Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

viernes, 4 de noviembre de 2016

Leonardo Padura: es dramático medir el costo del fracaso de la utopía del siglo XX



El desgarro que han sentido muchos lectores de la novela "El hombre que amaba a los perros", que cuenta la vida del asesino de León Trotski, Ramón Mercader, parte de tomar conciencia del costo que ha tenido y tendrá el fracaso de la gran utopía del siglo XX, dijo a Sputnik su autor, el cubano Leonardo Padura. 
 
 El libro publicado en 2009 es "un tanto desgarrador porque es la crónica del fracaso de esa gran utopía socialista del siglo XX", dijo Padura, de visita en Uruguay. 
 
La humanidad está "desde la época de los griegos conscientemente buscando esa utopía, ese lugar que no existe pero que sería el lugar donde, como principio, se viviría en un máximo de libertad y con un máximo de democracia", describió.
 
 "Hubo un proyecto revolucionario que pretendía lograr eso en la Tierra, en el presente, en el siglo XX, y lamentablemente eso se fue pervirtiendo con los años; tener la conciencia de cuánto nos ha costado esa perversión y de cuánto le va a costar a las generaciones futuras rearmar una utopía igualitaria factible es dramático" y por eso, "en ese sentido, a mucha gente de pensamiento utópico, de pensamiento de izquierda, la afectó esa historia", observó el cubano. 
La obra es mucho más que la historia del español Mercader, pues acompaña también el exilio de Trotski por el mundo hasta terminar en México y relata con crudeza las divisiones de la izquierda durante la Guerra Civil Española para ir y volver continuamente a la Cuba actual. 
 
Las obras de Padura suelen traer a sus lectores acontecimientos del pasado cubano poco conocidos, la masonería en "La novela de mi vida" o la odisea de los judíos que huían del nazismo esperando en el buque St. Louis frente al puerto de La Habana, en "Herejes". 
 
 
Entender cómo nos cambia la historia
 
 "Me interesa la historia en la medida en que me ayuda a entender el presente, en la medida en que ilumina ese presente; por eso siempre todas estas historias, el siglo XIX cubano, la Ámsterdam de Rembrandt, todo el mundo que recorre Trotski, están puestas en función de una historia actual, contemporánea, en la cual los personajes sienten que el peso de la historia los toca", explicó Padura. 
 
 A tal punto llega esa intención que la ficción en la que está trabajando, "La transparencia del tiempo", "tiene una serie de momentos históricos en los cuales hay un personaje que se repite, es un personaje diferente y a la vez es el mismo, siempre viviendo la circunstancia de saber que su vida está condicionada por la historia".
 
 El autor reconoce que desentrañar cómo la historia cambia, determina e influye en la vida de la gente es una "obsesión" que adquirió su personaje de ficción, el detective Mario Conde, y que estará muy presente en su próxima obra. 
 
Por eso, alega Padura, sus novelas históricas "no son propiamente novelas históricas, igual que las novelas policíacas no son propiamente policíacas, sino que trato de ver siempre todo desde una perspectiva social y humana". 
 
Cada uno de esos viajes al pasado se presenta como un contrapunto con el presente de Cuba. 
 
La historia, dice, "es una experiencia, una manera de entender la realidad y de saber que hemos vivido como resultado de una serie de acontecimientos históricos; y siempre me interesa partir del presente cubano y regresar al presente cubano". 
 
Para el autor, la característica de "El hombre que amaba a los perros" no es que cuente el asesinato, ni siquiera el deterioro de la utopía socialista en el siglo XX, sino que eso esté visto desde la experiencia vital de un cubano, es decir la historia se convierte en carne y en experiencia vital de un personaje, Iván, el cubano aspirante a escritor que por azar descubre al asesino Mercader, que pasó sus últimos años en Cuba. 
 
Por esta obra, Padura fue galardonado dentro y fuera de su país. 
 
Entre muchos otros, en 2012 recibió el Premio Nacional de Literatura de Cuba y en 2013 fue declarado Oficial de la Orden Nacional de las Artes y Letras de la República Francesa.
 
 Buscar la verdad 
 
Para el escritor cubano más premiado y popular de la actualidad, la trama policial de muchas de sus novelas no es lo más importante. 
 
Pero la estructura narrativa de la novela negra "te obliga a contar una historia, que puede tener un carácter más superficial o más profundo, eso depende de ti como escritor; yo trato de que sea lo más social posible y dejo la parte de la "intriga policíaca" en un segundo plano", dice. 
 
A tal punto "que he escrito varias novelas en las cuales al final tengo que hacer una selección de cuál de los personajes es el criminal de la historia porque no lo sé, porque lo que me interesa es contar esa historia a partir de una ruptura de un orden, que siempre significa un crimen o un delito o la sospecha de un crimen o un delito", indica. 
 
Otro asunto de la novela negra que interesa a Padura es el personaje, en este caso el detective Mario Conde, "que busca la verdad". 
 
Y en esa búsqueda, Conde emprende inevitablemente un recorrido de descubrimiento por la sociedad cubana. 
 
"Conde empieza por investigar algo que no conoce, por ejemplo en "Herejes" (2013) se pone a buscar la historia de ese judío que no se sabe por qué se fue de Cuba, o a buscar a la muchacha que ha desaparecido y que pertenece a una tribu urbana", ejemplificó. 
 
En "La transparencia del tiempo", ese descubrimiento será el de las desigualdades sociales que segmentan la capital cubana.
 
 "Conde muestra y de alguna manera enjuicia, porque siempre tiene opiniones, una realidad; por eso recurro a él con tanta frecuencia… me da los instrumentos para poder hacer una búsqueda de la verdad que sea reveladora para él, pero también para mí y para el lector, desde una perspectiva que siempre tiene un punto muy cercano al involucramiento", describe. 
 
Hacer literatura en Cuba 
 
Las obras de Padura rezuman libertad para observar y criticar la realidad cubana. 
 
El escritor asegura que es complicado vivir de la literatura en Cuba porque se publican pocos títulos y pocas cantidades de ejemplares y los derechos de autor son insuficientes para vivir. 
 
Además, "a pesar de lo mucho que ha cambiado la situación de permisibilidad del tratamiento de asuntos en Cuba, no ha cambiado del todo; sigue habiendo mecanismos de censura y sobre todo de autocensura", sostiene.
 
 Él ha tratado de "pasar por encima de eso" y se declara afortunado de "escribir sin límites" gracias a que hace más de 20 años publica en el sello español Tusquets.
 
 "Mi límite es que mis libros, aunque hablen de política, no se conviertan en alegatos políticos, porque la función de la literatura es estética; puede tener lecturas políticas, y de hecho mis libros tienen muchas lecturas políticas", asegura. 
 
Dentro de Cuba, sus libros aparecen en ediciones de pocos ejemplares y son "poco comentados". 
 
Pese a ser el escritor más galardonado por los críticos de su país "tengo libros que han ganado el premio de la crítica sin tener una sola crítica publicada, porque los críticos dicen "déjame no meterme a hablar de esto", pero luego te dan el premio", dice. 
 
En cambio, los escritores cuyo horizonte de publicación son las editoriales cubanas no tienen ese espacio, porque en ellas "todavía existen ciertos niveles de control". 
 
Con todo, "en los últimos 25 años la literatura cubana ha dado un giro radical en cuanto a la discusión de la realidad… es difícil encontrar en Cuba una novela o un libro de cuentos que no tenga esa visión crítica", asegura. 
 
Pero esa nueva narrativa cubana es casi desconocida en el exterior. 
 
Padura atribuye esa escasa visibilidad a "cierta crisis de la novela en Cuba".
 
En su opinión, "no hay suficiente cantidad de novelas cubanas que sean capaces de competir en el mercado del libro en lengua española, que es muy complejo". 
 
Y así aparecen libros originalmente escritos en español que solo logran editarse en francés o portugués, lo que a su juicio es "absurdo". Esa escasez de novelas se relaciona con la "falta de motivación" de los escritores que viven en Cuba. 
 
"Imagínate que de derechos de autor una editorial cubana te pague 250 dólares por escribir una novela, después que te pases tres años escribiendo… ¿De qué tú vives durante esos tres años?", cuestiona. 
 
Por tanto, concluye, no hay espacio físico ni económico que permita a los narradores cubanos dedicar un tiempo largo a la escritura de novelas. 
 
Relaciones con EEUU 
 
Las medidas del presidente de EEUU, Barack Obama, para aliviar el embargo contra Cuba han tenido poco impacto en la vida cotidiana de los cubanos, mientras el país caribeño sigue sin definir qué tipo de relación económica querrá tener con su vecino cuando se levante el bloqueo, dijo a Sputnik Nóvosti el laureado escritor Leonardo Padura.
 
 "Lo que más ha tocado a la sociedad cubana es el establecimiento de vuelos comerciales que ha abaratado en un 60 por ciento el precio de los billetes, y eso va a permitir que muchos cubanos que viven en EEUU vengan con más frecuencia, que muchos cubanos que tienen visado norteamericano puedan ir a EEUU, y ahí se crea un movimiento comercial porque la gente viene con tres maletas de cosas que a veces son para la familia, pero a veces son para vender", dijo Padura, quien se encuentra en Uruguay como parte de una gira que lo llevó a Argentina y continuará por Brasil. 
 
Sin embargo, el autor de "El hombre que amaba a los perros" (2009) advierte contradicciones ante las últimas medidas de Obama, que en octubre levantó la prohibición a los barcos extranjeros que habían tocado puertos cubanos ingresar a territorio de EEUU para carga y descarga por un plazo de 180 días y autorizó a los ciudadanos de su país a comprar en Cuba ron y habanos para uso personal e ingresarlos como parte de su equipaje. 
 
Ese paquete de medidas "fue muy criticado en Cuba porque se consideraba insuficiente e injerencista; pero, a la vez, la persona que ha llevado las conversaciones con EEUU, Josefina Vidal, (directora general de EEUU de la cancillería cubana) decía lo beneficiosas que eran estas medidas de Obama", comentó Padura. 
 
"¿Realmente pedimos que se levante el embargo, pero cuando hay opciones de utilizar los espacios del embargo, a Cuba no le parece suficiente o no le parece conveniente?", cuestionó el escritor cubano. 
 
Padura mencionó la negativa del Gobierno cubano a autorizar la instalación de una fábrica de tractores, y sostuvo que hay "una política muy evidente de evitar la presencia norteamericana, de los medios, de las comunicaciones, de todo lo que tenga que ver con la parte ideológica de la relación". 
 
Si bien durante varios meses de este año se sucedieron el concierto de los Rolling Stones, la filmación de una nueva secuela del filme "Rápido y furioso" y la visita de Obama, todavía hay restricciones, y "si viene un grupo de rock a Cuba no le dan el permiso para filmar" un videoclip, dijo. 
 
El propio Padura asegura que debe volver a gestionar ante las autoridades la autorización para filmar en Cuba una serie producida por Canadá y EEUU basada en el personaje de sus novelas policíacas, Mario Conde, "porque dijeron que no se podía".
 
 En su opinión, tampoco está claro lo que sucederá en caso de que Washington levante el bloqueo que mantiene contra la isla desde hace más de medio siglo.
 
 "Nos lamentamos de que EEUU no pueda comprar el níquel cubano y que Cuba pierda una equis cantidad de millones por la venta de níquel en otros mercados y no en EEUU, (donde) tendría un precio preferencial; o nos lamentamos de que Cuba no pueda comprar una cantidad equis de pollo porque tiene que comprarlo en otros lugares donde los precios son mayores", observó. 
 
Ya sin bloqueo, "¿Cuba siempre le venderá el níquel a EEUU y siempre le comprará el pollo? Es decir, ¿volveremos a tener aquella famosa disyuntiva de que Cuba fabricaba azúcar para EEUU y recibía caramelos de EEUU? ¿Volveremos a lo mismo? No lo sé, pero es una posibilidad", dijo. 
 
Trump o Clinton
 
 Respecto del futuro de las relaciones bilaterales tras las elecciones estadounidenses de este mes, Padura estimó que "Hillary (Clinton) hará una política de continuidad con respecto a lo que Obama comenzó". 
 
"Con cuánta intensidad lo hará, no lo sé, (ni) si lo hará en el primer mandato o en el segundo, como hizo Obama muy inteligentemente para poder lograr lo que quería", señaló. 
 
Pero si el triunfador fuera el postulante republicano Donald Trump, las incertidumbres son mayores, según el escritor. 
 
"No sé si la opción será pragmática: "seguimos esta política con Cuba y vamos a hacer todos los negocios que podamos hacer", o si será fundamentalista: "no queremos saber nada con Cuba porque además está llena de mulatos, negros y blancos que parecen blancos pero no son blancos", bromeó.
 
 "Lo de Trump es impredecible y lo de Hillary depende mucho también de las relaciones de fuerza que queden en el Congreso", sentenció. 
 
Padura considera evidente que "si EEUU realmente quiere cambiar las cosas en Cuba, lo primero que tiene que hacer es levantar el embargo, porque de Playa Girón para acá ensayaron todos los métodos y todos fracasaron, desde la invasión militar directa hasta todas las presiones de tipo comercial".
 
 Pero el novelista y periodista cree fundamental dilucidar cómo se preparará Cuba para un nuevo escenario sin bloqueo, porque de eso dependerá el futuro de las relaciones entre los dos países.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Zygmunt Bauman – Alerta sobre la “Ceguera moral”


El internacionalmente famoso, sociólogo polaco, Zygmunt Bauman nos acaba de sorprender con un nuevo libro impactante, publicado recién en marzo de este año, con el título “Ceguera moral”. Denuncia la insensibilidad moral y el deterioro moral progresivo que según él se está convirtiendo en característica de nuestro tiempo.


Para identificar mejor lo que está pasando, Bauman crea un neologismo de raíz griega: “adiáfora”, aludiendo al hecho concurrente de “situar ciertos actos o categorías de los seres humanos fuera del universo de evaluaciones y obligaciones morales”.

La ética o la moral, como prefieran decir, no existe para ciertos campos del quehacer, del comportamiento humano. Los actores de esos campos de acción (por ejemplo, los actores de la política) ignoran, prescinden de todo compromiso moral. Pueden hacer lo que quieren y les conviene a sus respectivos intereses egoístas, sin que se les ocurra ni permiten que a otros se les ocurra o intervengan, para poner orden y sanción a sus comportamientos corruptos.

Parecería que Zygmunt Bauman estuvo visitando nuestro país, observando a muchos de nuestros políticos, administradores públicos, narcotraficantes, narcopolíticos, criminales y delincuentes para inspirarse y escribir sobre la adiáfora y la ceguera moral.

La ceguera no está solamente en los ojos morales de los actores en esos sectores, está contagiándose también en toda la sociedad, que contempla pasiva y permisivamente la corrupción y nada hace para impedirla, incluso es tanta la ceguera y torpeza que a la hora de las elecciones para las responsabilidades políticas no son capaces de ver que vuelven a elegir a los mismos corruptos que les están robando dinero, oportunidades y esperanzas.

Sucede, como escribe Bauman, que la sociedad parece estar embotada, ha perdido la sensibilidad moral y no le da importancia a los hechos y sus autores que hacen daño grave a todos.

Esa sensibilidad embotada se realimenta con el comportamiento insólito de mucha gente, quizás la mayoría, también niños y adolescentes, que disfrutan dedicando su tiempo libre de distracción y descanso, hasta pagando dinero para ver sin prisa violencias, muertes, asesinatos, crímenes horrendos, destrucciones masivas en películas de cine y televisión que presentan descarnadamente la crueldad y el terror, convertidos en espectáculo.

Estamos bombardeados por tantos y constantes estímulos que nuestra sensibilidad termina acostumbrándose a ver el sufrimiento trágico de los demás sin inquietar nuestra afectividad y nuestra conciencia. El sufrimiento de muchas personas que están en nuestro entorno social resulta pálido e insignificante para sensibilidades embotadas.

La voz de alerta de Bauman se une a una denuncia semejante que pocos años atrás hizo Gilles Lipovetsky, cuando escribió su interesante libro: “El crepúsculo del deber”. El sutil análisis sociológico de Lipovetsky hace ver cómo el “deber” sostenido por criterios razonados y generador de virtud, a partir de la posmodernidad queda relevado por el placer que busca la felicidad individual y subjetiva.

La posmodernidad depuso a la diosa razón e instaló al sentimiento y el placer en su trono, alimentados por el consumo. La hipermodernidad está acelerando el consumo hasta el hiperconsumo, que ya ha superado la simple adquisición del consumo material, moviendo a la sociedad actual en búsqueda, a veces compulsiva, del consumo de emociones, con el turismo erótico, el turismo de aventuras, el consumo de drogas, los espectáculos de la crueldad y el terror.

La ética se ha debilitado tanto, que estamos ciegos y ni la vemos ni la echamos de menos, prescindimos de ella. Las normas del deber nos resultan rígidas, la virtud es cosa del pasado, lo que importa es el placer personal vivido en el individualismo excluyente, tan exclusivo que no se interesa ni asume responsabilidad ni compromiso ni siquiera con la pareja en la experiencia del amor.

Los riesgos de la ceguera moral, o sea, de una sociedad sin ética son tan graves, que los grandes analistas sociólogos, filósofos y éticos de la actualidad, además de describirnos lo que está pasando, tienen que escribir libros tan fundamentales como el de Adela Cortina, “Para qué sirve la ética”, que ha merecido el premio nacional español al mejor libro de ensayo de 2014.

Cortina dice: “Ningún país puede salir de la crisis si las conductas inmorales de sus ciudadanos y políticos siguen proliferando con toda impunidad”.

Crimen organizado y poderes fácticos: el complot contra la democracia


Oscar A. Fernández O.

Araíz de la divulgación de una reunión “secreta” entre las pandillas y altos dirigentes del partido ARENA, podemos comprobar una vez más una serie de juicios que indican la magnitud de la conspiración de las oligarquías fascistas contra los gobiernos democráticos en América Latina, en este caso el del FMLN. Su descaro y doble moral ratifican la calidad de la conducta política que les ha antecedido siempre, desde el momento en que fue fundada esta organización. Entiéndase, que este no es un desliz de unos cuantos personeros de arena, sino es su naturaleza proclive al delito, los hechos que podríamos exponer son innumerables.

La amenaza del crimen organizado se expresa con mayor gravedad en aquellos países que combinan una alta densidad delictiva con una larga historia de violencia e ilegalidad – socialmente acumulada (Léase 60 años de Dictadura y veinticinco años de corrupción del poder liderado por ARENA) La densidad criminal o delictiva, la definiremos como la existencia de organizaciones ilegales, con presencia territorial, que cuentan con recursos financieros y armados suficientes para desafiar (con violencia o corrupción) la institucionalidad

¿Cuáles son las dinámicas que están detrás del reordenamiento de las redes criminales y los poderes fácticos y políticos conservadores? ¿Qué ha llevado a los grupos criminales a incursionar en otras actividades ilegales? ¿Qué explica que busquen aliarse con sectores reaccionarios para realizar la sedición contra la institucionalidad? 1. Los vacíos de poder que resultan de la implosión de las estructuras criminales por la acción del Estado en su contra. 2. La disponibilidad de redes clandestinas con experiencia en el tráfico de bienes y servicios ilegales. 3. La emergencia de mercados locales ilegales emergentes, con una oferta creciente y una demanda constante de productos y servicios ilegales. 4. Las ofensivas del Estado en medio de la fragilidad institucional y la disposición de redes clandestinas y conspirativas en contra del Estado.

En este sentido, un asunto central es entender que el crimen organizado no se define como la existencia de una estructura específica, sino como un sistema de imbricadas relaciones. «El mundo de la delincuencia transnacional y el mundo de la gente normal son dos caras de una misma moneda; es más, se alimentan mutuamente. Aquello que creemos combatir fuera de nosotros se encuentra dentro de nosotros, en nuestra vida cotidiana, aunque no seamos conscientes de ello». (R. Scarpinatto, 2000)

Desde donde se le quiera ver, esta es una situación que exige ser enfrentada de una manera más inteligente y compleja de cómo lo hemos venido haciendo. Implica también revisar la capacidad del Estado (nótese que no digo Gobierno), que como hemos asegurado y probado en otros escritos, ha sido debilitado por el ajuste estructural neoliberal y la corrupción de poderes de facto ligados al gran crimen organizado, que hoy confabulan contra la sociedad salvadoreña.

Durante las décadas de la posguerra fría, las organizaciones criminales transnacionales tendieron a explotar, progresivamente, la difusión mundial de sofisticadas redes financieras, de información, narcotráfico, trata de personas, lavado de dinero y transporte. Los ingresos derivados del mercado mundial de las drogas experimentaron un salto tan grande que han dado a las organizaciones delictivas transnacionales una porción enorme de riqueza, y por lo tanto de poder global, mayor que la de los Estados y las multinacionales más grandes.

Las mafias y redes delictivas en América Latina expandieron la escala y el alcance de sus actividades. Para operaciones determinadas, constituyeron flexibles alianzas entre sí y con elementos violentos locales, remanentes de la posguerra y en el caso de El Salvador, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil y Argentina, con los poderes fácticos hoy desplazados del poder político, alentando complots contra gobiernos progresistas.

Por su parte, en el caso de las llamadas pandillas, nos enfrentamos a una suerte de lógica tribal que ha usurpado pequeños territorios marginados y excluidos por un Estado que se rediseño en función de viabilizar las nuevas formas de acumulación capitalista y se alejó de la gente. Estas estructuras criminales bastante primitivas, en el caso de El Salvador, son utilizadas para propagar el terror y la zozobra entre la población.

A través de las distintas formas de crimen organizado, se corrompen a los líderes políticos decadentes o corruptos, se infiltran en bancos y grandes empresas y financian a grupos como las pandillas, dotándolos de armas y en varios casos con pertrechos de guerra, para controlar extensas áreas geográficas, de carácter estratégico. Sus fuentes de ingresos son el narcotráfico, la trata de blancas y de niños, el fraude financiero, el chantaje y diversas formas de contrabando: drogas, humano, armas ilícitas y tecnologías militares convencionales.

El Salvador ha sido uno de sus territorios de expansión. La oligarquía ultraderechista necesitaba del apoyo de estas mafias, para poder meterse sin mucha desventaja a la transnacionalización de la economía. Hoy la utilizan para desestabilizar al gobierno del FMLN y fabricar la imagen de un «fracaso», pretendiendo con ello «recuperar» la conducción del Estado.

Ya lo han intentado por medio de ensombrecer las elecciones; lo han intentado haciendo que la Sala de lo Constitucional de la CSJ, legisle (una función que no le corresponde) y modifique la Cn. para entrampar al Gobierno y a la A.L.; lo intentan por medio de un boicot económico, ahora lo intentan desacreditando nuestras políticas de seguridad y de otras maneras más peligrosas como usar a algunos personajes desafectos al FMLN para darle estatus de lucha legítima al accionar de los grupos pandilleriles.

En El Salvador, toda esta acción para perturbar los propósitos de buen gobierno del FMLN, eufemísticamente llamada «oposición democrática», redunda en una sistemática desestabilización del Estado y está ligada a la concreción de los ya conocidos «golpes blandos» o «silenciosos», hijos de una conspiración ultraconservadora desarrollada en América Latina.

La estrategia del llamado «golpe blando» tiene como primer paso generar malestar y zozobra (miedo) entre la población, para luego deslegitimar al gobierno con editoriales falsos y ataques en las redes sociales. La tercera y cuarta etapa, incluyen el calentamiento de las calles con las movilizaciones constantes de desafectos, para dar la impresión de que la nación está dividida, al mismo tiempo que los complotistas «llaman al dialogo» para ayudar a la unidad nacional, culminando con la fractura de la institucionalidad, hasta obligar a la renuncia del presidente, todo ello motivado por un aparente descontento ciudadano, y sin involucrar a las fuerzas castrenses.

Este modelo de “golpe blando” puesto en marcha contra los gobiernos progresistas de América Latina, cuenta con apoyo internacional. Por ejemplo: ya están en el país los dirigentes de la oposición golpista de Venezuela.

Los fenómenos criminales del mercado y especialmente las prohibiciones penales que pretenden prevenirlos o erradicarlos, no se pueden analizar sin tomar en cuenta su dimensión económica. No se trata de caer en un reduccionismo economicista, sino de aproximarse a una criminalidad económica, vinculada a poderes de facto, que ya han activado sus resortes para aventurarse a ensayar estas nuevas modalidades de «golpes de estado»

La manipulación periodística y publicitaria de la opinión pública, que genera más terror que el propio crimen, es su instrumento principal de desestabilización fomentada por poderosas organizaciones de medios de información.

Debemos referirnos a ello como un movimiento reaccionario conspirativo, a nivel del subcontinente, que se promueve desde grupos de poder facticos asociados al crimen organizado, quienes llevan años consolidándose para realizar una suerte de contraofensiva de recuperación del poder a través de golpes de estado «silenciosos», e implantar nuevamente modelos de acumulación que han generado la violencia como parte sustancial de sociedades inequitativas e injustas.

viernes, 28 de octubre de 2016

Los acuerdos de una post guerra ignorada

 
 
Dagoberto Gutiérrez


Hace más de 25 años, se tomaron, entre gallos y medias noches, una serie de acuerdos políticos entre una parte de la cúpula guerrillera y otra parte de la oligarquía de El Salvador. Según estos entendidos, la guerrilla tendría su partido político, participaría en elecciones y sería, junto con ARENA, la viga maestra del régimen político. Recordemos que cuando las fuerzas armadas gubernamentales no ganan la guerra, en esa misma medida la pierden, y también pierden su calidad de clase gobernante. Así había sido desde 1932, cuando luego de la matanza campesina de ese año, la oligarquía asustada confió al ejército la administración de su poder político, es decir, el gobierno.

Al final de la guerra civil de 20 años, se cambió la clase gobernante, el ejército dejó de cumplir ese papel y fue sustituido por la guerrilla del FMLN. Se trató de una especie de co-gobierno compartido con ARENA. En este punto es necesario recordar que la guerra civil había terminado antes de la firma de los acuerdos de paz y que el mismo FMLN, en tanto acuerdo político, también había desaparecido después que la guerra llegó a su fin. Cuando firmamos los acuerdos de paz ya no existía, entonces, ni guerra ni FMLN guerrillero. Estos dos últimos aspectos no fueron conocidos ni entendidos por el pueblo en esos momentos, ni lo son plenamente en la actualidad, porque se trató de un quiebre y un agotamiento de un sujeto político construido fundamentalmente para desempeñarse dentro de la guerra y en función de ella, y este acuerdo nunca tuvo fundamento ideológico. Recordemos que la ideología es la sangre de la sangre y la carne de la carne, es lo que configura una visión y una comprensión del mundo, y en la misma medida, una opción ante la realidad cambiante. Al no existir esta identificación entre las organizaciones del FMLN guerrillero, el acuerdo fue fundamentalmente político, es decir, basado en las condiciones imperantes en el momento histórico, en el enemigo real del momento, en la necesidad insoslayable de alcanzar acuerdos frente a un enemigo común que no distinguió diferencias ideológicas y que perseguía y mataba a todos aquellos y aquellas que se le oponían. La necesidad de enfrentar a semejante rival construyó el marco político que hizo posible el acuerdo llamado FMLN guerrillero.

Lo anterior quiere decir que en ausencia de un proyecto político común, una vez agotadas las condiciones que hacían posible la guerra civil y terminada ésta, también sucumbió el acuerdo político entre las fuerzas participantes; aunque ni uno ni otro acontecimiento haya sido conocido o entendido en su momento por el pueblo, o incluso por los mismos combatientes guerrilleros.

Esta no resulta una comprensión fácil, pese a que es verdaderamente decisiva para comprender los acontecimientos que durante 25 años se han sucedido aceleradamente. Hemos dicho que parte de los acuerdos tomados con la oligarquía dominante fue la decisión en el sentido de que la guerrilla se convirtiera en partido político, que participara en la vida política y apareció así la figura del partido político con el mismo nombre de FMLN; aunque aquel acuerdo que configuró el FMLN ya no existía. Ahora se trataba de nuevos entendimientos. En otras palabras, se trataba de entrar al sistema político sin tocarlo, sin amenazarlo y sin transformarlo, y esto equivale a salir de la sociedad, trastocando aquella relación imperante durante la guerra civil, según la cual, la guerrilla estaba instalada dentro de la sociedad, en el seno del pueblo, junto al pueblo, y afuera del sistema.

Durante la guerra no se discutió una posición determinada frente al sistema porque el tema no era discutible y era, sin duda alguna, fuente de desacuerdos y enfrentamientos, porque la lucha era frente a una dictadura militar de derecha, aquella instalada luego de los años 32, y por supuesto que esto era muy importante, y esta fue derrotada, y el proceso político se abrió a un nuevo momento, que es el que estamos trabajando en estas reflexiones. Hay que puntualizar que esta derrota de esta dictadura está plasmada en el artículo 212 de la actual Constitución de 1983 reformada, ya que en ese texto la fuerza armada tiene la misión de defender la soberanía del Estado y la integridad del territorio, y ya no cuenta con todas las atribuciones y funciones que le entregaba el anterior artículo 211 de la misma Constitución de 1983.

Este resultado es fundamental para el país, es el logro político de la guerra civil, y precisamente, al trastocarse la clase gobernante, no se afectó más que indirectamente a la clase dominante, que siguió siendo la misma, con el mismo control sobre el aparato político, sobre la economía y sobre la ideología. Esto es lo que explica la necesidad de esta clase de recomponer su aparato gobernante, incorporando en él a los sectores integrantes de aquella fuerza que había llevado a su fuerza armada, es decir al ejército oligárquico y pro imperialista, ante la inevitable necesidad de negociar el fin de la guerra, de ser depurado y ser reducido en su tamaño. Tamaño resultado histórico impuso a la oligarquía reinante la necesidad de hacer una recomposición de su aparato. Y entonces, ARENA, que era el partido político de la oligarquía, tuvo que compartir el gobierno con la antigua guerrilla y ésta tuvo que jugar el papel de co-gobierno junto con ARENA. Estas fueron las condiciones que la historia impuso y fue una manera muy calculada y cincelada, por parte de la oligarquía, de asegurar la continuidad de su viejo poder oligárquico.

Este periodo histórico contiene las más importantes decisiones y acciones que configuran el actual momento político y es necesario la reflexión más cuidadosa para seguir en sus líneas decisivas los acontecimientos. En otras palabras, para capturar el hilo histórico que une un hecho con otro y que nos permite explicar el curso de la vida.

Como veremos, los acuerdos referidos cubren y resuelven aspectos de la naturaleza de la guerra civil. Aquí hay que destacar que el motor que movió a esta guerra fue la exclusión política que en su momento ejecutó la fuerza armada, al convertirse en clase gobernante y monopolizar el control del aparato de gobierno. Nunca practicó este ejército, sin duda porque nunca lo consideró necesario, ninguna política de alianzas con sectores no militares para permitir el acceso a los aparatos gubernamentales de otro sectores sociales; muy por el contrario, los gobiernos militares, lo eran en todos sus aspectos, rincones, olores y sabores. Al grado tal que los militares llegaron casi a sustituir a la oligarquía en el imaginario popular y a ser entendidos como el enemigo a derrotar. Por eso mismo, los oligarcas, al comprobar que su ejército no había resuelto victoriosamente la crisis y al no poder repetir 1932, los apartaron del gobierno y abrieron las puertas para que nuevos sectores se incorporaran al aparato de gobierno; mientras la fuerza armada se convertía en un órgano de gobierno. En el artículo 163 de la Constitución de 1983, la fuerza armada dejaba de refrendar y comunicar los decretos, los acuerdos, las órdenes y providencias del presidente de la República y eran los ministros, en sus respectivos ramos, los que pasaban a asumir esa función.

Esta metamorfosis del ejercicio del poder necesita ser asimilada o captada para pasar con más reflexión a la marcha y desarrollo del nuevo poder gubernamental montado en el país a partir del fin de la guerra. Esto es lo que veremos a continuación.

miércoles, 26 de octubre de 2016

"Sin una descolonización del pensamiento no hay revolución”: Enrique Dussel en exclusiva (+video)


Enrique Dussel es un filósofo y un trotamundos. Muchos son licenciados o doctores en Filosofía, o son profesores de la especialidad. Pero Dussel (Mendoza, Argentina, 1934) es un pensador en el sentido estricto de la palabra, más allá de los títulos, que también los tiene en cantidad (licenciatura de la Universidad de Cuyo, Argentina, doctorados de la Complutense de Madrid, Sorbona de París y Münster de Alemania, en Filosofía, Historia y Teología), y de las credenciales docentes que abarcan casas de estudio en todo el planeta, incluyendo el rectorado interino de la Universidad Nacional Autónoma de México, su patria adoptiva.

¿Y lo de trotamundos? Pues, para Dussel la filosofía no es un ejercicio de meditación en una torre de marfil, sino un contacto permanente con la realidad que se interpreta. Por eso ha recorrido Latinoamérica de cabo a rabo, y ha sido un intelectual trashumante, desde mediados del siglo pasado, en Europa, el Medio Oriente, África y Asia.

Fundador de la tendencia de la Filosofía de la Liberación, figura emblemática del pensamiento crítico latinoamericano, Dussel concedió una entrevista al equipo de LaIguana.TV durante su reciente visita a Caracas. En la breve conversación habló acerca de la coyuntura política latinoamericana, caracterizada por un reflujo de las fuerzas conservadoras y de la importancia que tiene la filosofía en la lucha de los pueblos por su definitiva emancipación.

Al respecto, expresó ideas como las siguientes:

Hoy, cuando se siente la carencia de Hugo Chávez, se aprecia más su importancia, pues él es considerado por la izquierda y por la derecha como un parteaguas, es un hombre que dejó muchas cosas y cuya falta se hace sentir.

Por distintos factores internos y externos, estamos en una situación que podría describirse como que habíamos dado dos pasos hacia adelante y ahora hemos dado uno hacia atrás, pero de ninguna manera puede hablarse de triunfo de la reacción. La historia es como un forcejeo, una dialéctica compleja a largo plazo, aun los triunfos también son cortos y hay que saber acumular fuerzas para los próximos dos pasos adelante.

Ahora, cuando les dan de pronto el frenazo, muchos de los que votaron (por Macri en Argentina, por la oposición en Venezuela, por el NO en Colombia) se van a dar de nariz contra la pared y se van a preguntar qué hicimos. A veces el pueblo, engañado por la prensa y por ilusiones, tiene que confrontar la realidad y hay un sufrimiento inevitable.

Hay que tener mucho cuidado para que en los próximos dos pasos adelante no volvamos a cometer los errores que hemos cometido. La etapa anterior debemos entenderla como una escuela.

Ahora ha cobrado una fuerza y el pensamiento crítico debe dar un horizonte de largo plazo, pues una revolución que no llega a una descolonización del pensamiento, sigue siendo colonial.

Estamos en una situación colonial agobiante, pero mucho más sutil que antes y mucho más extractiva de nuestras riquezas. Los españoles nos robaron pequeñas cosas. Ahora nos roban hasta el alma.

A medida que voy creciendo, ganando años, pero no perdiendo juventud, voy viendo más la importancia de la filosofía

La filosofía permite saber que lo que nos proponen son fantasías e ir a la esencia de las cosas. Y ese es el origen de cualquier revolución. No quiero ponerme a citar clásicos, pero alguien dijo que una revolución sin teoría no es revolución.

La filosofía hay que pensarla por su contenido político, económico, psicológico porque el asunto no es hablar, sino de qué hablo.

Cuando le preguntan a un shamán, en una comunidad indígena quiché o guahibo, el sentido de la muerte, él cuenta un mito y le da un sentido. El filósofo puede comparar el distinto sentido que ha dado a la muerte cada civilización.

En Venezuela, la crisis se plantea en términos filosóficos entre gente que quiere dar de comer al hambriento y gente que, en nombre de principios modernos, están en contra de ese aspecto fundamental del cristianismo. Lo que les interesa es alimentar al capital.

La situación va a cambiar, pero no mañana ni pasado, ni en diez años, se va a llevar todo el siglo XXI. El que quiera hacer la revolución a fondo en vida, es un iluso, las revoluciones se hacen por siglos. Hay que echarse una mochila al hombro, de mucha alegría, y entrar a la historia, porque si no tienes alegría no vas a aguantar. Dimos un pasito atrás, ya veremos más adelante cuándo damos los próximos dos hacia adelante.

A continuación, una versión del diálogo completo de Dussel con el periodista Clodovaldo Hernández:

-En América Latina veníamos avanzando hacia una etapa de desarrollo de las fuerzas progresistas, y con ello de la discusión de temas como la descolonización y una nueva ética política, pero en los últimos años ha habido retrocesos por vía electoral o por otras vías. Usted, como el trotamundos que ha sido, ¿diría que va a triunfar la reacción, que va a imponerse la doctrina que nos estaba arropando en los años 90, el neoliberalismo, el fin de la historia, la postmodernidad?

-Bueno, el imperio, Estados Unidos, ha ido siempre modificando sus prácticas para detener la emergencia de los pueblos latinoamericanos. En algún momento fueron las dictaduras militares, después fue el atractivo de la expansión de las trasnacionales y el neoliberalismo. Pero, efectivamente, desde el fin del siglo XX, desde 1999, y debe decirse que por influencia de la experiencia muy particular de Venezuela, hemos presenciado el avance de las fuerzas progresistas. Hoy, cuando se siente la carencia de Hugo Chávez, se aprecia más su importancia, pues él es considerado por la izquierda y por la derecha como un parteaguas, es un hombre que dejó muchas cosas y cuya falta se hace sentir. Pero no se trata de individuos, sino de estructuras más generales, y de ahí en adelante (desde la Revolución Bolivariana) vivimos lo que llamamos la primavera política de América Latina, con Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina, Brasil. Eso amplió la fisonomía de América Latina. Así lo reflejé en un libro de 2006, titulado Veinte tesis políticas, en el que planteaba que hay que repensar la política desde esta primavera. Por distintos factores internos y externos, estamos en una situación que podría describirse como que habíamos dado dos pasos hacia adelante y ahora hemos dado uno hacia atrás, pero de ninguna manera puede hablarse de triunfo de la reacción. La historia es como un forcejeo, una dialéctica compleja a largo plazo, aun los triunfos también son cortos y hay que saber acumular fuerzas para los próximos dos pasos adelante. Y esos pasos tendrán que darse porque estos gobiernos que están surgiendo, y hasta el NO de Colombia, están demostrando que sí, el pueblo ha sido desorientado. En el caso de Argentina, la gente que votó por Macri, en gran parte, ya está arrepentida y sufriendo los efectos. Con el pueblo brasileño va a pasar exactamente igual. Estaban montados sobre la alegría de los logros y lo que querían era disfrutarlos. Perdieron de vista que esos logros se habían alcanzado gracias a una conducción severa, objetiva, que había defendido los intereses del pueblo. Ahora, cuando les dan de pronto el frenazo, muchos de los que votaron se van a dar de nariz contra la pared y se van a preguntar qué hicimos. A veces el pueblo, engañado por la prensa y por ilusiones, tiene que confrontar la realidad y hay un sufrimiento inevitable. Claro que sufren más los que vieron el peligro, los que estuvieron en contra, pero también los que se dejaron atraer por espejitos. Hay que preparar los dos pasos adelante. Entender que no hay triunfo de los que están gobernando y tampoco la izquierda progresista debe creer que los logros que había alcanzado eran definitivos, toda vez que son muy perecederos, y aceptar que se han cometido errores, ha habido corrupción. El militante, a veces, es austero, disciplinado y luchador mientras está en la base, pero al llegar a posiciones de poder tiene un salario alto, se compra un auto, cambia de casa, y resulta que se corrompió. Hay que tener mucho cuidado para que en los próximos dos pasos adelante no volvamos a cometer los errores que hemos cometido. La etapa anterior debemos entenderla como una escuela.

-Esos próximos dos pasos adelante tienen mucho que ver, según numerosos análisis, con que haya una revolución cultural, que en la mente y en el alma de las personas se produzca de verdad un cambio revolucionario. ¿Que faltó en esta primavera para instaurar esa revolución en el terreno cultural?

-Bueno, uno ha estado entregado a este mundo de la filosofía desde los quince años de edad y ve la complejidad de este lenguaje de lenguajes, este metalenguaje muy complejo, que es una cierta visión orgánica, argumentada, histórica de la realidad. Es lo que va detrás de siglos, del pensamiento de Platón en Grecia, de Confucio en China o del Upanishad en la India. Y lo que estamos descubriendo es un pensamiento crítico que en América Latina comenzó hace cuarenta años. Cuando planteamos una filosofía latinoamericana de liberación se le quiso dar un sentido anecdótico. Lo profesores en Estados Unidos y Europa lo veían como el producto de una incultura, no de una cultura latinoamericana. Teníamos que golpear las puertas de las universidades, y nos rechazaban, no nos permitían ser profesores. Ahora (esta doctrina) ha cobrado una fuerza y el pensamiento crítico debe dar un horizonte de largo plazo, pues una revolución que no llega a una descolonización del pensamiento, sigue siendo colonial. Ni la izquierda esta vacunada de seguir siendo colonial. Hasta los sectores más vanguardistas, entre comillas, porque son dogmáticos. La tarea es difícil, pero ya la empezamos. Lo que debemos es tomar conciencia de cosas que estamos elaborando, que no dependen de EEUU o Europa, es algo nuestro porque partimos de una realidad distinta, hemos aprendido a pensar y ahora tenemos que ser responsables y hacer cambios mucho más profundos. Debemos tomar conciencia de que tenemos en la cabeza, en el fondo, una interpretación eurocéntrica de todo, tan profunda que cuando uno da ciertos ejemplos, la gente se espanta porque cómo es posible que yo viera las cosas de un modo tan unilateral, a la europea, negándome a mí mismo y justificando la dominación que sufría. Debemos entender que el último nivel de la dominación, y al mismo tiempo de la transformación histórica, es una cierta visión del mundo. Y a eso hoy le hemos llamado descolonización epistemológica. Epistéme significa ciencia, por lo que sería una descolonización filosófica, científica y tecnológica. Tenemos que ver que nuestro mundo latinoamericano, el que tenemos por delante, es colonial. No debemos seguir creyendo que ya en 1810 o 1820 nos liberamos de España y pasamos a ser independientes, pues caímos en manos de Inglaterra y EEUU, y por eso, como lo habían dicho Mariátegui y Martí, nos toca la segunda emancipación. Estamos en una situación colonial agobiante, pero mucho más sutil que antes y mucho más extractiva de nuestras riquezas. Los españoles nos robaron pequeñas cosas. Ahora nos roban hasta el alma. La dominación no es que haya un soldado en un destacamento español a cientos de kilómetros, sino que se metan en nuestras camas con la televisión y la propaganda. Por ejemplo, la oposición a esta Revolución Bolivariana es no solo de un conservadurismo económico, político, burgués, liberal: es histórica, cultural, y hasta espiritualmente y cristianamente colonial, no saben pensar lo nuestro, desprecian lo nuestro. Y el mismo pueblo a veces, tal es la influencia de la educación, los medios de comunicación, la televisión, llega a despreciarse a sí mismo y anhela salir. No podrá hacerlo, tendrá que aprender a revalorizar lo propio y a partir de allí construir un proyecto de felicidad.

-Venezuela vive una crisis bastante grave desde los puntos de vista económico y social. Y eso lleva a una vieja pregunta que mucha gente se ha hecho: ¿para qué sirve la filosofía?, y en casos como el nuestro, ¿para qué sirve cuando la persona está pasando necesidades o tiene hambre?

-Debo decir que esto es una convicción que he ido acumulando con los años, desde que era un joven licenciado de 23 años, hace casi 60. A medida que voy creciendo, ganado años, pero no perdiendo juventud, voy viendo más la importancia de la filosofía. No es un asunto de comer hoy, es comer mañana. Es, como decía un líder asiático, no es cuestión de darle a alguien, como limosna, un pescado, sino de enseñarle a pescar (bueno, si hay pescado, si el capitalismo no los ha matado a todos). Considero que es tanta la importancia de la filosofía que hasta me extraña que me pregunten para qué sirve. Sirve para cambiar el cerebro, la interpretación, para poder ver lo que nos están haciendo. Porque aparte de eso solo hay apariencias, la Coca Cola, la riqueza, el modelo americano… y los mismos ciudadanos americanos están completamente desilusionados de lo que son. Basta ver los dos candidatos que tienen. El pueblo no cree en ellos. Y ese pueblo, que parece ser la imagen de la democracia es un pueblo barbarizado, voy a atreverme a decirlo. Se le dan las noticias que convienen, casi todas norteamericanas. Van a Siria y la destruyen sin siquiera saber lo que es Siria. Destruyeron Alepo sin saber nada de ese lugar, destruyeron Bagdad, que es el centro de una cultura mundial, el origen de las matemáticas modernas, de la astronomía, un lugar donde vivieron grandes filósofos aristotélicos, que luego pasaron a Fez, a Córdoba y apenas llegaron a París en el siglo XIII. Bagdad es la Mesopotamia, el origen la cultura humana, allí estuvo Hamurabi, allí estuvo el pueblo de Israel en el exilio, allí empezaron a escribir la Biblia, en estilo cuneiforme. Y el señor Bush, que se dice cristiano fundamentalista de derecha, es un ignorante que no ve ni lo que tiene delante de la nariz, destruyó Bagdad sin saber que destruía la cuna de la Biblia. Bueno, la filosofía permite saber que lo que nos proponen son fantasías e ir a la esencia de las cosas. Y ese es el origen de cualquier revolución. No quiero ponerme a citar clásicos, pero alguien dijo que una revolución sin teoría no es revolución. En ese sentido, Hugo Chávez era un estadista excepcional en todo el mundo, que leía y estudiaba, que cuando hablaba mostraba los libros que había leído en la semana. ¿Qué presidente hace eso? Por cierto, los adversarios siempre se opusieron por atavismos eurocéntricos. Me gustaría ponerlos a discutir con mis colegas de la universidad y poderles probar que tienen una suma ignorancia, pues se dedican, cuando mucho, a comentar a los europeos. Les preguntan, ¿usted qué es?, y responden kantiano; ¿y usted?, hegeliano; ¿y usted?, comentador de Habermas… Señor, son repetidores, ¿dónde está la filosofía nuestra?, ustedes no son filósofos. Les llamo sucursaleros y lo son, de vergüenza. No se dan cuenta de que ni sus líderes los quieren. ¿Usted cree que Habermas va a querer a alguien porque está propagando su pensamiento? No, no lo va a respetar porque no ha hecho nada. El punto sería que criticara a Habermas y fuera más denso que él, desde Venezuela. Allí sí, hasta el propio Habermas diría “este me está serruchando el piso desde una situación distinta”. Pero no se animan porque son cobardes políticamente e ignorantes teóricamente.

-Usted ha postulado la necesidad de impulsar una filosofía de los pueblos originarios latinoamericanos. ¿Cómo puede instrumentarse esa filosofía, tomando en cuenta que en su mayoría fueron pueblos sin una lengua escrita?

-Mire, dice Aristóteles, y luego lo reiteraron Platón y los demás griegos, que el filósofo es mitopoyético (creador de mitos). Porque el mito es método para hacer filosofía, contra lo que piensan algunos analíticos, formalistas del lenguaje anglosajones que hoy tienen el poder político y filosófico en casi todos los departamentos de Filosofía en la Tierra y a los que solo les interesa el habla. La filosofía hay que pensarla por su contenido político, económico, psicológico porque el asunto no es hablar sino de qué hablo. El mito, decía mi profesor en la Sorbona, muy famoso, Paul Ricoeur, que el mito es un relato racional basado en signos. Si es racional das justificación, argumentas simbólicamente, no unívocamente. Hay que tener hermenéutica para saber interpretar los mitos para ver el contenido racional, no la parte estúpida, para chiquillos o inventada. El sabio crea mitos en el sentido de que pone relatos que son muy difíciles de interpretar. Por ejemplo, el relato de Adán y Eva es un mito en el sentido de Ricoeur, es una cosa muy seria, muy racional, no es para chicos, es para grandes, está cifrado simbólicamente. El tema no es el pecado original, sino la estructura de la falta moral hoy y siempre. Es un relato que corrige otro mito, el de Gilgamesh en la Mesopotamia, en el siglo V antes de la era común o cristiana, hace 25 siglos. Si yo leo solo al mito adánico, no entiendo nada porque no sé a quién corrige. Es un mito absolutamente actual, que me enseña cosas que en cada época puedo leer. El mito es un gran instrumento de la filosofía. Dirán que el mito no es filosófico, pero la filosofía tampoco es ciencia, sino que piensa el principio de la ciencia. El geómetra es un científico, pero el filósofo se pregunta qué es el espacio. El matemático es un científico, pero el filósofo indaga qué es un número, qué es la cantidad, va al fundamento de la ciencia. Cuando a un shamán, en una comunidad indígena quiché o guahibo, le preguntan el sentido de la muerte, él cuenta un mito y le da un sentido y el filósofo puede comparar el distinto sentido que ha dado a la muerte cada civilización. Eso ha sido clave porque unos, como los griegos, los hindúes y los indoeuropeos, decían que muere el cuerpo, pero el alma es inmortal. En cambio, los semitas, los de Babilonia, los palestinos, los egipcios, decían que muere todo el ser humano, pero luego resucita. Otro mito. Ninguno de los dos se puede probar científicamente, pero cada uno le da un sentido diferente a la vida. Si yo creo que el alma es lo bueno, lo divino, lo ingenerado y eterno, el cuerpo es el origen del mal, tener deseos sexuales es pecados, como creyó el pobre San Agustín. Osiris, tres siglos antes del fundador del cristianismo y 19 siglos antes de Engels y Marx, le preguntó al muerto: “¿Qué has hecho de bueno en la Tierra?”, y el muerto le respondió: “Le di de comer al hambriento, de beber al sediento, de vestir al desnudo y una barca al peregrino en el Nilo”. Todos eran principios vitales, relacionados con la carne. Para los semitas y para el fundador del cristianismo, dar de comer era la primera obligación, eso es una política, una economía, una concepción del mundo. En Venezuela, la crisis se plantea en términos filosóficos entre gente que quiere dar de comer al hambriento y gente que, en nombre de principios modernos, están en contra de ese aspecto fundamental del cristianismo. Lo que les interesa es alimentar al capital. El filósofo les muestra su contradicción. Así ocurre en otros países. Vengo de Colombia, allá hay un tal Uribe, un gánster. Es un país católico y ahora hay un papa que dice que la paz es importante, pero el señor Uribe dice que el papa es castro-cheguevarista. Y no vaya a ser que tenga razón, pero para el bien, porque él es un adorador de Satán. Satán come seres humanos, igual que el capitalismo. Pero Uribe jura que es cristiano. Lo que hablo no es una crítica de doce o quince años, sino de toda una historia mundial de 5 mil años, que ahora está en ebullición porque se acaba el eurocentrismo, la China y la India comienzan a crecer y habrá un mundo multipolar. La situación va a cambiar, pero no mañana ni pasado, ni en diez años, se va a llevar todo el siglo XXI. El que quiera hacer la revolución a fondo en vida, es un iluso, las revoluciones se hacen por siglos. Hay que echarse una mochila al hombro, de mucha alegría, y entrar a la historia, porque si no tienes alegría no vas a aguantar. Dimos un pasito atrás, ya veremos más adelante cuándo damos los próximos dos hacia adelante.




(LaIguana.TV/clodoher@yahoo.com)
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


DONALD TRUMP, EL GORBACHOV DE NORTEAMÉRICA: ASÍ SE FRACTURA EL IMPERIO DESDE DENTRO

  Razones de Cuba   Desde La Habana, donde hemos visto caer imperios a lo largo de 500 años, la situación de Estados Unidos en junio de 20...