Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

miércoles, 15 de agosto de 2012

Rebelión y masacre en el Pulgarcito de América (1932)


 

“En mi triste país se suceden los horrores. Se dice de tres mil muertos, campesinos casi todos, que se lanzaron a tomar los cuarteles, exasperados por el hambre. Les tachan de bolscheviques (sic), de monstruos, de cuanto adjetivo denigrante les sugiere el miedo y la cólera a los terratenientes y millonarios enfurecidos y vencedores”.
Alberto Masferrer, 4 de febrero de 1932.

El Salvador, situado en el centro del continente americano, es un pequeño país con una extensión de 22 mil kilómetros cuadrados, dedicado principalmente a la producción de café. El 85% de sus exportaciones corresponden a este producto y se concentran en los mercados de Alemania y Estados Unidos. Para 1932 tiene un millón y medio de habitantes, de los cuales el 80% vive y trabaja en el campo. Un ínfimo 0.2% de la población constituye la clase dominante, el 4.4% las clases medias y el 95% restante lo forman campesinos, indígenas, jornaleros agrícolas y unos pocos obreros urbanos.
La tierra es el rasero que marca la desigualdad social, porque la oligarquía cafetalera la acapara, mientras miles de indígenas y campesinos no tienen ni donde caer muertos. Esto lo constata a finales de 1931, el mayor A.R. Harris, agregado militar de los Estados Unidos: “El 90 por ciento de la riqueza del país la posee el 0.5 por ciento de la población. Entre 30 o 40 familias son propietarias de casi todo el país. Viven con esplendor de reyes, rodeados de servidumbre, envían a sus hijos a educarse a Europa o a Estados Unidos, y despilfarran el dinero e sus antojos. El resto de la población no tiene prácticamente nada…”. Como expresión del lujo y derroche “una de las primeras cosas que se observa cuando uno llega a San Salvador, es la abundancia de automóviles de lujo que circulan por las calles. (…) No parece que exista nada entre estos carísimos vehículos y la carreta de bueyes guiado por el boyero descalzo”.
Esta situación constituye una verdadera bomba de tiempo que tarde o temprano puede estallar, como señala el agregado militar: “Me imagino que la situación de El Salvador actual se asemeja mucho a la de Francia antes de su revolución, Rusia antes de su Revolución y México antes de su revolución. (…) Una revolución socialista o comunista puede retardarse por varios años en este país, digamos diez o veinte años, pero cuando por fin suceda va a ser sangrienta” [1]

 EL PUEBLO SALVADOREÑO SE REBELA 

En la década de 1920 el control político en el Salvador está a cargo del clan familiar de los Meléndez-Quiñones. Eso cambia temporalmente en 1931 cuando Arturo Araujo se impone en las elecciones, a nombre del Partido Laborista. El punto central del programa presidencial es el reparto de la tierra, lo que genera gran apoyo y expectativa entre la población pobre y campesina. Sin embargo, muy rápido cunde la decepción, porque el nuevo gobierno no cumple sus promesas y adopta la represión abierta de obreros y campesinos. Araujo pierde el apoyo del Ejército y esto propicia un golpe de Estado del 2 de diciembre de 1931, cuando asume el poder el vicepresidente y ministro de Guerra Maximiliano Hernández Martínez, llamado El Brujo, por ser un teósofo declarado. 

El nuevo dictador convoca a elecciones municipales en los primeros días de enero de 1932, y, de forma sorpresiva, el Partido Comunista (PCS) gana en algunos lugares. Para desconocer este triunfo se acude al fraude. Ante esta situación el PCS empieza a promover la idea de una insurrección y establece contactos con campesinos e indígenas del occidente del país, los cuales ya habían tomado la decisión de llevar adelante un levantamiento armado por su propia cuenta.
El objetivo del PCS es coordinar una insurrección general en todo el país. Sin embargo, el plan es descubierto y el 18 de enero son capturados Farabundo Martí y los estudiantes universitarios Alfonso Luna y Mario Zapata principales dirigentes del Partido Comunista y conductores del levantamiento. En la noche del 20 se reúne el Comité Central del PCS para discutir la pertinencia de seguir adelante con la insurrección y, aunque hay posiciones en contra porque ya no se tiene la capacidad real de conducirla, la mayoría opta por mantener el plan. 

El 22 entran simultáneamente en erupción varios volcanes en Guatemala y el Izalco, —conocido como el Faro del Pacífico— en el Salvador. Un coro de estruendos acompaña la erupción y la emisión de cenizas que recubre los cielos de América Central. Como si esa fuera la señal que esperan los campesinos e indígenas desde hacia decenios, al momento se desencadena la insurrección. La rebelión comienza en la medianoche del 22-23 de enero y se concentra en seis localidades del occidente del país. Iluminados por el resplandor que generan los volcanes en actividad, miles de hombres y mujeres, empuñando palos, machetes y unas cuantas armas se dirigen hacia los poblados y atacan las estaciones de policía, las oficinas municipales y los puestos de telégrafo, símbolos y sedes del poder político y militar. Atacan las casas de los terratenientes y de los ricos de los pueblos y saquean las tiendas y comercios locales, llamando a la gente del lugar a unirse al movimiento. En su accionar ejecutan a unas setenta personas, grandes propietarios o sus allegados. Algunos grupos de insurrectos gritan consignas favorables al Socorro Rojo y al PCS y proclaman por primera vez en América Latina la implantación de soviets rurales. 

 LA MASACRE 

El bestial contra-ataque del régimen militar se inicia el 24 de enero y en menos de 48 horas aplasta la rebelión. En la tarde del 25, todos los pueblos están en manos de las tropas gubernamentales. Esto es posible porque, luego de conocida la noticia del levantamiento, el gobierno junta las tropas del centro y el oriente del país, y las envía en tren hacia los lugares donde se encuentran los rebeldes. Apenas llegan, se inicia la brutal carnicería. No les resulta difícil, porque a los palos y machetes que portan los rebeldes se les enfrentan ametralladoras y fusiles de largo alcance e incluso a aviones que bombardean a la población en forma inmisericorde. 

Los militares y las Guardias Cívicas, formadas por miembros de las clases dominantes, asesinan a todo aquel que consideren comunista y/o indígena. Se remiten a las listas electorales y eligen como víctimas a quienes habían votado por los comunistas, puesto que allí estaban consignados los datos personales, lugar de residencia y partido por el que habían votado. Pero en general no se ponen con tanta “sutileza” y todo varón adulto que se encuentre en el camino es fusilado.
Mientras en el occidente se abren fosas comunes para enterrar a los labriegos, en San Salvador son capturados los comunistas que aparecen registrados en los libros de votaciones y en las márgenes del río Acelhuate son fusilados. Luego son tirados a fosas comunes o son incinerados. A Miguel Mármol (1905-1993), fundador del PCS, se le intenta fusilar, pero sobrevive para relatar las atrocidades cometidas en 1932. Como colofón represivo de la violencia anticomunista, el primero de febrero, luego de un juicio amañado, son fusilados los dirigentes del PCS Farabundo Martí, Alfonso Luna y Mario Zapata. 


La represión produce miles de muertos, tanto en los primeros días cuando llegaron las tropas a las zonas ocupadas por los rebeldes, como en las semanas siguientes por parte del Ejército y los grupos paramilitares de las guardias cívicas. Nunca se podrá establecer con exactitud la dimensión de la masacre, porque se impone la censura de prensa, se destruyen los archivos oficiales de 1932 por orden del dictador Martínez y los cadáveres son enterrados sin ningún registro ni identificación. Si, como estiman diversos testigos e investigadores, se asesinó a 30 mil personas, estamos ante un auténtico genocidio, porque eso significa que en un breve lapso de tiempo fue exterminado el 2% de la población. 

La magnitud de la masacre se registra en un telegrama del general José Tomas Calderón, Jefe de Operación de la Zona Occidental, dirigido al almirante Smith y comandante Brandeur, de los barcos de guerra Rochester, Skeena y Wancouver, en el que “se complace (en) comunicarles que… hasta hoy cuarto día de operaciones están liquidados cuatro mil ochocientos bolcheviques”. [2] Si eso se dice de manera oficial sobre lo acontecido en los primeros días, es lógico suponer que la cifra se elevó en miles en las semanas siguientes, cuando tanto las tropas oficiales como las guardias cívicas prosiguieron con su propósito de exterminar a todos los indios y comunistas que encontraran en su camino, o a quienes calificaban de ese modo. 

Un periódico informa que, debido al elevado número de muertos “se incinera gran cantidad de cadáveres de comunistas en todos los lugares en donde fueron reprimidos los levantamientos”. Así mismo, se comunica que “para evitar las epidemias, la dirección General de Sanidad ha ordenado la incineración de los cadáveres de los comunistas muertos en los diferentes encuentros habidos en la República” [3]

Como una prueba del sadismo de la represión, en Izalco es asesinado, colgado y exhibido en público el cacique Feliciano Ama, quien es calificado como un indio comunista. El espectro anticomunista y racista aflora para justificar la masacre y en los periódicos se exige la destrucción de “la hidra de cien cabezas del comunismo”, así como aniquilar a los “indios borrachos y degenerados”. 

Diez días después del levantamiento, llegan al Puerto de Acajutla dos barcos de la marina británica y uno de los Estados Unidos, so pretexto de proteger los intereses de sus connacionales que residen o tiene negocios en el país. El objetivo es intervenir si fuese necesario para reprimir el levantamiento popular. Con su presencia bélica, las potencias respaldan la masacre. 

  
CLASE Y ETNIA EN EL TRASFONDO DE LA MASACRE­ 

Para explicar la rebelión y la masacre deben considerarse los problemas de etnia y clase, que están referidos a las características de las dos insurrecciones que estallan a mediados de enero de 1932 y que en forma espontánea confluyen: la que organiza el PCS y la que preparan los indígenas del occidente del país. Por ello, en el análisis de la coyuntura que origina la Gran Depresión (1929-1933), es indispensable recordar los procesos de largo plazo que “pueden ser resumidas en dos palabras: indígenas y café” [4]

La Gran Depresión del capitalismo mundial tiene efectos inmediatos en la sociedad salvadoreña, que se configuran en el telón de fondo de la masacre de 1932. Cuando estalla la crisis de 1929 se desploman los precios del café hasta en un 46%. Los efectos son inmediatos y catastróficos: bajan las importaciones, descienden los salarios de los peones y de los pocos funcionarios del Estado, el hambre y el desempleo se extienden por los campos salvadoreños. Como siempre, la crisis recae sobre los pobres y desposeídos, mientras los terratenientes y hacendados mantienen sus privilegios, hasta el punto que el Estado los exonera de pagar impuestos por la exportación de café [5]

La caída del consumo del café en el mercado mundial crea condiciones para que diversos sectores de las clases subalternas se organicen. La resistencia y la rebelión se encuentran a flor de piel, motivadas por el impacto inmediato de la crisis, y son factibles porque un proceso de organización de trabajadores, campesinos e indígenas se había gestado a comienzos de la década de 1920. En efecto, en 1923 surgieron los primeros sindicatos y en 1924 se creó la Federación Regional de Trabajadores Salvadoreños (FRTS), cuyos objetivos principales apuntaban a luchar por la tierra y el aumento de salarios. 

A comienzos de la década de 1930 los indígenas enfrentan el alto precio de los alquileres de la tierra y demandan la implementación de una ley que prohíba la expropiación por deudas y garantice la devolución de las tierras que les habían arrebatado. Los campesinos pobres reciben instrucción política de estudiantes y de maestros rurales, influidos por el Socorro Rojo Internacional y la FRTS. El primero canaliza ayuda a los sindicatos y a las organizaciones obreras en diversos lugares del mundo. En el Salvador, el Socorro Rojo llega a contar con seis mil participantes y la FRTS alcanza los 75 mil afiliados. 

En este proceso de organización se destaca la fundación del Partido Comunista del Salvador (PCS), en el cual se aglutinan líderes políticos y sindicales, con experiencias de lucha en varios países de América Central, entre los que sobresalen Farabundo Martí y Miguel Mármol. Ese partido se funda oficialmente en marzo de 1930 y el primero de mayo de ese año organiza el desfile de miles de personas por la calles de San Salvador. 

 El problema de clase 
 
Antes de la rebelión armada, la prensa de San Salvador manifiesta sus temores ante un posible levantamiento popular. Al respecto, el arzobispo de esa ciudad, Monseñor Belloso, les escribe una carta a los capitalistas del país, en la que advierte sobre el peligro comunista si no se trata a la gente con justicia. El texto de la carta señala: 

“Nos permitimos preguntar: 

1) ¿Sabe usted cómo viven sus colonos?
2) ¿Tienen ellos en sus viviendas cierta comodidad e higiene?
3) ¿Se les paga el salario suficiente, no sólo para el vivir cotidiano, sino también para que sostengan a su familia, a base de economía y honradez?
4) ¿Los colonos y empleados todos, trabajan de tal manera que pueden cumplir con sus obligaciones religiosas?
5) ¿Se les da facilidades para que sus hijos reciban la instrucción conveniente?
6) ¿Cuentan con médico y medicinas para sus enfermedades ordinarias, particularmente si viven en zonas malsanas?
7) ¿No se abusa de la debilidad de los niños obligándoles a trabajos incompatibles con su edad?
8) ¿Se impone a las mujeres, sobre todo a las que son madres, obligaciones que les imposibilitan atender a sus niños?
Si todos los patronos tratan a sus trabajadores de modo que no se deje ni una sola de estas cosas sin cumplir, creemos, y estamos seguros de ello, que el peligro comunista quedará completamente conjurado” [6]

Este texto percibe la desigualdad social, de clase, que se hace más evidente en la coyuntura de la Gran Depresión. En el fondo, este problema de clase expresa la contradicción entre los terratenientes/hacendados cafetaleros con los campesinos y los proletarios agrícolas. Existe un malestar campesino como resultado de la expropiación de los ejidos, el trato indigno que reciben los labriegos y los trabajadores asalariados, al cual debe agregarse el choque violento de la crisis en la economía cafetera. Este descontento es canalizado por el Socorro Rojo Internacional y el recién fundado PCS, que encuentra un terreno abonado por las humillaciones acumuladas por los pobres y por la decepción ante el gobierno de Araujo. 

No por casualidad, en aquellas regiones de mayor densidad campesina y productoras de café es donde más fuerza tiene la rebelión. Precisamente, el PCS logró cierta influencia entre los campesinos y jornaleros porque había escuchado la queja más común de la gente: la caída del salario en las fincas cafeteras, en razón de lo cual envía a los activistas en los días de pago, exige mejoras salariales y organiza huelgas, muchas de las cuales son victoriosas porque tienen objetivos claros, como aumento de salarios nominales y mejor ración de comida para los jornaleros [7]

La miseria de los campesinos, como expresión de esta contradicción de clase, es registrada por V. Brouder, comandante de los marines canadienses que desembarcó en el puerto de Acajutla el 23 de enero de 1932. Para éste: “En una determinada finca de café…(los) obreros trabajan hasta diez horas al día en algunos casos, a cambio de lo cual se les paga 25 centavos diarios... Además se les da… un puñado de frijoles y unas cuantas tortillas… y café para tomar; el costo para alimentar a cada trabajador no pasa de un centavo por día. El valor de la cosecha de café de esta finca se estima en unas 100,000 libras esterlinas; un cálculo rápido indica que el costo de la mano de obra para todo un ciclo agrícola alcanza a lo sumo la cantidad de 2,000 libras esterlinas…” [8] . En suma, el costo de la fuerza de trabajo representa el 2% del valor de la cosecha de café, lo que genera una envidiable tasa de ganancia para la oligarquía cafetera. 

Tensiones étnicas 

En el fondo de la rebelión y la represión que le siguió se esconde un asunto crucial de la historia del Salvador: el de la marginación y sometimiento de los indígenas por parte de los blancos y ladinos. 

Para la comprensión de la rebelión indígena deben considerarse las causas de larga y corta duración. En cuanto a las primeras, se habían ido acumulando durante siglos los golpes de la opresión, la humillación y el despojo por parte de los grandes terratenientes, los blancos y los ladinos, contra los cuales en numerosas ocasiones se habían rebelado los indígenas. A éstos se les arrebatan sus tierras y se les convierte, con diversos procedimientos violentos y legales, en peones de las haciendas, donde soportan un trato despótico y se les paga con monedas emitidas por las haciendas que sólo se pueden usar en la tienda de raya del dueño del cafetal. 

Esto se conjuga con las razones de corto plazo, catalizadas por el impacto de la Gran Depresión en la sociedad salvadoreña, con huelgas y protestas para defender el empleo y pedir mejora de salarios. En esta coyuntura, los indígenas no están solos, porque los mismos problemas que genera el colapso del café en el mercado mundial, afectan a obreros, campesinos e indígenas. Pese a todo, los indígenas tienen sus propios objetivos, que están relacionados con el problema estructural que afrontan al ser despojados de sus tierras, las que son acaparadas por los ladinos (mestizos). 

En el momento de la masacre y en las semanas siguientes emerge con gran fuerza el racismo de blancos y ladinos. Por ejemplo, en La Prensa del 4 de febrero un titular sostiene que "los Indios han sido, son y serán enemigos de los Ladinos" y en el artículo correspondiente se señala que "no había un solo indio que no estuviera carcomido por el comunismo devastador... Cometimos un grave error al hacerlos ciudadanos" [9] . Claro, estos mismos indígenas son los peones y sirvientes de los hacendados, muchos de los cuales participan en la insurrección, junto con sus caciques. 

E l ataque sistemático contra los rebeldes es un verdadero etnocidio, ya que se identifica a las víctimas por sus rasgos físicos, su lengua, o su vestimenta. Como consecuencia, los sobrevivientes se ven obligados a abandonar sus costumbres y tradiciones. En esta perspectiva, la masacre de 1932 no es una revuelta campesina con un componente racial, sino “la última convulsión de la rebelión indígena contra el colonialismo”. En 1931 los indígenas pierden lo poco que les quedaba de tierra y ven disminuir su precario ingreso de subsistencia. En estas condiciones, “el movimiento comunista solamente proporcionó el fósforo que dio fuego a este material combustible de resentimiento étnico. La revuelta en sí, sus slogans, liderazgo, blancos y metas, sugieren una ‘guerra de razas’, con grupos indígenas asaltando los emblemas del poder ladino. La represión subsiguiente indicaba las mismas dinámicas raciales” [10]

Esto se manifiesta en el carácter y sentido de la represión que no es obra exclusiva del ejército, sino de grupos privados organizados y financiados por blancos y ladinos, que persiguen y matan con saña a lo que consideran como “plaga comunista”. En este caso el apelativo de comunista encubre su odio hacia los indígenas. 

Hasta tal punto existía un problema histórico entre indígenas y ladinos, producto del racismo y de la opresión de éstos últimos, que el PCS enfrenta grandes dificultades porque sus activistas son ladinos urbanos, mientras que los habitantes del occidente del país son indígenas. Por esta razón, estos últimos son muy recelosos con los comunistas, aunque les lleven mensajes de liberación económica y política. 

El odio contra los indígenas que aflora luego de la rebelión lo hace publico un hacendado: "Deseamos que se extermine de raíz la plaga; de lo contrario, brotaría con nuevos bríos, ya expertos y menos tontos (…) Hicieron bien en Norteamérica, de acabar con ellos; a bala, primero, antes de impedir el desarrollo del progreso de aquella nación; mataron primero a los indios porque éstos nunca tendrán buenos sentimientos de nada. (…)Tienen instintos feroces" [11]


CONSECUENCIAS DE LA MASACRE 

La masacre de 1932 tuvo efectos inmediatos y mediatos, que vale la pena enumerar. En el corto plazo permite la consolidación de la dictadura de Hernández Martínez que se extiende hasta 1944, cuando una huelga general lo obliga a renunciar y a huir del país. Esta dictadura feroz es ejercida por un personaje que solía repetir: “es un crimen más grande matar a una hormiga que a un hombre, porque el hombre al morir reencarna mientras que la hormiga muere definitivamente”. Martínez dice tener contactos con médicos invisibles, con los que se comunica por medio de aguas de colores que guarda celosamente en unos frascos. A tal punto llega su fe en estos “médicos”, que decide combatir una epidemia de viruela forrando con papel azul las lámparas de las plazas, a la espera de que sus amigos invisibles actúen. Incluso, deja morir de apendicitis a uno de sus hijos, al pretender curarlo con sus aguas azules. Durante los doce largos años de su gobierno reprime a diestra y siniestra y se granjea la simpatía de los Estados Unidos, pese a que coquetea furtivamente con el nazi fascismo. 

A raíz de la masacre, los más afectados de manera inmediata son los campesinos y, sobre todo, los indígenas que son prácticamente exterminados. Los sobrevivientes se convierten en ladinos, es decir, son incorporados al proyecto mestizo en forma violenta. El dictador prohíbe que los sectores subalternos estudien porque si lo hacen se vuelven comunistas y, según su fabulosa doctrina, los pobres están destinados a ocuparse de las labores de limpieza. 

En la larga duración, la masacre transforma a la sociedad salvadoreña. La violencia destruye un proceso de organización popular, consolida una forma de poder militar dictatorial que perdura el resto del siglo (hasta 1992. Paralelamente se impone el antiocomunismo como una doctrina de Estado, utilizada para reprimir, perseguir y asesinar a los opositores políticos. El Ejército se convierte en guardián del poder de las clases dominantes. Estas, a su vez, lo aceptan y ceden el control directo del aparato de Estado a los militares. 

Se impone el silencio, la censura y la tergiversación de los sucesos de 1932, los cuales son presentados por la historia oficial como una cruzada del comunismo internacional en tierras americanas. Se instaura la cultura del terror contra los pobres y contra todos los que se atreven a protestar, a nombre del anticomunismo visceral. 

Finalmente, como le ha sucedido a otros militares masacradores en la historia de América Latina, Maximiliano Hernández Martínez no muere de muerte natural. El 15 de mayo de 1966, cuando tenía 84 años, es ejecutado en Honduras por su chofer personal, Cipriano Morales, quien le propina 17 puñaladas. Se dice que es en venganza, porque Morales es hijo de una de las víctimas de la dictadura y actúa siguiendo la máxima popular que reza: el que a hierro mata a hierro muere!

Bibliografía sugerida para seguir estudiando 

Roque Dalton, Miguel Marmol. Los sucesos de 1932 en El Salvador, Ocean Sur, Bogotá, 2011.
Hernan Brienza, Farabundo Martí. Rebelión en el patio trasero, Capital Intelectual, Buenos Aires, 2007.
Juan Mario Castellanos, El Salvador 1930-1960. Antecedentes históricos de la guerra civil, Biblioteca Popular, San Salvador, 2001.
Jorge Arias Gómez, Farabundo Martí. La biografía clásica, Ocean Sur, Mexico, 2010.
Jeffrey Gould y Aldo Lauria-Santiago, 1932, rebelión en la oscuridad, Ediciones Museo de la Palabra y la Imagen, San Salvador, 2008.
Thomas Anderson, Thomas, El Salvador, 1932, Biblioteca de Historia Salvadoreña, San Salvador, 2001.



 

TODOS
 
Roque Daltón
 
Todos nacimos medio muertos en 1932
sobrevivimos pero medio vivos
cada uno con una cuenta de treinta mil muertos enteros
que se puso a engordar sus intereses
sus réditos
y que hoy alcanza para untar de muerte a los que siguen naciendo
medio muertos
medio vivos.
Todos nacimos medio muertos en 1932.
Ser salvadoreño es ser medio muerto
eso que se mueve
es la mitad de la vida que nos dejaron.
Y como todos somos medio muertos
los asesinos presumen no solamente de estar totalmente vivos
sino también de ser inmortales.
Pero ellos también están medio muertos
y sólo vivos a medias.
Unámonos medio muertos que somos la patria
para hijos suyos podernos llamar
en nombre de los asesinados
unámonos contra los asesinos de todos
contra los asesinos de los muertos y los mediomuertos.
Todos juntos
tenemos más muerte que ellos
pero todos juntos
tenemos más vida que ellos.
La todopoderosa unión de nuestras medias vidas
de las medias vidas de todos los que nacimos medio muertos
1932.


NOTAS:
 

[1] . Citado en Thomas Anderson, El Salvador 1932, Editorial Universitaria Centroamericana, Segunda Edición, San José, 1982.
[2] . Citado en Jorge Arias Gómez, Farabundo Martí. Esbozo biográfico, Editorial Universitaria Centroamericana, San José, 1972, p. 144.
[3] . El Día, enero 27 de 2004, p. 4, Citado en Héctor Lindo Fuentes, “Políticas de la memoria. El levantamiento de 1932 en El Salvador”, en Revista Historia, No. 49-50, enero-diciembre de 2004, p. 293.
[4] . Erick Ching, El Salvador, levantamiento de 1932, en http://www.elsoca.org/index.php/america-central/movimiento-obrero-y-socialismo-en-centroamerica/2302-el-salvador-el-levantamiento-de-1932
[5] . Alejandro D. Marroquín, “Estudio sobre la crisis de los años treinta en El Salvador”, en Pablo González Casanova (Coordinador), América Latina en los años treinta, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1977, pp. 113 y ss.
[6] . El Día, 20 de enero de 1932, p. 4, citado en H. Lindo Fuentes, op. cit, p. 290.
[7] . Erick Ching, Los archivos de Moscú, en DiarioCoLatino.com, julio 29 de 2005, disponible en http://www.diariocolatino.com/es/20050729/tresmil/20926/Los-archivos-de-Mosc%C3%BA.htm?tpl=69
[8] .Ernesto Martínez, Los orígenes de la matanza indígena de 1932 en El Salvador, en DiarioCo.Latino. com, enero 26 de 2011, disponible en http:// www.diariocolatino.com/ [9] . Citado en Walter Neftali Alfaro, Levantamiento campesino 1932, en http://msdwalteralfaro.blogspot.com/2010/02/levantamiento-campesino-1932.html
[10] . Virginia Tilley, Indígenas: los salvadoreños invisibles, en el faro.net, enero 22 de 2009, disponible en http://archivo.elfaro.net/secciones/academico/20090122/academico1.asp
[11] . E. Martínez, op. cit.


Renán Vega Cantor es historiador. Profesor titular de la Universidad Pedagógica Nacional, de Bogotá, Colombia. Autor y compilador de los libros Marx y el siglo XXI (2 volúmenes), Editorial Pensamiento Crítico, Bogotá, 1998-1999; Gente muy Rebelde, (4 volúmenes), Editorial Pensamiento Crítico, Bogotá, 2002; Neoliberalismo: mito y realidad; El Caos Planetario, Ediciones Herramienta, 1999; entre otros. Premio Libertador, Venezuela, 2008.

El problema de la violencia sobrepasó capacidad del gobierno

  
Roberto Cañas/ López Firmante de los Acuerdos de Paz

El incremento de la violencia y la delincuencia de los últimos días nos recuerda que no hay soluciones instantáneas, ni milagrosas.

El Arzobispo de San Salvador, manifestó el domingo que “debemos reconocer que el problema de la violencia sobrepasó la capacidad del gobierno y de cualquier institución”. Esta declaración pone en evidencia una realidad ya conocida, que se debe cambiar. Los problemas de la violencia y la delincuencia son demasiado serios para dejarlos en manos del gobierno; debemos incorporarnos todos a proponer soluciones.

El incremento de la violencia y la delincuencia de los últimos días nos recuerda que no hay soluciones instantáneas, ni milagrosas. La lección aprendida es que se necesitan más esfuerzos para resolver el problema de la delincuencia. Todo comienza por que se acepte que la columna vertebral de las políticas de seguridad es la política de prevención de la violencia y del crimen y no solamente la represión de la delincuencia.

No es aceptable que las políticas de control y represión del delito constituyan para las autoridades gubernamentales lo principal y a veces casi lo único que hay que hacer, pues el combate a la delincuencia es sólo uno de los factores que tiene influencia sobre la seguridad de la población. En realidad, los factores principales que determinan la existencia y el aumento de la violencia y la delincuencia se hallan en condicionantes sociales y económicas: la pobreza en sus diversas manifestaciones, la desigualdad, la exclusión, el déficit de educación y la discriminación contra la juventud, la protección insuficiente de la infancia temprana, la vivienda insalubre, el deterioro urbano, la falta de empleos decentes.

Muchos al leer el párrafo anterior dirán que lo planteado es una verdad de Perogrullo, que es una cosa tan evidente o tan sabida que resulta innecesario repetirla. Pero justamente se trata de todo lo contrario, pues no hay que cansarse de insistir: hay que decirlo con todas sus letras: las medidas de represión del delito solo pueden detener en un porcentaje mínimo la delincuencia, para ser más exitosos y reducir en una mayor cantidad el crimen hay que poner el énfasis en las políticas públicas de prevención de la violencia y la delincuencia.

Estamos a las puertas de una tormenta perfecta en términos económicos, si bien está muy claro que no se puede esperar mucho de los dirigentes de los partidos que mantienen una larga serie de reuniones en Casa Presidencial, es indispensable que los demás empecemos a discutir cómo vamos a enfrentar los problemas sociales más graves como la delincuencia y los problemas económicos de la crisis de precios de los alimentos, petróleo y de la sequía.

Se nos termina el tiempo: no hay espacio para más, es urgente que en la labor de prevención de la delincuencia se involucren todos los sectores asumiendo que la prevención de la delincuencia es un esfuerzo integral que comienza desde la familia donde se trasmiten en primera instancia los valores y principios de la convivencia social. Se deben atender especialmente a familias donde se manifiesten graves problemas conyugales o familiares y/o que tengan dificultades para la gestión de medidas disciplinarias y de monitoreo del comportamiento de sus hijos, se deben tomar acciones para superar las actitudes de negligencia de los padres y madres de familia que favorecen o propician el involucramiento de los hijos en actividades delictivas.
El segundo agente de socialización es la escuela. El sistema educativo debe tomar un rol todavía más protagónico en la política de prevención social de la delincuencia: hay que aumentar la cobertura y la calidad de la educación y tomar medidas para disminuir la deserción escolar, pues uno de los factores de riesgo más potentes que empujan a un menor a desarrollar conductas antisociales está correlacionado con el abandono de la escuela. También en el ámbito de la comunidad se deben hacer grandes esfuerzos, está demostrado que en las comunidades donde existen buenos niveles de organización y cohesión entre sus miembros los índices delictivos son bajos.

Y finalmente es necesario dejar absolutamente claro que no es posible pensar que es viable llevar a cabo programas efectivos de prevención sin abordar el problema financiero y determinar de dónde van a salir los recursos económicos para financiar políticas públicas de prevención. Soluciones hay, como aprobar un impuesto a las fortunas: La medida más importante en este aspecto sería la instauración de una contribución excepcional a las fortunas salvadoreñas, aquellas que según un informe de la consultora Wealth-X, poseen capitales superiores a los $30 millones, es decir, los 140 “ultra ricos”.

Y complementariamente gravar las transacciones financieras: este gravamen tendría la intención de destinar el dinero recaudado a proyectos de prevención de la delincuencia, asegurando paralelamente la transparencia en el manejo de los fondos recaudados y tomando medidas contra la corrupción.

martes, 14 de agosto de 2012

Dagoberto Gutiérrez: "Lo primero que vamos a plantear es una Reforma Agr...







La Educación Prohibida


La escuela ha cumplido ya más de 200 años de existencia y es aun considerada la principal forma de acceso a la educación. Hoy en día, la escuela y la educación son conceptos ampliamente discutidos en foros académicos, políticas públicas, instituciones educativas, medios de comunicación y espacios de la sociedad civil.Desde su origen, la institución escolar ha estado caracterizada por estructuras y prácticas que hoy se consideran mayormente obsoletas y anacrónicas. Decimos que no acompañan las necesidades del Siglo XXI. Su principal falencia se encuentra en un diseño que no considera la naturaleza del aprendizaje, la libertad de elección o la importancia que tienen el amor y los vínculos humanos en el desarrollo individual y colectivo.

A partir de estas reflexiones críticas han surgido, a lo largo de los años, propuestas y prácticas que pensaron y piensan la educación de una forma diferente. "La Educación Prohibida" es una película documental que propone recuperar muchas de ellas, explorar sus ideas y visibilizar aquellas experiencias que se han atrevido a cambiar las estructuras del modelo educativo de la escuela tradicional.

Más de 90 entrevistas a educadores, académicos, profesionales, autores, madres y padres; un recorrido por 8 países de Iberoamérica pasando por 45 experiencias educativas no convencionales; más de 25.000 seguidores en las redes sociales antes de su estreno y un total de 704 coproductores que participaron en su financiación colectiva, convirtieron a "La Educación Prohibida" en un fenómeno único. Un proyecto totalmente independiente de una magnitud inédita, que da cuenta de la necesidad latente del crecimiento y surgimiento de nuevas formas de educación.


 

La división sexual del trabajo y las estrategias del capital (Parte II)



¿Es posible lograr la igualdad de oportunidades entre varones y mujeres en el ámbito laboral dentro de este sistema?.
Una vasta experiencia de luchas del movimiento de mujeres y de la intensificación en estos últimos años, para enfrentar fenómenos como la violencia doméstica, la trata, derechos sexuales y reproductivos, aborto, acoso sexual e igualdad de oportunidades en el ámbito laboral, hacen visible que muchos de estos hechos han sido considerados naturales. Aunque distintos organismos del gobierno tomaron algunas iniciativas para abordar la gama de problemas enunciados, creemos necesario interrogar ese conjunto de prácticas e introducir una reflexión acerca de la relación de nuestras propuestas, los logros, las dificultades y las perspectivas.

Cuando las mujeres solicitamos y/o exigimos al Estado:

• Reconocimiento a decidir sobre nuestro propio cuerpo;

• Igualdad de oportunidades entre varones y mujeres en el ámbito laboral.

¿A qué Estado nos estamos dirigiendo?

Creemos pertinente un debate sobre el carácter del Estado en el sistema capitalista, diferenciando el gobierno, como sistema administrativo aparentemente neutro con su base material y su andamiaje jurídico.

¿Cuáles son las condiciones de vida, de producción y de reproducción y el papel de las instituciones sociales?

Las instituciones sociales dijo F. Engels (1), bajo las que viven los hombres de una época y de un país dado, están íntimamente enlazados con estas dos especies de producción, por el grado de desarrollo del trabajo y por el de la familia.

F. Engels (2), caracteriza el Estado:

El Estado no es más que una máquina para la opresión de una clase por otra, tanto en la república democrática como en la monarquía; y en el mejor de los casos, un mal que transmite hereditariamente al proletariado triunfante en su lucha por la dominación de clase, cuyos peores lados, el proletariado victorioso, lo mismo que la Comuna, no podrá cercenar de golpe hasta que una nueva generación, educada en nuevas y libres condiciones sociales, sea capaz de tirar a la basura todo el armatoste del Estado.

A. Borón analiza tres dimensiones analíticamente separables:

En primer lugar, el estado capitalista es un estado de clase y, en cuanto tal, “representa” la condensación de las relaciones de dominio y supeditación que existen en un determinado momento del desarrollo social. Esa y no otra es “representatividad” de la vida estatal; no representa la voluntad de todos los/as ciudadanos como pretende el saber convencional de las ciencias sociales sino el provisorio equilibrio a que se llega en la lucha de clases. Equilibrio que no borra la existencia de una clase dominante, más o menos diversificada o unificada según los casos y su enfrentamiento con las clases dominadas. Y como estado capitalista su lógica de funcionamiento lo lleva a garantizar incesantemente la reproducción de las relaciones capitalistas de producción (…)

El Estado es también un aparato administrativo, político, legal, pero esta superestructura descansa sobre un conjunto de relaciones de fuerzas entre las clases fundamentales, sus aliados y sus representantes políticos (…) Cabe recordar que el estado, en tanto conjunto de aparatos administrativos, burocráticos, legales e institucionales tiene, como su fundamento final y decisivo el monopolio de la violencia.

En tercer lugar el estado también aparece como un escenario “neutro” dónde se dirimen los grandes enfrentamientos sociales. Apariencia que oculta su esencia clasista para mejor garantizar el predominio de la clase dominante.

¿Qué rasgos tienen estos enfrentamientos? Según Samir Amin. (3)

La modernidad y la democracia inicia la liberación del individuo y, más allá potencialmente, la de la sociedad. Pero solamente la inician porque quedan encerradas en las exigencias de la reproducción capitalista (…). Simultáneamente, la modernidad y la democracia transforman al Estado y la política, lugar a la vez de conflictos alrededor del poder y de conflicto en sus propios terrenos.
En este terreno se mueven las luchas que hacemos referencia al inicio del artículo. Cada una de ellas implica subvertir un andamiaje construido durante siglos. Las alteraciones que permite este orden, tiene un núcleo duro, donde confluyen intereses económicos, políticos en connivencia con el poder policial.
Estas barreras las encontramos cuando hablamos de igualdad de oportunidades de varones y mujeres en el campo laboral, dado que el cuerpo social es desigual. Asimismo sucede con otras reivindicaciones legítimas como la prevención de las muertes de las mujeres por abortos clandestinos o la trata de personas.

Un debate que tiene un siglo en nuestro país

Debate y revisión con las tesis de Marx

El debate central era alrededor del tema del poder, consustanciado con la idea de progreso dentro del sistema capitalista.

Desde el año 1911 se publicaron en La Vanguardia una serie de artículos que en forma directa e indirecta, polemizaban y/o bosquejaban un abordaje diferente frente al sistema capitalista. El común denominador era la propuesta de reformas dentro del propio sistema, oponiéndose al esquema de división de clases existente.

En forma sintética exponemos los conceptos de Antonio Tomaso, Enrique Dickman, Emilio Vandervelde, Carlos Kautsky, A. Zerboglio, Jaime Vera, Juan B Justo sobre temas como la relación entre el socialismo y la patria, el nacionalismo, la democracia y la lucha términos en que se desarrolla la lucha de clases.

Contra el dogmatismo, se revisa la tesis sobre la conquista violenta del poder y los términos en que se desarrolla la lucha de clases.

El 17 de marzo de 1911, Antonio Tomaso, en un extenso artículo titulado Dos aniversarios –Carlos Marx, resalta sus méritos:

“una poderosa cabeza pensadora” y una gran “vida en constante lucha de ideal”. El autor reconoce que con el desarrollo del capitalismo, “la realidad social nos dice que la relativa concentración de la industria ha corrido pareja en gran parte con una mayor distribución de la riqueza (…) que el progreso del capitalismo ante el cual se ha levantado la múltiple organización de los trabajadores, no va seguido de una miseria creciente, sino al contrario por un creciente bienestar; que la complicada división del trabajo producido por el enorme adelanto de la técnica que aumenta y diversifica las operaciones, se ha roto la homogeneidad en el campo del pueblo productor, dentro del cual hay ahora distintas necesidades y aspiraciones y que con la extensión del sufragio se hace cada vez más difícil la conquista violenta del poder político porque asciende cada vez más la democracia, estado político social menos rígido, más maleable, más susceptible de transformaciones. (…)

La lucha de clases es hoy resorte conocido y comprendido de la historia nueva, hecha intencionalmente por los hombres por ese formidable ejército de la Internacional obrera y socialista que bajo distintos cielos y adaptándose a las condiciones históricas y peculiares de cada país, realiza la conquista del poder político extendiendo la democracia y creando por su esfuerzo técnico y directo un poder económico propio.

En 1912, en el X Congreso del PSA, continuando con su preocupación por la legislación en materia laboral, la organización de los/as trabajadores/as, consideraron que el salario femenino era la principal causa de la depresión de los salarios masculinos y resaltaron la necesidad de la participación de las mujeres en las organizaciones gremiales y resolvieron (4):

1- organizar a las mujeres trabajadoras en ‘Sindicatos Mixtos’ en las industrias que empleen obreros de ambos sexos y en ‘Sindicatos femeninos’ donde haya sólo empleadas mujeres;

2- promover una encuesta sobre el trabajo a domicilio y reglamentar el trabajo del mismo;

3- establecer la jornada máxima de 8 horas;

4- fijar un salario mínimo legal.

Los términos de la acción parlamentaria de los diputados socialistas fue planteada por Juan B. Justo en 1912, en relación con la clase trabajadora y el DNT. (5)

Polemiza con los que creían que la cuestión social se terminaba con algunas leyes obreras señalando:

El punto de vista de los diputados socialistas es otro muy distinto. Tratamos ante todo, dar a la lucha que sostiene la clase trabajadora por su emancipación (…) la intervención del Estado, la extensión de sus atribuciones no la queremos, señor presidente, sino en la medida en que la clase trabajadora penetre dentro del poder político e impregne al Estado de sus ideales. (…)

No es posible que una nación cualquiera joven o vieja, nos dijo un día Jaurés llegue a la plenitud de la vida nacional sin la intervención de una fuerza obrera organizada; ella agranda la patria porque con su progreso la patria deja de ser un privilegio, para convertirse en la esperanza de todos. La frase famosa del manifiesto comunista, casi idéntica a la de patriota Saint Just, podía aplicarse como lo hace notar Bernstein a los obreros de la época excluidos de la vida política; pero ha perdido su valor en nuestros días y lo perderá cada día más a medida que gracias a la influencia creciente de la democracia social, el obrero se convierta cada vez más en ciudadano cooperador de los bienes común de la nación.”

Existe un hilo conductor entre el cuestionamiento a Marx de Antonio Tomaso y la expectativa abierta que la clase obrera tuviera un interés común con quienes la explota y un aparato estatal estructurado para avalar la opresión.

El distanciamiento del concepto de clases sociales, la descalificación sobre el sentido de las luchas, los intereses contrapuestos surgidos en esta sociedad quedan cristalizados en esta teoría:

El socialismo y la vida es “la doctrina más amplia y universal que registra la historia. En su seno caben muchas hipótesis teorías, escuelas, etc. No por eso es menos científico ni verdadero. Y los hombres que en sus filas se alistan, lucha, meros detalles del conjunto.

Enrique Dickman, lanza esta propuesta en La Vanguardia del 19 de agosto de 1913, basándose en la teoría de la evolución, considera: el concepto más fecundo y universal que haya formulado la mente humana. Es la moderna brújula de las ciencias físico-naturales, como de las económico-sociales. Es la estrella polar que guiara a los hombres hacia un risueño y feliz porvenir.(…)

Que la lucha cotidiana se entable en tal o cual terreno; que en un momento dado sea más o menos áspera; que los grupos sociales, combatan más o menos lealmente y con tal o cual arma; que a veces sea necesario el sacrificio de muchas vidas para obtener una insignificante reforma; todo esto no autoriza a generalizar ni a formular teorías. Son simples incidentes de la lucha, meros detalles del conjunto.

De este modo queda descalificado el aporte realizado por Marx y Engels, pues concibe que “los que luchan por el bienestar del pueblo, antes que en escuelas económicas, filosóficas y sociales, han de inspirase en la escuela de la vida.”

En septiembre de 1913 esta visión se completa con la publicación de la traducción de Les Documents du Progrés registran la teoría de la evolución y el progreso humano del Doctor Broda; éste propone: para intervenir eficazmente en la marcha de la evolución es necesario que esta voluntad de progreso se encarne en un movimiento amplio, en un verdadero partido internacional, “el partido de la civilización.”

El 21 de noviembre de de 1913, el artículo El socialismo y el estado, comienza con esta afirmación:

Toda definición es peligrosa, pero en ciencias sociales la falta de definiciones es más peligrosa aún. La definición dada por quienes la ignoran es imperfecta. Se dirá, por ejemplo, que el socialismo es la apropiación por el estado de los instrumentos de producción. Pero ¿qué es el estado, el gobierno o la nación? Si el estado es la nación, la tesis es cierta, si el gobierno, falsa.(…) Emilio Vandervelde, autor de esta nota, después de citar a varios autores, entre ellos a Engels, formula esta pregunta:

¿Cuál ha de ser el fin de los trabajadores? Apoderarse del poder político y utilizar entonces al estado para suprimir las clases, el privilegio y el antagonismo de clase. Cuando se establezca la producción cooperativa, el estado desaparecerá automáticamente.

La democracia – dice Kautsky –tiende a transformar el estado en una gran cooperativa económica. (…)

En resumen, el socialismo está contra el estado político burgués, que ejerce una coerción moral sobre una clase y está con el estado si éste es la nación misma.

La democracia moderna era un tema de debate; tal es así que fue dos extensos artículos de Carlos Kautsky, los días 12 y 13 de diciembre de 1913. Allí, parte de reafirmar que el absolutismo llegó a su apogeo en el siglo XVIII y en este mismo siglo nacieron las fuerzas que debían hacerle perecer.

Hace mención a los “diferentes grupos de las clases burguesas, pequeños burgueses y campesinos, que se unieron al proletariado para desbaratar y destruir a la nobleza. Los problemas eran destruir un parlamento monárquico y hacer que pasase a ser “servidor del pueblo”. De ahí que ubica la lucha por el derecho al sufragio como un hecho importante para saber si el parlamento:

será un instrumento de dominación para la clase aristocrática, si servirá a la burguesía o si será el campo de batalla para la lucha de clase entre la burguesía y el proletariado.

El sufragio universal, igual y directo es el medio más importante aunque no el único, de hacer que el parlamento sea el servidor del pueblo y la fiel expresión de las tendencias que en su seno dominan. (…)

 

Notas:
1) Engels, Federico, El origen de la familia, la propiedad privada y del Estado, Editorial Claridad, 1974.
2) Engels, Federico, Introducción a La guerra civil en Francia de Carlos Marx. 1891.
3) Samir, Amin, Ser marxista hoy, ser comunista hoy, ser internacionalista hoy, Revista Periferias, Año 13- Nº 17 – Primer semestre 2009.
4) Propuesta realizada por Carolina Muzzilli.
5) La Vanguardia, 20 de junio de 1912.

“SERRALLONGA”


 Cataluña, siglo XVII. Joan Sala Serrallonga se ve obligado a dejar a su mujer e hijos y escapar de la justicia por haber cometido un crimen en defensa propia, y se suma al grupo de bandoleros al cual pertenecen sus hermanos y del que es líder un viejo enemigo de la infancia, Antic. Una de las superproducciones que de vez en cuando realiza Televisió de Catalunya sobre figuras históricas poco conocidas del país, en este caso centrada en la biografía del legendario bandolero titular.




lunes, 13 de agosto de 2012

Izquierda revolucionaria y alternativa histórica

 Oscar A. Fernández 0. (*)  
La ciencia no nos ha enseñado aún si la locura
es o no lo más sublime de la inteligencia.
Edgar Allan Poe


SAN SALVADOR - Es difícil evaluar el alcance de la actual conmoción que sufren tantas gentes de izquierda sin hacer referencia a esa psicología que viene del movimiento socialista y comunista de principios de siglo. En su mayoría ocupó un lugar principal el rechazo de lo complejo, la búsqueda de verdades sencillas y de líneas de pensamiento armoniosas. La convicción de que la historia avanza inevitablemente en la buena dirección y la creencia de que el progreso técnico lleva consigo el progreso social eran dos principios básicos de su doctrina.

La mentalidad de la izquierda ha estado muy impregnada por la seguridad de que los hechos acabarán por darnos la razón. La fe en el triunfo final le otorgaba un mundo seguro, aunque la lucha fuera terrible y en ella perdieran la vida muchas personas. Así, la actividad de la izquierda, por modesta y limitada que fuese, surgía como parte de un curso transcendente. (Perales Arretxe: Hacia una nueva idea de socialismo)

El desmoronamiento de los países del este de Europa a finales de los ochenta suscitó angustia en buena parte de la izquierda. La seguridad se tornó inseguridad. Para millones de personas en el mundo, el desplome de la Unión Soviética supuso un desgarramiento interior, una cruel derrota que golpeó sus vidas. De pronto, una sensación de orfandad se apoderó de la izquierda. Pero hoy, frente al complejo reto histórico que nos depara la barbarie de la globalización capitalista, creo que es el momento que la Izquierda revolucionaria en general, deje de darle vueltas a los elementos de confusión ideológica que aun la atenazan.

Lo que debe quedar claro, es que tiene que buscar una superioridad ética e intelectual, que le permita centrarse en la comprensión del sujeto político y reactivar las categorías marxistas a la luz de una serie de nuevos problemas y desarrollos que marquen el camino del cambio histórico. De lo contrario, seguiremos solamente resistiendo a los ataques de una derecha que no deja de conspirar para fortalecer y consolidar su dominio, a pesar de la crisis de su modelo; o en el mejor de los casos, pretendiendo impulsar los cambios desde la retórica anclada en otras realidades ya transformadas.

No obstante, ser vanguardia no se podría afrontar sólo como un acto de "autoafirmación revolucionaria". Para que una fuerza política se constituya como vanguardia sería necesario que se inserte en la acción política de las masas populares. Para ello, no bastaba llamarse vanguardia sino que sería preciso "proceder de forma que todos los demás grupos se diesen cuenta y se viesen obligados a reconocer" que los revolucionarios socialistas marchamos al frente. "Los representantes de los demás grupos (no) serían imbéciles hasta el punto de reconocer que somos vanguardia sólo porque lo decimos". (Gramsci: Cuadernos de la cárcel 1975)

Por primera vez en muchos años, la derecha neoliberal está disputando a la Izquierda su hegemonía intelectual. Está en cuestión la propia idea de Estado y de progreso, después del derrumbamiento de una especie de fe teológica que produjo frases ineluctables, estáticas y repetitivas que han caído como frutas maduras, lo cual se volvió un obstáculo para la construcción práctica del modelo marxista que revolucionó y sigue revolucionando el pensamiento del mundo.

Debemos entender, desde una visión dialéctica de la historia, que mientras la tensión o equilibrio inestable entre la voluntad popular y quienes la interpretan para tomar decisiones, permanezca "inalterable", entonces siempre existirá la posibilidad de cambiar y de fundar nuevamente nuestra forma de vida, o lo que es lo mismo, tendremos la capacidad y la obligación de hacer política frente a lo que demanda cada realidad histórica.

Estamos frente a una resurrección del irracionalismo, peligroso si tenemos en cuenta que la crítica de la razón ayudó históricamente a combatir las tendencias anti democráticas y las ideologías contrarrevolucionarias. Se ha perdido en muchos casos la visión histórica basada en el permanente conflicto entre proletariado y capitalistas; tiende a perderse el carácter indefectible, histórico del socialismo; se ha perdido lo primordial que es la lucha anti-mercantilista que impregnó al socialismo original, mientras se sigue supeditando la cultura de los pueblos a nuestra visión particular de la historia y se obvia la importancia de la cotidianeidad en la edificación del futuro.

La izquierda revolucionaria no debe olvidar que la clase trabajadora tiene un conocimiento político básico a priori, por la naturaleza de su vida de explotación, es decir por su condición histórica.

Sin embargo, la Izquierda está en un escenario propicio para atraer y darle forma y contenido no sólo social sino político, a las nuevas manifestaciones de energía progresista que nacen en el movimiento feminista, el movimiento pacifista, el movimiento ecologista y fundamentalmente en la lucha del pueblo por sus derechos y necesidades básicas, olvidados por los capitalistas y sus gobiernos testaferros. Todos estos movimientos y luchas demuestran en su esencia el carácter libertario de una histórica lucha de clases, forjada desde las culturas propias de cada nación. Están ahí, en algunos casos latentes, en otros en efervescencia, hijos de una realidad específica.
Nuestra sociedad es el mejor espejo de que la política como espíritu del pueblo no ha muerto, como pretenden hacernos creer los neoliberales, en su discurso civilizatorio y su aparatoso sistema de propaganda. La paradigmática tensión entre la partidocracia tradicional, que ha servido al oprobioso sistema oligárquico capitalista y los nuevos movimientos sociales, versión contemporánea del conflicto histórico; por un lado y el catastrofismo de aquellos que consideran inevitable la privatización de los procesos públicos, favorecedores de la mercantilización de la política, por el otro, expresan un crecimiento significativo de formas de participación política no convencionales, que impactan en nuestro programa estratégico y nos señalan el renovado camino de las alianzas.
La Izquierda revolucionaria ha de profundizar con base en sólidas y demostrables teorías científicas, la lucha efectiva sectorial y territorial para integrar estas nuevas formas de solidaridad, a las que habría que incorporar sin duda, la solidaridad que impregna a la juventud en sus acciones (u omisiones) Hay que desarrollar la capacidad de dar una estructura a lo que aún es una serie de actuaciones separadas, no sincronizadas y muy autónomas pero que sin duda les falta el alma política y la idea de poder. Es empezar a darle forma a lo que H. Zemelman (2005) insiste: el sujeto social del cambio. Esto no es volver al viejo y desgastado papel paternal y de politización desde arriba con que la Izquierda dirigió los movimientos sociales durante las décadas 70's y 80's. Fue una realidad que probablemente así lo requiso y tuvo grandes réditos, pero también grandes costos sociales y políticos, que hasta hoy se resienten.
Se trata de situar estos movimientos en una sintonía de interdependencia, anti sectarismo y libertad mutua, con proyectos de transformación y cambio radical de la realidad actual. La falta de conexión que proviene muy probablemente de la carencia ideológica y teórica desde fines del siglo recién pasado, es la que explica que fuertes movimientos sociales que nacieron en los 50's-60's, más de cuarenta años después no hayan podido movilizar las sociedades de hoy. Curiosamente la politización de un movimiento social e ideológico potente, sólo se ha dado en el ámbito cultural islámico, a través de un fundamentalismo que ha llegado con suma facilidad a la esfera política.
La renovación ideológica, que es una renovación cultural, tendrá que empezar por romper con el tratamiento de la cultura como algo independiente y divorciado del proceso de la vida. (Diego López. ¿Qué es la Izquierda?) La cultura es al final una expresión racional o no, de la política popular.
Muy probablemente, una segunda fase de este gigantesco trabajo que hoy se demanda de la Izquierda, tendrá que ir en la línea de renunciar a ideologías acabadas para permitir la lucha de las ideas y el desarrollo natural del conflicto. No debe pretenderse la planificación absoluta del futuro. Hay que abrirse sin elitismos, a lo que viene de las mayorías y las minorías. En fin, la idea es colocar la justicia antes que la modernidad, antes que el capital y el mercado, y que ésta se convierta en el lenguaje universal del pueblo.
Tenemos en el horizonte el difícil reto de construir una sociedad que posibilite una vida conscientemente orientada, que presupone que el pueblo tenga la oportunidad de decidir realmente sobre el derecho de recibir de la riqueza construida por los esfuerzos de la colectividad, lo que básicamente se necesita para reproducir sus condiciones dignas de existencia, sea a través de un salario correspondiente al costo de vida, o de provisiones de seguridad, como salud, educación, canasta básica de alimentos, habitación, entre otros.
Todo esto, también presupone una regulación que reafirme una hegemonía de valores que sirvan como base a relaciones de solidaridad y a la tendencia de que las personas puedan decidir en un plano de relativa igualdad, el rumbo de su existencia.
En un mundo cada vez más pequeño gracias a los modernos medios de información y comunicación cibernética, que promueven una alteración radical en la sociedad similar al inicio del capitalismo, hay posibilidad para un proyecto político, económico y social autónomo pero no aislado del resto del planeta. El éxito de este proyecto creo que sólo será factible si es cooperativo e interdependiente, condición que no es para nada ajena a la concepción marxista de universalidad, que rechaza la uniformidad.
Cada realidad social responde a su propio desarrollo histórico y por lo tanto no puede homologarse con el resto. Por ello, podemos afirmar que el futuro de cada uno está ligado al de todos, aunque éste no sea el mismo necesariamente.
La creación de un nuevo modo de vida conscientemente orientado, sólo ocurrirá mediante el cambio de la de la democracia burguesa por la democracia del pueblo, con normativas mínimas que liguen los proyectos de rediseño del Estado y de la sociedad a un horizonte utópico realizable (socialista), dónde la cuestión de la igualdad social, pre-vista como susceptible, deba ser ordenada racionalmente por el pueblo y en específico por los trabajadores, guiados por sus liderazgos políticos legítimamente reconocidos y encaminados por el ejercicio de un equilibro entre la ética de los principios y la ética de la responsabilidad.
En este contexto, los debates sobre el significado del socialismo en el presente siglo, tienen un carácter muy concreto, relevante y urgente. La campaña vociferante contra el marxismo y el socialismo, que llegó a un crescendo ensordecedor después de la caída de la ex-URSS, ha sido repetida por los revisionistas que están haciendo todo lo posible para introducir las ideas burguesas en el movimiento obrero y revolucionario. La lucha contra la ideología burguesa es por lo tanto una tarea urgente, y más urgente es en El Salvador.
La democracia como el cuerpo humano necesita el oxígeno. Nuestro país necesita de un Estado fuerte, ético, volcado en su primera fase histórica a indemnizar la desigualdad secular, que privilegie verdaderamente la razón humana por encima de la razón de Estado, de naturaleza popular. Necesita urgentemente, de la democracia y de un sistema económico que se fundamente en ella, e insisto, no se trata aquí de "perfeccionar" la democracia burguesa engañosa, que es sólo una hoja de parra que oculta la dictadura del gran capital financiero y de algunos restos, peligrosos aún, de una oligarquía doméstica con pensamiento fascista. Se trata de pensar y construir una democracia genuina, como fue defendida por Lenin en su libro El Estado y la Revolución (1917) - una democracia que se construye y ejerce de "abajo hacia arriba".
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


DONALD TRUMP, EL GORBACHOV DE NORTEAMÉRICA: ASÍ SE FRACTURA EL IMPERIO DESDE DENTRO

  Razones de Cuba   Desde La Habana, donde hemos visto caer imperios a lo largo de 500 años, la situación de Estados Unidos en junio de 20...