Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

martes, 12 de noviembre de 2013

Los revolucionarios y el error de la inocencia

Homar Garcés

Quienes hacen una revolución de orientación socialista generalmente se hallan ante la disyuntiva de acabar de una vez por todas con el viejo orden establecido u optar por una alternativa gradual que permita ir desconstruyendo dicho orden mediante la puesta en vigencia de algunas reformas de leyes y medidas gubernamentales que contribuyan a ello.

De ahí que las diversas experiencias revolucionarias (aun las más radicales) estén expuestas a equivocar el rumbo y terminen por mantener inalteradas las relaciones de poder y, por ende, las estructuras del viejo Estado que se pretendía transformar y erradicar. Esto último llegó a suceder en el caso fallido de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas que, al no cambiar dichas relaciones, se produjo la entronización de una nueva casta dirigente que -excusándose en razones de Estado, en algún momento válidas- impidió y limitó la participación popular, lo que terminaría posteriormente en la restauración del capitalismo, tal como lo advirtieran tempranamente León Trotsky y el Che Guevara al estudiar su realidad política y económica.

En tal caso, lo que se requeriría es disponer de una voluntad política suficiente y de un sentido de la trascendencia histórica (tanto particular como colectiva) para asumir y llevar a cabo una revolución verdaderamente socialista, sobre todo si ésta se impone superar y extirpar las desigualdades derivadas del sistema capitalista. Tal cosa -debemos estar conscientes de ello- no es una tarea demasiado fácil de cumplir, especialmente con hombres y mujeres quienes han sido objeto desde su infancia de un proceso constante de alienación que legitima la lógica del capital, sin que unos y otras estén plenamente conscientes de esto, a pesar de evidenciarse también lo contrario. Pero, ¿será, acaso, imposible de lograr una revolución de signo socialista en medio de la realidad creada a imagen y semejanza del capitalismo? Nos respondemos que no. Lo que debe establecerse es una comprensión permanente de los múltiples obstáculos a vencer en el camino de la construcción colectiva del socialismo revolucionario y no creer jamás en que esto será producto de la visión, del ánimo y de las acciones decididas de un líder carismático que, al decir de muchas personas, sólo aparecería cada cien años. Mientras se piense en las limitaciones y desánimos particulares, el avance revolucionario se hará lento y, en muchas ocasiones, sufrirá un estancamiento definitivo que, a la larga, sabrían aprovecharlo sus enemigos históricos.

A pesar de todo ello, la fórmula pareciera bastante simple: no caer en el error de ser inocentes al creer que sólo basta expresar unas buenas intenciones, al modo de la prédica de un nuevo evangelio que redimirá a la humanidad actualmente explotada y oprimida. Este error de la inocencia, incluso, hace que muchos revolucionarios lleguen a esperar confiados en que sus opositores serán alcanzados, en algún instante de sus existencias, por la revelación de la verdad revolucionaria, olvidando que ellos nunca estarían dispuestos a aceptar un cambio tan radical que afecte sus mezquinos intereses de clase.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Encarcelados visita las cárceles salvadoreña



Roberto Valencia

Este jueves 7 de noviembre la cadena de televisión española laSexta emitió un programa sobre las cárceles salvadoreñas en primetime. Se dijeron barbaridades como que el padre Toño es el responsable de la tregua entre el Barrio 18 y la Mara Salvatrucha, o que Vanda Pignato es la propietaria de Aliprac, la empresa que suministra la comida a los reos.
Aparece un grupo de soldados encapuchados, una coaster azul estacionada y el muro exterior del penal de Mariona. Una sonora voz en off se impone sobre un fondo musical intrigante: “Vamos en busca de un español que se juega la vida todos los días. Vive amenazado desde hace 13 años. Le recogemos... en su refugio”.
Son las diez y media de la noche de un jueves de noviembre, horario de máxima audiencia, y en el televisor arranca un programa por el que desfilarán el Viejo Linx, docenas de pandilleros-lienzo rifando barrio y el omnipresente padre Toño. Un collage relativamente habitual en las pantallas desde que en marzo de 2012 inició la tregua entre las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha, pero con un matiz que en este caso lo relativiza todo. No estoy viendo esto en San Salvador sino en Vitoria-Gasteiz, la capital del País Vasco, y la cadena que lo emite no es Canal 12, TCS o Megavisión, sino laSexta, una de las más vistas de España.
Durante los próximos sesenta minutos, El Salvador más crudo se colará en los hogares de cientos de miles de españoles, quizá millones.
La sonora voz en off es la del periodista, un español bajito y barbado llamado Jalis de la Serna. Dice: “En El Salvador la vida vale muy poco. Se han llegado a producir hasta 4,500 homicidios anuales”.
—Tú imagínate una España de 40,000 asesinatos anuales. Sería una España... en guerra –dice el padre Toño, también español.
***
Aclaración necesaria: laSexta comenzó a emitir en septiembre de 2013 Encarcelados, una serie de documentales que aspiraban a retratar las condiciones tercermundistas que sufren los ciudadanos españoles encerrados en cárceles latinoamericanas. Como me consta que no hay españoles en cárceles salvadoreñas, supuse que habían descartado nuestro país; de ahí la sorpresa este jueves al ver tanta cara conocida.
El Salvador es, lo dice la Organización de Estados Americanos (OEA), el país del continente con el sistema penitenciario más hacinado, y para que se escuchara el acento español en las cárceles, –y no traicionar por completo la aparente razón de ser del programa– se les ocurrió que los guías de los recintos visitados fueran españoles. El elegido para la visita al Centro Penitenciario de Cojutepeque fue el sacerdote pasionista Antonio Rodríguez, el padre Toño, quien trabaja desde hace más de una década entre pandilleros de la zona de la Montreal (Mejicanos), algo sabe del tema, y su gusto por las cámaras lo ha convertido en cicerone recurrente para los periodistas extranjeros que llegan al país unos días para grabar a pandilleros tatuados y luego pontificar sandeces sobre un problema tan complejo y enrevesado como lo es el de las maras.
Tras nueve emisiones, de Encarcelados se puede decir que es un show superficial y con un preocupante tufillo colonial. Entre sus principales virtudes, el hecho de haber metido las cámaras en lugares cuya crudeza solivianta al espectador primermundista –las cárceles latinoamericanas– y una craneada y reposada post-producción; las imágenes del programa que se está pasando este jueves 7 de noviembre se grabaron hace medio año.
***
—Lo más importante es que veamos las condiciones de las cárceles, porque al final... las cárceles son la mejor radiografía que puede tener un país –dice el padre Toño.
Voz en off de De la Serna: “Nos disponemos a entrar en las prisiones de las maras, pandillas criminales custodiadas por el Ejército”.
Las cámaras entran en Cojutepeque; sin duda, el más duro de los penales que yo he conocido en Centroamérica. Una pocilga que ofrece nulas posibilidades de reinserción, hacinada hasta el surrealismo y en la que –si bien no se verán en este programa– hay verdaderas mazmorras, sin luz natural ni artificial. Para hacerse una idea de lo que estamos hablando, pueden ver esta galería gráfica que hace un año elaboró el fotoperiodista Pau Coll para la Sala Negra de El Faro.
Voz en off de De la Serna: “Nos reciben con su particular lenguaje de signos, que en un primer momento no sabemos descifrar”.
—Vamos a entrar en Cojutepeque, la cárcel de la Mara 18 –dice De la Serna ante una de las cámaras, repitiendo una vez más el error de llamar “Mara 18” a una agrupación delictiva cuyo nombre es Barrio 18, pandilla 18, Eighteen Street gang o simplemente la 18, pero nunca Mara 18–. Hace bastante calor y el olor es un poco... fuerte.
Voz en off de De la Serna: “Todos se deben a la Mara. Huyendo de la guerra, sus familias se instalaron en Los Ángeles. Y ellos, marginados y rechazados, encontraron allí otra guerra: la de la calle. Estados Unidos acabó deportándoles. Así... se extendió el terror... de las bandas callejeras”.
El listado de imprecisiones, falsedades y lugares comunes es interminable.
Voz en off de De la Serna: “Lo increíble es que es un español el que propicia desde la cárcel una tregua histórica. Aun a riesgo de su vida, este cura de Ciudad Real actúa de mediador entre las bandas callejeras más peligrosas del mundo”.
Dice: es un español el que propicia desde la cárcel una tregua histórica.
Se está refiriendo al padre Toño, quien durante el primer año fue uno de los más agresivos detractores de la tregua, iniciativa que calificó en repetidas ocasiones como “paz mafiosa”, pero que repentinamente giró 180 grados y en marzo de 2013 se convirtió en un defensor del proceso, tras el asesinato de Giovanni Morales (a) Destino, un activo de la Guanacos Locos de la Mara Salvatrucha que trabajaba para el Servicio Social Pasionista, la oenegé que el sacerdote español dirige.
Cuando hablan sobre la comida que les dan, un reo hace la gracia de decir que Aliprac, la empresa privada que suministra los alimentos a todos los privados de libertad en El Salvador, significa “Alimentos Pura Caca”, y De la Serna complementa en off que es propiedad “de la mujer del presidente de El Salvador, recibe 20 millones de dólares al año por alimentar a los presos”. Difama a Vanda Pignato, la esposa del presidente Mauricio Funes que nada tiene que ver con Aliprac, y tan ancho.
Voz en off de De la Serna: “Nos aventuramos a entrar hasta el fondo. El español (padre Toño) no duda. Quiere que lo grabemos todo. Que enseñemos al mundo lo que él considera una bomba de relojería”.
—No hay un solo espacio. No hay un solo hueco –dice ante cámaras De la Serna–. Esto está absolutamente atestado. Viven en unas condiciones absolutamente infrahumanas. Y es un olor muy fuerte. Es un olor como a azufre...
—(El Salvador) casi es un Estado mafioso –dice el padre Toño–. Cómo tratan a estas personas y cómo tratan a los privados de libertad. Esto es una de las violencias más grandes que hay...
Voz en off de De la Serna: “Resulta difícil creer que aquí un pandillero tiene alguna posibilidad de rehabilitarse”.
—Yo personalmente no tengo palabras –dice el padre Toño–. Estoy con ganas... hasta de llorar.
El programa da para mucho. Se muestran gravísimas violaciones de derechos humanos por parte del Estado salvadoreño, pero también carencias que están solo en el ojo de un europeo acomodado que evidentemente no se ha documentado sobre la realidad salvadoreña, como cuando ve unos guineos majonchos sancochados y, por no saber qué son, cree que son plátanos podridos.
—Vemos que esta persona que se está lavando los dientes no tiene un lavabo en el que lavarse –dice ante cámaras De la Serna en otro momento–, sino que coge agua de este pilón.
El programa apenas lleva veinte minutos. Falta ver una boda múltiple de pandilleros en el penal, una seudoentrevista con el Viejo Linx en la que el veterano pandillero termina mofándose del desconocimiento manifiesto de De la Serna, y sendas visitas complementarias al penal de San Vicente y al de mujeres de Ilopango. Pero el tono no variará.
***
Un viajero incansable llamado Ryszard Kapuściński, periodista él, alguna vez dijo: “Intentar conocer otras civilizaciones y culturas con una visita de tres días o de una semana no sirve para nada”. La frase parece pensada para describir este producto televisivo llamado Encarcelados. Aunque quizá sea precisamente esto lo que los involucrados quieren. Para laSexta, los datos confirmarán mañana que de toda su parrilla este ha sido su segundo programa con mejor audiencia; más de un millón sescientos mil espectadores. El intrépido De la Serna será premiado en las redes sociales con piropos y aplausos a su valentía. El padre Toño obtiene valiosos minutos en primetime en su país natal, que le permitirán seguir siendo un referente a la hora de pedir fondos para su oenegé. Incluso los pandilleros logran ventilar a escala internacional sus demandas.
Pierde El Salvador, claro, que proyecta una imagen de tercermundismo y de republicabananera que costará neutralizar.
Y pierde el periodismo –el rigor, la ética–, pero... ¿a alguien le importa ya todo eso?
***
Para sacar sus propias conclusiones, puede ver el programa sobre El Salvador de Encarcelados en este enlace.

NO OLVIDAR. Testimonios de ex presos políticos de El Salvador‏




Una crónica de Sigfredo Ramírez

Hay fragmentos, muchos fragmentos dispersos sobre las violaciones a los derechos humanos durante la guerra civil en El Salvador. Algunos son testimonios escritos a máquina, otros son fotografías en blanco y negro sin identificación, y también hay cintas de video deterioradas que nadie ha visto en 30 años. Hay archivos que no están organizados y hay víctimas que todavía tienen miedo a hablar. Testimonios que acusan a ambos bandos en el conflicto. Pero hay algunas personas torturadas que van superando el temor y esperan que alguien las oiga.

Destino. Los presos políticos que llegaban al centro penal de Santa Tecla –hoy Museo Tecleño– eran remitidos de diferentes cuerpos de seguridad después de ser torturados.


“Siempre estuve vendada. Siempre. Las dos veces que me torturaron. La primera a finales de 1982 y la segunda en febrero de 1991. Cuando ya estaban negociando los Acuerdos de Paz a mí me estaban torturando. Las dos veces fueron muy parecidas. Me pusieron una venda desde que me capturaron y después me despojaron de la ropa. Así, desnuda y descalza estuve en la Policía Nacional y la antigua Guardia. Todos los días me ponían los toques eléctricos, todos los días me golpeaban, todos los días me violaban.

La primera vez estuve cinco días y los cinco días me violaron. Me hicieron el teléfono, que es un golpe en las orejas para que perdiera el sentido. Me daban golpes en la espalda y el vientre. Todavía recuerdo que el día que me liberaron me habían estado torturando en la mañana. ¿Cómo eran los lugares donde estuve? No sé. Aún no lo sé, porque todo el tiempo estuve vendada. Pero en ese sitio se oían gritos despavoridos, llenos de terror, de angustia, dolor. Se escuchan lejos. Y también cerca. Después de tantos años, de estas tres décadas, sigo creyendo que esos gritos eran cuando despedazaban a las personas.

Las celdas apestaban demasiado a sangre, como a ‘chuquilla’. En 1991 me capturaron cuando iba en un taxi en la 29.ª avenida norte, por la Zacamil. Ese día yo iba con el herido civil de un bombardeo rumbo al hospital. Un muchacho de 19 años. Era parte de mi trabajo en el Comité de Madres de Reos y Desaparecidos de El Salvador (COMADRES). Dos vehículos bloquearon el paso del taxi. ¿Para dónde nos escapábamos? Yo solo me acuerdo que me agarraron del pelo y me aventaron adentro de su vehículo. Inmediatamente me pusieron una venda. Me dieron unos toques eléctricos en el cuello y allí empezó el interrogatorio. Nos llevaron a la Guardia Nacional y estuve allí vendada por 22 días. Fueron 22 días de tortura y de oscuridad.”

***

La sala de té Balché se ha quedado vacía. La mayoría de invitados al evento se fue hace una media hora. Pero Patricia García sigue contando su historia en voz baja. Casi susurrando y haciendo pausas entre sollozos. Ella está sentada en una silla de plástico al fondo de un gran salón con ventanales. Afuera se ve un jardín. Es el mediodía del martes 29 de octubre de 2013. Es un día más. Y a esta hora, Patricia está sumergida en un mar de recuerdos de los años que marcaron su vida: su exilio de nueve meses en México, sus pláticas con Monseñor Romero, la desaparición de su hermano, las dos ocasiones en que estuvo detenida y la torturaron.

Patricia lleva un vestido negro y un pañuelo blanco a la altura del cuello. Luce delgada y frágil, con su cabello levemente peinado. Dice que ha perdido 15 libras en las últimas semanas en las que ha estado internada en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social. No debería de estar aquí, pero ha venido convaleciente hasta esta sala de té en el bulevar Universitario para recibir un reconocimiento en nombre de su madre, Alicia de García, de parte de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH). En el acto, que duró casi toda la mañana, se le dio un homenaje a su mamá –una de las fundadoras de COMADRES– por su defensa a los derechos humanos en El Salvador.

Pero ahora, Patricia habla en voz baja de las detenciones que vivió hace décadas. Lo hace sin auxiliarse de ningún apunte ni grabación. Solo con los recuerdos que guarda en su memoria. Su hermana menor, Blanca García, que platica en la entrada del salón, se acerca desde atrás y le da un vaso con agua a su hermana. Sabe que el recuerdo de las violaciones son tragos amargos para Patricia. Los años inmediatos al hecho ni siquiera podía recordarlo en la intimidad del hogar sin romper a llorar. Por ello no hay registro judicial de su caso.

—Ha logrado hablar de la tortura sin ponerse mal hasta hace dos años— dirá Blanca García, unos días después, al otro lado del teléfono.

Patricia tuvo miedo que su testimonio fuera usado en su contra. Así que su caso no está en ningún juzgado capitalino, ni en los expedientes de la Fiscalía General de la República (FGR), ni en la Comisión de Derechos Humanos de El Salvador (CDHES), ni siquiera está en las oficinas de Tutela Legal del Arzobispado; a pesar de que COMADRES fue uno de los grupos que nutrió los archivos católicos con sus listas de víctimas del conflicto.

La oficina de Tutela Legal fue el lugar donde miles de víctimas se abocaron en medio de la guerra, desconfiadas de brindar información sobre sus casos al mismo Gobierno. Hay acusaciones de crímines cometidos por ambos bandos: desde casos de tortura realizados por agentes de los cuerpos de seguridad hasta ejecuciones extra judiciales de la guerrilla. La Iglesia católica ha planteado en octubre de 2013 y de manera preliminar –todavía se está realizando un inventario– que hay alrededor de 50,000 procesos archivados en la oficina.

La mayoría son expedientes que fueron nutridos por la investigación judicial que realizaron 22 abogados desde 1982. Documentos recopilados de los juzgados de Paz de todo el país, y la toma de testimonios de víctimas en el lugar de los hechos. “¿Cuál es el valor del material? En ese tiempo los jueces de Paz llevaban la investigación de los casos, pero casi nunca se atrevían a entrar en las zonas de conflicto, algunos archivos son únicos”, dice Wilfredo Medrano, abogado investigador y subdirector de Tutela Legal hasta principios de octubre de 2013, cuando el arzobispo de San Salvador decidió cerrar la oficina jurídica.

Medrano lo cuenta desde el patio de una gran casa en la colonia Buenos Aires: en las páginas escritas en máquinas de escribir o las grabaciones de voz que están en Tutela Legal se plasma el sentir de las víctimas. Las madres de desaparecidos que llegaban a Tutela Legal con la partida de nacimiento y la última fotografía del hijo que no volvió a casa; los torturados que dieron su testimonio al salir de los cuerpos de seguridad, donde los habían obligado a firmar un acta en la que hacían constar que los policías los habían tratado humanamente; las mujeres víctimas de violación en los caseríos más escondidos del país.

“El archivo contiene miles de abusos de la guerrilla y del ejército que fueron verificados y se convirtieron en la base para el Informe de la Comisión de la Verdad (la misión de Naciones Unidas encargada de investigar crímenes de guerra en 1991), casos que nunca se aclararon, pero eso sí, mucho del material está en bruto, videos que se han deteriorado y nadie ha visto en 30 años que se tendrían que recuperar”, asegura Medrano.

A pesar de la importancia histórica del archivo de Tutela Legal nunca se le dio mayor tratamiento a los documentos. Los casos están archivados alfabéticamente por el nombre del caso y por mes, pero hay algunos traspapelados desde que fueron prestados a la Comisión de la Verdad hace décadas. La Universidad de Colorado en Estados Unidos firmó un convenio con Tutela Legal para digitalizar los archivos, pero el proyecto bibliográfico quedó a medias porque, según Medrano, se necesitaban $400,000 para realizar todo el trabajo. Actualmente, y después del cierre de Tutela Legal, el arzobispo capitalino, José Luis Escobar Alas, aseguró que los documentos se están reorganizando y ya se lleva un 12% de avance.

—El archivo está completo. No vamos a destruir nada, vamos a resguardar la confidencialidad de las víctimas con celo de fe— precisó monseñor José Luis Escobar, después de la homilía del 27 de octubre .

Y para Wilfredo Medrano, el exsubdirector de la oficina de Tutela Legal, la confidencialidad es importante. Muchos de los testimonios del archivo fueron realizados en los años que siguieron a la guerra civil que terminó en 1992. A medida que el miedo se fue esfumando poco a poco. Un paso que cada quien dio a su tiempo. Hombres y mujeres, como Patricia García, que más de dos décadas después de aquellos días hacen un esfuerzo por reconstruir las historias que vivieron en su juventud.

***

“No estuve todo el tiempo en las celdas. Hubo una vez en las que ellos me aseguraron que me iban a liberar. Mirá —me dijeron— ya no te queremos hacer nada más, queremos que quedés en libertad. Me pusieron una camisa que apestaba a sangre, me agarraron de los brazos y sin quitarme la venda, me metieron en el baúl de un carro. El trayecto fue bien movido y llegamos a un lugar donde había viento. ‘Esta debe de ser la Puerta del Diablo’, recuerdo que pensé en mi mente. Los torturadores trataron de convencerme de que corriera para quedar en libertad.

—Ahora que sos libre podés correr —me dijo uno de ellos.

Yo me quedé quieta. Pensaba que si corría me iba a caer a un acantilado. Les dije que no iba a correr. Y que si era cierto que me querían dejar libre, que se fueran y yo me iba a quedar allí parada y después me iba ir para mi casa. Ellos me trataron de convencer una y otra vez. ‘¡Corré pues, corré!’, me gritaban. Yo no me moví. Se pusieron bien enojados. Me agarraron otra vez y me aventaron al baúl del carro. Me llevaron de regreso a la guardia.

—¡Bueno, como no quisiste colaborar hoy sí vas a saber lo que es bueno, maldita!— me amenazó uno de los hombres cuando llegamos a la delegación.

Pero otro de los mismos agentes le dijo que me diera una oportunidad. Que de todos modos tenían salida para el 17. Yo seguía vendada. Al poco tiempo me subieron al carro. Me llevaron a un sitio que yo creo que era el playón. Sentí las piedritas en los pies. A saber cuántos cadáveres estaban allí pero apestaba como si hubiera decenas. A saber en cuántos me paré, porque nunca me quitaron la venda y bajo mis pies sentía cosas aguadas entre las piedras. Allí me quitaron la camiseta y empezaron a interrogarme otra vez.

Ellos siempre quisieron que yo confesara que COMADRES era una fachada de la guerrilla, que entregara a madre Alicia, a la abuela Antonia, a la madre Miriam. Pero no. Nosotros no éramos parte de la guerrilla. Yo siempre se los dije: no voy a aceptar algo que no es cierto. Entonces el tipo se enojó, me ultrajó y me llevaron nuevamente a la ciudad. Yo sentí que ya no era la misma ruta. Ese día me llevaron a la Policía Nacional. Cuando llegamos allí, me dieron una gran patada para entrar a una celda. El piso estaba lleno de líquidos y apestaba a sangre, así que me deslicé y fui a pegar contra la pared. Cuando me caí empecé a gatear. En el suelo encontré un dedo. No sé cuál era. Yo lo agarré y empecé a sobarlo. Después lo dejé allí. Seguí gateando y me encontré con otro pedazo. No sé si era un brazo o una pierna, porque ya ve que los salvadoreños somos lampiños. Yo seguí gateando hasta que me topé con una bota militar. ‘Ya maldita, ahora sí vas a saber lo que es bueno’, me dijo un hombre.

Me agarraron entre dos y me acostaron en una cama de cemento con los brazos y los pies abiertos. Ellos encendieron una máquina, era como una bovina. Yo solo me imaginaba que era la que hacía pedazos a las personas. Pensé: ahora sí se acabó todo… lloré, pedí perdón por todo lo malo. Empecé a sentir el ruido de la máquina más cerca y más cerca. Y de repente, alguien dijo: ‘¡Perate!’ Alguien bajó la palanca y oí una gran y terrible discusión. Encendían y apagaban la máquina como decidiendo qué iban a hacer conmigo.

Al final, uno de ellos se compadeció y me quitaron las cosas. Me sacaron al patio y me bañaron con una manguera. A todo esto no me quitaron la venda. Me hicieron que subiera unas escaleras y al llegar arriba sentí que estaba parada sobre una alfombra. Me dieron mi ropa, un trapo para que me limpiara, y una mujer me dio un peine. Al final de todo, un hombre se me acercó y me dijo: ‘No creás en todo lo que has soñado, nosotros hemos estado aquí para velarte el sueño y has tenido horribles pesadillas’.”

***

Nadie puede ver los archivos de Tutela Legal del Arzobispado mientras se realice el inventario de los casos, pero sí los de la Comisión de Derechos Humanos de El Salvador (CDHES). Y su encargada –una mujer de piel blanca y de tono amable– dice que hasta esta casa de la colonia Médica todavía vienen familiares de las víctimas de la guerra civil. Es raro que ocurra pero todavía la sorprenden de vez en cuando. No vienen a interponer una denuncia ni brindar testimonios, pero sí a buscar alguna fotografía de su familiar desaparecido porque han perdido la única que guardaban.

—Hace poco vino una señora de Ahuachapán buscando una foto de su hija porque se acordaba que hace años vino a dejar una aquí ¿Y sabe qué? Aquí estaba, le sacamos una copia y se fue bien feliz —cuenta la mujer mientras camina por el corredor que lleva al archivo de la CDHES.

La encargada del centro de memoria histórica es acompañada por Miguel Montenegro, director de la CDHES, y quien ayudó a construir el archivo durante el conflicto. Montenegro labora aquí desde 1982, tomó algunas de las fotografías que engrosan los casos y viajó hasta cantones recónditos para grabar testimonios. Ahora, es una especie de custodio de todo el material recopilado. El archivo está en una habitación amplia de piso ocre y cielo falso con goteras.

Aquí, hay estantes repletos de fólderes con documentos legales y exhumaciones, hay periódicos de los ochenta, hay revistas, hay 30 álbumes de fotografías que están llenos de imágenes de muerte. Cientos de personas que aparecieron a la orilla de las carreteras de todo el país durante la guerra civil. Mujeres, hombres, hermanos, hijos, primos. La mayoría no están identificadas. Revisar cualquiera de los álbumes es encontrarse con un espeluznante decálogo de muertes.

Miguel Montenegro hojea uno de los primeros álbumes en el estante.

—Mire a este muchacho, le echaron ácido en el rostro y por eso no tiene pelo; mire este otro, está hecho pedazos por los machetazos—dice Montenegro, impávido, mientras pasa las hojas.

Y el director de la CDHES asegura que esas imágenes no son las únicas con las que cuenta la organización no gubernamental. Una parte de los archivos están en México y Nicaragua desde los años de la guerra civil, cuando los compiladores temían un cateo de las autoridades. Otra parte del material todavía está en la bodega, acumulando polvo y sin clasificar. Montenegro calcula que son el 37 % de los documentos los que aún están guardados sin que nadie los pueda ver. “Esto ha sucedido porque no se ha encontrado una fuente de financiamiento para hacer todo el inventario”, cuenta el director de la CDHES, de pie en medio del archivo.

Aunque ya se han realizado esfuerzos por rescatar el material. En unas repisas de madera en el centro de memoria histórica, hay 248 cintas de video negras en formato VHS que contienen declaraciones de alrededor de 100 casos de tortura, masacres y desapariciones. En los últimos años –al estar conscientes del franco deterioro de las cintas– la dirección de la CDHES comenzó a regrabar las horas y horas de grabación en discos DVD.

Algunas todavía tienen los defectos de la cinta original. Hay unas con el sonido apenas audible. En uno de los videos titulado “Encuentro testimonial con víctimas de la guerra (30-10-1990)” aparece una joven de 19 años. Es morena, lleva una blusa rosa y un cepillo en el rostro. Tiene un micrófono gris en la mano y brinda el testimonio de su caso a una abogada. Poco a poco va contando lo que ocurrió:

—Ellos me obligaron a acostarme en el suelo y él forzosamente me quitó el blúmer… y empezó la violación sexual. Luego llegó el otro que estaba apuntando a mi padrastro y procedió a hacer lo mismo, al final me dijeron que no anduviera hablando nada, porque si no, iban a matar a toda la familia. Me dijeron que si mi mamá preguntaba, que dijera que solo me habían hecho unas preguntas— dice la muchacha con su mirada puesta en el cielo falso de la habitación.

—¿Ustedes pusieron alguna denuncia?— pregunta la abogada.

—Sí, fui a la fiscalía y pasé con un licenciado que no me acuerdo el apellido. Llegamos a dar la denuncia, después fuimos al juzgado de Mejicanos, al cuartel San Carlos, a la Policía Nacional.

—¿Y sabe si los castigaron?

—No sé, pero en el juzgado identificamos a los soldados. Después me dijeron que el proceso había estado mal porque los identificamos cara a cara, ellos también nos vieron.

—¿No han vuelto a pasar por su casa?

—Sí pasan, siempre pasan, pero ya no se quedan cerca de la casa.

En el archivo de la CDHES hay 248 cintas con testimonios parecidos.

***

“Usaron la técnica del policía bueno, policía malo. El mismo día de mi captura me trasladaron al Centro de Instrucción de Transmisiones de la Fuerza Armada (CITFA) en San Jacinto. Al llegar me vendaron los ojos y me amarraron las manos. El primero en recibirme fue un soldado que me agarró a patadas. Después de la golpiza, llegó un segundo interrogador. Él trataba de ser amigable. Me dijo que el primer tipo era ‘un bruto’. Me ofreció un cigarro pero le dije que no quería. Él me dijo: ‘Va pues, ya va a venir el otro a darte verga’. Volvió a entrar el primer interrogador. Esta vez me amarraron a una mesa y me quitaron los zapatos.

Sentí que me estaban amarrando algo en los dedos gordo y meñique en ambos pies. Al instante me invadió una sensación de presión, un cosquilleo doloroso y calorífico. Eran choques eléctricos por lapsos de cinco segundos. En las pausas me volvían a preguntar lo mismo y cuando les contestaba que no sabía nada, volvían a la descarga. Después de cuatro veces me soltaron y el interrogador dijo que me dieran agua. Me zambulleron dentro de una pila.

Después me dejaron tirado en el suelo, amarrado con las manos hacia atrás. Perdí la noción del tiempo. Creo que fue al día siguiente, al mediodía, cuando me levantaron y junto a otros capturados me subieron a la cama de un camión. Nos pusieron varias colchonetas para cubrirnos y encima iban soldados. Creí que nos sacaban para asesinarnos. Pensé en mi familia y si iban a encontrar mi cuerpo algún día.

Nos llevaron a la Guardia Nacional y nos encerraron en celdas individuales. Allí me dejaron quitarme la venda y había un marco metálico de una cama sin colchón, un servicio sanitario, y un foco de luz amarilla que estuvo encendido por los siguientes seis días. De comida me dieron un yoyo, dos tortillas con frijoles en medio. Como tenía sed y no había más agua que la del servicio, metí las manos en el tanque del agua y tomé de allí. En esa celda, escuché al menos tres veces cómo torturaban a otros. Una vez escuché a un torturador con acento argentino. Al final de la semana hubo otro traslado. Me sacaron de la celda, me vendaron y me llevaron a una sala grande donde estaban prisioneros y guardias. Había un televisor que sintonizaba un discurso del presidente Napoleón Duarte. Uno de los guardias se estaba burlando de él.

Luego, nos subieron a la cama de otro camión. Ese día llegamos al castillo de la Policía. Nos bajaron siempre vendados y nos llevaron a un sector conocido como ‘el sótano’. Se escuchaban las teclas que alguien escribía a máquina. Me levantaron del brazo y me sentaron en una silla. Era la hora de mi confesión. Les di mi nombre completo: Rolando Ernesto González Morales. Cada vez que negaba algo me golpeaban. Cuando el policía terminó de redactar me dijo: ‘Te voy a levantar la venda y vas a firmar, ¡si me ves, te vas arrepentir!’ Me levantó la venda, me soltó de las manos y me dio un bolígrafo.

—¿Lo puedo leer antes de firmar?— le pregunté al agente de la policía.

—¡Firmalo hijueputa, no vas a leer ni mierda!— me respondió y me dio un culatazo en la cabeza.

Lo firmé. Luego me tiraron con los demás prisioneros. La primera noche en el sótano del Castillo me ficharon. Llegó un policía y me tomó del brazo. Él me llevó a un baño. Solos los dos me dijo: ‘Quitate la venda’. Yo me impresioné y entonces vi al tipo. A uno de ellos. Tenía una máscara de mapache que le cubría el rostro, una de esas de cartón que usan en fiestas infantiles. En los huecos de los ojos tenía papel celofán. Era un fotógrafo.

—Mirá para la cámara— me dijo el hombre que se ocultaba tras la máscara de mapache.

Como había estado vendado me molestó la luz del foco del servicio. Cuando menos sentí, me cegó el disparo del flash de la cámara. Me tomó fotos de frente y de perfil. Siempre me he preguntado dónde estarán esas fotos que me tomaron en uno de los peores momentos de mi vida. Una evidencia de aquella semana infernal. Después de tomarme la fotografía nos llevaron a una celda grande. Pasé varios días en el Castillo de la Policía hasta que el 11 de febrero de 1980, me trasladaron al penal de Santa Tecla. Estuve preso 28 meses de mi vida.”

***

Rolando González vuelve hoy a la prisión en la que estuvo recluido hace ya 33 años. Solo que ahora este ya no es un centro penal, sino que el Museo Tecleño. Y Rolando asegura que ahora “parece un hotel”. González está reunido con un grupo de antiguos presos que hace décadas estuvieron organizados en el Comité de Presos Políticos de El Salvador (COPPES). En las últimas semanas, este grupo montó una exposición con figuras de barro moldeadas en Ilobasco sobre las técnicas de tortura que se usaron en el país durante la guerra civil.

Parte de la exposición estuvo basada en un libro testimonial que los presos escribieron en el centro penal La Esperanza, Ayutuxtepeque, en 1986. El libro “La tortura en El Salvador” fue publicado hasta diciembre de 2012 como una iniciativa de la CDHES, y el financiamiento de la Cooperación Española. El documento se guardó por décadas en el archivo de la comisión y ahora sale a la luz. En sus páginas se explica gran parte de las técnicas empleadas para conseguir información con ilustraciones de los mismos torturados.

Según Miguel Montenegro, director de la CDHES, el objetivo de la publicación no es “una cacería de brujas ni atacar a los sujetos que cometieron este tipo de delitos, sino que prevenir para que estas historias no vuelvan a ocurrir, que el Estado salvadoreño se dé cuenta de la necesidad de firmar el protocolo facultativo contra la tortura y adherirse al Estatuto de Roma”.

Rolando González camina hasta la celda en la que estuvo recluido durante el conflicto. Es un salón amplio de paredes gruesas en el ala izquierda del museo. González es flaco y serio. Su caso es especial. Después de casi tres décadas se reconoció a sí mismo como una víctima y en 2010 interpuso una denuncia ante la fiscalía para que se investigara su caso de tortura. Pero al ver que no tuvo respuesta, el antiguo preso político decidió llevar su caso hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Washington, D. C., en 2012.

Todavía está esperando respuesta. Parte del sustento del caso de Rolando González está en los archivos de la que hasta hace unas semanas fue Tutela Legal. Allí guardan unas listas con los presos políticos de la época y más información de los detenidos. Silvia Cuéllar, abogada del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (IDHUCA), afirma que la importancia judicial de los archivos es que pueden dar indicios a un juez sobre lo que pasó en el tiempo de la guerra civil. Los crímenes de lesa humanidad no prescriben. “La decisión de perdonar es de cada una de las víctimas”, dice.

viernes, 8 de noviembre de 2013

“Ataque de Nostalgia”




Anécdota del hijo menor de Roque Dalton, Jorge Dalton, sobre uno de los viajes de su padre

Por Jorge Dalton

En 1971 mi padre hizo un viaje espectacular a China y Corea del Norte. Kim Il Sung, el primer ministro norcoreano había extendido una invitación para que participara en los festejos por el aniversario de la fundación de la República Democrática de Corea. Para esto, tuvo que hacer un largo recorrido en avión desde La Habana a Alemania y de ahí a Moscú. Más tarde atravesar durante más de una semana gran parte de la Unión Soviética por medio del Expreso Transiberiano.

Recuerdo que regresó muy sorprendido por diversas razones. A pesar de su admiración por la Revolución China y Coreana le pareció sumamente exagerado y absurdo la manera en que los dirigentes de estos países conducían a sus pueblos. Principalmente en Corea del Norte en que la racionalización era de tal manera que hasta el cine estaba racionado. Los núcleos familiares tenían derecho de asistir a una sala de cine una vez por mes y ver sólo películas realizadas en los países socialistas.

El teatro por su parte, se centraba en las historias de la lucha del pueblo coreano en contra de la invasión japonesa o durante la guerra contra Estados Unidos en que los actores que hacían de japoneses o norteamericanos eran artistas sancionados por supuesta mala conducta o que en algún momento tuvieron una “actitud burguesa”. Hacer de “malo” o de “enemigo” en una obra teatral o en el cine, era una deshonra y un castigo. La literatura sólo reflejaba los temas de la construcción del socialismo, la historia de los grandes dirigentes comunistas y extensos manuales de filosofía marxista.

No había periódico, libro o revista en que apareciera el Primer Ministro Norcoreano al que se nombraba en el pie de foto como: “Sabio y glorioso Camarada Kim Il Sung, Lider Paternal, Sol de la Nación, Comandante de Acero, Primer Ministro del Gabinete de la República Popular de Corea, Fundador del Partido Comunista, Fundador de la República Democrática de Corea y Líder indiscutible de los 40 millones de coreanos, estrecha la mano de una anciana a la entrada de una fábrica”, idem “Inaugura hospital”, idem “saluda a los trabajadores”.

Nunca olvidaré una de las tantas películas coreanas que vi en Cuba y que mi padre me llevó a ver al Cine Riviera y creo que se llamaba: “Mar de fuego”. En una escena en que él ejército norteamericano (por supuesto, los actores eran coreanos) habían masacrado una aldea de campesinos. Los principales oficiales tomaban whisky y casi toda la tropa aparecía borracha, otros en primeros planos mascaban chicle y fumaban cigarros Malboro en actitud prepotente y triunfalista. Mientras uno de ellos miraba a través de unos prismáticos. Un corte y del otro lado, las tropas de Kim Il Sung, entonando himnos, avanzaban a todo dar con banderas rojas, bayonetas caladas y fusiles AK-47. El oficial norteamericano lleno de pavor tiró los prismáticos y comenzó a gritar a los demás gringos: “¡Huyamos como ratas! ahí vienen las hordas del invencible ejército rojo, al mando del mariscal Kim Il Sung, “Sabio y Glorioso Camarada, Líder Paternal, Sol de la Nación, Comandante de Acero, Primer Ministro del Gabinete de la República Popular de Corea, Fundador del Partido Comunista y líder de los 40 millones de coreanos.¡¡¡Sálvense quien pueda!!!

La capital de Corea del Norte, Pyongyang se diseñó, de una forma, que una vez construida la estatua del máximo líder sus proporciones eran descomunales y se podía divisar desde cualquier sitio de la ciudad. Si uno encontraba un lugar en el que no se lograra ver el monumento, ponía en duda el trabajo realizado por los arquitectos y escultores.

A mi padre se le ocurrió contar a varios miembros de la delegación latinoamericana que había descubierto una calle en que no se veía la estatua de Kim Il Sung. Esto llegó a oídos del oficial coreano responsable de la atención a los delegados e inmediatamente se lo llevaron para tratar de localizar el lugar. Dieron vueltas de un lado para otro durante más de tres horas, mi padre cagado de la risa, dando pistas falsas y repitiendo constantemente que no recordaba con exactitud a una comitiva de más de 20 coreanos idénticos que terminó por extenuar.

El culto a la personalidad fue lo que más le impactó. Nos contaba de cómo todas las delegaciones invitadas a los festejos, caminaron 11 kilómetros para ver una piedra donde Kim Il Sung jugaba “de barco” cuando el “Sabio y Glorioso Camarada”, tenía 6 años de edad.

Mi padre regresó al “Socialismo caribeño”, bastante distante del asiático y el europeo, cargado de regalos en su mayoría libros y posters gigantescos, en los que un soldado, un marino, un obrero y un maestro portaban un fusil AKM, una clásica estética del llamado “realismo socialista”. Pegó uno de los poster en la terraza de nuestra casa, diciendo a todo el mundo que el marino se parecía a Regis Debray y el campesino a Roberto Fernández Retamar.
Pero el regalo más preciado fue una réplica del uniforme que “El Comandante de Acero” utilizó en sus campañas militares en contra de los norteamericanos, obsequiado a los participantes. Muchas veces algunos amigos visitaban nuestra casa y mi padre los recibía disfrazado de Kim Il Sung.

Una tarde regresé de mi escuela que casualmente se llamaba “Nguyen Van Troi”, el héroe vietnamita fusilado por el ejército norteamericano a principios de los años 60s; Toqué el timbre de la puerta y me abrió mi papá parado firmemente con aquél traje, ordenándome con un saludo militar: “¡Camarada Jorge! El pueblo de la República Popular de Corea por medio de su máximo dirigente, el indiscutible líder de los 40 millones de coreanos, el glorioso Camarada Kim Il Sung, le asignan una misión especial por la cual será condecorado con la orden máxima de Héroe de la República Popular de Corea”.

Entré sin hacerle mucho caso pues en la sala se notaban las huellas de que algunos de sus amigos habían pasado con dos botellas de ron “Matusalén”. Pero con tal de que no me jodiera como siempre hacía, decidí cumplir la misión encomendada por el “Sabio y Glorioso Camarada Kim Il Sung, Líder Paternal, Sol de la Nación y Comandante de Acero.

La misión consistía en desarmar una puerta y luego utilizarla de puente desde una ventana de nuestro apartamento hasta un techo vecino con el objetivo de llegar hasta un frondoso árbol en el que hacía poco, habían comenzado a brotar los “mangos tiernos”. Ya del otro lado -y que de milagro no se fue de cabeza tres pisos para abajo- me ordenaba en voz baja, susurrando: ¡Compañero Jorge! Quédese vigilando, que el máximo líder regresará cargado de mangos verdes para comer con sal, limón y chile, el pueblo de Corea y su partido, le estarán agradecidos por haber cumplido esta difícil tarea.

Yo sin embargo, estaba loco por que todo terminara. A mis 10 años confieso que yo era un niño con cierto malhumor y por eso mi padre vivía jodiéndome cada vez que podía para ver si yo cambiaba. A esa hora sólo pensaba en que los amigos del barrio me esperaban para jugar “a los pistoleros”. Por fin la misión se cumplió y mi padre se sentó a pelar aquellos mangos verdes cual si se tratase de una comida tan apetitosa como una langosta o un faisán.

Ya me dirigía hacia donde mis amigos cuando de pronto tocaron a la puerta. Era nada más y nada menos que la Policía Nacional Revolucionaria que acudía al lugar después que varios vecinos habían denunciado que un individuo saltó de techo en techo vestido de un raro uniforme militar. Automáticamente pensaron que se trataba de un ladrón o un “infiltrado imperialista”. Y yo me dije: “Ahora si se jodió la cosa, mira que yo paso trabajo para jugar carajo, seguro ahora hay que ir para la estación”

Aun vestido de Kim Il Sug y mordiendo un mango con sal y limón, mi padre se disculpó con el oficial de policía, un negro alto, buena gente que no dejaba de tragar en seco y con el rostro encogido, sin salir del asombro viendo como el poeta devoraba aquella fruta verde que los cubanos acostumbran a comerla solo cuando está madura.

Mi padre le decía: “Mire compañero, lo que pasa es que yo soy salvadoreño y en El Salvador se comen los mangos verdes así. Hoy tuve un “ataque de nostalgia” pero le juro que esto no volverá a ocurrir”. El oficial moviendo la cabeza le dijo: “Oye chico pero que locura más grande!!!. Te voy a decir una cosa muchacho, si tu sigues comiendo mango así vas a coger tremenda tifus y te puedes morir, coño!”. Y mi padre le contestó: “Nooo hombre, ya se hubieran muerto de tifus, los cinco millones de salvadoreños!”.

La cosa no terminó ahí, luego que se fue el policía, mi padre sacó su cámara de fotografía soviética y me dijo: “Camarada Jorge, la última misión": ¿podrías hacerle una foto al camarada Kim? Y con tremendo encabronamiento, esta fue la foto que tomé ese agitado día de Grandes Misiones Revolucionarias, en el balcón de nuestra casa en la calle J No 162 en el Vedado, La Habana, Cuba.

La competencia electoral y la lucha social



Una campaña electoral es entendida como una competencia y no como una confrontación, los que participan se atienen a las mismas normas, cuentan con las mismas condiciones y son parte de un mismo juego, todo esto es lo que define a una competencia y una campaña de este tipo busca extraer el voto de cada persona desde lo mas profundo de la subjetividad de cada ciudadano.

Dagoberto Gutiérrez
El voto no requiere conciencia de su significado, tampoco información, no supone conocimiento sobre los candidatos, no exige acuerdos sobre ningún proyecto político, simplemente requiere de un impulso, o una emoción o de un sentido que diga que el que vota es parte de algo llamado sociedad. Para el ser humano y para su vida el voto no significa nada pero para el estado puede significar todo por que el día que las personas decidan no votar, ese día el estado será paralizado por que no podrá renovar sus aparatos de poder y, desde luego, perderá toda la legitimidad que el voto ciudadano le proporciona de manera gratuita y sin recibir nada a cambio.

Miremolo mas despacio. El estado o sea, ese peligroso animal que te resuella en el buche las 24 horas del día y que te puede matar, no da salud, ni educación ni vivienda, ni dignidad, ni garantiza derechos, ni defiende la humanidad; ese conjunto de aparatos de poder funciona al servicio del mercado y de un  puñado de grandes potentados locales y extranjeros y los ciudadanos a cambio de su orfandad lo legitima votado en cada elección.

Los que hacen posible esta proeza de enmascaramiento son los partidos políticos en alianza estratégica con los aparatos ideológicos de estado y la fiesta suprema de estos intereses se llama precisamente campaña electoral, el nombre huele a oscuranas porque aunque se trata de “lo electoral” resulta que lo que menos hacen los seres humanos en las urnas es elegir porque eso está prohibido dado que solo los poderosos eligen, mientras que el cuerpo electoral puede y debe limitarse a ejercer el sufragio votando.

Esta fiesta supone la participación del futuro votante que debe ser entusiasmado, atraído, y ganado para participar en las votaciones y hasta ahora así ha ocurrido porque, pese a la situación angustiosa y oscura de la patria, las personas esperan algo o alguien que le mejore la vida y esa esperanza hace que de nuevo, votación tras votación la gente acuda a votar por personas que no conocen, por proyectos que nadie presenta, por ilusiones que desaparecen después de salir de las urnas, pero las campañas electorales son fiestas y así deben ser, donde participan todos, votantes y candidatos.

Esta realidad está cambiando en la actual campaña por que se trata de una campaña electoral de partidos políticos y de aparatos ideológicos, sin concentraciones, sin marchas callejeras, sin pintas y pega; pero con tecnología, con comerciales partidarios cada vez mas calificados y con mayor distancia, de todo este aparato, con las reales condiciones de el país real donde vive la gente real de la sociedad real.

La vida real de los seres humanos no es presentada en esta campaña porque el mercado es el actor principal y único que está lanzado a la cacería de los votantes, con mucha tecnología, mucho recurso financiero, abundante promesa y ningún compromiso.

Esta campaña electoral se enfrenta a otra campaña que resulta ser política, que actúa con independencia de los partidos políticos, de los candidatos y de los aparatos ideológicos de estado, esta campaña cruza la campaña electoral y expresa la lucha por la vida, esa vida amenazada por el mercado, aquí estamos frente a la exigencia de trabajo, de salud, de salario digno, de mejores condiciones de vida, de escalafón y es, precisamente el aparato estatal el que proporciona la fuerza social que está haciendo vibrar las calles, que está paralizando el aparato mientras la campaña electora desfila con sus trompetas, con sus colores, sus discursos y sus sonrisas.

Lo político y lo electoral se enfrentan como nunca antes había ocurrido y esto resulta ser necesario e ineludible por que lo que llamamos político es la acción social relacionada con el poder y con la vida de las personas, es lo que permite que una comunidad tenga una vida digna, es el descubrimiento de que la vida social no es ningún hecho natural si no que está determinada por los intereses económicos, ideológicos y sociales dominantes, descubrir esto requiere cabeza política, descubrir que yo soy fuerte en la medida que conserto mi pensamiento y mi acción con otros y otras en lo político, cuando soy capaz de establecer y definir la relación entre mis intereses individuales y los intereses de mi comunidad, estoy en el terreno político, cuando descubro que mi organización es lo que me asegura mis intereses estoy actuando políticamente; todo esto y otras cosas integran el mundo político de un ser humano. Este entendimiento es lo que le permite a cada quien darse cuenta qué es un subalterno y un subordinado que asegura, sin embargo, los intereses de grandes poderosos que lo someten, esto es lo político y es, en definitiva como la luz que se necesita para avanzar en las tinieblas construidas por la espesa telaraña ideológica que no te deja ver muy lejos.
Estos dos mundos, lo electoral y lo político se están enfrentando día a día y minuto a minuto, esta confrontación resulta necesaria e inevitable por que ninguna candidatura, ningún partido, ningún proyecto se refiere a este ser humano de carne y hueso y, cuando no hay por quien votar y cuando esta idea empieza a correr, en tropel, por la subjetividad humana, entonces tenemos una campaña política con sus propios ojos, sus propias pestañas, su propia nariz, sus propias manos y sus propios pies, que le aseguran su propia dirección y su propio proyecto.

Cuando nada de esto pasa por las urnas, como ocurre actualmente, podemos tener el camino abierto para la construcción de un movimiento político que se nutra de las luchas sociales, de los sueños propios de la gente que siendo gente decide hacerse pueblo en el horno de la lucha social por su vida que es lo mismo que la lucha por su vida digna.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

La Batalla


Teníamos que combatir el silencio
Ya no aguantábamos más
Tú, besándome el cuello
Yo, chupándome los labios
Pero sin ningún sonido.

Teníamos que combatir el silencio
Ya no aguantábamos más
Tú, descosiéndome la blusa
Yo, arrancándote el pantalón
Pero nadie decía nada.

Seguíamos luchando.

Teníamos que combatir el silencio
Ya no aguantábamos más
Tú, corrompiendo.
Yo, pecando.
Pero no nos atrevíamos a hablar.

Teníamos que combatir el silencio
Ya no aguantábamos más.
Tu, penetrándome.
Yo, bailando sobre ti.
Hasta que ganamos.
¡Ganamos la batalla del silencio!
Salió mi gemido. Del mismo placer del orgasmo,
Del mismo placer con el que me tomaste el pelo,
Del mismo placer con que me besaste el cuello,
Del mismo placer del pecado,
Del miso placer de la gloria.
De ese mismo, de haberle ganado al silencio.

Ninguna guerra fue tan disfrutada
Y tan bien terminada.

martes, 5 de noviembre de 2013

PCH ante las elecciones hondureñas



Partido Comunista de Honduras

Escribiendo, junto al pueblo hondureño, uno de los capítulos del aun inédito libro sobre la revolución hondureña

El sufragio electoral del 24 de noviembre  de 2013

Cinco millones y medio de hondureños y hondureñas hemos sido convocados (as)  para ejercer el sufragio electoral el próximo 24 de noviembre de 2013. Estas elecciones supuestamente definirán quién será el o la  presidente de Honduras. De igual manera se supone decidirán quiénes serán los o las 128 diputados (as) que conformarán El Congreso Nacional, las y los miembros de las 298 corporaciones municipales y diputados (as) al parlamento centroamericano.

El Partido Comunista de Honduras (PCH) aclara que el acto electoral que se avecina cierra un ciclo de atropellos legalizados en contra del pueblo, este período dio comienzo el 28 de junio de 2009 con el golpe de Estado perpetrado contra el gobierno liberal que presidía el señor Manuel Zelaya Rosales y finalizará cuando el Tribunal Superior Electoral (TSE) anuncie los resultados electorales del  próximo noviembre.

Han sido más de mil seiscientos días (1600) en que los grupos de poder se ensañaron contra el pueblo hondureño. Para ello contaron con el apoyo y la complicidad de Instituciones y personajes nacionales e internacionales. Muchos y muchas patriotas sufrieron persecución, atropellos y hasta la muerte por la defensa de la institucionalidad de un Estado que ya no era ni siquiera de Derecho.

Militares, neofascistas disfrazados (as) de Organizaciones de Sociedad Civil, partidos políticos, empresarios, iglesias y ongs abanderaron la cruzada por hacer desaparecer de la faz de la tierra hondureña todo intento de transformación social. La internacional neoliberal ha jugado un papel protagónico en esta cruzada, los intereses estadounidenses y de las derechas latinoamericanas participaron activamente con recursos económicos, amenazas, chantajes, armamento y asesinato de personas.

En Honduras existen suficientes condiciones para profundizar un proceso revolucionario, también subsisten elementos que pueden hacer posible ese proceso, el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) logró articular en gran parte esos elementos, tanto así que la derecha ideológica amenazó con establecer un traspatio de barbarie en Honduras e inyectó temor en la dirigencia del FNRP hasta, literalmente, desarticularlo.

La primera parte del trabajo de la derecha está llegando a su fin, los partidos políticos tradicionales se han reciclado y promueven el olvido de los más de cien años de saqueo del país y empobrecimiento de la población. Pero la segunda etapa también ha dado comienzo,  el Partido Nacional con el apoyo del Liberal, UD, DC y PINU, ha orquestado la entrega del territorio nacional mediante concesionamiento a países y empresas capitalistas internacionales de los bienes comunes y naturales, tales como minas, ríos y mares,  negocios conjuntos con los grupos locales del poder económico, político y militar.  

  Esta segunda parte de historia neoliberal en Honduras también promueve un estado militarizado para evitar cualquier conato de inconformidad de la población y desde ya no descarta una reedición de la trágica década de los años ochenta, signada por el asesinato y desaparición de las y los dirigentes sociales revolucionarios. Los asesinos de oficio y sicarios históricos aparecen como candidatos de un partido militar que encabezan el golpista Romeo Vásquez Velásquez y el fatídico Billy Joya.

Esta insostenible situación está creando condiciones para que el pueblo hondureño se revele y construya una Honduras más solidaria, justa y equitativa, UNA HONDURAS SOCIALISTA. Para que esto sea posible las organizaciones revolucionarias debemos aprender de la historia, debemos deponer nuestros mezquinos intereses infantiles y procurar la armonización de un proyecto de transformación nacional viable y posible.

En estos momentos las y los revolucionarios(as) hondureños(as) debemos continuar organizando, informando, formando y movilizando al pueblo, debemos crear las estructuras que como el FNRP articulen los esfuerzos de cambio y transformación nacional y depositar la conducción en un amplio espacio de dirigentes, hombres y mujeres, cuyo mínimo horizonte sea el Socialismo en Honduras.

Sin descartar ninguna forma de lucha, tal y como otros y otras en este momento lo hacen defendiendo sus territorios y su gente contra los negocios del gobierno Lobo-Hernández, el PCH reconoce que el pueblo mayoritariamente ha depositado sus esperanzas para la superación de la pobreza y otras adversidades sociales  en la fórmula presidencial del Partido Libertad y Refundación (LIBRE) que encabeza la candidata Xiomara Castro. 

En la mayor parte del territorio nacional la organización del  partido LIBRE ha significado un desafío a los poderes históricamente instituidos. El PCH ha impulsado desde siempre estos retos y anima a la población a continuar por esta senda.

El PCH invita a la población en general a apoyar la candidatura de la señora Xiomara Castro para presidenta de la República de Honduras; sugiere a la población buscar entre los candidatos y candidatas las personas que, de acuerdo a su trayectoria, puedan ser menos dañinas al pueblo en la conformación del Congreso de la República, e invita a desafiar los poderes municipales constituidos aprovechando el espacio que presenta el Partido Libre a nivel local. 



De la Resistencia al PODER

Por el poder popular…Hasta la victoria Siempre

21 de Octubre de 2013



Comité Central del Partido Comunista de Honduras

PIEZA DE INDIAS AFRICANOS EN EL SALVADOR

El guion de este documental esta basado en las investigaciones sobre la identidad afrosalvadureña, realizadas por muchos años por Pedro Escalante Arce, Carlos Loucel, Marielba Herrara, Herbert Erquicia, Wolfgan Effenberger y Rafael Lara Martinez.

Igual agradecemos el apoyo de la Organización de Desarrollo Étnico Comunitario ( ODECO, Honduras) y de la Plataforma de la Cumbre Mundial de Afrodescendientes ( PCMA) que por medio de Celeo Alvarez ha hecho posible el tiraje del presente publicación para ser distribuido de forma gratuita.

Todos ellos, junto a los afrosalvadoreños,, han sido silenciados a través de la historia.. Ellos son los grandes protagonistas de este filme, nosotros solo hemos intentado asomarnos a esa realidad para presentar la otra raíz del mestizaje salvadoreño: Africa.


 

lunes, 4 de noviembre de 2013

En ruta al Estado fallido




El último índice de Estados fallidos (junio de 2013) de Foreign Policy registra a El Salvador en el peldaño 95 de un total de 178 países, la mejor posición desde 2005, año en que comienza la publicación de este ranquin mundial. Sin embargo, su calificación lo ubica en el grupo de países en riesgo de falla o en tránsito hacia ella. Así, en América Latina, pocas naciones están en peor situación que El Salvador: Haití, en la posición 8; Guatemala, 70; y Honduras, 75. El índice se basa en una puntuación ponderada de componentes correspondientes a las esferas social, económica y política, a su vez desagregados en múltiples factores.

En lo concerniente a la esfera social, Foreign Policy considera los siguientes componentes: presiones demográficas, refugiados y desplazados, violencia entre grupos sociales y migración crónica. En congruencia con el cotidiano drama de la realidad nacional, los peores resultados de El Salvador corresponden a presiones demográficas —que, además de crecimiento poblacional, incluye otros temas como desnutrición, escasez de agua y alimentos— y migración crónica.

En la esfera económica, el índice comprende los componentes de crisis económica aguda y desarrollo desigual. Con respecto a la mayoría de naciones de Latinoamérica, el país evidencia un pobre desempeño en materia de crecimiento y equidad. Por el lado de la evolución de los indicadores macroeconómicos, en el último quinquenio, las cifras muestran una trayectoria de franco deterioro. En el plano estructural, la brecha de la desigualdad económica y social conserva su amplitud histórica, pese a los esfuerzos redistributivos.

El ámbito de la política acapara el mayor número de componentes: legitimidad del Estado, deterioro de los servicios públicos, seguridad pública, violación de los derechos humanos e intervención extranjera. Acá, cabe señalar que uno de los principales legados de los Acuerdos de Paz está relacionado con los derechos humanos. La ciudadanía disfruta ahora de libertades políticas, civiles y de prensa; las ejecuciones, torturas y presos políticos quedaron en el pasado y el tráfico de personas no es un problema grave. Sin embargo, a excepción del componente de la intervención extranjera, el resto de indicadores registra una calificación desfavorable. Además, el reciente cierre de Tutela Legal del Arzobispado abona al retroceso en este sentido.

En particular, la legitimidad del Estado merece atención, ya que en la actualidad se vive una atmósfera de tensión y conflictividad en casi todos los temas siguientes: corrupción, efectividad gubernamental, participación política, proceso electoral, nivel de la democracia, protestas y manifestaciones, economía ilegal, tráfico de drogas y pugna por el poder. Ciertamente, la legitimidad del Estado está amenazada en muchos países por el influjo combinado y asimétrico de esos factores, por la omnipresencia de la corrupción, la economía ilegal y el tráfico de drogas.

Ahora bien, para contrarrestar esos males, así como para garantizar la efectividad del Estado, los factores decisivos se hallan en el nivel de la democracia y la pugna por el poder. Si bien la participación política y el proceso electoral han sido logros de los Acuerdos de Paz, el país no ha profundizado su nivel de democracia, quizás en mayor medida debido a la forma en que se da la pugna por el poder. En sí misma, la lucha por el poder político no es un problema, pues toda institución política persigue el ejercicio del poder. Más bien, en El Salvador, el problema estriba en que el propósito de los partidos políticos es usar el poder político para favorecer intereses y negocios particulares.

Históricamente, el control total de los órganos del Estado ha sido la plataforma de los estamentos tradicionales del poder económico para ejercer su hegemonía en la sociedad. Por ejemplo, el establecimiento del neoliberalismo en El Salvador se debe a la decidida acción del Estado, particularmente del Ejecutivo; y este fue el objetivo de los grupos tradicionales de poder económico del país. Más aún, se trata de una lucha marcada por la impronta del ejercicio autoritario, amañado y abusivo del poder. En los últimos años, esta pugna se ha manifestado en el enfrentamiento entre los órganos legislativo, ejecutivo y judicial, en particular la Sala de lo Constitucional; en el fondo, la pérdida de legitimidad y credibilidad es de los partidos políticos.

La lucha entre los distintos órganos del Estado se ha dado a partir de los intereses de las clases económicas dominantes, que se suelen representar en los partidos políticos. Estos se han convertido en el principal —pero no el único— escollo para lograr la independencia de los poderes estatales, una de las condiciones fundamentales para institucionalizar la democracia —por ahora, endeble— y, en consecuencia, para legitimar el Estado ante la ciudadanía. Elementos esenciales para frenar la caída hacia una situación de Estado y sociedad fallidos.

domingo, 3 de noviembre de 2013

MEMORIA DEL SAQUEO (2003)


NOTA DE INTENCION:


La tragedia que nos tocó vivir con el derrumbe del gobierno liberal de De la Rúa, me impulsaron a volver a mis inicios en el cine, hace más de 40 años, cuando la búsqueda de una identidad política y cinematográfica y la resistencia ala dictadura, me llevaron a filmar "La Hora de los Hornos". Las circunstancias han cambiado y para mal: ¿Cómo fue posible que en el "granero del mundo" se padeciera hambre? El país había sido devastado por un nuevo tipo de agresión, silenciosa y sistemática, que dejaba más muertos que los del terrorismo de Estado y la guerra de Malvinas.


 En nombre de la globalización y el libre comercio, las recetas económicas de los organismos internacionales terminaron en el genocidio social y el vaciamiento financiero del país. La responsabilidad de los gobiernos de Menem y De la Rúa no exime al FMI, al Banco Mundial ni a sus países mandantes. Buscando beneficios extraordinarios nos impusieron planes neoracistas que suprimían derechos sociales adquiridos y condenaron a muerte por desnutrición, vejez prematura o enfermedades curables, a millones de personas. Eran crímenes de lesa humanidad en tiempos de paz.

Una vez más, la realidad me impuso recontextualizar las imágenes y componer un fresco vivo de lo que habíamos soportado durante las tres décadas que van de la dictadura de Videla a la rebelión popular del 19 y 20 de diciembre de 2001, que terminó con el gobierno de la Alianza. "Memoria del Saqueo" es mi manera de contribuir al debate que en Argentina y el mundo se está desarrollando con la certeza que frente a la globalización deshumanizada, "otro mundo es posible".


Fernando E. Solanas

CARTA A LOS ESPECTADORES:


Cientos de veces me he preguntado cómo es posible que en un país tan rico la pobreza y el hambre alcanzara tal magnitud? ¿Qué sucedió con las promesas de modernidad, trabajo y bienestar que pregonaran políticos, empresarios, economistas iluminados y sus comunicadores mediáticos, si jamás el país conoció estos aberrantes niveles de desocupación e indigencia? ¿Cómo puede entenderse la enajenación del patrimonio público para pagar la deuda, si el endeudamiento se multiplicó varias veces comprometiendo el futuro por varias generaciones? ¿Cómo fue posible en democracia tanta burla al mandato del voto , tanta degradación de las instituciones republicanas, tanta sumisión a los poderes externos, tanta impunidad, corrupción y pérdida de derechos sociales?


Responder a los interrogantes que dejó la catástrofe social o repasar los capítulos bochornosos de la historia reciente, sería imposible en los limitados márgenes de una película: hacen falta muchas más, junto a investigaciones, debates y estudios para dar cuenta de la magnitud de esa catástrofe.


Esta película nació para aportar a la memoria contra el olvido, reconstruir la historia de una de las etapas más graves de la Argentina para incitar a denunciar las causas que provocaron el vaciamiento económico y el genocidio social. "Memoria del saqueo" es también un cine libre y creativo realizado en los inciertos meses de 2002 , cuando no existían certezas sobre el futuro político del país. A treinta y cinco años de "La Hora de los Hornos", he querido retomar la historia desde las palabras y gestos de sus protagonistas y recuperar las imágenes en su contexto. Procesos e imágenes que con sus rasgos propios también han golpeado a otros países hermanos. Es una manera de contribuir a la tarea plural de una refundación democrática de la Argentina y al debate que en el mundo se desarrolla frente a la globalización deshumanizada con la certeza de que "otro mundo es posible".


Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


DONALD TRUMP, EL GORBACHOV DE NORTEAMÉRICA: ASÍ SE FRACTURA EL IMPERIO DESDE DENTRO

  Razones de Cuba   Desde La Habana, donde hemos visto caer imperios a lo largo de 500 años, la situación de Estados Unidos en junio de 20...