Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

lunes, 4 de abril de 2016

CON LA MIRADA EN ALTO - HISTORIA DE LAS FPL

 
 
En este libro-testimonio me he esforzado por reconstituir la historia de esta organización político-militar que en importante medida es también la historia del movimiento revolucionario salvadoreño, a través de algunos de sus principales protagonistas. A lo largo de año y medio he entrevistado a su primer responsable,Leonel; a su segundo responsable, Salvador, y a tres miembros de su comisión política: Rebeca, Facundo y Valentín. 
 
Lamento enormemente no haber grabado la conversación con Dimas, otro compañero de la máxima dirección, pocas semanas antes de que cayera en combate en la ofensiva de noviembre de 1989. Sobre aspectos significativos del período inicial de las FPL figura también en el libro el testimonio de Marcial extraído de una entrevista que le hice a mediados de 1982, intercalando, en algunos casos, sus respuestas a las mismas preguntas que ahora les hice a los dirigentes actuales ya señalados, en atención al indudable valor histórico que aquéllas tienen.
 
 La dirección de las FPL estimó con mucho acierto que era él el hombre más indicado para hablar de algunos detalles de aquella etapa, a pesar de haber incurrido luego en los gravísimos errores en que cayó porque éstos no pueden negar sus grandes méritos históricos.
Nadie encontrará aquí una apología de las FPL. Los compañeros con mucha honestidad narran los aciertos y errores de su organización, contribuyendo, de esta manera, a recuperar una experiencia aún virgen que sólo existe en la memoria oral de sus protagonistas. 
 
 MARTA HARNECKER 

El asesinato impune de Katya Natalia Miranda Jiménez



 
Héctor Silva Ávalos
FACTum


Este lunes 4 de abril se cumplen 17 años de la violación y asesinato de Katya Miranda, una niña que tenía nueve años cuando en 1999 alguien la sacó de un predio de la playa Los Blancos, en el litoral salvadoreño, donde dormía junto a su familia paterna. En aquel predio estaban Edwin Miranda, padre de Katya y miembro del Estado Mayor Presidencial de Armando Calderón Sol, y Godofredo Miranda, entonces sub-jefe de la División de Investigación Criminal de la PNC. Ninguno de los dos evitó que a la niña la violaran y asesinaran. De hecho, la Fiscalía procesó a Edwin y a su padre, Carlos Miranda, por los crímenes contra la niña pero una jueza los exoneró. Esta historia, terrible, habla de la impunidad que El Salvador heredó de la posguerra y de la eterna vulnerabilidad de las víctimas. En mi libro “Infiltrados”, publicado por la UCA en 2014, reconstruí la investigación fallida para retratar esa impunidad infinita:


La fiscal Karla Estela Barquero Morán, destacada en la subregional de Zacatecoluca, llegó a la playa Los Blancos pensando que iba a ver a un ahogado. Era Sábado de Gloria de 1999, penúltimo día de vacaciones. “Todo mundo va de bajada ya y reza porque no salgan casos complicados”, dice un abogado que trabajó casi una década en la Fiscalía, alguien que conoció tanto a la fiscal Barquero como el caso Katya Miranda.

Antes que la abogada, horas antes, habían estado parados en ese pedazo de playa otras personas; al menos tres hombres, entre ellos dos empleados de la familia de la fallecida y un socorrista, el primero que llegó a la escena tras recibir una alerta que había escuchado en el onda corta sobre el ahogado de Los Blancos.

Al llegar al lugar, la fiscal Barquero empezó a levantar información. Habló con la familia y con otros testigos, como si se tratara de una víctima que murió ahogada; nadie le insinúo algo diferente. “Ella me dijo que había hasta tranquilidad en el rancho, que se daba por hecho que la niña se había ahogado”, cuenta un excolega de la fiscal Barquero con quien ella habló de lo ocurrido aquella mañana.

En las investigaciones posteriores, una de las decenas de preguntas que saltarían entre los investigadores sería cómo una niña tímida ‒como la describieron sus parientes‒ y rodeada de una docena de sus familiares más cercanos, incluidos su padre, sus tíos y sus abuelos paternos, salió de la propiedad sin que nadie se diera cuenta, pasó junto a dos empleados que hacían guardia junto al alambrado de púas que daba a la playa y caminó hasta el mar…

Fue hasta que se le acercó el forense asignado a la escena, quien hacía los primeros exámenes ‒en realidad, una inspección ocular, porque la escena estaba ya demasiado contaminada cuando la Fiscalía y Medicina Legal llegaron‒, cuando la fiscal Barquero se percató de que algo muy grave había pasado en ese rancho. Lo supo, pero no hizo mucho por descubrirlo.

“Está jodido esto, a esta niña la violaron y la mataron”, dijo el forense[1]. Él y la fiscal Barquero fueron hacia el cadáver, y ella descubrió, se lo mostró el forense, que los genitales de la niña estaban lastimados y que había sangre. Ahí supo que Katya Miranda, de 9 años, no se había ahogado, sino que la habían violado y luego la asesinaron enterrándole el rostro en la arena hasta que dejó de respirar. La autopsia final diría que la tráquea y otros conductos respiratorios de Katya Natalia estaban llenos de arena, y que en sus pulmones no había agua.

Dos agentes de la PNC destacados en Zacatecoluca que llegaron a la escena también asumieron que se trataba de una niña ahogada y se limitaron a cuidar el cadáver. Tampoco aseguraron la escena.

A eso de las 10 de la mañana, la fiscal Barquero sumó una irregularidad más a todas las que habían ocurrido desde que la niña murió ‒hora que un informe de la PDDH fija entre la 1 y las 3 de la madrugada del 4 de abril‒: permitió que el abuelo y el padre de la niña se llevaran el cadáver de la escena hasta un recinto judicial en Zacatecoluca. El abuelo, Carlos Miranda, sería procesado semanas después por asesinato y violación; y el padre, Edwin Miranda, por abandono de menor.

Esa mañana, además, las autoridades permitieron que la familia se llevara la ropa que la niña vestía. Cuando las prendas aparecieron en el Laboratorio Científico de la PNC, 28 días después, habían sido lavadas. Ninguna prueba de ADN, serología o de otro tipo fueron efectivas para encontrar rastros del violador y asesino.

Todas las irregularidades ocurrieron a pesar de que Godofredo Miranda, segundo al mando de la DIC y tío de la niña, durmió en el rancho la madrugada en la que su sobrina fue asesinada, y a pesar de que estuvo presente cuando se realizaron las primeras diligencias. Doce años después de aquello, declaró ante un juez que él trató de instruir a los primeros policías que llegaron a la escena ‒los agentes Luis Ernesto Barrera Trejo y José Simeón Gámez Mejía‒ para que cuidaran la escena, pero no le hicieron caso.

Sus palabras son difíciles de creer por dos razones: por un lado, porque era el segundo al mando de la DIC, uno de los hombres más poderosos e influyentes de la institución, alguien además formado militarmente, por lo que resulta difícil pensar que dos agentes rasos, destacados en una delegación del interior del país, hubiesen ignorado una orden de ese tipo; y por otro lado, porque los agentes creyeron en un inicio estar ante un ahogamiento y no ante un asesinato, como le pasó a la fiscal Barquero, a la familia y al primer socorrista que llegó.

“Al parecer, cuando los agentes llegaron al lugar del hecho, ya diferentes personas permanecían en el mismo, incluso curiosos, lo que implicaba que la escena del crimen estaba siendo contaminada. Presuntamente en ese momento todo apuntaba a que la menor se había ahogado, por lo que los referidos agentes se limitaron únicamente a custodiar el cadáver y permitieron que la escena del crimen se continuara contaminando”, dice la resolución final de la PDDH[2].
 

La omisión de Godofredo Miranda, su falta de supervisión de la escena, fue la primera garantía para la impunidad en el asesinato y violación de su sobrina. La omisión es atribuible a la PNC y la Fiscalía, pero el informe destaca como “circunstancia especial” la presencia del segundo de la DIC y el hecho de que una relación familiar lo uniese con la víctima[3].

Esto es lo que la PDDH concluyó sobre la cadena de irregularidades atribuidas a policías y fiscales aquel 4 de abril de 1999: “El actuar negligente de la Fiscalía y la Policía afectó irreparablemente el desarrollo de la investigación del homicidio y violación de la menor Katya Miranda, dado que la inspección ocular en la escena del delito constituye un pilar fundamental de la investigación, por su carácter irreproducible y que en la misma se recaban las primeras evidencias tendientes a identificar al autor o autores del ilícito”[4].

“En este caso nunca hubo trabajo de la escena del crimen ni de la Policía ni de la Fiscalía. El tío se fue, todos se fueron. Después de eso no hubo nada. Nunca hubo claridad”, dice un investigador privado que trabajó en la acusación penal en nombre de Hilda María Jiménez, la madre.

En general, la primera reacción de buena parte de la familia paterna fue el silencio. Luego se sabría que la mayoría, incluido Godofredo Miranda, participó en una operación de encubrimiento que, además de a ellos, incluyó a fiscales, policías, forenses y agentes del OIE.

Fue el interés de la PDDH, de un puñado de periodistas, y sobre todo la persistencia de la madre ‒quien se separó de Edwin tras el asesinato‒ lo que mantuvo vivo el caso, y permitió con los años que la presión pública alcanzara incluso el Congreso de los Estados Unidos, al punto que el representante McGovern envió sendas cartas a dos Gobiernos salvadoreños en las que pedía que el caso no languideciera en la impunidad. Pero ni eso fue suficiente.

La operación de encubrimiento incluyó, además de las irregularidades y omisiones iniciales, hechos que en un país como Estados Unidos pudieran parecer inexplicables, pero que en El Salvador son habituales. Por ejemplo, el laboratorio forense de la PNC llegó formalmente al rancho familiar de playa un mes después del asesinato.

Aun así, en enero de 2000 la Fiscalía inició un proceso penal contra el abuelo Carlos por violación y asesinato, contra el padre, Edwin, por abandono, y por complicidad contra los dos empleados de Carlos a quienes una testigo ubicó en la escena del crimen junto al cadáver antes de la llegada del primer socorrista y de cualquier autoridad.

La investigación fiscal y el proceso judicial también estuvieron plagados de irregularidades.

Como que la subregional de la Fiscalía en Zacatecoluca no envió en el tiempo adecuado la ampliación de la autopsia, en la que se determina que la niña murió de asfixia por sofocación.

Como que uno de los investigadores fiscales que trabajó en el caso meses después dijo que la jueza que conoció del crimen descartó el testimonio del socorrista que llegó primero a la escena porque algunos familiares de Katya Miranda, presentes en el rancho cuando la niña fue sacada para asesinarla, dijeron que los empleados no habían estado junto al cadáver.

Como que la jueza del caso retrasó varias veces las declaraciones de testigos en sede judicial.

Como que el OIE participó en algunas pesquisas, algo que quedó certificado en el informe de la PDDH y que luego confirmaron fiscales asignados al caso, citando a testigos que se negaron a declarar ante ellos, diciendo que ya habían dado declaraciones a los agentes del OIE. El presidente Flores negó en público estas investigaciones paralelas.

Como que el 18 de enero de 2000, el fiscal general Belisario Artiga citó a varios miembros de la familia Miranda y a la madre en las oficinas de la Unidad Técnica Ejecutiva del Sector Justicia en la colonia Escalón, en San Salvador. Ahí, según un investigador que estuvo presente, pasaron tres cosas que podrían haber siendo definitorias: una, que una tía política de Katya dijo que había visto a Edwin, el padre de la niña, besarla como “a una novia”, pero la Fiscalía nunca volvió a entrevistar a esa testigo; dos, que otro familiar político de la niña, un hombre, se mostró muy afectado en la reunión, al punto que el investigador asegura que mostró “remordimientos”, por lo que su testimonio sobre lo que pasó en el rancho también pudo haber sido vital, pero tampoco hubo entrevistas de seguimiento; y tres, que Godofredo Miranda mostró empatía con la madre, aunque luego, cuando la defensa de su padre y de su hermano lo llamó para que repitiera lo que dijo en esa reunión, se escudó en que el fiscal general Artiga lo había coaccionado.

Como que el fiscal general Artiga adelantó en aquella reunión del 18 de enero que capturaría al abuelo porque habían detectado que este había hecho movimientos bancarios y había comprado boletos aéreos hacia Costa Rica. Pero ninguno de esos elementos fue introducido por la Fiscalía ante el tribunal. Cuestionado al respecto, uno de los agentes auxiliares del fiscal general Artiga dijo que “había resultado muy difícil probarlo”.

Como que, al final, la mayor parte de los indicios de prueba ofrecidos en la reunión “extraoficial” en la colonia Escalón fueron desechados por la jueza.


La justicia, en este caso, también tuvo que enfrentarse a una investigación paralela, una dirigida por Godofredo Miranda con la autorización de su jefe, el director Sandoval, según confirmó el oficial de la PNC en una declaración como testigo en sede judicial que dio en 2011, cuando la Fiscalía reabrió el caso para acusar a Carlos Miranda de secuestrar a su nieta.

En esa investigación paralela, a diferencia de la desidia que mostró en la investigación oficial, Godofredo Miranda mostró gran diligencia. Para mayo de 2000, cuando en un tribunal se ventilaba el proceso contra su padre y su hermano, ya tenía una hipótesis del crimen en la que sus familiares no aparecían como victimarios. Esa hipótesis, dicen agentes fiscales y policías que estuvieron en reuniones sobre el caso, circuló en forma de presentación Power Point, por despachos de la Fiscalía, entre periodistas e incluso en oficinas de organizaciones de derechos humanos.

El equipo de investigadores al que Godofredo Miranda encomendó investigar la muerte de su sobrina concluyó que un grupo de pandilleros, comandados por Rafael Cuenca (a) Palo, había sedado a toda la familia, había entrado al inmueble y se había llevado a la niña. El móvil, dijo el abuelo a los medios en apoyo a las investigaciones que realizaba su hijo, tenía que ver con una disputa por un terreno con un individuo llamado Doroteo Maradiaga. Otros miembros de la familia Miranda también declararon, en junio de 2000, que habían sentido unas gotas en los ojos, supuestamente el sedante que aplicaron los mareros.

La hipótesis de Palo y los pandilleros se reprodujo en los medios de comunicación hasta el cansancio, sobre todo en televisión, donde los noticieros se peleaban las exclusivas. Al final, sin embargo, esa investigación nunca fue judicializada, ni siquiera tomada en serio por la Fiscalía; no pasó de ser un relato periodístico sin mucho fundamento o, como concluyó la PDDH, “una hipótesis insostenible”[5].

El 18 de octubre de 2000, la jueza de Instrucción de San Luis Talpa, Ana Marina Guzmán, exoneró a los Miranda. Un año después, la Fiscalía no había presentado nuevas pruebas, y el caso se cerró.

En 2009, a pocos días de que venciera el plazo que la ley le da para reabrir un caso penal, la Fiscalía presentó una nueva acusación contra el abuelo, esta vez por secuestro, y fue condenado a 13 años. Para la justicia salvadoreña, sin embargo, la violación y el asesinato de Katya Miranda han quedado en la impunidad.

En 2000, el fiscal general Barahona (estuvo unos meses como interino) dijo a la PDDH que no había encontrado méritos suficientes para procesar a Godofredo Miranda por su pobre papel en el cuidado de la escena del crimen o por su rol en las investigaciones paralelas. Eso a pesar de que el fiscal general Barahona sí consideró, en respuesta a una pregunta de la PDDH, que “tenía en aquel momento la responsabilidad moral y legal de custodiar la escena del delito y constatar el trabajo del equipo del laboratorio”, algo que no hizo.

Dos años después del asesinato y violación de su sobrina, Godofredo Miranda fue ascendido a jefe de la DAN, cargo en el que permaneció ocho años.

[1] Reconstrucción a partir de testimonios que excolegas de la fiscal Barquero recogieron de ella y otras personas presentes en la escena del crimen el 4 de abril de 1999. En su Informe Especial sobre este caso, la PDDH resolvió que el levantamiento fue deficiente y recriminó la actuación de la fiscal. Añadió, además, que la falta de supervisión adecuada de la escena comprometió irreparablemente la investigación para dar con los culpables de la violación y asesinato de Katya Miranda. Ver Informe PDDH, caso Katya Miranda. San Salvador, 9 de mayo de 2012.

[2] Informe PDDH. Op. Cit. Pág. 3.

[3] Informe PDDH. Caso Katya Miranda. Op. Cit.

[4] Ibid.

[5] Informe PDDH. Katya Natalia Miranda Jiménez. Pág. 13.

domingo, 3 de abril de 2016

Primera toma de San Fernando


Mauricio Tejada

Esta fue la primera operación a puesto fijo de las Unidades de Vanguardia UV con la táctica de ‘’Golpe de Mano Acompañado de un Cerco.’’



Este lugar no aparecía en los objetivos de la guerrilla; hasta que el Comandante Local junto a patrulleros de allí emboscaron una columna de compas dándole muerte a Sebastián (Tamba Aragón) y a Rómulo, ex miembro de la RN (Valiente y querido Jefe de Escuadra.)


La operación tuvo que posponerse en algunas ocasiones por diferentes motivos; como por la operación a La Montañona y consecuente muerte de Lucas (Blas Martínez) Jefe de aquella subzona; también por la deserción y posterior entrega de Chapaev a los militares destacados en ese poblado. Así también la información contradictoria o confusa de los enemigos de San Fernando.

Después de recuperarnos, de la primer operación enemiga de gran envergadura a La Montañona comenzamos todas las unidades a entrenar fuerte. Una buena parte estábamos en Laguna Seca cuando a mediados de Noviembre nos dieron orden de trasladarnos con el pelotón dos del destacamento uno de las UV para encargarnos de San Fernando. Al llegar al campamento del cerro El Candelero y revisar el plan de ataque que los compañeros de aquella subzona tenían, quedamos desconcertados. Información vaga, confusa y un croquis mal hecho. Pedimos que nos condujeran lo más cerca que habían estado explorando las posiciones enemigas… Nos llevaron al cerro Mataras, desde donde el pueblo no se logra ver con claridad, ahí entendimos que había que hacer todo de principio a fin… Vimos un monte espeso al otro lado del Sumpul cerca de San Fernando, a donde nos trasladamos. Ese fue nuestro lugar de observación diurna de todos los movimientos. Al caer la noche entrabamos al pueblo aprovechando que no había luz eléctrica.
 
 
Exploramos metro a metro, por lo que nos tardamos más de un mes. Todo muy bonito y nosotros contentos; pues las cosas de permanecer así, la operación sería fácil y rápida. Nuestros enemigos sólo mantenían personal en las trincheras inmediatas a la Comandancia Local y a la Casa Cuartel de los soldados. Ellos estaban confiados en que la guerrilla no atacaría, ya que nos consideraban debilitados y quizá el sargento había explorado más a los compas que estos a él. Una vez por poco hace destrozos al campamento del Izotal; pero se le frustró gracias a un colaborador que corrió a dar aviso a los compas y lo sorprendieron. Aunque se llevó un buen susto, logró escapar ileso con sus acompañantes. En otra ocasión emboscó a tres milicianos matando a dos y recuperando sus armas. Por lo tanto, había que darle una lección y de una vez arrebatar los fusiles a los soldados.

Todo estaba listo para los días de aquella Navidad; pero tuvimos que posponer. Resultó que nos topamos con un patrullero que al vernos agilizó su marcha y desapareció… Pensamos que informaría a su jefe lo que vio; pero después concluimos que no lo hizo; pues ésa noche y días siguientes no hubo movimiento militar o paramilitar diferente a lo acostumbrado. Nosotros mantuvimos informados a nuestros jefes de todo lo sucedido… A finales de Diciembre llegó el negro Hugo (argentino) con más compañeros/as de las Unidades de Vanguardia y personal de apoyo para entrarle a San Fernando aunque los enemigos estuvieran reforzados.

La acción la hicimos el cuatro de Enero de 1982. Determinamos que sólo el pelotón dos al mando del chele Samuel atacara los objetivos de manera simultánea apoyado por las unidades de Joaquín, Tony y otros jefes de escuadra. El pelotón uno con William (conejo) a montar un cerco y toma de alturas aledañas al sur del pueblo. El negro Hugo, Felipón y yo con otra unidad quedamos al norte para refuerzo; también junto a nosotros los/as compas del hospital móvil, al mando de Hugo-Tato (Iván pulga de Chalate).

El ataque comenzó antes del amanecer con un bazucazo más fusilería y granadas de mano a cada lugar; pero en la Comandancia Local nadie respondió al fuego ni a las palabras de: ‘’Ríndanse están rodeados, ríndanse o se mueren ‘’… Otros disparos en dirección a las trincheras enemigas y ninguna respuesta. Los compañeros avanzaron, a las trincheras y no encontraron a nadie ni vivo ni muerto. Entraron a la Comandancia y nadie! Los patrulleros que estaban de guardia se corrieron; ahí encontraron todas las armas que usaban en contra nuestra; como las que le habían quitado a los guerrilleros; pero más sorprendente aún, ahí estaba el uniforme de uso del comandante local, sus botas, pistola y fusil; pero él no aparecía por ningún lado. Samuel reportaba que la Casa-Cuartel del ejército ya la habían tomado (en unos diez minutos) y que combatían con algunos soldados que se habían parapetado en muros y casas vecinas. Nosotros al oír eso dijimos es hora que actuemos (El día estaba aclarando). Subimos desde la rivera del Sumpul al pueblo; pero a medio camino escuché unos suaves pasos entre la hojarasca de un zanjón, al asomarme vi la espalda desnuda de un hombre cargando un niño o niña. Pensé que se trataba de un padre temeroso tratando de ponerse a salvo junto a su criatura. No le di importancia y me reincorporé a la marcha de la columna.

Llegamos al área donde se combatía con los soldados vimos a dos que huían y gritamos: ‘’Alto manos arriba’’. Uno de ellos se acurrucó en posición de tiro hacia nosotros, cuando apareció Irene justo atrás de él y “pan pan”, lo aniquiló. El otro soldado levantó las manos en señal de rendición, fue nuestro prisionero… No hubo más combate. Decidimos no revisar las casas del pueblo, ya que ahí vivían varios colaboradores y la operación aunque era militar, también era de propaganda y queríamos aumentar la simpatía del resto de la población hacia nosotros. Los compañeros que buscaban al Comandante Local dirigidos por William o Tony (El tunco), encontraron dentro de un promontorio de tuzas de maíz a una joven que dijo ser la mujer del comandante y al preguntarle por él dijo que éste salió corriendo desnudo con sus dos hijos al disparo de bazuca mientras ella se ponía la ropa… William exclamó: ‘’Fue el hombre que pasó desnudo cerca de mí, con un niño en brazos y otro de la mano’’. En ése momento recordé, al hombre que vi cuando veníamos hacia el pueblo. Era el mismo Comandante…. Pensé que aunque hubiese sabido que era él, no le hubiese disparado en aquellas condiciones. Aquel hombre tenía fama de ser cruel. Castigar drásticamente a los patrulleros hasta por cosas simples; también les obligaba a matar a sangre fría con corvo o machete a “sospechosos” y a participar en las aventuras en contra nuestra, por lo que se ganó el odio de varios patrulleros y pobladores. Estas pudieron ser algunas de las razones por lo que nadie nos dijo que en ésa Comandancia Local habían niños… De saberlo no abríamos usado bazuca y tal vez con un cerco a la casa hubiese bastado.

Aunque no capturamos o aniquilamos a nuestro peor enemigo en ése lugar, la operación la consideramos todo un éxito; pues no tuvimos ningún muerto o herido, recuperamos todas las armas de los patrulleros (Estaban sólo de agarrar) y también casi todos los fusiles de los miembros del ejército. El soldado capturado y la esposa del Comandante fueron nuestros prisioneros.
 

Esta fue la primera operación a puesto fijo de las Unidades de Vanguardia UV con la táctica de ‘’Golpe de Mano Acompañado de un Cerco.’’ El traslado desde Laguna Seca al Candelero duró tres noches y del Candelero al pueblo, otras dos. Teníamos que guardar el secreto de nuestros movimientos para garantizar el triunfo. La sorpresa en un “Golpe de Mano” es vital.

Después de algunos días, se trató de entregar a los prisioneros a la Cruz Roja Internacional. Al mismo tiempo los jefes decidieron que se les trasladara a un campamento en la zona de Los Ranchos (con seguridad mínima) y que se les orientara su posición geográfica. Ellos un día ‘’escaparon’’ a Potonico donde había presencia del ejército gubernamental.

Al terminar la guerra, la señora ex prisionera con un hijo se incorporaron a una institución gubernamental donde también trabajan varios ex guerrilleros. El Comandante vive aunque con algunos problemas de salud.

Aprovecho para enviar mi cariño y respeto a todos los compañeros/as que a lo largo de la lucha dieron lo mejor.

Varios de los participantes en la primera toma a San Fernando viven, ejemplo: Filomena o Ana María, William o Tony, Inés, Abel, el chele o zarco Samuel, la china (compañera de Medardo), Felipón, Braulio y muchos más. A todos ellos/as mis saludos donde quiera que se encuentren.

viernes, 1 de abril de 2016

El hacker que escribió la historia secreta de las campañas más sucias de Latinoamérica



Así es como se cocina una victoria electoral

 PlayGround



Las elecciones ya no se ganan solo con promesas electorales. Ahora, toda una red oculta de hackers, tecnólogos y expertos en neuromarketing trabajan para condicionar la opinión pública. Para recoger votos.

El hacker colombiano Andrés Sepúlveda es una de esas personas que ha conocido desde dentro el mundo de las sombras en el que se ha convertido el juego político. Actualmente en prisión, Sepúlveda ha viajado durante ocho años a través del América Latina manipulando las principales campañas políticas.

Su oscuro arte del hackeo ayudó a que en el 2012 el actual presidente de México, Enrique Peña Nieto, ganara las elecciones presidenciales.

Pero allí no quedó todo. Sepúlveda ha confesado en una entrevista de Bloomberg Businessweek que además ayudó a manipular las elecciones de otros ocho países robando datos, instalando malware y creando olas de falso entusiasmo en los medios.

En cuanto Peña Nieto ganó las elecciones, Sepúlveda comenzó a destruir todas las evidencias.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto.

Sepúlveda perforó agujeros en memorias USB, discos duros y móviles. Calcinó sus circuitos en un microondas y luego los hizo pedazos con un martillo. Trituró documentos y los tiró al retrete y borró todos los servidores alquilados de forma anónima en Rusia y Ucrania mediante el uso de Bitcoins.

Su trabajo consistía en "realizar la guerra sucia, la propaganda negra, la difusión de rumores y toda la parte oscura de la política que nadie sabe que existe pero que todos ven"

Según el relato del hacker, sus servicios fueron requeridos por Juan José Rendón, el asesor político más prominente de toda América Latina que ha asesorado 34 campañas presidencias (de las que solo dice haber perdido 5).

Su trabajo, según sus propias palabras, consistía en "realizar la guerra sucia, la propaganda negra, la difusión de rumores y toda la parte oscura de la política que nadie sabe que existe pero que todos ven".

Sepúlveda creció en medio de la pobreza, en la ciudad de Bucaramanga. Su madre era secretaria, su padre activista. Testigo de la violencia de las FARC comenzó desde tierna edad a odiar los movimientos marxistas de Latinoamérica y se unió a la derecha emergente.

Hasta los 15 años no tuvo acceso a un ordenador. Después de mudarse a Bogotá con su padre recién divorciado, Sepúlveda se inscribió en una escuela local de tecnología y a través de un amigo aprendió a programar.

Su hermano mayor ayudaba en campañas parlamentarias del entonces presidente de Colombia Álvaro Uribe. Durante una visita a la sede del partido, Sepúlveda sacó su ordenador, interceptó el ordenador de Rendón, el estratega del partido, y descargó la agenda y los discursos de Uribe.

Después de ver la facilidad con la que lo hizo, Rendón entró en cólera. Le contrató ahí mismo.
 
El asesor político Juan José Rendón.

Su primer trabajo consistió en infiltrar la web de un rival de Uribe, robar una base de correos electrónicos y enviar correos masivos a los usuarios con información falsa.

A partir de ahí, Sepúlveda comenzó la carrera del ascenso en la escalera de la manipulación política, un periplo que duró varios años hombro con hombro con su mentor Rendón. Ahora Rendón niega esta versión de los hechos y asegura que nunca trabajó con el hacker, pero Sepúlveda tiene correos que apoyan sus declaraciones.

"Dar caricias" significaba atacar. "Escuchar música" significaba interceptar llamadas telefónicas de un objetivo.

Los trabajos entre Sepúlveda y Rendón eran acordados en persona. Si era necesario usar el correo electrónico se empleaba un lenguaje codificado que los dos habían acordado. "Dar caricias" significaba atacar. "Escuchar música" significaba interceptar llamadas telefónicas de un objetivo.

Cada trabajo culminaba con una metódica destrucción de pruebas.

En total, el hacker actuó en las elecciones de Colombia, Honduras, Nicaragua, México, Venezuela, Costa Rica, Panamá, El Salvador y Guatemala.

En la manipulación de las elecciones de México, el hacker contó con un software ruso que había adquirido por 50.000 dólares y que interceptaba teléfonos Apple, BlackBerry y Android. También gastó una importante suma de dinero en los mejores perfiles falsos de Twitter, que habían sido mantenidos al menos durante un año.

Además contaba con un ejército mayor de 30.000 cuentas automatizadas que realizaban publicaciones para generar tendencias en la red social.

Cada trabajo culminaba con una metódica destrucción de pruebas.

Los resultados de todas estas campañas de manipulación dieron el resultado que el equipo de Rendón y Sepúlveda buscaban: Enrique Peña Nieto ganó las elecciones.

Pero la relación entre los dos conspiradores acabó rompiéndose en 2012.

El presidente colombiano Juan Manuel Santos comenzó las conversaciones de la paz con las FARC. Rendón trabajaba con Santos y quería que Sepúlveda se incorporará al equipo. Pero el hacker rechazó la oferta. Iba en contra de sus convicciones políticas. Además, quedó completamente decepcionado; Rendón demostró que sus únicos principios eran los del dinero.

Entonces comenzó a trabajar para el candidato de la oposición, Óscar Iván Zuluaga. En un mes fue arrestado. Alguien le delató.

En los tribunales usó un chaleco antibalas y estuvo rodeado de guardias. Se acabó declarando culpable de espionaje y hackeo y fue condenado a 20 años de prisión.
 
El hacker Andrés Sepúlveda a la salida de los tribunales.

Después de haber sufrido emboscadas y varios planes de asesinato, fue enviado a confinamiento solitario. Ahora duerme con una manta y un chaleco antibalas detrás de una puerta a prueba de bombas. Los guardias van a ver si esta bien cada hora.

Pero la detención no ha acabado con su trabajo.

Sepúlveda es un testigo protegido y tiene acceso a un ordenador con Internet. Dice que dispone de un programa que ayuda a identificar cuentas del ISIS en cuestión de segundos.

Espera poder compartir la información con los países que luchan contra el grupo yihadista.

Ahora duerme con una manta y un chaleco antibalas detrás de una puerta a prueba de bombas.

jueves, 31 de marzo de 2016

Clase social, pandilla y sociedad (Parte IV)


Dagoberto Gutiérrez

Estamos en la mitad de la centuria del siglo XX, justamente en el territorio pedregoso de los años 50. Recientemente había triunfado, como ya dijimos, el golpe de Estado de 1948 que culminó y cumplió con la derrota del régimen del dictador Maximiliano Hernández Martínez. No conviene olvidar que el gobierno del General Salvador Castaneda Castro fue una continuación, un poco atemperada, de la dictadura martinista, por eso, el gobierno que emergió después de los acontecimientos del año 48, emprendió una serie de reformas que eran entendidas como inaplazables por el gobierno militar de la época.

En realidad había continuidad en la decisión tomada en 1932 al asegurar que el gobierno estuviera en manos de la Fuerza Armada, mientras el poder real se aseguraba en manos de la oligarquía.

Estas dos realidades, el poder real y la administración del gobierno, fueron tensionados cuando el gobierno del Coronel Oscar Osorio, durante los años 50, intentó realizar cambios importantes en la tenencia de la tierra, en la educación, en la salud, en el ejercicio del poder y en la industrialización del país.

Fue durante ese gobierno que se inició la electrificación de la economía con la primera presa sobre el rio Lempa llamada 5 de Noviembre, que se construyeron grupos escolares en todo el país, se fortaleció el seguro social y también el Instituto de Colonización Rural que fue hasta donde llegó el intento de transformar la estructura agraria. Sin embargo, al crecer la industria y el sindicalismo, creció la resistencia de los obreros a la explotación. Y, sin que se realizaran las transformaciones necesarias en la sociedad, el gobierno militar se vio enfrentado a la disyuntiva de confrontar con la oligarquía, dueña real del poder real, para realizar los cambios necesarios o confrontar con el pueblo trabajador que exigía mejores condiciones de vida. Puesto el gobierno en esta situación, resultaba claro que los cambios ejecutados eran insuficientes, pero el gobierno militar carecía de la fuerza social y política necesaria y de la voluntad ideologicé para optar en esa coyuntura por los intereses populares. De esa manera, durante el gobierno del Coronel Osorio, se continúa la represión característica de gobiernos militares anteriores y empiezan a desaparecer líderes sindicales y dirigentes populares.

Fue una encrucijada de caminos porque en una especie de medición de fuerzas, que no terminaría aquí, la oligarquía impuso su voluntad e intereses. Es cierto que la Constitución de 1950 era de avanzada y reconocía derechos de los trabajadores en una forma que ninguna Constitución anterior lo había hecho. Pero, es necesario saber que una Constitución contiene las reglas del juego pero no contiene el juego real que se juega y que convierte a cada ciudadano en un jugador de un juego que establece que la primera regla debe ser la que determina que las reglas constitucionales no deben cumplirse siempre y por eso la Constitución del 50 no fue útil para proteger los derechos de los más débiles que tanto lo necesitaban.

La década de los años 60 se inicia con el golpe de Estado contra el gobierno del coronel José María Lemus, justamente en octubre del año 60, y el establecimiento de una junta cívico militar integrada por personalidades de mucho prestigio político e intelectual que gozaban de la confianza de la ciudadanía.

Eran los años en que la triunfante revolución cubana cimbraba las conciencias populares en todo el continente y una ola de entusiasmo popular recorría a todos los países. Pero también era el momento en que las oligarquías y burguesías reaccionarias afilaban sus cuchillos a plena luz del día para degollar cualquier intento de subvertir el orden establecido en su beneficio.
La Junta de Gobierno que estimuló la confianza y el entusiasmo popular fue depuesta en enero de 1961 por un directorio militar que funciono como un dique armado para impedir cualquier intento de subvertir el orden. Eran años en donde el anti-comunismo habitaba en casi todas las esferas del poder real en el país.

Esta década del 60 es cuando nace el Partido de Conciliación Nacional como partido político de los militares, justamente en el marco de este golpe de Estado de 1961. Pero también es la década en donde se establece la figura de la representación proporcional en la Asamblea Legislativa (durante el gobierno del coronel Julio Adalberto Rivera). Esta política cambió las reglas del juego porque al estar representada la AL por representantes de diversos partidos políticos, se reanimó la actividad política, y una gran cantidad de pueblo se incorporó durante las campañas electorales a la lucha política electoral, confiando en que se respetaría la voluntad expresada en las urnas.

La experiencia del pueblo fue muy amarga porque el gobierno militar siempre apoyó incondicionalmente a los candidatos del partido oficial que eran invariablemente jefes militares. De tal manera que la oposición de diferentes colores ideológicos carecía de posibilidades electorales.

Esta situación se expresó claramente en la importante campaña electoral del año 1967, cuando el PCN, la Democracia Cristiana y el Partido Acción Renovadora (PAR) midieron fuerzas en un escenario de rompimiento de la unidad y cohesión interna de la misma fuerza armada.
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

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Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


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