Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

viernes, 17 de febrero de 2012

Adolf Hitler Mi lucha

Cárceles y muerte en Honduras


Isabel Soto Mayedo (PL)

Concluían las celebraciones por el Día de San Valentín o del Amor, cuando imágenes de cadáveres calcinados por el fuego comenzaron a recorrer el mundo como anuncio del desastre ocurrido en el reclusorio de Comayagua, Honduras.

La más grave tragedia carcelaria de la historia latinoamericana y la tercera de su tipo en el país centroamericano, en menos de una década, conmocionó a la opinión pública y avivó las denuncias acerca de la crítica situación del sistema de cárceles en un territorio considerado el año último por la ONU como el más violento del planeta.

El incendio redundó en la muerte de casi 400 presos y confirmó la vigencia de dos problemas de vieja data en Honduras: el hacinamiento de los presos y el precario estado de las penitenciarías, lo que las convierte en auténticas bombas de tiempo, como señaló la Red Morazánica de Información.

Estadísticas oficiales reflejan que en los 24 reclusorios existentes, concebidos para internar apenas ocho mil 250 presidiarios, suman casi 13 mil los albergados, en su mayoría varones menores de 23 años de edad y sin haber enfrentado un proceso judicial como corresponde.

El penal de Comayagua, en la zona central del territorio, alojaba a más de 850 privados de la libertad, lo que supera en 212,5 por ciento la capacidad de la institución.

"Las cárceles hondureñas funcionan en circunstancias precarias, con una sobrepoblación de al menos cinco mil reclusos. Las denuncias del hacinamiento son múltiples y constantes pero nunca se han atendido", coincidió en un análisis Proceso Digital, en su edición del 16 de febrero.

Para esa fuente, lo acontecido en Comayagua es una tragedia inaceptable y el peor episodio de su tipo en la región más violenta del planeta, donde Honduras destaca por su tasa de hasta 86 homicidios por cada 100 mil habitantes.

Datos aportados por el ministerio de Seguridad Pública el jueves último redujeron a 377 la cantidad de muertos como consecuencia del incendio, mientras Proceso Digital aseguraba, presuntamente sobre la base de un listado oficial, que los fallecidos rondaban los 382.

La confusión en las cifras poco o nada puede contra el impacto de imágenes desgarradoras tomadas en el presidio, de cadáveres calcinados de reclusos abrazados a los barrotes de sus celdas, en un intento desesperado por escapar de las llamas.

Testimonios de presos sobrevivientes del siniestro pusieron al descubierto la reacción nula del guardia encargado de custodiar las celdas, que botó las llaves de los calabozos y dejó a los internos a su suerte, pese a los gritos de auxilio frente a la expansión de los gases tóxicos y las llamas.

La coordinadora del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Honduras (Cofadeh), Bertha Oliva, definió tales circunstancias como "una negligencia inexcusable que refleja la poca sensibilidad y el nulo compromiso del Estado con los derechos de los prisioneros".

Cuando las exigencias frente a lo sucedido se multiplicaron, el presidente Porfirio Lobo ordenó suspender a las autoridades del penal de Comayagua y destituir al director de Centros Penales en Honduras, Danilo Orellana.

El jerarca del sector adjudicó el hecho a un detenido que quemó un colchón con un cigarro encendido, en tanto un sobreviviente denunció que había "una fuga planificada de 85 reos que pagaron cerca de 85 mil lempiras (cuatro mil 468 dólares) cada uno".

Cofadeh citó al prófugo, sin revelar su identidad, quien relató que el plan era que los guardias del reclusorio abrirían los candados de las celdas a las 22:00 horas para que los 85 confinados salieran huyendo, disfrazados con uniformes de policía, y harían disparos como parte del show".

"La policía roció de gasolina las bartolinas (celdas) por la parte de atrás e hizo disparos", agregó, en tanto la organización civil recomendó a las autoridades revisar las cuentas bancarias del director del penal, porque el sobreviviente aseguró que depositaron dinero para la fuga y este lo sabía.

Los bomberos, cuya sede está a sólo tres minutos de la otrora "cárcel modelo", llegaron tarde a controlar el incendio y la principal autoridad no estaba en el lugar, según el testigo.

"Los guardias no abrieron las celdas para salvar las vidas en medio del estado de necesidad y, más bien, dispararon sus armas a los cuerpos de los reclusos que se ponían a salvo de las llamas, por sus propios medios", relató a Cofadeh.

Vecinos del penal y otros sobrevivientes confirmaron que los guardias dispararon con armas de fuego contra los confinados que trataban de salvarse y procuraban rebasar los muros de la cárcel, en vez de priorizar el abrir los calabozos donde las llamas consumían la vida de muchos otros.

Con antelación, Orellana había instado al mandatario hondureño a invertir en la creación de nuevos centros que cumplieran con requisitos de seguridad y de reformar a los detenidos, ante la superpoblación penal y la alta criminalidad en los existentes, pero eso quedó en letra muerta.

Comayagua era considerado el mejor penal de Honduras, por lo que no fue incluido en la emergencia penitenciaria decretada en 2010, mas al tocar la tragedia a su puerta quedó al descubierto la falacia de tal status.

Unas 300 víctimas dormían en hasta siete u ocho colchonetas colocadas en literas o tarimas, junto a más de 500 albergados en una decena de celdas, algunas de las cuales estaban habitadas por un centenar de privados de libertad, explicó el subcomisionado de la Policía Nacional, Wilmer Suazo.

Solo en la número nueve convivían alrededor de 50, que habían hecho divisiones para tener sus propios cuartos, aunque pequeños, detalló el exdirector del centro (2008).

En esa parte del recinto habitaban los reclusos de mayor capacidad económica, pero ni los beneficiados por un sistema carcelario que reafirma la desigualdad en la sociedad hondureña pudieron librarse de la tercera tragedia ocurrida en centros de este tipo en el país.

El 5 de abril de 2003, en la Granja Penal de El Porvenir, cercana a la ciudad caribeña de La Ceiba, ocurrió un enfrentamiento entre reclusos que provocó un incendio y dejó sin vida a 66 internos y tres mujeres visitantes.

Un año después, el 17 de mayo, 107 presos fallecieron por similares razones en una cárcel de la norteña ciudad de San Pedro Sula, donde un tiroteo por un supuesto intento de fuga provocó también la muerte de nueve presos y tres heridos en fecha más reciente, el 15 de octubre de 2011.

Alí Primera: la canción necesaria


Artículo de Luis Rogelio Nogueras (La Habana, 1944-1985) dedicado a Alí Primera, músico, compositor, poeta y activista político venezolano. (Coro, 31 de octubre de 1941 – Caracas, 16 de febrero de 1985) publicado en Bohemia (La Habana), año 77, no. 9, 1 de marzo de 1985, p.23

Los cables traen la triste noticia: Alí Primera, el popular cantante y compositor venezolano, perdió la vida en uno de los cientos de accidentes automovilísticos que ocurren diariamente en Caracas, ciudad de tráfico infernal (con su más de medio millón de vehículos) a la que, con toda razón, algunos llaman «el garaje del mundo». Tenía al morir 36 años y acababa de grabar un disco de larga duración. Alí había alcanzado fama internacional, sobre todo, con sus temas Casas de cartón y Canción bolivariana.

Algún día se escribirá la historia de la canción política en América Latina. Alí, que echó su corazón y su voz en el gran río del pueblo, y que hizo de la solidaridad revolucionaria una patria, ocupará un lugar destacado en esa historia. «Si no hay verdad en los cantores», dijo en una ocasión, «entonces no habrá verdad en el canto ni en mí esperanza». Uno de sus últimos LP se titulaba Al pueblo lo que es del César; allí se hablaba de «la canción necesaria», que «tal vez no llegue a dirigir los batallones, pero ayudará a formarlos».

Me viene a la memoria la célebre consigna que lanzó Pete Seeger en uno de sus multitudinarios recitales neoyorquinos de mediados de los años sesenta: «Si alguna vez la pluma fue más fuerte que la espada, hoy la guitarra puede más que La Bomba.» La orgullosa frase del gran artista folk norteamericano, lo mismo que el epigramático comentario del ecuatoriano Montalvo cuando supo la muerte del dictador García Moreno («mi pluma lo mató»), tiene, desde luego, un carácter traslaticio, metafórico: lo que ambos querían recordarnos es que todo artista que lo sea de veras debe luchar, con los medios que le son específicos (y por los diversos y a menudo paradójicos caminos que escoge el arte en busca de su destino), para que la humanidad tenga un futuro, y para que ese futuro no sea ni una pesadilla ni un estercolero. (Aun así, a veces las metáforas sangran: Víctor Jara cantándole a la vida a cinco pasos de los fusiles que un instante después iban a hundirlo en la muerte es un ejemplo, y no el único, de que hay «guitarras» y «plumas» capaces, llegado el momento, de ponerles pecho a las balas en el sentido más recto y dramático de la expresión…).

A fines de abril de 1983 viajé a Venezuela, vía Panamá, para colaborar en un proyecto cinematográfico. Por razones que aquí no vienen al caso, aquel viaje tenía para mí tintes sentimentales. Y hubiera pasado las monótonas horas de avión y la tediosa escala panameña con la barbilla apoyada en los nudillos y la mirada perdida detrás de tercos fantasmas del pasado, si no hubiera tenido la inmensa fortuna de encontrarme con Alí en Rancho Boyeros: Alí, que retornaba a su país después de una estancia de diez días en esa nueva Capital de la Gloria, Managua.

El tiempo se nos fue —y nunca la frase hecha fue más exacta— volando. Entre cervezas y cigarros, hablamos de poesía, salsa, cine, mujeres, amigos comunes, la nueva canción, Nicaragua, la última novela de Otero Silva, los Andes (Mérida era mi destino final), y hasta de la tan llevada y traída República del Este (ese non sancto santuario caraqueño del Johny Walker donde, entre agudezas y saladitos, algunos intelectuales lloran lágrimas de cocodrilo sobre sus veleidades revolucionarias de la década del sesenta)… Las carcajadas de Alí estremecían peligrosamente los aviones, primero el de Cubana y luego el de la aerolínea venezolana, cuando yo le pagaba con algún chiste de mi patio, los que él me hacía sobre margariteños (imitando a la perfección, por cierto, el habla rápida, bisbiseante y atropellada de los naturales de Isla Margarita).

Nos despedimos en La Guaira, con un largo abrazo y confiados «Nos vemos, vale», «Nos vemos, chico». Quedaba en pie una mutua promesa: trabajar en la idea de un documental sobre la nueva canción latinoamericana. Alí sentía particular atracción por el cine; después de todo, como dijo humorísticamente Woody Allen en alguno de sus libros, ningún ser humano escapa a la fascinación del llamado Séptimo Arte, excepción hecha de los cineastas, porque ellos están obligados a almorzar y comer con y de él…

Durante varias generaciones, la canción popular latinoamericana se ha hecho eco, y a veces bandera, de las aspiraciones sociales y políticas de nuestros pueblos. Empuñada por trovadores trashumantes, y de la mano de otras manifestaciones artísticas igualmente insurgentes, como la poesía, la canción popular mantuvo siempre entre nosotros su indeclinable vocación democrática. La Nueva Canción Latinoamericana —de la cual forma parte el Movimiento de la Nueva Trova— heredó, pues, una larga tradición combatiente.

Alí Primera, una de las figuras más carismáticas de ese nuevo modo de cantar —nuevo, pero afincado en una trayectoria de más de un siglo—, no se rindió al comercialismo. Jamás renunció a la inconformidad; jamás dejó de condenar la deshumanización del hombre en el capitalismo. A pesar de las jugosas ofertas que le hicieron para que diluyera su arte en las inofensivas aguas de la música facilona, Alí no se dejó poner jamás —como dicen los venezolanos de aquellos artistas y escritores que no claudican— «el bozal de arepas».

Bob Dylan —que luego fue digerido por el sistema, y obligado a renegar de los valores que antes había sublimado— le advertía a un cantante cuya integridad estaba siendo resquebrajada con dinero: «Creo que cuando llegue tu muerte, / encontrarás que la plata que hiciste / no te devolverá el alma…» Alí Primera nunca fue rico, ni quiso serlo. Su alma permaneció intacta: el diablo de la música amelcochada y las letras banales no pudo comprarla.

jueves, 16 de febrero de 2012

La precariedad laboral, simbolo de nuestros dias


Marcelo Colussi 

El mundo moderno basado en la industria que inaugura el capitalismo hace ya más de dos siglos ha traído cuantiosas mejoras en el desarrollo de la humanidad. La revolución científico-técnica instaurada y sus avances prácticos no dejan ninguna duda al respecto. Las relaciones laborales que se constituyen en torno a esta nueva figura histórica igualmente condujeron a adelantos en el ámbito del trabajo.

Si bien es cierto que en los albores de la industria moderna las condiciones de trabajo fueron calamitosas, no es menos cierto también que el capitalismo rápidamente encontró una masa de trabajadores que se organiza para defender sus derechos y garantizar un ambiente digno, tanto en lo laboral como en la vida cotidiana. El esclavismo, la servidumbre, la voluntad omnímoda del amo van quedando así de lado. Los proletarios asalariados también son esclavos, si queremos decirlo así, pero ya no hay látigos.

Ya a mediados del siglo XIX surgen y se afianzan los sindicatos, logrando una cantidad de conquistas que hoy, desde hace décadas, son patrimonio del avance civilizatorio de todos los pueblos: jornadas de trabajo de ocho horas diarias, salario mínimo, vacaciones pagas, cajas jubilatorias, seguros de salud, regímenes de pensiones, seguros de desempleo, derechos específicos para las mujeres trabajadoras en tanto madres, derecho de huelga. A tal punto que para 1948 -no ya desde un incendiario discurso de la Internacional Comunista decimonónica o desde encendidas declaraciones gremiales- la Asamblea General de las Naciones Unidas proclama en su Declaración de los Derechos Humanos que “Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria que le asegure una existencia conforme a la dignidad humana. Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.” Es decir: consagra los derechos laborales como una irrenunciable potestad connatural a la vida social.

Mal o bien, sin dudas con grandes errores no corregidos en su debido momento pero al menos no olvidándolos en sus idearios, los socialismos reales desarrollados durante el siglo XX -los Estados obreros y campesinos- impulsaron y profundizaron esas conquistas de los trabajadores. En otros términos: hacia las últimas décadas del pasado siglo esos derechos ya centenarios podían ser tomados como puntos de no retorno en el avance humano, tanto como cualquiera de los inventos del mundo moderno: el automóvil, el televisor o el teléfono. Por cierto no sólo en los países socialistas: las conquistas laborales son ya avances de la humanidad. Pero las cosas cambiaron. Y demasiado. Cambiaron demasiado drásticamente, a gran velocidad en estas últimas décadas.

Con la caída del bloque soviético y el final de la Guerra Fría el gran capital se sintió vencedor ilimitado. En realidad no fue que “terminaron la historia ni las ideologías”, como el triunfalista discurso del momento lo quiso presentar: en todo caso, ganaron las fuerzas del capital sobre las de los trabajadores, lo cual no es lo mismo. Ganaron, y a partir de ese triunfo -la caída del muro de Berlín, vendido luego en fragmentos, es su patética expresión simbólica- comenzaron a establecer las nuevas reglas de juego. Reglas, por lo demás, que significan un enorme retroceso en avances sociales. Los ganadores del histórico y estructural conflicto -las luchas de clases no han desaparecido, aunque no esté de moda hablar de ellas- imponen hoy las condiciones, las cuales se establecen en términos de mayor explotación, así de simple (y de trágico). La manifestación más evidente de ello es, seguramente, la precariedad laboral que vivimos.

Todos los trabajadores del mundo, desde una obrera de maquila latinoamericana o un jornalero africano hasta un consultor de Naciones Unidas, graduados universitarios con maestrías y doctorados o personal doméstico semi analfabeto, todos y todas atravesamos hoy el calvario de la precariedad laboral.

Aumento imparable de contratos-basura (contrataciones por períodos limitados, sin beneficios sociales ni amparos legales, arbitrariedad sin límites de parte de las patronales), incremento de empresas de trabajo temporal, abaratamiento del despido, crecimiento de la siniestralidad laboral, sobreexplotación de la mano de obra, reducción real de la inversión en fuerza de trabajo, son algunas de las consecuencias más visibles de la derrota sufrida en el campo popular. El fantasma de la desocupación campea continuamente; la consigna de hoy, distinto a las luchas obreras y campesinas de décadas pasadas, es “conservar el puesto de trabajo”. A tal grado de retroceso hemos llegado que tener un trabajo, aunque sea en estas infames condiciones precarias, es vivido ya como ganancia. Y por supuesto, ante la precariedad, hay interminables filas de desocupados a la espera de la migaja que sea, dispuestos a aceptar lo que sea, en las condiciones más desventajosas. ¿Progresa el mundo? Visto desde la lógica de acumulación del capital: sí, porque cada vez acumula más. Visto de las grandes mayorías trabajadoras: ¡definitivamente no! Por el contrario, se vive un claro retroceso.

Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) alrededor de un cuarto de la población planetaria vive con menos de un dólar diario, y un tercio de ella sobrevive bajo el umbral de la pobreza. Hay cerca de 200 millones de desempleados y ocho de cada diez trabajadores no gozan de protección adecuada y suficiente. Lacras como la esclavitud (¡esclavitud!, en pleno siglo XXI -se habla de cerca de 30 millones en el mundo-) o la explotación infantil continúan siendo algo frecuente y aceptado como normal. El derecho sindical ha pasado a ser rémora del pasado. La situación de las mujeres trabajadoras es peor aún: además de todas las explotaciones mencionadas sufren más todavía por su condición de género, siempre expuestas al acoso sexual, con más carga laboral (jornadas fuera y dentro de sus casas), eternamente desvalorizadas. Definitivamente: si eso es el progreso, a la población global no le sirve.

¿Qué hacer ante todo esto? Resignarnos, callarnos la boca y conservar mansamente el puesto de trabajo que tenemos, o pensar que la lucha por la justicia es infinita, y es un imperativo ético no bajar los brazos. Si optamos por lo segundo, podemos:

• Informar pormenorizadamente de lo que está pasando aprovechando todos los canales alternativos, contar las cosas desde otra perspectiva, ya que los medios de comunicación oficiales presentan la noticia según los intereses políticos y económicos del poder.

• Crear foros de debate para discutir sobre las injusticias y el reparto de la riqueza en el mundo, para ver cómo sensibilizar y hacer tomar conciencia a las grandes masas respecto a estas problemáticas.

• Movilizar a la gente por medio de la manifestación y huelga en protesta por los recortes sociales.

• Conocer y hacer conocer en detalle, exigir y reivindicar la Tasa Tobin para redistribuir mejor la riqueza mundial.

• Globalizar las resistencias, unir nuestras fuerzas, apoyarnos mutuamente en nuestras reivindicaciones y denuncias.

• Retomar banderas históricas de la lucha sindical, hoy caída prácticamente en el olvido, desvalorizada y cooptada por un discurso patronalista.

Si es cierto -siguiendo el análisis hegeliano- que “el trabajo es la esencia probatoria del ser humano”, hoy, dadas las actuales condiciones en que vivimos, ello no parece muy convincente. De nosotros, de nuestra lucha y nuestro compromiso depende hacer realidad la consigna que “el trabajo hace libre”.

Obras Maestras de la Literatura Universal - III


III

LA ODISEA

De los dos grandes poemas que se cobijan bajo el nombre de Homero, diferentes en espiritu pero iguales en la forma y unidos por la comunidad de personajes, la Iliada es el de la guerra y la Odisea si no el de la paz al menos el de la post guerra.
La Iliada, compuesta probablemente hacia el siglo ocho antes de Jesucristo, fué la culminación de una forma poética que tenia ya larga tradición. La Odisea debió componerse mucho después, quizá cien años más tarde y ya no es gente constantemente heróica, totalmente amamantada en la epopeya, la que aparece, sino que tiene también papel importante gentes deseosas de paz y vida familiar y tranquila.

Según han dicho algunos historiadores de la literatura, ya en la Iliada hay una gran cantidad de similes o comparaciones que parecen haber surgido del esfuerzo de una generación para enlazar el cuadro tradicional de la vida heroica con la realidad cotidiana que tenia ante sus ojos y para introducir la vida propia en el dominio de la poesia.
Se han hecho lista de gran número de comparaciones: la de las moscas y la leche, la del asno obstinado, las avispas que anidan en el camino polvoriento, la hilandera que escatima la lana, la niña que llora para que su madre la coja en brazos, la del buzo, la de la vaca primeriza, la del curtidor, la de los mulos que arrastran la viga, etc., etc.

Si todo este elemento popular y cotidiano aparece ya en la Iliada, en la Odisea, cien años después , es ya en muchas ocasiones predominante.
Hubo un tiempo en que debió ser nuevo y osado emplear el estilo de la epopeya heroica par la vida corriente y diaria. Es como si hablaramos de nuestra vida cotidiana con citas de tragedia, comparando estados de ánimo nuestros con los de Segismundo o Hamlet.

En la Odisea se hace esto. Hay aún ambiente heroico y --por ejemplo-- la riña que en el libro dieciocho sostiene el héroe con un mendigo es como una parodia de las escenas de combates de la Iliada, pero la Odisea representa ya el principio de los tiempos nuevos, la edad de las ciudades griegas, en que la vida se recoge, se remansa, se hace tranquila e industriosa y el hogar, los bienes y el trabajo son los intereses dominantes del hombre.

Asi como la Iliada es unitaria en su origen y sólo crece con episodios adicionales, la Odisea es un conjunto de tres relatos: la primitiva Odisea (historia de los viajes de Ulises); la Telemaquia (historia del hijo
--Telémoco-- que busca a su padre perdido) y el drama de los pretendientes a la mano de la supuesta viuda y al reino del viajero.
A pesar de ello la Odisea tiene una casi perfecta unidad (salvo detalles discutibles).

Está dispuesta --como la Iliada-- en 24 libros, cantos o rapsodias, marcados también con las letras del alfabeto jónico y narra todo lo ocurrido en el espacio de cuarenta y un dias que precedió al momento en que Ulises, después de veinte años de ausencia --de la guerra de Troya y de sus fantásticos viajes-- logró al fin reunirse con su esposa Penélope.

--"Di, Musa, de este hombre ingenioso que vagó tanto tiempo, después de haber destruido la cuidadela de Troya. Vió las más populosas ciudades y conoció su espiritu y sufrió en su corazón de muchos males sobre el mar, por cuidar de la propia vida y del regreso de sus compañeros . Pero ni aún asi pudo salvarlos, contra su voluntad. Perecieron por su codicia los incensatos, después de comer los bueyes del Sol porque éste les arrebató la hora de su regreso. Dime todas estas cosas, Diosa hija de Zeus...

Asi empieza la Odisea que por sus largos y fantásticos relatos de viajes, sus plácidas descrepciones de hogares antiguos y la diversidad de sus episodios tiene una variedad muy superior a la de la Iliada y es una de las obras más apasionantes de la literatura universal aunque haya sido criticada duramente por algún personaje ilustre, como Horacio, que acusó a Homero de "dormir a ratos" (quandoque bonus dormitat Homero), esto es de hacer pesados y cargantes sus relatos interminables.

Todos los héroes de la guerra de Troya han muerto o regresado a sus hogares, menos Ulises, retenido por Calipso. Los dioses (menos Neptuno) se apiadan de él y Minerva consigue de Júpiter que Mercurio ordene a Calipso que no se siga oponiendo al regreso del héroe a su patria, en la que la esperan (desesperando ya de su vuelta) su hijo Telémaco y su esposa Penélope, acosada ésta por una serie de pretendientes a su mano y al puesto de Ulises.
Calipso misma, obedeciendo las órdenes y sispuesta a permitir la vuelta de Ulises, va a Itaca a avisar a Telémaco de que su padre vive y a animarlo a expulsar a los pretendientes de su madre.

--"Y se calzó las sandalias inmortales doradas, que la llevaban sobre el mar y sobre la tierra inmensa, como un soplo de viento. Y tomó una lanza potente, de aguda punta de bronce, pesada, grande y sólida, con la cual suele domeñar las multitudes heroicas la hija del padre prepotente, cuando contra ellas se encoleriza. Y, abandonando las cimas del Olimpo, descendió al pueblo de Itaca y ante el umbral del atrio de Odiseo, con la lanza en la mano, tomó la forma externa de un extranjero, de Mentes, rey de los tafios.
Y vió a los soberbios pretendientes que jugaban a los dados ante las puertas, tendidos en pieles de bueyes sacrificados por ellos. Heraldos y servidores se apiñaban a su redor; unos mesclaban agua y vino en las cráteras, otros lavaban la mesas con esponjas de mil poros y elevándolas distribuian las viandas abundantes.

Y el divino Telémaco, se hallaba sentado entre los pretendientes, triste de corazón, viendo, en sueños, llegar a su agurrido padre, de súbito arrojar a aquellos de sus casas, recuperar su poder y regir su hacienda."
Telémaco era, a la vez que divino, prudente, y habló con el extranjero en términos de mucha circunspección, y hasta dijo cosas terribles que pocos hombres han dicho.
"Mi madre dice que soy hijo de Odiseo; pero yo no te lo aseguraré porque nadie puede decir, por si, quién es su padre..."
Duras palabras, que suenan casi a blasfemia. Tremenda negación de lo más elemental y especifico de la fe humana, que queda flotando en aquel lejanisimo siglo ocho antes de Cristo...

Pero simgamos el relato, sin comentarios marginales.
En el libro segundo, Telémaco pide a los pretendientes que se vayan pero en vano. Y decide ir él mismo en busca de su padre. Careciendo de medios los pide a los dioses y Minerva se los proporciona.
Empieza la gran aventura...
Telémaco va a Pilos y Néstor le aconseja que vaya a Lacedemonia, en donde Menelao le dará noticias de su padre. Asi lo hace y sale para Esparta a donde llega en los momentos en que Menelao celebra las bodas de su hijo de su hija. Todos le reciben con júbilo y le dan la noticia de que su padre está retenido por Calipso.

"Llegados a la vasta y cabernosa Lacedemonia, se dirigieron a la casa del glorioso Menelao, al que hallaron celebrando, en medio de numerosos convidados, las bodas de su hijo y de su hija ilustre, que enviaba al primogénito del belicos Aquileo. Tiempo atrás, frente a Troya, se le habia prometido para esposa, aprobando los dioses estas nupcias y Menelao la mandaba ahora en un carro de dos corceles hacia la inclita ciudad de los mirmidones y a la vez casba con una espartana, hija de Akéctor, a su hijo el robusto Megapentes que Menelao tuvo --siendo y viejo-- con una esclava, pues los dioses no permitieron que su esposa Helena volviese a concebir después de haber dado al mundo una hija como la graciosa Hermiona, semejante a Afrodita dorada."

Odiseo (o Ulises) ya libre de Calipso, sale en una almadia, tras una última noche de amor, y navega diecisiete dias. Pero al décimo octavo...
"El poderoso que sacude la tierra, desde las cumbres de las montañas vió de lejos a Odiseo atravesar el mar y se encendió de ira y dijo:
¡pienso que ha de sufrir todavia!... Y amontonó las nubes y soliviantó el mar. Y tomó el tridente entre sus manos y desencadenó la tempestad de todos los vientos. Y rodeó de nubes tierra y mar y la noche descendió del Urano. Y soplaron a la vez Euro y el Noto, y el violento Céfiro y el impetuoso Bóreas, que levanta olas enormes y flaquearon las rodillas y el corazón de Odiseo y con tristeza habló a su espiritu magnánimo: "¡Ah desdichado de mi!, ¿qué va a ocurrirme? Felices los danaénos que murieron antaño ante la vasta Tropa! ¡Pluguiera a Dios que alli hubiese hallado yo mi muerte el dia en que los troyanos me arrojaron sus lanzas de bronce junto al cadaver de Aquileo! ¡Entonces me hubiera hecho acreedor a honras fúnebres y hubiesen celebrado mi gloria pero ahora mi sino es sufrir oscura muerte!"

Pero Leucotea (la diosa que en vida fué Ino, la de los pies hermosos) tuvo piedad de él y emergió del abismo, transformada en somormujo y posándose en la balsa le dijo el modo de salvarse.
"Despójate de tus vestidos, abandona la balsa y nada. Toma esta banderola, ciñetela al pecho y no temas al dolor ni a la muerte. Y cuando hayas tocado la orilla, arrójala lejos, devuélvemela al sombrio mar, volviéndole la espalda."
Y asi llegó al pais de Nausica y las doncellas de ésta huyeron pero Nausica se quedó y Odiseo la requebró mucho, miemtras velaba con una rama la desnudez de sus carnes: "¡Tres veces dichoso tu padre y tu madre venerable y tres veces dichosos tus hermanos y dichoso entre todos el mortal que, colmándote de presentes nupciales, te lleve a su morada.

Una vez vi un retoño tierno de palmera, en Delos, ante el altar de Apolo y quedé estupefacto de que árbol tan hermoso hubiera brotado de la tierra. Asi también te admiro, a ti, mujer...".
Y Narcisa, halagada, llamó a su esclavas y les dijo palabras de la Biblia, palabras que ocho siglos después repetiria el Nuevo Testamento.
"¡Venid esclavas! ¿Dónde huis porque habéis visto un hombre? ¿Pensáis que sea un enemigo? No lo será pero sabed que si algún desdichado peregrino llega hasta aqui es preciso socorrerle pues los extranjeros y los menesterosos son de Zeus y cualquier donación por modesta que sea, que se les haga, le es agradable."

Y después fué a la ciudad de los Feacios, al palacio de Alcinoo y de la reina Arete que hicieron, en su honor, banquetes y juegos en que Demódoco cantó con sorprendente desenfado, ligero y burlón, los amores de Venus y Marte.
Y pasó más tarde por el pais de los Cicones, el de los Lotófagos y el de los Ciclopes y conoció a Polifemo, cuya ferocidad para con los hombres contrastaba con la ternura de que hacia objeto a los animales que compartian su vida miserable, y que usaba como maza un olivo entero, al que vencieron emborrachandóle y sacándole su ojo único mientras dormia. Y pasaron por Eolia, en donde Eolo les dió vientos metidos en odres, y por el pais de los Lestrigónes, y se vieren convertidos en cerdos hasta que Circe los desencantó, y hasta viajaron al Pais de los Muertos, en donde encontraron a Agamenón, a Aquiles y a Ayax y otros muchos héroes de la guerra de Troya.

Y escaparon de las sirenas y de las tempestades de Scila y Caribdis y, en Trinaria, los insubordinados compañeros de Odiseo degollaron los bueyes del Sol, y éste, irritado, pidió venganza a Júpiter y una nueva tormenta de nueve dias los exterminó a todos menos a él, cuyo destino era salvarse.
Y con esto llegamos al libro trece, en que empieza la segunda parte.
Ya está Odiseo en las costas de Itaca, su patria, y empieza a encontrar a sus gentes, que no le reconocen.

Eumeo, su porquero, estaba sentado bajo el pórtico, donde habia construido vastos establos, y Odiseo, sin darse a conocer le preguntó:
¿Quién es el hombre que te adquirió y qué dices tan rico y poderoso?
¿Dices que murió en Troya por la causa de Agamenón? Sepa yo su nombre pues pudiera conocerle... Zeus y los dioses saben que vengo a anunciarte lo que he visto, pues he vagado por infinitas tierras..."

Y le respondió el mayoral de los pastores:
"¡Oh, anciano! Ningún vagabundo que traiga noticias persuadirá a su mujer y su hijo... Los mendigos de profesión mienten con descaro... Van a ver a mi señora y le cuentan patrañas... Pero ella solloza como mujer cuyo marido ha muerto... Tú inventarás también una historia a fin de que te regale también un manto. Pero ya lo canes rápidos y las aves rapaces han arrancado la carne de sus huesos, o los peces le han devorado en el fondo del mar, y asi ha perecido, dejando a sus amigos y a mi profunda pena, pues a cualquier lugar que vaya no encontraré un señor tan bueno, aunque vaya a la casa de mis padres, donde naci y ellos me educaron, y no les lloro tanto, ni deseo tanto verlos con mis ojos en la tierra patria, como lloro por la nostalgia de Odiseo ausente y ahora que no está aqui --¡oh forastero-- le nombro con respeto, pues me queria y cuidaba de mi, y por eso le llamo hermano mayor, a pesar de estar lejos!

Desde este momento, como en el mejor de los dramas, el autor juega con este truco y obtiene efectos magnificos. Imaginemos la emoción del público del poema sintiendose mucho más perspicaz e informado que los propios personajes.
Toda la critica teatral está conforme en que la tensión es menor cuando el drama es de sorpresas que cuando el público sabe lo que está pasando y lo que va a pasar. El público sabe que el mendigo es Odiseo y goza sabiéndolo y se rie de la desconfianza del pastor y luego de la reina que no sabe tampoco que junto a ella está el hombre al que ama. ¡Qué emoción cuando la reina llora por el marido sentado junto a ella!
El autor se recrea acentuando estos efectos. Cuando el pastor invita al mendigo a que refiera a la reina lo que sabe, Odiseo dice: "Sé muy bien de su esposo porque he padecido sus infortunios...".

¿Cómo mantendrá Odiseo su disfraz ante el amor y la fidelidad de los suyos? Su viejo perro le reconoce y menea el rabo y él habla muy de prisa para disimular su emoción. Y hay un detalle tierno y conmovedor cuando su nodriza le reconoce también, sin que nada ni nadie pueda evitarlo.
Luego le reconoce igualmente su hijo, Telémaco, pero él le pide el mayor secreto para afrontar con éxito la lucha con los Pretendientes.
Estos le tratan mal. Eurimaco, sobre todo, le habla como a un mendigo miserable.
"Y dijo a Odiseo, destructor de ciudades: (dice el poema marcando con soberbia sobriedad el contraste entre el tono del personaje que insulta y la personalidad del insultado): y dijo a Odiseo, destructor de ciudades...
--"Forastero: si quieres servir por un salario, yo te mandaré a un ricón de mis campos. Repararás los vallados y plantarás árboles. Te daré abundante comida, vestidos y sandalias. Pero tú solo sabes malas obras: no quieres trabajar y prefieres mendigar por el pueblo para satisfacer tu insaciable vientre!

Y Odiseo le respondió, en uno de los mejores párrafos del poema: el trabajo, allá por la primavera, cuando los dias son largos, caminando en ayunas y segando con la hoz corva en un prado durante todo el dia, mientras la hierba no faltara! ¡Plugiera a Dios que hubiese de guiar dos grandes y hermosos bueyes, bien alimentados de forraje y de y guales fuerzas en un campo vasto de cuatro obradas! ¡verias entonces si sabia abrir un surco profundo y dominar la tierra con el arado! Y si el Crónida suscitara una guerra hoy mismo y tuviera yo un escudo, dos lanzas y un casco de bronce que ceñir a mi cabeza, me verias confundido con los primeros combatientes y no me ultrajarias burlándote de mi, porque tengo hambre! ¡Pero me insultas con insolencia porque eres cruel y te crees grande y bravo entre un pequeño grupo de cobardes! ¡Mas si tornara Odiseo y pisara el suelo de su patria, pronte estas anchas puertas te parecerian demasiado estrechas para escapar cuando fueras huyendo por el pórtico!"

Después Telémaco y Odiseo escondieron las armas de los pretendientes y se dispusieron a exterminarlos, porque ya Penélope desesperada habia prometido su mano al que supiera tender el arco de su marido.
Hizose la prueba y nadie lo logró.
Entonces el mendigo pidió el arco y se alzó contra él el clamor airado de los pretendientes: "¿Dónde vas con ese arco, sucio porquero vagabundo? ¡Ojalá ese arco te traiga el infortunio tan seguramente como que no podrás tenderle!".
Pero Odiseo, después de haber examinado el gran arco, le tendió tan fácilmente como un hombre hábil en tañer la citara tiende, con ayuda de una clavija, una cuerda nueva hecha con el intestino torcido de una oveja. Asi fué como Odiseo tendió la cuerda que sonó como el grito de una golondrina. Un amargo enojo tomó a los pretendientes y una gran alegria al tirador.

"¡Telémaco! No te averguences del forastero que tienes en tu casa. No me he fatigado ni me he desviado del blanco. Mis fuerzas están completas y ahora voy a apuntar a otro blanco que ningún otro hombre ha acertado nunca."
"Y dirigió una amarga flecha contra Antinoo, que alzaba a la sazón con sus dos manos una hermosa copa de oro para beber en ella y nada tenia más lejos de su espiritu que la idea de la muerte. Cayó hacia atrás cuando la punta le atravesó el cuello delicado y la copa se escapó de su mano inerte y un chorro de sangre brotó de su nariz."
Después vino la lucha suprema. Odiseo, ayudado por su hijo Telémaco y por su fiel Eumeo y el boyero Filecio acabaron con todos los pretendientes y tras de la purificación del Palcio vino el reconocimiento de los esposos.

La anciana nodriza despertó a Penélope, que dormia.
"¡Levántate, Penélope! ¡hija querida! para que veas con tus ojos lo que todos los dias deseas... Odiseo está en su casa y ha dado muerte a los procaces que la arruinaban, devorando sus riquezas y violentando
a su hijo."
Penélope no lo queria creer --¡Ama querida, los dioses te han vuelto loca! --ni cuando su hijo se lo juraba. Y el prudente Odiseo dijo entonces una frase jugosa, sabrosa y significativa.
"¡Deja, Telémaco, a tu madre que me pruebe dentro de nuestras estancias que asi quizá me reconozca mejor!"
Y entraron a sus estancias y le dió pruebas y señales y --después de recrearse mucho Homero en la testarudez de la esposa-- le reconoció al fin y fueron felices como en los cuentos de hadas y en todas las buenas Odiseas del mundo.

Y como los dioses le habian prometido "una dulce muerte le llegó del mar y le mató en un vejez dichosa, mientras, en torno a él, las gentes eran felices".

Historias Prohibidas del Pulgarcito

martes, 14 de febrero de 2012

(VIDEO) Vea "Dossier" con Walter Martínez (13.02.12)


Los sucesos internacionales y noticias de resonancia mundial en "pleno desarrollo" analizados por el periodista y corresponsal de guerra, Walter Martínez, a través de la señal del canal de todos los venezolanos, Venezolana de televisión.

“Dossier”, único en su estilo en la televisión venezolana, es una herramienta necesaria, que brinda información de actualidad, en un lenguaje directo y de fácil comprensión.




Video streaming by Ustream

lunes, 13 de febrero de 2012

Los trabajadores saben perfectamente que los ladrones no se levantan a las 6 de la mañana


Dedicamos este discurso de Durruti a las y los compañeros en lucha de Grecia

Los trabajadores saben perfectamente que los ladrones no se levantan a las 6 de la mañana, los verdaderos ladrones, aquellos que se nutren del robo de nuestro trabajo, ¡son esos hijos de puta de burgeses!
Vuestra presencia en este mítin, y mi presencia en esta tribuna debe mostrar claramente a esos cabrones de la burgesia y del gobierno que la CNT y la FAI son fuerzas que aumentan con la represión, y son mas solidarias en la adversidad.

Los anarquistas no salen tomados de las prisiones ni de las deportaciones, si no mas firmes en sus propósitos, más seguros en sus objetivos. Para desacreditarnos, la burguesía con sus sicarios de la prensa ha utilizado el peor de los argumentos.

Por que eran tan enormes las acusaciones, tales como vendidos a los monárquicos, ladrones, vandoleros... que los propios trabajadores que los conocen iban a ser nuestros mejores defensores.
Los trabajadores saben perfectamente que los ladrones no se levantan a las 6 de la mañana, los verdaderos ladrones, aquellos que se nutren del robo de nuestro trabajo, ¡son esos hijos de puta de burgeses!



Hijo del pueblo, te oprimen cadenas,
y esa injusticia no puede seguir;
si tu existencia es un mundo de penas
antes que esclavo prefiere morir.
En la batalla, la hiena fascista.
por nuestro esfuerzo sucumbirá;
y el pueblo entero, con los anarquistas,
hará que triunfe la libertad.

Trabajador, no más sufrir,
el opresor ha de sucumbir.
Levántate, pueblo leal,
al grito de revolución social.
Fuerte unidad de fe y de acción
producirá la revolución.
Nuestro pendón uno ha de ser:
sólo en la unión está el vencer.

EL SALVADOR.- 1 de febrero de 1932:El juicio y la ejecución de Farabundo Martí, Alfonso Luna y Mario Zapata


Extractos del capitulo 10 del Libro: “El Salvador, los sucesos políticos de 1932”, de Thomas Anderson, Educa, 1982.

La antigua Penitenciaría de San Salvador fue derruida por un terremoto en 1964, y en su lugar sólo hay actualmente un predio vacío. Pero el 19 de enero de 1932, las puertas del edificio se cerraron detrás de Martí, Luna y Zapata. Es difícil imaginarse lo que pensó Martí, veterano de tantos sufrimientos y encarcelamientos. Es probable que, habiendo sobrevivido a tantas cosas, haya esperado que su sangre fría y su superioridad moral podrían sacarlo sin daño a través de aquellas puertas de la Penitenciaría. 

Pero estaba destinado a no cruzarlas sino hasta el primero de febrero de 1932, al ir a su ejecución junto con Mario Zapata y Alfonso Luna.

(…) Al término de la rebelión, los tres prisioneros fueron notificados de que serían juzgados por un "consejo de guerra", o sea, por una corte marcial. Se les apremió para que le dieran al gobierno cualquier evidencia que tuvieran acerca de otros responsables del levantamiento, pero ellos se negaron a hacerlo. Buezo dice que Martí respondió: "No somos cobardes... no nos deshonraremos".

(…) De acuerdo con Diario Latino (3), el consejo de guerra estaba formado por los siguientes miembros: general Manuel Antonio Castañeda, presidente; y coronel Hipólito Ticas, general Emilio Marroquín Velásquez, coronel Domingo García Morán y coronel Ladislado Escobar. Secretario fue el Dr. Arturo Solano, y fiscal el general Eleazar López. Como secretario de la Corte fungió el teniente Castro Cañizales. El juicio fue convocado a las 6.00 P.M. del 30 de enero de 1932, en una sala de la Penitenciaría. Después de que los miembros se habían instalado en sus puestos, a las 7 de la noche comenzó la lectura de la causa. Luego, sin receso, se sucedieron las intervenciones hasta la 1.00 A.M.

Cuando el fiscal terminó su exposición, Alfonso Luna pidió a la corte oportunidad de hablar en defensa propia. Se le concedió, y el joven empezó a explicar con voz un poco cortada que sus actividades en el movimiento comunista no pasaban de ser algo así como boberías, la acción de un joven entusiasta que no podía prever las consecuencias trágicas de su actuación.
(…) Entonces se le permitió hablar a Zapata. Aunque era delgado y de aspecto tímido, tenía firmeza y compostura. Negó ser comunista y explicó que su situación de semi-burgués y semi-intelectual le dificultaba la aceptación en las filas comunistas.

(…) Por último se le dio oportunidad a Agustín Farabundo Martí para que hablara. Ya era más de la media noche. El salón de la corte, que en realidad no era sino la habitación más grande del apartamento del comandante, estaba mal alumbrado y tenía aspecto tenebroso. Martí se puso en pie, según palabras de La Prensa, "visiblemente nervioso, con un tic que le fruncía una vieja cicatriz que tenía en la frente". Empezó por enjuiciar a la Corte misma, señalando que aquello era en realidad el juicio de una clase por otra. Como de antemano era culpable, de acuerdo a la opinión prevaleciente, ya que era un dirigente comunista, no iba a perder el tiempo defendiéndose, sino que aceptaba la responsabilidad total de lo que había sucedido. Sin embargo, le suplicaba a la corte que considerara que los estudiantes Luna y Zapata no estaban profundamente comprometidos. No eran comunistas, no conocían ni los fundamentos del marxismo, ni tenían conciencia proletaria. Eran simplemente unos idealistas de clase media que habían visto en él, en Martí, a un maestro.

A la una de la madrugada la Corte entró en receso y los tres prisioneros regresaron a sus celdas, mientras los jueces comenzaban su debate. Los acusados pasaron lo que se ha descrito como "una noche tranquila". Martí se acostó en su petate y se puso a fumar, perdido en ideas; o tal vez tratando de no pensar. (Se ha asegurado que el soltero revolucionario estaba enamorado de una mujer casada como de treinta años de edad, que había conocido en sus días de estudiante, y aunque jamás hablaba de ello, esa frustrada pasión subsistió con toda fuerza hasta el final.

Luna se pasó la noche hablando con un sacerdote que había llegado a visitarlo. Zapata se paseaba nervioso de un lado a otro, sobándose la barba que le había crecido en la prisión. Finalmente, a las 6.30 fueron vueltos a llamar al salón de la corte. Es poco probable que los jueces hayan debatido toda la noche. Lo más seguro es que todos se fueron a dormir a sus casas, o se quedaron reposando en la Penitenciaría, pues la verdad era que casi no había nada que discutir. El general Maximiliano Hernández Martínez ya había dado la señal.

La Corte leyó el veredicto en que se encontraban culpables a todos los acusados de los delitos de traición y rebelión, por lo que se les condenaba a morir a la mañana siguiente ante un pelotón de fusilamiento. (…) El 31 se les permitió a los prisioneros que recibieran visitas, pero después de todo, la mayor parte de sus amigos ya habían sido asesinados por los pelotones de fusilamiento, o se encontraban presos, o escondidos.

(…) Por la noche permitieron que los condenados hablaran entre sí y con sus carceleros. Martí recordó extensamente a Sandino y los días que había pasado en las Segovias. Elogió al general por ser uno de los que jamás habían claudicado ante el imperialismo yanqui. "Sandino" -dijo- "es uno de los pocos patriotas que hay en el mundo." Había roto, agregó, porque Sandino andaba buscando ayuda entre los mexicanos para reiniciar la lucha en las Segovias, lo cual le parecía a él, a Martí, una inútil pérdida de tiempo. Además, en aquellos días Martí ya era comunista y Sandino rechazaba esa doctrina.

A la mañana siguiente doña Nieves Cea de Zapata llegó otra vez a despedirse de su marido. Según los periódicos, "estaba pálida, pero serena". No lloró después de que se abrazaron fuertemente y se separaron. Nadie llegó a despedirse de Martí -su padre había muerto, su madre estaba en México, y, no mantenía relaciones con otros parientes. Tampoco llegó nadie a visitar a Luna, cuyos padres ya habían muerto y cuya familia se encontraba en la distante ciudad de Ahuachapán, al otro lado del reino del terror.

(…) Por la noche permitieron que los condenados hablaran entre sí y con sus carceleros. Martí recordó extensamente a Sandino y los días que había pasado en las Segovias. Elogió al general por ser uno de los que jamás habían claudicado ante el imperialismo yanqui. "Sandino" -dijo- "es uno de los pocos patriotas que hay en el mundo." Había roto, agregó, porque Sandino andaba buscando ayuda entre los mexicanos para reiniciar la lucha en las Segovias, lo cual le parecía a él, a Martí, una inútil pérdida de tiempo. Además, en aquellos días Martí ya era comunista y Sandino rechazaba esa doctrina.

(…) Zapata y Luna confirmaron firmemente su fe católica, y recibieron los últimos sacramentos del padre Castro Ramírez, que los exhortó a que murieran "en comunión con Dios". Al escuchar esa palabra, cuentan que Martí elevó sus ojos al cielo y con una sonrisa de ironía "repitió la bella, y para él vacía palabra de Dios".

Su "confesión" consistió en el impío truco de asegurar a sus victimarios que todavía habían más de mil bombas colocadas en la ciudad, y que dentro de poco se sublevarían en la capital millares de rebeldes de refuerzo. Esto, no cabe duda, produjo el efecto de intensificar la persecución en San Salvador.

(…) Como la ejecución no había sido anunciada, sólo un pequeño grupo de curiosos se habían reunido a la hora en que llegó la procesión de camiones y automóviles, entre los que se encontraba la ambulancia fatal. Los espectadores ocasionales fueron mantenidos a raya por una línea de soldados que descendieron de los camiones y se apostaron en ambos extremos de la calle para evitar que la ejecución pudiera ser perturbada.

(…) El pelotón de fusilamiento hizo honor a su nombre -después de la descarga los prisioneros todavía estaban vivos. Un oficial fue a dispararle un tiro en la cabeza a cada uno de ellos. La tensión se rompió: los oficiales encendieron cigarrillos y conversaron en voz baja. Entonces alguien notó que la herida que Zapata tenía en la cabeza todavía sangraba profusamente, señal de que 6 u 8 minutos después de la primera descarga todavía estaba con vida. Le dispararon otra vez, y en esta ocasión sí terminaron con la vida del joven estudiante.

Los cadáveres fueron subidos a la ambulancia, y el padre Prieto, que los había acompañado vivos, los acompañó en el viaje de regreso a la Penitenciaría Central, donde permanecieron hasta que se arreglaron las disposiciones para los funerales, efectuados en privado. Luego fueron enterrados en el mismo cementerio, a menos de 50 yardas del lugar donde habían sido ejecutados, en la zona elevada contenida por el muro norte. Las tumbas de Luna y Zapata, que todavía se encuentran en ese lugar, consisten en losas de aproximadamente dos pies de alto. Una tiene un libro de piedra, para señalar que se trata de un estudiante. La otra tiene adornos góticos en piedra. Martí también estuvo un tiempo al lado de ellos, pero alrededor de 1968 fue trasladado al sitio de su madre, que se encuentra más abajo en una parte del cementerio denominado en honor a Alberto Masferrer. Su tumba se encuentra en la actualidad directamente detrás del busto marmóreo de Masferrer.

Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


DONALD TRUMP, EL GORBACHOV DE NORTEAMÉRICA: ASÍ SE FRACTURA EL IMPERIO DESDE DENTRO

  Razones de Cuba   Desde La Habana, donde hemos visto caer imperios a lo largo de 500 años, la situación de Estados Unidos en junio de 20...