Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
El Gobierno del FMLN asegura que la reforma del sistema de pensiones que ha propuesto es muy beneficiosa para los futuros jubilados. La oposición de Arena alega que es un robo, porque despoja a los trabajadores de sus ahorros. Ninguno de los dos dice toda la verdad; los dos esgrimen argumentos engañosos, ambos manipulan las expectativas de los trabajadores para promover su respectiva agenda política.
El Gobierno promete una pensión mínima vitalicia a los cotizantes (una minoría de la población trabajadora), pero sin garantías financieras. No reconoce que la reforma que propone permitirá al Estado saldar una cuantiosa deuda y resolver parcialmente su iliquidez crónica. Tampoco reconoce que la reforma le permitirá conservar el acceso a una fuente de financiamiento barata en detrimento de la pensión de los trabajadores, pues se resiste a pagar la tasa del mercado.
Arena y la gran empresa privada dicen defender los intereses de los trabajadores, pero en realidad defienden a las administradoras de pensiones y sus abultadas ganancias a costa del ahorro de los cotizantes. Justifican su intransigencia diciendo que hacen lo que los trabajadores les piden. Si fuera cierto, hace ya mucho tiempo que hubieran elevado sustancialmente el salario mínimo y que se hubieran ocupado de garantizar servicios básicos de calidad. Pretenden desconocer que la iliquidez del Gobierno y la abultada deuda pública es, en gran medida, un legado de sus administraciones.
Arena ha olvidado convenientemente que la inviabilidad del sistema de pensiones se debe, en gran parte, a que tanto los Gobiernos del PCN, su antepasado, como los suyos no entregaron al fondo de pensiones la parte correspondiente al Estado. Asimismo, han olvidado que en su momento fueron advertidos de que la privatización de las pensiones según el modelo chileno era inviable en El Salvador. Los costos administrativos y la comisión de las administradoras de pensiones debieran salir de la rentabilidad de la inversión, no del aporte del cotizante y del empleador.
El furibundo ataque de Arena ha conseguido atemorizar a la población con un engañoso concepto de propiedad privada y ha puesto al Gobierno a la defensiva, por falta de credibilidad y por una política de comunicación deficiente. Incomprensiblemente, las dos administraciones del FMLN no se han atrevido a explicar con claridad la crisis de la hacienda pública. Quizás por falso respeto a Arena y a sus Gobiernos, quizás por ignorancia e ineptitud.
La cuestión de fondo es estructural. Los Gobiernos pasados, el actual y los del futuro han bregado y tendrán que bregar con un sistema fiscal obsoleto. Los dos partidos grandes saben que es insostenible. Pero el FMLN se desentiende y Arena lo atribuye al elevado gasto público. Indudablemente, tanto el poder ejecutivo como el legislativo y el judicial derrochan un dinero que no tienen. Pero lo mismo hicieron los Gobiernos de Arena, que sin reparo alguno inflaron la deuda pública.
Además, al derroche hay que agregar la evasión y la elusión fiscal, y la corrupción. Pero cuando el Gobierno presiona para aumentar la recaudación, la empresa privada protesta airada contra lo que llama despojo. Cuando ataca la corrupción, los grandes y sus socios alegan persecución política. Si bien la reducción del gasto, el aumento de la recaudación y la contención de la corrupción representarían un gran alivio para la hacienda pública, eso no sería suficiente para proveer a la población de servicios básicos, incluida la pensión.
Arena señala correctamente que la cuestión de las pensiones debe formar parte de una reforma fiscal. Pero el FMLN no se ha atrevido a utilizar su capital político para impulsarla, de forma que pague más el que más tiene. Arena entiende por reforma fiscal recortar aún más el gasto social. Pero una buena reforma fiscal debe racionalizar el gasto, que no es lo mismo. Además, debe gravar o aumentar el impuesto a las ganancias individuales, los dividendos corporativos, la propiedad territorial, la herencia, no solo colocar el peso de la carga fiscal sobre los salarios y el consumo.
La miopía política impide que los partidos políticos entiendan que cualquiera que gobierne tendrá que ocuparse de la enorme deuda del país, de la inviabilidad del sistema de pensiones y de proveer servicios básicos a la población. En esas condiciones, ningún programa gubernamental, cuando lo hay, es viable. A los partidos solo les interesa el poder. Se afanan por llegar a él y una vez en él, hacen cualquier cosa para mantenerse. El bien común viene bastante después y solo en la medida que contribuye a alimentar su ambición.
La insostenibilidad de las finanzas públicas y la viabilidad del país debieran ser motivo suficiente para que los liderazgos políticos hicieran a un lado sus ambiciones de poder y sus ideologías —obsoletas, por cierto—, y se sentaran a diseñar una buena solución por el bien del pueblo salvadoreño al que dicen servir.
EI jefe militar presagiando a lo mejor futuros turbulentos comenzó diciendo:
"... camaradas, combatientes. Nunca antes el pueblo salvadoreño se
había encontrado tan fuerte y poderoso. Días, semanas, tal vez meses de
gran importancia nos esperan. En todos estos años de cruenta lucha,
nuestras gloriosas Fuerzas Armadas Populares de Liberación han dado
muestras de heroísmo, valentía y decisión. Aún se
respira el olor a pólvora de las primeras balas disparadas en contra de
la tiranía. La ofensiva de enero solamente fue el inicio de las grandes
batallas que se avecinaban. Todos comprendimos en aquel momento que no
bastaba con el deseo y la voluntad de tomarnos el poder. Fue necesario
preparar mejor nuestras tropas, hubo necesidad de elevar los
conocimientos técnico-militares de jefes y oficiales. Ninguno de
nuestros dirigentes tenía experiencia en la dirección de grandes
contingentes armados. Fuimos aprendiendo sobre la marcha, pero sin
perder de vista nuestros objetivos principales. EI Comando Central,
sabiamente, definió una estrategia parcial que se resumió en la consigna
de Resistir, Fortalecerse y Avanzar. Durante el ochenta y uno, el
enemigo se lanzó como fiera herida sobre nuestros campamentos. Todos
recordamos la gran ofensiva militar de octubre. La derrota sufrida por
el ejército títere selló con broche de oro esa etapa de resistencia.
Quedó demostrado que el alto mando militar era incapaz de derrotar al
movimiento guerrillero, a pesar de que en aquel entonces éramos
solamente un puñado de combatientes, mal entrenados, mal equipados y con
poca experiencia combativa. De allí en adelante creceríamos
enormemente. La formación del primer destacamento de las Unidades de
Vanguardia José Dimas Alas, fue la semilla de este Ejército Popular de
Liberación.
Así pasamos en 1982 a nuevas formas de hacer la
guerra. EI ataque a la población de San Fernando, muy cerca de acá,
representó un salto de calidad en el proceso revolucionario. Fue
entonces cuando nuestro partido definió esa nueva etapa de desarrollo
con la consigna de Aniquilar, Requisar y Vencer. Muchas armas se han
recuperado desde entonces, muchos son los que se han integrado a
nuestras Fuerzas Armadas Populares, muchos son los puestos militares
derrotados. Prácticamente podemos decir, que más de la mitad del
departamento de Chalatenango está bajo nuestro control. Hemos recorrido
un gran trecho del camino en tan poco tiempo. Lo que hace algunos años
nos parecía casi un sueño, hoy al verlos a ustedes formados aquí en EI
Candelero, no podemos más que expresar nuestra alegría. ¡Los sacrificios
no han sido en vano!
Camaradas, continuemos haciendo todos los
esfuerzos por alcanzar en un futuro no muy lejano las aspiraciones de
los obreros y campesinos. Debemos elevar los niveles de sacrificio y
estoicismo para lograr la instauración del gobierno democrático
revolucionario que nos permitirá crear las condiciones materiales,
políticas y sociales necesarias para la construcción del socialismo. Las
estrofas que diariamente entonamos no son simplemente frases frías y
sin contenido. Ellas encierran todas las aspiraciones del pueblo
sencillo y trabajador de EI Salvador. Ellas expresan nuestros ideales,
nuestro mañana. Todos nosotros estamos luchando por una sociedad más
justa y mas humana, una sociedad donde exista el verdadero amor a la
vida, donde el trabajo creador sea la fuente de desarrollo, donde el
arte y la cultura sean beneficio de los obreros y campesinos. Por eso
estamos luchando, camaradas, por eso estamos dispuestos, si es
necesario, a dar nuestras vidas. Debemos tomar conciencia que aún falta
bastante por andar. No nos permitamos caer en triunfalismos ni en
posiciones derrotistas, la toma del poder no está a la vuelta de la
esquina. Nuestro partido definió desde su surgimiento, en abril de 1970,
una estrategia revolucionaria político-militar y dialéctica de toma del
poder.
En poco tiempo, de lo simple a lo complejo, logramos
construir un movimiento guerrillero nunca antes visto en América Latina.
Ni el movimiento sandinista tenía, antes de la victoria, tantos
combatientes como los tiene las FPL en estos momentos. Nos encontramos,
doce años después, en los inicios de una guerra de movimiento. En este
sentido camaradas, el espíritu que debe reinar de ahora en adelante es
de ofensiva continua, de triunfo, de sacrificio, de victoria final. No
sabemos hasta donde llegáremos, pero formémonos ya la idea de alcanzar
nuevos teatros de operaciones. Si podemos atravesar el lago Suchitlán,
no vacilaremos ni un momento en unir al Felipe Peña con el Apolinario
Serrano. ¡A combatir sin tregua al enemigo! ¡Vivan nuestros héroes y
mártires! ¡Viva la alianza obrero-campesina! ¡Vivan las FPL! ¡Viva el
FMLN! ¡Revolución o muerte! ¡EI pueblo armado vencerá!
Pasó por decenas de controles pero, al final, logró entrar en la pandilla más peligrosa del mundo. Y se rodeó de violaciones, palizas, torturas y ajustes de cuentas indiscriminados
Foto: Un miembro de una mara fotografiado en la prisión de Quetzaltepeque, en El Salvador (Reuters).
Alberto G. Palomo. San Salvador
No se puede decir que Juan José Martínez sea un antropólogo al uso. Su estética de camiseta clareada y bermudas desgastadas lo aleja del prototipo que marca la academia. Tampoco ayuda su abultada perilla ni una desigual cresta aliñada con aretes en las orejas. Su discurso, por el contrario, es ordenado. Plagado de nombres, referencias y anécdotas de memoria enciclopédica. Narra con pasión, a balazos. Igual que escribe. Cada sentencia es un puñetazo de angustia. Sensación que provoca 'Ver, oir y callar', una recopilación de notas tomadas a lo largo de un año desde el corazón de la 'mara' Salvatrucha.
Para escribirlo no le hizo falta viajar la tierra de los 'dowayos', en Camerún, como hizo su colega de profesión Nigel Barley, que puso en alza el oficio gracias al éxito de 'El antropólogo inocente'. Le bastó una malograda moto china y la valentía de internarse en una de las pandillas más peligrosas del mundo. La mara Salvatrucha tiene sitiado al país donde nació Juan José Martínez hace 30 años, El Salvador, y a toda la región. Su enfrentamiento con los de Barrio 18 provoca desde hace años la muerte de miles de personas. 6.670 en 2015. La cifra más alta de su historia. Por encima de sus más cercanos rivales en este funesto ranking, Honduras y Venezuela, y a la altura de naciones en conflicto bélico.
Se calcula que en El Salvador hay cerca de 100.000 pandilleros en activo y un millón de personas relacionadas con las maras, que prestan ayuda o se cobijan bajo su sistema
Datos que engrosan estadísticas pero que para Juan José Martínez son el reflejo de un profundo problema social. Él, acostumbrado a manejar números en informes universitarios encargados desde varios puntos del planeta, necesita darles una explicación. Ponerles nombre. Meterse en el barro, en suma. Algo relativamente sencillo para cualquiera de los 6,3 millones de habitantes de El Salvador, pero que puede resultar más que inseguro. Puede llegar a ser un camino de no retorno.
Hay que tener ganas. Y tiempo. A Martínez le costó meses entrar en contacto con los mareros. Lo consiguió gracias al trabajo que desarrollan decenas de ONG en el lugar. Aun así, necesitó semanas para ser integrado. Pasó por decenas de controles y momentos de desconfianza que pueden suponer el empujón final entre la vida y la muerte. Al final, lo logró, incluso hizo amistad. Y se rodeó de violaciones, palizas, torturas y ajustes de cuentas indiscriminados. La tónica habitual de este territorio de apenas 21.000 km2 con una tasa de homicidios de 101 personas por cada 100.000.
"La violencia en El Salvador está bien democratizada", afirma nada más arrancar, casi a modo de resumen. Lo hace en el patio trasero de un hospedaje que regenta un familiar. Por las cien páginas que narran estos doce meses de bitácora, de enero a diciembre de 2010, cabalgan gritos de desesperación y momentos tensos. Los personajes, reales, responden al apodo que les dio la banda: Little Down, El Destino o Moxy. Mareros de barrio que confeccionan lo que en el argot se denomina 'clica'. "Son las células más pequeñas, lo más importante. Más que la pandilla vista como algo transnacional porque eso no existe. Son un conjunto de grupos, una gran 'clica'. Para entenderlas hay que ir ahí", explica.
Un miembro de una mara en la prisión de máxima seguridad de Izalco, en Sonsonate, El Salvador (Reuters).
Cien mil mareros en activo
Se calcula que en El Salvador hay cerca de 100.000 pandilleros en activo y un millón de personas relacionadas con las maras, que prestan ayuda o se cobijan bajo su sistema. Su magnitud se extiende a todos los rincones del país, pero predomina en los barrios, en las colonias. Y la ciudadanía soporta el peligro constante de cruzarse en su camino o de ser extorsionado con el denominado 'renteo', una especie de impuesto revolucionario que paga el grueso de la población: taxistas, conductores de autobús, tenderos o simples vecinos. "Todo lo que se mueve es extorsionable. La gente vive en un tremendo estado de alerta y de estrés", asegura Martínez.
Conforme a lo que experimentó en el distrito Mejicanos de la capital, dentro de la colonia Montreal, los miembros de estas organizaciones hacen de sus compañeros de batalla su familia. Su único entorno. Chicos -niños- de personalidad dúctil que, captados desde jóvenes como simples informantes, promocionan con velocidad a la cúpula ante el continuo tráfico de ataúdes. "Las pandillas provienen de finales de los ochenta, cuando los salvadoreños empezaron a instalarse en Los Ángeles emigrados por la guerra (que duró de 1979 a 1992). Allí se repartieron en calles, generalmente segregadas por nacionalidades. Cuando los deportaron, volvieron a un país del que no sabían casi nada y cuyo tejido social estaba irremediablemente roto. Calcaron el modelo y han ido mutando hasta diseminarse y controlar toda Centroamérica", explica. "Ahora son pandas de delincuentes sin una estructura planificada. Actúan de forma anárquica, sin medios ni comida y sin apenas comunicación entre los grupos. Y necesitan la confrontación, al contrario que el narco".
El antropólogo Juan José Martínez (Foto: J. Arcenillas).
Los barrios, donde reside el 80% de la población, están bajo su posesión. Son sus feudos. Y tanto en áreas rurales como urbanas su presencia viene marcada por pintadas en las paredes con los números 18 o las letras MS. "El Salvador es un país de fronteras invisibles", indica. Un paso en falso o un desvío erróneo te pueden convertir en víctima de cualquiera de las dos pandillas, cuya razón de ser es eliminar a la otra. Por eso, la mañana que comienza su trabajo de campo está plagada de malos augurios: es día 18 de mes, una fecha marcada en la Salvatrucha por posibles ataques del Barrio 18. Lo mismo que ocurre en el bando opuesto con el día 13. Suelen ser jornadas de cacería. Y la estela que dejan es un contraataque del rival. No muy distinto, por otra parte, del resto de casillas del calendario: hay una media de 20 asesinatos al día y decenas de caso de desapariciones que se acumulan en los archivadores de la fiscalía.
Un engranaje que responde al esquema binario de sus cortas existencias: matar y evitar ser matados. "La lógica de las maras sigue siendo la misma. Un puñado de jóvenes jugando a la guerra. Jugando a matarse", escribe como reflexión antes del epílogo, donde recorre los avances del país entre su estudio, hace cinco años, y la actualidad. "No se ha conseguido nada. El Estado no lo entiende porque lo ve desde muy lejos. Mientras, el pueblo se divide en un amor/odio hacia las maras. Por un lado, atemorizan al país, pero por otro están las disputas intrafamiliares, la policía, los grupos de exterminio, formados por excombatientes, los ladrones, que se rinden a ellas y que tampoco los quiere nadie", apunta.
"Me interesa ver cómo la pandilla es el último eslabón de una serie de procesos que empezó sin querer desde la colonia y que parece una buena forma de explicar el país. Entendiéndola como estructura, creo que se conocen muchos sucesos históricos que a mí me interesan desde un punto de vista antropológico y humano", aclara. "Es uno de los fenómenos más cabrones, que más afecta a la vida de la población y sobre todo de las poblaciones subalternas, que son los que siempre pagan el pato. Y es la labor de los académicos aportar información para que se hagan mejores políticas públicas", concluye a pocos metros de su campo de trabajo. Que no es la jungla o una remota aldea en el desierto sino el edificio o la acera de enfrente.
La sociedad salvadoreña ha sufrido un intenso proceso de transformación clasista que ha cambiado, tanto su estructura como su faz. La crisis del bloque histórico de los años 70 del siglo pasado y la crisis actual del nuevo bloque histórico, establecido después de la guerra civil, suponen un turbulento movimiento de los intereses confrontados.
Siempre se mantiene la confrontación fundamental entre la minoría propietaria de los medios de producción y la mayoría desprovista de esa propiedad. Dicho de otra manera, si se quiere más laxa, podemos decir que se mantiene el enfrentamiento entre ricos y pobres, pero esto resulta insuficiente, porque tanto los que estamos llamando ricos como los que llamamos pobres, han sufrido transformaciones reveladoras de los movimientos que se han operado al interior de nuestra sociedad.
La noción segura y confiable de patronos y trabajadores no alcanza para hablar de la vida de millones de personas ni de sus conflictos, como también no alcanza para determinar los intereses que están en conflicto, y así, en la actual guerra social, la más sangrienta de nuestra historia, necesitamos aproximarnos a la naturaleza clasista de las partes enfrentadas porque solamente así podremos revelar los intereses que gestaron esta confrontación y, entendiendo la confrontación, podremos aproximarnos a una solución. No hemos de olvidar que las guerras exigen ser resueltas, aunque sea para preparar las consabidas condiciones intermedias, que se llaman paz, que son seguidas por una nueva guerra, por lo menos, esta parece ser la historia de nuestra sociedad.
Nos atenemos a un concepto de clase social que establece que clases sociales son grupos humanos antagónicos en donde unos se apropian del trabajo de los otros, debido al lugar que ocupan en la estructura económica de un modo de producción determinado. Lugar que está establecido, fundamentalmente, por la forma en que se relacionan con los medios de producción. Este concepto, como podemos apreciar, es dueño de una base fundamentalmente económica, pero que contiene los hilos visibles e invisibles que tejen la vida minuciosa de nuestra sociedad.
Cuando se dice en el concepto que las clases son grupos humanos antagónicos, se está refiriendo a personas agrupadas, identificadas por intereses comunes, y al mismo tiempo, enfrentadas a otros grupos humanos con intereses diferentes, que resultan irreconciliables. A eso se refiere el antagonismo que aparece en el concepto.
Esta confrontación permanente es lo que constituye, en definitiva, una lucha de clases que siendo tan permanente, aunque no siempre evidente, ha llegado a ser entendida como el verdadero motor de la historia, es decir, el factor determinante que mueve a las sociedades en una o en otra dirección, de acuerdo a la correlación alcanzada. Por supuesto que no se trata en la actualidad de situar a la clase social y a sus confrontaciones como el único factor motorizador de la vida social porque estas clases han sufrido cambios tan geológicos que es necesario tomar en cuenta una multiplicidad de factores y colores, y también de una complicada madeja de intereses contrapuestos.
En la sociedad salvadoreña se ha producido el práctico desaparecimiento de las clases obrera y campesina, dos clases que eran fundamentales en nuestra sociedad. Ambas fueron aniquiladas cuando la planta industrial fue desmontada en función de lo que se llamó, en su momento, una economía de servicios, y la clase campesina también sufrió un ostensible agotamiento cuando la agricultura fue sustituida por la compra de alimento en el extranjero y su reventa en nuestro país. Ambos acontecimientos aparecen mutuamente entrelazados y constituyen un enorme hueco en la producción de pensamiento político y una visión sobre el mundo, la realidad y sobre las transformaciones necesarias. Al mismo tiempo, las clases medias, organizadoras de la rebelión, han sido sometidas a un proceso sostenido de desgaste y de vida precaria.
Como podemos ver, la transformación de la estructura clasista guarda relación con los cambios de la estructura económica y ésta constituye un punto de partida que necesita ser precisada de la mejor manera.
Antes, durante y después de la guerra civil de 20 años, EL Salvador fue capturado por empresas económicas transnacionales, y cuando la oligarquía cafetalera deja de ser el sector dominante y es sustituida por los banqueros, en plazos muy breves, la propiedad de los bancos pasa a manos de empresas extranjeras. Este es un proceso que dura hasta nuestros días. Agregado a esto, los sectores dominantes tradicionales, que son prácticamente los dueños del país, también establecen acuerdos y/o alianzas económicas con estas empresas extranjeras, y ni unas ni otras aparecen interesadas en actividades económicas preponderantemente productivas, o en desarrollar la planta industrial del país, y más bien se va construyendo un tejido económico-financiero en donde la economía ficticia está por encima de la economía real.
Todo este proceso aprovecha el fin de la guerra civil y el ambiente creado en torno a la paz para acelerar su proceso de instauración y de predominio de su filosofía. Y así, se establece una enorme e inagotable reserva de mano de obra desempleada. Se reduce notablemente el número de organizaciones obreras y de trabajadores. Los salarios de los trabajadores son cada vez menores y estos pierden diariamente capacidad adquisitiva. Estas transnacionales, en alianza con empresas locales, capturan totalmente el aparato del Estado y pasan a desempeñar funciones estatales. Y así, desde el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, se establecen y se dirigen programas gubernamentales estratégicos.
Todo este diseño aparece libre de perturbaciones basadas en reclamos salariales o actividades sindicales. Para eso, han debilitado el mundo sindical y han creado un mercado gigantesco de desempleo.
* Firmante de los Acuerdos de Paz, luchador social y Vicerrector de la Universidad Luterana Salvadoreña
“Los Herederos de Farabundo”, conforma la trilogía de una obra mayor llamada “La Guerra Nacional”, del poeta y escritor salvadoreño José Roberto Cea. Esta Obra obtuvo el Premio Latinoamericano de Poesía “Rubén Darío”, entregado en ese año por el entonces Gobierno Popular Sandinista en Managua, Nicaragua en 1981. El Propósito de esta lectura es valorizar “Los Herederos de Farabundo”, es decir, cómo y en qué medida, se expone cómo una obra de testimonio histórico. Desde su temática misma, cómo distribuye el “discurso literario”. Al explicar la estructura, la “FORMA” vestido del “FONDO”, nos lleva a conocer su discurso en sus diferentes elementos que lo constituyen literariamente. Tomando en cuenta factores estéticos, estilísticos, “recursos expresivos” utilizados. Así los “Personajes”, su “léxico utilizado”, cómo hablan, de qué hablan, las “Figuras”, las “Imágenes”, los “tropos” que se dan en la concepción de la lengua literaria. Se considera un “Análisis temático”, de qué trata la historia (“FONDO”, “asunto”, “contenido”, ideas, pensamientos), donde implícito está, no solo el “gozo estético” que debe alcanzar la obra literaria. Sino también hay otros valores como: lo “cultural”, lo “sociológico”, lo “ideológico”, los aspectos “políticos”, lo “histórico”, lo “moral” y hasta lo “religioso” cuando se dan dentro de la temática misma de la obra.
En esta interpretación, es preciso observar del texto su “visión temporal”, el tratamiento de un “tiempo histórico real” y de los “hechos reales” acaecidos en la historia nacional. Mi lectura no se limita a un simple enfoque, pues una obra debe ser vista como un todo, desde los caracteres que constituyen su unidad, como obra de arte o de ficción verla a partir de la realidad comprendida en su totalidad literaria. Por ello en esta lectura, consideramos un método de análisis y éste “tipo de obra literaria”, por el tema que la caracteriza se presta a la crítica misma. Pues su lectura es útil para maestros, estudiantes, investigadores interesados en como comprender e interpretar mejor la obra literaria de Cea. Y aplicarlo como modelo a cualesquier obra como análisis literario. Ya que “Los Herederos de Farabundo”, es materia de estudio, no solo a nivel universitario, sino es base de lectura de los Programas de Letras en la enseñanza de la literatura en el nivel de educación superior.
2- Fábula y temática. Dimensión Histórico-literaria.
Como temática se muestra la vida heroica del patriota Agustín Farabundo Martí (1893-1932), una de las figuras más relevantes que hasta hoy abanderan los anhelos de la revolución salvadoreña en Centroamérica. Farabundo Martí, destacado líder estudiantil universitario, hijo de terrateniente don Pedro Mártir (transforma el apellido en “Martí” en honor al patriota cubano “José Martí”), quien repartió su tierra entre la gente más pobre en memoria de su hijo fusilado. Farabundo nació en Teotepeque en 1893 y murió fusilado frente al paredón el 1ro de Febrero de 1932, junto a otros dos compañeros Alfonso Luna y Mario Zapata y Miguel Mármol también fue fusilado, pero por suerte del destino, no le cayó ninguna bala, aunque bañado en sangre y de heridas graves, lo creyeron muerto y en lo que dejaron los cuerpos solos logró escapar (su historia parece como un cuento súper-fantástico o surrealista). Fueron fusilados por ordenes directas del general Maximiliano Hernández Martínez, y su camarilla, quienes acusados por los delitos de rebelión y sedición al incitar y comandar el levantamiento popular de 1932 en El Salvador.
Movimiento descabezado y ahogado en sangre en tan poco tiempo por el régimen militar fascista del dictador Martínez, en El Salvador, Centroamérica. Dentro de toda esta historia que José Roberto Cea nos presenta, se entreteje la figura de Farabundo Martí, fundador y militante del Partido Comunista de El Salvador el 30 de Marzo de 1930, por entonces, miembro del llamado Socorro Rojo Internacional. En síntesis su fabula versa, sobre la militancia revolucionaria de este patriótica salvadoreño. Es una historia valiente y trágica del personaje Farabundo Martí, eje medular que gira alrededor de un hecho histórico. Se cuenta desde su juventud, con testigos fehacientes que hablan acerca de su vida y de sus acciones desde antes de 1920, siendo estudiante universitario. Se cuenta de sus incansables luchas revolucionarias junto a otros patriotas de la época, quienes también ofrendaron sus vidas por hacer de este sistema social injusto una sociedad más humana.
Farabundo Martí, símbolo de toda esta incesante lucha llena de utopías por la vida, llena de violentos sueños por la liberación nacional. A mi juicio queridos lectores esta obra por su dimensión histórica se constituye en un “Testimonio Histórico político”. Porque el poeta Cea habla de un personaje cuya imagen tiene que ver mucho con la vida nacional del país. Pues Farabundo Martí será con el tiempo una de las figuras más relevantes que hasta el momento histórico, es figura que abandera desde décadas atrás con espíritu liberador los anhelos de la revolución salvadoreña. Porque “no cabe duda ~dice Cea en su libro~ que con el tiempo será Agustín Farabundo Martí quien también va a tener estatuas y escuelas y será recordado como el defensor de los pobres contra los ricos y como un “pintoresco” personaje de una época revolucionaria muy lejana”. (Pág.14)
3- Aspecto socio histórico y tratamiento de un tiempo histórico Real.
El nombre de Farabundo Martí, imagen alzada, que enlaza los sucesos que han originado la revolución en El Salvador en las últimas décadas del siglo XX. Por tanto en los “Herederos de Farabundo” de José Roberto Cea hay un enmarcado tratamiento temporal de la verdad histórica de una época. Pues su contenido toca los problemas sociales y políticos del país; desde los sangrientos sucesos ocurridos desde antes de 1932, como antecedente de un pasado histórico hasta el estallido revolucionario de los años 1970 a 1992, en El Salvador, Centroamérica. Lo interesante de esta obra de Cea, es que a través del retrato del héroe Farabundo Martí, nos permite conocer aunque sea de corrido desde los tiempos de Sandino en 1928, valiente líder nicaragüense cuya lucha antiimperialista, y con la cual se integro Farabundo Martí, un combatiente muy solidario y partidario de Augusto Cesar Sandino (1995-1934) en su batalla contra los marines yanquis invasores a Nicaragua hacia los años de 1928-29. Y vienen otros importantes sucesos históricos en los cuales el poeta Cea nos hace un recuerdo y recuento de todas las sublevaciones habidas desde la época del sometimiento colonial pues el pueblo salvadoreño, siempre ha vivido en constante rebeldía, a falta de una justicia social y a la falta de la democracia como factores del problema.
Otra acción histórica muy importante que Cea menciona es la llamada Guerra Nacional de los años de 1885, que con la lucha solidaria de nuestros países centroamericanos se combatió por entonces al invasor en 1855 de Nicaragua el filibustero William Walker, quien quería apoderarse de toda Centroamérica y el imperialismo que lo miraba con buenos ojos, pero fue combatido con la unidad de los pueblos del Centroamérica y ajusticiado el 12 de Septiembre de 1860, en Trujillo, Honduras. Entonces vemos que este libro de Cea, nos permite conocer las épocas más violentas, las tensiones políticas y militares, los graves problemas sociales, económicos de toda la región centroamericana, donde también tiene que ver mucho la política norteamericana y su intervención en los asuntos internos e intereses de nuestros países que quiere manejar a sus antojos y gozos imperiales como ser en el mundo la ley del más fuerte.
Es bueno reflexionar de los sucesos de 1932 y hoy, vemos que históricamente lamentablemente fueron un fracasado alzamiento, a consecuencia de una débil dirigencia y mala coordinación de los líderes del partido Comunista, quienes sin previa experiencia insurreccional se lanzaron a diestra y siniestra en contra de la maquinaria represiva del asesino Gral. Martínez y su maquinaria represiva de entonces, la Guardia Nacional, la Policía Nacional y la llamada Policía de Hacienda. Vista hoy a esa distancia, parece haber faltado una concreta organización de los sectores obreros, campesinos y demás partidarios de esta lucha; también se carecía en aquel momento de una experiencia todavía desde el punto de vista militar; se actuó con imprudencia insurrecciónala, sin previa meditación táctica y estratégica en el método de lucha, para lograr aquella vez quizás una victoria revolucionaria.
Así pienso yo. Es importante enfatizar, que ya con la experiencia de 1932 vemos muy clarito la diferencia en las ofensivas y acciones revolucionarias que han estallado en 1980. Vemos que ya hay una mejor organización política y militar de las masas. Claro este levantamiento de 1932, es el ejemplo de un pueblo heroico y valiente, que prácticamente sin armas y solo con machetes, escopetas y sin una correlación de fuerzas que apenas tenía una configuración de masas se lanza a una insurrección en la cual la mayoría de sus líderes encontraron el martirio de su muerte al descabezar con sangre inocente la revolución que su único delito era otra clase de sistema y de sus derechos humanos. Lo cierto que este movimiento revolucionario de 1932, con cierta base de organización popular mal coordinada y más concreta, no supo dar los certeros golpes a esta oligarquía que con aquel baño de sangre se armo de más garras para afianzar el poder y seguir reprimiendo al pueblo en sus posteriores décadas.
Este aplastamiento de sangre no dejo un tanto de estancar el proceso de lucha del pueblo salvadoreño desde entonces, durante más de cuatro décadas, claro por temor, pero aun así había cierta protesta, pero este amordazamiento y de todo intento de organización revolucionaria en el país. El general Martínez “Pecuecho” y “El Brujo “, en sus trece años de tiranía sembró y gobernó, con mano de hierro, infundio terror, al gobernar por la fuerza el país. Adulador de otros dictadores sátrapas, como: Hitler, Mussolini, Franco, Carias Andino, Somoza. Entonces el Gral. Martínez se distinguió por implantar una de las dictaduras militares más sanguinarias que haya conocido la historia política de El Salvador en Latinoamérica.
Aunque para algunos sectores del país Martínez fue buen presidente, por su plan de repartir casas baratas a sus allegados, declaro la ley moratoria a favor de los endeudados. Además fundo el Banco Central de Reserva. Así que para unos es el buen presidente de mano férrea o para otros el peor ogro, asesino dictador. Pero lo cierto, que las luchas del pueblo, no quedarían atrofiadas, porque el pueblo salvadoreño siguió, aun bajo la bota de Martínez, siguió enfrentando gobiernos dictatoriales, militaristas y represiones entre 1930-1992 para que después vinieran las elites neoliberales que con el empuje de la globalización que el imperio nos impone. Pero seguiremos con el renacer, nueva semilla de rebeldía, para conquistar los derechos justos de la sociedad y del hombre. Desde entonces hasta hoy la causa de Farabundo Martí tanta a través de la lucha armada como hoy la lucha política parlamentaria; y todos seguiremos y aun muriendo unos para que otros vivan y nazcan siempre otros en la causa del Faribundísimo, florecimiento del pueblo. También este baño de sangre de 1932 trajo como consecuencia la imposición histórica de una criminal dictadura militar que por largos años vino sembrando terror, aunque siempre se encontró la rebeldía con frecuencia como respuesta, vinieron las organizaciones antifascistas que terminaron derrocando al tirano en abril de 1944 con una huelga de brazos caídos y una rebelión militar. Pero cómplices directos y bienhechores en los sangrientos sucesos de 1932, es el Imperialismo Británico, que mantuvo al tirano Martínez, como su ultimo peón salvadoreño, por esa época.
Porque después nos toco soportar, servir, lo vemos, históricamente servir a los sectores del Imperialismo yanqui, quien siguió y sigue alimentando a sus “hijuelos putativos”, como lo dice el poeta Roberto Cea en sus “Herederos de Farabundo.” También en todos estos sangrientos esta la complicidad de la oligarquía terrateniente que siempre manejo a su antojo al ejército salvadoreño como un instrumento de represión y con la venia de otros sectores sirvientes del sistema oligárquico, impulsaron institucionalmente la violencia contra el pueblo salvadoreño; los mismos de siempre, los que siempre han manejado a su capricho y antojo privilegiado de clase explotadora todo el patrimonio nacional. Mientras frente a nuestros ojos se halla un pueblo, que día a día lucha por sobrevivir contra el hambre, la miseria, la injusticia social, el desempleo y la falta de educación como resultado de la desigualdad social. Negra historia han dejado los gobiernos neofascistas que hemos tenido por anos, quienes por esa época pretendieron siempre someter, amordazar y sojuzgar la voluntad de nuestro pueblo por alcanzar la libertad y un sistema más justo y más humano para vivir con dignidad en un país civilizado.
Entonces está claro la revolución que estalla en 1980 surge por consecuencia misma de esta injusticia social e irrespeto a los derechos humanos, son tiempos de violenta guerra, pero siempre hubo un Frente Democrático Revolucionario (FMLN), bien organizado que lucha hasta hoy por conquistar la verdadera justicia social enfrentando al liberalismo depredador como por siempre por la liberación nacional. En la lectura de los Herederos de Farabundo, procuramos seguir la acción del héroe, sin olvidar las reflexiones que refleja como obra de ficción basado en una realidad histórica. En todo caso busco con esta lectura siempre conformar una conciencia nacional de participación liberadora. Que el hombre y la mujer salvadoreña consigamos una vida de liberación integral. De manera que a todo ese velo nos remite la lectura de este documental, donde hay una interpretación e incorporación de la realidad histórica en relación al problema nacional y centroamericano.
Frei
Betto ofreció una amplia conferencia en el Congreso Universidad-2016.
en la que se refirió a la formación humanista de los profesionales.
Foto: José Raúl Concepción/Cubadebate.
Frei Betto
Frei
Betto ofreció una amplia conferencia en el Congreso Universidad-2016.
en la que se refirió a la formación humanista de los profesionales.
Foto: José Raúl Concepción/Cubadebate.
En
agosto de 1945, dos ciudades japonesas fueron barridas del mapa:
Hiroshima y Nagasaki. Más de 200 mil personas, simples ciudadanos
civiles, perdieron la vida al ser alcanzadas por las bombas atómicas
lanzadas por aviones estadounidenses. Esos han sido, sin sombra de duda,
los más graves atentados terroristas ocurridos en toda la historia de
la humanidad.
Detrás
de las mortíferas bombas había hombres graduados en las mejores
universidades del mundo. Robert Oppenheimer, quien dirigió el Proyecto
Manhattan, que culminó con la fabricación de las bombas de Hiroshima y
Nagasaki, era un físico teórico, graduado de la Universidad de Harvard
en 1925. Tuvo varios hijos, y era conocido por su gentileza, su
incapacidad de golpear a una mujer ni siquiera con una flor. Después de
la catástrofe japonesa Oppenheimer sufrió una crisis de conciencia.
Solía repetir una frase del Bhagavad-Gita, el libro de la espiritualidad
hindú: “Me convertí en la muerte, destructora de mundos”. Más tarde se
manifestó a favor de un mayor control sobre la proliferación de las
armas nucleares, lo que le costó que lo acusaran de ser un espía de los
soviéticos.
Edward
Teller era colega de Oppenheimer en el Proyecto Manhattan. Nacido en
Hungría de padre abogado y madre pianista, se graduó de ingeniero
químico en Alemania. Fue profesor en las más prestigiosas universidades
del mundo, como la de Londres y la de Berkeley, en California. Utilizó
su inteligencia para inventar la bomba de hidrógeno, 750 veces más
potente que la de Hiroshima. Fue él quien acusó a Oppenheimer de ser
espía de los soviéticos. En la década de 1980 se destacó por ser el gran
mentor del Programa de Defensa Estratégica, más conocido como “guerra
de las galaxias”, patrocinado por el presidente Reagan. Su enajenación
científica inspiró el filme Doctor Strangelove, dirigido por Stanley
Kubrick en 1964.
Todos
los científicos del Proyecto Manhattan tuvieron el respaldo de dos
presidentes de los Estados Unidos: Franklin Delano Roosevelt y su
sucesor, Harry S. Truman. Roosevelt ostentaba dos diplomas de Derecho,
expedidos por las universidades de Harvard y Columbia. Truman, quien lo
sucedió en abril de 1945, también había estudiado Derecho, pero no llegó
a obtener el diploma.
Si
Oppenheimer hubiera tenido, como Albert Einstein, una formación
humanista basada sobre valores morales, ¿habría dirigido el Proyecto
Manhattan? Si Edward Teller hubiera tenido una formación humanista
fundada sobre la ética, ¿habría creado la bomba de hidrógeno? ¿Y
Roosevelt y Truman habrían autorizado el Proyecto Manhattan y el
genocidio nuclear en Hiroshima y Nagasaki?
No
basta con una formación humanista. Heidegger tuvo una formación
humanista y, sin embargo, apoyó el nazismo. Werner Heisenberg también
recibió una formación humanista y, no obstante, colaboró con el proyecto
atómico de la Alemania nazi. Una verdadera formación humanista supone
encarnar valores como la solidaridad, la cooperación, la lucha por la
justicia, la defensa de la dignidad de todos los seres humanos y la
preservación ambiental.
Universidad y pluridiversidad
El intelectual argentino, Atilio Borón, presente en la conferencia de Betto. Foto: José Raúl Concepción/Cubadebate.
El intelectual argentino, Atilio Borón, presente en la conferencia de Betto. Foto: José Raúl Concepción/Cubadebate.
Las
universidades nacieron a la sombra de la Iglesia como instituciones
humanistas. Y toda universidad es, curiosamente, una multidiversidad,
dado que reúne distintas disciplinas y métodos de aprendizaje. ¿Por qué,
entonces, se les llama universidades y no pluridiversidades?
La
realidad es que en el seno de una universidad, toda la diversidad de
disciplinas, desde la Filosofía hasta la Medicina, sigue el mismo
objetivo estratégico pedagógico: es una institución volcada a la
formación de mano de obra calificada para el mercado, en el caso de las
universidades capitalistas, o de profesionales en condiciones de
responder a las demandas de la población, que debería ser el propósito
de las universidades en los países socialistas.
Por
eso resulta necesario que la universidad se someta siempre a un proceso
permanente de autocrítica. Que se pregunte si es una isla del saber
indiferente a las necesidades reales del país o una fábrica capaz de
dotar a la nación de herramientas teóricas y prácticas para solucionar
los problemas que la afectan.
Cuando
Napoleón entró a Berlín en 1806, los prusianos tuvieron que abandonar
sus posturas inflexibles y permitir que en los países de lengua alemana
las universidades se liberaran de la tutela de la teología. Los pioneros
de esa conquista emancipadora del saber fueron Johann Fichte, Christian
Wolff e Immanuel Kant. Y gracias a la autonomía de la razón, las
universidades alemanas nos dieron a Carlos Marx, Federico Engels, Max
Planck, Max Weber, Sigmund Freud y Albert Einstein. La geología, la
física y la química comenzaron a merecer la misma importancia que la
filosofía, la historia y la sociología.
Los
Estados Unidos copiaron el modelo alemán, sobre todo porque necesitaban
profesionales calificados para ampliar su parque industrial. Se
estableció un vínculo estrecho entre las empresas y las universidades.
Yale concedió el primero título de doctorado en 1861, y en 1900 más de
300 alumnos ya ostentaban el título de doctores.
La
universidad yanqui se transformó en una fábrica elitista de pragmatismo
y liberalismo. Lo que le interesa, hasta el día de hoy, es el
desarrollo de la ciencia y la tecnología. Y el principio estratégico
pedagógico que rige ese pragmatismo es obvio: fortalecer el mercado y la
apropiación privada de la riqueza.
El
fundador del pragmatismo estadounidense fue Charles Sanders Pierce, un
filósofo destacado en la década de 1870. Pero le cupo a William James el
mérito de popularizarlo gracias a la serie de conferencias que
pronunció en Boston en 1907, con el título de “Pragmatismo: un nuevo
nombre para viejas formas de pensar”. James enseñaba que un profesional
no debe estar movido por principios, sino por hechos empíricos… ¡Aunque
sus enseñanzas eran contradictorias, porque se basaban sobre un nuevo
principio!
La
tercera figura importante del pragmatismo yanqui es John Dewey, un
catedrático de la Universidad de Chicago. Su lema era “Democracia
(entiéndase, capitalismo), ciencia e industrialismo”.
En
1908, Harvard inauguró su Escuela Superior de Empresas de Graduados. O
sea, una vía para formar mejor a los hombres de negocios. Los alumnos
eran enviados a hacer pasantías en las empresas. Esa pedagogía
desarrolló dos aspectos: les permitió a los alumnos vincular la teoría y
la práctica y, a la vez, les propició a las empresas la posibilidad de
perfeccionar la calidad de sus nóminas de profesionales.
El
carácter de ese proyecto estratégico pedagógico de las universidades de
los Estados Unidos ya estaba definido en las palabras de Marx y Engels
en el Manifiesto comunista: “Todos los complejos y variados lazos que
ataban al hombre feudal a sus ‘superiores naturales’, [la burguesía] los
despedazó sin piedad y solo dejó subsistir, entre hombre y hombre, el
lazo frío del interés, las duras exigencias del ‘pago a la vista’. Apagó
los fervores sagrados del éxtasis religioso, del entusiasmo
caballeresco, del sentimentalismo pequeño burgués, en las aguas heladas
del cálculo egoísta. Hizo de la dignidad personal un simple valor de
cambio. Sustituyó las numerosas libertades conquistadas con tanto
esfuerzo por la única e implacable libertad del comercio”.
Como
bien señala el educador y filósofo brasileño Maurício Abdalla, en
nuestras universidades, lamentablemente, casi no hay espacio para la
filosofía de las ciencias. Si bien se rechaza teóricamente el
positivismo, en la práctica está vigente, aunque criticado por los
cultivadores de la Nueva Filosofía de las Ciencias como Popper, Kuhn,
Lakatos, Feyerabend y Laudan. Muchos profesores universitarios, en
especial de las áreas científicas y tecnológicas, permanecen ajenos a
los debates epistemológicos, y son tributarios de una visión positivista
ingenua de las ciencias. Creen que hay una ciencia neutra, exenta de
influencias ideológicas y subjetividades, mero fruto de indagaciones e
investigaciones desinteresadas, de observaciones empíricas ajenas a toda
metafísica. El resultado de esa postura es que teorías científicas
plagadas de subjetivismo y condicionamientos culturales son abrazadas
como dogmas, sin conexión con la realidad cambiante y el proceso
histórico dinámico.
Se
crea así una escisión entre ciencias naturales y ciencias humanas,
ética e investigación científica, lo que favorece aberraciones como la
de querer impedir todo sistema axiológico en las investigaciones de la
biogenética, o la de pregonar que los productos transgénicos en nada
afectan el equilibrio ambiental y el organismo humano, o que el uso
excesivo de combustibles fósiles no influye en el calentamiento global.
Es la “cientocracia”, la dictadura de la ciencia, que debe decidir lo
que comemos, de qué modo nos vestimos, qué tipo de sociedad es mejor,
etc. Es el neoplatonismo posmoderno, que elige científicos-reyes en
lugar de filósofos-reyes, como quería Platón.
Cooperación o competencia
Asisten unos tres mil participantes de 60 países. Foto: José Raúl Concepción/Cubadebate.
Si
el capitalismo es un sistema monetario en el que los derechos humanos
están sujetos a los caprichos del mercado, el socialismo es un sistema
humanitario en el que los derechos humanos son la prioridad por
excelencia. Es en el marco de esos parámetros que la universidad debe
enrumbar su objetivo estratégico pedagógico en un país como Cuba.
Impedir que la universidad sea una torre de marfil y crear vínculos
efectivos entre alumnos y profesores y entre los diversos sectores de la
nación, que reflejen las demandas más urgentes de la población. Buscar
respuestas a las siguientes preguntas: ¿cómo se relaciona la universidad
con los sindicatos, las cooperativas, los movimientos sociales, los
nuevos emprendimientos? ¿Cómo se prepara la universidad para las
reformas económicas y sociales que se llevan a cabo en Cuba, sobre todo
teniendo en cuenta la inauguración del puerto de Mariel y la reanudación
de las relaciones con los Estados Unidos?
Sin
duda, Cuba cuenta con una modalidad de extensión universitaria que, por
su alcance, no tiene paralelo en el mundo: la solidaridad internacional
de sus profesionales, en especial sus médicos y maestros, presentes
entre la población más pobre de más de 100 países. Ese internacionalismo
logra su consistencia gracias al capital simbólico acumulado por la
heroica historia de este país y enriquecido, de modo ejemplar, por la
Revolución. Capital simbólico encarnado en la vida y el testimonio de
hombres como Félix Varela, José Martí, Ernesto Che Guevara, Raúl y Fidel
Castro.
Tanto
en el mundo capitalista como en el socialista, las universidades
transitaron del humanismo regado con agua bendita al racionalismo
cientificista abrazado al mito positivista de la neutralidad de la
ciencia. Pero la brújula de la ciencia es la ética, como bien demostró
Aristóteles. Y la ética es el conjunto de valores que incorporamos para
hacer más digno y feliz nuestro breve período de vida a bordo de esta
nave espacial llamada Planeta Tierra. He ahí la cuestión central de un
proyecto estratégico pedagógico verdaderamente revolucionario, capaz de
superar las contradicciones de la razón instrumental, que en nombre de
acelerados avances científicos y tecnológicos provoca la devastación
ambiental, hasta el punto de que la naturaleza de nuestro planeta
perderá su capacidad de autorregeneración, a menos que se produzca una
intervención humana.
En
tiempos de posmodernidad, que amenazan tener como paradigma no la
religión del período medieval ni la razón del período moderno, sino el
mercado, la mercantilización de todos los aspectos de la vida humana y
la naturaleza, tan acertadamente denunciada por el papa Francisco en su
encíclica socioambiental Laudato Si – sobre el cuidado de la casa común,
la universidad se ve interpelada por una pregunta ontológica: ¿cómo
lidiar con la experiencia subjetiva del mundo de sus profesores y
alumnos? La experiencia subjetiva del mundo de cada ser humano es una
cuestión que la ciencia jamás podrá resolver. Ni siquiera el lenguaje es
capaz de traducirla, aunque haya formas de expresión que intentan
aprender el alfabeto de los ángeles, como la filosofía, la religión y el
arte. En una fase de transición civilizatoria, como la actual,
precisamos de una nueva ontología ecosocialista.
Es
ahí que se ubica el desafío ideológico para el proyecto estratégico
pedagógico de la universidad en un país como Cuba. ¿Los profesionales
que ella forma construyen una experiencia subjetiva del mundo centrada
en valores ajenos a la universidad? ¿Esos valores están enraizados en la
solidaridad, el altruismo, la cooperación, o en la ambición
egocéntrica, el individualismo, la competitividad?
En
un país como Cuba no es suficiente responder: ¡somos socialistas!
¡Somos marxistas! Basta repasar la historia para saber cuántas
atrocidades se cometieron en nombre del marxismo y del socialismo, al
igual que en nombre del cristianismo hubo Inquisición y se realizó la
empresa colonialista genocida en la América Latina. Pero no hay que
tirar al niño con el agua sucia. Tanto el cristianismo como el
socialismo han escrito bellas páginas en la historia. Y los dos se
nutren de la misma raíz: la ética bíblica, que proclama que todo ser
humano está dotado de sacralidad ontológica y que el don de la vida nos
fue dado para que podamos disfrutarlo en un paraíso aquí en la Tierra, a
lo que el mensaje evangélico llama “reino de Dios” y el marxismo,
sociedad comunista, en la que todo será común entre todos, se le dará a
cada cual según sus necesidades y se exigirá de cada uno según su
capacidad.
Ese
humanismo debería ser la estrella polar de nuestras universidades,
capaz de señalar el rumbo de todas las investigaciones científicas, los
inventos tecnológicos, la formación de profesionales y de hombres y
mujeres dedicados a la política y a la administración pública.
Termino
con dos citas que reflejan bien lo que he pretendido decir aquí. La
primera es del filósofo Gaston Bachelard, que instaba a los científicos a
revelar el carácter humano de sus investigaciones. En su obra La
filosofía del no (1978), señala: “Preguntémosles, pues, a los
científicos: ¿cómo piensan, cuáles son sus intentos, sus ensayo, sus
errores? ¿Cuáles son las motivaciones que los llevan a cambiar de
opinión? ¿Por qué razón se expresan tan sucintamente cuando hablan de
las condiciones psicológicas de una nueva investigación? Transmítannos,
sobre todos, sus ideas vagas, sus contradicciones, sus ideas fijas, sus
convicciones no confirmadas.”
La otra cita, con la cual termino, es del genio profético de Martí, quien en Nuestra América ya nos interpelaba en ese sentido:
“¿Cómo
han de salir de las universidades los gobernantes, si no hay
universidad en América donde se enseñe lo rudimentario del arte de
gobierno, que es el análisis de los elementos peculiares de los pueblos
de América? A adivinar salen los jóvenes al mundo, con antiparras
yanquis o francesas, y aspiran a dirigir un pueblo que no conocen. En la
carrera de la política habría de negarse la entrada a los que
desconocen los rudimentos de la política. El premio de los certámenes no
ha de ser para la mejor oda, sino para el mejor estudio de los factores
del país en que se vive. En el periódico, en la cátedra, en la
academia, debe llevarse adelante el estudio de los factores reales del
país. Conocerlos basta, sin vendas ni ambages; porque el que pone de
lado, por voluntad u olvido, una parte de la verdad, cae a la larga por
la verdad que le faltó, que crece en la negligencia, y derriba lo que se
levanta sin ella. Resolver el problema después de conocer sus elementos
es más fácil que resolver el problema sin conocerlos. Viene el hombre
natural, indignado y fuerte, y derriba la justicia acumulada de los
libros, porque no se la administra en acuerdo con las necesidades
patentes del país. Conocer es resolver. Conocer el país, y gobernarlo
conforme al conocimiento, es el único modo de librarlo de tiranías. La
universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia
de América, de los incas acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se
enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la
Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria. Los políticos nacionales
han de reemplazar a los políticos exóticos. Injértese en nuestras
repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas.
Y cállese el pedante vencido; que no hay patria en que pueda tener el
hombre más orgullo que en nuestras dolorosas repúblicas americanas.”
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
UN DÍA COMO HOY, 12 de febrero de 1973, los principales periódicos de El Salvador difundieron fotos de la muerte de los compañeros José Dima...