Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

viernes, 10 de febrero de 2012

Los orígenes de la matanza indígena de 1932 en El Salvador


Indígenas fusilados 1932

Néstor Martínez
Periodista/Escritor
Editor Perspectivas

Cuando los españoles llegaron al territorio que hoy se conoce como El Salvador, no encontraron oro ni joyas. Aún así, quedaron deslumbrados: desde las alturas contemplaron muchas parcelas cuidadosamente cultivadas por una población sedentaria que estaba adaptada a la explotación de la Naturaleza. Su influencia, entonces, en la tierra y en la gente que habían descubierto fue profunda.

La relación del indígena con la tierra habían creado una filosofía relativa al significado y fines del ser humano. La máxima expresión de su relación con la tierra era el maíz, principal motivo de la siembra, tanto que los indígenas creían que el ser humano fue creado a partir de dicha planta.

"Todo lo que hacían y decían estaba tan relacionado con el maíz que casi lo consideraban como a un dios. El embeleso y el éxtasis con que contemplaban sus milpas era tal, que por ellas olvidan hijos, mujer y cualquier otro placer, como si la milpa fuera el objeto final de su vida y la fuente de su felicidad...". El maíz no solo era la base de la economía de los nativos, sino que lo era también de su vida cotidiana. Era sagrado.


Cacique Feliciano Ama

Esa unidad, de la tierra con el ser humano, no fue comprendida por los españoles conquistadores, y ni siquiera más tarde, por sus herederos, los ladinos y criollos. Por el contrario, junto a la Iglesia, se encargaron de despojar al indígena de toda relación con la tierra, desde su espiritualidad hasta su posesión. Esa fue la semilla del conflicto que desembocó en 1932, con la matanza de miles de indígenas que reclamaban la tierra ancestral, no para producir, sino para comer.

Los españoles introdujeron algo desconocido por indígenas: la posesión por una sola persona de una vasta cantidad de tierra, y además de destinarla para fines comerciales intensivos con los monocultivos. Porque los nativos, no solo cultivaban maíz, sino una gran cantidad de plantas alimenticias y comestibles: chile, tomate, cacao, calabazas, entre otras.

Y sucedió el primer gran despojo de tierra para introducir ganado, lo que volvía la tierra improductiva para alimentar a la población nativa, luego de introdujo el añil, caña de azúcar, se intensificó el cultivo del algodón…



Líder indigena Francisco Sánchez

A pesar de este despojo, el indígena logró sobrevivir con su acostumbrado ritmo de vida: la siembra de su propia parcela, de maíz principalmente. A mediados del siglo XIX, todavía se reconocían comunidades indígenas, cuyas tierras junto a las ejidales, fueron el blanco del segundo gran despojo, con la introducción del cultivo del café.

En los años 1872 y 1875, se registran levantamientos campesinos por disputas de las tierras. Era el acoso contra los ejidatarios y comuneros de la entonces clase dominante: los cultivadores de café. Los primeros alquilaban la tierra ejidal, ociosa, ya que estaba destinada al crecimiento futuro de la población, y las tierras comunales era propiedad de los indígenas.

Hacia 1874, en un documento oficial redactado por el Bachiller Pasante don Esteban Castro, refleja el pensamiento de los terratenientes cafetaleros acerca de los agricultores indígenas: "Sacan lo que llaman una tarea en las horas de la mañana (no es posible hacerlos trabajar más) y pasan el resto del día en la vagancia y la holgazanería. Reglamentando las horas de trabajo del modo más convincente y adecuado, creo que se hará un gran servicio a la agricultura, a la moral y a los jornaleros, pues el agricultor aprovechará el tiempo, tesoro inestimable, y aquellos ganarán el doble y aún el triple si se quiere, empleando todo el día su fuerza en labrar la riqueza pública".

También decía: "la agricultura necesita brazos y no encuentra, o tienen los agricultores que pagar jornales tan crecidos que absorben gran parte de su ganancia…".

Debe entenderse que la palabra "agricultura", como aún se emplea en estos días, no se refiere a los cultivos de los indígenas, sino al café, que por su expansión en el mercado mundial, necesitaba mano de obra de la que no disponía.

Y recomienda "que se impongan las obligaciones a los enfitiutas (persona que tiene el dominio por cesión perpetua o por largo tiempo el dominio útil de un inmueble. NdR) de cultivar en la mitad de dichos terrenos artículos de exportación, como, café, añil y, en el resto el huate (plantación de maíz destinado al forraje. NdR) y los necesarios para el consumo".

En Izalco, sucedió un incidente en el año de 1875, que ya apuntaba al levantamiento indígena en su lucha por al tierra: según una publicación de esa fecha "Ya saben nuestros lectores por este diario la desgraciada intentona de Izalco y el resultado que ha tenido. Unos cuantos inocentes sugestionados por gentes aviesas malintencionadas creyeron que se atacaban sus derechos con la venta de un terreno ejidal y en vez de acudir a los tribunales competentes fueron arrastrados a la desobediencia y la rebelión. Los tribunales aplicarán el condigno castigo a los culpables".

En este informe queda clara la necesidad de crear mano de obra artificial y al mismo tiempo de que sea barata. Entonces, un maquiavélico plan empieza a ejecutarse.

En 1879, en atención al Ministerio de Gobernación las diferentes gobernaciones departamentales presentaron un informe sobre los terrenos que haya en la población del Departamento "sin acotarse y repartirse y cual sea su extensión, así como el cánon establecido por el uso de ellos…".

De acuerdo con los informes, se resume que el porcentaje de ejidos y comunidades en relación con el territorio agrícola es del 21.7 por ciento. Aproximadamente 281 mil 294 hectáreas repartidas en doce departamentos, ya que dos de ellos no presentaron el informe. De ese porcentaje, un 13 por ciento pertenecía a Sonsonate y Ahuachapán, donde sucedió el grueso de la matanza indígena de 1932.

En la memoria presentada por el Ministerio de Gobernación, en 1880, se informa que "se ha creído indispensable reducir a propiedad particular los ejidos de los pueblos y que sus moradores se dediquen a la siembra de plantas permanentes y de producción exportable…".

El resultado del informe de 1874 y del censo de 1880 fue la "Ley de Extinción de Comunidades", emitida el 15 de febrero de 1881, que en su considerando dice que "la indivisión de los terrenos poseídos por comunidades, impide el desarrollo de la agricultura, entorpece la circulación de la riqueza y debilita los lazos de la familia y la independencia del individuo...Que tal estado de cosas debe cesar cuanto antes, como contrarios a los principios económicos, políticos y sociales que la República ha aceptado…".

Según el decreto los comuneros o compradores de derecho de las mismas tierras o cualquier otra persona que tuviera "otro título legal" serían considerados dueños legítimos de la parte que se tenía en posesión.

A continuación, el 2 de marzo de 1882, se emite el decreto de la Ley de Extinción de Ejidos, cuyo texto no difiere muchos del anterior y concedía seis meses para la obtención de títulos. El valor de cada manzana era de tres pesos. Que era bastante, si se considera que un Auditor de Guerra ganaba 60 pesos mensuales y un empleado público 40.

Así se explica que, una vez desplazados los comuneros y ejidatarios, la tierra cayera en manos de doctores, comerciantes, militares y artesanos ladinos.

Entre 1882 y 1897 había un caos originado por los que se estaban apropiando de la tierra y se emiten varios decretos con la finalidad de evitar las disputas.

El 5 de enero de 1884 el Ministerio de Justicia decreta la Ley de Desocupación de las Fincas Arrendadas, mediante la cual se autorizaba a los alcaldes a petición del arrendador a desocupar la finca. En caso de oposición el arrendador sería desalojado por la fuerza con todos sus aperos y moradores. Posteriormente se autorizó la quema de los ranchos.

En 1885 y 1898 se dan levantamientos indígenas y de campesinos. En uno de ellos le cercenaron las manos a los Jueces Partidores Ejidales.

Finalmente la Asamblea Nacional, en decreto del 27 de marzo de 1897, considera que el sistema ejidal ya está extinguido y autoriza a los alcaldes a otorgar títulos de propiedad a los poseedores que los reclamen.

Asimismo se emitieron decretos contra la vagancia, mediante los cuales los terratenientes cafetaleros y grandes hacendados se convirtieron en esclavizadores de cualquier campesino o indígena que los cuerpos de seguridad atraparan por "vagancia".

"La historia agraria de Guatemala y El Salvador está llena de millares de pequeños actos de rapiña legal, apoyada en la fuerza, que persiguió especialmente a los indígenas...", escribió Edelberto Torres Rivas.
 
No escapó la miseria de los indígenas a los marines canadienses que desembarcaron en el puerto de Acajutla el 23 de enero de 1932. El informe del comandante V. Brodeur dice: “Las condiciones actuales se entienden mejor mediante un ejemplo concreto, cual fue observado personalmente por el oficial de mando. En una determinada finca de café, se emplean como 150 hombres durante los tiempos regulares; pero durante la época del corte, de enero a mayo, se emplean como 500 trabajadores adicionales, incluyendo niños mayores de 15 años y muchas mujeres. Estos obreros trabajan hasta diez horas al día en algunos casos, a cambio de lo cual se les paga 25 centavos diarios, lo que equivale a como 12 centavos de dólar de los Estados Unidos, u ‘oro’ como se le dice comúnmente. Además se les da su comida, consistente en un puñado de frijoles y unas cuantas tortillas (unas tortas hechas de maíz, pequeñas, planas y extremadamente indigeribles) y café para tomar; el costo para alimentar a cada trabajador no pasa de un centavo por día. El valor de la cosecha de café de esta finca se estima en unas 100,000 libras esterlinas; un cálculo rápido indica que el costo de la mano de obra para todo un ciclo agrícola alcanza a lo sumo la cantidad de 2,000 libras esterlinas…”.

Así, a principios del siglo XX, el panorama de El Salvador era el siguiente: gran cantidad de tierra en pocas manos y decenas de miles de indígenas y campesinos despojados de su propiedad deambulando sin trabajo y con hambre. Una verdadera bomba de tiempo que estallaría en enero de 1932.

El monocultivo del café entró en crisis en 1929. Supeditados a los Estados Unidos, este país, en dicho año, tiene una crisis en su economía que le arrastra en sus cimientos, llevándose de paso a sus países satélites como El Salvador. Nadie compra el café. Los precios caen hasta en un 46%.

La renta nacional se reduce en un 33%, se reducen los impuestos en un 11.8%, bajan las importaciones en un 38%, se reducen los salarios mínimos llegando a ganar la gente 8 centavos de colón por día, los salarios de la burocracia se disminuyen en un 30 por ciento. El precio interno del maíz, fríjol y arroz llegan a sus niveles más bajos. El sistema colapsa y ningún proyecto del gobierno lo saca a flote. El peso de la crisis se descarga totalmente en los pobres despojados, mientras que los terratenientes y hacendados conservan intactos sus medios de producción e ingresos. El hambre se generalizaba. El descontento es generalizado. Los espacios políticos se cierran.

El odio y contra los indígenas y campesinos queda ilustrado en un escrito de un hacendado de Juayúa: "...Y ellos, que tienen el germen de sangre pícara, que son de complexo inferior al nuestro, que son de raza conquistada, con poco tienen para encender en pasiones infernales contra el ladino, a quienes ellos señalan, porque nos odian y nos odiarán siempre en forma latente. Se cometió contra ellos el gravísimo, el peligrosísimo error de concederles derechos ciudadanos. Eso fue enormemente malo para el país. Se les dijo que eran libres, que de ellos también era la nación, y que tenían pleno derecho de elegir jefes y mandar. Y ellos comprenden que el decir jefes y mandar, equivale exactamente a entregarse a la rapiña, al robo, al escándalo, a la destrucción de propiedades, etcétera, y matar a los patronos.

Deseamos que se extermine de raíz la plaga; de lo contrario, brotaría con nuevos bríos, ya expertos y menos tontos, porque en nuevas intentonas se tirarían contra las vidas de todos, primero, para degollar por último. Necesitamos la mano fuerte del gobierno, sin pedirle consejos a nadie, porque hay gentes piadosas que predican el perdón, porque ellas no se han visto todavía con su vida en un hilo. Hicieron bien en Norteamérica, de acabar con ellos; a bala, primero, antes de impedir el desarrollo del progreso de aquella nación; mataron primero a los indios porque éstos nunca tendrán buenos sentimientos de nada. Nosotros, aquí, los hemos estado viendo como de nuestra familia, con todas las consideraciones, y ya los vieran ustedes en acción! Tienen instintos feroces".

Para este hacendado un indio es igual que un comunista, así fundía el comunismo y racismo, ideas deformadas que llegarían hasta nuestro presente: en 1992, el ex presidente de la República, Armando Calderón Sol, cuando era diputado, golpeaba su curul y decía: "Estoy orgulloso de que mi abuelo detuviera a las hordas comunistas". Hasta los comunistas se lo creyeron.

Libros consultados:
- Formación y lucha del proletariado salvadoreño, Rafael Menjívar, UCA Editores.
- Acumulación originaria y desarrollo del capitalismo en El Salvador, Rafael Menjívar, EDUCA.
- El Salvador, la tierra y el hombre, David Browning, Oxford University Press, Londres.
- El Salvador, 1932, Thomas R. Anderson, The Lincoln, University of Nebraska Press.
- El periodismo en El Salvador, Ítalo López Vallecillos, UCA Editores.
- Diccionario Histórico Enciclopédico de la República de El Salvador, Miguel Ángel García, Imprenta Nacional.
- La población de El Salvador, Rodolfo Barón Castro, Consejo Superior de Investigación Científica, Instituto Gonzalo Fernández de Oviedo, Madrid, España.


General José Tomás Calderón, quien dirigió la matanza indígena de 1932.

jueves, 9 de febrero de 2012

Canto Popular Uruguayo




(VIDEO) Vea "Dossier" con Walter Martínez (08.02.12)

 Autor:


Los sucesos internacionales y noticias de resonancia mundial en "pleno desarrollo" analizados por el periodista y corresponsal de guerra, Walter Martínez, a través de la señal del canal de todos los venezolanos, Venezolana de televisión.

“Dossier”, único en su estilo en la televisión venezolana, es una herramienta necesaria, que brinda información de actualidad, en un lenguaje directo y de fácil comprensión.



 

“En un juicio, la información que recabamos habría resultado en la condena de D´Aubuisson"

Douglas Cassel, abogado miembro de la Comisión de la Verdad


Este catedrático de la Universidad de Notre Dame reivindica el rigor de las investigaciones y las conclusiones de la Comisión de la Verdad, y la fortaleza de su informe. Dice que la llegada de Clinton a la Casa Blanca facilitó el trabajo de la Comisión, que la Ley de Amnistía de 1993 fue producto de la amenaza de los militares a Cristiani, y que con la información que recogieron, D'Aubuisson, Ponce y otros habrían sido condenados.

Por José Luis Sanz y Carlos Martínez
 8 de Febrero de 2012
La Comisión de la Verdad para El Salvador, producto de los Acuerdos de Paz firmados entre el Gobierno encabezado por Alfredo Cristiani y la guerrilla del FMLN, tenía tres miembros: el expresidente de Colombia Belisario Betancur; el excanciller de Venezuela Reinaldo Figueredo, y Thomas Buergenthal, que en esa época acababa de dejar de ser juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. De la mano de este último llegó como asesor a la Comisión Douglas Cassel, un hombre práctico, de conversación distendida en un español casi perfecto, doctor en derecho por Harvard y hoy profesor de derecho internacional en la Universidad de Notre Dame.
“Tom era amigo mío. Es mi mentor. Yo ya había trabajado en El Salvador un par de veces antes. Fui observador del colegio de abogados de los Estados Unidos en el juicio contra los militares del caso jesuitas en el 91. Cuando Tom me llamó para pedirme que fuera su asesor, mi respuesta fue que él no necesitaba ningún asesor, que él era de los mejores juristas del mundo, pero él dijo que necesitaba ayuda y yo acepté venir.”
Y vino. Cada comisionado nombró a un asesor. El venezolano nombró a un exdecano universitario, el colombiano a un excanciller, y una vez nombrados los tres asesores funcionaron como un equipo y supervisaron todas las investigaciones de la Comisión. Decidían con los comisionados las prioridades de investigación, colaboraban con los investigadores en algunas entrevistas con los testigos más delicados, y supervisaban los procedimientos de verificación de datos. Con 22 mil denuncias de casos sobre la mesa decidieron que no podían investigar todos a fondo e hicieron una selección de 30 que consideraban más trascendentales o representativos. El resto los sistematizaron para extraer cifras que ilustraran patrones de actuación, el perfil de las violaciones de derechos humanos más habituales durante la guerra civil.
El resultado fue un informe de título optimista -“De la locura a la esperanza”- y contenido estremecedor. Un documento del que Cassel fue editor principal y que desde su presentación el 15 de marzo de 1993 ha estado, en El Salvador, sometido a la polémica y los cuestionamientos político partidarios e ideológicos. Solo los académicos y algunos intelectuales reivindican todavía el valor esclarecedor de aquel trabajo de investigación sobre la barbarie, documentado y escrito entre los rescoldos de la guerra y bajo amenazas.

Eran ustedes solo tres delegados, tres asesores y un grupo de investigadores.
Sí. Cuando yo llegué a la Comisión ya se había contratado a los investigadores. Ninguno era salvadoreño. No era seguro en aquella situación y por eso se tomó esa decisión, al igual que se había decidido que ningún comisionado fuera salvadoreño. Creo recordar que tuvimos una secretaria administrativa que era salvadoreña, pero todos los demás –muy a propósito- no eran salvadoreños, no solo por temas de seguridad, sino porque nadie en El Salvador iba a confiar en un salvadoreño que pudiera estar del otro lado. Si un investigador era salvadoreño, el acusado lo podía usar para intentar desacreditar el informe de la Comisión.

Ustedes, los asesores, participaron también en el proceso de entrevistas, recolección de archivos, datos…
Sí, pero no tan directamente como los investigadores. Recabamos datos en diversas formas. En primer lugar abrimos sucursales para recibir a las víctimas, que vinieron a diario en gran número y pasaron horas ante un equipo especializado en recibir denuncias. Luego recuperamos todo eso en unas cifras que fueron analizadas por un experto español en manejo de datos. Y después comenzamos con una lista de 85, 90, 100 casos que consideramos de trascendencia para la sociedad, porque ese fue uno de nuestros mandatos. Pero nos dimos cuenta, primero, de que no había tiempo para investigar 90 casos a fondo, y en segundo lugar, de que en unos casos había pistas y en otros no. Así que decidimos que algunos de los casos más importantes -como Romero, jesuitas, El Mozote- obviamente no podíamos dejarlos de lado; y en otros casos tal vez no tan trascendentales pero que eran ejemplo de patrones de violencia, como desapariciones forzadas, los seleccionamos por el hecho de que teníamos pruebas suficientes. De los 30 casos que finalmente investigamos, en 28 llegamos a la convicción moral de quién lo hizo y en dos casos, uno de ellos el asesinato del esposo de Mirna Perla, Herbert Ernesto Anaya Sanabria, como había indicios por los dos lados no pudimos descartar la posibilidad de que él hubiera sido asesinado por el propio Frente, aun habiendo sido director de la Comisión de Derechos Humanos de El Salvador. Mirna se enojó mucho, conmigo en especial, porque siempre ha sostenido que fue el gobierno quien lo hizo, pero nosotros tuvimos que manejar criterios fuertes, morales y legales, porque sabíamos que la única arma de la Comisión era su credibilidad y si alguien detectaba una sola equivocación en un caso lo podría aprovechar para desmentir y desprestigiar todo el informe. Por eso tuvimos una regla muy rigurosa de no sacar conclusiones sobre ningún hecho de importancia sin tener al menos dos fuentes independientes, y eso tuvo resultados positivos y negativos. Positivos porque, hasta donde yo sé, nadie nunca ha podido desmentir ninguna de nuestras conclusiones. Eso no significa que no hubo errores, pero en lo humanamente posible los evitamos con esa regla de doble prueba y con el escrutinio muy de cerca por parte de los asesores.

Nadie los ha desmentido a través de un proceso de investigación, pero sí…
Me refiero a una acusación creíble de que mentimos. No la hay, al menos que yo sepa. Pero el resultado negativo de aquel proceso fue algo que frustró mucho a varios de los investigadores. Por ejemplo, en  el tema de las desapariciones forzadas. Los investigadores eran muy buenos, investigaron el tema, vincularon con el financiamiento de escuadrones de la muerte a unos ricos salvadoreños que vivían en Miami, y llegaron a nosotros con un informe de 30 páginas. A mi juicio todo era verdad, pero en 28 de esas 30 páginas había solo una fuente. Publicamos solo dos páginas.

Porque el resto no cumplía el requisito de la doble fuente.
Correcto. ¿Qué pasaría si alguien se equivocara o estuviera mintiendo? No pudimos asumir el riesgo de equivocarnos en eso. Y por lo tanto estoy convencido de que no contamos toda la verdad que conocimos en el momento. Por prudencia.

Pese a su esfuerzo por evitar que se desacreditara el informe, no se ha logrado superar el constante enfrentamiento entre dos supuestas verdades acerca de lo que pasó en la guerra.
Sí. Eso se debe a una serie de motivos: en primer lugar, la Comisión de Naciones Unidas para El Salvador es casi la única comisión de la verdad en las últimas décadas -y ha habido como 70 u 80 comisiones de la verdad en distintos países- que fue totalmente internacional. Tal vez era necesario por razones de credibilidad y seguridad, como mencioné, pero eso tuvo la desventaja de crear una comisión de la verdad paracaidista, es decir, que llegó y salió del país, por lo que los mismos salvadoreños no son dueños de la comisión. La UCA intentó hacer algo, difundir el informe, pero nadie más. El FMLN, como por razones de credibilidad y honestidad también denunciamos fuertemente a Joaquín Villalobos y a otros líderes del Frente, tampoco tuvo interés en maximizar el impacto del informe. Y, por otro lado, al salir el informe, la junta militar organizó una rueda de prensa con todos ellos presentes, desde el más alto nivel, para acusar a la Comisión de falta de ética, parcializada, atrevida, politizada... no recuerdo todas las palabras pero se pueden encontrar en la web. Así que la derecha en El Salvador se quedó con esa versión de los militares, y la izquierda y la sociedad civil no se sintieron dueñas del informe, como en otros países. Y el gobierno hizo todo lo posible para reprimir el informe, no por la vía de la censura, pero sí por la vía de no publicarlo, no publicitarlo, no utilizarlo en las escuelas como se hace en otros países. Por eso no me sorprende para nada que las dos versiones todavía existan hoy. Pero para nosotros lo más importante en ese momento fue sacar la verdad, y a nivel internacional el informe fue aceptado totalmente. Por eso hubo fuerte presión para que la junta directiva de los militares saliera y la Corte Suprema de El Salvador entera fue efectivamente destituida un año después. Y tuvo otros resultados positivos, pero eliminar las dos versiones de la historia no fue uno de ellos. Tal vez por  eso cuando yo doy clases de justicia transicional en la universidad de Notre Dame o en otros lugares digo que no se debe seguir este ejemplo, el de una comisión sin miembros nacionales, a menos que sea absolutamente necesario.

Ustedes sabían desde un principio que el informe no sería legalmente vinculante.
Los Acuerdos de Paz decían que las conclusiones de la Comisión de la Verdad sobre quién hizo qué cosa no podrían tener efecto vinculante, porque no éramos un tribunal, no organizamos juicios con derecho a defensa de los acusados. Les dimos entrevistas, oportunidad para explicarse: “Señor coronel, ha sido señalado como responsable de participar en la reunión donde se ordenó el asesinato de los jesuitas, ¿qué dice usted?” Pero en primer lugar varios de ellos no quisieron comparecer ante nosotros, y en segundo lugar, como no era un juicio, ellos podían decir lo que querían pero nosotros llegábamos a nuestras conclusiones sin que ellos pudieran citar testigos. Nos basábamos en nuestras propias investigaciones. Tampoco recomendamos en aquel momento que los casos se pasaran a los tribunales, porque en esa época pasarlo a los tribunales habría resultado en condenas contra el Frente y sentencias absolutorias para los militares. Habría sido totalmente perverso e injusto. En el mismo informe decíamos que no podría haber justicia jurídica hasta que se reformara el sistema judicial de El Salvador, lo cual se inició y se dieron grandes pasos. La primera Corte Suprema después del informe, elegida en el 94, incluyó a Chema Méndez padre, uno de los mejores juristas de El Salvador, y a otros jóvenes. Pero hasta la fecha todavía hay impunidad para todos esos delitos. Había un compromiso político en los Acuerdos de Paz por el que el gobierno se comprometía a cumplir con nuestras recomendaciones, pero los militares no permitieron a Cristiani hacerlo. Le amenazaron.

Hay cables de Estados Unidos que hablan de cómo el gobierno de Cristiani siempre estuvo sometido a conjuras de parte de los militares.
Por eso no cumplió con su compromiso de cumplir las recomendaciones. Pero después de nuestra salida se quedó Onusal hasta 1996 y tuvieron una oficina de derechos humanos encabezada por Diego García Sayán, ahora juez de la Corte Interamericana, que había sido jefe de la comisión de juristas en Lima. Diego quedó encargado de dar seguimiento a todas nuestras recomendaciones y se cumplió de hecho con la mayoría de las cuestiones formales, como por ejemplo aceptar la competencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que es un factor actual muy importante para El Salvador. Aunque hay una recomendación que Diego se negó a hacer cumplir.

¿Cuál?
Habíamos recomendado que quienes fueran señalados como responsables de graves violaciones a derechos humanos no pudieran tener cargos públicos durante cinco años y cargos en seguridad durante 10 años. Diego opinaba que con eso violábamos los derechos humanos de los señalados, al quitarles un derecho político sin haberles permitido pasar por un juicio. Ahora creo que Diego tenía razón y nosotros no, aunque me parecía una buena idea en su momento, ja, ja, ja, ja... porque el temor era que si ellos se quedaban en política la situación en El Salvador era tan frágil, tan reversible, que todo el proyecto democrático estaba en riesgo.

Parece una cuestión de costo de oportunidad. Inhabilitarlos podría haber regenerado el sistema político, pero posiblemente los hubiera convertido en protagonistas ocultos del juego de poder.
El acusado de mayor grado en el informe fue Ponce, que en ese momento era ministro de Defensa. Si nosotros aceptábamos que ese señor pudiera seguir en su cargo o que pudiera ser destituido el viernes y tomar otro cargo el lunes… ¡Hombre! ¡Él era el mayor responsable de los actos cometidos por militares! Eso lo teníamos que evitar, y lo evitamos... Todavía creo que tendría un buen debate con mi amigo Diego sobre ese tema.

Saber de antemano que el informe no tendría efectos legales ni presentaría batalla en un juicio, ¿no relajó los estándares probatorios que usted conoce como jurista?
Mmmmm… eso es debatible. Nuestros estándares se publican en el capítulo jurídico del informe y fueron de tres niveles: para señalar a una persona necesitábamos tener pruebas “contundentes”, para señalar a una institución prueba “sustancial”, y para un hecho por el que no señala a nadie pero que está comprobado, aplicábamos un balance de probabilidades. Si eso se compara con los estándares de prueba que se aplican en un juicio penal, donde se piden pruebas “más allá de la duda razonable”, nuestra segunda y tercera categoría no llegan a eso, pero hay que entender que ese “más allá de la duda razonable” se pide para condenar a una persona por un delito. Yo creo que el estándar de prueba “contudente” es en la práctica lo mismo que “más allá de duda razonable”, y además en un juicio civil, en el cual una persona demanda a otra por daños, en muchos sistemas jurídicos el estándar no es “más allá de duda razonable” sino la mayor probabilidad a partir de las pruebas que se presentan. Es técnicamente complicado responder a tu pregunta.

Usted, como abogado, ¿estaría en capacidad de sostener ante un juez, por citar quizá el caso más célebre, que Roberto d’Aubuisson es el responsable de la muerte de Óscar Arnulfo Romero?
Sí, sin lugar a dudas.

¿Hubiera estado en capacidad de sostenerlo en juicio en el caso de que el informe hubiera sido vinculante? Los elementos recogidos por la Comisión, plasmados en el informe, ¿cree que serían suficientes para condenar a Roberto d'Aubuisson?
Si hubiera sido posible llevarlo ante un tribunal, creo que habría resultado en una condena. Ninguno de los comisionados y ninguno de los tres asesores tuvimos la menor duda en este caso, porque nos entrevistados con testigos clave, que sabían lo que ocurrió. Pero en un juicio penal la pregunta es si esos testigos voluntariamente comparecerían, y la respuesta, al menos en esa época, era “no”. Ellos temían por su vida. Ya fue de hecho muy difícil convencerlos para dar su testimonio a la Comisión, aun a sabiendas de que no íbamos a revelar su identidad. Sobre el caso jesuitas, por ejemplo, hubo militares que no quisieron darnos testimonio en El Salvador. Yo tuve que entrevistarme en un hotel cerca del aeropuerto de Chicago con uno de ellos, que me pidió que no revelara su identidad ni siquiera a los comisionados. Yo le dije: “Eso no puedo hacerlo, pero le garantizo que no lo identificaré a menos que los comisionados lo estimen necesario”. Él era el “testigo 72” o algo así. Presenté su testimonio a los comisionados, y era coherente con las pruebas que ya conocíamos, así que ellos decidieron que no tenían que preguntarme el nombre del testigo si yo explicaba qué cargo tenía, qué conocimiento directo tenía, etcétera. No era un testimonio único, sino parte de la abundante prueba que teníamos en ese caso.

Aún hoy cuesta encontrar gente dispuesta a reconocer, incluso sin grabadora delante, verdades del pasado. Es llamativo que, a pesar del miedo, en 1992 tanta gente tuviera ganas de hablar con ustedes para dar testimonios comprometedores. 
Eran elementos de conciencia, pero también tuvimos herramientas de presión. Por ejemplo, a un testigo clave en el caso Romero lo encontramos en Estados Unidos y le dijimos: “Bueno, señor, ¿quiere usted quedarse en este país o que le manden a El Salvador? ¿Quiere colaborar con nosotros?” Recuerden que la comisión se instaló a mediados del 92 y sacó su informe el 15 de marzo del 93. Y el 20 de enero del 93 entró al gobierno Bill Clinton y salió Bush padre. El mismo día de ese cambio de gobierno se nos abrieron muchas posibilidades que no habíamos tenido antes. Amigos y colaboradores nuestros entraron en el gobierno. Decir a un testigo en Estados Unidos que si quería quedarse sería prudente colaborar con nosotros era imposible antes del 20 de enero, pero después ayudó a que recibiéramos el testimonio más clave para resolver el caso Romero.

¿Era real esa amenaza? ¿Había ese nivel de compromiso de la nueva administración estadounidense con el informe de la Comisión?
Sí. Por supuesto, Bill Clinton no sabía nada de esto, pero personas de confianza en tercer o cuarto nivel del gobierno, que trabajaban en el tema de relaciones internacionales y Derechos Humanos en la casa blanca y en el Departamento de Estado sí estaban comprometidas con la Comisión. Ya les habíamos adelantado que nos estaba corriendo el reloj, para que cuando entraran nos abrieran esas puertas. Y lo hicieron.

Pero, más allá de los vínculos personales, ¿era un compromiso político del gobierno de Estados Unidos?
Eran decisiones de personas de tercer o cuarto nivel. Por ejemplo: habíamos intentado acceder a los archivos de… creo que de la CIA, y en el gobierno de Bush acordaron que solamente Tom Buergenthal, ni yo ni los otros gringos en la Comisión, podría ver los archivos relevantes, sin sacar fotocopias ni tomar notas, solo verlos en una sala secreta. Pero entra Clinton y en cuestión de días tenemos permiso para que uno de nuestros investigadores pudiera ir allá y pasar todo el tiempo necesario tomando notas. Lo que trajo a su regreso nos ayudó a corroborar algunos casos. Así que eran decisiones por parte de oficiales menores, no sé si por escrito o solamente orales. Nosotros recibimos las autorizaciones en forma oral.

Soy de la generación cuya infancia se desarrolló en la guerra civil, tengo 32 años. Parte de la generación de personas que participó en la guerra de uno y otro bando, le insisten a mi generación en que el hecho de que el informe de la Comisión de la Verdad no fuera vinculante fue una condición para firmar la paz. Es decir, nos sugiere que la guerra terminó porque el informe de la Comisión de la Verdad no iba a tener carácter vinculante. ¿Qué opina?
Habría que preguntarle a Álvaro de Soto. No sé si en algún momento alguien dijo exactamente eso. Pero en el contexto me suena posible. Lo que buscaba Naciones Unidas era poner fin a la guerra, y que el informe fuera o no vinculante me parece un punto muy técnico. Aunque fuera vinculante, muchas veces los gobiernos no cumplen con la ley y aun si fuera ley nacional, la Corte Suprema de esa época no iba a hacer nada. Y a nivel de derecho internacional, ¿a dónde se puede acudir para seguir un juicio o buscar una sentencia que haga cumplir con un Acuerdo de Paz? No habría tribunal con jurisdicción. Si a mí me hubieran hecho esa pregunta en el 91 o el 92 yo hubiera dicho que lo importante era un compromiso político del gobierno, con un seguimiento muy de cerca de Naciones Unidas y con el apoyo de Estados Unidos, que tiene mucha plata y podía presionar al gobierno salvadoreño. No puedo constatar que pasara eso, pero me parece creíble. Y además, yo hubiera estado de acuerdo con los negociadores en ello.

Otra de las máximas que se suele repetir es: para llevar presos a los militares o los guerrilleros que violaron derechos humanos, hubiera sido necesario que alguien ganara la guerra. Abrir esos casos cuando no hubo vencedores ni vencidos es hacer trampa al espíritu de los Acuerdos de Paz, que...
Para nada.

Eso se dice.
Se dice, pero para nada es así. En los Acuerdos de Paz se habla, explícitamente, de la necesidad de superar la impunidad. Incluso, el compromiso de amnistía que aparece en los Acuerdos de Paz excluye explícitamente a cualquier persona nombrada por la Comisión de la Verdad. Está clarísimo que en los Acuerdos no se aceptó la idea de que la paz necesita impunidad.

Una amnistía que excluyera a los nombrados por la comisión...
Eso se dijo y se aceptó antes de que se conociera nuestro informe. Pero después de nuestro informe los legisladores, bajo amenaza militar, adoptaron una amnistía sin excepciones. Y esta fue respaldada en mayo del 93 por la Corte Suprema de Mauricio Gutiérrez Castro, señalado por nosotros como violador y encubridor de violaciones a los derechos humanos. Pero en septiembre del año 2000 la Corte Suprema de El Salvador, la Sala de lo Constitucional, falló algo así como -no recuerdo las palabras exactas-: “Las graves violaciones de derechos humanos quedan fuera de la Ley de Amnistía”. O sea que en El Salvador desde septiembre de 2000 la puerta está abierta, bien abierta, jurídicamente, para procesar a los responsables. El problema es falta de voluntad política, la dificultad de recabar pruebas a estas alturas, y el temor de los testigos. Muchas de nuestras pruebas clave (en la Comisión de la Verdad) eran testigos, y no creo que esos testigos vayan a comparecer ahora ante un tribunal y decir la verdad.

¿Usted estaría dispuesto a testificar ante un tribunal?
No puedo hacerlo. Por dos motivos. Primero, el mío sería un testimonio de oídas; no soy testigo directo. Pero por encima de eso prometimos confidencialidad a nuestros testigos, y testificar sería una violación de ese compromiso. Ese mismo problema ha surgido en algunos tribunales internacionales y a veces no se ha respetado el compromiso de confidencialidad, pero si eso me pasara a mí, tendría que pensar bien, como un punto de conciencia, qué hacer.
Hay quien defiende que el informe de la Comisión de la Verdad contradice el espíritu de los Acuerdos porque rompe la concordia, y que la amnistía es la verdadera clave para asentar la paz. Usted dice que la Ley de Amnistía, tal y como se redactó, contradice el espíritu de los Acuerdos.
Por supuesto. Y refleja un gran cambio por parte de los militares. A mediados del 92, ¿qué decían los militares sobre la Comisión de la Verdad? Decían: “Bueno, puede haber habido excesos por parte de algunas manzanas podridas. Por favor, señalen y denuncien ustedes a esas malas personas, a esos pocos individuos, que no manchan a toda la institución de la Fuerza Armada”. Pero en octubre del 92 se dan cuenta de que vamos a señalar a altos mandos militares, porque nos están interviniendo las comunicaciones telefónicas. ¡Y cambian su versión! Empiezan a decir: “Por favor, señalen responsabilidad institucional, pero no señalen responsabilidad individual”. Incluso enviaron una misión a Nueva York. Creo que iba el canciller, y no sé si David Escobar Galindo fue parte de esa misión... pero tres salvadoreños de mucho peso diplomático internacional fueron al Consejo de Seguridad para pedir que ordenara a la Comisión de la Verdad que no citara nombres. Afortunadamente Boutros Ghali, Estados Unidos y otros miembros del Grupo de Países Amigos rechazaron ese acercamiento. También el presidente Betancur y Tom fueron a Naciones Unidas para explicar la situación y confirmar que en el informe íbamos a nombrar a generales, coroneles, etcétera. Y así fue: terminamos señalando tanto responsabilidad institucional como individual. Decir que eso contradice los Acuerdos de Paz es una simple mentira, utilizada para justificarse posteriormente.

Sin embargo sí cree que la posterior amnistía excedió lo contemplado en los acuerdos.
No hay lugar a dudas. Es explícito. Lo que pasa es que los militares amenazaron a Cristiani. “De acuerdo, no habrá golpe de Estado, pero usted tiene que darnos amnistía”. Y por supuesto se las dio.

¿Usted tiene pruebas de lo que está diciendo ahorita, o solo cree que los militares amenazaron a Cristiani?
No tengo las pruebas en mi mano, pero en aquel momento me lo contó alguien, ya no recuerdo quién, que lo sabía directamente. En octubre de 1992 el Departamento de Estado llamó a Tom y le dijo: “Su vida y la de Doug corren peligro en El Salvador. No deben regresar. Y si regresan, tengan en cuenta que son amenazas bien acreditadas por las fuentes de inteligencia.” Tom me llamó, lo hablamos, y por supuesto decidimos regresar a El Salvador de todos modos. Pero tomamos nuevas precauciones. Vivíamos aquí, en este mismo edificio en el que estamos, en este hotel, pero nuestras oficinas estaban en el antiguo hotel Sheraton, así que todas las noches, al salir del Sheraton, nos acompañaban seis guardaespaldas de Naciones Unidas que eran ex marines estadounidenses, y ocupábamos rutas distintas para hacer el recorrido entre los dos hoteles, y si nos cruzábamos con otro vehículo parábamos el nuestro y los guardaespaldas se ponían en guardia mientras pasaba. Y al llegar aquí nos quedamos en el hotel y no salíamos a no ser que hubiera una entrevista o algo así. Además, vehículos sospechosos aparcaban a menudo frente a las casas de nuestros investigadores. Las amenazas eran tan fuertes que a mediados de diciembre, cuando estimamos que habíamos terminado casi toda la investigación en El Salvador y solo faltaban entrevistas con testigos fuera de El Salvador, decidimos sin previo aviso mudar a todos nuestros colaboradores y todos nuestros documentos a Nueva York. Y más o menos desde la Navidad de 1992 hasta el 15 de marzo de 1993 trabajamos en las oficinas centrales de Naciones Unidas, porque no era seguro hacerlo aquí. También fue público que a finales de octubre o principios de diciembre vino a El Salvador Colin Powell (entonces presidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos). Él tenía una reunión de no sé qué en Buenos Aires, o en algún lugar de Suramérica, y de regreso paró en San Salvador. ¿Por qué? Porque algunos militares, que poco después serían citados por nosotros en el informe, estaban amenazando con un golpe de Estado. El propósito de la visita era que Colin Powell les dijera que Estados Unidos no iba a apoyar ningún golpe. Eso creo que se ha publicado en diversos lugares, pero nosotros lo supimos en el mismo momento en que sucedió.


¿Ponce encabezaba ese movimiento golpista?
Creo que no era Ponce, sino Bustillo y otros más. Ponce era un poco más diplomático que el resto.

También era más cercano al presidente Cristiani.
Y era una figura más importante. Tenía más que perder si el golpe no prosperaba.
Otra de las cosas que se dice es que, si 20 años después de los Acuerdos de Paz somos uno de los países más violentos del mundo, es en parte porque la violencia es hija de la impunidad y tras los acuerdos no se castigó a los violadores de derechos humanos.
Tal vez yo no sea la persona más indicada para opinar sobre esto, pero no estoy de acuerdo. Yo creo que la impunidad por violaciones de derechos humanos propicia más violaciones de derechos humanos, es decir, ataques, amenazas y asaltos por motivos políticos. Pero la violencia de la calle la analizo desde un enfoque distinto. Y según mi análisis personal no tiene nada que ver con lo que dijo o no la Comisión de la Verdad. Este país sufre ante todo de injusticia económica y social. La ha sufrido durante décadas. Y también fue víctima de fraudes políticos, sobre todo en los años 70. Yo vi la violencia de la rebelión como una respuesta a la injusticia: los chicos de la clase media se fueron a la montaña frustrados por la imposibilidad de un cambio político pacífico y recibieron el apoyo de muchos campesinos y pobres por su situación de exclusión social, de la que culparon con razón a los ricos y a quienes protegían a los ricos, es decir, a los militares. ¿Qué pasa con los Acuerdos de Paz? Los Acuerdos son un instrumento político que integra al Frente en la Asamblea, que saca un informe sobre los abusos... ¿Pero qué pasa con la pobreza? ¿Qué pasa con la exclusión social? No se tomaron en serio las necesidades económicas y sociales del pueblo salvadoreño. Todas las recomendaciones que hicimos a Naciones Unidas para que hubiera reparaciones económicas, inversión en las víctimas y los pobres de este país, no se tomaron en cuenta. Incluso Álvaro de Soto y una colega publicaron un artículo allá por 1995 sobre la falta de articulación entre el brazo político de las Naciones Unidas y los brazos económicos, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. No se puede resolver una crisis económica, social, militar y política, enfrentando solo la parte militar y política. Si se ignora la pobreza extrema, la desigualdad absurda, entonces la violencia toma otra forma. Después de 1992 la sociedad salvadoreña ya no quería más revolución por la fuerza de las armas, pero los pobres reaccionaron de manera anárquica e individualizada a su situación de injusticia, de desempleo. Agravado por el hecho de que muchos ya tenían armas y sabían cómo utilizarlas. ¿Por qué no robar o incluso matar por algo que deseo? Yo lo veo como una segunda fase de respuesta a algunos de los mismos problemas que impulsaron la guerra civil. Insisto, es mi análisis muy personal.

¿Es capaz de percibir los efectos que ha tenido a largo plazo aquel documento de la Comisión? ¿Ve rasgos heredados de aquel “De la locura a la esperanza” en El Salvador de hoy?
Sí, los hay. No creo que el trabajo de la Comisión haya transformado El Salvador, pero sí hay secuelas importantes. Por ejemplo, El Salvador es ahora Estado parte de la Convención Interamericana de Derechos Humanos y se somete a la Corte Interamericana, y eso ha tenido efectos positivos y en el futuro puede ser de mayor importancia todavía. Aislar el impacto de una ley, del fallo de una corte, de un informe, de la llegada a un país de un nuevo político como Gandhi o Mandela... intentar aislar el efecto de una sola cosa, cuando todo interactúa entre sí, siempre me ha parecido poco realista. Hay que preguntarse por el impacto acumulado de todas las reformas que se han impulsado, de todos los cambios culturales que se han logrado. A mí me parece que en El Salvador la cultura de las élites es ahora más pacífica, más democrática, más dispuesta al estado de derecho que en los años 70 y 80; pero la cultura de los pobres -e insisto en que a lo mejor la mía no es una opinión autorizada porque no estoy lo suficientemente cerca de ellos- incorpora la violencia igual que antes, o peor aun. Porque las élites han visto los beneficios económicos y sociales de la paz, de la participación pacífica en la Asamblea. Pero, ¿qué beneficio han visto los más pobres y los jóvenes sin empleo?

Centroamérica: Un balance de 20 años de neoliberalismo y de transnacionalización

Julia Evelyn Martínez

Una nueva ola de privatizaciones se acerca a Centroamérica y amenaza con profundizar y ampliar el proceso de transnacionalización de las economías que se inició en los años noventa. Esta nueva forma de privatización se encubre bajo el disfraz de las concesiones y se justifica oficialmente como el signo de una nueva era de la cooperación Norte-Sur, basada en las Alianzas Público Privadas y en los acuerdos para el desarrollo, que promueven los gobiernos de Estados Unidos y de la Unión Europea así como por las agencias gubernamentales de atracción de la Inversión Extranjera Directa. Es el momento de hacer un balance de los resultados de más dos décadas de control transnacional sobre los recursos y de la vida de las personas de la región para actualizar y/o renovar la estrategia popular de resistencia frente a esta amenaza.


A finales de la década de los ochenta el modelo de acumulación de capital fordista keynesiano entró en crisis, y abrió paso al surgimiento de una fase superior del desarrollo capitalista denominado capitalismo global que constituyó un auténtico “cambio de época” (Robinson, 2001).
Esta nueva fase del desarrollo capitalista se caracterizó fundamentalmente por la globalización del proceso de circulación del capital mediante la fragmentación geográfica de los distintos eslabones que componen las cadenas de producción, circulación y financiación involucradas en este proceso, bajo el control de las empresas transnacionales (ETN), que han pasado a conformar una clase burguesa transnacional, integrada tanto por ETN del Norte como ETN del Sur.
La incorporación de Centroamérica a esta nueva división internacional del trabajo se inició alrededor de 1982, impulsada por el estallido de la crisis de la deuda de México, y se prolongó hasta finales de los noventa bajo el impulso de los programas de reformas económicas en el marco de los Programas de Ajuste Estructural del Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario Internacional (FMI), y bajo la influencia de una nueva ideología económica: el neoliberalismo.
En Centroamérica, el decálogo del Consenso de Washington (Willamson, 1993) se transformó en la década de los noventa en la fuente de inspiración para el diseño de políticas económicas. Uno tras otro, los gobiernos fueron adoptando las privatizaciones de empresas públicas, la apertura externa, los incentivos a la Inversión Extranjera Directa (IED), la descentralización del Estado y las reformas fiscales regresivas, como el nuevo paradigma que conduce al desarrollo.
La adopción de estas políticas neoliberales tuvo como consecuencia un cambio en los objetivos, instrumentos e institucionalidad de la integración económica centroamericana, que se resume en el abandono del enfoque desarrollista y en la adopción del enfoque del regionalismo abierto. Este nuevo enfoque implicó concebir la integración de Centroamérica ya no en función de la cooperación para la integración de los aparatos productivos centroamericanos sino, más bien, en función de la transnacionalización de las economías nacionales y de la incorporación de estas economías a las cadenas globales de la valorización del capital.
Las economías centroamericanos comenzaron así una carrera por la atracción de la IED mediante una guerra de incentivos fiscales a las ETN; el desarrollo de “ventajas competitivas territoriales” para promover la incorporación de las economía locales a las cadenas de la valorización del capital global; la flexibilización de las condiciones de contratación de la fuerza de trabajo, o las reformar fiscales regresivas, entre muchas otras medidas.
Estas reformas económicas demandaron de reformas en los Estados nacionales para convertirlos en Estados transnacionales, es decir, en función del éxito del nuevo modelo de acumulación de capital transnacional.
Lo anterior supuso un cambio en el concepto de desarrollo y de las estrategias de desarrollo nacional. Éste dejó de concebirse como proceso de profundas transformaciones estructurales y se convirtió en sinónimo de reformas económicas para promover el binomio “comercio + inversión”.
El sujeto político que asumió como suyo el proyecto de la reforma neoliberal fue la elite transnacional centroamericana, surgida de las entrañas de las viejas oligarquías agroexportadoras y de los grupos ligados al modelo de acumulación de industrialización por sustitución de importaciones y al marco del Tratado General de Integración Centroamericana, suscrito en 1960.
La expresión partidaria de este sujeto político fueron los partidos políticos de “nuevas derechas” o de “nuevas izquierdas” que comenzaron a gobernar en la década de los noventa bajo la bandera de las reformas neoliberales, y, a partir del siglo XXI, con el lema de la democracia popular o democracia inclusiva y que asumieron en la práctica los nuevos discursos económicos elaborados por los centros del pensamiento único neoliberal de la región (FUSADES, INCAE, FUNDESA, etc.).
El rasgo principal de esta nueva clase dominante centroamericana es su disponibilidad de ceder y/o de compartir el control de los sectores claves de la valorización y de la acumulación del capital con las empresas transnacionales; es decir, su disposición a formar parte de la burguesía transnacional.
Los resultados de 20 años de políticas neoliberales
Transcurridas más de dos décadas de políticas neoliberales y de una estrategia de desarrollo transnacional, en la región centroamericana se ha consolidado una dinámica económica que se fundamenta en la desigualdad y la exclusión, y que se reproduce de manera ampliada a nivel regional, nacional y local, como resultado de cinco grandes tendencias:
1. Economías transnacionalizadas

Se ha consolidado el control de las ETN extrarregionales de los sectores económicamente estratégicos de la región: Unión Fenosa, AES, Iberdrola (energía); Millicom, América Móvil y Telefónica (comunicaciones); Holcim (cemento); Monsanto y Pioner (insumos agrícolas), o CITI, HSBC, Santander, BBVA (banca), entre otras.

Respecto al control transnacional del sector financiero, es curioso observar la paradoja que se presenta actualmente en los organismos de integración económica centroamericana cuando reconocen que la transnacionalización de la banca comercial no está contribuyendo a los proyectos nacionales o regionales de desarrollo, mientras que estos mismos organismos continúan insistiendo en la necesidad de promover más agresivamente la IED que está controlada en un 75 por ciento por las ETN.
Esta transnacionalización también ha estado a cargo de los grupos económicos centroamericanos que han comenzado a operar con una racionalidad transnacional. Empíricamente se puede constatar la existencia de 135 grupos empresariales en la región que agrupan a casi 2.500 empresas y franquicias, que controlan sectores de baja capacidad de innovación (comercio, turismo, construcción, etc.) gracias a alianzas con ETN extrarregionales, y que utilizaron para su expansión regional las ganancias extraordinarias que obtuvieron como resultado de la primera oleada de reformas neoliberales de los años noventa. Son estos grupos los que definen el rumbo de la integración real de Centroamérica.
2. Más comercio intrarregional con menos integración económica

Los países de Centroamérica continúan con la tendencia de utilizar las negociaciones comerciales en bloque exclusivamente como un mecanismo para crear economías de escala en las negociaciones bilaterales con economías más grandes, como lo demostró con creces la negociación del CAFTA. Se trata de una competencia por ofrecer entornos institucionales menos exigentes para la IED: menos exigentes con el medio ambiente (recursos naturales sobreexplotables; tierras, agua y ecosistemas enajenables); población subcontratable; estatización de los costos de infraestructura de apoyo a las inversiones privadas; exenciones fiscales; concesiones, etc.

3. Debilitamiento de la capacidad redistributiva de la política fiscal

Las reformas fiscales neoliberales, basadas en el aumento de los impuestos indirectos y en el aumento del gasto fiscal para financiar las exenciones fiscales a la IED, y otros incentivos a las empresas exportadoras, han debilitado la capacidad fiscal de los gobiernos de la región y consiguientemente, han (prácticamente) eliminado el potencial redistributivo de la política fiscal.
Pero el potencial redistributivo de la política fiscal también ha sido reducido como consecuencia de las reformas neoliberales de la década de los ochenta que privilegiaron el aumento de los ingresos tributarios por la vía de los impuestos indirectos y optaron por incentivar IED por la vía de la eliminación y/o reducción de los impuestos directos.
4. Profundización de las tendencias estructurales a la desigualdad y a la exclusión

La desigualdad y la exclusión en Centroamérica no son fenómenos surgidos con las políticas neoliberales en los noventa. Sus raíces se encuentran en la configuración estructural de las formaciones económicas sociales capitalistas a finales del siglo XIX. Sin embargo, las reformas neoliberales y la transnacionalización de los aparatos productivos han profundizado y ampliado estas tendencias, al mismo tiempo que han restringido la capacidad de los Estados de reducir la desigualdad y la exclusión por la vía de la ciudadanía (gasto social, seguridad social).

La apertura externa y el control transnacional de la IED ha desmantelado la industria nacional y ha precarizado los empleos, mediante el aumento del llamado sector informal en casi todos los países del istmo y la reducción del empleo en la manufactura.
Esta tendencia en aumento del subempleo explica en gran medida el hecho que en Centroamérica el 72,8 por ciento de la población no tiene cobertura de seguridad social y el 24,5 por ciento no tiene ni siquiera cobertura de servicios de salud.
Frente a la incapacidad de los aparatos productivos de generar empleos decentes, y la parálisis de la capacidad redistributiva de los Estados, la exclusión social en Centroamérica se vuelve crítica: de cada 100 hogares en Centroamérica, 37 están en situación de exclusión, siendo el porcentaje superior en el área rural en donde 46 de cada 100 hogares están en esta situación.
Esto está incidiendo en la profunda crisis de cohesión social y en la pérdida de legitimidad en los sistemas políticos, que se expresan tanto en el aumento en los índices de inseguridad ciudadana como en la tendencia creciente hacia la militarización de la seguridad pública y de los mismos Estados.
5. Políticas económicas transnacionales 

Los Estados centroamericanos progresivamente han perdido su capacidad de hacer políticas autónomas para el desarrollo nacional y/o al margen de los condicionamientos del BM, del FMI, del BID o de la OMC.
Las políticas quedan así fragmentadas entre lo que se necesita hacer para lograr los objetivos del desarrollo nacional y lo que se tiene que hacer para cumplir con las exigencias de los organismos supranacionales que gobiernan la economía global.
Los desafíos: La necesidad de rediseñar la estrategia de desarrollo en Centroamérica
Centroamérica necesita revertir los efectos negativos que sobre sus posibilidades de desarrollo humano han tenido más de dos décadas de neoliberalismo y de control transnacional de sus recursos. Es urgente avanzar hacia una nueva estrategia de desarrollo fundamentada en tres ejes:
  • a) Aparatos productivos integrados intra e inter sectorialmente, con capacidad de generar dinámicas endógenas, sostenibles y populares de producción, distribución y consumo.
  • b) Replanteamiento de la integración económica de Centroamérica en función del desarrollo nacional y regional (y no de la transnacionalización), con menos discursos y con más acciones de convergencia de políticas económicas y sociales.
  • c) Recuperación de la capacidad de los Estados de hacer políticas de desarrollo nacional y regional y de redistribución del ingreso tanto primaria como secundaria.
¿Es posible una nueva estrategia de desarrollo que tenga al menos estas características? La posibilidad dependerá del surgimiento de un nuevo sujeto político que pueda asumir como propio este proyecto de desarrollo y que tenga capacidad de construir relaciones populares de poder para contrarrestar el poder de las alianzas entre elites regionales y corporaciones transnacionales que por hoy controlan a los Estados centroamericanos.

Julia Evelyn Martínez
Profesora del Departamento de Economía de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) de El Salvador.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Obras Maestras de la Literatura Universal - LA BIBLIA


Tengo en mis manos un verdadero tesoro, se trata de un libro de referencias titulado:

Obras Maestras de la Literatura Universal


de los cubanos;

el Dr. José Luis Galbe y la Dra. Evelina Pujadas

De una forma modesta los doctores presentan el libro con una Advertencia y es que el libro "carece en absoluto de pretensiones criticas y literarias y tiene la finalidad exclusivamente pedagógica."

Lo que se ofrece en él, dicen "(con pocos comentarios personales y breves biografias de los grandes escritores elegidos, mas algunos cuadros hitóricos elementales) es la obra misma de los inmortales autores".


Y luego continúan:


En contacto con muchachos recien llegados al Instituto tuvimos algunos diálogos memorables. Venian, dicho sea en honor a la verdad, limpios de la huella de toda lectura.


-- Qué libros ha leido Vd?
-- La Biblia y Caperucita Roja.
-- Y qué es la Biblia
-- Un libro negro. (Se referia a la encuadernación, sin pretensión alguna de ninguna otra clase.)
--Y Don Quijote , no lo ha leido Vd?
--Lo he estudiado pero no lo he leido. (Textual.)
--Entonces, no sabe Vd quien fué Cervantes?
--No, señor.
--Y Shakespeare, si
--Quién fué Shakespeare?
--Un pirata inglés.

Para que los muchachos no sigan creyendo que Shakespeare fué un pirata los doctores consideraron necesario fomentar el deseo de conocer a estas gentes de la literatura y que la mejor forma de incitarles a leer las obras seria "presentandoselas asi, brevemente, con una orientación histórica minima, un poco de jerarquización de los valores y, sobre todo, con muestras abundantes del placer y la enseñanza que pueden lograr con las lecturas completas".

Los doctores continuan:

Don Juan Valera, uno de los buenos prosistas españoles de XIX, dijo sobre este tema de "los clásicos" algunas cosas que queremos recoger aqui.


"Escasisima cantidad de obras maestras tienen una fama que no se marchita. Sus autores se llaman, por exelencia, los clásicos, y toda persona culta o que presume de serlo los compra aunque no los lea. Si, por acaso, acomete en ratos de ocio, la lectura de uno de uno de esos autores, a las pocas páginas se duerme o se aburre."

Califican como blasfemia lo dicho por Valera y la rechazan rotundamente.
y luego se quejan.
Como pudo Valera dejar impresas tan insensatas palabras a la cabeza de una de sus producciones más interesantes?

Se han hecho muchos estudios sobre el tema tradicional de "Las Cien Obras Maestras de la Literatura Universal". Hay listas inglesas,francesas,italianas, alemanas, españolas... Los opinantes eligen enevitablemente una cantidad mayor de obras escritas en su propia lengua materna. Pero en todas las selecciones se hallan indicaciones --ya hasta normas-- interesantes y su comparació nos permite llegar a una primera empresa minima: la de señalar no "las cien" sino las que unánimemente se han respetado como universales y eternas.

El astrónomo, matemático y escritor inglés Sir John Lubbock hizo la suya y en ella hallamos 54 libros ingleses. Casi podria titularse "Los mejores libros de la literatura... inglesa". Es justo que entre los cien mejores solo figure uno español --El Quijote-- y uno italiano --La Divina Comedia?

El Presidente de la Academia Belga, Mr. Wilmotte, publicó otra lista, sin duda mucho más completa e imparcial. Pero tambien hay en ella autores franceses de segunda fila que podrian dar plaza a otros más universales.

Es sin duda, interesante la biblioteca positivista elegida por Augusto Comte y no lo es menos la lista dada por Louis Dumur.

Pero, al hacer una lista de "Cien Obras Maestras" por que no empezar por una de diez? Empresa aventurada mas sin duda interesante.

Propondriamos estos 10 libros fundamentales:


1.-- La Biblia.
2.-- La Iliada, de Homero.
3.-- La Eneida, de Virgilio.
4.-- Las Mil y Una Noches.
5.-- La Divina Comedia, de Dante.
6.-- El Quijote, de Cervantes.
7.-- El Hamlet, de Shakespeare.
8.-- El Fausto, de Goethe.
9.-- El Contrato Social, de Rousseau, y
10.-- La Montaña Mágica, de Thomas Mann.

I

LA BIBLIA




La Biblia es, para los cristianos, el libro por exelencia, aunque en realidad, no es un libro sino setenta y tantos: toda una literatura.
La palabra misma -"Biblia". plurar griego de "bibliov", libro--significa biblioteca y en ese sentido se usa, por ejemplo, en la "Crónica General de España": "Y mandamos guardar las dos Biblias que nos dió el Rey Luis de Francia: una con tres libros de letra gruesa y cubiertas de plata, y otra con tres libros historiados".

La Biblia es el libro por exelencia. Pero oigamos a Donoso Cortés, el grandilocuente:
"Hay un libro tesoro de un pueblo, que es hoy fábula y ludibrio de la tierra, y que fué en tiempos pasados la estrella del Oriente, adonde han ido a beber su divina inspiración todos los grandes poetas de las regiones occidentales del mundo, y en el cual han aprendido el secreto de levantar los corazones y de arrebatar las almas con sobrehumanas y misteriosas armonias.

En él aprendió Petrarca a modular sus gemidos; en él vió Dante sus terrorificas visiones; de aquella fragua encendida sacó el poeta de Sorrento los espléndidos resplandores de sus cantos. Sin él, Milton no hubiera sorprendido a la mujer en su primera flaqueza, al hombre en su primera culpa, a Luzbel en su primera conquista, a Dios en su primer ceño, ni hubiera podido decir a las gentes la tragedia del Paraiso, ni cantar, con canto de dolor, la mala ventura y triste hado del humano linaje.

Y para hablar de nuestra España: ¿quién enseñó al maestro Fray Luis de León a ser tan sencillamente sublime? ¿De quién aprendió Herrera su entonación alta, imperiosa y robusta? ¿Quién inspiraba a Rioja aquellas lúgubres lamentaciones, llenas de pompa y majestad y henchidas de tristeza, que dejaba caer sobre los campos marchitos y sobre las ruinas de los imperios, como paño de luto? ¿Dónde aprendió Calderón a remontarse a las eternas moradas sobre las plumas de los vientos?

¿Quién puso ante los ojos de nuestros grandes misticos los oscuros abismos del corazón humano? ¿Quién puso en sus labios aquellas santas armonias y aquella vigorosa elocuencia y aquellas tremendas imprecaciones, y aquellas fatidicas amenazas, y aquellos arranques sublimes, y aquellos suavisimos acentos de encendida caridad y amor castisimo, con que unas veces ponian espanto en la conciencia de los pecadores, y otras levantaban hasta el arrobamiento las limpias almas de los justos?

En la Biblia están escritos los Anales del cielo, de la tierra y del género humano; en ella se contiene lo que fué, lo que es y lo que será; en su primera página se cuenta el principio de los tiempos y el de las cosas; y en su última página el fin de las cosas y de los tiempos.
Comienza con el Génesis, que es un idilio y acaba con el Apocalipsis de San Juan, que es un himno fúnebre.

El Génesis es bello como la primera brisa que refrescó a los mundos; como la primera aurora que se levantó en los cielos; como la primera flor que brotó en los campos, como la primera palabra amorosa que pronunciaron los hombres; como el primer sol que apareción en el Oriente..."
"En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
Y la tierra estaba desordenada y vacia y las tinieblas estaban sobre la haz del abismo y el espiritu de Dios se movia sobre la haz de las aguas.
Y dijo Dios: ¡Sea la luz!: Y fué la luz.
Y vió Dios que la luz era buena: y apartó Dios la luz de las tinieblas.
Y llamó Dios a la luz dia, y a las tinieblas llamó noche; y fué la tarde y la mañana un dia.
Y dijo Dios: haya expansión en medio de las aguas, y separó las aguas de las aguas.

E hizo Dios: la expansión, y apartó las aguas que estaban debajo de la expansión,de las que estaban encima de la expansión.
Y llamó Dios a la expansión, Cielos, y a la seca Tierra y a la reunión de las aguas llamó mares; y vió Dios que era bueno..."
Naturalmente, que el Génesis ya no tiene mucha autoridad.
Anque el conocimiento de la historia de nuestro mundo es todavia muy imperfecto y todo lo que sucedió antes de unos pocos últimos miles de años es asunto de especulación y leyenda, ya pasaron los tiempos en que basándose en una interpretación demasiado literal de esa misma biblia y en supocisiones teológicas arbitrarias se creia que el mundo habia sido creado súbitamente en el año 4004 antes de Jesucristo.

Ahora parece probable que la Tierra ha llevado una existencia independiente como planeta en formación, volando alrededor del sol durante un periodo mayor de dos mil millones de años. Si pudiéramos retroceder en ese tiempo infinito --que supera a toda imaginación-- contemplariamos una escena más parecida al interior de un horno de fundición o a la superficie de una corriente de lava, que a cualquier otra escena contemporánea. No se veria agua en ninguna parte, porque toda ella estaria convertida en un vaho muy denso en una atmósfera tempestuosa de vapores sufurosos y metálicos. Debajo se arremolinaria, bullente, un océano de sustancias rocosas derretidas y a través de un cielo de nubes igneas, el brillo del sol, y de la luna, cruzarian raudos, cual soplos ardientes de una llama.

Lentamente,por grados, en el transcurso de millones de millones de años, la escena perderia su incandescencia. Los vapores del cielo, se convertirian en lluvia, haciéndose menos densos en la parte más alta; grandes trozos de escoria de roca en solidificación, aparecerian en las superficies de los mares derretidos y se hundirian para ser reemplazados por otras masas flotantes.

Y con una tremenda lentitud, a través de la inmensidad del tiempo, la tierra iria tomando cada vez más la forma de esta Tierra en que hoy vivimos hasta que, al fin, llegaria una edad en que en el aire frio, los vapores comenzarian a condensarse en nubes y la primera lluvia caeria silvando sobre las primeras rocas.
Durante infinidad de milenios el agua de la Tierra estaria evaporándose en la atmósfera, pero al mismo tiempo correrian sobre las rocas cristalizadas, torrentes de agua hirviendo y habria charcos y lagunas en que se depositarian los sedimentos provenientes de los detritus arrastrados por las corrientes...

No... No fué tan claro como eso de que "hizo Dios la expansión y la llamó Cielo y vió que era bueno".
El Génesis, ciertamente, ha perdido autoridad, pero no ha perdido poesia.
Wells y otros podrán hacer fantasias brillantisimas sobre las catástrofes geológicas pero ni aún las geniales realizaciones de Walt Disney nos harán nunca olvidar la sencilla pureza diáfana, la ingenuidad fresca y jugosa de la narración del primer libro biblico:
"...Y dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé simiente; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su simiente esté en él, sobre la tierra; y asi fué.

Y dijo Dios: Sean lumbreras en la expansión de los cielos para apartar el dia y la noche; y sean por señales, y para las estaciones, y para dias y años;
Y dijo Dios: Produzcan las aguas reptil de ánima viviente y aves que vuelen sobre la tierra en la abierta expansión de los cielos.
Y crió Dios las grandes ballenas y toda cosa viva que anda arrastrando, que las aguas produjeron según su género y toda ave alada según su especie. Y vió Dios que era bueno.
Y los bendijo y dijo: fructificad y multiplicad y henchid las aguas y los aires."

El iba viendo como salian las cosas".
Ha habido espiritus acres que han puesto comentarios amargos, irrespetuosos y blasfemos.
Uno de los chistes más trágicos que haya fraguado el hombre es aquel comentario lacónico del pesimista, que cuando le dijeron: "Dios hizo el mundo en seis dias" comentó, amargo: "¡Ya se ve!".
Pero en la Biblia misma, en el propio Génesis, se da esa nota de sinceridad suprema de presentar a Dios, siempre curioso de su obra, deseoso de ver "lo que le habia salido". Por eso, después de cada una de las creaciones hay esa coletilla de suprema sinceridad: " Y vió Dios que era bueno".

Y, asi, viendo que era bueno todo lo que hiba haciendo, se dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces de la mar y en las aves de los cielos y en las bestias y en toda la tierra y en todo animal que anda arrastrandose sobre la tierra.
Y crió Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo crió; varón y hembra los crió..."
Después, el Génesis va contando como fué el pecado primero, la expulsión del Paraiso, el diluvio y las vidas de los primeros hombres, hasta las de Abraham, Isaac y Jacob y la inmigración en Egipto,facilitada por un hijo de aquél, José, ministro del Faraón reinante, que pudo obtener "los visados" para su familia...

En el segundo libro --el Exodo-- se relatan las desventuras de los hijos de Jacob entre los egipcios, el nacimiento de Moisés, su salvación y maravillosos hechos, la marcha del pueblo de Dios hacia el Sinai y por fin la aparición de Dios al "liberado de las aguas" para entregarle las tablas de la ley.
Después viene --en el Levitico-- la ley misma, los ritos y sacrificios, los preceptos religiosos y civiles; censos y estadisticas en el libro de los Números, más leyes en el Deuteronómio y muchas más historias en quince libros más, y la Biblia se hace, a la verdad, mucho menos divertida e interesante.

Pero después encontramos nuevas joyas inmortales: la tremenda historia de Job, la sabiduria de los Proverbios, la suprema resignación del Eclesiastés y la poesia pura del Cantar de los Cantares.
Veamos, al menos, una muestra de cada una de estas inimitables maravillas.
"Hubo un varón en tierra de Hus, llamado Job; y era éste hombre perfecto y recto y temeroso de Dios y apartado del mal.
Y naciéronle siete hijos y tres hijas.
Y su hacienda eran siete mil ovejas y 3,000 camellos y 500 yuntas de bueyes y 500 asnas y muchisimos criados; y era aquel varón grande más que todos los orientales...
Convidaba a los hijos y los hijos lo convidaban a él y eran todos felices, pero el Diablo se aburria por la tierra, rodeándola y andando por ella, y desafió a Dios a que lo tentara.
"¿Te teme Job de balde?, le dijo. ¿No le has dado hacienda y se la has hecho crecer y se la has bendecido? Extiende tu mano y toca a lo que tiene y verás como te blasfema en tu rostro".
Y Dios permitió al Diablo que persiguiera a Job con las peores desgracias. Y Job las acogia con una resignación imponente:
"Desnudo sali del vientre de mi madre y desnudo volveré allá. Dios me lo dió. Dios me lo quitó. Hágase según su voluntad."
Y no pecó Job, ni le atribuyó a Dios despropósito alguno.
Pero las desgracias llegaron a ser tantas que ya los amigos no se atrevian ni a tratar de darle consuelo:
"Llegaron (dice el libro) y se sentaron con él en tierra por siete dias y siete noches y ninguno le hablaba palabra, porque veian que el dolor era muy grande."
Hasta que, al fin, Job, cansado de sufrir, maldijo el dia de su nacimiento:
--"¡Perezca el dia en que naci! ¡Aféenlo tinieblas y muerte! ¡Repose sobre él nublado horrible! ¡No sea contado entre los dias del año! ¡ni venga entre el número de los meses! ¡oscurézcanse las estrellas de su alba! ¿por qué no mori yo antes de mi nacimiento o fui traspasado en llegando? ¿por qué nace el hombre que no sabe por donde vaya?"
Pero después volvió a la paciencia y a la resignación y vió aumentadas al doble todas las cosas que habia tenido y vivió ciento cuarenta años y vió a los hijos de sus hijos hasta la cuarta generación.
Porque habia sido sabio y conocido sabiduria y doctrina y comprendido las razones prudentes, como en los largos consejos del Libro de los Proverbios se enseña. Porque habia sido resignado y paciente ("estoico", se diria mucho después) como en el Eclesiastés se predica:

"Vanidad de vanidades; todo vanidad.
¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?
Generación va y generación viene: mas la tierra siempre permanece.
Y sale el sol y pónese el sol y con deseo vuelve a su lugar donde torna a nacer.
El viento tira hacia el mediodia y rodea al norte; va girando de continuo y a sus giros torna el viento de nuevo.
Los rios todos van a la mar y la mar no se hincha; al lugar de donde los rios vinieron alli tornan para correr de nuevo.
Todas las cosas andan en trabajo, más que el hombre pueda decir; ni los ojos viendo se hartan de ver ni los oidos de oir.
¿Qué es lo que fué? Lo mismo que será. Nada hay nuevo debajo del sol..."

Observemos. de paso, como es cierto lo que Donoso Cortés dijo.
Todas las literaturas están llenas de resonancias de la Biblia y no sólo los libros religiosos y misticos, como "La Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis, en que se repiten casi idénticamente muchos motivos del Eclesiastés, sino en obras de todas clases, poemas incluso, como aquél inmortal de Jorge Manrique a la muerte de su padre:


"Nuestras vidas son los rios
que van a dar en la mar
que es el morir.
Allá van los señorios
derechos a sé acabar
y consumir..."

¿De dónde sacó San Juan de la Cruz la inspiración se su Cántico espiritual?

"¿Adónde te escondiste,
Amado y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido:
sali tras ti, clamando, y ya eras ido!"
Pastores los que fuérdes
allá por las majadas al otero,
si por ventura viérdes
aquél que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero!"

Asi cantó el gran mistico español, como el Cantar de los Cantares habia cantado:
"¿Dónde se ha ido tu amado, oh la más hermosa de todas las mujeres? ¿Adónde se apartó y le buscaremos contigo?
Descendió a su huerto, a las eras de los aromas, para apacentar y coger los lirios.
Yo os conjuro, doncellas de Jerusalem, si halláreis a mi amado, que le hagáis saber como de amor estoy enferma..."

Pero la Biblia sigue... No se acaban en estos libros sabios y poéticos sus infinitas enseñanzas. Vienen después los libros proféticos, inigualables, también, porque ¿quién volverá a lamentarse como Jeremias, en torno a Jerusalem, abandonada de Dios y de las gentes? ¿Quién será tan lúgubre y sombrio como Ezequiel, el poeta de los grandes infortunios y de los tremendos castigos, cuando daba a los vientos su arrebatada inspiración, espanto de Babilonia?

Cuéntase alli las batallas del Señor, en cuya presencia son vanos simulacros las batallas de los hombres y en resumen la Biblia contiene los modelos de todas las tragedias, de todas las elegias, de todas las lamentaciones y todos los júbilos. Porque ¿quién cantará, también, como Moisés, al otro lado del Mar Rojo, cuando cantaba la victoria de Jehová, el vencimiento de Faraón y la libertad de su pueblo? ¿Quién volverá a cantar un himno triunfal como el de Débora. la Sibila de Israel, la amazona de los hebreos, la mujer fuerte de la Biblia?
Pero, sobre todo ¿quién tronará y centelleará como San Juan en el Apocalipsis final, triste como la última palpitación de la naturaleza, el último rayo de la luz y la última mirada de un moribundo?

Ya Mateo, Marcos, Lucas y Juan habian narrado, cada uno en su estilo, la vida de Cristo, y en Patmos, donde habia sido desterrado por su predicaciones, hacia el año 96 de nuestra era, el Apóstol, bajo la amenaza imperial de Domiciano, redactó este documento sobrecogedor en el cual cada palabra es un arcano y hay instrucciones para los fieles, consuelos y doctrinas inexplicables para las almas santas, terribles castigos para los pecadores, acciones de gracias a quien se sacrificó por el bien de los hombres y toda una profecia de cuanto acaecerá hasta que vencidos y abatidos sus enemigos, el hombre entre triunfante en la quieta y pacifica poseción de su reino.

Y de cuantos libros nos ofrece este gran tesoro cristiano ninguno como éste es actual, vigente y emocionante, con un interés --naturalmente-- superior al de todas las impresionantes y ya popularisimas profesias de Nostradamus.

Dice el gran escritor liberal alemán Foerster --y es cierto-- que hay que partir del Apocalipsis de San Juan para juzgar la época presente, que sólo el presente puede explicarnos tan misterioso libro y que este tremendo relato deberia reproducirse al principio de toda introducción a la historia universal.
Hay tiempos en que los conflictos duermen y luego vienen otros en que deben liquidarse deudas acumuladas durante siglos. Tiempos en que es necesaria una valentia indomable.

A estos tiempos de hoy debia referirse San Juan cuando anunció:
"Y vendrá una bestia, con siete cabezas y diez cuernos; y sobre sus cuernos diez diademas y sobre las cabezas de ella nombres de blasfemias.
Bestia semejante a un leopardo y sus pies como de oso y su boca como boca de león."
Descripción algo fantástica pero que no deja de convenir también al fascismo universal, sobre todo por lo que viene después.
Porque, a continuación , dijo San Juan:
"Y adorarán a la bestia, diciendo: ¿quién es semejante a la bestia y quién podrá lidiar con ella?
Y a la bestia le será dada boca, que hablará grandes cosas y blasfemias y le será dada potencia de obrar durante 42 meses.
Y abrirá la boca en blasfemias contra Dios y su nombre y su tabernáculo y los que moran en el cielo.
Y le será dado hacer guerra a los Santos y vencerlos y potencia sobre toda tribu y pueblo y lengua y gente."
¿No serán estos tiempos de hoy, que Hitler y Musolini llamaron "el milinio de la
pan-violencia", aquellos de que San Juan habló y el fascismo esa bestia atroz, indefinible, ilimitada, de tantas cabezas y cuernos y aspectos extraño y desconcertantes?
Probablemente si. Esta "Edad Media de la dinamita" en que ahora estamos es la que San Juan anununció y el Anti-cristo de la profesia era sin duda el Fuhrer del Tercer Reich.
"Ejercerá todo el poder" -dice- y habrá otras bestias que tendrán cuernos semejantes a los de un morueco pero harán actos de dragón.
¿No será esto, que habló San Juan, también, de la quinta columna?
Desde luego de la aviación militar si habló porque dijo:
"Y la bestia hará grandes señales y hará descender fuego a la tierra sobre los hombres."
" Y hará que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos, se pongan marcas en sus frentes on en sus manos derechas. Y que ninguno pueda comprar o vender, sino el que tenga la señal o el nombre de la bestia o el número de su nombrel
Pero ¡tranquilicémonos!
Porque también dice que "la bestia" será vencida.
"El que a cuchillo matare, a cuchillo será muerto". Y el que adore a la bestia y a su imagen y ponga su señal en su frente o en su mano, beberá del vino de la ira de Dios y será atormentado y no tendrá reposo ni de dia ni de noche."
Y después, San Juan, vió un rio limpio, de aguas de vida, resplandeciente como cristal, en el que ya no habrá más maldiciones, con doce frutos, uno para cada mes y las hojas para la sanidad de las Naciones.
Pero para ello hay que mostrar a los siervos --son las mismas palabras del Apóstol-- que las cosas es necesario que se hagan presto.
Y que nadie deje de hacerlas.
Porque en el versiculo 15 del capitulo 3 hay una sobrecogedora admonición a los tibios, que no está mal elegida, como señal final de las enseñanzas infinitas que la Biblia nos brinda:
"No digas: yo soy rico y estoy enriquecido y no tengo necesidad de ninguna cosa; eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo.
Sé celoso y no tibio.
Mira que yo conozco tus obras y sé que ni eres frio ni caliente.
¡Ojalá fueses caliente o frio!"
Indignación maravillosa del Profeta que dió a entender que es mejor ser algo que nada, Adán, Eva, manzana, serpiente, o diablo mismo.
Todo mejor que ser como esos seres incoloros, sin sustancia ni esencia, que miran con ojos opacos e inexpresivos, desde lo alto de la tapia, el drama, ajeno a ellos, que se desarrolla, sin querer comprender que (narrado por la Biblia, por el Corán, por el Ramayana o el Mahabarata) no es más que el tremendo y eterno drama del hombre.

¿Dictocracias? No, gracias


Miremos de frente la verdad. No tenemos democracias: sólo bocetos. No tenemos libertades reales, sino libertades vigiladas y encorsetadas por gerontocracias religiosas, o mafiocracias con cobertura política. ¿Por dónde comenzar a cambiar y hacia dónde?

Puesto que vivimos bajo sistemas democráticos aparentemente plurales y enormemente imperfectos donde se deciden a diario cuestiones que nos afectan  sin respetar la voluntad popular, parece  natural el  querer profundizar en esta imperfecta democracia formal y no real   que permite cada vez mayor injerencia ,desde hace muchos años, de los tentáculos de las grandes empresas multinacionales y financieras ( actuando juntas o por separado) en los ámbitos del poder político, social y cultural .La consecuencia de esto es la corrupción de los órganos de gestión política de las democracias, incluidos sus órganos judiciales. Y esto, que nos aleja cada vez más de la democracia real, que es la democracia participativa, es lógico que deba preocuparnos como personas, como ciudadanos y como trabajadores, pues en esos tres aspectos estamos siendo manipulados, ninguneados, arrojados al paro o estafados mediante este invento del capitalismo  que este ha llamado “crisis”, y que  no es otra cosa que un asalto planificado a nuestros derechos y libertades personales, políticas y laborales para hacer negocios y someternos.

¿SON POSIBLES  OTROS PARLAMENTOS?

Ante esta situación de  emergencia democrática, un estado debería  contar con la presencia activa en los hemiciclos de  todo tipo de representantes  obreros, trabajadores  autónomos, sectores profesionales y grupos cívicos (ongs., etc) elegidos por sus compañeros. Deberían tener cabida desde las asociaciones de vecinos, a las  cooperativas de todo tipo, círculos culturales, y todas aquellas agrupaciones de colectivos que pudieran aportar su propia energía al conjunto, y que tuviesen que ver realmente con la vida pública, porque lo que nos muestra el presente es que no se pueden dejar los asuntos de interés general en manos de políticos profesionales que no representan los intereses de los pueblos, o en manos de  sindicalistas que tampoco representan los intereses de los trabajadores. Unos y otros viven sometidos a múltiples presiones por grupos de poder extraparlamentarios a los que se pliegan. Entre tanto, multitud de asuntos que podrían ser resueltos con la participación libre y directa de los ciudadanos son olvidados, pospuestos, desnaturalizados o reprimidos por los que se dicen sus representantes. Pero  ¿no son los ciudadanos los que legalizan el poder? ¿No son  ciudadanos los que forman los Estados? ¿No son los que llenan las abundantes cuentas corrientes y mesas de sus  políticos y empresarios? ¿No son, en definitiva, los ciudadanos  quienes justifican la existencia misma de los estados llamados  democráticos? Pues ¿quién con mayor justicia puede decidir  los asuntos deben ser resueltos por los gobiernos locales y nacionales y los modos de llevar a cabo las soluciones de los problemas colectivos? Y, por supuesto, ¿quién con mayor justicia que los trabajadores  puede exigir  que se hagan efectivas las necesidades de los trabajadores?

En el actual corrupto y decadente sistema impropiamente llamado democrático es práctica común de los partidos el hacer promesas electorales para engañar a la gente, y asegurarse mediante el engaño y la manipulación el uso de un poder inmerecido en manos de gentes sin ética ni moral. En tal caso, el ciudadano normal debería disponer de los recursos legales necesarios para expulsar de sus escaños a los que no cumplen sus promesas. Parecería lógico,- ¿no es cierto? –exigir que dimitan los irresponsables, los corruptos, los ineficaces, los que no acuden a cumplir sus horarios en los Parlamentos, y todos aquellos que eludan  la responsabilidad adquirida  al ser elegidos. Tan lógico como posible es esto  en una sociedad civilizada con una democracia real. ¿Quién se negaría a vivir en un país con los mencionados avances? Sin embargo, estamos tan lejos, que lo que tenemos actualmente  es tan sólo un esbozo pobrísimo de lo que podría ser.

                                       Y SI ESTO NO ES POSIBLE, ¿DÓNDE ESTAMOS?

¿No estamos en todas partes  bajo dictaduras camufladas? ¿Acaso no estamos, bajo la más refinada forma de un  poder dictador que nos hace creer que nos representa para que lo legalicemos  con nuestros votos, pero que una vez conseguidos nos impide participar adecuadamente para defender nuestros verdaderos intereses como personas y como ciudadanos? Miremos de frente la verdad. No tenemos democracias: sólo bocetos. No tenemos libertades reales, sino libertades vigiladas y encorsetadas. Y lo peor de todo: nuestra conciencia colectiva no ha llegado a ser capaz de encontrar mejor solución a tanta degeneración ética  como manifiesta la suma de  tantas conciencias individuales sin conciencia ética que gustan de imitar o acceden a aclamar a los mismos que les aplastan. Hay un tremendo déficit ético y moral que actúa envenenando  nuestras organizaciones sociales. Sería impensable que una sociedad de espíritus selectos y libres  pudiese tener organizaciones sociales tan burdas como las que exhibimos la presente humanidad miremos el país que miremos. Y eso en el mejor de los casos: no digamos cuando son regímenes totalitarios, jefaturas vitalicias obtenidas por violencia, gerontocracias religiosas, o mafiocracias con cobertura política.

Estamos lejos de ver la luz al final del túnel. La única que podemos aspirar a ver es otra en primer lugar: la luz de nuestra conciencia, para que nadie la pueda secuestrar en su provecho. Liberar nuestra conciencia de sus ataduras: miedos, dependencias, sumisiones, odios, rencores, envidias y ambición, tratar al semejante y al animal como uno mismo quisiera ser tratado es positivar nuestro modo de pensar, sentir y hacer. Convertirnos así  en personas libres, alegres, felices, cooperativas, y justas, es  ¿por qué negarlo? La principal tarea de nuestra vida. Entre tanto, tendremos que soportar dictocracias y pobreza, no nos auto engañemos.

La duda de Washington sobre El Mozote


 Un pequeño resumen fechado el 27 de enero de 1982 revela las dudas de la Agencia Central de Inteligencia sobre el resultado de un operativo ejecutado por la Fuerza Armada al noreste de la capital, en el departamento de Morazán, donde la guerrilla en ciernes aprovecha los bosques y el terreno quebrado para instalar sus bases de operaciones. 
 DIARIO LA PÁGINA

El reporte titulado "Informe matutino: El Salvador: Masacre del Mozote" comenta el artículo publicado por el periódico The Washington Post.

El texto calzado por la periodista Alma Guillermoprieto era resultado de una incursión que ella hizo en aquella zona peligrosa junto a Raymond Booner de The New York Times y la fotógrafa Susan Meiselas.

En el documento que publica la CIA sobre la masacre de El Mozote, el redactor del despacho dice que "contiene algunos elementos verdaderos, a pesar que no tenemos (…) alguna luz en los señalamientos del columnista de 'cientos' de civiles masacrados por tropas del ejército".

El reportaje de Guillermoprieto —titulado “Campesinos salvadoreños describen asesinatos masivos”— está construido a partir de una visita al poblado, ubicado 100 kilómetros al noreste de la capital, cita declaraciones de sobrevivientes como Rufina Amaya, a quien entrevistó en un campo de refugiados, a José Marcial Martínez y José Santos, entonces de 14 y 15 años de edad.

El periódico The Washington Post también recoge las declaraciones de Ernesto Rivas Gallont, el ex embajador de El Salvador en Washington, que rechazó que la ejército haya matado mujeres y niños.

En la prensa nacional

Los principales peródicos del país empezaron a informar desde el 9 de diciembre de 1981, acerca de un megaoperativo castrense en el norte de Morazán.

El Diario Latino escribió: "Al ser consultadas fuentes oficiales se afirmó que las tropas que fueron enviados a Morazán son precisamente especializadas para combatir a los insurgentes que siguen hostigando a las poblaciones del oriente del país".

La Prensa Gráfica informa de "una operación militar de contrainsurgencia, inició el Ejército en todo el departamento de Morazán, en busca de reductos extremistas que se hayan internados en espesas montañas de esa región".

"El control ha sido implantado también en las entradas y salidas a esas localidades. No se permite penetración de vehículos o personas particulares a las zonas conflictivas para evitar desgracias o malos entendidos", agrega el depacho de La Prensa Gráfica.

El 11 de diciembre, El Diario de Hoy tituló "Yunque y Martillo' se llama operación de tropa" y con base a información a partir de un cable de la agencia UPI, escribió "Los soldados que toman parte en la operación son apoyados por helicópteros donados por Estados Unidos y aviones de guerra, se acercaron a un sector guerrillero desde cuatro costados, mientras la operación bélica entraba en su cuarto día".

El 19 de diciembre, La Prensa Gráfica confirmó que "La Fuerza Armada dio por concluida la 'Operación Rescate' efectuada durante diez días en el departamento de Morazán".

"Combates fuertes"

Pero el cable de la CIA no analiza las publicaciones locales, sino que se limita al texto del Washington Post para efectuar un resumen de noticias.

"(Identidad tachada)' indica que los combates eran bastante fuertes en el poblado El Mozote, con 30-35 guerrilleros y cuatro soldados del ejército muertos", dice el reporte.

Para la CIA la duda está fundada en el número de los testimonios de sobrevivientes.

"El hecho es que de todos los residentes en el área entrevistados, el artículo sólo cita a tres testigos que tienen conocimiento de la masacre", dice el cable.

"Los tiroteos en gran escala ocurrieron de ambos bandos tanto de los grupos guerrilleros como de las tropas del ejército, en varias regiones del país.

Pero la verificación de estos incidentes es extremadamente difícil y a menudo imposible", advierte el documento.

Pero en el cierre del informe, concluye: "Con más de 4,000 elementos de tropa envueltos en esta zona el departamento de Morazán, a inicios de diciembre, numerosos civiles desarmados pudieron ser asesinadas, accidental o premeditadamente por las fuerzas armadas. Nada, sin embargo, sugiere los niveles indicados por la guerrilla".

Así concluye el informe. Años más tarde vendrían las exhumaciones y el recuento de los hechos…
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


DONALD TRUMP, EL GORBACHOV DE NORTEAMÉRICA: ASÍ SE FRACTURA EL IMPERIO DESDE DENTRO

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