Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

viernes, 29 de marzo de 2013

Espartaco (1960)


Espartaco era un esclavo tracio que fue vendido como gladiador a Léntulo Batiato. En Italia promovió y dirigió la rebelión de los esclavos (73-71 a. C.) contra la República romana. A medida que recorrían el país, innumerables esclavos se iban sumando a la rebelión. Espartaco intentará llegar con su ejército al sur de Italia para embarcarse con rumbo a sus hogares.

Mumia Abu Jamal, preso político en EEUU honra lucha de Hugo Chávez


Mumia Abu Jamal

Fiesta de vampiros: La Muerte de Hugo Chávez


La muerte del Presidente Venezolano Hugo Chávez, ha causado júbilo maléfico y carnal en las corporaciones de los medios de comunicación, que informan, sin cesar, no solo sobre su muerte física, si no también sobre el final de la Revolución Bolivariana.

Ellas son las voces de su vampiro, los jerarcas de Wall Street, quienes se regocijan en poseer más de la tierra, sin importarles la miseria que causan a millones.

En verdad, Chávez fue muy querido por la vasta mayoría de venezolanos, pobres, nativos y africanos, que vieron en él su realización en el mundo. Al saber de su muerte, 7 naciones declararon días de duelo nacional para honrar su memoria; Cuba, Chile, Uruguay, Ecuador, Bolivia, Argentina e Irán.

El Presidente de Ecuador, Rafael Correa, decretó 3 días de duelo y llamó a Chávez una inspiración de la transformación revolucionaria que se está produciendo en toda América Latina. La Presidenta de Argentina, Cristina Fernández-Kirchner, también ordenó 3 días de duelo para marcar la muerte Chávez. Chávez trajo dignidad a millones de latinoamericanos, negándose a ser títere de El Norte –el Imperio de los Estados Unidos.

Chávez ayudó a fundar ALBA, el Banco Internacional Latinoamericano y se convirtió en el hijo espiritual de su mentor, Fidel Castro, de quien aprendió como resistir al Imperio.

Según virtualmente todos los periódicos de los Estados Unidos, Chávez era “anti-norteamericano”. ¿Porqué? ¿Porque se negó a arrodillarse, a limpiar y besar las botas del Imperio? ¿Porque él quizo que la riqueza del petróleo de su país sea usada por los venezolanos, y no por los inversionistas de Wall Street? ¿Cuántos de nosotros sabe que CITGO proveía petróleo de calefacción a bajo costo a millón y medio de norteamericanos, y que CITGO – compañía propiedad y subsidiaria de Petróleos Venezolanos – lo hacía con el absoluto conocimiento y aprobación de Chávez? ¿Uno que es “anti-norteamericano” se aseguraría que más de un millón de norteamericanos no sufran frío en el invierno, a un precio reducido?

Chávez fue anti-imperialista, y se opuso a como los Estados Unidos trata a su capricho a los países Latinoamericanos sin respetar su independencia. Cuando él habló en la tribuna de las Naciones Unidas y dijo, “El diablo estuvo aquí ayer”, y que el lugar “apestaba a azufre”, Chávez fue un éxito global — a excepción de los títeres de los Estados Unidos.

El “diablo” fue el Imperialismo de los Estados Unidos que todavía es un invasor peligroso que usa drones y amenaza con sus bombas a millones alrededor del mundo. Chávez, en cambio, fue amado y admirado por millones, en Venezuela y en todo el mundo.

¡Viva Hugo Chávez!

México-EU: injerencismo y doble moral



LaJornada

Al dar detalles sobre la próxima visita del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a nuestro país –a realizarse en mayo–, el subsecretario de Estado para Asuntos de Narcóticos, William Brownfield, dijo que el mandatario estadunidense reafirmará su disposición a seguir cooperando en materia de seguridad con el gobierno de Enrique Peña Nieto, pero que será éste "el que decida la política, la estrategia, las áreas donde podemos colaborar y vamos a colaborar en el futuro".

Si ha de darse crédito a lo dicho por el funcionario estadunidense, la próxima visita de Obama a México tendría que derivar en una reconfiguración profunda de la relación bilateral en materia de seguridad, relación que hasta ahora ha estado marcada por la subordinación y por la intromisión creciente de las autoridades estadunidenses en ámbitos que sólo competen a los mexicanos. Particularmente necesario resulta avanzar hacia la reformulación de la Iniciativa Mérida, instrumento bilateral en materia de seguridad y combate a la criminalidad que, a juzgar por los saldos obtenidos, no sólo ha sido inutil para reducir las actividades de las bandas delictivas que operan en México, sino que ha sido uno de los factores del sostenido deterioro de la seguridad pública y del estado de derecho, ha llevado a una abdicación de potestades y responsabilidades soberanas en materia de inteligencia, seguridad, procuración de justicia y control del territorio, y ha atizado las divisiones y rivalidades de las dependencias mexicanas y de los niveles de gobierno estatal y federal, como quedó al descubierto en diversos cables diplomáticos del Departamento de Estado obtenidos por Wikileaks y publicados en forma conjunta con este diario.

Por lo demás, si el pretendido espíritu colaboracionista de Washington fuera algo más que mera demagogia, un primer paso obligado sería el abandono de la doble moral característica de ese gobierno en materia de combate al narcotráfico: mientras en nuestro país las directrices antinarcóticos promovidas por la superpotencia se han traducido en decenas de miles de muertes, en una descomposición sin precedente de las instituciones y en una desesperanza ciudadana cada vez más desoladora, las autoridades estadunidenses mantienen una inocultable pasividad ante el accionar de las redes de distribución, transporte y comercialización de drogas que operan, sin mayores obstáculo, en territorio estadunidense. Es significativo el dato, divulgado el pasado martes en un reporte de la Universidad de California, de que cuatro de cada cinco detenidos por trasiego de drogas en la frontera común son ciudadanos estadunidenses, pues ello pone en entredicho la versión de las autoridades de Washington de que el comercio de drogas en ese país es controlado por grupos de narcotraficantes mexicanos.

Con todo, la mayor inconsistencia de la política de la Casa Blanca en materia de enervantes es que, a pesar de los alegatos oficiales contra el narcotráfico, las propias autoridades de ese país se han erigido en proveedoras de armamento para los cárteles que operan en el nuestro –mediante operativos como Rápido y furioso y Receptor abierto–, han sido tolerantes a la presencia de capos de la droga mexicanos en calidad de residentes en Estados Unidos e incluso han facilitado las operaciones con dinero ilícito dentro de su sistema financiero, como ha venido haciendo la DEA desde por lo menos 1984 con el pretexto de "investigar cómo mueven el dinero las organizaciones criminales". Lo anterior se complementa con la impunidad que gozan las instituciones financieras estadunidenses –Wachovia, American Express, Western Union, Bank of America y Citigroup, entre otras– que han incurrido en lavado de dinero sin que ninguno de sus funcionarios haya sido encarcelado y sin haber sido castigadas más que con multas mínimas.

Antes que venir a discutir "la política, la estrategia y las áreas donde podemos colaborar", sería preferible que el gobierno de Washington se centrara en el combate al narcotráfico dentro de sus propias fronteras. El gobierno actual de México, por su parte, debe reclamar a sus pares estadunidenses lo que su antecesor nunca fue capaz de pedir: congruencia y respeto a la soberanía de nuestro país.

miércoles, 27 de marzo de 2013

¡¡Son ellos, los desaparecidos!!



Miguel Longarini (Buenos Aires - Argentina)

En la feria del olvido donde todo se mezcla, andan los amantes de las dictaduras y sus genocidas con la abuela, madre, nieto de familiares que desaparecieron... pasan al lado como si todo fuera normal. Dicen- los amantes de las dictaduras y sus genocidas- que no vale andar con ''eso'' siempre...si ya pasó. Claro si ya lo dijo su asesino jefe Videla '' SON DESAPARECIDOS, NO ESTÁN...'' y van andando entre la gente, entre los jóvenes, entre los niños...

Por eso CUIDADO CON CREER QUE EN LAS FERIAS DEL OLVIDO, también se ''festeja cada 24 de marzo...'

Hay que ejercer LA MEMORIA con todo, sin temor de recordar y decir qué sucedió. Dárselas en todos lados....digo dárselas en serio: PALABRA A PALABRA... RASPAR EL HUESO, MOSTRAR CADA HERIDA...sin que nada quede muerto....

PARA QUE ''EN ARGENTINA EL OLVIDO NO OCUPE TANTO ESPACIO EN TU MEMORIA…'' NI OLVIDO NI PERDÓN- ¡JUSTICIA SIEMPRE!! PARA LOS GENOCIDAS QUE INTEGRARON LA FEROZ DICATURA CIVICO- MILITAR- CLERICAL.

¡¡SON ELLOS, LOS DESAPARECIDOS!!

Son los días de marzo
que me regresan.
Se me vuelven campanas
los fantasmas del tiempo.
¡Son Siempre ellos!!
que me reclaman justicia.
¡Son ellos, los desaparecidos!
Así sucede cada 24 de marzo
cuando el otoño
desviste el verde de mi árbol,
y mi memoria, ejerce su trabajo.

Sobre la cultura negra



Antonio José Guevara y Brunilde I. Palacios Rivas 

Si la cultura negra no se desprende su geografía ancestral original, no se hubiera convertido en sujeto creador de una cultura distinta a la africana, europea, indígena y criolla

Pensamos que se debe valorar el esfuerzo hecho dentro de un espacio que nos llama a la reflexión constructiva, como a la producción de hechos que conlleven a visibilizar ese proceso que implicó el negocio negrero, donde hay que vanagloriar la inteligencia de esos seres que debieron ser tratado por su capacidades y potencialidades y no por sus aspectos fenotípicos y genotípicos, los cuales fueron tratados como inhumanos o Piezas de India, en donde solamente se valoró sus aspectos físicos (donde la mayor carga la llevó la mujer negra). Pero quisiéramos enarbolar el aporte a la diversidad venezolana hecho por la cultura negra, donde la reflexión se ha convertido en la herramienta epistémica que permita desentrañar la misma reflexión y los hechos histórica para llegar a consenso que nos permitan entender al humano como creador de cultura, en el que se pudo echar a un lado el trato impío y inhumano recibido (tanto por los africanos, como por los europeos) y en el que no se ha comprendido la importancia que tiene la inteligencia humana para adaptarse a otros medios para crear una geografía espacial diferente (denominada como cultura negra) que se va a caracterizar por poseer rasgos que la identifican como propia de ese proceso que se vivió en los nuevos estados nación que se estaban creando y que la hacen determinarse como diferente a la africana, indígena, criolla y europea, en el que sin la participación de los negros y los indígenas no se fuera hecho visible en el proceso que implicó nuestra independencia y este país jamás hubieran alcanzado el grado de desarrollo que actualmente tiene.


 Por ello, venimos sosteniendo desde hace mucho tiempo que el término "afro-descendiente", es intrascendente y anti-histórico que irrumpe en contra de las fuentes que sirvieron para crear la República (1811),en un momento en que la Revolución Bolivariana está propiciando un nuevo sistema de participación centrado en la cohesión y corresponsabilidad que incluye el relanzamiento de nuevos paradigmas que vienen a favorecer una generación de alternativas que están auspiciando un sistema que implican una serie de procesos con el propósito que transfieran su efectividad dentro del contexto local y para ello se hace necesario adecuarlos dentro de una serie de principios y valores consustanciados con el proceso histórico que estamos viviendo, en donde la participación debe conllevar a la cimentación de una visión compartida que genere un pensamiento holístico en función de concebir un ciudadano que tenga una capacidad de comunicación que posea un esquema conceptual actualizado y socializado, con el propósito de que se pueda discernir en cuando al uso agudo de herramientas que confieran su formación particular, lo cual implicaría compartir una imagen de futuro que permita el desarrollo de la energía generativa de lo humano, con la finalidad de afirmar la nacionalidad venezolana y reconstruir un país más justo y ético que tome en cuenta la importancia que tienen los principios y valores para el desenvolvimiento de sus potencialidades, la imaginación productivas, la sensibilidad de percepción y la comprensión del espíritu (por ello... la lucha por su memoria no se puede separar de su nueva geografía espacial, ya que existió la necesidad de crear una nueva que viene a reafirmar el que la cultura negra no es producto de lo africano, sino del proceso que implicó el desarraigo, la esclavitud y la conformación de las nuevas repúblicas que se libraban de la imposición europeas.

Quienes nos hemos convertido en gestores de esta controversia, no podemos dejar de pensar y obviar, el papel jugado por las culturas africanas, las cuales se dedicaron al oficio de cazar y vender a sus congéneres a los europeos por objetos que no tenían valor alguno, en el que se quedaban seducidos ante el mefítico aroma en descomposición que emergía y de otros perfumes que brotaban de tan olientes prendas que intercambiaban, en el que no importó que eran humanos y lo peor del caso, se aspiran invisibilizar tal dinámica histórica representó una experiencia desgarradora que no se puede disfrazar, o desvanecer tan fácilmente, en el que no se puede olvidar su sabor amargo y desolado, porque reconstruir lo anterior a lo ocurrido, implica un ejercicio doloroso que marcaría el carácter definitivo y destructor de tal actividad humana. Por ello, se hace recomendable revisar tal supuesto histórico, en el que nuestros Originarios Históricos que vinieron a conformar la República fueron el producto de este desarraigo, en el que no interesaba si pensaban, sentían y además (…) que eran africanos y es por ello, que la pérdida de sus diferentes idiomas se convirtió en un gesto de irreverencia y en una respuesta que debía garantizar la necesidad de adquirir otra y esto trajo como consecuencia mucho odio, por el acto cruel e inhumano de ser tratados como Pieza de India, donde sólo importaba su venta, lo cual trajo consecuencias de mucha transcendencia, permitiéndoles que se convirtieran en creadores de la Cultura Negra. Cultura que marca un hito en la historia del mundo y fue uno de los fenómenos para que el mundo sintiera cambios profundos a partir del siglo XVIII, en el que se demostró que eran seres humanos que debían ser reconocidos como ciudadanos en las nuevas legislaciones, en donde estaban naciendo los nuevos estados-nación.

En este sentido, no podemos aceptar que hoy no se quiera reconocer nuestra capacidad, como nuestro aporte a la diversidad de la humanidad, sin importar las reminiscencias de ese acto cruel, e inhumano, para hoy sin pena, con el mayor descaro, plantear que somos "Afro- descendientes", no importándoles fragmentar el país, cuando por el contrario, debería existir un rechazo muy marcado por parte de la sociedad venezolana, en contra de esa conducta que solamente contribuye a la preservación de intereses personales y a la imposición de una conducta que niega la naturaleza del otro.

Esto implica que La Cultura Negra se ha sabido levantar, con entereza y mucha fortaleza, a pesar que le ha costado mucho su aceptación dentro de la idiosincrasia venezolana, pero estamos cada día trabajando en función de la igualdad, en pro de nuestro reconocimiento como cultura que hizo un aporte importante a la diversidad venezolana, aunque dentro de los principios que se incorporaron en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, estamos viendo como mucho delicadeza ese reconocimiento expreso en el que se puede notar muy seriamente, que el termino afro-descendiente, no encaja dentro los supuesto jurídicos que allí se establecen para poder ser reconocida como pueblos que poseen una identidad étnica y cultural que los diferencia de los demás, y en el que quedó expresado “…un profundo cambio de perspectiva política y cultural que reoriente la conducción del Estado venezolano, por su carácter multiétnico, pluricultural y multilingüe, en el que se les reconocen ciertas especificidades y, en particular, su organización social, política y económica, sus culturas, usos y costumbres, sus idiomas y religiones, así como el derecho que tienen a mantener y desarrollar su identidad étnica y cultural, cosmovisión, valores y espiritualidad.

Frente a este poderoso cambio paradigmático, el estado venezolano asumió una trascendental responsabilidad al momento de administrar justicia, así como el deber de reconocer en sus decisiones a las partes que se articulan, de la manera más humana, equitativa, justa, equilibrada e imparcial, en el que se debe ser garante de la aplicación suprema y preeminente de la Constitución y este es uno de los problemas jurídicos que se les va a presentar a quienes creen que es fácil que se le reconozca su africanidad, al no contar con una organización social, política y económica, además de una jurisdicción especial que le ha permitido en el tiempo mantener una cultura identificadora que contenga, usos y costumbres, idiomas y religiones, como una identidad étnica, especifidades en sus formas de comunicación que los identifique del resto de la cultura nacional, cosmovisión, valores, espiritualidad y sus lugares sagrados y de culto; así como sus autoridades legitimas requisito fundamental para que el estado pueda reconocer su existencia, además de su soberanía e indivisibilización.

Esto quiere decir, que a pesar que Venezuela se ha convertido en un Estado Social de Derecho y Justicia, la aplicación de la justicia debe de cumplir con estos principios. Es por ello, que el constituyente de 1.999 concibió una actividad jurisdiccional eficaz, confiable y transparente a cargo de administradores de justicia de las diferentes jurisdicciones comprometidos en proteger y garantizar a la persona los derechos sustanciales y las libertades consagradas en la Constitución Política y en la ley, con el objeto de alcanzar la convivencia social y la concordia nacional. Por eso, el reconocimiento de la jurisdicción especial, juega un papel importante para ser reconocidos como pueblos autónomos y como componente esencial del Sistema de Justicia, dando la posibilidad a las autoridades legítimas, en el que se puede notar que quienes se auto-determinan como descendientes de africanos no cuenta con una instancia de justicia originaria, y no se pueden reconocer como cultura autóctona o originaria dentro de un Estado pluricultura, es decir…, no cumplen con este principio jurídico, debido a la forma como se dio el proceso de desarraigo e instauración de la esclavitud en Venezuela, en el que se dieron relaciones de poder distintas en comparación a Colombia, Perú, Cuba, República Dominicana, Haití, etc., y por otro lado, porque el desprendimiento de los idiomas se hizo de manera muy rápida, porque de no ser así, no se fueran convertidos en sujetos creadores de cultura, con una capacidad tan impresionante para aprender, que crearon una cultura distinta a la africana, indígena y distinta a la europea y a la criolla, en donde su núcleo central de sentido no se puede aislar de estas culturas.

martes, 26 de marzo de 2013

La ultima confesión secreta e intima del comandante Chávez

  

José Sant Roz

El desenlace de mi drama será algo diferente al que sufrió el Libertador en 1830. No hay un Páez en armas con el poder de una gran sección de la república, pero sin dejar de considerar que tenemos un buena parte de la población embanderada contra la patria, aliada con el imperio de turno, con fuerte apoyo del sector económico y de la prensa nacional y mundial.

Moriré, no como el Libertador ante un cuadro de desintegración con aquellos patriotas divididos: Justo Briceño, Urdaneta, Mariano Montilla, O'Leary, todos ellos en la Nueva Granada, y con aquella Venezuela desgarrada bajo el mando de Páez rodeado de abogados intrigantes: el Miguel Peña, Leocadio Guzman...; y al sur, un Ecuador dominado por un ambiguo como Juan José Flores. Esa no es mi situación de cara al porvenir: la patria que dejaré quedará en manos de un pueblo consciente de su destino. No moriré con una camisa “prestada”, aislado de mi pueblo querido y alejado de la tierra que más he amado. No hay un par de hienas avanzando desde el sur para tomar el poder luego de haber destrozado el cuerpo del Abel de la patria.

No moriré viendo una América Latina dividida como la encontramos en 1998.

Pero aún así, mis dolores también vivirán en el futuro.

Ya sé que el año que viene no estaré con mi pueblo, y que seguirán lloviendo injurias e infamias contra Venezuela. ¿Pero quien podría ahora engañar a este pueblo, luego de catorce años de lucha contra los engañadores de todas las horas, contra esa monstruosa farsa que montan los medios para aniquilar con toda frialdad a quienes se enfrentan a sus intereses?

También Bolívar fue víctima de aquella bandada de periódicos y opinadores que controlaban medios como “El Demócrata” y “Aurora”.

Muerto Bolívar lo siguieron llamando tirano, un déspota, violador de la Constitución jurada por el Congreso en Cúcuta, y para escarnio de toda la Gran Colombia hicieron de Francisco de Paula Santander el sabio regenerador de la paz y de la unidad de los granadinos. A todos los más nobles y grandes próceres de la Independencia se les condenó en Bogotá al ostracismo, a la cárcel o a ser fusilados.

Aquella historia hoy hemos logrado superarla, aunque muchos de los engañadores de todas las horas han logrado dejado una estela de locura y de odio casi inextinguible.
Yo tuve que asumir el papel del condenado.

Del maldito.
Del señalado.
Del marcado.

Mi pueblo ha sabido entender esta lucha y que hoy podemos decir: no aramos en el mar: y por eso está allí el pueblo en la calle, con sus banderas y sus penas, con su fervor, nobleza y generosidad infinitas.

Sé que me quedan pocos días. Ya veo el tronar sin embargo de otras victorias.

Y sé que hay tantas tareas aún por cumplir, que es lo que me estremece y a veces me acongoja, luego de cruzar tantos desiertos: los hijos de la patria: sus trabajadores, el Plan de la Patria..., mis libros, eternos consejeros, mis diarios, mis recuerdos, mis padres, mis hermanos y amigos, mis llanos de Barinas y del Apure, las coplas, los cantos, lo vegueros de mi pueblo. Todos los tesoros adorados de hermandad, soberanía y patria que logramos en esta luminosa marcha de veinte años y que hemos tratado de proteger como un avaro. Es lo que duele, es lo que estremece y acongoja.

Con mis libros y mis temores, con mis pensamientos y sueños hasta más allá de los infiernos. Porque no hay cielo ni paraíso, no hay castigo ni condena capaz de consumir este cuerpo, de doblegar este ideal, de contener estas pasiones encendidas de amor por la patria, por el fuego sagrado de cuanto vibra bajo este cielo querido.
No es la muerte particular de ninguno de nosotros lo que pueda detener este oleaje de pasión y de coraje revolucionario que corre ya por toda Venezuela.
Inconcluso, tantos proyectos soñados que como poemas han quedado sembrados en tantos corazones; soplos de porfías delirantes en medio de mil insomnios con mis ríos de pueblos y de mis amores, con el clarín definitivo del impulso que ya está dado.
Es el “no retorno” que se ha consolidado.

Nadie sabe de mis dolores.

Nada dejé traslucir de tantas penas, porque sólo los pobres y condenados de la tierra las entienden.

Recorrer un país con el cuerpo destrozado y venir a darse un milagro: el alma de todo un pueblo que es quien ordena y uno oyendo su mandos, sus razones y clamores. Ha llegado a trascender uno por obra y gracia del soportarse y el echarse a rodar con el simple tráfago de las ansiedades y penas acumuladas de siglos. Abrazado a mi pueblo amado, acabé disuelto en él.

Mis huesos, mis nervios, mi corazón, no eran parte de un cuerpo sino de un destino y de una marcha que estalló en las oscuridades de los tiempos sin nombre: la voluntad inoculada de generaciones torturadas y perseguidas que se hicieron mi espíritu y mi sangre. ¿Qué podía ser uno llevado por la marea incesante de un sentimiento de amor encantado del que fui apenas un minúsculo fragmento?

Ya no soy yo el que habla sino el que transmite lo que se le dicta desde el compendio conflictivo de todos nuestros dolores y tormentos. No sé de dónde brotó siempre esta voz fuerte, apasionada, desbocada. Con estas cargas que destrozan pero nos elevan, que oprimen y escuecen, pero nos dan fuerza. La voluntad de una especie soberana que se hizo un pueblo. Que se adueñó de cuanto uno posee: con sus sueños de grandezas y de temores, de peligros y bendiciones.

Qué importa si nadie supo de mis dolores, cuando sonría, amando, aunque vibrara de pasión con los cantos de mi pueblo.

Con tantas muertes sobrellevadas.

Ninguna realidad ha estado jamás fuera de mí. Me han dictado la norma de esta lucha contra todas las tormentas. No es que me vayan a asesinar: se trata de otro ciclo más, y sé que me suplican que no muera, que uno acaba siendo el más paciente de los impacientes, que tiene que traspasar las armas para otros continúen en la batalla. Uno al fin al cabo acaba siendo parte de las causas del eterno retorno de las cosas.

Y acaba uno por no temer vivir para siempre.

Disuelto con este espíritu agitado en la extensión ingrávida y profunda de mi querida tierra. Alguien que me moldeó, alguien que hizo de mi vida una batalla interminable para repetir una y otra vez la palabra porfiada del que se ha vencido a sí mismo, porque en verdad no he nacido para morir, sino para cerrar los ojos y escuchar el curso de los siglos eternos en los que estaré una y otra vez volviendo como anunciador de otro ciclo.

Alguien nos empujó a esta dimensión de vuelos venturosos para poder construir este mundo en el seno del universo. Una lucha con el pensamiento en las batallas perfectas que nos han dictado. La vieja canción de los juegos de fantasía que nos iluminaban en la niñez. Uno, que anduvo en esta lucha a brazo partido para liberarse de lo que se llama la persona para al final pude consagrarse a su pueblo. La “persona” que es una simple propiedad del ser del que hay que liberarse. La persona que es una máscara. Esa ha sido toda mi verdadera encarnizada lucha. Por eso pude levantarme contra todos los prejuicios de todas las tiranías internas. Combatiendo con fuerzas desiguales. Y así y todo pudimos salir victorioso frente al oleaje monstruoso de los tiempos y de los imperios.

Sin nada de que quejarnos ni de que arrepentirnos: !Oh, corazón impetuoso y de largo aliento, espíritu perseverante, todo a ti te lo debemos!
Ahí esta el querido libro que he cargado conmigo entre las espinas y las derrotas. Ya no hay muerte posible, porque si las flores se marchitan por qué hemos de quejarnos de este simple tránsito.

Amado pueblo, nunca te quejes de nada. Síguete a ti mismo, que ya conoces los mandatos inscritos en tus corazones. Lloraremos juntos, pero mira al frente todos los verdes prados y grandiosos horizontes, este brillante e inefable cielo, el mismo de Sucre y de Bolívar.

PADRES ETERNOS.

“El FMLN fue el ejército guerrillero mejor organizado del siglo XX”



Entrevista a Héctor Ibarra, historiador y ex guerrillero internacionalista en El Salvador

Enric Llopis
Rebelión


La memoria histórica es mucho más vívida cuando la narran sus protagonistas. Como en el caso de Héctor Ibarra (“Genaro”), internacionalista mexicano que combatió desde 1982, y durante una década, en el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) durante la guerra civil en El Salvador (1981-1991). Pasados los años, y ya con el FMLN en el gobierno, este ex guerrillero trabaja como historiador e investiga para recuperar la memoria del sector popular. Sobre todo, la aportación de los militantes internacionalistas. Asegura que, para muchos especialistas, “el FMLN llegó a ser el ejército guerrillero mejor constituido y estructurado del siglo XX”. Ibarra estuvo recientemente en Valencia, invitado por el Centro de Solidaridad con América Latina y África (CEDSALA) y Amanecer Solidario (ASOL).

¿Por qué te enrolaste en la guerrilla del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) durante la guerra civil que sacudió El Salvador?


Pertenezco a la generación del 68 y llevaba en mi país, México, más de una década de activismo revolucionario. Desde los 13 años. Mi opción política fue la vía insurreccional de masas. En la primera mitad de los 70 participé en el movimiento estudiantil; en la segunda mitad de la década me inicié como activista sindical, y fui dirigente minero en Nacozari y de los telefonistas en Hermosillo Sonora. Formé parte también de los Comités de Solidaridad con Nicaragua, primero, y después con El Salvador. Unos compañeros que provenían de la lucha armada buscaban entonces a gente con conocimientos de comunicación y experiencia en el mundo de la solidaridad. Así es como me incorporo, en calidad de internacionalista, a la guerrilla salvadoreña.

¿Qué tareas desempeñaste desde tu llegada al país?

Participé como técnico en “Radio Venceremos” durante dos años. Además, desempeñé la función de responsable político en la escuela militar revolucionaria y diversas tareas en el Frente Nororiental Francisco Sánchez. Obtuve el grado de Mayor en la Tercera Región Militar del FMLN. Te destacaría asimismo mi participación en la importante ofensiva de 1989, que abrió el camino a las negociaciones con el gobierno que se produjeron dos años después. Al final del proceso, tuve un desencuentro con la dirección del FMLN por su giro socialdemócrata. Algo que yo veía como un síntoma de derechización.

El conflicto armado en El Salvador se saldó con 75.000 muertos y desaparecidos, y más de dos millones de desplazados. ¿Por qué se desencadenó la guerra?

El conflicto era inevitable. A finales de los 70 todo apuntaba a que el país estallaría. Coexistían una crisis política, un modelo económico anacrónico (El Salvador era como un gran enclave cafetalero) y una situación revolucionaria derivada del descontento popular. Gobierna a finales de los 70 el general Carlos Humberto Romero, y la élite se va reduciendo a un núcleo oligárquico cada vez más reaccionario. Por el otro lado, un sector de la burguesía nacional (encabezado por Enrique Álvarez Córdova) se decanta por el sector popular; un sector constitucionalista de las fuerzas armadas que opta por las reformas. Y, por supuesto, el movimiento obrero, de estudiantes y campesinos, la teología de la liberación y las organizaciones de tugurios (zonas muy pobres). Como te apuntaba, a finales de los 70 la situación se radicaliza.

¿En qué contexto se produce el conflicto?

En primer lugar, destacaría los crímenes perpetrados por el terrorismo de estado. Algunos años antes se producen grandes masacres, como la de “Tres Calles” y “La Cayetana”, de la que son víctimas los campesinos. También sucede la del “30 de julio” contra los estudiantes. Cabe añadir, asimismo, el ejemplo de la revolución sandinista de 1978, que actúa como fuente de inspiración para el sector popular. Se respira un ambiente de insurrección en el país.

¿Cuándo arranca el periodo insurreccional?


En 1979, con el golpe de estado del sector reformista frente al general Carlos Humberto Romero, que finalmente no triunfa. El ejército responde, entre 1980 y 1982, con masacres y desapariciones en el campo. Se inicia la contrarrevolución. Y los planes de contrainsurgencia apoyados por Estados Unidos. La guerra frente a la contrarrevolución comienza el 10 de enero de 1981 y finaliza el 31 de enero de 1991. ¿Qué hubo a fin de cuentas? Una guerra civil entre un ejército oficial y un pueblo en armas formado por obreros y campesinos.

¿Qué rol desempeña Estados Unidos en el conflicto?

Reagan accede al poder en el año 1981. Es quien inicia la escalada intervencionista al tiempo que triplica la ayuda al gobierno, formado por los generales de derecha y la democracia cristiana. También comienzan a llegar más asesores militares y barcos de guerra en el golfo de Fonseca. Pero hay una cuestión esencial. El diseño y financiación de los planes de contrainsurgencia (“Tierra arrasada” y “Yunque y martillo”) así como de las masacres es de los Estados Unidos. Esto en una primera etapa.

¿Y después?

A partir de 1984 se pasa a la llamada guerra “de baja intensidad”. Aumenta el nivel de intervención económica y el suministro de dólares al gobierno salvadoreño por parte de Estados Unidos. También se envía material logístico, armas, flotas aéreas de aviones y helicópteros, así como pequeñas unidades especiales y batallones de contrainsurgencia. Es una ayuda, digamos, más sofisticada que en la etapa anterior, con una mayor componente de inteligencia y créditos. Pero resulta decisiva, porque contribuye a prolongar una guerra que, de otra manera, hubiera ganado el FMLN en 1984.

Investigas todos estos hechos como historiador. ¿En qué aspectos te centras y qué metodología utilizas?

Trabajo en la memoria histórica de El Salvador, en general, y también en el Grupo Promotor de la Memoria Histórica sobre los Internacionalistas. En la guerra civil vino gente a luchar de México, Chile, Argentina, Bélgica, Francia, el País Vasco, entre otros países. En el grupo abordamos sobre todo la historia oral con testimonios de internacionalistas y con las biografías de los caídos en el frente. Porque en general la “historia de bronce” se centra en las grandes fechas, batallas y personajes. Nosotros, por el contrario, tratamos de rescatar los sujetos colectivos, que forman el sustrato de toda revolución. En los 70, el movimiento urbano popular (obreros y estudiantes). Y en los 80, los campesinos, que son el componente esencial del FMLN.

Por otra parte, ¿Qué similitudes y diferencias observas respecto a otros procesos revolucionarios que sucedieron en América Central en el mismo periodo?

En Nicaragua tuvo lugar durante dos años (1978-80) un proceso insurreccional que concluyó con la victoria del Frente Sandinista. En Guatemala pienso que los compañeros nunca se integraron plenamente –quiero decir, con una determinación total- en los grupos armados guerrilleros. Allí los militares implementaron una política de genocidio, que se cebó particularmente con el pueblo maya. Hay especialistas que consideran que, en El Salvador, se constituyó el ejército guerrillero mejor estructurado del siglo XX, el FMLN. Con unidades regulares formadas por más de 50 hombres, tropas especiales, francotiradores, zapadores y, en definitiva, un ejército nutrido y bien organizado, al que apoyó masivamente la población campesina.

En 1992 se suscribieron los Acuerdos de Paz en El Salvador entre gobierno y guerrilla. ¿Qué balance haces de una década de conflicto armado? ¿Y de los acuerdos de paz?

El balance de la guerra civil fue lo que se definió como un “empate militar”. Por tanto, se tuvo que llegar a un acuerdo entre ambas partes. Con los Acuerdos de Paz se implementaron algunas reformas estructurales de carácter político, que permitieron, por ejemplo, que la oposición (el FMLN o el Frente Democrático Revolucionario) se integraran en la democracia representativa. Además, se depuró el aparato judicial de la dictadura y se implementó una reforma policial y militar. Por otra parte, las reformas de carácter socioeconómico no se concretaron y tuvieron poco alcance. Se hizo poco por los sectores excluidos y hubo un reparto de tierras, pero de poco calado.

Llegada la democracia, ¿Cómo evalúas los gobiernos del FMLN?


Antes que el FMLN accediera al poder en 2009, y es muy importante tenerlo en cuenta, hubo cuatro administraciones de la derecha. Los gobiernos de ARENA adelgazaron y saquearon el estado, vendieron casi todas las empresas públicas de sectores como la energía, banca o servicios. También se iniciaron los procesos de privatización de la salud y la educación. ARENA le dejó al FMLN un estado sin fondos y con una deuda descomunal, que ellos mismos generaron. En ese contexto, los gobiernos de Funes-FMLN han impulsado proyectos de mejora en el campo educativo. Pienso, por ejemplo, en la entrega de vasos de leche, zapatos e instrumental para los colegiales. Respecto a la cuestión agraria, se ha concedido su título de propiedad a 30.000 campesinos. Se promovió también la iniciativa “Ciudad Mujer” en todas las cabeceras de departamento, que incluye aspectos como violencia familiar, empleo e igualdad de oportunidades.

¿Qué problemas afronta actualmente, a grandes rasgos, el gobierno de Funes-FMLN?


Por un lado, vivimos una situación económica deplorable. Pero también existe un problema muy serio con la violencia. El año pasado hubo una media de 14 asesinatos diarios. El Salvador, de hecho, es el segundo país más violento del mundo. Sin embargo, se ha dado una mejora en este sentido. La media de crímenes ha descendido a cuatro diarios. Esta evolución positiva es resultado de la obra de Funes con el apoyo de la Iglesia.

¿En qué estado de salud se halla el movimiento social en El Salvador para actuar en esta coyuntura?

Las organizaciones de mujeres, indígenas, campesinos y estudiantes desarrollan su trabajo, pero en general tienen poca fuerza. Los movimientos sociales están escasamente coordinados y poco articulados. A mediados de 2000 se impulsó la “Concertación Social” frente a cuestiones como el Tratado de Libre Comercio, pero tampoco cuajó. Pero la cuestión viene de lejos. El movimiento social que existía en la década de los 70 fue desmantelado por la represión y durante la guerra civil.

Por último, ¿Por qué se sabe poco de El Salvador en los países del Norte? ¿Consideras que el país constituye un “agujero negro” informativo?


Pienso que esto depende de las coyunturas históricas. Durante la guerra civil, El Salvador figuraba en la primera plana de los periódicos y en todos los informativos de televisión. Pero hoy, por el contrario, ya no se incluye en el orden del día. Algo parecido ocurrió con la información sobre los zapatistas, que entre 1994 y 2000 aparecían en los medios pero ahora los han “invisibilizado”. No hemos de olvidar que los medios están controlados por los grandes grupos de poder económico. En el caso de El Salvador y en general de Centroamérica, se habla mucho de violencia. Pero existe la de “cuello blanco”, no sólo la de los pobres. No se explica en los medios los grandes intereses económicos que hay detrás del crimen organizado, los carteles y las bandas de narcotraficantes.

sábado, 23 de marzo de 2013

¿Quién es Nicolás Maduro?


Nicolás Maduro, el conductor

Luis Hernández Navarro
Nicolás Maduro es un robusto grandulón de 1.90 metros de alto, y negro y tupido bigote, que condujo en Caracas un metrobús durante más de siete años, fue canciller otros seis y ahora es candidato a la primera magistratura y presidente encargado de Venezuela. Forma parte de la nueva generación de mandatarios latinoamericanos que, como el obrero metalúrgico Luiz Inácio Lula da Silva o el sindicalista cocalero Evo Morales, incursionaron en la política desde las trincheras de las luchas sociales de oposición.

Maduro es un revolucionario socialista que modificó su formación ortodoxa original para sumarse al heterodoxo huracán de la revolución bolivariana. Es un hombre de izquierda que llegó al poder sin abandonar sus principios. Un colaborador fiel de Hugo Chávez que se ha hecho a sí mismo, y que hoy está al volante de uno de los procesos de transformación más profundos de Latinoamérica.

La política le viene en la sangre, la respiró desde sus primeros días. Nació en 1962 en la ciudad de Caracas, en el seno de una familia muy comprometida con la acción colectiva pública. Su papá fue fundador del partido socialdemócrata Acción Democrática (AD) y organizador de una fracasada huelga petrolera contra la dictadura en 1952, que lo obligó a huir y esconderse.

En 1967 Maduro asistió con sus padres a los mítines del Movimiento Electoral del Pueblo, escisión de izquierda de AD, y un año más tarde a los masivos y populares actos de apoyo a la candidatura de Luis Beltrán Prieto Figueroa. En esa campaña Maduro conoció el mundo de la pobreza, de las casas de cartón. Y, por primera vez, habló en público, cuando su padre lo puso sobre el techo de un automóvil con un micrófono.

No obstante la influencia paterna, desde muy pequeño tuvo opiniones políticas propias. En cuarto año de primaria defendió la revolución cubana de las críticas de las monjas que enseñaban en su escuela. Como sanción fue expulsado del salón de clases durante tres días y condenado a purgar su castigo en la biblioteca, en realidad un premio para un muchacho inquieto que devoraba cuanto libro tuviera enfrente.

Lejos de curarse con el paso del tiempo, su precocidad política aumentó. De 12 años de edad y siendo estudiante del Liceo, comenzó a militar a escondidas de sus padres en el movimiento Ruptura, estructura abierta del proyecto revolucionario de Douglas Bravo. La efervescencia juvenil era el signo de la época. A partir de entonces participó ininterrumpidamente en luchas barriales, en la formación de cineclubes, en movimientos sindicales y en conspiraciones populares armadas.

Bajista del grupo de rock Enigma, vio cómo muchos jóvenes de su generación en los barrios se engancharon en el mundo del dinero fácil, de la cultura de las drogas, se volvieron adictos y fueron asesinados en las guerras de bandas. La experiencia lo marcó de por vida.

Nicolás Maduro, al igual que Hugo Chávez, es un gran jugador de beisbol –tercera base–; sin embargo, a diferencia del comandante, que era pésimo bailarín, se defiende razonablemente bien a la hora de bailar salsa.

La participación en movimientos populares fue su universidad. Como muchos otros integrantes de su generación, su formación intelectual está directamente asociada a su involucramiento en la lucha revolucionaria y de masas. Estudió a los clásicos del marxismo y analizó e interpretó la realidad venezolana a la luz de sus enseñanzas. Dotado de una extraordinaria capacidad de aprendizaje, ha sido simultáneamente autodidacta y dirigente instruido por años de participación política organizada. Hasta el triunfo del chavismo sufrió regularmente persecución policiaca, y vivió, literalmente, a salto de mata.

Participó en la Organización de Revolucionarios y en su expresión abierta, la Liga Socialista, agrupación revolucionaria marxista, nacida de un desprendimiento del Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Su fundador, Jorge Rodríguez, fue asesinado por los servicios de inteligencia en 1976. Maduro se destacó allí como brillante organizador y agitador político de masas.

En 1991 entró a trabajar en el Metro de Caracas. Echa­do para adelante, afable, comprometido con los intereses de los trabajadores, carismático, fue elegido por sus compañeros como su representante gremial. Su vocación por un sindicalismo democrático y de clase provocó que con frecuencia fuera sancionado por la empresa. Del caracazo de 1989 conserva en la memoria el desgarrador sonido de los lamentos permanentes de los pobres en las calles, a quienes les mataron a sus parientes.

Maduro conoció a Hugo Chávez como la mayoría de los venezolanos: lo vio en televisión cuando éste asumió su responsabilidad en el levantamiento militar de 1992. Más de un año después, el 16 de diciembre de 1993, lo conoció personalmente en la cárcel, junto a un grupo de trabajadores. El teniente coronel le dio el nombre clandestino de Verde y lo responsabilizó de diversas tareas conspirativas. Cuando Chávez salió libre, en 1994, Maduro se volcó de tiempo completo a la organización del movimiento.

El hoy presidente encargado fue parte de la Asamblea Nacional Constituyente de 1999 que redactó la nueva Constitución. Un año después fue electo diputado a la Asamblea Nacional. En enero de 2006 fue nombrado presidente del Poder Legislativo y pocos meses después renunció para ser ministro de Relaciones de Exteriores. Como canciller fue actor central en la apuesta por construir un mundo multipolar, impulsar la integración latinoamericana y construir la paz. De allí pasó a ser vicepresidente y, desde hace unos días, presidente encargado.

Maduro está casado con la abogada Cilia Flores, nueve años mayor que él. Figura relevante del chavismo, ella ha sido, por méritos propios, presidenta de la Asamblea Nacional, vicepresidenta del PSUV y procuradora de la República. Tiene un solo hijo, el flautista Nicolás Ernesto, y un nieto.

Escogido por Hugo Chávez como su heredero político, Nicolás Maduro enfrentará el próximo 14 de abril la prueba de las urnas. De salir victorioso, tendrá el reto de ser el nuevo conductor de la revolución bolivariana, resolver problemas como el de la inseguridad pública y la corrupción, y continuar el legado del comandante, radicalizándolo al tiempo que lo innova.


https://twitter.com/NicolasMaduro

Monseñor Romero: un hombre “fuera de serie”

Entrevista con Gaspar Romero, hermano menor de Monseñor Óscar Arnulfo Romero.


Por Miriam García - ContraPunto

SAN SALVADOR-Gaspar Romero es uno de los hermanos más jóvenes de la familia Romero-Galdámez. Vive en una colonia tranquila de Antiguo Cuscatlán. Allí, en una amplia casa, Gaspar no está sólo. Junto a él vive el recuerdo de uno de los salvadoreños más universales, Monseñor Óscar Arnulfo Romero Galdámez, su hermano mayor.

El recuerdo que Gaspar tiene de su hermano no es el mismo que comparten muchos salvadoreños. Para él, fue más que el sacerdote ejemplar que llevó su vocación hasta las mayores consecuencias. Gaspar lo recuerda como su hermano más cercano, alguien sumamente generoso y, sobre todo, como un hombre “fuera de serie”.

Cada año que se acerca la conmemoración del martirio de Monseñor Romero, Gaspar comenta que su agenda se llena. Lo llaman para conferencias, para participar en Charlas. Ha estado en escuelas, en cine foros nacionales y la sed de conocer acerca de la vida de su hermano ha hecho que haya sido convocado, inclusive, por la reina Isabel II de Inglaterra.

Esta anécdota que comenta sucedió cuando él se enteró por un periódico que en la abadía de Westminster, en Inglaterra, colocaron una imagen de Monseñor Romero. Ante el hecho, se alegró mucho, y escribió a la abadía agradeciendo el gesto, como hermano de Monseñor. El resultado fue que la misma reina le invitó a presentarse a la ceremonia de inauguración de la imagen, en el año 2005. Toda una experiencia.

Pero, lejos de cualquier vanidad, Gaspar está sinceramente agradecido con Dios por ser el hermano de Monseñor Romero. Aunque 12 años lo separaban en vida de la edad de su hermano (cuando Gaspar cumplía su primer año, su hermano ingresó al seminario), con el tiempo se hicieron más cercanos. De hecho, comenta que Óscar le dijo, cuando las calumnias y las amenazas arreciaron sobre él, que sería el primero en enterarse de su muerte. Y así fue.

“El presidente me llamó y me dijo ‘a su hermano lo han herido’ y yo salí corriendo para el hospital. Cuando llegué había muy poca gente, y fui el primero en verlo, pero ya estaba muerto” comenta, recordando momentos del fatídico lunes 24 de marzo de 1980, cuando Monseñor Romero fue abatido por un disparo, mientras celebraba misa en la capilla del hospital Divina Providencia.

“La bala –continúa comentando Gaspar– entró por aquí –y se toca la parte izquierda del abdomen, debajo de los pulmones– y salió por acá –señalando el derecho, cerca del centro del pecho”.

Actualmente, la figura de Monseñor Romero es interpretada desde una gran cantidad de puntos de vista. Una de las “distorsiones” que esta figura tiene es la de la politización. Hay quienes creen que Monseñor Romero es una figura que representaba un sector político, a lo que Gaspar responde con un rotundo “No”.

“Él no era político. No era ni de la izquierda, ni de la derecha y su preferencia eran los pobres”. Lo recuerda como alguien que intercedía, en los convulsos años finales de la década de los 70; que intervenía por la vida de los capturados por ambos bandos. Muchas veces conseguía devolver a las familias a los capturados, y otra no.

En medio de reconocimientos dados a su hermano, algunos “post-mortem” (pinturas donde se ve a Monseñor Romero sonriendo, junto al pueblo, y afiches de conmemoraciones pasadas) Gaspar saca poco a poco las mejores anécdotas de la generosidad de su hermano, que no tenía límites.

Comenta que los obsequios que le hacían llegar, muchas veces personas de posiciones acomodadas, los pasaba a los más necesitados: zapatos nuevos para el jardinero, una enorme refrigeradora para un hogar de ancianos, y un rancho en el lago de “Apulo” que él (Monseñor) pensaba compartir con seminaristas y miembros de comunidades. Al final esta fue la razón por la que no le prestaron la casa de veraneo a Monseñor, comenta su hermano entre risas.

“Lo que nosotros queremos es que se sepa la verdad. Quién fue, cómo fue. Que no le agreguen ni le quiten”, comenta al respecto del recuerdo de Monseñor. Gaspar tiene bien presente el asesinato de su hermano, que actualmente es un crimen más que se ha quedado impune, a merced de la ley de Amnistía, que no ha permitido que la justicia salvadoreña resuelva graves crímenes contra los derechos humanos.

A 33 años del asesinato de Monseñor Romero, todavía no hay castigos penales para los responsables materiales e intelectuales. La Comisión de la Verdad, formada luego de los Acuerdos de Paz, firmados en 1992, con lo que se dió fin a la guerra civil de El Salvador; investigó el caso Romero y lanzó los nombres de los responsables, entre los que figura el político Roberto D’Aubuisson, fundador del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), quien, sin embargo, negó hasta su muerte su participación en el hecho.

En medio de esto, Gaspar reflexiona sobre el trabajo de su hermano, y sabe que aún falta para que El Salvador sea el país unido por el que intercedía su hermano. Confía en que los procesos de su canonización serán pronto, pero todo con una humildad profunda.

Su teléfono suena, repentinamente. “Siempre estoy ocupado para esta época” comenta, disculpándose por el teléfono, que irrumpe cuando la entrevista ha terminado. Es un sacerdote que le invita a una charla en una escuela; otro día, anuncian su presencia en un cine foro. “Si pasáramos hablando de él (Monseñor) nos tardaríamos más de un día” dice, sonriente.

Para este sencillo hombre, no hubo mayor bendición para El Salvador que Monseñor Romero, ni mayor felicidad que haber sido su hermano.
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


DONALD TRUMP, EL GORBACHOV DE NORTEAMÉRICA: ASÍ SE FRACTURA EL IMPERIO DESDE DENTRO

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