Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

sábado, 8 de diciembre de 2012

Escrito en el tronco de un olivo


Tawfiq Zi-yad (APE. Desde Palestina)

Porque yo no hilo lana
porque yo estoy expuesto cada día
a órdenes de arresto
y mi casa está expuesta a las visitas policíacas
a las pesquisas, a las “operaciones de limpieza”
porque me encuentro en la imposibilidad
de comprar papel
grabaré todo lo que me sucede, grabaré todos mis secretos
en un olivo del patio de mi casa
yo grabaré mi historia y el retablo de mi drama
y mis suspiros en mi jardín
y las tumbas de mis muertos
y grabaré
todas las amarguras que borrará un décimo de las dulzuras por venir
grabaré el número
de cada caballería despojada
de nuestra tierra
el emplazamiento de mi aldea, sus límites
las casas dinamitadas, mis árboles arrancados
cada florecita aplastada, los hombres de los que se han regodeado
en descomponer mis nervios y mi hálito
los hombres de las prisiones, las marcas de todas las esposas
cerrada en mis puños
las botas de mis carceleros
cada juramento arrojado a mi cabeza
y grabaré Kafr Kassem
yo no lo olvidaré
y grabaré


Deir Yassin
tu recuerdo me devora
y grabaré
hemos alcanzado la cima de la tragedia
la hemos alcanzado
grabaré todo lo que me descubre el sol
me murmura la luna
lo que me narra la tórtola
en los pozos
cuyos enamorados se han exiliado
para que lo recuerde
me quedaré de pie para grabar
todo el retablo de mi drama
y todas las etapas de la derrota
de lo infinitamente pequeño
a lo infinitamente grande
en un tronco de olivo
en el patio de mi casa.


Tawfiq Zi-yad, poeta palestino.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

¿Un Obispo define la política pública de seguridad?


Roberto Cañas López/ Firmante de los Acuerdos de Paz


La pregunta a la que se le debe buscar respuesta en El Salvador en este momento es si ¿Un Obispo define la política pública de seguridad? En cualquier lugar del mundo parecería extraño, pero en nuestro país no hay que perder la capacidad del asombro.

En el marco de los actos de celebración del primer aniversario del nombramiento del ministro de Justicia y Seguridad General de División David Munguía Payés, Monseñor Fabio Colindres anunció como parte de una “segunda etapa de la tregua entre pandillas” que pedirá a la Asamblea Legislativa la derogatoria de la Ley de Proscripción de Pandillas, con el argumento de que dicha ley está obstaculizando “el proceso de paz” en su segunda fase.

Es curioso, pero cierto, el próximo 11 de diciembre, el Obispo acompañado de Raúl Mijango visitarán la Asamblea Legislativa para solicitar la derogación de dicha ley, que ciertamente en su momento fue promocionada como la  solución a gran parte de los problemas delincuenciales; pero que  la verdadera realidad es que la ley desde el principio tuvo problemas en su aplicación y no ha contribuido a la disminución de los homicidios y las extorsiones.

Tengo muchas dudas acerca de que la propuesta de derogatoria de la Ley que hará el Obispo tenga algún progreso en la Asamblea Legislativa cuando sea presentada, pues a mediados de diciembre los honorables diputados estarán pensando en cómo despedir el año y no en derogar leyes. Pero más allá de que en la Asamblea progrese este año la propuesta del Obispo lo que verdaderamente preocupa es la mediocridad de las propuestas para enfrentar la delincuencia.

Y es que son realmente inverosímiles ideas como las de la “aplicación salvadoreña del concepto Municipio Santuario”,  que según los patrocinadores de la propuesta consiste en “ir declarando sucesiva y progresivamente a los municipios del país como Zonas especiales de Paz”.

La verdadera realidad es que las propuestas de Política Pública en el área de seguridad  presentadas por el Obispo Colindres no son viables constitucionalmente ni desde el punto de vista técnico. Si tan fascinados están en propuestas norteamericanas como las de municipios santuarios deberían conocer la experiencia de la Ciudad de los Ángeles en las que el Alcalde Antonio Villaraigosa creó una Oficina de Reducción de Pandillas y el Desarrollo de la Juventud. Es una estrategia integral  mediante medidas orientadas a la reducción de afiliación entre los jóvenes en alto riesgo de hacerse miembros de pandillas; la reducción de la participación en pandillas entre los jóvenes que ya son miembros; la provisión de pacificación proactiva eficaz y respuestas ante incidentes de violencia cuando ocurren; y mejora de la comunicación y la colaboración dentro y a través de agencias del gobierno, organizaciones basadas en la comunidad y residentes de la comunidad, ha tenido éxitos importantes

La Estrategia del Alcalde Villaraigosa está conformada por seis enfoques interrelacionados: prevención primaria; prevención secundaria; servicios de manejo de casos de intervención para gente joven involucrada en pandillas;  servicios de intervención dirigidos a la interrupción de la violencia; compromiso con la comunidad; y sexto supresión.

La Oficina de Reducción de Pandillas y el Desarrollo de la Juventud considera que su estrategia es una responsabilidad compartida entre los residentes de la comunidad, las familias, las escuelas, los negocios y las agencias gubernamentales de la Ciudad/Condado. Para este fin, la Oficina está comprometida a escuchar las voces de la comunidad, integrando estas voces en su trabajo y uniendo todos sus programas a fin de fortalecer las comunidades.

En El Salvador debemos comenzar por aceptar que la política pública de seguridad es demasiado seria para dejarla en manos de un Obispo. Pues una vez que los jóvenes se integran a las “maras” y se involucran en actividades criminales, el trabajo para sacarlos de la delincuencia se vuelve complejo y requiere de propuestas integrales y grandes recursos económicos. Si se revisa la propuesta eclesial de Monseñor Colindres y su acompañante Mijango no tiene un carácter integral ni hay una sola mención de la palabra prevención y no se indican los recursos que se necesitarían para implementar su propuesta.

Diciembre es tiempo de reflexión, para revisar los resultados obtenidos en la lucha contra la delincuencia y también es momento de establecimiento de objetivos para el año próximo. Hoy se deben sistematizar las buenas y malas prácticas en el impulso de la política pública de seguridad, determinar cuáles son las lecciones aprendidas y fundamentalmente visualizar lo que se quiere alcanzar en el futuro inmediato. Ojalá se encuentre el camino correcto a una política integral de seguridad pública que pasa por la participación de toda la sociedad.

Nuevo Fiscal


 Editorial UCA

Norma Guevara, jefa de fracción del FMLN, celebrando el nombramiento del Fiscal General de la República, dijo que es el cargo con mayor responsabilidad en el país después del oficio de Presidente de la República. Siendo así, imaginemos qué pasaría si por mal funcionamiento del Tribunal Supremo Electoral se atrasara un par de meses la elección del Presidente de la República. Sería un caos y, por supuesto, se establecerían responsabilidades. En el caso del Fiscal, se da el atraso, pero nadie se hace responsable. Y no solo no hay responsables, sino que luego de la elección, los diputados aplaudieron su propia ineficiencia de dos meses. El final feliz justifica la ineficiencia y la irresponsabilidad.

Podrán decir algunos que el juicio es demasiado negativo. Sin embargo, lo que estamos viendo es que solo con críticas, y críticas duras, se mueven adecuadamente quienes llevan el carro de la Asamblea. Cuando quisieron desarticular la Sala de lo Constitucional, hubo que decirles de todo a los diputados. Y cuando a las voces de protesta internas se unieron voces importantes del exterior, hubo cambio de actitud. Por un muy paradójico sentido del honor, han mantenido vigente una especie de comisión amenazadora sobre la Sala, pero dejaron a los cuatro magistrados en sus puestos. Con la parálisis en la elección de Fiscal, ha habido que decirles también de todo. Y una vez más ha sido necesario que desde fuera se les presione. Podrá desgañitarse el presidente de la Asamblea contra la doctora Knaul, relatora de las Naciones Unidas para la independencia judicial. Pero no cabe duda de que la opinión de esta experta sobre el impasse que había en la elección del Fiscal fue un necesario llamado de atención a ese modo absurdamente lento e irresponsable de los diputados.

Las cosas no deberían ser así. El Salvador no necesita que para hacer las cosas bien tengan que venir de fuera voces o personas a respaldar a quienes critican la ineficiencia parlamentaria. Un adecuado diálogo con la sociedad civil sería mucho más conveniente que esta pérdida de energía, recursos y tiempo que con tanta frecuencia se da en la Asamblea cuando los intereses políticos se ponen por encima del bien común. Aparte de que se queda en ridículo cuando, después de tantas acusaciones de compra de votos, de desastre democrático y otras linduras dichas unos contra otros, se producen estas unanimidades gloriosamente celebradas. Hacer bien las cosas no cuesta tanto.

Lo que queda ahora es respaldar al nuevo Fiscal. Entra con debilidad. Le quedan tres años para conocer a fondo la institución y actuar. Y entra en una institución poco dotada de medios. Sería trágico que continuara la tendencia de no proveer de recursos a la Fiscalía, para después echarle la culpa al funcionario, oponerse a su reelección y darle de nuevo al siguiente el breve plazo de tres años para mejorar una situación de difícil arreglo. Si Luis Antonio Martínez quiere hacer algo novedoso, no estaría mal que iniciara, con el apoyo de la sociedad civil, una evaluación de la institución que ahora tiene a su cargo. No solo para corregir lo negativo, sino sobre todo para hacer una propuesta de Fiscalía moderna, bien dotada, eficaz y que se coordine adecuadamente con sus cuerpos auxiliares.

Hasta ahora, los diputados se han preocupado de poner en el puesto a personas que no fueran incómodas a los poderes políticos. No se han preocupado de evaluar a la institución ni de tomar en cuenta la opinión de la sociedad salvadoreña, que sufre las consecuencias de la criminalidad y las insuficiencias institucionales en la persecución del crimen. En diálogo con expertos en temas penales y jurídicos, el nuevo Fiscal tiene la oportunidad de presentar un nuevo proyecto de Fiscalía General que corrija errores y ofrezca mayores posibilidades de éxito en la lucha contra la delincuencia.

martes, 4 de diciembre de 2012

Entrevista completa en exclusiva de RT a Tanja Nijmeijer, la guerrillera Alexandra de las FARC



RT presenta la primera entrevista concedida a una cadena televisiva por Tanja Nijmeijer, la guerrillera holandesa de las FARC. Nijmeijer explica su visión del posible camino hacia la paz y los principales objetivos de las FARC en su negociación con el gobierno colombiano.

RT
: Bueno Alexandra, muchas gracias por concedernos esta entrevista.

Nijmeijer: Con mucho gusto.

RT: Con el tiempo muchos líderes revolucionarios han abandonado la idea de la lucha armada y algunos incluso consideran que es un anacronismo. ¿Esta apertura de las FARC al diálogo evidencia esta tendencia?, ¿Ustedes se han desilusionado de sus métodos de lucha?

Nijmeijer: No, yo no creo que se pueda decir de esa forma. Nosotros estamos aquí en La Habana porque nosotros siempre hemos pedido el diálogo, nosotros siempre hemos pedido la paz, pero el gobierno colombiano nunca nos ha permitido participar políticamente, entonces por ese hecho nosotros hemos tomado las armas, no por gusto, no porque a nosotros nos gusten las armas o porque nos guste la guerra. Hemos tomado las armas en una legítima defensa contra el terrorismo de Estado colombiano. A lo largo de la historia siempre se ha demostrado que nosotros queremos el diálogo, queremos la paz, por eso estamos aquí en La Habana. Si el gobierno nos pide diálogo, dialogamos, y si nos piden guerra pues también nos defendemos.

RT: Y en ese sentido ¿cómo ve la realidad latinoamericana hoy en día? ¿Existen las condiciones para otras formas de oposición sin armas?

Nijmeijer: Pues yo diría que en Latinoamérica se está dando un proceso muy interesante, en Venezuela, en Ecuador, hasta en Argentina, en casi todas partes de Latinoamérica, son procesos muy interesantes que a nosotros nos interesan. Nos interesaría hacer política de esa forma, pero lastimosamente hasta el momento en Colombia no se ha podido, vamos a ver si de pronto con este proceso logramos hacer la paz y podamos participar políticamente.

RT: Durante décadas el gobierno colombiano ha tratado de poner fin a este conflicto armado, ¿hay algo que diferencie este nuevo intento aquí en La Habana de los anteriores? ¿Hay algunas razones para el optimismo?

Nijmeije: Nosotros somos muy optimistas, la delegación de la paz de las FARC somos muy optimistas, porque pensamos que en este momento, o sea, en Colombia, siempre se da como un flujo y reflujo ¿no?, del movimiento social, de los movimientos campesinos, obreros, pero pensamos que en este momento ese movimiento se está volviendo muy grande. Se ve en Colombia que el pueblo ya no aguanta más esta guerra y que el mismo pueblo está pidiendo la paz, se ve una guerra de movilización social del pueblo colombiano, que queremos que nos acompañe en este intento de diálogo, y eso es lo que va a pasar. Esa es una diferencia que yo veo muy grande con los anteriores procesos de paz, que hay una movilización de paz grandísima, que se ve todos los días en Colombia, gente que sale a la calle a protestar. La gente como que perdió el miedo al terrorismo de Estado porque no aguanta más.

Otra cosa que yo veo en este proceso de paz es, digamos, lo que ya hablamos, la situación en Latinoamérica que ha cambiado y eso nos ayuda bastante para entendernos con el gobierno colombiano, el acompañamiento de los cubanos, de Venezuela, de todos los países de Latinoamérica. Eso también es un factor externo importante.

RT: Sin embargo, una gran mayoría de los colombianos considera que los miembros de las FARC tienen que asumir la responsabilidad y recibir castigo por los crímenes que han cometido. ¿Qué cree usted al respecto?

Nijmeijer: Pues yo pienso que es un poco, se podría decir absurdo, pedir castigo para unas personas que siempre han actuado en legítima defensa. Y lo que ya hablamos antes, o sea, nosotros no estamos haciendo la guerra porque queramos la guerra, nosotros queremos la paz, pero la paz con justicia social y eso es lo que nunca se ha dado en Colombia. Entonces uno no puede decir… si una persona a usted le pega por ejemplo y usted en legítima defensa le pega también, entonces la persona a la que le iban a pegar tiene que recibir castigo por esa defensa. Eso es un ejemplo para mostrar cómo vemos nosotros la guerra en Colombia y la parte que nosotros tenemos en ella, como una defensa.

RT: Usted es una de las negociadoras en este proceso de paz aquí en la Habana. ¿Qué ambiente se siente en la mesa de las negociaciones? y ¿Es posible que las FARC y el gobierno colombiano encuentren una lengua común?

Nijmeijer: Yo pienso que el ambiente en la mesa está muy bueno, incluso hay espacio para chistes, hay espacio para risas y hay un diálogo fluido, bueno. Nosotros apenas estamos empezando. Es muy difícil decir hasta dónde va a llegar este proceso, pero tenemos mucho optimismo y pensamos que las dos partes queremos la paz para el pueblo colombiano. Y donde hay voluntad, hay camino, dice un refrán holandés. Y yo pienso que es así, donde hay dos partes que muestran su voluntad de hacer la paz, tiene que poder haber una solución.

RT: Bueno, imaginamos, vamos a imaginar, que el proceso de paz concluye con éxito y llega la hora de la desmovilización. ¿Qué es lo que harían los miembros de las FARC entonces?

Nijmeijer: Nosotros somos la organización político-militar, pero en primer lugar somos políticos. O sea, los fusiles para nosotros son unas cosas de hierro, unos fierros, que no son necesarios. Son necesarios en los momentos en que no nos dejan hacer política de otra forma. Pero si nos dejan hacer política de otra forma, pues los botamos y seguimos haciendo la política, como movimiento político, porque es lo que somos. Somos partido comunista alzado en armas.

RT: Hace unos años usted personalmente estuvo en el centro de la atención mundial, después de la publicación de los diarios que fueron capturados por el ejército. Muchos entendieron que usted estaba criticando en estas notas al régimen que existe en la organización. ¿Podría comentar esto? Y sí es así, ¿cómo puede ser miembro de la organización si no está completamente de acuerdo con las reglas que existen en ella?

Nijmeijer: Primero de todo tengo que decir que fue una forma muy poco ética de tratar un diario, que es personal, de uno, que pienso tenía que haber entregado a mis papás. Pero bueno, eso aparte, es entre comillas. Las cosas que yo escribía fueron cosas de la vida cotidiana. O sea, por ejemplo, qué persona del mundo que trabaja en una empresa tiene sus días buenos, tiene sus días malos y tiene críticas. Y estas críticas también las expresamos dentro de la organización. Y se solucionan los problemas. Pero claro que para mí en esta época  todavía era más difícil, porque yo, a parte de una adaptación al monte, a la guerrilla, también tenía una adaptación cultural, a la cultura colombiana, todo esto. Y eso no siempre ha sido fácil. Pero yo muchas veces hago esta reflexión.

Vea, si todo el mundo dice que nosotros somos terroristas o que nosotros atacamos a la población civil, como tantas veces dicen, o que nosotros reclutamos niños forzosamente, ¿por qué eso no aparece en el diario? Esta reflexión nadie la ha hecho. En ningún medio he leído esta reflexión. Entonces, ¿por qué yo no escribo en el diario que "acabo de llegar de una terrible masacre de la población civil y ahorita voy a reclutar a unos niños"? Eso no está en el diario. En el diario está "ay, Dios mío, yo no tengo cigarrillos y el comandante sí". O sea, son cosas que, para mí, cuando yo después volvía a leerlas hasta infantiles son. Pero eran pensamientos que yo tenía y también allí se veía como es todo el proceso de la adaptación, que yo tenía aquí en la guerrilla y en el monte.

RT: Pero aparte de todos estos pequeños detalles, digamos, teniendo en cuenta su experiencia en las FARC, ¿podría hacer unas críticas al funcionamiento de esta organización hoy en día?

Nijmeijer: Claro, uno puede hacer sus críticas en los espacios que son. Lo importante para mí, lo que yo he visto en todos estos años que llevo ahorita en las FARC, es que las críticas que hacemos nosotros tarde o temprano son escuchadas y son resueltas. Por ejemplo, notamos que en tal unidad hay mucho machismo por parte de los hombres y también puede haber por parte de las mujeres, entonces vamos a empezar una campaña educativa a largo plazo para que la gente se acople al pensamiento de nosotros. O en tal unidad hay un trato, por ejemplo, de un comandante que no está bien claro qué es lo que está haciendo. Entonces recogemos al comandante, mandamos a otro, le damos educación y le decimos cómo tiene que hacer las cosas. Entonces uno ve que hay problemas. En todas las organizaciones hay problemas y contradicciones. Esto se ve hasta en estados, esto se ve en todas las partes. Hasta en un club del fútbol usted ve contradicciones. La cosa está en cómo se resuelven esas contradicciones. Y yo he visto en las FARC que las contradicciones se resuelven de una forma dialéctica. Una forma que a mí me gusta: se resuelven los problemas. Entonces esto para mí es importante.

RT: Ya que hablamos del día a día de la organización, ¿no? Durante los últimos años la guerrilla ha perdido a varios de sus líderes, por lo que se ha debilitado. ¿Cómo ve usted hoy al movimiento, cuán numeroso es y cómo está organizado?

Nijmeijer: Bueno, yo pienso que hoy día, o sea, como ya está hablando del movimiento de flujos y reflujos... siempre hay flujos y reflujos. Unos reflujos para la organización es que el terrorismo del estado y el imperialismo vienen con toda. Por ejemplo, hemos visto en el Plan Colombia, en el Plan Patriotas, donde nos han metido con todo: con bombarderos, con operativos grandísimos. Entonces el movimiento pues está a la defensa, pero yo pienso que hay que ver las cosas a largo plazo, que nosotros hemos empezado con 48 hombres. Si estuviéramos hoy día con 48 hombres, no estaríamos sentados aquí en La Habana. Estamos aquí, porque militarmente un Gobierno no se va a sentar con una parte derrotada a la mesa. Eso no lo hacen. Se sienten con nosotros, porque saben que militarmente no nos han podido derrotar y eso es lo importante.

RT: Y en la organización, los miembros de las FARC viven según las normas comunistas, como se programaba al inicio, o tal vez algo del capitalismo ha penetrado a las filas?

Nijmeijer: O sea uno podría decir que nosotros tenemos un reglamento, un estatuto, tenemos una cartilla militar que son normas y reglas para los guerrilleros de las FARC en todos los escalones, desde el comandante Timoleón hasta el guerrillero que ingresó ayer. Entonces esas normas son de obligatorio cumplimiento. Claro que muchas veces se ven infracciones en esas normas, o sea, personas que, por ejemplo, en la guerrilla es muy complicado comprar un mp3, o una radio, porque nos ubican y nos bombardean.

Entonces cuando un guerrillero infringe en la disciplina se trata de educarlo. Puede ser con un castigo, puede ser con escribir unas páginas, haciendo una crítica en la reunión del partido. Nosotros hacemos la reunión del partido cada 8 días. Entonces, se crítica al compañero. O por ejemplo, si algún camarada tiene algún comportamiento que se ve como salido, como no muy bueno, puede ser de machismo o de cosas, como usted dijo, del capitalismo, de querer tener cosas, no pensar en el colectivo, entonces allí se le llama la atención y los otros camaradas lo van criticando y se hace la autocrítica correspondiente y se resuelven los problemas.

RT: Y el Gobierno colombiano, al igual que el gobierno de EE.UU. siempre ha insistido en que las FARC viven por el narcotráfico, lo que siempre fue negado por la guerrilla. Si no es esta fuente, ¿qué es lo que apoya la lucha revolucionaria?

Nijmeijer: Nosotros tenemos una ley, que se llama la ley 002. Entonces, según esa ley, como todo colombiano tiene que pagarle impuestos al Estado colombiano para hacerle la guerra al mismo pueblo, entonces nosotros pensamos que cada persona que se gane más de un millón de dólares, tiene que pagar un impuesto revolucionario a la guerrilla. Entonces, nosotros cobramos esos impuestos y las zonas cocaleras, donde solamente hay coca, nosotros les pedimos impuesto revolucionario a los mafiosos, a la gente que gane mucha plata con este negocio. Nosotros no le vamos a pedir un impuesto a un campesino que tiene una hectárea con coca, no. Entonces, ese es el lazo que ellos ven entre la guerrilla y la coca. En otras zonas, donde hay otros negocios, pues se levantan otros impuestos. Pero es una lógica en un país, donde todas las instituciones en todas las partes están impregnadas de narcotráfico, que nosotros cuando levantamos un impuesto, pues ahí también van a estar mafiosos, narcotraficantes que nos tienen que pagar los impuestos. Porque una guerra sin financiación no tiene motor.

RT: Este año las FARC anunciaron el abandono de la práctica de los secuestros. Sin embargo, hay algunos retenidos, ¿Cómo va a ser el futuro de estas personas? ¿Hay algún plan para liberarlos?

Nijmeijer: Hace algún tiempo había una fundación, cuyo nombre no recuerdo, me parece que fue Nuevo Arcoíris, que decía que nosotros teníamos 3.000 retenidos en nuestro poder. Nosotros hicimos un conteo en esa época, eso fue antes de febrero de este año, cuando nosotros dijimos que ya no íbamos a retenerlas por razones económicas. Entonces hicimos un conteo y contamos nueve, en todos los frentes. Entonces sería muy bueno, pienso yo, es como una reflexión mía, que el gobierno hiciera un cese al fuego, que pudiéramos mandar a todos los frentes, por ejemplo, comisiones de la cruz roja o comisiones de derechos humanos a mirar cuáles son los retenidos que tenemos en nuestro poder y van a ver que ya no hay retenidos, o sea, en una guerra de tantos años, es que hay 50.000 desaparecidos del estado. Yo me imagino que una parte de esos 50.000 están supuestamente en poder nuestro. Entonces vamos a ver la verdad, vamos a hacer que la verdad flote.

RT: En distintos medios circula la información de que a las FARC les ayudan, les apoyan los gobiernos socialistas vecinos e incluso albergan a algunos de sus miembros en su territorio. ¿Es verdad que existe este tipo de colaboración?

Nijmeijer: Yo pienso que para nosotros, o sea, de lo que ya hablamos, esos gobiernos son un ejemplo para nosotros, nos dan moral, son muy importantes y, por ejemplo, ahorita en este proceso de paz son una colaboración muy grande, sí, pero como mediadores. Yo pienso que no se puede hablar… nosotros las FARC nunca hemos recibido colaboración en ningún sentido de ningún gobierno, por ejemplo ni de la Unión Soviética cuando existía, ni de Venezuela, ni de Ecuador, nosotros somos un movimiento con un pensamiento propio, pero también con unas ideas propias. Entonces nosotros no tenemos… ellos son estados, nosotros somos un estado pero en formación y ahí no hay relaciones, ellos tienen relaciones económicas y políticas pero con el estado colombiano.

RT: Usted declaró estar orgullosa de ser guerrillera, de ser un miembro de las FARC. ¿Qué es lo que alimenta este orgullo?

Nijmeijer: Pues el orgullo de ser guerrillera de las FARC es el orgullo de pertenecer a una organización que, a pesar de tanta saña mediática, a pesar de un terrorismo de estado, a pesar de tanto dinero que le han gastado a pelear contra nosotros, nunca nos hemos rendido y siempre seguimos peleando por lo que creemos que es justo y eso a mí me hace sentir muy orgullosa, aparte de todo lo que tenemos, el hecho de ser fariano, tenemos cultura, tenemos libros, tenemos canciones, cientos de canciones, tenemos gente, gente buena, capacitada, mujeres lindas, revolucionarias, por todo eso me siento orgullosa.

RT: Usted me ha dicho que mejor le llamara Alexandra. ¿Por qué es tan importante para los guerrilleros tener otro nombre?

Nijmeijer: Porque es el nombre de guerra y entonces cuando uno llega al monte usted se va colocando otro nombre porque en una guerra tiene que haber clandestinidad. Para una guerrilla es muy importante el secreto, la clandestinidad, entonces nosotros no nos conocemos los nombres civiles entre nosotros, precisamente para guardar el secreto, eso yo creo que se ve en todas las guerras

RT: Es como una norma, ¿no?

Nijmeijer: Sí, es una norma. Y a mí en los medios todo el tiempo me llaman por mi nombre civil y a mí no me molesta realmente eso, pero yo siempre prefiero mi nombre guerrillero, porque así siempre me han llamado, y eso como que para uno expresa el sentir revolucionario y de guerrillero.

RT: ¿Qué es lo que obtuvo tras inscribirse a las filas de los guerrilleros que no podía recibir en Europa donde, según muchas personas, tenía el futuro seguro?

Nijmeijer: Yo pienso que lo más importante para mí es estar dentro de las filas guerrilleras, digamos el hecho de recibir el reconocimiento de los mismos guerrilleros por la solidaridad internacional. O sea, muchas veces yo llego a cualquier parte, estoy haciendo cualquier tarea y me llega alguno a decir: “Me siento orgulloso de que usted esté aquí, me siento bien que nosotros sentimos que no estamos solos en esta lucha, con todo lo que dicen los medios, con toda la mala propaganda que nos hacen y usted ha venido acá a apoyarnos”. Y eso para mí es muy importante, eso no lo hubiera recibido yo en Holanda.

RT: ¿Y nunca se ha arrepentido jamás pensando, como muchas mujeres jóvenes: tal vez me asiento, formo una familia, tengo hijos?

Nijmeijer: No, nunca. O sea, yo sí me he arrepentido muchas veces cuando pensaba que no podía más en las marchas, yo decía “yo no voy a poder, no puedo, no puedo”. Pero cada vez, o sea, llegaba de la marcha y otra vez contenta de que yo si pude. Son barreras que uno ve y que uno va sobrepasando, cada vez más, cada vez más alto. Pero de estar arrepentida porque me gustaría tener una familia no, yo no anhelo esa vida.

RT: ¿Y no extraña nada de su vida anterior, la familia, algunas cosas de las que estaba acostumbrada?

Nijmeijer: Mi familia, claro. Yo creo que cualquier guerrillero que está en este momento en el monte extraña siempre a su familia. Claro que las FARC es como la segunda familia de uno, ¿no?, una familia con quien usted vive cosas mucho más intensas y muy diferentes de las que vive con una familia normal, pero siempre ahí en la cabeza queda, digamos el retrato de la familia de uno, y es una gran alegría cuando usted tiene la posibilidad de verlos, de llamarlos, pero es un sacrificio que todos somos conscientes que tenemos que hacer, porque si no, no hacemos nada.

RT: ¿Y cómo ve su futuro? ¿Se ve dentro de la política colombiana por ejemplo?

Nijmeijer: Yo veo mi futuro dentro de las FARC en pie y empleándome en lo que sea necesario, lo que necesite la organización, si necesitan una profesora, pues seré profesora y si necesitan una política pues ahí estoy también, a la orden.

RT: De todas formas las FARC protagonizan el conflicto armado que dura muchas décadas y se ha cobrado miles de vidas. ¿Usted asume esta responsabilidad? ¿Hay algo por lo que pediría perdón?

Nijmeijer: A mí no me gustaría pedir perdón, me gustaría pedir justicia social, eso nada más.

RT: Muchas gracias Tanja por la entrevista.

Las maquilas en Latinoamérica: Una nueva forma de esclavitud

Marcelo Colussi

«Por una camisa marca GAP un consumidor canadiense paga 34 dólares, mientras en El Salvador una obrera gana 27 centavos de dólar por confeccionarla en una planta maquiladora.»
Organización Internacional del Trabajo

Permítasenos comenzar con esta cita escuchada a dos obreras de maquila en El Salvador (Centroamérica): "Con estas condiciones de trabajo parece que volvemos al tiempo de la esclavitud", afirma una de ellas, respondiendo la otra: "¿Volvemos? Pero… ¿cuándo nos habíamos ido?".

Entre los años 60 y 70 del siglo pasado comienza el proceso de traslado de parte de la industria de ensamblaje desde Estados Unidos hacia América Latina. Para los 90, con el gran impulso a la liberalización del comercio internacional y la absoluta globalización de la economía, el fenómeno ya se había expandido por todo el mundo, siendo el capital invertido no sólo estadounidense sino también europeo y japonés. En Latinoamérica, esas industrias son actual y comúnmente conocidas como "maquilas" (maquila es un término que procede del árabe y significa "porción de grano, harina o aceite que corresponde al molinero por la molienda, con lo que se describe un sistema de moler el trigo en molino ajeno, pagando al molinero con parte de la harina obtenida"). Esta noción de maquila que se ha venido imponiendo desde algunos años invariablemente se asocia a precariedad laboral, falta de libertad sindical y de negociación, salarios de hambre, largas y agotadoras jornadas de trabajo y –nota muy importante– primacía de la contratación de mujeres. Esto último, por cuanto la cultura machista dominante permite explotar más aún a las mujeres, a quienes se paga menos por igual trabajo que los varones, y a quienes se manipula y atemoriza con mayor facilidad (un embarazo, por ejemplo, puede ser motivo de despido).


 

Estas industrias, en realidad, no representan ningún beneficio para los países donde se instalan. Lo son, en todo caso, para los capitales que las impulsan, en tanto se favorecen de las ventajas ofrecidas por los países receptores (mano de obra barata y no sindicalizada, exención de impuestos, falta de controles medioambientales). En los países que las reciben, nada queda. A lo que debe agregarse que es tan grande la pobreza general, tan precarias las condiciones de vida de estos países, que la llegada de estas iniciativas más que verse como un atentado a la soberanía, como una agresión artera a derechos mínimos, se vive como un logro: para los trabajadores, porque es una fuente de trabajo, aunque precaria, pero fuente de trabajo al fin. Y para los gobiernos, porque representan válvulas de escape a las ollas de presión que resultan sociedades cada vez más empobrecidas y donde la conflictividad crece y está siempre a punto de estallar. Dato curioso (u observación patética): algunas décadas atrás en la región se pedía la salida de capitales extranjeros y era ya todo un símbolo la quema de una bandera estadounidense; hoy, la llegada de una maquila se festeja como un elemento "modernizador".

La relocalización (eufemismo en boga por decir "ubicación en lugares más convenientes para los capitales") de la actividad productiva transnacional es un fenómeno mundial y se ha efectuado desde Estados Unidos hacia México, América Central y Asia, pero también desde Taiwán, Japón y Corea del Sur hacia el sudeste asiático y hacia Latinoamérica, con miras a abastecer al mercado estadounidense, en principio, y luego el mercado global, tal como va siendo la tendencia sin marcha atrás del capitalismo actual. En el caso de Europa, las empresas italianas, alemanas y francesas primero trasladaron sus actividades productivas hacia los países de menores salarios como Grecia, Turquía y Portugal, y luego de la caída del muro de Berlín a Europa del Este. Actualmente se han instalado también en América Latina y en el África.

Las empresas maquiladoras inician, terminan o contribuyen de alguna forma en la elaboración de un producto destinado a la exportación, ubicándose en las "zonas francas" o "zonas procesadoras de exportación", enclaves que quedan prácticamente por fuera de cualquier control. En general no producen la totalidad de la mercadería final; son sólo un punto de la cadena aportando, fundamentalmente, la mano de obra creadora en condiciones de super explotación laboral. Siempre dependen integralmente del exterior, tanto en la provisión de insumos básicos, tecnologías y patentes, así como del mercado que habrá de absorber su producto terminado. Son, sin ninguna duda, la expresión más genuina de lo que puede significar "globalización": con materias primas de un país (por ejemplo: petróleo de Irak), tecnologías de otro (Estados Unidos), mano de obra barata de otro más (la maquila en, por ejemplo, Indonesia), se elaboran juguetes destinados al mercado europeo; es decir que las distancias desaparecen y el mundo se homogeniza, se interconecta. Ahora bien: las ganancias producidas por la venta de esos juguetes, por supuesto que no se globalizan, sino que quedan en la casa matriz de la empresa multinacional que vende sus mercancías por todo el mundo, digamos en Estados Unidos.

En el subcontinente latinoamericano, dada la pobreza estructural y la desindustrialización histórica, más aún con el auge neoliberal que ha barrido esta región estas tres últimas décadas, los gobiernos y muchos sectores de la sociedad civil claman a gritos por su instalación con el supuesto de que así llega inversión, se genera ocupación y la economía nacional crece. Lamentablemente, nada de ello sucede.

En realidad las empresas transnacionales buscan rebajar al máximo los costos de producción trasladando algunas actividades de los países industrializados a los países periféricos con bajos salarios, sobre todo en aquellas ramas en las que se requiere un uso intensivo de mano de obra (textil, montaje de productos eléctricos y electrónicos, de juguetes, de muebles). Si esas condiciones de acogida cambian, inmediatamente las empresas levantan vuelo sin que nada las ate al sitio donde circunstancialmente estaban desarrollando operaciones. Qué quede tras su partida, no les importa. En definitiva: su llegada no se inscribe –ni remotamente– en un proyecto de industrialización, de modernización productiva, más allá de un engañoso discurso que las pueda presentar como tal.

Toda esta reestructuración empresarial se produce en medio de no pocos conflictos sociales en los países del Norte, pues cientos de fábricas cierran y dejan desocupados a miles de trabajadores. Por ejemplo, en la década del 90 del pasado siglo más de 900.000 empleos se perdieron en Estados Unidos en la rama textil y 200.000 en el sector electrónico. El proceso continúa aceleradamente, y hoy día las grandes transnacionales buscan maquilar prácticamente todo en el Sur, incluso ya no sólo bienes industriales sino también partes de los negocios de servicios. De ahí que, para sorpresa de nosotros, latinoamericanos, se vea un crecimiento exponencial de los llamados call centers en nuestros países: super explotación de la mano de obra local calificada que domina el idioma inglés, siempre jóvenes. En definitiva: otra maquila más.

Todo esto permite ver que en el capitalismo actual, llamado eufemísticamente "neoliberal" (capitalismo salvaje, sin anestesia, para ser más precisos), las grandes corporaciones actúan con una visión global: no les preocupa ya el mercado interno de los países donde nacieron y crecieron, sino que pueden cerrar operaciones allí despidiendo infinidad de trabajadores –que, obviamente, ya no serán compradores de sus productos en ese mercado local– pues trasladan las maquilas a lugares más baratos pensando en un mercado ampliado de extensión mundial: venden menos, o no venden, en su país de origen, porque sus asalariados ya no tienen poder de compra, pero venden en un mercado global, habiendo producido a precios infinitamente más bajos.

El fenómeno parece no detenerse sino, al contrario, acrecentarse. La firma de tratados comerciales como los actuales TLC’s (Tratado de Libre Comercio) entre Washington y determinados países latinoamericanos, no son sino el escenario donde toda la región apunta a convertirse en una gran maquila. Las consecuencias son más que previsibles, y por supuesto no son las mejores para Latinoamérica: en el trazado del mapa geoestratégico de las potencias, y fundamentalmente de los capitales representados por la Casa Blanca, nuestros países quedan como agro-exportadores netos (productos agrícolas primarios, recursos minerales, agua dulce, biodiversidad) y facilitadores de mano de obra semi-esclava para las maquilas.

En alguna medida, y salvando las distancias de la comparación, China también apuesta a la recepción de capitales extranjeros ofreciendo mano de obra barata y disciplinada; en otros términos: una gigantesca maquila. La diferencia, sin embargo, está en que ahí existe un Estado que regula la vida del país (con características de control fascista a veces), ofreciendo políticas en beneficio de su población y con proyectos de nación a futuro. No entraremos a considerar ese complejo engendro de un "socialismo de mercado", pero sin dudas toda esta re-ingeniería humana desarrollada por el Partido Comunista ha llevado a China a ser la segunda potencia económica mundial en la actualidad, y ahora se habla de comenzar a volcar esos beneficios a favor de las grandes mayorías paupérrimas. Por el contrario, las maquilas latinoamericanas no han dejado ningún beneficio hasta la fecha para las poblaciones; en todo caso, fomentan la ideología de la dependencia y la sumisión. Eso es el capitalismo en su versión globalizada, por lo que sólo resta decir que la lucha popular, aunque hoy día bastante debilitada, por supuesto que continúa.

Fuente imagen: INMAGAZINE.

Carta a mi padre

  
Dagoberto Gutierrez

Querido y recordado Papá, Desde 1951, desde un mes de julio de ese año, dejamos de vernos. Yo tenía 7 años y usted más
de 50. Lo recuerdo perfectamente cuando juntos salimos al corredor de la casa y una furiosa tormenta azotaba toda la ciudad, un relámpago inmenso iluminó todo el patio de la casa sembrado de maíz, y un rayo de acero cayó con fuerza en el maizal. Al día siguiente, usted cayó enfermo. Mi mamá decía que era por la impresión del relámpago. Yo no lo creí en ese momento y no lo creo ahora, porque más bien se trató de un nudo de enfermedades que troncharon su vida y me privaron de su luz.

Tenía 5 años cuando salía a comprar el diario en la esquina de la casa, en el Barrio San Miguelito de Santa Ana, después pasábamos a una sesión de lectura, usted en una hamaca, se ha de acordar de esa hamaca, y yo sentado en una pequeña silla, adecuada a mi tamaño y a mi edad, leyendo el diario, sobre todo en las noticias y los temas que usted me indicaba. Me acuerdo que le interesaba la guerra de Corea y me explicaba a donde quedaba ese país. También leíamos noticias locales y cualquier historia sobre el Dr. Cipriano Castro, que había sido patrón suyo.

Jamás olvido cuando regresó del hospital de Santa Ana, al que había ingresado enfermo del corazón, supe que le habían prohibido la sal, y me regaló mi primer libro, llamado “Al polo norte en velocípedo”. Fíjese, papá, que a mí me parecía increíble que alguien pudiera vivir sin usar la sal, pero hoy yo tampoco la uso. Su muerte me tomó de sorpresa, me asustó, y me introdujo en el mundo de la ausencia. Aprendí después a construir su presencia y a defenderlo a usted del olvido, que gusta de borrar las huellas que los caminantes dejan en los caminos, por eso yo lo recuerdo todos los días de mi vida, y lo lloro.

Tantos años han pasado, tanto polvo ha caído sobre los años que también envejecen, y nosotros dos seguimos viajando juntos, seguimos platicando como lo hacíamos en las calles de Chalchuapa, cuando usted me llevaba a la barbería a quitarme el pelo. Acuérdese que íbamos donde el maestro Ramón Solano, con el que usted platicaba largamente y chistaban de cosas que yo no entendía.

Somos 8 hermanos, sus hijos; han muerto 3: Irma Luz que murió a los 15 años, después Lidia de los Ángeles, y hace apenas menos de dos años, Santiago Antonio. A mí ya no me reconocería, aunque cuando nos encontremos sabremos muy bien quienes somos, de dónde venimos y le contaré todo lo que pueda, pasaremos noches enteras platicando, sobre todo del pasado, porque en esa casa solo del pasado se habla. Le cuento que no soy un hombre rico, soy pobre con olor a campesino, con ignorancia total sobre los caminos que conducen al dinero, pero, quizá por eso mismo, soy hombre de bien, es decir, odiado por algunos, como debe ser, tratándose de un hombre bueno, y considerado por algunos otros.

Participé en una guerra tremenda que duró 20 años, ni se imagina usted todo lo que aprendí, no solo a sobrevivir, porque eso quizá no se aprende, sino sobre todo, a usar la fuerza como si fuera poder y a usar el poder como si fuera fuerza. A estas alturas, usted ha de saber que no me gustan las armas, pero sí me interesa, y siempre fue así, el uso de ellas, que siendo éticamente neutras pueden estar al lado de las causas nobles y justas. No se preocupe, querido Padre, que siempre fui ponderado, y todos los guerrilleros fuimos capaces, junto con el pueblo, de derrotar y disolver aquel cuerpo de guardias nacionales que siempre pasaban por la calle real, fuertes y amenazantes, caminando hacia Texistepeque. Yo los veía pasar, sentado en el cerco de piedras, cuando vivíamos en San Jacinto, entre Santa Ana y Texis. Yo esperaba su regreso de Santa Ana por los dulces que siempre me traía, o por un sombrero, o por mis primeros zapatos, pero en fin, siempre lo esperaba.

Es bueno que sepa que el país se ha hecho más chiquito en la medida que la población se ha hecho más grande, y Chalchuapa y Santa Ana, y Texistepeque y Metapán, y la Nueva Concepción, que son los lugares que usted conoció mucho como comerciante, son lugares con mucha riqueza y mucha pobreza, con mucha población y amenazados todos por el progreso. Pero yo le voy a explicar de todas estas cosas y hablaremos mucho de todo eso que se llama política.

Con nosotros vivió en Chalchuapa y durante muchos años, el Tío Pedro, el hermano suyo. Sabrá que era un gran contador de cuentos y un gran conocedor sobre las historias sobre el Cadejo, la Rosa Fragante, los Rosacruces, y sobre todo, un gran fabricante de magalla, que era una especie de masa hecha de tabaco y saliva. Los días sábado nos iban abañar con él al Río Las Cadenas, cerca de San Juan Chiquito, o al Río Pampe. Está enterrado en San Sebastián Salitrillo.

Mi mamá murió en 1983, y no se preocupe porque ella nos condujo bien en la vida. Yo sé que usted partió con mucha angustia porque estábamos muy pequeños, pero todos salimos adelante. Cuando ella murió, el país estaba en guerra y yo en ella, pero supe exactamente el día que murió. La policía de Chalchuapa fue a su entierro esperando que yo fuera. Mire que peligroso se hizo su hijo, quizá por leer tanto los diarios. También me hace mucha falta y también la lloro, pero ustedes: Santiago Gutiérrez y Lucía Linares, mis padres, construyeron en mi corazón todos los arroyuelos que me condujeron a la dignidad y la justicia, como puertos irrenunciables en la vida de un hombre honrado.

Le escribo, Papá, en el mes de diciembre, que se ha hecho un mes inhumano y ofensivo, porque el mercado convierte a los seres humanos en cosas y a las cosas en seres humanos. He leído sobre todo esto, porque desde aquellas sesiones iniciales no he dejado de leer ni de caminar ni de correr. Después le consultaré algunas cosas, pero ahora le doy un gran abrazo y un beso, y la mejor de mis sonrisas para que siempre sigamos juntos y siempre nos quitemos el pelo juntos.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Dagoberto Gutiérrez: Es necesario construir un nuevo país donde los salvadoreños realicen el “sueño americano” en su propia tierra


Dagoberto Gutiérrez expone durante el 1er. Congreso sobre el Impacto Sociocultural de la Migración, realizado por estudiantes de Sociología de la UES.



Bianca Segura
Redacción Diario Co Latino


La construcción de un nuevo país que permita que el “sueño americano” de muchos salvadoreños se realice en su propia tierra es una de las propuestas que expuso Dagoberto Gutiérrez, Vicerrector de la Universidad Luterana Salvadoreña (ULS), durante el Primer Congreso de Migración: “Impacto socio cultural de la migración”.

“Se debe construir ese sueño acá para evitar que migren  mayor cantidad de salvadoreños.  Pero, debe ser acompañado por una política para los migrantes en Estados Unidos que sea legal y  una relación con su país para que no pierda su identidad”, afirmó el catedrático.

Gutiérrez señaló que el salvadoreño ha tenido un pasado migratorio, desde que las clases dominantes les expropiaron sus tierras para sus cultivos.  En los primeros flujos migratorios, el campesinado  se trasladaba hacia otras zonas del país o hacía Honduras.

“En los ochentas  hubo una revuelta migratoria:  los primeros fueron los vetados de la guerra: las personas que pidieron asilo político. Luego, los campesinos que huían porque  el conflicto fue en el campo. Con la partida del campesinado,  las tierras para el cultivo quedaron solas”, explicó.

Después, hubo un tercer grupo de migrantes: los profesionales. Este sector se traslada a Estados Unidos  por el impacto de la guerra . Por último,  el último grupo son todos los sectores que se van al “norte” tengan vínculos o no con el conflicto armado.

“Pero, la migración regresa  al país  en  forma transculturización. Por ejemplo, el fenómeno de la remesa  y la comida rápida”, detalló.

La falta de un trabajo digno, la seguridad y la guerra  son  las principales causas de que miles de salvadoreños  arriesguen  sus vidas  al  cruzar la fronteras de Guatemala y México.

Francisco Mejía,  miembro del Museo de la Palabra y la Imagen, afirmó que son de 500 a 700 salvadoreños  que  optan por  irse “mojados” a Estados Unidos  todos los días.  “De esa cantidad, 120  salvadoreños, ya sea niños, mujeres u hombres,  no  pasarán la frontera por diferentes causas.  Se reporta que más de 22 mil transmigrantes son sometidos a violaciones  y a torturas por el crimen organizados  durante el camino”, aseguró.

Mejía aseveró que el crimen organizado pide de  cinco a siete mil dólares a los familiares de los migrantes, como derecho de peaje, para que los compatriotas pasen por el país.  Los connacionales que pasan por la frontera y consiguen “el sueño americano” son el sector que sostiene la economía nacional, a través de la remesa.

Mejía indicó que los  habitantes que reciben mayor remesa se encuentran en los departamentos de La Unión, Morazán, Cabañas y San Miguel. Es decir, el oriente del país.

“En los últimos cinco años, las remesas representan el 18% del Producto Interno Bruto (PIB). No obstante, el 19% de cada remesa se destina para educación y medicinas. La mayor parte  se destina para comida, ropa, amigos y tecnología”, dijo.

El representante del Museo de la Palabra y la Imagen enfatizó en la concientización en las familias de los migrantes para que valoren el dinero que envían los compatriotas, ya que en muchos casos lo despilfarran y no invierten en su estudio.

“En muchos casos, ellos ni estudian ni trabajan porque están acostumbrados al envío de la remesa de sus familiar. Pero con la actual crisis, muchos compatriotas no envían remesas o si envían, es una mínima cantidad comparada a años anteriores”, expresó.

Esta realidad fue reflejada  en  “Quiénes se quedan: lo que el camino nos arrebató” , un documental realizado por estudiantes de Sociología para el Primer Congreso sobre migración y su impacto socio cultural en El Salvador.

La producción audiovisual recopila las experiencias de varios salvadoreños que  decidieron migrar a Estados Unidos y fueron deportados al país. Asimismo, de los familiares de los migrantes que extrañan a  sus familiares, pese a que se comunican a través del teléfono o internet.

Por otro lado, informa cómo existe una generación de jóvenes que se pierde, a través de la transculturización. Un ejemplo fue el municipio de Concepción de Oriente, en La Unión, donde muchos niños y adolescentes desertan a la escuela con la esperanza que sus padres o familiares los lleven a Estados Unidos.

El Congreso fue realizado por estudiantes de Sociología de la Universidad de El Salvador (UES) y duró tres días. En el evento, diputados, pastores y analistas políticos analizaron y expusieron la situación de la migración en el país.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Carta al Señor Presidente


Dagoberto Gutiérrez.

Sr. Presidente Funes,

Este día viernes recién pasado, después del mediodía, y cuando el sol todavía calentaba el pavimento, un ciudadano, mayor de 60 años, de pequeña estatura, cara aguileña, frente despejada, barba crecida y de nombre Francisco José Gómez, ingeniero civil, y que ocupó el cargo de Presidente de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados, se encontró o fue encontrado por una caravana presidencial. Se trata, como bien lo sabes tú, Sr. Presidente,  de un conjunto de vehículos, con personas armadas a bordo, que se encargan de transportar a funcionarios importantes.

Estas caravanas son vistas de reojo por la población, no producen simpatías y son temidas, porque no es afortunado el ser humano que se interponga en su camino. Este día viernes, no iba usted en esas diligencias, de tal manera que podemos pensar que no había tensión, y más bien había distensión, porque no había a quien cuidar, y sin duda, las personas armadas se saben cuidar. Así las cosas, algo pasó, porque el Ing. Gómez y su esposa se convirtieron, circunstancialmente, en una especie de amenaza para la seguridad. Como usted no iba en es caravana, hemos de entender que fue un orden el que se sintió amenazado o un poder, o un sobre poder, porque pensando bien las cosas, y entendiendo la profesionalidad del personal, es de suponer que rápidamente se descubrió que en nada de eso había amenaza, y sin embargo, el Ing. Gómez resultó perseguido, como si escapara de la escena de algún crimen, y además, él resultó atacado por el personal de la caravana, aun cuando sabían bien que no había amenaza.


El accidente al que me refiero y por el que le escribo no es un incidente y demuestra una impresionante debilidad política, en la medida que se trata de una abrumadora demostración de fuerza innecesaria e inútil, porque fue una reacción desmedida con ausencia de enemigo, y es algo que solo sirvió para aumentar distancia entre usted y la sociedad.

Resulta, Presidente, que para tu gente armada no existe proporcionalidad ni precisión de la amenaza, y más bien consideran riesgo a todo aquello que se interpone en su camino; por eso resultará saludable para tu mismo gobierno que ese choque entre la seguridad y la sociedad sea ventilado, alumbrado y esclarecido. Eso es lo menos que una gran cantidad de personas esperamos.

Espero que Francisco se encuentre bien de salud y que sus heridas estén siendo curadas. Las declaraciones de su esposa atestiguan efectos perniciosos de una agresión también perniciosa.

Por otro lado, la culminación de ese procedimiento para nominar esa calle que acaba de ser concluida, motiva varias reflexiones, empezando porque se trata de un rango de obras públicas que siempre ha resultado ser una de las áreas más propensas a la discrecionalidad en el manejo de los recursos. Es buena noticia que una obra como esta, con una historia turbulenta y con señalamientos conocidos y reconocidos, haya concluido al fin. Aún no sabemos lo que significará para la ciudadanía ni para la seguridad de los mismos viajeros, pero no conviene olvidar que esos territorios cruzados por esta carretera tienen que ver con la finca de El Espino, que al final ha resultado totalmente aniquilado a manos de las obras públicas. Por supuesto que una carretera luce reluciente, llena de concreto, y de luces, y es una inversión que se muestra en un tiempo relativamente corto. Usted sabe bien, Presidente, que no ocurre lo mismo ni con la salud ni con la educación, que son inversiones a largo plazo.
En cuanto al nombre que le pusiste a la carretera resulta ser una buena nominación, que supera en todos los sentidos ese nombre de “Diego de Holguín”, que nadie sabe de dónde salió, ni a quien se le ocurrió, ni donde ni cuando se le ocurrió, y no es buena cosa rendir homenaje a ningún invasor.

El nombre de Monseñor Romero representa el pensamiento y la dignidad de una parte de los salvadoreños porque sabemos muy bien que en El Salvador no compartimos ningún proyecto histórico, ninguna visión de la realidad o de la historia, y por eso, cualquier nombre saldrá de una especie de conflicto. En este caso, tú sabrás muy bien, Sr. Presidente, por qué tu decisión era necesaria y cuáles fueron tus motivaciones, que resultan bastante rotundas y comprensibles.

San Salvador, 26 de noviembre del 2012.

martes, 27 de noviembre de 2012

El mismo país para un nuevo partido

 Rafael Menjívar/DEM

El salvador no ha logrado despegar hacia una ruta de desarrollo económico; no cuenta con un plan de preservación del medio ambiente; se improvisa, no  se planifica.

Tuve la oportunidad de preguntarle al ex comandante Dagoberto Gutiérrez en una amena charla impartida en un circulo privado sobre los Acuerdos de Paz en El Salvador. Le pregunté lo siguiente: ¿Por qué firmaron un documento de buenos enunciados sin ningún programa económico de post guerra? ¿No te parece que era el momento de refundar la nación salvadoreña? ¿Qué les paso? Con su especial estilo reflexivo me contesto: “tenés razón vos, nos durmieron en ese momento, pero era preferible esa paz cuestionada que una guerra prolongada”.

Dagoberto es un personaje educado, dialéctico, lógico, con vocación de representar al salvadoreño marginado de la riqueza nacional (me agradaría compartir una diálogo con Dagoberto, esto de riqueza nacional) ; procura medir bien sus expresiones; sostiene que el FMLN en 1980  “aseguró la unión, más bien la alianza de las cinco organizaciones político militares”.

No me atrevo a asegurar la causa real de la separación de la dirigencia del FMLN, pero me auxilio de sus interpretaciones que abarcan los partidos con ideales socialistas de la mayoría de países latinoamericanos, especialmente El Salvador y considera que cambiaron el rumbo, y afirma: “fracaso político y económico del socialismo real; mercado global dentro del capitalismo, crisis ambiental, surgimiento de movimientos sociales no reconocidos por el vocabulario conceptual del marxismo”.

Un grupo de ciudadanos seguidores de las ideas de Dagoberto, fundan el partido Movimiento Nuevo País como respuesta al FMLN que  dice “dejó de ser el partido guerrillero; lo ubica como una “fábrica de funcionarios, quienes han olvidado los ideales que los llevaron al conflicto armado y ahora ven solo por intereses particulares y no de la población en general”. Otro dirigente del movimiento Fidel Nieto afirma: “el nuevo partido no sería ideológico, que sería un instrumento donde caben personas con diversas ideologías. Éste no es un partido marxista o leninista, será una alianza de diversos sectores del país”. Las críticas comienzan a surgir y Lorenzana ya lo tildó de “oportunista” que pretende conquistar bases del FMLN.

Dagoberto debe estar consciente que ha comenzado un juego en la cancha donde entrenan todos los partidos políticos y ha legitimado la legalidad e institucionalidad de los organismos de control del aparato electoral; la nueva organización política pretende recolectar 80 mil firmas; 30 mil más de las necesarias o por si en la recontada no salen las cuentas. Coincido con esta iniciativa, especialmente con el nombre atractivo para la mente de tantos que aspiramos a reencontrar soluciones a los graves problemas de nuestra sociedad, pero es el mismo país para un nuevo partido que aspira a crecer consiguiendo firmas y planteo algunas interrogantes: ¿Estamos frente a un movimiento que logra que cada uno que firma entiende el nuevo proyecto político? Si firmarán 80 mil ciudadanos, la primera marcha será no menos de 50 mil seguidores, suficiente para alarmar al FMLN en las próximas elecciones.

Don Mario López, Secretario General de Bases Magisteriales, se convirtió en el principal crítico del exministro Salvador Sánchez Cerén; es un dirigente valiente, decidido a asumir las consecuencias en su lucha a favor de los maestros y formuló otra reflexión: ¿Será el partido político que unifique a la nación ante el tema a mi entender más elemental de un país que tiene el 18% o más de analfabetismo? y graves retrocesos en materia educativa (tema que me gustaría debatir con quien me sostenga lo contrario sea de un nuevo o viejo partido político).

Reconozco los méritos a Dagoberto y no descarto la migraña que puede causarle a dirigentes del Frente cuando responde a interrogantes de alianzas con ellos: “Nunca, nunca. Es que somos proyectos políticos diferentes, organizaciones totalmente diferentes, con proyectos políticos diferentes, utopías diferentes, sueños diferentes; ahora, podemos tener acuerdos políticos, eso sí. No podemos tener unidad porque tenemos diferente ideología, pero podemos hablar, hablamos con todo el mundo”.

Dagoberto usó un fusil como guerrillero;  usó una pluma como académico, usa una computadora para sus libros; ahora está usando sus aspiraciones y experiencia acumulada para crear una ideología basada en la necesidad de la gente y someterse a las reglas de formación de partidos políticos; no solo se enfrentará al poder real y formal, sino a la infraestructura de la sociedad que conoce perfectamente y a la superestructura que ha descrito infinidad de veces en sus intervenciones con magistral conocimiento.

El Salvador no ha logrado despegar hacia una ruta de desarrollo económico; no cuenta con un plan de preservación del medio ambiente; se improvisa, no  se planifica; una evidente necesidad de seguridad alimentaria y otros temas que están en los documentos de los nuevos y veteranos partidos políticos, pero con tinta en borrador cuando lo que necesitamos es escanear (o sanear) nuestra mente para reencontrarnos en objetivos comunes. Le deseo éxito a Dagoberto y le recuerdo que no siendo marxista se puede apreciar una frase interesante del filosofo judío-alemán: “Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarlo”.

De la tregua de las pandillas y otros demonios


Guillermo Mejia


El ministro de Justicia y Seguridad, general David Munguía Payés, cumplió su primer año en el cargo
y no perdió la oportunidad para lucirse en el sistema mediático nacional, donde insistió en el éxito de la tregua entre las pandillas y anunció otra propuesta de las maras que demandan la instauración de “municipios santuarios”. Pero el general no sale de su laberinto.

Para la reflexión sobre tan oscura realidad resultó un excelente ejercicio la radiografía del fenómeno de la militarización, crimen organizado y pandillas, desarrollada por autoridades de la Universidad Centroamericana (UCA) recientemente con ocasión del XXIII Aniversario del asesinato de los padres jesuitas y sus colaboradoras, ocurrido el 16 de noviembre de 1989.

Si bien hubo coincidencia entre los participantes en que hay que buscar una salida humanizada al flagelo de las pandillas, también Jeannette Aguilar, directora del Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP); Andréu Oliva, rector de la UCA; y José María Tojeira, director de Pastoral Universitaria, demandaron del gobierno transparencia y seriedad frente a la ciudadanía.

“La tregua se ha manejado hasta hoy bajo una enorme opacidad”, afirmó Aguilar, “las múltiples contradicciones que están presentes en la retórica del ministro de Justicia y Seguridad, quien ofrece constantemente diversas versiones en torno al asunto al tiempo que asegura contar con el monopolio de la verdad le han restado credibilidad al proceso”.

Luego se hizo varias preguntas: ¿Cuál fue el papel del gobierno en todo esto?, ¿qué otros privilegios además de los traslados y de los televisores plasma han recibido los pandilleros en sus cárceles?, ¿hasta dónde los beneficios penitenciarios se están distorsionando en el marco de este acuerdo?, ¿cuál es el verdadero rol de los llamados facilitadotes?, ¿existen otras treguas que no nos han contado?

En el fondo, la directora del IUDOP ve varias amenazas por las fallas que tiene el proceso. En primer lugar, se rompa el pacto. En segundo lugar, se desencadene una reacción violenta de las pandillas que “podría ser utilizada por el Estado para justificar una represión masiva que legitime nuevas regresiones autoritarias”. En tercer lugar, se inicie una nueva guerra entre las maras.

Y advirtió una amenaza muy particular: “Si en efecto el crimen organizado también ha tomado parte de ese proceso y la tregua entre pandillas es solo un distractor para facilitar un corredor logístico para el paso de la droga en el país, en el corto plazo es probable que la violencia se institucionalice y las mafias se infiltren en el Estado”.

Como lo prueban otras experiencias en el mundo, entre ellas Colombia, “cuando las mafias se institucionalizan la violencia se reduce”, dijo.

Por su parte, el rector de la UCA, Andréu Oliva, al referirse al crimen organizado en el país advirtió que éste mantiene vínculos con políticos, elites económicas, el Estado y las mismas pandillas.

“En primer lugar, con los políticos, tanto de derecha como de izquierda, con quienes es fundamental coordinar para poder operar y el crimen organizado les puede pagar muy bien estos favores. Los vínculos entre políticos y crimen organizado se dan en todas partes, pero en el caso de El Salvador son estructurales” pues creció utilizando las estructuras de quienes participaron en la pasada guerra.

“En segundo lugar, las investigaciones revelan vínculos del crimen organizado con las elites económicas. Estas alianzas son fundamentales sobre todo para el lavado de dinero y otros negocios ilícitos que a menudo requieren de una fachada legal. Algunos informes revelan nombres de algunos hombres de negocios y políticos importantes, tanto de la derecha como la izquierda”, añadió.

En ese marco, el rector de la UCA señaló que la militarización de la cartera de Justicia y Seguridad, así como de la Policía Nacional Civil significa retrocesos importantes en el combate al crimen organizado.

Puso de ejemplo: “El regreso a puestos operativos de miembros de la policía que tenían expedientes de investigación abiertos señalados por los informes por su vinculación al crimen organizado, la destitución o traslado de personal policial que había informado responsabilidades graves del crimen organizado, el control del centro de información policial, la inteligencia militar y el Organismo de Inteligencia del Estado por miembros del ejército”.

“Estas medidas parecen indicar que la política actual de seguridad se rige por la premisa ‘si no puedes contra tu enemigo únete o alíate con él y al menos tendrás un cierto control del mismo’”; por lo tanto, "la actitud de las autoridades locales respecto al crimen organizado solo puede definirse como pasiva y encubridora, pero parece lógica que sea así por el alto nivel de infiltración que tiene el crimen organizado en las instituciones estatales como en diversos niveles de la sociedad”, denunció Oliva.

El rector de la UCA brindó, a la vez, algunas cifras que ilustran la forma en que ha avanzado el crimen organizado y el narcotráfico en El Salvador: Las Naciones Unidas estiman que entre los años 2004 y 2005 el 88 por ciento de la droga del Sur a Estados Unidos pasaba en la ruta de Centroamérica a México y un 5 por ciento se quedaba en el área para el consumo.

“Por su parte, la DEA –oficina antidrogas estadounidense- estimó que en los años 2010 y 2011 el tráfico de drogas en nuestro país oscilaba entre las 565 y 600 toneladas de cocaína. La participación de los grupos salvadoreños consiste principalmente en el transporte, la descarga, la protección, la custodia de la mercancía y el reembarque hasta su destino final en Estados Unidos”, agregó Oliva.

Ahora ya no solamente se queda el 5 por ciento de la droga, sino que el pago en especie puede andar por el 20 por ciento de la droga transportada, pues “desde hace algún tiempo los carteles mexicanos y colombianos, los dueños de la droga, decidieron pagar a los transportistas en especie”, situación que se presta para la generación de violencia por el control del “narcomenudeo”.

“Esto supondría un mínimo de 28 toneladas si fuera el 5 por ciento y un máximo de 120 toneladas de droga si fueran 600 toneladas de droga que transitan anualmente por El Salvador. A esta droga hay que darle salida, hay que convertirla en dinero en efectivo para cubrir los gastos de su transporte y obtener ganancias”, sentenció Oliva.

Por su lado, el padre José María Tojeira, director de Pastoral Universitaria, hizo un recuento de cómo ha existido una “remilitarización” de la sociedad, principalmente, a partir de la firma de los Acuerdos de Paz, entre el gobierno y la guerrilla, en 1992. La sociedad salvadoreña ha vivido en un espejismo pensando que la Fuerza Armada es la institución que sí cumplió con esos Acuerdos.

“Otorgar a los militares cada vez papeles protagónicos es peligroso, poco democrático y enturbia todavía más una situación como la actual, que es una situación de cambio en desconcierto y en dificultades grandes para el cambio”, advirtió Tojeira.

En síntesis, una situación nada bonancible, compatriotas. ¿Y diay?

Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


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