Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

lunes, 7 de mayo de 2012

La última vez que vi a mi padre


Fue un abrazo prolongado, nadie se quería desprender. Lloramos juntos...
 
Por Juan José Dalton

SAN SALVADOR - No recuerdo exactamente la fecha, pero tomamos un bus, con mi mamá, que nos llevó a Lawton, un municipio de la Ciudad de La Habana. Corría el año 1973. Era quizá una tarde y lo más probable es que haya sido durante un fin de semana porque estábamos los tres: Roque, Jorge y yo; es decir, que habíamos salido de la escuela en el campo donde estudiábamos.

Nos bajamos y caminamos, de la calle principal como dos o tres cuadras para adentro. De pronto vimos caminar hacia nosotros a un hombre delgado, de anteojos y con el pelo bastante corto. Al sólo verlo de cerca pudimos “descubrir” que era nuestro padre y nos abrazamos entre todos. Éramos un solo puño.
Estaba con el pelo corto, bien corto. Le comenzaba a salir bigote y con lentes que no tenían aumento, sino que eran pura pantalla. Su nariz estaba transformada; se la habían enderezado y delineado, nada que ver con la nariz de bruja que tenía. También le habían hecho un trabajo en la dentadura y en la quijada; en las orejas y la frente.

La verdad, se veía más joven... Se ha especulado que quien le hizo ese trabajo de cirugía plástica o estética, fue el mismo equipo que transformó al Ché antes de ir a Bolivia. Pero quizás ese dato nunca llegue a confirmarse. Lo que sí puedo confirmar es que estaba bastante cambiado y más delgado porque estaba sometido un régimen de ejercicios físicos.

Una recomendación que nos hizo es que continuáramos diciendo que él estaba en Viet Nam haciendo un trabajo o una investigación larga. Esa era la leyenda que nos habíamos inventado desde hacía varios meses que fueron previos a su ingreso en la guerrilla en El Salvador.

Teníamos ya algún tiempo de no verlo, pero sabíamos que aún no se había marchado definitivamente. De vez en vez nos llegaban papeles en los que fundamentalmente solicitaba libros, hojas para escribir...
Aquella sí era la despedida. El tiempo corría velozmente. Nos preguntaba de la escuela y de los amigos. En realidad no recuerdo mucho de qué hablábamos. Lo que sí apreciaba era que estaba de buen humor y riéndose de todo lo que le contábamos.

Hasta que llegó el momento de despedirnos. Nos hizo jurar que íbamos a portarnos bien, que le íbamos a ayudar a nuestra mamá y que íbamos a estudiar mucho, hasta llegar a la universidad. “Pase lo que pase conmigo, esa es la meta”, nos repetía.
Nos abrazamos todos otra vez como un puño. Fue un abrazo prolongado, nadie se quería desprender. Lloramos juntos... Hasta que nos separamos y tomamos el camino de retorno a nuestra casa.

El tiempo pasó y continuamos diciendo que mi padre estaba en Viet Nam. Había gente que iba allá y preguntaba por él, pero nadie daba razón.

Unos días después de saberse de su asesinato llegó el guitarrista cubano, Sergio Vitier; gran amigo de mi padre y de todos nosotros. Gran músico. Entró a la casa y nos abrazó llorando. “No puede ser que lo hayan matado, coño”, repetía Sergio.
“Aída, si yo lo vi una vez... Era él. Fue en Lawton. Iba caminado delante de mí y le dije: Roque, coño, tengo días de no saber de ti... Luego se dio vuelta y tenía bigote y espejuelos... me dio una palmada y dijo: Joven, creo que se ha equivocado de persona... Y dio la espalda y se fue...”, contaba Sergio con los grandes lagrimones que le surcaban el rostro.

Nosotros, que entonces no sabíamos mucho de las circunstancias en que mi padre había sido asesinado, le dijimos a Sergio: “Seguramente te equivocaste, mi padre estaba en Viet Nam”. Aquello era quizá tratando de negar lo innegable, cuando ya no había nada que negar.

(*) Ese testimonio fue publicado en un suplemento cultural de ContraPunto, en 2009.

viernes, 4 de mayo de 2012

LAS CONDICIONES SON PERFECTAS PARA EL NUEVO PARTIDO DE IZQUIERDA!




Tu Opinión Ciudadana El Salvador


Rotundamente este nuevo partido no es una gestación directa de Dagoberto Gutiérrez. La Tendencia Revolucionaria tampoco lo ha sido. El MPJ y el MDP no han caminado alrededor del ex comandante, entonces?

Hay que desmontar desde ya esa perversa y mal intencionada forma de hacer noticia, haciéndole creer a la población que Dagoberto viene con ánimos y definido a dividir al FMLN. El partido rojo ya se esta fraccionando el solo y de allí precisamente, surgen los llamados del día de ayer de varios de sus dirigentes para tratar de cohesionar a sus tradicionales aliados.

El voto duro del partido oficial rondara entre los 500 y 600 mil y quienes quieran extenderlo hasta los 900 mil es porque no analizan la lectura minuciosa de los fenómenos de las elecciones. Se basan en totales y estadísticas sin entender el comportamiento de los ciudadanos. Arena y GANA salieron ganadores por la antipatía que la seudo izquierda como partido venia acumulando.

El nuevo partido tendrá elementos que se agregan como potenciadores, como por ejemplo la inclusión de liderazgos que tradicionalmente han venido trabajando con la población de forma directa y efectiva en obras. Por el momento no vamos a dar nombres.

Como lo hemos repetido en muchas ocasiones la izquierda nacional no es una marca registrada y exclusiva del FMLN. Por ejemplo solo el día de ayer en las marchas del 1 de mayo se observaron un promedio de cinco mil salvadoreños que acompañaron de forma directa a Dagoberto Gutiérrez desde la Universidad de El Salvador. Por su lado Radio Cadena Mi Gente desde el sector de la Campana movió clases trabajadoras y simpatizantes en una suma muy parecida.

En fin lo que estamos tratando de hacer es complementar a las diferentes figuras que se mantienen limpios, íntegros, fiel al pueblo y a sus ideales como a su tendencia o ideología, es decir que la toma de decisiones de nuestro nuevo partido se sustente en una línea horizontal y participativa y no verticalista y autoritaria como la que el FMLN mantiene.

La era caudillista ya no pertenece a la identidad de El Salvador. Por supuesto que Dagoberto es la punta de lanza y muchos llegaran a través de su impecabilidad, pero el no es propio de que lo adulen o que busque hacerse presidente por ser un lagartón como el mismo Mauricio Funes. Tampoco los demás que trabajan en esta dirección y de eso nosotros damos Fe.

Las primeras zancadillas las esperamos desde el Tribunal Supremo Electoral cuando se presente la petición de ser inscritos, ya no digamos cuando fácil y rápidamente les llevemos las listas de firmas requeridas, pero como el pueblo empuja entonces daremos las siete vueltas a los muros de Jericó y estos caerán. Esto es lo de menos.

Los poderes mediáticos incluyendo a sus periodistas y editorialistas y moderadores de entrevistas televisivas se aliaran en contra de esta nueva estructura. La ANEP, y sus tanques de pensamientos diseñaran formas de hacerle creer a la población que esto es más de lo mismo. Hay se van a estar.

Casa presidencial tiembla y ya se preocupa, ordenándole al organismo de inteligencia del estado OIE que trabaje de lleno en el espionaje de las cabezas de este proyecto de las mayorías. Ni nos preocupa porque tratar de romper, dañar y desbaratar lo que ya esta diseñado y definido es como que se metan a la jaula del León. Porque hay que decirlo el pueblo es el rey de la selva urbana y rural campesina.

GANA y sus aliados de aquí en adelante tendrán migrañas porque con este nuevo partido las cosas se les complicaran. Tony Saca la tiene cuesta arriba con Dagoberto. Sánchez Ceren y Oscar Ortiz en vaca la tienen difícil. Munguía Payes quien acaba de dar la orden de negociar la baja de extorsiones a cambio de mas dinero y las marionetas que se les ocurran a Funes y Embajada Estadounidense incluida, peor!

Cristiani y el clan Saca ya se pelean por la figura de Edwin Zamora y Vilma de Escobar como posible formula.

Con un nuevo estado, una nueva economía, una nueva educación, una imprescindible transparencia y cuentas claras, una nueva asamblea legislativa, una fiscalía despartirizada al igual que la Corte de Cuentas, harán de El Salvador un nuevo país y a la jaula todos los corruptos, evasores, contrabandistas, malversadores, aprovechados, etc., etc.

La misión es que el pueblo se empodere de lo que se le ha quitado vilmente. Su papel en la Constitución lo hace acreedor de muchos beneficios que por hoy un guiñapo de inescrupulosos políticos y empresarios se han embolsado sin respeto y bajo engaño y robo descarado.

Desde ahora no digamos el partido de Dago. Mejor pronunciemos mi partido y aprendamos a defenderlo, a respaldarlo, a multiplicarlo, a sostenerlo, a cuidarlo porque esto nace de una profunda necesidad de todos y todas y no bajo una emoción repentina y pasajera de unos cuantos.

Nadie se imagina el gran desafío, trabajo, entrega, disciplina que todo esto implica, mas sin embargo los que estamos pujando, nos sentimos muy privilegiados de generarle a nuestro pueblo una luz de esperanza contra el desanimo y la decadencia social con la que convivimos.

Los movimientos ya han comenzado, las replicas de nuestros lideres ya ejecutan trabajo territorial, la voz y la expectativa ha comenzado a circular por muchos sectores. Las ansias y el deseo de involucrarse se encuentran ya latentes, solo esperemos unos días más, mientras el trabajo organizativo afianza sus anclas y el banderillazo de salida baja la bandera.

APRENDAMOS ESTE ESLOGAN DE LA PRESIDENTE ARGENTINA CRISTINA KITCHNER: UNIDOS Y ORGANIZADOS!

Playing for Change - Tocando por el cambio



(VIDEO) Vea "Dossier" con Walter Martínez (03.05.12)

Los sucesos internacionales y noticias de resonancia mundial en "pleno desarrollo" analizados por el periodista y corresponsal de guerra, Walter Martínez, a través de la señal del canal de todos los venezolanos, Venezolana de televisión.

“Dossier”, único en su estilo en la televisión venezolana, es una herramienta necesaria, que brinda información de actualidad, en un lenguaje directo y de fácil comprensión.




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miércoles, 2 de mayo de 2012

Obras Maestras de la Literatura Universal XII



XII 
 
LA CELESTINA


Es La Celestina la más importante obra de la literatura española en el periodo de transición entre la Edad Media y el Renacimiento.
Se escribió en un momento de plenitud de la vida española. Es contemporánea de la toma de Granada y del descubrimiento de América.
Se considera que es anterior a 1492 pero nada hay que lo pruebe y algunos sostienen que es posterior a tal año.
En todo caso, se publicó en Burgos, con el titulo de "Comedia de Calisto y Melibea".
"Libro a mi entender divino si se encubriera más lo humano", dijo de ella Cervantes, haciendo un elogio ambiguo, de dificil interpretación y no muy cierto porque precisamente lo humano, lo muy humano, es lo mejor que La Celestina tiene. Y lo tiene quizá demasiado en cubierto, y siempre presentado con una pulcritud y un buen gusto admirables.
Otros ingenios han hecho de ella loas más categóricas e incondicionales.
Moratin --por ejemplo-- dijo(y es cierto) que jamás la lengua castellana ha sido llevada a un grado tal de esplendor ni poderio, a mayor vigor en la expresión, nitidez en el concepto y sobriedad elegantisima.
Autoridades como Menéndez Pelayo han atribuido al libro su visible categoria de obra universal. No es un libro español sino europeo, dijo Don Marcelino. Su honda eficacia se siente aún en nuestros dias. El transformó la pintura de costumbres y trajo una concepción nueva de la vida y del amor.
Obra extraordinaria a todas luces, es, además, un enorme depósito de tesoros lexicográficos y nadie que la desconosca puede preciarse de saber hasta donde llega y de lo que es capaz, en finura de matices, la lengua castellana.
¿Es La Celestina un comedia o una novela? Habria que pensar en las nuevas combinaciones de la producción literaria moderna --(por ejemplo en las novelas radiofónicas)-- para encontrarle un encuadre exacto.
La mayoria de las Enciclopedias y de los Tratados elementales de Historia de la Literatura la clasifican como "novela dialogada" y la tachan de irrepresentable porque tiene 21 actos.
No es cierto. La Celestina está concebida escénicamente, para representarse en aquellos escenarios antiguos --(¡tan modernos!)-- en que se podian presentar, a la vez, tres decoraciones interiores, tras de cortinas corredizas, y el espacio delantero, libre, servia para los personajes que atravesaban calles o caminos.
Era comedia (o tragicomedia) para ser representada, pero era también novela para ser leida. Y tan para ser leida y saboreada que hubo quien aconsejó leerla en alta voz.
Al fin del libro hay unos versos deliciosos del corrector de una de las primeras ediciones, Alonso de Proaza, que dijo el modo en que se debia leer la obra:

"Si amas y quieres a mucha atención
leyendo a Calisto, mover los oyentes,
cumple que sepas hablar entre dientes,
a veces con gozo, esperanza y pasión,
a veces airado, con gran turbación.
Finge leyendo mil artes y modos,
pregunta y responde por boca de todos,
llorando y riendo en tiempo y sazón'''

Asi vemos como ya en el siglo quince, nos legaron una lección anticipada y clarividente de lo que debe ser un buen locutor de radio quinientos años más tarde. Un locutor que, quiera o no quiera,

"responde y pregunta por boca de todos
y rie y llora en tiempo y sazón...'''

Su ascendencia está clara. Es una limpia genealogia que arranca en el teatro latino --(Plauto, Terencio)-- o quizá griego --(Aristófanes y Menandro)--, Los antepasados más proximos están más patentes. Son en el siglo doce por el monje Pánfilo Mauriliano.
Y si esta vieja (que viene a su vez de la Dipsas de Ovidio) fué la abuela de Celestina, Trotaconventos fué la madre. Aquella Trotaconventos del siglo catorce, que intervino en los idilios de Doña Endrina de Calatayud y Don Melón de la Huerta, los inmortales personajes de Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita.
Recogiendo toda esa herencia, La Celestina se anticipó en cerca de cien años al teatro moderno, que solo se constituyó cuando empezó a contar con público grande en las grandes capitales de los tres reinos dominantes de Europa: Madrid, Londres y Paris.
La Celestina influye durante cincuenta años en el teatro españo embrionario: en Juan de la Encina, en Gil Vicente, en Torres Naharro, en Lope de Rueda y tiene luego una descendencia infinita entre la que nada iguala lo ilustre de su personalidad.
      Precede a las comedias de Maquiavelo, Arioso y Aretino, y las deja muy atrás  en intensidad dramática.
     Se la compara al “Romeo y Julieta” de Schadespeare, y se explicit sus grandes semejanzas por la conexión cronológica, por la similitude de la época.
     Lo cierto es que Jhon Rastell habia adaptado al teatro ingles algunos actos, que la obra se habia traduced totalmente, y que Shakespeare pudo muy bien conocer esa traducing antes de escribir su tragedia.
     Como también es possible que el autor de La Celestina concise la leyenda de Romeo y Julieta, en versión italiana. En realidad, la obra de Shakespeare y la de Rojas se fundan en la vieja historia de los dos amantes que mueren juntos, llámense Piramo y Tisbe, Hero y Leandro o Tristan e Iséo. Lo de que sean hijos de familias enemigas ya es un “perfeccionamiento” posterior…
     Veamos, pues, esta versión más de la eternal historia, que Fernando de Rojas, abogado lustre, escribió ocultándolo porque no le pareció  propio de un jurista hacer comedias, o porque, como dijo en carta a un su amigo, hubieran pensado que dedicaba a la obra demasiado tiempo en perjuicio de los pleitos y no, como fué, “quince dias de unas vacaciones”.
     Vacaciones bien aprovechadas, pues silvering para hacer obra nada menos que inmortal, como correspondia a su mérito intrinsic y a la bondad de su intención, que no fué otra que  la de “reprender a los locos inamoratos, que, vencidos en su desordenado apetito, a sus amigas dicen ser su dios, avisándoles de los engines de las alcahuetas y de los malos y lisonjeros servientes.
     La tal advertencia se hizo en el major castellano que imaginarse pueda (rival del propio Cervantes). Pero con un argumento sumamente sencillo. En doce lineas se explica todo él, a la cabeza de la obra.
     “Calisto fue de noble linaje, de claro ingenio, de gentil dispocisión, de linda crianza, de estado mediano pero dotado de muchas gracias. Fue preso en el amor de Melibéa, mujer moza, muy generosa, de alta y serenisima sangre, sublimada en próspero estado y una sola heredera de su padre Plebério y de su madre Alisa muy amada. Por solicitud  del enamorado Calisto, vencido el casto propósito de ella --(interviniendo Celestina, mala y astuta mujer con dos serviettes del amontillado Calisto, engañados y por ésta tornados desleales)-- presa su fidelidad con anzuelo de codicia y de deleite, vinieron los amantes y los que les ministraron a un amargo y desastroso fin.”
     Para comienzo de lo cual, dispuso la adversa fortuna lugar opportune, donde a la presencia de Calisto se presentó la deseada Melibea. Entró Calisto en una huerta en pos de un halcón suyo y halló a Melibéa, de cuyo amor preso, empezó a hablarle, pero, rigurosamente despedido, fué a su casa, muy angustiado, y hablando con un criado suyo, llamado Sompronio, éste con muchas razones le enderezó a una vieja llamada Celestina, Barbuda, hechicera, astute y sagaz en cuantas maldades habia.
     Sus habilidades de todo género eran tan conocidas que vean como las describe Fernando de Rojas.
     “Si entre cien mujeres va y alguno dice el mal nombre, sin empacho ella vuelve la cabeza y responde con alegre cara. En los convites, en las fiestas, en las bodas, en las cofradias, en los mortuorios, en todos los ayuntamientos de gentes, con ella pasan su tiempo. Si va por entre perros a aquello suena su ladrido; si está cerca de las aves, otra cosa no cantan; los ganados balando lo pregonan; las bestias, rebuznando lo dicen. Las ranas de los charcos otra cosa no suelen mentar. Si va entre los herreros aquello dicen sus martillos. Carpinteros y armeros, herradores, calderas, todo oficio de instrumento forma en el aire su nombre. Cántala los carpinteros, péinala los tejedores. Labradores en las huertas, en las aradas, en las viñas, en las segadas, con ella pasan el afán cotidiano. ¿Qué queries más si no que una piedra toca con otra, luego suena el nombre de lo que es ella?”
     ¿Leyeron ustedes el párrafo? ¿Habrá descripción más brilliante y colorida de la universalidad de una fama? ¿No está ahi todo el color de un Tiziano y todo el brio sombrio y a la vez misterioso y grotesco de un Goya?
     Pues lean la descripción de las cosas en que Celestina era experta y verán hasta donde llega el poderio de la lengua castellana y cuán poco sabemos de ella si nos examinamos atentamente.
     “Ella tenia seis oficios, conviene a saber: labrandera, perfumera, maestra de hacer afeites y rehacer otras cosas, alkahest y un poquito hechicera. Era el primero cobertura de los otros, so color del cual muchas mozas entraban en su casa a labrarse camisas y gorgueras y otras muchas cosas. Ninguna venia sin torrezno, trigo, harina o jarro de vino y de otras provisiones que podian a sus amas hurtar. Y aún otros hurtles de más cualidad allá se encubrian. A éstos vendia ella la sangre inocente de las cuitadillas, la cual, ligeramente, aventuraban, con la esperanza de la restitución que ella les prometia. Subió su hecho a más, que por medio de aquéllas comunicaba con las más encerradas, hasta traer a ejecución sus propósitos, en tiempo honesto, como estaciones, procesiones, misas de gallo, misas del alba y otras debociones.”
     Ya es una retahila como para recomendar a una interfecta, pero no queda ahi la cosa. Fernando de Rojas describió de una vez para siempre a todas las Celestinas de la tierra, colocándo en ésta, con inagotable caudal y portentosa maestria, todo el diccionario de la lengua, que él ayudó a formar tanto como el que más.
     Sigamos leyendo un rato más como la Celestina era, que no hay escena que iguale en interés a estas descripciones.
     “Muchas encubiertas vi entrar en su casa. Tras ellas hombres descalzos, contritos y desatacados. ¡Qué tráfagos traia! Haciase fisica de nines, tomaba estambres en unas casas, dábalos a hilar en otras por achaque de entrar en todas.
      “Y, con todo esto, nunca pasaba sin misa ni visperas, ni dejaba monasterio de frailes ni monjas, porque alli hacia sus alleluias y conciertos.”
“Y si entramos en el terreno del especialismo, oigan esta descripción, que parece escrita para felicidad de boticarios, quimicos y nigromantes.     
     “Hacia perfumes,  falsificaba estoraques o bálsamos, benjui, resinas, inciensos, ámbar, algalia, polvillos, almizcles, mosquetes. Tenia una cámara llena de redomillas, de barrelages de barro, de vidrio, de cobre, de estaño, hechos de mil facciones. Hacia solimán, afeites cocidos, argentadas, bullejadas, cerillas, llanillas, unturilllas, lustres,
 lucentores, claimants, albalinos y otras agues de rostro, de rasuras de gamones, de corteza de espantalobos, de taragontia, de hieles, de agraz, de mosto distiladas y aquacades. Sacaba agua para oler, de rosas de azahar, de jazmin, de trébol, de madreselva y clavelinas, masquerades y almizcladas y polvorizadas con vino. Adelgazaba los cueros con sumo de limones, con turbino, con tuétano de corzo y de garza y otras confecciones. Hacia lejias para enrubiar, de sarmiento, de carrasca, de centeno, de marrubios, con salistre, con alumbre y mill folia y otras diversas cosas. Y los untos y mantecas que tenia es hastio de decir: de vaca, de oso, de camellos y de caballos, de culebra y de conejo, de ballena, de garza y de a caravan y de gamo y de gato montés y de tejón, ardilla, erizo y nutria. Aparejos para baños, esto es una maravilla de las hierbas y raices que tenia el techo de su casa colgadas: manzanilla y romero, malvaviscos, culantrillo, coronillas, flor de saúco y de mostaza, espliego y laurel blanco, tortarosa y Grasonville, flor salvaje e higueruela, pico de oro y hoja tinta. Los aceites que sacaba para el rostro no es de creer: de estoraque, de pepitas, de violetas, de alfócigos, de piñones, de azufaifas, de altramuces, de arvejas y de hierba pajarera. Tenia en un tabladillo en una cazuela pintada unas agujas delgadas de pellejeros e hilos de seda encerados y raices de hojaplasma y fuste sanguineo, cebolla y cepacaballo y hacia tales maravillas que cuando vino el matador francés tres veces vendió por moza una criada que tenia.”
     Cumple saber hablar para leer esto…
     Y cumpliria, también que muchos lo leyeran. Sobre todo esos que andan inventándole palabras al castellano y diciendo “Montañas Rocallosas”, en vez de “Rocosas” (como podian decir “Rocaflonas” o “Rocachondas”).
     Pero no divaguemos. Y no crean ustedes que saben ya todo lo que Celestina hacia.
     “Remediaba, por caridad, muchas huérfanas y cerradas y tenia en otro apart ado cosas para querese y huezos de ciervo, lengua de vibora, cabezas de codornices, mantillo de niño, haba morisca, flor de yedra, espino de erizo, pie de tejón, granos de helecho, la piedra del nido del aguila y otras mil cosas. Venian a ella mil hombres y mujeres y a unos demandaba el pan do mordian; a otros su ropa; a otros de sus cabellos; a otros pintaba en la palma letras con azafrán; a otros con bermellón; a otros daba unos corazones de cera, llanos de agujas quebradas y otras figuras de barro  y plomo muy espantables de ver. Pintaba figuras para los enchantments, acompañadas de ensalmos y conjuros; decia palabras en tierra. ¿Quién podrá decir todo lo que esta vieja hacia?”
     Pues aún hay cuatro páginas más de hazañas, que no insertamos porque es ya largo y, además, todo era burla y mentira. Pero si alguien duda del mérito de tales relaciones y retahilas, que pruebe a hacer solo una por el estilo, diciendo tantas cosas ciertas, reales, aplicables al caso, en el más puro, sonoro, cierto y veridico de los idiomas.
     Sucedió pues, a esta Celestina, ya tan bien retratada, algo que nunca le sucede a sus congéneres: desde Trotaconventos a Brigida, la de Don Juan Tenorio. Porque la mayoria de ellas mueren después que la pareja de inamoratos, y ella murió antes, en lo cual fué muy original don Fernando de Rojas, que la mató, por mano de los criados de Calisto y por causa de quererles discutir el reparto del dinero obtenido con su terceria.

      Estos criados eran gente lista y muy bien hablada. Decian contentment sentencias y proverbios. Hablaban mesuradamente y eran reservados en extremo.
     “Tanto yerro, señor, me parece, preguntar sabiendo como responder ignorando”, decia  --por ejemplo-- Sempronio, cuando no queria contestar a una interrogación de Calisto.
     Se le criticó mucho a Rojas, que sus personajes hablasen tan bien.
     Pero aún siendo circunspectos cuando llegó el reparto del dinero y toparon con la avaricia de Celestina perdieron la circunspección y la mataron en el acto duodécimo.
     Ella se defendia con buenas rezones:
      --”No amengüéis mis canas, que soy una vieja como Dios me hizo, no peor que las otras. Vivo de mi oficio, como cada cual del suyo, muy limpiamente. A quien no me quiere no le busco. De mi casa me vienen a sacar. En mi casa me ruegan. Si bien o mal vivo, Dios es el testigo. Dejadme en mi casa con mi fortuna y tú, Pármeno, no pienses que soy tu cautiva por saber mis secretos y mi vida posada y los casos que nos acaecieron a mi y a la desdichada de tu madre, que aún asi me trataba cuando Dios queria.”

     --”¡No me hinches las narices con esas memorias! (respondia Pármeno). Vieja avarienta… garganta muerta de sed por dinero…”
     Y de insulto en insulto llegaron a tirar de las espadas y acabaron con ella y quedó Celestina tan muerta como lo estaba su abuela desde muchos años antes.
     Y asi sigue el proceso fatal del castigo de todos los malos de la obra. Y “proceso” es la palabra que emplea Rojas al referir, a la cabeza del alto dieciocho, el contenido de las escenas que le corresponden, con lo cual da a entender que bien pudiera haberse originado el cuento y sus personajes no en el tema eterno de la pareja enamorada y la vieja tercera protectora sino en algún pleito o causa verdadera de las que como curial examinaba todos los dias.
     Los protagonistas mueren de mala muerte. De mala y  tonta muerte.
     Yendo Calisto al huerto de Pleberio a visitar a Melibea, que lo está esperando, llega a los brazos de su amada y tras de estar en ellos y pedirle --como era costumbre-- al sol que retrase su salida y al gallo que suspenda un poco más su canto, óyese ruido y, temeroso de que los descubran, quiere salir fuera con tal premura que se cae de la escalera con tan mala fortuna que se descalabra definitivamente.
     Melibea, durante el entierro de su enamorado, se queja amargamente y decide tener el mismo fin.

     --”¡Este clamor de campanas!  ¡Este alarido de gente!  ¡Este aullido de canes!  De todo esto fui yo la causa. Yo cubri de luto y jergas en este dia la mayor parte de la caballeria ciudadana… Yo dejé muchos siervos descubiertos de señor, yo quité muchas raciones a pobres y vergonzantes… ¡Yo fui ocasión que los muertos tengan compañia del más acabado hombre que en gracia nació!  ¡Yo quité a los vivo el dechado de gentileza, de invenciones galanas, de atavios y bordaduras, de habla, de andar, de cortesia, de virtue! ¡Yo fui causa que la tierra goce sin tiempo el más noble cuerpo y más fresca juventud, que en el mundo era, en nuestra era criada…”
     Y después de referir a su padre angustiado, como habia dado al mancebo sus amores y como ocurrió el hecho desastrosos porque las paredes eran altas, la noche oscura, la escala Delgado, los sirvientes no diestros en aquél género de servicio, y sobre todo la fortuna contraria, sin que nadie lo pudiera impedir, saltó desde la torre abajo para morir como su amado habia muerto.
     Con lo cual y una diatriba contra el amor puesta en la boca del desgraciado padre, acabó el acto veintiuno, y ultimo, lograda ya la finalidad aleccionadora del bachiller Rojas de poner en aviso a las gentes contra los engaños de las  terceras y los sirvientes lisonjeros.
     Y asi fué como Rojas, al modo de Colón y más feliz que él, hizo cosa distinta de la que se proponia porque nos quiso dar una lección de moral al uso y nos dejó para siempre la mejor lección de castellano. La fuente más caudalosa de jugosas palabras, en la que bebieron después tantos ingenious, que pusieron en verso lo que el bachiller habia dicho, como aquél López Maldonado que convirtió las quejas del padre de Melibea en la letrilla famosa, que podria ser el resumen o moraleja de la tragicomedia de Melibea y Calisto:


                                                  ¡Ay, amor!
                                                  ¡Perjuro, falso, traidor!
                                                  Enemigo
                                                  De todo lo que no es mal…
                                                  Desleal
                                                  Al que tiene ley contigo!
                                                  Falso amigo
                                                  al que te das por mayor.
                                                  Tus daños
                                                 nos dan muy claro a entender
                                                 que un placer
                                                 Es un placer de mil años
                                                 y en mis daños
                                                 esto se prueba mejor…
                                                 ¡Ay, amor…!
                                                 ¡perjuro, falso, traidor!

martes, 1 de mayo de 2012

EL PAYADOR PERSEGUIDO





EL PAYADOR PERSEGUIDO

Con permiso via a dentrar/aunque no soy convidao,/pero en mi pago, un asao/no es de naides y es de todos./Yo via cantar a mi modo/después que haiga churrasquiao.


No tengo Dios pa pedir/cuartiada en esta ocasión,/ni puedo pedir perdón/si entuavía no hei faltao;/veré cuando haiga acabao;/pero ésa es otra cuestión.


Yo sé que muchos dirán/que peco de atrevimiento/si largo mi pensamiento/pal rumbo que ya elegí,/pero siempre hei sido ansi;/galopiador contra el viento.


Eso lo llevo en la sangre/dende mi tatarabuelo./Gente de pata en el suelo/fueron mis antepasaos;/criollos de cuatro provincias/y con indios misturaos.


Mi agüelo fue carretero,/mi tata fue domador;/nunca se buscó dotor/pues se curaban con yuyos,/o escuchando los murmullos/de un estilo de mi flor.


Como buen rancho paisano/nunca falto una encordada,/de ésas que parecen nada/pero que son sonadoras./Según el canto y la hora/quedaba el alma sobada.


Mi tata era sabedor/por lo mucho que ha roda'o./Y después que había cantao/destemplaba cuarta y prima,/y le echaba un poncho encima/"pa'que no hable demasiado..."


La sangre tiene razones/que hacen engordar las venas./Pena sobre pena y pena/hacen que uno pegue el grito./La arena es un puñadito/pero hay montañas de arena.


No sé si mi canto es lindo/o si saldrá medio triste;/nunca fui zorzal, ni existe/ plumaje más ordinario./Yo soy pájaro corsario/que no conoce alpiste.


Vuelo porque no me arrastro,/que el arrastrarse es la ruina;/anido en árbol de espina/lo mesmo que en cordilleras/sin escuchar las zonceras/del que vuela a lo gallina.


No me arrimo así nomás/a los jardines floridos./Sin querer vivo alvertido/pa' no pisar el palito./Hay pájaros que solitos/se entrampan por presumidos.


Aunque mucho he padecido/no me engrilla la prudencia./Es una falsa experiencia/vivir temblándole a todo./Cada cual tiene su modo;/la rebelión es mi cencia.
Pobre nací y pobre vivo/por eso soy delicao./Estoy con los de mi lao/cinchando tuitos parejos/pa' hacer nuevo lo que es viejo/y verlo al mundo cambiao.


Yo soy de los del montón,/no soy flor de invernadero./Soy como el trébol pampero,/crezco sin hacer barullo./Me apreto contra los yuyos/y así lo aguanto al pampero.


Acostumbrao a las sierras/yo nunca me sé marear,/y si me siento alabar/me voy yendo despacito./Pero aquel que es compadrito/paga pa' hacerse nombrar.


Si alguien me dice señor,/agradezco el homenaje;/mas, soy gaucho entre gauchaje/y soy nada entre los sabios./Y son pa' mi los agravios/que le hagan al paisanaje.


La vanidá es yuyo malo/que envenena toda la huerta./Es preciso estar alerta/manejando el azadón,/pero no falta el varón/que la riegue hasta en su puerta.


El trabajo es cosa buena,/es lo mejor da la vida;/pero la vida es perdida/trabajando en campo ajeno./Unos trabajan de trueno/y es para otros la llovida.


Trabajé en una cantera/de piedritas de afilar./Cuarenta sabían pagar/por cada piedra polida,/y era a seis pesos vendidaen eso del negociar.


Apenas el sol salía/ya estaba a los martillazos,/y entre dos a los abrazos/con los tamaños piegrones,/y por esos moldejones/las manos hechas pedazos.


Otra vez fui panadero/y hachero en un quebrachal;/he cargao bloques de sal/y también he pelao cañas,/y un puñado de otras hazañas/pa' mi bien o pa' mi mal.


Buscando de desasnarme/fui pinche de escribanía;/la letra chiquita hacía/pa' no malgastar sellao,/y era también apretao/el sueldo que recibía.


Cansao de tantas miserias/me largué pal Tucumán./Lapacho, aliso, arrayán,/y hacha con los algarrobos./¡Por dos cincuenta! Era robo/pa' que uno tenga ese afán.


Sin estar fijo en un lao/a toda labor le hacía,/y ansí sucedió que un día/que andaba de benteveo/me topé con un arreo/que dende Salta venía.


Me picó ganas de andar/y apalabré al capataz,/y ansí, de golpe nomás/el hombre me preguntó:/¿Tiene mula? Cómo no/le dije . Y hambre, de más.


A la semana de aquello/repechaba cordilleras,/faldas, cuestas y laderas/siempre pal lao del poniente,/bebiendo agua de virtiente/y aguantando las soleras.


Tal vez otro habrá rodao/tanto como he rodao yo,/y le juro, creameló,/que he visto tanta pobreza,/que yo pensé con tristeza:/Dios por aquí no pasó.


Se nos despeñó una vaca/causa de la cerrazón,/y nos pilló la oración/cueriando y haciendo asao;/dende ese día, cuñao se me gastó mi facón.

lunes, 30 de abril de 2012

El origen histórico del Día Internacional de los Trabajadores


 
Los Mártires de Chicago – (De izquierda a derecha) George Engel, Samuel Fielden, Adolph Fischer, Louis Lingg, Michael Schwab, Albert Parsons, Oscar Neebe y August Spies.

La fiesta del 1 Mayo está históricamente unida a una vieja reivindicación de la clase trabajadora: la conquista de la jornada legal de ocho horas de trabajo. Tal vez hoy esa conquista pueda parecer modesta, aunque con los tiempos que corren quizá esté próximo el día en que los trabajadores tengan que luchar duramente de nuevo para reconquistarla. Pero la verdad es que los asalariados europeos y americanos tuvieron que recorrer un penoso camino de lágrimas, sangre  y sufrimientos  sin cuento para, finalmente, lograr imponersela al estado y a los patrones.

      Eduardo de Guzmán, autor de este articulo, fue un conocido  periodista y escritor español que falleció hace 21 años. Guzmán, un hombre de ideología anarcosindicalista, tuvo muy pronto claro que su vocación estaba encarrilada hacia el ejercicio de la profesión del periodismo, aunque también se ganara la vida como un escritor de mucho prestigio. Fue redactor-jefe del diario madrileño La Tierra, para el que realizó el famoso reportaje sobre la masacre de Casas Viejas. En 1935 pasó a la redacción de La Libertad hasta comienzos de la guerra y también de Frente Libertario. En 1937 estuvo en la dirección de Castilla Libre. El 1 de abril de 1939 fue apresado en Alicante y pasó al campo de concentración de esa misma ciudad y después a la cárcel de Yeserías. En 1940 lo condenaron a muerte pero fue indultado en 1941, recuperando la libertad en 1948. Eduardo de Guzmán murió en 1991.

La Revolución Francesa, pese a sus numerosas conquistas, mantuvo en pie muchas instituciones del ancien regime, del régimen feudal. La emergente burguesía, -es decir, la nueva clase dominante - lejos de acabar con todos los privilegios de la nobleza los conservó para su propio disfrute. Aunque proclama los "derechos del ciudadano", se guarda muy mucho de hacer lo mismo con los de los trabajadores, cuyas condiciones de vida no varían sustancialmente. Los encendidos cantos a la libertad no suenan para aquellos que sujetos a la ley de hierro del salario, se ven obligados para no perecer. Mientras la burguesía anuncia alborozada el advenimiento de un mundo feliz, los asalariados franceses, alemanes, austríacos, ingleses o americanos carecen de razones para sentirse satisfechos, ya que sus condiciones de trabajo son peores que un siglo atrás   Hasta 1848 no consiguen arrancar a los patronos una limitación de los horarios laborales, y aun entonces la duración normal de la jornada de trabajo se fija en doce horas.
 
Los cuarenta años siguientes agudizan las luchas sociales con avances y retrocesos, victorias y derrotas para el proletariado, especialmente el industrial.  La constitución de la Asociación Internacional de Trabajadores y su disolución, la Comuna de París y la represión que la sigue 20 marcan hitos importantes en el camino seguido por los obreros.  De vez en cuando, pagándolas siempre al precio de dolorosos sacrificios, consiguen algunas victorias.  Mejora la condición de los siervos y los trabajadores logran la libertad precisa para organizar algunos sindicatos.

        La esclavitud desaparece oficialmente en Norteamérica en 1865, mientras en España su abolición data de 1873; se fija en algunas naciones la edad mínima para que los niños puedan empezar a trabajar y se prohíbe que las mujeres participen en determinadas actividades peligrosas; la jornada de trabajo disminuye de doce a diez horas y se lucha abiertamente por la de ocho.  Cuando en 1889 se constituye la II Internacional, uno de sus primeros acuerdos es declarar el Primero de Mayo día de lucha para su obtención, al mismo tiempo que servirá para conmemorar el sacrificio, entonces muy reciente, de los llamados "mártires de Chicago".

LA LUCHA DEL PROLETARIADO ESTADOUNIDENSE

          Las luchas sociales revisten siempre en los Estados Unidos un grado extremado de virulencia.  En su dura competencia con el capitalismo europeo, el americano disfruta de dos grandes ventajas: un territorio extenso, poco poblado, con enormes riquezas naturales y una mano de obra abundante, barata, casi regalada.  Los estados agrícolas del Sur disponen de varios millones de esclavos; los industriales del Norte, de ingentes masas de inmigrantes Irlandeses, alemanes e italianos que, huyendo del hambre y la persecución en sus respectivos países, buscan al otro lado del Atlántico una soñada tierra de promisión.  Los capitalistas explotan por igual a todos y la parte de los salarios no pagados - la "plusvalía", en términos marxistas - constituye la base más sólida para su rápido crecimiento y expansión.

 Cuando la guerra de Secesión libera nominalmente a los negros, el Ku-Klux-Klan - que apalea, lincha y quema a los que pretenden hacer valer sus Ilusorios derechos - basta para que las gentes de color continúen sometidas a condiciones inhumanas de existencia.  Algo parecido realizan con los obreros blancos del Norte otras organizaciones tan ilegales y siniestras como el Klan, cuya misión consiste en proteger a los empresarios y organizar el esquirolaje en gran escala.  Tan pronto como estalla un conflicto laboral, los patronos disponen con facilidad de numerosos individuos especializados en lograr el fracaso rotundo de cualquier paro.  No son auténticos esquiroles - es decir, obreros a quienes la necesidad fuerza a trabajar en las condiciones que sea -, sino indeseables, maleantes, vagos y matones que se hacen pagar a buen precio sus servicios.

Son muchas las organizaciones obreras que en diversos puntos de Norteamérica tienen que disolverse sin haber logrado ninguno de sus objetivos.  Como procedimiento de lucha, nueve sastres de Filadelfia crean en 1869 una sociedad artesanal de carácter secreto en un principio denominada Noble Order of the Knights of Labor.  "Los Caballeros del Trabajo" adquieren rápida difusión en toda la costa atlántica.  Entre 1870 y 1871 aparece la American Federatlon of Labour, que propugna un socialismo pacífico y moderado y en la que se encuentran fundamentalmente los obreros calificados.  Para entonces hace ya diez años que lleva funcionando la Liga de las Ocho Horas, que tiene su origen en Boston y se difunde por los estados del Medio Oeste.    Tras vencer una serie de dificultades, las distintas tendencias y organizaciones obreras llegan a un acuerdo para declararse en huelga el 1 de mayo de 1886 a fin de conseguir sin mayores demoras el acortamiento real y efectivo de sus horas de trabajo.

CHICAGO

         En Chicago, cuyo vertiginoso crecimiento durante el segundo tercio del siglo XIX la convierte en metrópoli del Medio Oeste, los trabajadores tropiezan con obstáculos casi insuperables en sus esfuerzos organizativos.  La ciudad es, sobre todo a partir del final de la guerra civil, escenario de las mayores realizaciones industriales y de los más fabulosos negocios.  También una de las colectividades humanas más violentas, corrompidas y con menor respeto por los Derechos e incluso la vida física de las personas.  Tiene el índice de criminalidad más elevado de la nación y mayor número de tabernas, salones de juego y lupanares que cualquier otra población americana.  La policía y la administración de justicia dependen de la administración municipal y ésta a su vez de los hábiles manejos de los mangoneadores electorales.  Todo el mundo parece sentir un ansia frenética  por enriquecerse, y quienes gobiernan la población la sienten con redoblado vigor y menores escrúpulos que nadie.  Esta situación hace posible que en esta época un inmigrante italiano, Big Jim Colosimo, se adueñe prácticamente de la política local y que años más tarde, auxiliado por Johnny Torrio y Al Capone -que le asesinarán para heredar sus negocios-, monte la más gigantesca organización criminal conocida en la historia.

          Para muchos millares de hombres y mujeres, el trabajo se inicia a las cuatro de la mañana y termina a las ocho de la noche.  Los grandes capitanes de industria, los gobernantes de la ciudad y aun de todo Illinois, la policía a su servicio y la gran prensa -amarilla y sensacionalista como en ningún otro punto de América- están férreamente unidos para aplastar las reivindicaciones proletarias, recurriendo para vencerlas a no importa qué procedimientos.  El más corriente y más eficaz es lanzar contra los obreros a las partidas de maleantes, que se hacen pagar sus servicios con la tolerancia y pasividad de las autoridades para sus fechorías.  El incipiente gangsterismo se convierte así en el mejor auxiliar de los patronos y en el peor enemigo de los trabajadores .

         Pese a todas las agresiones , los obreros, impulsados por la desesperación de sus condiciones de vida y trabajo, se unen para defender sus derechos y surgen diversos sindicatos metalúrgicos, textiles, de la construcción y transportes, que se mantienen en pie pese a sufrir constantes ataques.  Si suman muchos millares los trabajadores afiliados, destaca entre ellos un número relativamente pequeño, pero de intensa actividad, que sigue las doctrinas y tácticas de la entonces ya desaparecida I Internacional.  Predominan entre ellos los de origen germánico y escandinavo, aunque muchos hayan nacido en los Estados Unidos.  Son auténticos líderes obreros, de espíritu bien templado y formación intelectual muy superior a lo que desearían los capitalistas de Illinois.  Hablan con bastante elocuencia y escriben con toda claridad y precisión, polemizando con la prensa diaria en los dos semanarios de que disponen: "Arbeiter Zeitung", que dirige Auguste Spies, y "Alarm", a cuya cabeza aparece Albert Parsons.

         Todos los obreros sindicados de Chicago se disponen a secundar con todo entusiasmo la huelga general anunciada para el primero de mayo de 1886 en defensa de la jornada de ocho horas.  Pero antes de que llegue el día señalado para la huelga, una empresa capitalista inicia la lucha por su cuenta.  Son los dueños de la factoría McCormick, que despiden de golpe a 1.200 de sus obreros, porque se niegan a darse de baja en sus organizaciones, sustituyéndoles por varios centenares de individuos, en su mayoría maleantes y pistoleros.

LA HUELGA GENERAL DEL 1 DE MAYO DE 1886

       Cincuenta mil obreros abandonan el trabajo el día 1 de mayo de 1886, declarando la huelga general en Chicago.     A la sorpresa inicial de la extensión de la huelga, viene a sumarse en horas sucesivas la firmeza y serenidad de los obreros, que no están dispuestos a reanudar sus actividades y se mantienen pacíficos, sin hacer caso de las provocaciones, los insultos y las agresiones.

       Sin embargo, la patronal, impresionada y un tanto vacilante el primer día de paro, pasa veinticuatro horas después de una manera resuelta al contraataque.  Los esquiroles de la factoría McCormick, amparados y protegidos por la propia policía, atacan y apalean en plena calle a núcleos reducidos de huelguistas que forman piquetes en las cercanías de la fábrica, arrancándoles las pancartas que llevan y propinándoles una descomunal paliza.  Es el primer incidente de una lucha que no tardará en tener más amplias, dramáticas y dolorosas manifestaciones.

        En efecto, como protesta contra la agresión de que han sido víctima los trabajadores en huelga, los sindicatos organizan el 3 de mayo un mitin en las cercanías de la mencionada fábrica al que concurren varios millares de obreros.  Cuando está hablando Auguste Spies se abren las puertas de la factoría y salen unos centenares de esquiroles armados con barras de hierro que avanzan en actitud amenazadora sobre los auténticos trabajadores.  En el momento en que estos últimos se aprestan a la defensa aparecen grupos nutridos de la policía local que se interponen en actitud aparentemente pacificadora entre ambos bandos.  De pronto, sin razón ni motivo alguno, y sin que nadie acierte más tarde a explicar de una manera lógica lo sucedido, los guardias empiezan a disparar.  Lo hacen exclusivamente sobre los asistentes al mitin que, inermes y cogidos por sorpresa, se desbandan huyendo.  Al cesar las descargas, en el suelo quedan seis muertos y varias docenas de heridos, obreros en su totalidad.

       Para expresar su dolorida protesta por lo sucedido, los sindicatos organizan un nuevo mitin, ahora en la plaza de Haymarket, el día 4 de mayo de 1886.  Asisten más de quince mil obreros indignados por lo ocurrido la víspera en las proximidades de la fábrica McCormick.  Habla en primer lugar Albert Parsons, director del semanario obrero "Alarm", quien en párrafos vibrantes censura la actuación policíaca del día anterior.  Le sigue en el uso de la palabra el sindicalista Fielden.  Empieza a lloviznar en este momento y buena parte de los asistentes al acto, encabezados por el anterior orador, se dirigen a un local cerrado próximo para continuar el mitin.  Hasta este momento no se ha producido el menor Incidente y Fielden sigue hablando ante unos millares de personas que no hacen el menor caso de la lluvia que amenaza.

         Ciento ochenta policías, dependientes del municipio de Chicago, hacen su aparición entonces por una de las bocacalles de la plaza.  Armados de fusiles, con las armas en posición de disparo y en correcta formación, avanzan sobre la multitud para dispersarla a cualquier precio.  Sorprendente, inesperadamente, una potente bomba estalla en el centro de las filas policíacas, ocasionando terribles estragos.  Furiosos al ver caer a varios de sus compañeros, los restantes disparan una y otra vez contra los trabajadores, que escapan a la carrera o caen.  Cuando termina la breve y sangrienta refriega, se encuentran en tierra alrededor de sesenta personas entre muertos y heridos.

       ¿Quién fabrica, coloca, tira o hace estallar la bomba?  Para las organizaciones patronales, las autoridades locales y esencialmente la gran prensa sensacionalista de Chicago, los trabajadores en huelga, que pretenden de esta forma vengar los muertos de la víspera.  Pero aunque esta acusación se airea incensamente durante los meses posteriores y sirve de base a uno de los procesos más famosos de la vida de la ciudad, no logran probarla en ningún instante los centenares de investigadores, técnicos, detectives más o menos oficiosos, abogados y Jueces, ni encuentran un solo obrero que cediendo a las amenazas o a las promesas eche la culpa a sus hermanos de clase.

      Los acusados en un principio niegan siempre, con elocuencia y entereza, su participación activa o pasiva en el hecho.  Son hombres que no ocultan su manera de pensar y proclaman orgullosos sus ideas durante el juicio y al pie mismo de la horca, sin intentar en ningún instante obtener la simpatía o el favor de sus adversarios, actitud y conducta que sirve de aval a sus palabras.  Argumentan con fuerza que la huelga era pacífica, que sólo podían ganarla sin recurrir a la violencia, suicida cuando los obreros se hallaban totalmente desarmados, y que la bomba tiene que ser - es, sin sombra alguna de dudas - obra de un agente provocador, instrumento pagado de un plan meticulosamente trazado de antemano para justificar una dura represión que aplaste las organizaciones sindicales en la gran ciudad del Medio Oeste. 

REPRESIÓN CONTRA LOS OBREROS

       La oligarquía de Chicago no desaprovecha la magnífica ocasión que el estallido de la bomba le proporciona para asestar un golpe de muerte al movimiento obrero.  La policía detiene a centenares de trabajadores, entre los que se encuentran todos los que han destacado en las luchas sociales de la ciudad, aunque una mayoría no hayan estado el día de los sucesos en la plaza de Haymarket.  Cuidadosamente selecciona entre los detenidos a los elementos más combativos y valiosos para encartarles en un proceso en el que se Juzgarán, más que los sucesos recientes, las ideas de quienes encabezan los sindicatos y cuya defensa de los intereses proletarios constituye una grave amenaza para los gigantescos negocios, la corrupción ambiental y el rápido enriquecimiento de determinados individuos.  El resultado es un juicio que levanta oleadas de indignación, pero que da los frutos apetecidos por quienes lo organizan y montan.

      Tras amañar toda clase de pruebas, la mayoría de las cuales no ofrecen la menor consistencia; presentar una serie de testigos falsos que incurren en constantes contradicciones ai enfrentarse con los acusados; seleccionar con un cuidado exquisito a los componentes del jurado para asegurar un veredicto condenatorio y orquestar una violenta campaña periodística contra los dirigentes obreros, a quienes se presenta como encarnación de todos los males, se inicia el juicio en un ambiente cargado y enrarecido. 

      Aunque en el curso de los debates queda demostrada la falta de pruebas contra los inculpados por lo ocurrido en la plaza de Haymarket, la sentencia final no ofrece dudas.  "Los que se sientan en el banquillo no se hacen ilusiones de ninguna clase y se lo dicen con serenidad y firmeza a quienes se disponen a condenarles. Este proceso -dice Albert R. Parsons- se ha seguido contra nosotros inspirado por los capitalistas, por los que creen que el pueblo no tiene más que un derecho y un deber: la obediencia.  Ellos han dirigido el proceso hasta este momento y, como ha dicho muy bien Fielden, se nos acusa ostensiblemente de asesinos, para poder condenarnos como anarquistas.  Pero, ¿qué es el socialismo o la anarquía?  Brevemente definido, es el derecho de los productores al uso libre e igual de los instrumentos de trabajo y el derecho al producto de su labor.  La Historia de la Humanidad es progresiva y al mismo tiempo evolucionista y revolucionaria.  La línea divisoria entre evolución y revolución jamás ha podido ser determinada.  El nacimiento es una revolución; su proceso de desarrollo, la evolución.  Sé muy bien lo que hice o dije y de nada de ello tengo por qué arrepentirme en este momento".

      "¿En qué consiste mi crimen?  - pregunta George Engel ante los jueces, y se contesta - : En que he trabajado en pro del establecimiento de un sistema social en que sea imposible el hecho de que mientras unos amontonan millones beneficiándose de las máquinas, otros caen en la degradación y en la miseria.  Así como el aire y el agua son libres para todos, así la tierra y las Invenciones de los científicos deben ser utilizadas en beneficio de todos.  Vuestras leyes están en oposición con las de la Naturaleza y mediante ellas robáis a las masas el derecho a la vida y al bienestar.  Yo no combato individualmente a los capitalistas; combato al sistema que da el privilegio.  Mi más ardiente deseo es que los trabajadores sepan quiénes son sus enemigos y quiénes sus amigos.  Todo lo demás, empezando por lo que aquí ocurre, lo desprecio.  Desprecio el poder de un gobierno inicuo con sus espías y sus polizontes.  No tengo más que decir".

        "Yo creo como Buckle, como Payne, como Jefferson, Spencer y otros grandes pensadores del siglo -sostiene Auguste Spies-, que el estado de castas y clases, donde unas clases viven a expensas del trabajo de otras clases - es decir, lo que vosotros llamáis orden -; yo creo, sí, que esta forma bárbara de organización social con sus robos y crímenes legalizados está próxima a desaparecer y dejará pronto paso a una sociedad libre, a una asociación voluntaria, o hermandad universal si lo preferís. Podéis, pues, sentenciarme a muerte, honorables jueces, pero al menos que se sepa que en Illinois ocho hombres fueron sentenciados a la última pena por creer en un bienestar futuro, por no perder la fe en el triunfo final de la Libertad y la Justicia"

SIETE CONDENAS DE MUERTE

        No flaquea en ningún momento el ánimo de los ocho hombres que la oligarquía de Chicago sienta en el banquillo de los acusados.  Son George Engel, Samuel Fielden, Adolphe Fischer, Louis Ling, Oscar B. Neebe, Albert R. Parsons, Mlchel Schwab y Auguste Theodore Spies, ocho trabajadores de convicciones firmes, sólida cultura y moral Indesmayable.  Todas las argucias y maniobras de sus adversarios no bastan para probar la participación de uno solo de ellos en la preparación o estallido de la plaza de Haymarket.  Sin embargo, y como nadie ignora, el episodio sangriento en que se les quiere mezclar, no pasa de ser un pretexto.  El crimen imperdonable de los inculpados no estriba en manipular artefactos explosivos, sino algo cien veces más peligroso para quienes les juzgan: orientar a las masas trabajadoras para conseguir mejores condiciones de vida y trabajo; ser militantes destacados del movimiento obrero y haber desencadenado una batalla - que fatalmente acabarán ganando - por la jornada legal máxima de ocho horas de trabajo.

       No se produce ninguna sorpresa en el desarrollo del juicio; todo se desarrolla en la forma prevista por quienes lo han preparado.  Aquí no se producen las dramáticas alteraciones gratas a los folletinistas policíacos, en cuyas confortadoras tramas triunfa siempre al final la virtud para que lectores o espectadores puedan irse a dormir con la conciencia tranquila.  En este juicio famoso y trascendental, cada uno cumple de manera escrupulosa el papel que tiene asignado y el resultado final complace plenamente a sus organizadores.  Importa poco que la culpabilidad de los acusados en un crimen no pueda probarse, especilamente cuando reconocen con altanería su intervención en otro mayor, aunque no aparezca penado por las leyes vigentes. Tampoco cubrir los formulismos legales, permitiendo hablar a los procesados, cuando se tiene en las manos todos los resortes legales y se sabe de antemano que jurados y jueces acabarán condenándoles, digan lo que digan.  Ni siquiera se teme que sus palabras produzcan demasiado escándalo, puesto que la gran prensa esté en contra suya y sus palabras no serán recogidas ni divulgadas, suprimidos definitivamente los modestos semanarios dirigidos por Parsons y Spies.

      Con un desprecio absoluto por cuanto se ha probado y dejado de probar durante la vista de la causa, los miembros del jurado van contestando a las preguntas que se les formulan en la forma que tienen prevista desde antes de iniciarse las sesiones.  De acuerdo con su veredicto, los jueces dictan la sentencia, esperada también desde el primer instante.  Siete de los ocho acusados son condenados a morir en la horca.  Únicamente la vida de Oscar B. Neebe es perdonada a cambio de cumplir

        Un encierro presidiarlo de muchos años.  Cuando el juez le pregunta sí tiene algo que decir, Oscar responde sincero y digno:

      "Me apena que no me ahorquéis como a mis compañeros, porque es preferible la muerte rápida en la horca a la muerte lenta en que vivimos los trabajadores.  No tengo más que una súplica que haceros: dejadme participar en la suerte de mis compañeros. ¡Ahorcadme con ellos!

Altivo y sereno, Auguste Theodore Spies sostiene por su parte:

       "Si la muerte es la pena que imponéis a quienes dicen la verdad, estoy dispuesto a pagar con mi vida haberla proclamado.  ¡Ahorcadme! La verdad crucificada en Sócrates, en Cristo, en Giordano Bruno, en Juan Huss, en Campanela, vive todavía; estos y otros muchos nos han precedido en el pasado, ¡Nosotros estamos dispuestos a seguirles!"

      "Mantengo íntegra mí fe revolucionaria, frente a las ideas represivas de este tribunal que me condena a muerte -sostiene Michel Schwab-, Se acercan los tiempos en que los explotados reclamen sus derechos a los explotadores; en que campesinos y obreros se rebelen contra la burguesía de hoy; contra una sociedad Injusta, donde para vivir la mujer tiene que vender su honor y el hombre su voto."

   "Si creéis que matándonos - afirma Fischer - aniquiláis a los anarquistas y a la anarquía, estáis en un error; porque los anarquistas están siempre dispuestos a morir por sus principios, pero éstos son inmortales".

       No hay en sus palabras claudicaciones, imploraciones ni súplicas.  Se encaran sin debilidades con el destino que les aguarda y proclaman su confianza en el triunfo final de sus ideales.  El último en hablar es Parsons.  Director del semanario "Alarm" es, quizá, el hombre de mayor entereza y preparación del grupo.  Está en libertad cuando se inicia el proceso, por haber burlado con habilidad a cuantos se lanzaron en su persecución.  Pero al comenzar la vista de la causa, considera su deber compartir la suerte de sus camaradas y se presenta espontáneamente para ocupar su puesto en el banquillo de los acusados.

         Albert R. Parsons es un magnífico orador.  Sabe perfectamente que será inútil cuanto diga para modificar su sentencia o convencer de su inocencia a quienes le juzgan y le han condenado de antemano.  No lo intenta ni lo pretende, pero sus palabras tienen como único destinatario al proletariado de Chicago.  Habla sereno y digno durante ocho horas, haciendo una crítica demoledora del sistema capitalista americano y una encendida defensa de los trabajadores.  La jornada de ocho horas por la que luchan y por la que personalmente van a morir quienes comparecen en este proceso como acusados, no es el fin de una larga marcha hacia la libertad, sino un simple paso hacia adelante.  La lucha aún será difícil, enconada y dramática.  Pero la liberación de los oprimidos justifica de sobra todos los sacrificios.

       Por elocuentes que sean los discursos, no bastan - y los interesados lo saben - para hacer variar las intenciones de sus adversarios.  La sentencia queda en pie, con toda su carga de injusticias.

EL SILENCIO Y LAS VOCES

        La oligarquía de Chicago puede darse por satisfecha al ver condenados a morir en la horca a los más destacados militantes obreros.  Hay, no obstante, quien se da cuenta sin tardanza de que la actitud y la muerte de los condenados puede ser una bandera de propaganda en manos de las organizaciones obreras.  Más beneficioso incluso que su desaparición física sería el hundimiento moral, el desprestigio y deshonor de todos ellos.  Sobre los siete hombres que tienen ante sí la más sombría de las perspectivas, llueven peticiones, consejos y presiones de todas clases.  Muchos esperan que con tal de librarse de la horca que les esperan, algunos no vacilen en abjurar y renegar de sus ideas, imploren humildemente el perdón del gobernador de Illinois y vayan a pudrirse y morir en vergonzoso silencio en cualquier lejana penitenciaría.  La misma prensa, que les insulta a diario, que ha colaborado eficazmente en su condena, se lo indica ahora.  Incluso oficiosamente se les comunica la plena seguridad de que el perdón les será otoga-do en cuanto lo soliciten.  Dándose perfecta cuenta de la intención de sus enemigos de clase, los interesados rechazan enérgicamente tales sugerencias.

       "Solicitar el perdón, pedir que se nos rebaje la pena - responde Parsons, expresando su propio pensamiento y el de sus compañeros - sería reconocer que somos culpables, que la burguesía tiene razón al condenarnos, cosa que ni es cierta ni estamos dispuestos a admitir.  Somos inocentes.  Nuestro único delito consiste en ser socialistas.  Si se nos condena por ello ¡que nos ahorquen!"

      Ni uno solo de los siete solícita clemencia.  Más aún, cuando se enteran de que millares de trabajadores, no sólo de Chicago e Illinois, sino de todos los estados de la costa atlántica, han pedido su perdón, escriben al gobernador rechazando de antemano toda medida de clemencia.  No obstante, el propio gobernador, un tanto avergonzado por la farsa del proceso y de sus posibles consecuencias, salta por encima del parecer de sus asesores, indultando a dos de los condenados.  Contra su voluntad y deseos, Fielden y Schwab se ven privados de compartir la suerte de sus compañeros, rebajada su pena a la de trabajos forzados a perpetuidad.  (Pocos años más tarde, Fielden y Schwab, en unión de Neebe y Schanbenel - este último condenado en rebeldía -, son indultados por completo, reconociéndose oficialmente la monstruosidad jurídica del proceso de Chicago.  Pero esta reparación tardía no puede devolver la vida a los muertos ni el ímpetu reivindicativo que merced a ellos habían logrado los trabajadores de una ciudad que será presa fácil para Colosimo, Torrio, Acardo y Capone, que llega a erigirse en campeón del anticomunismo en los días de su máximo y sangriento esplendor.)

       El 11 de noviembre de 1886 ahorcan a cuatro de los condenados, ya que Louis Ling se suicida la víspera de la ejecución con una cápsula de mercurio.  Los cuatro condenados pasan juntos la noche del 10 al 11, conversando serenamente y escribiendo algunas cartas de despedida.  Ninguno da muestras de inquietud o temor al tener que enfrentarse con la muerte.  Conducidos al patíbulo, Spies grita, cuando ya tiene la cuerda en torno al cuello:

    "Tiempo vendrá en que nuestro silencio será más fuerte que las voces que ahora tratáis de sofocar con la muerte".
 
JORNADA DE PROTESTA Y REIVINDICACIÓN

    Contra lo que esperan y desean los enemigos del movimiento obrero, las ejecuciones de Chicago dan un nuevo y formidable impulso a la lucha obrera por la jornada legal de ocho horas.  La fecha del primero de mayo tiene en adelante un claro significado protestatario y reivindicativo.  Sirve para que los trabajadores organizados recuenten sus efectivos, evoquen a los compañeros caídos a lo largo de la ruta y centupliquen sus esfuerzos por conseguir una plena satisfacción a sus justas demandas. 

      Tres años después de la tragedia, en el Congreso constitutivo de la II Internacional, se aprueba por aclamación una propuesta que dice textualmente:

       "Se organizará una gran manifestación internacional en fecha fija, de manera que en todos los países y en todas las ciudades a la vez, el mismo día, los trabaja dores exijan a los poderes públicos la reducción legal de la jornada de trabajo a ocho horas".  Para esa manifestación se elige la fecha del Primero de Mayo en una enmienda que dice: "Dado que tal manifestación ha sido decidida ya para el 1 de mayo de 1890 por la American Federation of Labour, en su congreso de diciembre de 1888 en Salnt-Louis, se adopta esa fecha para la manifestación Internacional".

       Durante seis lustros, la jornada del Primero de Mayo tiene un significado de aspiración y lucha.  En 1919 sufre una radical transformación al convertirse de día de combate en Fiesta del Trabajo.  La alteración se debe no sólo a que la jornada de ocho horas ha sido ya conseguida en casi todos los países avanzados - en España es legal en Barcelona desde 1916 y en todo el país para la industria del vidrio desde 1917-, sino también a que una Conferencia Internacional reunida en Washington declara que en  adelante no pasará de ocho horas la duración máxima de la jornada laboral.

       Es un paso firme hacia adelante del proletariado organizado, pero ya no constituye la meta final del largo camino emprendido cien años antes.  La penosa marcha coronada por el éxito ha costado la vida a millares de trabajadores de todos los países y latitudes caídos en el fragor de la lucha.  Entre ellos, en prlmerísimo término, los sindicalistas ejecutados en Chicago el 11 de noviembre de 1886, cuyo sacrificio se sigue conmemorando con la fiesta del Primero de Mayo. 

Inti-Illimani Historico. 2006 год

Saigón 75: Un símbolo en la memoria universal


Hay fechas que marcan hitos históricos y perduran para siempre en la memoria universal. Así ocurre con el 30 de abril de 1975, simbolizado en un tanque que derribaba las puertas del palacio gubernamental del antiguo Saigón, en el sur de Vietnam.

Era un mediodía cuando las aguerridas Fuerzas de Liberación del heroico pueblo vietnamita irrumpían en la guarida de un régimen em estampida, solo sostenido por el poderío militar de una potencia como Estados Unidos.

Y más que ponerle término a la ignominia de la subordinación que allí se cobijaba, aquel memorable episodio fue contundente escena final de una anunciada derrota política y militar infligida al prepotente imperio injerencista y agresor.

Nunca le fue tan humillante, precedida en las vísperas por las elocuentes imágenes de fugas precipitadas y desesperadas, de rebatiñas por treparse en helicópteros y huir a como diera lugar de la avalancha liberadora y revolucionaria en marcha.

Desde que en 1964 Estados Unidos sacó intencionado partido del llamado incidente del Golfo de Tonkin, una fraudulenta auto agresión para desatar la guerra en Vietnam, habían transcurrido algo más de dos décadas de muy alto costo humano y material.

Como pocas veces se tenga noticias pueblo alguno sufriría tanto castigo en vidas y recursos naturales, por el solo hecho de defender su derecho a la soberanía nacional, la independencia y la unidad e integridad territorial.

Todavía hoy, en un Vietnam más fuerte, como nunca se cansó de avizorar el gran Ho Chi Minh, aún bajo los bombas cayendo sobre Hanoi, se sigue reclamando por las víctimas, generación tras otra, del infernal “agente naranja”, diseminado por la aviación estadounidense en poblaciones civiles, sembradíos y bosques.

Pero también esa ejemplar y pertinaz resistencia protagonizada por los vietnamitas suscitó admiración y solidaridad mundiales y contribuyó a despertar conciencias en los propios Estados Unidos, donde comenzó a romperse el mito de la invencibilidad de sus marines y tropas equipadas con lo último en tecnología bélica.

Ello constituyó una formidable lección, la de que “si, se puede”, al igual que antes en la batalla cubana de Girón, en 1961 frente a mercenarios sostenidos por Washington. O en otro contexto, el abril de 2002 en Caracas, Venezuela, en el fondo, de la misma hechura.

La relampagueante entrada de las Fuerzas Armadas Populares de Liberación de Vietnam a Saigón, resultó el colofón de una acertada estrategia, que atravesó por sucesivas etapas cruciales, desde que el 1971, los estadounidenes no pudieron controlar las fronteras entre Vietnam, Laos y Cambodia por la carretera 9.

En ese momento, con las zonas liberadas abarcando más del 50 por ciento de los escenarios de la guerra, la derrota ya se vislumbraba, y dos años después, en 1973 los patriotas obligaban a los agresores a sentarse en la mesa de negociaciones en Paris y suscribir un acuerdo de paz.

A partir de entonces, en medio de continuadas violaciones estadounidenses a lo pactado, otras batallas decisivas contra los baluartes militares de Phoc Long, Buon Me Thuot, Pleikú, Che Reo, Da Nang, Hha Trang Luang y otros fueron cimentando el camino al asalto culminante.

El Comité Central del entonces llamado Partido de los Trabajadores de Vietnam, decidió desatar el 10 de marzo de 1975 la gran ofensiva final y la operación Ho Chi Minh.

Durante los días 26, 27 y 28 de abril se había generalizado por toda la franja costera y en diversos puntos se desarrollaban combates encarnizados, cuerpo a cuerpo, casa por casa para romper el presuntuoso “cordón sanitario” alrededor de la capital del sur.

Por esos días, Le Van Phuong, un joven tanquista, ya veterano de las batallas de la carretera 9 y Da Nang, recibió la orden de marchar hacia Saigón y fue a quien le tocó derribar las puertas del palacio que albergó a todos los gobiernos que siguieron a pie juntillas las órdenes del mando estadounidense de ocupación.

Entrevistado por la radioemisora Voz de Vietnam, con motivo de este aniversario del acontecimiento, aún le emociona evocarlo, y al recordar también a su jefe de compañía, Bui Quang Than, izando en lo más alto de aquel recinto la bandera de la liberación.

La foto en la que aparece el tanquista, y que ha devenido símbolo mundial, fue tomada por Francoise Demulder, fallecida en 2009, una reportera francesa, a quien según sus propias palabras, la guerra en Vietnam le cambió el sentido de su oficio y de su vida.

Luego cubrió la guerra en el Líbano y la resistencia de los palestinos, entre otros conflictos que calificó de injustos.

Antes de morir regresó a Hanoi, en búsqueda de Phuong, a quien encontró en una humilde vivienda de una callejuela de Son Tay, modesto en su hazaña, y entregado como uno más a las tareas de la vida civil de un país reconstruido y en crecimiento.

Ambos se abrazaron y lloraron, porque también la liberación de la hoy Ciudad Ho Chi Minh, que terminó reunificando a Vietnam, hermana más allá de fronteras.

Saigón 75 representa por siempre un símbolo de resistencia y victoria de una causa justa en la memoria universal.

(Tomado de Prensa Latina)

El otro Primero de Mayo


Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


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