Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

jueves, 23 de septiembre de 2010

Morir de migración


Matteo Dean
La Jornada
 
Mueren migrantes en el mundo. Sólo en las fronteras europeas, las que son definidas por la llamada área Schengen (por el tratado homónimo que une a varios países del viejo continente), se documentó que de 1988 a la fecha (hasta el pasado 2 de septiembre) murieron al menos 15 mil 566 seres humanos, de los cuales 6 mil 513 nunca fueron encontrados. La estimación es aproximativa y está fundamentada en la atenta revisión de las noticias periodísticas y la recolección de testimonios directos por parte de un amplio abanico de organizaciones de la sociedad civil europea.
 
Lo anterior se debe en parte a la ausencia de datos certeros proporcionados por las autoridades europeas dedicadas al tema migratorio o, más bien, a su control y represión. Es lo mismo de siempre. Mientras cada país europeo en su navegación a ojo para salir de la tempestad de la actual crisis socioeconómica decide independientemente de los demás, en una cosa pueden ponerse de acuerdo: la represión de las corrientes migratorias.
Ejemplo de ello es la renombrada agencia Frontex, que reúne policías, inteligencias (?) y esfuerzos político-militares para el control de las fronteras externas de la Unión Europea (UE) y, más en general, del área Schengen. Dicha agencia es uno de los pocos ejemplos de coordinación efectiva en el viejo continente. A principio de este año, Frontex publicó un mapa de su área de intervención en el que, como si fuera un juego de mesa, dibujó flechas de distintos colores y espesores con la intención de mostrar los que serían los flujos de migrantes hacia Europa.

Un dato resalta sobre todos: el decrecimiento de las entradas de migrantes a la UE. Aparentemente entre 2008 y 2009, sustancialmente en todas las fronteras europeas hubo una disminución importante del ingreso de migrantes indocumentados. En la ruta del océano Atlántico, al igual que desde las costas occidentales de África hacia el Estado español (ya sea a sus costas o a las islas Canarias), habría una disminución de hasta 76 por ciento en el lapso señalado. En la ruta del Mediterráneo, la que desde Túnez, Argelia, Libia y Egipto llega hasta Italia y Grecia, un decrecimiento de 83 por ciento. En la frontera oriental (tan vasta y desigual), según datos de Frontex, hubo una disminución de hasta 50 por ciento del número de indocumentados.

El mismo mapa dibuja las rutas internas al continente e ilustra, por ejemplo, que los ciudadanos africanos procedentes de la parte occidental de su continente de origen intentarían, por lo regular, poner rumbo a Francia, pasando por Portugal y el Estado español. Los migrantes procedentes del norte de África (y aun de más al sur) tendrían la tendencia a establecerse en Italia o en los países apenas al norte de la bota. Desde el este europeo, la tendencia sería llegar hasta Alemania y de ahí, en algunos casos, desplazarse rumbo al norte europeo o hacia Inglaterra.

El mapa de Frontex es ilustrativo. Sin embargo también muy revelador: la agencia europea –y quien la nutre de cuantiosos fondos– no registra el elevado número de muertos en esas mismas fronteras. Los datos de la sociedad civil, al contrario, contemplan este aspecto. En la ruta del océano Atlántico, en los últimos 20 años habrían muerto 10 mil 989 seres humanos en su intento de llegar a Europa. Más de la mitad de los cuerpos de esas víctimas nunca fueron encontrados.

En el llamado canal de Sicilia, es decir el espacio de mar que separa el norte de África de Italia, en el mismo lapso habrían perdido su vida 4 mil 205 migrantes. Los cuerpos de 3 mil 76 de ellos nunca fueron encontrados. En el mar al sur de Grecia murieron al menos mil 369 migrantes, y en el mar frente a Albania fueron 603 las víctimas.

Otras 624 vidas, en cambio, se perdieron en el océano Índico rumbo a la isla francesa de Mayotte. Los datos se completan con otra información: 153 muertos ahogados mientras se escondían en los grandes barcos mercantes que cruzan rumbo a los puertos europeos. Y en Europa también los migrantes mueren en su tránsito a través del territorio. Trescientos sesenta seres humanos perdieron la vida viajando en camiones tras algún accidente de carretera, por ahogamiento o aplastados por las mercancías transportadas. Otras 244 vidas se perdieron en los ríos que separan Polonia y Alemania, Turquía y Grecia, Bosnia y Croacia, Serbia y Hungría.

Ciento doce migrantes murieron por hipotermia, sobre todo en la frontera entre Turquía y Grecia. En la misma frontera, pero más al norte, 92 personas perdieron la vida en los campos minados que aún existen en la provincia de Evros. Se calcula además que al menos 256 migrantes perdieron la vida por las balas de la policía, de los cuales 37 fueron ultimados en la frontera de Ceuta y Melilla, y los demás en las fronteras extendidas de la UE en el interior del continente africano. Finalmente, 41 migrantes murieron congelados por viajar junto a las llantas de aviones con dirección a Europa; otros 33 en el túnel que comunica Francia con Inglaterra y tres ahogados en el canal de la Mancha.

¿Sólo números? No, está claro. Son vidas, historias, vivencias, aventuras en algunos casos, sueños frustrados en la mayoría. Al igual que otros migrantes muertos ya sea por causas naturales o, en el otro extremo, por mano de secuestradores y redes de trata de personas, finalmente hay sólo un culpable: la violación promovida por el capitalismo del derecho a no migrar.

El origen de Dios.

En el siglo XXI, casi cuatro mil millones de personas
adoran a una amalgama de antiguos dioses cananeos.

El complejo religioso más importante de nuestro tiempo es, sin duda, el sistema monoteísta de cultos abrahámicos. Cristianismo e islam, originados en el judaísmo, declaran en la actualidad unos 3.600 millones de seguidores y aumentan constantemente con el incremento de la población mundial. El papel de estas creencias en los sucesos y conflictos del presente, desde finales de la Guerra Fría, no puede ser más evidente y relevante. Pero, ¿de dónde proceden? ¿Qué clase de deidad es esta? ¿Cómo surgió el dios de las religiones abrahámicas?

De los judíos antiguos.

El Éxodo no ocurrió.

Sí, ya, es una pena porque la historieta mola un montón y la superproducción de Hollywood era la caña. Pero todos los indicios históricos y arqueológicos apuntan a que nunca hubo una gran masa de judíos en Egipto, ni saliendo de Egipto, ni viajando por el Sinaí durante no sé cuántos años. Y menos los 603.550 "aptos para la guerra" que díce Números 1:46, o los 600.000 "hombres de a pie, sin contar los niños" (y es de suponer que tampoco las mujeres y niñas...) indicados en Éxodo 12:37, lo que bien podría sumar unos dos millones de personas en total.

Se da la circunstancia de que los escribas egipcios eran como una especie de contables germánicos con trastorno obsesivo-compulsivo, que tomaban nota de todo y guardaban copia de todo. Y en toda la historia egipcia no aparece una sola referencia, ni siquiera indirecta, a un hecho de semejante calado: la emigración súbita del 66% de su población aproximadamente (el Egipto Antiguo tenía una población de unos tres millones de personas en torno al periodo del Imperio Nuevo y de aproximadamente siete millones hacia el final de su existencia). De hecho, ni siquiera mencionan la presencia notable de judíos en Egipto; en realidad, sólo hablan de ellos como otro pueblo periférico más. Lo más parecido es una vaga referencia a algo remotamente similar a una "plaga", tema al que los antiguos eran muy aficionados –y los modernos también–.

Tampoco existe registro arqueológico alguno sobre una masa humana semejante moviéndose por los desiertos del Sinaí durante décadas (y menos aún en las poblaciones que dice la Torá), ni manera de cuadrar al Faraón del Éxodo con ninguno de la realidad (salvo en los habituales ejercicios de fantasía), ni por cierto forma alguna de trazar el texto original antes de mediados del primer milenio antes de nuestra era.

De hecho, resulta bastante obvio que el Éxodo no es sino un mito de fundación nacional hebreo –como hay tantos otros–. Si ocurrió algo remotamente parecido que pudiera inspirar a sus autores, desde luego no fue en el segundo milenio aC (como debería ser para constituir la fundación de Israel) sino en el primero, cuando Israel ya llevaba existiendo un tiempo. La política del Éxodo es del primer milenio, no del segundo. La geografía del Éxodo es del primer milenio, no del segundo (en el segundo no existían aún muchas de las localidades indicadas por la Torá). Y la necesidad del Éxodo es del primer milenio, no del segundo: a partir del exilio en Babilonia, en torno al siglo VI a.C. Que es, por cierto, cuando se funda la religión judía que conocemos: no se puede trazar ninguno de sus textos hasta fechas anteriores al siglo V a.C. Y muy probablemente su forma completa actual ni siquiera sea anterior al II.

Nunca hubo cruce del Mar Rojo, maná lloviendo de los cielos, Tablas de la Ley, Diez Mandamientos, Arca de la Alianza, becerro de oro ni cosa parecida. Es muy posible que ni siquiera hubiese Rey Salomón o Primer Templo de Jerusalén (no con la significación que nos han contado, al menos). Lo que sí hubo fue un conglomerado de pueblos canaanitas en el llamado complejo cultural del Levante, vinculados a Asiria y Mesopotamia por un lado, a Egipto por el otro y a Turquía y las islas griegas por vía marítima. La cultura de los yacimientos israelitas más tempranos es canaanita, sus objetos sagrados son los del panteón canaanita, la cerámica pertenece a la tradición local canaanita y el alfabeto es canaanita temprano. La única diferencia entre los poblados israelitas y el resto de los cananeos es la ausencia de huesos de cerdo, aún no se sabe bien por qué (pero sin duda recuerda a las prohibiciones del judaísmo y el Islam). Más allá de toda duda razonable, uno o una mezcla de estos pueblos canaanitas se encuentran en el origen de los hebreos modernos.

Estos pueblos canaanitas compartían los mismos dioses, y de manera notable uno llamado Ēl, que también era el término genérico para "deidad": un dios anciano, muchas veces representado con barba, que aparece a menudo sentado en su trono. Se encuentra más comúnmente citado en plural, Elohim, pues los canaanitas eran fundamentalmente politeístas. No, no es un plural mayestático. Es politeísmo: los dioses.

Ēl, Elohim, Alá.

Mira que nos habrán dado la brasa con los Rollos del Mar Muerto, y qué poquito se ha hablado de las culturas ugarítica y eblaíta, que nos legaron un enorme registro documental sobre los pueblos canaanitas del tercer y segundo milenio: exactamente cuando empezaba a formarse esta religión judía de la que posteriormente se derivaría el cristianismo y el Islam. Resulta que los Elohim bíblicos eran ya deidades ugaríticas, eblaítas y de los demás pueblos de la región. En el panteón levantino, estos Elohim son los setenta hijos de Ēl, un conglomerado de deidades venerados en toda la zona desde tiempos prehistóricos. Y, muy notablemente, con un claro componente acadio-babilónico.

Ēl, singular de Elohim, ya aparece presidiendo la lista de dioses en las ruinas de la Biblioteca Real eblita (yacimiento arqueológico de Tel Mardik), allá por el 2.250 a.C. Eso es mucho antes de que nada llevara el nombre de Israel o el adjetivo de judío (y no digamos cristiano o musulmán): hablamos de los contemporáneos del Imperio Antiguo de Egipto, cuando las pirámides aún estaban seminuevas. Ēl, un dios-toro, es a su vez un cognado del acadio Ilu o Ilum y se trata probablemente del mismo dios que Baal-Hammon, al que los fenicios –otros canaanitas– sacrificaban a sus bebés quemándolos vivos ante Moloch.

Todas estas palabras, en realidad, son versiones modernas sobre cómo se pronunciaban esas cosas. Porque la realidad es que estos idiomas semíticos y protosemíticos se han escrito de siempre sólo con consonantes. Y cuando se escriben sólo con consonantes –que es como se hacía– todos resultan idénticos entre sí: variantes sobre las raíces 'L y L-M. Ēl, Elohim, Eli, Ilah, Ilu, Ilum y demás expresiones divinas no son sino expresiones diversas de 'L y L-M: el dios, los dioses.

Estas raíces protosemíticas no sólo viajan hasta nuestro tiempo a través de los Elohim de la Torá y el Antiguo Testamento, o el Eli del nuevo, sino también por la vía de las culturas árabes que se desarrollaron en el mismo territorio y sus alrededores. El dios de los musulmanes es el mismo dios abrahámico que el de cristianos y judíos; y el nombre del dios se transporta mediante esta raíz L, transformándose en Alá (que significa, exactamente... Dios). La famosa shahada del  Islam "no hay más dios que Dios y Mahoma es su mensajero" empieza literalmente: lā 'ilāha 'illā-llāhu...; o sea, no hay más iLah que aLá. Islam, por supuesto, procede asímismo de la raíz semítica S-[L-M], y significa "sumisión [a Elohim]").

Yavé.

Sin embargo, judíos y cristianos aseguran que su Ēl tiene otro nombre más, y que este nombre es Yavé, Yahvéh, Yehová (Jehová) o cualquier otra invención sobre el tetragrámaton hebreo YHWH. Normalmente, lo que hacen es combinar YHWH con distintos juegos de vocales sacados de Elohim o Adonai ("Señor"). Pero por lo que yo sé, se podría decir también Lloví (decorado como Yohvíh), Lleva (Yehvah), Llave (Yahveh) o cualquier otra combinación al uso; porque, supuestamente, el nombre de su dios era tan, tan sagrado y tan, tan secreto que la forma original se ha perdido. Esto, por lo que se ve, es muy importante y los distingue del resto de seguidores del antiguo dios-toro levantino; además, es un término en singular y así se aleja del incómodo y cananeo plural politeísta Elohim.

El origen de este nombre YHWH es más oscuro pero no más exclusivo en territorios levantinos que los muy vulgares Elohim. Para empezar, ya en el mismo Antiguo Testamento aparece cincuenta veces en una variante más corta, normalmente pronunciada Jah o Yah (YH): veintiséis en solitario y veinticuatro como parte de la palabra aleluya (alelu-yah, "alabad a Yah"). Se dan tres circunstancias curiosas. La primera es que los textos bíblicos donde aparece predominantemente tienden a contarse entre los más antiguos (como Salmos o el Cantar de los Cantares), lo que sugiere una forma primitiva del nombre. La segunda es que existía un antiguo dios lunar egipcio que se llamaba también Yah, y los egipcios mandaron mucho en Canaán durante varios periodos importantes de su historia (con una influencia extensiva en sus regiones meridionales...). Y la tercera es que la raíz consonántica YW (Yav) aparece ya en la Épica de Baal ugarítica y en varios textos eblaítas como una variante sobre el dios del mar Yam.

Pero dejémonos de especulaciones. Este dios YHWH es un dios meridional de los edomitas, otro pueblo semítico que vivía por la parte del Desierto del Négev y que finalmente fue asimilado a los judíos. Hay arqueólogos notables que afirman haber identificado a YHWH en textos egipcios referidos a los shasu, un pueblo beduino de ganaderos nómadas que rondaba en torno a estos desiertos, pero otras personas opinan que esta palabra YHWH hace referencia a sus campamentos (lo cual no es necesariamente exclusivo). En todo caso estamos ante un dios levantino meridional surgido en los territorios por donde antiguamente vagabundeaban los shasu y luego trabajaban el cobre los edomitas... que, curiosamente, están por la parte del Sinaí, donde según la versión bíblica este nombre inefable "le fue revelado a Moisés". El primer texto donde aparece este dios YHWH de los judíos es una estela moabita conservada en el Museo del Louvre, y no sale muy bien parado: relata cómo los han derrotado y cómo las copas sagradas de YHWH son arrastradas ante un dios de Moab.

(Clic para ampliar)

En todo caso, resulta bastante obvio que el dios de los antiguos judíos es una mezcla del dios-toro supremo común a todos los pueblos canaanitas, Ēl (en su forma politeísta Elohim), y un oscuro dios secundario de los territorios meridionales absorbido en algún momento de su historia. En la práctica, no hay ninguna diferencia notable entre el Ēl levantino venerado por ugaríticos o eblaítas y el Ēl-Yahvéh adoptado por los judíos. Esta vieja deidad canaanita es la que siguen adorando casi cuatro mil millones de personas en el siglo XXI.

La diosa desaparecida.

Sí, eso de la diosa está muy de moda en la literatura comercial, pero todos los dioses antiguos tenían sus correspondientes diosas; y Ēl-Elohim-Yahvéh no fue una excepción. En el conglomerado cultural levantino, la diosa-madre de Ēl era Asherah, también conocida bajo otras variantes como Ashratu o Atirat. En la Épica de Baal ugarítica, Asherah es la creadora de los Elohim.

Asherah aparece en la Biblia, y muy específicamente en el Libro 2º de Reyes, donde se explica cómo destruyen su culto y queman "todos los objetos que se habían hecho para Baal, para Asherah y para todo el ejército de los cielos" (2 R 23:4-7) durante lo que parece ser el relato de una violenta represión monoteísta en plan talibán volando Budas (bueno, peor...). En otros puntos aparece traducida como un cipo que no debe ser plantado junto al templo de Yahvéh.

Y es que parece que el culto a Asherah como diosa consorte de Ēl-Elohim-Yahvéh era generalizado entre los judíos antiguos; existe un extenso registro arqueológico al respecto, y de hecho cualquiera diría que se trataba de una diosa muy popular antes de que los monoteístas pasaran todo por la espada y el fuego. Tampoco vayamos a idealizar según qué cosas: existe una posibilidad cierta de que a Asherah le fuera lo del sacrificio humano tanto como a su nuera Anat/Tanit, que según dicen se ponía cachonda oliendo a menor cocinado (o cocinada) en el Tophet. La verdad es que entre una panda de politeístas dispuestos a sacrificarte un churumbel para aplacar a la diosa y una panda de monoteístas dispuestos a sacrificar a todo el mundo para imponer lo suyo, me quedo con un AK-47 y salga el sol por Antequera. Sí, el pasado era un asco.

Pero lo cierto es que Asherah le encantaba a los judíos antiguos, decía, como demuestran numerosos hallazgos arqueológicos. Incluso se conservan inscripciones donde se la vincula directamente a Yahvéh, como un óstracon del siglo VIII aC descubierto por arqueólogos israelíes en 1975 donde se lee "yo te bendigo por YHWH de Samaria y Su Asherah" (yacimiento de Horvat Teman). Otro, de Khirbet el-Kom (cerca de Hebrón), pone: "Bendito sea Uriyahu por YHWH y Su Asherah; de sus enemigos le salvó!". Todo esto puede que suene a algunos un tanto herético, pero son descubrimientos avalados por arqueólogos de gran prestigio como Israel Finkelstein –profesor y ex-director del Departamento de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv, co-director de las excavaciones de Megiddo y probablemente el mayor experto vivo en las Edades del Bronce y el Hierro hebreas– o Neil A. Silberman, del Departamento de Arqueología de la Universidad de Massachusetts. A quienes, por supuesto, los literalistas bíblicos y otros fanáticos por el estilo no pueden ver ni en pintura.

Copia del óstracon de Kuntillet 'Adschrud (Horvat Teman, Sinaí, Sur de Israel). En la inscripción (hebreo antiguo) se lee "A[shy]o al R[ey?] dijo: dí a (X) (Y) (Z), que seas bendito por YHWH de Shomron (Samaria) y su ASHERAH".

Hubo una diosa de Israel. En realidad, seguramente, hubo varias entre estos Elohim canaanitas. Que todo ello fuera barrido por el monoteísmo, y ahora se pretenda que jamás ocurrió, no le resta ni un ápice de veracidad. Pero, ¿qué pasó? ¿Cómo fue? Y, ¿por qué?

Monoteísmo.

Hoy en día tenemos a los israelitas por guerreros notables, pero esto no ha sido así muy a menudo durante el devenir de la historia. A lo largo de mucho tiempo fueron un pueblo pequeño y atrasado, al que le dieron para el pelo una y otra vez, resultando en numerosos exilios. Por ejemplo, los romanos. El Jerusalén que ahora visitan muchos crédulos pensando que están en la ciudad de Jesús es en realidad el desarrollo árabe de Aelia Capitolina: una colonia romana y bien pagana construida desde cero –incluído el trazado de las calles– después de que a las legiones imperiales se les hincharan las narices con los judíos, destruyeran la ciudad por completo y finalmente los mandaran a la diáspora para los siguientes diecinueve siglos. Pocas bromas con los latinos. Sí, hasta la Vía Dolorosa es una calle romana sin conexión alguna con el Jerusalén antiguo, como todo lo demás en ese lugar; para ser exactos, un ramal del decumanus maximus según la urbanización imperial estándar. La supuesta ubicación de los actuales lugares santos cristianos, judíos y musulmanes constituye ya una especie de chiste sacrílego por el que la gente parece dispuesta a seguir matándose.

No era la primera vez. Seis siglos y pico antes, en el 587 aC, los babilónicos de Nabucodonosor el Caldeo hicieron lo propio. Jerusalén fue saqueada, el Templo resultó destruido y a los hebreos se los llevaron a Babilonia como esclavos. Es durante este periodo de esclavitud cuando surge la religión abrahámica de la que emanan la judía actual, la cristiana y la musulmana. Fue sometidos en Babilonia o después donde escribieron la mayor parte de la Toráh y del Antiguo Testamento (incluidas las leyendas del Génesis, el Éxodo y el Pentateuco en general), y es también en este tiempo cuando se desarrolla el monoteísmo exclusivo y excluyente que las caracteriza.

Pongámonos en situación. Estamos en los tiempos en que mis dioses son más chulos que los tuyos porque te he vencido. Y los hebreos habían sido vencidos; pero vencidos del todo, tanto como su enemigo nazi dos mil y pico años después, con toma del Reichstag y toda la parafernalia. Más, si me apuras. Siguiendo la lógica de la época, los Elohim-Yahvéh deberían haber sido absorbidos bajo el paraguas del panteón caldeo; ni siquiera debería haber sido muy difícil, pues muchos de los Elohim levantinos eran paralelos a los dioses y diosas babilónicos.

Pero eso significaba perder por completo la identidad y desaparecer como pueblo; uno más, en los vientos de la historia. Es en este contexto donde surge una novedad (y, una vez más, no hay ningún dato histórico o arqueológico que permita pensar que sucedió antes). Por un lado, se crean una leyenda nacional fuertemente impregnada de mitología babilónica: el Diluvio Universal es un plagio directo de la épica sumeria análoga, Génesis 1 bebe directamente del Enûma Elish y Génesis 2 del Atrahasis, Adán es parecido a Adapa (y ambos son también cognados), la serpiente presenta extrañas similitudes con Ningizzida, y así con todo. Por otro, Elohim-Yahvéh pasa a ser un dios omnipresente, omnisciente, todopoderoso y único; y todo lo que le sucede a los hebreos –su pueblo elegido– forma parte de su plan, prediseñado desde el origen de los tiempos. Incluso sus enemigos trabajan para él sin saberlo. Con ello desaparecen también las historias mitológicas de dioses y diosas, pues ya no tienen sentido.

Esta es, sin duda, una novedad en la historia humana que no está documentada claramente en otro momento o lugar (aunque existen paralelismos en algunas tradiciones del hinduísmo).  Este dios ya no es exactamente sobrenatural, sino extranatural; todo se justifica en él y a través de él. No es mucho más que una forma de pensamiento circular (no confundir con el razonamiento circular de Aristóteles), pero ciertamente poderosa. Porque, aunque en un principio no sea más que una rareza de un pueblo de la Antigüedad, medio milenio y pico después comenzaría a convertirse en el sustrato religioso esencial de la mayor parte del mundo. Hasta nuestros días.

Ángeles y demonios.

¿Y qué pasó con el resto de los Elohim? Pues que se convirtieron en demonios. Belcebú, por ejemplo, es Baal Zebub, el dios de las moscas, en lo que muy bien podría constituir una corrupción más o menos despectiva de Baal Zebul (el dios de las alturas). Leviatán está probablemente relacionado con el monstruo ugarítico Lotan o Lawtan. Sin embargo, no es evidente de dónde se sacaron los nombres de los ángeles. El rabino del siglo III Simón ben Lakish reconoció que los ángeles antiguos no tenían nombre y las denominaciones actuales proceden (también) del exilio en Babilonia. En todo caso todos ellos son nombres teofóricos que incluyen la mención de Ēl: Gabriel, Rafael, Miguel, el musulmán Azrael, etcétera.

Ubicar estos ángeles y demonios en el nuevo monoteísmo resultó siempre bastante complicado. De manera particular, surge un ángel maléfico mayor (Satán, Lucifer, Iblis) que de una forma retorcida debe ser necesariamente un agente del dios todopoderoso, omnipresente y omnisciente (o, de lo contrario, este dios no podría ser todopoderoso, omnipresente y omnisciente). Todas estas entidades son la herencia del politeísmo precedente. Las religiones abrahámicas comparten varios niveles de ángeles (arcángeles, serafines, querubines...), uno o varios niveles de demonios (que los musulmanes llaman shaitan), un "demonio mayor" (Satán, Iblis...) y, en el caso exclusivo del Islam, una cantidad de genios (djinn).

El cristianismo, además, vuelve a multiplicar el número de entidades divinas mediante la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres dioses en uno, de manera tan contradictoria e inexplicable que se considera un misterio divino). Y, en algunas denominaciones como la católica, incorporando lo que muy bien puede interpretarse como una semidiosa (la Virgen) y un santoral; muchos miembros de otras religiones o personas sin religión consideran estas incorporaciones una forma de politeísmo blando para facilitar su expansión e integración en territorios tradicionalmente politeístas y menos próximos al entorno cultural levantino.

Monoteístas e imperios.

Porque el éxito y la extensión de estas nuevas religiones (en su tiempo) está estrechamente vinculada a la expansión de los imperios que las adoptaron como propias; de manera notoria, el Imperio Romano tardío, el Califato Omeya y –después– los lugares a donde llegaron sus sucesores, conquistadores y comerciantes. Al principio, durante más de medio milenio, este monoteísmo abrahámico no fue más que una rareza judía y así se habría quedado si hubiera seguido siendo exclusivamente hebreo. Es su transmisión al cristianismo y al Islam lo que terminaría convirtiéndolo en una religión global.

Se ha insistido muchas veces en que esta idea del dios único y todopoderoso pega especialmente bien con las organizaciones sociales de tipo piramidal e imperialista, pero en mi opinión esto no resulta evidente por sí mismo. Hubo grandes imperios en la Antigüedad, perfectamente piramidales y perfectamente imperialistas, que eran politeístas o cualquier otra cosa que les pareciese bien. No es obvia la razón por la que el monoteísmo abrahámico fue aceptado por tantas gentes en tantos lugares distintos (aunque su carácter fuertemente proselitista y su alto grado de elaboración teológica puede aportar alguna luz); ni tampoco por qué nunca logró penetrar profundamente en algunos territorios importantes (los que ya estaban previamente ocupados por las religiones dármicas y orientales y no fueron desplazadas por la vía de la conquista militar o, en algún caso, comercial).

Parece como si este monoteísmo abrahámico hubiera sido especialmente capaz de destruir o absorber con relativa facilidad al animismo y el paganismo politeísta (haciendo mayores o menores concesiones), pero lo hubiera tenido mucho más difícil al enfrentarse con otros sistemas filosófico-teológicos complejos. A partir de mediados del siglo XIX, su expansión geográfica queda interrumpida en términos generales; el dominio colonial británico de India, por ejemplo, ya no resultó en su cristianización a niveles significativos (ni en el desplazamiento del Islam donde ya estaba presente, como Pakistán), a diferencia de lo que había ocurrido durante la colonización de América o estaba sucediendo aún en el África subsahariana. La fuerte presencia de potencias coloniales en la China del mismo periodo tampoco produjo una cristianización efectiva. Y no fue por falta de misioneros y proselitistas, ni en un sitio ni en el otro.

A partir del siglo XX, el monoteísmo abrahámico comienza a retroceder en sus lugares de origen. Por una parte se produce un fenómeno de sincretismo con una parte de estas religiones orientales, en lo que se suele llamar globalmente Nueva Era, sobre todo en Europa y Norteamérica; y, al mismo tiempo, un proceso de secularización rápida y muy significativa en Europa e Israel (y durante un tiempo también en el mundo islámico, antes de que una nueva forma de fundamentalismo emergiera en torno a las luchas de la Guerra Fría; una tendencia a la que tampoco son ajenos los Estados Unidos).

A principios del siglo XXI, el viejo dios Ēl de los cananeos sigue siendo la deidad más venerada del mundo bajo cualquiera de sus aspectos, a solas o mezclado con el Yah edomita; y, sin embargo, se tambalea en los países desarrollados. Seguramente ninguno de sus seguidores originarios, cuatro o cinco mil años atrás, soñó jamás que llegara tan lejos ni con formas tan diversas. Hasta hoy.
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  • Thomson, Thomas L. (1992) Early history of the Israelite people. Brill Academic Publishers, Leiden. ISBN 90-04-11943-4.


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miércoles, 22 de septiembre de 2010

Cuba: El país más seguro del mundo


 Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

A modo de introducción

Comencemos por decir que “el único paraíso… es el paraíso perdido”. O sea: la vida de los seres humanos, por lo menos hasta ahora en estos dos millones y medio de años que llevamos como especie desde que nuestros ancestros descendieron de los árboles, no ha sido precisamente un paraíso. Como van las cosas, nada autoriza a pensar que el paraíso está a la vuelta de la esquina.


Pero sin proponernos algo tan inalcanzable como “paraísos”, por el contrario buena parte de la población mundial -de la actualmente viva y de la que ya no está- tiene una experiencia más cercana a lo que podríamos decir “infierno”: la pobreza y la violencia, la pura sobrevivencia a los golpes con todo el rigor que ello implica, la guerra y los efectos de sociedades estructuradas en torno a la detentación del poder como eje fundamental -con todos los desastres que ello trae aparejado- son el pan nuestro de cada día de la mayor parte de la humanidad. Entre paraíso e infierno, la gran mayoría está por lejos más cerca del segundo.

Amén de la pobreza crónica con que muy buena parte de los humanos vive, la violencia en sus distintas formas es otra de las lacras que marcan nuestras vidas. Violencia, por cierto, que asume una muy amplia variedad de expresiones: pero las diferencias socioeconómicas irritantes -el 20% más rico del mundo dispone de 80 veces más recursos que el 20% más pobre, por ejemplo- ¿no son acaso una forma de violencia? En general, según los (discutibles) criterios dominantes, la violencia implica la agresión directa contra el otro, el ataque físico, el paso a la acción concreta. En ese sentido, la guerra por un lado, o la criminalidad, son sus modelos por excelencia.

Entran en esta última una serie amplia de elementos: el homicidio, el robo, el asalto, cualquier daño a la propiedad ajena, la violación sexual, el secuestro de personas, el tráfico de sustancias prohibidas. Existe cierta tendencia a identificar “violencia” con “criminalidad”, con lo que se invisibilizan/naturalizan otras formas de violencia: el autoritarismo, el machismo, el racismo, por ejemplo. Se mide así con sofisticadas tasas la criminalidad, pero no el racismo o la vanidad. ¿Se imaginan un “índice de vanidad”?, ¿y uno para medir la “soberbia”? ¿Y por qué no un “índice de irresponsabilidad medioambiental?” ¿Cuándo Naciones Unidas se va a atrever a medir la injusticia llamándola por su nombre y no con subterfugios tecnicistas?

Lo cierto es que la criminalidad -entendida como cualquier delito que contraviene la normal convivencia social- es algo instalado en la dinámica humana y que se liga, confundiéndose, con la inseguridad ciudadana. Ha existido desde siempre, en toda sociedad conocida, pero algo sucede en nuestra historia que en estos últimos años tiende a crecer.

En las últimas décadas la criminalidad ha sido un fenómeno en alza en prácticamente todas las regiones del planeta. De 1980 a 1997 las denuncias de actos criminales aumentaron en un 131% en el ámbito global, lo que equivale a una tasa promedio de crecimiento anual de casi el 8 por ciento. En vez de crecer la felicidad global, crece el crimen. ¿Qué está pasando?

En Latinoamérica (la segunda tasa mayor de homicidios anuales del mundo duplicando la que tenía en 1980) y en los llamados países en transición -es decir: eufemismo para mencionar aquellos que salieron del socialismo soviético de Europa- ese aumento coincide con la llamada “década perdida” por la falta de crecimiento económico para la primera, y con la transformación de una economía planificada a una de mercado en la segunda, lo que revela que el aumento de la criminalidad tiene entre sus causas el deterioro económico que se resintió por aquellos años en dichas regiones.

De la lucha de clases a la criminalidad desatada

Así entendida, la criminalidad constituye un problema político-cultural con infinidad de aristas. Es, entre otros, un problema de salud pública, y como tal, la epidemiología la estudia con preocupación. Para la Organización Mundial de la Salud un índice normal de criminalidad medida por muertes violentas intencionales se encuentra entre 0 y 5 homicidios por 100.000 habitantes en el período de un año. Cuando ese índice de homicidios se ubica entre 5 y 8 la situación se considera delicada, pero cuando excede de 8 nos hallamos frente a un cuadro de criminalidad “epidémica”.

En muy buena medida, lo que cuenta en estos fenómenos es la percepción que tienen las poblaciones al respecto. ¿Dónde se vive mejor: en Pekín (China) o en Zurich (Suiza), en Estocolmo (Suecia) o en una aldea del departamento de Totonicapán (Guatemala), en un monasterio budista del Tíbet (Nepal) o en ciudad de México, la ciudad más poblada y contaminada del mundo?

La respuesta a estas preguntas está más allá de los índices concretos, de los fríos números a que una ciencia social aséptica nos tiene acostumbrados. La calidad de vida de una población implica supuestos culturales, si se quiere: filosóficos. De eso se trata en definitiva: del proyecto en juego. Aunque el DF sea un infierno urbano, quizá para un poblador de una aldea rural pueda ser un sueño por todas las bondades que le ofrece en términos materiales, pero no para un habitante de Zurich acostumbrado a la calma y al orden. Sin dudas, la valoración de la calidad de vida es siempre relativa. En Estocolmo (Suecia), los índices de inseguridad ciudadana son bajos, de los más bajos del mundo, su “calidad de vida” está entre las más altas… pero ese país -donde se otorgan los premios Nobel, incluido el de la Paz (Henry Kissinger por ejemplo, o Barak Obama ¿son imbéciles los suecos?), y donde su primer ministro Olof Palme fue asesinado en la calle, como puede pasar en una “peligrosa” ciudad del Tercer Mundo- es uno de los grandes productores de armas. Y suecos son algunos de los grandes bancos que constituyen el Fondo Monetario Internacional, causantes, por ejemplo, del colapso financiero que vivieron años atrás países ex socialistas -“en transición”, para usar el vocabulario de moda- como Ucrania, Hungría y Letonia. Pero ningún sueco se percibe como violento. Por el contrario, esa población se siente primera defensora de la paz mundial. En un sentido lo es, sin dudas, y el ciudadano sueco común así lo percibe, pero la violencia está más allá de la pulcritud de sus calles y de la desaprobación del trabajo infantil que pueda tener en su constitución. (En Centroamérica, por cierto, alrededor del 2% del producto bruto de la región lo producen menores, es decir: el 25% del ingreso familiar urbano. ¿Quién tiene la “culpa”?)

En algunas comunidades mayas-quiché del departamento de Totonicapán -donde se encuentra la segunda reserva de pinabetes más grande del mundo- en la golpeada nación centroamericana de Guatemala (con 245.000 muertos en su reciente guerra interna), los actuales índices de criminalidad son tan bajos como los del mencionado país escandinavo, siendo que a nivel nacional toda Guatemala exhibe una tasa de homicidios de 45 por 100.000, una de las más altas de América Latina. ¿Dónde se vive mejor? ¿Será más feliz un totonicapaneco o un sueco?

Si en Argentina la ciudad de Santa María de los Buenos Aires -que de “buenos” parece no tienen mucho sus polucionados aires, una de las capitales más contaminadas del mundo- es, según una reciente medición, la ciudad latinoamericana con mejor calidad de vida, habrá que ver si los habitantes de las siempre crecientes villas miseria (las favelas, los precarios barrios urbano-marginales que ya se cuentan por millones) entraron también en la encuesta. En Buenos Aires, tan culta como París o tan bella como Roma (¿?), ¿se vive mejor que en esas aldeas de Totonicapán? Habrá que ver a quién se le pregunta, claro…

Por supuesto que hoy, en un mundo absolutamente globalizado desde los patrones eurocéntricos dominantes, los criterios para juzgar la realidad están ya establecidos: todo el planeta “entiende” las cosas con la lógica triunfante, la de la sociedad establecida desde el libre mercado que fija el Norte próspero. La paz y el respeto con el medio ambiente de un campesino de Totonicapán por supuesto no cuentan; la “calidad” de la vida está más cerca del número de vehículos de que se tiene que de la cantidad de árboles por ser humano con que se cuenta. ¿Se vive mejor en Zurich que en un monasterio tibetano? Difícil decirlo, sin dudas. Según el patrón dominante, sin dudas la ciudad suiza tiene la más alta calidad de vida del planeta. ¿Se necesita ser el banco del orbe para ello? Bueno, siendo así… no parece muy sólida ni sustentable la idea de “alta calidad de vida”, porque no todos podemos ser el banco del mundo. ¿Cuántos países en el planeta pueden autoproclamarse neutros? Y hoy por hoy estamos convencidos que usar todos los aparatos que la tecnología del capitalismo dominante ha generado nos hace más felices. No hay dudas que en todo esto hay debates abiertos, que el discurso hegemónico puede y debe ser puesto en entredicho.

Lo cierto es que la criminalidad crece, eso es inobjetable. Crece en todo el planeta, pero como decíamos más arriba, las regiones más deprimidas económicamente son las que han mostrado los índices de crecimiento más fabulosos. ¡Y la criminalidad con pobreza es agobiante! Uno de cada cuatro jóvenes latinoamericanos está fuera del sistema educativo y del mercado de trabajo. De ahí, seguramente, es más fácil esperar problemas que soluciones. A propósito, señala una investigación de la Universidad Nacional de México sobre dicho país que “la base de apoyo social del narcotráfico comprende a más de 500.000 personas. Mientras no haya una política económica y social para reducir la pobreza ser difícil revertir la situación” [de la inseguridad].

En tal sentido, la ola de inseguridad ciudadana que se va expandiendo por todos lados, constituye una marca de nuestro tiempo, del fin del siglo XX e inicios del nuevo milenio. Pero la percepción que acompaña ese fenómeno es la que cuenta: el país europeo donde se denuncian más robos de automóviles, de bicicletas, de allanamientos a viviendas y de robos contra la propiedad personal en general, es Suiza, lo cual no significa que sea donde más delitos de este tipo se cometen sino: 1) donde más se confía en los cuerpos de seguridad para denunciar los ilícitos y en los correspondientes sistemas de justicia que se encargan de arreglarlos, o 2) donde la idea de propiedad privada ha calado más hondo (Suiza… el banco del mundo, no podía ser de otra manera. Dijo Bertolt Brecht al respecto: “es delito robar un banco, pero más delito aún es fundarlo”). Mientras que la capital mexicana es el centro urbano con más cámaras públicas de vigilancia policial en América Latina, con alrededor de 12.000, contando al mismo tiempo con 82.000 agentes de policía, para ser el mayor grupo policial entre las ciudades latinoamericanas, no por todo ello la percepción de la capital azteca es de seguridad precisamente (es la ciudad del mundo con mayor número de secuestros per capita). Pero si hablamos de calidad de vida, México es la ciudad con mayor número de librerías de Latinoamérica. Cómo entender/medir eso de “¿dónde se vive mejor?”

Es decir que la inseguridad, en muy buena medida, va asociada a cómo se la percibe, al imaginario colectivo que de ella existe. Lo cual, en nuestros días, y siempre en forma acrecentada significa: la inseguridad ciudadana depende de cómo la construyen las agencias mediáticas, imprescindibles poderes constructores de la “realidad social” de hoy.

¿Es el democráticamente electo presidente venezolano Hugo Chávez un dictador sanguinario? Los dictadores no ganan elecciones democráticas una tras otras, por supuesto, con un pueblo que los ama, los endiosa incluso. Ni los musulmanes son unos “fanáticos fundamentalistas sedientos de sangre” (casualmente tanto en Venezuela como en buena parte de Oriente Medio, musulmán por definición, están las reservas petroleras más grandes del mundo), ni el narcotráfico ni la violencia urbana son el principal verdadero problema en Latinoamérica. Pero eso es lo que dicen incansablemente los medios comerciales, día a día, minuto a minuto. “El narcotráfico y otras formas de asociación que generan violencia social les ofrece la coartada perfecta a los Estados Unidos para tener una presencia constante en la región, presencia que es cada vez más militar, a tono con las políticas represivas y de mano dura que prevalecen”, analizaba agudamente Rafael Cuevas.

Lo que menos necesitamos en los sufridos países de América Latina es “mano dura”; pero eso es lo que a menudo prevalece como política pública para “combatir” la criminalidad. Esa visión apunta a un tratamiento básicamente policial de todo el problema, enfatizado medidas como el dar más facultades a la policía o a los cuerpos de seguridad -y en algunos casos a las fuerzas armadas- para tareas de orden interno (el “gatillo fácil”), permitir el encarcelamiento aún por infracciones menores para dar ejemplo de dureza (la llamada tolerancia cero), considerar delito los signos de pertenencia a pandillas, bajar la edad de encarcelamiento, acelerar los juicios por este tipo de delitos -pero no para juzgar a un empresario evasor de impuestos o a un funcionario público corrupto-, implantar castigos más severos, pedido de pena de muerte, criminalizar a la “juventud pobre”, y por extensión, a todas las zonas urbanas pobres. Ahora bien: estudios serios sobre los países del istmo centroamericano que han venido aplicando mano dura en estos años demuestran que las cifras de inseguridad ascendieron, y el número de miembros de las “maras” aumentó. Similar a lo que sucedió en Colombia con el tristemente célebre Plan Colombia (luego Plan Patriota): con una militarización extrema del país, la producción y tráfico de coca no disminuyó sino que, por el contrario, aumentó, y la sociedad colombiana en su conjunto no se pacificó sino que continúa siendo de las más violentas del orbe.

Abordar estos complejos problemas sociales no es tarea fácil, sin dudas; pero la versión policíaco-militar no soluciona nada. Eso ya está largamente demostrado.

Esta desatada inseguridad ciudadana (en Latinoamérica en particular, con tasas de las más altas del planeta) tiene costos para el conjunto de la sociedad, en términos de los sistemas de salud, seguridad y justicia. Se estima que el 14% del producto bruto de la región latinoamericana se pierde por la violencia, casi tres veces más que en los países del Norte donde las pérdidas por tal motivo son menores al 5% de su producto. Esas pérdidas superan ampliamente en muchos países de la región al total de su inversión en las áreas sociales. Junto a ello se hallan muchos otros costos difíciles de medir, pero muy concretos: los costos intangibles, costos invisibles aunque de gran efecto como la sensación de inseguridad, el miedo, el terror y el deterioro de la calidad de la vida cotidiana. En definitiva, podría abrirse la pregunta si en toda esta epidemia de violencia que nos envuelve no hay proyecto político, no hay direccionalidad.

Para salir rápidamente al paso de la acusación de “teoría complotista” que se podría estar filtrando en esta afirmación, es importante no perder de vista, dos consideraciones:

1) Es difícil que haya un plan maquiavélicamente urdido que ponga en marcha cada “mara”, cada matanza de bandas rivales de narcotraficantes o cada teléfono celular robado que tiene lugar en cada esquina de estas castigadas sociedades. Pero hay un nivel en que se descubre una intencionalidad más macro tras todos estos fenómenos. Algo así como: “a río revuelto, ganancia de pescadores”. La ganancia, definitivamente, no es para las grandes masas populares. ¿Podemos creernos realmente que el problema de fondo de las empobrecidas sociedades de la región lo constituyen bandas de criminales, o ellas son sólo la punta visible de un iceberg infinitamente más grande? En todo caso, este auge de crimen tiene varios factores a la base: la pobreza y exclusión social como principal. Y políticamente, luego de las guerras sucias que se vivieron en la década de los 80 del pasado siglo y los planes neoliberales de achicamiento de los Estados nacionales, este clima de inseguridad perpetuo sirve a los poderes para seguir controlando a las grandes masas. A ello contribuye de manera armónica el llamativo auge también descontrolado de las nuevas iglesias evangélicas que saturan la región. Dicho en otros términos -y aunque esto lo quieran presentar como “pasado de moda” en el ámbito de las ciencias sociales-: para entender esta explosión de criminalidad y violencia hay que apelar al concepto de lucha de clases. Eso no ha desaparecido, aunque su formulación teórica está hoy invisibilizada. ¿Cómo entender estos complejos fenómenos político-sociales si no es a la luz de estas luchas a muerte en torno al poder? ¿O vamos a pensar que hay cada vez más “gente de mal corazón” que, por deporte, se dedica al hampa?

2) Una sociedad tan latinoamericana como todas las de la región (tomando ron y bailando música caribe “sabrosona”, lejos de la fisonomía de un país nórdico, que es lo que tenemos como modelo casi obligado de “seguridad”) no presenta en absoluto estos índices de criminalidad: Cuba.

Cuba: ¿dictadura o paraíso?

Nadie dijo que en la isla no haya expresiones de violencia ciudadana, incluso habiendo aumentado en los últimos tiempos, tal como han llegado a reconocer medios oficiales. Aunque en la prensa que ataca sistemáticamente a la revolución nunca se habla de ello, es un hecho incontestable que el grado de criminalidad en Cuba es inferior incluso al de los países que consideramos más seguros en el planeta, es decir: los escandinavos.

Retomamos aquí lo dicho más arriba: la realidad político-cultural es, cada vez más, lo que construyen los medios masivos de comunicación. Cuba tiene una tasa de homicidios anuales inferior a 5 por 100.000 personas, pero la prensa comercial jamás lo dice.

En Cuba hay infinidad de problemas, a no dudarlo (como los hay en todas partes, por cierto). Una vez más, entonces, la pregunta: ¿dónde se vive mejor? Vale recordar que en el Norte próspero y desarrollado se habla de “calidad de vida”; en el Sur, pobre y oprimido, en todo caso se habla de su posibilidad. Cuba, con enormes problemas estructurales, bloqueada, agredida continuamente, tiene una cantidad de índices de calidad de vida similar a los países llamados desarrollados (esos que manejan los bancos del mundo, deciden las guerras e imponen las modas que estamos obligados a seguir). El de la seguridad ciudadana es uno de ellos.

Por supuesto que hay hechos violentos, jóvenes agresivos, actos delictivos. De hecho, medios oficiales reconocen que la crisis económica en que se hundió el país desde principios de los 90 del siglo XX con el “período especial” ante el colapso soviético y las medidas que se implementaron para salir de ese atolladero, abrieron paso a manifestaciones de “individualismo, egoísmo, incivilidad, marginalismo y violencia cotidiana”. Pero las tasas de seguridad ciudadana siguen siendo bajas, muy bajas. Cuba es un lugar seguro.

Es muy importante destacar esto, porque hoy por hoy, producto de la manipulación mediática de la que nadie puede escapar, la “realidad” dominante del mundo, y no digamos de Latinoamérica, es la violencia desatada, la criminalidad que pareciera no dar respiro, el crimen organizado que se presenta como más poderoso que los mismos Estados. Ante ello es imprescindible hacer ver que allí hay mucho de falacia, pues un país como Cuba, sin “tolerancia cero” ni “mano dura” contra el crimen, presenta un clima de seguridad del que está a años luz cualquier país vecino de la región (con índices de homicidios de 50 por 100.000 habitantes en más de un caso).

En la isla no hay evidencias de la existencia de pandillas juveniles, las temibles “maras” que llegan al colmo de paralizar todo un país, como recientemente ocurriera en Honduras, u obligaron a militarizar las favelas de Río de Janeiro en el 2007, paralizando prácticamente toda la ciudad, ni hay una “crónica roja” que hace festín -y buen negocio- con el sensacionalismo de la nota sangrienta, amarillista, pues si un delito toma estado público y llega a los diarios, la nota se redacta con una prosa didáctica como parte de una política preventiva. El consumo de drogas prohibidas es sumamente bajo (ése es un verdadero problema de salud pública, por tanto político nacional, que hay que atacar con inteligencia, y no cayendo sobre el campesino de los países productores al que se le queman sembradíos). Si se quiere atacar realmente la cadena de distribución y el tráfico de las sustancias prohibidas, toda la parafernalia militarista con que los poderes “persiguen” mafiosos en los países de la región no parece estar dando resultado (¿curiosamente?). Al menos, no termina con el negocio… a no ser que el resultado buscado no sea ese precisamente, sino controlar sociedades.

Cuba, hay que decirlo, no está “en manos del narcotráfico”, como sucede en tantos Estados “descertificados” por la Casa Blanca (¿cuándo la Organización Mundial de la Salud “descertificó” de la lista de “países saludables” a Estados Unidos por principal nación del mundo en presencia de tóxico-dependientes?) Ante un caso sonado de narcotráfico La Habana efectivamente sí actuó y se detuvo el delito, fusilando al principal responsable, el general Arnaldo Ochoa en 1989. De hecho no hay tráfico de drogas ilegales en la isla, por tanto bandas que se ocupen del negocio. Ni por tanto -¿será lo que se espera finalmente?- planes militares tipo Colombia ni Mérida para enfrentar ese “apocalipsis”.

Cuba está llena de problemas, de contradicciones; si queremos ser más duros incluso: de mezquindades y flaquezas. Pero si la imposibilidad de caminar tranquilas (sin violación sexual a la vista) y tranquilos por la calle es el gran déficit de las sociedades actuales -de las de América Latina en especial, pero no sólo, pues el fenómeno va expandiéndose en forma global-, si andar de noche pasó a ser un drama de proporciones gigantescas dada la inseguridad reinante, si en cualquier esquina nos pueden asaltar o sabemos que no tenemos que entrar en “zonas rojas” (rojas, no por socialistas…, valga la aclaración) porque una mara ya no nos dejará salir en paz, si gastamos tantos recursos en seguridad (alambradas, policías privadas, sistemas de alarma, cárceles de máxima seguridad, vehículos blindados, guardaespaldas, telecámaras y perros guardianes, etc., etc., etc.), si todo eso es el principal problema de nuestros días, la “dictadura” cubana no lo presenta. Una dictadura que cuida a su gente… ¡Vaya dictadura!, ¿no?

Y decir que la gente quiere huir de la dictadura no es buen argumento, porque de todos los países latinoamericanos su empobrecida población sigue huyendo a diario hacia el ¿paraíso? del norte, pese a que en el camino se encuentre con una matanza como la reciente de Tamaulipas, en el límite de México con el american dream.

Cuba no será un paraíso seguramente, pero al menos está más lejos del infierno que todos los otros países hermanos de la región. Sus índices de criminalidad lo dicen.


martes, 21 de septiembre de 2010

¿Por que el socialismo?




-¿Por qué el socialismo?

Albert Einstein


-¿Es admisible que una persona no versada en acontecimientos económicos y sociales opine sobre el tema del socialismo?

Abordemos primero esta pregunta desde el punto de vista del conocimiento científico. Podría parecer que no, existieran diferencias metodológicas esenciales entre la astronomía y la economía: el objetivo de los científicos es en ambos campos, descubrir leyes de validez universal para un grupo delimitado de fenómenos, a fin de mostrar, lo más claramente posible, su interrelación. Pero es indiscutible la existencia de tal tipo de diferencias metodológicas. No resulta fácil descubrir leyes generales en el campo de la economía dado que los fenómenos económicos observables están a menudo influidos por diversos factores que es muy difícil evaluar por separado. Por otra parte, la experiencia acumulada desde los comienzos del llamado período civilizado de la historia humana", como bien se sabe, ha sido siempre ampliamente influida y condicionada por causas que en modo alguno son de naturaleza exclusivamente económica. Por ejemplo, a lo largo de la historia, la mayoría de los principales estados fueron a su turno conquistados. Los pueblos invasores se establecieron en el país dominado, como clases legal y económicamente privilegiadas. Monopolizaron la propiedad de la tierra y designaron un clero que surgía de sus propias filas, el que asumió el control de la educación convirtiendo la división clasista de la sociedad en una institución permanente, y creó un sistema de valores a través del cual puede guiarse, en gran medida inconscientemente, la conducta social de los hombres.

Sin embargo la tradición histórica pertenece, por así decirlo, al pasado; en ninguna parte se superó realmente lo que Thorstein Veblen denominaba la fase depredatoria" del desarrollo humano. Los hechos económicos observables corresponden a esta fase, las leyes que pueden inferirse de los mismos ni son verificables ni válidas, aun en otras fases. Puesto que el verdadero objetivo del socialismo consiste, precisamente, en superar la fase depredatoria del desarrollo humano, es poca la luz que la ciencia económica puede arrojar en su estado actual sobre la futura sociedad socialista.

En segundo término, el socialismo tiene una finalidad ético-social. La ciencia, sin embargo, no puede establecer objetivos finales y, menos aún, inculcárselos a los seres humanos; a lo sumo puede proporcionar los medios para obtener determinados fines. Pero los fines mismos son concebidos por personalidades de elevados ideales éticos; si éstos no son prematuros y endebles sino fuertes y vitales, serán adoptados y llevados hacia delante por los hombres, quienes semiinconscientemente determinan la lenta evolución de la sociedad.

Por estas razones deberíamos guardarnos de sobre estimar la ciencia y los métodos científicos en relación a problemas humanos y de suponer que los expertos son los únicos que tienen derecho a expresarse respecto de cuestiones que afectan a la organización de la sociedad.
De un tiempo a esta parte se acepta corrientemente que la sociedad humana atraviesa una grave crisis, que su estabilidad ha sido profundamente resquebrajada. Es característico de situaciones como ésta, que los individuos se sientan indiferentes, y aún hostiles, hacia el grupo, grande o pequeño, al cual pertenecen. Permítaseme registrar aquí, a modo de ejemplo, una experiencia personal. Recientemente discutí, con una persona bien formada e inteligente, acerca de la amenaza de una nueva guerra, la que, según mi opinión haría peligrar seriamente la existencia de la humanidad; y sostuve que sólo una organización supra-nacional podría ofrecer protección frente al peligro. Mi interlocutor respondió de manera muy tranquila y directa: " -¿Por qué se opone usted tan decididamente a la desaparición de la raza humana?". Estoy convencido que cien años atrás nadie hubiera podido replicar con tanta ligereza. Se trata de la expresión de un hombre que se ha debatido en vano por lograr algún tipo de equilibrio interno y que casi ha perdido toda esperanza de obtenerlo. Refleja la dolorosa soledad y aislamiento que tantas personas padecen en la actualidad. -¿Cual es la causa?

-¿Existe una salida?

Es fácil plantear preguntas de esta índole, pero difícil responder a ellas con algún grado de seguridad. Debo, empero, intentar hacerlo del mejor modo posible, aunque soy muy consciente del hecho que nuestros sentimientos e impulsos a menudo son contradictorios y oscuros, y que no pueden ser expresados en fórmulas simples y terminantes.

LA DOBLE NATURALEZA DEL HOMBRE

El hombre es, simultáneamente, un ser solitario y social. En tanto solitario trata de proteger su propia existencia y la de quienes están cerca suyo, a fin de satisfacer sus necesidades personales y desarrollar sus aptitudes.

Como ser social, procura merecer el reconocimiento y afecto de sus compañeros, compartir sus alegrías, conformarlos en su sentimiento y mejorar sus condiciones de vida. Sólo la existencia de estas alternativas, frecuentemente conflictuadas, explican el carácter propio de los hombres; su particular combinación determina el grado en que un individuo puede lograr el equilibrio interno y contribuir al bienestar de la sociedad. Es muy posible que en lo fundamental sea la herencia la que determina la fuerza relativa de ambas tendencias. Pero la personalidad que finalmente emerge resulta, en gran medida, de la influencia del medio ambiente en el que el hombre se desarrolla, de la estructura social en la que se desenvuelve, de la tradición de esa sociedad y de la evaluación que ella haga de los tipos particulares de conducta. El concepto abstracto de "sociedad" significa, para el individuo humano, la suma total de sus relaciones directas e indirectas con sus contemporáneos y con sus antepasados. El hombre es capaz de pensar, sentir, luchar y trabajar por sí mismo; depende, empero, tanto de la sociedad -en los aspectos físicos, intelectuales y emocionales- que resulta imposible pensar en él, o intentar comprenderle, fuera del marco de la sociedad. Es la "sociedad" la que proporciona al hombre el alimento, el vestido, la vivienda, los instrumentos de trabajo, el lenguaje, las formas y gran parte del contenido del pensamiento; su vida resulta posible por el trabajo y las realizaciones de millones de hombres del pasado y del presente que es lo implica do por el insignificante término de "sociedad".

Es evidente, pues, que la dependencia del individuo humano respecto de la sociedad es un hecho innegable. Como lo es también a la hormiga y la abeja respecto del hormiguero y la colmena. Sin embargo, mientras que todo el proceso vital de hormigas y abejas obedece, hasta en el más mínimo detalle, a instintos rígidos y hereditarios, las normas sociales y las interrelaciones de los seres humanos son muy variables y susceptibles de modificaciones. Tanto la memoria como la aptitud para organizar nuevas experiencias y la propiedad de la comunicación oral, hicieron posible que en un desarrollo, los seres humanos trascendieran el plano de las necesidades estrictamente biológicas. Dicho desarrollo se manifiesta en tradiciones, instituciones y organizaciones; en literatura; en realizaciones científicas y técnicas; en obras de arte. Esto explica cómo, en cierto sentido, el hombre puede influir sobre su propia vida a través de su conducta, y que, en este proceso, el pensamiento consciente y la voluntad desempeña un papel.

El hombre hereda al nacer, una constitución biológica que debemos considerar fija e inalterable y que incluye los impulsos naturales característicos de la especie humana. A ella se suma en el curso de su vida, una estructura cultural que el hombre adopta de la sociedad a través de la comunicación, y otras vías de influencia. Esta estructura cultural, sujeta a modificaciones a través del tiempo, condiciona, en gran medida, la relación hombre-sociedad

Sobre la base de investigaciones comparativas de las llamadas culturas primitivas, la antropología moderna nos han enseñado que la conducta social de los seres humanos puede diferir enormemente, según sean las pautas de cultura prevalecientes y los tipos de organización que predominan en la sociedad. En esto se basan quienes luchan por mejorar el curso de la historia humana. La constitución biológica no condena a los hombres a un destino cruel que en realidad ellos se autoinfligen, ni a su mutua aniquilación.

Quien se pregunte cómo podría cambiarse la estructura de la sociedad y las actitudes culturales del hombre, a fin de transformar la vida humana, debe ser consciente del hecho que existen condiciones que no es posible modificar. Como ya se dijo, la naturaleza biológica del hombre es inmodificable, cualquiera sea el fin que los hombres persiguen. Por otra parte, el desarrollo tecnológico y demográfico de los últimos siglos ha creado de modo definitivo ciertas condiciones. Tratándose de poblaciones relativamente densas, que se autoabastecen de los bienes indispensables para su subsistencia son imprescindibles una minuciosa división del trabajo y un aparato productivo estrictamente centralizado. La época en que individuos o pequeños grupos podían autoabastecerse y que muchos conciben idílica, ha desaparecido definitivamente. Pero en cambio es apenas exagerado el sostener que la humanidad constituye todavía una comunidad planetaria de producción y consumo.

Alcanzado este punto creo oportuno señalar, brevemente, lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo: la relación individuo-sociedad. Jamás se tuvo tanta conciencia como hoy acerca de la dependencia del hombre respecto de la sociedad. Dependencia que él no experimenta positivamente, como un lazo orgánico, o una fuerza protectora, sino como una amenaza a sus derechos naturales, y aun a su existencia económica. Su posición en la sociedad es tal, que constantemente son acentuados los impulsos egoístas de su personalidad mientras que los impulsos sociales, más débiles por naturaleza, son progresivamente deteriorados. Todos los seres humanos, cualquiera sea su posición en la sociedad, sufren este proceso de deterioro. Inconscientemente, prisioneros de su propio egoísmo, se sienten inseguros, solos y despojados de la ingenua y sencilla alegría de vivir. Sólo consagrándose a la sociedad puede el hombre hallar sentido a su corta y arriesgada existencia.

EL ORIGEN DEL MAL

A mi modo de ver, la verdadera fuente del mal reside en la anarquía económica de la sociedad capitalista actual. Así, presenciamos una gran comunidad de productores cuyos miembros luchan infatigablemente por despojarse mutuamente de los frutos de su trabajo colectivo, no por la fuerza sino por la fiel complicidad con el orden legal establecido. En este sentido, es importante comprender que los medios de producción -es decir la capacidad productiva total requerida para producir bienes de consumo, así como bienes de capital- pueden ser legalmente, y en su mayoría lo son, propiedad privada de individuos.

Por razones de claridad en la discusión que sigue, denominaré "obreros" a todos aquellos que no comparten la propiedad sobre los medios de producción, pese a que esta acepción no responde al uso habitual de la palabra. El propietario de los medios de producción ocupa una posición que le permite comprar la fuerza de trabajo del obrero. Utilizando los medios de producción el obrero produce otros bienes que, a su vez, se convierten en propiedad del capitalista. Lo esencial de este proceso reside en la relación existente entre lo producido por el obrero y el salario que recibe, medidos uno y otro en términos de valor real. Mientras que el contrato de trabajo es libre el salario del obrero se determina no por el valor real de los bienes que produce, sino en función de sus necesidades mínimas y por la relación entre la demanda de fuerza de trabajo por los capitalistas y la cantidad de obreros que compiten en encontrarlo. Es necesario advertir que ni siquiera en teoría el salario del obrero está determinado por el valor de su producto.

El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte merced a la competencia misma de los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y la creciente división del trabajo estipulan la formación de unidades de producción mayores a expensas de las pequeñas. De este desarrollo resulta una oligarquía de capitales privados cuyo inmenso poder no puede ser eficazmente controlado ni siquiera mediante una sociedad democráticamente organizada. Esto es válido desde que los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por partidos políticos ampliamente financiados o bien influidos éstos, a su vez, por capitalistas privados, quienes en aras de sus objetivos particulares separan el electorado del cuerpo legislativo. De aquí que, en realidad, los representantes del pueblo no protejan suficientemente los intereses de los sectores no privilegiados de la población. Bajo estas condiciones es inevitable que los capitalistas privados incluso controlen, en forma directa o indirecta, las principales fuentes de información (prensa, radio,. educación). Es, pues tremendamente difícil, y en muchos casos realmente imposible, para el ciudadano, llegar a conclusiones objetivas y hacer uso inteligente de sus derechos políticos. De este modo, caracterizan la situación predominante de una economía basada sobre la propiedad privada del capital, dos principios fundamentales: primero, los medios de producción (capital) son de propiedad privada y los propietarios pueden disponer de ellos a su conveniencia; segundo, el contrato de trabajo es libre. Por supuesto, no existe una sociedad puramente capitalista en este sentido. En particular es preciso señalar que tras largas y amargas luchas políticas llevadas a cabo por la clase obrera, ciertas categorías de obreros han obtenido algunas "mejoras" sobre el contrato de trabajo libre. En su conjunto, sin embargo, la economía actual no difiere mayormente de la forma "pura" de capitalismo.

No es la utilidad social sino la ganancia la que motiva la producción. El "ejército de desocupados" es una variable constante de este sistema, que no prevé fuentes seguras y permanentes de trabajo para todos aquellos hombres capaces y dispuestos a trabajar. El obrero se halla bajo la constante amenaza de perder su trabajo. Puesto que los desocupados, así como los obreros de salarios bajos no proporcionan un mercado amplio, la producción de bienes de consumo es reducida, determinando las consiguientes privaciones y penurias. Con frecuencia, el progreso tecnológico conduce no a la disminución del esfuerzo productivo sino a la desocupación. De la motivación capitalista dominante (el beneficio) y la competencia entre capitalistas, resulta la inestabilidad en la acumulación y utilización del capital, lo que a su vez provoca crecientes depresiones. La competencia ilimitada desperdicia enormes cantidades de trabajo y deforma la conciencia social de los individuos.

Considero que esta mutilación del hombre es el peor defecto del capitalismo. Todo nuestro sistema educacional padece este mal. Se promueve en el estudiante una actitud exageradamente competitiva induciéndolo a sobre valorar la capacidad adquisitiva y a hacer de ésta su objetivo.

Estoy convencido que sólo existe una manera de eliminar estos graves males: fundamentalmente mediante la constitución de una economía socialista, acompañada de un sistema educativo orientado por objetivos sociales. En una economía de este tipo, la misma sociedad es propietaria de los medios de producción y los utiliza de manera planificada. Una economía planificada, que ajustara la producción a las necesidades de la comunidad, distribuirá el trabajo necesario entre todos los que fueran aptos para trabajar y garantizaría la subsistencia a cada hombre, mujer o niño; la educación de! individuo intentaría promover en él, tanto el desarrollo de sus aptitudes como el sentido de la responsabilidad hacia sus congéneres, en lugar de glorificar el poder y el éxito por sí mismos, como hace nuestra sociedad actual.

Sin embargo, conviene recordar que economía planificada no es sinónimo de socialismo. La esclavización del individuo puede ser simultánea a la existencia de una economía planificada. La realización del socialismo requiere la solución de algunos problemas socio-políticos estrechamente difíciles:

-¿Cómo evitar que la burocracia se convierta en una fuerza todopoderosa y arrogante, basada en una alta centralizaci6n del poder político y económico?

-¿Cómo asegurar los derechos del individuo y oponer así un firme contrapeso democrático al poder de la burocracia?
En nuestra época de transición resulta de fundamental importancia comprender con claridad los objetivos y problemas del socialismo. Considerando que en las actuales circunstancias la discusión libre e incondicional ha devenido en tabú, estimo que la publicación de esta revista es una importante contribución al progreso de la sociedad.

Estados Unidos. Inmigración opera cárceles y juzgados secretos

martes 21 de septiembre de 2010

 

Proyecto Censurado 2011 #04

Jacqueline Stevens (THE NATION). Traducción: Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)

Agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) están deteniendo a miles de residentes extranjeros legales de Estados Unidos en lugares secretos no identificados y han deportado a más de diez mil personas con resoluciones judiciales también secretas.
“Si ustedes no tienen bastantes pruebas para encausar a alguien como criminal pero creen que es un ilegal, podemos hacer que desaparezca”. Estas palabras escalofriantes fueron expresadas en una conferencia de policías y sheriffs, en agosto de 2008, por James Pendergraph, entonces director ejecutivo de la Oficina ICE para la Coordinación Estadal y Local.

La gente detenida es trasladada a una extensa red de más de 300 lugares de encierro, situados en casi cada estado del país. Solamente algunas de estas instalaciones están bajo control operativo completo del ICE. La mayoría son cárceles bajo control del respectivo estado y de gobiernos locales subcontratados por el ICE para la reclusión de los detenidos. Sin embargo, el ICE también creó una red de cárceles secretas diseñadas para encerrar individuos en tránsito. Estas instalaciones no poseen los estándares de los centros regulares de detención del ICE, carecen de duchas, camas, agua potable, jabón, cepillos de dientes, papel sanitario, correo, abogados ni información legal. El ICE también está recluyendo gente en 186 centros clandestinos de detención, en su mayoría ubicados en complejos de oficinas o centros comerciales suburbanos, pero sin revelar ninguna información sobre su calidad de sede ICE, ni un letrero, un vehículo con logotipo o aún, la bandera de Estados Unidos que típicamente identifica las oficinas públicas. (Ver lista en http://www.jacquelinestevens.org/ICEFieldSubfield0909.PDF).

Además, existe una falta completa de seguimiento de la situación de estos presos secretos en tiempo real en la base de datos de personas sometidas a custodia ICE. Esto significa que ese organismo federal creó una red de cárceles secretas diseñadas para confinar individuos en tránsito que literalmente es gente que hacen desaparecer. A menudo, los inmigrantes detenidos pueden ser transferidos lejos de sus abogados en cualquier etapa de sus trámites de inmigración. Después de ser transferidos, los detenidos pueden ser literalmente “perdidos” de sus abogados y familiares por días o aún semanas.

Residentes de Estados Unidos detenidos en la sub-oficina ICE B-18 de California Sur, tantos como 100 personas en cualquier día dado, estuvieron realmente en un almacén rotatorio con la misma gente que iría brevemente a las cárceles locales, a veces a partir de la 01:00 a las 05:00 horas de la madrugada, y después las llevaron a otra sede, inclinados o agachados dentro de furgonetas repletas. Estas transferencias hacen imposible conocer su ubicación a cualquier persona, tampoco pudieron avisar de su traslado a sus parientes o abogados. Los detenidos del B-18 tuvieron que pasar la noche sin poder dormir, bajo el impacto ríspido del aire a presión y la ausencia de colchones o camas.

Como explicó un abogado que representa a detenidos por Inmigración, “las transferencias son absolutamente devastadoras. [Los detenidos] son embarcados en un avión en medio de la noche. No tienen ninguna idea de dónde están, ninguna idea en cuál estado [de Estados Unidos] están. No necesito exagerar el trauma psicológico de esta gente. Tampoco saben si han podido ser capturados todos los miembros de sus familias. He recibido llamadas de familiares severamente afectados, gente increíblemente traumatizada, sollozando por el teléfono, gritando “¡No sé dónde está mi hijo o mi marido!”.

Para arrestar a residentes de largo tiempo en Estados Unidos, que no tienen ninguna historia criminal, los agentes del ICE regularmente se disfrazan como inspectores civiles del ministerio del Trabajo, agentes de seguro o trabajadores religiosos. Los guatemaltecos del área de Boston están viendo infiltrarse espías en las fábricas, han visto autobuses con ventanas oscuras que se llevan a compañeros de trabajo inidentificables y a hombres armados que apuntan a sus vecinos. Durante el verano de 2009, una mujer que concurrió a la oficina de Marina Lowe, abogada de la ACLU (Unión Americana por las Libertades Civiles) en Salt Lake City, Utah, aseguró que agentes ICE visitaron su casa disfrazados como misioneros mormones. La clienta de Lowe notó que los misioneros carecían del indicativo de sus nombres que siempre se les ve llevar prendido a la camisa y se comportaban de manera contraria al protocolo del misionero, incluyendo el ingreso a su hogar mientras su marido estaba ausente. Se fueron después que ella confirmara que su esposo vivía allí. Al día siguiente, llegaron agentes ICE que arrestaron a su marido. En respuesta a la pregunta de si era una política usual del gobierno que los agentes ICE se disfrazaran como trabajadores religiosos, un email anónimo respondido desde el ICE explicó que personificar a funcionarios religiosos era parte de “artimañas operativas” que justificó como “herramienta que aumenta la seguridad del oficial”.

Nadie necesita ir a Iraq o a Corea del Norte para encontrar tribunales de justicia secretos. Los centros de detención a través del país están restringiendo el acceso público a las cortes de inmigración. La Oficina Ejecutiva del Estudio de Inmigración (EOIR, en inglés), una agencia del ministerio de Justicia encargada de manejar los tribunales de inmigración, reportó que en 2008 sus jueces fallaron 134.117 casos de deportación, cuyo 48% estuvo detenido. La población del país más vulnerable legalmente está constituida por los inmigrantes que hacen frente a estas audiencias de deportación en sitios remotos, lejos de sus familiares, indigentes y sin abogados.

Mark Soukup, oficial supervisor de detención y deportación de Eloy, Arizona, explicó que a cualquier persona que desee visitar las cortes de inmigración en esa localidad, el ICE le exige una comprobación de antecedentes, para cuyo efecto necesitaría solicitar la autorización por escrito con dos semanas de anticipación, indicando nombre, fecha de nacimiento, número del carnet de Seguridad Social, domicilio y la audiencia específica que desea presenciar. “El problema es que a cualquier persona que registre una felonía o delito menor cometido en los últimos cinco años se le puede prohibir el ingreso por motivos de seguridad”, explicó Soukup.

Lee Gelernt, abogado de la ACLU (Unión Estaounidense de Libertades Civiles), encuentra inaceptable la política de dos semanas de escrutinio previo: “Es crítico para el acceso del público y la prensa a los procedimientos de inmigración, para asegurarse que sus procedimientos son conducidos de manera transparente y consistente con los principios del debido proceso. Es absolutamente ilegal que el DHS (sigla en inglés del ministerio de Seguridad Patria) ponga restricciones irrazonables para el acceso a los juzgados de inmigración”.

Actualización de Jacqueline Stevens

He estado escribiendo para el magazine The Nation, así como en mi blog States Without Nations, sobre operaciones de detención y deportación ilegales, y en gran parte secretas, practicadas por agencias de los ministerios de Seguridad Patria y de Justicia (DoJ).

Estos artículos han chispeado algunas respuestas entre activistas, así como entre periodistas locales. Por ejemplo, en enero un grupo de los derechos del inmigrante en Grand Junction, Colorado, visitó una dirección de una lista de oficinas ICE que obtuve mediante una petición FOIA (sigla en inglés de la Ley de Libertad de Información). En un memorándum, el grupo describió cómo era el edificio que localizaron: “En la sección industrial de Grand Junction [y] es indescriptible, sin mostrar su identificación como oficina gubernamental o instalación del ICE”. Un agente dijo que la ausencia de identificación se debía a los recortes presupuestarios. (Para más información, ver http://stateswithoutnations.blogspot.com/2010/01/neighbors-visit-ice-office-in-grand.html/).

Reporteros que escribían para periódicos de Nueva York, Utah y Colorado también publicaron artículos relacionados con observaciones sobre actividades clandestinas del ICE en sus comunidades locales. Mi investigación sobre ciudadanos de Estados Unidos en custodia del ICE también se divulgó en The San Francisco Chronicle, The Charlotte Observer, CNN (online), Huffingtonpost.com y la revista Mother Jones, entre otros. Los artículos por los cuales me han nominado se han reproducido en varias revistas de papel y online por todo el mundo. (Una búsqueda reciente en Google “America's Secret ICE Castles” arrojó 87.000 entradas). En base a éstos, he sido entrevistada por National Public Radio's "Latino USA", Public Radio International's "The World", y aparecí como invitada en el show de Leonard Lopate en WNYC, fui entrevistada por Democracy Now! y en el Show de Henry Raines (Tampa Bay, Florida).

A consecuencia de las investigaciones sobre la política que aprehende y deporta a ciudadanos de Estados Unidos, en noviembre de 2009 apareció una medida que ordena a los agentes derivar los reclamos de la ciudadanía de Estados Unidos a una dirección de correo electrónico especial del ICE. A través de este email para correspondencia, envié una petición invocando la ley FOIA y fui informada que me enviarían 4.000 páginas de documentos. Estoy leyendo las primeras 100 páginas que he recibido recientemente. La detención de ciudadanos de Estados Unidos por parte del ICE continúa claramente siendo un problema.

Actualmente, estoy conduciendo otra investigación sobre medidas ilegales tomadas por jueces de inmigración. Esta investigación me ha resultado difícil debido a la venganza emprendida en mi contra por los altos funcionarios Kelly Nantel y Brian Hale, quienes ilegalmente ordenaron a los agentes impedir mi acceso a las instalaciones ICE de todo del país. En abril, me asaltó un guardia contratado por el DHS de Atlanta cumpliendo una orden de William Cassidy, juez de inmigración que deportó a un ciudadano de Estados Unidos. Mientras estaba en una sala de espera, el Sr. Cassidy le dijo a un guardia que me sacara del edificio federal. He introducido una denuncia de mala conducta. En represalia, no están respondiendo a mis preguntas los colegas del Sr. Cassidy en la EOIR (Oficina Ejecutiva del Estudio de Inmigración). Los documentos que he recibido indican que está en marcha una campaña de encubrimiento.

Más información sobre estos temas se puede encontrar en:
– Bender's Immigration Bulletin http://bibdaily.com
– Detention Watch Network http://www.detentionwatchnetwork.org
– ACLU Immigrant Rights http://www.aclu.org/immigrants-rights

Estudiantes investigadores:
Nicole Fletcher y Amanda Olson, Sonoma State University

Evaluador académico:
Ronald Lopez, Sonoma State University

Fuentes:
–Jacqueline Stevens, “America’s Secret Ice Castles,” The Nation, January 4, 2010,
– “ICE Agents' Ruse Operations,” The Nation, December 17, 2009,
– “Secret Courts Exploit Immigrants,” The Nation, June 16, 2009,
–Human Right Watch, “Locked Up Far Away, The Transfer of Immigrants to Remote Detention Centers in the United States,” December 2, 2009, www.hrw.org/node/86789
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


DONALD TRUMP, EL GORBACHOV DE NORTEAMÉRICA: ASÍ SE FRACTURA EL IMPERIO DESDE DENTRO

  Razones de Cuba   Desde La Habana, donde hemos visto caer imperios a lo largo de 500 años, la situación de Estados Unidos en junio de 20...