Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

viernes, 24 de junio de 2011

Médium




Marcelo Colussi

“Cuando pasa una ambulancia haciendo sonar la sirena, los perros ladran porque, distintos a nosotros, pueden ver la Muerte que va corriendo atrás”. Lo decía con tanta solemnidad que nadie osaba contradecirla. Al contrario: ya se había ganado una reputación de curandera/adivina/bruja/hechicera tan grande que hubiera sido imposible no tomarla en serio. Sólo Jair se permitía contradecirla.

Biringeira, 20 años mayor que él, le toleraba esa osadía pero únicamente en privado; había un pacto tácito entre ellos por el que en público el joven nunca la rebatía. Al contrario, le servía de asistente, y en muy buena medida la promovía. Pero ante todo, eran pareja.

Las filas para consultarla aumentaban día a día. Su fama iba muchísimo más allá de esa favela de Río de Janeiro; la venían a ver de todo Brasil, e incluso de fuera del país. Se decía por ahí –creo que era rumor, no me consta que haya sucedido– que la visitaron un presidente de alguna nación latinoamericana y una conocida estrella de Hollywood. Pero eso no importa: lo cierto es que Biringeira se había transformado en un mito viviente. Hasta la habían venido a entrevistar de la televisión francesa para un documental, conocida internacionalmente como ya era.

Pero Jair no le creía una palabra. O, para ser más exactos, sabía que había mucho de escenificación barata en todo el asunto. De hecho, era él quien a veces, escondido en el cuarto de al lado, hacía los ruidos de las “almas en pena” que invocaba Biringeira ante algún cliente. Aunque al mismo tiempo había cosas que lo dejaban atónito y lo llevaban a pensar que su amante y protectora tenía realmente dotes especiales. A veces, sin que él hubiera siquiera comenzado a hablarle, ella lo interpelaba repitiéndole frases literales que Jair había dicho algunas horas antes con alguna persona, incluso lejos de la casa.

–“¿Por qué le dijiste eso a Claudinho, mi bebé? Tú sabes que no me gusta que andes contando nuestras intimidades”– lo encaraba molesta a la noche, cuando se estaban desvistiendo antes de hacer el amor. Jair quedaba estupefacto.

–“¿Cómo hace para saberlo? ¿Será bruja de verdad esta vieja?”– se preguntaba desconcertado. Su sentimiento por su Biringeira era ambiguo: la despreciaba considerándola una impostora, una vulgar charlatana, pero al mismo tiempo la admiraba. Más aún: la temía. Y también –esto era lo básico– le gustaba estar ahí. Se sentía su protegido, tal como efectivamente lo era. Era ella quien aportaba todos los gastos. Jair no trabajaba. Con sus 20 años, siempre transcurridos en la favela, jamás había trabajado. Aunque tampoco nunca había estado seriamente comprometido en ninguna actividad ilícita; su “transgresión” no había ido más allá de algún cigarrito de marihuana por ahí, y la crónica vagancia. Era un aprovechado, simplemente. Su ilusión, según decía sarcástico, era “ser locutor de partidos de ajedrez”.

A Biringeira esa indolencia/vagancia/dejadez de su amado le caía muy bien. Secretamente ella también sabía que se aprovechaba de él: era su “bebé”, en todo sentido. Nunca había podido tener hijos. La única vez que quedó embarazada lo perdió a los pocos meses. Eso la dejó muy deprimida, y fue ahí, hace ya largos años, cuando comenzó su carrera de pitonisa. Nunca tuvo pareja regular; sólo ocasionales encuentros furtivos. Jair hacía las veces de todo un poco: el hijo que nunca había podido tener, el amante apasionado, el asistente en el trabajo, el zángano a quien mantener y que la hacía sentir importante…

La única vez que el muchacho había pensado seriamente en trabajar, ella misma se encargó de desestimularlo, colmándolo de regalos (ropas y zapatos), y de más sexo.

Biringeira era enfermizamente celosa. Si Jair se demoraba apenas un cuarto de hora más de lo esperado, ella ya estaba ansiosa, hecha una fiera, y los reclamos comenzaban desde las primeras llamadas nerviosas al teléfono móvil antes que llegara hasta varias horas después que se veían. En esas circunstancias era cuando mejor sexo tenían.

–“No sé, no lo veo con claridad, pero me doy cuenta que por engañarme te va a pasar algo muy grave”– sentenciaba Biringeira con solemnidad. “No lo entiendo bien… pero te veo convertido en un niño. Te vas a volver un bebé de verdad… ¡Y yo te quiero todo un macho bravo, así como ahora!”.

Jair reía. No se atrevía a decirle abiertamente que todo eso le parecían locuras, delirios de vieja trastornada. Pero era lo que pensaba. Ante ese tipo de cosas, dichas por Biringeira con la más afectada pompa, con aire ceremonial, al joven se le abrían serias dudas: “¿estará en sus cabales o de verdad está media chiflada?”, se preguntaba desconcertado.

Él, en realidad, no estaba precisamente enamorado de su benefactora; no era, al menos, un amor loco, total, perdido como el que ella sí sentía. En todo caso, Biringeira representaba eso: una benefactora, una mujer mayor que lo colmaba de regalos,…pero no la pasión de su vida. También alguien que lo colmaba de sexo, muy espectacular por cierto. Pero las hormonas juveniles de Jair no se contentaban con eso. Ávido de conocer cosas nuevas, siempre al borde de la transgresión –había nacido y se había criado en ella– no le importaba andar buscando otras muchachas por ahí. La favela, por supuesto, era lo más a la mano. Si en esa búsqueda aparecían varones, travestis o las combinaciones más inimaginables, también eran bienvenidas.

En el barrio donde vivían había varios “pesos pesados” en el campo de la distribución de drogas. Por muchos dentro del vecindario eran temidos, tratados con respeto casi reverencial. Pero para Jair, tan amigo de la transgresión como era, no eran sino uno más. A veces, incluso, en forma deliberada los ignoraba. Cuando pasaban llenos de guardaespaldas armados hasta los dientes, prefería mirar para otro lado e, indolente, rascarse los testículos.

Por sentido común todos sabían que no era conveniente tenerlos de enemigos. Aunque parece que Jair carecía de este sentido. En realidad sin aparente necesidad, sin nada que lo justificase más allá de su insaciable deseo de andar siempre de “travesuras”, comenzó a mirar con ganas a la pareja de un reconocido capo. ¡Y no era cualquier capo! No, para nada: puso los ojos sobre Sonia, una de las jóvenes más bonitas de toda la favela, desde hacía dos meses atrás la nueva “novia” de “Dinamita”, uno de los más sanguinarios mafiosos dedicados al narcotráfico.

De todos era conocido que Dinamita –de quien casi nadie conocía su verdadero nombre y sólo se sabía que años atrás había sido policía– gustaba de cambiar “novia” con mucha frecuencia. Cuatro, seis, siete meses era ya una eternidad. En muchos casos estaba con ellas el tiempo suficiente para dejarlas embarazadas, y luego, asegurándoles los gastos del parto y de los primeros meses de vida del bebé, cambiaba. De Sonia, sin embargo, de acuerdo a lo que se comentaba en la favela, se había enamorado.

Según decían algunos, su pseudónimo provenía de la costumbre de hacer explotar a sus enemigos; aunque otros afirmaban que se debía a su carácter tremendamente explosivo. Como fuere, era mejor tenerlo de amigo que de enemigo. La policía de Río de Janeiro jamás lo molestaba. Más aún: lo protegía.

Sonia, de 17 años, aprovechándose de su belleza, sabía que era codiciada por una larga fila de varones en la favela. Si ahora estaba con Dinamita era por varios motivos: por un lado, porque no le quedaban muchas alternativas –nadie podía contradecir la voluntad de un capo de esa categoría–. Pero por otro lado, porque encontraba ahí la posibilidad de paliar sus crónicas carencias, novena hija como era de un hogar humilde, con un padre alcohólico y una madre mulata que trabajaba como empleada doméstica. Cuando hacía el amor con Dinamita, apretaba los dientes y pensaba en otros varones para poder pasar el mal trago.

Jair, sin dudas, tenía “pegada” con las mujeres; la seducción le salía con total naturalidad.

Con Sonia se conocía desde toda la vida. Hacía ya un buen tiempo que la veía irse transformando en una mujer cada vez más atractiva. Ahora, al estar con su protector, lujosamente vestida –al modo que se pude entender el lujo en un barrio marginal, a veces con toques de nuevo rico extravagante– y con implantes de silicona que la hacían más exuberante aún, lo volvía loco. Jair la puso en la mira. “Tiene que ser mía en no más de dos semanas”, se planteó. Sabía que lo que se proponía, en general, lo conseguía.

Una vez más, lo consiguió. Sonia, que dudó mucho en corresponder a Jair sabiendo que se podía meter en problemas; más aún: que su vida podía peligrar dado lo sanguinario de Dinamita, aceptó esa relación sexual transgresora sin pensarlo mucho. El odio que iba sintiendo por su obligado “novio” pudo más que su seguridad económica. Esa “travesura” representaba, en cierto modo, una forma de venganza.

Como en las favelas todo se sabe, todo se divulga y no existe la privacidad, la aventura de Sonia rápidamente llegó a oídos de Dinamita. Su gente armada, virtual policía interna del barrio, hasta una foto pudo tomar del momento en que ambos jóvenes se encontraban en la casita del Sector 4, prestada en la ocasión por un amigo de Jair para su desliz. La ira del engañado no tuvo límites.

Biringeira estuvo especialmente sensible esos días. No sabía decir qué sentía en particular, pero su sensación no era la de siempre. Presentía algo grave. Cuando se lo hizo saber a Jair, éste no rió como de costumbre sino que reaccionó airado.

–“¿¡Y de dónde sacas que estoy metiéndome en problemas!? Creo que cada vez estás más loca con esto de hacerte pasar por bruja. Es más: me parece que no sólo te lo creíste. ¡Creo que eres una bruja!”–

Biringeira quedó atónita. Nunca antes Jair había reaccionado de esa manera. Esta vez había sido ofensivo, cortante. Lo cual le reafirmó que efectivamente algo grave estaba en juego. No había otra explicación.

–“¿Habrá otra? ¿En qué lío se habrá metido mi bebé?”– se preguntaba ella con amargura. Frente a un Jair desorbitado, rojo que parecía a punto de estallar, no le salían las palabras. Entrecortadamente, lloriqueando pudo agregar:

–“No te enojes, mi niño. No te enojes…Si todo lo que te digo es por tu bien. Ahora veo algo muy feo que viene en camino, algo que te va a transformar, que te va a hacer mucho daño. Si te lo digo es porque te quiero mucho y no me gustaría que te suceda nada”–, agregó maternal Biringeira.

–“Pero, dime la verdad, con toda franqueza, porque sabemos que lo de las voces de ultratumba y todo eso son mentiras que montamos entre los dos para esquilmar a tus pobres clientes. De verdad, Biringeira: ¿tú te puedes creer las taradeces que dices?”–

Biringeira tuvo ganas de llorar incontenible. Pero pudo contenerse. También sintió deseos de atacarlo, de pegarle hasta caer exhausta. E igualmente se contuvo. Con una mezcla confusa de odio, venganza y amor piadoso, con una sonrisa franca que le cruzaba todo el rostro, le contestó mirándolo fijo a los ojos:

–“Sí, Jair. Las creo totalmente…porque no son taradeces. A veces miento un poco, lo sabes, para darle más sabor al espectáculo. Pero muchas veces, la mayoría te diría, no miento: siento lo que va a suceder”–

–“Realmente estás loca”– le escupió a la cara Jair con una risa mordaz.

–“Piensa lo que quieras”– agregó Biringeira con resignación, –“pero de verdad que no quiero perderte. Y hay algo que hiciste que, lo siento, nos va desunir. O peor aún: nos va a transformar. Más que nada: a ti te va a transformar”–

Sin decir más una sola palabra, resentidos el uno con el otro, se acostaron. Lo único que tenían para quitarse el calor en esa pesada noche carioca era un ventilador. Todos desnudos, empapados en transpiración, Jair prendió un cigarrillo. Ella lo buscó, pero él, como cosa increíblemente extraña, la rechazó.

–“Esto es más grave de lo que me imaginaba”– pensó Biringeira para sí. No quiso dormirse esperando alguna reacción del joven.

Éste, luego de fumar tres cigarrillos uno tras otro, se durmió. Pero antes, la cabeza le estallaba en elucubraciones. –“¿Será bruja de verdad esta loca? ¿Cómo puede intuir lo que hice?”– Como siempre, sus sentimientos para con ella eran ambiguos.

Biringeira “supo” de la travesura de su pareja sin saberlo conscientemente. Sin ver ninguna foto, percibió de qué se trataba el asunto. Y vio, incluso, la reacción de Dinamita. Éste supo de la transgresión por lo que sus secuaces le contaron con lujo de detalles. A Sonia prefirió ni preguntarle. –“Un macho que se precia de tal no puede perder el tiempo pidiendo explicaciones”–. Según su evaluación de la situación, era mejor perder una muchachita tan hermosa como Sonia – los “muchachos” le tuvieron que dar más de ochenta balazos, siguiendo sus órdenes terminantes– que “pasar por débil”.

Pero quien la pasó realmente mal fue Jair. Quizá la verdadera intención de Dinamita no era lo que terminó sucediendo, aunque cuando lo supo no dejó de alegrarse, pensando incluso que así estaba mejor. El granadazo que le arrojaron debía matarlo, pero por esas cosas inexplicables no fue así. Claro que los fragmentos lo lesionaron de tal modo que hubiera sido mejor morir. El ojo derecho que perdió no era lo que más le importaba; los testículos sí. Quedó impotente de por vida.

–“¡Un bebé!...”–, se decía con amarga resignación. –“¡Puta!, esta vieja me lo había advertido. ¿Será bruja de verdad entonces?”–

Marcelo Colussi, escritor y politólogo argentino (Rosario, 1956). Actualmente reside en Guatemala (Centroamérica).

De periodista a Presidente

Con o sin Tamaulipas, seguirán usando al país como ruta
Busco que México dé visa temporal a los salvadoreños: Mauricio Funes
Para gobernar, por razones pragmáticas tuve que hacer acuerdos con la derecha
Foto
El presidente Mauricio Funes, en entrevista con La Jornada, asegura que pese a las carencias, El Salvador ha cambiadoFoto Marco Peláez
Blanche Petrich
 
Periódico La Jornada
Miércoles 22 de junio de 2011, p. 2
Dos años como presidente y le quedan tres. Primer gobernante de su país, El Salvador, que no procede de los grupos oligárquicos. Reivindica su pragmatismo como un atributo indispensable en su coyuntura. Mauricio Funes Cartagena, de 53 años, reconoce de antemano que en 2014, cuando salga de la casa presidencial, se habrá quedado a la mitad del camino, sin lograr muchas de las aspiraciones que llevaron a las bases del izquierdista Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) y a los sectores populares a votar por él en 2009.
“Estoy consciente de que la gente se va a decepcionar. Nunca pensé utópicamente; sabía que me iba a distanciar de las aspiraciones históricas de la población. Entiendo que los sindicatos estén frustrados, entiendo la frustración de los maestros con los que pacté una mejora en su condición salarial y hoy no vamos a cumplir eso en los términos en los que acordamos. Es que no tengo más recursos para mejorar los hospitales, para mejorar el nivel de vida de muchos. Pero pese a todo, El Salvador ha cambiado.
“Lo que queda dentro de mis posibilidades es trabajar para que esa decepción no lleve a la gente a perder la esperanza; que se entienda que hemos iniciado una etapa de transformación que no tiene vuelta atrás. Pero las demandas más sentidas será un próximo presidente quien pueda materializarlas. Por eso trabajo... para garantizar continuidad del proyecto.
Mi mayor frustración es que llegara un presidente que echara al traste lo que se ha construido. Mi esperanza es que llegue un hombre o mujer con credenciales democráticas pero con visión de futuro para entender que las transformaciones que se empezaron a engendrar en este periodo tienen que profundizarse
–¿Candidato o candidata del FMLN o de otra fuerza política?
–Puede ser del FMLN. Pero el FMLN debe cambiar su visión estratégica y entender que una elección no se gana y las esperanzas del pueblo no se representan en función de si el candidato es o no es orgánico de su partido. El mejor ejemplo soy yo.
Funes pertenece a la generación que vivió la guerra civil, la polarización. Después de su militancia estudiantil en contra de la ocupación militar de la Universidad de El Salvador, en el fragor de la guerra en los años ochenta, ejerció el periodismo 20 años antes de lanzarse a las lides políticas. Buscando siempre el centro, hizo campaña para la presidencia con camisa blanca, para diferenciarse del rojo del FMLN, que lo abanderó. Pese a ello, él se dice de izquierda.
En su segundo día de visita oficial a México desajusta totalmente el horario del protocolo y al mediodía, a la hora que tenía que estar saliendo en comitiva a depositar una ofrenda floral, recibe a La Jornada.
Recuerda que la noche anterior también desajustó la agenda porque, después de la cena, tenía prevista una reunión de una hora con el magnate Carlos Slim. Fueron tres horas. Hablaron de negocios. Slim invertirá 300 millones de dólares adicionales en El Salvador.
En la perspectiva de promover la inversión extranjera en su país, Funes busca figuras emblemáticas. La sola presencia de Slim puede mover voluntades y atraer a otros empresarios.
No más indocumentados
También abunda sobre el otro objetivo que lo trajo a México: proponerle al presidente Felipe Calderón un acuerdo que otorgue a los migrantes salvadoreños que viajen de paso hacia Estados Unidos una visa temporal para que no crucen como indocumentados el terreno minado en el que se ha convertido nuestra geografía.
Con Tamaulipas o sin Tamaulipas (Funes se refiere a las masacres de migrantes y viajeros en ese estado y a las fosas comunes donde se han encontrado varios cuerpos de sus conacionales), los salvadoreños seguirán usando a México como ruta. Como gobierno tenemos obligación de trabajar en dos vías. Una, lograr con México un compromiso para que en territorio mexicano se respete la integridad de los salvadoreños. Y en eso estamos. O se hace efectivo un acuerdo de 1979 de supresión de visas o se avanza en la vía que ayer le propuse al presidente Calderón, y que él vio con aceptación, de que a los salvadoreños se les otorgue una visa de tránsito, de tal manera que no tengan que buscar los caminos irregulares y minimizar el nivel de riesgo.
–¿Que los salvadoreños no sean indocumentados mientras van en tránsito?
–Esa es nuestra propuesta. Pero no es suficiente. Lo que hay que hacer es evitar la emigración, que no se logra con muros o leyes xenofóbicas. Eso se hace con la creación de oportunidades en los países de origen de la migración, que hoy en día es puramente de carácter económico. Esas oportunidades todavía no las estamos creando.
Entrevistador entrevistado
Entrevistador fogueado, al presidente Funes no es fácil llevarlo a terrenos que no quiere pisar. No incursiona en lo personal, en la memoria, en las emociones. Tampoco se sale del discurso que tiene previsto.
–Usted llegó a la presidencia con un programa político de justicia social, pero además con preocupaciones personales para abordar esta agenda. ¿Cómo califica su cumplimiento?
–Nunca pensé que iba a vivir una luna de miel, ni con los sectores populares ni con la derecha. Supe desde el primer momento que uno de los problemas más complejos que iba a tener era cómo hacerle frente a la cantidad de demandas insatisfechas durante dos décadas. Cuando se vota por un cambio, no sólo se hace por uno en el estilo de gobierno, sino por una solución expedita a los problemas más inmediatos.
“Lo que he logrado en dos años –me quedan tres– es ordenar la casa. Es obvio que el movimiento social se siente insatisfecho porque sus necesidades no están atendidas. Pero la economía no da para más. Necesitamos por lo menos dos periodos presidenciales, construir una plataforma de desarrollo para satisfacer esas demandas más sentidas”.
–¿Lamenta haber dejado de hacer algo en particular?
–No hice algo que debí haber hecho desde el principio. Tuve que haber construido un pacto social desde el primer día. No lo hice porque tuve que enfrentar al FMLN, que pensó que había ganado la presidencia y que se podía vaciar en el gobierno. Se encuentra con un presidente que les dice no, la población votó por un proyecto pero también por una persona; para que quien esté al frente del Ejecutivo haga lo que se puede hacer y eso requiere una gran dosis de sensatez, de pragmatismo, visión de mediano y largo plazo. Incluso una gran dosis de sinceridad, de reconocer que algunas de las viejas utopías no son posibles en El Salvador, dadas las circunstancias en que recibimos el país. En ese enfrentamiento con el partido, en esa discusión a veces pública, a veces privada, se me fue el tiempo.
El liderazgo del FMLN no entendió el tipo de gobierno que se podía hacer. Si hubiera entendido desde el principio lo que se podía hacer y lo que no, nos hubiéramos podido enfilar hacia ese pacto social. Y luego está la derecha, a la que hay que hacerle entender que por su propia sobrevivencia, el pacto es necesario.
–Caminando en el filo de la navaja.
–Así mismo. En el gobierno anterior el presidente Antonio Saca era el presidente del partido oficial, Arena, tenía el control del Legislativo, del Ministerio Público y el órgano judicial. Y desaprovechó ese capital político para hacer transformaciones.
Yo no controlo el partido en el gobierno ni el Congreso y tengo que negociar con la derecha. No controlo el órgano judicial y mejor que así sea. No controlo a las gremiales empresariales ni al movimiento social. Esta presidencia está atacada por la izquierda y por la derecha.
El tamaño del desafío
Los tres presidentes de la posguerra (1994-2009) fueron areneros, de corte neoliberal, conservador. Armando Calderón Sol, Francisco Flores y Antonio Saca.
Es larga la lista de quejas de Funes sobre el legado que le dejó Arena: un hoyo fiscal tremendo, remesas con 16 por ciento menos, fuga de inversiones, pérdida de 40 mil empleos, tasa de homicidos que era la más alta del continente, 67 por cada mil habitantes y hasta 18 o 20 asesinatos por día, una policía corrompida, sin recursos, un ejército al que se le utilizaba en tareas de seguridad pública pero sin capacitación ni medios.
“Hoy mi desafío es fortalecer las instituciones: vamos a depurar la policía, fortalecer a la fuerza armada, vamos a promover un ejercicio público con independencia de poderes, vamos a poner la divisa de la negociación como parte del ejercicio cotidiano de nuestro gobierno que antes no se daba. Antes el gobierno y Arena imponían todo, siempre. Yo no lo hago así: yo doy y cedo. Si no es así, nos hundimos.
–¿Ve llegar un punto de ruptura con el FMLN?
–No. Yo estoy convencido de que una cosa es el discurso público del FMLN y otra cosa es su práctica política. En el discurso el frente no puede renunciar a sus utopías como partido revolucionario y socialista. Pero la práctica cotidiana, donde el frente tiene representación y ejerce el poder, debe tener visión de largo plazo. Los alcaldes y diputados del FMLN no han tomado ninguna decisión que haga pensar que se quiere construir el socialismo del siglo XXI. Ellos quieren reducir la pobreza y para eso hay que fortalecer el tejido productivo nacional; quiere fortalecer instituciones y para eso tienen que ser independientes; quieren fortalecer la democracia y para eso las decisiones tienen que ser consultadas.
Las diferencias de concepción y estrategia que a veces exhibimos públicamente no llevan a un punto de ruptura.
–En aras de este pragmatismo, ¿hay alguna reivindicación histórica que haya tenido que dejar de lado y que le haya pesado personalmente? Por ejemplo, la justicia: caso monseñor Óscar Arnulfo Romero, Ignacio Ellacuría y sus compañeros, el poeta Roque Dalton... (Funes reacciona como si le hubiera picado una avispa.)
–Éste es el gobierno que más ha hecho en ese sentido. Ninguno había pedido perdón en nombre del Estado salvadoreño por las atrocidades cometidas en la guerra. Ningún gobierno había creado una comisión gubernamental de reparación. Y nosotros la hemos creado.
–Pero ese es el piso mínimo, ¿no? La aspiración era una justicia plena.
–Claro, pero eso no depende del Ejecutivo. Depende de un órgano judicial depurado, comprometido. ¿Qué puedo hacer yo como presidente para aclarar el magnicidio de Romero, de los jesuitas?
–¿Qué pacto es posible entre fuerzas tan antagónicas?
–Nosotros teníamos que haber logrado entendimientos con todos los sectores de la vida nacional. Por razones pragmáticas tuve que empezar con los acuerdos con la derecha, de lo contrario no podía sacar muchos proyectos que pasan por la Asamblea. Por ejemplo, los créditos que negociamos con la banca internacional para proyectos de los sectores más vulnerables: vivienda social, programas de primer ingreso, red solidaria en las zonas rurales, útiles escolares gratuitos que nos ayudan a evitar la deserción. Eso lo financiamos con préstamos. Y para obtenerlos, me tuve que entender con la derecha.
Entre dos huesos duros
–A la hora de negociar, ¿quién es un hueso más duro de roer, la derecha representada en Arena o la izquierda representada en el FMLN?
–No cabe duda que Arena. Porque el FMLN ha venido madurando, su práctica política corresponde a las circunstancias. Arena no; ellos perdieron el botín. Perdieron sus privilegios y los quieren seguir manteniendo. Apuestan a que este gobierno fracase para recuperar estos privilegios. En caso del FMLN, ellos tienen la bancada más numerosa y seguramente en las elecciones del año próximo van a sacar más diputados; controlan importantes municipios, en el gabinete tienen áreas estratégicas: seguridad, obras públicas, gobernación, relaciones exteriores. Entenderse con ellos es mucho más fácil porque tienen una cuota de responsabilidad que los obliga a ser más pragmáticos.
Si mi gobierno fracasa en los tres años que le quedan, en 2014 el FMLN no vuelve a ganar la elección presidencial. Ellos saben que tienen que hacer que este gobierno funcione. Al revés, Arena sabe que si nosotros no fracasamos, ellos no vuelven al gobierno. Entonces le apuestan al fracaso, Por eso es más difícil negociar con ellos, afirma el mandatario salvadoreño.

¿Revolución o farsa de revolución?


Homar Garcés (especial para ARGENPRESS.info)

Sin una adecuada formación ideológica que no se estanque en la simple referencia de sus teóricos y personajes más emblemáticos, la revolución socialista no será nunca posible al hacerla algo distante de la cotidianidad de nuestros pueblos, sin una conexión con sus necesidades, expectativas y problemas. Ésta debiera ser la posición de la gente progresista y revolucionaria que se plantee el socialismo como alternativa revolucionaria ante el capitalismo y sus múltiples secuelas antihumanas y antidemocráticas, puesto que uno de los principales escollos que lo dificultan es, precisamente, esta falta de formación revolucionaria.


Por ello mismo, los propósitos revolucionarios de un nuevo Estado, eminentemente popular, de democracia participativa y protagónica y de cambio estructural que sustentan el proyecto socialista debieran marcar la acción cotidiana de cada revolucionario, tanto en la dirección política como en la del gobierno, diferenciándose de la conducta tradicional de los reformistas. En tal sentido, su concepción de las relaciones de poder tiene que caracterizarse por dichos propósitos, haciendo posible el avance revolucionario de las nuevas formas de organización popular, de modo que éstas sustituyan y desplacen las diferentes estructuras de poder que conforman el vigente Estado burgués.

Mientras la dirigencia política reformista se regodea con el usufructo del poder, beneficiándose a sí misma en vez de transferirlo al pueblo, en reconocimiento a su soberanía, los revolucionarios están comprometidos a hacer reales las expectativas de cambios sociales, económicos, culturales y políticos que definirán al socialismo mediante la preeminencia incuestionable de la participación y el protagonismo de los sectores populares. De esta manera, las tradicionales cúpulas gubernamentales y partidistas estarían supeditadas a la influencia y decisiones soberanas del pueblo. Lo contrario a esto sería hacerle el juego a la contrarrevolución, representado en el reformismo enquistado en las filas revolucionarias, en las diferentes instituciones públicas y en las cúpulas partidistas, sin permitir la libre opinión ni la formación ideológica revolucionaria de las bases.

Por ello, es imperioso que se comprenda que, indistintamente de las estrategias y tácticas que se utilicen, el proceso revolucionario requiere nutrirse diariamente del liderazgo, la orientación y la organización populares, si no corre el riesgo de convertirse en una caricatura de revolución, ajena en esencia y objetivos a la revolución socialista por la cual se han inmolado muchísimas personas a través del tiempo y en distintas latitudes de nuestro planeta. No debe ser, por tanto, la labor solitaria de un líder, por muy carismático que éste sea. Tal labor tiene que ser compartida por todos los revolucionarios y gente progresista que realmente creen en su posibilidad, trabajando por concretar los ideales de una sociedad de nuevo tipo, libre, igualitaria, sin explotación y solidaria.

Sin embargo, esto no se concretará así nomás, con la sola buena voluntad de hombres y mujeres que ven en el socialismo revolucionario la esperanza de la humanidad. Es indispensable que se produzca una teoría revolucionaria que fundamente los cambios estructurales propuestos, auspiciando una explosión simultánea de liderazgos naturales con una convicción revolucionaria a prueba de cualquier tentación. Por ello es necesario que las contradicciones existentes se agudicen hasta el extremo que queden expuestos los verdaderos enemigos de la revolución y se genere un cambio significativo en la actitud de la gente frente al Estado y las diferentes estructuras que lo legitiman, convirtiéndolo en escenario frecuente de la democracia participativa. Al favorecerse tal contexto, la revolución socialista será una realidad irreversible y definitiva, teniendo en el pueblo a su principal artífice y protagonista.

miércoles, 22 de junio de 2011

"El estado guatemalteco permitió barbaridades en el caso del asesinato de los diputados del PARLACEN"



Lafitte Fernández es un periodista costarricense nacionalizado salvadoreño, autor del libro "Crimen de Estado el caso PARLACEN" en el cual desnuda incongruencias en las investigaciones alrededor de la muerte de los diputados Eduardo d'Aubuisson, Ramón González, William Pichinte y su ayudante Gerardo Ramírez. Se detuvieron  investigaciones y no se le dio validez a una hipótesis que contaba con testigos. Al final hubo condenas centenarias, pero queda la posibilidad de que no se haya hecho justicia totalmente.
POR JAIME ULISES MARINERO
¿Por que el título del libro “Crimen de Estado”?

Porque fundamentalmente lo que el libro trata de decir es que en Guatemala existía una organización criminal dentro del Estado y --más grave aún-- dentro de las estructuras principales del Estado de Guatemala que se dedicaban a asesinar, extorsionar, matar, secuestrar, al tráfico de droga; tan grave que silenciaron a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).

¿Tan grave?
Te pongo un paralelo: es  como que si acá en El Salvador el Fiscal General, el jefe de la Policía y subjefe de la Policía, jefe de Investigaciones de Criminales cada uno tuviera una banda de criminales que operan por separados o juntos. De ese nivel de gravedad.

¿Qué papel jugó Víctor Rivera?
Víctor es un hombre enigmático que tuvo muchos problemas acá.  Él quería crear una estructura paralela de investigación y  llegó a Guatemala apadrinado por empresarios importantes de este país como el gurú de los (anti) secuestros, tal y como se vendió aquí. Lo que está demostrado es que Rivera era un hombre del cartel de Jorge  Mario “El Gordo”  Paredes, sentenciado por narcotráfico y quien habría dado la orden para asesinar a Rivera,  así de claro.
Rivera fue uno de los que investigaron el crimen de los tres diputados del PARLACEN. Y aquí comienza el crimen de Estado, porque dejaron que tres delincuentes investigaran el caso del asesinato de los diputados. Víctor Rivera, Hugo Soto Diéguez y Álvaro Matus, estaban ligados a bandas.

¿Y dónde están ellos?
Rivera fue asesinado por una conspiración en la que participó hasta su asistente; Hugo Soto Diéguez, que era el  jefe de investigaciones criminales, está preso acusado de participar en investigaciones extrajudiciales, es decir, acusado de asesinatos;  Matus, fiscal de delitos contra la vida permanece con arresto domiciliar vinculado a varios delitos. Estos tres hombres hicieron las investigaciones.

¿Por qué permitieron que ellos encabezaran las investigaciones?
El crimen de los diputados se dio en los tiempos del presidente Óscar Berger y el ministro de Gobernación era Carlos Vielman, que según la CICIG era el jefe  del grupo de las organizaciones delictivas y por eso mismo están tratando de extraditarlo desde España. Por todo esto yo no me explico por qué en El Salvador en su momento nadie dijo nada.

¿Habrá sido porque nadie conocía los antecedentes de estos señores, excepto el de Víctor Rivera?
Con Soto Diéguez también había antecedentes. La PNC de El Salvador le pidió ayuda para capturar a un guatemalteco que secuestró a un salvadoreño y dos o tres meses después lo entregaron desvalijado. Al sospechoso le quitaron todas sus propiedades y quien hizo eso fue Soto Diéguez. Lo entregan 2-3 meses después desvalijado; o sea, hay una serie de antecedentes que en el más amplio sentido común nadie protestó aquí, nadie fiscalizó las investigaciones, es más, y te lo digo con sinceridad, ni la familia de los diputados, ni el mismo Estado, muchos menos los periodistas pusimos atención a eso. La prensa salvadoreña --y lo digo con todo el cariño y respeto a nuestros colegas-- lo que hizo fue legitimar las investigaciones realizadas por tres delincuentes. Si uno leía el expediente, que yo lo tengo, leía que todos los pasos de las investigaciones estaban firmados por  Víctor Rivera y su asistente Emmanuel Rivera, quien ni siquiera era técnico y ahora está preso acusado de asesinato.
En cuanto a la familia, te puedo decir que familiares de algunos diputados creyeron en las investigaciones, pero luego cambiaron de opinión. Los motivos no los sé.

¿Con esas investigaciones irregulares se llegó al juicio?
Correcto, pero yo en el libro, adrede, no me meto con el juicio, pero sí te puedo decir que en el expediente del juicio habían barbaridades que nadie se percató. Nos vendieron la idea de que había una “jueza de hierro”,  pero que dejó pasar cosas que no saben.

¿Todas estas anomalías debieron haber pesado en el juicio para haber llegado a la condena?

Me imagino que sí. Ahora bien, yo no me meto en el juicio, ni conozco a  Manolillo Castillo ni a los otros condenados, ni a familiares, ni abogados de los procesados. Yo lo que aseguro es que las investigaciones fueron encabezadas por delincuentes y que callaron a la CICIG que tenía su propia investigación realizada con fiscales de talla internacional.
Callaron a Carlos Castresana, jefe de la CICIG. No se sabe cuáles fueron los motivos, pero fue el mismo Castresana el que mandó a callar a los investigadores fiscales, incluso el que deslegitimó las investigaciones de la fiscal  costarricense Gisele Rivera, a quien persiguieron y luego le decretaron una orden internacional de arresto para que no pudiera retornar a Guatemala.

¿Cuál era la hipótesis de la CICIG?
En los anexos están los documentos que no se conocían. La hipótesis es que el diputado William Pichinte llevaba 5 millones de dólares en efectivo y que esto lo supieron las bandas chapinas. De esto se logró tener testigos que vieron cuando en maletines se llevaron el dinero luego de matar y quemar a los diputados.

¿Y bajo cuál hipótesis se siguió la investigación?
Que el crimen fue ordenado por el ex diputado Roberto Silva Pereira, en venganza porque había sido desaforado. Supuestamente el crimen lo planificaron en noviembre, cuando Silva Pereira le pidió a Manuel Castillo que lo ejecutara. Es decir que fue planificado tres meses antes, pero el viaje de los diputados se planificó tres días antes. Otra hipótesis es que el crimen lo preparó Silva Pereira porque Eduardo d'Aubuisson había hablado con la DEA sobre los pasos en los que andaba Silva Pereira. Lógicamente por lo menos una de las dos hipótesis era falsa, pero ni de eso fuimos capaces de ser críticos en el juicio. 

¿La hipótesis de los $5 millones cuánto fue contrastada?
Las cuatro víctimas eran salvadoreñas y ni siquiera vinieron al país a investigar, no fueron capaces ni de pedir las bitácoras de llamadas. La hipótesis tenía testigos, pero las autoridades guatemaltecas las desecharon. A los fiscales de la CICIG se les prohibió cruzar la frontera hacia El Salvador. Una noche vino la fiscal Gisele Rivera con un español, pero a título personal.

¿Es decir que no vinieron los investigadores a El Salvador?
Para nada. No revisaron cuentas, no hablaron con parientes.

¿El juicio se realizó con las versiones de los investigadores delincuentes?
Sí, y con esa condenaron. Lo cual no quiere decir que los condenados hayan sido inocentes. Reitero, con el juicio no me meto, pero creo que no se dio con los verdaderos autores intelectuales. He hablado con muchísimos de los investigadores que participaron, entre ellos los españoles, la fiscal costarricense, un juez antimafia de Italia, es decir, gente de muy alto nivel. Ellos creen que algunos de los condenados sí participaron, pero no todos. Tampoco fueron procesados todos.

Manolillo Castillo aparece como uno de los principales involucrados.
Los de la CICIG aseguran que era parte de una de estas bandas, pero que en este caso no estuvo involucrado. Para la justicia guatemalteca sí estuvo  involucrado, pero con base en las investigaciones irregulares.

Si no estuvo involucrado ¿tampoco lo estuvo Silva Pereira?
Así pareciera. Pero en realidad desconozco los pormenores del juicio. En el libro solo trato de demostrar que hubo un crimen de Estado en cuanto a que permitieron que tres delincuentes dirigieran las investigaciones. En el libro hay un anexo de una entrevista con Rodrigo Ávila que fue grabada con su autorización. Él dice: “Yo le dije una y mil veces a Roberto d'Aubuisson que Manuel Castillo no tenía nada que ver con esto. Lamentablemente, el periodismo legitimó lo que oficialmente se manejó en los expedientes.

Tampoco se puede absolver a Manolillo Castillo y a los demás condenados.
De ninguna manera. Lo que planteamos en el libro son las barbaridades que se cometieron y que Carlos Castresana lo sabía. Por ejemplo, dentro de las investigaciones se logró hablar con Javier Figueroa, el médico que era el subdirector de la PNC de Guatemala. En Austria, él les dice que si regresa a Guatemala es hombre muerto por lo que sabe, pero aún así se ofrece a contar todo lo que sabe si le dan régimen de protección. Él conoce lo de la muerte de los policías (supuestos autores materiales) en la cárcel de Pavón, les dice que les va a contar qué pasó realmente con la muerte de los diputados, pero cuando los fiscales regresan a Guatemala,  Castresana les dice que no y les pide callar.

¿La CICIG y la Fiscalía de Guatemala tenían buenas relaciones?
De ninguna manera, la Fiscalía siempre bloqueaba el trabajo de la CICIG. Pero en este caso hubo cosas raras que nunca se comprobaron. No se sabe si Castresana fue amenazado. Hoy ya está de vuelta en España, su patria.

Volviendo al caso ¿entonces la muerte de los tres  diputados significaba que alguno de los tres  grupos podría estar involucrado con alguno de ellos?

Eso no lo puedo asegurar, hasta ahí no llego. La intención del libro es dar a conocer las irregularidades en las investigaciones las cuales están debidamente documentadas. Lo demás la CICIG pudo haber llegado hasta el fondo.

La CICIG es la que plantea lo de los cinco millones de dólares
Y posiblemente 20 kilos de cocaína y por eso desarman el carro, pero la coca aparentemente no la encuentran; sobre el dinero la CICIG tuvo sus testigos que vieron cuando transportaban el dinero.

¿Sí hubo dinero entonces?
Esto es lo que dice esta investigación de la CICIG y lo plantean como hipótesis clara, no como especulación. Tenían un testigo que decía que ayudó a transportar el dinero y que iba en dos  valijas negras de tela.
Esto llama mucho la atención porque quien tenía el negocio en Guatemala era el diputado William Pichinte.
Por eso en el libro digo que algunos o muchos de los condenados estaban involucrados. Un ejemplo: los cuatro policías que luego fueron asesinados se movilizaban en un carro asignado a Soto Diéguez y el fin de semana habían estado juntos. Según Soto Diéguez los policías lo engañaron y tomaron un camino diferente que él nunca supo hasta después que salieron involucrados. El vehículo tenía GPS y cuando fue entregado como evidencia lo hicieron ya lavado.

¿Demasiado incongruente?
Correcto. Los primeros en ser investigados debieron ser los investigadores Matus, Rivera y Soto Diéguez. Acordémonos que fue Víctor Rivera el primero en llegar a la escena del crimen y quien estuvo en el penal apenas una hora antes de la muerte de los cuatro policías.
Otro detalle, y eso lo sabe muy bien Rodrigo Ávila: cuando matan a los cuatro agentes que mueren al mediodía, Víctor Rivera, acompañado de ocho carros y un montón de gente llama a la frontera a Rodrigo Ávila para hablar del caso y enseñarle unas fotografías.  Rodrigo Ávila envía a un emisario y las fotografías son algunas que ya habían sido vistas. En realidad era una coartada para decir que a la hora de las muertes el estaba con Ávila.
El presidente de Guatemala era Oscar Berger, él pudo haber ordenado una investigación transparente. Él era el jefe del ministro de gobernación Carlos Vielman. Hace dos semanas, en un periódico de Guatemala, salió un reportaje sobre el hijo de Berger, que se supone hacía “tumbes” de droga con Víctor Rivera. Y entonces ¿de que estamos hablando?, ¿qué fue lo que pasó?

¿Un estado fallido?
Claro, una locura. Te estás dando cuenta que el libro no es un invento, todo huele a podrido en esto. En este caso hay 15 muertos, incluyendo a los tres diputados y al chofer.
Falló la justicia guatemalteca a los salvadoreños que querían justicia, pues al margen de las corrientes ideológicas de las víctimas, eran salvadoreños y necesitaban que se hiciera justicia. Y que se nos dijera la verdad y que se hubiera dejado abrir las dos  hipótesis del caso, la que llevo la fiscalía y la que llevó la CICIG. Es lo que hace el libro: recoger la hipótesis que nunca se nos contó. Que suenan bastante obvia y que callaron.

¿Este caso deja una gran lección para todos los periodistas, no fuimos expertos en el arte de dudar?
Sí, no fuimos capaces de poner en tela de juicio las investigaciones pese a las incongruencias.

Para terminar ¿Qué lo llevó a escribir el libro?
El ejercicio periodístico. Yo a Gisele Rivera ni la conocía; solo sabía que era una fiscal famosa en Costa Rica. En un viaje que hice a Costa Rica me encontré en el estadio a un amigo periodista que me contó que la fiscal quería hablar sobre el caso. Hablamos y fue así como conocí  las barbaridades de este caso. En ese libro se pretende demostrar que el estado  guatemalteco permitió barbaridades en el caso del asesinato de los diputados del PARLACEN.

Estados Unidos planea apoderarse del petróleo de Venezuela

por Nil Nikandrov
RED VOLTAIRE | MOSCÚ (RUSIA)


Existe la impresión que Venezuela con su riqueza petrolera sería el próximo país en la mira de ataque de Estados Unidos. Uno tendría que ser un ingenuo para creer que –después de las cruzadas militares norteamericanas sobre algunos países productores de petróleo en Asia y África—los grandes yacimientos petroleros venezolanos, hasta ahora fuera del control estadounidense, están a salvo del apetito de Washington. 

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De acuerdo con algunos cálculos, las reservas venezolanas deberían durar entre 100 y 150 años bajo condiciones de intensa explotación.
La ahora permanente guerra de EEUU contra Venezuela por el petróleo, comenzó en el mes de diciembre del 2002 cuando la gerencia del gigante petrolero vnezolano PDVSA (Petróleos de Venezuela SA) se lanzó a la huelga involucrando alrededor de 20 mil personas.
Los enemigos de Chávez esperaban que la desestabilización a través del sector energético venezolano, las colas en las estaciones gasolineras y problemas con el suministro de gas doméstico, haría pedazos al régimen soberano, pero los seguidores bolivarianos no se rindieron. La huelga terminó en derrota -para los golpistas- en el mes de febrero del 2003 y PDVSA fue convertida en empresa estatal. Laquinta columna enquistada en la empresa fue denunciada y muchos de sus dirigentes huyeron del país. Unos 15 mil empleados del sector petrolero fueron despedidos y las pérdidas producidas por el conflicto superaron los diez mil millones de dólares.
La reconstrucción de PDVSA fue una tarea árdua para el gobierno venezolano y para aquella parte del personal que resistió a las amenazas y el chantaje de los conspiradores. Las medidas que tomó Chávez apuntaron a fortalecer la OPEP, sometiendo la producción de crudo a una reglamentación y manteniendo precios razonables, esto contribuyó al aumento de la influencia que el cartel ejerce mundialmente. Rusia, cuya economía es fortalecida por los ingresos petroleros, se encuentra entre los beneficiarios. La acción de Chávez también ayudó a Cuba, país que era ampliamente percibido como al borde de una crisis energética.
Los pronósticos alarmistas acerca de Chávez y de sus planes, tales como la original marca venezolana de socialismo, el suministro de petróleo con descuento a países vecinos y el establecimiento de la alianza Petrocaribe, fueron agitado como un espantapájaro por analistas estrechamente vinculados a las grandes compañías internacionales petroleras pero no se concretizaron. El régimen político venezolano y la posición de Chávez en la política internacional se mantienen en gran medida por el potencial energético del país y el caso venezolano representa la simple verdad que el control estatal sobre las fuentes energéticas es en todos los casos, la clave para el mantenimiento de la estabilidad nacional.
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Sería ingenuo creer la explicación norteamericana que afirma que las sanciones de Washington contra el sector petrolero venezolano y la empresa PDVSA se deben únicamente por haber enviado un buque-tanque con 20 mil toneladas de gasolina a Irán. El Sub Secretario de Estado, James B. Steinberg insistió, en un mensaje más amplio de advertencia, que compañías de otros países se exponen a sanciones similares si mantienen compromisos energéticos con Teherán.
En verdad, hasta ahora las sanciones impuestas contra Venezuela se perciben más o menos como un acto intimidatorio: el sector petrolero venezolano queda excluido de desarrollar contratos con compañías norteamericanas o con préstamos para importación y exportación sea incluso la adquisición de tecnologías avanzadas para la extracción y refinamiento de petróleo. PDVSA puede sobrevivir sin estas facilidades. Durante mucho tiempo la empresa se ha mantenido alejada del gobierno norteamericano y las finanzas estadounidenses y cuenta con un sólido parque de tecnologías.
Chávez respondió a la presiones del Departamento de Estado US vía Twitter: «¿Sanciones contra la Patria de Bolívar, impuestas por un gobierno imperialista gringo? Muy bien. ¡Entonces aplíquelas Sr. Obama! ¡No olvide que nosotros somos los hijos de Bolívar!» y declaró que PDVSA no será excluida del mercado norteamericano. Cuando se supo la noticia de las sanciones el 24 de mayo 2011, el ministro venezolano de relaciones exteriores, Nicolás Maduro, declaró a la prensa que el gobierno venezolano estaba evaluando las potenciales consecuencias para la estabilidad de PDVSA y el suministro de un millón doscientos mil barriles diarios al mercado norteamericano. Maduro prometió «una respuesta adecuada a la agresión imperialista» y dijo que Venezuela ahora más que nunca se comprometerá en mantener relaciones fraternales con Irán, las cuales de ninguna manera amenazan la paz mundial. El gobierno de Venezuela reafirmó varias veces que los alegatos en relación con las supuestas ambiciones de Teherán en el campo del armamento nuclear, es pura propaganda y un argumento nada serio.
Washington está difamando a Teherán así como difamó a Bagdad antes de invadirlo. Los medios propagandísticos hicieron creer que Saddam Hussein constituía un peligro inmediato pero se descubrió que ningún armamento de destrucción masiva existía en Irak.
El gobierno de George W. Bush fue el mayor fabricante de estereotipos anti-chavistas. Durante un tiempo se sostenía que Chávez apoyaba a terroristas árabes y mantenía campos secretos de entrenamiento en la Isla de Margarita en Venezuela, donde se sabe que reside una relativamente pequeña comunidad árabe. Tiempo atrás, cuando visité la Isla de Margarita y más de una vez, hablando ocasionalmente con amistosos vendedores árabes, no lograba imaginar que alguna vez la CIA hubiese podido declara a estos pobladores como guerrilleros de Hezbollah. Actualmente a este ficción-mito se le da amplia cobertura mediática (en los EEUU) y cada jefe militar del Comando Sur norteamericano pretende aún hoy que el campo de entrenamiento de guerrilleros dice que se enceuntra en la Isla de Margarita. Otro mito agitado por la CIA pretende que Irán explota yacimientos de uranio en el estado de Bolívar en Venezuela y que operan con laboratorios en la zona.
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Recientemente, el diario alemán Die Welt, salió con un curioso descubrimiento, esta vez, se supone que Irán construirá una base misilística en la Península de Paraguaná en Venezuela apuntando hacia Estados Unidos (a propósito, hace un tiempo se le atribuyó a Rusia el mismo plan). Chávez reaccionó rápidamente durante una reunión televisada de gobierno y mostró algunas fotografías de la zona que dejan ver más bien molinos de viento, diciendo que tal vez los satélites espías norteamericanos tuvieron algún problema. El Vicepresidente Elías Jaua hizo un comentario muy serio, señalando que Washington estaba buscando un pretexto otra vez para atacar a Venezuela.
La hipótesis de Elías Jaua tiene mucha credibilidad. Las elecciones del 2012 se están acercando y las encuestas demuestran que los rivales de Chávez no tienen ninguna chance. Hasta el día de hoy, Chávez no tiene serios rivales y con iguales oportunidades de ganar. En respuesta a esta situación Estados Unidos está tratando de alimentar conflictos internos en Venezuela siguiendo un patrón como aquellos que estremecieron Túnez, Egipto y Libia, apoyándose en las redes sociales de internet, las ONG pro norteamericanas, grupos juveniles radicales y guerrilleros colombianos de las desmovilizadas Auto Defensas Unidas de Colombia, AUC.
Los coordinadores de la conspiración están buscando posibles aliados entre las filas del propio gobierno de Chávez. Numerosos elementos ambiciosos se han separado o alejado de Chávez en el transcurso del tiempo y todos estos son permanentemente bienvenidos e invitados por el canal Globovisión controlado por la oposición. La campaña de propaganda adelantada por los medios de oposición ha alcanzado proporciones impresionantes.
A los venezolanos se les insiste que su país es escenario de la delincuencia desbocada, que los barones de la droga virtualmente no tienen límites y que Chávez protege a los burócratas corruptos con el objetivo de conseguir su apoyo. También se arguye que los ingresos petroleros de Venezuela se gastan alegremente en su mayor parte para mantener a flote al ALBA y a Cuba mientras que la infraestructura del país se encuentra descuidada, dejando a la población expuesta a cortes de luz eléctrica y agua potable junto con una recurrente escasez de alimentos.
Los medios de comunicación critican duramente la cooperación económica y militar de Venezuela con Rusia y China. Por el momento, la capacidad defensiva de Venezuela está resentida a consecuencia de las sanciones norteamericanas contra CAVIM, la principal empresa venezolana de la defensa. La explicación es que Washington se enferma de ver que otros proveedores se coman su parte en el mercado mundial de venta de armamentos.
El asesinato de un político de oposición o de un grupo de activistas de oposición podría ser organizado para provocar un estallido de agitación en Venezuela. El resto del plan es bastante predecible –la OTAN tendría el tristemente famoso Plan Balboa para el país.
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


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