Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

miércoles, 18 de julio de 2012

El humanismo orwelliano

 
Jesús María Dapena Botero (Desde Vigo, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Bien sabemos lo caro que resultó para el concepto de humanismo, hasta el punto de constituirse en el representante máximo de un humanismo ateo, que continúa abordando de una manera sistemática en la Crítica de la razón dialéctica, al relevar la función social del sujeto en la Historia, pese a que la inteligentsia comunista considerara que la reivindicación humanista estaba alienada en la explotación.

Para Michel Foucault, el humanismo resultaba ser una provocación, como elemento que prostituye el pensamiento, la moral y la política; para nada, le resulta un ejemplo de virtud, como bien lo señala Caruso en sus Conversaciones con Lévy-Strauss, Foucault y Lacan, publicadas en Anagrama, en 1964 (p. 85).

Para Louis Althusser el marxismo se caracterizaba por ser un antihumanismo teórico.

Orwell mismo, entre 1936 y 1945, enjuiciaba el humanismo por ser un concepto estrictamente teórico.

Pero para José Luis Rodríguez, todo humanismo reivindica la realización efectiva de las posibilidades perdidas del sujeto.

Stricto sensu, no podríamos considerar a George Orwell un filósofo, sino más bien podríamos pensarlo como un crítico de las condiciones de degradación del ser humano, en su contexto sociohistórico, ante lo cual reivindicaría algo más allá de su presente, que es al humanismo al que José Luis Rodríguez se refiere.

La denuncia orwelliana es realista y se agudiza aún más a partir de 1945.

Ya en ¡Venciste, Rosemary!, novela escrita en 1936, anotaba:

Bastarán unas pocas toneladas de trinitroglicerina para mandar nuestra civilización al infierno que le pertenece.

Y esa agresiva crítica se mantiene a lo largo de una década para mostrar cómo los seres humanos se desesperan agobiados por la violencia exterior, inmersos en un universo de miseria y degradación, que de alguna manera habrá que intentar transformar de alguna manera; por ello, con cierta ingenuidad esperanzada en El camino de Wigan Pier le surga la necesidad tan elemental y tan lógica de un socialismo, ante lo cual, le resultara tan extraño que no se hubiera establecido en su momento.

Ahí, Orwell pensaba en un socialismo positivo aunque el existente se constituiría en el caldo de cultivo de un mundo como el de 1984, en el que lo social aniquila el poder humano de los sujetos individuales y colectivos, hasta el punto que en su Rebelión en la granja se confundían las miradas de los cerdos y de los seres humanos.

Habría, entonces, que preguntarse por la naturaleza real del humanismo orwelliano, cuando aborda las características definitorias de lo social, productor así mismo de una profunda desolación, como cuando describe a sus conciudadanos como gentes que se pasean a decenas de millares, arrastrándose como viejos seres, como cucarachas sucias que van hacia la sepultura, fenómeno al que apunta con mayor agudeza en El camino de Wigan Pier, novela en la cual la relación entre la ciudad y la opresión salta más a la vista, cuando el espacio urbano se constituye en un infierno para sus habitantes, lo que lo lleva a condenar el industrialismo, el cual afecta el orden de la naturaleza y la belleza del mundo, en tanto y en cuanto, la producción industrial genera profundos males al ser humano, al promover una relación degradante, hasta hacerlo vivir en un estercolero, donde las gentes no recuerdan ni siquiera sus apellidos, porque el mal llamado progreso, lo que inventa es otra ciudad, bajo la cual subyace una urbe antigua, oprimida y sepultada por la nueva.

Entonces la verdadera tarea del humanismo sería hacer emerger la auténtica naturaleza moral, asaltada por las ilusorias promesas del imperio de lo maquinal, un grito de denuncia en el que Orwell aúna su voz con las de socialista utópicos como Saint-Simon y Fourier, con las de Carlyle y Tolstoi, sin el tono compasivo de un Charles Dickens.

La denuncia de Orwell no se queda en el lamento de Víctor Hugo frente a los pobres más miserables, sino que delata la pauperización de la clase media, lo que constituye una nueva y original mirada de la decadencia de Occidente, que ahora en estos tiempos neoliberales hemos visto que sucede tanto en América Latina como en la Europa de la periferia; por ello, la propuesta orwelliana es la promoción de una integración entre ambas clases, sin que importen sus orígenes históricos, que parecieran contraponerlas.

El humanismo orwelliano apunta a una reivindicación de la singularidad de los sujetos en oposición tanto a la uniformación en fascismos y comunismos, al igual que de la democracias capitalista, responsable de la evolución industrial, al comprender con Geoffrey Gorer, el antropólogo inglés que tanto lo admirara por la obra del novelista británico, Los días de Birmania, que el fascismo es un desarrollo del capitalismo, en tanto y en cuanto, la más bondadosa de las democracias puede convertirse en fascismo.

Así las cosas, el sueño orwelliano de un humanismo recuperado no podría estar en otro lugar que en la sociedad preindustrial, en un espacio en el que imperasen las formas precapitalistas, en medio de un contacto directo con la naturaleza, sin los artificios del maquinismo ni sus consecuencias sobre la ética ciudadana; ahí, estaría la ciudad sumergida, que quizás no se haya perdido del todo, pero de lo que Orwell está seguro es de ese universo que era un mundo agradable para vivir en él, una tierra, quizás, sólo posible para la niñez, mundo habitado recuerdos infantiles, semejante a la naturaleza originaria, que permanece subsumida por el mundo industrial; lo cual implica una conciencia conservadora de la tradición y de la cultura del pasado, de tal forma que se regresase a una ciudad, sin las mediaciones de la máquina, como el campo, al que Winston Smith regresaría con frecuencia a lo largo de 1984.

Es por ello, que Orwell sugiere la urgencia de dar un salto atrás en el tiempo, hacia una geografía social que respete la singularidad, antes que los aprendizajes de la artificialidad y las convenciones morales, impuestas por la sociedad industrial, de tal forma que se reivindicase la diferencia, tras las huellas de la sociedad rural de Jean-Jacques Rousseau, de la Grecia de Hölderlin o el cristianismo comunista de Pier Paolo Pasolini, lugares de ensoñación, donde renazca el sujeto diferente, como forma de recuperar cierto paraíso perdido, un pasado extraviado, una naturaleza enmascarada por la mentalidad industrial y así acceder a una plena historicidad dialéctica.

Lo que Orwell denuncia es una deshumanización, como proceso mediante el cual un sujeto individual o colectivo pierden sus características de seres humanos, por la nefasta influencia de sistemas de dominación y de Poder, mediante sistemas autoritarios, como ocurriera en los campos de concentración nazis, en los gulags soviéticos, en las dictaduras suramericanas de Augusto Pinochet y de Jorge Rafael Videla, y más recientemente en prisiones como la de Guantánamo, mantenidas por el gobierno norteamericano, en su lucha contra el terrorismo islámico, como venganza justiciera, tras los desastres del 11 de septiembre, lo cual necesariamente nos remite al concepto de humanismo, para evitar caer en mundos como los de 1984.

Pero, también, Orwel había alcanzado a vislumbrar la deshumanización de la ciencia, a pesar de que pensaba que un científico no puede considerarse tal si no posee una formación humanística y un espíritu crítico frente a los desarrollos de la ciencia misma, como lo planteara en Tribune, en 1945.

En aquel entonces un tal Mr. J. Stewart Cook había escrito una carta a la editorial de esta revista, en la que sugería que para evitar los oprobios de una alta jerarquía científica, todo ciudadano fuera educado, para convertirlo en un conocedor de la ciencia, tanto como impartir este conocimiento fuera posible, así los hombres de ciencia se ocuparían de brindar una buena divulgación y podrían participar de otras actividades del mundo, en general, pero Orwell no dejo de ver en la sugerencia de Stewart Cook, una ambigüedad en la definición del término ciencia, que no dejaba de resultarle peligrosa, al no discriminar entre la ciencia que se dedica a lo exacto o aquella que seguía un método para pensar, de tal manera, que, gracias a resultados verificables, llevara a una racionalidad lógica, a partir de los hechos observados, a juicios a posteriori, en el más puro sentido kantiano, que aportasen nuevos entendimientos.

Orwell no idealiza a los científicos puros, encerrados en laboratorios, porque a la hora de la verdad, al enfrentar problemas cotidianos o de verse confrontados con otros campos del saber, son semejantes a cualquier otra persona, por ignorante que ella sea y, como ejemplo de ello, señala la capacidad de resistir al nacional-socialismo, puesto que si bien se decía que la ciencia era universal, los científicos de distintos países, que cerraban filas junto a sus gobiernos, muchas veces de manera inescrupulosa.

La comunidad científica alemana no sólo no se opuso a un monstruo como Hitler sino que además resultó colaboracionista y, sin ellos, la máquina de guerra alemana no hubiera podido articularse.

En cambio, en el campo de la literatura, muchos escritores germanos se exiliaron voluntariamente o fueron perseguidos de la forma más siniestra, muchos de ellos sin ser ni siquiera judíos.

Orwell criticaba, en ese momento, que muchos de los mejores científicos aceptaran, sin cuestionamiento alguno, la sociedad capitalista, aunque muchos otros fueran comunistas, sin criticar en lo más mínimo el estalinismo, lo que permitía sacar la conclusión de que las mejores dotes naturales para el aprendizaje de las ciencias exactas, no garantiza un punto de vista crítico y humanitario, de ahí que muchos científicos fueran en una carrera loca en busca de las bombas atómicas que acabaran, en su día, con Hiroshima y Nagasaki.

Entonces, ¿dónde estaría el beneficio de una educación científica como la que proponía J. Stewart Cook? Orwell pensaba todo lo contrario e imaginaba que la educación científica de las masas traería efectos más deletéreos, si se reducía a la física, la química y la biología y se dejaban de lado el conocimiento de la literatura y de la historia.

Para Orwell una verdadera educación científica significaba la implantación de esquemas mentales experimentales, racionales y críticos, mediante la adquisición de métodos, para enfrentar cualquier tipo de problemas, como una manera de enfrentarse al mundo y no, meramente, como un corpus teórico, que llevase al desdén de otros campos humanos como la poesía, ya que muchos científicos precisan de una mejor educación, una que amplíe su visión del mundo, para que haya científicos capaces de rehusar investigaciones tan destructivas, como las tendientes a la invención de las bombas atómicas, hombres sensatos que no se metan en los sueños de la razón, capaces de producir monstruos, como lo pretendían científicos lunáticos como Víctor Frankenstein.

Para lograrlo se precisa, seres humanos formados con una cultura general fundamental, capaces de reconocer los hitos históricos de una manera crítica, tanto como de valorar los grandes aportes de las artes y la literatura, más allá del ideal de convertirse en científicos puros.

1984 trae de una manera más o menos explícita como el desastre social está promovido desde el Poder Central, impidiendo el desarrollo del pensamiento, mediante la censura y la manipulación informativa que controla la historiografía, mediante la permanente reescritura de los acontecimientos, la conversión en lo contrario de los palabras, gracias al desarrollo de una neolengua, que desorienta a la sociedad, aniquila su capacidad crítica y acalla cualquier voz que pudiera sonar a disidente, para ocasionar una negación de la Utopía de Santo Tomás Moro y generar más bien una distopía, una antiutopía, para poner una zancadilla al optimismo de la Ilustración y una bofetada al positivismo del siglo XX, para caer en esa trampa mortal del Gran Hermano, un abusador de la tecnología y de los medios de comunicación de masa, que convierte a la colectividad en prisioneros de un panóptico benthamiano.

Música: John Lennon, un clásico del siglo XX

 
ARGENPRESS CULTURAL

(Liverpool, 1940 - Nueva York, 1980) Cantante y músico británico, fundador del mítico grupo The Beatles, un cuarteto que formó en la ciudad de Liverpool junto a Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr y que se ha convertido en una referencia indiscutible de la historia de la música moderna. John Winston Lennon nació en Liverpool el 9 de octubre de 1940, mientras los aviones nazis bombardeaban la ciudad. Su padre, llamado Alfred, era un marino que visitaba poco el hogar, hasta que desapareció por completo. Luego fue su madre, Julia Stanley, la que desapareció, dejando el niño al cuidado de una hermana suya llamada Mary.

Fue ella quien enseñó a John los primeros acordes en un viejo banjo del abuelo de éste. Liverpool era entonces una ciudad portuaria que se hallaba en plena decadencia. Con una población heterogénea, la vida allí no deparaba grandes alegrías. Sin embargo, el constante trajín originado por el tráfico marítimo también tenía sus ventajas: en el equipaje de los marinos procedentes del otro lado del océano llegaban abundantes discos de country y rhythm and blues, que se incorporaban inmediatamente a la innata afición de los liverpoolianos por la música.

John creció escuchando discos de Little Richard, Chuck Berry, Ray Charles y Buddy Holly, ilustres representantes de las corrientes musicales de aquella época. Durante unos años estudió en la escuela de Bellas Artes y al cumplir los quince resolvió sus dudas entre la pintura y la música a favor de ésta última. En 1956 conoció a un muchacho que, como él, sólo se sentía plenamente realizado con una guitarra en las manos: James Paul McCartney. Con Paul formó su primer grupo amateur, The Quarrymen, dando comienzo a un período de aprendizaje acelerado de los ritmos del rock and roll.

John y Paul se dedicaron a componer sus propias canciones como si se tratara de un entretenimiento. Dos años después se les unió George Harrison y se atrevieron a actuar en algunos pequeños locales. Se denominaron sucesivamente Johnny and the Moondogs y The Nurk Twins. Fueron tiempos difíciles: la madre de John murió en 1958 atropellada por un policía borracho franco de servicio y el escaso peculio del muchacho desapareció por completo. A lo largo de 1959, John buscó trabajo infructuosamente y vivió como un parado más. Pero su vitalidad, su juventud y su amor por la música hicieron que no perdiese la esperanza.

A principios de 1960 el grupo renació con el nombre de Long John and the Silver Beatles, prolijo nombre que se redujo a The Silver Beatles antes de quedarse en The Beatles. El término provenía de un juego de palabras inventado por el propio Lennon: el grupo de acompañamiento de Buddy Holly se llamaba The Crickets (saltamontes) y John se inspiró en ellos para mezclar el término musical beat, característico de toda una generación, y la palabra beetles (escarabajos).

John, Paul y George, junto con algunos músicos profesionales, iniciaron una gira por Escocia como acompañantes de Johnny Gentle, un cantante de segunda fila. También pusieron fondo musical a los movimientos de una bailarina de strip-tease y aceptaron viajar a Alemania para tocar en varios locales del barrio chino de Hamburgo. Cualquier cosa era mejor que buscar algún trabajo, aburrido y mal remunerado, en Liverpool. Más tarde, de vuelta a su ciudad natal, se convirtieron en el grupo habitual de The Cavern, club subterráneo donde pudieron exhibir las tablas adquiridas durante sus peculiares giras.

En 1961, el propietario de una tienda de discos llamado Brian Epstein los descubrió en ese antro. Fue una revelación; aunque no tenía ninguna experiencia en ese terreno, Epstein se ofreció como mánager a cambio de un 25 por 100 de los ingresos. A partir de ese momento, la carrera de los Beatles se disparó hacia el éxito. Con la incorporación como batería de Ringo Starr en 1962, el grupo ya estaba completo y preparado para hacer frente a lo que se avecinaba: la más loca vorágine de triunfos y gloria.

Sus canciones, editadas por el sello EMI, empezaron a copar las listas de superventas. Los conciertos de los Beatles provocaban escenas de histeria entre las groupies y la policía se veía incapaz de contener a la juvenil masa vociferante. La "beatlemanía" se difundió por Europa, luego por Estados Unidos y más tarde llegaría al resto del mundo, incluidos los países socialistas.

Las piezas de los Beatles, compuestas en su mayor parte por John y Paul, se caracterizaban por los hallazgos melódicos y armónicos, dentro de lo que después se ha llamado el "sonido Liverpool". Además, los miembros del grupo se distinguían por un nuevo estilo en la indumentaria y el corte del cabello y por una actitud alegremente desafiante, protagonizada en especial por Lennon: en las conferencias de prensa y las entrevistas, aquellos muchachos tomaban el pelo a sus interlocutores y se manifestaban como tipos ingeniosos, divertidos y despreocupados.

McCartney era el apuesto romántico, Harrison el serio y Ringo el gracioso de la banda. En cuanto a Lennon, ejercía de rebelde con inquietudes y era sin duda el más incisivo. Después de ser nombrados, en 1965, Caballeros de la Orden del Imperio Británico, John desencadenará una escandalosa polémica con una de sus célebres frases: "Los Beatles son más populares que Jesucristo". Éxitos, drogas, disputas y reconciliaciones se sucederán a lo largo de los años sesenta. Y también películas, entre otras A hard days night y Help!, ambas dirigidas por Richard Lester.

Brian Epstein falleció en 1967 por sobredosis de barbitúricos. Lennon contrajo matrimonio en Gibraltar al año siguiente con la japonesa Yoko Ono, enigmática mujer cuyo nombre significa "Hija del Océano". Ambos hechos fueron jalones de una separación anunciada. Problemas financieros, celos artísticos entre John y Paul, deseos de crear sin el lastre de acomodarse al grupo... todos estos elementos decretaron la disolución del conjunto en abril de 1970. Lennon pronunciará el epitafio del grupo y de la llamada "década prodigiosa" con otra frase escueta y expresiva: "El sueño se ha acabado".

A lo largo de los años setenta, mientras sanan las heridas de la ruptura con la reconciliación pública de John y Paul, circulará periódicamente el rumor de una próxima reunión. Varios empresarios llegarán a ofrecer sumas fabulosas para congregarlos en un escenario, pero todo será en vano: cada uno vuela por su cuenta, libres ya del yugo de los Beatles. Para Lennon, los años setenta iban a ser de una enorme vitalidad. Por un lado, se convirtió en un activista del pacifismo. Las fotos de su luna de miel en la habitación de un hotel de Amsterdam, donde aparecía desnudo con su esposa en un gesto de elemental naturalidad, dieron la vuelta al mundo.

Con Yoko había formado la Plastic Ono Band y con ella publicó una docena de discos de larga duración. Su talento como compositor y letrista siguió manifestándose en temas como "Give peace a chance", "Power to the people" o "Some time in New York City". Pero su éxito indiscutible fue Imagine, un elepé intensamente personal, editado en 1971, que contenía la canción del mismo nombre cuyo texto llegaría a ser todo un manifiesto pacifista en aquella década conflictiva.

En 1975, cuando termine felizmente su batalla contra la administración del presidente Nixon empeñada en expulsarlo de los EE UU por "extranjero indeseable" y nazca Sean Ono Lennon, único hijo del matrimonio, John desaparecerá totalmente de la circulación y se dedicará a la vida familiar. Durante cinco años, sus comparecencias en público fueron escasas y extraordinarias. Parecía que ni una sola nota ni una palabra más iban a salir de su hasta entonces inquieto espíritu. Pero en 1980 el famoso beatle enclaustrado salió de su mutismo para grabar con Yoko el álbum titulado Double Fantasy. En él pregonaba su eterno amor por su esposa y su hijo con los simples y pegadizos estribillos de siempre.

En otoño de ese año, al explicar los motivos de su regreso a los estudios, Lennon aseguraba: "Hay gente irritada conmigo porque no hago música. Si yo hubiera muerto en 1975, sólo hablarían de lo fantástico que era y cosas así. Lo que les enfurece es que yo seguí viviendo y decidí que lo más importante era hacer exactamente lo que me apetecía. En estos cinco años de silencio he aprendido a librarme de mi intelecto, de la imagen de mí mismo que yo tengo. Las canciones que hago surgen de forma natural, espontánea, sin pensar conscientemente en ellas. En cierta forma, es como volver al comienzo. Tengo la sensación de que estoy ante mi primer disco."

Días después, el 8 de diciembre de 1980, las balas asesinas de un adorador perturbado terminaron con su vida y lo convirtieron, si es que aún no lo era, en un dios de la modernidad. El escritor Norman Mailer afirmó: "Hemos perdido a un genio del espíritu". Como reacción inmediata a su muerte, los seguidores de Lennon llevaron póstumamente "Imagine" al número uno de las listas. Nunca tal número de seres humanos habían llorado tanto al escuchar una canción.

Dejamos aquí tres de sus más connotados éxitos como solista, luego de la disolución de The Beatles:

1. Imagine
 
 
 2. Jealous guy
 
 
 3. "Happy Xmas (War is Over)"

martes, 17 de julio de 2012

La importancia de la sociedad civil


José M. Tojeira

Como en muchas otras partes, en El Salvador la sociedad civil ha sido clave para el desarrollo de la democracia y de los valores humanos en El Salvador. Aunque aquí hay que hacer una salvedad: La empresa privada, al ser una parte fundamental del poder en nuestro país, y haber estado unida íntimamente a determinadas fuerzas políticas del país, no puede considerarse sociedad civil en sentido estricto. La empresa podrá hacer cosas buenas o malas. Pero sociedad civil es aquella que independiente del poder político, busca formas de convivencia ciudadana arraigadas en el bien común. Y la gran empresa de nuestro país ha sido sustancialmente parte del poder político desde el siglo XIX hasta el presente, buscando prioritariamente su beneficio, y no el bien común.

Hecha esta aclaración, volvemos a la sociedad civil y su importancia en la consecución de cambios profundos en la sociedad salvadoreña. En estos días están cumpliendo 25 años “Las Dignas”. Sin lugar a dudas a ellas debemos una gran parte del avance que ha tenido El Salvador en el respeto a la igual dignidad de la mujer y su consiguiente igualdad en derechos. Su lucha y su concientización fue obstaculizada por los ataques que sufrieron de parte de una cultura machista estúpida y engreída, muchas veces cobijada en el mundo político. Pero supieron enfrentar la agresividad de una sociedad dura, incluso en los tiempos de la guerra, y aportaron al país una conciencia diferente respecto a las relaciones hombre-mujer. Algo parecido podemos decir de las primeras asociaciones de ecología, cuyos dirigentes fueron tachados en ocasiones hasta de locos, pero que consiguieron una creciente conciencia. Conciencia que aún tiene serias dificultades para imponerse debido una cultura depredadora del medio ambiente y una floja acción de los gobiernos en algunos campos, como el de control de gases en el tráfico, manejo de desechos, o permisividad con el exceso de plásticos, por poner algunos ejemplos.

En el campo de la vivienda el TECHO, que en la actualidad está desarrollando su campaña anual, es prácticamente la única institución que nos pone delante de los ojos de un modo sistemático y frecuente ese terrible déficit habitacional que tiene nuestro país. Esta organización de jóvenes universitarios ha evolucionado de la simple construcción de casas de emergencia en beneficio de personas que prácticamente viven a la intemperie, a un trabajo más sistemático de promoción del desarrollo comunitario y familiar de quien se benefician de la vivienda. Creadores de verdadero capital social al integrar en el esfuerzo en favor del desarrollo a diferentes sectores de la sociedad, los jóvenes voluntarios del TECHO son ya parte del presente, ofreciéndonos un modelo de intervención ejemplar, con su profunda cercanía a los más pobres y con los frutos del aprendizaje mutuo. Aprendizaje en el que con mucha frecuencia los excluidos de nuestras sociedades dan verdaderas lecciones de humanidad y de valores a los generosos voluntarios de las diversas universidades del país.

Este recorrido breve por algunos sectores de la sociedad civil viene especialmente a cuento en las etapas que estamos viviendo. Miembros de la sociedad civil, como las Iglesias o las universidades, vienen pidiendo sensatez y obediencia a las leyes y la Constitución, frente a la desobediencia de la Asamblea Legislativa a una sentencia de la Sala de lo Constitucional, agravada por el respaldo irresponsable que la Presidencia de la República le está dando a la Asamblea. La Iglesia Católica en particular ha insistido con enorme claridad en la necesidad de obedecer la sentencia de la Sala que exige una nueva elección de magistrados. Y todos sabemos que la Iglesia ha sido pieza clave en la historia de la paz en El Salvador en tiempos de la guerra civil. Continúa promoviendo la paz y siendo pieza clave en el trabajo por el desarrollo, y en la propagación de valores éticos, sociales y ciudadanos.  Incluso ha tenido un importante protagonismo en la búsqueda de solución a la plaga de homicidios, como hemos visto en su intervención para lograr pactos entre maras. No escuchar a la Iglesia en medio de una crisis como la actual es, en una situación menos grave que la del pasado, cometer el mismo error que cometieron quienes no quisieron escuchar a Monseñor Romero.


Cuando un  tema jurídico complejo está en juego lo lógico sería abrir una serie de consultas con la Universidades. Nada de esto se ha hecho. Al contrario, se han buscado asesores que sorprendentemente han sido en el pasado los más entusiastas colaboradores del autoritarismo y de la justificación de las violaciones a los derechos humanos. Y lamentablemente ha sido el FMLN, que tradicionalmente ha sido más abierto a las reivindicaciones de la sociedad civil, el que hoy se ha cerrado en banda a un debate serio con la sociedad civil. Aun que el diálogo sea siempre el camino de solución verdadera, se puede entender que al FMLN le cueste dialogar con una falsa sociedad civil, como lo es la empresarial, que de un modo sistemático le ha mostrado agresividad y que ha sido la dueña tradicional del partido político ARENA. La presencia histórica de millonarios, incluidos fundadores de ANEP, en la cúpula de dicho partido no deja lugar dudas. Pero es llamativo que no se quiera escuchar a la Iglesia Católica o a universidades que, junto con la misma Iglesia, fueron durante la guerra los principales defensores de los derechos humanos de los pobres e incluso de los militantes del FMLN. Siempre se puede decir que la Iglesia o las universidades han cambiado y se han pasado a la derecha. Pero la gente es suficientemente sabia y crítica como para darse cuenta de que, si se dice eso, quienes han cambiado son otros.

Obras Maestras de la Literatura Universal XIII


XIII

EL ROMANCERO ESPAÑOL



Menéndez Pidal empieza el prólogo de su  “Flor Nueva de Romances viejos” dudando de si es o no verdad  que sea España el pais del Romancero. El romance no es exclusivo ni siquiera especial de España. Otros paises tienen narraciones épico-liricas muy análogas. Los franceses las tienen tan semejantes que muchos las llaman con el hispanismo “romancero”. Las baladas inglesas y success han sido tenidas por congéneres de los romances; hay romances en Italia, en Alemania, en Suecia, en Dinamarca, en Grecia, en Finlandia… Y sin embargo, España es el pais del romancero y el extraño  que la recorre si quiere comprenderla, debe llevar en la maleta, según consejo de un viajero entendido, el  Quixote y el romancero.

      José Gómez ha hecho en Chile una nueva selección con muy interesantes notas que sitúan la acción en el momento correspondiente, o tratan de desentrañar la spsicologia de los personajes.
     ¿Cuál será el más Viejo romance conocido? A Gómez le hubiera gustado dilucidarlo pero no se atreve a hacerlo. Se limita a consignar su convicción de que tienen su origen en cantos árabes, en realidad más parecidos a villancicos y serranillas que a los romances castellanos. Pérez de Hita afirma que el famoso romance del Rey Moro que perdió Alhama fué escrito en arable, y añade el dato curioso de que resultaba tan lastimero que fué prohibido.
     Es muy lógico suponerles tal origen. Los árabes son poetas natos. Son los creadores del cuento y la novela corta, y el romance no es sino un cuento o novela versificada, en muchisimos casos. Además los primeros romances que llegaron a Castilla fueron llevados por cantores ambulantes y juglaresas, todas ellas moras y judies.
     No se puede señalar tampoco la región en que nacieron  estos “cantares de gesta en miniatura”.
     Su gran difusión comienza con la introducción de la imprenta a fines del siglo quince. Se hacian en pliegos sueltos y a veces se agotaban grandes tirades. Los poetas cultos los desdeñaban y algunos dijeron sandeces como la del Marquéz de Santillana: “Infimos poetas son aquellos que facen esos cantares é romances, sin orden, regla ni cuento, de que se alegra la gente Baja é de servil condición”.
     La fecha de los primeros pliegos es de 1512 pero la tradición oral conservaba desde mucho antes el alma poética del pueblo español.
     Después aparecieron los primeros “Cancioneros” o recopilaciones: el de Amberes (hacia 1550), el de Martin Núcio y el de Esteban Nájera, “Silva de Romances”. Luego vinieron refundiciones más artisticas y menos fieles. Ahora por fortuna, se ha vuelto, otra vez, a la fidelidad, dentro de lo possible.
     Vamos a dedicar este capitulo a algunos de los romances españoles menos vulgarizados aún y que son sin embargo verdaderamente tipicos e interesantes.
     Veamos, para empezar, el romance de la Campana de Huesca, que, sencillamente y sin adorns, expresa uno de los más terrorificos episodios de la historia de España. Con el tema se han hecho muchas otras obras literarias pero en ninguna como en esta del juglar anónimo, se describe el suceso de modo a la vez tan sucinto y completo.
                                              “Don Ramiro de Aragón,
                                              el Rey monje que llamaban,
                                              caballeros de su reino
                                              muchos le menospreciaban.
                                              Porque era manso y humilde
                                              y no sabidor en armas
                                              muchos se burlaban de él
                                              y su mandar no guardaban.
                                              Sintiéndose deshonrado
                                              un mensajero enviara
                                              al abad de Santo Ponce,
                                              que fué el que a él le criara,
                                               para que le dé consejo
                                              que ninguno le acataba.
                                              El Abad, que sabio era,
                                              al mensajero tomára;
                                              metióle dentro una huerta
                                               y sin decirle palabra
                                              afilando su cuchillo
                                              las altas ramas cortaba,
                                              aquellas que eran mayores
                                              que a otras sobrepasaban.
                                              Dijole que se volviese,
                                              que más respuesta no daba.
                                              El mensajero, sañudo,
                                              al Rey asi lo contaba:
                                              que el Abad de Santo Ponce
                                              de su carta no cuidaba.
                                              Más el rey pensó que aquello
                                              buena respuesta le daba.
                                              Hizo luego un llamamiento
                                               so pena de la su saña
                                              que cualquier hombre de estilo
                                              venga luego a la su sala
                                              porque determina hacer
                                              una muy rica campana
                                              que se oiga por todo el reino,
                                              que suene por toda España.
                                              venidos los ricos hombres
                                              se reian y burlaban.
                                              Más siendo alli todos juntos
                                              uno a uno los tomara
                                              y en un secreto aposento
                                              cuerdamente los entrára
                                              do cortó quince cabezas
                                              que eran las más estimadas.
                                               y mostrólas a los hijos
                                               que a sus padres aguardaban
                                               diciendo haria lo mismo
                                               con cuantos no le acataban.
                                               Asi fué temido el Monje
                                               con el son de la campana!
      El romance es tan sobrio que no se consigna en él un detalle de la tradición. Dice ésta que cuando el verdugo hubo contado, una a una, quince cabezas, las mandó el Rey poner en el suelo en circulo y  mandó llamar al Obispo de Zaragoza, el más suburbia de todos los rebeldes y el que más de él se habia burlado, y le preguntó si, a su juicio, sobraba o faltaba algo. El Obispo aterrorizado contestó humildemente que no, que todo estaba en su punto. Pero Don Ramiro le sacó de su error. Y le dijo: “¿Visteis alguna vez una campana sin badajo? -¡No!- ¡Pues a esta tampoco le ha de faltar, que el dabajo va a ser vuestra cabeza!”.
Y se la hizo cortar también y la colocó en el centro del circulo diciendo a los supervivientes: “¡Ya no rien éstos! ¡Aprended la lección si no queries tener igual fin!”.
     Para pasar de un tema tan tragic a otro grato y amable, oigamos a  continuación el romance de la doncella guerrera, elision y sencillo, sobre un tema arable del siglo once.
                                                         Pregonadas son las guerras
                                                        de Francia con Aragón.
                                                         ¡Cómo las haré yo, triste,
                                                         Viejo y cano pecador!
                                                          ¡No reventarás condesa
                                                          por mitad del Corazon
                                                         que me diste siete hijas
                                                         y entre ellas ningún varón!
                                                         Asi habló la más Chiquita,
                                                         en rezones la mayor:
                                                         --No maldigáis a mi madre
                                                          que a la guerra me iré yo.
                                                          Me daréis las vuestras armas
                                                          vuestro caballo trotón--
                                                          --Conoceránte en los pechos
                                                          que asoman bajo el jubón.
                                                           -- Yo los apretaré, padre
                                                           al par de mi corazon.
                                                           -- Tienes las manos muy blancas,
                                                           hija; no son de varón.
                                                            -- Yo les quitaré los guantes
                                                            para que las queme el sol.
                                                             -- Conoceránte en los ojos,
                                                            que otros más lindos no son.
                                                             -- Yo los revolveré, padre,
                                                             como si fuera un traidor.
                                                            Al despedirse de todos
                                                             se le olvida lo mejor.
                                                            -- ¿Cómo me he de llamar, padre?
                                                            -- ¡Don Martin, el de Aragón!
                                                               Dos años anduvo en Guerra
                                                               y nadie la conoció
                                                               si no fué el hijo del Rey
                                                               que en sus ojos se prendó.
                                                               --¡Herido vengo, mi madre!
                                                               De amores me muero yo.
                                                               Los ojos de don Martin
                                                               son de mujer, de hombres no!
                                                               --Convidalo tú hijo mio,
                                                               a las tiendas a feriar.
                                                               Si don Martin es mujer
                                                               las galas ha de mirar.

                                                               “Don Martin”, como discreta,
                                                               A mirar las armas vá:
                                                               --¡qué rico puñal es ese
                                                                para con moros pelear!
                                                               --Herido vengo mi madre!
Amores me han de matar.
Los ojos de don Martin
                                                  Roban el alma al mirar.
                                                    --Llévatelo tú, hijo mio
                                                    A la huerta a solazar.
                                                    Si don Martin es mujer
                                                    la frusta deseará. 
                                                    “Don Martin” deja la frusta,
                                                    una vara va a cortar.
                                                    --¡Oh qué varita de fresno
                                                    para el caballo arrear!
                                                    --Hijo arrójale al regazo
                                                    tus anillos al jugar.
                                                    Si don Martin es varón
                                                             las rodillas juntará
                                                     pero si las separate
                                                     por mujer se mostrará.
                                                     Don Martin muy avisado,
                                                     hubiéralas de juntar.
                                                     --Herido vengo, mi madre;
                                                     amores me han de matar;
                                                     los ojos de don Martin
                                                     nunca los puedo olvidar.
                                                     --Convidalo tú, mi hijo,
                                                     en los baños a nadar.
                                                     Todos se están denuded
                                                     Don Martin muy triste está…
                                                     --Cartas me fueron venidas 
                                                     cartas de grande pesar, 
                                                     que se halla el Conde, mi padre
                                                     enfermo para finar.
Licencia le pido al Rey
para irle a visitar.
--Don Martin esa licencia
no te la quiero estorbar.
Ensilla el caballo blanco,
de un salto en él va montar
Y por las vegas arriba
corre como un gavilán.
--Adiós, adios, el buen Rey
y tu palacio real;
que dos años te sirvió
una doncella leal!
Oyela el hijo del Rey,
trás ella va a cabalgar.
--¡Corre, corre, hijo del Rey,
que no me habrás de alcanzar
hasta en casa de mi padre
si quieres irme a buscar!

Campanitas de mi iglesia

ya las oigo repicar;
puentecito, puentecito
del rio de mi lugar
una vez te pasé virgen
                                             virgen te vuelvo a pasar
                                             ¡Abra las puertas mi padre,
                                             ábralas de par en par!
                                             ¡Madre, sáqueme la rueca
                                             que traigo ganas de hilar,
                                             que las armas y el caballo
                                              bien los supe mane jar!
                                              ¡Trás ella el hijo del Rey
                                             a la puerta fué a llamar!

                                                           * * *

Pero no todos los temas son tan gratos y lamenteros. Tenemos el extremo opuesto, el de la más terrible tragedia, por ejemplo, en el romance de “Delgadina” de argumento sobrecogedor, a pesar de lo cual es uno de los más populares en la Peninsula Ibérica, con variaciones sólo de nombres, o de utensilios que usa la desgraciada muchacha de la que se enamoró su propio padre. La versión asturiana es la más clara y sobria y existe tambié en América, con palabras tipicas mejicanas o chilenas.


El Rey tenia una hija,

Delgadina se llamaba,
--Delgadina, Delgadina
tú has de ser mi enamorada!
--No lo quiera Dios del cielo
ni la virgen soberana
que yo enamorada fuera
del padre que me engendrara.

Y a continuación viene el relato de las coacciones y amenazas terrible.

La encierran en un aposento donde no ve el sol ni la luna. Le dan cecina a comer y de beber agua amarga. Pide auxiliary al mundo entero, a sus hermanos, a su madre, pero todos se lo niegan. Al fin unos pajes se compadecen pero llegan tarde. Delgadina está ya muerta.

Campanas del paraiso

ellas solas se tocaban.
P’ol alma de Delgadina
que a los cielos caminaba
mientras que la de su padre
a los infiernos bajaba…

Pero no nos quedemos con el agrio sabor de este romance bárbaro aunque bello y leamos otro más simpatico, también muy poco conocido. El romance catalán de “La amante resucitada”. También existe en otros muchos lugares. En Asturias la enamorada fiel se llama Angela y no es tan mistica. En Portugal se canta igualmente pero la heroina se llama doña Agueda Mejias. El romance se originó, sin duda, en un hecho real que sirvió de mucho a Don José Zorrilla para su leyenda de “A buen juez, mejor testigo”. Dicen que el caso real se vió en apelación en el siglo 16 ante el tribunal de Valladolid.

     Dejemos la palabra al anónimo autor del romance.

La ciudad de Barcelona

es muy noble y muy antigua.
Alli habia un caballero,
el cual Don Juan se decia.
Cerca habitaba una dama;
se llama Doña Maria.
Los dos se querian mucho
y casarse prometian.
Más el padre de la dama
otros intentos tenia,
que la queria casar
a un mercader de Sevilla
que era rico y poderoso
o que esa fama tenia.
Don Juan entonces se fué;
a Perpiñán se partia
No la podia olvidar
Olvidarla no podia.
Ya se vuelve a Barcelona
donde está Doña Maria;
halla la puerta cerrada,
ventanas y celosias;
una criada a la puerta
que de luto va vestida.
--”Doña Maria, Don Juan,
por usted perdió la vida.”

En la iglesia no hay ninguna,

ninguno en la iglesia habia
sino un pobre sacristán
que por la nave transita.
--Digasme, buen sacristán,
Digasme, por la tu vida;
¿en dónde estaba enterrada
aquella Doña Maria?
Ayúdamela a sacar
que yo te lo pagaria.
Los dos alzaron la tumba;
dentro Don Juan se metia.
--¿Dónde estás bien de mi alma?
¿Dónde estás bien de mi vida?
Quiere darse puñaladas
para hacerle compañia.
Más la Virgen del Remedio
la mano le detenia
-- Yo no quiero que se pierda
devoto de tal valia.
Cada dia que el sol sale
me reza el Ave Maria.
Mira a la dama Don Juan
y la encuentra que vivia.
Se cogieron de la mano
y a la casa se volvian.
Encuentran al mercader,
al mercader de Sevilla.
--¿Dime don Juan de mi alma,
dime tú, por la tu vida,
dónde has sacado esta dama,
diria que era la mia…!
--Tuya era, mercader.
Tuya pero ahora es mia.
Se cogen mano por mano
y se van a la Justicia.
--¡Que dé la mano a Don Juan
que bien se la merecia…!


* * *

     Mucho más grato y delicious, verdaderamente cautivador, es el romance chileno de “Las Tres hermanas”, admirablemente resuelto y conseguido y oportunisimo de diálogo y compocisión. Se nota que fué obra de algún poeta culto pero tiene un enorme encanto. Mantiene el espiritu de los tradicionales caballerescos y es inequivocamente antiguo y auténticamente popular.
Dice asi:

A la quinta, quinta, quinta

de una señora de bien
llega un lindo caballero
corriendo a todo correr.
Como el oro es su cabello,
como la nieve su tez,
como luceros sus ojos,
y su voz como la miel.
--¡Que Dios os guarde, señora!
--¡Caballero, a vos también!
--¡Dadme un vasito de agua,
que vengo muerto de sed!
--Fresquita como la nieve
caballero os la daré,
que mis hijas la trajeron
al tiempo de amanecer.
--¿Son hermosas vuestras hijas?
--¡Cómo el sol de Dios las tres!
--¡Dónde están que no las veo?
--Cada cual en su quehacer
que asi deben estar siempre
las mujercitas de bien.
--Decidme como se llaman…
--La mayor se llama Inés.
La medianita Angelina.
La más pequeña Izabel.
--Decid a todas que salgan,
que las quiero conocer.
--La mediana y la pequeña
a la vista las tenéis,
que, por veros, han dejado
de planchar y de coser.
La mayor, coloradita
se pone cuando la vén
y esa está en su cuarto, cose
que cose, y vuelta a coser…

--Lindas son las dos que veo,

lindas son como un calve:
pero debe ser más linda
la que no se deja ver.
--¡Qué Dios os guarde, señora!
--¡Caballero a vos también!
Y se marcha el caballero
corriendo a todo correr.

A la quinta, quinta, quinta

de una señora de bien
llegan siete caballeros
siete semanas después
--Señora, Buena señora:
somos criados del Rey
que hoy hace siete semanas
vino aquai muerto de sed.
Tres hijas como tres rosas
nos ha dicho que tenéis:
venga,venga con nosotros
esa que se llama Inés
esa que coloradita
se pone cuando la ven,
que alli en los palacios reales
va a casarse con el Rey.


Y, para terminar, oigamos el brevisimo y elision romance de  “La Dama en Misa” que algunos estiman es sólo un fragmento pero que tiene una perfecta unidad y presenta completa una escena muy linda y significativa.



En Sevilla está la ermita

que dicen de San Simón
adonde todas las damas
iban a hacer oración.
Allá va la mi señora,
sobre todas, la major.
Saya lleva sobre saya,
mantillo de tornasol.

En la su boca muy linda

Lleva un poco de dulzor.
En la su cara muy blanca
lleva un poco de color
y los sus ojuelos garzos
lleva un poquito de “alcól”.
A la entrada de la ermita
relumbraba como el sol.
El abad que dice misa
no la puede decir, no.
Monancillos que le ayudan
no aciertan responder, no.
Por decir: ¡amén! ¡amén!
decian: ¡amor! ¡amor!

LA CSJ, UN CONFLICTO DE INTERESES


lunes, 16 de julio de 2012

Debtocracy (2011). Versión con subtitulos integrados en español

Secretos de un conflicto (II)


Dagoberto Gutiérrez.

 En un primer momento, la crisis histórica trata de la acumulación de sucesivas crisis no resueltas a lo largo de nuestra historia. Aquí necesitamos remontarnos incluso a la invasión europea desatada sobre nuestras tierras, hace 500 años, al oprobioso poder colonial impuesto y al peso de ese coloniaje en nuestra subjetividad. Hay que decir que las crisis estallan sucesivamente en el seno de la sociedad. Uno de esos estallidos produjo los acontecimientos de 1821. Luego, el levantamiento de Anastasio Aquino en 1832. Aquino resulta ser el padre de la dignidad por su capacidad de rebelión. Cien años después, viene el levantamiento de 1932 y la matanza para aplastar la rebeldía. Cincuenta años después, la guerra de 20 años, y los acuerdos para paliar los desacuerdos. Este proceso nos lleva a la actual guerra social donde toda la sociedad parece hervir en una olla de presión.

El segundo componente de la crisis histórica es el estallido de esta crisis al interior del aparato del Estado, de tal manera que en estos momentos, la sociedad que se estremece por la guerra social,  presencia perpleja esa misma guerra al interior del aparato del Estado. Esta crisis aparece y parece ser un conflicto entre poderes del Estado, y por momentos parece un problema de temperamentos de ciertos personajes; pero en realidad, el aparato estatal montado sobre ciertas bases ya no responde a las necesidades de subsistencia del mismo aparato. Es decir, que el aparato mismo ya no se sostiene así mismo porque los antiguos principios oligárquicos sobre los que está montado no lo sostienen en medio de la crisis actual del mundo capitalista. Recordemos que se trata de un Estado oligárquico antipopular, antidemocrático, diseñado para favorecer a una minoría opulenta y para impedir, a toda costa, que el pueblo interprete y entienda la crisis permanente de manera política.


Pues bien, en la medida en que la política irrumpa en el razonamiento popular, resulta que la gente  y el pueblo aprenden a dudar y a descubrir inteligentemente quiénes son los que lo gobiernan y cuáles son los intereses que se cobijan en las llamadas instituciones estatales. Este es, por supuesto, un proceso con altibajos y con lentitudes, pero es una marea que avanza y permite descubrir el choque de intereses enfrentados y que se presentan artificialmente como choque de poderes, cuando en realidad se trata del conflicto entre la sociedad y los partidos políticos que usufructúan el aparato del Estado.

El tercer componente resulta de extraordinaria importancia porque la crisis afecta destructivamente los pilares ideológicos que sostienen todo este edificio y se instalan desde siempre en la subjetividad de los seres humanos. Se trata de una especie de mitología basada en principios, criterios e ideas poderosas que han sustentado, por siglos, el discurso y la acción de los detentadores del poder. Estos mitos aparecen hoy resquebrajados y mal olientes.

Se trata de figuras que aparecieron durante la revolución francesa, expresando una visión burguesa del mundo y de la vida que sirvió en aquel momento para derrotar y sustituir al mundo feudal y para construir sobre sus ruinas y sobre la sangre del pueblo francés al mundo capitalista, que hoy se estremece en medio de su crisis.

Figuras como el Estado de derecho, la independencia de poderes, la primacía de la Constitución, el predominio de la ley, la soberanía popular, los pesos y contrapesos, aparecen hoy revolcadas en los polvos, en los lodos y en las sombras de la crisis, y no resulta fácil, incluso para cualquier amante de la sonoridad de las palabras, pensar o referirse a esta mitología, sin darse cuenta que la porcelana ideológica ha sido quebrada por un elefante gigantesco llamada crisis histórica.

Resulta que al interior de esta crisis, y como expresión de ella, danza el conflicto real, al que ya mencionamos, entre la sociedad expresada por uno o varios demandantes ante la Sala de lo Constitucional y el régimen de partidos políticos tradicionales que usufructúan el aparato del Estado. Este es el conflicto real que sacude y estremece a la Asamblea Legislativa, es decir, a los partidos políticos y a una Sala de la Corte Suprema de Justicia que resuelve una petición ciudadana.

Esta crisis empieza afectando el juego electoral de los partidos y abriendo el camino para que, en contra de los intereses de estos partidos, pudieran participar en las elecciones, candidatos no partidarios. En este momento estalla la guerra entre los partidos y los ciudadanos que deciden hacer política por su cuenta. En una próxima, desarrollaremos esta explicación.

Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


UN DÍA COMO HOY, 12 de febrero de 1973, los principales periódicos de El Salvador difundieron fotos de la muerte de los compañeros José Dima...