Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

jueves, 9 de febrero de 2012

Centroamérica: Un balance de 20 años de neoliberalismo y de transnacionalización

Julia Evelyn Martínez

Una nueva ola de privatizaciones se acerca a Centroamérica y amenaza con profundizar y ampliar el proceso de transnacionalización de las economías que se inició en los años noventa. Esta nueva forma de privatización se encubre bajo el disfraz de las concesiones y se justifica oficialmente como el signo de una nueva era de la cooperación Norte-Sur, basada en las Alianzas Público Privadas y en los acuerdos para el desarrollo, que promueven los gobiernos de Estados Unidos y de la Unión Europea así como por las agencias gubernamentales de atracción de la Inversión Extranjera Directa. Es el momento de hacer un balance de los resultados de más dos décadas de control transnacional sobre los recursos y de la vida de las personas de la región para actualizar y/o renovar la estrategia popular de resistencia frente a esta amenaza.


A finales de la década de los ochenta el modelo de acumulación de capital fordista keynesiano entró en crisis, y abrió paso al surgimiento de una fase superior del desarrollo capitalista denominado capitalismo global que constituyó un auténtico “cambio de época” (Robinson, 2001).
Esta nueva fase del desarrollo capitalista se caracterizó fundamentalmente por la globalización del proceso de circulación del capital mediante la fragmentación geográfica de los distintos eslabones que componen las cadenas de producción, circulación y financiación involucradas en este proceso, bajo el control de las empresas transnacionales (ETN), que han pasado a conformar una clase burguesa transnacional, integrada tanto por ETN del Norte como ETN del Sur.
La incorporación de Centroamérica a esta nueva división internacional del trabajo se inició alrededor de 1982, impulsada por el estallido de la crisis de la deuda de México, y se prolongó hasta finales de los noventa bajo el impulso de los programas de reformas económicas en el marco de los Programas de Ajuste Estructural del Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario Internacional (FMI), y bajo la influencia de una nueva ideología económica: el neoliberalismo.
En Centroamérica, el decálogo del Consenso de Washington (Willamson, 1993) se transformó en la década de los noventa en la fuente de inspiración para el diseño de políticas económicas. Uno tras otro, los gobiernos fueron adoptando las privatizaciones de empresas públicas, la apertura externa, los incentivos a la Inversión Extranjera Directa (IED), la descentralización del Estado y las reformas fiscales regresivas, como el nuevo paradigma que conduce al desarrollo.
La adopción de estas políticas neoliberales tuvo como consecuencia un cambio en los objetivos, instrumentos e institucionalidad de la integración económica centroamericana, que se resume en el abandono del enfoque desarrollista y en la adopción del enfoque del regionalismo abierto. Este nuevo enfoque implicó concebir la integración de Centroamérica ya no en función de la cooperación para la integración de los aparatos productivos centroamericanos sino, más bien, en función de la transnacionalización de las economías nacionales y de la incorporación de estas economías a las cadenas globales de la valorización del capital.
Las economías centroamericanos comenzaron así una carrera por la atracción de la IED mediante una guerra de incentivos fiscales a las ETN; el desarrollo de “ventajas competitivas territoriales” para promover la incorporación de las economía locales a las cadenas de la valorización del capital global; la flexibilización de las condiciones de contratación de la fuerza de trabajo, o las reformar fiscales regresivas, entre muchas otras medidas.
Estas reformas económicas demandaron de reformas en los Estados nacionales para convertirlos en Estados transnacionales, es decir, en función del éxito del nuevo modelo de acumulación de capital transnacional.
Lo anterior supuso un cambio en el concepto de desarrollo y de las estrategias de desarrollo nacional. Éste dejó de concebirse como proceso de profundas transformaciones estructurales y se convirtió en sinónimo de reformas económicas para promover el binomio “comercio + inversión”.
El sujeto político que asumió como suyo el proyecto de la reforma neoliberal fue la elite transnacional centroamericana, surgida de las entrañas de las viejas oligarquías agroexportadoras y de los grupos ligados al modelo de acumulación de industrialización por sustitución de importaciones y al marco del Tratado General de Integración Centroamericana, suscrito en 1960.
La expresión partidaria de este sujeto político fueron los partidos políticos de “nuevas derechas” o de “nuevas izquierdas” que comenzaron a gobernar en la década de los noventa bajo la bandera de las reformas neoliberales, y, a partir del siglo XXI, con el lema de la democracia popular o democracia inclusiva y que asumieron en la práctica los nuevos discursos económicos elaborados por los centros del pensamiento único neoliberal de la región (FUSADES, INCAE, FUNDESA, etc.).
El rasgo principal de esta nueva clase dominante centroamericana es su disponibilidad de ceder y/o de compartir el control de los sectores claves de la valorización y de la acumulación del capital con las empresas transnacionales; es decir, su disposición a formar parte de la burguesía transnacional.
Los resultados de 20 años de políticas neoliberales
Transcurridas más de dos décadas de políticas neoliberales y de una estrategia de desarrollo transnacional, en la región centroamericana se ha consolidado una dinámica económica que se fundamenta en la desigualdad y la exclusión, y que se reproduce de manera ampliada a nivel regional, nacional y local, como resultado de cinco grandes tendencias:
1. Economías transnacionalizadas

Se ha consolidado el control de las ETN extrarregionales de los sectores económicamente estratégicos de la región: Unión Fenosa, AES, Iberdrola (energía); Millicom, América Móvil y Telefónica (comunicaciones); Holcim (cemento); Monsanto y Pioner (insumos agrícolas), o CITI, HSBC, Santander, BBVA (banca), entre otras.

Respecto al control transnacional del sector financiero, es curioso observar la paradoja que se presenta actualmente en los organismos de integración económica centroamericana cuando reconocen que la transnacionalización de la banca comercial no está contribuyendo a los proyectos nacionales o regionales de desarrollo, mientras que estos mismos organismos continúan insistiendo en la necesidad de promover más agresivamente la IED que está controlada en un 75 por ciento por las ETN.
Esta transnacionalización también ha estado a cargo de los grupos económicos centroamericanos que han comenzado a operar con una racionalidad transnacional. Empíricamente se puede constatar la existencia de 135 grupos empresariales en la región que agrupan a casi 2.500 empresas y franquicias, que controlan sectores de baja capacidad de innovación (comercio, turismo, construcción, etc.) gracias a alianzas con ETN extrarregionales, y que utilizaron para su expansión regional las ganancias extraordinarias que obtuvieron como resultado de la primera oleada de reformas neoliberales de los años noventa. Son estos grupos los que definen el rumbo de la integración real de Centroamérica.
2. Más comercio intrarregional con menos integración económica

Los países de Centroamérica continúan con la tendencia de utilizar las negociaciones comerciales en bloque exclusivamente como un mecanismo para crear economías de escala en las negociaciones bilaterales con economías más grandes, como lo demostró con creces la negociación del CAFTA. Se trata de una competencia por ofrecer entornos institucionales menos exigentes para la IED: menos exigentes con el medio ambiente (recursos naturales sobreexplotables; tierras, agua y ecosistemas enajenables); población subcontratable; estatización de los costos de infraestructura de apoyo a las inversiones privadas; exenciones fiscales; concesiones, etc.

3. Debilitamiento de la capacidad redistributiva de la política fiscal

Las reformas fiscales neoliberales, basadas en el aumento de los impuestos indirectos y en el aumento del gasto fiscal para financiar las exenciones fiscales a la IED, y otros incentivos a las empresas exportadoras, han debilitado la capacidad fiscal de los gobiernos de la región y consiguientemente, han (prácticamente) eliminado el potencial redistributivo de la política fiscal.
Pero el potencial redistributivo de la política fiscal también ha sido reducido como consecuencia de las reformas neoliberales de la década de los ochenta que privilegiaron el aumento de los ingresos tributarios por la vía de los impuestos indirectos y optaron por incentivar IED por la vía de la eliminación y/o reducción de los impuestos directos.
4. Profundización de las tendencias estructurales a la desigualdad y a la exclusión

La desigualdad y la exclusión en Centroamérica no son fenómenos surgidos con las políticas neoliberales en los noventa. Sus raíces se encuentran en la configuración estructural de las formaciones económicas sociales capitalistas a finales del siglo XIX. Sin embargo, las reformas neoliberales y la transnacionalización de los aparatos productivos han profundizado y ampliado estas tendencias, al mismo tiempo que han restringido la capacidad de los Estados de reducir la desigualdad y la exclusión por la vía de la ciudadanía (gasto social, seguridad social).

La apertura externa y el control transnacional de la IED ha desmantelado la industria nacional y ha precarizado los empleos, mediante el aumento del llamado sector informal en casi todos los países del istmo y la reducción del empleo en la manufactura.
Esta tendencia en aumento del subempleo explica en gran medida el hecho que en Centroamérica el 72,8 por ciento de la población no tiene cobertura de seguridad social y el 24,5 por ciento no tiene ni siquiera cobertura de servicios de salud.
Frente a la incapacidad de los aparatos productivos de generar empleos decentes, y la parálisis de la capacidad redistributiva de los Estados, la exclusión social en Centroamérica se vuelve crítica: de cada 100 hogares en Centroamérica, 37 están en situación de exclusión, siendo el porcentaje superior en el área rural en donde 46 de cada 100 hogares están en esta situación.
Esto está incidiendo en la profunda crisis de cohesión social y en la pérdida de legitimidad en los sistemas políticos, que se expresan tanto en el aumento en los índices de inseguridad ciudadana como en la tendencia creciente hacia la militarización de la seguridad pública y de los mismos Estados.
5. Políticas económicas transnacionales 

Los Estados centroamericanos progresivamente han perdido su capacidad de hacer políticas autónomas para el desarrollo nacional y/o al margen de los condicionamientos del BM, del FMI, del BID o de la OMC.
Las políticas quedan así fragmentadas entre lo que se necesita hacer para lograr los objetivos del desarrollo nacional y lo que se tiene que hacer para cumplir con las exigencias de los organismos supranacionales que gobiernan la economía global.
Los desafíos: La necesidad de rediseñar la estrategia de desarrollo en Centroamérica
Centroamérica necesita revertir los efectos negativos que sobre sus posibilidades de desarrollo humano han tenido más de dos décadas de neoliberalismo y de control transnacional de sus recursos. Es urgente avanzar hacia una nueva estrategia de desarrollo fundamentada en tres ejes:
  • a) Aparatos productivos integrados intra e inter sectorialmente, con capacidad de generar dinámicas endógenas, sostenibles y populares de producción, distribución y consumo.
  • b) Replanteamiento de la integración económica de Centroamérica en función del desarrollo nacional y regional (y no de la transnacionalización), con menos discursos y con más acciones de convergencia de políticas económicas y sociales.
  • c) Recuperación de la capacidad de los Estados de hacer políticas de desarrollo nacional y regional y de redistribución del ingreso tanto primaria como secundaria.
¿Es posible una nueva estrategia de desarrollo que tenga al menos estas características? La posibilidad dependerá del surgimiento de un nuevo sujeto político que pueda asumir como propio este proyecto de desarrollo y que tenga capacidad de construir relaciones populares de poder para contrarrestar el poder de las alianzas entre elites regionales y corporaciones transnacionales que por hoy controlan a los Estados centroamericanos.

Julia Evelyn Martínez
Profesora del Departamento de Economía de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) de El Salvador.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Obras Maestras de la Literatura Universal - LA BIBLIA


Tengo en mis manos un verdadero tesoro, se trata de un libro de referencias titulado:

Obras Maestras de la Literatura Universal


de los cubanos;

el Dr. José Luis Galbe y la Dra. Evelina Pujadas

De una forma modesta los doctores presentan el libro con una Advertencia y es que el libro "carece en absoluto de pretensiones criticas y literarias y tiene la finalidad exclusivamente pedagógica."

Lo que se ofrece en él, dicen "(con pocos comentarios personales y breves biografias de los grandes escritores elegidos, mas algunos cuadros hitóricos elementales) es la obra misma de los inmortales autores".


Y luego continúan:


En contacto con muchachos recien llegados al Instituto tuvimos algunos diálogos memorables. Venian, dicho sea en honor a la verdad, limpios de la huella de toda lectura.


-- Qué libros ha leido Vd?
-- La Biblia y Caperucita Roja.
-- Y qué es la Biblia
-- Un libro negro. (Se referia a la encuadernación, sin pretensión alguna de ninguna otra clase.)
--Y Don Quijote , no lo ha leido Vd?
--Lo he estudiado pero no lo he leido. (Textual.)
--Entonces, no sabe Vd quien fué Cervantes?
--No, señor.
--Y Shakespeare, si
--Quién fué Shakespeare?
--Un pirata inglés.

Para que los muchachos no sigan creyendo que Shakespeare fué un pirata los doctores consideraron necesario fomentar el deseo de conocer a estas gentes de la literatura y que la mejor forma de incitarles a leer las obras seria "presentandoselas asi, brevemente, con una orientación histórica minima, un poco de jerarquización de los valores y, sobre todo, con muestras abundantes del placer y la enseñanza que pueden lograr con las lecturas completas".

Los doctores continuan:

Don Juan Valera, uno de los buenos prosistas españoles de XIX, dijo sobre este tema de "los clásicos" algunas cosas que queremos recoger aqui.


"Escasisima cantidad de obras maestras tienen una fama que no se marchita. Sus autores se llaman, por exelencia, los clásicos, y toda persona culta o que presume de serlo los compra aunque no los lea. Si, por acaso, acomete en ratos de ocio, la lectura de uno de uno de esos autores, a las pocas páginas se duerme o se aburre."

Califican como blasfemia lo dicho por Valera y la rechazan rotundamente.
y luego se quejan.
Como pudo Valera dejar impresas tan insensatas palabras a la cabeza de una de sus producciones más interesantes?

Se han hecho muchos estudios sobre el tema tradicional de "Las Cien Obras Maestras de la Literatura Universal". Hay listas inglesas,francesas,italianas, alemanas, españolas... Los opinantes eligen enevitablemente una cantidad mayor de obras escritas en su propia lengua materna. Pero en todas las selecciones se hallan indicaciones --ya hasta normas-- interesantes y su comparació nos permite llegar a una primera empresa minima: la de señalar no "las cien" sino las que unánimemente se han respetado como universales y eternas.

El astrónomo, matemático y escritor inglés Sir John Lubbock hizo la suya y en ella hallamos 54 libros ingleses. Casi podria titularse "Los mejores libros de la literatura... inglesa". Es justo que entre los cien mejores solo figure uno español --El Quijote-- y uno italiano --La Divina Comedia?

El Presidente de la Academia Belga, Mr. Wilmotte, publicó otra lista, sin duda mucho más completa e imparcial. Pero tambien hay en ella autores franceses de segunda fila que podrian dar plaza a otros más universales.

Es sin duda, interesante la biblioteca positivista elegida por Augusto Comte y no lo es menos la lista dada por Louis Dumur.

Pero, al hacer una lista de "Cien Obras Maestras" por que no empezar por una de diez? Empresa aventurada mas sin duda interesante.

Propondriamos estos 10 libros fundamentales:


1.-- La Biblia.
2.-- La Iliada, de Homero.
3.-- La Eneida, de Virgilio.
4.-- Las Mil y Una Noches.
5.-- La Divina Comedia, de Dante.
6.-- El Quijote, de Cervantes.
7.-- El Hamlet, de Shakespeare.
8.-- El Fausto, de Goethe.
9.-- El Contrato Social, de Rousseau, y
10.-- La Montaña Mágica, de Thomas Mann.

I

LA BIBLIA




La Biblia es, para los cristianos, el libro por exelencia, aunque en realidad, no es un libro sino setenta y tantos: toda una literatura.
La palabra misma -"Biblia". plurar griego de "bibliov", libro--significa biblioteca y en ese sentido se usa, por ejemplo, en la "Crónica General de España": "Y mandamos guardar las dos Biblias que nos dió el Rey Luis de Francia: una con tres libros de letra gruesa y cubiertas de plata, y otra con tres libros historiados".

La Biblia es el libro por exelencia. Pero oigamos a Donoso Cortés, el grandilocuente:
"Hay un libro tesoro de un pueblo, que es hoy fábula y ludibrio de la tierra, y que fué en tiempos pasados la estrella del Oriente, adonde han ido a beber su divina inspiración todos los grandes poetas de las regiones occidentales del mundo, y en el cual han aprendido el secreto de levantar los corazones y de arrebatar las almas con sobrehumanas y misteriosas armonias.

En él aprendió Petrarca a modular sus gemidos; en él vió Dante sus terrorificas visiones; de aquella fragua encendida sacó el poeta de Sorrento los espléndidos resplandores de sus cantos. Sin él, Milton no hubiera sorprendido a la mujer en su primera flaqueza, al hombre en su primera culpa, a Luzbel en su primera conquista, a Dios en su primer ceño, ni hubiera podido decir a las gentes la tragedia del Paraiso, ni cantar, con canto de dolor, la mala ventura y triste hado del humano linaje.

Y para hablar de nuestra España: ¿quién enseñó al maestro Fray Luis de León a ser tan sencillamente sublime? ¿De quién aprendió Herrera su entonación alta, imperiosa y robusta? ¿Quién inspiraba a Rioja aquellas lúgubres lamentaciones, llenas de pompa y majestad y henchidas de tristeza, que dejaba caer sobre los campos marchitos y sobre las ruinas de los imperios, como paño de luto? ¿Dónde aprendió Calderón a remontarse a las eternas moradas sobre las plumas de los vientos?

¿Quién puso ante los ojos de nuestros grandes misticos los oscuros abismos del corazón humano? ¿Quién puso en sus labios aquellas santas armonias y aquella vigorosa elocuencia y aquellas tremendas imprecaciones, y aquellas fatidicas amenazas, y aquellos arranques sublimes, y aquellos suavisimos acentos de encendida caridad y amor castisimo, con que unas veces ponian espanto en la conciencia de los pecadores, y otras levantaban hasta el arrobamiento las limpias almas de los justos?

En la Biblia están escritos los Anales del cielo, de la tierra y del género humano; en ella se contiene lo que fué, lo que es y lo que será; en su primera página se cuenta el principio de los tiempos y el de las cosas; y en su última página el fin de las cosas y de los tiempos.
Comienza con el Génesis, que es un idilio y acaba con el Apocalipsis de San Juan, que es un himno fúnebre.

El Génesis es bello como la primera brisa que refrescó a los mundos; como la primera aurora que se levantó en los cielos; como la primera flor que brotó en los campos, como la primera palabra amorosa que pronunciaron los hombres; como el primer sol que apareción en el Oriente..."
"En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
Y la tierra estaba desordenada y vacia y las tinieblas estaban sobre la haz del abismo y el espiritu de Dios se movia sobre la haz de las aguas.
Y dijo Dios: ¡Sea la luz!: Y fué la luz.
Y vió Dios que la luz era buena: y apartó Dios la luz de las tinieblas.
Y llamó Dios a la luz dia, y a las tinieblas llamó noche; y fué la tarde y la mañana un dia.
Y dijo Dios: haya expansión en medio de las aguas, y separó las aguas de las aguas.

E hizo Dios: la expansión, y apartó las aguas que estaban debajo de la expansión,de las que estaban encima de la expansión.
Y llamó Dios a la expansión, Cielos, y a la seca Tierra y a la reunión de las aguas llamó mares; y vió Dios que era bueno..."
Naturalmente, que el Génesis ya no tiene mucha autoridad.
Anque el conocimiento de la historia de nuestro mundo es todavia muy imperfecto y todo lo que sucedió antes de unos pocos últimos miles de años es asunto de especulación y leyenda, ya pasaron los tiempos en que basándose en una interpretación demasiado literal de esa misma biblia y en supocisiones teológicas arbitrarias se creia que el mundo habia sido creado súbitamente en el año 4004 antes de Jesucristo.

Ahora parece probable que la Tierra ha llevado una existencia independiente como planeta en formación, volando alrededor del sol durante un periodo mayor de dos mil millones de años. Si pudiéramos retroceder en ese tiempo infinito --que supera a toda imaginación-- contemplariamos una escena más parecida al interior de un horno de fundición o a la superficie de una corriente de lava, que a cualquier otra escena contemporánea. No se veria agua en ninguna parte, porque toda ella estaria convertida en un vaho muy denso en una atmósfera tempestuosa de vapores sufurosos y metálicos. Debajo se arremolinaria, bullente, un océano de sustancias rocosas derretidas y a través de un cielo de nubes igneas, el brillo del sol, y de la luna, cruzarian raudos, cual soplos ardientes de una llama.

Lentamente,por grados, en el transcurso de millones de millones de años, la escena perderia su incandescencia. Los vapores del cielo, se convertirian en lluvia, haciéndose menos densos en la parte más alta; grandes trozos de escoria de roca en solidificación, aparecerian en las superficies de los mares derretidos y se hundirian para ser reemplazados por otras masas flotantes.

Y con una tremenda lentitud, a través de la inmensidad del tiempo, la tierra iria tomando cada vez más la forma de esta Tierra en que hoy vivimos hasta que, al fin, llegaria una edad en que en el aire frio, los vapores comenzarian a condensarse en nubes y la primera lluvia caeria silvando sobre las primeras rocas.
Durante infinidad de milenios el agua de la Tierra estaria evaporándose en la atmósfera, pero al mismo tiempo correrian sobre las rocas cristalizadas, torrentes de agua hirviendo y habria charcos y lagunas en que se depositarian los sedimentos provenientes de los detritus arrastrados por las corrientes...

No... No fué tan claro como eso de que "hizo Dios la expansión y la llamó Cielo y vió que era bueno".
El Génesis, ciertamente, ha perdido autoridad, pero no ha perdido poesia.
Wells y otros podrán hacer fantasias brillantisimas sobre las catástrofes geológicas pero ni aún las geniales realizaciones de Walt Disney nos harán nunca olvidar la sencilla pureza diáfana, la ingenuidad fresca y jugosa de la narración del primer libro biblico:
"...Y dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé simiente; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su simiente esté en él, sobre la tierra; y asi fué.

Y dijo Dios: Sean lumbreras en la expansión de los cielos para apartar el dia y la noche; y sean por señales, y para las estaciones, y para dias y años;
Y dijo Dios: Produzcan las aguas reptil de ánima viviente y aves que vuelen sobre la tierra en la abierta expansión de los cielos.
Y crió Dios las grandes ballenas y toda cosa viva que anda arrastrando, que las aguas produjeron según su género y toda ave alada según su especie. Y vió Dios que era bueno.
Y los bendijo y dijo: fructificad y multiplicad y henchid las aguas y los aires."

El iba viendo como salian las cosas".
Ha habido espiritus acres que han puesto comentarios amargos, irrespetuosos y blasfemos.
Uno de los chistes más trágicos que haya fraguado el hombre es aquel comentario lacónico del pesimista, que cuando le dijeron: "Dios hizo el mundo en seis dias" comentó, amargo: "¡Ya se ve!".
Pero en la Biblia misma, en el propio Génesis, se da esa nota de sinceridad suprema de presentar a Dios, siempre curioso de su obra, deseoso de ver "lo que le habia salido". Por eso, después de cada una de las creaciones hay esa coletilla de suprema sinceridad: " Y vió Dios que era bueno".

Y, asi, viendo que era bueno todo lo que hiba haciendo, se dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces de la mar y en las aves de los cielos y en las bestias y en toda la tierra y en todo animal que anda arrastrandose sobre la tierra.
Y crió Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo crió; varón y hembra los crió..."
Después, el Génesis va contando como fué el pecado primero, la expulsión del Paraiso, el diluvio y las vidas de los primeros hombres, hasta las de Abraham, Isaac y Jacob y la inmigración en Egipto,facilitada por un hijo de aquél, José, ministro del Faraón reinante, que pudo obtener "los visados" para su familia...

En el segundo libro --el Exodo-- se relatan las desventuras de los hijos de Jacob entre los egipcios, el nacimiento de Moisés, su salvación y maravillosos hechos, la marcha del pueblo de Dios hacia el Sinai y por fin la aparición de Dios al "liberado de las aguas" para entregarle las tablas de la ley.
Después viene --en el Levitico-- la ley misma, los ritos y sacrificios, los preceptos religiosos y civiles; censos y estadisticas en el libro de los Números, más leyes en el Deuteronómio y muchas más historias en quince libros más, y la Biblia se hace, a la verdad, mucho menos divertida e interesante.

Pero después encontramos nuevas joyas inmortales: la tremenda historia de Job, la sabiduria de los Proverbios, la suprema resignación del Eclesiastés y la poesia pura del Cantar de los Cantares.
Veamos, al menos, una muestra de cada una de estas inimitables maravillas.
"Hubo un varón en tierra de Hus, llamado Job; y era éste hombre perfecto y recto y temeroso de Dios y apartado del mal.
Y naciéronle siete hijos y tres hijas.
Y su hacienda eran siete mil ovejas y 3,000 camellos y 500 yuntas de bueyes y 500 asnas y muchisimos criados; y era aquel varón grande más que todos los orientales...
Convidaba a los hijos y los hijos lo convidaban a él y eran todos felices, pero el Diablo se aburria por la tierra, rodeándola y andando por ella, y desafió a Dios a que lo tentara.
"¿Te teme Job de balde?, le dijo. ¿No le has dado hacienda y se la has hecho crecer y se la has bendecido? Extiende tu mano y toca a lo que tiene y verás como te blasfema en tu rostro".
Y Dios permitió al Diablo que persiguiera a Job con las peores desgracias. Y Job las acogia con una resignación imponente:
"Desnudo sali del vientre de mi madre y desnudo volveré allá. Dios me lo dió. Dios me lo quitó. Hágase según su voluntad."
Y no pecó Job, ni le atribuyó a Dios despropósito alguno.
Pero las desgracias llegaron a ser tantas que ya los amigos no se atrevian ni a tratar de darle consuelo:
"Llegaron (dice el libro) y se sentaron con él en tierra por siete dias y siete noches y ninguno le hablaba palabra, porque veian que el dolor era muy grande."
Hasta que, al fin, Job, cansado de sufrir, maldijo el dia de su nacimiento:
--"¡Perezca el dia en que naci! ¡Aféenlo tinieblas y muerte! ¡Repose sobre él nublado horrible! ¡No sea contado entre los dias del año! ¡ni venga entre el número de los meses! ¡oscurézcanse las estrellas de su alba! ¿por qué no mori yo antes de mi nacimiento o fui traspasado en llegando? ¿por qué nace el hombre que no sabe por donde vaya?"
Pero después volvió a la paciencia y a la resignación y vió aumentadas al doble todas las cosas que habia tenido y vivió ciento cuarenta años y vió a los hijos de sus hijos hasta la cuarta generación.
Porque habia sido sabio y conocido sabiduria y doctrina y comprendido las razones prudentes, como en los largos consejos del Libro de los Proverbios se enseña. Porque habia sido resignado y paciente ("estoico", se diria mucho después) como en el Eclesiastés se predica:

"Vanidad de vanidades; todo vanidad.
¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?
Generación va y generación viene: mas la tierra siempre permanece.
Y sale el sol y pónese el sol y con deseo vuelve a su lugar donde torna a nacer.
El viento tira hacia el mediodia y rodea al norte; va girando de continuo y a sus giros torna el viento de nuevo.
Los rios todos van a la mar y la mar no se hincha; al lugar de donde los rios vinieron alli tornan para correr de nuevo.
Todas las cosas andan en trabajo, más que el hombre pueda decir; ni los ojos viendo se hartan de ver ni los oidos de oir.
¿Qué es lo que fué? Lo mismo que será. Nada hay nuevo debajo del sol..."

Observemos. de paso, como es cierto lo que Donoso Cortés dijo.
Todas las literaturas están llenas de resonancias de la Biblia y no sólo los libros religiosos y misticos, como "La Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis, en que se repiten casi idénticamente muchos motivos del Eclesiastés, sino en obras de todas clases, poemas incluso, como aquél inmortal de Jorge Manrique a la muerte de su padre:


"Nuestras vidas son los rios
que van a dar en la mar
que es el morir.
Allá van los señorios
derechos a sé acabar
y consumir..."

¿De dónde sacó San Juan de la Cruz la inspiración se su Cántico espiritual?

"¿Adónde te escondiste,
Amado y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido:
sali tras ti, clamando, y ya eras ido!"
Pastores los que fuérdes
allá por las majadas al otero,
si por ventura viérdes
aquél que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero!"

Asi cantó el gran mistico español, como el Cantar de los Cantares habia cantado:
"¿Dónde se ha ido tu amado, oh la más hermosa de todas las mujeres? ¿Adónde se apartó y le buscaremos contigo?
Descendió a su huerto, a las eras de los aromas, para apacentar y coger los lirios.
Yo os conjuro, doncellas de Jerusalem, si halláreis a mi amado, que le hagáis saber como de amor estoy enferma..."

Pero la Biblia sigue... No se acaban en estos libros sabios y poéticos sus infinitas enseñanzas. Vienen después los libros proféticos, inigualables, también, porque ¿quién volverá a lamentarse como Jeremias, en torno a Jerusalem, abandonada de Dios y de las gentes? ¿Quién será tan lúgubre y sombrio como Ezequiel, el poeta de los grandes infortunios y de los tremendos castigos, cuando daba a los vientos su arrebatada inspiración, espanto de Babilonia?

Cuéntase alli las batallas del Señor, en cuya presencia son vanos simulacros las batallas de los hombres y en resumen la Biblia contiene los modelos de todas las tragedias, de todas las elegias, de todas las lamentaciones y todos los júbilos. Porque ¿quién cantará, también, como Moisés, al otro lado del Mar Rojo, cuando cantaba la victoria de Jehová, el vencimiento de Faraón y la libertad de su pueblo? ¿Quién volverá a cantar un himno triunfal como el de Débora. la Sibila de Israel, la amazona de los hebreos, la mujer fuerte de la Biblia?
Pero, sobre todo ¿quién tronará y centelleará como San Juan en el Apocalipsis final, triste como la última palpitación de la naturaleza, el último rayo de la luz y la última mirada de un moribundo?

Ya Mateo, Marcos, Lucas y Juan habian narrado, cada uno en su estilo, la vida de Cristo, y en Patmos, donde habia sido desterrado por su predicaciones, hacia el año 96 de nuestra era, el Apóstol, bajo la amenaza imperial de Domiciano, redactó este documento sobrecogedor en el cual cada palabra es un arcano y hay instrucciones para los fieles, consuelos y doctrinas inexplicables para las almas santas, terribles castigos para los pecadores, acciones de gracias a quien se sacrificó por el bien de los hombres y toda una profecia de cuanto acaecerá hasta que vencidos y abatidos sus enemigos, el hombre entre triunfante en la quieta y pacifica poseción de su reino.

Y de cuantos libros nos ofrece este gran tesoro cristiano ninguno como éste es actual, vigente y emocionante, con un interés --naturalmente-- superior al de todas las impresionantes y ya popularisimas profesias de Nostradamus.

Dice el gran escritor liberal alemán Foerster --y es cierto-- que hay que partir del Apocalipsis de San Juan para juzgar la época presente, que sólo el presente puede explicarnos tan misterioso libro y que este tremendo relato deberia reproducirse al principio de toda introducción a la historia universal.
Hay tiempos en que los conflictos duermen y luego vienen otros en que deben liquidarse deudas acumuladas durante siglos. Tiempos en que es necesaria una valentia indomable.

A estos tiempos de hoy debia referirse San Juan cuando anunció:
"Y vendrá una bestia, con siete cabezas y diez cuernos; y sobre sus cuernos diez diademas y sobre las cabezas de ella nombres de blasfemias.
Bestia semejante a un leopardo y sus pies como de oso y su boca como boca de león."
Descripción algo fantástica pero que no deja de convenir también al fascismo universal, sobre todo por lo que viene después.
Porque, a continuación , dijo San Juan:
"Y adorarán a la bestia, diciendo: ¿quién es semejante a la bestia y quién podrá lidiar con ella?
Y a la bestia le será dada boca, que hablará grandes cosas y blasfemias y le será dada potencia de obrar durante 42 meses.
Y abrirá la boca en blasfemias contra Dios y su nombre y su tabernáculo y los que moran en el cielo.
Y le será dado hacer guerra a los Santos y vencerlos y potencia sobre toda tribu y pueblo y lengua y gente."
¿No serán estos tiempos de hoy, que Hitler y Musolini llamaron "el milinio de la
pan-violencia", aquellos de que San Juan habló y el fascismo esa bestia atroz, indefinible, ilimitada, de tantas cabezas y cuernos y aspectos extraño y desconcertantes?
Probablemente si. Esta "Edad Media de la dinamita" en que ahora estamos es la que San Juan anununció y el Anti-cristo de la profesia era sin duda el Fuhrer del Tercer Reich.
"Ejercerá todo el poder" -dice- y habrá otras bestias que tendrán cuernos semejantes a los de un morueco pero harán actos de dragón.
¿No será esto, que habló San Juan, también, de la quinta columna?
Desde luego de la aviación militar si habló porque dijo:
"Y la bestia hará grandes señales y hará descender fuego a la tierra sobre los hombres."
" Y hará que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos, se pongan marcas en sus frentes on en sus manos derechas. Y que ninguno pueda comprar o vender, sino el que tenga la señal o el nombre de la bestia o el número de su nombrel
Pero ¡tranquilicémonos!
Porque también dice que "la bestia" será vencida.
"El que a cuchillo matare, a cuchillo será muerto". Y el que adore a la bestia y a su imagen y ponga su señal en su frente o en su mano, beberá del vino de la ira de Dios y será atormentado y no tendrá reposo ni de dia ni de noche."
Y después, San Juan, vió un rio limpio, de aguas de vida, resplandeciente como cristal, en el que ya no habrá más maldiciones, con doce frutos, uno para cada mes y las hojas para la sanidad de las Naciones.
Pero para ello hay que mostrar a los siervos --son las mismas palabras del Apóstol-- que las cosas es necesario que se hagan presto.
Y que nadie deje de hacerlas.
Porque en el versiculo 15 del capitulo 3 hay una sobrecogedora admonición a los tibios, que no está mal elegida, como señal final de las enseñanzas infinitas que la Biblia nos brinda:
"No digas: yo soy rico y estoy enriquecido y no tengo necesidad de ninguna cosa; eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo.
Sé celoso y no tibio.
Mira que yo conozco tus obras y sé que ni eres frio ni caliente.
¡Ojalá fueses caliente o frio!"
Indignación maravillosa del Profeta que dió a entender que es mejor ser algo que nada, Adán, Eva, manzana, serpiente, o diablo mismo.
Todo mejor que ser como esos seres incoloros, sin sustancia ni esencia, que miran con ojos opacos e inexpresivos, desde lo alto de la tapia, el drama, ajeno a ellos, que se desarrolla, sin querer comprender que (narrado por la Biblia, por el Corán, por el Ramayana o el Mahabarata) no es más que el tremendo y eterno drama del hombre.

¿Dictocracias? No, gracias


Miremos de frente la verdad. No tenemos democracias: sólo bocetos. No tenemos libertades reales, sino libertades vigiladas y encorsetadas por gerontocracias religiosas, o mafiocracias con cobertura política. ¿Por dónde comenzar a cambiar y hacia dónde?

Puesto que vivimos bajo sistemas democráticos aparentemente plurales y enormemente imperfectos donde se deciden a diario cuestiones que nos afectan  sin respetar la voluntad popular, parece  natural el  querer profundizar en esta imperfecta democracia formal y no real   que permite cada vez mayor injerencia ,desde hace muchos años, de los tentáculos de las grandes empresas multinacionales y financieras ( actuando juntas o por separado) en los ámbitos del poder político, social y cultural .La consecuencia de esto es la corrupción de los órganos de gestión política de las democracias, incluidos sus órganos judiciales. Y esto, que nos aleja cada vez más de la democracia real, que es la democracia participativa, es lógico que deba preocuparnos como personas, como ciudadanos y como trabajadores, pues en esos tres aspectos estamos siendo manipulados, ninguneados, arrojados al paro o estafados mediante este invento del capitalismo  que este ha llamado “crisis”, y que  no es otra cosa que un asalto planificado a nuestros derechos y libertades personales, políticas y laborales para hacer negocios y someternos.

¿SON POSIBLES  OTROS PARLAMENTOS?

Ante esta situación de  emergencia democrática, un estado debería  contar con la presencia activa en los hemiciclos de  todo tipo de representantes  obreros, trabajadores  autónomos, sectores profesionales y grupos cívicos (ongs., etc) elegidos por sus compañeros. Deberían tener cabida desde las asociaciones de vecinos, a las  cooperativas de todo tipo, círculos culturales, y todas aquellas agrupaciones de colectivos que pudieran aportar su propia energía al conjunto, y que tuviesen que ver realmente con la vida pública, porque lo que nos muestra el presente es que no se pueden dejar los asuntos de interés general en manos de políticos profesionales que no representan los intereses de los pueblos, o en manos de  sindicalistas que tampoco representan los intereses de los trabajadores. Unos y otros viven sometidos a múltiples presiones por grupos de poder extraparlamentarios a los que se pliegan. Entre tanto, multitud de asuntos que podrían ser resueltos con la participación libre y directa de los ciudadanos son olvidados, pospuestos, desnaturalizados o reprimidos por los que se dicen sus representantes. Pero  ¿no son los ciudadanos los que legalizan el poder? ¿No son  ciudadanos los que forman los Estados? ¿No son los que llenan las abundantes cuentas corrientes y mesas de sus  políticos y empresarios? ¿No son, en definitiva, los ciudadanos  quienes justifican la existencia misma de los estados llamados  democráticos? Pues ¿quién con mayor justicia puede decidir  los asuntos deben ser resueltos por los gobiernos locales y nacionales y los modos de llevar a cabo las soluciones de los problemas colectivos? Y, por supuesto, ¿quién con mayor justicia que los trabajadores  puede exigir  que se hagan efectivas las necesidades de los trabajadores?

En el actual corrupto y decadente sistema impropiamente llamado democrático es práctica común de los partidos el hacer promesas electorales para engañar a la gente, y asegurarse mediante el engaño y la manipulación el uso de un poder inmerecido en manos de gentes sin ética ni moral. En tal caso, el ciudadano normal debería disponer de los recursos legales necesarios para expulsar de sus escaños a los que no cumplen sus promesas. Parecería lógico,- ¿no es cierto? –exigir que dimitan los irresponsables, los corruptos, los ineficaces, los que no acuden a cumplir sus horarios en los Parlamentos, y todos aquellos que eludan  la responsabilidad adquirida  al ser elegidos. Tan lógico como posible es esto  en una sociedad civilizada con una democracia real. ¿Quién se negaría a vivir en un país con los mencionados avances? Sin embargo, estamos tan lejos, que lo que tenemos actualmente  es tan sólo un esbozo pobrísimo de lo que podría ser.

                                       Y SI ESTO NO ES POSIBLE, ¿DÓNDE ESTAMOS?

¿No estamos en todas partes  bajo dictaduras camufladas? ¿Acaso no estamos, bajo la más refinada forma de un  poder dictador que nos hace creer que nos representa para que lo legalicemos  con nuestros votos, pero que una vez conseguidos nos impide participar adecuadamente para defender nuestros verdaderos intereses como personas y como ciudadanos? Miremos de frente la verdad. No tenemos democracias: sólo bocetos. No tenemos libertades reales, sino libertades vigiladas y encorsetadas. Y lo peor de todo: nuestra conciencia colectiva no ha llegado a ser capaz de encontrar mejor solución a tanta degeneración ética  como manifiesta la suma de  tantas conciencias individuales sin conciencia ética que gustan de imitar o acceden a aclamar a los mismos que les aplastan. Hay un tremendo déficit ético y moral que actúa envenenando  nuestras organizaciones sociales. Sería impensable que una sociedad de espíritus selectos y libres  pudiese tener organizaciones sociales tan burdas como las que exhibimos la presente humanidad miremos el país que miremos. Y eso en el mejor de los casos: no digamos cuando son regímenes totalitarios, jefaturas vitalicias obtenidas por violencia, gerontocracias religiosas, o mafiocracias con cobertura política.

Estamos lejos de ver la luz al final del túnel. La única que podemos aspirar a ver es otra en primer lugar: la luz de nuestra conciencia, para que nadie la pueda secuestrar en su provecho. Liberar nuestra conciencia de sus ataduras: miedos, dependencias, sumisiones, odios, rencores, envidias y ambición, tratar al semejante y al animal como uno mismo quisiera ser tratado es positivar nuestro modo de pensar, sentir y hacer. Convertirnos así  en personas libres, alegres, felices, cooperativas, y justas, es  ¿por qué negarlo? La principal tarea de nuestra vida. Entre tanto, tendremos que soportar dictocracias y pobreza, no nos auto engañemos.

La duda de Washington sobre El Mozote


 Un pequeño resumen fechado el 27 de enero de 1982 revela las dudas de la Agencia Central de Inteligencia sobre el resultado de un operativo ejecutado por la Fuerza Armada al noreste de la capital, en el departamento de Morazán, donde la guerrilla en ciernes aprovecha los bosques y el terreno quebrado para instalar sus bases de operaciones. 
 DIARIO LA PÁGINA

El reporte titulado "Informe matutino: El Salvador: Masacre del Mozote" comenta el artículo publicado por el periódico The Washington Post.

El texto calzado por la periodista Alma Guillermoprieto era resultado de una incursión que ella hizo en aquella zona peligrosa junto a Raymond Booner de The New York Times y la fotógrafa Susan Meiselas.

En el documento que publica la CIA sobre la masacre de El Mozote, el redactor del despacho dice que "contiene algunos elementos verdaderos, a pesar que no tenemos (…) alguna luz en los señalamientos del columnista de 'cientos' de civiles masacrados por tropas del ejército".

El reportaje de Guillermoprieto —titulado “Campesinos salvadoreños describen asesinatos masivos”— está construido a partir de una visita al poblado, ubicado 100 kilómetros al noreste de la capital, cita declaraciones de sobrevivientes como Rufina Amaya, a quien entrevistó en un campo de refugiados, a José Marcial Martínez y José Santos, entonces de 14 y 15 años de edad.

El periódico The Washington Post también recoge las declaraciones de Ernesto Rivas Gallont, el ex embajador de El Salvador en Washington, que rechazó que la ejército haya matado mujeres y niños.

En la prensa nacional

Los principales peródicos del país empezaron a informar desde el 9 de diciembre de 1981, acerca de un megaoperativo castrense en el norte de Morazán.

El Diario Latino escribió: "Al ser consultadas fuentes oficiales se afirmó que las tropas que fueron enviados a Morazán son precisamente especializadas para combatir a los insurgentes que siguen hostigando a las poblaciones del oriente del país".

La Prensa Gráfica informa de "una operación militar de contrainsurgencia, inició el Ejército en todo el departamento de Morazán, en busca de reductos extremistas que se hayan internados en espesas montañas de esa región".

"El control ha sido implantado también en las entradas y salidas a esas localidades. No se permite penetración de vehículos o personas particulares a las zonas conflictivas para evitar desgracias o malos entendidos", agrega el depacho de La Prensa Gráfica.

El 11 de diciembre, El Diario de Hoy tituló "Yunque y Martillo' se llama operación de tropa" y con base a información a partir de un cable de la agencia UPI, escribió "Los soldados que toman parte en la operación son apoyados por helicópteros donados por Estados Unidos y aviones de guerra, se acercaron a un sector guerrillero desde cuatro costados, mientras la operación bélica entraba en su cuarto día".

El 19 de diciembre, La Prensa Gráfica confirmó que "La Fuerza Armada dio por concluida la 'Operación Rescate' efectuada durante diez días en el departamento de Morazán".

"Combates fuertes"

Pero el cable de la CIA no analiza las publicaciones locales, sino que se limita al texto del Washington Post para efectuar un resumen de noticias.

"(Identidad tachada)' indica que los combates eran bastante fuertes en el poblado El Mozote, con 30-35 guerrilleros y cuatro soldados del ejército muertos", dice el reporte.

Para la CIA la duda está fundada en el número de los testimonios de sobrevivientes.

"El hecho es que de todos los residentes en el área entrevistados, el artículo sólo cita a tres testigos que tienen conocimiento de la masacre", dice el cable.

"Los tiroteos en gran escala ocurrieron de ambos bandos tanto de los grupos guerrilleros como de las tropas del ejército, en varias regiones del país.

Pero la verificación de estos incidentes es extremadamente difícil y a menudo imposible", advierte el documento.

Pero en el cierre del informe, concluye: "Con más de 4,000 elementos de tropa envueltos en esta zona el departamento de Morazán, a inicios de diciembre, numerosos civiles desarmados pudieron ser asesinadas, accidental o premeditadamente por las fuerzas armadas. Nada, sin embargo, sugiere los niveles indicados por la guerrilla".

Así concluye el informe. Años más tarde vendrían las exhumaciones y el recuento de los hechos…

martes, 7 de febrero de 2012

Carta para Aquiles Montoya


Dagoberto Gutiérrez. 

 En realidad, la muerte tiene una extraña amistad con la vida, con correspondencias secretas y mensajes ocultos. En esa relación, el tiempo funciona como un viajero encubierto que se mueve entre la vida y la muerte. A veces, se esconde en la humedad de las hojas y a veces en una gota madrugadora de rocío, pero siempre, siempre de siempre, nos indica el filo del camino. Yo no olvido aquel momento, allá por los años sesenta del siglo pasado, y cuando tenías unos 20 años,  en la Facultad de Derecho de la UES, vos pronunciaste un desafiante discurso sobre el compromiso de los revolucionarios.
 
Todos éramos jóvenes en esos años, casi unos niños, y no alcanzábamos a mirar todo el infinito camino que había que recorrer, pero advertíamos que la magia de la vida es el compromiso con las ideas que se sustentan. Y, en efecto, esos años fueron los que moldearon, en el barro milagroso de la honradez y en la luz diáfana del compromiso, la entrega de nuestra generación a una lucha donde buscábamos conquistar y asaltar los mejores sueños y las más seguras utopías. Esos años son años de acero, de verdaderos hornos con  fogatas de fuego cocinando el pan milagroso de la lucha social, y vos te nutriste plenamente de esa hondura histórica de las décadas decisivas. Y al estudiar economía, sin duda buscabas descubrir los caminos más recónditos que explican la distribución de las riquezas y las pobrezas de nuestros país; así como el poder de los más ricos y la debilidad de los más pobres. Por supuesto que el marxismo se convirtió en punto intelectual de atracción, en tema de estudio, asunto de reflexión permanente y en instrumento para comprender la vida de los seres humanos, sus dolores más íntimos y sus temores más encendidos, sus odios y sus amores. 
Abordaste la vida con suficiente crudeza y no poca dureza, pero siempre hubo tiempo, tu tiempo, para la proximidad y el amor, la docencia y el estudio afanoso. La cátedra, tu cátedra, pudo ser contaminada con la realidad, y eso le dio a tu enseñanza, el valor vivificante que te permitió pasar a convertirte en maestro, y así, posiblemente sin que lo sintieras, pasaste de informar a formar, de transmitir conocimientos a dar sabiduría, y de enseñar un tema a ayudar a entender la vida. Tu magisterio caracteriza, querido Aquiles, tu paso fuerte y sonoro.
Las aulas de la UCA están llenas de tu vos, de tu mirada, de tu risa, de tu ironía, de la fuerza de tu pensamiento, y de tu afán gigante para que tus alumnos y alumnas fueran siempre estudiantes de la realidad económica.
Tu reflexión científica llevó al aula universitaria el calor de la vida de la gente, la danzante realidad, esa con pupilas abiertas al horror de la explotación y a la lujuria de la riqueza desenfrenada, por eso entendiste y divulgaste una visión económica que va más allá de la simple administración de bienes materiales para poner en el centro la solidaridad con los seres humanos y de los seres humanos.
Por supuesto que la economía solidaria es una especie de desorden en un orden que dice que la economía es la de los bancos y de los banqueros, y la solidaridad no tiene cabida en semejante ciencia olorosa a perfume caro, a funcionario internacional, a bancos mundiales y a fondos monetarios internacionales. Tu trabajo era un tambor sonando con un redoble mágico que unió amorosamente la reflexión económica con la lucha política. Ese redoble te conmovió a vos mismo, y por eso, tus pasos se encontraron con los del pueblo organizado, y de este encuentro conmovido supiste renovar tu confianza y tu esperanza, pese al desencanto ante lo establecido.

Tu muerte nos asaltó con una extraña sorpresa porque viajas cuando más  necesitamos, tanto de tu conocimiento como de tu sensibilidad. Nos quedan tus artículos, tus libros, tus textos, y sacaremos de ellos toda la luz y todo el camino que nuestro talento nos permita.
Tu muerte llena de tristeza, de dolor y de desengaño, por el trato recibido por las autoridades de la Universidad Católica, puede ser, sin embargo, un recordatorio a estas autoridades, de que es necesario recuperar la humanidad y la ternura, sin que esto amenace eficiencias administrativas o utilidades económicas.
Es necesario que sepas que a las 11 de la mañana del viernes 27 de enero, cuando dormías después de largas noches insomnes, tus dos perros, el blanco y el negro, aullaron dolorosamente. Julia Evelyn los reprendió para que no te despertaran, y al mismo tiempo constató que dormías el más largo, el más eterno y el más definitivo de los sueños. Puedes estar tranquilo y dormir con serenidad porque nosotros sabremos nutrirnos de tu trabajo, tu pensamiento y tu legado, como los buenos estudiantes estudiosos que vos tanto procuraste.
Te enterramos este domingo 30 de enero en el cementerio de San José Villanueva, en un sitio despejado, lleno de sol, de viento y de arboles que danzan como refrescando tu morada. Es una especie de altura donde podrás ver las estrellas y la luna durante la noche, oír el vuelo rumoroso de los pájaros y mirar el paso presuroso de la gente. En verdad, es solo un sueño, porque la vida, tu vida, te la aseguramos nosotros.
Duerme tranquilo, duerme abundante, y no dudes ni un instante que la vida y tu vida fue útil, necesaria, generosa, como un hornito siempre encendido donde se cocina el pan milagroso de la solidaridad.

¿Hay algo nuevo en la relación Estados Unidos-América Latina?


Marcelo Colussi

"El poder del país se basó ante todo en este hemisferio, a veces llamado Fortaleza América"
Documento Santa Fe IV: "Latinoamérica hoy". Estados Unidos, 2000.

Una historia de violencia

La región latinoamericana tiene características bastante peculiares en tanto bloque. Si bien hay diferencias, marcadas incluso, entre algunas zonas -el Cono Sur con Argentina, Chile y Uruguay es muy distinto a Centroamérica, por ejemplo; o sus países más industrializados, Brasil y México, difieren grandemente de las islas caribeñas-, en su composición hay más elementos estructurales en común que dispares.

Los rasgos comunes que unifican a toda la región son, al menos, dos: a) todos los países que la componen nacieron como Estado-nación modernos luego de tres siglos de dominación colonial europea (española fundamentalmente, o portuguesa); y b) todos se construyeron integrando a los pueblos originarios en forma forzosa a esos nuevos Estados por parte de las élites criollas. Estas características marcan a fuego la historia y la dinámica actual del área. En otros términos: la violencia estructural es una matriz para toda la región, que sin solución de continuidad se viene manteniendo hasta la actualidad desde hace cinco siglos.

En un sentido, toda la historia de Latinoamérica en su recorrido como unidad político-social y cultural, es una historia de monumental violencia, de profundas injusticias, de reacción y luchas populares. Siempre, desde las primeras épocas post colombinas cuando puede pasar a ser considerada una unidad en sí misma, el destino de Latinoamérica estuvo signado a una potencia externa: España (o Portugal) durante los primeros 300 años posteriores a la llegada del primer "hombre blanco"; Gran Bretaña luego, ya no como invasor militar sino a través de mecanismos de sujeción económica. Y desde mediados del siglo XIX, acrecentándose en forma exponencial en el XX, Estados Unidos de América.

Todo el siglo pasado fue, en realidad, una profundización de la doctrina del tristemente célebre presidente estadounidense James Monroe; es decir, con un país como Estados Unidos convertido en potencia, creciendo sin parar durante cien años, el subcontinente latinoamericano corrió la maldita suerte de pasar a ser su "patio trasero" sin que le quedaran muchas opciones.

En otros términos: desde el momento mismo del nacimiento de las aristocracias criollas, su proyecto de nación fue siempre muy débil. Estas aristocracias y "sus" países no nacieron -distintamente a las potencias europeas, o al propio Estados Unidos en tierra americana- al calor de un genuino proyecto de nación sostenible, con vida propia, con vocación expansionista; por el contrario, volcadas desde su génesis a la producción agroexportadora primaria para mercados externos (materias primas con muy poco o ningún valor agregado), su historia está marcada por la dependencia, incluso por el malinchismo. Oligarquías con complejo de inferioridad, buscando siempre por fuera de sus países los puntos de referencia, racistas y discriminadoras con respecto a los pueblos originarios -de los que, claro está, nunca dejaron de valerse para su acumulación como clase explotadora-, toda su historia como segmento social, y por tanto la de los países donde ejercieron su poder, va de la mano de las potencias externas, y desde la doctrina Monroe en adelante, de Estados Unidos.

Para Latinoamérica todo el siglo XX estuvo marcado por la referencia al imperio estadounidense. "Los Estados Unidos [...] parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias en nombre de la libertad", decía ya en el año 1829 Simón Bolívar; palabras premonitorias, sin dudas. Los nuevos Estados latinoamericanos, más allá del sueño integracionista del Libertador, nacieron divididos, con clases dirigentes entregadas visceralmente a las potencias extrajeras. La Gran Patria Latinoamericana, popular, con acento indígena y sin complejo de inferioridad ante la "civilización de los blancos", de momento al menos no ha pasado de ser una aspiración. Toda vez que se intentó algo en sentido contrario, fue brutalmente decapitado.

Las oligarquías nacionales fueron siempre portavoz del imperio del norte, su gerente, su socio menor. Se dio así una imbricada articulación entre Washington y aristocracias criollas, donde poder y ganancias fueron más o menos compartidos. Y para custodiar a ambos actores, ahí estuvieron las fuerzas armadas nacionales, muchas veces preparadas incluso en territorio estadounidense. Pero incluso, también estuvieron las tropas del norte. Europa, a regañadientes, debió replegarse de estas tierras, quedándose sólo con pequeñas posesiones en el Caribe que la despojaron de su papel de potencia dominante.

En términos generales esa fue la matriz que fijó la historia del subcontinente durante cien años. Pero no fue una historia pasiva, donde los dominadores impusieron sus condiciones sin resistencias; por el contrario, fue una historia de luchas feroces, de violencia extrema, de sufrimientos extremos. Historia que, por cierto, lejos está de haber terminado. Desde la suprema violencia inaugural que trajo la conquista europea (genocidio militar y cultural, con el agregado de la gripe como arma más mortífera que los arcabuces), la violencia ha sido una constante en las relaciones sociales. Con los tiempos cambiaron sus formas, pero se mantuvo invariable como rasgo distintivo.

De las primeras rebeliones indígenas a la actual propuesta del ALBA (la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, como proyecto de integración no salvajemente capitalista), o el CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, en tanto mecanismo de integración política sin la tutela de Washington), las fuerzas progresistas han jugado siempre un importante papel. Las izquierdas políticas, entendidas en sentido moderno (con un talante socialista podríamos decir, marxistas incluso), han estado siempre presentes en los movimientos del pasado siglo. De hecho, con diferencias en sus planteamientos pero con un mismo norte, en casi todas las sociedades latinoamericanas se dieron procesos populares de construcción de alternativas socialistas, o nacionalistas antiimperialistas, o reformistas al menos, pero siempre en búsqueda de mayores niveles de justicia. En algunas llegando a ocupar aparatos de Estado: en Guatemala con la "primavera democrática" entre 1944 y 1954 con su reforma agraria, en Chile en la década del 70 con Salvador Allende, Cuba con su heroica revolución, Nicaragua con los sandinistas en toda la década de los 80, la actual Venezuela y su Revolución Bolivariana, o Bolivia y Ecuador, con sus dinámicos movimientos indígenas que terminaron en propuestas políticas socializantes. Y en otras experiencias, peleando desde el llano: movimientos sindicales, reivindicaciones campesinas, insurgencias armadas.

Sin ánimo de hacer un pormenorizado estudio de esta historia, lo que vemos entrado ya el siglo XXI es que la izquierda no está en franco ascenso (de todas esas experiencias, sólo Cuba es una experiencia popular y revolucionaria que se mantiene, en tanto Venezuela, Bolivia y Ecuador intentan profundizar sus procesos políticos, con suertes distintas). Pero en modo alguno ha muerto la lucha por mayores niveles de justicia, tal como el omnímodo discurso neoliberal actual pretende presentar. Es más: luego de la furiosa y sangrienta represión de los proyectos progresistas de las décadas de los 70/80 del siglo pasado y de la instauración de antipopulares políticas fondomonetaristas en los 90, después del derrumbe del campo socialista y un período donde los movimientos por mayores cuotas de equidad parecían totalmente dormidos, en estos últimos años asistimos a un renacer de la reacción popular.

¿Estamos entonces realmente ante un resurgir de las izquierdas, de nuevos, viables y robustos proyectos de cambio social?

Las nuevas izquierdas

Suele hacerse la diferencia entre izquierdas políticas e izquierdas sociales. Hay, sin dudas, un cierto retraso de las primeras en relación a las segundas. Para decirlo de otro modo: los planteos políticos de fuerzas partidarias a veces han quedado cortos en relación a la dinámica que van adquiriendo los movimientos sociales. Muchas veces las reacciones, protestas, o simplemente la modalidad que, en forma espontánea, han tomado las mayorías, no se ven correspondidas por proyectos políticos articulados provenientes de las agrupaciones de izquierda. Con variaciones, con tiempos distintos, pero sin dudas como efecto generalizado apreciable en toda Latinoamérica, hay un desfase entre masas y vanguardias. Lo cierto es que desde hace algunos años (podríamos decir desde fines del siglo pasado) la reacción de distintos movimientos sociales ha abierto frentes contra el neoliberalismo rampante que se extiende sin límites por toda la región.

Vale destacar que esos movimientos, novedosos en muchos casos, no se corresponden totalmente con esquemas teóricos de dos o tres décadas atrás. Ahí está, por ejemplo, el despertar de los movimientos indígenas, o las reivindicaciones de las eternamente postergadas mujeres, que se constituyen en nuevos sujetos sociales de cambio, con tanto o más empuje que las reivindicaciones de clase. Lo cual lleva colateralmente (aspecto que no se abordará aquí) a la revisión crítica de los instrumentos tradicionales de la izquierda y su lectura de la realidad en términos exclusivos de lucha de clases. Sólo para dejarlo esbozado: no hay dudas que los conceptos fundamentales del marxismo, definitivamente válidos en su raíz (lucha de clases como motor de la historia, apropiación del plustrabajo de una clase por otra), necesitan una lectura circunstanciada para la coyuntura actual, globalizada, hiper informatizada, donde nuevos actores y eternas injusticias olvidadas (inequidad de género, diferencia Norte-Sur) plantean nuevos interrogantes.

Toda esta izquierda social ha tenido impactos diversos, con agendas igualmente diversas, o a veces sin agenda específica: frenar privatizaciones de empresas públicas, organización y movilización de campesinos sin tierra, o de habitantes de asentamientos urbanos precarios, derrocamiento de presidentes como fueron los casos de Argentina, Bolivia o Ecuador, oposición a políticas dañinas a los intereses populares. Y algo fundamental desde donde empezar a considerar los nuevos tiempos post Guerra Fría: la suma de todas estas movilizaciones impidió la entrada en vigencia del Área de Libre Comercio para las Américas -ALCA- tal como lo tenía previsto Washington para enero del 2005.

El abanico de protestas y movilizaciones es amplio, y a veces, por tan amplio, difícil de vertebrar. Los piqueteros en Argentina o los movimientos campesinos con una importante reivindicación étnica en Bolivia, Ecuador, Perú o Guatemala, el zapatismo en el Sur de México o la movilización de los Sin Tierra en Brasil, son formas de reacción a un sistema injusto que, aunque haya proclamado que "la historia terminó", sigue sin dar respuesta efectiva a las grandes masas postergadas. ¿Hay un hilo conductor, algún elemento común entre todas estas expresiones?

Hoy por hoy, diversas expresiones de la izquierda política, de posiciones moderadas que se podrían hacer caer en el difuso campo de la "centro-izquierda" (¿o del "capitalismo serio"?) -la que en estos momentos es posible: moderada y de saco y corbata- tienen en sus manos el aparato de Estado en varios países: Brasil, Uruguay, Argentina, Nicaragua, El Salvador. A todo esto habría que sumar otras expresiones, definitivamente mucho más intragables para Washington: Cuba en primer lugar, junto a procesos más moderados como Venezuela, Bolivia o Ecuador.

Las posibilidades de transformaciones profundas desde las estructuras estatales, tal como están las cosas (deudas externas abultadas, creciente presencia militar del imperio en la región), y dada la coyuntura con que arribaron a las administraciones gubernamentales (voto en elecciones de democracias representativas, que no es lo mismo que revoluciones políticas populares), esas expresiones de las izquierdas eleccionarias son limitadas. Más aún: son izquierdas que, en todo caso, pueden administrar con un rostro más humano situaciones de empobrecimiento y endeudamiento sin salida en el corto tiempo. Pero quizá no más que eso.

En modo alguno podría decirse que son "traidores", "vendidos al capitalismo", "tibios gatopardistas". Eso, más que análisis serio, es una consigna principista. La izquierda constitucional hace lo que puede, y seguramente no puede pedírsele más. Hoy, en los marcos de la post Guerra Fría, con el triunfo de la gran empresa y el unipolarismo vigente -más aún en la región latinoamericana, histórico "patio trasero" de la superpotencia hegemónica- es poco lo que tiene por delante: si deja de pagar la ominosa deuda externa, si piensa en plataformas de expropiaciones y poder popular y si se atreve a armar a sus pueblos, sus días están contados. Pero los actuales mandatarios "progresistas" ¿hablaron en algún momento de revolución socialista en sus campañas proselitistas? ¿Levantó alguno de ellos recientemente las mismas consignas que, tres décadas atrás, proponían los movimientos armados que, sin ningún complejo ni temor, hablaban de comunismo y de confiscaciones, y a la que directa o indirectamente ellos pertenecían o apoyaban? Sin ningún lugar a dudas que no. Por eso es demasiado superficial quedarse con la idea de "traidores".

La feroz represión que vivió toda la región entre las décadas de los 70 y los 80 en el pasado siglo tuvo un efecto fríamente buscado por el imperio -en combinación con los factores de poder locales-, y sin dudas conseguido: amansó al movimiento popular, quebró su resistencia, lo llenó de terror. Hoy, con los planes neoliberales que se padecen, aún se siguen pagando las consecuencias de esa estrategia de terror. Las guerras sucias que en mayor o menor grado vivieron todos los países latinoamericanos, con desapariciones de personas, centros clandestinos de detención y tortura, arrasamiento de aldeas rurales y un virtual etnocidio en Guatemala (180.000 indígenas mayas muertos, invisibilizados en la prensa internacional dado que ese país no es de los "importantes"), todo eso no pasó en vano: logró lo que buscaba, que era justamente desmovilizar. Si no, no hubiera sido posible implementar las políticas de ajuste estructural impuestas por los organismos financieros del gran capital internacional: el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Sobre esos miles de muertos, desaparecidos y torturados se domesticó la protesta; de ahí que, en estos últimos años, aparece esta izquierda bien presentada, de saco y corbata, que prescinde del incendiario discurso de años atrás y que ve en la labor política en el marco de las democracias representativas el campo -a veces el único campo- de posible trabajo político.

¿Un nuevo escenario o más de lo mismo?

Luego de los años de dictadura y de terror que barrieron Latinoamérica, el retorno de las raquíticas democracias que tiene lugar para la década de los 80 del siglo pasado puede ser sentido como un importante paso adelante. Aunque sean democracias de cartón, vigiladas, condicionadas absolutamente, sin la más mínima posibilidad de alterar la estructura real de poder de cada país, luego de la monstruosa tormenta vivida con las guerras civiles pueden ser consideradas como un momento de calma. Y muchas expresiones de la izquierda, por desconcierto, por agotamiento, por oportunismo o por considerarlas un paso táctico en una lucha que no se da por perdida, comenzaron a aprovechar esos resquicios de las democracias formales.

De todos modos debe quedar claro que los sistemas políticos que brindan esas democracias representativas constituyen un espacio más, uno de tantos, en una estrategia de construcción revolucionaria, pero no más que eso, y se debería ser muy precavido respecto a los resultados finales que las luchas en esos ámbitos pueden traer para una verdadera transformación estructural. Los movimientos insurgentes que, desmovilizados, pasaron a la arena partidista con su actual nuevo perfil de "presentables bien portados con saco y corbata", no han logrado grandes transformaciones reales en las estructuras de poder contra las que luchaban armas en mano tiempo atrás (veamos el caso de las guerrillas salvadoreñas o guatemaltecas, por ejemplo, o el movimiento M-19 en Colombia). ¿Fueron "traidores" sus dirigentes? Insistamos una vez más (aunque no lo acometamos en este trabajo) con la necesidad de revisar conceptos básicos del marxismo: ¿qué significa "revolucionar" una sociedad? ¿Por qué pareciera que es tan fácil, o al menos se repite tanto la "traición" de las dirigencias? ¿No habrá que replantear -con un hondo sentido crítico constructivo, obviamente- el tema del sujeto humano y el poder? ¿Cómo es posible que se reitere tanto esto de las "traiciones"? Lo cual lleva a pensar que se debe abordar el análisis con nuevos instrumentos conceptuales; la categoría de "traición", quizá, sigue estando cargada de la antinomia "bueno-malo", probablemente desechable. Los "imprescindibles" que llegan hasta el fin en realidad son pocos, más bien rara avis. ¿Se trata de buscar super hombres al modo del Che Guevara para garantizar las revoluciones? ¿Y qué pasa si no aparecen esos líderes casi mesiánicos? Dejamos indicado una vez más la necesidad de revisar algunos postulados básicos de la izquierda: para el caso, la relación de las vanguardias con las masas.

Lo que está claro es que en el escenario de esta post Guerra Fría luego del derrumbe del Muro de Berlín, con el papel hegemónico unipolar que ha ido cobrando Estados Unidos y su plan de profundización de poderío global, Latinoamérica es ratificada en su papel de reserva estratégica. Ante la desaceleración de su empuje económico (el imperio no está muriéndose, pero comienza a ver amenazado su lugar de intocable a partir de nuevos actores más pujantes como la República Popular China, en menor medida la Unión Europea, o las grandes nuevas economías emergentes), el área latinoamericana es una vez más un reaseguro para la potencia del Norte, apareciendo ahora como obligado mercado integrado donde generar negocios, proveedor de mano de obra barata y fuente de recursos naturales a buen precio (o robados), por supuesto bajo la absoluta supremacía y para conveniencia de Washington, y secundariamente de los pequeños socios locales, las tradiciones aristocracias criollas. De esa lógica se deriva la nueva estrategia de recolonización que se dio en años recientes con los Tratados de Libre Comercio.

En realidad la iniciativa de esta absoluta liberalización comercial representa un proyecto geopolítico de Washington que, aunque comience con la creación de una zona de "libre" comercio para todos los países del continente americano, busca en realidad el establecimiento de un orden legal e institucional de carácter supranacional que permitirá al mercado y las trasnacionales estadounidenses una total libertad de acción en todo el área, en cuenta Latinoamérica como su ya tradicional área de influencia donde nadie puede entrar ("América para los americanos" sentenciaba la doctrina Monroe. Del Norte, claro está). Los marines, por supuesto, son la garantía final.

Con la firma de estos acuerdos -para nada muy "libres" que se diga- los países que los suscriban deben "constitucionalizar" los arreglos surgidos de esas normativas, viendo así debilitada su capacidad de negociación y debiendo renunciar a su soberanía en la implementación de políticas de desarrollo. ¿Quién podría creer que pequeñas economías como Bolivia, Haití o incluso Colombia, por ejemplo, negocian de igual a igual con el gigante Estados Unidos? ¿De qué libertad se habla ahí?

Dicho en forma muy sintética el ALCA, aunque no se haya firmado como originalmente estaba planteado reemplazándose por acuerdos bilaterales o regionales (el RD CAFTA, por ejemplo) apunta a los siguientes temas básicos: 1) Servicios: todos los servicios públicos deben abrirse a la inversión privada, 2) Inversiones: los gobiernos se comprometen a otorgar garantías absolutas para la inversión extranjera, 3) Compras del sector público: las compras del Estado se abren a las transnacionales, 4) Acceso a mercados: los gobiernos se comprometen a reducir, llegando a eliminar, los aranceles de protección a la producción nacional, 5) Agricultura: libre importación y eliminación de subsidios a la producción agrícola, 6) Derechos de propiedad intelectual: privatización y monopolio del conocimiento y las tecnologías, 7) Subsidios: compromiso de los gobiernos a la eliminación progresiva de barreras proteccionistas en cualquier ámbito, 8) Política de competencia: desmantelamiento de los monopolios nacionales, 9) Solución de controversias: derecho de las transnacionales de enjuiciar a los países en tribunales internacionales privados. Según expresara con la más total naturalidad Colin Powell, ex Secretario de Estado de la administración Bush (hijo): "Nuestro objetivo con el ALCA es garantizar para las empresas americanas el control de un territorio que va del Ártico hasta la Antártida y el libre acceso, sin ningún obstáculo, a nuestros productos, servicios, tecnología y capital en todo el hemisferio."

Pero ahí está la fuerza de las izquierdas, políticas y sociales: unirse como bloque regional. Esa unión, que no es un proyecto de expropiaciones precisamente, no deja de resultar una piedra en el zapato para la geopolítica del imperio.

Uno de los primeros movimientos que se dio el ALBA fue, justamente, el proyecto Petrocaribe, que consiste en suministrar crudo venezolano a precios preferenciales y con facilidades financieras para la región centroamericana. Las luces de alarma se encendieron inmediatamente en Washington. Cuando, por ejemplo, en el 2009 el presidente hondureño Manuel Zelaya coqueteó con esa idea, inmediatamente fue reemplazado con un golpe de Estado (no cruento, sino de nuevo tipo, tal como hace unos años viene ensayando el gobierno estadounidense: los golpes "suaves", en su nueva terminología).

Si bien la propuesta original del ALCA a nivel continental no se implementó como algunos años atrás habían planificado los técnicos de Washington, eso no impidió que se pusieran en marcha otros mecanismos alternos de desunión y nueva postración de cada país: se firmaron por toda la región tratados comerciales bilaterales, al par que se daban todas las facilidades necesarias para la instalación de nuevos destacamentos militares norteamericanos. Nunca como hoy Latinoamérica estuvo penetrada de bases estadounidenses. ¿Puede acaso cada una de las débiles economías latinoamericanas, incluida la más grande del área, la brasileña, negociar en un pie de igualdad con el gigante del Norte? Sin dudas que no. ¿Pueden, o quieren, negociar con dignidad los gobiernos latinoamericanos y las oligarquías a quienes representan, como países autónomos, y rechazar las imposiciones de Washington? Sin dudas que no. ¿Pueden las actuales tibias izquierdas en el poder fijar nuevas perspectivas? Eso es, justamente, lo que abre un nuevo escenario.

A las imposiciones de "libre" comercio impulsadas por el gobierno de Estados Unidos se unen las iniciativas militares de la gran potencia y los nuevos demonios que circulan la región preparando el escenario para eventuales futuras intervenciones bélicas: la lucha contra el narcotráfico y contra el terrorismo internacional. A partir de estos nuevos fantasmas, las fuerzas armadas estadounidenses profundizan su presencia en el subcontinente. Ahí está el Plan Colombia y su intento de extirpar a los movimientos guerrilleros colombianos FARC y ELN -que controlan un tercio del territorio nacional-, y base de operaciones para una nada improbable intervención contra la Revolución Bolivariana en Venezuela (el Plan Balboa, ya listo y a la espera de ser efectivizado en algún momento). Ahí está la enorme base -con capacidad para 16.000 soldados- creada en Paraguay (para asegurar el acuífero guaraní, principal reserva de agua dulce del planeta, y el gas boliviano); ahí están el reguero de bases por toda el área, los ejercicios provocativos en aguas del Caribe (léase: demostración contra Cuba y Venezuela), las bases en la Patagonia argentina. Si el gigante del Norte está en decadencia, en la región latinoamericana su presencia no ha desaparecido; quizá por ese mismo declive el tradicional "patio trasero" sale más perjudicado que nunca, dado que es su retaguardia. En un futuro no muy lejano, el petróleo que a Washington se le podrá complicar en Medio Oriente sin dudas saldrá de América Latina. Y el agua dulce también, así como minerales estratégicos, o los biocombustibles.

¿Hacia una nueva relación Estados Unidos-Latinoamérica, o "más de lo mismo"?

Latinoamérica es la región del orbe con mayor inequidad; sus diferencias entre ricos y pobres son mayores que en ninguna otra parte. Con los planes de achicamiento de los Estados y las recetas neoliberales que la atravesaron estas últimas décadas, la exclusión social creció en forma agigantada: en los inicios de la década del 80 había 120 millones de pobres, pero esta cifra aumentó a más de 230 millones en los últimos 20 años, y de ellos más de 100 millones son población en situación de miseria absoluta. Así como creció la pobreza, igualmente creció la acumulación de riquezas en cada vez menos manos. El caso casi anecdótico del mexicano Carlos Slim (la persona más adinerada del mundo en la actualidad) es un elocuente símbolo de esa tendencia. La deuda externa de toda la región hipoteca eternamente el desarrollo de los países, y sólo algunos grandes grupos locales -en general unidos a capitales transnacionales- crecen; por el contrario, las grandes masas, urbanas y rurales, decrecen continuamente en su nivel de vida. Lo que no cesa es la transferencia de recursos hacia Estados Unidos, ya sea como pago por servicio de deuda externa o como remisión de utilidades a las casas matrices de las empresas que operan en la región.

Como contrapartida de este enriquecimiento de muy pocos, las masas trabajadoras han retrocedido en derechos mínimos: sus salarios son equivalentes a lo que recibían 30 años atrás al mismo tiempo que han perdido conquistas ganadas en décadas de lucha en el transcurso del siglo XX. Se han envilecido o perdido la estabilidad laboral, la negociación colectiva, los seguros sociales, el derecho a la sindicalización. En el campo se encuentran situaciones de tanta precariedad como a principios del siglo pasado y el éxodo ilegal hacia Estados Unidos como recurso último de salvación se agiganta día a día, pese a la crisis financiera que atraviesa el país del Norte. En ese marco de retroceso social han aparecido nuevos elementos, sin dudas ligados indirectamente a las políticas neoliberales: aumento de la narcoactividad y del crimen organizado, creciente delincuencia y clima de violencia urbana, explosión de niñez desprotegida que termina viviendo en la calle. No son infrecuentes los casos de esclavitud encubierta así como el turismo sexual, las adopciones ilegales de niños por familias del Norte, las pandillas juveniles armadas y violentas, el aumento escandaloso del trabajo infantil, todos ellos síntomas de un deterioro social y humano explosivo.

Ante todo este desolador panorama -en algún sentido nada distinto en Latinoamérica de lo que la caída del socialismo soviético permitió por parte del gran capital transnacional en todas las latitudes del mundo, incluido el Norte desarrollado-, y después de unos primeros años de repliegue del campo popular producto del terror dejado por las guerras sucias, vemos en los últimos años del pasado siglo y en los primeros del presente nuevas oleadas de luchas. Independientemente que las llamemos "socialistas" o no, son luchas con un claro signo popular, reivindicatorio, antiimperialista. He ahí el ejemplo más vivaz de la izquierda social que, como decíamos, no siempre se ve correspondida por las izquierdas políticas.

Aunque no hay en la actualidad una clara propuesta articulada de proyecto político transformador -como lo hubo décadas atrás, a partir del que se desatara la salvaje represión ya mencionada-, las luchas populares continúan. Es más: en estos últimos años se van viendo incrementadas. Ya son varios los presidentes -De la Rúa en Argentina, Bucaram, Mahuad y Gutiérrez en Ecuador, Sánchez de Losada y Meza en Bolivia- removidos de sus cargos producto de esas movilizaciones al no dar respuestas a los acuciantes problemas sociales. Y vuelve a hablarse sin temor de antiimperialismo, de la política exterior y del gobierno de Estados Unidos como "enemigos". De todos modos, toda esa efervescencia, por sí sola no constituye un proyecto revolucionario en sí mismo. Pero es un germen, sin dudas. De ahí que para la estrategia hemisférica de Washington este alza en las protestas constituye siempre un foco de preocupación.

Las actuales administraciones políticas con talante izquierdizante a que asistimos en Latinoamérica (izquierdas no cuestionadoras de la estructura del sistema, repitamos), sin ser "traidoras" a la causa revolucionaria en sentido estricto (¿quién y desde dónde dice eso?), están en una situación ambigua. Llegaron al poder con el apoyo popular, pero su proyecto no es gobernar en función de un cambio profundo. Ninguno de estos presidentes ha hablado, por ejemplo, de suprimir la propiedad privada. De todos modos no son descarnados neoliberales sentados sobre las bayonetas de dictaduras militares: representan propuestas con una "tendencia social", con una "preocupación social" (digámoslo con ese neologismo), y por tanto tienen en el gran capital estadounidense, les guste o no, su gran enemigo. Pero su misma ambigüedad no les permite ir abiertamente contra él. De hecho, en una relación de marchas y contramarchas no exenta de tensiones, la misma administración republicana de la Casa Blanca ha alabado en más de un caso a estas izquierdas alineadas (y las seguirá alabando, siempre y cuando continúen pagando la deuda, no impidan seguir ganando cantidades siderales de dinero a las empresas estadounidenses y le abran sus puertas a las fuerzas armadas del Pentágono). Esas izquierdas, si no se quitan el "saco y la corbata", seguirán siendo bendecidas por el imperio.

Pero hay otras izquierdas que hacen gobierno desde otra perspectiva: Cuba, o recientemente Venezuela con su Revolución Bolivariana. Justamente por ello son el blanco de ataque del gran capital y de todas las administraciones estadounidenses. Jamás serán bendecidos; al contrario, están en la mira de los cañones imperiales. En el caso de Venezuela, principal reserva de petróleo del mundo, su situación podría llegar a resultar trágica incluso (¿un nuevo Irak?). El socialismo del siglo XXI y esas reservas son demasiada provocación para la élite de la gran potencia.

Lo que sí preocupa a Washington, ahora tanto como en todo el transcurso del siglo XX, es el movimiento popular, la organización de base. Las izquierdas que ocupan aparatos de gobiernos pueden ser más manejables; las masas, no tanto.

Por eso, como parte de una política que no ha cambiado en lo sustancial en los últimos cien años, la opción militar nunca ha desaparecido. Si bien es cierto que hoy por hoy en la estrategia hemisférica de Estados Unidos no son necesarias las dictaduras militares como lo fueron durante el auge de la Guerra Fría en el marco de la Doctrina de Seguridad Nacional, en estos últimos años las frágiles democracias latinoamericanas han permanecido siempre vigiladas por la atenta mirada castrense. Pero no la de las fuerzas armadas vernáculas, sino directamente por militares del norte. Y cuando fueron necesarias intervenciones -el "golpe suave" de Honduras, por ejemplo, o los intentos de desestabilización que tuvieron Evo Morales en Bolivia o Rafael Correa en Ecuador- permiten ver que la opción militar, disfrazada quizá, o con ropajes nuevos, nunca ha desaparecido.

Distintos documentos de la política exterior a largo plazo y planificación estratégica de Washington reafirman tanto su supuesto derecho a intervenir en la región (su eterno "patio trasero"), así como la apelación a la acción armada toda vez que lo estime necesario. Tanto el "Documento Santa Fe IV 'Latinoamérica hoy'" -clave filosófica de los actuales halcones republicanos que son quienes realmente fijan la política exterior- como el "Documento Estratégico para el año 2020 del Ejército de los Estados Unidos" o el Informe "Tendencias Globales 2015" del Consejo Nacional de Inteligencia, organismo técnico de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), presentan las hipótesis de conflicto social desde una óptica de conflicto militar, completamente. La reducción de la pobreza y el combate contra la marginación recogidas en la ambiciosa (y quizá incumplible en los marcos del capitalismo) agenda de los "Objetivos y Metas del Milenio" de Naciones Unidas es algo que no entra en los planes geoestratégicos del imperio. Al que proteste, palo; no hay otra respuesta. Y los recursos naturales ubicados en Latinoamérica (petróleo, agua dulce, biodiversidad de sus selvas y minerales estratégicos) son considerados como propios. Por supuesto que a quien proteste: también palo. El Plan Colombia, las estrategias de Tres Fronteras, Alcántara, Misiones, Cabañas 2000, la Iniciativa Regional Andina o la cohorte de bases militares por toda la región, entre otras cosas, nos lo recuerdan.

El principal enemigo de Washington siguen siendo los movimientos populares, lo que podríamos llamar la izquierda social y no tanto las izquierdas políticas (hoy, al ocupar posiciones de gobierno, fieles pagadoras de la deuda externa y preocupadas, más que nada, por salir en televisión). Según el referido informe de la CIA: "Tales movimientos se incrementarán, facilitados por redes transnacionales de activistas de derechos indígenas, apoyados por grupos internacionales de derechos humanos y ecologistas". El "papel amenazante a la estabilidad regional" (léase: amenaza a los intereses de la oligarquía estadounidense), según esta lógica, está dado por "organizaciones sociales, pueblos indígenas y organismos no gubernamentales de derechos humanos y ambientalistas"; a lo que, como parte de una bien articulada propuesta de manipulación informativa, se suman el "narcotráfico" y el "terrorismo internacional" (hasta las pandillas juveniles -las famosas "maras"- están ligadas a Al Qaeda, según esta orquestación). De hecho, aunque resulte risible, en algún momento el gobierno estadounidense habló de la presencia de escuelas coránicas de fundamentalistas musulmanes en la triple frontera argentino-brasileño-paraguaya, justamente donde está la enorme reserva de agua dulce apetecida por la estrategia imperial. ¿Es el principal problema de Latinoamérica la violencia delincuencial que se vive en casi todos los países, o eso es un efecto de la pobreza estructural? O más aún: ¿cuánto hay de manipulación mediática en todo el fenómeno?

Las actuales izquierdas que gobiernan algunos países latinoamericanos no son la principal fuente de preocupación del imperio; pero sí la idea de unión que entre ellas se podría dar. El fantasma de la integración latinoamericana sí inquieta.

Como bien lo dijo el premio Nobel de la Paz, el argentino Adolfo Pérez Esquivel: "el único país que tiene un proyecto estratégico para América Latina, lamentablemente, es Estados Unidos, y no es, precisamente, el que necesita nuestro continente".

Las actuales propuestas de profundización del ALBA, y eventualmente su complemento, el CELAC, constituyen una interesante iniciativa en la dirección de la integración hemisférica con un sentido social. Las mismas pretenden fundamentarse en la creación de mecanismos para crear ventajas cooperativas entre las naciones que permitan compensar las asimetrías existentes entre los países del hemisferio. Se basa en la creación de Fondos Compensatorios para corregir las disparidades que colocan en desventaja a las naciones débiles frente a las principales potencias; otorga prioridad a la integración latinoamericana y a la negociación en bloques subregionales, buscando identificar no solo espacios de interés comercial sino también fortalezas y debilidades para construir alianzas sociales y culturales. Como sintetizó el presidente Chávez el corazón de todo esto: "Es hora de repensar y reinventar los debilitados y agonizantes procesos de integración subregional y regional, cuya crisis es la más clara manifestación de la carencia de un proyecto político compartido. Afortunadamente, en América Latina y el Caribe sopla viento a favor para lanzar el ALBA como un nuevo esquema integrador que no se limita al mero hecho comercial sino que sobre nuestras bases históricas y culturales comunes, apunta su mirada hacia la integración política, social, cultural, científica, tecnológica y física".

"Hay una alianza izquierdista y populista en la mayor parte de América del Sur. Esta es una realidad que los políticos de Estados Unidos deben enfrentar, y nuestro mayor desafío es neutralizar el eje Cuba-Venezuela", escribió algunos años atrás Otto Reich, ex secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, en el artículo titulado "Los dos terribles de América Latina", en la revista derechista estadounidense National Review. No era esa sólo la opinión en solitario de un funcionario de la administración Bush; por el contrario habla de la verdadera política de los halcones de la Casa Blanca hacia la considerada su natural zona de influencia. Y son ellos, su estrategia como clase, los que realmente fijan la dirección del imperio, más allá que la administración de turno sea republicana o demócrata.

Ahí están las claves de la relación del imperio con sus súbditos. Una nueva izquierda remozada, que dejó atrás las armas de la guerrilla, que no habla de confiscaciones y poder popular (porque no puede, porque se quebró, por ambas cosas, etc.) es tolerable. Incluso, como parte de las dinámicas del interjuego político, hasta deseable en la lógica de dominación; es una manera de demostrar que aquellos "sueños juveniles" del socialismo eran irrealizables, y ahora, sin barba y bien peinados, estos nuevos funcionarios ratifican "el fin de la historia". Lula, el ahora ex presidente de Brasil, lo dijo sin pelos en la lengua: "socialismo moderado, dejando atrás los sueños juveniles".

Pero cuando las relaciones se plantean de igual a igual, cuando la dignidad no se negocia, vuelven a sonar los tambores de guerra por parte de la gran potencia. Esa matriz no ha cambiado. La historia tampoco ha terminado, y de lo que se trata es de ver cómo esa izquierda social (movimientos indígenas, campesinos sin tierra, desocupados, insurgentes que no se han resignado, lo que para Washington continúan siendo las "amenazas a la estabilidad regional", y lo que quede de clase obrera organizada, movimientos de mujeres, intelectuales progresistas) puede articularse en una propuesta de integración regional, de Patria Grande, como pretendió Bolívar. En un mundo de globalización, de grandes bloques y políticas a escala planetaria, la izquierda social, la izquierda desde abajo, popular, sólo unida puede enfrentarse con posibilidades de éxito al todavía poderoso imperio estadounidense.

(VIDEO) Vea el programa "Reverso": 4F 1992 - La Quijotada

Autor:

Programa de investigación Reverso, el cual desmonta las matrices de opinión impuestas por algunos sectores de la derecha venezolana y fuera de nuestras fronteras.

Mientras las grandes corporaciones mediáticas tratan de imponer un mundo al revés, hay quienes están convencidos de que es el momento de poner las cosas en su justo lugar.

Tres jóvenes periodistas presentarán la cara oculta de aquellas informaciones que, intencionalmente son ocultadas por las grandes corporaciones mediáticas a través de reportajes y crónicas.

Reverso tiene una propuesta estética audiovisual innovadora, y en su primer capítulo abordará el tema del Bioterrorismo de Estados Unidos.

El programa Reverso es un proyecto que lleva adelante un equipo integrado por Karen Méndez (dirección y presentación), Jessica Sosa y Hernán Canorea (producción de contenido y presentación), Will Rojas (realización y postproducción), Crimson Telo (postproducción), Edgar Moreno (postproducción y musicalización), Mereán Lozano y Hecmili Thomas (producción), Joel Ferrer (diseño gráfico), y Roger Guzmán (camarógrafo).

Video Fuente: http://www.youtube.com/user/zurcf95


(VIDEO) Vea "Dossier" con Walter Martínez (06.02.12)


 Autor:

6 Feb. 2012.- Los sucesos internacionales y noticias de resonancia mundial en "pleno desarrollo" analizados por el periodista y corresponsal de guerra, Walter Martínez, a través de la señal del canal de todos los venezolanos, Venezolana de televisión.

“Dossier”, único en su estilo en la televisión venezolana, es una herramienta necesaria, que brinda información de actualidad, en un lenguaje directo y de fácil comprensión.



Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


DONALD TRUMP, EL GORBACHOV DE NORTEAMÉRICA: ASÍ SE FRACTURA EL IMPERIO DESDE DENTRO

  Razones de Cuba   Desde La Habana, donde hemos visto caer imperios a lo largo de 500 años, la situación de Estados Unidos en junio de 20...