Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
lunes, 23 de febrero de 2015
Las izquierdas en sus alcobas privadas
Dagoberto Gutiérrez
La izquierda es una manera de ver y entender el mundo, y es, por eso, una actitud ante la vida. Quien es de izquierda está comprometido con la transformación profunda de la vida en su sociedad. Promueve para ello, la movilización del pueblo como sujeto de esas transformaciones. Piensa y actúa sabiendo que las transformaciones se hacen desde abajo de la sociedad y desde adentro de la vida.
Entonces, quien sea de izquierda será alguien subversivo, es decir, interesado en la negación de una realidad y en su sustitución por otra alternativa, que ha sido pensada, delineada, proyectada y hasta organizada.
Para alguien de izquierda, es la revolución política un paso que establece el establecimiento de un nuevo poder para asegurar que, desde arriba y desde abajo, se construya un mundo nuevo.
Esta izquierda no se define frente a la derecha, es decir, que no se mide ni se piensa como la imagen de la derecha en otro espejo. Más bien, esta izquierda, si es en realidad izquierda revolucionaria, se determina por las exigencias históricas del momento histórico concreto, y siendo cierto que esto de izquierdas y derechas, con todo su sabor geográfico, tiene que ver apenas con la ubicación de jacobinos (radicales) y girondinos (conservadores) en las asambleas de la revolución francesa, ambos agrupamientos eran expresión de los enfrentados intereses económicos, políticos e ideológicos que determinaban la lucha por un nuevo poder en la Francia revolucionaria.
Si alguien es de izquierda, o se considera como tal, debe saber que su conducta, es decir, lo que hace en la vida real, ha de expresar lo que piensa en su cerebro, y para él resultará relativamente fácil responder a la pregunta de qué es la izquierda, o la pregunta de qué es ser de izquierda. Por eso, cuando en una discusión al respecto se empieza con esta pregunta angustiosa y perturbadora y no se parte de lo que se está haciendo, en cuanto izquierda, conviene saber que quienes formulan esta pregunta no son de izquierda, o también se puede suponer, que lo que se ha considerado izquierda tiene tal perturbación critica que llega hasta formularse esta pregunta sobre su naturaleza en el controvertido mundo actual.
Ocurriría algo diferente si se tratara de establecer las tareas de la izquierda en un determinado momento histórico. Aquí se trata de determinar lo que le corresponde hacer a una fuerza o a una organización de izquierda en un determinado momento histórico. Esto nos permitirá saber que la izquierda, cuando es vigorosa, tiende a ser plural, es decir, que puede encontrarse una franja marxista, otra cristiana, incluso, social demócrata, u otros colores y tendencias.
A partir de aquí, se cruzarán las variantes en cuanto al valor y el peso de las utopías. Porque, ni todas serán revolucionarias, ni todas serán anti sistémicas. A lo mejor, el más importante punto de encuentro que motoriza un acuerdo político se mueve alrededor de eliminar los aspectos más grotescos de un régimen político. Si este fuera el caso, la izquierda necesita estimular y trabajar afanosamente para construir un acuerdo limitado en profundidad, pero extenso en su amplitud social e ideológica.
La referencia a la izquierda opera de manera diferente en un movimiento político que en un partido político, porque, si hablamos de movimiento político, sabremos que éste ha pasado de ser un movimiento social a un movimiento popular, hasta llegar a ser movimiento político. En esta ultima circunstancia, es político porque se da cuenta que para el logro de los objetivos por los que lucha, necesita poder. Y, además, deberá enfrentar a un poder político, económico e ideológico, que es afectado negativamente por los intereses que el movimiento necesita asegurar para vivir dignamente.
Este movimiento será de izquierda si es de izquierda la corriente principal y más poderosa que lo sustenta, y será también de izquierda, si el proyecto que hilvana las voluntades y los ánimos de sus miembros es suficientemente subversivo para pensar y luchar por una realidad alternativa y un mundo diferente a aquel en el que se vive; pero, en todo caso, el movimiento será dueño de una amplia y rica participación de diferentes sectores sociales, de diferente color ideológico, pero que salen de abajo, carecen de peso institucional y legalidad y se definen frente y en contra de un Estado, sin llegar a ser instituciones, ni institucionalizados.
Puede tratarse de un conjunto de intereses concertados que no aspiran a transformar la realidad o a negarla pero luchan por objetivos muy específicos y limitados. En ese caso, puede haber sectores dentro del movimiento cuyo pensamiento y proyecto político tienen más alcance y profundidad, pero que son parte también de este movimiento.
El FMLN guerrillero es una fina taza de porcelana que expresa, justamente, la conjunción de movimientos sociales de diferente hondura ideológica, pero concertado en torno a objetivos políticos, valiosos en un determinado momento. Para el caso, el FMLN guerrillero no fue marxista ni necesariamente de izquierda, si nos atenemos a las consideraciones de este artículo, pero cumplió, eso sí, con los requerimientos que el momento histórico del país exigía. Y de eso depende el brillante sitial que conquistó en la historia del país y el honor de todos los combatientes que dentro y fuera de los frentes de guerra hicieron posible terminar con la dictadura militar de derecha, instaurada en 1932.
Tratándose de un partido político, las fronteras se vuelven húmedas, sobre todo si ese partido es parte de un gobierno, en cuyo caso, se trata de un proceso de transformaciones desde arriba y no desde abajo. Este es un problema crucial de toda revolución porque un partido político de gobierno, o en el gobierno, o gubernamental, gobierna desde arriba, es decir, administra el poder político del Estado, en los casos en que el Estado sigue siendo el mismo, y en estas circunstancias, las posibilidades de las transformaciones dependen de que las fuerzas, energías, voluntades e inteligencias que vienen desde abajo, sostengan, alimenten, fortalezcan e inspiren las transformaciones desde arriba. Para esto es necesario que el pueblo esté organizado y movilizado suficientemente, que sus líderes no se hagan funcionarios, aunque puedan ocupar cargos públicos, que son cosas diferentes, y que no sea el gobierno ni la cabeza ni el cerebro de las fuerzas políticas y sociales del pueblo. Esto sigue definiendo a un partido de izquierda como aquel que no desaparece en los pliegues ni en las esquinas sinuosas estatales, o aquel cuyos personeros no se transforman en el funcionario indolente, insensible e inculto que se aleja de la gente y también del pueblo. Un partido, en esas circunstancias, será de izquierda si pone su energía en la movilización y organización del pueblo, porque de otro modo, podrá ser cualquier cosa, con cualquier nombre y nomenclatura de cualquier color o sabor, pero nunca de izquierda.
En el mundo de hoy, sacudido por las guerras, las actuales y las por venir, por la paz que huele a sangre y a pólvora, por un futuro maniatado en el presente, es útil saber que ser de izquierda es actuar como de izquierda, y hacer lo que en esa calidad corresponda, de acuerdo a las exigencias que el encendido momento histórico exija.
Arreando chivos
Aldo Luis Novelli
los buenos poetas
nunca publican.
gritan sus poemas
en las plazas
en las calles
atestadas de gente/
o los dicen
en los bares pringosos
de las grandes ciudades.
en el campo
mientras arrean
su piño de chivos
a la veranada
y le cantan al sol
o los recitan
en el copetín al paso
del polvoriento pueblo
mientras los parroquianos
beben y escuchan en silencio.
sus poemas
pasan de boca en boca
y los honra el pueblo
para gritarlos en la cancha
como una puteada dominguera/
o los susurran los hombres
en los zaguanes de antiguas casas
para enamorar a románticas mujeres.
Música: La Quinta Sinfonía de Beethoven
ARGENPRESS
La Sinfonía Nº 5 en do menor, op. 67, de Ludwig van Beethoven fue compuesta entre 1804 y 1808. Esta sinfonía es una de las composiciones más populares e interpretadas de la música clásica. Consta de cuatro movimientos: empieza con un allegro de sonata, continúa con un andante y finaliza con un scherzo ininterrumpido, que comprende las dos últimas partes. Desde su estreno en el Theater an der Wien de Viena el 22 de diciembre de 1808, dirigida por el compositor, la obra adquirió un notorio prestigio, que aún continúa en la actualidad. E. T. A. Hoffmann describió la sinfonía como «una de las obras más importantes de todos los tiempos».
La sinfonía, y este motivo en particular, son conocidísimos mundialmente, apareciendo frecuentemente en la cultura popular, con nuevas interpretaciones en otros géneros, tales como la música disco y el rock and roll, y también con apariciones en películas y la televisión.
La Quinta Sinfonía tuvo un largo proceso de maduración. Los primeros esbozos datan de 1804 tras haber acabado la Tercera Sinfonía. Sin embargo, Beethoven debía interrumpir su trabajo en la Quinta para preparar otras composiciones, incluyendo la primera versión de Fidelio, la Sonata para piano Appassionata, los cuartetos de cuerdas Rasumovsky Op. 59, el Concierto para violín, el Concierto para piano n.º 4, la Cuarta Sinfonía y la Misa en do mayor. La preparación final de la Quinta Sinfonía, que tuvo lugar entre 1807 y 1808, fue llevada en paralelo con la Sexta Sinfonía, que fueron estrenadas en el mismo concierto.
Cuando Beethoven la compuso ya estaba llegando a los 40 años, su vida personal estaba marcada por la angustia que le causaba el aumento de su sordera; pese a esto, había entrado ya en un imparable proceso de “furia creativa”. Europa estaba marcada decisivamente por las guerras napoleónicas, la agitación política en Austria y la ocupación de Viena por las tropas de Napoleón en 1805.
La obra fue estrenada el 22 de diciembre de 1808 en el Theater an der Wien en un monumental concierto de cuatro horas que consistía exclusivamente en estrenos de Beethoven, y que fue dirigido por el mismo Beethoven. Las dos sinfonías aparecieron en el programa nombradas al revés del orden por la cual las conocemos hoy: la Sexta fue la primera y la Quinta apareció en la segunda mitad.
La obra fue publicada por Breitkopf & Härtel: las partes de la obra en abril de 1809 y la partitura en 1820. La partitura autógrafa fue regalada en 1908 por la familia de Felix Mendelssohn a la Biblioteca Estatal de Prusia (Preußische Staatsbibliothek) en Berlín en donde se conserva en la actualidad (ahora Staatsbibliothek zu Berlin).
La obra fue comisionada por el conde Franz von Oppersdorff en junio de 1807, complacido por la Sinfonía n.º 4 que también había encargado. Le pagó en total 500 florines, primero un adelanto de 200 y el resto en noviembre de 1808, cuando Beethoven le entregó la partitura completa, y le otorgó el uso exclusivo por seis meses. Sin embargo, dedicó la sinfonía a dos de sus patrones y amigos, al príncipe Joseph Franz von Lobkowitz y al entonces conde Andrey Razumovsky. Oppersdorff no volvió a comisionar más obras a Beethoven.
La sinfonía pronto adquirió la condición de pieza central en el repertorio. Como emblema de la música clásica, la Quinta fue tocada en los conciertos inaugurales de la Orquesta Filarmónica de Nueva York el 7 de diciembre de 1842 y en el de la Orquesta Sinfónica Nacional de Estados Unidos el 2 de noviembre de 1931. En Latinoamérica el concierto inaugural de la Orquesta Sinfónica Nacional del Perú en 1938 en el Teatro Municipal de Lima, bajo la dirección de Theo Buchwald incluyó esta obra. Marcando un punto de quiebre tanto en por su impacto técnico como emocional, la Quinta ha tenido una gran influencia en los compositores y los críticos musicales, y ha inspirado la obra de compositores tales como Johannes Brahms, Piotr Ilich Tchaikovski (en particular en su Sinfonía n.º 4), Anton Bruckner, Gustav Mahler y Hector Berlioz. La Quinta permanece junto a la Tercera y Novena sinfonías como la obra más revolucionaria de Beethoven.
Escuchémosla aquí, en versión de la Filarmónica de Berlín dirigida por Herbert von Karajan
MODESTO RAMIREZ.
SU ENTREGA REVOLUCIONARIA
La vida de salvadoreños consagrados a la causa revolucionaria debe ser conocida a fondo para emularles.
Carlos Modesto Ramírez descendió de padres muy pobres, por lo que no tuvo una infancia feliz, ni una juventud con adolescencia, hechos por lo que de corta edad trabajó recio. Nació en 1885 en el cantón "Buena Vista" , al Sur del municipio de Soyapango.
Modesto llego a ser un combatiente infatigable que no se dio tregua en sus 56 años de lucha. Por su batallar tenaz, cuando las perpectivas de victoria eran remotas, Modesto se creó problemas difíciles, pero fue indiferente a los sinsabores, indiferente a las amargas vicisitudes de todo género, su compañera de hogar lo abandonó con todo y los hijos. Ya no uso saco ni zapatos, anduvo de camiseta y de caites. El Padre Valdés, sacerdote que oficiaba en las Iglesias de Soyapango, Santo Tomás, San Pedro Perulapán y en otros pueblos donde Modesto activaba, hizo que la feligresía le gritara ¡loco, loco, loco! para fastidiarlo y alejarlo, pero el "ministro" de Dios no consiguió su objetivo. El compañero Ramírez vivió lo más en la clandestinidad, poco en la semilegalidad.
A Modesto se le conoció por doquier, por "el tío", así se le llamaba cariñosamente y le servía de seguridad, pues no convenía le supieran el nombre. En todas partes los niños salían a su encuentro muy jubilosos, no porque en su cebadera o bolso (matata) de henequén les acarriara dulces u otras golosinas, sino porque les brindaba cariño, muchas atenciones, y porque les contaba cuentos y chistes improvisados por él.
Caminaba largas distancias a pie por veredas y riscos, como el jaguar o el "cadejo" caminaba en lo oscuro de la noche, atravesaba quebradas y ríos crecidos, para pasar de madrugada pueblos donde las autoridades estaban en su espera. Modesto caminaba a pasos largos y ligeros, para llegar pronto con las últimas noticias y disposiciones de los organismos superiores o de dirección. Por entonces los diarios tenían poca circulación, la mayoría de la gente no sabía leer, no existía la radio ni menos la televisión.
Modesto fué un luchador nato sobre quien caía una gran responsabilidad que solamente el sabia y aceptaba humildemente por amor a la causa revolucinaria.
Muchacho aún en la hacienda Colombia de la familia Escobar, en jurisdicción del municipio de Santiago Texacuangos, paró el trabajo hasta conseguir el salario de 37 centavos como carretero que trasladaba carga a San Salvador.
En 1923. a la sazón en sus 38 años de edad, contactó con obreros de la capital que activaban la organización gremial. Inquieto de la interesa de los obreros, organizó a los trabajadores de la hacienda "Alicia" propiedad del General Suvillaga, en jurisdicción del municipio de Ilopango.
En noviembre de 1924, participó en la fundación de la Federación Regional de Trabajadores de El Salvador (FRTS). Participó como delegado de la organización de asalariados del campo que él creo.
Modesto no sabía leer, pero inquieto de saber, compraba libros, revistas y los diarios para que otro le leyera, colaboró en esto Juancito Vásquez, artesano zapatero de Soyapango. Con su maravillosa retentiva asimilaba cuanto le leían, por eso era sabroso hablar con él. Modesto hablaba de la vida en el Vaticano, de la Papisa Juana, de la Revolución Francesa, de la Revolución de Anastasio Aquino, de la Revolución Agrarista Mexicana de 1910, de la verdad de como los Guirola se habían hecho muy ricos en pocos años, pero no de que haya hecho pacto con el diablo, bueno, hablaba de mucho, además de estar bien informado de lo que a diario ocurría en el mundo.
Su primera área de acción fue una extensa región. Soyapango, Santo Tomás, Santiago Texacuango, San Pedro Perulapán, Santa Cruz Michapa, Olocuilta, San Luis Talpa etc...
Simpatizante de los soviets y admirador de Lennin, fué comunista desde antes de la fundación del Partido Comunista Salvadoreño.
Conservaba muy buenas relaciones con los fundadores del FRTS pero cuando se dió cuenta de la línea reformista-oportunista que tenían, también se puso en su contra en el Congreso extraordinario que juzgó y expulsó a dichos dirigentes.
El séptimo Congreso de la FRTS eligió a Modesto para que los representara en el V Congreso de la Internacional Sindical Roja (ISR) celebrado en la segunda quincena de agosto de 1930 en Moscú, URSS. En ciudades y campos de la Unión Soviética (Moscú, Rostov, Bacú y Tiflis), Modesto observó todo lo que se hacía, con detención y avidez. Observó el sentido de responsabilidad conque los trabajadores construían y reconstruían. Las limitaciones y escaseses que el pueblo soviético vivía no le extrañó, no lo hizo vacilar, pues sabía del bloqueo internacional de que fueron víctimas los soviéticos, de la intervención armada de 14 paises imperialistas, de la contrarrevolución desvastadora, y debido al sabotaje que aún existía, organizado y dirigido desde el exterion. Modesto regreso de la URSS, convencido de que los soviéticos llegarían a ser potencia invencible, garante de los demás pueblos en lucha de liberación y paz.
De regreso al país, en condiciones arto difíciles, en reuniones clandestinas, Modesto informo de cuanto había visto y comprendido de la URSS. Desmintió la calumnia de que en la URSS hubiese esclavitud o que eran perseguidos los sacerdotes, que él había asistido a iglesias de Moscú con mucha feligresía; falso de que el Estado arrebatara los niños de mano de sus padres, cierto, sí, de que la tierra y las fábricas eran propiedad de quienes las trabajaban, y todas las riquezas del país del pueblo.
MODESTO ORGANIZADOR DE LA INSURRECCION DEL 1932
Decretada la insurrección el 7 de enero, el compañero participó en la organización del ejército revolucionario, creó, es decir, los pelotones rojos de diez insurgentes, con su comandante y subcomandante, y puso en tensión a todos los organizados del área que dirigía. La comandancia General de la insurgencia dió la misión a Modesto de no dejar pasar el tren con tropas orientales con tropas orientales. El compañero eligió de lugar Santa Cruz Michapa, donde organizó las brigadas de zapadores, misión que cumplio al pie de la letra.
MODESTO CAE PRESO
La detención del Camarada Martí, el 18 de enero por la noche, hizo perder contactos, perturbándose los enlaces. Urgido de informaciones, Modesto Ramírez salió en busca de nuevas intrucciones, siendo capturado en Ilopango, donde se le golpió y remitió a la Policía Nacional.
MODESTO ENTREVISTADO POR JORGE SCHLESSINGER
Develada la insurrección, Modesto fué entrevistado en su celda por el periodista y escritor guatemalteco Jorge Schlessinger, entrevista que aparece en el libro "sucesos de 1932 en El Salvador", entrevista por cierto interesante respecto a su viaje a la URSS. Al volver Schlessinger donde el Director de la Policía, Coronel Osmín Aguirre y Salinas, oye las descargas de fusilerías, y le dice Osmín a Schlessinger: "ya murió su entrevistado". Schlessinger regresa a Guatemala, creído que Modesto ya era muerto.
Modesto se salvó de ser fusilado junto con otros dirigentes. Con el tiempo Modesto recobró su libertad, para volver a activar en nuevas regiones, en su nueva actividad recorría la costa, llegando hasta Jiquilísco y Usulután, donde fue muy conocido y estimado, como el "tío".
MUERE EL INFATIGABLE COMBATIENTE
Carlos Modesto Ramírez murió en 1969, a los 84 años de edad. Muere con pesar del conflicto armado salvadoreño-hondureño. A esas alturas sabe leer y se informa de todo cuanto ocurre por medio de la prensa diaria. Ya en agonía los compañeros que lo asistes, les pide que les diga algo, les tiende la mirada torva, y balbuciando les dice: "les pido que nunca abandonen el Partido". Dicho esto cerro sus ojos para siempre.
domingo, 22 de febrero de 2015
"Juanito": el invisible social que se volvió pandillero
"Juan" fue mi estudiante. Era del grupo de niños que llegaba solo a ese horno con piso de tierra al que llamaban escuela. Fue invisible para la escuela, la familia, el Estado, pero no para la pandilla. Y debo admitirlo, para mi también.
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Estéfani Guandique/Blogs
¡Yo lo conocía!
Yo lo conocí cuando inicié mis horas sociales en el Centro Escolar de mi colonia. Era de piel morena, flaquito, de ojos brillantes y una hermosa sonrisa. Tenía como 7 años y era uno más de los cuarenta y tantos estudiantes de primer grado. Lo llamaré “Juan”
.Tenía el utópico sueño de ser profesora, ellos y ellas el utópico sueño de ser doctores y doctoras, algunas modelos, microbuseros y otros muchos no tenían ningún sueño.
Ahí desde el otro lado, siendo asistente de profesora, me di cuenta que el primer lugar donde reina la impunidad y la violencia era la escuela. Desde la injusta y precaria situación de meter de 1 a 4 de la tarde a más de cuarenta niños en una asfixiante galera de lámina, con el suelo hecho de tierra y un par de letreros polvorientos en la pared; hasta conocer el horrible sentimiento que causa la injusticia cuando nadie te escucha, ni te defiende y mucho menos te consuela.
Juan era uno de esos tantos niños invisibles es su casa, llegaba solito a la escuela a enfrentar la cruda realidad de tener que sentarse horas a copiar de la pizarra letras que no entendía. Él como muchos de sus compañeros y compañeras, iba por primera vez a la escuela en medio del horror y la incertidumbre.
-Usted no les haga caso, si uno se pone a ponerles atención a todas las quejas se vuelve loco y aquí no se hace nada- Ese fue mi primer gran consejo pedagógico, brindado por una profesora mal pagada desde hace más de 15 años. Ese consejo me dejó sorprendida, pero dígame alguien ¿Qué hace una sola mujer en condiciones precarias durante medio día con más de 40 niños hacinados a los que tiene que enseñarles a leer a toda costa? Era la realidad de la profesora de Juanito.
Aún los recuerdo, eran dulces criaturas necesitadas de atención, vergonzosamente para mi, de vez en cuando hacía caso del consejo y me volvía esa justicia ciega que solo perpetua la impunidad para el más desvalido. Pero ellos que no conocen de rencores al verme, corrían a abrazarme y me envolvían en el más maravilloso amor que ha tocado mi piel; esa era una estampida de amor que muchas veces estuvo a punto de tirarme al polvoriento suelo.
Juanito quien por misteriosas razones de la vida estaba entre "el mismo grupo de siempre", que hacían bromas, que se golpeaban con ira de vez en cuando, olvidándolo a los 10 minutos. También era entre todos especialmente servicial y cariñoso, adoraba que lo pusieran a ayudar a otros; me veía en la calle y corría a abrazarme.
Pero yo fui tan cobarde, que elegí hacer mis horas sociales en otra parte. Los veía en la calle y me saludaban con una hermosa sonrisa y sus manitas levantadas diciendo –adiós-, me decían -¿Porqué ya no llegó? la extrañamos-. Uno de esos amorosos saludos era el de Juanito.
Yo seguí mi vida. Dentro del mismo agujero en la tierra que servía de colonia y casa para todos ellos y yo, los veía cada vez más y más grandes desde lejos. Pasaron 7 u 8 años, llegó el fatídico día en que Juanito perdió su hermosa sonrisa y el brillo de sus ojos; empezó a ignorarme evadir mi mirada, no puedo culparlo, toda su vida los adultos habían hecho eso con él ¿Por qué habríamos de pedirle algo diferente?
Encontró quién le hiciera sentir parte de una familia, quien le pusiera verdadera atención, ahí le quitaron su espíritu alegre. Ahora su hermosa sonrisa la tapa un cigarro, habla en código, le dieron un nombre nuevo hoy es "El malo", pero no importa cómo hoy se llame, la gente lo ve en la calle y ahora le tienen miedo.
Pasó de ser de la infinidad de niños y niñas ignorados y maltratados en El salvador, a engrosar las listas de pandilleros que atemorizan a la nación, a convertirse en parte del chivo expiatorio de las fallidas políticas del Estado, de la avaricia de los poderosos. Fruto del individualismo de los vecinos, de los padres que no se hacen cargo de sus hijos y aun de la cómplice iglesia -póngale el nombre que quiera- que no hace nada para cambiarles su futuro y quieren "rescatarlos " hasta que sus manos están manchadas de sangre.
Fruto de mi cobardía. Cada vez que lo veo escondido tras la sombra de una esquina, o huyendo de la policía; un dolor enorme me atraviesa el pecho y me lo trago absteniéndome las enormes ganas de pedirle perdón, y me pregunto ¿Qué hubiera sido de él si yo lo hubiera ayudado?
Así es señoras y señores ¡yo lo conocía!
jueves, 12 de febrero de 2015
El mundo no admite dueños ni políticas suicidas
En el contexto de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos (Habitat-II) celebrada en Turquía hace 19 años, el líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro advirtió sobre las injusticias del mundo contemporáneo y el peligro del capitalismo salvaje para la propia existencia de la especie
Claudia Fonseca Sosa | claudia@granma.cu
A su llegada a Estambul, Fidel fue recibido por simpatizantes con la Revolución frente al Hotel Bósforo, donde se hospedó en junio de 1996. Foto: Estudio RevoluciónEn junio de 1996, la ciudad turca de Estambul fue sede de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos (Habitat-II), una cita con enorme importancia social, política y económica.
La reunión internacional fue organizada y dirigida por las máximas autoridades turcas, y contó con la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro.
Durante su breve estancia, el máximo líder de la Revolución Cubana se entrevistó con el presidente Suleiman Demirel y otros dirigentes, con quienes sostuvo profundos análisis de temas relacionados con la Conferencia y la situación mundial.
Asimismo, contactó con el pueblo, visitó lugares históricos de trascendencia universal y recorrió sitios importantes de la capital turca, con una ubicación privilegiada en el encuentro de dos mundos tradicionales.

Durante su intervención en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre asentamientos humanos (Habitat-II), Fidel llamó a los pueblos del Tercer Mundo a defender sus derechos.
En el plenario de la Conferencia, el Comandante en Jefe pronunció un discurso que recibió gran reconocimiento por parte de los asistentes y la prensa internacional.
En sus palabras, Fidel se refirió a la colosal explosión demográfica experimentada por la humanidad y advirtió que este proceso “no ha tenido lugar en un mundo justo. Siglos de colonialismo, de esclavitud y explotación económica la precedieron. Unos lo tuvieron todo y otros no tuvieron nada”.
Argumentó que “con la sangre y el sudor de los explotados se crearon las hoy llamadas sociedades de consumo, que constituyen un insulto a las cuatro quintas partes de los habitantes hambrientos y pobres que ya somos. La medicina fue capaz de salvar vidas; la política y la economía fueron incapaces de alimentarlas y ofrecerles una vida decorosa”.
En ese sentido, planteó que “los que casi han destruido el planeta y envenenado los aires, los mares, los ríos y la tierra, se muestran hoy los menos interesados en salvar la humanidad”.
Luego afirmó que los movimientos migratorios internos y externos que ponen en peligro a millones de personas tuvieron su origen en ese mismo desarrollo desigual e injusto. “Si no se comprende esto, no se comprenderá nada en relación con los asentamientos humanos y sus posibles soluciones”, puntualizó.
El Comandante en Jefe señaló que en el mundo contemporáneo se habla mucho de economía global y avances tecnológicos, sin embargo, se preguntó: “¿Para qué servirá todo esto si no resuelve los problemas del hombre, si los países ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres?”
“¿Con qué recursos daremos educación, salud, alimentos, vivienda y empleo no solo a los que hoy viven en el mundo, sino a los casi cien millones de seres humanos en que crece cada año la humanidad?”, agregó.
“Si con la reconversión industrial y la revolución tecnológica los propios países capitalistas desarrollados tienen cada vez más desempleo, ¿qué queda para nosotros, los olvidados de la tierra?”, apuntó Fidel.
En otro momento de su discurso, se refirió al necesario desarrollo de las zonas rurales, donde deben producirse los alimentos que garantizan la continuidad de la especie.
“El intercambio desigual entre el campo y la ciudad es similar al que existe entre países pobres y ricos. Los habitantes desesperados de esas zonas emigran hacia las ciudades a vivir en villas miserias, favelas y barrios deprimentes”, advirtió.

Fidel visita la Mezquita Azul en Estambul. Foto: Estudio Revolución
En ese sentido, señaló la imperiosa necesidad de crear asentamientos dignos del hombre en todas esas zonas, que por años y años han sido abandonadas.
“Solo en América Latina se estima que en un lapso de poco más de dos décadas el 85 % de la población se aglomerará en las ciudades. ¿Cómo resolveremos los pueblos de América Latina y el Caribe los terribles problemas que encierra esa proyección alarmante? ¿Dónde encontraremos las fuentes de agua necesarias? ¿Cómo garantizaremos los alimentos indispensables? ¿Qué empleo podremos ofrecer a esos cientos de millones de brazos? ¿Qué educación seremos capaces de brindar a esas legiones de seres humanos? ¿Cuáles serán las condiciones de vida de esas masas incontables? ¿Qué vivienda decorosa podremos garantizarles? ¿De qué manera podremos evitar el deterioro irreversible del medio? ¿Cómo podremos controlar en esas metrópolis monstruosas el crecimiento desenfrenado del delito, de las drogas, de la explotación de los niños, de la depauperación moral de la sociedad? ¿Hasta cuándo será posible, en esos conglomerados inmanejables, resistir la pobreza, la insalubridad, la muerte, el hambre, la explotación?”, subrayó.
“¿Acaso no importa esto a los gobiernos? ¿El Estado puede sentirse excluido de responsabilidad alguna en la solución de estos problemas? ¿Es justo considerar que la vivienda no constituye un derecho esencial del hombre?”.
Durante su intervención, el máximo líder de la Revolución enfatizó en que la supuesta inexistencia de fondos no podía convertirse en justificación para no hacer nada respecto a estos problemas.
“¿Cómo es posible que después de la llamada guerra fría se gasten millones de millones en armas y actividades militares, y que el comercio de aquellas se incremente? ¿Cómo puede engañarse así a la humanidad?”.
En tanto, Fidel llamó a los pueblos del Tercer Mundo a defender sus derechos. “Debemos proclamar con toda energía que tenemos derecho a respirar aire puro, a beber agua que no esté contaminada, a que se nos asigne un empleo digno, a alimentarnos y que esos alimentos sean sanos, a que se nos eduque, a que se atienda nuestra salud, a ser menos pobres cuando otros son cada vez más ricos”, insistió.
También reclamó “que cada familia tenga una vivienda decente y que ello se considere un derecho universal del hombre. Tenemos, en fin, derecho a vivir, y a vivir en paz y con honor; a que se nos deje a todos trabajar por nuestros pueblos y que no se admitan injustos ni criminales bloqueos económicos, que no se nos explote, que no se nos saquee, que no se nos desprecie ni nos traten con repugnante xenofobia”.
“Debemos proclamar que no somos el hombre de la selva, puesto que las selvas ya ni siquiera existen”.
Al finalizar sostuvo que los pueblos explotados también somos parte del mundo, y que por tanto “el mundo no admite dueños ni políticas suicidas, ni admite que una minoría de egoístas, de locos e irresponsables nos lleve al exterminio”.
miércoles, 11 de febrero de 2015
Monseñor Romero:el miedo y el odio
Dagoberto Gutiérrez
Monseñor Romero fue asesinado por la oligarquía salvadoreña al convertirse en una voz y en palabra que concitaba todas las voces y palabras que, desde abajo, exigían justicia. Se trata de un personaje histórico, amado por amplios sectores populares, sobre todo, por aquellos que identifican a un hombre justo con un hombre santo. Y se trata de un caso excepcional, tanto en la historia política del país como en la historia de la Iglesia Católica.
Romero expresa un juego encendido de contradicciones, la base teórica de su lucha fue la doctrina social de la Iglesia Católica, que no siempre puede presentarse como renovada o renovadora. Al mismo tiempo, Monseñor no tenía antecedentes que lo presentaran como alguien popular, y mucho menos, como un teólogo de la liberación, perteneciente a una línea renovada o renovadora, más bien, parecía un sacerdote tradicional y encerrado en las paredes doctrinales de la institución.
Esta reflexión es importante porque hemos de saber que este personaje histórico no fue producido por la Iglesia Católica, ni por su doctrina, fue una creación de la sociedad salvadoreña y de su pueblo. Quiere decir que la realidad produjo a un hombre que concentró en tres años encendidos, toda la justicia reclamada durante más de cien años, reveló la injusticia oculta en palabras hermosas y perfumadas y conmovió los cimientos de una sociedad que necesitaba de esa turbulencia para moverse hacia adelante.
Monseñor Romero no contó con respaldos institucionales importantes de la Iglesia local y, mucho menos, del Vaticano de Roma. Su voz fue y es la de un pastor que se identifica totalmente con sus ovejas, con sus miedos y angustias, con sus dolores, con sus sueños y sus esperanzas. Por eso, la voz de un solo hombre se hizo una voz poderosa, cuyos ecos llegaron hasta Roma, y despertaron el temor y la critica, no el respaldo.
Cuando aparece un hombre de iglesia que asume la dimensión cristiana real; es decir, asume el papel de Jesucristo, está amenazando las paredes de la institución, sobre todo cuando se trata de una institución adecuada al orden establecido, por injusto que este sea, y no quiere ni necesita tener problemas con los dueños de ese orden. Y el Vaticano, con un Papa anticomunista hasta la médula, como Karol Wojtyla, no deseaba ni necesitaba darse cuenta del error cometido al nombrar Arzobispo de San Salvador a alguien que pareciéndoles de fiar, resultó ser alguien sin compromisos con Roma, pero con compromisos totales con su pueblo.
Ciertamente, Monseñor Romero llega al Arzobispado en una oleada de convulsión social y política, cuando en el país crecía la lucha del movimiento popular y la Iglesia Católica, mediante sus sacerdotes más jóvenes, era parte activa de la construcción de nuevas fuerzas populares y con el aporte de la Teología de la Liberación establecía lineamientos teóricos fundamentales, a partir del principio de que Dios es Amor.
La figura parece simple, pero contiene una verdadera revolución teórica, que trata de mover la residencia de Dios en el cielo, ubicando su domicilio en la tierra, situando su casa en el ser humano, en el más pobre, en el perseguido, clandestino, encarcelado, y así, cuando este ser humano chocaba con la Guardia Nacional asesina, o el ejercito represor, se trataba de un enfrentamiento entre un hijo de Dios, justiciero y popular y una fuerza oligárquica. Como vemos, la figura: Dios es amor, no era ni es una simple figura, y por eso fue la inspiración de las comunidades eclesiales de base, que constituyeron un poderoso tejido organizativo que a nivel nacional canalizaba la protesta y construía fuerza social.
La Iglesia tenía la voz de Monseñor en sus radios y su palabra en sus diarios, y la oligarquía atacaba la Iglesia para callar su voz. En ese ambiente de alta temperatura llega Monseñor Romero al Arzobispado, y aquí se destaca su calidad y esencia, de un hombre de fe, leal y entregado a su pueblo, que en tres años de gestión escribió las páginas más hermosas de nuestra historia y comprometió, como nadie lo ha hecho, a la Iglesia Católica.
Resulta buena noticia los pasos vaticanos para su santificación, y es que se trata de una cabeza sensible, valiente e inteligente como la del Papa Francisco, que necesita, en su enfrentamiento con el Vaticano conservador, de voces y palabras, y de gestos frescos y oxigenados, venturosos, como los de Monseñor Romero. Por supuesto que Monseñor ya es santo, pero del pueblo, y sus altares no son institucionales, porque él era un hombre dedicado a la gente, y su voz desborda los templos, y su figura no cabe en una iglesia, y su vida empequeñece cualquier altar.
Sin embargo, sigue siendo buena noticia su santificación, y buena noticia que Francisco nos visite para que constate la enorme necesidad que tiene el pueblo de voces como las de Monseñor, de dignidad, como la de este pastor, que murió con sus ovejas, pero también para que impulse como lo hacía Monseñor Romero, la resistencia necesaria, la movilización insustituible y la redención inevitable.
Por eso, esperamos con los brazos abiertos al Papa Francisco y saludamos la santificación de Monseñor.
Guerra Social: código y clave (II parte)
Dagoberto Gutiérrez
Una vez terminada la guerra civil y continuada, al mismo tiempo, en otras formas, se inicia un proceso de construcción de una nueva sociedad y de un nuevo ser humano. Se trataba de eliminar las condiciones que hicieron posible la rebelión que llevó a la guerra de veinte años. Este trabajo era parte de una serie de pasos ya avanzados, dirigidos a aniquilar la clase obrera y la clase campesina, y ambos objetivos se logran desmontando la planta industrial y renunciando a la producción de alimentos en el agro.
Recordemos que la guerra civil fue una guerra preponderantemente campesina y de sectores medios de la ciudad, y también recordemos que en estos acontecimientos, los sectores oligárquicos tradicionales perdieron su protagonismo y toda posibilidad de conducción histórica. Fueron las clases medias, de la ciudad y del campo, las que tomaron en sus manos la conducción de la guerra hasta su desenlace. Una vez llegado el proceso a este punto y transformados los antiguos insurgentes en integrantes de los aparatos de Estado, es decir, hechos gobernantes, empiezan a entender el mundo desde arriba y desde afuera, y es aquí, en estos momentos, cuando se establecen los acuerdos con los sectores oligárquicos tradicionales, a los que nos hemos referido anteriormente.
En el periodo histórico que se abrió, se estableció el reinado total del mercado total, y una política neoliberal ortodoxamente aplicada, hizo de nuestro país un verdadero laboratorio. Se trataba de construir la sociedad mercantil que ahora tenemos. En esta, las cosas, es decir, las mercancías, determinan el valor de las personas, y éstas solo se relacionan entre sí, a través de las cosas, y el valor de estas personas depende plenamente de las cosas que tenga. En esta sociedad, todo tiene precio y casi nada tiene valor. Desde luego, todo es mercancía y todo es vendible y comprable.
En este diseño, la sociedad deja de ser el hábitat donde seres humanos conviven en base a acuerdos y conveniencias mutuas y es, en realidad, un mercado, en donde funcionan compradores y vendedores. Los antiguos obreros son sustituidos por los actuales proletarios y éstos, que no producen bienes materiales, se dedican a vender su fuerza de trabajo. Este proceso de proletarización que venía avanzando desde el siglo pasado es plenamente culminado en esta etapa. Aquellos sectores profesionales que aún podían ejercer libremente profesiones y ganar independencia económica y posición social han perdido totalmente esa posibilidad y se han convertido en asalariados plenos.
El golpe social y económico confunde a estos sectores, que se dan cuenta de lo ocurrido en las entrañas de su vida, pero que no terminan de comprender ni el peso de los acontecimientos ni de definir su papel en la nueva sociedad. Sin embargo, una vez reducida notablemente la clase obrera, resulta que los sindicatos organizados incluyen a profesionales de la medicina que luchan por reivindicaciones económicas y laborales, tal como ocurría en décadas pasadas con obreros sindicalizados. Se trata de profesionales luchando como obreros; pero sin contar con una ideología que les resuelva los enigmas que habitan en su cerebro político.
La banca pasa a ser controlada totalmente por bancos extranjeros y desaparece el ahorro nacional, de la misma manera en que desaparece la moneda nacional y es sustituida por el dólar estadounidense. De los antiguos oligarcas tradicionales se desprende un pequeño sector constituido por grandes inversionistas en el extranjero, que evitan realizar inversiones estratégicas en el país, al que prácticamente abandonan, o en todo caso, no parecen considerarlo el escenario principal de sus inversiones principales.
Es un pequeño grupo que invierte en Centroamérica, en América Latina y en otras partes, pero que no renuncia a su influencia y control del pequeño país al que siguen considerando y tratando como su patio controlable y controlado. No hay nada de patriotismo en su conducta y tampoco nada de lo que podría considerarse como propio de una burguesía nacional, es decir, de un sector capitalista con proyecto propio y hasta diferente a la metrópoli imperial. Nada de eso ocurre en nuestro país hasta ahora. Se trata de sectores económicamente burgueses pero políticamente oligárquicos.
Los campesinos, al ser diezmados clasista, económica y políticamente, se convierten en emigrantes para los que Estados Unidos abre sus puertas, y los campos quedan, así, libres de campesinos, de esos que fueron capaces de levantarse, mientras son poblados, pueblos, caseríos y cantones, por una población de jóvenes que ni quieren ser campesinos, ni les interesa la agricultura, ni aman el campo y la naturaleza, ni tienen una actividad productiva determinada, ni pueden estudiar en ninguna universidad. Por eso, la zona rural aparece desolada y las tierras parecen abandonadas.
En el mercado construido, el negocio consiste en comprar los alimentos en el exterior y no en producirlos localmente, en revenderlos con ganancia, sin manos campesinas. Mientras, los últimos productores que resisten resultan abatidos por los grandes comerciantes que suben y bajan los precios de los granos a su voluntad y conveniencia.
En esta sociedad de mercado total desaparece la educación dedicada a enseñar a pensar al estudiante, y aparece el sistema educativo, plenamente dedicado a producir al trabajador de las empresas extranjeras y, en ningún caso, a construir el estudiante preocupado por su historia, por un pasado que contiene las llaves ocultas de los acontecimientos actuales, o dedicado al conocimiento científico que los puede acercar a las verdades peligrosas. La educación de mercado evita todo lo que puede llegar a hacer de las personas seres libres y, mucho menos, felices y seguras de sí mismas.
Veremos a continuación cómo este orden ha construido a los seres humanos adecuados y de ahí a las personas convenientes.
Ver también.
Proteger y ser protegido.
Editorial UCA
La seguridad ciudadana está privatizada en buena parte; hay más agentes de seguridad que policías. Y para colmo de males, se le pide al ciudadano que ante la violencia tome la justicia por su mano. Se comenzó animando a los agentes de la Policía a disparar contra quienes los atacaran. Y la semana pasada el diputado Guillermo Gallegos llamó a los ciudadanos a andar armados para defenderse a tiros de la delincuencia. Así las cosas, algunos creen que si hay más armas y disparos en la calle y en manos privadas, sean de las compañías de seguridad o de particulares, menos violencia tendremos. Todo un error, como el repetido grito de los sectores más atrabiliarios y con frecuencia corruptos que piden la pena de muerte cada vez que se agudiza la crisis de seguridad.
De quienes animan a los ciudadanos a andar armados y defenderse, hay que cuidarse. Si se les hiciera caso, habría que andar armados en los cines o en los templos, y armar una balacera cada vez que entrara un sospechoso. Dejar la seguridad en manos privadas, además de ser peligroso para la gente, es una manera de consagrar la ley de la selva. Estudios del Iudop demuestran que cuando el ciudadano se arma para defenderse en situaciones de delincuencia, aumenta la probabilidad que el desenlaceâ?? sea fatal para él mismo. Cuantas más armas haya en la calle, más muertos habrá, más miedo en la gente pacífica, más tensión y más cultura de la brutalidad. A los que animan a los policías a defenderse a tiros hay que darles una respuesta matizada, pero clara.
Los efectivos de la PNC tienen el derecho de legítima defensa (que solo es legítima cuando la respuesta es proporcional al ataque o agravio). Pero el derecho policial a la propia defensa tiene que enmarcarse siempre en los valores que inspiran su trabajo y su código de conducta y de ética. La Constitución exige que la Policía Nacional Civil proteja la tranquilidad y el orden con estricto apego a la ley y a los derechos humanos (artículo 159). Proteger y servir, o proteger y garantizar libertad y derechos, son los lemas que muchas Policías del mundo asumen como misión básica, que después desarrollan ampliamente en sus diversas ramas y funciones. Y en ese sentido, cuando los que tienen la obligación de protegernos están bajo amenaza, lo que debemos pedir no es que se defiendan a balazos, como si de una guerra se tratara. Al contrario, lo que debemos exigir a nuestros Gobiernos es que se dote a los agentes de una adecuada protección, que les permita ser eficaces en su misión.
A muchos policías, por el salario que reciben, se les dificulta comprar o alquilar una vivienda en colonias fuera del control delincuencial. La solución a ese problema no es decirles que se armen más y se defiendan a tiros, sino conseguirles casas en zonas seguras. Lo mismo si el trayecto que tienen que recorrer para llegar a su trabajo es inseguro: debe protegérseles, aun cuando estén fuera de servicio. Es evidente la doble moral de los diputados que, teniendo guardaespaldas, salarios que les permiten vivir en colonias tranquilas, piden que los policías, en vez de gozar de mecanismos adecuados de seguridad, se defiendan a tiros. Les tiene sin cuidado que si un policía mata en defensa propia a un delincuente de su propia colonia, su inseguridad aumenta exponencialmente. De hecho, ya algunos buenos agentes han tenido que dejar sus casas y prácticamente andar huyendo por haberse enfrentado con personas que pertenecían a las diversas formas de crimen organizado que pululan en el país.
Ante los ataques a los policías, el deber de los buenos ciudadanos es insistir en la protección de los mismos, no en decir farisaicamente “que se protejan ellos”. Un policía difícilmente puede vivir en un lugar seguro con un salario de 425 dólares al mes. El salario debería ser revisado y aumentado. Tal y como están las cosas, hay más necesidad de policías que de diputados. Que estos ganen diez veces más que aquellos no deja de ser un escándalo, un abuso y una injusticia. Vivienda segura, transporte adecuado, apoyo psicológico y humano, formación permanente y mejoramiento de las capacidades de investigación, relación cercana a la comunidad son decisiones y factores a tener en cuenta. Por supuesto, la PNC tiene que mantener una lucha constante a nivel interno contra la corrupción y un esfuerzo continuado de acercamiento a la gente. Eso es indispensable para lograr la confianza de la población. Pero a los ciudadanos nos toca exigir una policía culta, bien pagada, con más efectivos, mejor cuidada por el Estado, esté quien esté en el Gobierno. Y no sirve decir que ya hemos llegado a un número adecuado de efectivos. Pues las circunstancias de crisis demuestran que hay necesidad de más. El Ejército salvadoreño, sin que la ciudadanía se haya dado cuenta ni haya participado en una discusión al respecto, ha pasado en aproximadamente tres años de tener 12,000 efectivos a tener 24,000. No necesitamos más soldados. Necesitamos más policías, mejor pagados y mejor cuidados.
martes, 10 de febrero de 2015
Ella cree y no cree
Nechi Dorado
Ella va por la vida con paso cansado arrastrando penas y alegrías, portando como autodefensa permanente una sola arma bien cargada, prolijamente controlada como para que nunca falle si hace falta: su sonrisa.
Ella cree que hay castigos y no juicios pero no cree en dioses ni en demonios aunque crea que algo, más allá de lo tangible, puede andar circundando cada momento que transcurre mientras el tren de la vida tritura guijarros con dirección efectiva entre las vías.
Ella sabe que hay gente que se viste con piel de cordero pero es lobo feroz. Y sabe que existen flores y también, plantas carnívoras pero no cree que devoren hombres, sino insectos.
Cree en entelequias pero no cree en perfecciones aunque jamás profundizó en esquemas filosóficos.
Ella cree que hay noche y que hay día, que hay luna, hay sol y que hay estrellas. Que hay amor y que hay odio, que hay bien y hay mal. Que hay sinceridad e hipocresía.
Ella no cree que lo blanco siempre es bueno o que lo negro, indefectiblemente, es malo; ella no cree en estigmatizaciones aunque sabe muy bien que sí, existen.
Ella anda sola aunque a su lado caminen montones de personas, siendo esa soledad su amiga inseparable por esas cosas tan extrañas de los andares. No acostumbra pedir, rogar y mucho menos suplicar, trata de ser racionalmente irracional, o quizás, irracionalmente racional aunque en realidad cree que no lo ha logrado, todavía.
Podrá parecer extraña, misteriosa, trashumante, pero yo miro sus ojos y leo en ellos como quien dirige su mirada a un libro abierto. Y conozco su pena, la última, la más desgarradora entre otras no menos desgarrantes. La que le permitió deducir, sin tanto esfuerzo, que una gran pena arruina, muchas veces, a la más bella alegría. Lo aprendió como quien asimila una lección dictada a cachetazos un día en que frente al mar se le ocurrió contarme que ella cree y no cree cuando se trata de diferenciar a la vida de la muerte.
Me contó que hubo una vez en la que un pequeño colibrí le susurró al oído antes de emprender un viaje hacia la nada.
-Mi pequeño colibrí, me dijo ella:
-Fue una mañana de aquellas que uno no quisiera sufrir de ningún modo. Quedó como tatuada a fuego sobre los jirones de un alma incinerada, que era mía.
-Fue una mañana de esas en las que como frente al golpe artero de un hachazo, se derrumbaron esperanzas amasadas.
-Mi pequeño colibrí alzó su vuelo incierto, no sé, rumbo a cualquier estrella de fuego. Voló con la fuerza de un águila imparable rumbo a algún pozo insondable que no estaba abierto, en mis sueños.
-Ni imaginado siquiera. Y siguió contándome:
-Mi pequeño colibrí alzó su vuelo confundido entre nunca de olvidos y siempre de recuerdos. Y ya no pude verlo, ¡tan alto que voló y yo lo esperaba con mis brazos abiertos, ensayando caricias para darle, ni bien llegara a este mundo tan complejo!
-No me dejó mecerlo. Tampoco pude cantarle alguna nana tal como hiciera mi abuela cuando me acunaba entre sus brazos tiernos.
-Mi pequeño colibrí alzó algún vuelo dislocado, errante, abandonado de mi mano, en la que hoy falta la suya.
-Y yo, -¡tan fuerte yo, según me creen! No fui capaz de seguir ese vuelo, tan solo quedé observándolo de lejos, paralizada, inmóvil, enredada en una nube de pánico asfixiante.
-Y él, tan pequeño, indefenso, solitario, pudo cargar en su piquito de oro un trozo del alma rota, que era mía.
-¡Tan solo estaba mi pequeño colibrí! ¡Tan solo estaba! que alzó su vuelo eterno sin darme tiempo, siquiera, para entregarle un beso. Apenas pude bañarlo con mi llanto.
-Se alejó dejándome los ojos oxidados, el corazón sangrando casi yermo y esta tristeza infinita que no cesa, anclada en mis sentidos.
-Por eso creo y no creo, dijo ella, porque no encuentro explicación cuando de los ojos brotan lágrimas y alguien dice que apenas si son pruebas a las que debés aceptar, ser sometido.
-Es entonces, amiga mía, continuó diciendo, cuando tu alter ego se formula mil preguntas que nadie habrá de poder responder de ningún modo. Sin embargo, pese a todo, sigo creyendo que es ilusorio que los conejos vivan en el estómago de las galeras. Pero no creo que el sol pretenda clandestinizar a gritos a la luna.
Ilustración: “Colibrí”, obra de la artista visual argentina Beatriz Palmieri
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Trovas del Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.
Saludos y bienvenida:
Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.
Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.
Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...
A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.
Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...
Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?
Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.
No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.
Fraternalmente, Trovador
DONALD TRUMP, EL GORBACHOV DE NORTEAMÉRICA: ASÍ SE FRACTURA EL IMPERIO DESDE DENTRO
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