Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

miércoles, 5 de julio de 2017

Para el general Hernández Martínez todos eran enemigos



Aquellos que hablan con nostalgia sobre el periodo presidencial de Maximiliano Hernández Martínez pasan por alto que al final de su régimen él consideraba como enemigos y perseguía a los hombres de negocios más importantes, a profesionales de izquierda y de derecha, a empleados, a políticos y a militares. Una lista de enemigos del régimen fechada en 1943, que se encuentra en el Archivo Nacional de los Estados Unidos en Washington DC, contiene los nombres de 80 salvadoreños designados como "enemigos políticos" por el dictador.
 
 
 
Erik Ching




Mientras realizaba investigaciones para mi libro El Salvador Autoritario en el Archivo Nacional de los Estados Unidos en 1992, encontré un documento de la inteligencia militar estadounidense con una enumeración de enemigos políticos del presidente Maximiliano Hernández Martínez. Es conveniente colocar este listado en la esfera pública salvadoreña, habrá lectores que encuentren en él a familiares, amigos o conocidos. Más tarde descubrí que el régimen de Martínez había preparado muchas listas sobre personas y organizaciones en todo El Salvador. Encontré estos otros listados en 1994/95 durante mis investigaciones en la colección del Ministerio de Gobernación del Archivo General de la Nación en San Salvador. Por un lado, se puede interpretar la existencia de estas series de nombres como parte de las operaciones normales de una burocracia estatal. Pero sabiendo lo que sabemos sobre Martínez y el estado policial que presidía, es difícil no verlas como documentos siniestros.

Es complicado interpretar el significado de la lista que publicamos, porque sabemos poco acerca de sus orígenes y es necesario comprender su contexto. Quienes estudian este período de la historia de El Salvador reconocen en ella a muchas personas que desafiaron al régimen de Martínez y terminaron en la cárcel exiliados o sufrieron peor suerte, pero se sorprenden al no encontrar otros nombres. Además, no sabemos si esta lista viene directamente del propio Martínez, ni sabemos cómo adquirieron esta información los funcionarios de la inteligencia militar estadounidense. El documento dice que es una "copia", y el hecho de que los nombres que deberían de llevar acentos o eñes no los tienen, sugiere que el documento fue mecanografiado en una oficina estadounidense donde la máquina de escribir era para el público de habla inglesa. Probablemente es copia de un original manuscrito.

Con el fin de dar un contexto para los lectores invitamos a cuatro académicos salvadoreños, Jorge Cáceres Prendes, Héctor Lindo, Ricardo Roque Baldovinos y Roberto Turcios, que han realizado investigaciones sobre este período, a que nos enviaran comentarios. Les pedimos que escribieran sobre cualquier aspecto de la lista que les pareciera relevante, y cada uno de ellos tuvo la generosidad de dedicar tiempo al proyecto y enviarnos las respuestas que publicamos a continuación. Cáceres Prendes señala el contraste entre la lista de la inteligencia estadounidense y la de los conspiradores que intentaron derrocar a Martínez en 1944; Héctor Lindo hace reflexiones sobre la presencia de su padre en la lista; Ricardo Roque Baldovinos identifica entre los nombres a muchas personas importantes en el mundo literario; y Roberto Turcios habla sobre el contexto político. Los comentarios están organizados en orden alfabético por autor.

La lista

1 Dr. Antonio Ramirez Amaya

2 Dr. Margarito Gonzalez Bonilla

3 Dr. Pedro Atilio Bonilla

4 Dr. Carlos Hayer H.

5 Dr. Enrique Cordova

6 Dr. Francisco Guillermo Perez

7 Dr. J. Ramon Flores

8 Dr. Manuel V. Mendoza

9 Dr. Alfonso Rochac

10 Dr. Hermogenes Alvarado H.

11 Dr. Raul Gamero

12 Dr. Miguel Tomas Molina

13 Dr. Belarmino Suarez

14 Dr. Carlos Guillen

15 Dr. Julio E. Gimenez

16 Dr. Ramon Lopez Jimenez

17 Dr. Lisandro Villalobos

18 Dr. Max P. Brannon

19 Dr. Emeterio C. Salazar

20 Dr. Antonio Magana

21 Dr. Lucio Villalta

22 Dr. Victorino Ayala

23 Dr. Manuel A. Mendoza

24 Dr. Rodolfo Cordon

25 Dr. Leopoldo Ovidio Rodriguez

26 Br. Ovidio Siliezar

27 Br. Ramon Castro

28 Br. Antonio Vissaliu Hidalgo

29 Br. Miguel Angel Flores

30 Br. Hugo Lindo

31 Br. Antonio Carbajal

32 Br. Jose Maria Mendoza h.

33 Ing. Jaime Dreyfus

34 Ing. Manuel Lopez Harrison

35 Ing. Salvador Mendoza

36 Ing. Simeon Angel Alfaro

37 Don Jose Gabidia h.

38 Don Marcial Antonio Fonseca

39 Dr. Francisco A. Lima

40 Tnte. Justo Villegas Canas

41 Prof. Francisco Moran

42 Prof. Ruben H. Dimas

43. Prof. Victor Manuel Guirola

44 Prof. Celestino Castro

45 Don Guillermo Nunez Medrano

46 Don Gregorio Mejia Nolasco

47 Don Ramon Rajo

48 Don Aurelio Guerrero Borja

49 Don Jesus Aguilar M.

50 Don Antonio Valenzuela

51 Don Arturo Ticas

52 Don Miguel Garcia

53 Don Alberto Perez

54 Don Alejandro Roseville

55 Don Miguel Carrzanza

56 Don Ramon Melara Tenorio

57 Don Pedro Emilio Aparicio

58 Don Ruben Castellanos

59 Don Humberto Castellanos

60 Don Francisco Castellanos

61 Don Cresencio Castellanos Rivas

62 Don Jacinto Castellanos Rivas

63 Don Manuel Calderon

64 Don Jose Mauricio Mixco

65 Don Domingo Sosa

66 Don Rolando Velasquez

67 Don Humberto Urrutia

68 Don Salvador Recinos Quijano

69 Gral. Jose Maria Peralta Lagos

70 Gral. Salvador Castaneda Castro

71 Cnel. Jose Ascencio Melendez

72 Cnel. Felipe Calderon Henriquez

73 Cnel. J. Ignacio Zepeda

74 Cnel. Gilberto Carmona Sosa

75 Cnel. Juan V. Vidal

76 Cnel. Ernesto Vara

77 Mayor J. Prospero Castellanos

78 Cap. Miguel A. Polanco

79 Tnte. Julio Canas

80 Gral. Antonio Claramount Lucero

“Copy: Persons Designated by President Martínez as Political Enemies,” March 20, 1943, G-2 Military Reports, Box 764, folder 3000-4000, Washington National Records Center, Suitland, Maryland.



COMENTARIOS:

Jorge Cáceres Prendes, Catedrático de la Universidad Nacional de Costa Rica en la Escuela de Relaciones Internacionales

La lista, si es que efectivamente se elaboró en base a la opinión de MHM expresada a algún funcionario norteamericano, no incluye como enemigos suyos a los militares (y muchos civiles también) que efectivamente estaban conspirando en su contra para ese entonces. ¿Será que lo ignoraba o que no cometería la imprudencia de develarlos a una fuente tan poco confiable? Incluyo la lista revisada por mí—ya que otras fuentes tenían errores—de los condenados en los juicios de abril y mayo del 44.

CONDENADOS 10 DE ABRIL

(25) (Los 11 fusilados aparecen con una cruz al lado del nombre)

Gral Alfonso Marroquín✝

Cor. Tito Tomás Calvo✝

Tte. Cor. Alfredo Aguilar

Capt. Mayor Julio Faustino Sosa✝

Capts. Héctor Montalvo

Guillermo Fuentes Castellanos

Manuel Sánchez Dueñas✝

Fidel Issusi

y Benjamín Rodríguez

Ttes. Marcelino Calvo✝

Oscar Armando Cristales✝

Héctor Castaneda Dueñas

Ricardo Lemus Rivas

y Daniel Cañas Infante

Sub Ttes. Edgardo Chacón✝

Antonio Gavidia Castro✝

Ricardo Mancía González✝

y Miguel Angel Linares✝

Alumno aviador Enrique Aberle

Civiles:

Dr. Arturo Romero

Agustín Alfaro Morán

Dres. Francisco Guillermo Pérez

Mario Calvo

Tomás Calvo

Víctor Marín✝

CONDENADOS DEL 23 DE ABRIL

(19) (los 3 fusilados aparecen con una cruz al lado del nombre)

Tte. Cor. Francisco Acosta

Caps. Carlos Francisco Piche Menéndez✝

Carlos Gavidia Castro✝

Alfredo Jiménez Barrios

y Fernando Carmona Dárdano.

Ttes. Silvio López y López

Alfonso Marín✝

Mariano Castro Morán,

Carlos Alberto Cornejo,

Víctor Manuel Guardado

Miguel Angel Muñoz

Sub Ttes. José Luis Escobar,

Roberto Morán López,

Salvador Crespo

Luis Bernardo Herrera

Civiles:

Dr. Salvador Ricardo Merlos

Crescencio Castellanos Rivas

Juan José Castaneda Dueñas

[Nota Editorial: Para obtener más información acerca de la lista anterior, consulte el artículo siguiente por el Dr. Cáceres. “Mitos y palabras: el expresidente del juicio militar contra los alzados del dos de abril de 1944 en El Salvador. Memoria histórica e historia como representación dramática”. Revista de Historia (Costa Rica) Núm. 61-62 (enero-diciembre, 2010): 75-112.]

Héctor Lindo, Profesor de historia, Fordham University, Nueva York

La lista de enemigos políticos del presidente Martínez, carente de detalles, simplemente un nombre tras otro, es, en su carácter escueto, un testimonio elocuente de la vida en una dictadura y premonición de los regímenes militares que vendrán más adelante (recuérdense el Libro Amarillo de los años ochenta y las listas del Mayor D’Aubuisson).

Inevitablemente lo primero que atrajo mi atención fue el enemigo número 30, el bachiller Hugo Lindo, mi padre. Era un hombre joven, de 26 años, aproximadamente la edad de mis estudiantes de posgrado. ¿En qué problemas se estaba metiendo este muchacho? Entre sus pecados estaba haber ordenado a Chile libros sobre derecho laboral que la censura de Martínez no dejó pasar por las aduanas. Para 1943 ya estaba adquiriendo notoriedad como escritor y ciertamente estaba activo en el movimiento contra Martínez, pero difícilmente se le podía calificar de radical. Sus amigos incluían a Roberto Lara Velado, futuro fundador del Partido Demócrata Cristiano, y el ideólogo de derechas Antonio Rodríguez Porth. Además, ese año estaba bastante ocupado cortejando a Carmen, una muchacha tímida y, necesariamente, muy paciente, con quien fundó familia.

El joven universitario Hugo Lindo estaba en compañía de gente destacada. Los enemigos de Martínez incluían a algunos de los abogados más prominentes de la época como el Dr. Margarito González Guerrero, representante incondicional del gran capital. Además, en ella se encuentran los nombres de políticos de trayectoria como el ex ministro Gral. José María Peralta Lagos; los ex candidatos presidenciales Enrique Córdova y Miguel Tomás Molina; y Rodolfo Cordón, futuro presidente provisional a comienzos del periodo del PCN. Estos hombres del establishment se codean en la lista con viejos luchadores de izquierda que habían participado en el activismo antiimperialista, me refiero a Salvador Merlos y Victorino Ayala. Para completar el cuadro se incluyen oficiales del ejército de todos los rangos, desde el Gral. Castaneda Castro hasta el Cap. Miguel Polanco; y miembros de familias de alcurnia, un López Harrison, un Suárez. Todos enemigos del Estado, sospechosos, vigilados. La lista es una expresión combinada de la paranoia de un dictador que veía enemigos entre los jóvenes y los veteranos, entre los miembros del establishment y sus críticos, entre los militares y los herederos de viejas familias, y la realidad de la amplia oposición que se había ganado un gobierno autoritario que no respetaba las libertades personales ni los procesos democráticos. Pero, a fin de cuentas, para 1943 Martínez estaba aislado, el general no tenía quién le escribiera.

Ricardo Roque Baldovinos, Profesor del Departamento de Comunicaciones y Cultura de la Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas" (UCA), El Salvador

De la lista de enemigos políticos del régimen del General Hernández Martínez que se reportan hacia 1943, me limitaré a comentar algunos nombres que, en un primer vistazo, tienen resonancia en el mundo literario salvadoreño.

Comenzaré mencionando al General José María Peralta Lagos, nacido en 1875, fue un militar, hombre de Estado, pero también destacado literato conocido por sus escritos humorísticos que firmaba con el pseudónimo de T. P. Mechín. Su obra más famosa es la pieza teatral satírica Candidato, donde nos pinta con tintes de farsa un sistema político salvadoreño, agobiado por el clientelismo y la corrupción. Al igual que muchos intelectuales de su generación, mostró entusiasmo por la promesa de orden y refundación nacional del régimen militar que surgió del golpe que derrocó a Arturo Araujo en 1931. Algo parecido parecer ser el caso, de otro destacado intelectual ligado el magisterio, como es el caso del profesor Rubén H. Dimas, fundador del colegio García Flamenco. Muchas de estos intelectuales se distancian de Martínez en sus últimos años, sin que ello signifique “un giro a la izquierda”. Esta evolución revela más bien hasta qué punto se había erosionado la legitimidad del régimen. Nacido en 1917, el destacado poeta Hugo Lindo pertenecía a una generación más joven que ingresó al mundo de las letras durante los primeros años de la dictadura. Se involucró activamente en el movimiento de oposición a esta, al punto de padecer persecución y prisión. En años posteriores Lindo hará también carrera como hombre de Estado, especialmente en el servicio diplomático.

No quisiera pasar por alto el caso de varios nombres que aparecen con el apellido Castellanos. En concreto, Crescencio Castellanos Rivas, fue también autor de otra obra teatral satírica que se presentó en la década de 1960 y que tenía como objeto de interés el sistema político nacional. Esta comedia, hoy difícil de encontrar, se titula “Yo quiero ser diputado”. Crescencio es parte de la familia que sirve de inspiración a cinco novelas de Horacio Castellanos Moya que hace una reconstrucción ficcional de los antecedentes del conflicto armado de entre 1979 y 1992. El drama de la familia Aragón desgarrada por la lucha contra un hombre fuerte al que llaman “el brujo” es el tema de Tirana memoria (2008), tercera novela de la serie.

Roberto Turcios, historiador salvadoreño, fue, más recientemente, asesor del Secretario Técnico de la Presidencia de la República

Los enemigos políticos eran ochenta, si le damos crédito a esta lista de marzo de 1943. Pero eran más, muchas más personas las que se oponían al régimen dictatorial del general Maximiliano Hernández Martínez en aquel tiempo, cuando él tenía 65 años de edad y doce de dirigir al gobierno con voluntad represiva.

Apenas trece meses después de la fecha del documento, el Domingo de Ramos de 1944, en la capital anunciaron por radio que estaba en marcha la caída del tirano. Por los micrófonos hablaron dos intelectuales: él, Crescencio Castellanos Rivas, que estaba en la lista, y ella, Matilde Elena López, que no estaba. Sí, una mujer. En la lista no había ninguna; ¿por qué? Quizá porque Maximiliano Hernández Martínez era un patriarca hecho y derecho; como tal no concebiría que una mujer se atreviera a presentarle resistencia. En aquel tiempo, la sociedad entera estaba moldeada alrededor de los símbolos patriarcales.

En la lista quedaron anotados hombres que fueron ministros, directores y titulares de despachos en los dos primeros gobiernos del General. A fines de 1938, el General estaba enfrascado en asegurar su continuidad sin las molestas competencias electorales; por eso, varios de los profesionales que aparecieron en la lista le presentaron su renuncia. Y se convirtieron en sospechosos.

Con normas constitucionales el régimen formalizó su continuismo dictatorial. En cambio, no empleaba muchas formalidades para meter a la cárcel a los opositores reales o imaginarios. Los oficiales Salvador Castaneda Castro y Asencio Menéndez conocieron el rigor represivo que se aplicaba a los acusados de conspiración. El primero dejó el ministerio de Gobernación; el segundo, el viceministerio de Guerra; los dos formaron parte de la lista. El segundo pasó varios meses en la cárcel.

Desde diciembre de 1931 hasta mayo de 1944, el General dirigió al gobierno, al ejército y a la sociedad. Él organizó el aparato del control ciudadano, que se convirtió en el sello distintivo de su mandato. El aparato funcionó un tiempo de manera implacable. Después dejó de ser eficaz. El descontento opositor y las ansias de democracia fueron superiores a la organización dictatorial.

Cuando se redactó esta lista estaban creciendo las filas rebeldes. El 18 de septiembre de 1941 se formó la Acción Democrática Salvadoreña y dos años después promovió un emplazamiento memorable. Más de doscientas personas –todos hombres– presentaron un escrito a la Corte Suprema de Justicia contra un reglamento dictado por el Ejecutivo, porque coartaba los derechos electorales. Así que una parte considerable del liderazgo intelectual y social salvadoreño le había puesto nombre y firma a un escrito que hacía un pronunciamiento rotundo contra el régimen. Esta lista de los ochenta nombres, entonces, quedó desfasada; aún más, las operaciones represivas del régimen estaban desfasadas.

En la lista de marzo de 1943 no aparecieron los nombres de los dirigentes de la rebelión militar, que estalló el 2 de abril, ni de los que organizaron la huelga de Brazos Caídos, desde fines del mismo mes. Entonces, ¿cuál fue el carácter de esta lista? Tal vez la lista no era auténtica; tal vez sí; en este último caso, cumplió una función: la amenaza a los sospechosos, la presión sicológica sobre esas ochenta personas. Era pues un mecanismo de control, una lista con los fantasmas del General para amedrentar a la ciudadanía.



*Erik Ching es profesor de historia en Furman University, South Carolina, y es autor de varios libros y artículos sobre la historia política de El Salvador.

miércoles, 28 de junio de 2017

Casimiro Abreu (1837 - 1870)



Poeta de la segunda generación romántica del Brasil. Hijo de un rico hacendado de Barra de San Juan, provincia de Rio de Janeiro. Su infancia transcurrió en el campo y dejó en su temperamento huellas imborrables que pueden verse en algunos de sus poemas. De carácter aniñado y nostálgico, inició estudios de humanidades, carrera que abandonó a instancias de su padre, quien queria que estudiara Comercio.

Una obra de teatro (Camoes e o Jau), estrenada en 1856, y los manuscritos de sus poemas Cancoes do exilio, con los cuales conformó su libro de poemas titulado Primaveras, componen su producción literaria, Casimiro Abreu falleció atacado por la tuberculosis, un año después de la publicación de su obra poética.

Primaveras

Inicia su libro de poemas con Cancoes o exilio, una secuencia de datos naturales, donde desfilan el sol, la savia y el cielo, en un tono de languidez provocado por la lejania de la patria, lo cual suscita versos en que se diluyen rimas seguidas y pleonasmos:

"/En balde miro y procuro.../Todo oscuro/
Veo alrededor de mi/Falta la luz del hogar paterno/
Dulce y tierno/Dulce y tierno
para mi"./

Algo desteñidos, los versos de Casimiro Abreu carecen de ese imperativo categórico impuesto por Novalis cuando afirma:
"El romanticismo implica dar una elevada significación a todo lo común, dar una apariencia misteriosa a todo lo ordinario, dar la dignidad de lo desconocido a todo lo comente[*] y familiar". Un aire de intrascendencia parece brotar de cada linea. A medio camino entre la nostalgia y la desazón, quedan sus versos y no debe buscarse la explicación de su ars poética en el manojo de temas inherentes al romanticismo; no vemos alli sensaciones de vivencias en mundos rotos o fragmentados, ni la consabida  atracción por la muerte, como tampoco huida de la realidad, canjeable por una realidad  de tipo mistico.

Parece como si el poeta hubiera apostado sólo por el lenguaje ante la imposibilidad de encontrar ritmos más sonoros, aguas más profundas. Buscaba tal vez la palabra limpia, tersa, que restituyera un orden nuevo, pero cayó, por desgracia, en lo que Alfredo Terzaga señaló en su prologo a la primera edición de los Himnos de la noche, de Novalis: "un individualismo nihilista por impotencia".

En un tono menor caracteristico, cantó a la naturaleza, a la adolescencia y al patriotismo, en un modo de componer que es, en últimas, un "modo de conocer la realidad", en el lenguaje y por el lenguaje.

Por todos los argumentos citados anteriormente se considera a Casimiro Abreu como un poeta menor en todo sentido y de un nivel más bajo que Concalves Diaz, Alvarez de Azevedo, Junqueira Freiré, Laurindo Rabelo y Joaquin Manuel de Mazedo. Curiosamente, la poética de Casimiro Abreu, siendo  menor que la de la mayoria de los románticos brasileños, es agradable, sencilla, timida, tibia y muy poco exigente para  con la literatura, tan sólo pretende un ritmo cantante, una exprsión fácil, una palabra corriente.


















UN ASUNTO DE DOLOR, ESPERANZA Y FORTALEZA



Salvador Juárez

En efecto, tanto el poemario AL OTRO LADO DEL ESPEJO como el premio que este obtuvo en los LVII Juegos Florales Centroamericanos y de Panamá, Quezaltenango, Guatemala, 1972, tienen un enorme significado en mi ser, no sólo por lo alcanzado a nivel literario-cultual, sino por el avance en el orden existencial, de vida propiamente, ya que a partir de este hecho fui catapultado hacia mi primer período de sobriedad.

El vacío que se refleja en la ilustración que compartí el día de ayer, en donde debería aparecer mi fotografía entre los triunfadores de dicho certamen, en mi caso se debió a que cuando mandé a concursar mi trabajo no tenía a la mano una foto, mucho menos iba a tener tiempo ni dinero para ir a la Foto Arte a que me tomaran una siquiera al minuto; por ello es que no la incluí en la plica juntamente con los datos de la obra y el seudónimo con el cual participaba: Juan Ramón Camprubí.

Y es que cuando mandé el poemario prácticamente andaba en zumba, pues, como dice la nota biográfica de mi siguiente libro, Tomo la palabra (1977), en ese período -entre mis veintidós y veintiséis años de edad-, yo había estado preso en varias cárceles del país y recluido en tres oportunidades en el Hospital Psiquiátrico de San Salvador, a causa de alcoholismo. En este sitio y después de un delirium tremens concebí el nombre de al otro lado del espejo como sinónimo de al otro lado de la razón. Inclusive, cuando me dieron la noticia del premio literario de Quezaltenango, estaba con una goma de los mil diablos, en un parón forzoso después de una zumba de meses.

Todo tembloroso y sosteniéndome por ambos lados, me llevaron mi esposa Haydée y mi abuelastro a la oficina del telégrafo de Apopa, para ir a atender la cita de una llamada internacional que me habían hecho. Haydée sabía de mi participación en el certamen, porque ella, tres meses antes, me había llevado el poemario al correo (el original, tres copias y la plica), para enviarlo cerrado y certificado, sospechando entonces de que esa llamada fuera una notificación positiva de Quezaltenango, pues junto a mí había visto nacer y crecer el libro y yo le había transmitido seguridad sobre el valor intrínseco del mismo y confianza en que obtendría un reconocimiento; sin embargo por mi estado calamitoso, aquella euforia de cuando andaba embriagado mental y físicamente, se me había convertido en una depresión que me negaba a ir a atender la llamada, pero ya puesto ahí, todo tembloroso e inseguro, hago el esfuerzo por descolgar el auricular del aparato empotrado en una pared del telégrafo, cuando el telegrafista me indicó: ahí está lista la llamada.

Haciendo lo imposible por mantener el auricular en mis manos, escucho una voz que con toda la alegría del mundo me dice: permítame comunicarle a nombre de la Junta Mantenedora de los Juegos Florales, que usted ha obtenido el primer premio en la rama de verso, por lo cual se constituye en el poeta laureado y así le espera la ciudad y la municipalidad de Quezaltenango, para ser homenajeado con todos los honores. Esa llamada fue el 1 de septiembre de 1972, y la fecha de entrega del premio sería el 12 del mismo mes y año. Acto al cual si más no voy, porque en ese período fatal del síndrome de abstinencia, justamente en la noche del tercer día después de la noticia, me dio otro delirum tremens, por lo que mi esposa y unos vecinos del mesón en que vivíamos pudieron lidiar conmigo.

¡Pobre Haydée! Esa noche en el cuarto, ella al verme en lo mejor de mi pelazón, me decía: acordate Chamba que tenemos que ir a Quezaltenango, y yo completamente loco (pero loco de mente y no de monte), le contestaba: ¡Y cómo vamos a ir, si nos han cerrado las fronteras! Cuando Haydée me vio en esa condición, me dio un par de pastillas amansa locos, que una pariente de ella, trabajadora del Psiquiátrico, le había proporcionado anteriormente para cualquier eventualidad de estas.

Pues en esa misma racha, días antes me habían llevado al Psiquiátrico, pero no quedé ingresado porque no había cupo en la sala para alcohólicos ni en los pabellones de Korsakoff, sólo en los entremuros de Seglas, en donde ya me habían metido y tras el chirrido de las grandes compuertas de hierro se abalanzaron una grulla de orates desgajándome la camisa por quitarme los cigarrillos que Haydeé me había dejado para que ‘calmara mis nervios´. Recuerdo muy bien esas miradas y los rostros cadavéricos de mis primos al otro lado de la memoria, que al nomás verlos a mi alrededor me dieron la impresión de personajes de novelas rusas. Al oír el sopangazo de las compuertas de hierro, a Haydée se le ocurrió mirar por entre las rejillas de la ventanita de uno de los portones, y le espantó verme en esa escena, pidiendo de inmediato que me sacaran de ahí.

Fue entonces que la pariente de ella le dio esas pastillas en la enfermería, diciéndole que yo cargaba visos de alucinaciones y delirios, por lo que se las regalaba por si acaso se presentaban dichos trastornos. Y realmente, me contuvieron lo peor de mis otras realidades, esa vez que se me destrabaron las tejas previamente a la entrega del galardón del primer premio.

Ese momento aprovechó mi hermano Hildebrando para apadrinarme muy bien, preguntándome que qué pensaba hacer luego de ese premio. Porque si quería quedarme nada más con el glamour y seguir en las mismas andadas de la bebetoria, pues, ahí se quedaba la noticia a nivel de cantinas, contando en las rueditas de bolos que un día había obtenido un galardón en unos juegos florales. O convertir ese hecho en un medio para trascender al campo literario y dedicarme a las letras como un oficio, y hacer de ello una vocación.

Cuando le contesté que esto último era mi propósito, entonces me dijo rotundamente: para eso tenés que dejar de beber de manera consuetudinaria. Y crear otro modo de vida con la poesía. Cuando le contesté que también deseaba esto último, me dijo, bueno vas a empezar hoy mismo tu plan de recuperación, y por nuestra parte, vamos a contribuir con unos amigos periodistas a difundir, por diversos medios y a nivel nacional, la noticia de tu triunfo en este certamen literario centroamericano. Así empecé un período muy productivo integralmente, siendo de ahí en adelante otra historia, otro poema, como diría el amigo psiquiatra.

¿Cómo no dedicarles entonces ese libro a mi esposa, y a mi hija de cinco años, si eran quienes estaban a mi lado en esos avatares? Y, ciertamente, así reza el ofrecimiento al final del libro AL OTRO LADO DEL ESPEJO: “Todo lo dicho se lo dedico a mi esposa Haydée del Carmen; y a mi hija Claudia Beatriz”.

martes, 27 de junio de 2017

Bigliaticum romanos y sobresueldos —o la compra-venta de consciencias y la prostitución de los intelectuales en el capitalismo tardío de El Salvador



Carlos Bucio Borja


En la antigua Roma el imperio le pagaba a algunos de sus centinelas un bigliaticum cuando estos realizaban tareas especiales, tales como exploración profunda, guerrilla o espionaje. El bigliaticum consistía en un pago extra por dichas tareas especiales. Esto es lo más cercano al actual concepto de «sobresueldos».

El Ejército vivirá mientras viva la república dice el lema de las Fuerzas Armadas salvadoreñas, atribuido al General Manuel José Arce. Independientemente de las doctrinas militares del ejército salvadoreño a través de su historia, la expresión citada hace referencia a un hecho fundamental: la existencia del Estado involucra —en términos generales— la existencia de estructuras de control y coerción. Esto es así en los Estados Unidos, Corea del Norte, Ciudad del Vaticano, San Marino y Chalatenango. Sin embargo, tanto los Estados democráticos como revolucionarios modernos —cuando efectivamente lo son, y no solo nominalmente—, imbuyen a sus estructuras de un mínimo decoro y compromiso ético, el cual está claramente delimitado por un contrato social entre los ciudadanos y el Estado. En El Salvador nuestro contrato social es la Constitución Política, los Acuerdos de Chapultepec y las leyes secundarias que estos documentos habilitan.

Mientras exista el Estado y mientras no existan las condiciones objetivas para la desaparición de las leyes —más aún en un país con una situación especial de violencia y corrupción cultural endémicas—, existirán misiones especiales que el Estado comisiona en aras de la protección de la Sociedad y el Estado (tareas de espionaje, inteligencia analítica, etc.). Como vivimos dentro de un Estado pluripartidista, los partidos políticos —como también lo hacen las corporaciones y aún empresas más pequeñas en sus estudios de mercadeo— podrían hacer lo propio —y hay indicios de que lo hacen— en aras de promover sus intereses. Pero tanto los partidos políticos como el Estado deberían —deben— hacer esto supeditados al contrato social al que me he referido arriba.

En el siglo VII de nuestra era, San Gildas el Sabio, un monje celta de la antigua Britania celtica-romana, escribió De Excidio Britanniae et Conquestu Britanniae, o La Ruina y Conquista de Britania, un sermón en tres partes que buscaba analizar y explicar la caída de la provincia romana de Britania (el territorio que hoy constituyen Inglaterra y Gales) ante las oleadas bárbaras de pictos, jutos, anglos y sajones entre los siglos V y VI en las islas británicas. Aunque desde una perspectiva religiosa, en su De Excidio Britanniae, Gildas denunciaba lo que ahora llamaríamos «corrupción sistémica», y argüía que ésta era la principal razón de la caída de la provincia romana de Britania bajo el yugo de jutos, anglos y sajones.

Existen extensos tratados sobre la caída del Imperio romano y las oleadas bárbaras en Europa. Hago esta breve reseña de Gildas y su De Excidio Britanniae porque durante los últimos años he percibido una similitud en la relación entre las antiguas Britania y Roma, y El Salvador y los Estados Unidos contemporáneos. La la antigua provincia romana de Britania y El Salvador contemporáneo: ambas periferias altamente transculturizadas y con economías políticas disfuncionales; y la antigua Roma hacia el siglo IV de nuestra era y los Estados Unidos actualmente: ambos centros imperiales con crecientes y agudas crisis sistemáticas —y un ascenso de la corrupción como un etos o percepción y motivación de la vida en sus diferentes esferas.

La corrupción en El Salvador es cultural y sistémica, tal como lo demuestran prácticas endémicas «normalizadas» de sobresueldos y «olvidos» durante los gobiernos anteriores, y que no ascienden a $10 o $15 millones de dólares, sino a cientos de millones de dólares, y por los que más de un expresidente continúa siendo investigado, entre ellos el fallecido Francisco Flores, tristemente famoso por la «desaparición» de algunos «saquitos». Y si la práctica de sobresueldos ha continuado durante los gobiernos del FMLN, dicha acción política contribuye a ese status quo institucional que la razón de ser histórica y revolucionaria debe romper, a fin de ser un factor político de transformación y no continuidad.

De un tiempo para acá se han difundido los nombres de exfuncionarios, analistas políticos e intelectuales —estos últimos, supuestamente personas de «mayor talante»— beneficiarios de sobresueldos. No soy abogado, pero tengo el conocimiento mínimo de la ética como para saber que de acuerdo al contrato social salvadoreño estos «bigliaticum» son ilegales, y no se justifican éticamente en términos del bien común de los salvadoreños. (A veces, cuando un sistema es injusto, romper las leyes es ético y hasta una obligación; de ahí los movimientos revolucionarios y de liberación. Precisamente por un principio ético yo mismo también rompí el contrato social durante el régimen de la guerra. En el momento político actual romper el contrato social es injustificable).

Que el Estado salvadoreño otorgue sobresueldos que no están estipulados en nuestra Constitución Política ni sus leyes secundarias constituye una forma crasa de corrupción. Ninguno de los beneficiarios por sobresueldos ha recibido dichas bonificaciones en concepto de misiones o tareas especiales para proteger al Estado o la sociedad salvadoreña (a menos que el beneficiarse personalmente por el Estado y pueblo pueblo salvadoreño sea visto como una «misión» o «tarea especial» en tal sentido). Lo que ha habido es una compra-venta de consciencias: la forma más baja de prostitución; una que torna a intelectuales en gold diggers del poder político o corporativo.

Y en tanto en las redes sociales se propagan nombres de supuestos beneficiarios de sobresueldos, en días recientes ha circulado la noticia de que tanto Arena como el FMLN propondrían la legalización de los sobresueldos. Para Arena —siguiendo la lógica del «laissez faire»— la comodificación de las personas es natural. El capitalismo lo presupone. Los trabajadores constituyen el capital variable del sistema. En última instancia, el capitalismo busca transformar las sociedades en colectivos de zombis gold diggers —Judas Iscariotes—, tornando a la ciudadanía en basura humana comodificada, siempre en busca del provecho material en un reino de mercancías en el que las ontología de éstas prevalece sobre la ontología humana.

Décadas de capitalismo voraz hipercomodificador produjeron la actual crisis en los Estados Unidos —una crisis dentro de una crisis dentro de una crisis—: la elección de Donald John Trump como presidente: un miserable, vulgar, ignorante, canalla y violador; cuya jefatura terminará en su destitución, algún intento de golpe de estado, o conato de guerra civil en el imperio más poderoso de la historia.

Algunos —espero que no muchos— en El Salvador quisieran un gobierno de gold diggers y truhanes como el de Donald Trump —con personajes más despreciables que el Guasón de Batman o que el emperador Calígula—; y se llaman a sí mismos cristianos y van a misa todos los domingos, tal vez a la Capilla de San Benito o Corazón de María, y mientras se enriquecen mediante una vida de canalladas y «excavando oro» —gold digging—, llamando «resentidos sociales» aquellos a los que roban y explotan. Sí…, en El Salvador existen nostalgias por la corrupción y la más crasa explotación. Apologistas —¿beneficiarios de bigliaticum y sobresueldos criollos?— los encontrarán —al parecer— en algunas páginas de El Diario de Hoy y en foros televisivos… ¿Pero es esa la sociedad y gobiernos de igualdad y transparencia a los que aspira El Salvador, y por los que ofrendaron sus vidas miles de humanistas, demócratas y revolucionarios y revolucionarias de esta nación…?

Marx y Engels no solo hacían una crítica a la injusticia económica dentro del capitalismo, sino también un análisis y crítica psico-social respecto al fenómeno de la alienación (La ideología alemana y los Escritos económicos y filosóficos de 1844 —Cuadernos de París). En estos trabajos Marx y Engels observaban y analizaban la objetivización de los trabajadores a través de su transformación en mercancía a partir del trabajo como fuente de creación dentro del capitalismo. Hacia el final de sus años, el Che Guevara criticó el modelo soviético por incorporar formas alienantes dentro de la economía socialista (Apuntes críticos a la economía política).

Es imposible transformar o trascender el capitalismo en un fin de semana o unos cuantos quinquenios. La economía política de El Salvador continúa siendo capitalista: un capitalismo periférico precario y disfuncional —así lo ha sido desde su fundación como república—; y así lo seguirá siendo por algunos años más. El FMLN continuará gobernando, y por ende administrando dicha deformación sistemática. Pero política e ideológicamente lo que los socialistas revolucionarios buscamos es transformar y trascender el sistema, y no que éste nos transforme y nos trascienda. La excesiva comodificación de funcionarios públicos e intelectuales contribuiría a que en el seno —y también fuera de éste— de un partido político revolucionario orientado al socialismo, se comodifiquen las voluntades. Esto no debe de ser así; en particular respecto a cuadros e intelectuales, aunque tampoco respecto a las bases. A diferencia de la Derecha, la Izquierda tiene una postura y razón de ser éticas, de acuerdo a las cuales el ser individual y social se deben al ser social; es decir, el bien común debe de prevalecer sobre los intereses individuales. En su ensayo El FMLN y la vigencia del pensamiento revolucionario en El Salvador —que yo entiendo como su testamento Político—, Schafik Hándal, en la sección VII del mismo, alertaba al FMLN y su dirección contra los vicios burgueses del poder personal, la corrupción, el oportunismo y el arribismo.

Dentro de la ética capitalista el bien individual —por medio de la plusvalía a partir de la compra-venta y la comodificación de todo como mercancía— debe de prevalecer sobre el bien común. En El salvador, el principal paladín de la ética capitalista es Arena. En muchas ocasiones, sus intelectuales y acólitos defienden la ética del capital esgrimiendo la idea del «laissez faire, laissez passer», idea que hace alusión a una «economía totalmente libre» —sin restricciones fiscales ni morales—, donde —supuestamente— se impondrían leyes económicas, superiores a otras dinámicas sociales (y consideraciones éticas). Esto es: la reificación de la economía y la supeditación del ser humano a lo económico —lo económico conducido por una élite extractora de recursos naturales y humanos, beneficiándose de manera exclusiva y excluyente; y los recursos transformados en plusvalía en transacciones capitalistas—, y no donde lo económico está supeditado al ser humano y social para el bien humano y social. Eso explica que alguien como Donald Trump pueda ser multimillonario y «emperador de turno» —y expresar públicamente cualquier bajeza, como el que él «por ser una “estrella” puede tocarle el pubis a una mujer cuando él quiera», o que «caminando por la Avenida Cinco de Nueva York le puede disparar a cualquiera y no irá preso»; mientras que un poeta intenta ganarse la vida vendiendo sus versos a ¢0.25 centavos, o un pintor haga lo mismo vendiendo sus cuadros a un valor menor a su costo material y ontológico.

Esa es la lógica del valor dentro de una ética capitalista: «Tanto tienes, tanto vales»; «Tanto apologizas o tanto criticas, tanto vales»; y así, dentro de este esquema, las transacciones de compra-venta —incluidas las personas— son «lo más normal» del mundo. El primero en esgrimir la idea del laissez faire, laissez passer fue el economista e intendente francés, Vincent de Gornay, un fisiócrata del siglo XVIII, quien se oponía rígidamente al intervencionismo del gobierno en la economía. Dicho pensamiento —el mismo de Arena y sus apologistas— es lo que se encuentra en el corazón de —y la práctica y justificación— de los sobresueldos (lo mismo que el compadrazgo).

Durante siglos se ha estigmatizado de la manera más hipócrita y alevosa a personas trabajadoras del sexo. Sin embargo, una trabajadora o un trabajador del sexo es mil veces una persona más honorable y digna que una persona o intelectual gold digger que acomoda su vida o escala socialmente haciendo trampas o vendiendo sus opiniones —es decir, su consciencia— al «mejor» —o cualquiera— postor.

En términos generales, los intelectuales no son seres de alma prístina y virginal en una torre de marfil. Son hombres y mujeres de carne y hueso, e intereses materiales y sociales como los de cualquier otro agente social. De manera más explícita —desde mi perspectiva marxista—, los intelectuales están sujetos a —y son promotores de— intereses de clase. Desde mi óptica individual —intentando autonomizarme de cualquier ideología—, una persona intelectual debe de ser honesta, primero consigo misma. Una persona intelectual aunque se declarase «apolítica» produce ideología, y contribuye —o no— al sostenimiento de un orden político.

Como productora de ideología, la persona intelectual debería primordialmente no vender sus verdades. Lo cual no quiere decir que una persona intelectual, como una persona humana (sí, en el mundo moderno las personas pueden no ser humanas) no pueda recibir un sueldo o un honorario de un gobierno, una corporación privada, o hasta un partido político, si —y solo si— este sueldo u honorario se produce de forma legal y legítima: por una función específica estipulada dentro de un marco jurídico establecido (asesoría política, asesoría jurídica, asesoría o producción cultural, producción de inteligentsia y análisis, y aún labores burocráticas, etc.). La persona intelectual puede hacer apología —o antagonizar— respecto a un orden político-ideológico establecido o en proceso de lucha, pero para que dicha producción de la consciencia sea íntegra, ésta jamás puede ser realizada por la motivación del dinero.

Si la persona intelectual se dedica a la apología o el antagonismo por dinero, su posicionamiento deja de ser honesto, y por el contrario se rebaja al vedetismo político más bajero; y la persona «intelectual» deja de serlo —en esencia.

Y claro que así como existen gold diggers en la sociedad capitalista en general, también existen dentro de la intelectualidad. Por seguro dentro de la izquierda deben de existir intelectuales gold diggers que también se ofrecen a la compra-venta. Una combinación de la plasticidad neurológica, la cual posibilita la plasticidad psicológica e ideológica —lo mismo que la diversidad cultural y sistémica—, lo permiten.

La compra-venta de todo, incluidas las personas y sus consciencias es algo inherente al capitalismo; y así, dentro de la intelectualidad salvadoreña habrá quienes dirán: «…A mí me pagan por articular mis brillantes opiniones sobre la cultura, la más alta moral y las buenas costumbres; mi sólida posición a favor de la vida y en contra del aborto; mis llamados a la transparencia y en contra de la corrupción…», aunque dichas posturas en sustancia no sean más que eso: posturas por un puñado de dólares —digamos $5,000.00— o por unos dólares más —digamos $15,000.00… Los «honorables» bigliaticum o sobresueldos del Imperio romano y el capitalismo tardío.

Y aunque esgrimo una ideología marxista crítica, sé que mi posición en torno a los sobresueldos aparece como idealista. Y que, contrario a esta postura, la realidad objetiva nos demuestra que en El Salvador hay intelectuales que, como gold diggers, venden sus consciencias… —al menos hay fuertes indicios de ello—, y por sobre quienes, por supuesto, una o un trabajador del sexo tiene mucha mayor dignidad y valor de la consciencia...

Respecto a mí, verán mi sombra saltar de tejado en tejado y de refugio en refugio, y podrán decir —y acaso así lo sea— que soy bohemio y aventurero, pero jamás venderé mis ideas y lo más sagrado de entre mis huesos: mi consciencia.


Rockford, Illinois, en el corazón de Leviatán.
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


DONALD TRUMP, EL GORBACHOV DE NORTEAMÉRICA: ASÍ SE FRACTURA EL IMPERIO DESDE DENTRO

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