Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
miércoles, 10 de abril de 2013
Sánchez Cerén se distancia del discurso de su partido contra Sala de lo Constitucional
La jefa de diputados del FMLN decía el lunes en un artículo de opinión que hay un grupo de aduladores de la Sala de lo Constitucional que pretenden que el FMLN caiga en la trampa de aplaudir "las benditas resoluciones" de esa instancia. Este martes, el candidato presidencial efemelenista calificó a la misma Sala como "una defensora de la Constitución que se ha ganado el respaldo de muchos sectores".
Sergio Arauz
elfaro.net
El candidato presidencial del FMLN, Salvador Sánchez Cerén, rompió este martes con la retórica de su partido al referirse a la Sala de lo Constitucional como una institución defensora de la carta magna y que, debido a su trabajo, ha sabido ganarse el respeto de amplios sectores de la sociedad. De paso, Sánchez Cerén dijo que la Asamblea Legislativa debe acatar la sentencia que dispone una nueva elección de los magistrados de la Corte de Cuentas, algo que su partido ha estado regateando desde el primer fallo en ese sentido emitido en enero pasado.
Sánchez Cerén, vicepresidente de la República, compareció ante los periodistas junto al candidato a vicepresidente, el alcalde tecleño Óscar Ortiz, en la casa de campaña que estuvieron estrenando en la colonia Escalón.
El candidato presidencial respondió dos preguntas con respecto al trabajo de la Sala, que ha estado bajo fuego y presión legislativa desde una sentencia de julio de 2010 en la que los magistrados quitaron a las cúpulas partidarias el poder de determinar quiénes se convierten en diputados y quiénes quedan fuera, más allá de la voluntad del electorado. La primera pregunta fue sobre una solicitud de amparo en contra de la Asamblea Legislativa por dos contenidos de la Ley de Medicamentos, y la segunda aludió a la sentencia que anuló por segunda vez en dos meses el nombramiento de los magistrados de la Corte de Cuentas.
En la demanda de amparo, el solicitante pide anular la prohibición de contratar y subcontratar médicos en las farmacias y la atribución de las autoridades de multar a quienes lo hagan. También pide que la Dirección de Medicamentos deje de exigir que cesen las consultas médicas en las sucursales de las farmacias del demandante. La Sala admitió la solicitud, y eso fue el motivo de la pregunta del periodista.
“¿Qué mensaje le manda a la Sala de lo Constitucional?”, preguntó el reportero. Sánchez Cerén, un excomandante guerrillero, respondió: “Yo creo que la Sala de lo Constitucional es defensora de la Constitución, creo que en ese sentido ha logrado respaldo y opiniones favorables en muchos sectores, porque es defensora de la Constitución”, dijo, mientras a un costado suyo se encontraba el diputado Roberto Lorenzana, vocero efemelenista, que en los últimos dos años se ha convertido uno de los principales detractores públicos de los magistrados constitucionalistas. Luego, el candidato presidencial emitió un par de comentarios en defensa de la utilidad de la Ley de Medicamentos. “Es obligación de la Sala garantizar preceptos constitucionales. Todos pueden presentar denuncias y demandas. Ellos admitieron una demanda”, concluyó, sin entrar en discurso de descalificación.
El hecho de que Sánchez Cerén llamara a la Sala "defensora de la Constitución" choca con el discurso que el FMLN y otros partidos han venido manejando en un intento de descalificar a los magistrados, a tal punto que en varias ocasiones han hecho explícita la posibilidad de destituciones.
Con respecto al mismo tema, la Ley de Medicamentos y la admisión del recurso de parte de la Sala, Lorenzana dijo apenas el 3 de abril pasado en una entrevista radial que la decisión de los magistrados de decidir que estudiarán la petición de amparo es populista: “Desgraciadamente la Sala de lo Constitucional una vez más se pronuncia de esta manera de manera populista, porque es muy bonito que la gente diga, me dan la consulta gratis, pero le están haciendo un gran daño al pueblo porque están comercializando la salud.”
Un día antes de esta declaración, el 8 de abril, la jefa de los diputados efemelenistas, Norma Guevara, publicó una columna de opinión con claras descalificaciones hacia la Sala de lo Constitucional. La dirigente del partido en su columna en el diario CoLatino llama aduladores a quienes han expresado su opinión de que en materia de control constitucional las decisiones de la Sala son vinculantes. “Para el coro de aduladores de la Sala, estas benditas resoluciones constituyen una carnada que el FMLN debe morder, retorcerse y ser pescado a la vista y aplauso de una barra del estadio. ¡Qué pobre visión!”, dice en su texto.
El FMLN ha venido subiendo el tono de sus ataques y amenazas contra la Sala desde junio de 2011, cuando fue Arena, su máximo adversario, el que impulsó un decreto para maniatar a la Sala. Arena luego se retractó y entonces el FMLN se convirtió en el principal defensor del decreto 743, que eventualmente quedó anulado. Los diputados efemelenistas, sin embargo, pasaron de decir que aquel decreto era un golpe a la democracia y un ataque a la independencia de poderes, a calificar a los magistrados como personas que sirven a la derecha y que creen que la Constitución les da poderes absolutos.
"Es terriblemente peligroso anular atribuciones para proclamar el poder absoluto de un grupo de cuatro magistrados que legislan, reforman la Constitución y violan procedimientos de funcionamiento con el aplauso del poder mediático y el coro de la ANEP", afirma Guevara en su columna del lunes.
En su segunda respuesta con respecto a la Sala de lo Constitucional, el candidato del FMLN matiza la forma en que la Asamblea interpreta una notificación firmada por cuatro magistrados que ya había declarado inconstitucional la elección de los magistrados de la Corte de Cuentas en una sentencia de enero. “El hecho es que esta resolución tiene que cumplirse”, respondió el candidato presidencial, algo que también rompe con el argumento de diputados no solo del FMLN, sino también de partidos como Gana, PDC y PCN, que creen que la Asamblea Legislativa puede determinar si algunas decisiones de otros órganos -como la Corte Suprema- son constitucionales o no. Si determinan que no lo son, pueden desoír alguna resolución de instancias del máximo tribunal como la Sala.
El dirigente efemelenista, que hace dos meses también corrigió a su partido cuando este pretendió quitarle poder a la Ley de Acceso a la Información, dio a entender que no es que la organización de izquierdas esté pretendiendo desacatar la sentencia, sino que está en debate de cómo obedecerla: “Lo que está discutiendo la Asamblea es cómo esa resolución se ejecuta sobre la base de lo que establece la carta”, dijo, en referencia a la notificación escrita de la Sala a la Asamblea, en la que aclara que en la segunda elección de magistrados ocurrida la última semana de marzo, los diputados no cumplieron con la sentencia emitida en enero.
Cuando la Sala emitió su primera sentencia de anulación de la elección de los magistrados de la Corte de Cuentas, el presidente de la República, Mauricio Funes, también puso presión sobre los magistrados, al acusarlos de estar propiciando una crisis institucional porque, según él, la resolución iba a provocar acefalía en el organismo contralor del bueno uso de los fondos públicos.
Los magistrados, previendo el riesgo de acefalía, dieron a la Asamblea 60 días para hacer una nueva elección, aunque los diputados sobrepasaron el plazo para hacer el segundo nombramiento que también fue anulado.
martes, 9 de abril de 2013
The Panama Deception (Video)
El documental de Trent expone cómo el gobierno norteamericano y los medios masivos de comunicación suprimieron información sobre este desastre de política internacional, e incluye pietaje nunca visto sobre la invasión y sus consecuencias; también entrevistas con proponentes de la acción bélica como el General Maxwell Thurman, el entonces presidente de Panamá Guillermo Endara y el portavoz del pentágono Pete Williams, así como versiones del lado contrario, entre ellas el representante Charles Rancel, las activistas Olga Mejia e Isabel Corro y el ex diplomático Humberto Brown.
La izquierda y las viejas nuevas guerras
Javier Couso
En la izquierda nuestra hay cuestiones que permiten separar el grano de la paja en lo que a las actitudes morales se refiere. Cuba tiene esa capacidad. Su Revolución y como nos relacionamos con ella hace caer muchas máscaras entre los que prefieren la actitud “progre” de lo políticamente correcto a la defensa del básico antiimperialismo.
Hoy, la mayor de las Antillas comparte con Venezuela y los países del ALBA esa función tamizadora. Afortunadamente cada día está menos sola y parece que va ganando la batalla contra la inquina del mayor Imperio global conocido.
Con las nuevas guerras pasa lo mismo, asistimos a la fragmentación de la izquierda mundial con gravísimas diferencias. Una parte de la gente de izquierda, mucha buena gente, ha sucumbido al aplauso de las operaciones de cambio de gobierno desarrolladas por actores imperiales y neocoloniales utilizando y parasitando las legítimas aspiraciones de pueblos enteros.
Como se demostró en la agresión que destruyó la República Federal de Yugoslavia, no se pueden avalar intervenciones brutales que se enmascaran en la supuesta defensa de los Derechos Humanos por parte de los que no los cumplen jamás y cuyos pretextos, no pocas veces, son fabricados en operaciones de bandera falsa.
Apoyar aunque sea tácitamente el llamado “deber de injerencia” es no darse cuenta de que se está ayudando a romper la arquitectura básica emanada de los procesos descolonizadores, esa que dio carta de naturaleza al derecho de no intervención en los asuntos internos de los estados soberanos.
Hace 10 años estaba claro, la izquierda al unísono y un importante número de la población mundial nos manifestamos contra la agresión a Irak. No, no defendíamos a Sadam, el antiguo títere que se usó como ariete contra Irán, ese que hacía escala en Arabia Saudí para bombardear, ese que utilizaba la tortura y la persecución,… NO, ninguno lo defendíamos.
Estábamos contra el desmantelamiento de lo que quedaba de ese estado laico nacido del panarabismo socialista que se alzó contra el colonialismo en toda la región. Nos manifestábamos contra la destrucción de la sanidad pública, contra la privatización de la industria del petroleo, contra los bombardeos que sabíamos serían la puntilla de un embargo que había matado a cientos de miles de niñas y niños iraquís.
Por eso no entiendo la comprensión de parte de la izquierda ante el uso de las milicias integristas de la versión más reaccionaria del islam, el de las satrapías saudís y qatarís. A pesar de Gadafi, a pesar de Assad.
¿Dónde están ahora los que pedían una intervención en Libia? Los que espolearon y dieron pátina de moralidad a los bombardeos de antiguas potencias europeas con sueño de renovada grandeur, esos cínicos gobernantes occidentales que lanzaban a unos jóvenes contra otros como carne barata para el asador estratégico.
Ya no oígo hablar de Libia, ni de su desastre, ni de la vuelta al tribalismo, a la persecución, a los reinos de taifas en lo que antes era un estado laico, sí, gobernado como un cortijo, pero mejor que el caos de ahora donde siguen las torturas, las ejecuciones, los bombardeos con armas químicas, …
Es lo mismo que pasó en Irak tras la invasión. Yo lo vi con mis propios ojos, en 2004, en 2005 y en 2008. Vi una sociedad destruida, con dificultades en el acceso al agua potable, con cortes en la luz eléctrica, con mafias, con delincuencia, con trata de blancas, vi la vuelta de enfermedades erradicadas como el cólera. Escuché lo que me decían muchos iraquís: que los invasores habían hecho bueno a Sadam, que cualquier cosa era mejor que ese amenaza estadounidense, hoy cumplida, de hacer retroceder al país cientos de años.
En estos meses contemplo Siria con horror. Rastreo en las “informaciones” convertidas en propaganda. En nuestro lado, en nuestra prensa, esa que está de parte de los llamados rebeldes, que “informa” basándose en fuentes que están en Londres y que no son verificables. Del otro lado, busco a Sana, RT o TeleSur. Intento desgranar la realidad que se nos escapa en medio de tantas operaciones psicológicas que son propias de cualquier guerra.
Trato de ver los vídeos del denominado Ejército Libre Sirio y me espeluzno. Es su propio material y no dejo de ver a salafistas y a gentes del takfir. Los aspirantes al califato islámico, perfectos peones usados para desestabilizar. A veces veo también gente que parece estar luchando de buena fe, pero son los menos y la verdad, no percibo que tengan el peso protagónico.
También veo vídeos del Ejército Árabe Sirio, imágenes que se me hurtan en la inmensa mayoría de los informativos. Veo las miserias bélicas, pero también soldados de extracción popular combatiendo calle a calle y como son recibidos por miles en barrios de diferentes ciudades. Y otra vez me digo, no es tan fácil.
Lo que me sorprende es la inopia de algunos que parecen no ver la mano negra del Golfo, de Turquía, de Francia,… en su batalla contra Irán y contra la resistencia libanesa o en la pretensión de cortar la salida al mar Mediterráneo de Rusia. Todo, intereses geopolíticos que sustituyeron hace tiempo cualquier aspiración popular.
Y tiemblo, no por Assad, no por su cortijo de mierda, sino por el estado árabe laico donde conviven distintas etnias y religiones, mal que bien, pero conviven. Y me viene otra vez a la cabeza Irak, su desastre, la división confesional y sectaria de un tablero desmembrado y desestabilizado, como le gustaba al Imperio Británico, como le gusta a sus herederos.
Por eso, no contéis conmigo. No quiero formar parte de la coartada supuestamente humanitaria de las grandes potencias para decidir quien es el malvado de turno, ni ser parte de esa izquierda que tolera las nuevas formas de intervención del imperialismo, del viejo colonialismo de siempre.
lunes, 8 de abril de 2013
Decálogo de la Revolución
Pablo Mora
PRIMERO. El verdadero hombre, el verdadero pueblo, no miran de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber, de qué lado el devenir de la utopía, el sueño. Aprende a ver, a pulsar las grandes injusticias, los grandes ideales, a considerar las grandes patrañas o mentiras. Faro que traza porvenires, cada pueblo profundiza aceleradamente los conocimientos, la cultura general y la conciencia pública de puertas adentro y de cara al mundo, siendo su mayor aporte a la humanidad su propia Revolución, en defensa de los valores humanos para los seres más humildes en su justiciero afán de libertad.
SEGUNDO. Es posible soñar, el sueño forma parte de nuestra realidad, consecuencia legítima de la genuina utopía concreta, enarbolando, profundizando y perfeccionando el respeto y la comunicación con el pueblo de modo participativo, en la convicción de que la revolución social radica en la capacidad del hombre para transformarse a sí mismo, transformando su entorno. Sin cultura no hay libertad posible. La alfabetización ha de signar todo desarrollo cultural, haciendo que cultura y nación constituyan binomio indisoluble proyectado hacia la futuridad, vinculado con los sueños, con la dimensión humana de cada territorialidad, espiritualidad, en esperanza abierta hacia las conquistas e ideales.
TERCERO. La fuerza del pueblo es realmente invencible, y la fuerza del pueblo unido, por supuesto, indestructible. Los fusiles se toman y se cargan y se disparan cuando ello es necesario, cuando no queda otra salida, cuando morir o matar es la única alternativa que resta para reconquistar la dignidad. Pero la Revolución ha de hacerse para poder enterrar los fusiles de una vez y para siempre.
CUARTO. La Revolución es paz, y por eso cuesta tanto. La fuerza es el recurso definitivo que queda a los pueblos. Nunca un pueblo puede renunciar a la fuerza, pero la fuerza sólo se utiliza para luchar contra el que la ejerce en forma indiscriminada. Se puede iniciar obligadamente con el camino de la lucha armada, un camino muy triste, muy doloroso, cuando no se pueda hacer otra cosa. Pero si la aspiración del pueblo a su bienestar se puede lograr por medios pacíficos, eso es lo ideal y eso es por lo que hay que luchar.
QUINTO. Por la palabra comienza toda revolución, en la medida en que sólo se consigue evitar los equívocos e hipocresías cuando la palabra realmente dice lo que significa. La Revolución tiene como propósito que cada uno cuente con su palabra, piense con cabeza propia, enriqueciendo con sus ideas el patrimonio colectivo. Ser revolucionario es tener una postura revolucionaria en todos los órdenes, dedicar su vida a la causa de la revolución de los pueblos, a la plena redención de los pueblos oprimidos y explotados.
SEXTO. La justicia —pan del pueblo— casi siempre hambrea al hombre. Ante un pueblo con justicia, sobra el arma. Defender los derechos del pueblo pareciera subversión. Se empieza por la palabra. Al pie de ella, nace el pueblo. De nada sirven los dirigentes si no son respaldados, seguidos y empujados por esas miles de anónimas personas, mujeres y hombres, que conforman eso que llamamos “pueblo”. En aprieto, el pueblo apela a la pólvora. Despierta la conciencia, se encienden las pasiones, surge la tormenta que arrasa, renueva, restaura, limpia, purifica. Al precio de su sangre, insurge el pueblo en busca de palabra. Se rebela. Desaforado, corre tras el pan. La guerra, el último remedio, sólo medio; el fin, la paz.
SÉPTIMO. Perdida la palabra, al pueblo no le queda sino asirse a la pólvora para reencontrar el camino, que puede ser de mucha o poca sangre. Las revoluciones que empiezan por la palabra, a las veces concluyen con la pólvora de manos del pueblo, de los hombres. Tendremos que elegir entre empuñar los fusiles o las manceras de los arados. Frente a toda dificultad, confiar en las capacidades humanas para crear, sembrar y cultivar valores e ideas, apostar por la humanidad, compartir la hermosa convicción de que un mundo mejor es posible.
OCTAVO. Cada uno tiene su encuentro con la historia. Cada uno tiene su Moncada. Ante los reales dominios de la violencia, abramos camino entre los dioses y los lobos que asechan la esperanza. Cantémosle a los que luchan por un pedazo de pan. Salvémonos todos con las mismas manos y las mismas sombras. Saludemos al Sol, al Sol del Mundo que haremos. Compartamos fracasos, esperanzas, ternuras y arrecheras; soledad, naufragio y suerte. Confiemos en el pueblo y busquemos en él los nuevos marcos teóricos ajustados a las nuevas realidades. Antes o después, los pueblos siempre encuentran su camino. La revolución es una necesidad histórica, un hecho inevitable. De pueblo en pueblo, la revolución un día llegará. Podrá el día estar lejano, más signado; y ninguna reforma, ningún artificio, ninguna represión podrá evitar su adviento.
NOVENO. Luchemos por crear, paso a paso, un orden más justo, más libre, más pleno, que permita que cada cual, respetando a los otros, pueda expresar su propio credo, sus propias ideas, avanzando por cauces democráticos hasta donde sea posible. Las ideas pueden más que las armas por sofisticadas y poderosas que éstas sean. La paz consiste en el fomento de un orden nuevo mediante la acción solidaria de los hombres. La paz pasa a través de la revolución —la revolución integral—. Tiende a realizar una humanidad nueva. Es cuestión de crear la tierra nueva, asumiendo personal y comunitariamente el riesgo de la aventura humana. Sólo una tierra distinta hará menos increíble el cielo.
DÉCIMO. Definitivamente, grabar el sueño entre los árboles, desentrañar los secretos al asombro, tener mucha imaginación para ver la realidad, asumir absurdos, enigmas, laberintos y zozobras; perpetuar la gloria del mundo en un grano de maíz, mantener la espada en la trocha que corresponda abrir, compartir la luz al mismo tiempo que la noche oscura, encender lámparas en el túnel de la infamia enloquecida: empuñar las manceras del arado en el lugar apropiado, en el momento apropiado y en la circunstancia apropiada.
9 de abril
Juan Diego García
En febrero de 1948 el líder popular Jorge Eliecer Gaitán encabezó una multitudinaria manifestación que en completo silencio recorrió el centro de la capital y terminó con la lectura de la “Oración por la paz”, un llamado en el que se pedía al gobierno conservador de entonces poner fin a la guerra civil que desangraba al país y estaba orquestada directamente desde las instancias oficiales. Poco menos de dos meses después, el 9 de abril, un sicario le asesinó a tiros provocando un alzamiento popular en todo el país que la tradición llamaría desde entonces “El Bogotazo”. Carentes de dirección y de líderes el levantamiento fue sofocado sin que se sepa a ciencia cierta cuántos miles de hombres y mujeres humildes fueron acribillados por las fuerzas militares.
Las raíces históricas del actual conflicto armado en Colombia se pueden encontrar fácilmente en aquellos acontecimientos. Seguramente es más que una anécdota que luego del asesinato de Gaitán, en una pequeña localidad de la región andina un adolescente que ve a parte de su familia asesinada por las huestes oficiales y los paramilitares de entonces se ve impelido a buscar refugio en las montañas formando guerrillas campesinas para salvar su vida. Se llamaba Pedro Antonio Marín, nombre que luego cambiaría por el de un dirigente sindical comunista asesinado por la policía en Bogotá, Manuel Marulanda Vélez. El mismo se volvería luego militante comunista y pasaría a la historia del continente como uno de los líderes agrarios más destacados y al que todos conocemos con el sobrenombre de “Tirofijo”.
El próximo martes 9 de abril cientos de organizaciones populares desfilarán de nuevo por Bogotá y por muchas otras ciudades y aldeas del país en una nueva “Marcha por la paz” y con la misma exigencia de entonces: el fin de la guerra civil. Esta vez el mensaje no va dirigido a un gobierno de corte fascista como aquel entonces sino precisamente a uno que ha aceptado dialogar con los guerrilleros y se ha comprometido con el país a encontrar una salida negociada del conflicto.
La marcha será un apoyo decidido a los diálogos del gobierno y las FARC-EP, exigiéndoles que no se levanten de la mesa de conversaciones hasta no llegar a un acuerdo de paz. Se pide igualmente al gobierno que acepte una tregua y que se adelanten ya medidas de humanización del conflicto además de sumar al proceso a los demás grupos guerrilleros que aunque han manifestado públicamente su disposición al diálogo aún no han recibido noticia alguna del ejecutivo.
El momento es particularmente delicado pues al parecer en La Habana las autoridades y los insurgentes ya han concretado acuerdos sobre la cuestión agraria y se aprestan a finales de este mes a debatir el segundo punto de la agenda pactada, la reforma política. Contra estos avances la reacción de la extrema derecha ha sido especialmente dura y se teme que los intentos por sabotear estos diálogos se multipliquen. Si las cosas no marcharan razonablemente bien esta reacción casi histérica de los sectores más belicistas de la extrema derecha no se hubiese producido. Pero por eso mismo es necesario que no solo en Colombia sino en todo el mundo se produzcan manifestaciones de apoyo al proceso de paz y en concreto a la “Marcha por la paz” del próximo 9 de abril.
Nunca estuvo tan cerca una solución política al conflicto armado en Colombia. Por ello, todo gesto de apoyo será una muestra de solidaridad con las gentes de este país andino que soportan una guerra cuyo balance no puede ser más dramático: más muertos, ejecutados, desaparecidos y torturados que la suma de las víctimas de las dictaduras militares del sur del continente; millones de desplazados (primer o segundo país del mundo en desplazados según la ONU); millones de hectáreas de tierra arrebatadas violentamente por los terratenientes a los campesinos; miles de dirigentes sindicales, defensores de derechos humanos y activistas sociales asesinados por la fuerza pública o por grupos paramilitares; índices de pobreza que afectan a casi el 65% de la población y un 15% de gentes en la miseria total, todo ello en contraste con el grosero atesoramiento de riqueza en manos de unos pocos.
Una voz por la paz, multitudinaria y festiva recorrerá Bogotá y muchos lugares más de la geografía colombiana el próximo martes 9 de abril. Será una marea humana que con esta acción busca apoyar los diálogos de paz en Cuba y recuperar calles y plazas para las mayorías, sometidas durante tantos años al silencio.
Jorge Eliecer, el “indio” el “negro” como le llamaba la oligarquía de entonces a modo de insulto, estará en espíritu este martes en Bogotá junto con las mayorías populares que abogan por una salida civilizada del conflicto armado. La voz de Gaitán estará allí presente en la memoria de todos, con su lenguaje directo, su discurso comprometido, su palabra encendida y su consecuencia de llegar hasta el final en defensa de la dignidad de los de abajo y la paz para todos.
La última visita
La noche anterior había caído una tormenta furiosa, tal como corresponde al mes de agosto. Las calles se inundaron de agua y al final la llovizna duró toda la noche.
Dagoberto Gutiérrez
Con las precauciones necesarias, salí muy temprano de la casa y todo parecía normal, quieto y seguro. Este era el ambiente más peligroso, porque cuando todo parece inalterado, casi siempre se tienen sorpresas desagradables. Era el año 1980 y el asesinato y entierro de Monseñor Romero había tensionado todo. Sin embargo, la lucha clandestina mantenía su ritmo y cada contacto aseguraba la continuidad de una pelea inscrita ya en la guerra popular de veinte años.
Al medio día, y al nomás abrir la puerta, me la encontré sentada en una mecedora y esperándome. Era mi madre que me visitaba en mi casa clandestina de San Salvador. La vi más tranquila, más segura y más reposada que de costumbre. Su rostro reflejaba, sin embargo, una larga tensión, aunque su voz siempre sonaba muy organizada. Había aumentado de peso y como siempre tenía problemas en sus rodillas. Llevaba un vestido de medio luto, unos zapatos pachos, y de una cartera sacó una peineta para peinar su larga cabellera negra. Siempre se peinaba dejando un camino en medio. Esta parecía ser la forma más sencilla de peinarse y ella, al final, dejaba la peineta prendida en su cabello.
Así hizo ese medio día, y cuando empezó a peinarse tranquilamente, empezó a preguntarme por todo, por mi salud, por mi trabajo, por mi seguridad, por mis proyectos, por mi participación en la guerra, en fin, ella quería saber todo. Almorzamos y ella siguió preguntándome y yo respondiendo y también preguntando. Tenía más de tres años de no ver a mi madre y lo menos que quería era que, estando ella ahí, conmigo, ocurriera un hecho desagradable. Al fin y al cabo, ese era un año muy cargado, cuando mediante la sangre y el terror, los escuadrones de la muerte intentaban ahogar la rebelión. Yo había cortado toda relación con mi familia, todo vínculo era peligroso y todo podía conducir a un golpe indeseable, por eso me sorprendió encontrarla ahí, me encantó verla de nuevo, me emocionó escuchar su voz y sus palabras organizadas, y yo sabía que esa era una visita que al mismo tiempo que me producía alegría, no era factible que se repitiera. Tengo la impresión que ella también lo sabía y eso explicaba su tranquilidad, porque había una cierta satisfacción en la conversación.
Como en los viejos tiempos, cuando yo era un niño, me acarició la cabeza, como solía hacerlo ciertas tardes. Se puso los anteojos para verme mejor. Me pareció que quería escucharme, pero ella no sabía que era yo quien quería escucharla más a ella y mirarla para siempre y sentirme acariciado por ella, como cuando era un niño.
Almorzamos y platicamos, tomamos cerveza, hizo bromas y me contó de las cosas en Chalchuapa, de cómo la policía controlaba la casa todos los días, esperando que yo apareciera en algún momento. En realidad, siempre me pareció serena, aflojó un poco las vendas que cubrían una de sus piernas afectadas por las varices.
Chalchuapa era el escenario de una gigantesca matanza y el terror corría en cada esquina. Sin embargo, los mejores luchadores se incorporaban a la guerrilla, los más dispuestos, los más comprometidos, y todo parecía que pese al baño de sangre, la guerra se abría paso indetenible e invencible.
Mi mamá sabía muy bien que mi compromiso político era inquebrantable y su visita no tenía ningún propósito de menguar mi participación, más bien quería asegurarse que yo entendiera que ella estaba de acuerdo. Este había sido un largo proceso de convencimiento hasta que finalmente aceptó que no había otro camino que la guerra.
Me recomendó enfáticamente no acercarme por Chalchuapa y mucho menos llegar a la casa, no debía preocuparme por ellos, porque ellos saldrían bien, era yo el que corría más peligro y no debía cometer demasiados errores.
Luego del almuerzo hizo una pequeña siesta mientras yo esperaba verla de nuevo para oírla de nuevo, a las 2 y media de la tarde, decidió marcharse. Yo no sabía que esta sería la última vez que la iba a ver, pero ella parecía saber que esta era la última vez que nos veíamos, y que esta era una especie de despedida. Nos abrazamos, lloramos un poco, la cubrí de besos y salió, con mucha serenidad, con mucha seguridad.
En marzo de 1983, murió en Chalchuapa. El día de su entierro la policía acompañó el cortejo fúnebre, esperando que yo apareciera, pero yo estaba en el cerro de Guazapa. En realidad, le había dado seguimiento a su enfermedad, pero la noticia de su muerte, como es de esperar, me estremeció. Todavía lo hace y todavía la lloro, tal como lo hice ese día.
La guerra popular, con toda su dureza y crudeza, es, sin embargo, una alta escuela de espiritualidad y de amor.
sábado, 6 de abril de 2013
De viejos, tuertos y tercos
Es verdad, Mujica no podría caerle mal a nadie: un tipo con esa filosofía de vida y a la vez con mucho intelecto, ¿cómo no quererlo? Pero el asunto no es nomás que Mujica es un granjero loco, renegado y filósofo que se las sabe todas, sino que es presidente de un país y tiene que hacer política. Cuando eran las elecciones en Uruguay –yo soy uruguayo- y me preguntaban si votaría a Mujica, yo contestaba que “lo voto con los ojos cerrados, porque si los abro, no lo voto”. Y cada vez estuve más seguro de esa contradicción.
Uruguayos, uruguayos en Argentina, es hora de tomar aire, y quedarse así un rato antes de decir o pensar algo. Aunque algo habría que decir. Lo primero es reconocer el hecho en su esencia: Mujica, el presidente de Uruguay, ofendió feo a la presidenta de Argentina (“la vieja es peor que el tuerto”). Varias cuestiones, ninguna descabellada, hay en ese muy infeliz comentario: 1- ¿ofendió sólo a Cristina? 2- ¿expresa un sentimiento antiargentino? 3- ¿es contra todo el gobierno de Cristina, por ende contra el peronismo o los peronistas? 4- ¿es una opinión personal, o representa un sentir de buena parte de los uruguayos?
Disculpe alguno si lo entusiasmé, pero ahora no me voy referir a estas cuestiones, sino a lo siguiente: dejando de lado el desagrado natural del oficialismo, la frase será, ya está siendo, festejada por muchos argentinos. Usada. Yo digo que Mujica, desde hace tiempo, es la coartada perfecta de las ideas conservadoras, y esto hasta dicho sin juicio de valor, ya que hay gente conservadora horrible y otra que no. Hay unos que lo elogian de buena fe, pero no dejan de ser conservadores políticamente. Entiéndase, lo que aquí escribo no es un ataque a quienes defienden a Mujica, sino es una opinión sobre lo que entiendo significa esa simpatía. Demás está decir que el “mujiquismo” es coartada del antikirchnerismo, es usado como eso. Y no por la izquierda anti K, sino por la derecha, la centroderecha y todo lo que hay del muy ambiguo progresismo hacia la derecha. O sea, al ser Pepe Mujica, es una coartada progresista.
Hace pocos días, alguien subió al Facebook una de las tantas loas a la austeridad, a la casi pobreza franciscana en que vive Mujica. “Quiero un presidente así para mi país”, decía una foto de Unasur en la que varios presidentes, entre ellos Cristina, le señalan riéndose a Mujica sus zapatos, unos zapatos que sólo él podría ponerse para una cumbre de ese tipo. Y de esas, hay muchas. Hay que leer: queremos ese presidente = no queremos esta presidenta. ¿Cuál es la misión de un presidente: usar zapatos rotos y ropa sin planchar (por mí todo bien con eso), o hacer un sistema más vivible para todos y no para unos pocos? ¿Usar la misma heladera desde hace cincuenta años y fundamentar así una inapelable filosofía contra el consumismo, o enfrentarse a ciertos poderes para producir cambios necesarios en el rumbo de un país? ¿Cuál es la misión del gobernante, ya no del vecino Pepe Mujica?
Y Mujica es una coartada perfecta del anticambio porque tiene un pasado de lucha indudable. ¿Ven?, Mujica no divide al país, no genera choques, no “crispa” a nadie, no usa joyas ni ropas de marca… No hace lío. Mujica es presidente y es pobre. Uruguay está en paz. Esa es la visión. ¿Y la gestión? Ah, eso no importa, porque encima los argentinos van de turistas, y esos lugares siempre están bien. Uruguay crece y brilla en toda la costa, pero Montevideo tiene una pobreza que asusta y que la van reteniendo en algunos barrios. La inclusión social, la desocupación, la justicia, los derechos de las mayorías son temas muy pendientes. La democracia uruguaya sigue siendo rehén de oscuros y elitistas intereses que están desde tiempos de la dictadura. Como símbolo, vergonzante por cierto, es que la impunidad de los crímenes de la represión (torturas, violaciones, fusilamientos, robos y muchos etcéteras) está, aún hoy, intacta. En febrero último, la Suprema Corte frenó las pocas causas judiciales que se habían abierto, y todo siguió igual.
El elogio a Mujica en Argentina sirve incluso para darse un barniz de encanto y simpatía con la lucha social, aunque nunca lo hayan practicado y en algunos casos hasta sean lo opuesto a eso. Sirve en este sentido: ¿ven?, ese luchador me gusta, fue guerrillero, estuvo preso, y ahora gobierna para todos. Como diciendo: si la izquierda es así, yo también podría ser de izquierda, ¡qué tanto! (Todo esto sumado a ese aura de gente intachable y buenísima que gozamos los uruguayos, esa “discriminación positiva”, y que a mí ya me rompe bastante las pelotas). O sea, el elogio a Mujica siempre tiene segundas intenciones y es un tiro por elevación al “cristinismo”.
Creo que Mujica es un hombre derrotado. Eso debería ser doloroso –para mí lo es-. Y creo que si le hacemos caso, ya no sabe más cómo decirlo. Lo dice en cada declaración sobre Botnia y las nuevas mineras, sobre los capitales, sobre el paraíso fiscal que es Uruguay y la imposibilidad –sí, así lo reconoce- de eliminarlo, sobre la impunidad, sobre la desigualdad social, sobre los marginados, sobre la inseguridad y cómo combatirla con operativos policiales en los barrios de más miseria cuando en su vida anterior eso hubiera sido una herejía, sobre la imposibilidad de revolución, acaso lo que fue su sueño más caro.
Es una cruel paradoja miserable de la política, de la vida: a Mujica lo derrotaron ideológicamente y después fue presidente. El sistema le ganó a Mujica. Se puede decir que le ganó a la izquierda uruguaya, con su heroica historia que no merece este presente. En Uruguay no hay participación política. Cuando terminó la dictadura, el Frente Amplio no gobernaba, pero Montevideo parecía tomada por la izquierda. Los comités de base del Frente Amplio eran el sustento y la esperanza de la democracia incipiente. Miles de jóvenes y veteranos vivían participando, opinando, militando. Hasta que llegó Tabaré Vázquez y demostró que la izquierda uruguaya tenía una receta pero cocinaba otra cosa. La dirigencia y las derrotas políticas (por más que ganara el partido) mandaron a toda esa gente a sus casas. Y el sueño se acabó. La rebeldía se apagó. La juventud se fue, como dice el tango.
Y Mujica cree que todo eso abona a la pacificación del país. Que tampoco hay que sacudir el pasado. Incluso, como si fuera algo personal, porque él sabe mejor que nadie ésto de aclarar cuentas con la historia. Que esta ya no es época de enemigos. Y vuelve la coartada perfecta: miren, ¡y este sí que fue guerrillero en serio, miren cómo él sí perdona, y no como acá en Argentina! Mujica se transformó en posibilista, y las posibilidades de que haya grandes cambios en Uruguay son pocas, eso es hoy el Frente Amplio en el gobierno.
Las ideas de izquierda son y serán siempre ideas de cambio, esperanzas de justicia social, de hacer un sistema para todos, de hermandad entre los seres humanos y para eso debe desaparecer todo lo que hace que una persona ejerza todo tipo de poder sobre otra, ni más ni menos. Cueste lo que cueste. Y Pepe Mujica cree interiormente que en el actual sistema uruguayo esas son batallas perdidas. Entonces, después de tanto luchar, ¿para qué estás ahí, Pepe?
Atte., Gustavo Primucci - Tandil (Repca. Argentina)
DNI 92.337.870
"Allende, cómo la Casa Blanca provocó su muerte", de Patricia Verdugo (Libro)
La reciente desclasificación de una buena parte de los documentos secretos de la CIA en revelación con su actuación en Chile en la década del setenta brindó a los investigadores una nueva fuente de datos, permitiéndoles corroborar hipótesis ampliamente sostenidas. La renombrada periodista Patricia Verdugo analizó cuidadosamente estos documentos —varios se reproducen de modo textual en este libro— y con ellos estructura un trabajo sistemático. Mes a mes y día a día, revela el papel de la administración Nixon, de Henry Kissinger y de las distintas oficinas de inteligencia de los Estados Unidos en el golpe del 11 de septiembre de 1973, que puso fin a la democracia en Chile y a la vida del presidente Salvador Allende.
"Allende, cól la Casa Blanca provocó su muerte" de Patricia Verdugo
viernes, 5 de abril de 2013
El ladrón de palabras / Palabras robadas (2012)
Un escritor de éxito lee su nueva novela ante una multitud de entregados admiradores. En ella se narra la historia de un escritor fracasado que tiene la fortuna de encontrar un manuscrito. Lo publica como suyo y obtiene un éxito espectacular que lo convierte en uno de los mejores escritores de su tiempo. El autor del manuscrito resulta ser un anciano que lo escribió durante su juventud, cuando estuvo destinado en París tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), época en la que encontró al amor de su vida.
La profunda admiración del Comandante Ché Guevara por la indómita Corea Popular
Kim Il Sung, Stalin y Mao, grandes luchadores por la Libertad humana
“De
los países socialistas que visitamos personalmente, Corea es uno de los
más extraordinarios. Quizás es el que nos impresionara más de todos
ellos. Tiene solamente diez millones de habitantes y tiene el tamaño de
Cuba, poquito menos, unos ciento diez mil kilómetros cuadrados. La misma
extensión territorial que la parte sur de Corea, pero la mitad de
habitantes, fue asolado por una guerra tan fantásticamente destructiva
que de sus ciudades no quedó nada, y cuando uno dice nada, es nada. Es
como los pequeños poblados de guano que MerobSosa y Sánchez Mosquera y
esa gente quemaba aquí, y de los cuales no quedaban nada más que
cenizas. Así quedó, por ejemplo, Pyonyang, que es una ciudad de un
millón de habitantes. Hoy no se ve un solo resto de toda aquella
destrucción, todo es nuevo.
Pyongiang la heroica
Napalm de las bestias contra los campesinos coreanos
bombardeo naval del puerto de Hungnam
El
único recuerdo que queda es, en todos los caminos, en todas las
carreteras, y en todas las vías férreas, los huecos de las bombas que
caían unas al lado de otras.
Niños del almacén de Wonan-ri masacrado por las bestias imperialistas
fábrica bombardeada
Ellos
me mostraron muchas de las fábricas, todas ellas reconstruidas y otras
hechas nuevas, y cada fábrica de esas había soportado entre 30 y 50 mil
bombas. Si
nosotros nos hacemos una idea de lo que eran 10 o 12 bombas tiradas
alrededor nuestro en la Sierra, que significaba un bombardeo terrible, y
había que tener su dosis de valor para aguantar esas bombas, ¡lo que
significaban 30 mil bombas tiradas en un espacio de tierra, a veces
menor que una caballería!
Corea del Norte salió de la guerra sin una industria en pie, sin una casa en pie, hasta sin animales. En una época en que la superioridad aérea de los norteamericanos era tan grande, y ya no tenía qué cosa destruir, los aviadores se divertían matando bueyes, matando lo que encontraban. Era, pues, una verdadera orgía de muerte lo que se cernió sobre Corea del Norte durante dos años solamente. En el tercer año aparecieron los Mig-15 y ya la cosa cambió. Pero esos dos años de guerra significaron, quizás, la destrucción sistemática más bárbara que se ha hecho.
Todo
lo que se pueda contar de Corea parece mentira. Por ejemplo, en las
fotografías se ven gentes con el odio, ese odio de los pueblos cuando
llega a la parte mas profunda del ser, que se ve en las fotos de cuevas
donde se meten 200, 300 y 400 niños, de una edad de 3 ó 4 años, se
asesinan allí con fuego y otras veces con gas. Los descuartizamientos de
las gentes, matar a mujeres embarazadas a bayonetazos para hacerle
salir el hijo de las entrañas, quemar heridos con lanzallamas… Las cosas
más inhumanas que pueda imaginar la mente fueron realizadas por el
ejército norteamericano de ocupación. Y llegó casi hasta el confín de
Corea con China, y ocupó, en un momento dado, casi todo el país. Sumado a
eso que en la retirada lo destruían todo, podemos decir que Corea del
Norte es un país que se hizo de muertes. Naturalmente, recibió la ayuda
de los países socialistas, sobre todo la ayuda de la Unión Soviética, en
una forma generosa y amplísima.
Pero lo que más impresiona es el espíritu de ese pueblo. Es un pueblo que salió de todo esto tras una dominación japonesa de treinta años, de una lucha violenta contra la dominación japonesa, sin tener siquiera un alfabeto. Es decir, que era de los pueblos más atrasados del mundo en ese sentido. Hoy tiene una literatura y una cultura nacionales, y un orden nacional y un desarrollo ilimitado, prácticamente, de la cultura. Tienen enseñanza secundaria, que allá es hasta el noveno grado, obligatoria para todo el mundo.
Tiene en toda la industria el problema que ojalá nosotros tuviéramos hoy -que tendremos dentro de 2 o 3 años-, que es el problema de la falta de mano de obra. Corea está mecanizando aceleradamente toda la agricultura para lograr mano de obra y poder realizar sus planes, y también está preparándose para llevar a los hermanos de Corea del Sur el producto de fábricas de tejidos y otras, para ayudarlos a sobrellevar el peso de la dominación colonial norteamericana.
Pero lo que más impresiona es el espíritu de ese pueblo. Es un pueblo que salió de todo esto tras una dominación japonesa de treinta años, de una lucha violenta contra la dominación japonesa, sin tener siquiera un alfabeto. Es decir, que era de los pueblos más atrasados del mundo en ese sentido. Hoy tiene una literatura y una cultura nacionales, y un orden nacional y un desarrollo ilimitado, prácticamente, de la cultura. Tienen enseñanza secundaria, que allá es hasta el noveno grado, obligatoria para todo el mundo.
Tiene en toda la industria el problema que ojalá nosotros tuviéramos hoy -que tendremos dentro de 2 o 3 años-, que es el problema de la falta de mano de obra. Corea está mecanizando aceleradamente toda la agricultura para lograr mano de obra y poder realizar sus planes, y también está preparándose para llevar a los hermanos de Corea del Sur el producto de fábricas de tejidos y otras, para ayudarlos a sobrellevar el peso de la dominación colonial norteamericana.
Es, realmente, el ejemplo de un país que gracias a un sistema y a dirigentes extraordinarios, como es el mariscal Kim II-Sung, ha podido salir de las desgracias más grandes para ser hoy un país industrializado. Corea del Norte podría ser para cualquiera aquí en Cuba, el símbolo de uno de los tantos países atrasados del Asia. Sin embargo, nosotros le vendemos un azúcar semielaborado como es el azúcar crudo, y otros productos aún sin elaborar, como es el henequén, y ellos nos venden tornos fresadores, toda clase de maquinaria, maquinaria de minas, es decir, productos que necesitan una alta capacidad técnica para producirlos. Por eso es uno de los países que nos entusiasma más“.
Escrito en diciembre de 1960.
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Trovas del Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
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Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
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