Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

jueves, 18 de agosto de 2011

Imposible rehuir a una contradicción fundamental. El Capitalismo en su laberinto.


Lic. Carlos Maldonado
Colectivo “La Gotera”

En una de las páginas que alberga las notas internacionales de un periódico de mi país, Guatemala, la cual cita como fuente a El País de España, se “informa” que “Los palestinos recriminan a Siria el asalto a Latakia”, en alusión al campo de refugiados Al Ramel donde viven miles de ciudadanos de esa nacionalidad que fueron acogidos por Siria ante la represión y expulsión a manos del estado sionista a raíz de la usurpación de su territorio desde 1948. Sin embargo, ayer en Telesur se informó todo lo contrario. Las autoridades palestinas comprobaron que nada de lo informado por la vena informativa imperial que pasa por este medio, El País de España, era verdad, desmintiendo oficialmente que esa agresión se haya consumado.

Nos encontramos pues ante otra “desinformación” y tergiversación expresa con el ánimo de insuflar los ánimos adversos, en la opinión pública, hacia Siria. No obstante, esa “preocupación” mediática, los bombardeos contra Libia continúan, con su cauda de muertos y heridos civiles, desmintiendo en la realidad el argumento de las potencias comprometidas en los ataques, que se fundamentaban en que estos eran para liberar a los libios de su “tirano”. Pero más espurio, el papel que juega el Secretario General de la Organización de Naciones Unidas –ONU-, el coreano del sur Ban Ki Moon, quien, siguiendo el mismo libreto contra Libia, hoy se pronuncia amargamente sobre los sucesos de Siria pero guardándose de  mencionar las fechorías que sus amos –las potencias occidentales – están realizando en la nación nor-africana, mucho menos sobre Somalia donde el hambre y la enfermedad hacen de las suyas en los campos de refugiados.

La descarada y desfachatada genuflexia del Secretario General de la ONU solo acarrea más sufrimiento a los pueblos agredidos por las potencias aglutinadas en el Consejo de Seguridad, específicamente Estados Unidos, Francia y Reino Unido pues, en vez de mediar en los conflictos y respaldar a través de su figura la paz y el diálogo, con sus declaraciones condena a unos y favorece a otros, introduciendo un elemento disociativo que vuelca la balanza a favor de la agresión de esas potencias cuyos intereses mezquinos en la zona están más que claros. Ban Ki Moon pareciera más un “empleado” de las potencias agresoras que un funcionario que se debe a una organización multilateral. Por ello, los demás países miembros, debieran cuestionar seriamente su proceder y barajar la posibilidad de su defenestración.

El mundo civilizado no puede darse el lujo de estar permitiendo, mucho menos promoviendo, guerras que sabemos perfectamente que afectan a los más pobres y vulnerables y siguen enriqueciendo a los más ricos, especialmente a los de la industrias de armas, a las farmacéuticas, las extractivas que incluyen a las de los metales y a los grandes especuladores internacionales que con estos conflictos postergan un tanto la crisis de sobreproducción que se da, como contradicción intrínseca e inherente al capitalismo, cuando niega a los miles de millones que debieran consumir sus mercancías, en su lógica sistémica, al convertir a la mayor parte de la unidad en una masa enorme de  pobres y famélicos. El sistema que necesita de fuerza laboral casi esclava hoy por esa ambición, la ha arrojado a la mendicidad e improductividad, incluyendo a la población que habita sus otrora centros de poder y metrópolis. Paradojas de la vida.

Una contradicción fundamental que tendrá que ser resuelta de manera estructural y radical. Y, usted debe saber que esa es una condición ingénita para cualquier fenómeno del universo, incluyendo el social.

Lo que nos lleva a ver como el capitalismo se ha metido en un gran embrollo irresoluble bajo su marco de producción, distribución y consumo. O sea, el capitalismo en su laberinto.

martes, 16 de agosto de 2011

(VIDEO) Vea "Dossier" con Walter Martínez



Por: VTV / Aporrea.org


Los sucesos internacionales y noticias de resonancia mundial en "pleno desarrollo" analizados por el periodista y corresponsal de guerra, Walter Martínez, a través de la señal del canal de todos los venezolanos, Venezolana de televisión.

“Dossier”, único en su estilo en la televisión venezolana, es una herramienta necesaria, que brinda información de actualidad, en un lenguaje directo y de fácil comprensión.


 

 

 

 

 



Video streaming by Ustream

El Partido Comunista del Perú (reconstituido) saluda al presidente Ollanta y anuncia luchas




PRONUNCIAMIENTOLa Dirección Nacional del P.C.P (r-c), cumple con poner en conocimiento de la opinión pública nacional y de todo el pueblo peruano lo siguiente:
1. El inicio del actual régimen, con el juramento del nuevo Presidente de la República, ha provocado la alarma y protesta de la reacción y los voceros del imperialismo porque son defensores enconados del neoliberalismo, introducido y consagrado en nuestro país por la Constitución nacida del golpe de Estado del reo en cárcel, Alberto Fujimori.
2. El “Gran cambio” que el gobierno de Ollanta Humala ha prometido realizar durante su gobierno, será imposible si acaso no cancela definitivamente el neoliberalismo y pone en práctica su prometida economía nacional de mercado, entendida como promotora de los intereses nacionales y populares, única que puede impulsar nuestro desarrollo y hacer posible la tan prometida inclusión social. El neoliberalismo solo ha servido para que el gran capital y la fortuna de los ricos crezcan, dejando a la inmensa mayoría de peruano en la exclusión y la pobreza.
3. La derecha, íntimamente ligada a los grandes monopolios imperialista, se encuentras alarmada, ante la anunciada reforma constitucional en la juramentación de Ollana Humala, al haber hecho referencia a los principios de la Constitución de 1979, Carta magna, que propugna la “economía social de mercado”, en la cual el Estado no es un simple guardián de los intereses privados, ajeno a los grandes problemas del país, sin capacidad para resolverlos ni impulsar nuestro desarrollo.
4. Los corruptos, que se enriquecieron ilícitamente, deben ser investigados y severamente sancionados. Son los que pusieron en práctica su lema; “la plata viene sola”, llenándose los bolsillos de dinero, mientras el pueblo padecía y sigue padeciendo hambre, víctima de la pobreza, impuesta por los defensores del “capitalismo salvaje” o “neoliberalismo”.
5. La confrontación entre las fuerzas democráticas, nacionalista antiimperialistas de un lado, y las fuerzas reaccionarias aliadas del imperialismo de otro lado, es inevitable, en toda etapa de cambios. Por eso, en la medida en que el nuevo régimen, ponga en práctica su Programa y de al traste con el neoliberalismo, será inevitable la agudización de la lucha entre neoliberales y nacionalistas, reaccionarios y nacionalista-antiimperialistas. Siendo esta la perspectiva, los auténticos partidarios del “Gran cambio”, deben apoyarse en las masas populares y ponerlas en pie de lucha. No habrá otra forma de responder a una oposición enconada de la reacción oligárquica y proimperialista. Son las grandes movilizaciones de masas las que deben respaldar
el “Gran cambio” prometido por el actual Presidente la República.


Lima, 4 de agosto del 2011.

El Buró Político del C.C. del PCP(rc)

lunes, 15 de agosto de 2011

¿Un imperio trasnacional?




Claudio Katz (especial para ARGENPRESS.info)

Resumen

La teoría de la transnacionalización global subraya tendencias reales hacia la asociación mundial del capital y la gestión concertada de la tríada. Pero el enfoque retoma la tesis ultra-imperial y tiene puntos de contacto con el globalismo convencional.
No existen evidencias de nivelación capitalista mundial. Al contrario, las brechas entre países se acrecientan y persisten los bloqueos a la movilidad irrestricta del capital y el trabajo. El globalismo confunde integración con transnacionalización de las clases dominantes.

Ese enfoque ignora el rol central de los viejos estados nacionales en el avance de la mundialización y desconoce que las configuraciones de clases son procesos históricos que no se modifican en décadas. También omite que las incipientes estructuras globales están muy lejos de cumplir funciones estatales básicas y que el capital no existe como entidad unitaria multinacional. La ausencia de un ejército globalizado desmiente las exageraciones transnacionalistas.


La interpretación del imperio global que plantean Negri y Hardt tuvo gran repercusión en los últimos años. Este enfoque destaca el inicio de una nueva era post-imperialista, que supera la vieja etapa de capitalismo nacional e intermediación estatal. Considera que el capital y el trabajo se oponen por primera vez en forma directa a nivel mundial y estima que todas las fracciones dominantes han quedado enlazadas en una red compartida de instituciones globales (FMI, OMC, ONU). (1)

Esta visión remarca la disolución de los viejos centros. Destaca que el actual imperio es un no lugar, que consuma el descentramiento territorial y asegura la movilidad irrestricta del capital. Plantea que en este período las fronteras se han disuelto y perdieron sentido las antiguas denominaciones de Primer y Tercer Mundo. Señala, además, que ninguna potencia comanda la globalización en curso y estima que las características de este proceso son el quebrantamiento de la soberanía, la unificación del centro con la periferia y la irrupción de poderes múltiples y dispersos. (2)

Negri y Hardt subrayan la ausencia de liderazgo imperial. Presentan un mundo sin centros territoriales o fronteras fijas. Consideran que se han superado las disputas por la hegemonía. Entienden que el capital opera con el respaldo de instituciones mundiales, a través de empresas transnacionales, que no necesitan auxilios estatal-nacionales. Destacan que el mercado global reúne a los capitalistas norteamericanos, europeos, árabes y asiáticos en un sistema común, que ha eliminado las viejas diferenciaciones militares, políticas y culturales. (3)

En esta amalgama se afianza una clase dominante globalizada, que prescinde de la vieja localización geográfica. Sustituye la actividad industrial por economías de servicios informatizados, refuerza el desplazamiento del capital e incrementa los entrelazamientos de la propiedad. (4)

Pero ambos autores sostienen que en esta transformación Estados Unidos cumple un papel central: transmite sus estructuras y valores ya internacionalizados al conjunto del planeta. La primera potencia se esfuma dentro del nuevo sistema y a pesar de la supremacía del Pentágono o la incidencia del dólar, diluye todas sus connotaciones específicamente norteamericanas. Este proceso simultáneo de perdurabilidad y desaparición de Estados Unidos, diferencia al imperio contemporáneo del viejo imperialismo que lideraban las potencias europeas. (5)

La influencia norteamericana se expresa también en la universalización de los elementos democráticos que contiene la Constitución de ese país. Los derechos internacionales y el funcionamiento de la Naciones Unidas retoman especialmente esa tradición de humanismo wilsoniano, adversa al colonialismo europeo. (6)

El afianzamiento de estas estructuras se encuentra sin embargo socavado por una agresividad imperial incentivada por el apetito de las empresas transnacionales. La presión ejercida por estas compañías opera como un poder aristocrático, que amenaza las atribuciones de los funcionarios y recorta la influencia del pueblo norteamericano.

Estas adversidades se transmiten a su vez al plano global, socavando la consistencia del imperio y generando procesos de regresión, comparables a la decadencia sufrida por Roma. La trayectoria seguida por ese antecedente de la Antigüedad tiende a repetirse y determina el curso declinante del capitalismo globalizado. (7)

Percepciones y afinidades

Esta teoría de la transnacionalización global subraya la presencia de cambios cualitativos que se sintetizan en el concepto de imperio. Esta difundida noción es utilizada por numerosos autores con significados disímiles. Algunas interpretaciones aluden a nuevas modalidades de intervención de las grandes potencias y otras señalan la existencia de acciones económicas e iniciativas geopolíticas de Estados Unidos. Algunas miradas identifican la noción con la existencia de una etapa superior del imperialismo. (8)

Esta popularidad del término imperio obedece a su captación de ciertas tendencias contemporáneas de asociación mundial del capital y gestión concertada de la tríada. El concepto también registra la vigencia de formas de administración para-estatal a escala global, que han surgido junto a la internacionalización del comercio, las finanzas y la producción.

Negri y Hardt perciben acertadamente que la OMC, el FMI y el G 20 intervienen en la administración de la macroeconomía global, estableciendo normas de libre-comercio, regulaciones bancarias y políticas de gasto publico. Estas iniciativas se negocian en los períodos de calma y se coordinan en forma abrupta en las crisis. Son acciones que requieren un grado de consenso, que no existía en la era del imperialismo clásico.

Ambos autores realzan también correctamente el rol mundial que actualmente juega Estados Unidos, en contraposición al viejo papel que tuvieron las potencias europeas. Destacan el mayor de grado de mundialización norteamericana y remarcan la gravitación global de la ideología gestada en ese país.

En varios planos existen numerosas semejanzas entre este enfoque y la visión expuesta por Kautsky. Retomando la previsión del líder socialdemócrata se estima que los capitalistas de distintos países han alcanzado un alto grado de asociación, forjando de hecho oligopolios ultra-imperiales. La principal similitud radica en observar a este proceso como un desenvolvimiento acabado. Lo que a principio del siglo XX se discutía como tendencia eventual del sistema, es visto ahora como una realidad consumada.

El enfoque de Hardt y Negri es muy crítico con el neoliberalismo, pero tiene ciertos puntos de contacto con el globalismo convencional que caracteriza a esa doctrina. El parentesco aparece especialmente en la presentación de la mundialización como un proceso de total disolución de las fronteras nacionales.

Heterogeneidad y jerarquías

Negri y Hardt resaltan la presencia de un nuevo espacio liso en el mercado mundial, que permite realizar transacciones homogéneas entre las distintas empresas. Consideran que la decreciente gravitación de los estados y las fronteras, reduce las interferencias a las actividades de esas compañías.

Pero no existen evidencias de un nivel tan avanzado de globalización. Los partidarios de este enfoque eluden la presentación de indicios que corroboren su diagnóstico. Desconocen que el neoliberalismo no emparejó el sistema mundial, sino que incrementó todas las desigualdades de la economía. Recreó las distintas polarizaciones que impiden conformar un terreno nivelado de transacción capitalista.

Ciertamente el grado de integración del mercado mundial contemporáneo supera los parámetros del pasado. Pero esta internacionalización no se procesa a través de equiparaciones, sino mediante crecientes fracturas.

Los defensores de la tesis transnacional reconocen esas desarmonías, pero las sitúan exclusivamente en plano social. Estiman que los cortes geográfico-nacionales han perdido relevancia, en un proceso que solo profundiza las inequidades de los ingresos. Consideran que la polarización entre ricos y pobres se universaliza, diluyendo las viejas distinciones entre el centro y la periferia.

Pero es evidente que la distancia existente entre los países africanos y Estados Unidos o entre Centroamérica y Europa Occidental no se ha extinguido. El abismo histórico que separa a estas regiones persiste en todos los terrenos.

Estas fracturas se pierden de vista, cuando se identifica el avance de la mundialización con la movilidad plena del capital. Se supone que esa flexibilidad genera de hecho automáticas inversiones en las regiones más rezagadas, en desmedro de las zonas que alcanzaron su madurez económica.

Pero el libre-comercio, la desregulación financiera y el despliegue de las empresas transnacionales no consuman la redistribución del capital disponible hacia las áreas relegadas. El bloqueo a esa equiparación perdura por la propia imposibilidad que enfrenta el capitalismo, para concretar una adaptación automática a los requerimientos óptimos de la acumulación.

El capital no puede emigrar irrestrictamente de un país a otro, sin afrontar elevados costos de traslado de las plantas y consiguiente pérdida en las inversiones de larga maduración. Esa relocalización tampoco encuentra espontáneamente los insumos específicos, los recursos naturales y la fuerza de trabajo requerida por las distintas empresas.

Estas limitaciones son mucho más explícitas en el terreno laboral. La mundialización no redujo las barreras a la inmigración masiva hacia los países centrales. Los gobiernos de Europa y Estados Unidos erigen muros para frenar el ingreso de extranjeros e invierten fortunas en la persecución de los trabajadores ilegales.

El capital solo promueve cierta movilidad internacional controlada y acotada de la fuerza de trabajo, para debilitar a los sindicatos y abaratar los salarios. Pero obstruye las corrientes masivas de inmigración que desestabilizan el orden capitalista.

Los teóricos del globalismo desconocen esta variedad de impedimentos, que obstruyen la constitución de un espacio homogéneo a nivel mundial. Aunque despliegan un razonamiento contestatario, están muy influidos por las concepciones neoclásicas que identifican el desarrollo de capitalismo con la creciente “movilidad de los factores”. Esta mirada supone que el mercado tiende a erradicar los obstáculos que impiden la asignación óptima de los recursos, en función de las señales de rentabilidad. Ese imaginario mercantil está presente en la descripción de la globalización como un proceso sin trabas fronterizas.

El mismo razonamiento está emparentado con las concepciones pos-industrialistas, que postulan la superación de la vieja estructura manufacturera por una nueva economía basada en el conocimiento, los servicios y las redes informáticas. Suponen que el capitalismo global opera con desplazamientos automáticos en función de la rentabilidad que calculan las computadoras. Estiman que Internet elimina los escollos de inmovilidad e inflexibilidad que caracterizaban al industrialismo. (9)

Este enfoque globalista confunde la aceleración informática de la reproducción del capital, con la constitución de un universo homogéneo. Olvida que esa transformación tecnológica aceleró la producción y la circulación de las mercancías, profundizando a mismo tiempo los desequilibrios del sistema y creando nuevas polarizaciones nacionales y regionales.

Las empresas transnacionales continúan compitiendo y lucrando con las diferencias de salarios y productividades, que la propia acumulación renueva a escala global. La mundialización del capital y la transformación informacional recrean esas fracturas, para incrementar las ganancias extraordinarias. Por esta razón las compañías concentran sus actividades calificadas en los centros y trasladan la fabricación en masa a la periferia. Al desconocer esta segmentación, la tesis globalista pierde contacto con la realidad.

Sus teóricos confunden la efectiva asociación entre capitales de distinto origen, con la inexistente fusión de esos fondos. Olvidan que el capital nunca ha existido como entidad unitaria. Es cierto que se acrecientan las alianzas transatlánticas y transpacíficas que socavan la vieja cohesión nacional del capitalismo. Pero la nueva configuración no abre un escenario de entrelazamientos de cualquier tipo. Tiende a forjar acuerdos en torno a ciertos lazos preexistentes de proximidad histórica, conexión regional o confluencia estratégica.

La mundialización tampoco desemboca en el descentramiento geográfico. Las principales empresas del planeta continúan localizadas en ciertas zonas, sintonizan con la gestión imperial de la tríada y buscan la protección político-militar del Pentágono. Por esta razón las principales decisiones preservan un alto grado de centralización, a la hora de definir mayores agresiones imperialistas (Medio Oriente) o nuevas intervenciones económicas (rescates bancarios).

La mirada transnacionalista exagera los cambios generados por la mundialización. Convierte tendencias potenciales en realidades consumadas y razona con abstracciones desligadas del curso real del capitalismo contemporáneo.

Transnacionalización de clases

Los teóricos globalistas consideran que las clases capitalistas han quedado reconfiguradas como bloques transnacionales, por el avance registrado en la conformación de empresas y bancos multinacionales. Consideran que esos sectores actúan a través del FMI y la OMC y rivalizan entre sí, mediante alianzas transversales, cosmopolitas y divorciadas de los estados. (10)

Esta mirada detecta la existencia de un salto real de la internacionalización de los negocios que modifica las estructuras multinacionales. Destaca acertadamente que este desenvolvimiento no es capturado por los viejos parámetros de medición del ingreso o el producto nacional. También puntualiza que la inversión extranjera y el peso de los organismos mundiales son importantes barómetros de ese cambio.

Pero este proceso sólo potencia la integración y no la transnacionalización de las clases dominantes. El primer concepto destaca que se multiplican cursos de asociación a partir de los estados existentes, sin generar las fusiones completas de empresarios de distinto origen nacional, que supone la segunda noción. El entrelazamiento internacional de los grupos dominantes es un proceso complejo, que no se consuma en forma espontánea, ni está guiado por decisiones auto-reguladas de sus artífices. Sin la acción determinante de los viejos estados nacionales, no hay forma de concertar esos acuerdos.

Sólo una elite de altos funcionarios de los distintos países cuenta con la experiencia, la capacidad y la fuerza político-militar suficiente, para acordar reglas de juego más internacionalizadas. Por esta razón la integración multinacional no es una obra descentrada de capitalistas dispersos. Constituye un proceso viabilizado por presidentes, ministros, diplomáticos y generales.

Algunos teóricos transnacionalistas reconocen este papel institucional, pero localizan exclusivamente su vigencia en los organismos mundializados. Consideran que en esas instituciones actúan las burocracias especializadas que timonean la globalización.

Pero dentro de esos organismos también rigen principios de jerarquía nacional. Los representantes de las grandes potencias reinan sobre una masa de delegados con escaso poder. Un funcionario de Gabón o Samoa no tiene el mismo peso que sus colegas de Japón o Francia y padece en carne propia las desigualdades de la mundialización. Los agentes más influyentes actúan en esos ámbitos como representantes de estados nacionales, que coordinan estrategias regionales o globales.

Existen fracciones del capital muy internacionalizadas que negocian sus intereses dentro de la OMC o el FMI. Pero su principal ámbito de influencia continúa situado en los estados de origen. Allí operan los grupos de presión, que hacen valer los intereses de esos grupos.

Una compañía automotriz estadounidense o un banco inglés imponen primero sus peticiones en los organismos de su propio país. En ese terreno consuman las fusiones y definen las acciones competitivas, que luego proyectan al escenario internacional. Este complejo sendero es ignorado por la simplificación transnacionalista, Ignora que los negocios globales se llevan a cabo a partir de basamentos estatal-nacionales.

Estos cimientos obedecen al insustituible rol mediador que cumplen los viejos estados. La gravitación de esas estructuras salta a la vista, por ejemplo, en el funcionamiento del complejo industrial-militar norteamericano. Aunque este sector globalice su provisión de insumos, depende de un mercado cautivo solventado con impuestos y orientado por las prioridades de un estado.

Los teóricos globalistas suelen afirmar que la preeminencia de accionistas de estadounidenses, japoneses o británicos, ya no incide sobre el desenvolvimiento de las compañías globales. Pero esta indiferencia sólo existe en puntuales actividades financieras. La pertenencia a dueños de distintos países continúa influyendo decisivamente sobre el curso de la firma.

Algunos autores transnacionalistas suponen que estas nacionalidades carecen de importancia en la era “cosmocracia global”. Pero la creciente internacionalización de la gestión no tiene el mismo peso, que la limitada globalización de la propiedad. Esta última restricción sigue pesando y desmiente la existencia de clases capitalistas dominantes plenamente transnacionalizadas. El globalismo presenta como una realidad consumada, lo que apenas despunta como una tendencia de final desconocido. Es cierto que la burguesía norteamericana se asocia con sus homólogos de Japón o Europa, pero concreta esta integración a través de gobiernos y estados diferenciados, que negocian aranceles, impuestos y políticas monetarias, en función de intereses divergentes.

El globalismo olvida que las burguesías son configuraciones históricas, que no puede diluirse al cabo de pocas décadas de internacionalización económica. Por esta razón el creciente entrelazamiento coexiste con la persistencia de brechas históricas. El status radicalmente divergente que separa a la burguesía venezolana de su par estadounidense perdura con la misma intensidad, que divide los homólogos de Ecuador y Francia.

Las clases dominantes que han manejado el mundo no se disuelven súbitamente en conglomerados conjuntos con sus pares de la periferia. Existe una mayor presencia global de los grupos capitalistas de países subdesarrollados, pero esta injerencia no los convierte en partícipes de la dominación mundial. La internacionalización se procesa en un marco jerarquizado.

Ni siquiera la ideología de los segmentos más internacionalizados de las clases dominantes proviene de valores totalmente multinacionales. Absorbe los postulados pro-capitalistas que ha universalizado el americanismo, confirmando también una nítida raíz nacional. Al desconocer el continuado protagonismo de los estados, el transnacionalismo no capta el carácter conflictivo de la mundialización en curso.

¿Estado transnacional?

Los teóricos globalistas consideran que un estado transnacional ya se ha forjado en torno a la ONU, el FMI, la OMC u otros organismos supranacionales. Estiman que este orden jurídico reemplaza las viejas soberanías y crea nuevas funciones ejecutivas y legislativas globalizadas. (10)

Pero las incipientes estructuras mundiales se encuentran a años luz de cumplir funciones estatales básicas. No ejercen el monopolio fiscal o militar y carecen de legitimidad política para sostener decisiones estratégicas. Las normas que comienzan a debatirse a escala global, necesitan algún tipo de convalidación política nacional.

También ha quedado acotada la transferencia de soberanía. Los foros mundiales operan como ámbitos de negociación entre potencias, que adoptan sus definiciones en el terreno nacional. El salto registrado en la internacionalización se procesa a través de los estados existentes. Lejos de auto-disolverse, estas instituciones determinan el alcance y los límites de las acciones paraestatales, que se desenvuelven a nivel mundial. Lo que ha imperado en las últimas décadas no es una autoridad global, sino formas de gestión imperial colectivas que están sujetas a los mandatos de las grandes potencias.

El funcionamiento jerarquizado de los propios organismos supranacionales ilustra estas limitaciones. Los principios de igualdad formal que imperan en los estados nacionales modernos, no se extienden a los entes globalizados. Esta carencia obedece en última instancia a la inexistencia de una burguesía mundial.

En las Naciones Unidas gobierna un Consejo de Seguridad de cinco países con derecho a veto y en la OMC prevalecen los grupos de presión. Por su parte, el FMI no impone a Estados Unidos los planes de ajuste que aplica en Bolivia y en los cónclaves presidenciales, la selección es más explícita. Se reúne el G8 o el G 20 y no un G 192 de todas las naciones existentes.

El transnacionalismo ignora esas restricciones básicas del contexto contemporáneo e imagina una defunción del estado nacional, muy semejante al enfoque neoliberal. Esta visión propagan los mitos de un auto-gobierno mercantil-capitalista, independizado del sostenimiento estatal.

El carácter fantasioso de estas miradas salió a flote durante las crisis financieras recientes, que incluyeron fuertes socorros estatales a los bancos. Esta reaparición explícita del estado nacional moderó las divagaciones neoliberales. Pero también en el funcionamiento económico corriente se verifica un alto grado de conexión de las empresas con los viejos cimientos estatal-territoriales. Este vínculo define la forma en que se localizan las actividades de las firmas, preservando la gestión del diseño o comando financiero en las casas matrices.

Otro ejemplo contundente de esta gravitación estatal-nacional se observó en el auxilio a General Motors durante el 2010. La empresa emblema del capitalismo norteamericano tiene filiales en todo el mundo, pero a la hora del quebranto, el socorro corrió por cuenta del Congreso estadounidense. Esta institución administra también la reorganización de la firma.

Podría argumentarse que la financiación de este rescate se sostuvo con los préstamos internacionales que toma el estado norteamericano. Pero justamente allí se verifica la mediación central de una entidad de origen nacional, que emite bonos del tesoro garantizando su respaldo y circulación. La persistencia de estos vínculos no niega el cambio introducido por la mundialización. Simplemente recuerda que las compañías no han perdido contacto con sus viejas jurisdicciones.

Lo novedoso de la época actual es el techo que ha impuesto la asociación internacional de capitales a las rivalidades tradicionales. Pero esta limitación no diluye los choques competitivos. Las tensiones europeo-norteamericanas por la primacía de Boeing o Airbus en el negocio aeronáutico, las divergencias en torno a los subsidios agrícolas o las disputas sobre aranceles al acero son los ejemplos más visibles de estas pugnas.

La visión globalista confunde el carácter acotado de estos conflictos con la desaparición de sus protagonistas. Olvida que las tensiones entre estados y bloques no han quedado reemplazados por confrontaciones directas entre empresas (tipo Toyota-General Motors versus Chrysler-Mercedes Benz). La mundialización no sustituye los viejos conflictos por pugnas verticales entre nuevos entramados de socios cosmopolitas.

La perdurabilidad de los estados nacionales obedece, en última instancia, a la inexistencia del capital como entidad unitaria multinacional. El modo de producción vigente funciona a través de fracciones y alianzas, que se desenvuelven a través de batallas competitivas auxiliadas por los estados.

También en este plano los globalistas exageran la gravitación de tendencias aún embrionarias. Suponen que el capitalismo ha consumado un acortamiento tan radical de su ritmo histórico, que le permite alumbrar estados mundiales en forma vertiginosa. No perciben el carácter mayúsculo de esa eventual transformación.

Sus teóricos afirman que el estado nacional no es inmanente al capitalismo y constituye una entidad sustituible. Afirman que ese reemplazo se ha tornado necesario, para orientar los procesos macro-económicos que impone la mundialización. Consideran que el estado transnacional ya cobró forma y sólo es invisible para quiénes razonan con criterios “estado-nacional céntricos”. (12)

Este planteo recuerda que las estructuras del capitalismo se modifican en función de la acumulación. Pero supone que esa dinámica es automática y sigue pautas funcionalistas de estricta adaptabilidad del estado a los imperativos del sistema. Por eso omite las desincronizaciones existentes, entre la mundialización de los negocios, las clases y los estados. Estas dos últimas estructuras no acompañan la velocidad de la inversión y están desfasadas de la dinámica inmediata del beneficio. Estas asimetrías obedecen al carácter distintivo del capital y del estado. Son entidades cualitativamente diferentes, que no pueden homologarse.

El capitalismo depende de una estructura legal sostenida en la coerción y provista por los estados. Estas instituciones se desenvolvieron en cierto entorno territorial y en una variedad de estructuras que aseguran la reproducción global.

Los globalistas olvidan este origen y suponen que la mundialización del capital puede alumbrar en forma mecánica, procesos de internacionalización equivalentes en todos los terrenos. No percibe que ese empalme es ilusorio. El capitalismo tiende a la globalización, pero un estado mundial es por el momento inconcebible. La magnitud de los desequilibrios que debería afrontar para alcanzar ese status lo tornan impensable.

Es cierto que el estado no es inmanente al capitalismo, pero su modalidad nacional (y la nítida separación entre esferas económicas y políticas) son propias de este régimen social. No hay que olvidar que el estado-nación emergió en cierto radio territorial durante el ocaso del feudalismo. Como es una institución que no deriva de la naturaleza del capital, podría sufrir diversas mutaciones bajo el modo de producción vigente. Pero esa eventualidad es muy especulativa. Lo que ha permitido la existencia del capitalismo es una variedad de estados nacionales, que continúan operando como pilar de una nueva acumulación a escala global.

Carencia de mediaciones

La teoría de la globalización consumada supone que ya opera una fuerza coercitiva mundial al servicio de clases dominantes transnacionalizadas. Considera que ese papel imperial es jugado por la ONU y la OTAN y afirma que la custodia del sistema no es ejercido por ninguna potencia particular. Estima que Estados Unidos actúa al servicio de un poder global, que ha perdido centralidad y que auxilios indistintamente a todos los capitalistas de variado origen. Supone que esa ausencia de favoritismo nacional determina el nuevo status quo global. (13)

Pero ese escenario exigiría la presencia de tropas internacionales en un ejército globalizado bajo mandos compartidos. Esa institución no existe en ninguna parte y es solo congruente con las teorías geopolíticas simplificadas, que suelen reducir todos los conflictos internacionales a choques entre la civilización y el terrorismo, la democracia y las dictaduras o el progreso y el atraso.

Los teóricos del imperio impugnan esas presentaciones y denuncian el encubrimiento de las sangrientas tropelías que sufren los pueblos oprimidos. Pero desenvuelven este cuestionamiento aceptando ciertos diagnósticos globalistas. Suponen que el poder transnacional confronta con las aspiraciones populares, sin ningún entrecruce de fronteras, países o ejércitos nacionales.

La desconexión de esta visión con la realidad salta a la vista. El gran gendarme mundial actúa con banderas norteamericanas, está dirigido por el Pentágono y opera por medio de bases militares estadounidenses. Esta centralidad de Washington es reconocida por los transnacionalistas. Pero consideran que esa intervención se consuma al servicio de todas las clases capitalistas globalizadas.

Esta mirada tiende a concebir al Pentágono como un servidor de la ONU, que envía las boinas verdes a los escenarios bélicos comandados por los cascos blancos. Lo que no se capta es la relación complementaria que existe entre rol mundial y nacional, que desarrolla Estados Unidos.

La primera potencia opera como protectora del orden global, utilizando sus propias fuerzas armadas y sin disolver su ejército en tropas multinacionales. Es un actor central del imperialismo contemporáneo, que mantiene su propia singularidad. Apuntala a los dominadores de todo el planeta, utilizando sus propias instituciones estatales.

Esta dialéctica es imperceptible cuando se omiten las mediaciones requeridas para comprender al capitalismo contemporáneo. Siguiendo el mismo enfoque reductivo que diagnostica la constitución de clases y estados transnacionales se supone la abrupta aparición de ejércitos globales.

La visión globalista confunde la integración de las clases con una súbita fusión y la coordinación de los estados con una automática transnacionalización. Con este tipo de razonamientos la protección militar norteamericana queda identificada con el belicismo cosmopolita. Hay una omisión de los conceptos intermedios, que resultan insoslayables para notar el rol singular de Estados Unidos, dentro de un sistema global de múltiples estados.

El gendarme norteamericano ejercita su hegemonía mediante el uso de la fuerza, combinando acciones imperiales (al servicio de todos los opresores) con incursiones hegemónicas (de reafirmación de su poder específico).

Los globalistas sólo registran las acciones colectivas, sin captar la existencia de incursiones peculiares de cada potencia. Como postulan la vigencia de una “era post-imperialista” deberían interpretar el despliegue de la IV flota estadounidense por las costas de América Latina como una arremetida global, que favorece los intereses del capital francés, japonés o alemán. No pueden constatar algo tan obvio, como es la continuidad del status de patio trasero que el gigante del Norte les asigna a sus vecinos del sur.

Esta ceguera también impide notar que las agresiones imperiales están socavadas por las tensiones internas, que imponen los choques entre intereses globales y hegemónicos. Como suponen que la primera categoría ha digerido a la segunda, interpretan cualquier conflicto entre las potencias metropolitanas, como reyertas internas de un mismo bloque.

De esta forma una desavenencia entre Francia y Estados Unidos frente a la política en Medio Oriente es vista con el mismo catalejo que un choque entre neo-conservadores y liberales norteamericanos. Las tensiones entre Sarkozy y Bush son ubicadas en el mismo plano que las disputas entre republicanos y demócratas. Como los capitalistas han perdido su nacionalidad, sólo compiten en forma transfronteriza.

Las dificultades para explicar con este criterio cualquier crisis geopolítica contemporánea son muy evidentes. La mirada transnacionalista brinda pistas para comprender las transformaciones del imperialismo contemporáneo. Pero su atadura al globalismo convencional le impide desenvolver en forma positiva esas intuiciones.

Claudio Katz es economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).

Ver también:

Notas:
1) Negri Antonio, Hardt Michael. Imperio, Paidos, Buenos Aires, 2002, (prefacio, cap 1). Negri Toni. “Entrevista”. Ñ-Clarín, 28-8-04. Negri Toni. “Entrevista”, Página 12, 31 de marzo de 2002.
2) Negri Antonio, Hardt Michael, Imperio, Paidos, Buenos Aires, 2002, (prefacio, cap 9). Hardt Michael, “¿El imperio se acerca a su fin”?, Ñ-Clarín, 1-11-2008.
3) Negri Antonio, Hardt Michael. Imperio, Paidos, Buenos Aires, 2002, (prefacio, cap 1)
4) Negri Antonio, Hardt Michael. Imperio, Paidos, Buenos Aires, 2002, (prefacio, cap 13).
5) Negri Tony, “El imperio después del imperialismo”, Le Monde Diplomatique, Buenos Aires, enero 2001.
6) Negri Antonio, Hardt Michael. Imperio, Paidos, Buenos Aires, 2002, (prefacio, cap 1, 3, 8, 9, 10,17). Negri Toni, Hardt Michael. “La multitude contre l´empire”. Contretemps, n 2, septembre 2001.
7) Negri Antonio, Hardt Michael. Imperio, Paidos, Buenos Aires, 2002, (prefacio, cap 17). Negri Toni. “Imperio: el nuevo lugar de nuestras conquistas”. Cuadernos del sur 32, noviembre 2001.
8) Dos ejemplos de este uso desde miradas muy críticas en: Petras James. “Estado imperial, imperialismo e imperio”. Pensar a contracorriente. Volumen II, segunda edición, 2005. Borón Atilio, “La cuestión del imperialismo”. La teoría marxista hoy, CLACSO, Buenos Aires, 2006.
9) Esta visión en: Castells Manuel, La era de la información, Vol 1, La sociedad red, Alianza Editorial, Madrid, 1996.
10) Esta tesis en: Robinson William, Burbach Roger, ¨Towards a global ruling class: globalisation and the transnational capitalist class¨. Science and Society vol 63, n 1, spring 1999. Robinson William. "Globalisation: nine theses on our epoch" , Race and class, n 38, vol 2, October 1996. Robinson William, “The pitfalls of realist analysis of global capitalism”, Historical Materialism vol 15, Issue 3, 2007.
11) Negri Antonio, Hardt Michael. Imperio, Paidos, Buenos Aires, 2002, (prefacio, cap 15,16). Negri Toni, Hardt Michael, “La multitude contre l´empire”, Contretemps, n 2, septembre 2001.
12) Robinson William, “The pitfalls of realist analysis of global capitalism”, Historical Materialism vol 15, Issue 3, 2007.
13) Robinson William, “The pitfalls of realist analysis of global capitalism”, Historical Materialism vol 15, Issue 3, 2007.

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-Wood Meisksins Ellen, “A reply to critics” Historical Materialism vol 15, Issue 3, 2007. 

Serenata de la Fidelidad






El regimen verdadero



Dagoberto Gutiérrez

La acción legal iniciada en Madrid por los familiares de los sacerdotes jesuitas, asesinados en noviembre de 1989, en plena guerra civil, en nuestro país, llegó a la etapa en la que el juez español dictó orden de detención internacional contra 20 militares salvadoreños. Se trata de una querella sobre una clase de delitos que corresponden al Derecho Penal Internacional. Se llaman delitos de lesa humanidad porque la víctima no es solamente el más cercano familiar sino la humanidad misma, y a partir de esta calidad, la acción penal es imprescriptible; es decir, que en cualquier tiempo, sin plazo alguno, se puede establecer querella. Además, en esta clase de delitos, no  funcionan amnistías, es decir que ningún Estado puede declarar amnesia y olvido sobre los mismos. Además, funciona una jurisdicción que supera la tradicional jurisdicción territorial, en virtud de la cual conoce el juez del territorio donde se ha cometido el ilícito. Aquí estamos en una jurisdicción diferente, que se corresponde con una especie de justicia llamada universal, en donde tratándose de determinados delitos como genocidios, crímenes de guerra de lesa humanidad, cualquier Estado, en determinadas circunstancias. Y todo esto está contenido en el sistema de tratados internacionales que los Estados han firmado.
En nuestro país, la referida detención internacional sacó a flote varias verdades que permanecían ocultas porque desató una discusión que, en una mirada superficial, se consideraba resuelta. Y el caso del asesinato de los jesuitas y sus empleadas, delito de lesa humanidad, se consideraba por ciertos sectores, resueltos, y además olvidado por la amnistía.
Toda esta posición estaba en correspondencia con la tesis de que El Salvador vivía un momento de florecimiento de una democracia que algunos calificaban de “inicial”, pero con condiciones de desarrollo.
Al terminar la guerra y al renunciarse a la post guerra, en nuestro país también se renunció a la verdad histórica, a la justicia, al perdón, a la reconciliación, a la restauración y a la reparación. Por eso la sociedad entró, lenta pero seguramente, de la guerra civil a la guerra social en la que actualmente nos encontramos, y así, las órdenes de detención internacional pusieron en primer plano, como es lógico que ocurriera, el debate político pendiente, con mucho más vigor que la dimensión jurídica, también real, del juicio de Madrid.
El debate político corresponde al mundo real de hace 20 años y demuestra que nada ni nadie está olvidado, que los acontecimientos están a flor de piel, y que la memoria tiene capacidad para vencer a la historia. La historia, oficial en este caso, indica que todo está resuelto; pero la memoria demuestra que nada lo está, que está pendiente verdad, justicia, perdón y reconciliación, y que, en su ausencia, se ha instalado la guerra social más cruenta, más sangrienta, y que vivimos la mayor incertidumbre de nuestra historia.
La coyuntura revela dramáticamente las conductas políticas reales que se corresponden con el régimen político real que se impone a la sociedad real de El Salvador. Nos encontramos con que el autoritarismo y la impunidad siguen siendo las características determinantes del poder político ejercido, más allá de cualquier discurso o figuración que toda persona, bien intencionada o no, pueda hacerse del país en el que vive.
Veamos las cosas: estamos frente a un juicio que se corresponde con el Derecho Penal Internacional, en donde, en virtud del tratado internacional correspondiente, celebrado y ratificado por El Salvador, el país se compromete a cumplir órdenes internacionales de captura. Luego vendrá una petición de extradición del Reino de España al Estado de El Salvador, y será la Corte Suprema de Justicia la que resolverá, de acuerdo al tratado de extradición celebrado con España, el 10 de marzo de 1997. Una vez resuelta esta etapa procesal, concediendo o negando la extradición, de acuerdo al mencionado tratado, el juicio proseguirá en los tribunales madrileños, y vendrá, finalmente, una absolución o una condena para los indiciados. Si fueren condenados, se convertirían en prófugos internacionales y de delitos de lesa humanidad. Y, sin duda, pendientes de la decisión del gobierno de turno sobre su entrega o no a las autoridades españolas. Este es el panorama frío de la situación y resulta claro que la pelea legal deberá darse en los tribunales de Madrid.
Qué  es lo que ocurrido hasta ahora? Los militares indiciados no han sido detenidos por las autoridades correspondientes, como debería ser; no aparecen a la orden de ningún juez, como debería ser; y la Fuerza Armada aparece impidiendo la detención. Esto significa que la CSJ no tiene nada sobre qué pronunciarse porque resulta que no hay nadie detenido. Solo en los casos de la justicia militar, las instalaciones de la Fuerza Armada pueden ser lugares de detención, y en ninguna otra circunstancia. A menos que se establezca que en todo caso de petición de extradición, los perseguidos serán detenidos en instalaciones militares, sean o no militares de profesión. Pero esta legislación no existe. Aquí estamos frente al más puro autoritarismo, porque ningún poder en el país ha sido capaz de detener a ningún militar requerido internacionalmente. Esta es la misma escuela de impunidad que sigue vigente, vigorosa y triunfante. Mientras esto ocurre, la Presidencia de la República guarda silencio y la CSJ se estremece telúricamente ante la decisión que tendrá que tomar una vez reciba la petición de extradición.
Lo más seguro es que se niegue la extradición, pero este capítulo ya nos ha dejado un reguero de luces, y a partir de este momento no se puede seguir hablando o pensando de nuevas democracias o nuevos momentos, sino de una transición, en donde lo antiguo está derrotando a lo nuevo, porque lo antiguo no ha desaparecido y lo nuevo no ha aparecido. El régimen político, que es la manera cómo funciona el sistema, sigue siendo autoritario e impune.

domingo, 14 de agosto de 2011

Las Torres Gemelas


Ricardo San Esteban (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En las galerías de las Torres Gemelas se había congregado mucha gente, aquel 11 de setiembre. Negocios, compras, curiosidad, turismo. De pronto, la gran explosión y el derrumbe que no dio tiempo para nada. Debajo de lo escombros, entre tanta otra gente, quedaron atrapadas siete personas en una situación muy particular, pues el cruzamiento de las vigas y mampostería permitió algo así como la aparición de una pequeña bóveda que respetó sus vidas. No obstante, una de aquellas personas tenía sobre sus piernas un enorme bloque de cemento, en compensación de lo cual, permítaseme decirlo, a través de una grieta podía observar un reloj de pared que había permanecido incólume.

 El resto de los atrapados no tenía ningún rasguño, y hasta les era permitido moverse -en forma limitada- pero sus relojes pulsera no funcionaban y tampoco podían acceder al sitio desde el cual se veía el reloj de pared. El infortunado que permanecía con aquel enorme bloque sobre sus piernas, en cambio, era dueño del tiempo, gerente, paradojalmente, de una joyería. Conocer el tiempo era vital porque las patrullas de socorro cada vez más cercanas pedían por sus megáfonos que aguantaran, que en alrededor de tres horas alcanzarían aquel nivel para rescatarlas. Uno de los seis que podían moverse era ingeniero en minas, de manera que hizo un cálculo acerca del volumen de oxígeno que existía en la bóveda y de cuánto podría consumir cada uno en esas tres horas.

-Un cálculo aproximado indica que éste no alcanzará sino para seis personas en estas tres horas. Desde arriba -agregó- anunciaron que introducirían una pequeña cámara de control remoto, miren los usos de la arqueología, han cambiado desde Howard Carter y ni te digo lo distintos que son de los de Indiana Jones, lo que ha permitido adentrarse en los misterios -dijo con suficiencia el ingeniero- pero en verdad, el oxígeno se acabará pronto.

-Es verdad, alguien debería sacrificarse- informó, luego de un gran silencio, otro de los atrapados, agente de bolsa- estoy muy preocupado por el Dow Jones, que como ustedes saben, es importante. Yo tengo en mis manos el destino de muchos accionistas que confiaron en mí, hoy me vencen unos futuros y opciones.

-Desde ya –expresó una señorita con un inglés de Oxford- que el señor agente de bolsa, por su actividad, y el señor que puede ver el reloj deben preservarse, pues este último es el único en condiciones de darnos la hora.

En efecto, tal señor acababa de informar que desde el derrumbe hasta ese momento habían transcurrido treinta y cinco minutos.

-Faltan dos horas y veinticinco minutos- dijeron los otros seis casi al unísono.

-Veo que usted tiene rasgos árabes –expresó otro señor muy elegante, dirigiéndose a uno que formaba parte del grupo y que vestía el uniforme amarillo de los empleados de la limpieza-.

-Si, es verdad, formo parte del personal de servicio y cuando ocurrió este derrumbe, limpiaba los baños de aquí abajo. Tengo los papeles en regla y soy tan ciudadano norteamericano como ustedes.

-El que debe morir es el árabe – se apresuró uno de los seis, miembro de la burguesía negra neoyorkina-. Total hay muchos y son todos terroristas.

Los otros se miraron, y sin decir palabra, se lanzaron sobre el supuesto árabe y lo lapidaron.

-De todas maneras, en Estados Unidos ya había demasiados. Ahora –expresó el ingeniero en minas- debemos tener cuidado. La agitación ha hecho que consumamos más oxígeno del necesario. Debemos tendernos en el piso y esperar tranquilos. Este es un espacio finito, como probablemente lo posea el universo.

--La falta de oxígeno produce un placer sexual inigualado –comentó por lo bajo el señor muy elegante a la señorita-.

-Probemos –asintió ella-. Total, si llegamos a morir...

-Economicen oxígeno –aconsejó nerviosamente el negro.

-Nosotros miraremos para otro lado –dijeron a coro los demás.

-Oh, fíjense, ahí han bajado una camarita y pueden vernos, quizá nos estén vigilando.

-Han transcurrido dos horas y cincuenta y cinco minutos – dijo con un hilo de voz el dueño del tiempo.

Los ruidos de las piquetas de la patrulla de recate se oían cada vez más nítidos mezclándose a los gemidos de la señorita.

-Han pasado tres horas –dijo el dueño del tiempo, antes de expirar.

El señor elegante secaba su sudor con la tanga de la señorita, cuando la patrulla de rescate abrió el primer boquete.

Todos gritaron de júbilo, pero inmediatamente se produjo el derrumbe.

A FIDEL




Muy pocos sabían de tus andanzas
¿Por qué habría tener especial mirada
aquella pequeña isla perdida en la nada?
Isla de negros esclavos sublevados y macheteros
osados, atrevidos y aventureros

Hacienda de ricos españoles
Finca de anexionistas lacayos y engreídos colorados
que repartían tu tierra entre baldíos y trapiches
Para tus hijos látigo, mazmorra y grilletes
que más, si era continuación de la Luisiana
zanjada por la mar y el toque de la diana

Tus padres, tus hermanos brotaron en tus luchas libertarias
recompusieron tu espectro
De anodina y asustada muchacha en orgullosa fiera
trozo de ese corazón que parió la era
do los ángeles trocados en mambises
arrollan a Narciso pero blanden para sí la de la solitaria estrella

Caminó Martí por tus calles pero en tus campos regó semilla
esa que alimentó cimarronadas
esas de despreciables cacharros por los que nadie daba nada
protohombres nacidos del estiércol y el bohío
espinas de donde brotan rosas
capullos deformes que albergan mariposas

Esa argamasa fue tu mucílago y aglutinante
la masa que dio forma a tus columnas
de macilentos guerreros rutilantes
Ínfimas escuadras que abrieron el boquete
por donde entró a borbotones la luz radiante

Los rubios tunantes
creyéndote corruptible se cruzaron de brazos
pensando que te comprarían con dorados cañonazos
confundidos se vieron al verte incólume ante los sobornos
menos por sus coacciones,
lanzaron los envenenados dardos
que hoy surcan tu cielo a diario con los ciclones

85 son la continuación del rayo que iluminó la tierra oprimida
52 de haber encendido el faro en el Caribe
para gloria de nuestra América bendita patria redimida
Ondea la estrella que una vez fue solitaria
hoy tras ella otras se han juntado
prometiendo cortar cadenas, desterrar odios, restituir lo arrebatado
pero más que ello, formar al hombre nuevo
pues los de madera y barro se han corrompido

Qué mejor ejemplo que nuestro arquetipo
amigo de la humanidad, viejo caballo
hermano mayor, generoso padre
Su herencia, la verdad y compasión
Hoy nos unimos a los pueblos en su festiva canción:
¡Por siempre, con Fidel en nuestro corazón!

Carlos Maldonado
Colectivo “La Gotera”

Un humilde homenaje al ser humano que prendió otra hoguera, una muy grande, en los campos del mundo como señal de insurrección y rebeldía.
Guatemala, 12 de agosto de 2011. Onomástico del Comandante Fidel Castro Ruz
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


DONALD TRUMP, EL GORBACHOV DE NORTEAMÉRICA: ASÍ SE FRACTURA EL IMPERIO DESDE DENTRO

  Razones de Cuba   Desde La Habana, donde hemos visto caer imperios a lo largo de 500 años, la situación de Estados Unidos en junio de 20...