Uno de ellos es el agente Julio César Servellón, quien resultó herido de gravedad. El motorista redujo la velocidad, pero no paró, lo traicionaron los nervios y no les dio tiempo de bajar a los del asiento de atrás, encargados de las granadas. El Chele Flex disparó unas 20 veces contra los policías. “Fue bien rápido y los tiros que hizo el Chele Flex no fueron certeros, pegaron varios en el portón, varios en la pared”, dijo el motorista a los fiscales. En el acta fiscal la voz del testigo quedó reflejada así: “El dicente salió en gran velocidad y se dirigió a la calle que conduce a la Toma de Quezaltepeque, llegando a un parqueo de buses, donde hay bomba de suministro de gasolina, ahí detuvo la marcha y se bajaron el Chele Flex, el Zombie y otro sujeto. Eran como las 12 la noche y no vio qué rumbo tomaron”.

El motorista recibió la orden de ir a dejar el carro a la entrada de un lugar conocido como El Jocote, donde debía abandonarlo y sería recogido por otro pandillero en una moto. Al principio todo salió según el plan: dejó el vehículo con las luces encendidas y a los segundos vio la luz de una motocicleta acercarse. Antes de que se subiera a la moto, el conductor de esta le pidió una última cosa: debía regresar al vehículo y recuperar una pistola que había debajo del asiento del piloto. Cuando se dio la vuelta para buscar el arma, escuchó el sonido metálico que hace una pistola cuando se monta la bala en la recámara. Al voltearse, su compañero le apuntaba con un arma, sin bajarse de la moto. La pandilla le iba a cobrar su falta de temple, su cobardía. Pero la Policía le salvó el cuero.

Como en una película, los agentes llegaron en el último segundo y no le dieron tiempo al motorizado de jalar el gatillo. Al ver a las autoridades, el de la moto huyó, dejando vivo a un tipo que se sabía condenado a muerte por su propia organización y que era un buen candidato para convertirse en testigo criteriado.

La muerte de Julio César Servellón fue planificada en la celda 8 del Penal de Izalco, a las 8 de la noche. Con casi tres semanas de anticipación. Para planificarla, cuatro líderes pandilleros que guardan prisión se pusieron de acuerdo con cinco líderes pandilleros que en ese momento estaban en libertad. Esto es lo que intentará probar la Fiscalía, que sustenta la acusación en lo dicho por dos testigos que a mediados de marzo de este año estaban cerca de la celda en la que se urdió el plan para atacar una delegación policial de Quezaltepeque la noche del domingo 6 de abril.

El relato presentado ante el juez especializado dice que El Cawina, El Muerto de Las Palmas, El Niño Crazy y El Pempo de Quezalte llamaron por teléfono a otros cinco pandilleros del ala revolucionaria del Barrio 18, El Chory, El Nalo, El Donky, Masacre y Sugar. La Fiscalía intentará probar que El Muerto de Las Palmas fue el que dio la autorización para proceder y que El Niño Crazy y El Cawina afinaron la logística.

El Boxeador

El Boxeador murió en un catre de la celda cuatro del penal de Izalco. Esa mañana, la celda estaba repleta de un grupo de pandilleros a los que la Fiscalía quiere sumar un delito más: el homicidio agravado que aparece en el expediente que explica la cadena de mando de los Revolucionarios. El Boxeador era miembro activo de la pandilla y murió a manos de sus compañeros.

Según uno de los testigos, El Lágrima, El Looney, El Pempo, El Cawina, El Killer, El Dreamer, El Niño Crazy, El Trigre, El Gufy y El Snoopy se encargaron de meterlo en la celda. Forcejearon. “El Loony, el Cawina, el Pempo lo tenían agarrado de un pie y el Dreamer del otro pie. El Tigre y el Killer lo tenían agarrado de una mano cada uno. El Lágrima, El Snoopy y El Gufy lo estaban interrogando, pero el deponente no alcanzó a escuchar lo que le preguntaban”, dice el relato del testigo que, en ese momento, pasó por la celda sin detenerse mientras iba a comprarse un café. Cuando regresó de la tienda, el Boxeador estaba muerto y envuelto en olor a lejía. “Lo estaban limpiando”, dice el relato.

El Boxeador también era conocido como “Tony” o “Tony Califa”. Su nombre era Mardoqueo Adalberto Hernández y tenía 40 años al momento de morir. Había sido condenado a 10 años de cárcel por el delito de extorsión. Era experto en boxeo-patada y, según el relato de un testigo que vio cómo lo asesinaron, días antes había estado entrenando a algunos de sus asesinos.

Aunque murió estrangulado en la mitad de la mañana, fue declarado muerto hasta la noche del viernes 28 de marzo de este año. Lo encontraron ahorcado de una trenza de hilos para hacer hamacas para hacer creer que se trataba de suicidio. “Agente, agente, ahí está uno que está decepcionado, quizá háblele a la enfermera”, gritó un reo anónimo que guio al médico y a la enfermera que lo declararon muerto.

El Barrio 18 es una de las pandillas más extendidas en El Salvador y libra una guerra a muerte contra la pandilla MS-13. El Barrio 18 se rompió en dos facciones hace unos años, la Sureña y la Revolucionaria, que también libran entre sí una guerra a muerte. Solo la tregua pactada entre los líderes pandilleros y el gobierno del presidente Funes a inicios de 2012 permitió una sustancial reducción de los asesinatos en El Salvador a casi la mitad, pero tras casi 15 meses de vigencia, el pacto se fue deteriorando y aunque nadie lo ha dado oficialmente por terminado, los homicidios volvieron poco a poco a niveles similares a los de antes de la tregua: a un ritmo de 11 o 12 por día.

martes, 25 de agosto de 2015

Sala de lo Constitucional declara ilegal negociación con pandillas y las nombra grupos terroristas

Magistrados resolvieron cuatro demandas interpuestas hace ocho años

 

Nelson Rauda Zablah

El Faro 


La Sala de lo Constitucional declaró terroristas a las pandillas Mara Salvatrucha y Barrio 18, en una resolución que obligará a los jueces a aplicar uniformemente la Ley Contra Actos de Terrorismo a los miembros de estos grupos y también a sus apologistas y financistas. Además, declaró "inadmisible" cualquier negociación con estas organizaciones u otras similares y precisó qué actividades se considerarán terroristas y cuáles no.

La sentencia de la Sala de Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) que declara como terroristas a las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha 13 utilizó las interrogantes acumuladas en cuatro demandas sobre la Ley Especial Contra Actos de Terrorismo (Lecat) para definir términos que la legislación no había dejado claro, a criterio de los demandantes. Las consideraciones de la Sala alcanzan también para distinguir entre actos terroristas y actos de protesta legítima, establecer que no todo aquel que ventile voces o expresiones de miembros de pandillas se convierte en apologista, y reafirmar la ilegalidad de la tregua que el gobierno de Mauricio Funes -a través de su ministro de Defensa, David Munguía Payés- impulsó con las pandillas en 2012.

Las consecuencias de la resolución son aplicables a cualquier otra organización criminal que, como las pandillas MS y Barrio 18, atemorizando a la población ejerzan o persigan control territorial y restrinjan la libre circulación de personas. 

Los demandantes cuestionaron, por vaga e imprecisa, la definición de terrorismo que hace la Lecat en su primer artículo. Tras documentar que no hay una definición estándar para terrorismo a nivel internacional, los magistrados justificaron la libertad de los diputados para establecer un concepto propio. La sentencia describe el terrorismo como un tipo penal que utiliza tres elementos: el uso de "medios y métodos con amplia idoneidad para generar un terror colectivo"; la afectación de "bienes jurídicos personales o materiales –estos últimos de significativa consideración"; y potenciales daños al "sistema democrático, la seguridad del Estado o la paz internacional". 

La Sala hizo una enumeración de las acciones con las que las pandillas llevan a cabo esos tres elementos. Generan terror colectivo, por ejemplo, al poner en jaque al Estado y paralizar el sistema de transporte público por tres días. Afectan derechos fundamentales a la vida, a la integridad personal y a la seguridad con su ataque sistemático a cuerpos de seguridad, y con la violencia contra la población civil. También vulneran otros derechos, a veces más imperceptibles, pero insertados en la vida cotidiana de los salvadoreños, como la  afectación al libre tránsito "debido a que hay zonas específicas donde ciertas personas no pueden circular, bajo riesgos de sufrir atentados a su vida o integridad"; la vulneración del derecho de vivir en cualquier lugar del territorio, debido a amenazas que obligan a las personas a huir de sus casas; e incluso, el aumento de la deserción escolar por el temor a ser víctima de estas organizaciones criminales. Incluso por estas mismas razones inciden en los procesos electorales. 

Esta sentencia sienta un precedente para la aplicación uniforme de un criterio que solo algunos jueces ya estaban utilizando: considerar a los integrantes de pandillas como terroristas. "Son grupos terroristas las pandillas denominadas Mara Salvatrucha o MS-13 y la Pandilla 18 o Mara 18, y cualquier otra pandilla u organización criminal que busque arrogarse el ejercicio de las potestades pertenecientes al ámbito de la soberanía del Estado –v. gr., control territorial, así como el monopolio del ejercicio legítimo de la fuerza por parte de las diferentes instituciones que componen la justicia penal–, atemorizando, poniendo en grave riesgo o afectando sistemática e indiscriminadamente los derechos fundamentales de la población o de parte de ella; en consecuencia, sus jefes, miembros, colaboradores, apologistas y financistas, quedan comprendidos dentro del concepto de “terroristas”, en sus diferentes grados y formas de participación, e independientemente de que tales grupos armados u organizaciones delictivas tengan fines políticos, criminales, económicos (extorsiones, lavado de dinero, narcotráfico, etc.), o de otra índole", dice la sentencia.

La sentencia hace alusión no solo a la Lecat, sino también a la Ley de Proscripción de Pandillas, que ya desde 2010 sanciona la sola existencia de estos grupos y la pertenencia a ellos. El reto que se abre para las autoridades con esta resolución firmada por los cinco magistrados titulares de la Sala de lo Constitucional, será establecer la pertenencia de una persona a las pandillas.
La Lecat entró en vigencia en 2007 y ese año ocurrió un incidente en Suchitoto que motivó a algunos de los demandantes a acudir a la Sala a objetar la ley. En julio de 2007 un grupo de ciudadanos protestaron contra el gobierno de Antonio Saca en esa ciudad al nororiente de San Salvador y les fue aplicada la nueva normativa. La Sala resolvió que las tomas de calles o edificios que tengan el fin de reclamar derechos legales al Estado no pueden considerarse terrorismo. 

Cuando en 2010 entró en vigencia la Ley de Proscripción de Pandillas, algunos cuestionaron la constitucionalidad de que esta castigara la pertenencia a esos grupos, pues decían que lo que se puede castigar son conductas precisas, actuaciones concretas, hechos.

Los magistrados, sin embargo, para fundamentar la declaratoria de terroristas contra la MS y el Barrio 18, sostienen que cualquier persona que integra una pandilla "manifiesta seriamente su disposición de cometer delitos" y también "apresta su anuencia a participar en los delitos ordenados por la cúpula que dirige" la estructura.

El artículo 6 de la Ley contra el Terrorismo penaliza hasta con 30 años de cárcel la ocupación armada de ciudades, poblados y edificios. Es en ese punto, no obstante, donde la Sala atiende algunas de las objeciones de los demandantes: distingue los actos terroristas de "aquellas formas de violencia político-social de carácter espontáneo, que carecen de un uso sistemático y “racional” del terror como forma de expresión, y que se realizan mediante protestas callejeras, toma de edificios gubernamentales u otras formas de manifestación similares, con un fin netamente reinvindicativo de sus derechos ante el Estado". Es decir, que no todo aquel que participe en la toma de un edificio durante una protesta se erige automáticamente como terrorista: todo dependerá de los motivos. 

La sentencia se emite en medio de la peor ola de homicidios que atraviesa El Salvador relacionada con pandillas, que ya tiene a El Salvador con un promedio de 29 homicidios diarios. Asimismo, a solo tres años de que se ejecutara la Tregua con la cual el gobierno del presidente Mauricio Funes logró una reducción consistente de los homicidios a cambio de otorgar beneficios penitenciarios a los líderes de la Mara Salvatrucha y el Barrio 18.

Esa Tregua incluyó no solo la mediación de un obispo y un exguerrillero entre los grupos pandilleros y el gobierno, sino también que las autoridades incumplieran la Ley de Proscripción de Pandillas al dialogar y celebrar actos sociales públicos con miembros de pandillas. Varios alcaldes, jefes policiales y hasta el ministro de Seguridad de entonces, el general David Munguía Payés, se congregaron más de una vez con pandilleros para echar a andar proyectos como los "municipios santuario", tendientes a bajar la intensidad de la violencia a cambio de programas de reinserción en las comunidades.

La Sala en su sentencia también declaró terroristas a los "jefes, miembros, colaboradores, apologistas y financistas" de las pandillas. Los magistrados reconocen que esta acción supone un posible choque de derechos fundamentales, por ejemplo, con la libertad de expresión. Por esta razón define abundantemente a los apologistas, colaboradores y financistas, toda vez que se entiende que calificar a una persona como jefe o miembro de una pandilla requiere otros elementos de prueba.

Hace mes y medio, el general Munguía Payés, que desde julio de 2013 es ministro de la Defensa, advertía sobre presuntos defectos de la Ley de Proscripción de Pandillas. Decía que la normativa exige demasiados elementos de prueba -"son unos 12"- para establecer que una persona pertenece a una pandilla. "Debería reducirse el número de elementos de prueba", proponía en una entrevista de televisión.

La Sala precisó qué son apologistas de las pandillas: "Quienes ante un grupo indeterminado de personas o la difusión por diversos medios de comunicación, de ideas o doctrinas que enaltezcan el crimen o a sus autores, con el propósito de incitar a la comisión de delitos o favoreciendo su perpetración". Los magistrados establecieron cuatro criterios para distinguir cuando una persona se convierte en apologista: que incite directamente a otras personas a cometer un delito, que lo haga públicamente, que se refiera a delitos concretos y no a "una estimulación vaga a delinquir", y que la conducta motivadora proyecte la incitación sobre una colectividad de personas. Todas las expresiones que no cumplan estas características no pueden considerarse una apología.

Esta definición garantiza el ejercicio de la libertad de expresión y el oficio periodístico cuando las personas aborden el tema de pandillas.

En cuanto a los financistas, cuya descripción se encuentra en el artículo 29 de la Lecat, la Sala valida que los diputados agrupen en esa categoría a todas las personas "que se relacionen de forma mediata o inmediata con una concreta actividad delictiva", y deja en manos del juez penal la valoración de la relevancia del aporte delictivo para determinar una penalidad.
Pese a que todas las demandas a las que respondieron con esta sentencia son del año 2007- es decir, cinco años antes de la tregua-, los magistrados no dudaron en aludir al proceso que permitió el desplome de los homicidios a más de la mitad en 2012. 

"No resulta aceptable dentro del marco del respeto de la Constitución y la ley, la formulación de acuerdos de no persecución criminal o el establecimiento de alguna prerrogativa para dispensar la aplicación de las disposiciones jurídicas para quien las viole, pues ello pone en entredicho el mismo ordenamiento jurídico y el ejercicio de fidelidad al derecho que todo funcionario y ciudadano debe tener en relación con este último", resolvieron los magistrados.
En 2013, poco después de que iniciara su mandato de tres años el fiscal general, Luis Martínez, este entró en públicas divergencias con el general David Munguía Payés, debido al rol de este en el diseño de la tregua y a sus decisiones cuando fue ministro de Seguridad de levantar la obligación de capturar a pandilleros en un afán de viabilizar la tregua. "La tregua hipócrita" fue la fórmula que acuñó Martínez. Hasta ahora, sin embargo, no ha procedido contra Munguía Payés, a pesar de que en 2015 sigue insistiendo en que es "el ministro más mentiroso" que conoce.

El fiscal lo que hizo en algún momento fue llegar a demandar en público a los jefes pandilleros que si en verdad tienen la voluntad de detener la violencia, que se comprometieran a hacerlo y que la Fiscalía podría considerar opciones legales para reducir penas a quienes colaboraran con la justicia.

La Sala declaró inaceptables los mecanismos extralegales de búsqueda de acuerdos con pandilleros para otorgarles beneficios carcelarios. "No resulta admisible desde las bases del estado constitucional de derecho el uso de mecanismos parajurídicos que impliquen negociaciones con el crimen en general, y menos con el crimen organizado, bajo las condiciones de reducir los índices delincuenciales a cambio de beneficios que no encajan en el marco normativo penitenciario que informa la finalidad de la pena –art. 27 Cn.–; o a cambio de dejar sin efecto la vigencia y aplicación de la legislación penal'", reza la sentencia.

Este último punto deja preguntas sin contestar para el fiscal general de la República, que ha dicho tener a más de una decena de funcionarios vinculados a una investigación sobre la tregua que, de momento, no tiene nombres propios, capturas ni está judicializada.
En la Tregua entre las pandillas y el gobierno de Funes participaron la MS y las dos facciones del Barrio 18 (Sureños y Revolucionarios), más otras organizaciones como la Mirada Locos y la Mao Mao. La administración del presidente Salvador Sánchez Cerén, quien fue vicepresidente durante el quinquenio de Mauricio Funes, dijo en enero de 2015 que su gobierno no iba a negociar con los pandilleros porque es ilegal.

Sala Constitucional declara terroristas a pandilleros y a quienes los apoyen y financien




 Los magistrados consideran que las maras atentan contra derechos fundamentales de la Constitución. 

 Warner Velásquez/Teresa Andrade

 Los magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia declararon como terroristas a los miembros de las maras MS y 18 por atentar contra los derechos fundamentales de la Constitución de la República. La Sala basa su sentencia en el accionar delictivo de las maras, el cual ha aumentado significativamente en los últimos meses con asesinatos de policías, paro de buses, éxodo de familias y aumento de extorsiones a comerciantes. 

 La Sala remarca que los "jefes, miembros, colaboradores, apologistas y financistas, quedan comprendidos dentro del concepto de 'terroristas' en sus diferentes grupos y formas de participación, e independientemente de que tales grupos armados u organizaciones delictivas tengan fines políticos, criminales, económicos (extorsiones, lavado de dinero, narcotráfico, etc.), o de otra índole.

 Los magistrados aclaran que "cualquier otra pandilla u organización criminal con perfil similar al de la MS y 18 quedan comprendidos dentro del concepto de 'terroristas'". En la misma sentencia los magistrados declaran que los jueces pueden hacer uso de las intervenciones telefónicas, así como la práctica de declaraciones de víctimas, testigos e imputados mediante el uso de medios electrónicos. 

 Lo anterior se establece debido a que en un gran numero de casos en el que se involucran a los mareros, estos quedan impunes debido al temor que se tiene a estos grupos criminales. Según el comunicado de la Sala “En sentencia emitida este lunes, la Sala resolvió 4 demandas de inconstitucionalidad contra la Ley Especial Contra Actos de Terrorismo –LECAT–, en ella se rechazaron veintitrés planteamientos declarando que no son inconstitucionales y además se declararon contrarias a la Constitución cuatro disposiciones establecidas en dicha ley.

 “La Sala señaló que el artículo 1 LECAT, que define lo que debe entenderse por “terrorismo”, no es inconstitucional ya que este puede ser interpretado conforme al marco de valores y principios contemplados en la Constitución y el Derecho Internacional, según los cuales el terrorismo constituye el ejercicio organizado y sistemático de la violencia, que mediante afectaciones concretas de bienes jurídicos individuales o colectivos, busca intimidar de forma general a la población, controlar territorios poblacionales, compeler a las autoridades gubernativas a negociar concesiones penitenciarias o de otra índole, afectar el sistema económico de una nación, el marco de la institucionalidad democrática y el sistema de derechos fundamentales contemplados en la Constitución.

 “La Sala consideró en su sentencia que es un hecho notorio que las organizaciones criminales antes mencionadas, realizan dentro de su accionar, atentados sistemáticos a la vida, seguridad e integridad personal de la población, incluidos contra las autoridades civiles, militares, policiales y penitenciarias; contra la propiedad, mediante la ejecución de delitos de extorsión a personas naturales o jurídicas; vulneraciones al derecho de todo ciudadano de residir en cualquier lugar del territorio, obligándoles a abandonar sus residencias mediante amenazas; en contra del derecho a la educación, puesto que se obliga a la deserción de estudiantes, debido al temor de ser víctimas de aquellas organizaciones; contra el libre tránsito, debido a que hay zonas específicas donde ciertas personas no pueden circular, bajo riesgos de sufrir atentados a su vida o integridad; modifican la distribución territorial realizada por el Tribunal Supremo Electoral, máxima autoridad en la materia según el art. 208 Cn., para efectos del voto residencial, y lo adecuan a la distribución de los territorios según es controlada por ellos; paralizan el transporte público de pasajeros, incluso a nivel nacional y con frecuencia atentan contra la vida del personal de los servicios de transporte público; impiden la libre realización de actividades económicas y laborales de amplios sectores de la población; entre tantas acciones realizadas de manera sistemática, planificada y organizada.

 “Con base en ello, la Sala concluye que son grupos terroristas las pandillas denominadas Mara Salvatrucha o MS-13 y la Pandilla 18 o mara 18, y cualquier otra pandilla u organización criminal que busque arrogarse el ejercicio de las potestades pertenecientes al ámbito de la soberanía del Estado, atemorizando, poniendo en grave riesgo o afectando sistemática e indiscriminadamente los derechos fundamentales de la población o de parte de ella; en consecuencia, sus jefes, miembros, colaboradores, apologistas y financistas, quedan comprendidos dentro del concepto de “terroristas” en sus diferentes grupos y formas de participación, e independientemente de que tales grupos armados u organizaciones delictivas tengan fines políticos, criminales, económicos (extorsiones, lavado de dinero, narcotráfico, etc.), o de otra índole”.

 Fiscal general celebra la sentencia 

 El fiscal general de la República, Luis Martínez, dijo estar satisfecho por la resolución de la Sala debido a que ella permitirá a las autoridades judiciales agilizar algunos procesos, especialmente a la Fiscalía General de la República. “Todos debemos estar unidos y debemos combatir a esas bandas criminales que le roban la paz a los salvadoreños”, dijo el funcionario. “Sabemos que el país vive un momento difícil, producto de una violencia brutal que vemos a diario y no debemos humillarnos ante los terroristas que pretenden que haya una nueva negociación y a la cual siempre me he opuesto”, subrayó. 

 Diputados satisfechos por resolución

 Los diputados de las distintas fracciones miembros de la comisión de seguridad y combate a la narcoactividad se mostraron satisfechos ante la resolución de la Sala de lo Constitucional. El pecenista Antonio Almendáriz, presidente de la comisión, vio con buenos ojos la resolución. “La Sala sienta con esta resolución un precedente y está obligando a todos los jueces que tiene que aplicarla”, destacó el diputado. Almendáriz presidió la comisión que elaboró la Ley Especial contra Actos de Terrorismo y aseguró que “tuvieron cuidado con que no riñera con la Constitución ni con los convenios internacionales”. Por su parte, el diputado de GANA, Guillermo Gallegos, también se mostró satisfecho con la declaratoria.

 “Quiero expresar mi satisfacción por la resolución de la Sala. Me parece que está reaccionando muy bien con lo que está sucediendo en el país en materia de inseguridad que se vive”, aseguró. Gallegos destacó que esta medida abre la posibilidad a una serie de medidas que se pueden aplicar a los pandilleros, entre ellas las extradiciones, que se les pueda aplicar la Ley contra Actos de Terrorismo e incluso darles penas mucho más fuertes.

 “Al declarar a los miembros de las maras y pandillas, a sus financistas y a los que colaboren con ellos como terroristas da pie para que en todo el país los jueces puedan aplicar esta ley sabiendo que tienen una resolución de la Sala, pero principalmente que la autoridad de seguridad pública y el Ejército y que los puedan enfrentar como lo que son, como terroristas”, sentenció Gallegos. 

 De la misma opinión es el diputado de ARENA y miembro de la comisión, Ernesto Vargas, quien además de sentirse satisfecho aseguró es todo un reto. “Creo que la medida es buena pero que hay que complementarla con las medidas que eso conlleva, ya que ella por sí sola no va a poder resolver el problema”, sostuvo. Vargas aseguró que esta resolución es como cuando se declara emergencia o desastre nacional.

 “Hay medidas extraordinarias para problemas extraordinarias esto es y ha sido un problema extraordinario, que no se ha sabido abordar y que por la falta de eficiencia y de la estrategia operativa correcta ha crecido”, manifestó. No obstante aseguró con esta clasificatoria los retos serán varios para el país ya que se tendrá que se tendrá una herramienta más que necesita utilizarse de manera efectiva. "Vamos a trabajar con una categoría de calificación de terrorismo y ello va a requerir conceptos y medidas especiales y por tanto hay que verla en el campo político, en el jurídico, en el judicial y en el accionar policial”, sentenció.

lunes, 24 de agosto de 2015

Luisón y el eclipse


Armando Salazar

Todos los que íbamos decíamos "Son compas los que están en el cerro". Las siluetas negras descendían la ladera, saltando en un terreno pelado...


Luisón siempre ha sido un toro, de los meros de los más indóciles, de los más orgullosamente silvestres, como él dice. La mera-mera mengambreya donde sea, lo último en cualquier desafío, cuando y donde siempre le retiembla el negro bigotío recortado.

En lo fresco de la mañana, él era el primero que iba en la columna de la Radio cuando el Atlacatl y otros batallones habían montado un operativo en la zona nororiental de Chalatenango. Era julio de 1991 y fue perro el trote que nos sacaron al equipo de La Farabundo en unos tramos recién saliendo de Arcatao. El Atlas iba en una maniobra cercando el pueblo y una dirección de tropas asomó vertiginosa por Cerro Grande. Las tropas del Atlas empezaron a bajar en ruta a la junta de los ríos Zazalapa y Gualsinga... la misma dirección que llevaba el equipo de la Radio.

Todos los que íbamos decíamos "Son compas los que están en el cerro". Las siluetas negras descendían la ladera, saltando en un terreno pelado. Aún nosotros caminábamos parsimoniosos por las empedradas veredas. A pesar de la distancia, unos a otros nos podíamos ver perfectamente. Pronto, por el radio, la columna confirmó la identificación de las sombras que descendían: era el enemigo. ¡No joda!

Y ya ahí, fue carrera abierta. A Erasmo le agarró un calambre que le engarrotó la pierna antes de cruzar el Gualsinga y renqueando tuvo que seguir. La subida por los pedreros del cerro Tecolote era interminable. No más llegamos detrás del Chichilco al Negro ya le sangraba la nariz. Mati, su compañera, que no mucho se enteraba de las peligrosas cercanías, estaba feliz porque ella era la que siempre se quedaba atrás en las marchas y en ese momento iba frescamente sin parar... cuando el Atlacatl casi nos iba agarrando del pelo.

La tensión era fuerte. Era un zumbido sordo en todo el cuerpo. Al bajar al Sumpul, quien escribe, ya no aguantaba más. Estaba agotadísimo. Para cruzar el río, Carmelo, el jefe del campamento, tuvo que ayudarme a cargar el bolsón de los documentos internos, el pisto del campamento y hasta con el fusil. Jaimito ayudó con la mochila y Milton solo preguntaba ¿Bueno y qué putas le pasa? El Sumpul lo cruzaba trastabillando con una bota en la mano.

Pero el Alto Mando y los jefes del Atlacatl, al parecer, andaban perdidos en el oriente de Chalate. No se sabe si la operación era realmente para combatir con nuestras tropas o para perseguir y ensañarse con los heridos del Hospital central y la Radio, las únicas instalaciones guerrilleras que habían en la zona en ese momento. Precisamente ese día, las tropas guerrilleras del Frente Norte chequeaban los últimos detalles para realizar, en la siguiente madrugada, el ataque a las posiciones militares en Nueva Concepción, en el extremo occidental de Chalatenango, casi a 70 kilómetros de distancia.

Tras subir la despiadada cuesta de Las Aradas al Zapotal, llegamos más que muertos. No importó si esa noche dormíamos a la par de los cuches o de las corrientes de agua con miados de las letrinas del pueblo. La mierda era un asunto de prioritario interés de esos cerdos que después se convertían en agradables y alucinantes chicharrones, mucho más allá de los perseverantes frijoles.

No había comunicación cierta, pero se calculó que el Atlacatl ya no nos seguiría, mientras que por las radios anunciaban con insistencia la pronta llegada del eclipse total de sol, un suceso jamás visto en Mesoamérica reciente. Que duraría varios minutos, que guarden la calma y que no se viera directamente para no dañar los ojos. En el campo, lo que pronto iba suceder, se deslizaba inmediatamente a la superstición: quedarían ciegos todos aquellos curiosos y desobedientes bíblicos.

Estando en el campamento y cuando ya avanzaba la mañana, Luisón simplemente dijo que esa mierda no la iba a ver y que dejaran de joder. Se metió a la champa, la amarró por dentro y se embozó con la cobija. Las radios contaban los minutos. Ya venía. Se aproximaba una situación que solo ocurriría nuevamente dentro de varios miles de años, lo que en algunos generaba curiosidad presencial, pero para otros, ya expandía una ansiedad sin precedentes, como si tocara ser un menospreciado pasto del anunciado desastre provocado por una gran bomba universal.

La mayoría de combatientes eran cristianos y desde chiquitos, familiares y curas, habían insistido que el fin del mundo era precedido por gigantescos y apocalípticos eventos nunca vistos. Eran las innegables señales de los últimos días. Jodiendo y agarrado de un pino, alguien gritaba en el campamento: "Arrepiéntase hijosdeputa".

El obligatorio, milenario y totalmente desconocido evento celeste, más bien negro, paralizó brevemente la guerra salvadoreña. Fueron casi diez minutos de apretar el esfínter para muchos creyentes de las profecías, de un bando y de otro.

Poder ver el espectáculo desde La Montañona era, sin más palabras, un hecho descomunal. En el manto verde del país, los pájaros callaron por completo. Un completo silencio sobrenatural. Desde los pinares mirábamos cómo la oscuridad se estacionaba y se comía poco a poco la luz, haciendo un lento y progresivo barrido desde el volcán Chichontepec, el cerro de Las Pavas, el lago Suchitlán, Guazapa, El Boquerón hasta perderse totalmente en el poniente.

La Montañona quedó a oscuras completamente por prolongados minutos. "¡Puuuuuta, mirá: no se mira nada!" y el otro seguía "Arrepiéntase...". Quedamos paralizados, totalmente pasmados. Fue hasta el largo rato que se avizoró el avance de la penumbra y que la claridad del día nuevamente iba tomando posesión. Los pájaros nuevamente volvieron a hacer una gran bulla y Luisón finalmente salió de la champa carcajeándose de que aún estaba vivo.

Estados Unidos exporta criminales, no democracia


 Atilio A. Boron

En el Clarín de este Domingo hay una pequeña nota de Gustavo Sierra con el título de “Las maras desangran El Salvador”. (23 Agosto 2015, p. 32) En ella se habla de la ola de violencia que sacude a ese país centroamericano: según el autor en tres días “murieron 125 personas en los enfrentamientos entre los […]
El Salvador, mareros

En el Clarín de este Domingo hay una pequeña nota de Gustavo Sierra con el título de “Las maras desangran El Salvador”. (23 Agosto 2015, p. 32) En ella se habla de la ola de violencia que sacude a ese país centroamericano: según el autor en tres días “murieron 125 personas en los enfrentamientos entre los pandilleros y con la policía o el ejército.” La nota abunda en otros detalles: la fenomenal tasa de homicidios en El Salvador actual: 90 por cada 100.000 habitantes. A efectos comparativos digamos que según las cifras producidas por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito para el año 2012 la tasa para Estados Unidos era de 4.8; 5.5 para Argentina; Brasil 21.8 y Honduras 66.5. En ese mismo año, la tasa para El Salvador era de 41.2, siempre sobre 100.000 habitantes. Es decir que una tasa ya de por sí muy elevada más que se duplicó en menos de tres años y, especialmente, en los últimos meses.

Obviamente que hay muchos factores que explican este desgraciado resultado y no es este el momento de examinarlos aquí. De hecho, en la nota de Sierra se mencionan algunos de ellos pero se omite el que, en la violenta irrupción de estos días, es sin duda el más importante: la decisión del gobierno de Estados Unidos de liberar a cientos, probablemente miles, de “mareros” que estaban recluidos en diversas cárceles de ese país y enviarlos directamente a El Salvador. Esto ya de por sí no es precisamente un gesto amistoso para con el país al cual se le remite tan nefasto contingente, pero es mucho más grave si previamente se “limpia” el prontuario de esos delincuentes de forma tal de imposibilitar que se pueda impedir legalmente su ingreso a El Salvador. Con sus antecedentes delictivos convenientemente purgados nada puede detenerlos, y los malhechores se convierten en gentes que regresan a su país de origen sin tener ninguna cuenta pendiente con la justicia. Una canallada, ni más ni menos.

¿Cómo interpretar esta criminal decisión? Va de suyo que esto no pudo haber sido una súbita ocurrencia de las autoridades carcelarias norteamericanas que un día decidieron soltar a casi todos los “mareros”. Una política de tamaña trascendencia se adopta en otro nivel: el Departamento de Estado, el Consejo Nacional de Seguridad o la propia Casa Blanca. El objetivo: generar una ola de violencia para sembrar el caos y provocar el malestar social que desestabilice al gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén, del Frente Farabundo Martín de Liberación Nacional, en línea con la prioridad estadounidense de “ordenar” lo antes posible el díscolo patio trasero latinoamericano sacándose de encima a gobiernos indeseables. Por eso un gesto tan inmoral y delincuencial como ese, que se ha cobrado tantas vidas en El Salvador y que seguramente se cobrará muchas más en los próximos días. Indiferente ante las consecuencias de sus actos, Washington prosigue impertérrito dando lecciones de derechos humanos y democracia al resto del mundo mientras aplica, sin pausa, las tácticas del “golpe blando” en contra de quienes tengan la osadía de pretender gobernar con patriotismo y en beneficio de las grandes mayorías populares. El autoproclamado “destino manifiesto” de Estados Unidos es exportar la democracia y los derechos humanos a los cuatro rincones del planeta. Lo que hace, en realidad, es exportar criminales.

...cambia, todo cambia...

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Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


DONALD TRUMP, EL GORBACHOV DE NORTEAMÉRICA: ASÍ SE FRACTURA EL IMPERIO DESDE DENTRO

  Razones de Cuba   Desde La Habana, donde hemos visto caer imperios a lo largo de 500 años, la situación de Estados Unidos en junio de 20...