Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

jueves, 16 de febrero de 2012

La precariedad laboral, simbolo de nuestros dias


Marcelo Colussi 

El mundo moderno basado en la industria que inaugura el capitalismo hace ya más de dos siglos ha traído cuantiosas mejoras en el desarrollo de la humanidad. La revolución científico-técnica instaurada y sus avances prácticos no dejan ninguna duda al respecto. Las relaciones laborales que se constituyen en torno a esta nueva figura histórica igualmente condujeron a adelantos en el ámbito del trabajo.

Si bien es cierto que en los albores de la industria moderna las condiciones de trabajo fueron calamitosas, no es menos cierto también que el capitalismo rápidamente encontró una masa de trabajadores que se organiza para defender sus derechos y garantizar un ambiente digno, tanto en lo laboral como en la vida cotidiana. El esclavismo, la servidumbre, la voluntad omnímoda del amo van quedando así de lado. Los proletarios asalariados también son esclavos, si queremos decirlo así, pero ya no hay látigos.

Ya a mediados del siglo XIX surgen y se afianzan los sindicatos, logrando una cantidad de conquistas que hoy, desde hace décadas, son patrimonio del avance civilizatorio de todos los pueblos: jornadas de trabajo de ocho horas diarias, salario mínimo, vacaciones pagas, cajas jubilatorias, seguros de salud, regímenes de pensiones, seguros de desempleo, derechos específicos para las mujeres trabajadoras en tanto madres, derecho de huelga. A tal punto que para 1948 -no ya desde un incendiario discurso de la Internacional Comunista decimonónica o desde encendidas declaraciones gremiales- la Asamblea General de las Naciones Unidas proclama en su Declaración de los Derechos Humanos que “Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria que le asegure una existencia conforme a la dignidad humana. Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.” Es decir: consagra los derechos laborales como una irrenunciable potestad connatural a la vida social.

Mal o bien, sin dudas con grandes errores no corregidos en su debido momento pero al menos no olvidándolos en sus idearios, los socialismos reales desarrollados durante el siglo XX -los Estados obreros y campesinos- impulsaron y profundizaron esas conquistas de los trabajadores. En otros términos: hacia las últimas décadas del pasado siglo esos derechos ya centenarios podían ser tomados como puntos de no retorno en el avance humano, tanto como cualquiera de los inventos del mundo moderno: el automóvil, el televisor o el teléfono. Por cierto no sólo en los países socialistas: las conquistas laborales son ya avances de la humanidad. Pero las cosas cambiaron. Y demasiado. Cambiaron demasiado drásticamente, a gran velocidad en estas últimas décadas.

Con la caída del bloque soviético y el final de la Guerra Fría el gran capital se sintió vencedor ilimitado. En realidad no fue que “terminaron la historia ni las ideologías”, como el triunfalista discurso del momento lo quiso presentar: en todo caso, ganaron las fuerzas del capital sobre las de los trabajadores, lo cual no es lo mismo. Ganaron, y a partir de ese triunfo -la caída del muro de Berlín, vendido luego en fragmentos, es su patética expresión simbólica- comenzaron a establecer las nuevas reglas de juego. Reglas, por lo demás, que significan un enorme retroceso en avances sociales. Los ganadores del histórico y estructural conflicto -las luchas de clases no han desaparecido, aunque no esté de moda hablar de ellas- imponen hoy las condiciones, las cuales se establecen en términos de mayor explotación, así de simple (y de trágico). La manifestación más evidente de ello es, seguramente, la precariedad laboral que vivimos.

Todos los trabajadores del mundo, desde una obrera de maquila latinoamericana o un jornalero africano hasta un consultor de Naciones Unidas, graduados universitarios con maestrías y doctorados o personal doméstico semi analfabeto, todos y todas atravesamos hoy el calvario de la precariedad laboral.

Aumento imparable de contratos-basura (contrataciones por períodos limitados, sin beneficios sociales ni amparos legales, arbitrariedad sin límites de parte de las patronales), incremento de empresas de trabajo temporal, abaratamiento del despido, crecimiento de la siniestralidad laboral, sobreexplotación de la mano de obra, reducción real de la inversión en fuerza de trabajo, son algunas de las consecuencias más visibles de la derrota sufrida en el campo popular. El fantasma de la desocupación campea continuamente; la consigna de hoy, distinto a las luchas obreras y campesinas de décadas pasadas, es “conservar el puesto de trabajo”. A tal grado de retroceso hemos llegado que tener un trabajo, aunque sea en estas infames condiciones precarias, es vivido ya como ganancia. Y por supuesto, ante la precariedad, hay interminables filas de desocupados a la espera de la migaja que sea, dispuestos a aceptar lo que sea, en las condiciones más desventajosas. ¿Progresa el mundo? Visto desde la lógica de acumulación del capital: sí, porque cada vez acumula más. Visto de las grandes mayorías trabajadoras: ¡definitivamente no! Por el contrario, se vive un claro retroceso.

Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) alrededor de un cuarto de la población planetaria vive con menos de un dólar diario, y un tercio de ella sobrevive bajo el umbral de la pobreza. Hay cerca de 200 millones de desempleados y ocho de cada diez trabajadores no gozan de protección adecuada y suficiente. Lacras como la esclavitud (¡esclavitud!, en pleno siglo XXI -se habla de cerca de 30 millones en el mundo-) o la explotación infantil continúan siendo algo frecuente y aceptado como normal. El derecho sindical ha pasado a ser rémora del pasado. La situación de las mujeres trabajadoras es peor aún: además de todas las explotaciones mencionadas sufren más todavía por su condición de género, siempre expuestas al acoso sexual, con más carga laboral (jornadas fuera y dentro de sus casas), eternamente desvalorizadas. Definitivamente: si eso es el progreso, a la población global no le sirve.

¿Qué hacer ante todo esto? Resignarnos, callarnos la boca y conservar mansamente el puesto de trabajo que tenemos, o pensar que la lucha por la justicia es infinita, y es un imperativo ético no bajar los brazos. Si optamos por lo segundo, podemos:

• Informar pormenorizadamente de lo que está pasando aprovechando todos los canales alternativos, contar las cosas desde otra perspectiva, ya que los medios de comunicación oficiales presentan la noticia según los intereses políticos y económicos del poder.

• Crear foros de debate para discutir sobre las injusticias y el reparto de la riqueza en el mundo, para ver cómo sensibilizar y hacer tomar conciencia a las grandes masas respecto a estas problemáticas.

• Movilizar a la gente por medio de la manifestación y huelga en protesta por los recortes sociales.

• Conocer y hacer conocer en detalle, exigir y reivindicar la Tasa Tobin para redistribuir mejor la riqueza mundial.

• Globalizar las resistencias, unir nuestras fuerzas, apoyarnos mutuamente en nuestras reivindicaciones y denuncias.

• Retomar banderas históricas de la lucha sindical, hoy caída prácticamente en el olvido, desvalorizada y cooptada por un discurso patronalista.

Si es cierto -siguiendo el análisis hegeliano- que “el trabajo es la esencia probatoria del ser humano”, hoy, dadas las actuales condiciones en que vivimos, ello no parece muy convincente. De nosotros, de nuestra lucha y nuestro compromiso depende hacer realidad la consigna que “el trabajo hace libre”.

Obras Maestras de la Literatura Universal - III


III

LA ODISEA

De los dos grandes poemas que se cobijan bajo el nombre de Homero, diferentes en espiritu pero iguales en la forma y unidos por la comunidad de personajes, la Iliada es el de la guerra y la Odisea si no el de la paz al menos el de la post guerra.
La Iliada, compuesta probablemente hacia el siglo ocho antes de Jesucristo, fué la culminación de una forma poética que tenia ya larga tradición. La Odisea debió componerse mucho después, quizá cien años más tarde y ya no es gente constantemente heróica, totalmente amamantada en la epopeya, la que aparece, sino que tiene también papel importante gentes deseosas de paz y vida familiar y tranquila.

Según han dicho algunos historiadores de la literatura, ya en la Iliada hay una gran cantidad de similes o comparaciones que parecen haber surgido del esfuerzo de una generación para enlazar el cuadro tradicional de la vida heroica con la realidad cotidiana que tenia ante sus ojos y para introducir la vida propia en el dominio de la poesia.
Se han hecho lista de gran número de comparaciones: la de las moscas y la leche, la del asno obstinado, las avispas que anidan en el camino polvoriento, la hilandera que escatima la lana, la niña que llora para que su madre la coja en brazos, la del buzo, la de la vaca primeriza, la del curtidor, la de los mulos que arrastran la viga, etc., etc.

Si todo este elemento popular y cotidiano aparece ya en la Iliada, en la Odisea, cien años después , es ya en muchas ocasiones predominante.
Hubo un tiempo en que debió ser nuevo y osado emplear el estilo de la epopeya heroica par la vida corriente y diaria. Es como si hablaramos de nuestra vida cotidiana con citas de tragedia, comparando estados de ánimo nuestros con los de Segismundo o Hamlet.

En la Odisea se hace esto. Hay aún ambiente heroico y --por ejemplo-- la riña que en el libro dieciocho sostiene el héroe con un mendigo es como una parodia de las escenas de combates de la Iliada, pero la Odisea representa ya el principio de los tiempos nuevos, la edad de las ciudades griegas, en que la vida se recoge, se remansa, se hace tranquila e industriosa y el hogar, los bienes y el trabajo son los intereses dominantes del hombre.

Asi como la Iliada es unitaria en su origen y sólo crece con episodios adicionales, la Odisea es un conjunto de tres relatos: la primitiva Odisea (historia de los viajes de Ulises); la Telemaquia (historia del hijo
--Telémoco-- que busca a su padre perdido) y el drama de los pretendientes a la mano de la supuesta viuda y al reino del viajero.
A pesar de ello la Odisea tiene una casi perfecta unidad (salvo detalles discutibles).

Está dispuesta --como la Iliada-- en 24 libros, cantos o rapsodias, marcados también con las letras del alfabeto jónico y narra todo lo ocurrido en el espacio de cuarenta y un dias que precedió al momento en que Ulises, después de veinte años de ausencia --de la guerra de Troya y de sus fantásticos viajes-- logró al fin reunirse con su esposa Penélope.

--"Di, Musa, de este hombre ingenioso que vagó tanto tiempo, después de haber destruido la cuidadela de Troya. Vió las más populosas ciudades y conoció su espiritu y sufrió en su corazón de muchos males sobre el mar, por cuidar de la propia vida y del regreso de sus compañeros . Pero ni aún asi pudo salvarlos, contra su voluntad. Perecieron por su codicia los incensatos, después de comer los bueyes del Sol porque éste les arrebató la hora de su regreso. Dime todas estas cosas, Diosa hija de Zeus...

Asi empieza la Odisea que por sus largos y fantásticos relatos de viajes, sus plácidas descrepciones de hogares antiguos y la diversidad de sus episodios tiene una variedad muy superior a la de la Iliada y es una de las obras más apasionantes de la literatura universal aunque haya sido criticada duramente por algún personaje ilustre, como Horacio, que acusó a Homero de "dormir a ratos" (quandoque bonus dormitat Homero), esto es de hacer pesados y cargantes sus relatos interminables.

Todos los héroes de la guerra de Troya han muerto o regresado a sus hogares, menos Ulises, retenido por Calipso. Los dioses (menos Neptuno) se apiadan de él y Minerva consigue de Júpiter que Mercurio ordene a Calipso que no se siga oponiendo al regreso del héroe a su patria, en la que la esperan (desesperando ya de su vuelta) su hijo Telémaco y su esposa Penélope, acosada ésta por una serie de pretendientes a su mano y al puesto de Ulises.
Calipso misma, obedeciendo las órdenes y sispuesta a permitir la vuelta de Ulises, va a Itaca a avisar a Telémaco de que su padre vive y a animarlo a expulsar a los pretendientes de su madre.

--"Y se calzó las sandalias inmortales doradas, que la llevaban sobre el mar y sobre la tierra inmensa, como un soplo de viento. Y tomó una lanza potente, de aguda punta de bronce, pesada, grande y sólida, con la cual suele domeñar las multitudes heroicas la hija del padre prepotente, cuando contra ellas se encoleriza. Y, abandonando las cimas del Olimpo, descendió al pueblo de Itaca y ante el umbral del atrio de Odiseo, con la lanza en la mano, tomó la forma externa de un extranjero, de Mentes, rey de los tafios.
Y vió a los soberbios pretendientes que jugaban a los dados ante las puertas, tendidos en pieles de bueyes sacrificados por ellos. Heraldos y servidores se apiñaban a su redor; unos mesclaban agua y vino en las cráteras, otros lavaban la mesas con esponjas de mil poros y elevándolas distribuian las viandas abundantes.

Y el divino Telémaco, se hallaba sentado entre los pretendientes, triste de corazón, viendo, en sueños, llegar a su agurrido padre, de súbito arrojar a aquellos de sus casas, recuperar su poder y regir su hacienda."
Telémaco era, a la vez que divino, prudente, y habló con el extranjero en términos de mucha circunspección, y hasta dijo cosas terribles que pocos hombres han dicho.
"Mi madre dice que soy hijo de Odiseo; pero yo no te lo aseguraré porque nadie puede decir, por si, quién es su padre..."
Duras palabras, que suenan casi a blasfemia. Tremenda negación de lo más elemental y especifico de la fe humana, que queda flotando en aquel lejanisimo siglo ocho antes de Cristo...

Pero simgamos el relato, sin comentarios marginales.
En el libro segundo, Telémaco pide a los pretendientes que se vayan pero en vano. Y decide ir él mismo en busca de su padre. Careciendo de medios los pide a los dioses y Minerva se los proporciona.
Empieza la gran aventura...
Telémaco va a Pilos y Néstor le aconseja que vaya a Lacedemonia, en donde Menelao le dará noticias de su padre. Asi lo hace y sale para Esparta a donde llega en los momentos en que Menelao celebra las bodas de su hijo de su hija. Todos le reciben con júbilo y le dan la noticia de que su padre está retenido por Calipso.

"Llegados a la vasta y cabernosa Lacedemonia, se dirigieron a la casa del glorioso Menelao, al que hallaron celebrando, en medio de numerosos convidados, las bodas de su hijo y de su hija ilustre, que enviaba al primogénito del belicos Aquileo. Tiempo atrás, frente a Troya, se le habia prometido para esposa, aprobando los dioses estas nupcias y Menelao la mandaba ahora en un carro de dos corceles hacia la inclita ciudad de los mirmidones y a la vez casba con una espartana, hija de Akéctor, a su hijo el robusto Megapentes que Menelao tuvo --siendo y viejo-- con una esclava, pues los dioses no permitieron que su esposa Helena volviese a concebir después de haber dado al mundo una hija como la graciosa Hermiona, semejante a Afrodita dorada."

Odiseo (o Ulises) ya libre de Calipso, sale en una almadia, tras una última noche de amor, y navega diecisiete dias. Pero al décimo octavo...
"El poderoso que sacude la tierra, desde las cumbres de las montañas vió de lejos a Odiseo atravesar el mar y se encendió de ira y dijo:
¡pienso que ha de sufrir todavia!... Y amontonó las nubes y soliviantó el mar. Y tomó el tridente entre sus manos y desencadenó la tempestad de todos los vientos. Y rodeó de nubes tierra y mar y la noche descendió del Urano. Y soplaron a la vez Euro y el Noto, y el violento Céfiro y el impetuoso Bóreas, que levanta olas enormes y flaquearon las rodillas y el corazón de Odiseo y con tristeza habló a su espiritu magnánimo: "¡Ah desdichado de mi!, ¿qué va a ocurrirme? Felices los danaénos que murieron antaño ante la vasta Tropa! ¡Pluguiera a Dios que alli hubiese hallado yo mi muerte el dia en que los troyanos me arrojaron sus lanzas de bronce junto al cadaver de Aquileo! ¡Entonces me hubiera hecho acreedor a honras fúnebres y hubiesen celebrado mi gloria pero ahora mi sino es sufrir oscura muerte!"

Pero Leucotea (la diosa que en vida fué Ino, la de los pies hermosos) tuvo piedad de él y emergió del abismo, transformada en somormujo y posándose en la balsa le dijo el modo de salvarse.
"Despójate de tus vestidos, abandona la balsa y nada. Toma esta banderola, ciñetela al pecho y no temas al dolor ni a la muerte. Y cuando hayas tocado la orilla, arrójala lejos, devuélvemela al sombrio mar, volviéndole la espalda."
Y asi llegó al pais de Nausica y las doncellas de ésta huyeron pero Nausica se quedó y Odiseo la requebró mucho, miemtras velaba con una rama la desnudez de sus carnes: "¡Tres veces dichoso tu padre y tu madre venerable y tres veces dichosos tus hermanos y dichoso entre todos el mortal que, colmándote de presentes nupciales, te lleve a su morada.

Una vez vi un retoño tierno de palmera, en Delos, ante el altar de Apolo y quedé estupefacto de que árbol tan hermoso hubiera brotado de la tierra. Asi también te admiro, a ti, mujer...".
Y Narcisa, halagada, llamó a su esclavas y les dijo palabras de la Biblia, palabras que ocho siglos después repetiria el Nuevo Testamento.
"¡Venid esclavas! ¿Dónde huis porque habéis visto un hombre? ¿Pensáis que sea un enemigo? No lo será pero sabed que si algún desdichado peregrino llega hasta aqui es preciso socorrerle pues los extranjeros y los menesterosos son de Zeus y cualquier donación por modesta que sea, que se les haga, le es agradable."

Y después fué a la ciudad de los Feacios, al palacio de Alcinoo y de la reina Arete que hicieron, en su honor, banquetes y juegos en que Demódoco cantó con sorprendente desenfado, ligero y burlón, los amores de Venus y Marte.
Y pasó más tarde por el pais de los Cicones, el de los Lotófagos y el de los Ciclopes y conoció a Polifemo, cuya ferocidad para con los hombres contrastaba con la ternura de que hacia objeto a los animales que compartian su vida miserable, y que usaba como maza un olivo entero, al que vencieron emborrachandóle y sacándole su ojo único mientras dormia. Y pasaron por Eolia, en donde Eolo les dió vientos metidos en odres, y por el pais de los Lestrigónes, y se vieren convertidos en cerdos hasta que Circe los desencantó, y hasta viajaron al Pais de los Muertos, en donde encontraron a Agamenón, a Aquiles y a Ayax y otros muchos héroes de la guerra de Troya.

Y escaparon de las sirenas y de las tempestades de Scila y Caribdis y, en Trinaria, los insubordinados compañeros de Odiseo degollaron los bueyes del Sol, y éste, irritado, pidió venganza a Júpiter y una nueva tormenta de nueve dias los exterminó a todos menos a él, cuyo destino era salvarse.
Y con esto llegamos al libro trece, en que empieza la segunda parte.
Ya está Odiseo en las costas de Itaca, su patria, y empieza a encontrar a sus gentes, que no le reconocen.

Eumeo, su porquero, estaba sentado bajo el pórtico, donde habia construido vastos establos, y Odiseo, sin darse a conocer le preguntó:
¿Quién es el hombre que te adquirió y qué dices tan rico y poderoso?
¿Dices que murió en Troya por la causa de Agamenón? Sepa yo su nombre pues pudiera conocerle... Zeus y los dioses saben que vengo a anunciarte lo que he visto, pues he vagado por infinitas tierras..."

Y le respondió el mayoral de los pastores:
"¡Oh, anciano! Ningún vagabundo que traiga noticias persuadirá a su mujer y su hijo... Los mendigos de profesión mienten con descaro... Van a ver a mi señora y le cuentan patrañas... Pero ella solloza como mujer cuyo marido ha muerto... Tú inventarás también una historia a fin de que te regale también un manto. Pero ya lo canes rápidos y las aves rapaces han arrancado la carne de sus huesos, o los peces le han devorado en el fondo del mar, y asi ha perecido, dejando a sus amigos y a mi profunda pena, pues a cualquier lugar que vaya no encontraré un señor tan bueno, aunque vaya a la casa de mis padres, donde naci y ellos me educaron, y no les lloro tanto, ni deseo tanto verlos con mis ojos en la tierra patria, como lloro por la nostalgia de Odiseo ausente y ahora que no está aqui --¡oh forastero-- le nombro con respeto, pues me queria y cuidaba de mi, y por eso le llamo hermano mayor, a pesar de estar lejos!

Desde este momento, como en el mejor de los dramas, el autor juega con este truco y obtiene efectos magnificos. Imaginemos la emoción del público del poema sintiendose mucho más perspicaz e informado que los propios personajes.
Toda la critica teatral está conforme en que la tensión es menor cuando el drama es de sorpresas que cuando el público sabe lo que está pasando y lo que va a pasar. El público sabe que el mendigo es Odiseo y goza sabiéndolo y se rie de la desconfianza del pastor y luego de la reina que no sabe tampoco que junto a ella está el hombre al que ama. ¡Qué emoción cuando la reina llora por el marido sentado junto a ella!
El autor se recrea acentuando estos efectos. Cuando el pastor invita al mendigo a que refiera a la reina lo que sabe, Odiseo dice: "Sé muy bien de su esposo porque he padecido sus infortunios...".

¿Cómo mantendrá Odiseo su disfraz ante el amor y la fidelidad de los suyos? Su viejo perro le reconoce y menea el rabo y él habla muy de prisa para disimular su emoción. Y hay un detalle tierno y conmovedor cuando su nodriza le reconoce también, sin que nada ni nadie pueda evitarlo.
Luego le reconoce igualmente su hijo, Telémaco, pero él le pide el mayor secreto para afrontar con éxito la lucha con los Pretendientes.
Estos le tratan mal. Eurimaco, sobre todo, le habla como a un mendigo miserable.
"Y dijo a Odiseo, destructor de ciudades: (dice el poema marcando con soberbia sobriedad el contraste entre el tono del personaje que insulta y la personalidad del insultado): y dijo a Odiseo, destructor de ciudades...
--"Forastero: si quieres servir por un salario, yo te mandaré a un ricón de mis campos. Repararás los vallados y plantarás árboles. Te daré abundante comida, vestidos y sandalias. Pero tú solo sabes malas obras: no quieres trabajar y prefieres mendigar por el pueblo para satisfacer tu insaciable vientre!

Y Odiseo le respondió, en uno de los mejores párrafos del poema: el trabajo, allá por la primavera, cuando los dias son largos, caminando en ayunas y segando con la hoz corva en un prado durante todo el dia, mientras la hierba no faltara! ¡Plugiera a Dios que hubiese de guiar dos grandes y hermosos bueyes, bien alimentados de forraje y de y guales fuerzas en un campo vasto de cuatro obradas! ¡verias entonces si sabia abrir un surco profundo y dominar la tierra con el arado! Y si el Crónida suscitara una guerra hoy mismo y tuviera yo un escudo, dos lanzas y un casco de bronce que ceñir a mi cabeza, me verias confundido con los primeros combatientes y no me ultrajarias burlándote de mi, porque tengo hambre! ¡Pero me insultas con insolencia porque eres cruel y te crees grande y bravo entre un pequeño grupo de cobardes! ¡Mas si tornara Odiseo y pisara el suelo de su patria, pronte estas anchas puertas te parecerian demasiado estrechas para escapar cuando fueras huyendo por el pórtico!"

Después Telémaco y Odiseo escondieron las armas de los pretendientes y se dispusieron a exterminarlos, porque ya Penélope desesperada habia prometido su mano al que supiera tender el arco de su marido.
Hizose la prueba y nadie lo logró.
Entonces el mendigo pidió el arco y se alzó contra él el clamor airado de los pretendientes: "¿Dónde vas con ese arco, sucio porquero vagabundo? ¡Ojalá ese arco te traiga el infortunio tan seguramente como que no podrás tenderle!".
Pero Odiseo, después de haber examinado el gran arco, le tendió tan fácilmente como un hombre hábil en tañer la citara tiende, con ayuda de una clavija, una cuerda nueva hecha con el intestino torcido de una oveja. Asi fué como Odiseo tendió la cuerda que sonó como el grito de una golondrina. Un amargo enojo tomó a los pretendientes y una gran alegria al tirador.

"¡Telémaco! No te averguences del forastero que tienes en tu casa. No me he fatigado ni me he desviado del blanco. Mis fuerzas están completas y ahora voy a apuntar a otro blanco que ningún otro hombre ha acertado nunca."
"Y dirigió una amarga flecha contra Antinoo, que alzaba a la sazón con sus dos manos una hermosa copa de oro para beber en ella y nada tenia más lejos de su espiritu que la idea de la muerte. Cayó hacia atrás cuando la punta le atravesó el cuello delicado y la copa se escapó de su mano inerte y un chorro de sangre brotó de su nariz."
Después vino la lucha suprema. Odiseo, ayudado por su hijo Telémaco y por su fiel Eumeo y el boyero Filecio acabaron con todos los pretendientes y tras de la purificación del Palcio vino el reconocimiento de los esposos.

La anciana nodriza despertó a Penélope, que dormia.
"¡Levántate, Penélope! ¡hija querida! para que veas con tus ojos lo que todos los dias deseas... Odiseo está en su casa y ha dado muerte a los procaces que la arruinaban, devorando sus riquezas y violentando
a su hijo."
Penélope no lo queria creer --¡Ama querida, los dioses te han vuelto loca! --ni cuando su hijo se lo juraba. Y el prudente Odiseo dijo entonces una frase jugosa, sabrosa y significativa.
"¡Deja, Telémaco, a tu madre que me pruebe dentro de nuestras estancias que asi quizá me reconozca mejor!"
Y entraron a sus estancias y le dió pruebas y señales y --después de recrearse mucho Homero en la testarudez de la esposa-- le reconoció al fin y fueron felices como en los cuentos de hadas y en todas las buenas Odiseas del mundo.

Y como los dioses le habian prometido "una dulce muerte le llegó del mar y le mató en un vejez dichosa, mientras, en torno a él, las gentes eran felices".

Historias Prohibidas del Pulgarcito

martes, 14 de febrero de 2012

(VIDEO) Vea "Dossier" con Walter Martínez (13.02.12)


Los sucesos internacionales y noticias de resonancia mundial en "pleno desarrollo" analizados por el periodista y corresponsal de guerra, Walter Martínez, a través de la señal del canal de todos los venezolanos, Venezolana de televisión.

“Dossier”, único en su estilo en la televisión venezolana, es una herramienta necesaria, que brinda información de actualidad, en un lenguaje directo y de fácil comprensión.




Video streaming by Ustream

lunes, 13 de febrero de 2012

Los trabajadores saben perfectamente que los ladrones no se levantan a las 6 de la mañana


Dedicamos este discurso de Durruti a las y los compañeros en lucha de Grecia

Los trabajadores saben perfectamente que los ladrones no se levantan a las 6 de la mañana, los verdaderos ladrones, aquellos que se nutren del robo de nuestro trabajo, ¡son esos hijos de puta de burgeses!
Vuestra presencia en este mítin, y mi presencia en esta tribuna debe mostrar claramente a esos cabrones de la burgesia y del gobierno que la CNT y la FAI son fuerzas que aumentan con la represión, y son mas solidarias en la adversidad.

Los anarquistas no salen tomados de las prisiones ni de las deportaciones, si no mas firmes en sus propósitos, más seguros en sus objetivos. Para desacreditarnos, la burguesía con sus sicarios de la prensa ha utilizado el peor de los argumentos.

Por que eran tan enormes las acusaciones, tales como vendidos a los monárquicos, ladrones, vandoleros... que los propios trabajadores que los conocen iban a ser nuestros mejores defensores.
Los trabajadores saben perfectamente que los ladrones no se levantan a las 6 de la mañana, los verdaderos ladrones, aquellos que se nutren del robo de nuestro trabajo, ¡son esos hijos de puta de burgeses!



Hijo del pueblo, te oprimen cadenas,
y esa injusticia no puede seguir;
si tu existencia es un mundo de penas
antes que esclavo prefiere morir.
En la batalla, la hiena fascista.
por nuestro esfuerzo sucumbirá;
y el pueblo entero, con los anarquistas,
hará que triunfe la libertad.

Trabajador, no más sufrir,
el opresor ha de sucumbir.
Levántate, pueblo leal,
al grito de revolución social.
Fuerte unidad de fe y de acción
producirá la revolución.
Nuestro pendón uno ha de ser:
sólo en la unión está el vencer.

EL SALVADOR.- 1 de febrero de 1932:El juicio y la ejecución de Farabundo Martí, Alfonso Luna y Mario Zapata


Extractos del capitulo 10 del Libro: “El Salvador, los sucesos políticos de 1932”, de Thomas Anderson, Educa, 1982.

La antigua Penitenciaría de San Salvador fue derruida por un terremoto en 1964, y en su lugar sólo hay actualmente un predio vacío. Pero el 19 de enero de 1932, las puertas del edificio se cerraron detrás de Martí, Luna y Zapata. Es difícil imaginarse lo que pensó Martí, veterano de tantos sufrimientos y encarcelamientos. Es probable que, habiendo sobrevivido a tantas cosas, haya esperado que su sangre fría y su superioridad moral podrían sacarlo sin daño a través de aquellas puertas de la Penitenciaría. 

Pero estaba destinado a no cruzarlas sino hasta el primero de febrero de 1932, al ir a su ejecución junto con Mario Zapata y Alfonso Luna.

(…) Al término de la rebelión, los tres prisioneros fueron notificados de que serían juzgados por un "consejo de guerra", o sea, por una corte marcial. Se les apremió para que le dieran al gobierno cualquier evidencia que tuvieran acerca de otros responsables del levantamiento, pero ellos se negaron a hacerlo. Buezo dice que Martí respondió: "No somos cobardes... no nos deshonraremos".

(…) De acuerdo con Diario Latino (3), el consejo de guerra estaba formado por los siguientes miembros: general Manuel Antonio Castañeda, presidente; y coronel Hipólito Ticas, general Emilio Marroquín Velásquez, coronel Domingo García Morán y coronel Ladislado Escobar. Secretario fue el Dr. Arturo Solano, y fiscal el general Eleazar López. Como secretario de la Corte fungió el teniente Castro Cañizales. El juicio fue convocado a las 6.00 P.M. del 30 de enero de 1932, en una sala de la Penitenciaría. Después de que los miembros se habían instalado en sus puestos, a las 7 de la noche comenzó la lectura de la causa. Luego, sin receso, se sucedieron las intervenciones hasta la 1.00 A.M.

Cuando el fiscal terminó su exposición, Alfonso Luna pidió a la corte oportunidad de hablar en defensa propia. Se le concedió, y el joven empezó a explicar con voz un poco cortada que sus actividades en el movimiento comunista no pasaban de ser algo así como boberías, la acción de un joven entusiasta que no podía prever las consecuencias trágicas de su actuación.
(…) Entonces se le permitió hablar a Zapata. Aunque era delgado y de aspecto tímido, tenía firmeza y compostura. Negó ser comunista y explicó que su situación de semi-burgués y semi-intelectual le dificultaba la aceptación en las filas comunistas.

(…) Por último se le dio oportunidad a Agustín Farabundo Martí para que hablara. Ya era más de la media noche. El salón de la corte, que en realidad no era sino la habitación más grande del apartamento del comandante, estaba mal alumbrado y tenía aspecto tenebroso. Martí se puso en pie, según palabras de La Prensa, "visiblemente nervioso, con un tic que le fruncía una vieja cicatriz que tenía en la frente". Empezó por enjuiciar a la Corte misma, señalando que aquello era en realidad el juicio de una clase por otra. Como de antemano era culpable, de acuerdo a la opinión prevaleciente, ya que era un dirigente comunista, no iba a perder el tiempo defendiéndose, sino que aceptaba la responsabilidad total de lo que había sucedido. Sin embargo, le suplicaba a la corte que considerara que los estudiantes Luna y Zapata no estaban profundamente comprometidos. No eran comunistas, no conocían ni los fundamentos del marxismo, ni tenían conciencia proletaria. Eran simplemente unos idealistas de clase media que habían visto en él, en Martí, a un maestro.

A la una de la madrugada la Corte entró en receso y los tres prisioneros regresaron a sus celdas, mientras los jueces comenzaban su debate. Los acusados pasaron lo que se ha descrito como "una noche tranquila". Martí se acostó en su petate y se puso a fumar, perdido en ideas; o tal vez tratando de no pensar. (Se ha asegurado que el soltero revolucionario estaba enamorado de una mujer casada como de treinta años de edad, que había conocido en sus días de estudiante, y aunque jamás hablaba de ello, esa frustrada pasión subsistió con toda fuerza hasta el final.

Luna se pasó la noche hablando con un sacerdote que había llegado a visitarlo. Zapata se paseaba nervioso de un lado a otro, sobándose la barba que le había crecido en la prisión. Finalmente, a las 6.30 fueron vueltos a llamar al salón de la corte. Es poco probable que los jueces hayan debatido toda la noche. Lo más seguro es que todos se fueron a dormir a sus casas, o se quedaron reposando en la Penitenciaría, pues la verdad era que casi no había nada que discutir. El general Maximiliano Hernández Martínez ya había dado la señal.

La Corte leyó el veredicto en que se encontraban culpables a todos los acusados de los delitos de traición y rebelión, por lo que se les condenaba a morir a la mañana siguiente ante un pelotón de fusilamiento. (…) El 31 se les permitió a los prisioneros que recibieran visitas, pero después de todo, la mayor parte de sus amigos ya habían sido asesinados por los pelotones de fusilamiento, o se encontraban presos, o escondidos.

(…) Por la noche permitieron que los condenados hablaran entre sí y con sus carceleros. Martí recordó extensamente a Sandino y los días que había pasado en las Segovias. Elogió al general por ser uno de los que jamás habían claudicado ante el imperialismo yanqui. "Sandino" -dijo- "es uno de los pocos patriotas que hay en el mundo." Había roto, agregó, porque Sandino andaba buscando ayuda entre los mexicanos para reiniciar la lucha en las Segovias, lo cual le parecía a él, a Martí, una inútil pérdida de tiempo. Además, en aquellos días Martí ya era comunista y Sandino rechazaba esa doctrina.

A la mañana siguiente doña Nieves Cea de Zapata llegó otra vez a despedirse de su marido. Según los periódicos, "estaba pálida, pero serena". No lloró después de que se abrazaron fuertemente y se separaron. Nadie llegó a despedirse de Martí -su padre había muerto, su madre estaba en México, y, no mantenía relaciones con otros parientes. Tampoco llegó nadie a visitar a Luna, cuyos padres ya habían muerto y cuya familia se encontraba en la distante ciudad de Ahuachapán, al otro lado del reino del terror.

(…) Por la noche permitieron que los condenados hablaran entre sí y con sus carceleros. Martí recordó extensamente a Sandino y los días que había pasado en las Segovias. Elogió al general por ser uno de los que jamás habían claudicado ante el imperialismo yanqui. "Sandino" -dijo- "es uno de los pocos patriotas que hay en el mundo." Había roto, agregó, porque Sandino andaba buscando ayuda entre los mexicanos para reiniciar la lucha en las Segovias, lo cual le parecía a él, a Martí, una inútil pérdida de tiempo. Además, en aquellos días Martí ya era comunista y Sandino rechazaba esa doctrina.

(…) Zapata y Luna confirmaron firmemente su fe católica, y recibieron los últimos sacramentos del padre Castro Ramírez, que los exhortó a que murieran "en comunión con Dios". Al escuchar esa palabra, cuentan que Martí elevó sus ojos al cielo y con una sonrisa de ironía "repitió la bella, y para él vacía palabra de Dios".

Su "confesión" consistió en el impío truco de asegurar a sus victimarios que todavía habían más de mil bombas colocadas en la ciudad, y que dentro de poco se sublevarían en la capital millares de rebeldes de refuerzo. Esto, no cabe duda, produjo el efecto de intensificar la persecución en San Salvador.

(…) Como la ejecución no había sido anunciada, sólo un pequeño grupo de curiosos se habían reunido a la hora en que llegó la procesión de camiones y automóviles, entre los que se encontraba la ambulancia fatal. Los espectadores ocasionales fueron mantenidos a raya por una línea de soldados que descendieron de los camiones y se apostaron en ambos extremos de la calle para evitar que la ejecución pudiera ser perturbada.

(…) El pelotón de fusilamiento hizo honor a su nombre -después de la descarga los prisioneros todavía estaban vivos. Un oficial fue a dispararle un tiro en la cabeza a cada uno de ellos. La tensión se rompió: los oficiales encendieron cigarrillos y conversaron en voz baja. Entonces alguien notó que la herida que Zapata tenía en la cabeza todavía sangraba profusamente, señal de que 6 u 8 minutos después de la primera descarga todavía estaba con vida. Le dispararon otra vez, y en esta ocasión sí terminaron con la vida del joven estudiante.

Los cadáveres fueron subidos a la ambulancia, y el padre Prieto, que los había acompañado vivos, los acompañó en el viaje de regreso a la Penitenciaría Central, donde permanecieron hasta que se arreglaron las disposiciones para los funerales, efectuados en privado. Luego fueron enterrados en el mismo cementerio, a menos de 50 yardas del lugar donde habían sido ejecutados, en la zona elevada contenida por el muro norte. Las tumbas de Luna y Zapata, que todavía se encuentran en ese lugar, consisten en losas de aproximadamente dos pies de alto. Una tiene un libro de piedra, para señalar que se trata de un estudiante. La otra tiene adornos góticos en piedra. Martí también estuvo un tiempo al lado de ellos, pero alrededor de 1968 fue trasladado al sitio de su madre, que se encuentra más abajo en una parte del cementerio denominado en honor a Alberto Masferrer. Su tumba se encuentra en la actualidad directamente detrás del busto marmóreo de Masferrer.

Obras Maestras de la Literatura Universal - LA ILIADA


II

LA ILIADA




Su autor, Homero, el más célebre de los poetas griegos, nació hacia el año mil antes de Jesucristo.
Durante el siglo diecinueve hubo una corriente muy fuerte de opinión literaria y critica que negó la existencia real del poeta.
Ahora se admite otra vez y siete ciudades se disputan, como es costumbre, la gloria de contarlo como hijo.
Se dice que era ciego... Y en su nombre se apoya la afirmación.
"O-me-rón', quiere decir, en griego, "el que no vé".
Desde luego no lo fué de nacimiento porque no describiria las cosas tan maravillosamente.

Otros atribuyen el nombre de Homero a que el poeta, que fué soldado, como Cervantes, estuvo --también como él-- cautivo del enemigo y en griego "omeros" quiere decir "rehén".
Pero también hay quien piensa que, sencillamente, el nombre indicaba su profesión rapsoda, del mismo modo que otros nombres griegos señalaban habitualmente el oficio de los que los llevaban, como Demóstenes (que quiere decir "vigor del pueblo"), Sófocles (que significa "gloria de la sabiduria), Protágoras (que expresa "el primero en el Foro") o Aristófanes (que indica "el mejor al manifestarse").
Homero hizo la Iliada en el siglo nueve antes de Cristo, antes, por consiguiente, que la Odisea, su obra inmortal.
Tiene por asunto la cólera del caudillo griego Aquiles, que, al frente de los Mirmidónes, acudió a la expedición que los aqueos hicieron contra los troyanos para vengar la afrenta cometida por Paris, el hijo de su Rey, que, habiendo sido huésped de Menelao, raptó a la mujer de éste, Helena, llevandosela a Troya.
Los episodios del sitio de la ciudad son la base del relato.
Hay un momento en que Aquiles, vejado por el caudillo griego Agamenón, se retira con sus huestes del combate y sobreviene entonces una serie de derrotas parciales.

Pero cuando los sitiados matan a Patroclo, Aquiles, su gran amigo, vuelve a la pelea y mata a Héctor, caudillo de los sitiados, arrastrando su cadáver alrededor de las murallas, hasta que, compadecidos de la angustia del padre del muerto, Priamo, le entregan el cadáver y se le celebran funerales suntuosisimos.
La acción es rápida y ocurre en breve tiempo. Enpieza en el año diez del sitio Troya y cuando acaba, la ciudad no ha sido tomada aún.
Unas veces se desarrolla en las llanuras que rodean la plaza y se extienden hasta el mar, en la orilla del estrecho de los Dardanelos, otras veces en el interior de la fortaleza y otras en pleno Olimpo en donde los dioses discuten constantemente e intervienen en la contienda con todos sus poderosos medios de acción, tomando parte, según su simpatias, por unos u otros.

Es, ciertamente, dificil lanzarse a leer un obra que cuenta 2,800 años de antiguedad y que comienza de modo imponente que hace suponer una lectura excesivamente complicada.
Pero no hay nada de eso. Toda la concepción de la Iliada es de una simplicidad suma. El ciclo de épica poesias comprende el cielo, la tierra y todos los elementos naturales y sobrenaturales, pero el escenario es muy reducido, la acción es continuada y la cencillez es una de sus mejores cualidades.
La naturalidad y verosimilitud de los pasajes, corren parejas con la minuciocidad preciosa de la observación y fluye de cada página un torrente de datos geográficos, históricos, mitológicos, religiosos y filosóficos, tan precisos que --por ejemplo-- Homero se cuidó de incluir en su obra la más exacta descripción del planisferio de la época, explicado y anotado en sus menores detalles, asi como también precisiones sobre todas y cada una de las dinastias dóricas, jónicas, eólias y la genealogia exacta de cada personaje, no sólo de los protagonistas sino de los secundarios y episódicos.

Los héroes que nos presenta alcanzan un relieve enorme. Los caudillos aqueos --(Aquiles, Agamenón, Menelao, Ulises, Diómedes, Patroclo) como sus enemigos los troyanos (Priamo y su mujer Hecuba; sus hijos Héctor, Paris y Casandra y sus nueras, Andrómaca y Helena)-- son de hace miles de años pero viven ante nosotros con un vigor de actualidad, el que corresponde a su fuerte calidad humana.
El poema es --a veces-- apasionadamente divertido, como cuando aparecen los centauros interviniendo en la educación de los héroes y en la curación de sus heridas o cuando se nos presenta a las sirenas o ninfas de los mares, o los animales hablan o se nos explican los fantásticos viajes de los fenicios, las propiedades de las hierbas y las aguas y la acción de los astros sobre el destino de los hombres.

Todo ello sostenido sobre el esqueleto de una fortisima y recta formación ética irreprochable y presentado en el artificio de no menos de 12,000 versos distribuidos en 24 rapsodias marcadas con las 24 letras del alfabeto jónico.
Ciertamente que no leyendo la obra en el griego original, en su forma primitiva dialectal poética se nos escapan muchas de las bellezas de sus magnificos hexámetros pero el esfuerzo de leer la Iliada es ineludible para toda persona culta y ofrece el premio de unas horas sobre manera gratas y llenas de enseñanzas.
Existen muchas traducciones , unas firmadas y otras anónimas, traducciones de traducciones.

Una de las más populares e interesantes es la de José Gómez Hermosilla, toda en sonoros endecasilabos castellanos, de la que existen varias ediciones muy accesibles.
Veamos algunos de los ejemplos más caracteristicos de lo que es el poema y de su perfecta comprensibilidad, que tiene como base una interpretación directa de las cosas sin perderse en interpretaciones trascendentales y en lucubraciones fantásticas.
En el libro octavo hay una escena especialmente divertida que abandonando, por un momento, la seriedad del asunto, calificariamos de escena de la "No Intervención".
Es cuando Júpiter, el padre de los dioses, cansado de las disenciones que en el Olimpo produce la guerra de Troya, prohibe a los demás dioses mezclarse, como hasta entonces habian hecho, en la contienda.
Oigamos el comienzo de la rapsodia octava en la traducción de Gómez Hermosilla:

"Apenas empezaba de la Aurora el rosicler a iluminar la tierra, cuando ya el padre Jove en la más alta montaña del Olimpo, reunia la junta de los dioses. Y pendientes viéndolos de su voz, asi les dijo:
"--¡Dioses y diosas! Escuchadme todos, porque todos sepáis lo que este dia mi voluntad ordena... Asi, ninguno de vosotros, Dios o Diosa sea, a interrumpir se atreva mi discurso... todos obedeced y se ejecute lo que yo mando... El Dios que, inobediente, bajare a socorrer a los aqueos o a los troyanos, volverá al Olimpo con afrentosa herida, o en mi saña, asiéndole con brazo poderozo, le arrojaré del Tártaro sombrio al último confin, a la más honda de las oscuras simas subterráneas del báratro espantable. Son de hierro las altas puertas y el umbral de bronce y en su profundidad dista del orco tanto como del sol dista la tierra."

¡Formidable comparación, hecha con una sencillez suprema!

Virgilio y Milton la volvieron a emplear porque es insuperablemente sencilla y perfecta. A cualquiere se le ocurre para dar idea de una distancia enorme, duplicar, triplicar, centuplicar, multiplicar...
Homero dice: "tanto como del sol dista la tierra' y desde entonces no se ha dicho nada que exprese mejor un alejamiento inmenso.
A continuación, Júpiter establece su superioridad absoluta sobre todos los demás dioses. Y aqui muchos han querido encontrar misteriosas alegorias relativas al orden de la naturaleza y a lo que los filósofos llamaron "la cadena de los seres". Quizá sea solo una poética hipérbole, una fanfarronada divina y haya que entenderla en su pura y perfecta simplicidad:

"Asi conocerá cuanto aventaja mi poder al de todas las deidades...
Si vosotros dudáis, mostrad ahora vuestro valor. Del estrellado cielo en lo más alto, atad una cadena de oro macizo y, agarrados todos a la punta inferior, Dioses y Diosas, hacia abajo tirad y a vuestro padre no arrastraréis a tierra desde el éter, por más que trabajéis. Mas si yo quiero a todos levantaros, al Olimpo os subiré, las tierras y los mares levantando también. Y si la punta de la fuerte cadena en la alta cumbre atare, del Olimpo el Universo pendiente quedará... Tal poderio tengo sobre los dioses y los hombres..."

Pero no siempre guardaron la consigna de neutralidad... Cuando Aquiles va a matar a Eneas, Neptuno le salva envolviéndole en una nube. Lo mismo hace Venus con Paris en otro encuentro posterior y hasta hay
un momento en que el propio Júpiter da a los dioses permiso de bajar al campo de la pelea a ayudar a sus favoritos.
No se tema tampoco que en un libro de combates constantes y de combates al arma blanca, como eran los de aqueos y troyanos, pueda enseñorearse de la narración la monotonia.
Los campeones se encuentran y, provocándose o no antes del combate, arrojan sus lanzas y se hieren o matan. El vencido cae en tierra y vencedor busca un nuevo contrincante. Todo parece que debe ser igual pero leyendo cuidadosamente las innumerables descripciones de combates singulares que se encuentran en Homero se ve que siempre consigna circusntancias e incidentes que diversificanban totalmente la acción.

Oigamos, como muestra, una de estas descripciones de combates:
"El Rey Agamenón, mató el primero a Hodio, alto de talla y valeroso adalid de los fuertes alizones... Mientras Hodio, para huir, la espalda volvia acobardado, entre los hombros la aguda lanza le escondió el Atrida hasta que al otro lado, por el pecho salió la punta. Moribundo el héroe, desde la silla del brillante carro cayó en el polvo, retembló la tierra en derredor y temeroso ruido sobre él hicieron caer las armas...
Quitó después la vida Idomeneo a Festo, hijo de Boro, que de Tarne opulenta ciudad de la Meonia fuera venido..."
Aparte del vigor enorme de la descripción --cayó en el polvo... retembló la tierra en derredor... y temeroso ruido sobre él hicieron, al caer las armas-- observemos la minuciosidad a que antes nos referiamos.

Está describiendo una acción secundaria y presenta a un guerrero desconocido, que ya no vuelve a aparecer y del que hasta entonces no habia noticia alguna y sin embargo consigna todas sus generales, lo deja perfectamente identificado para la eternidad: "Festo, hijo de Boro, natural de Tarne, opulenta ciudad de la Meonia...".
A veces uno piensa que Homero, el rapsoda, tuvo algo de periodista de su tiempo. Resultó que escribió para la eternidad pero quizá él lo hizo, muy acentuadamente, al servicio de los lideres de su época. Porque se observa que asi como los cronistas actuales celebran a todos según su méritos y aprovechan las ocaciones propicias para resaltarlos, Homero escribe lo que pudiéramos llamar una "crónica social de la guerra de Troya" --(entonces lo elegante era batirse sin cesar)-- y va dedicando especial atención no al héroe genérico, al soldado desconocido sino a cada uno de los combatientes, combatientes individualizados e identificados y si en el libro quinto presenta en primeros planos a Diómedes, en el octavo el personaje principal es Teucro y lo son sucesivamente Agamenón, y Ulises y Ayax, Idomeneo y Menelao y aún éste, que no aparece como muy valiente, defiende en el libro 17 con gran denuedo el cadáver de Patroclo.

Parece como si Homero hubiera tenido un especial empeño en quedar bien con todos sus personajes y en divulgar al máximo sus hazañas personales, como consignaba también muy cuidadosamente cuando hablaba de juegos atléticos, quién ganaba la carrera, quién el salto y quién se distinguia en el lanzamiento de disco o de jabalina.
Y ya que hemos visto dos de los aspectos más fundamentales del poema --la intervención de los dioses y la constante contienda humana-- veamos también un ejemplo de la nota patética, magistralmente manejada siempre.

Elijamos cuando describe, en el canto 18, la desesperación de Aquiles al enterarse de la muerte de Patroclo, su amigo, que le determina a volver a participar en la lucha que habia abandonado.
"Mientras él en su mente resolvia y en su ánimo estas dudas, el amable hijo de Néstor se acercó, Y ardientes lágrimas derramando, la funesta noticia le anunció diciendo triste: "¡Ay, hijo de Peleo! Dolorosa noticia vas a oir, fatal desgracia, que permitir los dioses no debieran. Yace Patroclo... En torno del cadáver desnudo, se pelea y tu armadura Héctor la tiene... Al escuchar sus voces, oscura nube de dolor el alma cubrió de Aquiles. Y con ambas manos la ceniza caliente todavia tomando, y por encima la cabeza derramándola, el rostro peregrino afea con ella y la negrura su vestido cubria que axhalaba de néctares aromas delicados. Se arrojó en la arena y siendo de estatura agigantada largo trecho yacia y con las manos se arrancaba la rubia cabellera...

Funeral lamento Anticolo también, en triste lloro, bañandose sus mejillas conmenzaba, pero mientras Aquiles en suspiros exhalaba el furor, ambas sus manos el joven sujetaba con las suyas; porque mucho temia que tomase algún cuchillo y el hermoso cuello se dividiese. Tan horrendos eran los gemidos que su augusta madre, que estaba en los profundos senos del mar al lado del anciano padre, los oyó; y también ella hondo suspiro dió al escucharlo y las ninfas todas, cuantas el mar habitan y engendrara el anciano Nereo, se juntaron y dejaron la gruta y las nereidas llorando las siguieron y las olas se rompian del piélago espumoso en torno de ellas..."

Asi es la Iliada...
No es ni siquiera un relato de la guerra de Troya. Solo un episodio de ella: la disputa entre Agamenón y Aquiles, la retirada de éste de los combates; los que se dieron durante su inacción, en los que perdieron los griegos y pereció Patroclo y la venganza de éste por Aquiles que vuelve a la lid y mata a Héctor, el más valiente de los troyanos.
26,000 versos narran la acción que dura cuatro dias. La Iliada es, en definitiva la riña de dos principillos cuyos nombres ignorariamos si la Iliada no existiese.

Solo Homero podria explicar cómo se las arregló para darle la riqueza, la variedad, el interéz y la perfección que tiene. Desde el verso 303, en que acaba el primer libro ya todo es puro milagro del poeta que desenvueve esos 300 primeros versos en un poema épico en el que todas las galas están derramadas a manos llenas, sin que un solo instante se pierda de vista la acción ni los principales actores a pesar del cúmulo de detalles que atesora y sin que haya que traer con violencia ninguna acción secundaria.

¿Cómo Homero lo logró? Solo Homero podria explicarlo.
El mundo no se lo ha explicado aún y se ha limitado a darle el voto unánime y favorable de veintinueve siglos que han declarado a la Iliada el poema épico más formidable que mente humana compuso.

Militarismo y militarizacion


Dagoberto Gutiérrez

Las dos figuras se refieren a la Fuerza. La primera, en tanto ideología, y la segunda, como proyecto político. Ambas corresponden a momentos o periodos de crisis que amenazan el orden establecido.

En estos momentos, cuando los resortes y recursos tradicionales de defensa del poder constituidos han fracasado, se acude a la violencia legalizada del Estado. Aquí entra en escena, de manera franca, descubierta y abierta, la Fuerza Armada.

Este fenómeno es observable a nivel planetario. Cuando el capitalismo es atrapado por sus mismas lógicas y es derrotado en sus propios reductos filosóficos, acude presuroso al recurso de la guerra,  y sacrifica, para eso, a cualquier democracia que se le oponga en su camino y hunde cualquier soberanía de cualquier Estado que se oponga al poder de los mercados planetarios.

Esto es lo que hace Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Alemania, en estos precisos momentos. Es lo que siempre han hecho, y por eso la amenaza de una guerra atómica se cierne sobre la vida del planeta.

En El Salvador funciona la misma lógica en sus niveles correspondientes, porque habiendo sido derrotada la filosofía, la economía y la política neoliberal, lo que se impone resulta ser el establecimiento de un nuevo rumbo para el país, y esto significa un nuevo proyecto en donde se levante un nuevo Estado, diferente al viejo Estado oligárquico derrotado por la vida y la lucha del pueblo. Esto sería lo normal y adecuado si la democracia fuera en realidad una vigente manera de vivir, pero tratándose de una democracia formal, solamente formal y apenas formal, al poder establecido ni se le ocurre la figura de la corrección; y por el contrario, acude a lo que siempre acuden los poderes tradicionales en estos momentos: a la fuerza. Es aquí cuando surge la Fuerza Armada como el recurso permanente.

Esta institución tiene una naturaleza conservadora, toda vez que está al servicio de un poder establecido que se lucra, precisamente, de un orden establecido que es defendido por la fuerza de las armas. En función de esta realidad, la tropa y la oficialidad es apartada de la sociedad, y la barrera entre un civil y un militar se convierte en la esencia filosófica de la formación militar.

El militarismo aparece como una ideología, es decir, como una visión del mundo, propia de militares y de civiles, y expresa la posición según la cual, las Fuerzas Armadas son la única fuente de seguridad, orden, legalidad, paz y todo lo imaginable. Este militarismo es el que se expresaba en el Articulo 211 de la Constitución de 1983, en donde la Fuerza Armada aparecía con una larga e impresionante lista de funciones, incluyendo la de ser garante de la Constitución. Esto era militarismo puro, espeso y franco.
Luego de la guerra y como consecuencia de ella, cuando el ejército, al no ganar la guerra, la pierde, y la guerrilla, al no perder la guerra, la gana, la Fuerza Armada pierde su calidad de clase gobernante, y el Articulo 212 de la Constitución, le establece la función de defensa de la soberanía y de integridad del territorio. Al mismo tiempo se separa la función de la defensa y de la seguridad pública.

Estas decisiones políticas no eliminan, sin embargo, la ideología militarista, y sobre todo cuando la guerra civil se convierte en guerra social, cuando el mercado sustituye al Estado, cuando las personas dejan de ser ciudadanos y se convierten en consumidores, y cuando democracia y política se convierten en mercancía, y cuando toda la sociedad pierde la cohesión minina para funcionar, cuando todo esto ocurre, la ideología militarista sustituye parcialmente a la cordura política, y no pocas personas llegan a pensar que el antídoto y cura para esta enfermedad es la mano dura, la disciplina y el orden de las Fuerzas Armadas. Este es el militarismo más puro correspondiente a la crisis histórica que vive el régimen político.

La militarización funciona como un proyecto político que busca recuperar para la Fuerza Armada, el antiguo papel que desempeñaba. Aquí estamos ya en un proceso de toma de decisiones en una determinada dirección, y es inevitable el choque con los acuerdos de paz y con la misma Constitución. Por eso mismo, las decisiones requieren de un importante cinismo y de un desprecio a la inteligencia política de la sociedad. Para hacer avanzar la militarización hay que sepultar los acuerdos de paz, que establecen la separación de defensa y seguridad pública, y determinan que la dirección de la PNC ha de estar en manos civiles. Pues bien, el actual gobierno y el actual presidente, al nombrar a un militar en la dirección de la PNC, lo presentan como civil, aun cuando se trata de un general que un día anterior, apenas un día anterior, era un alto jefe militar.

Dentro de esta militarización aparece un nuevo lenguaje y las palabras correspondientes a este nuevo lenguaje,  porque la Fuerza Armada entiende el abordaje de la actual guerra social  como un problema estrictamente militar. Y entiende a la policía como un instrumento de la Fuerza Armada, y a los policías como soldados, y a las bandas y a los delincuentes, como el enemigo. Todo este tinglado es la militarización, que abarca el desempeño de la institución armada en toda la sociedad e interesa a todas las personas, sean o no delincuentes, sean o no miembros de las bandas perseguidas. Semejante política afecta las relaciones entre la sociedad y la Fuerza Armada.

Cuando hablamos de militarización, entonces, no nos estamos refiriendo únicamente a la relación con las bandas delincuenciales; por el contrario, hablamos de una concentración de poder que supera el papel instrumental propio de la Fuerza Armada, y su conversión en un poder dentro de otro poder, con nuevas relaciones con todas las personas, y esto no conviene a nadie en el país, porque se estarían sembrando nuevas tempestades, sobre todo de aquella, que ya se creían superadas.

viernes, 10 de febrero de 2012

Madres adolescentes


Ruth Ospina Salazar (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Cuando lo creas todo perdido, no olvides que aún te queda el futuro, tu cerebro, tu voluntad y dos manos para cambiar tu destino.
Werner von Braun

De acuerdo con el Ministerio de Sanidad Español, alrededor de 18.000 menores de diecinueve años quedan embarazadas en España (2008).

Del 25% de adolescentes, entre 15 y 17 años, que reconoce tener relaciones sexuales, sólo el 12,7% asegura que usa algún método anticonceptivo.

El aumento de los embarazos entre los jovencitos, según algunos expertos, se debe a la poca educación sexual, que se imparte en colegios e institutos, pero más allá de la conciencia que tal educación puede crear; pienso, desde una mirada psicoanalítica, en la existencia de otros factores inconscientes que pueden llevar a los chicos a embarazarse a pesar de todo lo que sepan acerca de la sexualidad, en la medida que están sometidos al juego del deseo.

Entre las causas más comunes de la falta de responsabilidad y cuidado con respecto a quedar embarazada están las fantasías omnipotentes, propias de la adolescencia, que alteran el juicio de realidad y favorecen algunas suposiciones, entre ellas:

“A nosotros no puede sucedernos esto”.

Pero estos factores causales de la gravidez entre los chicos, son diferentes de acuerdo a que se esté en una fase temprana de la adolescencia, en medio de ese camino o en el momento de decir adiós a esa etapa de la vida.

En la adolescencia temprana, la dificultad para renunciar a la fantasía de bisexualidad, que todos portamos de alguna manera, puede llevar a la adolescente a sentir al hijo como una obturación de aquello que le falta, que no puede tolerar.

El conflicto, entre la dependencia infantil y la autonomía adulta como ideal, es propio de los adolescentes y puede inducirlos a sentir el embarazo como una afirmación de su independencia.

Y cuánto más joven es la chica, más dificultad tiene en aceptar las transformaciones psicofísicas que produce el embarazo, salvo cuando media un cuidadoso trabajo de psicoprofilaxis obstétrica, para que la jovencita pueda reconocer al hijo como propio y desarrollar, hacia él, conductas de apego.

Si esto no se da, puede sobrevenir el pánico, tanto en relación con la gestación misma como en el momento del parto y el puerperio, sobre todo si se trata de embarazos no deseados, o muchachas sometidas a traumas previos por violencia sexual y/o familiar, que puede llevarlas, incluso, al filicidio.

En la adolescencia media, el enamoramiento puede ser una causa consciente o inconsciente de querer tener un niño para retener al compañero afectivo y sexual; es así, por ejemplo, que en las barriadas medellinenses, los padres ofrecen al sicario dominante a sus hijas, quienes enamoradas del héroe de turno, buscan darle “la pinta” a esos muchachos que de sí mismos dicen que no nacieron para semilla.

En la adolescencia tardía surge el embarazo como una salida exogámica que es entorpecida ya sea por la familia o el grupo.

Muchas veces, sin ser muy conscientes de ello, las jovencitas actúan, a través de la gestación, el deseo de tener un hijo como una pertenencia exclusiva, mientras se acude aún a la negación del papel y de la función del padre o pueden estar movidas por situaciones de desamparo y sentimientos de soledad, que las llevan a buscar un hijo como una forma de reasegurarse en la vida.

Todo esto, nos demuestra la hipótesis de Laura Kait, que más que el embarazo en sí, lo conflictivo es la maternidad adolescente.

Para madre e hijo, el embarazo acarrea riesgos para la salud, tanto corporal como psicológica; de hecho la incidencia de trastornos postparto en madres adolescentes es el doble que para el resto de la población femenina fértil.

El bebé presenta un mayor riesgo de mortalidad, pues hay una relación negativa entre la edad de la madre, la salud y la buena nutrición.

Varios estudios demuestran que la deserción escolar toca con la fecundidad en la adolescencia.

En Argentina, según datos oficiales, la tasa de fecundidad adolescente mostró una tendencia al alza, en el período del 2003 al 2005, tras veinticinco años de haber bajado en forma progresiva, lo que permite suponer que factores como la falta de sentido de la vida, la carencia de recursos culturales y económicos más la ilegalidad del aborto se entrelazan como factores objetivos y subjetivos que culminan con embarazos de adolescentes.

En España, en la última década, Cataluña, registró el mayor número de gestaciones en adolescentes menores de 20 años. El 75% de estos embarazos tuvo el aborto como destino final.

El proceso psicológico, por el que atraviesa una chica gestante, es difícil de anticipar; eso depende de sus creencias, su formación y el estado en el que se encuentre su constitución psíquica como sujeto, sin hacer caso omiso de los apoyos que pueda encontrar en el entorno.

Lo que no es difícil de anticipar es que, al convertirse en madre adolescente, cambie el rumbo de su proyecto identificatorio en otros campos de la vida social, académica y laboral, puesto que, en adelante su destino será distinto.

La maternidad adolescente genera, a corto plazo, la reclusión doméstica de la joven, lo cual le limita su proyecto de vida como persona. Se embaraza y tiene que insertarse laboralmente para criar a su bebé.
A largo plazo, se termina teniendo un trabajo pobre, mal remunerado, debido a la falta de formación e instrucción, de donde se incrementa aún más la inestabilidad económica, en contextos como los tercermundistas, donde la maternidad temprana es más frecuente en los círculos sociales más pobres, lo que hace que se entre en un círculo vicioso en el terreno económico.

Las relaciones afectivas madre-hijo se dan en un momento en el que las chicas no se encuentran preparadas para desempeñar las funciones maternales, la adopción brusca del papel de madres genera conflictos que interfieren e impiden la creación de un ambiente socioemocional adecuado para el bebé.

Todo ello conduce a que las progenitoras presenten estados emocionales alterados, de labilidad afectiva o incluso a sufrir trastornos depresivos de diversos grados.

Para defenderse de su angustia, muchas madres son menos sensibles en relación con el bebé y sus necesidades, están menos disponibles para cumplir con funciones de continencia y sostén emocional para su infante, lo que puede generar problemas en el desarrollo y la socialización de los pequeños.

El embarazo de adolescentes se convierte en una crisis accidental dentro de la crisis misma que supone la adolescencia, implica tanto a la mujer como al producto de su gestación, por esta razón, considero pertinente hablar de cómo llegan los seres humanos a constituirse como sujetos.

En ese proceso, es fundamental, el vínculo con la madre, como bien lo expone el psicoanálisis.
Según Winnicott, el desarrollo psíquico comienza desde la concepción, cuando el niño comienza a existir en el deseo y la fantasía de los padres, de tal forma, que depende de ello que este proceso pueda desplegarse o restringirse; por esta razón, lo que ocurre durante la gestación y en las primeras semanas de existencia del bebé en el vínculo madre-hijo tiene gran importancia, puesto que puede conducir bien sea a la salud o la enfermedad.

El vínculo se da en una relación entre dos, entre uno y el otro, de acuerdo a sí hay presencia, estabilidad y continuidad dentro de él. En él, se encuentran dos yoes y algo que los liga en un espacio inconsciente, dentro del cual quedan ubicados y contenidos. Así el sujeto se constituye en una trama vincular, supuestamente, entre un sujeto con un mundo mental constituido, el de la madre, y otro en vías de constitución.

De ese modo, el vínculo se encuentra en lo más originario del sujeto, en una relación de doble vía, en un mundo de dos.

Poder profundizar en las cualidades del primer vínculo del ser humano es fundamental.

Éste no nace en el parto; más allá del parto, el sujeto humano surge en un proceso que implica a la madre y los demás.

En un principio, la madre permite descargar las tensiones y excitación producidas por el incremento de las necesidades internas, tanto físicas como psíquicas de la criatura.

Ese encuentro del infante con una mamá que le provee suministros para la descarga de la excitación y la tensión, hace que el bebé tenga una vivencia de satisfacción, al sentirlas disminuidas.

Cuando el bebé encuentra un otro que lo gratifica, se da una comprensión mutua entre el y su progenitora. Cuando ésta responde de una forma adecuada, Winnicott nos habla de una madre que brinda sostén, a ella la denomina Bion, madre con capacidad de ensoñación, lo que podría ser una locura de amor normal.

En esa llamada locura de amor se daría lo que Donald Winnicott nos mostró de que en un principio no hay nada que se pueda llamar bebé, puesto que lo que se observa es una fusión, una unidad madre-bebé, de tal modo que para que el crío se constituya en un nuevo sujeto ha de pasar por procesos de integración, personalización e iniciar las relaciones objetales.

Del lado materno para que esto se dé la mamá ha de dar:

1. Sostén.
2. Cuidados y asistencia corporal al infante.
3. Presentar los objetos.

De ese modo la integración va a ser el núcleo de la experiencia de continuidad de la existencia, lo que se logra mediante una adaptación activa de la madre a las necesidades del bebé, un sostén, el cual implica una capacidad de empatía con esas necesidades tanto físicas como emocionales de ese bebé que depende totalmente de ella, aunque él no tenga ninguna conciencia de esa situación, pues no comprende que él y la madre son seres distintos.

Superada esta fase, se pasa a la de personalización, en la que lo psicológico viene a habitar el cuerpo, lo que permite que el pequeño logre completar su imagen corporal, en un momento en que los cuidados y la asistencia por parte de la madre, hacen que ella como un Otro, venga a manejar la situación de su infante.

Esto da lugar a la relación con los objetos, que la mamá ha de presentar al chico, uno a uno, por separado, y aún, ella misma, tendrá que mostrársele como alguien, como un sujeto aparte, pero a su vez, un objeto externo que no depende por completo de él, ante lo cual, el bebé tendrá que enfrentarse con pequeñas frustraciones, pues una madre suficientemente buena, si bien gratifica, también frustra, puesto que lo que en el vínculo de la mamá con su hijo lo que se logra no es otra cosa que una complementariedad; ella recibe las demandas del bebé, en la medida que pueda comprenderlas.

Es en este proceso que el niño logra empezar a tener un mejor contacto con la realidad material, más allá de sus necesidades y deseos, lo que lo obligará a aprender a aplazar las gratificaciones de sus demandas.

Sólo una madre con suficiente capacidad de ensoñación y de empatía, será la que permita que estas pequeñas angustias del bebé no se conviertan en un terror sin nombre o en una sensación de caer para siempre, en un hueco negro y sin fondo.

Esa madre es la que será capaz de proveer, de una manera pertinente, las necesidades de alimento, calor y amor de su lactante, lo que hará que en el niño quede siempre una marca de confianza y esperanza, de alguna manera, ese niño mamará, con su leche, ese modelo de madre que le permita comprender que en el mundo existen seres bondadosos y que él mismo puede llegar a serlo, lo que Erik Erikson llamaba seguridad y confianza básicos, puesto que es, desde la lactancia, cuando surge la esperanza, como sentido y significado de la continuidad de la vida.

La mamá se constituye entonces en madre-ambiente para su bebé, de tal modo, que éste pueda ir logrando avanzar en la adquisición de su condición de sujeto humano.

Durante la gestación la progenitora puede sentirse completa, completada y llena pero después cuando ella tiene que hacerse cargo de un bebé en la realidad material, resulta que este llora, hay que alimentarlo con demasiada frecuencia, la ilusión de unidad se rompe, y para superar esta situación, la madre tiene que constituirse en madre-ambiente.

La adolescente puede no sentirse con la capacidad de ser una madre suficientemente buena y puede irritarse frente a este bebé llorón, que no la llena por completo, sino que por el contrario la presencia del infante, se torna en una exigencia. El bebé entonces no la colma, como tampoco colma a ninguna madre, lo que hace que la mujer sienta el deseo de terceros que rompan esa relación, con lo cual se busca ya sea al padre de la criatura, o ya sea el entorno familiar o el medio cultural que los abarca a todos.

Es cuando la adolescente puede pensar que habría sido mejor continuar con los cuadernos para ir a la escuela, más que quedarse pendiente de un bebé al que rechaza.

Magdalena Manami nos presenta una viñeta clínica, la de Carolina, quien le decía a su doctora:

Ahora es lo más importante en mi vida pero cuando nació, un día agarré el moisés y lo sacudí. Le gritaba: “¿qué querés? ¿qué querés?”. Ya lo había cambiado, ya había tomado la teta, ya había dormido, no la aguantaba más – y su voz se exasperaba como lo debía haber hecho seis años atrás cuando a los quince años tuvo a la dulce Sofía, del momento de la entrevista.

Es, en estos momentos, cuando se hace más urgente que en la mente de la madre haya un lugar destinado al padre, como posibilitador de la relación de la mujer y su hijo.

Para ello, la madre ha de presentar ese padre, como un tercero ante el niño y ese papá ejercerá una función de separación entre esa amalgama que han sido madre e hijo en el estado de locura de amor del inicio de la relación de la mamá con su bebé.

Con lo cual aparecerá en el psiquismo del infante una triangulación, ya no son uno ni dos, si no tres, de esta manera, el sujeto infantil queda inmerso en el complejo de Edipo.

La adolescencia vendrá después y representará un nuevo ciclo de la vida pero, a su vez, es un estado de la mente del sujeto humano, en el cual éste sufre una serie de transformaciones en un período que, usualmente, está marcado por la confusión y la inestabilidad; es el momento, en el que el sujeto empieza a independizarse, con mayor fuerza, de sus vínculos más primarios con sus padres, mientras construye múltiples vínculos en el ámbito de lo cultural, lo que supone la construcción de una identidad, que lo haga diferente del conjunto; ahí, entonces, el adolescente tendrá que enfrentarse con situaciones nuevas, para poder decir adiós a la infancia, tanto a su cuerpo infantil, como a los roles desempeñados en la familia hasta ese momento; ha de despedirse de los padres de la infancia, para relacionarse con éstos de una manera distinta, a pesar de que empieza a sufrir cambios físicos, inducidos por toda una explosión hormonal, que sirve de fuente a las pulsiones eróticas, lo cual los lanza al erotismo y a la capacidad procreativa.

Es cuando inician sus relaciones sexuales y genitales, buscan sus parejas, guiados muchas veces por las experiencias previas de la infancia, en sus familias de origen.

Además empiezan a prepararse para la construcción de nuevas familias, lo que implica desvincularse del mundo infantil, para meterse en uno más adulto.

Es entonces cuando los seres humanos somos expulsados del paraíso endogámico, dentro de la familia, para ser lanzados al mundo fuera de ella, al mundo exogámico, como los pollitos que tienen que romper el cascarón para empezar a caminar solos, por su propia cuenta, cuando se empieza a sentir la falta de un semejante para construir nuevos vínculos afectivos y sexuales.

Ello implica abandonar el lugar de hijos para pasar a ocupar el lugar de maridos o compañeras y, posteriormente de padres.

Las nuevas familias se inician mediante un vínculo de alianza entre dos sujetos de grupos familiares distintos que buscan aunarse por afinidad electiva, para establecer una suerte de contrato que implica compromisos recíprocos, lo que es distinto del vínculo de filiación anterior, en el que los sujetos ocupamos los lugares de hijos o padres, más relacionados con el linaje que con la complementariedad de los sexos.

Y dentro de las estructuras elementales del parentesco también se dan los vínculos de consanguinidad, por compartir una misma sangre, como el que se da no sólo en el vínculo de filiación, sino también en el vínculo fraternal con los hermanos.

Toda esta trama vincular nos permite comprender la estructura familiar y los lugares que cada miembro ocupa dentro de ella, de una manera dinámica y particular, en el caso por caso de cada familia.

Y la forma como se den estos vínculos tiene implicación tanto en la vida de los sujetos como en su desarrollo psíquico, lo que se presenta, obviamente, en la adolescencia.

Así, el embarazo de una adolescente pone en crisis a su estructura familiar, al quebrar un equilibrio previo, adquirido por ese grupo, el cual tiene, entonces, que enfrentar una situación novedosa que implica su asimilación y elaboración.

Éste sería el marco psicosocial de una madre adolescente, aunque un embarazo, desde el punto de vista más biológico, es un episodio normal, en la mujer que tiene un organismo sano, lo que permite que transcurra sin mayores molestias, pero la chica embarazada no encuentra que ese deseo tan antiguo, que brota desde la infancia, como algo que puede llenar sus carencias y faltas, encuentre tantos obstáculos como los que suele encontrar en el mundo familiar y social.

Desde el punto de vista fisiológico, en el embarazo no existe una diferenciación demasiado clara entre la madre y el feto, por lo menos, desde lo más aparente, ya que un cuerpo envuelve al otro y es como si fueran una unidad orgánica completa, en la que las perturbaciones de una parte afectan la otra, por lo que malestares y bienestares se comparten, incluso hasta que la muerte del uno suele implicar la muerte del otro, como bien nos lo señala Helene Deutsch en su Psicología de la mujer.

Es como si el feto parasitara la madre y el cuerpo de ésta se transformara en protector de su huésped.

Esa vivencia de parasitación hace que muchas mujeres se quejen del sacrificio que la gestación les implica y si existen dificultades psíquicas para aceptar esta situación biológica, el embrión será psíquicamente lo que es desde el punto de vista biológico, aunque puede llegar a convertirse en un enemigo que explota el organismo maternal.

La existencia de esa unidad hace que la mayoría de las madres vivan a su hijo como una parte de su cuerpo.

De la misma manera sucede en lo psíquico: la mujer embarazada es capaz de transformar al parásito en ser amado, gracias a una identificación, en donde la mujer siente el fruto de su cuerpo como una parte de sí misma, pero para llegar a ese sentimiento de unidad es necesario que no intervengan en el yo influencias perturbadoras.

El yo debe sentirse libre de culpas, para que pueda idealizar ese ser que alberga dentro de sí, de tal manera que la experiencia de embarazo no la llene de vergüenza, amargura, odio hacia el genitor o hacia el niño que aún nacido.

Es preciso que el feto sea soñado como un niño futuro, deseado y amado con alegría, pues si el niño se vive como una carga puede ser odiado por la madre y el embarazo convertirse en una maldición.

Una gestación armónica supone una salud física y psíquica suficientes, en buenas condiciones ambientales, maritales, familiares, económicas y sociales.

Luego vendrá el parto, uno de los momentos más importantes de este proceso, el cual se da de una manera diferente en cada cultura. Es un hecho que implica tanto lo psicológico como lo biológico, por lo cual muchas veces se precisa de la intervención de un psicoterapeuta puesto que exige, dado lo agotador que puede llegar a ser, de una gran tolerancia al sufrimiento, los temores y las angustias que conlleva, ya que supone una gran tensión interna que revuelca a la mujer tanto física como psíquicamente y su desenvolvimiento depende de la historia que la parturienta traiga consigo,.

Así, tanto en el proceso de gestación como en el del parto se requiere de un clima emocional lo suficientemente bueno, el cual depende tanto de la realidad psíquica como de la realidad material con las que se relacione la mujer.

Es por ésto que las mujeres, en general, y los hombres en particular pueden requerir de un acompañamiento psicoterapéutico, para lo cual se requiere de personas con formación tanto en lo teórico como en lo clínico para poder intervenir en la situación de los procesos implicados en la maternidad, los cuales no son sólo biológicos sino también psicológicos y sociales, puesto que el embarazo resulta de crucial importancia tanto para las madres como para los bebés y la constitución psíquica de éstos. De ahí que sea importante tener en cuenta:

1. Cómo recibe la mujer la noticia del embarazo

2. La manera cómo reacciona el entramado vincular en el que está inmersa.

3. Las vivencias en la gestación, los cambios corporales.

4. Los cambios en el estilo de vida

Generalmente los embarazos adolescentes son gestaciones no planeadas, por lo cual, la noticia produce en miedo, resulta ser una gran sorpresa, surgen sentimientos de culpa, donde el embarazo puede ser vivido como inesperado y adverso, por lo que puede ser negado y ocultado.

Muchas chicas expresan: cuando yo vi que la prueba era positiva decía, eso es mentira, es mentira. Otras dicen, yo no sé qué hacer. Otras se atreven a revelar su secreto mucho más tarde.

Las madres de estas chicas tratan de esconder la verdad a los padres durante varios meses; la madre normalmente se entera primero, luego papá.

La familia tiende a rechazar y censurar, en especial los señores, quienes dejan de hablar a sus hijas embarazadas, o cambian y les echan en cara hasta la comida.

Muchas jóvenes se sienten rechazadas y reprochadas por toda la familia ampliada, que incluye abuelos, tíos, y primos, así más tarde todos entren a apoyarlas y a acogerlas con el nuevo bebé, a pesar de la dureza de tener que aceptar la situación pero, después de la tempestad viene la calma.

Las parejas de las chicas pocas veces reaccionan con alegría y brindan apoyo porque ellos también sienten el rechazo y el desconcierto; se tornan huidizos, lo cual es bastante desilusionante para las chicas que pasan a sentirse solas, tristes o empiezan a culpar al bebé por el daño de la pareja.

Sin embargo, hay algunas adolescentes que responden a la noticia del embarazo con confianza y alegría mientras confiesan haberlo deseado desde hace tiempo.

También en algunas ocasiones la familia responde positivamente desde el comienzo e incluso el compañero, pero los sentimientos y vivencias de los adolescentes son muy variados durante la gestación.

Frecuentemente se tienen que enfrentar sentimientos recurrentes de soledad, al no encontrar el apoyo que deseaban ni en la pareja ni en la familia.

También aparecen temores a ser abandonadas por el compañero si éste no huyó desde el principio y, lamentablemente, es una situación que ocurre con mucha frecuencia, lo cual hace que las chicas se sientan solas y sin poder contar con el apoyo del genitor de su bebé.

Todo esto es causa de irritabilidad dado el grado de fragilidad de las adolescentes gestantes, a quienes empiezan a molestar las circunstancias que antes no les afectaban.

Esta irritabilidad se acompaña de crisis de llanto, lo cual llena aún de más temores a las jovencitas, quienes piensan que, si ellas tienen mal genio, los bebés saldrán así. Que si lloran, los bebés saldrán llorones, pero muchas veces no pueden controlar la ira que sienten.

Los cambios corporales generan incomodidad, inconformidad y malestar, en especial, en aquellos casos donde las jovencitas muestran resistencia a aceptar la maternidad y el embarazo, puesto que ese bebé que impone la realidad es muy distinto al hijo imaginado, deseado y fantaseado.

Muchas adolescentes sienten preocupación por cómo les quedará el cuerpo después del parto, preocupación por las estrías, el cambio de talla, dejar de ser bonitas y esta preocupación se aumenta ante la posibilidad de una cesárea. Las chicas desearían que no ocurrieran muchos cambios ni en su cuerpo, ni en su cotidianidad y temen la responsabilidad de cuidar de su cuerpo durante la gestación y al bebé después de que éste nazca.

Así pues, no toleran la vida en función del bebé, más allá de sus necesidades, y deseos individuales, máxime cuando la relación con su pareja se perturba.

Ellas sienten la inconformidad ante el hecho de que les cambie la vida definitivamente, de una manera más trascendental de lo que suele ocurrirle a sus compañeros varones, lo cual les hace expresar:

Yo veo a mi compañero salir; mi panza no lo detiene, porque al fin y al cabo el bebé no lo ata.

Tienen miedo al parto, espanto que se aumenta en la medida que las instituciones de salud las consideran madres de alto riesgo; temen el dolor y los problemas del postparto; temen la maternidad propiamente dicha. Se tornan ambivalentes ante el producto de su gestación. Aman y odian al niño. Temen el parto pero esperan con ansias el nacimiento del bebé. Temen que su pareja rechace el bebé si éste no nace sano.

Algunas por el sentimiento de culpa, están dispuestas a cumplir con el precepto bíblico, de parirás con dolor.

El momento del parto, marca una gran diferencia; a partir de éste el bebé imaginado se materializa en un bebé real, de carne y hueso. Cuando nace el nené, el momento es vivido como un rito de expiación, es como si se hubiese hecho una especie de “borrón y cuenta nueva”, al constatar que nació sano y completo.

Una vez nace el bebé, cabe preguntarse, ¿de quién es el hijo?

La respuesta a este interrogante hemos de buscarla en la dinámica familiar, que genera el acontecimiento del embarazo, la cual puede tener una orientación trágica, en el sentido literario de esa tendencia a un desenlace fatal (detención o deterioro del desarrollo psíquico), o un desenlace romántico, en el que el héroe tras una serie de obstáculos y desafíos logra alcanzar sus metas y la realización (avanzar en la constitución del psiquismo).

Normalmente, las adolescentes quedan bajo el cuidado y la orientación de su familia de origen y en la minoría de los casos se constituye una nueva familia.

Con frecuencia la nueva madre es desplazada de su lugar por la abuela materna, quien ocupa su función, en buena parte por el estado adolescente de la chica, pero también por el deseo regresivo de ser cuidada como su hijo, con quien en ocasiones rivaliza.

Esta conducta de la una abuela, que se ocupa de la crianza del nieto, genera fantasías de robo el hijo a la adolescente, tanto como de la independencia de su hija.

En tales casos, el desarrollo psíquico de la madre adolescente se detiene o se deteriora; en ellos, el entramado vincular, entonces, se torna confuso para la constitución del psiquismo del bebé.

La historia se convierte en romántica si la familia de la adolescente sufre un proceso de reorganización tal, que permita cada uno ocupar su lugar, al devolver, a la chica, su función de madre, si la abuela materna la apoya en el desarrollo natural de su potencial psicobiológico para la maternidad y en el proceso de adquisición de su identidad femenina y de mayor autonomía. En este caso el entramado vincular no sólo favorece el desarrollo psíquico de la madre sino también el del bebé.

El papel que desempeñe la pareja de la adolescente en esta trama también será importante en su destino trágico, romántico o realmente liberador.

Cuando el compañero huye y no cumple con la función de dar cuidados a su compañera y su bebé, ni con la función de corte de la díada madre-hijo que se requiere más adelante se agrega un mayor sufrimiento.

Además de la pesadumbre y del malestar, que ello genera en la chica, esta situación plantea una pregunta ¿de quién es el hijo?

Ella será respondida adecuadamente cuando se reconozca el lugar y la función del padre en el entramado vincular, sea que se trate del padre biológico o de aquella persona que actúe como su substituto.

Las fisuras en la ligadura afectiva, en el vínculo de alianza de estas adolescentes, aún en los casos donde el compañero no ha huido, y aún en el de que se haya constituido una nueva familia, permiten pensar que la historia se orienta hacia un desenlace trágico, en aquellos caso en el que se reproduce generación tras generación el desdibujamiento de la figura masculina, cuando se conforman hogares monoparentales con jefatura femenina o en hogares recompuestos en los que circulan figuras masculinas, con las que se busca inconscientemente el padre, sin que se permita que alguno ocupe este lugar tanto real como simbólicamente.

Por el contrario, si a partir de la experiencia del embarazo se fortalece el vínculo de alianza con el padre del hijo, o se construye una nueva y verdadera relación de pareja, en la que la adolescente logre vivirse a sí misma como una buena madre y como una mujer independiente y sexualmente deseable, entonces la historia se orienta hacia un desenlace romántico.

Notas:
1) Lenarduzzi, H. y _S. Koatz. Efectos desorganizantes del embarazo en la adolescencia – valor de la interdisciplina. Trabajo presentado en el Congreso Metropolitano de Psicología. s. f.
2) Ortegón, A. Comunicación personal.
3) Salazar, A. No nacimos p’a semilla. Corporación Región-Cinep, Bogotá, 1990, 223 pp.
4) Kait, L. Madres, no mujeres. Embarazo adolescente. Ediciones del Serbal, Barcelona, 2007, 140 pp.
5) Gutiérrez, M. y cols. La atmósfera psíquica y los vínculos significativos de madres adolescentes gestantes y lactantes de bajo estrato socio-económico. Implicaciones sobre el desarrollo psíquico.
6) Flórez, C.E, y cols. Fecundidad adolescente en Colombia: incidencia, tendencias y determinantes. Un enfoque de historias de vida. Documentos CEDE 31, 2004.
7) Manami, M. La maternidad adolescente es lo conflictivo, no el embarazo. Cimacnoticias. Periodismo con perspectivas de género. http://edicionesdelserbal.com/doc/clip/clips_17.pdf
8) UNICEF. La adolescencia. Una época de oportunidades. http://www.unicef.org/devpro/files/SOWC_2011_Main_Report_SP_02092011.pdf
9) Horstein, L. Piera Aulagnier y el contrato narcisita. http://psicoletra.blogspot.com/2009/10/piera-aulagnier-luis-hornstein-y.html
10) Freud, S. Proyecto de psicología en Obras Completas (t. I). Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1976, pp. 323 – 336.
11) Klein, M. Algunas consecuencias teóricas sobre la vida emocional del lactante en Obras Completas (t. I). Paidós, Buenos Aires, 1974, pp. 177 – 207.
12) Bion, W.R. Volviendo a pensar. Ediciones Hormé, Buenos Aires, 1972, 236 pp.
13) Winnicott, D. Escritos de pediatría y psicoanálisis. Paidós, Barcelona, 2002, 430 pp.
14) Winnicott, D. Los procesos de maduración y el ambiente facilitador: estudios para una teoría del desarrollo. Paidós, Barcelona, 1993, 391 pp.
15) Berenstein, I. Devenir uno con otro (s). Ajenidad, presencia, interferencia). Paidós, Buenos Aires, 228 pp.
16) Erikson, E. El ciclo vital completado. Paidós, Barcelona, 2000, 136 pp.
17) Bordignon, N.A. El desarrollo psicosocial de Eric Erikson. El diagrama epigenético del adulto. Revista Lasallista de Investigación, 2: 50 -63, 2005.
18) Manami, M. La maternidad adolescente es lo conflictivo, no el embarazo. Cimacnoticias. Periodismo con perspectivas de género. http://edicionesdelserbal.com/doc/clip/clips_17.pdf
19) Berenstein, I. Psicoanalizar una familia. Paidós, Barcelona, 1990, 298 pp.
20) Deutsch, H. La psicología de la mujer. (2 tomos) Losada, Buenos Aires, 1968, s.p.
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


DONALD TRUMP, EL GORBACHOV DE NORTEAMÉRICA: ASÍ SE FRACTURA EL IMPERIO DESDE DENTRO

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