Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
lunes, 22 de julio de 2013
¡Aquél Día de la Alegría!
Managua. Por Eduardo Galeano, Memorias del Fuego 17 de julio
Lo van y se va. Al alba, Somoza sube al avión hacia Miami. En estos últimos días los Estados Unidos lo han abandonado, pero él no ha abandonado a los Estados Unidos:
- En mi corazón, yo siempre seré parte de esa gran nación.
Somoza se lleva de Nicaragua los lingotes de oro del Banco Central, ocho papagayos de colores y los ataúdes de su padre y de su hermano. También se lleva, vivo, al príncipe heredero.
Anastasio Somoza Portocarrero, nieto del fundador de la dinastía, es un corpulento militar que ha aprendido las artes del mando y el buen gobierno en los Estados Unidos. En Nicaragua fundó y dirigió, hasta hoy, la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería, un juvenil cuerpo del ejército especializado en el interrogatorio de prisioneros y famoso por sus habilidades: armados de pinza y cuchara, estos muchachos saben arrancar uñas sin quebrar las raíces y saben arrancar ojos sin lastimar los párpados.
La estirpe de los Somoza marcha al destierro mientras Augusto César Sandino pasea por toda Nicaragua, bajo lluvia de flores, medio siglo después de su fusilamiento. Se ha vuelto loco este país: el plomo flota, el corcho se hunde, los muertos se escapan del cementerio y las mujeres de la cocina.
Los últimos días de la Dictadura
Hacía mucho que esperaban ese día todo el pueblo de Nicaragua, todos los demócratas de América Latina, toda la gente honesta de la Tierra. Llegó, por fin, aquella noche del 17 de julio de 1979, cuando olvidado de la fanfarronería protocolar, calladito y apurado cual ladrón, de su "bunker" en Managua se dirigió hacia el aeropuerto donde le esperaba su avión personal el ya ex dictador Anastasio Somoza Debayle, acompañado de un puñado de taciturnos y desalentados favoritos.
En el compartimiento especial del avión fueron cargados los restos del padre y el hermano del tirano, sustraídos de sus tumbas y metidos en cajas metálicas. Al amparo de la oscuridad, los fugitivos se despidieron apresuradamente de un grupito de perplejos cómplices que se quedaban en Nicaragua.
El avión tomó rumbo hacia EEUU, donde en la base militar de Homestead, a 25 kilómetros al sur de Miami, a Somoza, su hijo y su séquito los esperaban representantes de la administración norteamericana. Atrás quedaban las ruinas humeantes del país, se escuchaban los clamores histéricos de los acólitos del dictador abandonados a su suerte y crecía el júbilo solemnizado del pueblo triunfante.
La tragedia de Nicaragua comenzó 45 años atrás, en una oscura noche del febrero de 1934, cuando, engañado por falsas promesas de una paz nacional, vino a la capital desde la selva septentrional el general Augusto César Sandino, jefe guerrillero jamás vencido. Fue atrapado pérfidamente por soldados de la Guardia Nacional por orden expresa de Anastasio Somoza García, fundador de la dinastía somocista, que los intervencionistas estadounidenses obligados a abandonar el país habían dejado en calidad de "gauleiter" en Nicaragua.
El 21 de febrero, en el territorio del mismo aeródromo del cual, pasados 45 años, habría de escapar Somoza Debayle, Sandino fue asesinado. Al otro día fueron masacrados en forma salvaje los combatientes del ejército de Sandino, que se hallaban en sus campamentos desarmados a traición. El país se sumergió en una noche de lúgubre atrocidad y terror. Nicaragua se sumió bajo las botas de una de las más prolongadas y sangrientas dictaduras que hubo en la Tierra. Fue el imperialismo de EEUU el punto de apoyo exterior del dictador. Y se hizo apoyo interno el ejército profesional de asesinos, la Guardia Nacional, aislada del pueblo y educada por oficiales egresados de las escuelas militares norteamericanas.
La oficialidad de la Guardia representaba una casta privilegiada de criminales, cómplices íntimamente vinculados con patrones de EEUU y por una caución solidaria entre sí. El ciego acatamiento de las órdenes del amo, la responsabilidad común por cuanto acometía la dictadura, los "lazos de sangre" - ese favorito recurso de los bandidos- se hicieron ley para los asesinos en uniforme de oficiales. Como si fuera en una familia mafiosa, los soldados y oficiales se veían implicados en crímenes contra su propio pueblo y sus héroes.
Pasado un tiempo, los nicaragüenses honestos dirían con toda razón: "Somoza es la Guardia Nacional". Y no era ninguna exageración. Los oficiales disfrutaban de un sueldo inaudito para los países centroamericanos. Un recluta cobraba 75 dólares mensuales y el sueldo de un coronel llegaba a 263. Además, percibían pluses especiales por concepto de alimentación, pago de alquiler y asistencia médica.
La Guardia Nacional disponía de sus propios hospitales, zonas residenciales, centros recreativos, playas, etc. Se hacía todo lo posible para reducir al mínimo los cotidianos contactos humanos entre los militares y el pueblo. Si los soldados estaban dispuestos a matar por un plato de lentejas, los oficiales necesitaban de un pago mayor. Además de un alto sueldo, disfrutaban de concusión en las ciudades y poblados que controlaban. Aun jubilados, no dejaban de vivir a cuenta del estado.
Al servicio de sus amos
Según testimoniaba en su época Richard Millet, catedrático de la Universidad de Illinois del Sur (EEUU), especializado en la historia contemporánea de Nicaragua, en tiempo de Somoza, más de la mitad de los directores de bancos nacionales eran oficiales jubilados.
Somoza atendía las recomendaciones de su amos, no solo estableciendo "lazos de sangre" entre los guardias, concediéndoles privilegios y sobornándolos, sino también actuaba como "padrino", de bienhechor de su mafia. No eran pocos los casos en que, al enterarse "inesperadamente" de alguna desdicha familiar de un militar, aparecía de repente en el cuartel haciendo las veces de "buen salvador", sacaba del bolsillo un puñado de de dinero y entregaba uno que dos mil dólares al interesado para pagar la cuenta del tratamiento de un pariente enfermo, la construcción de una casa nueva en vez de la quemada, etc.
Ese paternalismo primitivo, calculado para impactar la psicología de gente poco concientes, ataba la voluntad de los soldados y oficiales que aun conservaban sentimientos de gratitud, propia de todo ser humano, empujándolos, en fin de cuentas, a cometer nuevos crímenes. "Padrino" así hemos de recordar hubo varios en Nicaragua, aún cuando todos ellos se llamaban Somoza.
El fundador de la dinastía, Anastasio Somoza García (Anastasio Somoza I ), vegetaba durante largo tiempo en puestos insignificantes de funcionario de diversas compañías estadounidenses, hasta que por fin salió a flor de la vida política del país. La primera vez que los amos lo notaron fue en 1927, cuando participó en calidad de traductor del inglés en las negociaciones sostenidas entre los conservadores y los liberales (que guerreaban entre sí) y los invasores norteamericanos hacían las veces de mediador, tratando de reconciliarlos para gobernar con mayor facilidad del país. Los yanquis, que habían ocupado Nicaragua en 1912, apreciaron la disposición del joven funcionario para hacer cualquier cosa por complacer a los amos. Fue puesto a la cabeza de la Guardia Nacional que estaban formando los norteamericanos y, por consiguiente, de todo el Estado por tiempo indefinido.
Somoza puso los cimientos del régimen "republicano" hereditario y, luego, se apoderó de la gran parte de las riquezas nacionales. A fin de multiplicar el patrimonio de la familia, se ponían en juego cualesquiera medios, desde la compra-venta hasta la confiscación de los bienes de los adversarios, acusados nada más que de alta traición. Miles de nicaragüenses honestos, al no soportar amenazas y chantaje, abandonaban la patria, dejando atrás su patrimonio que de inmediato "se pegaba" a las manos de Somoza.
Las agencias informativas de EEUU que para aquel entonces habían monopolizado la información sobre América Central, rodearon el país con una cortina de silencio. Reporteros honestos que trataban de penetrar al país tropezaban con una "cortina de hierro" –no inventada, sino real–, creada por Somoza y sus amos. Sin embargo, de vez en cuando el mundo se enteraba de las atrocidades que azotaban la patria de Sandino, de los crímenes y robos cometidos por Somoza. Pero la propaganda burguesa hacia todo lo posible para guardar las apariencias.
Un patriota llamado Rigoberto
No es de extrañar, por lo tanto, que Somoza I siguiera, hasta 1956, convirtiendo a Nicaragua, de manera diligente e impune, en su patrimonio, sin hacer caso de nada. De fuerte salud, seguro de sí, le parecía que jamás llegaría fin de su señorío. Estaba, por lo visto, convencido sinceramente de que había quebrado la voluntad de sus adversarios políticos por fusilamientos en masa, encarcelamientos y las torturas más crueles.
No obstante, el round ordinario de las elecciones presidenciales, en las cuales Somoza I, al igual que más tarde sus sucesores, ganaba siempre, un patriota llamado Rigoberto López Pérez descargó su pistola contra el aborrecido tirano. Los amos norteamericanos hicieron todo para salvarle la vida: fue llevado en avión al mejor hospital de la Zona del Canal de Panamá. más fue en vano: Somoza expiró. Sin embargo, la familia de la mafia nicaragüense tenía prevista esta variante también. Para el momento, el hijo mayor del dictador, Luis Somoza Debayle, ya era presidente del Parlamento y, conforme a la "constitución", le correspondía tomar el cargo del Presidente del país. El hijo menor, Anastasio Somoza Debayle (Anastasio II ó Somoza III ) era jefe director de la Guardia Nacional y estaba dispuesto en todo momento a reforzar los derechos de la familia por ocupar los puestos superiores en el Estado, empleando las armas. Pero no se llegó a usarlas.
El movimiento de izquierda no se había recobrado aún de las graves pérdidas sufridas como resultado del fracaso de los sandinistas. Los mejores representantes de la intelectualidad progresista se encontraban en el exilio. A la sociedad, cerrada por completo a las influencias externas, difícilmente penetraban los ecos de las luchas de liberación nacional, los ideales de justicia social, las ideas del socialismo científico. La inmadura burguesía nicaragüense aplastada por la dictadura, se desgarraba buscando una alternativa más segura de conquistar su lugar bajo el sol: ó bien caer definitivamente en el servilismo respecto al dictador, consagrando con su participación en las pantomimas electorales la perpetuación de su poder; ó bien tratar de encabezar la lucha por sus derechos –que le parecían legítimos– a sustentar el poder.
Entre tanto los hermanos seguían gobernando, hasta que en 1967 Luis Somoza murió de muerte natural. Somoza III, que para variar ponía a veces en el sillón presidencial a un títere, seguía siendo jefe director de la Guardia Nacional y, encabezando a menudo el estado, mantenía en todo caso el poder absoluto.
Para aquel entonces Nicaragua había sido convertida en gran hacienda de la familia de los Somoza. Cerca de un tercio de las riquezas nacionales estaban concentradas en sus manos. Las mejores tierras, enormes rebaños de ganado de raza, una parte sustancial de empresas de la industria lechera y las principales compañías comerciales eran propiedad de Somoza. Era dueño absoluto de la compañía naviera Mamenic, de la línea aérea Lanica y de la Editorial Visión. Le pertenecían asimismo 46 plantaciones de café, 52 haciendas ganaderas, el 50% de las acciones de todas las compañías fundadas por los norteamericanos. El patrimonio de Somoza se evaluaba - en estimaciones aproximadas - en 500 millones de dólares. Estas inmensas riquezas habían sido robadas a un país pequeño y pobre, con una población de no más de 2 millones y medio de habitantes y con uno de los más bajos ingresos percápita en el mundo.
Siguiendo las huellas del padre, Somoza III procuraba a todo costo fortalecer la caución solidaria en la Guardia Nacional. Dictó una disposición, según la cual a los oficiales y a todos los militares en general se les prohibía hacer depósitos en bancos extranjeros o comprar bienes inmuebles en el extranjero. De manera que todos los inmuebles y muebles pertenecientes a los guardias nacionales quedaban enraizados en Nicaragua, constituyendo una garantía adicional, y muy sustancial, de que los guardias defenderían el régimen somocista al mismo tiempo que su patrimonio, viniera lo que viniera. Parecía que este régimen fantasmagórico nunca llegaría a su fin, lo mismo que el tirano protagonista de la novela "El otoño del patriarca", de Gabriel García Márquez.
El maldito "chigüín"
En la Guardia Nacional ya estaba creciendo Somoza IV (Anastasio Somoza Portocarrero). Ya llevaba charreteras de comandante, era jefe de la Escuela Militar y de importantes guarniciones en el norte del país, acumulando experiencia de gobernar por medio de metralletas. Al propio tiempo, Anastasio Somoza III fue más precavido que el fundador de la dinastía: había insistido en que su esposa tramitara la ciudadanía estadounidense y adquiriera una hacienda en Florida, compró un chalet con vista al mar en Miami, construyó su cancillería en forma de un "bunker" de hormigón armado, sin ventanas, con puertas de acero, y tenía siempre dispuesto su avión a chorro y su yate de alta mar.
A Somoza le calmaba algo el hecho de que 6 mil guardias profesionales estuvieran haciendo servicio vigilante en los cuarteles convertidos en fuertes, de que estuviera en función el Consejo Centroamericano de Defensa, que obligaba a los aliados - Guatemala, El Salvador y Honduras - a acudir en ayuda en caso de surgir amenaza a su régimen, de que al país estuviera repleto de asesores militares estadounidenses y de que muy cerca, en la zona del Canal de Panamá, se encontraran tropas y buques de guerra de EEUU.
Entre tanto, la dictadura nicaragüense permanecía como uno de los últimos vestigios del antiguo sistema de regímenes fascistas, que se desmoronaba en el mundo entero. Tal vez Somoza era el único estadista que mantenía en su escritorio una foto de Mussolini, donada por el "Duce" y con su dedicatoria. El régimen de Somoza se mantenía con el miedo engendrado por el terror. Según estimaciones de periodistas en los últimos años en Nicaragua se asesinaba diariamente de 7 a 9 personas, arrestadas por cualquier sospecha insignificante.
La creciente depauperación del pueblo, el paro forzoso en las ciudades, el abandono de la sanidad e instrucción públicas y la ausencia absoluta de perspectivas para la juventud constituían el telón de fondo, que a comienzos de los años 60 condicionó que en Nicaragua sugiera, ya en una nueva etapa cualitativa, el movimiento guerrillero. Algunos destacamentos guerrilleros aislados, encabezados por ex compañeros de armas de Sandino, actuaban en las décadas del 40 y del 50. Más, el verdadero renacimiento de la lucha de liberación nacional aconteció, sin duda, bajo el impacto del triunfo de la Revolución Cubana, de su heroico ejemplo que infundió esperanza en las almas martirizadas de los pueblos de América Central.
En un principio se trataba de grupos aislados de guerrilleros que actuaban fundamentalmente en las zonas septentrionales, cubiertas de espesa selva tropical, justamente allí donde a fines de los años 20 y a comienzos de los 30 asestaba golpes demoledores a los ocupantes estadounidenses el ejército liberador de Sandino. Las acciones de la nueva generación de los sandinistas se distinguían, a principios de la década de los 60, por un carácter episódico.
En 1961 se constituyó en Nicaragua el Frente Sandinista de Liberación Nacional. Se trataba de una nueva etapa en el desarrollo de la lucha de liberación nacional y revolucionaria. Encabezó el Frente el destacado patriota nicaragüense Carlos Fonseca Amador. El movimiento antisomocista adquiría de año a año mayor envergadura, y los focos de la lucha guerrillera ya no se apagaron más.
El 23 de diciembre de 1972 el país se vio azotado por un inaudito fenómeno natural: un terremoto destruyó de hecho la capital del país. Quedaron en ruinas decenas de importantes poblados. Perecieron miles de personas y quedaron sin techo decenas de miles. Más, incluso esta calamidad del pueblo fue aprovechada por Somoza para el irrefrenable enriquecimiento propio: la familia del dictador se apropió de los recursos que venían de los diversos países del mundo por concepto de ayuda a los damnificados. Aún más, su pretexto de reconstruir la ciudad destruida, el gobierno de Somoza instituyó impuestos adicionales expresos, aprovechados para aumentar las cuentas bancarias de Somoza III. Todos esos hechos fueron descubiertos y dados a la publicidad por los demócratas nicaragüenses. y confirmados por observadores extranjeros. Ello acercó el momento de estallido de la indignación general del pueblo.
Del silencio al combate
De inmediato creció el número de acciones armadas contra el oprobioso régimen. Se consolidaban los grupos guerrilleros, se ampliaba su zona de acción y algunos destacamentos empezaron a aparecer incluso en las inmediaciones de la capital. En diciembre de 1974, el mundo fue testigo de una operación audaz en que guerrilleros agarraron como rehenes en un chalet capitalino a 17 ministros del dictador y embajadores extranjeros, demandando que se pusiera en libertad a un grupo de sus compañeros de lucha. Fue la primera victoria de los patriotas, que hizo ver con otros ojos el mito de la invencibilidad del poder de la familia Somoza. El dictador comenzó a apretar aún mas las tuercas.
En Nicaragua se declaró el estado de sitio, que de hecho no se suspendió hasta el 17 de julio de 1979. A despecho de un terror recrudecido al extremo, la oposición se puso a actuar de manera más activa. Se convirtió en uno de sus líderes un periodista popular, representante de una familia conocida en el país y director del importantísimo periódico La Prensa, Pedro Joaquín Chamorro, quien tuvo la osadía de poner al desnudo el régimen somocista y defender la necesidad de restablecer los órdenes democráticos en el país. El 10 de enero de 1978 fue asesinado por mercenarios del dictador en una calle de Managua. Este asesinato aceleró el ya creciente movimiento de resistencia, que abarcó todos los sectores de la sociedad y fue convirtiéndose en insurrección armada del pueblo. Dicho crimen acabó con las ilusiones que abrigaban los oposicionistas moderados, de destituir con apoyo de EEUU y por vía constitucional, al dictador, liberarse por fin de esa odiosa figura.
En agosto de 1978, la guerra civil en Nicaragua tuvo un nuevo y fuerte impulso: un destacamento guerrillero comandado por Edén Pastora Gómez se apoderó, en el centro mismo de la capital, del Palacio Nacional, haciendo prisioneros a 300 miembros del Gobierno, del Parlamento y a otros altos funcionarios. Los guerrilleros demandaron que se pusiera en libertad a sus compañeros de armas presos, que se les abonara 10 millones de dólares y se hiciera llegar al público por la radio un documento que incriminaba la dictadura de Somoza.
El dictador no se atrevió a ordenar el asalto del Palacio Nacional, pues la muerte de sus propios compinches le privaría del apoyo ya de por sí insignificante dentro del país. Consintió a satisfacer las demandas de los guerrilleros. Es cierto que logró engañarlos, al abonar 500 mil dólares en lugar de los 10 millones, más la pérdida política sufrida por él alcanzo proporciones imposibles de evaluar.
En el camino al aeropuerto, los guerrilleros –25 participantes en la operación y sus 59 compañeros puestos en libertad– fueron acompañados por miles de gente del pueblo, que hacían resplandecer pabellones del movimiento sandinista.
Pasados varios días, el 27 de agosto de 1978, en Matagalpa estalló una insurrección armada del pueblo, que culminó con la victoria de los insurgentes. Somoza ordenó bombardear la ciudad y atacarla por las fuerzas blindadas de la Guardia Nacional. Esta logró apoderarse de las ruinas de la ciudad, masacrando salvajemente a los patriotas. Más, en vez del apaciguamiento planeado, resultó lo inverso. La insurrección lograba nuevos triunfos en más y más departamentos.
Cuatro frentes de guerra
En tales circunstancias, el Frente Sandinista de Liberación Nacional resolvió no esperar hasta que se movilizaron todas las fuerzas y exhortó de inmediato a una insurrección general bajo la consigna de "¡Muerte al somocismo!". Las operaciones de los guerrilleros adquirieron carácter ostensiblemente ofensivo. Se crearon cuatro frentes: Frente Sur "Benjamín Zeledón"; Frente Central "Camilo Ortega"; Frente Occidental "Rigoberto López"; Frente Norte "Carlos Fonseca Amador".
Los patriotas ocuparon varias ciudades importantes, incluida la de León, segunda en importancia en el país. Dicha ofensiva iba convirtiéndose en un alzamiento de las masas populares. Gente del pueblo levantaban barricadas, fabricaron bombas, abastecían a los combatientes de víveres y, armados de escopetas, entraron al combate hombro con hombro con los sandinistas.
En los pasillos del poder en Washington volvieron a activarse los defensores de Somoza y predominó el criterio de que era preferible sacrificar la defensa de los "derechos humanos" en Nicaragua que verse ante una marcha de acontecimientos incontrolada por EEUU en un país en que se desbordó la ira del pueblo. Se le hizo comprender al dictador, quien dejó a un lado las vacilaciones que tanto habían sorprendido y desencantado a muchos de sus oficiales durante la operación en que los guerrilleros tomaran el Palacio Nacional. Somoza declaró una verdadera guerra contra el pueblo, lanzando al combate todas sus fuerzas: aviación, artillería y tanques. Día tras día, bombas y proyectiles destruían un barrio tras otro de las ciudades liberadas, segando las vidas de ancianos y niños. Procurando evitar sacrificios entre la población y preservar el grueso de sus fuerzas, los guerrilleros emprendieron una retirada táctica.
La insurrección iba extinguiéndose. Más sus consecuencias eran desconcertantes para Somoza. Durante los combates de septiembre, según el comunicado emitido por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, la Guardia Nacional perdió 1,200 efectivos entre muertos y heridos, y otros 700 desertaron. Más de 6 mil civiles perecieron víctimas de bárbaros bombardeos y combates callejeros.
Las declaraciones de la dirección del Frente Sandinista mostraban su confianza en la victoria. El Frente recalcaba que sus dirigentes habían asumido ante el pueblo un compromiso histórico de acabar con el somocismo y lograr la expropiación de los bienes pertenecientes a la familia del dictador, formar nuevas fuerzas armadas nacionales que garantizaran la participación efectiva del pueblo en la decisión de su destino. La declaración inculpaba de grave responsabilidad a aquellas fuerzas del exterior –EEUU y los regímenes reaccionarios centroamericanos–, que brindaron ayuda y apoyo a Somoza en septiembre de 1978.
Ahora es evidente que la insurrección de septiembre fue un ensayo general del alzamiento definitivo y victorioso. Los patriotas sacaron importantes enseñanzas de aquellos acontecimientos. Lo esencial consistía en que se creó, de hecho, el mando único, se tomaron importantes decisiones de los distintos frentes, se iban acumulando a ritmo acelerado las fuerzas y se las preparaba para combates decisivos.
Tormenta de internacionalismo
Somoza sobrestimó su éxito táctico temporal. Especulando con la consigna de "Somoza o el Comunismo", trató de organizar una incursión al territorio de la vecina Costa Rica, bajo el pretexto de "perseguir" a los guerrilleros. Más se topó con un frente único de Estados democráticos de América Latina. Así, Panamá, México y Venezuela declararon estar dispuestos a acudir en ayuda de Costa Rica. Como medida de urgencia, el general Torrijos, comandante de la Guardia Nacional de Panamá, envió a ese país 4 helicópteros de combate, y Venezuela, 2 cazabombarderos de reacción "Canberra", 2 bombarderos de turbo hélice y 1 gran aerotransporte. Campañas de protesta y condena de las acciones provocativas de Somoza se extendieron a la mayoría de los países latinoamericanos. El dictador se vio obligado a suspender la agresión a Costa Rica.
Entre tanto, a Nicaragua llegaba un torrente continuo de ayuda internacionalista. Acudieron a asistir a los patriotas un grupo de voluntarios panameños, encabezados por Hugo Spadafora, ex viceministro de Sanidad de Panamá; un destacamento de 300 costarricenses tomó posiciones en el frente de combate contra la dictadura. En las filas de los sandinistas, al igual que en los años cuando Augusto César Sandino asestaba golpes a los ocupantes, se hallaban mexicanos, salvadoreños, hondureños y colombianos.
El dinero necesario para comprar armas y municiones llegaba de quienes solidarizaron con el Frente Sandinista. Con el dinero recaudado se adquirían armas. Si bien es cierto que los destacamentos sandinistas combatían fundamentalmente con armas arrebatadas a la Guardia Nacional, también disponían asimismo de numerosas armas de origen europeo, norteamericano y hasta chino. Por mucho que se esforzaron los enemigos de los sandinistas en demostrar la vinculación del Frente Sandinista con Cuba y otros países socialistas, sus tentativas resultaron infructuosas.
Mientras se hacían preparativos definitivos para la ofensiva final, se intensificó el proceso de debilitamiento de la retaguardia de Somoza. En Nicaragua se formó el Frente Amplio Opositor que aunó la singular oposición "legal", representando a sectores de la burguesía nacional. El programa de ese Frente tenía muchas reservas en cuanto al respecto socioeconómico, más preveía la retirada incondicional de la familia de Somoza del escenario político.
Esta organización se convirtió en importante componente del movimiento antisomocista. Los sandinistas y el Frente Amplio Opositor no ocultaban las diferentes maneras de abordar la solución de los cardinales problemas nacionales. Lo dilucidó con nitidez, verbigracia, el Jefe del Frente Norte del FSLN, Germán Pomares, en una entrevista concedida a la revista "Bohemia" en febrero de 1979: "Entre el Frente Amplio Opositor (FAO) y el Frente Sandinista hay dos posiciones diferentes. El FAO lo único que busca, y es para lo que se ha prestado, es hacer un cambio de poder y que las mismas estructuras políticas y económicas sigan. Nosotros no queremos ese cambio de cara. Nosotros, y todo el pueblo trabajador de Nicaragua, lo que desea es el cambio de sistema de gobierno". No todas las corrientes de la oposición antisomocista estaban representadas en el Frente Sandinista ó el Frente Amplio Opositor.
Existía asimismo una organización intermedia, Grupo de los Doce, que interpretaba las ideas de la intelectualidad democrática liberal y del clero más avanzado. Dicho grupo se desempeño como elemento aglutinador en el movimiento antisomocista único. las tres organizaciones políticas establecieron entre sí un íntimo contacto y, por fin, en mayo de 1979, acordaron formar el Consejo de Reconstrucción Nacional, compuesto de cinco personas y con sede en Costa Rica. Encabezó, de hecho, el Consejo Sergio Ramírez Mercado, de 36 años, abogado y escritor, representante del Grupo de los Doce.
Somocismo sin Somoza
En octubre de 1978, la diplomacia estadounidense emprendió una serie de maniobras con miras a quitar a Somoza del poder, preservando intacto su régimen. EEUU propuso el plan de llevar a cabo el plebiscito sobre el destino de Somoza. Se suponía que los electores nicaragüenses –bajo un control internacional y sin registro alguno– dirían "si" ó "no" a la pregunta de si Somoza debía seguir como Presidente del país. En caso de negativa, el dictador debería abandonar el país por un plazo de tres años. Hasta los medios más conservadores de la oposición interna estaban de acuerdo con este plan, más Anastasio Somoza rechazó la propuesta de EEUU, con pretexto de que constituía una "injerencia extranjera" en los asuntos internos de Nicaragua.
El Departamento de Estado hizo entonces una nueva concesión al dictador, proponiendo sustituir el control internacional por el nicaragüense. Pero Somoza tampoco consintió, pues comprendía que un plebiscito de esa índole sería visto en el país como su fiasco político.
El 28 de mayo de 1979 comenzó la ofensiva final de los sandinistas. Los combates fueron desplegados en todos los frentes. El ejército de 5 mil patriotas, respaldado enérgicamente por amplias masas populares, emprendió hostilidades contra la Guardia Nacional que había aumentado numéricamente y contaba con cerca de 12 mil soldados y oficiales. Con frecuencia las acciones guerrilleras se combinaban con batallas de posición, igual que entre dos ejércitos regulares. La combatividad, la organización y lo principal, el alto espíritu moral de los combatientes sandinistas. enseguida repercutieron en los desenlaces de los combates. Iban obteniendo una victoria tras otra.
Pasado un mes de hostilidades, todas las ciudades importantes del país, menos la capital y Granada, estaban en manos de los patriotas. Nadie tenía dudas de que se aproximaba el desenlace.
El 21 de junio, en una reunión convocada urgentemente de los ministros del Exterior de los Estados miembros de la OEA, el Secretario de Estado de EEUU Cyrus Vance, propuso crear "fuerzas armadas interamericanas" que asumieran el "apaciguamiento" de Nicaragua. Dicha propuesta fue rechazada por la mayoría de los países latinoamericanos. Luego la prensa informaba que Vance no había sido partidario de semejante acción, más el asesor del Presidente para la seguridad nacional, Brzezinski, insistió en que se tratara de imponer dicha decisión. De todas maneras, en su discurso, Vance se pronunció francamente a favor de la destitución de Somoza.
Los países de América Latina reconocieron uno tras otro (Panamá, Costa Rica, Perú, México, Brasil, etc.) la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional en calidad de representante legítimo del pueblo nicaragüense y rompían relaciones con Somoza.
¿Cómo se explica que el dictador, bloqueado de hecho en la capital y además en el absoluto aislamiento internacional –pese a que la correlación de fuerzas iba cambiando en su detrimento– continuaba obstinadamente haciendo una sangrienta guerra civil? Sólo por el hecho de que EEUU trataba de ganar tiempo para impedir por maniobra política que surgiera una "alternativa indeseable" en Nicaragua.
El departamento de Estado envió a Costa Rica a William Bowlder, Embajador Especial, encargado de procurar que se ampliara la composición del Consejo de Reconstrucción Nacional, complementándolo con varias personalidades conservadoras de Nicaragua. Fueron compuestas listas de políticos que correspondían a los designios de EEUU.
A Venezuela fue enviado con misión análoga el Secretario adjunto de Estado Viron Vaky. EEUU quería aprovechar el prestigio de los gobiernos de estos países y también de México para ejercer la correspondiente presión sobre los patriotas nicaragüenses. Más todos los esfuerzos de "diluir" el Consejo resultaron vanos. Entonces los embajadores se empeñaron en obtener ciertas condiciones de arreglo ventajosas para Somoza y EEUU Mientras conservaban la última baza –el dictador que seguía su insensata resistencia en la capital–,
EEUU trataba de lograr que se conservara (aunque en parte) la Guardia Nacional como Fuerzas Armadas de Nicaragua, exigía garantías de que no se tomaron represalias contra los acólitos de Somoza, etc. Más, tampoco estas maniobras dieron el fruto apetecido. La diplomacia estadounidense sufrió una derrota absoluta.
Los últimos estertores
En Nicaragua, Lawrence Pezzullo, recién nombrado Embajador de EEUU (que no había entregado cartas credenciales a Somoza, por cuanto ya era evidente para todo el mundo el fin de su régimen), se meneaba en búsqueda de quien pudiera sustituir al dictador. Propuso la presidencia a Ismael Reyes, Presidente de la Cruz Roja nicaragüense, que la rechazó por considerar que no se podía ni hablar en serio de semejante sin un vista bueno de los sandinistas. El Embajador trataba de convencer a jóvenes oficiales de la Guardia Nacional de que se quedaran en el país, que no se escaparan al extranjero y brindaran apoyo a un político aceptable para EEUU.
La indecisión de los representantes estadounidenses reflejaba asimismo los estados de ánimo en el propio EEUU. Por un lado, el mismo Secretario adjunto de Estado Vaky declaró que ninguna clase de negociaciones, mediaciones ni compromisos era factible lograr con el gobierno de Somoza, por cuanto éste había derramado demasiada sangre. Por otro lado, el ex presidente Nixon, quien en esos días llegó a México para visitar al ex Sha de Irán, condenó en público la política del gobierno estadounidense por abandonar a su suerte a la gente que le era fiel. El congresista por Georgia, McDonald, se pronunciaba por una activa intervención de EEUU en los acontecimientos en Nicaragua al lado de Somoza.
El Embajador de EEUU en Nicaragua quedó sorprendido cuando, al llegar al "bunker" para sostener conversaciones con el dictador, se encontró allí con el congresista demócrata por Nueva York, Murphy, quien era amigo fiel de Somoza desde los tiempos de estudio en el mismo colegio militar. Murphy estaba presente invariablemente en todas las negociaciones de Somoza con diversos mediadores. A la influencia de semejantes anticomunistas histéricos se debió en mucho el que EEUU enviara hacia las costas de Nicaragua un buque con marines y helicópteros a bordo.
Al norte de Costa Rica, en la zona de la ciudad de Liberia, y sin notificar al gobierno costarricense, arribó una escuadrilla de helicópteros y un grupo de expertos militares de EEUU supuestamente para instalar un centro de comunicación con la embajada de EEUU. Estas acciones sospechosas de Washington llamaron la atención de amplios medios de la opinión pública. A instancias del gobierno de Costa Rica, los norteamericanos se vieron obligados a retirarse. Gracias a la vigilancia y la energía de los patriotas fracasaron todas las habituales artimañas y métodos.
El 17 de julio por la tarde llegó el fin de este régimen. El presidente del Parlamento y pariente del dictador, Francisco Urcuyo, trató febrilmente de preservar el régimen, más se sostuvo en la presidencia del país solo 36 horas. Temiendo la venganza del pueblo, los pilotos militares que habían bombardeado en forma bárbara las ciudades del país, huyeron a los países vecinos, donde se refugiaron también los principales jefes de la Guardia Nacional. Ante tales circunstancias, el 19 de julio, el coronel Fulgencio Largaespada anunció por la radio y televisión la capitulación incondicional de la Guardia Nacional.
El editorial de IDHUCA
Por Benjamín Cuéllar, director de IDHUCA
¿Será que…?
A la Fiscalía General de la República, el artículo 193 de la
Constitución le manda dirigir la investigación de los delitos con la
colaboración de la Policía Nacional Civil; también le pide echar a andar
la maquinaria penal, por iniciativa propia o cuando se lo pida la parte
interesada. Esta disposición fue desarrollada en el Código Procesal
Penal que comenzá a aplicarse a partir de abril de 1998; así, hace poco
más de quince años, se le entregó a la institución el monopolio de estas
dos actividades esenciales para superar un mal endémico en el país: la
impunidad. Antes, la segunda de dichas funciones era compartida con los
jueces. Pero en adelante, tal como quedaron establecidas las reglas del
juego y por ser una institución cuya conducción depende de una persona,
el cumplimiento de ambas funciones quedó en manos de su titular: el
Fiscal General de la República.
En esas condiciones, quienes
ocuparon el cargo a lo largo de la posguerra hasta septiembre del 2012
–desde Roberto Mendoza Jerez hasta Romeo Barahona– no contribuyeron en
nada a hacer valer los derechos a la verdad, la justicia y la reparación
integral de las innumerables víctimas de antes y durante el conflicto
armado. Ni siquiera Manuel Córdova Castellanos, el Fiscal General que
entre 1996 y 1999 logró avances importantes como la captura, juicio y
condena de dos autores materiales del asesinato de Ramón Mauricio García
Prieto Giralt, ocurrido el 10 de junio de 1994; ese esfuerzo favoreció
el hecho de que se dictara otra condena más relevante: la del Estado
salvadoreño en la Corte Interamericana de Derechos Humanos por
irrespetar las garantías judiciales, la protección judicial y la
integridad personal.
También, bajo la conducción de Córdova
Castellanos, pese a todos los enormes obstáculos que enfrentó y que
fueron generados por las entonces autoridades de seguridad pública, el
11 de octubre de 1998 se consiguió declarar culpables a cinco policías
que el 2 de septiembre de 1995 ultimaron al joven Adriano Vilanova
Velver. Eran de los primeros miembros de la corporación policial que
pagaban caro su proceder criminal y esa actuación fiscal auguraba una
posibilidad prometedora para la sociedad salvadoreña. Porque pese a
tanto aplauso nacional e internacional para esa nueva institución y para
el afamado “proceso de paz”, la Fiscalía General de la República estaba
demostrando que tenía la capacidad y los recursos para “caerle mal” a
ciertos poderes y “desentonar” con el discurso oficial nacional e
internacional. Ello, en aras de defender los intereses de la sociedad.
Estas y otras “insolencias” de Córdova Castellanos, provocó que esos y
otros poderes rechazaran su reelección en 1999. Pero ni siquiera durante
esta “atrevida” administración de la Fiscalía General de la República,
se avanzó en darle debida respuesta a las víctimas de graves violaciones
de derechos humanos, crímenes de guerra y delitos contra la humanidad.
Tanto el Instituto de Derechos Humanos de la UCA –el IDHUCA– como otras
organizaciones civiles que las acompañan, han acudido a esta entidad del
Ministerio Público para solicitar investigación y juicio de los
responsables de algunas de esas atrocidades. Hasta hace poco, ante esas
demandas, la tónica había sido el silencio o la burla del Fiscal General
de turno.
En el 2006, específicamente el 27 de enero, Rosa
Erlinda viuda de Franco denunció el asesinato de su esposo Manuel de
Jesús Franco Ramírez a Romeo Barahona, quien inconstitucionalmente
ocupaba el despacho desde noviembre del año anterior, en medio de uno de
los tantos incumplimientos legislativos de los plazos para elegir
titular. Franco era uno de los dirigentes del Frente Democrático
Revolucionario secuestrados el 26 de septiembre de 1980 y ejecutados con
lujo de barbarie, tal como se constató al recoger sus cadáveres un día
después. Transcurrido un año sin ningún avance, Rosa Erlinda presentó un
escrito al Fiscal General que fue electo hasta en abril del 2006; en el
mismo le pedía a Félix Garrid Safie una reunión para que le informara
sobre su caso y para que realizaran las actividades de investigación que
propuso en su demanda inicial. La respuesta: ninguna.
El 7 de
abril del 2010, Carlos Santos y Rolando González –víctimas
sobrevivientes de torturas que luchan por conocer la verdad y alcanzar
justicia– junto a Santos Ventura Reyes –hermano de Francisco Arnulfo
Ventura Reyes, estudiante desaparecido de manera forzada el 22 de enero
de 1980– y Mario Zamora, hijo del asesinado Procurador General de
Pobres el 23 de febrero de ese mismo año, presentaron sus respectivas
casos pidiendo la intervención fiscal. Un año después solicitaron
audiencia al citado Barahona, para entonces nombrado con todas las
formas establecidas por la Constitución pero también después de violar
los plazos que establece para la elección, sin que a la fecha se sepa de
alguna investigación realizada.
Lo mismo sucedió en octubre
del 2010 con los casos de Félix Ulloa y en abril del 2012 con los de
Carlos Virgilio Marín Alfaro, José Ramón Arita Rosa, Óscar Edmundo Garza
y David Córdova Menjívar. Se presentaron las demandas, a las cuales
solo les siguió la inactividad fiscal y el silencio.
Sin
embargo, pareciera que por fin esa nefasta tradición de desprecio a las
víctimas podría comenzar a revertirse; pareciera que la Fiscalía General
empieza a moverse en sentido contrario a lo que –lamentablemente– ha
sido lo usual en su actuar de cara al reto de encarar las atrocidades
ocurridas en el pasado reciente de la historia nacional, para cumplir
con su mandato constitucional y legal a fin de que su actuación
ejemplarizante en el esclarecimiento de los hechos y el castigo de sus
responsables, se convierta en la mayor y mejor garantía de que en el
país esa barbarie no se repetirá.
Porque entre marzo y mayo
del presente año, se presentaron cuarenta y tres nuevas denuncias sobre
ejecuciones sumarias, detenciones ilegales y torturas, desapariciones
forzadas y masacres, en la sede central de la Fiscalía General de la
República. Grata sorpresa para las víctimas y el IDHUCA ha sido el hecho
de que su perseverancia consciente y decidida, a pesar de los pesares,
comienza a producir resultados.
El recién pasado 16 de julio,
en las instalaciones fiscales de Cojutepeque, se recibió el testimonio
de María Guadalupe Alfaro; ella es víctima de homicidio tentado en 1983,
cuando una bomba lanzada desde un avión del ejército le causó heridas
en su pecho y en su pierna derecha. Además, ya se programó el peritaje
físico y psicológico de la María Guadalupe. Lo hecho hasta hoy
constituye algo positivo, pero habrá que esperar una buena
investigación de los hechos.
Con esta luz encendida en el
sinuoso camino que le ha tocado transitar a quienes siempre les han
negado todo, en algunos casos hasta su existencia, ¿será que el actual
Fiscal General de la República, Luis Martínez, impulsará lo que nunca
hicieron sus antecesores para dejar de lado la discrecionalidad y el
sometimiento institucional a poderes externos? ¿Será que durante su
administración, lo regulado en la Constitución salvadoreña no va a
seguir siendo una opción sino una obligación del titular de la Fiscalía
General?
¿Facepopular argentina es de Facebook?
Midiacrucis
El 13 de julio 2013 vi mucha gente comentar un informe de la BBC en Inglés reeditado por G1, el portal en internet de la Red Globo: “Red social de Latinoamérica que critica e imita a Facebook“La investigación colectiva
Mucha gente de izquierda instó a sus compañeros a abandonar la red privada y propietaria de Mark Elliot Zuckerberg y sus accionistas para unirse a la nueva red popular hecha por hermanos argentinos. El entusiasmo era tal que Correo de Brasil llegó a informar el mismo día 13/07 que la Red social popular en América Latina batía récords de audiencia.
Ante el supuesto éxito inmediato, de euforia, sabiendo que la creación y mantenimiento de una red social no es una cosa simple que sucede durante la noche, y extrañados de que la red “popular” recibiiera tanto prominencia en los medios tradicionales como la BBC y Globo como de los nuevos medios de comunicación alternativos, investigamos los orígenes de esta red social “popular” argentina.
Primera sorpresa. A pesar de que tiene una geografía diversa, con visitas originadas en distintos países hispanohablantes (América Latina y España), cada visitante está un promedio de 5 minutos en la red y visita sólo 4 páginas de la misma y la mayoría de ellos antes visitó Facebook.
Segunda sorpresa. La página de inicio de sesión en el sistema permite al usuario conectarse con el propio Facepopular o través de una cuenta existente en Facebook.
¡Vaya! En teoría critica a Facebook… ¿pero permite usar el login de usuario de ellos?
¿¿¿Permite, aunque indirectamente, que Mark y su equipo tengan acceso a los datos proporcionados en Facepopular???
Tercera sorpresa. Al iniciar sesión en la red, vimos que la interfaz de Facepopular es un clon total de Facebook que reemplaza el encabezado azul por una combinación burdeos/rosa.
El sistema es lento. Compartir es ineficiente. No se puede comparar con Facebook y mucho menos con otras redes que se desarrollan actualmente en Software Libre.
Cuarta sorpresa. La red dice que se desarrolla en software de código abierto con la futura migración a Linux Huayra, pero tiene copyright. Es de conocimiento público que la GPL -General Public License- en la que Linux se distribuye es incompatible con el copyright, las patentes y otras leyes draconianas y normas que rigen el llamado derecho a la propiedad intelectual.
Quinta sorpresa. Las condiciones de uso no son muy amables e incluso han declarado, en el apartado 5 de las condiciones de uso:
“Control de Tráfico: …Queremos conseguir el mejor uso posible de los servicios ofrecidos por Facepopular.net. Si su tráfico llega a ser problemático o excesivo, le pediremos que retire su servicio”
Wow! ¿Qué es el tráfico problemático o excesivo? ¿Será una advertencia de que Facepopular.net es una red digital que no quiere que usted la utilice? ¿Al menos libremente?
Investigamos el software de base utilizado por Facepopualr.net y llegamos al software propietario producido por North American Sharetronix http://sharetronix.com/.
Somos conscientes de dónde está el problema.
El Shretronix dice que su software es de código abierto (open source), pero sus condiciones de uso, y sobre todo sus términos de servicio dejan claro lo contrario al establecer que:
“3.1 Usted acepta que no hará y no permitirá a ningún tercero: (i) copiar, vender, licenciar, distribuir, transferir, modificar, adaptar, traducir, preparar trabajos derivados, descompilar, realizar ingeniería inversa, desmontar o intentar derivar el código fuente del producto, a menos que esté previsto, (ii) tomar todas las medidas para evadir o disminuir la seguridad o el contenido de las normas de uso proporcionadas, implementadas o aplicadas por cualquier funcionalidad (incluyendo sin la funcionalidad de gestión de derechos digitales ) en los productos, (iii) utilizar los productos en violación de cualquier ley o los derechos de terceros, o (iv) eliminar, ocultar o alterar los avisos de derechos de autor, marcas registradas y otros derechos de propiedad adjuntos o contenidos en los productos.”
Consecuentemente, los mantenedores de Facepopular.net no podían adoptar las licencias Creative Commons, GPL o de cualquier otro tipo que respete y garantice las libertades y el intercambio de conocimientos e información libremente.
Esta contradicción es inaceptable para alguien que se declara de izquierda y usuario del software libre o del código abierto …
Continuamos nuestra investigación en Who.is, servicio internacional de registro de dominios y direcciones en Internet. Bueno, Facepopular.net se encuentra en servidores en Argentina, pero fue grabado por una organización australiana llamada Privacy Protect. Sin embargo, el sitio web de esta organización dice que Privacy Protect.org no es el propietario de cualquier nombre de dominio.
Si la información contenida en Who.is de que “PRIVACYPROTECT.ORG está proporcionando servicios de protección de privacidad para el nombre de dominio, para proteger al propietario contra el spam y los ataques de phishing. PrivacyProtect.org no es responsable por ninguna de las actividades asociadas a este nombre de dominio … ” es correcta, entonces ¿por qué PrivacyProtect, aparece como propietaria del dominio, responsable técnico y administrador de contactos de facturación?
¿Es que Facepopular.net tiene algo que ocultar o que no quiere que sus usuarios sepan?
Horas atrás, nos dijeron que Facepopular.net es financiado por los opositores de la actual presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner. Por desgracia, todavía no podemos confirmarlo mediante la investigación de la denuncia y seguimos investigando la tal red social “popular” de los hermanos.
Nuestras dudas sobre el origen de la Facepopular.net sólo hacen aumentar.
La impresión es, sin embargo, que este tipo de red nada tiene de popular y libre y puede ser mantenida por los mismos poderes y sus lacayos que dominan otras redes digitales propietarias.
Por lo tanto, antes deadherirse a cualquier modernidad digital que aparezca, tenga cuidado. Investigue. Sobre todo si estos nuevos cuentan con una amplia difusión en los viejos medios oligárquicos controlados por las mismas familias que apoyan los golpes y quieren la democracia sin gente.
¡Antes de iniciar sesión, conectar desconfiómetro! (Tomado de Midiacrucis, traducción de La pupila insomne)
sábado, 20 de julio de 2013
“Estamos viviendo un proceso de resquebrajamiento de la hegemonía burguesa”
Mundo Obrero | Rebelión.
Formadora y a la vez estudiosa del movimiento revolucionaraio latinoamericano, Marta Harnecker es una autora de referencia en la izquierda de la segunda mitad del siglo XX y los albores del siglo XXI. Chilena, en los años 60 Marta pasó de ser dirigente de Acción Católica a militar en el socialismo tras conocer la experiencia de la revolución cubana. Discípula directa de Althusser y traductora al castellano de sus dos obras más importantes: La revolución teórica de Marx y Para leer El Capital, Marta ha tenido una enorme importancia como divulgadora del pensamiento marxista. Ha sido directora del centro de investigaciones Memoria Popular Latinoamericana (La Habana, Cuba) e investigadora del Centro Internacional Miranda (Caracas, Venezuela), y entre 2002 y 2010 fue asesora de Hugo Chávez.
Sus obras trufan las estanterías de cualquier militante de izquierda, junto a las de sus maestros Lenin, Marx, Gramsci, Althusser o Paulo Freire. Además, Marta ha sido determinante para la nueva generación de marxistas que no hemos conocido el bloque del este, y que nos acercamos a la tarea de reconstruir la izquierda en el ambiente cultural anticomunista de los 90. El pensamiento de Marta, difundido a través de la entonces novedosísima rebelion.org, nos ayudó a muchos jóvenes a comprender cómo se puede ser revolucionario en el siglo XXI, y nos transmitieron una visión crítica y alentadora de los nuevos procesos populares de América Latina. Trabajos como La izquierda después de Seattle (2001), Delegando poder en la gente (1999) o La izquierda en el umbral del siglo XXI (1999) fueron de lectura obligada en estos años de crisis de la izquierda mundial, que alcanzaron con especial rotundidad a España a finales de los 90.
La definición de Manolo Monereo en la presentación de su libro como “un clásico en vida” no puede ser más precisa. Harnecker comenzó como divulgadora del pensamiento de Marx y Lenin entre los movimientos revolucionarios (ahí están clásicos como Los conceptos elementales del materialismo histórico, El capital: conceptos fundamentales, Táctica y Estrategia, o su serie completa de Cuadernos de Educación Popular). Pero su labor más fecunda y a la que ha dedicado décadas de su vida es la de estudiar los procesos revolucionarios de América Latina, en muchas ocasiones recogiendo la voz directa de sus protagonistas. De esta forma nos ha narrado procesos sociales en países como Cuba, Nicaragua, El Salvador, Colombia, Uruguay, Brasil, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Chile e incluso el estado indio de Kerala.
En su análisis de los procesos revolucionarios, Marta ha prestado especial atención a fenómenos como la edificación de nuevos instrumentos políticos, la comprensión del papel revolucionario de los cristianos, la lucha indígena, la organización de las mujeres o el movimiento estudiantil. Un interés central en su obra que aparece tempranamente en el 79 (Cuba: Los protagonistas de un nuevo poder) y que se acentúa desde los años 90 es la participación ciudadana, entendida como una de las claves fundamentales del socialismo del siglo XXI, cuestión a la que ha dedicado una gran parte de su obra. Defensora y practicante de la pedagogía popular, los textos de Marta destacan por su sencillez, su claridad expositiva, su lenguaje llano y su estructuración en parágrafos cortos enumerados que facilitan la lectura comprensiva y la dinámica de grupo.
Además, a lo largo de su obra, Harnecker ha sabido emplear el pensamiento de Lenin con inteligencia, enseñándonos a leerlo sin dogmatismos y poniéndolo en relación con las experiencias reales de América Latina. Así lo atestiguan libros como La revolución social: Lenin y América Latina (1985), Estrategia y táctica (1985), Reflexiones acerca del problema de la transición al socialismo (1985), Enemigos, aliados, frente político (1987) o Vanguardia y crisis actual (1990).
Sus obras completas están disponibles para su descarga en la sección de “Autores” de la web rebelion.org: http://goo.gl/gQMvl
Charlamos con ella con ocasión de la presentación de su último libro Un mundo a construir. Nuevos caminos (El Viejo Topo, 2013), en un acto organizado conjuntamente por la editorial, la revista Crónica Popular y el Frente Cívico “Somos Mayoría” de Madrid.
-Mundo Obrero: Has vivido, asesorado y acompañado al proceso revolucionario bolivariano de Venezuela. Creo que la primera pregunta es evidente: ¿cómo ves el futuro de la Venezuela bolivariana sin Chávez? ¿Los revolucionarios bolivarianos han sido capaces de vertebrar un movimiento popular más allá del liderazgo de Chávez?
-Marta Harnecker: Yo me entusiasmé con el Presidente Chávez cuando fui a hacerle una larga entrevista. Durante las sesiones yo aprovechaba los momentos de descanso para transmitirle críticas que estaba recogiendo a su gestión, fundamentalmente desde la izquierda. Resultó que el Presidente quería cerca a alguien que fuera crítico, y esa fue la razón por la que terminé yéndome a vivir 7 años a Venezuela. Es un dato interesante, porque a veces se piensa que Chávez era un autoritario. Escogí titular el libro Un hombre, un pueblo[1] porque me impresionó enormemente su humanidad y su convicción de que para transformar la sociedad tenía que darle poder al pueblo.
Respondiendo a tu pregunta, yo creo que Chávez sembró muchas ideas en el pueblo venezolano durante sus años de gobierno en constante contacto con la gente. Fue un gran pedagogo popular. Aunque no inició su mandato pensando en una sociedad alternativa al capitalismo, sino en un capitalismo con rostro humano, las circunstancias muy rápidamente le llevaron a entender que no iba a poder hacer ninguna transformación profunda si no planteaba una sociedad alternativa. En ese momento decidió hablar del socialismo del siglo XXI, contra algunas personas que le recomendaban no hacerlo, porque la palabra socialismo tenía una profunda carga negativa. Por el contrario, él decidió asumir este término, pero inmediatamente empezó a hacer una incansable pedagogía acerca de qué era el capitalismo y qué era ese socialismo que él mencionaba. Y eso dio por resultado el que, a pesar de la opinión muy negativa que entonces existía, en poco tiempo según las encuestas, más de la mitad de la gente en Venezuela llegara a percibir que el socialismo era la solución a sus problemas. Esos discursos de Chávez están siendo repetidos constantemente por el canal del estado y otros programas de televisión. La voz de Chávez está impresionantemente presente. En décadas pasadas cuando alguien moría desaparecía, pero ahora no. Como Chávez habló mucho y sobre cada uno de los temas referidos a la construcción de la nueva sociedad, en cada actividad que se hace se escuchan sus palabras sobre los temas a los que alude dicha actividad. Sus ideas y orientaciones acerca de necesidad de construir una sociedad alternativa al capitalismo y cómo hacerlo están presentes y marcan el camino del actual gobierno.
Pero no se trata sólo de un discurso muy pedagógico que sirve de faro que ilumina el camino, sino también de la inmensa confianza que el tenía en el pueblo.
Hay que tener en cuenta que Chávez ofreció a la gente la posibilidad de tomar decisiones entregando recursos a las pequeñas comunidades. No en forma populista, sino que la gente elaboraba planes, proyectos... y así la gente ha ido creciendo en autoestima, ha ido madurando mucho. Con sus palabras y sus políticas la gente se siente comprendida, apoyada, estimulada.
Otro asunto es que el Presidente actual, Nicolás Maduro, fue el candidato designado por Chávez. De alguna manera el cariño hacia éste se ha volcado en Nicolás, quien sabe que su fortaleza está en tener un pueblo organizado que lo apoye. Creo que Nicolás ha elegido el mejor gabinete desde que Chávez es Presidente, ha puesto cuadros muy buenos, yo conozco a varios personalmente. Por otro lado, sabiendo que él no es un estadista con gran experiencia -él mismo dice “me eduqué con Chávez” y que de alguna manera esa inmensa responsabilidad de dirigir el país le llegó por sorpresa, eso le hace apoyarse más en el pueblo y buscar hacer un gobierno muy ligado al mismo. Está haciendo gabinetes en distintos lugares del país, lo que el llama el “gobierno de calle”, que ya el presidente Rafael Correa estaba haciendo en Ecuador con sus gabinetes itinerantes. Contacto directo con la gente, les pide: “ayúdenme a gobernar”.
Pero sin duda Venezuela está viviendo una situación. objetiva muy complicada. El Presidente Chávez luego de ser electo por tercera vez reconoció que la gran debilidad del gobierno había sido la falta de eficiencia así como la falta de planificación. Ha habido un gran gasto en misiones sociales -que es muy importante sin duda- pero no ha habido suficiente inversión y el estímulo a la producción interna. El gasto público ayudó a que la gente recibiera mejores salarios y recursos para salud, alimentos baratos, subsidios, etc..., aumentó la demanda interna y como eso no fue acompañado de un estimulo a la inversión en el aspecto productivo, se ha comenzado a sentir la escasez, han faltado productos y se ha recurrido a la importación. Por otra parte, el sistema cambiario ha desestimulado la producción nacional y favorecido las importaciones durante mucho tiempo. Y está el problema de haber tenido que devaluar. La derecha está haciendo una campaña muy demagógica en contra, aunque sabe que había que hacer eso. Claro que es una medida muy antipolítica y el haberla hecho sin que se produzca una crisis absoluta muestra que el pueblo da crédito al gobierno, pero sabemos que es un desafío, y si no se logra resolver este problema, la situación podría ponerse muy seria, porque la gente está muy afectada por esta cuestión económica. El propio presidente Maduro ha dicho que hay que hacer un “gobierno económico”. Y no está sólo el problema objetivo de estas deficiencias de planificación económica, también está ocurriendo lo que nosotros vivimos en Chile en la época de Allende: una oposición que oculta productos para aumentar la escasez, se lleva capitales fuera del país, produce menos, etc... Todo lo que hizo la derecha en Chile lo están haciendo en Venezuela, creando una inseguridad en la gente que la lleva a comprar más de lo necesario. La derecha tiene una gran habilidad mediática para estas cosas, felizmente sus medios no tienen una gran audiencia. La cuestión es compleja pero los elementos que te he dado me hacen tener esperanzas. Si no existiera todo bagaje cultural y emocional acumulado por Chávez la situación sería mucho más difícil.
-M.O.: Hace 20 años habría sido impensable un auge de la izquierda en un continente como el que hemos visto en América Latina. Sin embargo, el avance de posiciones de izquierda o críticas con el neoliberalismo ha sido arrolladora: Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Chile, Ecuador, Nicaragua, Paraguay, El Salvador, Guatemala...
-M.H.: Especialmente yo diría que Venezuela, Ecuador y Bolivia son los países más adelantados en plantear una sociedad alternativa al capitalismo.
-M.O.: Todos estos procesos tienen en común que se han realizado por vía electoral. Sin embargo los golpes de estado en Honduras y Paraguay han demostrado que las élites dominantes no están dispuestas a tolerar que se les arrebate el poder, como ya hicieron en su país en 1973. ¿Crees que hay riesgo de golpe de estado en Venezuela u otros países? ¿Peligra de nuevo la vía democrática al socialismo?
-M.H.: Yo creo que la vía pacífica es el tránsito posible en el mundo de hoy. No podemos pensar que va a producirse lo mismo que se produjo en el siglo XX. Cuando Chávez hablaba del Socialismo del Siglo XXI estaba hablando entre otras cosas de este tránsito por la vía institucional. En mi opinión Allende fue el precursor de este socialismo, aunque yo digo que el socialismo como ideal siempre ha sido esencialmente democrático, lo que pasa es que por razones históricas y por errores cometidos en la URSS se presentó como totalitarismo. Pero las ideas originales de Marx hablan de una sociedad libertaria, democrática, de pleno desarrollo de la persona humana, en la que la persona se transforma a sí misma luchando por transformar la sociedad. Esa transición que estamos viviendo parte de esas ideas del socialismo, y lo hace con muchas limitaciones que debemos reconocer. Es el único camino que tenemos ahora mismo, y debemos tener claro que no tenemos el poder, sino que hemos conquistado un pedacito del poder. Aún tenemos en contra el poder económico, el poder mediático y las instituciones. Por eso se hace este gran esfuerzo por cambiar las reglas de juego institucional. Cuando Chávez decide pasar de su primera intención insurreccional a la conquista del poder por la vía electoral, él inmediatamente plantea el proceso constituyente, para cambiar esas reglas del juego. Lo mismo se hizo en Ecuador y Bolivia. Las asambleas constituyentes cambian la institucionalidad, para lo que se requiere de una correlación de fuerzas positiva, porque si se convoca una asamblea constituyente y quienes ganan son las fuerzas opositoras, se reafirma institucionalmente el pasado. Eso significa que hay que medir las cosas bien, el cuándo, el cómo... Por eso en Chile nunca hicimos asamblea constituyente aunque teníamos la misma situación: no porque no se hubiese descartado la necesidad política de hacerla, sino porque se pensó que no teníamos la fuerza para ganarla. Y ahí entra un tema por el que admiro mucho a Chávez, que es la audacia para crear una correlación de fuerzas que permita hacer las cosas. Cuando Chávez llega al poder había una crisis tal en el país que cambiar la institucionalidad era un sentir general de la población y muy especialmente de los sectores medios, de hecho esa fue la bandera que asumió Chávez para ser Presidente. Pero cuando la oposición se lanzó al referendo revocatorio (después de fracasar el golpe en abril del 2002, y no lograr parar la economía mediante el paro petrolero), todas las encuestas decían que el presidente tenía muy baja popularidad. En ese momento muchos le dijeron: “No aceptes, vas a perder” y Chávez dijo: “Yo me he metido en las reglas de juego institucional y voy a seguir estas reglas, pero voy a crear la correlación de fuerzas que me permita ganar”. Y empezó a trabajar. Creó un sistema muy interesante que llamó “patrullas electorales”[2], en las que se organizaban los simpatizantes del proceso en grupos de 10. No importaba que tuvieran partido o no. Cada uno de esos trabajaba para crear un grupo de otros 10. Creo que debemos aprender mucho de esta experiencia. Yo me fuí a los barrios populares a ver cómo la gente había hecho este trabajo sin contar con grande recursos electorales. ¡Muchas veces no había ni propaganda! Está por ejemplo el caso de una mujer que estaba alfabetizándose, iba a su curso, después volvía a casa a cocinar, y, cuando la familia ya había comido, salía a visitar las casas de su cuadra y les hablaba de qué había significado para ella aprender a leer. Ésa era la propaganda: cómo había cambiado la vida de la gente. Eso me parece muy importante porque a veces no llegas a la gente no porque rechacen el proyecto de país que tú tienes, porque no sabes comunicarlo. De ahí la importancia de lo que esta gente sencilla comunica al narrar a los otros la transformación de su propia vida. La otra cosa importante es que hay mucha gente que simpatiza con nuestras ideas, en este caso con Chávez, y no sabe que hacer, esta idea de las patrullas permitió darle tareas concretas a mucha gente que no militaba pero que quería participar.
Ahora, para responder a tu pregunta, no se puede descartar que el gobierno de los Estados Unidos intente nuevas formas de derrocar a nuestros gobiernos, pero la mejor forma de disuadirlo es la existencia de un pueblo organizado que apoya a su gobierno y que saldrá a defenderlo. Los golpes de Estados que señalas se dieron justamente en países en que la organización popular era muy débil.
-M.O.: En el libro que vienes a presentar distingues dos subtipos de gobiernos gobiernos alternativos al neoliberalismo: los que sin romper con las políticas neoliberales ponen énfasis en lo social (el Chile de Bachelet, Brasil, Uruguay) y los que buscan romper con las políticas neoliberales apoyándose en la movilización popular (Venezuela, Bolivia, Ecuador)[3]. ¿Es correcto hablar de una “izquierda revolucionaria” frente a una “izquierda moderada”, o es necesario buscar una vía de cooperación entre ambos tipos de Gobiernos?
-M.H.: ¡Imagínate!, nosotros estamos hablando de cooperación hasta con los gobiernos de derechas. Unasur es la articulación de todos nuestros gobiernos para tener una voz sin EE.UU. Como tú sabes, y así lo expongo en este libro, para mí la izquierda tiene que ser anticapitalista, pero la palabra izquierda se suele usar para denominar a un sector más amplio. En América latina fue el neoliberalismo quien, con sus efectos tan desastrosos para los sectores populares, cultivó el terreno para que nacieran sus sepultureros. Pero no sólo afectó a los sectores sociales más pobres, sino también a las capas medias que vivían tensionadas con la competencia. En este modelo se vive el absurdo de que hay gente que trabaja 14 horas para no perder ser vencidos por la competencia, y otros que no tienen trabajo. Esa gente tiene un bienestar económico pero vive para trabajar, no trabaja para vivir. Por eso te digo que la convocatoria debe ser muy amplia, debe tratar de reunir a todos los afectados por este modelo, no sólo económicamente sino también psicológicamente. La palabra izquierda a veces no sirve. Yo me siento de izquierdas por supuesto, pero hay gente que quiere el cambio, a la que si tú le dices “éste es el proyecto de sociedad” está contigo, lo que pasa es que no sabe que ese es un proyecto de izquierdas. Cada país, cada cultura y cada historia tiene que usar las palabras que la gente entienda, no las palabras científicas. Yo siempre digo que cuando tú le ofreces agua a una persona, le ofreces “agua” no “H2O”. La izquierda durante mucho tiempo hablaba con palabras que la gente no entendía. Pero, ahí tenemos la gran lección de Fidel, que cuando hablaba a la gente de la sociedad alternativa al capitalismo hablaba de educación gratuita, de la posibilidad de trabajar, de la salud, de la alimentación, de la soberanía nacional...y cuando preguntó en una gran asamblea de masas si la gente quería el socialismo no empezó por ahí, sino por preguntarle a la gente si quería esa salud gratuita, esa educación gratuita, etcétera, y una vez que la gente le dijo que sí, que eso quería, el le dijo: “¡Eso es el socialismo! Ésa fue la pedagogía de Fidel. Chávez lo hizo a la inversa, y por eso, muchas de sus intervenciones públicas se dedicaron a explicarle al pueblo por qué el capitalismo era nefasto y cómo sólo el socialismo era la solución para sus problemas.
Y como conocía las críticas al socialismo del siglo XX, lo llamó Socialismo del Siglo XXI para distanciarse del socialismo soviético. A veces las críticas que hacemos del socialismo soviético nos hacen olvidar que aquello fueron sólo intentos de socialismo, porque el socialismo para mí lo construye la gente, no se puede construir desde el Estado. Sin duda fue un intento que resolvió los problemas del hambre, de la educación, algo del problema de la vivienda, la salud... de millones y millones de gentes, y por eso nosotros admirábamos esa sociedad, no éramos tontos.
Pero eso llegó hasta ahí, justamente porque no hubo protagonismo popular. En mi criterio ese modelo de sociedad se derrumbó tan rápidamente porque la gente no lo sentía como suyo, porque no sentían que era ella la que lo había construido. La visión que tenemos ahora del socialismo -al menos la que yo defiendo- se basa en un socialismo construido por la gente. El socialismo no se puede decretar desde arriba. Los partidos y los gobiernos tienen que ser facilitadores de este proceso de construcción con la gente. Esa fue una de las grandes enseñanzas de Chávez.
-M.O.: Otra de tus apuestas en tu obra en referencia al socialismo del siglo XXI es la descentralización[4]. Tomas pie para ello en varias afirmaciones de Marx y en la experiencia cubana. ¿Cómo compaginar eso con el diseño de una política económica nacional? También los soviéticos apostaron inicialmente por el control obrero de las fábricas, que era la situación heredada del proceso revolucionario, y las necesidades de la Guerra Civil les llevaron a implantar una economía centralizada. ¿Qué condiciones han cambiado para que sea posible una economía descentralizada hoy en América Latina?
-M.H.: Yo distinguiría lo que es la participación, los soviets, de lo que es la planificación y la descentralización. Yo creo que tiene que haber un plan central estratégico de toda la nación, por supuesto, y en el futuro habrá también que hacer un plan único de nuestra región latinoamericana, pero por ahora estamos aún en el nivel nacional. Cuando se plantea la descentralización en la Comuna de París, no se plantea suprimir el estado central, él debe conservar las tareas que son necesarias para la coordinación de las comunas (seguridad, políticas de educación, políticas generales...). El otro tema es cómo se implementa esto en cada localidad. Yo parto de que la participación no es una frase bonita, para que haya participación tiene que haber espacios adecuados de participación y delegación de poder, y que para ellos es necesario descentralizar recursos, funciones, etc. El principio es que tú descentralices todo lo que se pueda descentralizar hasta el nivel más bajo que puedas. La idea es que las cosas que puedan ser mejor gestionados en los niveles inferiores pasen a manos de esos niveles. En Cuba, en la zafra azucarera el propio Fidel llegó a la conclusión de que no se podía dirigir todo desde el centro, porque ¿quién mejor que una comunidad para saber que la panadería de su barrio está funcionando bien o mal, o cómo hacerlo? Pero en este tema no se puede ser rígido, porque luego de descentralizar recursos a los municipios Fidel empezó a recorrer la isla y se dio cuenta de que no había ningún nuevo hospital. ¿Por qué? Porque los recursos eran tan poquitos que cada municipio había empezado a construir los cimentos. En ese caso queda claro no tenía sentido descentralizar recursos para la construcción de hospitales, había que manejar esos recursos centralmente y discutir en qué territorio era prioritario edificarlos. Una cosa diferente es la pintura para la escuela, la política de deportes para una localidad... Esas cosas perfectamente se pueden descentralizar.
Lenin en sus últimas obras atribuyó al estado heredado zarista el problema del burocratismo, tú debes saberlo. Antes de morir estaba muy preocupado por las trabas que veían en ese aparato de estado. Yo no comparto esa opinión, creo que la causa más importante del burocratismo es la excesiva centralización: no puedes resolver problemas abajo, todo pasa por las decisiones de arriba, todo se bloquea, se lentifica, etc. Ése es el primer motivo para defender la descentralización, eso permite luchar contra el burocratismo. El segundo motivo es la participación. La gente tiene que ser capaz no sólo de levantar la mano y debatir, también tiene que ser capaz de tomar decisiones en la pequeña comunidad, en los territorios mayores (que Chávez llamó Comunas), en municipios, etc. Para eso se necesita crear espacios que faciliten esos procesos participativos. Yo insisto en el libro en que la palabra “descentralización” fue usada por los neoliberales para debilitar el estado central, para que los conflictos que llegaban al estado central se diluyeran en los municipios. Por otra parte, esa es una descentralización absolutamente no solidaria. Por ejemplo, se descentralizó la educación, de manera que el municipio pobre no podía desarrollar una política educativa como la del municipio rico. Nuestro concepto de descentralización es un concepto completamente distinto, donde tiene que entrar la solidaridad: debería existir una fórmula para que los municipios ricos apoyen a los más pobres. Ya en algunos países se ha practicado eso.
-M.O.: Siguiendo con la cuestión de la participación, en tu artículo Democracia y socialismo. El futuro enraizado en el presente[5] analizabas cuatro experiencias prácticas de democracia participativa: Porto Alegre, Chiapas, Kerala y Venezuela. Como sabes, en España la explosión del 15-M tuvo como uno de sus lemas “Democracia Real YA”. ¿Ves posibilidades de exportar estos modelos de participación que analizas?
-M.H.: Yo creo que la participación es tan central para la constitución de una alternativa al capitalismo que de lo que se trata es de ponerla en práctica. Conocer otras experiencias puede ayudarnos a descubrir cómo hacerlo mejor, pero siempre las formas de participación tendrán que adaptarse a cada realidad. Una sociedad participativa y protagónica, para mí eso es el socialismo. Lo otro es todo lo que tú quieras menos socialismo. El compañero marxista Pat Devine[6] habla de sociedades estatistas para referirse a la experiencia de socialismo soviético. No consiera correcto hablar de capitalismo de estado porque al fin y al cabo el excedente en esos países se usaba para cuestiones sociales, no para privilegiar a una clase. Independientemente de que los funcionarios tuvieran privilegios, pero no era como en el capitalismo. Nosotros no queremos construir sociedades estatistas.
Las tres experiencias más avanzadas en América Latina (Venezuela, Ecuador, Bolivia) son muy diferentes una de la otra, pero tienen en común que son nuestros pueblos los que van a construir la nueva sociedad. Rasgos comunes son la participación, la democracia profunda, la economía centrada en el hombre y no en el lucro y respetuosa de la naturaleza, y la democracia en todos los aspectos, no sólo sociales sino también en cuanto a libertades y derechos. Yo creo que el futuro del mundo es ése.
-M.O.: Una de tus preocupaciones en tus obras es combatir la tendencia al sectarismo que se halla en la izquierda revolucionaria. En este aspecto, has autocriticado que existían en América Latina grupos que se autoproclamaban la vanguardia del movimiento obrero, y que aplicaban el marxismo-leninismo de un modo mecanicista, antidialéctico, fijándose sólo en los objetivos estratégicos últimos, y no en los objetivos tácticos para alcanzarlos. No puedo estar más de acuerdo. Ahora bien, sobre esto querría preguntarte algo. En nuestra sociedad tan hegemonizada, tan penetrada por la ideología burguesa, parece difícil esperar que el pensamiento socialista nazca espontáneamente. En este sentido, estaría de actualidad la necesidad de la lucha ideológica que planteaba Lenin o tú misma en tus clásicos Cuadernos de Educación Popular ¿Podemos hablar de la necesidad de una “vanguardia” dentro de estos movimientos amplios?
-M.H.: El problema del término vanguardia es que fue mal interpretado. En América Latina había muchas vanguardias sin retaguardia. Cada grupo de izquierda se declaraba LA vanguardia y despreciaba a todos los otros. La pregunta que habría que hacerse es: ¿qué son esas masas espontáneas? ¿Qué son esos sectores populares que aparecen y que luchan, y que vemos en Egipto, Túnez, España, Wall Street, Chile, etc? Esos movimientos que se producen contra el neoliberalismo también los tuvimos en América Latina y llegaron incluso a tumbar presidentes, pero ahí se quedaban. Es decir, hay una limitación del movimiento espontáneo. Yo sigo pensando que eso es así, y que se requiere de un instrumento político que permita articular a todos los sectores para vencer al capitalismo. Se requiere preparar esa lucha, no surge sola. Se requiere también el conocer muy bien la realidad social y levantar un programa. Inicialmente hay que articular una plataforma de lucha que permita aglutinar a todos los sectores afectados por el sistema. Tiene que haber una formulación en la que todos estemos de acuerdo —yo uso el término “plataforma” cuando se trata de una plataforma de lucha coyuntural, el programa es una cosa más a largo plazo— y alguien tiene que formular eso. Eso no quiere decir que ese alguien va a estar desconectado en una oficina: tiene que estar participando y ser capaz de ver los elementos comunes para reunirlos en este programa. Ese alguien es lo que yo denomino instrumento político. El tema es: ¿cuáles son las características de este instrumento político? Sería muy largo hablar de eso aquí, desarrollo ampliamente el tema en mi libro Reconstruyendo la izquierda, donde incluyo una cosa que no desarrollé en Haciendo posible lo imposible: La Izquierda en el umbral del Siglo XXI[7]: cuál es el fundamento teórico de los errores de la izquierda que se desarrollaron en ese libro: la famosa tesis de la necesidad de la importación de la teoría marxista en el movimiento obrero.
El libro que hoy presentamos precisamente termina con un capítulo sobre el tema de la hegemonía y el instrumento político que hoy necesitamos. Allí planteo que estamos viviendo un proceso de resquebrajamiento de la hegemonía burguesa, y eso es lo que explica que surjan estos procesos. Hasta ahora el capitalismo dominaba por consenso, pero esto empieza a resquebrajarse. Eso no significa que de forma automática surja una hegemonía popular: hay que construirla, y para ello se requiere este instrumento político, porque ¿qué es la hegemonía popular si no es convencer a los demás de las ideas plasmadas en un proyecto de sociedad alternativa al capitalismo? Y ese proyecto no se construye entre dos amigos, para eso hay que tener conocimientos de historia, de economía, de la situación internacional, y de muchos otros temas. Todo ese conocimiento tiene que volcarse en el programa. Por eso la elaboración inicial del proyecto tiene que iniciarse por algún grupo, y luego ese proyecto debería ser enriquecido incorporando los aportes que puedan hacer los distintos movimientos que están luchando contra la actual sociedad buscando construir una sociedad diferente. Los diversos grupos tienden a tener visiones sectoriales, y por eso es el instrumento político el que debe ser el articulador, constructor o formulador de esa plataforma de lucha y de ese programa. Por otra parte, para que nuestras luchas sean eficaces y no meras explosiones de indignación, debemos conocer muy bien quiénes son los enemigos, tratando de concentra el fuego sobre nuestros principales enemigos, debemos conocer cuáles son sus debilidades y fortalezas, y por dónde es que podemos trabajar y avanzar mejor. Para todo eso, para planificar nuestros combates y ser capaces de golpear políticamente en el lugar y momento oportuno, es fundamental el instrumento político.
Nosotros en América Latina hemos logrado pasar de la resistencia y las manifestaciones callejeras, -cortes de caminos, botar presidentes- a tener gobiernos, porque nuestros pueblos entendieron que había que jugar en el terreno político. Pero fíjate: primero resistieron, se organizaron, lucharon. Costó pasar al terreno político por que existía un gran rechazo a eso, a los partidos, a la política y los políticos. En La izquierda en el umbral del siglo XXI ofrezco dos razones para este rechazo: por un lado la derecha se ha apropiado de nuestro lenguaje, y por otro el estilo de nuestros políticos de izquierda no se diferencia del de la derecha: el clientelismo, el carrerismo político, las prebendas, etc. ¿Qué ve la gente? Discursos iguales y conductas iguales, ¿cómo va a sentirse atraída por eso? No quiere nada con la política y yo lo entiendo perfectamente. El único problema es que quien se beneficia de eso es la derecha, porque ella puede gobernar sin instrumentos políticos. El sistema capitalista tiene su lógica económica que avanza, acumula sin la necesidad de tener partidos políticos. Pero la izquierda y las fuerzas que quieren cambiar la sociedad -llámense izquierda o conglomerado progresista, o como sea- necesitan romper con esa lógica, elaborando una propuesta alternativa de sociedad y señalando los caminos para lograrla, y para realizar esa tarea se requiere, te insisto, de una instancia política, no necesariamente al estilo de los partidos de antes, sino algo nuevo que no reproduzca sus fallas y cuya principal función debe ser la facilitar participación popular y la organización.autónoma del pueblo.
-M.O.: En tus obras se transpira un gran conocimiento de Lenin, en cuyo pensamiento basas muchas de tus afirmaciones. No es una exageración decir miles de jóvenes en España hemos aprendido a leer a Lenin a través de tus obras, y gracias a ellas hemos aprendido a leerlo no dogmáticamente, como cuando Lenin habla de alianzas amplias, objetivos tácticos, lenguaje adaptado a la realidad, que la fórmula del Partido no es universal, sino que el instrumento político debía ser adaptado a cada circunstancia, etc. ¿Qué podemos aprender de Lenin hoy? ¿Qué significa ser marxista-leninista en el siglo XXI?
-M.H.: Veo que has leído bien mis obras. Hace poco revisé mi libro Vanguardia y crisis actual[8]. Me parece que hoy puede ser muy interesante releerlo porque son experiencias que se repiten en muchos lugares de un modo parecido, aún en Europa. Traté de poner algo de eso en este nuevo libro pero no se puede poner en un libro todo. A veces los libros pasan y las nuevas generaciones no tienen acceso a ellas porque desaparecen de las librerías, aunque, claro, a las mías se pueden acceder vía internet.
-M.O.: En el caso de tus obras, en Rebelion.org principalmente ¿no?
-M.H.: Sí, ahí aparecen todos mis libros . Por cierto, que tengo que contarte que en estos dos últimos años me he dedicado a hacer unos audiovisuales pedagógicos de formación política. Se trata de unas charlas que he filmado sobre la izquierda, el socialismo, el instrumento político, el capitalismo, etcétera, que están estructuradas en bloques de aproximadamente 10 minutos cada uno. Cada bloque va seguido de unas tres o cuatro preguntas acerca del tema desarrollado en dicho bloque.[9] La idea es poder formarse sin la necesidad de contar con un profesor. Puede usarse en grupos de distinto tamaño o estudiarse en forma individual. Si el colectivo que sigue el curso es de más de diez personas se recomienda que, luego de ver el bloque en plenaria, se divida en grupos de trabajo de no más de diez personas cada uno y se converse sobre el tema abordado en ese bloque y se recojan las dudas que se plantean al discutir la temática expuesta. Una vez terminado la discusión el colectivo se vuelve a reunir en plenaria para ver el bloque siguiente y se retorna al trabajo de grupo. Las dudas se van guardando en una libreta. La charla irá resolviendo muchas de ellas, pero otras pueden quedar sin respuesta. Una vez terminado el curso que puede durar de 12 a 22 sesiones según el tema de que se trate, se debe llamar a un profesor o a una persona conocedora de la materia, para que responda las dudas. Si el curso es realizado simultáneamente por varios colectivos de una misma localidad, estos colectivos podrían juntarse en una sola gran plenaria para aprovechar en conjunto la presencia del profesor. Casa curso tiene un texto escrito al que se puede acceder por Internet.
Por último, estos cursos pueden realizarse con distintos ritmos de intensidad dependiendo de la disponibilidad de tiempo de cada colectivo: puede hacerse un estudio semanal de uno o dos bloques; puede hacerse un estudio intensivo de un fin de semana largo, etcétera. Lo he experimentado en varios países, entre ellos en la escuela de cuadros del Movimiento de los sin Tierra en Brasil con líderes campesinos y de movimientos sociales urbanos de diversos países y he comprobado lo útil que es esta forma de pedagogía en un momento en que la gente lee poco. La dinámica de discusión que se produce luego de cada bloque es muy positiva y evita que quienes sigan el curso se limiten a recibir una información en forma pasiva.
Me entusiasmó tanto ver el resultado que ahora estoy dedicada en gran medida a preprar ese tipo de materiales. Y también a doblarlos al inglés. He visto poco antes de venir a España un excelente discurso de Julio Anguita y he pensado que sería muy útil hacer un audiovisual con esta metodología dividiéndolo en bloques de más o menos 10 minutos, elaborando preguntas para cada bloque y estudiándolo luego en grupos, anotando las dudas e invitando a alguien una vez finalizado éste para que vaya a resolverlas.
Ahora, respecto a tu pregunta, supongo que se me califica de marxista-leninista porque he sido una estudiosa de Marx y de Lenin. Sigo revindicando los análisis de Marx del capitalismo. Lenin me parece un estratega político fundamental, aunque en algunas cosas a lo mejor sería un poco crítica, en lo esencial yo creo que es válido. En Vanguardia y crisis señalo varias reflexiones de Lenin que me parecen muy pertinentes.
-M.O.: En tus obras también has destacado que uno de los muchos elementos que ha caracterizado a la izquierda latinoamericana ha sido su comprensión acerca del papel de los cristianos en la revolución. Tú misma procedes del cristianismo, fuiste dirigente de un movimiento católico chileno antes de tu adscripción al marxismo. ¿Qué queda hoy de la teología de la liberación en América Latina?
-M.H.: (Hace una pausa breve y pronuncia en voz suave: “los ecos”) Bueno, quedan sacerdotes en Brasil y otros sitios que siguen luchando. Por cierto, dicen que el Papa fue crítico de la teología de la liberación, yo leí una carta de un jesuita a quien el Papa había liberado de la represión en Argentina. Lo digo porque se han contado muchas cosas del Papa, y yo soy contraria a encasillar a la gente en el pasado. Este jesuita cuenta que el Papa fue a una universidad argentina recientemente y habló de los errores cometidos por él en cuanto a la teología de la liberación.
Para mí la teología de la liberación es una forma de entender la historia y la fe. Esa forma permanece y creo que conlleva un mensaje muy importante: la redención del ser humano ocurre en la tierra, no en el cielo. Y en esa visión hay coincidencia con los seguidores de Marx.
-M.O.: Esta tarde vas a presentar tu último libro junto a dos impulsores de un nuevo movimiento ciudadano: el Frente Cívico “Somos Mayoría”. Además, el principal impulsor de dicho movimiento es Julio Anguita, seguramente el político mejor valorado del país, con gran tirón entre los jóvenes, incluso en los movimientos sociales mas apartidistas. Se trata de un movimiento no electoral, sino social, ciudadano.
-M.H.: Me gusta mucha esa idea, me gusta mucho.
-M.O.: El objetivo al que se aspira es a aglutinar a una mayoría social en torno a un programa de mínimos (se habla ahora de 16 puntos), en lugar de hacerlo en torno a una ideología o una visión política de la realidad.
-M.H.: Una cuestión: antes de que sigas: yo prefiero usar el término “plataforma de lucha”, para diferenciarlo del programa del partido o mejor del estratégico del instrumento político revolucionario.
-M.O.: Buena observación, gracias. ¿Encuentras alguna similitud entre este planteamiento y los que has estudiado en los movimientos del socialismo del siglo XXI en Latinoamérica?
-M.H.: Yo diría mejor: movimientos relacionados con la crisis del neoliberalismo en América latina, no con el socialismo. Este planteamiento es muy similar al que expongo en el libro La izquierda después de Seattle[10], y antes, tal vez en La izquierda en el umbral del siglo XXI. Se trata de la idea de plantear una plataforma de lucha frente a la crisis. Yo cito a un uruguayo, Enrique Rubio, y es en Uruguay donde se ha dado la experiencia más interesante para mí, de un amplio frente que no es la suma de partidos políticos, sino que logró convocar a mucha ciudadanía, más de dos tercios de los comités de base han estado conformados por simples ciudadanos que no militan en partido alguno. Esta idea de convocar a todos los que se sientan afectados me parece muy importante. Entender como dice Anguita —idea en la que yo suelo insistir—que tenemos un proyecto que responde a los intereses objetivos de la inmensa mayoría de la gente, de más de 90%: esos 16 puntos de ustedes. Estoy totalmente de acuerdo con lo que él propone: “hay que ir a la base del PP”. El proyecto de país que Chavéz, Correa y Evo levantaron en sus respectivos países reflejan esos intereses objetivos de la inmensa mayoría de sus habitantes Sin embargo, el apoyo en Venezuela a Chávez era menos del 60%, había un 40% de la población que no se manifestaba en favor del proyecto. Ahí tenemos que hacer un análisis por qué eso ocurría. Por un lado no cabe dudas de que está la cuestión mediática, la manera en que los medios opositores deforman este proyecto, pero también está el que nosotros no somos capaces de comunicar este proyecto porque no hablamos el lenguaje de la gente de la calle. Por eso me gusta el discurso de Anguita, que es absolutamente claro. Y lo otro que impide que la gente se convenza de lo justo de nuestro proyecto es el hecho de que muchas veces nuestra forma de vivir, de actuar se contradice con el proyecto que pretendemos difundir: no somos coherentes con los principios y los valores de la sociedad que decimos defender. Somos autoritarios y defendemos una sociedad democrática; somos egoístas y defendemos una sociedad solidaria. ¡Eso es lo que hace que la gente no crea! Ustedes por ahora tienen esa plataforma de lucha, todavía no tienen elaborado un proyecto de sociedad como nosotros lo tenemos en Latinoamérica, pero contar con esa plataforma es fundamental para convocar a la gente. Creo que hay que buscar los medios para que ese discurso de Anguita no se pierda y creo que no basta que se estudie sólo de forma individual, a través sólo del Youtube. Creo que sería muy interesante una dinámica en la que la gente fuese discutiéndolo en grupo —como te comentaba antes—,y fuese anotando las dudas que hayan ido quedando de esas discusiones y sólo después de haberlo discutido a fondo, entonces inviten a alguien para que las esclarezca.
NOTAS
1. HARNECKER, M., Hugo Chávez Frías. Un hombre, un pueblo, Ed. Tercera Prensa, San Sebastián, 2002. Disponible en: http://www.rebelion.org/docs/97068.pdf
2. La autora ha desarrollado este concepto en los parágrafos finales de: HARNECKER, M, Reconstruyendo la izquierda, Siglo XXI, 2008, pp. 191-192. Disponible en http://www.rebelion.org/docs/97076.pdf
3. Esta tipología puede verse también en la obra precedente de la que nos ocupa: HARNECKER, M., América Latina y el socialismo del siglo XXI. Inventando para no errar. El Viejo Topo, 2010. Disponible en: http://www.rebelion.org/docs/102813.pdf
4. Puede encontrarse un desarrollo de esta idea en: HARNECKER, M. (COORD.), La descentralización ¿fortalece o debilita el estado nacional?, 2009. Disponible en: http://www.rebelion.org/docs/97088.pdf
5. Artículo inédito de marzo de 2010, anexo a su libro Inventando para no errar. América Latina y el socialismo del siglo XXI. Disponible en: http://www.rebelion.org/docs/118327.pdf
6. Sobre este asunto en este economista inglés puede consultarse: DEVINE, P.J., Democracy and economic planning: the political economy of a self- governing society, Polity Press, Cambridge, 1988. Marta Harnecker realizó junto Camila Piñeiro una síntesis-resumen que está disponible para su descarga en: http://www.rebelion.org/docs/97087.pdf
7. HARNECKER, N., La izquierda en el umbral del siglo XXI. Haciendo posible lo imposible, Siglo XXI, 2000.
8. HARNECKER, M., Vanguardia y crisis actual, Gente sur, 1990. (También publicado en cinco países con el título Izquierda y crisis actual). Disponible en: http://www.rebelion.org/docs/92106.pdf
9. Los vídeos pueden verse en el enlace en el Canal de Youtube ciclopolitico: http://www.youtube.com/user/ciclopolitico
10. HARNECKER, M., La izquierda después de Seattle, Siglo XXI, 2000. Disponible para su descarga en: http://www.rebelion.org/docs/95169.pdf
Todos somos sospechosos
Marcelo Colussi
Algunos años atrás, luego de los atentados contra las torres del Centro Mundial de Comercio en Nueva York en el año 2001, el gobierno estadounidense lanzó el Acta Patriótica como inicio de lo que en ese momento la administración Bush llamó “guerra total contra el terrorismo”. Así se pusieron en marcha: 1) las llamadas guerras preventivas, y 2) el control –por cierto anticonstitucional– de su propia población.
En nombre de la “defensa de la patria” se pisoteó la soberanía de todos los países del mundo, pasando por encima de la Organización de Naciones Unidas, comenzándose una serie de invasiones a países supuestamente “focos de terroristas” (en realidad: grandes reservas de petróleo, de gas, de agua dulce o de campos de amapola, con la que se elabora la heroína –de la que la DEA es el principal cartel traficante–). Y en lo interno, siempre con esa arrogante política de corte fascista, se conculcaron derechos históricos de la población estadounidense, haciendo de cada ciudadano un posible objeto de espionaje sujeto eternamente a control.
En esa lógica, convirtiendo a la humanidad completa en “sospechosa”, se desarrolló la iniciativa TIA: Total Information Awareness, en inglés (traducida como “Conocimiento total de la información”), también conocida como Terrorism Information Awareness (Conocimiento de la información sobre el terrorismo). El programa formó parte de la Ley de Seguridad Nacional y, tras su creación en enero de 2003, fue gestionado por la Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA). Para ello, la DARPA inició la adjudicación de contratos para el diseño y desarrollo de los componentes del sistema TIA en agosto del 2002, por medio de muchas empresas contratistas (por ejemplo: Booz Allen Hamilton, donde luego trabajaría Edward Snowden, el controversial técnico que recientemente develó algunos secretos del ciberespionaje). Al hacerse público el proyecto, muchas organizaciones de derechos humanos y defensa del ciudadano alzaron la voz, protestando ante esa grosera intromisión del Estado en la privacidad de cada estadounidense. Ello trajo como consecuencia que el Congreso se viera forzado a detener el programa, dejándolo de financiar. Pero poco tiempo más tarde, hacia el 2006, diversas filtraciones a la prensa informaron que el software desarrollado se había desplazado a otras agencias de espionaje, en particular la Agencia de Seguridad Nacional (NSA). En otros términos, ahora no existe el proyecto TIA, pero sí sus elementos fundamentales, que son utilizados a diario por las agencias federales de control.
Unos años atrás, no muchos, todo esto parecía una loca idea de ciencia-ficción, propia de un drama orwelliano; hoy día ese panóptico universal es una realidad: sistemas de control absoluto de la población planetaria. Ese control, debe aclararse, tiene dos vías: por un lado, las empresas disponen de toda la información necesaria para afinar sus estrategias de mercadeo (¿qué le gusta a cada persona?, ¿qué necesita?, ¿cuáles son sus debilidades?, ¿qué compra habitualmente?, ¿qué ofrecerle?). Por otro lado, las agencias gubernamentales de espionaje pueden examinar todos los datos de la vida de cada ciudadano, estableciendo el grado de “peligrosidad” que representa para el sistema.
El engendro surgido con la administración Bush se concreta hoy día, con otro nombre pero con similares objetivos. El mismo complementa –y supera con creces– la Red Echelon (compleja trama de espionaje mantenida igualmente por los Estados Unidos y algunos de sus socios, consistente en un tejido de antenas, estaciones de escucha, radares y satélites, apoyados por submarinos y aviones espía, unidos todos a través de bases terrestres, y cuyo objetivo es controlar todo tipo de comunicaciones mundiales, entre las que se encuentran correos electrónicos, envíos de fax, comunicaciones por cable, por satélite, transmisiones radiales, conversaciones telefónicas).
El dispositivo en cuestión permite a la potencia hegemónica mantener un espionaje total, continuo y avasallador no sólo de las comunicaciones –parte medular de lo que desean controlar, y que de hecho ya está haciendo– sino también de las transacciones financieras, los registros de vuelo, las declaraciones de impuestos, la venta de paquetes accionarios, los movimientos de tarjetas de crédito, los archivos médicos de la población mundial. En definitiva: una forma de control absoluto de cada ser humano sobre la faz del planeta; control que se ejerce no sólo sobre sus comunicaciones sino –esto es lo aterradoramente novedoso que comenzó a desarrollarse con TIA– sobre sus características biométricas (el tramado del iris, las huellas dactilares, la voz, sus hábitos motores como la forma de caminar), todo lo cual permitirá un monumental banco de datos universales que posibilitará a los agentes de inteligencia buscar y hallar por satélite a una persona en cualquier lugar del mundo y con una velocidad pasmosa.
En otras palabras: estamos ante el fin de la vida privada de la humanidad, ante un dios omnipotente que –sin ningún lugar a dudas– lo sabrá todo. A partir de este super cerebro omniabarcativo, todos pasamos a ser un número más de una lista; nuestras vidas quedan en sus manos.
Rápidamente explicado, estos sistemas del que TIA fue el precursor –desarrollado en ese entonces por el Comando de Inteligencia Naval de los Estados Unidos– consisten en una combinación de tecnologías de punta del campo de la informática (entre las que se cuenta una monumental base de datos que permite almacenar información personal de los más de 7.000 millones de habitantes actuales del planeta, incluyendo vídeos, fotos y parámetros biométricos de cada ingresado al programa), con la capacidad de localización por satélite e identificación de seres humanos a distancia por medio de las características biométricas almacenadas. En otros términos: un espía global del que nadie, absolutamente nadie se puede escapar.
Apoyan y complementan la iniciativa un traductor universal, que puede convertir instantáneamente en texto una grabación de voz, capaz de intervenir conversaciones telefónicas en cualquier parte del mundo, así como un sistema para “interpretar” las relaciones entre distintos sucesos aislados o que, aparentemente no tienen conexión. Éste detecta patrones comunes en la actividad de diversas personas, grupos, empresas, movimientos financieros, viajes, compras; es decir: cualquier movimiento que se quiera investigar.
Sumados todos estos elementos, el complejo mecanismo de espionaje –en palabras de Steven Wallach, antiguo ejecutivo de la empresa Hewlett-Packard y que fuera consejero del presidente Bush cuando nació la idea algunos años atrás– “podrá asociar una foto de Malasia tomada por un satélite con una llamada realizada en Francfort y con un depósito bancario en Pakistán, para luego relacionar todos esos elementos con algo que pasará en Chicago”. Y obviamente, permitiendo actuar en consecuencia.
Lo que acaba de revelar el técnico Edward Snowden (¿ataque de conciencia y remordimiento personal?, ¿jugada preparada con agenda oculta?, ¿distractor?) es parte de un largo proceso de control que el gobierno de Washington viene realizando. El proyecto TIA, amparado en el Acta Patriótica que aprobaron los republicanos luego de los atentados del 11 de septiembre, no prosperó tal como fue concebido en su momento; pero los mecanismos de control sí. No importa con qué nombre actúan; lo importante es que actúan. El ciberespionaje es un hecho.
PRISM: una herencia de TIA
Las explosivas declaraciones que hiciera recientemente Snowden permiten ver que los programas diseñados hace una década atrás en la administración Bush, hoy día son una realidad, no importando qué partido gobierne en la Casa Blanca. Según aseguró el ahora ex agente, el programa de la NSA no se limita a la recolección de datos sobre la inteligencia extranjera, sino que también actúa sobre todas las comunicaciones que transitan dentro de Estados Unidos. En ese sentido, el programa PRISM es la más brillante creación del espionaje de Washington. Todos, absolutamente todos estamos controlados, vigilados, espiados.
El centro de operaciones principal para la vigilancia digital está en el Estado de Utah, cerca de la pequeña ciudad de Bluffdale, en el condado de Salt Lake. Allí se alza un complejo de hormigón que, en apariencia, no tiene nada de especial. Pero está fuertemente custodiado. Una línea de alambre de púas lo aísla del exterior. Y ahí comienzan las interrogantes. En Google Earth no aparece ninguna obra en ese sitio, sólo un campo vacío marcado por huellas de neumáticos. Alguien, de todos modos, ha calificado el lugar con el sugestivo nombre de “Centro de Datos de Utah”. ¿Qué hay ahí realmente?
En un artículo publicado por James Bradford en el Wired Magazine en marzo de 2012, se reveló que la obra, de 2.000 millones de dólares de costo, funcionará como mega-almacén de información digital de la Agencia de Seguridad Nacional. Bradford sostiene que el centro cuenta con la capacidad más grande concebida para almacenar datos de vigilancia electrónica de todas partes del mundo: la unidad de capacidad para guardar esa información se mide en cientos de exabytes (cada uno equivalente a más de mil millones de gigabytes). El centro de espionaje utilizará la energía eléctrica de la pequeña ciudad vecina para tener los servidores en marcha y millones de litros de agua para mantenerlos frescos. Alrededor del perímetro de la construcción una serie de sensores de detección de intrusos dará la seguridad necesaria para trabajar tranquilos, apoyados por guardias armados. La NSA no lo niega; por el contrario, llamándolo Centro de Datos de la Comunidad de Seguridad Cibernética Iniciativa Nacional Integral, afirma que ayudará a proteger las redes civiles de los ataques cibernéticos. Sin embargo, esto no es competencia de la Agencia de Seguridad Nacional. De hecho, en su investigación Bradford afirma que el centro se utilizará para albergar una increíble cantidad de datos interceptados, tomados dentro y fuera de los Estados Unidos. En ello, las llamadas redes sociales (Facebook, Twitter) son pieza especialmente importante.
Con las recientes revelaciones de Edward Snowden, el tamaño y la monumental capacidad del centro de datos de Utah toman sentido. Los documentos filtrados por el ex agente detallan, entre otras cosas, un programa integral denominado PRISM, que absorbe grandes cantidades de información personal de las empresas de telecomunicaciones y de internet como Google, Apple y Verizon, combinándolos en una base de datos única. Snowden afirmó, en una entrevista con el diario británico The Guardian, que la base de datos PRISM permite vigilar y espiar a quienquiera en cualquier parte del mundo. La privacidad personal desaparece así: todos somos sospechosos potenciales, todos estamos observados. El panóptico ya no es algo de ciencia ficción: está aquí, vigilándonos.
No hay dudas que la imaginación queda corta ante tamaña parafernalia; el poder de la tecnología es subyugante, pero al mismo tiempo ofende a la condición humana: tanta inteligencia puesta al servicio de la delación policial es simplemente una vergüenza en términos éticos. Lo más probable es que este modesto artículo también sea chequeado por estos fenomenales poderes. No sé qué grado de “peligrosidad” tendrá. Al menos, es mi deseo, ya que escribimos en contra de todo esto, que se nos considere con una buena nota. ¡Es lo menos que pedimos! De todos modos, esto lleva a preguntas de fondo: con tamaños poderes que nos controlan a diario, ¿cómo es posible plantearse cambios contra el sistema dominante? Pensemos, sólo como ejemplo, en la operación de exterminio del comandante Raúl Reyes, de las FARC, en marzo del 2008 en plena selva y por la noche: con precisión milimétrica se pueda matar a alguien desde el aire, no importando dónde se esconda. El poder que parecieran detentar quienes contralan el mundo se muestra infinito. ¿Lo será?
¿Qué hacer ante todo esto? Esconderse no, porque no es posible. Podría parecer absurdo querer enfrentarse a tanto poder. Indudablemente las condiciones en que quedamos los mortales de a pie ante esta nueva deidad no son muy alentadoras: el super poder todo lo ve, todo lo oye, todo lo sabe. Por tanto, siempre se nos adelantará. ¿Resignarse entonces?
La historia no ha terminado, aunque cada vez más se escriba con las directivas del ganador. El nuevo dios que se está pergeñando, en definitiva es un dios humano; y como tal, falible. Aunque lo sepa todo, también tiene puntos débiles: los hackers por ejemplo. Pero la conflictividad de base ahí está, aunque se la espíe, se la trate de maniatar, de condicionar, de eliminar. Es cierto que hoy no hay grandes esperanzas, porque se desbarataron con la caída del campo socialista. Pero si hay conflictos (¡y los hay, por cierto!), la reacción de los seres humanos siempre está ahí presente, lista para saltar, para movilizarse. ¡Eso es la esperanza! La idea que la utopía sigue siendo posible. Hoy día padecemos una gran parálisis en estos temas de rebelarse. Los actuales mecanismos de hiper control nos la refuerzan; pero en tal caso es oportuno recordar las palabras de la dirigente boliviana Domitila Barrios de Chungara: “Nuestro enemigo principal no es el imperialismo, ni la burguesía ni la burocracia. Nuestro enemigo principal es el miedo, y lo llevamos adentro ” .
Cerramos con la Carta que Edward Snowden escribiera relatando su actuar con relación al ciberespionaje:
Hola. Me llamo Ed Snowden. Hace poco más de un mes tenía familia, un hogar en el paraíso y vivía con gran comodidad. También tenía la capacidad de buscar, capturar y leer las comunicaciones de ustedes sin necesidad de orden judicial alguna. Las comunicaciones de cualquier persona, en cualquier momento. Es decir, el poder de cambiar el destino de las personas.
Es también una grave violación a la ley. La Cuarta y Quinta Enmiendas a la Constitución de mi país, el artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y numerosos estatutos y tratados prohíben tales sistemas invasivos de vigilancia en masa. Aunque la Constitución de Estados Unidos marca como ilegales tales actos, mi gobierno afirma que veredictos judiciales secretos, que el mundo no tiene permitido ver, legalizan de alguna manera un acto ilícito. Esos fallos simplemente corrompen la noción más elemental de justicia: que los actos deben estar sujetos a escrutinio. Lo inmoral no puede volverse inmoral mediante el uso de una ley secreta.
Creo en el principio declarado en Nuremberg en 1945: Los individuos tienen deberes internacionales que trascienden las obligaciones nacionales de obediencia. Por lo tanto, los ciudadanos individuales tienen el deber de violar las leyes nacionales para prevenir que ocurran crímenes contra la paz y la humanidad.
Por consiguiente, hice lo que creí correcto y emprendí una campaña para corregir esos ilícitos. No busqué enriquecerme. No busqué vender secretos de Estados Unidos. No me asocié con ningún gobierno extranjero para garantizar mi seguridad. Lo que hice fue llevar lo que sabía al público, para que algo que nos afecta a todos pudiera ser discutido por todos a la luz del día, y pedí justicia al mundo.
Esa decisión moral de revelar al público un espionaje que nos afecta a todos ha sido costosa, pero fue lo correcto y no me arrepiento de ella.
Desde ese momento el gobierno y los servicios de inteligencia de Estados Unidos han intentado ponerme de ejemplo, de advertencia a otros que pudieran hablar como yo lo he hecho. Me han convertido en un apátrida y un perseguido a causa de mi acto de expresión política. El gobierno de Estados Unidos me ha colocado en una lista de personas que no pueden abordar un avión. Exigió al gobierno de Hong Kong que me repatriara dentro del marco de sus leyes, en violación directa al principio de no represión: la Ley de las Naciones. Ha amenazado con sanciones a los países que respalden mis derechos humanos y el sistema de asilo de Naciones Unidas. Incluso ha dado el paso sin precedente de ordenar a sus aliados militares detener en tierra el avión de un presidente latinoamericano, en su búsqueda de un refugiado político. Estas peligrosas escaladas representan una amenaza no sólo a la dignidad de América Latina, sino a los derechos fundamentales que comparten todas las personas, todas las naciones, de vivir libres de persecución, y de buscar y gozar de asilo.
Sin embargo, aun a la vista de esta agresión históricamente desproporcionada, naciones de todo el mundo han ofrecido apoyo y asilo. Estas naciones, entre ellas Rusia, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, tienen mi gratitud y respeto por ser las primeras en oponerse a las violaciones a los derechos humanos perpetradas por los poderosos, más que por los carentes de poder. Al negarse a transigir en sus principios ante la intimidación, se han ganado el respeto del mundo. Es mi intención viajar a cada uno de esos países para expresar en persona mi gratitud a su pueblo y sus líderes.
Hoy anuncio mi aceptación formal de todas las ofertas de apoyo y asilo que me han extendido y todas las demás que se me hagan en el futuro. Con, por ejemplo, la garantía de asilo ofrecida por el presidente Maduro de Venezuela, mi estatus de asilado ya es formal, y ningún Estado tiene fundamento para limitar o interferir con mi derecho a disfrutar de ese asilo. Sin embargo, como hemos visto, algunos gobiernos de los estados de Europa occidental y Norteamérica han demostrado disposición a actuar fuera de la ley, y esa conducta persiste hoy. Esta amenaza ilegal me hace imposible viajar a América Latina y disfrutar del asilo que me ha sido concedido allá de conformidad con nuestros derechos compartidos.
Esta intención de estados poderosos de actuar en forma extralegal representa una amenaza para todos nosotros, y no se debe permitir que la lleven a cabo. En consecuencia, solicito la ayuda de ustedes para exigir garantías de salvoconducto a las naciones relevantes para asegurar mi traslado a América Latina, así como solicito asilo en Rusia hasta el tiempo en que esas naciones accedan a cumplir la ley y permitan mi traslado legal. Presentaré hoy mi solicitud a Rusia, y espero que la respuesta sea favorable.
Si tienen alguna pregunta, contestaré lo que pueda.
Gracias.
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Trovas del Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
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Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
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