En El Salvador
Para mediados de los 80's el ejército titere habia desarrollado tácticas ofensivas en la guerra, o más bien, las habia superado, estos eran: los ataques nocturnos, desembarcos helitransportados, ofensiva operacional constante...
Pequeñas unidades del ejército incursionaban a los territorios controlados por la guerrilla, desarrollaban el ataque y salian en retirada hacia su retaguardia, al tiempo que muy serca de su retirada la aviación bombardeaba o ametrallaba con el objetivo de que la tropa enemiga (guerrilla) no les diera persecusión y alcance.
El mando guerrillero ordenó entonces, que ante cualquier eventual ataque del ejército, la tropa guerrillera debia pegarse lo más posible a los talones de la tropa enemiga, con el objetivo de imposibilitar el ataque aereo por temor de éste a dar con los tiros sobre su propia tropa...
http://www.megavideo.com/?v=IQHI1G8F
Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
viernes, 17 de septiembre de 2010
Vietnam desde dentro
jueves, 16 de septiembre de 2010
Funes en Miami
"En El Salvador piensan que yo agarro el violín con la izquierda y lo tocó con la derecha, pero la verdad es que así es. Yo tengo un proyecto político de izquierda, pero tengo que pactar con la derecha para empujarlo, porque de lo contrario no tiene viabilidad. Y quién pase por alto esa situación es un ignorante de la realidad salvadoreña, y es un iluso. Porque no va a hacer ningún proyecto si no se pacta con la derecha"
Los tres barrilitos y la partida secreta
martes, septiembre 14, 2010
René Hurtado
http://pijazo.blogspot.com/
Si
nuestro recordado Carlos Alvarez Pineda, alias “Aniceto Porsisoca”,
viviera en esta época del dolar y de los telefonos celulares sin saldo,
al conocer de los tres barrilitos con 15 millones de dólares y de la
famosa “partida secreta” del presidente Mauricio Funes, barrilito éste
más gordo que los otros y con varias centenas de millones de dólares
adentro, diría, desconsolado: “ el pueblo tan acabado, sin medicinas,
sin empleo, sin comida y mi mujer, la peche Triny, sin ningún peso para
comprar frijoles. Y aquí cómo se huevellan el pisto!” "¡Es que uno de
cipote es tonto!"
Estos tres barrilitos azules y la partida secreta “azul y blanca”, le dan sabor al mes de la independencia, donde los buseros y los mareros hacen paros al transporte, ordenados por los dirigentes de ARENA, según denunció José Luis Merino del FMLN. ¿Quién ordenó realmente el paro al transporte, que sigue dañando a la población pobre de El Salvador?
Estos 15 millones de dólares encontrados en los tres barrilitos, ¿de quién serán?, ¿quién los enterró?, ¿quién está informando de esta siembra de "billetes mejorados" que están sustituyendo a la semilla mejorada del MAC?
El Ministro de Hacienda, Carlos Cánceres, ordenó que estos “billetes sagrados” fueran llevados al Banco Central y al Banco Hipotecario, los cuales, aparentemente, son sucursales de la Partida Secreta que está a punto de desaparecer. En el caso de los tres barrilitos, los medios de comunicación de la derecha no le quieren dar crédito a los servicios de inteligencia de la PNC, y tanto ARENA como la empresa privada siguen desprestigiando al Ministro de Justicia, ya que su pecado es pertenecer al FMLN. La chirria es que están desarticulando todo el sistema de conectes que tenían en la PNC con los mareneros de la MS13 y la 18.
Los medios de comunicación de la derecha, intentan por todos los medios de confundir a la población, y pretenden hacernos creer que aquí mandan las maras. Los noticieros, por su parte, saturan sus entrevistas con representantes de ARENA y los transportistas propietarios, quienes, en su mayoría, pertenecen a los partidos políticos de derecha: Genaro Ramírez, del PCN; Elizardo Lobo, transportista de oriente y diputado del PCN; Catalino Miranda, transportista y perteneciente a ARENA, y Rodrigo Contreras Teos, empresario de buses del Partido Demócrata Cristiano PDC. Otro es el empresario de buses Joaquín Herrera, presidente de la Asociación de Transporte Público (ATP), ex-dirigente de ARENA y ahora con el partido GANA. MIREN QUÉ CHULADAS DE FIRMITAS! Y son de la misma derecha que apoyan al presidente Funes, que no se de dónde diablos ha sacado que El Salvador es un "país Azul y Blanco".
El presidente de ARENA, Alfredo Crstiani, dijo muchas frases célebres y premonitorias, que más parecen proféticas: “Ya verán cómo arderá Troya!”. “No le estamos echando leña al fuego”. “Las maras le están cobrando las promesas al FMLN”. “No van a venir los guatemaltecos a enterrar los barriles con dinero a El Salvador”, etcétera.
El descubrimiento de estos barrilitos repletos de dólares, me trajo a la mente esta canción: "Tres elefantes, brincos pegaban, sobre la tela de una araña”. “Tres barrilitos, brincos pegaban, sobre la casa de gobierno, y como vieron que resistía, fueron a traer otro barrilito"... y todos ellos fueron metidos en la partida 010! Cosa rara, verdad?
Durante este paro que hubo, el presidente Mauricio Funes se fue a Estados Unidos, dizque a "supervisar el TPS", repitiendo lo que antes hacia el presidente de ocho a cinco, el cachetón del Tony Saca. Pero para hacernos olvidar todo y traernos alegría, el gobierno de Funes ha continuado con la maltrecha celebración de la Independencia de Centroamérica, y repite la misma programación del partido ARENA:
-Los empleados públicos cantan el himno nacional, el uno de septiembre.
-El día 14, a las tres de la tarde, salen “bayuncamente” a cantar el himno a la calle.
-El 15 septiembre, el desfile de siempre...los estudiantes salen de la Universidad Nacional; los chafarotes salen de la Colonia Escalón, y los cuilios salen del Monumento del “Hermano Lejano". Luego, todos llegan al Estadio Gonzales, a darle Circo y nada de pan a los salvadoreños.
A las ocho de la mañana, el presidente llega bien perjumado, planchado y emperequetado al Parque Libertad, coloca una ofrenda, da su mensaje, se retira de la pobrería, protegido con cientos de hombres armados hasta los dientes, y regresa a la zona más próspera del país.
¿Cuál es el cambio que está realizando el presidente Funes? ¿Por qué sigue insistiendo en criticar al FMLN que lo llevó al gobierno y habla como todo un gran capitalista cuando dice –para quedar bien con la ANEP, con la gusanera de Miami y con los Estados Unidos- “que el Frente sueña con un socialismo al estilo de Cuba y Venezuela”.
Esta actitud del presidente Funes, de criticar permanentemente a partido que lo llevó a la presidencia y ofender a sus funcionarios de gobierno, es lo más reprochable. Y más parece, como dice el refrán, “ un mendigo con garrote”. Después que se burló del pueblo que votó por el FMLN, y que lo llevó como presidente para realizar el cambio que tanto se necesita en el país, se burla de todos nosotros. El pueblo cuando es traicionado, no se olvida de nada, presidente!
Estos tres barrilitos azules y la partida secreta “azul y blanca”, le dan sabor al mes de la independencia, donde los buseros y los mareros hacen paros al transporte, ordenados por los dirigentes de ARENA, según denunció José Luis Merino del FMLN. ¿Quién ordenó realmente el paro al transporte, que sigue dañando a la población pobre de El Salvador?
Estos 15 millones de dólares encontrados en los tres barrilitos, ¿de quién serán?, ¿quién los enterró?, ¿quién está informando de esta siembra de "billetes mejorados" que están sustituyendo a la semilla mejorada del MAC?
El Ministro de Hacienda, Carlos Cánceres, ordenó que estos “billetes sagrados” fueran llevados al Banco Central y al Banco Hipotecario, los cuales, aparentemente, son sucursales de la Partida Secreta que está a punto de desaparecer. En el caso de los tres barrilitos, los medios de comunicación de la derecha no le quieren dar crédito a los servicios de inteligencia de la PNC, y tanto ARENA como la empresa privada siguen desprestigiando al Ministro de Justicia, ya que su pecado es pertenecer al FMLN. La chirria es que están desarticulando todo el sistema de conectes que tenían en la PNC con los mareneros de la MS13 y la 18.
Los medios de comunicación de la derecha, intentan por todos los medios de confundir a la población, y pretenden hacernos creer que aquí mandan las maras. Los noticieros, por su parte, saturan sus entrevistas con representantes de ARENA y los transportistas propietarios, quienes, en su mayoría, pertenecen a los partidos políticos de derecha: Genaro Ramírez, del PCN; Elizardo Lobo, transportista de oriente y diputado del PCN; Catalino Miranda, transportista y perteneciente a ARENA, y Rodrigo Contreras Teos, empresario de buses del Partido Demócrata Cristiano PDC. Otro es el empresario de buses Joaquín Herrera, presidente de la Asociación de Transporte Público (ATP), ex-dirigente de ARENA y ahora con el partido GANA. MIREN QUÉ CHULADAS DE FIRMITAS! Y son de la misma derecha que apoyan al presidente Funes, que no se de dónde diablos ha sacado que El Salvador es un "país Azul y Blanco".
El presidente de ARENA, Alfredo Crstiani, dijo muchas frases célebres y premonitorias, que más parecen proféticas: “Ya verán cómo arderá Troya!”. “No le estamos echando leña al fuego”. “Las maras le están cobrando las promesas al FMLN”. “No van a venir los guatemaltecos a enterrar los barriles con dinero a El Salvador”, etcétera.
El descubrimiento de estos barrilitos repletos de dólares, me trajo a la mente esta canción: "Tres elefantes, brincos pegaban, sobre la tela de una araña”. “Tres barrilitos, brincos pegaban, sobre la casa de gobierno, y como vieron que resistía, fueron a traer otro barrilito"... y todos ellos fueron metidos en la partida 010! Cosa rara, verdad?
Durante este paro que hubo, el presidente Mauricio Funes se fue a Estados Unidos, dizque a "supervisar el TPS", repitiendo lo que antes hacia el presidente de ocho a cinco, el cachetón del Tony Saca. Pero para hacernos olvidar todo y traernos alegría, el gobierno de Funes ha continuado con la maltrecha celebración de la Independencia de Centroamérica, y repite la misma programación del partido ARENA:
-Los empleados públicos cantan el himno nacional, el uno de septiembre.
-El día 14, a las tres de la tarde, salen “bayuncamente” a cantar el himno a la calle.
-El 15 septiembre, el desfile de siempre...los estudiantes salen de la Universidad Nacional; los chafarotes salen de la Colonia Escalón, y los cuilios salen del Monumento del “Hermano Lejano". Luego, todos llegan al Estadio Gonzales, a darle Circo y nada de pan a los salvadoreños.
A las ocho de la mañana, el presidente llega bien perjumado, planchado y emperequetado al Parque Libertad, coloca una ofrenda, da su mensaje, se retira de la pobrería, protegido con cientos de hombres armados hasta los dientes, y regresa a la zona más próspera del país.
¿Cuál es el cambio que está realizando el presidente Funes? ¿Por qué sigue insistiendo en criticar al FMLN que lo llevó al gobierno y habla como todo un gran capitalista cuando dice –para quedar bien con la ANEP, con la gusanera de Miami y con los Estados Unidos- “que el Frente sueña con un socialismo al estilo de Cuba y Venezuela”.
Esta actitud del presidente Funes, de criticar permanentemente a partido que lo llevó a la presidencia y ofender a sus funcionarios de gobierno, es lo más reprochable. Y más parece, como dice el refrán, “ un mendigo con garrote”. Después que se burló del pueblo que votó por el FMLN, y que lo llevó como presidente para realizar el cambio que tanto se necesita en el país, se burla de todos nosotros. El pueblo cuando es traicionado, no se olvida de nada, presidente!
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Traigan las cachiporristas
Canillita
La famosa “Acta de Independencia de Centro América” del 15 de septiembre de 1821, en realidad no estableció la Independencia de Centroamérica, sino que posponia la decisión, delegándola a un Congreso que se reuniría en marzo de 1822.
El acta del 15 de septiembre de 1821 simplemente fue una maniobra de la aristocracia criolla para impedir que la Independencia fuera un verdadero acto revolucionario y de beneficio para las mayorías. Por el contrario, con el acta del 15 de septiembre se buscaba mantener el régimen colonial y las mismas autoridades presididas por el oportunista Gabino Gainza, la única diferencia de
que estas ya no tendrían que rendir cuentas, ni pagar impuestos a la corona española. Las expectativas de los verdaderos patriotas fueron traicionadas, y la democracia pisoteada; la aristocracia criolla maniobró inmediatamente para anexar Centroamérica al imperio mexicano de Iturbide, con acta firmada por el traidor criollo hondureño José Cecilio del Valle. El primer presidente centroamericano, Manuel José Arce por su parte, cinicamente opto por la anexión
directa de El Salvador a EEUU.
El mezquino objetivo de las élites económicas era tener más autonomía del Reino de España para explotar la tierra, el comercio, los recursos naturales (principalmente metales y gemas preciosas) y la explotación de la fuerza de trabajo nativa y africana en condiciones de esclavitud. Obviamente, a pesar de la cacareada “independencia’, continuamos bajo un modelo capitalista salvaje, impregnado de muerte, enfermedades, hambre y desolación. Los monopolios criollos
y las transnacionales continúan el despojo, la tala de bosques y continúan llevándose nuestros bienes naturales, dejando obreros malpagados y enfermos, aguas contaminadas y con esto se perpetúa el éxodo rural hacia las ciudades y hacia el nuevo imperio del Norte que persigue a los inmigrantes hasta las últimas consecuencias.
El historiador Horacio de Jesús Cabezas Carcache en su libro Independencia Centroamericana (Editorial Universitaria), señala que “…la Declaración de Independencia, realizada en la ciudad de Guatemala el 15 de Septiembre de 1821, fue parte de un plan de la Familia Aycinena que temía que las luchas populares de los vecinos de San Salvador, Granada y León pudieran cambiar el sistema económico imperante…el objetivo principal del mismo era la anexión del Reino de Guatemala a México, pues consideraban que así preservarían el status quo y los
grandes comerciantes de la ciudad de Guatemala podrían continuar monopolizando a su favor las actividades de exportación e importación.” La consecuencia de estos intereses fue la desintegración de Centroamérica.
Asiesque: mentes ilusas, nazionalistas rastreros, hombres de mucha Fe; traigan sus bandas de guerra, que vengan las piernograficas cachiporristas y los militares con paso de ganso. Que abunde el guaro de La Constancia con boquitas de jocotes tiernos y pepescas bien saladas. Celebremos nuestra Independencia aquí y en el extranjero en donde también los vapores etílicos y el sonsonetiyo del Carbonero nos sacaran las lágrimas pensando en el terruño lejano y los seres queridos que dejamos vivos y enterrados. Que Viva la Independencia y la Interdependencia también!.
lunes, 13 de septiembre de 2010
La politica: Una forma de violencia
Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)
Hay
que apurarse a despejar el equívoco de identificar violencia con hecho
natural, con "esencia" de lo humano. Sería aventurado, presuntuoso quizá
-o simplemente erróneo- afirmar con suficiencia que la historia de
nuestra especie nos lleva a extraer la conclusión que somos violentos -y
por tanto egoístas, competitivos, depredadores hambrientos de nosotros
mismos- como si respondiésemos a un supuesto instinto, a una naturaleza
irrevocable. Que hoy día el ser humano "confeccionado" en el molde de la
propiedad privada y la lucha por el poder se haya entronizado y reine
victorioso, no es suficiente para sacar la anterior conclusión. Si somos
violentos al modo que sabemos que lo somos -el hambre del que muere
tanta gente, que es no es un hecho biológico sino político, o las
guerras, o cualquiera de las interminables formas que adopta la
violencia sesgando vidas con velocidad siempre creciente- de ningún modo
podemos decir que eso responda a una presunta conformación natural.
Somos así porque un molde social determinado nos construye de esa
manera. Nos alienta la esperanza de pensar que otro molde es posible,
molde que podría haber sido el que existió en los millones de años que
precedieron a las sociedades de clases basadas en la propiedad privada, e
igualmente que podría ser el molde del futuro, dando como resultado
otro tipo de sujeto, obviamente no vertebrado en la dinámica del poder
como centro de todas las relaciones.
Si a
partir de ese molde social -construido históricamente- podemos decir hoy
que la lucha en torno al poder nos define, que es lo mismo que decir
que la violencia nos define, entonces la política, en tanto ámbito
"especializado" para el manejo de esas relaciones interhumanas, no puede
dejar de ser violenta.
"¡A las armas
ciudadanos! / ¡Formad vuestros batallones! ¡Marchemos, marchemos! / ¡Que
una sangre impura /empape nuestros surcos!"
Este
himno de guerra -que no otra cosa es- inaugura el mundo moderno en
términos políticos, inaugura la era de los Derechos del Hombre ("Hombre"
como sinónimo de humanidad, valga agregar… ¡qué machismo!, es decir:
otra forma de violencia), era de la fraternidad, de la ¿igualdad? Pero
curiosamente… lo hace pidiendo sangre. Sin dudas podemos estar todos de
acuerdo que nadie osaría calificar a la Marsellesa, cuyo coro es el
citado más arriba, como una invitación al primitivismo sino, por el
contrario, el broche de oro de una refinada elaboración intelectual.
Pero por más "civilizada" que se pretenda, la violencia está marcando su
totalidad. La sed de sangre no puede dejar de ser eso: sed de sangre,
el deseo de terminar con el otro. Aunque la sangre en cuestión se
considere "impura" (lo cual, por cierto, debería alertarnos sobre el
sentido del pedido en juego: ¿cuándo una sangre comienza a ser
"impura"?, ¿cómo y cuándo se "purifica"?, ¿matando a quien la porta?),
pedir que corra es en sí mismo un hecho tremendamente violento. O sea
que el mundo moderno, pretendidamente "civilizado", que se levanta sobre
las injusticias de regímenes "primitivos", no deja de estar basado en
la violencia más elemental: "matemos a ese portador de sangre impura".
Las
relaciones interhumanas son siempre, en mayor o menor medida,
relaciones de poder; y el ejercicio del poder siempre está
indisolublemente ligado al recurso a la violencia. "El individuo sólo
puede convertirse en lo que es a través de otro individuo; su misma
existencia consiste en su 'ser-para-otro'. No obstante, esta relación no
es en absoluto una relación armónica de cooperación entre individuos
igualmente libres que promueven el interés común en persecución de la
propia conveniencia. Es más bien una 'lucha a vida o muerte' entre
individuos esencialmente desiguales, en la que uno es el 'amo' y el otro
es el 'esclavo'", sintetiza Marcuse leyendo a Hegel. Idea de lucha, de
conflicto que dará como resultado la aparición del marxismo, quien hace
de la lucha de clases el núcleo de esa dialéctica.
Esta
dialéctica se inscribe en los términos de una lucha incesante, que se
materializa en la aplicación concreta de una metodología violenta.
Ninguna relación de dominación se establece sin la utilización de una
fuerza, disuasiva a veces, operativa otras, pero que tiene que estar
presente para afianzar que el poder es tal.
Poder
va de la mano de violencia. Hoy, igual que nuestros ancestros, gana
aquel que tiene "el garrote más grande". La famosa frase "la guerra es
la continuación de la política con otros medios", del prusiano von
Clausewitz, puede ser leída a la inversa: la política es la afirmación
de un poderío basado, entre otras cosas, en una fuerza que puede llegar a
ser usada, y que legitima la "dialéctica del amo y del esclavo". La
política -incluso desarrollada por una casta de tecnócratas
profesionales ad hoc cada vez más especializada como sucede hoy día-, la
política en sentido moderno ("arte de evitar que la gente tome parte en
los asuntos que le conciernen", según Paul Valéry) es, en otros
términos, el arte de ejercer una dominación antes de utilizar la
violencia física, aunque recordando siempre que la misma es posible.
La
dominación tiende a perpetuarse, y ello se consigue, entre otras cosas,
por medio de la coacción física. Por otro lado, el dominado tiende a
quitarse de encima la opresión, y el instrumento de que dispone para
ello es igualmente la acción violenta. Por tanto se instaura un ciclo en
el que continuidad y renovación van de la mano de la violencia. "La
historia de la Humanidad" -dirá Marx- "es la historia de la lucha de
clases", para completar la idea con la formulación: "la violencia es la
partera de la historia".
Toda formación
política -es decir: toda organización cultural- que nos hemos dado hasta
ahora los seres humanos a través de la historia de las sociedades que
instauran la propiedad privada, la división de clases -con no más de
10.000 años- es la manera como la dialéctica del amo y del esclavo se ha
corporizado, siempre con el resguardo de la fuerza, del garrote -hoy
día, del misil nuclear-. Hasta la actualidad ningún régimen político
conocido (el esclavismo de los faraones egipcios, el jefe con su consejo
de ancianos en una tribu reducida, la confederación inca o las
democracias representativas surgidas de la Revolución Francesa, por
poner algunos ejemplos) ha podido prescindir de los cuerpos de seguridad
que lo resguardan, tanto interna como externamente. Inclusive la
experiencia del socialismo real surgida en el pasado siglo no deja de
transitar la misma senda.
La organización de
las relaciones de poder entre los seres humanos legitima las
diferencias, legitimando al mismo tiempo el uso de la violencia para su
perpetuación. Para ningún pueblo conquistador el hecho de invadir, de
hacer esclavos o de saquear al derrotado fueron injusticias. Ni lo son
tampoco para el rey tener un pueblo famélico que trabaja para mantener
la opulencia de su corona, o para el empresario capitalista pagar
salarios miserables gracias a lo cual deviene millonario, o para el
jerarca del partido comunista -tal como sucedió en cuestionables
experiencias del balbuceante socialismo en sus primeros pasos- mantener
privilegios irritantes. Todo ello, en definitiva, es el resultado de las
relaciones políticas vigentes, de la forma en que se distribuye y
ejerce el poder en el seno de la comunidad. En tal sentido, entonces, la
política es la instancia por medio de la que queda organizada la
violencia dentro de la sociedad. Y ella legitima, en última instancia,
otras manifestaciones violentas, como el machismo, el racismo, el
autoritarismo.
Cuanto más compleja la
sociedad, más política; por tanto, más elaborada. Y lo mismo puede
decirse hoy a escala planetaria. El grado de complejidad de las
relaciones internacionales es abrumadoramente complicado, pero en
definitiva se sigue repitiendo el mismo principio: quien detenta el
garrote más fuerte impone las condiciones.
Los
llamados a la "paz" y la "concordia" entre los seres humanos, más allá
de buenas intenciones -no sin cierta dosis de ingenuidad quizá, ¿o de
hipocresía?- no parecen haber prosperado. Ni pueden prosperar, por lo
que la historia nos enseña. Las relaciones de poder no se negocian, no
se arreglan en encuentros "civilizados" de buena voluntad. Por el
contario, mal que nos pese, se modifican en la lucha. Los Métodos
Alternativos de Resolución de Conflictos -Marcs-, tan a la moda hoy
luego de caído el muro de Berlín, parecen haber reemplazado a Marx. Pero
más allá del llamado a una cultura de la negociación y el consenso, la
violencia sigue siendo el motor de las relaciones políticas. "Cuando
Estados Unidos marca el rumbo, la ONU debe seguirlo. Cuando sea adecuado
a nuestros intereses hacer algo, lo haremos. Cuando no sea adecuado a
nuestros intereses, no lo haremos", pudo expresar sin empacho el
candidato de Estados Unidos a Embajador ante la ONU, John Bolton, para
expresar la idea con un ejemplo algo patético.
La diplomacia, parece, tiene límites. Y la fuerza bruta sigue siendo la opción.
domingo, 12 de septiembre de 2010
Cambio con realismo
"En El Salvador piensan que yo agarro el violín con la izquierda y lo tocó con la derecha, pero la verdad es que así es"
Róger Lindo
La OpiniónMauricio Funes es la primera figura de izquierdas que toma las riendas de la presidencia de El Salvador en los casi 200 años de historia independiente del país centroamericano. Pero eso no lo condujo a volcarse hacia la izquierda dura latinoamericana, uno de los fantasmas levantados por la derecha durante la campaña electoral en la que resultó elegido. Lejos de eso.
"En El Salvador piensan que yo agarro el violín con la izquierda y lo tocó con la derecha, pero la verdad es que así es", afirmó en un encuentro con la junta editorial de La Opinión al final de una visita de tres días a Los Ángeles.Entrevista en video: Cambio con realismo: Mauricio Funes
Desde que asumió su gestión, dijo, ha tratado de gobernar con moderación, sensatez y pragmatismo. La realidad de la vida política salvadoreña, explicó, es que hay que tratar —y negociar— con derechas y izquierdas, y en ese juego su rol, puso el acento, es administrar las diferencias.
Durante su visita a este diario, el ex periodista convertido en jefe de estado fue abordado sobre la violencia que atenaza a su país y sobre otros temas temas como el TPS, el voto en el exterior, el futuro de su plan fiscal y las tareas pendientes de la democracia en El Salvador.
¿Quiénes son los dos estadounidenses que afirman que, según Fidel Castro, el modelo cubano no funciona?
Por eso yo, en lugar de leer y escuchar a periodistas, para conocer a Fidel prefiero leer sus reflexiones sin mediadores y, para conocer Cuba, hablar con los cubanos...
Pascual Serrano
Kaosenlared.net
Los medios de todo el mundo han recogido en
sus portadas las supuestas declaraciones de Fidel Castro al periodista
estadounidense del periódico The Atlantic
Jeffrey Goldberg y a su “acompañante” Julia E. Sweig hace pocos días en
La Habana. Según afirma el periodista, el líder de la revolución cubana
afirmó: “El modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros”. El
clamor mediático presentó esta frase como la prueba de que Castro
reconocía el fracaso del socialismo cubano. “No es un gran
descubrimiento, pero es el reconocimiento de una realidad largamente
negada. Los defensores de la ortodoxia marxista se ven huérfanos de su
último héroe”, afirmaba eufórico en los sumarios el periódico italiano Il Giornale, propiedad de la familia Berlusconi. Hasta The Atlantic
incluye en su página web un viejo fragmento de un capítulo de Los
Simpson donde Fidel Castro propone a la dirigencia cubana abandonar el
comunismo1.
Hicieron
falta sólo cuarenta y ocho horas para que el comandante cubano
desmintiera el segundo titular de Goldberg y afirmase precisamente lo
contrario: "El sistema capitalista ya no sirve ni para Estados Unidos"2.
Aunque esta reflexión es suficientemente clarificadora de su
pensamiento, no debemos dejar de analizar lo publicado por el periodista
estadounidense para comprender cómo las ideas de Fidel Castro y lo
publicado no podían tener nada en común.
Pasemos
a conocer las dos partes en las que se divide el texto publicado por
Goldberg en su blog, el 7 de septiembre3 y el día siguiente4.
El
primero lo titula enfrentando a Fidel Castro con el presidente iraní
Ahmadinejad: “Fidel a Ahmadinejad: Deje de calumniar a los judíos”.
Goldberg comienza relatando que, al conocer la invitación del líder
cubano, “entonces llamé a una amiga al Council on Foreign Relations,
Julia Sweig, quien es una destacada experta en Cuba y Latinoamérica”.
Más tarde hablaremos de esa mujer y de esta organización. El vuelo de
Estados Unidos a Cuba despierta en Goldberg dos afirmaciones con clara
intencionalidad: que en su avión viajan numerosos cubanoamericanos que
llevan televisores de pantalla plana y computadoras para sus familias en
Cuba “tecnológicamente desprovistas”, y que el aeropuerto de La Habana
está “casi vacío”. Sus primeros comentarios al ver a Fidel son
igualmente intencionados: “Un débil y envejecido Fidel se levantó para
saludarnos”.
Sobre
las personas que le acompañaban afirma el periodista que había: “varios
guardaespaldas, todos los cuales parecían haber sido reclutados en el
equipo de pressing catch de Cuba. Dos de estos guardaespaldas
sostenían a Castro por el codo”. He estado en varias ocasiones con Fidel
Castro, alguna de ellas en el lugar que deduzco de ese mismo encuentro,
una sala del Palacio de Convenciones, y puedo asegurar que, al tratarse
de un sitio oficial y suficientemente custodiado desde fuera, no
requiere guardaespaldas de pressing catch que, por otro lado, nunca he visto en Cuba.
La
primera pregunta de Goldberg a Fidel es bastante vacua: si su
enfermedad ha provocado en él un cambio de opinión acerca de la
existencia de Dios, momento en que el periodista se califica de ex
socialista. Después afirma que “Castro es el abuelo del antiamericanismo
global”. Una vez más, el estadounidense confunde América con Estados
Unidos, Fidel Castro es americano, no puede ser antiamericano. Pero
tampoco es antinorteamericano, cientos de veces ha recordado su
admiración y reconocimiento por el pueblo de Estados Unidos, recordemos
su oferta de enviar una brigada de cientos de médicos a Nueva Orleans
tras el huracán Katrina. Quién sí es anticubano es el gobierno de
Estados Unidos que impide a todo el pueblo de Cuba, mediante el bloqueo,
acceder a productos necesarios para su desarrollo.
A
continuación todos los comentarios de Goldberg -recordemos que es de
religión judía- son para poner en boca de Castro simpatía por los
judíos, defensa y apoyo del derecho de Israel a existir y críticas al
presidente iraní (“criticó a Ahmayinehad por negar el holocausto”,
“explicó por qué el gobierno iraní serviría mejor la causa de la paz
reconociendo la historia singular del antisemitismo y tratando
de comprender por qué los israelíes temen por su existencia”, “dijo que
el gobierno iraní debería comprender las consecuencias del antisemitismo
teológico”). Incluso el periodista insinúa que las críticas del líder
cubano al presidente iraní se las transmite para que se las comunique a
Ahmadinejad: "Digo esto para que tu lo comuniques". Como si Fidel Castro
necesitara una publicación estadounidense para decirle algo al
presidente iraní.
Según
Goldberg, Fidel le dijo que en caso de un ataque al país persa "la
capacidad de Irán para causar daños no es evaluada". En realidad, si
Israel o Estados Unidos atacan a Irán, quienes hacen daño son los dos
primeros. El periodista presenta a la víctima como el provocador del
daño.
En la segunda
parte publicada el 8 de septiembre el estadounidense califica sutilmente
a Fidel Castro de autócrata comunista: “ He tenido una experiencia
limitada con autócratas comunistas”. Y no es mejor su opinión del actual
gobierno cubano: “Fidel nos demostró que realmente estaba
semi-retirado. El día siguiente era un lunes, cuando se espera de los
máximos líderes el estar sin ayuda manejando sus economías, metiendo
disidentes en prisión y cosas de ese tipo”.
Según
el periodista, mientras comían y charlaban relajadamente es cuando
explota la supuesta bomba informativa. Goldberg le pregunta si
consideraba que el modelo cubano era algo digno de exportar y, siempre
según el periodista estadounidense, Fidel Castro le responde: “El modelo
cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros”. En lugar de pedirle
al líder cubano que le aclarase esa impactante afirmación se lo pide
-asombrosamente- a su amiga Julia, quien -más asombrosamente- se ve
cualificada para desarrollarla:
Le
pedí a Julia que interpretara esta impresionante declaración para mi.
Ella dijo, “Él no estaba rechazando las ideas de la Revolución. Lo he
tomado como un reconocimiento de que bajo “el modelo cubano” el Estado
tiene un rol demasiado grande en la vida económica del país.
Durante
una visita que realizan todos a un espectáculo de delfines, Goldberg
muestra su imaginación para sacar conclusiones políticas. Castro invita a
Adela Dworin, la presidenta de la Comunidad Judía de Cuba, y como la
besa delante de las cámaras, el periodista deduce que eso no es “por
casualidad” y que quizás se trataba de “otro mensaje para Ahmadinejad”.
La visita al acuario está salpicada de comentarios maliciosos de
Goldberg insinuando el poder arbitrario y absoluto de Castro: por abrir
las instalaciones un lunes, día que está cerrado el acuario; y
entrecomilla la expresión “de manera voluntaria” para referirse a cómo
los funcionarios fueron ese día a su puesto. Además, al serle presentada
la trabajadora Celia Guevara, hija del Che, le espeta “¿Y eres
veterinaria de delfines?”, en tono despectivo.
Es
evidente que el estilo, tono e insinuaciones de Goldberg no convierten
sus textos en un testimonio muy riguroso del desarrollo de las
conversaciones. Pero más elementos aclaratorios encontraremos si
investigamos un poco sobre su perfil y el de su “amiga” y “acompañante”
Julia E. Sweig.
Jeffrey Goldeberg escribió un artículo para el New Yorker
en 20025, durante el período previo a la guerra de Iraq. Allí reproduce
todas las acusaciones del gobierno Bush contra Sadam Hussein que
después se demostraron sin fundamento y que sirvieron para justificar la
invasión: que era una amenaza para Estados Unidos, que existía una
estrecha relación entre Hussein y Al Qaeda, y concluye su artículo con
acusaciones sobre las supuestas armas de Hussein de destrucción masiva:
No
hay desacuerdo en que el Iraq, si no se controla, las tendrá muy pronto
... Hay pocas dudas de lo que Saddam podría hacer con una bomba atómica
o con sus reservas de armas biológicas y químicas.
En un debate a finales de 2002, en la revista Slate, Goldberg describe a Hussein como "singularmente malo" y aboga por una invasión sobre una base moral:
Existe
consenso en la creencia de que Saddam podría estar a pocos meses de la
adquisición del material radioactivo necesario para construir la bomba
atómica. (...) La administración estadounidense tiene previsto lanzar
hoy lo que muchos, sin duda, calificarán de un acto miope e
injustificable de agresión. En cinco años, sin embargo, creo que la
inminente invasión de Iraq será recordada como un acto de profunda
moralidad6.
El escritor judío Norman Fienkelstein, opositor a la política del gobierno israelí, escribió una crítica7 al libro de Goldberg “Prisoners: A Muslim and a Jew Across the Middle East Divide”,
donde muestra claramente el sionismo sectario de este último.
Fienkelstein denuncia que Goldberg considera las prisiones israelíes
para palestinos como la de Ketziot como, “un gran taller de manualidades
porque los palestinos podían allí organizar sus vida política, más o
menos a medida de lo que eligieron". Según Goldberg, “las claves del
conflicto entre Israel y Palestina se fundamentan en el antisemitismo:
el mundo islámico no puede soportar un estado judío próspero en su
seno”. "Fue terriblemente duro para los musulmanes aceptarlo", afirma
Goldberg en su libro.
Fienkelstein
recuerda que Goldberg se declara abiertamente sionista. Según el
entrevistador de Castro, “el sionismo exigió la igualdad de derechos
para los judíos como una nación, y esta aspiración evocó violenta
hostilidad”. Vale la pena recordar que la resolución 3379 de la
Asamblea General de la ONU, aprobada el 10 de noviembre de 1975,
equiparó al sionismo con el racismo en general y con el apartheid
sudafricano en particular, y llamó a su eliminación, entendiéndola como
una forma de discriminación racial.8
Es
de destacar también el papel de Julia E. Sweig, como amiga y
acompañante del periodista en su visita a La Habana. Ya señalábamos que,
sobre la interpretación de la impactante frase de Castro sobre el
fracaso del sistema cubano, en lugar de pedirle aclaración al propio
líder cubano, Goldberg se la solicita a su acompañante Sweig. Esta mujer
es la experta para estudios latinoamericanos del think tank
estadounidense Council Foreign Relations, que se califica de “grupo
independiente no partidista”. Veamos quiénes se encuentran en su
directiva9. El presidente es Richard N. Haass10,
quien ha desarrollado toda su trayectoria profesional como alto cargo
del Departamento de Estado y del Departamento de Defensa. Entre enero de
2001 y junio 2003 era el director de planificación del Departamento de
Estado, donde ejerció como principal consejero de Collin Powell y se
ocupó de coordinar la política de Estados Unidos para Afganistán. Entre
1989 y 1993 fue el asistente especial de George Bush padre, en 1991 fue
premiado por su contribución al desarrollo de la política de EEUU en la
primera guerra de Iraq. Anteriormente, entre 1981 y 1985 sirvió en el
Departamento de Estado y entre 1979 y 1980 en el Departamento de
Defensa.
Como copresidente encontramos a Robert E. Rubin , antiguo secretario del Tesoro de Estados Unidos. También aparece como alto cargo de esta organización “independiente” Madeleine K. Albright, la que fuera secretaria de Estado de Bill Clinton; el propio Collin Powell, secretario de Estado con George Bush; Sylvia Mathews Burwell, de la fundación de Bill & Melinda Gates; Donna J. Hrinak, responsable de negocios para América Latina de PepsiCo, Inc.; James W. Owens
, ejecutivo de Caterpillar Inc., la empresa de excavadoras y bulldozer
que derriban las viviendas palestinas y que es objeto de boicot por las
organizaciones humanitarias de solidaridad con Palestina (11). Por
último, entre sus presidentes honorarios también aparece el
multimillonario David Rockefeller. Ya en 2008, Michael Barker detallaba
en la prestigiosa revista estadounidense Znet (12) que Council
on Foreign Relations trabajaba “con el respaldo de las principales
fundaciones liberales de Estados Unidos y muchas personas vinculadas a
la CIA”. Es curioso, cuando la periodista Rosa Miriam Elizalde visitó a
España y se dejó acompañar en una entrevista por un conocido novelista
cubano, la prensa española insinuó que iba acompañada de un comisario
político castrista (13). Parece que el periodista que viaja con
comisario político es el estadounidense.
Para
terminar, recordemos que el líder de la revolución ha mostrado en
numerosas ocasiones su capacidad de crítica y sinceridad, pero el tono y
el estilo de los dos textos publicados por el periodista Jeffrey
Goldberg, sus antecedentes y sus acompañantes, no hacen pensar en que
sea el mejor intermediador para que conozcamos los pensamientos del
comandante cubano. El desmentido publicado por Fidel Castro el 10 de
septiembre vuelve a demostrarnos que recurrir a muchos de los
periodistas actuales y sus medios de comunicación no suele ser una buena
forma de conocer lo que sucede en Cuba y lo que piensan sus dirigentes.
Por eso yo, en lugar de leer y escuchar a periodistas, para conocer a
Fidel prefiero leer sus reflexiones sin mediadores y, para conocer Cuba,
hablar con los cubanos.
NOTAS
1- Ver http://www.theatlantic.com/international/archive/2010/09/fidel-as-interpreted-by-the-simpsons/62756/
2. Castro, Fidel “El sistema capitalista ya no sirve ni para Estados Unidos” http://la-isla-desconocida.blogspot.com/2010/09/mensaje-de-fidel-el-sistema-capitalista.html
3. The Atlantic 7-9-2010 http://www.theatlantic.com/international/archive/2010/09/fidel-to-ahmadinejad-stop-slandering-the-jews/62566/
4.The Atlantic 8-9-2010 http://www.theatlantic.com/international/archive/2010/09/fidel-cuban-model-doesnt-even-work-for-us-anymore/62602/ Ver en español http://www.cubainformacion.tv/index.php?option=com_content&view=article&id=16808:articulo-original-sobre-las-palabras-de-fidel-acerca-del-modelo-cubano&catid=96&Itemid=65
5. Goldeberg, Jeffrey, "The great terror". The New Yorker 25-3-2002 http://www.newyorker.com/archive/2002/03/25/020325fa_FACT1
6. Goldberg, Jeffrey “Should the U.S. Invade Iraq?” 3-10-2002 http://www.slate.com/id/2071670/entry/2071900/
7. Finkelstein, Norman. “Pre-Packaged Opinions on Israel and Palestine. Jeffrey Goldberg's Prison”. Counterpunch 6-10-2007 http://www.counterpunch.org/finkelstein10062007.html
8. Resolución 3379 de la ONU "Eliminación de todas las formas de discriminación racial", tercer párrafo
11. Campaña de boicot a Caterpillar. 21-10-2006 http://www.medioscomunitarios.org/libano/index.php?id=33&idn=545
12. Barker, Michael. “Tthe Council on Foreign Relations and the Center for Preventive Action (Part 2 of 2)”. Znet, 5-3-2008 http://www.zcommunications.org/tthe-council-on-foreign-relations-and-the-center-for-preventive-action-part-2-of-2-by-michael-barker
13. Serrano, Pascual. “El portal Cubadebate sufre un atentado terrorista mediático”. 22-5-2010 http://www.pascualserrano.net/noticias/el-portal-cubadebate-sufre-una-atentado-terrorista-mediatico
Que nuestro dolor no sea un grito de guerra
Carlos Molina Velásquez (*)
contrapunto.com/sv
SAN SALVADOR-Luego de su fatídico 11 de septiembre, el lema de muchos en Nueva York fue: “Nuestro dolor no es un grito de guerra”. Esta anécdota, narrada por Amy Goodman, me pone a pensar en nuestro propio septiembre de terror, el de esta misma semana. Comparto la decepción que debieron sentir muchos parientes de las víctimas del World Trade Center, al escuchar el anuncio de la guerra en Afganistán. En El Salvador de hoy, a muchos les encantaría convertir el dolor de la población en una guerra que, así como la de Afganistán, nadie podrá ganar.
No justifico la violencia cometida por miembros de las bandas criminales, maras o pandillas, así como tampoco se justifica la que realizan policías abusivos, conductores criminales o el gangster de saco y corbata (que te mata, aunque más despacio). Pero tampoco pienso sumarme a los tambores de guerra que se escuchan en todas partes, tanto si hablan de venganza pura y dura, como si profieren “mantras” como: “Hay que garantizar el imperio de la ley”. Definitivamente, no los acompañaré.
Mis razones son, en un inicio, pragmáticas: Hasta este día no sirvió de nada la pura y llana represión, por muy dura que tuviera la mano. Más de lo mismo es una condena al fracaso. Las nuevas medidas contra las pandillas tienen la misma visión simplista que las anteriores impulsadas por la derecha, y me parece que insistir en lo mismo no es sólo irresponsable, sino que hasta se podría pensar en astutas y oscuras complicidades.
Pero hay otras razones. Estoy convencido de que las iracundas reacciones a la propuesta de diálogo supuestamente emanada de las pandillas, así como el ataque al Padre Antonio Rodríguez, quien diera a conocer dicha propuesta, muestran más que pura desconfianza. ¿Será que se teme a una verdadera solución? ¿Por qué se tiene temor a que los pandilleros del comunicado hablen y manifiesten sus ideas? ¿Podrían revelar “amistades peligrosas”?
Es comprensible que quienes se ven a sí mismos como antagonistas en la lucha se tengan mutua desconfianza, pero eso no impide que se pueda considerar la posibilidad de llegar a acuerdos para poner fin a la guerra. No obstante, prácticamente nadie en este país piensa que se trata de una guerra contra un “ejército regular”: todo el mundo se apresuró a decir que los pandilleros que quieren dialogar no son más que criminales, que el dichoso diálogo es pura farsa, engaño, broma macabra o “un acto propio de Satanás”, y que, en todo caso, “no se negocia con criminales” (Sólo que esto ya lo habíamos oído antes, en los setenta y ochenta: “No se negocia con subversivos”).
Así como sucedió durante nuestra pasada guerra, caeremos en excesivo simplismo si pensamos que esta es una cuestión de “ellos o nosotros”, en primer lugar, porque “la línea roja” es en verdad muy delgada. En cierta manera, “ellos son nosotros”: la vendedora y su hijo marero; el niñito de cinco años y su madre pandillera; el policía y su primo, que es jefe de una clica... Pero, además, muchos de “nosotros” formamos parte del mundo de “ellos”: el médico que distribuye drogas, el importador de armas que se las proporciona, el capo que les cobra la renta… Sí, el que les cobra la renta “a ellos”.
Cuando veo los rostros del popular “Don Ramón”, en muros y autopistas, entiendo el mensaje (“Don Ramón se cansó de pagar la renta”, etc.), pero parece que quienes idearon la campaña nunca vieron “El Chavo del Ocho”. Se les olvida que quien cobra la renta es el Señor Barriga, un sujeto con traje y corbata. Claro que la pinta de marero pertenece al primero (además, nos consta que es vago, lleva tatuajes y camina con un contoneo intimidante), mientras el segundo podrá ser desagradable pero nunca un malandrín.
Para los que llegaron tarde, la renta a la que se refiere la campaña es un chantaje que realizan miembros de las pandillas (pero también algunos chiquillos que “se ofrecen” a limpiar nuestro parabrisas), del tipo “me das un varo o si no...”. Se trata de una vileza, qué duda cabe. Pero podría quedarse corta frente a los chantajes a que nos tienen acostumbrados en este país, no precisamente sujetos como Monchito, sino un tipería como el papá de Ñoño. Desde los paros y cacerolazos organizados por grupos de la extrema derecha, pasando por la más reciente campaña de terror electoral implementada por reconocidos miembros de la farándula y el “jet set” guanaco, hasta las empresas que amenazan con irse del país si no les garantizan sus privilegios (cuotas fijas, contratos “flexibles”, impuestos “blandos”), el chantaje parece ser un deporte nacional.
¿Esto convierte a todos los banqueros, funcionarios y empresarios en “criminales”? Es cierto que algunos de los primeros se robaron una buena tajada en FINSEPRO. ¿Deberíamos decir que “son criminales” todos los banqueros? O qué me dicen de los funcionarios estatales. Sospechamos varias cositas turbias acerca del dinero que estaba destinado a la reconstrucción de los hospitales públicos. ¿Son criminales todos los funcionarios públicos? O tal vez los empresarios. El fraude en las cotizaciones al Seguro Social y la violación de los derechos de los trabajadores y trabajadoras parecen estar a la orden del día. ¿Diremos por eso que todos los empresarios son criminales?
Incluso si cuestionamos de raíz las actividades profesionales mencionadas, convertir a todos los que se dedican a ellas en criminales sería un grave error, porque (1) sin duda no obedece a la realidad, (2) invalida la utilidad del mismo concepto de “crimen” —con el que podemos distinguir faltas muy precisas, relacionándolas con mecanismos de retribución, compensación, reparación— y (3) nos volvería sus enemigos de por vida. Si ser banquero, funcionario o empresario son sinónimos de crimen y actuamos en consecuencia, algo está fallando en nuestra visión del mundo y en nuestra capacidad para enfrentar sus problemas.
Igual de grave sería considerar “criminal” a un miembro de pandilla por el simple hecho de pertenecer a una. La realidad sobre las maras es más compleja. Para empezar, lo que llamamos “crimen” debería estirarse de tal manera que pudiera abarcar toda clase de prácticas contestatarias (grafitis), alternativas (nuevas formas de organización social) o meramente diferentes (tatuajes). Luego tendríamos que cerrar los ojos a la variedad de sus integrantes (niños y adultos mayores están relacionados o son miembros) o al hecho innegable de que un número considerable de ellos no tuvo una mejor alternativa en su vida que entrar en la pandilla. Unos dirán que siempre puede uno elegir, pero en El Salvador es frecuente que las otras opciones sean mínimas o incluso suicidas. Para muchos jóvenes salvadoreños sólo hay dos caminos, el del migrante o el de la pandilla, y bien sabemos que en ambos es muy alta la probabilidad de terminar dentro de una caja de pino.
Agreguemos que muchos miembros de las pandillas no sólo son victimarios, sino también víctimas de los que les dirigen, de quienes les acompañan, y de quienes los reprimen. Muchos cadáveres encontrados en las cunetas prueban que los miembros de maras son también el objetivo de una extrema violencia, violencia de exterminio. Incluso es posible que algunas de las masacres más recientes contasen entre sus victimas a pandilleros descontentos, en vías de reinserción, o simplemente condenados por jefes o camaradas.
Para ver esto debemos optar por una visión de la complejidad, que tiende a ser incómoda. Es más fácil dejar que el hígado gobierne a la razón o creer los cuentos que nos cuenta la TV. Cuando es así, no extraña que las personas pongan en duda la autenticidad de un comunicado difundido por los pandilleros, pues les suena “muy intelectual”. Más allá del hecho concreto de si lo escribiera un miembro de las pandillas o no, seguro que las mentes de los salvadoreños fueron preparadas para negarse a aceptar esa posibilidad. Está claro: los monstruos no leen ni escriben. Y es mucho más cómodo pensar que nuestro antagonista es una bestia y no un ser humano, no vaya a ser que antes fuera “uno de nosotros” (un ex soldado o mi antiguo vecino) o que tengamos vínculos familiares o de negocios, lo cual resultaría terriblemente comprometedor.
Pero, además, si conviertes al otro en monstruo justificas cualquier violencia en su contra. Si bien puede ser aceptable que el último recurso contra quien te ataca sea causarle la muerte (legítima defensa), eso no equivale a que se emprenda una lucha de exterminio contra un sector de la población que dista de ser uniforme. No obstante, si piensas que es tu deber emprender esa cruzada o quizás que podría ser un buen negocio, primero debes despojar al otro de su humanidad. Pero el precio a pagar será seguramente muy alto: tú también deberás convertirte en monstruo.
No me cabe duda que el Padre Antonio Rodríguez sabía esto, por eso no me extraña ni asusta que aceptara el papel de “vocero de la paz” que tanto le ha costado personalmente. Eso explica sus palabras luego de las iracundas reacciones en su contra: “Nuestro país vive un conflicto social del cual los jóvenes son protagonistas como víctimas y victimarios. El camino sólo es el diálogo”. ¿Cómo no recordar en sus palabras a Monseñor Romero, quien pudo haber continuado su vida tranquila de Arzobispo, pero decidió jugársela “incluyendo” a los mareros de esa época: los subversivos, los “delincuentes terroristas”, los comunistas?
En los setenta, poco importaba si pertenecías o no a una organización revolucionaria para que te persiguieran y te cazaran como a un animal. Bastaba que fueras “sospechoso”. De los campesinos organizados, los maestros de ANDES y los estudiantes de AGEUS se decían cosas similares a las que ahora decimos de los pandilleros o incluso peores. Muchos podemos confirmar que “la opinión pública” de la época —igual de manipulada que la de ahora— pedía para ellos no sólo mano dura, sino que los eliminasen a sangre y fuego. Pero eso no impidió al Arzobispo Romero ayudarles a que tuvieran una voz.
Si el Padre Antonio se hubiese limitado a “cuidar” de los pandilleros, tratándolos como objetos de su caridad, no se habría metido en líos. Su “problema” es que fue capaz de reconocerlos como sujetos, personas conscientes y libres, que pueden hablar, proponer y negociar. Este reconocimiento no supone que se les considere angelitos o inocentes, como piensan algunos despistados. Estos no terminan de ver que el reconocimiento subjetivo implica comprender, pero también responsabilizar (algo que no puedes exigirle a un monstruo).
Sin importar si lo hace por sus ideales de justicia, su sed de venganza o pura desesperación, quien se sumerge en la lucha contra el poder —si es “legítimo” o “fáctico” no importa para el caso— recibe de éste toda la fuerza y la violencia de que es capaz. A él o a ella, a sus familias, sus amigos, a quien esté cerca, los tratan como a bestias. Así es como tratamos a los pandilleros ahora. No les permitimos hablar porque no estamos dispuestos a aceptar que puedan hacerlo. No necesitamos pruebas de sus crímenes, porque pensamos que ya es un crimen su mera existencia, sus tatuajes, sus señas... Si ese es el camino que elegimos para tratarlos, no vayamos luego a llorar o a poner cara de ofendidos si no se comportan como monjes tibetanos.
Ideas quiere la guerra, pero más la construcción de la paz, sin duda. En lugar de recurrir a la irracionalidad, mejor actuemos con valor, con coraje auténtico y responsable, y abramos cauces para el diálogo con quien esté dispuesto. Hoy por hoy y a pesar de los riesgos razonables que deberemos correr, ese diálogo es la única esperanza para que juntos alcancemos una existencia verdaderamente humana. Si nos cerramos a esa posibilidad, seremos estúpidos y también suicidas.
(*) Académico y columnista de ContraPunto
contrapunto.com/sv
SAN SALVADOR-Luego de su fatídico 11 de septiembre, el lema de muchos en Nueva York fue: “Nuestro dolor no es un grito de guerra”. Esta anécdota, narrada por Amy Goodman, me pone a pensar en nuestro propio septiembre de terror, el de esta misma semana. Comparto la decepción que debieron sentir muchos parientes de las víctimas del World Trade Center, al escuchar el anuncio de la guerra en Afganistán. En El Salvador de hoy, a muchos les encantaría convertir el dolor de la población en una guerra que, así como la de Afganistán, nadie podrá ganar.
No justifico la violencia cometida por miembros de las bandas criminales, maras o pandillas, así como tampoco se justifica la que realizan policías abusivos, conductores criminales o el gangster de saco y corbata (que te mata, aunque más despacio). Pero tampoco pienso sumarme a los tambores de guerra que se escuchan en todas partes, tanto si hablan de venganza pura y dura, como si profieren “mantras” como: “Hay que garantizar el imperio de la ley”. Definitivamente, no los acompañaré.
Mis razones son, en un inicio, pragmáticas: Hasta este día no sirvió de nada la pura y llana represión, por muy dura que tuviera la mano. Más de lo mismo es una condena al fracaso. Las nuevas medidas contra las pandillas tienen la misma visión simplista que las anteriores impulsadas por la derecha, y me parece que insistir en lo mismo no es sólo irresponsable, sino que hasta se podría pensar en astutas y oscuras complicidades.
Pero hay otras razones. Estoy convencido de que las iracundas reacciones a la propuesta de diálogo supuestamente emanada de las pandillas, así como el ataque al Padre Antonio Rodríguez, quien diera a conocer dicha propuesta, muestran más que pura desconfianza. ¿Será que se teme a una verdadera solución? ¿Por qué se tiene temor a que los pandilleros del comunicado hablen y manifiesten sus ideas? ¿Podrían revelar “amistades peligrosas”?
Es comprensible que quienes se ven a sí mismos como antagonistas en la lucha se tengan mutua desconfianza, pero eso no impide que se pueda considerar la posibilidad de llegar a acuerdos para poner fin a la guerra. No obstante, prácticamente nadie en este país piensa que se trata de una guerra contra un “ejército regular”: todo el mundo se apresuró a decir que los pandilleros que quieren dialogar no son más que criminales, que el dichoso diálogo es pura farsa, engaño, broma macabra o “un acto propio de Satanás”, y que, en todo caso, “no se negocia con criminales” (Sólo que esto ya lo habíamos oído antes, en los setenta y ochenta: “No se negocia con subversivos”).
Así como sucedió durante nuestra pasada guerra, caeremos en excesivo simplismo si pensamos que esta es una cuestión de “ellos o nosotros”, en primer lugar, porque “la línea roja” es en verdad muy delgada. En cierta manera, “ellos son nosotros”: la vendedora y su hijo marero; el niñito de cinco años y su madre pandillera; el policía y su primo, que es jefe de una clica... Pero, además, muchos de “nosotros” formamos parte del mundo de “ellos”: el médico que distribuye drogas, el importador de armas que se las proporciona, el capo que les cobra la renta… Sí, el que les cobra la renta “a ellos”.
Cuando veo los rostros del popular “Don Ramón”, en muros y autopistas, entiendo el mensaje (“Don Ramón se cansó de pagar la renta”, etc.), pero parece que quienes idearon la campaña nunca vieron “El Chavo del Ocho”. Se les olvida que quien cobra la renta es el Señor Barriga, un sujeto con traje y corbata. Claro que la pinta de marero pertenece al primero (además, nos consta que es vago, lleva tatuajes y camina con un contoneo intimidante), mientras el segundo podrá ser desagradable pero nunca un malandrín.
Para los que llegaron tarde, la renta a la que se refiere la campaña es un chantaje que realizan miembros de las pandillas (pero también algunos chiquillos que “se ofrecen” a limpiar nuestro parabrisas), del tipo “me das un varo o si no...”. Se trata de una vileza, qué duda cabe. Pero podría quedarse corta frente a los chantajes a que nos tienen acostumbrados en este país, no precisamente sujetos como Monchito, sino un tipería como el papá de Ñoño. Desde los paros y cacerolazos organizados por grupos de la extrema derecha, pasando por la más reciente campaña de terror electoral implementada por reconocidos miembros de la farándula y el “jet set” guanaco, hasta las empresas que amenazan con irse del país si no les garantizan sus privilegios (cuotas fijas, contratos “flexibles”, impuestos “blandos”), el chantaje parece ser un deporte nacional.
¿Esto convierte a todos los banqueros, funcionarios y empresarios en “criminales”? Es cierto que algunos de los primeros se robaron una buena tajada en FINSEPRO. ¿Deberíamos decir que “son criminales” todos los banqueros? O qué me dicen de los funcionarios estatales. Sospechamos varias cositas turbias acerca del dinero que estaba destinado a la reconstrucción de los hospitales públicos. ¿Son criminales todos los funcionarios públicos? O tal vez los empresarios. El fraude en las cotizaciones al Seguro Social y la violación de los derechos de los trabajadores y trabajadoras parecen estar a la orden del día. ¿Diremos por eso que todos los empresarios son criminales?
Incluso si cuestionamos de raíz las actividades profesionales mencionadas, convertir a todos los que se dedican a ellas en criminales sería un grave error, porque (1) sin duda no obedece a la realidad, (2) invalida la utilidad del mismo concepto de “crimen” —con el que podemos distinguir faltas muy precisas, relacionándolas con mecanismos de retribución, compensación, reparación— y (3) nos volvería sus enemigos de por vida. Si ser banquero, funcionario o empresario son sinónimos de crimen y actuamos en consecuencia, algo está fallando en nuestra visión del mundo y en nuestra capacidad para enfrentar sus problemas.
Igual de grave sería considerar “criminal” a un miembro de pandilla por el simple hecho de pertenecer a una. La realidad sobre las maras es más compleja. Para empezar, lo que llamamos “crimen” debería estirarse de tal manera que pudiera abarcar toda clase de prácticas contestatarias (grafitis), alternativas (nuevas formas de organización social) o meramente diferentes (tatuajes). Luego tendríamos que cerrar los ojos a la variedad de sus integrantes (niños y adultos mayores están relacionados o son miembros) o al hecho innegable de que un número considerable de ellos no tuvo una mejor alternativa en su vida que entrar en la pandilla. Unos dirán que siempre puede uno elegir, pero en El Salvador es frecuente que las otras opciones sean mínimas o incluso suicidas. Para muchos jóvenes salvadoreños sólo hay dos caminos, el del migrante o el de la pandilla, y bien sabemos que en ambos es muy alta la probabilidad de terminar dentro de una caja de pino.
Agreguemos que muchos miembros de las pandillas no sólo son victimarios, sino también víctimas de los que les dirigen, de quienes les acompañan, y de quienes los reprimen. Muchos cadáveres encontrados en las cunetas prueban que los miembros de maras son también el objetivo de una extrema violencia, violencia de exterminio. Incluso es posible que algunas de las masacres más recientes contasen entre sus victimas a pandilleros descontentos, en vías de reinserción, o simplemente condenados por jefes o camaradas.
Para ver esto debemos optar por una visión de la complejidad, que tiende a ser incómoda. Es más fácil dejar que el hígado gobierne a la razón o creer los cuentos que nos cuenta la TV. Cuando es así, no extraña que las personas pongan en duda la autenticidad de un comunicado difundido por los pandilleros, pues les suena “muy intelectual”. Más allá del hecho concreto de si lo escribiera un miembro de las pandillas o no, seguro que las mentes de los salvadoreños fueron preparadas para negarse a aceptar esa posibilidad. Está claro: los monstruos no leen ni escriben. Y es mucho más cómodo pensar que nuestro antagonista es una bestia y no un ser humano, no vaya a ser que antes fuera “uno de nosotros” (un ex soldado o mi antiguo vecino) o que tengamos vínculos familiares o de negocios, lo cual resultaría terriblemente comprometedor.
Pero, además, si conviertes al otro en monstruo justificas cualquier violencia en su contra. Si bien puede ser aceptable que el último recurso contra quien te ataca sea causarle la muerte (legítima defensa), eso no equivale a que se emprenda una lucha de exterminio contra un sector de la población que dista de ser uniforme. No obstante, si piensas que es tu deber emprender esa cruzada o quizás que podría ser un buen negocio, primero debes despojar al otro de su humanidad. Pero el precio a pagar será seguramente muy alto: tú también deberás convertirte en monstruo.
No me cabe duda que el Padre Antonio Rodríguez sabía esto, por eso no me extraña ni asusta que aceptara el papel de “vocero de la paz” que tanto le ha costado personalmente. Eso explica sus palabras luego de las iracundas reacciones en su contra: “Nuestro país vive un conflicto social del cual los jóvenes son protagonistas como víctimas y victimarios. El camino sólo es el diálogo”. ¿Cómo no recordar en sus palabras a Monseñor Romero, quien pudo haber continuado su vida tranquila de Arzobispo, pero decidió jugársela “incluyendo” a los mareros de esa época: los subversivos, los “delincuentes terroristas”, los comunistas?
En los setenta, poco importaba si pertenecías o no a una organización revolucionaria para que te persiguieran y te cazaran como a un animal. Bastaba que fueras “sospechoso”. De los campesinos organizados, los maestros de ANDES y los estudiantes de AGEUS se decían cosas similares a las que ahora decimos de los pandilleros o incluso peores. Muchos podemos confirmar que “la opinión pública” de la época —igual de manipulada que la de ahora— pedía para ellos no sólo mano dura, sino que los eliminasen a sangre y fuego. Pero eso no impidió al Arzobispo Romero ayudarles a que tuvieran una voz.
Si el Padre Antonio se hubiese limitado a “cuidar” de los pandilleros, tratándolos como objetos de su caridad, no se habría metido en líos. Su “problema” es que fue capaz de reconocerlos como sujetos, personas conscientes y libres, que pueden hablar, proponer y negociar. Este reconocimiento no supone que se les considere angelitos o inocentes, como piensan algunos despistados. Estos no terminan de ver que el reconocimiento subjetivo implica comprender, pero también responsabilizar (algo que no puedes exigirle a un monstruo).
Sin importar si lo hace por sus ideales de justicia, su sed de venganza o pura desesperación, quien se sumerge en la lucha contra el poder —si es “legítimo” o “fáctico” no importa para el caso— recibe de éste toda la fuerza y la violencia de que es capaz. A él o a ella, a sus familias, sus amigos, a quien esté cerca, los tratan como a bestias. Así es como tratamos a los pandilleros ahora. No les permitimos hablar porque no estamos dispuestos a aceptar que puedan hacerlo. No necesitamos pruebas de sus crímenes, porque pensamos que ya es un crimen su mera existencia, sus tatuajes, sus señas... Si ese es el camino que elegimos para tratarlos, no vayamos luego a llorar o a poner cara de ofendidos si no se comportan como monjes tibetanos.
Ideas quiere la guerra, pero más la construcción de la paz, sin duda. En lugar de recurrir a la irracionalidad, mejor actuemos con valor, con coraje auténtico y responsable, y abramos cauces para el diálogo con quien esté dispuesto. Hoy por hoy y a pesar de los riesgos razonables que deberemos correr, ese diálogo es la única esperanza para que juntos alcancemos una existencia verdaderamente humana. Si nos cerramos a esa posibilidad, seremos estúpidos y también suicidas.
(*) Académico y columnista de ContraPunto
sábado, 11 de septiembre de 2010
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Trovas del Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
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Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
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