Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

lunes, 22 de septiembre de 2014

¿Qué es lo que espantó al USS Donald Cook en el Mar Negro?



Voltairenet.org

Los grandes medios de la prensa atlantista no han mencionado este incidente, pero los observadores y analistas militares del mundo entero no paran de comentar.

En Washington, el Departamento de Estado ha reconocido que la tripulación del destructor USS Donald Cook quedó seriamente desmoralizada tras su encuentro en el Mar Negro con un avión de combate ruso Su-24, que no transportaba bombas ni misiles, sino únicamente un contenedor con un sistema de guerra electrónica (el Pentágono también ha presentado una protesta) [1].
¿Qué otros dispositivos de guerra electrónica poseen las fuerzas armadas rusas?

El pasado 10 de abril, el destructor USS Donald Cook entraba en el Mar Negro. El 12 de abril, un bombardero táctico ruso Su-24 sobrevolaba el buque. Más tarde se comentó que la tripulación del destructor estadounidense había quedado desmoralizada tras su encuentro con el avión de guerra ruso. Varios medios incluso aseguran que 27 marineros estadounidenses solicitaron la baja del servicio. ¿Qué fue lo que tanto asustó a la tripulación del destructor?

El USS Donald Cook es un destructor lanzamisiles de cuarta generación. Su principal arma son los misiles de crucero Tomahawk, que tienen un alcance máximo de 2 500 kilómetros y pueden llevar cabezas nucleares. En una misión normal, el buque está equipado con 56 misiles y en misión de ataque cuenta con 96 misiles.

El destructor está equipado con el sistema de combate de última generación Aegis, un sistema integrado que conecta entre sí los medios de defensa antimisiles de todos los barcos en los que está instalado creando una red general que permite controlar y atacar cientos de objetivos al mismo tiempo. El destructor estadounidense dispone igualmente de 4 enormes radares universales de antena de una potencia similar a la de varias estaciones de radar. Además de los misiles Tomahawk, en sus lanzaderas de proa y popa figura medio centenar de misiles antiaéreos guiados de distintas clases.

El bombardero táctico ruso Su-24 que sobrevoló el US Donald Cook no llevaba bombas ni misiles. Bajo su fuselaje había únicamente un contenedor con un sistema de guerra electrónica llamado Jibiny.

Al aproximarse al destructor, el sistema Jibiny del Su-24 puso fuera de servicio los radares, circuitos de control, sistemas de transmisión de información, etc. En otras palabras, todo el sistema Aegis quedó inutilizado, como cuando se apaga un televisor con un mando a distancia. Después de esto, el Su-24 simuló un ataque con misiles contra el USS Donald Cook, que había quedado totalmente ciego y sordo. Y repitió esa acción un total de 12 veces.

Cuando el Su-24 se alejó, el USS Donald Cook se dirigió rápidamente a un puerto rumano y no volvió a acercarse a aguas rusas.

Los guerreros del frente invisible

«Cuanto más complejo es un sistema radioelectrónico, más sencillo resulta interrumpir su funcionamiento con medios de guerra electrónica», comenta el director del centro de investigación científica sobre guerra electrónica y valoración de la eficacia en medios de reducción de visibilidad de la Academia Aérea Militar, Vladímir Balybin. «Para poder ganar una guerra moderna no basta con dominar el espacio aéreo. Es necesario hacerse con la superioridad tecnológica», agrega el especialista ruso.

Además del sistema Jibiny, el complejo industrial militar ruso trabaja en el desarrollo de distintos dispositivos capaces de descorazonar tanto a las unidades del enemigo como a agrupaciones terroristas. Las unidades de las Tropas Aerotransportadas rusas han comenzado a ser equipadas con el sistema Infauna. Instalado en un tanque o en cualquier otro vehículo militar, este sistema encuentra y aísla la comunicación por radio enemiga en bandas HF y VHF del espectro electromagnético, «adormeciendo» sus armas de control remoto. Estas armas llegan a disparar, pero sólo después de que las columnas de tanques rusos hayan pasado sobre ellas y se hayan alejado a una distancia segura.

Infauna tiene otra función: los sensores ópticos instalados en sus laterales detectan los fogonazos de los disparos y dan la orden de crear una cortina de humo que cubre la columna de tanques del fuego enemigo.

El dispositivo Lesochek desempeña las mismas funciones que Infauna, pero es mucho más compacto: se puede llevar en una mochila o en un pequeño maletín. Con este sistema resulta muy cómodo acudir a importantes reuniones, evitando con este equipo que los más avanzados servicios de inteligencia logren espiar ni una palabra de lo que se discute en esos encuentros.

La base de la protección electrónica de las comunicaciones del ejército de Rusia es el sistema Borisoglebsk-2. Este sistema cuenta con un punto automático de control y 4 tipos de estaciones de interferencias de radio que rastrean las fuentes activas de comunicaciones enemigas y las inutilizan.

El dispositivo Zhítel localiza y bloquea teléfonos satelitales y celulares, así como sistemas de navegación GPS. Su eficacia quedó demostrada durante el conflicto en Osetia del Sur, donde consiguió desorientar a los vehículos georgianos no tripulados.

El reequipamiento de las fuerzas estratégicas de Rusia con nuevos medios de guerra electrónica avanza a ritmos vertiginosos, según anunciaba hace poco el vicepresidente del gobierno ruso Dimitri Rogozin.

Si en 2020 el ejército y la flota rusas estarán reequipados en un 70%, todos los dispositivos de potencial estratégico para la guerra electrónica estarán renovados en un 100%.

«Los medios de guerra electrónica permiten que nuestras armas inteligentes actúen y que las de nuestro enemigo queden inutilizadas. Esto es algo extremadamente útil», señala el vicepresidente.



El destructor estadounidense USS Donald Cook dirigiéndose al Mar Negro, cerca de las aguas rusas.



Video de presentación del sistema de misiles estadounidense Aegis que quedó totalmente neutralizado recientemente por un solo avión de combate ruso S-24 en aguas del Mar Negro.


Reconstitución visual del inccidente.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Mariposa Negra (Pelicula)




Reseña:

Gabriela (Melania Urbina) es una maestra que está prometida con el juez Guido Pazos (Darío Abad). Un día, éste es asesinado. Gabriela conoce a la periodista Ángela (Magdyel Ugaz) que le ayudarán a esclarecer las extrañas circunstancias de su muerte. Sus pesquisas la llevarán a las más altas instituciones de la política peruana.

Dirección: Francisco José Lombardi
Producción: Gustavo Sánchez
Guion :Giovanna Pollarolo
Maquillaje: Federico Argerich
Fotografía: Paco Belda
Montaje: Roberto Benavides
Protagonistas: Darío Abad Melania Urbina Montserrat Carulla Magdyel Ugaz José Chacaltana Laura Del Busto Yvonne Frayssinet Lluís Homar Gustavo Bueno Ricardo Morán Kareen Spano



jueves, 18 de septiembre de 2014

Así mataron a Víctor Jara


“¡A ese hijo de puta me lo traen para acá!”
 
Boris Navia Pérez*

revistaforum@prodigy.net.mx

“¡A ese hijo de puta me lo traen para acá!”. Gritó el oficial apuntando con su dedo a Víctor Jara, quien junto a unos 600 profesores y estudiantes de la UTE ingresábamos prisioneros con las manos en la nuca y a punta de bayonetas y culatazos al Estadio Chile, la tarde del miércoles 12 de septiembre de 1973. Era el día siguiente del golpe fascista. El día antes, el 11, Víctor debía cantar en el acto que se realizaría en la UTE, donde nuestro rector Enrique Kirberg recibiría al presidente Allende, quien anunciaría el llamado a plebiscito al pueblo de Chile. Sin embargo, la voz de Allende fue apagada en La Moneda en llamas y la guitarra de Víctor quedaría allí, destrozada por la bota militar en el bombardeo de la UTE, como testimonio más de la barbarie fascista.

“¡A ese hijo de puta me lo traen para acá!”. Repitió iracundo el oficial. Casco hasta los ojos, rostro pintado, metralleta al hombro, granada al pecho, pistola y corvo al cinto, balanceando su cuerpo tensado y prepotente sobre sus botas negras.
“¡A ese huevón! ¡A ése!”. El soldado lo empuja sacándolo de la fila. “¡No me lo traten como señorita, carajo!”. Ante la orden, el soldado levanta su fusil y le da un feroz culatazo en la espalda de Víctor. Víctor cae de bruces, casi a los pies del oficial.
“¡Che, tu madre! Vos sos el Víctor Jara huevón. El cantor marxista ¡El cantor de pura mierda!”. Y, entonces, su bota se descarga furibunda una, dos, tres, 10 veces en el cuerpo, en el rostro de Víctor, quien trata de protegerse la cara con sus manos (ese rostro que cada vez que lo levanta esboza esa sonrisa, que nunca lo abandonó hasta su muerte). Esa misma sonrisa grande con que cantó desde siempre al amor y a la revolución.
“Yo te enseñaré hijo de puta a cantar canciones chilenas, ¡no comunistas!”.
El golpe de una bota sobre un cuerpo indefenso no se olvida jamás. El oficial sigue implacable su castigo, enceguecido de odio, lo increpa y patea. La bota maldita se incrusta en la carne del cantor. Nosotros, apuntados por los fusiles contemplamos con horror la tortura de nuestro querido trovador y pese a la orden de avanzar nos quedamos transidos frente al horror. Víctor yace en el suelo. Y no se queja. Ni pide clemencia. Sólo mira con su rostro campesino al torturador fascista. Éste se desespera. Y de improviso desenfunda su pistola y pensamos con pavor que la descerrajará sobre Víctor. Pero, ahora le golpea con el cañón del arma, una y otra vez. Grita e increpa. Es histeria fascista. Y, entonces, la sangre de Víctor comienza a empaparle su pelo, a cubrirle su frente, sus ojos. Y la expresión de su rostro ensangrentado se nos quedaría grabada para siempre en nuestras retinas.
El oficial se cansa y de pronto detiene sus golpes. Mira a su alrededor y advierte los cientos de ojos testigos que en una larga hilera lo observan con espanto y con ira. Entonces, se descompone y vocifera.
“¿Qué pasa huevones? ¡Que avancen estas mierdas¡ Y a este cabrón” se dirige a un soldado, “me lo pones en ese pasillo y al menor movimiento, lo matas! ¿Entendiste? ¡Carajo!
El Estadio Chile se iba llenando rápidamente con prisioneros políticos. Primero, 2 mil, luego seríamos más de 5 mil. Trabajadores heridos, ensangrentados, descalzos, con su ropa hecha jirones, bestialmente golpeados y humillados. El golpe fascista tuvo allí, como en todas partes, una bestialidad jamás vista. Las voces de los oficiales azuzando a los soldados a golpear, a patear, a humillar esta “escoria humana”, a la “cloaca marxista”, como lo espetan.
Hasta hoy día la gente nos pregunta si los miles de prisioneros del estadio presenciaron estas torturas de Víctor y la respuesta es que sólo unos pocos, sus compañeros de la UTE y los más cercanos, ya que el destino y la vida de cada uno estaba en juego y, además, el Estadio Chile era un multiescenario del horror, de la bestialidad más despiadada.
Allí arriba un oficial le cortaba la oreja con su corvo a un estudiante peruano, acusándolo por su piel morena de ser cubano. Allá, un niño de unos 12 años, de repente se levanta de su asiento y llamando a su padre corre enloquecido entre los prisioneros y un soldado le descarga su ametralladora. De pronto un soldado tropieza en las graderías con el pie de un obrero viejo y El príncipe, que así se hacía llamar uno de los oficiales a cargo, desde lo alto de los reflectores que nos enceguecían, le ordena que le golpee y el soldado toma el fusil por su cañón y quiebra su culata en la cabeza del trabajador, que se desangra hasta morir. Un grito de espanto nos sobrecoge. Desde lo alto de la gradería, un trabajador enloquecido se lanza al vacío al grito de ¡Viva Allende! y su cuerpo estalla en sangre en la cancha del estadio. Enceguecidos por los reflectores y bajo los cañones de las ametralladoras, llamadas “las sierras de Hitler”, siguen llegando nuevos prisioneros.
Víctor, herido, ensangrentado, permanece bajo custodia en uno de los pasillos del Estadio Chile. Sentado en el suelo de cemento, con prohibición de moverse. Desde ese lugar, contempla el horror del fascismo. Allí, en ese mismo estadio que lo aclamó en una noche del año 69 cuando gana el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena, con su Plegaria de un labrador:

Levántate
Y mírate las manos
Para crecer, estréchala a tu hermano
Junto iremos unidos en la sangre
Hoy es el tiempo que puede ser mañana.
Juntos iremos unidos en la sangre
Ahora y en la hora
de nuestra muerte, amen.

Allí es obligado a permanecer la noche del miércoles 12 y parte del jueves 13, sin ingerir alimento alguno, ni siquiera agua. Víctor tiene varias costillas rotas, uno de sus ojos casi reventado, su cabeza y rostro ensangrentados y hematomas en todo su cuerpo. Y estando allí, es exhibido como trofeo por el oficial superior y por El príncipe ante las delegaciones de oficiales de las otras ramas castrenses y cada uno de ellos hace escarnio del cantor.
La tarde del jueves se produce un revuelo en el estadio. Llegan buses de la población La Legua. Se habla de enfrentamiento. Y bajan de los buses muchos presos, heridos y también muchos muertos. A raíz de este revuelo, se olvidan un poco de Víctor. Los soldados fueron requeridos a la entrada del estadio.
Entonces, aprovechamos para arrastrar a Víctor hasta las graderías. Le damos agua. Le limpiamos el rostro. Eludiendo la vigilancia de los reflectores y las “punto 50”, nos damos a la tarea de cambiar un poco el aspecto de Víctor. Queremos disfrazar su estampa conocida. Que pase a ser uno más entre los miles. Un viejo carpintero de la UTE le regala su chaquetón azul para cubrir su camisa campesina. Con un cortauñas le cortamos un poco su pelo ensortijado. Y cuando nos ordenan confeccionar listas de los presos para el traslado al Estadio Nacional, también disfrazamos su nombre y le inscribimos con su nombre completo: Víctor Lidio Jara Martínez. Pensábamos, con angustia, que si llegábamos con Víctor al Nacional, y escapábamos de la bestialidad fascista del “Chile”, podríamos, tal vez, salvar su vida.
Un estudiante nuestro ubica a un soldado conocido, le pide algo de alimento para Víctor. El soldado se excusa, dice que no tiene, pero más tarde aparece con un huevo crudo, lo único que pudo conseguir y Víctor toma el huevo y lo perfora con un fósforo en los dos extremos y comienza a chuparlo y nos dice, recuperando un tanto su risa y su alegría, “en mi tierra de Lonquén así aprendí a comer los huevos”. Y duerme con nosotros la noche del jueves, entre el calor de sus compañeros de infortunio y, entonces, le preguntamos que haría él, un cantor popular, un artista comprometido, un militante revolucionario, ahora en dictadura y su rostro se ensombrece previendo, quizás, la muerte. Hace recuerdos de su compañera, Joan, de Amanda y Manuela, sus hijas y del presidente Allende, muerto en La Moneda, de su amado pueblo, de su partido, de nuestro rector y de sus compañeros artistas. Su humanidad se desborda aquella fría noche de septiembre.
El viernes 14 estamos listos para partir al Nacional. Los fascistas parecen haberse olvidado de Víctor. Nos hacen formar para subir a unos buses, manos en alto y saltando. Y las bayonetas clavándonos. En el último minuto, una balacera nos vuelve a las graderías.

Fatídico 15-IX-73

Y llegamos al fatídico sábado 15 de septiembre de 1973. Cerca del mediodía tenemos noticias que saldrán en libertad algunos compañeros de la UTE. Frenéticos empezamos a escribirles a nuestras esposas, a nuestras madres, diciéndoles solamente que estábamos vivos. Víctor sentado entre nosotros me pide lápiz y papel. Yo le alcanzo esta libreta, cuyas tapas aún conservo. Y Víctor comienza a escribir, pensamos en una carta a Joan su compañera. Y escribe, escribe, con el apremio del presentimiento. De improviso, dos soldados lo toman y lo arrastran violentamente hasta un sector alto del estadio, donde se ubica un palco, gradería norte. El oficial llamado El príncipe tenía visitas, oficiales de la Marina. Y desde lejos vemos como uno de ellos comienza a insultar a Víctor, le grita histérico y le da golpes de puño. La tranquilidad que emana de los ojos de Víctor descompone a sus cancerberos. Los soldados reciben orden de golpearlo y comienzan con furia a descargar las culatas de sus fusiles en el cuerpo de Víctor. Dos veces alcanza a levantarse Víctor, herido, ensangrentado. Luego no vuelve a levantarse. Es la última vez que vemos con vida a nuestro querido trovador. Sus ojos se posan por última vez, sobre sus hermanos, su pueblo mancillado.
Aquella noche nos trasladan al Estadio Nacional y al salir al foyer del Estadio Chile vemos un espectáculo dantesco. Treinta o cuarenta cuerpos sin vida están botados allí y entre ellos, junto a Litre Quiroga, director de Prisiones del Gobierno Popular, también asesinado, el cuerpo inerte y el pecho perforado a balazos de nuestro querido Víctor Jara. 42 balas. La brutalidad fascista había concluido su criminal faena. Era la noche del sábado 15 de septiembre. Al día siguiente su cadáver ensangrentado, junto a otros, sería arrojado cerca del Cementerio Metropolitano.
Esa noche, entre golpes y culatazos ingresamos prisioneros al Estadio Nacional. Y nuestras lágrimas de hombres quedaron en reguero, recordando tu canto y tu voz, amado Víctor, Víctor del pueblo:

Yo no canto por cantar
Ni por tener buena voz
Canto porque la guitarra
Tiene sentido y razón.
            Que no es guitarra de ricos
Ni cosa que se parezca
Mi canto es de los andamios
            Para alcanzar las estrellas

Esa misma noche, ya en el Nacional, lleno de prisioneros, al buscar una hoja para escribir, me encontré en mi libreta, no con una carta, sino con los últimos versos de Víctor, que escribió unas horas antes de morir y que el mismo tituló Estadio Chile, conteniendo todo el horror y el espanto de aquellas horas. Inmediatamente acordamos guardar este poema. Un zapatero abrió la suela de mi zapato y allí escondimos las dos hojas del poema. Antes, yo hice dos copias de él, y junto al exsenador Ernesto Araneda, también preso, se las entregamos a un estudiante y a un médico que saldrían en libertad.
Sin embargo, el joven es revisado por los militares en la puerta de salida y le descubren los versos de Víctor. Lo regresan y bajo tortura obtienen el origen del poema. Llegan a mí y me llevan al Velódromo, transformado en recinto de torturas e interrogatorios.
Me entregan a la FACh y tan pronto me arrojan de un culatazo a la pieza de tortura, el oficial me ordena sacarme el zapato donde oculto los versos. “¡Ese zapato, cabrón!”. Grita furibundo. Su brutalidad se me viene encima. Golpea el zapato hasta hacer salir las hojas escritas. Mi suerte estaba echada. Y comienzan las torturas, patadas, culatazos y la corriente horadando las entrañas, torturas destinadas a saber si existían más copias del poema. Y ¿por qué a los fascistas les interesaba el poema? Porque a cinco días del golpe fascista en Chile, el mundo entero, estremecido, alzaba su voz levan-tando las figuras y los nombres señeros de Salvador Allende y Víctor Jara y, en consecuencia, sus versos de denuncia, escritos antes del asesinato, había que sepultarlos.
Pero quedaba otra copia con los versos de Víctor, que esa noche debía salir del estadio.
Entonces, se trataba de aguantar el dolor de la tortura. De la sangre. Yo sabía que cada minuto que soportara las flagelaciones en mi cuerpo, era el tiempo necesario para que el poema de Víctor atravesara las barreras del fascismo. Y, con orgullo debo decir que los torturadores no lograron lo que querían. Y una de las copias atravesó las alambradas y voló a la libertad y aquí están algunos versos de Víctor, de su último poema, Estadio Chile:

Somos cinco mil
En esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil
¿Cuántos seremos en total
en las ciudades y en todo el país?
¡Cuanta humanidad,
hambre, frío, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura!
Somos diez mil manos menos que no producen
¿Cuántos somos en toda la Patria?
La sangre del compañero Presidente
golpea más fuerte que bombas y metrallas
Así golpeará nuestro puño nuevamente.

Estos versos recorrieron todo el planeta. Y las canciones de Víctor, de amor y rebeldía, de denuncia y compromiso, siguen conquistando a los jóvenes de todos los rincones de la Tierra.
El oficial fascista que ordenó acribillarlo debió quedar contento con su crimen, pensando que había silenciado la voz del cantor, sin saber que hay poetas y cantores como Víctor Jara que no mueren, que mueren para vivir, y que su voz y su canto seguirán vivos para siempre en el corazón de los pueblos.


*Abogado, casado y tiene tres hijos. Preside el Club de Amigos de Radio Nuevo Mundo y ejerce su profesión, asesora a la Confederación Campesina Ranquil, a exonerados políticos y otros gremios.

martes, 16 de septiembre de 2014

SALVADOR ALLENDE (Documental)


Sherry Ann, una gringa sobreviviendo en las calles de San Salvador

En 2006, cuando Sherry abordó un avión con destino a El Salvador jamás imaginó que sus planes se convertirían en una completa odisea. Pero estaba decidida y no hubo marcha atrás.


Luis Canizalez- Diario1

Foto D1: Salvador Sagastizado.
Foto D1: Salvador Sagastizado.
Han pasado ocho años desde  que Sherry Ann puso un pie en El Salvador. Lo hizo con una idea en la cabeza: encontrar al hombre que la engendró. Era una fría mañana de mayo.  Las calles estaban mojadas a causa de una débil lluvia que caía sobre todo el territorio.

A su padre no lo conoce. Apenas recuerda su figura anglosajona y su fisonomía poco singular.  Piel blanca,  flaco, alto, cabello rubio, nariz alargada, ojos azules. Así más o menos lo recuerda.
Sabe que se llama- o se llamaba-  Giovanni, que  era militar y que a inicio de los años ochenta viajó a El Salvador a cumplir una misión oficial encomendada por el ejército estadounidense. Eso es lo único que sabe.

Por ello, la consciencia de Sherry le dice que no es tarea fácil localizar a su progenitor. Y sobre todo porque han pasado muchos años sin tener una tan sola notica de él.

No tiene una fotografía, y menos algún documento que pertenezca a su padre, que le ayude  en su búsqueda.  Vagos recuerdos.  Es todo lo que alberga en su memoria.

Pero en su interior algo la impulsa a continuar esa eterna batalla. Le sobra el coraje y ahora más que nunca le obsesiona  la idea de encontrarle. Para ella es cuestión de vida o muerte. Así lo define.
***
El crepúsculo amenaza con descender sobre San Salvador. Es miércoles. Un  leve accidente de tránsito ha generado un fuerte atasco vehicular en una de las calles del boulevard Constitución. En pocos minutos todo volverá a la normalidad.

En un reducido terreno que divide la carretera está una pequeña champa, bien articulada, construida a base de láminas y  madera. La entrada está erigida por trozos de tela de costales. Ahí, afuera, una mujer rubia golpea unos alambres con un martillo.

Junto con un compañero nos acercamos.  En ese momento,  un par de ojos amarillos, llenos de ira,  se posan sobre nosotros. Sujeta el martillo con fuerza y nos repele. Nos cuestiona.  Nos hace entender que hemos invadido su territorio y que nuestra presencia no le es grata.

Le manifestamos que nuestra intención no es molestarla. Que sólo estamos  interesados en conversar un momento con ella. Su mirada sigue fija sobre nosotros y la mano con la que sostiene el martillo no para de temblarle. Insistimos de manera afable nuestra pretensión.
Luego de un breve silencio, agacha el rostro y apaga un pequeño radio, conectado a una batería de carro, donde sonaba una canción de la banda alemana Scorpions. Buena señal. Todo indica que ha aceptado escucharnos.

Sherry viste una camisa tipo polo y un pantalón formal color negro. Sus botas de hule también son negras. Del mismo color es su gorra. Tiene 35 años, pero parece de cincuenta.
Su rostro ovalado está evidentemente quemado por el sol. Algunas arrugas aparecen cuando recita sus ideas de forma expresiva. Sonríe poco y su mirada es frígida. Sus brazos largos y delgados son rústicos como los de un mecánico.  Sus manos están mugres.

Foto D1: Salvador Sagastizado.
Foto D1: Salvador Sagastizado.

Nos sentamos en la acera, en torno a ella, y comenzamos una tímida plática. Le preguntamos a qué se dedica y nos responde en español,  pero con un claro acento americano, que durante la mañana recorre la ciudad en su bicicleta. Recoge botellas de plástico, latas y papel.

Trata de explicar que no es tarea fácil andar, durante varias horas y bajo un ardiente sol, hurgando de basurero en basurero.  Rompiendo bolsas y llenándose las manos de podredumbre para sacar algún  objeto de valor que pueda comercializarlo por algunos centavos.

Para ella es una minita de oro encontrar cables eléctricos a los que les pueda extraer el cobre. Es lo que se vende a mejor precio en las chatarreras de la capital.

Antes la lata era el producto que mejor se cotizaba en esos lugares. Por una libra pagaban cincuenta y siete centavos de dólar. Ahora todo ha cambiado. Por cincuenta latas pagan cuarenta centavos. El negocio va en decadencia.

De momento, Sherry no sabe que somos periodistas. Pronto lo sabrá.
***
Cuando despertó estaba acostada en el asiento trasero de un automóvil gris, orinada, despeinada, con un vestidito rojo. Así viajaba. Tendría quizá unos cinco años de edad.  Giovanni, su padre, manejaba con calma por las carreteras de Miami.

En esa ciudad estadounidense no cae nieve en invierno, pero cuando descienden los frentes fríos del norte, la temperatura llega hasta los cero grados. Eso habría ocurrido esa mañana que Sherry viajaba en el carro de su padre. Sentía frío, mucho frío.

En cierto lugar, que su prematura memoria no recuerda, el vehículo gris fue detenido. Momentos después, su padre la entregó a un hombre llamado Jorge, quien la trasladó en otro carro hacia unos apartamentos. Le dio de comer y le cambió los pampers orinados.

Al mediodía, Jorge le pidió que no se moviera del apartamento. Le dijo que iba a la tienda por unas compras y luego regresaba. No volvió jamás. Se hizo de noche y Sherry comenzó a sentir temor.

Abrió la puerta de la habitación y se dirigió hacia una señora, la dueña de los apartamentos. Ella no sabía quién era, solamente le pidió ayuda. Le dijo que su padre Jorge no había regresado de la tienda.

La mujer fue hasta la habitación de Jorge, buscó unos documentos y comenzó a realizar varias llamadas telefónicas. Sherry estaba frente a ella, inmóvil, preocupada, observando y  esperando alguna respuesta.

La mujer colgó el teléfono. La miró, pensó por un momento, y luego le dijo: “Tu papá Jorge ha sido arrestado”. Fue todo lo que escuchó Sherry (o todo lo que recuerda haber escuchado) aquella tarde gélida, en la pequeña habitación de esos confortables apartamentos.

Estaba sola, abandonada y un tanto desamparada. Así se sentía. Al día siguiente llegaron dos mujeres, de no tan avanzada edad, que representaban una Casa Hogar de Miami.

Fue trasladada a un lugar tétrico,  donde no existía algo que fuese sinónimo de diversión.  No sabe si fueron horas, días o meses los que pasó ahí. Lo cierto es que el tiempo transcurría muy lento.

Las cosas cambiaron cuando fue adoptada por una bella mujer, soltera, de clase media que vivía en la ciudad de Florida. En su nueva casa no le faltó nada. Le dieron educación, vestimenta, alimentación y, sobre todo, mucho amor.

***
Sherry Ann ríe imparablemente. Hace varios minutos le hemos confesado que somos periodistas. También, en cuestión de minutos, ella nos ha desnudado su vida entera.  Es tarde y ha comenzado a oscurecer. Los carros continúan circulando a toda prisa. El reloj marca un poco más de las seis.

-    ¿Entonces no la castigaba? – le pregunto.
-    No. Ella solo decía, Sherry Ann, ¿Por qué haces eso?
-    ¿Nada más la reprendía?
-    Sí. Solo una vez me pegó con el cincho en mis nalgas.
-    En serio. ¿Y eso por qué sucedió?
-    Un niño vecino quería besar  y yo no dejarme, pero me besó y yo golpearlo. Y que llora y llora… su mamá fue a la casa y dijo todo. Yo me metí al baño a ponerme mucho papel higiénico en el pantalón. Ella gritó “Sherry Ann”, fui  y me pegó con el cincho. No sentía nada. “Porque no llorando – decía ella – quítese los pantalones”. Yo quito mis pantalones y el papel higiénico se cayó. ¡Jajaja!

-   ¡Jajaja! ¿Y cómo se llama su madre?
-   (Sherry dice un nombre americano que no logro captar y mejor decido darle mi libreta para que lo escriba. Con excelente caligrafía apunta “Oris June Sarth”. Me devuelve la libreta y leo pausadamente. Luego cruzamos mirada).

-   Murió un año después que vine a este país. Ella no fue mi propia madre, pero me daba abrazos y besitos. Me decía te quiero mucho -  comenta luego de un corto silencio.

Foto D1: Salvador Sagastizado. Sherry escribe el nombre de su madre adoptiva en la libreta de apuntes.
Foto D1: Salvador Sagastizado. 

Sherry escribe el nombre de su madre adoptiva en la libreta de apuntes.
En 2006, cuando Sherry abordó un avión con destino a El Salvador jamás imaginó que sus planes se convertirían en una completa odisea. Pero estaba decidida y no hubo marcha atrás.
Existían al menos dos fuertes motivos para abandonar su país de origen. Uno eran sus dos últimos hijos y el otro, el más esencial, reencontrarse con su padre.

En Estados Unidos, su primer matrimonio había sido un fracaso. Lo único valioso que  quedaba de esa relación eran sus primeros tres hijos: Cedric, Lamar y Emilio (todos hijos de un dominicano llamado Emilio Izquierdo). Todos han alcanzado la mayoría de edad.

A finales de los años noventa conoció a Rubén Rodríguez,  un salvadoreño que había emigrado hacia el país americano buscando una vida alejada de las pandillas. Con él tuvo dos hijos más.
Pero, Rubén comenzó a tener problemas con las autoridades estadounidenses y en varias ocasiones fue detenido en estado de ebriedad. Por eso, decidió regresar a El Salvador y traerse a sus dos hijos. Sherry se vino con él, aunque sus motivos  estaban definidos.

Todos se fueron a vivir a una casa ubicada en Usulután. Ahí salió embarazada nuevamente de Rubén. Un día decidieron mudarse a San Salvador. Todo parecía ir bien, pero su marido recayó en el vicio del alcohol y el hogar se convirtió en un infierno.

Sherry no aguantó más y una noche de marzo decidió largarse para siempre. Sin dinero, y sin tener un lugar a donde ir, no tuvo otra opción que dormir en la calles. Comenzó a buscar trabajo, pero no le resultó fácil encontrar algo decente. Siguió mendingando por toda la capital.
Un día llegó a una chatarrera a pedir comida. No solo le dieron comida, sino también trabajo y alojamiento. Pero las cosas cambiaron de repente. Recogía abundante cantidad de chatarra, pero su jefe le pagaba una miseria por todo el material.

Entonces decidió irse  a otro lugar con unos pocos dólares en su bolsa, que luego invirtió en lámina y madera para construir una pequeña habitación en el boulevard Constitución.
Ahí, en ese reducido espacio, pasa las tardes y las noches trabajando. Durante la mañana recorre las calles hurgando la basura para extraer materiales reciclables  que luego vende.

Parte del dinero que consigue lo invierte en herramientas y comida. Los ingresos no dan para más. Come cuando hay. Cuando no, respira, mira hacia adelante y sigue luchando por sobrevivir sola en esta tierra de nadie.  A veces los vecinos le regalan un pedazo de pan y eso es ganancia.

-    Sherry, ¿Y no has pedido ayuda a la embajada americana?
-    Han venido aquí. Me han prometido de todo, pero son puras promesas.
-    ¿Y qué es lo que más anhelas?
-   No quiero morir sin antes encontrar a mi padre. Eso me mantiene con vida. También mis hijos, quiero recuperar. En este país no hay respeto, todo va mal, muy mal.

El cielo ha oscurecido por completo. En casa de Sherry no hay luz. El rostro de ella y el de  mi compañero se han convertido en puras siluetas. Me pongo de pie y le extiendo la mano en señal de despedida. En el contacto, siento una carne áspera y frágil.  Me sonríe.
Mi compañero guarda la cámara y hace el mismo rito. Subimos al automóvil y avanzamos. Instantes después vuelvo la mirada y veo que Sherry Ann está de pie, observando cómo nos alejamos poco a poco en medio de una colina de humo.

Foto D1: Salvador Sagastizado.
Foto D1: Salvador Sagastizado.

Dagoberto Gutiérrez: “15 de septiembre no fue la fecha de la independencia de El Salvador”




Pax Noticias. Centroamérica conmemora este 15 de septiembre 192 años de independencia de España. El Salvador no es la excepción pues por medio del civismo y simbolismo patriótico, se enseña que gracias a varias personas que optaron por luchar por la soberanía nacional, el país alcanzó su libertad. En medio de actos cívicos, desfiles, imágenes cívicas y culturales, y estrategias publicitarias,  el Estado salvadoreño se encarga de comunicar y conmemorar la independencia.

Sin embargo, para el analista político y social, Dagoberto Gutiérrez, existe la historia no contada de la independencia de El Salvador. Esa historia es la que Pax Noticias quiere presentarle este día en que diversas instituciones públicas y privadas desfilarán y honrarán la gesta independentista.

***



Dagoberto Gutiérrez
 
Se conmemoran 192 años de independencia patria, pero ¿Es El Salvador independiente en la actualidad?

Este es un tema áspero porque históricamente lo relacionado con la independencia nosotros no lo abordamos. Hay una oscuridad tejida oficialmente por décadas sobre el tema. Ejemplo de ello es que el Acta de Independencia de 1821 es un documento ilegal en El Salvador. Es secreto, clandestino y prohibido ¿Qué te parece?

¿Prohibido por quién?

Se trata del documento político más importante de un país. Es como la partida de nacimiento de cada uno de nosotros. La partida de nacimiento no dice quién sos vos, pero te identifica. El acta de independencia es igual. Nunca ha sido publicada en ningún diario. Durante el Mes Cívico, eso no aparece en ningún diario, y toda a propaganda tiene que ver con símbolos, con el escudo, con los próceres, pero nada que tenga que ver con este documento histórico ¿Y por qué? Ah, porque este es un documento cuya lectura arroja luz sobre lo que ocurría en 1821. Este documento te explica que los que se reunieron en el Palacio Nacional de Guatemala no eran independentistas.

¿Qué rol desempeñaban entonces?

Eran conspiradores criollos conspirando contra ellos mismos. Los criollos de San Salvador conspirando contra los de Guatemala. Los de Guatemala que era la capitanía General, conspirando contra los de San Salvador que eran apenas intendencia. El afán de los criollos de Guatemala era la anexión a México para mantener su relación con la metrópoli; el afán de los criollos de San Salvador era el rompimiento de las relaciones de dependencia con Guatemala, no tanto con España.

Esto es lo que explica el texto, y cada uno de los dieciocho artículos del documento maravilloso, explica esto que te estoy diciendo. Y entonces ¿De qué independencia hablamos?

El 5 de febrero de 1822 se hace oficial la anexión a México

¿De El Salvador?

De Guatemala. Tomá en cuenta que no existía Centroamérica, sino que era la Capitanía General de Guatemala, todo era Guatemala, y mayoritariamente apoyan la anexión a México, y la gente de San Salvador se opone ¡Ve qué maravilloso! ¿Y por qué se opusieron? Ah, es que el afán de los criollos de San Salvador era romper relaciones con Guatemala y dejar de depender de Guatemala. Ellos sabían que la anexión a México era dependencia de Guatemala, y mirá el 15 de septiembre no es la fecha de la independencia. En el acta se dice sin perjuicio de lo que decida la Asamblea que debe convocarse para marzo de 1822, esa Asamblea es la que debía decidir la independencia.

En el interior, entre el 5 de febrero de 1822 y la invasión de Vicente Filisola ordenada por Iturbide ¡Mirá! Los criollos de San Salvador se encontraron en un hoyo, y uno los entiende las decisiones políticas que tuvieron que tomar. Deciden así entregarle la provincia a los Estados Unidos, y forman una comisión que viajó a Estados Unidos para ofrecerle el país a Washington, y ¿Quién encabezaba esa comisión? José Matías Delgado.

…para ofrecerle El Salvador a Washington

Exacto, en anexión.

En esas circunstancias sucedió la independencia…

Sí, en ese contexto. Ya se había firmado lo del 15 de septiembre, y resumo, entre el 5 de febrero de 1822 y la invasión de Filisola. Es que uno los entiende ¿tenían ejército? No, ¿tenían organización? Tampoco, y se les ocurre entregarle el país a Estados Unidos.

¿Por qué no procedió esa entrega?

Porque Washington no aceptó. Este es un hecho histórico ¿Y por qué se le oculta a la gente?

¿A quién le conviene ocultarlo?

A los poderes establecidos; y estos poderes establecidos desde 1821 son los poderes criollos. Por eso hoy a 192 años se está agotando la República criolla montada en 1821.

¿Y qué tipo de República está naciendo?

Está naciendo una nueva República, con un nuevo Estado. Esta es la exigencia de este momento histórico en donde se plantea el problema de la independencia, pero de verdad, y no de “mentiritas”.

¿Cuándo entonces El Salvador perdió su libertad?

Es que en esa fecha El Salvador no conquistó su libertad. Esa es una materia pendiente. Si vos no sos independiente no sos libre.

Eso quiere decir que El Salvador no es libre…


Nunca. Nunca ha sido libre.

¿Y ahora de quién depende El Salvador?

De los oligarcas. Es el último país del continente, el más pobre, el más atrasado, el que menos ciencia y tecnología produce, el que menos pensamiento abstracto produce. Nuestro país es un laboratorio de Estados Unidos; es como una probeta.

¿Y pueden volverse a gestar este tipo de circunstancias para alcanzar una verdadera libertad?

En eso estamos. Esa es la lucha de un sector de patriotas y revolucionarios de este país que estamos haciendo política y convenciendo y persuadiendo –sobre todo a jóvenes- que es necesario aprender a hacer política para saber participar en política.

¿Qué se necesita entonces para que el país transite de verdad por la vía de una independencia?

Se necesita de la mayor participación del pueblo en la lucha política, y para esto se necesita que el pueblo aprenda a hacer política, y que sepa que la política es una lucha social y no partidista, incluso en este momento, que no tiene que ver ni con las elecciones, sino que tiene que ver con la lucha por la vida, por el agua, por el trabajo, por la dignidad. A todo ese se le llama libertad. La libertad no quiere decir poder hacer lo que uno quiera, sino que está referida al poder de tomar decisiones dentro de los límites que la realidad determina.

¿Se puede hablar de una nueva independencia, o es solo una utopía?

No solo se puede hablar, se debe hablar, y se tiene sobre todo que pensar y hacer. ¿Es utópico? Es que la utopía es absolutamente necesaria para el ser humano. Los seres humanos somos los únicos animales utópicos. La utopía tiene dos partes tal como lo explica Tomás Moro, uno es, cuando el ser humano descubre la realidad, entiende que le es adversa, y comienza a luchar por una nueva realidad. Entender lo malo para sustituirlo.

La utopía no tiene que ver con lo imposible. El sueño utópico es el sueño que alumbra la cabeza de los humanos, y te indica el horizonte hacia el que hay que caminar. Ese horizonte que camina siempre delante de vos, esa es la utopía.

Y esto determina que la política no es el arte de lo posible. La política es el arte de convertir lo imposible en posbile.

Mi meta histórica no debe ser un cincho o un calzoncillo Kelvin-Klein. Mi meta histórica debe ser la independencia. En medio de la oscuridad hay alguien que sueña con la independencia; esa es la utopía.

Y en esas circunstancias más oscuras de nuestra historia ¿se puede pensar en la independencia? Sí, es mi obligación ética.

***

La población salvadoreña festeja este día. La  niñez y juventud es inculcada de generación en generación a respetar esta celebración, no obstante queda a criterio de cada persona investigar el trasfondo de estos hechos, y celebrarlos o no, puesto que hoy ha sabido que muchos intelectuales salvadoreños, ponen en duda la práctica de una verdadera libertad.

Dagoberto Gutiérrez fue excomandante del FMLN, y actualmente es vicerrector de la Universidad Luterana Salvadoreña.

lunes, 15 de septiembre de 2014

LO QUE LOS CIENTÍFICOS TEMEN DECIR SOBRE EL ÉBOLA EN PÚBLICO

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Artículo escrito originalmente por MICHAEL T. OSTERHOLM, director del Centro de Investigación de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota, para el New York Times
Michael T. Osterholm
Michael T. Osterholm
La epidemia de Ébola en África Occidental tiene el potencial de alterar la historia, tanto como otras grandes plagas lo han hecho con anterioridad.
Se han producido más de 4.300 casos y 2.300 muertes en los últimos seis meses.
La semana pasada, la Organización Mundial de la Salud advirtió que, a principios de octubre, puede haber miles de casos nuevos cada semana en Liberia, Sierra Leona, Guinea y Nigeria.
Lo que no se ha dicho públicamente, a pesar de tantos debates y sesiones informativas realizadas en las agencias de salud pública del mundo, es que nos encontramos en aguas totalmente desconocidas y que la madre naturaleza es la única fuerza que tiene el control de la situación en estos momentos.
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Hay dos posibles desarrollos para los acontecimientos a partir de ahora.
La primera posibilidad es que el Ébola se propague desde África Occidental hacia grandes ciudades situadas en otras regiones del mundo en vías de desarrollo. Y es que este brote es muy diferente de los 19 que se han producido en África en los últimos 40 años. Es mucho más fácil controlar los brotes de Ébola cuando se producen en aldeas aisladas, como había sucedido ahora.
Pero se ha producido un aumento del 300% en la población de África durante las últimas cuatro décadas y gran parte de esa población se concentra en los suburbios de las ciudades. ¿Qué sucederá si una persona infectada que aún no presente los síntomas de la enfermedad viaje en avión a Lagos, Nairobi, Kinshasa o Mogadiscio, o incluso Karachi, Yakarta, Ciudad de México o Dhaka?
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La segunda posibilidad es algo que los virólogos están poco dispuestos a declarar públicamente, pero que sí consideran en privado: el virus Ébola podría mutar y convertirse en transmisible por vía aérea.
Hasta ahora, el Ébola sólo se transmite a través del contacto directo con fluidos corporales. Pero los virus como el ébola son cambiantes cuando replican, lo que significa que el virus puede variar genéticamente entre una persona infectada y la siguiente.
La super-evolución del actual virus del Ebola no tiene precedentes; se ha producido más transmisión del virus entre humanos en los últimos cuatro meses de lo que probablemente se produjo en los últimos 500 a 1.000 años. Y cada nueva infección representa billones de posibilidades de mutación genética.
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Si se produjeran determinadas mutaciones, eso significaría que el simple hecho de respirar nos podría poner en riesgo de contraer el ébola. Las infecciones podrían propagarse rápidamente a todas las partes del mundo, como sucedió con el virus de la influenza H1N1 hizo en 2009, después de su nacimiento en México.
¿Por qué los virólogos y los funcionarios de la salud temen exponer esto públicamente? Lo cierto es que no quieren ser acusados ​​de alarmistas, como si gritaran “¡Fuego!” enmedio de un teatro lleno, (como estoy seguro de que algunos me acusarán de hacer a mi mismo por culpa de este artículo).
Pero el riesgo es real y hasta que no se afronte, el mundo no estará preparado para hacer lo necesario para poner fin a la epidemia.
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En 2012, un equipo de investigadores canadienses demostró que el Ebola Zaire, el mismo virus que causa el brote de África occidental, podría transmitirse por vía respiratoria entre cerdos y monos, cuyos pulmones son muy similares a los de los humanos.
En el best seller de Richard Preston “The Hot Zone”, de 1994, se hacía la crónica real de un brote de ébola de una cepa diferente, el virus Ébola Reston, que se propagó entre monos en 1989 en un centro de cuarentena cerca de Washington. El virus se transmitió por vía respiratoria y el brote terminó sólo cuando se sacrificaron todos los monos. Debemos tener en cuenta que dichas transmisiones podrían ocurrir entre los seres humanos, si el virus llega a mutar.
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Entonces, ¿qué debemos hacer que no estamos haciendo aún?
En primer lugar, necesitamos a alguien que se haga cargo de tome el “comando y control” de la situación.
Las Naciones Unidas es la única organización internacional que puede dirigir la inmensa cantidad de médicos, recursos sanitarios y ayuda humanitaria que debe provenir de diferentes países y ONG’s para sofocar esta epidemia. Hasta el momento solo ha desempeñado un papel de colaboración, com uno más y cuando todo el mundo dirige, en realidad, no dirige nadie.
Una resolución del Consejo de Seguridad, podría otorgarle a las Naciones Unidas la total responsabilidad para el control del brote, respetando la soberanía de las naciones de África Occidental “tanto como sea posible”.
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Las Naciones Unidas podría, por ejemplo, encargarse de la seguridad de los vuelos y establecer los derechos de aterrizaje. Muchas líneas aéreas privadas se niegan a volar a los países afectados, por lo que es muy difícil enviar suministros y personal de vital importancia. Los países con más recursos deben garantizar cadenas de suministro para productos médicos, así como comida y agua para las zonas en cuarentena.
Las Naciones Unidas deben proporcionar el número de camas que se necesitan; la Organización Mundial de la Salud ha recomendado 1500, pero es posible que pronto se necesiten miles de camas más. También debe coordinar la contratación y formación por todo el mundo de personal médico y de enfermería, especialmente mediante la incorporación de residentes locales que ya han sobrevivido Ebola y que por lo tanto, ya no corren riesgo de infección. Muchos países se han comprometido a suministrar recursos médicos, pero las donaciones no resultarán eficaces si nadie se hace responsable de coordinarlas eficazmente sobre el terreno.
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Por último, hay que recordar que el Ébola no es el único problema de África Occidental. Decenas de miles de personas mueren allí cada año debido a enfermedades como el sida, la malaria y la tuberculosis. Liberia, Sierra Leona y Guinea tienen una de las tasas de mortalidad materna más altas del mundo.
Debido a que la gente de esos países tienen ahora demasiado miedo de contraer el Ebola si acuden al hospital, muy pocos están recibiendo atención médica básica.
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Además, muchos trabajadores de la salud han sido infectados por el Ébola, y más de 120 ya han muerto. Liberia solo dispone de 250 médicos, para una población de cuatro millones de habitantes.
Esta es una cuestión no solo humanitaria, sino de interés propio.
Si esperamos a que las vacunas y los nuevos medicamentos lleguen a poner fin a la epidemia de Ébola, en lugar de tomar iniciativas cruciales sobre el terreno ahora mismo, corremos el riesgo de que la enfermedad salga de África Occidental y alcance nuestros propios patios traseros.
Michael T. Osterholm-director del Centro de Investigación de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota

martes, 9 de septiembre de 2014

El voto femenino y la lucha de clases


Fuente: Rosa Luxemburg - Publicado en Género con Clase


«¿Por qué no hay organizaciones de mujeres trabajadoras en Alemania? ¿Por qué se sabe tan poco del movimiento de mujeres obreras?». Con estas palabras Emma Ihrer, una de las fundadoras del movimiento de mujeres proletarias en Alemania, introducía en 1898 su obra Mujeres obreras en la lucha de clases.

Apenas han transcurrido catorce años desde entonces, y el movimiento de mujeres proletarias ha conocido una gran expansión. Más de ciento cincuenta mil trabajadoras sindicadas constituyen el núcleo más activo en la lucha económica del proletariado. Muchos miles de mujeres políticamente organizadas se han alineado tras la bandera de la socialdemocracia: el órgano de las mujeres socialdemócratas [Die Gleichheit, editado por Clara Zetkin] tiene más de cien mil suscriptoras; el voto femenino es uno de los puntos vitales del programa de la social democracia.

Pero es posible que precisamente estos datos lleven a algunos a subestimar la importancia de la lucha por el sufragio femenino. Pueden pensar: aun sin la igualdad de derechos políticos del sexo débil hemos hecho enormes progresos tanto en la educación como en la organización de las mujeres. Por lo tanto, el voto femenino no es ninguna necesidad urgente. Quien piense así, se equivoca. El extraordinario despertar político y sindical de las masas proletarias femeninas en los últimos quince años ha sido posible sólo gracias a que las mujeres trabajadoras, a pesar de estar privadas de sus derechos, se interesaron vivamente por las luchas políticas y parlamentarias de su clase. Hasta este momento, las mujeres proletarias viven del voto masculino, en el que indudablemente toman parte, aunque de forma indirecta. Las campañas electorales son una causa común de los hombres y de las mujeres de la clase obrera. En todos los mítines electorales de la social-democracia las mujeres constituyen ya una gran parte, a veces incluso la mayoría. Siempre están interesadas y se sienten apasionadamente implicadas. En todos aquellos distritos en que existe una fuerte organización socialdemócrata, las mujeres ayudan en la campaña. Y son las mujeres las que llevan a cabo el inestimable trabajo de distribuir panfletos y recoger suscripciones para la prensa socialdemócrata, esa arma tan importante en las campañas.

El estado capitalista no ha podido evitar que las mujeres del pueblo asuman todas estas obligaciones y esfuerzos en la vida política. Faso a paso, el Estado se ha visto obligado a garantizarles los derechos de asociación y de reunión. Sólo les niega el último derecho político: el derecho al voto, que les permita elegir directamente a los representantes populares en el parlamento y en la administración, y que les permita ser, asimismo, un miembro electo de estos cuerpos. Pero aquí, como en todos los ámbitos de la sociedad, el lema es: «¡Ojo con empezar cosas nuevas!» Pero las cosas ya han empezado. El actual Estado claudicó ante las mujeres proletarias al admitirlas en las asambleas públicas y en las asociaciones políticas. Pero el Estado no cedió aquí por voluntad propia, sino por necesidad, bajo la presión irresistible del auge de la clase obrera. Y fue también el apasionado empuje de las mujeres proletarias mismas lo que forzó al Estado policíaco pruso-germano a renunciar al famoso «sector de mujeres» [el «sector de mujeres» instituido en 1902 por el ministro prusiano Von Hammerstein obligaba a reservar en las reuniones políticas una sección especial para las mujeres] en las reuniones y abrir las puertas de las organizaciones políticas a las mujeres. La bola de nieve empezaba a rodar más deprisa. Gracias al derecho de asociación y de reunión las mujeres proletarias han tomado una parte activísima en la vida parlamentaria y en las campañas electorales. La consecuencia inevitable, el resultado lógico del movimiento es que hoy millones de mujeres proletarias reclaman desafiantes y llenas de confianza: ¡Queremos el voto!

Hace tiempo, en la maravillosa era del absolutismo pre-1848, se decía que la clase obrera no estaba lo «suficientemente madura» para tener derechos políticos. Esto no puede decirse de las mujeres proletarias actualmente, porque han demostrado sobradamente su madurez política. Todo el mundo sabe que sin ellas, sin la ayuda entusiasta de las mujeres proletarias, el partido socialdemócrata no habría alcanzado la brillante victoria del 12 de enero [1912], no habría obtenido los 4 1/4 millones de votos. En cualquier caso la clase obrera siempre ha tenido que demostrar su madurez para las libertades políticas por medio de un movimiento de masas revolucionario. Sólo cuando el Emperador por la Gracia de Dios y cuando los mejores y más nobles hombres de la nación sintieron realmente el calloso puño del proletariado en su carne y su rodilla en sus pechos, sólo entonces entendieron inmediatamente la «madurez» política del pueblo. Hoy les toca a las mujeres proletarias evidenciar su madurez al estado ca-pitalista; y ello mediante un constante y poderoso movimiento de masas que debe utilizar todos los medios de la lucha proletaria.

El objetivo es el voto femenino, pero el movimiento de masas para conseguirlo no es tarea para las mujeres solamente, sino una responsabilidad común de clase, de las mujeres y de los hombres del proletariado. Porque la actual ausencia de derechos de las mujeres en Alemania es sólo un eslabón de la cadena de la reacción: la monarquía. En la moderna Alemania, de capitalismo avanzado y altamente industrializada, del siglo veinte, en la era de la electricidad y de los aviones, la falta de derechos políticos para la mujer es un residuo del pasado muerto pero también el resultado del dominio del Emperador por la Gracia de Dios. Ambos fenómenos -el instrumento divino como el poder más importante de la vida política, y la mujer, casta en un rincón de su casa, indiferente a las tormentas de la vida pública, a la política y a la lucha de clases- hunden sus raíces en las podridas condiciones del campo y de los gremios en la dudad. En aquellos tiempos eran justificables y necesarios. Pero tanto la monarquía como la falta de derechos de la mujer, han sido desbordados por el desarrollo del capitalismo moderno, son hoy ridículas caricaturas. Pero siguen en pie en nuestra sociedad moderna no porque la gente olvidara abolirlos, ni tampoco a causa de la persistencia e inercia de las circunstancias. No, todavía existen porque ambos -la monarquía, y la mujer privada de sus derechos- se han convertido en instrumentos poderosos en manos de los enemigos del pueblo. Los peores y más brutales defensores de la explotación y esclavización del proletariado se atrincheran tras el trono y el altar, pero también tras la esclavitud política de las mujeres. La monarquía y la falta de derechos de la mujer se han convertido en los instrumentos más importantes de la dominación capitalista de clase.

En realidad se trata para el Estado actual de negar el voto a las mujeres obreras, y sólo a ellas. Teme, acertadamente, que puedan ser una amenaza para las instituciones tradicionales de la dominación de clase, por ejemplo, para el militarismo (del que ninguna mujer obrera con cabeza puede dejar de ser su enemiga mortal), la monarquía, el sistema fraudulento de impuestos sobre la alimentación y los medios de vida, etc. El voto femenino aterra al actual Estado capitalista porque tras él están los millones de mujeres que reforzarían al enemigo interior, es decir, a la socialdemocracia. Si se tratara del voto de las damas burguesas, el Estado capitalista lo considerará como un apoyo para la reacción. La mayoría de estas mujeres burguesas, que actúan como leonas en la lucha contra los «privilegios masculinos», se alinearían como dóciles corderitos en las filas de la reacción conservadora y clerical si tuvieran derecho al voto. Serían incluso mucho más reaccionarias que la parte masculina de su clase. A excepción de las pocas que tienen alguna profesión o trabajo, las mujeres de la burguesía no participan en la producción social. No son más que co-consumidoras de la plusvalía que sus hombres extraen del proletariado. Son los parásitos de los parásitos del cuerpo social. Y los consumidores son a menudo mucho más crueles que los agentes directos de la dominación y la explotación de clase a la hora de defender su «derecho» a una vida parasitaria. La historia de todas las grandes luchas revolucionarias lo confirma de una forma horrible. La gran Revolución francesa, por ejemplo. Tras la caída de los jacobinos, cuando Robespierre fue llevado al lugar de la ejecución, las mujeres de la burguesía triunfante bailaban desnudas en las calles, bailaban de gozo alrededor del héroe caído de la revolución. Y en 1871, en París, cuando la heroica Comuna obrera fue aplastada por los cañones, las radiantes mujeres de la burguesía fueron incluso más lejos que sus hombres en su sangrienta venganza contra el proletariado derrotado. Las mujeres de las clases propietarias defenderán siempre fanáticamente la explotación y la esclavitud del pueblo trabajador gracias al cual reciben indirectamente los medios para su existencia socialmente inútil.

Económica y socialmente, las mujeres de las clases explotadoras no son un sector independiente de la población. Su única función social es la de ser instrumentos para la reproducción natural de las clases dominantes. Por el contrario, las mujeres del proletariado son económicamente independientes y socialmente tan productivas como el hombre. Pero no en el sentido de que con su trabajo doméstico ayuden a que los hombres puedan, con su miserable salario, mantener la existencia cotidiana de la familia y criar a los hijos. Este tipo de trabajo no es productivo en el sentido del actual orden económico capitalista, a pesar de que, en mil pequeños esfuerzos, arroje como resultado una prestación gigantesca en autosacrificio y gasto de energía. Pero éste es asunto privado del proletariado, su felicidad y su bendición, y por ello inexistente para nuestra sociedad actual. Mientras domine el capital y el trabajo asalariado, sólo el trabajo que produce plusvalía, que crea beneficio capitalista, puede considerarse trabajo productivo. Desde este punto de vista, la bailarina del music-hall cuyas piernas suponen un beneficio para el bolsillo del empresario, es una trabajadora productiva, mientras que el del grueso de mujeres y madres proletarias dentro de las cuatro paredes de sus casas se considera improductivo. Esto puede parecer brutal y demente, pero corresponde exactamente a la brutalidad y la demencia del actual sistema económico capitalista, y aprehender clara y agudamente esta realidad brutal es la primera tarea de las mujeres proletarias.

Porque precisamente desde este punto de vista la reivindicación de la mujer proletaria por la igualdad de derechos políticos está firmemente anclada sobre bases económicas. Hoy millones de mujeres proletarias crean beneficio capitalista como los hombres -en las fábricas, en las tiendas, en el campo, en la industria doméstica, en las oficinas, en almacenes. Son, por lo tanto, productivas en el sentido estricto de la sociedad actual. Cada día aumenta el número de mujeres explotadas por el capitalismo, cada nuevo progreso industrial o técnico crea nuevos puestos de trabajo para mujeres en el ámbito de la maquinaria del beneficio capitalista. Y con ello cada día y cada avance industrial supone una nueva piedra en la firme fundamentación de la igualdad de derechos políticos de las mujeres. La educación y la inteligencia de la mujer se han hecho necesarios para el mecanismo económico. La típica mujer del «círculo familiar» patriarcal ya no responde a las necesidades de la industria y del comercio ni a las necesi-dades de la vida política. Claro que también en este aspecto el Estado capitalista ha olvidado sus deberes. Hasta ahora han sido los sindicatos y las organizaciones socialdemócratas las que más han hecho por el despertar espiritual y moral de las mujeres. Hace décadas que los obreros socialdemócratas eran ya conocidos como los más capaces e inteligentes. También hoy han sido los sindicatos y la socialdemocracia los que han sacado a las mujeres proletarias de su estrecha y triste existencia, de su miserable e insípida vida doméstica. La lucha de clases proletaria ha ampliado sus horizontes, las ha hecho más flexibles, ha desarrollado su mente, y les ha ofrecido grandes objetivos que justifiquen sus esfuerzos. El socialismo ha supuesto el renacimiento espiritual para las masas proletarias femeninas y con ello también las ha convertido, sin duda alguna, en una fuerza de trabajo más capaz y productiva para el capital.

Considerando todo lo dicho, la falta de derechos políticos de la mujer proletaria es una vil injusticia, porque además ha llegado a ser, hoy en día, una verdad a medias, dado que las mujeres masivamente toman parte activa en la vida política. Sin embargo, la socialdemocracia no utiliza en su lucha el argumento de la «injusticia». Ésta es la diferencia sustancial entre nosotros y el socialismo utópico, sentimental, de antes. Nosotros no dependemos de la justicia de la clase dominante, sino sólo del poder revolucionario de las masas obreras y del curso del desarrollo social que abona el camino para este poder. Así pues, la injusticia, en sí misma, no es ciertamente un argumento para acabar con las instituciones reaccionarias. Pero cuando el sentimiento de injusticia se apodera cada vez más de amplios sectores de la sociedad -dice Friedrich Engels, el cofundador del socialismo científico- es siempre una señal segura de que las bases económicas de la sociedad se tambalean considerablemente, y de que las actuales condiciones están en contradicción con el curso del desarrollo. El actual y poderoso movimiento de millones de mujeres proletarias que consideran su falta de derechos políticos como una vergonzosa injusticia, es una señal infalible de que las bases sociales del orden existente están podridas y de que sus días están contados.

Hace cien años, el francés Charles Fourier, uno de los primeros grandes pro-pagadores de los ideales socialistas, escribió estas memorables palabras: «En toda sociedad, el grado de emancipación de la mujer es la medida natural de la emancipación general». Esto es totalmente cierto para nuestra sociedad. La actual lucha de masas en favor de los derechos políticos de la mujer es sólo una expresión y una parte de la lucha general del proletariado por su liberación. En esto radica su fuerza y su futuro. Porque gracias al proletariado femenino, el sufragio universal, igual y directo para las mujeres supondría un inmenso avance e intensificación de la lucha de clases proletaria. Por esta razón la sociedad burguesa teme el voto femenino, y por esto también nosotros lo queremos conseguir y lo conseguiremos. Luchando por el voto de la mujer, aceleramos al mismo tiempo la hora en que la actual sociedad se desmorona en pedazos bajo el martillo del proletariado revolucionario.

Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


DONALD TRUMP, EL GORBACHOV DE NORTEAMÉRICA: ASÍ SE FRACTURA EL IMPERIO DESDE DENTRO

  Razones de Cuba   Desde La Habana, donde hemos visto caer imperios a lo largo de 500 años, la situación de Estados Unidos en junio de 20...