Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Dossier

Conducido por el periodista y corresponsal de guerra Walter Martinez, Dossier nos ofrece la información con una óptica propia, los sucesos internacionales y noticias de resonancia mundial en su pleno desarrollo e impacto social.
07/09/2010


martes, 7 de septiembre de 2010

Diálogo sobre violencia

Martes, 07 de Septiembre de 2010

  
José M. Tojeira

La violencia no sólo nos acosa sino que nos impide trabajar con paz, nos llena de temores y destroza posibilidades de cohesión social. Fomenta la migración o la multiplicación de la exclusión a base de reforzar ámbitos de seguridad para quienes pueden crear una relativa burbuja aislada de los peligros de la delincuencia. Poner seguridad en la colonia en la que se vive, alambrar las casas, incluso electrificarlas, descansar en ranchos privados o en Centros Comerciales caros, exclusivos y con abundante seguridad, prescindir del transporte público y optar por el vehículo privado, son algunas de las estrategias contra la violencia.

Aminoran los riesgos individuales, pero nos desentienden de la solución del problema y nos convierten en personas de escasa solidaridad social. Y a menos solidaridad, se multiplica la tendencia al menor desarrollo social y a la mayor diferencia social y exclusión. Y se agrava el problema de la violencia.

Por eso, ante esa violencia que trata de acallar toda posibilidad de respuesta humanizante a los problemas sociales y personales, es imprescindible optar por el diálogo. Un gran diálogo nacional que nos ayude a entender el problema a todos y que posibilite encontrar caminos de solución con amplio respaldo nacional. Las soluciones de mano dura implementadas en el pasado han sido un soberano fracaso aquí y en el resto de Centroamérica, al igual que lo son, para el conjunto del país, la soluciones individuales. La violencia que mata, destruye, atemoriza, aísla sólo se puede derrotar desde un amplio diálogo que al mismo tiempo cree la conciencia de que unidos podemos hacer algo tanto contra las raíces de la violencia como contra la violencia misma.

Pasamos del incendio del bus en Mejicanos a la masacre de los emigrantes en México y ya casi ni nos impacta la noticia de un niño asesinado y degollado. Según las Naciones Unidas la reducción del mercado de la heroína y la cocaína en Estados unidos ha provocado la despiadada lucha de los carteles de la droga por los territorios de venta. Y esa dimensión de enfrentamiento, continúa el informe de una de las dependencias de la ONU, se está trasladando a Centroamérica. La desigualdad, la cultura autoritaria, la tradición heredada de nuestras guerras sucias, en las que la tortura y la masacre eran tan frecuentes como la tortilla cotidiana, se unen ahora a esta nueva dimensión de los pleitos entre carteles, cuyo poderío económico estamos viendo con mayor claridad al encontrar enterrados barriles millonariamente repletos de dólares.

El Consejo Económico y Social (CES) está trabajando el tema y manteniendo un amplio diálogo sobre la violencia. Y el Consejo Nacional de Educación por su parte ha diseñado ya un camino de diálogo nacional en torno a la violencia, que esperamos comience en breve. Un diálogo que trata de abarcar a todos los sectores de buena voluntad, para que en él expresen sus problemas frente a la violencia y los caminos de solución a los que aspiran. Un proceso de diálogo que nos lleve a aportar, a unirnos en criterios y a presionar en favor de soluciones. Una participación dialogada que incluya a todos, y sobre todo a la sociedad civil, como expresión de la ciudadanía de a pie, tan golpeada en tantos aspectos por la brutalidad imperante. Que tenga como meta la creación de una verdadera cultura de paz y como estrategia la propuesta permanente de acciones que nos lleven a frenar y controlar la violencia.

El desarrollo no es posible con violencia, los negocios, especialmente los de la pequeña y mediana empresa no son posibles con violencia, la educación con equidad no es posible con violencia, la confianza ciudadana, base del desarrollo, no es posible con violencia. Si el problema es de todos la solución también tiene que ser de todos. Y una solución de todos sólo es posible desde un diálogo lo más amplio posible y desde aportes caracterizados por la cultura de paz. La solución a la violencia no puede venir desde una violencia mayor, sino de una comprensión de las raíces de la misma, desde un esfuerzo mancomunado por crear una cultura de responsabilidad ciudadana y desde una superación de las lacras de exclusión, desigualdad social y violencia estructural que todavía persisten en nuestra sociedad salvadoreña.

El Consejo Nacional de Educación, precisamente por ser un organismo plural, en el que se junta colegios católicos con institutos públicos, Universidades privadas y públicas, católicos y evangélicos, antiguos funcionarios de ARENA con funcionarios del FMLN,  gremios magisteriales con representantes de sectores privados y públicos, ofrece una posibilidad amplia de diálogo. Si no la aprovechamos seguiremos envueltos en esta infernal rueda de caballitos que nos lleva a olvidar los horrores cotidianos a base de contemplar los del día siguiente. El incendio y masacre de un bus y sus usuarios el 21 de Junio sacudió y conmocionó a la ciudadanía salvadoreña.

Ahora está ya medio olvidado en medio de otras barbaridades igualmente crueles y en medio del miedo que, ante la incapacidad de responder adecuadamente a un problema, tiende siempre a olvidar la brutalidad. Frente a reacciones de limpieza social, tan brutales como lo que se pretende eliminar, o frente a reacciones de olvido y pérdida miedosa de memoria, el diálogo es el único camino racional y humano. Diálogo entre todos y todas para encontrar soluciones para quienes conformamos este conjunto humano, abigarrado y apretado, que llamamos El Salvador. Bienvenida sea la iniciativa del Consejo Nacional de Educación.

Dossier

 Saludo amigos...

lunes, 6 de septiembre de 2010

La banca y el narcotráfico





Cuando autoridades detectan el negocio ilícito, pagan multas mínimas sin consecuencias

Grandes bancos de EU aceptan lavar narcofondos mexicanos


Wells Fargo, Bank of America, Citigroup, American Express y Western Union no cumplieron con las leyes

"Si no se ve la correlación entre el lavado de dinero por los bancos y las 22 mil personas asesinadas en México, no se entiende el punto", advierte director antilavado

David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada

Nueva York, 29 de junio. Algunos de los principales bancos y empresas financieras estadunidenses, entre ellos Wells Fargo, Bank of America, Citigroup, American Express y Western Unión, han lucrado durante años con el lavado de fondos provenientes del narcotráfico y sólo pagan multas mínimas, sin que ningún ejecutivo sea encarcelado cuando las autoridades logran detectar el negocio ilícito.

En múltiples casos fiscalizados durante los últimos años, estos bancos estadunidenses han confesado no haber cumplido con leyes y regulaciones federales para controlar el lavado de dinero al participar en las trasferencias de millones de dólares en fondos ilícitos provenientes del narcotráfico mexicano.

Ese el caso de Wachovia Corp. antes el sexto banco del país, comprado por Wells Fargo en 2008, y que ahora, fusionado con él es el banco con más sucursales en Estados Unidos. Wells Fargo admitió ante un tribunal que Wachovia no vigiló ni informó sobre actividades sospechosas de lavado de dinero por narcotraficantes, incluyendo fondos para la compra de por lo menos cuatro aviones en Estados Unidos, que transportaron un total de 22 toneladas de cocaína. El otro banco involucrado en la transferencia de fondos, con los cuales se compró uno de estos aviones –un DC-9 que subsecuentemente fue confiscado en México con toneladas de cocaína– fue Bank of America, reporta Bloomberg News.

Todo esto se reveló en un acuerdo judicial del banco con fiscales federales, en marzo de 2010. En los documentos oficiales judiciales del caso, revisados por La Jornada, Wachovia admitió que no hizo lo suficiente para detectar fondos ilícitos en su manejo de más de 378.4 mil millones de dólares en sus negocios con casas de cambio mexicanas entre mayo de 2004 y mayo de 2007.

De este total, Wachovia procesó por lo menos 373.6 mil millones en transferencias electrónicas, más 4.7 mil millones en traslados de efectivo, y otros 47 millones en depósitos de cheques internacionales. No todos estos fondos están vinculados con el narcotráfico, pero, según las investigaciones del Departamento de Justicia, miles de millones no fueron sujetos a la vigilancia ordenada por la ley, y cientos de millones de dólares de estos fondos sí han sido ligados directamente con el narcotráfico.

Wachovia, violación récord

Por el volumen total de fondos que no fueron sujetos a la vigilancia antilavado de dinero, el caso de Wachovia resulta ser la violación más grande de la Ley de Secreto Bancario en la historia. Esa ley obliga a los bancos a reportar a las autoridades toda transferencia de fondos en efectivo mayor de 10 mil dólares, así como informar sobre toda actividad sospechosa de lavado de dinero.

El fiscal federal en el caso, Jeffrey Sloman, declaró en marzo, al anunciar el acuerdo con Wells Fargo: “la flagrante desatención de nuestras leyes bancarias por Wachovia otorgó una virtual carta blanca a los cárteles internacionales de cocaína para financiar sus operaciones al lavar por lo menos 110 millones de dólares en ganancias de la droga”.

No es que nadie se haya fijado. El propio banco admitió ante el tribunal que "ya desde 2004 Wachovia reconoció el riesgo", pero "a pesar de las advertencias permaneció en el negocio", según los documentos judiciales oficiales del caso revisados por La Jornada.

Ese "negocio" era el manejo y traslado de fondos de por lo menos 22 casas de cambio en México que tenían cuentas con Wachovia. Un ejemplo citado en los documentos es el de la Casa de Cambio Puebla SA, cuyos gerentes crearon empresas ficticias para los cárteles y, según el Departamento de Justicia, lograron blanquear unos 720 millones a través de bancos estadunidenses.

De hecho, fue el asunto de la Casa de Cambio Puebla el que detonó esta investigación de las autoridades federales. Desde 2005 ya estaban bajo investigación ciertas transferencias electrónicas de fondos a cuentas de Wachovia, en sus sucursales en Miami, desde México por casas de cambio, y estos fondos se utilizaban para comprar aviones destinados al narcotráfico, informan los documentos judiciales del caso.

Por otro lado, durante ese periodo el director de la unidad antilavado de dinero de Wachovia en Londres, Martin Woods, sospechaba que narcotraficantes utilizaban al banco para mover fondos. Informó a sus jefes, quienes le ordenaron dejar el asunto, y por ello renunció a su puesto, reportó Bloomberg. Woods le dijo al servicio de noticias que “es el lavado de dinero de los cárteles por los bancos lo que financia la tragedia…. Si uno no ve la correlación entre el lavado de dinero por los bancos y las 22 mil personas asesinadas en México, no entiende el punto”.

Después de ser acusado de violar la ley, Wells Fargo, ahora dueño de Wachovia, se comprometió en un tribunal federal de Miami a reformar sus sistemas de vigilancia. Pagó 160 millones en multas, y si cumple con su promesa las autoridades federales desecharán los cargos contra el banco en marzo de 2011.

Esta práctica es común en estos casos y se llama "acuerdo de fiscalización diferida", por el cual un banco paga una multa, coopera con la investigación y se compromete a no violar la ley otra vez.

Ningún empleado rehusó el soborno

En su reportaje, Bloomberg enumera varios casos más donde bancos pagaron multas y cambiaron sus prácticas, pero no enfrentaron ninguna consecuencia penal importante por sus acciones. Es el caso del American Express Bank International de Miami, que pagó multas en 1994 y 2007; del Bank of America, cuyas sucursales en Oklahoma City fueron utilizadas para comprar aviones para narcotraficantes, así como también cuentas en sus sucursales de Atlanta, Chicago y Brownsville, Texas, y también hay casos documentados o bajo investigación sobre el uso de sucursales en México de bancos extranjeros como Citigroup, HSBC y Santander.

Otro caso es el de Western Union, que a principios de este año pagó 94 millones para resolver una investigación criminal y civil del procurador general de Arizona, después de que en una operación agentes clandestinos de la policía estatal, disfrazados de narcotraficantes, lograron sobornar en múltiples ocasiones a empleados de la empresa para trasladar fondos de manera ilícita. En 20 oficinas diferentes de Western Union ningún empleado rehusó jamás un soborno para permitir envíos bajo nombres ficticios.

Se calcula que casi 30 mil millones de dólares en efectivo se mueven de un lado a otro de la frontera mexicana con Estados Unidos, y una parte de estos recursos se deposita en bancos de ambos países y bancos internacionales, desde donde los fondos pueden ser trasladados por todo el sistema financiero internacional.
 
 
 

De entierros y desentierros


A principios de 1969, mi padre decidió que abandonariamos nuestro barrio natal (San Sebastián - Ciudad Delgado), pero nos mudamos a un barrio vecino (Aculhuaca), se trataba de una nueva lotificación la finca de los "Alvarenga", fuimos de los pioneros en aquella lotificación, dicha finca lindaba con la de "Los Terezones" y la de los "Vazques". Estas tierras para un cipote de mi edad (11 años), eran tierras virgenes, jamás descubiertas por el hombre, eran en cierta forma un "Macondo" salvadoreño.

Desde temprano en la mañana, junto a Carlitos mi vecino nos internabamos en aquella jungla y no apareciamos sino hasta el mediodia, ya que habia que prepararse para ir a la escuela, aparecia con la barriga cual "mapamundi" dibujado con el jugo de mango,guayaba, nances y una rica variedad de frutas.

En aquella pequeña extensión de tierra habitaban todos los personajes de la mitologia salvadoreña: el Cadejo,la Siguanaba, el Cipitio, el Justo Juez de la noche, la Carreta Chillona, La Mano Peluda, cada uno de ello/as aparecia en su momento, ya que aquella gente creian religiosamente en ellos y de esta manera le daban vida.

Cierto dia, habiamos cortado unos mangos tiernos y para darnos aquél festin, Carlitos, habia llevado un bolsa con sal, como era hora de alistarse para ir a la escuela, el sobrante de sal, se me ocurrió dibujar una cruz en un pedazo de tierra que limpié de hojas secas, la dibujé y me fui.

Cada tarde al regresar de la escuela, corriamos a subirnos a los árboles y a jugar desde sus ramas más altas, pero aquella tarde no encontré a Carlitos, pero me llamó la atención, cierto movimiento de los adultos que con herramientas de labranza corrian hacia el barranco donde aquella mañana nosotros habiamos estado jugando,

Al verme, Carlitos salió a mi encuentro...


-- Que pasa?, le pregunté.


Es que mi papá y otros señores encontraron una cruz de sal allá abajo y están escarbando porque dicen que se trata de una brujeria, comentandome eso y nos encaminabamos hacia donde los hombres cavaban una foza, que hasta aquél momento, quizá ya tenia como tres metros de profundidad.

A un lado de la foza iban colectando una serie de objetos que de aquél agujero salian, en realidad, aquél barranco era utilizado por ellos mismos como basurero y lógicamente, al cavar en aquél terreno se encontraria con toda clase de objetos. Desde luego que ellos estaban obsesionados y hasta empecinados en que la cruz de sal, encontrada era un simbolo de algo maléfico y no ponian atención a los objetos más que bajo una explicación también maléfica, que una muñeca vieja y desmembrada, que un alfiletero, que páginas de un viejo libro, que camisas, que zapatos, en fin cada uno de aquellos objetos representaba algo, algún mensaje habria que desifrar.

Como era yo, el causante de aquella situación, me senti apenado y al mismo tiempo incapáz de revelarles que yo habia dejado aquél endemoniado mensaje...pero al mismo tiempo me sentia obligado a decirles o de lo contrario irian a salir al otro lado del mundo, quizas a China.

Después de mi confesión, allá iban aquellos hombres sudorosos y cansados, refunfuñando y masticando improperios, pero talves, desconsolados de que en aquella ocasión su concepción filosófica no se habia concretado.

Don Raymundo Vazques, era un viejo que desde joven trabajaba en la IRCA, todos los dias, caminaba desde su casa sobre la linea ferrea, hasta las proximidades de la Terminal de Oriente que era donde estaban las instalaciones de la compañia ferroviaria.

Alejandra, su hermana era la propietaria de la finquita, una viejecita, ataviada siempre con una mantilla negra y paseandose de arriba para abajo en aquél caserenco de adobe, casa que estaba rodeada por unos vasijones de barro y herramientas de labranza de la época colonial.
Aunque nunca salia de aquella casa, a Alejandra su hermano siempre le daba dinero, quizá como pago por la hospitalidad que este recibia, dinero que nunca se sabia a donde iba a parar, inmediatamente se lo guardaba en su enagua y nunca más se volvia a saber que lo hacia.

Se murió de vieja y afloraron las rencias familiares por la pocesión del terreno, familiares lejanos aparecieron reclamando ser los herederos de aquellas tierras, reclamos que eran acompañados machete en mano.

Desde la iglesia de San Sebastián, hasta el cementerio, aquél dia hubo una batalla campal, correteos de hombres blandiendo sus machetes y vociferando improperios, mujeres que se agarraban de las greñas y arrastraban a sus primas lejanas por aquella calle empedrada.
Cuando alfin enterraron a la difunta y llegó la calma, se acordaron de que la Alejandra no se habia llevado el dinero, pero donde está?, no se durmió una noche más, poniendo la casa patas arriba en busca del dinero.

Exhaustos por el cansancio, pero determinados a encontrarlo, decidieron turnarse todas las noches, ya que convencidos estaban que ahi donde habia entierro, aparecia una luz que indicaba el lugar exacto, luz que nunca se apareció.

Durante toda una semana estubieron escarbando agujeros por cuanta esquina aquella casa tenia y nada, aquél tesoro, la Alejandra se lo habia llevado.
Hasta que lotificaron la finca, don Francisco Alas, compró dos lotes y uno de ellos, donde una ves estubo aquella vieja casa de adobe, Don Paco, también habia sido nuestro vecino en el mesón que años antes habiamos abandonado, y construyó una gran casa de ladrillo y hierro, muy moderna, el hombre llegó con suerte, aquellos lotecitos en definitiva le habian salido regalados, al emparejar el terreno para la construción se habia topado con una tinaja repleta de dinero...

El narcotráfico: Un arma del imperio (Libro)




 



Autor: COLUSSI, MARCELO
Editorial: ARGENPRESS
ISBN: 9789872296919

Formato: DIGITAL (PDF)
71 páginas - 687 KB Precio: $(ar) 28.- / U$S 7.-


El narcotráfico es una herramienta del imperialismo estadounidense en su estrategia de hegemonía global con el que controla los países y sociedades que necesita. Por su intermedio, además de manejar enormes cantidades de recursos económicos que oxigenan la economía capitalista mundial, se controla: 1) política y culturalmente a determinados colectivos, los más "molestos" para la lógica de los poderes: jóvenes, sectores marginales, y 2) militarmente a grandes poblaciones, utilizándolo como coartada que permite invadir y/o tener presencia para, al menos en forma oficial, "combatir" ese flagelo.

Se muestra lo hipócrita de ese discurso, pues mientras se declara que la preocupación de fondo es un problema de salud pública (el aumento de consumidores de drogas ilícitas), lo único que hace la geoestrategia imperial es mantener esas sustancias como ilegales, aprovechando eso para intervenir por la fuerza amparándose en un fin supuestamente noble. El supuesto combate al narcotráfico no sólo no terminó con el problema sino que lo agravó. El consumo de drogas sigue aumentando. 


La única posibilidad real de, si bien no terminar con el consumo pero al menos limitarlo en forma considerable, es legalizar las drogas.

La otra opción para terminar con estas estrategias de control global es trabajar políticamente para cambiar las relaciones de poder establecidas en el mundo, o sea: construir una sociedad nueva.


Usted puede comprar su libro digital a través de cualquiera de las siguientes opciones:


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El corazón de San Miguel es un cementerio de izquierdistas


contrapunto.com.sv/
 
Las instalaciones donde funcionaron las extintas Policía Nacional y Policía de Hacienda guardan decenas de cuerpos de opositores que fueron capturados y llevados allí para ser torturados y asesinados.
Por Carlos Santos
 
SAN MIGUEL- En las viejas instalaciones que compartían las extintas Policía Nacional (PN) y Policía de Hacienda (PH), en el corazón de San Miguel, al oriente del país, funciona un parqueo de la municipalidad abarrotado de pupuserías, venta de ropa y de música pirata. Todo parece muy normal.

Pero allí se esconde un secreto terrible y doloroso: un cementerio clandestino con cadáveres de opositores políticos —o acusados de serlo—, asesinados durante los años de guerra civil, de acuerdo con varios testimonios de los propios victimarios, recabados por ContraPunto durante una investigación de ocho meses.
 
El parqueo municipal está rodeado por las calles Chaparrastique, 1ª Avenida Sur, 1ª Calle poniente y Avenida Gerardo Barrios, y en conjunto muestra la estampa típica del desorden de una ciudad salvadoreña. Pero debajo de ese espacio, aparentemente común y corriente, yacen los cuerpos de hombres y mujeres que fueron capturados y asesinados, durante la guerra, por los escuadrones de la muerte, acusados de ser izquierdistas.
 
ContraPunto supo que el alcalde de San Miguel, Will Salgado, habría girado órdenes a los comerciantes que poseen puestos de ventas allí en el parqueo, para que no los modifiquen ni mucho menos realicen excavaciones, sin contar con una inspección previa, pues en el pasado los que lo hicieron se encontraron con restos humanos.
 
Las instalaciones de las otrora PN y PH contaban con un sótano de grandes proporciones, que sirvió como centro de tortura y asesinato de cientos de izquierdistas opositores al gobierno, mayormente a finales de la época de los 70 y durante los 80.

Desde ese sitio, los temidos escuadrones de la muerte operaban con impunidad para infundir terror y muerte a todo el que consideraban opositor de izquierda.
 
Al finalizar el conflicto armado, en 1992, el sótano fue sellado y muchos documentos fueron transportados en cajas selladas, a bordo de camiones militares con destino al cuartel de la Tercera Brigada de Infantería “Teniente Coronel Domingo Monterrosa Barrios”, en la misma ciudad, dijeron las fuentes.
 
Posteriormente fueron derribadas las instalaciones y el alto mando de la Fuerza Armada entregó el terreno al entonces alcalde del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), Martín Zaldívar, quien dispuso convertir ese espacio en un estacionamiento municipal.
 
 
 
“Comencé a trabajar en el escuadrón de la muerte” 

Algunos ex policías nacionales y policías de hacienda, por entonces activos en la PH y PN de San Miguel, ahora abrazan la fe cristiana y accedieron a hablar con ContraPunto, bajo anonimato. Quisieron contar el secreto preservado durante décadas, porque el cargo de conciencia arrastrado todos estos años les carcome su alma y quieren estar en paz con Dios.
 
Dijeron que se identificarían con las letras del alfabeto griego Alfa, Beta y Omega.
 
¿Ustedes pertenecieron a la PN y PH?, pregunto al grupo de tres hombres mayores, reunidos en un cafetín migueleño, en octubre de 2009.
 
—Sí, todos éramos agentes, trabajamos en la sección de inteligencia de la PN y PH —responde temeroso y con desconfianza Alfa.
 
—No anduvimos juntos, algunos entraron después – corrige el más viejo del grupo, Omega, un anciano de 72 años, de manos temblorosas, que mantiene unos billetes de lotería y una Biblia en sus manos.
 
—Si le estamos contando esto es porque ya lo discutimos entre todos nosotros, queremos que sepan lo que pasó, que en ese parqueo hay muchos muertos, pero no queremos que se nos responsabilice, porque nosotros sólo cumplíamos órdenes —afirma Alfa.
 
—Yo entré a la policía en 1980, estaba destacado en Santa Ana, pero a los seis meses me trasladaron a San Miguel. Aquí empecé a trabajar para la S2, para el escuadrón de la muerte, en las noches salíamos a sacar a mucha gente de las casas: profesores, estudiantes, mujeres de los mercados, hombres, de todo. Todo el que estuviera en una lista que nos daban, lo íbamos a traer y a muchos los matamos adentro de la policía, allí mismo los enterramos. Si empiezan a escarbar van a encontrar a todos esos muertos — confiesa Beta.
 
¿Por qué están dispuestos a confesar hasta ahora?, les cuestiono.
 
—Porque estamos arrepentidos, le hemos pedido perdón a Dios y queremos que si alguien perdió un familiar en San Miguel, durante la guerra, que sepan que es probable que esté enterrado en ese parqueo— responde Alfa.
 
—Además como cristianos queremos sacar esta pena que llevamos— dice Beta.
 
—Los tres vamos a la misma iglesia y ante Dios, que lo que hicimos en el pasado fue porque no sabíamos lo que hacíamos, hoy estamos arrepentidos —agrega Omega con quiebre en la voz.
 
¿Estarían dispuestos a confesar en los tribunales?, indago.
 
—No, no se trata de eso, no queremos involucrar a los tribunales, lo que estamos dispuestos es a decir lo que pasó, pero no queremos que nos vayan a meter presos — contesta alterado Alfa.
 
La Ley de Amnistía, aprobada por el Congreso en 1993, dejó fuera de responsabilidades penales a los hechores de crímenes de lesa humanidad cometidos durante el conflicto. Sin embargo, a nivel internacional dicha ley no puede eximir al Estado salvadoreño de la responsabilidad de investigar y castigar esas violaciones a los derechos humanos.
 
¿Podrían señalar algunos lugares en donde enterraron a los desaparecidos?
 
Pegado al muro, en la entrada principal del parqueo, allí quedaron muchos. Me acuerdo que allí enterramos a una niña como de 15 años, era estudiante, les echábamos cal para que no apestara después confiesa Beta.
 
—Personalmente yo enterré a un muchacho que había sido torturado bien feo, una mano la tenía descuajada, los dientes quebrados, y no tenía un ojo. A matarlo íbamos al patio, cuando empezó a gritar de que no éramos hombres, que todos éramos culeros, que amarrado era fácil matar a cualquiera. Entonces el jefe, un teniente, recién venido de San Salvador, le quitó la venda y le cortó el lazo de las manos, y le dijo que lo retaba a un duelo. Le dio una pistola y se fueron al patio, allí el muchacho quizás por que estaba nervioso, disparó antes y le pegó un balazo en la cabeza al teniente. Entre los demás lo mataron a golpes, y al teniente y al muchacho los enterramos juntos en el patio —dice Alfa.
 
¿Estarían dispuestos a confesar estos asesinatos ante familiares de desaparecidos?
 
Los tres se ven entre ellos, temerosos. Alfa y Omega mueven la cabeza en señal negativa.
 
—No estamos aquí para acusar a nadie ni para hablar enfrente de otras gentes, ya lo habíamos hablado antes [el acuerdo previo para la entrevista], queremos que sepan que en ese parqueo hay gente enterrada pero no vamos a llegar a señalar enfrente de las cámaras, porque queremos hablar pero no comprometernos— responde nervioso y molesto Alfa.
 
—En secreto podemos decir, porque ya pasó mucho tiempo, pero algunas familias se podrían vengar de nosotros, algún hermano o tío o qué sé yo —interviene Omega.
 
Sorpresivamente se ponen de pie, la entrevista la dejaron a medias, las preguntas les molestaron y no lograron desahogarse, liberarse de la culpabilidad guardada durante décadas, como pretendían con esta confesión.
 
Uno de los comerciantes que en la actualidad vende en el parqueo municipal, relató que junto a su hijo empezaron a cavar para colocar bases de concreto y encontraron restos humanos.
 
—Hace ocho años hicimos unos hoyos, pues queríamos mejorar la champita, cuando metimos la barra en la esquina pegada al muro, sentimos el olor feo, un olor a muerto. Mi hijo me enseñó la punta de la barra toda blanca, llena de cal, cuando abrimos más el hoyo se veían huesos, ropa y la cal. Entonces lo cerramos. Le echamos concreto.
 
¿No tenían prohibido excavar?, pregunto al comerciante.
 
—Sí, el encargado del parqueo nos dijo que no podíamos hacerlo.
 
¿Ustedes ya sabían el porqué?
 
—La verdad es que la mayoría de gente que tenemos negocios aquí sabemos que bajo esta tierra hay gente enterrada, guerrilleros que la policía mató. Pero es una grosería, yo conozco a una señora que tienen como 80 años y anda buscando al hijo, y nadie sabe si está enterrado aquí, bajo este suelo.
 
Cuando se creó el parqueo municipal, la mayoría de los favorecidos con los locales para poner negocios, eran miembros de los ex cuerpos de seguridad o tenían familiares que pertenecieron a dichos cuerpos, de esta manera se aseguraba que no se conocería públicamente el secreto del cementerio clandestino.

Algunos sobrevivientes acusados de guerrilleros y que pasaron por la PN y PH, de San Miguel, relataron lo duro que significó sobrevivir a las torturas y ser testigo de algunas desapariciones.
 

“Me salvé de milagro” 

El siguiente relato es de alguien a quien llamaremos Jorge.
 
—Cuando me trajeron a la Policía Nacional, ya venía todo golpeado, chorreando sangre, me capturaron en la Universidad Nacional, junto a dos compañeros, en el año de 1980. Vendados y esposados nos metieron a un sótano, bajamos como unas 20 gradas, adentro tenían carros, motos y camas, no veía nada pero escuchaba cuando encendían los carros y las motos.
 
Jorge cuenta que estuvo quince días adentro del sótano, que durante todo ese tiempo fue torturado, que pocas veces recibía alimentos, y que un día llegó un agente, le quitó la venda y las esposas y lo llevó al patio de la policía, allí vio por última vez a sus dos compañeros, amarrados a un árbol, el mismo agente que lo liberó le dijo que sus compañeros eran guerrilleros y que ese mismo día los matarían.
 
—Me salvé porque tenía un tío que era teniente de la PH, pero a mis compañeros los mataron, pues cuando salí los familiares de ellos me preguntaban, pero yo no les dije nada, tenía miedo de decirles, porque los policías me advirtieron que si hablaba, ellos me matarían, después me fui a vivir al Canadá.
 

El caso de Edmundo es diferente. Después de la llamada ofensiva final, que la guerrilla lanzó en enero de 1981, fue capturado en el centro de la ciudad de San Miguel, junto a su hermana Roxana. Los dos tenían 16 y 17 años respectivamente, originarios del cantón Siramá, del departamento de la Unión y se encontraban realizando compras para una tienda propiedad de sus padres.
 
Sin pruebas fueron acusados de pertenecer a la guerrilla, y llevados a la PH, en donde fueron torturados, la hermana de Edmundo fue violada en su presencia.
 
A la semana fueron liberados, pero pudieron presenciar cuando mataron a una pareja, la mujer estaba embarazada, y el hombre tenía destrozada la boca.
 
—Con mi hermana estábamos en una celda que estaba en el patio, cuando nos llegaron a mostrar a la pareja, nos dijeron que si no colaborábamos nos pasaría como a ellos, los pusieron boca abajo y le dispararon al hombre, la mujer gritó y de un machetazo la mataron, le cortaron la cabeza.
 
Edmundo al igual que su hermana vive ahora en Canadá, trabaja manejando taxis, se casó y tiene tres muchachos adolescentes.
 
—Hemos tratado de olvidar lo que sucedió, muchas veces cuando me he reunido con mi hermana y pensamos en regresar a El Salvador, nos acordamos de lo que nos sucedió y ya no queremos volver. Esa noche enfrente de la celda abrieron un hoyo y enterraron a la pareja. Si escarban allí van a encontrar los huesos, la mujer andaba con un vestido amarillo, floreado y lleno de sangre.
 
El fin de una búsqueda dolorosa 

En las afueras de la ciudad de San Miguel, en un rancho construido de palma, vive doña María del Carmen, una anciana de 76 años que desde hace casi tres décadas perdió a su hijo, Miguel Ángel Orellana.
 
Relata que en 1982, su hijo fue capturado por la PN, lo acusaban de ser miembro de la guerrilla. El muchacho trabajaba en el ingenio de azúcar, ubicado en las afueras de San Miguel, y en un tiempo perteneció a un sindicato. Al principio ella y su esposo llegaron a preguntar a la Policía Nacional, los agentes no negaron que el muchacho estuviera detenido, entonces les dijeron que le llevaran comida y ropa.
 
—Mi hijo tenía una semana de estar en la PN, a diario le llevábamos comida, ropa, incluso dinero para cigarros, los policías eran amables con nosotros —dice doña María—. Un día a mi esposo le dieron permiso de verlo, habló con él, después los policías nos dijeron que pronto lo iban a liberar ya que mi hijo no era guerrillero.
 
Pasaron dos semanas y una mañana que doña María llegó a la PN, le informaron que ese mismo día habían liberado a su hijo. Pero en vano esperó en la casa por días, meses y años. En la actualidad esta anciana de pelo cano y mirada perdida lo único que añora es saber la verdad sobre el paradero de su hijo desaparecido.
 
Se estima que la guerra en El Salvador dejó un saldo de 70,000 muertos y 8,000 desaparecidos.
 
—Lo único que quiero es saber qué le sucedió, si lo mataron y a dónde lo dejaron, así me puedo morir en paz. Mi esposo se murió hace seis años y se llevó esa pena a la tumba y por eso es que yo no quiero morir todavía, solo estoy esperando que me digan qué hicieron con mi hijo —concluye con tristeza doña María.
 
Meses después de la primera entrevista con los ex miembros del escuadrón de la muerte y como convenio previo, doña María y los tres miembros del grupo acuerdan reunirse y así tratar de esclarecer el destino del hijo desaparecido de doña María.
 
El 7 de agosto del 2010, la cita se materializa. El encuentro es en un restaurante, en la entrada de San Miguel.
 
—Estamos aquí porque queremos ayudarle, tal vez alguno de nosotros se acuerda de su hijo— interviene Omega.
 
Un silencio invade el lugar, doña María los ve con recelo. Su mirada se encuentra perdida
 
— ¿En qué fecha fue capturado su hijo?, pregunta sin emoción Alfa.
 
Doña María se muerde los labios, hace un esfuerzo por recordar. De repente afirma que fue para el tiempo de las elecciones, las de 1982.
 
—Yo estaba destacado para ese tiempo —interviene Omega.
 
Otro silencio prolongado. A doña María se le humedecen los ojos.
 
—Él era un muchacho moreno, tenía 20 años, vestía un pantalón negro y una camisa blanca. Mi esposo y yo llegábamos todos los días a dejarle comida. Lo capturaron saliendo del ingenio de azúcar. Aquí tengo una fotografía —y doña María muestra una foto en blanco y negro del hijo.
 
Omega la examina minuciosamente.
 
—Me acuerdo del muchacho, lo tuvimos varias semanas preso, un trabajador le puso el dedo y dijo que era guerrillero —le afirma Omega.
 
— ¿Qué sucedió con él, lo dejaron libre? —pregunta con esperanzas la anciana.
 
—Yo quería que lo dejaran libre, pero Camilo, que era el encargado, llegó una noche y junto al Gorila lo sacaron de la celda y lo mataron a golpes, estaban bolos, lo hicieron porque ellos eran malos, no puedo decirle si lo enterramos en la policía o lo fuimos a tirar a algún puente, de eso no me acuerdo —concluye Omega.
 
Doña María calla. Su rostro está lleno de lágrimas.
 
—Si alguna vez le hice algún mal, le pido perdón —implora Omega.
 
—Yo no tengo que perdonarte, yo no puedo perdonar —le responde la anciana, visiblemente alterada.
 
La reunión duró menos de 10 minutos. Con las respuestas de Omega las esperanzas de que el hijo de doña María esté vivo se han esfumado.
 
Tiempo después, Omega confiesa que lo que le dijo a doña María no era verdad. Él no se acordaba del hijo de ella, pero que la vio tan triste y sin esperanzas que prefirió mentir, decirle que le habían asesinado al hijo, y de esa manera liberarla de la pena que la acongojaba desde hace muchos años. Que en ese caso la mentira no es pecado.
 
Locura fuera de control 

El general retirado Mauricio Ernesto Vargas, destacado en la zona oriental durante los años de 1989 a 1991, mientras fungió como comandante de la Tercera Brigada Brigada de Infantería, con sede en San Miguel, afirma que nunca supo de prácticas institucionales de asesinar y desparecer a los opositores políticos.
 
“Hay un falso concepto de que el Estado Mayor tenía control sobre la seguridad pública, ellos contaban con autonomía o semi autonomía, que dependía del ministerio de la Defensa Nacional. Personalmente nunca tuve ningún tipo de relación con [el entonces viceministerio de] Seguridad Pública”, dice Vargas a ContraPunto.
 
La posibilidad, agrega, de que haya un cementerio clandestino con cadáveres de izquierdistas, es espeluznante, pues como militares y profesionales de las armas “ostentan fuertes principios, valores y procedimientos” por los cuales se regían.  
 
“En mis 32 años de carrera militar, puedo garantizar que institucionalmente nunca hubo orden, autorización, ni aval de cometer esa clase de acciones”, agrega.
 
Pero no niega que alguien lo haya hecho individualmente.
 
“No niego que individualmente alguien pudo cometer excesos, pues estábamos en tiempo de guerra”, acota.
 
“Me espanta saber que esas cosas están allí como están, sin saber cómo se hicieron, quién lo pudo haber hecho y qué medidas hay que tomar para que no vuelvan a suceder”, señala.
 
ContraPunto intentó obtener, durante dos semanas, la versión del alcalde de San Miguel, Will Salgado, pues varias fuentes han informado, como se señala al comienzo de este reportaje, que él ha estado al tanto de la existencia de ese cementerio clandestino.
 
Pero si bien en una ocasión el edil recibió a este periódico en su despacho, en San Miguel, fue solo para decir que no daría declaraciones al respecto.
 
En tanto, los cuerpos enterrados debajo del estacionamiento migueleño claman, en su mudez eterna, por justicia, como han estado clamando sus familiares, en ese tormento interminable de no saber nunca qué fue de ellos.


domingo, 5 de septiembre de 2010

Dossier

 
03/09/2010
Conducido por el periodista y corresponsal de guerra Walter Martinez, Dossier nos ofrece la información con una óptica propia, los sucesos internacionales y noticias de resonancia mundial en su pleno desarrollo e impacto social.


Colombia: La masacre de las bananeras



ARGENPRESS.tv

Aquel fue el “bautizo de fuego” de la clase trabajadora colombiana.

Vinieron los Consejos de Guerra, posteriores asesinatos selectivos de otros líderes y cárceles para los dirigentes nacionales y locales.

Con este artículo María Tila Uribe nos refresca la memoria de cómo y porqué se produjo la masacre de las bananeras hace 81 años, a manos del Ejército y de la United Fruit Company (hoy Chiquita Brands).

Con cerca de 7 millones de habitantes en esa época, nuestro país tenía cierto carácter de selva virgen, pululaban las haciendas tradicionales de costumbres casi feudales, era país de minas de oro, platino, carbón, sal, esmeraldas, inmensas plantaciones de café, banano, también tabaco y formas de esclavitud en las zonas caucheras del Amazonas.

25 años habían pasado del “rapto de Panamá” –así lo llamaban- y con la primera cuota de 5 millones, de 25 que pagaron a plazos por ese territorio los EE.UU., más el alza del precio del café, mas la Deuda Externa contraída entonces y la violenta irrupción de capitales extranjeros, los años 20 se convirtieron en la década de la aceleración de la industria y de la iniciación de la infraestructura económica y física necesaria para el desarrollo del incipiente capitalismo colombiano.

Así llegó la modernización a nuestro país, entonces se conocieron las máquinas nuevas para la producción fabril que aceleraban la industria y el trabajo manual de los artesanos, las trilladoras de café, las máquinas de coser de pedal que usaron las abuelas, los molinos y por supuesto todo lo eléctrico, a más de la mecánica automotriz, pues los carros reemplazaban a los románticos coches tirados por caballos.

Fue un decenio clave y sobresaliente en el siglo XX, no solo por la transformación que la tecnología de entonces obró en la vida de las gentes sino por lo que significaron los 2 más grandes fenómenos sociales de los primeros 50 años de ese siglo: el nacimiento de una clase obrera y la incorporación de las mujeres al mercado laboral. Lo primero se dio por el cambio de vida de millares de campesinos que dejaron de estar atados a las haciendas como aparceros o arrendatarios y comenzaron a incorporarse masivamente a las concentraciones obreras mediante un nuevo sistema de pago: el salario. Legiones de trabajadores se incorporaban a deferentes frentes de trabajo: 20 mil en ferrocarriles, más de 600 mil hombres y mujeres hacían posible la exportación de café, otros millares en la construcción de canales, cables aéreos, carreteras, adecuación de puertos, en fin……. Por su parte a las mujeres, que en ese tiempo solo podían trabajar como
maestras, enfermeras o telegrafistas, las necesitaban ahora en los talleres de confección, las textileras antioqueñas, las fabricas de fósforos, cerveza, tabaco y otras recién abiertas. Además, comenzaban a conformarse ejércitos de secretarias para las oficinas.

Para esa desproporcionada movilización el gobierno expidió la ley de circulación, lo que permitió que masas enteras llegaran a trabajar como obreros en los enclaves norteamericanos: la tropical Oil. Co, en Barrancabermeja, explotaba el petróleo; la Frontino Goil Mines y la Choco Pacifico, oro y platino y la famosa United Fruit Company, protagonista de la masacre de los trabajadores al final del decenio, en la Zona bananera de Santa Marta.

La consecuencia natural de aquellas concentraciones obreras fue la organización y el descubrimiento del poder de la huelga. Las abismales diferencias sociales de riqueza y pobreza y la barbarie de un régimen hegemónico con 42 años en el poder, que utilizó el destierro, la muerte y la tortura para sus adversarios, cohesionó los distintos sectores sociales y a mitad de la década se fundaba la primera Confederación Obrera Nacional y el Partido Socialista Revolucionario, ambas instancias como resultado de un proceso de organización y de experiencias de años.

Sus lideres nacionales, entre ellos Tomas Uribe Márquez, Raúl Eduardo Mahecha y María Cano sintieron y enfrentaron su lucha en el fragor de las grandes huelgas, la ultima de las cuales fue la de la Zona Bananera, dirigida por los mas representativos Sixto Ospino, Adán Ortiz Salas, Aurelio Rodríguez, José G. Russo, Erasmo Coronel, igualmente por mujeres como Josefa Blanco, secretaria del sindicato de Orihueca, quien bajo su responsabilidad tuvo a 100 obreros, con ellos vigilaba que no hubiera corte de racimos de bananos y emboscó y redujo pequeños grupos de uniformados que luego llevaba al comité de huelga para hacerlos reflexionar si era el caso, o sacarles información o juzgarlos. Otra mujer olvidada fue Petrona Yance, la más destacada de entre 800 mujeres que participaron en la Huelga.

El Presidente Abadía Méndez y su ministro de guerra nombraron como comandante general a Carlos Cortes Vargas con exceso de atribuciones. El fijó el 5 de diciembre como la fecha para negociar el pliego de peticiones que contenía 9 puntos.

Los 25 mil huelguistas tenían a su favor la simpatía de la población y del propio Alcalde, de los indígenas de la Sierra Nevada, de los comerciantes y algunos ganaderos que les enviaban reses para su manutención. Y algo inusitado, por lo contrario a las ideas generalizadas, fue el hecho que muchos trabajadores norteamericanos se solidarizaron con ellos. Se sabe, también, que hubo deserciones individuales y de grupo en el primer tiempo de la huelga, reclutas que se negaron a disparar y otros que entregaron sus armas a los obreros.

Se estimaron en 5000 los trabajadores que estaban en la plaza cuando fueron rodeados por los 300 hombres armados. Contaban los sobrevivientes que después de un toque de corneta el propio Cortes Vargas dio la orden de fuego por 3 veces, sin embargo, nunca se supo cuantos muertos hubo: las narraciones populares orales y escritas difieren: de 800 a 3 mil, y agregan que los botaron al mar. Las oficiales admitieron de 15 a 20.

Aquel fue el “bautizo de fuego” de la clase trabajadora colombiana. Vinieron los Consejos de Guerra, posteriores asesinatos selectivos de otros líderes y cárceles para los dirigentes nacionales y locales.

En defensa de los condenados salió el joven Abogado Jorge Eliécer Gaitán, quien dejó para la historia colombiana una página inolvidable que terminó con éxito pues absolvieron a todas las personas acusadas.

La década de los 20 ha sido llamada con razón, la época de oro revolucionaria de Colombia

A quienes para "restringir y neutralizar" el accionar de las/os defensores/as de DDHH, interceptan este mensaje... se les desea la inteligencia suficiente para comprender y contagiarse de la esencia dignificante de la lucha por el respeto irrestricto de los derechos humanos.

Patria exacta


 Oswaldo Escobar Velado. 



Esta es mi Patria:
un montón de hombres; millones
de hombres; un panal de hombres
que no saben siquiera
de dónde viene el semen
de sus vidas
inmensamente amargas.
Esta es mi Patria:
un río de dolor que va en camisa
y un puño de ladrones
asaltando en pleno día
la sangre de los pobres.
Cada gerente de las Compañías
es un pirata a sueldo; cada
Ministro del Gobierno democrático
un demagogo
que hace discursos y que el pueblo
apenas los entiende.
Ayer oí decir a uno de los técnicos
expertos en cuestiones
económicas, que todo
marcha bien; que las divisas
en oro de la patria
iluminan las noches
de Washington; que nuestro crédito
es maravilloso; que la balanza
comercial es favorable; que el precio
del café se mantendrá
como un águila ascendiendo y que somos
un pueblo feliz que vive y canta.
Así marcha la mentira entre nosotros.
Así las actitudes de los irresponsables.
Y así el mundo ficticio donde cantan
como canarios tísicos,
tres o cuatro poetas,
empleados del Gobierno.
Digan, griten, poetas del alpiste,
digan la verdad que nos asedia.
Digan que somos un pueblo desnutrido.
Que la leche y la carne se la reparten
entre ustedes
después que se han hartado
los dirigentes de la cosa pública.
Digan que el rábano no llega
hasta la mesa de los pobres; que diariamente
mueren cientos sin asistencia médica
y que hay mujeres que dejan
la uva de su vientre a plena flor de calle.
Digan que somos lo que somos:
un pueblo doloroso, un pueblo analfabeto
desnutrido y sin embargo fuerte
porque otro pueblo ya se habría muerto.
Digan que somos, eso sí, un pueblo excepcional
que ama la libertad muy a pesar del hambre
en que agoniza.
Y a esto amigo se le llama Patria
y se le canta un himno
y hablamos de ella como cosa suave,
como dulce tierra
a la que hay que entregar el corazón hasta la muerte.
Allá en el resto de la Patria, un gran dolor
nocturno: allá y yo con ellos, están los explotados.
Los que nada tenemos como no sea un grito
universal y alto para espantar la noche.
Allá las mesas de pino; las paredes
húmedas; las pestañas de los tristes candiles;
las orillas de un marco de retrato
apolillado; los porrones
donde el agua canta; la cómoda
donde se guardan las boletas
de empeño; las desesperadas
camisas; el escaso pan junto a los lunes
huérfanos de horizontes; el correr
de los amargos días; las casas
donde el desahucio llega y los muebles
se quedan en la calle
mientras los niños y las madres lloran.
Allá en todo esto, junto a todo esto,
como brasa mi corazón
denuncia el apretado mundo,
la desolada habitación del hombre que sostiene
el humo de las fábricas. esta es la realidad.
Esta es mi Patria; 14 explotadores
y millones que mueren sin sangre en las entrañas.
Esta es la realidad.
¡Yo no la callo aunque me cueste el alma”.
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


UN DÍA COMO HOY, 12 de febrero de 1973, los principales periódicos de El Salvador difundieron fotos de la muerte de los compañeros José Dima...