Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

lunes, 27 de julio de 2015

¿Golpe de Estado?


José M. Tojeira

Algunas oficiales del gobierno, cansados de la crítica sistemática de algunos sectores, y de diversos ataques en las redes sociales, han hablado de golpistas y de una desestabilización tendiente a favorecer un golpe de estado. ¿Se puede dar esa contingencia, por llamarla de alguna manera, en El Salvador? Creo que en la actualidad es imposible. Y por esa misma razón no conviene hablar de ese modo. Es posible que a algunos fanáticos de la derecha les gustara la idea de un golpe, pero son demasiado pocos y demasiado débiles como para poder impulsar la historia salvadoreña actual en esa dirección. Que haya quienes se quiere aprovechar de los fanáticos con fines de desgaste es otra cosa. Pero mencionar el tema del golpe de estado es hacerles propaganda a quienes, aunque irrealizables hoy, puedan tener ese tipo de intenciones.

Personalmente creo que un golpe no es posible por las siguientes razones. En primer lugar los militares tendrían que darlo. Y el ejército, aunque tenga armas, no tiene la capacidad de darlo. Tendría que reprimir a demasiada gente y eso haría inviable un gobierno militar, aun con aliados de otros grupos. Los militares actuales, que además no son golpistas, saben que no tienen posibilidad de éxito. Y no son tontos. Saben de sobra que si algunos militares se libraron de ir presos por masacres y abusos de derechos humanos, un golpe actual con represión de la gente se pagaría más temprano que tarde no con leyes de amnistía sino con cárcel. La empresa privada, otro sector que podría impulsar un  golpe en ciertas condiciones, no está interesada en el tema. Como en todas partes puede haber un empresario aventurero. Pero saben de sobra que no sería una buena inversión. El partido ARENA, por otro lado, aunque tenga algún loco en sus filas, cosa que no es infrecuente en los partidos políticos nuestros, tengan el color que tengan, tampoco tiene ni el prestigio ni la solvencia moral para emprender una aventura de ese tipo. Después de instaurar una corrupción grave en el país, montarse sobre una ventura represiva terminaría definitivamente con el partido. Además los problemas de violencia o desigualdad en los gobiernos pasados son muy parecidos a los actuales. Y los areneros sensatos lo saben de sobra. En todo caso prefieren la política de acoso y desgaste que en el mediano o largo plazo suele tener resultados electorales propicios, especialmente cuando hay temas de difícil solución.

Por otra parte el FMLN, con los problemas de gobernanza que tiene, no se puede ver como un gobierno débil. No se trata aquí de presentarlo como un  gobierno extraordinario. Pero aun con sus fallas, tiene suficiente visión y estabilidad interna, alianzas y apoyo popular como para resistir las inclemencias del acoso mediático y opositor sin tener que recurrir a medidas que tensaran la situación interna del país. Si alguna crítica se le puede hacer, aparte de las normales dependientes de la inveterada burocracia del país y las lentitudes y desorden que la misma impone, es que va más lento de lo que se esperaba a la hora de hacer reformas estructurales. El modo de fijar el salario mínimo, por ejemplo, continúa con los mismos patrones injustos e insultantes hacia los más pobres, heredados de ARENA. Y eso aunque el FMLN, la última vez que se subió dicho salario, haya elevado un poco más los porcentajes de aumento que en otras ocasiones. Elevar de un modo serio y responsable el salario mínimo en el país, haciéndolo mínimamente coherente con la justicia social, ni generaría golpe de estado ni debilitaría al gobierno, por mucho que rabiaran algunos sectores de la empresa privada.

En este contexto, hablar de golpe de estado no me parece conveniente. Lo que se debe hacer, especialmente por parte de la gente seria y que tiene una idea racional de lo que precisa el futuro salvadoreño, es plantear los graves problemas que permanecen desde hace más de cincuenta años y que tienen que resolverse. E impulsar para ello un pacto de nación, unos nuevos acuerdos socioeconómicos,  o como los queramos llamar, que no sólo diseñe una política nacional y de estado, sino que proponga los recursos y la fuente de los mismos. Un país que invierte poco en la gente no tiene perspectiva. Y aunque el FMLN está invirtiendo más en la gente que lo que invertía ARENA en sus gobiernos, lo que se invierte es del todo insuficiente para las necesidades de un desarrollo equitativo. Sólo un diálogo nacional, una claridad de objetivos en campos como los educativos, de salud, vivienda y trabajo digno, y un pacto fiscal que permita avanzar hacia la justicia social en esos temas puede sacarnos de los problemas que hoy sufrimos. La violencia en El Salvador comienza con la violencia estructural de una economía que no está al servicio de las mayorías, con la violencia de una estratificación social creadora de desigualdades profundas en el campo de los derechos humanos básicos y con una profunda debilidad institucional, que al final acaba beneficiando al más fuerte y dejando a la víctima sin defensa.  Esta problemática no la puede resolver ningún sector del país en solitario. O hay diálogo, plan nacional de desarrollo básico dialogado y apoyado por la mayoría, pacto fiscal que lo posibilite, o seguiremos con los problemas de violencia y dolor por demasiado largo rato. Un golpe de Estado sería cosa de locos y no haría más que agravar la situación.

Razones para solicitar ayuda contra la impunidad


Editorial UCA


En Guatemala ha funcionado, con bastante precisión e incluso eficacia, la Comisión Internacional contra la Impunidad. Acá ha estallado la polémica de si es necesario un apoyo semejante para superar nuestros problemas de violencia y de falta de castigo al delito. Para definirse al respecto, es útil recordar brevemente la estructura y finalidad de este instrumento internacional de ayuda. La Comisión es un órgano independiente de carácter internacional, fruto de un acuerdo entre la ONU y el Gobierno de Guatemala, que fue aprobado, primero, por la Corte de Constitucionalidad y, posteriormente, por la Asamblea Legislativa de dicho país. Su finalidad es investigar cuerpos ilegales de seguridad que violan derechos humanos y asesorar al Ministerio Público en la persecución de los mismos, terminando con su impunidad.

Cada país tiene su problemática, y la de Guatemala, entre otras de extremada violencia, era la existencia de grupos de exterminio dentro de las estructuras estatales de seguridad. Y los salvadoreños conocemos con claridad la brutalidad con la que operaban en el país vecino. Baste para ello recordar el asesinato de tres diputados salvadoreños del Parlacen en tierras chapinas, cometido por un grupo policial guatemalteco, y la posterior ejecución, ya en la cárcel, de los agentes que habían cometido el crimen. Ese tipo de casos hacía necesaria en Guatemala una institución como la Comisión. Pero a esos extremos de impunidad y violencia organizada dentro de las estructuras policiales no hemos llegado. ¿Se puede entonces decir que necesitamos una comisión internacional?

A nuestro juicio, la respuesta es “sí”. No se trata de tener una copia exacta del organismo que opera en Guatemala, pero sí de recibir ayuda internacional de alto nivel en la lucha contra la impunidad, que sigue siendo muy alta en nuestro país. Con frecuencia hemos creído que es suficiente traer a un par de supuestos expertos para que nos hablen de su experiencia en la lucha contra el delito. Y así han pasado por nuestro país diversos grupos y personas, incluido Rudolph Giuliani y su equipo. Pero eso no basta. Necesitamos ayuda y consejo consistentes y constantes sobre la investigación, prevención y análisis del fenómeno de la violencia. Además, no manejamos adecuadamente el problema de la corrupción y se mantienen en la impunidad la mayoría de los delitos contra la vida.

Asimismo, el fenómeno de las maras amerita la conformación de un grupo externo de expertos con amplio conocimiento y manejo de soluciones sobre las organizaciones delincuenciales juveniles. Sabemos poco de ellas y tendemos las más de las veces a enfrentarlas con mano dura, de un modo contraproducente y absurdo. El crimen organizado, cuando tiene fuertes raíces y causalidades en la pobreza, la desigualdad, la corrupción y la debilidad institucional, difícilmente se vence con fuerza bruta. La capacidad de investigación, el conocimiento a fondo del tipo de estructuras, el análisis de las causas de este fenómeno evidentemente social tienen que llevar no solo al mejor funcionamiento de las instituciones encargadas de velar por la seguridad y la justicia, sino a tomar medidas serias en el campo de la educación, el trabajo decente y los medios que permiten reconstruir y reforzar la cohesión social.

En El Salvador, una comisión internacional contra la impunidad y el delito debería unir policías, sociólogos expertos en temas de violencia y personas con experiencia en intervención social orientada a la cultura de paz y el desarrollo local. No se trata de ceder soberanía ni de que otros vengan a sustituirnos en nuestras obligaciones. Este tipo de comisiones son ayudas externas, como otras que hemos tenido y que no hemos aprovechado adecuadamente. Cuando Mauricio Sandoval era director de la PNC, en tiempo del Gobierno de Francisco Flores, se radicalizó el problema de las maras. Y los policías europeos que en ese momento asesoraban a los nuestros solían decir que lo que ellos recomendaban, Sandoval lo desaprovechaba e incluso dañaba. Hoy seguimos necesitando ayuda, puesto que mantenemos unos índices de violencia muy semejantes. En el país, las cabeceras municipales son relativamente seguras, mientras que en algunos cantones la presión de las maras es insoportable. Este fenómeno, el de la ruralización de las pandillas, no se ha estudiado ni tratado adecuadamente. Como tampoco la relación entre el narcotráfico y las maras.

La corrupción sigue siendo un flagelo, comenzando por la impunidad en la evasión fiscal y siguiendo por los delitos contra la vida. Las cárceles son parte del problema de la violencia, no de la solución. Una decisión inteligente sería discernir y acordar con claridad los puntos en los que se necesita ayuda, y promover luego la conformación de la comisión internacional. Negarse en absoluto a esa posibilidad puede llevarnos a desaprovechar oportunidades y a perder el enriquecimiento que personas con experiencia pueden aportarnos en esta tarea de construir cultura de paz.

sábado, 25 de julio de 2015

La guerra que duró cien años y la mujer que la soportó



Ángela Mendoza, mamá de la diputada Lorena Peña, perdió tres hijos en la Guerra Civil: Felipe, Ana Margarita y Virginia; y es viuda de José Belisario, uno de los primeros que luchó contra la dictadura militar. Esta es su historia:


David Ernesto Pérez

D1.com


Todo comenzó un domingo después de misa.

Era abril de 1944 y en la casa de Manuel Mendoza había visitas muy inusuales: vestidos de verde-olivo Mariano Munguía Payés, José Belisario Peña y Julio Adalberto Rivera jugaban a las cartas sobre una mesa de madera colocada en un amplio patio. Ángela Mendoza regresaba de la iglesia y la escena le despertó la curiosidad. Nunca antes había visto un grupo tan grande en la quinta de su tío. Tampoco conocía a esos hombres.

No eran los únicos militares que hospedaba la casa de los Mendoza. En los cuartos estaban alojados varios más que durante el día se disfrazaban de civil y se perdían entre los mares de personas que caminaban en las calles de El Salvador apuradas por el trajín cotidiano. En la noche volvían a los cuartos solamente a dormir. Al día siguiente la rutina se repetía.

Más que alojados estaban escondidos. Sobre ellos caía el peso de una sentencia de muerte. El 2 de abril de 1944 se habían rebelado contra el todopoderoso presidente Maximiliano Hernández Martínez  que el 1 marzo de ese año selló una estrategia a prueba de errores para sumar cuatro más a los doce años que tenía de ostentar el poder absoluto de la República: reformó la Constitución para que la Asamblea Legislativa lo reeligiera en el cargo sin necesidad de competir en las elecciones. Él era un hombre astuto, peligroso: a principios de 1931 había ganado la vicepresidencia de la República de la mano de Arturo Araujo, que se convirtió en presidente; a finales de ese año movió desde la oscuridad los hilos con los que derrocó a su antiguo compañero de fórmula. Al año siguiente ordenó a asesinar a casi 30,000 indígenas que se alzaron en armas en medio de una tremenda crisis social. Desde entonces tejió una alianza con intelectuales y oligarcas que le permitió perpetuarse.

Como hormigas que presagiaban la mala hora los militares de las tandas Cinco y Doce de la Escuela Militar Capitán General Gerardo Barrios se organizaron en el más absoluto silencio para frenar de una vez por todas al dictador. El movimiento conspiratorio también lo lideraban civiles como Arturo Romero, Francisco Guillermo Pérez, Agustín Alfaro Morán y Víctor Manuel Marín. Pero el golpe fracasó y el poderoso ordenó llevar al paredón a castigar con fuego y bala a todos los que osaron señalarlo con el dedo inquisidor.

Dos días después del intento de derrocamiento, Martínez publicó un mensaje a la nación en el Diario Oficial: “Sé que el PUEBLO SALVADOREÑO está conmigo como también sé que conmigo está la JUSTICIA Y LA LEY. No es pues la intención aviesa de un grupo de inconscientes y de criminales la que me detendrá en el cumplimiento de la misión que me ha confiado el PUEBLO SALVADOREÑO, y que he aceptado gustoso”. En esa edición la Sección de Prensa del Ministerio de Gobernación atribuyó la autoría del movimiento a Romero y al coronel Tito Tomás Calvo quienes “lograron a algunos oficiales y civiles pero afortunadamente el presidente, con el apoyo eficaz y enérgico de todos los buenos salvadoreños, logró dominar a todos los sediciosos”.

Unos fueron capturados y fusilados. A otros los escondió Manuel y Ángela los conoció. No todos, sin embargo, podían vestirse como civiles y salir a la calle a comer y disfrutar la vida anónimamente mientras la guillotina de Hernández Martínez pendía sobre ellos. El de José Belisario Peña, conocido como Peñón, era uno de estos casos que por no tener dinero se quedaba todo el día en la casa. La sobrina de Manuel también se quedaba a zurcir calcetines y a leer la novela Lo que el Viento se Llevó de la escritora estadounidense Margaret Mitchell. En la soledad se hacían compañía y discutían la lectura que tiempo después Hollywood llevó a la pantalla grande.

La casa de Manuel podía considerarse el centro de auxilio para los conspiradores. Una vez llegó el intelectual hondureño Medardo Mejía -que luchaba contra la tiranía que gobernaba su país- a pedir refugio. Con él viajaba su esposa y su hijo. Fue en esos días que Ángela y Peñón se hicieron novios y empezó otro capítulo de la historia.

El anonimato se había vuelto innecesario. La Huelga de Brazos Caídos del 9 de mayo de 1944 obligó a Hernández Martínez a abandonar el poder. Un día después la Asamblea Legislativa aceptó la renuncia y su lugar lo ocupó, momentáneamente, Andrés Ignacio Menéndez.  También decretó una amnistía que beneficiaba a “todos los militares o civiles que como autores, cómplices o encubridores aparezcan complicados en actos de rebelión, sedición”. Los conspiradores pudieron por fin salir a la calle sin miedo. Habían burlado la muerte jugando cartas en la casa de los Mendoza y vistiéndose como civiles errantes en las calles. Pero Peñón no encontró el rumbo sino hasta un año más tarde cuando Mónica de Zelaya, dueña de una hacienda, le ofreció ser capataz con un sueldo muy bajo. Cuatro años después se casó con Ángela y nacieron cuatro niños: Felipe, Virginia, Ana Margarita y Lorena. Posteriormente trabajó en la Hacienda La Carrera, propiedad de Juan Wright.

Los niños crecieron y la guerra volvió a la casa. Felipe se convirtió en un miembro más de la Asociación General de Estudiantes Universitarios (AGEUS) y estaba muy activo en la vida política de los años 70.  En realidad la vida agitada nunca terminó: Peñón fue uno de los fundadores del Partido de Conciliación Nacional (PCN) que en esa época se creía que iba a ser el semillero de los militares progresistas que intentaron derrocar a Hernández Martínez pero sirvió a un estrecho grupo que se enclaustró en el poder. Se convirtieron en aquello que habían combatido y que casi les cuesta la vida.

El esposo de Ángela decidió combatir a la nueva dictadura que empezaba a enquistarse en el Estado. También lo hicieron sus hijos aunque cada uno por su lado: Felipe se movió en círculos estudiantiles y obreros que luego dieron vida a las Fuerzas Populares de Liberación (FPL); Virginia, al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP); Ana Margarita y Lorena se incorporaron posteriormente a la naciente guerrilla como militantes de las organización a la que pertenecía el mayor de los hermanos.

En medio de todos los flancos estaba Ángela que regentaba una confitería en el Centro de San Salvador. Y como un rayo que alumbra la más oscura de las noches un pensamiento invadió su mente: “Esto va a salir mal, somos muchos los comprometidos, a más de uno vamos a perder”.  Un par de horas más tarde uno de sus vecinos le contó que había visto a Felipe disfrazado como campesino en una marcha contra el gobierno de Fidel Sánchez Hernández.

Eran los años de la rebeldía estudiantil, de los jóvenes barbudos, de Fidel Castro, Ernesto Che Guevara, Cuba, Vietnam, Ho Chi Minh, Dien Bien Phu, del General Giap, del Mayo Francés y de Jean Paul Sartre. El mundo reclamaba cambios y como los más grandes representantes de esos mundos antagónicos en disputa estaban Estados Unidos y la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Felipe iba en serio. En las sombras las FPL se hacía cada vez más poderosa lideradas por el obrero Salvador Cayetano Carpio; el mayor de la familia estaba muy cerca de él a tal grado que más de una vez intercedió a su favor. Una noche, por ejemplo, le dijo a su mamá que necesitaba víveres para un campesino muy pobre, que lo iba a llevar a la tienda para que se los donara. Ella aceptó ayudarlo y los espero hasta que llegaron a traerlos. Después que se los entregó lo fue a dejar en su carro cerca del cementerio de Mejicanos donde supuestamente tenía su casa. El trayecto del Centro Capitalino hasta uno de los municipios más populosos del país transcurrió en el más absoluto silencio.  Los insurgentes sabían callar hasta lo que sus sombras les gritaban.

Ese ambiente cargado de conspiración preocupó mucho más a la mamá de los Peña Mendoza. Una noche dormía profundamente pero unos gritos la despertaron. Venían del fondo de la casa, exactamente del cuarto de Felipe. Se levantaron a tropezones con Peñón mientras las palabras se volvían más diáfanas. Entonces entendieron lo que pasaba: Felipe y Virginia discutían acaloradamente problemas ideológicos. Ella podía leer en inglés pero él no y eso lo enojó. La situación parecía que iba a resolverse en golpes pero no pasó a más.

Tiempo después Peñón cayó en manos de la Policía Nacional por participar en un intento de golpe de estado contra Sánchez Hernández. Lo mantuvieron preso durante nueve meses. Virginia, Ana Margarita y Lorena lo iban a visitar a la cárcel las primeras semanas en las que se dieron cuenta que lo torturaban. Aunque él, por ser compañero de los militares que estaban en el poder, lo trataron suavemente: con cuero de chinche.

Lorena, aunque todavía no militaba como sus hermanos, iba a alfabetizar a los lugares más remotos del país. Una vez  lo fue a hacer a Quezaltepeque donde la Guardia Nacional capturó a uno de sus compañeros. La pedagogía de la Liberación de Paulo Freire no hablaba de que eso podía ocurrir. Ella escapó y alertó a un sacerdote lo que había pasado. Cuando estaban en la cárcel reclamando al prisionero salió José Alberto Medrano, director de ese cuerpo de seguridad, que al verla la reconoció como la hija de Peñón, la vecinita que vivía a un par de casas de la suya en la colonia Centroamérica. Le dijo que no anduviera metiéndose en cosas en las que no debía.

Lorena

Pero la imagen de gorila que todo el mundo tenía del Chele Medrano –como se le conocía- era muy diferente a la que tenía la familia Peña Mendoza. Como vecino siempre había sido bueno con ellos por la amistad que lo unía con Peñón. La fama de matón que se había ganado a pulso en los círculos militares y políticos eran bastante distante a la que en algún momento llegó a tener Ángela de él.

Basta recordar, por ejemplo, lo que narró Waldo Chávez Velasco en su libro Lo que no Conté de los Gobiernos Militares en el que recuerda que en el primer encuentro que tuvo con el “niño bonito de los gringos” le regaló una granada que casi le provoca un infarto. O la vez que en la que le encajó un balazo en el estómago al coronel Óscar Gutiérrez. También se le atribuye el asesinato de los primeros enemigos del gobierno y de ser la cabeza que dio vida a la Organización Democrática Nacionalista (ORDEN) que funcionaba como un gran recolector de información que alimentaba a la Agencia Nacional de Seguridad Salvadoreña (ANSESAL). Era un duro que se formó bajo la sombra de la Guerra de las Cien Horas y el ejército estadounidense.

Las noticias tenebrosas sobre el Chele Medrano Ángela las conoció gracias a una empleada que trabajaba en la casa de él y que a la vez era informante de la insurgencia. Ella le contaba “todas las groserías que hizo”.

Y la muerte tocó a la puerta de los Peña Mendoza. Un viernes 16 de mayo Ángela salió a verificar la construcción de la casa de una de sus primas y regresó en la tarde. Entonces entró su hermano Felipe con un periódico en la mano y le explicó que a Felipe, su hijo, lo había acribillado la Guardia en una casa del Barrio Santa Anita. Gloria Palacios, su esposa, estaba gravemente herida en el hospital. En la calle estaba Peñón que se despedía de uno de sus amigos y ella le gritó desde la sala para explicarle las malas noticias. Subieron al carro e inmediatamente se fueron a la casa de los padres de la mujer; cuando les contaron lo que había pasado prefirieron desentenderse de la hija porque creían que estaba “metida hasta el cuello” con la naciente insurgencia. Tomaron el camino hacia el lugar donde supuestamente estaba el cadáver pero Peñón se perdió absorto en mil pensamientos negros. Ella le gritó: “¡Chepe se volvió loco, qué le pasa!” Él no reaccionaba, parecía que iba a derrumbarse como un castillo al que le ha caído un meteorito.

Llegaron al juzgado y allí yacía el cuerpo de Felipe Peña, el hombre que había intercedido para que el obrero Cayetano Carpio tuviera comida, que trabajó con el padre Ignacio Ellacuría en la construcción de casas en la colonia Tutunichapa II y ayudó a obreros y campesinos a organizarse para exigir sus derechos.

En mayo de 1975 los periódicos no publicaron nada sobre la muerte de Felipe. Las primeras planas las ocupaba el juicio del secuestro y posterior asesinato de Ernesto Regalado Dueñas, el joven magnate que fue una de las primeras víctimas de la guerra que se avecinaba cada vez con más fuerzas.

Un año más tarde Peñón se exilió en México. La represión que ejercía la dictadura se había intensificado. Ella se quedó cuidando la confitería y colaborando con los miembros de la guerrilla de las formas más variadas: les prestaba dinero para las cartas que enviaban a sus compañeros y les ayudaba a traer armas en su carro.

Como una pieza dominó que vertiginosa bota a las demás la Guerra empezó. Monseñor Óscar Arnulfo Romero había sido asesinado por un escuadrón de la muerte en el que supuestamente participó el mayor Roberto d´Aubuisson. Todos se radicalizaron: los militares

En 1981 la muerte volvió a tocar a sus puertas. A Ana Margarita, conocida en las trincheras como Julia, la había capturado y desaparecido el Ejército después de un combate. Lorena, la menor de la familia, estaba en Vietnam cuando ocurrió.  Ángela movió cielo y tierra buscándola pero era como intentar hallar una aguja en un pajar. Pasados los años se enteró que la asesinaron y la tiraron al mar por órdenes de Reynaldo López Nuila, exdirector de la Policía Nacional. Tenía siete meses de embarazo.

Con la vida a cuestas Ángela migró a México; Peñón la mandó a traer. Abandonó todo en uno de esos momentos en que parece que la vida tiene poco sentido.

Allá la vida familiar resurgió. La casa nuevamente se convirtió en una pasarela en la que desfilaron revolucionarios de toda talla: desde Óscar Ortiz que en aquellos años era uno de los comandantes más destacados de la guerra hasta Salvador Sánchez Cerén que llevaba sobre sus hombros la dirección de las FPL. Pero la desgracia no paró: en julio de 1986, en Dulce Nombre de María, Chalatenango, el Ejército asesinó a Virginia. Primero hubo un combate en el que fue herida de una pierna e, inmovilizada, le asestaron un disparo en la cabeza. Un grupo de combatientes que estaba en México llevó la noticia a los padres. De cuatro hijos solo quedaba viva Lorena.

Y nuevamente la depresión se apoderó de Ángela. Cuando estaba sola lloraba a mares. Una vez la descubrió Adriana, la hija de Virginia, que le preguntó. ¿Por qué llorás, mamá? Ella prefirió mantenerse en silencio.

El cansancio pesaba más que una losa de mármol. Tantos años en guerra ya eran insoportables. Por suerte llegaron los años 90 y con ellos los Acuerdos de Paz que acabaron con doce años de enfrentamiento entre la guerrilla del FMLN y el Ejército.

Ángela y Peñón regresaron a El Salvador. Pasaron los tres gobiernos de ARENA de la posguerra, en 2009 el FMLN ganó la presidencia y en mayo de este año Lorena, su hija, se convirtió en presidenta de la Asamblea.

Interrumpe la narración. Llama a una señora a la que le pide un refresco. Sentada en una silla de ruedas también y debajo de la sombra de un árbol en un pequeño patio  cuenta que  el Chikunguña la ha dejado mal, con serios dolores que le han impedido tener la vitalidad que la caracterizaba hasta hace unos ocho meses. Solo el sentido del humor sigue intacto.

Ahora tiene 92 años y recuerda perfectamente las aflicciones de aquellos años de piedra. Se pregunta por qué nunca tuvo miedo pese a estuvo en medio de todos los peligros. De lo que está segura es que siempre luchó sin pedirle ayuda a nadie: “He sido honrada y nunca he recibido ni un centavo ni del gobierno ni de la guerrilla, todo lo he hecho valientemente”.

El mal tiempo siempre lo enfrentó con los labios apretados.

“La guerrilla me enseñó a ser humilde, a conocer a los pobres”, dice la nonagenaria aunque no niega que más de uno de los jóvenes que conoció en los años más duros ahora “se haya perdido”.

¿De dónde viene ese gen combativo que todavía brilla en sus ojos? Angelita, como la conocen sus allegados y familiares, tiene una explicación: lo heredó de Prudencio Alfaro, uno de los insurrectos que participó en el derrocamiento del general Carlos Ezeta. La lucha que lleva en la sangre no comenzó aquella mañana de domingo de 1944 sino en 1894 en Santa Ana.

Las cinco estratagemas principales de EE.UU. para asfixiar a América Latina


 La Verdad Oculta 


 Las cinco estratagemas principales de EE.UU. para asfixiar a América Latina EE.UU. sigue propagando por el mundo políticas para conseguir sus fines, que en el caso de América Latina consisten en desestabilizar la región imponiendo su "falsa ayuda" a los pueblos latinoamericanos en diferentes ámbitos, en particular en el de derechos humanos y seguridad, afirma el periodista y politólogo Salvador González Briceño.


 En su artículo para el portal América Latina en Movimiento el experto señala que en Latinoamérica a EE.UU. no le funciona la táctica de la "falsa bandera" para atacar a los países con el pretexto de luchar contra el terrorismo, como hizo con éxito en Irak y Afganistán. "Pero le funciona a la perfección la 'guerra contra las drogas', en aras de la cual está controlando el negocio, a la vez que militarizar aquellos países como Colombia y México, sentando las bases para la desestabilización", escribe González Briceño.

 El periodista enumera las cinco estrategias que utiliza Washington para mantener su imagen y simultáneamente llevar a cabo sus planes para desestabilizar la región.

1. Defensa de los intereses de empresas estadounidenses


 Las políticas económicas que está implementando Washington en los países latinoamericanos con el pretexto de defender los intereses de sus empresas "generan situaciones de crisis desestabilizando a los Gobiernos 'no afines'", explica el periodista, que cita como ejemplos los casos de Venezuela, Ecuador, Brasil y Argentina. El especialista señala que en esta situación los Estados afectados "tienen, pueden y deben buscar sus propias vías para salir del atraso, hacer y aplicar sus mejores políticas económicas".

 2. Los países aliados de la región son un trampolín contra otros

Según González Briceño, Washington utiliza los países latinoamericanos que tiene "sometidos o controlados" (como México, Colombia, Perú y Honduras) a modo de plataforma contra otros que "intentan mantener una relativa 'autonomía' o independencia en sus políticas internas". De esta manera Washington opera desde la sombra de sus aliados sin mancharse.

 3. Desestabilización de la situación en Cuba mediante el restablecimiento de relaciones


 En cuanto al reciente restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana, el politólogo opina que, tras reconocer que la política de bloqueo económico, comercial y financiero contra la isla no ha funcionado, Barack Obama ha comenzado a operar con otros medios para conseguir los mismos fines: desestabilizar la situación en Cuba desde dentro, "al tiempo de romper el protocolo".

 4. Organismos de 'ayuda'

González Briceño también destaca el papel de los llamados organismos de 'ayuda' comoUSAID, que junto con las agencias de inteligencia y de espionaje y otros centros de operación sirvieron como embajadas de las estrategias desestabilizadoras de Washington en América Latina.

 5. "Libre mercado"

 Desde el punto de vista económico, de acuerdo con el experto, EE.UU. intenta "controlar económicamente a los países [latinoamericanos] a través de las empresas que generan 'inversión' y 'empleo' para el 'desarrollo', representando esta esquema como 'libre comercio'". "Son las directrices neoliberales que imponen las políticas macroeconómicas que conllevan la destrucción de las clases media y trabajadora, y atenta contra la población en general", afirma González Briceño. El analista opina que Washington presenta los tratados comerciales como una herramienta de ayuda, aunque en realidad son un instrumento para controlar a los Gobiernos latinoamericanos.

El porqué de los nombres de los países iberoamericanos


Jorge Alvarez

Probablemente una de las mayores injusticias de la Historia sea que el continente americano no lleve el nombre de su genuino descubridor, Cristóbal Colón, y en cambio se le haya bautizado con el de un comerciante y cosmógrafo florentino de méritos bastante polémicos y, en todo caso, limitados a haber comprendido que lo que se creían que eran las Indias se trataba en realidad de un nuevo mundo: Amerigo Vespucci, que al asentarse en Castilla cambió su nombre por el más español de Américo Vespucio.

La responsabilidad de bautizar al continente fue del cartógrafo alemán Martin Waldseemüller, autor de un mapa conocido como Universalis Cosmographia en el que bautizó esas tierra como América en honor de Vespucio; concretamente lo aplicó a lo que hoy es Sudamérica. Corría el año 1507 y, al igual que pasó con Colón, Américo también falleció sin llegar a disfrutar de su fama porque el nuevo nombre tardó en generalizarse.

El caso es que, varios siglos después, el sueño de Simón Bolívar de emanciparse de España y convertir América en una gran república que agrupase todos los virreinatos se estrelló contra la realidad de los localismos. Se consiguió la independencia, sí, pero América quedó desgajada en un montón de países más pequeños y con menos potencial de lo que hubieran podido ser unidos. Cada uno adoptó su propio nombre, diferente al dado en su momento por los españoles. Éstos son sus significados.

1-ARGENTINA: deriva de la palabra argentum, que en latín significa plata. Y es que se alza junto a la desembocadura del Río de la Plata, conocido así porque se asociaba a la leyenda de la Sierra de la Plata, que los indios tupiguaraníes contaban a los españoles sobre una montaña del interior llena de ese metal precioso. Actualmente se cree que se referían al cerro de Potosí.

2-BOLIVIA: Potosí está precisamente en Bolivia, nación cuyo nombre es fácil deducir porque lleva el del Libertador (aunque él nació en la actual Venezuela).

3-BRASIL: los portugueses lo llamaron de muchas formas antes de la actual, que se cree que viene de un tipo de árbol muy abundante por esos lares, el palo brasil, que da una madera rojiza de un tono que recuerda al brazi, palabra que identificaba en la Edad Media el colorante púrpura de los fenicios.

4-COLOMBIA: si Bolívar dio nombre a un país no iba a ser menos Colón. Eso sí, debidamente adaptado de su forma original italiana, Colombo. Hubiera sido el nombre de la macronación soñada por Bolívar, la Gran Colombia.

5-COSTA RICA: se supone que fue el propio Colón el que la definió así, cuando arribó a su litoral durante su cuarto y último viaje, por la exuberancia de la vegetación y las piezas de orfebrería áurea que usaban los indígenas para adornarse. No obstante, oficialmente figuraba en las cartas como Nueva Cartago y Costa Rica. Otra teoría dice que es una españolización del vocablo indígena coquerrique.

6-CUBA: un término de los indios taínos designa hoy la isla, siendo su significado algo así como “Donde la tierra fértil abunda” o “Gran lugar”.

7-CHILE: dicen que también aquí se impuso la denominación autóctona, aunque determinar con exactitud su significado ya es harina de otro costal. Puede equivaler a frío, un tipo de pájaro, fin de la tierra…

8-ECUADOR: éste es fácil porque se refiere a la línea imaginaria que divide el globo terrestre en dos mitades (norte y sur) y que pasa precisamente por el país, cerca de Quito.

9-EL SALVADOR: más fácil todavía porque a nadie se le escapa la alusión a Jesucristo, aunque se eligió ponerle el artículo delante para evitar suspicacias, ya que el nuevo país independiente estaba formado por la unión de dos territorios, San Salvador y Sonsonate.

10-GUATEMALA: españolización de la palabra quauhtlemallan, empleada para describir la selva, y que no es maya como debiera, sino náhuatl, ya que la usaron los tlaxaltecas que acompañaban a Pedro de Alvarado en la conquista de la región

11-HONDURAS: se cree que es una referencia a la profundidad del agua hecha por los marinos españoles que navegaban por su costa.

12-MÉXICO: otro vocablo náhuatl que designa a los mexicas, más conocidos hoy como aztecas, y que se llamaban así en honor de uno de sus dioses. Mexitli, también llamado Huitzlipochtli.

13-NICARAGUA: posiblemente venga de las palabras nic-atl-nahuac o nic anahuac, usadas por los aborígenes para definir una extensión de tierra rodeada por agua. Otra teoría habla de Nicarao, señor de los niquiranos o nahuas.

14-PANAMÁ: algo tan poético como abundancia de peces, o de mariposas, según versión indígena, es una de las teorías. Pero no faltan otras como la que alude a un tipo de árbol, pero sí es curioso que ya en tiempos de la conquista se adoptḉo ese nombre, aún cuando el territorio se integrase en un virreinato mayor.

15-PARAGUAY: se sabe que es un término guaraní, la etnia que habitaba la región, pero su significado no está tan claro. La mayor oarte de las propuestas tienen que ver con la idea de un río que desemboca en el mar. También se habla de un cacique llamado Paraguaio, lo que es compatible con lo anterior.

16-PERÚ: vocablo quechua y aymara. Lo que los españoles adaptaron como Perú podía referirse al río Virú o a un cacique cuya gracia era Birú, pero resulta más divertida la leyenda anecdótica de que, cuando los conquistadores preguntaban a los indios dónde estaba el reino inca, éstos respondían “virú”, que significaría “no te entiendo”.

17-PUERTO RICO: aquí no hay problema, ya que se trata de un nombre español dado a la isla de San Juan Bautista (Borikén en taíno), de donde zarpaban las naves cargadas de tesoros hacia España.

18-REPÚBLICA DOMINICANA:
los dominicos que viajaron a la isla de La Española para predicar le dieron el nombre del fundador de su nombre, Santo Domingo de Guzmán, aunque ya Bartolomé colón, hermano del Almirante, había bautizado así al lugar, quizá por descubrirlo un domingo. De hecho, se llamó Santo Domingo hasta bien entrado el siglo XIX.

19-URUGUAY: la primigenia Banda Oriental pasó por numerosos nombres a raíz de su proceso de independencia y no alcanzó su denominación actual hasta 1918, tomada del río homónimo. Es una palabra guaraní cuyo significado, como siempre, resulta incierto; el sufijo designa un río pero el prefijo es más dudoso: ¿río del urú (un tipo de ave)? ¿Río de los uruguá (caracoles)?

20-VENEZUELA: con este país se cierra el círculo porque volvemos a Américo Vespucio. Y es que, embarcado en la expedición de Alonso de Ojeda, el florentino vio unos palafitos que le recordaron Venecia, de ahí lo de Venezuela (un diminutivo).

viernes, 24 de julio de 2015

Sube tono en Washington por corrupción en Centroamérica

Mientras los gobiernos de El Salvador y Honduras rechazan, tajantes, la necesidad de establecer en esos países un ente internacional de combate al crimen organizado, la administración Obama y el Senado estadounidense siguen enviando señales de que no están conformes con la forma en que ambos Estados combaten la corrupción y la impunidad.

Postura. El comunicado que difundió esta semana la oficina del senador demócrata Patrick Leahy, en el que hace ver los problemas de la corrupción para el Triángulo Norte de Centroamérica.


Héctor Silva Ávalos

LPG

A las voces estadounidenses que apoyan la ejecución en El Salvador y Honduras de un modelo anticorrupción similar a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) se sumó esta semana la del influyente senador demócrata de Vermont, Patrick Leahy, uno de los que deciden sobre los fondos para la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica.

“Los problemas de Guatemala (debilidad institucional, corrupción e infiltración del crimen organizado en el Estado) no son solo de Guatemala. Honduras y El Salvador sufren las mismas condiciones de instituciones débiles, falta de credibilidad, corrupción extendida, amenazas y asesinatos de defensores de derechos humanos, periodistas, aun fiscales, y de una historia de impunidad”, dijo el senador Leahy al pleno del Senado en una sesión dedicada a la discusión del pacto de no proliferación nuclear firmado entre Estados Unidos e Irán.

“Espero que estos gobiernos (de El Salvador y Honduras) vean a CICIG como un modelo de cuya experiencia técnica e independencia puedan beneficiarse para… enfrentar estos problemas con viejas y profundas raíces”, defendió Leahy el modelo CICIG frente a sus colegas el miércoles pasado.

La atención en Irán, dijo Leahy, ha distraído la atención de Washington de lo que pasa en el Triángulo Norte, “sobre todo ahora que los gobiernos de Guatemala, El Salvador y Honduras están buscando una cantidad considerable de fondos (estadounidenses) para financiar la Alianza para la Prosperidad”.

El pasado 9 de julio, el comité de adjudicaciones del Senado, del que Leahy forma parte, reservó una partida de $673.5 millones para el plan centroamericano en el anteproyecto de presupuesto para operaciones internacionales, que aún debe ser aprobado por el pleno de la Cámara Alta y luego bajar a aprobación de la Cámara de Representantes.

El desembolso del 75 % de esos fondos, según está escrito en el anteproyecto, está sujeto al cumplimiento de condiciones específicas por parte de los países receptores. Entre las condicionantes acordadas por los senadores están, por ejemplo, “la creación de fuerzas policiales profesionales y transparentes”, “regular el rol de los ejércitos en la seguridad interna” o “perseguir y castigar a miembros de las fuerzas de seguridad que violen los derechos humanos” y “proteger y promover la democracia en cooperación con las cortes interamericanas de derechos humanos y las comisiones internacionales contra la impunidad cuando sea apropiado”.

La última figura, la de comisiones internacionales contra la impunidad similares a la instalada en Guatemala en 2007 con apoyo de Naciones Unidas, la CICIG, es uno de los modelos que más simpatizan a los tomadores de decisiones en Washington, tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo.

Por lo alto y por lo bajo, funcionarios estadounidenses han apoyado la idea de comisiones similares a CICIG en el Triángulo Norte. Primero fueron los principales asesores del vicepresidente Joe Biden, antes de que este viajara a principios de año a Guatemala a reunirse con los presidentes Otto Pérez Molina; Salvador Sánchez Cerén, de El Salvador; y Juan Orlando Hernández, de Honduras, para hablar sobre la alianza. Luego fue el mismo Biden quien, según fuentes del Congreso consultadas entonces, trasladó a Pérez Molina el deseo estadounidense de una nueva prórroga de CICIG. Después fue la subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson. Y, por último, el embajador Thomas Shannon, enviado especial a Centroamérica, quien habló del tema en San Salvador.

“Cada país debe decidir qué modelo seguir, pero lo cierto es que estos países tienen problemas de corrupción y falta de transparencia que son innegables. El establecimiento de mecanismos como CICIG nos dirían que hay, en Honduras y El Salvador, gente dispuesta a trabajar para encontrar soluciones reales”, dijo el miércoles a LA PRENSA GRÁFICA un asistente legislativo que ha participado en las discusiones del Senado.

Lo que hay no basta

Ni Honduras ni El Salvador quieren comisiones internacionales para resolver problemas que, dicen, pueden arreglarse con el concurso de las instituciones nacionales. La oposición de ambos gobiernos a las sugerencias estadounidenses de instalar mecanismos como CICIG ha sido una: No.

El mismo día en que el embajador Shannon reiteró la sugerencia en San Salvador, el secretario de asuntos estratégicos y coordinador del gabinete de seguridad del presidente Sánchez Cerén, Hato Hasbún, dijo que en El Salvador no era necesaria una CICIG. A Hasbún le siguieron la presidenta de la Asamblea Legislativa, Lorena Peña, del partido en el gobierno; el coordinador del FMLN, Medardo González; y, por último, el canciller Hugo Martínez. El vocero de la presidencia, Eugenio Chicas, incluso sugirió que la insistencia de formar una comisión así era parte de un plan “de la derecha” para orquestar un golpe de Estado.

Juan Orlando Hernández, el presidente de Honduras, ha dicho por su parte que CICIG no ha solucionado los problemas de Guatemala porque, entre otras cosas, no ha fortalecido las instituciones nacionales.

En su alocución del miércoles ante el Senado, Leahy recordó que, en el pasado, el dinero estadounidense invertido en Centroamérica para mejorar la institucionalidad y el combate a la corrupción no siempre ha cumplido esos objetivos y opinó que el modelo CICIG sí ha servido para ello. “Aunque el sistema de justicia de Guatemala permanece frágil, la alianza entre CICIG y el Ministerio Público (Fiscalía) ha jugado un rol crítico en favor de la causa de la justicia en Guatemala”, dijo.

Un funcionario estadounidense que ha participado en las discusiones sobre la Alianza para la Prosperidad desde principios de año dice, respecto a los argumentos de los gobiernos de Hernández y Sánchez Cerén: “Nadie puede decir que CICIG no hizo una diferencia en Guatemala, y que no ayudó a fortalecer el Ministerio Público. Está claro que la debilidad de las policías, las fiscalías y los tribunales en Honduras y El Salvador los hacen incapaces de enfrentar estos problemas. Hemos visto esto por décadas, invertido dineros y hasta ahora los resultados no son alentadores”.

Esta semana, la Oficina en Washington para América Latina (WOLA, en inglés) y la Universidad Johns Hopkins organizaron un evento público para discutir el modelo CICIG y su aplicación en los otros países del Triángulo Norte. “Este es un ejemplo de cómo una iniciativa independiente puede rescatar a un Estado… al centro de todo esto debe estar siempre la discusión sobre la corrupción, que es el foco central de la actividad criminal”, dijo ahí Louise Shelley, profesora de la Universidad George Mason y especialista en modelos de lucha anticorrupción en el mundo. WOLA, por su parte, consideró que el apoyo de Leahy al modelo CICIG es un llamado para que los gobiernos de Honduras y El Salvador lo consideren. “Lo que está claro es que en el Congreso hay mucho interés por ver que los gobiernos de Centroamérica tomen pasos concretos para atacar la corrupción y la influencia de grupos ilegales, y que el apoyo de los congresistas a los fondos estadounidenses estará ligado al progreso en esos temas”, dijo WOLA.

jueves, 23 de julio de 2015

Canción de amor para Sandra Villatoro ”Yolanda” o “Rubenia”


"Yolanda", alegre mirando al sol a la par de "Medardo", Jorge Castro Iraheta, caído en combate.

Este testimonio fue escrito el 22 de mayo de 2010 a partir de una entrevista con la compañera Rubenia cuando sus fuerzas empezaban a eclipsar. Rubenia falleció el lunes 25 de julio de 2011, después de una larga lucha contra un tumor cerebral canceroso. En la foto, "Yolanda", alegre mirando al sol, a su derecha Jesús Cartagena "Manuelón" y a su izquierda "Medardo" Jorge Edgardo Castro Iraheta, caído en combate, sus padres todavía buscan la tumba de Medardo, si usted tiene información favor comunicarse de inmediato.
 

  Sandra Villatoro



Testimonio de “Rubenia”, radista de guerra.

Mi familia por parte de mi abuela materna estaba involucrada en el trabajo político. Mi bisabuela repartía propaganda en la época de Martínez en medio de los tiroteos, y una tía salía con ella.

Mi madre era madre soltera y vendía ropa a los puestos de los mercados. Yo nací en el Hospital de Maternidad de San Salvador y la primera parte de mi niñez la pasé en el barrio Lourdes.

En 1965 nos fuimos a vivir al barrio San Jose, Zacatecoluca, en el departamento de la Paz. Mi hermano mayor, que me llevaba dos años, era estudiante de Arquitectura en la Universidad Nacional y ya se habia organizado en el año 1978.

A principios de 1979 yo estudiaba en el Colegio San Pablo, donde era buena estudiante, y la directora de la escuela me estimaba mucho. Cuando me organicé en el MERS me pusieron de responsable de esta escuela. En mayo de 1980 mataron a cuatros dirigentes políticos campesinos, de los cuales dos eran mis responsables. Trajeron a los muertos al plantel del colegio para velarlos. El Ejército nos rodeó, pero eventualmente, a través de la Iglesia, los pudimos enterrar.

Después de esto me di cuenta de que me estaban controlando mis movimientos y tuve que salir de Zacatecoluca.

Al principio de la guerra entré a Chalatenango vía Honduras. Esto fue a finales de febrero de 1981, momentos después que comenzó la primera ofensiva, cuando todavía se estaban formando los frentes de guerra.

Al principio me querían poner en el trabajo logístico, pero me perdí rumbo a Upatoro y entonces me quedé mejor trabajando en Abastecimientos.

Abrieron otro campamento en El Jícaro, y después, en mayo, movieron el campamento donde yo trabajaba a la Montañona. Allí yo estuve en el mando con la tarea de recopilar información de las postas y de las exploraciones, y con esa información se hacian los croquis de La Laguna pueblo y Ojos de Agua, y otros lugares.

Yo lo transcribía y lo pasaba a Felipe. A los días se recuperó el primer radio de comunicaciones que usaba el ejercito, un radio PRC-77. Era un radio que uno se ponía de mochilota. Yo escuchaba la comunicación de los puestos militares en San Isidro, Ojos de Agua, Los Ranchos, Las Flores y Las Vueltas, o sea que yo hacía trabajo de intercepción.

En 1981, unos días antes de que cumpliera 19 años me pasaron a la comandancia para trabajar en el equipo de información e inteligencia. Yo trabajaba con el hijo mayor del poeta Roque Dalton, Roque, cuyo seudónimo era “William”. Teníamos un radio cada uno y estábamos recopilando información para saber los movimientos del Ejército en esa zona.

En octubre de 1981 fue la ofensiva del Ejército en la Montañona. Estábamos en un campamento que se llamaba “El Chile Quemado”. Nos fuimos para el campamento que estaba en “La Casona” y de allí nos separamos en dos grupos y nos fuimos en retirada.

Le cayó un desembarco al otro grupo, donde iba Marcial, y mataron a todos los compañeros de seguridad de Marcial. No sé cómo fué que el viejito se salvó. Nos quedamos con el campamento de La Casona, y nos fuimos en retirada para romper el cerco.

Allí iban Dimas y Salvador Guerra, y yo por casualidad había escuchado que la retirada era hacia el Conacaste. Nos emboscaron el grupo en la madrugada en un lugar, y salimos en desbandada y me quedé perdida. Ya no volví a saber nunca jamás de William.

Nos tocó caminar varios días descoordinados en el monte. Yo andaba el radio y sabía los nombres de las posiciones del enemigo, pero no conocía el terreno. Al principio éramos quizás unos siete de poblacion y tres de la guerrilla, pero perdimos tres personas y no sabíamos para dónde se fueron.

Estaba lloviendo y había una niña de unos cinco años que chillaba, pues había perdido a su familia y tenía los pies ensangrantados. Yo me puse un cincho de cuero adelante como portabebé y cargué a la niña, y al mismo tiempo llevaba el PRC-77 en mi espalda.

Estuvimos enmachorrados varios días y aguantamos mucha hambre y sed. Queríamos acercarnos a un pueblo para buscar agua y comida, pero nos dimos cuenta de que allí donde estábamos era Las Vueltas, donde estaba concentrado el enemigo. Había una señora de la población encharralada con nosotros con una bala en la pierna.

Un día oí por el radio que se había terminado el operativo y que iban a concentrarse en Las Vueltas. Estaban hablando peladamente de cuánta gente habían descuartizado y torturado.

Dejé a la gente de población y a la niña con Rudy, el técnico de la Radio Farabundo. El día del operativo, ya oscureciendo, yo y René de Sanidad salimos en dirección al Picacho, que estaba cerca, porque sabíamos que antes hubo campamento ahí.

Nos dimos una gran perdida pero al fin llegamos. René de Sanidad y yo íbamos llegando a la entrada de la Laguna Seca cuando apareció un compañero de la exploración. Le pregunté cómo llegar al Conacaste y de alli nos dimos otra gran perdida, pero al fin llegamos.

Allí en el Conacaste estaba Salvador Guerra, Jacinto y varios otros compañeros. Les explicamos cómo encontrar a la gente que habia quedado encharralada por Las Vueltas. Al par de horas apareció Rudy en el Conacaste cargando a la señora baleada, y también fueron apareciendo otras gentes.

De alli salimos para el campamento de El Alto. Entonces llegaron los A37 y empezaron a bombardear El Alto.

Allí salió herido el compañero Neto de un brazo. Llegó Benito médico y le amputó el brazo con una navaja suiza.

Después, en 1982, ya habíamos quedado con sólo un radio. Estuve enseñándoles a unas compañeras campesinas a usarlo. Alli estaba German para las tareas de San Fernando y San Isidro Labrador.

Yo para la tarea de San Fernando no tenía zapatos, y antes de la tarea me dieron unos zapatos enormes que eran una tortura porque me causaron grandes llagas en los carcañales y me dió fiebre. Cuando llegué al lugar de concentración en el Izotallillo me encontré con Felipón, que tenía unos zapatos que le quedaban muy pequeños y así fué que cambiamos zapatos y me quedé mejor.

Participé en varios operativos ese año, siempre en calidad de trabajo de intercepcion. En 1982 pedí permiso para salir a la Metro para ver a mi familia y me dieron 15 dias…

Mi jefe era Mario. Pero cuando llegué a la Metro me dijeron que tenía que quedarme trabajando alli. Así fue que quede trabajando con Luciano y el Equipo de Información. Todas las casas de Información tenían muebles con varios embutidos. Teníamos un radio de intercepción y oíamos las comunicaciones de los radiopatrullas. Y me tocaba salir a ciertos contactos donde me daban informacion de militares.

En noviembre de 1982 estuve con 15 dias de permiso en Chalatenango. Había una niña de 10 años que era hermana de la cocinera en el campamento y se vino conmigo de regreso a la Metro. Cuando llegó la hora de regresar al campo la niña pidió quedarse conmigo, asi que la lleve donde mi mamá y mi mamá la crió. Una vez, cuando capturaron a un compañero, nos dijeron que teníamos que estar pendientes para evacuar el local. Yo estaba embarazada e hice la primera posta, y cuando estuve haciendo la posta comencé a tener contracciones. Sabía que no iba a poder dormir, así que quedé en la posta toda la noche y al siguiente día nació mi primer hijo. Fue el 19 de mayo de 1984. Yo pasé a trabajar con María Elena y nuestra tarea fue que recibíamos a compañeros que venian enfermos de Chalatenango. Los llevábamos a distintos medicos, algunos que eran colaboradores y otros que no sabían nada. Recuerdo que no teníamos un oftalmólogo que fuera colaborador, así que llevamos a un paciente que tenía una esquirla en el ojo a un médico famoso que se llamaba Bracamonte. Allí en su oficina se puso a operarle el ojo al compañero y me dio guantes y me puso a ayudarle a él con la cirugía.

El compañero Arnoldo desapareció el dia 17 de julio de 1985 y ya no se supo de él. Se lo llevaron a las cárceles clandestinas y quizá lo torturaron hasta que murió. Él vivia en la casa de la madre de él en San Bartolo. Su compañera Elena negó irse de la casa pues prefirió quedarse esperándolo. Una vez fuí a esa casa para buscar a Elena y darle su estipendio, que era una miseria, pero cuando entré vi a unos hombres. Uno de ellos me agarró del brazo y yo le dí una patada duro, pero habían varios y no pude escapar. Cuando me agarraron me capturaron la cartera y yo tenía correos de Cocal. Mi mamá se fue a poner la denuncia al ver que yo no llegué a dormir en la casa, y así fue cómo la Cruz Roja me pudo encontrar. Estuve capturada en la Guardia 15 días, durante los cuales me estuvieron interrogando. Para complacer a los interrogadores me inventé varios conectes y me sacaron en una Cherokee, pero allí por supuesto no llegó nadie al conecte, y me golpearon.

Después de 15 dias me mandaron a la Cárcel de Mujeres. Alli estuve por cinco meses. Había mujeres de todas las organizaciones. Nosotros allí adentro de la carcel hacíamos mítines y denuncias. Si uno tenía un montón de dinero para pagarle a un abogado, te sacaban de allí. Cuando el abogado de la Cruz Roja me sacó me ofreció mandarme a Suecia o Canadá, pero no acepté.

Asi que me fuí de regreso al frente en mayo de 1986 después que salí de la cárcel. Allí conocí a Diego y él me puso mi nuevo seudónimo, Yolanda. Entre las tareas que tuve en ese tiempo fue trabajar en el CIR (Centro de Información Revolucionario). Allí trabajaba con Evita (la compañera de Germán) y Lucia . Allí lo que hacíamos era preparar los comunicados para repartirlos en los campamentos. Por ese tiempo usábamos mimeógrafos y esténciles para hacer las copias. Entonces quedé embarazada de mi segunda hija. Nos mandaron a mí y a Jacinto a la Radio Farabundo para trabajar juntos. Cuando tenía siete meses de embarazo me sacaron a San Salvador y como ya había estado encarcelada decidieron que era mejor mandarme a Nicaragua. Estuve un año en Nicaragua, donde trabajaba en Comunicaciones para transmitir información del frente.

Cuando regresé a El Salvador estábamos en los preparativos de la ofensiva. Llegué el 9 de noviembre de 1989 y me quedé descoordinada porque mi contacto estaba fijado para el 11 de noviembre, así que no me coordinaron hasta después de la ofensiva para trabajar con el radio. Trabajé en Comunicaciones transmitiendo información de Chalatenango a la Metro. Esto era lo que hacía hasta que se firmaron los acuerdos de paz. Después de la firma me pasé a la Radio Farabundo, y ahí me quedé.

Principios básicos del materialismo dialéctico y el materialismo histórico


Héctor Bermejo

Una guía básica sobre materialismo dialéctico y materialismo histórico para que aquellas y aquellos que aún no se han iniciado en el marxismo tengan la posibilidad de hacerlo a través de un texto sencillo con puntos interesantes sobre ciencia, filosofía e historia.
Marx-Engels



Breve introducción al materialismo dialéctico

• ¿Qué entendemos por materialismo dialéctico?

El materialismo dialéctico es una concepción de la naturaleza y sus fenómenos representada de manera dialéctica y materialista. Esto es, ni más ni menos que el contrapunto de lo que sería una caracterización idealista y metafísica de la naturaleza. A lo largo de la historia los filósofos se agruparon en dos corrientes que defendían posturas antagónicas respecto a la prioridad en el orden universal entre el espíritu y la naturaleza. Aquellos que opinaban que el espíritu precedía a la naturaleza abrazaron el idealismo, mientras que los que defendían la posición contraria optaron por el materialismo. En tanto, la dialéctica se basa en encontrar las contradicciones de un adversario para superarlas y encontrar la verdad mediante el análisis y la argumentación. Este método amplió su umbral para aplicarse al estudio de la naturaleza, llegando a la conclusión de que ésta se halla en perpetuo cambio y movimiento, desarrollándose de tal manera que las contradicciones inherentes en el todo, es decir, en el universo, son el motor y el resultado de la acción recíproca de las fuerzas contradictorias de la misma naturaleza. Es por ello que la dialéctica es el contrapunto de la metafísica, pues ésta entiende el mundo desde el punto de vista de la verdad absoluta; de la realidad estática de un universo ajeno a los procesos dialécticos.

• ¿Qué es la verdad absoluta?

El diccionario Rosenthal-Yudin del XVIII Congreso del PCUS describe el término verdad absoluta observando que “por verdad absoluta, en metafísica, se entiende la inmutabilidad del conocimiento humano. Considerando todos los objetos y fenómenos como inmutables y dados de una vez para siempre, la metafísica admite toda verdad como acabado y definitivo resultado del conocimiento. El materialismo dialéctico niega tal género de verdad absoluta. El conocimiento representa en sí un proceso histórico de movimiento de la ignorancia al saber, de la noción simple de los distintos fenómenos y partes de la naturaleza, hacia su más profunda y completa comprensión y el descubrimiento continuo de nuevas leyes de su desarrollo. Cada grado de conocimiento está limitado por el nivel de la ciencia y las condiciones históricas de la vida social, que inevitablemente hacen relativos, es decir, incompletos, nuestros conceptos de la naturaleza. Empero, siendo relativas las verdades que nuestro conocimiento descubre, contienen, a la vez, partículas de la verdad absoluta, por cuanto reflejan exactamente, aunque de modo incompleto, el mundo objetivo exterior. Por eso, el conocimiento logrado mediante verdades incompletas y relativas, nos aproxima a la verdad absoluta, es decir, al conocimiento pleno y universal del mundo objetivo. Sin embargo, un conocimiento que agotase el mundo objetivo, sería absurdo. Ello sólo sería posible en condiciones dadas, si el mundo material dejara de desarrollarse, se detuviera en su movimiento y se agotase a sí mismo. Pero eso no será nunca. El mundo se encuentra en estado de eterno cambio y renovación. Por consecuencia, el conocimiento, que es reflejo racional del mundo exterior, es también inagotable y nunca puede acabar, como inagotable e infinito es el mundo”. De este modo, podemos encontrar algunas diferencias entre el materialismo dialéctico y el idealismo o la metafísica.

• La génesis del materialismo dialéctico

La dialéctica fue desarrollada por el filósofo alemán Hegel. Karl Marx y Federico Engels tomaron las ideas de este filósofo como base estructural, sin significar ello que su método fuera estrictamente hegeliano, pues lo que Marx y Engels hicieron fue dar una vuelta a la dialéctica de este gran pensador, tomando las partes fundamentales de su racionalismo; desechando las partes irracionales. Asimismo, Marx y Engels tomaron el materialismo de Ludovico Feuerbarch para desarrollar su propia versión; mucho más avanzada y completa. El materialismo de Feuerbach estaba incompleto ya que no observaba el valor práctico de lo sensorial como algo subjetivo, sino como una forma de contemplación, es decir, obviaba la realidad material de la actividad humana y lo sensorial. Es más, Feuerbach observaba al hombre de forma abstracta, sin contemplar el conjunto de relaciones sociales que derivan en la realidad del mismo, sin atender al carácter revolucionario de la actividad práctica en el conjunto de la sociedad, algo que Marx y Engels desarrollarían de manera magistral con su materialismo histórico.

El materialismo dialéctico se opone frontalmente a la metafísica, ya que ésta ve la naturaleza como algo estático y casual en la que los objetos y los fenómenos están en donde están por puro azar o por la intervención de algún ser divino sin mantener una relación de dependencia o reciprocidad. Ésta es una de las razones por las que el materialismo dialéctico es rechazado por los reaccionarios desde sus inicios, pues cuestiona el estatus y el origen de la explotación del hombre por el hombre. Recordemos que durante la época en la que Marx y Engels vivieron aún existía la esclavitud, y que ésta se justificaba bajo el pretexto de que “dios lo disponía”. De esta misma manera se justificaron el colonialismo y otras atrocidades en períodos posteriores a la muerte de estos grandes pensadores y revolucionarios. La dialéctica materialista considera que la naturaleza es algo que está en continuo desarrollo y movimiento, que se sustenta en el cambio y la constante renovación, y es por ello que todos los elementos contradictorios entre sí han de ser estudiados de manera independiente, desde su inicio hasta su fin, dando con todos los elementos posibles desde su principio hasta su final, desde su nacimiento hasta su desaparición. Respecto a esto, Federico Engels interpretó que “toda la naturaleza desde sus partículas más minúsculas hasta sus cuerpos más gigantescos, desde el grano de arena hasta el sol, desde el protozoo hasta el hombre, se halla en estado perenne de nacimiento y muerte, en flujo constante, en movimiento y cambio incesante”.

Asimismo, cabe señalar existen otras vertientes del materialismo que deben ser analizadas, como el materialismo metafísico —o mecanicismo—, que pese a tener una concepción materialista llegó a ser caracterizado como vulgar por Engels, tanto por su incapacidad para adaptarse al desarrollo de los nuevos avances científicos como para aplicarse al estudio de las sociedades, ya que existen convenciones diversas según el lugar en el que nos encontremos; convenciones que rompen con la secuencia lógica de cualquier planteamiento mecanicista por su caracterización diversificada, aún tratándose de elementos aparentemente similares. De hecho, el físico Werner Heisenberg demostró en 1925 que a medida que se profundiza en el proceso de determinación de la posición de una partícula, mayor es imposibilidad de calcular sus movimientos lineales, y por ende su velocidad. Mientras el materialismo mecanicista defiende una realidad en la que el mundo está compuesto por objetos y partículas que se relacionan entre sí de un modo pasivo, la dialéctica materialista establece que todo fenómeno natural es un proceso establecido mediante una serie de leyes —que veremos con posterioridad—.

Del materialismo dialéctico también cabe destacar el desarrollo de la idea del objeto desde la concepción humana. Si los idealistas tienden a pensar que los objetos no existen sin la mente, es decir, que son una serie de sensaciones combinadas; el materialismo dialéctico opina que los objetos existen de manera independiente a la mente, siendo las ideas imágenes de estos. Asimismo, el concepto de idea es algo que la metafísica idealista no ha sabido superar, pues según ellos, las ideas son algo más allá de la materia. La verdad es que las ideas no son más que un producto del cerebro derivadas de una serie de procesos eléctricos y químicos. Desde los sueños hasta la acción de ponerse un zapato, toda idea, toda imagen; es producto del constante movimiento de la materia. En ese flujo constante, en ese movimiento y cambio incesante, es donde entra la contradicción, pues todo proceso de cambio se halla integrado en un movimiento progresivo de tránsito del viejo estado cualitativo al nuevo, de lo simple a lo complejo. Así pues, la lucha incesante de lo viejo y lo nuevo, lo que muere y lo que se desarrolla, es lo que genera el proceso de cambios cualitativos en toda materia. E.g. Para que una especie se extinga o evolucione han de darse una serie de contradicciones y luchas entre opuestos que recorran un proceso histórico totalmente ajeno a cualquier ciclo estático interminable. Mientras la metafísica cristiana cree que el mundo tiene una edad de 5775 años —en 2015—, la dialéctica materialista demuestra de manera científica que el universo es algo muchísimo más antiguo; un lugar en el que los hombres y las mujeres descienden de criaturas que surgieron en los mares hace millones de años, y no de la voluntad de un ser divino caprichoso. Todo es un proceso de constante desarrollo cuyo motor es la lucha entre opuestos, la contradicción. Asimismo, la dialéctica se fundamenta en el método científico, que es utilizado para la producción de conocimiento. Cabe señalar que el método científico derivó posteriormente en el materialismo histórico, que es una ciencia regida por normas y leyes cuyo fin describiremos a continuación.

• El método científico y las leyes de la dialéctica

El método científico se distingue por aplicarse mediante los siguientes pasos:

1 – Observación: Consiste en aplicar los sentidos a un objeto o fenómeno, para analizarlos tal como se presentan en la realidad.

2 – Inducción: Consiste en extraer el principio particular, o los principios particulares de cada objeto o fenómeno observados.

3 – Hipótesis: Consiste en realizar un planteamiento mediante la observación.

4 – Experimentación: Consiste en probar una hipótesis.

5 – Antítesis: Consiste en demostrar o refutar una hipótesis.

6 – Tesis: Consiste en sacar una conclusión, o una serie de conclusiones. Todo lo mencionado anteriormente —salvo el método científico en sí, que deriva en muchas ramas— se encuadra dentro de una serie de leyes de la dialéctica, que a su vez son leyes del movimiento de la realidad.

• Las leyes de la dialéctica son las siguientes:

1 – Ley de la interacción universal.

2 – Ley del movimiento universal.

3 – Ley de la unidad y la lucha de los contrarios.

4 – Ley de la transformación de la cantidad en cualidad.

5 –  Ley del desarrollo en espiral de la materia.

Ley de la interacción universal

Esta ley afirma que todos los elementos de la realidad existen bajo una relación estructural con el resto de los elementos la misma. Esto significa que ningún elemento de la realidad existe de manera aislada, tal y como propone la filosofía clásica cuando trata de comprender los elementos de la realidad mediante la abstracción; de un modo independiente.

Ley del movimiento universal

Esta ley afirma que la realidad no es perpetua sino que está en movimiento constante. Es por ello que cada elemento debe ser comprendido en la medida que se le pueda ubicar dentro del movimiento universal. Necesaria es la distinción entre el movimiento profundo de la realidad, que sólo puede comprenderse a través del entendimiento de las contradicciones centrales o radicales analizando de manera particular teniendo en cuenta factores subyacentes difíciles de encontrar a primera vista, y el movimiento aparente, que puede analizarse inmediatamente.

Ley de la unidad y la lucha de los contrarios

Esta ley afirma que los elementos que entran en contradicción son ínter-dependientes y se necesitan recíprocamente para existir, pese a ser radicalmente opuestos. En este marco, el hecho de que uno de los contrarios desaparezca o sea destruido marcaría la desaparición de la contradicción. Mayoritariamente, el elemento antitético es el que destruye a la tesis, y ésta es lo que tiende a desaparecer.

Ley de la transformación de la cantidad en cualidad

Esta ley afirma que una vez se acumula una determinada cantidad de una misma realidad, se genera un cambio cualitativo que crea una nueva realidad, realidad enfocada a un nivel de realidad superior.

Ley del desarrollo en espiral

Esta ley afirma que una vez llegada a un nivel cualitativo superior, la materia aún conserva particularidades de estados inferiores. Esta ley se contrapone a la concepción metafísica de la realidad, que observa el desarrollo como un círculo cerrado en el que nada nuevo es producido.

Así pues, el progreso del hombre lleva implícito la suma de determinadas características de manera gradual o continua, llegando a un momento límite en el que el más mínimo desequilibrio puede cambiar la realidad de manera radical. En la realidad social, este desequilibrio se mueve por la acción de la colectividad humana, denominada clase social.

A continuación desarrollaré brevemente la aplicación del materialismo dialéctico a la ciencia de la historia, el materialismo histórico.

Breve introducción al materialismo histórico

• ¿Qué es el materialismo histórico?


El materialismo histórico consiste en aplicar las bases fundamentales del materialismo dialéctico al estudio de la historia y la vida social. Siendo también el materialismo dialéctico un método de estudio científico, podemos determinar que el materialismo histórico es una ciencia que se encarga de comprender los procesos históricos a través de la dialéctica materialista. Así como las condiciones y propiedades de los objetos en movimiento de la naturaleza determinan la realidad de esta, las condiciones económicas y sociales del hombre determinan a éste. La condición fundamental para el desarrollo de las condiciones y propiedades elementales del hombre son, en última instancia, el modo para obtener los medios fundamentales para vivir y las formas aplicadas para conseguir los bienes materiales de toda sociedad, es decir, el modo de producción.

El modo de producción se subdivide en dos ramales, que son las fuerzas productivas y las relaciones de producción. Las fuerzas productivas son los instrumentos motrices que permiten que la producción salga adelante, y las relaciones de producción son las relaciones sociales que los productores establecen entre sí para llevar el proceso productivo hacia delante. Dentro de las fuerzas productivas se hallan la fuerza de trabajo, que se distingue por integrar los medios humanos —físicos e intelectuales— puestos al servicio de la producción de bienes; los medios de producción, que son el conjunto de herramientas destinadas a la producción, y la organización del trabajo, que es la manera en la que los productores distribuyen las tareas relativas a éste. Las relaciones de producción también se subdividen en diferentes campos, como la organización del trabajo; las relaciones de propiedad que indican la distribución de los medios de producción, y las relaciones de distribución, que materializan el modo en que el excedente de lo producido es repartido.

El espectro de modos de producción inherentes a una sociedad determina su base económica. Esta superestructura es el eje fundamental de toda sociedad, y se subdivide en una superestructura ideológica y una superestructura política. La superestructura ideológica es el conjunto de convenciones y normas sociales que que influyen en la cultura o las tradiciones de la sociedad, y la superestructura política es el medio mediante el cual se mantiene la base económica. Este medio se refleja en las instituciones legales destinadas a tal fin, como el ejército y la policía, el parlamento, el sistema judicial y sus leyes, etc. Como podemos observar, estas estructuras están sujetas a toda clase de contradicciones, de ahí que la historia sea un proceso de cambios económicos sin fin.

Así como la naturaleza cambia sus formas y no se estanca en tal o cual estado, la producción también se desarrolla afectando de lleno al orden social, a las ideas, a las instituciones, y a todo el ámbito humano. Es por ello que la ciencia histórica, el materialismo histórico, no debe centrarse en lo que hizo tal o cual rey, príncipe o sátrapa en tal o cual lugar o período; debe centrarse en la historia de los productores; las relaciones en la producción de los bienes materiales, y en la historia de los trabajadores y sus respectivos pueblos. De ahí se desprende la importancia de comprender el estudio de la historia desde el materialismo histórico, siendo éste nuestra mejor herramienta para el estudio del universo y sus contradicciones.

A continuación, profundizaremos en el estudio de las relaciones de producción con una breve introducción a la Teoría del Estado.

La Teoría del Estado


Durante las siguientes líneas intentaré abarcar la Teoría del Estado a través de un punto de vista materialista, teniendo en cuenta los fundamentos históricos que originaron el desarrollo de éste. Además trataré de explicar brevemente su evolución y formas a lo largo de la historia, siendo la simplicidad la base fundamental de este argumento, en el que comenzaré con una escueta explicación sobre el significado y los orígenes del Estado, finalizando con un análisis sobre su desarrollo y evolución a lo largo del tiempo.

• ¿Qué es el Estado?

Según la RAE el Estado es “el conjunto de órganos de un país soberano”, pero iremos más allá en la explicación. El Estado es una entidad económica, política y social que organiza las normas dentro —o fuera— de un territorio soberano de manera coercitiva, es decir, una organización que puede ejercer la violencia contra sus miembros de manera legal, siempre y cuando los miembros de esa sociedad hayan infringido las reglas establecidas por ésta, aunque hay diferentes tipos de Estado —como el policial— en el que no es necesario que exista un ordenamiento jurídico para ejercer la represión. Todo Estado tiene un evidente carácter de clase, siendo éste el medio administrativo y armado que ejerce los intereses de una clase social sobre otra, de la clase dominante sobre la clase oprimida. Una cuestión clave respecto al Estado es que éste no tendría la necesidad de existir a partir del mismo momento en el que las clases sociales dejasen de existir, es decir, la esencia fundamental de la que emana la realidad de un Estado es la del propósito de sometimiento de una clase por parte de otra. Mediante esta aclaración, podemos afirmar que el Estado es la dictadura de un grupo predominante sobre un grupo oprimido, independientemente de lo democrático que este pueda ser, ya que su objetivo principal es el mantenimiento del poder económico-político de una clase sobre otra. Tal mantenimiento es conseguido mediante la coerción y la violencia, demostrando que el Estado sería imposible de gestionar sin estos actos.

• Orígenes del Estado

La aparición de los primeros estados se dio con la Revolución neolítica, hacia el año 7000 antes de Cristo. Ésta es la fecha aproximada del inicio de la civilización y el abandono de la barbarie. La población, organizada generalmente por clanes que tenían unos lazos de parentesco, había comenzado a abandonar los hábitos de cazadores-recolectores y a controlar su entorno; un eterno en el que la comida ya no era recolectada, sino generada. Estaban los que domesticaban a los animales —pastores—, y los que domestican a las plantas silvestres —agricultores—. Los pastores y los agricultores comenzaron a entrar en conflicto cuando los rebaños de los primeros comenzaron a pastar y pisar los campos de los segundos. Ese acto de utilización de las propiedades ajenas generó los primeros estallidos de violencia entre los diversos grupos de pastores y agricultores especializados, derivando en conflictos bélicos que permitieron la captura de prisioneros que posteriormente pasarían a ser esclavos; la primera clase social oprimida. Estos acontecimientos históricos ya fueron registrados en las tablillas de los sumerios —la primera civilización conocida—. Evidentemente, los sumerios inventaron una escritura y unas leyes con el fin de que prevalecía el poder de los amos sobre los esclavos. También cabe destacar el abandono de la sociedad matriarcal para la implementación de un tipo de sociedad patriarcal marcada por una mayor agresividad y un entorno más competitivo y belicista. Al aumentar las necesidades de suma de trabajo era necesario adquirir más mano de obra, y los prisioneros de guerra jugaron un papel fundamental para la cobertura de esas necesidades convirtiéndose en esclavos. Las relaciones ínter-tribales pasaron de la colaboración y el trueque al latrocinio sistemático mediante organizaciones para la rapiña de bienes ajenos, aunque cabe destacar que el intercambio entre diferentes facciones jamás cesó. Fue durante ese periodo cuando los seres humanos comenzaron a abandonar el nomadismo para adoptar las costumbres sedentarias; las de los primeros agricultores. La agricultura permitió que las mujeres pudieran alimentar a sus hijos con una mayor facilidad, lo que permitió un sustancial aumento de la población y el nacimiento de los primeros núcleos urbanos. Es el principio del Estado esclavista, la primera fase de la evolución del Estado hacia el capitalismo, pasando por el feudalismo.

• La evolución del Estado

Los diferentes tipos de estado han variado según el desarrollo de la raza humana, la ciencia, la técnica, y sobre todo, según las necesidades de las clases explotadoras predominantes por orden cronológico: los amos, los señores feudales, y los capitalistas.

Como he mencionado anteriormente, la esclavista es la primera forma de Estado, es decir, nació una organización social que permitió el gobierno de los esclavos por parte de sus amos, gobierno que estaba avalado por una legalidad a favor de los amos, creado única y exclusivamente para el control de las posibles tensiones generadas entre las diferentes clases sociales, para el uso de métodos coercitivos de manera legal. De hecho, los esclavos no pertenecían a la sociedad —técnicamente— ya que no eran ni más ni menos que una propiedad privada de los amos. De hecho la ley romana los veía como bienes y, por lo tanto, ni siquiera estaban protegidos ante un asesinato o cualquier acto contra su persona. Los ratios diferenciales entre la población esclava y la población opresora eran sustancialmente favorables a los esclavos por cifras astronómicas, y hubo ejemplos de revueltas esclavas durante aquel tiempo, siendo el de Espartaco el más relevante. Espartaco y su movimiento fueron aplastados por Roma después de una cruenta lucha que costó la crucifixión a todo esclavo superviviente. De hecho 6000 esclavos prisioneros fueron crucificados en la Vía Apia desde Roma a Capua como celebración de la victoria sobre Espartaco. Tales estados nacieron con el fin de mantener a una parte de la sociedad oprimida por otra, es evidente la imposibilidad de que una mayoría trabaje obligatoriamente para una minoría sin la creación de un aparato de coerción permanente. Las capacidades técnicas de del aparato estatal eran infinitamente inferiores a las actuales, por lo tanto, ese aparato tenía un radio de acción mucho más limitado. Los ejemplos de estados esclavistas más cercanos que tenemos son el griego y el romano. Estos estados practicaban la opresión contra la clase esclava independientemente de ser una dictadura, una monarquía, o una República aristocrática o democrática. La esencia del Estado no variaba, independientemente de las diferencias en las formas de gobierno, estaba dirigida al control de los esclavos por parte de sus amos. Cabe recordar que la economía de la Grecia y la Roma antiguas estaba basada principalmente en la explotación de los esclavos y que, jamas, hubieran alcanzado tal desarrollo sin ellos.

Las formas de explotación variaron sustancialmente con el paso del Estado esclavista al Estado feudal. Si el esclavo era una propiedad del amo que carecía de derecho alguno y ni siquiera estaba considerado como un ser humano, el siervo del Estado feudal estaba sujeto a la tierra de un señor al que debía pleitesía. La mayoría de la población seguía siendo rural, y el ratio diferencial entre siervos y señores era favorable a los primeros, siendo estos una amplia mayoría. El Estado seguía funcionando como un elemento coercitivo que oprimía a una mayoría para favorecer a la clase social opresora. La mayoría de los estados eran monarquías, siendo las repúblicas una rareza que se presentó en momentos eventuales. Los campesinos siervos tenían derecho a trabajar para sí mismos una corta serie de días, siendo el trabajo del resto de días para su señor. Los siervos carecían de derechos, siendo en este caso los señores los únicos que los poseían. Las diferencias entre un esclavo y un siervo eran mínimas, pero durante el feudalismo se abrió un marco para emancipación de los segundos, ya que no estaban considerados como una propiedad del señor feudal. Al poder trabajar en sus propias parcelas, los siervos podían ser dueños de sus vidas —hasta cierto punto—, y al poder intercambiar los bienes obtenidos de su trabajo a través de relaciones comerciales y del desarrollo de una industria rudimentaria fueron desintegrando el sistema feudal para dar paso a una nueva forma de opresión, el capitalismo.

La clase capitalista —la burguesía— nació al desarrollarse el comercio y el intercambio de mercancías, principalmente durante el final de la Edad Media. El descubrimiento de América inició una etapa de enorme crecimiento debido a la ingente cantidad de metales preciosos llegados de ultramar. Si bien tuvieron gran importancia durante la etapa feudal, la plata y el oro pasaron a convertirse en un medio de riqueza bien reconocido; un medio transformado en bienes de circulación monetaria básica. Tal riqueza aumentó el poder de los capitalistas, declinando el de los señores feudales. La nueva sociedad se ordenó de un modo en el cual todos los ciudadanos eran iguales ante la ley, con independencia de la riqueza que poseyeran. Los terratenientes y los hombres pobres “eran iguales ante la ley”. La sociedad capitalista se formo bajo la consigna de la libertad, pero esa libertad era únicamente para los propietarios de algún tipo de bien, ya que los proletarios —la nueva clase explotada— se empobrecían cada vez más al ser su fuerza de trabajo su única posesión. La derrota del feudalismo sirvió sin duda alguna para la libertad de los representantes del Estado capitalista, pero recordemos que “el Estado es una entidad económica, política y social que organiza las normas dentro -o fuera- de un territorio soberano de manera coercitiva, es decir, una organización que puede ejercer la violencia contra sus miembros de manera legal, siempre y cuando los miembros de esa sociedad hayan infringido las reglas establecidas por esta. Todo Estado tiene un evidente carácter de clase, siendo este el medio administrativo y armado que ejerce los intereses de una clase sobre otra, de la clase dominante sobre la clase oprimida”. Por tanto, la definición de libertad fue, y es únicamente útil si se habla de los capitalistas, ya que el proletariado difícilmente pudo —y puede— alcanzar la libertad si no posee ningún medio del que beneficiarse sin ser previamente explotado. Una de las principales características del Estado capitalista es la subordinación de los aparatos estatales ante los burgueses. El Estado cumple con un objetivo base de ayudar a los capitalistas para el sometimiento del proletariado, por mucha apariencia de libertad que se pretenda exhibir. En los estados capitalistas el capital lo es todo, siendo el parlamento un mero espectador de las políticas a favor de los opresores capitalistas. Incluso podemos afirmar tajantemente que el parlamento del Estado capitalista-burgués es el instrumento principal para el mantenimiento de la opresión sobre la clase obrera, sobre el proletariado. Por estas razones es más que evidente que el “axioma” de la libertad bajo el Estado capitalista no es más que una simple falacia argumentativa de los generales del capitalismo y sus tentáculos representados por el parlamento burgués y los medios de comunicación voceros de la verdad capitalista, entre otros. No puede existir libertad mientras las clases sociales existan, no puede existir libertad allá donde allá un ser humano explotado por otro, y si existe la libertad, ¿quienes son los privilegiados que disfrutan de ella aparte de quienes tienen la capacidad de oprimir?

• La alternativa socialista

Hay una figura que determina similitudes dentro del Estado esclavista, el Estado feudal, y el Estado capitalista. Esa figura es la dictadura de unos pocos contra una excelsa mayoría; mayoría que era oprimida de manera sistemática por el aparato de control estatal mediante la coerción y la violencia estructural inherente a la razón de ser de cada Estado. Sin embargo la aparición del Estado socialista rompe con la realidad anterior; rompe con la dictadura de unos pocos contra una mayoría para convertirse en la dictadura de la mayoría contra los antiguos opresores. Esa es la dictadura del proletariado.

Existen ejemplos históricos en los cuales las masas oprimidas toman el control del Estado para crear un espacio libre de opresión capitalista, el más claro antes de la llegada del Estado socialista es la Comuna de París, formada por una serie de consejos municipales que eran elegidos de manera democrática entre los distintos distritos de la capital francesa. Evidentemente, los miembros de aquellos consejos pertenecían a la clase obrera. La Comuna suprimió los elementos represivos del antiguo régimen y se encargó de que su representación estuviera formada por obreros. Policía, ejército, y clero fueron apartados del poder por el pueblo con el fin de alcanzar los objetivos fundamentales de este movimiento, pero se olvidó algo fundamental; se obvió la preparación de una autoridad armada para el mantenimiento de tal orden. Es por ello que la Comuna de París fue aniquilada y sus miembros exterminados. El desarrollo de los acontecimientos hubiera sido completamente diferente si la Comuna de París hubiera utilizado el aparato represivo propio del Estado. La irrupción de la teoría marxista y la idea de que antes de la aparición del comunismo ha de haber un periodo de transición planteó un campo de batalla diferente ya que ahora, los obreros podían mantener el poder a través de los órganos que anteriormente les habían oprimido, siendo ellos, en este caso, quienes formaran parte del aparato opresor estatal; siendo la mayoría quien oprimiera a la minoría previamente opresora con la certeza del mantenimiento del poder a través de un sistema de defensa armado y preparado para encauzar cualquier eventualidad.

El desarrollo de la Revolución Rusa de 1917 y el establecimiento de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas demostró que el mantenimiento del poder por parte de los obreros sería posible si la clase obrera cumplía con lo establecido por Karl Marx y Federico Engels. Gracias a la guía de Vladimir Lenin y el Partido Bolchevique la clase obrera consiguió pasar a ser la clase opresora y la burguesía se convirtió en una clase oprimida camino a la extinción. Los obreros se organizaron en soviets; un sistema de asambleas de trabajadores que decidía las políticas a seguir de manera democrática. El partido Comunista se organizó para liderar a las masas y desarrollar el Estado para el periodo de transición hacia el comunismo, el socialismo. La base fundamental del socialismo es la apropiación de los medios de producción para su aprovechamiento común, y no para el enriquecimiento de unos pocos. Mediante este paso, los trabajadores dejarían de ser explotados de manera sistemática y obtendrían una recompensa justa a su trabajo, es decir, se acabaría con toda forma de explotación del hombre por el hombre, dando inicio a una sociedad sin clases. Para ello, fue fundamental que los miembros de la clase obrera tomaran la iniciativa y ocuparan la dirección estatal de la sociedad, cerrando el paso a representantes antagónicos de otras clases sociales. La violencia y la coerción también forman parte de la dictadura del proletariado, sin embargo esta dictadura va dirigida hacia una minoría de la población, la antigua clase explotadora capitalista. Lenin apreció con certeza que “lo que tiene en común la dictadura del proletariado con la dictadura de las otras clases es que está motivada, como cualquier otra dictadura, por la necesidad de aplastar a viva fuerza la resistencia de la clase que pierde la dominación política. La diferencia radical entre la dictadura del proletariado y la dictadura de las otras clases —la dictadura de los terratenientes en la Edad Media, la dictadura de la burguesía en todos los países capitalistas civilizados— consiste en que la dictadura de los terratenientes y la burguesía ha sido el aplastamiento por la violencia de la resistencia de la inmensa mayoría de la población, concretamente de los trabajadores. La dictadura del proletariado, por el contrario, es el aplastamiento de la resistencia que ofrecen los explotadores, es decir, la minoría ínfima de la población, los terratenientes y los capitalistas”. Para que el socialismo triunfara fue necesaria la participación de la clase obrera en la gestión de la sociedad y el Estado, por esa razón era fundamental un agrandamiento de la democracia para el proletariado. Había que derrumbar la democracia burguesa para iniciar un nuevo tipo de democrática a través de un cambio sustancial dentro de esta, para eso era necesaria la transformación de los órganos de representación como el Parlamento en órganos de poder al servicio de la clase obrera. La creación de instituciones básicas de la democracia directa como el mandato imperativo, el referéndum y la revocabilidad de los cargos —entre otras— sustituyeron la democracia burguesa por la democracia proletaria de las trabajadoras y los trabajadores. Lenin supo observar que “la salida del parlamentarismo no está, naturalmente, en abolir las instituciones representativas y la elegibilidad, sino en transformar las instituciones de lugares de charlatanería en corporaciones de trabajo”. La extinción de las clases explotadoras y la posterior desaparición de las clases sociales daría paso al comunismo, es decir, al final del Estado, pero esto no se dio jamás ya que depende por completo del desarrollo de la sociedad dentro del marco histórico. El mismo Lenin apreció que para la desaparición completa de Estado había que llegar al comunismo pleno basado en la máxima “de cada cual, según sus capacidades; a cada cual, según necesidades”. El Estado existiría mientras no se dieran esas condiciones y la primera necesidad vital de cada hombre y mujer no fuera trabajar voluntariamente según su capacidad, existiese plena abundancia en productos de consumo y hubiese un elevada productividad del trabajo.

La historia sigue y los cambios llegarán inexorablemente dando pie a nuevas realidades y nuevos momentos. No cabe la posibilidad de evitarla ocultándose tras un muro de silencio creyendo que ésta pasará a nuestro lado sin afectarnos. Sencillamente hay que decidir de qué manera se ha de participar en ella, y del lado de quienes estar.

• Bibliografía

– Ambrosio García Leal: Sesgos ideológicos en las teorías sobre la evolución del sexo. Tesis doctoral. Codirectores: Jorge Wagensberg y Magi Cadevall. Departament de Folosifia. Facultat de Filosofia i Lletres. UAB.

– Diccionario Rosenthal-Yudin (XVIII Congreso del PCUS).

– Engels: Dialéctica de la Naturaleza.

– Engels: El origen la familia, la propiedad privada y el Estado.

– Lefebvre: Aportes sobre las reglas para el uso del materialismo dialéctico.

– Lenin: I Congreso de la Internacional Comunista. Obras Completas. t.XXVIII.

– Lenin: El Estado y la Revolución. Obras escogidas (vol.2) Editorial Progreso.

– Lenin: La Revolución proletaria y el renegado Kautsky. Obras escogidas (vol.3) Editorial Progreso.

– Lenin: Primera exposición ante el KOMSOMOL en la Universidad Comunista Sverdlov.

– Marx y Engels: Manifiesto Comunista. Editorial Ayuso.

– Marx: Las luchas de clases en Francia. Editorial Ayuso.

– Meliujin: El problema de lo finito y lo infinito.

– Meliujin: El carácter inagotable de la materia.

– Joseph Zias: Crucifixión en la antigüedad.

– Stalin: Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico.
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


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